Planificación y desarrollo del ecoturismo
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Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993), pp. 39-58Instituto de Estudios Turísticos D. G. de Política Turística PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO DEL ECOTURISMO Manuel J. Marchena Gómez * Pedro M. Rosabal ** Eros Salinas Chávez *** Beatriz Fernández y Yamilé Dorado **** Resumen: Este texto reúne la aportación sobre el tema realizada en las Jornadas del grupo «Geografía del Ocio, la Recreación y el Turismo» de la Asociación de Geógrafos Españoles (A.G.E.) en Castellón de la Plana (septiembre de 1992) y los puntos de vista de colegas cubanos en colaboración, desarrollados gracias al Proyecto de la CICYT: «Región Caribe: Desarrollo y Recursos Litorales. Bases Metodológicas y Sistemas de Infoemación Territorial» (AME 91-1083). Además este artículo se enmarca en las directrices de la COMARNA en INTUR de Cuba, tendentes a crear las bases conceptuales y metodológicas que permitan encauzar racionalmente la actividad turística en el país caribeño. Abstract: This paper gathers the different position on a subject discussed at the conference «Geography of Leisure, Recreation al Tourism», held in Castellón de la Plana (Spain, september 1992). To the contribution of the A.G.E. (Spanish Gepgraphers Association) are added the points of view from the cuban colleagues who cooperated in the conference. Those points of view were developped through the C.I.C.Y.T. project. «Caribbean Región. Coast ressources and development. Methological bases and territory information» (AME 91-1083). In addition, this article is framed into the directives of the cuban COMARNA and INTUR, whose trends are aimed to créate the basis in order to guide rationally the tourism activity in that Caribbean country. 1. INTRODUCCIÓN Un aspecto esencial para lograr el desarrollo exitoso y sobre bases sostenibles del ecoturismo es insertar esta actividad en los planes de planificación y desarrollo, tanto a escala nacional, como sobre todo regional y local. Para ello es necesario reiterar (Marchena y otros, 1994) su carácter multidisciplinario e interinstitucional, por sus implicaciones, tanto en el uso de los recursos naturales como en su interacción con las comunidades locales y regionales. Los planes de desarrollo de ecoturismo comprenderían, semejantes a otros tipos de ordenaciones, los siguientes estudios: • Evaluación de los recursos naturales e histórico-culturales del área. • Estudios de mercado. • Evaluación técnico-económica. • Estudio financiero. • Evaluación del impacto ambiental. * Profesor Titular de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Sevilla. Profesor Adjunto del Centro de Estudios Turísticos de La Habana (Cuba). ** Especialista en Áreas Protegidas de la Comisión Nacional para la Protección del Medio Ambiente de Cuba (COMARNA). *** Director de Desarrollo del Instituto Nacional de Turismo de Cuba (INTUR). **** Profesoras del Centro de Estudios Turísticos de La Habana (INTUR). 39
Planificación y desarrollo del ecoturismo Este último aspecto juega en el caso del ecoturismo un papel muy destacado por sus propias características, y las motivaciones que lo originan; por el cual debe ser objeto de evaluación en todo plan de inversiones, especialmente cuando se vinculan a áreas naturales. Aunque la necesidad de las evaluaciones de impacto ambiental aparece reflejada explícitamente en la legislación de numerosos países del Caribe, por ejemplo, generalmente esta evaluación no se hace o se realiza posterior al inicio de la inversión, perdiendo así uno de sus principales objetivos como instrumento de planificación. Para otros países como: Francia, España, Venezuela, Brasil, este aspecto es un requisito obligatorio del proceso inversor privado. Otro elemento prioritario, el cual es necesario tener en cuenta para el desarrollo del ecoturismo, es su interrelación con las áreas protegidas, aspecto que merece un análisis particular, pues del mismo no sólo depende el propio éxito del ecoturismo, sino también la protección y correcto manejo a largo plazo de estos territorios. 