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El entrenamiento de fuerza en niños

Torres Luque, Gema; Carrasco Páez, Luis

Abstract

En el presente trabajo, además de recabar la información existente en relación con el entrenamiento de fuerza en niños en los últimos años, se determinan los factores que inciden de forma directa sobre su aplicación y desarrollo, los diferentes tipos y medios de entrenamiento de fuerza que son empleados en esta edad (prepuberal), los efectos producidos tanto en el plano estructural como el nivel de fuerza, su relación con el desarrollo de otras cualidades y capacidades, las diferencias sexuales, su evaluación así como las precauciones que se han de tomar de cara a reducir los riesgos que puede presentar este tipo de entrenamiento. De esta forma se intenta aclarar la controversia existente desde hace tiempo entre muchos de los profesionales de la Educación Física y del entrenamiento deportivo sobre la viabilidad del trabajo de fuerza en niños, independientemente del entrenamiento de cualquier especialidad deportiva.

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·IlE'iIIl>IIE¡W(I Y E~TnE'i.Y;IIENTO· El en trenam ien to de fuerza en niños Resumen Luis Carrasca Paez Gema Torres Luque LirPII('iados ell EdllCrtI'¿óll F¿süt/ Dl'pa1"/a mento de Edllcrt("ión Físü·a ,if Dl'porliva Ulli ül'1"sidad de (¡muada Palabras clave entrenamiento de fuerza, niños, prepuberal Abstract /n this paper, besides collect the information concerning strength training in chi/dren over the tast years, the factors which affect in adirect manneron its ap/ication and deve/opment, different types and means of strength training which are used in this age (prepuberal), the effects on structural plane and strength gains, its relation with development of other capacities, sexual differences, its evaluation as soon as the precautions which must be taken to reduce the flsks of this training have been determined. In this way, the controversy, that has been on for several years about the viability for the strength training with children between alot of proffessionals of physical education and training has been tried to be resolved, independently of any sport training. En el presente trabajo, ademas de recabar la información existente en relación con el entrenamiento de fuerza en niños en los últimos años, se determinan los factores que inciden de forma directa sobre su aplicación ydesarrollo, los diferentes tipos ymedios de entrenamiento defuerza que son empleados en esta edad (prepuberal), los efectos producidos tanto en el plano estructural como el nivel de fuerza, su relación con el desarrollo de otras cualidades ycapacidades, las diferencias sexuales, su evaluación así como las precauciones que se han de tomar de cara areducir los riesgos que puede presentar este tipo de entrenamiento. De esta forma se intenta aclarar la controversia existente desde hace tiempo entre muchos de los profesionales de la Educación Física ydel entrenamiento deportivo sobre la viabilidad del trabajo de fuerza en niños, independientemente del entrenamiento de cualquier especialidad deportiva. Introducción El entrenamientode la fuerza desempeña un papeIimportante en la formación yen el desarrollogeneral de los niños yadolescentes y es por esta razón por la que esta cualidad deberíacomenzaratrabajarse desde los primeros años de vida (Cerani, 1990). Durante mucho tiempo se ha mantenido la controversia del entrenamiento de fuerza en niños. Numerosos médicos, fisiólogos y profesionales de la educación física han desaconsejado yhasta incluso prohibida este tipa de entrenamiento en la infancia, mientras otros lo han apoyado yprescrito. Entre las razones que argumentan aquellos que rechazan el desarrollo de la fuerza en edades tempranas se pueden encontrar las diferencias estructurales de la musculatura de los niños respecto a la de los adultos, la ausencia de determinadas hormonas anabólicas, el excesivo estrés que, para un organismo todavía por constituir, supone el entrenamiento con pesas y la ineficacia de dicho entrenamiento en la ganancia de fuerza por parte de los niños. Los promotores opartidarios de este tipo de entrenamiento en niños aportan distintas ventajas derivadas del mismo, tales como la prevención de futuras lesiones articulares, ligamentosas, tendinosas ymusculares, el aumento de la densidad mineral ósea que puede prevenir al joven de osteoporosis en su madurez, ademas de un aumento notable de fuerza. 