La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante
Abstract
Este artículo trata de la política exterior brasileña hacia el Medio Oriente. Comienza con una retrospectiva sobre los años del Tercermundismo, para mejor entender la evolución actual de los lazos birregionales. Luego se enfoca en la presidencia de Luiz I
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Élodie Brun Instituto de Estudios Políticos de París (Francia) Resumen Este artículo trata de la política exterior brasileña hacia el Medio Oriente. Comienza con una retrospectiva sobre los años del Tercermundismo, para mejor entender la evolución actual de los lazos birregionales. Luego se enfoca en la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) explicando su activismo diplomático hacia esta región a través de cuatro variables: el peso de la ideología árabes desde Brasil y la voluntad gubernamental de promover el país a escala global. Finalmente analizamos las primeras decisiones tomadas por Dilma Rousseff (Presidente desde 2011) con respecto de la situación de Medio Oriente que parecen señalar una diplomacia más errática. Palabras-clave: Relaciones Sur-Sur - Brasil - Medio Oriente - Comercio Abstract This paper deals with the Brazilian foreign policy towards the Middle East. First, it presents historical backgrounds in order to get a better understanding of the drastic evolution of biregional links until nowadays. Then it focuses on the Luiz Inácio Lula da Silva presidency (2003-2010) and relates its diplomatic - decisions made by Dilma Rousseff (2011 - ) regarding the situation in the Middle East. We defend that they traduce a more hesitant diplomacy. Key-words: ó su estatus de potencia emergente, así como sus aspiraciones globales. Más allá de los de-potencia emergente, así como sus aspiraciones globales. Más allá de los debates que provocó sobre la posición del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) hacia la República islámica, esta iniciativa dio a conocer la universalización de la política exterior de este país sudamericano. Desde Europa se Foreign Policy - South-South Relations - Brazil - The Middle East Trade - Human Rights - Global Governance - Israeli-Palestinian Conflict - Iran
74 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. preguntaron: ¿Cuál es la estrategia brasileña hacia el Medio Oriente? ¿Qué revela esta aproximación sobre la interpretación del mundo de los dirigentes brasileños? Si bien estos interrogantes nos parecen cruciales a la hora de entender la evolu-os interrogantes nos parecen cruciales a la hora de entender la evolución de las relaciones internacionales, no bastan para entender la evolución irregular de esos lazos interregionales. De hecho, la vinculación de Brasil con Medio Oriente no es nueva y la herencia que existe (I) influye en el acercamiento que tuvo lugar bajo la presidencia de Lula (II). Sin embargo, las primeras decisiones del gobierno de Dilma Rousseff nos llevan a pensar que la diplomacia brasileña aún no ha logrado diseñar una estrategia estable hacia esta región (III)1. 1. Unos vínculos históricos fluctuantes Cuando los gobernantes de Brasil comenzaron a promover las relaciones con los países del entonces Tercer Mundo durante el período de la “Política Externa Independiente” (1961-1964), se interesaron más por sus pares africanos. Fue la crisis petrolera de 1973 que los llevó a otorgar más atención al Medio Oriente. Excepto las visitas privadas realizadas por el Emperador Pedro II en 1871 y 1876 y la participación brasileña en la primera Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas (UNEF), los representantes brasileños se limitaron en un primer momento solo a establecer relaciones diplomáticas con los países de Medio Oriente. Lo hicieron con Irán desde principios del siglo XX, pero fue recién a partir de los procesos de independencia de aquellos países que el número mayor de reconocimientos tuvo lugar. La política brasileña se definía entonces como la de la equidistancia con respecto al conflicto israelí-palestino, tratando de mantener buenas relaciones con todas las partes implicadas gracias a una postura prudente2. Sin embargo, ésta tampoco significó una indiferencia acerca de esta temática, ya que frecuentemente apareció en los debates multilaterales. Brasil votó a favor de la partición de Palestina en 1947 pero tardó en reconocer el Estado israelí, sobre todo a causa de la disputa con la Santa Sede a propósito del estatus de Jerusalén. Luego, la Resolución 242 de noviembre 1967, en la cual varios países latinoamericanos prepararon los primeros drafts, se convirtió en el marco de referencia de la posición brasileña3. 1 Según Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, los países del Medio Oriente incluyen: Arabia Saudí, Autoridad palestina (llamada así porque todavía el Estado no está constituido), Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán (no aparece con la división sobre Medio Oriente (DOMA) pero sí en la presentación de las relaciones bilaterales), Iraq, Israel, Jordania, Kuwait, Qatar, Líbano, Omán, Siria, Yemen. 2 Santana, Carlos Ribeiro, O Brasil e o conflito árabe-israelense-palestino (1947 a 2005), Tesis de Master, Relaciones internacionales, Brasilia, Universidad de Brasilia, 2005, p.107. 3 Para más detalle sobre las posiciones latinoamericanas acerca del conflicto israelí-palestino, ver la contribución de Cecilia Baeza.
