scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Guía artística de Sevilla : historia y descripción de sus principales monumentos religiosos y civiles, y noticia de las preciosidades artístico-arqueológicas que en ellos se conservan...

Gestoso y Pérez, José, 1852-1917

Full text

.4 V ) titi uiim lE nnu HISTOEIA YDESOEIPOIÓN DR SUS PRINCIPALES MONUMENTOS, RELIGIOSOS YCIVILES, YNOTICIA DE LAS PRECIOSIDADES AKTÍSTICO-ARQUEOLÓGICAS QUE EN ELE08 SE CONSERVAN POK JOSE GKS'Í’OSO YPÉREZ Obra premiada por la Asociariím de Escritores yArtistas de Madrid Octava edición ilustrada con fotograbados SEVILLA En la Oficina de V. G.-Zarzuela 1918 GUÍA ARTÍSTICA DE SEVILLA ''.' 'r •'•' ii Txr<-' »^ M- •;» t.:• - ‘ '’,•• j.s-fv'' <e V-i ^» I. A'" •.A.’, ¿y -'i .' ' í'- .••* l' jeL.' '- '' ¿i?.v Ai» 1 - .Y. '•< •' '•. ' •' ,'' ^ ú. . l^í'> '•! . 't' '' 'i '/ ‘^' , >;' i'S’. ¡Y.- '-T^'j^:^, ' .iV ?í. ^¿x>- í' ' '' ' -I''-: * :kr: < <r: f: ,Y '.''X V- t, / c>;;t -A,. < J-M • CHIA Alllmj SIVIIU ; HISTOEIA YDESOEIPOIÓÑ y" DK SÜS PRINCIPALES MONUMENTOS, RELIGIOSOS YCIYILES, vi YNOTICIA DE LAS PRECIOSIDADES ARTÍSTICO-ARQüEOLOGICAS QUE EN ELLOS SE CONSERVAN POR JOSÉ GESTOSO YPÉREZ -'i Obra premiada ‘-í l>or la Asociación de Escritores yArtistas de Madrid Octava edición ilustrada con fotograbados n sísima hoja de servicios, algunos apuntes bio gráficos. Ni aun podremos dar exacta idea, de los cargos ycomisiones que desempeñó, de los relevantes servicios que con tan grande celo como generoso desinterés prestó siempre á Municipios yCorporaciones, Hermandades, Museos, Archivos yBibliotecas, amigos y particulares. Tan modesto, como trabajador yestudioso, alcanzó por su propio esfuerzo ylas nobles tendencias de su alma, puesto envidiable entre los eruditos. Su vida estuvo siempre’dominada por el noble afán de honrar ásu patria, ypor difundir la cultura yel sentimiento artístico, en todas las esferas sociales, educándolas en los eternos principios del amor ála belleza, que elevando las concepciones del espíritu produce el depurado buen gusto, firme ysabio del cual fue, reconocido por todos, autorizado maestro. Nació en Sevilla el 25 de Mayo de 1852 y por extraña coincidencia, precisamente donde era fijado el centro de la población, en la Venera. Pareciendo brote espontáneo del corazón mismo de la ciudad querida, aquel hijo que tanto había de honrarla. Pué bautizado en la parroquia de San Andrés. Fueron sus padres don José Gestoso y Roldán yD.^ María de la Paz Pérez yOsuna. Cursó primeras letras en el Colegio de San Diego (1860). Ingresó en el Instituto Provincial ymal de su grado debía permanecer en III clase ájuzgar por el número de infantiles dibujos que ostentan los márgenes de sus libros ycuadernos. Guerreros, damas, monjes yreyes, estatuas, monumentos, armas, monedas éinscripciones, los iluminan por completo, revelando que el alma apasionada ysoñadora del adolescente, en lucha ya, con las prosáicas realidades de la vida, más se cuidaba de volar en alas de su exuberante fantasía que de atender álas explicaciones del profesor. Entre sus apuntes yborradores se encuentra el de una leyenda escrita álos 13 años. Pronto abandonó estos estudios para dedicar sus entusiasmos áaquellos por los que sentía el impulso irresistible de la vocación verdadera. En Noviembre de iSóqdióle sus primeras lecciones de dibujo el notable pintor don Gumersindo Díaz; en Junio de 1870 trabaja en el estudio de D. Ricardo Sanjuán yes el más entusiasta alumno de la Escuela libre de las Bellas Artes, demostrando singular predilección hacia las industrias con ellas relacionadas, muy particularmente por la cerámica. No olvida sin embargo sus aficiones á las Letras, ycasi un niño, acude asiduamente álas Bibliotecas Colombina yProvincial, estudiando en ésta, con el que fué su querido maestro el docto yerudito literato D. Juan José Bueno, de quien recibió la acertada orientación ybuen gusto literario, que campean en sus escritos. Infatigable, compartía IV también las tareas del bibliotecario con tal ardor ygeneroso esfuerzo, que le granjearon del Jefe del Establecimiento, D. Antonio Cossío, certificado en que constan sus servicios (1875). Yá mozo, dando prueba de lo que fue en él, no^ característica ydominante, laboriosidad yamor al estudio insaciables, por espontánea decisión, reanuda sus estudios oficiales yes Bachiller en 1874, yLicenciado en ambos Derechos, civil ycanónico (Marzo 1878). Buscando el trato yenseñanzas de doctores yarqueólogos eminentes como Tubino, Belmonte, Demetrio de los Ríos yel sabio sacerdote D, Francisco Mateos Gago, fué aficionándose áeste linaje de estudios ypresta importantes servicios de organización yclasificación en el Museo Arqueológico Provincial, por los que la Comisión de Monumentos le tributa elogios en acta (26 Septiembre 1878), expidiéndole certificado de ellos, nombrándole por unanimidad corresponsal de la misma, con cargo ávigilar los monumentos históricos de Constantina ySan Juan de Aznalfarache. Ganó con calificación de sobresaliente, el título de Archivero, Bibliotecario yAnticuario en la Escuela Superior de Diplomática (Madrid 1884), yobtuvo por oposición la cátedra de Teoría éHistoria de las Bellas Artes, en esta Escuela de Sevilla (Noviembre que desempeñó hasta su muerte, con V el ardor ycelo de un verdadero sacerdocio. Asu iniciativa yconstancia débese el resurgimiento de las industrias cerámicas trianeras, tan' florecientes hoy. Aplicó su fecunda actividad en despertar en los artífices de Triana, el amor álo bello yálas antiguas tradiciones del buen gusto. Ycon aquella sencillez, yelocuencia familiar, de la que tenía el secreto, dábales las más diversa^ y provechosas enseñanzas, sembraba la buena semilla realizando su fin único: educar, interesando. Hacíales estudiar los magníficos ejemplares de cerámica, existentes en los palacios sevillanos, copiando las producciones de los más insignes maestros. Facilitábales innumerables dibujos para azulejería, piezas yvasijas de todas suertes ytamaños; ya de su original composición, ya copia de los más selectos modelos del Renacimiento, Edad Media y del característico estilo mudejar. Obtuvo brillantes resultados en el difícil género de aierda seca, combinándolo con la pintura al clarooscuro. No desdeñándose de vestir la blusa de obrero, laboró varios años en los talleres de Triana, que bajo su acertada dirección artística, produjeron obras notables como las reproducciones de la portada de Santa Paula, yla del retablo de Niculoso en la capilla del Alcázar; los magníficos tableros. Congreso de los Dioses yCena nupcial de Cupido y VI Fsiquis, copias de grabados de Rafael; el soberbio zócalo del Hotel de Madrid; los no menos bellos, de las casas Zaragoza lo, Castelar 22 yotras muchas imposibles de enumerar. Obras de su mano, de las que hizo generosas donaciones, son, el tríptico del conven- to de Capuchinos, laude del sepulcro de la señora Rodríguez Calero, ambas, del más depurado gusto ojival, así como los epitafios de los Marqueses de Montemayor en la Iglesia de Santa Paula; los frontales de las capillas de la Concepción yEncarnación, en la Catedral, el tablero con león heráldico, sobre la puerta del Alcázar, escudo dé las armas de España en el Patio de Banderas yotro, soberbia pieza, de factura irreprochable, ctierda seca con reflejos metálicos, sobre el arco de entrada álos jardines. Obra suya también, el altar de la Virgen del Aguila en Alcalá de Guadaira, el gran escudo de la Orden Franciscana en el Monasterio de Guadalupe, zócalos ychimenea monumental de su propia casa-habitación, éinfinitas otras producciones, cuyo número yvariedad sorprenden. Infatigable investigador de las glorias históricas yartísticas de Sevilla, procuró con el más vehemente interés la conservación de monumentos de tan indiscutible mérito como las columnas ymurallas romanas, la Iglesia de Santa Catalina, las Capillas del Seminario yde San José, destinadas áser demolidas. VII Salvó de la incuria yabandono memorias de positiva importancia, como la laude sepulcral de los Perafanes de Rivera (Univd.), la lápida árabe del Salvador, la de San Hermenegildo, monumento epigráfico éste, de grandísimo interés histórico, la de D. Iñigo de Mendoza (Bib. Colomb.), el cuadro de Juan Sánchez de Castro encontrado en San Julián, capiteles árabes donados para las obras de la Giralda yla curiosísima Bandera de la Hermandad de los Sastres. Promovió yatendió por sí mismo ála restauración del histórico Pendón de la Ciudad, harto maltratado, procurando se custodiase fie adecuada ásu importancia ysigni- Cornisionado por Academias yAutoridaes, dirige restauraciones, emite informes y ictámenes: sobre los descubrimientos de Rcija(i886); restauración de la Catedral y Casas Consistoriales de Sevilla (1886-90); Torreón de Santo Tomás (1892); monumen- Osuna (1892); los de Carmona ysu Alcázar (1894); el de Sevilla (1896); Torre del ro (1899); Capilla de Santa Marina, fachada 6San Marcos, Museo, &. Hizo requisa ®as pinturas de la Catedral, yse expusieron ordenadamente ála admiración de todos on las capillas del Templo (1908). .^ ^^ron para él, las ruinas de Itálica, mopreocupaciones ydesvelos singulares, dedicándoles como Vicepresidente de la VIII Comisión de Monumentos, atención especialísima; yresultado de las excavaciones que dirigió personalmente en Santiponce, las interesantes sepulturas cristianas con ataúdes de plomo, que hoy pueden ser estudiadas en el Museo Arqueológico Provincial. Ycon ser todo esto mucho yabsorbente, con no menores anhelos yentusiasmos trabajó siempre por llevar ála práctica el patriótico ylevantado pensamiento de Carlos III de unificar los Archivos de Indias, ycomo á toda obra relacionada con los prestigios de la Nación yel buen nombre de España le prestó Gestoso el más vivo interés ysu más decidido apoyo. Desde el año 1883 no desmaya en su empresa, aprovechando cuantas coyunturas favorables se le ofrecen para inclinar la opinión pública en favor del nobilísimo empeño, de que la Casa Lonja fuese destinada exclusivamente áArchivo de Indias yreuniendo en él, la documentación referente álos pueblos americanos, dispersa entre . los de Simancas, Madrid yAlcalá, áSevilla cupiese la gloria de custodiar el sagrado depósito de toda la historia de América. Apenas constituido el Comité Ejecutivo de la Exposición Hispano-Americana que habrá de celebrarse en esta ciudad, aún tuvo alientos para reanudar con nuevos bríos yverdadera abnegación, la brillante campaña sostenida años atrás para que se cumpliesen las acertadas disposiciones de aquel gran mo- IX narca: campaña en la que publicó todo lo legislado sobre ellas, que fue muy comentada ydió lugar áenconadas polémicas (i). No es pertinente referir aquí las dificultades yvicisitudes con que tropezara para realizar el patriótico propósito; pero aún abrigaba otra noble ambición. Que una vez desalojada la planta baja de la Casa Lonja por as Corporaciones que las ocuparon tantos años, fuesen cerradas sus galerías con cancelas de hierro ycristal ydotándolas de estantes donde debidamente se custodiase el tesoro documental que yacía por los suelos, hacinados sus legajos en informes montones; obras costosísimas para las cuales era preciso arbitrar recursos, que el Estado no facilitaba yque urgía estuviesen terminadas antes del Congreso Hispano-Americano que con niotivo del IV Centenario del descubrimien- to del Pacífico había de celebrarse en el próximo Abril de 1914, para que en esta ocasión el Archivo General de Indias, que había de ser visitado por infinitas personalidades doctas yeruditas,-se ofreciese ála vista de todos con la grandiosidad ydecoro que ásu importancia era debida. Al ferviente patriotismo ytenaz perseverancia de Gestoso debe Aovilla que al fin fuese un hecho el cultísimo •pensamiento. Sus activas gestiones para con- II PP Mayo-Junio 1883.— Véase Tomo G;.fos¿.yb.Co!omr"‘" 449-6s..-Colec. X seguirlo se extendieron desde sus convecinos, entidades yCorporaciones hasta las más altas esferas, teniendo la inmensa satisfacción que el primer estante colocado, ostentase el escudo de las armas reales (Marzo 1914). Otro importante servicio hemos de mencionar. De manera muy señalada favoreció los intereses artísticos de Sevilla, practicando también gestiones entusiastas yponiendo en juego influencias prestigiosas acerca del Capítulo de las Ordenes militares, hasta obtener el depósito en este Museo de Pinturas, de las notables tablas, propiedad de dicho ilustrado cuerpo yque unidas con otras de épocas anteriores yposteriores completan hoy interesantísima serie cronológica, para el estudio de los primitivos sevillanos. Organizó en Sevilla la Exposición de Pintura retrospectiva, la de Bordados sevillanos yla de Retratos antiguos (1), que constituyeron éxitos ruidosos. Como expositor ganó premios envidiables: por sus libros Pedro Millón yGuía Artística de Sevilla, en la de Escritores yArtistas, Madrid, -1885, yen la de Zaragoza, 1886; por las reproducciones de cerámica antigua en las celebradas en Barcelona, 1888 y1892; concediéndosele en esta última, honroso diploma de honor ymedalla de oro, por su eficaz cooperación al florecimiento del arte cerámico. (i) 1896- 1898- 1908. XI Dotó áBibliotecas yCorporaciones con importantes donativos de libros, documentos yretratos de hijos ilustres de Sevilla, Juan José Bueno, Asensio, Bécquer, Díaz, honrando áun tiempo al literato yal artista que los trazara. Su labor artística fué inmensa, la de investi^ción en Bibliotecas yArchivos inconcebible, abrumadora. No se contentó con regis rar os de Indias, Protocolos, Municipal yarroquiales. obtuvo autorización del eminentísimo Cardenal Fray Ceferino González, ememoria imperecedera, ypasaron por su mano, hoja por hoja, los libros ylegajos todos, del Archivo del Excmo. Cabildo Eclesiástico ytambién, los de los monasterios, mmplos yhermandades en ellos establecidas. Gr^nó éinventarió el del Alcázar yel de aHermandad de San Eligió (plateros), que tan curiosas noticias contiene para la historia de la orfebrería española, yque sin su intervención tal vez hubiese desaparecido. De tan incesante trabajo yprolijo investigar, atestiguan lo documentado éimportante ®sus notables publicaciones, abarcando conceptos tan diversos, que asombra en ver- ^.que labor de tan vasta éintensa cultura podido ser realizada por el esfuerzo h^^mb'^° yHenérgica voluntad de un solo Del mérito literario, histórico yarqueológico de las obras de D. José Gestoso juzga- XVIII lia, ten cuya defensa (i) gastó su vida, procurando solícito la conservación de sus tradiciones ymonumentos, cuya historia ilustró con su plumapara honrar ásu Patria aianto pudo. Patria, cuyo amor fué tan grande en su corazón, que no lo cedió áningún otroi». . Dichosos los que como él sólo dejan al abandonar la vida ejemplos que seguir yenseñanzas que aprovechar. Sevilla guardará imborrable su memoria. Su nombre se repetirá con respeto por las generaciones venideras. ¡Descanse en paz tan esclarecido patriciol 'IEl Editor. I (0 Palabras del epitafío del Excmo. Sr. D. José Gestólo, escrito por él mismo. áÜÉÉÉItaiíiM EPOCA ROMANA"' arte clásico Laimportancia que adquirió Sevilla, durante la dominación de los Césares, fácilmente se comprueba, no sólo con las noicias transmitidas por los historiadores cotona V(1 deseen conocer más áfondo la hisden todos los monumentos sevillanos pue- >nuestra obra Sevilla Monumental yArtisti- 3volúmenes en 4.' -6— etáneos de aquéllos, sino también, por los grandes vestigios arquitectónicos ylas memorias epigráficas consignadas unas por doctos investigadores, ymuchas que subsisten todavía. Entre los primeros, consérvanse al presente los magníficos restos de construcciones inilitares, en las murallas, de religiosas, según unos, eri las ruinas de un templo, ódel Foro según otros; yde civiles, en interesante fábrica hoy subterránea. Trataremos separadamente de cada una de ellas. Aurallas De las que antiguamerite rodeaban la ciudad en todo su gran perímetro, sólo en la parte Norte yal sitio comprendido entre las puertas de la Macarena yde Córdoba se ven al presente soberbios trozos de aquéllas, en cuyo espacio se levantan nueve torreones almenados, de los ciento sesenta yseis que tuvo, según el decir de Rodrigo Caro. Toda la obra compónese en su mayor parte, de enormes masas de hormigón, aunque se halla empleado el ladrillo en algunas, que, ánuestro juicio, datan de las diversas reparaciones hechas en diferentes tiempos, yque muy especialmente acreditan su origen musulmán, como se nota en el gran torreón de planta octógona, único de esta forma, que está inmediato ála Puerta de la Macarena. Además del gran recinto qué forman los muros ante —7 ellos se levanta en muy buen estado de conservación la barbacana, cuyo trazado, así como el de los muros, indica claramente la pericia en el arte de las fortificaciones militares que poseían los antiguos (i). Templos Están conformes los historiadores en asegurar que los hubo en honor de Baco Venus Diana yotras divinidades gentílicas, restando de uno de ellos los tres colosales instes monolitos de piedra granítica, que se ven hoy soterrados, hasta más de la mitad de su altura, en el que fué patio de la casa que formaba el vértice del ángulo entre las calles de los Mármoles ydel Aire, ysus dos com pañeros erigidos ála entrada del paseo lia inado Alameda de Hércules. Basta sólo con siderar la magnitud de tales restos, para copa prender las proporciones gigantescas del edi hcio áque estuvieron destinados. Estos últi mos fueron extraídos por el Conde de Bara jas en 1574, yllevados ála referida Alameda restaurándose entonces sus capiteles ybasas ambién romanos, ycoronando ambas comn^ con sendas estatuas de Hércules yde que esculpió el entallador Diego ae resquera. la inu*ralla'*r ^"^^08 que vemos en los grandes lienzos de 1lueron abiertos en ion para facilitar el tránsito. —8- En el dado de sus correspondientes pedestales hay pomposas inscripciones conmemorativas de la época en que fueron levantados estos monumentos, yde las obras ejecutadas por el ilustre Conde de Barajas en el citado año. Monumentos civiles En la casa situada en la calle de Abades, que hoy lleva el número i6, existen grandes restos de edificios subterráneos, dignos de examen. Penetrando en el patio de dicha casa, ycorrespondiente áuna de las habitaciones del ala izquierda, se ve la entrada al nivel del pavimento, desde la cual arranca la escalera que conduce áuna rotonda, en que se encuentra profundo pozo perfectamente labrado. Los muros de este espacio están interrumpidos por varias galerías, algunas de ellas obstruidas con los cimientos de las casas inrnediatas. Por una, sin embargo, que mide cinco metros próximamente, puede andarse hasta llegar áotra segunda rotonda, donde se ven las entradas de cuatro galerías semejantes álas de la primera, una de las cuales ofrece sobrado motivo de estudio álos inteligentes, pues en ella hay restos de extrañas fábricas. Los materiales empleados son robustísimo ladrillo perfectamente cortado y unido con mezcla de arena. En ciertas partes, como las jambas de algunos arcos de en- —9- trada, hállanse sillares de gran tamaño. La forma es de bóveda de medio cañón. Examinada detenidamente esta obra, nótanse en ella vestigios que acreditan que fué destinada ósirvió para algún uso relacionado con las aguas, acaso fueron dependencias de antiguas Termas. Formaron, ano dudarlo, parte de esta fábrica, los restos análogos que se encuentran en otra casa de la calle de D. Remondo, núm. 15, donde hay un pozo de enormes proporciones ymagnífica labor que acaso fué uno de los depósitos que surtieron aquel establecimiento. EPOCA VISIGODA ESTILO LATINÓ-BIZANTINO Los grandes trastornos experimentados en esta ciudad durante el transcurso de los siglos, juntamente con las devastaciones elos musulmanes, que, ya por complacencia, ya por necesidad, borraron las huellas que romanos yvisigodos habían dejado en j,Oomo notarán nuestros lectores, hemos interrumpi- ^venimos haciendo de los diferentes grupos de edificios, porque de esta época no se conserva monumento alguno, religioso, civil, ni militar. nuestro suelo, han sido las causas principales ^ue contribuyeron áque lo mismo de aquel período como de este en que nos ocupamos, sólo queden muy pocas memorias. No se conserva ninguna gran parte de edificio, de los tnagníficos que se levantaron durante la dominación de los Atanagildos, Recaredos y Wambas; ysólo miembros arquitectónicos ó monumentos epigráficos, con algún que otro fragmento de carácter religioso, es cuanto se nos ha transmitido. Con respecto álos primeros, abundan empleados por los mismos sarracenos en sus obras ódiseminados por varios sitios de la ciudad-, muchos de los cuales son notabilísimos. Merecen particular mención entre los capiteles que podemos citar: el empotrado en la esquina que forma en la calle Corral del Rey, la casa núm. 13-, dos en el vestíbulo del Alcázar; uno en el patio del Asilo de Mendicidad de San Fernando; varios en el Museo arqueológico municipal, ymuchos de gran interés, en las columnas que sostienen las grandes tablas de ataurique axacarado en los cuatro muros de la Giralda. Muchos más existen; pero, basta con los referidos, para las personas curiosas que deseen conocer ejemplares de este tiempo. Varios son los monumentos epigráficos que nos restan dignos de ser conocidos yexaminados; entre ellos citaremos; la lápida sepulcral del Pontífice Honorato, que vivió en el siglo VII, otra que conmemora lá cons- —11 — trucción de un templo en el año 622, descubierta en la hacienda de Bujalmoro, término de Dos Hermanas' en 1864, existentes ambas en el vestíbulo de la Biblioteca Colombina, importante la primera, no sólo por su texto, sino por sus ornatos; yla conmemorativa^del martirio de San Hermenegildo, que se conservó en la Cartuja, hasta hace pocos años. En nuestros Museos Arqueológicos, municipal yprovincial, se ven obras también curiosas, así como raros ejemplares de ladrillos ornamentales de esta época, fáciles de distinguir por sus caracteres. Indicaremos además la hermosa taza de piedra franca que se halla en el Patio de los Naranjos de nuestra iglesia Catedral, digna de mejor suerte y de ser conservada con más esmero. Ofrece en cada uno de sus lados yen el interior de los recuadros que forman labores funiculares, unos sencillos círculos del mismo género, yápesar de su sobria ornamentación, distínguese claramente el estilo áque pertenece. —18 — có la manzana de tan grand labor llamábase Abú el Layth, yllevaba por sobrenombre el Sikili óSiciliano. En cuanto á' la construcción interior, no puede ser más robusta ni más sencilla; en torno del enorme espigón, que sirve de eje, se van desenvolviendo en sentido siempre ascendente las 35 rampas, que dan fácil subida al campanario, notándose que, ámedida que se asciende, es más espeso el muro, hasta el punto de que las últimas difieren notablemente .por su anchura de las primeras. Ha sufrido esta torre parciales recomposiciones, yámás del impropio remate que la corona, sus balcones todos son verdaderos pegotes, que en parte la afean considerablemente yamenguan su hermoso conjunto. Aconsecuencia del gran terremoto sentido en esta ciudad en 1395» roto el espigón de hierro en que estaban sujetos los dichos globos, vinieron átierra, ydespués se sustituyeron con un arpón de hierro de gran tamaño. Permaneció la torre en este estado hasta el año 1568, en que el Cabildo acordó establecer en ella un campanario, encomendando las obras al maestro mayor de la Catedral de Córdoba, Fernán Ruíz, que la elevó 28 metros de altura con los cuerpos yel cupulino en que termina, sobre el cual se encuentra la magnífica ycolosal estatua de brónce, representando la Fe, fundida ytrabajada por el insigne Bartolomé Morel en 1568, —19 — según modelo, debido al notable escultor Diego de Pesquera, ycuyo peso es de 25 quintales ysu altura de cuatro metros. En