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Guia artistica de Sevilla : historia y descripcion de sus principales monumentos, religiosos y civiles y noticias de las preciosidades artistico arqueologicas que en ellos se conservan

Gestoso y Pérez, José, 1852-1917

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GUÍA ARTÍSTICA DE SEVILLA Es propiedad de su amor. Queda hecho el depósito legal. /IMS! SÉ ARTÍSTICA di sevicia HISTORIA YDESCRIPCIÓN DE SUK PRINCIPALES MONUMENTOS, RELIGIOSOS YCIVILES, yNoticia I)E LAS PRECIOSIDADES ARTISTICO-ARQUEOLÓGICAS QUE EN ELLOS SE CONSERVAN 1*0 u JOSÉ GESTOSO Y Obra premiada /.v '*\\ por la Asociación do Escritores yArtistas <lc Madrid =_fl§ /\“Al Quinta edición, 1 [¡f ilustrada con fotograbados m En la Oficina de La UtdaluCik '$foderuk o 1003 \<J>. ÉPOCA ROMANA ART1C CLASICO Laimport .rante la ancia que adquirió Sevilla, dudominación do los Césares, fácilmente se comprueba,, no sólo con las noticias trasmitidas por los historiadores coetáneos de aquéllos, sino también, por los grandes vestigios arquitectónicosyla, me* morías epigráficas consignadas unas por doctos investigadores, ymuchas (pie subsisten todavía, buitre los primeros, conserva use al presente los magníficos restos de construcciones militares, en las murallas, de religiosas, según unos, en las ruinas do un templo, ódel Foro según otros; yde civiles, en interesante fábrica, hoy subterránea. Trataremos separadamente de cada una de ellas. Murallas De las que antiguamente rodeaban la ciudad en todo su gran perímetro, sólo en la parte Norte yal sitio comprendido entre las puertas de la Macarena yde Córdoba se ven al presente soberbios trozos de aquéllas, en cuyo espacio se levantan nueve torreones almenados, de los ciento sesenta y seis que tuvo, según el decir de Rodrigo Caro. Toda la obra compónese en su mayor parte, de enormes masas de hormigón, aunque se halla empleado el ladrillo en algunas, qüé ánuestro juicio, datan de las diversas reparaciones hechas en diferentes tiempos, yque muy especialmente acreditan su origen musulmán, como se nota en el gran torreón de planta octógona, único de esta forma, que estáinmediato ála Puerta de la Macarena. Además del gran recin- to que forman los muros, ante ellos se levanta en muy buen estado do conservación la barbacana, cuyo trazado así como el de los muros, indica claramente la pericia en (‘1 arte de las fortificaciones militares (pie poseían los antiguos. Templos Están conformes los historiadores en asegurar que los hubo en honor de Maco, \enus, Diana yotras divinidades gentílicas, restando de uno de ellos los tres colosales fustes monolitos de piedra granítica que se se ven hoy soterrados, basta más de la mitad de su altura, en el que fue patio de la casa que formaba el vértice del ángulo entre las calles de los Mármoles ydel Aire, ysus dos compañeros erigidos ála entrada del pa- ^eo llamado Alamedade Hércules. Basta sólo considerar la magnitud de tales restos, para comprender las proporciones gigantescas 'Id edificio áque estuvieron destinadas. Estos últimos, fueron (extraídas por el Conde '1° Barajas en 1574, yllevados ála referida Alameda, restaurándose entóneos sus capiteles ybasas, también romanos, ycoronánd° ambas columnas con sendas estatuas (le Hércules yde .Julio César, que esculpió (1 1entallador Diego de Pesquera. Bn el dado de sus correspondí entes pe- dentales hay pomposas. inscripciones con' memorativas de la época en (pie fueron levantados estos monumentos yde las obras ejecutadas por el ilustre Conde de Barajas en el citado año. (1) Monumentos civiles Ln la casa, situada en la calle de Abades, (pie hoy lleva el número 10, existen grandes restos, de edificios subterráneos, dignos de examen. Penetrando en el patio de dicha casa, ycorrespondiente áuna de las habitaciones del ala izquierda, se ve la entrada al nivel del pavimento, desde bienal arranca la escalera (pie conduce áuna rotonda, en que se encuentra profundo pozo perfectamente labrado. Los muros de este espacio están interrumpidos por varias galerías, algunas de ellas obstruidas con los cimientos de las casas inmediatas. Por una, sin embargo, que mide cinco metros próximamente, puede andarse hasta llegar áotra segunda rotonda, donde se ven las (nitradas de cuatro galerías semejantes álas de la primera, una de las cuales ofrece sobrado motivo de estudio álos inteligentes, pues en ella hay restos de extrañas fábricas. (1) Puedo verlas el canoso, en nuestra obra Sevilla Monumental yArtí&lica,» tom. JU. púg. 239. Los materiales empleados son robustísimo ladrillo perfectamente cortado yunido con mezcla de arena. En ciertas partes como las jambas de algunos arcos de entrada, búllanse sillares de gran tamaño. La forma es de bóveda de medio cañón. Examinada detenidamente esta obra, nótanse en ellas vestigios que acreditan que íué destinada ó sirvió para algún uso relacionado con las aguas, acaso fueron dependencias de antiguas Termas. Formaron, áno dudarlo, parte de esta fábrica, los restos análogos que se encuentran en otra casa de la calle de L. Remondo, núm. 15, donde hay un pozo de enormes proporciones ymagnífica labor que acaso fue uno de los depósitos (pie surtieron aquel establecimiento. ÉPOCA VISIGODA (1) ESTILO LATINO-BIZANTINO ^<>s grandes trastornos experimentados 1(‘*ta ciudad durante el transcurso de los rrumnifi n.°„,ar:m nuestros lectores, liemos inteílif'ereut °aelasifíca<>i<,>n <llie venimos haciendo délos se com,,tSRn,I>os Ue editieios, porque de esta época no litar rva monumento alguno, religioso, civil, ni mi- —IB — erigidas por los almohades, el soberbio alminar, anejo un día ála gran mezquita, que se conoce en todo el mundo civilizado con el nombre de la Giralda, por haber dado an denominar (}iraid iIlo desde los pasados siglos, ála gigan testa estatua de la Fe, (pie sirve de veleta yremata la asombrosa torre. La fecha en que se procedió ásu construcción ha sido conservada por la Historia ysegún ella sabemos que comenzó el 13 de Safar del año 580 de la Hégira 1184 de •I. ('. yse terminó en 1190. Opinan algunos (pie se hizo para servir de observatorio astronómico, pero la opinión más general estima, que no fué más que la assturnia óalminar do la mezquita. Emplearon los almohades en sus cimientos multitud de restos ydespojos do los edificios romanos y visigodos: de los primeros pueden verse al presente inmediatas al suelo yen los frentes que miran ála calle Placentines yála Plaza del Cardenal Lluch, dos inscripciones romanas esculpidas en piedra, al parecer pedestales de estátuas, dedicadas por los barqo'-u-' di Sevilla á. Sexto Julio Posesor yá Lucio Castricio Honorato. Ignórase el nombro del arquitecto que hizo esta torre apesar de (pie desde muy antiguo se señala á1lever o(dever que floreció en los últimos anos del Califato cordobés, pero tal noticia no merece crédito. Su planta es cuadrada, construida de si- llares hasta la altura de poco más de 2mo0: mide de ancho 13m(>() vcada uno de sus frentes se halla revestido en línea vertical por cuatro zonas que dejan tres espacios adornados con bellos paños de ladrillo cortado, formando atauriques axacarados, cuyos arranques voltean en sendas columnas, comenzando estos adornos ála altura de 25 metros, la del centro interrumpida por cinco grandes huecos, de los cuales -son ajimeces los tres más altos, ylos restantes sencillas ojivas túmidas óarcos ultrasemieirculares con angrelados, inscritos los primeros en sus correspondientes arrabáas. Al tratar de la Epoca \isígoda yprimera del estilo árabe-bizantino empleado en las fábricas del califato de Córdoba, hemos apuntado los notables ejemplares de capiteles v basas (pie de dichos períodos posee, restando ahora solo consignar que el número de sus columnas es de 140. Como se advierte áprimera vista, la parte comprendida desde el cuerpo que sirve de campanario hasta el remate, no corresponde al misino estilo musulmán: dejónos el rey Sabio puntual descripción de como se encontraba en su tiempo. Un antepecho de almenas dentelladas coronaba la parte en que están al presente las 20 campanas, (pie hov cuenta, en la cual se levantaba otro segundo rectangular, cuyo remate lo componían cuatro enormes globos ómanzanas, de me- —18 tal óbronce, tan grande una, que «cuando la metieron por la villa, non pudo caber en la puerta, éovieron quitar las puertas éensanchar la entrada.» Él artífice que fabricó la manzana de tan grcrnd labor llamábase Abúel Layth, yllevaba por sobrenombre el Sikili óSiciliano. En cuanto ála construcción interior no puede ser más robusta ni más sencilla: en torno del enorme espigón, que sirve de eje, se van desenvolviendo en sentido siempre ascendente las 35 rampas, (pie dan fácil subida al campanario, notándose que, ámedida que se asciende, es más espeso el muro, hasta el punto de que las últimas difieren notable mente por su anchura de las primeras. Ha sufrido esta torre parciales recomposiciones, yámás del impropio reñíate que la corona, sus balcones todos son verdaderos pegotes, que en parte la afean considerablemente vamenguan su hermoso conjunto. Aconsecuencia del gran terremoto sentido en esta ciudad en 1395, roto el espigón do hierro en que estaban sujetos los dichos globos, vinieron átierra, ydespués se sustituyeron con un arpón de hierro de gran tamaño. Permaneció la torre en este estado hasta el año de 1568, que el Cabildo acordó establecer en ella un campanario, encomendando las obras al maestro mayor de la Catedral de Córdoba, Fernán Ruíz, que 11 ) lu elevó 28 metros de altura, con los cuerpos yel cupulino en que termina, sobre el cual se encuéntrala magnífica ycolosal estatua de bronce, representando la Fe, fundida ytrabajada por el insigne Bartolomé Morel en I068, según modelo, debido al notable escultor Diego de Pesquera, ycuyo peso es de 28 quintales ysu altura de cuatro meios. En el primer cuerpo aumentado por oluz, se encuentra el magnífico reloj, debiúo al inteligente lego de San Francisco ^r. .José Cordero. Las borrrosas pinturas que se yen en el muro de la torre, frontero ala calle de 1lacentines, son obra de Luis de Vargas, yanuestro juicio fueron restauradas en el siglo XVH. Bajo éstas se encuentra una lapida con elegante inscripcion latina, redactada por el docto humanista, Canónigo Francisco Pacheco c-uva versión castellana, debida al gran poeta sevillano Francisco de Iiioja, es como sigue: «Consagrado Ala eternidad. Ala gran madre libertadora, álos Santos Pontífices Isidoro yLeandro,áHermeneaildo Príncipe Pío, Félix, álas Yírgel 7j?Z\ Rufina, de no tocada castidad,de varonil constancia, Santos titulares,esta torre de fábrica africana, yde admirable posadumbre, levantada antes doscientos ycincuenta piés cuidó el Cn Wo *fe Jjjfr* *Sevilla, ÍP'an costa cu el favor y(diodo de J). Fernando de Valdés,piísimo Prelado;hiciéronla de más aut/nsto parecer, sobreponiéndole costosísimo remate, alto seis pies de labor yornato más (lastre; en él mandaron poner el coloso déla Ve vencedora, noble álas regiones de! rielo, pava mostrar los tiempos por la seguridad que tenían las cosas de la piedad christiana,vencidos ymuertos los enemigos de la Iglesia de Poma; acabóse en el afu de la restauración de nuestra salud 1568, siende Pío YPontífice óptimo Máximo, yFi/ipo II augusto, cafó/ico, pío, feliz, vencedor, Padres de la patria ySeñores del gobierno de las rosas. , Finalmente; áconsecuencia de las elus* pas eléctricas desprendidas sobre la Torre en 2o de Abril de 1884 y18 de Junio del siguiente año, hubo necesidad de atender á los daños causados, cuvas obras dirigió con notable acierto el arquitecto Sr. 1). Adolfo Fernández Casanova, desde 15 de Agosto de 1885 basta el 12 de Junio de 188b, yá consecuencia de las cuales se han verificado notables descubrimientos en el cuerpo segundo. Restos considerables de la gran mezquiia sevillana erigida por los almohades, se encuentran en los lienzos de las murallas. —21 — exteriores de la Puerta del Perdón, hasta llegar al muro de la Giralda, frontero al Palacio Arzobispal. En el estrecho vestíbulo de la puerta de este lado, que conduce al Patio de los Naranjos, hay un pequeño espacio,-, cuya techumbre almedinada, es una muestra interesante del segundo periodo musulmán. Corresponden áél igualmente, los ajimeces del lienzo de muralla (pie se ven sobre la referida puerta del Perdón. Torre de San Marcos No debe olvidar el viajero, el curioso ni el artista, en sus visitas ánuestros monumentos, el examen de esta bellísima torre, también alminar, construida durante el tiempo de la invasión almohade, yque si ''jen en cuanto ágrandiosidad yproporciones no ofrece tan singular valía como la 'raída, sin embargo, creemos (pie en su genero es el más peregrino ejemplar que nos resta en España de las construcciones africanas, encontranmos en uno de sus ajimeces yla primera manifestación de los azulejos sevillanos. Torre de Santa Catalina iué erigida para servir también de alminar (te la mezquita, que existió en este 3 mismo sitio, según atestiguan los historiadores sevillanos, ylos restos que de ella se conservan actualmente en la iglesia parroquial del mismo nombre. Aunque no tan esbelta yelegante como la de San Múreos, debe ser visitada por los inteligentes, no obstante, encontrarse boy alterados sus primitivos ornatos exteriores, ácausa de la infeliz restauración que sufrió en Marzo de 1881. Las lacerías yatauriques de ladrillo cortado que se ven en el frente que dá ála Plaza de D. Rodrigo Ronce de León, lian perdido toda la belleza de sus líneas, otros pormenores lian desaparecido por comple- to, iludiendo sin exageración alguna asegurarse, que tan notable fábrica del estilo mauritano, está ya casi perdida para los amantes de los estudios arqueológicos, por lo menos en cuanto álos primores que un dia la avaloraban. Torre de Omnium Sanctorum Destinada por sus eonstrucctores al mismo uso que las anteriores, ofrece algunas variantes notables, dignas de particular mención. Es como aquéllas de planta rectangular, ornada exteriormente de grandes panes de ataürique ajaracado, notándose en el muro que mira al Norte ybajo uno de éstos, preciosa ventana de ojiva túmida, en Vas enjutas yangrelado de ladrillo, le hacen ser bello modelo en su género. En cuanto al interior nótanse en las bovedillas de la escalera, sobre todo en los descansos, cupulinos octogonales sobre pechinas de arista viva, anuncio de los elegantes alboyres, que poco tiempo después habían de adornar los techos de alfarge ylos arrocabes de madera yyesería. Notaremos la última de aquéllas, antes de llegar al primer descanso de la torre, por sus curiosas variantes. En cuanto al balcón que mira á Poniente debió ser ajimez, según indican los arranques de un arco que aun restan. Torre de Santa Marina Careciendo este monumento de la importancia de los anteriores, no nos detendremos en su exámen, así como tampoco en el alminar de la que fue Iglesia de Santa Lucía, mencionándolos sólo por pertenecer al grupo de construcciones mauritanas ypara mejor conocimiento de nuestros lectores. Debemos manifestar álos sugetos curiosos, que si bien existen de este período restos considerables, como al presente se hallan, formando parte délos templos sevillanos, trataremos de ellos en su lugar correspondiente, al ocuparnos en el estudio de las parroquias de Santa Marina., Santa —24 — Catalina, San Esteban, Santiago, San Añ* drés yotras construcciones religiosas. Torre del Salvador Corrobora la existencia de una mezquita en el lugar que ocupa hoy este templo la siguiente inscripción arábiga en caracteres cúficos de resalto, (pie se encuentra adosada áuno de los muros de la torre actual que sirvió de alminar, cuya interpretación es como sigue, debida al señor Amador de los Ríos: «En el uombn3de Alláh, el clemente, el misericordioso:la bendición de Alláh [sea] sobre Malí orna, sello de sus profetas yel mejor ymás perfecto de sus escogidos,ysobre los sayos, los buenos jj ylos justos, Salud ypaz. Mandó Al- Motamid-Alay-l-Láh (1)Al-Muyyed-Bi-Nassri- Jjáh (2) Abú-l-Casim Mohammad-ben-Ahhad ¡| (per'petúele Alláh su imperio yseñorío yconti nade su poderoso auxilio) |¡ construir la parte superior de este alminar, Afin de que no se interrumpa el llamamiento || ála oración,por haberse destruido de resultas de los frecuentes terremotos ¡j prolongados en la noche del domin- (1)Confiado en Alláh. (2) K1 favorecido coa la protección fie Alláh. i —25 — yo, primer día de ¡a luna de Rabié primera |j del año cuatrocientos setenta ydos (1080 de J. C.) Concluyóse [la obra}con el beneplácito de Alláh ysu aüxilWj el. último día de la luna memorada. || Premie Alláh en él obra tan meritoria, ydéle por. cada piedra || colocada en ella un alcáizor en el Paraíso para su regalo ysu morada (sustento.) || Délo (pie hizo A.bú-t.brahim-ben-A.flah, el marmolista bajo la inspección del jefe principal de los hafices (1)Abi-med- bén-Hixém (prosperóle Alláh).-» (2) Torre del Oro Formaba parte <le las magníficas obras ue defensa del Alcázar, yestá situada en la margen del río al sitio de la Resolana de la Caridad. Fué construida en 1220 por el Gobernador de Sevilla Cid-Abu-el-Ola, que con su hermano Cid-Abü>Mohammed mandaba en nombre de los califas marroquíes, (3) denominándola Borg-Al-dsajéb, Torre deí (1) Mandas órentas piadosas para atender al culto yconservación de las mezquitas. 1a _^L0?s J?,almina, rfué reparado como lo indican ciertas partes del segundo cuerpo en el siglo XIV áconsecuencia de Ja ruina causada por el terremoto de 1355 el laTorre trSní® ?“ cayeroi1 las maízanas de Ja torre Mayor ycayó la torre de S. Salvador Cron Ms Bib. Cofib01)- ROdrÍ?°Qontinuada desíle »393 á1Í92,‘ (8) Historia de I03 soberanos del Ma°reb trad d»i K?,eal francés, por Mr. A. Bemmier. ¿T la BÍb Pro vincial yUniversitaria de esta ciudad se conserva una 1pia ras, arablga, hecha en 1*803 por Fr, Pedro Martín, Wn el borde exterior la inscripción siguiente, en caracteres góticos minúsculos. «Esta: se: asento: blspera: de señora: Santa Ana: año: del: Señor: de: MCCCGXC1A: diota en, limosna, luis:rrodrignes: de la mezquita: eelvira: gs: de: vallejo;$u: mujer.» El altar inmediato dedicado áSan Francisco de Asis contiene muy buenos cuadros de Campaña. Comenzando ahora por la nave de la epístola, notaremos la capilla absidal, (pie sirve de ingreso ála sacristía, semejante a la cual debió ser la que se halla al lado opuesto. El altar que se encuentra en este muro dedicado áSan José, contiene cuatro tablas pequeñas del referido Campaña, San Nicolás, El Bautista, San Bartolomé ySan Juan Crisóstomo. En la capilla inmediata hay otros (los cuadros: en uno la Resurrección de Cristo, firmado en 1590 por Ildefonso Vázquez, el rival de Pacheco, yotro con la Virgen de los Remedios, de mano de Alejo Fernández. Sigue después otro altar dedicado áSanta Teresa en que se hallan cuatro pinturas, las dos más altas, San Sebastián ySan Roque al estilo de la Escuela Sevillana, ylas dos bajas de Campaña. Pasada la puerta de este lado que da iu* 'greso al templo, existe entre el zócalo de azulejos modernos que reviste el muro, lina laude sepulcral también de azulejos, ejemplar interesantísimo por muchos conceptos, hacia el cual llamamos particularmente la atención de los lectores. (1) hn la parte superior, se lee en caracteres góticos minúsculos: Esta, figura, es. de. ix too lopez En una tarjetilla sobre la cabeza de la figura entre los adornos de una orla ojival, dice: IÍic'uloso Francisco- Italiano me fecit, yálos pies esta fecha kn el agno de mil ccccciti. Acerca dedicha imagen corre curiosa tradición, (pie omitimos por falta de espacio, diciendo sólo, que según ella, en el trozo de la inscripción sepulcral antes citada, (pie aparece destruida, después del apellido «Lopes» se leía esciuro. En el altar del trascoro se venera uná de las más hermosas pinturas de Alejo Fernández, que representa la Virgen déla Rosa, firmadacon aquel nombre yapellido. Del mismo autor son dos tablas que hay frente áésta, en el muro de los pies del templo, cuyos asuntos son la Adoración de los Reyes Magos ySanta Justa yRufina, ydiseminadas por el templo citaremos las pinturas que representan aSanta Lucía, Santa Polonia ySanta Catalina, todas de Frutet. (1) Eü nuestro libro Intitulado «Pedro MiPán, -lie- mos tratado de esta obra; con la extensión que se merece, Antes de terminar indicaremos los hermosos azulejos que se encuentran en las capillas yalgunos huimos cuadros que hay en la sacristía. Encuanto ála torre conserva en la parte Ká]a recuerdos Iñudejaivs que indicanfué construida al misino tiempo que la iglesia. Santa. Marina (.Parroquia).