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– 41 – CAPÍTULO II LOS DETERMINANTES DEL CIBERACTIVISMO DRA. FÁTIMA RECUERO LÓPEZ Universidad de Granada RESUMEN El objetivo de este estudio es examinar si existen o no determinados factores que determinen la participación política online. De este modo, se pretende observar si el ciberactivismo se encuentra o no protagonizado por los mismos sectores sociales que dominan la participación política en el mundo offline, lo que reproduciría así las relaciones de poder existentes en el mundo digital. Con esta finalidad se utiliza el método cuantitativo, siendo la fuente de los datos las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Se aplica como principal técnica de investigación la regresión logística. De esta manera, se podrá comprobar si existen determinados condicionantes que influyan en la probabilidad de usar las nuevas tecnologías para participar políticamente. Se identifican para ello cuatro grupos de factores: características socioeconómicas, actitudes políticas, participación política offline y habilidades digitales. Los resultados corroboran que existen determinados factores que condicionan el ciberactivismo. Así, la tenencia de determinadas características sociales, actitudes políticas y habilidades digitales, así como la implicación en formas de participación política offline o tradicionales favorece la participación política online. Estos hallazgos implicarían que el mundo digital parece configurarse como una caja de resonancia de las relaciones de poder existentes previamente en la realidad offline. De esta manera, serían los grupos sociales que tradicionalmente se han implicado en política en mayor medida los que coparían las acciones de ciberactivismo. PALABRAS CLAVE Participación Política, Comportamiento Político, Poder Político, Internet, Redes Sociales, Democracia
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– 43 – 1. ¿EL CIBERACTIVISMO COMO NUEVO ESPACIO PÚBLICO? Las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías trajeron consigo una corriente de pensamiento según la cual, las mismas, permitirían una mejora de la calidad democrática al facilitar la participación política. Desde esta perspectiva, los inconvenientes de tiempo y lugar se verían reducidos en el nuevo mundo digital. Sin embargo, la realidad parece distar de dicho escenario ya que, si bien, Internet se ha configurado como un nuevo medio para obtener información política, la participación activa como tal no parece haber sufrido importantes cambios. Ello lleva a preguntarnos si, en lugar de haberse producido una extensión de la implicación política, serían los poderes tradicionales los que protagonizarían en mayor medida las acciones de ciberactivismo. A este respecto, las características de las sociedades postindustriales han erosionado el propio sistema político. El colapso de los poderes públicos ante la multitud de demandas e intereses contrapuestos de los diferentes grupos en los que se organiza la sociedad (Dalton, 2004), unido al debilitamiento de las capacidades de la organización política estatal, favorece de la desafección política (Crozier et al., 1975) al resultar inviable la satisfacción de las necesidades ciudadanas (Christensen y Lægreid, 2005; Stevenson y Wolfers, 2011). A este cuestionable rendimiento del sistema político se sumaría la existencia de un nuevo tipo de ciudadano, liberado de los anclajes tradicionales por la transformación de la estructura social, lo que ha propiciado el alejamiento de instituciones sociopolíticas hasta entonces dominantes como los partidos políticos (Abramson y Aldrich, 1982; Schmitt y Holmberg, 1995; Dalton y Wattenberg, 2000; Putnam, 2003). Asimismo, la expansión de los medios de comunicación, junto con la universalización de la educación, propicia la emergencia de un ciudadano más competente y crítico políticamente. Todo ello se traduce en la desmitificación del propio sistema democrático, que, con sus insuficiencias intrínsecas, genera un sentimiento de apatía y falta de representación. Ante esta situación, las nuevas tecnologías, concretamente Internet, fueron concebidas como la solución a las deficiencias del sistema político. La huida de los ciudadanos de la participación política tradicional
– 44 – (Abramson y Aldrich, 1982; Putnam, 2003) hacia fórmulas no institucionalizadas o no convencionales (Barnes y Kaase, 1979; Dalton, 2008) fue un argumento utilizado para sustentar la idea de la creación de un nuevo espacio público a través de la red (Dahlgren, 2000; Morris, 2001). Sin embargo, aunque se trata de un campo de investigación creciente, el foco de atención respecto al ciberactivismo se ha centrado sobre cómo se desarrolla esta nueva forma de participación política, siendo una cuestión secundaria la reflexión en torno a la representatividad de la misma. Por ello, resulta imprescindible conocer qué proporción de la población se implica políticamente a través de Internet y, de forma consustancial a ello, si la misma posee determinadas características en común o no, esto es, si responde o no a un mismo perfil de individuo. Este análisis resulta necesario ya que, como se ha demostrado con la propia participación política offline tanto convencional como no convencional (Lijphart, 1997, Putnam, 2003), podrían ser unos sectores sociales concretos los que monopolicen la participación política digital, lo cual ampliaría el debate en torno al papel del ciberactivismo en el seno del sistema político debido a que ya no podría ser visto como un sustituto del espacio público tradicional, sino como un complemento al mismo. 