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Algunos aspectos de Catulo y Propercio

Martín Espina, Víctor

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FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2017/2021 TÍTULO: Algunos aspectos de Catulo y Propercio AUTOR/A: Víctor Martín Espina Fecha: 17/06/2021 Vº Bº del Tutor: Ana Pérez Vega Firma: MARTIN ESPINA Firmado digitalmente por MARTIN ESPINA Firmado: Firmado PEREZ VEGA digitalmente por VICTOR - VICTOR - ANA MARIA PEREZ VEGA ANA MARIA - Fecha: 2021.06.17 21:28:27 +02'00' - Fecha: 2021.06.17 20:40:13 +02'00' ÍNDICE Prefacio ............................................................................................................................ 1 Catulo y Propercio: la felicidad en el amor .................................................................. 2 Carmen V de Catulo. A Lesbia ............................................................................. 2 Elegia XV libro II de Propercio. A Cintia ............................................................ 6 Interludio del carmen LXVIII B de Catulo ........................................................ 20 Carmen XVLIII de Catulo. A Juvencio .............................................................. 20 Conclusiones .................................................................................................................. 23 Comparatio Siglorum ................................................................................................... 24 Sigla Codicum ............................................................................................................... 26 Bibliografía .................................................................................................................... 28 Anexos ............................................................................................................................ 31 Anexo A: historia de los textos de Propercio ..................................................... 31 La transmisión del texto de Propercio..................................................... 31 El corpus de Propercio en la Antigüedad ............................................... 31 La tradición manuscrita de Propercio ..................................................... 33 Anexo B: traducción poema V de Catulo ........................................................... 34 Anexo C: traducción elegía II 15 de Propercio .................................................. 35 Anexo D: traducción poema XLVIII de Catulo.................................................. 37 Anexo E: texto en latín del poema V de Catulo ................................................. 38 Anexo F: texto en latín de la elegía II 15 de Propercio ...................................... 38 Anexo G: texto en latín del poema XLVIII de Catulo ........................................ 41 Anexo H: índice cronológico .............................................................................. 41 Anexo I: edición crítica de la elegía II 15 de Propercio ..................................... 44 Anexo J: manuscritos de la elegía II 15 de Propercio......................................... 44 Parisinus Latinus Bibl. Nat. de France 8458 (Pa) .................................. 44 Parisinus Latinus Bibl. Nat. de France 7989 (P) .................................... 48 Cod. Bodmer 141 (R) .............................................................................. 51 1 AMOR Y EXISTENCIALISMO EN CATULO Y PROPERCIO Víctor Martín Espina [email protected] [email protected] Prefacio El presente Trabajo de Fin de Grado (TFG) de la titulación en Filología Clásica de la Universidad de Sevilla consta del comentario y traducción de dos textos selectos de los carmina de Catulo (carm. V & XLVIII) y el comentario, traducción y edición crítica de una elegia de Propercio (II 15), y ha sido realizado bajo la tutela de la profesora Ana Pérez Vega. Ha consistido en la traducción y comentario filológico de cada poema, observando así el tratamiento del amor que cada autor refleja en ellos y en toda su obra. Además, he considerado conveniente incidir en la visión de la vida y la muerte (existencialismo1) de ambos poetas, y en cómo este aspecto es esencial para toda su producción literaria, integrándose como un estudio fundamental para entender el amor en cada uno de ellos. Las traducciones de los poemas (cf. Anexo B, C y D) son propias, considerando que una traducción es un primer acercamiento, o, tomando prestadas las palabras de los sabios, “un primer comentario”. He pretendido también rescatar los escritos de comentaristas antiguos (Muret, Passerat, Beroaldo, Parthenius y Dousa) y acercarme directamente a la transmisión manuscrita leyendo por mí mismo algunos de los manuscritos del texto de Propercio (cf. Anexo J), lo que me ha llevado, además, a realizar una tabla de concordancia de los manuscritos usados en las ediciones de cuatro importantes filólogos y estudiosos del corpus properciano: Heyworth, Tovar & Belfiore y Lachmann. Esta tabla y la redacción de la historia del texto de Propercio (cf. Anexo A) son fundamentales para su lectura, y manifiestan la distorsionada transmisión de sus elegías, problemática que incluso hoy día supone la división de opiniones en muchos estudios del texto de Propercio. Para elaborar mi propio comentario he seleccionado los de Ellis, Thomson, Fordyce, Camps y Richardson, entre otros (cf. bibliografía), y a la 1 "Expresión ya arraigada en los estudiosos de la antigüedad clásica". Cf. Bryn Mawr Classical Review, sub voce. Consultado el 11 de abril de 2021. 2 discusión filológica de sus puntos de vista he intentado aportar mi propio material y mis conclusiones. El corpus elegido comprende unos poemas que guardan una cierta relación entre sí, con la intención de apreciar más sutilmente las influencias y diferencias en los aspectos ya mencionados al inicio. Catulo y Propercio: la felicidad en el amor Tanto en Catulo como en Propercio, cobra una gran importancia la temática amorosa. En Catulo por sus poemas dedicados a Lesbia y a Juvencio, y en Propercio por sus poemas dedicados a Cintia. Para el análisis de estos poemas, creo oportuno concretar las cuatro fases principales de este proceso amoroso: el enamoramiento, la felicidad, las dudas y la ruptura (Ramírez de Verger 1986, p. 68). En este trabajo, pretendo centrarme en la fase de la felicidad, analizando, en primer lugar, mediante el poema 5 de Catulo a Lesbia, un canto al amor más idealizado2, y para contrastarlo, en segundo lugar, mediante la elegía II 15 por Propercio a Cintia, en la que inmortaliza una noche de apasionado amor. A estos dos poemas añadiré dos breves comentarios sobre Catulo 68 b y 48, en los que percibo algunas diferencias cualitativas, de manera que pueda percibirse la complejidad con la que, a mi modo de ver, trataron dos de nuestros predecesores un tema de por sí complejo. Carmen V de Catulo. A Lesbia (para la traducción, cf. Anexo B) El poema V es, quizá, el primer poema de amor dedicado a Lesbia. Iungclaussen dató el poema en el 60-62 a. C., mientras que Schwabe lo hizo en el 61-60 a. C. (Ellis 2010, p. 14). Se escribió, según Goold (1983, p. 237), en una temprana etapa de la historia de amor entre Lesbia y el poeta. Gira en torno al sentido de la vida y sus remedios, y su tragedia: el amor y la muerte, ¿cuál es el sentido de la vida, si no existe otro consuelo frente a la muerte salvo el amor?3 Son tres temas mayores del alma humana que se ven relacionados y concentrados en este carmen. Está escrito en endecasílabo falecio. Es emulado, junto con su poema complementario (7), en Marcial4 y en Ovidio5. En el pasado, algunos críticos consideraron que el poema 7 era una “reelaboración literaria” del 5. Esta 2 Como describe Ramírez de Verger (1998, p. 11). 