el primer cuerpo aumentado por Rui2, se encuentra el magnífico reloj, debido al inteligente lego de San Francisco Fr. José Cordero. Las borrosas pinturas que se ven en el muro de la torre, frontero ála calle de Placentines, son obra de Luís de Vargas, yánuestro juicio tueron restauradas en el siglo XVII. Bajo ésas se encuentra una lápida, con elegante inscripción latina, redactada por el docto humanista, Canónigo Francisco Pacheco, cuya versión castellana, debida al gran poeta se villano Francisco de Rioja, es como sigue: «Consagrado ála eternidad Ala gran madre libertadora, álos Santos Pontífices Isidoro yLeandfo, áHervienegildo, Príncipe Fío Félix, dlas Vírgenes Justa y Rufina, de no tocada castidad, de varonil constancia, Santos titulares, esta torre de fábrica (africana, yde admirable pesadumbre, levantada antes doscientos ycincuenta pies, cuidó el Cabildo de la Iglesia de Sevilla, que se reparase ágran costa en elfavoryaliento de D. Fernando de Valdés, piísimo Prelado; hiciétofila de más augusto parecer, sobreponiéndole costosísimo remate, alto seis pies de labor yoryiato más ilustre', en él mandaron poner el coloso de la Fe vencedora, noble álas regiones del cielo, -20 — para mostrar los tieynpos por la seguridad que tenían las cosas de la piedad christiana, vencidos ymuertos los eftemi^os de la Iglesia de Roma; acabóse en el año de la restauración de nuestra salud iy68, siendo Pío VPontífice óptimo MáximoyFilipo II augusto^católico, pío, feliz, vencedor. Padres de la patria ySeñores del gobierno de las cosas. » Finalmente: áconsecuencia de las chispas eléctricas desprendidas sobre la Torre en 25 de Abril de 1884 y18 de Junio del siguiente año, hubo necesidad de atender álos daños causados, cuyas obras dirigió con notable acierto el arquitecto Sr. D. Adolfo Fernández Casanova, desde 15 de Agosto de 1885 hasta el 12 de Junio de 1886, yáconsecuencia de las cuales se han verificado notables descubrimientos en el cuerpo segundo. Restos considerables de la gran mezquita sevillana erigida por los almohades, se encuentran en los lienzos de las murallas exteriores de la Puerta del Perdón, hasta llegar al muro de la Giralda, frontero al Palacio Arzobispal. En el estrecho vestíbulo de la puerta de este lado, que conduce al Patio de los Naranjos, hay un pequeño espacio, cuya techumbre almedinada, es una muestra interesante del segundo período musulmán. Co- —21 — rresponden áél, igualmente, los ajimeces del lienzo de muralla que se ven sobre la referida puerta del Perdón. Torre de San /barcos No debe olvidar el viajero, el curioso ni el artista, en sus visitas ánuestros monumentos, el examen de esta bellísima torre, también alminar, construida durante el tiempo de la invasión almohade, yque si bien en cuanto ágrandiosidad yproporciones no ofrece tan singular valía como la Giralda, sin embargo, creemos que en su género es el uiás peregrino ejemplar que nos resta en España de las construcciones africanas, encontrando en uno de sus ajimeces la primera ^Manifestación de los azulejos sevillanos. Torre de Santa Catalina Fué erigida para servir también de alinide la mezquita, que existió en este mis- ®sitio, según atestiguan los historiadores ^'^illanos y.los restos que de ella se conactualmente en la iglesia parroquial ttiisnio nombre. Aunque no tan esbelta como la de San Marcos, debe ser SI ada por los inteligentes, no obstante enentrarse hoy alterados sus primitivos orna- ^^^criores, ácausa de la infeliz restauranque sufrió en Marzo de i88i. Las lace- 2 —22 - rías yatauriques de ladrillo cortado que se ven en el frente que da ála plaza de D. Rodrigo Ponce de León, han perdido toda la belleza de sus líneas, otros pormenores han desaparecido por completo, pudiendo sin exageración alguna asegurarse, que tan notable fábrica del estilo mauritano, está ya casi perdida para los amantes de los estudios arqueológicos, por lo menos, en cuanto álos primores que un día la avaloraban. Torre de Omnium Sanctorum Destinada por sus constructores al mismo uso que las anteriores, ofrece algunas variantes notables, dignas de particular mención. Es como aquéllas de planta rectangular, ornada exteriormente de grandes paños de ataurique ajaracado, notándose en el muro que mira al Norte ybajo uno de éstos, preciosa ventana de ojiva túmida, cuyas enjutas yangrelado de ladrillo, le hacen ser bello modelo en su género. En cuanto al interior nótanse en los descansos, cupulinos octogonales sobre pechinas de arista viva, anuncio de los elegantes alboyres, que poco tiempo después habían de adornar los techos de alfarge ylos arrocabes de madera yyesería. Notaremos la última de aquéllas, antes de llegar al primer descanso de la torre, por sus curiosas variantes. En cuanto al balcón que mira áPoniente debió ser ajimez, según in- -23 - dican los arranques de un arco que aún restan. Torre de Santa /harina Careciendo este monumento de la importancia de los anteriores, no nos detendremos su examen, así como tampoco en el almide la que fué iglesia de Santa Lucía, ^®ocionándolos sólo por pertenecer al grupo de construcciones mauritanas ypara mejor conocimiento de nuestros lectores. Debelaos manifestar álos sujetos curiosos, que si oien existen de este período restos considerables, como al presente se hallan formando parte de los templos sevillanos, trataremos oellos en su lugar correspondiente, al ocuparnos en el estudio de las parroquias de ^nta Marina, Santa Catalina, San Esteban, antiago, San Andrés yotras construcciones ‘«ligiosas. Torre del Salvador lu„ar^*^^ la existencia de una mezquita, en el inserí ocupa hoy este templo, la siguiente que caracteres cúficos de resalto, la torr ^^^^^traba en uno de los muros de interor^p^^^-^^^’ sirvió de alminar, cuya los Río debida al señor Amador de ’oa como siguei —24 — <lLn el nombre de Állák, el clemente, el 7?iísericordioso: la bendicmi de Alláh [sea] sobre Mahoma, sello de susprofetas yel inéjorymás perfecto de sus escogidos, ysobre los suyos, los buenos |ylosjustos. Saludypaz. MandóAl-Mo- tamid-Alay-l-Láh (/) Al- Muyyed-Bi-Nassri- Ldhif) Abtí-l-Casim Mohajnmad-ben-Abbad \ {perpetúele Alláh su imperio yseñorío ycontinúele su poderoso auxilio') |construir laparte superior de este alminar, dfin de que no se interrumpa el llamamiento |ála oración, por haberse destruido de resultas de los frecuentes terremotos Iprolongados en la noche deldomingo, primer día de la luna de Rabié primera |del año cuatrocientos setenta ydos (1080 de J. C.) Concluyóse [la obra] con el beneplácito de Alláh ysu auxilio, el último día de la luna memorada. IPremieAlláh en él obra tan meritoria, |ydéle por cadapiedra |colocada en ella un alcázar en el Paraíso bata su regaloysu morada (sustento.) Pe lo que hizo Abú-Ibrahim-ben-Aflac el marmolista bajo la inspección deljefe principal de los habices (j) Abi-med-ben-Hixém (prospérele Alláh). t(4) (1) Confiado en Alláh. (2) El favorecido con la protección de Alláh. (3) Mandas órentas piadosas para atender al culto jr conservación de las mezquitas. (4) Este alminar fué reparado como lo indican ciertas partes del segundo cuerpo en el siglo XIV, áconsecuencia de la ruina causada por el terremoto de 1355 el miércoles 24 de Ago.sto, en que cayeron las manzana: de la torre Mayor ycayó la torre de S. Salvador. Cron. M. S. dcl Arzobispo D. Rodrigo continuada desde 1395 á149a, Bib. Colomb. —25 — Torre del Oro Formaba parte de las magníficas obras de defensa del Alcázar, yestá situado en la margen del río al sitio de la Resolana de la Caridad. Fue construida en 1120 por el Gobernador de Sevilla Cid-Abu-el OIa, que con su hermano Cid-Abu-Mohammed mandaba en nombre de los califas marroquíes (i), denonainándola Borg-Al-dsajeb, Torre del Oro, á causa de un revestimiento de azulejos, que tuvo en el segundo cuerpo, yque al ser herido por los rayos solares produciría el efec- to del brillo de aquel metal. Peraza en su historia de Sevilla, dice: «Es labrada por fuera de azulejos, en los cuales, dando el sol, reverbera con agradable resplandor ytiene pinturas coloradas por de fuera.i» Edificáronla los almohades en este sitio no sólo como baluarte avanzado de las murallas del cázar, de las cuales formaba parte, sino etno defensa del puerto, pues por las noches ^^*^*^^hase su entrada, atravesando en el río, ^^^enas ymaderos, que partiendo de erre, eran asegurados en la banda de t>e al fra^******^'® soberanos del Mogreb trad. del ára- Universitar*' A* Seaumier. En la Bib Provincial y biea. ciudad se conserva una copia ms. ará- ’«806 por Fr. Pedro Martin. —26 - Gestoso.—Guía Artística Torre del Oro —27 — Triana áotra de que hablan los historiadores (i). Su planta es un dodecágono, yconsta de tres cuerpos, si bien el último, coronado por linterna ycupulino, es fábrica muy posterior. Tanto el principal como el segundo terminan 6n un antepecho de almenas cuadrangulares. ®3jo ellas corren alrededor de la Torre, coámanera de friso, una serie de arquillos apuntados óde ojiva, rehundidos en los muros, Inferiormente áéstos se ven unas estrechas aspilleras, únicos sitios por donde penetraba la luz. En 1760 sufrió esta fábrica deplorables reparos, entre ellos la apertura de grandes huecos donde pusieron balcones. Una vez en el interior, son muy dignas de notarse su robustez yfortaleza, así como la Cora de la escalera, que va desenvolviéndose ^rededor de la gran espiga que le sirve de eje. Tiene en la planta baja yen la superior csahogados aposentos que se extienden cirj ármente. Sus techos lo mismo que los de ^escalera son de bóvedas cortadas por aris- ^ne arrancan de sencilla imposta, carácrmuy usual en las construcciones mauritanas. Senr^ Ministerio de Marina de 7 de 11900 se dispuso la restauración ^1Orre, cuyas obras, en la parte técnica, ^6 lío? del Arzobispo D. Rodrigo continuada des- 395 ai49,_ Colomb. 1 —34 — recuerdos mudejares que indican fue construida al mismo tiempo que la iglesia. Santa /harina (Parroquia).—En la plaza del mismo nombre Están conformes los historiadores sevillanos en consignar que fué este templo primitivamente mezquita, concepto que se encuentra corroborado porque conserva todavía restos de aquella construcción, no sólo en su torre (i) sino en otras partes, como adelante notaremos. Debió habilitarse para templo cristiano poco tiempo después de la Reconquista, como indican los caracteres de su portada, ymás tarde, en los días de don Pedro I, fué reedificado, áinstancia del Arzobispo D. Ñuño. La iglesia actual consta de tres naves, la del centro más prolongada por la parte de su elegante ábside octogonal, cuyos muros rompen tres ojivas lancetadas con estrechos ajimeces; tiene tres puertas, dos que al presente están tapiadas, que corresponden álas naves laterales, formadas por sencilla arquería ojival, sobre la que se hallan sendos ygrandes resetones calados, el de la derecha bellísimo, compuesto por ligera lacería, ymoderno el otro. (i) Véase la pág. 33. —35 - La puerta que da ingreso al templo, hállase álos pies de la nave central. Forma la parte superior un alero ótejaroz que arranca del muro, ála distancia o"" 97, apoyado en 14 cabezas de leones, viéndose los espacios ^ue dejan éstas entre sí adornados con arquitos túmidos. La archivolta consta de una serie de ocho arcos ojivales concéntricos que frrancan de una imposta, prolongados en las Jambas por otros tantos baquetones, que en su mayoría están destruidos. El más exterior vese ornado de grandes puntas de diamante, yde zig-zags. La decoración de la imposta cs interesante, mostrándose en ella cabecillas humanas yde fieras, hojas de higuera yde la figura de un pastor con sus ovejas y otros pormenores más, imposibles de distin- 8uir, ¿causa de las capas de cal que los obstruyen. En la clave del arco, adosada al muro sé ^lla Una tosca escultura de piedra, que re- ^^®^_cnta áCristo bendiciendo. Alos lados, Cobijadas por umbelas ojivales ysostenidas Pr>r repisas, figurando cabezas humanas, grocramente esculpidas, dos estatuillas: la Virg^Con el Niño Jesús ála izquierda yuna ^uta ála derecha; más abajo dos, Santa Ca- ^ina yotra imagen de mujer con un libro, on las primeras manifestaciones de la esta- ’ruria cristiana en Sevilla, yllamamos sobre ®ss la atención de los lectores. Una vez en el interior, hállase el ábside -36 oculto por un pésimo retablo, donde nada se encuentra digno de examen: veneróse en su nicho central una imagen excelente de la Santa Titular, obra de Bernardo Gijón, pero tanto ésta como el hermoso techo de alfarje de la nave central, fueron pasto de las llamas en un incendio ocurrido el 3de Febrero de 1863, reconstruyéndose el segundo, falto de gusto yde carácter, de tal modo, que no nos explicamos que hayan cabido dudas para clasificarlo áalgunos arqueólogos de nuestros días. Ocho son los retablos que se encuentran adosados álos muros, cinco de ellos compuestos con fragmentos de los que existieron en el exconvento de las Dueñas de esta ciudad, ejecutados por Martínez Montañés, entre los cuales se encuentran algunas esculturas yrelieves apreciables. El segundo de la nave del Evangelio, de traza más moderna, contiene un buen lienzo de la antigua Escuela Sevillana, que representa áSanta Ana, dando lección ála Virgen Niña. Notaremos como restos de la antigua mezquita las capillas, primera de la nave de la Epístola yla correspondiente en la del Evangelio, hoy Sagrario, como también la inmediata. En la primera citada, descubriéronse los ornatos mauritanos de su cúpula yparte de las yeserías mudejares de su friso en 1885, yen su consecuencia procedióse ála restauración de toda la capilla, que tuvimos la honra de dirigir. -37 — por encargo de la Comisión de Monumentos; ycon respecto álas del opuesto lado, aún conserva, la que sirve de Sagrario, arcos sostenidos por hermosos capiteles romanos corintios del mejor tiempo. Recomendamos .os arqueólogos el examen del muro exterior de esta iglesia, que da ála estrecha calle ®Santa Marina, donde se encuentran otros ^^tos de la construcción musulmana, llamanatención para que no incurran en error, cerca de la fábrica de la última capilla de la ave del Evangelio, hoy la Bautismal, que ha j olabrada en 1908 imitando en su cons- i^occión la forma de las antiguas de que hehablado. Alos pies del altar mayor se ve una losa Cpulcral, con elegante leyenda latina, esj-^úa por Benito Arias Montano, que guarda del insigne escritor hispalense Pe- Consignaremos por último, entre las obras pictóricas que se conservan en esta parro- H'^ia, Un hermoso estandarte bordado, de los amados Sin Pecado, que contiene muy be- ?pintura de la Divina Pastora, debida al pincel de Alonso Miguel de Tovar; yentre w® esculturas, algunas de las del paso de la ortaja, atribuidas áPedro Roldán el Viejo, yadel Señor difunto, que consta fué ejecu- ^^por Cristóbal Pérez en 1667. 3 -38 — San Julián (Parroquia).—En la plaza del mismo nombre. La parroquia de San Julián es otra de las más antiguas de Sevilla, yde las más interesantes. Fue mezquita también ysu habilitación al culto cristiano, debió hacerse al mismo tiempo que la de Santa Marina. La sencilla traza de su imafronte, como las de todos los templos sevillanos de esta época, se compone de un elevado muro que termina en ángulo muy abierto (forma exterior de la techumbre de la nave central); más bajas é inclinadas se ven las laterales, teniendo todas tres en su parte superior grandes rosetones calados. De este muro arranca la sencilla portada, con su alero sostenido sobre ménsulas esculpidas, que representan cabezas de leones, en un todo iguales álas que se ven en Santa Marina. Idéntica forma yestructura que en aquélla, se observa en la archivolta de ésta, notando sólo la esculturita de piedra, sentada bajo un nicho de arco ultrasemicircular que se ve en la clave. Aambos lados de la puerta hay otras dos, de carácter románico, como las de Santa Marina. La iglesia consta de tres naves ysu ábside poco conserva de la primera fábrica á causa de la renovación sufrida en los años de 1690-91. El retablo mayor es de mal gus- to, notando sólo en él, la efigie de la Virgen —39 — de la Hiniesta, del siglo XIV, que en Julio ^912, ha sido hábilmente restáurada por capitán de infantería D. Manuel Delgado Brackenbury. jcsto de ornamentación de almocárabe udejar bastante curioso, se halla revistienoel primer pilar del Evangelio, ejecutado poco tiempo después de la erección del tem- ^Ala cabeza de esta misma nave hay un apio de subido valor por las pinturas que otiene, debidas al antiguo maestro Alejo Crnández (siglo XVI), que representan el Na- ^^nniento. Circuncisión, Adoración de los Reycs, Anunciación, Desposorios, Presentación el Templo: advirtiendo que el que contie- ®áSan Joaquín ySanta Ana, es copia de hubo debida al mismo artista. Fue- ?patronos de este altar los señores del li- Tous de Monsalve. el muro de la nave de la Epístola, 11a- g^la atención una gigantesca pintura de ,^Cristóbal, que se encuentra desdicha- ^ente repintada yestá en muy mal estado, ^P^nas si conserva débiles rasgos de lo ^lué. En su parte inferior se lee en carac- Sóbeos: ^uan Sánchez de Castro pintor El 18de Enero de 1878, al hacer la reparación de un retablo de esta iglesia, bajo él la notabilísima tabla, representando á _Jrgen con el Niño Jesús en brazos, acompañada por San Pedro ySan Jerónimo. Ma- —40 nos vandálicas la habían aserrado en cada uno de sus lados, hasta cerca de la mitad de su altura, pero, sin embargo, el hallazgo llamó la atención de los inteligentes por muchos días, que dudaban acerca de su autor. Tuvimos la satisfacción de descubrirlo en el libro intitulado Discurso histórico de Nuestra Señora de la Hiniesta f que dió áluz D. Francisco de Vera yRosales en 1688; donde consta que fué obra del insigne Juan Sánchez de Castro. Este cuadro se halla depositado actualmente en la Contaduría de la Catedral. San Juan Bautista (vulgo de la Palma) t (Parroquia.)—En la plaza del mismo nombre. Un importante monumento epigráfico que hasta el año de 1868 se conservó ála derecha de la puerta que mira al Sur, comprueba el concepto de haber sido mezquita este templo. Esculpida en hermosos caracteres cúficos de resalto, leíase la siguiente inscripción, interpretada por nuestro querido amigo el infatigable orientalista señor don Rodrigo Amador de los Ríos: E71 el nombre de Alldh, el clemente, elmisericordioso. Labendición de Alldh(sea) sobre Mahorna, sello de los 'profetas, |mandó la señora augusta, madre de Arraxid Abú-l-Hoseyn, Obaido-l-ldh, hijo de Al-Motamid \Alay-l-ldh al Muyed-bi-Nassri-l-ld, abu-l-Casim Moham- —41 — ^jod-ben-Abba (perpetúe Alláh su imperio -ypo- ^ola gloria de ambos {i) levantar esta assú- en su tfiezquita {consérvela Alláh) esperan- ^Ipremios abundantes: acabóse {esta obra) ^la ayuda de Allák bajo la inspección dei actr Al-Katib-Al-Amir Abtí-l |Casim Ben- ^^^láh{seále Alláh propicio). Yesto (fué) en la ^a de Xaaban del año cuatrocientos setenta y (1086 de y. C.) {2) la P*'™cro que llama nuestra atención, es portada de Poniente, pues en ella encongólos rasgos distintivos del estilo románico, Combinado con el mudejar. Consta de ocho ^fcos concéntricos, el interior con curiosos ^ogrelados, que arrancan de una imposta cegada en sus ornatos por la cal, que imposibisu estudio. En el espacio de muros que prnian las enjutas, áambos lados se hallan os hornacinas con repisas de gusto románico ydoseletes ojivales, toscamente esculpi- Os, circunscribiendo la portada dos pilas- *'as cilindricas con capiteles del mismo estilo ^ománico, revestidas de extrañas figuras en l’elieve, entre las que se ven cuadrúpedos, erraduras enlazadas, rostros humanos, flo- *"08 yhojas, terminadas con un tejaroz sostenido por diez cabezas de leones groseramen- 0ejecutadas en piedra, de que se compone toda esta fábrica. e* Padre yel hijo. P*'ovinci j **** **** líP‘da en el Museo Arqueológic» La iglesia consta de tres naves de ladrillo, sostenidas por pilares, más prolongada la de enmedio por el ábside, que fué totalmente alterado en su traza en las renovaciones de los siglos Xyi, XVII yXVIII (i). En la capilla sacramental, que es la primera de la nave del Evangelio, se ven restos, al parecer, de la antigua mezquita, yen su altar principal hay una efigie del Niño Jesús bien ejecutada, al estilo de Juan Martínez Montañés. Los cuadros que ornan los muros son de escaso mérito. La última capilla de este lado, en que se venera el Señor del Silencio, ofrece de notable solamente, la escultura de San Juan Evangelista, debida áBenito Hita del Castillo, que la ejecutó en 1760. Entre las pinturas que se hallan diseminadas por los muros, merecen especial mención las de San Pedro yla Magdalena en el presbiterio, la segunda pésimamente repintada; el sacrificio de Abraham, ySan Francisco, muy notables, al estilo del inmortal Rivera, que se hallan en el muro del Evangelio, donde existe una tabla representando áSan Jorge, de mano de Pedro de Campaña, de cuyo mismo pincel es otra que contiene áCristo (i) En 1702 fué necesario derribar por ruinosa la capí lia mayor, sacristía ynave de la Epístola, cuyas obras no terminaron hasta 1723. Matute, Cont álos Anales de Zúñiga. Tomo i.® en fol. M. S., pág. 156. Bib. Colomb. —43 — ^nicificado con la Virgen ySan Juan, que está en la Sala de Juntas, de la hermandad acramental; por último, en el de la Epístola .Un buen lienzo de Zurbarán: la Virgen '^poniendo la casulla áSan Ildefonso. San Gil ^^arroquia).—En la plaza del fnismo nombre. también mezquita ysufrió notables ^Paraciones en el siglo XIV yáfines del como en las siguientes centurias. Rebultado de las primeras se nos ofrece en su ábside exagonal de pequeñas proporciones, algunos de cuyos ornatos, de que adelante trataremos, estuvieron ocultos por el retablo ^^yor. Además, no falta fidedigno autor que consigna que el Arzobispo D. Remondo dió ^esta iglesia en 1261 el título con que hoy la conoce, por llamarse así la en que reciíú el Bautismo dicho prelado en Segovia(i). Ofrece también testimonios de las obras llevadas ácabo por Don Pedro I, en los beísimos aliceres polícromos que revisten en algunas partes los muros del presbiterio, los cuales estuvieron ocultos hasta el año de ^087, detrás del pésimo retablo, que acertaamente se hizo desaparecer en aquella fecha. Entonces también se construyó el nue- (*) Oriii de Zúñíga. Anales eclesiásticos de Sevilla. yos dibujos de lacerías, en que aparecen medallones con guerreros, fueron hechos en el siglo XVII. La techumbre de alfarje de la nave central es digna de examen. En esta iglesia fue bautizado el 4de Mayo de 1622 el insigne pintor Juan de Valdés Leal. San Vicente (Parroquia). —E71 la calle del mismo nombre. Data este edificio del siglo XIV, como lo demuestran las partes exteriores de su ábside, si bien restauraciones sucesivas han ido despojándolo de los rasgos característicos de las iglesias de aquel tiempo; así no nos detendremos ante sus portadas, pues carecen de interés. Sí diremos algunas palabras respecto álas obras realizadas en nuestros días, bien desacertadas: las que se ejecutaron en los años de 1884-85, sufragadas en gran parte con el importe de la venta de un notabilísimo cáliz de plata del siglo XIV, joya de gran valor en el concepto arqueológico, digna de haber sido conservada por sus guardadores con más interés que el que demosr.