1.1. Interrelación entre áreas protegidas y ecoturismo La relación entre las áreas protegidas y el ecoturismo no puede verse solamente como el marco territorial para el desarrollo de una actividad recreativa. Por el contrario, se trata de una combinación basada en el manejo racional de los recursos naturales y culturales existentes; así como de orientar el flujo e interés de los visitantes en actividades concretas que pueden contribuir a la preservación del área, y propiciar a su vez el intercambio cultural con la población local. En primer lugar se hace necesario una correcta selección de las áreas protegidas destinadas al desarrollo del ecoturismo. En este sentido deben considerarse varios aspectos (según Rosabal, P, 1992): • Mantener las áreas de mayor valor como elementos básicos de conservación: es decir las áreas de mayor unicidad, elevada naturalidad y biodiversidad, que representen importantes unidades biogeográfícas, y que tengan una significación nacional, regional e internacional; deben en lo posible mantenerse como unidades destinadas básicamente a la conservación, evitando un uso intensivo de las mismas por los visitantes. El uso de estas áreas debe reservarse sólo para pequeños grupos de visitantes especializados o científicos. • Promover el uso de áreas que ya cuentan con estudios e investigaciones sobre sus recursos: esto es importante pues facilita tanto la adpción de regulaciones para el uso público, como el ordenamiento del territorio a partir de su zonificación. Además es importante promover, como parte del desarrollo turístico, la continuidad de los estudios dedicados a la caracterización y evaluación de los recursos naturales e históricoculturales, inventarios de flora y fauna silvestre, y de gestión ambiental; como base para la detección y control de impactos ambientales. Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)40
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado • Priorizar el desarrollo de áreas que cuenten con una adecuada infraestructura de protección: es importante iniciar las operaciones de ecoturismo en áreas protegidas que tengan cierto nivel de infraestructura técnica y un adecuado sistema de control y vigilancia. Generalmente, existe una tendencia a «promover el turismo y después se van completando los recursos necesarios para el manejo»; sin embargo, normalmente no se logra alcanzar este objetivo, porque se generan nuevos problemas de infraestructura y servicios a los visitantes, y a largo plazo se crean serios problemas de manejo. • Iniciar experiencias a pequeña escala en áreas vinculadas a centros turísticos ya existentes: para facilitar la gestión económica y la promoción de actividades de ecoturismo, se usa como estrategia el inicio de las operaciones a partir de hoteles o resorts ya existentes con áreas protegidas cercanas, lo cual disminuye la inversión inicial dirigida a capacidades de alojamiento, y permite ir obteniendo consecuencias sobre el comportamiento de esta actividad. posibilita el éxito y la continuidad a largo plazo» (Budowsky, G., 1992). Esto implica que deben priorizarse acciones en los territorios en los cuales el ecoturismo se vea como una forma de beneficiar las economías locales, y por ello, se conceda prioridad a apoyar el desarrollo de estos planes, involucrando a los pobladores desde el primer momento. Normalmente esto se logra en aquellas áreas que cuentan con un buen plan de educación ambiental a nivel comunitario, el cual facilite la incorporación de los habitantes a la realización de determinadas actividades de control y protección, pero que vean al turismo «no como un objetivo prioritario de conservación, sino como una forma de apoyar el manejo tendente al mantenimiento de los valores existentes» (Epler Wood, M., 1992). 2. GESTIÓN DEL ECOTURISMO EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS Esto se logra «promoviendo excursiones opcionales por un día para todo tipo de visitantes que se sientan motivados por la naturaleza, fomentando expectativas en el visitante que motiven un segundo viaje...» (Bary, R., 1992 comunicación personal). • Fomentar las operaciones en áreas que cuenten con un amplio respaldo local: la experiencia internacional ha demostrado que la «integración de las comunidades y gobiernos locales a los planes de desarrollo de ecoturismo desde sus primeras fases En esencia el desarrollo del ecoturismo en áreas protegidas debe enfrentarse como un problema de gestión, para el cual es necesario preparar las condiciones necesarias, que permitan garantizar esta actividad y promover la conservación de los recursos y valores utilizados para la misma. Las experiencias internacionales han demostrado que «sólo puede garantizarse un ecoturismo de alta calidad y sostenible a largo plazo si existe un eficiente manejo y control del área protegida» (Wallace and Eidvik, 1989; Rosiston etal, 1991). Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)41