— En la plaza del mismo nombre Están conformes los historiadores sevillanos en consignar que fué este templo primitivamente mezquita, concepto queso encuentra corroborado porque conserva todavía restos de aquella construcción, no sólo en su torre (1) sino en otras partes, como adelante notaremos. Debió habilitarse en templo cristiano poco tiempo después de la Reconquista como indican los caracteres de su portada, ymás tarde en los días de don Redro 1fué reedificado, ainstancias del Arzobispo I). Ñuño. La iglesia actual consta de tres naves, la del centro más prolongada por la parte de su elegante ábside octogonal, cuyos muros rompen tres ojivas lancetadas con estrechos ajimeces: tiene tres puertos, dos que al pre- (1) Véase la pág, 28, *onte están tapiadas, que corresponden á las naves laterales, formadas por sencilla arquería ojival, sobre la que se hallan dos grandes rosetones calados, el de la derecha bellísimo, compuesto por ligera lacería v moderno el otro. ha puerta (pie dá ingreso al templo, há lase alos pies de la nave central. Forma la parte superior un alero ótejaré/, que ai ranea del muro, ála distancia (j'«97, apo- >aüo en 14 cabezas de Icones, viéndose los p<u io.s que dejan éstas entre sí adornados '•<>n arquitos túmidos. La archivolta consta ! euna sene de ocho arcos ojivales concéniicos <pie arrancan de una imposta, prolongados en la jambas por otros tantos baquetones, que en su mavoría están destínalos. L1 mas exterior vése ornado de grandes puntas de diamante yde zig-/a«-s. La decoración de la impostaos interesante mostrándose en ella cabecillas humanas v de fieras, hojas de higuera yde vid, la liui'ira de un pastor con sus ovejas yotros pormenores más imposibles de distinguir á causa de las capas de cal que los obstruyen. Ln la clave del arco, adosada al muro se nana una tosca escultura de piedra, que representa áCristo bendiciendo. Alos lados cobijadas por umbelas ojivales ysostenidas por repisas figurando cabezas'humanas groseramente esculpidas, dos estatuillas; la’ Virgen con el niño Jesús ála izquierda y una Santa ála derecha; más ahajo dos, Santa Catalina yotra imagen de muger con un libro. Son las primeras manifestaciones de la estatuaria cristiana en Sevilla, vllamamos sobre ellas la atención de los lectores. Una vez en el interior, hállase el ábside oculto por un pésimo retablo donde nada se encuentra digno de examen: veneróse en su nichocentral una imagen excelente de la Santa Titular, obrado Bernardo (Jijón, pero tanto ésta como el hermoso techo de alfarje de la nave central, fueron pasto de las llamas en un incendio ocurrido el 8 de Febrero de 1868, reconstruyéndose el segundo, falto de gusto yde carácter, de tal modo, (jve no nos explicamos que hayan cabido dudas para clasificarlo aalgunos arqueólogos de nuestros días. Ocho son los retablos que se encuentran adosados álos muros: cinco de ellos compuestos con fragmentos de los que existieron en el exconvento de las Dueñas de esta ciudad, ejecutados por Martínez Montañés, entre los cuales se encuentran algunas esculturas yrelieves apreciables. El segundo de la nave del Evangelio, de traza más moderna, contiene un buen lienzo de la antigua Escuela Sevillana, que representa a Santa Ana, dando lección áJa Virgen A1' ña. Votaremos como restos de la antigua mezquita las capillas, primera <le la nave de la, epístola yla correspondiente en la del Evangelio, hoy Sagrario, como también la inmediata. En la primera citada, descu- -briéronse los ornatos mauritanos dé sn cúpula yparte de las yeserías mudejares de su friso en 1885; yen su consecuencia procedióse ála restauración de toda la capilla que tuvimos la honra de dirigir, por encargo de la Comisión de monumentos; ycon íespecto alas del del opuesto lado, aún conserva, la que sirve de Sagrario, arcos sostenidos por hermosos capiteles romanos corintios del mejor tiempo. Recomendamos á ios arqueólogos el examen del muro exterior de esta iglesia que dá ála estrecha calle ue fea uta Marina, donde se encuentran otros restos de la construcción musulmana. Alos pies del altar mayor se ve una losa sepulcral, con elegante leyenda latina escrita por Benito Arias Montano, que guarda jas cenizas del insigne escritor hispalense redro Mejia. Consignaremos por último, entre las ouas pictóricas que se conservan en esta parroquia, un hernioso estandarte bordado de los llamados Sw Pecado, que contiene muy bella pintura de la Divina Pastora debida al pincel de Alonso Miguel de Tuvar yentre las esculturas, algunas cíe las Xi paso de la mortaja, atribuidas áPedro Roldii» #1\ lejo. yla del Señor difunto, que consta fue ('¡trutuda por Cristóbal Páre/ en San Julián (Parroquia).—En la plaza del mimo nombre. La parroquia de San Julián es otra de las más antiguas de Sevilla, yde las más interesantes. Fué mezquita también ysu habilitación al culto cristiano, 'debió hacerse al mismo tiempo que la de Santa Marina. La sencilla traza de su imafronte como las de todos los templos sevillanos de esta época, se compone dé un elevado muro que termina en ángulo muy abierto, (forma exterior de la techumbre déla nave central), más bajas éinclinadas se ven las laterales, teniendo todas tres en su parte superior grandes rosetones calados. De este muro arranca la sencilla portada, con su alero sostenido sobre ménsulas esculpidas, que representan cabezas de leones, en un todo iguales álas que se ven en Santa Marina. Idéntica forma yestructura que en aquella se observa en la archivoltade ésta, notando sólo la esculturita de piedra, sentada bajo un nicho de arco ultrasomicircular ((lie se vé en la clave. Aambos lados de la puerta hay otras dos de carácter románico conio la de Santa Marina. La iglesia consta de tres naves vsu ah-- —89 — side poco conserva de la primitiva fábrica á causa de la renovación sufrida en los años de 1(590-91. hl retablo mayor os de mal gusto, notando solo en él, la efigie de la Virgen .de la Hiniesta, del siglo XIV, mutilada en parte por una mal entendida piedad. Inresto de ornamentación de almocárabe mudejar bastante curioso, se halla, revistiendo el primer pilar del lado del Evangelio, ejecutado poco tiempo después de la ereceiondel templo Ala cabeza de esta misma nave hay un retablo de subido valor por las pinturas (pie contiene, debidas al antiguo maestro Alejo Fernández, (sedo XVI) que representan el Nacimiento, Circuncisión, Adoración de los Reves, Anunciación, Desposorios, Presentación en el 1chipio; advirtiendo que el que contiene a San -Joaquín ySanta Ana, es copia de otra (pie hubo debida al mismo artista. Fueron patronos de este altar los señores del linaje 'Pous de Monsalve. En el muro de la nave de la epístola, llama la atención una gigantesca pintura de San Cristóbal, (pie por desgracia se encuentra desdichadamenterepintada yque apenas si conserva débiles rasgos de lo que fue. En su parte inferior se lee en caracteres góticos: Juan Soniches de Castro pintor a° de 1484. El 18 de Enero de 1878, al hacer la reparación de un retablo de esta iglesia, bajo él -40 - apareció notabilísima tabla, representando ála Virgen con el niño Jesús en brazos, acompañada pór San Pedro ySan Jerónimo. Manos vandálicas la habían aserrado en cada uno de sus lados, basta cerca de la mitad de su altura, pero sin embargo, el hallazgo llamó la atención de los inteligentes por muchos días, que dudaban aceren de su autor. Tuvimos la satisfacción de descubrirlo en el libro intitulado Discurso histórico de Nuestro Señora (le la Hiniesta, que dió áluz Don Francisco de Vera yRosales en 1088; donde consta (pie fue obra del insigne Juan Sánchez de Castro. Este cuadro se halla depositado actualmente con otros de la Santa Iglesia, en un salón bajo del Palacio Arzobispal. San Juan Bautista (vulgo de la Palma 1 (Parroquia).=Ji ai lo plaza del mismo nombre Un importante monumento epigráfico (pie hasta el año de 1808, se conservó ála derecha de la puerta que mira al Sur; comprueba el concepto de haber sido mezquita este templo. Esculpida en hermosos caracteres cúficos de resalto, leíase la siguiente inscripción, interpretada por nuestro q_ lie' rido amigo el infatigable orientalista señor don Rodrigo Amador de los Ríos, -41 l'n ol nombro de Allá, el clemente el misericordioso LK bendición de Alláh (sea) sobre Mahoma, sello de los profetas- |mandó la señora augusta, madre de Arraxid Abú-l-Uoseyn, Obaido 1-láh, hijo de Al-Motamid |Alay- 1-lah al Mnyed-bi Nassri 1-1A, abu l-( ’asim Mohammadben-Abbad (perpetúe Alláh su imperio |ypoderío la gloria de ambos (1) levantar esta assúmua en su mezquita (consérvela Alláh) esperando !los premios abundantes acabóse (esta obra) con la ayuda de Alláh bajo la inspección del Guacir Al-Katib-Al Amir Abú-1 |Gasim llen liattáh(seale Alláh propicio. Vesto (fue) enla lunade Xaa han del año cuatrocientos setenta yocho (lo.su de J. <’.) (•_>) I.o primero que llama nuestra atención, es la portada de Poniente, pues en ella encontramos, rasgos distintivos del estilo románico, combinado con el mudejar. Consta de ocho arcos concéntricos; el interior con curiosos angrelados, que arrancan de úna imposta cegada en sus ornatos por la cal que imposibilita su estudio.- En el espacio de muros que forman las enjutas áambos lados se hallan dos hornacinas con repisas de gusto románico ydoseletes ojivales, toscamente esculpidos, circunscribiendo la portada dos pilastras cilindricas con capiteles del mismo estilo románico, revestidas de extrañas figuras en relieve, entre las que se ven cuadrúpedos, herraduras enlazadas, (1) El Padre yel hijo. (2) Existe hoy esta lápida en el Museo Arqueológico provincial. San Esteban (P(<n'0(jit¡(().~' E» la calla del misino nomlmc. Es esto templo uno dolos más interesantes de Sevilla, como elocuente muestra de la unión de los estilos románico ymudejar, vporque conserva restos muy notables de la primitiva mezquita que hemos tenido el placer de descubrir. Comenzando por (“1 examen délas portadas, nos lijaremos en la más rica éimportante que se encuentra álos pies de la nave central. Compónese como las ya descritas, de un aloro sostenido por 1.6* cabezas de leones groseramente esculpidas: vése más abajo un elegantísimo .friso formado por column illas varquería lobulada ornamental, con primorosos atauriques, el cual se halla interrumpido en el centro por una hornacina con doselete ojival, casi destruido, ysencilla repisa de estilo románico. La arehivolta se compone de ocho arcos ojivos rebajados, que arrancan de ancha imposta, sostenida por igual número de baquetones formando cada uno, grupos de átres. La decoración de la imposta consta de hojas de higuera, parra, trébol yfunículos. Aambos lados de esta fábrica levántanse sobre sencillas basas dos columnillas coronadas por capiteles, en que se ven juntas dos cabezas de leones, que á su ve/'sil:yen de repisa ¡i unas hornacinas SsoSoa, l greli¡'l0S’cobi-l acla8 Por um- Hm comer \;ífPuerta que mira al oí consena solo algunos motivos de «„ e™ *absií,e oxteríorme," «nlfet “1>0r l0S —*«* ha planta ydisposición interior es seme- .{«mtc alas de 1()S templos antes descritos dretal )1<» mayor dorado yestofado es colecto, pie estilo del Renacimiento vcofftie ;™s pinturas: los seis lie 5„¿i <1- ^n. los dos tíl !HÍU‘í,ri<) <1,,! Santo Titelar v |;;^=enos que estdn en el basanS- .^ai m^t!) 10tr0S artlstas>son rola Kplstoífe1<) 1 í asa<Hzo P110 ]iay al lado de da-hu.nhre o 0 ’i U | eann aP°sentillo euva «iue se conserv °<>S restos más curiosos Primitiva con .¡ ei -nuest?siglesias de la eia el cual htlllccl(,1 Jmahometana, vhariosos. maillos la atención de los cu- P°r tres naves divididas <l0 de notar en hch^í ‘TC0S °-Í ivOÍ‘» sien' facimos óJiorone ] ' ’í, os ‘‘éntrales, los lo«adornan. eest,1°mudejar que (hversos altares ycapillas que i l A 3 so hallan en su interior, indicaremos solo la Sacramental, primera del lado del Evangelio, cuyos muros se encuentran revestidos de muy bellos azulejos polícromos, planos, cuyos dibujos de lacerías en <|ue aparecen medallones con guerreros, fueron beodos (Mi el siglo XVII. La techumbre de alfarje do la nave central es digna de examen. San Vicente (Parroquia),-r—Thi la calle, del mismo nombre, Unía este edificio del siglo XIV como lo demuestran las partes exteriores de su ábside, si bien restauraciones sucesivas han ,«lo despojándolo paulatinamente de los 7,rasgos característicos de las iglesias de /aquel tiempo; así no nos detendremos ante /sus portadas, pues no merecen el nombre de tales. Sí diremos algunas palabras respecto álas obras últimamente emprendidas cuya dirección ha sido por desgracia bien desacertada. Efectuáronse el año de 1884- Sñ, sufragándose gran parte de los gastos, mediante la venta de un notabilísimo cáliz de plata del siglo XIV, joya de gran valor en el concepto arqueológico, digna de haber sido conservada por sus guardadores con más interés que el que demostraron en enajenarla, para realizar obras que en rigor 110 eran necesarias, yque sólo han servido l»ara enriquecer el templo de inútiles óim- 1atinentes yeserías áe pacotilla gótica; ador- •jurnar mezquinas ventanas con cristales I ?,¡‘olorilies, éimprovisar capillas con gaf-,, 08 -vtracerías que nos recuerdan las an- ]‘y ll ^sdecoraciones de nuestros teatros. Ta- ^8( .«aciertos no tienen correctivos por las '1< ! ri dades eclesiásticas, yasí, éstas votras 1’gjus se pierden en el vacío. * *<l< la de particular contienen los tres alín-^v dU?adü™™ cd presbiterio: el retablo n."°h de estilo barroco, se estrenó en prim„ A°, de Noviembre de 171)8. La efigie del 80 at'rtbc áMontañés, pero ¡i to •)] l .v* l i llclü 110 corresponde por su mérimos waestro; como tampoco, eree- H0nin divino Morales, un pequeño Ecce- to (1,.| ’ij Ue ,l)resente está en el basamentpla Uar de bau José, al lado de la Epísoiisnio n!!¡ UlVC;ldecera de la nave de este °1 Deseen r’ -a,,v 1111 adar en que se venera ve en ¡í‘!110nto,dc Cristo, hermoso relieral, obra COn hguras de tamaño natudiato está, rm^'1t()1 !*>edro holgado. lómela capilla ,)uozhuino arco que conduce á «ario en P) (e^uestra Señora del Roresante ¡i tln ‘! , U i «e conserva nada intetados de estilo T¡ dZ°.cai° dc azulejos pinuiayor partPlv denacimiento, ocultos en su 1*• un altar que no vale segu- mínente lo que el citado zócalo. En la capilla bautismal, al extremo de esta nave, se conservan dos interesantes tablas de los albores del siglo XVI, con Santa Bárbara y un Santo Obispo. Los demás altares no contienen nada notable. Kn la nave del Evangelio notaremos dentro de la capilla de la. Hermandad de las Siete Palabras, el buen lienzo de la Virgen de los Remedios, firmado Petras Tille- (jas-pidor- F. ylos cuadritos del basamento que contienen la Anunciación de Nuestra Señora, también del mismo artista. Parecen también suyos los que en análogo sitio se ven en el altar frontero representando á San Jerónimo ylas Santas Justa yRufina. En la hornacina de este mismo, se venera la efigie de la Virgen de la Cabeza, bella escultura del siglo XVI, digna de examen. En el vestíbulo de la puerta del templo que se halla después de esta capilla, hay dos tablas, una de la Virgen de los Remedios, cuadro apreciadle de estilo italiano; yfrontera otra, en la cual se ven atres caballeros armados de punta en blanco, de hinojos, jurando sobre un reclinatorio ydelante de un Santo Monge. En la sacristía notaremos su hermoso techo de casetones tallados primorosamente yla tabla que representa áSan Roque, compañera de la citada últimamente. San Andrés (i <u ioquia).—Ln la plaza del misino nombre Obias considerables de reparación se lian efectuado también en este templo, <me comenzaron en 16 de Junio de 1884, estrenándose de nuevo la iglesia el 19 de Marzo del siguiente año. Aunque en ellas no se han cometido los desaciertos que en la de , nVicente, sin embargo tenemos que deplorar el vandálico arreglo (pie se ha hecho de atechumbre que sostenía unas tribunas en la nave del Evangelio, aprovechándose algunos restos de tan bella obra de la carpintería de lo blanco del siglo XVI, en el asiento del órgano, ylos sobrantes pueden Ncrse en el Museo Arqueológico provincial. ; crosi este arreglo merece censuras, no escasearemos elogios por la acertada limpieza de <>s interesantes ornatos románicos que yaan ocultos yhoy se ven al descubierto en lei(K <ri<)Vlcl ábside»y Por ni zócala de azume^ nc°i no^^ (lue reviste los pilares y de r.,, 8cimente imitados de los antiguos cuenca. tro,^T1Va e,sb) de que fueron parestos Ín S .• 8 , eño!'f del linaje de Villasis, ta a‘fs^ables de la primitiva mezqui- P¿tes (Ífi Jvln?ra VÍ8ta se observan por las -orte ySur, yque consisten en cupulinos rodeados con antepechos de almenas dentelladas. De las tres puertas que dan ingreso al templo, sólo la de Poniente conserva la forma yalgunos ornatos de las construcciones del siglo XVI. La disposición interior es de tres naves, la central más prolongada que las laterales. Su ábside elegante ydigno de examen. En cuanto al retablo mayor, ejecutado según (‘1 mal gusto del siglo XVIII, debe notarse sólo la efigie de la Purísima Concepción, lín el lado de la Epístola se encuentra la capilla del Sagrario, donde se venera una pequeña escultura apreciable de la Virgen del Rosario, de Benito Hita del Castillo. En el intradós del arco de este altar se ven lo medalloneitos de excelente pintura, que á nuestro juicio son obra de Juan Valdés Leal. Esta capilla yla siguiente, dedicada ála Santísima Trinidad, qué sirve de entrada á la del Sagrario, así como la frontera, en (pie se venera el Sagrado Corazón de Jesús, conceptuamos que son restos de la Mezquita. Entre los altares (pie ornan los muros, mencionaremos el dedicado ála Concepción en la nave de la Epístola, cuya escultura es excelente, atribuida áAlonso Cano ytambién las pinturas que en él se encuentran, de mano de Ildefonso Vázquez. En la última de este lado, (pie es la Bautismal, se conserva muy interesante tabla represen* Vfvangelio, en que radicó la hermandad de Nuestra Señora del Valle hasta el ano de 1894, hállase hoy dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, cuya efigie luce en un flamante retablo de estilo ojival florido ““P1®? Pintados al gusto deí sig oXV por el Sr. Mattoni, do enva mano es también la pintura mural del lado de la Epístola, en la cual se ve aJesucristo sen de la r“RUS ),l íl'tas 4la beata Margarita fe etífiir, y81 P;'1re H°y°S-Mretablo v Adolfo" *?“ <lel .artista sevillano don solemnefPf'La cal'illa f"« estrenada con 1( ¡7 vftT•" •i Celol,tó en los «Ha* V’1 1 •> 18 de Jumo de 1894. Continn-m. <onuestro examen, hemos de fijarnos eii el altar dedicado al Señor de la Buwm mÍ?¿! V, ultimo de la nave del Evangelio n, ni lmy un cuadrito de la Virgen *del ’pn, al estilo de Murillo. gCosario cuartelados de Castilla yd" León TUd°'S leyenda relio-iosn p»-, , *^eon, yuna de resalto. El ajimez .]k ""re!i m°naeales rld Sagrario es obra de a^ilbñ ‘Capilla Clones de que antes hablamos repara' Saíi Lorenzo (Parroquia).