Cædmon y Beda: la traducción del mensaje cristiano en la Inglaterra anglosajona
Full text
CIEDMON Y BEDA: LA TRADUCCION DEL MENSAJE CRISTIANO EN LA INGLATERRA ANGLOSAJONA María BULLON Corncll Univcrsity y M:' José MORA Universidad de Sevilla El himno de C<edmon, el primer poema cristiano compuesto en anglosajón, representa la confluencia de las tradiciones germánica y cristiana. Credmon se sirve de los moldes de la poesía heroica, que se llenan de un contenido nuevo, y a su vez dejan su impronta sobre el mensaje cristiano. Beda recoge el himno en su Historia Ecclesiastica, pero no reproduce el poema en anglosajón, sino que da una traducción al latín, afirmando que ésta reproduce el sentido del himno1. Una lectura atenta, sin embargo, muestra que la versión latina a menudo se aparta del original. Si en el himno de Credmon la cultura germánica interpreta el mensaje cristiano, la traducción de Beda realiza el mismo movimiento en sentido contrario; Beda es consciente de que la germanización del mensaje pone en peligro su ortodoxia, y prefiere dar una versión más fiel a la idea original de la doctrina cristiana. En esta comunicación analizaremos estos dos procesos de traducción: la traducción cultural (si se nos permite utilizar este término) que realiza Credmon, y la interpretación del himno que presenta Beda. Para ello consideraremos primero los problemas que presenta traducir de una lengua a otra; en segundo lugar, partiendo de que todo traductor interpreta, estudiaremos cómo Beda y Credmon matizan el sentido de sus traducciones respondiendo de forma diferente al contexto histórico-cultural en el que viven. En el proceso de conversión de los anglosajones, el himno de Credmon ejemplifica la estrategia de asimilación progresiva propugnada por San Gregorio Magno; Beda, sin embargo, adopta una actitud más conservadora, rechazando cualquier compromiso con la cultura pagana. La versión que Beda incluye en su Historia es la siguiente: 1 Alfrcd Holder, ed., Baedae Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum (Tübingen. 1882) IV, 24. 207
Nunc Jaudare debemus auctorem rcgni caclestis, potcntiam Crcatoris ct consilium illius, facta Patris gloriac. Quomodo illc, cum sit aetcrnus Dcus, omnium miraculorum auctor extitit, qui primo filiis hominum caelum pro culmine tccti, dehinc tcrram custos humani generis omnipotcns creauit2. El himno en anglosajón aparece como glosa en algunos manuscritos latinos de la Historia: u scylun hergan hefaenricaes uard, metudres maecti end his modgidanc, werc uuldurfadur sue he uundra gihuaes eci dryctin, or astelidre; he aerist scop aelda barnum heben ti! hrofe, haleg scepen, tha middungeard moncynnres uard; eci dryctin refter tiadre firum foldu frea allmectig3. Repasemos rápidamente las diferencias más significativas. En la traducción del primer verso el término «auctorem» no refleja el significado de «uard» («guardián»), que sí se recoge en la traducción del v.7, donde es traducido como «Custos». «Metudres» («el que mide», v.2) aparece como «Creatoris», término que no responde al sentido del anglosajón. En los vv.3-4 Be da interpreta «dryctin» («Señor») como «Deus» y traduce «Or astelidre» («estableció el principio») por una idea distinta, «auctor extitit» («existe como autor»). La traducción de los vv.5-9 muestra también discrepancias: Beda sustituye «SCOp» y «tiadre», por un sólo verbo, «Creavit», que además no recoge los matices de los verbos anglosajones. Creare refleja el concepto cristiano de la creación ex nihilo; sin embargo, scippan, (inglés moderno shape) significa más bien «formar», y teon «preparar». Beda suprime asimismo variaciones que aluden a Dios («haleg scepen», «eci dryctin») y traduce parcialmente «frea allmectig» por «Omnipotens.» También omite la expresión «firum foldu», que reitera la idea de que la tierra fue creada para los hombres. Finalmente, Beda no traduce «middungeard» («recinto medio») de modo literal, utilizando la palabra latina «terram». 2 HE IV, 24: <<A hora debemos alabar al autor del reino celestial, el poder del Creador y su decisión, los hechos del Padre de la gloria. Como él, al ser Dios eterno, existe como autor de toda maravilla; él que primero, para los hijos de los hombres, creó el ciclo como cima del techo, después la tierra, el guardián del género humano, el todopoderoso.>> ( ucstra traducción). ·1 Three Northumbrian Poems, ed. A.H. Smith (London: Methucn, 1933), 44-45. Texto del Moorc Ms. (Cambridge Univcrsity Library, Kk 5, 16). Una posible traducción sería: <<Ahora debemos alabar al guardián del reino celestial, el poder del que mide y su designio; cómo él, señor eterno, estableció el principio de toda maravilla. El formó primero, para los hijos de los hombres, el ciclo como techo, el santo creador ("forjador""); después el guardián del género humano, el señor eterno, dispuso el "recinto medio'", la tierra para los hombres, el señor todopoderoso.» 208