75 La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. Cuando estalló la crisis petrolera, el 80% del consumo interno brasileño del hidrocarburo dependía de las importaciones4. Además, el país se encontraba en pleno periodo de “milagro económico” con un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) del 10,1% entre 1968 y 19745. Sin embargo, su déficit comercial y sus necesidades de créditos aumentaban, lo que lo llevó a buscar nuevos clientes para sus productos y nuevas fuentes de financiamiento para poder mantener su modelo de Industrialización por Substitución de las Importaciones (ISI). Por lo tanto, fueron motivos económicos los que incitaron a los representantes brasileños a acercarse a Medio Oriente. Las necesidades energéticas de Brasil hicieron que las relaciones con ciertos países árabes se volviesen más importantes. Así, según datos de la base UN Comtrade, entre 1976 y 1984, Irak y Arabia Saudita representaron o el segundo o el tercero proveedor del conjunto de las importaciones brasileñas. Estos dos países acumularon alrededor del 60% de las compras brasileñas de petróleo entre 1972 y 1980, lo que puso a Brasil en una situación de dependencia con respecto a estos dos Estados. Para tratar de compensar este desequilibro, los gobiernos brasileños trataron de vender más productos hacia estos países y también de atraer sus petrodólares. Por ejemplo, el Banco de Brasil entró en el capital de un homólogo árabe en 1973, un consorcio fue creado con Kuwait en 1975 así como el Arab-Brazilian Investment Company (ABICO) y un banco iraquí-brasileño en 19816. Estas iniciativas no siempre fueron exitosas, ya que pocas inversiones llegaron a Brasil. En 1980 Medio Oriente sólo representaba el 4,3% de las exportaciones brasileñas, frente al 32,6% de sus importaciones7. En este contexto, los productores árabes aprovecharon de esta situación para presionar a los gobernantes brasileños con respecto al conflicto israelí-pa- lestino. Así, en esa época, existió un vínculo directo entre intereses económicos y defensa de la causa palestina en las relaciones de Brasil con el Medio Oriente. El país sudamericano era dirigido por una dictadura militar, oficialmente ligada al campo occidental en el marco de la Guerra Fría. Sin embargo, las necesidades económicas de Brasil llevaron a los presidentes Ernesto Geisel (“el Pragmatismo Ecuménico y Responsable” de 1974 a 1976) y João Baptista de Oliveira 4 Nos referimos a estimaciones difundidas por el Banco Mundial. Banco Mundial/IPEA, Bridging the Atlantic. Brazil and Sud-Saharan Africa South South Partnering for Growth, Informe, diciembre de 2011, p.69. 5 MACHADO da SILVA, Heloisa C., “Da deterioração dos tempos de intercâmbio à consolidação do modelo substitutivo de exportações: a política de comércio exterior brasileira de 1954 aos nossos dias”, en SARAIVA, José Flávio Sombra y CERVO, Amado Luiz (orgs.), O crescimento das relações internacionais no Brasil, Brasilia: Saraiva/IBRI, 2005, p.287. 6 PRUGUE, Armando “Financial Cooperation between the Arab World and Latin America: The Role of the Inter-American Development Bank”, en SADDY, Fehmy (org.), Arab-Latin American Relations, New Brunswick: Transaction Books, 1983, p.79. 7 Datos de UN Comtrade, en US$. Exportaciones de Brasil hacia el Medio Oriente: 862 760 970, exportaciones totales de Brasil: 20 132 055 040. Importaciones de Brasil desde el Medio Oriente: 8 142 385 063, importaciones totales de Brasil: 24 948 822 016.