Planificación y desarrollo del ecoturismo A partir de esas premisas es conveniente considerar una serie de principios fundamentales, que permitan encauzar adecuadamente el desarrollo de esta actividad en las áreas protegidas. Estos factores esenciales serían los que siguen. 2.1. Ordenación y zonificación del territorio Resulta esencial realizar la zonificación, lo más detallada posible, del área protegida para conocer para cada espacio, sus potencialidades y restricciones de uso; esto constituye la base para la elaboración del plan de gestión. Existen varios métodos para la zonificación de las áreas protegidas, los cuales no pueden ser abordados en este trabajo. No obstante, es necesario destacar que la zonificación debe ser preparada por un equipo integral, no sólo compuesto por especialistas en recursos naturales (biólogos, geógrafos, ingenieros y técnicos forestales, etcétera), sino también, por arquitectos e ingenieros que puedan interpretar adecuadamente los requerimientos del área con el objetivo de armonizar la infraestructura al paisaje. La zonificación permite en primer lugar estructurar el área en función de la distribución territorial de sus valores más importantes, y conocer aquellos sitios que por su fragilidad o valores superlativos deben tener un acceso limitado o dirigido sólo a turismo especializado. Por otra parte, la zonificación brinda elementos para proponer la infraectructura necesaria en el control y la vigilancia de: senderos interpretativos, puntos de información y servicios generales, etcétera. Además permite organizar una amplia gama de opcionales para diversificar la oferta y descentralizar la carga del usuario sobre los recursos naturales más valiosos, a partir de la organización del flujo espacio-temporal de los visitantes (Rosabal, P. y Chiappy, C, 1990). Este último aspecto es de gran importancia, por cuanto existe una tendencia internacional de que «la calidad de las ofertas de ecoturismo es proporcional a la diversidad de opciones que pueden dirigirse a grupos de visitantes con diferentes intereses» (Wallace, G., 1991). La zonificación es la vía idónea por cuanto para elaborar la misma deben evaluarse integral y detalladamente sobre el terreno todos sus recursos. Hay que señalar que la zonificación debe responder ante todo a las características naturales e histórico-culturales de las áreas, y al logro de determinadas premisas de manejo que garanticen la conservación de los recursos existentes. Sin embargo, en ocasiones se realizan zonificaciones «a priori» sobre la base de lograr una determinada carga de visitantes o de mantener una determinada categoría de manejo no adecuadamente establecida. Por ejemplo para Cayo Saetía, en la costa norte de la provincia de Holguín (Cuba), se realizaron diferentes zonificaciones y propuestas de manejo, pero siempre sobre la base de utilizarlo como «Coto de Caza»; no Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)42
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado obstante los estudios multidisciplinarios más recientes desarrollados en el territorio, mostraron sus potencialidades reales para ecoturismo como una mejor opción que la propia actividad cinegética. (Rosabal, R; Chiappy, C; Mezerene, J., 1991 y Grupo Nacional de Ecoturismo, 1992). 2.2. Preparación del plan de gestión El plan de gestión constituye el documen- to rector que permite orientar las acciones a desarrollar en el área protegida, la infraestructura, el personal requerido, los presupuestos para las diferentes actividades, y el requerimiento material necesario. Este documento debe responder a la zonificación del territorio, su objetivo esencial es garantizar la protección y uso racional de los valores y recursos existentes; no obstante, en las áreas protegidas con potencialidades para el ecoturismo debe preverse un capítulo detallado sobre el uso público del área que permita orientar y controlar esta actividad. Generalmente, el plan de gestión es elaborado por un equipo inter y multidisciplinario, aunque con frecuencia se omite la participación de gerentes y operadores de turismo, aspecto básico en el caso de áreas con perspectivas de uso turístico. La experiencia cubana (Varadero, 1990; Cayo Saetía, 1991; Bahía del Naranjo, 1991; Topes de Collantes, 1992) e internacional (Talamanca, Costa Rica, 1990; Jaú, Brazil, 1989; Ruinas de Copan, Honduras, 1991) demuestra, que si desde el inicio de la concepción y elaboración del plan de gestión no se logra la participación de especialistas de turismo, se limita sensiblemente la aplicación práctica del manejo de los valores recreativos. Además de lo anterior, se debe señalar que contar con un plan de manejo permite encauzar posibles ayudas y asistencias financieras o materiales, que pueden surgir como resultado de las propias actividades de ecoturismo. En varios países, se ha observado, que muchos de los visitantes interesados en esta actividad son representantes de diversas ONG's (Organizaciones No-Gubernamenta- les) de perfil conservacionista, las cuales se interesan en apoyar esfuerzos para la conservación de la naturaleza; sin embargo, este apoyo es realmente efectivo si se han identificado las acciones prioritarias que requiere el fortalecimiento de la capacidad de manejo del área protegida. 