64 EducaClón Fisica yDeportes (61) (64-71) Un ejemplo claro de esta falta de acuerdo entre especial istas y profesionales de la educaCión fíSica se da en el estudio realIZado por Mlchaud (1994). En él se repartieron 350 cuestionarios a un mismo número de oruJanos ortopédicos con el que se trataba de recabar la opinión de es tos espeCial istas sobre el entrenamiento de fuerza en niños. En los 76 cuesllonanos contestados y posteriormente analizados. se pudo observar que la mayoria de estos CirujanOS no estaban de acuerdo con un entrenamiento de fuerza en niños. argumentando diferentes lesiones de carácter óseo que pueden derivarse de dicho entrenamiento. A pesar de ello. otros cirujanos se mostraron a favor del desarrollo de la fuerza en estas edades. Indicando que este aspecto puede ser beneficioso en la prevención de lesklnes óseas y musculares relaCionadas con el 50- breuso o sobrecarga. El objetivo de es ta reviSIÓfl documental es. por tanto. clanflcar la prob lemática SUSCitada en lo referen te al entrenamiento y desarrollo de la fuerza en niños. aportando las ideas y conclusiones a las que han llegado los autores más relevantes en los últimos años. Bases fisiológic as del enlrenamienlo de la ¡IIerza .V Sil apli cncióll e" ,,¡¡¡os_ Fases se llsibles Desde un pun to de vista fisiológico. la f uerza se entiende como la capacidad que tiene el músculo de producir tensión al actIVarse o. como se entiende habitualmente. al contraerse. A nivel ultraestructural. la fuerza está en relación con el número de puentes cruzados de miosi na que pueden interactuar con los fil amentos de actina (GoIdsplnk. 1992.) . Asf. esta fuerza muscular está determinada. en parte. por el número y el área correspondiente al corte transversal de las fibr as musculares Impl ica das en una cont racc ión. El número de fibras se determina. en gran parte. Justo después del nacim,ento. mientras que el diámetro de la fibras aumenta de forma pa ral ela al crecimiento global del cuerpo del niño. Debido a esto. la capacidad de desarrollo de la fuerza en el n iñ o evoli.lCiona durante toda la infancia (Rowald. 1990). La fuerza muscular también depende de la hipertrofia del tejido conectivo y del aumento de capi lares que rodean a las fibras musculares (Górnez-Ca- rramiñana. 1996). Sin olvidamos de las neuronas motrices que inervan a dichas fibras. En su proceso evolutivo. los músculos de los niños muestran diferencias evidentes de tipo monológico. histológico y bioquímico en relación a los de los adultos. A consecuenCia de ello. la vekxidad de contracción muscuf ar en los niños es más baja que en los adultos (Asai y Aoki. 1996) . .Además. y según Ceranl (1990). el sistema óseo del niño es más elástiCO que el del adulto a causa de una menor calcificaCión. aunque por el contrario. es menos resistente a la presión y a la fleXión. Es importante conocer al detalle estas diferencias es tructurales para definir con exactitud las cargas y orientar el entrenamiento de fuerza de forma idóne a. De cara a una correcta aplicación del entrenamiento de fuerza en niños. además de tener en cuenta todo lo expuesto anteriormente. es necesario conocer la influencia de otros factores que Inciden de forma importante en su desarrollo. como son: FflclQres l/OrmQtl(ll es J' Iter,¡fosos MlKhos detractores del entrenamiento de fuena en niños Indican que éstos son incapaces de aumentar sus niveles en esta cuahdad debido a la falta de hormonas androgénicas en sus organismos. Esta afirmacIÓn no es equivocada. ya que hasta la pubertad la liberación de testosterona es poco importante. pero el desarrollo o gananCia de fuerza no sólo depende de la presencia de este tipo de hormonas (entre las que también se Incluye la hormona de creCimiento). que graci as a un marcado carácter anabóHco son responsables del crecimiento e hipertrofia muscular. Como se ha dicho anteriormente. el nIVel de fuena no sólo depende del tamaflo muscular. Muchos estudiOS han revelado ganancias de fuerza en niños tras un periodo de entrenamiento Sin detectar un aumentodel grosor de las fibras musculares implicadas en cada caso. Es to se debe a cambios de carácter Intrínseco en las característ icas contráctil es del músculo pero. sobre todo. a un incremento en los nweles de actlvaoón neuromuscular (Bli mkie. 1993: Kanehlsa y col .. 1994. 1996: Reilly y Stratton. 19 95). Ozmun (1992). administrando un entrenamiento de fuerza con pesas de 8 semanas de duraoón. comprobó aumentos en los nive les de fuena acompañados de aumentos en la amplitud de los registros EMG en niños. En otro trabajo posterklr. y tras la aplicaclÓfl de un entrenamiento de fuena de 8 semanas de duraCión. ConSigUIÓ aumentar los niveles de fuerza y de registros de E MG en músculos del brazo de 16 ninos sin aumentos en la circunferencia de dicha extremidad (Ozmun. Mikesky y Surburg. 1994). Estos resultados vienen a corroborar la Implicación neuromuscular Indicada por los antenares autores_ Fase.