Estas discrepancias apenas han sido analizadas por la crítica, con la excepción de Ute Schwab. Esta afirma que la versión de Beda no es realmente literal y que tiende a abreviar, principalmente eliminando variaciones4. Schwab discute sólo el problema de las omisiones y aventura una explicación demasiado forzada: Beda habría compuesto su paráfrasis en hexámetros, lo que le habría llevado a eliminar ciertas palabras del himno anglosajón y a traducir otras con mayor libertad para conservar el esquema rítmico. Pero en su intento de ajustar la paráfrasis al metro, Schwab se ve obligada a suprimir algunas palabras del texto latino sin mucha justificación. Las omisiones de la paráfrasis de Beda pueden explicarse, creemos, desde un punto de vista retórico, pero no a partir del texto latino sino del anglosajón. La dicción poética anglosajona se caracteriza por el uso de la variatio o repetición de un mismo concepto mediante palabras diferentes que aportan nuevos matices. De acuerdo con esta convención, el himno de Credmon introduce varias designaciones de la divinidad («haleg scepen», v.6, «eci dryctin», v.4, «frea allmectig», v.9). En latín, sin embargo, estas variaciones resultan redundantes, razón por la que Beda las omite. Pero si las convenciones retóricas pueden dar cuenta de las omisiones, todavía queda por explicar la diferencia de sentido entre ambos textos. Para empezar, habríamos de plantearnos si es realmente posible traducir de una lengua a otra. Según las teorías del lenguaje que George Steiner denomina «monistas», la traducción es en último término imposible: «What passes for translation is a convention of approximate analogies, a rough cast similitude.»5 Esta línea de pensamiento, que va de Humboldt a Whorf, defiende básicamente que cada lengua entraña una forma de interpretar la realidad y opera con unas categorías conceptuales propias, producto de su entorno histórico-cultural. Condicionados por estas categorías, los hablantes de distintas lenguas organizan la realidad de manera diferente (Steiner 73-93). De acuerdo con estas teorías, la lengua de un pueblo conforma a la vez que trasluce una visión del mundo. Al componer en anglosajón, por tanto, Credmon opera dentro de los esquemas conceptuales de esta lengua, con un vocabulario que hunde sus raíces en la cosmología germánica. Así, «Middungeard» (v.7, «el recinto medio») designa en la visión germánica del universo la residencia de los hombres, frente a Útgaror («recinto exterior», residencia de los gigantes) o Ásgaror («recinto de los dioses»). Asimismo, las palabras que utiliza Credmon para narrar la creación reflejan la concepción germánica del origen del mundo: los dioses luchan con Ymir, el primero de los gigantes de la escarcha y lo vencen. Con el cuerpo del gigante los dioses forman la tierra: 4 Ute SCIIWAB, «The Miraclcs of Credmon», English Srudies 64, 1 (Fcb. 1983): 1-17. La cita ha sido tomada de la página 12. s Gcorge STEINER, After Babel (London: OUP, 1975), 74. 209
Ór Ymis holdi var ioro um SCQpuo, enn ór sveita srer, biorg ór beinom, baomr ór hári, enn ór hausi himinn. Enn ór hans brám geroo blío regin miogaro manna sonom; enn ór hans heila vóro pau in haromóOgo scyQll um scQpuo 6. Así pues, en la mitología germánica los dioses parten de una materia pre-existente (el cuerpo de Ymir), y esta idea se advierte tras los verbos que describen la creación: skapa («formar») y g~ra («Construir», «preparar») en islandés; scippan y wyrcan («forjar») en anglosajón. En la versión cristiana, por el contrario, Dios crea el mundo de la nada. La discrepancia con la visión implícita en el vocabulario germánico es lo suficientemente importante para que algunos autores cristianos crean necesario precisar. Así IElfric, en su «Sermo de initio creaturae» afirma: « ... calle gesceafta God gesceop and geworhte on six dagum>> («Dios formó y forjó todas las criaturas en seis días»), y añade «Ealle pi ng he geworhte buton celcum anrimbre>>: «Creó todas las cosas sin materia alguna» 7. Las versiones germánicas suelen asimismo hacer referencia a la creación de la vegetación, tema que en la poesía