Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía
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I. PROCESOS TERRITORIALES Y DINÁMICAS POBLACIONALES EN ANDALUCÍA Gabriel Cano García Jesús Ventura Fernández
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 15 1. Introducción (G.C.) El territorio ofrece diferentes posibilidades de estudio, constituyendo una de ellas la situación misma y sus relaciones con los ámbitos vecinos y próximos, así como la percepción o imagen que se tiene de ese espacio y cuándo y por qué se han conformado sus límites. Otra perspectiva es la consideración como ente vivo, cuyo relieve (montañas, llanuras, costas…) se ha ido construyendo a través de millones de años y que continúa su actividad (terremotos, volcanes…). La dinámica atmosférica (borrascas, anticiclones, masas de aire, frentes…) da lugar a diversos climas, influyentes en los recursos y la vida en general, explicando gran parte de la vegetación existente (pinos, encinas, matorral…), con repercusiones económicas, ambientales, de ocio, etc., cuya protección y restauración, sin olvidar el desarrollo socioeconómico de la comarca, es fundamental. Y no menos importantes, y también vivos, son los ríos, máxime en un clima como el nuestro de estiaje en verano y ciclos de años lluviosos y secos, por lo que la gestión del agua es algo que debe hacerse desde la cercanía, el conocimiento y el aprecio. Por otra parte, el territorio es asiento de la población, cuyas características conviene conocer (cifras de evolución, movimiento natural y migratorio, nivel de instrucción, actividad y, sobre todo, distribución). E interesa saber si el poblamiento es concentrado o disperso y las categorías demográficas de los municipios, con especial atención a las ciudades medias y las metrópolis. Así el sistema urbano y las infraestructuras (carreteras, autovías, ferrocarril, puertos, aeropuertos y otras) dibujan la red de ciudades, el modelo territorial, la articulación y la integración con el exterior. Quién y cómo se gestionan esas infraestructuras (en este caso la Comunidad Autónoma, en buena parte desde el Estatuto del 2007) es otro objetivo de análisis, al igual que la organización espacial, sus instituciones y competencias, y también las normas para la ordenación del territorio. Existen más enfoques estudiados en Geografía Regional, como los recursos, resultado de las posibilidades naturales en interacción con la sociedad (agricultura, industria, servicios…), pero los excluimos aquí por falta de espacio y porque, desde un punto de vista económico, podrá verse en otros capítulos del libro. 2. Situación, límites e imagen de Andalucía (G.C.) Estudiar la situación de un territorio obliga a conectarlo y compararlo con un espacio amplio a través del tiempo para averiguar aspectos positivos o negativos, recursos y posibilidades, poniendo en circulación una buena cantidad de elementos. Andalucía
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 16 se encuentra entre continentes y mares, siendo a su nivel el único territorio europeo atlántico y mediterráneo a la vez, así como el más próximo a África, ejerciendo una importante función de paso y actuando como encrucijada y crisol de culturas, que hacen de esta tierra un temprano ejemplo de mestizaje. De otro lado, analizar el proceso de delimitación permite también considerar una multiplicidad de hechos y sirven para comprender mejor el espacio y sus relaciones con el hombre. Sin embargo, este tipo de estudios ha suscitado escaso interés, admitiéndose por lo general su existencia sin más planteamientos. Y eso que la superficie terrestre presenta cantidad de divisorias a distintas escalas, desde la separación de continentes a las parcelas de cultivo, pasando por fronteras estatales, regionales, provinciales y municipales, a veces fuente de conflictos. Sería bueno, pues, un nuevo enfoque de los límites como marcos de actuaciones de administraciones públicas para una serie de servicios (educativos, sanitarios, administrativos, judiciales, culturales...) o de acciones empresariales, comerciales o de otro tipo. También como áreas de ordenación del territorio, de mejora de infraestructuras y equipamientos (carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, obras hidráulicas...), de inversiones públicas y privadas, políticas de empleo, marco legislativo...Es decir, que los límites deberían ser cada vez más un marco de desarrollo, eficacia, calidad de vida y, también, una manera de medir la historicidad de un territorio-pueblo. La imagen, por su parte, nos indica la percepción de un ámbito a través del tiempo; y su aparición documentada más los cambios acaecidos explican muchas cosas y pueden servir para entender y planificar actuaciones en el exterior. Si los precedentes de los límites actuales de Andalucía cuentan con dos milenios de existencia, una determinada imagen del territorio y su población, mantenida con pocas modificaciones hasta hoy, es incluso anterior. 2.1. Intercambios en el Mediterráneo y precedentes territoriales de Andalucía El antiguo Mare Nostrum vio desarrollarse en sus orillas grandes civilizaciones con intercambios comerciales y culturales y en el extremo occidental estaba lo que hoy conocemos como Andalucía, que representaba entonces una función primordial en ese espacio. Suponía unas claras referencias a la navegación con dos puntos principales: Sierra Nevada y, sobre todo, el Estrecho de Gibraltar, fin del Mediterráneo, más allá del cual la cartografía de la época situaba feroces monstruos, dando lugar a la leyenda de las columnas de Hércules y el “Non plus ultra” (no más allá). Pero las ricas minas onubenses, junto con las de Sierra Morena y la Penibética ejercían una gran atracción en ese mundo, en que la metalurgia era sin duda la más
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 17 alta tecnología del momento. El Valle del Guadalquivir constituía un espacio agrario excepcional y precisamente las lejanas noticias, mezcladas con mitos, del existente reino de Tartessos (cuya expresión más conocida es el tesoro del Carambolo, cerca de Sevilla) propicia el parangón del Valle del Guadalquivir con los no menos fértiles y cunas de civilizaciones del Nilo, Tigris y Eufrates. Se desencadena un vivo comercio y una fuerte actividad cultural (Gádir fue fundada hace 3.000 años), pero también estas tierras se convierten en escenario de luchas entre distintos ejércitos (fenicios y griegos, Roma y Cartago). Existen noticias antiguas recogidas por Estrabón (principios de la era), que hablan de Turdetania, “la que atraviesa el río Betis, está situada en la costa del lado de acá del Anas (Guadiana), que la limita por el Oeste y el Norte”. Se habla de un tamaño muy parecido a la Andalucía de hoy y llegan a decir que había 200 ciudades, de las que, “a causa de los negocios son las más conocidas las que están a orillas de los ríos, en los estuarios y son puerto de mar.” La describen como “admirablemente fértil, siendo productora de todo y en gran cantidad” con abundante comercio de flota propia para exportar la famosa trilogía mediterránea (trigo, vino y aceite), además de otros productos: cera, miel, pez (utilizada en las embarcaciones ), cochinilla (tinte), mercurio y “ni oro, ni plata, ni cobre, ni hierro han podido verse hasta el presente en tierra alguna ni tan abundante, ni de tanta calidad”. Estamos, pues, ante un territorio definido y cohesionado por el Valle del Guadalquivir, con dimensiones sensiblemente parecidas a las actuales, una fertilidad y riquezas extraordinarias, con productos innovadores para la época, y una verdadera potencia marítima y comercial. Y estaba poblada por gentes de elevada cultura y un tanto acomodaticias, como parece convenir a tierras de paso y que deviene casi en constante histórica. Así el mismo Estrabón relata que “Tienen los turdetanos, además de una tierra rica, costumbres dulces y cultivadas... y, en especial los que viven en torno al Betis, han tomado las costumbres de Roma, sin ni siquiera acordarse de su propia lengua. La mayor parte se ha convertido en latinos y han recibido colonos romanos, hasta el punto de que poco distan todos de ser romanos”. Así se explica que cuando Roma divide a la Península Ibérica en provincias (en principio sin conexión política entre ellas, mediante una entidad peninsular) la Bética, culta, pacífica y prontamente romanizada, dependía del Senado y no del César o emperador (Lusitania, Cartaginense, Tarraconense), jefe del ejército. Tal delimitación (mapa 1) incluía prácticamente la actual Andalucía (si bien en tiempos de Augusto se trasladó la frontera del este para incorporar al César, por medio de la Cartaginense, la rica zona minera de Linares), que suponía el 80% de la provincia más el sur de Badajoz hasta el Guadiana. Hay, pues, una percepción hace dos milenios de una gran