2.3. Capacidad de gestión En realidad este aspecto forma parte de las consideraciones del plan, pero por su importancia merece ser analizada de forma individual. La efectividad y capacidad de manejo requiere del funcionamiento integral de diferentes elementos, entre los que pueden señalarse como más importantes los siguientes: Sistema de control y vigilancia: es un factor esencial que las áreas previstas para el desarrollo del ecoturismo cuenten con una fuerte administración y un buen servicio de guardabosques y patrullaje, con varios circuitos acordes a la importancia de los valo- Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)43
Planificación y desarrollo del ecoturismo res naturales e histórico-culturales existentes, así como, a la frecuencia y magnitud del flujo de visitantes. Esto permite no solo garantizar la protección del área sino también, de la infraestructura evitando actos de vandalismo en señalizaciones, cuevas, árboles de interés, etcétera. Por otra parte, un buen sistema de patrullaje y control minimiza el riesgo de colectas de especies o partes de flora y fauna, o de evidencias geológicas, arqueológicas, etcétera, pues, no debe descartarse la posibilidad de que determinados «ecoturistas» usen estas ofertas para investigaciones particulares, tráfico ilícito de partes o especies de flora y fauna silvestre, etcétera. Especialmente en lo relativo al tráfico de especies se calcula que este se ha incrementado entre un 8 y un 10% con el auge del ecoturismo, especialmente en cuanto a orquídeas, aves, reptiles y algunos anfibios. (Monitoring International, 1990; CITES, 1991). Por ello hay que prever la adopción de regulaciones que favorezcan el control de esta problemática, pero sin duda, el primer y más importante nivel de acción estará en las propias áreas naturales donde se desarrolle el ecoturismo, cuyo personal debe realizar chequeos sistemáticos en los puntos de control y de acceso; así como durante el desarrollo de las actividades, para detectar cualquier colecta o extracción de animales o plantas. Hay que señalar, que no sólo es importante la cantidad de guardabosques, sino también su calidad; ellos deben prepararse para tratar con turistas y visitantes internacionales de diferentes intereses y costumbres. Los turistas deben ver al guardabosques no sólo como una autoridad en el territorio, sino también como una fuente de ayuda y sobre todo de información. En este sentido un aspecto prioritario es la capacitación y entrenamiento de todo el personal vinculado a estas áreas. En las áreas costeras y marinas la vigilancia y patrullaje se hace más difícil, por cuan- to demanda un mayor requerimiento logístico (botes, lanchas rápidas, medios de comunicación, etcétera); sin embargo, es muy importante buscar las vías de garantizar estos requerimientos paulatinamente, pudiendo utilizarse como variante la regulación de que el buceo y snorkelimg se realicen siempre en compañía de guías especializados o personal del parque. La estabilidad del personal es esencial para lograr, a largo plazo, un conocimiento detallado de los circuitos de protección que le corresponden a cada guardabosque, aunque es también recomendable rotarlos entre los diferentes circuitos de una misma área protegida, para lograr una mayor integridad en el conocimiento del territorio. La experiencia internacional muestra que la interacción personal con los visitantes, en muchos caso especialistas, «no sólo es valiosa para la protección del área, sino también, para elevar los conocimientos y experiencias del personal» (Budowsky, G., 1991). No obstante, siempre se corre el riesgo, de casos de corrupción que son utilizados para facilitar la captura o colecta ilegal de especies, parte de especies, o evidencias de interés histórico-cultural. Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)44
