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El papel del periodismo en la reivindicación de los derechos de las mujeres trans. Caso práctico: Revista Liberadas

Pablo Alcalá, Raquel

Abstract

A través de este Trabajo de Fin de Grado (TFG) se pretender llevar a cabo la realización de un suplemento cultural de carácter social cuya base se asiente fundamentalmente en dos pilares. Por un lado, encontramos la temática general a través de la cual girarán los diferentes números de nuestro suplemento: la visibilización y dignificación de la transexualidad. Y, por otro lado, la metodología mediante la que trataremos de proyectar dicha cuestión, que será la realización de diferentes entrevistas perfil. De este modo, el número de la revista que expondremos como proyecto final mostrará, concretamente, la figura de la mujer transexual y la evolución que ha sufrido desde la época de la Transición hasta nuestros días. Este análisis y su plasmación en nuestro suplemento cultural se efectuarán, como ya hemos explicado, a través de una serie de entrevistas de semblanza a, en este caso, tres mujeres transexuales que se hayan convertido en la actualidad en personalidades destacables dentro de la sociedad española, en diferentes ámbitos como el deporte, la política y el activismo.

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EDICIÓN 17 DE ABRIL DE 2021 liberadas Jugadora profesional de voley OMY PERDOMO Diputada de la Asamblea de Madrid y activista por los derechos LGTBQ CARLA ANTONELLI Activista por los derechos de las personas transexuales . MAR CAMBROLLÉ Edición 2.8 | Junio de 2021 38 03 15 26 Contenido 03 038 Entrevistas Despiece A todas esas personas que han logrado liberarse y brillar. A Eli, Fernando, Eduardo y Josefa. Mis abuelos. Por ser mi mayor suerte y mi razón de ser. A Eduardo y Aurora. Mis padres. Por guiarme en cada uno de mis pasos y apoyarme incondicionalmente en todo. Por darle sentido a la vida. Hoy soy quien soy gracias a todos ellos. “He luchado toda mi vida para ser la persona que quiero ser” Omy Perdomo “La persona que niega su pasado llega al presente con una realidad desdibujada” Carla Antonelli “Me quiero con mis virtudes y me quiero con mis defectos, porque si no, no sería Mar Cambrollé” Mar Cambrollé "Nosotras también somos mujeres, biológicamente distintas" El nuevo debate transfeminista Equipo Raquel Pablo Alcalá Redacción y maquetación Diseño de imagen Cristina Mantecón Cantero Coordinación Rosalba Mancinas- Chávez Apoya Universidad de Sevilla Agradecimientos Su personalidad arrolladora y su talento en la cancha han hecho de ella una joven alegre y decidida. Ahora abre su corazón para narrar el camino recorrido y el que aún está por escribir. OMY PERDOMO www.liberadas.es | 3 LI BE RA DA S fronteras Pocas veces conocemos a personas con “madera de estrella”, de esas que cautivan a quienquiera que se las cruce, de las que irradian luz allá por donde pasan. Pero, al mismo tiempo, fugaces en cada uno de sus destinos, todos ellos imprevisibles. “Soy impulsiva y soy caprichosa. Se me mete algo entre ceja y ceja y no paro hasta que lo consigo”, admite. Nació en Gran Canaria, en 1.999, una época de pleno apogeo sociopolítico. Por aquel entonces, la emoción por la llegada de una nueva modernidad, suscitada por el inminente cambio de siglo, impregnaba las calles de un país que arrastraba un pasado del que deseaban huir desde hacía años. Era una época de despedidas, de soltar lastres para poder avanzar y, así, recibir con las puertas abiertas lo que estaba aún por llegar. En su familia siempre primó la aceptación y la comprensión, algo anómalo en un momento de claras reticencias hacia lo desconocido. En casa no todo fue un “camino de rosas”, pero el amor y el corazón de su entorno, de “su gente”, prevaleció sobre todo lo demás. “En mi familia también hemos tenido muchísimos problemas pero, con el tiempo, se han ido adaptando. Se han dado cuenta de que esto es una situación real, que es una situación que va en serio, y que tienen que aceptarlo”. Habla de su madre, Teresa Perdomo, reconociendo que está con ella “a muerte” y declara que “siempre ha estado conmigo, ha luchado por todo en mi vida, me ha brindado las mayores cosas, todo lo que he querido lo he tenido. Soy afortunada en ese sentido. Con mi padre sí he tenido más complicaciones pero, al fin y al cabo, lo ha aceptado”. Valiéndose de su carisma y fortaleza consiguió luchar y aferrarse al deporte, algo que le ha brindado “las mejores experiencias” de su vida, y al calor de los que la rodean, para poder convertirse en la persona que siempre quiso ser. Ha vivido mucho en muy poco tiempo, pero eso le ha permitido volverse imparable. Toda una vida de metas alcanzadas, y lo más importante, toda una vida brindando amor y esperanza. Es por ello que ha logrado, con acierto, convertirse en una de esas estrellas tan difíciles de encontrar. La esperada llamada llega más tarde de lo previsto. Al otro lado de la línea descuelgan el teléfono móvil y una voz amistosa, de acento cálido, comienza a hablar con naturalidad. Omy, como ella prefiere que la llamen, a pesar de que en su carnet de identidad figura el nombre de Omaira, acaba de salir de entrenar. Algo de lo más curioso es que, a pesar de reconocer lo cansada que ha acabado del entreno, la conversación comienza con una confianza y una cercanía que tan solo se suele experimentar con personas ya familiares. Es 21 de abril, son las ocho de la tarde y todavía no ha anochecido. Los días primaverales comienzan a mitigarse www.liberadas.es | 4 LI BE RA DA S para dar paso a las calurosas noches de verano en Sevilla. Al otro lado parece que el tiempo, allí en las Islas, no difiere demasiado. El murmullo del gentío se camufla entre la voz de ella, que, dispuesta de auriculares, anda de aquí para allá por los exteriores de un centro comercial, sin parar ni un instante. Asegura risueña que le “gusta mucho hablar” y que no es “nada tranquila”, algo que, desde el inicio de la llamada, salta a la vista. Por su modo de expresarse y el tono que emplea, deja entrever que se trata de una mujer inquieta y divertida. “Podría estar hablando sentada en algún sitio tranquilamente, pero no. Yo estoy aquí hablando y caminando, mirando cosas…”. Omy tiene, desde hace años, una serie de responsabilidades totalmente ajenas al resto de chicas de su edad, fruto de su entrega y dedicación al vóley. Con un discurso que destila simpatía en todo momento, comienza a narrar su incursión en esta especialidad. “Yo, en realidad, siempre he sido una persona que me ha gustado mucho el deporte y lo he practicado mucho. He jugado a baloncesto, he estado en patinaje, en