—En Id plaza del mismo nombré. Durante el siglo XVII desde 1662 á1665 liieiéronse grandes obras en este templo :i expensas de varios ricos vecinos, yen el de 1877 sufrió reparaciones radicales que ie hicieron perder el antiguo carácter, ysólo en ciertas partes interiores yexteriores conserva algunos vestigios de lo que fué. Existen de los primeros, ocultos detrás del órgano, fragmentos de curiosa yornamentada archivolta, yde los segundos en su torre (1) yen otra aneja con cupulino yantepecho de almenas dentelladas, fábrica mudejar. Sirvieron estas torrecillas que vemos frecuentemente empleadas en los templos sevillanos, para subir al exterior de las bóvedas ypara asegurar que no son mahometanas, basta fijarse en que se construyeron al mismo tiempo que los ábsides Su retablo mayor, del siglo XVII, es de excelente traza ysobrio de adornos, algunos de los (1) Estriba la torre campanario de esta iglesia sobre ttn robusto arco ojival, cuyos ornatos manifiestan fueron construidos en los siglos XIII-XIY yque arriba di' jirnos están ocultos detrás del órgano, por tanto la citada torro no es musulmana, sino hecba después de la Keeonquitla, cuales manifiestan ya la influencia del nial gusto. El Crucifijo que se ve en su ático y aestatua del Santo titular son buenas esculturas, especialmente la segunda, ejecutada por Montañés, como también la liarte arquítectón ica del retablo, que la esculpió en loo.). Los cuatro altos relieves que lo decoran de regular mérito. En los muros laterales del presbiterio hay dos altares: en el de la Epístola se venera una efigie de alabastro mutilada de la Virgen del Carmen, oculta por modernas vestiduras interesante ejemplar del siglo XIV (1) yel otro rontero nada digno de mención contiene. Al pie de las gradas del presbiterio hav ños capillas interiores: en la del Evangelib notable por su sencillez ycorrección, de estilo del Renacimiento, se hallan cuatro ta- Jlas de 1acheco siendo muy bello el frontal de azulejos planos (pie lo adorna. En la dé la Epístola hay otro aún más sencillo de dentico estilo, con un cuadro aprecíable firmado del mismo artista, en 1624 que representa la Asunción de la Virgen En l*i la amor re, ñafiase notable revestimiento de ovni > 3°s pianos, fechado en 1609, yen su altor irwc 4>• *»*» ti una leyenda religiosa en caracteres góticos. Al pié de dichas tres gradas, notaremos un retablo con hermoso relieve en madera, verdadera joya artístico-arqueológiea de la época del Renacimiento. En el cuerpo central hay un grupo representando áCris- to crucificado con los ladrones, en el momento de ser herido por la lanza de Longinos. Estas ylas demás esculturas que lo adornan, son muy apréeiables para el estudio de la indumentaria. Tan notable ejemplar se halla mutilado ycubierto de espeso barniz, con que la ignorancia, en vez de embellecerlo lo ha afeado considerablépaente. En el lado de la Epístola, hay una capil lita quetienebuen zócalo de azulejos, con grutescos escudos ymonogramas. Dentro, en un altar de pésimo gusto, un lienzo atribuido áAlonso Cano, pero que está firmado ./° Giri Romano. F. 1608. La pintura del Ecce-Homo que adorna la puerta del Sagrario, es excelente. En el muro de la Epístola, de la capilla mayor, hay una inscripción conmemorativa del docto analista J). Diego Ortíz de Zúñiga, que está enterrado en esta iglesia ante el altar de la Virgen de la Esperanza. -r>r> San Márcos ^airo< mw)'~Eri la plaza <leí mismo nombre. (^ebellísima torre mauritana Purt Ue ^ei?10s hablado, (1) conserva en su earquitectónica este templo la cieganh) \i‘¡vsft 1,1 pág 21 , to portada mudejar (1) que tiene mucha analogía por sus ornatos con la de San Esteban, habiéndose construido ambas durante la décima cuarta centuria. (2) Hemos de observar en la de que tratamos que las esculturas representando el Salvador yla Anunciación se hicieron en el siglo XVII, manifestando en su ejecución el mal gusto del estilo barroco. «En el año de 1470, en los días que mediaron desde el 21 al 25 de •Julio, recrudeciéronse de tal modo los vandos de las casas de arcos yMedina-Sidonia, que hicieron de la ciudad sangriento teatro de sus inveterados odios, llegando al punto de incendiar esta iglesia, en la cual ardió todo lo que era de madera.» (o) (1) Hacemos constar con el mayor gusto que, merced al infatigable celo de su ilustrado párroco, el señor 1). .luán B. Solís, dicho señor lia hecho limpiar esta portada de la cal de Morón, que ocultaba sus primores artísticos; ejemplo que debería ser imitado por los demás señores Párrocos, dando así una muestra de ilustración. (2) Aunque el señor González de León dice ála página 101 de su Noticia artística, histórica ycuriosa de todos los edificios públicos sagrados yprofanos de esta ciudad,» que se construyó en 1478, creemos que estas obras se referían ápartes interiores del templo, pues en cuanto ásu portada, no hemos vacilado ála vista de sus caracteres, en clasificarla como erigida en el siglo XlV- (3) Papel anón. Tomo 29 do Varios. B|b. Colomb. —(17 Santa Lucía (Parroquia) .=Eu la plaza del mismo nombre. Extinguida esta parroquia desde 1868, Pasó su templo áser propiedad particular, destinándose áalmacenes con mengua de di cultura sevillana. Ea portada es interesante, como muestra ni’quiteetóniea del siglo XIV, ysu torre sir- Vl°primitivamente de alminar, lo mismo 'Pie las de Santa Marina, San Marcos y utras de que hemos hablado. Santa Inés (Convento de religiosas) ,==Eh la calle de Doña María Coronel. e.Además del interés artístico que ofrece 1monumento, lo tiene también bajo el oncepto histórico; pues su fundación se dehe j( cl dnstre dama D.» María, hija de D.A1- (|('E() Fernández Coronel, ymujer de D. Juan +-.Eerda, personajes todos estrechamen- Ca, ni °Scon minado de I). Pedro 1de Artilla. Muerto el segundo de aquéllos, C] uose su viuda al monasterio de Santa ti ' 1<l ’en Sevilla, morando en él hasta los upos de D. Enrique el Bastardo, del cual consiguió la devolución ele sus bienes, que le habían sido confiscados por su predecesor, como aparece de una interesantísima Carta blanca expedida por el citado 1). Enrique 11 en esta ciudad á 4 de Julio •de 1366. (1) En 2de Diciembre de 1374 obtuvo las competentes licencias de su Orden religiosa, del Arzobispo, Deán yCabildo, y un año después alcanzó del Pontífice Gregorio XI la facultad de fundar el monasterio, fecha en Aviñón á3de Octubre de 1375, llegando árealizarlo en <4 solar de sus mayores, sito en la collación de San Pedro. Los caracteres artístico-arqueológicos que se manifiestan en esta fábrica, convienen sin duda alguna con las edificaciones de aquella época, yaunque el templo no es de grandes proporciones, sus elegantes lineas ysobrios ornatos producen un efecto tan armónico yacabado, que no obstante las desgraciadas reparaciones que ha sufrido, es considerado como uno de los más bellos que existen en Sevilla. Consta de tres naves, más prolongada la del centro por su ábside yPresbiterio, cuya traza no puede apreciarse, pues se baila oculto detras del detestable retablo mayor, en cuyo nicho central se venera la efigie de (1) Publicamos integro diebodocumento desconocido, en el periódico La Tribuna,! con el epígrafe «Documento notable, >el año de 1883. 'a Santa, titular, obra, digna do su autor Juan Martínez Montañés. Las bóvedas son de ladrillo, sostenidas por nervios ojivales de piedra, notándose especialmente las restauraciones posteriores en los baquetones (pio rodean los pilares. Entre sus retablos merece mencionarse en primer lugar el que ^e encuentra ála cabeza de la nave de la Epístola, compuesto de trece bellísimas ta- 7as de escuela alemana de principios del siglo XVI, representando la adoración de Jos Reyes, Coronación de la Virgen, la Yirften ySan Juan en la parte superior, la Anunciación, San Joaquín vSanta Ana y 'enjda del Espíritu Santo en la central, y (nla inferior la Asunción del Señor yAdoración dé los Pastores. Por último, en el Socalo, San Cregorio celebrando el Saerifi- !.1( ¡ de la Misa, San Pedro, Muerte del Bau- ,! nn santo Obispo vel Martirio de San Sebastián. Correspondiente aeste altar hay otro en /l)ilvc del Evangelio, en que quedan res- , os de ornamentación plateresca. Adosados A, u’ sPilares que sostienen el arco toral, hay tj 08 dos: en el que está al lado de la Epís- 0venera la Purísima Concepción, en ]• "dico existe unapintura del Padre Eterno, ejecutada; yen el del Evangelio, Santa jyPu<l; jambas esculturas se atribuyen á Nn.. on^s*Pero 1108 parecen endebles para 'eeste maestro. -70 — Kn el coro bajo de la iglesia está segullada la ilustre fundadora, cuyo cadáver hallase perfectamente momificado. tts digna de atención la estatua de Santa Inés, ejecutada en barro, que se halla en la, hornacina sobre la puerta di' entrada al compás de la iglesia: revelan sus caracteres que fué hecha á fines del siglo XV. El Alcázar Su historia.— Según el concepto más admitido hoy entre los eruditos, el Palacio actual ocupa parte del emplazamiento en que se levantó el Acrópolis de esta ciudad, comprendido dentro del recinto de murallas, fabricado posteriormente, vdel cual subsisten muy considerables partes. Del muro primitivo, acaso romano, quedan vestigios en el trozo comprendido entre la Puerta del León yel Palacio óSala de -Jus- ticia; yen los restos de cimientos de análoga fábrica, descubiertos en el trazado de la antigua muralla. Razonable parece, la opinión de los escritores que sostienen, que en el Acrópolis hispalense tuvo su morada el infortunado Abdo-l-Aziz, ysi de este príncipe no consta que hiciese obras de reparación óampliación, puede acreditarse con fehacientes testimonios, que el arte mauritano dejó en él impresa la huella de su paso. En la casa número 2 del Apeadero se conservan notables restos, de las obras efectuadas por lps almohades, (en uno de los patios interiores), bastantes de por sí para considerar la suntuosidad yelegancia de las galerías que unieron el pabellón, al presente aislado, que denominan Sala de Justicia, con las partes del antiguo Alcázar, (pie ocupan hoy, las demás casas del Apeadero ydel Patio de Banderas. En una de las (pie se hallan en usté último sitio, la señalada con el núm. 3, descubrióse, no há mucho tiempo, una notabilísima cúpula de construcción también almohacle. En vista de tales datos, puede asegurarse, que el Palacio fué engrandecido por los africanos considerablemente, en el «iglo XI ,ycontinuó siéndolo durante el peludo, de los reyes de Taifa. Reconquistada Sevilla por Fernando Til °u 1248, el Alcázar musulmán sirvióle de dorada, así como álos monarcas sucesores: un él maldijo I). Alonso Xásu ambicioso ujo Sancho IYyFernando el Emplazado y Alfonso XI buscaban en sus magníficos pa- R°s>suntuosas estancias yamenos jardinus, el descanso álas fatigas de sus militáis empresas. locó á1). Pedro 1la gloria de enriquecer aantigua fábrica, con la erección de un 'untuoso Alcázar, para lo cual no perdonó 'nudio alguno. De Toledo vde Granada vi- frieron por él llamados, muy hábiles artistas, los cuales, juntamente con los maestros mudejares, que ála sazón florecían en esta ciudad, interpretaron ámaravilla el pensamiento del monarca. Complacíase su hermano I). Enrique, en 1tasar los inviernos en Sevilla, yconsta que añadió algunas obras álas realizadas por su hermano. De una muy importante, efectuada en tiempo de D. Juan II, como lo fue la herniosa cúpula de alfarje del Salón de Embajadores, queda fehaciente testimonio en la tabla descubierta en 1843, con el nombre de su constructor D. Diego Roiz; yprueban además el interés con que este monarca miraba las obras de sus A¡cázares, las Cartas que expidió en lósanos do 1417-18 y27 favoreciendo álos artífices frascos que en ellas trabajaban, Recibieron las obras su mayor impulso en los tiempos de los Reyes Católicos, vdurante las monarquías dé los de la Casa de Austria. Las techumbres de las galerías del Palio de las Doncellas, con otras de algunos salones de la planta baja yprincipal; las arquerías superiores que forman las alas de la gran portada, el retablo de azulejos de la capilla alta, yotras muchas más, acreditan el interés de don Fernando yde doña Isabel por conservar yaumentarlos explendores del regio Palacio, utilizando para ello los talentos de notables constructores móriscos, como lo fueron Maestre. Mahomad Agudo, (1479) Juan Fernández, (1479) Diego Fernández, (1496) yFrancisco Fernández; del cual consta, por su título de maestro mayor de los Alcázares, expedido por los Reyes en 1502, (pie antes de convertirse ánuestra religión se llamaba líamete de Cobexi; yotros muchos arquitectos más, que continuaron al frente de las obras del 1'leal Palacio en los días de doña Juana y de Sus sucesores. Llama verdaderamente la atención el considerar lo numeroso del personal que se coupaba entonces en las obras del suntuoso edificio, pites además de los maestros mayores de albañilería; habíalos también de carpintería; podiendo' citar entre éstos á Juan yá Francisco de Limpiasjd 479-1 540): pintura; lo fueron Diego Sáñchez(14B9), Alonso Ruíz (1479), Antón Sánchez ysu hermano el famoso Juan Sánchez de1Cas- L“°, que trabajaron hasta los comienzos del M'glo XVI. Unidos áestos maestros muchos °tros notables artífices, herreros, fundidores, azulejaros, torneros yyeseros, puede considerarse la importancia fie las obras M’ie so efectuaban en aquel tiempo. Todos °s más notables artistas que ála. sazón Ho- 1ccian, procuraban con gran interés trabajur en el Palacio, pues por tal concepto, po- (uin gozar de los privilegios de la franqueza, 80 — (ten, áotro antiguo, ante el cual es tradición <|ue oró Cristóbal Colón antes de partir para el descubrimiento del Nuevo Mundo. En la mayor parte de las casas de este Vatio existen restos procedentes de las grandiosas construcciones musulmanas; yya dejamos citada la notable cúpula que se conserva en la que lleva el número 3, que acaso, formó parte del llamado Palacio del Veso, que menciona Avala en la Crónica del Rey i). Pedro. Siguiendo la acera de casas á(pie nos referimos, yen el frente del patio, álzase una portada de orden dórico, en cuyo remate luce un escudo moderno, imitación del gusto antiguo, con las armas plenas de España, pintadas en azulejos de colores, ála cual llaman del Apeadero. Sobre la puerta, en una losa de marmol, se lee la siguiente inscripción: Ruinando en España Phetjpe Terzero se edifico esta obra AÑO DE MDCV1I REPAROSE Amputóse yaplicóse aReal Armería reinando Puelipe V AÑO 1)E MDCCXXIX Ála izquierda de la portada está la casa de los señores Administradores del Leal Patrimonio; yen el ángulo de este lado, hay un callejón que conduce ála Huerta deí Retiro, en el cual subsisten restos del primitivo Alcázar. La referida portada, sirve de ingreso á una galería cubierta con arcos sostenidos por columnas pareadas, á(pie llamamos el Apeadero. J^as viviendas qu.e se encuentran al paso, formaron parte muy considerable del Alca: z«r Viejo,Aquí estuvo el Cuarto del Maestreasí llamado porque en él ocurrió la sangrienta escena de Ja muerte del de Santiago D. Fadrique, ámano de los ballesteros de D. Pedro, el 19 de Mayo de 1338. Doblando ála derecha; pásase áotra galería 00ncasas áun lado; yáotro, el jardín llamado del Crucero,porque tuvo en lo antiguo forma de cruz. Dicho jardín ora subterráneo; todo él hallábase plantado de naranjos ylimoneros; adornaban sus muros pinturas yazulejos ytenía grandes están - MUes, uno de los cuales es el llamado Baño de doña, María Padilla,cuyas lumbreras defendidas por verjas, verá el curioso en el pavimento del sitio en que nos encontramos. Además del Cuarto que nombraban los antiguos, del Maestre,hubo otros en este si- ^l0,álos cuales decían del Cidral, de los Oratorios ydel Lagarto;ydel segundo tal I —82 vez, procedió un altar de azulejos pintado por el famoso ceramista italiano Francisco Niculoso, cuyos restos como cosa despreciable, há muchos años que vimos diseminados en el jardín de la casa núm. 3del Patio de Banderas. Penetrando en el mencionado del Crucero, al que hoy dicen de doña María Padilla, y en su fondo, hay un vestíbulo con pilares ycolumnas ygrandes ventanas, que precede ála que fue capilla, edificada en el siglo XVI II, desde la cual se pasa álos salones llamados de Carlos Y, notables por sus proporciones, yespecialmente, por los magníficos zócalos de azulejos polícromos planos que decoran sus muros bastaba altura de 3m0‘4, los cuales fueron pintados en el arrabal de Triana, en una ollería situada en la calle de Santa Ana, por el famoso ceramista italiano Cristóbal de Augusta; desde 1577 á1579, pagándosele por cada vara cuadrada 19 reales. Las nervaduras do las bóvedas, que actualmente arrancan de grandes repisas, apoyábanse en sendos pilares de estilo ojival, ypara dar más amplitud álos salones, fueron destruidos en 1571, sustituyendo aquéllos por las referidas repisas. (1) Parte de estos salones, formaba la que hoy es capilla, cuyo ingreso se halla al extremo (1) Gestóse. Sevilla Monumental yArtística’. Tom, J, pág, 580. del vestíbulo, de que antes se hizo mérito, yen la cual nada se encuentra que merezca mención particular. Aseguran algunos historiadores sevillanos, que en el mayor de los referidos salones, se verificó en la mañana del dia 11 de Mayo de 1526 el casamiento del Emperador yRey Carlos Icon doña Isabel de Portugal, acto solemnísimo, como lo fue ei clcl recibimiento que esta ciudad hizo ásus monarcas: otros consideran que el regio enlace tuvo lugar en el Salón de Embajadores, pero sea de esto lo que quiera, puede sí asegurarse (pie en los comienzos del siglo XVI, eran llamados las *S'alas de las Fiestas. Volviendo de nuevo ¡i la galería del Apeadero, yen la casa señalada con el núm 2, pueden verse otros restos del palacio almohude, que comunicaron antiguamente con hi Sala de Justicia. Esta notable estancia, construida órenovada por lo menos, en tiempo del Rey I). Pedro, que hoy se encuentra aislada, conserva una hermosa techumbre de alfarje al estilo mudejar, muy bellas yeserías yvestigios de un zócalo pintado con ajaracas yotros ornatos mudejares del siglo XV. En cuanto álos espacios obres de muros, es de creer que en lo antiguo estaban decorados con tapices óguadameciles, cuyos ornatos prestarían ála Sala un aspecto maravilloso por su riqueza y cxplendor, Palacio del Rey D. Pedro.—Planta ha- Ja.=Llegados al Patio del León yála vista de la suntuosa fachada del regio Alcázar levantado por el hijo de Alfonso XI, mil recuerdos históricos ylegendarios agolpante ála mente del visitante, al mismo tiem- ])o (pie nos sentimos impresionados por la belleza de líneas yde ornatos del monumento. Créese fundadamente que el Patio del León debió ser en lo antiguo mucho más ámplio, pues en él se verificaron justas y torneos durante el siglo XV. Una vez en él sorpréndese la vista al contemplar la magnífica fachada en que lucieron su pericia y buen gusto los artífices1mudejares, áquienes encomendó el hijo de Alfonso XI la obra de su suntuoso Alcázar. Constado una grande yalta portada, con dos alas ogalerías laterales formadas con arcos de yesería calada yesbeltas columnas de mármoles de colores. Un rico alero la corona, sostenido por viguería de madera esculpida primorosamente, cuyos adornos enriquecen el oro ylos colores. Dos grandes canes estalactíticos dorados sirven de apoyo al tejaroz yásu vez descansan en dos pilares oestribos de ladrillo, (pie bajan perpendicularmente, circunscribiendo las líneas generales de la portada en sentido vertical ylos cuales se ven sustentados por dos robustas columnas con capiteles mauritanos. El fon- Cachada ukl Palacio de Pediíq I I i —85 — - do del muro está revestido de un bellísimo friso de estalactitas doradas ,que arrancan de columnillas. Acontinuación se ve una ancha zona plana, en cuyo centro con cintas de azulejos de color cobalto, sobie canillo blanco, se encuentra reproducida ocho veces, cuatro en azul de derecha a, izquierda, yviceversa, el mote de los Al- Alunares. Yno vencedor sino Alláli. Este recuadio hallase rodeado, por una inscripción en caí actores monacales que dice así: El mui alto: e: mui noble: et: mui poderoso: e: mui conqueridor: don: uedho: por: LA: gracia: de dios: rey: de: castiella: e'i: de LEON: MANDO EAZEIC ESTOS: ALCAZARES: É: estos: palacios: e: estas: portadas: que. fue: fecho: en la: era: de^ mill: et: QUA- trocientos: ydos. (Año lobd)^ 8igue un gran espacio dividido en tres compartimientos; yen el central hay un ajimez con tres vanos ycuatro columnas; y por debajo una ancha zona dividida en los mismos espacios: mayor el del centro, todos con elegantes adornos de follajes vescudos esculpidos en piedra con castillos, leones ybandas engoladas de dragantes; empresa la última, acerca de cuya significación se ha discutido mucho, pero que en nuestro concepto es la divisa de la Orden que instituyó Alfonso XI. Adornan dichos escudos inscrustaciones de cintas de azulejos. Bellísimas son las labores, talladas tamil bien un piedra, de las once debelas de la puerta, ylas de los tableros de ataurique, sostenidos por sendas columnas, con capiteles del califato, cuyos adornos terminan la decoración áuno yotro lado de la puerta de entrada. Las labores de pasta de las hojas de la puerta son modernas (1857) yhá tiempo que debieron haber desaparecido. No debemos omitir un curioso dato, cuyo conocimiento nos ha transmitido el doc- to Rodrigo Caro, (pie es de suma importancia para ilustrar los orígenes más remotos de este monumento. Dice aquel anticuario; (pie el año 1606, siendo Alcaide de los Alcázares Juan Gallardo de Céspedes, cavando unas zanjas en este patio, encontróse una estátua de basalto del Dios Canope, con muchos geroglíficos ycaracteres extraños, aves, culebras, flores, etc. La citada estátua. que debió representar ála diosa lsis con Horas, fué pedida por el Conde de Monterey ydespués llevada áItalia, «con sentimiento de los curiosos de Sevilla y con poco crédito de la curiosidad española.» Una vez en el vestíbulo, que es largo y estrecho, vérnoslo dividido en tres espacios, con arcos los laterales, apoyados en robustas columnas con capiteles de la época visigoda. Las techumbres son de artesonados sencillos, yen ellos se advierten las deíi- ciencias dé los últimos restauradores del Palacio. Siguiendo por el ala izquierda, yatravesando un salón y'pasadizo, llégase al Patio de las Doncellas-, cuyas grandes proporciones yriqueza de ornatos producen singular impresión.’Es de planta rectangular, yen sus I*0*mayores tiene siete grandes arcos loriados, tres ácada lado yuno mayor en rcentro. ICn los frentes menores, cinco ardos laterales, menores también (pie los 1centro. Apóyanse todos en columnas de uarmol blanco, que sustituyeron álas an- >oi de! rey, ]) Diego Roiz. Mide esta. cámara ]2metros en cada frente, su entrada puneipal está en la galería del Éste, que dá '(d'° de Doncellas ysus taraceadas ho- ja« de ]alertas cubiertas de labores de aja- ,l( a, talladas, pintadas ydoradas; ]nieden aisKierarse como herniosos ejemplares di' I a ; carpintería de lo blanco en él siglo XIV. 111S( ‘i'ipciones africanas que rodean los ^nües tableros, dicen traducidas al caste- ,/* •? •¡lamió nuestro Señor el Sultán engranda'o, elevado, 1). Podro lien de ('asidla yde en» ‘i ^Verpetúe Alláh su felicidad yella [sea ; uta i "(n ;q,lUect0)se hicieran estas puertas de dad 7¡aahrada Vara este aposento de la feliciendt 0!Halordenó en honra // (jrandeza de los brota >i* e'inotdecidos yventurosos) del cual dichos" °>m*dantia la ventura para la ciudad los ni"' ("adl,e levantaron) los palacios y señoJVrV' (?tns mansiones [son] para mi dor el siIr""' !' >>lC0 <i>u'dió vida ásu e.rpioneer i• nf>,r bgeneroso, quien lo mandó haintercesor \ Se,dII(, >con la Pimía de su HnPf; \e( , lro0para con Dios Padre, bradoros 7‘!lcc, dn. yembellecimiento deslumanjdearol' ln-rr^r<> 'i 7aleOría, en su labor se año cnnrunlltlV to¥a,wsiVesto [fue] el tro (13(}4 dé 7Vi %nl ’euatr0(ieñt0S Vemita tarde uSemejante (d crepúsculo de celo de ir! Vareada al fulgor del crepúsre¥hw,W¡nZrom ^se»ta obra). Vn tmm ‘meoiutk por mM„rcSbrillante* ,j por la intensidad de su esplendor. Loor á Alláh. (1) Examinadas interiormente ambas hojas, ofrecen en la misma disposición en que se hallan las inscripciones africanas, que acabamos de transcribir, otras en caracteres monacales, latinas, que contienen un fragmento del Evangelio de San .Juan ypasajes del Salmo Lili. La elegante cúpula del Salón apóyase en un friso con castillos yleones; ysosteniendo este anillo, hay en los ángulos, grandes pechinas estalactíticas doradas. Los espacios libres de muros que aquellas dejan libres, se ven ocupados con inscripciones cúficas ornamentales, sobre fondo azul-, apareciendo entre estos ornatos algunas cabezas de damas, que pintaron los restauradores del siglo XVII. Acontinuación corre una faja con castillos yleones, éinmediatamente una ancha zona con 56 compartimientos, adornados al estilo ojival florido; en cada uno de los cuales se contiene la figura de un monarca castellano, desde Recaredo áFelipe TI dispuestos según muy libre cronología. Consta por fehacientes documentos, que en el año de 1597 se realizaron importantes (1) Amador de los Ríos.