~ . ~ellsibles Cuándo comenzar con el entrenami ento de fuerza es una cuestión que ha preocupado a muchos preparadores. Para darle respuesta es necesano ha~ar del concepto de fases sensibles. DICho concepto proviene de la embnología. ámbito en el que se ha establecido que en el desarrollo embriológi co de los organiSmos animal es y vegetales hay períodos. cronológicamen te limitados. en los cuales los sistemas celulares reacci onan con diferente senSibilidad a los estimulos ambiental es (Ba ur. 1990). Así. se ha observado que el organismo del ser humano reacciona de forma distinta ante un mismo estímulo de entrenamiento (en este caso el trabajo de fuerza) en diferent es etapas de la Vida. Las fases sens ibles son. por tanto. aquellos períodos de Vida en los que en el organismo se observa una especial sensibilidad. así como una rápida y abundante reacción ante ciertos estimulos de entrenamiento (Martin. 1997). Parece evidente la existencia de una fase sensible alrededor de los 7 u 8 aflos de edad. en la que los estimulas de entrenamiento reladonados con la fuerza rápida y (j :i fuerza resistencia pueden tener un Impartante efecto posrtNO en el nll'1o (Boro. 1986: Nadoo. 1987: Hahn. 1988: Ceranl. 1990). Por otra parte. la fuerza máxnl'ra no sería un estímulo adewado en la fase prepuberal (9-12 años) (Martin, 1997). ya que. tal y como se ha mencionado anlenormente, los aUl"l'lef1tos que se pueden observar en la misma serán debidos. fundamentalmente. al desarrollo de los procesos roer- \lIOSOS de la fuerza. Tipos de elllre,ramle"to de fuerza y sus efectos Otra de las CuestlOOeS planteadas por multitud de formadores. preparadores o entrenadores es cómo entrenar la fuerza en 111- ños. qué medios utilizar y qué cargas apficaro Es eVIdente que tanto los tipos de entrenamiento como los medios Y cargas serán di ferentes a los que se aplican a los adultos, debido a las diferenCias estructurales y fisio lógi cas mendonadas entre ambos. Para conocer de forma detalla diferentes tipas de entrenamiento de fuerza que se realizan con niños (hasta el período correspondiente a la prepubertad). se descnben a contlnUaOÓl"l aIgu10s de los estudIOS más relevantes realizados en la últuna década al respecto. Wettman y col. (1986) sometieron a niños de entre 6 y II años de edad a un entrenamientO de fuerza con una duraclÓn~otal de 14 semanas, en el que debían de completar 3 vueltas a un cirCUito compuesto de 10 estaclOfles. en las que ejerotaban los grupas musculares más grandes en máqUinas con re51Stencia hidráulica, El tiempo de trabaJO en cada estaa6n era de 30 segundos. al Igual que el tiempo de descanso. Es tos autores registraron aumentos en fuerza (isocinética) de e ntr e el 18 y el37 % en los diferentes grupos musculares entrenados. Sewall y MlCheli (1986) adminIStraron un entrenamiento de 9 semanas de duracIÓn con el rlO de detectar aumentos en el nivel de fuerza de los extensores de las piernas. Hexores y extensores del hombro de 8 1'11- ños Y 2 niñas de edades comprendidas entre los 10 Y II años. El entrenalT'Men to esta- FASe 1 Series: S Series : 3 FAse 2 R aps.: l O: 3xI0·12RM: 1 x Mb C arga (%IRM): 60 : 3x70-75: 60 Series: S Rep s.: lO : 2xl0-12RM C arga (% IRM): 60: 2x70-75 Series: 3 Reps .: ID : 3xS-7RM; 1 x M.h Carga 1% 1 RM) : 60 : 3x60-85: 75 Reps .: 10: 2x5-7RM Carga (% IRM ): 60 ; 2x80-85 ba compuesto de 3 senes de I O repetiCIones COf'l una carga corre~lente al 50 % de I RM (50 % de la carga máxima con la que fueron capaces de realizar I repetición). Tras el entrenamiento se obtuvierOf'l mayores rnveles de fuerza en lodos los grupas musculares Implicados. pero sólo se obtlJllle(OO resultados Slgniflcawos en la !le. XIÓO de hom~. Este rrusmo entrenamiento fue aplICado por I'felffer y Fral"lCls (1986) obteniendo Similares aumentos de fuerza en sUjetos en edad prepuberal, Ramsay y col. (1990) aplicaron un entrenamiento de fuerza de una duracIÓn de 20 semanas (3 seSIOIleS porsemana) en 13 niños con edades comprendidas entre los 9 Y II años. Para este entrenamiento. dIVIdido en 2 fases de 10 semanas. se empleó el método ·orcurt tralnlng" (Tabla 1). Tanto en la pomera con-oo en la segunda fase los niños realizaron 5 senes. con una carga má- XJma del 70 • 75 % de I RM en la primera fase y deleO -85 % de I RM en la segu nd a. en ejercicios denominados como principa - les para este estudIO como el curl de brazos y la exterlSlÓO de pternas además de 3 senes en ejel"ClClOS seclX1darios como el press de piernas. el press de banca y sentadillas. Una vez finalIZado este período de entrenamiento, se regIStraron aumentos significativos del nivel de fuerza. en relacIÓn con un COf'ltrol realizado antes de entrenar esta cualidad. en el press de banca y el press de piernas sobre I RM, en la HE!XlÓ!1 de brazos y extenSIÓn de p;ernas baio regímenes de contracción ISOITIé tnco e lsocinetico. respecuvamente. Por otro lado. este entrenamiento no tuvo efectos SlgmbcatlVOs sobre La secCión transversal de los