-.traron en enajenarla, para efectuar reformas Vj /y innecesarias yque sólo han servido para enriqmcer el templo de inútiles éimpertinentes yéseí*j[as de pacotilla gótica] adornar mezquinás"' ventanas -con cristales de colorines, éim- ''pravistór capillas con gabletes ytracerías 51 — que nos recuerdan las antiguas decoraciones de nuestros teatros. Tales desaciertos no tienen correctivo por las autoridades eclesiásticas, yasí, estas yotras quejas se pierden en el vacío. Nada de particular contienen los tres altanes que adornan el presbiterio: el retablo mayor, de estilo barroco, se estrenó en primero de Noviembre de 1798. La efigie del Santo titular, se atribuye áMontañés, pero ánuestro juicio no corresponde por su mérito al oitado maestro; ysí creemos del divino Morales, un pequeño Ecce-Homo, que al presente está en el basamento del altar de Santa Rita al lado de la Epístola. En los machones del arco toral hay dos notables cuadros representando áSan Benito que toma el jura- ’^ento de su Orden ádos caballeros armados punta en blanco, de hinojos ante un reclinatorio, yfrontera, otra, con las imágenes de Roque ySan Sebastián, pinturas del siglo yde autor desconocido; las cuales denieron formar parte de un tríptico, pues por detrás tienen pintadas las figuras de la Viryel Angel-, formando entre ambas una Anunciación. En el muro cabecera de la nave de este rnismo lado, hay un altar en que se venera Descendimiento de Cristo, hermoso relie- '^e en madera con figuras de tamaño natural, obra del escultor Pedro Delgado. Inmediato Un arco que conduce ála capilla que —52 — fué de Nuestra Señora del Rosario, en la cual no se conserva nada interesante, áno ser el zócalo de azulejos pintados de estilo Renacimiento, ocultos en su mejor ymayor parte por un altar, que no vale seguramente, lo que el citado zócalo. En la nave del Evangelio notaremos dentro de la capilla de la Hermandad de las Siete Palabras los cuadritos de los basamentos de sus altares colaterales. En el de la derecha, dedicado ála Virgen de la Cabeza, bella escultura del siglo XVI, Santas Justa; y Rufina ySan Jerónimo; en el de la izquierda la Anunciación, separadas las figuras de la Virgen yel Angel. Diseminadas por los muros hay otras cuatro tablas con San Roque, San Nicolás, San Sebastián yel Bautista. Todas parecen de mano de Pedro Villegas. En la capilla inmediata que sirve de tránsito ála sacristía hay un altar que contiene bella pintura con la imagen de los Remedios firmada Fetrus Villegas—pictor F. Los demás altares nada contienen de interés. En el vestíbulo de la puerta del templo hay un altarito moderno hecho con azulejos, los cuales, como todos los de la iglesia, datan de las obras que se ejecutaron en este templo en los años de 1905 al 1907: venérase en él un Ecce-Homo de regular mérito. En la Colecturía una buena tabla con la Virgen de los Remedios pintada al estilo —53 — Italiano yseis tablas pequeñas de asuntos de avida de Santa Catalina, que parecen de Vi- “Cgas Marmolejo; yen la sacristía dos tablas de fines del XV óde los comienzos del XVI, ^uy estropeadas, con Santa Bárbara yun banto Obispo. El hermoso techo de casetones de esta dependencia es obra del siglo XVI. San Andrés i^arroquia)—En la plaza del mismo nombre. También este templo fué mezquita, reedificado en el siglo XIV yconserva restos importantes de su fábrica primitiva. Obras considerables de reparación se efectuaron en él, las cuales comenzaron en i6 Junio de 1884, estrenándose de nuevo 19 de Marzo del siguiente año. Aunque ellas no se han cometido los desaciertos ^ue en la de San Vicente, sin embargo, tejemos que deplorar el vandálico arreglo lue se hizo de la techumbre que sostenía Unas tribunas en la nave del Evangelio; apro- '^cchándose algunos restos de tan bella obra de la carpintería de lo blanco del siglo XVI, ®n el asiento del órgano, ylos sobrantes pueden verse en el Museo Arqueológico provincial. Pero si este arreglo merece censuras, elogiaremos la acertada limpieza' de los interesantes ornatos románicos que yacían ocultos yhoy se ven al descubierto' en el in- 4 1 —54 — terior del ábside, ypor los zócalos de azulejos modernos que revisten los pilares y muros, fielmente imitados de los antiguos de cuenca. Conserva este templo, de que fueron patronos los señores del linaje de Villasís, restos considerables de la primitiva mezquita, que áprimera vista se observan por las partes del Norte ySur, yque consisten en cupulinos rodeados con antepechos de almenas dentelladas. De las tres puertas que dan ingreso al templo, sólo la de Poniente conserva la forma yalgunos ornatos de las construcciones del siglo XIV-XV. La disposición interior es de tres naves, la central más prolongada que las laterales. Su ábside elegante ydigno de examen. En cuanto al retablo mayor, ejecutado según el mal gusto del siglo XVIII, debe notarse sólo la efigie de la Purísima Concepción. En el lado de la Epístola se encuentra la capilla del Sagrario, donde se venera una pequeña escultura apreciable de la Virgen del Rosario, de Benito Hita del Castillo. En el intradós del arco de este altar se ven 13 medalloncitos de excelente pintura, que ánuestro juicio son obra de Juan Valdés Leal. Esta capilla yla siguiente (i), dedicada á (i) En ellas radicó la Hermandad de San Lucas, que fué la del gremio de los pintores sevillanos, los cuales la enriquecieron con numerosos cuadros, de que fueron desposeidas í. principios del siglo XIX. —55 - la Santísima Trinidad, que sirve de entrada ála del Sagrario, así como la frontera, en que se venera el Sagrado Corazón de Jesús, conceptuamos que son restos de la mezquita. Entre los altares que ornan los muros, mencionaremos el dedicado ála Concepción en la nave de la Epístola, cuya escultura es excelente, atribuida áAlonso Cano, ytamt>ién las pinturas que en él se encuentran, de mano de Ildefonso, Vázquez. En la última de este lado, que es la Bautismal, se conserva muy interesante tabla representando ^Santa Lucía ySan Miguel, firmada por ^ayorga, que debió pintarse en los albores del siglo XVI. La primera capilla del lado del Evangelio, en que radicó la hermandad de Nuestra Señora del Valle hasta el año de hállase hoy dedicada al Sagrado Cora- 2ón de Jesús, cuya efigie luce en un flamante retablo de estilo ojival florido, adornado con ^^geles, pintados al gusto del siglo XV, por señor Mattoni, de cuya mano es también Ypintura mural del lado de la Epístola, en cual se ve áJesucristo sentado, yá sus P'antas la beata Margarita de Alacoque yal Padre Hoyos arrodillados. El retablo yefi- 8^e titular son del artista sevillano don Adolfo López. La capilla fué estrenada con solemne triduo que se celebró en los días i6, r? yi8 de Junio de 1894. Citaremos por último, como curiosa antigualla, una de las campanas de la torre, —56 — fundida en el siglo XIV, ornada de escudos .cuartelados de Castilla yde León, yuna leyenda religiosa en caracteres monacales de resalto. El ajimez abierto en la capilla del Sagrario es obra de las últimas reparaciones de que antes hablamos. San Lorenzo Parro guia).—En la plaza del mismo nombre. Durante el siglo XVII, desde 1662 á1665, hiciéronse grandes obras en este templo á expensas de varios ricos vecinos, yen el de 1877 sufrió reparaciones radicales que le hicieron perder el antiguo carácter, ysólo en ciertas partes interiores yexteriores conserva algunos vestigios de lo que fué. Existen de los primeros, ocultos detrás del órgano,, fragmentos de curiosa yornamentada archivolta, yde los segundos en su torre (i) yen otra aneja con cupulino yantepecho de almenas dentelladas, fábrica mudejar. Sirvieron estas torrecillas que vemos frecuentemente empleadas en los templos sevillanos,, para subir al exterior de las bóvedas, ypara asegurar que no son mahometanas, basta fijarse en que se construyeron al mismo tiempo- (1) Estriba la torre campanario de esta iglesia sobro un robusto arco ojival, cuyos ornatos manifiestan fueron construidos en los siglos XIII-XIV yque arriba dijimos están ocultos detrás del órgano: por tanto la citada torre no es musulmana, sino mudejar, hecha después de la Reconquista. —57 — que los ábsides. Consta esta iglesia de cinco naves: su retablo mayor, del siglo XVII, es de excelente traza ysobrio de adornos, algunos de los cuales manifiestan ya la influencia del mal gusto. El Crucifijo que se ve en su ático yla estatua del Santo titular son buenas esculturas, especialmente la segunda, ejecutada por Montañés, como también la parte arquitectónica del retablo, que la esculpió en 1639. Los cuatro altos relieves que lo decoran, de regular mérito. En 1911 ban sido pintados impropiamente los muros ycúpula de la capilla mayor, habiendo becho los zócalos yel frontal del altar mayor de azulejos pintados, D. Manuel Rodríguez Pérez de Tudela. En el muro de la Epístola, próximo ádi- ^ba capilla mayor, hay una hermosa tabla la Anunciación que pintó en el siglo Pedro Villegas Marmolejo, la cual hasta ^bora, ha estado en el arco abierto en el mujunto ála Capilla del Señor del Gran Poyen este sitio ha sido colocada una imade alabastro de la Virgen del Carmen, escultura del siglo XIV (i). Al pie de las gradas del presbiterio hay capillas interiores: en la del Evangelio, ootable por su sencillez ycorrección, de estibo del Renacimiento, se hallan cuatro tablas (0 Procede del exconvento de religiosos del mismo nombre establecido en esta ciudad. Maldonado Dávila, ^Mems. que tocan ála Santa Iglesia.» Biblioteca Colombina. —58 — de Pacheco, siendo muy bello el frontal de azulejos planos que lo adorna. En la de la Epístola hay otro aún más sencillo de idéntico estilo, con un cuadro apreciable, firmado del mismo artista, en 1624. que representa la Asunción de la Virgen. En la capilla inmediáta ála puerta que da al Norte, hállase notable revestimiento de azulejos planos, fechado en 1609, yen su altar existe un cuadro de las Animas Benditas, de regular méri- to. Ala izquierda, yen el trozo de pared comprendido hasta la referida puerta, se ve un fragmento de pintura mural, tal vez, del siglo XV. Al extremo de esta misma nave y junto ála puerta que conduce al Coro, hállase una excelente pintura de Pedro Villegas Marmolejo, la Virgen con el Niño, San Juan ySan José; al pie del dicho altar reposan las cenizas de aquel ilustre pintor, como dice la inscripción sepulcral, modernamente copiada de la antigua, que se perdió entre los escombros de las últimas obras. La citada capilla del Gran Poder fué por los años 1896-97, objeto de la espléndida devoción de sus Cofrades. El ilustrado artista D. Gonzalo Bilbao dió las trazas de los correctos yelegantes retablos, inspirados en los de la Iglesia del convento de Santa Clara, cuya obra tuvo ásu cargo D. Julio Rossi; los azulejos fueron pintados en Triana por D. Manuel Arellano, las vidrieras por D. Ricardo Escribano yel rico -59 - artesonado procede también de los talleres del Sr. Rossi. La capilla fué estrenada solemnemente el día 25 de Marzo de 1897. En el retablo principal se venera la admirable escultura de la advocación del Gran Poder, obra atribuida, quizás indebidamente, al citado Martínez Montañés. En el pilar inmediato está colocada una pequeña tabla de escuela flamenca, del siglo XVI, la Virgen con el Niño Jesús en los brazos. Junto al Coro, yen la pared que mira al Xorte, se encuentran la interesantísima pintura mural de la Virgen de Rocamador, que no obstante haber sufrido groseras restauraoiones, exceptuando la veriñcada en nuestros días por D. Juan Olivar^ contiene datos ^ny notables para considerarla como elo- '^'i^nte muestra del arte cristiano del siglo XVl. Los azulejos que rodean esta capilla ^nn obra de los alfares sevillanos del siglo XVlI ylos que rodean los pilares, datan de obras efectuadas en 1911. San Pedro {Parroquia). — En la plaza del mismo nombre. Conserva restos de la mezquita sobre que fué edificado el templo actual durante el siglo XIV, notándose en varias partes algunos recuerdos del arte mudejar característicos de Portada de San Marcos veterados odios, llegando al punto de incendiar esta iglesia, en la cual ardió todo lo que era de madera.» (i) Nada hay que observar en el interior de este templo en cuanto ásus retablos: merecen (i) Papel, anón. Tomo 29 de Varios, Bib. Colomb. —67 — ser citados los capiteles visigodos de las columnas en que voltea su arco toral, la techumbre de alfarje de la nave central yunos lienzos de Arteaga diseminados por los muros, con asuntos de la vida de la Virgen. Santa Lucía (Parroquia).—En la calle del mismo nombre. Extinguida esta parroquia desde 1868, pasó su templo áser propiedad particular, destinándose áalmacenes. Su portada es del siglo XIV, ysu torre sirvió primitivamente de alminar, lo mismo que ías de Santa Marina, San Marcos yotras de ^ue hemos hablado. En su ángulo S.O. conserva, formando parte de su fábrica, una ins ^ripción romana. Santa Inés (Convento de religiosas') .—En la calle de Doña María Coronel Además del interés artístico que ofrece este monumento, lo tiene también bajo el concepto histórico, pues su fundación se debe ála ilustre dama D.^ María, hija de D. Alfonso Fernández Coronel, ymujer de don Juan de la Cerda, personajes estrechamente ligados con D. Pedro Ide Castilla. Muerto el -68 — segundo de aquéllos, retiróse su viuda al monasterio de Santa Clara, en Sevilla, morando en él hasta los tiempos de D. Enrique el Bastardo, del cual consiguió la devolución de sus bienes, que le habían sido confiscados por su predecesor, como aparece de una interesantísima Carta blanca expedida por el citado D. Enrique II en esta ciudad á4de Julio de 1366 (i). En 2de Diciembre de 1374 obtuvo las competentes licencias de su Orden religiosa, del Arzobispo, Deán yCabildo, y un año después alcanzó del Pontífice Gregorio XI la facultad de fundar el monasterio, fecha en Aviñón á3de Octubre de 1375, llegando árealizarlo en el solar de sus mayores, sito en la collación de San Pedro. Los caracteres artístico-arqueológicos que se manifiestan en esta fábrica, convienen con las edificaciones de aquella época, yaunque el templo no es de grandes proporciones, sus elegantes líneas producen un efecto tan armónico yacabado, que no obstante las desgraciadas reparaciones que ha sufrido, es considerado como uno de los más bellos que existen en Sevilla. Consta de tres naves, más prolongada la del centro por su ábside ypresbiterio, cuya traza no puede apreciarse, pues se halla ocul- to detrás del detestable retablo mayor, en (i) Puede verse en el tomo i.° de nuestra Sevilla Monumental^ páginas 276-78. —69 — cuyo nicho central se venera la efigie de ^Santa titular, obra digna de su autor Juan Martínez Montañés. Las bóvedas son de ladrillo, sostenidas por nervios ojivales de piera, notándose, especialmente, las restauraciones posteriores, en los baquetones que rodean los pilares yen otros ornatos, al gusto del siglo XVII. Entre sus retablos merece mencionarse en primer lugar el que se encuentra ^la cabeza de la nave de la Epístola, compuesto de trece bellísimas tablas de escuela alemana de principios del siglo XVI, representando la Adoración de los Reyes, Coronación de la Virgen, la Virgen ySan Juan en la parte superior, la Anunciación, San Joaquín ySanta Ana yVenida del Espíritu San- ^0 en la central, yen la inferior la Asunción del Señor yAdoración de los Pastores. Por nltimo, en el zócalo, San Gregorio celebran^ °Sacrificio de la Misa, San Pedro, Muer- ®del Bautista, un santo Obispo yel Marti- ^^0 de San Sebastián. Correspondiente áeste altar hay otro en la uave del Evangelio, en que quedan restos de Ornamentación plateresca. Adosados álos Pdares que sostienen el arco toral, hay otros en el que está al lado de la Epístola se '^Cnera la Purísima Concepción, en el ático existe una pintura del Padre Eterno, bien ejecutada^ yen el del Evangelio, Santa Clara; amoas esculturas se atribuyen áMontañés, pero dos parecen endebles para ser de este maestro. 5 -70 — En el coro bajo de la iglesia está sepultada la ilustre fundadora, cuyo cadáver hállase perfectamente momificado. Es digna de atención la estatua de Santa Inés, ejecutada en barro, que se halla en la hornacina sobre la puerta de entrada al compás de la iglesia: revelan sus caracteres que fué hecha áfines del siglo XV yparece obra de Pedro Millán. El Alcázar Su HISTORIA.—Según el concepto más admitido hoy entre los eruditos, el Palacio actual ocupa parte del emplazamiento en que se levantó el Acrópolis de esta ciudad, comprendido dentro del recinto de murallas, fabricado posteriormente, ydel cual subsisten muy considerables partes. Del muro primitivo, acaso romano, quedan vestigios en el trozo comprendido entre la Puerta del León yel Palacio ó Sala de Justicia; yen los restos de cimientos de análoga fábrica, descubiertos en el trazado de la antigua muralla. Razonable parece la opinión de los escritores que sostienen, que en el Acrópolis hispalense tuvo su morada el infortunado Abdo-l-Aziz, ysi de este príncipe no consta que hiciese obras de reparación óampliación, puede acreditarse con fehacientes testimonios, que el arte mauritano dejó en él impresa la huella de su paso. En la casa nú- —71 — mero 2del Apeadero se conservan notables restos, de las obras efectuadas por los mudejares del siglo XIV (en uno de los patios intenores), bastantes de por sí para considerar la suntuosidad yelegancia de las galerías que Unieron el pabellón, al presente aislado, que denominan ¿'a/a de Justicia, con las partes del antiguo Alcázar, que ocupan hoy las demás nasas del Apeadero ydel Patio de Banderas. l^n una de las que se hallan en este último ^Uio, la señalada con el número 3, descuntióse, no há mucho tiempo, una notabilísi- U}a cúpula de construcción almohade. En "'nsta de tales datos, puede asegurarse, que el Palacio fué engrandecido por los africanos nonsiderablemente, en el siglo XI, ycontinuó sondólo durante el período de los reyes de l<íifa. Reconquistada Sevilla por Fernando III ®n 1248, el Alcázar musulmán sirvióle de potada, así como álos monarcas sucesores: ambiciososu maldijo D. Alfonso Xá 4*1? Sancho IV yFernando el Emplazado y *onso XI buscaban en sus magníficos pa- ^^utuosas estancias yamenos jardines, uescanso álas fatigas de sus militares empresas. Tocó áD. Pedro Ila gloria de enriquecer ^antigua fábrica, con la erección de un suntuoso Alcázar, para lo cual no perdonó meólo alguno. De Toledo yde Granada vinieron por él llamados, muy hábiles artistas, los 72 — cuales, juntamente con los maestros mudejares, que ála sazón florecían en esta ciudad, interpretaron ámaravilla el pensamiento del monarca. Complacíase su hermano D. Enrique en pasar los inviernos en Sevilla, yconsta que añadió algunas obras álas realizadas por su hermano. De una muy importante, efectuada en tiempo de D. Juan II, como lo fué la hermosa cúpula de alfarje del Salón de £ntbaJadores, queda fehaciente testimonio en la tabla descubierta en 1843, con el nombre de su constructor D. Diego Roiz; yprueban además el interés con que este monarca miraba las obras de sus Alcázares, las Cartas que expidió en los años 1417-18 y27 favoreciendo á los artífices francos que en ellas trabajaban. Recibieron las obras su mayor impulso en los tiempos de los Reyes Católicos, ydurante las monarquías de los de la Casa de Austria. Las techumbres de las galerías del Patio de'Jas Doncellas, con otras de algunos salones de la planta baja yprincipal; las arquerías superiores que forman las alas de la gran portada, el retablo de azulejos de la capilla alta, yotras muchas más, acreditan el interés de don Fernando ydé doña Isabel por conservar yaumentar los esplendores del regio Palacio, utilizando para ello los talentos de notables constructores moriscos. —73 — como lo fueron Maestre Mahomad Agudo, '^479) Juan Fernández (1479). Diego Fernández (1496), yFrancisco Fernández; del cual consta, por su título de maestro mayor <ie los Alcázares, expedido por los Reyes en J5C2, que antes de convertirse ánuestra religión se llamaba Hamete de Cobexi; yotros niuchos arquitectos más, que continuaron al frente de las obras del Real Palacio en los <iías de doña Juana yde sus sucesores. Llama verdaderamente la atención el considerar lo numeroso del personal que se ocupaba entonces en las obras del suntuoso edificio, pues además de los maestros' mayores albañilería, húbolos también de carpinteras pudiendo citar entre éstos áJuan yá francisco de lámpias (1479-1540); de pintulo fueron Diego Sánchez (1439), Alonso ^'^iz (1479), Antón-Sánchez 7^u hermano el lamoso Juan Sánchez de Castro, que trabahasta los comienzos del siglo XVI. Unifics áestos maestros muchos otros notables artífices, herreros, fundidores, azulejeros, toryyeseros, puede considerarse la im- Pcrtancia de las obras que se efectuaban en ^9uel tiempo. Todos los más notables artisque ála sazón florecían, procuraban con gran interés trabajar en el Palacio, pues por lal concepto, podían gozar de los privilegios Qe lafranqueza, que eran entre otros, la exención de ciertos pechos, la de servir con sus personas en la guerra, yotras señaladas pre- —74 rrogativas. Carlos Iylos Felipes II yIII imitaron este ejemplo, ydurante los reinados deí primero ydel segundo, efectuáronse obras importantes de consolidación yenriquecimiento. Desgraciadamente, algunas de aquéllas hiciéronse por necesidad; áconsecuencia de los repetidos incendios de que fué víctima el Alcázar durante los siglos XVI y XVII, ápartir de la segunda mitad de la última centuria citada, yen la misma de la siguiente, hubo que acudir áderribar partes muy principales yconsiderables del Viejo Alcázar, que amenazaban ruina; cuyos daños vino áaumentar el espantoso terremoto de 1755 - En su virtud, acometiéronse obras desacertadas, ya por el mal gusto artístico ála sazón dominante, ya también porque poca celosos los reyes de entonces, no vacilaron en disponer que se reemplazasen ricas techumbres por cielos rasos, ylas suntuosas cámaras por casas ydependencias vulgares, que se alzaron sobre las ruinas del palacia musulmán. Con tales estragos causados por la mana del hombre, más destructora áveces que la del tiempo, ofrecía bien triste aspecto el Alcázar de D. Pedro, en la mitad primera del siglo XIX. Mutiladas las yeserías, descubiertas las techumbres de algunas piezas, yen estada ruinoso partes importantes, hubo necesidad de remediar estos males, yápartir del año ESTOSO. — Guia Aiítistica ÍMuram.as y Puerta del León Gestoso.—Guía Artística ALCAZAR.—PUERTA DEL APEADERO —81 En la mayor parte de las casas de este Patio existen restos procedentes de las grandiosas construcciones musulmanas; yya dejamos citada la notable cúpula que se conserva en la que lleva el número 3, que acaso, formó parte del llamado Palacio del Yeso, mencionado por Ayala en la Crónica del Rey D. Pedro. Siguiendo la acera de casas áqué nos referimos, yen el frente del patio, álzase una portada de orden dórico, en cuyo remate luce un escudo moderno, imitación del gusto antiguo, con las armas plenas de Es- Paña, pintadas en azulejos de colores, ála cual llaman del Apeadero. Sobre la puerta, en una losa de mármol, se lee la siguiente inscripción: Reinando en España Phelipe Terzero se edifico esta obra Año de mdcvii reparóse Amplióse yaplicóse aReal Armería reinando Phelipe V Año de mdccxxix A. la izquierda de la portada está la pasa los señores Administradores del Real Pa- ^i'imonio; yen el ángulo de este lado, hay callejón que conduce ála Huerta del Re- en el cual subsisten restos del primitivo Alcázar. La referida portada, sirve de ingreso á una galería cubierta con arcos, sostenidos por columnas pareadas, áque llamamos el Apeadero. —82 — Las viviendas que se encuentran al paso, formaron parte muy considerable del Alcázar Viejo. Aquí estuvo el Cuaito del Maestre, así llamado porque en él ocurrió la sangrienta escena de la muerte del de Santiago D. Fadrique, ámanos de los ballesteros de D. Pedro, el 19 de Mayo de 1338. Doblando ála derecha, pásase áotra galería con casas áun lado, yáotro, el jardín llamado del Cnicero, porque tuvo en lo antiguo forma de cruz. Dicho jardín era subterráneo; todo él hallábase plantado de naranjos ylimoneros; adornaban sus muros pinturas y azulejos ytenía grandes estanques, uno de los cuales es el llamado Baño de doña María Padilla, cuyas lumbreras, defendidas por verjas, verá el curioso en el pavimento del sitio en que nos encontramos. Además del cuarto que nombraban los antiguos, del Maestre, hubo otros en este sitio, álos cuales decían del Cidral, de los Oratorios ydel Lagarto; ydel segundo tal vez, procedió un altar de azulejos pintado por el famoso ceramista italiano Francisco Niculoso, ycuyos restos, como cosa despreciable, há muchos años que vimos diseminados en el jardín de la casa núm. 3del Patio de Banderas. Penetrando por el mencionado del Crucero, al que hoy dicen de doña María Padilla, yen su fondo, hay un vestíbulo con pilares ycolumnas ygrandes ventanas, que precede GESTOSO.