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Diagnóstico en la teleformación: construcción y validación de un escalograma Guttman

García Pérez, Rafael

Abstract

El estudio metodológico que presentamos en este artículo tiene por objeto la construcción y validación de un escalograma para instrumentalizar algunas funciones diagnósticas en la teleformación de estudiantes universitarios. También, en un plano más conceptual, planteamos la idoneidad de los escalogramas Guttman como instrumentos de evaluación diagnóstica en este tipo de procesos educativos. Se revisan algunas de las propiedades metodológicas que hacen de los escalogramas herramientas muy apropiadas para ser integradas en el diseño de las páginas Web educativas. Este tipo de instrumento de diagnóstico permite resolver de forma efi caz la autoevaluación inicial en los sistemas de teleformación; especialmente, cuando están diseñados para atender a una diversidad de usuarios con diferentes niveles formativos. Este es el caso del S.T. MIDE, creado como apoyo virtual a la docencia universitaria para el aprendizaje de la materia «Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico». Se presenta un escalograma que los usuarios pueden utilizar para la autoevaluación inicial de su nivel de dominio en dicha materia, diferenciando entre niveles de «principiante», «iniciado» y «experto» para la autoselección de actividades de aprendizaje. En suma, se presenta un estudio empírico de la fi abilidad y validez (de constructo y concurrente) del escalograma construido para esta función diagnóstica en la teleformación universitaria.

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DIAGNÓSTICO EN LA TELEFORMACIÓN: CONSTRUCCIÓN Y VALIDACIÓN DE UN ESCALOGRAMA GUTTMAN Rafael García Pérez* Universidad de Sevilla RESUMEN El estudio metodológico que presentamos en este artículo tiene por objeto la construcción y validación de un escalograma para instrumentalizar algunas funciones diagnósticas en la teleformación de estudiantes universitarios. También, en un plano más conceptual, planteamos la idoneidad de los escalogramas Guttman como instrumentos de evaluación diagnóstica en este tipo de procesos educativos. Se revisan algunas de las propiedades metodológicas que hacen de los escalogramas herramientas muy apropiadas para ser integradas en el diseño de las páginas Web educativas. Este tipo de instrumento de diagnóstico permite resolver de forma efi caz la autoevaluación inicial en los sistemas de teleformación; especialmente, cuando están diseñados para atender a una diversidad de usuarios con diferentes niveles formativos. Este es el caso del S.T. MIDE, creado como apoyo virtual a la docencia universitaria para el aprendizaje de la materia «Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico». Se presenta un escalograma que los usuarios pueden utilizar para la autoevaluación inicial de su nivel de dominio en dicha materia, diferenciando entre niveles de «principiante», «iniciado» y «experto» para la autoselección de actividades de aprendizaje. En suma, se presenta un estudio empírico de la fi abilidad y validez (de constructo y concurrente) del escalograma construido para esta función diagnóstica en la teleformación universitaria. Palabras claves: Escalogramas Guttman, Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico, Tele- Palabras claves: Escalogramas Guttman, Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico, Tele-Palabras claves: formación, Sociedad del Conocimiento, Fiabilidad y Validez, Validez de Constructo, Validez Concurrente. Revista de Investigación Educativa, 2004, Vol. 22, n.º 1, págs. 277-302 * [email protected] 278 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) 278 RIE, vol. 22-1 (2004) ABSTRACT The methodological study that we present in this article it considers its object the construction and validation of a scalogran to explore some functions of assessment in the learning of university students with systems of «e-learning». Also, in a more conceptual line, we present the Guttman’s scales as instruments of assessment to study this type of educational processes. It’s revised some methodological properties of the scalogran, that it are very appropriate tools for to be integrated in the design of the educational Web pages. This assessment instrument permits, to the users, resolve of effi cient form for the initial evaluation of themselves in the systems of «e-learning»; especially, when it’s designed to attend to a diversity of users with different educational levels. This is the case of the «S. T. MIDE», which it’s created like virtual support to the learning of the subject: «Techniques and Instruments of Assessment». It’s presented an scalogran that the users can utilize for the initial evaluation of themselves, of its level of control in subject, differentiating among levels of «inexperienced», «initiated» and «expert» for the auto-selection of activities of e-learning. In short, it’s presented an empirical study of the reliability and validity (of construct and concurrent) of the scalogran elaborated for the assessment function in the universitary e-learning. Key words: Guttman’s Scales/ Scalogran, Assessment Techniques and Procedures, Web- Key words: Guttman’s Scales/ Scalogran, Assessment Techniques and Procedures, Web-Key words: based Teaching/E-Learning, Knowledge Society, Reliability and Validity, Construct Validity, Concurrent Validity. 1. INTRODUCCIÓN En los últimos cursos académicos hemos trabajado en el diseño de nuevos modelos didácticos para articular la enseñanza presencial de forma combinada con la virtual, en referencia al concepto emergente «blended-learning» (Cornella, 2002); utilizando, como vía de desarrollo profesional, las distintas convocatorias de proyectos de innovación propuestas por el ICE de la U. de Sevilla. Las conclusiones más genéricas de estos procesos de mejora de nuestra enseñanza pueden consultarse en los informes publicados (García y Otros, 2001; García, 2002). Dichos proyectos de innovación e investigación en la enseñanza universitaria se vinculan a la formación del pedagogo en la Sociedad del Conocimiento; algo especialmente importante hoy en Andalucía, dado que nuestra Comunidad Autónoma pretende una segunda modernización basada en la incorporación de nuestro tejido empresarial y tecnológico a la Sociedad del Conocimiento (Castaño y Román, 2002). En este sentido, la voluntad expresa de nuestra comunidad de