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No hay vida como la honra: comedia del ... Juan Perez de Montalvan

Pérez de Montalbán, Juan (1602-1638)

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NO HAY VIDA COMO LA HONRA. BEL Dr. JUAN PEREZ BE MONTALVAN. PERSONAS. T>on Carlos Osorio. El Conde Astolfo. Leonor , Dama. L)on Francisco Centellas. Tristan , gracioso. Estela , Dama. Don Pedro , viejo. Teodoro , criado. Ines , criada. El Virrey. JORNADA PRIMERA. Salen Don Carlos Osorio con grillos y y Tristan , su Criado. Cari. Qué dices de mi fortuna? Que aun asi estás muy galan. Cari. Esto es ser pobre , Tristan; desde mi primera cuna nací con aquesta estrella. Trist. No es muy mala, pues Leonor te muestra tener amor. Cari. Pues sino fuera por ella qué hubiera sido de mí? Trist. Y esos grillos? Cari. Ya se trata de reducirlos á plata, y entre tanto estaré asi, pues no me quiere escuchar el Virrey. Trist. Es un...^ Cari. Detente, no te arrojes neciamente, que en todo caso el honrar á la Justicia, es Justicia. Trist. Dices bien, pero no quando trae Ja Justicia arrastrando la prisión y la malicia, que quien Justicia no hace, no es Justicia para un hombre. Cari. Basta tener solo el nombre, aunque tal vez se disfrace. No has visto á un hombre mirar con risa , alguna pintura tan groseVa y tan,obscura, que le obliga á murmurar? Mas si el mismo que ¡a ofende, por las letras, que á los pies tiene , vé que imagen es, aunque al pincel reprehende, humilde y con el sombrero quitado, no revencia su retrato? Trist. Es evidencia. Cari. Pues de la Justicia infiero io mismo , bien puede ser que esté tan mal retratada, que no se parezca en nada á quien debe parecer. Mis Ja Vara es un renglón, que dice ; Yo soy Justicia^ y no obstante su malicia, se le debe adoración: que aunque sea siendo ingrata á su nombre soberano, pintura de mala mano, en efecto á Dios retrata. Y no es justo que los dos intentemos ofender á quien puede responder, que es un traslado de Dios. S.ile Fernando , de camino , con gri¬ llos , y Teodoro. Fern. Hay tan extraño suceso! Teodoro*, Ío por venir quién lo puede prevenir? Teod. Tú de esta suerte ? Tú preso? Fern. Trató mi padre casarme con Doña Leonor de Ibarra, mi prima , muger bizarra, y que puedo enamorarme antes de verla , porque es (según dicen) bella moza: 2 No hay Vida llego aquí de Zaragoza, y 'antes de entrar., ya lo.ves, sobre salpicar á un hombre, acaso , y sin culpa mia, me dixo tal demasía, (hombre al fin de baxo nombre) que á apearme me obligó, y darle de cintarazos, sin esperar á otros plazos: llegó la Justicia, y dió en> que el hombre estaba herido, costumbre, ó codicia antigua, y asi mientras se averigua, adonde ves me han traido, y adonde yo por no hacer con mi tio, y con mi esposa] ,mi cordura sospechosa, no rae he querido valer en esto de su favor, puesto que con veinte escudos, que harán hablar á los mudos, me dice el Procurador que de aquí me sacará. Teod. Eso es negociar callando. 7r/j'r..Este es aquel Don Fernando que te dixe. JFern. Oye, alli está, y aun mirando con cuidado, Miranse los dos Caballeros, aquel hidalgo , de quien dicen todos tanto bien. CarL Qué brioso ! Qué alentado! JFer. Hablarle quiero. Car. Acá viene, lleg. Trist. Ya se miran, ya se llegan, ya se abrazan, ya se ruegan. JFern, Toda esta licencia tiene la cárcel; gentil presencia! ajp. Cari. Vos me honráis. Trist. Quién tal pensara!. Por un ojo de la cara no harán una reverencia. Qué tales están los dos para danzar un torneo. Cari. Si por la cárcel grangeo un amigo como vos, en deuda estoy á los grillos, pues han sido los terceros. JFern. Qué haremos? Cari. Entre' naypes hay, y mas, librillo: como la Honra, he traido, esebged, ea, y sentaos. Fern. Mejor será, ues tiempo nos sobrará, ablar en algo, que sea de mas gusto, y asi os ruego, porque os he cobrado amor desde que os vi, que el valor rinde, y aficiona luego, vuestra prisión me digáis, que por esas escaleras la cuentan de mil maneras. Cari. Puesto que tanto me honraísj oid, si os hago servicio. Teod. Ya están asidos los dos. Trist. Pues juntémonos yo, y vos, á rezar en este oficio. Sacan una baraja de naypes ^ y vansc. Cari. Ya os habrá dicho esta gente, que soy Don Carlos de Osorio, Caballero de Valencia, mas noble que venturoso. Kací hidalgo como el Rey; mas tan pobre, que me corro, vive Dios , de haber nacido, para ser blanco afrentoso de los buenos, y los malos, de los unos, y los otros; que es la pobreza un lunar tan feo, que en qualquier rostro, sirve de escalón obscuro adonde tropiezan todos. Viendome, en fin, desvalido de la fortuna y el ore, patrimonios que dá el Cielo al formar el alma á soplos. Estudié de Humanidad, que es lo que llaman los Doctos Buenas Letras : lo que basta á un Cortesano curioso. Danza también, corro, esgrimo, y quando se ofrece, toco . sin melindre una vihuela, en su metro numeroso: y sobre todo , hago versos¿ sin decir mal de los otros, que para el si|lo que corre os prometo que no es poco* Determíneme á no amar, Del Dr. ^uan Veten porque fuera lance improprio, siendo pobre, divertirme en empleos amorosos; ^ue amar sin tener que dar, o es preciarse de muy loco, ó tener hecha la cara al desaire de andar corto. Mas viendo á Casandra un día, (no es este su nombre proprio, mas callóle por modestia) quedé mudo, quedé absorto, y quedé mas pobre que antes, pues liberal á mi modo, hasta sin alma quedé, porque la ferié á sus ojos, Amabanla Feliciano, Floro , Alberto , Lucidoro, y el Conde Astolfo , sí bien, can mas licencia que todos el dicho Conde, por ser mas noble, ó mas poderoso. Antojósele (qué dicha!) baxar una noche ai soto á enamorar á sus Ninfas, ó á dar nieve á sus arroyos, y viniendo por el Rio en su coche, y tras él Floro, el Conde , Alberto, y Ricardo, y yo también, que iba solo, como carta que en el juego, donde el amor pide oros, es figura , y no ganancia, y asi la descartan todos: • sucedió que los caballos atentos á un alboroto que mas adelante hacía el placer de algunos mozos, se alteraron de manera, que sin atender fogosos a los preceptos del freno, rompiendo el cristal sonoro, se abalanzaron al Rio con tal fuerza, que el Piloto de aquella encerrada barca probó el agua, raidiq el golfo., Ya lo veis, Casandra entonces, sacando el turbado rostro por el cancel de un estrivo, de Montalvan» con acentosdastimosos, piedad al Cielo pedia, y á sus amantes socorro. Mas ellos (quién tal pensara!) como peñas, como troncos inmóviles al remedio, y á su voz estaban sordos. Llegué yo entonces, y ciegd de ver su tibieza, arrojo el vestido , aunque era tal, que me hiciera poco estorvo. Salto al agua, esgrimo el brazo hiero el ayre, el cristal rompo, y al coche voy, que parado parecia verde escollo, cercado de plata falsa, y de sucesivo plomo. Entro dentro , y ella ansiada con el susto, y el asombro, al cuello me echa los brazos, y yo en ellos la acomodo sin aliño, que la priesa dio licencia á tan forzosos favores, que aun el recato, que hasta alli fue melindroso, dicen^ que enseñó al cristal, por no decir^á^Siis ojos, de la colana de seda, no sé si seda con oro. Iba Casandra sin pulsos, y caía sobre un hombro izquierdo mió su cara; y como el golpe furioso clel agua con mil baibenes me combatía ; ella, y todo mudaba sitio á la cara, tanto, que sus labios roxos vi tal vez, como de paso, con los mios venturosos encontrarse sin querer, porque entre su cielo hermoso, y entre mi rostro, no habia mas tabique que mi rostro* En esto ya sus amantes, ó corridos , ó envidiosos, se hablan escondido: en fin, ' Casandra de aquel asombro cobrada, con un suspiro 4 No hay Vid a que el arte guardo con otros, corriendo las dos pestañas, fue sumiller de sus ojos: y apenas volvió en su acuerdo > quando salpicando á trozos con viva sangre la nieve , Señor Don'Carlos de Osorio ( me dixo) para quereros bastaba solo el abono de ser quien sois, y saber que os debo , no , no lo ignoro dos años de voluntad; pero ahora que conozco , que os debo también la vida, creed que á mi cuenta tomo la paga , y creed también ( esto cubriéndose el rostro) que os tengo amor, y algo mas. Con esto quedé tan loco , Fernando, que aun no creí, por ser mió , tanto gozo ; que es en un hombre abatido el favor tan sospechoso, que volvi á mirar al campo, por ver si hablaba con otro. Estaba cerca un molino , y para con mas dewro poder secarme y vestirme, á su sagrado me acojo. Allí estuve hasta la noche, y al volver, entre unos olmos, me pareció que habla gente , y con mas atención, oigo hablar seis hombres tan cerca, que casi con ellos topo; y con la luz, que la luna daba prodiga, conozco que es el Conde y sus criados, que como una fiera ó toro, me acosan y me retiran; mas yo diestro y animoso , al primero que cncr-::tré, que fué acaso el Conde Astolfo, en la mano de la espada alcancé un mandoble y roto de una vena el primer velo, baño de purpura el pomo. Xlega entonces la Justicia como ¡a Honra» de la Hermandad, que el contorno de aquel campo visitaba, y sin oir en mi abono mis disculpas, al Virrey me llevan , que rigoroso solo conmigo, quizá porque vio que estaba roto, maniatado hizo traerme á este obscuro calabozo, donde a poder de la envidia vivo el hombre mas dichoso que tiene el mundo: aqui estoy de aquella deidad que invoco , regalado cada dia, aqui me escribe, y respondo lo menos de lo que siento, y lo mas de lo que ignoro. Esta es, Fernando, mi historia, esta es’la luz que enamoro, esta la Aurora que sigo, esta la dicha que.gozo, esta la vida que paso , esta la suerte que logro , esta la gloria que espero, y esta la Dama que adoro. JFer. Notable historia por cierto, y digna de eterna fama! Con razón Casandra os ama. Cari. Pues de camino os advierto, que es lo mejor de Valencia, rica , hermosa , y celebrada. Salen los Criados, Trist. Oye., Teod. Escucha. 'Trist. Una embaxada á lo que en la diferencia, de color alegre, y triste, magra, y gorda , mala, y buena, parte gusto, parte pena, ansia , y gloria , susto , y chiste, te traigo. Cari. Pues di primero / la buena. Trist. Pues no es mejor saber antes lo peor, porqu,e el bocado postrero te cure de aquella mala? , , r Cari. No, Tristan, qiie puede ser,' si entrambas se han de saláer, ¡ que la mala sea tan mala, ^ de tanto rigor llena. Del JUr» Juan rerez ae. ivi um utiH- qne no me dexe en el pecho á la vida de provecho para que sepa la buena; y la buena puede ser . tan dulce en el razonar, que no le dexe al pe^t rastro para acometer: y asi diestro Maestresala la buena es bien que me des , que harto tiempo habrá despues para trincharme la mala: . .. empieza , acaba , di presto, Trist. Pues digo,,que libre estás; esa es la buena. CarL No mas! Trist. No mas? Pues es barro esto ? CarL Levantóse el Conde? Trist, Si, y el Virrey está informado del caso , y orden ha dado para que salgas de aqui. CarL Di ahora la mala, Trist. Digo, que el siervo de D. Fernando... Cari. Ya escucha el alma temblando. Trwí.Ha4(estado hablando conmigo, y dice que su señor es de Leonor.... CarL Qué ? Trist. Pariente, y que su padre... Cari. Detente. Trist. Viendo en estado á Leonor; ya me entiendes, moza, y bella , le envia á casar. Cari. Pues bien., Trist. No conmigo. Car. Pues con quién? Trist. Dice el siervo , que con ella. Cari. Con Leonor ? Tris. Sí, con Leonor. CarL Diceslo de veras ? Trist. Sí. CarL Todo el cielo sobre mí se ha caido (ay triste amor!) ya no puede ,1a fortuna , ,, ni dar mas , ni querer mas. ^ TrrV. En efecto , Ir^xé es^tás , , . y sin dilación alguna., jF ern. El otro negocio presto. • ^ Cari. Y viene á ser lo^peor, que la historia^ dp Leonor, , ^ O aunque,cyy nqj^bre,..j^upües,to, , * le Ve amigo^ no me daisyl Libre estoy. yo tamMeti, ' jFVní», Vos táulbieii? 