gimnasia rítmica… y, claro, me mudé de pequeña a Arinaga, al pueblo, empecé en el colegio y todo el mundo allí en la hora del recreo no jugaba a juegos, jugaba a vóley. Tenían una liga interna dentro del cole y se vivía mucho Era algo a lo que todo el mundo sabía jugar. Todas mis amigas estaban apuntadas, así que cuando llegué al cole pregunté si podía ir a entrenar con ellas”. No obstante, y como en todas las cosas de la vida, los comienzos siempre son complicados, y el suyo en el mundo del voleibol también tuvo sus vicisitudes. “Era el único chico del equipo, porque en ese momento era pequeña y no nos dividían por sexos, y me dejaron participar. Estuve dos años entrenando con ellas y jugando federada. Pero ya luego, cuando me tocó infantil de primer año, nos tuvieron que dividir y me dijeron que me tenía que ir con los chicos”. Ante esta situación, cuenta que pidió que la dejaran continuar entrenando con el resto de chicas a cambio de no federar, pues lo único que quería era jugar con sus compañeras y formarse en el deporte que le gustaba. Sin embargo, y a pesar de sus constantes insistencias, no se lo permitieron. En ese instante empezó a experimentar los primeros indicios de lo que era la transfobia en primera persona. "LA TRANSEXUALIDAD ES TAN DIVERSA PORQUE ACOGE A MUCHAS PERSONAS Y CADA PERSONA TIENE SU IDENTIDAD" www.liberadas.es | 5 LI BE RA DA S fronteras ”Me estaban arrebatando algo que quería y que me gustaba. Esa fue la primera complicación que tuve en mi vida. Pero no lo abandoné, no me di por vencida”. Se ha topado con ciertos obstáculos que ha tenido que sortear a base de tesón y lucha, pero siempre, llevando la honestidad y el trabajo por bandera, ha logrado cumplir cada uno de sus propósitos. Asegura que una de sus cualidades es la capacidad de empatizar muy fácilmente con las personas, de conectar con ellas. Un carácter que le permitió acceder a entrenar con chicos con tal de no poner punto y final a lo que más tarde se acabaría convirtiendo en su mayor pasión. Pero no solo se necesita empatía en este tipo de situaciones, sino también cierto talento para la conformidad y para obviar una serie de ideales y principios, algo que, como bien denota, no casa en absoluto con la energía que evoca. “Lo intenté de nuevo. Me fui a otro club, dije lo mismo, que no me quería federar, que solo quería entrenar con mis compañeras. Me dejaron, y eso fue lo que sucedió”. DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA La actitud que desprende es la de una persona segura de sí misma y, tratando de hacernos sentir lo más cómodas posible, recalca una y otra vez que preguntemos sin tapujos cualquier duda que nos inquiewww.liberadas.es | 6 LI BE RA DA S te. “No hay que perder el tiempo con personas así, intentando que la gente te quiera y te respete, mientras que la gente que tú quieres lo haga, está bien. Obviamente, los derechos de las personas tienen que ser igualitarios, nadie tiene que tener más ni tener menos. Pero considero que ese tipo de cosas se van cambiando con el tiempo, y perder el tiempo en tratar de cambiar el pensamiento de una persona es inútil, es muy complicado y, además, no vale. Es decir, quien quiera estar en mi vida, que esté, quien no quiera, pues que no esté. Yo solo sé que me voy a rodear de gente que me aporte. La mayor patada en el culo que le puedes dar a una persona es la ignorancia, bajo mi opinión”. Sus expresiones son afables y el acento canario, no demasiado marcado, logra recrear con cierta musicalidad cada una de sus contestaciones, algo que invita a prolongar la charla. La franqueza de sus palabras es evidente y no duda en describir sus vivencias con todo lujo de detalles, algo no del todo sencillo cuando lo que se interpone entre nosotras es el Océano Atlántico y no la mesa de cualquier cafetería corriente. Se muestra cercana y abierta, consciente en todo momento de la suprema ignorancia que ha reinado en España durante muchos años. Demasiados. Pero dando alarde del innato optimismo con el que nació, insiste en la evidente transformación y evolución en cuanto a la concepción que siempre se ha mantenido sobre el tema de la transexualidad en nuestro país. Es por ello que Omy se presenta totalmente diáfana en cada una de sus contestaciones, sin perder www.liberadas.es | 7 LI BE RA DA S el tiempo en eufemismos a la hora de narrar su experiencia en aquellos primeros años de ausentes respuestas sobre lo que estaba ocurriendo. A pesar de admitir que siempre se ha sentido tal y como es, reconoce que anteriormente desconocía por completo la existencia de la transexualidad. “Yo no sabía que había más gente como yo. Vivía en mi propia burbuja”. Y es que no fue hasta los 12 años cuando comenzó su tránsito social, un periodo en el que diversos altibajos hicieron acto de presencia, pues la mentalidad de la época en lo referente a la identidad de género, aunque ya bien entrados los 2000, era la que era. “Cuando empecé a ir al pediatra ya vieron que era totalmente en serio y le dijeron a mi madre `oye, quizá deban llevarla a un endocrino, a algún programa para personas como ella, para personas transexuales, que empiece una transición. Seguramente le hagan exámenes psicológicos y todo ese tipo de cosas, pruebas para saber si estar capacitada ´”. La causa de este tipo de agravios recae, según explica, en la desinformación y falta de visibilización del momento. Ella inició su hormonación alrededor de 2010, una fecha en la que, después de todo, los trámites se hacían mucho de rogar e imponían muchos más requisitos y limitaciones. “No era la misma situación en la que nos encontramos hoy en día, que es algo mucho más generalizado, más abierto". En ese momento era más complicado que ahora . "Antes, por ejemplo, tenía que tener 18 años para poder cambiar mi DNI. Hoy en día las cosas están muchísimo más fáciles”. Actualmente también existe una mentalidad mucho más renovadora y tolerante, que aboga por lo diferente y lo único. Pero esto hace unos años era algo totalmente inimaginable. “ ¿ Por qué no dejar a las personas ser cómo ellos quieran ser? Ese es el problema, que siempre somos unos pesados diciendo `esto tiene que ser así´. Que cada uno sea como quiera ser, y que disfruten de la vida como quieran. Ese es el mayor consejo que quiero que la gente entienda. Y si la gente tiene miedo o tiene inseguridades, pues mira, no hay nada malo en rodearse en un ambiente sano y también conflictivo, y que te des cuenta de que no estás solo. Ver que hay muchísima gente como tú y que te pueden dar su experiencia”. Sin referentes trans y sin visibilización, cualquier individuo que se saliera un milímetro de las líneas estereotipadas y preestablecidas era señalado y juzgado. “No soy una persona que sea rencorosa, o que le duela o que tenga miedo o inseguridad. Por ejemplo, antes, cuando era más pequeño e iba a la playa me ponía siempre esparadrapo porque no quería que se me notara. Pero no porque me sintiera incómoda por tener pene, sino por el hecho de que toda la gente me veía, veía a una chica, y luego veían eso ahí abajo y pensaban ` ¿ qué es esto?