incorporarse a la «Sociedad Red», como vía de superación de algunos de nuestros problemas históricos (retraso social y tecnológico, paro, ...), queda recogido en la serie de documentales «El Siglo de las Luces», elaborados y emitidos por Canal Sur bajo la dirección de Manuel Campo Vidal y la colaboración expresa de Manuel Castells, en un convenio que vincula a distintas cadenas televisivas autonómicas (Canal Nou, Televisión Galega, ...). En nuestro proyecto actual, se han realizado labores de creación y evaluación de recursos didácticos cara a la formación técnico-profesional y científi ca en el marco de la 279 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) 279 RIE, vol. 22-1 (2004) materia «Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico (TID)», lo que se traduce actualmente en la disponibilidad de una serie de entornos y actividades de aprendizaje virtual diseñadas ad hoc para el aprendizaje de los contenidos de la asignatura. Todo ello, forma parte del Sistema de Teleformación de apoyo a la docencia presencial en el área MIDE (http://www.us.es/lablic/STMIDE/STMIDE.htm). Este se viene construyendo, de forma progresiva y con diferentes apoyos institucionales, en el laboratorio L.I.C. desde su creación en 1998/99. Precisamente, el Laboratorio de experimentación e Investigación educativa de procesos Culturales (L.I.C), dirigido por la Dra. Pilar Colás Bravo, se crea con el interés explícito de dar cobertura a todo un amplio abanico de nuevas prácticas docentes y sistemas de formación en el área MIDE del Dpto. DOE y MIDE de la Universidad de Sevilla. El propósito de estos sistemas es complementar la enseñanza presencial tradicional con otros mecanismos cara a «fomentar las capacidades críticas y creativas que permitan al estudiante buscar, recuperar, organizar y desarrollar dicha información como conocimiento personalizado que pueda serle útil en su posterior vida social y profesional» (González García y otros, 1996: 233). Según la experiencia que hemos acumulado en este laboratorio, lo esencial cara a la construcción y valoración de dichos sistemas es la propuesta educativa que se implementa con ellos. En este sentido, las propuestas pedagógicas «innovadoras» que hemos realizado se basan en dos procesos: el trabajo colaborativo en grupos de alumnos y la resolución de problemas . Ambos procesos se articulan en un espacio más «horizontal» de colaboración entre iguales (alumnos) para promocionar la responsabilidad de la enseñanza recíproca de los estudiantes hacia sus propios compañeros utilizando las nuevas tecnologías de aprendizaje en Internet. El alumno juega un papel central en este modelo didáctico; pues todo ello, implica considerar a los estudiantes desde una idea de excelencia y exigencia dado que su responsabilidad se amplifi ca en el marco de actividad que supone para los alumnos la enseñanza recíproca , de manera que los resultados de su trabajo infl uyen directamente en la formación y aprovechamiento para el aprendizaje de sus propios compañeros. Ello, también les supone la vivencia personal de un conjunto de «experiencias particulares» sobre la formación y el diagnóstico en la Sociedad del Conocimiento; así como un replanteamiento de las relaciones horizontales con sus compañeros en la asignatura. Concretamente, los alumnos deben construir colaborativamente en grupos páginas web «educativas», resolviendo problemas de adaptación de los contenidos al lenguaje multimedia en HTML, que están dirigidas al aprendizaje de una técnica o instrumento concreto para el diagnóstico educativo. Además deben realizar experiencias de aprendizaje con las páginas elaboradas por los compañeros y evaluarlas según su capacidad para regular y ayudar en dichos aprendizajes. Son precisamente estas peculiaridades del modelo didáctico propuesto las que justifi can su experimentación ante los procesos de alfabetización digital y científi ca que requieren hoy los estudiantes universitarios que se preparan para ejercer profesionalmente el diagnóstico educativo en la Sociedad del Conocimiento. La incertidumbre ante la inmensa cantidad de información que disponemos hoy en las redes informáticas, la capacidad crítica ante las fuentes de información en función de su fi abilidad y aplicabilidad a la resolución de problemas científi cos concretos y la fl exibilidad en la 280 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) 280 RIE, vol. 22-1 (2004) integración de propuestas elaboradas desde perspectivas muy diversas, constituyen rasgos positivos de este nuevo marco de aprendizaje. Los alumnos se ven inmersos en dicho entorno, en el que deben desarrollar, ampliar y cuestionar críticamente sus conocimientos. El S. T. MIDE, en un plano metodológico-didáctico, recoge y organiza 432 actividades didácticas sobre los contenidos de la asignatura. Estas recorren un amplio arco de posibilidades de aprendizaje, considerando distintos tipos de métodos de formación según el nivel de dominio y conocimiento que tienen los usuarios sobre las «técnicas e instrumentos de diagnóstico» (principiante, iniciado y experto). El tipo de actividades de aprendizaje, que se recogen en el sistema de teleformación, se formulan en base a una combinación de los cuatro métodos didácticos que constan a continuación; siendo los dos primeros más utilizados en los niveles de principiante e iniciado y los dos segundos más propios de los niveles de formación de expertos: 1- Actividades de estudio independiente : Para aprender cómo pueden usar los recursos del sistema y establecer pautas de orientación, ... (p.e.: lectura de libros, artículos, contenidos de blended-learning, etc.) para el aprendizaje. 2- Actividades de manipulación práctica : Dirigidas al dominio instrumental y al desarrollo de trabajos tanto individuales como colectivos (Ej.: elaboración y aplicación de un test para un examen, una escala de actitudes, etc.). 3- Actividades de discusión: Se especifi ca el tipo de temática que interesa discutir, qué modelos de grupos (grandes, pequeños, symposium...) y la organización dinámica del aprendizaje (mediante foros en Internet, BCSW...). 