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado Infraestructura Técnica y de Servicios: es también un factor vital a considerar dentro de las acciones prioritarias para el fortalecimiento de la capacidad de las áreas de interés turístico. Los países, como Costa Rica, Tanzania, Belize y otros, que han asimilado rápidamente el mercado de ecoturismo, deben parte de su éxito a que ya contaban con la infraestructura mínima necesaria especialmente en sus Parques Nacionales. La infraestructura no es sólo un componente esencial para la protección de los recursos, sino también, para el desarrollo de las opciones turísticas, ya que «prácticamente sin inversiones en la infraestructura para el manejo de los parques y áreas silvestres, no puede esperarse atraer a un buen número de visitantes, y mucho menos que estos disfruten de una experiencia de alta calidad con un mínimo de impacto al medio...» (Wallace, G. and Eidscik, H.,1991). La infraestructura necesaria varía en función de las características naturales e histórico-culturales de cada área protegida, así como, de sus requerimientos de manejo; sin embargo, en la mayoría de los casos es necesario establecer: res para los visitantes, el funcionamiento de un centro de visitantes o de interpretación, así como servicios de extensión a las comunidades locales. Sistema de señalización, tanto internos al área protegida como en sus inmediaciones, que incluyan puntos de control en las principales vías de acceso. Pequeñas estaciones o paradores para ofertar servicios de información, gastronomía, alquiler de equipos, venta de mapas, plegables, guías de campo y otros materiales; o simplemente para facilitar el descanso durante los recorridos. Sistemas de comunicación que permitan el control rápido de incendios forestales, actividades ilícitas, acciones de patrullaje, etcétera. Sistema de rescate y salvamento que permita el rápido auxilio y atención de los visitantes ante casos de accidentes, especialmente en aquellas áreas que se encuentran alejadas de los centros urbanos o que son de muy difícil acceso. • Vías de acceso a los principales sitios de interés que deben estar bien integradas al entorno, evitando el uso de vías amplias y asfaltadas. Sistema de interpretación y educación ambiental, que combinen la existencia de senderos silvestres e interpretativos en las áreas de mayor demanda e inte- 3. DETERMINACIÓN DE LA CAPACIDAD DE CARGA TURÍSTICA Existe una amplia bibliografía sobre este aspecto, pero en la mayoría de los casos está dedicada al análisis teórico de este problema y a la aplicación de métodos, los cuales Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)45
Planificación y desarrollo del ecoturismo Cuadro 1 Actividad Exploración de cuevas de baja complejidad Exploración de cuevas de alta complejidad Buceo Snorkeling Snorkeling en senderos subacuáticos (con 2 guías) Observaciones de aves Recorridos fluviales y costeros Observación de flora/fauna con guías especializados Montañismo de baja complejidad Montañismo de elevada complejidad N.° mínimo de participantes 10 5 4 20 30 10 8 (por embarcac.) 10 10 6 N.° máximo de participantes 15 8 6 30 40 15 10 12 15 8 muchas veces requieren investigaciones detalladas a mediano y largo plazo. No obstante, es necesario tener al menos, una aproximación sobre la carga turística permisible para un área protegida. La capacidad de carga establece, en términos mensurables, el número de visitantes y el grado de desarrollo óptimo que no implique efectos perjudiciales en los recursos y pérdida de la calidad de atracción. Las experiencias cubanas en el desarrollo turístico de zonas naturales, principalmente playas, permiten estimar que para definir los umbrales límites de la capacidad de carga turística de un territorio, se pueden seleccionar tres factores como significativos: tipos de paisajes, actividades turísticas actuales y perspectivas, y características de los grupos turísticos (Salinas Eros, 1986). Una vía que se ha utilizado de forma práctica para la determinación de la capacidad de carga es el dimensionamiento de la misma a partir de las posibles opciones a desarrollar (Rosabal, R; Chiappy, C. y Serrano, F., 1991). Este método ha sido utilizado en la evaluación de diferentes áreas protegidas para ecoturismo, y se basa en la determinación previa de las principales alternativas por un día, tanto internas como externas al área protegida, así como el dimensionamiento óptimo de cada una de ellas en función de las actividades a realizar. Para este último aspec- to se ha utilizado indicadores de amplio uso en otros países (Baraeton, V., 1991). En el caso de Cuba, basado en el tipo de actividades turísticas que se desarrollan y en las características de los grupos de turistas, se han utilizado diferentes indicadores, tales como los que aparecen en el siguiente cuadro. Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)46