3 Ese amor podía ser humano o divino: Afrodita Urania vs Afrodita Pandémica; Venus Celeste vs Venus Vulgar. En estos poemas los poetas se preguntan también si existe el amor más allá de la muerte. 4 Marcial Epigramas VI 34, 7-8; XI 6, 13-14; XII 59, 3. 5 Ovidio Amores I 8, 58. 3 demora en el tema de los besos también aparece en el 48, pero allí se trata de besos dedicados a otra persona, a Juvencio. 1. Vivamus, mea Lesbia, atque amemus: sugiere Tillyard (1959, p. 58) que este primer verso tiene una estructura de vital importancia: en el centro la palabra Lesbia, rodeada de dos palabras no enfáticas (mea y atque), y al principio y al final del verso dos verbos con un significado enfático y similar en este contexto (vivamus y amemus). Vivamus: con el sentido enfático de “disfrutar la vida”, mismo sentido que también posee amemus; “amar” y “vivir” actúan como sinónimos (Tillyard 1959, p. 57). Este sentido ya se había visto en un fragmento de Varro Sat. 87 Büch properate vivere puerae, quas sinit aetatula ludere, esse, amare et Veneris tenere bigas. También en Marcial I 16, 11-12 12, Non est, crede mihi, sapientis dicere Viuam. Sera nimis uita est crastina, uiue hodie; Petr. Sat. 44 Illud erat uiuere; Carm. Epigr. 190. 7 Büch, uiue dum uiuis. El lema del poema ya se ve reflejado con la primera palabra del primer verso. Esta exhortación para vivir amando dedicada a su amada, la encontramos también en Prop. II 15, 23 dum nos fata sinunt, oculos satiemus amore, pero en su caso dedicada a Cintia. mea Lesbia: primera vez que aparece el nombre de Lesbia en su obra, acompañado del posesivo. Así se refiere a ella también en 75, 1 y en 58, 1. 2. rumores: se refiere a las murmuraciones de los ancianos. Cuando éstos murmuraban sobre ella y sobre el deseo de Catulo, el amor de ella parecía enfriarse, por ello Catulo en este poema la anima a ignorar a estos senes que hablan de ella y de su amor.6 senum seueriorum: estos “viejos” eran censores y reprobadores de los jóvenes; esta situación está también presente en Horacio, pero usando el término censor Hor. A. P. 174, castigator censorque minorum. Este tipo de “anciano” o de “autoridad moral”, ya aparecía en Plauto y Terencio (Merrill 1903, p. 12). 3. omnes … unius esta antítesis enfatiza el sentido del verbo aestimemus. unius aestimemus assis el genitivo de estimación assis, más preciso aún porque lo acompaña unius, también lo vemos en Catul. 42, 13 pero usando el verbo facere. Es curiosa esta última construcción, con un paralelo similar, según 6 Antonius Parthenius, C. Valerii Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera omnia quae extant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, notis, obseruationibus, emendationibus, & paraphrasibus ... Cum indice rerum et verborum copiosissimo (Lutetiae MDCVIII), p. 19. 4 Fordyce (1978, p. 106), en Sen. Ep. 123, istos tristes et superciliosos alienae vitae censores, suae hostes, publicos paedagogos assis ne feceris. “En un solo as” pretende Catulo concentrar todas las críticas de aquellos senes. El as era una moneda de bronce que poseía un valor muy bajo; un denario equivalía a diez ases y, más tarde, pasó a equivaler dieciséis.7 4. soles: con el mismo significado las caelestia lunae en Hor. Od. 4, 7, 13 (Merril 1903, p. 13). 5. nobis: se refiere a los humanos. Parece necesaria la coma insertada después de nobis en la gran mayoría de las ediciones, si entendemos que nobis se refiere (en cuanto al sentido) a lux occidit y a nox est dormienda; aunque algunos editores prefieren optar por escribir nobis cum… (Thomson 1997, p. 220). brevis lux: este fin de verso ofrece un ritmo poco usual, como ocurre también en Catul. 7,7. También hay que destacar la antítesis entre los monosílabos lux (final del verso 5) y nox (principio del verso 6), siendo también metáforas que representan, como leemos en el comentario de Muret (1600, p. 19), la vida y la muerte. Este mismo sentido vemos en Prop. II 15, 24 nox tibi longa venit, nec reditura dies. 6. perpetua una: en contraste con los monosílabos ya comentados, Thomson (1997, p. 220) y Ellis (2010, p. 14) proponen observar la alternancia de los sonidos “u” y “a” (perpetua y, justo después, una), los cuales expresan la eternidad del sueño. 7. basia: basium (junto con basio y basiatio) aparece en latín por primera vez en Catulo. Después de él, es común en Marcial y Petronio, y raro en el resto de autores (en Juvenal y Apuleyo, entre otros, aparece dos veces). Plauto y Terencio usan savium y osculum, y Ovidio sólo osculum. El origen de la palabra es oscuro: la -s- intervocálica indica que no es una palabra latina, sino un préstamo8, y probablemente Catulo importara el término basium de su provincia natal, de la misma manera que lo hizo con ploxenum según Quintiliano9. Basium no era parte del lenguaje popular antes de usarlo Catulo, pero más tarde sí formó parte de él, por este motivo sobrevivió hasta las lenguas romances y los vocablos savium y 7 Antonius Parthenius, C. Valerii Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera omnia quae extant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, notis, obseruationibus, emendationibus, & paraphrasibus ... Cum indice rerum et verborum copiosissimo (Lutetiae MDCVIII), p. 19. 8 En otras palabras no es válida esta observación, pues en otros casos, como en causa, la -s- intervocálica procede de -ss-, y sencillamente se ha producido una simplificación de la geminada. 9 Cf. Quintiliano, Institutio Oratoria I 5, 8 sicut Catullus ploxenum circa Padum invenit. 5 osculum no perduraron más allá de la lengua latina (Fordyce 1978, pp. 106-107). Hoy día se piensa que es de indudable raíz indoeuropea.10 7-9. En estos tres versos, Catulo recuenta los besos que le pide a Lesbia. Alrededor de este pasaje, los estudiosos han desarrollado dos principales teorías: la de Pack11, que opta por pensar que Catulo cuenta los besos con los dedos de las manos; o la de Levy12, quien desarrolla la idea de una posible referencia a un ábaco por la alternancia de mille y centum. En mi opinión, puede tratarse de una alternancia entre lo hiperbólico y lo imposible (hipérbole vs. impossibile, ἀδύνατον). 10. fecerimus: La -i- de -imus- era originariamente larga en el perfecto de subjuntivo, y breve en el futuro perfecto de indicativo, y así se demuestra en Plauto. Más tarde, por convenciones métricas, esa -i- pasó a ser larga en el futuro perfecto; esto aparece por primera vez en Catulo (Fordyce 1978, p. 107). 11. conturbabimus … sciamus: Ellis (2010, p. 15) entiende que conturbabimus se refiere a un objeto omitido (rationes). Sin embargo, Fordyce (1978, p.p. 107-108) y Thomson (1997, p. 221) entienden conturbare, en este tipo de contextos, como intransitivo y, por tanto, puntuaron conturbabimus, illa ne sciamus13, siendo illa objeto de sciamus. 12. invidere: Fordyce (1978, p. 108), Thomson (1997, p. 221) y Ellis (2010, p. 15) coinciden en que debemos entender invidere, en este contexto, con el sentido originario de “echar mal de ojo”, significado equivalente a fascinare en 7, 12. Plinio usa ambas palabras juntas en N. H., XIX, 50 contra inuidentium effascinationes. Antiguamente, se pensaba que era peligroso contar muy precisamente, pues el mal de ojo tenía menos fuerza cuando no se concretaba un número específico. Además, como explica Merrill (1903, p. 14), se creía que un hechizo consistía en una simple enumeración matemática en detalle14; por ello, no era seguro pronunciar un número exacto al contar. Catulo expresa sus dudas sobre el más allá y la vida eterna (vv. 4-6). El propio Horacio expresaría más tarde el contraste, en su cuarta oda del libro primero, del “grato retorno de la primavera” (v. 1 grata vice veris) frente a la “pálida muerte” (v. 13 pallida Mors). Este 10 Consultado en https://en.wiktionary.org/wiki/basium el 15 de mayo de 2021. 11 Véase Pack 1956, pp. 47-51. 12 Véase Levy 1941, pp. 222-224. 