Salomonismo en la arquitectura española del Renacimiento. Un ejemplo cordobés
Abstract
El crucero de la catedral de Córdoba fue una de las empresas constructivas más controvertidas del siglo XVI. De la necesidad cultual al prestigio, la historia de esta construcción, que se terminó ya en el siglo siguiente, tuvo un replanteamiento formal y sobre todo teórico y simbólico por influencia de un círculo de humanistas. Aquí destaca Pablo de Céspedes, racionero de la catedral, humanista, teórico, pintor y arquitecto.
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atrio nº 19 |2013 revista de historia del arte
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5 atrio nº 19 |2013 índice Salomonismo en la arquitectura española ............................ 7 del Renacimiento. Un ejemplo cordobés Pedro M. Martínez Lara A landscape architectural design approach: ................................... 21 The restoration of the Angel Tower and the Cloister of the Cathedral of Cuenca Joaquín Ibáñez Montoya |Maryan Álvarez-Builla Gómez Nuevas trazas para la torre mirador .................................................. 39 del convento de Sta. Clara de Carmona Antonio García Baeza Antonio de Alfián y Juan de Oviedo el Viejo ................ 49 El retablo de la Inmaculada de la Parroquia de Santa Ana de Sevilla (1573-1574) Juan Antonio Gómez Sánchez Rejón de Silva y el discurso ilustrado ........................................................... 69 sobre la escuela de pintura española Concha de la Peña Velasco Los monasterios y su proceso de secularización ........................................... 83 en el s. XIX: una “mirada retrospectiva” Lena S. Iglesias Rouco El turismo en la Catedral de Granada desde 1925 ........................... 95 Rodrigo Gómez Jiménez Vía Crucis de pintura e imágenes de bulto ................................................. 107 en Nueva España. Reflexiones sobre la complementariedad de una devoción Alena Robin Una dote para Cecilia. ........................................................... 117 La colección de don Miguel Marín de Villanueva Pilar Diez del Corral Corredoira Incidentes en el comercio entre Sevilla y América ................................................. 127 en el s. XVIII: La milagrosa intercesión de la Virgen de Consolación de Utrera en el naufragio de la flota de 1713 José Mª Sánchez-Cortegana |Rafael Macías Reseñas bibliográficas ................................................. 137
7 atrio nº 19 |2013 Resumen El crucero de la catedral de Córdoba fue una de las empresas constructivas más controvertidas del siglo XVI. De la necesidad cultual al prestigio, la historia de esta construcción, que se terminó ya en el siglo siguiente, tuvo un replanteamiento formal y sobre todo teórico y simbólico por influencia de un círculo de humanistas. Aquí destaca Pablo de Céspedes, racionero de la catedral, humanista, teórico, pintor y arquitecto. Palabras clave: renacimiento, arquitectura, siglo XVI, Catedral de Córdoba, Templo de Salomón, Pablo de Céspedes, Jerónimo de Prado, Juan Bautista Villalpando. Abstract The transept of the Cordoba´s Cathedral, was one of the most controversial buildings in the 16th Century. The need to worship the prestige, the history of this building, which was completed in the next century, had a formal restatement and all theoretical and symbolic by the influence of a circle of humanists. Pablo de Céspedes stresses here, cathedral´s prebendary, humanist, theorist, painter and architect. Keywords: renaissance, architecture, XVI Century, Cordoba Cathedral, Temple of Solomon, Pablo de Céspedes, Jerome of Prado, Juan Bautista Villalpando. Salomonismo en la arquitectura española del Renacimiento. Un ejemplo cordobés Pedro M. Martínez Lara Universidad de Sevillla ISSN: 0214-8293