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado Cuadro 2 RELACIÓN ÓPTIMA ENTRE EL NUMERO DE TURISTAS Y GUIAS ESPECIALIZADOS PARA DIFERENTES ACTIVIDADES RECREATIVAS (Salinas Eros, 1985) Tipo de actividad Espeleoturismo Espeleoturismo submarino Buceo (en aguas someras y arrecifes coralinos) Observaciones de aves Pesca deportiva con avíos ligeros (agua dulde y salada) Relación tamaño del grupo de turistas/guía especializado 4-5 turistas/1 guía 2-3 turistas/2 guías 5-6 turistas/1 monitor de buceo Hasta 15 turistas/1 guía 2 turistas/embarcación/1 piloto-guía El dimensionamiento de los grupos depende entre otros de factores económicos y ecológicos, el número mínimo de participantes está condicionado a la amortización del costo de la actividad; mientras que el número máximo estará en función de la protección de los recursos naturales y de los propios visitantes en el caso de acciones de cierta complejidad y peligrosidad. Una vez determinadas y dimensionadas todas las actividades opcionales puede calcularse el total de turistas instantáneos que simultáneamente pudieran realizar sus actividades en el área protegida, así como, cuántos podrían disfrutar ofertas fuera de la misma en áreas cercanas (a unos 40-60 minutos de distancia con vehículos ligeros). Conjuntamente con esta consideración debe promoverse que los senderos y accesos existentes faciliten un flujo de los visitantes, sin que se produzcan áreas o puntos de saturación o aglomeración de vehículos, embarcaciones o personas. De igual manera, es importante la organización en el tiempo de cada una de estas opciones, de forma tal que se promueva una rotación y descentralización sobre los recursos. Respecto a las rotaciones diarias, se utilizan diferentes indicadores en distintos países, no obstante existen algunos parámetros generalizados tales como se indican en el cuadro 3. Cuadro 3 Actividad Buceo Observación de aves Cuevas con senderos Senderos guiados Pesca con señuelo (Fly fishing) Sesiones diarias 2 (no incluye buceo nocturno) 2 (amanecer y atardecer) 4-5 (según el tipo de sendero) 3-4 (según objetivos de interés) 1 (la sesión oscila entre 6 y 8 h.) Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)47
Planificación y desarrollo del ecoturismo importancia en el contexto nacional e internacional; las limitaciones de uso y medidas de conservación para cada zona que se visite. — Poder ofrecer información complementaria más detallada ante grupos de visitantes especializados, o coordinar la visita de conjunto con un experto o guía especializado sobre el tema en cuestión. — Brindar información sobre el uso óptimo de algunos medios que se utilicen como parte de los recorridos, como son: bicicletas, equipos de buceo, kayaks y otras embarcaciones, brindando recomendaciones concretas sobre las medidas de seguridad requeridas en cada caso. Por otra parte, existe una tendencia a vincular los guías a las actividades de protección o investigación que ejecutan centros o estaciones ecológicas existentes en el área, como forma de complementar su formación y brindarle una mayor gama de información. Algunos países vinculan a las ofertas ecoturísticas el personal altamente calificado existente en algunas estaciones ecológicas. Tal es el caso de la experiencia lograda en las Islas Vírgenes Norteamericanas, donde las ganacias por este concepto en 1991, reportaron a $ 438.000 USD, muy superior a lo obtenido por las tarifas de acceso al área y a los senderos existentes., la cual es del orden de los $ 21.000 USD (Selegut, S., 1992). 6. POBLACIÓN LOCAL Y TURISTAS NACIONALES Aunque es innegable que el ecoturismo puede coadyuvar al desarrollo de la población rural, la única vía para lograr materializarlo es integrar dicha población a las actividades turísticas. Para ello deben involucrarse, desde el primer momento, a los gobiernos, comunidades locales en las diferentes etapas del planteamiento y ejecución del desarrollo turístico. La integración entre población y ecoturismo hay que verla desde dos dimensiones: la vinculación de las comunidades a la operación turística de las áreas protegidas, y la demanda de dichas ofertas por el turismo nacional. Algunas de las formas que se han empleado para vincular las comunidades locales al desarrollo del ecoturismo son: — Realizar encuestas que permitan conocer la opinión de la población local sobre el desarrollo del ecoturismo, haciendo énfasis en conocer los elementos que permitan minimizar posibles impactos socio-culturales. — Utilizar prioritariamente a la población local como fuente de trabajo directa, tanto para la operación de las instalaciones de alojamiento y servicios, en las actividades de protección y manejo de las áreas protegidas, así como en su preparación para ofrecer servicios de guías. — Promover el consumo de artículos pro- Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)54