— Inscripciones árabes do $evil'a». obras de restauración en esta suntuosa Sala. Las de pintura fueron encomendadas á Alonso de Bal deras, que se ocupó en adornar la cúpula, ydos años después, Diego de Esquivel tomó ásu cargo el pintar 82 medios cuerpos de figuras de damas, en lugar de otros tantos que estaban pintados en el arrocabe. Vése interrumpida la serie de retratos, en cada uno de los frentes, por cuatro huecos rectangulares, qué en nuestro concepto, debieron haber sido primitivamente ajimeces, Yálos cuales han sustituido sendos balcones con elegantes balaustres de hierro torneados, que aparecen estar sostenidos por tres dragones óbichas aladas, de chapas repujadas de aquel metal. Esta obra la hizo el rejero sevillano Francisco López, el año de 1592. Lástima es que los restauradores de la sala en el siglo XVI, se hubiesen ocupado en alterar su primitiva disposición, pues los tales balcones no se armonizan con el estilo artístico que luce en la magnífica estancia. Ancha zona separada por un filete dorado, deja ver superiormente un friso de locería pintado ydorado, yen el inferior 11 naserie de arquitos ornamentales, en cuyos fondos resaltan adornos de lacería. próximamente ála mitad de la altura del Salón, corre una faja que hace veces de orrabaá, en cada uno de los cuatro arcos ornamentales, que decoran esta parte; los tres. 98 - de aquellos, incluyen otros tres semicirculares, en cada lienzo, yel restante, es el de la puerta de entrada. Los capiteles de estas arcadas son hermosos ejemplares árabe-bi- zantinos, ysobre aquellas hay tres celosías, viéndose en general todos los espacios de los arcos grandes ypequeños cubiertos de afiligranado almocárabe, que avaloran el oro ylos colores. Complétase la decoración de esta lujosa cámara, con alto zócalo de azulejos blancos, azules yverdes. Contiguos áeste Salón hay dos aposentos, uno ácada lado, muy dignos de mención, por los curiosísimos frisos (¡lie los adornan. Sobre fondo de yesería, que rodean leyendas africanas, resaltan varios medallones, que contienen diversos asuntos históricos ólegendarios, formadas las figuras tan sólo por siluetas, En la sala de la derecha hay 2(5 de aquellos, que ofrecen entre otros motivos, los contornos de caballeros cabalgando, reyes sentados, guerreros combatiendo ycazando, damas, aves yanimales fantásticos. En la de la izquierda aparecen análogos asuntos, yentre ellos mencionaremos el de un rey que tiene ásus pies un guerrero en actitud suplicante, otro en el que aparece el mismo monarca con la espada levantada en ademán de castigar áun villano, guerreros justando, yotros más cuya significación es difícil. Todas estas figuras están hechas contal intención, ymovidas, con tanto ar- te, que apesar de ser siluetas, complétame en la imaginación no obstante la falta de pormenores. Creemos que primitivamente tendrían pintados sus dintornos, con lo cual ofrecerían notabilísimos conjuntos. ¿Estos ornatos fueron producto exclusivo de la fantasía de los artistas, órepresentan hechos del reinado del monarca justiciero, en cuyos días hubieron de ser ejecutados? Estimamos difícil la respuesta. Parte altn.===La escalera que hoy vemos lué construida áfines del siglo XVI, Dónde estuvo la del Palacio del Rey I). Pedro, se ignora. La actual tiene un hermoso techo artésonado con casetones, en forma de media naranja al gusto de aquella época. No bá muchos años que sus muros fueron decorados con buenos tapices flamencos de la NVIfa centuria, propios de la Real Casa representando asuntos mitológicos. Por una puerta inmediata fula citada escalera, penetrase en el primer salón, el cual tiene buena techumbre artesonadade fines dyl siglo XV, ysus muros se ven enriqueeidos con bellos tapices flamencos al estilo de David Teniers. Pásase de aquí, siguiendo el ala derecha, áotra estancia, con la misma decoración, yartésonado octogonal ydesde ésta, por una puerta situadaála ^quiérela, llega el visitante áuna galería Cün balcones, que caen al Jardín del Príná- Je-En el testero cíe ésta, encuéntrase el Ora- loo ferio ilc los Reyes Calo/ios, así llamado porque data su construcción de los días de aquellos monarcas. Su retablo yaltar, están revestidos de azulejos polícromos planos sobre fondo amarillo, yson de las más curiosas ynotables obras cerámicas que en España se han salvado de la destrucción. Representa el cuadro central la Visitación de la Virgen áSanta Isabel: alrédor corre una orla con el árbol genealógico de Jesé y en el frontal la Anunciación de Nuestra Señora, con fantásticas bichas, escudetes, monogramas yotros elegantes ornatos, lista obra firmada por el italiano Francisco Niculoso en 1504, revela la pericia de aquel notable ceramista, introductor en Sevilla de este género de pintura de azulejos. Estímase por algunos críticos, que los diseños del cuadro central, la orla de profetas yel asunto de la Anunciación, fueron dibujados por otro artista, acaso por el famoso escultor hispalense Pedro Milian, compañero de Nieuloso en otras obras decorativas, fundándose para creerlo así, al establecer la comparación entre las figuras de este altar ylas firmadas por aquel pintor decorador, (jue se conservan en la iglesia parroquial de Santa Ana, en Triana, yen la (pie fué capilla dedicada ála misma santa en el templo de la Cartuja de esta ciudad. Toda la pericia demostrada por cf .Pisano en las labores ornamentales, de hojas, animales y -101 - demás fantasías de lo plateresco, se echa de menos en la ejecución de las figuras que acabamos de citar, por lo cual consideramos que tienen razón los entendidos al establecer diferencias entre los cuadros de composición ylos ornatos, que magistralmente combinados, caracterizan estas producciones cerámicas. Por la pequeña cámara (pie antecede ála Papilla, cuya techumbre es de alfarje yde forma octogonal, adornadas sus paredes por siete preciosos tapices al estilo de Teniers, en los cuales se representan escenas campestres, se pasa ála antesala del Comedor, fine tiene también un buen techo de laceria mudejar del siglo XV, pero cuya planta es cuadrada. Sus muros búllanse asimismo enriquecidos con diez tapices análogos á los anteriores. Es el Comedor un largo yestrecho salón, eon luz zenital, ycuyos muros revisten tapicerías del siglo XVII, que figuran columnatas, jarrones de llores, guirnaldas yperspectivas campestres. En el muro de la izquierda, ábrense tres puertas; la primera Sll've de paso áun salón que conduce álas galerías altas, yestá cubierto por rica techumbre eneasetonada yadornada con tabú al estilo del siglo XVI; la segunda dá á Uno de los balcones del Salón de Embajadores¡yla tercera ála pieza destinada ábillarebcuyo techo es análogo al de la primera ís 102 do que Meábamos do tratar. Frente aestas tres puertas, hay otras quedan al corredor del Jardín del Príncipe. Por la (pie está en el testero del Comedor se pasa álas habitaciones que dicen de las Infantas,por haberlas ocupado >SS. AA. RR. en las voces que el Alcázar ha servido de morada áSS. MM. las Reinas doña Isabel II vdoña María Cristina de Ilápsburgo. En éstas solo hallamos curiosos techos al estilo mudejar, ejecutados en los siglos XV yXVI, yalgunos frisos de yesería plateresca. En el salón último que se encuentra en este ala del Iba lacio, yel cual servía de estudio áSS. AA., hay varios retratos ycuadros de regular mérito. En el fondo de esta estancia vése una puerta, hoy incomunicada, que servía de ingreso al llamado Dormitorio del Rey don Pedro. Es esta una pieza cuadrada, con buen techo de artesonado de alfarje. Revisten sus muros yeserías mudejares yzócalos de azulejos formando ajaraca. En su fondo hay un arco angrelado de un pequeño alhamí. Conserva esta sala vestigios indudables de obras efectuadas en el siglo XVI, ácuya época corresponden las cuatro calaveras pintadas en la caja umbral de su puerta de entrada, acerca de las cuales, corre vulgar tradición. Enfrente de este arco hay otro, tapiado actualmente, ytapizado con terciopelo rojo, sobre cuyo fondo resaltan los retratos de —103 los Reyes Felipe IV, Garlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV vFernando VII, pintados para continuar la serie de los que adornan el Salón de Embajadores. En uno de los ángulos de esta sala, hay una escalera, por la (pie se desciende actualmente ála capilla baja, ydice la tradición; (pie en lo antiguo comunicaba con las habitaciones del famoso ballestero del rey L>. Pedro, Juan Diente, uno de los pocos vasallos leales que servían al monarca. En la galería de enfrente hállase también la puerta que dá paso ála tribuna de la cabilla, primorosa obra de carpintería del siglo XVII. Tenemos ahora que retroceder, volviendo ala antesala de las habitaciones regias, adornadas con algunos buenos cuadros y ni nebíes. Es digna de particular mención, la cámara (pie corresponde con la puerta principal del Palacio. Todos sus muros están enri qnccidos de yeserías mudejares ysu mitad inferior adornada con notables capiteles de estilo árabe-bizantino yzócalos de polícromos azulejos de mosaico. Llamamos la atención del curioso acerca de las bovedillas estalactíticas que ocupan el espacio entre el ajimez de la portada ylos arcos (iue en este frente forman uno de los lados del Halón. Su techo es un moderno cielo nández. Un surtidor de agua, al estilo oriental, vése en el centro do la estancia, adornando su taza de mármol, preciosas incrustaciones de azulejos polícromos, con tallos yanimales fantásticos, las cuales resaltan',sobre el tono rojizo de los ladrillos. Entre ellos se lee el nombre de Juan Hernández, que fné el arquitecto que dirigió estas- obras en 1548. La rica colección de azulejos que adorna el Cernidor,no tiene rival entre las de su género, yacerca de estos ornatos, llamamos particularmente la atención de los visitantes. Al pie de la ventana del muro de la izquierda, esculpido en una loseta de mármol blanco, se conserva el plano del Inheriido del cual hicimos antes referencia. Una gran puerta, llamada del Privilegió, hállase próxima áeste sitio, abierta en el muro de la galería del Grutesco, por la cual se pasa ála. Huerta del Retiro, que boy no ofrece ninguna particularidad interesante á h)s ojos del curioso. 11 2 _ ARTE OJIVAL (Tercer perindo) La Catedral Sonmc el emplazamiento en que se alzó la Mezquita Aljama,construida según unos por los amires abbaclitas, yreedificada, como aseguran los mito, por el amir almoliade 'i usuf-bon-Jacob, en 556 de la ITégira (1 L1de J. O.), yterminada por su hijo .Jaeob-benA usuf Al-Manzor, áquien se debió la construcción de la Giralda (1), levantóse cuatro siglos más tarde el soberbio edificio de nuestro templo metropolitano, envidia de los extraños, admiración de todos vtestimonio glorioso del arte arquitectónico español. L1 mal estado en que se encontraba el templo viejo, impulsó al Cabildo Catedral á reunirse, para acordar que se levantase otro, pues la magnificencia delos ánimosSevillamude sus destrísimos ('a¡titulares no calda ya en aquél (l) Véase la pág, s. GRAND HOTEL DE MADRID ALLK A MANGER (VüE PULSE LE SOIR (aunque no pequeño) estrecho templo,respecto de la numerosidad de su Clero ymajestad de los Dadnos Oficios.» Juntos, pues, el Dean y Cabildo, Sede vacante, en el Corral de los Olmos el 8de Julio de 1401 ,acordaron que por cuanto la Iqlesia de Sevilla amenazaba, cada día, ruina por los terremotos que ha habido, yestá para caer por muchas partes,que se labre otra Iqlesia tal etan buena, que no haya otra su igual, yque se considere yatienda ála grandeza yautoridad de Sevilla ysu Iglesia, <omo manda la razón,yque si para ello no bastase la renta de la obra, dixeron todos que se tome de sus rentas de cada uno lo que bastaba, que ellos 16darán en servicio de Dios.» Anadiendo estas notables palabras uno de los prebendados que estaban presentes: "Fagamos una Iglesia tan grande que los que la vieren acabada nos tengan por locos. Sin más que estos elementos ylas limosnas de los fieles, aumentadas por el estimule de la concesión de indulgencias, que se publicaron por todo el Reino, llevaron los ilustres Capitulares áfeliz término tan inmensas obras en el espacio de 120 años, desde 1402, en que se colocó la primera piedra, basta 1519. Dióse comienzo áderribar la mezquita, habilitando al culto una capilla del cementerio de San Miguel, que estaba ála parte de Poniente del templo, en la eual se depositaron las cenizas de los conquistadores de Sevilla yde otros proceres -*Ü4 que en ella tenían enterramiento para que, una vez labrada la nueva Iglesia, volviesen ásus capillas yno se defraudasen sus justos derecho?, lo cual no llegó áefectuarse con la puntualidad necesaria. (1) Respetóse en esta demolición, además de la Giralda, los lienzos de muro del Patio de los Naranjos que rodeaban la mezquita en las partes de Norte, Poniente yLevante, yla de la Capilla Real que nada podía hacerse en ella por el Cabildo hasta obtener la licencia del Monarca I). Enrique III. Ignórase quién fué el arquitecto áquien se encomendaron las obras, pues su nombre, juntamente con los planos del edificio, desaparecieron entre las llamas que devoraron el antiguo Alcázar de Madrid, ádonde habían sido llevados por orden de Don Felipe II. Atribuyese, sin embargo, por unos, áAlonso Martínez, que en K>9fi aparece como maestro mayor del Cabildo y, por otros, áPero García, que lo era en 142 1 . Mucho hemos trabajado para esclarecer este punto, pero nuestros esfuerzos han resultado estériles. Sin embargo, algunas noticias (1) Prueba de esto la desapaiielón de muchos magníficos mausoleos que lamentamos hoy, entre ellos, los bultos sepulcrales de Ouillén de las Casas yLeonor <ionzález; el bajo relieve sepulcral de bronce de Juan de San Juan yla laude de doña Oulomar Manuel. nos ha deparado la suerte para completar los hombres de los maestros que intervinieron en las obras durante la primera mitad del siglo XV, como adelante veremos. Gran impulso tomaron aquellas por los años de 142(5, merced al generoso desprendimiento de una ilustre matrona, D.aGuiomar Manuel, que dejó parte de sus cuantiosísimos 1tienes para tan nobles fines, y treinta años después, en los tiempos de don •luán 11, se impetró de este Monarca la indispensable licencia para emprender, la reconstrucción de la Real Capilla, que al cabo hubo de otorgar. Ciento ytres años próximamente duró la construcción con el remate del cimborio que tuvo en su primera traza. Hasta el año de 14(52 asegura el diligentísimo Cean Berniúdez que no aparece en los libros nombre de arquitecto, lo cual no es así, puesto queen 1434 «se liso contrato entre el cabildo emaestre Ysanbret, en rason de la obra nueva de la Iglesia emandó el cabillo que le diesen para ayuda de la costa para el camino epor los dias que aquí ha estado 140 mrs. Yen 1439 figura en las listas de jornales maestre Carlin, cantero maestro mayor de la obra nueva con 1500 mrs. ydos cahíces de trigo anuales Al referido arquitecto parece que hubo de suceder Juan Norman, que desempeñó este cargo hasta 1472, sucediéndole áun mismo tiempo Pedro de Toledo, 11(1 Francisco Rodríguez y-Juan de Hoces, con objeto de adelantar las obras cuanto se pudiese, lo cual andando el tiempo lia dado fatales resultados en nuestros días, como comprueban los reconocimientos periciales efectuados recientemente. La diversidad de pareceres de dichos arquitectos entorpecía las obras, ycon fecha 8de Junio de 140(1, escribió al Cabildo desde (iuadalajara el Arzobispo 1). Diego Hurtado de Mendoza, las siguientes frases: Amaestre Ximon screbimos luego con nuestro mensajero para que vaya áver la obra desanuestra santa iglesia, como nos scribísteis; por amor nuestro que vos conforméis en aquéllo con los que más saben, enonaiuledes .cn opiniones de personas erradas, porque al fin todo redunda en daño de la fabrica desa nuestra santa iglesia. ¡Notables palabras que si se hubieran tenido siempre presentes, no habríamos tenido que lamentar irreparables desaciertos! Examinadas las obras por el maestro Ximón, quedó al frente de ellas hasta 1502, sucediéndole Alfonso Rodríguez, y, finalmente, el dia sábado 10 de Octubre de 1506, entre once ydoce del dia, se puso la última piedra del cimborio, por lo cual se gratificó al aparejador Gonzalo de Rozas. Aeste propósito—dice un antiguo escritor—hubo grandes fiestas en toda la ciudad yel Arzobispo ylos dos cabildos hicieron gran fiesta con fe Deum Laudamus —'117 vacción de gracias en la capilla de Nuestra Señora de la Antigua. El Deán D. Fernando de la Torre yD. Juan de (luznián, duque de Medina Sidonia yi), hadrique Enríquez <le Rivera, subieron aponer la ]»iedra que llaman clave, yno subió allá el Arzobispo por ser muy viejo.» Pocos años después tuvo efecto el desplome de la atrevida fábrica, por la flaqueza de los pilares en que asentaba, acaecido en la noche del 28 de Diciembre de 1.511, arrastrando en su caída las colosales estatuas de barro cocido que lo adornaban, representando Santos Apóstoles yProfetas, trabajadas por Pedro Millán ysu discípulo Juan Pérez, Miguel Florentín yJorge Fernández Alemán. Tan desgraciado accidente, produ jo gravísimos perjuicios en la fábrica que fueron debidamente apreciados por el maestro Alonso Rodríguez, el cual escribió un Parecer haciendo constar todos los daños que tenía el monumento y, en su vista, fué tal la desconfianza que abrigó el Cabildo, que' acordó en 80 de Noviembre de 1514 (pie se cerrase el templo con un artesonado de madera. No prevaleció al cabo dicho acuerdo ycontentáronse con labrar las bóvedas del crucero elevándolas un poco más que las adyacentes. Consultando áuna Junta compuesta por los más ilustres arquitectos que ála sazón florecían en España, como eran 15 se arbitraron yfacilitó el Gobierno, llegóse ásu terminación. Cabecera del templo.=El ábside que debió haber ocupado este lugar, fué sustituido por una pesada construcción que forma la actual Capilla Real, cuya traza es una enorme fábrica semicircular, la cual corresponde al altar mayor, vdos menores segmentos de círculo, álos laterales de la citada capilla. Auno yotro lado levántanse dos portadas fronteras á la de la fachada principal, cuya ornamentación arquitectónica, análoga álas otras, no es tan elegante ni primorosa como aquéllas. Las esculturas de estilo italiano que la decoran, fueron ejecutadas hacia los años de 1548 por Lope Marín, según asegura Cean Bermúdez. Lado Septentrional.