Pedro M. Martínez Lara ISSN: 0214-8293 |p. 7-20 La creación arquitectónica fue, al menos hasta la edad contemporánea, el resultado de una actividad coral. Este axioma entra en claro conflicto con algunos planteamientos vigentes, que asignan al artista o al técnico —en el caso de la arquitectura—, el proceso que va desde la génesis ideal a la realización práctica de la obra de arte. Esta premisa resulta imprescindible para comenzar a desgranar los argumentos que intervienen en los casos que van a ser analizados en estas páginas. Cualquier historiador que haya abordado el estudio de la arquitectura producida en la España del Renacimiento, ha podido comprobar cómo los factores que intervienen tanto en los planteamientos previos a la producción, como en la propia praxis de la obra arquitectónica, son de una extraordinaria complejidad. Ésta radica en la multitud y diversa naturaleza de aquellos y en la multiplicidad de elementos humanos que las protagonizan. Como muestra se pueden relacionar, desde la inherente actividad del arquitecto como productor y técnico, sometido a las directrices y necesidades de sus comitentes, a la influencia del ambiente cultural, la moda, o incluso, la política en todos sus niveles. Este tipo de cuestiones son mucho más evidentes en las grandes empresas constructivas. El resultado de entender el estudio de la Historia de la Arquitectura, no sólo como un producto exclusivo de la relación entre artista y comitente, sino como derivación de la convergencia de muchos y complejos factores, es la puesta en relación de construcciones separadas en el tiempo, el espacio o la funcionalidad. Este planteamiento, hace de la Historia de la Arquitectura una tupida y compleja trama de conexiones, flujos y reflujos, de influencias e interferencias. “No hay maravilla más inoportuna”. El crucero de la catedral de Córdoba Con esta rotunda expresión, Juan de Contreras y López de Ayala, marqués de Lozoya, resumió en su Historia del Arte Hispánico de 1931, el resultado final del proceso constructivo del nuevo crucero que, durante buena parte del siglo XVI y algunos años del XVII fue erigido en mitad de la aljama cordobesa. Una empresa arquitectónica donde se van a manifestar todos los factores que se acaban de enunciar y en la que puede rastrearse la influencia de las ideas teóricas, la renovación estética y un intenso debate intelectual desarrollado a lo largo de no menos de un siglo. En el verano de 1521 Alonso Manrique, obispo de Córdoba desde 1516, inició el proceso que pondría fin a la precaria situación que, a su juicio, vivía el templo catedralicio cordobés en lo que al espacio para la liturgia se refiere. Desde 1236, fecha de la entrada de Fernando III de Castilla en la ciudad y de la definitiva consagración de la aljama como catedral1, la de la iglesia mayor de Córdoba, inserta en la edificación islámica preexistente, es una historia de necesidades contradictorias. Por un lado, la preservación del formidable monumento islámico y, por otro, el de la adaptación de este singular espacio a unas necesidades completamente distintas a las que sirvió desde su concepción. Dos años más tarde del inicio del proceso, el 14 de abril de 15232, comenzaron las obras de demolición que dejarían paso al nuevo proyecto. Esta solución no era novedosa, puesto que en 1489 se había producido un primer derribo de parte del interior de la sala de oración, para crear un coro más amplio frente a la primitiva Capilla Mayor, hoy de Villaviciosa, alojada en un lucernario de la ampliación de Al-Haken II. Con esto se quiso proveer el espacio suficiente para albergar el coro con una mínima dignidad3. Para ello se vació el espacio correspondiente a las cinco naves que separan esta capilla del muro sur, abarcando la amplitud de tres crujías. De este modo se creaba un lugar más adecuado para las funciones litúrgicas. Un espacio cuya cubrición se solucionó mediante arcos góticos en piedra, dispuestos en diafragma y apoyados en el cos8 1. Nieto Cumplido sostiene que en 1146 se produce una primera consagración de la mezquita como resultado de la invasión de la ciudad por las tropas del emperador Alfonso VII, en una incursión que apenas duró nueve días-. Vid. NIETO CUMPLIDO, M., La catedral de Córdoba . Córdoba, Cajasur, 2008, pp. 330 – 332. 2. La referencia aparece en NIETO CUMPLIDO, M., La catedral… op. cit. p. 507. 3. Las obras se acometen por orden del obispo Íñigo Manrique, quien movido al parecer por la frecuente celebración de cortes en la ciudad, quería disponer de un espacio más diáfano para el Oficio Divino. Vid. NIETO CUMPLIDO, M., La catedral… op. cit. p. 451.