4- Actividades de investigación y de acción profesional : (p.e.: investigar sobre algún problema que plantean los instrumentos; o, sobre cualquier otra temática que tenga relación con la práctica profesional del mismo). Cada grupo de alumnos o usuarios puede elaborar su parrilla didáctica y realizarla. Cada actividad que compone el sistema de teleformación se presenta con una guía explicativa incorporando los distintos elementos didácticos, especifi cando en cada actividad los siguientes aspectos: ⇒ Identifi cación de objetivos y contenidos que se conjugan con cada actividad. ⇒ Explicación del objetivo principal de cada actividad y fases en su realización. ⇒ Disposición y propuesta de los recursos para hacer la actividad (en Internet). ⇒ Propuesta de otras aplicaciones o ejemplos similares de uso del instrumento. ⇒ Propuesta de sistemas de autoevaluación en Internet sobre el propio proceso de innovación y el aprendizaje. Los sistemas de evaluación, que nos sirven tanto para el seguimiento del alumno como del proyecto de innovación, se exponen a continuación. Por otra parte, la evaluación del modelo didáctico aplicado ha sido objeto de proyectos de innovación anterior apoyados por el ICE-US, cuyos resultados constan en la bibliografía citada (García y otros, 2001; García, 2002). 281 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) 281 2. DIAGNÓSTICO EN LA TELEFORMACIÓN: FUNCIONES, MOMENTOS, TÉCNICAS E INSTRUMENTOS El diagnóstico de esta experiencia de innovación, entendido globalmente como proceso de «assessment», consta de una cierta complejidad en su arquitectura didáctica. Hemos aplicado muy diversas técnicas e instrumentos para constatar datos que asumen diversas funciones y objetivos de diagnóstico; ello, en los diversos «momentos» clave de la evaluación del conjunto de iniciativas de teleformación que conforman el programa de innovación antes expuesto. En un resumen muy escueto son los siguientes: • Evaluación diagnóstica : Para la correcta selección de la propia parrilla didáctica de actividades, según la propia necesidad e interés de aprendizaje en el ámbito de cada técnica diagnóstica (autoevaluación del nivel —principiante, iniciado y experto—) mediante el Escalograma Guttman autoaplicable descrito en este artículo). • Evaluación del diseño del entorno virtual de aprendizaje dispuesto para cada técnica e instrumento de diagnóstico. Se realiza mediante una lista de control y una escala Likert sobre la calidad del diseño de los contenidos y de la organización y explotación didáctica de las posibilidades expresivas e interactivas en Internet. • Evaluación del proceso : Para constatar las difi cultades de aprendizaje en el proceso de teleformación, así como la adecuación del sistema para regular el proceso de desarrollo educativo de los alumnos. Se realiza mediante cuestionario a través de Internet. Asimismo, un foro-web de « seguimiento tutorial entre pares», permite a cada grupo de trabajo, como responsable de sus contenidos de e-learning, coordinar los procesos de aprendizaje y ofrecer apoyo virtual al resto de grupos del aula. • Evaluación del producto : Para constatar en qué grado se van consiguiendo los progresos en el aprendizaje que se proponen con el sistema de teleformación. Esta evaluación global se articula mediante el test adaptativo informatizado y autoaplicable «TESTAITID», elaborado en el Laboratorio L.I.C. para esta innovación. El planteamiento de este estudio se restringe particularmente a la evaluación inicial o diagnóstica antes señalada, desarrollando expresamente el escalograma como un instrumento que cubre una serie de objetivos para el funcionamiento del S.T. MIDE. 3. IDONEIDAD DE LOS ESCALOGRAMAS GUTTMAN EN LA TELEFORMACIÓN Nuestra propuesta postula una idea, quizás novedosa, que vincula el desarrollo interdisciplinar del Área MIDE con el ámbito de la Tecnología Educativa (TE/NTIC, Nuestra propuesta postula una idea, quizás novedosa, que vincula el desarrollo interdisciplinar del Área MIDE con el ámbito de la Tecnología Educativa (TE/NTIC, Nuestra propuesta postula una idea, quizás novedosa, que vincula el desarrollo que es también parte de nuestra identidad como grupo de investigación). Quizás por la confl uencia en un mismo equipo, el Grupo de Investigación, Evaluación y Tecnología Educativa (P.A.I.: HUM-154), de varias perspectivas sobre el papel de la ciencia y RIE, vol. 22-1 (2004) 282 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) la tecnología en la sociedad, hoy nos parece indiscutible el impacto de las TICs sobre la investigación científi ca y sobre la construcción del conocimiento científi co (Colás, 2002). Tanto es así que, desde mediados de la década de los noventa, venimos defendiendo que debemos tener un espacio de discusión y desarrollo común como enseñantes de la acción (científi ca/educativa) llevada a cabo con tecnologías. Aunque aún está en ciernes, la asociación nacional de profesorado universitario SIDITE y AIDIPE podrían contribuir decisivamente a constituir de ese espacio comunicativo. En este marco de refl exión descubrimos que la nueva didáctica tecnológica que nos propone la Sociedad del Conocimiento, no sólo abre nuevas vías en el campo de las técnicas de investigación educativa, sino que incluso recupera vías que, en alguna medida, ya se consideran superadas por otras para determinadas funciones diagnósticas. Este parece el caso de las técnicas basadas en los «Escalogramas Guttman» (Guttman, 1950; 1984); un tipo de escala acumulativa de medida ordinal, aplicada originalmente a las actitudes y que, en cierta forma, fue desplazada por las técnicas de escalamiento, más sencillas de elaborar, propuestas por Likert (Summer, 1984; Morales, 2000). Los escalogramas Guttman conllevan una elaboración compleja que implica una cierta formación metodológica. Sin embargo, nuestra experiencia de innovación mediante la creación de un sistema virtual de apoyo a la docencia presencial, pone de manifi esto que los escalogramas tienen unas propiedades que los hacen especialmente idóneos en la Sociedad del Conocimiento. Este instrumento tiene la propiedad de ser de muy sencilla autoaplicación y muy indicativo cuando se requiere una evaluación diagnóstica rápida y sin gran esfuerzo. Además, aunque su construcción es compleja, no es inaccesible, como podrán comprobar en nuestro ejemplo. Antes de las TICs, el modelo didáctico general se focalizaba sobre el profesor; y en dicho contexto, las herramientas docentes y su facilidad de elaboración y uso según las competencias docentes era lo fundamental. En el nuevo contexto didáctico-tecnológico actual, focalizado sobre el aprendiz, donde el profesor juega un papel más secundario, como mediador y facilitador, es más idóneo cualquier instrumento técnico por su facilidad de uso antes que por su facilidad