´. Entonces, claro, me ponía siempre esparadrapo para ir a la playa. Y eso era dolor, era sufrimiento. Me dolía muchísimo. Además, tenía que tener unas horas específicas para ir al baño porque no podía hacer pis y tenía que acostumbrarme a ese método”. www.liberadas.es | 8 LI BE RA DA S El colectivo trans, y concreta y especialmente la mujer, ha sido maltratado y vilipendiado en el transcurso de la historia, tanto en la gran y pequeña pantalla como a pie de calle. En España, sobre todo, las mujeres transexuales no gozaron del reconocimiento y la dignificación con la que hoy, en su gran mayoría, cuentan. Muchas figuras representativas de la comunidad durante la época postfranquista permanecieron durante largas temporadas excluidas en los márgenes de la sociedad, siendo perseguidas y reprimidas por el mero hecho de su condición sexual. Esta situación imposibilitó el nacimiento público de diversas referentes que, tras dejar atrás las sombras de un país intolerante, emergieron de entre los escombros de una vida derruida y arruinada para alzarse como auténticos ejemplos de lucha y poder. Y no es sino gracias al camino que recorrieron que, desde hace unos años, podemos contar con rostros y nombres de reconocidas referentes trans que abogan por la inclusión y normalización de todas y cada una de estas mujeres. Mujeres que, como Omy, han servido como fuente de inspiración para las más jóvenes. Afortunadamente, ya no solo en el ámbito del deporte se encuentran mujeres trans, sino que, poco a poco y cada vez más, la transexualidad es un rasgo que acapara todos y cada uno de los sectores en los que se encuentra inmersa la sociedad. “Por eso la transexualidad es tan diversa, porque acoge a muchas personas y cada persona tiene su identidad, es distinta”. UNA NUEVA ERA DE REFERENTES TRANS Desde la YouTuber y maquilladora de grandes celebridades, Nickkie Tutorials; hasta la top model de Victoria´s Secret, Valeria Sampaio, son citadas por Omy, quien admite que “una de las cosas buenas es que hoy día cuentan la historia de un montón de personas y hacen comprender al resto que la vida para una persona como nosotras es complicada. Ahora se está viendo tanto que se está convirtiendo en algo de moda. Muchísimas personas que no sabían qué eran, qué se sentían, y ven ahora todas estas historias y ven a tantas mujeres tan exitosas y que se sienten tan bien consigo mismas, o eso muestran en redes sociales, que quieren dar ese paso. Antes había mucha gente como yo que no se atrevían. En mi colegio, por ejemplo, una vez se me acercaron y me dijeron `olé tú por atreverte porque yo no me atrevo, lo oculto. Porque mis padres no lo aceptan, o porque tengo miedo a que me rechace la sociedad, o porque tengo miedo de que no me acepten en ningún trabajo…´ y es "HACEN COMPRENDER AL RESTO QUE LA VIDA PARA UNA PERSONA COMO NOSOTRAS ES COMPLICADA" www.liberadas.es | 9 LI BE RA DA S Santa Cruz de Tenerife se coronó hace años como la capital del carnaval, de lo extravagante, del sol… En definitiva, se convirtió en un auténtico refugio para todos aquellos que deseaban hallar, aún por una breve temporada, la alegría. Sin embargo, y a pesar de lo instaurada que parece estar esta concepción sobre la zona, no siempre brilló con la misma intensidad en todas las esferas. Las plumas y las lentejuelas se vieron censuradas por los prejuicios y la opresión de la época. Durante la Transición, el feliz color del lugar comenzó a dar paso a una gama de grises que perduraron, sobre todo en las zonas más rurales, hasta bien entrados los 90. Carla Delgado Gómez lo vivió sentada en primera fila de butacas. Nació siendo especial. Haciendo ver, ya entonces, que aquella vida no era para ella. Güímar, el pueblo que la vio nacer, aún no estaba preparado para acoger a alguien como ella. Una mujer que, mucho más tarde, acabaría eclipsando y volviendo a inundar de color cada una de sus calles. El teléfono se ilumina. En la pantalla se distingue el nombre de « Carla Antonelli » . Al tercer tono descolgamos. Una voz afable nos pregunta qué tal estamos. Suena lejana. Proviene nada más y nada menos que de Madrid, donde lleva asentada casi una vida. La conversación discurre al tiempo que Carla toma un café. Escuchamos el tintineo de la cuchara golpear la taza como si estuviéramos en la misma habitación. Tras charlar sobre temas triviales, ahondamos un poco en sus comienzos. “La infancia inicial yo la recuerdo normal, feliz, con todas las cosas que le pueden pasar a una niña. Sí tengo recuerdos agradables. Otra cosa ya es cuando empiezas a tener conciencia. Conciencia de ti misma, de tus diferencias, y de que no encajas en ese entorno, en ese mundo y en esa realidad. Y que tampoco sabes muy bien cuáles son las diferencias de lo que te pasa, porque no existía ningún tipo de información, no existían referentes. Y, evidentemente, muchos menos referentes trans. Lo que existía, como mucho, era la imagen estereotipada y negativa de personas gays, pero yo tampoco me sentía identificada en esa realidad”. Habla de estos comienzos desde un tono más serio. Su actitud ha cambiado y se puede apreciar, incluso a través de una simple llamada, que aquellos años la marcaron de por vida. Comprendió quién era realmente. Esos años supusieron el inicio de una serie de decisiones que dictarían su sino. “Luego ya con 15 años, yendo a la capital, a Santa Cruz, veo personas que han modificado su imagen y su cuerpo mediante tratamiento hormonal. Y es ahí cuando se me dibuja una luz y unos horizontes de un ser posible. A partir de ese momento, cada día, cada mes… durante los dos años que pasan a continuación, siento la incomodidad de no poder ser, ni desarrollarme, ni vivir realmente como pienso y deseo vivir”. Pero aquello no duró demasiado. Pronto despertó en ella una necesidad irrefrenable de cambio, de liberwww.liberadas.es | 16 LI BE RA DA S tad. De poder sentirse ella misma sin temor a lo que le pudieran hacer o a lo que pudieran pensar los demás. “Es en enero del 77 cuando decido irme de mi casa definitivamente y me cojo un barco a Gran Canaria”, relata. En aquel momento se topó de bruces con una realidad brutal que no esperaba encontrar. En Gran Canaria descubre una sociedad todavía más dura de la que dejó atrás, dentro