15 atrio nº 19 |2013 auge de un debate teórico que tiene lugar a nivel de todo el reino y que viene auspiciado por la monarquía de Felipe II: el Salomonismo. Un debate donde van a tener parte, entre otros, Ambrosio de Morales, Pablo de Céspedes, los padres jesuitas Prado y Villalpando, todos ellos presentes en Córdoba, y en contacto directo con el Cabildo catedral y su empresa constructiva. Aparte, intervienen en el debate personalidades como Benito Arias Montano o Pedro de Valencia, que también formaban parte de los círculos de erudición humanística del momento y que mantenían muy directa relación con Céspedes. Establecida la conexión de la obra nueva con el debate salomonista, es conveniente referir en qué consistía la controversia. El Salomonismo en el ambiente cultural y teórico hispano La segunda mitad del siglo XVI fue testigo del auge de un enjundioso debate protagonizado, aparte de por teólogos, por arquitectos, teóricos, arqueólogos y otros eruditos. Todos ellos impulsados por una poderosa razón de fondo: la política de Estado. Si durante la primera mitad del siglo, coincidente con el imperio del césar Carlos, la monarquía hispánica se había identificado con el mundo clásico, tratando de emular a los emperadores romanos, la segunda mitad va a vivir un cambio sustancial en este planteamiento. Felipe II, sucesor del césar, jugó un papel político decisivo a nivel internacional apoyando a la cabeza del cristianismo, el papado, frente a la amenaza de injerencias y conflictos de su homólogo francés. Por otro lado, el monarca español también quiso destacarse por la defensa real de la religión católica frente al peligro turco que venía desde Oriente24 y frente a la amenaza que suponía la expansión de la reforma protestante en pleno corazón de Europa. Por tanto, la emulación con la antigüedad clásica empieza a ser conciliada con el carácter profundamente católico de la monarquía. A la dualidad de guerrero y hombre cultivado en artes y letras que se había puesto de moda en el Renacimiento, se le añade otra faceta: la del devoto y defensor de la Fe católica. En definitiva, el modelo de monarca virtuoso va a ser ahora el del mítico Salomón, que reunía por un lado el ejercicio virtuoso del poder por medio de la sabiduría y, por otro, la eficiencia militar y la defensa de los valores de su pueblo, o lo que casi es lo mismo, su religión. Todo ello presidido por un contacto directo con Dios, quien dirigía y respaldaba sus acciones. Los ejemplos de emulación del rey Salomón que lleva a cabo Felipe II son innumerables. Destaca sobre todos ellos la erección de un gran templo en honor de Dios que acabó siendo modelo y ejemplo de arquitectura virtuosa: el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial25. Toda esta política necesitó desde el primer momento un sustrato teórico y un apoyo literario sustentado en las grandes personalidades de la intelectualidad hispana. Paralelamente a proyectos como el citado monasterio, para el que se pone en marcha un despliegue de teóricos y técnicos sin precedentes, va a haber toda una serie de textos y empresas editoriales que respaldaban el proyecto. Una empresa constructiva que fue sin duda la más importante de su tiempo, Salomonismo en la arquitectura española del Renacimiento. Un ejemplo cordobés 24. Uno de los hitos de esta política es la creación de la Santa Liga, coalición armada de los reinos católicos frente al imperio otomano. Una santa liga que viviría momentos de éxito militar como la victoria en Lepanto. 