de construcción. Cuando un usuario (entiéndase estudiante) accede a un sistema de teleformación, que está diseñado contemplando diversos niveles de profundidad y difi cultad de uso, no puede ser sometido a un proceso diagnóstico complejo que agote el esfuerzo aprendizaje que el sujeto pone en juego. Un sistema costoso como vía de diagnóstico; por ejemplo, los tests adaptativos informatizados, suponen al sujeto una situación «de prueba» mucho más costosa en esfuerzo mental y tiempo de atención ante la pantalla que un escalograma. Ello puede contribuir a malgastar los esfuerzos de alumnado en la preparación de las materias, al estudio independiente y a la colaboración en equipos de trabajo (virtuales). Pensamos que es mejor proponer actividades «de prueba», tales como los exámenes con TAIs, cuando se pretende la evaluación de los progresos y los productos en el desarrollo educativo. En dicho «momento de la evaluación del producto del aprendizaje», los TAIs también son un ejemplo de como la tecnología revoluciona el campo de la medida y la evaluación educativa, disfrutando de todos los argumentos que ahora exponemos sobre los escalogramas. Todo ello supone una reapropiación , en el ámbito de los métodos y técnicas de investigación, diagnóstico y evaluación, de antiguos contenidos y también la creación 282 RIE, vol. 22-1 (2004) 283 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) 283 RIE, vol. 22-1 (2004) de nuevos sistemas y métodos de diagnóstico . En parte, esto es lo que creemos ocurre hoy con las técnicas basadas en el escalograma; las cuales, al cambiar el contexto tecnológico de la enseñanza, vuelven a ser metodológicamente competitivas según sus propiedades de uso. Igualmente se puede ejemplifi car con el caso de los tests, en alguna medida devaluados y didácticamente criticados en sus primeras versiones clásicas, que ahora vuelven de la mano de la Teoría de Respuesta a los Ítems (TRI) alguna medida devaluados y didácticamente criticados en sus primeras versiones clásicas, que ahora vuelven de la mano de la Teoría de Respuesta a los Ítems (TRI) alguna medida devaluados y didácticamente criticados en sus primeras versiones y la informática, convertidos en instrumentos adaptativos, más precisos, rápidos y cómodos de usar. 4. UN ESCALOGRAMA GUTTMAN PARA DIAGNÓSTICAR EL NIVEL DE DOMINIO (PRINCIPIANTE, INICIADO Y EXPERTO) DE LAS «TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE DIAGNÓSTICO (TID)» Un escalograma hace referencia a una especie de escalera conceptualmente bien construida en la que cada escalón supone un paso necesario para el siguiente. Diversos autores (Sierra Bravo, 1992; Ander-Egg, 1996; Buendía, 1998), coinciden en poner ejemplos muy didácticos respecto a los escalogramas; el más extendido se refi ere a la evaluación del nivel de alfabetización en el cálculo aritmético para individuos en niveles iniciales de la enseñanza: el primer escalón sería preguntar si se sabe sumar, la respuesta positiva es imprescindible para que el sujeto responda también positivamente a la cuestión de si sabe multiplicar y ésta, es igualmente necesaria respecto de si sabe dividir. En un nivel tan básico parece fácil construir un escalograma, pero no lo es tanto en el caso de las materias que impartimos en la universidad. 4.1. Naturaleza y objetivo del escalograma El objetivo del escalograma en el marco de la innovación presentada es servir como instrumento de diagnóstico cuando un usuario accede al sistema de teleformación S. T. MIDE. Dicho instrumento debe servir para que el sujeto se autoevalúe, de forma sencilla y casi sin inversión de esfuerzo mental, sobre su conocimiento respecto a cualquier técnica e instrumento de diagnóstico (p.e. los test, las historias de vida, los grupos de discusión, las técnicas proyectivas, ...). El escalograma se diseña para posibilitar una evaluación que permita al usuario discriminar si se encuentra en un nivel de conocimiento y dominio (rasgo medido) correspondiente a «principiante», «iniciado» o «experto». Ello, como paso previo para que pueda seleccionar actividades didácticas «a su medida» sobre el contenido que debe aprender en el sistema; o bien, desarrollar una autoevaluación sobre muy diversas técnicas con el objeto de construirse una parrilla de actividades didácticas autoseleccionadas del sistema de teleformación. El arco de contenidos que debe abarcar este escalograma hace referencia global tanto a objetivos conceptuales como procedimentales y actitudinales de la formación en la materia. Una vez contextualizado el interés del Escalograma Guttman, desarrollamos a continuación su presentación en la versión fi nal y el proceso de elaboración que ha conducido a dicha versión para que pueda ejercer correctamente su función diagnóstica. 284 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) 284 4.2. El Escalograma Guttman sobre dominio de las TID Combinando todos los requisitos expuestos sobre la naturaleza y funciones del escalograma, que requiere el diseño del S.T. MIDE, hemos llegado a la elaboración del instrumento autoaplicable que consta en la tabla 1 siguiente: TABLA 1 ESCALOGRAMA (PRINCIPIANTES, INICIADOS, EXPERTOS) EN TID Escalograma para evaluar el nivel de dominio de las técnicas e instrumentos de diagnóstico en educación (principiante, iniciado y experto). ÍTEMS QUE COMPONEN LA ESCALA (CR= 0.9098) Si No 1. Usted conoce este instrumento o estrategia de diagnóstico y evaluación educativa 1 0 2. Usted sabe aplicar esta técnica de diagnóstico en un caso o situación concreta 1 0 3. Usted puede identificar y explicar los elementos/pasos fundamentales que la componen 1 0 4. Usted puede elaborar un material educativo sobre su naturaleza y uso en educación 1 0 5. Usted conoce las teorías que fundamentan su aplicación en el campo educativo 1 0 6. Usted podría formar al profesorado o a técnicos sobre el uso de esa técnica en educación 1 0 7. Usted puede plantear argumentaciones técnicas y científicas sobre su uso en educación 1 0 8. Usted conoce las líneas de investigación y últimos avances sobre los enfoques y teorías científicas que fundamentan ésta técnica 1 0 * Nota para su uso: Responda positiva o negativamente a las preguntas aplicándolas a la técnica e instrumento de diagnóstico cuyo conocimiento usted de desee autoevaluar. El primer escalón respondido negativamente indica el nivel del usuario; los dos primeros escalones corresponden con el nivel de «principiante», los escalones 3, 4 y 5 son del nivel de «iniciado» y los ítems 6, 7 y 8 corresponden a una problemática educativa vinculada al nivel de «experto». En un apartado ulterior se expone el estudio empírico que nos ha llevado a considerar la forma presentada para el instrumento defi nitivo y sus instrucciones de uso. Hay que tener en cuenta que es necesario reconocer la adecuación y calidad de ambos aspectos dado que la aplicación del mismo la ejercen los propios usuarios. RIE, vol. 22-1 (2004) 285 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) 285 RIE, vol. 22-1 (2004) TABLA 2 RESUMEN BÁSICO DE LOS PASOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESCALOGRAMA GUTTMAN. PASOS PARA DISEÑAR Y ANALIZAR UN ESCALOGRAMA GUTTMAN 1. Elaborar una batería de ítems procurando que sean «escalones cuasi-perfectos», al menos en teoría, apoyándose en alguna propuesta conceptual sobre el rasgo medido. 