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 18 diferencia territorial y humana, que avala la historicidad, pero también una “valoración identitaria” desde fuera más que de forma autóctona, lo que parece ser también otra constante histórica, cuyas razones sería interesante averiguar. 2.2. Al-Ándalus La decadencia y las luchas dinásticas conducen al fin de la época visigoda y la situación del Estrecho a solo 14 Km del norte de África (también tuvieron protagonismo algunos puertos como Almería o Almuñécar) explican la rápida islamización de la Bética (que se mantiene en época visigoda de la que, D. Rodrigo fue la máxima autoridad) con escaso trasvase poblacional. La proclamación de Abderramán III, como califa y principe de los creyentes, rompe la conexión entre el Emirato y Damasco y da lugar a un estado totalmente independiente, cuya capital, Córdoba, era el centro de todos los caminos y emporio de cultura. Aunque en principio el nuevo régimen abarca buena parte de la Península, estaba dividido en cuatro naciones, una de las cuales era Al-Andalus propiamente dicho, o lo que hoy es, más o menos, Andalucía, que se toma como referencia para situar a las otras tres. Estas son Al-Garb, el oeste, Algarbe; Al-Xarq, o Levante y Al-Musata o centro peninsular al norte. La antigua Bética, buscaba como límite septentrional la divisoria de aguas Guadiana- Guadalquivir (circunstancia mantenida con ligeras modificaciones hasta 1833, en que se fijan definitivamen- Figura 1. División provincial en el imperio romano Fuente: Elaboración propia a partir de Nuevo Atlas, Ed. Aguilar, 1961.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 19 te los límites. Además aquí residía el núcleo militar, económico, fiscal (el 50 %), social, cultural y, especialmente, político (las sucesivas capitales de los diferentes momentos desde 711 a 1492 son andaluzas: Córdoba, Sevilla, Almería, Málaga y Granada). El Califato de Córdoba se dividía en Koras, especie de provincias y comarcas, coincidiendo sensiblemente con los actuales límites de la Comunidad las lindes septentrionales de las correspondientes a Al-Ándalus propiamente dicho (mapa 2). El mantenimiento continúa en taifas posteriores y en los reinos almohades del XIII (Almería, Granada, Jaén, Córdoba, Málaga y Sevilla). En cuanto a la imagen, varios viajeros y geógrafos describen sobre todo vega y ciudades, como, por ejemplo, Almería (“la principal ciudad en tiempos de los almorávides, muy industrial, con ochocientos telares para tejer seda”) o Sevilla (“ciudad grande y muy poblada, de murallas sólidas y mercados numerosos, haciéndose en ella gran comercio, principalmente de aceite del Aljarafe, que se envía a Oriente y Occidente por tierra y mar”). Al-Ándalus acaba como estado en 1492, aunque posteriormente quedó parte de la población, más o menos convertida al cristianismo, y que ha dejado todo un legado en monumentos, planos callejeros, regadíos, costumbres, toponimia, artesanía, mú- Figura 2. Divisiones administrativas califales Fuente: Elaboración propia a partir de Atlas de Andalucía, Ed. Diáfora, 1981.
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 20 sica (el flamenco parece traer de ahí su origen), etc. Está comprobado el alto grado cultural, sobre todo en el Califato, lo que, sin desmerecer lo incorporado desde el 711, tiene que ver también con la conocida imagen de la Bética. Y es significativo de la potencia de la misma que los distintos pueblos magrebíes (Almorávides, Benimerines, Almohades) que llegan a Al-Ándalus (de un islamismo muy especial) con pretensiones regeneracionistas acabaran “andaluzándose” en expresión y opinión de algunos autores. A mediados del siglo XIII la Corona de Castilla conquista el Valle del Guadalquivir que se divide en tres reinos, en gran parte herederos territoriales de los almohades, Jaén, Córdoba y Sevilla, con unos límites, que veremos después. Simultáneamente se crea el reino nazarí de Granada con la actuales provincias de Almería, Granada y casi toda Málaga, estableciéndose una frontera, con numerosos intercambios desde ambos lados (población, comercio, etc.) y cambiante, como lo indica la toponimia de algunos pueblos y ciudades, que añaden a su nombre el “de la Frontera” (Morón, Jerez, Arcos, Palos, Chiclana, Vejer…). Aparecen unos límites internos formados por los señoríos de nobleza, iglesia y órdenes militares, que, como pago a la conquista (entonces no había ejércitos regulares), reciben extensiones de tierra, dando lugar a un latifundismo de graves consecuencias sociales, económicas y políticas. El Estrecho de Gibraltar señala su posición estratégica en relación con la conexión de algunos puertos africanos, lo que explica conquistas alternativas castellanas o nazaríes de Algeciras desde 1292 a 1462. En cuanto a la imagen hay escritos (el alemán Münzer, por ejemplo, de finales del XV) sobre la población morisca granadina. 2.3. Límites, situación e imagen en la Edad Moderna Tras la conquista de mediados del XIII hay noticias sobre los límites, que traemos a este apartado para enlazar con la Edad Moderna. En la frontera con Portugal se mantuvo al principio el ámbito del antiguo reino musulmán de Niebla, que incluía el Algarve hasta Sagres. En 1267 pasan a Sevilla Serpa y Moura, recuperadas después por el país vecino, y delimitándose por el Chanza; si bien continúan los pleitos en la zona (por ejemplo en las Contiendas) hasta que se fijan definitivamente los limites en 1893. Más al este pertenecía también al reino sevillano el Sur de Badajoz, intregrando a mediados del XIII Fregenal, Jerez, Sigonza, Monasterio y Azuaga, pero la Provincia de León en Extremadura, propiedad de la poderosa Orden del Temple, marca la frontera con pequeñas oscilaciones que afectan a unos cuantos municipios a ambos lados de la demarcación. Así se sabe que en 1540 (Rodríguez Blanco, 1985) Fregenal, Higuera y Bodonal (hoy extremeñas, con un total de 432 Km2) pertenecían a Andalucía,
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 21 mientras, por el contrario, Cañaveral, Arroyomolinos y Guadalcanal (actualmente andaluzas y sumando 397 Km2) estaban en Extremadura, realizándose el intercambio definitivo en 1833. Al norte de Córdoba el Señorío de Sotomayor introduce una cuña señorial ( Belalcázar, Santa Eufemia, Hinojosa, etc., mientras que Almadén correspondía entonces al reino de la ciudad califal) y aparece después en la cartografía como si no fuera Andalucía, situación, que se regulariza en 1833, una vez disueltos los señoríos territoriales, reducidos a propiedad particular en 1812. Lo mismo ocurre en el nordeste de Jaén, donde la Orden de Santiago ocupaba, entre otras, las poblaciones de Villacarrillo y Santiago de la Espada. En cuanto a la div isoria Andalucía-Murcia viene de atrás y se mantiene en la época nazarí, plasmándose a principios del XVI en los reinos cristianos. La reconstrucción de catastros del XVIII (Ensenada, Floridablanca, mapa 3) refleja las referidas circunstancias, añadiéndose como distritos la N uevas Poblaciones, instituidas para afianzar el camino Madrid-Andalucía. La situación de nuestra tierra, y en concreto de la costa atlántica, influye sobremanera en el descubrimiento de América, que se apoya en la cercanía a los alisios, importante para la navegación a vela, la experiencia marítima en esos puertos (Palos, Moguer, Huelva, etc. ) y la existencia de un rico traspaís, como el Valle del Guadalquivir, a la vez que el comercio queda asegurado desde Sevilla, primero, y Cádiz, después. Para Figura 3. Andalucía en 1789 Fuente: Elaboración propia a partir del Catastro de Floridablanca, Cano, 2001.