25. En 1979 la profesora Cornelia von der Osten Sacken, publicó un estudio, posteriormente traducido al español, donde se propone esta idea aunque llevada a un extremo insostenible, afirmando además que El Escorial era el responsable de la difusión de Vitrubio en España. Hecho que ya denunció Martínez Ripoll. Vid. OSTEN SACKEN, C. von der, El Escorial. Estudio iconológico . Bilbao, Xarait, 1984, pp. 119 y ss. Cfr. MARTÍNEZ RIPOLL, A., “Pablo de Céspedes y la polémica Arias Montano – Del Prado y Villalpando”, Real Monasterio-Palacio de El Escorial. Estudios inéditos en el IV Centenario de la terminación de las obras . Madrid, CSIC, 1987, pp. 135 – 156, p. 136. 26. Es imposible abarcar mínimamente, debido a lo profuso y complejo del tema, la bibliografía que ha generado el estudio de esta edificación y su repercusión posterior aunque nos resultan esenciales las palabras de Chueca Goitia y Kubler, así como el punto de vista aportado más modernamente por Ramírez. Vid. CHUECA GOITIA, F., Arquitectura del s. XVI , Madrid, Plus Ultra, 1953; KUBLER, G., Arquitectura de los siglos XVII y XVIII , Madrid, Plus Ultra, 1957; RAMIREZ, J. A. et al., Dios Arquitecto. Juan Bautista Villalpando y el Templo de Salomón , Madrid, Siruela, 1994. De forma particular, el ambiente del momento aparece descrito también en: MARTÍNEZ RIPOLL, A., “Pablo de Céspedes… op. cit.
Pedro M. Martínez Lara ISSN: 0214-8293 |p. 7-20 tanto por lo que suponía arquitectónicamente, como por la repercusión e importancia que tendría en el ambiente cultural y artístico de su momento26. Parte esencial de todo este proceso cultural fue la discusión, sobre las especulaciones que los diversos eruditos, teólogos e historiadores hacían en torno a la reconstrucción del Templo de Salomón. El famoso templo, construido en el siglo X a.C. y del que la Biblia da alguna descripción, había sido arrasado por Nabucodonosor en 587 a.C. Años más tarde, el profeta Ezequiel, desde el exilio de Babilonia, tuvo la visión de un templo como morada de Dios. El debate salomonista parte, por tanto, de reconstruir el primero a través de la visión del profeta y de las demás referencias que aparecen en el libro sagrado. Desde siempre hubo interés por este asunto aunque, por motivos de espacio conviene obviar las reconstrucciones que se dan en la Antigüedad y el Medievo para pasar directamente a las que se producen en el Renacimiento, y más concretamente las que se den en suelo hispano como consecuencia de la política de Felipe II. Por un lado y, por orden cronológico, aparece Benito Arias Montano, quien tras la publicación de su Biblia Políglota Regia27, aportó un nuevo volumen donde incluía una reconstrucción del templo únicamente a partir de las descripciones del mismo que aparecen en el Antiguo Testamento28. Por otro lado, el padre Jerónimo de Prado recibió del monarca el encargo de editar unos comentarios sobre la visión de Ezequiel. Trabajos a los que se uniría más adelante otro jesuita, el padre Juan Bautista Villalpando, quien sería clave en la reconstrucción del templo pues no era teólogo sino arquitecto29. La visión que aparece en el libro de la profecía de Ezequiel, sobre la que trabaja Villalpando, es mucho más extensa y rica en detalles que el material usado por Arias. El templo visionario de Ezequiel, es para el jesuita, el edificio destruido por