músculos Impl icados. por lo que las ganancias de fuerza E<M.oo6n Fr...c.. y ~ ( 61 ) (64_71) fueron Independientes a los pequeños cambIOS en esta seccIÓn transversal. Estos autores concluyeron que los aumentos en los nrveles de fuerza en niños adqulndos a traves de su entrenamiento son debidos a adaptaCIOneS neurológteas y a una mepr coordlllaOÓl"l Intramuscular de los músculos entrenados. Fa¡genbaum y col. (1993) utilizaron a 14 niños y niñas coo una edad media de 10,8 años para determinar los efectos de un entrenamiento de fuerza de una dura- Ción tot al de 8 semanas. Los sUjetos se eJer- Citaron dos veces por semana realizando 3 senes de 10 a 15 repetIClOOeS con cargas entre el 50 y el I 00 % de I ORM en CIncO e,terClClOS diferentes. ¡.J compararlos con un grupo control. se obtlMeron diferencias Significativas en cuanto al nrvel de fuerza adqulndo. aumento que el en grupo de entrenamiento fue del 74.3 %. En un trabajO al que ya se ha hecho referenCia. Ozmun. Mi - kesky y Surburg (1994). observaron aumentos en el rwel de fuerza de 16 suje t os. e niños y 8 niñas. con una edad media de 10.3 años. tras un período de entrenamiento de 8 semanas (en este \lempo los sUJetos, que entrenaron tres veces por semana. realizaron. en cada sesIÓn. 3 senes de 7 a I 1 repeuclOl1eS de curl de blCeps con mancuernas). Estos aumentos fueron del 22,6 % en contracciones de carácter Iso tónico y del 27,8 % en contracciones de ca· rácter lsoclné tko . UU ( 1996) comprobó el efecto de un programa de body·t)llllding en 232 estudialltes de pnmana y secundana. COf'l edades comprendidas entre los 7 Y 17 años. El entrenamiento. que constaba de (2 seSlonesdlSmbuldaS a lo largo de 23 días produJO un au - mento de la fuerza generada por los músculos de los brazos. de la zona abdominal y lumbar en los sUjetos más jóvenes. Falgenbaum y col. (1997) estud iaron esta vez los efectos de un entrenamiento de fuerza de una duración total de 8 semanas. en l as que los 15 n iños que formaron la muestra se ejercitaron dos días en cada una de estas semanas. Se reg istraron kls valores obtenidos tanto ant~ como después del periodo de entrenamiento en estos ejerci- CIOS: 6RM en extensión de p ie rnas y 6RM en press de banca. Después del entr enamiento los sujetos aumentaron su nivel de fuerza en estos ejercICIos en un 53.4 y 4 1. 1 %. respealvamente. Usando el meta-análisis para determinar el efecto del entrenamiento de fuerza en niños . Payne y col. (1997) llegaron a la conclUSión que lo s métodos de entrenamiento con los que se conSiguen mayores Incrementos son aquellos en los que la contrac- Ción muscular ~ de caráaer isotónica (por encima de los métodos que se basan en contraCCIones lsométricas o isocinéticas). En otro meta-análisis, esta vez l levado a cabo por Falk y Tenenbaum (1996). se indica que de todos los estudiOS analizados, las ganancias en fuerza a través de un entrenamiento específico mantienen unos va lores de entre el 13 y el 30 %. Exrste poca informaCión acerca del uso de la eledroestimulaoon como medio de entrenamiento de la fuerza en niños. Su uso se vincu la más hacia la rehabilitación de lesiones o enfermedades muscu l ares . Un ejemplo puede ser el estudio de Karmel-Ross. Cooperman y Van-Doren (1992). En él aplicaron la electroestimulación a 5 niños con espina bifida. sometiéndolos a sesiones de 30 minutos de duración durante 8 semanas en las que se i ncidiÓ sob re los músculos de la cara antenor del muslo. Tres de estos niños expenmentaron aumentos en la fuerza de l os músculos exten- SOl"es de la pierna. Adiferencla de l os slstemátKOS métodos de entrenamiento expresados en los anteriores trabajos, se han real i zado estudios en kls que. a través de actividades mucho más ge n erales. como la simple aaividad fisica o la práalca de un determinado deporte sin incidir directamente sobre la fuerza. se han registrado aumentos en el nivel de fuerza de los niños evaluados. Un ejemplo claro es el estud io real iza do por Katic (1995). En él. se comprobó el efeao de un programa de entreflamiento en atletismo (enmarcado en un curso ~colar de EF) de una duración de 6 meses sobre diversos parámetros. entre ellos la fuerza ex pjosiva (lanzamiento de balón). la fuerza isométrica y la fuerza resistencia (sentadillas), 17 8 niñas de 7 años de edad sirvieron como sUjetos expenment ales en este estudio. que dio como resultado un aumento en los niveles de fuerza explosiva y fuerza resistencia. En este sentido. el estud io de Violan y col. (1997) también deja claro que un entreflamiento de 6 semanas de duración en la práctica del karate aumenta k>s niveles de fuerza en niños. Así lo demostraron en 14 jóvenes aficionados a este deporte, que se entrenaron durante este período con Ufla fre<uencia de dos sesiones por semana. No sólo la práaica regular