del propio entorno familiar. “Con leyes que nos perseguían, que nos encarcelaban, de vivir con un pie en la legalidad y otro en la ilegalidad. Y sometida, digamos, al abuso de la policía, de las detenciones o de las palizas”. Se muestra un tanto reservada en ciertos aspectos. Le resulta complicado profundizar en lo personal. No es plato de buen gusto revivir ese tipo de episodios cuando lo que se pretende es borrar y reiniciar. Pero ya forman parte de ella, de su historia. Hace una pausa de unos segundos para beber café y, seguidamente, comparte algunas de las experiencias que en los 70 se convirtieron en, prácticamente, una especie de rutina. Día sí, día también. “Una vez recuerdo ir por la acera y uno me pegó un puñetazo. Recuerdo también las burlas. Era ya cuando los comentarios y las burlas me empezaban a señalar. No como trans, evidentemente. En esos tiempos lo que señalaban era si eras gay o no. Cuando eso empieza ya a ser un murmullo es cuando se produce el detonante de que ya no hay tiempo ni lugar para mí”. NI UN PASO ATRÁS. MIRADA AL FRENTE Pese a esto, no retrocedió lo más mínimo. Continuó hacia adelante para huir de la ignorancia fraguada bajo su propio techo. Para no tener que seguir negándose. “Mi relación con mis padres yo la consideraría normal mientras era pequeña, mientras no me fui de mi casa. Con todas las trifulcas que podría haber con mis hermanos, pero no había ningún problema en sí mismo, porque yo nunca lo comuniqué en mi casa. Era una época en la que ya sucedían cosas en mi pueblo. Yo me tenía que ir después del colegio a mi casa la primera, los niños me tiraban piedras, pero eso no era una cosa que yo transmitía en mi casa y, como mucho, una vez transmití una de las situaciones pero era como si yo me lo hubiese buscado. En ningún momento planteé mi identidad. Yo ya sabía lo que había en mi casa y sabía que ese planteamiento era imposible”. ¿ En qué medida ha cambiado la situación para las mujeres trans en estos últimos años? Lo preguntamos sin rodeos. Con intención de saber, de ser "APRENDES A SER RESILIENTE SISTEMÁTICAMENTE, A CONVERTIR LO NEGATIVO EN POSITIVO" www.liberadas.es | 17 LI BE RA DA S conscientes de lo que ocurría. Siempre desde la mirada de Carla. Responde algo sorprendida, con dureza. “No podemos pensar, ni tan siquiera imaginar, con el pensamiento de 2021, lo que pasaba hace 47 años. Es imposible. Esas conversaciones que ahora nos podemos imaginar que puede tener un hijo con sus padres, en esos momentos era implanteable”. Esta situación más idílica se debe, según ella, a todo el camino recorrido. “A toda la pedagogía que se ha hecho a lo largo de estos 40 años. A toda la concienciación de esos niños y niñas de hace 30 años que han crecido con más información, con más pedagogía. Estos, a su vez, han pasado a tener hijos, y han tenido hijos trans, pero ya tenían más información del no rechazo. Por lo tanto, han sido acogidos por sus familias y han tenido una mejor infancia. En otros tiempos solamente había prejuicios, importaba más el qué dirán y, también, el pesado manto de la religión”. Habla la voz de una joven que lo experimentó en primera persona. Renunciando a una familia por culpa de esos años de desinformación e intolerancia. Lo vivido en la Transición tuvo secuelas en más hogares de los que imaginamos, con familias que se vieron truncadas por el azar y la falta de aceptación. La de Carla es una de ellas. La relación con sus padres y sus hermanos se volvió distante y fría. Pero siempre se halla calma en mitad de la tormenta. Para ella, esa calma corrió de la mano de su hermana, la única figura en la familia con la que dice estar unida realmente. “Mi hermana www.liberadas.es | 18 LI BE RA DA S siempre fue ese faro, esa luz que intentó normalizar todo y, de hecho, lo sigue siendo hoy”, asegura. Habla de ella desde el cariño y la ternura con los que se recuerdan las cosas buenas y las personas importantes. “Después de irme de casa fue mi hermana quien primero hizo por entender toda la situación y normalizar la relación con mi madre. Mi padre nunca supo nada. Él falleció y nunca se llegó a enterar. Incluso estando yo ya fuera, y siéndolo y sabiéndolo el resto de la familia. Hay hermanos con los que me dejé de hablar -o me dejaron de hablarcuando me fui de mi casa y nunca más he vuelto a hablar con ellos”. Cuando los signos de la adolescencia comenzaban a ser evidentes y su pasión por el cine se empezó a materializar como una realidad, Carla tomó la decisión de ir a estudiar Arte Dramático a Santa Cruz de Tenerife, a la edad de 15 años. “Justamente lo dejé en el segundo año, cuando ya me fui de mi casa a los 17. De hecho, si hubiera terminado el curso habría estudiado aquí, en la Escuela Superior de Cine de Madrid. Ese era el plan familiar”. Abandonar tu tierra, tus raíces, el lugar que te ha visto crecer, nunca es sencillo. Para Carla, dejar allí en las Islas a sus padres, hermanos y, en general, toda su vida, resultó bastante duro. “Es una cuestión muy dura. De entrada lo haces, pero luego, duele. Y duele en el tiempo hasta que cierras esas heridas y llega un día que dices `hasta aquí, se acabó´. Ya no se pide más perdón, ya no hay vuelta atrás. Pero con la condición de que te amputen, o te amputes tú misma directamente, todo tu entorno. Pero en esta vida, al final, aprendes a ser resiliente sistemáticamente, a reconvertir lo negativo en positivo, y a quedarte con lo mejor”. Afortunadamente, el tiempo es sabio y pocas cosas hay que no sepa solucionar. “Con el paso de los años, todo lo que sucedió, para mí está cerrado. Y ahora a mi pueblo lo llevo siempre en boca”, sentencia decidida. Carla Antonelli es todo un icono del colectivo LGTBQ. Una referente de empoderamiento y lucha para todas las mujeres trans. Sin embargo, a ella le fue imposible contar con tales ejemplos tan necesarios a lo largo de su adolescencia, en esos momentos en los que uno no sabe qué sucede. En mitad de un mar de dudas del que se pretender salir sin ayuda. “En aquellos momentos estaba el franquismo, había censura. Se sabía muy poco sobre el tema. Tú piensa que cuando llegaba la Semana Santa, el miércoles se ponía la radio baja, el jueves se apagaba, el viernes había muerto cristo, y entonces había que hablar muy bajito. En aquella época una mujer iba a la Guardia Civil a denunciar violencia de género y llamaban al mariwww.liberadas.es | 19 LI BE RA DA S do. El referente era la propia lucha por los derechos”. Paradójicamente, los designios de la vida truncaron esos planes de futuro para acabar haciendo de ella la primera y única mujer transexual de España en llegar al cargo de diputada. El caprichoso destino así lo quiso, a