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Los campamentos de las Falanges juveniles de Franco (1942-1959). Disciplina, obediencia y ardor al servicio de la Falange y de España.

Ramírez Macías, Gonzalo

Abstract

Los campamentos organizados por las Falanges Juveniles de Franco (1942-1959), asociación juvenil de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S, tenían como finalidad la socialización política de la juventud española afiliada a la Falange. Para ello utilizaron lo que Foucault define como “disciplinas”, prácticas que buscaban controlar y someter a los individuos para hacerlos dóciles y útiles.Con el objetivo de analizar las disciplinas que se utilizaron en estos campamentos para adoctrinar a los asistentes, se lleva a cabo un análisis de los mismos a partir de fuentes primarias, con el apoyo de otras secundarias. Los resultados muestran la existencia de hasta diez disciplinas diferentes. Entre ellas destacan la educación física y la práctica de deportes.

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LOS CAMPAMENTOS DE LAS FALANGES JUVENILES DE FRANCO (1942-1959). DISCIPLINA, OBEDIENCIA Y ARDOR AL SERVICIO DE LA FALANGE Y DE ESPAÑA Franco's Youth Falanges Camps (1942-1959). Discipline, obedience and ardor at the service of the Falange and Spain Gonzalo RAMÍREZ MACÍAS Universidad de Sevilla (España) E-mail: [email protected] Resumen Los campamentos organizados por las Falanges Juveniles de Franco (1942-1959), asociación juvenil de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S, tenían como finalidad la socialización política de la juventud española afiliada a la Falange. Para ello utilizaron lo que Foucault define como “disciplinas”, prácticas que buscaban controlar y someter a los individuos para hacerlos dóciles y útiles. Con el objetivo de analizar las disciplinas que se utilizaron en estos campamentos para adoctrinar a los asistentes, se lleva a cabo un análisis de los mismos a partir de fuentes primarias, con el apoyo de otras secundarias. Los resultados muestran la existencia de hasta diez disciplinas diferentes. Entre ellas destacan la educación física y la práctica de deportes. Palabras clave: dictadura franquista, Falange, juventud, adoctrinamiento, campamentos. Abstract The camps organised by the Falanges Juveniles de Franco (1942-1959), a youth association of the Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S, were aimed at the political socialisation of Spanish youth affiliated to the Falange. To this purpose, they used what Foucault defines as ‘disciplines’, practices that sought to control and subdue individuals in order to make them docile and useful. In order to analyse the disciplines that were used in these camps to indoctrinate the attendees, an analysis of these camps is carried out using primary sources, with the support of other secondary sources. The results show the existence of up to ten different disciplines. These include physical education and sports. Keywords: Franco´s dictatorship, Falange, youth, indoctrination, camps. Recepción: 02-11-2023 Aceptación: 25-9-2024 Materiales para la Historia del Deporte, n.º 28 (2024): 100-116 e-ISSN: 2340-7166 https://doi.org/10.20868/mhd.2024.28.5138 Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de atribución-no comercial-sin derivados de Creative Commons (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/), que permite la reutilización, distribución y reproducción no comercial en cualquier medio, siempre que se cite adecuadamente la obra original y no se altere, transforme o construya sobre ella de ninguna manera. RAMÍREZ MACÍAS101 Introducción Los estados totalitarios siempre han prestado un gran interés en torno a la juventud. La Alemania nazi o la Italia fascista llegaron a desarrollar organizaciones exclusivamente dedicadas a este sector de la población. Sin duda, la vitalidad, el dinamismo y la maleabilidad de este colectivo, lo hace especialmente relevante a la hora no sólo de lograr una conveniente cohesión social, sino, incluso, de conseguir evitar la desestabilización de la sociedad. La dictadura franquista, bien por mimetismo con el resto de potencias del Eje, bien por propia convicción sobre la necesidad de controlar a la juventud, también contó con organizaciones que se encargaron de la socialización política o encuadramiento de la juventud española. Se trataba del Frente de Juventudes para los chicos y de la Sección Femenina para las chicas, ambas organizaciones pertenecían a la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. Este partido político nunca atesoró el poder de sus homólogos italianos y alemanes. De hecho, a partir de 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, su relevancia dentro del llamado Movimiento Nacional fue disminuyendo paulatinamente. Si bien, gracias a la voluntad de Franco, aún mantuvo relevantes cuotas de poder en relación con la socialización política de la juventud . 