2. Ordenarlos estimando su difi cultad ascendente (desde el primero —más fácil— hasta el último —el más difícil—); lógicamente es posible que haya escalones mal situados. 3. Seleccionar una muestra de población, lo más amplia posible y relacionada con los objetivos de medida del instrumento, a los que se les administra el escalograma. 4. Valorar la unidimensionalidad y consistencia interna de la escala. 5. Los datos obtenidos se codifi can y ordenan en una matriz rectangular (1,0), con los sujetos en las fi las y su valoración a los ítems en las columnas. 6. Para cada ítem, se recuenta el número de 1 que contiene. Con este valor se reordenan de forma estricta todos los ítems, desde el que obtiene el mayor valor (más fácil) hasta el que obtiene el menor valor (más difi cil y, por tanto, con más 0). 7. Para cada sujeto se compara el patrón de respuesta observado con el patrón de respuesta ideal, y se cuentan los errores producidos en el conjunto de la matriz. 8. Comprobar si la escala que hemos construido es realmente una escala acumulativa para ello hay que realizar las siguientes comprobaciones: 8.1. Aplicar el Coefi ciente de Reproductibilidad de Guttman (CR). Si el coefi ciente de reproductividad es menor que 0.90, se considera que no hay un buen ajuste y habría que eliminar/re-elaborar ítems y comenzar de nuevo; seguir si es ≥ 0,90 . 8.2. Calcular la Reproductibilidad Marginal Mínima (RMM) para comprobar si el valor CR corresponde una escala bien realizada o es producto de puntuaciones marginales extremas debido a un sesgo poblacional o error de diseño. 8.3. Calcular el Coefi ciente de Escalabilidad (CE) que debe resultar como mínimo 0.60 para indicarnos que la escala es verdaderamente acumulativa. 9. Elaborar el escalograma defi nitivo que usarán los sujetos para euto-posicionarse. 4.3. Proceso metodológico aplicado al estudio piloto de este instrumento El proceso de elaboración de un escalograma implica, más normalmente, los pasos que constan en la tabla 2 (García Llamas, 2001; Barbero, 1999; Buendía, 1998; Del Rincón y Otros, 1995; Arce, 1994; Sierra Bravo, 1992; Dotson y Summers, 1984). 292 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) La fi abilidad de la medida obtenida con esta escala Likert, interpretada desde la consistencia interna de sus elementos y valorada mediante el coefi ciente Alpha de Cronbach, consta en la tabla 10 siguiente. Sobre esta puede observarse la alta fi abilidad obtenida en la prueba piloto del instrumento (Alpha = 0,85), también las altas correlaciones Ítems-Total obtenidas contribuyen a dicha interpretación y a la valoración del obtenida en la prueba piloto del instrumento (Alpha = 0,85), también las altas correlaciones Ítems-Total obtenidas contribuyen a dicha interpretación y a la valoración del obtenida en la prueba piloto del instrumento (Alpha = 0,85), también las altas correlamantenimiento de la escala en su versión completa. Ello supone que se puede proceder al calculo de la nueva variable o distribución de datos que se produce por la suma de los valores de posicionamiento ordinal de los sujetos de la muestra sobre los 7 ítems de la escala Likert, el valor obtenido es un indicador ordinal de su nivel de dominio de las TID según esta escala (7-35). Esta nueva variable medida constituye el criterio buscado para analizar la validez concurrente, siendo evidente la validez de contenido si se comparan e interpretan los distintos ítems a la luz de los objetivos del diagnóstico. Las medidas ordinales obtenidas para cada sujeto del estudio piloto en esta escala sumativa se utilizan a continuación como criterio de validez concurrente respecto de las obtenidas con el escalograma Guttman. La distribución de valores producidos por la escala Likert se describe en el gráfi co 1 subsiguiente, como paso previo a su estudio correlacional respecto de los valores producidos por el escalograma (gráfi co 2). Puesto que vamos a considerar esta distribución de valores como criterio en el desarrollo de diversas pruebas conviene plantear el posible uso de técnicas paramétricas con base en estos datos. Es evidente que violamos el supuesto paramétrico del nivel de medida (que debe ser como mínimo de intervalo), pero queremos saber si podemos simular dichos supuestos desde la base de los dos restantes criterios. El primero se cumple, pues estamos ante una muestra grande (57 casos válidos) con un TABLA 9 GRADO DE SATURACIÓN DE LOS ÍTEMS SOBRE EL COMPONENTE PRINCIPAL Matriz de componentes Componente 1 ITEM1LIKERT ,658 ITEM2LIKERT ,756 ITEM3LIKERT ,821 ITEM4LIKERT ,740 ITEM5LIKERT ,821 ITEM6LIKERT ,648 ITEM7LIKERT ,683 293 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) rango de valores posibles amplio (35-7 = 28). El segundo se refi ere a la probabilidad de que tales valores se distribuyan de forma aproximadamente normal. Este criterio también se cumple, como demuestra la prueba de Kolmogorov-Smirnov (p ≥ 0.05, pues no se desea rechazar la hipótesis nula de la diferencia de distribuciones) que expone la tabla 11. Una vez que conocemos las propiedades de la distribución de datos producidos con la escala Likert y que esta aporta indicadores fi ables y válidos en la medida realizada, contamos con un criterio para estudiar la validez concurrente del escalograma. El apartado subsiguiente aborda dicha faceta de este estudio empírico. 