pesar de que para Carla Antonelli su trayectoria política no entraba dentro de sus aspiraciones. Eran, tan solo, una entelequia. “Yo de pequeña qué iba a imaginar. Tú sales de tu casa y te pones en la esquina de un parque al mejor postor. Qué diantres me iba a imaginar ni tan siquiera eso, ni tan siquiera nada. Yo vivía el presente, el momento. Y, como mucho, podía aspirar a ahorrar lo suficiente para cuando creciera tener un dinero que me permitiese vivir. Pero ni tan siquiera eso porque, al final, solo teníamos para vivir al día. Tú te crees que estábamos para pensar teniendo que estar pendientes de si venía el coche de la policía o no. Eran sueños que no nos atrevíamos ni tan siquiera a soñar. Ni me lo planteé. Ni que iba a regresar a mi pueblo o que iba a ser la pregonera de las Fiestas de San Pedro… No hay capacidad para imaginar eso, por muy imaginativas que podamos ser”. Entonces, ¿ qué le llevó hasta la Asamblea de Madrid? Esta cuestión la responde repleta de ilusión y entusiasmo. Narra la curiosa anécdota que manipuló, de algún modo, los vaivenes de la casuawww.liberadas.es | 20 LI BE RA DA S lidad. “Publicaron en el periódico de Las Palmas el 12 de agosto del 77 un reportaje sobre la sala de fiestas donde yo estaba, y el texto era sobre `exhibicionistas hormonadas´. Hacía dos meses que se habían producido las primeras elecciones democráticas. Yo al periodista le tenía la cabeza como un bombo con que había que votar al Partido Socialista y, al final, el pie de foto era « Carla, travesti politizado » . Por decir que votaran por el PSOE. Esto me viene desde ahí, el sentido reivindicativo, y el sentido de la justicia y de los derechos. Yo no entro a formar parte del partido hasta el año 1997, cuando se creó el grupo federal LGTBI del partido socialista”. Pero, a diferencia de una mujer cis, ella debe resistir a su propio puesto. Hacer ver al resto que se lo ha ganado, que se lo merece tanto como la que más. “Tienes que estar demostrando constantemente que sirves, que vales, que puedes hacer bien las cosas. Pero esto es una cuestión muy trans. Resulta agotador. Pero no es una cosa que suceda específicamente dentro de un partido ni fuera, sino que me sucede en todos los lados. Y le sucede a la inmensa mayoría de personas trans”. Hace una mención especial a su título de pregonera en las Fiestas de San Pedro, en Güímar. Y lo hace con orgullo y perdón, tras haber curado su alma de los golpes del pasado. “Yo he regresado. Regresé 32 años después, a volver a pasear libremente por las calles. Antes yo iba a visitar a mi madre e iba a escondidas”. www.liberadas.es | 21 LI BE RA DA S “El Grupo de Iniciativas Turísticas de Güímar junto con el Ayuntamiento de Güímar me dieron el Premio de Iniciativas Turísticas de Güímar y regresé. Regresé por todo lo alto a recoger el Premio. Además fue una noche de noviembre, que coincidía con el aniversario de la muerte del dictador y con la semana, también de noviembre, que murió mi padre. Y luego, por si me quedaba algún prejuicio, porque al final también son esos prejuicios interiorizados, nueve meses más tarde el alcalde de Güímar me pidió que si quería ser la pregonera de las Fiestas Mayores de San Pedro, y fui. Fui la pregonera”. No se puede avanzar sin perdonar. Es preciso pasar página para poder recibir de la mejor manera todo lo bueno que esté en camino. Y así lo hizo. “Yo siempre lo he dicho. Güímar, en los años 70, todo me lo quitó pero todo me lo dio”. Carla es una mujer independiente y luchadora por antonomasia. “Es que lo tenemos que ser por fuerza. No es que me describa como tal, es que es una cuestión no tanto de ser luchadora, sino de resistencia. De resistencia a todo aquello a lo que parece que estamos predestinadas y predestinados cuando sales de casa. Destinada a un promedio de vida que no supera los 40 años, a una esquina perpetua en situación de prostitución y a afrontar unas leyes que te persiguen ferozmente. Entonces te rebelas contra todo eso y luchas. Luchas contra lo que parece el destino prefijado de antemano y, a martillazos, esos renglones torcidos los vas enderezando”. Mientras tiene lugar esta entrevista, explica que su rutina actual se centra principalmente en la fase de precampaña electoral en la que se encuentra. Son días duros de trabajar sin cesar. Cuenta que ahora pasa los domingos “delante del ordenador preparando las intervenciones de la semana siguiente”, mientras que, en un tiempo pasado, los destinaba a acudir al cine religiosamente. El estrés al que se ven sometidas todas las personas que se dedican a la política es incesante. Sin embargo, asegura que “es cuestión de sentarse y las responsabilidades que tienes en ese momento defenderlas de la mejor manera”. Cuando tocamos el tema familiar y personal se percibe algo más comedida, deteniéndose en cada pregunta para responder con las palabras adecuadas. Se toma unos segundos antes de contestar con seriedad. “El papel fundamental en la construcción de quién soy hoy ahora mismo ha sido de la propia vida. Han sido todas las vivencias que he tenido. Si no hubiese habido una situación sobre mi propia identidad sexual y de expresión de género, nada estaría escrito como se ha escrito”. A lo largo de toda la llamada demuestra ser una mujer optimista y combatiente. "NO SE PUEDE AVANZAR SIN PERDONAR" www.liberadas.es | 22 LI BE RA DA S Desechar lo malo, reciclarlo y lograr algo mejor, positivo. Todo lo vivido, bueno o malo, le ha sido útil para forjarse en quien hoy es. “Todas las experiencias vividas, desde aquella esquina de aquel parque, desde las palizas en comisaría, desde poder actuar en el Teatro Romano de Mérida, desde las propias experiencias de parejas sentimentales… Incluso de dormir con tu propio enemigo, al totum revolutum del día en que mi madre me trata por primera vez como Carla”. Reconducimos la conversación hacia el motivo primordial que nos ha llevado hasta aquí. Este progreso, esta supuesta evolución social que ha desembocado en una cultura transincluyente con películas, programas y series con tramas LGTBQ y personajes abiertamente trans. Pero ¿ hasta qué punto esto es sincero? Durante los años de la Transición y hasta bien entrados los 90, las mujeres trans, a diferencia de los hombres trans, que prácticamente no se concebían, aparecían en televisión con el fin de provocar morbo y expectación. “Es una imagen estereotipada y pertenece a toda una época donde se reproducían los estereotipos, pero no solamente eso. Además, siempre solía haber finales aleccionadores. Pero tanto en las mujeres trans como en los personajes gays, que acababan suicidándose, o los terminaban asesinando, porque eso nunca podía ser