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Biblioteca de religión o sea Colección de obras contra la incredulidad y errores de estos últimos tiempos. Tomo II

Carrasco Hernando, Basilio Antonio, (O. de M.), (1785-1852), rec.; Díaz Merino, Juan Antonio, (O.P.), (1772-1844), rec.

Abstract

Contiene: T.I 1826 (XLVI, 34 4p.) -- t.II 1826 (392 p.) -- t.III 1827 (VIII, 224 [i.e. 324] p.) -- t.IV 1827 (388 p.) -- t.V 1827 (230 [i.e. 330] p.) -- t.VI 1827 (352 p.) -- t.VII 1827 (400 p.) -- t.VIII 1827 (332 p.) -- t.IX 1827 (318 p.) -- t.X 1827 (XVI, 322 p.) -- t.XI 1827 (330 p.) -- t.XII 1828 (X, 350 p.) -- t.XIII 1828 (374 p.) -- t.XIV 1828 (IV, 327 p.) -- t.XV 1828 (XXIV, 637 [i.e. 376] p.) -- t.XVI 1828 (415 p.) -- t.XVII 1828 (VII, 388 p.) -- t.XVIII 1828 (380 p.) -- t.XIX 1828 (375 p.) -- t.XX 1820 (404 p.) -- t.XXI 1829 (XXXII, [1], 349 p.) -- t.XXII 1829 (410 p.) -- t.XXIII 1829 (350 p.) -- t.XXIV 1829 (371 p.) -- t.XXV 1829 (VII, 267 p.)

Full text

Moria e * dle e ed A pi Dn 7 - > ' ss y X Ñ Y ”. * y . . > X : y > Ñ e 2 - A 5 Á 1 - Ñ % W na. km A + . Ñ BIBLIOTECA o 5 Elo de E comia a le ancredalo lad Y errores de estos uliinos de Comde otamia stud, el et cada EE Ezrcn, pd e E o BOWO PRES. : Cor órden Real, ep MADRID: : Imprenta de D. E. Aguado, bajada de santa Cruz, ==... a | | 1826, ad AI EA Y Je) a TH AAA DE LA INDIFERENCIA EN MATERIA DE RELIGION. CAPÍTULO. VIIL Observaciones sobre la locura de los indiferentistas por descuido é indolencia. y Esposicion de los únicos principios en que se puede Jundar la ind; erencia, que se dice nacida de reflexion, Ga placer lo decimos ; ; ascendiendo de edad en edad por la serie de los siglos hasta el princi pio del género humano, siempre, donde quiera, y en todos los pueblos se encuentra establecida la fg y creencia de un los, y de una vida futura. Sobre esta fé, única sancion" de todas las obligaciones, y garantía única del den y ds leyes, descansa y se apoya la sociedad,, la, cual inevitablemente se conmueve, agita, destruye, se desploma luego, que se piensa en trastornarla. Sin embargo , tarde ó temprano llega una época en que el lujo deprava las costumbres, y la filosofía corrompe la razon. Á los Griegos llegó esta época fatal en tiempo de Pericles; á los Romanos, un poco antes del siglo de Augusto. Vióse entonces aparecer una núbe de Sofistas, que esforzándo- “se á hacer servir” la ciencia á' las pasiones, substituyeron descaradamente los desvaríos de su espíritu estraviado á las tradiciones primordiales, Á fuerza de sutilezas, y vanos discursos, confundieron todas las ¡ig obscurecieron todas las mociones, enervaron todas las. creencias religiosas , la fé de todo lo que se cree en la religion. El mundo ya no podia mas, cuando la antigua fé, desenvolviéndose E improviso á la voz de Dios en el pueblo encargado especialmente de comservar:su depósito , reasumió: con magnilicencia la posesion del universo. Promúlganse nuevos dogmas; pero derivándose éstos de los primeros, pertenecián. cuando menos implícitamente á la £é primitiva. Cúmplense profundos misterios; pero estos misterios anun- | Í rd e A A a ns E y AAA AA A EEBEIAA A A (5) ciados'al primer hombre, revelados con mayor claridad á sus descendientes, se esperaban y presentian por todo el género humano. Asi'en la historia, “tomo en los dogmas de la Religion, todo está enlazado, todo encadenado. Las Naciones comienzan y acaban, pasan y desaparecen con sus costumbres, sus eyes, opiniones, ciencias; solo una doctrina permanece, siempre crecida á pesar del interes que las pasiones tienen en no crecrla; siempre inmutable en medio de ese rápido y perpétuo movimiento; siempre combatida y siempre justificada : siempre á cubierto y exenta: de las. variaciones que introduce el tiempo devorador en lasinstituciones mas sólidas, y. en los sistemas mas acreditados; siempre y cada dia mas grandiosa y mas admirable y cada vez' mas admirada 4 proporcion que mas se la examina; que forma el consuelo del pobre y la mas dulce esperanza de los ricos; la egida y amparo de los pueblos y freno de los Reyes; la regla del po- Cr que modera, y dela obediencia que santifica ¿la gran Carta (*) de la humanidad, A A (*) Hace alusion 4-la que sirve de base al gobierno de su pais. Tal ha sido el trastorno del mundo, que ha habido que inventar nuevo leuguage. Un periódico de París de sd same? ' »otros de tanta importancia, y (12) infatigable; ¿y nada hemos de mirar con in- - diferencia sino el cielo, el infierno, la eter= nidad? Entiendan, al menos los que viven tran: quilos en esta indiferencia monstruosa, ó que se glorian de ella, lo que pensaba” acerca de Su conducta uno de aquellos hombres, que' por la superioridad de sus talentos parecen nacidos para ensanchar los límites de la razon humana. - : “Es la inmortalidad del alma para nos= tan intima- » mente nos “toca é interesa, que es necesa »rio haber perdido todo sentimiento para vi- » vir en una fria indiferencia sin cuidar de »saber lo que “sobre esto hay. Todas nuestras » acciones, y “aun todos nuestros pensamien- »tos deben tomar rumbos tan diversos, se- »gun que haya ó no otra vida ; bienes $ ma- »les eternos que esperar ó temer, que no és »posible dar un paso con juicio y con acier- »to si no se arregla antes, puesta la mira en »este punto, de cual es nuestro último fin. » Ást que nuestro mayor interes, y nues- » tra primera obligacion es instruirnos en el »particular, como que de él depende toda » nuestra conducta ulterior, Por lo mismo no » debemos confundir, y yo encuentro una gran lp e pes A E a A A , (13) » diferencia entre los mismos que no estan » persuadidos de esta ¿verdad ARBLITO los que » procuran por todos medios instruirse . en » élla, y los que viven tranquilos sin pen- » Sar jamas en este asunto. » Compadezco ciertamente á los que ha- » llándose por desgracia en esta duda, gimen » sinceramente al contemplarse en este Imise- »rable estado, y no perdonan medio para sa- »lir de él, y mirándolo como el mayor de males, emplean en esta ayeriguas sus cuidados. Mas los que pasan »sus dias sin querer ni aun pensar en este » último término de la vida; que solo porque RO Cncuentran en sí bastantes luces que les » persuadan su verdad, reposan tr » buscarlas en otra parte ; » minar á fondo si esta es » el pueblo adopta cieg » obscura en Sí, se apoya. en fundamentos so- » lidísimos,, estos no merecen nuestra compa- » SiO. Esta apatía, descuido é indolencia en » UN Negocio en que se: trata de su bien ó de »su mal, y. bien y mal eternos, de ser ó no —»ser eternamente, me irrita en yez de enter- » Necérme ; me Cspanta, y me confunde: es » Hna, monstruosidad para. mí. No me hace » decir esto el zelo piadoso de una deyocioón » todos los » cion todo anquilos sin ni cuidan: de exauna opinion que amente, Ó si, aunque (14) » espiritual ; el amor bien entendido de sí » mismos, el interes humano, y la simple »luz de la razon, bastan para escitarnos es- »tos sentimientos: mo es necesario para. esto » ver ni entender mas que lo que entienden » y ven las personas menos ilustradas. » No es necesario, no, un genio subli- » me, ni un alma superior á los demas, pa- »ra entender que no hay en este mundo sa- » tisfaccion que sea sólida y verdadera; que » todo en él es vanidad; que nuestros gustos > y placeres se disipan como el humo; que son » infinitos nuestros males; y que, en fin, la ' muerte, que nos amenaza á cada instante, » dentro de pocos años, y acaso de pocos dias, » nos pondrá en un estado eterno de dicha »ó de infelicidad, ó en el caos de la nada. » Entre nosotros y el cielo, el infierno ó la »mada, no hay mas que la vida, y sabemos » ya cuán fragil es; y no siendo ciertamente »el cielo para los que dudan si su alma es »inmortal, ellos no tienen que esperar mas » que la nada ó el infierno. » Ni hay cosa mas cierta mi mas terri- » ble que esta. Por mas valor que aparen- »temos, este es el fin que espera á la vida » mas buena del mundo, En vano apartan su » pensamiento de esta eternidad que les espe- ATRAE ARASNE AEREA ES pi e O ir (15) »Ta, cOmO si con no pensar en ella la pu- +» diesen aniquilar. La eternidad subsiste á pe- » Sar SUYO; se ya acercando sin sentirla, y la » Muerte que la abrirá sus puertas, dentro » de poco los pondrá infaliblemente en la hor- »rible necesidad de ser, Ó eternamente ani- » quilados, ó desventurados para siempre, por »toda una eternidad. » He ahí una duda de tan espantosa con- » secuencia, que solo “hallarse en ella es un » grandísimo mal; y por lo mismo el que se » encuentre en este estado, cuando menos ties »ne obligacion indispensable de tratar de sa- »lir de ella. Asi el que duda y no examina »es á un tiempo injusto y desdichado; y si »en medio de esto vive tranquilo y s » y hace profesion de gloriar » su estado atistecho, se vanamente de , y en fin, si se rie y goza en él, > no sé en qué términos poderlo definir, ni »cómo calificar semejante criatura, »¿Dónde, en verdad, puede haber bebj- » do tales sentimientos? ¿qué motivo de gozo »se encuentra en no esperar sino miserias »sin remedio? ¿qué objeto de vanidad verse »rodeado de Sombras y tiniebl » bles? ¿qué consuelo » suelo ? as impenetra- O esperar jamas con- »Esta quietud, esto reposo en tal igno- S (46) » rancia es una monstruosidad , cuya estra- » vagancia y estupidez es necesario hacer sen- » tir á los que viven así, representándoles vi- » vamente lo que pasa en su interior, para »que se avergiiencen siquiera, y se confun- »dan con la vista de su locura. Porque he »aqui como es preciso discurran estos hom- » bres cuando eligen el vivir en esa ignoran- »cia de lo que son, y sin cuidar de ayeri- » guarlo, » Yo no sé quien me ha puesto en este »mundo, ni qué es el mundo, ni qué soy » tampoco yo: nada hsokiamáñia sé, y es- »toy en una ignorancia. terrible de Pol las » cosas: no sé qué es mi cuerpo, ni mis sen- »tidos, ni mi alma; y aun esta parte de mí » mismo, que piensa lo que digo, y que ha- »ce reflexion de todo, y sobre todo, y aun »sobre sí misma, no me es mas conocida que »todo lo demas. Veo esos asombrosos espa- » cios del universo que me rodean, y me ha- »llo como enclavado en un rincon de esta » vasta estension, sin saber por que estoy aquí, » y no en otro lugar, mi por que el poco tiem- » po que me han dado de vida, me lo han »señalado en este punto, y no en otro de la » eternidad que me ha precedido, ó que me »ha' de seguir. No yeo por todas partes mas BEE AA TE E AAA A A A AA O AR (17) > que infinidades que me absorben como á »un átomo, Y como una sombra que dura »solo un momento, y pasa sin volver mas. » No conozco otra cosa sino que muy pron- »to he de morir; y sin embargo lo que mas »18OrO €s esta mista muerte, que no pue- » do evitar. » Así" como no sé de donde vengo, tam- > poco 4 donde iré; solo sé que al salir de > este mundo caigo para siempre ó en la na- »da, ó en las manos de un Dios vengador, »sin saber cuál de estas dos suertes será la » mia por toda una eternidad. >> Este es: mi estado , lleno de miseria, fla- > queza y obscuridad: de donde infiero que » debo pasar todos los dias de la vida" sin > pensar en lo que me h » dar rienda suelta á mis »Xion y sin inquietud, haciendo cuanto pue- »da de mi parte para caer en la desgracia »€terna, caso que lo que se dice sea verdad. » Tal voz podria, preguntando ó inquirien- »do, hallar alguna luz que 'aclarase estas mis » dudas; Pero yo no me quiero incomodar, »ni dar un Paso para averiguarla; antes bién » burlándome Y mirando on desprecio á los >que procuran con afan el inquirirlo, quiero »aventurar este PUES in tano pre- Lom. LL 9 a de sobrevenir Ly pasiones sin refle- (18) » vision, dejarme llevar hasta la muerte, in- » cierto de lo que despues será eternamente »de mí. Así hablan practicamente estos des- » graciados. ¡Qué gloria es para la Religion » tener por enemigos hombres tan irraciona= » les! Su oposicion le es tan poco peligrosa, »que al contrario sirve para establecer las » verdades principales que ella nos enseñía. » Porque en efecto, la fé cristiana se apoya » principalmente en estas dos verdades, la » corrupcion de la naturaleza, y la dghión »de Jesucristo: 'y ya que los incrédulos no sirven para mostrar la verdad de la reden- '»» cion por la santidad de sus costumbres, al » menos la sirven admirablemente para ma- »nifestar la corrupcion de la maturaleza con »unos sentimientos tan fuera de razon. » Nada hay de tanta importancia al hom- » bre como. su ser; ni nada debe serle tan » temible como la eternidad: y “así es fuera »del órden natural que haya hombres indi- » ferentes á la pérdida de su ser, y al peli- » gro de su eterna perdicion. ; Cuán otros no » se muestran en iodo lo dias Las cosas mas » pequeñas los agitan, sienten su pérdida y » la procuran precaver; y el mismo hombre » que pasa los dias y las noches abandonado. »á la rabia y á la desesperacion por no ha- (19) » ber logrado, ó perdido algun destino, 6 »sufrido una ofensa imaginaria contra su ho- » NOT, sabe que va á perderlo todo dentro de » pocos dias en la muerte, y vive sosegado, > tranquilo, y sin la menor conmocion. Esta > €strañía insensibilidad sobre las cosas mas » terribles en un corazoir, al que tan viva- > mente afectan las mas pequeñas y ligeras, ”€s una monstruosidad, es un encanto in- » comprensible , UN sopor, un letargo supe- »rior á la misma “naturaleza. | » Un hombre encerrado en un calabozo, » ignorando si se ha dado sentencia contra él, »teniendo una sola hora para saberlo, y esta » suficiente si lo averigua, para hacerla reyo= > Car, es contra la naturaleza misma la em- »plee, no en informarse si se ha dado, no ”€n procurar su revocación » y diversiones. Pues este es el estado de las > Personas de que hablamos, sin: mas dife- » rencia de que los males de que se ven ame- » nazados , son mucho mas terribles que la simple pérdida de la vida » momentáneo, Únic y SIGO en juegos , 6 un suplicio a cosa que el preso po- »dria temer. Y sin embargo, ¡ellos corren »sin recelo al Precipicio, cubriéndose antes » los Ojos para no verlo, y se mofan de los > que les advierten su peligro! * (20) » Asi es como prueba la verdadera Re- »ligion no solo el zelo de los que buscan á » Dios, sino tambien la ceguedad de los que » no le buscan, y viven en esta horrible ne- »gligencia. Es necesario que haya habido un » estraordinario trastorno en la naturaleza del » hombre para vivir en este'estado, y aun » mucho mas para hacer alarde de él. Por- »que, aun cuando tuviesen una certeza to- »tal de que nada debian temer despues de » la muerte sino el caer en la nada, ¿no se- »ría esto mas bien un motivo de desesperacion que de vanidad? ¿no es pues uma lo- » CULTA inconcebible, sin hallarse asegurados, »gloriarse de vivir en esta duda! » Sin embargo, es innegable que el horn- »bre ha legado á tal estado de depravacion, »que en esto mismo halla en su corazon una »como semilla de gozo y de contento. Este »sosiego brutal entre el temor del infierno »y dela mada le parece tan agradable y li- »sonjero , que no solo los que tienen esta » infeliz duda se glorían de él, sino aun los » mismos que no la tienen hacen vanidad de vella, y creen que es cosa honrosa aparen= » tar que realmente dudan. Y la esperiencia, nen efecto, nos hace ver que la mayor par- »te de los que blasonan de. ella, son de. es- >»zon' de sus sentimientos, y de los: >en que se fundan para dudar dela Rel » discurriendo. de este modo, »reis “convertirme? y. tenia (21) » ta última clase; gentes que disimulan sus » sentimientos, y no son lo que quieren pa- »recer. Han oido que este es el gran tono; » que el gusto del siglo es hacer de espíritus » fuertes, y... y á esto llaman haber sacu- » dido el yugo de las preocupaciones, cuan- » do -la mayor' parte no lo hace sino por imi- »tar á' otros, + : 205 Mas sizaun donsetivan algunas reliquias > de sentido comun , es bien fácil hacerles >ver cuán engañados viven buscando: por es- »te camino el aprecio y la estimación... “Si >» lo: meditasen seriamente , Verian..... que no »hay medio mas eficaz: para grangearse el >» menosprecio y* aversion de las gentes , y »'hacerles pasar por personas sin Juicio y sin » talento. Y efectivamente , si se' les pide ramotivos »gion, dirán tales estravagancias, cosas tan »futiles y triviales , que mas bien persuadi- »rán todo lo contrario. Esto es puntualmen- » te lo ue con mucha oportunidad decia cier- »ta persona á uno de ellos: “ Si continuais sin «duda lograrazon ; pofque, onvenir en senan despreciables? > ¿Quién no se horrorizará de e » mientos con personas t (28) Cuando se consideran desde cierto pún- to de vista los objetos en que ordinariamente emplea su actividad el espíritu humano, asombra la estrechez: del círculo en que voluntariamente se encierra, y que una nonada: baste para entretener su curiosidad, y burlar el deseo infinito de saber que le devora, No se halla cosa que dé mas á conocer la miseria del hombre que esa pasmosa facilidad: de contentarse con algunas distracciones frívolas: é insubstanciales, teniendo una capacidad inmensa para la verdad. Naturalmente la ama: un instinto irresistible le obliga ás buscarla incesantemente : ella es su objeto, su reposo, su felicidad; y sin embargo, apenas hay cosa en que mas se deslumbre y con que no la supla y substituya. No hablo, al decir esto, del pobre absorbido. y. consumido enlos trabajos corporales , ni: delrico que vegeta en el «vacío de los placeres; sino de los. mismos á quienes el cielo ha dado, junto con sentimientos elevados, una condicion independiente. Y bien, ¿qué os parece: que ocupa habitualmente su pensamiento ? ¿Dios? ¿las leyes -inmutables que él ha establecido? ¡Ah! No, no lo ereais: pasarán la «vida en combinar números, en valuar el peso de las palabras, en estudiar las propiedades: de Jos AAA (29) cuerpos; esto basta, no se necesita mas para contentar, para satisfacer esos genios sublimes. ¿Qué hablais de Dios á ese sábio que llena el mundo con la fama de su nombre? ¿Cómo quereis que os escuche? ¿no veis que en este momento su espíritu está todo ocupado en la descomposicion de una sal que hasta ahora ha resistido al análisis? Esperad que haga conocer al mundo el descubrimiento de un nuevo gas, de un ácido nuevo; entonces puede ser que le podais hablar de ese Ser In- Íinito que con un fat, como jugando, ha criado el universo y todo lo que hay en él. Aquel otro compone una historia, un poema, una tragedia, un romance, una novela, de que se imagina depende su reputacion, su fama, su gloria: no le interrumpais, es necesario se dé prisa á acabarla, porque la muerte se acerca, y ¡qué dolor tan inconsolable si llegase antes que la hubiese dado la última mano, y levantado este monumento á su celebridad! Es verdad que él no conoce su propia naturaleza , el lugar que ocupa en el órden de los seres, su destino futuro, lo que puede esperar, ó debe temer; es verdad que no sabe si hay Dios, una verdadera Religion, cielo ni infierno; eso ¿qué importa? ya ha tiempo que sobre todas estas cosas tomó su: (30) determinacion; y no se inquieta, ni piensa en ello mas: yo no lo entiendo, dice, no es evidente y claro para mí, y con estoobra, como si fuese claro y evidente que todo ello no era mas que sueños y desvaríos. Si se pudiera evitar el infierno, no pensando en él, seguramente se hallaria algun motivo á esta indolencia portentosa; mas por desgracia todo es al contrario: no pensar en el infierno, es el camino mas seguro para llegar á él. Apártar su espíritu del conocimiento de la verdad, ser á ella indiferente, ese es el pecado que Dios castiga allí, y cier= tamente con justicia; porque si MO QUEremos engañarnos, comprenderemos facilmente que esta mentida indiferencia no es en realidad mas que un odio y aborrecimiento de la verdad. Apelo sin temor á la esperiencia general, y á la conciencia misma del indiferente: ¿no es verdad que siente una estrema repugnancia á todo lo que tiene visos de Religion, y le recuerda sus promesas y amenazas? ¿mo es verdad que interiormente desearia que ella fuese falsa? ¿no es verdad que ha huido siempre la ocasion de instruirse en estos puntos por un secreto temor de verse convencido, ó al menos turbado, con las innumerables pruebas en que se apoya su cer- AT nr A A A e E E A A A A e Rs Ed > A A IA io a (31) teza? ¿mo es verdad quese contrista, y aun irvita , Cuando en alguna de esas disputas, que no Siempre es fácil evitar, se presenta á favor del Cristianismo alguna prueba, ála que nada plausible se puede responder? ¿no es verdad, por el contrario, que se regocija interiormente, cuando se hacen objeciones contra él, y esto tanto mas vivamente cuan= to ellas aparecen mas sutiles y embarazosas! ¿Pues qué es todo esto sin dad, y o odio á la verpor consiguiente aborrecimiento: al mismo Dios, que es la verdad suprema? ¿Y «deberemos admirarnos de que arroje de sí el Señor á los que le odian y aborrecen? ¿qué otra suerte podian ni debian prometerse estos desventurados? No hay que buscar en otra parte que en el orgullo, y en la corrupcion del corazon humano, la causa de una disposicion tan de- Plorable, El hombre aborrece la sujecion, y cabalmente la : Religion refrena todas sus inclinaciones. Cansado de un yugo tan pesado, trata de "Omperle ó sacudirle. Para esto se rodea de distracciones, se hace sordo á'su: impresion, se embriaga de placeres y sofismas con el objeto de sofocar con menos remordi- BIEntos una verdad que tanto le importuna; á 2 Manera que un asesino , no envejecido aún (32) en el crimen, se embriaga antes de: cometer un homicidio. Su indiferencia hácia los dogmas nace de su aversion:á las obligaciones:“si no temiese á éstas ,admitiria gustosamente aquélos: mas sabiendo que no se puede separar la regla de la: £é dela regla de las «costumbres, busca la independencia de las: acciones enla independencia de los pensamientos, la libertad de obrar en-la libertad de pensar. Quiere dudar, y duda: quiere 4 todo trance no creer, y:su razon trabaja sim descan- "sar en aniquilarse á sí misma. Verdadero. “Suicidio moral, mil veces: mas digno de castigo que el que solo acaba con el cuerpo. 2 Que el bruto, privado de reflexion, viva Y muera sin inquictarse de lo por venir, nada tiene de estraño: esta indolencia es condicion suya natural y necesaria. Pero que el hombre , dotado de potencias incomparablemente mas nobles,:capaz de elevarse hasta la idea de Dios, y estender sus deseos y esperanzas:4- lo infinito, y abrazarlo con su pensamiento, -se precipite desde esta altura hasta la baja condicion de las bestias; y como ellas no tenga mas Dios que sus pasiones, y satisfacer sus apetitos, y disgustado de la: herencia inmortal que le señala el Criador, les envidic basta su mada, y-la: aniquilacion (33) en que á la muerte han de SUMIFSe , es cosa que confunde, que asombra: y no: hay palabras para espresar el horror que inspira _ TAR Monstruosa degradacion, | | | Es pues sin contradicion la ceguedad de la indiferencia el estado demas envilecimien- to en que puede caer una criatura racional. El único caso en que un hombre de razon podria permanecer indiferente sobre: la Religion, sería aquel en que no tuviésemos Interés alguno de saber. si .es falsa: ó. verdadera, ó medio, alguno para. asegurarnos de ello. En efecto, como observa profundamente Mr. de Bonald : “Es necesario que los » indiferentistas supongan que no hay en la » Religion, tomada generalmente, y en todas » SUS diferencias, nada de cierto ni de falso; »S que si.lo hay.en ella, como en todas las >otras cosas, el hombre no tiene medio al- »guno de distinguirlo;.ó en fin, que la Re- e: ligion, sea falsa, sea verdadera , €s 1gual- ” Mente indiferente para el hombre. » La Suposicion, continúa el mismo es- > critor, de que todas las religiones son, ¡in- » diferentes, es Insostenible en toda buena ? filosofía, No hay_ filosofía sin un primer » Principio, causa de todos los efectos físicos ”Y morales, así como no hay, ni puede ha- Tom. IZ. - (34) > ber aritmética sin una primera unidad, ma- » dre, digámoslo asf, de todos los números; »ó geometría sin un primer punto genera- »dor de las líneas, superficies y sólidos. ¿Ni » cómo es posible suponer que nada bay de » verdadero mi falso en religiones opuestas »entre sí; que al fin, sean como quieran, »son en todas partes la relacion verdadera ó »falsa de Dios al hombre, y del hombre á sus semejantes; la razon del poder, la regla » de los deberes; la sancion de las leyes, la »base de la sociedad? ¿cuando hay verdad y » falsedad , verdadero y falso en todo cuanto »los hombres alcanzan con su razon” y sus » pasiones; verdadero y falso hasta en los » dramas, en la ópera, y hasta en los obje- » tos mas frivolos de nuestros conocimientos, » y de nuestros placeres? Pues si hay verdad » y falsedad, órden y desórden en las diver- » sas religiones consideradas en general ; ¿có- »mo es posible, en buena filosofía, suponer »que el Ser Supremo, que es la inteligencia » y verdad por esencia, haya negado á. los » hombres, seres tambien inteligentes y racio- » males, capaces de conocimiento y de elec- »cion, de amar y aborrecer, los medios de » distinguir lo verdadero y lo falso en las re- »laciones que deben tener y tienen con él? TETAS READ PDA din Za 4 E de A A A A A A e ATA A RAS O AS MA ANETTE E GD (35) » ¿de qué les serviria entonces , ni para qué » les: habria dado ese ardor insaciable de: sa- » ber, y les habria permitido descubrir: las » relaciones que tienen hasta con 'las cosas » insensibles? “Y si el hombre puede distin- »guir lo bueno y lo malo, el bien y el mal, »lo que hay ó no de: bueno en las diversas »religiones, ¿cómo le hemos de suponer in- » diferente al error y á la ver »debe serlo á cosa alguna, y que la indife- » rencia es en él el carácter mas conocido y > seguro de estupidez ( és Estas breves “observaciones del filósofo mas profundo que ha aparecido y se ha conocido en Europa desde Malebranche, hacen ver claramente lo absurdo de los únicos principios en que se podria fundar la indiferencia de Religiones. Sometiendo de muévo estos principios á un examen circunstanciado y rigoroso, esperamos no dejar escusa alguna racional ni ála credulidad que los adopta, ni á la mala fé de los que fingen adoptarlos. Para esto no se necesita talentos; el arte es necesario alguna vez para vestir al error con los colores: de la verdad; pero para | V (1) Sur la tolérance, Spectater tom. IV, pág. 72, 73. : dad, cuando no r frangais au XIJY siecle LS (36) restituir 4: «esta su esplendor, no! se. necesita mas. que, descorrer. el velo..con quel s se! la ha pretendido cubrir, Á fin de que el lector: siga Be la discusion, conviene que, de antemano se fórme de ella una idea clara y distinta,: conozca el fin á donde se dirige, y Ja senda y car mino que le ha de lleyar:á,él. Pues he. aquí en pacaÑ palabras lo ES vamos. á rablo9ata y PAS Se ha PAR ds que E Pi verdad ara ó:falsa ; es indiferente para el hombre; y nosotros haremos yer que, supuesta la existencia de una Religion verdadera, esta es: para el hombre, tanto ado en particular, como en union y sociedad CON SUS Seejantes, y con respecto al mismo Dios, de la mayor importancia, de una importancia infinita: de donde se sigue que tiene un interes tambien infinito en cerciorarse si hay en efecr to esta Religion verdadera , y por consiguienle que es una locura infinita querer permanecer indiferente, Para aclarar nuestros.principios, aplicándolos á una Religion conocida, supondremos ademas que el Cristifn iso es esta Religion verdadera, , Cuya importancia se trata de ENS . » wd (37) ose dicé' que: todas "las religioniés en sí son indiferentes; ¿y nosotros probaremós que ninguna lo estero inisma; que en toda Reliz sion hay bien'd: mal ¡verdad :9 error; que necesariamente existe 104 Religion verdadera, es decir, una Religion de una verdad ó dean bondad “absoluta; y que esta no lo es sino una sola; de donde, se deduce la obligacion de -abrazarla , si es posible el llegar á reconocerla. A A a > die que “ata cuándo haya una Rel gion verdadera el Shombre “no tiene medio alguno para distinguirla de las falsas ; y nosoltos! probaremós que da todo tienipó hán tenido'los hombres 'un'medio facil y beguro dé reconocer cuál ves! la verdadera: Relipiowyvde dóride resulta: que la indiférenciaréshorsolo uwestado irracional + y destituido: detodo fune damento, sino tambien criminal tao nos es == >Dejamos 4ccada: uno: que juzgue por: sí mismo de la fuerza de las pruebas que vamosá presentar; pues nó queremos contestará mádie este derecho. Pero: direinos si; que'el quexréuz sare'éxáminar los fundamentos de Tarindiferen= cia», no se debe contar entre dos todiferentistas dogmáticos. Por el hecho solo, ¿leaisniro se constituye en el número de aquellos: insensat0s, que queriendo á todo trance confundir (44) tóicos, cuando en la imposibilidad de substraerse á todas lás peras y alliccioñes' del ánimo y del Cuerpo, cos la felicidad en la insensibilidad 'á todos los dolores así mol rales como físicos; insensibilidad: incompatible con “el modo de existir” que es esencial al hombre. > ¿oTaOb q ] Ni es mienos fragil la rl en que se apoyan' los demas lslttatias y teorías sobre la fez