—GUÍA ARTÍSTICA Jardín del Crucero y vestíbulo <^ue precede X los Salones de Carlos V -84 - ála que fue capilla, edificada en el siglo XVIII, desde la cual se pasa álos salones llamados de Carlos V, notables por sus proporciones, yespecialmente, por los magníficos zócalos de azulejos polícromos planos que decoran sus muros hasta la altura de 3*” 0*4, los cuales fueron pintados en el arrabal de Triana, en una ollería situada en la calle de Santa Ana, por el famoso ceramista italiano Cristóbal de Augusta, desde 1577 á ^579» pagándosele porcada vara cuadrada 19 reales^ Las nervaduras de las bóvedas, que actualmente arrancan de grandes repisas, apoyábanse en sendos pilares de estilo ojival, ypara dar más amplitud álos salones, fueron destruidos en 1571, sustituyendo aquéllos por las referidas repisas (r). Parte de estos salones, formaba la que hoy es capilla, cuyo ingreso se halla al extremo del vestíbulo, de que antes se hizo mérito, yen la cual nada se encuentra que merezca mención particular. Aseguran algunos historiadores sevillanos, que en el mayor de los referidos salones, se verificó en la mañana del día II de Mayo de 1526 el casamiento del Emperador yRey Carlos Icon doña Isabel de Portugal, acto solemnísimo, como lo fué el del recibimiento que esta ciudad hizo á sus monarcas; otros afirman que el regio en- (1) Gestoso .—Sevilla MonumentalyArtística, Tomo I, pág. 580. Gestoso.—Guía Artística AlcAzar.—Detalle del friso de azulejos de los SALONES de Carlos V6 —86 — lace tuvo lugar en el Salón de Embajadores, pero sea de todo lo que quiera, puede sí asegurarse que en los comienzos del siglo XVI, eran llamados las Salas de lasfiestas. Volviendo de nuevo ála galería del Apeadero, yen la casa señalada con el núm. 2, pueden verse los restos antes citados del patio que comunicaba antiguamente con la Sala de Jtisticia (i). Esta notable estancia, construida en tiempo del Rey D. Pedro, que hoy se encuentra aislada, conserva una hermosa techumbre de alfarje al estilo mudejar, muy bellas yeserías yvestigios de un zócalo pintado con ajaracas yotros ornatos mudejares del siglo XV. En cuanto álos espacios libres de muros, es de creer que* en Ío antiguo estaban decorados con tapices óguadameciles, cuyos ornatos prestarían ála Sala un aspecto maravilloso por su riqueza yesplendor. Palacio del Rey D. Pedro.—/yaw/a baja. —Llegando al Patio del León yála vista de la suntuosa fachada del regio Alcázar levantado por el hijo de Alfonso XI, mil recuerdos históricos ylegendarios agólpanse ála mente del visitante, al mismo tiempo que nos sentimos impresionados por la belleza de líneas yde ornatos del monumento. Créese fundadamente que el Patio del León debió ser en lo antiguo mucho más amplio. (i) En Agosto de 191a se han derribado las viviendas que impedían el paso desde el patio ádicha Sala, ypor tan- to, ha quedado franca la comunicación entre ambos. GESTOSO. — Guia Aktístjca f I —87 — pues en él se verificaron justas ytorneos durante el siglo XV. Una vez en él sorpréndese la vista al contemplar la magnífica fachada en que lucieron su pericia ybuen gusto los artífices mudejares, áquienes encomendó el hijo de Alfonso XI la obra de su suntuoso Alcázar. Consta de una grande yalta portada, con dos alas ógalerías laterales formadas con arcos de yesería calada yesbeltas columnas de mármoles de colores. Un rico alero la corona, sostenido por viguería de madera esculpida primorosamente, cuyos adornos enriquecen el oro ylos colores. Dos grandes canes estalactíticos dorados sirven de apoyo al tejaroz yásu vez descansan en dos pilares óestribos de ladHllos, que bajan perpendicularmente, circunscribiendo las líneas generales de la portada en sentido vertical, ylos cuales se ven sustentados por dos robustas columnas con capiteles mauritanos. El fondo del muro está revestido de un bellísimo friso de estalactitas doradas que arrancan de columnillas. Acontinuación se ve una an cha zona plana, en cuyo centro con cintas de azulejos de color cobalto, sobre campo blanco, se encuentra reproducida ocho veces, cuatro en azul de derecha áizquierda, yviceversa, el mote de los Al-Ahamares: Vn0 vencedor sino Alláh. Este recuadro hállase rodeado por una inscripción en caracteres monacales que dice asíi El mui alto: e: mui noble: et: mui pode- -92 — mica la juzgamos de tiempo del rey D. Pedro. Una vez llegados al Patio por el pasadizo ócallejón de que antes hicimos mérito, encontramos ála derecha una estancia que llaman Dortuitorio de los teyes moros (i). Su arco de entrada es de medio punto, enriquecidos su arrabaá éintradós con celosías de almocárabe de fina labor. Alos lados de la puerta hay dos bellos ajimeces con columnas ycapiteles al gusto del califato, ymenudas yeserías. Las hojas de madera son de taracea formando lacería, pintadas ydoradas yalrededor de los tableros inscripciones cúficas yafricanas. Dichas puertas están sujetas por quicialeras prolijamente esculpidas y doradas. El interior de esta sala ótarbea tiene, como todas las del Palacio, frisos yfajas de yesería, yen el muro frontero ála entrada, tres arcos ultrasemicirculares, que dan paso áun alhamí óalcoba, que parece destinado ádormitorio, de donde es de creer que el vulgo dió en llamarle de los Reyes moros. Desde éste pásase áuna pequeña sala cuadrada, que precede al Patio de las Muñecas; (i) Creemos ocioso advertir que las denominacioaes con que se distinguen los patios ysalones del Alcázar son caprichosas; ylas usamos porque de esta manera ha de ser más fácil al visitantej servirse de nuestra descripción. Así por ejemplo, esta del Dormitorio de los reyes moros, no tiene el menor fundamento, pues el Alcázar no es obra de moros, sino construcción de un monarca castellano yde artífices mudejares. —93 — el cual parece que es llamado así por sus pequeñas proporciones ydelicada ornamentación. Exceptuando las bellas arquerías yca- PATIO DE LAS MUÑECAS ^OS lienzos de su parte inferior, sostenidos P°*!?°'^oanas con afiligranados capiteles ára- .^^^otinos, las partes altas de sus entreygalerías son obras modernas, efec- 'í' '*55 y56. aao el arquito del callejón que comu- ^vestíbulo, hállase un gran arco "aentrada al Salán de los Príncipes, que 1 —94 - es una espaciosa estancia, ácuyos extremos hay dos pequeñas cuadradas, separadas de la principal por dos arcos adornados de yeserías. El de la derecha tiene techo artesonado octogonal, que apesar de las impropias restauraciones que ostenta, merece fijar la atención; *y en el de la izquierda hay otro techo mudejar-plateresco, bellamente combinadas sus taraceas ynervaduras formando grandes casetones. En su friso, enriquecido con fantasías platerescas, consta en una inscripción, que lo hizo en 1543 el maestro mayor de carpintería Juan de Simancas, yque f^ué restaurado en 1854. Saliendo de la Sala dd Príndpe, ypasado el arquito que sirve de entrada al Jardín de este mismo nombre, hállase el arco de ingreso ála antesala llamada dd Techo de lOs Reyes Católicos, por haberse construido su bellísima techumbre áfines del siglo XV, en los días de dichos monarcas. Un ancho friso de yesería con escudos de castillos, leones ydragantes con bandas, alternados con inscripciones africanas, corre por los cuatro frentes y por debajo de un bello arrocabe con fantasías platerescas, pintadas al claro-oscuro sobre fondos rojos yverdes, aplicados álos cuales, se ven los escudos de los Reyes Católicos con los emblemas del yugo yel haz de flechas. De aquí pásase ála estancia conocida por del Techo de Felipe II, construido en el reinado de aquel monarca ycuya for- —95 — ma de bóveda casi plana, adornan casetones cuadrados, severamente esculpidos según el gusto ála sazón dominante. En el muro de la izquierda de este salón, hay un gran arco ornamental de ojiva túmida, muy rebajada, en que se incluyen tres pequeños, ultrasemicirculares, que por este lado dan ingreso al Salón de Embajadores, yestán sostenidos por columnas con hermosos capiteles árabebizantinos. Por encima de la referida arcada hay tres bellas celosías, que con otros detalles ocupan el espacio de los grandes arcos ornamentales. El zócalo de azulejos de mosáico que adorna este salón es de los antiguos ymerece ser citado. La sala inmediata, contigua ála llamada del Comedor, yésta, no ofrecen gran interés. Ambas están decoradas con arcos ornamentales de yesería que arrancan de capiteles, los cuales figuran estar embebidos en los ángulos. La mayor parte de los ajimeces de estas cámaras, datan, así como sus hojas de puertas, con adornos de pasta, de las restauraciones últimas. En esta Comedor, nació el 21 de Septiembre de ^^48, S. A. R. la Infanta doña María Isabel ^®^deáns yBorbón, Condesa de París. 'Jira estancia, exactamente igual ála que acabamos de mencionar, sigue áésta ysirve ®al magnífico Salón de Carlos V, así llamado porque su techumbre fué consruída en tiempo del Emperador. Es sin duda la mejor ymás rica del Alcázar, entre las -96 que se hicieron en los comienzos del siglo XVI, por la riqueza de su ornamentación, por la valentía de sus tallados ornatos que enriquecen los casetones, en cuyos centros alternan cabezas de damas yguerreros, florones yotros, detalles. En el fondo de este salón, hay un alhamí, cuyo elegante arco voltea sobre columnas de capiteles árabe-bizantinos. Las yeserías yazulejos son también de los mejores de Palacio. En este salón asegura la leyenda que murió San Fernando, pero tal hecho tuvo que ocurrir en el Alcázar mauritano. El Salón de Embajadores es por sus proporciones yriqueza de ornatos el más suntuoso del Palacio. Llamóse en lo antiguo de la Media Naranja, por la forma de su techumbre semiesférica, formada por elegante red de lacería de madera fileteada de oro ycolores, que hizo en 1420 el Maestro mayor del rey, D. Diego Roiz. Mide esta cámara 12 metros en cada frente, su entrada principal está en la galería del Este, que da al Patio de las Doncellas, ysus taraceadas hojas de puertas, cubiertas de labores de ajaraca, talladas, pintadas ydoradas, pueden considerarse como hermosos ejemplares de la carpintería de lo blanco en el siglo XIV. Las inscripciones africanas que rodean los grandes tableros, dicen traducidas al castellano: %Mandó nuestro Señor el Sultán engrandecido, elevado, Don Pedro Rey de Castilla yde LeónCperpetúe Alldh Gestoso.—Guía Artística Puertas del Salón de Embajadores —98 su felicidadyella [sea] con su arquitecto^ se hicieran estas huertas de madera labradapara este aposento de la felicidad (lo cual ordenó en honraygrandeza de los embajadores ennoblecidos yventurosos) del cual brota en abundancia la ventura para la ciudad dichosa, en la que (se levantaron) los palacios ylos alcázares yestas mansiones [son] para mi señor ydueño, único que dió vida ásu esplendor, el sultán pío, generoso, quien lo mandó hacer en la ciudad de Sevilla, con la ayuda de su intercesor (¿San Pedro?)para con Dios. Padre. En su construcción yembellecimiento deslumbradores resplandeció la alegría, en su labor se emplearon artífices toledanos; yesto [fué] el año engrandecido de mil ycuatrocientos ycuatro (1364 de J. C.) Semejante al crepúsculo de la tardeymuy parecida alfulgor del crepúsculo de la aurora (es esta obra). Un trono resplandeciente por sus colores brillantes ypor la intensidad de su esplendor. Loor áAlláh (i). Examinadas interiormente ambas hojas ofrecen en la misma disposición en que se hallan las inscripciones africanas, que acabamos de transcribir, otras en caracteres monacales, latinas, que contienen un fragmento del Evangelio de San Juan ypasajes del Salmo LUI. La elegante cúpula del Salón apóyase en (i) Amador de los ríos.— I nscripciones árabes de Sevilla. I I —99 — un friso con castillos yleones; ysosteniendo este anillo, hay en los ángulos, grandes pechinas estalactíticas doradas. Los espacios *muros que aquéllas dejan libres, se ven Ocupados con inscripciones cúficas ornamentales, sobre fondo azul, apareciendo entre estos ornatos algunas cabezas de damas, que pintaron los restauradores del siglo XVÍI. A continuación corre una faja con castillos y leones, éinmediatamente una ancha zona con 56 compartimientos, adornados al estilo ojival florido, en cada uno de los cuales se contiene la figura de un monarca castellano, desde Recaredo áFelipe II, dispuestos según muy libre cronología. Consta por fehacientes documentos, que el año 1597 se realizaron importantes ebras en esta suntuosa Sala. Las de pintura fueron encomendadas áAlonso de Balderas, ^ue se ocupó en adornar la cúpula, ydos uños después, Diego de Esquivel tomó ásu cargo el pintar 32 medios cuerpos de figuras de damas, en lugar de otros tantos que estaban pintados en el arrocabe. Vese interrumpida la serie de retratos, en cada uno de los frentes, por cuatro huecos rectangulares, que en nuestro concepto, debieron haber sido primitivamente ajimeces, yálos cuales han sustituido sendos balcones con elegantes balaustres de hierro torneados, cuyas tornapuntas figuran tres dragones ó bichas aladas, de chapas repujadas de —100 aquel metal. Esta obra la hizo el rejero sevillano Francisco López, el año de 1592. Lástima es que los restauradores de la Sala en el siglo XVI, se hubiesen ocupado en alterar , su primitiva disposición, pues los tales balcones no se armonizan con *el estilo artístico que luce en la magnífica estancia. Ancha zona separada por un filete dorado, deja ver superiormente un friso de lacería pintado ydorado, yen el inferior una serie de arquitos ornamentales, en cuyos fondos resaltan adornos de lacería. Próximamente ála mitad de la altura del Salón, corre una faja que hace veces de arrabaá, en cada uno de los cuatro arcos ornamentales, que decoran esta parte; los tres de aquéllos, incluyen otros tres semicirculares, en cada lienzo, yel restante es el de la puerta de entrada. Los capiteles de estas arcadas son hermosos ejemplares árabe-bizantinos, y sobre aquéllas hay tres celosías, viéndose en general todos los espacios de los arcos grandes ypequeños cubiertos de afiligranado almocárabe, que avaloran el oro ylos coloreSr Complétase la decoración de esta lujosa cámara, con alto zócalo de azulejos blancos, azules yverdes. Contiguos áeste Salón hay dos aposentos, uno ácada lado, muy dignos de mencionarse, por los curiosísimos frisos que los adornan. Sobre fondo de yesería, que rodean leyendas africanas, resaltan medallones, que contienen asuntos históricos óle- GESTCJSO. - Guia Aurísrtt: Sm.ün de Emuajadokes *• -i —103 — ción, fueron dibujados por otro artista, acaso por el famoso escultor hispalense Pedro Milián, compañero de Niculoso en otras obras decorativas, fundándose para creerlo así, al establecer la comparación entre las figuras de este altar ylas firmadas por aquel pintor decorador, que se conservan en la iglesia parroquial de Santa Ana, en Triana, yen la que fué capilla dedicada ála misma Santa en el templo de la Cartuja de esta ciudad. Toda la pericia demostrada por el Fisano en las -labores ornamentales, de hojas, animales ydemás fantasías de lo plateresco, no corresponde en su ejecución con las figuras que acabamos de citar, por lo cual consideramos que tienen razón los entendidos al establecer diferencias entre los cuadros de composición ylos ornatos que, magistralmente combinados, caracterizan estas producciones cerámicas. Por la pequeña cámara que antecede ála Capilla, cuya techumbre es de alfarje yde forma octogonal, adornadas sus paredes por siete preciosos tapices al estilo de Teniers, en los cuales se representan escenas campestres, se pasa ála antesala del Comedor^ que tiene también un buen techo de lacería mudejar del siglo XV, sobre planta cuadrada. Sus muros hállanse asimismo enriquecidos con diez tapices análogos álos anteriormente citados. Es el Comedor un largo yestrecho salón, —104 — con luz zenital, ycuyos muros revisten tapi' cerías del siglo XVIÍ, que figuran columnatas, jarrones de flores, guirnaldas yperspectivas campestres. En el muro de la izquierda, ábrense tres puertas; la primera sirve de paso áun salón que conduce álas galerías altas, yestá cubierto por rica techumbre encasetonada yadornada con talla al estilo del siglo XVI; la segunda da áuno de los balcones del Salón de Embajadores; yla tercera ála pieza destinada ábillares, cuyo techo es análogo al de 'la primera deque acabamos de tratar. Frente áestas tres puertas, hay otras que dan al corredor del yardín del Príncipe. Por la que está en el testero del Comedor se pasa álas habitaciones que dicen de las Infantas, por haberlas ocupado SS. AA. RR. en las “veces que el Alcázar ha servido de morada áSS. MM. yReal Familia. En éstas sólo hallamos curiosos techos al estilo mudejar, ejecutados en los siglos XV y XVI, yalgunos frisos de yesería plateresca, (i). En el salón último que se encuentra en este ala del Palacio, yel cual servía de estudio áSS. AA., hay varios retratos ycuadros de regular mérito. En el fondo de esta estancia vese una puerta, hoy incomunicada, que servía de ingreso al llamado Dormitorio del Rey D. Pedro. Es esta una pieza cuadrada. (i) En esta galería puede ver el curioso loa restos mudejares que fueron descubiertos en 1908. —105 — <^on buen techo de artesonado de alfarje. Revisten sus muros yeserías mudejares yzócalos de azulejos formando ajaraca. En su fonhay un arco angrelado de un pequeño ^Ihufiií. Conserva esta sala vestigios indudables de obras efectuadas en el siglo XVI, á cuya época corresponden las cuatro calaveí’as pintadas en la caja umbral de su puerta entrada, acerca de las cuales, corre vulgar tradición. Enfrente de este arco hay otro, tapiado actualmente, ytapizado con terciopelo rojo, sobre cuyo fondo resaltan los retratos de los Reyes Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luís I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV yFernando VII, pintados para continuar la serie de los que adornan el Saló?i de Embajadores. En uno de los ángulos de esta sala, hay Una escalera, por la que se desciende actualmente ála capilla baja, ydice la tradición, que en lo antiguo comunicaba con las habitaciones del famoso ballestero del rey don Pedro, Juan Diente, uno de los pocos vasallos leales que servían al monarca. En la galería de enfrente hállase también la puerta que da paso ála tribuna de la capilla, primorosa obra de carpintería del siglo XVII. Tenemos ahora que retroceder, volviendo ála antesala de las habitaciones regias, adornadas con algunos buenos cuadros ymuebles. —106 — Es digna de particular mención, la cáma» ra que corresponde con la puerta principal del Palacio. Todos sus muros están enriquecidos de yeserías mudejares ysu mitad inferior adornada con notables capiteles de estilo árabe-bizantino yzócalos de polícromos azulejos de mosáico. Llamamos la atención del curioso acerca de las bovedillas estalactíticas que ocupan el espacio entre el ajimez de la portada ylos arcos que en este frente forman uno de los lados del Salón. Su techo es moderno yfué construido con mucha acierto en 1910, por orden de S. M. don Alfonso XIII, para sustituir un indecorosa cielo raso. Sigue luego el antiguo despacho de S. M. la Reina doña Isabel II, en el cual se encuentran algunos cuadros apeciables. La habitación contigua sirvió de dormitorio ála mencionada soberana, yen ella se conservan un Ecce-Hovw de tamaño natural, copia buena de Murillo, yvarios retratos de personas reales. Las habitaciones de este departamento son modernas yno ofrecen interés. Finalmente, en la galería aUa que se encuentra ála izquierda de la subida de la escalera, hay hermosos salones, construidos en el siglo XVI, entre los cuales mencionaremos el llamado de la Contratación porque formó parte de aquella Casa, ycuyo techo lleva las fechas de 1503 y1883, en GESTOS('). — Guia A Krísru Jardiniís UKi. Alcázar I —107 — que fué ejecutado yrestaurado respectivamente. Jardines.—«Son una delicia, decía un antiguo escritor sevillano; donde hermosas fuentes publican con cristales su alegría... registrándose, áprimera vista un grandioso estanque cercado de barandas de hierro y columnas de alabastro, adornadas de remates yfiguras de bronce.... junto ácuyo estanque hay una cómoda escalera de piedra por donde se introduce álos dichos jardines, que se nombran de la Danza, Galera, Gruta vieja, Príncipe, IVoya, el León yel Grande, donde se admiran muchedumbre de gigantes, damas yfiguras vestidas todas de arrayanes, sin otras muchas de alabastro ybronce, entre las cuales hay una con una trompeta en la boca, que toca ála fuerza que le suministra el agua con soberano ingenio.» Aun cuando el original aspecto que hoy ofrecen, dista mucho del que tuvieron en lo antiguo, son muy dignos de que se les visite, pues aún conservan sobrados motivos de interés para el viajero. Pasada la verja del arco que sirve de ingreso, hállase un hermoso estanque, en cuyo centro, sobre un pedestal, hay una bella taza de bronce con geniecillos ymascarones relevados, que sirve de asiento áuna elegante estatua del mismo metal, representando áMercurio. Los modelos de estos adornos los hizo el escultor Diego de Pesquera, yfueron fundidos por —108 - Bartolomé Morel, en 1577. El mismo artífice fundió los leones, remates ybalaustres de la verja que lo circunda. En el lienzo del muro que forma el frente principal de los jardines por esta parte, hay una galería que llaman dfl Grutesco, por las labores de piedras areniscas irregulares que adornan su fábrica de ladrillo. Aconsecuencia del terremoto del año 1755 sufrió muchos daños, que se repararon en los de 1759-60. Los capiteles árabe-bizantinos de la arquería que la remata, son muy curiosos. Descendiendo por la escalerita que está al pie del estanque grande, se baja al Jardín de la Danza, cuyo nómbre lo recibe de dos estatuas de ninfa ysátiro, que están sobre altas columnas de mármol en actitud de bailar. Son de plomo, yfueron fundidas en el siglo XVI. Arrinconadas por viejas, mandó D. Francisco de Bruna, Alcaide de los Alcázares en 1802, que las restaurase D. Martín Gutiérrez, Teniente Director de escultura de esta Escuela de Bellas Artes. Bajando cinco escalones, nos hallamos en un espacio enladrillado, por el cual se pasa al que nombran Baño de doña María de Padilla, que no fué otra cosa más que un estanque subterráneo del Jardín del Crucero' Aun lado yáotro de su entrada, prolónganse unas galerías, que en lo antiguo fueron de bóvedas ojivales, yde las que hoy apenas puede juzgarse, pues áconsecuencia del te- GESTOSO. — Guia Ak-iística Pahem.ón he Gari os V —208 — do, tropezamos con los inconvenientes que la indiferencia yla ignorancia oponen ála realización de esta clase de propósitos. Por fin, contando con el apoyo de algunos señores capitulares, entre los cuales debemos de mencionar álos señores D. Modesto Abín y D. Eloy García Valero, ycon el eficaz auxilio que prestara el inspector de las obras de la Catedral, Excmo. Sr. D. Ricardo Velázquez, se consiguió la traslación del relieve, que fue completado en las partes de molduras y algunas cabezas de querubes del friso que faltaban, por el escultor D. Viriato Rull. Apoco que se examine esta inestimable joya, nótase en ella que sus primitivas proporciones yhasta la traza de su conjunto han sido alteradas, tal vez, para que cupiese debajo del arco que la cobijó en la cripta, yal compararla, como hemos tenido ocasión de hacerlo, con varias obras de los della Robbia, especialmente con el bellísimo relieve de la capilla Médicis, sita en la iglesia de Santa Cruz de Florencia, podemos afirmar que el de que tratamos procede de los talleres de aquellos insignes maestros. Vidriera.