76 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. Figueiredo (“el Universalismo” de 1979 a 1985) a dejar de lado su ideología a favor de más pragmatismo para acercarse al Tercer Mundo. En el caso de las relaciones con el Medio Oriente, esta orientación fue en parte impuesta por los países árabes. Para escapar del embargo de 1973 y seguir beneficiandose de su petróleo, los representantes brasileños tuvieron que suprimir el término « equidistancia » de su discurso y reemplazarlo por un apoyo más marcado a favor de la causa palestina. Asimismo, votaron a favor de las posiciones árabes en el seno de la ONU en 1974 y 19758. Seme Taleb Fares demostró que fueron las autoridades iraquíes que pidieron el reconocimiento de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) por parte de Brasil en 1975. El año siguiente, en 197, la OLP abrió su primera oficina de representación de América Latina en Brasilia, en la sede de la Liga Árabe9. El apogeo de las relaciones entre Brasil y Medio Oriente tuvo lugar el 10 de noviembre de 1975 cuando el gobierno de Geisel pidió que se votara a favor de la Resolución 3379 en la Asamblea General de Naciones Unidas que asimila el sionismo a una forma de racismo. Esta decisión provocó, sin embargo, fuertes reacciones por parte de los Estados Unidos, lo que hizo que las autoridades brasileñas adoptaran posturas más prudentes en los años siguientes. Por ejemplo, en 1976, no participaron en el voto de la Resolución 3120 porque se mencionaba la creación de un Estado palestino10. Es importante recalcar que durante todo este periodo de acercamiento con los países árabes, en ningún momento Brasil cambió de posición en cuanto a la existencia del Estado de Israel. No obstante, fue la evolución de la situación económica brasileña la que influyó de la manera determinante en el porvenir de las relaciones con Medio Oriente. Así, la crisis de la deuda que afectó a Brasil a partir de los años 1980 provocó un retroceso fuerte de los vínculos interregionales, aunque la transición democrática no generó cambios substanciales11. Entre 1984 y 1986, el nivel de endeudamiento del Estado brasileño alcanzó el 40% del PIB12 y en 1987, el presidente José Sarney anunció una suspensión parcial de los pagos internacionales, lo que marcó el principio de arduas negociaciones con los acreedores, principalmente países occidentales y organismos multilaterales. De hecho, al nacer la democracia en Brasil, el gobierno de Fernando Collor de Mello tuvo que asegurarse el apoyo de estos acreedores, en la mayoría radicados en Estados Unidos, para el restablecimiento de la economía y el éxito de la transición. Estas discusiones modificaron la estrategia brasileña y 8 SHARIF, Regina, “Latin America and the Arab-Israeli Conflict”, Journal of Palestine Studies, 7(1), otoño de 1977, p.104. 9 FARES, Seme Taleb, “O pragmatismo do petróleo, as relaçoes entre o Brasil e Iraque”, Revista Brasileira de Política Internacional, 50(2), 2007, p.132-134. 10 BREDA DOS SANTOS, Norma, “As posições brasileiras nas Nações unidas com relação ao Oriente Médio (1945-2002): eqüidistância, pragmatismo e realismo”, Cena Internacional, 5(2), 2003, p.14. 11 da SILVA, André Liuz y PILLA, Reis Bruno, “O Oriente Médio na política externa brasileira (1947-2011): aproximação, distanciamento e engajamento”, Ciências & Letras, n°51, enero-junio 2012, p.118. 12 COSTA, Juliana Jerônimo, As relações Sul-Sul na política multilateral brasileira (1961-2002), Tesis de Master Relaciones internacionales, São Paulo, Programa San Thiago Dantas, 2009, p.74.