=En el muro antiguo que formó parte de la gran aljama, ábrese la puerta del Perdón,que dá entrada al Patio de los Naranjos. Un magnífico guardapolvo artesonado defendía sus primitivos ornatos, que desacertadamente dispuso se quemara, en 1838, el Mayordomo Campos. Siglos antes, en 1522, encargó el Cabildo al escultor Bartolomé López que los restaurara, y, entonces, sustituyéronse por los adornos platerescos que hoy vemos. Encima de la clave del arco hay un alto relieve ejecutado en barro que representa á Jesucristo arrojando álos mercaderes del templo, yálos lacios la Anunciación de la Puerta del Perdón Virgen, colocadas las figuras sobre los estribos qlie flanquean lá porta da. Más abajo se ven las estatuas colosales de San Pedro y San Pablo: todas est as imagen e s fueron ejeeutadas por Miguel Floren tí nen 1519. El reves - ti miento de bronce de las puertas, obra mudéjftr, es notabilísimo, no obstante hallarse bárbaramente repintado al oleo. En sus tarjetillas se encuentran dos inscripciones, 11 na de las cuales, según el Sr. D. Rodrigo A. de los Ríos, dice: «El Imperio (de todas los cosas) áAlláh. (1) (ú Creemos cumplir con un deber excitando el ce- En este misino lienzo de muro yal exterior, hay dos altares en alto, en que se veneran pintados en respectivos lienzos, Cris- to con la Cruz ácuestas yla Purísima Concepción. Es obra el segundo, de Francisco de Herrera el Viejo,yse colocó en este mismo sitio en 1()1(). Atribuyese el primero á ralis de Vargas, ánuestro juicio sin fundamento. Atravesando el Patio de los Naranjos, ofrécese otra fachada, en cuyo lienzo de muro hay adosadas mezquinas construcciones, que afean notablemente el exterior del tempo ydeben desaparecer. Ala derecha forma el costado dé este Patio la pesada mole' del Sagrario, en que hay otra puerta (pie comunica con éste, yálos pies de su nave ábrese otra que dá pasó ála Catedral. Al costado de ia izquierda se halla un claustro llamado nave de la Granada ódel Lagarto, sobre la cual se encuentra la famosa biblioteca Colombina y, áuno de sus extremos, está la novena puerta del templo, detrás de un arco de ojiva túmida, resto de la mezquita, en cuyo tímpano existen tres escullo del Excmo. Cabildo yde las Corporaciones civiles para que esta riquísima puerta se limpie por completo, resguardándola luego (ou una verja, de salvajes aleutado.s. Así hemos venido repitiendo desde hace muchos años, pero nuestra voz se ha perdido en el desierto. turitas curiosas do estilo ojival, del siglo XV. Llama en esto sitio la atención de cuantas personas visitan el templo, los raros objetos que se ven adosados álos muros yel cocodrilo suspenso del techo. Acercado ellos corren diversos pareceres: el analista Zúñiga, al año 1260, habla de una embajada del Soldán de Egipto que recibió en Sevilla Alfonso X, yentre los presentes que le hicieron venían varios animales raros, los cuales cuando murieron, ordenó el Rey que, rellenos de paja, se colocasen ála puerta del templo, como memoria de aquel suceso. Transcurrido tiempo, apolillado ydeshecho el primitivo, sustituyóse por el que hoy existe. Además del Lagarto que ha dado nombre áesta puerta, vénse un colmillo de elefante, una vara que, según la tradición, fue la del primer Asistente de Sevilla, yun freno, que algunos atribuyen nada menos que al célebre Babieca. Dicen otros que son símbolos de las virtudes teologales; pero á nuestro juicio, sin rechazar en absoluto el testimonio de Zúniga, creemos que no son otra cosa más que ofrendas, cuyo uso estuvo tan generalizado en toda la Edad Media, pues, según afirman verídicos escritores, nuestras iglesias llegaron áser verdaderos museos de objetos raros ycuriosos. Antes de entrar en el templo observaremos la Capilla de la Granada, cuya cons* trúcelonmanifiesta que fue parte aprovechada de la mezquita; si bien en el siglo XV cubrióse el muro de su arco de entrada con lindas tablas de almocárabe mudejar. En su altar principal, venerábase una interesantísima efigie de barro vidriado, al estilo de Andrea della Robbia, yacaso de su mano, de Nuestra Señora’ de la misma advocación, rodeada de varios Santos, que se encuentra oculta álas miradas de los inteligentes, desde el año de 1654, en (pie dispuso el Cabildo, desacertadamente, que se colocase en la cripta panteón de Arzobispos del Sagrario en nuestra Catedral. La belleza yprimor de esta obra son tan grandes, (pie no vacilamos en considerarla como la máshermosa producción cerámica (pie existe en esta ciudad yla recomendamos muy especialmente álos entendidos. Trataremos de ella en la descripción del Sagrario.^!.). En el mismo muro en que se abre el arco de la capilla de la Granada, hay una ]untura del siglo XVI, pero muy restaurada, que representa áCristo Crucificado, San Juan yla Virgen, ybajo ella, curiosa lápida sepulcral en caracteres monacales, (pie perteneció al caudillo catalán Pedro de Lacera: procede de la antigua iglesia. (1) Véase nuestro libro ya citado «Pedro Milláu» en el cual dimos noticia do esta notabilísima obra. Interior de la Catedral Interior.—La planta clel edificio es un gran rectángulo que inido de largo 1lfi metros yde ancho 70 metros, sobresa- liendo por Ja parto de Oriente la construcción de la Capilla Real, que aumenta 19 ni. 0‘65 del plan general en la longitud. Cinco naves ydos bandas de capillas dividen la fábrica, midiendo la central 10 m. 002, las laterales 10 0‘90 ylas capillas. 80‘35 del lado del Evangelio, ylas de la Epístola <S 0‘00, inclusos los gruesos de muros. Cubren el templo setenta bóvedas ojivales, sustentadas por los muros de las capillas y02 gigantescos jalares elípticos (1) rodeados de columnillas de diversos gruesos, ycuyo número es de 2-1 en la mayor parte yde 2.S en el del crucero, constituido ]>or una nave de la misma anchura que la ju’incipal. Elévase el centro de aquél 40 metros O‘o4, su nave yla mayor ó(j 0‘38, las cuatro menores 25>7ó yVa Capilla 14 (>‘17. .Es singularmente sobria la ornamentación arquitectónica de este templo; considerando la éj>oca en que se construyó en la (l) En los días de gran solemnidad, vigíense los seis pilares de la Dave central comprendidos en el aliar mayoi, crucero ycoro con sendas colgaduras de terciopelo rojo galoneadas de oro que aumentau singularmente el esplendor d°l templo, ydel mismo género, costosamen- i*,.oro>Ps la d'ie se coloca en el muro de los fnforam 8 ’ i 1 .Kosla’cubriendo la puerta grande yaltares los uero?rpSa,;lda sen 1691 por' el comercio de dfiír mti0™d°Iridias >’ tejidas en Sevilla, estrenánpníbio11 auo>habiendo pasado su costo de cin- Bib Clíionlb SCUd°S- Pupel-AllüU 'tomo, 29 de Varios. dial la arquitectura cristiana habia llegado al más inusitado lujo en los ornatos: sus muros búllanse enriquecidos tan sólo poi elegantes yligeros antepechos de tracería flamígera, yexceptuando la bóveda central del crucero ysus inmediatas, cuyas complicadas nervaduras están revestidas de frondas, apenas si encontraremos en todo el grandioso recinto el más ligero rasgo decorativo, exceptuando los muros exteriores de la capilla mayor. Notable es por su riqueza el magnífico pavimento de mármoles que tiene, formado de grandes losas blancas yazules, cuyo importe fue costeado por varios su jetos eclesiásticos yseglares, ascendiendo ála suma de 155.304 pesos; habiendo sido colocadas por el último Maestro Mayor don Manuel Núñez, desde 28 de Febrero de 1787 hasta 20 de Enero de 1795. simucho contribuyeron estas obras al esplendor del templo, también con ellas perdiéronse interesantes inscripciones ycurio- S(,sepitafios, cuya memoria salvó de un total olvido la diligencia yloable celó del erudito canónigo I). Juan de Loaysa, forman- *1° inapreciable libro en (pie las transcribió, 'diese conserva en la Biblioteca Colombina. Vidrieras (1) Antes de comenzar la descripción de las Capillas deltemplo, examinaremos brevemente' las notables vidrieras que lo iluminan, pues en su mayor parte pueden reputarse como magníficos ejemplares de este difícil arte. Para tratar de ellas con la detención que merecen, necesitaríamos doble espacio del (pie forma este libro, pues afortunadamente puede hacerse de ellas exacta clasificación cronológica, aunque medien pocos años entre las primeras ylas que sucesivamente se fueron pintando’. Desde fines del siglo XV casi hasta nuestros días puede establecerse con ellas serie interesantísima, pues no sólo encontramos en este gran período los rasgos característicos de los diversos estilos dominantes, sino (pie hallamos datos segurísimos para el estudio de la indumentaria vtambién para juzgar del ingenio ypericia de sus autores. Examinadas con algún detenimiento, liemos encontrado fechas no consignadas por Cean Bermúdez, yalgunos datos curiosos inéditos que con (1) El estudio completo de las dol templo, puede veilo el curioso en el tomo JI de nuestra obra «So-filia Monumental yArtística», pág. 149. la brevedad posible trasmitiremos álos leores. (1) .. Ascienden todas las repartidas por lana- ve central, crucero, laterales ycapillas al número de 74 (2) sin contar las de la Leal yotras modernas desprovistas-de importancia. Pasaremos ¡i enumerarlas comenzando por la Nave central.—En la Capilla mayor al lado del Evangelio, la Virgen rodeada de ángeles (pie la coronan; enfrente hay otra que representa el Tránsito de la Madre do Dios. La primera parece por sus caracteres ser de las más antiguas; en cuanto ála segunda, el mal estado en que se encuentra, junto con las restauraciones que lia sufrido, creemos aventurada su clasificación sin un estudio particular. Sobre cada uno de los cuatro^ arcos torales del crucero existen tres antiguas, algunas curiosas, pero mutiladas considerablemente. Las diez que iluminan el coro y (1) Algunas de ellas encuéntrense en mal estado no sólo por los estragos del tiempo, sino principalmente por la fuerte conmoción pue sufrieron áconsecuencia de las voladuras de los molinos de pólvora de Triana en 18 de Mayo de 1579 yNoviembre de Kilo. Mems. sevillanas. M. S. Bib. Colomb. (2) Hasta el 1de Agosto de 1888, fueron 15; la que boy falta, que era la primera lateral de la Epístola que caía sobre el coro, destruyóse en dicho día al huudirsc el pilar contiguo con las semibóvedas que sustentaba. —140 nes. En ]¡i gran viga ornamentada que .sostiene el ático trabajaron en 1509 Francisco, hijo de Bernardo ypadre ymaestro de Bernardino yde Nufro de Ortega, esculpiendo varias estatuas el famoso Dómenico Alexandro, yJorge Fernández Alemán: concluyó, por último la imaginería, por Febrero de 1526, siendo toda dorada yestofada por Alexo Fernández, su hermano yAndrés de Covarrubias. En 1550 se aumentaron los lados, tomando parte en estas obras Boque Balduc, Pedro Becerril, el Castellano. Juan de Villalba, Diego Vázquez yPedro Bernal; vun año después acordó el Cabildo que viniesen áexaminar lo hecho Juan Reclid yLuís de Aguilar, que residían en Jaén, continuando Pedro de Heredia, Gómez de Orozco, Diego Vázquez (menor), Juan López, Andrés López del Castillo y sus hijos, Juan de Palencia yJuan Bautista Vázquez, que finalizó tan grandiosa obra en 1564. El estilo dominante en el retablo es el ojival terciario, prodigándose os adornos en todas las partes decorativas hasta un lujo yprimor inverosímiles, yen cuanto ála estatuaria, se nota en muchas de sus figuras la transición al gusto clásico viéndose ya este de un modo ostensible en las imágenes de los muros laterales. El apostolado ygrupo de la Piedad que ornan el ático, así como las estátuas ele Cristo Crucificado, San 141 •hian yla Virgen, que lo rematan, son inte resantísimas para el estudio de la cultura sevillana. Contribuyeron con su esplendidez á11c- var ácabo la terminación del retablo el Arzobispo D. Diego Deza, por lo cual agradecido el Cabildo, dispuso que se colocasen SUs armas en el basamento, como boy se ^en al lado de la Epístola, yFr. Alonso de •antillana que gastó 1.500 pesos en atender ;ddorado. Ca ignorancia yla desidia han hecho que encuentre mutilado en muchos do sus bellísimos pormenores; yasí faltan al presente número considerable de piezas ytroz°s importantes, unos arrancados vandálicamente yotros desprendidos en las varias Vnpiezas que ha sufrido por haberse hecho el cuidado necesario, entre ellas las efec- Uiadas en Julio de 1645, (pie se hicieron por '"edio de «fuelles vpaños yescobas ylos Cetros ymanos con vino yunos paños lim- ’a 1lada operación 17 días (2). Retrajo de VV. PP. Bib. Colomb. ljab¿rv büs V(3<;es ha estado ápuuto de destruirse por meendiudo el iuuienso velo con que se cubría ..y,"- otra que se efectué 1tima, <pie fue bastante efectuóse há habiéndose >en 180o (1) .Y1 más perjudicia poco, (Noviembre de 187'.) invertido en esta última desd 18 Reja?.—Fijándonos en las magnificas que cierran la Capilla Mayor, empezaremos por la centra], que es de marcado estilo del Renacimiento, yconsta de tres cuerpos de balaustres bellísimamente fundidos, divididas en sentido vertical por seis robustas columnas que para mayor fortaleza tienen en su interior gruesas espigas. Tna ancha zona con primorosas molduras ycalados adornos de fantasías platerescas' divide el cuerpo inferior del superior, conteniendo en el medio de un círculo, la cabeza radiada del Señor con la leyenda IMS XPS Saluatorís mundi. En el friso, circundados de coronas laureadas,, se ven Santos, Profetas, enmedio de elegantísimos ornatos. Sobre la cornisa aparecen flameros, tallos, estatuillas, yen el centro el Enterramiento de Cristo. Las laterales, aunque más sencillas, son del mismo carácter ynada desmerecen de la principal. Hállanse doradas en su totalidad yofrecen un aspecto de singular riqueza, habiendo sido sus artífices Sancho Muñoz yFr. Francisco de Salamanca. Hizo en ciertas épocas del aiio. Fué la primera luues 10 de Mayo de 1(105 yla segunda en Mayo de 1084. Actualmente se cubre una sola voz al aúo ácausa de estos riesgos teniendo en cuenta el parecer que propuso Diego de Escobar, Maestro de ceremonias de esta Santa rglesia al ocurrir el segundo caso de que hacemos mérito. Mema. Sevillanas. M. S. Bib, Colomb, el primero las de los costados de la capilla en unión de .Juan de Yepes, el Maestro Esteban, Juan de Conillana yDiego de Udobro óIdobro yla del frente el citado religioso dominico, que la comenzó álabraren 1518 quedando terminadas en 1588. Púlpitos.=Fucron ejecutados por fray Francisco de Salamanca en 1581 yen sus tableros contienen bajo-relieves con cuatro pasajes de la vida de San Pablo, el de la Epístola yen el del Evangelio los cuatro Evangelistas: ambos son notables, yespecialmente el primero, por los trajes de las figuras. Entrando por las puertas laterales del gran retablo mayor, óbien por una pequeña abierta en el muro de la Epístola, sobre la cual existe lindísima ventanita de estilo de transición, ydespués de subida estrecha escalera, llégase ála Sacristía que tiene para el inmediato servicio del altar, notando aquí el magnífico artesonado de madera dorada que forma la techumbre, obra ejecutada en 1522 por Sebastián Rodríguez y Fedro López, yla particular estructura de la reja del lado derecho que d;i vista ála papilla Real. Invertidos sus nudos ofrecen cierta complicación que sólo se advierte examinándola detenidamente. Otra reja análoga existe en nuestro Museo Arqueojógico, procedente de una antigua fortaleza inmediata áSevilla. —144 — Los muros laterales yposterior que forman este recinto, ludíanse ricamente decorados con estatuas de barro cocido que representan Santos, ())>ispos, Vírgenes yMártires, formando dos órdenes sostenidos por ménsulas cobijadas por elegantes doseletes, en (pie se ostenta la transición del estilo ojival al Renacimiento. Comenzó esta obra el aparejador (ionzalo de Rojas por los años de 1521), yesculpieron las estatuas Miguel Florentín, Juan Marín yDiego de Pesquera, «pie trabajaron desde 1522 á1575. 'Nótase aprimera vista en la disposición de estos ornatos falta de unidad, pues las distintas zonas formadas por las estatuas contienen en una parte mayor número de de éstas que en otras, las ventanas (pie rompen (4 muro no están áiguales distancias líelos pilares laterales; yapesar de todos estos defectos de construcción, su misma riqueza hace (pie los olvidemos, lijándonos sólo en el hermoso conjunto (pie ofrecen. Curiosas tradiciones corren acerca de la efigie de la Virgen del Reposo, <pie. está en el centro, llamada también Norabuena lo pariste,relacionadas con ambas advocaciones: la primera débese al V. P. Fernando de Contreras, (pie después de uno de sus muchos viajes por Africa, restituido áSevilla, como se sintióse aquejado de grave dolencia, suplicaba en una ocasión ála Virgen le diese reposo, ypor favor divino arro- -145 - jó por la hora una culebra del tamaño de un palmo; yen cuanto ála otra, dícese de un judío que frecuentemente escarnecía ála Imagen diciendo Noramala lo parhites ; ycomo un día permaneciese ante ella ála hora de cerrar las puertas, los guardianes dijé1 ronle (píese marchase, áque él contestaba: Ya roí/. Trascurrió tiempo, yviendo que no obedecía, trataron de moverlo; lo cual no pudo efectuarse, pues estaba sin acción y tan pesado, que no había fuerzas para separarlo. Confesó su delito diciendo: Yo leu- <10 la culpa: soy judío de profesión yluí mucho tiempo que renyo lodos los días áesta Sania Iglesia solo ádecirle áesta Santa Imagen xon.v mala lo pariste, // me ha puesto de este modo.» (1)Debajo de esta efigie de Nuestra Señora, hay una buena tabla que contiene la \irgen del Pozo Santo atribuida áPablo de Céspedes yalos lados dos lienzos aprobables, representando el Entierro de Criste yálos soldados jugando la túnica del Señor. ,El Ooro.—Obstruyendo la nave central y amenguando el grandioso conjunto del temple, hállase el Coro que ocupa el espacio de la cuarta yquinta bóvedas, cuyo recinto irb YWa del V. P. I'ornando de Coulivras ñor o] i.a- *tahriol de Vranda, págs. U(i5 yalguien lea. 4 —I4(> — cercan dos muros laterales yuno posterior. Consta de 117, sillas; (>7 altas y50 bajas, las primeras cobijadas por un guardapolvo ógotera todo corrido, festoneado de elegante crestería, flórohcillos ypináculos. El estilo dominante es el ojival florido, aunque relativamente sobrio de ornatos. Aparecen éstos en los remates de las sillas altas, en las agujas (pie' las separan, en los estrechos espacios (pie forman el /.<’>- lo de los tableros que sirven de respaldo en las cabeceras de las sillas bajas y, por último, en los brazos de cada una de ellas yen las partes externas inferiores. Su autor, según consta de una inscripción que adelante copiamos, fué Nufro Sánchez, (pie lo hizo en 1478 y, en este mismo año, parece que le sustituyó el famoso Dancart que trabajó en esta obra hasta 1479. Los adornos más notables consisten en 50 altos relieves que están en las cabeceras de las bajas, (pie contienen ápartir de la primera inmediata ála verja por el lado de la Epístola, infinidad de asuntos del Antiguo Testamento, ydel Nuevo en las del opuesto lado. Muy importantes son todos ellos, pues ministran interesantes datos para los estudios iconográficos que tanto auxilian áartistas yarqueólogos, yllamamos la atención de los lectores, así como para los que antes citamos, que se hallan foi- malulo el zócalo de los espaldares de las sillas altas. T^as figuras de Santos ySantas que están sobre ménsulas, adosadas álas agujas divisorias, son en su mayoría muy curiosas. Elegantes lacerías embutidas en maderas de diversos matices adornan los respaldos de las superiores, yel escudo del Cabildo, así mismo incrustado, se prodiga cu las inferiores. En la del Rey, <pie es la segunda de los huéspedes en el lado del Evangelio, sustituyese el adorno de lacería por el escudo cuartelado de Castilla yde León, ybajo éste bay un letrero también embutido, (pie dice en caracteres góticos minúsculos: «este coro fizo vufro Sánchez—entallador (¡ne dios (i//<( acábose==año de 1478 La silla del Arzobispo ba sufrido grandes restauraciones yofrece poco interés. Aambos lados de ésta bav dos cuadros apreciables (pie no pueden juzgarse acertadamente porla falta de luz, los cuales representan ála Virgen con el Niño Jesús yáCristo desnudo ysentado, ejecutadas por Diego Vidal el Viejo. De sentir es que toda la obra se encuentre mutilada en muchos de sns pormenores por manos vandálicas que han arrancado figuras enteras, incapaces de apreciar los daños que causaban; ypor los destrozos causados por la caída del pilar en l.° de Agos- to de 1888. El facistol que está en el centro es una verdadera obra de arte, deluda álos ñutes- tros escultores Juan Marín, Francisco Fernández yJuan Bautista Vázquez yal fundidor Bartolomé Morel, que lo ejecutaron desde 1562 al 65. Es de madera vbronce v consta de dos cuerpos: circular el inferior, en (jue hay relieves de aquel metal separados por pilastras, yde planta cuadrada el superior, en forma de pirámide. En cada uno de sus frentes se representan bajos relieves con figuras simbólicas de mujer, rematando este cuerpo con un templete sustentado por cuatro columnitas que cobija una eíigie de la Virgen, vsobre el cupulino un Crucifijo. Es magnifica pieza vsus pormenores revelan, no sólo el buen gusto dominante entonces, sino el esmero v pulcritud (pie distinguió ásu autor. Actualmente se encuentra en parte groseramente pintado de almazarrón, ybien merece limpiarse de tan fea mancha. Notabilísima es yde incalculaale precio la colección de libros corales que posee la Santa Iglesia escritos éiluminados desde el siglo XV al XV11 inclusive. Adviértese en los más antiguos la influencia de Giotto y Berugino, así como la del neerlandis Van- Eyek. Hay también ejemplares de la transición del arte ojival al del Renacimiento y debe notarse en la colección de los llamados Libretos que el gusto dominante en ellos es el mudejar. característico de las centurias —149 — la XVI1** adviértese también en la serie de que tratamos, aun cuando pudieran citarse entre las iluminaciones de esta época, algunas bien ejecutadas de marcado carácter de la Escuela sevillana. No cabe en los límites de esta obrita, citar la serie cronológica de los muchos artistas iluminadores que se ocuparon en la decoración de estos libros, pero diremos álo menos, (pie entre los del siglo XV figuran Francisco Sánchez, (1435); Nicolás Gómez, (1454); Diego Fernández de los Pilares (1454); Diego Sánchez, (14(17); Juan de Torquemada (1496), yAlonso de Valdés (1499). En el siglo XVÍ aparecen, entre otros, Ñuño García, (1511); Pedro Comitre, (1520); Andrés Pérez, (1 530); Diego de Ortega, (1543); Bernardo de Orta, (1545); Diego de Orta, (1555); Miguel Sánchez, (1562); Jerónimo de Orta, 1582 yMelchor Riquelme (1584-1608). Del XVII, no hemos hallado en los Libros de Fábrica asiento alguno en que conste nombre de artista ocupado en el adorno de los libros que entonces se mandaron escribir ypintar. Verja.