9 aj. Cari. Ay, enemigo! Sí, P'ernando. Fern. Iréis ahora á ver á vuestra Casandía. Cari. Aunque ciega salamandra soy de’su fuego, y lá ádofa toda el alma", hasta las dos de la noche no podré. Tristan, qué diré? qué haré? Trist. Disimular. Pues de vos, puesto lug.3it^ habra, me he.,,^e^^mpárar. . . CarL Nó seais; 'corto, ^ aquí estoy, sí acaso importo» Fern. Yo soy nuevo en el lugar, no sé las calles, y quiero que á una casa me llevéis, que acaso conoceréis. CarL Esto mas, cielos! Qué espero ? Y es ? Fern. De D. Pedro de Ibarra, CarL Es muy grande señor mió: ay tal suceso! Fern. Es mi tío. Cari. Una hija muy bizarra, si acaso yó no rae engaño, , ha de tener: ay amor! Fern. Llámase Doña Leonor. Cari. Por mi mal y por mi dañó» Fern. Discreto sois, y pues vo.s el alma me habéis fiado, sabed que vengo casado con ella. CárL}Jlú te haga Dios. aj. Fern. Qyié ¿xcQÍX CarL Ky triste ! Digo que es miiy iiermosa muger; esto es morir 6 querer? Fern. Mirad qiie venís conmigo hasta ponerme en su casa. Cari. Esto en qu^’Tabula cabe,? Trist. Mediaharaenté se pbe. CarL Lo que ,áhora por'mí pasa, tal estdy lo,,creó. Fern. Vénid , pqrqóe verla pueda. . , CarL Muerto voy ;• todo os suceda.... Fern. Cómo,.? C’^r/. Como, yo, deseo., Vanse ^ y saleji algiinq.s.\ CTÍa4QS ^, y¡el Conde^cori banda.^ acpnjpanando 4 Leonor y a lites con matitos. León. Vueseí\ori[^Vr<^‘^ no ha dy^pasár. Quien s,e.abrasa, ap. , yrp. por todc lo_^as^.. \Léon. Mi i^,.cas| 6 ^ No hay Vida como la Hanra, no es Iglesia. Cond. Para mí íiempre cruel. León. Soy quien fui. Cond. Pues tomar agua bendita de un hombre, qué da ni quita? Leoyi. No dá", ni quita, Señor j mas ten^o al aguatenior, ' ' aunque sea agua bendita. Aquella pila, aunque breve ' (tanto puede el temor niioj la imagina un grande rio',' que á sus margeñés‘se'“íitréve j y vuelta la grana 'en-mg^|, tomó su furia cruel, porque si tropiezo en él, es fuerza , Señor, llamaros, y no quiero aventuraros á que os arrojéis á él. Cond. Ya os entiendo ; mas responde mi amor, que la voluntad en una publicidad tal vez el amor esconde. Xí'í»;/. Es engaño, señor Conde, que el hombre que ve á su dama con peligro en vida, ó fama, y la suya no aventura, ó rebienta de cordura, ó es muy poco lo que ama. Mandadme, señor, en cosa que pueda serviros yo; mas en cosa de agua, no,, que es para mi peligrosa, y si es ocasión forzosa, gusto, eterna ó Ínteres, yo eniraré ai agua cortes; mas con condición.... Cond. Decid. León. Que esté Don Carlos alli, por si peligro después. ' ' -Aunque no, no qiiieró tai, porque si el agua se atreVe, y hollando la riza niéve’, me socorre liberal, podrá ser que le eáté mal/ y que envidiando su suerte '' * - ^ . a la noche se concierte i, ■ ' ^ en disimulado alarde , algún nadador Óobárdé','’ '” '' ■ qüe-salga á daríe la rtiúerte, ' Cond. A tan necio responder, " í la me)or saítsfaccíon será quitar la ocasión, y dexaros por muger, que después yo sabré hacer..,, León Qué ha de hacer Vueseñoria ? i.ond Vengar ésa grosería. León. Cómo? K^nd. Matando, pues puedo,... León. A quién? Cond. A D. Carlos. León. Quedo, » Carlos del alma mia! ap. Cond Vos xytQi%... Leon. Es rigor ñero. Lona. A quien mereció esos brazos... Leon.ComOf Conde? Cb;/.Hecho pedazos. que le quiero? Lond. No; mas tengo por agüero, que compitamos los dos. Señor Conde Astolfo, á Dios. Ines. Qué has hecho? Cond. Voy á trazar la muerte que le he de dar, para vengarme de vos. Vase el Conde^ y queda Leonor sola» Matar a Carlos mi enemigo quiere, para que yo le quiera agradecida; muerta debo de* ser, muerta ó herida, i pues en Carlos me hiere, si le hiere. * Que viva yo sin Carlos, no espere, I porque tengo á su vida el alma asida, y es descomedimiento de la vida, (re. que viva el cuerpo, quando el alma mue- Conde cruel, si por mirarme esquiva, solicitas de Carlos la venganza , á tí te está mejor que Carlos viva. Que aunque por él mi desamor te alcanza, si vive, vivo yo, y estando viva, tal vez podrá engañarte la esperanza. Vasy salen Carlos y Fernando^y Trhtan, i Fern. Llegamos ya? Cari. Ya llegamos. • Fern.YixQ Dios , que está una legua de la cárcel esta casa; - válgate Dios ’ p or Valencia! Hecho pedazos estoy. Tris. Señor, donde vas ? Qué intentas?- Cari. No sé , Tristan, Trise. Yo lo creo: pues 'dfme , con qué conciencia tfáes á este hombre arrastrando * por calles, y callejuelas' ! dos horas'na sin parar, dando vueltas, y nías vueltas? Cari. Mira , en pensar que le llevo (ay Tristan!) á que la vea j á que la adore , y quizá, á que se case con ella, pues llegar á ver sus ojos, y adorar sus luces bellas, aunque parecen dos cosas, para mi son una mcsma: me pierdo tanto , que tuve la mano en la espada puesta para darle de estocadas. ífMí. Y eso decislo de veras? Jesús, qué mal pensamiento! Reza muchos credos , reza, porque Dios te guarde el juicio. Cari. Menos tendré , quando veas que doy voces como amante. Trist. Y aun como loco pudieras. Fern. Tristan , tu señor qué tiene, que ya tirando las cejas, ya los ojos en el Cielo, y ya el semblante en la tierra, va hablando consigo mismo? Frisí. Señor , mi amo es Poeta, y los tales quando escriben mudan mas de quatrocientas caras en una hora sola: porque si es de cosa tierna, se retozan ellos mismos, se mirlan , y se gorgean. Si es de guerra , se ensayonan, se encolerizan , y emperranj de manera, que tal vez, llevados de aquella idea, encasquetando el sombrero, al primero con que encuentran, como si fuera de Olanda, de Francia, ó Inglaterra, diciendo ; Santiago , á ellos, cierra España , todos mueran; le dan dos, o tres puñadas, ó le quiebran la cabeza. Ahora que abrió los brazos, y dando al sesgo una vuelta, se puso de Orate Frates, escribe sin dudaquexas. Cari. Este loco siempre está, ;iunque el mando se revaelva, Bel B^r ^uan Perez de Montalvan. de gracia ; lo cierto es,. * y bien la color lo muestra, que al volver por esa esquina encontré al Conde , y la fuerza del enojo , y de los zelos me ha puesto de esta manera. Ello ha de ser , pues qué aguardo^ Denme los Cielos paciencia: esta es, Fernando, la casa; llama, Tristan, á estx puerta. Mas tente, que desde N^qui, con mediana diligencia, puedes verla antes de hablarla; porque ella , y su prima Estela cantando á las almohadillas, para entretener la fiesta,^ h.m hecho jardin el patio. Fern. Y Estela vive con ella? Cari. No vive , pero el amor que .la tiene, es de manera, que se juntan cada dia. JD scubrese nn estrado , donde están haciendo labor Leonor , Estela, ' y Laura. Trist. Si chirimias hubiera, Cant.Laur. „Fuera tramoyad pie quedo, „mas escucha, que ya suenan. „De su querido Yireno „la bella Olimpa se quexa, „mas porque la lleva el alma, „que porque el honor se lleva. „Ay ! dice , triste y quexosa. Leo. No trates, Laura , de quexas, que parece que es ponerme miedo, y estoy muy resuelta: Ay preso del alma mia! Cari. La de la mano derecha... Trist. Acabalo de parir,. Cari. Es Leonor. Est. Buena cabeza, bien tocada estás. León. Ay , prima! Si de un deseo digeras, 1)0 pienso que te engañaras. Cari. La otra es su prima Estela, que para estrella le falta, quizá por yerro dos letras, y le spbran para el Sol muchas. Fern. Por cierto que es bella! Mas Leonor... Cari. Qué te parece? ^ No hay Vida Vern. Qué me parece? Que es flecha del mismó'amor, que es un rayo del Sol , qué es Sol, y que de ella, para aprender' á lucir pueden baxar las estrellas ^ desde su Cielo. No pueden, que están de a'qui muchas leguas, y haxarám'despeadas. ' CarL Ay tal cosa? Qué consienta esto un hombre? Vive Dios... Fern. Carlos , qué colera es esa? Fris. Ahora escribe batallas. CarL En viendo que alguno llega á gozar con libertad-, lo que quiere, ó lo' que intenta, me,acuerdo de aquel tyrano, que asi mi ventura inquieta, y sin poder resistirme, como si aqui lo tuviera, me alboroto. Trisí. F.s níuy sanguino; mas quedas con todo en tierra? Fst. Digo, que es aquel Don Carlos, ifo/z. Dices bien: ay, prima, dexa, dexa el almohadilla ahora, y_ pues mi padre está fuera, dile que entre ; y de camino hecha la aldaba á' la puerta: vosotras desde el balcón, ya me entendéis , tened cuenta, Fern. Ya nos ha visto, yo llego. CWr/»'Primero, con tu licencia he de ganar las albricias, porque Leonor por las nuevas hable á Casandra mañana. Fern. Muy enhorabiíeria sea, tu amigo soy , aqui aguardo. León. Mi hicnl Cari. Señora? León.. Asi llegas, después de tanta prisión? A quién miras^E’n qué piensas? Cari. No^ sé‘señóráÍ León. Que dccis? De qué ‘Cxlfe me haces señas? Cari. Tente por Dios , que te pierdes, y está la causa níuy cerc'av León. Qué dicqs , ? Había mas ‘ claro.' Cari. Este liidalgp/'qae hlü ; q^eda,^- es DoiV Pdrnandó, tu primoi vicríe á ' oásarsé cdntigó,* ' como ¡a Honra., es' rauygalan, tu su deuda, ía pane el Juez de esta causa, yo el que espero la sentencia, íni verdugo el desengaño, este patio la escalera, ya me ' quieren arrojar; harto he dicho, á Dios te queda. León. Mi bien , esposo , señor, oye , escucha , advierte ,_^esperar. Cari Qué quieres? León. Que te reportes: qué lastima ! y qué vergüenza ! Cierto, que quando te vi llegar con turbada lengua, ya mordiéndote los labios, ya desquiciando sin cuenta de su lugar las palabras, y ya escupiendo centellas por los ojos , que pensé que el Cielo sobre la tierra se caia, ó que el Virrey con ocasión , d sin ella te desterraba del Reyno, ó que por vengar su ofensa el Conde , andaba pagando á quien la muerte te diera, que ya las muertes se pagan como el paño en una tienda; y confiesote, que estuve escuchándote mas muerta que viva; mas ya que se que es la ocasión tan diversa, vuelvo en mí : Jesús qué susto! No te perdono Ja pena que me has dado. Cari. Ahora burlas, viendome morir de veras. León. Carlos, si que nada importa que mi primo vaya , ó venga; , nadie se casa dos veces en la Católica Iglesia, ' antes de haber enviudado: yo, conforme á mi conciencia, ‘ ha dias que me casé, estás vivo , yo contenta, soy Chnstiana , temo á Dios; . harto he di^-ho , cl mundo venga, llama , ahora á Don ' rcri ando. Quieres mas? Cari. Solo quisiera poder besarte los pies. Bel -^Br. Juan PeW 'de Montahm. Zeon, Las manos están, mas cerca: y hede abrazar al tal primo; - Cari. Eso es fuerza. León, Pues si es fuerza, ponte detras , y aP descuido •; te daré ■ la mano izquierda: ' llámale. Cari. Vonao'ti amor. • León. Esto es , prima, estar resuelta. -P Fern. En fin , negociaste bien? Cari. Está loca de contenta. Fern. Mucho me huelgo. Trlst. Tragóla el señor novio. Efí. Ya llegan.. Fern. Ya os habrá dicho Don Carlos... León. Los brazos son la respuesta; de lo que Carlos me ha dicho, {zansc. vengáis muy enhorabuena. Trist. Como una cordera está Llega Carlos ,y besa la mam. aguardando, llega, y besa. EVm.' Este abrazo fue por prima. León. Y este por esclava vuestra. Tmí. No aguarda que se lo rueguen. León. Mirad que mi prima espera para 'besaros la mano. Fern. Perdonad, señora Estela, que Leonor tuvo la culpa. León. Y mi tio , como queda? Fern. Con. salud, aunque la gota, algunas veces -le aprieta. Est. No es muy galan vuestro primo? León, Parece que le requiebras, quieres que diga que si? Que lo, haré porque tuquiaras, mas no porque le he-mirado: dame el pulso , estás enferma? Sientes algo en ese pecho? Duelete ya la cabeza? • Jes\is y que calenturon! Fst. Por tu v,ida , que estoy buena, que no me muero , Leonor, . . tan apriesa como piensas. •). Trist. Con la cabeza te dice, . que te vayas, y que vuelvas. Cari. Pues voime ; . Fernando á Dios,' dadme hasta despucs licencia, o Fern. Carlos , esta es vuestra casa, mandad , disponed en/ella. u . < ’ L(on. Al Señot.Don Carlos, primo, por i obligación y. .deuda, : ‘ debemos servirle todos. ' c Cari. Tristan, si ahora le ctienta lo del rio. Ymí. Pues por qué, .. no le avisaste? C. 2 r/. Qué pena! Yo señora... léon. Veis, Fernando, á Carlps , quetan .de nuevas; se hace ? ‘Pues -yo le debo.;.. . Cal. Sí , porque mi padre era i gran servidor de esta casa: ay Tristan, si me entendiera! Leen. Aun no me acord-aba de 'eso. ^ Cari. Si es, porque’estando en la Iglesia el otro dia., á üir hidalgo, que habló mal en vuestra ausencia, le dixe lo "que seria, fue respeto 4 vuestras prendas.