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 28 Entre la latitud 36º N de Tarifa y los casi 39º N de los Pedroches, Andalucía se sitúa en plena zona mediterránea, uno de los climas mundiales de los menos extensos y más representado en el sur de Europa que en otras partes (Marruecos, California, Chile, Sudáfrica y Australia) y que se caracteriza por temperaturas medias anuales en torno a 18º C, veranos cálidos y secos, inviernos suaves y dos estaciones intermedias de cierta pluviosidad, si bien existen ciclos de años secos y lluviosos. En cuanto a la dinámica atmosférica, nuestra tierra suele quedar más al sur de la corriente en chorro (especie de río aéreo a unos 10.000 m de altura) y de su asociado a nivel del suelo, separador de las masas de aire calidas del sur y frías del norte, que es el frente polar. Éste genera bajas presiones o borrascas, que en forma de familia circulan de oeste a este por el Atlántico, cruzando generalmente por el norte de Andalucía, pero que pueden afectarle en ocasiones, especialmente en primavera y otoño. A estos agentes hay que añadir, aparte alguna tormenta de verano, las borrascas del golfo de Cádiz y, menos frecuentemente, a final de verano y principios de otoño, las llamadas gotas frías (bolsa de aire en altura de temperaturas bajas) sobre un Mediterráneo sobrecalentado, afectando a la parte oriental con lluvias violentas. Los agentes contrarios a las precipitaciones son las altas presiones de aire pesado y subsidente (tiende a bajar, mientras que las lluvias se producen en bajas presiones atmosféricas, al ascender masas húmedas que se enfrían con la altura y llegan a condensarse), que producen cielos despejados. En nuestro caso tenemos relativamente cerca el anticiclón de las Azores, que cubre nuestro territorio gran parte del año, sobre todo en verano, que se desplaza al norte debido al llamado movimiento aparente del sol, y bloquea las borrascas, empujándolas hacia latitudes más altas. Otro anticiclón importante es el que se forma en Europa durante el invierno (por el enfriamiento del aire y que a veces puede afectarnos con bajas temperaturas), así como otras altas presiones del Atlántico. Esta dinámica atmosférica se ve modificada por dos factores geográficos: la lejanía al mar, que en el caso de Andalucía no es mucha, y sobre todo el relieve, que ejerce varias influencias en el clima. En primer lugar, la altitud disminuye la temperatura (unos 0.5ºC cada 100 metros, por lo general, de manera que en el Mulhacén podemos medir unos 15ºC menos que en Almuñécar) y el aire ascendente por las ladera de barlovento (de cara al viento) puede condensar y llover, mientras que en sotavento, al descender, se produce el efecto desecante contrario, denominado Foehn. Y, por otra parte, la montaña transversal (dirección este-oeste), la más frecuente en Andalucía, ofrece al sur la vertiente hacia el sol, solana, y al norte queda a resguardo, umbría, notándose tales circunstancias sobre todo en la vegetación.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 29 La distribución de las temperaturas medias anuales reflejan el efecto del relieve (mapa 5), bajando de los 12º C en una parte de las Bética, quedando la mayor parte de Andalucía dentro de las isotermas 16-18, con algunas bandas que superan esta última medida. La distribución en las dos estaciones extremas, destaca en enero la influencia del relieve y la distancia al mar, además de notarse en Huelva un océano Atlántico más frío, mientras que en julio hay una mayor homogeneización que separa a las Béticas del resto, aunque con pocas diferencias. También la distribución de las lluvias (mapa 6) acusa la presencia del relieve, estando la mayor parte del territorio en los 400-600 mm más algunas zonas secas orientales, que pueden llegar a menos de 200 en el este de Almería. Por el contrario, existen islas con más de 1.000, llegándose al doble en Grazalema, cuyo climograma (comparación mensual de temperaturas y lluvias) destaca entre los demás, pero apenas en la sequía estival, común al clima mediterráneo. Se nota también el máximo de lluvias en primavera y otro en otoño, siendo este más importante en el oriente por las llamadas gotas frías. Como resultado de los agentes, elementos y distribuciones, Andalucía tiene, como dijimos, un clima mediterráneo, pero con matices, que, además de las altas montañas, es el siguiente, según Capel, 1990: la mayor parte del Valle del Guadalquivir acusa cierta continentalidad (más diferencia día/noche y entre estaciones), en aumento con la distancia al mar, la cual suaviza esos contrastes. Así la influencias oceánica del Figura 5. Distribución de la temperatura media anual Fuente: Consejería de Medio Ambiente.