77 La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. desembocaron en una transformación profunda de la estructura económica de este país, poniendo fin al modelo ISI a favor de cierta liberalización. Fernando Henrique Cardoso, el entonces Ministro de Finanzas (1993-1994), iba a mantener esta evolución durante su presidencia (1995-2002). Las consecuencias de la crisis de la deuda en los vínculos con Medio Oriente fueron múltiples. Primero, los flujos comerciales cayeron. En 1999, esta región sólo representaba el 2,6% del comercio exterior brasileño, en contra de casi un 20% en 198013. En 1998, la línea de la Middle East Airlines entre São Paulo y Beirut abierta tres años antes, fue suspendida14. A nivel más político, los gobernantes brasileños volvieron a defender posiciones más cercanas a las de los Estados Unidos. Por ejemplo, apoyaron las sanciones contra Irak y la Guerra del Golfo de 1991, pese a que fueran en contra de sus intereses económicos en este país. Sus declaraciones sobre el conflicto israelí-palestino también se volvieron más genéricas15. A pesar de la revitalización de los flujos comerciales y de una evolución hacia visiones más críticas al final de la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, Medio Oriente no benefició de una atención especial por parte de los representantes de Brasil. Algunas iniciativas puntuales se tomaron, como la organización de un seminario en Brasilia en 200016. Sin embargo, Yasser Arafat, el entonces presidente de la Autoridad palestina, hizo una escala en el país, antes de participar en la Conferencia de los No- Alineados de Bogotá en 1995, pero esta visita no tuvo grandes consecuencias sobre los lazos bilaterales17. En resumen, el petróleo ha sido el mayor determinante de la política brasileña hacia Medio Oriente en la época del Tercermundismo y nos recuerda que las relaciones Sur-Sur no están exentas de intereses ni de estrategias. La dependencia al oro negro simboliza la herencia de las relaciones interregionales que van a cambiar profundamente con la nueva dinámica operada por los gobiernos de Lula. 2. Un compromiso inédito durante los gobiernos de Lula (2003-2010) En su primer discurso como presidente, Luiz Inácio Lula da Silva insistió en la noción de cambio, incluyendo la política externa. Si bien en el campo de las relaciones Sur-Sur, el nuevo dirigente definió como prioridad a los países emergentes y al continente africano, Medio Oriente también fue incluido en esta estrategia. Las 13 Datos de UN Comtrade, en US$. Comercio de Brasil con el Medio Oriente (exp + imp): 2 559 594 477. Comercio de Brasil con el mundo: 99 410 966 626. 14 “Brasil deve ganhar vôo São Paulo-Líbano, com escala na Costa do Marfim”, ANBA, 30 de septiembre de 2003. 15 SANTANA, Carlos Ribeiro, op. cit. , p.157-160. 16 MAJZOUB, Ismail, “Relações entre o Brasil e o Mundo Árabe: construção e perspectivas”, Brasilia: FUNAG, 2001, 412 p. 17 “Arafat vem pedir auxílio do Brasil para palestinos”, Folha de São Paulo, 15 de septembre de 1995.
78 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. iniciativas diplomáticas provenientes de Brasil se multiplicaron a un ritmo sin precedentes. El proceso ASPA (América del Sur-Países Árabes) fue impulsado desde Brasilia donde fue realizada la Cumbre fundadora en mayo de 2005. Además, por primera vez desde el siglo XIX, un dirigente brasileño viajó a la región. Desde finales de 2003 hasta el final de su mandato Lula visitó 9 países de aquella región y los Territorios Palestinos (Cuadro n°1). El dinamismo es aún más importante con respecto a su Ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, quien se desplazó en la región todos los años excepto en 2007, y totalizó 44 visitas contando los encuentros bilaterales y los multilaterales. Podemos observar que los viajes de ambos representantes se concentran en 2003-2005, lo que corresponde con la preparación de la cumbre ASPA, y luego en 2008-2010, esta vez para visitar Estados directamente vinculados con los conflictos regionales. Volveremos sobre esta serie de desplazamientos más adelante.