13 Aunque Thomson (1997, p. 221) puntuó en el texto conturbabimus illa, ne sciamus. 14 Cf. Horacio Od. 1, 11, 2-3 Babylonios numeros. 6 contraste de la vida y la muerte ya lo plasma Catulo diciendo que los soles pueden morir y renacer (encaminarse al ocaso y emerger, como explica Antonius Parthenius15), mientras que nosotros, los humanos, cuando morimos nos espera una “sola noche, perpetua, para dormirla”. Janus Dousa Filius16 expone que el verso cinco ya hace ilusión a la idea expresada en la Apología de Sócrates de Platón, puesto que se habla de igual manera sobre la vida después de la muerte (καὶ γὰρ οὐδὲν πλείων ὁ πᾶς χρόνος φαίνεται οὕτω δὴ εἶναι ἢ μία νύξ, “y es que, de este modo, todo el tiempo no parece ser más que una sola noche”). Platón explica en la Apología de Sócrates, que esa supuesta noche sería el alivio de la vida, ya que sería un descanso libre de inquietudes. Sin embargo, en Catulo, observamos un existencialismo más pesimista si lo comparamos con Platón, pues tras la vida mortal, que dura un día, nos esperan las tinieblas del Orco (Catulo 3), el deber de encomendarnos o no a los dioses (Catulo 4) y el sueño eterno del que se habla en este poema (Pérez Vega 2016, p. 21). Catulo, ante esa duda existencial, anima a su amada Lesbia a disfrutar el momento que les queda (un universal del alma humana que más tarde Horacio llevaría a su punto más emblemático con el célebre carpe diem). Así mismo, invita a compartir muchos besos mutuos. Elegia XV libro II de Propercio. A Cintia (para la traducción, cf. Anexo C) Propercio, junto a Tibulo, fue uno de los máximos exponentes de la elegía amatoria en Roma. Este poema, Prop. II 15, es una de las composiciones más significativas de la poesía amorosa que cultivó el poeta. El tema principal es claro desde el principio, la descripción de una noche de amor; sin embargo, este texto también incluye y nos muestra su concepción de una vida dedicada al amor (Ramírez de Verger 2001, p. 61). La estructura de esta elegía ha sido muy discutida, y los filólogos han ofrecido una multitud de visiones; no obstante, optaremos aquí por la de Ramírez de Verger (2001, p. 62), cuya distribución es la siguiente: a) 1-24: se expone el punto de partida del poema, una noche de sexo17. 15 C. Valerii Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera omnia quae extant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, notis, obseruationibus, emendationibus, & paraphrasibus ... Cum indice rerum et verborum copiosissimo (Lutetiae MDCVIII), p. 19. 16 C. Valerii Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera omnia quae extant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, notis, obseruationibus, emendationibus, & paraphrasibus ... Cum indice rerum et verborum copiosissimo (Lutetiae MDCVIII), p. 21. 17 Camps (1967, p. 125) hizo la división 1-10 explicando que estos son los versos en los que el poeta recuerda las noches de amor que había compartido con su amada. 7 b) 25-36: descontento de Propercio. c) 37-48: la obtención de un amor agradable si la amada cede a ello y la guerra en la vida política. d) 49-5218: exhortación al disfrute del amor (carpe diem properciano). 1. o me felicem! o nox mihi candida!: hay un fuerte hiato justo en la cesura entre felicem y o nox, el cual es apoyado por la pausa procedente de la exclamación. Esto mismo encontramos en III 7, 49 sed thyio thalamo aut Oricia terebinto y en Catul. 3, 16 o factum male! o miselle passer! La posible solución es la que ofrece un códice deteriorado (ς lo llaman Heyworth y Tovar) nox o mihi candida; sin embargo, la mayoría de los manuscritos restantes conservan la disposición habitual. 2. lectule: diminutivo como expresión emotiva. Por lo general, Propercio suele usar el sustantivo lectus, excepto una vez que utiliza el diminutivo con efecto cómico en IV 8, 35. De este mismo modo le habla Apuleyo a su cama Iam iam grabatule (Met. 1, 16) y Catulo en uno de sus epitalamios O cubile quod omnibus (61) (Passerat 1608, p. 302). 3. narramus: en cuanto al tiempo verbal de narramus y mutamus (9), se han planteado dos posibilidades: pueden entenderse como presentes históricos (Richardson 1976, pp. 255-256) o como perfectos sincopados (Butler & Barber 1933, p. 216). Butler & Barber exponen que no hay razón por la cual estos dos verbos no deban ser contractos, aunque son conscientes de que no existen evidencias claras de contracciones en esta primera persona del plural, pues se tendía a evitarlas debido a su ambigüedad. Por otro lado, dicen, es tentador considerar ambos verbos como perfectos, puesto que en el pentámetro correspondiente de cada uno hay un verbo también en este mismo tiempo: fuit (4) y sunt … morata (10). apposita … lucerna: “hasta bien entrada la noche” es el sentido. Con este verso el poeta está poniéndonos en contexto sobre la acción descrita en el pentámetro siguiente (Richardson 1976, p. 255). Aparece también, entre otras obras, en Ov. Ars. amat. 3, 751 Sera veni, positaque decens incede lucerna. Es interesante la 18 Esta última división de versos (49-54) es una visión que muestran otros muchos filólogos como Butler & Barber (1933, p. 216) o Enk (1962, p. 213). 14 reconoce que es “incómodo” leer illa después de haec. Bailey (1956, p. 94) opta por la conjetura et, puesto que también considera innecesario nombrar de nuevo a la amada en un contexto en el que se requiere marcar el creciente énfasis del pensamiento en el lenguaje. En mi traducción (cf. Anexo C) he seguido esta última propuesta entendiendo et como una conjunción, como hace Ramírez de Verger (2001, p. 63) en su traducción. 40. nocte una quiuis uel deus esse potest: Los hombres, en este estado de felicidad que se plantea, son llamados dioses y comparados a ellos (Enk 1962, p. 225). Esta sensación de conseguir la inmortalidad a través de la amada ya estaba en Catul. 51, 1 Ille mi par ese deo videtur (Alcalde Pacheco & Laguna Mariscal 2002, p. 137), poema que imita al 31 de Safo, aunque realmente ya podemos verla en Homero y Platón, passim. El amor diviniza. 41. qualem … vitam: una vida en la que uno se entregaba a la nequitia y la desidia, una vida de enamorados. Este peculiar tipo de vida se oponía a la vida habitual de un romano, dedicada a la milicia, la agricultura o el foro (Ramírez de Verger 2001, p. 63). En este verso y en el siguiente se expone la vida elegíaca dedicada al amor (Alcalde Pacheco & Laguna Mariscal 2002, p. 139). A lo largo de toda su poesía, Propercio presenta su oposición al régimen de Augusto. Entre los elegíacos estaba muy extendido este ideal de vida, pero Propercio, como bien indica Sullivan (1972, p. 19), tenía además motivos personales para justificar su rechazo a la política augustea. Además de haber perdido a un “querido amigo” en el asedio de Perusia en el 41 a. C.26, su familia había estado en el bando equivocado, contra el régimen (Sullivan 1972, p. 19). En I 6, 29 manifiesta que no ha nacido para las batallas, y en este poema trata el tema de Accio muy distinto a como lo hace Horacio en la oda I 37 (Sullivan 1972, p. 20). Horacio alaba la victoria en la batalla de Accio, mientras que Propercio se lamenta por las “innecesarias” muertes que provocó y que se podrían haber evitado llevando una vida como la suya. 42. multo mero: el amor y el vino son dos elementos complementarios en la vida y poesía de Propercio, como vemos en muchas de sus elegías como en I 3, 9 ebria cum multo traherem vestigia Baccho, identificándolo muchas veces con el dios 26 Lo cuenta en I 22, 3-5, quizá ese amigo fuera Galo (Tovar & Belfiore 1984, p. 44). Moya del Baño (2004, pp. 123-133), por su parte, plantea una hipótesis en la que habría que entender estos versos de la elegía I 22 en referencia al padre de Propercio, lo cual justificaría completamente los motivos personales, entre otros tantos, que empujaron a Propercio a oponerse al régimen de Augusto. 