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Jorge Riechmann: poesía y poética de la conciencia

Martín López, Francisco Javier

Abstract

La poesía y poética de la conciencia de Jorge Riechmann, conectada con su tiempocon la mirada puesta en el futuro, se desarrolla desde las últimas décadas del siglo XX y continúa durante el siglo XXI, en un contexto histórico de grandes transformaciones y/o desequilibrios en todos los órdenes (socioeconómico, ecológico, político, científico, espiritual…). El poeta articula una poesía comprometida e indagadora radicalmente crítica con el Thanatos producido por el capitalismo. El propósito de esta investigación es comprender los rasgos y planteamientos fundamentales de su obra, para así conocer los posibles hallazgos alcanzados por el poeta en relación con los conflictos de nuestro tiempo, como resultado de su proceso de exploración poética. Dada la complejidad de la obra, que implica componentes quecorresponden a distintos ámbitos, hemos partido de un marco teórico y metodológico transdisciplinar para la mejor comprensión del objeto de estudio, guiados por el enfoque del pensamiento complejo (Edgar Morin) y la consiliencia (Edward Wilson). Partimos de un enfoque comunicacional (Rodrigo Alsina), entendiendo la literatura como comunicación verbal estética. Por ello, en las bases teóricas tenemos en cuentaaportaciones de la Semiótica (Lotman, Eco), la Neohermenéutica (Gadamer), el pensamiento de filósofos como Heidegger y Zambrano, la ecosofía (Guattari), el marxismo (Marx, Engels, Gramsci) y la Sociocrítica (Cros). Todo ello en conexión con las aportaciones de las neurociencias (Mora, Damasio) en relación con la conciencia, la subjetividad, el lenguaje y el pensamiento. Por otro lado, la Teoría del Emplazamiento/Desplazamiento (Vázquez Medel) constituye un marco teórico englobador de los anteriores. Procedemos contratando su poética explícita, por medio de sus libros de reflexión poética, con su poética implícita,que se desprende de sus libros de poemas y prosas poéticas Con ello, trazamos los planteamientos y rasgos fundamentales que constituyen la poética de la conciencia de Jorge Riechmann, dedicando otro apartado a las etapas de su poesía, y un apartado a los libros de ensayo. Como conclusión, consideramos que la poética de la conciencia de Jorge Riechmann, con la poética de la vinculación, ofrece un valioso hallazgo en la búsqueda de posibles salidas compatibles con la vida de todos los seres vivos que poblamos el planeta en el actual momento de crisis planetaria. La poesía y poética de la conciencia de Jorge Riechmannconstituye al mismo tiempo una poética de la resistencia, una poética del desconsuelo activo, una poética de la esperanza y una poética de los vínculos. Contiene un doble impulso creador, filosófico y poético. En ella se producen tanto la crítica en forma de denuncia y el testimonio como la indagación por medio de un “realismo de indagación”. Su poética se emplaza y se desplaza (Vázquez Medel) entre dos dimensiones, vertical (indagación, hallazgo) y horizontal (denuncia, testimonio), en cuyo cruce localiza el “ahí” de lo humano (persona, yo, mundo de conciencia), que considera al mismo tiempo el “ahí”poético. Es por lo tanto una poética emplazadora comprometida con lo humano, una poética de marcadores que incluye: una ética y poética del no, una ética y poética de la otredad (entre, in media res) y una poética del ahí. También es una poética de la contemplación, la atención y la audición del mundo. Contiene dos etapas que hemos denominado Poesía del Thanatos y Poesía del Eros. En ellas se produce lo que hemos llamado un “orfismo social”, donde el poeta como Orfeo social de nuestro tiempo, guiado por el impulso erótico-social, realiza un recorrido por el Thanatos del capitalismo, explorando salidas en medio del horror y la muerte (Eros poético ante Thanatos político). Es una poética a un tiempo de la palabra en libertad, la celebración y la crítica. Un a poética intertextual. Una poética ecosófica, ecosocialista y ecofeminista. Una poética de la transparencia. Y una poética de lo fragmentario.

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JORGE RIECHMANN: POESÍA Y POÉTICA DE LA CONCIENCIA TESIS DOCTORAL Doctorando: D. Francisco Javier Martín López Director y tutor académico: Dr. Manuel Ángel Vázquez Medel Programa de Doctorado Interuniversitario en Comunicación Línea: Comunicación, Literatura, Ética y Estética Sevilla, 2019 2 3 Agradecimientos: Agradezco profundamente la generosidad, paciencia y apoyo recibidos por parte de mi maestro, el profesor Manuel Ángel Vázquez Medel, a lo largo de todo el proceso. No sólo por sus aportaciones; sin él, esta tesis no existiría, yo no me habría dedicado a la investigación y, sobre todo, no sería la persona que soy. Ha sido para mí más que un maestro. Agradezco también el apoyo recibido por parte de los compañeros y compañeras del Grupo de Investigación en Teoría y Tecnología de la Comunicación (GITTCUS), con quienes he compartido reflexiones y he madurado estos años. En especial a Manuel Broullón, quien me animó a dar este paso. Extiendo mi agradecimiento al programa de Doctorado en Comunicación y las personas que lo han hecho posible, por haberme dado la oportunidad de formarme estos años. Agradezco también la comprensión y apoyo de los seres queridos que me han acompañado en parte del largo camino transitado con este trabajo, como Leticia G. Fornet. Finalmente, doy las gracias profundamente a mi familia. 4 5 A mi padre, por enseñarme a pensar y a soñar, por despertar en mí el deseo constante de comprender el mundo y transformarlo. A mi madre, por dármelo todo. 6 7 Índice I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………..15 II. MARCO TEÓRICO Y METODOLÓGICO………………………………………..21 1. ENFOQUE METODOLÓGICO: PENSAMIENTO COMPLEJO………………...27 2. NEOHERMENÉUTICA…………………………………………………………....31 3. LA POESÍA COMO LENGUAJE SENSIBLE Y VINCULATIVO FRENTE A LA ABSTRACCIÓN RACIONALIZANTE E INTERPRETATIVA…………………-...35 4. SEMIÓTICA DE YURI M. LOTMAN Y NEUROCIENCIAS……………………37 5. SOCIOCRÍTICA…………………………………………...………………………45 6. ONTOLOGÍA: LA CONCEPCIÓN HEIDEGGERIANA DEL DASEIN FRENTE A LA IDEA DE CONTEMPLACIÓN ORIENTAL………………………………….49 7. MARXISMO……………………………………………………………………….55 8. RAZÓN POÉTICA DE MARÍA ZAMBRANO…………………………………...57 9. ECOLOGISMO…………………………………………………………………….61 10. POÉTICA EXPLÍCITA Y POÉTICA IMPLÍCITA………………………………63 11. TEORÍA DEL EMPLAZAMIENTO / DESPLAZAMIENTO…………………...65 III. INVESTIGACIÓN…………………………………………………………………..71 1. CONTEXTO………………………………………………………………………...75 8 1.1. CONTEXTO HISTÓRICO…………………………………………………......75 1.2. CONTEXTO POÉTICO………………………………………………………...83 1.2.1. La poesía de Jorge Riechmann en la tradición de la poesía social española………………………………………………………………….83 1.2.2. Poesía de la conciencia…………………………………………………...91 1.2.3. Poesía y compromiso para Jorge Riechman………………………………93 2. CONSIDERACIONES SOBRE LA CONCIENCIA EN LA OBRA POÉTICA DE JORGE RIECHMANN…………………………………………………………………99 3. ÉTICA, ESTÉTICA Y POÉTICA DE JORGE RIECHMANN……………………103 3.1 POESÍA DEL DESCONSUELO ACTIVO……………………………………105 3.1.1. Poética del desconsuelo y desconsuelo activo…………………………..105 3.1.2. Existencialismo y poética del desconsuelo……………………………...107 3.1.3. Pesimismo activo………………………………………………………..109 3.2. POESÍA EN RESISTENCIA………………………………………………….113 3.2.1. El ciudadano poeta………………………………………………………118 3.2.2. El intelectual…………………………………………………………….120 3.2.3. Poesía, lenguaje y poder………………………………………………...122 3.3. POÉTICA DE LA VINCULACIÓN………………………………………….127 3.3.1. Otredad…………………………………………………………………..130 3.3.2. In media res……………………………………………………………..135 3.4. EROS/ THANATOS…………………………………………………………..141 3.4.1. Palabra poética como eros………………………………………………149 3.4.2. Tánatos, política y eros poético-político………………………………...153 3.5. REALISMO DE INDAGACIÓN……………………………………………..161 3.5.1. Estirpe simbolista………………………………………………………166 9 3.5.2. Emplazamientos/ Desplazamientos en la poética de Jorge Riechmann: Poesía horizontal/ poesía vertical……………………………………………..167 3.5.3. Poesía como conocimiento……………………………………………..173 3.6. ESTILO………………………………………………………………………..175 3.6.1. Mezcla de estilos y rechazo de la pureza……………………………….175 3.6.2. Elementos de las vanguardias históricas………………………………..176 3.6.3. Hermetismo coloquial…………………………………………………..177 3.6.4. Orfismo social…………………………………………………………..178 3.7. EL POETA TRADUCTOR………………………………………………..….184 3.8. MATERIALISMO ABIERTO: TRANSPARENCIA………………………...189 3.9. LO ABIERTO DEL MUNDO QUE ESTÁ AHÍ……………………………...197 3.10. PENSAMIENTO E INFLUENCIA FILOSÓFICA………………………….207 3.10.1. Existencialismo………………………………………………………..207 3.10.2. Heráclito……………………………………………………………….209 3.10.3. Marxismo……………………………………………………………...209 3.10.4. Ecosocialismo y ecosofía, estética ecológica y limitación frente al desequilibrio de la tardomodernidad prometeica……………………...………210 3.10.5. Crítica a la tecnociencia y a la sociedad del espectáculo…………...…225 3.10.6. Existencia-experiencia-vida auténtica vs tecnosfera y mind Factory………………………………………………….….230 3.10.7. Crítica al nihilismo de la “sociedad posmoderna”.……………………232 3.10.8. Ilustración de la Ilustración vs. posmodernismo……………………….233 3.10.9. Creación de la experiencia como argumento del poema………………235 3.11. INTERTEXTUALIDAD Y POLÍFONÍA EN LA OBRA DE J. RIECHMANN………………………………………………………236 16 17 Dos razones de peso, entre otras, me llevaron a cursar la licenciatura de Periodismo: por un lado, el contacto con el mundo, mi vocación por conocer en profundidad la realidad social que nos rodea y por tomar partido en ella activamente. Precisamente esto último, el propósito de no mantenerme al margen, o dicho de otro modo, el compromiso social, constituye la segunda de las razones por las que me formé en Periodismo. A estos dos impulsos hemos de añadir otro: por aquel entonces, como ahora, me movía no sólo la voluntad de conocer en profundidad la realidad que nos rodea para tratar de comprenderla, sino también el de contarla, comunicarla. Se trata de algo relacionado con mi vocación de escritor o poeta. Dos caminos, por lo tanto, se estaban abriendo paso: por un lado, el de la comunicación en su sentido más amplio y en especial en su conexión con la realidad histórico-social; por otro, el de la comunicación verbal estética. Como consecuencia de todo ello, tras formarme en Periodismo continué especializándome con el Máster de Escritura Creativa (US). Ese mismo camino me estaba conduciendo poco a poco al mundo de la investigación, pues sentía el deseo de dominar el oficio, de conocer la literatura lo mejor posible, de modo que me propuse investigar la literatura al mismo tiempo que escribía. Como Trabajo de Fin de Máster presenté un libro de poemas que se publicó posteriormente (Sobre la maravilla, Ediciones En Huida, 2014), el cual había comenzado a escribir en los años de formación en Periodismo. Por lo tanto, tenía claro que quería continuar profundizando en el conocimiento de la literatura por medio de la investigación, en concreto de la investigación poética. El contacto con el máster me abrió la posibilidad de comenzar a dedicarme a ello, al conocer al profesor del Taller de Poesía, el catedrático de Literatura y Comunicación Manuel Ángel Vázquez Medel, con quien un año después tuve la fortuna de contar como tutor y director de la Tesis Doctoral. Como resultado, escogí investigar la poesía, más concretamente una corriente de la poesía española actual que entronca con la tradición de la denominada poesía social o de 18 compromiso. Un poeta llamó mi atención, por su propuesta poética, por combinar un marcado sentido tanto ético como estético en su obra, y porque intuía ya por entonces que podía aportarnos claves para comprender la compleja realidad que nos rodea en el momento de grandes transformaciones que experimentamos desde las últimas décadas del Siglo XX. Como referente de la corriente conocida como poesía de la conciencia, en sus libros encontramos reflejadas la crisis social, política, económica, espiritual y ecológica de nuestro tiempo, así como las transformaciones tecnocientíficas que están cambiando nuestro mundo y que nos plantean retos sobre cómo será nuestra forma de vida en el planeta en los próximos años. Analizar la evolución de la poesía de un autor a lo largo de varias décadas, con más de una treintena de obras publicadas, deteniéndonos en cada una de ellas con la minuciosidad, los matices y el detalle que merece una investigación de este tipo, nos llevaría necesariamente a un trabajo de investigación mayor del que comprende una Tesis Doctoral. Por ello, lo que me propongo a lo largo de estas páginas es trazar con rigor los rasgos que cruzan y definen la poética de Jorge Riechmann como referente de la poesía de la conciencia crítica en España y situarlo dentro de la tradición poética, atendiendo a la relación fundamental de su poesía con las grandes transformaciones humanas, sociales, políticas y económicas de finales del Siglo XX y comienzos del XXI. Y con ello, ofrecer con detalle la singularidad que aporta la poética de Jorge Riechmann para la poesía española actual, así como sus implicaciones para la búsqueda de posibles caminos con salida para lo humano compatibles con la vida del resto de seres vivos en el actual momento de crisis planetaria. Para esta tarea ha sido preciso la lectura, la interpretación, el análisis y la valoración de sus obras de reflexión poética y estética, poniéndolas en relación con los poemarios. La obra de Jorge Riechmann comienza en los años ochenta y continúa desarrollándose en la actualidad. Su poética nace y se despliega en un tiempo de grandes transformaciones y crisis 19 planetaria en distintos ámbitos: económico, político, social, ecológico, tecnológico y espiritual. En el centro de todo ello se encuentra el comportamiento humano en relación con los distintos tipos de entornos (físico, social y el tercer entorno, denominado por Javier Echeverría como telépolis), así como los consecuentes efectos provocados. El poeta ofrece, con sus planteamientos poéticos y su poesía, un modo propio de aproximarse a la realidad en la búsqueda de posibles salidas compatibles con la vida, empleando para ello la indagación poética, en estos momentos de crisis planetaria. Al mismo tiempo su obra nos proporciona, por medio de la poesía y la reflexión poética, un valioso testimonio y denuncia de los grandes desequilibrios (hibris) provocados por el ser humano en el tardocapitalismo, así como de sus futuras consecuencias. Por esta razón, formulamos la siguiente hipótesis: La poesía y poética de la conciencia de Jorge Riechmann constituye, en el ámbito de la poesía española actual, una propuesta de primer orden cuyo alcance se encuentra profundamente conectado con nuestro tiempo, y ofrece con ello una aportación a la búsqueda de posibles salidas de lo humano compatibles con la vida del resto de seres vivos que poblamos el planeta, en el contexto de crisis planetaria. Con la presente investigación nos planteamos los siguientes objetivos: - Adentrarnos en la obra poética de Jorge Riechmann con el propósito de analizar las características y rasgos fundamentales de su propuesta, por medio de sus libros de reflexión poética y de sus poemarios. - Interpretar y valorar el alcance y posibles implicaciones de su propuesta poética, dentro de la tradición de la poesía social española, así como para la poesía española actual. 20 - Analizar, interpretar y valorar los posibles hallazgos realizados a lo largo de su obra, por medio de la indagación y la reflexión poéticas, en relación al momento de transformación y crisis planetaria actual en la búsqueda de salidas para lo humano compatibles con el equilibrio planetario. - Contribuir al mejor conocimiento y comprensión de sus planteamientos poéticos, así como de la corriente poética conocida como poesía de la conciencia, de la cual es considerado uno de los referentes. 21 II. MARCO TEÓRICO Y METODOLÓGICO 22 23 Introducción global a toda la metodología Dada la conexión de su poesía con la realidad social, los aspectos estilísticos y literarios abordados, en su caso, se relacionarán con la dimensión política, económica, social y cultural que compone su obra poética. Así pues, la idea de complejidad del filósofo francés Edgar Morin, evidenciada en el empleo de marcos de pensamiento y herramientas de análisis propios para cada aspecto del objeto de estudio, estará presente en esta investigación como parte del marco teórico y metodológico, muy en conexión con los planteamientos fundamentales de la “Teoría de los Polisistemas” de Itamar Even-Zohar. Teniendo en cuenta los distintos aspectos que forman parte del objeto de estudio (ético, estético, filosófico, social, etc.), tanto el pensamiento complejo (Morin) como la consilience o unidad del conocimiento (Edward Wilson) constituyen enfoques que nos permiten abordarlo recurriendo a campos distintos, no sólo el comunicacional o el literario, cada uno de los cuales nos proporcionan herramientas para la mejor comprensión de la obra en su conjunto. Como se aprecia en el marco teórico y metodológico, la filosofía de María Zambrano, la Neohermenéutica de Hans George Gadamer o la Teoría del Emplazamiento/ Desplazamiento de Manuel Ángel Vázquez Medel, entre otra herramientas teórico-metodológicas, han formado parte del proceso investigador y están presentes de modo explícito o implícito en la Tesis Doctoral. Por ejemplo, a la hora de tener en cuenta la relación entre lenguaje y poder, han resultado útiles las aportaciones de la sociocrítica; aunque no hayamos aplicado de modo explícito las herramientas que nos proporciona, han servido como marco de pensamiento en el proceso. De igual modo, las aportaciones del semiólogo Yuri Lotman también han resultado útiles para comprender la estrecha relación entre la conciencia y el lenguaje, otro aspecto destacado del objeto de estudio. Son parte del marco teórico y metodológico aunque la tesis no los refleje de modo explícito, esto es, aunque no conduzcan a un análisis pormenorizado de 24 carácter sociocrítico ni semiótico en concreto, dado que no es ese el propósito. No se trata de una tesis sobre sociocrítica o sobre semiótica, como tampoco lo es sobre filosofía o filología, pero algunos aspectos de estos campos han proporcionado herramientas teórico-metodológicas que han estado presentes de modo implícito o explícito en el proceso para la elaboración. De todo ello se deduce, como podemos comprobar por el enfoque teórico y metodológico adoptado, que ésta no es la tesis de un filósofo. Tampoco lo es de un filólogo, aunque haya contado con la guía y supervisión de un tutor y director que procede de este ámbito. En todo caso, es el trabajo de un investigador formado en el ámbito de la Comunicación, que comparte con el filósofo el amor por la sabiduría y, con el filólogo, el amor por el lenguaje, y que es consciente, por otro lado, de dos aspectos que guardan relación y nos conduce a adoptar un enfoque comunicacional: que la literatura es comunicación verbal estética y que la poesía contiene pensamiento. En el caso concreto de la poética de Jorge Riechmann, por ejemplo, no sería posible comprender su obra sin acercarnos a su pensamiento. El enfoque adoptado es por lo tanto comunicacional (Rodrigo Alsina). La literatura, en tanto comunicación verbal estética, implica una serie de elementos, teniendo en cuenta los modelos de la comunicación, entre los cuales se encuentran: emisor, receptor, mensaje y cantal. Con el modelo sociosemiótico de la comunicación descrito por Rodrigo Alsina, nos aproximamos al objeto de estudio atendiendo a su naturaleza discursiva, en su relación con el contexto (social, político, económico, ecológico, etc.). En este sentido, la obra poética de Jorge Riechmann constituye un discurso, con sus rasgos propios que procederemos a abordar, producido y puesto en circulación dentro de un contexto comunicativo. La poética de Jorge Riechmann, además de poseer rasgos estéticos propios, propone un discurso que pone en cuestión los discursos del poder, esto es, de lo que desde la Economía Política de la Información y la Comunicación (Reig) conocemos como estructura económica de 25 poder, la cual posee un control sobre los discursos dominantes transmitidos por medio de los conglomerados de medios de comunicación y las industrias culturales. Y este aspecto de la poética de Jorge Riechmann, que pasa por la relación entre lenguaje, discurso y poder, lejos de resultar anecdótico constituye uno de los puntos a tener en consideración a la hora de aproximarnos a su obra. A lo largo de ella, hallamos un constante cuestionamiento de los discursos del poder, por medio del lenguaje poético y la reflexión, como es propio de la poética de la conciencia. Por lo tanto, esta tesis supone un estudio de la poesía y la poética de Jorge Riechmann de carácter transdisciplinar, tomando como marco los conceptos de complejidad y de conscilience, que nos permiten aproximarnos al objeto de estudio guiados por un amplio enfoque teórico y metodológico que recurre a varios campos de conocimiento, partiendo de un enfoque comunicacional pero atendiendo al mismo tiempo a los distintos aspectos que forman parte de la obra poética del autor. 32 plantea la pregunta que contiene, el horizonte que nos abre. El lenguaje poético, caracterizado por poseer, por una parte, una gran riqueza de información, y por otra, un mayor grado de incertidumbre (lo cual no es más que la otra cara de la moneda), hace más compleja la tarea de la comprensión, ya que por ello ofrece numerosas posibilidades de interpretación. De este modo, somos conscientes de que nuestra investigación es sólo una de las posibles interpretaciones a las que, por su naturaleza compleja (Morin), se presta el objeto de estudio. No obstante, trataremos de acercarnos con rigor a las posibles preguntas y respuestas que ofrece la obra poética de Jorge Riechmann apoyándonos en los enfoques teóricos que proponemos, los cuales constituyen herramientas que nos facilitarán el estudio de los distintos aspectos de la investigación señalados. Consideramos, por tanto, que un trabajo de este tipo implica al mismo tiempo una tarea de análisis, interpretación y valoración, que realizamos con el apoyo del marco teórico y metodológico propuesto como punto de partida. Por ello, tenemos en consideración las diferencias entre interpretación y valoración para el ejercicio crítico, como distingue con detalle Antonio Chicharro, quien por otro lado señala que es posible “una crítica científica interpretativa —no se olvide que todo al final es una cuestión de ‘representación’—, crítica esta que por supuesto no parte de los principios generales de la literatura, sino de una determinada base teórica (…)” (1987: 73) En consecuencia, toda aproximación a un texto implica interpretación y comprensión. Lo que proponemos en este estudio es una interpretación, entre otras posibles, de la obra poética de Jorge Riechmann, como resultado al mismo tiempo del empleo de una serie de herramientas teóricas que nos ayudan a analizar los diferentes aspectos de su obra desde perspectivas concretas y, de este modo, acometer con rigor nuestra tarea. Pero el enfoque hermenéutico será importante para el estudio de la poética de Jorge Riechmann, más allá de los motivos expuestos hasta ahora, por la siguiente razón: podemos afirmar que su concepto de la poesía contiene, en sí mismo, junto con su carácter solidario, un 33 rasgo hermenéutico constitutivo: “Uno escribe para tratar de entender, esto es, para ayudarse a sí mismo. A veces, obrando así, consigue ayudar a los demás.” (2013: 131). Con esas palabras lo expresa en su libro de reflexión El Siglo de la Gran Prueba. Por otro lado, resulta sumamente significativo que el nombre de su blog personal, en el que publica fragmentos reflexivos a diario, sea precisamente “Tratar de comprender, tratar de ayudar” (www.tratarde.org). De todo ello deriva además el carácter exploratorio de su poesía, de indagación, de búsqueda de conocimiento acerca de lo humano y del mundo que habitamos. Su poesía es una poesía que trata de comprender nuestro tiempo histórico. Comprender su poesía, por ello, implica tener en consideración la dimensión hermenéutica, adoptar un enfoque hermenéutico a la hora de aproximarnos a su obra. Y adentrarnos en su obra poética implica acercarnos a preguntas y a posibles respuestas —por medio de su poesía— sobre grandes transformaciones planetarias, entre las cuales se encuentran el futuro del planeta como hogar compartido en la actual crisis ecológica (dimensión ecológica), los modos de convivencia en la presente crisis del capitalismo (dimensión económica, política y social) o la cuestión de lo humano en la crisis espiritual y de valores y en las propuestas de transhumanización de la tecnociencia moderna (dimensión moral, ética y espiritual). La poética de la conciencia de Jorge Riechmann constituye una exploración continua desde los territorios de la poesía, con la esperanza de encontrar nuevos caminos para el ser humano, para poder afrontar El Siglo de la Gran Prueba, en un momento histórico de grandes transformaciones, guiada por la certeza de que otro mundo es posible y necesario. 34 35 3. LA POESÍA COMO LENGUAJE SENSIBLE Y VINCULATIVO FRENTE A LA ABSTRACCIÓN RACIONALIZANTE Como contrapunto y complemento al enfoque neohermenéutico, resulta enriquecedor el planteamiento que propone Susan Sontang en torno a la interpretación en su ensayo titulado Contra la interpretación. En él, Sontang pone de relieve la hipertrofia intelectual que caracteriza al pensamiento occidental moderno en contraposición a la atrofia del cultivo de la sensibilidad. La ensayista realiza esta crítica a la interpretación al hablar de las relaciones que en Occidente establecemos con las obras de arte, es decir, al modo en que nos acercamos a ellas, tratando de interpretarlas de manera excesiva y de otorgarles significación. Este enfoque conecta, en el pensamiento poético de Jorge Riechmann, con la idea de la poesía como lenguaje vinculativo que apela a los sentidos, a lo concreto, frente a la abstracción racionalizante propia del ejercicio interpretativo que por el contrario nos aleja de lo concreto, del mundo que percibimos por los sentidos. La poesía, para Riechmann, posee el poder de volver a conectarnos a unos con otros y con el mundo, “ahí”. Este aspecto de su poética lo estudiaremos en el apartado dedicado a ello en el análisis de su obra. En este mismo sentido, como veremos más abajo, conectamos estos planteamientos con las aportaciones de María Zambrano en su reflexión filosófica acerca de la particular naturaleza tanto de la poesía como de la filosofía, que nos ofrecen dos modos de conocimiento: el lógico o racional y el poético. Ya Carlos Bousoño, en su obra teórica fundamental, Teoría de la expresión poética, planteaba como clave fundamental de la comunicación en el caso de la poesía el asentimiento: una vinculación pragmática del lector con el autor que establece el necesario emplazamiento para compartir claves no solo racionales sino también -y fundamentalmenteemocionales. 36 Sabemos que la reacción al hiperracionalismo ilustrado -que puede traer consigo, en peligroso movimiento pendular, un irracionalismo ciego a la razónha puesto en valor la dimensión emocional. Sobre todo desde la acción divulgativa de Goleman, ahora hablamos de “inteligencia emocional”. Por todo ello tendremos muy en consideración las numerosas marcas pragmáticas en la creación poética de Riechman orientadas hacia esa implicación activa, dinámica y emocional del lector. 37 4. SEMIÓTICA DE YURI M. LOTMAN Y NEUROCIENCIAS Para aproximarnos a una definición de la noción de conciencia en su relación con el hecho poético, nos son de gran utilidad las aportaciones del semiólogo Yuri Lotman en torno a la conciencia, el lenguaje y los sistemas de comunicación humanos de carácter artístico. El lenguaje y la conciencia se encuentran profundamente conectados, hay un hilo que los teje, como se va tejiendo el pensamiento, y resulta que ese hilo, por lo menos en parte —como nos revelan las neurociencias (Damasio) 1 —, es el mismo, está formado por los signos con los que construimos las palabras. Los lenguajes humanos son sistemas de comunicación, códigos que nos sirven para comunicarnos. Estos sistemas de signos, desarrollados con el propósito de comunicarnos, implican al mismo tiempo el desarrollo de la conciencia: nos comunicamos a conciencia, somos conscientes y nos hacemos más conscientes a medida que desarrollamos los diferentes lenguajes, especialmente la lengua natural, a través de la cual opera el pensamiento. Por ello, el desarrollo de la conciencia está vinculado al desarrollo del lenguaje. No debería ser necesario recordar que el Homo Sapiens Sapiens, nuestra especie, es como es precisamente por esta conciencia que lo diferencia del resto de especies animales hasta ahora conocidas: no solamente somos seres que conocemos, sino que somos seres que sabemos que sabemos. Estamos dotados de la capacidad de reflexionar, de volver sobre lo pensado, de la metacognición. Conciencia y lenguaje se encuentran profundamente conectados. El semiólogo Yuri M. Lotman, en su obra Estructura del texto artístico, se propuso analizar los sistemas de comunicación artísticos como estructuras partiendo, como hemos dicho, de que la conciencia del ser humano es una conciencia lingüística: 1 Antonio Damasio, en su obra El extraño orden de las cosas, realiza una reflexión sobre cómo se forma la subjetividad (el “yo”) y la conciencia humana, los procesos cerebrales que operan para ello, partiendo de los últimos avances neurocientíficos. Según explica, el hilo mental del lenguaje, la traducción de los perceptos a palabras, forma parte de la conciencia. 38 Puesto que la conciencia del hombre es una conciencia lingüística, todos los tipos de modelos superpuestos sobre la conciencia, incluido el arte, pueden definirse como sistemas modelizadores secundarios. Así, el arte puede describirse como un lenguaje secundario, y la obra de arte como un texto en lenguaje secundario. (2011: 20) Cuando Lotman habla de los lenguajes secundarios de comunicación, a los que llama sistemas de modelización secundarios, se refiere a las “estructuras de comunicación que se superponen sobre el nivel lingüístico natural” (2011:20) o lenguas naturales, entre los que considera el mito, la religión y el arte. Lo explica del siguiente modo: “No se debe entender «secundario con respecto a la lengua» únicamente, sino «que se sirve de la lengua natural como material»”. (2011: 20) Es decir, que las lenguas naturales, como estructuras constitutivas de la conciencia y del pensamiento, determinan los distintos lenguajes artísticos que no dependen totalmente de ella, como pueden ser la música, la pintura o el cine. Estas se valen de las lenguas naturales, pues se superponen sobre la conciencia, que para Y. Lotman es lingüística. La comprensión de la conciencia, de cómo funciona y cuál es su naturaleza, es algo complejo sobre lo cual se está avanzando en estos momentos en el campo de las neurociencias. No obstante, todavía no se ha alcanzado un grado de comprensión completo y de hecho continúa siendo un objeto de estudio de gran interés científico en la actualidad, en un momento en que las ciencias desarrollan grandes avances también en otros campos como la Inteligencia Artificial o la Ingeniería genética. Proyectos científicos como el europeo Proyecto Cerebro Humano o el estadounidense BRAIN Initiative (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies) dan cuenta de ello. Por ello, guiados desde la concepción del pensamiento complejo (Morin), resulta interesante establecer conexiones entre aportaciones procedentes de campos distintos acerca de un mismo fenómeno. Para el objeto de estudio que nos ocupa, la poesía y la poética de la conciencia de Jorge Riechmann, es preciso realizar una aproximación 39 a las posibles conexiones entre lenguaje y conciencia, dos elementos al que añadimos un tercero relacionado: subjetividad o emergencia del sujeto, al cual nos aproximaremos por medio de la Sociocrítica. ¿Qué nos dicen las neurociencias sobre el funcionamiento de la conciencia y su posible relación con el lenguaje, hacia la que apuntaba Y. Lotman? El pensamiento está compuesto por palabras y ahora la neurociencia nos revela que las palabras, en efecto, están hechas de imágenes mentales (tanto auditivas como visuales). En su obra El extraño orden de las cosas, el neurocientífico Antonio Damasio lo define en los siguientes términos: “Nuestro pensamiento está compuesto de imágenes, desde las representaciones de objetos hasta sus conceptos correspondientes y sus traducciones verbales. Las imágenes son el símbolo universal de la mente y el pensamiento.” (2018: 130). Nos aproximamos, de este modo, a uno de los elementos constitutivos de la conciencia: el concepto de imagen. Toda palabra, desde el punto de vista de la neurociencia, es imagen mental. Y el proceso de la conciencia se basa en imágenes mentales. Por lo tanto, podemos comprobar que a la luz de los descubrimientos neurocientíficos, los planteamientos semióticos de Y. Lotman acerca de la naturaleza lingüística de la conciencia no se encuentran del todo desencaminados. La palabra es imagen mental y la conciencia es un proceso complejo que implica la experiencia subjetiva de las imágenes y su integración: “En conclusión, la subjetividad y la experiencia integrada son los dos componentes esenciales de la conciencia” (Damasio, 2018: 202) Ahora bien, las palabras no son las únicas imágenes que forman parte de la conciencia en lo que podríamos considerar un hilo o “pista verbal”: “La presencia de esta pista verbal es una de las justificaciones —por ahora irrefutable— que quedan para conceder un carácter excepcional al ser humano. Los animales no humanos, aunque sean respetables, no traducen sus imágenes en palabras (…) (2018: 205) También son constitutivas de la conciencia todas las imágenes sensoriales (visuales, auditivas, etc.) generadas por el contacto con el mundo exterior por medio de los sentidos, que 40 no necesariamente se traducen a imagen verbal, a palabra. Y también lo son las imágenes procedentes de la percepción interior de nuestro cuerpo (las vísceras), importantes para la formación de las emociones y los sentimientos, y las imágenes procedentes de la percepción de toda la estructura musculoesquelética, que nos permite obtener una imagen corporal. Todo ello forma parte de la conciencia, según Antonio Damasio: “La conciencia, en el sentido completo del término, es un estado particular de la mente en el que las imágenes mentales están empapadas de subjetividad y se experimentan en un marco global integrado suficientemente amplio.” (2018: 2015) La poesía, como forma de expresión artística por medio de palabras y siguiendo la terminología de Lotman, constituye un lenguaje secundario de comunicación que, mediante el empleo de la lengua natural, comunica ordenando los signos lingüísticos de tal modo que concentran y multiplican la información, produciendo algo bello. La poesía es comunicación verbal estética. En El extraño orden de las cosas, además, el neurocientífico Antonio Damasio desarrolla una reflexión sobre la formación de los sentimientos, la mente, la subjetividad, la conciencia y el surgimiento de las culturas, como producto de un impulso autorregulador que gobierna la vida: la homeostasis. La homeostasis, nos dice Damasio, se encuentra tanto en los organismos más simples como en los más avanzados. Los sentimientos, la conciencia, la subjetividad, todo cuanto se ha creado en el proceso de complejización de los organismos vivos, responde a la homeostasis y se encuentra al servicio de ella. La homeostasis es un imperativo de la vida que aspira no sólo a mantenerse sino también a prosperar, en proyección hacia el futuro. Podríamos conectar todo esto con los planteamientos de Sigmund Freud acerca de la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (thanatos 2 ). Este aspecto, que no desarrollaremos para continuar 2 En lo sucesivo, optamos por el uso de las palabras “tánatos”, “tanatizado”, “tanático” o “tanatización”, sin la “h” y sin el empleo de la cursiva, para referirnos a estos términos que no hallamos recogidos en el Diccionario de la 41 centrándonos en las conexiones entre lenguaje, conciencia, subjetividad y cultura, será fundamental en el análisis, interpretación y valoración de la poesía y la poética de la conciencia de Jorge Riechmann, como podrá comprobarse en los apartados correspondientes. Sobre la conciencia y su conexión con el lenguaje poético continuaremos profundizando por medio de la Sociocrítica, para aproximarnos, desde las aportaciones que nos ofrece este otro enfoque teórico, al modo como el lenguaje poético puede contribuir a la construcción del sujeto, como sujeto no sólo individual sino, sobre todo, social y cultural, o sea, colectivo. Ello nos permitirá aproximarnos al aspecto social que constituye el motor de la poesía de la conciencia no solamente como motivación temática (los temas sobre los que escriben los poetas de la conciencia guardan relación con los conflictos sociales, políticos, económicos y ecológicos de nuestro tiempo), sino atendiendo a su voluntad de transformación de la realidad por medio del lenguaje poético. En síntesis, para el neurocientífico Antonio Damasio el contenido de la conciencia está compuesto por varios tipos de imágenes mentales. Por un lado, las procedentes del mundo exterior, captadas por los sentidos (imágenes sensoriales). Por otro, las procedentes del mundo interior antiguo (de nuestras vísceras), las cuales son importantes para la formación de los sentimientos y con ello para la emergencia de la subjetividad, del sujeto. También están las imágenes procedentes del mundo interior nuevo o estructura musculoesquelética, que nos permiten una percepción corporal consciente. Los recuerdos, por otro lado, son imágenes reconstruidas. Y luego están cierto tipo de imágenes mentales, las palabras, que forman una pista verbal como traducción de las otras imágenes. Conectando con Lotman, este tipo de Lengua Española, cuyos conceptos son precisos para la mejor comprensión de la poética de Jorge Riechmann. La única excepción la haremos en los epígrafes. 