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El marqués d'Olincourt o la alteridad como defensa del yo en un relato del marqués de Sade

Padilla García, Magdalena

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EL MARQUES D'OLINCOURT O LA ALTERIDAD COMO DEFENSA DEL YO EN UN RELATO DEL MARQUES DE SADE Magdalena Padilla García Thc various ways in which Sade made use of his charac tcr . 1he Marquis of Olincoun (Le pré.tide 111 mystifié), a~ his perfect doublc are analy scd. He profitc by him in order to defcnd himscl f from the accusations and senlences he was und er, and make a harsh altack on juslice and rcligion at thc samc time, as wcll as to critici ze lhc reality of his time, within the c 1itic&1 spirit which dominatcd the XVIII '" cenlUry. A lo largo de estas páginas nos proponemos realizar un estudio de un personaje del marqués de Sade: el marqués d'Olincourt, utilizado por el autor para defenderse de las acusaciones de las que fue objeto y que llevaron al escritor a la deshonra personal y fam ilar. Intencional idad por otra parte, que nos aparece ya manif estada en el propio título de la obra (Le Président mystifié) como veremos má s adelante. Concluido el relato, el autor nos informa en una nota a pie de página, del lugar de reda cc ión de la misma: La Bastilla, la prisión del sistema que se convierte en el lugar de Ja subversión a través de la escritura. Y es su de seo de defenderse de este arresto, injusto por lo demás, lo que le llevará a la creación del texto que nos ocupa. Para este estudio vamos a ba sarnos en el cuento Le Présidellt mystifié, texto que se genera como conflicto de l yo-escritor con la realidad, entendida como statu-quo políticosocial y moral de la época. Las razones que nos han llevado a la elección de dicho texto son varias, por una parte estaría el hecho de que no haya sido estudiado con anterioridad, pues estamos ante una obra olvidada por la crítica, que se ha tendido siempre a encasillar como uno de los textos menores dentro de la ex tensa producción de su autor, y que nos ha ll egado jun to co n otras 204 Ma~dale1111 Padíl/a Garcia obras de idéntico corte, reunidas bajo el epígrafe «Historiettes, co ntes et flabliau x»1• Pero no obstante, y hajo la apariencia anodina del texto emerge la v erdadera subversión sadiana, de forma más o menos abierta, recorriendo la pníctica totalidad de las obras de Sacie, como es la dura crítica a la Igl esia y a la Ma gistra tura , convirtiendo sus escritos en verdaderas diatribas contra ambos estamentos. Este carácter emergente en todas sus obras no es algo gratuito y exento de hase, sino que encuentra su razón <le ser en la propia vida del escritor, perseguido y encarcelado por los estamentos aludidos, las más de las veces de forma arbitraria. Uno de estos arrestos, y rmís co ncretamente el que ha provocado la situación que vive el autor en el momento de la escritura. aparece reflejado en nuestro texto, obra donde se conjuga perfectamente el mús fino y delicioso humor provenzal, con los más despiadados y encarnizados ataqu es a sus verdugos. En el texto asisti mo s a las desventuras burlescas de uno de los magistrados del parlamento de Aix-en-Provencc, quienes en scpticmhrc del 1772 condenaron a muerte a Sade de forma parcial y arbitraria1. El autor se sirvió de este texto porque las críticas en él vertidas aparecen puestas en boca de alguien que estaría dentro del sistema, y lanzadas co ntra alguien que se encontraría fuera del mismo, ya que se trataría de un lihcrtino, cú mulo de vicios morales. Es taríamos pues ante un caso en que las críticas no provocarían, al menos de forma aparente, la subversión del statu-qu o, pero que al mismo tiempo son más eficaces. Asistiremos en la obra, por otra parte, a la transposición al universo imaginario del texto, del universo real del autor, entendiendo por éste último la suma de fechas, la alusión a personas de su entorno, y a la representación de los lugares por los que discurrió su vida; pues en la estructura a ne cdótica se plasma de forma velada y a veces