15 Baco. Esta relación amor-vino ya la encontramos en el poeta griego Anacreonte, cuando en uno de sus fragmentos dice “¡Trae agua, trae vino, muchacho, tráenos guirnaldas en flor! ¡Vamos, que estoy peleando a puñetazos con Eros!”. En Roma, esto mismo lo vemos desde sus inicios, es decir, en la comedia; en Plauto Asin. 624 ya se hace referencia a pasar una noche de amor con vino y en Bach. 87-88. (Harto Trujillo, 1996, p. 279). 43-46. En estos versos se expone el segundo tipo de vida que Propercio enfrenta a la mencionada en los versos 41-42; ofrece una visión de la vida militar (Alcalde Pacheco & Laguna Mariscal 2002, p. 139). 44. uerteret ossa mare: los cuerpos y los huesos de los que murieron en la batalla de Accio eran arrastrados por las olas del mar; cf. Virg. Eneida I, 100-101 ubi tot Simois correpta sub undis scuta virum galeasque et fortia corpora volvit? (Passerat 1608, p. 306). La batalla de Accio fue una batalla naval entre la flota de Octavio Augusto y las de Antonio y Cleopatra; fue el último gran acontecimiento de las guerras civiles que vivió Propercio. El antecedente de esta expresión es homérico: cf. Odisea I 162-163 y XII 45-46. 45. propriis … triumphis: como bien entienden Bailey (1956, p. 94) y otros filólogos como Butler & Barber (1933, p. 217), Camps (1967, p. 128-129) o Enk (1962, p. 226), se refiere a las victorias de los romanos sobre los propios romanos, pues hace referencia a la guerra civil. Mario, Sila, Pompeyo y Bruto, entre otros, lanzaban amenazas a Roma desde sus propias provincias y era más frecuente el uso de tropas no italianas (Bailey 1956, p. 94). Los poetas elegíacos fueron testimonios vivos de la oposición a estas guerras fratricidas (Vidal Pérez 2016, pp. 84, 87, 95). 46. crinis soluere … suos: en este contexto, esta acción expresa el luto de una madre al morir los hijos; queda evidenciada la referencia a las víctimas de las guerras civiles de Roma durante el siglo I hasta la batalla de Accio en el 31 a. C. (Ramírez de Verger 2011, p. 63). Sin embargo, el hecho de soltarse o arrancarse el cabello (normalmente expresados en latín como sparsis comis, dissolutis capillis o effusis crinibus) indica, entre otros aspectos27, que una mujer está en problemas (Hälikkä 2001, p. 25). Estas fórmulas nos ofrecen tanto la situación como el estado psicológico de la mujer que realiza esta acción. En Ov. Her. 10, por ejemplo, 27 Cf. Hälikkä 2001, pp. 23-34. 16 vemos que Ariadna tira de su cabello tras abandonarla Teseo (utque erat e somno turbida, rupta coma est). 48. pocula nostra: las opiniones están divididas en dos: unos conservan la lectura de los manuscritos pocula, mientras que otros optan por la conjetura de Fontein28 proelia. Camps (1967, p. 129) es uno de los filólogos que mantiene proelia, argumentando que ofrecería un excelente contraste con las guerras civiles de las que se habla en los versos 43-46, y opina que esta propuesta le da mucho más sentido al laeserunt deos. Además, algunos defensores de la teoría de Fontein proponen un posible enlace con las “luchas amorosas” que se describen en los versos 3-6 (Rudd 1982, p. 154). Sin embargo, ya Passerat (1608, p. 307) con la lectura pocula explica que debe entenderse que Propercio y Cintia no han ofendido a ningún dios “con perjurios o palabras impías”. En esta línea siguen Butler & Barber (1933, p. 217) y Rudd (1982, p. 154); éste último considera más válido pocula por la relación temática (el vino) que mantiene con el verso 42. Así pues, este verso 47 terminaría de crear la imagen que se inicia en los versos 42- 43, exactamente igual que ocurre con el verso 1 (nox candida) y el 24 (nox … dies). Algunos filólogos, como Butler & Barber (1933, p. 217), ven en pocula una clara alusión a Marco Antonio, del que dicen Séneca (cf. Sén. Epist. 83, 25) y Plinio (cf. N. H. 14, 148) que su embriaguez lo condujo a introducir numerosos males en el mundo. Según esta versión, Propercio justificaría que sus copas no traerán males, como sí hicieron las de Marco Antonio. No obstante, Bailey (1956, p. 94) considera que esta idea confunde el argumento; bajo su opinión, Propercio sencillamente se refiere a que si los hombres solo pensaran en vino y en mujeres no hubiera habido tantas guerras civiles. 49. dum lucet: dum lucet es la lectura transmitida; sin embargo, se ha propuesto dum licet, pues aparece en más pasajes en los que se trata el tópico carpe diem, incluso en el propio Propercio29. Housman30 objetó que la metáfora lucet es poética en la actualidad, pero poco probable en un escritor latino sin tener algo que lo preceda; no obstante, considera probable esta lectura siguiendo la línea de los versos 23-24 y acoplándose a la alternancia de nox y dies. En esta línea se posicionan la mayoría de humanistas modernos, pues parece oportuno pensar que lucet continúa el 28 Recogido en Smyth 1970, p. 52. 29 En I 19, 25 y en II 5, 14. 30 Recogido en The Classical Papers of A. E. Housman (1972), p. 321. 17 “extenso juego de luz y oscuridad” que hay en todo el poema (Richardson 1976, p. 258). Además, coincidiendo con la opinión de Alcalde Pacheco y Laguna Mariscal (2002, p. 143), las alusiones a Catulo a lo largo del poema han sido abundantes, por lo que no debe resultar extraño pensar que con este verbo se continúe la metáfora de identificar la vida con la luz (cf. Catul. V, 5 nobis cum semel occidit breuis lux; Catul. XIV, 17 si luxerit). fructum ne desere uitae: fructum expresa los significados de “disfrute” y de “fruto”, hoy diríamos “fruición”. Richardson (1976, p. 258) lo entiende simplemente como “disfrute”, y expone que es raro en el periodo clásico utilizar esta palabra con el sentido literal que posee. Alcalde Pacheco y Laguna Mariscal (2002, p. 142), por su parte, opinan que la idea de Richardson encaja excelentemente con el sentido hedonista (invitación al goce) del universal carpe diem, pero que también hay que considerar la segunda acepción para este término, “fruto”, y no descartarla, ya que este tópico utiliza habitualmente la “imaginería vegetal”. 50. omnia si dederis oscula, pauca dabis: como claramente exponen Alcalde Pacheco y Laguna Mariscal (2002, p. 142), encontramos en este verso otra alusión a Catulo (V y VII). El mismo Propercio ya había hecho referencia a la temática de los besos en el décimo verso, pero aquí se presenta casi como una respuesta a la pregunta de los dos primeros versos del poema VII de Catulo (Quaeris quot mihi basiationes tuae, Lesbia, sint satis superque), pues concreta que cualquier cantidad de besos le parecerán pocos. 51. folia arentes liquere corollas: hace referencia a las coronas de rosas que los invitados llevaban a un banquete y que se iban marchitando hasta caer en las copas a lo largo de la noche (Butler & Barber 1933, p. 217). También sugiere Filippo Beroaldo31 que se compara la vida con este proceso de las flores, como vemos en Plin. N. H. XXI 1 flores vero odoresque in diem gignit, magna, ut palam est, admonitione hominum, quae spectatissime floreant, celerrime marcescere e incluso, en el Antiguo Testamento (Isaías 40, 6-7), comparando a los hombres con las flores o las hierbas. Passerat (1608, p. 307) añade además un ejemplo más 31 C. Valerii Catulli, Albii Tibulli, Sex. Aur. Propertii, Opera omnia quae extant. Cum variorum doctorum virorum commentariis, notis, obseruationibus, emendationibus, & paraphrasibus ... Cum indice rerum et verborum copiosissimo (Lutetiae MDCVIII), p. 662. 18 en Hom. Il. 6, 146 οἵη περ φύλλων γενεὴ τοίη δὲ καὶ ἀνδρῶν (“como el linaje de las hojas, tal es también el de los hombres”). 52. calathis: Enk (1962, p. 228) explica que se refiere a las copas. Probablemente ya bien entrada la noche, los invitados que estaban bebiendo encontrarían los pétalos caídos de sus guirnaldas en sus propias copas; sin embargo, Richardson (1976, p. 258) añade que otra excelente interpretación sería entender calathis por cestas, y suponer que las guirnaldas nunca se usaron y que simplemente las rosas estaban esparcidas por las cestas. 