1 Bajo este contexto político, la Falange, así como todas sus organizaciones, siempre aspiraron a su ideal inicial de una sociedad falangista, es decir, tuvieron como finalidad la construcción de una identidad colectiva falangista. Para ello trataron de acaparar todos los medios que el Estado Totalitario pudiera otorgarles, pero desde el principio toparon con otros sectores del régimen, especialmente la Iglesia católica, que reclamaron para sí muchos de los campos de acción donde la Falange quería desarrollar su labor socializadora . 2 A pesar de ello, la Falange pudo desarrollar su proyecto socializador en varios ámbitos, entre los que destacó el de las prácticas físicas y deportivas, incluyendo la educación física, el deporte y las actividades físicas al aire libre. Hay que subrayar que éste no era, ni entonces ni ahora, un ámbito menor, pues las prácticas físicas y deportivas, lejos de ser un factor secundario, resultan un componente básico de cualquier sociedad contemporánea. De hecho, en estas prácticas se destilan muchos de los aspectos definitorios de cualquier sociedad (políticos, culturales, sociales, económicos…). De todo ello se ha hecho eco la historiografía española, no en vano son numerosos los estudios precedentes que han analizado las prácticas físicas y deportivas que organizaron, dirigieron y controlaron tanto el Frente de Juventudes como la Sección Femenina. Entre ellos destacan los realizados por González Aja , Herrero , Manrique , Pujadas et al. , Ramírez-Macías , 3 4 5 6 7 Joan María Thomàs, Los fascismos españoles (Barcelona: Editorial Planeta, 2011), 28. 1 Antonio Viñao, Escuela para todos. Educación y modernidad en la España del siglo XX (Madrid: Marcial Pons, 2004), 59. 2 Teresa González Aja, “Contamos contigo. Sociedad, vida cotidiana y deporte en los años del desarrollismo (1961-1975)”, en Atletas y 3 ciudadanos. Historia social del deporte en España (1870-2010), coord. Xavier Pujadas (Madrid: Alianza, 2011), 323-53. Teresa González Aja, “Monje y soldado. La imagen masculina durante el Franquismo”, RICYDE: Revista Internacional de Ciencias del Deporte 1, n.º1 (2005): 64-83, http://doi.org/10.5232/ricyde2005.00105. Heliodoro Herrero, “Por la educación hacia la revolución: La contribución de la Educación Física a la construcción del imaginario 4 social del franquismo”, Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte 2, n.º 4 (2002): 21-36, http:// cdeporte.rediris.es/revista/revista4/artfran.htm. Juan Carlos Manrique, “Actividad física y juventud en el franquismo (1937-1961)”, Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la 5 Actividad Física y el Deporte 14, n.º 55 (2014): 427-49, http://cdeporte.rediris.es/revista/revista55/artactividad494.htm. Xavier Pujadas et al., “Sports, morality and body: The voices of sportswomen under Franco´s dictatorship”, International Review of the 6 Sociology of Sport 51, n.º 6 (2016): 679-98, https://doi.org/10.1177/1012690214551182. Gonzalo Ramírez-Macías, “Women Archetype and Female Physical Education during Franco's Dictatorship”, The International 7 Journal of the History of Sport 29, n.º 11 (2012): 1513-28, https://doi.org/10.1080/09523367.2012.666969. MATERIALES PARA LA HISTORIA DEL DEPORTE 102 Mauri y Ortega . 8 9 Estas investigaciones suelen tener un carácter global, donde se analizan las prácticas físicas y deportivas que auspiciaron el Frente de Juventudes o la Sección Femenina, los modelos de hombre y mujer que propugnaba el régimen a través de estas prácticas o las características de éstas en periodos o lugares concretos. Sin embargo, llegados a este punto de madurez historiográfica, es interesante plantear investigaciones sobre la socialización política de la juventud española a través de prácticas físicas y deportivas específicas. Al respecto, un campo de especial interés es el de las actividades del tiempo de ocio, habida cuenta de que la educación física reglada ha sido ampliamente estudiada. Estas prácticas recreativas, más que ser vistas en conjunto, hay que analizarlas sectorialmente, valorando específicamente la repercusión de cada una de ellas en la vida cotidiana de la juventud española. Así, una de las actividades de esta índole, que han tenido una menor relevancia historiográfica, son los campamentos organizados por las Falanges Juveniles de Franco, asociación perteneciente al Frente de Juventudes y formada por afiliados que aspiraban a convertirse en futuros falangistas . De hecho, estos campamentos eran definidos como auténticas 10 ciudades de lona, donde los acampados eran instruidos en los principios falangistas durante semanas enteras, sin intromisión exterior alguna. De tal forma, que se constituyeron como una potente herramienta de socialización política que, además, contaba con la motivación de los propios acampados. Éstos, en los duros años de las primeras décadas franquistas, veían