bueno. Y ya cuando entramos en la Transición, eso persiste, pero también las mujeres trans éramos el espectáculo, la exhibición y la llamada de atención. Pero, si la vida te da limones, aprendes a hacer limonada. Aprendimos también a formar parte de esto como una opción más de las pocas que teníamos”. A día de hoy este tipo de situaciones se dan menos que antes, aunque no deja de haber sesgos que persisten al tiempo y al espacio. “Se ha navegado, digamos, a una mayor normalización con ellas. Se deben contar las historias desde una forma completamente natural. Y si es comedia reírse con y no reírse de , que es muy importante. Lo hemos visto en bastantes películas y en series como Veneno ”. Carla está convencida de que “esos remanentes siempre podrán seguir existiendo, pero también ha aflorado esa otra parte visible desde la incorporación social y desde la normalidad”. NECESIDAD DE UNA MAYOR VISIBILIDAD En cuanto a la negación de la condición sexual, se presenta imparcial, admitiendo que cada persona es libre de decidir y es- "LAS MUJERES TRANS ÉRAMOS EL ESPECTÁCULO, LA EXHIBICIÓN Y LA LLAMADA DE ATENCIÓN" www.liberadas.es | 23 LI BE RA DA S fronteras coger su propio camino. “No hay ningún contrato con una letra pequeña que diga que por el hecho de ser una persona trans haya que decirlo”. Pero, como bien recalca, “si no hubiésemos visibilizado, si no nos hubiésemos reivindicado, nada estaría escrito como está escrito ni hubiese habido ninguna consecución de los derechos. De lo que no se habla no existe y la visibilidad es una de las herramientas más poderosas”. Ella, en concreto, tomó un camino un poco más difícil. El del activismo y el de la reivindicación de sus derechos. “La persona que niega su pasado llega al presente, de alguna manera, con una realidad desdibujada. Porque las personas somos eso, un producto general de todo lo que hemos vivido y de todo lo que hemos construido. Y eso es algo que sale siempre”. Lo sabe de primera mano, ya que a lo largo de su vida ha sufrido episodios que le han hecho aprender, pelear y ser consciente de la naturaleza de la sociedad de aquellos años de postfranquismo. En España, hasta el año 1979, las personas trans, especialmente las mujeres, estaban a expensas de ser encarceladas bajo el dictamen de la Ley de “peligrosidad social”, un sustitutivo de la antigua Ley de Vagos y Maleantes. Carla Antonelli experimentó esta persecución en su propia piel. La opresión de la policía, la ausencia familiar, las palizas y las detenciones improcedentes. De todo ello supo exprimir lo mejor y obtener esa limonada de la que nos habla. “Esos años los vas borrando sistemáticamente, porque no queda otra. Si esos momentos tan duros los transformas, de alguna manera, los cierras. El no ir al entierro de mi padre porque no me avisen, www.liberadas.es | 24 LI BE RA DA S fronteras pero que, treinta y tantos o cuarenta y tantos años después, en el entierro de mi propia madre, veo sacar los restos de mi padre… Y, al final, mi cabeza dijo `sí, lo he visto´. Pero vas cerrando todo. Dormir en las heridas y en el dolor lo único que te proporciona es entrar en una depresión. Por lo tanto, cada vez que le veo los bigotes al lobo, los espanto”. AVANZANDO A PASOS DE GIGANTE Hay años luz de diferencia entre la situación que sufrían las mujeres trans durante la Transición y la de hoy día. La formación social percibida en los últimos años es abismal, teniendo en cuenta los obstáculos y todos aquellos que pretenden negar el progreso. “Es verdad que somos capaces de involucionar dentro de la evolución, y hemos visto que desde hace un año y medio o dos se pretende llegar a la involución. Producto del momento catatónico que está viviendo todo el planeta”. No obstante, “este país ha avanzado mucho y avanza muchísimo”, aclara. Carla da un último sorbo a su café y oímos como se acomoda en lo que será posiblemente un sillón. De lo que más se enorgullece es de la consecución de la Ley de 2007. Durante su etapa como política ha alcanzado muchos logros dignos de aplaudir, pero la Ley Trans, que suponía “la no necesidad de una cirugía de genitales”, marcó “un antes y un después” en los anales de nuestro país. “Anteriormente a eso solo podías modificar tu identidad de nacimiento si pasabas por un quirófano”. Vemos el modo en que todo ha cambiado. La evolución meteórica de los últimos años. Deseamos saber cómo percibió ella este impetuoso cambio, pues el resto de mortales no suele hacer Historia con asiduidad. “Fue un sentimiento agridulce, porque cuando se aprobó fue todo celebración. Agrio en el sentido de lo que costó conseguir que se aprobara, y dulce porque por fin se conseguía y se ha dado un paso más hacia adelante. Que ahora, 14 años después, tiene que ser reformada y actualizada, y desde el derecho de la autodeterminación”. "LA VISIBILIDAD ES UNA DE LAS HERRAMIENTAS MÁS PODEROSAS" Avanzamos poco a poco, pero sin detenernos en el trayecto. Tan solo hay que disfrutar de las vistas, observar con atención lo ya recorrido. Lo que ha pasado y pesado. Tomar ejemplo. Y conciencia. Y continuar sin descanso hacia un futuro mejor. Alcanzar juntos esa utopía de la que habla Carla: “que nadie tenga que decirlo para nada, porque ya no haya nada que reivindicar”. Simplemente ya no te pesan esos años oscuros, porque ya ves la luz. “Miras hacia atrás y lo único que sientes es que todo siempre ha merecido la pena”. www.liberadas.es | 25 LI BE RA DA S tengan unos referentes”. En un tiempo en el que la negación de la identidad de género era un sacramento, la existencia de referentes trans brillaba por su ausencia. “No había grandes referentes, porque al referente, al final, lo lleva el conocimiento público de un personaje, y no había muchos personajes públicos”. Tan solo unas pocas se hicieron eco dentro del panorama nacional y pudieron ser espejos de todas esas mujeres que se encontraban ante un completo vacío periodístico y comunicativo. “Mis mayores apoyos durante ese momento fueron muchísimas amigas mías de aquí de Sevilla y, cuando empezó a salir en prensa y en televisión, Bibiana Anderson. Yo decía `mira, como esa que está ahí soy yo´. Pero yo tampoco le ponía nombre a lo que me pasaba”. Sus ojos, sobre los que cae un flequillo castaño, irradian entusiasmo al responder. Se acomoda en su asiento y, sin moverse del sillón, viaja al pasado, a aquellos días grises. “La palabra transexual no se ha usado demasiado hasta ya muy pasados los 80 y casi entrando en los 90, aquí en España. En la época del franquismo eran todos maricones y, como mucho, se utilizaba la palabra « travesti » para referirse a las personas transexuales”, aclara. Afortunadamente, en esta ocasión