48 49 6. ONTOLOGÍA: LA CONCEPCIÓN HEIDEGGERIANA DEL DASEIN FRENTE A LA IDEA DE CONTEMPLACIÓN ORIENTAL Jorge Riechmann considera la irrupción del concepto de ahí (Da-) en su poesía como un hecho decisivo que marca un antes y un después en su obra. La aparición de la idea de ahí, como se mostrará en el análisis de su poética y encontramos reflejado en su poesía, guarda cierta conexión con el pensamiento de Heidegger. Por ello, resulta apropiado hacer mención al concepto ontológico de Dasein, traducido como estar-en-el-mundo, que significa algo parecido a “existir” en nuestro idioma. La noción de “ahí” supondrá un acontecimiento en la evolución de la obra de Jorge Riechmann, tal y como el propio poeta expresa en la nota a su libro Una morada en el aire (2003), hasta el punto de provocar un reordenamiento de sus planteamientos que comienza con Desandar lo andado (2001) y continúa con los libros que le suceden, entre ellos los de reflexión poética. Tanto es así que esta palabra formará parte no sólo de numerosos versos o de títulos de poemas, también dará título a libros completos como Ahí te quiero ver (2005) en poesía o Ahí es nada (2013) en ensayo poético. Es preciso señalar que Desandar lo andado no se publica hasta el año 2001, pero Jorge Riechmann lo escribe entre 1993 y 1996, en paralelo a otro libro completamente distinto, El día que dejé de leer El País (1997), el cual se corresponde con planteamientos poéticos anteriores a la irrupción de la noción de ahí. Con su propuesta del estar-en-el-mundo, que el filósofo alemán denomina Dasein, su influencia en el pensamiento poético de Jorge Riechmann constituye un marco teórico de reflexión para poder comprender su pensamiento y su poesía. También la idea de ser-entre, de otredad, forma parte de sus planteamientos poéticos. Entreser (Monte Ávila, Caracas, 2013) será el título del segundo volumen de poesía reunida por el propio autor, publicado tras el primero, Futuralgia (Calamburm Madrid, 2011). 50 Tres de las partículas por medio de las cuales podríamos comenzar a desplegar toda la poética de Jorge Riechmann son, precisamente: Ahí, no, entre. Desarrollaremos todo ello a lo largo de la investigación. Hablamos de la cuestión del tiempo, de la temporalidad, de la existencia. Existimos en el tiempo, existimos en el espacio (ahí) y existimos entre otros seres humanos. Como nos recuerda la Teoría del Emplazamiento/ Desplazamiento (Vázquez Medel), nos encontramos emplazados en un tiempo y un espacio, con una conciencia del tiempo y del espacio (tiempo, espacio y conciencia son tres elementos básicos constitutivos de la TE/TD). Todo ello se expondrá con mayor detalle al final de este apartado. Existimos entre, en constante relación con lo que nos rodea, en una red compleja (Morin) de conexiones. Los otros hacen que seamos como somos y lo que somos. La cuestión del tiempo contiene profundas implicaciones para la poética de Jorge Riechmann, porque el poeta propone una poesía con los pies pisando nuestro tiempo (coordenada poética horizontal) y la mirada en el futuro, como siguiendo las enseñanzas del joven vidente Rimbaud (coordenada poética vertical). Antonio Machado, en su famosa poética para la Antología de Gerardo Diego, nos planteó esta cuestión en 1931: “la poesía es la palabra esencial en el tiempo”. Para Machado, esencialidad y temporalidad son las cuestiones fundamentales de la poesía moderna. Y una poesía como la de Jorge Riechmman es una poesía con profunda conciencia de la temporalidad, así como de los conflictos sociales, económicos, políticos y ecológicos que se producen en nuestro tiempo. Conciencia, espacio y tiempo trazan su poética, que como se verá más adelante se encuentra radicalmente (o sea, por sus raíces) orientada a la acción, a la práctica, del mismo modo que el pensamiento marxista orientó la filosofía a la transformación social como plantearon Marx y Engels con la famosa publicación de las Tesis sobre Feuerbach. 51 Heidegger reflexiona sobre todo ello, sobre la existencia, el ser arrojado en el tiempo. Como se observará, las conexiones que establecemos en relación al objeto de estudio entre autores y tradiciones de pensamiento en ocasiones tan distintos, como forma de proceder, son fruto de un modo de operar concreto, que responde a los planteamientos del pensamiento complejo (Morin), con voluntad de comprensión de la complejidad que entraña la obra poética de Jorge Riechmann. LA CONCEPCIÓN HEIDEGGERIANA DEL DASEIN FRENTE A LA IDEA DE CONTEMPLACIÓN ORIENTAL En el pequeño tratado El concepto de tiempo, obra embrionaria de Ser y tiempo, el filósofo alemán M. Heidegger habla de la contemplación como permanecer contemplativo en-medio- de-algo. Lo describe en los siguientes términos: El permanecer en la contemplación del mundo es ante todo sólo una modificación de la circunspección. El mundo abierto en la circunspección ya siempre está ahí para la contemplación. En este punto, el estar-en ocupado deja de seguir las referencias de la ejecución propias del "para-algo", sino que se limita a contemplar el mundo que comparece en estas referencias (significatividad) simplemente desde el punto de vista de su "como-algo. (1999: 51- 2) En este sentido, teniendo en cuenta el concepto que tiene Heidegger de la contemplación, Riechmannn imbrica la concepción del Dasein heideggeriano con la influencia oriental de la contemplación como acto de atención en el aquí y ahora, principalmente a través del budismo zen. Por tanto, el poeta se encuentra influenciado por ambos planteamientos. A ello hay que añadir un tercero relacionado: para Riechmann el lenguaje poético es un lenguaje que nos remite al ahí, que nos devuelve a lo inmediato del mundo, a lo concreto, a la vida que percibimos por los sentidos. Al contrario que la abstracción, que nos aleja de la vida inmediata, la poesía supone 52 una vuelta a lo concreto, y con ello retoma y nos devuelve a los vínculos que nos unen con las cosas. María Zambrano definió la frontera entre la filosofía y la poesía, la actitud del filósofo y la del poeta, en los mismos términos (lo abstracto de la razón/ lo concreto de la poesía). Desde la concepción hideggeriana del Dasein, el lenguaje poético podría ser una modalidad concreta del estar-en (estar-en-el-mundo, estar en casa), como también lo es el habla cotidiana. Profundizando en ello, la contemplación podría suponer, en términos heideggerianos, una modalidad del Dasein, aquella en la que el sí-mismo se despliega en el mundo abierto, en el ahí, de manera abierta a recibir lo extraño y sin pretensión de apropiarse de ello, sin pretensión de otorgarle un para-qué. La contemplación es una modalidad de estar-en-el-mundo que renuncia a la interpretación, la cual según Heidegger es la forma preliminar de apropiación que emplea el Dasein ante lo extraño cuando todavía no le ha otorgado el para-qué. La apropiación y la custodia del mundo abierto se consuma en el Dasein, que está determinado por el poder hablar en la forma de un nombrar y un discurrir sobre el mundo que comparece. El modo de discurrir es el nombrar algo como algo. (...) "El abrir que lleva a cabo el Dasein mediante el ocuparse, es decir, el conocimiento primario, es interpretación. Incluso lo que no está todavía abierto en su "para-algo" y, por lo tanto, no está todavía apropiado en su "en cuanto esto o aquello" es nombrado en el modo de la interpretación. Lo extraño no es algo simplemente presente y, como tal, objeto de una constatación, sino aquello con lo que por lo pronto no se sabe qué hacer. (1999: 45) Riechmann insiste en la importancia de cultivar la atención, lo cual lleva al acto de contemplación. Ello conecta además con la idea heraclítea de "esperar lo inesperado", para aprovechar las probabilidades improbables cuando se produzcan. Esperar lo inesperado implica estar atento a ese momento, al instante en el que irrumpe lo inesperado, y estar atento a su vez constituye un ejercicio de contemplación. Lo inesperado es el hallazgo. Y la poesía, como nos revela María Zambrano, es don, encuentro, hallazgo por gracia. Como podemos observar, en la 53 poética de Jorge Riechmann palpitan con fuerza el pensamiento y la poesía. Abordaremos estos y otros conceptos de Zambrano en relación con la poética de Jorge Riechmann en el punto ocho. 54 55 7. MARXISMO El pensamiento del poeta Jorge Riechmann sin duda se encuentra influido por la filosofía marxista, algo que por consiguiente también observamos en su poética. No sólo en sus ensayos, sino además de ello en su poesía, encontramos un posicionamiento marxista. Por tanto, el pensamiento crítico marxista está presente en su poética y para comprenderla es preciso tenerlo en cuenta. Como a menudo menciona en sus textos de ensayo, uno de sus referentes del marxismo es el filósofo español Manuel Sacristán, introductor del pensamiento de Marx y Gramsci en nuestro país. Para analizar y comprender su poética, la cual ofrece una mirada profundamente crítica sobre el capitalismo y del momento actual, es preciso tener en cuenta conceptos marxistas como el de alienación, lucha de clases, explotación o el concepto gramsciano de hegemonía. Por otro lado, lo veremos al detenernos en los textos de reflexión poética, como por ejemplo el primero de ellos, Poesía practicable, comprobamos la influencia de las Tesis sobre Feuerbach, de Carlos Marx, tanto en su pensamiento como en su concepción de la poesía. Publicadas por Federico Engels a finales del siglo XIX como apéndice al volumen Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, en ellas los padres del marxismo proponen que la filosofía no sólo está para explicar el mundo, como hasta entonces había hecho, sino también para transformarlo. Proponen, pues, una filosofía dirigida a la transformación social, una filosofía práctico-crítica. No en vano, en su libro Poesía practicable ya observamos desde el propio título una voluntad poética dirigida a la acción, una conexión entre poesía y mundo práctico. Es preciso señalar que estas raíces marxistas que encontramos en los territorios del pensamiento, se trasladan a la poesía por medio de autores como René Char y Arthur Rimbaud, de quien el anterior bebe al construir sus planteamientos poéticos. De este modo, se produce un doble salto cuyos 56 paralelismos no podemos obviar: de la filosofía a la acción y de la poesía a la acción. Para Rimbaud, el poeta ha de convertirse en vidente, y va por delante de la acción. Para Char, deudor de Rimbaud como Riechmann lo es de ambos: “La poesía sería pensamiento cantado. Sería la obra por delante de la acción, sería su final consecuencia liberada.” (Char, 1999: 163). Son palabras del texto “Respuestas interrogantes a una pregunta de Martin Heidegger”, contenido en Indagación de la base y de la cima, libro traducido por Jorge Riechmann. Deteniéndonos en los títulos de sus libros de reflexión poética (apartado “Notas sobre poética explícita”), los cuales forman parte del corpus de esta investigación, gracias a estas claves podremos comprender algunos matices relacionados con lo anteriormente expuesto, que de otro modo pasarían inadvertidos: Poesía practicable (1990), Canciones allende lo humano. Dicho y hecho (1998), Resistencia de materiales (2006), El siglo de la gran prueba (2013), Ahí es nada (2013). 57 8. RAZÓN POÉTICA DE MARÍA ZAMBRANO Pero la razón no puede descender directamente a los abismos del ser. En esos abismos es preciso sumergirse con un instrumento que, además de soportar las presiones subterráneas, sea capaz de abrir las vías por las que los contenidos más profundos puedan aflorar. Chantal Maillard María Zambrano nos permite desarrollar la reflexión sobre la frontera entre dos modos de aproximarnos al mundo: por un lado, por medio del lenguaje propio de la razón, y por otro, por el lenguaje poético, lo cual nos resulta muy útil a la hora de analizar algunos de los planteamientos de Jorge Riechmann. En la obra Filosofía y poesía, Zambrano reflexiona sobre dos caminos o vías de conocimiento de la realidad, de aproximación a la “verdad”, empleados por el ser humano: la abstracción y el lenguaje racionalizante propios de la filosofía, y la sensibilidad del lenguaje poético, que a menudo apela a lo concreto del mundo al contrario que el lenguaje abstracto. Nos dice la filósofa malagueña: No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método (Zambrano: 1987: 13) Ambos impulsos, el filosófico y el poético, los encontramos en la obra de Jorge Riechmann. En un sentido paralelo al de Zambrano, en su obra poética el autor nos plantea la dicotomía entre la abstracción de la razón —que nos aleja de la percepción, del contacto concreto y directo 64 65 11. TEORÍA DEL EMPLAZAMIENTO/ DESPLAZAMIENTO Los conceptos de emplazamiento/ desplazamiento, desarrollados como parte de una teoría amplia en los postulados propuestos por el catedrático de Literatura y Comunicación Manuel Ángel Vázquez Medel con el título “Bases para una teoría del Emplazamiento”, ofrecen un marco de pensamiento que nos permitirá aproximarnos a aspectos profundos de la poética de Jorge Riechmann, desde el enfoque del pensamiento complejo. Se trata de una teoría relativamente reciente, fruto de años de trabajo y de un conjunto de aportaciones de otras teorías procedentes de autores destacados, y por ello mismo su aplicación al estudio y comprensión en los ámbitos de las Ciencias Sociales y las Humanidades (pero en profunda conexión con otras Ciencias, desde el principio de consiliencia) se encuentra en pleno proceso. Manuel Ángel Vázquez Medel, en las Bases, señala lo siguiente: La Teoría del Emplazamiento articula una nueva pléctica, un conocimiento de y desde los plexos, lugares dinámicos cruzados por líneas de agenciamiento y relaciones múltiples. Cada uno de nosotros tiene su propio plexo: desde él nos desplegaos o nos replegamos. Hay por lo tanto una ética y una estética del despliegue (…) Desplazarse es moverse desde nuestro yo-aquí-ahora- a otro plexo personal y espaciotemporal. (Vazquez Medel, 2003: 30) Conceptos que en principio pudieran parecernos abstractos —y que de hecho lo son— o no aplicables al ámbito de la poesía, nos resultarán útiles para comprender la concepción poética de Jorge Riechmann. Como si de un eje de coordenadas se tratara, el poeta utiliza un marco de comprensión para reflexionar sobre la poesía, empleando los conceptos de “poesía horizontal” y de “poesía vertical”. Por mediación de ese eje imaginario, podremos situar, emplazar de este modo, la concepción poética de Jorge Riechmann. Todo ello lo iremos desarrollando a lo largo de la investigación, para la cual las nociones de plazo (tiempo) y plaza (espacio) referidas, junto con 66 el mundo de conciencia (yo), ofrecen un marco de coordenadas que, aplicadas en concreto a la obra de Jorge Riechmann, guardan relación con dos tendencias poéticas que observamos en sus libros: una profundamente marcada por el tiempo histórico, que podemos identificar como testimonial o de denuncia, y otra que, sin dejar de estar marcada por el tiempo histórico —pues el poeta es claro hijo de su tiempo— posee una voluntad consciente de indagación y búsqueda de conocimiento, con rasgos más herméticos. Por ello, nos resultarán especialmente útiles en este punto concreto las aportaciones de la Teoría del Emplazamiento/ Desplazamiento sobre los conceptos propuestos. Vázquez Medel resumía así el principio básico de la TE/D en la ponencia presentada en el III Congreso ASETEL (2019): “El principio básico de la TE/D es, precisamente, nuestro estar en el mundo, formar parte de un proceso cósmico de materia y energía en expansión, del que somos consecuencia y fruto, pero también parte activa.” (Actas en prensa). De ello se deducen tres componentes fundamentales, como explica a continuación: Estamos emplazados (y en constante desplazamiento) desde nuestras coordenadas espaciotemporales, pero también desde el mundo de conciencia. Son, pues, tres las dimensiones básicas de las que parte la TE/D, que coinciden con tres universales lingüísticos: espacio, tiempo, persona, que se despliegan desde sus más concretas instancias, aquí, ahora, yo (nosotros). (…) La TE/D, por encima de concretos detalles, nos ofrece las bases para apreciar en la creación literaria estas instancias emplazantes, a modo de marcadores (shifters), que apuntan hacia el sujeto de la enunciación en los ricos términos planteados por Jespersen, Jacobson o Barthes. Y que también se vuelven hacia el lector empírico en la relación pragmática de la comunicación. (Vázquez Medel, actas en prensa) Podremos comprobar que en la obra de Jorge Riechmann las partículas clave de emplazamiento/ desplazamiento las encontramos en palabras como “ahí” o “entre”, que junto 67 con otras, nos permitirán desplegar su concepción poética. Cada una de ellas contienen parte de sus planteamientos poéticos. La TE/D, desde su vocación transdisciplinar, tiene como soporte la noción de Semiótica Transdiscursiva (ST), que no solo asume e integra las sucesivas nociones de signo, texto y discurso en el ámbito de la indagación sobre el significado, el sentido y sus efectos, sino que permite apreciar la dinámica discursiva, a través de las cuales las palabras fluyen e influyen, desde el planteamiento heraclitiano de pánta réi. Y, con ello, pone también de relieve la dimensión política de todo discurso y sus dispositivos en las dinámicas del poder. (Vázquez Medel, actas en prensa) La TE/D no obvia la dimensión política de lo humano, presente también en las palabras y sus efectos. Las relaciones entre lenguaje y poder, como señalamos, forman parte de la conciencia poética de Jorge Riechmann, y de la poética de la conciencia. Otro de los conceptos de la TE/D, como desarrolló recientemente George Pellegrini en su aplicación de las bases de la TE/D a las relaciones entre literatura y paisaje con su Tesis Doctoral “Literatura y paisaje: el bosque, el río y el mar en las literaturas amazónica, grapiúna y andaluza”, es el de “metaemplazamiento”. En efecto, en su esencia particular dentro del arte la literatura produce otro despliegue a la mirada emplazante. Como un intento de poner un ladrillo más en la apertura que ofrece esta teoría de Manuel Ángel Vázquez Medel, se podrían imaginar dentro de dicho marco literario los “metaemplazamientos”. (Pellegrini, 2019: 61) La Literatura, en tanto que habla de un espacio y un tiempo, nos metaemplaza. En el fondo, todo lenguaje constituye de por sí y despliega un metaemplazamiento en nuestra mente, pues el mundo de conciencia producido por las interacciones cerebro-resto del cuerpo no es el mismo que el mundo físico exterior. Podríamos mencionar las categorías de noumeno (mundo en sí) y fenomeno (mundo para mí) del filósofo Kant; no obstante, para profundizar más es preciso 68 remitirnos a las aportaciones de la neurociencia en relación con la conciencia. De hecho, la imagen mental, como hemos explicado con anterioridad cuando abordamos las relaciones entre subjetividad, conciencia y lenguaje, es para el neurocientífico Antonio Damasio la unidad básica de la conciencia. El cerebro produce imágenes mentales (del espacio exterior y del interior del cuerpo), que son representaciones, y además de ello un tipo especial de imágenes son las producidas por el lenguaje verbal. Las imágenes mentales sensoriales son ya un metaemplazamiento de esos otros espacios (exterior e interior), generado por el sistema cerebro-resto del cuerpo, en el mundo de conciencia. Por lo tanto, la pista verbal de la mente como la denomina Antonio Damasio en El extraño orden de las cosas (nosotros podemos denominarla discurso), traducción a lenguaje de las imágenes anteriormente producidas, es otro tipo de imagen mental, constituye un doble metaemplazamiento: primero, traducción del mundo físico a imagen mental no verbal; segundo, traducción de las imágenes mentales no verbales a imágenes verbales. Podemos deducir de todo ello que las imágenes verbales, como discurso, producen un ordenamiento del resto de imágenes en la mente. Ese ordenamiento tiene que ver con cómo interpretamos y comprendemos (Gadamer) el mundo, cómo lo leemos, cómo lo dotamos de sentido. Como observamos, poniendo en relación las aportaciones de las neurociencias en relación con la conciencia y la TE/D desde los ámbitos de las Humanidades y las Ciencias Sociales, nos aproximamos a una mejor comprensión de cómo funciona la conciencia y de las profundas implicaciones del lenguaje y de la literatura en la conformación y transformación del sujeto (Cros). Espacio, tiempo y mundo de conciencia (aquí, ahora, conciencia) son los tres elementos básicos de la TE/D. Comprobamos que el mundo de conciencia constituye un metaemplazamiento, y en tanto a tal produce a su vez un espacio y un tiempo que son mentales. 69 La literatura, concretamente la poesía, opera sobre el nivel del mundo de conciencia como doble metaemplazamiento. Con ello, produce transformación en la conciencia, nos emplaza y nos desplaza continuamente de modo dinámico. Produce un enfoque del mundo exterior, transforma el modo como vemos, oímos y comprendemos el mundo que nos rodea, del que formamos parte. Dicho de otro modo: los emplazamientos y desplazamientos de la conciencia nos emplazan y desplazan en nuestra forma de sentir, pensar y actuar en el mundo exterior. De ahí el poder trasformador de toda poesía, de toda obra de arte en tanto lenguaje artístico, y en especial de la poética de la conciencia. Por todo ello, la TE/D nos dota de un marco teórico englobador de los anteriores para aproximarnos a la poética de la conciencia de Jorge Riechmann. 70 71 III. INVESTIGACIÓN 72 73 El poeta es la porción de ser humano refractaria a los proyectos calculados. René Char 80 de dominación de unos seres humanos sobre otros, en concreto de los hombres sobre las mujeres. Este movimiento también continúa en la actualidad. En el plano científico, se producen grandes transformaciones: el desarrollo de Internet y la sociedad digital, las nuevas tecnologías, así como los avances en neurociencia, inteligencia artificial, ingeniería genética, etc. La tecnociencia moderna experimenta un importante desarrollo. Su aplicación supone que nos formulemos nuevos cuestionamientos éticos. La sociedad avanza hacia la dependencia tecnológica, que alcanza tanto al mundo del trabajo (producción industrial e informatizada) como a la vida cotidiana de las personas (industrias del entretenimiento, telefonía móvil, productos informáticos, domótica, etc.). En este contexto complejo de grandes transformaciones sociales, políticas, económicas, tecnológicas, científicas y ecológicas, Jorge Riechmann comienza a articular una poesía de hondo calado humanista capaz de expresar la crisis moral y humana, así como el conflicto social, económico, histórico y político que se está produciendo en Occidente. Con estas palabras lo expresa en Poesía practicable: Escribo desde la crisis de civilización contemporánea: en esa encrucijada de la humanidad donde nos jugamos (y con tan escaso margen de maniobra) formas de convivencia y organización política, valores como los de dignidad humana, libertad, justicia, y el mismo ser o no ser de la especie (1990: 19). García-Teresa define como característica principal de la poesía de la conciencia crítica el hecho de que sus autores ubican “el conflicto político y socioeconómico en el centro de su obra como eje, desde el cual articulan su percepción y su pensamiento con una perspectiva crítica, de los que da cuenta su expresión poética” (García-Teresa, 2013: 37). Al analizar la poética concreta de Jorge Riechmann, puede apreciarse un centro raíz de carácter ético o humanista, que tiene su expresión en la crítica social, en el desvelamiento del conflicto político, socioeconómico y ecológico. Es importante señalar este matiz, ya que se trata de una 81 característica que define su poesía y la diferencia. Podríamos decir que la poética de la conciencia de Jorge Riechmann se mueve desde dos ejes, cada uno situado en diferentes planos: uno de ellos, el plano de la realidad política, histórica y socioeconómica; el otro, el de los valores que sustentan esa realidad. Ambos planos, ambos ejes, están íntimamente conectados; el modelo de convivencia es el resultado y la expresión de unos determinados valores que lo sustentan. Algo característico de Jorge Riechmann es que aborda el conflicto en ambos planos, hace poesía desde los dos ejes, pone el foco en ambas dimensiones de una misma realidad. Ese carácter humanista hace que su poesía adquiera una mirada más profunda, una visión compleja. Jorge Riechmann se plantea cuestiones morales y éticas en relación al modelo social. Cuestiona el sistema capitalista y la forma de vida de las personas fomentada por el neoliberalismo, denuncia su inhumanidad inherente a través de la expresión poética, e indaga por medio de la poesía en la búsqueda (o el hallazgo) de otros caminos posibles. Una de las características culturales más importantes del contexto histórico es el surgimiento de la sociedad digital y el auge de la sociedad del espectáculo. Entre otras diferencias respecto a la época inmediatamente anterior en que se cultiva intensamente la poesía social en España, la dictadura de Franco, se encuentran las siguientes: frente a la censura impuesta por el régimen fascista, el capitalismo neoliberal avanza a partir de la implantación del Régimen del 78 en España hacia otra forma de control mucho más velada, basado en el poder de los medios de comunicación de masas, ampliado al surgimiento de las nuevas tecnologías, como herramientas de difusión de los valores de la sociedad de consumo. Se consolida la hegemonía del capitalismo neoliberal con el desarrollo de la sociedad del espectáculo, a través de una programación televisiva cada vez más banalizada y, luego, con la aparición de Internet y la implantación de las nuevas tecnologías como productos de entretenimiento. La censura impedía hablar de la realidad abiertamente; la sociedad del espectáculo produce un efecto somnífero que genera la 82 evasión de la realidad en la población y que directamente impide que desarrollen una actitud crítica, esto es, neutraliza el pensamiento crítico de la sociedad civil desviando la atención de los ciudadanos hacia el entretenimiento. Evasión y entretenimiento son dos conceptos fundamentales que caracterizan el consumo de contenidos comunicacionales por parte de la población. Al mismo tiempo, los medios de comunicación de masas construyen una realidad social banalizada que poco tiene que ver con la realidad que viven las personas en su día a día, con los problemas que sufren y las dificultades cada vez mayores que padece la población para el desarrollo de una vida digna. Los anuncios, que prometen la felicidad y el paraíso con la compra de productos y servicios, proyectan un mundo que no es el que vive la mayoría de la población, las clases medias y trabajadoras. Los programas de entretenimiento copan la parrilla televisiva, en detrimento de los programas formativos e informativos. Tres son las funciones fundamentales de los medios de comunicación: formar, informar y entretener. De las tres funciones, la última ha acaparado la mayor parte de los espacios y contenidos en los medios de comunicación públicos generalistas. El individuo, inexorablemente unido al resto, comparte una realidad plagada de conflictos que le implican, le amenazan y le entrañan. La poesía de la conciencia aborda esos conflictos sociales desde la conciencia íntima y social del ser humano que se sabe parte de una gran comunidad que traspasa las fronteras: la humanidad. También lo hace desde la conciencia del lenguaje, sabiendo que la realidad es un relato construido y que ese relato se construye mediante discursos, con palabras: “Intentar no seguir hablando el lenguaje del poder ―aun a costa de que se nos desgarre la boca en el empeño”, dice Riechman en Poesía practicable (1990: 53). Para construir otra sociedad es también necesario emplear un lenguaje distinto al que utiliza el poder. 83 1.2. CONTEXTO POÉTICO 1.2.1. La poesía de Jorge Riechmann en la tradición de la poesía social española Si nos retrotrajésemos en el tiempo hasta la poesía de temática social del siglo XIX en España, observaríamos que se encuentra ligada al Romanticismo con Espronceda y al realismo finisecular de Núñez de Arce, y que coincide con el nacimiento de las nuevas teorías económicas que darían lugar al surgimiento de las revoluciones socialistas y la moderna lucha de clases, como indica Lepoldo de Luis en el prólogo a la antología Poesía social española contemporánea. 5 Así pues, Romanticismo y Liberalismo han estado ligados en el tiempo, como luego lo estaría el realismo social con el denominado socialismo real. Y puede observarse una clara relación histórica, como señala Aronold Hauser, entre el surgimiento de las modernas teorías económicas y el nacimiento de la literatura social, si bien es cierto que las ideas ilustradas y la Revolución Francesa marcan un precedente histórico en la poesía social. En palabras de Jorge Urrutia y Joaquín Arce: La poesía ilustrada ofrece los primeros ejemplos de una poesía que, según Joaquín Arce, no «trata tanto de reflejar conflictos entre las distintas clases como de hacer notar la evidente desigualdad entre la riqueza de los poderosos y la miseria de los humildes» (Urrutia, 1986: 33) Si volvemos a finales del siglo XIX y avanzamos hasta la generación del 98, encontramos en Antonio Machado a un poeta cuyos planteamientos serán importantes para la poesía social española posterior. Aunque será con Rafael Alberti y la Generación del 27 cuando se inicie el período contemporáneo de la poesía social española, que tendrá como poeta social por antonomasia a Miguel Hernández por su encarnación del poeta comprometido hasta las últimas consecuencias, y que seguirá luego con los poetas de posguerra como señala Leopoldo de Luis, quien sitúa el poema “Elegía cívica” del gaditano como “el kilómetro cero de ese camino” (De 5 Leopoldo de Luis: Poesía social española contemporánea, Biblioteca Nueva, 2010, p. 192. 84 Luis, 2010: 197). Miguel Hernández, dado su compromiso total con los postulados de denuncia ante las injusticias y de reivindicación de una sociedad más humana a través de su poesía, puede considerarse el poeta más representativo de la poesía social de esta época tan decisiva en la historia de España, en la que se inicia la poesía social contemporánea en este país. El poeta y crítico Leopoldo de Luis hizo una clasificación generalizada de la poesía social de posguerra y del medio siglo. Distinguió tres promociones de poetas: los nacidos antes de 1920, los que nacieron después de esa fecha —ambas caracterizan la poesía de posguerra desarrollada en la década de 1940—, y los que constituyen la denominada generación del cincuenta. A la poesía de posguerra, por su tono desgarrado, la califica más bien de romántica, y a la que vino luego, del medio siglo, de clásica por su “contención, brevedad y cierto realismo un poco frío” (De Luis, 2010: 210) Quienes no compartían los presupuestos poéticos de la poesía social del momento llegaron a calificarla de antipoética por sus rasgos prosaicos. Antonio Chicharro, al hablar del prosaísmo que tanto le criticaban, lo considera un recurso formal que perseguía la eficacia expresiva y comunicativa con “la inmensa mayoría”. Se trataba de una forma de reaccionar al embellecimiento retórico de la poesía practicada por las corrientes consideradas oficiales y poetas afines al régimen. El prosaísmo cumple una función para los poetas que optan por ello, como señala Antonio Chicharro: (...) el empleo de un lenguaje prosaísta es consecuencia de una nueva concepción del fenómeno poético, que lo da como un acto fundamentalmente comunicativo y destinado a lograr más la eficacia expresiva que la perfección estética frente a un público que se pretende sea mayoritario (...) (1997: 66-7) La poesía de Jorge Riechmann también reacciona contra el embellecimiento de la realidad, lo considera un empleo perverso de la belleza que enmascara el horror que hay en ella y que genera hipnosis colectiva: “No ser infiel ni a la belleza, ni al compromiso con los humillados.” (2006b: 73) En este sentido coinciden. La belleza a que se refiere el poeta nada tiene que ver 85 con el embellecimiento vano. La idea de belleza en poesía conecta con uno de sus grandes maestros, el poeta surrealista René Char, quien en el fragmento 237 de Hojas de Hipnos dejó escrito mientras combatía en la resistencia contra el nazismo: “En nuestras tinieblas no hay un sitio para la belleza. Todo el sitio es para la Belleza”. No obstante, la poesía de Riechmann, si bien guarda relación con sus precedentes históricos en éste y otros aspectos fundamentales, como el carácter testimonial y la voluntad de denuncia, características propias de la poesía de tema social de cualquier época, se diferencia de ellos en otros aspectos que la hacen muy distinta. El tiempo histórico, separado por casi medio siglo y por sus respectivos contextos, entre otros aspectos, constituyen distancias importantes que determinan diferencias sustanciales en el modo de concebir el compromiso en poesía. La poesía de Riechmann no puede calificarse ni de romántica ni de clásica en el sentido que lo hace Leopoldo de Luis en la antología Poesía social española contemporánea para referirse a los poetas de posguerra y del medio siglo, si bien comparte en una de sus líneas rasgos propios de la poesía social de la generación del cincuenta, como el prosaísmo de muchos de sus poemas (no todos). No obstante, la mezcla de rasgos estilísticos procedentes de distintas corrientes será una constante en la obra del poeta. “Rompo lanzas por una poética antisimbolista ―del gran realismo irrestricto― du grand realisme” diría Riechmann en su primer libro de reflexión estética, Poesía practicable (1990: 159), con cierto juego de palabras (“realismo irrestricto”) y claros ecos franceses que apuntan al surrealismo. El texto del que se extrae la cita se titula “Sobre el simbolismo en lírica”. Entre esta posición y la que marcará su poesía posterior a El día que dejé de leer El País mediará casi una década de distancia. Si nos vamos a su segundo libro de reflexión poética, Canciones allende lo humano (1998), encontramos que comienza a hablar de “realismo de indagación” con el ensayo “Por un realismo de indagación (homenaje a Joan Brossa), que lo acerca a las poéticas del silencio. 