en estas actividades al aire libre no sólo una forma de vivir el ideario falangista plenamente, sino de escapar, transitoriamente, de la dureza de sus vidas cotidianas. Con el objetivo de vertebrar el análisis de estos campamentos como herramientas de socialización política, se parte de la categoría analítica de disciplina. Según Foucault , en la 11 sociedad existen disciplinas para controlar a los individuos y hacerlos dóciles y útiles. Vázquez define a estas disciplinas como tecnologías “que actúan encauzando el cuerpo individual con arreglo a una norma y produciendo sujetos dóciles y útiles” . Al respecto, Mauri observa que la educación 12 física y el deporte serían dos de estas disciplinas , de hecho, sostiene que en estos campamentos “se 13 practicaba, casi de manera obsesiva, la Educación Física y las actividades deportivas y a través de ella se concretó -de forma exacerbadala obediencia ciega, el heroísmo y la disciplina rígida” . Por 14 todo ello, la finalidad de esta investigación es analizar las tecnologías disciplinarias o disciplinas que utilizaron las Falanges Juveniles de Franco en sus campamentos con el objetivo de lograr la ansiada socialización política de la juventud, prestando especial atención a dos de ellas: la educación física y el deporte. Para ello, se han analizado fuentes primarias, como manuales o monografías publicadas por el Frente de Juventudes, contenidas en el catálogo general de la Biblioteca Nacional de España o en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla. Asimismo, han sido objeto de estudio varias publicaciones periódicas de la Falange, contenidas en la hemeroteca digital de la Biblioteca Marta Mauri, “Mens sana in corpore sano. La Educación Física del Frente de Juventudes y el disciplinamiento de los cuerpos”, en 8 Actas del XVIII Coloquio de Historia de la Educación: Arte, literatura y educación, eds. Nuria Padrós, Eulàlia Collelldemont y Joan Soler (Barcelona: Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya, 2015), 381-91. Marta Mauri, “Disciplinar el cuerpo para militarizar a la juventud. La actividad deportiva del Frente de Juventudes en el franquismo (1940-1960)”, Historia Crítica, n.º16 (2016): 85-103, http://dx.doi.org/10.7440/histcrit61.2016.05. Marta Mauri, “Un cuerpo fuerte para asegurar la identidad española. La Educación Física del Frente de Juventudes durante el Franquismo (1940-1960)”, Materiales para la Historia del Deporte, n.º 18 (2019): 29-40, http://polired.upm.es/index.php/ materiales_historia_deporte/article/view/4204/4240. Marta Mauri. “Corregir el cuerpo y disciplinar a la juventud. La Educación Física del Frente de Juventudes durante el franquismo (1940-60)”, Ágora para la Educación Física y el Deporte, n.º 24 (2022a): 161-83,!https://doi.org/10.24197/aefd.24.2022.161-183. Pedro Ortega, “El Frente de Juventudes en una provincia castellana: Palencia (1940-1961)” (Tesis doctoral, Universidad de 9 Valladolid, 2007), https://uvadoc.uva.es/handle/10324/886. Mauri, “Un cuerpo fuerte”, 30. 10 Michel Foucault, Vigilar y Castigar (Buenos Aires: Siglo XXI, 2002), 5. 11 Francisco Vázquez, Cómo hacer cosas con Foucault. Instrucciones de uso (Madrid: Dado ediciones, 2021), 154. 12 Marta Mauri y Xavier Torrebadella, “Reinventar a Foucault. Una mirada arqueo-genealógica a la historia de la educación física y 13 el deporte escolar en España”, Retos, n.º 44 (2022b): 837-845, https://doi.org/10.47197/retos.v44i0.91306. Mauri, “Mens sana”, 387. 14 RAMÍREZ MACÍAS103 Nacional de España. Por otro lado, se han incorporado fuentes primarias audiovisuales, referidas al noticiario No-Do, a partir del Archivo Histórico de Radio Televisión Española. En lo referido a las disposiciones legislativas, se ha consultado la Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. Finalmente, hay que subrayar la relevancia que para esta investigación tienen las fuentes secundarias, pues no sólo han ayudado a profundizar en la comprensión de la finalidad que perseguían los campamentos que son objeto de estudio, sino en el relevante papel que la educación física y el deporte tuvieron para el Frente de Juventudes como medios de transmisión ideológica. Las Falanges Juveniles de Franco El Movimiento Nacional, creado en 1937 mediante el llamado Decreto de Unificación de 19 de abril de 1937 era un partido que aglutinaba a todas las corrientes de derechas y que dependía 15 directamente de Franco; en definitiva fue un consorcio de carlistas, monárquicos y, por supuesto, falangistas . Este Movimiento Nacional fue el único partido político durante el franquismo y 16 permitió al dictador tener bajo su tutela a todas las facciones que lo habían apoyado, sin posibilidad de que éstas tuvieran autonomía. Esta unificación fue aceptada por los falangistas que, sin embargo, con ello renunciaban a su proyecto revolucionario . 