--. No entiende mas que una burra. León. Que, propio es de la nobleza, disimular los favores, y encubrir las gentilezas. Esto digo. Cari Muerto estoy. León. Porque si por el no fuera, , ya no tuvierades prima. Fern. Carlos se turba, y altera,. . . y Leonor dice , que debe tanto á Carlos : mas qué fuera, que Leonor fuera Gasañdra? ' Cari .Dexadlo por vida? v'uestra. ^ León.. Pues'no es mejor ; vjue mi prim* sepa, y conozca Ja >deuda l . en que mi vida^ os está?, ■ Fern. Sil, prima'>, porque agradezc» . un beneficio |tan;,grdn4e...^ Trist.' ViVQ Chri5t« queifnreblenta^ por desbuchan, el secreto, ' como si una purgá.ritaera. ^ Leon.jyigo, pues... iTVm Decid, decid,. León.' Que;por la uíeñdé cenefa* iba del rio unáotarde mircocha, .bieríL agen® ;’ ■ ! del daño... FerniXz sé la historia. Zrw/. Metió los dedos.-YJ^ya es fuerza echar,>ha.8lía laái. en^ranis;í,t Fern. Y sé , queclxcíáieisin'rienda ; -se entró^pór elja'|gua:»;í<'yH'ueg6... Cari Ay desdicha conio..áqbesta? Que »Q Ip avisase i'akw.. . B I No hay Vida Ped.Ys. te entiendo , dices bien. León. Cueste , cuestele cuidado. Ped. Yo sé que responderé á tu gusto. León. Dios te guarde. Ped. Y á Vueseñoria dé la salud que le deseo. León. Señoría ? Presto es. Ped. En profecía te llamo lo que después has de ser. Loco de contento voy. a/. Cari. O codiciosa vejez .' Ped. Y dime, por ser tu padre, no me han de llamar también Señoría? Claro está. Ped. Pues á Dios, hasta después. Yase Don Pedro muy grave , y salen Don Carlos y Pristan. León. Ya pasó del corredor. Prist. Desalcovemonos, pues, que'ya estoy abochornado. Cari. Dadme , señora, los pies. León. Estás ahora contento ? Cari. Estoy como quien se vo resucitar de la muerte. León. No hice bien mi papel ? Cari. Es ingenioso el amor. León. No hay saber como querer. Cari. No hay querer como obligar. León. Pues esta es mi mano; ve, ve de presto, y traeme aquí licencia para poder desposarnos de secreto, que antes de una hora ha,s de ser:;; Cízr/.Qué, Leonor? Leon.Qné'i Mi marido. Cari. Esclavo tuyo seré, pues pobre quieres quererme, pudiendo ser.... León. Carlos, ven , no pases adelante. Cari. Solo es esto agradecer. León. Con voluntad todo sobra, porque es muy rico el placer. Cari. Y sin ella ? León. Todo falta. Cari. Vivas mil años, amen. Vanse , y salen^ Estela y Fernando. Fern. Estela , asi Dios te guarde, que no puedo mas conmigo. Fst. Rosa dcl sol soy contigo. Fern. Sí; pero saliste tarde. como la Plonra, Fst. 1 odo al amor es posible. ■ - Fern. Yo te quisiera querer; pero ya no puede ser, que es mi pasión invencible. Fst. Fernando, yo no te pido que me quieras. Fer'n. Pues qué quieres? Fst. Que procures, si pudieres, porque te importa su olvido, olvidarte de Leonor. Fern. Cómo puedo ? Fst. Imaginando imperfecciones, que-quando llega á pensar el amor fealdades , ya está vecino á no ser amor; y asi, para agradarte de mí, puedes también de camino pensar que soy la muger mas bella del mundo , mira, alaba, encarece, admira, aunque sea sin querer: la hermosura de mi boca, piensa, que en distancia breve, es cinta de grana y nieve, la frente; christal de roca, ramillete las mexillas, de azahar y nacat mezclados > las cejas arcos pintados, ó las manos maravillas : los ojos claros espejos donde el amor se retrata, la garganta tersa plata , dé cuyos blancos reflexos tiene.envidia el sol, y asi podrá, Fernando, tu amor lo que quitare á Leonor, darme de barato á mí. Fern. Alto, pues, yo-quiero hacello, •desde aqui doy én amarte , >' miróte parte por parte. Fst. Qué dices de este cabello ? Fern. Bueno está; pero Leonor quando hace trenza del pelo, no se toca por el cielo ? Fst. Y eso es olvidar , traidor ? Fern-f Asi, yo me enmendaré, de buena mano está el rizo, es postizo ? Fst. Qué es postizó ? Fern. Perdona, que yo pensé, T)el Di\ Juan Perez de Montalvaju i'l qúe eran trenzas levadizas, un paño blanco' pone á la corriente, que aunque muchos las excusan, hü sabido que se usan h^ista las barbas postizas. Buenas manos. Est. El xabon, y el pan de almendra lo hacen. Fcrh. Ellas hermosas se nacen, pues la hechura:;; Eíí. Manos son, el guante las arrebola, y las conserva el calor. Eern. Prometote que Leonor (y aquesto con agua sola ) tiene las mejores manos:;: Basta ya, que ya me has muerto. E&rn. No me acordé del concierto. £st. Mis pensamientos son vanos; mas viven , traidor, los cielos, que pues en zelos me abraso, que has de pasar lo que paso, y he de abrasarte de zelós;’ vive Dios, que has de saber ' (Leonor perdone tu honor) que Carlos goza á Leonor. Fern. No es gozar de una muger, * hacer de su amor empleo, y amar lo que todos aman cortesinente, que esto'llaman en la Corte galanteo. Esí, Yo no sé la propriedad de este vocablo discreto; pero solo te prometo , ' y esto con toda verdad; que Carlos... Fern. Di lo demas. Est. Suele hablar (escucha atento) con Leonor en su aposento, y de noche... pern. Donde vas ? Hace que se va. Est. A preguntar á Leonor, porque saberlo deseo, si es aquesto galanteo. Eerfu No essino infamia y rigor. Est. Pues mira con mas nobleza, Fernando , como te casas , porque hay cosas en las casas, que salen á la cabeza. ^ase. Fern. Mirase herido un hombre, y pofl que sea * la herida Qia$ oculta ^ diligente para que en él se empape'', y no se vea. Pero la sangre , que salir desea, lo viene á descubrir mas claramente; porque el color secreto no consiente, y la sangre lo blanco señorea. Viendo que estoy herida de desvelo^, para tapar, Estela , tanto daño , desengaños