2. ¿Qué factores propician la participación política online? Participación política online, participación política digital, ciberactivismo o activismo digital, entre otros, son términos que se han venido utilizando para designar diferentes acciones de carácter político realizadas a través de las nuevas tecnologías. En el marco de este estudio utilizaremos todos ellos como sinónimos, siendo preciso determinar a qué nos estamos refiriendo cuando aludimos a los mismos. De entre todas las formas de participación que pueden llevarse a cabo a través de la red, identificaremos como ciberactivismo aquéllas que son propias de este nuevo medio y no aquéllas que ya se desarrollan en el mundo offline y que solo encuentran en Internet un canal más para su realización. Por ello, definiremos como participación política digital la participación en deliberaciones en foros o grupos de discusión en Internet (Min, 2010), siguiendo las corrientes que consideraban que la red podría favorecer la
– 45 – generación de un debate plenamente democrático al facilitar el contacto entre individuos con opiniones contrapuestas al margen de los poderes públicos (Dahlberg, 2001). De esta manera, no entrarían dentro de esta definición acciones como la firma de peticiones de forma digital. Una vez establecido el concepto de ciberactivismo o participación política online, es necesario preguntase por los factores que propician que un individuo decida implicarse políticamente a través de Internet. En este sentido, las primeras investigaciones realizadas al respecto ponían de manifiesto la existencia de una brecha digital, debido a que no todos los ciudadanos tenían las mismas posibilidades de acceder a las nuevas tecnologías. Esta desigualdad de acceso deriva de las características socioeconómicas de los individuos, las cuales les proveen de una posición social más o menos favorecida y, por consiguiente, de mayores o menores recursos socioeconómicos. Concretamente, serían condicionantes como la edad, el género, el nivel educativo, los ingresos o la etnia (Norris, 2001). Así, estos factores condicionarían la capacidad de acceso, existiendo así un primer obstáculo para el activismo digital (DiMaggio y Hargittai, 2001). Sin embargo, esta desigualdad de acceso inicial va disminuyendo progresivamente con la expansión de las nuevas tecnologías, lo cual visibiliza un segundo obstáculo al ciberactivismo: la desigualdad de uso o brecha digital de segundo nivel (Hargittai, 2002; Van Dijk y Hacker, 2003). Esta desigualdad se basa en que no todos los ciudadanos tienen las capacidades de hacer un uso político de las nuevas tecnologías, esto es, de participar políticamente de manera digital. El ciberactivismo requiere la tenencia de ciertas habilidades digitales que no todos los individuos poseen, como sería la capacidad y eficacia en la búsqueda de información política en la red (Hargittai, 2002; Van Dijk y Hacker, 2003). Además de ello, otros autores apuntan que no solo las características socioeconómicas y las habilidades digitales condicionarían el ciberactivismo, sino que también entrarían en juego factores como el interés por la política (Dahlberg, 2001; Norris, 2001; Albrecht, 2006; Min, 2010). Se señala, asimismo, que el ideal de una deliberación plenamente
– 46 – democrática en el ámbito digital encontraría un nuevo impedimento, ya que los internautas no entrarían en contacto con personas que tienen opiniones e ideologías diferentes a las suyas (Putnam, 2000; Adamic y Glance, 2005; Sunstein, 2008; Criado y Martínez, 2009; McPherson et al., 2001). De esta manera, el activismo digital se llevaría a cabo en compartimentos estancos en el seno de la red. Estos argumentos representarían una realidad en la cual no todos los individuos de la sociedad participarían políticamente en el mundo digital, algo que ya se ha corroborado, como se apuntó con anterioridad, en el activismo offline (Lijphart, 1997, Putnam, 2003). A este respecto, la propia implicación en formas de participación política offline, tanto convencionales como no convencionales, podría favorecer la participación política online como una extensión de aquélla (Dahlberg, 2001; Martínez, 2011). Por consiguiente, los elementos que condicionan el ciberactivismo podrían ser diversos, siendo así un fenómeno multicausal. De acuerdo con la revisión bibliográfica realizada, identificaremos cuatro grandes grupos de factores que podrían incidir en la participación política online (Figura 1). En primer lugar, la participación política offline; en segundo lugar, las habilidades digitales; en tercer lugar, las actitudes políticas; y, en cuarto lugar, las características socioeconómicas. En el siguiente apartado se realizará un análisis cuantitativo para examinar la incidencia de cada uno de esos cuatro bloques de factores en el ciberactivismo. De esta manera, podrán confirmarse o rechazarse los argumentos anteriores aplicando dicho examen al caso español.