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 30 Fuente: Atlas de Andalucía, Ed. Diáfora, 1981. Figura 6. Distribución de lluvias y climogramas Tabla 1. Tipos de clima, según Capel, 1990 Temperaturas medias en Cº Precipitaciones en mm. Tipo Estación Altitud s.n.m. Anual Mes más cálído Mes más frío Anual Mes máx. Mes mín. Mediterráneo oceánico Huelva 18 18.0 25.0 11.0 465 73 1 Cádiz 14 18.3 25.0 12.0 546 78 1 Grazalema 823 16.6 26.0 8.3 2.220 405 4 Mediterráneo continental Sevilla 30 18.0 28.0 11.0 572 93 1 Córdoba 91 18.0 28.0 9.0 675 110 3 Jaén 582 17.0 25.0 8.0 599 94 4 Continental mediterráneo Granada 774 15.0 25.5 6.4 474 66 4 Bacares 1.213 11.4 20.5 3.9 415 61 6 Mediterráneo subtropical Motril 40 18.0 25.1 12.4 455 65 2 Málaga 33 18.5 25.6 12.5 469 66 1 Mediterráneo Subdesértico Gata 39 18.2 25.9 12.5 174 30 0 Almería 18 18.1 25.8 12.1 227 34 0
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 31 Atlántico hace que la amplitud verano/invierno sea de 13º C en Cádiz, mientras es de 17 en Jaén. Mayor continentalidad aparece en la Depresión Intrabética, a la vez que el matiz subtropical se da en la costa mediterránea, con medias de enero que superan los 12ºC y, por su parte, los tintes subdesérticos, especialmente en zonas almerienses, reducen las precipitaciones, como dijimos. No obstante los matices, el cuadro 1 revela cierta homogeneidad, apartando las altitudes, en torno a temperaturas medias anuales de 18ª, veranos calurosos (con predominio de los 25-26 en el mes más cálido, generalmente agosto y también julio en Almería, Córdoba y Sevilla), que llegan a medias de 28 en Córdoba (otra cosa es que se alcancen máximas diarias incluso superiores a 40º, sobre todo por entradas de aire sahariano). A la vez que la media del mes más frío, enero, van de los 6 de Granada a los 12 de Málaga. La mayoría de las estaciones reciben 400-600 mm de lluvias con máximos en los meses de diciembre o marzo y mínimos en los dos meses citados de verano. 3.3. Vegetación y espacios protegidos A tenor de esas características climáticas, la vegetación natural es también mayoritariamente de tipo mediterráneo, con abundancia de especies adaptadas a la sequía, como pinos y encinas, de hojas duras y pequeñas que atenúan la evapotranspiración. Por eso los pisos bioclimáticos de mayor extensión son el mesomediterráneo y el termomediterráneo (13-16 y 16-18 grados centígrados, respectivamente), si bien existen herencias subtropicales (acebuche, durillo, lentisco, zarzaparrilla, madreselva) y glaciares, como la sabina albar y, sobre todo, el pinsapo, que, con algunos bosques marroquíes, forman una singularidad escasa en el mundo. También encontraremos ciertos árboles caducifolios, como el quejigo, el melojo o el castaño, a la vez que aparecen múltiples endemismos, principalmente en las Béticas. Si unimos especies de ribera (álamos de Granada, por ejemplo), palustres (taray, eneas, cañas, etc.), de repoblación exógena (eucaliptos, esquilmadores de la humedad) y otras, junto con las más propias de la tierra (encinas, varios tipos de pinos y matorrales), resulta una gran riqueza botánica, si bien, como corresponde al Mediterráneo, poco exuberante y con el bosque reducido a las montañas o determinadas áreas marismeñas, como Doñana (mapa 7), suponiendo el espacio arbolado la mitad aproximadamente de la superficie forestal (incluidos pastizales y matorrales) nuestro espacio, mientras que la mitad del territorio está cultivada o es de uso urbano. Debemos distinguir vegetación climácica (la correspondiente al clima), sobre la que ha intervenido el hombre a lo largo del tiempo, generalmente de manera negativa (roturaciones para el cultivo, pastoreo, incendios, talas para diversos usos; por ejem-
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 32 plo los pinares de la parte oriental de Sierra Morena fueron muy mermados para la construcción de barcos) en un ambiente de difícil equilibrio (aridez estival, ciclos anuales de sequía…), donde la vegetación se regenera difícilmente. Y en tal sentido, se conocen los procesos de los ecosistemas mediterráneos que van desde el bosque en la etapa madura a los pastizales y comunidades nitrófilas, como las hortigas, reconociéndose generalmente cuatro estadios andaluces: bosque, matorral denso, matorral degradado y pastizal. No obstante también se producen recuperaciones antrópicas, como las repoblaciones y determinados cuidados; y en este sentido cabe mencionar la actuación autonómica, pues cuando en 1984 se hicieron las transferencias desde Madrid a la Junta de Andalucía solo había unas 40.000 Ha protegidas (principalmente en Doñana y Torcal de Antequera), existiendo actualmente casi dos millones, donde destacan los Parques naturales en los que se pretende combinar protección y restauración con el desarrollo socioeconómico de la zona. Las comunidades arbóreas más importantes son la familia de los Quercus, sobre todo el encinar con varias subespecies: q. rotundifolia, q. ílex (en la costa) y q. coccífera (NE de Granada compitiendo con la sabina albar). También el alcornocal, algo más exigente (600 mm), el quejigo o roble andaluz (1.000 mm) y el melojo, que sustituye a la encina en las zonas de más continentalidad. Las coníferas son otra gran familia del Fuente: Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía Figura 7. Mapa de vegetación
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 33 bosque mediterráneo, que ocupa aproximadamente un tercio de la superficie arbórea andaluza. De ellas (pinus, abies, juníperu, taxus, en retroceso, aunque se mantiene en Sierra Tejeda ) es el pino la especie más abundante, en algunos casos producto de la repoblación. Se distinguen el pino piñonero (p. pínea) de la costa atlántica (Doñana, por ejemplo), parte de la provincia onubense y algunas manchas en la Sierra de Córdoba. El rodeno (p. pínáster), del Prebético jienense (al igual que el laricio, p.nigra) y algunas montañas béticas. El carrasco (p. halepensis), frecuente en sierras de la parte oriental, y el silvestre circunscrito hoy a algunos rodales de las Sierras Nevada y de Baza. No podemos dejar de mencionar el matorral, en el que puede distinguirse varios tipos importantes: el de alta montaña (espinar, azufaifo, esparragueras), el que cubre suelo silíceos, como Sierra Morena (diferentes tipos de jaras y brezos), el matorral de los suelos calizos (romero, tomillo y otras plantas aromáticas, la alhucema, por ejemplo) y los de las zonas más áridas: palmitos, albardín, esparto (muy apreciado otrora para diversos usos e incluso para la exportación). Y mención especial merece la dehesa, un híbrido de naturaleza y acción antrópica, de forma deliberada y mantenida, consistente en un conveniente aclarado de montes originarios de encinas y alcornoques, no roturados para el laboreo, por su pobreza edáfica, constituyendo un ecosistema seminatural. Poseen por ello un alto valor ecológico, económico (principalmente por la montanera de cerdos, pero también con otros recurso: ovino, caza menor, leña, corcho…) y social (fijación de población rural). 3.4. Ríos y recursos hídricos Los rasgos climáticos que acabamos de ver (también el relieve y, en menor medida, la vegetación, explican bastante las características de las cuencas hidrográficas andaluzas y sus posibilidades. Así, la aportación natural se cifra en unos 14.000 Hm3 al año, que, considerando las precipitaciones, da una escorrentía de 0.2, muy por debajo de los ríos con climas oceánicos del Cantábrico (hasta 0.6). Pero a esos volúmenes hay que descontar evaporaciones, filtraciones, retenciones, etc., con lo que los recursos hídricos disponibles en Andalucía vienen a ser casi 5.500 Hm3 anuales, de los cuales el 61 % proceden de los embalses y el 23 de los acuíferos subterráneos. Como la demanda total es de casi 6.000 (cerca del 80% para la agricultura), existe un déficit estructural cercano a los 500 Hm3 anuales, que se procuran compensar mediante desalación, sobre todo en las costas de Almería y Málaga. Pero donde mejor se aprecia la relación con las precipitaciones es en el régimen de los ríos, en cuyas gráficas por meses se nota un claro descenso, prácticamente a cero, en