les pone á mis recelos, Pero decidle, cielos, que es engaño,' que si eS la herida amor,y el paño Izelos, mas se ha de ver la sangre con el paño,' Vase , y salen Carlos y Tristan de noche ,' Cari, Muy presto habernos venido. Trist. De. tu amor tu priesa nace. Cari. No importa, que obscuro hace. Trist. Ya estarás arrepentido de haberle dado á Leonor aquel disgusto. Tristan, licencia' los z.elos dan , que es colérico el amor; mas ya ceso en mi sospecha, pues el estar desposados me quita de' estos cuid ados: haz la seña. Trist. Ya está hecha, y en la ventana está Ines. Cari. Pues pregunta si hay lugar de‘ entrar. Trist. Voilo á preguntar,' ce. Es Tristan? Trist. El mismo es Ines. Y tu señor? Trist. Allí aguarda; y tu señora? Lít’j. Ya viene, que en cuidado se% tiene. A la ventana Leonor. León. La voluntad nunca tarda; dile á tu señor que venga , que ya su esclava está aquí. Cari. Es mi esposa ? León. Carlos, sí, ■ que es bien que este nombre tenga quien á tanto se ha atrevido. Cari. Es hora? on. Temprano es, mas no importa; ve tii, Ines, y^ mira si se ha dormido mi padre. Ines. Yo lo sabré. vase. Leon. Tiíy señor, espera abaxo, que ya voy. vase. Cari. Ese trabajo pondré á cuenta de mi fe: como fii fuera Tristan, i8 No hay Vida aquesta la vez primera que sus brazos mereciera , estoy loco. Sale el Conde. Por galan, y marido á rondar vengo á Leonor, digo, á mi esposa: ella es noble, y es hermosa , bastante disculpa tengo; y fuera de aquesto ha sido mas que amor, tema y enfado, pues basta haberlo intentado para haberlo conseguido. Cari. Qué dices? Tr/V/. Que siente gente. Cari. Válgame Dios! Quién será? ' Si es la Justicia, que va buscando algún de.linqüente ? Si es Fernando, que por dicha no se habia recogido? Cond. Acia aquella parte hay ruido. Cari. Ello ha sido mi desdicha; mas en todo caso es bien, que no nos topen aqui. (mi, Trist. Pues qué haremos? Cíí”/* Ven tras hasta estotra calle ven , daremos lugar con esto para que adelante pase quien fuere. Trist. Y si se quedase, qué remedio? C^r/. Volver presto van. "Llega el Conde , y Leonor baxa á la puerta , y llega un Criado. Cria. Pojr Dios que lo han hecho bien. Cbnd. Cómo asi? Cria. Como se fueron. Cond. Gentil gallin» comieron. León. Bien podéis entrar, mi bien, ya la casa está segura. Criad. Oyes aquello ? Cond. Por Dios que esperaban á los dos; linda ocasión, gran ventura, que yo soy , quiero fingir el llamado. Criad. Bien harás, y asi el misterio sabrás. . Condl Pues mientras vuelvo á salir retira toda la gente , y desde léjos podrás esperarme. Criad. Buenos van. Cond. La ocasión me hace valiente. Entrase el Conde , vase el Criado , y vuelve d salir Carlos y Tristan. Trist. Buenas nuevas. Cari. Cómo asi? como la Honra, Trist. O se fueron ó pasaron, porque la calle dexaron. Cari. Bien hice en irme de aqui. Trist. A la puerta hay ruido , llamo, qué digo : Moza , ola , lúes. Dentro Ines. Ines. Diga su nombre, quién es ? Trist. Tristan soy. Ines. Pues con tu amO no pudiste entrar ahora ? Trist. No pude, que mi señor aun no ha entrado. SaleIn.^wGn humor gastas, si con mi señora va Carlos por la escalera. Trist. Engaño y desdicha fué. Cari. Muger, qué dices? Ines. No sé. Cari. Qué te alborota y altera? Ines. Señor, gran mal. Cari. Ay de mí! In. Un hombre::: Cari. Acaba. In. Llegó quando mi señora abrió. Cari. Y entró dentro? Ines. Señor, sí. Cari. Pues qué aguardo ? Muerto soy. Ines. Advierte::: Cari. Nadie me hable» Trist. Brava desdicha I Ines. Notable. Cari. Sígueme; sin alma voy I Vanse , y sale Leonor sin chapines , de la mano al Conde ^ y cierran la puerta. León. Ya, Carlos mió, podéis descansar, y descubriros, ya no es posible sentiros ; mi padre, como sabéis , queda acostado j mi primo también en su quarto está, nadie ofenderos podrá, y fuera de eso , yo estimo tanto , señor, vuestra vida, que la mirara y guardara con los ojos de mi cara, antes que verla ofendida. Una palabra siquiera no habéis hablado, señor, pues por qué tanto rigor, siendo yo la que debiera estar quexosa ? Mis ojos, no tratéis, no, de agraviarme, ó por mi fe de enojarme. Llaman dentro. Mas ay, cielo 1 . 0 son antojos. 19 Del Dr, Juan Per ó siento ruido en h puerta. I Detienel^ Conde. Con i. Deten el paso veloz. Cari. Abre , Leonor. León. Esta voz es de Garlos, yo soy muerta ! Hombre , quién eres? Que has hecho? Cari. Carlos soy, tu esposo soy, qué aguardas ? León. Difunta estoy. Cari. Abre, o pasaretne el pecho, qué te detienes ? León. Qué haré ? Cari. Abre, ó en tantos enojos con el fuego de mis ojos la madera abrasaré. ! León. Hombre , dexame. Cond. Eso no. I León. Carlos, no puedo,yunque quiera. Cari. Pues será de esta manera. Cond. El postigo derribó. Derriba la puerta ^ y Carlos cae enci-' ^a lleno de polvo ^ con la espada des¬ nuda , y salen Ines y Pristan con luz, Cond.En gran peligróme veo. Señor. Cari. Quién es aquel hombre ? León. Escúchame , y no te asombre, que estoy mortal. Cari. Yo lo creo. I León. Baxé, señor, baxé, querido esposo, si bien con pie medroso , y con alma turbada , llevándome la luz esa criada, i del balcón á la puerta, (ta. I antes pluguiera á Dios me hallaras muer- Llego al umbral, y con silencio grave el hueco de la llave, si bien esfera angosta, busca la osada mano, por la posta, i y en la priesa se ofusca j ' en fin , halla la mano lo que busca. La llave aplico entre las sombras pardas, toco el muelle, y las guardas, tiro acia mí la puerta, para tí, mi señor, para tí abierta; y aquel hombre embozado (qué atrevimiento!) se me pone al lado, Y yo con noble amor, con fe inocente, con alma diligente, con afecto vencido , i con ansia viva , con siniestro oido, con silencio atento, landa le alhago, tímida Je tienta. 