—La que tuvo esta capilla, que carecía de valor artístico, ha sido sustituida por la magnífica que hoy la adorna, la cual se acabó de colocar á27 de Octubre de 1903. Fué fabricada en el Real Establecimiento de vidrieras de colores dirigido por F. X. Zettler, de Munich, yse costeó con fondos de —209 — testamentaría dél ilustre Chantre de esta Santa Iglesia D, Cayetano Fernández, cuyo retrato es el déla figura orante de la derecha, yel de la izquierda del Provisor D. Jerónimo Alvarez Troya. Es obra que honra ála fábrica de donde procede. En esta capilla hállanse los lienzos siguientes: El Salvador yla Magdalena, anónimos; una Piedad firmada yfechada por Llanos Valdés en 1666. La pregunta del Sanhedrín al Bautista yla Vocación de San Mateo, del mismo, firmados yfechados en 1668; San Ignacio de Loyola yla Aparición del Señor áSanto Tomás, anónimos. Debajo de ía ventana un hermoso cuadro de estilo rubenesco, que figura La presentación de la cabeza del Bautista en el festín de Herodías y una Virgen del Pópulo, copia hecha en 1508 de la imagen que se dice pintada por San Lucas. La verja de esta Capilla es de hermosa traza ygrandes proporciones; fué ejecutada en el siglo XVI. Capilla de Santiago.— Ostenta en su altar un magnífico lienzo que representa áSantiago en la batalla de Clavijo, pintado por el Canónigo de Olivares Juan de las Roelas,^ en 1609. En el ático otro cuadro con San Lorenzo, obra excelente de Juan de Valdés Leal. De gran interés es para los arqueólogos la urna sepulcral del Arzobispo D. Gonzalo de —210 — Mena, fundador que fué de la Cartuja de Sevilla, el cual reposa en ella yse ve colocada en el muro frente de la puerta. Los nueve asuntos que se ven con figuras de alto relieve en los frentes de la urna son muy interesantes, yrevelan el arte del siglo XIV. Toda la obra debió esculpirse después del año de 1401, en el que pasó ámejor vida el señor Arzobispo Mena. En el mismo muro áque está adosado este mausoleo hay una lápida que contiene el epitafio de otro Arzobispo, don Fray Alonso de Vargas, que falleció en 1366. (i) En 5de Abril de 1909 fué colocado en esta capilla el bellísimo alto relieve de la Virgen con el Niño, reproducción hecha en los famosos talleres de Andrea della Robbia, del modelo conocido por la Virgen del Cojín. Procede del exconvento de la Trinidad, donde tuvimos el gusto de descubrirlo en 1884. Por gestiones del Sr. Canónigo D. Juan F. Muñoz yPabón ynuestras, conseguimos trasladar tan valiosa (i) Loaysa en sus «Memorias Sepulcrales» consigna la siguiente noticia: «Auto del Cabildo del Sepulcro del señor Mena, lunes 7de Febrero de 1504, mandó el Cabildo que el sepulcro de piedra del señor Arzobispo D. Gonzalo de Mena se dé álos frailes de las Cuevas «y el sepulcro que está áeste otro lado, que es del señor don fray Alonso de Vargas», se pase donde estaba el del señor Arzobispo Mena que es junto ála pared donde hoy permanece »Este segundo mausoleo no existe al presente. Sabemos, sin embargo, que era de mármol blanco, liso, encima el bulto del Arzobispo, vestido de pontifical, ásus pies un león yen la pared el epitafio aún subsistente. «Documentos de Zúñiga para sus anales.» 211 — al sitio en que hoy la admiramos. En el ^uro frontero ai altar hállanse 17 tablas con ^•bilas, Profetas, asuntos de la Vida del Sede diversos tamaños, yentre ellas un Calvario, las cuales formaron el primitivo retablo de la Sacristía Mayor, obras, según Cean, ae Antón Pérez, imitador de Campaña. Entre ^llas en las partes superior éinferior del grupo hay dos cuadros pequeños con sendas cabezas de la Virgen, anónimas. En el muro del Evangelio dos asuntos de la Creación, por ^imón de Vos, compañeros de los citados al tratar de la Capilla Bautismal; un San Anto- ^\o, de Zurbarán yuna antigua tabla de la 'Virgen del Pópulo. En 1808 se quitaron de esta Capilla dos altares, en uno de los cuales existían varias imágenes, que hizo en barro el escultor Pedro l^illán, cuyo paradero, por desgracia, se igno- i’s. desapareciendo igualmente la losa sepulcral del insigne canónigo Juan Martínez de Victoria, digna por tantos títulos de haberse conservado. Capilla de San Francisco.—Un lienzo de enormes proporciones ybastante notable, artísticamente considerado, se custodia en ella, representando al Santo titular en una gloria yun lego en tierra asombrado con la visión. Eué pintado por Francisco de Herrera el Mozo yse colocó en este sitio en el mes de Junio de 1657. Sobre él hay otra buena pintura, en que se ve la imposición de la casulla -212 — áSan Ildefonso por la Virgen, de mano de Valdés Leal, En el muro de los pies de esta Capilla hay un interesante grupo de cuadros; Una Piedad, firmada yfechada por Bayen en 1788; Cuatro asuntos de la Vida de la Virgen, cada dos de distintos autores, anónimos; Los tres ángeles sentados ála mesa de Abraham, precioso lienzo que algunos consideran de Rubens; El Señor con la cruz camino del Calvario, anónimo, yla Conversión de San Pablo que parece de Jacques Jordaens. En el fondo del crucero yálos lados de la puerta que da al Patio de los Naranjos, hay dos altares con verjas; el de la izquierda contiene una de las más hermosas joyas pictóricas del templo, que se distingue con el título de la Virgen de Belén. Pintó este cuadro el Racionero de la Catedral de Granada, tan justamente celebrado yconocido con el nombre de Alonso Cano. Cuanto dijéramos en alabanza de esta producción todo sería poco ála vista de tan magistral obra, por lo cual nos limitamos árecomendarla álos inteligentes. Fué donado por el Racionero D. Andrés Cascante en 1691. El altar de la Asunción es el que se encuentra al opuesto lado, ycontiene un buen lienzo, en que se ve aquel asunto, ejecutado por Carlos Marata. Capilla de las Doncellas.—Llámase así porque en ella se encuentra establecida una —2Í3 - ^^rmandad que administra cuantiosos biecon cuyas rentas se reparten dotes álas oncellas que toman estado. Débese esta undación al sevillano Micer García de Gitaleón, Protonotario Apostólico yFamiliar 3*Papa León X, que la llevó ácabo por los años de 1521. Las pinturas en tabla que contiene el retalo actual, aprovechadas de uno antiguo, son ^^stante curiosas. Los asuntos que en ellas se ^SUran son: cuatro santos de tamaño natural los intercolumnios yen el basamento otros siendo el más notable de todos el que ®stá en el centro, que representa el acto de ^otregar los dotes álas Doncellas, viéndose el ángulo de la izquierda el retrato del Andador orante ysu escudo álos pies. Desgraciadamente todas estas pinturas están muy restauradas, pero todavía conservan dabastantes para estimar que se ejecutaron la primera mitad del siglo XVI. La verja es de las más notables del templo, trabajada al estilo del Renacimiento itahano. Es apreciable el revestimiento de azulejos que tiene por zócalo, de aquella misma época. Capilla de los Evangelistas.—Contiene retablo nueve muy buenas tablas, que representan áSan Gregorio celebrando el Sacrificio de la Misa en la central, yen las pares superior ylaterales, la Resurrección, los cuatro Evangelistas yvarias Santas en el zóca- 14 '1 —214 — lo. En una de éstas, la que figura las Vírgenes Justa yRufina, se halla representada la Gi- 'raída como se encontraba antes de las obras que efectuó Fernán Ruíz, yen la del opuesto Jado se ve la firma de su autor, Hernando de Sturmio, año 1555. Al pie de dichos asuntos se lee: tJSsíe retablo mandó hacer el Licenciado Pedro de SaJttilldn, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla, que sea en gloria. Hí- 'zole D. Sebastián de Obregón, Obispo de Marruecos, Arcediano de Carmona yCatiónigo en dicha Iglesia como su heredero. Acabóse en XV de Marzo anno MDLV. Capilla del Pilar.—Bajo el mismo arco del vestíbulo de la puerta del Lagarto, y ocupando la mitad izquierda, según entramos, se encuentra la dedicada ála imagen de Nuestra Señora de aquella advocación. Los antiguos escritores sevillanos le asignan un origen muy remoto, atribuyéndola á la época de la Reconquista; posible es que antes de la efigie que hoy veneramos, hubiese otra, traída, efectivamente, por los aragoneses que asistieron al asedio de esta ciudad; mas por lo que hace ála actual, vese en el plinto de la estatua la firma de su autor, Pedro Millán, que floreció en el último tercio del siglo XV yen los albores del siguiente., Notable por muchos conceptos es esta obra, ybien puede presentarse como uno de los más elocuentes ejemplares de la estatuaria sevillana de aquel tiempo, así como —215 — ^’^celente producción del eximio artista que ejecutó. En cuanto al retablo en que se '"enera yáotro pequeño que hay en la mis- Capilla, nada curioso ofrecen: diremos, que en este último, existió un magnífico ^<-ce Homo de Murillo, que regaló el Cabildo ^I.-UÍS Felipe de Francia, por los años de ^^39- A. los lados de la Puerta, vulgarmente conocida por la de los Palos, hay dos altares ^errados con verjas. El primero se llama de UMagdalena: Cristo resucitado apareciendo ^dicha Santa es el asunto de la pintura <^entral de este retablo, acompañada de '^tras en que se ve la Anunciación de la Virgen, yvarios Santos. Fueron ejecutadas fn 1499 por Gonzalo Díaz yno carecen de interés. El otro altar es conocido por el de la Asunción óde la Concepción: este pasaje de Ja vida de la Virgen parece que se representa en el bajo-relieve de que consta, apareciendo al pie pintados San Ildefonso ySan I^iego de Alcalá, que fueron ejecutados por Alonso Vázquez en 1593* Sobre el arco de la puerta hay un cuadro grande en que se ve áSan Sebastián, de ma- ^o de Antonio de Arfián. Capilla de San Pedro.—Fué dotada por el Cardenal D. Juan Tavera en 1525. Contiene su retablo excelentes pinturas del famoso Francisco Zurbarán, que ejecutó todas, —216 — exceptuando el Padre Eterno que se halla eo el ático, por encargo del Marqués de Malagón en 1625. En un nicho abierto en el muro del lado del Evangelio se encuentra el sarcófago del Arzobispo D. Diego de Deza, fundador del Colegio de Santo Tomás de esta ciudad, en cuyo templo permaneció hasta la invasión francesa. Entonces fueron profanadas sus cenizas ydestrozado el sepulcro. Labrada otra urna, pudo sólo aprovecharse la estatua yacente del Prelado, que se trasladó áeste lugar áfines del año de 1883. Es curioso ejemplar, ejecutado al estilo ojival terciario, por más que fué hecho después del año de 1523 en que falleció el señor Deza. La verja de esta Capilla es muy buena, aunque sobria de ornatos, debida áfray José Cordero, que floreció en el siglo XVIII. Monumento de Semana Santa.—Es una colosal mole de maderas pintadas yestofadas en parte, que consta de cuatro cuerpos, dórico, jónico ycorintio, yel cuarto ósea el superior, sin correspondencia áorden arquitectónico, remata en la efigie de Cristo en la Cruz, acompañado de los dos ladrones, cuyas esculturas tocan en la clave de la bóveda. Muchos creen que este fué el mismo que en 1545 trazó el renombrado Miguel Florentín, sin detenerse áconsiderar que basta sólo una ligera ojeada, para poder asegurar que —217 — existente hoy, no es ni pudo ser obra ejecutada en aquella época esplendente para el arte. En nuestro concepto, pues, creemos que ^ata el actual Monumento de fines del siglo época en la cual consta que se reparó yrenovó con toda perfección, estrenándose la Semana Santa de 1689. Tuvo ásu cargo la obra Miguel Parrilla, al cual se dieron 46.000 reales por lavar, encañamar, barnizar ybruñir el todo; 10.536 reales se gastaron en o^adera para fortificarlo; 2.300 al maestro Erancisco Antonio Gijón por renovar las veintitrés figuras yhacer de nuevo el Crucifijo ylos ladrones; 2.020 reales, en lienzos; *•200 en cuarenta arbotantes para las lámpa- ^us, y400 por dieciseis inscripciones, gastándose, en suma, 62,426. No hemos de detenernos en su examen, pues, ánuestro juicio, repetimos, que sólo por sus proporciones ycosto merece citarse, Careciendo de importancia artística. El día tle Jueves Santo, en que se deposita en él la ^3grada Forma, presenta un aspecto desl**mbrador por la infinidad de lámparas ^0 plata yenormes blandones con que se Ilumina. —224 - on libro abierto en sus manos, sostenidos por ménsulas de barro con reflejos metálicos, PORTADA DE SANTA PAULA cuyo idéntico barniz se observa en el citado monograma. Sencilla imposta termina superiormente esta fábrica, sobre la que se alza un pequeño antepecho de azulejos de cuenca, coronando el todo flameros, alternando —225 con cabezas de querubines, yen el centro '^na cruz de mármol blanco. Ya en el tímpano» atrae las miradas el elegantísimo escudo, también de mármol blanco, que contiene esculpidos en relieve los cuarteles de Castilla yLeón, Aragón ySicilia, timbrado de corola real yáguila nimbada, yálos lados otros ^os pequeños pintados, de azulejos, con el yugo yflechas ylos lemas TANTOMONTA. Revisten los espacios que estos tres blasones ^ejan entre sí, fantasías platerescas, yentre ellas hállanse dos cartelillas, en una de las cuales se lee: S. P. Q. R., yen la otra dice LISANO. Sobre la primera hay otra ovóidea con la palabra NICVLOSO. Por último, en el arranque del plano de la archivolta yála derecha, existe un pequeñísimo rectángulo Con esta inscripción: NICVLOSO FRANCISCO-I- TALIANOMEF ECITINELAGNODEI Había llamado la atención de los inteligentes, al estudiar los riquísimos ornatos de esta portada, la diferencia notable que se advierte entre el estilo gótico que se ostenta en las efigies de los medallones ylas elegantes fantasías italianas que adornan el fondo. No era posible que Francisco Niculoso, procedente de Italia yamaestrado en la Escuela del Renacimiento, diseñara yejecutara ála —226 — Ti manera ojival; yesta contradicción, al parecer inexplicable, tuvimos el placer de resolverla al encontrar en el medallón de la derecha que representa álos Santos Cosme yDamián la siguiente firma en caracteres góticos minúsculos; fOmtílit nmtsltc Con este dato ignorado hasta el presente, veníase áesclarecer por completo el concep to formado de Niculoso Pisano, probando que en esta obra intervino con él el famoso Pedro Millán. No carece de importancia el interior del templo, yapesar de las pinturas de mal gusto que adornan su ábside yde otros ornatos, ejecutados según la manera dominante del siglo XVII, conserva todavía bastantes rasgos caracteríscos de su pristino estado. Consta el templo de una sola nave, cuya techumbre de alfarje, debida al famoso artífice Diego López de Arenas, es muy notable, así como las complicadas nervaduras de su ábside. El retablo mayor es barroco ynada tenemos que observar en cuanto álas esculturas que lo decoran. Al lado de la Epístola yen un hueco abierto en el espesor del muro, vese la estatua yacente de mármol blanco, de un caballero armado con arnés completo, cuyo epitafio de azulejos, escrito en caracteres góticos minúsculos, dice así: —227 — están, los. huesos, del. generoso caballero, don león, enriquez. trasladados, por. la. muy. magnifica, señora, doña ysabel. fnrrtquez. marquesa, de. montemayor. su. hermana, edificadora, desta. yglesia. descendiente, de. las. rreales. casas, de castilla, y. portugal. murió, en servicio, de. su. rey.it En el lado del Evangelio hállase el enterramiento del Condestable, cuya efigie yacente, también de mármol blanco, es interesante, no sólo artística, sino arqueológicamente considerada. Su epitafio dice así; El: ilustre: y: muy: magtiifico: señor: don: iohan: condestable: de: portugal:y: enarques: de: montemayor: viznieto: del: rey: don: ioan'. de: portugal. murió: ye7ido: a: la: guerra: de: granada: postrero: de: abril: de: mcccclxxxiv: En otro hueco de igual forma está sepultada su mujer ytiene el siguiente epitafio: La', ilustte'. y. muy. rnagnifica'. señora', doña', ysabel. enriquez'. marquesa', de', montemayor'. viznieta del rey don enrique de castilla', y. del. rey', don', hernando'. de Portugal, edificadora', desta'. iglesia', (i) (>) La tumba primitiTa en que yacieron los referidos Magnates estuvo colocada en la capilla mayor al pie de las p'adas del presbiterio hasta 1592, en cuyo tiempo, cayeron j4sreli|;iosa8 en la cuenta de que estorbaban. Entonces tras- *a*ron los huesos álas hornacinas que al presente.vemos, —228 — Los azulejos que revisten los muros del presbiterio yfrontal del retablo mayor pueden estimarse como de los más hermosos que produjeron las fábricas de Triana. Los primeros altares que se encuentran á la cabecera de la nave del templo, en cuyas hornacinas centrales se veneran las efigies de San Juan Bautista yEvangelista, están reputados como de Alonso Cano: otros los estiman obra de Andrés de Ocampo; sean óno de este maestro, tienen gran mérito. El revestimiento de azulejos planos que adorna los muros, merece particular mención. Capilla del Seminario En la calle de Maese Rodrigo Llámase así por haber pertenecido al edificio que primero construyó para Colegio Mayor ymás tarde para Universidad, en este sitio, el ilustre Arcediano de Reina Maese Rodrigo Fernández de Santaella. En virtud del legado que hizo ála Mitra, de su Palacio de San Telmo, S. A. R. la Infanta Doña María Luisa Fernanda, para que en él se instaypintaron los epitafios con letras de oro en el presbiterio, los cuales fueron borrados posteriormente. Para salvar del olvido la memoria de las personas alli, sepultadas, hicimoii por nuestras manos los epitafios actuales, cuyo texto copiamos de la descripción que, de los sepulcros primitivos, se bace en el «Libro Racional de Títulos», de este monasterio. -229 — jase el Seminario, fué vendidó el edificio an- ^'guo áun particular que dispuso su derribo, aislada la Capilla, la cual debe su Existencia al celo de esta Comisión de Monu- ^’^entos, que obtuvo del Estado la declaración de Monumento nacional en lo de Junio EiE 1901, cuando estaba decretado su derribo Ipon el pretexto de siempre.., la comodidad *^e1tránsito públicol yápesar de su indiscutible interés artístico, por notable ejemplar ^e1estilo ojival florido. Su fábrica quedó terminada en 1506, pues á17 días del ^ño citado tuvo efecto su bendición, por el R. Sr. D. Fray Reginaldo Romero, Obispo de Tiberia. Consta de una sola nave, separada del ^bside por un gran arco ojivo con adornos de Rondas ylóbulos; la techumbre del ábside Ostenta muy elegantes nervaduras yel resto oe la nave hállase cubierto por bella techumbre de alfarje mudejar, constituyendo con IOS demás ornatos un armónico conjunto artístico digno de ser atendido con todo esmero por ser uno de los monumentos que hon- “sn esta ciudad. ,En el fondo del ábside se levanta el altar tánico que tiene, compuesto por un retablo de los llamados de batea, con interesantísimas pinturas de autor desconocido (¿Alejo ^ernández)? pero notablemente ejecutadas, dominando en ellas el estilo de transición ojival al Renacimiento. 15 -230 - Llamamos acerca de ellas muy especialmente la atención de nuestros lectores, seguros de que han de encontrar varios éinteresantes motivos de estudio. El revestimiento de azulejos de reflejo metálico que adorna el frontal, se considera como uno de los más notables ejemplares que conservamos. Son también de verdadero mérito los polícromos que adornan los muros laterales del presbiterio. Al pie de las gradas del altar se ve la losa sepulcral del fundador, que traducida al castellano dice: «Aquíyace D. Rodrigo Fernández de Santaella, Pbro. Maestro en Artes ySanta Teología, Protonotario de la Sede Apostólica, CanónigoyArcediano de Reina, de la Santa Iglesia de Sevilla; vivió sesenta ycuatro años', falleció en el día 20 del mes de Enero de lyop. — Aprended mortales ábuscar las cosas del cielo. Nuestra primera gloria comunica alabanzas á cenizas. -i En la plaza de la Feria existe a^ presente, formando parte de la histórica casa de los Marqueses de la Algaba, un elegante balcónajimez que, ánuestro juicio, data del tiempo de los Reyes Católicos. Dos pilastras formadas de molduras sencillas ojivales circunscriben un espacio revestido de ladrillo agra- —231 — 'filado, en cuyo centro rompe el muro el citado ajimez con arquitos apuntados yangre- ^dos dentro de su correspondiente arrabáa. í^odavía se conservan en las enjutas muy <^uriosos restos de aliceres polícromos ycon Reflejos metálicos. Bajo el balcón corre un “iso de lacería de ladrillos ylos espacios que forman las cintas hállanse adornados de Azulejos muy interesantes. Recomendamos €ste precioso ejemplar álos aficionados. ESTILO DEL RENACIMIENTO AONUAENTOS RELIGIOSOS Santa Clara (Convento de Religiosas.')—En la calle del mismo notnbre Es una de las más antiguas fundaciones monásticas de Sevilla, pues debió su origen áFernando III. En los tiempos de Sancho IV hizo este monarca donación álas religiosas que componían la comunidad el año 1279 de las casas que pertenecieron á su tío el infante D. Fadrique, cuyo es el sitio donde hoy se hallan establecidas. Conserva el edificio actual recuerdos de su primitiva fábrica mudejar en su ábside yen los muros exteriores por la parte Norte. En los siglos XVI yXVII, sufrió grandes restauraciones que alteraron la traza de su única nave, respetando afortunadamente la rica techumbre de alfarje que la cubre. El hermoso retablo mayor, trazado por Montañés, conserva en sus principales partes el estilo del Renacimiento, si bien en 1721 hubo de sentir la funesta influencia de los —233 — incitadores de Churriguera. Consta de dos <^iierpos, basamento yático: en el inferior se 1‘cpresentan pasajes de la vida de la Santa titular en alto relieve; en el superior, correspondiendo con éstos, el Nacimiento yla •Anunciación; en los intercolumnios laterales, ^uatro estatuítas al estilo de Montañés; en hornacinas centrales, Santa Clara, la Pu- ^sima Concepción yel Padre Eterno con t-risto crucificado. Todas estas efigies son ^ñy apreciables ymuy hermosa la de Nuestra Señora. En lo restante del templo se alzan cuatro Correctos altares dorados yprimorosamente Estofados, conteniendo en sus nichos centraáSan Francisco ySan Juan Bautista los ^^1 lado de la Epístola, la Purísima Concepción ySan Juan Evangelista los del Evangelio- Todos ellos rematan con altos relieves ^n madera, bien ejecutados. Las esculturas Altadas, debidas al mismo Martínez Montason notables, con excepción de la de la yirgen. En el muro de la derecha hay una pintura apreciable de San Roque, al estilo Campaña. Revisten los muros formando vistoso zócalo, grandes paños de azulejos planos polícromos, de buen gusto, que según la fecha rfue se encuentra en los del presbiterio, fueron hechos en 1575. Recomendamos álos aficionados los que existen en la sacristía, de cuenca órelieve. —240 — fehacientes como son las Hijuelas de gastos, acreditan que desde i.