53. spiramus: spiramus de Escalígero frente a speramus de los manuscritos. Esta propuesta se basa en que en I 3, 7 ocurre esta misma confusión, los manuscritos transmitieron sperare quietem en vez de spirare quietem (Richardson 1976, p. 258; Butler & Barber 1933, p. 217). spiramus aquí tiene el sentido de “disfrutar la vida”, e incluso podemos apreciar alguna sugerencia para respirar el aroma de las flores (Richardson 1976, p. 258), su perfume y su belleza32, tras haber hablado ya de las flores en los versos 51-52. 54. forsitan: Propercio presenta sus dudas sobre el día de mañana. includet crastina fata dies: con el mismo sentido en Hor. Od. IV 14-16 (quae semel notis condita fastis inclusit uolucris dies) y en el mismo Propercio III 18, 16 (tot bona tan paruo clausit in orbe dies). La poesía elegíaca amorosa de Propercio, no sólo se nutre de poetas griegos como Meleagro o, sobre todo Calímaco33, sino que también bebe de Catulo y toda su obra. Y es que, como apunta Ramírez de Verger (1993, p. 373), en Roma, precisamente el precursor de la elegía fue el poeta veronés. Por este motivo encontramos importantes influencias de Catulo en la producción amatoria de Propercio. Ambos tenían una amada y ambos la amaban con desenfreno. En el caso de Catulo, era Lesbia, sobrenombre de Clodia34, posiblemente la mujer de Quinto Metelo. Catulo la llama Lesbia, la alegoriza con un nombre alusivo a la poeta de Lesbos, Safo, de la que recibe gran influencia; Platón considera a Safo la décima musa. Propercio, por su parte, se refiere a su amada Hostia35 32 Recuérdese la rosa de Horacio en una de sus odas (I 38, 3) como expresión del carpe diem y la brevedad de la vida (cf. K. Gold 1993, pp. 16-31). Más tarde, otros autores continuarían este uso de la rosa, como Décimo Magno Ausonio (collige, virgo, rosas, dum flos novus, et nova pubes, / et menor esto aevum sic properare tuum). 33 Lo menciona explícitamente en II 1, 40; II 34, 32; III 1, 1; III 9, 43; IV 1, 64. 34 Lo sabemos por Apul. Apol. X. 35 Lo sabemos por Apul. Apol. X. 19 como Cintia, nombre que hace referencia a Apolo, dios de la poesía que había nacido en el monte Cinto de la isla de Delos. También, el nombre de Cintia lo usa como epíteto de Ártemis36, diosa virginal que no se somete al amor; y es que resulta atrevido por parte del poeta que la compare con Ártemis, estando Hostia casada como algunos defienden37. Según expone Ramírez de Verger (2001, p. XVIII), empleando este sobrenombre Propercio ya nos avisa de que es “una amada liberada, inspiradora de su poesía, pero sin entregarse totalmente a él”. Tanto Catulo como Propercio divinizan a sus amadas, musas de sus composiciones. Concretamente en esta elegía II 15, encontramos sentidos e incluso versos que nos recuerdan de manera directa al poema 5 de Catulo. Alcalde Pacheco y Laguna Mariscal (2002, p. 135) exponen acertadamente que la nox … perpetua (v. 6) de Catulo alude a la nox … longa (v. 24) de Propercio; el poeta umbro adapta el verbo redire usado por Catulo (v. 4) con reditura (v. 24); e incluso la expresión brevis lux (v. 5) de Catulo la vemos en Propercio, pero usando el verbo con el que comparte étimo: dum lucet (v. 49). Sumado a esto, también Propercio trata el tema de los besos (verso 10, pero sobre todo verso 50) que Catulo desarrolla en sus poemas 5 y 7. Y es que ya de una manera más global, ambos poemas, además hacer un llamamiento al amor y expresar el motivo universal38 carpe diem, contienen las reflexiones existenciales de cada uno de los autores. Catulo, como ya expliqué anteriormente, exhorta a Lesbia para que se amen mientras vivan, ya que tras la muerte les esperan el Orco y el “sueño eterno”, tema muy distinto al de “una vida eterna juntos”. En cambio, Propercio, además de proponer un estilo de vida elegíaco dedicado al amor y a su esclavitud, tanto involuntaria como voluntaria (servitium amoris), inmortaliza este concepto. Su amor es excesivamente hedonista, él pretende amarla siempre, tanto en vida como después de la muerte (v. 36). Como bien dice Ramírez de Verger (1986, p. 73), Propercio no teme morir, teme morir sin tener el amor de su amada, pues su amor es verdadero y no tiene límite alguno, como él mismo dice en el verso 30 de esta elegía; es un amor vesanus, como lo llama Rafael Pestano (2004, p. 77). Esto mismo, siguiendo el artículo de Ramírez de Verger (1986, p. 75), lo ejemplifica con dos exempla mitológicos en I 19, donde Protesilao no se separará jamás de su amor ni en ese mundo de sombras; y así lo quiere nuestro poeta, como leemos también en el verso 35 de 36 Cf. II 34, 80. 37 Algunos estudiosos como Enk (1962, p. 305) entienden que en Prop. II 23, 20, el sustantivo uir hace referencia al marido de Cintia (Hostia). 38 “El hombre ha pensado siempre sobre los mismos temas. Conviene por eso que no sean demasiado pocos”, Elias Canetti, en Apuntes (1973-1984). 20 nuestra elegía. Él desea que Cintia desee lo mismo39, pero tiene muchas dudas de que sea así40. Es por esto por lo que esta elegía comentada termina con una visión dudosa del día de mañana, expresado mediante el adverbio forsitan. En el verso 53, Propercio vuelve a evocar la idea con la que comienza el poema 5 de Catulo, pero no en forma de consejo a la amada, sino como un hecho que se está cumpliendo. Podemos asociar el sentido del verbo spiramus al de “vivir la vida”, como propone Richardson (1976, p. 258), igual que el vivamus de Catulo, ambos sinónimos en estos contextos, del verbo que les sigue, el verbo amar en latín. Interludio del carmen LXVIII B de Catulo Entroncando con el poema 68 B de Catulo, curiosamente la primera elegía amatoria latina, Pérez Vega (2016, p. 209-210) considera que en este poema se realiza la boda, “no de rito, sino de hecho”, entre Catulo y Lesbia. En ese poema cuenta que su amigo, posiblemente Manlio, le dejó a él y a su amada una casa donde disfrutar de su amor. Y ahí es cuando dice que la candida diva (v. 70), Lesbia, entró por la puerta. Se vuelve a divinizar a la amada y volvemos a notar el servitium amoris en esta composición. El adjetivo candidus41 también lo vemos en el primer verso de la elegía de Propercio que he tratado, elegía donde se describe una noche de amor entre Propercio y su amada, posiblemente igual que lo que sucedió entre Catulo y Lesbia en aquella casa. Carmen XVLIII de Catulo. A Juvencio (para la traducción, cf. Anexo D) Para terminar, considero conveniente ofrecer una última perspectiva amorosa desde un plano distinto. Se trata del poema 48 de Catulo a Juvencio. Ya en el carmen 24 se comienza el tan conocido “ciclo de Juvencio”, que continúa con los poemas 48, 81 y 99 en los que se le nombra directamente, y los poemas 16 y 21, donde Catulo se refiere a él como demuestran las explícitas alusiones verbales (cf. Pérez Vega 2016, ad loc). Lo único que se conoce en relación a este joven, es que los Juvencios era una antigua familia romana que procedía de Túsculo y posiblemente también de Verona, ciudad natal de Catulo (Ramírez de Verger 2000, p. 156). Según Ellis (2010, p. 133), quien sigue la 39 I 19, 19 quae tu viva mea possis sentire favilla! 40 I 19, 21-24. 41 Camps (1967, p. 125) y Richardson (1976, p. 255) explican que se puede notar en Prop. II 15, 1, respecto a la expresión nox … candida, la costumbre de marcar días especiales con una piedra blanca; aunque, como es bien sabido, candor, candidus (el “blanco brillante, radiante”, como el de la luna) es también un atributo de las diosas, en especial de Ártemis-Diana. 21 opinión de Bruner y Westphal, este es de los primeros poemas del ciclo de Juvencio, y probablemente sirviera de modelo para los poemas 5 y 7 (Goold 1983, p. 245). No se puede indicar una fecha concreta, aunque se cree que quizá Catulo escribió este poema durante los últimos años de vida. La estructura es clara, son ocho versos en total y hay dos períodos condicionales: 1-2 prótasis y 3 apódosis; 4 apódosis y 5 y 6 prótasis (Ramírez de Verger 2000, p. 165; Thomson 1997, p. 321). Son endecasílabos falecios, como los del poema 5. 