Nabucodonosor. Pero según el erudito extremeño, éste no se correspondía con la obra salomónica, lo que en opinión de Martínez Ripoll fue el principal argumento de la controversia30. En consecuencia, lo que se acaba 16 27. Vid. BIBLIA sacra hebraice, chaldaice, graece et latine... Benito Arias Montano (ed. lit.). Antuerpiae: Christophorus Plantinus, 1569 - 1573. En ella se contienen diversos grabados, algunos de ellos recogiendo la hipótesis planteada por Montano de la reconstrucción del templo, inaugurando así la parte gráfica del debate. 28. Vid. ARIAS MONTANO, B. Antiqvitatvm ivdaicarvm libri IX. Lugduni Batauorum, ex officina Plantiniana , 1593. Arias Montano basó su labor de arqueología literaria únicamente en las descripciones que aparecen en el libro de los Reyes y en los Paralipómenos. 29. El encargo se materializaría finalmente en tres tomos, de los cuales el primero fue realizado por ambos y los restantes redactados e ilustrados por Villalpando en solitario a la muerte de Prado. Vid. PRADO, J. de y VILLALPANDO, J. B. Hieronymi Pradi et Ioannis Baptistae Villalpandi de Societate Iesu In Ezechielem explanationes et apparatus vrbis ac templi Hierosolymitani . Roma, Aloysij Zannetti, 1596, VILLALPANDO, J. B. De postrema Ezechielis prophetae visione Ioannis Baptistae Villalpandi Societate Iesu: tomi secundi explanationum pars secunda . Roma, typis Illefonsi Ciacconij: excudebat Carolus Vulliettus, 1604, e idem. Tomi III Apparatus urbis ac templi Hierosolymitani . Roma, typis Illefonsi Ciacconij: excudebat Carolus Vulliettus, 1604. Sobre el proceso de encargo y gestación de la obra véase el trabajo de Taylor: TAYLOR, R., “Juan Bautista Villalpando y Jerónimo de Prado: De la arquitectura práctica a la reconstrucción mística”. En RAMÍREZ, J. A. et al., Dios Arquitecto… op. cit. pp. 153 – 212. Además es recomendable la versión traducida de la magna obra: PRADO, J. de y VILLALPANDO, J. B. El templo de Salomón. Comentarios a la profecía de Ezequiel . Juan Antonio Ramírez ed. José Luis Oliver trad. Madrid, Siruela, 1995. Templo de Salomón, según Benito Arias Montano en la Biblia Políglota Regia .
17 atrio nº 19 |2013 de enunciar como un proceso dialéctico entre eruditos, es lo que se conoce comúnmente como “debate salomonista”, un asunto que vendría a poner en discusión los argumentos de legitimación de la monarquía de Felipe II, en la más alta instancia, pero que después tendrían enormes consecuencias para el desarrollo de las artes y la arquitectura españolas hasta bien entrado el siglo XVII. La magna obra editorial de Prado y Villalpando, constituye el más alto y claro ejemplo de lo que este debate supuso. Paralelamente a todo esto, Juan de Herrera estaba concluyendo la obra de El Escorial, elemento que fue clave en este asunto al ser a la vez, una arquitectura inspirada en el planteamiento de un nuevo templo, e inspiradora en sus formas de las reconstrucciones que se propondrían del mítico edificio31. En tercer lugar, aunque ya sin propuesta clara de reconstrucción y sin el patrocinio regio, se dan respuestas a estos trabajos como el de Pablo de Céspedes, que quedó sin publicar como el resto de sus textos y que del que se conserva su manuscrito. El llamado Discurso sobre el templo de Salomón, acerca del origen de la pintura, fue recogido por primera vez por Ceán Bermúdez, quien encontró una copia, también manuscrita, que Juan de Alfaro había hecho del original y que se conserva