licidad: y sumo bien, que en taritó número inveritaron los SAbiSS de la añtigtiedad 5990 wvacías de esperanza, mo. os IderRAS al Hiómbre sio en el breve espacio de esta” vida; sin mitar al destino” eterno que le” ha dé" FAS triste y vana filosofía, que se viene á estres se contra él escollo de la muerte. * *Coriocer, amar; obrár, he" SOREE el mm p. y lo que “entre los demas “animales “le distingue. De la armonia de estas fatultades! $ su perfecto desarrollo, vesúlta” ER felicidad del individuo, porque es en un"todo' coniforme al órden, 6 4 la naturaleza de 108 seres, que sus facultades” se desenvuclvan y desplicguen; y todo ser privado de una de ellas; ó en quién se encuentre ociosa" por falta de objeto orepóndiente á quen se pueda Epi 1 al ¡ -————— (1) Varton Cuébta dosdiéltos ochenta y bého. ' A RT AS: A RD ARA A AE AAA AAA AAA AAA A (45) car, está en un estado contrario á su naturaleza , Y por consiguiente doloroso. | El objeto propio del entendimiento ó de la facultad de conocer, es la. verdad; luego la ignorancia, que es un estado de imperfeccion, y el error, que lo es de desórden mental, son contrarios 4: la naturaleza del ser inteligente, é incompatibles con Ja fehcidad, 2d Así como lo verdadero es el objeto del entendimiento, así lo bueno lo es de la. .yoluntad, como que lo es del AMOT.; Y COMO nada puede ser amado, sin que antes sea conocido, y el amor no es otra cosa en realidad: que el goce y fruicion íntima de Ja yerdad conocida, el amor depende de la inteligencia, La inteligencia (*) pues es el principio del amor; y el amor, principio de accion, tira O o e (%), Si por inteligencia entendemos el alma, vo hay duda que ella es el principio del amor, como lo es del conga cimiento, accion, $e, aunque obra por medio de sus por teucias; de la manera que en el sentido de lo vista el Al ma es la que vé, aunque se vale para ello de los ojos. Mas Si por inteligencia se quiere significar el conocimiento $accion de conocer, este podrá decirse principio remoto del amor, en cuanto nihil est volitum quin precognitum:; si 13 Potencia misma, en igual forma, por cuanto el entendimiento impera á la voluntad Para que elija y ame, aun (46) 4 realizar esteriormente su objeto, es decir, el bien ó la verdad: y así está escrito de la verdad suprema revestida de nuestra humanidad por efecto de un amor infmito, que pasaba siempre haciendo bien : pertransil benefaciendo. | El hombre, eficaz, activo por sus sentidos, y por ellos inclinado tambien á las cosas materiales, dividido de este modo entre dos amores y dos voluntades, que le impelen violentamente á contrarias direcciones, no po- “drá gozar de paz, sin que haya antes establecido el órden entre sus facultades, y sujetado los sentidos á la ley de la razon, ó de la verdad; órden que, en sus relaciones con las acciones de los seres libres, no es mas que la justicia inmutable del Hacedor : luego no hay felicidad sin virtud, ni virtud sin amor predominante de los bienes inm- A A e a AP A TRAS cuando esta es la que inmediatamente ama y elige. Del mismo modo la voluntad Ó el amor , que es accion suya, se dice justamente principio de accion ó de obrar, por cuanto ella es la que impele á las potencias esteriores á la egecucion. Nos ha parecido conveniente dar esta esplicacion por las diversas acepciones que pueden darse á esta voz inteligencia, no queriendo limitarla 4 una sola por no ha= cerlo con el sentido del autor, y parecernos que las dichas espresiones deben acomodarse unas veces á la misma alma, y otras á sus potencias. : (47) telectuales y; $ de la justicia y la verdad. Quitad esta armonía y dependencia entre nuestras facultades, y en el instante vereis nacer del mismo desórden la pena, el dolor, que no cesarán sino cuando se acabe aquél, El hombre en el estado de ignorancla vive, y obra á ciegas; ni sabe lo que debe amar, ni lo que es lícito y se puede permitir; nilo que debe huir, y el órden le manda evitar; y si la ignorancia es total, como en el »idiotismo absoluto, se acaba todo amor, toda accion se destruye, y el individuo muere (Já menos que una inteligen- ECO AAA AAA (*) . Dos sentidos admiten estas frases, espresiones 6 locucion: uno enel órden ¿intelectual 6 racional; otro.en el órden físico, como contrapuesto al intelectual : no podemos persuadirnos que Mr, de L, M, hable del órden fisico, á Pesar que las espresiones suenan despues muerte física, aun del cuerpo; porque en este caso los que nacen estúpidos que nada entienden; los escépticos que de todo dudan; los ateos que nada creen, y los hombres entregados á la sensualidad y £ todos los vicios, deberian morirse al principio de su carrera, y €s indudable que cuanto mas estúpidos, viven mas y mas sanos, como que viven y obran sin aprension; y ann en el órden moral los impíos prosperan, segun la espresion de un Profeta , Y Sabemos que en esta vida se han prolon= gado hasta la ancianidad. Por lo mismo creemos que las indicadas espresiones deberán entenderse en el primer sen» tido, ó en el órden intelectual, No puede dudarse que la ig- Doraucia es una especie de enfermedad intelectual, y que el error es una verdadera llaga del entendimiento, como (48) cia: estrañía le conserve. El error, viciando al amor, desarregla las. acciones, y pone al hombre en EACIónDS falsas, y. por consiguiente dolorosas con sus semejantes. Si permaneciendo la verdad en el entendimiento, la voluntad se estravía, se enciende entre la razon ; . los crímenes lo son de la voluutad; pero jamas la ignorancia ni el error pedrán disminuir, vi mucho: menos estinguir, 6 hacer que el ser de la inteligencia se destruya , ni aun es posible esta total estiucion, ni menos la destruccion de su ser intelectual , y: por consiguiente ni el fisico Ó el suerpo. El ser de la iuteligencia en todo sistema filosófico, 6'es el alma, que en cuanto apreude, juzga y discurre se llama entendimiento, Ó si quieren inteligencia, y en cuanto desea y ama se llama voluntad; Ó bien la alma tiene sus potencias ó facultades-para entender y conocer, y -á esta llamamos entendimiento, y para querer y amar el bien, y llamamos voluntad: en cualquiera de estos sistemas, asi la facultad ó el ser ARE y el ser volitivo, es un ser espiritual . incapaz por ló mismo ni de diminucion, ni menos de estincion Ó destruccion, como prueba santo Tomás; 5 y es tau evideute, que la substancia espiritual no tiene en sí mismo principio alguno de destruccion, ni causa alguna estriuseca que pueda obrar en ella esta muerte, sino el mismo Criador, el cual conserva, no destruye ni aniquila los seres que ha criado , que no podemos persuadirnos sea este el sentido de La mMennais, ni que se le pueda haber ocurrido una idea tan estravagante, y que repugna al mismo sentido comun. Resta pues únicamente que esta diminucion ó estincion del ser inteligente, se entienda en cuanto á la inclinacion del entendimiento y de la voluntad á sus respec= tivos objetos: esta inclinacion puede disminuirse, debilitar se, como en efecto se ha disminuido y debilitado por el pecado original, cuyas dos llagas principales son la ignoran- (49) y las pasiones una: guerra terrible que desconcierta, y contrista el alma, y es lo que forma los: remordimientos con sus terrores' y an- ¿gustias : insufribles. Cuando los sentidos, ú Órganos. destinados á servir (3): se llegan á apoderan, del mando ps del doren, el ame r ros »L o» y ATi ais sia yola malicia, herencia de todos los hombres, y se debia Jita a asimismo por la multiplicacion de pecados ; pero ja= mas puede estinguirse ni destruirse su ser, porque es la -misma substancia espiritual; y asi dice santo Tómas que ni £n, los demonios ni en los condenados se destruye esta ¡n= elinacion , antes bien de ella mistna dimanan los remordimientos'de conciencia que los atormentan, Debemos pues decir, que cuando La Menuais afirma que el error causa diminucion «del ser en la inteligencia, habla del egercicio 6 de lá accion propia del entendimiento, y lo mismo se ha de decir de la voluntad; porque si el entendimiento lJegase á una privacion total de la verdad ó del amor, se acaban ria toda accion del iS y voluntad, como que realmente carecian de objeto, y d esto sin duda llama La Mennaisestincion, destrucción, muerte; porque asi como , Cuando vemos á un hombre sin accion ni movimiento decimos que está muerto, asi el entendimiento y la voluntad sin accion pueden llamarse muertos intelectualmente, porque no darian en este caso señal alguna de vida; y aun en esta posibilidad de esta hipótesis, podria ser tal el trastorno de los sentidos que aun el cuerpo mismo muriese como dice La Menuals, Nos hemos esteudido en su, esplicacion Para que nuestros lectores no hallen el E tropiezo en una obra tan iuteresante. (1) Es bien conocida la hermosa definicion que da del hombre 7 Mr de Bonald, ú saber: El hombre es una inteligen ela servida" por órganos corporales. * Tom. 11, A | (50) den llega hasta lo sumo; todo perece , la inteligencia, el amor, el” cuerpo mismo (*). Cuando estábamos sometidos á la ley de la carne, dice enérgicamente ese libro divino en que se encuentra toda verdad, obrando en nuestros miembros les “pasiones desarregládas, daban frutos de muerte (1). Es pues la primera condicion de la felicidad, que las diversas facultades del” hombre esten convenientemente ordenadas entre sí, y que cada una goce de su objeto: propio y peculiar. Alcanzar su perfecto desarrollo, y gozar cada una del objeto que. le corresponde en toda la estension de que es capaz, es indudablemente la segunda, Ahora bien, los deseos, no las obras, son: el índi> ce seguro de esta capacidad; y en efecto, el hombre que siente en sí un deseo infinito de saber y de amar, porque puede y debe conocer la verdad infinita, y amar el sumo bien, e e (*) Entiéndase en cuanto los placeres sensuales embotan el entendimiento y embrutecen, y aun abandonándose 6 entregáudose desmedidamente á ellos, gastan el cuerpo: acaban la “salud, y quitan la vida prematuramente, Véase la cita anterior, (1) Cum eném essemus in carne, passiones POccator um... operabantur in membris nostris y ut fructicarent morti. EP- ad Rom. VII, 5: q : ue (51) no se ve atormentado de un deseo infinito de obrar”, porque su accion, como ser físico; es natural y necesariamente limitada: “El sabio que desea conocer las leyes del movimiérto de los astros, y trabaja y vela por descúbrirlas, no piensa en someterlas'4-su'voluritad; porque sabe que sul poder dé' obrar es limitado, y su inteligencia no conoce Hunités:” cia Sentados estos priticipios , consideremos á la Filosofía y á la Religion relativamente á la felicidad: y para cómenzár por la prithera, dígasénos de buena fési qué verdades sort las qué ella nos revela/y presenta € núestra consi deracion? ¿ qué bienes'son los que nos ofrece, los" deberes y obligaciones “que nos prescribe? ¿Qué nos enseña del lugár que ocupamos en el órden de los serés? ¿qué de nuestro 'orígen'de nuestra haturaleza, y nuesto último f£in?¡Ay! Mas débil é impotente aún que presun tuosa, burla: 6 degrada todas nuestras facultades” y potencias. Nuestro entendimiento reclama, y le pide la verdad infinita, que es la única pro: porcionada á sus deseos, y ella no le prásenta mas que dudas , "Conjeturasvanas, absurdos palpables: "Todas lastereencias huyená su vis ta; y cayendo ella coo un sifón, ó-un furio: so torbellino sobre el entendimiento: humano, trastorma todos lós'Prinoipiós ,'arratica dé raiz * (52) todas las ideas, acaba , destrúye todas las esperanzas. Los sistemas son tantos en número cor mo los filósofos, y -tan vagos. y fugaces como los sueños de la noche. Representémonos un hombre á quien el deseo: de-la verdad, nas tural á. todos los seres racionales, le. escita 4 buscarla, y que con este objeto, auxiliado. de una razon recta, emprende el examen de los sistemas filosóficos. ¡Qué, obscuridades! ¡cuántas incertidumbres! ¡qué de contradiciones! ¡qué mar inmenso“ se, le presenta, cuyas, riberas nadie hasta ahora ¿ha podido divisar! Y r €, 1ú, 4 quien engaña la esperanza de des cubrir en él algun dia el dichoso puerto. á que aspiras, cree á.la esperiencia. de los, viageros desengañados y.escucha. la voz de, Rousseau. “Yo he consultado ,' te dice, á. los £i> »lósofos, he ojeado sus libros, he examina- » do sus. diversas opiniones; 4 todos: los: hallo » sobervios, orgullosos, decisivos, aun en su » pretendido escepticismo ; gentes que na- » da ignoran, todo lo :saben, nada prueban, » y. se burlan unos de. otros;. y este punto, » que es comun á todos, me parece el úni- » eo en que todos tienen razon. Triuníantes y » exaltados cuando atacan, son cobardes y sin » vigor cuando se defienden. Si quereis..exa= » minar sus razones, mo:las. tienen Lao para (53) » destruir; si contais los votos éada uno es- » tá reducido al suyo; en mada se avienen »sino en disputarlo todo (1): Pero el hombre, en losi pocos momentos de «vida que se le conceden, no está destinado para disputar: lo está sí para conocer, y obrar, y por consiguiente para creer; y ¡ay de aquel á quien la duda le abre: las puertas del sepulcro! 5E qu - "Yo pienso, añade Rousseau, que la »cortedad del espíritu humano es la primera » Causa de esta prodigiosa diversidad de sen- » timientos, y el orgullo la segunda. No:te- » nemos las medidas de esta máquina inmen- »sa; ni podemos calcular sus relaciones, ni » CONOCEMOS SUS Primeras leyes, ni su causa » fal; ignoramos lo que somos nosotrós mis- »'mos; no conocemos ni cuál es nuestra na- » turaleza, ni muestro principio activo; ape- » nas «sabemos si el hombre es un sér sim- » ple $ compuesto: por todas partes nos ro- » dean misterios impenetrables y superiores ,al 'orden sensible: creemos tener inteligen- »cía, Y no tenemos mas que imaginacion. » Cada uno se abre al traves de éste mundo » imaginario Un camino que juzga ser el úni- A A A od (1) Emile, t. 34 P- 27. (60) te de una carta, la vuelta favorable de un * dado, y, lo que sin horrorizarse no se puede imaginar, hasta la separacion misma de Dios, y la pérdida de toda esperanza. He aquí en lo que venimos á parar cuando empeñados en buscar en nosotros -mis- mos la felicidad y nuestro bien, nos lison= geamos de encontrarla en la triste contempla- - cion de nuestra escelencia propia. Y como donde no hay regla ó. verdad, todo es esceso y desórden, esta especie de culto: intelectual y de adoracion, que 'el hombre se tributa, le conduce á un desprecio escesivo de sí mismo. Fatigado de un trabajo sin fruto, y sin utilidad, se abate y envilece tanto, cuan- to antes se habia querido elevar. Desprecia, desdeñía su inteligencia, su razon, y la degrada hasta preferirle el instinto de los brutos. Le da en rostro, y reconviene de haberle engañado 'con promesas lisongeras, y hirecanilo: en adelante un bien estar, una if licidad independiente de su alma: ama en si sus mas ciegas sensaciones, segun la profunda observacion del Apóstol: ““Teniendo obscure- »cido con espesas tinieblas el entendimiento; » separados de la vida de Dios por la 1gnoran= » cia que produce en ellos la ceguedad de su » corazon, se abandonan ya desesperados á la (61) » disolución: Yo: á-.todas las cobras. de impure- » za ( Fs: 1301 1954 Pero daña mucho. mayor aquí la desproporcion entre el amor y su objeto, entre las facultades. y los deseos, el hombre nunca es -mas miserable que cuando, se abandona, y de- Ja dominar. de Jos sentidos. Todo el ser moral padece entonces, y á la. momentánea embriaguez del deleite:ó del placer, sucede repentina mente la'turbacion, el remordimiento deyorador ,. largas y podia angustias. Lo hemos dicho, los NE es físicos, cuan: do el hombre, apeteciéndolos. por: sí. mismos, hace consistir en ellos su felicidad, destruyen la inteligencia, el amor, el cuerpo mismo, porque pidiendo á los órganos un bien infini- to, ó:una accion infinita, el hombre, trastorna las Jeyes fundamentales de su ser, y rompe, quiebra el frágil instrumento que E fue dado para muy distinto £n. : Los filósofos materialistas, que no ven en el. hombre. mas que los áitidas, muestran una aversion, y un ódio. insuperable á la 4 29 ; 0 yo 3 . p (1) Tenebris obscuratum habentes intellectum, alienati 4 vita Dei, per ¿gnorantiam que est in illis, propter cacitan tem cordis ipsorum y, quí desperantes, semetipsos tradiderunt impudicitia, in operationem immunditiz omnis. Ad Ephes, 4» 18 , 19. sio | castidad ; y esto solo basta para? probar cuán perniciosa y falsa es su doctrina, aun considerada solo con respecto á la di presente. Porque la castidad, antes de ser un deber ú obligacion moral, es una ley de conservación que la naturaleza impone á todos los vivientes; y si ella es tambien una obligacion para el ser moral, en parte es, porque es una ley para el ser físico. Así es que los animales, st se es- Pe algunos cortos momentos debtrados 3 la reproducción: «son castos por instinto, sin 16 cual, mucho tiempo ha las especies bie ran. perecido, se habrian acabado, Lejos de que la union de los dos sexos tengan por fin el deleite ó el placer, este deseaito? y buscado como fin , Contraría directamente” las miras de la naturaleza en esta union, y se encamina aun á alejar al un sexo del otro, introduciendo costumbres infames , harto tomunés entre los antiguos, y pS y aconsejadas por los filósofos de hoy. “¡Ó, y qué criatura tan » vil y despreciable es El hombre si no cóno- »ce que hay en él alguna cosa celestial que »lo eleva de estas cosas materiales y sensi- » bles (ke “Por poco que haya conservado; no digo (1) Montaigue. (63) ) de conciencia, de gusto á la virtud, ni de respeto de sí mismo, sino únicamente de prevision y de razon, nunca Jamas se ha oido'que hombre alguno haya llegado á engañarse hasta el estremo de poner la felicidad en una pa- “sion brutal, que tarde ó temprano conduce al último esceso de miseria, envilecimiento y degradación. Aprenda, aprenda la fogosa juserlo, contemplando las funestas consecuencias del desarreglo de los sentidos, á reprimir sus funéstos apétitos, que filial enfrena una voluntad decidida, y que eficazmente lo“ desea; 156 El primer efecto, y” 'efecto inevitable de los hábitos' y costumbres voluptuosas, es emhotar-las pasiones del alma, 'y escluir de ella todo otro pensamiento que no sea el de los hediondos y viles placeres de que se halla esclavizada, Distraido y disipado el espíritu por deseos que se reproducen sin cesar, y rodea=. do de fantasmas impuros, pierde su vigor y su fectndidad; se “altera todo y descaece; la memoria se pierde, el carácter se enerva y debilita, y se endurece el corazon. Ya no se sabe lo que es amar, ni tener compasion, ni derramar deliciosas lágtimas de ternura ó enternecimiento. El semblante mismo se reviste de una espresion' ceñuda: y desagrada- (64) ble. Las facciones muertas y apagadas anuncian que el manantial, la fuente de los dulces sentimientos, de las emociones puras, de las alegrias inocentes se ha secado y estinguido. Se diria que la vida se habia refugiado toda entera, y concentrado en-los .órgamos de los sentidos. Pero estos mismos órganos, gastándose prontamente, se yen acometidos de tropel por los achaques, dolencias, enfermedades y dolores, He visto, y ¡ay! no se borrará este espectáculo jamas de mi memoria ;-he yisto algunas de estas desgraciadas víctimas de. una pasion deyoradora, en la flor. de la edad ofrecer ya la asquerosa imagen de una completa decrepitud. La frente calva, las mejillas. pálidas y. hundidas, el mirar lleno de una tristeza estúpida, el cuerpo trémulo y. como entorbado bajo el peso del vicio, cadavéricos, sin accion, sin pensamientos, sin amor, víctimas horribles ya de la disolucion; á..su aspec- to parecíame oir los.pasos de los sepultureros que venian á toda prisa á lleyarse aquel: cadáver. A NO ¡Hasta tal estremo,, sin embargo; puede la filosofía degradar al hombre!-¡oh-y: qué bien justifica por. los-efectos,-Jo: que. no ha tenido rubor de sostener de palabra como: un (65) principio incontestable, que entre el hombr? y el bruto no hay mas diferencia real qut la del vestido (4)! Pero: esto era colocar]€ aun á demasiada altura, y para ser consiguiente, es necesario hacerle inferior á: las bestias, porque al fin éstas, mas felices en esta parte que el hombre, no estan como él _ Atormentadas de deseos inútiles, y obedecen á leyes inmutables que las conservan y conducen á la perfeccion que les corresponde. ¡Oh hombre! que hablas con tantó orgullo de tu dignidad y grandeza, desciende, baja de ese trono que te formaste en tu imaginacion y en tu pensamiento; la filosofía te lo manda: ven á colocarte detras de los brutos“animales, mas ilustrados y nobles que tú; y sacia tus deseos disgustados ya y: fastidia dos de Dios, con los deleites Vergonzosos é inmundos, que ellos te abandonan sin pesar y sin sentimiento, Los dos sistemas :absolutos de felicidad, fundados el uno en el orgullo, y el otro sobre los deleites, se combinan y modifican al infinito, segun el carácter, temperamen= to, preocupaciones y situacion de cada indiz viduo; y se puede observar, como una nue- (1) Essai sur les regnes de Claude et de Neron , tom. 2; Pág. 140. Tom. LL, 5 (66) va prueba de la influencia necesaria de las doctrinas sobre las acciones, que .los filóso- - fos no varian menos en sus reglas prácticas de conducta que en sus principios especulativos , y que hay constantemente una relacion exacta entre estos a y estas: reglas. Y como el principio mas general de: la filosofía es que no hay niúguñ principio enteramente cierto, ni ninguna verdad absolutamente inoonlbstable sú regla de conducta principal y mas general: es tambien, que no hay regla alguna ciertamente verdadera, ó AA obligatoria. De manera, «que siendo todo arbitrario, y la verdad misma no sierido tampoco ¡ya: el objeto eternamente subsistente de la inteligencia, sino «Una: Operacion, una produccion ' abstracta del ,entendimiento, una propiedad, digámoslo así, ¡udividual, las voluntades individuales suceden, y se substituyen á las leyes inmutables del órden; y el hombre; independiente de todo, aislado, separado, de sus semejantes, aleja do de.su: Hacedor, rey de la nada que él ha creado alrededor de. sí; queda dueño y::séñiór.: absoluto, de creer, amar, y obrar á su arbitrio y segun sus codi | Pero por mas que haga, no podrá mudar la naturaleza de las cosas, ni hallar la (67) paz en el seno del desórden. El único: deber, dicen, la única obligacion es hacerse: feliz; «cuando al contrario, la verdadera, unica y:sólida felicidad es sujetarse, y ceñirse á-la práctica rigurosa de los deberes y -obligaciones. Júntense en unotodos los deleites y: placeres, «diversifíquense cuanto quieran ,: multiplíquense sin fin, mo se tardará mucho en sentir su insuficiencia y vacío. Estos frutos de la tierra, incapaces de satisfacer:el hambre del corazon, aunque alhagiieños- en: lo esterior, ocultan todos una secreta y: punzanle amargura. Los deleites,+y las afecciones mismas se gastan y consumen, con dolor y prontitud; y. som bien conocidas las quejas lamentables que . arrancaba al gran Bossuet la inconstanciade nuestras amistades pasageras, que se van y pasan con: los años , y. los intereses. Lo mismo sucede á ese ardor, y esa ansia que nos arrastra hácia:las ciencias, igualmente que á los dulces sueños, é ihusiones encantadoras con: que nos saboreamós en: la juventud. Todo pasa, y no deja en pos de sí mas que el disgusto, la anxiedad, y ese tedio imexorableque forma:el fonao de lu vida humana (4). Así es que todo lo que A — (1) Bossuet. (68) no hemos aún esperimentado, lo que nos es desconocido, viene á ser para nosotros una especie de infinito que el alma abraza ansiosamente, como un objeto proporcionado á la estension de sus deseos. Pero cuando ella á pocos momentos advierte y conoce su error; cuando descubre la limitacion, y siente el vacio, y la nada de aquel objeto que la embelesaba y seducia; entonces el encanto cesa, cae en una tristeza profunda; repeliendo, y alejando de sí hasta-la esperanza, se alimenta con un gozo sombrío y melancólico de sus propias angustias, y busca en una estupidez, á que siguen largos sufrimientos, una fria imágen de descanso. Recurso vamo; la enfermedad ya en aumento, y en llegando á su último término, conduce á los desgraciados. que estan tocados de ella, á un crímen execrable, el único irremisible, porque es el único de que no se da ya arrepentimiento. -Arrojados lejos de la fuente de la verdad y del amor, se libran de una existencia que se les ha hecho intolerable; y el: alma, privada de todo bien, pretende sepultarse bajo las ruinas del cuerpo, al modo que un Rey destronado se sepulta bajo: las de su palacio, Y no nos imaginemos que graduando y mezclando artificiosamente los placeres, cor- (69) riendo perpetuamente de unos en otros, se pueda prevenir el tedio, y satisfacer plenamente los deseos. No: porque ademas de que á ninguno es posible evitar los innumerables males anexos á esta vida presente, las enfermedades, los pesares, desazones, achaques y dolencias de la:edad, la pérdida de los amigos y de los parientes, las injusticias, é ingratitudes ; ademas de que las ventajas de la condicion, talento, del cuerpo y de la fortu- «na no dependen en manera alguna de nuestra voluntad , hay tambien entre los bienes de aquí bajo, y las necesidades de nuestro corazon, una desproporcion que no hay medio alguno en el mundo que pueda hacerla desaparecer. Pero sobre todo, aun cuando estos bienes fuesen tan reales y verdaderos como son vanos y quiméricos, no por eso, serian tampoco mas á propósito, en: suposicion de que todo se acabe para nosotros en la muerte, para procurar la felicidad á que aspiramos. Siendo como somos criaturas fimitas, y por el hecho mismo esencialmente limitadas, incapaces de abrazar á un tiempo todas las verdades que querríamos conocer, y todas las perfecciones que desearíamos amar, solo por una séric iufinita de actos sucesivos podemos llegar á tocar el término á que nos dirigi- (16) pero en vano; la Eternidad sola le responde.: Corramos un velo sobre lo que resta de esta escena espantosa, y dejemos al: infierno sus secretos. Sin embargo es preciso decirlo para gloria de la fé; hay pocas incredulidades que no vacilen y se estremezcan al aspecto de la muerte. De cualquiera manera que se haya vivido, al menos se desea morir en los brazos de la Religion, y en el seno de sus esperanzas: la razon fluctuante hasta entonces, se fija al acercarse la eternidad, cuya luz formidable disipando todas las ilusiones, aumenta de tal modo el brillo de la verdad, que solo una larga y funesta costumbre de no creer, junta con un orgullo sin medida, puede entonces hacerla desconocer; efecto á yeces de una espantosa permision de Dios, que es principio ya de sus venganzas (1). ——— (1) Se puede formar una lista bien larga de los im= - crédulos que en la hora de la muerte han rendido sus homenages y respeto á la Religion. No citaremos mas que al. gunos de los mas célebres, y cuyo nombre es mas conocido. Boulauger, Tous-Saint (Véase sobre éste la pág. 182 del tom. 1.), Boulainviliers, el marques de Argeus, Montesquien, Maupertuis, Buffon, Dumarsais, Fontenelle, Damilaville, Thomas, Bouguer, de Langle, Tressau, Mercier, Palissot, Soulavie, Larcher, Diderot queria tambien confesarse; pero le quitaron todos los medios de conseguirlo. De (77) El mismo Bayle, á pesar de ser un escéptico, hace esta observacion : “Casi todos los que »viven en la irreligion, dice, no hacen mas » que dudar; no llegan jamas á la certidum- »bre. Por eso al verse luego en peligro, en »el lecho de una enfermedad, donde la irre- » ligion ya de nada les sirve, toman el par- » tido, mas seguro, que promete una felici- »dad eterna, en caso que sea verdadero, y »que no espone á ningun riesgo, dado que » fuere falso (1) La vanidad cede entonces á otro interes mayor. “Si ellos son locos con »estremo, decia Montaigne, no son igual- » mente fuertes y arriesgados: mo dejarán de » juntar y levantar sus manos al cielo, si les » dais una estocada en el pecho; y cuando la » enfermedad ha calmado ya' el hervor licen- D”Alembert, decia Condorcet: Sino ha sido por mí, canta la palinodia. Las mismas precauciones, 4 lo que aparece, se tomaron contra la debilidad de Voltaire, el cual, segun la relacion de Tronchin (médico protestante que le asistió), murió entre convulsiones rabiosas, y lauzaudo el grito fatal de: Muero abandonado de Dios y de los hombres. Juan Jacobo Rousseau, segun todas las apariencias, se quitó la vida 4 sí mismo. Habia escrito en favor del suicidio, des= Pues en contra de él, y terminó autorizándole con su egem- Plo (En las Memorias para la historia del siglo XV1IL, año de 1778, t. 3, pág. 185, Traduc, española, se da por mas que probable que fue de un pistoletazo), (1) Dictionaire critigue, art. Bior, (78) »cioso de su humior voluble é inconstante, » no dejarán de volver en sí, y dejarse dirigir discretamente por la creencia y los ejem- »plos públicos. Hay mucha diferencia de un » dogma meditado seriamente, y esas: impre- »siones superficiales, originadas de: la diso- »lucion de un espíritu desconcertado, que temeraria é inciertamente ruedan por la fan- »tasía. Hombres miserables y descabellados, gentes sin-seso, que se empeñan en ser peo- »res de lo que.pueden ser? 0 too No obstante, es por desgracia cierto, que 4 fuerza de pertinacia y de trabajo se pue- «de llegar 4 corromper de tal manera la razon, que se haga casi imposible su vuelta á la Religion en la bora de la muerte. La duda, voluntaria en los principios, se arraiga luego en el alma, crece, se afirma, y no se puede arrancar sino con grandes esfuerzos. El prodigio mayor de la omnipotencia de Dios, es uta conversion repentina; pues no se necesita para ello menos que la suspension de las leyes de la naturaleza y de la moral. No creer cuando se desearia creer, y cuando se conoce su ventaja y la necesidad, es el castigo de no: haber creido por una resistencia culpable de la voluntad, en aquel mismo tiempo en que nos arrastraba con to- (79) do su. peso hácia la verdad maniñesta: Negándose el entendimiento pervertido á toda con: viccion, la única doctrina: que queda es un escepticismo absoluto (4). he] “He aquí loque puede: el hombre por » SÍ Mismo con respecto á la verdad y ála » felicidad. Niel Dogmatismo puede vencer la » imposibilidad en que nos hallamos de pro- » bar lo verdadero, ni el Pirronísmo puede » triunfar de la idea de la verdad que posee- » mos. Deseamos la verdad, y no encontra= A a A IRIS, At E A (1) El egemplo que voy á citar es tan convincente que me escusa. de dar otra prueba. Estando el célebre médico Barthez próximo á la muerte (acaeció ésta en 1806), una persona de la mas alta recomendacion, que tenia con él al. gunas relaciones, fue á visitarle con la esperanza de há= cerle aceptar los consuelos de la Religion, que su situacion debia hacerle tan apetecibles. Hallólo, como:se lo habia pensado , triste, sombrío » inquieto«.Por mas que procura= ba disimular, su turbación y angustias se manifestaban 4ca- da instaute. Este amigo, conmovido de su situacion, y vién= dole padecer, le habló de la Religion, único recurso capaz de consolarle. Pero habia ya mucho tiempo que la duda 'é inditerencia se habia enseñoreado de su alma para que dies se lugar 4 niuguna creencia. — ¡Creer! dijo: esto es propie= «dad esclusiva de los tontos: ya: nadie cree cosa alguna si= no los necios. == Nada? ¿pues no hay materia y cuerpos? Yo Di, sé lo.que es eso ,.ni lo que.con ello se quiere decir. ¿Pero interiormente la conciencia...2=Eso es efecto de las preocupaciones : si me hubiesen inspirado otras en mi ni= fiez, ella creeria bueno todo lo que cree malo, y no me (80) » mos en nosotros mismos mas que incerti- »dumbre. Ansiamos, anhelamos por la feli- » cidad, y no hallamos mas que miseria. No » podemos dejar de desear la verdad y la fe- »licidad , y somos incapaces de una y Otra..... » La voluntad no da un paso, por pequeño » que sea, que no se dirija hácia este objeto; » este es el móvil de todas las acciones de los » hombres, aun de los mismos suicidas: y sin » embargo , despues de tantos dias, de tan lar- »ga série de años, mo ha habido uno que sin ] e 5 5 5, causaria ahora turbación alguna. — Pues ¡qué! ¿ nada hay cierto para vos? ¿pues no es mejor, por egemplo, no asesinar á su padre que asesinarle?