– 47 – Figura 1: Bloques de factores que pueden condicionar el ciberactivismo. 3. METODOLOGÍA La metodología aplicada para determinar la influencia de los condicionantes de la participación política online es de carácter cuantitativo para poder, así, obtener conclusiones representativas sobre el conjunto de la población. Se ha seleccionado como caso de estudio España en el contexto de las elecciones generales de 2015, ya que el escenario de una campaña electoral es propicio para que se produzca un mayor activismo digital. La fuente de los datos es el estudio nº 3126 del Centro de Investigaciones Sociológicas, el cual cuenta con una muestra realizada de 6242 entrevistas. En cuanto a las técnicas de investigación utilizadas, se realizará por una parte un análisis de frecuencias para observar principalmente la extensión del ciberactivismo entre la población española durante el periodo considerado. Por otra parte, se llevará a cabo un análisis multivariable, concretamente una regresión logística binomial para detectar el efecto de la participación política offline, de las habilidades digitales, de las actitudes políticas y de las características socioeconómicas en la participación política online. Por consiguiente, la variable dependiente, como puede apreciarse en la Tabla 1, es la participación política online, la cual sigue una codificación dicotómica al contraponer a los individuos que no han participado y a
– 48 – los que sí han participado en foros o grupos de discusión política en la red. Tabla 1. Variable dependiente. VARIABLE DEPENDIENTE CODIFICACIÓN Participación política online Dicotómica. No participación (valor 0) y participación (valor 1) en foros o grupos de discusión política en Internet Fuente: elaboración propia. En lo que se refiere a las variables independientes, se han seleccionado diversos indicadores para cada uno de los cuatro bloques mencionados, relacionándose la codificación de cada uno de ellos en la Tabla 2. El primer bloque de factores (participación política offline) integra indicadores de formas de participación tanto convencionales como no convencionales. Dentro del primer grupo se encuentran las siguientes: votar, asistir a una manifestación autorizada, participar en una huelga y el asociacionismo. En el segundo grupo, por su parte, se hallan el boicot a productos (comprar o dejar de comprar) por razones políticas y acciones como la ocupación de edificios o el bloqueo del tráfico. El segundo grupo de factores (habilidades digitales) incorpora como indicadores el acceso a Internet, el uso de redes sociales, la capacidad de buscar y encontrar información política en la red y, finalmente, el envío o reenvío de información política a través de Internet. El tercer grupo de factores (actitudes políticas) está compuesto por indicadores que podrían condicionar la implicación política de los individuos, aplicados en este caso a la esfera digital. Estos son los siguientes: interés en la política, ideología e identificación partidista. El cuarto grupo de factores (características socioeconómicas), por último, está conformado por estos indicadores: sexo, edad, nivel de estudios e ingresos.
