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Andrionico y el leon : Romance, en que se refiere el cautiverio y aventuras de Andrionico. Dase cuenta de sus amores, y de lo que le sucedió con un león, que ... se humilló á sus pies

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ANDRIONICO YEL LEON. ANCE ,EN QUE SE REFIÉ^E EL CAUTIVERIO Y lluras de Andrionico. Dase cuenta de sus amores ,yde lo le sucedió con un Ucon ,(jue reconocido álos beaeficios (juc de babia recibido ^se humilló ásus pies» Scuchame ,Invicto Cesar, si el escuchar no te enfada, yverás ,que de Esclavoaia aoy natural ,yse llama Mantua donde nacfc cuyas célebres muraTíis le cobran tributo al Sol, después de ausentarse el Alva» Aquí pues ,beñor ,crióse fíente áfrente de mi casa una tan bella Pacora, qoe pudo el discurso en tanta riiaj!;t’siad decir ,no hay mas que ver en tntrger humana, pues una tarde que el Sol, dt Ihechizo de su cara salió ecipsado, por ser quien ásu luz eclipsaba utia celosía ,que astutamente ocu'.iaba sus ixfl rXos ,usas no obstante Cupiau sacó su aijuva. ytirándome «na ñecha, quedé rendido ásus plantas» Creció nuestro amor yfué con tan vehementes atssia», que era su casa yla mía teatro donde cifraba isuesíTO amor finas caricias; mas áeste tiempo ms patria se reveló contra Roma, yfui yo (fatal desgracia !) éservidumbre dé esclavo coudeísado por la mala fortuna ,yasi señor, sabrás ,que ,1*' rca’zada Casa de los Andrionico*, es la n'iia yque me llamati Andrionico ,pues mi padre SS! también se llamaba , ymis Abuehjs lo mismo, por ser Fatni'úa laa clara corno la de Fabso en Roma, yLa de Austíia eu España. Nútn. aa. .'^' 1'tíhdni mi fortunn ít íiii iri;idA por ser vaihi, áverme esclava' ,lo mas «jue llega á$eniir el alma, fí, !)aber perúivlo (ay Dios! ) áMiraflor .prenda amada, mas t|«e tojo el cautiverio, yel casti;ío que me agmrda. F.n esta ccasion mi Amo Mari i.) ,me puso en la P. -/>a, yvendióme ,gran Señor, áun Asenauüide taiiias, el qual como vio que yo le daba ma:. buena min; álas armas ,que ála hie; ;% volvió ávenderme ,yu>i arúi lo sintió ,compróme Darío ^-n íten ducados úo n! ;ta. A Ycomo '^u esclavo era, me hacia que amcsara, que mu irá ,yque ceruiera, yque le hiciera la cama. Qué mas quieres que te dl’3? quanJo ,señor ,u-i me daba iii zapatos ,Rí tamisa, ydespués con furia estraña me mandaba que de aoehe teziese espuertas de palma, •las quales iba ávcruder, ySí no las despac!iar,a *50 me daba de cc-ncr, ru de czcíarme dtxaba. ^!^Í!.!Í,tído esta desdi ha, dos mil veces le rogaba, que me vendiese .6me diese Ui muerte ,que fue quitara ía vida ,para í-;0 estar .en su e‘cinvitu tirana. Vasi de rqucs'c p'es;ii;:io gocé ei t'Cmpo que en su casa e•(n V e,(] uef.i er(,ni j rs ce «iiiüi ,yaun pienso que pasan f \ l de once mil segim mi cnenta, por lo mal que lo pasaba, cuya afligida p;'sioii dió ocasión ,áque dexára ámi amo ,yfugitivo me fui al monte ,pues estaba deseoso de morir, Vprocurabn con aiisits que l:!S fivTas me comiesen pa •acabar penas tantas, Ypendo por el cn-.nino, de mi mÍ3.ti‘ ime ai rentaba, pues era , Señor ,mi ropa tan pobre ,op.ic se agraviar**"^ mi iougua ue refeiirlo; pues las pulidas albarcas que calzaba ,erati de espart yper ser tela delgada, de cánamo una camisa, con un stunbrero ele palmad Voara comer saqué ^>«L "Un zurronctiU) de pasas, ysm coí cimclo en que previne / llevar un pocude a,giJa; i tres diis con sus tres noches j íoiáuve ,yvieauo causadas | nás fuerzas ,busqué el descanst en la mayor emboscaia, i pí)r escaparme de aquellos tiranos que me buscaban. Escon^. ine en una cueva grande de suyo ,yla entrada algo aogrísia ,ypor defuera era .Señor tmist ada, ancha en el medio, yla luz, ni bien lóbrega ,i,i clara. Yapenas hubo stis horas que este sitio me <'<ru taba, quando vi sut'itatr-.eoie que por la puerta se entraba un feroz León ,yque manos ,pechos ,boca vbai b ' teril eh snng?e teñHas, cuyas <'cñi!es tuc fiaban Aentenüer .ser vio :i’{»nn hombre que í'Oíiaba en el m^'Uie ácaza, óde otro fiero animal, que sin remedio Asus garras perdió el icfe \¿ la sida. Con qi édolor ,pena entraña, me vi ,Señor ,quaudo vi que ála puerta se sentaba de la cueva ;yque el remcuio de roí vida an*)¡ se halla sil) remedio :nüra ahora en esta adversa ytiran i fortuna, quat estaiia, pues solo en pensarlo paíau én esta ocasión mis ojos áilofíir la angustia amarga que en aquel lance sentí; pues cayéiidome de esp.t-'as sin senii'So me quedé entendiendo ser ilegada mi fatal hora ,yque y<i ásus manos entregaba lo nií ero de mi vida. Oquanto trecho se pasa del blasonar de la muerte» al verlj estar asomada ála puerta de ios ojos ! Mira en qi é;fíiorion mí alma estaría qii iiid<)“ vi mi sepuicto «n las entrañas de íOt cl fer( ?. animal, I\r ,íi 1tener quien me librara del peligre» ;mas Señor, aptiias iTsovió las planta» el león .quando reparo, yveci que cojeaba de irna mano yque se llega ámi ,que moitai est ba, yqut éi su mano eferuta Subte las mtas sentatM 34 como dándome enten icr de que yo se la cu o>, yaun te aseguro ,Señor, ^ (]ue no hay lengua que bastara ,1 ponderar la alegría que cobré ,viendo tan mansa su ferocidad :yo entonces ,saqué de mi tosca baini un cuchillo ycon la punta le abrí la mano hinchada, ysacándole una espirta, que tenia atravesada, esprimile la materia, j ydispuse de curarla, lavánJo'a covi mines, ysirvÍ^,*ri‘Jo de tnaca mi sal v-i ,después desto de mi camisa rasgaba m ijn peviazo que le até,, porque el do'or uníigara. íSc is idas con él tsiiive yen ellos ,Señor ,pasaba ^ plaa^a cíe Medico yo; yél po que yo le enraba^ me pagaba ,pues traia^ de ías fieras que mataba í la carne ,para que yo con eil;i OjC .'^u-íici tira, M.s uu di ». que salió áCiZ ir Ala montaña,, dexé su alvergué ,ynn. fui» e f d1io de las malas comida si, dcaide ccujteme de ai !oo larga distancia; yquardo ála cueva vino» yvi lo de que no estjaba-' — - yoen la cueva ,fué -Señor, tal .'U sentir .que bramaba de suerte ,que los bramidos los •í 1donde esta^'-a, yyode verlo, yoírlo — te asegnrf.i cae lloiaba,' cuya lastima me dW ocasión Aque dexara este sitio ,por ia pena; mas mi tiraiia de'^gracia me ilevó donde los misinos, que ámi ,Señor ,me buscaban me prendieron ,yámi amo tne llevan con furia estraña, donde estnve prisionero ei! tinieblas ,pues la clara lux del dia no la vf, haít.i que llegó una carta de 1ito ,en que manda ,ypide de que todos los que estaban p¡i ioueros se los lleven, poiquii es costumbre Romana celebrar e,l dia en qne nace Principe óMonarca, con fiestas ,erbando esclavos ápelear en la Plaza con las fieras ,porque asi T»ro lo ordena ,ylo manda. En fin, pties ,llegando iRoma *e presentó la batalla de los brutos ,yios hombres, yquando mas festejada estaba ,Señor ,la Corte, Salió un León á!a Plaza tan f^Ffijz ,que en poco tiempo despedazó Ci>n las garras quince hombres, yAeste mismo me echaron ,porque acabara infeirgmctíle mi vida. Mas apeo sla inhuinaaa ira del broto me vió, simainó su furia bruv.i; pues llegindose árriis pica, me acarici Syrne albigaha^ piiieba que viene. Señor, Aser el que yocur ^bi en la cu-íva ;• yTito cot 'oret, viendo el pro JÍgio .me intaid la libertad ,yque fuese, llevándome en mi compaña ai León ,q^e agradecido, aunque bruto se mostraba. Fuime :ybusqué ,gran Señor^ hasta llegar átiri Patria, que comer con el León, yentendiendo que Casada «stuviera ívliiañor, ro me parecieron largas las jornadas ,mas ba lióla aguardando la palabra que la di ,ycomo noble «e la cumplí ,ycelebradaf las bodn ,pedí ,Señor, que enpluasa delicada escribiese Manuel i)iaz aquesta tii^ifi.,é iufau>ta trage ia mía,, porque •Cu verso se divulgara. Con liceacia ;Ei Córdoba en la Imprenta de Dcm Rafael Garci® RodiÍgnea, Caik ae ia Librería.