— Monsieur , replicó el enfermo, si se ha de hablar ingenuamente, yo en verdad no sé sobre qué principio podemos, en buena filosofía, apoyaf= nos para decidirlo: nada sé. — ¿Pero las matemáticas no tienen alguna certeza ávuestros ojos? En las matemáticas veo una serie de consecuencias perfectamente conexas; pero por lo que respecta á su base, no sé cual es. —¿Estais seguro que no teneis nada que temer ?— Na= da sé. — De alli 4 pocos dias Barthez ya no existia (* Barthez fue médico de consultas de Buonaparte, y antes lo habia sido del Rey : amigo de la mayor parte de los filósofos implos, y uno de los colaboradores del Diario de los sábios, publicó varias obras de medicina, en las que trabajó por estender ese bajo materialismo que abate ul hombre á la triste condiciou de las bestias, Sirva de cautela para los profesores de esta facultad que leau sus obras. De vada sir= veu los conocimientos, si nos han de hacer eternamente desdichados).- (81) »la fé, sin la Religion; haya legado á: este » punto, á donde todos continuamente se di- »rigen. Todos se quejan de su suerte; Re- » yes, Príncipes, súbditos, vasallos, nobles, »plebeyos, jóvenes, ancianos; fuertes y debi » les, sábios, ignorantes, sanos, enfermos, de »:todo pais, tiempo, edad:,'sexo, condicion, 120» Una esperiencia tan! larga ; tan: conti- »nua, y tan uniforme, deberia convencer= »nos de la imposibilidad: :en que nos'éricon- »tramos de: llegar: por' "nuestros propios: es- »fuerzos 4. la felicidad.» Pero la esperiencia ».nO-.noOs instruye... Caido' sel hombre de su » estado: natural , ino hay cosa á que ño, sea y »haya sido capaz dedejarse levar Luego »que perdió el verdadero. bien, todo.:indis= » tintamente puede parecerle tal, auiv su mis- »,»ma destrucción, por:mas contraria que sea »á un tiempo á la naturaleza: y 4 la: razon. » Estraviado. visiblemente, siente ¡en:sí! los »restos.de un estado feliz, de que ha:caido, » y que' no puede recobrar. Rodeado, «y en » medio de unas tinieblas :impenetrables , le » busca por todas partes con-inquietud,, pero »inutilmente y sin suceso. (4). | En efecto, €s. absolutamente indispensa- PA AS E (1) -Pensées de Poscal, chap, 21. Tom. IZ, 6 (82) ble que el hómbre busque su felicidad, y que la busque» ó en Dios,:ó en sí mismo, y en los “objetos:que le rodean. Si dócil 4 las instrucciones. de la Religion, considera “4. Dios comio su verdadero. bien, la-virtud, que es el ainor al :órden,ó:la preferencia que respecto de sí mismo da á-los:ótros»por Dios, se“identifica para él con el-amor de la felicidad,-ó del bienestar? ib dsb po arroli $ BA ¿Mas si busca: su felicidad en sí y obligado. á-colocarla+ó-ensebalma ó en el cuerpo, yiene¡ú ser infaliblemente ésclavo «del 'orgullo $ desa: sensualidad y..del placer ;«porque el :orgullo»mo 'es mas queel. sentimiento «de unasalmas que sescormplace=y se paga de: sí misma, of se ama! como 4:su último fino: Así es' que. el efegto inevitable de: toda filosofía irreligiosa es un refinado, egoismo: por consiguientes 'toda filosofía simpía es esencialmente:destruetiva del órdemry<de lao virtud; y así. como la, irreligión conduce á+todos-los vicios, cási: 'el hábito y costumbre: de'pecar conduce ¡41d irreligion:; “porque es “muy natural queel: hombre se procure persuadir que la felicidad está donde»él labusca; “y que, cuando el desórden:sé: ha: enseñoreado'de los efectos é inclinaciones, la voluntad introduzca tambien el desórden «en. los pensamientos ! (83). | para terminar la guerra dolorosa entre los apetitos y la razon. Asímismo , cualquiera que despues de haber: creido, deja de creer, cede:sinduda 4 un interes de-orgullo 6 de deleite; y en esté particular apelo sin temor ála:conciencia de todoslos incrédulos (4). 0 hijo mio! esclama el autor del Emi- (1) Este carácter duplicado de orgullo y de voluptuo. sidad ,-se manifiesta singularmente en las palabras, obras, instrucciones, doctrinas, condutta,.y hasta en .el tono al= tanero, arrogante, secoydecisivo y desdeñoso y: amáatgo de los filósofos destodos los siglosyc llamados con tanta razon por.san.Gerónimo.arimales «de. gloria. Un filósófo: marso y hurailde de corazon, y un filósofo casto, serian envefecto el fenómeno:moral mas inesplicable; pero no hay que téimer, no; 105 veremos en el embarazo de esplicarlo: donde acás basel orgullo comienzailá $6: Siendo dé: tanto peso para. lós filósofos, la autoridad de Ronssedt, apoyaremos estas observaciones con sus:mismas: confesiones y egémplo/+Aun ne » cuando, dice, los filósofos se»hallasen en estado de «desz PRE emias ¿qué le importa? El punsto esencial está eb pensar de distinta maúera-que los de- ES (84) » lio, despues de haber establecido los dogmas » consoladores de la existencia: de Dios,'y de »una vida futura; ojalá que puedas algun » día sentir de cuánto consuelo es, despues de » haber descubierto áfondo la vanidad: de las » opiniones humanas, y gustado la amargu= »ra de las pasiones,- hallar al fin tán, cerca » mas. Entre los que creen es ateo, y entre ateos creyente. » (Emile, t. 3, p. 30.) » Séneca no se detiene en colocar sobre Dios á su pretendido sábio. Horacio no pedia 4-la Divinidad mas que salud y riquezas; por. lo demas él sabria adquirirse la perfeccion moral: Det vitam, det 0pes,2quum mihimet animum ipse parabo; y en efecto, dió la:prueba en sus poesías licenciosas: Las costumbres de los filósofos griegos, sin esceptuar los mas graves, son bien conocidas; y si se duda de su orgullo, léase 4 Luciano, que con» tanta gracia se burla de ellos, y que siendo él mismo tambien filósofo ,se rie segun la máxima favorita de D”Alembert, de todo, y lleva la iumoralidad hasta:el último grado 'de cimismo. No-nos quedan mas que algunos restos de los: mo= numentos de la antigiiedad 3 pero-esto poco es mas-que su= ficiente para justificar la observacion de Montaigne, de que «en todas las clases y escuelas de la filosofía antigua ¿un » mismo obrero: publicaba en ellas reglas: de templanza, y » juntamente escritos amorosos y. de disolucion (Essaí, 'li- »bro 3, ch. 9.) »=Pero pasemos,. por abreviar, ú los filó= sofos modernos. El escéptico Bay/e abunda, hierve en obs-= _cenidades groseras. Helvecío uo menos licencioso , hace aún más, forma como Mandeville,la apología directa del: vicio. Auno y otro superó La- Mettrie, quien parece:mo halla contento sino en el lodazal de las máximas mas disolu. tas. Poltaire llegó hasta el incomprensible orgullo de tener (85) »de sí la senda dela: sabiduria, el premio »de los trabajos de esta vida, y la fuente de »aquella felicidad , que ya no. la esperabas! » Todos los ABLÍR y obligaciones dela ley » natural, casi borrados demi corazon por »la injusticia de los hombres, se trazan de » huevo en mi alma á solo: el mombre de la envidia del mismo Dios. Creeis acaso, decia él, y no puedo - sin dolor repetir sus palabras sacrílegas, creeis que Fesu= cristo tuvo mas talento que yo? Este mismo hombre, ade= mas de una multitud de cuentos y folletos obscenos , escri= bió un poema infame que Condorcet justifica, alaba y celebra ardientemente, declamando contra la afectacion: de la austeridad en las costumbres, y contra el aprecio escesivo que se hace de la pureza y de la castidad (Vie de Voltaire.). == El autor de la Histoire des Etablisemens des Européens dans les deux Indes (Raynal), se queja tambien amargamente de la importancia que se ha querido dar d la disolucion; delito, añade, tan digno de perdon en si mismo, tan indiferente por su naturaleza, y tan poco libre por sus alhagúeños atractivos (Lib. 19.). — Diderot niega sin rodeos la distincion de lo bueno y de lo malo, del vicio y de la virtud. «Me parece, dice, » que si hasta hoy no se hubiese hablado sobre las costam= bres, todavia estaríamos sin saber lo que es vicio, ni lo y que es virtud (Essaí sur les régnes de Claude et de Neron, »t. 2, Pág» 84.)» «No reconvenir ni censurar cosa alguna »á los demas, ni arrepentirse de nada, hé aqui, escribia á » un amigo suyo, los primeros pasos hácia la sabiduría (Let. »tre d M. L.*** Correspondance de Grimm. et de Diderot, »t. 2, pág. 62.)» No €s posible dejar mas á sus anchuras los vicios, El patriarca de los filósofos impíos, y modernos ateistas, á quien solo el nombre de Dios enfurecia, juntan (92) o:Enda Religion todo: es infinito, porque todo está lleno de Dios. Hay pues entre élla y nuestras potencias una armonía perfecta; y he ahí la razon porque en todos tiempos, y bajo todos los climas , el hombre, llevado na= turalmente hácia ella, ha conocido la necesi= dad de ser-ilustrado por sus dogmas , consoladoy. vivificado con sus esperanzas, dirigido por sus mandamientos; y cuanto mas pura, mas santa, y por decirlo así; mas rigurosamente justa y verdadera es la ¡Bligiass tanto mas poder tiene sobre el hombre, 6 conformidad con su naturaleza; y no se debe buscar en otra parte la causa de la inclinacion:que muestran todos-los pueblos al Cristianismo luego que se les.anuncia. El hombre no cesa de ser sensible á esta divina armonía, sino cuando el orgullo ó los sentidos, estraviándole y sacán= dole de sí, corrompen y depravan su naturaleza, como de propia esperiencia lo observa san Agustin. “Reflexionando conmigo mis- »mo, dice, sobre el órden y hermosura so- »berana, en vano ¡ó verdad dulcísima! pro- »baba'yoá elevarme hasta vos, para regoci- »Jarme en vuestra melodía interior y encan= » tadora. Rodeado de fantasmas materiales, la » voz del error me arrastraba fuera de mí » mismo, y el peso del orgullo iba sumer- (93) » giéndome encunabismo insondable ( ye; El hombre quiere gozar de: la verdad, y gozarla sin término ni “medida; pues nunca se sacia: de :amar y cónoter:: Sin':embargo, nuestro espíritu, abandonado 4 'sí mismo, :se fatiga: deslumbrá y se: pierde; en sus propios pensamientos. Nada abraza en toda su esten= sion, nada aprende con bastanté firmeza para estar seguro que la duda: no:se lo vendrá á arrebatar. ¿Quién desatará esta contradic= cion ?- ¿quién restituirá: al hombre él reposo; restableciendo: el . equilibrio entre sus «poten= cias y deseos? La filosofía «hace:sus: ensayos; ¿pero cómo? ¿en qué: conformidad ? Unas veces diciéndole que su razon puede abrazar lo todo por: sí: sola:;' otras persuadiéndole que por st:nada puede 'alcanzar, y prohibiéndo= le su: uso >es:decir, haciendo; de:él:ó7un Dios, $. una bestia; negando: :susnaturaleza sin po? derla:con' todo amiquilansidl9-rsmme- y artog al ¿Nos es así; no, como «procede 'la«Religión: para «resolver tan gran «problema da principio abriendo, á muestra vista: la eterni> dad, á-lacualuel tiempo sivye,como de pórtico, y. nOs Muestra en sus profundidades in- -sondables: comosuna série infinita de grados, (1) Confess. lib. 4, cap. 4,n, de : , 12 (94) por *los cuales, elevándose: sin: cesar nuestra alma, debe tambien, auxiliada de uña: duracion:stao término y acercarse tambien sin cesar e de la felicidad: eterna (4). Y «desde» luego presenta; y y entrega áo muestra: alma: está; verdad= infinita, que es su vida y alimento; y desde “ahora: sé:la ha= ceposeer toda: entera por medio de la fé, del - amor, 6 la esperanza ;sporque : la: esperanza; modificacion de un sentimiento natural é in destructiblezrunquís. desta oditó ¡pasagero y relativo dá la “vida cprésente, Inoves + otra: cosa quecun amor» que «Creevlo licor ano 22 He aquí: la razon del dogma; que forma de:sla fé: de; la esperanza: y «caridad otras tantas virtudes; peros virtudes. madres ¿+ virtu= des: odívinas: ¡67 infimitas. La ley ques manda cretí laverdad! infmitas único medio de: poseerla-aquí perfectamente; lar que «dicta eso perar y amar el bien inmito ¡único medio de-gozarlo plenamente-en la tierra; es la ley esencial del órden, y:por: consiguiente laoléy, desla: felicidad. 'Podas: las: demas Jeyes«serdes rivan dec ésta seomo la: accion!sse> deriva del (1): Nos vero. omnids; revelata facie gloriam Dorbihi' spes culantes y ineamdem imaginem transformamur», 2 claritate in ctaritatem, tanquám 2 Domini Spiritu. Ep. 2. ad Corinth. C. 3; 18. $ MU ¿All ino) (1 (95) amor, y sin esta ley fundamental, todas: las demas son nulas, quiméricas, contradicto= rias; la moral es solo un nombre vano, y no hay crímen tampoco ni virtud (*). ¡ Maravillosa economía Ja de la Religion! Mientras que la filosofía, comenzando por la ignorancia, quiere que la razon incierta y limitada del hombre edifique, sin otro auxilio mi «socorro, sobre tan ruinoso fundamento el co de la verdad y la felicidad, el Cristianismo investido de una autoridad divina, cuya realidad acredita aun 4 los miis mos «sentidos. con títulos incontestables, habla á:los hombres con la confianza que inspira uma perfecta certidumbre, y desde: el primer momento en que el espíritu se abre . para recibir sus impresiones, deposita en su seno «la verdad toda .entera, para que á un mismo tiempo sea su luz, su bien, susregla; (*). No, se piense aqui que Mr. de La Mennais ¡exige Ja fé divina para que las obras sean buenas moralmente, y diese asi en la proposición abortada por el Jansenismo de que «todas las obras de los infieles son pecados.» No; para Mr, de L. M. (Pensées divers, ) «el Jansenismo , CON Sus » dogmas absurdos y desoladores, y su Dios duro, y siempre varmado para castigar crímenes inevitables, es el infier- »no de la razon.» Hablando de virtudes divinas y debe enz tenderse en el órden sobrenatural; 6 merecedórás de'vida eterna, Adviértase que va contraponiendo la Religion á la filosofía. >. (96) y aunque todos no la comprendan ¡igualmente, todos igualmente la poseen, y pueden amarla del mismo modo. La fé borra todas esas diferencias intelectuales, bien sean originarias, 6 provengan de la educacion, de la condicion ó de otras circunstancias accidentales: y comunicando una fuerza infinita á la razon, aun á la de los niños, porque la une en sociedad con la razon infinita que es Dios, decide irrevocablemente sobre todas las grandes cuestiones que han hecho perder el tino á los filósofos, y la eleva á una inmensa altura, desde donde, en la calma feliz de una inalterable conviccion, descubre á la sabiduría humana agitándose con inquietud en medio de incertidumbres desoladoras, y de una duda eterna. De este modo, aspirando todos á una misma felicidad, á todos se ofrece esta misma felicidad; y lo que es bien: digno de notar, esta felicidad, que es su último fin, es tambien su primera obligacion, porque el amor es el primer precepto, y de él nacen todos los demas (1). (1) Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, de to= da tu alma, y toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamientos y el segundo es semejante 4 él: amarás á tu prógimo como á tí mismo. Eu estos dos mandamientos está pendiente toda la Ley y los Profetas. Math. 22; 37, 39. (97) Desde este punto el hombre ya nada tiene que inquirir; conoce el lugar que ocupa en el órden de los seres; conoce á Dios, se conoce á sí mismo, y sin trabajo ni esfuerzo halla en la contemplacion de la verdad inmutable la paz de la inteligencia y del amor, del entendimiento y voluntad. Enterado de sus obligaciones y destino, nada ignora de cuanto le es necesario ó verdaderamente útil saber, y vive tranquilo sobre todo lo demas. De aquí esa quietud y paz profunda, ese bien inesplicable, independiente de las sensaciones, que nada es capaz de turbar, porque tiene su orígen en lo mas íntimo «del “alma, abandonada, «entregada sin reserva enteramente en las manos del Supremo Ser, esencialmente bueno' y todopoderoso, que se manifiesta y une por medios inefables á los corazones dóciles: 4 sus impresiones. Ilustrado de una nueva luz, y «apreciando todas las cosas por lo queson, el hombre deja de ser el juguete delas pasiones. La regla invariable del órden determima y modera sus afecciones y: deseos, y en las vicisitudes inseparables de esta vida tran- «sitoria, no ve mas que unas ligeras pruebas, «que hallarán por término y galardon «una felicidad eterna, que nunca tendrá fin. Cásiin- Tom. LY, 7 (98) sensible á los viles intereses de la tierrá, una abundancia inagotable de sentimientos puros y afectuosos le une estrechamente con sus semejantes, y le hace tomar parte en sus males y compadecerse de ellos, y lo inclina y mue- ve á aliviarlos por todos los medios y sacrificios de una caridad tierna é infatigable; y así es como sacrificándose por sus hermanos, se sacrifica tambien por sí mismo: ¡tan íntima es la union que establece el Cristianismo entre los hombres, y tam poderoso el sagrado encanto de la misericordia! Si las obligaciones que impone la Religion parecen á algunos duras y rigorosas, ¡ah! es porque no conocen la uncion que las dulcifica; es porque no han gustado sus consuelos, ni el atractivo amable, y gozos deliciosos de la virtud. Nos hablan de placeres: ¿dónde los hay que puedan compararse con aquellos á que acompaña la inocencia” ¿Se reputa y se tiene por nada el estar siempre contento de sí mismo, y contento y satisfecho con los demas? ¿Es cosa de poca monta verse libre de arrepentimientos, y del gusano roedor de la conciencia, Ó- hallar en aquellos un asilo seguro: contra este? ¡Ah! las lágrimas de la penitencia tienen en sí mas dulzura que tuvieron las faltas que las hacen correr. En el co- : (99) razon del verdadero cristiano se celebra una fiesta contínua: mas gozo recibe él en aquello mismo que se niega, que el incrédulo en todo cuanto se permite; Dichoso en la: prosperidad, lo es aún mas en Jos trabajos, porque estos le ofrecen un medio de acrecentar la felicidad que espera; y así atravesando. las llanuras de la vida, abanza con paso tranquilo bácia la elevada montaña en cuya cima está la ciudad permanente , celestial morada de «la paz, de las delicias eternas y de todos los bienes... | | El anuncio solo, la fruicion anticipada que se tiene de esta paz, lena el alma de un deleite inagotable. El que no la conoce, no ha : esperimentado aun lo que es dulzura y suavidad; cuando mas podrá saber lo que son placeres, pero dicha y felicidad, no. Lo diré, sí, y lo afirmo con toda seguridad; un cristiano humilde, orando en la sencillez de su: corazon al pie de un altar solitario, esperimenta un sentimiento de dulzura: mil veces mas deli- «cioso. que el deleite destumbrador de las pasiones. El filósofo mismo, no bien olvida el orgulo de sus sistemas para entregarse docilmente al atractivo de la fé, cuando al punto recibe la recompensa prometida á los que creyeren. Juan Jacobo Rousseau y el autor de los Estu- *R (100) dios de la Naturaleza (*), yendo un día de paseo vinieron á parar al monte Valeriano, y tocando á la capilla de los hermitaños se en—- tran en ella por curiosidad. Rezaban ellos entonces las letanías de la Providencia. Los dos filósofos heridos, y tocados de la calma de aquel lugar, y penetrados de una religiosa emocion, se Postran de rodillas, y mezclan sus oraciones con las de los asistentes. Terminadas las oraciones, se levanta Rousseau, y todo enternecido dice á su compañero: “Ahora veo por espe- » riencia lo que dice el Evangelio; que cuando »muchos de vosotros se reunieren en mi nom- »bre, yo estaré en medio de ellos. Hay aquí un » sentimiento de paz y de felicidad que penetra » €l alma (4)? Fundados pues en una esperien- “cia que no se O Ei no temo repétir con Montesquieu: * “Cosa admirable! La » Religion cristiana, que parece no tiene mas 5 oBje1o que la felicidad de la otra vida, ha- >» ce tambien nuestra felicidad en esta (2)> Así se' verifican diariamente á nuestra vista as palabras del soberano Maestro: “El que lo » hubiere cia todo por mi, recibirá aquí (*) Bernardino de Saint- Pierre. (1) Véause les Etudes: de la Nature» de Derrañdino de' Saint Pierre (2) 584 des Luix , 1. 24, ch. 3. (101) » bajo cien veces doblado de lo que dejó, y des- » pues la vida eterna (1).? Las doctrinas filosóficas marchitan y secan la vida, y privando al hombre de todo, menos del sentimiento de su miseria, le conducen al sepulcro cercado de la inquietud y de mil pesares. ¿Y á cuántos incrédulos. no vemos, pasada la primera ilusion, envidiar la dicha de los creyentes? Fatigados por sus deseos, consumidos de tédio, atormentados de su vana ciencia, ¡ay! dicen, ¡si yo pudiera creer ! Conocen que la fé los reanimaria y volveria á vivificar su alma afeminada. La vista de un cristiano los asombra y los confunde. Su tranquilidad habitual, su serenidad inalterable, un no sé qué de pureza y de dulzura, que escapándose del corazon se estiende y pinta en las facciones, y da á su semblante una espresion celestial y divina, los pasma, los enagena, y los arranca muchas veces suspiros involuntarios. Y con todo ¿qué es lo que ven? Solo algunos signos esteriores, débiles indicios de los sentimientos ocultos en el fondo de su corazon, ¡ Ah! ¡qué sería si pudiesen penetrar basta su interior, y entrar en el santuario de la conciencia, donde la virtud re- A a a a ES (1) Math. XIX, 29. Marc, X, 30, (108) rintos de una filosofía engañosa, y comió el pan amargo del error con el sudor de su rostro. Pero cansado ya de errar tristemente léjos de la verdad , y léjos de Dios, volvió en sí, y gustó la paz. Ímitad su ejemplo, y cogercis el mismo fruto. Despues de haber conocido los bienes de la tierra, y los del “cielo, era cuando su corazon se desahogaba en estas tiernas espresiones: “¿Quién desenvolverá los »dobleces de una vana y falaz sabiduría? » ¿quién escudriñará el fondo de sus entrañas » tenebrosas, donde se ocultan tantos secre- »tos vergonzosos? Yo no quiero ni aun pasar » por ellos mi vista. Solo á vosotras, á vosotras »solo me dirijo, ó justicia, é inocencia, á » quienes rodea una luz pura y brillante, y » que saciais enteramente nuestros deseos im- »saciables. En vosotras se halla un reposo, »una quietud profunda, una vida llena de » una calma inmensa. El que entra en vos- » otras, entra en la plenitud de la alegría, y »apaga su sed, y se refrigera deliciosamen- »te en la fuente misma del sumo bien. ¡Ay »de mí! En los dias de mi juventud, cor- » riendo de deleite en deleite, me alejaba rá- » pidamente de vos; ó verdad inmutable! y » errando á la ventura, luego á luego, vine á » ser para mí mismo una region de indigencia ; (109) » y de dolor (1). ¿Y qué otra suerte debia pro- » meterme? Nos hicísteis, Dios mio, para vos; » y nuestro corazon estará inquieto elterna- » mente, hasta que descanse en vos (2).” CAPÍTULO X. Importancia de la Religion con respecto á la A Sociedad, Seguramente nadie esperará que nos detengamos en probar la necesidad política de la Religion. Una verdad de hecho, tan anltigua como el mundo, ¿dejará de ser incontestable, porque despues de seis mil años de un consentimiento universal, se les haya antojado á algunos insensatos oponer sus” paradojas á la esperiencia de los siglos, y “sus aserciones 'al testimonio del género humano? “Mas fácil sería, decia el sabio Plutarco, edi- » ficar una ciudad en el aire , que formar un » Estado que no creyese en Dios (3). Mas AD) August. Confes. lib. 2, cap. 10. (2): 1bid.l. 1, Co Ts Do (3) Contra Colot. Plut. oper. pág. 1128. * Él como gentil dice los Dioses, nOSotros como cristianos hemos traducido “Dios: creemos que nada se perderá por esto. (110) sin poner en duda ni un solo instante la necesidad de una creencia religiosa, se pueden bien inquirir las razones de esta necesidad; y esto es lo que vamos á hacer en este capítulo, donde habremos de mostrar que la filosofía, destructiva de la felicidad del hombre, y del hombre mismo, lo es igualmente de ar felicidad de los pueblos, y. de los pueblos mismos; y que la Religion , única que conserya al hombre y le conduce á la felicidad, poniéndole en un estado conforme á su naturaleza, es tambien la única que conserva - los. pueblos y los conduce á la felicidad, estableciéndolos en un estado conforme á la naturaleza de la sociedad. Una de las locuras mas peligrosas de - nuestro siglo es la de persuadirse que se cons- -tituye un Estado, ó se forma una sociedad de la noche á la mañana, como si fiese una manufactura. Las sociedades no se hacen; la naturaleza y el tiempo las forman de concier- to; y he aquí porque es tan dificil que renazcan, cuando el hombre las ha destruido; pues la misma accion que las destruye, se opone á la accion Teparadora del tiempo y de la naturaleza, Se quiere crearlo todo instantáncamente, crearlo todo con la imaginacion, y en cierto modo fundir la sociedad (111) de un golpe, en un modelo ideal y COMO se funde una estátua de bronce. Se substituyen en todo las combinaciones arbitrarias del ingenio álas relaciones necesarias, y á las leyes simples y fecundas, que se establecen por sí mismas cuando no se les pone obstáculo, como las condiciones indispensables - de su existencia. Cuando llevados de teorías quiméricas se consiente en trastornar, de nada se duda, porque nada se sabe; en segulda. se cree saberlo todo, porque se ha trabajado y sufrido mucho, y porque despues de haber disecado vivos á los pueblos para buscar en sus entrañas los: misterios de la organizacion social, la ciencia debe ser completa, y la sociedad estar perfectamente conocida. Con esta confianza, en nada se repara, ni-hay cosa que embarace: se constituye un Estado, y se vuelve de nuevo á constituir; se escribe en un pedazo de papel: que somos una monarquía, ó una república, esperando llegar á ser en realidad alguna cosa, sea pueblo, sea nacion. Saber qué tiempo podrá subsistir en este estado una reunion de criaturas humanas, es un problema que está por decidir. Mas hay una ley inmuta-' ble contra la cual nada puede prevalecer. Toda sociedad que, habiendo salido de las (112) sendas de la naturaleza, se obstina en no volver á ellas, no se renueya sino. por la disolucion, y no recobra su vigor sino perdiéndolo todo, y muchas veces hasta el nombre de nacion. Es indispensable que ella pase, lo mismo que el hombre, por las sombras del sepulcro, para volver ála vida segunda vez. si En esto no cabe escepcion; y es cosa triste pensar que lo que hoy se llaman luces, es decir, el menosprecio del buén sentido, y una curiosidad. desmedida de. saber plenamente lo. que solo se debe creer firmemente, 'y un deseo altanero de juzgar lo que se debe respetar, infaliblemente producen este resultado. Como la Religion y. la «política abrazan los mayores intereses de los hombres, éstos hacen entrar á la parte primero sus pasiones, y luego con mayor riesgo su razon; porque las pasiones moviéndose siempre por lo presente, y deteniéndose allí, munca produ- «cen por sí solas las grandes revoluciones; pero la razon, pasando repentinamente de lo que ses, á lo que se imagina que debe ser, y no encontrando en las ideas el obstáculo que las pasiones encuentran en las cosas, arruina por su base el órden existente, y disgustándose de todo, ó no contentandose con nada, todo lo (113) destruye. “El arte de desquiciar los Estados, » decia escelentemente Pascal, es trastornar,. » y mudar las costumbres establecidas, son- »deando , y queriéndolas penetrar y profun- » dizar hasta en su orígen... no hay medio » mas seguro de perderlo todo (1).” Nada hay que resista al raciocinio, y mucho menos la sociedad. Así cuando todo un pueblo se entromete á disputar sobre la mejor forma de gobierno, se puede con seguridad pronosticar que no conservará por mucho tiempo el suyo, suponiendo que aun lo tenga, - Ahora bien, pues que es constante que hay sociedades mas ó menos afortunadas 6 felices, sociedades pacíficas y otras agitadas é inquietas, unas estables y otras siempre movibles, sin duda hay una causa de esta diferencia. Tratemos de descubrirla, y sentermos para ello algunos principios sencillos, algunas de aquellas máximas sólidas arralgadas en los siglos, y que el sentido comun ha deducido inmediatamente de la observacion de los hechos, de los cuales vienen á ser una espresion abreviada. : Toda sociedad aspira á la perfeccion, porque aspira y desea ser feliz; y la felicidad, así (1) _Pensées de Pascal ,' ch. 28; 0. 