– 49 – Tabla 2. Variables independientes. VARIABLES INDEPENDIENTES CODIFICACIÓN Votar Dicotómica. Abstención (valor 0) y voto (valor 1) en elecciones generales Asistir a una manifestación autorizada Dicotómica. No asistencia (valor 0) y asistencia (valor 1) Participar en una huelga Dicotómica. No participación (valor 0) y participación (valor 1) Asociacionismo Dicotómica. No asociado (valor 0) y asociado (valor 1) Boicots a productos por razones políticas Dicotómica. No boicot (valor 0) y sí boicot (valor 1) Ocupación de edificios, bloqueo de tráfico Dicotómica. No realización (valor 0) y realización (valor 1) Acceso a Internet Dicotómica. No acceso (valor 0) y acceso (valor 1) en los últimos tres meses Uso de redes sociales Dicotómica. No tenencia (valor 0) y tenencia (valor 1) de cuentas en redes sociales Capacidad de encontrar información política Dicotómica. No búsqueda (valor 0) y búsqueda (valor 1) de información política en Internet Envío de información política Dicotómica. No envío (valor 0) y envío (valor 1) de información política a través de las nuevas tecnologías Interés en la política Ordinal. Ninguno (valor 1), poco (valor 2), bastante (valor 3) y mucho (valor 4) interés en la campaña electoral Ideología Escala izquierda-derecha de 1 a 10 Identificación partidista Ordinal. No identificados (valor 1), algo identificados (valor 2), bastante identificados (valor 3) y muy identificados (valor 4) Sexo Dicotómica. Mujeres (valor 0) y hombres (valor 1) Edad Escala de 18 a 96 años Nivel de estudios Ordinal. Sin estudios (valor 1), primarios (valor 1), secundarios 1ª etapa (valor 3), secundarios 2ª etapa (valor 4), FP (valor 5) y universitarios (valor 6) Ingresos Ordinal. Sin ingresos (valor 1), hasta 300€ (valor 2), de 301 a 600€ (valor 3), de 601 a 900€ (valor 4), de 901 a 1200€ (valor 5), de 1201 a 1800€ (valor 6), de 1801 a 2400€ (valor 7), de 2401 a 3000€ (valor 8) de 3001 a 4500€ (valor 9), de 4501 a 6000€ (valor 10) y más de 6000€ (valor 11) Fuente: elaboración propia.
– 56 – Gráfico 8. Distribución combinada de la población española según los ingresos y el nivel de estudios (%). Fuente: elaboración propia a partir del Estudio nº 3126 del CIS. Una vez examinado el grado de ciberactivismo ejercido por la población española, así como la distribución de ésta en diferentes aspectos, se analiza el efecto que los indicadores relativos a los cuatro bloques de variables independientes ejercen sobre la participación política online (Tabla 3). De esta manera, podrá conocerse qué factores favorecen que los ciudadanos se impliquen en política a través de las nuevas tecnologías. 0 5 10 15 20 25 0 2 4 6 8 10 12 14 16 1234567891011 Ingresos Nivel de estudios
– 57 – Tabla 3. Modelo de regresión logística para examinar los determinantes del ciberactivismo. Fuente: elaboración propia. En este sentido, los cuatro bloques de factores identificados cuentan con indicadores que presentan efectos estadísticamente significativos. De esta manera, la participación política offline, las habilidades digitales, las actitudes políticas y las características socioeconómicas condicionarían el ciberactivismo. De forma más específica, y en cuanto a la participación política fuera de línea, cabe señalar que las dos formas de participación no convencionales influirían en el activismo digital. La probabilidad de implicarse en éste aumentaría si los individuos realizan protagonizan acciones como la ocupación de edificios o el bloqueo del tráfico, o como el boicot de
– 58 – productos por razones políticas. Asimismo, algunas formas de participación convencionales también incidirían en el ciberactivismo, concretamente la asistencia a una manifestación autorizada y el asociacionismo. La participación en una huelga sería estadísticamente significativa si el nivel de confianza se situase en el 90% en lugar de en el 95%. La participación política electoral, esto es, votar, no ejercería ningún efecto en el hecho de participar en foros o grupos de discusión política en Internet, lo cual puede deberse a que se trata de un tipo de comportamiento tradicional ligado a las instituciones públicas. En lo relativo a las habilidades digitales destaca el hecho de que todas las variables influirían en la participación política online, a excepción del acceso a Internet. De este modo, la capacidad de buscar y encontrar información política en la red, el envío o reenvío de información política a través de Internet y el uso de redes sociales favorecerían que los ciudadanos tomen parte en el activismo digital. Por consiguiente, el mero acceso a las nuevas tecnologías no sería suficiente para implicarse en política en el mundo digital, sino que serán necesarias por tanto la tenencia de ciertas habilidades digitales. El bloque de actitudes políticas también reporta datos relevantes en relación al objeto de estudio. Así, el interés por la política se muestra estadísticamente significativo, lo que implica que ejercería un impacto positivo en el ciberactivismo. La identificación política, por su parte, también demuestra su efecto sobre la participación política online de forma positiva. Ello implica que la probabilidad de intervenir en foros o grupos de discusión política en Internet se incrementa a medida que se fortalecen los lazos de identificación con un partido político. Este hallazgo estaría en consonancia con los argumentos que apuntan que no sería posible una deliberación plenamente democrática a través de la red, ya que los ciudadanos tenderían a interactuar con aquellos que comparten posicionamientos políticos similares a los suyos propios. Por otro lado, se ha detectado que la ideología no condicionaría el activismo digital. En lo que se refiere a las características socioeconómicas, el nivel de estudios y la edad condicionarían la participación política en línea. En este