1. Mellitos oculos tuos, Iuventi: la triple -os es un rasgo arcaico, y como dice Ellis (2010, p. 133), ofrece un poco de sencillez. Mellitos: es coloquial y una de las palabras “favoritas” de Catulo, según Thomson (1997, p. 322). Aparece también en 99,1 referido, de nuevo, a Juvencio y en 3,6 referido al “pajarito” de Lesbia. oculos: en 9, 9 y en 45, 11-12 también se demora en esta imagen de besar los ojos. 2. siquis me sinat: “si alguien me dejara”. Esta fórmula varía si la comparamos con la habitual sine me (Ellis 2010, p. 133). Es evidente que había obstáculos que no le permitían a Catulo besar al joven Juvencio repetidamente, aunque no se sabe ciertamente si quizá el sujeto de sinat es Aurelio, Furio, otros hombres o incluso el propio Juvencio (Pérez Vega 2016, p. 103). usque basiare: esta misma idea se repite en el verso siguiente usque … basiem. 3. usque … basiem: Quinn (1973, p. 233) denomina esta repetición como una “repetición obsesiva”. En todo caso mantiene el poema dentro de la elegante sencillez en la que reside la belleza de gran número de los poemas cortos de Catulo. milia … trecenta: un número muy elevado, trescientos mil; cf. 9, 2 milibus trecentis. Empieza la cadena de impossiblia. 4. nec numquam: = nec umquam, cf. 76, 3 nec … nullo (Quinn 1973, p. 233). videar: se sobreentiende mihi omitido, como ocurre en algunos contextos, como en Cic. Át. IV 12 Macroni vix videor praesto esse posse. 5. densior: cf. Cic. Fin. V 91 ne seges quidem igitur spicis uberibus et crebris (Ellis 2010, p. 133). Siguen los impossibilia que caracterizan los poemas “de besos” de Catulo. aridis aristis: Young Forsyth (1986, p. 267) alude en este verso a un “juego inteligente de sonidos”. El poeta termina el poema con una imaginería agrícola que, según Young Forsyth (1986, p. 267), sugiere el infinito. Kroll (1968, p. 88) 22 expone que aridis hace referencia a que las “espigas” (aristis) están “completamente maduras”. También cita a Agustín de Hipona en La ciudad de Dios 4, 8 quamdiu seges ab initiis herbidis usque ad aridas aristas perveniret; Virg. En. VII, 720 vel cum sole novo densae torrentur aristae; Oivd. Met. II, 213 seges arida. También aparece aristis en Virg. Geórg. II, 142, en un contexto de batalla. Esta metáfora recuerda a Prop. II 15, 51. 6. osculationis: esta palabra sólo aparece aquí; ya Catulo había “creado” palabras también en otros poemas, como en 6, 11 argutatio y en 7, 1 basiationes (Young Forsyth 1986, p. 267). Más tarde Cicerón, en Pro Caelio 20, utilizaría este mismo sustantivo (osculatione). El sufijo, la derivación, alude a la demora en el beso en la boca (os > osculum > osculatio). Encontramos un amor muy distinto al de Lesbia. Un amor socrático, como lo llama Pérez Vega (2016, p. 232), en el que Catulo no sobrepasa la barrera de los besos, como se refleja en el poema 99, en el que termina diciendo que ya nunca más “le robará besos”. Esta percepción del amor se basa, ante todo, en el deseo de Catulo por proteger al joven, y así nos queda claro una vez que terminamos de leer poemas como el 16 o el 21, donde critica e insulta a los que pretendían y consiguieron robarle el pudor a Juvencio, como Furio o Aurelio. En cambio, Catulo pretendía todo lo contrario; opina Pérez Vega (2016, p. 53) que él amaba su alma al estilo socrático, de corazón, e intenta apartarlos de estos que solo buscan el trato carnal con el joven. Este amor tan puro que se plantea recuerda al de Sócrates y Alcibíades que recoge Platón en el Banquete o Simposio. En él, Alcibíades les cuenta a todos los que están reunidos las distintas maneras en las que intentó conseguir un acercamiento más íntimo y sexual con el filósofo Sócrates42, quien desde un principio se negó a acostarse con el joven aprendiz, fallando éste en sus intentos por conseguirlo, pues Sócrates-Platón están interesados en destacar la primacía del amor del alma, del Eros Uranio frente al Pandemo o vulgar. En ambas relaciones encontramos a un hombre mayor en cuanto a edad que el otro43. Las dos figuras adultas “aman”, en el sentido más elevado de la palabra44, a sus 42 Plat. Banq. 217 b-c. 43 Si bien Sócrates es un anciano, y Alcibíades es un hombre maduro, mientras que Catulo es un joven y Juvencio, casi con seguridad un adolescente, según la crítica casi en su totalidad. 44 Plat. Banq. 213 c-d: ἀπ᾽ ἐκείνου γὰρ τοῦ χρόνου, ἀφ᾽ οὗ τούτου ἠράσθην. Platón precisamente utiliza el verbo ἔραμαι, verbo griego que comparte etimología con ἔρος, para referirse al sentimiento que siente 23 respectivos jóvenes, cultivando unos amores puros que persiguen proteger al amado. En los dos casos el adulto tiende a divinizar al joven, y es que así lo vemos en Catulo en expresiones como en 99,2 donde dice que el beso que le ha robado a Juvencio es “más dulce que la dulce ambrosía”. En los poemas 48, 81 y 99, Catulo no hace ninguna referencia sobre una pretensión sexual, sino que sencillamente se limita a propiciar besos con su amante. En el 99, Catulo le roba un beso a Juvencio, y él se lo seca “como de una puerca saliva de una loba meada” se tratase, según Catulo; utilizando estos términos entendidos dentro de un ámbito obsceno y sexual. Él adopta una postura de protector del “malbaratado pudor” de Juvencio, como apunta Pérez Vega (2010, p. 232), llegando solamente a besarlo en los labios y no buscando sobrepasar ese límite, que ya vemos bien remarcado entre Sócrates y Alcibíades. Conclusiones El objetivo de este TFG no era solo ver los distintos tratamientos del amor en estos dos poetas, sino también el grado de “existencialismo” (cf. nota 1) de cada uno y la relevancia de este en el amor a sus seres amados. Catulo reflexiona y plantea sus dudas sobre el más allá. Tiene una visión muy pesimista del día de mañana, o más bien del “día después” de la muerte. Él cree, como ya dije anteriormente (cf. Carmen V de Catulo. A Lesbia), que nos (nobis) espera un perpetuo sueño, uno interminable. No cree en la vida después de la muerte, por eso en el poema V anima a Lesbia a disfrutar de los días que les quedan, puesto que después todo será un eterno descanso, cada uno el suyo. En el poema 109 se despide de Lesbia. Ella le ha prometido que el amor de ellos será “perpetuo”, y él le pide a los “grandes Dioses” que así sea. Tomando prestadas las palabras de Pérez Vega (2016, p. 267), “este es el adiós a Lesbia. Vale, puella”. Por su parte, Propercio también plantea sus dudas, aunque él parece tenerlo más claro. Cree en una vida después de la muerte, y sabe con certeza que seguirá amándola en ella. Teme que Cintia no haga como él, que no le ame en esa otra vida. El propio Propercio, de manera poética, manifiesta que será llamado siempre “espectro” (Prop. I 19, 11) de Cintia en ese otro mundo. No sabe con certeza en qué consiste o cómo será Sócrates por Alcibíades, un sentimiento puro. En la obra, una vez que comen, Erixímaco propone llevar a cabo alabanzas y elogios al amor, al Eros (ἔρος). 30 Reynolds, L. J. & Wilson, N. (1991). Scribes and Scholars (3ª Ed.). Oxford: Clarendon Press. Richardson Jr, L. (1976). Propertius. Elegies I-IV. Norman: University of Oklahoma Press. Roscher, W. H. (1884). Ausführliches Lexikon der griechischen und römischen Mythologie. Leipzig B.G. Teubner. Rudd, N. (1982). Theme and Imagery in Propertius 2. 