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 34 verano, con un máximo de primavera y otro de otoño, igualándose ambos en la parte más oriental, cosa que se aprecia muy bien en los aforos de la cuenca del Guadalquivir. Sin embargo, ese régimen natural queda hoy enmascarado por la regulación de embalses, que, al desaguar más en verano, da lugar a una gráfica mensual de los aforos con máximos estivales. Otra clara correspondencia con el clima son las fuertes irregularidades entre ciclos secos y húmedos, con inundaciones en otros tiempos sin embalses (y hoy en la cuenca mediterránea con escasas presas, por la cortedad de los cursos y su carácter torrencial). Por eso, y aunque estos extremos se han atenuado, y haya otras razones, es tan importante la gestión de las aguas, que implican, además de prevención de sequías (que siguen existiendo), construcción de equipamientos e infraestructuras, control de regadíos, etc. Andalucía, como país mediterráneo (y con influencia históricas de administradores precedentes maestros en el regadío) posee una importante cultura del agua, que va desde los acueductos de la Bética (como los denominados Caños de Carmona en Sevilla que traían agua del Guadaíra) hasta los baños árabes, los balnearios, aljibes y molinos o la sabia incorporación del agua a los jardines (Alhambra, Generalife…) Figura 8. Distritos hídricos Fuente: Consejería de Medio Ambiente.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 35 Más recientemente, desde principios del siglo XX, sobre todo, se comienza a construir pantanos, de los que en la actualidad existen 82, con una capacidad total de 11.385 Hm3, de los que casi el 70% se hallan en la cuenca andaluza del Guadalquivir, donde se localizan tres de los mayores embalses: Iznájar en el Genil, casi 1.000 Hm3, Negratín, Guadiana Menor, 546, y Tranco de Beas, Guadalquivir, 500 Hm3. En la cuenca del Mediterráneo hay 13, siendo el de Viñuelas, río Guaro, el de más capacidad, 170 Hm3; en Guadalete-Barbate, 8, contándo el del Guadalcacín, Guadalete, 800; en la cuenca atlántica andaluza se localizan 6, encabezados por el Chanza (341 Hm3) y en el Segura solo dos que suman 7 Hm3. La mayoría, 71, se destinan al abastecimiento y depende de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad y de la Confederación hidrográfica del Guadalquivir, 2 los gestiona Emasesa, que abastece de agua al área metropolitana de Sevilla y 9 embalses, dirigidos a la producción de energía hidroeléctrica, son propiedad de Endesa. Para completar la obra humana sobre los ríos hay que mencionar, al menos, el regadío (casi un millón de Has incluidas las procedentes de acuíferos) o las cortas en el Guadalquivir cerca de Sevilla, sin contar los acondicionamientos para la navegación. Últimamente se aprueba la Ley 4/2010, de 8 de junio, de Aguas de Andalucía, que supone una extensa y positiva norma, aseguradora de una buena gestión de este escaso recurso. Ya en la Exposición de Motivos se fijan principios y objetivos medioambientales, superando políticas basadas exclusivamente en planteamientos del agua como bien económico. Y en el Título Preliminar se afirma que “solo la conservación y mejora del agua y del ecosistema acuático es garantía de que, realmente, se podrá cimentar un sólido y sostenible desarrollo económico y social”. Y es menester resaltar que esa gestión se apoya en una normativa muy avanzada, como “alcanzar los caudales ecológicos y el orden de prioridad de uso para las actividades económicas en el que se tendrá en cuenta la sostenibilidad y el mayor valor añadido en términos de creación de empleo y generación de riqueza para Andalucía”. La regulación presenta la originalidad de prever un plan andaluz de restauración de ríos con finalidades eminentemente ambientales y con referencias a inversiones específicas a tal fin. Por todo ello es mas que discutible la sentencia del Tribunal Constitucional, firmada por 11 magistrados/as en marzo de 2011, anulando un artículo clave del Estatuto de Autonomía (aprobado unánimemente en el 2006 por el Parlamento Andaluz y, después, por las Corte Generales), a instancia del entonces presidente de Extremadura. Se trata de que dicho Estatuto implica la gestión de las aguas de la cuenca del Guadalquivir que discurren por Andalucía, lo que supone casi el 97% de los recursos hídricos (y porcentajes incluso más altos en población, regadíos, embalses, etc.), quedando el resto (Badajoz y Ciudad Real) fuera de esa gestión y dentro de la Confederación Hidrográfica, que se mantenía y ejercía además, en cumplimiento de la Constitución
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 36 de 1978, la planificación general y las normas básicas, también para la parte andaluza. De manera que las aguas extremeñas, cuyo territorio fueron, por cierto, del Reino de Sevilla durante siglos, no se veían afectadas en absoluto, máxime cuando están más altas y no existe ni un solo pantano ni apenas aprovechamiento, al tratarse de cauces de cabecera. Andalucía tuvo que devolver las competencias y empleados, si bien el Parlamento autonómico aprobó después, otra vez por unanimidad, la petición de la gestión al Estado, según la Constitución de 1978. Ya se había creado en 2005 la Agencia del Agua, que tenía competencias sobre los distritos transferidos del Mediterráneo (20 % de nuestro territorio), Guadalete-Barbate (7), Tinto-Odiel-Piedras (11%), que, con el Guadalquivir (59), suman el 95% de las aguas de Andalucía. El resto es cuenca del Guadiana —norte de Huelva y Córdoba— y Segura, dos pequeños territorios en Jaén y Almería. La Cuenca andal uza del Guadalquivir aporta el 60 % de los recurso hídricos y el río Grande nace, discurre y desemboca en Andalucía, tras recorrer casi 670 Km desde el Tranco de Beas a Sanlúcar de Barrameda, nutrido por una serie de afluentes (mapa 9), de entre los que destacan por la izquierda el Genil, el único de régimen pluvionival, con 335 Km, y el Guadiana Menor, 182, siendo los de mayor longitud en Sierra Morena el Guadalimar (167), Viar y Ribera de Huelva (126 Km). El distrito Mediterráneo Andaluz (17.820 Km2) es en realidad un conjunto de cuencas pequeñas (la mayor, Figura 9. Principales ríos de Andalucía Fuente: Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 37 Guadalhorce mide 3.300 Km2) desde el Almanzora en Almería a los ríos campogibraltareños, pasando por los que aparecen en el mapa 9 y otros (Adra, Verde, Torrox, más algunos afluentes importantes, como Lanjarón, Guadalmedina o Genal). Se sitúan por lo general en las laderas meridionales de la Penibética y son cortos y de carácter torrencial. La Cuenca atlántica, por su parte, comprende dos distritos, como dijimos. Y para acabar este apartado hídrico, una breve referencia a las aguas subterráneas y al endorreísmo. Las primeras proceden de la filtración de una parte de la escorrentía, a través de arenas o calizas (circulación kárstica) y cuyas extracciones se cifran en unos 1.500 Hm3 anuales. Destacan los del Prebético jiennense, Doñana-Almonte y Sierra de Gádor. El endorreísmo, o zonas sin salida, están ligadas a hondonadas del terreno y a bases impermeables (arcillas, yesos), que impiden la infiltración y desaparición de las lagunas, aunque muchas de éstas se secan en verano. Las más importantes están protegidas por ley del Parlamento Andaluz desde 1989 con la figura de paraje natural o reserva de la Biosfera, cuentan con vegetación palustre y avifauna, entre la que destaca el flamenco rosa de Fuente de Piedra, Málaga, la mayor laguna de Andalucía con 8.600 Ha. Otras importantes son la Laguna Grande, cerca de Baeza, 500 Ha. Las de Tíscar, Amarga y Zóñar (3 Hm3) en Córdoba. Lebrija-Las Cabezas y Utrera, 120 Ha, en Sevilla y las tres gaditanas de Espera. 4. Procesos demográficos actuales (J.V.) La población andaluza se elevaba 8.424.102 personas según datos del Padrón Municipal de 2011, lo que supone un 17,79% sobre el total de la del estado (47.351.345 habitantes para esa misma fecha). Como nuestra extensión superficiales de 87.597,7 km2, y la española de 506.018,9 km2 (todo ello según datos del Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, SIMA, del actual Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía), nos resulta una proporciónbastante pareja entre el peso de nuestra población en relación a nuestra superficie dentro de España (17,31%), de lo que deriva, como es lógico, unas densidades demográficas próximas: 96,16 hab./km2 en Andalucía, y 93,57 en el conjunto español. No obstante, este diferencial, de solo 2,59 puntos, está muy alejado de los 8,89 que se detectaron en el Censo de 1950 (casi 3,5 veces más), como consecuencia de que la población andaluza era, por entonces, antes de los profundos procesos emigratorios que acontecieron entre 1955 y 1975, de más del 20% del total español (G. Cano y J. Ventura, 1997). De los actuales andaluces 4.254.468 son mujeres (50,51%) y 4.169.634 varones (49,49%), presentándose, por tanto, un equilibrio entre ambos sexos, si bien con una sex ratio ligeramente inclinada hacia un mayor número de féminas, como por otra parte sue-
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 44 tro de una conocida propuesta de comarcalización para Andalucía (G. Cano, 2002), puede verse en la figura siguiente. Figura 10. Población en municipios andaluces de más de 20.000 hab. en 2005 Fuente: Instituto de Desarrollo Regional, Fundación Universitaria de la Hispalense (2006). Según este criterio de selección habría ya solo 81 municipios urbanos en nuestra Comunidad, que acogen a 5.703.335 andaluces y andaluzas, esto es, al 67,70% de la población regional. Además, como se aprecia en la tabla siguiente, se pueden establecer los niveles demográficos que se desee para los distintos municipios implicados, en este caso de Andalucía, en consideración de las diferentes características que contemplemos para sus núcleos de población y en función del volumen demográfico de cada municipio (asumiendo en todo caso que el índice de correlación de Pearson, que mide la proporción de población que vive en el núcleo capital dentro de su término municipal era ya de 0,94 en 1981; G. Cano, 1990-b: 186). De esta manerase suele hablar de ciudades medias andaluzas para los términos que poseen entre 20.000 y 49.999 habitantes en un primer escalón, entre 50.000 y 99.999 para un segundo nivel de las mismas (G. Cano, 2008), y grandes ciudades regionales para los municipios que superan los 100.000 habitantes, esto es, las 8 capitales provinciales más Jerez de la Frontera, Marbella, Dos Hermanas y Algeciras, tal como vemos en las tablas siguientes,con diferenciación, en el último caso, de varones y mujeres (el único desglose que establece el Nomenclátor, y su gran condicionante para su mayor explotación en la actualidad).