86 A grandes rasgos, el realismo de Jorge Riechmann se desplaza del realismo social-narrativo característico de los poetas de la generación del cincuenta, un realismo declaradamente antisimbolista, hacia lo que el propio poeta denomina “realismo de indagación”, concepción poética en sintonía con la idea de “estirpe simbolista” de José Hierro expresada en el texto “El soplo mágico y ajeno (homenaje a José Hierro)” de Resistencia de materiales. La influencia de Joan Brossa y de José Hierro quedan patentes en ambos ensayos; y la de René Char, que bebe directamente del surrealismo y que muestra una honda conexión con la vida y la realidad, le llega por medio de sus traducciones. Recuérdese la importante faceta traductora de Riechmann, quien se propuso traducir toda la obra del poeta francés y cuya labor con Indagación de la base y de la cima le valió el Premio Stendhal de Traducción en el año 2000. En todo caso, es preciso destacar que el concepto de realismo para Jorge Riechmann es mucho más amplio del que practican los poetas de la generación del 50. Por eso habla de realismo de indagación, no de realismo social. La concepción de la poesía como conocimiento, indagación y búsqueda de la realidad, en su sentido más amplio, sin excluir ninguna de sus dimensiones, entre ellas la social y la política como partes esenciales de lo humano, caracterizan esta poética realista en el sentido más amplio, el que tiene que ver con la realidad en sus diversos aspectos, de fuerte compromiso humano, ético, ecológico, político y social. A grandes rasgos, siendo conscientes de los riesgos que implican las generalizaciones ―para lo cual es preciso tener en cuenta los matices y excepciones que correspondan en este caso―, la poesía de Riechmann, leída en el movimiento diacrónico de la tradición de la poesía social española, constituye un desplazamiento del realismo social de marcado carácter coloquial-narrativo y función comunicacional practicado por los poetas del medio siglo, así como por numerosos poetas actuales de los diversos grupos enmarcados en la denominada poesía de la conciencia crítica, hacia un realismo con rasgos simbolistas de indagación y búsqueda de conocimiento. Es preciso apuntar que una parte de la 87 obra poética de Riechmann coincide con estos rasgos, como podemos comprobar en obras como El corte bajo la piel, Baila con un extranjero o El día que dejé de leer El País, entre otras. También observamos que a menudo se mezclan rasgos propios de diversas corrientes (surrealismo, hermetismo, lenguaje coloquial y narrativo, etc.) en una misma obra, que podemos encontrar poemas herméticos y poemas que tienden a lo coloquial dentro del mismo poemario. No obstante, a lo largo de su reflexión poética desarrolla claramente un concepto de realismo en sentido amplio y diverso, que nada tiene que ver con el empleo de una serie de procedimientos poéticos concretos, sino que constituye una actitud frente a lo real, según el cual no renuncia a ninguno de los aspectos que guardan relación con la realidad, y que además entiende la poesía como una forma de exploración y conocimiento. Lo denomina realismo de indagación. En uno de los ensayos contenidos en Canciones allende lo humano, con el título Por un realismo de indagación (homenaje a Joan Brossa)”, lo explica así: “Propugno un realismo de indagación, un realismo experimental, capaz de abrir senderos en el vasto continente de la realidad y capaz también de poner en cuestión sus propios procedimientos. El poeta no escribe sabiendo de antemano lo que va a encontrar. (1998: 133) Recordemos las palabras de Fanny Rubio y Jorge Urrutia al hablar del realismo de los poetas de la generación del cincuenta en la introducción a la nueva edición de la ya clásica antología de Leopoldo de Luis, Poesía social española contemporánea: La actitud realista, en caracterización de J. M. Castellet (Poesía, realismo, historia), lleva a estos escritores a sentirse uno más entre otros hombres, frente a la “voz en sí mismo” que encarna todo poeta simbolista. Su método de abstracción de la experiencia real es histórico-narrativo, reivindicando una función comunicativa de significado inmediato para el lenguaje. (Rubio y Urrutia, 2010: 114) Riechmann también se siente un hombre entre los hombres y mujeres, sin duda, pero no pretende hablar por otros, no pretende usurpar la voz que a otros corresponde, en ningún caso 88 renuncia a hablar desde sí mismo. Ello no implica que la experiencia de lo colectivo no lo haya atravesado en su existencia, ni que, en consecuencia, su poesía deje de estar alimentada por ese contenido social que lo construye como ser humano que forma parte de una comunidad, del componente histórico del que también ofrece testimonio con su obra, que forma parte de él al igual que el resto de dimensiones íntimas o personales que lo conforman. En Resistencia de materiales, Jorge Riechmann discrepa con Gabriel Celaya en cuanto al modo de entender el compromiso: “Creo que hablar en nombre de los otros, suplantar su palabra es el pecado original de la poesía llamada social: la raíz común de sus flaquezas estéticas y éticas (cuando las tiene, que no es siempre).” (2006: 67) Lo afirma como respuesta a la concepción de Gabriel Celaya, para quien el poeta ha de dar voz a los que no la tienen: “los vencidos, los mudos, a los que según mi entender el poeta estaba obligado a dar voz” 6 . Para Riechmann se trata más bien de “crear las condiciones para que los de abajo puedan decir su propia palabra. (Lo cual, evidentemente, no es una tarea de la poesía sino de la práctica revolucionaria).” (2006: 66-7) La perspectiva de Riechmann, tal vez, pasado el tiempo, muestra una madurez resultado de la armonización, o más bien mezcla, de ambas poéticas. Ambos son estilos poéticos, en todo caso, comprometidos con la realidad. Evidentemente hay que comprender que ambos contextos de escritura están separados por medio siglo de historia de guerras y esperanzas. La poesía de Celaya, como la de Riechmann, se desarrolla en un tiempo concreto, con características socio-políticas muy distintas. Por otro lado, Riechmann defiende la poesía hermética, comparte la idea de Georges Mounin según la cual el poeta debe procurar prestar la máxima atención en los medios para expresarse, “más que en los medios para traducirse” (2006: 128) Esto quiere decir que desde esta posición 6 Itinerario poético, 1975. Edición electrónica. Acceso: http://www.gabrielcelaya.com/edicioneselectronicas_historiademislibros_norte.php Consultado: 20/10/2018. 89 de poesía de indagación, la comunicación fácil con el lector no es algo que se busque. He aquí otra de las características distintivas de la poesía de Jorge Riechmann con respecto a la poesía social del medio siglo y con la estética de la resistencia coetánea de otros poetas de la poesía de la conciencia como Antonio Orihuela y el grupo Voces del Extremo, ambas más cercanas a la intención comunicativa de la poesía, con el consiguiente empleo de un lenguaje coloquial realista-narrativo. Son formas de resistencia poética distintas. Esta evolución se produce de manera lenta y progresiva a medida que avanza su producción poética, se verá con más detalle en el epígrafe dedicado a su poética. Su obra evoluciona desde el eclecticismo formal hacia una línea de tendencia realista-narrativa de manera acentuada. Puede apreciarse en algunos poemas de Cuaderno de Berlín o 27 maneras de responder a un golpe. Hay que recordar que El día que dejé de leer EL PAÍS, precisamente, extrema en su poesía la práctica realista antisimbolista. Con esta obra, el poeta llega a un extremo en una de las líneas expresivas que venía cultivando. En todo caso, desde sus primeras obras su poesía se ha caracterizado más por la mezcla de recursos estilísticos provenientes de diferentes corrientes estéticas y movimientos ―con rasgos surrealistas, herméticos, coloquiales, órficos, etc.― que por el realismo social antisimbolista. Aunque tampoco hay que olvidar que el autor se mostraba completamente contrario al simbolismo en la primera obra de reflexión poética, Poesía practicable. Apuntes sobre poesía, 1984-88: “Rompo lanzas por una poética antisimbolista ―del realismo irrestricto, du grand réalisme.” Ese grand réalisme con acento francés al que se refiere nos lleva al surrealismo. En el siguiente poema, publicado precisamente con el título “Poesía social” en la obra Poesía desabrigada, podemos apreciar su concepto de poesía social: Poesía social Para Óscar y Tere, que saben de estas cosas 96 * CONSEJOS A UN JOVEN POETA II Trata de decir la verdad * CONSEJOS A UN JOVEN POETA II Trata de decir la verdad (Riechmann, 2011: 52-53) Decir la verdad y no someterse a ningún dogma, no poner la poesía “al servicio de”, porque para Jorge Riechmann la poesía ha de ser, ante todo, palabra en libertad. La poesía, para el autor, es eso que tiene que ver con lo abierto. En otro de los poemas del libro señalado, titulado “Ecocidio”, nos advierte de la importancia de tener en cuenta los afueras: de la psique, del lenguaje, de la cultura, de la ciudad, de la economía, de la clase social, de la razón, del mito... “La locura de vivir/ como si no hubiese afuera: (…)// Pero en todos estos casos hay afueras/ y desatenderlos se convierte/ en una trampa mortal” (2011: 134-5) Todo cuanto ponga barrotes a la poesía, cuanto la limite, le impide ser cuanto es y conduce al servilismo y a la anorexia poética. Para el poeta, la poesía ha de ser ante todo fiel a sí misma, fiel a lo que es. ¿Cuál sería entonces el punto de partida de un poema político para Jorge Riechmann? Nos contesta en el primero de los textos de Canciones allende lo humano, con el título “El derrotado duerme en el campo de batalla”. Aquel que se corresponde con la experiencia personal cuando lo personal ha sido atravesado por lo colectivo, aquel que no trata de suplantar el dolor de los otros: “sólo en la medida en que la historia colectiva haya sido vivida como experiencia personal podrá proporcionar el punto de partida para un buen poema político.” (1998: 22) 97 El poeta no ha de suplantar la voz de los otros, no ha de convertirse en la voz de los sin voz. El poema político será posible, entonces, cuando la voz del poeta brote de la propia experiencia de lo colectivo. 98 99 2. CONSIDERACIONES SOBRE LA CONCIENCIA EN LA OBRA POÉTICA DE JORGE RIECHMANN Teniendo en cuenta el concepto de conciencia, trataremos de comprenderlo en un sentido lo más completo posible dentro de nuestras limitaciones (no podemos conocerlo todo sobre todo), con el propósito de precisar las implicaciones concretas de este concepto para la poética de Jorge Riechmann. Para ello, como hemos desarrollado en el marco teórico y metodológico, recurrimos también a los últimos avances realizados por la neurociencia en este campo y lo que proponen neurocientíficos como Francisco Mora o Antonio Damasio acerca del funcionamiento del cerebro y, más en concreto, de los mecanismos de la subjetividad y los procesos mentales que permiten el funcionamiento de la conciencia. Antes de continuar, conviene no olvidar el rasgo que comparten los poetas de la denominada poesía de la conciencia, de la que Riechmann es uno de los referentes, explicado en el apartado “1.2.2. Poesía de la conciencia”: el hecho de situar el conflicto socioeconómico y político en el centro de la producción poética, como señala García-Teresa. (2013: 10-11) Ahora bien, consideramos necesario acotar correctamente y con sus diversos matices a qué nos referimos con conciencia, cuando hablamos de la poética de Jorge Riechmann. Primeramente, vamos a recurrir a la definición que nos ofrece el Diccionario de la Lengua Española. Al consultarlo, comprobamos una clara distinción entre los términos “conciencia” y “consciencia”. Dentro de la palabra “conciencia”, hallamos un total de seis acepciones de las cuales la quinta se corresponde con la palabra “consciencia”: 1. f. Conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios. 2. f. Sentido moral o ético propios de una persona. Son gentes sin conciencia. 100 3. f. Conocimiento espontáneo y más o menos vago de una realidad. No tenía conciencia de ha ber ofendido a nadie. 4. f. Conocimiento claro y reflexivo de la realidad. Aquí hay poca conciencia ecológica. 5. f. consciencia (‖ capacidad de reconocer la realidad circundante). Por fin recobró la conciencia. 6. f. Fil. Actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad. Observamos que la palabra conciencia hace referencia, por un lado, a la dimensión moral, ética o social del ser humano como parte de una comunidad (primera, segunda y tercera acepción). Por otro lado, observamos que el resto de acepciones guarda relación con los procesos de la mente: reflexión, consciencia, actividad mental del propio sujeto (cuarta, quinta y sexta acepción). Antes de saltar al concepto de “consciencia”, es preciso señalar que el diccionario nos ofrece otra lista de conceptos compuestos que se forman con la palabra conciencia. El primero que aparece es “conciencia de clase”. Todos ellos, no obstante, podemos incluirlos dentro de los dos ámbitos (social o mental, por acotar) que nos ofrece la definición. Para una mayor precisión, la definición probablemente debería haber incluido el calificativo “política” en alguna de sus tres primeras acepciones, dado que no basta con hacer referencia a la moral, la ética o lo social para abarcar el sentido amplio de la palabra conciencia, que también adquiere una dimensión política cuyo claro ejemplo es el concepto “conciencia de clase” señalado por el propio diccionario. Con respecto a la palabra “consciencia”, el diccionario se refiere concretamente a los procesos psíquicos de la mente: 1. f. Capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella. Elcoma consiste en la pérdida total de la consciencia. 101 2. f. Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Perdió la consciencia de lo que le estaba pasando. 3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. Actuó con plena consciencia de lo que hacía. 4. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo. Partiendo, entonces, de la definición que nos ofrece el diccionario, comprobamos que la palabra conciencia delimita dos campos concretos, el social y el mental, y que dentro de cada uno de ellos hace referencia a categorías filosóficas (ética, moral, y nos faltaría la referencia a la política) y a procesos mentales (conocimiento y reconocimiento de la realidad, reflexión, acto psíquico del sujeto…). Sobre esta base de los conceptos de “conciencia” y “consciencia”, ¿cómo podemos definir la conciencia en la poesía del autor? ¿Qué sentido o sentidos porta la palabra cuando nos referimos a su poética de la conciencia? Nos detenemos en este punto. De entrada, podemos afirmar que engloba todos los anteriormente expuestos. En su obra, encontramos referencias a la dimensión moral, ética, social y política; y también a la conciencia en tanto proceso lingüístico, por tanto, proceso mental de conocimiento, reconocimiento y construcción de la realidad social y política. Es lo que observamos cuando por ejemplo analizamos las relaciones entre lenguaje, poesía y poder. El concepto de conciencia en Jorge Riechmann parte de la radicalidad (de la raíz) de comprender que el lenguaje es un artefacto (un dispositivo, podríamos decir, siguiendo a Agamben) con el que definimos el mundo; y el acto de definir el mundo es el primer acto de poder. Por ello, para Jorge Riechmann es preciso que el poeta, en tanto trabajador del lenguaje, sea completamente consciente de las relaciones entre el lenguaje y el poder: “La primera calidad del verdadero poder de dominación estriba en hacerse innombrable” (2001: 53) 102 Por otro lado, en lo que respecta al segundo de los campos (los procesos mentales), también lo observamos en la poética de Jorge Riechmann en lo relativo a los conceptos de contemplación, atención, observación o meditación, los cuales forman parte de los procesos poéticos de Jorge Riehmann. Para el autor, un poeta (y no sólo los poetas) ha de ser sobre todo alguien atento, pues si no estamos atentos no podemos apreciar lo que nos rodea; porque —nos dice el autor recurriendo al filósofo Heráclito— hemos de esperar lo inesperado para que el hallazgo sea posible. La idea de contemplación, propia de la tradición oriental del budismo zen, también está presente en la poética del autor. La autoconciencia, por otro lado, es fundamental para el poeta, para quien existir es resistir, y existir es ser conscientes, o sea, estar en el mundo despiertos y no adormecidos por los diversos procesos hipnóticos que nos ofrece la sociedad del espectáculo (Debord). Conciencia, entonces, para Jorge Riechmann abarca ambos territorios (los de la mente y los referidos a la dimensión social y colectiva), los cuales sin duda se encuentran conectados. García Teresa consideran más preciso poner todo el acento en la dimensión colectiva, añadiendo un calificativo más: “poesía de la conciencia crítica”. Por todo lo anteriormente expuesto, nosotros consideramos más correcto hablar de poesía de la conciencia, comprendiendo que este concepto nos ofrece un sentido (o sentidos conectados entre sí) más amplio, que por lo tanto abarca mejor los rasgos de la poética del autor. Lo social y lo mental se conectan en la conciencia poética del autor, de lo que se desprende que la poética de la conciencia de Jorge Riechmann los abarca a ambos, no por separado, sino en estrecha relación. 103 3. ÉTICA, ESTÉTICA Y POÉTICA DE JORGE RIECHMANN Falta lenguaje para decir el horror que viene Jorge Riechmann Hay una línea, o acaso un hilo muy delgado, que une a todos los seres de este mundo. (…) Jorge Riechmann Trabajar en un taller abierto. A la espera de tiempos de belleza transitiva, de tiempos en que se disipe la hipnosis de los pueblos, iniciarnos — irredimibles aprendices— en las destrezas y los valores de la artesanía revolucionaria. Jorge Riechmann 104 105 La poesía de la conciencia de Jorge Riechmann supone al mismo tiempo una poética del desconsuelo activo, una poética en resistencia, una poética de los vínculos y un realismo de indagación con el que trata de explorar el mundo abierto que está ahí. De cada uno de estos apartados se despliega un conjunto de planteamientos, postulados, conceptos y rasgos que configuran su obra. Y todo ello conforma una ética, una estética y una poética propios del autor, con sus correspondientes raíces e influencias políticas y poéticas. A continuación, procedemos a analizarlos con mayor detenimiento. 3.1 POESÍA DEL DESCONSUELO ACTIVO 3.1.1. Poética del desconsuelo y desconsuelo activo El desconsuelo está presente en los primeros poemarios del autor, es el sentimiento más fuerte que subyace en ellos. A propósito de la publicación tanto de Poesía practicable como del libro de poemas Cuaderno de Berlín el mismo año, 1990, Miguel Casado señaló el doble carácter reflexivo y poético de Jorge Riechmann en su artículo “Jorge Riecmann: Poesía del desconsuelo”, resaltando esta noción que desarrolla el poeta en ambos títulos: La ecología, la política revolucionaria, la rebeldía y el inconformismo teóricos y prácticos, la experiencia subjetiva, el dolor y la muerte, el entusiasmo o la decepción amorosa son órganos de un solo cuerpo; el movimiento o las disfunciones de cada uno de ellos, lo son de todos los demás, inseparables. La escritura capaz de dar cuenta de este conjunto es llamada por Riechmann poesía del desconsuelo —‘Duelo por el actual estado de cosas sin resignación ante el actual estado de cosas’— y también estética de la pobreza —‘Dos maneras no equivalentes de vivir: despojándose y emperejilándose’—. (1991: 20) En efecto, Riechmann reflexiona sobre ello a lo largo de Poesía practicable, y sus poemas de Cuaderno de Berlín y el anterior poemario, Cántico de la erosión (1997), lo transmiten desde 112 último, esperanza en la fuerza y el esplendor de Eros, cuya virtud acabará prevaleciendo sobre el principio de muerte.” (2006: 156-7) Tras lo cual, completa: “A nadie se le escapa que son tres formas, en realidad, de decir lo mismo.” La primera remite a lo inesperado, la segunda a la vida y la tercera a la fuerza de Eros. Esas tres esperanzas hablan de una misma fuerza, la que se erige contra la muerte que se extiende en una crisis ecológica y humana de magnitudes planetarias. Esas tres esperanzas aluden a la poética de la vinculación. En efecto, en El siglo de la gran prueba continúa con esta idea y defiende una actitud ante la crisis de civilización “con esperanza pero sin autoengaño” (2013: 17) “La esperanza de la que hablamos es una apuesta contrafáctica que nada tiene que ver con el imbécil keep smiling que ahora nos llega de nuevo, más o menos reciclado como `pensamiento positivo´. Nada de optimismo metódico: si algo tiene sentido como principio de método es la sobria lucidez.” (2013: 18) Aquí podemos apreciar la impronta de la poesía de la vinculación, donde su pesimismo activo, como su poesía en resistencia, adquiere una mayor maduración. El propio autor en la misma obra afirma que el pesimismo supone una cuesta abajo por la que es sencillo dejarse caer, y que precisamente el ser humano ha de acometer el trabajo de Sísifo, porque eso es precisamente lo que nos hace humanos. Por eso, prefiere hablar de Sísifo como héroe cultural para la construcción de lo humano, más que de Prometeo. Sobre todo ello reflexiona en el capítulo “No ceder ante los desastres” del citado libro. 113 3.2. POESÍA EN RESISTENCIA La poesía de Jorge Riechmann es una poesía resistente, una poesía en resistencia, pues el autor es completamente consciente de que escribe desde un contexto de crisis de civilización y cuando escribe lo hace en consecuencia, afectado por ello: como denuncia, como testimonio, como crítica, pero al mismo tiempo como exploración, acaso una forma de búsqueda de otros caminos por medio del lenguaje poético, una poesía practicable, como trabajando “en un taller abierto” a la espera (con esperanza, como hemos comprobado) de “tiempos de belleza transitiva” (1990: 17). La poética de la resistencia de Jorge Riechmann está presente ya en sus primeros poemarios de tema social, así como en el libro de ensayos Poesía practicable. Su poesía del desconsuelo no se resigna a clamar como testimonio de la desolación, clamar el horror y la muerte que domina la realidad social. Así, dice en Borradores hacia una fidelidad, cuyos poemas fueron escritos entre 1984-1985: “Permanecer erguidos; resistir, aunque acabe/ la vida misma. Aunque/ agonice todo lo verdadero y cuanto amamos.” (2011:125) Su poesía de la resistencia, que no deja de ser un rechazo al orden establecido, un impulso humanizador ante una realidad deshumanizada, ante un mundo inmundo, desde la firme convicción de la imperiosa necesidad de cambiar las formas de relación del ser humano con sus iguales, con la naturaleza y con el resto de seres vivos, algo que también irá evolucionando y enriqueciéndose a lo largo de su obra. Ante unas fuerzas tan superiores, las estructuras de poder que controlan la sociedad capitalista, sólo cabe resistir, como lo hizo el gran poeta de la resistencia francesa René Char en otro tiempo y contexto, durante la Segunda Guerra Mundial, ante la ocupación nazi. El tiempo de Jorge Riechmann es otro, los contextos son muy distintos, y no obstante, pese a las grandes diferencias algo se repite, algo comparten ambos momentos: el tántatos que se extiende por el planeta (la destrucción de la naturaleza es uno, no el único, de sus efectos). Su resistencia es el pulso de la vida ante la muerte. Los sueños y esperanzas que cultivaron en el pasado quienes aspiraban a construir un mundo más libre, solidario, justo, igualitario, un 114 mundo compartido y no competido, esos sueños han sido ocupados por el capitalismo y sus efectos sobre las relaciones de los seres humanos y sobre el planeta. Sobre Char, uno de sus padres poéticos, nos dice: “Char: la plenitud posible de la experiencia humana. La estética de la resistencia probablemente más clara entre todas las que yo conozco.” (1998: 99-100) Nos preguntamos qué significa resistir. Resistir para René Char en el contexto de ocupación nazi de Francia significaba combatir el horror en la Segunda Guerra Mundial, significaba defender otro mundo posible y mejor para todas y todos. En el contexto histórico y cultural de este tiempo, para Jorge Riechmann resistir es no aceptar los horrores de nuestro tiempo y significa también no ceder a la hipnosis colectiva 9 que producen la publicidad, los medios de comunicación de masas y la sociedad del espectáculo: “Necesitamos poesía consciente de la existencia de todos los mundos; poesía que se resiste a ceder a la hipnosis” (2006: 131) La poesía es vehículo de alteridad para poeta, condición sine qua non para una sociedad humanizada: como medio para la otredad, como vehículo para la compasión, como medio para despertar la sensibilidad dormida, anestesiada (an-aesthesis). La poética de Jorge Riechmann contiene al mismo tiempo un sentido estético radical, en su raíz etimológica, si nos atenemos al significado de la palabra “estética”: frente a la ausencia de sensación (an-aesthesis), propone recuperar la sensibilidad, la empatía, la compasión que nos permite conectar a los unos con los otros y salir del ensimismamiento individualista que está potenciando el capitalismo. Por ello la poesía constituye un espacio de resistencia a la hipnosis que generan los medios de comunicación de masas en las sociedades capitalistas: una hipnosis que adormece los sentidos, que produce no solo falta de conciencia, sino también falta de compasión, anestesia. 9 Jorge Riechmann. “Poesía que no cede a la hipnosis (sobre los tres mundos, los cuatro riesgos y la fractura interior de las palabras)”, en Resistencia de materiales, España, Editorial Montesinos, 2006, pp.131-136. La primera versión de este texto se publicó en la revista digital Amnesia, nº 3, invierno 2000-2001, según nota del autor. 115 La resistencia se sitúa del lado de la existencia, existencia y resistencia guardan una estrecha relación: en una sociedad donde todo forma parte del mercado, el mero hecho de existir se convierte en una forma de resistir a esas fuerzas que mercantilizan lo que forma parte de la vida, que tratan de fagocitarlo todo. Existir es resistir (2006: 80). Existir frente al comercio. La existencia supone un espacio, una posibilidad del ser, con la existencia no se puede comerciar. Lo dice también en el epílogo a la sección “AHÍ (ARTE BREVE) (2000)” del poemario Ahí te quiero ver, donde desarrolla la idea de ahí. Frente al “vive el momento” de la publicidad y del mercado; la existencia 10 (2005: 38). Por su parte, Manuel Ángel Vázquez Medel nos recuerda la relación entre ambos conceptos en este sentido, recurriendo al filósofo presocrático que también es referente del autor: “Ya dijo Heráclito que la existencia es agon y polemon, que es lucha, que es resistencia.” (Vázquez Medel, 2003: 29) En Resistencia de materiales (significativo título) también habla de ello, defiende la poesía como espacio de resistencia, como lugar para desarrollar el ser frente a la mentalidad mercantilista, que induce al consumismo, al cultivo superficial del cuerpo y a una dieta vacía para la mente con el banal espectáculo de la sociedad del entretenimiento: “Un lugar para ser: si nos tomamos el trabajo de ser. La poesía, ahí”. Frente al “Body Factory” y al “Mind Factory”, el “conócete a ti mismo de la filosofía” y el ser de la poesía (2006: 84-5) En efecto, la resistencia, en un mundo donde crece el horror y la injusticia, comienza con la palabra “no”. El no, nos recuerda Jorge Riechmann, nos abre a la posibilidad de la ética. Decir no, no aceptar este orden de cosas, no aceptar lo inaceptable, es ser ético y significa resistir en estos momentos. Por ello, la sílaba del no, junto con las nociones de “ahí” y “entre” (que nos llevan a las ideas de in media res, de vínculo, de indagación…), constituyen, en sí mismas, gran 10 Jorge Riechmann: Ahí te quiero ver, Barcelona, Icaria Poesía, 2005. 116 parte de los planteamientos poéticos del autor, como afirma el propio poeta. En El común de los mortales, podemos leer el siguiente poema: LA SÍLABA ESENCIAL NO (esta sílaba básica) no acepto no trago no confirmo no pacto no transijo no apuntalo no me adhiero a este horror (2011: 249) La resistencia comienza por la palabra no, cuya otra cara de la moneda es la palabra sí: pues decir no al horror constituye otra forma de afirmación de la vida, protegiéndola. Otro rasgo significativo sobre lo que el autor entiende como resistencia en poesía lo encontramos en uno de los capítulos del libro Resistencia de materiales, “Comprometerse y no aceptar compromisos”, donde establece una clara relación entre dos conceptos fundamentales para comprender su obra: resistencia y vinculación. Cada uno de ellos conlleva que hablemos de una poética de la resistencia y de una poética de la vinculación (abordaremos ésta última más abajo), ambas conectadas, que forman parte de los rasgos de la poética de la conciencia de Jorge Riechmann: 117 En una época en que el descompromiso, la evasión de responsabilidades, la extraterritorialidad y el “arte de la fuga” se han convertido en un arma principal para ejercer el dominio [hace referencia a Bauman en Modernidad líquida], una poética de la resistencia es, antes que nada, una poética de la vinculación. (2006: 76-7) Podemos apreciar cómo la resistencia en poesía para el autor, poco a poco y como consecuencia del tiempo histórico en que escribe, se ha ido encaminando hacia la idea de los vínculos, ya presente en su libro de ensayo anterior, Canciones allende lo humano, así como en otros libros de poesía: su poética de la resistencia ha adoptando los rasgos de una poética de la vinculación. Con respecto al concepto de vínculo en relación con la sociedad actual, otro poeta, Antonio Orihuela, referente de la poesía en resistencia del grupo Voces del Extremo, habla de la pérdida de vínculos que produce el capitalismo en su estrategia de construcción de la realidad, en la banalización e individualización de lo que conocemos como sociedad del espectáculo (Debord): El tiempo del compromiso ha dejado paso a la lógica de la evasión de responsabilidades. El tiempo de los vínculos políticos, afectivos, de clase, ha dejado paso al del contrato temporal por obras y servicios, el mercenariado (todo por la pasta) o, peor aún, la auto/explotación idealizada (todo por amor al arte) a favor de los poderes dominantes. El tiempo de los proyectos colectivos y alternativos ha dejado paso al tiempo del narcisismo individualista y el nihilismo conformista. (Orihuela, 2007: 30) ¿Cómo incorporará Jorge Riechmann la idea de vínculo a su poesía como forma fundamental de resistencia, en un tiempo histórico cuyo rasgo característico es la destrucción de los vínculos? La poética de la vinculación, concibiendo el concepto de vinculación como lo hace el poeta, en un sentido profundo y en relación a diferentes dimensiones (social, política, ecológica, vital, incluso espiritual…), será una de las grandes aportaciones de la poesía de la conciencia que pone en práctica Jorge Riechmann. La idea de vinculación tomará el centro de su poesía. Con ella comprenderemos, entre otras cosas, que para el autor lo sagrado 118 precisamente son los vínculos que conforman este mundo, como expresa en la obra de prosa poética Desandar lo andado. Observamos, por lo tanto, una clara evolución de su poética de la resistencia, que pasa por diferentes etapas en su poesía, en las cuales no deja de enriquecerse sin perder su objetivo, sin perder su valor de vida. Ante el fracaso de los primeros intentos de puesta en práctica del socialismo real llevados a cabo por el ser humano, el desconsuelo por el horror del capitalismo que lo ha fagocitado, la poesía de Riechmann se convierte en un clamor de resistencia; ante el poder omnívoro de la sociedad capitalista y la banal construcción de la “irrealidad” de la sociedad del espectáculo, la poesía reacciona y se hace resistente en su valor más abiertamente testimonial; y ante las fuerzas tanático-destructivas del capitalismo, la resistencia cobra forma de vinculación. 3.2.1. El ciudadano poeta Para el autor, el poeta es un ciudadano más que trabaja con el lenguaje. En efecto, Riechmann distingue entre las categorías de ciudadano y de poeta, ambas imbricadas en quienes hacen poesía: “El único compromiso directo del poeta en cuanto tal es con el lenguaje; y de ahí se deriva su única responsabilidad importante en cuanto poeta. (...) Ahora bien: sucede que el poeta es más cosas además de poeta. Es un ser humano... (...)” (1998: 127) En Canciones allende lo humano introduce la idea de que el poeta por tanto, además de poeta, es ciudadano, y en cuanto a tal tiene responsabilidades: “El poeta, además de poeta, es también un ciudadano que a mi entender debe implicarse en las luchas y los desgarramientos, las experiencias y las transformaciones de la sociedad en la que vive. Esto es una exigencia democrática elemental.” (1998: 74) 119 La experiencia de Riechmann en movimientos ecologistas, pacifistas y de la izquierda, según indica el propio autor, ha influido en su vida y en su poesía. En el ensayo titulado “Sobre el lugar del poeta en la ciudad democrática”, dirá lo siguiente: “(La poesía sirve para dar sentido, ciertamente, o intentarlo. Pero no a la manera en que da sentido un Legislador Supremo, sino al modo en que lo hace un ciudadano reunido en asamblea con sus iguales.)” (1998: 125) Esta cita refleja el carácter profundamente democrático que atraviesa el pensamiento de Jorge Riechmann, llevado a la concepción de la poesía. Dar sentido en la comunidad, con la comunidad, es decir “al modo en que lo hace un ciudadano reunido en asamblea con sus iguales”. El ciudadano poeta está tejido por hondos vínculos con su comunidad. Nos acercamos poco a poco a su poética de la vinculación, que se irá desplegando en los diferentes ámbitos de relaciones: del ser humano con la naturaleza (ecológico), con el resto de seres humanos (social), con el lenguaje (lingüístico), con la poesía (poético), etc. Esta vinculación de la noción de poeta con la de ciudadano está presente desde sus primeras obras. Aparece reflejada, por ejemplo, en el poema “Besaré las heridas” de Cuaderno de Berlín, donde el paralelismo poema-ciudad va tejiendo la composición: ¿Con estas palabras mancilladas sangrientas a lo largo de siglos envilecidas tuertas escribir un poema? ¿Con tales hombres cercenados humilladores 120 carniceros inaccesibles a sí mismos fundar una ciudad? Así será mi poema así mi ciudad y besaré las heridas y no maquillaré las cicatrices. (2011: 230) Sin duda, la importancia del lenguaje en relación con el poder se encuentra latente en este poema desde el primero de los versos. Pero este punto se analizará más abajo, en el epígrafe “Poesía, lenguaje e ideología”. 3.2.2. El intelectual Del mismo modo que hace con la noción de poeta, su posición de intelectual la concibe dentro de la categoría de ciudadano, en el espectro de sus responsabilidades en una sociedad democrática. Y sobre todo, más que intelectual, se reivindica poeta, que como se ha dicho es un ciudadano como los demás que trabaja con el lenguaje. En Resistencia de materiales, reflexiona: A mí me han llamado intelectual —con buenas y con malas intenciones. Pero si soy algo, si yo soy algo, soy poeta. Lo cual sólo quiere decir: no renuncio a cobijarme bajo el frondoso árbol del lenguaje, dentro de la gran casa roja de la poesía. Sigo aspirando a ser ciudadano de la lengua, según la hermosa expresión de Rubén Darío. (2006: 65) Al igual que se manifestó contra la instrumentalización del lenguaje, contra la servidumbre del lenguaje poético, también lo hace con respecto a la idea de “intelectual comprometido”. Por ello nos 121 señala la ambigüedad de la expresión. En todo caso, la responsabilidad del intelectual, como la del poeta, guarda relación con la de ciudadano, ser humano y otras tantas categorías que definen a una persona en una sociedad democrática. El concepto de “compromiso” en poesía para Jorge Riechmann ya lo analizamos en el apartado dedicado al contexto poético: La expresión “intelectual comprometido” es equívoca. Compromiso, en un primer sentido, puede denotar sumisión a una instancia ideológica exterior (que solía ser un partido político, que solía ser El Partido); en un segundo sentido, denota el esfuerzo por que la palabra tenga consecuencias fuera del orden del discurso (esfuerzo que en principio es compatible con la más rigurosa independencia respecto a instancias ideológicas externas) En todo caso, para el poeta la posición del intelectual y del artista respecto al poder no es inocente, guarda relación directa con el orden establecido en una sociedad determinada en un momento determinado. Y cada artista ha de elegir, por acción u omisión, a cada momento si su labor favorece la hegemonía (Gramsci) de un determinado poder establecido o contribuye a la transformación. Años antes del surgimiento del 15M y el estallido de la crisis económica, en su obra Una morada en el aire (2003) el poeta se expresaba así sobre la idea de normalidad en relación con la poesía de la experiencia y la “poética de los seres normales” propuesta por Luis García Montero: “En nuestro mundo de hoy, en un mundo donde campea por sus respetos el principio de muerte —travestido a menudo en su contrario—, hablar de “normalidad” equivale casi siempre a dar el sí y el amén a una realidad monstruosa.” (2003b: 70) De modo que la cultura, y quienes la construyen y hablan desde ella, puede o no cumplir una función reveladora o transformadora en relación con las cuestiones fundamentales de su tiempo; ante lo cual, Jorge Riechmann, desde la conciencia de ciudadano anteriormente expuesta, nos señala un importante punto de decisión en la cultura y en el arte: “La cultura como cortina de humo. El arte como maniobra de distracción. Intelectual, escritor, artista, poeta: tienes que decidir con quién estás” (2003b: 81-2) 128 donde se localizaría lo sagrado, y “el poema es una forma de oración” (2001:42), algo que nos permite ponernos en conexión con lo sagrado. Sobre todo ello nos detendremos en el apartado “3.8. Materialismo abierto: transparencia” (porque los vínculos para el poeta son internos a este mundo, no forman parte de ningún trasmundo al que trascender, y pese a todo, hablamos de materialismo abierto, transparente, trascendente en cierto grado). A propósito de Un zumbido cercano y el reordenamiento de sus prosas poéticas escritas hasta el momento que supone la irrupción de la noción de ahí, Araceli Iravedra señala lo siguiente en un artículo que lleva el significativo título “Jorge Riechmann: una tarea de indagación desde los vínculos (al margen de Un zumbido cercano): “el poeta se instala en el ahí, en el centro de los vínculos sociales, asumiendo su cuota de responsabilidad ante un tiempo vergonzoso donde el amor anda en harapos, pero que es, lo quiera o no, el suyo.” (2004: 17) En efecto, ahí 11 es también el espacio de los vínculos; al mismo tiempo, no lo olvidemos, territorio de indagación que se produce, en su dimensión social, con voluntad transformadora. La vinculación es clave para otro de los rasgos que el autor atribuye a la poesía: la autonomía frente a la autarquía. Esta idea procede de Bertolt Brecht: “Brecht me parece más lúcido que MacLeisch: el arte delimita un reino ciertamente autónomo, pero de ninguna manera autárquico”. (1998: 20). Y más adelante añade “autonomía —que no autarquía— del poema como material móvil”, expresión que da título a uno de sus poemarios. Como vemos, la palabra material, que comparte raíz con materia, aparece aquí y está presente en distintos títulos de sus obras, como Resistencia de materiales o Material móvil. No es casualidad, responde a su personal concepción del materialismo abierto, un materialismo que implica lo sagrado (se explicará con detalle en las siguientes páginas). 