° de Diciembre de 1527 hallábase al frente de las obras el insigne maestro Diego de Riaño, hasta el de 1534 6nque falleció, sustituyéndole Juan Sánchez, su aparejador; quedando terminadas en 1564. Dirigidos por el ilustre arquitecto, que ála vez era también entallador, mostraron la habilidad de sus cinceles, notables entalladores como los Guillén, Jaques, Liebanas, Zaldivias yotros, cuya enumeración sería enojosa. Empezando por la descripción exterior del monumento, diremos que su fachada forma parte de la del que fué Convento de San Francisco. Su planta es un rectángulo, áuno de cuyos lados se encuentra adosado un muro que correspondió en parte, antiguamente, á dependencias del referido Convento. Seis elegantísimas pilastras, apoyadas en sus correspondientes pedestales, forman los cinco compartimientos de que consta la planta baja; sobre éstos corre un notable friso, de! cual arrancan otras tantas pilastras abalaustradas, en cuyos espacios se abren igual número de huecos; ésto en la fachada principal. Otra más pequeña, compuesta solamente de dos grandes huecos, de los cuales el bajo es un magnífico arco abocinado que da paso al vestíbulo, yel superior un balcón, en la que da frente ála calle de Génova, forma aquí un gran ángulo con otro muro que, co- —241 — P mo ya hemos dicho, perteneció en parte al exconvento de San Francisco. Los ornatos de estas tres fachadas, compuestos de peregrinas fantasías platerescas, son considerados como de los más bellos ejemplares que existen en España, yla delicadeza con que están esculpidos en su mayor parte, pregonan la pericia de los maestros entalladores que los ejecutaron. Solamente para dar una idea de este edificio necesitaríamos escribir un volumen, yya que esto nos sea imposible, trataremos de apuntar sus rasgos más distintivos. El marco de la puerta principal, los frentes ycapiteles de las pilastras, las molduras yremates de las ventanas, los frisos ybalaustres, todo es ,de tal riqueza yprimor, todo tan bien acabado, que con razón se reputa como obra maestra del género plateresco. Sobre el balcón del centro que está encima de la puerta principal se ostenta el escudo del Emperador, ysobre el de la fachada frontera ácalle Génova, el de la Ciudad, que componen las tres figuras de Fernando III ylos Santos Isidoro y Leandro. Elegantísimo es el cuerpo arquitectónico que se levanta inmediato al arco que da paso ála Plaza Nueva: su friso es admirable yla decoración de estípites, columnas, tarjetas y otros pormenores, supera átodo encarecimiento. Las puertas de madera que cierran el vestíbulo son muy interesantes ypor hallarse -242 - sus tableros inferiores casi destruidos fueron hechos de nuevo bajo nuestra dirección por los escultores D. Ricardo Bellver yD. José García Roldán en 1903, aprovechando hasta los menores vestigios que conservaban los primitivos. En Febrero de 1890, siendo Alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento elSr. Conde de Santa Bárbara, se encargó al peritísimo escultor ornamentista Sr. D. Pedro Domínguez, la restauración de las fachadas monumentales, obra que supo realizar con singular maestría. En 1897, se comenzó, por la iniciativa del Excmo. Sr. D. Anselrho Rodríguez de Rivas, ála sazón Alcalde de esta ciudad, átallar la parte moderna, paralizándose las obras al poco tiempo. La construcción de dicha parte, debióse al ilustre arquitecto D. Demetrio de los Ríos, que la comenzó en 1868, quedando terminada diez años después. En cuan- to ála fachada de la Plaza Nueva, sólo diremos, que su antiartística traza debióse ádon Balbino Marrón, yfué comenzada por los años de i86i. Vestíbulo.—Debió ser trazado, ánuestro juicio, por el insigne Diego de Riaño, pues sus ornatos revelan de una manera ostensible, que el artista que lo dirigió sentía profundamente las bellezas del estilo ojival terciario, yya sabemos que aquel maestro manifestó bien claramente su pericia en este —243 — estilo, al trazar la Sacristía de los Cálices de la Catedral. Puede citarse esta parte del edificio como notabilísimo ejemplar de transición del estilo ojival al Renacimiento. Las columnas en forma de cables adosadas álos muros, las intrincadas nervaduras de su techumbre, los ligeros frisos de silvestres hojas que corren por las escocias, pertenecen, sin duda alguna, al primero de los citados estilos; no así los rosetones que adornan las nervaduras, los escudos yotros ornatos, ejecutados según el estilo italiano, ála sazón dominante. Sala Capitular.—Por una pequeña puerta que conduce áun estrecho tránsito, se pasa áésta, cuya planta es rectangular ymide de longitud ii metros yde latitud lo. Alrededor, adosados álos muros, corren dos gradas, una sobre otra, que sirven de asiento. Un elegante friso con fantasías platerescas reviste la parte superior, yde los ángulos arrancan robustas nervaduras, formandograndes casetones con sendas estatuas de reyes en alto relieve. Esta magnífica estancia llama con justicia la atención de los inteligentes, yciertamente sorprendería su conjunto cuando sus muros se hallaban revestidos de costosos guadameciles con las’armas del Emperador (i) yde la Ciudad. (i) Auto Capitular de lunes 15 de Abril de 1533 dispo- —244 — Archivo.—Volviendo al vestíbulo, encuéntrase la escalera que da acceso al Archivo yá la Sala alta de Cabildo. La techumbre de ésta es un magnífico artesonado dorado yestofado con casetones del gusto del Renacimien- to, en que no sabemos qué admirar más, si sus grandiosas proporciones óel esmero y pulcritud de los artífices que lo construyeron en los tiempos de D. Felipe II, según consta en los adornos del escudo de España que hay eii el centro. Antón Velázquez yMiguel Vallés, pintores de imaginería, dirigieron una solicitud al Cabildo, de la cual tomamos la siguiente noticia: «Dezimos que en nosotros fue rematada la obra del dorado ypintura del Cabildo alto en 88o ducados ymas 20 ducados que se nos dieron de todos los artesones de los fondos que no eramos obligados adorar ni estofar que fue en pro yaprovechamiento de la dicha obra para quedar bien acabada ymerece 80 ducados porque de oro nos llevo mas de 30 ducados. Item hezimos un festón a¡a redonda que tampoco eramos obligados ahazer que descubrió el 'innovar de la cornixa que si no se quitaba no se veia ni descubria ymas un friso que nos mandaron meter de azul ydespués bolvieron niendo que el Procurador mayor con el Mayordomo «hagan hacer luego unos guadameciles para la Casa de Cabildo y que sean muy buenos ypongan en ellos las armas del Emperador yde la Ciudad.» —245 — amandar que hiciésemos un Romano de oro>, etc. En esta magnífica estancia sólo encontramos de adornos, el friso bien trabajado con fantasías platerescas, el remate de la puerta de la escalera que da paso ála Biblioteca Municipal, ylas hojas de dicha puerta, delicadamente talladas al exterior con los escudos de la Ciudad; no así la decoración interior, que es más moderna. Consérvase aquí, dentro de una rica estantería de caoba ycristales que se hizo en 1882, el notabilísimo Pendón de la Ciudad, en el cual, sobre fondo de tafetán carmesí, vese bordada la efigie de San Fernando sentado en una silla, cubierto el respaldo por bordado repostero de seda verde yoro. El primor con que está ejecutada la figura, ylos caracteres artístico arqueológicos que en ella se manifiestan, le hacen sea considerado como el más notable ejemplar de las industrias artísticas textiles que nos restan en Sevilla de la primera mitad del siglo XV (i). El valor histórico que esta enseña representa, compruébase por varios documentes que se conservan en el Archivo, mediante los cuales sabemos que tomó parte en casi todas las grandes empresas militares que tuvieron lugar en la campaña de Granada, siempre al {1) _Véase nuestro folleto intitulado «Noticia bistóricodeacríptiva del antiguo Pendón de la Ciudad de ScYÍUa.» Imp. en 1885. 16 —246 — frente de las milicias de Sevilla. También era tremolado por el Alférez Mayor de la Ciudad en las solemnes juras de Reyes. Un pendoncito del siglo XVI con la efigie de la Virgen por un lado ypor el otro el escudo de Sevilla, bien bordado con sobrepuestos de raso, acompaña álos anteriores objetos, ytambién cuatro elegantes dalmáticas balsonadas con castillos yleones, del siglo XVII. Son infinitos los documentos curiosos que se conservan en este Archivo: La qolección de privilegios rodados que empiezan en D. Alonso X; la famosa carta de D. Pedro Iála Ciudad, dándole cuenta de la tnuerte que por su mandado se dió ádon Alonso Fernández Coronel, uno de los más interesantes que se conocen para el esclarecimiento de su reinado; una cédula de Felipe II con el retrato de este Monarca, perfectamente pintado; la colección de Tumbos, mandada hacer en tiempo de los Reyes Católicos, yotra multitud, todos notabilísimos. Algunos pormenores arquitectónicos se encuentran en el salón inmediato, los cuales recomendamos álos aficionados, así como los elegantes ornatos esculturales del cupulino de la escalera, bastantes por sí para llamar la atención de los entendidos. Museo Arqueológico Municipal.—El deseo de salvar de la destrucción algunas anti- —247 — r guas memorias históricas yartísticas yel de ir formando un centro docente para nuestros artistas industriales, con el fin de contribuir al florecimiento de algunas de aquellas producciones, que tanto nombre dieron áesta ciudad en los pasados siglos, nos llevó ácomunicar este proyecto ánuestro ilustrado amigo el Sr. D. Alfredo Heraso, el cual formaba parte del Municipio en el año de 1886; yacogido por este señor con verdadero intere's, propúsolo ála Excelentísima Corporación, que no sólo hubo de aceptarlo, sino que, al propio tiempo, nos honró con el cargo de Conservador honorario del mismo. Comenzamos nuestra tarea recogiendo cuantas antiguas memorias epigráficas pudimos conseguir, ymás tarde, adquirida por el Municipio la colección de objetos romanos yel rico monetario del Sr. D. Francisco Mateos Gago, hubo necesidad de disponer un local adecuado, en que todo lo reunido se eupusiera convenientemente. Destinóse al efecto, por el entonces Alcalde, D. José Bermúdez Reina, un espacioso salón alto situado en el ángulo de la fachada de la Plaza Nueva que mira ácalle Tintores, local que más tarde fué ampliado con otra sala, ambos dedicados para los objetos que se custodian en vitrinas óque exigen conservación delicada, yademás cubrióse con montera de hierro uno de los patios, para depositar en él los que, por su peso, no debiesen ser —248 — colocados en el piso principal. Atodos los gastos de instalación acudió con el mayor interés el Sr. Bermúdez Reina, complaciéndonos así en recordarlo. Dicha autoridad tuvo la satisfacción de ver terminadas las dos instalaciones, que inauguró con su visita la Serma. Sra. D,“ María Luisa Fernanda, en 28 de Marzo de 1895. La Casa Lonja I(En la plaza del mismo nombre.) Poco después del descubrimiento de América, sabido es de todos el auge ydesenvolvimiento que alcanzó el comercio sevillano, ácuyo puerto acudían ádesembarcarlos inmensos tesoros de aquella región las flotas españolas. Merced áesta poderosa causa yá otras circunstancias, entre ellas las representaciones hechas por el Arzobispo de Sevilla D. Cristóbal de Rojas ySandoval ála majestad de Felipe II para que se buscase medio con que poner fin al abuso que cometían los mercaderes, reuniéndose átratar junto ála puerta de San Cristóbal de nuestra Basílica, yhasta en el interior del templo, dió lugar á que el Monarca, de acuerdo con el Prior y Cónsules de la Universidad de mercaderes, dispusiese la construcción de una Lonja, á cuyo efecto se celebró á30 de Octubre de \ —249 — 1572 el indispensable asiento ócapitulación entre el Conde de Olivares, Alcaide de los Reales Alcázares, en representación del Rey, yGaspar Jerónimo del Castillo, en nombre LA CASA LONJA del Prior yCónsules. Quedó en ella estipulado que el Rey cedería partes de la antigua Casa de Moneda, yla del sitio llamado Las Herrerías, donde había unas casas de pobre 256 — Fué D. Pedro, hijo de D. Fadrique Enríquez yde D.* Leonor de Quiñones, uno de los más poderosos magnates que sirvieron á ios Reyes Católicos en la guerra de Granada. Falleció á4de Febrero de 1492, cuando volvía de la toma de aquella ciudad. Aunque este prócer fué su primer fundador, sin embargo, estímase que las partes más considerables de esta construcción se debieron ásus sucesores, D. Fadrique ydon Per Afán de Ribera. Más de tres años empleó el primero en un viaje que hizo ála Tierra Santa, yde aquí el vulgo, sin duda alguna, comenzó á fantasear las más peregrinas invenciones, asegurando que trató de imitar en su palacio el del juez Pilato, de donde tomó nombre la casa, estableciendo una Vía-crucis que terminaba en el Humilladero de la Cruz del Campo, ápartir de su morada, cuya distancia era la misma que la recorrida por Jesucristo hasta el Calvario. Estas fábulas no hemos de detenernos en combatirlas; basta fijarse en el carácter arquitectónico del palacio, para rechazarlas como absurdas. El hecho de este viaje fué por aquellos tiempos un verdadero acontecimiento, yel Marqués de Tarifa complacíase en perpetuar su memoria, esculpiendo en los tres pilares en que remata la portada por él construida: ¿1?Agosto de i^ig entró en Jerusalémi», yesta misma fecha se encuentra en la lápida —257 — sepulcral de su padre, cuyo soberbio mausoleo él mismo hizo venir de Italia. Tan sencilla como correcta yelegantísima es la portada, que esculpió en Genova Antonio María de Aprile. Consta sólo de dos pilastras de estilo Renacimiento, sin adorno alguno, con un arco semicircular, yen las enjutas dos medallas con cabezas de emperadores; en el friso hay con caracteres romanos de bronce embutidos en el mármol, de que es toda la obra, la inscripción copiada ytermina la portada un antepecho con tres pedestales en que se consigna la fecha de su entrada en Jerusalém ybajo ésta, cruces del Santo Sepulcro. Aun lado yotro corre un antepecho de tracería flamígera, siendo de notar la que se alza sobre el muro de la derecha, más rica de dibujo que la anterior. Ala izquierda de la puerta hay una hornacina con una cruz de mármol, de donde partía la Vía-crucis de que hemos hecho mérito. Pasándola puerta hallamos un vestíbulo en parte descubierto, ycon techumbre en la inmediata áaquella que conduce al soberbio patio, ydesde donde se alcanza áver el grandioso conjunto que éste ofrece. No extrañen nuestros lectores que dejemos de consignar en este momento nuestras propias impresiones, pues estimamos, que acaso pudiéramos incurrir en la nota de apasionados. Hay en él tanta belleza como esplendor, tanta grandio- —258 - sidad como lujo, ybien sea por los mil recuerdos históricos que atesora, bien por las imperecederas memorias de sus felices días, ya por los indefinibles encantos que doquiera ofrece, nos consideramos incapaces para expresar lo que sentimos al encontrarnos en su interior. Bajo los dorados alfarjes de sus tarbeas unas veces, yotras cobijados por el purísimo azul del firmamento, reunióse en ella bizarra, cuanto discretísima academia, formada por los más famosos ingenios sevillanos que entonces florecían, de pintores, literatos, poetas, comediantes yguerreros que olvidaban las fatigas ypesadumbres humanas, en literarias justas ypoéticos certámenes, patrocinados por el gran Mecenas don Fernando Enríquez de Ribera, tercer Duque de Alcalá, noveno Adelantado de Andalucía yquinto Marqués de Tarifa, que no obstante sus pocos años, emulaba por su saber con los más doctos varones, ganando plaza de muy versado entre los cultivadores de la lengua latina yentendido en las historias sagrada y profana. Aeste prócer debióse la famosa biblioteca, que enriqueció este palacio, formada con las del Dr. Negrón yAmbrosio de Morales, ypor sus nobles estímulos llegó á reunir en el grandioso edificio de sus antepasados, la valiosísima colección de monumentos, restos artístico-arqueológicos, producto de las civilizaciones griega yromana, que aquéllos comenzaran áformar. —259 — Ni el primor ybellezas de esta casa, ni los históricos recuerdos que la avaloran, han podido salvarla de los embates de la ignorancia; ymilagrosamente existe hoy, pues en estos últimos años, en el de 1843, se hizo de ella almacén de pólvora, por lo cual, durante el bombardeo de la ciudad, dirigíanse áella los tiros de los sitiadores, cayendo dentro de su perímetro once bombas, que causaron irreparables daños. El patio es cuadrado ymide en cada uno de sus frentes 18 metros, en los cuales se levantan seis arcos desiguales en extremo, unos pequeños yotros sumamente rebajados, revestidos de preciosas yeserías mudejares con primorosas enjutas éinscripciones africanas, que en su mayor parte contienen alabanzas áAllah, habiéndolas también que ensalzan el nombre del fundador. Veinticinco columnas de mármol blanco los sostienen con sencillos capiteles ybasas, que por encargo del Marqués de Tarifa esculpió en Génova Antonio María de Aprile. En el centro se levanta una hermosa fuente que remata con la cabeza dejano con sus dos rostros, sosteniendo la taza un grupo de delfines, de igual procedencia que las columnas. Un elegante arrocabe de lacería termina la decoración de la parte baja, ysobre ella corre curioso antepecho de tracería flamígera. La misma desigualdad que en los huecos bajos se advierte en los altos, unos mayores, yotros menores. El —260 - CASA DE PILATO.—EL PATIO. ala superior de la izquierda de esta galería tiene 8arcos ylas dos restantes seis; porque la primera avanza hasta cerca del muro de fachada de la casa. Solamente la inapreciable colección de azulejos de cuenca polícromos, que revisten los muros, hasta la altura de más de tres metros, fabricados al gusto del siglo XVI, sería justo motivo de admiración para quienes penetran en el patio, produciendo sorprendente efecto, no sólo la diversidad de dibujos que ostentan, sino la brillantez incomparable de sus —261 — esmaltes. En el centro de cada uno de los recuadros que lo forman, vense los escudos de los Duques con hermosos reflejos metálicos. No exajeramos al decir que es la primera colección de este género cerámico que existe'en España. De sentir es, que los ajimeces modernísimosque interrumpen el zócalo de azulejos, destruyan en parte el notable conjunto, pues contrastan risiblemente con la antigua fábrica. En los muros interiores de las galerías, colocados sobre sencillas ménsulas, vense 24 bustos de emperadores romanos, algunos de ellos de hermosa ejecución, pero casi todos mutilados, pues no conservando más que la parte superior del torso, se les han agregado las cabezas. Los que representan áValerio, Tiberio, Vitelio yCicerón, son muy notables. Igual observación hemos hecho en las cuatro estatuas que se levantan en los ángulos; • de ellas las dos yíintxvdiS, pacíjica yguerrera, emulan en la ejecución de sus ropajes con las más notables que conocemos, habiéndoles agregado con poco acierto las cabezas, brazos yotras partes principales. En cuanto á las otras dos de Ceres son más endebles. La única puerta que se alza en el muro de la derecha, tiene notables hojas yquicialeras mudejares, con inscripción gótica minúscula, que es el comienzo del Credo, yda paso á un soberbio salón llamado del Pretorio (i), (1) Para mejor conocimiento de nuestros lectores tene- 17 -262 - notabilísimo por su techo plano de lacerías al estilo mudejar, por sus yeserías yazulejos. /Por la puerta, que está en uno de los extremos, se pasaba áotro salón, cuya entrada la tiene hoy por una puerta del ángulo derecho. La techumbre es admirable, adornada de casetones con grupos estalactíticos, yde la misma labor son el arrocabe yfriso. Recomendamos su examen álos aficionados, así como un saloncito que hay junto, con la misma techumbre. El llamado Descanso de los Jueces hállase frontero ála puerta de entrada: su techo está ridiculamente restaurado, ysólo notaremos en él el revestimiento de azulejos ylas yeserías, siendo de notar los elementos ojivales que se ven en el arco, sumamente rebajado, que da ingreso ála capilla. Es ésta una de las más notables piezas de la casa, por su techumbre ojival con lunetos yelegantes éintrincadas nervaduras, por sus almocárabes yazulejos, especialmente los últimos, que son muy curiosos por su procedimiento, de cuerda seca, yen los cuales se han tratado de imitar los primitivos aliceres: corresponden ála segunda época en que se divide la historia de esta fabricación. Una pequeña puerta que hay en el salón mos que seguir la absurda nomenclatura conque el vulgo viene designando desde hace mucho tiempo las grandiosas estancias de esta casa ypor consiguiente es la que empleamos, después de hacer esta indispensable advertencia. r —263 — llamado Descanso de los Jueces, conduce á otro denominado la Sala de la Fuente, que tiene un bellísimo techo plano de lacería con arrocabe yfriso, el primero pintado con las armas de los Riberas yel segundo de yesería mudejar. Todos los muros tienen decoración de azulejos hasta la altura de más de tres varas. En el frontero ála puerta de entrada, hay dos puertas: por la de la derecha se pasa áun saloncito con techo raso yhermosos azulejos, ypor la de la izquierda áotro con buen techo yelegante friso de lacería. Abierta la verja que se encuentra en la misma estancia, pásase al jardín, que tiene una galería cubierta, revestida de azulejos, donde se ve parte de la antigua colección de restos antiguos romanos, formada por D. Fernando Enríquez de Ribera. Hay entre ellos algunos bustos muy notables yfragmentos de gran interés. En un salón que se halla ála derecha del jardín, hállase otro rico depósito de restos esculturales, entre los cuales llaman la atención fragmentos de interesantes estatuas ypedestales de subido valor arqueológico, así como curiosos monumentos epigráficos. Entre éstos debemos citar el dedicado áIsis, cuya representación gráfica se observa en uno de los frentes del dado. En cuanto ála escalera, nada diremos, más que supera átodo encarécimiento, viéndose revestida completamente por magníficos azulejos, ycubierta por riquísimas techumbres —264 — mudejares doradas, entre las cuales merece particular mención la soberbia media naran- ja de lacerías con pechinas estalactíticas que está en el centro. Fué obra del carpintero- Cristóbal Sánchez en los comienzos del siglo XVI. En el salón primero de la galería alta que cae encima de la puerta que da al patio, se han encontrado restos de pinturas murales del siglo XVI, que bien merecían ser descubiertas en su totalidad. Entre los magníficos techos de las habitaciones de la planta alta, citaremos el artesonado de la primera que da paso álas oficinas yel que se ve en éstas, pintado perfectamente por el célebre Francisco Pacheco, que lo hizo por mandado del Duque D. Fernando Enríquez de Ribera. Casa del Duque de Alba En la calle de las Dueñas Frontero al sitio que ocuparon las casas del ilustre magnate D. Juan Mathe de Luna,. Camarero Mayor que fué del Rey D. Sanchoel Bravo, yen el que se levantó el insigne Monasterio de Santa María de las Dueñas, bárbaramente destruido durante el período revolucionario de 1868, hállase este interesantísimo edificio, notable ejemplar de la —265 — tinión de tres estilos, mahometano, ojival y renacimiento, que puede considerarse como irrecusable testimonio de la transición del estilo mudejar, tan en boga en el siglo XV, al último que acabamos de citar, originario <ie Italia. Fue fundada por miembros del ilustre linaje de los Pineda, señores de Casa Bermeja, que tuvieron que venderla en 1483 ádoña Catalina de Ribera, mujer del Adelantado D, Pedro Enríquez, para rescatar al valeroso caudillo D. Juan de Pineda, caballero en todo grande, según el decir de Zúñiga, prisionero de los moros en la desastrosa empresa de la Ajarquía de Málaga, pasando después ála casa de Alba por la unión del Marquesado de Villanueva del Río, que comenzó en don Fadrique Enríquez de Ribera. Tuvo en lo antiguo mucha mayor amplitud ycapacidad, hasta el punto de contar once patios, con nueve fuentes ymás de cien columnas de mármol; hoy, aun cuando se halla muy reducida, muestra sin embargo, grandes rasgos inequívocos de su pasado esplendor yperdida grandeza. Despojada de muchas magníficas preseas artísticas que un tiempo la embellecieron, enriqueciéndola, entre las que recordamos la magnífica cúpula mudejar de su escalera, que ya ha desaparecido, vense al presente sus opulentos salones divididos por tabiques para formar departamentos, un gran patio que apenas si conserva —272 — después el de las Bubas yhoy está destinado áAsilo de Mendicidad. No pudo aquel magnate llevar ácabo su pensamiento, porque falleció á6de Noviembre de 1535, ycomo hubiese nombrado por albaceas álos tres priores que eran patronos del otro, trataron ya de llevarla ácabo, invirtiendo el espacio de cinco años, desde 1539 á1544, en la adquisición del terreno yestudios preparatorios que efectuaron los arquitectos Francisco Rodríguez Cumplido, Luís de Villafranca, vecino de Sevilla, Luís de Vega y Martín Gaínza. Cada uno de éstos presentó sus planos, para cuya aprobación llamaron al célebre Pedro Machuca, Fernán Ruíz y Gaspar de Vega, sobrino ydiscípulo de Luís del mismo apellido, juntándose