en la Biblioteca Nacional32. Ceán publicó parte del manuscrito en su Diccionario33. Más tarde, Rubio Lapaz encontró en el archivo de la Catedral de Granada un nuevo manuscrito, que identificó con el original de Céspedes, junto con notas sobre el tema, bocetos y otros textos atribuidos al racionero cordobés34. Sin duda, el trabajo y sobre todo las ilustraciones de Arias Montano fueron conocidos por Pablo de Céspedes y los demás miembros eruditos del Cabildo cordobés. Es más, en opinión de Martínez Ripoll, Céspedes terció el debate a favor de éste y contra los jesuitas con su texto sobre el templo. Argumento que aunque válido y digno de ser tenido en cuenta, no parece sostenerse porque Arias, muerto en 1598, ya no estaba en el debate cuando a finales de 1604 Céspedes redactó su manuscrito35. El prestigio del templo de Salomón y la antigüedad clásica aplicados a la catedral de Córdoba Volviendo a la cuestión principal, para poner en relación el trabajo de Prado y Villalpando con el nuevo planteamiento que iba a tener el coro de la catedral cordobesa, en particular y el resto del templo a nivel general, hay que decir que el principal promotor de la reconstrucción del templo hierosolimitano, el padre Juan Bautista Villalpando36, era cordobés de nacimiento. Desde muy joven aparece vinculado a la Compañía de Jesús, en la que ingresa en 1575 con sólo 23 Salomonismo en la arquitectura española del Renacimiento. Un ejemplo cordobés 30. MARTÍNEZ RIPOLL, A., “Pablo de Céspedes… op. cit. pp. 142 y ss. 31. En este sentido resulta muy ilustradora la visita al portal web del arquitecto Juan Rafael de la Cuadra Blanco: http://delacuadra.net/escorial/ (Consultado el 3/03/2013) 32. Cfr. Biblioteca Nacional, Mss. 19639, fols. 28vº. - 34vº. 33. CEÁN BERMÚDEZ, J. A., Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España . Madrid, Viuda de Ibarra, 1800, t. V, pp. 316 – 323. 34. El manuscrito granadino aparece publicado por primera vez en: RUBIO LAPAZ, J., Pablo de Céspedes y su círculo. Humanismo y contrarreforma en la cultura andaluza del Renacimiento al Barroco . Granada, Universidad de Granada, 1993, pp. 440 – 462. Más tarde el mismo autor preparó una edición crítica de los textos de Céspedes donde aparece de nuevo: RUBIO LAPAZ, J. y MORENO CUADRO, F., Escritos de Pablo de Céspedes. Edición Crítica . Córdoba, Diputación Provincial de Córdoba, 1998, pp. 299 – 361. Véase también otro trabajo del mismo autor sobre el asunto: RUBIO LAPAZ, J., “El discurso sobre el Templo de Salomón, acerca del origen de la pintura de Pablo de Céspedes. Estudio y edición”, Cuadernos de arte de la Universidad de Granada . Nº 23, 1992, pp. 215 – 230. Un completo análisis y reflexión al respecto de este y los demás textos de Céspedes han sido incluidos en mi Tesis Doctoral: MARTÍNEZ LARA, P.M., Pablo de Céspedes. Estudio de los procesos de producción y asimilación entre Italia y España, entre el Renacimiento y el Barroco . Tesis Doctoral inédita. Sevilla, Universidad de Sevilla, 2012. 35. El texto de Céspedes, además, versa casi exclusivamente acerca del orden salomónico y del origen arqueológico de la columna torsa y no sobre las glorias o miserias de las propuestas de Arias y Villalpando, respectivamente. 36. Parece claro que si bien el padre Prado se encarga de la parte teológica de la obra, la correspondiente a la arquitectura, ergo la reconstrucción del Templo, corresponde al joven arquitecto Villalpando.