11 Profundizaremos en la noción de ahí para la poética de Jorge Riechmann en el apartado “3.9 Lo abierto del mundo que está ahí”. 129 Para Riechmann, pues, precisamente la vinculación del poeta con la comunidad es lo que diferencia la autonomía del arte de su autarquía. El poeta insiste en esta idea a lo largo de Canciones allende lo humano, la repite y completa en una de las entrevistas contenidas en la obra: “De esta poética de la vinculación, la imagen de la torre de marfil siempre me ha sido un tanto antipática porque sitúa al poeta fuera de sus responsabilidades con la comunidad, como poeta y sobre todo como ciudadano.” (1998: 90) No obstante, por otro lado deja claro que para él la poesía no ha de someterse a planteamientos externos a ella: “Me parece bastante claro que una de las conquistas irrenunciables de la poesía moderna es la de la autonomía del arte, y creo que la poesía no debe ponerse al servicio de nada: no debe ser instrumental. Pero insisto siembre en que no hay que confundir autonomía con autarquía o libertad de espíritu con narcisismo (...)” (1998: 89) Idea que radicaliza aún más, al afirmar que la poesía no puede ser instrumento del compromiso entendido como servidumbre: “La idea de poesía comprometida es algo que me resulta problemático, por lo mismo que he señalado antes: una de las mayores virtudes de la poesía es su incapacidad para el compromiso (si se entiende compromiso como instrumentalidad o servidumbre... aunque fuera al servicio de una buena causa ecológica). La poesía no debe ser sierva nunca.” (1998: 91) La poética de la vinculación va más allá del plano social, abarca otras dimensiones como la que implica las relaciones del ser humano con el mundo, y con el resto de seres vivos. La vinculación, como se explica en el epígrafe “Materialismo abierto: transparencia”, guarda relación con lo sagrado entendido como los vínculos que conforman la vida. La noción de vínculo, como hemos observado, es esencial en la poética de Jorge Riechmann, aunque no es la única que la conforma. En el siguiente fragmento, con el que el autor describe una de las 130 formas como la poesía puede ayudarnos, observamos las profundas conexiones entre diferentes ideas que constituyen esta poética, entre las cuales se encuentran los conceptos de vínculo, ahí, respiración y vida, donde la respiración es una forma de entrar en contacto, una forma de vínculo como lo es la vida; y donde el silencio y el ahí son emplazamientos del ser en su contacto con el mundo donde somos y estamos: “(G) Arte de vivir. ¿Qué nos recuerda la poesía? Que lo esencial de la vida, lo que realmente importa, es algo que está más allá de la estadística y la máquina, de la prisa y las ocupaciones, del ruido y del progreso: algo que tiene que ver con la respiración, el vínculo y el silencio. Y que ese algo difícil de cerner está siempre ahí.” (2013: 32) Recapitulando: otredad, In media res (estar entre, vivir entre) y eros son tres elementos, íntimamente conectados, esenciales de su poética de la vinculación. Junto con otros, como la noción de “ahí” (emplazamiento poético, existencial y vital en suma), la concepción de la poesía como espacio para la exploración (que cobra forma con la noción de “realismo de indagación”), su concepto del compromiso en poesía o su idea de transparencia, van a ir trazando la poética de la conciencia de Jorge Riechmann, que es al mismo tiempo una poética en resistencia y una poética de los vínculos como hemos tenido ocasión de comprobar. 3.3.1. Otredad Somos lo que hay entre tú y yo entre yo y nosotros Jorge Riechmann La alteridad como principio está presente en la obra poética de Jorge Riechmann desde sus primeros libros. En Poesía practicable hay un ensayo con el título “El ser humano ha de decir 131 lo que ama”, en el ya apunta de algún modo a la fuerza que subyace y que, en obras posteriores, cristalizará como poética de la vinculación: el amor. En ese mismo texto, aborda la alteridad como principio integrador de lo humano: “nos salvamos en los demás, nunca en nosotros mismos...” (1990: 73) La alteridad para Riechmann es constitutiva de lo humano, y lo humano es un proyecto continuo en el que no dejamos de trabajar: “Mucho más que seres humanos somos haceres humanos. Y nos hacemos humanos recíprocamente: imposible en solitario. Reconozco mi rostro en otro rostro, mi voz en otra voz, mi amor en otro amor.” (1990: 172) Reveladoras palabras que contienen la esencial naturaleza compartida de la vida, la ineludible vinculación que la constituye. La alteridad, precisamente, es uno de los principios de lo humano: “Lo más arduo, lo más necesario, lo más irrenunciablemente humano: salir al encuentro del otro. Transformarse a sí mismo.” (1990: 72) La idea de vinculación y alteridad la lleva hasta sus límites en Canciones allende lo humano: “La única patria posible para un ser humano: todos los demás seres humanos, sin exclusiones, sin excepción.” (1998: 60) Esta idea sin duda remite al poeta y revolucionario cubano José Martí, que decía en uno de sus artículos: “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más cerca, y en que nos tocó nacer.” 12 Por tanto, Jorge Riechmann comparte los principios del humanismo con los valores revolucionarios de transformación social en una sociedad que genera enormes desequilibrios, algo que se refleja tanto en su pensamiento como en su poesía. Y en Resistencia de materiales dice: “El principio del humanismo reza: ningún ser humano, en su vida compartida, es reemplazable.” 13 (2006: 141) 12 José Martí, en “La Revista literaria dominicense”, Patria (26/01/1895). 13 Hace referencia a un apólogo jasídico donde un rabí dice: “En cada uno hay algo precioso que no existe en nadie más.” Extraído del libro de Gustavo Martín Garzo El hilo azul, Aguilar, Madrid, 2001, p. 14. 132 Los vínculos de las unas con los otros son precisamente los que nos hacen humanos. Del mismo modo que el lenguaje poético nos revela la vinculación de las cosas del mundo. La otredad se teje por el vínculo, y somos humanos o nos hacemos humanos en la medida en que nos entretejemos, en la medida en que nos cuidamos y protegemos esos vínculos que nos constituyen. El emplazamiento del ser humano que se hace, podemos afirmar con la Teoría del Emplazamiento/Desplazamiento (Vázquez Medel), se la otredad. La poética de la conciencia de Jorge Riechmann propone una poesía practicable, una poesía que haga, una poesía consciente de la otredad, una poesía consciente de los vínculos en los que somos y nos hacemos humanos. También recurre al gran poeta y revolucionario cubano José Martí, paradigma de canto a la humanidad y al otro, para expresar una de las recomendaciones que hace al ciudadano poeta: “Principalmente es preciso vivir entre los que sufren”, aconseja J. Martí a los poetas. Y Jorge Riechmann lo considera “una de las exigencias morales más profundas que pueden dirigirse al poeta-ciudadano.” (2006: 143) Como nos dice al hablar de la idea de ciudadano poeta, el poeta además de poeta es ciudadano. En Resistencia de materiales afirma: Es el castizo Cristóbal de Castillejo (1494-1550), censor de las italianizantes modas de Garcilaso y Boscán, quien ―malgré lui― acierta a captar en tres endecasílabos más que brillantes el temblor de alteridad y de deseo sin el cual enmudece la poesía: “...y oyéndoles hablar nuevo lenguaje/ mezclado de extranjera poesía,/ con ojos los miraban de extranjeros” (2006: 111) Como Cristóbal de Castillejo, Jorge Rriechmann concibe la poesía como lenguaje de esencial alteridad; y al poeta, como un extranjero que se acerca al mundo y a las personas tratando de hablar ese nuevo lenguaje. 133 Jorge Riechmann relaciona la alteridad con la mediación, y a su vez la mediación con el concepto de traducción, recurriendo a una interesante cita de Antonio Gómez Ramos 14 (2006: 42) La alteridad, la mediación y la traducción en su sentido más amplio forman parte de la poética de la vinculación. El concepto de mediación, como nexo, resulta fundamental en cuanto estamos analizando. Por ello lo abordaremos en las páginas siguientes. La idea de alteridad, contenida en las tesis de José Martí y mencionada por Antonio Machado como otredad (“Mas busca en tu espejo al otro, / al otro que va contigo” 15 ), también es abordada por Juan Ramón Jiménez y será objeto de reflexión para el filósofo Levinas en El Tiempo y el Otro y otros ensayos, a quien Jorge Riechmann menciona en su obra 16 . Resulta sumamente significativa la manera como Riechmann conecta la expresión de alteridad de los dos grandes poetas andaluces del siglo XX: “El Juan Ramón que escribía: `Ya no sirve esta voz ni esta mirada./ No nos basta esta forma. Hay que salir/ y ser en otro ser el otro ser...´ 17 Tres versos de alteridad, heterogeneizadores, que quiero dejar cerca de estos de Antonio Machado: `Mas busca en tu espejo al otro,/ al otro que va contigo.´ (Machado sube bastantes peldaños; Juan Ramón la escalera entera)” (2003: 14-15) La alteridad, principio humanista, está conectado con un pensamiento revolucionario. Proclamar y practicar la alteridad es un acto subversivo en una sociedad dominada por el 14 “Incluso la conversación cotidiana sólo es posible como una continuada traducción del idealiecto del otro al mío. En un mundo extraño, o si se quiere, en un mundo consistente en mediaciones, el paso a través de ellas sólo es posible merced a una operación rigurosamente idéntica a la de trasladar un texto de una lengua a otra. La extrañeza, vale decir, el estado normal de la existencia, exige traducción.” López Ramos, Antonio. Entre las líneas. Gadamer y la pertinencia de traducir. Visor, Madrid 2000, p. 28 15 Antonio Machado, Proverbios y cantares. 16 Jorge Riechmann, El siglo de la gran prueba, Tenerife, Baile del sol, 2013, p. 21: “El yo —nos decía el filósofo Levinas— se construye como respuesta al otro, y como responsabilidad hacia ese otro.” 17 Juan Ramón Jiménez, “La otra forma”, en La estación total 134 individualismo y la destrucción de vínculos sociales, la eliminación de los espacios compartidos, la desintegración de lo público (privatización), una sociedad dominada por un impulso tanático-destructivo 18 . De ahí el título de uno de los ensayos de Poesía practicable, “La comunidad ausente”, donde dice: “Constitución de lo humano: creación de una comunidad.” (1990: 44) Para Riechmann lo humano se construye en la alteridad, lo humano se construye en la comunidad, base de su pensamiento comunista. “Soy comunista de la célula de Manuel Sacristán”, dice en el citado ensayo en alusión al filósofo español, uno de los grandes introductores del marxismo en España y de las figuras que más le han influido. El poeta es sensible a la ausencia, en este caso la ausencia de comunidad, y la alteridad es el fundamento del pensamiento comunista. Riechmann aspira a crear comunidad, su poesía sigue el movimiento de la alteridad. Por ello afirma en este lúcido apotegma: “Las palabras del poema se adensan en torno a la comunidad ausente.” (1990: 44) En Una morada en el aire dirá: “Cabe pensar que, en muy alta medida, la moralidad es una cuestión de ahí. Cabe decir que ―como ha sugerido por ejemplo el filósofo franco-lituano Emmanuel Lévinas (1906-1995)― el fenómeno humano básico es la respuesta ―inmediata, incondicional, asimétrica― de responsabilidad ante la presencia del otro, ante el rostro del otro-” (2003b: 49) Para Riechmann, siguiendo a Lévinas, la alteridad implica responsabilidad ante el rostro del otro. Y por tanto, también proximidad (lo próximo, el prójimo). En consecuencia, la separación social dificulta que haya alteridad. En este sentido, Riechmann sigue también las reflexiones que Zygmunt Bauman desarrolla en Modernidad y Holocausto, donde culpa a la sociedad 18 “Soy una criatura humana llena de limitaciones. Consisto en mis limitaciones. Sé que individualmente nunca alcanzaré cumplimiento: un hombre cabal no sería sino una comunidad de seres humanos libres, donde cada uno completase a los demás y fuese completado por ellos. Semejante comunidad no existe ni ―que sepamos― ha existido nunca. Quienes impidiesen que llegue a formarse nunca son cabales asesinos de la humanidad. (Si se me piden motivos para la rebelión, aduciría éste.” (1990: 172) 135 racional y moderna, con el logro tecnológico y la burocracia, de la separación social que llevó al Holocausto 19 : “Si Lévinas y Bauman tienen razón, entonces el desarrollo de la sociedad industrial moderna conduce a una erosión constante de la moralidad básica del ser humano. Y la tarea moral —vista con perspectiva social— consiste por tanto en facilitar los movimientos de inclusión (dentro de la comunidad moral) y crear proximidad.” (2003: 51) Proximidad, otredad, vinculación. He aquí cómo el principio de alteridad constituye uno de los principios de su poética de la vinculación. También se desprende de ello la actitud crítica de Riechmann respecto a la tecnociencia moderna, que además de haber conducido a la humanidad a una hybris de magnitudes planetarias sumamente destructora para la biosfera, está produciendo una separación social, está deshumanizando la comunicación (la comunión) humana, nos está alejando a los unos de los otros. 3.3.2. In media res In media res es donde estamos, desde donde nos desplazamos y emplazamos (Vázquez Medel) 20 . In media res es también el ahí del poeta, cuando dice: “Estamos ahí, en medio, in media res.” (2006: 151) La vida transcurre en la alteridad. Y la poesía de Riechmann es una defensa de la vida desde las fuerzas que construyen los vínculos, las fuerzas del eros, en una realidad dominada por el horror y la destrucción, tanatizada, podríamos precisar. Tal vez podría sintetizarse este pensamiento con esta frase: erotizar la realidad tanatizada. 19 Bauman, Z. (1997). Modernidad y Holocausto. Eds. Sequitur. 20 Vázquez Medel, M. A. (2003). “Bases para una Teoría del Emplazamiento”, en Teoría del emplazamiento: aplicaciones e implicaciones. Sevilla: Alfar. 136 La realidad es compleja y la existencia discurre en una red de relaciones, tal y como analiza Vázquez Medel en Teoría del emplazamiento: aplicaciones e implicaciones: “La Teoría del Emplazamiento articula una nueva pléctica, un conocimiento de y desde los plexos, lugares dinámicos cruzados por líneas de agenciamiento y relaciones múltiples. Cada uno de nosotros tiene su propio plexo: desde él nos desplegamos o nos replegamos” (Vázquez Medel, 2003: 30) Entre esas relaciones que conforman la red, podemos considerar las relaciones de los unos con los otros, la alteridad, como una de las fundamentales, pues con ellas nos construimos como humanos. Habitamos y existimos en ese continuo emplazamiento y desplazamiento, in media res, con los vínculos. El poema con que comienza uno de los poemarios de Jorge Riechmann, La estación vacía, lleva el significativo título “IN MEDIA RES”: “Lo nuestro es lo otro/ ahí donde lo hayamos” (2011: 609) La palabra “ahí” aparece relacionada con la alteridad. Por tanto guarda conexión con la idea de la vida como mediación, como experiencia mediada, también expresado en el mismo ensayo del que hablamos en Resistencia de materiales. In media res significa “en medio de la red”. Dice Riechmann en referencia y diálogo con un texto del Grupo Surrealista de Madrid: “Nuestro reino es el de lo mediado siempre. Por el lenguaje, el inconsciente, la cultura: fuera de estas tres instancias no hay nada propiamente humano. Siempre estamos ya en medio, in media res (...)” (2006: 41). Y luego lo conecta con otro texto sobre la otredad, publicado en Poesía practicable, donde dice: Engañoso deseo el de ser otro para sí mismo. (Como lo son las ansias de totalidad y de absoluto, todas las renuencias a aceptar la fatalidad, precariedad, contingencia de lo humano. “No aspires, alma mía, a la vida inmortal y esfuérzate en la acción a ti posible”). (...) El otro, espejo opaco, es inocencia concreta; nos salvamos en los demás, nunca en nosotros mismos... (...) (1990: 73) 137 No en vano, el texto donde se inscriben estas líneas se titula “El ser humano ha de decir lo que ama”. La vida discurre en la alteridad, en “El espacio del entre” —título de uno de los poemas del libro El común de los mortales—, in media res. Somos y nos hacemos en la otredad, in media res, por medio de los vínculos que nos ponen en conexión, esos vínculos que conforman la vida (potencia de eros) y que, al romperse, dejan paso a las fuerzas de tánatos. 144 abajo, Desandar lo andado inicia una nueva línea de expresión poética que conduce a la poesía de la vinculación, pero aquí podemos apreciar la estrecha conexión que guarda con su poesía anterior, especialmente la que corresponde a la poesía del desconsuelo activo de Cántico de la erosión. Si el poeta se define como indagador y no como elegíaco, su travesía por los territorios del tánatos desembocará en la exploración de los poderosos vínculos propios de las fuerzas de eros. Desandar lo andado es un libro donde podemos observar cómo explora estos otros dominios, donde la fuerza de Eros se observa con mayor vigor. Este libro, escrito entre 1993 y 1996 al mismo tiempo que El día que dejé de leer El País, traza parte del camino de la segunda etapa, marcará el comienzo de otros planteamientos poéticos, los cuales corresponden con la Poética de la Vinculación. ¿Cómo es el poeta elegíaco para el autor? ¿Cómo el indagador? En el ensayo antes aludido, define la posición del poeta elegíaco: “El elegíaco, típicamente, añorará la infancia paradisíaca o el primer amor incomparable; para el indagador, en cambio, cada día puede ser el día, el encuentro decisivo puede producirse siempre, y actuar es hacer milagros.” (2006: 22) La postura del elegíaco está relacionada, pues, con “La ilusión del origen”, idea que desarrolla ampliamente en un ensayo con el mismo título, también contenido en Resistencia de materiales: “Los orígenes son tan mestizos e “impuros” como nuestro corrupto presente: y no querer reconocer esto es lo que suelo llamar la ilusión del origen.” (2006: 43) La concepción del origen paradisíaco, el tiempo pasado como paraíso junto con la idea de pureza, para el autor forman parte de la posición del poeta elegíaco. La postura del indagador, en cambio, tiene que ver con la actitud del pesimismo activo, de esperar lo inesperado, de buscar las probabilidades improbables. La virtud del elegíaco para Riechman: “La innegable fuerza del elegíaco estriba en su mirar a la muerte cara a cara, sin bajar los ojos (mirar de frente hacia lo tanático, la entropía, la caducidad, el deterioro).” (2006: 22) 145 El indagador puede hacerlo también, pero además oponerle la energía del eros y la vida. Para el poeta, el indagador elige por tanto: persistir con una vitalidad deseante, a partir de su experiencia que constata cómo, con todo el peso del horror que cerca la condición humana y la fragilidad que la constituye, en cualquier situación hay vías practicables hacia lo abierto, si uno sabe convocarlas, perseguirlas , descubrirlas. (2006: 22) Para Riechmann, envejecer y morir “son ciertamente la base inexorable de la trama” pero no “el único argumento de la obra” (actitud elegíaca). Frente a la posición que identifica como elegíaca, proclama la indagadora: “lo que da valor a la misma [la obra] es Eros, y cabe que de alguna forma prevalezca ―al menos en algunas formas soberanas, aquellas en las que de verdad estamos vivos― sobre Tánatos.” (2006: 22) O también cuando dice: “la rendija en la pared está siembre ahí, para quien sabe buscarla con la mirada del deseo. El indagador lo sabe, y ahí estriba su fuerza en relación con el elegíaco.” (2006: 23) Por las referencias y citas que aparecen en su obra, y como ya se habrá podido deducir, es evidente la influencia de Sigmund Freud en lo que se refiere a la teoría psicoanalítica. El poeta defiende una forma de estar del ser humano “donde éste es consciente de sus verdaderos deseos y sus verdaderas necesidades” (2006: 120). Para lograr lo primero, propone el psicoanálisis, psicoanalizarnos; para lo segundo, sugiere la lectura de la obra de Len Doyal e Ian Gough Teoría de las necesidades humanas. Y lo que resulta más interesante, afirma que ha analizado esta cuestión en su libro Necesitar, desear, vivir. Sobre necesidades, desarrollo humano, crecimiento económico y sustentabilidad. En Resistencia de materiales cita a Freud en su explicación del instinto de muerte. Merece la pena que recuperemos el momento en que cita uno de los fragmentos relativos a la Teoría de los instintos: 146 (…) el deseo del retorno al origen se identificaría con aquella poderosa pulsión que Sigmund Freud bautizó como instinto de destrucción o instinto de muerte. Así, en el fundador del psicoanálisis leemos: “El instinto de destrucción busca la disolución entre las conexiones, destruyendo así las cosas. (...) Podemos aceptar que su fin último es el de reducir lo viviente al estado inorgánico, de modo que también lo denominamos instinto de muerte. Si admitimos que la sustancia viva apareció después de la inanimada, originándose de ésta, el instinto de muerte se ajusta a la fórmula mencionada, según la cual todo instinto perseguiría el retorno a un estado anterior”. (2006: 52) El poeta concluye: “Eros es la fuerza de la paciente construcción de nexos: no mira al origen, sino que se baña en el esplendor del presente eterno, y anticipa el futuro.” (2006: 52) He aquí el trasfondo ero-tanático definitorio de su poética, o mejor dicho, de sus poéticas, dado que se produce una evolución a lo largo de su obra, en la que pasa de una poesía protagonizada por el testimonio del tánatos social, a una poesía que, desvelada ya la realidad tanática, transitados los territorios del horror, reclama la construcción de los vínculos con la fuerza de la vida, la energía del eros. La fuerza de eros nos mueve hacia los vínculos, la esencia de su poética de la vinculación, y es la que nos lleva a la vida, frente al instinto de muerte que persigue el retorno al estado inorgánico, siguiendo a Freud en su idea de que “todo instinto perseguirá el retorno a un estado anterior”. Este pensamiento, que se desarrolla en paralelo a la poética de la vinculación, ya estaba presente de manera germinal y probablemente inconsciente en sus primeras obras: “El amor prevalece sobre el vértigo de la desaparición: plenitud del tiempo grávido de sí mismo”, dice en el texto titulado “Telegrama” de Poesía practicable. (1990: 46) Con el eros, la angustia existencial que impregna su poesía del desconsuelo activo se teñirá de tonos más claros. Porque la fuerza del eros, de alguna manera, representa si no un consuelo una potencia capaz de construir los vínculos que permitan formas de vida en las que se disipe el desconsuelo. 147 El amor se abre como uno de los grandes caminos de la esperanza. En lo personal puede verse en el poema “Por saber que tú existes” de El corte bajo la piel, donde el amor triunfa sobre el desconsuelo. Y las fuerzas del eros impulsan el triunfo de la vida sobre la muerte. Lo seguirá expresando en su obra ensayística, como hace en El siglo de la gran prueba, en un fragmento que reflexiona a partir de la poesía de Juan Gelman: Tendríamos, en sexto lugar y en cierto modo en el primero, la esperanza puesta en el otro: en la novedad e impredecibilidad del otro, y en los vínculos que nos enlazan bajo el signo de Eros. El yo —nos decía el filósofo Levinas— se constituye como respuesta y como responsabilidad hacia ese otro. (2013: 21) No es la primera vez que menciona a Lévinas. Resulta significativa la relación que establece entre el pensamiento del filósofo franco-lituano y el dasein heideggeriano en Una morada en el aire, remitiendo a la introducción de El tiempo y el Otro que realiza Félix Duque para la edición de Paidós 21 : “Félix Duque: el autrui de Levinas es el “otro-ahí” como contundente respuesta de Lévinas al dasein heideggeriano.” (2003b: 49) Se trata de una importante apreciación, dada la relevancia de la noción de “ahí” en la obra poética de Riechmann, quien llega a establecer un diálogo con el dasein heideggeriano reformulando en su poesía su propia idea del ser-ahí, el estarahí. Esta idea se abordará en los epígrafes dedicados al existencialismo y al “ahí” de Riechmann. Pero cabe señalar aquí el diálogo que el propio poeta aprecia, siguiendo a Félix Duque, entre la otredad de Lévinas y el existencialismo heideggeriano. Aquí se observa que en el existencialismo de Riechmann estará presente, matizando el dasein de Heidegger, la idea de alteridad y vinculación, dando como resultado una concepción del estar-ahí relacionada con la poética de la vinculación. En el fondo 21 Félix Duque: “Introducción” a Emmanuel Lévinas, El tiempo y el Otro, Barcelona, Paidós, 1993. 148 de su estar-ahí está la idea de estar en el mundo, en vinculación con la vida, con el otro, con todo lo viviente. El eros y la alteridad se encuentran íntimamente conectados. Y en esa otredad, en ese vivir conectados unos con otros, está el in media res, el “vivir entre”. El amor es la clave, la esperanza: “El amor tullido se apoya en la esperanza. La esperanza tullida se apoya en el amor.” (2013: 22), dirá con esa huella expresionista que caracteriza su poesía, que remite a su idea de humanidad como proyecto mutilado y al ser humano entendido como ser débil (“todos somos minusválidos (2005: 35) nos dice en Ahí te quiero ver, frente al superhombre nietszcheano prometeico a que aspira la tardomodernidad). En el poemario Poemas lisiados (2012) podemos leer estos versos: “Si finalmente en la configuración de sedimentos las catástrofes de ayer han dejado huesecillos esquirlas y raíces que quepa disponer formando algo parecido a un rostro humano lo llamaremos en primera instancia poema y de antemano lo sabremos lisiado” 22 El amor es la fuerza que rige el poema y la fuerza que fluye en la alteridad. El amor es constitutivo de una humanidad mutilada, de una especie de por sí frágil, débil, que requiere 22 Jorge Riechmann, Poemas lisiados, Torrejón de Ardóz (Madrid), La oveja roja, 2012. Fragmento del poema “0. Poética desorbitada”, con el que abre la obra, el cual da título al poemario. Con esta nota aclaramos que no se indica el número de página debido a la particular edición de este libro, cuyas páginas no están numeradas y tratan de imitar, según su autor, a un cuaderno de poemas que compró durante su estancia Berlín oriental. En el paratexto del libro, bajo el año de edición, se encuentra la siguiente nota: “La maqueta de esta obra sigue la base de un cuadernillo de notas adquirido por el autor en la extinta RDA a cambio de 0,95 marcos orientales.” 149 compasión, empatía, cooperación, en lugar de desprecio y competencia destructiva. En lugar de la idea de ser humano prometeico 23 , todopoderoso, el superhombre nietzscheano que el fascismo tomó para sí representado en la “raza aria” y que el neoliberalismo erige como modelo de individuo que se construye a sí mismo y triunfa sobre el resto (pisando al resto y utilizándolo en su propio beneficio si es preciso), Riechmann reivindica que todos somos minusválidos, que todos somos frágiles e incompletos sin el otro, que nos construimos en el otro, que necesitamos del otro para vivir. El instinto tanático se relaciona con el capitalismo que destruye los vínculos sociales (la privatización de todo lo público y el individualismo creciente forman parte del capitalismo neoliberal) y del planeta (destrucción de la biosfera, cambio climático); el instinto de construcción de vínculos, con la poesía y con una sociedad humanizada. He ahí la gran pugna de la vida ante la muerte, para la cual reivindica tres formas de esperanza: Esperar lo inesperado, esperanza en la tenacidad de la vida y, finalmente, esperanza en la fuerza y el esplendor de Eros, “cuya virtud acabará prevaleciendo sobre el principio de muerte” (2006: 155-157). 3.4.1. Palabra poética como eros 1 Quiéreme mucho porque soy mortal decías mortal mía hermosa mía 23 Sobre el ideal prometeico y la desmesura se hablará más adelante, al abordar el pensamiento ecosocialista y la estética ecológica que reivindica Riechmann frente a los devastadores desequilibrios de la tecnociencia tardomoderna, uno de los temas fundamentales de su poesía. 150 mujer mía amada mía 2 Hablar actuar orar como si el otro del amor estuviese ahí A veces el vacío. A veces el misterio de la presencia del otro (…) “Amantes”, El común de los mortales, J.R. No se equivocaba Octavio Paz al afirmar, en su conocida obra La llama doble, que la poesía es lenguaje erotizado, del mismo modo que lo erótico es la metáfora de la sexualidad: “La imagen poética es abrazo de realidades opuestas y la rima es cópula de sonidos; la poesía erotiza al lenguaje y al mundo porque ella misma, en su modo de operación, es ya erotismo. Y del mismo modo: el erotismo es una metáfora de la sexualidad animal.” (Paz, 1993: 10) Ahora bien, ese abrazo de realidades distintas o incluso opuestas, del que nos habla Octavio Paz, es un abrazo tensional. En la tensión de lo distinto es donde se produce la cópula, la procreación de algo nuevo, de otra forma de observar, expresar y comprender la realidad. Para poder ver las zonas de la realidad que no somos capaces de ver, para proyectar nuevas realidades 151 posibles, el lenguaje poético y especialmente el procedimiento de la metáfora por su concentración poética, ofrecen un modo extraordinario de operar. En su obra La creación por la metáfora, la poeta Chantal Maillard explica la tensión copuladora de la metáfora al aproximarse a la razón-poética que propone María Zambrano, describiendo el movimiento tensional metafórico con estas palabras: “La confrontación de una afirmación (la de la identidad metafórica: «A [en cierto sentido] es B») con la negación que genera («pero A [literalmente] no es B») tiene, como resultado, la aparición de la cópula metafórica: «A es como [se parece a] B»).” (1992: 62) De ello podemos deducir que el poder creador de la palabra poética —y su poder erótico— reside, en parte, precisamente en aceptar la carga de lo negativo, ese “sí pero no”, en contener de un modo equilibrado dos realidades distintas u opuestas, en soportar lo otro ante la muerte que significaría asimilarse en lo distinto, o sea, que una de las dos realidades asimilara a la otra hasta convertirla en la igual. Dos realidades distintas generan esa carga negativa sin que ninguna fagocite a la otra, sin que ninguna anule a la otra, en equilibrio dinámico. En esa relación que establecen, no se produce una desmesura de una ni de otra. Y con ese movimiento se produce la procreación. En la metáfora podemos observar el movimiento de vida-muerte que también es propio de la vida física de todos los seres vivos. La vida contiene el poder de acoger, de soportar, lo distinto, la carga de lo negativo, siempre y cuando se produzca dentro de un equilibrio (homeostasis). Cuando rompemos el equilibrio, la fuerza de tánatos toma posición, acaba prevaleciendo. Como podemos comprobar, el lenguaje poético es erótico, copula, abraza realidades opuestas, procrea. El poder transformador del componente erótico del lenguaje poético no pasará desapercibido en la obra de Jorge Riechmann; lejos de ello, ocupará un lugar destacado a medida que su poética va avanzando hacia una serie de conceptos o ideas como el de “vínculo”, “ahí” o “lo abierto del mundo”. 152 Y esto que expresa Octavio Paz es lo que de modo natural observamos en la evolución de su poética. A lo largo de su obra y de acuerdo a las dos grandes etapas que hemos señalado (Poesía del Tánatos o desconsuelo activo/ Poesía del Eros o poética de la vinculación), el poder erótico de la palabra poética se abre paso ante el horror del tánatos social en que habitamos, recorriéndolo (poesía del desconsuelo activo), y en su recorrido el potencial erótico va adquiriendo mayor vigor hasta convertirse en propuesta, con su indagación, de reconstrucción de los vínculos que hacen posible la vida (poética de la vinculación). La poesía, lenguaje erotizado, contiene el potencial de erotizar el mundo. Porque dentro de ella misma podemos hallar la propuesta, la fuerza, la energía contraria y complementaria a la del tánatos que ahora se extiende desmesurado. Lo que nos enseña la poesía y observamos en la poética de la vinculación de Jorge Riechmann es que, ante la destrucción tanática que estamos experimentando (ecológica, económica, social...) es preciso volver a cultivar los vínculos que nos unen a los unos con los otros, los vínculos que nos unen con los seres y con todo el universo. El poeta Octavio Paz realizó una clara distinción entre sexualidad, erotismo y amor en su conocido ensayo La llama doble. Con estas palabras definió la misteriosa relación entre las tres: “El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida.” (1993: 7) Poesía como erotización del lenguaje y erotismo como metáfora de la sexualidad, señalamos al comienzo. Manuel Ángel Vázquez Medel reflexiona a propósito de la obra de Octavio Paz añadiendo un tercer elemento, la mística, y pone en relación a los tres como formas de trascendencia: “Estamos ante tres formas de trascendencia: el erotismo trasciende el sexo; la poesía trasciende el lenguaje; la mística trasciende las religiones. Todas requieren de la Gracia y de momentos iniciáticos.” (Vázquez Medel, 2014: 22) En el fondo, por tanto, hallamos la vida. El poder de la vida en su expresión se manifiesta por medio de la sexualidad, del erotismo y del amor. Recordemos que para Freud el impulso 153 erótico es el que conduce a la formación de los vínculos que conforman la vida; al contrario, la pulsión tanática consiste en la tendencia a un estado anterior de la materia, a la destrucción los vínculos. El potencial erótico de la poesía palpita con fuerza en la poética de la vinculación de Jorge Riechmann, donde precisamente el concepto de vínculo será el protagonista. Ahora bien, es preciso señalar que vida y muerte son fuerzas complementarias, que la vida no existe sin la muerte, y que en última instancia la obra poética de Jorge Riechmann se desarrolla en un momento de tánatos desmesurado. Lo que nos está mostrando, por lo tanto, es el horror provocado por el capitalismo como modo de vida destructor de los equilibrios sociales, políticos, económicos, ecológicos, etc. Hija de su tiempo, la poesía de Riechmann por un lado denuncia la desmesura y la hibris humana que está produciendo tánatos en numerosos órdenes (social, ecológico, etc.); por otro, propone la búsqueda y el hallazgo de otras salidas posibles que permitan el equilibrio de la vida con una forma particular de entender la poesía (como “realismo de indagación”), contestando con la poética de la vinculación, que acaso podamos considera el hallazgo global que nos propone con su obra. 3.4.2. Tánatos, política y eros poético-político Y en el centro que está en todas partes cinismo a secas: la sonrisa tanática de la mercancía “La lógica cultural del capitalismo tardío II”, El común de los mortales, Jorge Riechmann 256 Un zumbido cercano (2003), dirá: “La conexión con todo lo viviente y la fuerza de Eros son los recursos más valiosos, el hilo más seguro hacia el exterior del laberinto opaco por donde hoy erramos extraviados” (2003: 12). Tantos pasos recorridos desembocan en hallazgo. Para entonces, el poeta nos estará hablando no sólo como clamor de desconsuelo producido ante tánatos (que continúa en paralelo, pues el tánatos de nuestro mundo se prolonga), sino con la esperanza producida por los hallazgos de Eros, la poética de los vínculos. El fragmento primero del texto que cierra la obra, “Hipótesis de trabajo de cántico de la erosión”, lo expresa de este modo: Erosión y ausencia serían categorías fundamentales para una aprehensión poético-histórica de la realidad humana en este ápice de muerte desde el que hoy atalayamos. Por fin nuestra especie realiza colectivamente la experiencia de la más angustiosa de las impotencias concebibles: la impotencia frente a la muerte, la impotencia en la agonía. No resulta del todo irracional la esperanza en que esta vez deje de echar cuentas o calcular porcentajes y se decida afrontar las consecuencias. Pero no puede nunca lo humano ser predicción, sino solamente promesa. (2011: 167) Aquí se ve como el poeta habla desde el tánatos de una realidad social que produce muerte. La muerte no sólo se encuentra en el horror causado por el capitalismo, que sufren muchas personas en el planeta, sino en el mismo horizonte de extinción de la especie, que ahora se percibe como posible ante la destrucción acelerada de la naturaleza, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la explotación desmedida de los recursos, todo ello provocado por los excesos de la pulsión prometeica del ser humano en la forma actual del capitalismo. Por otro lado, la influencia de René Char también parece estar presente en los poemas de esta obra y la idea poética que alberga: el desconsuelo sin desesperanza y el dolor contra la perfección. En Resistencia de materiales citará a Char a propósito de la erosión: 257 Quién cree que el enigma es renovable, se transforma en él. Escalando libremente la erosión abierta, tan pronto luminoso como oscuro, saber sin fundar será su ley. Ley que cumplirá pero que acabará venciéndole; fundamento que no querrá pero que acabará estableciendo. Incesantemente debemos volver a la erosión. El dolor contra la perfección. (2006b: 52) Con este fragmento, podemos apreciar la influencia ejercida por R. Char en la poética del desconsuelo activo que desprende Cántico de la erosión. 