15. The Classical Quarterly. Vol. 32 (1), 152-155. Smyth, G. R. (1970). Thesaurus criticus ad Sexti Propertii textum. Holanda: Mnemosyne. Sutherland, E. H. (2003). How (Not) to Look at a Woman: Bodily Encounters and the Failure of the Gaze in Horace's c. 1.19. The American Journal of Philology. Vol. 124 (1), 57-80. Thomson, D. F. S. (1997). Catullus. Canadá: University of Toronto Press. Tillyard, E. (1959). Poetry direct and oblique. Londres: Chatto & Windus. Tovar, A & Belfiore Mártire M. T. (1984). Propercio, elegías. Madrid: CSIC. Vidal Pérez, J. L. (2016). Lo augusteo en la elegía romana de la época de Augusto: Tibulo y Propercio. Estudios clásicos (3), 81-98. Von Albrecht, M. (1997). Historia de la literatura, Volumen I. Barcelona: Herder. Young Forsyth, P. (1986). The poems of Catullus. Estados Unidos: University Press of America. 31 Anexos Anexo A: historia de los textos de Propercio49 La transmisión del texto de Propercio Quot editores, tot Propertii. Como sabemos el texto de Propercio es uno de los más debatidos de la época augustea. Por tanto, el análisis de la transmisión del texto de Propercio, su corpus en la Antigüedad y su tradición manuscrita, se ha convertido en uno de los propósitos del presente TFG, por lo que considero oportuno ofrecer una panorámica general para entender el valor de su obra. Para ello, partiré de J. L. Butrica50, además de mencionar otros grandes filólogos que aportaron mucha información útil al estudio del texto de este autor latino. Propercio es de los pocos autores clásicos cuya supervivencia a partir de la Edad Media debemos una sola copia, rescatada en el valle del Loira durante el llamado Renacimiento del siglo XII (Reynolds and Wilson 1991, pp. 110–18). Todos los textos de este autor han sufrido las consecuencias de las múltiples corrupciones, aunque su deterioro no ha sido tan profundo como para que sus efectos hayan afectado muy irreparablemente al propio contenido. Un claro ejemplo es el siguiente: los textos de Propercio llegaron a la Edad Media sin títulos (rotuli), y los que hoy día aparecen en los poemas se los debemos a un bibliófilo medieval, aunque contienen numerosas dificultades de interpretación. Así pues, no se sabe a ciencia cierta la profundidad de la corrupción de los textos ni cuántas dificultades proceden del propio texto del poeta y cuántas provienen de los azares de la transmisión de sus textos. El corpus de Propercio en la Antigüedad No solo la transmisión del texto supuso un problema: las consecuencias de las corrupciones llegaron hasta su propio nombre. Él mismo se nombra un total de ocho veces en su obra51, pero sólo con su nomen gentile, Propertius. Algunos autores latinos (Ovidio52, Estacio53 y Quintiliano54, entre otros) lo nombran en sus obras, pero con el 49 Para los bien datos conocidos de sus biografías, véase Michael von Albrecht (1997), Historia de la literatura, Volumen I, pp. 327-329 y Ludwig Bieler (1971), Historia de la literatura latina, pp. 168-169. Para el índice cronológico, cf. Anexo H. 50 Butrica 1984, The Manuscript Tradition of Propertius. 51 II 18 17; II 14 27; II 24 35; II 34 93; III 3 17, III 10 15; IV 1 71; IV 7 49. 52 Cf. Ovidio, Tristia, IV 10 45 y 53, V I 17. 53 Cf. Estacio, Silvae, I II 253. 54 Cf. Quintiliano, Institutio Oratoria X, I 93. 32 nomen únicamente, el de Propertius; por tanto, su praenomen y su cognomen son desconocidos para nosotros. Elio Donato55 nombra en su obra al poeta, añadiendo el praenomen de Sextus, y, por ello, los filólogos han tendido en general a llamarlo Sextus Propertius. Sin embargo, se le han atribuido otros nombres, a través de los manuscritos, como Aurelius y Nauta. Ambos cognomina aparecían en un manuscrito citado por los editores como A (Leidensis Vossianus 38); es el segundo más antiguo del texto y fue copiado para Richard de Fournival56 por un escriba que ya había copiado más libros anteriormente para él. “Incipit monobiblos propercii aurelii naute ad tullum” decía el manuscrito; por tanto, es probable que el propio Richard de Fournival inventara el imposible Propertius Aurelius Nauta. Nauta demuestra la corrupción que se produjo acerca de la errónea interpretación mencionada anteriormente, ya que se debe a una mala lectura en II 24, 38, que corrigió Pontano leyendo non ita, por lo cual quedó completamente descartada la opción de que Nauta fuera su cognomen. Aurelius probablemente sería confundido con el poeta cristiano Aurelius Prudentius, aunque este cognomen acompañaría al poeta hasta bien entrado el siglo XIX. Debemos atribuir también a Fournival el mérito de haber ideado los títulos que aparecen en el manuscrito A. Es poco probable que las elegías de Propercio tuvieran rotuli, aunque se cree que las divisiones entre los poemas estaban marcadas, de manera poco notoria, en el arquetipo deformado. Así pues, el título del libro I que aparecía en el manuscrito A, Monobiblos (tomado de la inscriptio de un dístico de Marcial57), quizá fuese inventado acertadamente por el propio Fournival. No obstante, Propercio lo llamaba Cynthia, como indica en II 24.2 refiriéndose al primer libro. En 1816, Karl Lachmann publicó una edición en la que dividía la obra de Propercio en cinco libros, en vez de hacerlo en cuatro como había ocurrido en la tradición manuscrita hasta el momento. Para llevar a cabo esta organización, se apoyó en dos fragmentos del propio texto de Propercio que, según él, demuestran que el tercer libro comenzaría en la elegía 2.10. En primer lugar, observó en los versos 25-26 de la elegía 13 libro II una alusión a “tres libritos” que Propercio le haría como regalo a Perséfone en la hora de su entierro; K. Lachmann justificaba que era lógico pensar que esta elegía se 55 Cf. Donato, Vita Vergilii, 2.34.65-6. 56 Fue un trovador y filósofo medieval conocido, sobre todo, por su obra “Bestiario de amor”. 57 Cf. Marcial XIV 189. 33 encontrara en el supuesto tercer libro para que tuviera concordancia con el pasaje ya comentado. En segundo lugar, argumenta que el poema 10 de este mismo libro también expresa un carácter similar al 1358. Sin embargo, ante esta propuesta, surgieron estudiosos que se posicionaron en contra, bien porque si así fuera, el libro II sería excesivamente breve, bien porque una cita de Nonio Marcelo sitúa un verso de Propercio en el libro III59, del mismo modo que lo hace la organización actual, mientras que la de Lachmann sitúa este verso en el libro IV. Sin embargo, es llamativa la nota, posiblemente errónea, de Lindsey, en la que escribe IV en lugar de III60 y no menciona la teoría de K. Lachmann (Butrica 1984, p. 339). La tradición manuscrita de Propercio Según los estudios, el manuscrito más antiguo de Propercio es el N (Guelferbutanys Gudianus 224, olim Neapolitanus), que contiene todas las elegías de Propercio a excepción de los versos 17–76 de la elegía 11 del libro 4, debido a la escisión de un folio. Posiblemente fue escrito en algún lugar del norte de Francia alrededor del 1200. También otro manuscrito, A (Leidensis Vossianus 38), fue de similar antigüedad al primero comentado, pues se data aproximadamente en el siglo XIII y quizá fuera también escrito en el norte de Francia. Es un manuscrito muy poco fiable de las ramas medievales, aunque, a su vez, el más influyente en la temprana tradición italiana, cuyos descendientes no derivan directamente del manuscrito en cuestión, sino de una copia, ahora perdida, que Petrarca hizo de él. Del manuscrito A derivan los manuscritos F (Laurentianus pi.36,49), que es una de las copias más antiguas y más importantes, y L (Bodleianus Holkham Misc 36) y P (Parisinus Lat 7989), que proceden de copias intermedias perdidas. A partir de este punto, habiendo ya una cierta unanimidad sobre la presencia de dos seguras familias (N y A), las opiniones son diversas entre los editores. J. Butrica defiende la tesis, también apoyada por Heyworth, de que unos manuscritos del siglo XV formaban una tercera familia denominada X (1984, pp. 62-95): v (Vaticanus Latinus 3273, 1427), m (Parisinus Lat 8233, 1465), r (Bodmerianus Lat 141, 1466), u (Vaticanus Urbinas 641, 1465-70), s (Monacensis (Bibliothecae Uniuersitatis) Cim 22, 1460-70) y c (Casanatensis 15, 1470 o 1471). Esta nueva familia llegaría a ser muy útil, en