6, Tom. IT. 8 (114) para las sociedades como para el hombre particular, no es mas que la tranquilidad del órden, en el-cual está la perfeccion. Donde quiera que hay desórden, hay. incomodidad, inquietud, y por consiguicnte esfuerzos para llegar 4 un estado mas perfecto, La sociedad, cuando se halla en esta situacion penosa de padecer y. sufrir, procura colocarse en sus relaciones naturales, y se echa de ver que lo ha conseguido por la calma y tranquilidad interior que disfruta, y por la profunda paz 48 Y » so (1 30 | 0 El reposo ó tranquilidad, resultado del órden, es, y forma la felicidad de los. pueblós ó naciones; y una sociedad donde reinase, un órden perfecto, gozaria de un completo reposo, y de una tranquilidad perfecta; y: esta (1)--Et sedebit-vir subtús vitem suam, et subtús ficum suum, et non erit quí exterreat, Mich. cap. 4, 4+ nar A (4155 es acaso la razon oculta de esa indolencia aparente que los. pueblos imperfectamente constituidos censuran y echan en cara á ciertas naciones mas adelantadas que ellos 'en la verdadera civilizacion (*). Pero tarde 6 temprano lega un tiempo, en que provo- (*) ¿Aun cuando no fuera mas que por esta espresion, era. Mr, de La Mennais acreedor á la estimacion de los es= pañoles: he. aqui un frances que ha conocido exactamente y hecho justicia 4 muestro carácter: elevado sobre la pasion baja de la e envidia, que arrastra á tantos otros nacionales suyos, y tantos espurios naciovales nuestros, cuando tra= tan de nuestras cosas, da el verdadero nombre á lo que ellos neciamente, no pasando de la corteza de las Cosas, califican de pereza y apátia; cuando ha llegado el caso, esta Nacion apática y perezosa ha sabido dar lecciones de acu tividad y virtud al mundo, En la elevacion de su alma el español mira con indiferencia ó con desprecio esos objetos frívolos, en que otros pueblos se entretienen y eñagenan, y aun en sus diversiones muestra la fortaleza de su temple, La guerra sola de la independencia ocupará con honor nuestro muchas páginas de Ta Historia; y dirá lo que para su verdadera libertad debe la Europáá la España. «En los re= » Veses y calamidades, cuaudo se trata de morir voluntaria- » Mente por su Rey y por su patria, dice Mr. de La Men-= » vais (Melanges, pág. 206.), es donde se apresde 4 distin= » guir un pueblo deista ó indiferente de una nacion católi- » ca. Una batalla bastó Para conquistar la Prusia, y des- » pues de treiuta victorias la España se conservaba como neu va principio. Se derrotaba un! 'egército, alinstante re- » nacia QUITO: +. «+. Pero si hubieselreinado en aquella: noble » nacion la filosofía, estaria Bimiendo bajo una dominacion » estraugera, y Véase en el tom. 1 *3 pág. gs. (116) | cada: y puesta á prueba la energía de: estas naciones perezosas, con sus nobles y generosos esfuerzos, sorprende y enseña á esos mismos que las insultan á discernir el noble reposo, que es fruto del verdadero valor, de la degradante languidez. y: decaimiento. fruto: de la apatía. La unidad es la esencia del órden, porque el fin y el objeto del órden es unir; y la sociedad misma en su noción ó acepción | mas general no es otra cosa que la reunion de seres semejantes. Donde «no hay unidad , hay separacion ó division, oposición, choques, desórden y desgracias. Para que haya: unidad social ,. es necesario que cada parte esté or Acad con relacion ó respecto al todo; cada individuo, con respecto á su familia; pá familia con la sociedad particular de que es parte; cada sociedad particular con la. gran sociedad .del..género humano; y el:mismo género bodies con respecto á la sociedad general de los seres inteligentes , Cuyo supremo monarca: es Dios. tm NE - En no remontándose hasta este principio, la idea misma del órden es contradictoria. Porque no hay órden social sin gerarquía social, sin superior y súbditos, sin derecho de (117) mandar y obligacion de obedecer. Ahora bien, esitre seres iguales, naturalmente no hay deberes ni derechos, mi súbditos ni superior, ni puede por consiguiente haber órden: y jamas se constituirá na: sociedad: con hombres solamente (Dres indispensable que el: hombre esté primero en sociedad con Dios, para: que «pueda entrar: en sociedad con “$us semejantes. ' p 5 ¿Aun mas: no hay: slds social sin els sas crificio de los: intereses particulares al inte res Comun y general; mas no hay razon para este sacrificio, quiero decir, es absurdo el pedirlo, y no pánbs: imposible el obtenerlo, cuando ,es un hombre el que lo pide áotro: hombre; porque él nada puede ofrecer en» compensacion. ,; y. porque-este sacrificio, que no es otra cosa que la virtud, sería eviden= temente la locura mas inconcebible, si no hubiese uña sociedad mas escelente y mas duruna , donde recibirá su recompensa. , Wes Supuesto que ni aun: se puede: 1ma- gidar sociedad sin una autoridad :ó: gefe que gobierne, y súbditos que sean gobernados, éstos y. aquél, súbditos y AROS son cor : (o Es decir, sin Dios; Ó una República de ateos. (124) recho, y que-la encina al caen, cumple una obligacion. TER O La fuerza, que es potencia física, mantiene.el órden en el mundo físico;: porque obra siempre por ciertas leyes inmutables y sabiamente ordenadas por una inteligencia, infinita. La fuerza introduce el desórden en el mundo moral, porque en manos de agen” tes libres é imperfectos, no sirve las mas ver ces sino para realizar voluntades imperfectas ó desarregladas. Ademas, poner por. base del órden social la fuerza, es. suponer que el hombre es un ser puramente matétial, es deprimirle, es hacerle inferior á los animales, que conocen otra ley. que la, fuerza, «pues. resisten 4: ésta obedeciendo al instinto. Y. sin embargo se verá que en último “analisis la: filosofía no ha podido descubrir otro fúndamento de la sociedad, ni dar otra. nocion del poder ó autoridad. A, Nos habla com. una asombrosa confianza de un pacto primitico, por el cual, todos y cada uno por su propio, interes, ó. utilidad particular, depositan bajo ciertas condiciones su soberanía, ó.el ejercicio de su soberanía, en,las manos de uno solo ó de muchos; y: si se les ha de creer, este pacto es la base verdadera del órden social, ¡Ah! si hubo ja- (195) mas una' doctrina absurda, funesta y degradante, esta es, A El | Y en primer lugar, jamas se ha visto que sociedad alguna comenzase por un pacto semejante, y es-bien sencilla la razon; el pacto supone á lo menos un principio de sociedad, ó la reunion de un cierto número de hombres con un lenguage comun, una habitacion comun y relaciones habituales; cosas imposibles todas si no' existia entre ellas algun órden, y por consiguiente leyes, y una autoridad encargada de su: ejecucion. Por otra parte , ¿en dónde estos: hombres que se reunen desuna plumada para deliberar sobre intereses comunes , tomarian las nociones de gobierno, sino habian tenido ninguno hasta allí? En-este caso no solo establecerian la sociedad , la inventarian. ¡Idea estraña! ha= cer salir el órden «social de una deliberacion, no de salvages , porque: los salvages estan unidos por vínculos sociales, “sino dé hombres reunidos por casualidad en los bosques, donde ocupados necesariamente en solas Jas necesidades físicas, áduras penas se alimenta rian de algunas bellotas, que: escaparon de la voracidad de los animales (+). (*)- Véanse sobre este Pacto ridículo € ideal las gracio= (126) Si se dice que este pacto, esplícito ó no esplícito, existe de derecho , «se «supone lo mismo de que se disputa, y se diceyademas un absurdo: porque laesencia de todo: pacto es la voluntad .espresa: de, los contratantes; de otra suerte, ¿quién arreglaria. las «condiciones? Ademas, todo pacto incluye ps dl te la idea de una sancion que lo haga: obligatorio. ¿Y dónde: se: hallará esta: sancion, fundamento necesario de la obligacion moral, y sin la cual no híay ni-puede darse verdadero contrato? La concurrencia de voluntades , que tanto se quiere hacer valer, de: nada: sirve: porque no siendo + la «voluntad: del» hombre obligatoria para sí, ¿cómo lo sería obligatoria para los otros?%»:El que cede pues. su soberanía, ó el ejercicio:de ella, én realidad nada: cede; pues «por-:confesion: misma: de Rousseau, puede volver 4 tomar cuando quiera loque ha cedido. El que recibe la soberanía no-recibe mas que una facultad temporal, una potencia física de gobernar, que se le puede quitar á cada instante; ni está obligado con condicion alguna, pues ni puede:obligarle la 1-1 sísimas y no menos eruditas y sólidas Cartas del Pilésofo Runcios Carta IV, V, VI y ViL:-=.- ruiY (197) voluntad de los otros; ni la suya propia. No veo pues resultar del imaginario pacto social ni deber, ni derecho alguno, y por consiguiente ni autoridad alguna verdadera. No veo mas que una mutacion , ó dislocacion de la fuerza, que en último recurso queda único árbitro de la sociedad, Si el pueblo tiene mas fuerza, quitará y depondrá al Soberano cuando le acomode; y todos los partidarios de la soberanía del pueblo le conceden este derecho , que en verdad no. podian negarle segun. sus principios. Por el contrario, si la fuerza está de parte del Soberano, éste agravará las cadenas del pueblo segun sus caprichos ó:sus temores, como se acorta la cadena de una fiera por miedo de no ser devorado de ella. En lugar pues de la tranquilidad del órden, el supuesto pacto social no establece mas que un choque ó competencia de: voluntades arbitrarias; y destruyendo la nocion de derechos y de deberes, ó el princi pio de. obediencia, pone en un estado: de guerra á la autoridad y los súbditos. Cuan= do la fuerza del Soberano prevalece, entra el despotismo; si la del pueblo, la anarquía; y es indispensable que tarde 6 temprano una de las dos prevalezca, Cualquiera lucha que: tiene por objeto el poder, es demasiado vio- (198) lenta para que“pueda durar mucho tiempo; y mientras dura, el Estado es víctima de todos los males que pueden oprimir á un pueblo. Esto es-lo que hace preferible cón muchas ventajas:el despotismo á la anarquía; porque la anarquía es el choque de todos los poderes:ó autoridades particulares, sobre todos los cuales cada uno quiere prevalecer; y hasta tanto que uno lo consigue, el desórden es general, lega á su colmo, y la única ley es la destruccion. En este combate terrible de cada uno “contra todos, todos perece= rian si no fuesen vencidos. La: Soberanía, de que el hombre podria: gozar antes del establecimiento de la sociédad, no siendo relativa sino á sí mismo, no consiste mas que en no depender: sino de su voluntad ; y como la: voluntad no puede naturalmente enagenarse, tampoco la Soberanía. Tan imposible es querer por la voluntad de otro, como pensar por su entendimien- to; ver por sus ojos, Oir por sus oidos y obrar por-sus órganos. Luego miradas las cosas bajo este aspecto, y en la mentida hipótesis, el hombre despues del pacto social se queda lo mismo que estaba antes, es decir; soberano de sí mismo, é independientis de: cualquiera” otra voluntad que la suya!» ceder el poder, ' (199) no es ceder su voluntad, ó dejar de ser lo que €s, porque esto es imposible, sino úni-' camente poner su fuerza á la disposicion de otro. En el supuesto pacto, el depositario del poder noes mas que el depositario de la fuerza ; y como todas las voluntades conservan su independencia originaria, en lugar del derecho de ordenar que se ejerce sobre las vo- -luntades. mismas, no tiene mas que el poder de obligar por la fuerza, poder que el pueblo, si es.mas fuerte, cuando quiera puede quitar. Bajo el imperio, pues, del contrato social, mo hay en la sociedad otros derechos, ni mas obligaciones que la voluntad del mas «fuerte. Ni se atribuye al pueblo la soberanía ó poder soberano, sino porque tiene la mayor fuerza física; y esta fuerza: es tambien el único derecho, en términos que el pueblo, dice Jurieu, no necesita de razon para validar sus actos, ó, como se esplica Rousseau, la voluntad general (es decir, la voluntad del pueblo): siempre es recta (1). De este modo las ideas de autoridad ;* poder, derecho, órden. y justicia vienen á:confundirse y perderse en la-idea dela fuerza , ley general y única razon de la sociedad. QIPASUdo 4 12020 Mcrueio cobi el osos Y: (1) Contrat. sogial, lib. 2, ch 3. Tom. IL 9 (130) Observad ademas , que todo cuanto. se dice del pueblo, debe decirse igualmente de cada parte de él, 6 de cada individuo, porque la voluntad y. da fuerza general no son mas que la coleccion de todas las voluntades y fuerzas particulares ó individuales ; y sería una contradicion que la voluntad y la fuerza del pueblo fuesen la única regla y medida de sus derechos, si los derechos de: cada individuo no tuviesen igualmente á su yoluntad por única regla, y ácsu fuerza m0 única medida, En efecto, los esántidarios del sistema que examinamos, parten de este principio para establecer su pacto social. Exigen la adhesion. formal de todas las voluntades particulares; adhesion que, no obligando por otra parte sino mientras le agrada á la voluntad, la deja por consiguiente en su independencia primitiva, y no constituye órden alguno que no esté en su mano trastornar cuando y. como guste , solo porque le acomode. Mas 'no determinándose la voluntad «sino por algun motivo ó razon, ha sido preciso hallar uno que ¡nclinase las voluntades de todos sin escepcion á adherirse al pacto social; y como la idea misma de deber ú obligacion es incompatible con el sistema, no queda (131) mas que el amor de sí mismo, 6 el interes particular; y en efecto, sobre esta base se esfuerza la filosofía á fundar la sociedad. Rousseau, que adopta esta doctrina, es tanto mas inconsiguiente , Cuanto que él sienta por otra parte máximas contrarias, “ Si, como dice, »€s tan poco lo que los intereses particu- »lares tienen de comun, que nunca: jamas »equilibrará ó balanceará á lo que tienen de » opuesto (1);” es claro que la sociedad no ha podido, ni pudo jamas establecerse, ni podrá conservarse por el concurso unánime de las voluntades particulares, $ por la concordia de los intereses particulares; y el sistema que exige esta concordia ó convenio imposible, es contrario á la naturaleza del hombre; pues que éste, por confesion de Rousseau, “es sociable por, su naturaleza, ó 4 lo »menos hecho y formado para serlo (2)? - Obsérvese ademas, que asi. como escluyendo á Dios de la razon del hombre, se destruye toda verdad, toda ley moral, todo deber y obligacion, y toda virtud, para dejar solo el amor esclusivo de sí mismo, 6, el interes personal; del mismo modo, escluyen- (1) Emile, tom. 3, Pág. 199 , note. (2) 1818, pág. 112. (139) do á Dios de la sociedad, se destruye toda verdad social, todo poder y'autoridad, toda virtud, para establecer en su lugar el interes particular, que viene á ser el único princi pio de órden en la A ¡ias que en los individuos. Cuando estas opiniones funestas Hegan á estenderse y generalizarse en un pueblo; cuando se ha llegado á persuadir á los hombrés que á nadie son deudores de cosa alguna siuo á sí mismos; que el interes deNORAl 'es la única regla de la voluntad, y que se pue- _ de legítimamente todo lo que se puede hacer impunémente; en una palabra, cuando no hay mas autoridad que la fuerza, otro órden social que la fuerza, ni otra moral que la fuer za, Cada uno hace prueba de la suya, y trabaja por acrecentarla, sometiendo y subyugando la de los otros, y la independencia produce una tendencia universal á la dominacion. La sociedad se transforma en un vasto anfi= teatro, ó circo donde todos los intereses se atacan unos á otros, se combaten con furor, ya en masa, ya' A á Cuerpo, segun la conveniencia de las pasiones. En siedis de este desórden, si el Estado subsiste aún algun tiempo, es porque cierto número de ¡ mm a) tereses particulares se ligan con el interes par- (133) ticular del -poder-ó-4utoridad, «y. oprimen á todos. los demas; verdad queno se ocultó á Rousseau, y de que manifestó estaba: bien penetrado cuando examivanudo las instituciones de. los. pueblos antiguos se preguntaba: ¿Pero como? ¿la libertad no se mantiene ni conserva sino con el apoyo ,'y por medio de la esclavitud ?. y con una sola - palabra se',daba esta; respuesta terrible: Puede ser(V). s: STA en otros términos, el reinado,mas ó,menos libre de todos. los. poderes. particulares. Es claro que en este casó, cada poder. particular.debe tener sus súbditos 4. quieniés. gobierne; por sus voluntadesparticulares,. es decir, esclavos porque la esclavitud .esencialmente «cónsiste'enla sujecion 4 la mohuntad del hombre; y. todo el que ¡obedece ¿al hombre. solo,-és esclavo , auque ¿este hombre: fuese él misino.. Otro tanto sucede 'en las naciones, y la teoría de la soberanía del pueblo mo es mas que la ¿eoría de la esclavilud.. Esto. es-lo que, bajo otro respeto, hacia necesaria la esclavitud en los gobiernos antiguos, y esencialmente en las repúblicas: A 0 0OOO0$OKXAAA A AK0K<K<c_c ———— (2) Contrat. social» lib. 3,.ch, 15. 1 (440). que los legisladores combatieron: ton. otros usos infames. Enfin, se legó 4:tal esceso de indigencia: moral, que ya: mo-:se hallaba que: oponer al crímen mas-que el.yicio. «Entretanto la razon se consumia:en combinar formas de: gobierno ,-y complicar los resortes de' la. máquina política,'. esperando que: el órden naceria de un equilibrio jusio.de las fuerzas. Emestos cálculos, mas va= nos todavía que ingebiosos, todo se tenia presente. menos Jas pasiones, y con:mil trabajos se buscaba ei la multiplicidad: de:contrapesos, ó en' la: división, del poder;ouna. doble garantía contra la ¡¿narquía y el despotismo; péro, este poder «dividido, ó estos diversos poderes , atacándose prontamente , desolaban el Estado por.sus: discordias interminables. 'Todo el fruto.de tantas ¡precaucionesse reducia á prolongar, una ducha funesta, y:4: comprar á mayor precio uná opresion: mas dura. De modo que se. sutria la tiranía, y se! sio : ejpinos sus Venganzas, | En: un. prineipio. Roma be hab me. Reyes, y estafue la causa desu duracion. Bajo.su autoridad «pacífica tuvierori tiempo de arraigarse. da Religion , las.costumbres y las leyes. Casio se puedesdudar que fuese. feliz , porqué. la historia-no ha: conserva- (43) do de esta época mas que una memoria obscura Y May incierta, Bruto, dice Tácito; instituyó el consulado y la libertad (y; es decir, que puso el poder mas á la “mano del pueblo, y: desde entonces la autoridad fue siempre decayendo (2). Los grandes se esforzaban inútilmente á retenerla; su resistencia no tuvo otro efecto que hacer mas ruidosas las victorias que alcanzaba sobre ellos la plebe, la cual á nada menos aspiraba que á realizar el sistema de una igualdad absoluta, que equivale á decir, un: sistéma de absoluta y total destruccion; porque; en efecto, despues de haber destruido la sociedad, destruyendo las distinciones sociales, las pasiones envidiosas de las distinciones naturales que solo la muerte puede quitar, destruirian al hombre mismo, y acabarian por establecer sobre un suelo desierto, en el silencio de los sepulcros, la húgubre igualdad dela nada. Afortunadamente para Roma; “las circunstancias imprdieron este mal; y las naciones vecinas Ata= cándola, la salvaron, Obligáronla á pensar aán- o o > ( - - a A (1) Urbem Roman a principio reges habuere. Libertatem et Consulatum L. Brutus instituir, Annal. lib. 1, D. J.: (2) «Ínterin quedaron algunos Privilegios á los pátri-. »cios, los plebeyos no descansaron ha sta que se los quita= »FrOD.» Esprit des lotx, lib, 11 > Cs 16, e (142) te todas cosas en su existencia, y á apoderarse de su propio territorio, al que en seguida enviaron colonias. Esto trajo dos grandes utilidades; la de reducir el número de la gente ínfima, y la de ofrecer un objeto esterior á la 'dimbiejon; Si. desieraa principio el orgu- Jlo de los Romanos no se hubiera dirigido hácia las conquistas, este pueblo en breye tiempo se habria esterminado á sí mismo. La guerra suspendia las disensiones intestinas, y como la pasion de mandar buscaba y hallaba siempré fuera nuevas satisfacciones, homa subsistió ínterin el mundo le ofreció naciones que conquistar. Vencido ya el universo, cada Romano pretendió reinar sobre - él, y el imperio fue trastornado hasta sus fundamentos por conmociones horrorosas. Se habia sostenido contra todos los pueblos, pero no pudo defenderse de sí mismo, de su constitucion, y de la doctrina que la servia de base; y entonces fue cuando, para eterna Instruccion de la sociedad, se descubrieron enteramente los espantosos secretos de la soberanía del hombre. No sé qué furia rencorosa saliendo impetuosamente de los profundos senos del corazon humano, y arrastrando tras sí todos los crímenes, se arrojó sobre esta na- Y cion, condenada por el cielo á castigarse 4 (143) jércitos, al-modo de aquellos uienes se les leva á ajusticiar en el lugar mismo en que cometieron el delito, conducidos por la mano de Dios, iban á sufrir su juicio allá en las mismas regiones que habian devastado; y no hubo un rincon en el imperio, donde la Providencia no obligase á estos fieros adoradores de la libertad á dejar montones de huesos, que fuesen otros tantos monumentos de la sabiduría y de la felicidad del Pueblo Soberano, del Pueblo Rey (). y ero no era solo en el campo de batalla, y en el furor de los combates donde los ciudadanos caian bajo la espada de los conciu- e IU dl 2100 09 (*%). Esta misma leccion tan imponente la ha repetido la Providencia en nuestros dias, y la Europa toda, los are= hales de la Siria y Egipto, y los climas abrasadores de las Islas del Nuevo Mundo, presentarán al viagero espantado los restos de los feroces republicanos, que ú las órdenes de Lu déspota fueron 4 Suírir el castigo de sus delitos contra - da bumavidad Y Sus leyes, contra Dios, y contra sus ungidos. Aquellas bandadas de buitres que en la huida de Rudesechos de un egército, que se lo de sepultar en sus entrañas; aquellos batallones enteros Yertos, helados en los bosques, de pie, como eSpeciros, dirán €locuentemente 4 la poste= ridad el bien que trajo su Soberanía: e] suelo español, en= grasado con millares de Cadáveres, debe hacer abrir los -0j0s 4 sus hijos Para no dejarse arrastrar de vanas teorías, sí misma. Sus e acinerosos á q “dadanos. Cada dia listas sangrientas: de proscripcion, fijadas en las puertas del Senado, 6 en las paredes de los templos, anunciaban á millares de Romanos que el vencedor les mandaba ¿morir (*). Vióse en esta época: horrorosa á! Mos gefes de las facciónés cederse mútuamente la vida la cabeza désum amigo, de un pariente , de un hermano , y esq____E€KEOOOgqgq€qgq Ig o rn rr rre (*) - Horroriza solo el recordar las proscripciones de Syla y Mario, y las de los triumviros Octavio, Autonio y Lépido. Mario hizo correr á rios la sangre; la órden dada á sus satélites á su entrada en Roma despues de-su destierro, era matar d todos los que llegando d saludarle él no les contestase : los mas ilustres senadores perecieron en esta ocasion, saqueándoles ademas las casas, y confiscando sus bienes. — Syla, su competidor, llevó aun mas lejos su fria atrocidad : hizo asesinar de una vez en el anfiteatro de seis “4 siete mil prisioneros de guerra, á quienes habia prometido la vida, y como el Senado reunido entonces en el tema plo de Belona, contiguo al circo, é ignorando un proyecto tan atroz, se conmoviese al oir los ayes dolorosos de tantos moribundos; nada es, padres conscriptos, dijo friamente Syla, “son unos cuantos rebeldes, d quienes se castiga de mi órden. Todos los dias se fijaban los nombres de los que se habian de asesinar: vo se'veia donde quiera sino una carnicería: se premiaba al esclavo que presentaba la cabeza de su amo; “al hijo que traia la de su padre: aqui fue doude se ensayó -Catiliva, quien despues de haber quitado la vida 4'su hermano, se encargó del suplicio de:M. Mario Graciano, Pretor, haciéndole arrancar los ojos, cortar las manos, y rom=' per los huesos de las piernas, antes de cortarle la cabeza; en premio de lo cual se le dió la comandancia de los-sol- : "(145) pecular” sobre las: proscripciones. Uniéndose la 'sed' del oro con la de mandar, se vendian los “asesinatos, se traficaba con la muerte, El imperio en fin, rendido y fatigado de tantas discordias (1, vino á descansar en el seño del despotismo amilitar, y algunos monstruos devoraron tranquilamente ese pue* blo que habia devorado al mundo, ] ; Er | : 4 OA , : a de dados, que hacian la mayor parte de estas egecnciones.= Si cabe aun fue mayor, por mas reflexionada, Ja matanza y proscripeion de los triumviros : disputaron largo tiempo entre sí sobre los que se habian de proscribir, y concluye ron cediéndose uno ú otro la cabeza de sús mutuos amigos y parientes. La cabeza de Ciceron, 4 quien Octavio debia tanto, fue dada en cambio de la del tio de Antonio y de la del hermano de Lépido, y este tratado de sangre se cimentó con la palabra de matrimonio entre Octavio y Claudia, hija de la muger de Antonio. Mas de trescientos senadores Y dos mil caballeros fueron asesinados: los hijos llegaron á Entregar á sus mismos padres por aprovecharse de sus bie uSN '. Esta es la dulzura y suavidad de los gobiernos democráticos, —= Lá Frañcia en Jos dias de su delirio nos dió 297 dar o Seemplos, aunque aqui se mezclaba las mas veces él odio de la Religion. Un ta] Philip, presentándose en un dia en la sala con dos Cabezas, estas son, dijo, de mi padre y de mi madre que ; acabo de cortar, porgue no querian oir la misa de un Sacerdote Juramentado (intruso). No se pierdan estás lecciones para nosotros, y Veamos el fruto det árbol del Bien y del mal, 4 que nos incitan que comamos los disimulados demagogos. : eres Cuncta FRA civilidus fessa y nomine principis ( Ugustas) sub Imperium accepit. Taciti annal. lib. 1. Zom. 11. 