de un deporte aumenta los nweles de fuerza en los niños que lo praaican. Las clases escolares de educaC ión fislca pueden incidir de forma positiva sobre este aspecto. Gribaudoy col. ( 1995) evaluaron a un total de 474 escolares (220 niñas 't 254 niños). a los que se separó en dos grupos. El grupo expenmental fue sometido a tres sesiones semanales de educación fisica. sesiones con una duración de 60 minutos. El grupo control sólo se ejercitó en estas clases con una frecuencia de 2 sesiones por semana. Transcurrido el período experimental, se observó que los alumnos con una mayor cantidad de prácti - ca (3 veces porsemana), fueron capaces de reclutar un número mayor de unidades motoras. siendo ésta la pnnclpaJ diferencia entre l os dos grupos. De todos los estudios mostrados antenormente, se pueden desprender vanos medios de entrenamiento (ejercicios, material, resistencias) empleados para el entrenamfen lo de fuerza en niños. Éstos son muy dispares: pesas libres. aparatos con resistencia hidráulica, máquinas iSOClnéticas, eIC .. , Lo que si pare<e claro es que los ejerciCiOS que mantienen contraCCiones de ca - ráaer Isotónico, con un elevado número de repeticiones y cargas de baja intensidad ~ lo más conveniente y efeaivo para los ni - ños prepuberales (Rowald. 1990). Este tipo de entrenamiento está ín t imame nte relacionado con el desarrollo de la fuerza res istencia , que taJ y como se ha mencionado antes. goza de Ufla fase sensible en estas edades . Michaud (1994). al recoger las opiniones de vanos cirujanos ortopédicos en relación a los medios de desarrollo de la fuerza en niños. observó que aquellos que estaban a favor del mismo apostaban por utilizar mancuemas. máquinas , el propia cuerpo (autocargas) y elásticos como l os medios más útil~ en el entrenamiento de la fuerza . Según Borzi (1986). en la edad pre~ puberal. la fuerza debe ser desarrollada coo ejercicIOS que involucren a todo el sistema muscular de forma pareja. Pueden utilizarse Juegos, acciones de otras discipjinas yejerotaciones que desafíen la capacidad del niño, Este autor propone como características de este tipo de entrenamiento l as SigUientes: 10-15 segundos de duración del est imulo, empjeo del propio peso como sobrecarga y pausas de más de 90 segundos, Esta propuesta también contempla una duración de las sesiones de 30- 50 minutas , con una frecuencia de 2 - 3 a la semana. O/ros e fe c lo , ~ En primer lugar es necesario indicar que to - dos aumentos de fuerza expenmentados en niños como resultado de un periodo determinado de en trenamiento son, en términos relativos, igual a kls de los jóvenes y adultos, pero Inferior a los de éstos últimos cuando hablamos en términos abso lut os (Blimk¡e, 1993). POI" otra parte, l os ef ectos de un entrenamiento de fuerza destinado a los niños dependen del sexo (l as diferencias se tratarán posteriormente). de la edad y nivel de maduración (Cerani. 19 90) y del tipo de entrenamiento (frecuenCia, durac ión o volumen e intensidad) (Falk y T enenba u m. 1996: Payne y col., 1997). Estas afirmac i ones es t án basadas en la disparidad de resul - tados obtenidos en los diferentes estud ios realizados hasta el momento. que difieren bastante en sus diseños experimentales. (i1 (i8 Pero, además. el entrenamiento de la fuerza en ni ños puede tener otros efectos , independientemente de k>s directos sobre esta cualklad. En el p~no psico~ico. un entrenamiento de 10 semanas de duraóón dio como resultados un aumento signIfIcativo en los nive l es de fuerza de 17 niños y puntuaciones más altas en dos dimensiones relacionadas con el autoconcepto, como son la competencia y ~ valía (Greene e Ignlco. 1 995). Al contrario, Falgenbaum y col. (1997). después de un período de 8 sema - nas de entrenamiento de fuerza. no encontraron efectos significa t ivos en las medidas de carácter psicológiCO que realizaron, Los efectos sobre el desarrollo somático (altura y peso) de k>s nir.os expuestos a entrenamientos de fuerza a corto plazo parecen ser escasos. según indica Blimke (1993), Rians y col , (1987). afirman que un entrenamiento de fuerza con cargas de baja intensidad y un alto número de repetiClones no origi na un riesgo sobre el creómientoo A la inversa. podría pensarse que las ganancias de fuerza debidas al entrenamiento de esta cualidad podrían estar también rela - Cionadas con este desarrol lo somát i co . Otro estudio de Fa i genbaum y col . (1996) da muestras de la incidenc ia del trabajO de fuerza en estas edades . Después de 8 semanas de entrenamiento con una frecuencia de 2 sesiones por semana. los niveles de fuerza experimentados en ejercicios como el press de banca y la expresIÓn de piernas sobre 6RM aumentaron de forma significativa en 1I ni ños y 4 niñas de entre 7 y 12 años de edad. Sin embargo. a este pe - ríodo