6.2. Validez concurrente del escalograma y sus instrucciones de uso e interpretación en el marco del S. T. MIDE El proceso de valorar la validez concurrente del escalograma implica considerar la correlación existente entre los valores de medida producidos por medio de la escala Likert y los elaborados mediante el propio escalograma. Si ambos miden el mismo rasgo latente o constructo considerado teóricamente (nivel ordinal de dominio de las TABLA 10 ESTUDIO DE LA FIABILIDAD (CONSISTENCIA INTERNA MEDIANTE ALPHA DE CRONBACH) DE LA ESCALA LIKERT. Item-total Statistics Scale Scale Corrected Mean Variance Item- Squared Alpha if Item if Item Total Multiple if Item Deleted Deleted Correlation Correlation Deleted LIKERT1 14,2456 28,9743 ,5300 ,5084 ,8492 LIKERT2 13,7544 26,9743 ,6498 ,6187 ,8333 LIKERT3 13,9649 25,3559 ,7282 ,5937 ,8209 LIKERT4 14,3509 25,8390 ,6233 ,6260 ,8375 LIKERT5 14,8070 24,8728 ,7305 ,6677 ,8202 LIKERT6 14,8596 28,9442 ,5338 ,4701 ,8488 LIKERT7 14,4386 27,0006 ,5658 ,4746 ,8455 R E L I A B I L I T Y A N A L Y S I S - S C A L E (A L P H A) Reliability Coefficients 7 items Alpha = ,8570 Standardized item alpha = ,8565 294 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) TABLA 11 PRUEBA DE KOLMOGOROV-SMIRNOV (NORMAL) PARA LA MUESTRA DE VALORES PRODUCIDOS CON LA ESCALA LIKERT N (casos válidos para este análisis) 57 Parámetros normales(a,b) Media 16.7368 Desviación típica 5.9747 Diferencias más extremas Absoluta .114 Positiva .114 Negativa -.073 Z de Kolmogorov-Smirnov .861 Sig. asintót. (bilateral) .449 a La distribución de contraste es la Normal; b Se han calculado a partir de los datos. Gráfi co 1 Distribución de los valores producidos mediante la escala Likert. TID), sus distribuciones deben mostrar altas correlaciones positivas. A continuación, en la gráfi ca 2 presentamos la distribución de datos producidos con el escalograma. Dicha distribución de datos va a ser truncada a posteriori, con el objeto de valorar los niveles correspondientes a las categorías conceptuales elaboradas con base al esca- 295 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) lograma. Ello supone considerar el agrupamiento de valores según el criterio: ( ≤ 2 = 1 = Principiante; > 2 y ≤ 5 = 2 = Iniciado; y, ≥ 6 = 3 = Experto). Dicho agrupamiento deviene del análisis teórico de los «escalones» del escalograma para aportar una vertiente interpretativa sencilla y didácticamente útil a los usuarios del sistema de teleformación. No obstante, antes de dicha simplifi cación podemos considerar la validez de la medida (en la escala 1-8) según su concurrencia con los datos aportados por la escala Likert. En este sentido, las altas correlaciones obtenidas confi rman la validez concurrente de ambas distribuciones de valores del rasgo medido. Concretamente, se obtienen altos valores para los coefi cientes r de Pearson (0,761) y rho de Spearman (0,711), siendo ambos signifi cativos a un nivel de signifi cación p ≤ 0,001. Precisamente, el gráfi co 3 siguiente recoge el diagrama de dispersión que cruza ambas variables. En el diagrama de dispersión se puede observar claramente la relación lineal positiva de ambas variables según la distribución de la nube de puntos. Asimismo, en el gráfi co 4 se recogen los diagramas de caja y bigotes de los grupos conformados (principiantes, iniciados y expertos) con el escalograma una vez truncada la distribución de la variable original. En este diagrama se describen los valores obtenidos por cada grupo en la escala Likert, poniendo nuevamente ambos instrumentos en relación lineal. Gráfi co 2 Distribución de valores producidos por el escalograma Guttman. 296 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) Gráfi co 3 Diagrama de dispersión entre los datos producidos por ambos instrumentos de medida. Gráfi co 4 Diagramas de caja y bigotes para cada nivel categorial del escalograma Guttman. 297 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) Dicho diagrama de caja y bigotes expresa mediante un gráfi co de resumen expresivo de cada grupo: la mediana, los cuartiles y los valores extremos respecto de la variable usada como criterio. La caja representa la amplitud intercuartil que contiene el 50% de los valores centrales. Los «bigotes» son las líneas que se extienden desde la caja hasta los valores más altos y más bajos, excluyendo los valores atípicos. Una línea blanca que atraviesa cada una de las cajas indica el valor de la mediana de cada grupo. Como puede observarse en la tabla 12, en cada grupo obtenemos medias expresivamente distintas, que caracterizan los niveles de dominio expresado ordinalmente con cada instrumento de diagnóstico. Como expone la tabla 13 el análisis de la varianza (ANOVA) dichas diferencias de medias son signifi cativas (p ≤ 0,001), tanto globalmente como en la comparación múltiple de cada grupo con los restantes mediante la prueba de Scheffé (tabla 14). TABLA 12 ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS PARA LOS GRUPOS: 1=PRINCIPIANTE; 2=INICIADO; Y, 3=EXPERTO EN EL ANOVA N Media Desviación típica Error típico Intervalo de confianza para la media al 95% Mínimo Máximo Límite inferior Límite superior 1.00 22 12.4545 3.8635 .8237 10.7416 14.1675 7.00 20.00 2.00 26 17.5769 3.8280 .7507 16.0307 19.1231 11.00 27.00 3.00 9 24.7778 6.2805 2.0935 19.9502 29.6054 14.00 35.00 Total 57 16.7368 5.9747 .7914 15.1515 18.3222 7.00 35.00 TABLA 13 ANOVA EN LA ESCALA LIKERT PARA LOS TRES GRUPOS CONFORMADOS MEDIANTE EL ESCALOGRAMA Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. Inter-grupos 1003.696 2 501.848 27.226 .000 Intra-grupos 995.356 54 18.433 Total 1999.053 56 298 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) TABLA 14 COMPARACIONES MÚLTIPLES (SCHEFFÉ) ENTRE LOS GRUPOS DE PRINCIPIANTES, INICIADOS Y EXPERTOS Diferencia de medias (I-J) Error típico Sig. Intervalo de confianza al 95% Límite inferior Límite superior 1.00 2.00 -5.1224(*) 1.2437 .001 -8.2531 -1.9917 2.00 3.00 -12.3232(*) 1.6988 .000 -16.5995 -8.0470 1.00 5.1224(*) 1.2437 .001 1.9917 8.2531 3.00 3.00 -7.2009(*) 1.6604 .000 -11.3805 -3.0212 1.00 12.3232(*) 1.6988 .000 8.0470 16.5995 2.00 7.2009(* 1.6604 .000 3.0212 11.3805 * La diferencia entre las medias es significativa al nivel .05 En resumen, puede interpretarse que el escalograma y las instrucciones de uso que proponemos para el mismo, cara a la función de autoevaluación diagnóstica del nivel (principiante, iniciado y experto) de dominio de las «Técnicas e Instrumentos de Diagnóstico» (TID), son válidas y fi ables, conceptualmente adecuadas y sensibles. Produciendo resultados de medida acordes con el nivel de rasgo que deseamos medir en los sujetos. El nivel de dominio autoevaluado queda convenientemente diferenciado y escalonado en los tres niveles propuestos para el diseño del sistema de teleformación. Estas valoraciones desarrolladas en tres niveles ordinales (1-3); por tanto más globales, pese a que son una simplifi cación de los resultados obtenidos por el escalograma, mantienen los altos niveles de discriminación entre sus categorías y altas correlaciones con el criterio. Al igual que la versión inicial del escalograma (1-8), se producen valores altamente correlacionados con las medidas elaboradas como criterio mediante la escala tipo Likert (r = 0,704 y rho = 0,680; siendo ambos coefi cientes signifi cativos a un nivel de p ≤ 0,001 para el agrupamiento en los tres niveles descritos). 