30 (146) a no do tre sí. Las voces. tutelares de derecho. y de deber adquieren un séntido; la autoridad su-. cede á la fuerza, y el reino de Dios; que es el órden por escelencia, sucede al. reino del hombre ó al desórden absoluto, Bajo el influjo de esta Religion-sublime, el género humano caminaba á grandes pasos, hácia la felicidad, abanzándo al término de su -per= “feccion, cuando repentinamente aparecen de nuevo en la sociedad las doctrinas del paganismo sobre el poder. El ensangrentado espectro de la Soberanía del Pueblo, invocado por la Reforma, sale del sepulero donde le habia desterrado el Cristianismo. Al momen- to el espíritu de independencia subleva las pasiones contra la autoridad: guerras. atroces desolantoda la Europa, y la discordia con su implacable encono penetra hasta el seno de las familias. Lutero y sus. discípulos -jus- tifican la rebelion, la autorizan, la: promueyen y escitan con sus escritos y Sermones sediciosos. Un no sé qué violento fermenta en lo interior de los corazones, y el fanatismo de la libertad relégiosa produce el fanatismo j E, TA naciones. La Relig £ste pueblo á las Opini (147) dela kibertad política, La Alemania, la Francia, los Paises-Bajos, Inglaterra. y - Escocia, sirviendo de presa á los furores dé una multitud.embriagada en doctrinas anti-sociales, se cubren de ruinas y nadan en su sangre, Os pueblos reclaman por primera vez despues de quince siglos , . lo que ellos llaman sus derechos, es decir, el poder, objeto" eterno de los deseos desenfrenados del orgullo; citan con altanería á los Príncipes á su tribunal, los miran únicamente como sus mandatarios, y se esfuerzan á fundar lá democracia sobre las ruinas del órden actual. Vacilan- los tronos, y. llegan á hundirse algunos. El genio de Wieleff agita segunda vez la Inglaterra, destinada por la Proyidencia para servir de egemplo álas. demas ¡0n'Se retira, y abandona ones que le han seoberano de sí mismo. esaparece el órden jurita- > Y todas las plagas reunitierra proseripta. Consti- 1a, humanidad, todo des: mas que la fuerza y las delos niveladores paséan- o del reino al otro, alla- Preeminencias sociales, y has- Ye ducido : héle ahí ya S “nel momento d mente con la paz das imundan. esta tución, leyes, justic aparece; no queda pasiones, La hacha dose de un estrem na todas las (348, ta la dignidad real pereció sobre el cadahalso con el mas desgraciado du*la familia de los Stuardos (*). En todos tiempos unos. mismos errores tuvieron siempre unos mismos efectos, y pronto veremos una nueva prueba bien memorable. Desde el punto que se le dice al hombre: tu razon es la fuente de la verdad, y tu voluntad la del poder; ya no hay mas verdad que lo que lisongeá las pasiones, ni mas poder que la fuerza, la cual dirigida r el interes particular 6 por las pasiones, introduce el desórden y la muerte hasta en los: últimos elementos de la sociedad ; y sus miembros , con derechos iguales é intereses contrarios, se destruirian hasta no quedar uno, si, como dotados de fuerzas desiguales, el mas fuerte no sojuzgase é hiciese servir al mas dé- A A A A NN RO (*) Cárlos I, Rey de Inglaterra, Escocia é Irlauda, que fue degollado en un cadabalso el g de febrero de 1649 por sus súbditos rebeldes, acalorados por el pérfido Cromwel con las ideas de la Soberanía del Pueblo. El mismo escándalo dió despues la Francia, llevada de las mismas doctrinas. Erau su consecuencia necesaria: el filósofo Diderot habia espresado su deseo «de ahorcar al último de los Reyes con » las tripas de los últimos Sacerdotes» y Barrere erigió luego en máxima «que el árbol de la libertad no podia crecer »si no se regaba con saugre de Reyes: y sus bárbaros sá= télites lo egecutaron. 2 : (149) bil 4 sus caprichos, que vienen á ser la única ley, el único derecho, única justicia. Tal es el resultado necesario del absurdo contrato social soñado por la filosofía , y queen realidad no es otra cosa. que una sacrilega declaracion: de guerra contra la sociedad. y contra Dios. La razon y la esperiencia , los hechos: y el discurso estan acordes en demostrarlo, y cualquiera que sabe ver y reflexionar, reconocerá, que abolida la nocion de la autoridad, y de todos los principios conservadores del órden, de la paz, de la felicidad, y de la libertad de los pueblos , las doctrinas de independencia, carta sangrienta de la discordia y de la opresión, jamas han producido, ni podido producir, sean las que gobierno , desde el despotismo mas absoluto hasta la mas Que tiranos dades. uidas ó alteradas , las que unen á los Pueblos entre sí en la gran sociedad del género humano, alteran igualmente. No se co rechode gentes cada nacion, ni se destruyen y noce ya otro deque el interes particular de mas derecho de guerra que (252) sentarnos Tácito, ni que haya reclamado por la abolicion de la esclavitud, ni aun formado de ello el mas simple deseo. La sabiduría humana contemplaba sin conmoverse ni admirarse la opresion del hombre, insensible él mismo por su parte á su degradacion, y estúpidamente sepultado-en su infame y deshonrosa miseria. ¡Cosa pasmosa! Fue necesario que la sabiduría misma de Dios descendiese á la tierra, no digo solamente para librar al género hu= mano de las calamidades que le oprimian, sino aun para darle esperanza, é inspirarle el deseo de verse libre. La guerra ha sido en nuestros dias el tema general de las declamaciones filosóficas , y jamas ha habido mas guerras, ni mas destructoras, que en el siglo en que unos filantrópos necios han declarado que todas las guerras son injustas. El Cristianismo no declama; exhorta á la paz, y la establece por sus Máximas, quitando la causa de discordia; y cuando el cuidado de su conservacion obliga á los pueblos á recurrir á las armas, fija por primera ley de los combates la humanidad. La Religion penetra“hasta el campo de batalla para desterrar de él el ódio y la inexorable avaricia, para contener el abuso de la fuerza, para dulcificar la victoria, y cubrir al débil con su - (253) proteccion inviolable (1). No pudiendo quítar la espada, embota su punta, y derrama tambien bálsamo en las heridas que ha hecho. No quiere decir esto que la historia de las naciones Cristianas no esté manchada alguna vez con rasgos horrorosos de barbarie. ¿Pero qué ganaria la filosofía con oponérnoslos? Prueban contra ella, y no con- * ' A An ES E A RS (1) La historia ofrece un egemplo singular de la dife rencia que hay en este punto eutre las doctrinas paganas y la del Evangelio, y nos enseña á bendecir á la Religion, que substituyó 4 los usos y costumbres atroces, consagrados por el derecho de guerra entre los romanos, un espíritu de dulzura y, si puedo esplicarme así, una delicadeza de humanidad tan tierna y tan sensible que hasta entonces era desconocida. «Se habia visto á Constantino, des- » pues de sus primeras victorias (es decir, autes de ser » cristiano), arrojar á las fieras los gefes enemigos que ha- »bia hecho prisioneros. Los panegiristas paganos celebra- » ron con el mayor encarecimiento esta barbarie, y se com- » placian, y como que se recreuban en pintar este triunfo, »en el cual un Emperador realzaba la magnificencia de los »juegos, y aumentaba la diversion del pueblo con la car- »nicería Ó matanza de los enemigos en el circo. Pero ine- » go que el Cristianismo principió 4 alumbrar su alma, un » orador hizo tambien mencion de estas victorias contra los »Francos; pero nada dice de su suplicio. Lejos de eso Cons” »tantino prometia ú los soldados una suma de dinero Por »eada enemigo que le trajesen vivo.» Des changemens opérés dans toutes les parties de I "administration de 1'empire ?0Main, sous les regnes de Dioclétien, Constantin, et de leurs SUCCEsseurs, jusque d Fulien, par J. Naudet, t. 1, pág. 54» qa (254) tra nosotros ; porque siempre fueron efecto ó de un error espresamente condenado por la Religion, ó del menosprecio de sus máximas, desprecio que, como lo haremos ver muy pronto, substancialmente no es ótra co: sa que una verdadera incredulidad. Ciertamente sería muy estraño que se pidiese cuen: ta. al Cristianismo de Jos escesos que dima= nan del olvido de su doctrina, y que se negase que él hace á los hombres mansos, mi= sericordiosos y compasivos, porque en dejando de ser cristianos, se hacen duros y crueles, Obsérvese ademas, que las devastaciones y mortandades, de que ofrecen tan frecuentes ejemplos los anales antiguos, eran de esencia del derecho de guerra, tal como ellos le concebian; cuando entre nosotros estos actos de un sumo rigor son una violacion de este mismo derecho: así no se puede negar que en los pueblos cristianos son infinitamente ,mas raros; y el profundo horror que inspiran, prueba cuanto se ha mudado el espíritu general en esta parte, No es menos completa y feliz la revolucion que la Religion Cristiana ha obrado en la legislacion, que la causada en el derecho político, y en el derecho de gentes. La (255) + ley no es ya la espresion de la voluntad del mas fuerte; ni tiene tampoco por objeto el «proteger intereses particulares, sino establecer la justicia, que es el interes supremo de todos; y no siendo la justicia otra cosa que el órden mandado por Dios, la ley, bajo el imperio del Cristianismo, es la espresion de la voluntad del poder ó de la potestad, y por consiguiente se debe desde luego someterse á ella como á la voluntad del mismo Dios; porque el que resiste á la potestad, resiste á Dios (3). Así todas las verdades sociales dimanan de esta grande y primera verdad, que lodo poder viene de Dios; y el principio fundamental del derecho político es tambien el principio fundamental de la legislacion, Se obedece á las leyes por la misma razon que se obedece á la potestad; y la doctrina que afirma y modera el poder, afirma igualmente la autoridad de las leyes, las dulcifica y perfecciona. No se admira, como se debe, la sabiduría y hermosura de las leyes cristianas, Ellas espresan tan perfectamente las yerda- A O (1) Qui resistit potestati, Del ordinationi resistit, EP» ad Rom. 16, 2. (256) deras relaciones de los seres sociales, que su misma conformidad con nuestra” naturaleza hace que ya no nos llamen la atencion: Cuan= do todas las cosas son lo que deben ser, nó se admiran sino haciendo atenta reflexion sobre ellas. La sencillez del órden oculta á nuestros ojos su grandeza. Xi espíritu se detiene á contemplar los gobiernos artificiales, así como los ojos se fijan sobre las obras complicadas del arte. La vista de un ser vivo no causa en nosotros impresion alguna; pero muéstresenos un autómato , al punto nos llenamos de admiracion. Las antiguas legislaciones se dirigian todas á oprimir al débil; las nuestras no dejan género alguno de de- “bilidad á que no señalen proteccion; y esto” no nos sorprende á causa de la armonía perfecta en que estan la conciencia y la ley. Sin embargo es cierto que solo la Religion ha podido dar á las leyes este carácter noble y consolador, y solo ella puede conser varle, En el momento en que se prescinde de su autoridad, todo se conmueve y todo se confunde; las verdades mas claras se hacen problemáticas, y el órden inflexible, é inmutable , es relegado desdeñiosamente al dominio indeterminado de las opiniones. ¿Qué cosa hay mas evidente que la igualdad na- A a na TORTA E dd O a y (257) tural de. los hombres? Sin embargo la razon, por el espacio de mas de veinte, siglos, ha fundado la sociedad. sobre la esclavitud de una parte de sus miembros, y ni aun siquiera le ocurrió que fuese posible abolirla, Al Cristianismo es deudora tambien la humanidad de este grande beneficio: y él solo es, el mismo «Dios es el que ha querido que el hombre fuese libre; y para que lo lograse, ha sido necesario que tuviese fé en la libertad. El raciocinio, lejos de dársela, hubiera remachado para siempre sus cadenas, puesto que raciocinando sobre el órden social, el. mismo Rousseau establece, en un pasage que ya hemos citado, la necesidad de la esclavitud. Y si él pensaba así en Fran cia en el siglo diez y ocho de la era Cristiamay ¿se podrá creer que en Roma, bajo la república, el paganismo le hubiese inspirado Opiniones mas generosas? SEAN Donde no hay familia, no hay Estado; ahora bien, la poligamia, y el divorcio, que es la peor especie de poligamia, destruye las familias, oprime á la:madre y al hijo, é€in- Wwoduce la anarquía en la sociedad: domésti. Ca. Pues bien, solo la Religion, es la que ha proclamado la indisolubilidad del-lazo. cons: yugal. ¿Y la razon? la razon filosófica; aun Tom. 11. 17 | / (258 ) despues de haber conocido el principio, y observado por largo tiempo sus admirables efectos, ilustrada con las luces del Cristianismo, recusando sin embargo su autoridad, ha juzgado que era mejor convertir el matrimonio en un contrato temporal, en una especie de arrendamiento revocable á su antojo, sin otra condicion que repartir los hijos , como al espirar el término contratado se reparten los animales nacidos en un rebaño habido de mancomun. Y obséryese que al mismo tiempo que se daba á la muger el derecho de repudiar al marido, ó su cabeza, se concedia á los vasallos el derecho de repudiar su Soberano: ¡tan íntima es la conexion que hay entre el poder doméstico y el político (*)! | Aun mas: ¿puede imaginarse un delito, (*) El citado Villete, miembro de la Convencion, propuso no solo el divorcio, sino la independencia de la mugér al marido, y que toda viuda y soltera en estado de mayoría que tuviese las condiciones necesarias en el varon pa= ra ser ciudadano, fliese admitida á votar y resolver en las asambleas primarias. Se observa en la historia' del último siglo, que á proporcion que se iban estendiendo las ideas filosóficas, se aumentaban las causas de divorcio. En el moanento de la revolucion habia cuatrocientas causas en apelacion en el parlamento de París, y doble número en el tribunal dicho del Chatsler, (259) un crimen que repugne mas á la naturaleza, que el asesinato de un hijo causado por su: padre; ni costumbre mas bárbara que la esposicion de esas inocentes criaturitas , Con= denadas porlas: pasiones á nacer, y ¿no Vivir mas ? Pues no obstante, las leyes de casi todos: los pueblos antiguos (*) permitian la esposicion delos niños, y el: infanticidio; y aun hoy dia es universal este uso en «una grán parte del globo (**), Dejad: á:la razon filosófica que pese el pro y'el contra deseos: ta atrocidad, que calcule hasta donde se. es: tienden las obligaciones de-lós padres, el interes del Estado sobrecargado de una poblas yo; (*) Sabido es que los lacedemonios, por ley espresa de su famoso:Licurgo, 4 todós los niños que nacian 6 parecian de complexion débil, los arrojaban 4: la cueva:ó sima del Monte Taigeto. ó bai frida A pj rió CIAT (*) En la China, Indias Orientales, $zc.-Los progresos de la filosofía vinieron tambien á dar este nuevo testimo- Mio de:5u malhadada influencia: la série progresiva de es- Pósitos iba al nivel de la estension de sus /uces, En; 1670 STan quinientos doce los espósitos del Hospicio general de París: bajo la Regencia del dique: de. Oleans ¡el io se Contaban ya mil cuatrocientos cuarenta yuno: hácia la mitad €l reinado de Luis XV-por los años de 1745 tres-mil-dos- “entos Veinte y cuatro; y bajo el gobierno de Luis XVI, en Mela filosofía habia, lMegado:á su colmo, ya mo tenian pú- Mero ,-y-hubo que crear nuevos hospicios donde recibirlos, * Aquí los grandes beneficios.de la filosofía del siglo. Mr» * La Menngis, mebanges. , * (260) cion embarázosa, el interés:del mismo niño á quien se le ahorran tantos trabajos, y tal vez delitos, abreviándole una, vida tan poco digna de sentirse; y me engaño mucho, st fundada sobre estas Consideraciones, y otras mil semejantes á estas, por: poco que el interes agite su sutileza sofística, no llega hasta ver en-este asesinato monstruoso el egercicio de un derecho legítimo, y aun un ac- to de humanidad. No se me acuse que recurro. á. suposiciones olliosas é inverosímiles ; porque los razonamientos, que acabo de | aplicar 4:la infancia, pueblos enteros los han aplicado: 4: la vejez; y substancialmente son los mismos con que Rousseau pretende justificar su conducta cruel con los tristes frutos de su disolucion y. libertinage. ¡Gracias eternas al Cristianismo, que del niño, ser despreciable y vil á los ojos de la política, y frecuentemente carga. insoportable á la, avaricia, ha hecho un sér sagrado á los ojos de la Religion! ¡Cuántos que insultan á esta Religion «santa, la deben, tal. vez la yida (*)1 pr ——- 4 z > oia so (*) Uno de estos fue D'Alembert,-espuesto en París en la puerta de una Iglesia; contra la cual, con un reconocÍ- miento propiamente filosófico, convirtió despues todos sus tiros. | (261) ¿Quién sabe sizá mo ser por ella, unos padres desnaturalizados mo los habrian arrojado luego que nacieron á la corriente de un rio, como lo practican los Indios, 6 abandonado por la noche en alguna calle pública, como lo acostumbran los Chinos, para que los devorasen los perros, ó por la mañiana los llevasen á un muladar en los mismos carros que van recogiendo la basura é inmundicias de las calles? Entiéndanlo, si no lo sa= ben, esos hombres que se creen sábios porque lo desprecian todo, y profundos, porque no alcanzan las verdades mas sencillas; sí, el Bautismo salva mas niños entre las naciones Cristianas, que hombres destruye la guerra. Y sin embargo la filosofía no verá en el Bautismo mas que una supersticion absurda, y la vereis reirse de esta institucion sublime, que aun considerada bajo un punto de vista puramente político, sería todavia un beneficio inapreciable, y la obra mas perfecta de la humanidad. La dulzura y equidad de nuestras leyes criminales, su inflexibilidad santa, las precauciones infinitas del legislador para evitar en su aplicacion equivocaciones funestas, son tambien otros tantos efectos del espíritu establecido por el Cristianismo. El solo ha en- (968) la hermosura: de la moral evangélica Pos ¡Qué pureza, y profundidad en sus preceptos! ¡qué perfeccion en sus consejos! ¡qué amor tan tierno á la humanidad! ¡qué dulzura tan amable, y qué unción tan penetrante en la sencillez de sus máximas! ¡Ob, y cómo van directamente al Corazon, y conmueven la con= ciencia! Se puede quebrantar esta ley divina; se puede violar, sí, verdad es; ¿pero poner en duda su esteléncia, quién, á no haber perdido todo sentimiento de honradez, quién se atreverá? La paz. y felicidad son frutos suyos. Ella une, consuela, previene ó repara Jos males de la naturaleza y de la sociedad. Si los hombres quisiesen, observándola, consentir en ser felices, el cielo descenderia sobre la tierra, ó en ella viviríamos como en el cielo. ¿Y qué hace el Cristianismo para obligarlos á ser felices? ¡Ah! No presenta á su vista una imágen abstracta, un fantasma ideal de virtud, que tal vez 'admirarian sin resolverse á imitarlo, no; les ofrece á la virtud misma, la perfeccion viva en la persona de Dios-Hombre; y añadiendo despues á sus preceptos una sancion de infinita fuerza , abre á los pies del crímen el abismo tenebroso del infierno, region desolada de dolores y supli- (269) cios eternos, y muestra á la virtud en lo alto de los cielos el premio inmortal que la espera. Una recompensa y un castigo finito no serían dignos de la justicia y bondad de Dios, ni suficientes tampoco para contener al honbre en el órden; pues que la esperanza mis; ma del soberano bien, y el temor del sumo mal, no alcanzan muchas veces á vencer las ¡lusiones: de los sentidos, y la ciega jmperias dad de las pasiones. En esto, como en todo lo demas, ..es incontestable: la ¿eminente superioridad del Cristianismo sobre la filosofía. Em: los labios de esta, la. palabra deber ú obligacion carece de Señala , no tiene Serfación alguna, y desafio á todos los filósolos juntos á que me den una definicion inteligible. Mas aun cuando lo verificasen , aun cuando, llegasen, 4. con; vencer 4 lá razon de la realidad de la virtud; ¿qué vendria, á ;ser esta virtud privada de sancion; sino un vano simulacro? ¿y dónde encontrarian motivos bastante rs que me determinasen á seguirla, y me empeñasen á sacrificárselo todo, hasta mi felicidad? Al con= trario, atiendo, y oigo 4 la Religion, y la com- Ad cuando me habla de penas y premios eternos; veo, en ellos un motivo, un interes de infinita consecuencia; mi razon lo aprue; (270) ba, y mi corazon se conmueye..... ¿Pero dónde está el cielo de la filosofía? ¿dónde está su infierno? ¿dónde la palma inmortal y corona inmarcesible que reserva para los que siguen la virtud? que nos la muestre, y entonces puede que me anime á merecerla. Pero que no pretenda seducirme con quimeras. Porque, ¿qué viene á ser ese desprecio con que me amenaza, si me dejo llevar de mis apetitos? ¿Cuál el bien verdadero que me «quitará? La opinion de los demas..... y la opinion agena ¿en qué puede” perjudicar á mi sér? ¿me quitará ella “acaso la salud, las riquezas, la sensacion del deleite, la in= dependencia? no. El desprecio es nada, si yo mismo le desprecio, ó no hago caso de él; y aun cuando fuese tan débil que el desprecio obrase en mí alguna impresión, ¿quién me impide el substraérme de él, como tantos otros lo hacen, ocultando mis acciones y deleites viciosos bajo el velo espeso del misterio? Mas ocultándolos á los otros, no me los podré ocultar á mí mismo; y será mecesario comprarlos á costa de remordimien= tos. = Esto en verdad es algo mas grave; sin embargo veamos aun. Quiero conceder que en los sistemas filosóficos, la' conciencia no sea una preocupacion, ó que si lo'es, yo no (971) haya podido vencerla; siempre es cierto, que puesto entre un placer, ó deleite que desto, y el remordimiento que temo, la eleccion del crímen ó de la virtud es un negocio de púura sensacion. Si el deseo es mayor, sucumbo; y por el contrario, resistiré si el temor es mas vivo que el deseo. Ahora bien, cítenme una pasion , que no teniendo que temer mas castigo que éste, se contenga 'solo por la simple aprension del pesar de haber violado las leyes abstractas del órden. | -No, la filosofía no puede imponer al yiÉ cio mas que frenos débiles € insuficientes, así como tampoco puede proponer mas que premios quiméricos á la virtud. En efecto: ¿qué es lo que me promete? Un nombre, que no estoy seguro de gozar; una vana reputacion, que el hombre prudente desprecia, y no puede aliviar un solo infortunio de la vida. Pero Y aun esto, ¿quién me lo asegura? ¿quién me afianza que la virtud no atraerá por el contrario sobre mí insultos, desprecio, ódios y persecuciones? ¿Sería yo el primero que ha cogido este aciago fruto de su fidelidad. en Cumplir obligaciones penosas y difíciles? En éste caso se me ofrece por compensacion la alegria que lleva consigo el. bien obrar, y acompaña al buen testimonio de sí mismo, (272) ¡Qué irrision! ¡qué alegria, qué gozo el de la pobreza, de la hambre, de la sed, de las enfermedades y tormentos del cuerpo. y de los dolores del alma, la alegria de las prisiones y cadalsos, y el símbolo. de una wmiseria sin esperanza! ¡preciosa alegria! yo en verdad. no eneuentro cosa alguna con que comparar esta alegria estraña, sino es con aquella otra que dicen nos debe hacer esperimentar la estéril contemplacion del órden, que quebranta y contradice todos nuestros apetitos bajo sus leyes inflexibles. ¡Ah! ¿qué importa la hermosura de la máquina al infeliz que es despedazado y deshecho por sus ruedas? | e , Sin embargo estos son los. mas podero=' sos: motivos que ha podido hallar la filosofía para apartar á los hombres del crímen y moverlos á practicar la virtud. No sabiendo sobre qué. principio estribar. para exigir de ellos el sacrificio de sus intereses, sacrificio que constituye propiamente la virtud, le ha ocurrido sostener que la virtud no es otra cosa: que este mismo. interes (1).. Esto, sería (1) “Todas las cuestiones que dicen relacion á la moral » tienen siempre en nuestro corazon uña solucion pronta, »que las pasiones nos impiden seguir alguna vez; pero que (9273) cierto si la práctica y cumplimiento de nuestras obligaciones nos hiciese siempre actual. mente felices, Entonces los hombres, que no pueden engañarse sobre lo que sienten; serian virtuosos por la misma necesidad invencible que los obliga á: desear su bien: estar. A, » nunca consiguen destruir, y la solucion de todas estas » cuestiones viene á terminar siempre, con mas Óó menos » rodeos, á su centro Ó tronco comun , á saber, nuestro in= » teres bien entendido, que es principio de todas las obliga- » ciones morales, (D”Alembert, Eclaircissement sur les Elém. » des philos, t. s, des Melanges, p. 6.).» = Me admiro cier- «tamente de que teniendo talento se puedan decir tan gran des necedades. ¿Cómo mi interes, que solo es relativo 4 mí, puede imponerme obligaciones para con los demas? No creo que se hayan unido jamas dos ideas menos conciliables, Equivaldria 4 decir lo que francamente habia dicho Diderot, que nuestra única obligacion es vivir contentos ; ¿lo meños esto se comprende. Pero sea lo que se quiera dela Máxima de D”Alembert, considérense sus consecuencias. Y lo primero, ¿quien sale fiador de que la generalidad de los hombres conocerd bien su interes , en el sentido en que este interes es el de toda la sociedad, y depende de todas las relaciones que pueden existir entre sus miembros? ¿Cuántos conocimientos, luces y esperiencia; cuántas reflexiones, que profundidad y sagacidad de espíritu ho se nece= Sita para abrazar tantos objetos diversos, examinárlos, com- Pararlos, y deducir en cada circunstancia reglas para conducirse debidamente en cada Posicion? La moral, pues, no Sería sino para los tilósofos, cuando mas. En efecto, pues Que muestro interes bien entendido es el principio de todas las Wligaciones morales, no habria obligacion moral alguna pa- Tom, 11, 18 (274) Pero está muy lejos de suceder así; y la Religion, demasiado rica en verdades para necesitar jamas de la impostura, no temé adr vertirlo terminantemente á sus discípulos. “Si nuestras esperanzas, «dice san Pablo', se » limitan solamente á esta vida, somos en- AFA PP As ra los que, Por cualquigra motivo, no pudiesen a bien su interes. Si se engañasen, sería una desgracia; pero no un delito. Hay mas: el pícaro que cree que robándome, conoce bien su interes, lejos de merecer un castigo es digno de elogio, pues ote escrupulosamente su obligacion, tal cual la conoce. Dirán que se engaña, y que debia raciocinar mejor. ¿Mas quién os ha dicho que puede? Ademas; ¿qué derecho teneis para pretender que en lo que á él le toca particularmente deba. prevalecer vuestro juicio sobre el suyo? ¿Cómo le probareis que entendeis mejor que él sus intereses? Nuestro interes, que no es mas. que nDuestra felicidad, ¿uo depende de nuestro modo de pensar y de sentir ? vos temeis la infamia; él la desprecia. = Le mostrais la horca; pues qué, ¿4 todos los ladrones los ahorcan ? La probabilidad de robar impunemente es uno de los elementos de su cálculo. =Pero dando este mal egemplo, se AGE que le imiten algun dia á costa suya; es decir, que ú él tambien le roben. Sea enhorabuena: hay riesgo, y corre peligro; pero, ¿Por qué ha de preferir la certeza de no ser jamas, robado por falta de bienes, al peligro hipotético de, “perder una parte de lo que adquirió por esta via? Lo peor que le puede suceder es volver «ul estado en que queriais que permaneciese, Entretauto, ya ha disfrutado de algo; y como , miraudo solo á la vida presente, este es su interes blen entendido, el robo hecho con las debidas precauciones, es evidentemente para él una obligacion moral. (275) »tonces mas miserábles que todos los hom- » bres: (1)? | El interes de un cristiano es ganar el Cielo aunque le sea necesario sufrir penas y trabajos en esta vida; mas el que no espera otra, no tiene mas que un interes, que es hacerse dichoso en esta por cualquier medio que sea. ¿Y qué felicidad mas estraña, ni mas quimérica podria proponerse al hombre, que combatir y contrariar incesantemente sus deseos, sus inclinaciones ; hasta las necesidades mismas de la naturaleza; y sacrificarse en toda ocasion por la felicidad agéna, sin esperanza alguna de recompensa ? ¡Qué! ¿es interes del pobre verse privado de lo necesario, cuando puede apoderarse de una parte de lo que sobra al rico? =Le ahorcarán si roba.=Lo entiendo; y es decir que el in teres de vivir debe prevalecer al interes de saciar el hambre, Sea así ; pero si el “pobre:se Cree seguro de evitar el suplicio, el segundo interes, siendo ya solo , determinaria una obligacion contraria, le obligaria á robar. Qui= tad el verdugo y se mudó la moral; él es el MA (1) Si in hac vitó tantum in Christo sperantes sumus», Miserabiliores sumus omnibus hominibus, Ep. 1. 