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado ducidos por las comunidades locales, ya sean alimentos, artesanías, bebidas locales típicas, etcétera. — Ofrecer y promover el uso de servicios locales de restaurante con comidas típicas, actividades culturales, festivas o religiosas, e incluso facilitar que algunas comidas pueden ser ofertadas en el terreno a los visitantes, en las mismas casas de los campesinos. En algunos países, se vinculan algunas viviendas de los pobladores locales a la oferta de alojamiento para visitantes individuales o pequeños grupos. — Promover el rescate de manifestaciones culturales típicas para su oferta a los visitantes como parte de sus actividades. — Promover la visita a museos locales, iglesias o cualquier otro sitio de interés socio-cultural que facilite la interacción social entre los visitantes y población local. Todas estas acciones están dirigidas a que la población local reciba de manera directa, parte de los beneficios de la actividad turística; así como lograr una mayor interacción visitante-cultura local, ya que éste es un requisito importante del ecoturismo. Respecto al segundo aspecto, la demanda de estas ofertas por parte del turismo nacional, es uno de los más problemáticos y requiere una adecuada atención para evitar que el ecoturismo sea calificado como actividad «elitista». En este sentido el número de visitantes a parques nacionales y otras áreas protegidas, es mucho mayor en los países desarrollados que en los subdesarrollados. Por ejemplo 600.000 personas visitan anualmente el Parque Nacional de los Everglades, en la Florida; y más de 2 millones el Parque Nacional de Cape Cod. En otros países ya existe una tradición y demanda por el uso turístico y recreativo de los Parques Nacionales, tales como Argentina y Venezuela, donde el mayor porcentaje de los visitantes son nacionales. Sin embargo, en África ocurre lo contrario, conociéndose que el 95% de los visitantes a los Parques Nacionales de Kenya son turistas extranjeros (Pérez Olindo, 1991). La demanda de turismo nacional hacia áreas protegidas en los países en desarrollo, es algo relativamente nuevo, y en general no ha recibido el énfasis o la atención que se brinda al turismo internacional. Sin embargo, esta situación está cambiando rápidamente en la medida en que los planes de educación ambiental muestran a la población nacional las riquezas de su patrimonio nacional e histórico-cultural. Esto permite predecir que la demanda nacional hacia las áreas protegidas debe crecer en los próximos años. Por lo anterior, es necesario prever en todos los planes de ecoturismo como vincular estas ofertas también a las expectativas del turismo nacional, de lo contrario se crearía una imagen de discriminación que pudiera ir en contra del necesario apoyo local al desarrollo de estos planes. En algunos países, se promueven las mismas ofertas internacionales al turismo nacio- Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)55
Planificación y desarrollo del ecoturismo nal, pero con precios al alcance de un amplio sector de la población. Algunas ofertas vinculadas a lugares de alta significación natural se fomentan como ofertas especializadas para profesionales, estudiantes universitarios, profesores, etcétera; y se conjugan con un amplio plan de actividades de educación ambiental. También hay países, que han adoptado tarifas diferenciadas de entrada y servicios en las áreas protegidas en función del turismo nacional e internacional. No obstante es importante destacar que no deben abrirse todas las posibilidades de uso ecoturístico de las áreas protegidas hasta que no exista un mínimo de comprensión de las medidas necesarias para preservar el territorio. 