17 Bajo este ordenamiento político, Franco estructuró el aparato gubernamental que rigió España. Así, la política en torno a la juventud estuvo encomendada al Frente de Juventudes. Esta organización, comprendida dentro de la Falange, fue creada en diciembre de 1940 y estuvo en vigor hasta su desmantelamiento en 1977. El objetivo fundamental del Frente de Juventudes fue la socialización política de toda la juventud española, tanto de los afiliados como de los no afiliados o encuadrados. Este cometido trató de llevarlo a cabo por diversos cauces: asignaturas dentro del sistema educativo, como formación del espíritu nacional o educación física, por medio del deporte escolar y el de alta competición, a través de sus centros de formación, mediante la organización de actividades de ocio en la naturaleza, como las marchas o los campamentos, etc. El punto de partida de todo ello estuvo en la Ley Fundacional del Frente de Juventudes, de 6 de diciembre de 1940 , pues a través de ella no sólo se creaba esta organización, sino que, como se 18 indica en su preámbulo, ésta debía ser: “cauce que pueda asegurar la formación y disciplina de las generaciones de la Patria en el espíritu católico, español y de milicia” . 19 A nivel organizativo, tal y como se expone en el artículo primero de dicha ley, el Frente de Juventudes se encargaría de la formación y encuadramiento de las fuerzas juveniles de España, si bien, en el artículo cuarto, se encomienda esta labor, en el ámbito femenino, a la Sección Femenina del Frente de Juventudes. De forma que, legalmente, todos los jóvenes pasaban a estar encuadrados (aunque no estuvieran afiliados) en el Frente de Juventudes o en su Sección Femenina. No obstante, hay que subrayar que, en relación con los afiliados, esta ley encomendaba en su artículo séptimo una serie de funciones más concretas: a) La educación política en el espíritu y doctrina de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. b) La educación física y deportiva. c) La educación premilitar para la organización masculina. d) La ininiciación a las tareas del hogar para la femenina. e) Colaborar en la formación cultural, moral y social con las instituciones a las que corresponde prestarlas y secundar la educación religiosa propia de la Iglesia. Decreto 255 de 19 de abril, de Unificación (BOE núm. 182, de 20 de abril de 1937). 15 González Aja, “Monje y soldado”, 66. 16 Thomàs, Los fascismos españoles, 145. 17 Ley de 6 de diciembre de 1940, por la que se instituye el Frente de Juventudes (BOE núm. 342, de 7 de diciembre de 1940), 18 8292-94. Ibid., 8392. 19 MATERIALES PARA LA HISTORIA DEL DEPORTE 104 f) Organizar y dirigir campamentos, colonias, albergues, cursos, academias y cualquier otra obra de este género enderezada al cumplimiento de sus funciones. g) Complementar, respecto de sus afiliados, la labor del Estado, principalmente en materia de sanidad, enseñanza y trabajo . 20 Sin embargo, tal y como expone Viñao , esta ley topó con la contestación de otros sectores del 21 régimen, especialmente la Iglesia católica. Esta institución, a pesar del exiguo campo de acción atribuido a las organizaciones falangistas en el ámbito de la educación formal (en comparación con el asignado a la propia Iglesia católica), no aceptó de buen grado el importante papel que se le concedió al Frente de Juventudes y a la Sección Femenina en el ámbito de la educación no formal, donde se incluían las actividades recreativas y de ocio, como es el caso de los campamentos. Sus argumentos al respecto eran que diferentes organizaciones cristianas, habían venido trabajando durante décadas con la juventud y contaban con una amplia red organizativa al respecto. Bien es cierto que esta ley preveía la existencia de un asesor religioso en las actividades propias de las organizaciones falangistas, pero ello no mitigó el recelo eclesiástico, que logró mantener sus propias actividades recreativas de forma paralela, como las de los Scouts Hispanos . 22 A pesar de estos enfrentamientos intersticios dentro del propio Movimiento Nacional, el Frente de Juventudes se puso manos a la obra para cumplir con su cometido adoctrinador, para ello creó durante sus primeros meses de existencia una entidad específica que denominó Falanges de Voluntarios. Esta entidad evolucionó y fue robusteciéndose en cuanto a estructura y funciones, de forma que en 1942 pasó a llamarse Falanges Juveniles de Franco, entendidas como la organización juvenil del Frente de Juventudes. Esta organización estaría vigente hasta 1959, año en el que fue sustituida por la Organización Juvenil Española, cuyos planteamientos estaban más despolitizados y cuya estructura organizativa permitía un control pleno por parte de la Secretaría General del Movimiento . 