2d Cor. cap, IS, 19. e, ES (976) padre de todas las virtudes, Sin .embargo, por mas que se haga, este poderoso moralista no podrá alcanzar á todo. La mayor: parte de los vicios que arruinan sordamente la sociedad, ó. que turban su armonía ;la' avaricia, rar egoismo, la ingratitud, la dureza de corazon, la envidia, el ódio, la calumnia, el libertinage, no son de su jurisdics cion. No ¡pondrá á4 cubierto de seduccion á vuestra hija, ni á vuestra. esposa. Ahora bien, si en el ardor de una violenta pasion, el hombre es dueño de complacerla en secreto, y con la certeza ó seguridad de no ser jamas descubierto; ¿me podreis persuadir que es mi interes propio el queme manda repeler obstinadamente el deleiteque se me ofrece? ¿será tambien mi interes el que me hará. renunciar.4-mis hábitos y costumbres, á mis comodidades, bienes, ) patria, familia, á todo. lo que mas amo por la utilidad ¿de mis semejantes, ó del Estado 4. que pertenezco? Hasta ahora, á lo menos que yo sepa, se ha echado de ver, que en semejantes car sos las virtudes de los incrédulos, compara: das con las de los Cristianos, hayan tenido un carácter tan relevante de superioridad, que acrediten mucho el principio del interes personal. Ni ¿cómo es posible encontrar (277) én este interes la razon del mayor sacrificio que la sociedad puede pedir á sus miembros, y que el hombre pueda hacer al hombre el sacrificio de su existencia misma? Todos nuestros presentes intéreses se comprenden en el supremo de todos ellos, que es la vida. El que la da, nada se reserva, ni aun la' esperanza. Antes pues de aspirar á-la virtud, cuyo último grado es este sacrificio, busque la filosofía en el seno de la nada un interes que equivalga por sí solo á todos los otrós; que nos muestre en el fondo del sepuleró , “enmedio de aquel polvo frio, y aquellos huesos áridos que, segun ella, nunca han de reanimarse,, el precio con que ha de pagar el mayor de'todos los sacrificios, el des prendimiento mas sublime. E 2D Con sofismas no se destruye la véatidad de las cosas. Por mas que se quieran confundir los intereses particulares con el interes comun, siempre habrá entre ellos una oposicion superior á todos los razonamientos del mundo. En mil ocasiones y circunstancias, el interes general exigirá que yo gima y me consuma en la miseria, que gaste mis fuerzas y salud en trabajos penosos, de que otros cogerán el fruto, que sofoque mis deseos é in- Clinaciones y afectos; en fin, que padezca, Su= (284) blico que en múestros dias se hubiera dejado dominar por el vil interes personal, habria cargado con la execracion pública; y se veria despreciado como el mas miserable de los hombres, ! | por Hemos visto á la filosofía, que ha sucedido al Cristianismo, introducir enla sociedad toda especie de desórdenes y delitos, y nadie se ha sorprendido, porque nada'es mas fácil, ni mas facilmente se concibe que el tránsito del bien al mal, ó sea la depravacion del corazon humano; porque esta es la propension de la naturaleza. Diez y ocho siglos antes de esta época, el Cristianismo, que vino despues de la filosofía, habia introducido en. la sociedad todas las virtudes, y munca jamas un prodigio tan singular habia asombrado la tierra; porque el paso del mal al bien, el esfuerzo con que los pueblos se elevan desde el seno de la disolución y de una anarquía universal á la perfeccion del órden, es visiblemente superior á la naturaleza. Así es que los paganos al pronto nada pudieron comprender de la moral cristiana. Contemplaban sorprendidos y casi escandalizados, aquel sublime desinteres, aquella union perfecta y caridad compasiva, aquella suave severidad de costumbres, que contrastaban tan estraordinariamen- (985) te con sus propios vicios. La virtud era para ellos como un misterio pavoroso. Una inquietud interior los enagenaba de los discípulos de Jesucristo, de. aquella sociedad naciente, de que la. Escritura nos da enpocas palabras una idea tan maravillosa. “La multitud de los » creyentes no tenia mas que un corazon y » una alma: ninguno llamaba suyo lo que po- » seña, sino que todo era comun entre ellos (1).” El mundo absorto y pasmado de un espectáculo semejante, se sobresaltó; y en su inquietud, mo pudiendo la razon, destituida de la fé, elevarse á tanta altura ; los hombres, que no conocian otro móvil de las acciones humanas que el interes, se vieron precisados á imputar á los cristianos crímenes y delitos secretos, pára poder concebir y esplicar sus virtudes públicas. Y en «parte, para refutar estas :acusaciones indignas, € indicar á los paganos la fuente y orígen de las virtudes que calumniaban, publicó Tertuliano su agmirable Apologético. “0 Jueces, les decia, que presidís dia- »riamente en los tribunales para juzgar, á A A (1) Multitudinis autem credentium erat cor unum, et anima una ; nec quisquam eorum que possidebat aliquid, suúm €sse dicebat , sed erant illis omnia communta, Act. C. 4, 32. 3 (286) »los reos, á vuestros mismos procesos ape- »lamos: decidnos, ¿qué cristiano está ins- »crito como ladron, asesino, sacrilego , ó se- » ductor de la inocencia en yuestros regis- »tros? ó si cuando os presentaron algun cris- »tiano preso, ¿os lo entregaron como cul- » pable de. alguno de estos delitos? no, no: » de los vuestros hierven las cárceles, y las » minas; de los vuestros se engordan las fie- »ras; y entre los vuestros es donde los em- » presarios de asesinatos reclutan” incesante- » mente esas cuadrillas 6 manadas de malhe- » Chores destinados á vuestros juegos. Allí no »se halla ningun cristiano sino puramente » porque lo es; si entró por otro delito, de- »jó en el mismo hecho de serlo bueno. » ¿Con que vosotros solos; nos direis, sois »los inocentes? ¿Qué os admira, si es para » nosotros de necesidad el serlo? Sí, esta ¡la » cion es entre nosotros necesaria. Enseñados » por Dios, conocemos perfectamente la vir- »tud como revelada por tan perfecto maes- »tro; y con-toda fidelidad la guardamos, » porque lo manda así, y porque tiene: con » tínuamente puestos los ojos en nuestras ac- » ciones el inexorable juez. Vosotros la apren- » deis únicamente de los hombres, y un hom- »bre es el que os la manda cumplir. No (287) » podeis pues ni conocerla tan perfectamente, » como nosotros, ni tan perfectamente prac- » ticarla: os falta todo, la plenitud de la ver- »dad, y la formidable sancion que impone »la obligacion de su observancia; por con- »siguiente ni la enseñanza puede ser llena, »ni la transgresion cumplidamente temida. » ¿Qué prudencia y sabiduría es la del hom- »bre para mostrarnos sin equivocarse lo que » es verdaderamente bueno? ¿Ni cuál tampoco »su autoridad para mandarlo, y obligar á »que se guarde?” tan fácilmente se engaña »la una, como se desprecia la otra. » Y en efecto, ¿cuál ley es mas cumpli- »da, mas llena de perfeccion y de inocen= » cia; la que dice no matarás, ó la que prohi- » be hasta el encolerizarse y enojarse? ¿Qué »es mas perfecto: prohibir el adulterio, ó re- » frenar hasta una simple concupiscencia de los »ojos? ¿prohibir las obras malas, ó prescribir »que ni aun se digan malas palabras? ¿man- » dar no hacer injurias, ó impedir aun el re- »pelerlas y vengarlas? Sabed mas; que eso »poco de virtud que aparece en vuestras le- »yes no nació de vuestra prudencia; lo co- »piaron de una ley aun mas antigua, de la »ley divina. » Pero en fin; ¿qué es en substancia, ni (288) » cuánta la autoridad de las leyes humanas, » pues que el hombre la elude ocultando sus » delitos, ó la arrostra voluntariamente, ó por » necesidad? Considerad por otra parte la bre- » vedad del castigo, que por mas grande que »sea, se acaba con la muerte... Pero noso- »tros, que sabemos hemos de ser juzgados »por un Dios que todo lo ve, hasta los mas » ocultos secretos del pecho, y siempre nos es- »tá mirando, y que antevemos que la pena » con que castiga es eterna; no tenemos otro »refugio, sino acudir á la inocencia de la » vida; abrazamos la virtud, porque la co- »nocemos perfectamente, y porque no hay »sombras , ni lugar por retirado que sea, » donde podamos ocultarle el delito, y tam- » bien porque el castigo con que amenaza no »solo es largo, sino eterno: tememos, en »una palabra, no al juez que juzga á los »que temen á Dios, sino á su juez mismo; »á Dios, mo al Procónsul (1).” Si la filosofía conoce otros motivos mas poderosos, que los indique. Si no los halla, retírese, y deje á la Religion reinar pacíficamente en la sociedad, en la cual sola ella establece y mantiene el órden. Diga el or- ECO AA a (1) Tertul. apolog. adv, Gent. C. 48. (289) gullo lo que quiera, es iy “flaca la mano del hombre para sostener el cetro del mundo moral, Nunca - Jamas, ni á la voz de la Tazon, aj ero el dos cs, las LS hu- HIIIETS ¿ObramoS el “bien sin acepción, la per- > sonas, porque 1 le obramos por nosotros mis- > mos, sin esperar recompensa de los hom- » bres, cuyas alabanzas y gratitud no aten- > demos, sino de Dios que nos manda ame- » mos á todos universalmente, "Toda accion, >y “palabra que pueda perjudicar á otro, E » ta el deseo y simple ¿pensamiento bal “mal, > nos está “igualmente” prohibido, GA ( quién > pueden: aborrecer Tos que deben * amar á »sus enemigos? Si ni aun tomar venganza » > débémios del los que nos ofenden, porque » ésto sería hacernos igualmente culpables » que ellos, ¿á quién -podrí amos ofender”... » 2 Sed vosotros mismos Jos Jueces, ¿Cánts » pra por seguir vuestra” inclinacion" feroz »y cruel,” ó con pretésto de dar cumpli » miento 4 las leyes? ¿ ¡Cuántas veces el po- > pulacho, enemigo, sin aguardar siquiera » Vuestras” órdenes, y sin mas derecho que Tom, 1T, 19 » su rabia, ha incendiado nuestras Casas, Y » nos ha abrumado con' piedras? En el fu- >ror de las bacanales, ni aun se ha perdo- » mado á los muertos, arrancándolos de los »sepuleros donde. reposaban, arrebatándolos » del asilo sagrado de la,muerte, aunque des- » hechos por la putrefacción, se les ultraja, mu- » tila, despedaza, arrastra y dispersan sus res- »10Si ¿Y qué? ¿entan inhumanos tratamien- >» tos se nos ha visto usar jamas de represalias » contra ese ódio frenético y furioso que nos » persegula aun mas allá de la muerte? Una »sola noche, y algunas teas encendidas bas- »tarian para tomar, una completa venganza, »abrasando la ciudad, si fuera lícito al cris- »tiano pagar Un agravio Con otro. Pero no » plegue á Dios que nosotros —recurramos á >» medios humanos para vengar de sus enemi- » gos una Religion divina, ni que ella se afli- » ja de verse probada por toda clase de tor- » mentos. > e » Indiferentes á.la gloria yá los hono- > res, vuestras asambleas públicas no tienen » para nosotros atractivo alguno. Renuncia” » mos á vuestros espectáculos, á causa de su » origen supersticioso. Nada comun, ni qué » se le parezca tenemos con las estravagancias » del circo, con las obscenidades del teatro | (291 ) »la barbarie y atrocidades de la arena, ni »con la futilidad de los gimnasios. No for- »1namos mas que un cuerpo, unido por-los >» vínculos de una misma fé, una. misma dis- »Ciplina, una misma esperanza. Nos junta- »mos en una congregacion; pero es para ha- »cer, como de comun, una santa violencia »á Dios con nuestras oraciones. Esta violen- » cia le es sumamente agradable. Allí roga- » mos por los Emperadores, porsus ministros, por todas las potestades, por el esta- » do presente del mundo, por la paz y por » la retardacion del fin del universo, Nos réu- » himos para leer las Escrituras, y segun las >circunstancias, se dan las luces y adver- »tencias de que tenemos necesidad. Esta pa- » labra divina alimenta nuestra fé, anima » nuestra esperanza, arraiga la confianza, y » estrecha los vínculos de la disciplina incul- » cando. los preceptos. y » Presiden presbíteros ancianos, que al- » canzaron esta honra no por diuero, sino por »el testimonio de sus virtudes, que aquí. el » honor no se compra sino con costumbres. » El dinero no influye en nada en. las cosas » de Dios. Si se halla una especie de' tesoro, »su orígen es muy puro; y no tenemos que »ayergonzarnos de haber vendido la Reli- »* (292) »gion. Cada uno da una monedilla al mes, »ó cuando quiere, y de la manera que quie- »re, ó puede; sin que á nadie se obligue, » pues las ofrendas son enteramente volun- » tarias, Es como un depósito de piedad, del »que no se saca para disiparlo en banque- » tes y glotonerías desordenadas, sino para » sustentar los pobres, enterrar Jos cuerpos » de los indigentes, alimentar niños y niñas » huérfanos, sostener domésticos encorvados »de la vejez, aliviar desgraciados que pade- »cieron naufragio; y si por la causa de Dios » hay cristianos condenados á las minas, 6 » presos en las cárceles, ó desterrados á las »islas, la Religion abre sus maternales en- »trañas en favor de los que la han confe- » sado. » Sin embargo, á pesar de esto, aun hay » quien nos censure estas obras de caridad, »Ved, dicen, como se aman: como nuestros » enemigos se aborrecen recíprocamente, se ad- » miran de nuestro modo de obrar: mirad. co- » mo estan prontos d morir unos por otros; ¡a! » ellos lo estan para degollarse mútuamente. » Nos calumnian y difaman hasta por el » nombre de hermanos con que nos trata- » mos; porque entre ellos, y creo es la úni- »ca razom, todos los mombres de parentesco (9293) »son, no demostraciones de amor, sino vo- »ces de cumplimientos afectados. Hermanos » vuestros somos tambien nosotros por dere- »cCcho de la naturaleza, que es madre comun »de todos los hombres; aunque vosotros no » pareceis hermanos de hombres, siendo co- » mo sois hombres sin andad ¿Cuánto » mas dignamente se llaman y son EGO » aquellos que reconocen por padre á un mis- »mo Dios; que bebieron un mismo espíritu » de santidad; que esperan una misma heren- »cla; y que habiendo salido del seno de una » misma ignorancia, han contemplado enage- » nados y Menos de un justo pavor, la luz »de la verdad? Pero acaso se tenga nues- » tra fraternidad por ilegítima, porque no ha »dado ocasion aun á que resuenen los tea- »tros con trágicas escenas, ó porque la ha- »cienda que entre vosotros deshace la her- »mandad, entre nosotros la establece y cor- »robora. Mas cuando Jos sentimientos y los » corazones estan unidos, ¿cómo podian los » bienes estar separados? Escepto las mugeres, »todo lo demas es comun entre nosotros. La »única cosa que nos reservamos como pro- » pia y peculiar, es la sola que los otros hom- » bres miran y tienen como comun; pues ha- »cen entre sí un como cambio y permuta (300) la Hija de san Y, ¿cente a Paul visitaba al anciano enfermo, y al mismo tiempo que le hablaba del cielo curaba sus llagas asquerosas ; ó trans formada por la ternura de su caridad en madre sin dejar de ser vírgen, fomentaba y acariciaba en su regazo al niño espósito. Allí la Hermana hospitalaria asistia y consolaba al enfermo, y se olvidaba de sí misma para prodigarle dia y noche los servicios mas penosos y repugnantes. Allá el relígioso de san Bernardo estableciendo su morada en medio de las nieves (*), acortaba su vida para salvar la del viagero estraviado y perdido en las montañas de los Alpes. En otras partes hubiérais visto al 4gonizante cerca del lecho del moribundo, ocupado en hacerle mas dulce el último paso de la vida; ó al hermano de la buena muerte (**), Meyando en sus hom- A A II A (*) Los monasterios establecidos en las cimas de los Al» pes para el amparo de los viageros, (**) En la autigiiedad eclesiástica son muy conocidos los nombres de los Copiatas y Fossarios, que se empleaban por instituto en dar Sepultura á los difuntos. En varias ciudades de España hay otras congregaciones semejantes de piadosos Tobías, que se ocupan en hacer este último servicio 4 sus hermanos en Religion. En Madrid es muy nombrada la piadosa congregacion de la Paz y Caridad pa" ra dar sepultura 4 los delincuentes: no sabemos el nombre de las destinadas á esta obra de caridad entre los estrangeros, y por eso hemos espresado así la idea del autor. (301) bros y dando tierra 4 su ya frio y yer= to cadáver de los indigentes. Al lado de aquellos caballeros valientes, hijos y hermanos del santo Abad de Fiteró (*), de aque= llos soldados rezadores, que casi solos prótegieron por largo tiempo la Europa contra la barbarie musulmana, se descubria al P, Mercenario, rodeado como un triunfador, de los cautivos que habia, no encadenado, sino redimido de sus cadenas, esponiéndose á mil Peligros y á fatigas increibles. Sacerdotes y religiosos de todas las Órdenes, rompiendo por Una virtud sobrehumana los vínculos de su Mas tierno amor, iban con indecible gozo á regar con su sangre regiones lejanas y salvages, sin otra esperanza ni deseo que la de arrancar á la ignorancia, al crímen y á la infelicidad hombres no conocidos. El laborioso Benedictino, despues de haber fecundado con Su sudor nuestras colinas incultas, y nuestros estériles desiertos , retirado en su. celdilla desmontaba el campo no menos árido de nnes- Was antiguas leyes é historia, Ni la educacion, Mi el púlpito, ni las misiones, ninguna obra (*) Los caballeros de las órdenes militares, á cuyas Totzas se debió por tanto tiempo el entrenamiento de la Orisma en España, de que dió el primer egemplo san Raí- Budo, Abad de Fitero, (302) útil era estraña al Jesuita. Su zelo lo abrazaba todo, y bastaba para todo. El Capuchino huamilde recorria sin cesar las aldeas y los campos para ayudar á Jos pastores en sus santas funciones, bajaba al interior de los calabozos mas profundos para hacer oir palabras de paz á las víctimas de la justicia humana ; Y semejarite á la esperanza, cuyo ministro era, acompañando hasta el último suspiro al in feliz que iba á morir, participaba de sus am gustias, reanimaba su valor abatido, y le con” fortaba á un tiempo contra los terrores del su plicio, y los del remordimiento, Sus mano$ compasivas no se desasian, digámoslo así, del desventurado que habian recibido al pie del tribunal inflexible del hombre, hasta haberle depositado al pie del tribunal del Dios clemente y misericordioso. ¿Quereis detener vuestros ojos contrista” dos por esta escena dolorosa sobre un espec? táculo mas dúlce y alhagúeño? Contemplad al Hermano de las escuelas cristianas (*), ens ra AAA ARIAS: AA (*) El instituto de los Hermanos de las Escuelas cris” tionas es fundacion del P. La Salle: ellos son-los que € Francia tienen 4 su eargo en gran parte la educacion de niñez, viéndose con placer á los Consejos de los distrito pedir incesantemente que se ponga la educacion en mae de éstos, y otras personas religiosas, y se quiten las Escué (303) ñíando á los niños los elementos de las letras, la doctrina de las ciencias, y la más preciosa de las obligaciones, hablándoles de Dios con uncion,. y preparándolos para la felicidad, formándolos en la virtud. Nunca olvidemos esto, la Religion es la educacion única del pueblo. Sin la Religion nada sabria, nada especialmente de lo que mas importa 4 la sociedad que sepa, y que á él mismo mas le interesa saber. Sin ella ignoraria no menos sus obligaciones que su fin; en medio de tantas academias, universidades y. gimnasios, vegetaria en un embrutecimiento feroz, cien veces peor que .el estado salvage. La Religion le civiliza; ella alimenta al pobre no menos con la verdad, que le sustenta con el pan; ilustra, engrandece su inteligencia, y el menor de los niños enseñados A A A las Lancasterianas , 6 de enseñanza mútua. La esperiencia les ha abierto los ojos, y hecho ver que una institucion de un Quekaro inglés, é introducida en Francia por Buonaparte para afirmar.cou la generacion naciente su despotismo y dinastía, RO podia menos de ser nociva á su felicidad. Luego que se han visto y palpado las consecuencias, 10 $e ha dudado en la preferencia: ¿qué mucho? «la cuestion » era muy sencilla: se trataba nada mas, dice el Ab. La » Mennais (Melanges » fol. 370.) , de escoger entre la socie- » dad y la anarquía. » Llámanse tambien los Hermanos de Sant Yon, Entre nosotros hay los PP, de las Escuelas Pias. (304) en su escuela, mas verdadero filósofo que esos Pretendidos sabios que no conocen otra guía que su razon, con-el catecismo. en la mano, oa su altivez por” la''subliedad de sus doctrinas. Era digno de una filosofía materialista creer perfiEhar la educacion del pueblo, substituyendo evoluciones á instrucciones, y poniendo en sus manos una pizarra dla en lugar del libro en donde bebia estas profindis É mi potántes lec- : (Y) 1 ciones 0; (*) Hace alusion ú las Escuelas de Enseñanza mútua Ó -Lancasterianas, tan preconizadas en estos últimos tiempos. Este método, salido de la cabeza de un Quákaro inglés, pedido por el regicida Carnot, é introducido en Francia por Buonaparte durante el reinado de los Cien dias, si pudo por algun tiempo engañar la buena fé de algunas personas bien intencionadas +boy ya está demostrativamente reco _nocido no como quiera por un procedimiento, sino como un medio de propagación liberal, Él no es otra cosa que una. “aplicacion de la vergonzosa definicion del hombre dada “por Saint-Lambert; que el hombre es una masa organizada, que recibe las impresiones de todo lo-que le rodea. Haciendo. de la educacion un puro mecanismo, es de una párte nulo para el fomento de las buenas costumbres; y de otra siagularmente acomodado para sembrar las ideas de independencia en la juventud. En Francia desde luego 'se observó que estas Escuelas tiraban todas á favorecer las nuevas doctrinas; y los pueblos enseñados por la esperiencia , en vista del aumento progresivamente espantoso de desórde= nes que se iba notando en los niños y jóvenes-criados en (305) l>«Nosacabaria si hubiese de-recordar aun en compendio' tódos los servicios hechos 4 la sociedad por el Clerorcatólico. ¡Oh! ¡qué hermoso- pensamiento «fue colocar al lado de los ministros inexorables de las leyes los: ministros sagrados de la humanidad y delas cos= tumbres, y: hacer que la misericordia fuese A A A ¿Oy e MIBRT ESTI: ARRASANDO ellas, se han apresurado á desecharlas, y pedir al gobier= MEAT AE 2 1 q Luevas-Juces. ¿ Qué nos cansamos ? Citesé un solo éuemigo de la Religion y de la monarquía, que no sea amigo del nuevo sistema de Enseñanza mútua ó Lancastérigna. Ya en alemania los ¡ivetádores de la educacion pública; ton el objero,de sacar, al gobierno austriaco dellembarazo en, que se hallaba para suplir el yacío que babia quedado en la educación general por la supresion de los Jesuitas, habian inventado unos cincuenta/años antes un sistema semejan= tez y contaban tanto con él, que para que no se descono= ciese ni su orígen ni su fin, afectaron designarlas por el iustrú mento simbólico mas usual y comun en las logias de los iluminados, dándolas el nombre de normales, de la palabra norma, esto es, escuadra. ó niyel, que es su adorno. favorito. ¡Cuánto mejor es para los pueblos que sus hijos se formen cristianos que charlatanes ó filósofos ! Véanse La Verité sur Venseignement mutuel considerée dans la nature, JOR origine, et ses effetss = Les nouvelles Ecoles 4 la Lan= Caster cités au tribunal de Popinion publique: par Mr. Dubois-Bergeron, Lom. 1Z, 20 (306) un cargo, una funcion pública! Entrad en el seno de las familias, preguntad á sus individuos, y ellos os dirán lo.qué deben á estavad= mirable institucion. ¡ Cuántas enemistadester- _minadas! ¡ cuántos esposos, parientes -y- con: ciudadanos reconciliados! ¡cuántas víctimas arrancadas al vicio, cuántos agravios repara: dos, cuántas iniquidades prevenidas, penas consoladas, miserias secretas redimidas! O vosotros, á quienes el nombre solo de eclesiástico, de clérigo, ó de fraile os irrita, 0 hace reir de menosprecio, ¿sabeis bien lo que-es un sacerdote? ¡ Ah! un sacerdote por obligacion, por su. estado,.es el amigo del menesteroso, la providencia viva de todos los infelices y desgraciados, el consolador de los alligidos, el defensor nato de todo el que carece de defen= sa, el apoyo de la viuda, el padre del huérfano, el reparador de todos los desórdenes y males , que engendran vuestras pasiones y: doctrinas funestas. Su vida toda no es otra cosa que un dilatado y heróico sacrificio por la felicidad. de sus semejantes. ¿Quién de-vos- otros consentiria en trocar como él todos los consuclos y satisfacciones domésticas, todos los bienes que con tanta ansia buscan los hombres, por unos trabajos obscuros y obtiga= ciones penosas, por funciones cuyo ejercicio (307) lastima; y quiebra el corazon, repugna y molesta á los sentidos, sin haber de recoger frecuentemente otro fruto de'tantos sacrificios que el desprecio, la ingratitud, el insulto? Aun estais vosotros sepultados en un profundo sueño, y ya este hombre caritativo ¿n= ticipándose á la aurora, ha “vuelto á dar principio otra vez. 4 sus Obras de misericordia. Ya ha consolado al pobre, visitado al enfermo, enjugado las lágrimas del desdichado, ó hécho correr las del “arrepentimiento, insrrúiz do'al ignorante, alentado al débil y afirmado en la virtud 4 muchas almas' turbadas por el tumulto de las pasiónes. Despues de un: dia ocupado en tales obras, empleado todo en hacer tales beneficios, llega la noche, pero no yiene para él el descanso; A: la hora misma en que el placer os convida, y'os llama á vosotros á los' espectáculos y diver siones, vienen á toda: prisa: buscando al ministro sagrado. Un cristiano está cercano á su último instante ,- va: 4<morir, y “acaso de una enfermedad contagiosa: no importa, “el buen pastor lo deja iodo; vuela al momento; no, no permitirá espire' su 'pobrecita 'oveja sin aliviar sus congojas, sin dulcificar su'ag0- nía, “sin prestarle todos-lós consuelos de la esperanza y de la fé, sinvorar á su lado al ES (308) Dios que murió por:ellx,, y que en; este.mismo instante la dai, en el Sacramento de su amor, una prenda segura. de la inmortalidad, snatost al ES blas Ved ahí el sacerdotes miradlo::bienz be ahí lo que es: nó cual, juzgándole «por. al=' gunas escepciones escandalosas (que' vuestro trato y. doctrinas han producido), se complace. vuestra aversioir en figurársele;' simo. como real y verdaderamente existe en anedio de nosotros. Sí, la: ¡Religion es la misma hoy que lo fue en su orígen. Hay «menos, cristianos; spero. los verdaderos cristianos o se, han mudado. Las virtudes mas puras; ¿virtudes dignas de los primeros siglos honran: toda> yia al Cristianismo. No. quiero alegar otra prueba:que esas Congregaciones piadosas, esos establecimientos, útiles, que un zelo tan «vivo como ¡ilustrado forma todos los dias /ánuestra vista. ¡ Cuántos hombres y:mugeresde todas clases y condiciones: y, aun cuántos jóvenes, recatándose de todos: para obrar. el bien,'eon= forme al precepto del Eyangelio; dedican y gonsagran á buscar ,la ¡infelicidad yo remediarla, el tiempo que vosotros perdeis .en,diyersiones frivolas, ó que tal yez empleais en in sultar la Religion:¡santa: que les+inspira este maravilloso desprendimiento ! No los. «cono- (309) ceis ya lo:sé; pero son bien conocidos “em los: hospitales, en las cárceles; en esos apo sentillos y rincones. obscuros, donde la indigencia que han socorrido los bendice. La Hija de la caridad no ha olvidado el camino que conduce 4 la:choza del pobre, y si vosotros no lá encontrais jamas, preguntdós á vosotros mismos la razon. - - Mas no, la diré yo, porque importa mucho que Megueá á conocimiento de todos; es porque vuestros frios discursos: y apática filantropía no tiran'sino á estinguir hasta el mas pequeño gérmen y sentimiento de humanidad. Cuando el Cristianismo empieza á entibiarse en un pueblo, bien presto se ve á este mismo pueblo sumergido, y hecho presa de la des= gracia, conspirar contra: todos los infelices. Se inventan mil pretestos para escusarse de socorrerlos. Dar 'limosnaá un mendigo, es fomentar la ociosidad y Holgazanería: ¿el otro infeliz se muere de: hambre? ¿no tiene con que cubrir su desnudez? ¿se le vé yerto en carnes vivas ?=Que trabaje: = Es un ancla no encorvado por la:vejez. =En toda edad, si se quiere, no falta ocupacion. = Es/ unn Ñño.=: Ah! guardaos de eriarlo en la ociosidad; desde un principio se deben:combatir los malos hábitos. =Es una! pobre: madre 'cargáda (316) ta se conoce y confiesa, ¿con qué: motivos se justificará la indiferencia apática, en que muchos: afectan mantenerse respecto 4 una doc trina de la cual dependen la felicidad: del hombre én particular yla de los pueblos, y aun lo diré: tambien,» la: gloria esterior de Dios? Porque suponiendo la existencia de úna Religion verdadera, esta Religion, único medio de sociedad entre Dios y el hom= bre, es tambien; como -probarémos enel capítulo siguiente, el medio que Dios. ha elegido para manifestar esteriormente sus perfecciones ó su gloria, y para establecer” el órden en la sociedad de los seres Inteligen= tes y racionales, de los que él es el Monarca; Violar pues este órden, es uno delos mayores delitos que un ser: racional puede comeler; y. esponerse á violarlo, no queriendo asegurarse de su existencia, es una locura tan estraña, que no encuentro términos para'calificar la criatura que fuese capaz de ello. Ahora bien, pueblos, oid. Desde-crabis- mo de desgracias, á donde os:ha precipitado vuestra crédula confianza en una falsa sabidaz ría, madre del desórden: y de la muerte, 'escuchad á la Religion que os dice: ¡Oh vosotros todos los que infructuosamente trabajais para renacer, los que sucumbis bajo. el peso (317) delas instituciones humanas, y “de las doctrinas materialistas, venid á mí: naciones Mmoribundas, venid; abandonad á esos empíricos falsos y .engañadores que-os:prometen la fuer- ZA, y no “saben mas. que acabar con la poca que ¡ós; queda en convulsiones: dolorosas. Venid, apresuraos ,; mirad «que el tiempo: 1osta - cala: dia secdebilita ahas la vida en vosotras; la corrupcion cunde: la: gangrena se estiende; ¿yo la disolución va 4 consumarse: bien pronto:ya/no:séreis mas-queun cadaver hediondo. y podrido: venid: 4mí, y :0s aliviaré: venite ad me omnes; quí" laboratis et ontrati estis , el ¿go reficiam vos (5). Ls caidos A A A A O ad 0 e- 39h ¿44.7 A v.7 53. ¡qEr¿IEo- AX a sallerad GAPÍDULO>XIL. Importancia ' de lao Religion» con respecto : ue sie” a Dios. SS Supuesto. ya que hay una Religion verdadéra, quiero hacer ver-cuán injurioso es á Dios, y cuán criminal en el hombre: el desprecio de sus dogmas y-la violacion de sas Preceptos. +. HD, Ss Os) A A .. 