7. CONCLUSIONES Como conclusión de este estudio empírico y metodológico sobre el escalograma Guttman construido, podemos resaltar tres bloques de comentarios: El primero sobre el instrumento que ya disponemos para su uso en la teleformación de estudiantes universitarios que cursan las enseñanzas de la asignatura «técnicas e instrumentos de diagnóstico», así como para otros posibles usuarios que accedan a dicho sistema con el objeto de formarse en estos contenidos metodológicos. Este consta en las páginas que el Laboratorio LIC (MIDE - Universidad de Sevilla) cuenta en las páginas institucionales de nuestro campus virtual: http://www.us.es/lablic/STMIDE/STMIDE.htm l . El segundo bloque de comentarios se refi ere a los resultados fi nales obtenidos con el estudio expuesto y que conducen a la exposición fi nal de un conjunto de característi- 299 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) cas técnico-metodológicas del instrumento . Finalmente, el tercer bloque de comentarios lo reservamos para desarrollar un conjunto de aspectos que consideramos propuestas oportunas para debatir respecto de la «idea de fondo» que conduce este trabajo y que no es otra que potenciar el discurso sobre el impacto y los cambios metodológicos auspiciados por el nuevo contexto educativo que implica el advenimiento de la Sociedad del Conocimiento; éstos que tanto a la didáctica como al diagnóstico. Respecto de la primera línea de conclusiones, debemos resaltar que ya contamos con el instrumento de diagnóstico que necesita el S.T. MIDE. Este tiene por objetivo la evaluación diagnóstica inicial autorregulada por los usuarios del sistema de teleformación S.T. MIDE. Esto se plantea con el objetivo de determinar, de una forma rápida y sencilla, el «nivel de acceso» a los contenidos y actividades de los usuarios de dicho sistema (obviamente, para ello el sistema debe estar diseñado para diversos niveles de usuarios). El escalograma sobre TID estudiado en este artículo cumple con dicho objetivo, engrosando el conjunto de técnicas e instrumentos disponibles para el trabajo virtual de la materia. Hay que tener en cuenta que todo sistema de teleformación tiene la misión de «regular los aprendizajes», una tarea que en la enseñanza presencial asume el profesor. Esta regulación «virtual» del usuario es lo que diferencia a un verdadero sistema de (tele)formación de un simple sistema de (tele)información. En este tipo de enseñanza el profesor está presente a través de las páginas Web que diseña y que contienen los mecanismos de regulación educativa necesarios. En este caso, se trata de que cuando un sujeto «entra» al sistema de teleformación, este le ofrece un mecanismo para autoconocerse un poco mejor y orientar las estrategias de aprendizaje que puede desarrollar con mayor éxito y propiedad en función de sus necesidades. Esta evaluación diagnóstica inicial no debe ser compleja y agotar la inversión de esfuerzo de los usuarios, además tiene como objetivo sencillamente «orientar» el acceso al nivel didáctico adecuado, más que «controlar» el nivel formativo para su certifi cación o promoción. Todo ello justifi ca una autoevaluación mediante un instrumento como el escalograma, que es rápido, cómodo y fácil de interpretar según las instrucciones de uso. En nuestro caso, el escalograma plantea tres niveles de diagnóstico (y por tanto de acceso a la metodología didáctica del S.T. MIDE): 1) Nivel de Principiante, vinculado fundamentalmente al reconocimiento del amplio abanico de técnicas e instrumentos de diagnóstico actualmente disponible y a su capacidad de aplicación básica en una situación concreta. 2) Nivel de Iniciado, vinculado a la capacidad de elaborar, seleccionar, aplicar y estudiar metodológicamente las características fundamentales de cada tipo de técnica e instrumento; reconociendo los fundamentos básicos y las concepciones teóricas que los sostienen. 3) Nivel de Experto, que ya implica un amplio conocimiento crítico de la materia y la capacidad de investigar sobre la misma desarrollando nuevas teorías, técnicas e instrumentos; así como, la capacidad para formar a técnicos y profesionales del campo educativo que deben aplicarlas. El S.T. MIDE incluye 432 actividades formativas diseñadas para esta diversidad de usuarios. El escalograma sobre TID construido y descrito en este artículo tiene como rasgo fundamental su facilidad de utilización por los usuarios del sistema, sean cuales sean sus niveles formativos previos; pues sólo se deben preocupar de responder con sinceridad (que está asegurada, pues nadie les controla ni tiene sentido elegir actividades didácticas impropias, más fáciles o más difíciles, respecto del propio nivel de desarro- 300 Rafael García Pérez RIE, vol. 22-1 (2004) llo formativo) e identifi car en que «escalón» tienen problemas educativos no resueltos, siendo ese su nivel formativo. Dicho escalón se identifi ca inmediatamente con una de las tres categorías descritas (principiante, iniciado y experto). El propio sistema guía la selección de actividades para su nivel de dominio de las TID autodiagnosticado. Abordando el segundo bloque de conclusiones sobre el estudio empírico y metodológico del escalograma Guttman construido sobre las TID, podemos establecer las siguientes características técnicas del mismo. Para ello y partiendo de lo explicado en los apartados de resultados, recapitulamos de forma muy resumida los resultados obtenidos del proceso de elaboración y validación empírica del mismo. El escalograma Guttman sobre TID: 1. Es una escala unidimensional (1 CP, 42,7% varianza; altas saturaciones). 2. Los elementos (ítems) que lo integran presentan un elevado coefi ciente de consistencia interna (Alpha de Cronbach > 0,75). 