anglosajona se formula normalmente como el adorno de la tierras. Este es el sentido que parece apuntar en el himno de Credmon «tiadre» («preparar», «adornar>>, v.8). Términos como «SCOp» (v . S) y «tiadre» responden pues a esquemas conceptuales germánicos. Beda, sin embargo, en su paráfrasis nos devuelve a la idea cristiana de la creación sustituyendo los dos verbos anglosajones por el latín «Creavit» . Si toda lengua conlleva una visión cultural, entonces el acto de traducir implica la apropiación de un modelo cultural por otro. Carolyn Dinshaw, al hablar del concepto de traducción en la Edad Media, observa que para San Jerónimo traducción e interpretación no son dos actividades contiguas sino que constituyen un mismo proyecto interpretativo9. La traducción, señala Dinshaw, «had a pronounced hermeneutic function, one ... of the discovery (inventio) and subsequent appropriation of meaning» (138). De este modo, o GRIMNISMAL, 40-41. Gus1av eckel y Hans Kuhn, eds., Edda. Die lieder des Codex Regius, 9.' ed. (Heidelberg: Carl Winter, 1983): <<Del cuerpo de Y m ir fue formada la tierra, y de su sangre el mar; montañas de sus huesos, de su cabello árboles y de su cráneo el ciclo. Y de sus cejas, los dioses benignos hicieron Midgard para los hijos de los hombres; de su cerebro fueron formadas todas las nubes amenazadoras.>> ( uestra traducción). 7 The Homilies of rhe Anglo-Saxon Church, cd. Benjamín Thorpc (London, 1844), 1, 14. s Véase Constance B. HIEAIT. <<C<edmon in Contcxt: Transforrning thc Formula», J.E.G .P 84,4 (Oct. 1985): 485-97. 9 Carolyn DINSHAW, Chaucer 's Sexual Poetics (Madison, Wl: The U of Wisconsin P, 1989), 137-41. 210
podemos ver la traducción de Beda y, en un sentido más amplio, la de Credmon como sendos intentos de apropiación del significado por la cultura de la lengua en la que se expresan. La actividad interpretadora de Beda se hace evidente en su sustitución de «uundra gihuaes or astetidre» (Dios «estableció el principio de toda maravilla», vv.3-4) por «omnium miraculorum auctor extitit» («existe como autor de toda maravilla»). El texto anglosajón marca una clara referencia temporal: hubo un principio de los tiempos. Beda, sin embargo, afirma que para Dios no hay principio ni final, la dimensión temporal no le afecta 10 . Como indica Morton W. Bloomfield, la interpretación de Beda responde a un problema fundamental que planteaba a los exégetas el primer verso del Génesis: el problema de si Dios necesitó tiempo para crear el mundo 11 . San Agustín defendió que todo fue creado al mismo tiempo, pues de otro modo se limitaría el poder de Dios: «The six days are mthe realization of what was already created from the beginning as Ideas» (Bloomfield 43). Para Bloomfield esta es la razón por la que Credmon, de forma totalmente ortodoxa, señala que Dios estableció el principio de cada maravilla. Pese a la ortodoxia de Credmon, Beda decide sustituir las palabras del poeta anglosajón recogiendo esta preocupación de los Padres de la Iglesia: «auctor extitit» sitúa a Dios en un contexto atemporal. La insistencia de Beda en la eternidad de Dios revela su conciencia de la importancia doctrinal de este concepto en el contexto de la conversión de los anglosajones. En la mitología germánica Jos dioses no son eternos; tuvieron un principio y tendrán un final (el crepúsculo de los dioses). Frente a esta concepción la iglesia anglosajona advierte la necesidad de subrayar su propia doctrina. La interpretación que Beda presenta del himno de Credmon refleja esta preocupación evangelizadora12. Puesto que traducir implica interpretar la traducción, como apunta Dinshaw, tiene un potencial creativo; hace ver algo de forma nueva. Es más, al haber una transposición de significado, la traducción se acerca a la metáfora. En De schematibus et tropis Beda afirma que la metáfora afecta tanto al significado del tenor como a la percepción del vehículo; cada uno adquiere características del otro. Así, si llamamos al rey león, el rey adquiere rasgos 10 En su comentario del Génesis, Beda especifica «Deus non eguit mora temporum» («Dios no está sujeto a la demora de los tiempos»). Véase Hexaemeron, Patrologia Latina, 91, 13. 11 Morton W. BLOOMFIELD, <<Palrislics and Old English Literature: Notes on Sorne Poems», Comparative Literature 14, 1 (Winter 1962): 36-43. 12 Prueba de la importancia que la iglesia anglosajona atribuía al concepto de la eternidad de Dios en el proceso de conversión de los pueblos germánicos es la carta del obispo Daniel a San Bonifacio, aconsejándole que se sirva de la idea de que los dioses paganos han nacido unos de otros para demostrar que no son dioses sino hombres. S. Bonifatii et Lulii Epistolae, cd. Michael Tangl, Monumenta Germaniae Historica 1 (Berlín: Weidmannsche Yerlagsbuchhandlung, 1916), n. 0 167. 211