Pedro M. Martínez Lara ISSN: 0214-8293 |p. 7-20 años de edad37. Villalpando aparece, ya en 1578 dirigiendo, las obras de la nueva iglesia de la Compañía en Córdoba. En 1583 aparece en Baeza donde, aparte de trabajar en la catedral, parece conocer a Prado. Más tarde, en 1587, ambos aparecen residiendo en Córdoba. Esta rápida cronología resulta clave, puesto que por un lado, Pablo de Céspedes, que retornó desde Roma a Córdoba en 1577, fue el encargado de realizar el retablo mayor de la nueva iglesia de la Compañía alrededor de 159038, por lo que estuvo con total seguridad en contacto con los dos jesuitas, sus ideas teóricas, y muy probablemente, también con su proyecto editorial. Es posible, incluso, que el propio Céspedes influyese en la forma de pensar de ambos. Aparte, ya se ha expuesto la ineludible relación del racionero con la obra del coro. Puestos en relación los principales elementos humanos de este complejo puzle, puede ahora enunciarse cuál es el argumento por el que la configuración del crucero y especialmente, el giro de planteamiento que los arquitectos Juan de Ochoa, Diego de Praves y Blas de Masabel dieron, bajo las directrices de Pablo de Céspedes y el resto de eruditos cordobeses, al coro nuevo de la catedral, tienen que ver, en su forma y simbología con el salomonismo. La base de esta argumentación se fundamenta en dos textos de Pablo de Céspedes no citados hasta ahora. Al contrario de lo que se ha publicado, la opinión de Céspedes respecto al templo de Salomón, o lo que es lo mismo, de la arquitectura divina y perfecta, y de cómo ésta está en íntima relación con la tradición arquitectónica grecorromana, no figura, al menos de forma evidente, en su llamado Discurso sobre el Templo de Salomón. Este planteamiento se encuentra, en cambio, en otros textos manuscritos encontrados por el profesor Rubio en el archivo de la Catedral de Granada y que se aceptan como originales del racionero: Por un lado, lo que Rubio denomina Borradores sobre comentarios, anotaciones y dibujos acerca del Templo de Jerusalén39, donde Céspedes y un corresponsal anónimo, probablemente Bernardo de Aldrete40 o el mismísimo Arias Montano, especulan sobre medidas, columnas, artesonados y otros elementos arquitectónicos del templo. Por otro lado, el Discurso sobre la antigüedad de la catedral de Córdoba y de cómo antes era el templo del dios Jano41. El contenido del primero permite afirmar que Céspedes no sólo estaba familiarizado con los planteamientos e hipótesis de reconstrucción del templo de Salomón, sino que planteaba por escrito sus propias teorías. En el segundo, el humanista cordobés establece una rompedora teoría: identifica, mediante un complejo argumento teórico, al Noé de la Biblia con el dios Jano. Asegura también que los descendientes de Noé se establecieron en lo que hoy es Córdoba y construyeron un templo42, siguiendo las directrices dadas por Dios a Noé para el Arca, por tanto, arquitectura divina y perfecta. Esta construcción la identifica con un templo al dios Jano, que según Céspedes, fue sufriendo diversas modificaciones a lo largo de la historia para acabar siendo actualmente la catedral de Córdoba. Defiende que tras el suceso de Babel, los hijos de Noé se habían dispersado y alejado de Dios y que derivaron en el paganismo adorando a su antepasado convertido en el dios Jano, aunque manteniendo la tradición arquitectónica de raíz divina. Por tanto, para este humanista, las formas construidas de la vieja mezquita no eran sino aquello que, antes de desvirtuarse y paganizarse, había precedido a la arquitectura clásica. 18 37. Vid. TAYLOR, R., Juan Bautista Villalpando... op. cit. p. 160. 38. La atribución de este retablo, hoy desaparecido, es posible gracias al testamento in scriptis del obispo Francisco Pacheco de Córdoba, fechado el 1 de octubre de 1590, y en el que reconoce “que yo mande hacer un retablo pa[ra] la casa de la compañia de Jesus desta ciuda el cual tiene a cargo Paulo de Céspedes, quiero y mando que el dicho retablo se acabe de todo punto conforme a la traça que esta comenzada y que se de y entregue a la dicha compañía” El documento, hoy extraviado se conoce gracias a la transcripción de Ramírez de Arellano. Vid. RAMÍREZ de ARELLANO y DÍAZ de MORALES, R., Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba con descripción de sus obras . Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1921 - 1922, pp. 130 - 150. 39. Cfr. RUBIO LAPAZ, J., Pablo de Céspedes… op. cit. pp. 444 - 462, y RUBIO LAPAZ, J. y MORENO CUADRO, F., Escritos… op. cit. pp. 319 - 361. 40. A quien pertenecía esta colección de manuscritos 41. Cfr. RUBIO LAPAZ, J., Pablo de Céspedes… op. cit. pp. 325 – 352, y RUBIO LAPAZ, J. y MORENO CUADRO, F., Escritos… op. cit. pp. 79 – 133. 42. Esta tesis ya había sido enunciada entre otros por Ambrosio de Morales, mentor de Céspedes en su Crónica General de España, obra auspiciada también por Felipe II y publicada ya en el siglo XVIII.