79 La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. Fuentes: Secretario de la Presidencia, “Visitas internacionais e nacionais do Ministro Celso Amorim e visitas de Ministros de Negócios Estrangeiros ao Brasil”, Balanço de Política Externa 2003-2010, p. 68.
80 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. Este ritmo de visitas inédito nos lleva a preguntarnos cuáles han podido ser los motivos para que esta presidencia en particular decidiera acercarse nuevamente al Medio Oriente. Distinguimos cuatro factores principales: Primero, el Partido de los Trabajadores (PT), del cual el presidente Lula fue uno de los fundadores en el contexto de la dictadura, siempre ha promovido las relaciones con los países en desarrollo y el apoyo a las causas heredadas del Tercermundismo18, como la defensa de los derechos palestinos. De hecho, Lula se reunión con Yasser Arafat cuando era el líder del PT. A pesar de que el PT pretendía un cambio más radical en las relaciones internacionales de lo que desarrollaron los gobiernos de Lula - sobre todo con respecto a los vínculos con los socios tradicionales -, el objetivo de mirar más hacia el mundo en desarrollo se mantuvo, como lo traducen estos múltiples viajes a Medio Oriente. Segundo, la evolución del comercio exterior brasileño incentivó a los dirigentes a mirar hacia socios no tradicionales. Según los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (MDIC), el Sur global (África, América Latina y el Caribe, Asia, Medio Oriente) que representaba el 40,7% de las exportaciones y el 38,2% de las importaciones de Brasil en 2003, pasó a ocupar el 57,4% de las exportaciones y el 48,2% de las importaciones en 2010. Este aumento se debe tanto a factores internos tales el crecimiento de la economía, la internacionalización de las grandes empresas nacionales o algunas medidas gubernamentales como a factores externos incluyendo la emergencia asiática y la evolución de los precios de los commodities. Los intercambios con el Medio Oriente participaron en esta tendencia pero las importaciones fueron muy afectadas por la crisis económica mundial (Cuadro n°3). Cuadro n°3: Evolución de los intercambios entre Brasil y el Medio Oriente (en millones de US$) Exportaciones % del total Importaciones % del total 2003 2,8 3,8 1,6 3,4 2008 8,1 4,1 6,2 3,6 2009 7,6 4,9 3,1 2,5 2010 10,5 5,2 4,7 2,6 2011 12,3 4,8 6,1 2,7 Fuente: MDIC 18 VELACSO, Sebastião y CRUZ STUART, Ana Maria, “Cambiando el rumbo: la política exterior del gobierno de Lula”, en ÁLAVAREZ, Carlos (org.), La Argentina de Kirchner y el Brasil de Lula, Buenos Aires: Prometeo Libros, 2003, p.121-122.