se pudo comprobar que a veces es cierto eso de que después de la tormenta siempre llega la calma. “Con el tiempo apareció la palabra transexual y ya tuvo un nombre”. Diana Sacayán, Agnes Torres, Lohana Berkins, Julia www.liberadas.es | 32 LI BE RA DA S Serano o Rachel Crandall son algunos de los nombres que Mar pronuncia a la hora de hablar de referentes claros dentro del activismo trans, sosteniendo que “han sido esenciales para producir grandes cambios sociales y consecuciones de derechos”. Haciendo especial hincapié en las cuestiones de la comunidad que están en el foco de la actualidad en estos momentos, prosigue su relato arrojando luz a temas sobre los que, normalmente, nadie se atreve a debatir. “Ahora hemos avanzado un montón y reconocemos como la única palabra que nos define, en nuestra inmensa diversidad, la palabra trans. ¿ Por qué? Porque transexual, en el fondo, tiene una connotación psicodélica. Establece también unas categorizaciones que nosotros, desde el propio activismo, negamos y no nos reconocemos. Nosotros creemos que las personas trans, al igual que el resto de la sociedad, no somos un grupo homogéneo, sino un grupo diverso y heterogéneo. Existen tantas formas de vivir y de ser trans como personas trans estamos”. A día de hoy la situación para las mujeres trans, en concreto, se ha visto favorecida con creces gracias al trabajo y esfuerzo de personas como ella, que se dedican al activismo y a la lucha por alcanzar una serie de derechos inalienables. Mar Cambrollé es, actualmente, la presidenta de la Federación Plataforma Trans, a través de la cual tratan cada día de mejorar las condiciones de vida de los miembros del colectivo. Hace unas décadas esto suponía tan solo una quimera, algo irreal que tenían que asumir que jamás llegaría. Obligadas a vivir o, más bien, a sobrevivir con la ausencia de una sanidad pública y digna para todas ellas y desde la desatención de las instituciones. Muchas de ellas ni tan siquiera llegaban a “renacer”. “Comencé la transición en una época en la que la atención a las personas transexuales no estaba asumida desde los sistemas sanitarios públicos, con lo cual teníamos que recurrir a la autohormonación. Lo viví desde la desatención institucional. Lo viví con esa locura de someterme a tratamientos hormonales no regulados ni controlados por los médicos y arriesgando así mi salud”. Pese a los impedimentos impuestos por parte del Estado y de la precariedad de la situación, afirma que estuvo “viviendo una nueva adolescencia y "UNA MUJER QUE ES CAPAZ DE RENACER DE UNA SITUACIÓN CAÓTICA" www.liberadas.es | 33 LI BE RA DA S una nueva pubertad”. “Iba viendo cómo mi cuerpo iba creciendo, se iban desarrollando las mamas, mi cuerpo iba redondeándose y adquiriendo una distribución de la grasa corporal más en la línea de una mujer. Y lo viví, en ese sentido, con muchísima alegría. Llegó un momento en que las hormonas habían conseguido lo que considero que es un cispassing , es decir, que si yo no decía que era una persona trans nadie lo sabía”. Tras aquel periplo, en su hogar también se comenzó a percibir una atmósfera distinta. Un ambiente de aceptación y calma. “Desde que yo hice mi tránsito social, que lo hice con 20 años, no tuve ningún problema. Ni con papá, ni con mamá, ni con mis hermanos, ni con mis tías, ni con mis primos… En ese aspecto sí que me considero una mujer afortunada que no ha tenido grandes problemas con la familia. Sí que en la infancia los tuve con mi padre, que quiso como corregirlo, y también en el tema de las amistades. Y conservo amigos míos desde los 16 años hasta ahora. Pocos amigos dejé en el camino, y los que se quedaron es que no eran amigos”. Generalmente, en aquellos no tan lejanos años, la figura del padre como institución dentro del núcleo familiar solía ser la más reacia a todo lo que se saliera del molde, solicitando esa rectitud que antaño habían respirado. “El padre representa los valores más intrínsecos del machismo, del patriarcado. Es como el sucesor de esos valores, de esos pilares y, quizá, también esté condicionada por ese aprendizaje que hacen los padres. Un aprendizaje sexista, de separación de roles y de comportamientos. Creo que por eso a lo mejor hay más padres que lo tengan más difícil que las madres, aunque no siempre es así. Hay que aclarar que eso no es unánime ni horizontal, hay familias en las que puede ocurrir lo contrario”. En esta cuestión se muestra abierta y conciliadora, ofreciendo confianza a la figura paterna, a veces tan encasillada en este tipo de comportamientos que no son otra cosa que prejuicios, al fin y al cabo. “Eso lo hemos ido desterrando y derrumbando. Esos muros que separaban la conducta del hombre y la mujer. En este momento actual que yo vivo es algo que puede tocar de una manera o de otra, pero no es tan acentuado como en mi época, donde el hombre sí que figuraba ese papel de ser el destinatario y el que recibía el legado de seguir produciendo los roles más machistas y patriarcales”. Dedicándose a lo que se dedica, admite sentirse muy feliz y “esperanzadora”. “Veo "AL COLECTIVO TRANS LE FALTA EMPODERARSE PARA OCUPAR ESOS ESPACIOS DE LOS QUE HEMOS SIDO EXPULSADAS Y EXPULSADOS" www.liberadas.es | 34 LI BE RA DA S cómo vamos dando grandes pasos de gigante en la vida”. Si bien es cierto que lo que menos le entusiasma de su trabajo es toparse con la “hipocresía política”. Considera que verdaderamente “tenemos una sociedad con una mirada transpositiva, pero que no va pareja al compromiso político de los diferentes gobiernos”. “Encontrarme con que nuestros derechos, para muchos grupos políticos, son una estrategia. Y nuestros derechos no son ninguna estrategia, nuestros derechos son derechos humanos. No hablamos de estrategias, hablamos de necesidades. De lo necesario, no de lo posible”. Lo pronuncia con seriedad y fijeza, sinendo consciente de lo que dice. Ante el panorama político que nos repercute a todos en estos momentos se muestra crítica e impasible, pero también optimista en cuanto a lo que está por venir. “La política tiene que ser la vía para que se convierta en posible lo necesario”. DE VIDAS RESILIENTES Mar es una mujer que destila presencia, de esas que entran en cualquier lugar y todos se detienen a escuchar. Sin embargo, la dura coraza que aparenta portar se ha ido resquebrajando a medida que la charla tomaba su curso. Progresivamente ha ido aflorando una parte de ella más sensible, más emocional. “Hay muchas cosas que me caracterizan y que, para lo bueno y para lo malo, forman parte de mí. Creo que soy una mujer determinante, proactiva. Una mujer que vive la resiliencia, que es capaz de renacer de una situación caótica