23 El problema inicial que tuvieron las Falanges Juveniles de Franco es que el nuevo estado totalitario exigía con premura una política concreta para la juventud, pero los dirigentes falangistas carecían de experiencia al respecto . Cierto es que tenían a su favor dos aspectos, que eran 24 dirigentes bastante jóvenes y que traían un ideario político novedoso en España, el nacionalsindicalista. Todo lo cual jugaba a favor de ellos por su cercanía generacional y su novedad. Sin embargo, lo cierto es que eran inexpertos en el campo de las políticas juveniles, lo que los llevó a recurrir a entidades con más tradición y que pertenecían a otras facciones derechistas incluidas en el partido único. Entre ellas se encontraban la Organización Infantil Tradicionalista, las Juventudes de Acción Popular y los Scouts Hispanos. Aunque, sin duda, la principal fuente de inspiración la encontraron en las poderosas organizaciones juveniles de las otras potencias del Eje, principalmente en las Hitlerjugend y, en segundo término, en la Opera Nazionale Balilla . 25 No obstante, existieron algunas discrepancias entre los falangistas y, principalmente, las juventudes hitlerianas, sobre todo en relación con el papel que debía jugar la Iglesia católica y la familia en las políticas relacionadas con la juventud. Todo lo cual llevó a las Falanges Juveniles de Franco a evolucionar a posiciones propias, sin que ello implicara perder afinidad con las organizaciones alemana e italiana. De hecho, tuvieron muy en cuenta el modelo de organización alemán y tomaron como propios muchos de sus rasgos identificativos: la uniformidad, la liturgia, el programa de actividades, la definición de los objetivos de socialización política, la estructura Ibid., 8393. 20 Antonio Viñao, “La educación en el franquismo (1936-1975)”, Educar em Revista, n.º 51 (2014): 19-35. 21 José Ignacio Cruz, El yunque azul. Frente de Juventudes y sistema educativo razones de un fracaso (Madrid: Alianza Editorial, 2001), 245. 22 Manuel Parra, Juventudes de vida española. El Frente de Juventudes. Historia de un proyecto pedagógico (Madrid: Fundación Editorial San 23 Fernando, 2001), 53. José Ignacio Cruz, “Falange, Frente de Juventudes y el nuevo orden europeo. Discrepancias y coincidencias en la política de la 24 juventud durante el primer franquismo”, Revista de Educación, n.º 357 (2009): 515-35, http://doi.org/10.4438/1988-592X- RE-2011-357-071. José Ignacio Cruz, Prietas las filas. Las Falanges Juveniles de Franco (Valencia: Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2012), 24. 25 RAMÍREZ MACÍAS105 organizativa y, dentro de ella, en especial, el principio de autodirección . Este principio incidía en la necesidad de 26 que las diferentes estructuras dentro de las Falanges Juveniles de Franco estuvieran dirigidas por los más aptos entre los propios jóvenes, de forma que aquellos que detentaran puestos de dirección no fueran personas de otras entidades dentro del partido falangista, ni de un rango de edad superior, sino que salieran de entre los más aptos dentro de los mismos integrantes de estas falanges. Sáez realiza un profundo análisis sobre la estructura organizativa de las Falanges Juveniles de Franco. Por edades se dividían en flechas (de 11 a 15 años), cadetes (de 15 a 18 años) y guías (de 18 a 21 años) . Por formas de 27 agrupamiento se organizaban en escuadras, formadas por seis jóvenes siendo uno de ellos el jefe. Pelotones, formados cada uno de ellos por dos escuadras y un jefe. Después estaba la falange, formada por seis escuadras o tres pelotones, contando con un jefe y un subjefe. Finalmente estaba la centuria, formada por tres falanges y, igual que en el caso anterior, contaba con un jefe y un subjefe. Esta última era la estructura organizativa más característica, de forma que las centurias de cada provincia dependían del delegado provincial del Frente de Juventudes, que a su vez formaba parte de la delegación nacional. Como puede observarse a nivel estructural, el principio de autodirección estaba claramente integrado en esta organización, de forma que para formar a sus mandos menores contaban con un programa de formación, con cursos, manuales y, por supuesto, campamentos. Se trataba de preparar a los futuros dirigentes en el conocimiento de los rasgos fundamentales de la doctrina nacionalsindicalista, a la vez que en ellos se iban materializando las cualidades que debían caracterizar a todo buen falangista. Así, siguiendo los objetivos que se marcan en el Manual del Jefe de Centuria, se pueden sintetizar los principios ideológicos y las cualidades propias del buen falangista de la siguiente forma: tener fe en Dios; servir a la patria y al caudillo; honrar la memoria de José Antonio Primo de Rivera; romper con los sistemas políticos que arruinaron España; vivir en milicia, en permanente acto de servicio siendo soldado pero también apóstol, que muestre el camino a otros jóvenes; ser disciplinado, obediente y ejemplo para el resto; con todo ello el falangista debe luchar día a día por la grandeza de España . 