enigmática, da tos muy concretos de su biografía, y que parten desde su nacimiento, hasta la situación en que se encuentra en el momento presente. Centrándonos en el texto se observa de qué forma la anecdótica recoge un tema tópico en la historia de la 1 iteratura como es el matrimonio por imposición, pero no por conocido menos tratado, constituyendo dicho tema un mero marco, hase para la fijación de la verdadera intencionalidad del escritor: la bur l a, el cas tigo y la humillación a la Magistratura, representada en la figura de Fontanis. Este tema del castigo al estamento judicial constituye el motivo fundamental que llevará al yo a la redacción del texto. Esta intención del yo aparece puesta de mani ficsto en los dos versos que encontramos al inicio del cuento y situados a modo de introducción: Proyecto <k esc ritura que SArn· no llegó a realizar. La idea piimitiva era re coger en un volumen su producción como cuentista. que comprendía unas cin cuenta ob ras. y es tarían dispuestas de modo que a una historia al egre sucediese una l iiste o dramática. Pero de e ll as. sólo ll egó a ver pu bl i cada.~ l as obr< t ~ «se ría s". en nú mero de once. precedidas de las «ldécs~urlc ro m an ... agrupado todo el conju nto bajo el epígrafe «Les Crimes de l'amour». P or lo que respecta al bloque en el que qucd<i recogida la obra que nos ocupa. és te no será publicado hasta 1926 por MAl ' RICI: H 1:1N~. crítico de S.1rn·. L1· .1.v, G.: S11tle (Editions Gallimard. 19 72) . p:\g. 97: «C'cst le prcmicr magist ratdc pro vcnce (M. de la Tour . pr cm i crprésident du parl emc nt d.Aix) qui admct quatrc an~ scuk mc nt plus tard l'c:xci:s de la condanation» . El marqués d'O/i11co11rt o la alteridad como defe11rn del yo en un relat o del marqués de Sade 205 «Üh fiez-vous a moi, je veux les célébrer si bien ... que de vingt ans ils n'osent se montrerh>'. Donde queda puesta ya de manifiesto la ironía sadiana que va a recorrer todo el texto. La intencionalidacl del autor queda igualmente puesta de manifiesto, como ya anunciábamos, en el propio título del cuento: Le Préside11te mystifié, aunque el mismo aparece minimizado con respecto al tono que se adopta a lo largo del texto, dado que el vocablo «mystifier» significa «abuserde lacrédulité de quelqu'un pourse moquerde lui», el presidente sení burlado y engañado. Será el marqués cl'Olincourt quien encauce estos deseos de venganza del autor, él dirige y ordena como si de un director teatral se tratase; de su boca parten todas las críticas. Es por tanto este actante en quien Sade delega su defensa. Pero si atendemos a la crítica y burla que se hace en el texto, Sacie no sólo persigue como objetivo la autodefensa, sino que este deseo conecta directamente con un violento ataque al estamento judicial desde su base: la procedencia social de sus miembros, el estar constituido por miembros de las profesiones más humildes y por gentes de la peor condición, que han ido ascendi do progresivamente desde el punto de vista socioeconómico, hasta el punto de equipararse a la alta nobleza. Sade no tolerará nunca ser condenado por gentes que según él deberían estar encerradas. Aspecto éste que pone de manifiesto 1 a conciencia aristocrütica de Sade a pesar de sus simpatías por los principios revolucionarios. Este objetivo del escritor, como ya hemos apuntado, no es algo que se manifieste en el texto de forma clara a nivel ele la estructura anecdótica , sino que es una idea latente que subyace bajo aquella, constituyendo un subtexto, una estructura profunda que co rr e paralela a la primera. Amhas estructuras encontranin un punto de unión: Fontanis, constituyéndose este actante en intersección de ambas líneas, puesto que él es el magistradodcAix-en-Provcnce (al que aludíamos con anterioridad en nuestra introduc ción) al mismo tiempo que es el novio impuesto a Mllc. de Téroze. Llegados aquí debernos señalar que la materia anecdótica sobrepasaría el ma rco puramente tópico al constituir una transposición en el texto de un hecho real de la vida del autor, y más concretamente de su juventud: la imposición de su padre que le obligó a casarse por interés, con una mujer a la que no amaba, por pertenecer ésta a una importante familia de magistrados, estamento que poseía un poder socio económico inmenso, mayor aún que la alta nobleza, clase a la que pertenecía Sacie. La proyección del yo no se realiza de forma directa, sino a través de las reiterad as alusiones existentes en la estructura anecdótica, a un «gentilhomme»4 del que se nos di ce que ha sido injustamente condenado, y al que todos trata n de defender. Para tal fin se hace alusión a las circunstancias que provocaron su encarcelamiento: SAJ>f, . D.A.F.: Le Pré.lidenr mr sti jié en O!:°uvres complétes d11 marq11i.1 · de Sade. (Société Nouvelle <l es Editions Pauvert. l 986). Tome 11 . pág. 89. Este «gentilh ombre» al que se alude es el propio autor. que en el momento en que escribe la obra se encuentra en la cá rcel, como ya hemos afirmado en otro momento de nuestro estudio. 206 Ma ¡:da lena Padilla García «Tcnez nous avons ici le juge de Ja terre de M. le Marquis qui était devenu fou a te] point qu'il n'y avait pas un jeune libertin de l'endroit s'amusant avec une filie, auquel cecoquin ne fit aussit6t un proce sc rimin el, et le décret et la sentence et l' exil et toute les platitudes que ce s droles -Ja ont toujours dans Ja bouche»5. «Rappelez surtout aux juges de París d evan t le sq uels vous allez etre ob ligé de comparaltre, cette aventure fameuse de 1769, ou Jcur co eur bien plus ému de com passion pour Je derriere fl ag ellé d' une raccrocheuse que pour le peuple dont ils se disent les pcres et qu 'ils laissent pourtant rnourir de faim, les détermina a faire un proces cr imine] a un j eune militaire qui revenant de sacrifier ses plus belles années au service de son prince, ne trouva d'autres lauriers au retourque l'humiliation prepar éc par la main de s plus grands en nemis de cette patrie qu' il venait de défcndr e . .. »6. «En 1772, un jeu ne homme de distinc ti on de la province ayant voulu par une vengeance badine étriller une courtisane qui lui avait fait un mauvais présent, cct indigne butor fit de ce tte plaisanterie une affair e crimine ll e, il traita la cho se de meurtre, d'empoisonnement, entraí'na tau s ses confreres a ce lte ridic ul e opinion, perdit le jeune homme, le ruina et Je fil condammer p ar contumace a Ja rnort, ne pouvant venir a bo ut de sai si r sa personne»7• Estas tres citas no vienen sino a ilustrar nuestra afirmación. La s dos últim as constituyen alusiones a otros tantos escándalos que salpi ca ron la vida del autor, y cuya autoría condujo a Sade a prisión. Se trata de los célebres episodio s co nocidos co mo «Affaire d'Arcueil» y «A ffaire de Mar scille» respectivamente, recogidos ambos por Gilb ert Lely en su biografía del escrilor x. En Ja primera de las citas se alude de forma general a la constante persecución de que siempre fue objeto el autor, convirtiéndose en bl anco de t odo tipo de acusaciones. Ba ste SAllh. 0 .A.F.: Op. cit., tomo 11 . pág. 10 6. SAlll ·, D.A.F.: Op. cit., tomo II, p:íg. 126. SAD~ .. 0 .A.F.: Op. ci t. , l omO II . pág. 124. Lr 1. Y, G.: Op . ci t. , pág. 8-9. « Le 3 av ril 1768, place d es Victoircs, il (Sad c) s'adres se a un e fcmme qui d ema nd e l'aumone. Ro se Keller; clic acccpte de l'accompagner asa «petite maison d'Arcueil». 11 l'y fait se deshabiller. la íla ge lle i\ plusieurs reprises, puis l'e nfenne dans une charnbrc. La Keller s'évade, porte pleintc et ob tient une indernnité énorme ( ... ). M. de Sadc n' est eondamné qu'a une amendc par la Grand Ch am bre du Parlement de París, cependant il reste détenu. d'ordrc du roi. jusq' en novembre 1768 ( ... ). Le 27 ju in t 772. de passage a Marseille, il se rend le mat in avec son do mest iq ue Latourdan s une ch am br e o ii quatre fi ll es sonl réunics. Flagela ti on re9ue et infligée, fululion. pédication, homosexualit é; !' un e des filies. Marianc Laverne. goílte au x a nis cantharidés que luí off re le marquis. Le soir. visite du liberti na une autre prostituée, Ma rguerite Coste. q ui absorve