514 Ñ 3 y "rn pag 02 (1) Math. 11, 28. (318) Elevémonos sobre el imperio de los sentidos, cerremos los ojes: y apartemos por un instante nuestra alma de las impresiónes de: los objetos esteriores «que llenándoladevanos fantasmas la distracn dela “contemplacion «de las. realidades intelectuales; y-la hacen olvidar hasta: su “propia. naturaleza, ¡estraviándola en el mundo corpóreo;- patria fugitiva de las ilusiones que nos engañan sobre: nuestro verdadero sér, obligaciones: y destino.: Comprendamos «que: los. órganos no son el hombre, «que la creaciomomaterialno - es mas que la sombra de una sercacion' mas noble, que las sociedades dela» tierra. :sólo son una imágen débil, una dependencia relativa á nuestro estado presente, de la grande sociedad de todos los seres inteligentes, cuyo Monarca es Dios: sociedad perfecta, y eterna, á-la cual el hombre «debe: pertenecer, y en parte pertenece desde este mundo; pero en la cual no se le señalará fija é irrevocablemente el asiento, que en calidad de ser libre ha de escoger por sí mismo, hasta tanto que despojado: ya de la librea mortal, haya dejado de pertenecer á la: sociedad mista, en la cual el órdén exige que séa probado temporalmente, Comprendamos que esta última sociedad no consiste tampoco en (319) la réunion delos cutrpos y combinacion de intereses materiales; que ella no es sociedad verdadera sino cuando sus miembros, unidos por leyes relativas 4 su naturaleza inteligente, obedecen al poder «Supremo, que ri= ge y gobierna “todos los («seres inteligentes; porque no hay verdadera:sociedad sino. :en= tre ellos; y esta es una: delas razones > por= que la:sociedad. humana se: disuelve cuan= do el. hombre, materializándose:; no pone; digamoslo: así, en la sociedad ¿mas que - sw cuerpo ¿su vaccion, ysús mecésidades fisis cas. Comprendamos en ¿fm,oque si: el Criaz dor ha establecido: un órden: lleno de':sa= biduría yode':magestad-en- la coleccion: de los seres materiales; si .dos:ha:sometido á leyes acomodadas: ásu naturaleza; y: de las qué depende: su conservacion: es un absurdo pensarsquewno hay mi: existe:órden: alguno: determinado «por Dios-én la sociedad: de las inteligencias, que estarán : abandonadas sin regla y sin leyes al destino que se formen ellas mismas. Esto repugna á las lucos mismas de: la razon: Todo cuanto es, y exis= te, está ordenado. La «existencia «simultánea de muchos seres semejantes encierra en su nocion la de: ciertas relaciones naturales entre sí, «y -por- consiguiente la idea del ór- (320) den; y de áqui viene que destruyendo el órden natural «entre los seres,'se destruyen los seres IISIMOS: +0 ¿UA 000819 Orina rabia Pero para::concebir aut: mejor la ¡má portanciadel:órden: en la sociedád. de las inteligencias.,:y el:deltto' quese «comete violándole, es. pretisoosaber que desde da eternis dad 2 Ser«sobéranamente perfecta. amán= dose con un-amor infinito, gozábaven:su in= menso reposo. de una: felicidad infiita; «y, que «cuando:résolvió: crear ;»no, debiendo ma da 4 nadie fuera de sí, pues: quemo existia sino'él, no pudo proponerse:mias-que un fin, relativo á:sí' mismo, es: decir,.sugloria, ó. hismanifestacion de sús perfecciones;infimitas/ ' ¿Ahora-pues:; manifestar sus perfecciones, erá manifestar! su;Ser, produciéndosesteriormente. una viva::imagen: suya, y ¡elo hombre en: efecto,:fuecriado á-laoimagen: y. seme anza de Dios.: «Participando ¡aunque en un grado finito. y «limitado de todo.su Ser, fue y tuvo, como Dios, poder, 'entendimiento y voluntad : pudo conocer: la verdad , amar el bien, y realizarlo esteriormente por sus obras. Y á fin de que su semejanza 'con el Ser supremo fuese mas. perfecta , quiso. Dios que el hombre, concurriendo libreméenté 4. sus designios, se hiciese:en cierto modo yolun- , (324), tariamente. su imagen, arreglando el uso de las facultades .con..que le habia enriquecido, sobre las relaciones iamutables .ó, leyes eter-, nas, que, ponen, si. es lícito, «decirlo así, el den en 'Dios mismo. : Le.reveló., pues , todo lo que era necesario que conociese de estas leyes; y la Religion, vínculo de union. entre Dios y el hombre,, como su. nombre mismo lo indica, no es otra cosa que, esta MOFA, Yi. sublime le- AN : pes : Cualquiera, pues. que la dhebtabid en cuanto, está de su parte degrada : al Ser eterno, le priva de,una parte de su gloria, 1n- usdiica el desórden en la sociedad, de las inteligencias, se rebela contra la. autoridad y poder que la gobierna: crímen tan grande que solo Dios podria no juzgarlo Inespiable. Mas es indispensablemente necesario que este crímen, ó, se espie,:ó sea castigado; porque así es como, á pesar de la culpable oposicion del hambas los «designios de Dios se cumplen, y se dea lote el órden. “La pe-, » tia rectifica el órden; el pecado es un RE » órden; e castigar cuando se ha pecado, € » la regla, Pues por la pena “se vuelve uno »al órden de que se habia separado por la » culpa ó falta cometida, Pecar impunemen- Tom, 11. 91 y (399 y te es lo sumo del desórden; porque sería »desórden, no del hombre: que peca, sino: » de Dios que no castiga. Pero este desórden » nuñéa se verificará, porque Dios no puede » estar desarreglado en nada, siendo el mis- » mo conio lo es la regla. Y ¿como esta: re- » gla es” pérfecta, y perfectamente recta, y en »ningun modo ni sentido” torcida, todo lo y que io está' conforme á ella se rompe, quie- »bra, y séntirá el esfuerzo de la invencible » é inmutable rectitud de la regla (1) ! Antes pues de desechar! desdeñiosamente la Religion, aprenda el hombre á conocerla. El despreciar es muy fácil, es un placer que la ignorancia procura á poca costa al orgullo; pero estendiendo la vista mas lejos, cotivendria aún mirar á las consecuencias de este desprecio, y pensar en lo que se ha de responder al supremo Legislador cuando llegue la hora de pedirnos cuenta, No basta sónreirse; Dios tambien se reivá; dice la Escritura: ridebit et subsannabit eos (2). Pero en aquel dia formidable, que será el dia'de su justicia, la criatura rebelde contemplando, y viendo con toda claridad el órden qué ? (1) Medit. sur VEvangile, t. 1, Pág. $1, edit. in 12», (2) Psalm. II, 4» (323) ha violado y turbado, y admirándole desesperada, le sentirá de tal'modo conforme á su haturaleza , que será para ella menos torménto concurrir á él por su suplicio, que túrbarle "si posible fuése "por el goce “injusto de lá felicidad «que mereció perder. . ¿Para qué es engañarnos? ¿Qué “venta- Ja "hos resulta de ello? ¿Qué es, jay! qué vale ese corto adormecimiénto, que se procura fayór de algunos” sofismas encantadores, ¿qué es, repito , comparado con aquél pervigilio' terrible que le Sucede, y 'al cual éteriámente nada sucedetá”Sin' embargo hay qu len se tranqu ilice sobre motivos tán von los, que me avergúenzo de reférirlos, Una eriatura: soberbia , enviléciéndose por orgu- Mo, buscará la independencia en el fondó de litabyéccion,. y lisonjeáridose de “escapr "4 fuerza de su profuuda bhajeza, de la vista del Ser'supremo, intentará attavesar clandestinaménte el: mundo moral; como aquellos 'yagamundos miserables y dbécuros que'la por licía 6 'no conoce, Ó' desprecia. Hasta "en" ¡ Lumildad hipócrita de su" lenguage se recohoce el espiritu de “rebelión ,- y la aversión á la'régla, “¿Qué es el hombre, dice, “res- » pecto "de Dios? ¿Cómo á4'la infinita distan- »ela-que los separa, podria Ja criatura ofen- ; Xx (324) '»der al Criador? ¿Qué le importan al Eter- » nO los. estériles homenages, ó. los locos in- »sultos de un Ser de un dia? ¿Qué sus pen- » samientos, sentimientos y Altea? Débiles >, mortales, dea de atribuir al Altísimo yues- » tras ideas mezquinas. Dios, no lo, dudeis, » es demasiado grande. para hajarse hasta el » hombre, y el hombre es demasiado Esque > Mo, para elevarse hasta Dios... Inteligencia degradada, ¿es esa tu escu- FE ¿Es este el fundamento de tu estúpida seguridad en el olvido de tus obligaciones? ¡Hi Ser que te ha criado es muy grande para, haberte. criado para sí ¡1 ¡Es muy perfecto para que se ocupe en la. perfeccion, de su obra! ; Dios es muy superior á tí, para, irritarse de que tú te prefieras á él, y de: que tu. voluntad se oponga á su in soberana! ¿Dios es muy sabio para haber: establecido inten alguno entre sus Criaturas, inteligentes, y haberles prescrito leyes, : y .exigir de ellas que las observen! Al darte el. ser te ha dicho: Yo te crio' para, que me adores,'ó me ultrages, como mejor: te parezca: para que me ames, Ó me aborrezcas, segun se antojare á tus caprichos: la. verdad ,; el error, el bien, el mal, todo en tí me es imdifeyen- e; tu existencia aislada con nadie tiene. co- (395) nexion en mis consejos: vil produccion de mis manos, no mereces fije en tí mis miradas: quítate de mi vista, sal de mi pensamiento, y el tuyo séa tu ley, tu regla, tu Dios! ¡Qué asombro! ¡que el hombre se desentienda de todas sus obligaciones para con su Criador por las razones mismas que prueban mas ineluctablemente la importancia de estas obligaciones, y 5u criminalidad en violárlas! "Te miegas á adorar á Dios, y ¿por qué? porque es muy grande y perfectísimo es decir, porque es dignísimo de que se le adore. Reusas obedecer á Dios, y ¿por qué? porque es todopoderoso é infinitamente sábio; es decir, porque tiene muchos derechos á que se le obedezca. No quieres amar á Dios, y ¿por qué? porque es infinitamente bueno, justo, santo; es decir, porque es muy amable. No'me espanto ya que habiendo preparado respuestas tan perentorias, espereis tran- —quilamente el juicio formidable que decidirá de vuestra suérte eterna. Ciertamente es una prueba grande de la degradacion y caida original del hombre, el que estas estravagancias puedan hallar lugar en su espíritu. Pero, aun cuando fuesen Otras tantas verdades 'incontestables , es ne- (332) sus perfecciones, ha querido que las leyes inmutables de su sabiduría fuesen la regla de sus potencias, le su entendimiento y voluntad, ó lo que es una misma cosa, quiso establecer en el hombre, imágen suya, el mismo órden que en sí mismo. ed Esto supuesto, no hay duda que la Religion llena éminentemente este importante fin; y desde luego lo primero: ella ordena los pensamientos del hombre, arreglándolos por la ley eterna de la verdad. Le enseña á conocerse á sí mismo, á conocer al Mediador que le une á Dios, y á conocer al mismo Dios; de suerte que” posee implícitamente “todas las verdades, pues que posee á Dios, que es el principio de ellas, Esto no es decir que abrazando por todas partes al sumo Ser, se pueda: formar de él una nocion exenta de obscuridades; no, porque este conocimiento comprensivo es peculiar del mismo Dios. Viéndose por un solo acto de su poderosa inteligencia cual es en sí, y segun todo lo que es,'no es para sí mismo sino un gran pensamiento; y covfundiéndose en algun modo todas sus perfecciones en la idea inmensa del Ser, que es la mas positiva de todas las ideas, no puede él mismo defimirse sino por esta sublime afirmacion; yo soy el que soy. (333) Mas la inteligencia humana, por el hecho mismo de ser limitada, nada percibe con esta perfecta claridad. Lo que ignora obscurece mas ó menos lo que conoce; porque teniendo cada parte relaciones necesarias con el todo, es preciso conocer el todo para conocer perfectamente la menor de sus partes. De donde nace, que la razon nada comprende perfectamente, Una debil y vacilante luz señala apenas algunos perfiles esteriores, algunos ligeros rasgos ; sde los objetos que. caniileta: Pero luego que quiere penetrar lo íntimo de su naturaleza, densas y espesas sombras detienen sus miradas, yla repelen hácia la ignorancia de que pretendia salir. He aquí su condicion tan triste como irremediable, cuando está reducida á, buscar la verdad por sus propias fuer- ZAS. Incapaz de afirmar y de negar, fluctuando: perpetuamente á merced de probabilidades contrarias en el yasto mar de la duda, no. podrá jamas fortalecer y corroborar el pensamiento del hombre hasta hacerle tan firme é inalterable como el pensamiento de Dios (1 y sin embargo esto es indispensable para que nuestra licóia sea verdaderamenle, la imágen de la inteligencia PAJARO, (*) Tengamos Présente que todas las o cal y (334) k tan infinita en certidumbre como en estension. ¿Quién vendrá pues al socorro de esta débil inteligencia? ¿Qué maño poderosa la levantará hasta esta altura? ¡Ó hombre! ¿quién pondrá en tus labios: tréimalos aquella palabra que debes pronunciar con igual firmeza y “seguridad que Dios mismo: El es el que es? ñ Religion. ¿Y cómo” No pien- 'ses que ella vaya locamente á cargar la razon con el peso de la verdad infinita queno podria soportar. No: suplirá la flaqueza dela inteligencia con la fé. Despues de haber próbado su autoridad divina, mandará al hombre que crea lo que no puede comprender, y pondrá en sus creencias, infinitas en su objeto, é infinitamente ciertas, qe se apoyan. Jen un tes” en las ideas de Dids; e como unas misodas verdades son conocidas por la misma fé de todos los seres inteligentes, hay sociedad entre ellos y el supremo Ser que las ha criado | para sí. El Mediador. es el vínculo esencial de es” y PT semejanzas que se toman de ls cosas humanas respecto de las diyinas: plus habent dissimilitudinis quem similitúdinis» El hombre es ciertamente hecho 4 la ¡inúgen y semejanza de Dios; pero no es una imágen perfecta que lo esprest todo: esto está reservado al Verbo, Bd es 5 la ye rana imágen de su Súbstaucia. (335) ta sociedad; pues por él es por quien conocemos á Dios. Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo quistere revelarlo (1). Ciertamente en nosotros mismos no podiríamos encontrar esta sublime idea, que en cierra el infinito. ¿Qué digo esta? no et en nosotros mismos ni una verdad sola (*); todas nos vienen de fuera: la razon no es mías (1) Vemo novit Pátrem, misi Filius, da cui voluerit Fi lius revelare. Math. 11, 2%. E (*) Suponemos que Mr. de La Mennais habla de las ver=- dades sobrenaturales, como lo indica en varias partes. del capítulo, y en este único sentido es cierto que la razon no es mas que la capacidad de recibirlas, de reconocerlas y com binarlas; pero si quisiese estender este principio á las yer= dades naturales, no podemos convenir en principios, ni-en sus consecuencias. En esta hipótesi, el entendimiento, la mas nuble de todas las potencias, sería la única criada por Dios, sin medios, sin virtud propia para conseguir su. ob= Jeto proporcionado y connatural ; y por consiguiente un hom bre, criado en los bosques, no teniendo quien le comunicase la verdad, obraria sin libertad, y sin: pecado aun en las acciones de suyo mas criminales, y viviria en la imposibilidad de conocer á Dios. No creemos que. para negar á la razon la soberanía en orden á la verdad , Sea justo privarla de la mas noble de sus atribuciones, cual es, inguírir, investigor y hallar la verdad proporcionada á su ca= Pacidad. De lo contrario todas las ciencias son inútiles, y £ou solo formar la historia de las poquísimas verdades que Coutienen, nos veríamos libres de aquella terrible verdad, que forma gran parte de la pena del pecado de qui eddit scientiam, addit et laborem, (336) que, la capacidad de recibirlas, reconocerlas y. combinarlas; y. á:.causa de nuestra doble naturaleza , para que se nos, hagan ¿percepti: É bles, es. preciso. que se,revistan deyuna forma sensible, y por. decirlo así, que, se encarnen,, La palabra es como el cuerpo, que nos hace, visibles las ideas, las cuales se borran de nuestro espíritu con su espresion. No debe pues sorprendernos que no conozcamos á Dios mismo (*) sino por su-Palabra 6 su Ferbo; mi que esta palabra inmaterial, queriendo comunicarse á nosotros, sin. alterar muestra naturaleza:, se haya revestido de ella: y el Verbo se hizo Carne, y habitó entre nosotros (1); porque en el órden establecido era preciso que tomase cuerpo para hablar á nuestro entendimiento. La Sabiduria eterna, sin dejar de ser lo que era, se ha puesio en relacion con el hombre, quedando tambien él lo que es; y la union de la Divinidad con la humanidad en la Persona del Verbo representa rigorosamente la union que vino á establecer entre Dios y el linage humano. Yo he venido, dice — (*) Como autor sobrenatural. Véase la nota 3 de la púgina 248 del t..1. (1) Et Verbum caro factum est; et habitavit in nobis Joan, 1, 14» (337) el mismo Hombre=Dios, á traer al mundo la verdad, ó segun la espresion admirable. del Evangelio, para darla testimonio ¿ves decir, no para hacerla comprender al hombre perfectamente, lo que es: imposible, sino para declararle que ella' es, y «lo que es ella misma; ó para manifestarle sin equivocación la verdad, y su verdadero carácter: el que ama la verdad, me oye (1). De este modo, la certidumbre del testimonio: reemplazando á la certeza de la evidencia, el hombre ha podido. sin mudar “dé riaturaleza poséerplena mente la verdad iifinita;ha podido: hacerse hijo de Dios, $ entrar en sociedad con él, porque. la' familia es la imágen y: elemento de toda sociedad; y. todo:esto libremente, por= que si'el entendimiento noes libre para dejar. de asentir á: la: evidencia, la voluntad Jo es siempre para escuchar-ó:no. un destimonio, para admitirle ó-desecharle, y así es Cor mo el hombre creyendo, sin ser forzado á ello, por una evidencia intrínseca é invencible, rinde voluntariamente á Dios un'homenage digno de él: verdadéra adoracion en: es* (1) Ego in hoc natus sum, et ad hoc veni in mundum y ul testimonium perhibeam veritatit omnis quí est ex veritate, audit vocem meam. JoA0, 18, 37, Tom. 11. 99 (338) íritu y en verdad, que consiste en reconocer la dependencia infinita en que está nuestra razon de la razon divina por una sumision perfecta á su palabra. No bastaba sin embargo haber promulgado la verdad, era tambien necesario proveer á su conservacion, porque su reino debe ser eterno; era necesario preservarla de todo vicio ó mezcla de error, y hacerla accesible y de fácil conocimiento á todos los hombres por un medio ó camino análogo á su naturaleza, Jesucristo, ó el Mediador, llenó maravillosamente este grande objeto; y en el medio que escogió, se admira á un tiempo un tan profundo conocimiento del hombre, que no podia pertenecer sino á un Sér sobrehumano, y aquel hermoso carácter de unidad tan particularmente propio de las obras de Dios. Y en efecto, ¿qué hace? ¡Escribe su doctrina en un libro? ¿Procura circunvalarla de tantas pruebas de razon que el entendimiento no pueda menos de adherir á ella? Esto es sin duda lo que hubiera tratado. de hacer un filósofo. ¿Pero quién no ve que atendida la debilidad de nuestro entendimiento, esto hubiera sido abrir un campo mas vasto á las dificultades, y que dirigiéndose de este modo á la razon del hom- (339) bre, y por el hecho mismo autorizándole 4 no admitir sino lo que concibiese plenamente, se habria levantado entre él y el Sér jncomprensible una barrera insuperable? Jesu cristo, desdeñando todos los vanos apoyos de las opiniones, desciende hasta el fondo de nuestra naturaleza para sentar en ella y cimentar el fundamento de la perpetuidad de la Religion. Conserva la verdad en el pensamiento del hombre, como el pensamiento mismó se conserva, por la palabra transmitida (*); y para asegurar su transmision, “une con vínculos esteriores é indisolubles á los que ha unido interiormente por la misma fé; los. constituye en sociedad bajo un gobierno de que él es cabeza; en una palabra, funda su Iglesia. Enviado por su Padre, envia €l tambien á su tiempo pastores á quie= nes reviste de su autoridad: 1d y enseñad ú todas las naciones, y sabed, que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumacion de los siglos (1). Y así como él decia de sí mismo; el queme ha enviado es veraz, y yo A A A AS IICA (*) La tradicion. (1) Euntes docete omnes gentes, .. et ecce ego vobiscum sum omnibus diebus, usque adconsummationem saculí. Math. 27, 19, 20. * | (340) digo: al :mundo lo: que le..oí: (1.);,así estos pastores dirán tambien: El que nos ha enviado es veraz; y nosotros. decimos al mundo lo que hemos: vido, de. el. Simples testigos, deponen de lo que han oido á su Maestro, y. su testimonio no es otro que el de Jesucristo, que ha prometido estar con ellos todos los días, sin interrupcion alguna; asi como, el testimonio de Jesucristo €s el testimonio de Dios que le ha enviado, y dice de él: ese es mé hijo muy amado ; oidle. (2). Por esta razon añade Jesucristo : el que á vosotros Oye, 4 mí me 0yt; y quien vosotros desprecia , dá mí me desprecia; quien d mí me desprecia, desprecia al que me envió (3). Para entrar en, sociedad con, Dios, ó segun «la espresion del. Evangelio, .para hacerse hijo. suyo ,..es, necesario recibir la verdad de la Iglesia docente , así como. ella la recibió de Jesucristo, y Jesucristo. la recibió de su Padre: recibirla con toda seguridad y pa £ ' ' deso . . Ye ; $ (1) Qui me misit, verax est; et ego que audivi ab co hat loguor in mundo. Joan. 8, 26. e. (2) Hic est Filius meus charissimus: audite ¡llum. Marc. 9, 6. ; : (3) Qui vos audit, me audit: et quí vos spernit, me sper” nit. Qui autem vos spernit , spernit cum qui misit me. Luc 10, 16. A o o ir reemes (341) fé, fide, porque este es en la'tierra el único medio de poseerla; y la mas pequeña duda sería una injuria á la autoridad infinila que la atestigua. Salid de aquí, haced intervenir á la razon para juzgar si debe admitir ó no, ó si ha de “desechar los dogmas que Dios nos ha “revelado, y al' punto el magnífico é inmenso edificio de la Religion transpómado fuera de su cimiento, y estribando" sobre esta! frágil base y se “desploma' por todas” partes, y “oprime “bajo “sus ruinas á la presuntuosá razón ¿que se habia crei do cápaz-de sostenérlé, ; E sl sio - Obligados pues'á oirá la Iglesia, y apo= yándose el órden dela sociedad espiritual sobre! su testimonio ,' el “de“Jesucristo,' y eb - de Diés, “hay: tres grados correspondientes de desórdeñ - 6 tres grandes crímenes : con. ta la verdad: porque se la puede atacar tieando el testimonio de la Iglesia, ó el testimonio de Jesucristo, ó el del mismo Dios; négaciones que constitujén' los tres sistemas generales “de error espuestos é impugnados en el principio de esta: obra. ol DY EL primero, que es la heregía, consiste segun la significación misma de la palabra, en escoger ó elegir entre. las verdades, reveladas las quemas contentan á la razon, des- (348) dado en mi razon, que no puede comprender la necesidad de la revelacion, ni los dogmas revelados por el Mediador E Segun eso, el testimonio de tantos millones de eristanos, que han creido con: pruebas de: hecho, el testimonio :mismo del Hijo de María, cuya vida y muerte son de un Dios (2), deberia ceder”á tu razon individual; y será necesario que Jesucristo, el Verbo encarnado haya mentido (3); porque tú no comprendes! Diderot ,+ ¿con qué fundamento “niegas la existencia de Dios, comprobada por la tradicion: universal del género humano?= Fundado en mi razon, queno puede compren= der á Dios. =¡Segun: eso el testimonio unámiúme delos pueblos, que atestigua de: siglo en “siglo un hecho: revelado -anteriormen= té, deberá: cederá tu razon individual; y será necesario que todo el género humano; y el mismo Dios hayan mentido, porque tú motomprendes! 27 00 aero El orgullo; sí, un orgullo desmedido, (1) Ibid. p. 183. 2) Emile, t.33.P,182. pt 0: bi (3) Qui credit in Filium Dei , habet testimonium Dei im se: Qui non credit Filio, mendatem facit eum: quia non qredit in testimonium quod testificatus'est Deus de Filio suo. Ep. 1. Joan, 5, 10. do (349) que por nada se amedrenta, es el pecado, el delito, el crímen del ateo, del deista: y del herege. Todos tres, implícitamente al menos, niegan el testimonio de Dios,.se declaran mas grandes y mas perfectos que “él, erigiéndose en jueces de su palabra: verdadera idolatría de la razon humana, cuya última declaracion y confesion pública hemos visto en el culto de la. Diosa Razon (*). En desconociendo la regla que dirige, es indispensable Megar hasta este estremo; no hay cosa que detenga: el principio arrastra: hasta allí, y cuanto mas vigor y rectitud (**) hay en el espíritu, tanto mas se pierde y estravia. Una de las maravillas del Cristianismo es el que mo solo nos ofrece la verdad, sino que nos asegura su, posesion, y la defiende en el hombre contra el hombre mismo. Esto solo bastaria pára probar la divinidad de la Religion: Cristiana; porque el hombre no tiene en sí medio alguno de resistirse á sí mismo, pues lo que remedia la SIA Pt: AA (*) Véase la nota de la pág. 188 del t, 1. (**) No moral, sino lógica, porque deduciendo conseenencias € ilaciones de una en otra, se precipita en este abismo. No hay duda, cuando un caminante se ha aparta= do del camino, cuanto mas veloz ande mas se estraviará. j (350) flaqueza de la naturaleza es evidentemente superior á ella. Pero Dios no se ha acercado al hombre por medios y caminos tan admirables, para dejarle luego en la libertad libre de separarse y alejarse de él. Si sus dones son sin arrepentimiento, es porque admitidos ó despreciados, sabe sacar siempre de ellos su glo- “ria, ó bien sea coronándolos con el último den; que es el de la bienaventuranza eterna, ó sea arrojando de sí á los que los han desechado y despreciado, La recompensa de haber amado aqui abajo la luz, será el poseerla eternamente en su misma fuente: ¿n lumine tuo videbimus lumen (14). Mas á los que la aborrecen, y se complacen en las tinieblas de su entendimiento ó inteligencia, ¡oh Dios mio! ¿qué les reservais, sino aquellas tinieblas horrorosas, de las cuales está escrito que alli habrá llanto y rechinar de dientes (2)? ( En segundo lugar, la Religion ordena los afectos del hombre, arreglando su voluntad del mismo modo que su entendi- (1) Psalm. 35, 10» (2) Ejicientur in tenebras exteriores: ibi erit Aetus et stridor dentium. Math. 8, 12; et ibid. 22, 13. (351) miento, su amor como su inteligencia, enseñándole á proporcionarle al grado de perfeccion de los seres; y de este modo viniendo á ser bajo un nuevo respecto imágen de Dios, acaba de formar en sí aquella maravillosa semejanza, para la cual resolvió criar= le el Todopoderoso. Aquí tambien el Cristianismo se eleva sobre las doctrinas humanas tanto, cuanto la sabiduría Divina es superior á la nuestra. En efecto ¡qué grandeza, qué profundidad no se encuentra en aquel precepto al parecer tan simple y tan sencillo: “Amarás »al Señor tu Dios de todo tu corazon, con »toda tu alma y con todas tus fuerzas : este » es el primero, y el máximo y principal man- » damiento. El segundo le es semejante á él: »amarás á tu prógimo como á tí mismo (3). El hombre semejante á Dios, debe ser amado con un amor semejante al que debemos á Dios; pero no igual: debe entre estos dos amores reinar la misma distancia que hay A A 2 ITCR e EAN TA (1) Diliges Dominum Deum tuum ex toto corde tuo, et ex totó anima tub, et ex omnibus viribus tuis, et ex omni mente tub, Luc. 10, 27. Hoc est maximum, et primum mandatum. Secundum autem simile est huic: Diliges proximum tuum sicut te ipsum. Math. 22, 38, 39» (352) entre úna imágen y. su prototipo. Con una palabra sola nos lo enseñó Jesucristo, recordándonos nuestro orígen, cuya grandeza es el título mismo de nuestra dependencia: “En »estos dos preceptos se encierran la ley y »los Profetas (1);?” es decir, que abrazan á un tiempo la sociedad presente, y la sociedad eterna, cuya puerta ó entrada vino á abrirnos el Mediador anunciado por los Profetas. Dios como infinitamente perfecto, ó soberanamente amable, se ama á sí mismo con un amor infinito; esta es la ley del órden que debe regir al hombre, como dirige al mismo Dios. Todo amor infinito y limitado es indigno de él. Es el bien por escelencia, el bien sumo, el único bien, y por consiguiente el fin único á donde deben dirigirse todos nuestros afectos y deseos. Debemos.amarle sobre todas las cosas, mas que á todas ellas, y mas que á nosotros mismos, ya por causa de nuestra imperfeccion, y ya tambien porque no siendo nosotros nuestro bien para nosotros mismos, el amor bien entendido de nosotros debe dirigirse hácia (1) In his duobus mandatis universa lex pendet , et Pro- Pphetr. Math. 22, 40. (353) Dios, :y fijarse alli por nuestro propio inte- ] res: Es necesario que mos amemos en él, co- CE mo. Satisfará esta. deuda cfr La natu raleza. desfallecida conoce su impotencia. Sin embargo ¡oh, hombre! aliéntale : lo que le es paid d tí, es fácil ;a ¡a Dios ( (1. ¿No te hallabas naturalmente en igual impotencia d de conocerle (*)? El te ha enviado. á su. Hijo; J tú le conoces. >lenamente por. a de :¡Este Hijo. divino, unido á su Padre, te ¿enviará MBA 133 NITO al Espiritu. que los une, para reme lar tu P iS 3 Jagua (2) ¡DN así, como tú conoces á 1 los TO y An. 15 Es e 7 0% imposiitilio sunt laa ¿pio io EEN Deum. Luc. 18, 2 () 'Entiéndase sie bre “en El mismo sentido e que en mos dado 4 entender en las notas anteriores. Suponemos que-ebantor habla de-un Dios-sobrenatural; como se-ve- por el conocimiento de la Trinidad que inmediatamente espresa, y que solo por la fé sabemiós > pues' anque as criaturas'nos'Hleven al conocimiento de un Dios Criador , como el relox nos lleva al conocimiento de un relojero. que lo - formó, pero «no al: conocimiento de un: ed Uh quie les el*primero de los misterios... 000 00 (2) a E ceo nostram. xp. di Ron. 8,26. 3 ALIS Tomy Pos bs Eon na DB m (35%). A lets (0) os Te amará por Su amor. Unién- : y “M9 80 21) Node á tl este Amor substancial 0 diviniza: PES EN rá ta amor, le revestirá del carácter de 2 finito, . que es solo el que puede. hacerle digdl ninia delos verdaderos: ador 'ado= res, que, adorán al Padre | en espíritu y en verdad Di es decir, por su Verbo, que. es la yérda: 10dA OS su Espíritu, que es amor: polque la vidad” ha sido efectuada E por. Jesus E), ye l amor de Dios se ha di? fundid lo en deb cordones. por su E ritu que se nos ha dado (4 4). SS El segundo mandamiento es seinejánte al prim nero : “Amards d du prógimo como ú ti mismo. Siendo todos 10s hombres ' jelale LE por naturaleza, 6 igualmente: perfectos, tl nen derecho” á-un-—amor-igual.