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 45 Llama la atención, en esta relación de 12 municipios, la posición última de Jaén, a la que superan localidades como Marbella, Dos Hermanas y Algeciras; e incluso el caso de Cádiz, aunque ahí sus condicionantes físicos son evidentes, y en realidad cabe hablar de una conurbación conformada por la Bahía de Cádiz más Jerez. 5. Sistema urbano, infraesctructuras y ordenación del territorio (J.V.) 5.1. Redes de ciudades Para el tratamiento de las redes de ciudades que pueblan el territorio andaluz nos apoyaremos en el documento de planificación territorial de mayor rango en estos momentos, y de clara incidencia en el sistema urbano-relacional en el que nos vamos a Tabla 6.- Municipios andaluces según niveles demográficos (2011) Fuente: Elaboración propia a partir de la aplicación del Nomenclátor del INE. Tabla 7. Población en ciudades andaluzas mayores de 100.000 hab. (2011) Fuente: Elaboración propia a partir de la aplicación del Nomenclátor del INE. Municipios Población total Varones Mujeres Sevilla 703.021 334.429 368.592 Málaga 568.030 273.355 294.675 Córdoba 328.659 157.984 170.675 Granada 240.099 111.629 128.470 Jerez de la Frontera 210.861 103.305 107.556 Almería 190.349 92.741 97.608 Huelva 148.918 72.032 76.886 Marbella 138.662 67.562 71.100 Dos Hermanas 127.375 62.997 64.378 Cádiz 124.892 59.203 65.689 Algeciras 117.810 58.271 59.539 Jaén 116.781 56.476 60.305 Tipos municipales Número de municipios Población Porcentajes sobre el total andaluz Total de municipios 771 8.424.102 100% Municipios con 10.000hab. o más 152 6.728.738 79,87% Municipios con 20.000hab. o más 81 5.703.335 67,70% Municipios con 50.000hab. o más 29 4.261.003 50,58 Municipios con 100.000 hab. o más 12 3.015.457 35,79
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 46 centrar a continuación. Nos referimos al Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, finalmente aprobado en 2006, pero cuya andadura se inicia en 1990 con las Bases para la Ordenación del Territorio, continúa con la Ley de ordenación del territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de 1990, e incluso con la existencia de un documento de Bases y Estrategias, que apareció en 1998 de manera coincidente con el Plan Director de Infraestructuras de Andalucía 1997-2007 (PDIA). El POTA, aprobado mediante el Decreto 206/2006, tiene como finalidad general definir la organización física espacial para las funciones territoriales de Andalucía, adecuadas a sus necesidades y potencialidades actuales, y diseñar una estrategia territorial andaluza global, para garantizar el fin de los desequilibrios internos y asegurar una adecuada conexión del territorio regional con el exterior. En este sentido, el Modelo Territorial propuesto aporta una zonificación interna en distintas unidades que son el resultado de la integración de diversos referentes considerados: las ciudades y los asentamientos, junto con sus estructuras y redes, los ejes de articulación física regional, y la base natural y patrimonial. Se establecen una serie de sistemas y redes de asentamientos que organizan ámbitos territoriales en función de la influencia o atracción que ejercen sus centros poblacionales, obteniéndose así un sistema polinuclear de centros regionales (también denominados aglomeraciones urbanas), redes de ciudades medias, y asentamientos en áreas rurales, según podemos Figura 11. Modelo Territorial de Andalucía según el POTA (2006) Fuente: Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes (2007).
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 47 apreciar en la figura siguiente, sobre el trasfondo de los grandes dominios territoriales de Andalucía: Sierra Morena, Depresión del Guadalquivir, Cordilleras Béticas, y litorales atlántico y mediterráneo. Dentro del documento, y en relación con el tema que nos interesa, también posee gran importancia el concepto de articulación regional que se establece, y que pretende atender a las necesidades de accesibilidad de las distintas partes de la Comunidad en función no solo del volumen de población demandante, sino planteando un esquema propio e interno de cohesión territorial, incluso para las áreas menos pobladas, que supere el tradicional enfoque extravertido de las comunicaciones en Andalucía. Vemos, por tanto, que los conceptos de nodos y redes de conexión entre ellos se encuentran íntimamente relacionados. Figura 12. Articulación Regional establecida en el POTA (2006) Fuente: Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes (2007). De gran interés resulta la inserción de Andalucía con su entorno regional, apreciándose por un lado su interpretación como gozne de unión entre el Arco Atlántico y la región Euromediterránea (central y occidental), participando sus 8 provincias por igual de esta concepción, y lanzando puentes tanto hacia el corredor atlántico marroquí (eje Tánger-Casablanca, muy dinámico), como por el montañoso Norte rifeño hasta la frontera con Argelia (bastante deprimido). Además, en las ya referidas Bases
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 48 y Estrategias, al plantearse la integración exterior de la Comunidad andaluza, se resaltaba la importancia del Nododel Estrecho de Gibraltar, así como los corredores con el resto de comunidades autónomas limítrofes y con la capital del estado (Madrid), más la potenciación de los vínculos con el Algarve portugués. Todos estos aspectos se pueden visualizar a través de las figuras 13 y 14. Figura 13. Integración exterior regional de Andalucía según el POTA (2006) Fuente: Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes (2007). 5.2. Infraestructuras principales Si partimos de una definición de infraestructura como la del conjunto de elementos que se consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización cualquiera, y que por tanto se entienden como el soporte esencial para el desarrollo de una economía moderna, asumiremos no solo que nos estamos refiriendo a los de carácter lineal como los transportes o la provisión energética, sino también a equipamientos relacionados con la educación, la sanidad o la vivienda. Estamos haciendo mención,por consiguiente,al conjunto de servicios, muchos de ellos de carácter social y mayoritariamente públicos en el denominado Estado del Bienestar o más bien benefactor (Welfare State), que son necesarios para satisfacer necesidades humanas no relacionadas con la producción de bienes materiales. De esta manera, dotamos a las infraestructuras de un enfoque tanto nodal como en red, aunque, en esta publicación,
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 49 y por razones de su mayor vinculación con el planteamiento urbano-relacional de este apartado, nos centraremos en las segundas, es decir, en las que conectan, física o virtualmente, a unos puntos con otros,y en especial,por su mayor tradición, en los medios de transporte. Por otra parte, es conocido el axioma de que las “infraestructuras son condición necesaria pero no suficiente” para implementar procesos equilibrados de desarrollo territorial, si bien, a pesar de este consenso, surgen posiciones que pueden calificarse, como mínimo, de muy distantes. Así el profesor Lázaro Araujo establece un recorrido que va desde las posturas optimistas al respecto hasta las pesimistas, pasando por los estadios intermedios de posibilitas y escépticos… Sin querer entrar en un profuso debate sobre el tema, sí cabe decir aquí que la posición periférica y en muchos casos marginal del territorio andaluz hacía imprescindible su mejora, que ahora analizaremos para el caso de los medios de transporte, de manera que no debe sorprendernos que a ello se hayan dedicadoen gran medida los fondos estructurales y de cohesión que han llegado a Andalucía, como antigua región comunitaria de objetivo 1, hoy Figura 14. Integración exterior de Andalucía con el resto de la Península Ibérica y Norte de Marruecos Fuente: Bases para la Ordenación del Territorio de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes (1990).