258 259 Portada del volumen Futuralgia, donde aparecen compilados Donde es posible la vida y La lengua de la muerte, publicados anteriormente en otros libros. 260 261 5.2. DONDE ES POSIBLE LA VIDA (1987-1988) Y LA LENGUA DE LA MUERTE (1987-1988) Donde es posible la vida y La lengua de la muerte hablan del ser humano muerto que produce, alimenta y entraña la sociedad capitalista. Aquí podemos comprobar en acción al poeta como moderno Orfeo social, recorriendo, mostrando y denunciando, el inframundo de nuestro mundo, caminando al mismo tiempo en busca de salidas, porque está guiado por la pulsión de eros. Hay una aspiración de vida más allá de esa muerte y ese inframundo terrenal del capitalismo, aunque la muerte y el tono existencial se vienen prolongando desde Cántico de la erosión y ahora se extreman en estos poemarios. En el fragmento número 20 de “Mi vida entre los muertos” dice: “La muerte continúa desovando en mis ojos.// Honor leproso/ este estar medio vivo entre los muertos” (2011: 323) Riechmann se sabe vivo, despierto, en una comunidad ausente. Por eso: “Las palabras del poema se adensan en torno a la comunidad ausente” (1990: 44), como nos dice en Poesía practicable. En esa crisis humana, ese abismo, esa desolación frete al tánatos que entraña, el poeta lucha por la vida, aspira a la vida: “solamente la vida me obsesiona” (2011: 342). Bajo la angustia, la desolación y la experiencia de la muerte hay una obsesión por la vida. Porque la vida es lo que busca en los infiernos. Y en esa lucha subyace el pulso entre las fuerzas de eros y de tánatos, fuerzas de construcción de nexos frente a la destrucción, las fuerzas de una poética de la vinculación que se está gestando, que nacen en el horror y el desconsuelo y se extenderán en busca de la vida. En Canciones allende lo humano comenta: Una de mis experiencias básicas es la muerte en vida, o la vida en muerte si se quiere: vivir agonizando dentro de algo más grande que yo, infinitamente precioso (porque de algún modo es la 262 sede de todo valor) que vive y agoniza. Desde luego, nuestros tiempos son tiempos sombríos. Yo quisiera que la memoria del sufrimiento humano se sintiese holgada entre las líneas de mi escritura. (1998: 85) He aquí la voluntad de testimonio, testimonio de la muerte de los tiempos sombríos. Riechmann aspira a superarla, a un “más allá” de la muerte, a la vida. Aspira a una especie de “salvación” o más bien “conquista” de la vida, como dirá en Resistencia de materiales: Todo puede ser salvado, como promesa y también como algo que se muestra en acto en cada poema verdadero; y, al mismo tiempo, la poesía alberga la conciencia de esa pérdida enorme que constituye la vida de los hombres y la historia humana. Las dos cosas a la vez, salvación y pérdida. Ahí se constituye la tensión de la poesía necesaria. (2006b: 145) La muerte se encuentra en la realidad social, estamos rodeados de ella, el sistema capitalista y los valores que entraña son productores de tánatos. Podríamos decir que en la poesía de Riechmann hallamos una especie de orfismo secular, de búsqueda de la vida más allá de los abismos de la Tierra, de los infiernos sociales y humanos que produce la sociedad: el inframundo terrenal del capitalismo. El descenso que comenzó en Cántico de la erosión y que persigue la vida de una sociedad humanizada, se hace más profundo en estos poemarios. Pero hay una vida más allá de ese tánatos: el ser humano que rechaza los valores de esta sociedad y cultiva su humanidad, el ser humano que no reproduce ni el lenguaje ni la cultura del capitalismo, sino que aspira a ir más allá, a superar el infierno que supone esta sociedad, donde el autor se siente en parte muerto (“En el libro de huéspedes del hotel del Abismo” y “Pregunta de un muerto que lee”) y rodeado de muertos (“Taller de mi vida entre los muertos”). La lengua de la muerte finaliza con una serie de citas, entre las que se encuentra una de Artur Lundkvist que es posible que haya dado título al poemario anterior, Donde es posible la vida: 263 “Que haya muerte donde es posible la vida es nuestro único pecado” (2011: 348). El poemario finaliza con versos de esperanza: “La poesía no tiene historia: sólo tiene futuro/ No somos inocentes, pero tampoco cómplices./ La lucha sigue.” (2011: 348). Y la esperanza es la potencia de eros, son esas fuerzas mueven la vida. 264 265 Portada del libro Amarte sin regreso, donde aparece recogida La esperanza violenta. 272 El sistema socialista representaba la esperanza de otro modelo social, una forma de vida distinta al capitalismo, la aspiración a una forma convivencia más humana. El poeta siente que ha caído ese modelo, siente la angustia existencial de la muerte del socialismo y de la muerte que se cierne sobre el mundo con la hegemonía capitalista. 27 maneras de responder a un golpe concluye con un texto de reflexión final en el que dice: “Se abre una nueva época con los augurios más siniestros para los oprimidos y los desposeídos, con las exactas premoniciones de muerte del planeta a la distancia de nuestra respiración”. (2011: 424) La respiración es el hilo de esperanza, el hilo de la vida que continúa a pesar de todo, como un hilo de resistencia. Y ese hilo de la vida, de respiración en un mundo rodeado de muerte, constituye la poesía. “Escribir –también escribir poemaspuede ser una forma de obrar. Quizá a la manera del judío rumano Paul Antschel: «Estábamos muertos y podíamos respira».” (2011: 424), sentencia. El golpe, pues, es el derrumbe de ese mundo como vía a otro mundo posible. La manera de responder es respirando a través de la poesía. El poema 27, el último, con tan sólo cuatro versos, habla de la respiración como esperanza: DUM SPIRO SPERO: me defiende defiendo mi cabrona esperanza mientras me quede aliento. (2011: 423) Por otro lado, posteriormente en la obra de reflexión poética Resistencia de materiales (2006) abrirá y cerrará con versos introductorios y finales que hablan de la respiración. Al inicio: “Pero la poesía. ¿Cómo acercarse a la poesía?// Respirando” (2006b: 11) Y al final: “¿Qué para qué sirve la poesía?// Puede enseñarnos a ganar nuestra respiración.” En 273 Canciones allende lo humano afirma que cada poema es una “intimación a pararse” y respirar: “Nos dice: asómate a esta ventana profunda, come este bocado de verdadera realidad.” (1998: 12) De modo que no es baladí este aspecto, al contrario podemos considerarlo uno de los rasgos definitorios de su poética. Sin duda, conecta con su poesía de la vinculación, como hemos tenido ocasión de comprobar. Recordemos que la respiración es esperanza, como señalamos al referirnos a 27 maneras de responder a un golpe. Respiramos mientras estamos vivos. La respiración es también un vínculo con el mundo, con todo cuanto nos rodea, que nos permite la vida. En Muro con inscripciones dirá: “Yo no soy ex de nada./ No es derrota caer/ sino no levantarse.” (2000: 85) La vida resiste a la muerte, continúa prolongándose por medio de un hilo que nos conecta con el mundo, como la respiración, a pesar de todo. Y la poesía, como forma de respiración, constituye una forma de resistencia. Queda trazada, pues, en sus textos de ensayo y en su poesía, o sea explícita e implícitamente, su poética de la resistencia y su profunda conexión con la vida. 274 275 Portada del poemario Baila con un extranjero. 276 277 5.5. BAILA CON UN EXTRANJERO (1990-1991) La obra contiene poemas que de nuevo remiten al submundo: “Camina bajo tierra: cercano a los muertos” o “Vida en los subterráneos”, con otros que hablan de amor y en los que el poeta ya no es tan oscuro como el de La lengua de la muerte. En el plano formal se combina el tono hermético de algunos poemas con otros que siguen la línea realista-narrativa, como por ejemplo “Seguridad vial”: La democracia camina/ El capitalismo cabalga// La democracia camina// el capitalismo viaja en palanquín// La democracia camina/ El capitalismo acelera un automóvil (...)” (2011: 457) Y continuamos observando los rasgos expresionistas, con los que muestra el horror del mundo del que es testigo y parte, como por ejemplo podemos apreciar en la composición “El conciliábulo d ellos muñones”, que comienza: “Camino describiendo círculos. El sol revienta como un huevo podrido, el eje del mundo es un árbol calcinado. Sin querer piso y quiebro mis propios dedos” (2011: 439) El poeta nos advierte, al comienzo del libro, sobre los “experimentos de subjetividad humana” (2011: 27) que nos propone, en línea con la voluntad de exploración poética sobre la cual reflexiona en Poesía practicable. Contiene numerosos poemas titulados “Curriculum vitae” que responden una concepción revitalizada y desmercantilizada del concepto. Habla de su vida. Una idea hacia la que, de algún modo, ya apuntaba en su poética explícita con Poesía practicable, como comprobamos en la siguiente reflexión: Sobre la Academia: una de las cosas más terribles que pueden sucederle a uno es encontrarse un buen día con que tiene un currículum en lugar de una vida. (1990: 57) En contraposición al currículo académico, que critica en esta reflexión, con el poemario nos ofrece otro tipo de currículo, el currículo que habla de la vida, de lo vivido y de cómo está experimentando el mundo en ese momento, como podemos observar por ejemplo en “Curriculum vitae 5”. El poema “Con los ojos abiertos”, que dará título a su libro de ecopoemas, nos ofrece toda una declaración de intenciones: “Quiero ver todo lo que va a venir” (1990:4 68) 278 279 Portada del poemario El día que dejé de leer El País. 280 281 5.6. EL DÍA QUE DEJÉ DE LEER EL PAÍS (1993-1996) Como forma de expresar la realidad, la destacada obra El día que dejé de leer EL PAÍS constituye un acercamiento a la realidad social a través del periodismo. Es interesante en este punto analizar las relaciones entre poesía, veracidad y periodismo. El discurso periodístico es el medio más extendido de contar la realidad, de expresar lo que ocurre en el mundo. De ahí que resulte tan interesante analizar el empleo de los rasgos periodísticos en los poemas de esta obra como medio de acercamiento a la realidad a través de la poesía. Este poemario supone además un acercamiento irónico y crítico evidente hacia los medios de comunicación como instrumentos de construcción de la realidad. Periodismo y poesía discurren en un mismo nivel, donde un pasatiempo, un juego de palabras o una noticia pueden contener un poema (2011: 563-4 y 569-70) e incluso un artículo sobre economía (2011: 542), empleando este procedimiento como recurso de provocación. El lenguaje es completamente coloquial y de intención comunicativa, como puede apreciarse en el siguiente poema, titulado “Je ne suis spas marxiste” (Karl Marx): Hasta 1939 era marxista. Entonces me volví marxista. Fui marxista hasta 1956. Pero los acontecimientos de aquel año sacudieron muchas de mis certezas y me volví marxista. Así las cosas, fui marxista hasta 1968. La historia universal me abofeteó de nuevo a conciencia 288 Con Desandar lo andado, la indagación poética o la poética de la indagación que hemos analizado cobra mayor consciencia en su obra, como apreciamos en el primero de los textos, titulado “Buscarruidos”, que nos remite directamente a la obra del poeta francés René Char de la que es traductor, Indagación de la base y de la cima, configurando los rasgos de una nueva etapa, como hemos mencionado (realismo de indagación, noción de ahí, noción de vínculo, lo sagrado materialista…): “Poesía: decir lo que no se sabe, y sin saberlo queriéndolo, y por eso indagando en ello, aproximándonos a algo que está ahí, que siempre ha estado ahí, ya inmediato y de repente inaccesible. El buscarruidos, chasqueado, guarda algo en el zurrón —no está seguro de lo que será— y sigue husmeando.” (2001: 15) Otro texto en el que hemos de detenernos es el titulado “Del inacabamiento, la libertad”, porque es aquí donde hallamos una clara expresión de dos de las nociones que configuran su poética de la vinculación: lo sagrado materialista y una profunda idea de vínculo: “Si lo sagrado está en algún sitio, yo lo localizo en la vinculación. Los vínculos son internos a este mundo.” (2001: 43) Por todo lo anterior, este libro constituye un punto de inflexión, implica una toma de conciencia del poeta sobre una serie de nociones que caracterizarán poética. Como una bisagra, comienza a abrir los caminos hacia la poética de la vinculación en su obra de un modo completamente consciente, algo que hasta entonces no se había producido. 289 Portada del poemario Muro con inscripciones. 290 291 5.8. MURO CON INSCRIPCIONES/ TODAS LAS COSAS PRONUNCIAN NOMBRES En Muro con inscripciones el modo de acercarse a lo social ya no es desde el extremado realismo narrativo de El día que dejé de leer EL PAÍS, aunque se produzca un tono narrativo en muchos poemas y en ningún caso se abandone el lenguaje coloquial. También observamos poemas con cierto grado de hermetismo y simbolismo, como por ejemplo aquellos que hacen referencia al símbolo del nido como refugio para conservar la vida: “Nidos: lo más habitable/ está tejido de andrajos.” O el siguiente: “Otros dirán elipsis:/ los no-lugares donde está la vida.” (2000: 56-7) Aunque predominan los poemas de tema social y ecológico, el libro conjuga diferentes temáticas, con composiciones que hablan de la poesía y del lenguaje, y otras de experiencia interior. “Quien afirma que no hay alternativa/ es el mismo/ que tiene poder para destruirlas.” (2000: 90) Todos ellos podrían considerarse subtemas de uno sólo: la vida. “Estás vivo ahora” (2000: 120). Ya se ha señalado, el eros, la vida, caracterizará la poesía de esta etapa, cuyos rasgos hemos definido como poética de la vinculación. Están presentes los elementos que hemos descrito como configuradores de esta poética. Entre ellos la noción de “ahí”, que encontramos al comienzo con el primero de los poemas: “Está ahí, está ahí, nosotros sólo/ escribimos lo que estaba ahí, los nombres” (2000: 8) Y de nuevo nos recuerda a Juan Ramón, al nombre exacto de las cosas, como analizamos al adentrarnos en los rasgos de su poética. Porque la indagación poética es una forma de abrirse al mundo, a ese mundo que está ahí. Por tanto, el realismo es comprendido como indagación de la realidad, como observamos en: “El aullido del loco/ horada la realidad” (2000: 65); o en: “Astros/ esperma derramado/ en infinito regreso hacia la voz” (2000: 115) Las fuerzas de “eros” cobran un mayor protagonismo que las de tánatos, son ahora las que ponen en movimiento el poemario, no tanto la angustia existencial provocada por un abismo tanático como podemos apreciar en obras anteriores: “Amar es luchar hacia una presencia inasible/ y ser buscados por una lucha semejante:/ se encuentran antes las 292 luchas que los cuerpos// sin herida nada queda entero/ dice el poeta// somos de lo incompleto/ y está bien, está bien, está bien.” (2000: 30-1) El tono existencialista, tan fuerte en la poesía del desconsuelo activo de sus primeras obras, se modera hasta apenas apreciarse: “No construyáis estatuas:/ sembrad jardines.” (2000: 102) Frente a la estatua muerta, los jardines cargados de vida. Y por supuesto, hallamos la idea fundamental de vínculo: “(…) El ser humano equilibra también algo/ pero no lo sabe” (2000: 14). Abre el libro con una cita, entre otras, de Robert Bresson: “Los vínculos que esperan los seres y las cosas para vivir…” (2000: 7) De modo que los poemas, como inscripciones en un muro o tal vez como los nombres que pronuncian las cosas, nos hablan de distintos temas relacionados con una realidad compleja, de múltiples dimensiones (social, económica, política, ecológica, amorosa, etc.), de acuerdo a su concepción poética del realismo, una realidad compleja que se mueve en torno a un centro motor característico de su poética de la vinculación. Ese centro es todo lo vivo. La energía es “eros”. 293 6. NOTAS SOBRE POÉTICA EXPLÍCITA EN LA OBRA DE JORGE RIECHMANN: LOS LIBROS DE REFLEXIÓN POÉTICA En los libros de reflexión poética del autor, los límites entre poesía y pensamiento a menudo se diluyen, se entrecruzan, se confunden, se entremezclan. Por lo tanto, adentrarnos en la poética de Jorge Riechmann supone no sólo tratar de comprender su concepto de la poesía sino también su pensamiento, al que se encuentra indisolublemente asociado. Esto es lo que haremos en las páginas que siguen más abajo, un recorrido por sus libros de ensayo en los que vuelca sus planteamientos poéticos en impura mezcla con su pensamiento. Sería prácticamente imposible aproximarse a la poética de Jorge Riechmann sin tener en cuenta sus planteamientos filosóficos de todo tipo: políticos, ecológicos, morales, etc. En el poeta late el pensador, como en los poemas podemos hallar su poética. Este pensador y poeta se halla en contacto con nuestro tiempo. Si para Machado, como dijera en su “Poética” para la emblemática antología Poesía española de Gerardo Diego, la poesía es “palabra esencial en el tiempo”, la poesía de Jorge Riechmann no olvida la dimensión temporal. Muy al contrario, está en contacto con el contexto, con el tiempo histórico en que la escribe, nada menos que el momento en que nos encontramos. Hemos podido comprobar que en su poética ha influido el existencialismo del autor de Ser y tiempo, tanto por el enfoque existencialista de buena parte de su obra, como en lo que respecta a la noción de ahí, palabra que hemos analizado y constituye, junto con otros planteamientos y rasgos, un importante cambio o evolución en su obra. La dimensión temporal de toda obra, no sólo la de Jorge Riechmann, ofrece la posibilidad del diálogo con un tiempo. En este sentido, la poesía de Jorge Riechmann constituye un diálogo completamente vivo, en construcción constante, con el momento presente en relación a las grandes transformaciones que estamos experimentando. La revolución tecnológica, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la era digital, la 294 inteligencia artificial, las neurociencias, la ingeniería genética, el denominado “transhumanismo”, la crisis ecológica planetaria junto con la crisis económica del capitalismo, la crisis moral, en suma, el momento de transformación provocado por el ser humano en diferentes órdenes (plano físico o ecológico, plano social y económico, e incluso plano moral con la crisis de valores y el cuestionamiento del concepto mismo de lo humano), ha trascendido el impacto sobre nuestra especie y ha pasado a afectar a todos los seres vivos que poblamos el planeta. Sobre todo ello, nos habla la poética del autor, algo que resulta fascinante, para quien la poesía nos ofrece un campo para la exploración de posibles salidas, un espacio para el ensayo y el error donde aprender a Fracasar mejor en El siglo de la gran prueba. La imaginación, la indagación y la exploración poéticas, en conexión con la conciencia y con el pensamiento, como propone el autor, resultan instrumentos útiles que ofrece la poesía, que observamos en sus libros. Por todo ello, encontraremos una doble dimensión en su poética: la que conecta con la tradición de la poesía social, y la que la vincula a la poesía entendida como conocimiento o búsqueda en lo extraño, heredera de la mística de Juan de Yepes, del simbolismo de Juan Ramón Jiménez y del surrealismo de René Char, por sólo nombrar a tres de los poetas que influyen en su poética, procedentes de tradiciones tan diversas. Eso no quiere decir que su poesía sea como la de los citados poetas al completo —o como la de tantos otros omitidos presentes en su pensamiento poético—, quiere decir que su poesía se encuentra influida por ellos y que podemos encontrar rasgos relacionados con tradiciones tan diversas en sus poemas. Entre sus libros de reflexión podemos encontrar distintos tipos: cinco libros de ensayo, dos diarios de trabajo, dos libros de textos breves y otro libro de fragmentos distinto a los anteriores. Aunque los hemos tenido en cuenta todos de un modo global como reflejan los aparatados anteriores, en este punto nos centraremos en los cinco libros de ensayos, en los que va desarrollando ampliamente sus postulados poéticos, estéticos y éticos. De este modo podremos 295 hacer un recorrido por su obra analizando los principales aspectos de su poesía, los puntos de inflexión observados que marcan distintas etapas y determinan la evolución de su escritura, así como los rasgos que permanecen a lo largo de su producción. Además de ello, contrastaremos el análisis de su poética explícita con su poética implícita, mostrando poemas que resultan ilustivos y, del mismo modo, nos servirán para conocer la correspondencia entre los postulados descritos en sus ensayos de reflexión sobre poesía y sus propios poemas. A lo largo de su prolífica producción literaria observamos numerosos libros de reflexión sobre todo tipo de cuestiones poéticas, estéticas, políticas, sociales y ecológicas. Estos libros, ordenados por fecha de publicación, son: Poesía practicable (1990), Canciones allende lo humano (1998), Una morada en el aire (2003), Resistencia de materiales (2006), Bailar sobre una baldosa (2008), Fracasar mejor (2013), El siglo de la Gran Prueba (2013), Ahí es nada (2014), Peces fuera del agua (2016) y Tuits para el Siglo de la Gran Prueba (2017). De todos ellos, a Una morada en el aire y Bailar sobre una baldosa podemos definirlos como diarios de trabajo, pese a que los fragmentos que lo componen no están fechados; sí se encuentran acotados por un período temporal concreto, de un año cada uno. El propio poeta emplea la terminología de “diario de trabajo” como subtítulo para denominar al primero de ellos: Una morada en el aire. Diario de trabajo (18 de agosto de 2002 a 18 de agosto de 2003). Lo mismo hace con el título del segundo, precisando en este caso la temática sobre la que versa: Bailar sobre una baldosa. Apuntes sobre la belleza, la atención y la injusticia. (Diario de trabajo). Éste fue escrito entre el 29 de junio de 2004 y el 29 de junio de 2005. A ambos podríamos añadir un tercero, todavía inédito (aunque parcialmente publicado), con el título La pluma del arrendajo. Fue escrito entre el 1 de septiembre de 2009 y el 1 de septiembre de 2010, según indica el autor en Ahí es nada, donde publica algunas anotaciones de este diario. Otro pequeño fragmento de este diario lo hace público con el título “A la lucidez la llaman 296 misantropía” 48 , en la página web del diario El País, sección “Blogs Cultura”. Al pie de ese texto señala que tenía proyectado publicarlo en la primavera de ese mismo año en la editorial Eclipsados (Zaragoza), pero aún no lo ha hecho. Los diarios lo constituyen un conjunto de fragmentos separados por asteriscos y poco espaciado, hilados de manera sucesiva, cada uno de los cuales no presentan título ni fecha. Por otro lado, distinguimos los libros de textos breves: Fracasar mejor (fragmentos, interrogantes, notas, protopoemas y reflexiones) (2013) y, el más reciente, Peces fuera del agua (2016). Están compuestos por un conjunto de textos breves separados con poco espaciado, con título. Por otro lado, podemos distinguir foralmente el libro de fragmentos Tuits para el Siglo de la Gran Prueba (2017). No se trata de un diario de trabajo ni tampoco contiene textos breves titulados. Reúne simplemente fragmentos procedentes de su escritura en la red social Twitter a partir de 2015, posteriormente reformulados y compilados. Ni los diarios, ni los libros de textos breves, el libro de fragentos contienen índice, no están estructurados ni en partes ni en capítulos. Al margen de la consideración formal de diferenciarlos como diarios de trabajo, libros de textos breves o simplemente libros de fragmentos, todos ellos mezclan pensamientos, reflexiones y comentarios sobre la actualidad y lo hacen mediante un estilo fragmentario. Por último, tenemos los cinco libros de ensayo: Poesía practicable (1990), Canciones allende lo humano (1998), Resistencia de materiales (2006), El siglo de la Gran Prueba (2013) y Ahí es nada (2014). Todos ellos, a diferencia de los anteriores, están formados por una serie de textos de distinta procedencia ordenados por un índice. Entre ellos, se observan ensayos, artículos, prólogos y epílogos publicados en revistas literarias y otros libros con anterioridad, conferencias pronunciadas en diversos espacios; completados en ciertos casos con la inclusión 48 Riechmann, J. (2012). A la lucidez la llaman misantropía. [online] EL PAIS. Blog Tormenta de Ideas. Disponible en: http://blogs.elpais.com/tormenta-de-ideas/2012/03/a-la-lucidez-la-llaman-misantropia.html [Consultado 15 Sep. 2018]. 297 de alguna entrevista (como por ejemplo en Canciones allende lo humano y Resistencia de materiales) y de poemas propios o de otros poetas traducidos por el autor (como en Poesía practicable y Canciones allende lo humano, respectivamente). No obstante sus diferencias, es preciso señalar que los diez libros presentan una tendencia al fragmento, aunque en el caso de los últimos a los que nos hemos referidos la fragmentariedad se produzca dentro de cada ensayo o capítulo que componen los títulos, exceptuando los casos en los que los ensayos son de pequeña extensión y no se dividen en fragmentos. Como hemos observado, muchos de sus libros —no sólo los de ensayo, también los de poesía— están escritos con fragmentos. 304 Poesía del desconsuelo Podemos observar que en los dos primeros fragmentos del primer ensayo de Poesía practicable el autor comienza a desplegar algunos de los rasgos constitutivos de su concepción poética. Este hecho resulta sumamente significativo. Continuemos analizando el fragmento consecutivo, donde hace referencia a la imaginación creadora, la cual considera en contacto con la práctica: “Creo que las derrotas (la experiencia de las derrotas, su rememoración, su análisis) le proporciona el cauce más fértil. // Las derrotas disciplinan la imaginación.” (1990:18) Jorge Riechmann nos habla de la derrota como algo conectado a la imaginación creadora. El sentimiento de derrota ante un mundo tanatizado, desde un punto de vista histórico, es propio de la tradición de la izquierda española, que ha sido vencida por el fascismo en 1939, que volvió a ser traicionada con la transición e instauración de la monarquía y el Régimen del 78, y que ve cómo el capitalismo va ganando terreno en todos los ámbitos. La experiencia del fracaso, de la derrota del ser humano como especie en su forma de habitar el mundo, será el objeto central de uno de sus libros futuros: con el título Fracasar mejor, más de veinte años después publica un conjunto de textos breves donde vierte su pensamiento poético y filosófico. Por tanto, observamos una continuidad en esta preocupación, algo que no es extraño teniendo en cuenta que el capitalismo no deja de acentuarse desintegrando el Estado social, provocando una crisis económica, social y ecológica que sitúa al ser humano ante un horizonte incierto que nunca antes ha enfrentado. Además de ello, lo significativo en este punto lo constituye, como escribe el propio poeta, su concepción de la derrota como un modo de encauzar la imaginación creadora, esto es, sus implicaciones estéticas además de éticas. Y la derrota da paso a la resistencia como modo de existir y enfrentarse al mundo tanatizado: 305 Tras la derrota resulta imposible proseguir la lucha en frentes dilatados. La resistencia se concentra en focos, en vértices, en nudos de red. Por eso el poema, con su exigencia de precisión estructural y de intensidad emotiva, constituye —a mi modo de ver— una forma literaria no inadecuada a los combates que libramos tras la gran derrota proletaria en la primera mitad de nuestro siglo. (1990:18) No en vano, Resistencia de materiales. Ensayos sobre el mundo y la poesía y el mundo (1998-2004) será el título de su tercer libro de reflexión poética si consideramos la fecha de los textos que contiene 49 , tras Canciones allende lo humano (1998), a pesar de que se publica tres años después del diario de trabajo Una morada en el aire (2003). Poesía del desconsuelo, poesía en resistencia o poesía de la conciencia son calificativos con los que se ha señalado la poética de Jorge Riechmann. Desconsuelo provocado por el mundo; resistencia como acción ante el mundo, como forma de luchar contra el capitalismo, cuyas consecuencias provocan el desconsuelo: “Rehúso el término feísmo (lo ha empleado algún crítico) como marbete para caracterizar mi práctica poética. Si hace falta un marbete prefiero hablar de una poesía del desconsuelo.” (1990: 19) El propio Riechmann lo nombra así. En Resistencia de materiales dirá: “’He pasado de la conciencia de la poesía/ a la poesía de la conciencia’, escribió hace ya tantos años el gran poeta cubano Cintio Vitier, en una circunstancia histórica bien diferente a la nuestra. Pero esta expresión, ‘poesía de la conciencia’, viene siendo reivindicada en años recientes por jóvenes poetas españoles disconformes con la glorificación de la abulia y la imposición del sonambulismo. Los que ya no somos tan jóvenes hemos de saludar tal determinación.” (2006b: 107) La poética de la conciencia que practica Jorge Riechmann nace como reacción al desconsuelo provocado por un mundo tanático, un mundo destructor de los vínculos sociales (plano social), personales (plano personal) y medioambientales (plano ecológico). 49 Así lo señala Jorge Riechmann al comienzo del libro Resistencia de materiales, en la “Nota (prescindible) del autor”. 306 Materialismo abierto, vanguardismo Jorge Riechmann reflexiona en Poesía practicable sobre una práctica estética comunista, que identifica con la “estética del material”, y que para él tiene como máximos exponentes a Walter Benjamin y a Bertolt Brecht: “La línea de pensamiento más aprovechable para el desarrollo de una práctica estética comunista continúa siendo, a mi juicio, la de Walter Benjamin y Bertolt Brecht. Acaso el objetivo más importante de la estética del material que esbozaron a comienzos de los años treinta sea la abolición tendencial del antagonismo productor/consumidor en todas las disciplinas artísticas, la formación de una nueva cultura estética en la que la participación activa desplace a la recepción pasiva.” (1990: 23) Su concepción estética está fuertemente influida por el marxismo, teniendo como referente al filósofo Manuel Sacristán, traductor de Marx y de Gramsci entre otros destacados autores, uno de los mayores introductores del marxismo en España. Citando a Sacristán, Jorge Riechmann considera la dialéctica como un procedimiento de pensamiento poético, no como una ciencia. Por ello, nos dice: “La exigencia de una nueva cultura de pensamiento dialéctico para la sociedad de los iguales habría de entenderse, pues, como una exigencia de que tanto la razón como la poesía (realidades, por supuesto, en absoluto antitéticas) den forma a una convivencia humana cualitativamente nueva. Que retorne la poesía al mismo centro de la vida del ser humano, también en cuanto ser social” (1990: 25) Es por ello que también concibe el poema como “libre investigación de posibilidades expresivas” en busca de una conexión “renovada con los movimientos sociales de contenido emancipador” (1990: 30) El poema es un territorio de experimentación por medio del lenguaje, “un experimento de la subjetividad” (1990: 31) Pero el poema también es un objeto de conocimiento y “una vía de indagación —entre otras cosas— moral” (1990:32) Esta concepción del poema como experimentación explica su abrazo al empleo de rasgos propios de las 307 vanguardias artísticas, como el estilo surrealista o, en ocasiones, el uso de un lenguaje expresionista. “Surrealismo y estética del material” será el título de otro de los ensayos del libro, donde declara: “Las dos aventuras artísticas más importante del siglo (dos focos ígneos cuyo estimulante, cálido fulgor llega hasta hoy) son las emprendidas por el grupo surrealista parisino en la segunda mitad de los años veinte (1924-29) y por el grupo de la Materialästhetik (estética del material) nucleado por Bertolt Brecht a comienzos de los años treinta (1929-33). (…) El ‘eslabón perdido’ entre ambos grupos de artistas es Walter Benjamin” (1990: 86-87) Este ensayo es sumamente significativo, ya que en él nos describe los rasgos de estos movimientos que abraza en su poética. No en vano Luis Bagué Quílez, en Poesía en pie de paz, considera que la poesía del desconsuelo de Jorge Riechmann se edifica sobre estos dos movimientos (2006: 131) La poesía como vía de indagación, como observamos, es uno de los caminos por los que transitará su obra, aunque no el único: “Es conocida y goza de gran predicamento la noción de conocimiento emocional de la realidad. La nota de conocimiento me parece indisociable del concepto de poesía. (…) En un caso óptimo (de los varios sin duda posibles) el poema no sólo es emocionalmente justo, sino conceptualmente verdadero.” (1990: 20) En esta línea de pensamiento poético, entroncará con una tradición por la que conecta con Rainer María Rilke, Rimbaud, Juan Ramón Jiménez, Roberto Juarroz, pero también con Carlos Edmundo de Ory, José Hierro y Joan Brossa (a quienes dedica sendos ensayos en los libros Resistencia de materiales y Canciones allende lo humano, como veremos más adelante), entre otros, todos ellos mencionados en sus libros; y por supuesto con René Char, a quien considera un maestro y de cuya obra Jorge Riechmann es traductor. Precisamente por la traducción de Indagación de la base y de la cima recibió el Premio Stendhal de traducción en el año 2000. 