=Una magnífica dorada cierra su frente, obra del insigne rejero dominico Fr. Francisco de Salamanca, que comenzó álabrarla en 1519 yla concluyó en 1523. Con motivo de la catástrofe del derrumbamiento del pilar, también sufrió graves daños, que en estos momentos tratase de 19 —248 — sevillano, ácuyo puerto acudían ádesembarcar los inmensos tesoros de aquella región las ilotas españolas. Merced áesta poderosa causa yáotras circunstancias-, entre ellas las representaciones hechas por el Arzobispo de Sevilla 1). Cristóbal de Rojas ySandoval ála majestad de Felipe II para que se buscase medio con qué poner íin al abuso que cometían los mercaderes reuniéndose átratar junto ála puerta de San Cristóbal de nuestra Basílica, yhasta en el interior del templo, dio lugar áque el Monarca, de acuerdo con el Prior yCónsules de la Universidad de mercaderes ordenase la construcción de una Lonja, á.cuyo efec- to se celebró á80 de Octubre de 1572 el indispensable asiento ócapitulación entre el Conde de Olivares, Alcaide de los Reales Alcázares, en representación del Rey, yGaspar Jerónimo del Castillo, en nombre del Prior vCónsules. Quedó en ella estipulado que el Rey cedería partes de la antigua Casa de Moneda, yladel sitio llamada Las Herrerías, donde había unas casas de pobre aspecto yademás el que ocupaba el Hospital de las Tablas, habiendo costado el terreno 65,000 ducados yordenó también que se hiciese un íepartoentre los mercaderes sevillanos, así naturales como extranjeros, que se llevó áefecto en 7de Enero del año siguiente, para ayudar de este modo ála construcción. Con ios rendimientos del derecho de -249 - Lonja yotros que se crearon, comenzó ále* yantarse eledificioen Marzo de 1583 con arreglo dios planos’ de Juan de Herrera, según dicen los antiguos historiadores sevillanos, ybajo la dirección de Juan de Minjares, quedando terminado en 14 de Agosto de 1598, como consta de la inscripción conmemorativa esculpida en mármol que se encuentra sobre la puerta de entrada. Creado de nuevo el Consulado de Sevilla, por Real Cédula de 24 de Noviembre de 1784, se dispuso por Carlos III que la planta alta quedara destinada para Archivo general de Indias, empezando las obras necesarias, entre ellas limpiar los muros ybóvedas, solar con costosos mármoles las espaciosas naves yderribar tabiques, hasta convertir las miserables viviendas que en ellas se habían ido formando yservían de habitación ágente pobre, en local suntuoso y magnífico, aumentando el sorprendente efecto la hermosa estantería de caoba ycedro donde se encuentran colocados los legajos, cuya construcción se terminó en Junio de 1778, habiéndose contratado como precio de cada vara de todo trabajo de ella, en 650 reales. La planta del edificio es un gran rectángulo yconsta de dos cuerpos con compartimientos formados por severas pilastras de orden dórico. En cada uno de éstos, en el muro de ladrillo, óbrense ventanas con mol- -250 - duras de cantería sumamente sencillas eli la parte inferior, yen la superior balcones. Una balaustrada, apoyada en pedestales de trecho en trecho remata la fábrica, yen cada uno de los ángulos se levanta una pirámide (pie amengua en parte el grandioso conjunto de todo el edificio, las cuales, según se dice, fueron aumentadas por Minjasála traza de Herrera. Iestilo áque corresponde es el grecoano, sin adorno alguno, con la severipie caracteriza las producciones del uctor del Escorial, yasí, apesar de oporciones, de su corrección yraajejs&df puede decirse que no cautiva el áninidilii' impresiona profundamente al que pofvez primera lo contempla. jUna vez en el interior del edificio, pasn- -altipiri pequeño vestíbulo, llegamos al pa- y,que es cuadrado ytiene en cada uno de Sus frentes cinco arcos de medio punto sostenidos por robustos machones, yen el centro de ellos una columna de orden jónico empotrada hasta la mitad de su diámetro. Corre después alrededor el entablamien- to con sus correspondientes tríglifos; ysobre éste hay otros tantos huecos de balcones con antepechos de balaustres. Cerráronse los de sus tres lados cuando la instalación del Archivo de Indias. Una espaciosa galería óclaustro bajo hay 251 — alrededor del patio, yen los magníficos salones de esta planta se hallan instaladas las oficinas de Obras del Río yPuerto de Sevilla yCámara de Comercio. En el ala de la derecha, ypasada una verja de hierro, se encuentra la escalera, de enorme magnitud yriquísima por los magníficos mármoles que forman los peldaños yque revisten los muros, construida por Carlos III cuando la instalación del Archivo. Frente áella se ve la puerta de entrada áeste Establecimiento, único en el mundo. Hállase instalado en las grandiosas galerías que rodean el edificio por tres de sus frentes, ocupando seis de aquellas entre interiores que dan al patio ylas exteriores que caen nla calle. En éstas, adosados á los muros, se encuentran los riquísimos estantes de caoba ycedro ya mencionados, formando un total de ochenta yuno. Robustas bóvedas vahidas de diferentes alturas yproporciones cubren las externas, adornadas de casetones, ylas segundas son de medio cañón con lúnctos. La primera remesa de documentos procedió de Simancas ysucesivamente se han ido aumentandocon otras de los archivos de la Secretaría de Indias, Audiencia yCasade Contratación de Cádiz, Secretaría del Perú yde otras diversas dependencias del Esta- -252 - do, sumando todos el número de 32,600 legajos. En elegantes vitrinas que están en los machones de las naves altas, se contienen distintos documentos de grandísimo interés; entre ellos se ven autógrafos de Bernal Díaz del Castillo, Hernando Bizarro, Diego de Almagro, Antonio de Herrera, Fr. Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández, Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Miguel de Cervantes Saavedra, la Monja Alférez D.aCatalina dé Herauso, Juan Sebastián- Delcano, Hernando de Magallanes, Vasco Núñez de Balboa, Ámérico Vespncio, Diego Colón yotros más notabilísimos; entre ellos no debemos olvidar las láminas de naipes que se habían de fabricar en Méjico por contrata, en 1583 yvarios curiosos dibujos iluminados. Paro parecerá ánuestros lectores que enmedio de este inmenso cúmulo de documentos no hayamos citado el nombre del inmortal descubridor genovés, pero, hasta el presente, no se ha encontrado ni el más insignificante autógrafo. _Este riquísimo arsenal de datos ynoticias relativos álos pueblos de la América del Sur, es constantemente visitado por todos los sujetos estudiosos, ycon razón Sevilla se enorgullece contando entre sus más notables establecimientos el Archivo General de Indias, 253 - La escalera que dá acceso álas azoteas es de excelente fábrica ydemostró en ella el arquitecto que la ejecutó sus profundos conocimientos en este tan difícil arte. Las horas para visitarlo son en los días no festivos de diez átres de la tarde en invierno yde ocho Adoce en el verano. Advertiremos que, para emprender cualquier investigación ócopiar documentos en este Archivo, se necesita autorización expresa del Ministerio de Ultramar, de quien directa yexclusivamente depende (1). & (1) En 1de Enero de lflfiO constituyóse en este edificio la Academia pictórica, cuyos primeros presidentes fueron Bartolomé Esteban Murillo yFrancisco do Herrera. 254 Casa de Pilato En la plaza del mismo nombre. Entre los muchos grandiosos edificios que se erigieron en está ciudad durante dsiglo XVI, merece muy señalada mención éste, que perteneció al antiguo ducado de Alcalá, cuya casa radica actualmente en la de Medinaceli. Acaso sea el más notable edificio que res- taen España de los producidos por la unión de tres estilos tan distintos como peregrinos. Los alarifes mudejares que supieron conservar fielmente las tradiciones musulmanas juntamente con los recuerdos ojivales, dejaron fidelísimamente perpetuado en sus muros su exquisito gusto ysingular pericia, aceptando también en el trascurso de los siglos las influencias del Renacimiento. Una lápida conmemorativa que se vé en la portada, acredita quiénes fueron los fundadores de este regio palacio, con las siguientes palabras. Dice así: «Esta casa mandaron hacer los ilustres señores Don Pedro Enrlquez,Adelantado Mayor de Andalucía, yDoña Catalina de Ribera,su mujer,yesta portada mandó hacer su hijo Don Fadrique Enríquez de Ribera, primer Marqués de Tarifa,así mismo Adelantado. Asentóse en 1533.» Fué D. Pedro, hijo de D. Fadrique Enrífiiiez yde D.aLeonor de Quiñones, uno de los más poderosos magnates que sirvieron álos Reyes Católicos en la guerra de Grabada. Falleció á4 de Febrero de 1492, cuando volvía de la toma de aquella ciudad. Aunque este procer fué su primer fundador, sin embargo, estímase que las par» tes más considerables de esta construcción se debieron ásus sucesores, Don Fadrique yD. Per Afán de Ribera. Más de tres años empleó el primero en un viaje que hizo la 'Fierra Santa yde aquí el vulgo, sin duda alguna, comenzó áfantasear las más pe; regrinas invenciones, asegurando que trato de imitar en su palacio el del juez Pilato, de donde tomó nombre la casa, estableciendo una Vla-crncis que terminaba en el Humilladero de la Cruz del Campo, ápai' tir de su morada, cuya distancia era lamis- ma que la recorrida por Jesucristo hasta el Calvario. Estas fábulas no hemos de detenernos en combatirlas; basta fijarse en el carácter arquitectónico del palacio, para rechazarlas como absurdas. El hecho de este viaje fué por aquellos tiempos un verdadero acontecimiento Vc Marqués de Tarifa complacíase en perpetuar su memoria esculpiendo en los tres p1' lares en que remata la portada por él construida. «4 de Agosto de 1519 entró en Jerusolem,»yesta misma fecha se encuentra e11 la lápida sepulcral de su padre, cuyo soberbio mausoleo él mismo hizo venir de Italia. Tan sencilla como correcta yelegantísi* sima es la portada, que esculpió en Genova Antonio María de Aprile, pues consta sólo de dos pilastras de estilo Renacimicm to sin adorno alguno, con un arco semici |,(:l1 ' -257 - lar, yen las enjutas dos medallas con cabezas de emperadores; en el friso hay con caracteres romanos de bronce embutidos en el mármol, de que es toda la obra, la inscripción copiada ytermina la portada un antepecho con tres pedestales en que se consigna la fecha de su entrada en Jcrusalem ybajo ésta, cruces del Santo Sepulcro. A un lado yotro corre un antepecho' de tracería flamígera, siendo de notar la que se alza sobre el muro de la derecha, más rica de dibujo que la anterior. Ala izquierda de la puerta hay una hornacina con una cruz de mármol, de donde Partía la Via-cmás de que hemos hecho mérito. Pasando la puerta hallamos un vestíbulo ®n parte descubierto ycon techumbre en la inmediata, que conduce al soberbio patio, y desde donde se alcanza áver el grandioso c°njunto que éste ofrece. No extrañen nuestros lectores que dejemos de consignar en éste momento nuestras propias impresiones, Pues estimamos que acaso pudiéramos incurrir en la nota de apasionados. Hay en el tanta belleza como esplendor, tanta grandiosidad como lujo, ybien sea por los mil Recuerdos históricos que atesora, bien por as imperecederas memorias de sus felices días, ya por los indefinibles encantos dUe doquiera ofrece, nos consideramos incupaces para expresar .lo que sentimos al. Casa del Duque de Alba En la calle de las Dueñas Frontero al sitio que ocuparon las casas del ilustre magnate D, Juan Mathe de Luna, Camarero Mayor que fue del Rey Don Sancho el Bravo, yen el (pie se levantó el insigne Monasterio de Santa María de las Dueñas, bárbaramente destruido durante el período revolucionario de 18(>8, hállase este interesantísimo edificio, notable ejemplar de la unión de tres estilos, mahometano, ojival yRenacimiento, que puede considerarse como irrecusable testimonio de la transición del estilo mudejar, tan en boga en el siglo XV, al último quo acabamos de citar, originario de Italia. Fué fundada por miembros del "ilustre linaje de los Pineda, señores de Casa Bermeja, que tuvieron que venderla en 148o á D.aCatalina de Rivera, mujer del Adelantado D. Pedro Enríquez, para rescatar al valeroso caudillo D. Juan de Pineda, caballero en todo grande, según el decir de Zúñiga,. prisionero de los moros en la desastrosa empresa de la Ajarquía de Málaga, pasando después ála casa de Alba por la unión del Marquesado de Villanueva del Rio, que comenzó en D. Fadrique Enriquez de Rivera. Tuvo en lo antiguo mucha mayor amplitud ycapacidad, hasta el punto de contar once patios, con nueve fuentes ymás de cien columnas de mármol; hoy aun cuando se halla muy reducida, muestra sin embargo grandes rasgos inequívocos de su pasado esplendor yperdida grandeza. Despojada de muchas magníficas preseas artísticas que un tiempo la embellecieron enriqueciéndola, entre las que recordamos la magnífica cúpula mudejar de su escalera, que ya lia desaparecido, vónse al presente sus opulentos salones divididos por tabiques para formar departamentos, un gran patio que apenas si conserva leves vestigios en el pavimento de las brillantes cintas de polícromos azulejos que, formando caprichosa lacería, lo cruzaban en todas direcciones: los frisos del Renacimiento que rodean sus muros han ido desprendiéndose, ypor último, puede decirse que es hoy una sombra de lo que fué (1). Todavía en 1805, cuando en esta casa se hospedaba el ilustre autor de las Memorias sobre Lope de Vega yGuillén de Castro, (1) En el año de 18S.'i se han hecho en esta nasa grandes obras en parte acertadamente; otras dejan que de; sear álos entendidos. • lord Holland, conservaba magníficos recnerdos del arte sevillano en sus múltiples manifestaciones, que desde entonces han venido áquedar muy reducidos. Ysin embargo, aún ofrece vivísimo’interés para el artista ypara el arqueólogo. Lo primero que se muestra ala vista del curioso es el arco de entrada, en cuyo tímpano se vé el escudo ducal de Alba, pintado en azulejos planos, buen ejemplar de cerámica trianera, ejecutado áfines del siglo XVII ócomienzos del XVIII, que si bien denota la decadencia de sus famosos alfahares, aún es interesante. Pasado el jardín que media desde esle sitio hasta el vestíbulo de la casa, ofrécele desde luego un vasto patio rodeado de arcos peraltados sostenidos por columnas de mármol blanco, de donde arrancan pilastras ornamentadas al gusto plateresco, conservando varios de los citados arcos caprichosos angrelados ótriples lóbulos. Sobre las pilastras corre elegante friso, asimismo plateresco, destruido en las partes N. yE. Sobre esta galería levántase otra cuyos arcos adornan preciosos recuerdos mudéjares. En el muro interior del patio vénse fragmentos de otro friso de estilo plateresco. Siguiendo las galerías bajas encontramos en la parte occidental el bellísimo departamento que sirvió de capilla. Su ingreso consta de un arco que ornan labores en yeso de gusto oji* -267 - val llorido con arrabáa de estilo plateresco, yen el fondo un arco apeinalado con gablete, arquitos yescudos, sobre los que corre un friso del mismo orden que el arrabáa. Los adornos del intradós, así como el alto zócalo de’ azulejos yla techumbre del •vestíbulo de la capilla, son dignos de aprecio. Una vez ya en ésta, que si bien pequeña es muy notable, hemos de detenernos si queremos gozar 'de los primorosos pormenores que la avaloran. Su planta es rectanguiar yde sus ángulos ypuntos medios parten nervios truncados en su arranque, que se cruzan, conteniendo en sus molduras ornatos ojivales, así como en los puntos de intersección tienen escuditos. Apóyanse los nervios en delicadas ménsulas sostenidas por ángeles, plegadas sus vestiduras al antiguo estilo alemán del siglo XV, que ostentan diferentes atributos de la Pasión de Cristo. En el muro del lado del Evangelio hay dos huecos, formado el primero por Una ojiva pequeña, cuyos boceles ybaquetones van siendo concéntricos todo lo que el ancho muro permite, adornados por hojas zarpadas, resultando en el más inferior de los arcos un ajimecillo sin parte-luz, con un pendolón en el centro. Ejemplares muy importantes existen en ella de azulejos con reflejos metálicos, en los que enriquecen el frontal del altar. Coq -2t>8 - .razón llaman la atención de cuantos -los examinan, habiendo sido citados siempre como deslumbrante muestra de la cerámica sevillana del siglo XVI. Antes de subir álos departamentos superiores, debemos fijarnos en el arco que dá entrada al jardín, muy análogo al de la capilla, con arrabáa óintradós platerescos, ytambién en los vestigios que quedan en el patio de las ocho grandes fajas de azulejos, formando estrellas ycombinaciones de ajaraca ólacería: como pormenor que nos demuestra lo viva que permaneció en nos- . otros la tradición del arte mahometano, citaremos las quicialeras estalacfíticas óde labor de alboayre que sujetan las puertas inmediatas. Dijimos ya que la soberbia techumbre que cubrió la escalera ha desaparecido, y en su lugar hov vemos las torcidas ysucias alfardas ytirantas que la sostuvieron; empero ya en la planta alta, yen uno de sus más hermosos salones, existe otra octogonal de alfarje dorado que so asienta sobre un arrocabe pintado al gusto del Renacimiento, que revela la antigua magnificencia de esta casa. Para los aficionados indicaremos algunas rejas que dan al jardín» forjadas en el siglo XV-XVI, de muy buen gusto yejecución. Añadiremos, por último, para evitar dudas, que la mayor parte de la ornamenta" 260 - ción (jilo enriquece este monumento, debió hacerse perteneciendo ya la casa al linaje de los Riveras, pues antes de 1484 no pudieron haberse ejecutado los frisos, pilastras ydemás accesorios platerescos que hemos mencionado, así como corresponde por sus caracteres arquitectónicos al siglo XV todo el elegantísimo decorado de la capilla. Sus nuevos dueños hicieron, áno dudarlo, grandes restauraciones yrenovaciones que áprimera vista se aprecian. Casa de los Pinelos Calle Abades,núm.° 6 Llámase así porque perteneció al antiguo linaje genovés de este apellido, avecindado en Sevilla, de cuya propiedad hubo de pasar Ala del Cabildo Eclesiástico por donación que de ella le hizo I). Jerónimo Pinelo, Maestrescuela de esta Santa Iglesia (1). En ella nació en 1583 el beato Juan de Rivera, Arzobispo de Valencia, hijo natural de D. Pedro Enríquez de Rivera yde doña Teresa Pinelo. Conserva apesar de las desdichadas recomposiciones que ha sufrido, 0) Argotede Molina; Nobleza de Andalucía, página 31 -270 - restos notabilísimos de su perdido esplendor. Vénse éstos en el patio, que mide 11 metros 0‘22 en las dos galerías mayores y la menor 8‘80. Cinco arcos peraltados se ven en las primeras ycuatro en la segunda, todos ellos revestidos de hermosas fantasías platerescas, yen las enjutas tienen medallones con cabezas de guerreros, cuya mayor parte son modernos. El revestimien- to de los intradoses es del mismo género y la techumbre sencilla, pero elegante, al estilo del Renacimiento, aunque por la traza mahometana, ostenta todavía los blasones de los Pinelos, que son seis pinas de oro en campo de gules. La ornamentación de los arcos de las puertas que se ven en estas galerías, es notable por su composición plateresca. La reja de la ventana que se encuentra ála subida de la escalera, de estilo ojival florido, puede estimarse como el mejor ejemplar de este género que existe en Seviila. En la habitación contigua ála en que se dice que nació el beato Juan de Rivera, consérvanse los más excelentes restos de reflejo metálico que se conocen de las antiguas alfarerías de Triana. Los hay también de lacería morisca blanca sobre fondo azul, muy interesantes. La ignorancia de los restauradores ha mutilado el espléndido zócalo, que de conservarse íntegro, sería una verdadera maravilla. basando ála inmediata estancia, que ya hemos dicho, se señala como lugar del nacimientodel beato Rivera, encontramos una preciosísima alhacena, cuyas talladas puertas contienen cabezas de guerreros ydamas trabajadas al gusto italiano, ycon respecto al revestimiento interior de azulejos metálicos que la decora, no creemos (pie admitan competencia con los mejores que se conocen del siglo XVI. El techo artesonado que conserva es notable, de transición ojival al Renacimiento. Tiene también otros de subido interés artístico. Hospital de las Cinco Llagas (Vulgo de la Sangre) Este soberbio edificio debió su fundación, como consta de auténticos documentos, al ilustre procer 1). Fadriquc Enriquez de Rivera, primer Marqués de Tarifa, que alcanzó del Papa León Xla indispensable Bula de confirmación de la que había concedido Alejandro VI ásu madre D.aCatalina de Rivera en lo de Marzo de 1500 para fundar el primitivo hospital que estuvo en la calle de Santiago, en el mismo edificio que ocupó después el de las Bubas yhoy destinado áAsilo de Mendicidad. No pudo aquel niagnate llevar ácabo su pensamiento por- que falleció áGde Noviembre de 1535, y como hubiese nombrado por albaceas álos tres priores que eran patronos del otro, trataron ya de llevarla ácabo, invirtiendo el espacio de cinco años, desde 1539 á1544, en la adquisición del terreno yestudios preparatorios que efectuaron los arquitectos Francisco Rodríguez Cumplido, Luís de .Villafranca, vecino de Sevilla, Luís de Vega yMartín Gaínza. Cada uno de éstos presentó sus planos, para cuya aprobación llamaron al célebre Pedro Machuca, Fernán- Ruíz yGaspar de Vega, sobrino ydiscípulo de Luís del mismo apellido, juntándose á éstos otros de gran crédito, como eran Diego Fernández óHernández, Benito de Morales yJuan Sánchez. En 15 de Junio de 1545 reuniéronse los patronos para deliberar cual de estas trazas debía elegirse, no constando cual fué, pero sí se advierte mucha semejanza entre la primera de las de Gaínza yla obra ejecutada, viéndose varias correcciones en el alzado de la fachada principal con unas notas al pié, yal mismo tiempo para proceder al nombramiento de Maestro Mayor. Hubo diversidad de pareceres acerca de esto, obteniendo el nombramiento Martín Gaínza, empezando el acarreo de piedras desde el Puerto de Santa María yMorón de la Frontera ylos jaspes de Portugal. Se comenzó áabrir las zanjas en 25 de Enero -m- de 1546 yGaínza sentó la primera piedra á 12 de Marzo del mismo año, fíesta de San Gregorio, continuando hasta su muerte, acaecida en 1556, en cuyo tiempo fué su aparejador Martín de Baliarren, quien hizo de Maestro Mayor hasta 17 de Junio de 1558, en (pie se nombró áFernán Ruíz. En 1570 le sucedió un italiano llamado Benvenuto, que era arquitecto del Duque de Alba, (pie la desempeñó hasta 1571, en que fué despedido. Interinamente ocupó su lugar Francisco Sánchez hasta 10 de Enero de 1572, en que fue nombrado ,Yisitador y Director de la obra Asensio de Maeda, con el sueldo de 15.000 maravedises. En una ausencia que hizo por marchar áCórdoba á reparar yconcluir la torre de aquella otra Iglesia, le sustituyó Marcos Pérez, gran amigo de Arias Montano yde Pedro Villegas Marmolejo. Restituido áesta éiudad, continuó hasta su muerte. La traslación de los enfermos tuvo lugar desde el viejo al nuevo Hospital el 5de Marzo de 1559 con gran pompa. En 1590 encontrábase sin concluir la iglesia cuya traza se hallaba comprendida en el plano que se aceptó, yse juntaron Martín Infante, Maestro Mayor de los Reales Alcázares, Juan de Minjares, Luís de Villafranea, Francisco de Pereña yGonzalo Fernández para tratar la manera cómo Labia de cerrarse, acordando que fuese con \ (los pilastras centrales sobre los mistóos pedestales que sostienen áaquéllas, hay dos estátuas ejecutadas por Martínez Montañés en 1620, con las efigies de San Francisco de Forja ySan Ignacio, cuyas cabezas ymanos son admirables ylos ropajes encolados. Ocupa el centro del ático un lienzo con la Anunciación de la Virgen por Francisco Pacheco, yálos lados dos cuadros excelentes con los San Juanes Bautista yEvangelista del Racionero Alonso Cano. Las estátuas de San Pedro ySan Pablo merecen también la atención. Todo el altar, ámás de su elegante ycorrectísima traza, es de muy buena talla, debiendo fijarnos en el precioso templete que forma el Sagrario figurando un edificio completo de planta cuadrangular con su cupulino. Las pinturas de la puertecita y tableros laterales son ricas de color yal estilo de Roelas. Vemos fechada esta obra á 25 de Marzo de 1600. En el Presbiterio, al lado del Evangelio, hállase adosado al muro el magnífico bajo relieve sepulcral de bronce con las figuras yacentes, escudo éinscripción de 1). Francisco Duarte de Mendicoa yD.aCatalina de Alcocer, su esposa. Es interesantísimo este monumento, no sólo por su esmerada ejecución, sino también por los datos de indumentaria que contiene. Fué trasladado del exconvento de la Victoria de Triana á -‘281 - este templo áexpensas de la Condesa de Benazuza ypor diligencia del Dr. D. Manuel López Cepero. El epitafio traducido al castellano, dice: «Aquí yace Francisco Duarte, varón clarísimo, proveedor general de las armadas yejércitos, que hizo bien ámuchos, mal Aninguno, ydona Catalina de Alcocer, su mujer. Murió á21 de Setiembre da loo-i.* Frontero áeste cenotafio vése un sencillo yelegante monumento de mármol blanco primorosamente esculpido por el peritísimo profesor D. Pedro Domínguez, que contiene los restos mortales del sabio humanista D. Antonio Martín Villa. Delante del machón del mismo lado del Presbiterio se ve una escultura de la Virgen sentada con el Niño Jesús en brazos, que se atribuye áTorrijiano, ánuestro juicio equivocadamente. Contiguo áeste sitio, en el brazo del crucero, está el sepulcro del XX.XIIIo Maestre de Santiago; D. Lorenzo Suárez de Figueroa, cuya estatua yacente de mármol blanco es ejemplar muy curioso, pues demuestra la decadencia de este arte en los tiempos de Enrique III. El perro que tiene álos pies, símbolo de fidelidad, es el conocido entre los amantes de la cinegética pon el nombre de Amadis, yde él hace particular mención Argote de Molina en el libro de la Montería de D, Alonso XI, al capítulo t -282 - XIX. Sin embargo de lo antes expuesto al clasificar esta obra escultórica, haremos constar que no obstante la fecha del fallecimiento del Maestre en 1405, debió haberse ejecutado antes de ella, pues era costumbre muy usual en aquellos tiempos, encargarse los magnates en vida sus sepulcros. Su epitafio, traducido al castellano, dice: «Simulacro del esforzadísimo yprudentísimo varón 1). Lorenzo Suáréz de Figueroa, trigésimo tercero Maestre de la Orden de Caballeros de Santiago,en cuya institución hizo varías cosas piadosas yútiles: llevó ácabo esforzadas empresas en los reinados de Enrique IIt, Juan JyJuan 11: consumó preclaras hazañas en la guerra contra los moros ysiendo principal caudillo, conquistó con sus caballeros los castillos de Pruna yOrtexica en el ano 1405: fundó este convento (1) donde está sepultado ymurió en el año de 1409.» En el basamento sobre que se halla la estatua, hay otra inscripción que dice. «Simulacro del trigésima tercio Maestre de la Orden de Caballeros de Santiago,1). Lorenzo Suárez de Figueroa, fundador del Convento de dicha Orden. Profanado el templopor los franceses, que lo convirtieron en establo para cctba- ,f}) Uí-fiórese al de Santiago d° la Espada, al sitio de ,i?1?, 11 ,“cJuí, i> de esta Ciudad, que hov ocupan las Religiosas de la Merced. ¡los en 1810,yluégo que se vio Sevilla Ubre de sus enemigos,se restauró en 1816. En el muro frontero áeste brazo hay un buen retablo antiguo del siglo X\ Icolocado dentro de otro mayor moderno, que es imitación del que se encuentra en el fí ente del opuesto brazo. El primero de éstos es de bella traza al gusto del Renacimiento ) ‘Contiene interesantes pinturas. f En el muro opuesto al en que se ve el sepulcro de que acabamos de hacer mentó, existe un altar en que, bajo dosel, se \enera un hermoso Crucifijo de tamaño natural, por Montañés. Pasando ahora al otro lado del crucero, hallamos el mausoleo que guarda las cenizas del famoso Benito Arias Montano, cuyo epitafio dice: «Consagrado al Señor délos vivientes. Don Alonso de Fontiveros yel Convento de Santiago de Sevilla ,venerando lamemoria desu Prior, en otro tiempo óptimamente benemérito, pusieron yconsagraron este monumento para guai - dar con honor los huesos del varón incomparable, por todos títulos digno de mayor ymás augusto monumento, Benito Arias Montano, doctor teólogo, intérprete admirable por divino beneficio de los sagrados libros yatentísimo explicado)' del testimonio de Nuestro Señor. Murió en 169S ála edad de 71 años.» En el frente de la urna se leen, traducidas también, las siguientes frases; «Aquí reposan ¡os huesos de Berilio Arias Montano,los que en 1810,ocupado el Convento de Caballeros de Santiago por los franceses que se apoderaron de esta ciudad, se llevaron ásu Iglesia Catedral,ylibre ya de enemigos, se trasladaron ásu anterior sepulcro. Extinguidos los regulares fueron trasladados áeste sitio, casa de estudios que frecuentara cuando joven, en 12 de las Kalendas de Setiembre año • de 1888, por disposición del Claustro Universitario de Sevilla.'» Encuéntrase inmediato el altar dedicado ála Concepción, cuyo retablo merece ser visto con detenimiento. Consta de un gran arco de medio punto de orden compuesto, coronado por un sencillo ático. Varias estatuas de diferentes tamaños, bien ejecutadas, se hallan repartidas por todo él, yen la hornacina central se ve una de tamaño natural con la Santísima Virgen, preciosa escultura de escuela de Montañés. El retablo está todo dorado yestofado primorosamente. Una vez ya comenzando el examen de los sepulcros que se encuentran en la nave, trataremos del primero de la del Evangelio, que guarda has cenizas del Adelantado I). Pedro Enríquez de Rivera. Este soberbio mausoleo fue mandado construir por su hi jo D. Fadrique, yen el plinto de la urna tiene la siguiente inscripción; «Antonias María, de Aprilis de Charona hoc opus facicbat in lanua.» Es de mármol blanco y estilo del Renacimiento, perfectamente esculpido yriquísimo por su ornamentación. Frontero áéste vése otro que nos ha parecido en algunos de sus pormenores más endeble que el primero, aun cuando tiene partes sobresalientes por su primor: también es de estilo plateresco yguarda los restos de I).aCatalina de Rivera, mujer de D. Pedro Enríquez. En el intradós de la pilastra de la izquierda léese dentro de un círculo: «Opus Pace Gazini=faciebat=-in Ianua. Ambos monumentos merecen ser examinados atentamente por su indisputable mérito. En los muros, yácontinuación de los referidos, búllanse' otros sepulcros con estátuas yacentes de damas ycaballeros. Pertenecen al linaje de los Riveras ytodos ellos, inclusos los excelentes que acabamos de citar, proceden de la Cartuja de esta ciudad, de donde fueron trasladados por la iniciativa ydiligencia de D. Manuel López Lépero. Unas sencillas lápidas con molduras de mármol negro éinscripciones de letras doradas se ven adosadas en los espacios libres de estos muros, cenotafios pertenecientes á personajes de la familia de Ponce de León. Por último, levántanse otros sepulcros al fina] ele la nave, de que no hablaremos por carecer de mérito artístico. Resta sólo para terminar este. ligerísimo examen, que nos detengamos, siquiera sea muy brevemente, ante la soberbia láude sepulcral de bronce en que se vé grabada con singular maestría la figura de D. Pedro Afán de Rivera, bastante por sí sola para atraer á los entendidos ávisitar este templo. Es un gran rectángulo que mide de ancho un metro 97 yde alto 2‘78. En el centro se vé la efigie del magnate armado con arnés completo, con primorosas cinceladuras de gusto italiano purísimo; la cabeza descubierta yapoyado el yelmo en la falda del peto, sobre la escarcela, sujetándolo con el brazo derecho. El trazo general de la imagen, los delicados adornos de la armadura ylos pormenores que la rodean, superan á todo encarecimiento. Al rededor corre una inscripción también grabada, concebida en las siguientes frases: «Aquí yace el Exorno. Sr. D. Per-afán de Ribera, duque de Alcalá, marqués de Tarifa, conde de los Molares, adelantado Mayor de Andaluzía, Visorei de Xápoles. Falleció á2de Abril de 1571 años. Al pie, en una tarjeta sostenida por dos geniecillos, hay un elogio latino, que traducido dice así: «Yace en este túmulo aquel que la virtud ensalza hasta los astros, Aquien la debida /anuí cantará hasta el últimodía; en diversos tiempos gobernó dos amplísimos reinos,joven el de yalenda, andano el de Ñápales. Mientras estuvo en Valencia resplandedó como un lucero, mientras en Italia fue otro Héspero; injusto es llorar al que en una yotra parte vivió feliz:vivo entre los hombres,muerto para con Dios. Entre los cuadros que se ven diseminados por ios muros no encontramos ninguno que sea de gran importancia, ynada diremos de ellos por no extendernos demasiado de los límites de que disponemos. Antes de dar por terminado el examen de este edificio, pasaremos ávisitar algunas dependencias de la Universidad, pues en ella se custodian verdaderas preciosidades artísticas, citando los cuadros que se conservan en el despacho del Sr. Rector yen el gran salón de actos, entre ellos la magnífica tabla con San Jerónimo atribuida á Quintín Mensys yotros pruchos más de sobresaliente mérito, debidos álos insignes turbarán, Pacheco, Roelas yAlonso Cano. Con respecto al edificio destinado áUniversidad nada tenemos que decir, pues ape- Oas si conserva algún que otro recuerdo de la época en que fué erigido. Citaremos no obstante, como prueba irrefutable de lo viva que permaneció entre nosotros la tradición mudéjar, el techo de alfarje que cubre la escalera; si en vez de conservar rasgos característicos del tiempo en que fué cons* —‘288 — truído se le despojara de éstos, dejándole sólo los elementos mahometanos, creemos que sería en extremo difícil, ya que no aventurada, su clasificación. En las galerías altas que rodean el gran patio (1) hállase establecida desde 1842 la -biblioteca Provincial yUniversitaria, muy digna también de ser visitada, pues además del considerable número de volúmenes de que consta los posee también de verdadera importancia artística ybibliográfica. Monte Sión (2) (Convento de Religiosas.)—En la calle del Cano Quebrado. Eué fundado en 1529 por la ilustro dama (1) Al infatigable celo del Excmo. Sr. Ib Prudencio Mudarra, Marqués de Campo Ameno, actual Rector, se deben las importantes mejoras que se han efectuado eu este edificio. En 189f> procedióse Arevestir los muros del vestíbulo de entrada ypatio principal de la galerín que conduce al segundo, con espléndido zócalo de azulejos polícromos de mosáico8, cuya decoración unida ai rico pavimento de mármol blanco que rodea el referido patio, lo han hermoseado sobremauera ytal vez en breve, ha de ser erigida en su centro, la estatua de Rodrigo de Santaella, con lo cual quedará completa la decoración interior de este edificio. (2) Por olvido dejamos de mencionar este Monumen- to entre los religiosos del siglo XVI. -m- t).a Mencía Manuel de Guzmán, hija de don Alvar Pérez de Guzmán de la Casa de Medina Sidonia yviuda de Sancho Mejía Melgarejo, piara convento colegio de dominicos, dotándolo considerablemente para catorce religiosos confesores que ejercieran el tribunal de la penitencia constantemente. En 1885 se trasladaron áél las religiosas cistercíenses que ocupaban el de San Benito de Calatrava yel Capítulo de las cuatro órdenes militares, llevándose ácabo reparaciones considerables que empezaron en 24 de Setiembre de dicho año. Lucen en este templo los mismos altares que estaban en la iglesia de San Benito de Calatrava y las tres notabilísimas tablas que se ven sobre la reja del coro bajo. Comprende cada una de ellas dos compartimientos, divididos en el centro por un baquetón de que arrancan elegantes arcos conopiales con frondas doradas; en los espacios interiores de cada una están diferentes Santos, siendo muy de notar las figuras de San Sebastián ySan Cristóbal. Atribúyense al patriarca de la pintura sevillana Juan Sánchez de Castro, ylas recomendamos álos inteligentes seguros de que encontrarán en ellas sobrados motivos de estudio, pues ostentan clara yevidentemente la influencia ejercida en la pintura hispalense por el famoso Juan Van-Eyck. Citaremos también los dos grandes lien' San Isidoro Parroquia en la plaza del mismo nombre. Aseguran los antiguos escritores sevillanos que este templo fue mezquita, concep- to que estimamos no desprovisto de fundamento, al examinar la construcción interior yexterior de la que es hoy capilla bautismal. _ Reconstruido en los comienzos del siglo XVII, conservóse su techo de alfarje a.1 estilo mudejar, yactualmente no ofrece interés, considerándolo artística óarqueológicamente. La más rica presea que al presente conserva es el soberbio lienzo de Roelas que se halla en el retablo mayor representando el Tránsito de San Isidoro, considerada como la obra magistral de este autor. Recomendamos álos entendidos el Crucifijo de estilo románico, ájuicio nuestro, del siglo X1II-XIV, que se venera en la capilla que está ála cabeza de la nave del Evangelio. Santa Maria de las Nieves (Vulgo de la Blanca) Parroquia.—En laplaza del mismo nombre. Fué una de las sinagogas concedidas por 1). Alonso Xálos judíos moradores de Sevilla. Reparóse en el siglo XIV yen el último tercio del XVII sufrió radicales reformas que hicieron de ella acabado modelo de churriguerismo. El templo actual se halla recargado de pesadísimos follajes hechos en 1657 por los hermanos Pedro y Miguel de Borja. En el muro del Evangelio, en un altar de muy mal gusto, vése unaexcelente tabla representando la Piedad, firmada Luisius de Vargas=Faciebat. En los intradoscs de las jambas, otras dos pinturas con San Francisco ySan Juan Bautista del mismo autor. Todos estos cuadros se restauraron en 1880. Fué riquísima esta iglesia en pinturas del inmortal Murillo, de que la despojaron los franceses, ydevueltas más tarde por las gestiones del Gobierno, se hallan algunas en la Real Academia de la Historia en Madrid. San Leandro Convento <le Religiosas.--En la plaza del mismo nombre. Remóntase la fundación del primitivo Convento de Religiosas de este nombre á los años de 1295. En 1309 les hizo donación 1). Pedro Ide las casas confiscadas áTeresa Jufre, mujer de Alvar Díaz de Mendoza, en la collación de San Ildefonso. Reconstruyóse en el siglo XVII al estilo greco-ro- mano, experimentando la última reparación en 1844. Consta su templo de una sola nave, en la cual notaremos los tres altares al gusto del Renacimiento, ya decadente, que lo adornan, yen cuyas hornacinas centrales >se veneran San Juan Bautista, San Juan Evangelista ySan Agustín, atribuidos los dos primeros áMontañés yel último á Pedro Roldán, todos de buena traza yejecución. En esta iglesia está sepultado el famoso médico sevillano Nicolás Monardes. Hospital de la Caridad En la Resolana de la Caridad Del mismo modo que hemos procurado llamar la atención de nuestros lectores recomendándoles la visita del gran templo de la Universidad, lo hacemos también hacia este edificio, que si bien por su traza y proporciones no es muy importante, puede considerarse como inapreciable museo artístico. Don Miguel de Mañara VÍcentelo de Ueca, personaje tan simpático como popular ylegendario, cuyo nombre se pronuncia con visibles muestras de respeto y admiración por sus heroicas doctrinas y virtudes, fué el fundador de esta Santa Casa como Hermano Mayor de la Hermandad de la Caridad, Corporación benéfica que existía desde los principios del siglo XVI, dedicada árecoger los cadáveres de los ahogados yajusticiados. Alejóse del bullicio del mundo, ydeseoso de servir áDios en las personas de sus pobres,reunidas algunas limosnas, llevó ácabo la meritoria obra de edificar el hospital éiglesia que hoy vemos. ^Fué preciso derribarla antigua ermita de San Jorge, ycon arreglo álas trazas del ar- quitcctó Bernardo Simón de Pineda, comenzó la nueva fábrica que fué terminada en 1664. Ocupa el actual edificio parte de las naves que formaban las antiguas Atarazanas Reales, mandadas levantar por D. Alonso Xen 1252, como acredita una interesantísima inscripción en mármol blanco con caracteres monacales de relieve, que está hoy adosada al muro de la fachada de esto templo. Con respecto ásu portada, adviértese en ella la decadencia del arte arquitectónico en estos tiempos, ysólo mencionaremos los excelentes azulejos, que fueron dibujados por el inmortal Murillo, representando la Fe yla Caridad, San Jorge ySantiago y también el revestimiento de esta misma clase que adorna el chapitel de la torrecilla. En el centro del marco de la puerta, se lee: «Esta es Casa del Señor firmemente edificada; bien fundada está sobre firme piedra, cu- y»fundamento es la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo. Casa de pobres yescala del cielo.» Consta la iglesia, que como todo el edificio es de estilo greco-romano decadente, de una sola nave, elevándose en el crucero una cupulita adornada con pesados follajes y tarjetillas del más acentuado churriguerismo, yalgunas pinturas que, así como las de las pechinas, parecen de Valdés Leal. —301 - El altar mayor, trazado por Bernardo Simón de Pineda, es de mal gusto, si bien revela gran maestría en la ejecución de sus adornos yalgunos pormenores. Ocupa su nicho central el Entierro de Cristo con figuras de alto relieve, de lo mejor que trabajó Pedro Roldan, los angelillos yestátuas de los intercolumnios, son apreciables. Consta en el Archivo de la Hermandad que se pagaron áSimón de Pineda 12.500 ducados por su talla y11,000 áValdés Leal por el dorado yestofado. Comenzando ahora el examen de los altares por el primero del lado del Evangelio, venérase en su hornacina central una curiosa estatua de la Virgen con el Niño Jesús en brazos, de estilo de transición ojival al Renacimiento; en el ático hay un bellísimo lienzo de Murillo que representa al Niño Jesús apoyando una mano sobre la esfera terrestre. Toda la parte de muro que queda libre, desde el remate de este altar hasta la gran moldura déla cornisa, hállase ocupado por el tan conocido cuadro de Murillo que representa el milagro de las aguas de Moisés, yfrontero áéste se ve otro del mismo autor con la Multiplicación de los panes y los peces. Aun cuando ambos son de mano tan maestra, ánuestro juicio no deben estimarse como de lo mejor (pie produjo el inmortal artista, ybasta para convencerse 38 —802 — compararlos con otras producciones suyas. Costó el primero 13,300 reales, yel segundo 15,975. Sigue después otro altar con un bello cuadro de la Anunciación de la Virgen, del mismo autor, yque tampoco es de las mejores obras; no así el inmediato, que representa áSan Juan de Dios con un mendigo yun ángel, que no dudamos en calificar de admirable, bastante él solo para fundar sólidamente la gran reputación de tan eximio sevillano. Cuanto dijéramos en su elogio sería poco, yen tal virtud nos concretamos államar la atención especialmente sobre él. Ya en el vestíbulo, ypor cierto gozando de muy poca luz, existen las dos más grandiosas ymagistrales pinturas que produjo el soberano ingenio de Juan de Valdés Leal.Llámanse ysu autor así los nombró, los cuadros de Las Postrimerías, por hallarse en ambos representada con abrumadora elocuencia el paradero de las humanas grandezas. En el del muro del Evangelio se ve un esqueleto hollando las insignias yatributos de aquellas, al par que, con un brazo extendido, señala ála luz de un cirio, alrededor de cuya llama hay un letrero que dice: IN icto ocvli, esto es, en un abrir ycerrar los ojos. En el del frente vénse dos ataúdes, de un prelado yun caballero de Calatrava (retrato el segundo del Sr. Mañara), cuyos cuer- pos están en putrefacción, con sus miembros carcomidos, hechas girones las telas y sobre cuyos cuerpos andan los gusanos; al pie se lee en una cinta finís gloria mundi. Pagóse por estas magníficas obras la insignificante cantidad de 5,740 reales. Continuando ahora por los altares del lado de la Epístola, hállase en el primero una endeble escultura de San José, yen el ático, muy bello lienzo con San Juan Bautista niño, obra de Murillo. En el machón inmediato frontero al púlpito, hay una cruz sobre que está pintado nn Crucifijo atribuido al mismo, pero que no puede juzgarse acertadamente de su mérito, ácausa del cristal que lo reserva. Finalmente: en el último altar de este lado, existió hasta los días de la invasión francesa, el maravilloso lienzo de Santa Isabel, Reina de Hungría, curando álos leprosos. Revuelto áEspaña, pasó de manos de nuestros enemigos álas de la Real Academia de San Fernando, que contra toda razón yderecho lo detiene. En el Coro alto de la iglesia ocupa todo el frente un gran lienzo de Valdés que representa la Exaltación de la Cruz, otros de Meneses Osorio yalgunos más de regular mérito. Aunque por disposición del venerable don Miguel de Mañara debió de sepultársele en el vestíbulo de la iglesia, la Hermandad, en su deseo de honrar muerto al que —304 - tanto bien hizo en vida, acordó trasladarlo de aquel sitio ála capilla mayor, donde reposa, de lo cual dá testimonio la gran losa sepulcral que está colocada en este lugar. En la Sala de Cabildo de la Hermandad citaremos el retrato de I). Miguel Manara, ejecutado por Valdés, la espada que usó en vida yel cubierto de plata, de que se servía como algunos autógrafos del gran Murillo. En la Sacristía hay también muy buenos cuadros como la Visión de San Cayetano, de Céspedes, San Miguel, de Roelas, yotros más que no tienen gran importancia. Con respecto al edificio destinado áHospital, es digno de ser visitado: entrando por la única puerta que está muy próxima ála del templo, y' pasado el zaguán, encontramos dos patios con arcos ycolumnas, en cuyo centro hay dos fuentes que adornan grupos representativos de la Caridad yde la Misericordia esculpidos en mármol blanco yprocedentes de Italia. Ala cabecera de la galería (pie divide ambos patios está una lápida que dice: «Uta casa durará mientras áDios temieren yálos pobres de Jesucristo sirvieren,yen entrando en ella la codicia yvanidad se perderá. » El orden, aseo yacertada dirección de esta Santa Casa aprécianse áprimera vista, yafortunadamente los desvalidos encucn- tran en ella los consuelos ycuidados de que han menester. Continuando en el siglo XVIII el estilo horrominesco que había dominado en el anterior cuyos monumentos más principales acabamos de examinar, yno existiendo en esta ciudad ningún ejemplar de los que se levantaron con arreglo ála segunda restauración greco-romana, continuaremos ahora el examen de los erigidos en dicho siglo con arreglo áaquel mismo decadente estilo. El Salvador ' Parroquia en la plaza del mismo nombre. El primitivo edificio que ocupó el emplazamiento del actual, fué una de las mejores mezquitas erigidas en esta ciudad por los musulmanes. (1) Convertida en templo cristiano permaneció hasta el año de 1(1/ 0-71, que amenazando ruina hubo necesidad de derribarlo. Restos de la primera fundación, (•) Véase la pág. 14. mal gusto ála sazón dominante en el arte de construir, como lo acreditan la portada, pirámides yvasos que se encuentran sobre el antepecho en que termina toda la fábrica. Debe visitarse, para poder apreciar como merece, su amplitud ycapacidad, así como también la robusta construcción de todas sus partes. Tiene tres grandes patios ymagníficos talleres con todas las dependencias necesarias para la fabricación áque se halla destinada. Hemos terminado el breve estudio de los más notables monumentos sevillanos comprendidos desde la época romana hasta fines del siglo XVIII. En el presente, ninguna construcción artística de verdadera importancia se ha efectuado en esta ciudad, pues no merece este concepto la nueva fachada de las Casas Capitulares polla parte de la Plaza Nueva yen cuanto ála prolongación de la antigua que dá ála de San Francisco, no podemos juzgar de ella por haharse sin decorar. Estas obras yla erección de los monumentos áMurillo y Velázquez, es lo único que se ha producido. El pedestal que sustenta la estatua de bronce del inmortal pintor fué trazado por el Sr. D. Demetrio de los Ríos yal señor don Sabino Medina se debe el modelo de aquélla, que fué fundida en París por los Sres. Eck yDurán. En cuanto ála segunda fué obra del malogrado Antonio Susillo yel pedestal de D. Juan Talayera. Museo de Pinturas En la plaza del mismo nombre. Hállase establecido en el edificio que fué Convento de la Merced ycon los cuadros recogidos después de la exclaustración de las órdenes religiosas ylas iglesias suprimidas. Aunque el local en que se encuentra es espacioso, carece en absoluto de condiciones para el objeto áque está destinado y urje que cuanto antes se efectúen las indispensables mejoras, si Sevilla ha de conservar con la estimación áque son acreedoras, las singulares obras que lo enriquecen. La más valiosa yescogida colección de cuadros de Murillo que se conoce custodiase en dicho local, figurando entre ellas la Virgen de La Servilleta,Santo Tomás de Villanueva, Santas Justa yRufina, San Félix de Cantalicio, San Leandro ySan Buenaventura, Jesús en la Cruz abrazando á ^314 - San Francisco yotros muchos más, entré los cuales se admiran sus Concepciones. De Francisco Zurbarán existen varios'' y puede asegurarse que entre ellos los más notables de aquel maestro como son la Apoteosis de Santo Tomás ydos santos religiosos que están álos lados, uno de éstos en actitud de punzarse el pecho, supera átodo encarecimiento, ycreemos que no puede llevarse la perfección ámayor grado en el género místico. De Valdés Leal los hay en gran número yexcelentes. Por último Pacheco, Herrera el Viejo, Juan del Castillo, Alonso Cano, Francisco Frutet, Martín de Vos, los hermanos Polancos, Pablo de Céspedes, Juan de las Itoelas, Atanasio Bocanegra yotros más, enaltecen este Museo, si poco numeroso, riquísimo bajo el concepto artístico. En la parte escultórica citaremos la Virgen con el Ñiño Jesús en brazos ySan Jerónimo penitente, del famoso Torrijiano; dosestátuas de Montañés representando Santo Domingo de Guzmán ySan Bruno, ycuatro esculturas de la Justicia, Prudencia, Fortaleza yTemplanza, de Solís. En el salón de actos de la Academia de Bellas Artes hay otros más, antiguos ymodernos, bastante apreciables. i -315 - Museo Arqueológico Debió su fundación álas gestiones de la Comisión provincial de Monumentos yen particular Asu vicepresidente el Sr. I). Demetrio de los Ríos. Se encuentra establecido en tres de las galerías que rodean el patio principal del ex-convento de la Merced, hoy Museo de Pinturas, yhállase formado principalmente por despojos romanos extraídos de Itálica en diferentes ocasiones y por donativos de particulares; procedentes de las inmediaciones de esta ciudad. Posee algunos ejemplares arquitectónicos, esculturales yepigráficos de interés. De la época visigoda los hay interesantes en alto grado. En cuanto áobjetos dé la Edad Media, apenas si conserva alguno que otro, exceptuando la sección cerámica, que está dignamente representada por algunos hermosos frontales de altar procedentes, de exconventos yvarias muestras de azulejos, en su mayor parte vulgares. Conveniente sería para las personas que lo visitan, que cuanto antes se publicase catálogo razonado de los objetos que contiene, único medio de poder apreciar debidamente su importancia, facilitando de paso el estudio de aquéllos álos industriales y artistas que tienen que acudir áél en demanda de datos ycumpliendo de este modo con uno de los fines de su institución. Poco importa, pues, la aglomeración de ejemplares arquitectónicos, de cualquier género que sean, sin la acertada clasificación de la que se desprendan útiles enseñanzas, pues, en tal caso, los Museos aprovechaián sólo álos sujetos doctos, para quienes en primer término no se han creado, ysí para ilustrar ydifundir el buen gusto entre los artistas industriales, dándoles áconocer yáapreciar los grandes destellos de las pasadas civilizaciones. CERCANÍAS DE SEVILLA La Cruz del Campo Llámase así el antiguo humilladero, término de las estaciones del Vía-Crucis que partía desde la Casa de Pilato hasta este sitio, en el antiguo camino de Carmona. Fué construido en 1482 por el primer Asistente de esta ciudad, Diego de Merlo, con motivo de haber hecho notables reparos en el acueducto que conduce las aguas desde Alcalá. Sencilla es la estructura de esta fábrica mudéjar, que consta sólo de un templete -317 - abierto, sostenido por cuatro estribos de ladrillo que sirven de apoyo áotros tantos arcos ojivos, sobre los cuales hay un cupulino rodeado de antepechos de almenas dentelladas. Interiormente se apoya en octógono con pechinas ysencilla moldura. Bajo ésta corre una inscripción que ahora recientemente se ha restaurado por la diligencia de nuestro respetable amigo el Sr. D. Joaquín Guichot, Cronista oficial de esta provincia, que dice así: «Esta cruz eobra mando facer eacabar el mancho honrrado caballero diego de merlo guarda mayor del rey ereyna nuestros señores de su consejo esil cissistente de esta cibdad de Seuilla esu tierra ealcaide de los sus alcázares eatarazanas de ella la qual se acabo aprimero dia de delaño del nacimien- to de nuestro salvador iesv cristo de mili ecuatrocientos eochenta ydos años reinando en castilla los muy altos esiempre augustos rey yreyna nuestros señores don femando ydoña isabel. » San Jerónimo Amedia legua escasa de la población y al Norte, siguiendo las márgenes del Guadalquivir, hállanse las ruinas del que un día fué magnífico Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Nada resta de su sun- 40 318 - tuoso templo, ysólo permanece desafiando las injurias del tiempo ylas másemeles de los hombres, su espacioso patio, cuya traza se atribuye áJuan de Herrera. Consta de dos cuerpos al estilo greco-romano, ejecutado todo en piedra, yen sus buenos tiempos sería uno de los más grandiosos monumentos con que se enorgulleció Sevilla. Hasta pocos años hace conserváronse en él algunos ricos adornos, como era el revestimiento de azulejos de cuenca de una de las escaleras, que ha ido desapareciendo insensiblemente, hallándose próximas á desplomarse las bóvedas del cláustro bajo, como ha acontecido con las de la parte alta. ¡Enmedio de tanto abandono ytanta ruina, nos queda el consuelo deque ha sido declarado monumento nacional!... lo cual no impide (pie continúe destruyéndose. San Isidoro del Campo Hállase situado este interesantísimo edificio en hiparte NE. de la ciudad yáuna legua de ella, en el sitio en que, según afirman antiguos escritores, existió una ermita ósantuario, sepulcro de San Isidoro. Ofrece exteriormente un extraño óimponente conjunto, reflejo elocuentísimo del espíritu —fe — yaspiraciones de la época de su fundación éinvoluntariamente evocan nuestra fantasía los recuerdos de la Edad Media, en que con tanta frecuencia se veían relucir los acerados petos sobre los sayales del monje ylos laureles de la victoria ennoblecían las sienes de prelados ysacerdotes. Los dos ábsides, pertenecientes el uno á la iglesia fundada por el lieroe de Tarifa y el otro ála que construyó su hijo, están banqueados de robustos contrafuertes ycoronados de almenas, que le dan aspecto de fortaleza. Penetrando por la puerta de la segunda, cuya portada es notabilísima, pues presenta hábilmente combinadas lacerías de azulejos incrustadas sobre el ladrillo ypuede considerarse como precioso modelo mudélar del siglo XV, hallamos la iglesia que erigió I). Juan Alonso Pérez de Guzmán, de estilo ojival, con recuerdos románicos en los capiteles. El ábside está cubierto por un pésimo retablo churrigueresco yen dos huecos que hay en los muros laterales reposan los cuerpos del fundador, cuya estatua yacente es niuy importante ydebajo el de D. Bernardino de Zúñiga yGuzmán, yfrente áéstos, el de Doña Urraca Osorio de Lara. Al final de la nave hay una curiosa tabla de Juan Sánchez de Castro, groseramente restaurada. Notaremos la vidriera que está sobre la puerta que representa áSan Isidoro. Para construir la iglesia contigua, concedió permiso D. Fernando IV en Falencia en 24 de Octubre de 1298 áI). Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, que lo destinó para Monjes del Cister, los cuales lo poseyeron hasta 1434, en que, ápetición del Conde de Niebla fueron expulsados, sustituyéndoles los ermitaños de San Jerónimo. Lo primero que sorprende en este sitio es el magnífico retablo plateresco que ocupa los muros de su ábside, ejecutado por Martínez Montañés. Consta de dos cuerpos, ático ybasamento; el último, está primorosamente estofado. En el centro del primero se venera áSan Jerónimo penitente, yálos lados altos relieves con el Nacimiento yAdoración de los Reyes, San Juan Bautista yEvangelista, apartes ya del retablo, sobre repisas que sostienen ángeles. En el segundo San Isidoro, de ejecución bastante notable, la Resurrección yAscensión de Cristo. Por último, en el ático, la Virgen rodeada de ángeles yquerubes. Todas las efigies son obra del mismo Montañés, yespecialmente la de San Jerónimo supera átodo encarecimiento. En los muros del Presbiterio, áuno y otro lado, están las estátuas orantes de Guzmán el Bueno ysu mujer DA María Alfon- so Coronel; ambas fueron esculpidas por Martínez Montañés yson importantísimas, pues, seguramente, como manifestamos en otro lugar, reprodujo en ellas el artista las de los Marqueses de Ayamonte, que existían en el Convento de San Francisco de esta ciudad, por lo cual nos explicamos los anacronismos del traje de i).aMaría ylos que se advierten en el arnés de I). Alonso, que no sería ciertamente de la misma forma ygusto del que usara en vida. Ambas tienen sus correspondientes epitafios, que por ser muy extensos no copiamos. La Sacristía ySala Capitular son buenas piezas ysólo notaremos en la primera el magnífico Crucifijo de pequeñas dimensiones, obra de Pedro Roldan, yuna escultura también pequeña dé la Virgen con él Niño Jesús en brazos, de estilo italiano. Pásase por una de las puertas de la Sacristía álos antiguos cláustros del llamado «Patio de los muertos,» que es de carácter mudéjar muy marcado, yen cuyos muros lian aparecido, bajo múltiples capas de cal, restos de pinturas murales interesantísimas, ejecutadas en el siglo XV, cuyo descubrimiento total tanto importaría álos amantes de las artes. También conserva alguna parte del revestimiento de azulejos de cuenca que lo adornó. Contiguo áéste hay otro patio más pe* ÍNDICE Estilo latino-bizantino 9 ÉPOCA MAHOMETANA ESTILO ÁRABE-BIZANTINO Monumentos religiosos 12 ESTILO ÁRABE MAURITANO (Segundó período) Monumentos religiosos.= Ea Giralda 15 Torre de San Marcos 21 Id. de Santa Catalina 21 Id. de Omnium Sanctorum. ... 22 Id. de Santa Marina 23 Id. del Salvador... 24 Monumentos mHiten•es.— Torre del Oro 25 q_ Págns.^ ARTE OJIVAL (Primer período) Monumentos religiosos.— Parroquia de Santa Ana 80 Id. de Santa Marina. .'. .84 Id. de San Julián 88 Id. de San Juan Bautista, (vulgo de la Palma) 40 Id. de San Gil 48 ARTE OJIVAL YMUDEJAR (Segundo período,) Monumentos religiosos.= Parroquia de Omnium Sanctorum. . Id, de San Esteban. ,... Id. de San Vicente Id. de San Andrés Id. de San Lorenzo Id. de San Pedro Id. de San Román Id. de Santa Catalina. ... Id. de San Martín Id. de San Marcos Id. de Santa Lucia Id. de Santa Inés Monumentos civiles.= El Alcázar Su historia Descripción exterior 45 48 50 bo 56 59 61 62 60 65 67 67 70 70 75 i * -3- Pagns». descripción interior 79 Palacio del Rey D. Pedro (planta baja) 81 Id. del id. id. (planta alta) 99 Jardines 104 ARTE OJIVAL (Tercer período) 1jACatedral. (Su historia). ...119 descripción exterior 190 Fachada principal. .-191 dado del Mediodía 198 Cabecera del templo 194 dado Septentrional 194 descripción interior 199 Vidiieras 189 Capillas = da Mayor 138 dejas. 149 Pulpitos 143 di Coro 145 Libros corales ••148 Verja del coro. ..• 149 Crganos 150 Capillas junto al Coro 150 1i'ascoro152 Capilla Real ,158 da de la Concepción Grande. ...105 id. del Mariscal 107 Ante Cabildo 108 Sala Capitular 108 —4—# Pájms. Sacristía Mayor 171 Alhajas 170 Capilla de San Andrés 183 Id. de los Dolores 184 Sacristía de los Cálices 184 Capilla de la Antigua 187 Capilla de San Hermenegildo. ..191 Id. de San José 192 Id. do Santa Ana. ódel Cristo de Maracaibo 193 Capilla do San Laureano 195 Id. de San Isidoro 197. Id. de San Leandro. ...198 Id. do los Jácomes ....,199 Id. de San Antonio 199 Id. de Escalas ,,201 Id. de Santiago. 202 Id. de San Francisco 204 Id. de las Doncellas 205 Id. de los Evangelistas. ...200 Id. del Pilar 207 Id. de San Pedro 208 Monumento de Semana Santa. ..209 ()tras dependencias 240 biblioteca Colombina 211 Convento de Santiago déla Espada .217 Id. de Madre de Dios. . . .218 Id. de Santa Paula .... 222 Seminario Conciliar 229 Estilo del Renacimiento Mon umentos religiosos.— Convento de Santa Clara. ... Id. de Santa Isabel. ... Id. de Santa María del Soco Id. de Monte Sión. .. Monumentos civiles.— Casas Capitulares. ..••• Museo Arqueológico municipal. Casa Lonja Id. dePilato. ...••• Id. del Duque de Alba. ... . Id. de los Pinelos Hospital de las Cinco Llagas . Universidad literaria .... ESTILO BOJUtOMINESCO Monumentos religiosos.— El Sagrario. , Parroquia de San Pablo ... Id. de San Isidoro. ..• Id. de Santa María de las Nie ves, (vulgo la Blanca) Convento de San Leandro. ..• Hospital de la Caridad Parroquia del Salvador. ... Convento de San Clemente. .. 236 236 288 237 245 247 254 264 26'.) 271 278 Págns. 3fonimventos civiles. — Palacio de San Telmo 309 Fábrica de Tabacos ,311 Museo de Pinturas 31o Museo Arqueológico provincial. ..33 Cercanías de Sevilla.== La Cruz del Campo 316 San Jerónimo 317 San Isidoro del Campo 318 Ruinas de Itálica 323 I.a Cartuja. ...325 Casa de Hernán Cortés 327 Acabóse de imprimir esta Guía Artística de Sevilla en la oficina tipográfica de La Andalucía Moderna el lunes VEINTINUEVE DE NOVIEMBRE año del Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo DE MIL OCHOCIENTOS NOVENTA YSIETE AÑOS.