81 La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. El incremento de los intercambios comenzó a principios de la pasada década, lo que lo desvincula de la llegada al poder de Lula. Sin embargo, la subida fue significativa durante sus dos mandatos: entre 2003 y 2010, las exportaciones crecieron del 275% y las importaciones del 188% (y del 283% si contamos de 2003 a 2008 antes de la crisis). Pero el comercio con Medio Oriente se mantuvo a niveles poco significativos, representando menos del 5% de los intercambios de Brasil con el mundo. Además los flujos estaban muy concentrados, en términos de productos y de socios. Según UN Comtrade, en 2010, los tres primeros compradores y los tres primeros proveedores de Brasil en Medio Oriente acumulan más de la mitad de los lazos comerciales interregionales: Arabia Saudita, Irán y los Emiratos Árabes Unidos para las exportaciones (con el 62,6%) y Arabia Saudita, Israel e Irak para las importaciones (con el 88,2%). En cuanto a los productos, los datos de UN Comtrade del 2008 - antes de la crisis - informan que los cinco primeros bienes representan también más de la mitad de los flujos globales. Brasil exporta sobre todo pollo, hierro, azúcar y aviones (a través de Embraer) e importa esencialmente petróleo (un 70%) y sus derivados (12%). Esta concentración explica gran parte de las variaciones de las importaciones brasileñas desde Medio Oriente ya que los precios de petróleo han disminuido de manera importante como consecuencia de la crisis económica y financiera internacional. Si bien el petróleo sigue siendo una pieza clave de las relaciones interregionales, a diferencia de los años ochenta del siglo pasado, no se traduce por una dependencia brasileña ya que el país es autosuficiente en este campo desde 2006. Por el contrario, el papel de los productos alimentarios revelan el carácter estratégico de este comercio para Brasil y sus socios. En efecto, el país sudamericano disfruta de una situación de monopolio sobre las exportaciones de varios bienes hacia aquellos mercados. Por ejemplo en 2008, proveía casi el 80% del pollo y el 90% del azúcar comprados por Arabia Saudita y más del 75% del pollo importado por los Emiratos Árabes Unidos. Observamos entonces que los productos alimentarios y los minerales representan los aspectos estratégicos hoy en día, al igual que lo fueron los hidrocarburos en los años 70 y 80. Sin embargo, los actores brasileños se encuentran esta vez en una situación más ventajosa. Por lo tanto, los representantes brasileños tuvieron interés en mantener esta presencia en esos mercados y en procurar ampliarlos para los exportadores nacionales. Además intentaron atraer las inversiones de varios países árabes que aprovecharon el auge de los precios de los hidrocarburos para aumentar sus reservas financieras. No obstante, algunas informaciones demuestran que los flujos en este campo se estancaron a pesar de un tímido despertar a partir del 2009 (Cuadro 4)19. 19 Pensamos en la participación del fondo soberano qatarí, QIA, en Vale, en el Banco do Brasil, y en el Banco de desarrollo nacional, el BNDES o en el nuevo proyecto de DP World en el puerto de Santos.
88 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. brasileños se abstuvieron del voto de una Resolución, explicando su decisión por la división del Consejo - China y Rusia usaron su derecho de veto - que tenía que ser superada para lograr una solución en Siria38. Otra vez, el gobierno brasileño asoció sus posturas a una voluntad de reforma del funcionamiento del órgano, pero al mismo tiempo se alejó de la promoción de los derechos humanos, además porque se asocia con países que también están acusados de violarlos39. Esto acerca Brasil a posiciones más soberanistas, lo que refuerza la contradicción con la defensa de los derechos humanos. Por lo tanto, la diplomacia brasileña aparece incómoda a la hora de coordinar sus diversas orientaciones. Un símbolo de esta vacilación es la actitud del gobierno frente al Grupo de los amigos del pueblo sirio. Mientras asistió como observador durante la reunión de Estambul en abril de 2012, no participa en la sesión de París tres meses más tarde40. A nuestro parecer, la indecisión brasileña se debe en parte a la falta de respuesta frente a varias contradicciones: ¿Cómo conciliar diplomacia de derechos humanos y aspiración a la transformación del sistema mundial? ¿Cómo convencer a los países del Norte de la necesidad de una reforma sin asociarse con Estados que defienden posiciones similares pero que no sistemáticamente promueven los derechos humanos? El dilema que existió durante los gobiernos de Lula se transformó en una confusión bajo la presidencia de Dilma. Las últimas decisiones vuelven a aproximarse de la estrategia precedente pero el principio de la administración actual ha vuelto las posiciones brasileñas más borrosas, y a veces contradictorias. Conclusión Las relaciones de Brasil con el Medio Oriente han evolucionado drásticamente desde la época del Tercer Mundismo. Un símbolo de estas variaciones es el nuevo perfil de los intercambios económicos cuya importancia estratégico se está desplazado desde el petróleo hacia los alimentos y los minerales. Una particularidad de estos lazos fue su presencia oscilante entre las prioridades de los gobernantes del Estado sudamericano. Nos parece que todavía no ha sido sobrepasada. Hoy en día, la economía brasileña no sufre de una dependencia energética con los países árabes y las autoridades incluyen a la región en la estrategia de emergencia mundial de su país. Los motivos de la diplomacia brasileña son múltiples, aunque la revitalización de los vínculos interregionales debe mucho a la 38 “Abstenção em votação sobre Síria foi em prol do consenso no Conselho de Segurança, diz Itamaraty”, O Globo, 5 de octubre de 2011. 39 “Comunicado Conjunto por ocasião da Reunião de Vice-Ministros de Relações Exteriores do BRICS sobre a situação no Oriente Médio e no Norte da África – Moscou, 24 de novembro de 2011”, Nota del MRE nº 459, 24 de noviembre de 2011. 40 “Brasil participa como ‘observador’ em reunião de ‘Amigos do povo sírio’”, G-1, 1ro de abril de 2012.