308 Esta línea que podemos considerar simbolista y con rasgos herméticos se desarrollará a lo largo de su obra de modo paralelo a la otra línea de estilo realista y lenguaje coloquial. Es curioso que en Poesía practicable se muestra desconfiado con la poesía de los simbolistas, probablemente por la cercanía a los movimientos vanguardistas (es notable de hecho la fuerte influencia que ejerce René Char, como traductor de su obra) y se define como antisimbolista; mientras que en Resistencia de materiales, siguiendo una posición poética propuesta por José Hierro, se mostrará defensor de una poesía que Hierro denomina “de estirpe simbolista”. Lo abordamos en las próximas páginas. Poesía como conocimiento Pese a lo que hemos señalado en el punto anterior, en un sentido amplio los impulsos poéticos de Jorge Riechmann están abriendo caminos hacia una concepción de la poesía como conocimiento que no podemos comprender sin el simbolismo. Veremos más adelante que dentro del poeta conviven varios impulsos que le llevan a diferentes formas de expresión a lo largo de su producción, así como a una mezcla de rasgos estilísticos propios del expresionismo, el surrealismo, el simbolismo y el realismo social. No obstante, este es su primer libro de reflexión poética y todavía su poesía está por desarrollar un largo y fecundo camino. El poeta tiene todavía por delante mucho tiempo para conocerse y para compartir con los lectores la evolución de su obra. En libros posteriores manifestará con claridad su cercanía a lo que denomina, siguiendo a José Hierro, “estirpe simbolista”. En el ensayo titulado “Sobre el simbolismo en lírica” de Poesía practicable, no obstante, afirma: “Diríase que la mayor parte de los símbolos líricos son universalizadores deshonestos, pasajero humor personal que se desahoga en teorema antropológico. (…) Rompo lanzas por una poética antisimbolista —del realismo irrestricto, du grand realisme.” (1990: 158-159) En otro de los ensayos da notas de otra dirección, con claros ecos a Baudelaire, precursor del simbolismo, concretamente a su 309 conocido poema “Las correspondencias”, publicado en Las flores del mal: “Las palabras eran guijarros arrojados en un remanso donde despertaban ondas, ecos, correspondencias, en cercanía esencial a la quietud del agua.” (1990: 83) Los conceptos de realismo e indagación cobrarán en la poética de Jorge Riechmann un significado particular, dando lugar a un enfoque más amplio, con el que trata de aproximarse a todas las dimensiones de la realidad, no excluyendo la social. En Poesía practicable, Jorge Riechmann nos dice que escribe sobre todo para la vida: “Escribir: hambre de luz. (…) La escritura como conversación con la vida, para entenderla entendiéndome, para transformarla transformándome. (…) En hora de tiniebla, ser fiel al instante que nos dio revelación” (1990:62) Precisamente desde esa amplitud poética, su poesía realiza un movimiento que transita desde lo concreto y mundano de la vida, con todo el peso de su tragedia, hasta la aspiración de transparencia, la voluntad de ser y la aspiración de lo abierto que lo aproxima a la mística, un concepto de lo abierto, no obstante, conectado con el mundo, con el aquí y ahora: “El poeta experimenta con inusitada inmediatez la transparencia del mundo. (…) En poesía se nos da un atisbo de esa cabal coincidencia con el ser en que ha de consistir la iluminación. Escribir al dictado la palabra perfecta; actuar sin actuar, habitado por una fuerza inocente que no puede equivocarse; íntegro diamante de tiempo vivo. Eckehart diría: vaciarse de sí mismo para llenarse de Dios.” (1990: 63) De este modo, por las palabras de Riechmann no sólo discurre el pensamiento de Karl Marx y Antonio Gramsci, André Breton y René Char, Bertolt Brecht y Walter Benjamin; por sus palabras también concurren Heidegger y Zambrano, Heráclito y Hölderlein, Rainer María Rilke y Rimbaud; así como otros autores comunistas como José Bergamín, Heiner Müller (de cuya obra es traductor) o John Berger. 310 Como Heidegger, entiende la palabra como morada del ser (1990: 68); como Hölderlein, se siente interrogado por la pregunta “¿para qué poetas en tiempos de miseria”, a la que no duda en contestar con el compromiso ético (1990:69); junto a Heráclito, nos invita a seguir esperando lo inesperado porque de otro modo no se hallará (1990: 63); “Según Zambrano, el místico no quiere conocer, sino que quiere ser. Parece lícito parafrasear: el poeta no quiere conocer, sino que quiere ser.” (1990: 68) Y desde lo concreto del mundo, el mundo de la vida y de la muerte, su pensamiento poético comprende la observación de lo abierto; inmanencia y trascendencia se conjugan en su poética: “Ética de la inmanencia: pues que el ser humano vive traspasado de muerte, de finitud. (Y sin embargo tendríamos que matizar; inmanencia abierta, surcada de presencias, trascendente en cierto modo). Éxtasis: ec-tasis, salida a lo abierto.” (1990: 70) Estos dos impulsos que como vemos bombean en su poesía, provocarán una bifurcación en su producción poética, dos líneas de creación con dos estilos, diferentes lenguajes. El “ec-tasis, la salida a lo abierto” de la que nos habla, se convertirá en una cuestión importante de poesía, como hemos explicado 50 . Su poética es la construcción de una ética poética, con trazos de estética dialéctica, experimentación y vanguardia, indagación y realismo, donde el impulso místico también tiene su espacio. “¿Puede la poesía fundar una ética?” (1990:69), se pregunta. Apunta a la otredad como fundamento para esta ética: “nos salvamos en los demás, nunca en nosotros mismos…” (1990:73) 50 Véanse los epígrafes “3.8. Materialismo abierto: transparencia” y “3.9. Lo abierto del mundo que está ahí”. 311 Otredad Para Jorge Riechmann, la otredad es un sentimiento revolucionario y expresión máxima del proyecto de lo humano: “Mucho más que seres humanos somos haceres humanos. Y nos hacemos humanos recíprocamente: imposible en solitario. Reconozco mi rostro en otro rostro, mi voz en otra voz, mi amor en otro amor.” (1990:172) La otredad es uno de los centros de los que nace la obra del autor. Su conciencia de ser social, de individuo vinculado con una comunidad de seres humanos, lo lleva a defender esta posición socialista y comunista que expresa por medio de sus poemas: “Soy una criatura humana llena de limitaciones. Consisto en mis limitaciones. Sé que individualmente nunca alcanzaré cumplimiento: un hombre cabal no sería sino una comunidad de seres humanos libres, donde cada uno completase a los demás y fuese completado por ellos. Semejante comunidad no existe ni —que sepamos— ha existido nunca. Quienes impiden que llegue a existir son cabales asesinos de la humanidad. Si se me pidiesen motivos para la rebelión, aduciría éste.” (1990:172) Poesía como resistencia Poesía practicable es una poesía en resistencia ante un mundo profundamente destructivo, o mejor dicho ante una forma de convivencia que está destruyendo el mundo: el capitalismo. El poeta reclama construcción frente a destrucción, solidaridad frente a egoísmo, otredad frente al desprecio al otro, y compromiso con un mundo más justo donde todas las personas tengan su espacio: “Damos luz o desgarramos luz. / El arte, ha escrito Walter Benjamin, / es el testigo de la utopía.” (1990:98) En un texto que empleó como presentación de un poemario del poeta y sacerdote José Mascaraque en 1985, con el título “Del lado de los vencidos”, Jorge Riechmann define la posición de la que parte esta poesía en resistencia, que no es otra que la búsqueda de un 312 comienzo partiendo del lenguaje. La poesía es el espacio donde se produce la búsqueda de ese comienzo: “Pedimos a las palabras nos conduzcan hasta el lugar desde donde sea posible una respuesta. (…) pedimos a las palabras nos señalen el lugar desde donde sea factible el comienzo de una resistencia.” (1990: 89) El lenguaje se considera el terreno donde lograr el comienzo de la transformación. La propuesta, un posible punto de partida, la irá desarrollando el poeta a lo largo de su obra, acercándose poco a poco hacia una poética de los vínculos en contraposición a mundo en descomposición. “Escribo para los vencidos. Escribo en los márgenes” (1990: 81), nos dice en otro de los textos que componen Poesía practicable, con el título “Ese lugar precario o susurrado”, que no es otro que la poesía. Riechmann aboga por una poesía comprometida con su momento, que no eluda la realidad social ni en sus aspectos más dolorosos y horribles. Desde una actitud de pesimismo activo, como repite en el libro en varias ocasiones siguiendo el consejo de Gramsci, la poesía para el autor ha de tener voluntad de realidad y voluntad de transformación. El poeta aboga por no excluir la realidad, sino afrontarla: “Nos gustaría poder decir sencillamente: poesía fiel al ser humano” (1990:91) Por ello muestra su rechazo absoluto al empleo de la poesía como cortina de humo, al esteticismo vacío, al arte por el arte: “Aceptar para la poesía el papel de ornamento en un mundo inhumano es indigno.” (1990:95) El autor manifiesta su rechazo a la estetización del horror y la destrucción. Citando el ensayo de Walter Benjamin “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, considera este fenómeno, propio del fascismo, punto culminante del arte por el arte. El gozo de la destrucción, en el capitalismo, se produce por la alienación, por la ceguera social, que lleva a los individuos a la contemplación de la destrucción por medio del gozo estético. En palabras de Walter Benjamin: “Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden. Este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna. El comunismo le contesta con la politización del arte.” (1990:24) Por todo 313 ello, parafraseando a Godard, Jorge Riechmann nos dice: “no se trata de escribir poesía política, sino la de escribir políticamente poesía” (1990:26) Por ello, el autor llama a los poetas a no permanecer pasivos ante el horror de nuestro tiempo, a comprometerse: El fenómeno humano contemporáneo más impresionante y aterrador es, sin duda alguna, el de la desintegración global (explosiva e implosiva) del universo humano: desintegración del universo natural, del universo social, del universo del sentido. ¿Cómo podría el poeta asistir como mero espectador pasivo a tamaña catástrofe? (1990:157) En efecto, el poeta hace una radiografía del horror de nuestro tiempo situándolo en la descomposición de lo humano en los diferentes niveles. De este modo, podríamos establecer una analogía con los tres entornos a los que se refiere Félix Guattari al hablarnos de la triple ecología: ecología mental, ecología social y ecología medioambiental, como parte de una ecosofía. El poeta, con su trabajo, se rebela ante esta destrucción. En otro texto de Poesía practicable, afirma: “Me sobrecoge la intuición del frágil vínculo que impide que nuestro mundo se desmorone de un instante a otro” (1990: 33) El autor es consciente de la fragilidad de los vínculos humanos en nuestro tiempo, algo que apunta a una futura poética de un modo intuitivo, que irá tomando forma y a la que llegará con la evolución de su obra como a un descubrimiento que lo cambia todo. Observamos que tanto la otredad como la idea de conexión desde el principio son preocupaciones del poeta, forman parte de una poesía resistente al capitalismo. Jorge Riechmann en Poesía practicable apela al lenguaje, apela a la palabra, para que le conduzca al mejor lugar desde donde comenzar la resistencia. Por ello, en sus reflexiones sobre poética de Poesía practicable nos encontramos con las raíces a la respuesta que su propia poesía irá ofreciendo, que irá tomando forma en sus poemarios. 320 321 6.2. CANCIONES ALLENDE LO HUMANO Canciones allende lo humano está compuesto por un total de 26 textos ordenados en cuatro partes, a los que se añade la traducción por parte del propio autor de dos poemas, uno de Alfred Andersch y otro de Max Frisch, bajo el epígrafe “Un final prestado”. Cierra el libro una nota sobre la procedencia de algunos de los textos, publicados en revistas o libros con anterioridad, donde podemos comprobar que están fechados desde 1986 en adelante. Por tanto, el libro agrupa una mezcla de ensayos publicados anteriormente junto con otros inéditos. Por otro lado, es preciso señalar que Jorge Riechmann, según indica en la “Nota (prescindible) del autor” que abre el diario de trabajo Una morada en el aire, tiene proyectado unirlo con Poesía practicable en algún momento, aunando de este modo un primer ciclo de reflexiones sobre poesía y vida que comienza en 1984 y se extiende hasta 1998. Con ello, afirma que eliminará “algunas jactancias e inexactitudes” (2003: 9) y que al conjunto le dará el nombre de Poesía practicable. Esto nos dice que hay una relación entre los dos libros, de algún modo podríamos considerarlos parte de un primer momento de reflexión. En el primero de los textos de Canciones allende lo humano, con el título “El derrotado duerme en el campo de batalla”, afirma: “A una poesía consoladora y melancólica yo opongo otra desconsolada y rabiosa.” (1998:12) Sigue situándonos en una poesía que pone el acento en el desconsuelo, como una herida abierta ante el horror del mundo. Si bien esta herida no se cerrará, el desconsuelo será constante, se encamina poco a poco una poesía que canta con otro acento, que procede de otra fuente, una poesía movida por la fuerza del eros, con la cual contesta al horror y al thánatos del mundo que nos rodea. Así pues, en esta otra poesía, el protagonismo no lo tendrá thánatos, se irá desplazando a la vida que resiste a los poderes que provocan el horror en el tardocapitalismo. Como veremos, comienzan a perfilarse los trazos para una poética de los vínculos. Por otro lado, continúa mostrando su rechazo al simbolismo, lo cual expresa 322 cierta voluntad de emplear un estilo cercano, capaz de conectar más fácilmente con el lector: “Símbolos, símbolos: la indignidad de engendrar distancia.” (1998:23) No obstante, ello no es óbice para que postule otro modo de comprender la poesía ya señalado en Poesía practicable: la poesía como conocimiento. Otredad El respeto al otro como fundamento moral es uno de los aspectos destacados que centran la reflexión del texto “No hay poema que deje el mundo intacto”, donde nos alerta sobre el rechazo a lo diferente, haciendo una crítica al continente europeo: “El continente donde se exterminan judíos y mujeres; el continente caníbal que se nutre de la aniquilación de quienes difieren, de los otros y las otras.” (1998:27) De nuevo observamos la otredad como una de las preocupaciones que centran su poética. Jorge Riechmann lo relaciona con la crisis de civilización contemporánea y va más allá al sugerir, en el texto “Sobre la alteridad, los límites y la magia”, que junto a la incapacidad para aceptar tanto los límites como la muerte, la falta de otredad constituye una de las causas de esta crisis por la que pasa el ser humano: “Acaso, desde un punto de vista moral, sea nuestra incapacidad para aceptar la alteridad, los límites y la muerte lo que se halla en el corazón de la crisis de civilización contemporánea.” (1998:166) Todas estas preocupaciones, trasfondo de cuestiones fundamentales de nuestro tiempo, alimentan su poesía. En otro texto del mismo libro, titulado “Esperar lo incalculable”, más adelante también nos dirá: “La única patria para un ser humano: los demás seres humanos” (1998:60), algo que nos recuerda a la frase “Patria es humanidad”, del gran poeta y revolucionario cubano José Martí. Con ello observamos que el principio de otredad está en la formación de un pensamiento de los vínculos humanos y, de este modo, podemos considerarlo precursor de la poética de los vínculos. 323 Poética de los vínculos Si bien Poesía practicable no contiene ningún texto que aborde de modo amplio y explícito una concepción poética de los vínculos como tal, en este libro aparece un texto fundamental con el título “Una poética de la vinculación”. Se trata de una entrevista realizada por Yaiza Martínez, con fecha 1997. Es preciso señalar que un año antes Jorge Riechmann está escribiendo el libro Desandar lo andado, que constituye un punto de inflexión como hemos explicado y no será publicado hasta 2001, libro de prosa poética en el que podemos situar el comienzo de este enfoque poético. En esta entrevista define la relación con lo social que contiene esta poesía: “La poesía también es social en un sentido más hondo: posibilita una vinculación más profunda (…) con los seres y las cosas que nos rodean.” (1998:89) Pero además de ello nos muestra un nexo de unión de esta idea de vinculación con otra que ya articula en Poesía practicable, el rechazo a la consideración del arte como autarquía, al arte por el arte: “La vinculación es precisamente lo que diferencia la autonomía del arte de su autarquía (idea esta última que combato). Desde esta poética de la vinculación, la imagen de la torre de marfil siempre me ha sido un tanto antipática porque sitúa al poeta fuera de sus responsabilidades con la comunidad” (1998:90) Además de ello, lo conecta con la idea de lo sagrado, que para el autor es algo inmanente, no trascendente, relacionado con el mundo. Para el poeta, lo sagrado son los vínculos. En efecto, en Desandar lo andado desarrolla con mayor detalle este enfoque que transforma su poética, contando qué son estos vínculos y de qué nos habla cuando se refiere a la vinculación. 324 Poesía como conocimiento Jorge Riechmann propugna un realismo de indagación abierto al conocimiento por medio de la poesía. No se trata de una reducción de la realidad; por contra, defiende una apertura a las posibilidades de lo real. Precisamente por ello, considera que la poesía ha de abarcar todas las dimensiones de la realidad, sin excluir la dimensión social. En el ensayo “Por un realismo de indagación (homenaje a Joan Brossa)” reflexiona en torno a los conceptos de realismo y de indagación poética como búsqueda de conocimiento. Con este texto el autor elogia al poeta Joan Brossa a propósito de la traducción al castellano de su obra Añafil 2 y se muestra a favor de la experimentación poética. Por otro lado, tiene palabras de admiración para otro poeta, Roberto Juarroz, señalando este mismo enfoque del realismo concebido como espacio no acotado. En este sentido, Jorge Riechmann comparte con Juarroz la idea de que la poesía “es el mayor realismo posible” (1998:130) Por ello muestra su rechazo a una concepción del realismo que tan solo tenga en cuenta los rasgos estilísticos formales: “El realismo es una actitud frete a lo real y no un catálogo de procedimientos” (1998:131) En otro texto, “El metal firme y frío de esta noche” lo explica así: “Me interesa más la poesía como exploración y —si hay suerte— descubrimiento” (1990:82) Se trata de un fragmento de carta dirigida a Alfredo Francesch fechado en 1990, en el que expresa su postura en relación a la poesía y el compromiso haciendo referencia a Poesía practicable. El compromiso no está reñido con la calidad de un poema. Y el compromiso del poeta en tanto poeta, nos dirá en “Sobre el lugar del poeta en la ciudad democrática”, es con el poema, con el lenguaje. Realismo para Jorge Riechmann, como poesía, es “fidelidad a lo real y a las posibilidades de lo real.” (1998:126) Poeta como ciudadano 325 En el texto “Ciudadano poeta”, con el que abre la segunda parte del libro, reflexiona en torno a qué es para él la poesía contestando preguntas para una entrevista publicada por Mundo obrero el año 1995. En ella además explica su concepto de poeta como ciudadano, de ciudadano poeta, idea esta que desarrollará con mayor amplitud en el ensayo titulado “Sobre el lugar del poeta en la ciudad democrática”, incluido en la cuarta y última parte del libro. Jorge Riechmann considera que el poeta, además de poeta es otro ciudadano y, en tanto ciudadano, sobre él también recae la responsabilidad de “implicarse en las luchas y los desgarramientos, las experiencias y las transformaciones de la sociedad en la que vive.” (1998:74) Su responsabilidad como poeta, no obstante, para Jorge Riechmann, guarda relación con el lenguaje: “la calidad del poema la determinan sus palabras y no su tema.” (1998:128) Como ciudadano, en cambio, tiene otras responsabilidades, las mismas que espera de él como de todos. El traductor En la tercera parte del libro, el autor incluye dos textos sobre el trabajo del traductor. El primero de ellos, titulado “René Char, la aventura prodigada”, está dedicado al poeta francés, cuya obra traduce Jorge Riechmann; el segundo constituye una reflexión acerca del arte de traducir poesía y lleva por título “El amor del trujamán. Notas sobre la traducción de poesía”. El autor considera la traducción un diálogo intercultural y defiende la tesis de que toda traducción es una recreación, citando en este caso al teórico Patrice Pavis en Diccionario del teatro y a Octavio Paz en su obra El signo y el garabato. Por tanto, la traducción de poesía es un acto de creación poética. Comparte con Octavio Paz la concepción de la traducción como diálogo e intercambio con otras civilizaciones, en un sentido amplio: de costumbres, creencias y elementos culturales. Nos dice: “El traductor es esencialmente vaso comunicante entre dos culturas. (…) El vocablo castellano ‘trujamán’ (del árabe ‘turyumán’, y éste de táryam’, 326 traducir) significa tanto ‘intérprete’ como ‘mediador en los tratos de compras y ventas’” (1998:113) Asimismo, el poeta muestra su conocimiento de la obra Estructura del lenguaje poético, de Jean Cohen, y de la teorización sobre los planos del lenguaje (expresión y contenido, con sus respectivas forma y substancia), los cuales tiene en cuenta en el trabajo de traductor. Todo lo anteriormente expuesto le conduce a considerar la traducción como un género literario con sus respectivos subgéneros, entre los que menciona la “traducción de poesía, de teatro, de ensayo y filosofía, etc.” (1998:109) Finalmente, resalta el trabajo del traductor como un fenómeno de lectura, considerando que su labor constituye un ejercicio lector profundo y riguroso. Contra la Postmodernidad y la sociedad del espectáculo En “Postmoderneces y modernopatías” y en “La cultura del simulacro” lleva a cabo una crítica a un capitalismo que mercantiliza la identidad por medio del artificio, de la producción en serie, generando la cultura del simulacro, una cultura de lo falso que es también la cultura del espectáculo: “Aceptamos este simulacro de cultura y con él llenamos nuestras horas hueras, con tal de no tener que pensar en el simulacro de vida que nos han asignado.” (1998:38) En efecto, este es otro de los puntos que aborda su poética, un pensamiento que nos alerta sobre la sociedad del entretenimiento, ese espacio de circo donde los ciudadanos encuentran refugio, donde se produce la evasión como escapismo ante los problemas personales y colectivos ocasionados por el orden de cosas y las relaciones socioeconómicas que produce el capitalismo. En el texto, apreciamos un tono irónico hacia lo postmoderno. 327 Crítica a la tecnociencia moderna. Autocontención y pensamiento ecologista Los textos “Amistad con los errores” y “Esperar lo incalculable” introducen una reflexión sobre lo prometeico, la falta de autolimitación del comportamiento humano: el peligro de la desmesura, la falta de autocontención del ser humano, la confianza ciega en la tecnología y en la ciencia moderna, cuyo poder de autodestrucción hemos venido desarrollando como especie en paralelo a un espíritu prometeico que no asume los límites, y que para el poeta (en este caso, también para el investigador en ecología política que es Jorge Riechmann) constituye una seria amenaza para la continuidad del ser humano como especie en nuestro planeta. Nos encontramos ante uno de los asuntos destacados a lo largo de su producción poética, uno de los temas abordados en los libros de reflexión y en numerosos poemas. La antología Con los ojos abiertos. Ecopoemas 1985-2006, donde reúne poemas de diferentes libros, ofrece una muestra de ello. No obstante, el pensamiento sobre los límites y la necesidad del autocontrol humano no lo desarrolla únicamente desde sus libros de reflexión poética y sus poemarios, además de ello lo hace desde el ensayo político, sociológico y filosófico. Centrándonos en los ensayos de Canciones allende lo humano, encontramos que en el texto titulado “Amistad con los errores” el autor reivindica los fallos, el error, como parte de lo humano, advirtiéndonos de este modo: “La tecnología nuclear o la manipulación genética presuponen un mundo sin fallos, sin contingencia, sin azar, sin degradación entrópica, donde los seres humanos han de ser perfectamente racionales, exactos y calculables.” (1998:42-43) Ante ello, Riechmann sostiene una idea de lo perfecto que no sólo tenga en cuenta los errores sino también los límites: “La perfección como autocontención, como una virtud de los límites.” (1998: 43) Y de este modo nos conduce a “Esperar lo incalculable”, como reza el título del siguiente ensayo, a tener en cuenta esa posibilidad de lo que no conocemos. 328 No en vano, el autor propone el desarrollo de una consciencia de los límites en un sentido amplio, para distintos ámbitos de lo humano, no sólo el tecnológico sino también el intelectual. Así, nos dice: “Cuando me pregunto desde dónde pensar, tiendo a responder: desde cualquier tradición intelectual, siempre que uno sea consciente de los límites de esa tradición. El marxismo puede ser un buen punto de partida, siempre que uno sea consciente de las limitaciones del marxismo (de los marxismos).” (1998:45) En “Esperar lo incalculable”, el poeta expone este pensamiento en varios sentidos. Por un lado, el que ya hemos explicado. Por otro, el que nos lleva al principio de esperanza en el ser humano: esperar no sólo lo peor sino también lo mejor de nosotros como conditio sine qua non para hacerlo posible: “Esperar lo peor de una persona es la mejor garantía de que efectivamente dará de sí lo peor. (Los científicos sociales le llaman a esto una profecía que se autocumple.)” (1998: 59) Y en línea con la crítica a la tecnociencia moderna, el autor se pregunta sobre el futuro de lo humano y el futuro del arte en un fragmento que contiene el del libro: “El avanzado proceso de mutación antropológica en que nos hallamos —del ser humano al hombre-máquina y de éste a la máquina—, de consumarse, ¿supondrá el fin del arte? Si los ordenadores no conocen la pregunta por el sentido ni necesitan poemas, ¿quedan canciones allende lo humano?” (1998:51) En este texto, cuya primera versión se publicó en 1991 según lo indicado en nota al final del libro, Jorge Riechmann planteó la cuestión de lo que en estos momentos se conoce como transhumanización o transhumanismo, esto es, la transición del ser humano hacia un estadio diferente con el empleo de la tecnología para el mejoramiento de las capacidades. Sin duda, Jorge Riechmann nos está advirtiendo sobre las extraordinarias transformaciones que estamos produciendo, sobre el poder y la amenaza que conllevan tanto para el medio ambiente como para el horizonte de la especie la tecnociencia que estamos desarrollado. El conocimiento y la 329 producción tecnocientífica alcanzada por el ser humano nos otorga el poder de la autodestrucción. Por ello, Riechmann nos viene a decir que con un cerebro dominado por lo irracional, un poder así implica un enorme peligro para el futuro de la especie y para el planeta. En “lo incalculable”, en lo inesperado, también se encuentra lo que los tecnocientíficos denominan la singularidad. Canciones allende lo humano constituye una reflexión poética sobre el futuro del ser humano dominado por la hybris, por la falta de autocontención, por el exceso y la desmesura. Es por ello que Jorge Riechmann está escribiendo sobre cuestiones fundamentales de nuestro tiempo, y su poética supone una búsqueda de salidas para lo humano en este horizonte de trasformación que amenaza nuestro futuro próximo. Este hecho otorga mayor valor a su poesía: por medio de ella nos está hablando sobre los problemas fundamentales de nuestro momento histórico. El mundo de pantallas que constituye la tecnosfera, para Riechmann, nos está llevando a un alejamiento de la naturaleza y a un “proceso de desrealización que culmina, a mi entender, con la inmersión cotidiana, prolongada y masiva en el hipnótico mundo de las imágenes electrónicas creado por la televisión y el vídeo.” (1998:54) La crítica a la hipnosis y a la anestesia social producida por el capitalismo es algo abordado desde Poesía practicable, como analizo en el artículo “Poesía y poética de la conciencia de Jorge Riechmann: aproximación a sus primeras obras”. En otra obra posterior, Resistencia de materiales, uno de sus ensayos ahondará en esta cuestión precisamente con el título “Poesía que no cede a la hipnosis (sobre los tres mundos, los cuatro riesgos y la fractura interior de las palabras)”. El poeta propone “desandar lo andado”, expresión que da título a uno de sus poemarios más significativos como hemos mencionado, por cuanto marca un punto de inflexión en su obra: “La imposibilidad de que nuestros pies de hoy no coincidan exactamente con las huellas que imprimieron ayer no puede ser siempre una excusa para no desandar lo andado.” (1998:54) 336 Al abrir el libro observamos un conjunto de ensayos que hacen referencia a otros poetas. De este modo, una serie de textos dedicados a autores diversos nos van mostrando algunos de los poetas que influyen en él: basta con comprobar los nombre que aparecen en los títulos de los primeros ensayos que componen en libro para reparar en ello. Por orden: “Lumbre libertad (para Juan Gelman)”, “Miel del vértigo (tributo a Antonio Gamoneda)”, “Tres variaciones (para honrar a José Ángel Valente)”, “El elegíaco y el indagador (una lección de Carlos Edmundo de Ory)”, “El soplo mágico y ajeno (en homenaje a José Hierro)”, “Poesía y acción (con Eduardo Milán)”, “La ilusión del origen (en diálogo con el Grupo Surrealista de Madrid y apoyándome en René Char)”, “Una gota de ámbar perpendicular al mundo” (cerca de José Viñals)”, “¿La poesía ha de mejorar la vida? (releyendo a Gottfried Benn)”; a los que tendríamos que añadir dos más que aparecen mucho más adelante, “La política de las luciérnagas (amparado por Pier Paolo Passolini)” y “Por qué dañamos (ética mínima, de la mano de Wilde, Jiménez Lozano, Rimbaud, Mandelstam…)”. Ahora bien, si lo que quisiésemos hacer fuese un análisis profundo de sus influencias poéticas tendríamos que detenernos a mencionar todas y cada una de las numerosas citas que componen sus textos. Nos limitamos, por tanto, a destacar algunas de ellas que consideramos relevantes para la formación de su poética, por la conexión que guardan con sus postulados y por su repetición a lo largo de sus libros. Con ello señalamos además la transtextualidad como una de las características de la escritura del autor. En sus textos, que además están plagados de citas, podemos encontrar las voces de otros autores. Respirando Este libro nos habla de la poesía como impulso de vida frente a la muerte, de la respiración como acto de iniciación poética, como conexión con el mundo. Comienza con una cita y acaba 337 con otra; ambas nos invitan a acercarnos a la poesía desde el simbólico —y al mismo tiempo real— ejercicio de la respiración: respirando. “Pero la poesía. ¿Cómo acercarse a la poesía? // Respirando.” (2006b: 11) “¿Que para qué sirve la poesía? // Puede enseñarnos a ganar nuestra respiración.” (2006b: 281) Esas dos citas contienen todo el libro. Poesía y vida, vida y poesía. Poesía para la vida, vida como vínculo, poesía como vinculación. Precisamente el primer ensayo, dedicado a Juan Gelman, nos pone sobre la pista. El texto, “Lumbre libertad”, se había publicado con anterioridad como prólogo a la obra Cólera buey del poeta argentino, en su edición española de la colección “Hoja por ojo” de Germanía, dirigida por el propio Jorge Riechmann, el año 1999. Uno de los poemas de Cólera buey, “Césare”, aludiendo al conocido poema del autor italiano, finaliza con los siguientes versos: “vendrá la muerte y no tendrá tus ojos / me has enseñado a respirar”. Con ello, Gelman da la vuelta a los versos del poema de Césare Pavese “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. Gelman pone el acento en la vida, en el impulso vital, mientras en los versos de Pavese la muerte, el tánatos, cobra todo el protagonismo: “Para todos tiene la muerte una mirada. / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.” Dándole la vuelta a la muerte descrita por Pavese, el poeta argentino nos habla de la vida, recupera el soplo vital modificando el verso y añadiendo la respiración (signo de vida y conexión con el mundo). El tú poético, el eros (pulsión de vida), se nos presenta como salvación. Teniendo en cuenta estas referencias a los poemas de Juan Gelman y a Césare Pavese, es posible comprender mejor los versos con los que Jorge Riechmann abre y cierra el libro, los cuales, por ellos mismos, apuntan a toda una poética. Ahí “Todo está ahí” (2006b: 14) nos dice el poeta, lo perdido y lo deseado, impulsando nuestro movimiento. En este sentido, se posiciona junto a Juan Ramón Jiménez valorando la poesía 338 como eso que nos permite acceder a lo abierto, donde encontrar lo mejor de lo humano. En relación con ello, observamos en Riechmann un concepto de poesía que apuesta por un lenguaje abierto a lo contingente, un lenguaje ni cerrado ni que ofrezca certezas ante las incertidumbres del ser humano, un lenguaje antes metafórico que dogmático u oclusivo; con el objetivo de regresar a la casa del mundo dentro del lenguaje, o mejor dicho, de construirla. Jorge Riechmann reflexiona sobre ello partiendo de que el Homo sapiens sapiens salió del mundo al dar el salto a la capacidad de reflexión, con la toma de consciencia, con el pensamiento, precisamente al adquirir eso que nos distingue del resto de animales. En ese momento, el Homo sapiens sapiens dejó de estar en el mundo para habitar dentro del lenguaje. La poesía será un modo de construir esta casa dentro del lenguaje. Esto podemos conectarlo con el título de su diario de trabajo Una morada en el aire, donde cristaliza el reordenamiento de sus planteamientos poéticos en torno al concepto de ahí, plasmado en su poesía desde los poemarios Desandar lo andado y Muro con inscripciones. En Muro con inscripciones juega con lo íntimo y con lo público; dejando espacio al lector, trata de construir una obra abierta, con fragmentos que emulan los grafitis como forma de expresión dentro del libro. Algunos fragmentos apenas ocupan dos líneas y parecen aforismos: “Otros dirán elipsis: / los no-lugares donde está la vida” (2000: 57) En Desandar lo andado, nos dice: “Todo está ahí, de manera constante” (2001: 90) Así, la poesía es un modo de mantener abierto el mundo y de oponer resistencia a que lo cierren, como afirma en el ensayo “¿La poesía ha de mejorar la vida?” Y es también un espacio para la construcción de lo humano, un espacio para ser. Más adelante, en el texto “Premisas”, nos dice: “¿Qué nos recuerda la poesía?” (…) algo que tiene que ver con la respiración, el vínculo y el silencio.” (2006b: 106) 339 Como podemos observar, el libro de fragmentos poéticos Ahí te quiero ver (2005) contiene la partícula “ahí” en el propio título. No será el único, también lo veremos con su quinto libro de reflexión poética: Ahí es nada (2013). Esta forma de entender la poesía como espacio abierto al mundo que está ahí conduce a la indagación, a la poesía como conocimiento, rasgo que podemos encontrar reflejado en numerosos poemarios. Poesía como conocimiento La concepción de la poesía como conocimiento, búsqueda o revelación, está presente desde el primero de sus libros de reflexión poética, Poesía practicable. A éste le suceden ensayos sobre el carácter indagatorio del lenguaje poético, desarrollando esta concepción en el segundo, Canciones allende lo humano. Resistencia de materiales continúa completando la reflexión en el mismo sentido, como podemos observar en el primero de los textos recogidos, dedicado al poeta Juan Gelman. Próximo a Gelman, reflexiona acerca de la poesía como camino hacia el conocimiento, espacio de búsqueda: “la poesía —como la de Juan Gelman— que no sabe y busca.” (2006b: 15) Estos planteamientos tienen su reflejo en su poesía, como podemos observar por ejemplo en el fragmento 5 del poema titulado “La poesía no sirve para nada”, de La estación vacía: La poesía no sirve para nada. Absolutamente para nada. Nada tan importante como nada: preguntad a Juan de Yepes, a Eckehart, a Miguel de Molinos, a Lao Zi… (2011: 659) 340 Estos versos contienen referencias que apuntan a la dimensión espiritual del ser humano, tanto en la mística de Juan de Yepes, Eckehart o Miguel de Molinos como en el taoísmo de Lao Zi. Como observamos en Canciones allende lo humano, se trata de una poesía de indagación, conectada con un concepto de realismo abierto a conocer las múltiples dimensiones de la realidad, así como con René Char, por cuya traducción de la obra Indagación de la base y de la cima fue galardonado con el Premio Stendhal el año 2000. Sobre todo ello continúa su reflexión en el texto “El soplo mágico y ajeno (en homenaje a José Hierro)”, convencido de lo siguiente: “Las palabras saben lo que el poeta no sabe” (2006b: 27) La poesía es instrumento para contar lo que ha de contarse y no puede ser contado. La poesía como conocimiento, por tanto, no es una poesía servil a una verdad configurada, sino un “movimiento de búsqueda que me lleva a una verdad que no conozco de antemano” (2006b: 131) Y esa búsqueda se produce en el espacio de lo abierto, “ahí”. Sobre poesía y compromiso profundizaremos más abajo. Eros/ Thánatos. La pulsión de Eros y de Thánatos constituye otro de los temas centrales que se repiten desde el comienzo a lo largo de la obra de Jorge Riechmann y que definen su concepción tanto de la poesía y como de la vida. Por eso hace una distinción entre los poetas elegíacos y los poetas indagadores, donde los primeros miran al pasado y enfocan el presente desde el paraíso perdido. Se trata de un enfoque tanático del momento. Los segundos ponen la mirada en el momento presente, en lo abierto donde se produce la vida, atentos a la posibilidad de que acontezca lo inesperado: “La fórmula del elegíaco es ‘el paraíso queda siempre atrás’. La del indagador, ‘el milagro puede producirse en cualquier momento’.” (2006b: 21) En el ensayo “El elegíaco y el indagador (una lección de Carlos Edmundo de Ory)”, el poeta se sitúa, como podemos deducir de lo anterior, en el espacio de la indagación, en el impulso de Eros. Podemos encontrar la raíz 341 freudiana de este enfoque de manera explícita en otro texto: “La ilusión del origen (en diálogo con el Grupo Surrealista de Madrid, y apoyándome en René Char)”, donde el autor recuerda la explicación de la pulsión ero-tanática que definió el padre del psicoanálisis y hace un llamamiento a desconfiar del deseo de volver a los orígenes. El poeta lo identifica con la pulsión de destrucción, el instinto de muerte, al situar el origen en el estadio anterior a la materia orgánica, esto es, la inorgánica. Eros, por el contrario, es la pulsión de construcción de los nexos, generando los vínculos que conforman la vida. De este modo, en un sentido social, la poesía constituye una fuerza erótica en un mundo tanático (para ser más precisos, tanatizado): “La reducción de lo humano a relaciones mercantiles es un fenómeno criminal que casi tendríamos que llamar antropocidio: por eso, hay razones específicamente existenciales y morales para acabar con el capitalismo.” El pensamiento socialista de Jorge Riechmann y su poesía de la conciencia tienen su fundamento moral en el impulso de Eros, en la defensa de la vida frente a la muerte que constituye el capitalismo. Ahí hay un lazo que funciona como nexo entre su poética, su pensamiento y su posición ante la vida, su estar en el mundo: la pulsión de Eros, algo que subyace a todo ello, conectándolo. En el plano filosófico y de acción política, abraza el socialismo, el ecologismo, el pacifismo y el feminismo: “Desconectada del deseo, la lucha política sólo conduce a la muerte” (2006b: 104) En el plano poético, propone una poesía de los vínculos, donde considera que se encuentra lo sagrado (como se mostrará más abajo). Para Jorge Riechmann, poesía y política están conectadas, y a ambas las cruza el Eros y el Thánatos: “No puedo hablar de la poesía sin hablar del mundo. No puedo hablar del mundo sin hablar de la poesía.” (2006b: 104) En el plano político-económico, el capitalismo es un sistema tanático, destructor de vínculos sociales, generador de grandes desequilibrios, de pobreza, de guerras, cuyo funcionamiento está contaminando amplias zonas del planeta, provocando la extinción de numerosas especies de 342 seres vivos, eliminando hábitats naturales y ocasionando un cambio climático que amenaza la existencia de la vida como la conocemos en el futuro. El socialismo, el ecologismo, el feminismo y el pacifismo, en cambio, están movidos por impulsos eróticos, al promover el equilibrio, el respeto al medioambiente, la justicia social, la no violencia. Promueven movimientos de alianza, cooperación, solidaridad. En otro texto, “Contra la ley de los grandes números”, el poeta propone tres formas de esperanza para continuar luchando por la construcción del futuro. La primera de ellas, 1. “Esperar lo inesperado” (la definición de milagro con la fórmula de Heráclito). Las otras dos guardan relación con el impulso erótico: “(2) Esperanza en la tenacidad de la vida. (…) (3) Y por último, esperanza en la fuerza y el esplendor de Eros, cuya virtud acabará prevaleciendo sobre el principio de muerte. A nadie se le escapa que son tres formas, en realidad, de decir lo mismo” (2006b: 156-7) Para Riechmann, todo movimiento que conduce a la diversificación —tanto en el ámbito de la naturaleza, como en el plano social y el mundo psicológico— constituye un movimiento erótico, guarda relación con la vida. Por el contrario, la simplificación y la homogeneización son para el poeta movimientos tanáticos. La otredad, el espacio del límite entre el yo y el otro, el respeto a la diferencia, forma parte de este enfoque donde eros y ethos se encuentran, guardan relación con una ética de los límites, con la formación de los equilibrios en un mundo dominado por la falta de ellos. En este sentido, el poeta cita a Pietro Barcellona, reflexionando en torno a sus planteamientos en Posmodernidad y comunidad. El regreso de la vinculación social. Recordemos el planteamiento del filósofo Byung-Chul Han sobre otredad y Eros, con el que precisamente sitúa a Eros en el movimiento hacia lo otro, hacia lo distinto, en la experiencia de la otredad, en el encuentro con el otro que es distinto y que provoca que también nosotros nos transformemos. 