de entrenamiento le Siguió otro. de duración Similar. en el que estos sujetos no realizaron ningún tipo de en t renam i ento, Al fi nal de este período sin práctica se registraron en los sujetos disminuciones del nivel de fuerza adquirido de l 19,3 y 28, I % sobre 6RM en press de banca y extensión de piernas, respectIVamente. Así después de un periodo sin entrenamiento el nivel de fuerza adquirido gracias a un trabajo previo tiende a volver a los valo r es i niciales. En muchas ocasiones. el entrenamiento de fuerza ha estado relaCIOnado con alteracio - nes o aumentos en la pres i ón sanguinea, sobre todo cuando se habla de entrena- >n' . Bnllllllt : ~ ..... , \" t:. \TIII : nlllnTlI · miento isométrico. En niños se han detec - tado ligeros aumentos en la presión arterial en ejerCICios con contracciones de este Opo (Strong y col .. 1978 y Laird. Fixler y Huffines. 1979). Es por ello por lo que no se recomienda el entrenamiento de fuerza en niños con problemas crónICOS de tJpo circulatorio o cardíaco (Rowland. 1990), Otros efectos del entrenamiento de fuerza en nir.os llenen que ver con los nIVeles de colesterol sanguineo. Así se demostró en el estudio de Fripp y Hodgson (1987), en el que registraron aumentos en hpoprotelnas de alta densidad (HDL) en 14 niños des - pués de 9 semanas de entrenamiento de fuerza. Por otra parte, la denS i dad minera l ósea puede aumentar con el entrenamiento de fuerza. factor clave para la prevencIÓn de una futura osteoporosis (Rowald. 1990). Conroy y col. (1993) observaron cómo levantadores de categoría junior poseían una mayo r densidad mineral ósea en la espina lumbar (L2-L 4) y la zona próxima al fémur al compararlos con el grupo control. Au nque todo parece Irl(hcar que el entrena - miento de f uerza mejore la densidad ósea, la falta de estudios en niños hace que esta afirmación se realice con cautela. Por último hay que decir que otra dolencia que puede ser prevenida con el entrenamiento de fuerza es el dolor de espalda. Según Newcomer. Sinakl y Wollan (1997). la disminuc ión de fuerza en la espalda se asocia con problemas o dolores en la zona baja de la espalda en la edad adulta. Al igual que en el caso anterior son necesarios más es - tudios que clarifiquen esta relación causa efecto y determinen coocretamente la prevención de esta dolencia , Relaeió" del elllrellamiep,lo de fuerza con el desarrollo Ile olras cualidades y capacidades La velocidad (de desplazamiento) no es entendida como una cualidad lisica en sí misma ya que depende de forma di recta de la fuerza. De esta forma. y siguiendo a New - ton. para una misma masa. a mayor fuerza. mayor ace l eración y portanto. mayor velocidad. Aunque esto parece obvio. el estudio de Hetzler y col. (1997) reveló unos resultados contradictorIOS. Después de un entrenamiento de fuerza de 12 semanas de duraCión (tres seslOI1es por semana). y a pesar de aumentar sus niveles de fuerza. el grupo control mostró diferenClas significativas en lo que se refiere a la potenc ia anae - róbica y una carrera de velOC i dad sobre 40 yardas al compararlo con un el grupo expenmental. fonnado por 30 niños atletas. De todas formas sería necesaría una mayor concreción en cuanto al tipo de entrenamiento realizado para poder evaluar estos resultados. En cuanto a la resistencia (capaCIdad y potenCia aeróbica y anaeróbica) hay evidencias de una mejora de esta cualidad a través de l entrenamiento de fuerza . aunque dependi endo del opo de entrenamiento se verá mejorada un tipo de resistencia u otro (resistencia aer6bica-anaeróbica). Cuando el en - trenamiento consiste en movilizar cargas ba - J as en un gran número de repeticiones, pue - den consegulJ>e notables aumentos del VO lmb (potencia aeróbica) en niños (Weltman, 1986). Este autor encootró aumentos del VO lmb de un 14 %. resultado SImilar al encontrado por Docherty. Wenger y Coolíns (1987). Según Marsh y RKlge (1993). el VO lmb está muy estrechamente re l ao()(\ado coo vanos Indicadores de la res4stenclil cardiovascular, pero también puede ser relacionado con la fuerza di námICa y con la fuerza explosiva, Porotro lado estos autores Indican que eIV0 2rni> nose relaciona, al menos de forma sign i flCallva con la fuerza de carácter ísométrica, Otro estudio en este sentido es el real i zado por Pitet!i y Femhall (1997). Estos autores evaluaron la relaCIÓn entre la capacidad aeróbica con la fuerza en las piemas de 29 niños y ni ñas coo retraso El entrenamiento de fuerza puede Incidir menta l moderado. Los resultados indica r on de forma Indirecta sobre otras cualidades o una relación posillVa entre la capacidad aeró - capacidades. como pueden ser la veloóbica (\102) Y la fuerza de l as pi ernas expresa - dad. la resistenCia y la flexibilidad. da en relac:i6f1 al peso corp:>l""al. En k> que se refiere a