áéste otros de gran crédito, como eran Diego Fernández óHernández, Benito de Morales yJuan Sánchez. En 15 de Junio de 1545 reuniéronse los patronos para deliberar cuál de estas trazas debía elegirse, no constando cuál fué, pero sí se advierte mucha semejanza entre la primera de las de Gaínza yla obra ejecutada, viéndose varias correcciones en el alzado de la fachada principal, con unas notas al pie; y al mismo tiempo para proceder al nombramiento de Maestro Mayor. Hubo diversidad de pareceres acerca de este cargo: obtuvo el nombramiento Martín Gaínza, yempezó el acarreo de piedras desde —273 — el Puerto de Santa María yMorón de la Frontera ylos jaspes de Portugal. Se comenzaron áabrir las zanjas en 25 de Enero de 1546 yGaínza sentó la primera piedra á 12 de Marzo del mismo año, fiesta de San Gregorio, continuando hasta su muerte, acaecida en 1556, en cuyo tiempo fué su aparejador Martín de Baliarren, quien hizo de Maestro Mayor hasta 17 de Junio de 1558, en que se nombró áFernán Ruíz. En 1570 le sucedió un italiano llamado Benvenuto, que era arquitecto del Duque de Alba, que desempeñó el cargo hasta 1571,00 que fué despedido. Interinamente ocupó su lugar Francisco Sánchez hasta 19 de Enero de 1572, en que fué nombrado Visitador yDirector de la obra Asensio de Maeda, con el sueldo de 15.000 maravedises. En una ausencia que hizo por marchar áCórdoba áreparar yconcluir la torre de aquella otra Iglesia, le sustituyó Marcos Pérez, gran amigo de Arias Montano yde Pedro Villegas Marmolejo. Restituido á esta ciudad, continuó hasta su muerte. La traslación de los enfermos tuvo lugar desde el viejo al nuevo Hospital el 5de Marzo de 1539, con gran pompa. En 1599 encontrábase sin concluir la iglesia, cuya traza se hallaba comprendida en el plano que se aceptó, yse juntaron Martín Infante, Maestro Mayor de los Reales Alcázares, Juan de Minjares, Luís de Villafranca, Francisco de Pereña yGonzalo Fernández —274 — para tratar la manera como había de cerrarse, acordando que fuese con maderas, cuyo parecer alteraron los patronos, ordenando que se hiciese con bóvedas de piedra. Consta la fachada del edificio de dos cuerpos ytreinta ydos grandes compartimientos divididos por dos órdenes de pilastras, yen el centro se levanta la portada. En cada uno de los referidos espacios hay ventanas, siendo grandes yadornadas de sencillos frontis las de la baja. De dos cuerpos se compone la portada, que es de mármol blanco con columnas pareadas álos lados de la puerta; sobre el correspondiente entablamento se levanta la superior, ya de carácter decadente, rematando en el escudo de las Cinco Llagas de que toma nombre el edificio yálos lados los de los fundadores. En cada uno de los ángulos de la fachada están indicados los cuerpos de unas torres que no han llegado á construirse. Pasada la verja que cierra el vestíbulo ó zaguán, hallamos completamente exenta la iglesia, erigida enmedio de un espacioso patio; su fachada consta de tres cuerpos, teniendo inclusa en el centro la portada, que es de costosos mármoles, yse compone de dos de aquéllos: el primero tiene ácada lado columnas pareadas yestriadas sobre sus correspondientes pedestales, que sustentan el entablamento de orden dórico, en cuyo friso se ven triglifos; encima hay otras cuatro columnas —275 — jónicas, también pareadas, yen los intercolumnios hornacinas que se hallan vacías. Un gran arco de medio punto ocupa el hueco que dejan las columnas, inferiores; al sitio de la clave se ve una tarjeta con la inscripción: «Quia vidisii me Thoma=credidisti beato qui non=viderunt et credederunt,% yálos lados los escudos de la casa de Ribera. Debajo del entablamento del segundo cuerpo ysobre el arco de entrada al templo, hay un medallón de mármol blanco, que representa la Cajidad, muy bien ejecutado yatribuido erróneamente áTorrijiano; ála derecha una figura de alto relieve con una tarjetilla encima que dice: €Spes mea domme;* al otro lado otra imagen, yen su tarjeta se lee: <!~Side fide nichil.T) Remata por último esta obra con un sencillo frontón adornado de vasos, que sirven de acroteras. Una vez en su interior, nos sorprende su severa elegancia, pues bien puede reputarse como una de las más notables construcciones ejecutadas por Fernán-Ruíz durante su vida artística, habiéndola trazado ycomenzado en 1560. Tiene planta de una cruz latina con brazos muy pequeños: es de piedra franca yal estilo greco-romano. Su espaciosa nave la cubren tres bóvedas vahidas yla Capilla Mayor un cascarón que se adapta ála forma circular de los muros. Descansan las bóvedas en una sencilla ygran cornisa que sostienen machones —276 — con pilastras semicirculares de orden jónico, levantadas sobre sus correspondientes pedestales, que sirven de apoyo ála balaustrada de madera que rodea la iglesia. Sustenta este cuerpo superior uno con robustos arcos, que arrancan también de machones adornados por una imposta con cabecillas de leones: los huecos que dejan entre sí están ocupados por los altares que luego examinaremos, comenzando por el retablo mayor. En un elevado arco de medio punto que rompe el muro frontero del presbiterio ycomo embutido en él, sobre un zócalo imitando mármoles, se levanta el citado retablo mayor, que consta de cinco cuerpos, inclusos basamento yático^ el último con el escudo de las Cinco Llagas ydos ángeles pintados que figuran sostenerlo. El primer cuerpo contiene en sus tres compartimientos áSan José, Cristo en la Cruz, San Juan yla Virgen ySan Juan Bautista. En el segundo San Francisco ySan Antonio de Pa¿ua en los lados yen el centro Cristo y Santo Tomás. En el tercero una escultura de la Virgen, San Sebastián ySan Roque, yen el zócalo los cuatro Evangelistas ySantos Doctores. Toda la traza de esta obra, debida áAsensio de Maeda yejecutada por Diego ^López en 16o I, es correcta yelegante al gusto ’greco-romano. Las pinturas fueron obra de Alonso Vázquez. En el brazo del crucero del lado del Evan- —277 — gelio hay un altar en que se venera un lienzo con Cristo Crucificado yla Magdalena al pie, que no obstante algunas imperfecciones que tiene, es apreciable. En el del lado de la Epístola se halla otro altar con un lienzo pintado por Jerónimo Ramírez, que representa áSan Gregorio Papa, con acompañamiento de Cardenales ypersonajes, yen el muro de enfrénte uno muy grande con el Nacimiento, ejecutado por Bernardo Ger- ’ mán. Diseminados por las capillas hay ocho cuadros de Santas Vírgenes pintadas por Zurbarán, algunas muy notables, yun apostolado de tamaño natural por Esteban Márquez. Notaremos también en la última capilla del lado del Evangelio, la bellísima tabla de estilo italiano del siglo XVI, que representa ála Virgen con el Niño Jesús en brazos y dos ángeles en actitud de coronarla. En cuanto al gran edificio destinado á Hospital, nada hemos de decir de él, pues si bien es sorprendente por su capacidad yproporciones, sin embargo, bajo el concepto artístico, no merece particular mención. Sus magníficas cámaras ytodas las diversas dependencias de que consta llaman justamente la atención de cuantos lo visitan por el admirable orden, limpieza yhasta lujo que en todas ellas se manifiesta, de tal modo, que puede citarse como modelo de Establecimientos benéficos. i8 —278 — Iglesia de la Universidad Literaria En la calle Larana Es uno de los más notables edificios de Sevilla yde los que deben ser visitados prefe- •rentemente por los aficionados yentendidos, que encontrarán en él un inapreciable museo de las más excelentes obras producidas durante el siglo XVI. Su templo, que es lo primero en que hemos de fijarnos, se acordó fuese construido para Casa profesa de la Compañía de Jesús en 1565, poniéndose la primera piedra en dicho año por el Obispo de Canarias D. Bartolomé de Torres yse terminó á25 de Marzo de 1579. Su puerta principal hállase álos pies del templo yda ála mencionada calle. Adórnala elegante ycorrecta portada al estilo greco-romano, con algunas esculturas apreciables, rematando en un frontón que decoran, en forma de acroteras, grandes vasos acabados en pirámides, hechos de barro cocido, yesmaltados por el mismo procedimiento que los azulejos. Su traza, según unos, debióse áJuan de Herrera, pero los más aseguran, que fué al jesuíta Bartolomé Bustamante, que floreció ámediados del siglo XVI. Toda ella es de ladrillo ysu planta la de una cruz latina, en cuyo centro se levanta esbelta media naran- —279 ja adornada de casetones, con su correspondiente linterna. Asienta aquélla sobre cuatro grandiosos arcos de medio punto, que sostienen robustos machones, en cuyos frentes hay pilastras semicirculares de orden dórico. Mide de longitud la nave 38 metros hasta la primera grada del presbiterio y11los brazos del crucero. Su retablo mayor se alza sobre cinco gradas de mármol blanco yfué trazado por Alonso Matías, que floreció áñnes * del siglo XVI yprincipios del siguiente. Consta de un solo cuerpo arquitectónico de orden corintio, de cuyo entablamento arranca el ático. Sobre alto zócalo de maderas doradas ycon tableros de mármol negro, elévanse cuatro pilastras que dividen el frente en tres compartimientos, ocupado el central por un magnífico lienzo de Roelas, que representa la Sacra Familia con San Jerónimo ySan Ignacio de Loyola, yálos lados, en los intercolumnios, otros dos cuadros con el Nacimiento yAdoración de los Reyes, de su discípulo Francisco Varela. Delante de dos pilastras centrales sobre los mismos pedestales que sostienen áaquéllas, hay dos estatuas ejecutadas por Martínez Montañés, en 1620, con las efigies de San Francisco de Borja y San Ignacio, cuyas cabezas ymanos son admirables ylos ropajes encolados. Ocupa el centro del ático un lienzo con la Anunciación de la Virgen, por Francisco Pacheco, y álos lados dos cuadros excelentes con los -280 — San Juanes Bautista yEvangelista, atribuidos áAlonso Cano. Las estatuas de San Pedro y San Pablo merecen también la atención. Todo el altar, ámás de su elegante ycorrectísima traza, es de muy buena talla, debiendo fijarnos en el precioso templete que forma el Sagrario, figurando un edificio completo, de planta cuadrangular, con su cupulino. Las pinturas de la puertecita ytableros laterales son ricas de color yal estilo de Roelas. Vemos fechada esta obra á25 de Marzo de 1606. En el presbiterio, al lado del Evangelio,, hállase adosado al muro el magnífico bajorelieve sepulcral de bronce, que estimamos obra flamenca, con las figuras yacentes, escudo éinscripción de D. Francisco Duarte de Mendicoa yD.'‘ Catalina de Alcócer, su esposa. Es interesantísimo este monumento^ no sólo por su esmerada ejecución, sino también por los datos de indumentaria que contiene. Fué trasladado del exconvento de la Victoria de Triana áeste templo áexpensas de la Condesa de Benazuza ypor diligencia del Dr. D. Manuel López Cepero. El epitafio, traducido al castellano, dice: •(-Aquíyace Francisco Duarte^varón clarísimo, proveedor general de las ar?nadas yejércitos^ que hizo bien ámuchos, mal dninguno, ydoña Catalina de Alcócer, su mujer. Murió d24 de Septiembre de 1554.'» Frontero áeste cenotafio vese un sencilla —281 — yelegante monumento de mármol blanco, primorosamente esculpido por el peritísimo profesor D. Pedro Domínguez, que contiene los restos mortales del sabio humanista don Antonio Martín Villa. Delante del machón del mismo lado del presbiterio se ve una escultura de la Virgen sentada con el Niño Jesús en brazos, que se atribuye áTorrigiano, ánuestro juicio equivocadamente. Contiguo áeste sitio, e‘n el brazo del crucero, está el sepulcro del XXXIII.® Maestre de Santiago, D. Lorenzo Suárez de Figueroa, cuya estatua yacente de mármol blanco es ejemplar muy curioso, pues demuestra la decadencia de este arte en los tiempos de Enri- Ique III. El perro que tiene álos pies, símbolo de fidelidad, es el conocido entre los amantes de la cinegética con el nombre de Amadis, yde él hace particular mención Argote de Molina en el libro de la Montería de don Alonso XI, al capítulo XIX. Sin embargo de lo antes expuesto, al clasificar esta obra escultórica, haremos constar, que no obstante la fecha del fallecimiento del Maestre, en 1405, debió haberse ejecutado antes de ella, pues era costumbre muy usual en aquellos tiempos, encargarse los magnates en vida sus sepulcros. Su epitafio, traducido al castellano, dice: ^Sitnulacro del esforzadísimo yprudentísimo varón D. Lorenzo Suárez de Figueroa^ trigé- -288 - de San Bruno, Carducho; Pasaje del Evangelio «Dejad álos niños que se acerquen ámí», Esteban Márquez; San Jerónimo, Marinus; Alegoría religiosa, anónimo; Dos asuntos de la vida de-San Francisco Javier, Roelas; Un filósofo escribiendo, ¿Ribera?; San Hugo, ;Valdés Leal?; La Virgen ySan Gabriel, Pacheco. Con respecto al edificio destinado áUniversidad, nada tenemos que decir, pues apenas si conserva algún que otro recuerdo de la época en que fué erigido. Citaremos no obstante, como prueba irrefutable de lo viva que permaneció entre nosotros la tradición mudejar, el techo de alfarje que cubre la escalera: si en vez de conservar rasgos característicos del tiempo en que fué construido se le despojara de éstos, dejándole sólo los elementos mahometanos, creemos que sería en extremo difícil, ya que no aventurada, su clasificación. En las galerías altas que rodean el gran patio (i) hállase establecida desde 1842 la («) Al infatigable celo del Excmo. Sr. D. Prudencio Mudarra, Marqués de Campo Ameno, Rector que fué, se deben las importantes mejoras que se han efectuado en este edificio recientemente. En 1896 procedióse árevestir los muros del vestíbulo de entrada ypatio principal de la galería que conduce al segundo, con espléndido zócalo de azulejos policromos de mosáicos, cuya decoración unida al rico pavimento de mármol blanco que rodea el referido patio, lo han hermoseado sobremanera yen su centro hállase erigida la colosal estatua en bronce de Rodrigo Fernández de Santaella, fundador de la Universidad, obra del reputado escultor D. Joaquín Bilbao, la cual completa la decoración interior de este edificio. —289 — Biblioteca Provincial yUniversitaria, muy digna también de ser visitada, pues además del considerable número de volúmenes de que consta, los posee también de verdadera importancia artística ybibliográfica. ESTILO BORROMINESCO El Sagrario Ainstancias del canónigo yArcediano de Carmona D. Mateo Vázquez de Leca, acordó el Cabildo Eclesiástico ái6 de Enero de 1615 construir un edificio más amplio ycapaz que sirviese para este objeto, porque el antiguo, además de ser pequeño, era indecoroso, pues ocupaba lo que ahora son almacenes en el lado Norte del Patio de los Naranjos, ordenando dicho Cuerpo Capitular que comenzasen las obras para la nueva fábrica á25 de Octubre de 1617, previa aprobación de la traza hecha por Miguel Zumárraga, empezando dicho arquitecto áabrir las zanjas á30 de Abril de 1618, extrayéndose la piedra de las canteras de Alcalá de Guadaira yde Jerez de la Frontera. Colocóse con gran pompa la primera á23 de Junio del último año citado, por el Arzobispo don Pedro de Castro yQuiñones, acompañado de ambos Cabildos. Dicho Prelado contri- —290 - buyó con lo.ooo ducados para comenzar la obra yel Cabildo eclesiástico con 20.000. Fallecido Zumárraga, sustituyóle el aparejador Fernando de Oviedo, terminándolo Lorenzo Fernández de Iglesias, que hizo importantes ydesacertadas alteraciones en la primitiva traza. Próxima ácerrarla, notáronse daños, en evitación de los cuales, propuso Iglesias que se cerrase la cúpula sin linterna, separándose ya en ésto del diseño de Zumárraga. Remató la media naranja con una estatua de la Fe, añadiendo luego algunos arcos que hacían de arbotantes ytambién pirámides yflameros. Poco tiempo antes de concluirse, comenzóse ádecir que amenazaba desplomarse, yexaminada por personas competentes, aseguraron éstas que no había peligro. En 1691 repitióse esta alarma, que tampoco tuvo las consecuencias que se temían. Sin embargo, como en 1776' se repitiesen, encargóse al arquitecto D. Miguel Fernández, que examinara la fábica, yen virtud del parecer emitido por dicho maestro, se descargó la media naranja de los pesados adornos exteriores yen lugar de la estatua de la Fe, se colocó por remate la cruz de hierro que al presente tiene. El mal gusto dominante en los tiempos en que se construyó revélase áprimera vista; y sus pesados pormenores, adornos yfollajes, del estilo borrominesco, producen el peor —291 efecto, no obstante estar ejecutados algunos de éstos con primor yvalentía. Entre los altares que lo decoran, algunos de costosos mármoles, no encontramos nada que artísticamente merezca la atención de los inteligentes, exceptuando sólo el retablo mayor, procedente de la capilla de los Vizcaínos del derruido Convento de San Francisco de esta ciudad, obra de Pedro Roldán. La sacristía es una pieza espaciosa revestida con buenos azulejos planos. Hállase en ella una puerta que da paso ála cripta-pan- teón de los Arzobispos de la Santa Iglesia. San Pablo (i) Pa?-roquia.en la calle Magdalena Desplomada la primitiva iglesia de este nombre en 1691, al año siguiente comenzóse áreedificarla, teniendo por tanto la nueva fábrica que participar del mal gusto artístico ála sazón reinante. El actual es grande yespacioso, construido valientemente yrecargado con florones yhojarascas; está decorado también con varias pinturas al fresco de regular mérito, ejecutadas por Lucas Valdés, (i) Conócese también esta Iglesia con la advocación de la Magdalena porque al destruirse la llamada asi que se encontraba en la Plaza que decimos hoy del Pacífico pasó la parroquia áeste templo, que era de religiosos dominicos. —292 - Clemente de Torres, Alonso Miguel de Tovar yBernardo Germán, entre las cuales sería muy interesante la que se halla sobre la tribuna alta del lado de la Epístola, que representa el auto de fe de Diego Duro, efectuado en Triana á21 de Octubre de 1703, pero que, por desgracia, se halla casi destruido. Todos los altares del templo son en extremo barrocos. La efigie de la Santa Titular, es hermosa escultura, ydebemos llamar la atención acerca de las que se encuentran en los altares que están álos lados de la puerta que conduce al pasadizo de la Sacristía. En el de la derecha hay un buen grupo con Santa Ana, la Virgen yel Niño; yen el del opuesto lado, otra escultura con una Virgen de tamaño natural, de fines del siglo XVI. En el muro de la puerta principal, yjunto áella, 'está la capilla de la Virgen del Rosario, en la que existen dos cuadros de asuntos religiosos, de Zurbarán. San Isidoro Parroquia en la plaza del mismo nombre Aseguran los antiguos escritores sevillanos que este templo fué mezquita, concepto que estimamos no desprovisto de fundamento, al examinar la construcción interior yexterior de la que es hoy capilla bautismal. —293 — Reconstruido en los comienzos del siglo XVII, consérvase su techo de alfarje al estilo mudejar, yactualmente no ofrece interés, considerándolo artística óarqueológicamente. La más rica presea que actualmente conserva es el soberbio lienzo de Roelas que se halla en el retablo mayor, representando el Tránsito de San Isidoro, considerado como la obra magistral de este autor. Recomendamos álos entendidos el Crucifijo de estilo románico, ájuicio nuestro, del siglo XIII XIV, que se venera en la capilla que está ála cabeza de la nave del Evangelio. Santa Aaria de las Nieves (Vulgo la Blanca) Parroquia.—Jin la calle del mismo nombre Fué una de las sinagogas concedidas por D. Alonso Xálos judíos moradores de Sevilla. Reparóse en el siglo XIV yen el último tercio del XVII sufrió radicales reformas, que hicieron de ella acabado modelo de churriguerismo. El templo actual se halla recargado de pesadísimos follajes, hechos en 1657 por los hermanos Pedro yMiguel de Borja. En el muro del Evangelio, en un altar de muy mal gusto, vese una excelente tabla representando la Piedad, firmada Luisius de 19 Vargas—Faciebat. En los intradoses de las jambas, otras dos pinturas con San Francisco ySan Juan Bautista del mismo autor. Todos estos cuadros se restauraron en 1880. Fué riquísima esta iglesia en pinturas del inmortal Murillo, de que la despojaron los franceses, ydevueltas más tarde por las gestiones del Gobierno, se hallan algunas en la Real Academia de San Fernando en Madrid. San Leandro Convento de Religiosas.—En la plaza del mismo nombre Remóntase la fundación del primitivo Convento de Religiosas de este nombre álos años de 1295. En 1369 les hizo donación D. Pedro Ide las casas confiscadas áTeresa Jufre, mujer de Alvar Díaz de Mendoza, en la collación de San Ildefonso. Reconstruyóse en el siglo XVII al estilo greco-romano, experimentando la última reparación en 1844. Consta su templo de una sola nave, en la cual notaremos los tres altares al gusto del Renacimiento, ya decadente, que lo adornan, yen cuyas hornacinas centrales se veneran San Juan Bautista, San Juan Evangelista y San Agustín, atribuidos los dos primeros á —295 — Montañés yel último áPedro Roldán, todos de buena traza yejecución. En esta iglesia está sepultado el famoso médico sevillano Nicolás Monardes. Hospital de la Caridad En la Resolana de la Caridad Del mismo modo que hemos procurado llamar la atención de nuestros lectores recomendándoles la visita del gran templo de la Universidad, lo hacemos también hacia este edificio, que si bien por su traza yproporciones no es muy importante, puede considerarse como inapreciable museo artístico. Don Miguel de Mafiara Vicentelo de Leca, personaje tan simpático como popular ylegendario, cuyo nombre se pronuncia con visibles muestras de respeto yadmiración por sus heróicas doctrina yvirtudes, fué el fundador de esta Santa Casa, como Hermano Mayor de la Hermandad de la Caridad, corporación benéfica que existía desde los principios del siglo XVI, dedicada árecojer los cadáveres de los ahogados yajusticiados. Alejóse del bullicio del mundo, ydeseoso de servir dDios en las personas de sus pobres, reunidas algunas limosnas, llevó ácabo la meritoria obra de edificar el hospital éiglesia que hoy vemos. -296 — Fue preciso derribar la antigua ermita de San Jorge, ycon arreglo álas trazas del arquitecto Bernardo Simón de Pineda, comenzó la nueva fábrica, que fué terminada en 1664. Ocupa el actual edificio parte de las naves que formaban las antiguas Atarazanas Reales, mandadas levantar por D. Alonso Xen 1252, como acredita una interesantísima inscripción en mármol blanco con caracteres monacales de relieve, que está hoy adosada al muro de la fachada de este templo. Con respecto ásu portada, adviértese en ella la decadencia del arte arquitectónico en aquellos tiempos, ysólo mencionaremos los excelentes azulejos, que fueron dibujados por el inmortal Murillo, representando la Fe yla Caridad, San Jorge ySantiago, ytambién el revestimiento de esta misma clase que adorna el chapitel de la torrecjlla. Én el centro del marco de la puerta, sp lee: <(.Eita es Casa del Señorfirmemente edificada; bien fundada está sobrefirme piedra, cuyofmidamento es la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo. Casa de pobres yescala del cielo. » Consta la iglesia, que como todo el edificio es de estilo greco-romano decadente, de una sola nave, elevándose en el crucero una cupulita adornada con pesados follajes ytarjetillas del más acentuado churriguerismo, y algunas pinturas que, así como las de las pechinas, parecen de Valdés Leal. —297 — El altar mayor, trazado por Bernardo Simón de Pineda, es de mal gusto, si bien revela gran maestría en la ejecución de sus adornos yalgunos otros pormenores. Ocupa su nicho central el Entierro de Cristo con figuras de alto relieve, de lo mejor que trabajó Pedro Roldán; los angelillos y estatuas de los intercolumnios, son apreciables. Consta en el Archivo de la Hermandad que se pagaron áSimón de Pineda 12.000 ducados por su talla yii.ooo áValdés Leal por el dorado yestofado. Comenzando ahora el examen de los altares por el primero del lado del Evangelio, venérase en su hornacina central una curiosa estatua de la Virgen con el Niño Jesús en brazos, de estilo de transición ojival al Renacimiento; en el ático hay un bellísimo lienzo de Murillo, que representa al Niño Jesús apoyando una mano sobre la esfera terrestre. Toda la parte de muro que queda libre, desde el remate de este altar hasta la gran moldura de la cornisa, hállase ocupada por el tan conocido cuadro de Alurillo que representa el Milagro de las aguas de Moisés, yfrontero á éste se ve otro del mismo autor con el de la Multiplicación de los panes ylos peces. Costó el primero 13.300 reales, yel segundo I5-975- Sigue después otro altar con un bello cuadro de la Anunciación de la Virgen, del mis- —304 — gal, mujer de Alonso XI ymadre de Don Pedro I. En el primer altar del lado de la Epístola se venera la efigie de San Juan Bautista, atribuida al escultor Gaspar Núñez Delgado, así como se reputan de Francisco Pacheco los ocho cuadritos que adornan este altar. Es muynotable la pintura representando la Entrada triunfal de San Fernando en Sevilla, obra de Juan Valdés Leal, que se halla colocada sobre la reja del coro bajo. Mencionaremos, por último, el revestimiento de hermosos azulejos de Triana que adornan los muros, fechados en el año 1558. /AONUAENTOS CIVILES Palacio de SanTelmo Fué en lo antiguo Colegio Seminario de la Universidad de mareantes, pasando áser propiedad de SS. AA. RR. los Duques de Montpensier, hasta 1897 en que falleció su última poseedora la Infanta D.