89 La diplomacia brasileña hacia el Medio Oriente: una estrategia oscilante Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. presidencia de Lula. La llegada del gobierno de Dilma Rousseff no implicó modi-ó modimodi- ficaciones fundamentales a nivel bilateral pero el posicionamiento brasileño ha sido más indeciso frente a las tensiones que afectan la región. Esta situación nos recuerda que Brasil, como actor emergente, sigue siendo tributario de las oportunidades ofrecidas por sus contextos internos y externos para poder promover sus aspiraciones. En cuanto a las grandes temáticas internacionales, las acciones de sus diversos socios son cruciales, lo que genera contradicciones en el manejo de su política exterior.
90 Élodie Brun Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semestre de 2012. Pp. 73–90. Referencias adicionales: - Amorim, Celso, Conversas com jovens diplomatas, São Paulo: Benvirá, 2011, 600 p. - Biato, Marcel Fortuna, “Brasil, Irã e a paz no Oriente Médio”, Mural Internacional, 1(2), noviembre de 2010, p.2-6 - Breda Dos Santos, Norma, “O Brasil e a questão israelense nas Nações Unidas: da criação do Estado de Israel ao pós(?)-sionismo”, en Norma Breda Dos Santos (org.), Brasil e Israel, Brasilia: UnB, 2000, p.19-70 - Carrilho, Arnaldo, “O Brasil e a Questão da Palestina: ambigüidades, eqüidistância e engajamento”, en O Brasil no Mundo que vem aí. II CNPEPI, Brasilia: FUNAG, 2008, p.237-261 - Cervo, Amado Luiz, Bueno, Clodoaldo, História da política exterior do Brasil, Brasilia: UnB, 3a ed., 2008, 559 p. - Farah, Paulo, “O Brasil e o Oriente Médio: acerca das políticas externas e da consolidação de relações privilegiadas”, en O Brasil no Mundo que vem aí. II CNPEPI, Brasilia: FUNAG, 2008, p.183-202 - Messari, Nizar, “O Brasil e o mundo árabe”, en Lessa, Antônio Carlos, Oliveira, Henrique Altemani (orgs.), Relações Internacionais do Brasil: temas e agendas, São Paulo: Saraiva, 1ro vol., 2006, p.243-263 - Rosa, Luciano Ozorio, “O Brasil e o Oriente Médio (1930-1990)”, en Albuquerque, José Augusto Guilhon (org.), Sessenta Anos de Política Externa Brasileira: O Desafio Geoestratégico, São Paulo: Annablume, 3o vol., 2000, p.431-454 - Vagni, Juan José, “La cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA): Balances de un acercamiento estratégico”, Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos, n°8, juinio-diciembre de 2009 - “Brasil e Turquia tentam controlar o Irã”, Tema especial, Política Externa, 20(3), diciembre de 2011-febrero de 2012, p.47-79.