la flexibilidad hay que decir que los detractores del entrenam.en- to de fuerza en nlOO5 han apoyado la Idea de que dicho entrenamiento puede perJu - dicar esta cual idad . Sewal l y Miche li (1986) no encontraron disminución de bs nIVeles de flexlbihdad después de 9 semanas de entrenarTllento de fuerza. aunque aconseJan los estiramientos antes y después de las se- SJOIleS de entrenamiento de esta cualidad. Falgenbaum y col. (1996) no encontraron Incidencia alguna de un entrenamiento de fuerza de 8 semanas de duración sobre los nIVeles de flex i bi l idad de 15 niños y nlnas. COH1(tdlendo estos resultados con los de Fehlandt ( (993). Todo parece indicar que periodos de en trenamiento de fuerza de 8 6 10 semanas no al teran esta cualidad. Dife,.e ll ci as se.\'llflles Tal y como se ha menoonado antenormente. uno de los factores de los que depende la fuerza y su entrenamiento es el género. A nivel general. los niños desarrollan una mayor fuerza que las niñas (Rowald. 1990). Esta afirmación es corrobora - da por Docherty y Gaul (1991). que al evaluar los niveles de fuerza en 52 nlnos y nlnas (con una medlol de edad de 10.8 anos) registraron mayores índices de fuerza. relacionada con la masa corporal. en los nlOO5 que en las nlnas. Los mismos resultados fueron encontrados por Raudsepp y Paasuke (1995). esta vez con niños y ni ñas de 8 los !linos, entre ellas la fuerza, se han estado utilizando test estandarizados como la batería Eurofll. la batería AA.PHERD, y el NlColas M anual Musc le T estero Sobre este último test hay que decir que parece un instrumento óptimo para determinar la fuerza máxima ISOITlétnca en nlnos (D awson. 1992: Hill Y col .. 1996). A nivel general, la fuerza muscular, o más concretamente. la tCflSlÓn m.ix1l'N gener.¡.- da por un músculo (o vanos grupos de músculos). se mlÓe general uIJI¡zanc!o uno de los sigUientes métodos: saltos verticales. tensiometrla. dinamometría. una repetICión máx im a (1 RM) Y métodos computerizados (medlClOl'les isocinéllC.as. electromecánicas. etc ... ) (McArdle. Katch y Katch. 1990). Garda (1992) utilizó un dll'lam6metro manual con le fin de determnar la fuerza de agarre o preflSlÓll de 125 nH'!os y niñas (atletas y no atlet.as) y crear una base de cara a postenores evaluaoones normaUvaS. Después del análiSiS estadístico. este autor llegó a ~ concluslÓ!1 de que este \Jpo de dinamómetros es una herramienta út il para la mediclÓ!1 de la fuerza de prensión en nlnas. El ffil5mO aparato fue utilizado por Svehla (1992). eon el fin de establecer. también. perfiles de fuerza de prensIÓn en niños y niñas de 9. 10 Y llanos con miras a futuras evaJu.:KtoneS normatIVas. Pil te y col. (1993) comprobaron la validez de cinco test de campo destinados a evaluar la fuerza absoluta y resistencia mUSCular del tren superior (levantami en t os por encima de ~ cabeza, press de banca y flexIOneS aOO5. Sin embargo. los rweJesde fuerza ad -de brazos en barra)en nlnos de 9 Y 10 anos qUJndos a través del entrenamiento en estas edades es SIfllilar para niños y niñas (Falk y Tenenbaum. 1996). Evallwció" Ile la fue,.ZIJ ell uitios de edad. realiz¡¡ndo diferentes protocolos para cada una de estas expresIOneS de la fuerza. Estos autores llegaron a la cooclusión de que estos etercicJos o test son de poca utihdad en la evaluacIÓn de la fuerza absoluta y la resJs tencia muscular. aunque presentan si son válidos en la evaluaCión de velocidad angular del fTlCMmlento segmen- \anO que produce esta contracCIÓn. detectando mayores valores de la fuerza a velocidades angulares más ba¡as. Estos va lores de fuerza fueron supenores. a su vez. para l os grupos musculares extensores. Todo parece IndICar que la aplicación de nuevas tecnologi.1s a la evaluaCión de la fuerza en!llOO5 se presenta como un campo todavía por desarrollar. Riesgos Ilel elllrellamiento de fuerza ell niíio. li Además de bs efectos que algunos tipos de entrenallllento de la fuerza \lenen sobre la presión sanguínea. existen. según variosautores. algUllaS posibihdades de ocasionar alguna lesión estructural con su práctica. Para Ro-Nald (1990) estas posibilidades se centran en roturas del pIa\Jlk> de crecimiento de la muneca. esguinces y torceduras. y dok>res musculares en hombros. zona baja de la espaJda y rodi l la. Para Mazur. Yetman y Risser (1993) el entrenamiento desmesurado con pesas en 01005 puede provocar fracturas. dlslocaoones. espondilolisls. herllIaS de discos Intervertebrales y lestoneS en los rnernscos de las rodillas. Este \lpo de Ie- SIOI'1es suelen ocumr cuando el entrenamiento de fuerza no está debidamente planificado y super\l1sado. movilizándose cargas excesIVas por encima de la cabeza. Fleck y Kraemer (1987) aportan una serie de recomendaciones en este sentido: • El entrenamiento ha de ser correctamente planificado (atendiendo a los objetNos Y c.aracteñs\lCas del ¡oven deportIS- ta) y sUpefVlSado. • Los entrenamientos con cargas máximas no deberlan llevarse a cabo hasta. al menos. los 16 6 17 ar'ios de edad. la fuerza cuando se relaCiona con el peso • Los niños deberlan ejercitarse con pesas La preCis i ón en la evaluación de la fuerza en corporal de bs sUJetos . nlnos es un tanto difICIl. debido. entre otras En cuanto a los registros ISOCIné t lCOS de la razones. a que la InstrumentaCIÓn es hrOlta -fuerza. cabe dest.acar el trabap de Hill yeol. da y es necesaoo diferenciar entre fuerza (1996). qUIenes tras evaluar a 25 OInos y 01 - absoluta y relatNa (Horvat. McManis y Sea - fm. ob\l.Mefon como resultados una fuergraves. 