- La -prefe- rencia*que «cualquiera “de éllos se tomasé:sobre los ld no estando. fundada: en ningu cuida. 197 ie 25 miiS10db ecPiod 54 43 Tapursayo* ob£b ena 1.29 9J09M23c1055 19 biblia T q. vinoli ni90110) 185) (ms Por su-gracia y dquésk» 08:91 el 106 uz 9UP Y ¿Se (1) Venit hora; et nunc ests nda werí vadoratores.ador rabunt Patrem.in spiritu.et weritates JOAM 41:23: 20191 19 (2), Christus.est veritas. BP. 1. J020+:5 6. 910: > A (3) Gratia et veritas per Fesum.Chnistumfacta est-Jo4d, Lo.M+ bz. vs" yn is mvttal 1ayu ha DA (e) (4) RE Dei diffussa est in cordibus nostris pensir ritum Sanctum qui datus est nobis. Ep. ad Rom. $831 (355) na. superioridad de, maturaleza,. seríauna viO- lacion. del órden: Y, hesaquí el: 'principio,de aquel, sentimiento sublime. que se. lama, humanidad, «sentimiento nacido. del. Cristianis- M9»: Y JUE, estiende ds todo el género, humano el amor que cada: hombre se tiene 4 sk «5: No quiere decir,esto:que la Religión des- E los afectos de familia, ni. el moble: amor de, la patria; al contrario, «convierte-en.obligacion ¡esta inclinacion «natural ¿la fortalece y corrobora arreglándola opids gue dege- “ nere en pasion esclusiva, azarosa é, infausta, —subordinándolaá esta gran ley general ;/á saber,. Ja, preferencia: destodos/4.algunos;, de, la patria 4 la familia;, «de el; género: humano; /á da. patrias, de: lay sociedad. selerna á la/sociedad puásentebó; temporal... 913 ób ; VIS si OMECÓS ess Elórden , dice, Bossuet,, será perfecto, sil, hombre; ama. 4 Dios mas.queás sí mis 2 A paldr mismo. pon Dios (al. prógimo mo : SÍ, ¡MISMO , -SIMO, comob. á si mismo! A Dios «En, esto. está todaola virtud (1) ¿1105 ¿El amor sin. regla, eS eg Olsmo esto:¡89, una; preferencia absoluta; de, sí 4 «sus. seer jantes y á Dios, El amor ar reglado únicamente a las e de la id presente, es hudecidida q errado Mesh us alias e (1) AYSTIA RON, mp e 2ñeo der: Y tia “Ul 1) Medit. sur Eogacile ba » Pa na io 12. sind (356) manidad , ó amor igual de todos los hombres, á causa de la igualdad de la naturaleza: El amor arreglado por las leyes de la sociedad eterna, es caridad; sentimiento enteramente divino, pues que no es otra cosa que el amor mismo'de Dios al hombre. Ahora bien; Dios ha amado al hombre 'hasta el estremo de darle:su Hijo único, para adquirirle la vida eterna (1). El hombre pues debe amar al hombre 'hastá' sacrificarlo odo, y aun la misma vida; pra dede esta vida inmortal. 30.9 oz => “Y como ella: ño és otra 'cósa qué l posesion de Dios, ó del Súmo bien, el hombre nada debe amar, ni amarse 4'sí mismo , sino en órden: y con'réspecto'á este último fin: Todo cuanto le aparta de él, es un mal, y debe aborrecerlo; loque no tiene relacion sino á una existencia pasagera y transitoria, no es un bien werdadero, y' el órden siempre inflexible: le “prohibe fijar en else” corázon: El tiempo es corto , dice el Apóstol; y lá naturaleza nos lo repite todos los dias; y todos los dias la muerte, con mano de hiere graba e tia Hi HO ' —_—_—_—— PEAD . (1) Sic enim Deus dilexit mundum , ut Filium suum uni genitum daret: ut omnis , » quí credit in cum , non percat sed habeat vitam aternam-: Joan: 3, 16. (357) de féretros, esta grande leccion: El tiempo es corto, el tiempo es breve; los que tienen mugeres, vivan como si no las tuviesen; y los que lloran, como sino lorasen; y los que se regocijan, como sino se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que usan de este mundo , como si.no usasen; porque pasa la figura de este mundo (1).” ¡Infeliz de aquel que viciase su amor, y lo dejase estraviar y encenagarse en este mundo que pasa! porque, cuando dentro de poco se haya pasado, ¿qué quedará á esta miserable alma sino un vacío infinito, y en una separacion eterna de Dios, la imposibilidad eterna de amarle? El mismo principio que introduce el desórden en nuestro entendimiento , desarregla tambien nuestra voluntad. El orgullo ó desconcierto de la razon, por el cual mos queremos sobreponer y hacer superiores á todo, produce la concupiscencia, ó el desarreglo del amor, por el cual nos amamos á nosotros A ia (1) Tempus breve est: reliquum est, ut et quí habent uxores , tanguam non habentes sint: et quí Aent, tanquam mon Rentes : et quí gaudent , tanquam non gaudentes: et qué emunt, tanquam non possidentes : et quí utuntur hoc mundo, tanquam non utantur : praterit enim figura hujus mundi, Ep. 1. ad Corint. 7» 29» 31. (364) alimentándole al mismo tiempo con su cuerpo inmolado por él, con su verdad, con su amor, con su divinidad toda entera, para divimizarle á él mismo, y prepararle á una union, mas real no, pero sí mas íntima, mas deliciosa, y mas durable. Asi el amor infinito de Dios se manifiesta por una accion infmita, y la Religion sin“este misterio, me sería mas incomprensible que lo es el misterio mismo. Por su parte el hombre asociado al Sacerdocio eterno de Jesucristo (1), el Hombre- Pontífice, ministro é imágen del Pontífice- Dios , realiza esteriormente la verdad y el amor infinito, por la produccion del Verbo Encarnado sobre los altares; produccion prodigiosa, que nos hace participantes de la Omnipotencia divina, y que la Iglesia en su lenguage tan asombrosamente profundo , espre- «sa por la palabra absoluta de Accion, porque en efecto, ninguna otra accion puede compararse con está accion infinita que se egerce sobre el mismo Dios. El hombre realiza tambien la Verdad infinita por la profesion pública de la fé, y el (1) Tu es Sacerdos in eternum secundim ordinem Melchisedech. Ps. 109, 4. Vide et Foan. 12, 34. Ep. ad Habr. $» 6, 7 17. Pontifex factus in «ternum. 1bid. 6, 20, (365) amor infinito que el Espíritu: Santo le ins+ pira, por los actos públicos de. adoracion, obediencia y anonadamiento; por el sacrificio entero de su sér, y de su razon por la fé; de su corazon, por el desapropio de los bienes temporales g perecederos; de sus senidos, por las prácticas de 'mortificacion que la ley manda ó aconseja. Así es:como: cumple el precepto, y ama:á Dios con todo su entendimiento, con todo su corazon ,:y, con todas sus fuerzas ; porque su fuerza, Ósus sentidos, no 'obran sino. para manifestar su amor. Ahora bien, “el :mayor esfuerzo: de el amor-es dar su vida: por aquel 4'quien se ama (1): este es el último:, el per> fecto sacrificio, y tambien “el medio'necesario para llegar 4 una: union + perfecta::con Dios. Y hé aqui:lo que es: la muerte:para el cristiano, el último: actodel culto:que:debe al Sér Supremo. ¿Aquí tambien: se nota la estrecha' correspondencia del. órden dela naturaleza y el sobrenatural. Pero: ¿se quiere ver á la Religion triunfar de lamaturaleza mismá, y subordinarse el órden de la sociedad presente al órden de la sociedad eterna? ¿Se quie- : (23 (1) Majorem háde dilectionem nemo habet, ut animam.suam ponat quis pro amicis suis. JQ40, 15,13» (E) e y (366) re ver! una redencion, ¡si.me es. permitido | te tl decirlo. así, «mas, asombrosa que; la, del linage: humano? contemplad. á los.Mártires, Dios ha muerto para salvar al hombre ; y. cuando es! preciso ó qué él hombre perezca, 0, que laverdad, la.caridad, ¿en una. «palabra, Dios perezca' en él, el hombre á sul vez; muere por salvar: 4:Dios. 00000 ; 1, y ws. «Espíritus. débiles;. «que, venis annie ros contra, las piedras, del altar y: comprended ahora .esta: sentencias adorarás: al. Señor: tu Dios; yu: el solo servirás (4). oLos,, homenages esteriores;::la loricion itodosí Jos «2CLOS del:; culto son inseparábles. de 'la..,adoracion del. espíritu. El: ¡adaorpor: necesidad se:ha de manifestar esterioriaente ; yy en yano.es. que sacudiendo: el yugo, de: Dios; y: rompiendo los vínculos: de:su! sociodad , os. atrevais yá decir: nbn»:sergíam 1: o lA cpesarvuestro será; ¡preciso servir: o sereirtís dd vuéstros deseos «y? pasiones (2); :háneis! de: ellas.. otros; tantos ,Dioses (3); :porque-tódo ¡loque anteponemios:á Diosy:es- Dios «para iosotros::.:les, tributarcis a Í .( e E +14 sbsi3ó2 £l 7 UT y.) ! seaboda ent 13t9 bs sb: 30 214) p yr o ' (1) _Dominum tuum adorabis, et ¿1li soli servies. Luc. 4, 8 (2) Servientes desideriós et acia variis. Ep. ad TDitum3y 2. Jn sn gold an mgiota NM (1 (3) Quorum Deus'vehter est, ED ad Philip. 111. 12 00 erre | (367) él culto” que negais al "Todopoderoso; Os' Os'údo: rareis á vosotros mismos eh” vuestra áltariéra razón, y en vuestro. “orgulló. insensato, ¿n omni colle sublime; os —postrareis" delante “de vuestros vicios; erigireis en templos las' obscuras cgapidas de: la prostitiicion , “Sub “omhi ligno “frondoso”, tu prostérnebaris' mmeretriat (1): servireis vilmente, “cómo un 'ptieblo' enve lecido” Sirve al tirano que cisúalmmente To dos mina ¿hasta qué inopiniadaitiénte arrébatadós por el torrente" ¿mpeluosó delo Justicia er vayais támbien' y para” siempre! lejos "de" 14 fuente eterna del amor y, del ¿ño bienicá servir ¡sin esperanza! en las regiones” desol ladas del ódió% y eí el imperio del "Suñó a inal. OSA UN 19 3IDIID OBMIONUNA , Ot2ñ1O e es o Del precepto de “amár al pisgiio como Él sí 1nismo por Dios; diana? 6dAS METIO yes ATA y de aii. Esto precepto” ponte: órden ee Tas fabilias) Ed Estado Ponto los piíeblos'/ pórque: los pues blós : de Ed di 29 Felación sy pP.. A ni A A A ay Y saculo tonpregisti 5 jugum meaE > apiótr vincia med , et aizriOs non serviam. “Tn omni PEA polte ME y sub mint Hgno frondoso , dl Prosternedari mere ri e 4 A 3401141303 Aaa nh 18.191 111110 Tem. 2, 20. (2) Et pevelabitur quasi aque judiciumo £ Jústida ques torréns AA AOS pa basa cd IS (2) (368) estan sometidos 4 las mismas obligaciones que. los individuos, La perfecta observancia de este precepto haria de la sociedad presente una: imágen perfecta de “aquella: socie= dad eterna, de la, cual un. dia hemos. de ser miembros. Observad, gue em efecto esta plena observancia no es mas que: el «sacrificio completo que hacemos de ¡nosotros mismos PO, los, otros; sacrificio ans, constituye, PEO 1311.) misma. es; pues. un. verdadero, callo, que el hombre - riode á Dios en su ¡imágen; y. Como. Jesucristo venido en calidad de: Rey, (0, no, para: ser .serpido , sino. para sergir (2), Jesucristo, ¿nmolado desde el principio del mundo (3: es á un tiempo en, su. sacerdocio eterno sacerdote, y víctima ;. cada, miembro : del cuerpo de que es cabeza, ó de la sociedad espiritual que¡£l ha, establecido, asociado á. su reinado: para servir á su sacerdocio, para in- -molarse, es del mismo, modo sacerdote, y vic; (1) Dixit itaque ei Pilatus : Ergo Rex €s tu? Respondit Vess : Tu dicis, quía Rex ego sum. J0AM. 18,372... : £2) Filius hominis non venit ut ministraretur ei, sed ut ministraret, et daret animam suam redemptionem pro multis, Marc. 10, 45- (3) Qui occisus est ab origine mundi. “Apoc. eN 8... (369) tima ;.vos regale sacerdotium (4). Mas si la virtud es un culto real, el crímen es una verdadera idolatría, ó una adoracion sacrílega que el hombre se tributa á sí, inmolando el órden á sus pasiones, y declarando que ellas deben ser servídas por seres semejantes á Dios: y asi como el mayor acto de virtud, ó el último esfuerzo de amor hácia los otros, es sacrificar su vida por ellos, así tambien el mayor crímen, ó el último esceso del amor desarreglado de sí mismo es sacrificar en beneficio de sí mismo. la vida de los otros; y sino en vano el Verbo encarnado quiso que se dijera de él: He aquí el. hombre; todo asesinato en cierto sentido es: un TAE - Aplíquense estas eMusideraciónes al _por= menor de las obligaciones domésticas, ó sociales, y se verá que sin la Religion todo es desórden; porque todo órden es. relativo á Dios. El órden en nuestros pensamientos es conocerlo; en nuestros afectos y voluntad, amarle; en nuestras acciones, servirle; bien, sea inmedidenmente por el egercicio del cul to establecido por el Mediador en la soñe dad religiosa ; Ó bien sea mediatamente por el A A a (1) Ep. 1. Petr. 2,9» Tom, 11, > 94 | (370) egercicio de las virtudes morales, ó del cul- to que tributamos á su imágen en la sociedad política. Porque nosotros nada debemos al hombre en cuanto tal; y Dios es el principio y término de todas las obligaciones. Es- to se ve claramente en el Evangelio, cuando anunciando aquel dia formidable en que todo el linage humano comparecerá delante de él para oir su sentencia final, el Hombre- Dios promete recompensar las obras de caridad y amor, y castigar las contrarias, no precisamente porque se habrá hecho bien ó mal al hombre, sino porque sirviendo ú oprimiendo al hombre, se habrá servido ú oprimido al mismo Dios: quamdia. fecistis uni ex his fratribus meis minimis, mihi fas eistis..... quamdin non fecistis uni de minoríbus his, nec mihi fecistis (1). Fuera: de ésto, no veo ni crímen, ni virtud; y nada menos se necesita que estas palabras para esplicarme las que siguen: “ Venid, benditos » de mi Padre... apartáos de mí, malditos..... » y estos iran á las penas eternas, y los jus- »tos á la vida eterna (2)” 2 __ __ _>2_ _—___ => ==. Y Math. 25, 40, 45: AS (2) Venite, benedicti Patris met... discedite d me, maledicti... et ¿bunt hi in supplicium «ternumy justi autem in vitam aternam. Math. 25, 34) 41» 46. y $ | (371) He aqui lo que es la Religion por respecto á Dios, y lo que es con respecto al hombre. Mas no nos engañemos: no pensemos que ella es un sistema sometido á nuestro juicio: no es un sistema; es una ley, á la cual debemos someter nuestros Corazones. Asi es que la primera voz que se hace oir en la aparicion del Hombre-Dios sobre la tierra, impone silencio al sentido humano, revelando el secreto del órden que el Mediador viene á establecer; Gloría á Dios en las alduras de los cielos, y paz sobre la tierra d los hombres de buena voluntad (1). Oigamos con atencion: Gloría á Dios: este es el objeto principal, la causa primera de la Encarnacion, porque Dios no obra sino por sí mismo. Si envia á su Hijo al mundo, es para hacer resplandecer su oloria, para manifestar. su ser, dar testimonio á la verdad, y estender el reino del amor: hé aqui la mision del Verbo hecho carne. Mas acaso, ¿el se divigirá á la razon? no, sino á la voluntad , porque no depende de la razon el comprender, pero sí depende siempre de la voluntad el A (1 Y Gloria in altissimis Deo', et in terra par 'Rkominibus bone voluntatis, Luc. 2; 14. $ (372) creer (*) lo que está atestiguado por el testimonio de una autoridad suficiente; depende de la voluntad amar el bien, y obedecer las leyes del órden. Paz d los hombres de buena voluntad. Aquellos escucharán á Dios en su Enviado, y le glorificarán por. su fé, por su amor y sus obras, cuya, voluntad. será buena, exenta de la corrupcion del orgullo, principio de todo mal, y que inclínarán su corazon á creer, á amar y obedecer, en lugar de atormentar su razon con el deseo de comprender; ó mas bien, aquellos cuya razon ilustrada comprenderá que es sumamente racional creer sin comprender, cuando Dios habla para revelarnos verdades tan elevadas, que solo él es capaz de comprenderlas perfectamente. Paz á los hombres de buena voluntad; paz, es decir, sociedad, union con Dios, fuera del cual mo hay paz para ningun ser inteligente: paz sobre la tierra, por el goce íntimo del órden que la Religion establece en sus pensamientos, en sus afectos, obras y acciones. Lo que turba la paz de la inteligencia es el combate del error contra la verdad, del error que nace de la razon 0t- (1) Aunque el creer es acto del entendimiento» 1£ acompaña la pia moción de la voluntad, A E. A (373) gullosa, contra la verdad que no es conocida por el testimonio del Verbo: la voluntad obli gando á la razon á someterse, y dándola la fé por regla, termina este combate, Lo que turba la paz del corazon, es: la lucha de la carne contra el espíritu (1), del amor desarreelado de nosotros sismos contra el amor de Dios, que su espíritu escita en nosotros: la voluntad, cediendo á sus Impresiones, y consumando el sacrificio de todo nuestro sér á su Autor, pone término á esta lucha. Lo que turba la paz de la sociedad, es el combate perpétuo de el interes individual contra el interes general, y de todos en comun: la voluntad tambien, sometiendo las pasiones á la obligacion, 6 á la ley que manda sacrificarse por sus hermanos, pone fin á este combate. Digamos pues otra vez: paz en la tierra á los hombres de buena voluntad, y en el cielo hartura eterna de gloria; satiabor cum apparuerit gloría tua (2). Pero á los hombres, cuya voluntad pervertida reusa oir la palabra divina, y no quie- AAA A A e a. (1) Caro enim concupiscit aduersus spiritum : spirituso autem adversus carnem:; hac enim sibi invicem adversantur Ep. ad Gal. 5, U. (2) Ps. 26,15. (380) modernos sobre esto, señales distintivas y móvil de ás impíos (nota). Jansenismo: Definicion que da de el , Mr. La Mennais (MO Decanos CAPÍTULO X. Importancia de la Reli- ¿ion con respecto á la Sociedad........ España: Concepto formado por Mr. Le Mennais de la ( TIOTA): ceo. US Ostracismo de Arístides (nOla )............ E Multitud de esclavos en las. rEpubieza as E E AR RE DA Castigo de los 'romanos y calla" IES, IBA Tico DI Proscripciones horrorosas de Syla y? Mario (nota Y RC IA NAO Carlos Stuardo , Rey de Inglaterra, doctrinas que le llevan al cadahal- IN TO): 0% Humanidad republicana de los romanos con los vencidos (MM, Noticia sobre Montesquieu, y su muerte ( Al Noticia de Espinosa (MOtA Derio. Brisot : sus obras en defensa del DES Y antropophagía Pa AAA orttorad Se La filosofía irreligiosa siempre cruel A AR a da pe a, ROSA Atrocidad de los revolucionarios Ji ilóso- (381) fos de Francia (001 Jicceccconsecriss Suicidios en los países inficionados del espíritu filosófico (MOLA Jesccccocacoos ES FPurores de los revolucionarios contra los objetos religiosos y cientifi cos (nota). Jansenistas: por consecuencia de su doctrína gerárquica, republicanos (nota). Panteon nacional frances, llamado wmuladar macional (MOLA Denmcncccnaoninms:sces Recompensas y premios dados á las prostitutas por los revolucionarios Columna. de asesinos. pedida contra los Reyes por. los revolucionarios CAPÍTULO XL Sigue la misma materia. Noticia sobre el impío iume (nota)... Cálculo de las víctimas de la revolucion fi ilosófi ca francesa: (OA Jericinno Esclavitud: sí es incompatible con la Religion, y en que sentido (nota ). CERSTENEDO M.: su conducta diversa despues de convertido (mota Dacia 190 193 206 210 213 216 917 919 991 294 248 253 Div 'orcios: Á proporcion que se esten=>. dían las doctrinas fi losóficas se au. mentaban aquellos en Francia (nota). Espósitos: J4umento progresivo de estos en proporcion del espíritu filosófi- 938 ; (389) CO (id. PRES PAPEL PACTA DRA S ARAN 959 Indios: El Clero y q Reyes católicos los han protegido siempre (mota)... 962 Interes: En qué para la moral cuando se la da á este por base ( nota ). vtecti 979 Pureza de las costumbres de los antiguos cristianos. (DOÍA: Jiearorsos: pi RA Órdenes Relisiosas empleadas en obras ES p PRAVIA ALA IRA RA 9299 Enseñanza mútua: Escuelas «de... qué concepto ha hecho formar de ellas la esperiencia CODI Jia ii ADA CAPÍTULO XUL. Importancia de la Reli: gion con respecto d DiOS.oicmanmis 317, —ERRATAS. Pág. 214, nota 2, lín, 1: dicés pág: 89 y 90; léase 189 y 190» Pág, 301, lín. 2, dice: ndo tierra á su ya Frio y yerto cadáver as los indigentes, eiii de los indigentes. Pág. 352, lín. 15, dice infinita, debe decir finito. En el tomo 1, pág. 283, en la mota “se ati ( el núm, de la pág. que cita, es la Bo. (383) LISTA DE LOS SEÑORES SUSCRIPTORES. e Sa ENISIMO SEÑOR INFANTE Don Francisco Ds Paura, SERENISIMA SEÑORA PrIncESA DE BriRa, Eminentísimo y Escelentísimo señor Nuncio de $. S, Obispo de Imola. Eminentísimo y Escelentísimo señor Arzobispo de Toledo. Eminentísimo y Escelentísimo señor Arzobispo de Se-= villa, Escelentísimo é llustrísimo señor Arzobispo de San= tiago Escelentísimo é llustrísimo señor Arzobispo :ó Burgos, por dos egemplares. Tlustrísimo señor Arzobispo de Granada, llustrísimo señor Arzobispo de Tarragona, Escelentísimo é Hustrísimo señor Obispo de Oviedo, por cuatro egemplares. Escelentísimo é Hlustrísimo señor Obispo de Tortosa, por dos egemplares. Escelentísimo é Uustrísimo señor Obispo de Leon. : Escelentísimo é Hustrísimo señor Obispo de Cuenca. Iustrísimo señor. Obispo de Murcia, por ocho eS plares. Dustrísimo señor Obispo de Jaen. Dustrísimo señor Obispo de Málaga. Hustrísimo señor Obispo de Cádiz. - Jiustrísimo señor Obispo de Teruel, electo de Cuenta Dustrísimo señor Obispo de Mibabracih, Dustrísimo señor Obispo.de Lérida, 7 Ilustrísimo señor Obispo de Vich ., .por tres -egem: plares. ie a Ilustrísimo señor Obispo Auxiliar de Santiago. Escelentísimo é Hustrísimo señor Obispo de Cervia. (384) Mustrísimo señor Obispo de Urgel. Dustrísimo señor Obispo de la Paz y electo Abad de. Alcalá la Real, Escelentísimo señor Capitan General de 1 Reales egércitos Don Francisco Javier Castaños. Escelentísimo señor Teniente General Conde del Venadito. Escelentísimo señor Marques de Silva. Escelentisimo señor Don Pascual de Liñan, otero: dor militar de la plaza de Madrid. Señor Don Manuel Jimenez Guazo, Consejero de 1n- dias. Don Juan José de Beratarrechea, oficial de la secretaría de Gracia y Justicia, Dr. Don Raymundo Etenhard y Salinas, arcediano de Huete en la santa Iglesia de Cuenca. Don Serapio Serrano, arcediano de Trasancos, ayo del Serenísimo señor Infante Don Sebastian, y predicador de S. M. Don Bartolomé Garcimartin, TES de Cuenca y capellan de honor de S. M. Don Juan Guillen, de la órden de pr capellan de honor de S. M. y confesor del Serenísimo se= ñor Infante Don Cárlos. Don Alfonso Jimenez de Cisneros, capellan de honor de S. M. Don Crisanto García Maroto, cura de san Sebastian de Madrid. 7 Don Blas Marquez , capellan de Altar de su Magestad. Escelentísimo y Reverendísimo P. General del órden de predicadores. Escelentísimo y Reverendísimo P. Vicario General del ' órden de los Menores de san Francisco, Reverendísimo P. Vicario General de los Clérigos Regulares Menores. Reverendísimo P. Vicario General de Agustinos Calzados , predicador de S. M, (385.) Reverendísimo P. Fr. Miguel Godos , id de los Benedictinos. ' Reverendísimo P. Er. Clemente Ba:bajeros ex-general de los Bernardos. Reyerendísimo P. Fr; Ramon Guerrero, ex-vicario general del órden de Predicadores, y Api de número de So Muo o Reverendísimo P. Próvinditl de la Compañía de Jet El Colegio Imperial de la Compañía de Jesus. — El Colegio general militar de Segovia.) 2000" "0 El Brigadier Don Juan «Salcedo , coronel: a O regimiento de la Guardia Real. D. Vicente Marzal, estuquista de cámara dé 5. Mi R. P. Presentado Er, José Narayo; ensanto” o de Madrid. Y ab 8199 09191 - R. P. Presentado Fr. Sebastian: Cáceres Leon, lector de Teología en. idem. 4 bat n “¿00 693 ¿. R.- P. Presentado Fr. Juan Maestre, subaprior en al - convento de la Pasion. R. P. Presentado Fr. Cándido «Antonio Has en ide R. P. Fr. Andres de Ja»Cruz , definidor' primero de Castilla la Nueva, carmelita descalzo ; ea us a plares. ob ente R. P. Mtro. Fr. Rafael. Seven procurador genefal de - la provincia de dominicos"de Filipinas! y por: doce' egemplares. 109.9b sioniv R, P.M. Fr: Erancisco' Villacorta, procurador general de Agustinos: Calzados: en: o dos po 008 as lares. DEA ne mor R. , Fr. Lorenzo de Se Miguel, cosita ion del to- «legio de carmelitas:descalzos de: Alcalí' de Henares El P. Abad de Samos Fr. Agustin Sanz. Don Patricio Mangan, presbítérosrector del Real colegio de Nobles Irlandeses de Salamanca.” Tm Don: José Ramon Moreno, canónigo de Sigiienza. Don Eugenio Oñate Gamarra, presbítero. ¿Lisqs é Don Pascual Madriga:» 103 oiaor ¡A n9U Don José Joaquin Saenz, canónigo de Sigllenzas pus Tom. LL. 925 (386) El Dr, Don-Ramon Costa, dignidad. 25 tesorero de la santa Iglesia de Teruel. Don Rafael Perez, prior. del $ general. de E ruel, Don Ignacio Perez , rácionero' de: san ¡Andres de Teruedo Don Pascual Vicente, cura Pirrosal Vde pferoiñen El P. Prepósito de la. O a de san Por Ne: ri de Molina de Aragon. : le ! Don Vicente Carrera, > El Dr. Don Joaquin Barbajero , 'dogtoral de Sigena. Don Isidoro Bartolomé, JE acadl de COR GUN: Don Antonio Eugenio Calvo. 330! gia Don Isidoro -Gabriel Diaz. + art Don Juan Francisco Peiroteo, Cura de Yebtaj¿W os" Don Francisco. Manxon.2:02005' Don Francisco Gonzalez del Casio | Don Plácido Hernandez Dominguez, dignidad: ¡de tesdi rero de la Iglesia de Santa Fé de Bogótio Dou.Julian-Riquero , canónigo de Palencia. - Don Clemente Moreno; esas y id. Don Valdomero Berrocal. e Don Raimundo Ruiz Agudo. e 4 4 er ”s y" Don Ignacio Rufino Fernandéz.' 0 M4 .A Er. Juan; Clavellina, provincial: de Mínimos de la piovincia de Granada, El Dr:. Don::Juan: de la Cruz"de- Errasquin , dam de - Ja santa Iglesia Catedral de: Arequipa. A; Don' Manuel Waldo de Aguirre. Don Juan Fernandez Jardon::? :> o A Don. Sabino, Sanchez PP cura ri de Frencarral. SS Don Pablo! Brozont: y Ocbloaló qe Don Pedro. Aguado Sevilla: : Don Mavuel de F eS rector de h villa de Azpeitia. . Don e Ribera , oficial mayor! de correos e. An-” dujar.. Dl (387.) El P. Fr. Benito Carballo, monge cisterciense. El M. R. P. Fr. Mariano Barrera. h -Don Francisco Melgarejo. El R.P. Mtro. Fr. Rodulfo Millana. Don Fernando Beruti, Don Mariano Moreno , cura de Almonacid de Zorita. Don Antonio Salazar, “presbltero de Ateca." : El R. P. Fr. Juan Cano, Izquierdo, lector+de Teolóx gía, enel. colegio de la: Purísima Concepcion de Murcia. El R. P.¿ Fr. Leandro Florez , monge benedictino, - Don Gerónimo Mendoza, Arcipreste y canónigo de la colegiata:de Talavera. de, la Reina. . ee Don Pedro Esteban y Gomez, canónigo de aen. Don Vicente Giraldo, canónigo: de id. 100 Don Francisco María de Aranguren, presbítero y vi= cario. perpétuo de santa María de Tolosa en GH púzcoa. pol El P. Mariano Puyal. : El Abad de la colegial de Medina del Campo. Don José Angel Gonzalez , médico de cámara del Rey N. Sr. out HA Don Antonio Rufino de Castro. mind mad de Don Miguel Perez. Don Pedro Lopez, magistral de Santandes Don Juan Ruiz Aguilar , cura párroco de Mazcarraque. El R. P. Abad de Villanueva: Don Serafin Pinto , cura de Morata. Don Joaquin Nuñez Céspedes ¿ cura de Perales de Tajuña. El P. Fr. Nicolas García, monge bernardo: Don. Benito Fernandez de Navarrete, dean dela santa Iglesia metropolitana de Zaragoza. Don Roman de Mesas, presbítero, Don Agustin Gallardo, fiscal eclesiástico de rentas decimales' de Toledo, por dos egemplares. Don Francisco Gonzalez, (388) Don Juan Bautista de Pineda. + ' La ( Don Juan Antonio Lopez. Í . Don Vicente Lopez Estables, cura de Checa: , En el : señorío de Molina 'de Aragon, y Don Eugenio Rosado y Riberó , Cura párroco de la villa de Villaconejos. El R. P. M. Er. Eugenio Ron] palicados de S. M. | Dón Victoriano Romo de Arce. | Don: Juan Francisco Berrueco, cura de san Pedro de Almazan. Don Juan Batanero, cura de:santa María de > Alimazan, Don Vicente: García Santos. . 20: El Dr. Don José Manzano del Corral, cura párroco “de Garganta, en el Arzobispado de Toledo. Don Marcelino Perez , cura párroco de Buitrago. Don Angel Sainz, cura párroco «delas Navas. Don Policarpo Perez: ¿ cura párroco de Canencia. Don Pedro Barcina, curapárroco de Mangiron: Don Alejo Camporry. El Dr. Don Andres Abendaño , cura propio de Camarma:de Esteruelas." > El Dr.-Don Tomás Alfajene, aiii El R. P. Mtro. Fr. Rafael Raimundo Gonzalez, prior del Cármen Calzado de Madrid. El R. P. Fr. Cristóbal de Miguel: Turra definidor honorario en su' convento de san Francisco de Con- “suegra: >: Don: Ántolin-Gareía Lozano , dean de Segovia. El Dean y Cabildo dela santa Iglesia de Segovia. Don José Joaquin de Valenzuela. Don Francisco + pra Peña, capellan de honor de S. M: Don Pedro José Ruiz, cura de Cabanillas" del Campo. Don Francisco Ortigosa; - : Don Francisco Ruiz y Veguer, Don Antonio Lopez de Maturena. Don Fernando García. Don Juan Antonio Salazar y Palacios. ra -=- => E ETT A AI (389) Don Juan Villaronte. prizsg] Don Dionisio Perez. Don Antonio Lopez. yo! El P. Fr. Tomás de la Cámara, benedictino. Don Juan de la Canda. Don Manuel Bermudez, cura párroco de la parroquia de san Miguel de Navia. Fr. Juan Tendero. Er. Lorenzo Chico. Don Juan Gomez. El P. Fr. Hilarion de Zollo, capuchino. Don Lucas Ignacio Dieguez. Don Juan Miguel Listiaga. Don Gerónimo Calzada, secretario del señor Obispo de Palencia, dass A Don Luis Media Villa,-del comercio de libros de id. Don José Rueta y Aracil. pl Don Francisco de Antuñano. Don Mariano Sanz , cura de Duron, enla provincia de Guadalajara. El Dr, Fr. Ignacio del Puente. Don Cayetano Sabatel. El P. Fr. Felix Camina, monge benedictino. Don: Manuel Rodriguez de la Torre. : Don Crisanto García Marotó , cura de san Sebastian. Don Lucas Pedro Calvo, presbítero y teniente de Perales de Tajuña. A yEN El R. P. Mtro., Abad del monasterio de Huerta, Don Antonio Arias Tejeiro. - - Don Y. de R. El Dr. Don Juan García Gomez , canónigo. doctoral ' de la santa Iglesia Catedral del:Burgo de Osma. Don Juan Rodriguez Trelles, s El Bachiller Don Manuel de Herran , presidente del - cabildo de Orduña. Don José Maza Pedrueca , canónigo de Toledo. Don Juan Manuel Tellería. El Dr. Don Nicolás Martinez de Tejada , presbítero y ¡colorchecker cLassic a O 1») eL Mn Lo