3. El Coefi ciente de Reproductibilidad (CR = 0,91) de la escala es adecuado. 4. No se observa sobreestimación del valor de la escala, hallándose un apropiado Coefi ciente de Escalabilidad (CE = 0,64). Además, se ha construido otro instrumento (escala Likert) con el objeto de usarlo como criterio de validez concurrente en la medida del mismo rasgo diagnóstico. Este también presenta adecuadas características técnicas: 1. Unidimensionalidad (1 CP, 54% varianza; altas saturaciones). 2. Elevado coefi ciente de consistencia interna (Alpha de Cronbach = 0,85). 3. Sus datos se distribuyen de forma aproximadamente normal (p [K-S] = 0.449). Las correlaciones observadas sobre los valores de medida de ambos instrumentos son sufi cientemente altas (r Pearson = 0,76; Rho Spearman = 0,71) y signifi cativas (p ≤ 0,001). Asimismo, respecto de las instrucciones de uso del escalograma (truncado para los niveles de «principiante», «iniciado» y «experto») se observan escalones muy bien diferenciados en relación con las puntuaciones de la escala Likert utilizada como criterio concurrente. Ello se muestra gráfi camente en el diagrama de caja y bigotes; e igualmente, se contrasta estadísticamente mediante la prueba de ANOVA global (p Snedecor ≤ 0,001) como en la comparación múltiple de todos los subgrupos mediante la prueba de Scheffé (en todas las comparaciones p ≤ 0,001). También, es muy expresiva de la validez de las instrucciones de autoaplicación previstas, la escasa perdida de correlación de esta simplifi cación de los datos producidos por el escalograma en los tres subgrupos respecto de los datos de la escala Likert que ejerce como criterio de validez concurrente altas (r Pearson = 0,704; Rho Spearman = 0,680), también con un nivel de signifi cación adecuado (p ≤ 0,001). En resumen, para este segundo apartado de conclusiones, podemos decir que el escalograma se muestra adecuado y sensible para la función diagnóstica prevista, además se demuestra tanto fi abilidad como validez de constructo y concurrente al obtener valores de medida. Finalmente, a modo de tercer bloque de conclusiones para el debate, proponemos las escalas de tipo Guttman (escalogramas) como medio idóneo para la evaluación 301 Diagnóstico en la Teleformación: Construcción y validación de un Escalograma Guttman RIE, vol. 22-1 (2004) diagnóstica de los usuarios de los sistemas de teleformación. Estos son de aplicación rápida y cómoda, siendo muy orientativos en la regulación del proceso de selección de parrillas didácticas en el S.T. MIDE a la medida de cada usuario. Son estas propiedades las que justifi can la aplicación de los escalogramas como instrumento de diagnóstico inicial en los procesos de teleformación. Aunque son algo difíciles de elaborar, en la actualidad dicha característica pierde importancia; en tanto se consideran más importantes sus propiedades de uso que sus indudables difi cultades de diseño. Una de las fuentes en castellano más reconocibles y compartidas sobre la medición de actitudes es el texto, ya reeditado, de Pedro Morales Vallejo (2000); en éste, se recoge la sensibilidad positiva, que compartimos, hacia las escalas Likert. Pero se repasan muy someramente otras técnicas como los diferenciales semánticos, la metodología Q o las escalas acumulativas tipo Guttman, entre otras. De éstas, se señala que « son de confecci confecci ó n laboriosa y útiles para medir objetivos muy limitados objetivos muy limitados . No es frecuente encontrar escalas de este tipo No es frecuente encontrar escalas de este tipo ; a juicio de Kerlinger (1975, p. 350), son menos ú tiles y tienen menor aplicabilidad tienen menor aplicabilidad » (Morales, 2000: 46). A partir de esta opinión ni siquiera se entra en la comparación con otras como las técnicas de Thurstone o Likert. Sin embargo, en el campo educativo, el texto de Colás y Buendía (1998) la recoge más extensamente e incluso con ejemplos y proceso de construcción (Buendía, 1998: 214-225). Igualmente, el texto de Del rincón y Otros (1995) recoge con precisión el proceso de elaboración, aunque cita la opinión negativa de Kerlinger antes expuesta. Nuestra posición, después de un arduo trabajo de rediseño de contenidos de teleformación y adaptación de los procesos educativos y su regulación a la mediación de Internet, es que debemos repensar y debatir algunas de las ideas establecidas sobre las técnicas de investigación, diagnóstico y evaluación en general, y más particularmente, respecto de las escalas Guttman y su funcionalidad en el contexto educativo de la Sociedad del Conocimiento. Más recientemente, el texto de García Llamas y Otros (2001) también recoge este instrumento diagnóstico con cierta extensión, además estos autores señalan la utilidad de esta técnica para la simplifi cación de otras escalas, una función idónea actualmente que no valen ya, tanto, las pesadas evaluaciones del pasado. Precisamente, el modelo didáctico tecnológico actual (especialmente en la enseñanza universitaria) se caracteriza por ofrecer mayor importancia a las actividades de los aprendices que a la actividad de los formadores, que son auxiliares de sus procesos de aprendizaje. Especialmente ahora, que este cambio de enfoque (centrado en el aprendizaje) nos llega bajo la tecnología del «Espacio Europeo de Educación Superior y el Crédito Europeo». Por ello, se justifi ca el cambio de «mentalidad» y el abandono de la idea de la «difi cultad de elaboración de los escalogramas» como criterio de su desuso actual. También se justifi ca, especialmente, la valoración de posibles cambios en todos los procesos de evaluación diagnóstica y del papel que en ello tienen los propios usuarios/alumnos para conseguir que, progresivamente, los sistemas de teleformación respondan a las necesidades reales y diversas de sus usuarios. Éstos son hoy múltiusuarios/alumnos para conseguir que, progresivamente, los sistemas de teleformación respondan a las necesidades reales y diversas de sus usuarios. Éstos son hoy múltiusuarios/alumnos para conseguir que, progresivamente, los sistemas de teleformación ples (quizás millones de posibles usuarios) y geográfi co-culturalmente dispersos y que requieren de la atención (distante y mediada por NTICs) de nuestras universidades. Como conclusión fi nal y más concreta, respecto de nuestro proyecto de innovación docente basado en nuevas tecnologías, podemos decir que hoy contamos con un nuevo entorno de contenidos en Internet para el desarrollo de tareas combinadas (blen-