28 Las Falanges Juveniles de Franco potenciaron estos principios ideológicos y estas cualidades en sus mandos menores, que eran los espejos en los que debían fijarse el resto de los afiliados y, por extensión, los no afiliados o encuadrados. Así, el objetivo último era formar una juventud con una profunda admiración a José Antonio Primo de Rivera, que respetara a la autoridad, que fuera obediente, que viviera con estilo falangista y que tuviera capacidad de proselitismo. En definitiva, se trataba de ser ejemplares en todo tipo de conductas, de acuerdo con este modelo nacionalsindicalista, potenciándose especialmente aquellas que inculcaban el principio de obediencia. Como expuso Saéz se trataba de fomentar “conductas automáticas caracterizadas por la sumisión, la docilidad, el acriticismo, el acatamiento, la aceptación indiscriminada de mensajes y estímulos, etc.” . El fin último no era otro que la revolución nacionalsindicalista, que tendría como 29 José Ignacio Cruz, “Falange”, 515-35. 26 Juan Sáez, El Frente de Juventudes. Política de juventud en la España de la posguerra (1937-1960) (Madrid: Siglo XXI, 1988), 135. 27 Delegación Nacional del Frente de Juventudes, Manual del Jefe de Centuria (Madrid: Frente de Juventudes, 1942), 16-17. 28 Sáez, El Frente de Juventudes, 150. 29 Figura 1. “Actos de las Falanges Juveniles de Franco” , Revista Y, n.º1, diciembre, 1945, 42. MATERIALES PARA LA HISTORIA DEL DEPORTE 106 vanguardia a la juventud española, adalid del nuevo orden, donde los mejores formarían la jerarquía política y el resto actuaría con obediencia y ardor de servicio a la patria. Para lograr este fin, las Falanges Juveniles de Franco desarrollaron específicamente un importante número de actividades. Según Cruz, se pueden agrupar en dos categorías: formación y actividad físico-deportiva . En las primeras destacaban las reuniones semanales de los afiliados, en ellas se 30 seguía una liturgia precisa, marcada por la delegación nacional y se trataban diferentes aspectos de la doctrina nacionalsindicalista. Otras actividades propias de este ámbito formativo eran los periódicos y los actos de índole propagandística. En cuanto al segundo grupo de actividades, las propias del ámbito físico-deportivo, además de los campamentos que son objeto de estudio de este trabajo, hay que destacar que periódicamente se realizaban no sólo encuentros deportivos amistosos entre centurias o falanges, sino incluso competiciones a nivel provincial y nacional en deportes como balonmano, baloncesto, atletismo, voleibol, boxeo, natación y fútbol entre otros. Con el objetivo de estimular la práctica deportiva, más allá de los torneos nacionales, muchas delegaciones provinciales del Frente de Juventudes, como es el caso de Palencia, crearon campeonatos específicos. Ortega describe como entre estas centurias, para mayor incentivo de sus afiliados y para mejorar su formación integral, se crearon en diciembre de 1952 el “Trofeo Jefe Provincial” y el “Guión de Educación Física”, para cadetes y guías, así como el “Galardón Delegado Provincial” para los flechas . 31 Los campamentos de las Falanges Juveniles de Franco En el Manual de Campamento publicado por el Frente de Juventudes se indica: “Los campamentos del Frente de Juventudes son, en pequeño, auténticas ciudades de lona, que funcionan en régimen íntegramente falangista. En este sentido, no son más que un anticipo de lo que queremos que llegue a ser el pueblo, la ciudad, la nación futura” . Por tanto, ya desde la propia definición, es posible 32 observar cómo estas actividades tenían un marcado carácter adoctrinador. Se trataba de transmitir la ideología nacionalsindicalista a través de un proceso formativo intensivo, en el que la doctrina de las Falanges Juveniles de Franco fuera permeando en cada uno de los jóvenes acampados a través de cada una de las actividades que realizaban, desde que se levantaban y hasta que se acostaban. Todo ello con la idea, revolucionaria, de alcanzar una sociedad que hubiera asimilado plenamente los principios falangistas . 33 Por otro lado, hay que destacar la importancia de los campamentos dentro de la política llevada a cabo por el régimen en torno a la juventud, de hecho, incluso en obras de calado más general, había referencias explícitas a los campamentos y su finalidad. Así, Dávila expone: El Campamento es la más acabada escuela de honor y de disciplina, en donde el pequeño camarada se inicia y profundiza en los conocimientos de nuestros postulados revolucionarios. El Campamento es, en fin, el más preciado medio para conseguir en las jóvenes generaciones el Mens sana in corpore sano, que perpetuará con afianzamiento la obra revolucionaria que España se ha propuesto realizar a costa de grandes y tan sensibles sacrificios y esfuerzos . 34 En base a todo lo dicho, a modo de síntesis, es posible señalar los aspectos definitorios de estos campamentos: -Contexto libre de influencias externas: los muchachos salían de sus contextos familiares y se integraban en una estructura social que se autodefinía como ciudades de lona. Cruz, Prietas las filas, 72. 