tout le contenu de la bomboniere de son clicnt. Elle se truuve bientot dans un tel état qu'on la croit empoiso nn é. Le marquis de Sade es t condamnt: par la Chambre des vacations du parlement de Prov ence i\ la peine capitale. pour crim cs d'empoisonnement et de sodomie; le 12 seplcmbre. le con tu mace est exécuté en effigie sur la place des Precheurs. a AiK». El marqués d'Oli11co11rr o la alteridad como defensa del yo en un relato del marqués de Sade 207 decir como ejemplo que 27 años de su vida los pasó en prisicín, y que tres regímenes políticos tan distintos -Absolutismo, Período revolucionario e Imperio-coincidieran en condenar a un mi smo hombre: Sade. Este «gentilhomme» sería la representación en el texto de todos aquellos que han sido víctimas de las injusticias y atropellos del estamento judicial, constituyéndose por tal motivo, en fuerza propulsora del relato. Esta presencia del autor se enmarcaría dentro de lo que hemos dado en llamar estructura profunda del relato, pues sólo tras el estudio de la biografía de Sade, podemos llegar a saber que el <~cune militaire» o el acusado por envenenamiento en Marsella no es otro que el propio autor. Todo esto nos conduce a uno de los objetivos que nos planteábamos al inicio de nuestro estudio-y al cual me remito-: de qué manera se configura en el texto el universo real del autor, representación llevada a cabo en los dos niveles en los que se estructura el texto, y a los que ya hemos hecho mención: profundo y anecdótico; siendo en este úl timo donde se desvela aquel a partir de la presencia del yo. Nivel que estudiaremos seguidamente y para ello vamos primeramente a descomponerlo en sus tr es coordenadas constitutivas -espacial, temporal y actancial-centrándonos de manera espacial en ésta última, por ser en ella donde queda recogido, de fonna especia l, el objetivo pr im ero de nuestro trabajo: estudiar de qué forma uno de los actantes se constituye en defensor último del escritor en este texto. Vamos pues a hacer un recorrido por dichas coordenadas, tomando como punto de partida la coordenada espacial. Los espacios anecdóticos que se nos muestran en el texto son la transposición al universo imaginario de espacios reales por los que discurrió la vida del autor, como seña la Barthes en su célebre y siempre actual trabajo: « ... a Saint-Germain-des-Prés ( .. .) . Sade est né dans une chambre de l 'hót el de Conde( .. . ); il a été baptisé a Saint-Sulpice; en 1777, sous lettr ede cachet, c'est a l'h6tel de Danemark ( ... ) que Sade est arreté, c'est de li'.1 qu'on le concluit au donjon ele Vincennes. Au printemps de 1779, Sade étant emprisonné a Vincennes, on lui éc rit que le verger de La Coste est éblouissant ( ... ) espace autarcique, petite société complete dont il était le maítre, source unique de ses revenus, lieu d'étude ... »9• El hotel del barón de Téroze representaría el hotel de Condé, lugar donde nació Sacie; el donjon de Vincennes aparecería simbolizado por el castillo de la elote de Mlle. de Téroze; la iglesia de Saint-Sulpice, en la que contraen matrimonio el ma gistrado y la joven, posee incluso el mismo nombre que aquella en la que fue bautizado, tiempo atrás, '' BAR THES, R .: Sade. Fourier, Loyola (Scuil, París. 19 71 ). pág . 177. 208 M11 gd11/e11a Padilla García nuestro escritor; y espacio en el que Fontanis nacerá a la vida, vida de víctima (lo que constituye una subversión completamente sadiana del bautismo). El lugar de r eunió n de los actantes en su conspiración contra Fontanis, representaría la «petitc maison d'Arcueil», a la que Sade condujo a Rose Keller, la mendiga que posteriormente lo acusó de flagelación, dando lugar al céle bre escándalo ya mencionado y que conocernos como «Affaire d'Arcueil»; y por último el castillo del marquésd'Olincourt se d la transposición en el texto de La Coste, propiedad del autorrn. Con esta representación de los espacios, Sade no hace sino proyectarse nuevamente en el texto. Hará pasar a Fon tan is, aunque en circunstancias diferente s, por todos aquellos lugares por los que se