343 El amor, Eros, lo que construye los vínculos y conecta todo lo vivo, constituye la clave para salir de un tiempo oscuro: “La conexión con todo lo viviente y la fuerza de Eros son los recursos más valiosos, el hilo más seguro hacia el exterior del oscuro laberinto por donde hoy erramos extraviados.” (2006b: 186) De este modo lo afirma por primera vez en Un zumbido cercano, y lo repite en Resistencia de materiales. Contra el espíritu prometeico Al igual que en Canciones allende lo humano, la reflexión en torno a la desmesura, el desequilibrio provocado por la tecnociencia moderna, está presente en Resistencia de materiales. El poeta plantea la urgente necesidad de conservar la medida de lo humano, la aceptando los límites. El primero de ellos, el que nos atraviesa cada momento a cada uno de nosotros, la muerte. Sobre ello, escribe: “¿Lo aceptamos y exploramos la libertad que se despliega en el instante mismo de esa aceptación, o emprendemos la insurrección de Fausto y Prometeo acompañados hoy por el cortejo de sus musculosos sacerdotes: el Físico Atómico, el Biólogo Molecular, el Técnico de la Computación, el Ingeniero de Proteínas (…)? (2006b: 256) Junto con los límites biológicos del ser humano, defiende los límites del planeta (amenazado por la explotación de recursos, la contaminación, devastación de los hábitats naturales, etc.) y los límites sociales que posibilitan las relaciones democráticas. Con ello, propone una ética de los límites, como explicamos más abajo. Por eso se opone al “impulso ‘antropófugo’ de dejar atrás la condición humana, recreando biológicamente nuestro organismo y escapando del planeta devastado para colonizar el cosmos” (2006b: 223) En este sentido también apunta a una destrucción de los fines con los medios, esto es, la falta de contención de la tecnociencia moderna está generando medios que amenazan a los propios 344 fines. El ejemplo por antonomasia es la fabricación de la bomba atómica, un arma capaz de provocar la extinción del ser humano. Otredad Jorge Riechmann sobre la otredad en el texto “El soplo mágico y ajeno (en homenaje a José Hierro)”. Nos dice, con Hierro, que somos también los otros seres que dan sentido a nuestra vida, y que nuestra voz está hecha con la palabra del otro. La otredad no sólo guarda relación con la ética; también, con lo poético. Acercarse a lo otro, a lo ajeno, a lo extraño, supone un ejercicio de extrañamiento. Poesía y alteridad, por tanto, guardan un estrecho vínculo: “Capacidad de extrañamiento de la poesía, en un doble sentido: extrañarnos es asombrarnos, y también es distanciarnos, sumergirnos en la alteridad.” (2006b: 74) La poesía es, pues, en este sentido un instrumento que nos permite aproximarnos al otro. El poeta conecta con la otredad dos ideas: por un lado, el concepto de extrañamiento de los Formalistas Rusos; por otro, el distanciamiento brechtiano. Cierra el párrafo una tercera frase que conecta lo anterior con el pensamiento revolucionario: “Cuando la poesía es anhelo de lo otro, resulta natural la alianza con la revolución.” (2006b: 74) Riechmann considera el sentimiento de xenofobia como el más destructivo de lo humano, porque en el fondo todos somos extranjeros. En el otro, encontramos los fragmentos que forman parte de una “totalidad más vasta” (2006b: 187), nos completamos en los otros. Eso nos está expresando con el texto “El hechicero de la cueva de Chauvet”, publicado por vez primera en el libro de prosas poéticas Un zumbido cercano. Por otro lado, para el autor la vinculación entre amor erótico y revolución —una intuición, nos dice, que debemos al surrealismo— es algo conectado por la otredad: “El nexo no pasa por la idea de fiesta ni por la de libertad, sino por la cuestión de la alteridad, el deseo de lo otro. El comunismo como alteridad es una de las grandes cuestiones del último Pasolini (…)” (2006b: 345 188) El comunismo, por tanto, guarda relación tanto con la fuera de eros (como observamos en el epígrafe anterior al hablar de socialismo como movimiento erótico) como con la idea de otredad. El encuentro como encuentro es siempre una experiencia de alteridad, al ser encuentro con lo otro, nos dice siguiendo al filósofo Levinas —incluido y particularmente el encuentro amoroso—. La compasión, la apertura al sufrimiento del otro, es para Riechmann la única forma de “aproximarse a una situación en la que sea posible realizar algo cercano a la justicia (…)” (2006b: 192) Por tanto, la justicia y otredad van de la mano para el poeta. En la obra …, lo expresa con este hermoso verso: “tan solo el amor puede juzgar”. Poesía y otredad, en Jorge Riechmann, están estrechamente conectadas, como podemos comprobar en el fundamento mismo de su concepto de poesía como vínculo con el mundo (poética de la vinculación), con la idea de poesía como conocimiento y con su planteamiento del realismo de indagación. De este modo, nos dice: “Nos alumbra el deseo de la palabra otra” (…) Porque los vínculos más intensos a veces son los menos visibles” (2006b: 206) Así, con el filósofo presocrático Anaxágoras de Clazómenas comparte que en todas las cosas hay una porción de todas las demás. Si pensamos en lo que nos dice la ciencia moderna, que todo el Universo está formado por materia (átomos y partículas subatómicas) y energía, la reflexión no se encuentra desencaminada. Por otro lado, nos advierte de la dimensión dialógica del ser humano: “todos nos construimos hablando, en una conversación inacabable con otros y en el interminable diálogo íntimo con nosotros mismos (…)” (2006b: 215) La formación de lo humano, por todo ello, es una construcción con la otredad. Poesía y transformación El poeta es consciente de que la transformación de la realidad pasa por la capacidad de transformar primero nuestro enfoque, nuestra mirada. Y si de algo son capaces los poetas es de proporcionar, por medio del lenguaje poético, una forma distinta de percibir lo que nos rodea, 352 Como podemos observar, estos vínculos que nos conectan son de todo tipo: material o físico (cosmos), medioambiental (biosfera), moral, político, social, emocional, espiritual… Muchos permanecen ocultos. La poesía nos permite (re)conocerlos. Ética y poética del no El propósito de encontrar una ética a partir de la poesía lo observamos en la obra de Riechmann desde el principio. En Poesía practicable se planteaba la pregunta de si es posible fundar una ética poética y apuntó a la dirección de la otredad como camino para ello. Ahora continúa su reflexión en torno a este propósito y la completa con la palabra “no”, tan importante para trazar límites en no pocas decisiones morales: “no” como centro o principio ético ante un mundo perverso que no es moralmente aceptable. Este no a la muerte constituye al mismo tiempo un compromiso con lo vivo, una afirmación de la vida. No al mundo tanático destructor de ecosistemas y de vínculos sociales, sí a la construcción de comunidad y el respeto a todos los seres vivos, sí a las fuerzas del eros, sí a la vida. Por ello, la posición poética del autor no elude la dimensión ética del ser humano; por el contrario, ética y estética se combinan dando lugar a una formulación en la que no es posible comprender la una sin la otra: “ética de la dicción y estética de la resistencia” (2006b: 14) Sobre la segunda hemos hablado al principio, desde el análisis de los dos conceptos contenidos en el propio título, Resistencia de materiales. La estética de la resistencia se traduce en el autor en una poética de la resistencia que tiene en cuenta los postulados de la estética del material (Bertolt Brecht) y de las Vanguardias históricas, pero también el concepto de vinculación. En esa formulación poética, por tanto, encontramos una formulación profundamente ética con base en el marxismo, en el concepto de otredad y en la partícula “no”. Por ello nos dice: “André Malraux sentenció: se es humano cuando se sabe decir no (…)” (2006b: 72) Por otro lado, la poesía, como lenguaje potencialmente transformador, tiene el poder de crear nuevos enfoques, 353 nuevas posibilidades de acción en la realidad: “La poesía (en su doble dimensión celebratoria y crítica), puede mantener abierto el mundo, en positivo, o al menos —en negativo— oponer resistencia a su oclusión.” (2006b: 74) La palabra “no” es tan importante, en sentido ético, porque nos abre a la posibilidad de elección de otras alternativas cuando tomamos una decisión. Un “no” a algo supone un sí a algo distinto. Todos los excesos a menudo conducen al desequilibrio, y el sistema de valores del neoliberalismo que se está extendiendo en Occidente está cargado en exceso de positividad, como nos muestra el filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han a lo largo de su obra. El “si trabajo duro, no puedo fracasar” que conduce al “si fracaso es por mi culpa”, traducido en el concepto de emprendedor, en el concepto de persona-proyecto obviando el de persona sujeto, está conduciendo precisamente por el exceso de positividad a que en el siglo XXI la depresión se convierta en una de las enfermedades más extendidas. Por otro lado, la no aceptación de los límites —espíritu prometeico sobre el que reflexiona el filósofo francés Flançoise Flahault— está llevando al ser humano a un futuro autodestructor. Ante todo ello, el autor propone: “La fuerza del no, de la crítica, de la negatividad. Incluso si realizar el bien parece imposible, no podemos dejar de resistir al mal. Resistencia —después de nuestro atroz siglo XX— es también una palabra para el siglo XXI.” “Introcencia”/ trascendencia El pensamiento de Jorge Riechmann es materialista e inmanentista, no comparte la idea de trascendencia a otros mundos más allá de la vida en el planeta; defiende un sentido de lo humano en conexión con todo lo viviente. Ahora bien, lo hemos precisado como transparente, pues nos 354 habla de un inmanentismo paradójicamente abierto, surcado de presencias, trascendente en cierto grado (en este sentido) 51 . En Resistencia de materiales juega con la idea de “introcencia” como forma de inmanencia, con la que quiere expresar la idea de introducción en el mundo que vivimos, en lo que podemos considerar un sentido mundano de la espiritualidad. En lugar de buscar salir hacia un afuera, propone vivir en el ahí en el que ya estamos: “O sea, una introducción (in-trudere). Frente a la trascendencia, una buena introducción” (2006b: 223), nos dice. Ese ahí al que propone que nos introduzcamos es el ahí de la vida que vivimos aquí y ahora, la vida en este mundo y no en ninguno otro, como abordamos en el epígrafe “Lo abierto del mundo que está ahí”. Realismo Jorge Riechmann comparte la idea de la poesía como poliedro, de Paul Celan, con numerosas superficies. Poesía como poliedro, realidad como poliedro, nos dice. Poesía capaz de mostrar múltiples ángulos y aspectos de una realidad que, lejos de ser plana, es sumamente compleja. Nos ofrece la siguiente definición: “Poesía realista: aquella en la cual la palabra es realidad.” (2006b: 206) El texto final de Resistencia de materiales es una entrevista realizada por Luis Fernández Zaurín, publicada anteriormente en El ciervo en noviembre de 2000, donde le pregunta sobre el tejido del poema para el poeta. Riechmann contesta con unos versos de 27 maneras de responder a un golpe, a los que la pregunta hace referencia: La poesía / prolonga la realidad / cuando ésta cesa justo antes de lo mejorcito / por pura cabezonería. // La poesía / despliega haces de realidad paralela / cuando la realidad se niega a ver más allá de sus narices / de modo injustificable. // La poesía y la realidad / intersectan continuamente / en puntos líneas planos espacios de muchas dimensiones. / Son las geometrías de la risa incoercible / y las del sufrimiento. (2006b: 285) 51 Apartado 3.8. Materialismo abierto: transparencia. 355 Las geometrías de la poesía y las geometrías de la realidad, para el poeta, están conectadas. Recordemos que la poesía para Riechmann, como hemos comprobado, es exploración y conocimiento. Todo ello guarda relación con un particular concepto de realismo, sobre el que reflexionó en Canciones allende lo humano y continúa: realismo de indagación. Realismo de indagación La indagación poética, la poesía como conocimiento, para Riechmann no debe reducirse a uno sólo de los planos de la realidad, como puede ser la denominada “poesía civil”. La poesía debe abordar temas diversos, entre ellos los ámbitos político y social. Eso no quiere decir que la poesía se convierta en sierva ideológica, como abordamos más arriba. Por ello, nos dice: “Rechazo de manera radical la idea de escribir-al-servicio-de, la poesía instrumentalizada por un fin distinto al despliegue de su propio poder de revelación.” (2006b: 132) En este sentido, poesía y ciencia encuentran un punto en común, porque ambas persiguen el conocimiento explorando, investigando, indagando, aunque por métodos distintos. “Poetizar, como hacían los trovadores medievales, es investigar: la voz occitana antigua trovar (…) significa hallar (…).” (2006b: 165) El poeta defiende un concepto de arte como investigación en el espacio de la imaginación, que nos permita ensayar “posibles cursos de las cosas” sin riesgo de cometer errores en la realidad. La imaginación para Jorge Riechmann, siguiendo a Gustavo Martín Garzo, funciona como puente entre nosotros y el mundo. No en vano, la considera junto a la fotosíntesis la segunda fuerza antientrópica de nuestro mundo (2006b: 205) Contra la pureza y la nostalgia del origen Tanto para la poesía como para el mundo, el poeta rechaza el concepto de pureza. No cree en la existencia de un origen perfecto o puro, el mito del paraíso perdido, al que debamos regresar. Los átomos y moléculas que forman la materia, en su propia composición, son mezcla, 356 no son puros. La materia y la vida son impuras. La complejidad de la vida, la riqueza de la biosfera, se debe precisamente a su impureza. La imposición de la pureza, por el contrario, constituye una fuerza tanática, una fuerza destructiva. El deseo de volver a un estado anterior, como explicamos el epígrafe “Eros/ Thánatos”, es lo que define el impulso tanático freudiano. Por todo ello, el poeta se muestra en contra tanto de la pureza como de la nostalgia del origen. La nostalgia, como sentimiento, es un sentimiento tanático. Todo ello también guarda relación con el concepto de mediación, estar-entre (in-media-res, lo veremos más abajo). Observemos estos versos de La estación vacía, donde decía lo siguiente: “pero tú no te engañes son verdad ambas cosas: // nada comienza nunca siempre estamos en medio // empieza todo de nuevo a cada instante.” (2011: 660) También, en Resistencia de materiales, nos dice el poeta: “Los orígenes son tan mestizos e `impuros’ como nuestro `corrupto’ presente: y no querer reconocer esto es lo que suelo llamar la ilusión del origen.” (2006b: 43) Al sentimiento de ausencia se opone el de presencia, el de la vida en el mundo presente. Y con una intuición particularmente sensible Jorge Riechmann relaciona la nostalgia por el origen perdido con el rechazo a la alteridad, haciendo referencia a otra reflexión de Antonio Gómez Ramos: “El anhelo de una ‘experiencia directa y sin mediaciones de la vida inmediata y sensible’, de un edénico y adánico mundo donde todo nos fuese inmediatamente íntimo y nada extraño, tiene que ver —me temo— con un problemático rechazo de la alteridad.” (2006b: 42) Este enfoque de la nostalgia como sentimiento enunciador de la muerte, frente a la poesía de la presencia —recuérdese asimismo la reflexión sobre el elegíaco y el indagador vista en el epígrafe “Poesía como conocimiento”— es heredero de los planteamientos de René Char, el gran poeta maestro para nuestro autor. Por todo ello, Jorge Riechmann rechaza la nostalgia tanto de un paraíso perdido como de un paraíso futuro, y defiende en cambio la vida en el momento presente. Tampoco comparte por ello el mito del buen salvaje, el cual equipara al 357 espíritu prometeico de la tecnociencia moderna que nos impulsa a ser algo distinto a lo humano, a no aceptar la muerte, con los avances en ingeniería genética, en inteligencia artificial y con la propuesta de paso al hombre-máquina (lo que se conoce como transhumanización): “La nostalgia de ser animales pre-humanos es simétrica al deseo de ser dioses. (…) Qué difícil mantenernos en ese lugar de frontera que es el nuestro: el de los seres humanos.” (2006b: 47) En vez de querer volver a un pasado mejor, con Rimbaud defiende ser “absolutamente moderno: conservar el terreno ganado”. (2006b: 49) Eso sí, sin renunciar a ser lo que somos, humanos. Ni en el lenguaje, ni en el orden biológico ni en el ámbito social es partidario de la pureza. Recuerda a Machado citando a Juan de Mairena: “Pureza, bien; pero no demasiada, porque somos esencialmente impuros.” (2006b: 50) Jorge Riechmann lo dice con otros versos de Material móvil: “La mirada de la pureza es ciega. / Las manos de la inocencia son hoces.” (1993: 85) Nuevo humanismo ecológico Como hemos observado, hay un fuerte componente moral, ético, social y político en la obra del poeta. También, un claro posicionamiento ecolosocialista. Además de su faceta de poeta, el autor es investigador en el ámbito de la ecología política, campo al que ha dedicado gran parte de su trabajo profesional, con numerosas publicaciones. Por lo tanto, la dimensión ecológica ha contribuido a conformar tanto su pensamiento como su concepción poética. Desde la idea de los límites, anteriormente abordada, propone un humanismo ecológico capaz de compensar los enormes desequilibrios humanos y naturales ocasionados por el espíritu prometeico y el capitalismo. Por ello, considera “la noción de límite como piedra angular de lo que podríamos llamar un nuevo humanismo ecológico, como cultura de sociedades encaminadas a hacer las paces con la biosfera.” (2006b: 129) 358 El poeta es plenamente consciente de que estamos ocasionando la sexta extinción masiva de seres vivos animales y vegetales en lo que supone no solo una catástrofe ecológica de envergadura planetaria sin precedentes en la historia de nuestro planeta, sino una especie de genocidio biológico ocasionado por el ser humano que está destrozando la biosfera y poniendo en peligro nuestro futuro. Constituye por tanto parte de una profunda crisis de civilización, pero no solo, también es una crisis de toda la biosfera: “Los ecosistemas más simplificados son los más vulnerables, de manera que podemos considerar a la biodiversidad el ‘seguro de vida’ de la vida. (…) Vivimos dentro de un orden socioeconómico que exhibe un grado de injusticia y destructividad inaudita (en términos no ya históricos, sino hasta cósmicos (…) (2006b: 140) Podemos encontrar una estrecha relación entre el pensamiento ecosocialista, los conceptos psicoanalíticos de eros y tánatos y la concepción poética de los vínculos. En otro texto, “La política de las luciérnagas (amparado en Pier Paolo Pasolini)”, el autor define la diversidad en sentido amplio (psíquico, social y medioambiental) como un movimiento erótico, y dice: “El movimiento hacia la diversificación es erótico, queda del lado de la vida; por el contrario, el impulso de simplificación y homogeneización es tanático.” (2006b: 158) Como hemos explicado, la poesía de los vínculos es una poesía profundamente erótica en este sentido. Por todo ello, al igual que reivindica la noción de poeta ciudadano, es partidario de la noción de ciudad-bosque como modelo urbano para el siglo XXI, en sustitución del modelo de ciudadjardín heredado del siglo XIX. El objetivo de este humanismo que nos plantea no es la transición a un futuro hombremáquina superando todos los límites físicos de nuestra naturaleza, ni tampoco a un superhombre nietzscheano, sino todo lo contrario: la aceptación nuestros límites —y los del planeta—, la asunción de nuestra condición, la aspiración a ser humanos. No en vano, el título de su libro de prosa poética Desandar lo andado permite intuir, desde su poesía, estos planteamientos ecosocialistas. Desandar lo andado constituye volver a 359 recuperar el entorno natural, armonizar la acción del ser humano con el medioambiente, establecer una relación de respeto y equilibrio con los ecosistemas. Ese nuevo humanismo que propone el autor pasa por ser ecosófico, ha de considerar a los seres humanos como fines en sí mismos y no como medios para un fin, y ha de ser cuidadoso tanto con los medios como con los fines, bajo la consciencia de que el medio conlleva fines en sí mismo, teniendo en cuenta los principios teleológicos: “Hoy, por primera vez en la historia humana, existen medios que aniquilan todos los fines; es el caso de la bomba atómica y otras formas de destrucción masiva (…)” (2006b: 239) Poesía y humanismo guardan una conexión, que nos la plantea el autor realizando un paralelismo entre el ser humano y el lenguaje en relación con el mundo actual: “El principio del humanismo dice: ningún ser humano, en su vida compartida, es reemplazable. El principio de la poesía reza: ninguna palabra, en su contexto de sentido, es sustituible. El principio del abominable mundo político-económico donde vivimos dice: todo es mercancía (y toda mercancía es por definición reemplazable). Por eso la poesía, hoy, no puede esquivar la insurrección, ni —en la preparación de ésta— la alianza con el humanismo.” (2006b: 141) Por lo tanto, la alianza entre poesía y humanismo constituye otro modo de resistencia frente al capitalismo que queda del lado de la vida, impulsado por las fuerzas de eros. In media res Hemos observado que la poética de la conciencia en Jorge Riechmann es una poética de la resistencia que a lo largo de su obra adopta los planteamientos de una poética de los vínculos, relacionada profundamente con el concepto de otredad, con la idea de indagación en lo abierto del mundo que está ahí y con la ética del “no”. Completando todo ello, el autor comparte otra idea importante, la de mediación. Como vemos, son piezas de un mismo puzle, conceptos que 360 conforman tanto su pensamiento como su poesía. Para el poeta no sólo estamos ahí sino que, como señalan tanto la Teoría de la Comunicación como la Teoría de Sistemas, y junto con ellas la Teoría del Emplazamiento/Desplazamiento, somos seres intermediados, lo cual toma su forma en la locución latina In media res. Como seres sociales, vivimos entre otros, en una comunidad, conectados con una compleja red de relaciones de todo tipo: emocionales, sociales, políticas, económicas, etc. Pero también, somos parte de una comunidad más grande que es aquella que conformamos el conjunto de seres vivos, la biosfera. En un sentido más amplio, no sólo estamos conectados con la naturaleza como parte del conjunto de lo vivo (somos naturaleza, necesitamos aire, agua, etc.), sino que estamos hechos de las mismas partículas que el resto del cosmos, compuestos de átomos y moléculas, de materia y energía. Con la preposición “entre” sintetizamos esta forma de estar en el mundo en conexión con el resto. En este sentido, afirma: “Nuestro reino es el de lo mediado siempre. Por el lenguaje, el inconsciente, la cultura: fuera de estas tres instancias no hay nada propiamente humano.” (2006b: 41) Todo ello conecta con el concepto de complejidad del filósofo Edgar Morin: habitamos en un mundo complejo, nos encontramos en medio de una inmensa red que nos hace y de la que al mismo tiempo formamos parte, somos ahí, In media res. Nos dice el poeta: “No hay inmediatez de la experiencia, sino experiencia infinitamente compleja y mediada.” (2006b: 42) Cuando habla de que no hay inmediatez, se está refiriendo a que no hay experiencia no mediada, a que todo nuestro conocimiento y experiencia del mundo se producen por mediación. Existimos por mediación, en relación con los otros, como experiencia de otredad. Empleando el concepto de Heidegger, el poeta lo explica así de este modo: “existir es estar entre los otros, es hallarse siempre en pleno Mitsein heideggeriano, y ese con-vivir reclama compromiso.” El concepto de compromiso para el poeta lo hemos explicado en el epígrafe correspondiente y en el fondo guarda relación con la idea de vinculación con todo lo demás. 361 Por todo ello, Entreser será el título de su segundo libro de poesía reunida. Concepto de magia Recordemos el significado etimológico de la palabra “magia”. Su raíz, mag-, proviene del indoeuropeo y significa poder. En sentido etimológico, tener magia es tener poder. Para el poeta, la palabra, poesía, contiene poder. En el autointerrogatorio titulado “Sobre la amabilidad y la desesperanza” habla sobre ello en los siguientes términos: “La metáfora es la primera y la última forma de magia. Uno intuye que el poder chamánico, en la humanidad primitiva, no se basó —digamos— en el dominio del fuego, sino en el dominio de la palabra. ¿Cómo podría un poeta decir ‘odio la magia’?” (2006b: 111) Esta última pregunta hace alusión a otro texto de Poesía practicable, en el que tenía otro concepto sobre ello (1990: 162) Por lo tanto, vemos una evolución en este planteamiento, que guarda una estrecha relación con los planteamientos de la poética de los vínculos. Las palabras son capaces de poner en conexión realidades que un principio aparecen separadas. En este sentido, el poeta afirma: “Las metáforas son conjuros para volver visibles los vínculos ocultos.” (2006b: 186) Sobre el mal La resistencia al mal para Riechmann es como un imperativo ético. Resulta fácil adormecerse, no ser consciente de que nos rodea en nuestra vida cotidiana, no ser conscientes por ejemplo de que “la fortuna conjunta de los 225 multimillonarios más ricos del mundo obscenamente publicitados por la Forbes Magazine equivale al ingreso anual del 47% más pobre de los habitantes del planeta (2.500 millones)” (2006b: 28) Por desgracia, es preciso señalar que a día de hoy las cifras son mucho peores 52 que cuando el autor publicó esta frase 52 Ocho personas en el mundo acumulan más dinero que el 50% de la población (3.600 millones). Noticia del último informe sobre Desigualdad en el mundo, presentado por Oxfam Intermon en el marco del Foro de Davos (16/01/2017): http://www.bbc.com/mundo/noticias-38632955 368 intimidad poéticas en sus primeros libros de poemas, aunque el poeta no los escriba siendo consciente de esta conceptualización poética posterior, desarrollada y formulada a lo largo de su obra. Haciendo referencia a un verso del poeta Juan Gelman, el autor afirma: “’En el envés del mundo crece el cosmos’. Así es: la poesía no debe, no puede omitir dar testimonio de lo que pasa en el mundo; pero jamás debe olvidar que su tarea más propia es atisbar lo que sucede en el revés del mundo (…)” (2006b: 144) Y unas líneas más abajo, en alusión al concepto de poesía vertical de Roberto Juarroz, prosigue: “Podríamos llamar a estas dos dimensiones, respectivamente, poesía de testimonio y poesía de indagación (…)” (2006b: 144) Ambas, por supuesto, se encuentran interconectadas. En su intersección, nos dice, es donde encontramos “el ahí de lo humano”. El fragmento: los aforismos Como hemos tenido ocasión de señalar, la obra de Jorge Riechmann presenta una tendencia a la escritura fragmentaria. No obstante, muestra una actitud de distanciamiento hacia el aforismo como género. Considera que quien lo escribe lo hace de modo que parece saber o cree saber algo y, en cambio, la poesía se caracteriza por no saber: “Los mejores aforismos no son tales, son poesía: Antonio Porchia o Antonio Núñez.” (2006b: 144) Para el poeta, el aforismo guarda relación con el ingenio, mientras que la poesía lo guarda con lo verdadero. Por eso, lo considera un arte menor. Como ejemplo de escritura fragmentaria con fragmentos próximos al aforismo podemos mencionar, entre otros libros, Muro con inscripciones. El mismo título señala un paralelismo entre las inscripciones o grafitis callejeros que pueden encontrarse en los muros urbanos con el libro de poemas. Igualmente, en Poemas lisiados podemos observar fragmentos que, desde lo 369 poético, por abordar cuestiones políticas o sociales, en ocasiones se aproximan a la consigna. La poesía, desde el fragmento, puede mostrarse cercana tanto al aforismo como al grafiti o a la consigna de movimientos sociales. Poesía clara y poesía oscura: hermetismo Uno de los poderes que tiene la poesía para nuestro autor es la capacidad de producir extrañamiento, de situarnos en un espacio que no conocemos. La poesía, de este modo, nos abre al conocimiento de nuevas realidades, a nuevos enfoques del mundo. Precisamente ese poder de extrañamiento, que los formalistas rusos estudiaron como uno de los rasgos de la función poética del lenguaje, a menudo está relacionado con la dificultad de descifrar un texto, en este caso un poema; por tanto, exige un mayor esfuerzo por parte del lector: esto es lo que conocemos como hermetismo. Pero al mismo tiempo y por igual motivo, genera una mayor actividad tanto crítica como creativa en el lector que quiere encontrar sentido a un poema dado. Por ello, ese proceso interpretación y comprensión, el proceso hermenéutico en un texto poético, activa al lector y lo obliga a participar en la formación de sentido poniendo en funcionamiento el espíritu crítico y la capacidad creativa. El hermetismo, al hacer co-partícipe al lector de un modo mayor en la lectura, como profundo proceso de lecto-escritura, supone en cierto sentido una mayor democratización del poema. El hermetismo en poesía es para el poeta un camino para el conocimiento: “Suele llamarse poesía hermética a aquella que, por su poder de extrañamiento, obliga al lector a enfrentarse críticamente consigo mismo (…)” (2006b:127) El hermetismo en poesía conlleva la indagación y la búsqueda en un lenguaje que trata de expresar lo que en ocasiones no es posible expresar de otro modo. Observamos, también aquí, la influencia del poeta René Char. Diferencias con la poesía de la “normalidad” 370 Jorge Riechmann, como René Char, entiende que la poesía sobre todo ha de decir la verdad. Este es uno de los puntos donde discrepa de la tendencia iniciada en los años 80 con el nombre de poesía de la experiencia, también conocida como poesía de la normalidad o poesía figurativa. Por ello, se opone a concebir la poesía como una mentira o un artificio al estilo teatral, al hilo de las palabras del poeta Luis García Montero, uno de los máximos representantes de esta corriente, en Confesiones poéticas. Tampoco comparte el concepto de normalidad en poesía, la idea de hacer poemas normales para ciudadano-lectores normales. La poesía para Riechmann constituye exploración y búsqueda, y no le preocupa que al lector pueda resultarle difícil comprender un poema, sino expresar con él una verdad —una verdad que es ante todo personal, pero que puede tratar sobre, y a menudo lo hace, sobre cuestiones que lo implican no sólo como individuo sino como parte de un colectivo, en tanto ciudadano en un mundo amenazado. Como hemos explicado, al poeta no le preocupa que un poema sea hermético. De este modo, afirma: “Normalización es siempre empobrecimiento.” (2006b: 209) Y desde el punto de vista moral y político, considera que vivimos una profunda crisis de civilización ocasionada por el actual modelo socioeconómico, que no es sólo económica ni moral, sino que afecta a todo el planeta porque ha producido una crisis ecológica que está provocando la destrucción de la biosfera. En este sentido, afirma: “No son tiempos normales, sino tiempos excepcionales; y lo que necesitamos no es autocomplacencia ni apología de la normalidad, sino conciencia de lo insoportable. A una práctica cultural que no olvide esto llamadla, si queréis, compromiso.” (2006b: 79) Jorge Riechmann es plenamente consciente del momento histórico en el que vivimos, como ciudadano y como poeta, y no duda en tomar una posición de denuncia del actual orden de cosas ante las graves consecuencias que está provocando el capitalismo. Es por eso mismo que muestra su rechazo a la corriente de la poesía de la experiencia. 