30 Ortega, “El Frente de Juventudes”, 299. 31 Delegación Nacional del Frente de Juventudes, Manual de Campamento. Edición de 1948 (Madrid: Delegación Nacional del Frente de 32 Juventudes, 1948), 17. Ibid., 9. 33 Sancho Dávila, De la O.J. al Frente de Juventudes (Madrid: Editorial Nacional, 1941), 85. 34 RAMÍREZ MACÍAS107 -Predominio de acciones formativas: las Falanges Juveniles de Franco entendían el campamento no como un espacio de recreo y diversión, sino como una herramienta pedagógica para formar a la juventud española afiliada en los principios falangistas. -Convivencia falangista: No se trataba sólo de recibir una formación de carácter teórico, sino de vivenciar diariamente, para así ir asimilando de forma personal y duradera, los principios definitorios de todo buen falangista: disciplina, estilo de milicia, obediencia, etc. -Campamento como modelo social: Se trataba de vivenciar la utopía revolucionaria del futuro, que el Frente de Juventudes quería para la sociedad española en su conjunto. Por todo ello, es posible afirmar que en los campamentos los acampados eran sometidos, sin remedio, a una serie de tecnologías disciplinarias, explícitas e implícitas, que tenían como finalidad su adoctrinamiento en los principios falangistas. No se trataba del simple conocimiento teórico de estos principios, sino de la plena interiorización de los mismos, hasta que éstos provocaran respuestas automáticas en el quehacer diario de cada uno de ellos, más allá de los límites espaciales y temporales de los propios campamentos. Como dijo el propio delegado nacional de Juventudes, Elola Olaso, se trataba de que asumieran plenamente un “modo de ser falangista” . 35 Los campamentos de las Falanges Juveniles de Franco tenían un marcado cariz premilitar. Así, trataban de inculcar el estilo de milicia, del que se decía en el Manual de Campamento que “no es el jugar a los soldaditos, copiando lo militar, sino la base de la verdadera y completa educación cívica que practican todas las naciones conscientes de sus obligaciones” . Por todo ello, toda la estructura, 36 organización y gestión de los campamentos estuvieron vertebradas desde ese espíritu de milicia, el cual podemos definir como la primera y más general de las disciplinas utilizadas para lograr la ansiada socialización política. En general, podríamos caracterizar estructuralmente un campamento de la forma en que aparece descrito en la Revista Mandos: CAMPAMENTOS. Por definición es nuestro tipo normal de Campamento de Verano, cuya principal misión es la formación y que se caracteriza exteriormente por utilizar tiendas de campaña tipo escuadra. Posee cierto número de instalaciones fijas y semifijas (cocina, almacén, letrinas, etcétera). El personal de servicios es totalmente masculino, reduciéndose a un mínimo a medida que aumenta la edad de los acampados. La capacidad es por lo menos de una Centuria, siendo el tipo ideal de tres Centurias completas si forman unidades orgánicas ya constituidas anteriormente o de unas 225 plazas (5 Falanges) si la participación es por Falanges en lugar de por Centurias completas. Existe prohibición de montar campamentos mayores de tres Centurias completas sin autorización especial . 37 A partir de esta estructura general, el Manual de Campamento los clasifica bajo diferentes criterios, al 38 respecto destacan tres de ellos. En primer lugar, según el carácter permanente de los emplazamientos, criterio bajo el que se encuentran los permanentes (que se utilizaban todo el año), los semifijos (que contaban con instalaciones básicas y se usaban en verano) y los volantes o marchas por etapas (eran campamentos itinerantes según un recorrido prefijado, por tanto, no contaban con instalaciones). En segundo lugar, atendiendo a la finalidad primordial, se distinguían entre campamentos de formación y de captación. Los primeros tenían una finalidad formativa y estaban dirigidos a los afiliados (para la formación general, la formación de los mandos o formaciones específicas: agropecuaria, marítima, botánica, etc.). Los segundos se dirigían a los muchachos encuadrados, a los que se les iniciaba en el ambiente y la ideología nacionalsindicalista, con la que no habían tenido contacto previamente. Finalmente, otro criterio relevante, para entender la estructura de estos campamentos, viene determinado por la edad de los participantes. Las Falanges José Antonio Elola Olaso, “Veinte años”, Revista Mandos, n.º 18, 1960, 3. 35 Delegación Nacional del Frente de Juventudes, Manual de Campamento 1948, 305. 36 “Vida Sobrenatural. Normas para el mes de Julio en los Campamentos”, Revista Mandos, n.º 7, 1942, 48-49. 