desarrolló su propia vida, desde su na cimiento, hasta su llegada a la Bastilla. El magistrado se constituye por tanto, en el doble invertido del autor. A hora bien. con ello el escritor no sólo pretende llevarlo a la Bastilla (objetivo que finalmente consigue -en la ficción del texto -. al encerrar al personaje en el cas ti llo de Mme. d'Olincourt, transposición en el t ex to de la prisión de Estado), sino que su objetivo final iría más alla: es la ejecución en efigie del magistrado, hecho que bus ca ría provocar su deshonra, como reo. del mismo modo que la provocó la condena del autor, ejecutado de idéntica forma en una plaza de Aix-en-Provence. Todos estos edificios civiles y religiosos configuran el espacio de la mímesis, siendo por ello significantes de una parcela de la realidad, que queda 1 imita da a la reproducc ión en el texto de un aspecto muy concreto de la vida del autor (la injusta condena de la que ha sido objeto y su po sterior entrada en prisión, y a la recreaci6n <l e todos Jos esp acios que se circunscriben a esta é po ca de su vida. En un primer momento el texto se nos ofrece como imitacicín en parte de la realidad, pero tiende a crear su propio referente, articulándose pues como diégesis, desde el momento en que la realidad aparece representada y recreada de forma parcial, como es el hecho de representar únicamente como hábitat los espacios de la nobl eza (castillos, hotel). Estamos pues ante una lectura analógica de Ja realidad, en cuan to que lleva a la creación de un microcosmos úni co de un paisagc interior, es dec ir. los espacios recreados son reales pero constituyen un fragmento de la realidad, pues ésta no se describe como totalidad, sino <le fonna parcial, descripción realizada en función del yo -escritor; y es esta modulación lo que lleva al texto a constituirse como diegético. Tras esta prospcccicín espacial nos detendremos a continuación, <le forma breve, en el aspecto temporal del relato, rnn la sola intención de fijar el momento conc reto <le la redacción del texto, para pasar finalmente a la estructura actancial. La coordenada temporal nos permite distinguir dos ejes temporales: por una parte nos 'º E~ pac io de especial significación para Sadc. tierra de sus antepasados, situado en Provcnrn. región de especiales connotaciones históricas. literarias y artís ti cas. Es además un núcleo en el que lleva a cabo representaciones te atrales. adcm:\s de espacio fundamental de sus escándalos libc11inos. El 111arq11és d'O/i11c1111rt o la alteridad n> 111 0 defensa del )"ti en 1111 relato del 111ari¡11és de Sade 209 apa rece el tiempo de la Hi storia, exterior al relato, que nos es facilitado por el mis mo autor en la nota final del cuento, donde se nos informa de la fecha exacta de conclusión de la misma. El segundo eje estaría constituido por el tiempo referencial de la Historia, qu e corresponde al reinado de Louis XV y parte del reinado de Louis XVI, años que se correspond en con la época de juventud del escritor; este tiempo se nos muestra en el t exto de fo rm a explícita. Amhos ejes temporales vien en a dem os trarnos una vez más, la transposición a la ficción. del universo r ea l del aut or , en este caso co ncreto , su juventud, y en e ll a, los dato s que el consid era relevantes para el ohjetivo final que se ha ma rcad o: su defensa. Nos centraremos a co ntinuación en la coor denada actancial, aspecto en el que vamos a detenernos de manera especia l, por constituir los personajes el eje central de nuestro estu dio , como aglutinantes de toda la carga crítica del autor. Ahora hien. esta proyección del yo so bre sus personajes no se glo haliza sobre d'O li ncourt de forma única y exclusiva aunque éste sea designado por el autor como su portavoz, como veremos más adelante. La pro yecci6n del autor so h re sus personajes está presidida en todo momento por un carácter teatral -tomando este término desde la óptica del arte escénico -. Afirmación en ahsoluto gratuita puesto que para Sade, la gran p as ión de su vida era el teatro y todo lo referente a las costumbres de este arte; durante su v ida mantuvo una lucha constante con el objetivo de pod er representar sus piezas, hecho q ue se producirá durante su encierro en Char en ton en los últimos años de su vid a. Este caráct er teatral emerge de forma nuís o menos aparente en la práctica totalidad de sus obras. En nuestro texto, este matiz se advierte en la estructura misma de la obra, en la que ésta -un c uentoreproduce en su interior una pieza teatral de carácter tragiccírnico, cuyo tema es la hurla y humillación de un magistra do ; en la que los actor es est<Ín constituidos por los mismos personajes del cuento (alguno de estos apa rece rá incluso disfrazado para represent ar su papel de forma más pertinente); y donde el direct or es al mi smo tiempo actor: el ma rqués d'Olincourt, supedita do en última instancia a su creador: Sade. Se da pu es una in c lu sión de una ohra dentro de otra, lo que muestra una per f ec ta conjunción narratividad-teatralidad. Pero dicha t ea tralidad no se limita en el relato exclusivame nt e a la reproducción dentro del texto na rrativo de una ohra dramática, s ino que le lleva incluso a la representación del autor en el uni ve rso del texto, proyectánd ose soh re los distintos personajes a l os qu e pr esta rasgos de su propia personalidad; proyección que se realiza de forma especial sohrc d'Olincour t. Ah ora hien, esta tcatralización no aparece de fo r ma gratuit a, sino que persigue un fin, que entronca de forma directa con el objetivo gene ral de la obra: la humillación al ma gis trado, llevada a cabo no sólo por d'Olin co url, sino por todos l os actantes de Ja narración. Pasa rem os pues a ver, c omo d'Olin cour t se genera como acta nt e princi pa l, asumiendo así mi s mo la fun ción de port avoz del autor co mo ya anunciábamos. 210 Ma¡:dalena Padilla Gurda Este actante se nos presenta en el texto corno cuñado de Mllc. de Téroz c, l aj oven que se ve obligada al matrimonio con el magistrado, y será el deseo de evitar esta unión, el pretexto utili zado para lanzar todo tipo de ataques, críticas e insultos a Fontanis; críticas que se hacen extensivas a todo el estamento judicial, y que tendrán corno objetivo final la defensa de l escritor. Al erigirse d'Olincourt en portavoz del aut or, éste no duda en ac udir a la Hi s tori a, efectuando un recorrido por todos los casos en l os que la Justicia actuó de forma injusta, episodios que se remontan incluso a la Grecia de Pericles (aludiendo al juicio de la cortesana Friné) para pasar posteriormente a la época renacenti sta francesa, en la que Iglesia y Magistratura actuaron de fom1a conjunta en la masacre de Mérindol y Cabrieres, hasta llegar de nuevo al siglo XVIII donde se alude a lo injusto del «Affaire Cala s», poniendo Sade todos estos casos en boca de su personaje, y siemp re con el mi smo fin. Ahora bien, la alusión a todos estos casos no es gra tuita, sino que vendría a demostrar corno el encarcelamiento del autor no es un error aislado de la Magistratura, sino que sería un eslabón más de la lar ga cadena de atropellos de es te Cuerpo. Sade presta a esta actante bastantes elementos de su personalidad: del mismo modo que el escritor, d'Olincourt es marqués, nob le de la «primera n obleza»; militar autoritario11, desprecia Ja religión, la Magistratura; pr efiere vivir re tirado en su castillo como un señor feudal, a hacerlo en la co rte (este deseo de res ucitar el espíritu feudal en una época en la que los privil eg ios señoriales están desapareciendo, y las l ibertades van conquistando un l ugar impo rtante, encuentra su razón de ser en el intento, por parte de la nobleza, de recuperar un prestigio, un poder y unos privilegios qu e poco a poco son adquiridos por la potente bu rguesía, como clase que pasa a de ten tar el poder económico) 1 ~; es significativo el h ec ho de que este actante, miembro de la alta n ob leza , p osea el tí tulo n ob i liario de marqués, al igual que el escritor; y, dependiendo de las afinnaciones que aquel haga en cada momento, será citado como «d'Olincourt» o corno «marqués». Cuando