'ez de Montalvan. El con engaño falsamente mudo^ hecha'la capa escudo, el sombrero en la frente, y arrojada la vista al Occidente, callando rae acaricia, que le quitó la lengua otra codicia. Con ambas manos las basquiñas prendo, por no. hacer tanto estruendo, (do, que el ruido de las sayas, aunque blanquando van sin chapines arrastrando, parece que al cruxir la bordadora, ó publica el delito , ó le mormura. Llego á mi quarto tropezando , y luega; dexo el fingido fuego, la luz aparto á un lado, que no busca la luz amor hurtado, y segura del hecho, a sus brazos me arrimo, no á su pecho. Milagro fue, señor, yo lo confieso, - no hacer algún exceso, pasando como loca, siquiera de los brazos á la boca; quC' no habiendo embarazos, nunca el amor se contento con brazos. Pero viendole (ay cielos!) en mi mengua no despegar la lengua, presumiendo cobarde, que aun duraban los zelos desta tarde, culpando sus enojos guardé los brazos, y reñi los ojos. Estando, pues-, mis inculpables labios feriando desagravios por amorosos truecos, _ escucho de tu voz los tiernos ecos, tan tiernos, que á los bronces vestir pudieran de dolor entonces. En tanta confusión, en pena tanta, un nudo á la garganta el fracaso me puso , y toda me corté, que no está en uso en tales ocasiones consentir á los miembros sus acciones. Los pies turbados á la tierra asidos, los labios, descaídos, fatigado el aliento, ajado el nacar, y encogido el tient®, á la primer pregunta, plaza pasé conmigo de difunta. . 2Q No hay Vida Como Sítele la oveja, á quien el lobo por trato doble ó robo prendió en sangrienta lucha, quapdo los silvos del pastor escuchaj asi y» , que te oia, lloraba por seguirte, y no podía. Asido de mis manos temerosas, siendo tu esposa, esposas, con las suyas me pone; tanto su ciego error le descompone, hasta que tú resuelto, la puerta arrancas en su polvo enviv-lto. Esto es, señor, lo que hasta aquí ha pas-dop si asomos de pecado, si escrúpulos de culpa, si rastro de delito en mi disculpa hallas , rómpeme el pecho, si ya con el dolor no está deshecho. Baña, señor , de purpura caliente este pecho inocente, y esta vida que espira, rompe, acomete, pasa, hiere, tira: ya mi marido eres, o me castiga , ó haz lo que quisieres. Cari. Levanta, Leonor , del suelo; y tu qualquiera que seas, que en mi deshonor te empleas, en fé de ese ferreruelo, pide al Cielo , que del Cielo baxen alados Querubes, que te lleven por las nubes hasta el undécimo muro; que de mi no estas seguro, si á los Cielos no te subes. Habla , p sino , sin saber tu. calidad, de tu vida seré . sangriento homicida, Cond. Ya es forzoso responder, mas con industria ha de ser; no es, Carlos, tener amor aventurar el honor de la dama. Cari. Asi lo entiendo; mas qué pretendes? Cond. Pretendo que no le pierda Leonor, con qualquier suceso aquí, es cierto que se aventura, no siendo aquí, está segura. León. Este es el Conde (33'- de mí!) como la Honra. Cari. Dices, bien. Cond. Pues ven tras mí, que mis criados están alia fuera , y te darán la muerte. León. Carlos advierte, que esta mi vida, ó mi muerte en tus manos. Cari. Tu, Pristan, con Leonor puedes quedarte. León. Yo no he de quedar aquí, morir tengo junto á ti. Tríst. El triunfo salió de Marte Cond. Vienes? Carl.Yo. voy á matarte. León. Esposo, señor, amigo. Cari. Tu deñendes mi enemigo? León. No sino tu vida (ay Cielos!) tari. No temas, porque mis zelos ' son muchos, y van conmiso. JORNADA TERCERA. Salen Don Carlos con escopeta,y Trisfan. Cari. Vuelvo otra vez á abrazarte; pues, Pristan , cómo te ha ido? Trist. Muy bien , aunque mal comido. Cari. ^o\q tu amor fuera parte para darme muy buen dia. Trrí/. Bien malos las tuve allá. Cari. Dime , dime, como está mi Leonor , el alma mia, mi esposa, y todo mi bien? Trist. Con salud, aunque muy triste. Cari. Qué la hablaste? Qué la viste? Tm/. Con los ojos. Cari. Qué mas bien! vendeme, Pristan , los ojos, pues con ellos la miraste, dame la luz que gozaste. Trist. Favores me dió á manojos, asi de comer me diera, que vengo medio difunto. Cari. Cuéntame punto por punto, como llegaste á su esfera. Trist. Pues escucha , yo llegué á Valencia... Cari. Qué valor! Trist. Aunque con harto temor, y al momento me informé de tu pleyto , y de tu estado, y supe como el Virrey muy preciado de la ley, i pregones te ha llamado, y seis mil escudos de oro promete (qq^ disparate) J)el T>r, Juan Perez i quien te prenda , d te mate. Cari. Por qué? Trisf. Porque sin decoro, con ventaja , y á traycion mataste al Conde. Cari. Es mentira, que mas que mi propia ira, i le mató su sin razón: mas dime, cómo se sabe ! tan cierto que le maté, si nadie lo vió? Trist. No sé; ero como es hombre grave ay testigo (yo le vi) que en favor del muerto Conde, dice el como , quando , y donde, y lo vio como el Sofi. Cari. Y di, su hermano Ruger, aprieta? Trist. Linda rezeta, quien hereda nunca aprieta, sino por bien parecer; pero volviendo á tu esposa, que es materia de mas gusto, va de cuentp, y va de susto. Cari. Ya escucna el alma gozosa. Trist. Llegué de noche , y llamé. Cari. Y dime (sospecha fuerte) . abrieron sin conocerte? Trist. Media hora porfié, á pique de algún desastre, y al cabo aun no merecí, si quiera un quien está ai, que suele decirse á un sastre. Cari. Pues qué desastre temias ? Trist. Ciertos mozos cascaveles, que sonando los broqueles, y orando á las zelosias, daban vueltas á la puerta, con música y con rumor. Cari. Y asomábase Leonor? Trist. Como si estuviera muerta. Cari. Dios te lo pague, Tristan, que me has vuelto al cuerpo el alma, Trist. Los dos mereceis la palma de lo fino y lo galan. En fin , tantos golpes di, que Ines un postigo abrió, . en la voz me conoció, axó , abrióme , entré , subíj y Leonor alborotada, arrojahdo. ia labor, de Montalvan» * * baxó al primer corredor, preguntándome turbada por tu salud, á quien yo respondí , que bueno estabas, y en este monte quedabas: calló, suspiró, lloró, ^ y contorne, que había muerto su padre. Cari. Desdicha ha sido, que en ausencia de un marido, donde es el riesgo tan