^ María Luisa Fernanda, la cual hizo cesión del palacio y jardines ála Mitra, para que los destinase á Seminario, que es la aplicación que hoy tiene. Apesar de su amplitud yproporciones carece de importancia artística, ysolamente en su portada, construida al estilo churrigueresco por Antonio Rodríguez en 1734, hallamos —305 — rasgos característicos, manifestándose en ella, como dice un escritor contemporáneo, cconceptos revesados, sutilezas de ingenio, hinchazón ytravesura.» Consta de tres cuerpos PORTADA DEL PALACIO yático; el inferior con tres columnas ácada lado profusamente adornadas, que sustentan el entablamento, sobre que se alza el segundo, con otras tantas, de fustes más sencillos, ante las cuales, sostenidas por repisas, hay —306 — endebles estatuas; el tercero, más sobrio de ornatos, contiene las efigies de San Fernando, San Telmo ySan Hermenegildo, terminando en un sencillo frontis. En el último cuerpo hay dos inscripciones que dicen: H. Remando en España el señor Don Felipe Vel animoso, siendojuez conservador de este Real Colegio Seminario de Señor San Telmo Don Miguel de Torres, del consejo de Su Majestad en el real de Castilla yalcaide engobierno de los Reales Alcázares, ysiendo mayordomoydiputados de la Universidad de mareantes yde dicho Real Colegio Seminario Don Gregorio de los Ríos, de el Orden de Calatrava, Don jluan Clemente Sánchez yDurán y Don Pedro Manuel Colarte, de el Orden de Santiago. Se acabó esta portada ytorres del claustro, año de lyyj-i. No merece al presente ser descrita la que fué suntuosa morada yrico museo, consignando sólo, que en sus vastos salones encontraban los amantes de las artes inapreciable colección de riquísimos objetos yde insignes obras pictóricas, todo lo cual ha desaparecido, al dividirse los bienes relictos por la citada Infanta D.“ María Luisa Fernanda. La capilla, acabado modelo del gusto barroco, es digna de ser visitada. —307 — Fábrica de Tabacos En la calle de San Fernando La primitiva Fábrica fue establecida en 1620 en la collación de San Pedro, frente á dicha parroquia, permaneciendo en este lugar hasta el siglo XVIII, en que se comenzó á levantar la actual, que fué trazada ydirigida por el arquitecto D. Juan Wanderborch, que la terminó en 1757, Su área es un vasto cuadrilongo de 185 metros de longitud y147 de latitud ysu altura de 17 metros. Tuvo de costo 37 millones de reales. Aun cuando es sobria de ornatos, sin embargo, en los que ostenta, se manifiesta el mal gusto ála sazón dominante en el arte de construir, como lo acreditan la portada, pirámides yvasos que se encuentran sobre el antepecho en que termina toda la fábrica. Debe visitarse, para poder apreciar como merece, su amplitud ycapacidad, así como también la robusta construcción de todas sus partes. Tiene tres grandes patios ymagníficos talleres con todas las dependencias necesarias para la fabricación áque se halla destinada. —308 — Hemos terminado el breve estudio de los más notables monumentos sevillanos comprendidos desde la época romana hasta fines del siglo XVIII. En el presente, ninguna construcción artística de verdadera importancia se ha efectuado en esta ciudad, pues no merecen este concepto las nuevas fachadas de las Casas Capitulares por la parte de la Plaza Nueva, yen cuanto ála prologación de la antigua, que da ála de San Francisco, no podemos juzgar de ella por hallarse sin decorar. Estas obras, la del Palacio de Justicia yla erección de los monumentos áMorillo yVelázquez, es lo único que se ha producido, en más de un siglo. El pedestal que sustenta la estatua de bronce del inmortal pintor, fué trazado por el señor D. Demetrio de los Ríos, yal Sr. D. Sabino Medina se debe el modelo de aquélla, que fué fundida en París por los Sres. Eck y Durán. En cuanto ála segunda, fué obra del malogrado Antonio Susillo yel pedestal de D. Juan Talavera. Auseo de Pinturas En la plaza del Conde de Casa Galindo Fué establecido en 1839 en el edificio actual ex-convento de la Merced, con los cuadros recogidos, después de la exclaustración Gkstoso.--Goía Artística GESTOSO.—Güía Artística '"fV-'.'-' GESTOSO. — Guía A rtística Vau)K8 Lkaií.— Camino drl Calvario /vo MontaKks. — Sak Bruno MoniaKss. — Sanio Bominuo d£ Guzmán P. Torkijiano. —San Jkkónimo, i'bnitknte —309 - de las órdenes religiosas ylas iglesias suprimidas. El local en que se encuentra es espacioso, yaunque carece de condiciones para el objeto áque está destinado, llaman la atención de los visitantes sus hermosos ypintorescos patios, netamente andaluces, ylas proporciones del edificio, así como el primor yorden que en todas sus partes se advierte. En su zaguán, vestíbulo ygalerías luce una notable colección de azulejos sevillanos de los siglos XVI yXVII muy interesante. Custódiase en este Museo la más valiosa yescogida colección de cuadros de Murillo que se conoce, figurando entre ellos la Virgen de La Servilleta,Tomás de Villanueva, Santas Justa yRufina, San Félix de Cantalicio, San Leandro ySan Buenaventura, Jesús en la Cruz abrazando áSan Francisco yotros muchos más, entre los cuales se admiran sus Concepciones. De Francisco Zurbarán existen varios, y puede asegurarse, que, entre ellos, los más notables de aquel maestro, como son la Apoteosis de Santo Tomás, el Beato Susón ySan Luís Beltrán; el primero de estos dos supera átodo encarecimiento, ycreemos que no puede llevarse la perfección ámayor grado en el género místico. De Valdés Leal los hay en gran número y excelentes. Por último. Pacheco, Herrera el Viejo, Juan 20 —310 — del Castillo, Alonso Cano, Francisco Frutet, Martín de Vos, los hermanos Polanco, Pablo de Céspedes, Juan de las Roelas, Atanasio Bocanegra yotros más, entre los cuales no debemos olvidar un admirable retrato pintado por el Greco, enaltecen este Museo, si poco numeroso, riquísimo bajo el concepto artístico. En la parte escultórica citaremos la Virgen con el Niño Jesús en brazos ySan Jerónimo penitente, del famoso Torrijiano; dos estatuas de Montañés representando Santo Domingo de Guzmán, ySan Bruno, ycuatro esculturas de la Justicia, Prudencia, Fortaleza yTemplanza, de Solís. En el salón de actos de la Academia de Bellas Artes se ha empezado áformar una colección de primitivos, entre los cuales figuran algunos de excepcional interés para la historia del arte sevillano. En las galerías altas hay también numerosos lienzos, en su mayor parte de fines del siglo XVII yde todo el XIX dignos de examen; yen un hermoso salón se ven reunidas muy notables obras de arte contemporáneo, con las firmas de Valeriano Bécquer, Beruete, Muñoz Degraín, García Ramos, Alcázar Tejedor, Rosendo Fernández, Mattoni, Narbona. Arpa, Bilbao, Parladé, Díaz Valera y otros laureados artistas (i). (i) En la portería del Museo hállase de venta su Catálogo, profusamente ilustrado. —311 — y^useo Arqueológico Debió su fundación álas gestiones de la Comisión provincial de Monumentos yen particular de su vicepresidente el Sr. D. Demetrio de los Ríos. Se encuentra establecido en tres de las galerías que rodean el patio principal del ex-convento de la Merced, hoy Museo de Pinturas, yhállase formado principalmente por despojos romanos extraídos de Itálica en diferentes ocasiones ypor donativos de particulares, procedentes de las inmediaciones de esta ciudad. Posee algunos ejemplares arquitectónicos, esculturales yepigráficos de interés. De la época visigoda los hay interesantes en alto grado. En cuanto á objetos de la Edad Media, conserva pocos, exceptuando la sección cerámica, que está dignamente representada por una interesante colección de tinajas mudejares ypor numerosas muestras de azulejos de los siglos XV al XVII. La mayor parte de la rica colección estatuaria romana que lo constituye, procede de las excavaciones patrocinadas por el ilustre ycultísimo D. Francisco de Bruna en el último tercio del siglo XVIII; dé las que efectuó en el primero del XIX, D. Ibo de la Cortina yde las que más adelante se debieron ála infatigable diligencia de D. Demetrio de los Ríos. <1 —312 — En 1900 se descubrieron la hermosa estatua de Diana ylos restos arquitectónicos del edículo en que fué venerada. Es muy interesante la colección de sepulturas cristianas con ataúdes de plomo, que en este local pueden estudiarse. Fueron descubiertas en las cercanías del anfiteatro de Itálica en 1903 por el ilustrado yceloso secretario que ála sazón era de esta Comisión de Monumentos, D. Manuel Fernández López (q. e. p. d.) ypor el autor de esta Guia, siendo instalados en el Museo, bajo la dirección del primero, con una fidelidad éinteligencia singulares. CERCANÍAS DE SEVILLA La Cruz del Campo Llámase así el antiguo humilladero, término de las estaciones del Vía-Crucis que partía desde la Casa de Pilato hasta este sitio, en el antiguo camino de Carmona. Fué construido en 1482 por el primer Asistente de esta ciudad, Diego de Merlo, con motivo de haber hecho notables reparos en el acueduc- to que conduce las aguas desde Alcalá. Sencilla es la estructura de esta fábrica mudejar, que consta sólo de un templete abierto, sostenido por cuatro estribos de la- —313 — drillo que sirven de apoyo áotros tantos arcos ojivos, sobre los cuales hay un cupulino rodeado de antepechos de almenas dentelladas. Interiormente se apoya en un octógono con pechinas ysencilla moldura. Bajo ésta corre una inscripción, recientemente restaurada por la diligencia del que fué nuestro respetable amigo el Sr. D. Joaquín Guichot, Cronista oficial de esta provincia, que dice así: ^Esta cruz <?.... obra mando facer eacabar el muncho honrrado caballero diego de merlo guarda mayor del rey ereyna nuestros señores de su consejo esu assistente de esta cibdad de Seuilla esu tierra ealcaide de los sus alcazares eatarazanas de ella la qual se acabo a 'prhnero dia de del año del nacimmito de nuestro salvador iesv cristo de mili equatrooientos eochenta ydos años rema7ido en castilla los muy altos esiempre augustos rey yreyna nuestros señores doti femando ydoña isabel.* San Jerónimo Amedia legua escasa de la población yal Norte, siguiendo las márgenes del Guadalquivir, hállanse las ruinas del que un día fué magnífico Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Nada resta de su suntuoso templo, ysólo permanece desafiando las injurias del tiempo ylas más crueles de los hombres, —320 — arrojados de ella por Suintila. Su destrucción, tal vez, tuvo lugar en las distintas invasiones de musulmanes ynormandos yasí parece acreditarlo el hecho de que son rarísimos los hallazgos de estatuas yobjetos que se encuentran íntegros, acreditando que manos brutales se complacieron en destruirlos. Opina el historiador Matute que la ruina de Itálica debió tener lugar cuando Teodosio restableció los antiguos edictos contra la idolatría, ordenando la destrucción de los templos yde otros edificios de carácter pagano; ésto, unido al hecho que desde los primeros tiempos el cristianismo tuvo muchos prosélitos en ella, es muy posible que entonces los nuevos cristianos se complacieran en destruir los recuerdos del paganismo. La invasión mahometana produjo, seguramente, los mayores estragos, yen esta época la hermosa ciudad debió ofrecer el aspecto más lámentable, no sonando su nombre en los escritos árabes. Actualmente sólo encuentra el viajero poderoso estímulo de su atención en el famoso Anfiteatro, destrozado por el transcurso de los siglos ypor salvajes manos, así como las ruinas de sus Termas. Ambos monumentales restos ofrecen, no obstante, gran interés para el arqueólogo. No hace muchos años, que por iniciativa de esta Comisión de Monumentos, descubriéronse en el centro de la arena importantes restos de construcciones, que segura- —321 — mente estuvieron destinadas ácarceres para las fieras, spoliarium ylas demás dependencias que servían para las diferentes necesidades de los sangrientos espectáculos con ITÁLICA.—EL ANFITEATRO que se complacía el pueblo romano. Llama la atención la grandiosidad yrobustez de esta fábrica, en la cual se empleó profusamente la piedra yel ladrillo con aparejo de fortísimo hormigón, y, si consideramos que el revestimiento exterior de las graderías fué de ricos mármoles, cuyo material hubo de emplearse en otras partes del edificio, es indudable que el monumento debió ofrecer -322 — hermoso yrico conjunto en los pasados siglos. Su planta general es elíptica ytodavía se conserva en su mayor parte la amplia galería interior que lo circundaba, cuyos muros debieron estar decorados con pinturas, de las cuales aún alcanzamos áver vestigios que han perdurado hasta hace pocos años. Mayores estragos ha causado la destrucción en las Termas; sin embargo, reconócense en ellas las grandes piscinas yvarias galerías subterráneas de muy robusta fábrica. Hállanse situadas en el predio denominado «Los Palacios», en cuyo sitio tuvieron lugar los más notables descubrimientos efectuados por D. Francisco de Bruna, consistentes en las mejores estatuas que enriquecen nuestro Museo Arqueológico. Indudablemente, la ciudad romana ocupó el perímetro, no sólo de la actual villa de Santiponce, sino también la vasta área de los olivares que la rodean, pues lo mismo en aquélla que en éstos, donde quiera que se toca, pónense de manifiesto fragmentos arquitectónicos, ejemplares escultóricos, restos de mosáicos, inscripciones ysepulcros, notándose en muchas partes vestigios de los edificios yde la robusta muralla que un tiempo defendiera la antigua urbe. En los años de 1912 y1913 se ha verificado el descubrimiento de partes exteriores, muy considerables, del anfiteatro, por núes- í —323 — tro querido amigo el reputado arqueólogo D. Rodrigo Amador de los Ríos, subvencionado por el Gobierno. La Cartuja Este notable edificio, en el cual se halla al presente establecida la fábrica de productos cerámicos de los Sres. Pickman, fue fundado en 1401 por el Arzobispo D. Gonzalo de Mena, que habiendo fallecido antes de terminarla, encargó al canónigo Juan Martínez de Victoria que la efectuase, para lo cual dejóle en depósito la enorme suma de 20,000 doblas de oro. Aunque muy alterado por las construcciones, que sus nuevos dueños han tenido que realizar, para el establecimiento de su industria, conserva todavía rasgos muy característicos del estilo mudejar en la portada de la iglesia, donde se ve hermoso revestimiento de azulejos con reflejos metálicos rodeando la gran claraboya que da luz al templo. Consta éste de una sola nave de grandes proporciones, divididas sus bóvedas ojivales en cinco espacios, con sus lunetos, que separan sencillas nervaduras. La techumbre de la capilla mayor fórmanla trece espacios separados por grupos de átres nervaduras, cuyos lincamientos son elegantísimos yproducen el mejor efecto. Los florones, cornisas y —324 — otros detalles manifiestan que el estilo del hermoso templo fué alterado por restauraciones, en el siglo XVII. Alos pies de la iglesia yen el lado de la Epístola hay una capilla que sirve de taller, que estuvo dedicada áSanta Ana, cuyos muros ostentan rico alicatado de azulejos, de los comienzos del siglo XVI. Merecen citarse el patio nombrado el Claustrillo, la llamada Capilla del Capítulo, restos interesantísimos ambos del estilo mudejar, yla magnífica techumbre artesonada de madera, con lazos moriscos, obra del siglo XVI, que cubre el vasto salón que servía de refectorio. En la capilla destinada actualmente al culto, queda un resto de la sillería del coro, si bien barroca, de muy esmerada ejecución, yalgunas apreciables esculturas, entre las que recordamos una efigie de la Virgen con el Niño Jesús en brazos, obra italiana esculpida en alabastro, de relevante mérito. Casa de Hernán Cortés En el pueblecito de Castilleja de la Cuesta, ocupando parte del emplazamiento en que se alza el Palacio, que fué de los Duques de Montpensier yhoy de S. M. el Rey D. Alfonso XIII, existió la casa del Jurado de esta v: —325 — ciudad Alonso Rodríguez de Medina, cuya obsequiosa hospitalidad aceptó el conquistador de Méjico, yen uno de cuyos aposentos entregó su espíritu áDios el 2de Diciembre de 1547. Todavía se enseña álos viajeros este lugar, si bien alterado por las nuevas construcciones. De la antigua morada quedan insignificantes restos yáella pertenecieron las hojas de madéra de la puerta principal de entrada al Palacio. Actualmente hállase establecido en este edificio un Colegio de Religiosas irlandesas, para la educación de señoritas. ÉÍÉÜÜÉÍHÉÍÉÍÉM ÍNDICE Páginas Al lector IáXVIII ÉPOCA ROMANA ARTE CLÁSICO Murallas 6 Templos 7 Monumentos civiles 8 ÉPOCA VISIGODA Estilo latino-Bizantino .. . P. 9 ÉPOCA MAHOMETANA estilo árabe-rizantino Monumentos religiosos 12 ESTILO ÁRABE-MAURITANO (Segundoperíodo) Monumentos religiosos. Giralda 15 Torre de San Marcos 21 Id. de Santa Catalina 21 Id. de Omnium Sanctorum ... 22 Id. de Santa Marina 23 Id. del Salvador 23 Monumentos militares. Torre del Oro 25 —328 —I Página» ARTE OJIVAL (Primerperíodo) Monumentos religiosos. Parroquia de Santa Ana 3° Id. de Santa Marina .... 34 Id. de San Julián 3^ Id. de San Juan Bautista, vulgo de la Palma 40- Id. de San Gil 43 ARTE OJIVAL YMUDEJAR (Segundoperíodo) Monumentos religiosos. Parroquia de Omnium Sanctorum. .45 Id. de San Esteban .... 48- Id. de San Vicente ....50 Id. de San Andrés .... 53 Id. de San Lorenzo .... 56 Id. de San Pedro 59 Id. de San Román .... 61 Id. de Santa Catalina .. . 62 Id. de San Martín 63 Id. de San Marcos .... 65 Id. de Santa Lucía .... 67 Convento de Santa Inés 67 Monumentos civiles. El Alcázar 7a Su historia 70 Descripción exterior 75 —329 - Páginas Descripción interior 79 Palacio del Rey D. Pedro (planta baja) 86 Id. del id. id. (planta alta) loi Jardines 107 ARTE OJIVAL (Tercer período) La Catedral. (Su historia) ....113 Descripción exterior 121 Fachada principal 121 Lado del Mediodía 123 Cabecera del templo ‘.124 Lado Septentrional. ... . . . . 1*5 Biblioteca Capitular Colombina . . 128 Descripción interior 133 Vidrieras .......... 135 Capillas. La Mayor 141 Rejas 145 Pulpitos .145 El Coro 148 Libros corales 150 Verja del Coro 151 Organos 152 Capillas junto al Coro 152 Trascoro 154 Capilla Real 155 La de la Concepción Grande .. . 166 Id. del Mariscal 168 res Vocales de la misma, D. Francisco Caballero- Infante yD. José Gestoso.—Sevilla, Rasco, 1896. —Un folleto en 4.° {agotada). Ouía histórico-descriptiva del Alcáxar de Sevilla (3.® edición).—Sevilla, Imprenta Salesiana, 1899. —Un folleto en 12. o(con fotograbados). Ensayo de un Diccionario de los Artífices que florecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII inclusive. —Sevilla, La Andalucía Moderna, 1899-1908.—Tres volúmenes. Tomos I, II yIII. Extracto del Homenaje áMenéndex yPelayo en el año vigésimo de su profesorado. —Estudios de erudición española.—Madrid, Victoriano Suárez, 1899.—Un folleto en 4.® (agotada). Cristóbal de Morales, pintor sevillano. —Madrid, Viuda éHijos do Tollo, 1900.—Un folleto en 4.0 (agotada). Nuevos Documentos Colombinos.—Carta que dirige ála Excma. Sra. Duquesa Viuda de Berwick yde Alba, José Costoso yPérez.—Sevilla, La Andalucía Moderna, 1902.—Un folleto en 4.® mayor. Historia de los barros vidriados sevillanos desde sus orígenes hasta nuestros rfías.— Obra laureada por la Real Academia de la Historia en concurso general ypúblico para adjudicar el premio del Sr. Barón de Santa Cruz.—Sevilla, La Andalucía Moderna, 1904.—Un volumen en folio.-- Obra ilustrada con numerosos fotograbados, fototipias ycromos. ^res cartas al Iltmo. Sr. Dr. D. Servando Arbolí acerca de las reformas que deben efectuarse en el paso de Nuestra Señora de los Reyes con motivo de su próxima coronación. —Sevilla, La Andalucía Moderna, 1904. —Un folleto en 8.® (agotada). I Documentos para la historia de la primera tipografía mexicana. —C-áxi-a. dirigida al señor don José Toribio Medina.— Sevilla, La Andalucía Moderna, 1908.—Un folleto en 4.° mayor (agotada). Una requisa de cuadros en la Catedral de Sevilla.—Sevilla, El Correo de Andalucía, 1909. Id., id., id. Juan Sánchez,, pintor sevillano. —Madrid, Imprenta de San Francisco de Asís, 1909.—Un folleto en 4.° mayor (agotada). Catálogo de la Exposición de Retratos Antiguos celebrada en Sevilla en Abril de 1910. — Madrid, Blanco yNegro, 1910.— Un volumen en 8.0 prolongado. Noticia de algunas esculturas de barro vidriadas italianas yandaluzas.—Cádiz, Alvarez Eodrígnez, 1910.—Un folleto en 4.° mayor, ilustrado con fotograbados. Curiosidades Antiguas Sevillanas (2.» serie). —Sevilla, El Correo de Andalucía, 1910.—Un volumen en 8.® Apuntes histérico-descriptivos de la Iglesia y del Castillo de la villa de Rota. —Cádiz, Alvarez, 1911. —Un folleto ilustra lo en 4.°-mayor. Esgrimidores Sevillanos. —Documentos inéditos para su historia.—Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas yMuseos, 1911.—Un folleto en 4.0 mayor. Algunos datos relativos ála historia de América. —Madrid, Fortanet, 1911. —Un foUeio en 4.0 mayor (agotada). Catálogo de las Pinturas yEsculturas del Museo Provincial de Sevilla.—Madrid, Lacoste, 1911.—Un volumen en 8.° Memorias Antiguas Sevillanas.—La colección de cuadros del canónigo León yLedesma. — Sevilla, El Correo de' Andalucía, 1911. —Un folleto en 8.® Notice historique el biographique des principaux artistes' flamands que travaillcren dSévi~ lledepuis le XVIsiécle jusqu’á la fin duXVlII siéele. —Bruxelles, Verbique, 1912.—Un volumen gran folio. De Sevilla áGuadalupe.—Sevilla, El Correo de Andalucía, 1913.—Un folleto en 8.® (agotada). Guía Artística de Sevilla. —Historia ydescripción de sus principales monumentos religiosos yciviles, ynoticia de las preciosidades artístico-arqueológicas que en ellos se conservan, etc. (7.® edición).—Sevilla, imprenta,de la Guia Oficial, 1914. —Un volumen on 8.® (con fotograbados). Recuerdos de San Fernando. —Barcelona, Thomas, 1915. —Edición Mvsevm.—Un folleto en folio. Homenaje rendido por la Ciudad de Sevilla ásus ilustres hijos Gustavo Adolfo yValeriano Bécquer. —Redactado en cumplimiento de acuerdo de la Real Academia Sevillana do Buenas Letras.—Sevilla, Gironés, 1916.—Un folleto en 4.° mayor. Biografía del pintor sevillano Juan de Valdés Leal. —Sevilla, Gironés, 1917. —Un volumen en 4.® (con fotograbados). t'. LAS OBRAS DE D. JOSÉ (JESTOSO hállanse de venta en Sevilla en las librerías de D. Juan Antonio Fé yde D. 'bomás Sanz, calle de las Sierpes, yen Madrid en la de don Mariano Miirillo yen la de don Fernando Fé.