aparece designado como «marquis», el autor se identifica plenamente co n el personaje, dado que l as palabras puestas en boca suya no van más allá de la plasmación de una mera idea personal. " l l " «-Vous n'aimez pas la robe rnarquis? - Je ne vous Je cache pas, président, je n'airnc que les états utiles »n. Toda Ja obra de Sade aparece recorrida p or una fuente ensoñación militar y gue rrera, re lle ja da en la mu l titud de tér111 inos relativos al campo léxico de la milicia. Esta en so ñación ll evará al esc ri tor a concebir las actuaciones de sus personajes, incluso el sexo. como ve rd aderas accion es militares. En nu es tro relato esta ensoñación es especialmente obsesiva. pues no olvidemos que los personajes se nos muestran como mi li ta re s. Es ta ensoñación de poder de la nobleza no co n st ituye en Sa de. desde el punto de vista ideológico. un deseo de retroceso histórico a un período pasado en que Ja nobleza era todo podero sa y dueña de innumerables privilegios; sino que constituye m ás bien un elemento necesario en la anecdó li ca de multitud de sus obras. para situar episodios que sin este matiz serían inimaginables. SAn F.. D. A.F .: Op . cit.. pág. 118. El marqués d'O/i11co11rt o la alteridad como defensa del yo en un re/aw del marqués de Sade 2 1 l Pero cuando aparece designado como d'Olincourt, el autor se desliga de su personaje, constituyendo este hecho una forma de no compromiso con él, pu es considera muy fuerte s las críticas y afirmaciones expresadas por este actante: «Dites mieux, président, di tes mie ux, replicad'Olincourtqui commern:;:a a s'échauffer, diles que vous etes des exécuteurs. d'insignes bourreaux qui , naturellemnt ennemis de l'État, n' avcz de dé lices qu'a vous opposer a sa prospérité, qu'a placer de s entraves a so n bonheur, qu'a ílétrir sa gloire et qu'a fai re couler sans raison le sang précieux de ses sujets»14• La defensa del autor realizada por d'Olincourt y la proyección d el autor sobre éste es tal, que unidas a las críticas que lanzan contra Fontanis, llevarán a éste último a interrogarse so br e la posible existencia de lazos familiares entre d'Olincourt y el gentilhomme -el autor -: «Ce d'Olincourt, il tient furieuseme nt au proces dccc ge ntilhomme qu e nousjugcames l'an passé; il faut qu'il y ait laquelqueallian ce dontje ne me doutais pas ... »1\ Si bien es cierto que d'Olincourt reune numerosos rasgos del autor, no lo es menos el hecho de que el autor preste numerosos rasgos a otros actantes, y de forma muy especial a Fon tan is, a pesar de ser éste el blanco de todas las críticas e insultos de l autor: Sade comparte con él su rechazo a los sentimientos (por ser éstos fuentes de dispersión del yo), el hecho de que una prostituta provoque su ruina moral y social; el ser rechazado por la sociedad e inclu so por su propia familia, y que será además esta familia la que provoque su perdición total y encarcelamiento, pues su cuñado d'Olincourt ha obtenido del rey una pretendida «lettre de cachet». Esta proyección del yo -escritor en el texto, y más concretamente en la figura de su enemigo, constituye a su vez la proyección de un rasgo de la personalidad del autor: su carácter sad omasoquista; sadismo en el reflejo de la multitud de cas ti gos que inflige a Fontanis, y masoquismo en el hecho de proyectar su yo en su enemigo. Antes de tem1inar con nu es tro repaso a l os actantes n os detendremos nuevamente en el estudio de la transposición al universo imaginario de l texto, del universo real del autor, en este caso concreto, en la transposición a ni vel de coordenada actancial, pues no debemos olvidar que los diferentes actantes del relato so n otras tantas transposiciones al texto de distintas personas que rodearon al autor durante su vida: El barón de Térozc representaría al padre del autor, por ser el representante del statuquo nobiliario, pero sobre todo por Ja imposición de boda hacia su hijo. Sa dc «revolucionario» se rebela co ntra este orden. 14 SArno, D.A.F.: Op. cit., pág. 113-114. 11 SAJ>r~ D.A.F.: Op . c it. ~ pág. 122.