– 59 – sentido, mientras mayor es el nivel educativo alcanzado por los ciudadanos, más proclives son estos al activismo digital. Lo contrario ocurriría en lo que respecta a la edad, debido a que los individuos presentan una menor tendencia a la participación online cuanto mayor es su número de años. El sexo solo sería estadísticamente significativo si redujésemos el nivel de confianza al 90%. Los ingresos, por su parte, no muestran ninguna incidencia sobre el ciberactivismo. Estos resultados están en consonancia con los hallazgos de investigaciones previas, ya que se ha corroborado de manera representativa que no todos los ciudadanos tienen las mismas posibilidades de participar políticamente a través de Internet. En consonancia con ello, la implicación en formas de participación política offline, la tenencia de determinadas habilidades digitales y actitudes políticas, así como de determinadas características sociales, condicionarían el ciberactivismo. 5. CONCLUSIONES El papel del activismo digital en el seno de las democracias ha sido ampliamente debatido, generando argumentos contrapuestos. Por una parte, el ciberactivismo parece configurarse como una alternativa (o complemento) para la implicación política de los ciudadanos en un contexto de debilitamiento de los lazos sociopolíticos y de desafección con el sistema. Por otra parte, se alude que la participación política online reproduciría las relaciones de poder tradicionales al estar protagonizada por los grupos dominantes de la sociedad. En este contexto se enmarca el presente estudio con el objetivo de examinar los factores que podrían determinar el ciberactivismo, esto es, el hecho de que los ciudadanos se impliquen políticamente a través de la red. Se ha circunscrito el activismo digital a la participación en foros o grupos de discusión política en Internet, al ser un comportamiento exclusivo de este canal de acuerdo con lo apuntado en las investigaciones existentes al respecto. De esta manera, se ha pretendido detectar si todos los individuos tienen o no las mismas posibilidades de implicarse políticamente mediante las
– 60 – nuevas tecnologías. Se ha utilizado una metodología cuantitativa con el propósito de extraer conclusiones representativas sobre el conjunto de la población y alcanzar así el objetivo de investigación formulado. Los resultados obtenidos muestran que el ciberactivismo no se ejerce de modo uniforme o representativo entre la ciudadanía, sino que existen ciertos determinantes que condicionan que el mismo se lleve a cabo en el seno de determinados grupos sociales en mayor proporción. Dichos factores son: la participación política online, las habilidades digitales, las actitudes políticas y las características socioeconómicas. De modo pormenorizado, el ejercicio de acciones de participación política offline tanto convencionales como no convencionales favorecería también la implicación y realización de acciones políticas online, concretamente la contribución en foros o grupos de discusión política en Internet. Esas formas de participación son concretamente la ocupación de edificios o el bloqueo del tráfico; la asistencia a una manifestación autorizada; el boicot a productos por razones políticas, y el asociacionismo. Asimismo, la adquisición de determinadas habilidades digitales facilitaría que los individuos puedan realizar acciones de participación política digital. Dichas habilidades capacitarían así para el ciberactivismo. Estas son concretamente la capacidad de buscar y encontrar información política en la red; el envío de información política a través de Internet; y el uso de redes sociales. De modo similar, la tenencia de ciertas actitudes políticas estimula el activismo digital. Así, los ciudadanos con determinadas tendencias políticas serían más activos en el mundo online. Específicamente, el interés por la política y la identificación partidista serían esos condicionantes actitudinales. Por consiguiente, los individuos con más interés por la política y aquéllos más identificados con un partido político tienen más incentivos para participar políticamente de forma online. Finalmente, las personas que poseen determinadas características socioeconómicas serían más proclives al ciberactivismo. Dichos rasgos son el nivel de estudios y la edad. Así, los ciudadanos jóvenes y con un nivel educativo alto intervendrían en mayor medida en foros o grupos de discusión política en Internet.
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