19 atrio nº 19 |2013 Este planteamiento, cuyo desarrollo no corresponde hacer aquí43, es el que identifica la sala de oración y el patio de la aljama cordobesa, con una arquitectura, que como el templo de Jerusalén, tiene por un lado la virtud de ser arquitectura inspirada por Dios y por otro, hunde sus raíces formales en la tradición arquitectónica grecorromana. En relación al templo de Salomón, como se ha visto, para 1590, fecha en la que puede establecerse el nuevo empuje y cambio de planteamiento en la obra nueva, era conocida por Céspedes tanto la propuesta de Arias como el trabajo de Prado y Villalpando, aún inédito. Ambas reconstrucciones coinciden en que el templo se alza con contundente volumetría en el centro de un gran patio o atrio porticado. Este buque, con un planteamiento claramente derivado de lo clásico, no demasiado pulido en el caso del extremeño, y claramente heredero de Vitrubio en el caso de los jesuitas, presenta planta rectangular y un solo espacio interior. No es una imagen muy distante de la que la enorme mole del nuevo crucero, emergiendo del bosque de columnas del Sahn islámico, conformaba en el templo mayor de Córdoba. Parece plausible, que para proporcionar un nuevo simbolismo a esta construcción, los eruditos del Cabildo cordobés con Céspedes y Aldrete a la cabeza, planteasen una forma nueva para esta arquitectura que su maestro Ambrosio de Morales, entre otros eruditos, habían rechazado. Se trata, por tanto, de una forma de puesta en valor que, lamentablemente y como se planteaba al principio, siempre ha flotado en el ambiente, pero que jamás había sido enunciada ante la ausencia de textos más explícitos. Se plantea aquí cómo, en manos del racionero, la arqueología, la erudición, la teoría y la praxis arquitectónica, se ponen al servicio de un planteamiento que busca dotar de prestigio y de un noble pasado a esta discutida empresa constructiva, de la que Céspedes, Aldrete y los demás capitulares cordobeses querían sentirse orgullosos. Esta arquitectura de prestigio vendría a reforzarse y completarse con la inserción, sobre la epidermis interior de la decoración de estuco, de un esquema decorativo heredero directamente de la obra más universal del que ya se había convertido en nuevo ídolo de las artes del Renacimiento: Miguel Ángel y su techo para la Capilla Sixtina. En efecto, Salomonismo en la arquitectura española del Renacimiento. Un ejemplo cordobés 43. Una extensa reflexión puede encontrarse en las notas que Rubio y Moreno hacen al pié del texto. Cfr. RUBIO LAPAZ, J. y MORENO CUADRO, F., Escritos… op. cit. pp. 122 y ss. También es recomendable la lectura del trabajo de Nieto Alcaide sobre la fundamentación clásica de la arquitectura islámica: NIETO ALCAIDE, V., “El mito de la arquitectura árabe, lo imaginario y el sueño de la ciudad clásica”, Fragmentos , nº. 8 – 9, pp. 132 – 155. Véase también el estudio y conclusiones a las que he podido llegar en mi Tesis Doctoral: MARTÍNEZ LARA, P.M. Pablo de Céspedes… op. cit. Córdoba, Catedral. Vista del interior del coro desde el presbiterio.