37 Delegación Nacional del Frente de Juventudes, Manual de Campamento. Edición de 1943 (Madrid: Delegación Nacional del Frente de 38 Juventudes, 1943), 45-51. MATERIALES PARA LA HISTORIA DEL DEPORTE 108 Juveniles de Franco, buscando cierta homogeneidad para asegurar los mejores rendimientos formativos, utilizó, tanto para afiliados como para encuadrados, su propia clasificación: de 11 a 15 años eran flechas, de 15 a 18 años eran cadetes y de 18 a 21 años eran guías. Dos de estas clasificaciones estructurales, la referida al carácter de mayor o menor permanencia de las instalaciones y la que organiza a los participantes por edades, remiten a ese espíritu de milicia, tan valorado por las Falanges Juveniles de Franco. Sin embargo, en relación con el criterio que diferencia entre campamentos de formación y de captación, hay que subrayar que, si bien ambos tenían un fin socializador, para esta investigación son relevantes los de formación, donde los afiliados profundizaban en los principios del nacionalsindicalismo, no sólo de forma teórica sino vivenciándolos plenamente. Todos los campamentos, con independencia de su estructura concreta, requerían de una gran preparación, no se trataba de actividades espontáneas, sino que empezaban a prepararse tres o cuatro meses antes. La estructura organizativa, según el Manual de Campamento , seguía los principios 39 jerárquicos propugnados por la organización, teniendo como máxima autoridad al jefe de campamento, que contaba con un secretario. Después se encontraban el jefe de formación política, el de actividades culturales (aunque a veces éste no existía y sus competencias eran asumidas por el jefe de formación política), el capellán, el jefe de formación premilitar, el de educación física, el médico y los jefes de intendencia y servicio técnico. Cada uno de ellos contaba con diferentes auxiliares. Esta estructura organizativa era un ejemplo de la manera falangista de entender la política, donde no había cabida para la democracia, sino que eran los más aptos los que debían dirigir y gobernar, bajo una escrupulosa jerarquía, a estas pequeñas ciudades de lona. Sin embargo, más allá de la relevancia de este principio de jerarquía, es importante subrayar que los jefes tenían un rol dominante con respecto a los acampados. Así, las relaciones que se daban entre jefes y acampados, en todos los quehaceres diarios del campamento, eran relaciones de poder asimétricas, siendo éstas en sí mismas una importante disciplina para lograr el objetivo de socialización política. Como expone Vázquez, el poder es acción, esto es, relación, no una sustancia que uno u otro posee. Nadie tiene el poder; este consiste en la acción ejercida por unos agentes para orientar, para conducir a otros y los jefes ejercían este poder en sus relaciones con los acampados para moldearlos, para 40 adoctrinarlos en los principios falangistas. Estas relaciones entre jefes y acampados eran un mecanismo eficaz que, más allá de consignas teóricas, cantos o desfiles, transmitían ese modo de ser falangista. De hecho, Luis del Val, a pesar de su benévola concepción de estos campamentos, reconoce que eran vigilados por los jefes de campamento y si alguno cometía alguna falta era expulsado . 41 Ahora bien, ni siquiera el jefe del campamento escapaba a estas relaciones asimétricas, pues hay que matizar que la organización de un campamento no dependía en última instancia de dicho jefe, ya que absolutamente ningún aspecto quedaba al margen de los estamentos superiores de la organización. De hecho, el propio delegado provincial del Frente de Juventudes era quien debía dar el visto bueno a cada campamento, previa inspección y aprobación de todos los aspectos organizativos del mismo. Al respecto, hay que indicar que, en aras de una adecuada organización de los campamentos, los estamentos superiores no sólo vigilaban, sino que contaban con mecanismos para transmitir sus consignas a los miembros de los escalafones inferiores. En torno a ello, pueden destacarse tres: las circulares internas, las revistas y boletines, como Mandos o Yugo, y, por último, los manuales publicados por el Frente de Juventudes. Estos últimos son de especial interés para esta investigación, entre ellos destaca no sólo el Manual de Campamento ya referenciado, sino el Manual del Acampado. Ambos textos se publicaron en diferentes ediciones hasta 1960 y pueden caracterizarse como Delegación Nacional del Frente de Juventudes, Manual de Campamento 1948. 39 Vázquez, Cómo hacer cosas, 146. 40 Luis del Val, Prietas las filas un niño en el frente de juventudes (Madrid: Temas de Hoy, 1999), 23. 41 RAMÍREZ MACÍAS115 Cruz, José Ignacio. El yunque azul. Frente de Juventudes y sistema educativo razones de un fracaso. Madrid: Alianza Editorial, 2001. Cruz, José Ignacio. Prietas las filas. Las Falanges Juveniles de Franco. Valencia: Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2012. Dávila, Sancho. De la O.J. al Frente de Juventudes. 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