y levantarse sobre ella orgullosa y con mucha fuerza”. Con tanta fuerza, incluso, que a veces le gustaría “ser menos visceral y más comedida”. En definitiva, “no ser tan descarada a la hora de dar respuestas”. “Hay algo en mí que admira esa parte, pero hay otra parte que dice `hija mía, si fueras más prudentita…´, comenta riendo. “Yo creo que, sinceramente, me quiero. Me quiero con mis virtudes y me quiero con mis defectos, porque si no, no sería Mar Cambrollé”. Habla de la resiliencia con el mismo espíritu con el que nos narraba su juventud, con ese orgullo y esa alegría con los que se relatan las grandes vivencias. “La resiliencia es algo que nos acompaña a muchísimas mujeres. Date cuenta que tenemos que renacer de un espacio complicado y duro. No todo el mundo es capaz de hacerlo. Si tú no eres capaz de tener claro que la discriminación nuestra no es una discriminación estructural, no vas a ir encaminada en la dirección para poderla cambiar de manera radical”. Sale a relucir el tema social y esa sutil hipocresía aún presente entre buena parte de nosotros como ciudadanos. “Para hacerse a la idea de una situación hay que hacer un análisis, un diagnóstico. Si no, no "LOS MIEDOS SON FANTASMAS QUE ESTÁN EN NUESTRAS CABEZAS" www.liberadas.es | 35 LI BE RA DA S es posible sanar el cuerpo. Hay que hacer un diagnóstico primero, de dónde viene el mal. La discriminación que sufrimos es estructural porque proviene de un mundo hecho por hombres, pensado por hombres, y solo para los hombres. Las personas trans viven en un mundo hecho por personas cis, pensado por personas cis, y solo para personas cis, donde las personas trans hemos sido expulsadas a los márgenes. Todavía faltan muchos referentes”. Es por ello que, pese a la notoria visibilización y progreso que se está dando entre los diferentes sectores sociales, aún queda mucho camino por recorrer, y mucho que aprender y conocer en cuanto a un tema tan amplio y complejo como es el de la transexualidad. “Todavía estamos en esos márgenes. Al colectivo trans le falta empoderarse para ocupar esos espacios de los que hemos sido expulsadas y expulsados”. Hubo un tiempo en el que abrazó la idea de convertirse en madre, pero ahora ya no se lo plantea en absoluto. El tiempo pasa y pesa para todos y, aunque asegura haber encontrado el amor, sigue siendo, sobre todas las cosas, una “mujer independiente y una activista independiente, que eso es muy difícil también, porque el activismo, como es un movimiento social que produce grandes cambios, siempre es un caramelo muy apetitoso para cualquier partido político”. Un teléfono móvil comienza a sonar de nuevo. Es el suyo. Se disculpa con la persona que se encuentra al otro lado de la línea y cuelga. Las últimas preguntas son resueltas al tiempo que se consumen los escasos minutos que nos quedan frente a Mar. Vamos marcando en un folio las cuestiones formuladas con un bolígrafo idéntico al de ella, que nos han regalado al llegar. La conversación concluye del modo en que suelen hacerlo las conversaciones despreocupadas, profundas. De esas en las que tratas de arreglar el mundo con una caña en la mano. Solo que, en esta ocasión, nos tenemos que conformar con un boceto dibujado a mano alzada. Nos despedimos de Bea, de Izan y de Mar con la última reflexión que nos brinda y que nos hace salir de allí un poco más valientes de lo que entramos. NO HAY QUE TEMERLE A LAS SOMBRAS “Los miedos son fantasmas que están en nuestras cabezas. Después a la hora de la verdad, cuando te enfrentas a ellos, se desvanecen. Nuestra vida nos pertenece solamente a nosotras. La vida es un regalo que nos ofrece la naturaleza y que tenemos que vivir de manera intensa siendo auténticas. Y no hay mejor manera de ser auténtica que ser una misma. Minuto que pasa no vuelve, día que pasa no vuelve. No perdamos más tiempo para ser nosotras mismas”. Cuánta razón. www.liberadas.es | 36 LI BE RA DA S www.liberadas.es | 37 LI BE RA DA S convertido en una “herramienta para luchar contra todo tipo de opresiones”. “En el momento en que el feminismo deje algunas mujeres atrás o pueda convertirse en un vehículo de opresión, podrá ser cualquier cosa, pero no será feminismo”, sostiene Mar Cambrollé. Es por ello que hablar de feministas “radicales” es incongruente. La palabra “radical”, según Mar, “se prostituye cuando se utiliza para prohibir a otras mujeres. La radicalidad significa querer cambiar el sistema desde la raíz, pero eso no implica atacar a otra gente”. No hay una única realidad que englobe la idea del feminismo, de la condición de ser mujer. Las personas hemos de ir más allá. Ahondar en la cuestión en todas sus vertientes. El respeto y la empatía son los valores que hemos de poner en práctica para acabar, al fin, con tanto odio y tanto estigma hacia las mujeres trans. Mar Cambrollé lo expresa de la mejor manera: “Cuando estas mujeres dicen que ellas biológicamente son más mujeres… nosotras también somos mujeres, biológicamente distintas. La biología es la ciencia de la vida, y la vida nos demuestra que la humanidad es diversa. Por lo tanto, todas las formas de ser mujer, todas las formas de ser hombre, son biológicas. Ninguna es supremacista sobre la otra”. El mundo avanza, progresa, mejora. Avancemos y seamos mejores con él. En el último año, a raíz de la Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género, un sector del feminismo decidió endurecer su discurso y darle un lavado de cara. Esta evidente radicalización del movimiento feminista surge como detonante de la propuesta de la nueva Ley Trans, alegando que las leyes de identidad de género pueden llegar a atentar contra los derechos de las mujeres cis. Esta ola “feminista” ha causado un gran revuelo en las diferentes redes sociales, contagiando de discriminación y prejuicios y suscitando así un discurso incendiario en contra de las mujeres trans y de la aprobación de la nueva ley. Algunas como Carla Antonelli han llegado, incluso, a relacionar esta corriente del feminismo más extremista con el reciente auge de la extrema derecha, ya no en España, sino en el resto de Europa. Para ella, el feminismo es aquel que grandes luchadoras como Angela Davis defendían a capa y espada. Un feminismo “transversal e incluyente” en el que hay “cabida para todas las mujeres”. Otras admiten que en los tiempos que corren, es necesario hablar de “feminismos”, en plural. El feminismo se trata de un concepto que ha ido descubriendo, a través de su propia andanza, esos valores que lo han EL NUEVO DEBATE TRANSFEMINISTA www.liberadas.es | 38 LI BE RA DA S "Cuesta mucho ser auténtica, señora. Y en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma" La Agrado