7. EXPERIENCIAS EN EL DESARROLLO ACTUAL DEL ECOTURISMO Aún en la actualidad el papel del ecoturismo es controvertido y mantiene algunos detractores, cuyos argumentos son en algunos casos reales y se apoyan en los ejemplos negativos derivados de una mala planificación de las actividades de desarrollo. En este sentido es cierto que el ecoturismo puede ser muy positivo, pero fuera de control es también tremendamente negativo. Entre los principales problemas confrontados hasta el presente, se pueden señalar: — Promoción como «ecoturismo» de ofertas realmente de «turismo masivo» las cuales se desarrollan en el territorio de áreas protegidas. — Inicio de actividades de turismo y ecoturismo en áreas protegidas previamente no zonificadas y que no cuentan con la infraestructura de manejo y protección mínima, provocando impactos negativos sobre recursos utilizados. — Adopción de las formas y mecanismos convencionales de promoción y operación del turismo masivo para los grupos de ecoturistas. — Desarrollo de actividades en áreas naturales sin contar con el respaldo y participación de la población local vinculada directa o indirectamente a las mismas. — Desarrollo de actividades de ecoturismo en las áreas protegidas sin reinvertir al menos una parte de las ganacias en el fortalecimiento de la protección y manejo del área. — Extrapolación al entorno paisajístico de la infraestructura hotelera y de servicios, con los mismos patrones de diseño y planificación que se utilizan para el turismo masivo. No obstante, existen también numerosos ejemplos positivos, como los obtenidos en Belize, Bután, Venezuela, Islas Vírgenes y Australia entre otros. La mayoría de estas experiencias positivas tienen como características comunes las siguientes (según Passoff, M., 1992): — Normalmente las ofertas se diseñan a pequeña escala en el marco del área protegida, especialmente fuera de las zonas de mayor importancia y fragilidad. Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)56
Manuel J. Marchena - Pedro M. Rosabal - Eros Salinas - Beatriz Fernández - Yamilé Dorado — El número de turistas que participan en cada actividad es estrictamente regulado según el óptimo para cada tipo de oferta. — Utilización integral y plena de las capacidades y conocimientos de la población local y de los guardabosques del área en todas las tareas vinculadas a la actividad, tanto en la fase de planificación y diseño, como de operación. — Se establecen precios y tarifas elevadas y se destina un porcentaje de las mismas a actividades de vigilancia, control, investigación y gestión. — Todas las ofertas se han apoyado y diseñado a partir de un amplio programa de educación ambiental en el terreno, el uso de guías de buena calificación, establecimientos de senderos interpretativos, y realización de actividades en los centros de visitantes. Hay que señalar que las áreas protegidas donde se han desarrollado estas experiencias exitosas, contaban con una adecuada infraestructura para el manejo de los recursos naturales y de servicios para los visitantes; personal capacitado y equipado para las tareas de patrullaje; y disponían legalmente de fuertes regulaciones para el uso público y la conservación de sus recursos. Ese último aspecto, el marco legal del ecoturismo, requiere compatibilización y adecuada formulación de los cuerpos legales relativos a las áreas protegidas, recursos turísticos y el paisaje y patrimonio forestal, pesca, leyes aduaneras, y otras para la amplia gama de intereses vinculados a esta actividad. Sin embargo, aun aquellos que tienen una adecuada legislación al respecto (Venezuela, Tanzania, Kenya, etcétera), confrontan problemas debido en la mayoría de los casos a la falta o mal funcionamiento de los mecanismos de control, especialmente durante el desarrollo de las actividades en las áreas protegidas. BIBLIOGRAFÍA ADIWOSO, R., y VAN DER OEVER, P. 1992. «People pressure on parks». IUCN. Caracas, 22 pp. ANDERSEN, D. 1992. «Treading lighting; creating a framework for responsible design of ecoturism facilities». IUCN. Caracas, 23 pp. Boo, E. 1990. «Ecoturism: The potentials an pitfalls». WWF. Washington D.C. 169 pp. BARAETON, V. 1991. «Ecoturism implications and general needs». West Indies University. Barbados, 14 pp. BAEZ, A., y ASHTON, R. 1992. «Programa de ecoturismo para Centro América: una experiencia sin precedentes». Caracas, 8 pp. BACCI, E., y MACHLIS, G. 1992. «¿Es el ecoturismo ideológicamente parcializado, elitista, limitado, antidemocrático y no sostenible?». Caracas, 10 pp. BAMFORD, D. 1992. «Sports, and recretation events in protected áreas: mountains to the sea», Tourist Resource Institute. New Zealand, 41 pp. CRONING, L. 1990. «A strategy for tourism and sustainable development». World Leisure and Recreation. Vol. 32. n.° 3. New York, 33 pp. CLARK, J. 1992. «Carrying capacity and tourism in coastal and marine áreas». Revista Parques. Vol. 2, n.° 3. IUCN. Cambridge, 33-36 pp. EDWARS, J. 1992. «Backspaking the trails». Texas Parks and Wildlife. Vol. 50, n.° 4. Austin, Texas, 36-48 pp. EPLER WOOD. M., y WALLACE. G. 1992. «Visitors management in protected áreas». IUCN. Switzerland, 25 pp. Estudios Turísticos, n.° 119-120 (1993)57
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