371 Traducción En Resistencia de materiales continúa reflexionando sobre la traducción, como ya hizo en Canciones allende lo humano. Jorge Riechmann comprender la experiencia de la traducción como una experiencia de otredad, como un encuentro con lo otro, que en este caso se produce al cruzar la frontera de una lengua a otra o al tratar de establecer la comunicación entre dos personas que proceden de culturas distintas. La traducción, para el poeta, es uno de los compromisos necesarios imposibles, haciendo referencia a una idea encontrada en el psicoanálisis de Freud, la de tareas que son a la vez necesarias e imposibles (como según Freud ocurre con el psicoanálisis). En el texto “Soportar la tensión de lo necesario imposible”, un fragmento reelaborado de su discurso en la recepción del Premio Stendhal 2000 de traducción, el poeta traslada esta idea a la traducción y a otros ámbitos —como la realización de la justicia— considerando que es otra de esas tareas necesarias y en último término imposibles de realizar del todo. Poesía de lo concreto/ abstracción Para el poeta, la poesía es experiencia de lo concreto, expresión sobre el mundo que vivimos, no abstracción idealista ni racionalizante. En este sentido conecta con la idea de poesía del María Zambrano en su obra Poesía y filosofía, en la que reflexiona en torno a la naturaleza de ambas. También comparte con Zambrano la idea de la poesía como don, como algo que se recibe gratuitamente, hallazgo por gracia, no como algo que se consigue con el trabajo arduo, como ocurre con la filosofía en su camino de búsqueda de la verdad. Por ello, afirma: “Frente a esta fuga idealista hacia lo algo y lo abstracto, la poesía moderna más viva propuso un camino diferente: el extrañamiento en el mundo, la cercanía a las arritmias del corazón humano, la ocupación de los espacios exiguos.” (2006b: 225) 372 Esta oposición entre lo abstracto (razón) y lo concreto (propio de la poesía) la desarrolla mucho más en un uno de los textos de prosa poética recopilados en el libro Un zumbido cercano, como hemos tenido ocasión de abordar. Importancia de lo femenino Para el poeta, siguiendo el pensamiento ecofeminista de autoras como María Míes, la construcción de la cultura occidental se ha producido por medio de tres grandes formas de colonización del hombre blanco: las que afectan a la mujer, a los pueblos indígenas y a la naturaleza. Todo ello implica tres fenómenos característicos de Occidente: “el androcentrismo, etnocentrismo y la destructividad ecológica.” (2006b: 152) En ese sentido, en la historia de Occidente hay un denominador común entre el machismo, el colonialismo y el ecocidio: la voluntad de poder y dominación del hombre blanco. Por ello, no resulta extraño que el poeta considere importante la dimensión de la mujer, la dimensión de lo femenino: “Casi todas las cosas valiosas de la vida —por no decir todas— quedan del lado de las capacidades, intereses, características, preocupaciones de las mujeres. Quedan del lado del mundo de las mujeres.” (2006b: 230) 373 Portada del libro El siglo de la gran prueba. 374 375 6.4. EL SIGLO DE LA GRAN PRUEBA El libro nos emplaza, desde el título, en nuestro tiempo: que para el autor, como hemos comprobado a partir de su reflexión poética anterior, es un tiempo tanático, que amenaza no sólo con la destrucción de los vínculos colectivos que nos hacen más humanos, sino con la destrucción de todo lo vivo por medio de un capitalismo que consume y contamina a marchas forzadas la biosfera. Nos sitúa en un tiempo de transformación tecnológica que es nuestro tiempo, en el que avanzamos hacia el modelo de hombre-máquina con el desarrollo de la inteligencia artificial y la ingeniería genética, un tiempo de enormes cambios, de tránsito acelerado hacia un futuro próximo que estamos configurando en estos momentos, en el que está en juego nuestro hogar compartido (el planeta con la comunidad de seres vivos que lo compartimos, oikos, dimensión ecológica), el modelo social de convivencia (dimensión social) e incluso el concepto mismo de lo humano con el tránsito hacia el ser humano-máquina. El Siglo de la Gran Prueba es el tiempo donde nos jugamos nuestro mundo, el hogar compartido, la existencia misma del ser humano como lo conocemos; en suma, nuestro futuro. El libro está compuesto por un total de trece textos, la mayoría de los cuales han sido publicados con anterioridad en revistas o libros, en otras versiones, o han servido de base para conferencias pronunciadas por el autor. Los temas abordados pasan por la poesía, la reflexión sobre Modernidad y el posmodernismo, la necesidad de una nueva ilustración, la labor del intelectual en la sociedad, el capitalismo y la crisis de civilización actual (no sólo económica o social, sino sobre todo energética y ecológica) que nos sitúan en el siglo XXI: “El Siglo de la Gran Prueba”. Siete funciones de la poesía En el ensayo “Por qué la poesía… con la que está cayendo?” enumera una serie de funciones que para Jorge Riechmann realiza la poesía. El texto es una conferencia impartida dentro del 376 ciclo “Conferencias en Acción” de Ecologistas en Acción en 2012, completado con algunos fragmentos de “Sobre poesía y ecocidio” publicados en el libro Entre la cantera y el jardín (2010). A lo largo del ensayo, el autor nos habla de siete funciones de la poesía, las cuales, observamos, precisamente guardan relación con el momento histórico: Poesía para la indagación, poesía para desalienarnos, la doble dimensión crítica y utópica de la función poética del lenguaje, la función de proponer sentido a la existencia humana, función ecológica, función de compensación de los deseos por medio de la creación y función de enseñar el arte de vivir. A ello, añadimos la imaginación apocalíptica para afrontar las realidades de nuestro tiempo y la alianza con el humanismo. A continuación veremos por qué es importante para Jorge Riechmann la imaginación en su poética. Poesía como conocimiento Desde la poesía como vía de conocimiento, el autor ahonda en este sentido continuando la reflexión que viene desarrollando en los libros anteriores. La poesía es una forma de exploración por medio de la imaginación, lo cual permite proponer, practicar o ensayar caminos distintos sin el riesgo de equivocarnos en la realidad. El poema, desde el territorio de la imaginación, se convierte en territorio de ensayo, como señala en el texto “¿Por qué la poesía... con que está cayendo?”. La poesía para Jorge Riechmann, desde su dimensión exploratoria, propone otra forma de búsqueda de conocimiento diferente al de la ciencia, como explicamos más abajo. Y este modo de exploración no se produce al margen del rasgo dialógico del ser humano para el poeta. El carácter dialógico de lo humano, la conversación, se manifiesta tanto en la filosofía como en la poesía. La conversación, siguiendo las palabras de Hölderlin —“Desde que somos conversación y podemos oír unos de otros…” (2013b: 101)—, es un modo de comunicación con el otro. Con 377 esta frase lo sintetiza Jorge Riechmann: “Uno escribe para tratar de entender, esto es, para ayudarse a sí mismo. A veces, obrando así, consigue ayudar a los demás.” (2013b: 131) Resulta significativo que su blog personal, www.tratarde.org, lleve por nombre precisamente “Tratar de comprender, tratar de ayudar”. Eros/ Thanatos Para el poeta, el amor y el sentido son necesidades del ser humano en su doble dimensión de animales sociales y lingüísticos. Buscamos amor y buscamos sentido. Por ello, nos dice el autor: “Alrededor de esa necesidad de amor y de sentido trabajan tanto el pensamiento como la poesía.” (2013b: 97) Y nos acompañamos los unos a los otros, precisamente, para hacer frente a la muerte (2013b: 125). Un año antes de publicarse El siglo de la Gran Prueba, se editó Poemas lisiados (2012), donde nos encontramos con estos versos: No Ceder Ante Tánatos Ni un grano de maíz Ni una gota de sangre Ni una sílaba: No Ceder (2012: 89) La insistencia en la sílaba “no”, la sílaba sin la cual no sería posible la moral, algo sobre lo cual el autor reflexiona en sus ensayos, resulta sumamente significativa. Decir no a tánatos, no a la muerte, no a todo aquello que opera como fuerza destructora tanto en el plano social como 384 III Estamos siempre tan cerca de lo esencial, tan próximos… Hacen falta muy pocas palabras para decirlo, apenas unos trazos para dibujarlo. Cuando se da cuenta de esto, el hombre de la frontera —que es en resumidas cuentas un ser trágico— se transforma en un ser colmado: lo que podríamos llamar el hombre de la inminencia. Un escabel podría ruborizarse y bailar. IV No hay posibilidad de redención —mal que les pese a los ingenieros, con su sueño de hombres con branquias y corazones y escamas de plomo—, pero siempre es posible el canto. V Un asilo para máquinas en desuso —¿por qué no? Un parlamento para los habitantes de la charca. Un oasis para los significantes sin referencia. Y una suntuosa zapatería-chocolatería para los espíritus de quienes murieron de hambre. (2007: 26-7) Si existe algún tipo de trascendencia, para Riechmann es algo que sucede en este momento, algo vinculado a lo vivo, algo que, por ello, es más inminencia que trascendencia, ya que en todo caso lo que se trasciende es la percepción superficial de las cosas para entrar en contacto y tomar conciencia de lo que nos rodea, de los vínculos que forman lo vivo, en una comunicación que los místicos podrían llamar extática, el budismo relaciona con la meditación y Jorge Riechmann relaciona con el estar ahí —concepto de existencia— de procedencia heideggeriana. Nuevo humanismo ecológico Al comienzo de este apartado nos referimos a las siete funciones que para Jorge Riechmann puede cumplir la poesía, recogidas en el texto titulado “¿Por qué la poesía… con la que está 385 cayendo?” Una de ellas es la de ayudarnos a caminar ligeramente sobre la Tierra. El cultivo de las artes, propone el autor, supone practicar actividades de bajo gasto energético que contribuyen a la autolimitación. El horizonte, desde una conciencia ecológica, es lograr un mundo habitable y habitado por todos los seres vivos que lo poblamos. La salida a la crisis ecológica provocada por el capitalismo, nos dice el autor en el ensayo “El coche atropelló al gatito, el autobús esquivó a la tortuga”, es acabar con el crecimiento; precisamente todo lo contrario a la salida económica del capitalismo, que consiste en aumentar el crecimiento. El modelo económico, por lo tanto, es incompatible con el equilibrio ecológico del planeta. El capitalismo ha provocado una crisis de dimensión planetaria, en la que nos encontramos inmersos junto con el resto de seres vivos que pueblan la Tierra, que amenaza con destruir la biosfera. También nos advierte de las guerras del futuro en el siglo XXI, de las que habla el sociólogo Harald Welzer en el libro titulado Guerras climáticas. El nuevo humanismo ecológico aspira a un mundo que no funcione desde la lógica económica devastadora del capitalismo, del neoliberalismo que está fagocitando el hogar que compartimos, el planeta Tierra y la biosfera. “«Vive como si los recursos naturales fuesen infinitos y como si no hubiera un mañana» es la oferta del sistema productivista-consumista: negación de la realidad más nihilismo” (2013b: 140) Sólo asumiendo la realidad y afrontándola con conciencia, será posible salir de la crisis planetaria y alcanzar un mayor equilibrio ecológico. In media res La idea de que somos seres que vivimos “entre” otros, in media res, también está presente en El siglo de la gran prueba. Siguiendo al filósofo Marco Aurelio, en línea con la poética de los vínculos, Jorge Riechmann nos recuerda que todos los seres estamos conectados, que todo 386 está conectado. Sobre ello reflexiona en el texto “Los tullidos de la interrogación (Sobre filosofía y poesía: merodeos)”. Nos habla del ser humano como ser que habita el espacio del entre, lo que nos lleva a la poética y la política de los vínculos. No en vano, la palabra “entreser” da título al segundo volumen que reúne su poesía. Body factory / mind factory, anticapitalismo y consumismo Una de las funciones de la poesía para el autor, según expone en el texto “¿Por qué la poesía… con la que está cayendo?”, como en todo arte, es la de ofrecer propuestas de sentido a la existencia. Para Jorge Riechamnn, el consumismo ha pasado a ocupar un vacío de sentido en el ser humano actual. Por ello, nos dice haciendo referencia a Nietzsche: “El enorme vacío de sentido que causó la «muerte de Dios» trataron de suplirlo las ideologías políticas totalizantes de las que hoy desconfiamos con razón (...) El consumismo como sucedáneo del sentido de la vida.” (2013b: 29) Por otro lado, tanto la cultura como la poesía y el arte en general son para el autor instrumentos con el potencial de cuestionar la sociedad del espectáculo, instrumentos que también juegan en el campo de la imaginación: “quienes dominan el mundo nos tienen agarrados por los cojones de la imaginación” (2013b: 45) Por ello, propone que el poeta y el intelectual, en su capacidad para plantear discursos de redefinición de la realidad alternativos a los del poder, elaboren políticas de emancipación del deseo, de la subjetividad construida por los discursos del poder en la sociedad del espectáculo, del consumismo; no sólo de liberación social. En la sociedad de consumo, la imaginación y el deseo se han convertido en el campo donde se libran las batallas para la venta de objetos, de productos y servicios; la mente, en suma, también se fabrica. Alimentar los deseos frustrados y ofrecer entretenimiento forman parte de las dinámicas del capitalismo. 387 El autor encuentra la definición de las sociedades modernas en dos palabras escritas en un sobrecito de azúcar Nescafé: Happiness/Trendiness. Sobre ello, afirma: “Vivir satisfecho, y estar a la última, son los valores que dan forma a esta envilecida clase de ser humano.” (2013b: 112) Frente a la cultura del entretenimiento y el espectáculo, la poética de Jorge Riechmann propone la indagación existencial y la reflexión, la contemplación, la práctica de la atención al momento presente (con influencia budista), y el pensamiento crítico con voluntad de transformación. Por una parte, la exploración existencial; por otra, la voluntad de transformación social. Son dos impulsos que ponen en movimiento su poesía. La esperanza (con Juan Gelman) De nuevo vuelve a reflexionar en torno a la esperanza, como lo hizo en Resistencia de materiales (texto “Contra la ley de los grandes números”) y en Canciones allende lo humano (ensayo “Esperar lo incalculable”) al plantear una serie de notas sobre el principio de esperanza. La reflexión sobre todo ello constituye un hilo de pensamiento que conecta con Poesía practicable, y como hemos comprobado, con el filósofo presocrático Heráclito de Éfeso y su famosa frase “Hay que esperar lo inesperado pues de otro modo no se hallará”. También, con el pensamiento de Gramsci y su “pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad”, como abordamos en el capítulo dedicado a los rasgos de la Poética de Jorge Riechmann, concretamente al referirnos al “pesimismo activo”. En El Siglo de la Gran Prueba continúa reflexionando sobre ello y lo hace tomando como referencia planteamientos del poeta Juan Gelman. En el texto titulado “Juan Gelman y el destino de nuestra esperanza” ofrece seis formas de esperanza ante la barbarie de nuestro tiempo. Continuando también con la idea de que aún no hemos salido de Auschwitz, que continúan 388 existiendo matanzas y genocidios en algún rincón del mundo aunque no sea con hornos crematorios, que seguimos destruyendo a la población, que seguimos en una noche oscura: “En efecto: Auschwitz es un mundo donde la gente muere de hambre al tiempo que los graneros están repletos.” (2013b: 16) Jorge Riechmann propone acometer esta noche oscura con esperanza pero sin autoengaño, parafraseando y dándole una vuelta al título del libro Sin esperanza, con convencimiento, del poeta Ángel González. Tomando como referencia la obra de Juan Gelman, enumera una serie de razones a partir de poemas y reflexiones del poeta argentino. El autor ofrece seis razones gelmanianas por las que es posible resistir a la barbarie, que son al mismo tiempo seis formas de esperanza, a las que añade una séptima. Éstas son: esperanza en un núcleo creador del ser humano como punto de resistencia, esperanza en los pueblos que conservan su memoria histórica, esperanza en el proceso de civilización como proceso acumulativo difícil de destruir, esperanza en “la palabra viva” (2013: 10) frente al poder, esperanza en los ejemplos de bondad, verdad y nobleza, y esperanza en el otro, en los vínculos eróticos que nos unen a unos con otros. Finamente, en séptimo lugar, la esperanza que comienza por el “no”, esa partícula de la que en buena medida nace la ética cuando hemos de tomar una decisión (sobre ello hemos hablado al referirnos a la ética y poética del no), “esperanza contrafáctica” la llama por ello Jorge Riechmann. Acompañado así por el pensamiento del poeta argentino Juan Gelman, Jorge Riechmann va nutriendo el propio, una vez más mostrando el carácter dialógico y polifónico que conforma su poética. Ecofeminismo En El Siglo de la Gran Prueba Jorge Riechmann nos propone cuidar unos de otros, algo que pasa por el ecosocialismo y el ecofeminismo. Después de que Nietzsche proclamara la “muerte 389 de Dios”, el sentido de la existencia humana, reflexiona el poeta, ya no pasa por la búsqueda de un absoluto metafísico. Como huérfanos de sentido, hemos de buscarlo; el consumismo está ocupando en estos momentos ese espacio, comentábamos al hablar de “Body factory/ mind Factory”. Para Riechmann, tanto el ecosocialismo como el ecofeminismo suponen salidas posibles: “podemos concluir también que, dado que somos huérfanos, deberíamos cuidar unos de otros… Esta última opción es la del ecosocialismo y el ecofeminismo.” (2013b: 29) Estas reflexiones acerca de las relaciones sociales y las relaciones entre los seres humanos y la Naturaleza, sobre todo de carácter filosófico y moral, las continúa más sistemáticamente en otros libros. Uno de los últimos publicados, formula precisamente la cuestión en el propio título: ¿Vivir como buenos huérfanos? Ensayos sobre el sentido de la vida en el Siglo de la Gran Prueba? Se trata del tercer volumen de un conjunto denominado Trilogía de la autoconstrucción. En él, nos plantea el problema con las siguientes palabras: “¿Solamente podemos pensarnos —de forma más bien narcisista y megalómana— como Hijos de Dios que aspiran al trono del Padre? Tras la “muerte de Dios”, ¿no seríamos capaces de vivir como buenos huérfanos, huérfanos modestos y compasivos?” (2017: 12) Vivir como buenos huérfanos significa renunciar a los absolutos religiosos —sin desdeñar las aportaciones de carácter humanístico o espiritual que las religiones tradicionales han hecho al ser humano—, incluida como decíamos el consumismo propio de la religión capitalista. En relación con lo anterior, la crítica al androcentrismo también está presente en la obra, uno de los elementos que conforman la crítica a la ilustración, la propuesta de una “ilustración de la ilustración”, que veremos con más detalle en las próximas páginas. Por ello, afirma que un posible punto de partida sería: “Una ilustración donde se corrigiera la locura del sujeto autónomo concebido como varón libre de todas las vinculaciones (..)” (2013b: 56) Poesía y filosofía 390 Ya hemos tenido ocasión de mostrar la influencia filosófica en el pensamiento de Jorge Riechmann y su consecuente traslación a su poética. Poesía y filosofía son, para el poeta, dos ámbitos relacionados, dos modos de conocimiento al fin y al cabo. En ambos casos, aspira a una forma particular de concebir tanto la poesía como la filosofía: la praxis. No es casual que su primer libro de reflexión poética se titulara Poesía practicable. Y como hemos mencionado, siguiendo la tesis 11 sobre Feuerbach, también concibe la filosofía como algo que ha de servir no sólo para explicar el mundo sino para transformarlo: poesía de la praxis y filosofía de la praxis. Aquí, de hecho, observamos la clara influencia del surrealismo, si recordamos las palabras de André Breton en su “Discurso al congreso de escritores por la defensa de la cultura” de 1935: “Transformer le monde, a dit Marx. Changer la vie, a dit Rimbaud. Ces deux mots d’ordre pour nous n’en font qu’un.” Rimbaud, con la poesía para cambiar la vida; Marx, con la filosofía para cambiar el mundo; conectados con los planteamientos políticos del surrealismo de Breton. En el texto “Los tullidos de la interrogación (sobre filosofía y poesía: merodeos)” reflexiona acerca de las conexiones entre filosofía y poesía. La filosofía nutre la poética de Jorge Riechmann de un modo profundo e inexorable. Por eso, dice: “Filosofía y poesía: distintas, pero no distantes. (…) La poesía moderna con su aspiración a changer la vie/ la filosofía de la praxis que aspira a transformar el mundo (Karl Marx)/ la filosofía sapiencial que no renuncia a alterar al sujeto: distintas, pero no distantes.” (2013b: 94) La nómina de filósofos y poetas que forman parte del desarrollo del pensamiento poético a lo largo de sus libros de reflexión, las citas en sus obras, las referencias en sus poemas, es amplia y diversa. A Dante, Shelley, Whitman, Rilke, Brecht y Juan Ramón, entre otros, los considera poetas con pensamiento profundo. No en vano, afirma: “nadie puede ser un gran poeta si no es al mismo tiempo un filósofo profundo.” (2013b: 94) 391 Para el autor, tanto la búsqueda de sentido como la necesidad de amor forman parte de los anhelos humanos; a esas necesidades tratan de responder, cada una a su manera, tanto la poesía como la filosofía. El pensamiento alimenta la poesía, pero ha de estar alejado de todo dogmatismo, de lo contrario impide la libertad propia de la creación, de todo arte. Por eso mismo, Jorge Riechmann distingue entre pensamiento crítico (abierto), donde incluye los marxismos, e ideologías cerradas que constriñen la poesía, como el estalinismo. En este sentido muestra su rechazo a la búsqueda de absolutos, de certezas absolutas, que conducen al dogmatismo. Y estos pensamientos se trasladan a los poemas, como podemos observar en uno incluido en el poemario Himnos craquelados, con el significativo título “Pero la búsqueda del absoluto es parte del problema, no de la solución”: 4 Hacernos las preguntas radicales esquivar las respuestas perentorias recoger las miguitas de la vida 5 Recibes luz, germina la fractura, devuelves luz 6 Vaso vacío en espejo vacío. Todo florece (2015: 167) 392 La respuesta al absoluto, a la búsqueda de certezas cerradas, nos la ofrece en forma de haiku con clara alusión a la espiritualidad y al pensamiento orientales. Percibir el momento, la vida que nos rodea a cada instante, como modo de estar atentos a lo abierto del mundo que está ahí, se convierte así en una forma de contestar a la búsqueda de absolutos. El autor es consciente de que tanto la religión como las ideologías pueden conducir al dogmatismo. Volvamos a los fragmentos del citado poema. El cinco y el seis, los dos con que concluye, conectan con el budismo. Para el autor, el budismo ofrece una posible respuesta. En El Siglo de la Gran Prueba, hace referencia al budismo en este sentido: La caída en el tiempo, se titulaba uno de los libros de Cioran. El budismo es una respuesta organizada a esta caída en el tiempo —quizá la más seria que ha ensayado nunca la humanidad. (La otra que más me importa: la visión trágica de la vida humana entre los griegos antiguos.) (2013b: 153) No nos cabe duda de que la poesía es una forma de expresión del pensamiento, si bien distinta a la razón filosófica. Zambrano desarrolla las diferencias en su obra Filosofía y poesía. El autor considera que ambas comparten una misma raíz: el asombro. Ante él, la filosofía busca respuestas; la poesía, en cambio, deja las preguntas abiertas o, siguiendo la poética de Jorge Riechmann, mantiene constante su orientación hacia lo abierto. Y nos dice: “Ambos son, en cierto sentido, los tullidos de la interrogación. Con una minusvalía —al menos— del noventa por ciento.” (2013b: 101) Sin duda, la imagen conecta con la idea del ser humano como ser conectado con otros, como ser interdependiente. “Todos somos minusválidos” (2006b: 67) es uno de los planteamientos que encontramos en Resistencia de materiales. En el poemario Poemas lisiados, Jorge Riechmann escribe: “Celebramos los fértiles muñones del Gran Tullido (…) celebramos ese poder radiante 393 le lo minusválido (2012: 12) Pese a todo, pese a que estamos rotos y atravesados por catástrofes, y precisamente porque somos seres sociales necesitados de amor y de sentido, poseemos el potencial fértil de lo fragmentario, de la interdependencia, somos en suma los tullidos de la interrogación. La poesía, en el Siglo de la Gran Prueba, produce poemas lisiados, que tratan sobre nosotros, seres lisiados, traspasados además por el horror que promovemos. Lenguaje y poder En este libro el poeta continúa la reflexión sobre el potencial transformador del lenguaje poético. Nos habla de una doble dimensión —crítica y utópica— de la función poética del lenguaje. Como ya comentó en Resistencia de materiales, en el ensayo “Comprometerse y no aceptar compromisos”, la poesía o, más concretamente, la función poética del lenguaje, contiene un poder cuestionador, subversivo: hace posible aproximar lo lejano, establecer vínculos entre las cosas o alterar, en suma, el orden establecido. A ello se refiere con la dimensión crítica de la función poética del lenguaje. La dimensión utópica deriva, para el autor, de la vinculación que produce el lenguaje poético, mediante procedimientos como la metáfora, la metonimia y los distintos recursos del lenguaje. Esa vinculación, nos dice, “remite, de alguna forma, a un profundo anhelo de comunidad.” (2013b: 28) Psicoanálisis Para Jorge Riechmann, la poesía y la creación humana constituyen procedimientos por los cuales sublimamos instintos y deseos frustrados o que no podemos satisfacer. En el punto “7. Compensaciones” del ensayo “¿Por qué la poesía… con la que está cayendo?” nos remite al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. El autor desarrolla la reflexión en torno al deseo también desde un punto de vista político y social. Por medio de la emoción y los deseos, nos 400 que ofrece el budismo. Es preciso recordar las palabras del poeta en el epílogo del libro que nos ocupa: La caída en el tiempo, se titulaba uno de los libros de Cioran. El budismo es una respuesta organizada a esta caída en el tiempo —quizá la más seria que ha ensayado nunca la humanidad. (La otra que más me importa: la visión trágica de la vida humana entre los griegos antiguos.) (2013b: 153) En sus planteamientos poéticos se funden, por tanto, las culturas clásicas occidentales y orientales, el pensamiento (desde la tradición del pensamiento ilustrado guiado por la razón, que hunde sus raíces los filósofos de la Antigua Grecia, hasta la filosofía de Confucio en oriente) y la espiritualidad de ambas (con la mística de las religiones monoteístas y el budismo de la tradición oriental). Todo ello se traslada a su poesía. Podemos verlo reflejado en poemas como el que encontramos en el libro Himnos craquelados (2009-2014) con el título “Principio arquimédico del ego”, por poner sólo un ejemplo, el cual acaba con los siguientes versos: “Se desaloja el punto inextenso del ego —y se abre un espacio sin límites para el mundo todo para el cosmos entero y quebrado y disperso y recompuesto Se desaloja el ego y hay sitio para el mundo iluminado” (2014: 170) 401 402 403 Portada del libro Ahí es nada. 404 405 6.5. AHÍ ES NADA (O NO PERDER LA ESPERANZA EN LO ABIERTO) Ahí es nada es uno de los libros más lúcidos y maduros sobre poesía escritos por Jorge Riechmann, dado que agrupa una selección de textos, la mayor parte de ellos procedentes de libros anteriores, en torno a la idea de ahí y sus implicaciones poéticas. Su madurez poética y filosófica ha llegado a un punto en el que las ideas que expresa son parte esencial de sus planteamientos. Se organizan y comunican con la claridad que ofrece el paso del tiempo. Y a eso es a lo que asistimos en este libro, porque combina textos procedentes de obras distintas, como son los denominados diarios de trabajo Una morada en el aire y Bailar sobre una baldosa, incluso un fragmento de La pluma del arrendajo —un tercer diario de trabajo por ahora inédito, parcialmente publicado en prensa—, o libros de poemas como Conversaciones entre alquimistas, Poesía desabrigada, Ahí te quiero ver (caso del primero de los ensayos, encabezado con el título “Estar ahí”, donde aborda uno de los conceptos fundamentales de su poética: “ahí”). Ahí es nada como título… ¿A qué nos remiten estas palabras? Ahí, lo hemos comentado, constituye el emplazamiento donde el autor sitúa nuestra existencia, el espacio donde somos. Se trata del espacio de lo abierto del mundo donde además de ello podemos encontrar la poesía. Por otro lado, en el ensayo titulado “Sobre el milagro”, el autor incluye una serie de citas introductorias entre las cuales observamos las siguientes: “Para llegar al milagro hay que pasarse mucho tiempo no entendiendo nada”, de Carmen Martín Gaite, y “Cuando nada pasa, hay un milagro que no estamos viendo”, de Samuel Vásquez (2013d: 99) Ahí, en el mundo abierto donde somos, estamos, existimos, es donde se produce el milagro, es donde irrumpe lo inesperado, lo poco probable, provocando lo que en ocasiones consideramos imposible. Donde parece que no ocurre nada, irrumpen lo sorprendente, lo extraño, lo inesperado, la poesía o el milagro, todo aquello que va contra todo pronóstico y puede provocar la transformación de nuestro mundo. En ocasiones, pequeños cambios pueden 406 ocasionar grandes transformaciones. Por eso el autor nos alienta a estar atentos, a la contemplación del sorprendente mundo que nos rodea, a no dejar de esperar lo inesperado, siguiendo la máxima de Heráclito. Un reflejo de este planteamiento poético podemos encontrarlo en estos versos del poemario Anciano ya y nonato todavía: “Después de una hora contemplando el mar salta el delfín: pero los ojos han de estar abiertos” (Riechmann, 2004: 91) O este otro del poemario Ahí te quiero ver: “Y de repente Tras muchos días de caminar por el bosque la hembra herida de búho real el murciélago inerme el cuervo blanco” (2005: 108) Con el símbolo del delfín, el autor nos muestra el hallazgo, el momento justo del surgimiento de lo “inesperado”, el momento milagroso en el sentido a que nos referimos. No se nos escapa el simbolismo del segundo fragmento, el bosque (Boudelaire), que es bosque real, físico, de la naturaleza que nos rodea, pero también remite al bosque de símbolos de la poesía, con los animales nocturnos: “búho real”, “murciélago”, “cuervo blanco”… También nos hace pensar en los Claros del bosque de María Zambrano, esos espacios donde se produce el don, el encuentro, el hallazgo. El fragmento forma parte del conjunto titulado “Inminente arboleda”, son los versos con los que concluye la tercera parte del citado libro. Para Jorge Riechmann el concepto de milagro conecta con el de esperanza por medio del fragmento de Heráclito según el cual quien no espera lo inesperado no lo hallará. Por otro lado, el concepto de esperanza conecta con el de eros, con el amor. Son las fuerzas en las que podemos confiar para esperar lo inesperado, para que se produzca el milagro y que en ese 407 momento concreto estemos preparados para aprovecharlo. El autor nos habló sobre tres formas de esperanza en Resistencia de materiales: “(1) Esperar lo inesperado (2) Esperanza en la tenacidad de la vida. (…) (3) Y por último, esperanza en la fuerza y el esplendor de Eros, cuya virtud acabará prevaleciendo sobre el principio de muerte. (2006b: 156-7) Y concluye: “A nadie se le escapa que son tres formas, en realidad, de decir lo mismo” (2006b:157) En efecto, esperar lo inesperado, la vida y eros, son formas de hablar de todo cuanto conecta el mundo, cuanto conecta a la vida, de las fuerzas que forman los vínculos, de las fuerzas de eros, en suma, del amor. Podemos afirmar que el autor es alguien que busca, como los filósofos, y en ocasiones encuentra, como los poetas (Zambrano). ¿Qué está buscando? En uno de los ensayos agrupados en Ahí es nada, nos dice lo siguiente: “La salvación personal, ese imposible que yo busco por las veredas de la poesía; la salvación del mundo, ese inconcebible milagro que no podemos dejar de seguir esperando.” (2013d: 97) En su propósito no pierde la esperanza del milagro. ¿Dónde busca? En el espacio de lo abierto, el mundo abierto que está ahí. Nociones de ahí, entre y no “El pequeño dolor te avisa: eres mortal y capaz de todo el inagotable esplendor de lo viviente” (2006a: 177) Jorge Riechmann, “Ahí donde estás”, Poesía desabrigada Con el título “Estar ahí”, el autor agrupa un conjunto de fragmentos procedentes de diversas obras: el libro de poemas Ahí te quiero ver y los diarios de trabajo Una morada en el aire, Bailar sobre una baldosa y La pluma del arrendajo (fragmento éste de un libro inédito al que 408 añade anotaciones posteriores). Finalmente incluye dos citas bajo el epígrafe “Final: hacia un budismo kafkiano”. “Estar ahí” implica además una forma de resistencia contra la sociedad del entretenimiento, contra la industria de la mente que continuamente produce de forma comercial contenidos de evasión que nos impiden concentrarnos, que nos distraen de lo importante, que secuestran nuestra atención, que nos impiden estar donde está la vida, en el mundo abierto que nos rodea, el mundo donde somos: “El ser humano que está ahí planta cara conscientemente al apetito de distracciones, e intenta esquivar el abrazo mortal de la industria del entertainment” (2013d: 18) Estar ahí es estar en el mundo, respirar en el aquí y ahora, de ahí que concluya este capítulo con el significativo apartado titulado “Final: hacia un budismo kafkiano”, conformado por dos citas tan sólo. La segunda de ellas, de Kafka, hace referencia a la plenitud de estar vivos, de todo cuanto nos rodea, todo cuanto está ahí. No es casual que haya escogido la palabra “budismo” para este apartado, la relación entre la noción de ahí y la filosofía oriental es evidente: atención, concentración, contemplación, estar ahí —respirando, nos decía en Resistencia de materiales—, todas estas ideas sobre las que reflexiona el autor no distan demasiado del aquí y ahora del pensamiento zen. Ahí es el espacio de la oración, de la celebración y de la contemplación. “¿Qué nos enseña la poesía? La presencia del mundo —su ahí— la multiplicidad del mundo, la inagotable riqueza del mundo. Ahí es nada. Ahí te quiero ver.” (2013d: 14) Esta significativa cita concluye con dos frases que constituyen los títulos de dos de sus libros: el que nos ocupa, Ahí es nada, y aquel del que procede este fragmento, el poemario Ahí te quiero ver. Un poco más adelante y dentro del mismo capítulo, concretamente en el apartado que forma parte del diario de trabajo Una morada en el aire, encontramos el siguiente fragmento: “Mi propio koan: ahí”. (2013d: 44) También en ese apartado hallamos las siguientes palabras: “La 409 preposición entre, el adverbio ahí: con sólo estas dos partículas puede articularse una concepción del mundo.” (2013d: 40) Jorge Riechmann nos comunica que la vida está ahí, y que somos y nos desarrollamos con los otros, en el espacio entre, in media res, como también articula la Teoría del Emplazamiento/Desplazamiento (Vázquez Medel). Nuestro emplazamiento, por lo tanto, según la poética del autor, es el ahí del mundo donde somos unos con otros, el ahí del mundo donde hemos sido arrojados (Heidegger). Fuimos expulsados del mundo con el nacimiento del lenguaje, cuando comenzamos a habitar en el lenguaje, cuando comenzamos a formar nuestra propia morada simbólica, cuyos rasgos son la re-presentación del mundo y la abstracción. De todo ello es plenamente consciente el autor: tampoco es casual el título escogido para su diario de trabajo Una morada en el aire. Por eso, en el apartado “Ciencia, poesía y la noción de ahí (cerca de Ybes Bonnefoy), que además de estar incluido en el capítulo que nos ocupa constituye el epílogo a “Cincuenta microgramos de platino e iridio” del poemario Ahí te quiero ver, expresa lo siguiente: “La poesía es el camino real para el imprescindible retorno: quizá no el único, pero sí el más importante. Por eso, escribir un poema es siempre, en cierta forma, ofrecer un sacrificio. El lenguaje —en su función lógica y raciocinante— nos aleja del mundo, el mismo lenguaje —en su función poética— puede aproximarnos de nuevo a él. Vuelta a las cosas, los seres y los vínculos concretos: al mundo de las cualidades y de las singularidades. Recomposición de lo que el proceder científico disoció, analizó, redujo.” (2013d: 22-23) Como dijera Zambrano en Filosofía y poesía, la poesía es todo aquello que tiene que ver con lo concreto del mundo, con cada uno de sus aspectos concretos, con cada cosa concreta, no renuncia a nada. La filosofía, la razón, en cambio, se basa en abstracciones y generalizaciones. La abstracción se aleja de lo concreto. Matar a Platón, proponía la poeta Chantal Maillard en el destacado libro de poemas galardonado con el Premio Nacional de Poesía 2004. En el poemario Ahí te quiero ver, encontramos los siguientes versos: