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Ciudades Históricas Patrimonio Mundial Actas del II Congreso Internacional Ciudades Históricas Patrimonio Mundial Córdoba, 23 al 26 de abril de 2012
Ciudades Históricas Patrimonio Mundial Actas del II Congreso Internacional Ciudades Históricas Patrimonio Mundial Córdoba, 23 al 26 de abril de 2012 Promueve: Delegación de Patrimonio, Casco Histórico y Naturaleza, Ayuntamiento de Córdoba Aula de Patrimonio Histórico, Universidad de Córdoba Financia: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte Dirección: Piedad Aroca Pavón, directora de la Oficina de Gestión del Conjunto Histórico de Córdoba, Ayuntamiento de Córdoba. José C. Martín de la Cruz, director del Aula de Patrimonio Histórico. Universidad de Córdoba Diseño y Maquetación: Mar Portal Studio www.marportal.com Imprime: El Granado Ediciones Digitales © de la edición: Sus autores © de los textos Sus autores @ de las imágenes: Sus autores
RESUMEN En la XXVII Reunión Ordinaria de la Unesco, realizada entre el 30 de junio y el 5 de julio de 2003 en París, se resolvió favorablemente, por unanimidad, la inscripción de un sector del área histórica de la ciudad-puerto de Valparaíso en la Lista del Patrimonio Mundial. Tras esta declaratoria, han sido cuantiosas las ayudas e inversiones que en esta ciudad, concretamente en el área declarada, se han ido materializando en forma de rehabilitaciones e intervenciones de conservación. La entrada masiva de capital en un contexto carente de infraestructura técnica y de proyecto global, ha dado lugar al desarrollo de acciones dérmicas y coloristas que no han sabido conservar, mantener y ayudar a la sociedad existente. Adecuación del espacio público, proyectos de “limpieza de fachadas” o planes de eliminación de población canina, han sido algunas de las intervenciones que han propiciado la sustitución del tejido residencial por el comercial. Las áreas patrimoniales, que están siendo usadas exclusivamente con fines turísticos, están favoreciendo la apertura de hoteles, restaurantes y tiendas de suvenir. Así, la inversión en ámbitos muy puntuales de ciudad, ha acelerado una subida en el precio del suelo residencial. Esto, unido a una política de ayudas a la rehabilitación de viviendas carente de seguimiento posterior, acentúa el proceso de sustitución de la población original. Los problemas en la capacidad de gestión unidos a la falta de estrategia están evidenciando una carencia en los procesos de declaración de patrimonio mundial. La elevada inversión, como acelerador de procesos, demanda proyectos de intervención y conservación ulterior a la declaratoria. Este ejemplo chileno, como tantos otros, lo muestra. PALABRAS CLAVE Desarrollo Local; Patrimonio; Ciudad Patrimonial; Transformación Urbana. EL IMPACTO IRREGULAR Y LA ALTERACIÓN SOCIAL DE VALPARAÍSO TRAS SU DECLARACIÓN COMO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO: EL RIESGO DE UNA CIUDAD EFÍMERA MILLÁN MILLÁN, PABLO MANUEL Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Universidad de Sevilla Sesión 01: La Gestión Local 64 ABSTRACT In the XXVII Ordinary Meeting of Unesco, held between June 30 and July 5, 2003 in Paris, unanimously resolved favorably, the registration of a Segment of the Historic Area of the port city of Valparaiso on the List of World Heritage. After this declaration have been substantial aid and investment in this city, particularly in the declared area, have been materialized in the form of e rehabilitations conservation interventions. This influx of capital in a context devoid of technical infrastructure and overall project has been developed dermal and colorful projects that have failed to conserve, maintain and assist the existing society. Adequacy of public space projects ‘facade cleaning’ or removal of dog population were some of these interventions have led to the replacement of the commercial residential fabric. Heritage areas, which are being used exclusively for tourism, are favoring the opening of hotels, restaurants and souvenir shops. Thus, investment in very specific areas of town, has accelerated a rise in the price of residential land. This coupled with a policy of aid for the rehabilitation of homes lacking follow-up, emphasizing the replacement of the original population. Problems in management skills coupled with a lack of strategy are showing a lack in the process of declaration of world heritage. The high investment, as an accelerator of processes, demand and conservation intervention projects subsequent to the declaration. The Chilean example, like many other shows. KEYWORDS Local Development; Heritage; Heritage City; Urban Transformation. 65
El centro histórico latinoamericano: La problemática de los centros históricos se ha convertido en un tema de debate y discusión en el ámbito de las políticas urbanas en América Latina. Hoy, por lo menos, se trata de uno de los puntos centrales de la polémica sobre la ciudad. Esta conversión tiene que ver, entre otros, con varios hechos que merecen ser destacados. El deterioro que sufren las áreas históricas de las ciudades latinoamericanas es consecuencia de situaciones sociales, económicas y naturales, así como de los procesos de modernización que se desarrollan en cada uno de los países y ciudades de la región. Durante estos últimos años se han añadido nuevos componentes de degradación, deducidos de los problemas de identidad que genera el modelo aperturista que se implanta; del ajuste económico que reduce las políticas sociales y, por último, de las políticas de privatización y descentralización que tienden a disminuir la presencia del Estado nacional, entre otras. La pauperización de los estratos menos favorecidos de la población lleva a crear estrategias de inserción residencial basadas en la densificación de las zonas que cuentan con cierta dotación de equipamiento y servicios. Estos lugares no son otros que las áreas centrales de las ciudades, con lo cual se plantea una de las tensiones principales de los centros históricos, que se dan entre riqueza histórico-cultural y pobreza económico-social. Las nuevas tendencias de la urbanización en América Latina -entre las que debe mencionarse “el regreso a la ciudad construida” (Carrión, 2000)- imprimen un nuevo peso a la centralidad urbana. El urbanismo que se desarrolló en América Latina en este siglo, fundado en el asentamiento periférico, entra en una nueva etapa: la introspección. Si antaño la lógica de urbanización se dirigió hacia la periferia, hoy lo hace hacia la ciudad existente, hacia la urbe consolidada. Se produce así una mutación en la tradicional tendencia del desarrollo urbano que privilegiaba el urbanismo de la periferia (exógeno y centrífugo), a uno que produce un cambio de dirección hacia la ciudad existente (endógena y centrípeta). Decía Lewis Munford que la ciudad, junto con el lenguaje han sido las dos grandes invenciones de la humanidad. Podríamos decir que esto ha sido válido en ciertos aspectos de la herencia urbana latinoamericana pero no en el de las políticas urbanas (Scovazzi, 1996). En este sentido, subrayamos que muchas de las carencias en la gestión de las ciudades históricas latinoamericanas vienen heredadas de estos momentos prístinos. La definición del “centro histórico” en clave latinoamericana alcanzó una formulación más madura en el “Coloquio sobre Preservación de los Centros Históricos ante el Crecimiento de las Ciudades Contemporáneas”, en el cual se los identifica como “[...] todos aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo” (Instituto Nacional de Cultura, 1977). Un aporte muy interesante y más reciente es su comprensión fue el de Carrión: “…una relación social compleja y particular donde los sujetos patrimoniales definen el ámbito 66 especifico de la conflictividad (la heredad) y el mecanismo de transferencia generacional (sustentabilidad). El traspaso social del testimonio se desarrolla en el marco de un conflicto que debe incrementar valor en el proceso de transmisión” (Carrión, 2000). Aquí ya tenemos evidenciado de forma explícita el primer punto de análisis de la causa de los centros históricos latinoamericanos. Estos ámbitos de ciudad latinoamericana han sufrido a lo largo de los últimos años verdaderos procesos de transformación física y social, unos motivados por la inversión turística y los otros por procesos de degradación poblacional. El tejido social ha configurado un soporte físico condicionado fundamentalmente por un elemento: la realidad económica. Si a ello le sumamos la pérdida de identidad que estas áreas han ido sufriendo con el paso del tiempo, podemos concluir que la mayoría de las ciudades históricas latinoamericanas sufren un problema de conversión en periferia insalubre e insegura (Manríquez, 2006). La complejidad que encierra la realidad latinoamericana hace que se evidencien grandes diferencias y que no se pueda fijar un patrón común a todas las ciudades históricas. Pretender establecer caracteres comunes sería un intento fallido. No se puede comparar, por ejemplo, el impacto sobre los centros históricos de las grandes aglomeraciones -México, Río de Janeiro, Sao Paulo y Buenos Airescon el de Montevideo, Quito o, incluso, Lima. En lo que sí podríamos situar caracteres comunes son en las políticas y acciones que se han llevado a cabo en los últimos años en el intento de revertir estos procesos de deterioro. Las nuevas políticas de gestión, así como el intento de hacer de estas áreas ámbitos sostenibles de la ciudad, establecen patrones comunes, muy interesantes a la hora de analizar el cambio de cosmovisión social sobre las áreas históricas. Así, algunas de estas medidas serán la inversión público-privada, generación de equipos técnicos, entidades y áreas de gestión específica. Hemos de recordar que la tentativa de establecer patrones comunes al hablar de las ciudades latinoamericanas es un intento que, aunque pueda parecer simplificador, tiene su origen en el proceso de planificación en el siglo XVI como intento de control del nuevo continente. Este hecho ha marcado de forma evidente no solo la forma de los centros históricos actuales, sino también la forma de vivirlos y casi hasta la forma de intervenirlos (Liernur, 2002). VALPARAÍSO Valparaíso se puede dividir según sus características geográficas en la zona del ‘Plan’ y la de los ‘Cerros’. El Plan representa el llano, desde el pie de los cerros hasta el mar. El resto lo forman 42 cerros en los que vive más del 90% de la población porteña. La ciudad sirve de plataforma de apoyo a la actividad portuaria así como a la gestión de importantes instituciones financieras, todas vinculadas con el comercio exterior. La ciudad de Valparaíso tiene su origen en una pequeña cala de pescadores, que dada su importante vinculación con Santiago para la entrada y salida de mercancías, llegó a 67
convertirse en el principal puerto de la costa este del océano Pacífico. A este puerto llegaban prácticamente todas las mercancías que iban a Europa y Asia. Este fue uno de los elementos que hizo que Valparaíso se convirtiera en un puerto internacional en el siglo XVII, llegando a congregar comerciantes de numerosas nacionalidades procedentes, en mayor medida, de países europeos. Este hecho convirtió a Valparaíso en una de las ciudades más adelantadas de su tiempo. Además de ser una de las primeras en instalar alumbrado eléctrico en sus calles, fue pionera en sistemas intensivos de carga y descarga de naves, así como en procesos de embalaje de mercancías. Fueron muchas las industrias que se ubicaron en torno al puerto y que, con el auge de éste, hicieron de la ciudad una de las más prósperas de finales del XIX. Serán las continuas oleadas de inmigrantes atraídos por el próspero desarrollo de la ciudad las que configuren una población característica única. La ciudad, testimonio de esta riqueza, plasmará en la arquitectura ese ambiente cosmopolita y plural, propio de una urbe globalizada. Es evidente que tuvo que haber una serie de hechos significativos que cambiaran el rumbo de la ciudad, dado que de no ser así no ocuparía el papel que actualmente ostenta. Este proceso de declive comenzó en 1906 con un terremoto que dejó desolada toda la zona del Plan, siendo prácticamente necesaria la intervención en toda la ciudad. Calle Blanco esquina Edwards, Valparaíso, tras el terremoto de 1906. Vistas del terremoto: 16 de agosto de 1906. Valparaíso: J. W. Hardy, 1906 (Valparaíso: Universo)[2], 97 p. 68 Pero esto sería solo el comienzo del proceso de declive. En 1912, tras la apertura del puerto de San Antonio, más al sur de Valparaíso, comenzarían a dejar de recibirse las mercancías provenientes de las zonas agrarias, dado que el puerto de Valparaíso, dada su ubicación tras los cerros, era de difícil acceso desde tierra. El puerto de San Antonio, además de ser de mejor accesibilidad desde las tierras agrícolas, estaba más descongestionado que el de Valparaíso, por lo que se llegó a dividir el tráfico entre ambos de forma equitativa (Cavieres, 1988). Aun así se mantuvo una actividad portuaria intensiva que duraría hasta 1914, cuando se abre el Canal de Panamá, que transforma toda la red comercial internacional y deja a Valparaíso al margen del nuevo escenario comercial. En sí, el aislamiento por parte de la actividad portuaria sería el desencadenante de sucesivos abandonos, entre ellos el de todas las empresas que trabajaban paralelamente al puerto. Con ello se cerraron todas las oficinas ubicadas en la ciudad porteña que emigraron a Santiago, mejor dotado de infraestructuras y comunicado con otras áreas de expansión. Aquí tiene su punto de arranque lo que será un largo proceso de deterioro físico y social. A toda esta realidad regresiva hay que sumarle las periferias de la ciudad que se unen a este complejo proceso de deterioro. Así, ciudades como Viña del Mar en la costa o Quilpué en el interior serán destino de los habitantes que aun trabajando en Valparaíso preferirán estas conurbaciones para vivir. Este hecho aún hoy se repite, y ciudades como Viña del Mar o Reñaca son hoy por lo “occidental” de las nuevas construcciones, más demandadas que la propia ciudad porteña. Como hemos descrito anteriormente, Valparaíso, con la colonización de los cerros, se hace una ciudad complicada de transitar y de ordenar, teniendo “su propio orden”. Este hecho, que puede parecer anecdótico, resulta fundamental cuando se analizan las viviendas que ocupan estos característicos cerros. Viviendas deterioradas, infraviviendas, zonas sin servicios higiénicos mínimos o áreas incomunicadas, hacen de los cerros imágenes típicas de la ciudad pero difíciles de acometer con los patrones de salubridad mínima. Este es otro motivo más que se añade a la larga lista descrita anteriormente y que hará que, según datos del censo de 2010, Valparaíso haya perdido en 5 años aproximadamente 30.000 habitantes. La ciudad actual ha sufrido un proceso de expansión periférica objeto de una mala economía, ya que por la falta de dotaciones en las nuevas áreas de crecimiento se ha generado una dependencia del centro en cuanto a infraestructuras. Esto, aparte de ser antieconómico, acaba deteriorando las zonas céntricas de la ciudad. Estas intervenciones acaban consumiendo recursos sin reportar beneficio a la ciudad. Como veremos más adelante, será la zona más dotada de infraestructuras la nombrada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. EL CENTRO HISTÓRICO DE VALPARAÍSO. LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO MUNDIAL La ciudad supo plasmar el enorme auge económico del XIX en una arquitectura y sociedad que, tras numerosos avatares, ha llegado a nuestros días manteniendo su impronta como un hecho significativo y singular. La decadencia socio-económica sufrida por la urbe la hizo 69
mostrarse como una “ciudad bohemia” en un continuo declive. Este proceso degenerativo se ha mantenido prácticamente hasta nuestros días, llegando a 1997, año en el que la municipalidad y varios agentes de la población civil comienzan con el proceso de declaratoria de Patrimonio Mundial. Este intento hubo que repetirlo, dado que inicialmente no contaba con el apoyo gubernamental y económico necesario para poder acometer todos los proyectos presentados. Será en el año 2000, con el apoyo explícito del gobierno central chileno y tras modificar sustancialmente la propuesta original, cuando se admite a trámite, para acabar siendo declarada el 3 de julio de 2003. En la declaración se subrayaba la importancia de la ciudad como ejemplo de proceso globalizador, resultado de las múltiples culturas que la habitaron. Esta categoría de declaración valoraba la configuración espacial única y la forma de colonizar los cerros tan característica. El momento, sin duda, marca un punto de inflexión en la trayectoria de la ciudad y evidencia un área de oportunidad de inversión y desarrollo impulsado por el motor del turismo. Desde el año de la declaratoria hasta hoy se han sucedido una serie de inversiones en pro de la defensa del patrimonio protegido y el desarrollo de las infraestructuras propias de la ciudad. Podemos decir que, hasta ese momento, las intervenciones en la ciudad habían sido objeto de una escasa planificación y nula estrategia de desarrollo. Con las inversiones de fondos del BID (Banco Iberoamericano de Desarrollo) así como las del gobierno chileno, la ciudad se ve envuelta en una serie de programaciones propias de planes de viabilidad. La zona inscrita cubre un área de 23,2 hectáreas, que junto con la zona de amortiguación abarca una superficie de 44,5 hectáreas. Como dato referencial cabe señalar que el área urbana de la ciudad de Valparaíso comprende 2.579,7 hectáreas. Delimitación área declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 70 La declaración se justificó apelando que: a) El bien exhibe un importante intercambio de valores humanos, durante un período de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, aplicado a la arquitectura, tecnología, obras monumentales, planificación urbana o diseño del paisaje. b) Es un testimonio único, o por lo menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización. c) Es un ejemplo excepcional de un asentamiento tradicional representativo de una cultura. Tras todo el proceso de declaración se generaron grandes expectativas que animaron a capitales privados extranjeros a invertir en la ciudad que proyectaba grandes beneficios tras la declaratoria. Es evidente que la inserción de un territorio en una lista de patrimonio mundial trae consigo numerosos beneficios de carácter económico, pero eso no lo es todo. La falta de infraestructura y equipo técnico unido a la inexperiencia en la gestión de recursos han producido en la ciudad un ejercicio de inversión desregulada (Guerrero, 2011). Esto sumado a una disminución del ánimo social producido por la percepción de los pocos beneficios sobre la población local, junto con la nula participación en la toma de decisiones sobre las inversiones, han materializado una serie de conflictos entre gobierno, agentes privados y ciudadanía. Se detectan viarios riesgos o peligros: • Intervención irregular en la ciudad: con la obtención de recursos procedentes de diversos ámbitos, se está interviniendo en un área concreta de la ciudad, siendo considerable la intervención en los cerros Alegre y Concepción. Es evidente que la limpieza de estas zonas y la sustitución de la vivienda por equipamientos comerciales y hoteleros están acelerando el proceso impacto irregular de las inversiones. El Plan se está viendo afectado por las inversiones, sobre todo las que atañen a comercios privados y áreas comerciales. El riesgo más inminente con esta inversión irregular es la transformación morfológica y de ordenación de la ciudad. • Proceso de emigración de la población original: la alteración física trae consigo una alteración social de forma inmediata. Tras las transformaciones de los citados cerros, la población original, que ha visto incrementar el precio de su vivienda, ha vendido sus propiedades para cambiar de domicilio a las poblaciones vecinas de Viña del Mar o Quilpué. El proceso de sustitución de viviendas por comercios de souvenirs o ‘Bed&Breakfast’ es uno de los síntomas característicos de la metamorfosis que están sufriendo ambos cerros. Por el contrario, el resto de los cerros siguen manteniendo una población que ve cómo la infravivienda en la que habitan sigue el mismo proceso de pauperización que sufría antes. Uno de los elementos característicos de la población porteña es el deseo de gran parte de sus habitantes de abandonar Valparaíso para trasladarse a las ciudades vecinas. Dado que el puerto ya no demanda tanta mano de obra por la tecnificación del mismo y la entrada de capital humano extranjero, el porteño vive de actividades paralelas colaterales. 71
• Construcción en altura: paralelamente a las inversiones en las áreas patrimoniales, la ciudad está creciendo puntualmente en altura, con proyectos de nulo interés patrimonial pero alto rédito económico. Estos proyectos, de dudosa legalidad y aprobados por un resquicio legal, contaminan visualmente todo el “anfiteatro” que configura la ciudad porteña. Dichas intervenciones (con bloques que de siete plantas en 2000 han pasado a diecisiete en 2007) son consideradas como un atentado contra el derecho de ver el mar que, de forma no escrita, tienen todos los porteños. Esto, que puede parecer algo anecdótico, cobra importancia cuando se observa la ruptura del equilibrio que durante toda su historia ha tenido esta ciudad en cuanto a la forma de colonizar el territorio y observar el mar. El modelo intensivo de ocupación del suelo entra en tensión con el paradigma tradicional. • Otros: proyectos como la comercialización del borde costero o las intervenciones liminares de los edificios son sintomáticos de la necesidad urgente de planificación estratégica de la ciudad. 72 Programa de Recuperación de fachadas promovido por el PRDUV. PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN Describimos brevemente ahora una serie de puntos en los que la ciudad de Valparaíso puede encontrar fortalezas y así hacer frente a un proceso degenerativo tanto a nivel social como físico y económico. • El concepto de monumento: la ciudad de Valparaíso no es ajena al concepto de patrimonio que aún permanece vinculado al carácter monumental. Este hecho ralentiza la intervención en los diferentes niveles del patrimonio, no solamente físico, sino social e inmaterial. La educación y formación del carácter global del hecho patrimonial sería un elemento muy positivo de cara a generaciones venideras. • La inversión privada: el potencial de inversión privada se ve frenado por la carencia de equipamientos que permitan un desarrollo más eficaz. La falta de esta infraestructura acentúa el desarrollo “desordenado”, dado que toda la inversión de capital privado busca el beneficio explícito, sin atender a un programa director que ordene toda la gestión e inversión. • Modelos de gestión compartida: hay muchas investigaciones recientes sobre los modelos de gestión de ciudades con gran impacto patrimonial. Igualmente, hay mucho material, publicaciones y técnicos experimentados en el desarrollo de estos modelos. Sabiendo que cada ciudad tiene su propia especificidad en su patrimonio, hay que reconocer el simple hecho de que no se ha de empezar ex novo en cuanto a la gestión. Valparaíso ha de mirar estas iniciativas de cara a un mejor impacto y desarrollo de las inversiones, así como a un efecto de forma más directa y efectiva en su población. • Instituciones específicas: dado el tamaño de la “empresa” que supone la conservación de un área patrimonio mundial de la UNESCO, y tal como han hecho en la mayoría de las ciudades que cuentan con este reconocimiento, se hace necesario un nivel de infraestructuras gubernamentales específicas que velen por el tratamiento de dicho área. Por ello, no puede existir una oficina generalista que trate todos los temas urbanos de la ciudad, incluida el área UNESCO. Es recomendable la generación de una oficina específica que vele por la conservación, tratamiento y gestión del área protegida. • Herramientas de trabajo: la inclusión de una ciudad en la “lista” UNESCO trae consigo numerosas oportunidades de desarrollo que, como hemos visto, pueden ser proyectos truncados si no se gestionan de forma eficaz. El comienzo de esta eficiencia pasa por generar los instrumentos de forma coherente. Es de todos sabido que estas herramientas en su origen no tienen un gran impacto social, por lo que no suelen ser del agrado del mundo político que busca el “ya y ahora”; pero, bien desarrolladas y eficazmente sustentadas, aseguran un trabajo ulterior serio y responsable. Valparaíso ha de mirar estos ejercicios de desarrollo de sus propias herramientas como un punto necesario para una correcta intervención posterior. 73
• Planes estratégicos: un área tan amplia y con tantos requerimientos necesita de un plan de ordenación supramunicipal que recoja todas las necesidades y propuestas de todos los sectores sociales, desde vecinos hasta empresarios e inversores. Hay figuras urbanísticas que traducen todas esas premisas en estructuras de ordenación. En Valparaíso, la falta de un planeamiento superior que se marque unas líneas estratégicas, está llevando a las autoridades porteñas a actuar sin un criterio concreto y, lo que es peor, sin consenso de todo el mapa de actores intervinientes. • La participación como modelo: se hace necesario un modelo participativo que recoja todos los deseos y perspectivas de los actores intervinientes, más aún cuando estos agentes son muy numerosos y complejos, como es el caso de Valparaíso. Seguramente no es la mejor forma de generar un programa de actuación, pero sí permite incluir a todos los sectores sociales y garantiza que, si el proceso es fiel al modelo de gestión participativa, todos se sentirán involucrados en el antes, durante y después de la intervención. • Sustentabilidad: hacer referencia a este concepto en intervención patrimonial es hacer referencia a un equilibrio entre el impacto que supone la conservación física de los elementos patrimoniales y las posibles alteraciones que la sociedad pueda sufrir como causa de esta conservación. • Papel de la universidad: dada la alta concentración de tejido universitario en la ciudad de Valparaíso, no se puede obviar la importancia del papel del investigador universitario en estas infraestructuras. Experiencias tipo “spin off” son muy interesantes de cara a que la empresa privada pueda trabajar junto con la universidad en un tejido real. Una propuesta plausible sería ésa, la generación de convenios específicos de trabajo/investigación del tejido universitario sobre la ciudad. Así, las escuelas de arquitectura y las facultades de historia y sociología tendrían un papel muy interesante y necesario dentro del mapa global de actuaciones. • Políticas de vivienda: como hemos ido viendo a lo largo de todo el texto, uno de los problemas de fondo ha sido la falta de una infraestructura de políticas de vivienda que gestionara y llevara el control de rehabilitación de los inmuebles para asegurar la permanencia de la población original. La falta de estas políticas no solamente empobrece el soporte físico inmobiliario sino que acelera los procesos de abandono y expulsión de la población original. La correcta intervención e inversión no solamente consiste en dar recursos a los ciudadanos para la conservación de los inmuebles, sino en llevar un seguimiento y control posterior. Las actuales políticas de vivienda en la ciudad porteña se han limitado a la facilitación de recursos para la rehabilitación, sin con ello garantizar la correcta intervención y destino de los fondos concedidos. La eficiencia en las inversiones no pasa únicamente por el monto total de éstas, sino también por el seguimiento, gestión y control, características éstas necesarias en una correcta política de vivienda. 74 CONCLUSIONES El somero análisis realizado en este texto ha querido poner sobre la mesa una problemática latente en las declaratorias de patrimonio mundial sobre zonas aún en desarrollo o carentes de infraestructuras de gestión. El importante impacto que sobre un área patrimonial supone la inversión económica, con la alteración social que lleva en paralelo, necesita de herramientas y procesos de análisis minuciosos. Valparaíso es una ciudad que ha “sufrido” la presión de la inversión extranjera, generando muchas expectativas y pocos resultados para los actores sociales. La gran cantidad de plataformas reivindicativas actuales muestra ese descontento social. A esto hemos de unir que la UNESCO, en un esfuerzo por vincular a todos los habitantes de las regiones declaradas, valora y evalúa muy positivamente la participación como proceso de gestión eficaz, en la medida en que pretende involucrar todo el mapa de actores afectados. Las plataformas ciudadanas, las asambleas vecinales, las agrupaciones gremiales, etc., configuran un entramado social muy rico, que no puede ser obviado cuando se trata de organizar el futuro de su ciudad (Nivon, 2002). En el caso concreto de Valparaíso, han sido los escasos mecanismos de participación y de gestión de políticas urbanas y de desarrollo del patrimonio los que han generado una situación social de tensión que amenaza con la conservación sostenible del mismo bien declarado por la UNESCO. La despoblación de las áreas originales, el envejecimiento de la población, la mala conservación de los inmuebles o el inicio de procesos como la gentrificación o cristalización (Millán, 2011), están suponiendo acicates en el deterioro tanto urbano como económico-social. Es evidente que la integración de políticas participativas nunca será algo efectivo si éstas no se dan con convencimiento propio desde las autoridades municipales. No se trata de cubrir un expediente. Igualmente, mientras los ciudadanos vean su estancia en la ciudad porteña como un momento de transición para emigrar a las ciudades periféricas, todas las políticas de inversión y conservación serán tareas perdidas. Sin la implicación y la responsabilidad propias de los ciudadanos, trabajar sobre áreas UNESCO se convertirá en empresas inviables en las que el patrimonio, tanto físico como social, se llevará la peor parte. 75
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