especial 58 Cf. Propercio II 10 8-12 vv. 59 III XXI 14 iam liquidum nautis aura secundat iter. 60 Lindsay 1903, p. 249 3.21.14 Nonius Marcellus II. Propertius elegiarum lib. IV (21, 14): iam liquidum nautis aura secundat iter. 34 para el testimonio del texto de la página perdida en el manuscrito N, ya mencionada anteriormente. Además, Butrica expone (1984, p. 125-129) que de A derivaría un grupo de manuscritos copiados en Padua en 1460: D (Dauentriensis I.82), V (Bibl Vat Ottob lat 1514) y Vo (Leiden Voss lat Q.117). Esta nueva rama también la contemplarían Emil Baehrens, siendo el primer editor en realizar una edición de Propercio incluyendo DV (Bibliotheca Teubneriana 1880), y A. Tovar & M. T. Belfiore (CSIC, 1984). Sin embargo, Heyworth (Oxford Classical Text, 2007), no incluiría este grupo de manuscritos para su edición, la última publicada hasta la fecha. Éste último, llama Λ a otro manuscrito, ahora perdido, del que derivarían unos manuscritos que menciona Butrica, identifica a algunos de ellos con una sigla distinta.61 Además, me parece oportuno mencionar “la novedad de interés” de la edición de A. Tovar & M. T. Belfiore, que aportaron para la elaboración de su edición unos códices de diversos orígenes, pero conservados en nuestro patrimonio, tales como los salamantinos guardados en la Universidad de Salamanca: Sa (Salmanticensis Bibliothecae Vniversitatis 85), Se (Salmanticensis Bibliothecae Vniversitatis 86) y Si (Salmanticensis Bibliothecae Vniversitatis 245), del año 1464 (1963, p. XXXII-XXXIII). En cuanto a la editio princeps (o más bien editiones principes) de Propercio, la primera edición apareció en el 1472, probablemente en Venecia. Otro problema de la transmisión textual es que la editio princeps no procede directamente de los manuscritos, lo cual no era un rasgo habitual. También en este año y en esta misma ciudad (Venecia, 1472), aparecen impresas por primera vez las obras de Propercio junto con las de Catulo y Tibulo; estos son todos los incunabula de Propercio. Anexo B: traducción poema V de Catulo (traducción propia) Vivamos, Lesbia mía, y amemos, y los rumores de los viejos más severos estimémoslos todos en un solo as. Los soles pueden morir y volver: para nosotros, una vez que muere la breve luz, 61 Apartado “Poggio’s manuscript (Λ) and the 15th-century tradition” (Heyworth 2007). 35 una sola noche hay, perpetua, para dormirla. Dame mil besos, después cien, después otros mil, después por segunda vez cien, después sin interrupción otros mil, después cien, después, cuando hayamos hecho otros mil, perderemos la cuenta para no saberlos, o para que ningún malvado pueda echar mal de ojo cuando sepa que son tantos besos. Anexo C: traducción elegía II 15 de Propercio (traducción propia) ¡Oh, dichoso de mí! ¡Oh, noche cándida para mí! Y ¡oh, tú, lecho hechos para mis delicias! ¡Cuántas muchas palabras nos dijimos a la luz de la lucerna, y cuánta lucha hubo cuando se retiró la luz! Pues, unas veces luchaba conmigo con sus pechos desnudos, otras, nos llevaba a la demora cubierta con su túnica. Ella abrió mis ojos cerrados de sueño con su boca y dijo: ‘¿es qué así duermes, perezoso?’ ¡Cuántos abrazos intercambiamos en diferente postura! ¡Cuánto se demoraron mis besos en tus labios! No conviene echar a perder a Venus en movimientos ciegos: si no lo sabes, los ojos son los guías en el amor. Se dice que el mismo Paris murió de amor ante la desnuda Laconia, cuando se levantaba del tálamo de Menelao; 36 desnudo también se dice que Endimión cautivó a la hermana de Febo y se acostó con la diosa desnuda. Pero si, persistiendo en tu ánimo, te acostaras vestida, en tu rasgado vestido probarás mis manos: más aún, si la ira me llevara más lejos, le mostrarás a tu madre tus brazos lastimados. Y aún no te impiden jugar tus pechos caídos: que se cuide de esto la que pueda avergonzarse de haber parido ya. Mientras los hados nos lo permitan, saciemos de amor los ojos: te acecha una larga noche y un día que no va a volver. ¡Y ojalá quisieras encadenarnos así, unidos, de manera que ningún día jamás nos separara! Sírvate de ejemplo en el amor las unidas palomas, macho y hembra en perfecta unión. Erra el que busca el final de un loco amor. El verdadero amor no sabe tener mesura alguna. Antes la tierra engañará con engañosos frutos a los labradores, y más rápido guiará el sol negros caballos, y los ríos empezarán a hacer volver las aguas a su nacimiento, y el pez quedará sediento en las secas aguas, antes de que yo pueda trasladar mis dolores a otra parte: de ella seré vivo, de ella seré muerto. Pero si ella quisiera concederme consigo tales noches, incluso un año de vida será largo. 37 Y si muchas me concediera, me haré inmortal en ellas: en una sola noche cualquiera puede ser incluso un dios. Si todos desearan recorrer una vida como ésta y yacer con los miembros pesados por el abundante vino, no existiría el hierro cruel ni la nave de guerra, ni el mar de Accio removería nuestros huesos, ni Roma, tantas veces asediada por sus propios triunfos, estaría cansada de soltar sus cabellos. Sin duda esto lo podrá alabar la posteridad: a ningún dios han ofendido nuestras copas. ¡Tú ahora, mientras luce el sol, no abandones el disfrute de la vida! Aunque dieras todos tus besos, pocos darás. Y del mismo modo los pétalos abandonan las guirnaldas marchitas, que por todas partes esparcidas en los canastillos ves nadar, así a nosotros, que ahora profundamente respiramos amándonos, tal vez el día de mañana nos depare la muerte. Anexo D: traducción poema XLVIII de Catulo (traducción propia) Tus ojos de miel, Juvencio, si alguien me dejara besarlos sin parar, sin parar los besaría hasta trescientas mil veces, y nunca me parecería que fuera a estar saciado, no, aunque más denso que las áridas espigas fuera la cosecha de nuestros besos. 38 Anexo E: texto en latín del poema V de Catulo62 Vivamus, mea Lesbia, atque amemus, rumoresque senum severiorum omnes unius aestimemus assis. soles occidere et redire possunt: nobis, cum semel occidit brevis lux, nox est perpetua una dormienda. da mi basia mille, deinde centum, dein mille altera, dein secunda centum, deinde usque altera mille, deinde centum, dein, cum milia multa fecerimus, conturbabimus illa, ne sciamus, aut ne quis malus invidere possit, cum tantum sciat esse basiorum. Anexo F: texto en latín de la elegía II 15 de Propercio63 o me felicem! o nox mihi candida! et o tu lectule deliciis facte beate meis! quam multa apposita narramus verba lucerna, quantaque sublato lumine rixa fuit! nam modo nudatis mecum est luctata papillis, interdum tunica duxit operta moram. 62 Texto en latín de National Endowment for the Humanities extraído de Perseus. 63 Texto en latín de Lucian Mueller extraído de Perseus, pero para los versos 39 y 46 he seguido a Camps 1967 (pp. 31-32). 39 illa meos somno lapsos patefecit ocellos ore suo et dixit 'Sicine, lente, iaces?' quam vario amplexu mutamus bracchia! quantum oscula sunt labris nostra morata tuis! non iuvat in caeco Venerem corrumpere motu: si nescis, oculi sunt in amore duces. ipse Paris nuda fertur periisse Lacaena, cum Menelaeo surgeret e thalamo; nudus et Endymion Phoebi cepisse sororem dicitur et nudae concubuisse deae. quod si pertendens animo vestita cubaris, scissa veste meas experiere manus: quin etiam, si me ulterius provexerit ira, ostendes matri bracchia laesa tuae. necdum inclinatae prohibent te ludere mammae: viderit haec, si quam iam peperisse pudet. dum nos fata sinunt, oculos satiemus amore: nox tibi longa venit, nec reditura dies. atque utinam haerentis sic nos vincire catena velles, ut numquam solveret ulla dies! exemplo iunctae tibi sint in amore columbae, masculus et totum femina coniugium. errat, qui finem vesani quaerit amoris: verus amor nullum novit habere modum. 46 47 48 Parisinus Latinus Bibl. Nat. de France 7989 (P): 49 50 51 Cod. Bodmer 141 (R): 52 53