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 50 de convergencia, a raíz de la incorporación de España a las entonces denominadas Comunidades Europeas (1986), en la actualidad Unión Europea. Se trata, además, de una cuestión transferida desde un primer momento a la Comunidad Autónoma de Andalucía (Estatuto de 1981), y que, por supuesto, queda refrenda en el más extenso de 2007, del que reflejamos la literalidad del artículo 64, dedicado a los transportes y comunicaciones,en el que se establece la habitual diferenciación entre competencias exclusivas, de ejecución, y de participación. “1. Corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva sobre: 1.ª Red viaria de Andalucía, integrada por ferrocarriles, carreteras y caminos, y cualquier otra vía cuyo itinerario se desarrolle íntegramente en territorio andaluz. 2.ª Transporte marítimo y fluvial de personas y mercancías que transcurra íntegramente dentro de las aguas de Andalucía. 3.ª Transportes terrestres de personas y mercancías por carretera, ferrocarril, cable o cualquier otro medio cuyo itinerario se desarrolle íntegramente en territorio andaluz, con independencia de la titularidad de la infraestructura sobre la que se desarrolle. 4.ª Centros de transporte, logística y distribución localizados en Andalucía, así como sobre los operadores de las actividades vinculadas a la organización del transporte, la logística y la distribución localizadas en Andalucía. 5.ª Puertos de refugio, puertos y aeropuertos deportivos y, en general, puertos, aeropuertos y helipuertos y demás infraestructuras de transporte en el territorio de Andalucía que no tengan la calificación legal de interés general del Estado. 2. Corresponden a la Comunidad Autónoma las competencias de ejecución sobre: 1.ª Puertos y aeropuertos con calificación de interés general, cuando el Estado no se reserve su gestión directa. 2.ª Ordenación del transporte de mercancías y personas que tengan su origen y destino dentro del territorio de la Comunidad Autónoma, cualquiera que sea el titular de la infraestructura. 3. Corresponde a la Comunidad Autónoma, en materia de red ferroviaria, la participación en la planificación y gestión de las infraestructuras de titularidad estatal situadas en Andalucía en los términos previstos en la legislación del Estado. 4. La Comunidad Autónoma participa en los organismos de ámbito suprautonómico que ejercen funciones sobre las infraestructuras de transporte situadas en Andalucía que son de titularidad estatal, en los términos previstos en la legislación del Estado. 5. La Comunidad Autónoma emitirá informe previo sobre la calificación de interés general de un puerto, aeropuerto u otra infraestructura de transporte situada en Andalucía en cuya gestión podrá participar, o asumirla, de acuerdo con lo previsto en las leyes. En el caso de que se trate de una infraestructura de titularidad de la Comunidad Autónoma, se requerirá informe previo de ésta, y se ejecutará mediante convenio de colaboración.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 51 6. Corresponde a la Comunidad Autónoma la participación en la planificación y la programación de puertos y aeropuertos de interés general en los términos que determine la normativa estatal. 7. La integración de líneas o servicios de transporte que transcurran íntegramente por Andalucía en líneas o servicios de ámbito superior requiere el informe previo de la Junta de Andalucía. 8. La Comunidad Autónoma de Andalucía participará en el establecimiento de los servicios ferroviarios que garanticen la comunicación con otras Comunidades Autónomas o con el tránsito internacional de acuerdo con lo previsto en el Título IX. 9. Corresponde a la Junta de Andalucía, en los términos previstos en la legislación del Estado, la competencia ejecutiva en materia de comunicaciones electrónicas.” Si nos centramos en los referidos distintos medios de transporte, diremos, en primer lugar, que las transferencias en materia de carreteras se produjeron en 1984, y que en 1990, según el correspondiente anuario estadístico ministerial, el 11,61% de las mismas constituían la Red de Interés General del Estado (RIGE) en nuestra Comunidad (las principales vías de comunicación rodada, sobre todo las que conectan con el exterior de la misma), correspondiendo por tanto su gestión al actual Ministerio de Fomento; el 41,84% conformaba la red transferida a la Junta de Andalucía (básica funcional e intercomarcal, pero también,con posterioridad,la denominada A-92 o autovía de conexión latitudinal andaluza); mientras que el restante 46,54% (vías secundarias) permanecía bajo responsabilidad de las diferentes diputaciones provinciales. En relación con la red ferroviaria, ésta se ha caracterizado por encontrarse fuertemente desarticulada en función de su origen desplanificado (concesiones de explotación por tramos a diferentes empresas), así como por presentar en general unos bajos niveles de modernización, lo que conlleva a unos largos tiempos de viaje y, como consecuencia, a unos niveles reducidos de utilización del transporte férreo en Andalucía, especialmente de trenes regionales para media distancia (Gavira, A. y Ventura, J., 2011). Ahora bien, junto a este panorama convive la punta de lanza de la tecnología ferroviaria en España, la Alta Velocidad Española (AVE) que no solo conecta desde 1992, con vía de ancho internacional, la capital del estado, Madrid, con la autonómica, Sevilla, gracias al Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía (NAFA) a través de la variante de Brazatortas atravesando el valle de Los Pedroches en el Norte cordobés, sino que, más recientemente, están operativas las conexiones entre Córdoba y Málaga, y, por tanto, la comunicación entre la capital de la Costa del Sol y Madrid y el resto de la red AVE. La temática ferroviaria está de nuevo sumamente de actualidad por la saturación de las carreteras andaluzas, sobre todo en las aglomeraciones urbanas, donde la ejecución de sucesivas orbitales, aparte de solución costosa, no termina de resolver la cuestión, mientras que la ejecución de una buena red de cercanías férreas (cosa que-