propios del significado «león», y a su vez «león» se asocia con el significado «rey» 13 • Aunque en el caso del himno de Credmon no se puede hablar propiamente de metáforas, podemos analizar en esta línea algunas de las variaciones referidas a la divinidad y su traducción latina, por ejemplo, «uard» (vv. 1 y 7) y «dryctin» (vv . 4 y 8). Ambas palabras designan al jefe del comitatus: «uard» subraya su función de protector de la comunidad, mientras que «dryctin» tiene una resonancia marcadamante militar. Al identificarlo como «uard» y «dryctin», Credmon nos presenta a Dios como un príncipe anglosajón, líder guerrero y protector de su pueblo, al que se debe absoluta lealtad. De este modo, el Dios cristiano es apropiado por la lengua y cultura anglosajonas. La paráfrasis latina, sin embargo, evita llamar la atención sobre estos matices. Aunque «uard» aparece dos veces en el himno (vv. 1 y 7), Beda sólo usa «Custos» en el v.7, y elige en el primero un término más cercano a la idea de creación: «auctor». Tampoco traduce «dryctin» literalmente, pese a que en latín hay palabras que recogen esta idea como dux, o dominus (frecuentemente glosado por drihten en las versiones anglosajonas de los Salmos). Beda prefiere volver al sentido exclusivamente religioso de Deus, neutralizando toda asociación con el mundo secular germánico. Pero si términos como «uard» o «dryctin» interpretan a Dios a través de conceptos seculares, Credmon va aún más lejos al utilizar Metud («metudres mrecti», v.2), palabra de resonancias inequívocamente paganas («el que mide», «el destino», la fuerza inexorable por encima de hombres y dioses). Beda, una vez más, corrige la interpretación anglosajona y la devuelve a la idea latino-cristiana del Dios creador traduciendo Metud por Creator. Las primeras diferencias que analizamos (los términos referidos a la creación) pueden explicarse por la visión cultural que encierra cada lengua. Estas últimas, sin embargo, cobran sentido en el contexto histórico de la conversión de los anglosajones. Este contexto juega un papel fundamental en la dirección que cada traductor da a su interpretación. Así, en el himno de Credmon, el uso de palabras con connotaciones seculares o paganas para introducir el concepto de Dios se explica en relación con la estrategia que San Gregorio recomienda seguir en la labor de conversión de los anglosajones: actuar de forma cautelosa; no destruir los templos paganos sino conservarlos y consagrarlos al culto cristiano14. De modo paralelo, la creación de una dicción poética cristiana en anglosajón, tal como aparece ejemplificada en el himno de Credmon, se efectúa conservando la estructura y fórmulas tradicionales del lenguaje literario germánico, dotándolas de un significado nuevo. La perfecta asimilación de una palabra como Metod, que pronto pierde toda connotación pagana en anglosajón, demuestra las posibilidades de éxito 13 Véase DINSHAW, 139. 1• Carta al obispo Mellitus, año 601. HE, l, 30. 212
de la política gregoriana. Beda, sin embargo, es más conservador y advierte que la asimilación cultural pone en peligro la pureza del mensaje cristiano. Así, al traducir el himno, Beda prefiere evitar las connotaciones paganas y seculares. Por ello no sólo no reproduce el himno en anglosajón, sino que incluso da una versión de él que modifica el sentido del original. La actitud de Beda está en consonancia con la estrategia que sigue a lo largo de su Historia Ecclesiastica. Lejos de ser objetiva, la Historia, como apunta Patrick Wormald, adopta una perspectiva parcial debido al interés didáctico del autor: Beda silencia prácticamente toda referencia al pasado de los anglosajones antes de la conversión y recoge ante todo buenos ejemplos, presentando una imagen sin fisuras de la Inglaterra cristiana 15 . En esta misma línea, su traducción, y consecuente interpretación, del himno de Credmon supone un intento de ofrecer una versión libre de toda contaminación de la cultura secular y pagana del pueblo anglosajón y fiel al espíritu original del mensaje cristiano. 15 Patrick WORMALD, << Bcdc, Beowulf and thc Convcrsion of thc Anglo-Saxon Aristocracy», Bede and Anglo-Saxon England, cd. R. T. Farrcll, Bririslz Archaeologica/ Reporrs 46 ( 1978): 32-90. 213