1992). Para la evaluaci6nde lasdlle-te Interacción entre la fuerza desarrollada rentes cualidades y capacidades fisicas en por un grupo muscular del tren In ferror y la o cargas que puedan levantar en más de 7 ó 10 repetJClOIle5. • Alas antenores I ndicaclOfleS hayqueai'ladir el desarrolk> de una buena témica en la eJecUClÓrl de los ejercICIOS con pesas (Ceranl. 1990: Mazur. Yetman y Rlsser. 1993) apunts (j.fJ ;0 Al.n:¡ue el tIpO de lesiones recog.das en la documentao6n revisada puede atemonzar a qUienes estén dispuestos a apllCaJ" un entrenamleOto de fuerza en 1W'los, hay que deor que de todos los estudIOS revssados al efe< - to. en l'lII"tg'Jf1O se ha ndicado rung(w'l caso de lesión. La ~1CIad del preparador Y del niño son. por tanto, los factores más 1111- portantes en cuanto a la segundad de este llpo de entrenarr"oler\to se refiere. Conclusiones A partir de la informaCión rewglda en la presente revlSOO documental. se puede llegar a la s siguientes conclusiones: • Dando respuesta a la controvers.a eXIstente en relación a la Vlabhdad o 1"10 del en trenat1llento de fuerza en niños se puede decir que este llpo de programas puede produc... aumentos s,¡gniflCatlllOS en la fuerza muscular. debido, sobre todo , a un II"ICremento en los nIVeles de actIVaCIÓn neuromuscular de los grupos musculares entrenados. Este aumento de fuerza es mucho ~s notable. al compararlo al que puede expenmentar un adulto SI se expresa en t émunos relat¡- ""'. • Una edad Idónea para el comienzo de l desarrollo de la fuerza es la de los 7 u 8 años. ya que los es tí mulos de entrenamIento relacionados con la fuerza rápida y fuerza reslst enda pueden tener un importante efecto positNO en el niño. • Un alto número de repe t lClOfIeS con cargas muy baJas (sobre el 50 % I ORM) parece lo más dóneo para los (liños en edad prepubera l. aunque también se han consegUido aumen t os de los niveles de fuerza con cargas supeflO(es (7 0-80 % I RM) y meflO( número de repellClOOes. los descansos entre esfuerzos deben ser amplios . .Además, el tipo de contracción más IndICada para este entrenamiento es la ISOt6noca. En cuanto a los medIOS a uIJ- IIzar. son Inc hcados: el propICI peso de l nIño. las pesaS hbres o maflCuemas. los balones lastrados y los te nsores o gomas elástICas. aunque no se descartan las máqUInas con reslst enoas hidráulicas o las =~. • Aunque la educao6n flSlCa escolar y otro upo de ¡rlcucas deportNas pueden aumentar los nIVeles de fuerza en el niño. lA"l entrenafTllento SIS temá tICo de fuerza. dos veces por semana. duran te ocho se, manas parece suficiente para IndUCir aumentos slgnlflCa t lllOS en la fuerza de los niños. Estos aumentos son Independientes del desarrollo somático que se produce a estas edades. ya que una vez que se deja de en tr enaresta cualidad los niveles adqulndos tI enden a volver a los Inl ' Clales. es deCir, a los que se posera an, tes de comenzar el en trenami en to de fuerza. • Los efectos de es te tipo de en t(E! namlen, to está determinados por la edad. el nivel de maduraCIÓn y el sexo. Estos efectos estAn relaoonados también con aumen - tos en la presIÓn sanguínea (entrenamiento ISOITIé tnco). con los niveles de c0/e5terol sanguineo. con tadensldad ffiI- neraJ ósea y con la preveno6n del dolor en la zona baja de la espalda. • El entrenamIento de fuerza puede IflClÓlf de forma positlVil en el desarrollo de otras cualidades o capaCidades. tales corno la veloodad y la resistencIa (capaCI- dad aeróbica. VO )...J. En cuanto a la ne - x ibilidad no parec~ q ue eXistan efectos negativos. aunque se (E!comlenda su práctica antes y después del en trena, miento de fuerza. • A nivel general. los ni~os desarroHan una mayor fuerza qu~ las n¡~as. aunque los niveles de fuerza adquiridos a través del entrenamiento en edad prepuberal es SI' mllar para niños y niñas. • Aunque no hay que descartar CIef'!OS nesgas relacIOnados con el entrenamien- to de fuerza en !'liños. parece que una buena planmcaCl6n y supel"lllSlÓn del entrenamiento a estas edades los reduce al mírumo. 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