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 52 hoy por hoy sucede en los entornos de Sevilla, Málaga y Cádiz), se manifiesta como bastante solvente. Se trata, además, de un transporte público y de escasa repercusión ambiental, si bien la crisis económica ha puesto en entredicho la eficiencia de un planteamiento generalizado para la red AVE y sus consiguientes estaciones (algunas sin demanda suficiente), en detrimento de mejoras en la red convencional y del transporte de mercancías. De ahí que se está planteando en estos momentos una reconducción de la cuestión, que pasaría por aprovechar mejor las infraestructuras existentes e implementar innovaciones tecnológicas como la del tercer hilo (esto es, un raíl intermedio que permite compatibilizar ancho ibérico e internacional), cuestión que se pretende aplicar ya en el Eje Ferroviario Transversal de Andalucía. Todos estos aspectos se abordan, por ejemplo, en la reciente Tesis Doctoral de Antonio Gavira Narváez Figura 15. Red férrea actual, planificada y propuesta por A. Gavira (2011) Fuente: Tesis Doctoral de Antonio Gavira Narváez (2011). En el sector del transporte marítimo indicar que la Administración Central del Estado conserva, como hemos visto, la titularidad de los puertos denominados de interés general, esto es, los 6 más importantes: Huelva, Sevilla, Bahía de Cádiz, Algeciras-La Línea, Málaga y Almería; mientras que la Junta andaluza recibió desde un principio las competencias en los de carácter deportivo y pesquero, si bien una Ley de 1992 la hizo también responsable de la gestión de los de interés general, y otra más reciente, de 1997, permite que se encargue del nombramiento del presidente y de los miembros del consejo de administración de las correspondientes autoridades portuarias.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 53 Para el transporte aéreo mencionar que en Andalucía contamos en la actualidad con 6 aeropuertos (las provincias que no disponen de una de estas instalaciones son las de Huelva y Jaén, teniendo en cuenta además que el gaditano se sitúa en Jerez y realmente es auxiliar del de Sevilla), si bien el de Córdoba se encuentra prácticamente inoperativo, y además no se ha logrado el uso conjunto hispano-británico del situado en el istmo de Gibraltar. Cabe decir también que el aeropuerto de Sevilla, reformado y ampliado en 1992, es la cabecera de un área de control terminar, aunque hasta la eclosión de las líneas de bajo coste (low cost) estaba claramente sobredimensionado, en gran medida por la competencia (al menos con anterioridad a la actual crisis económica) que ejercían los trenes AVE que conectan con Madrid. Málaga, sin embargo, se ha consolidado como el aeropuerto andaluz más importante, puesto que representa la gran puerta de entrada de turistas a la Costa del Sol, muchos de ellos desde luego a través de vuelos chárteres, pero existiendo también en la actualidad un gran número de enlaces regulares. En suma, el cuadro de mejoras y carencias principales que han afectado a los distintos medios de transporte en Andalucía en los últimos 30 años sería el siguiente, desde nuestro punto de vista: Para finalizar decir que todos estos aspectos relativos al transporte en Andalucía se encuentran en la actualidad determinados por un nuevo plan sectorial con posterioridad al ya referido PDIA (1997-2007), ahora bajo el enfoque dominante de la sostenibilidad, esto es, orientado hacia un modo de desarrollo surgido a raíz del Informe Brundtland de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas (1987), que lo entiende como aquél que cubre las necesidades actuales sin compro- MEDIOS DE TRANSPORTE MEJORAS CARENCIAS Transporte por carretera Conexión mediante la autovía de Andalucía (antigua N-IV) con el centro de , y mediante con el corredor mediterráneo Retrasos en las mejoras en la accesibilidad interna, en especial para la parte oriental de la Comunidad Autónoma Transporte por ferrocarril Ejecución de Española (AVE), que conecta Sevilla y Málaga, a través de Córdoba con el resto de esta red de calidad Red convencional desarticulada y con necesidades de modernización para las distancias medias dentro de Andalucía Transporte marítimo Significativas mejoras dentro de los puertos de interés general Reducidos hinterland portuarios por malas y dificultosas conexiones con su traspaís. Transporte aéreo Importantes reformas en las terminales de Málaga y Sevilla Carencia de vuelos regionales internos o de Tercer Nivel
Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 60 ble de Andalucía. Tesis Doctoral inédita, defendidaen la Universidad de Sevilla bajo la dirección de los doctores Jesús Ventura y Gabriel Cano. GAVIRA NARVÁEZ, A. y VENTURA FERNÁNDEZ, J. (2011): “Aplicación de un SIG-T a la modelización de la red ferroviaria andaluza”, en Servicios, Globalización y Territorio, tomo II (Hernández Luis, J.Á., editor), Gran Canaria, Anroart Ediciones, pp. 495-516. LEY 7/1993, de 27 de julio, reguladora de la demarcación municipal de Andalucía. LEY 1/1994, de 11 de enero, de ordenación del territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía. LEY 5/2010, de 11 de junio, de Autonomía Local de Andalucía. LEY ORGÁNICA 6/1981, de 30 de diciembre,de Estatuto de Autonomía para Andalucía. LEY ORGÁNICA 2/2007, de 19 de marzo, de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía. LÓPEZ LARA Y LÓPEZ PÉREZ (1087): “La situación de Andalucía en el mundo” en Geografía de Andalucía, volumen primero, Op. Cit., pp. 135-205 MARCHENA GÓMEZ, Manuel (1987): “La imagen geográfica de Andalucía” en Geografía de Andalucía, volumen primero, Op. Cit., pp. 207-320 MARCHENA GÓMEZ, Manuel (1984): La distribución de la población en Andalucía (1960-1981). Sevilla, Diputación Provincial y Universidad de Sevilla, 187 páginas. MARCHENA GÓMEZ, Manuel (2007): La imagen geográfica de Andalucía, Sevilla, RD Editores, MARTÍN VIVALDI, Elena (1990): “Los ríos andaluces”, en Geografía de Andalucía, volumen segundo, Op. Cit., pp. 227-266 NOMENCLÁTOR, Relación de unidades poblacionales, del Instituto Nacional de Estadística http://www.ine.es/nomen2/index.do. Nuevo Atlas de España, Editorial Aguilar, 1961 ORTEGA, MOLERO Y GARCÍA MARTÍNEZ (1990): “La vegetación de Andalucía”, en Geografía de Andalucía, volumen segundo, Op. Cit., pp. 187-226 PLAN de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía 2007-2013. http://www.juntadeandalucia.es/fomentoyvivienda/portal-web/web/areas/carreteras/texto/ead7c862-7aba-11df-8e25-00163e67c14a.
Procesos territoriales y dinámicas poblacionales en Andalucía Gabriel Cano García y Jesús Ventura Fernández 61 PLAN de Transporte Metropolitano del Área de Sevilla: Plan de Movilidad Sostenible. http:// www.juntadeandalucia.es/fomentoyvivienda/portal-web/web/areas/transportes/tex- to/e1f1cf92-ee41-11df-b3d3-21796ae5a548. SIMA, Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo. http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/bd/ sima_web/index.jsp. VENTURA FERNÁNDEZ, Jesús (2004): “¿Del caos al orden en el asociacionismo municipal andaluz?. El caso de la provincia de Sevilla”, en Fronteras en movimiento (coordinadores, Márquez Domínguez, J.A. y Gordo Márquez, M.), pp.235-246. VENTURA FERNÁNDEZ, J. y AYALA JIMÉNEZ, J. (1987): “Concentración y dispersión. Características del poblamiento andaluz”, en Geografía de Andalucía, volumen tercero, Población, poblamiento y ciudades de Andalucía (G. Cano, director y coordinador). Madrid, Ed. Tartessos, pp. 207-257. ZOIDO NARANJO, Florencio (1995-96): “Ordenación del Territorio: evolución reciente de las principales estructuras y sistemas territoriales”, en Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, nº. 21-22, pp. 61-72.