cierto, sirve de marido un padre. Trist. Leonor no le ha menester, que aunque es muger, no es muger, sino para la comadre. Cari. Está pobre ? Trist. Aqueso dices, saviendo que pleytos tiene, y que quien los tiene, viene á vender bienes raíces, plata , hacienda , ropa y trastos, para gastos de Justicia? Que aunque es virtud , su malicia ha llegado á tener gastos. No le ha quedado una joya, y en lo que yo confirmé su grande pobreza , fué (que con aquesto se apoya) en que saliendome un rato antenoche á pasear, Ines me baxó á alumbrar con candil de garavato, ^ _ que es una alhaja tan vil ' en una casa de honor, que no se qual es peor, una suegra, ó un candil.. Pues en lo que toca á dieta, sin duda debo de haber precepto de no comer, en aquella casa escueta; porque á nadie vi tratar de pedir manducación, y tanto, que un sabañón, que me solia abrasar, tan cortés, y honrado fué en ayunar como yo, que aun de burlas no comió niisntras alli tuve el pie. Nq es burla , un frison grosero solo de estar por su mal ^2 No hay Vida dos horas en el portal, salió caballo ligero, y un mastinentró, esto es mas, mas pesado que un hidalgo, y otro dia salió galgo. Cari, Siempre de burlas estás. Trist. En fin yo me despedí, y esta me dió; en que te avisa, que te vayas muy aprisa á Castilla, porque asi, mientras el pleyto se enfria, seguro puedas estar y mañana he de llevar la respuesta. Cari. Ay honra mia! Mucho teneis que argüir sobre mis vanos recelos, mis dudas y desconsuelos. Pues cómo, yo he de partir sin ver primero á Leonor, y examinar con los ojos mis zelos , ó mis antojos? Eso no , civil temor; Casta Leonor, y muger, sola , hermosa y celebrada, querida y necesitada? Bien puede, bien puede ser. Mas yo he de verlo , aunque sean mi fiscal y mi homicida. Trist. Qué dices? Cari. Que está mi vida en que con Leonor me vea antes que otra cosa intente. Trist. Señor. Cari. Aquesto es amor, yo he de verme con Leonor, por ver tu lengua miente, en lo que de ella asegura. Trist. Advierte... C.ír/. Tu no dixiste que fuiste ? Pues si tu fuiste por hacer la noche obscura, también yo podré. Trist. No puedes, porque te buscan á tí, y no á mi. Cari. Yo iré sin mí. Trist. Lengua tienen las paredes. ^ Cari. Luego han de topar conmigo^ Luego me han de conocer? Y luego me han de prender? Trist. Sí, que es fuerte tu enemigo^ Cari. Vamos, que todos son pocos. Trist. Pues donde de esta manera? como la Honra» Cari. A mi casa. Trist. Mejor fuera á la casa de ios locos. Vanse , y salen Leonor , é Ines. Vuelve á esperar á Pristan, que yo entre tanto á estas ñores, á quien del Sol los rigores la luz usurpando van, quiero reñir su locura, pues tanto se me parecen en las mudanzas, que crecen. Ines. Dios te guarde, qué hermosura! v. León. De qué sirve, decid , hacer alarde, íftores , de vuestros vanos resplandores, si quando el Sol recuerda nacéis flores, y aun no halla la sombra de la tarde? Ayer aquella flor menos cobarde, en copia de rubíes bebió albores; y ya son de vergüenza sus colores, caduca presto, aunque nacida tarde. Hoy muere, en fin, aun antes de nacida, y ayer del campo fue purpurea estrella, en sus nácares mismos encendida. Ayersevió adorar , y hoy se atropella, flores, la dicha es flor, y flor la vida, miradme á mí, ó escarmentad en ella. Sale Ines. Si no lo tienes por pena, Estela y Fernando , advierte, entran ya. León. Qué mayor suerte? Vengan muy enhorabuena, que les debo mil favores; en ocasión tan urgente. Ines. Luego ya Fernando... León. Tente, tente , [nes , sino es que ignores, que ya para mi ha trocado la voluntad en desden, y que á Estela quiere bien de su hermosura obligado, y de verme con marido, que es la mas fuerte razón. . Salen Fernando^ y Estela. Ines. El cumplió su obligación, y Estela lo ha merecido. Est. Solo ha merecido Estela, que pague su grande amor.' León, Prima, Fernando. Leonor, León. Algo tiene de cautela cogerme desprevenida.^ Est, Yo perdono la merienda. \Del Dr. Juan Per Leon.Qómo te sx con la prenda? Est. Como quien la hallo perdida: que hay de Carlos? León. Salud tiene. Fern. Y de pleyto? León. Tiene amigos, aunque hay algunos testigos (asi el oro á vencer viene) que Juran lo que no vieron, porque sola yo lo vi. ^ Fern. A no renovar en ti desdichas que procedieron de aquella noche infelice, te rogara lo contaras, León. Y mandándolo me honrara, que aunque el dolor que se dice renueva , ofende y altera la llaga , también se yo, que mueve á quien le escuchó: ello fue de esta manera. Como zeloso toro , que en el prado verde palestra de coral teñida, al adultero silva enamorado, peinando el suelo con la mano hendida; y en viendole , parece que arriscado la bebe la mas parte de la vida, metiendo mano cada qual valiente á las dos medias lunas de la frente. Carlos asi de su valor vestido- Carlos asi de su furor armado, Carlos asi de su nobleza herido, Carlos asi de su pasión buscado,- Carlos asi zeloso y ofendido, contra el Conde se vuelve tan airado, que se pronosticó su eterno sueño, antes que con la espada , con el ceño. Saca el Conde la suya, y Carlos fuerte, tanto con él intrepido se junta; que por el pecho le escondió Ja muerte, y por la espalda le asomó la punta: el alma , luego que el suceso advierte, desampara la forma ya difunta; que como al tiempo de mudar de puesto, nalló dos puertas mas, salió mas presto. Llegaron Jos criados, y qual rayo, de las nubes aborto malparido, encubierto los sigue , y á un lacayo quita el caballo , al Conde prevenido; era el fuerte animal de color bayo, y de manos y pies tan sacudido, de Montalvan» _ 2^ que quando con la colera relincha, mide lo que hay del suelo hasta la cin- Sube gallardo en él, y á mi se viene (oha. diciendo: mi Leonor, mi luz, mLvída, hoy mi adversa fortuna , porque tiene tanto de adversa (ay Dios!) como de mia, loca , mudable, barbara , hoy parece, me aparta de tu dulce compañía, ^ y á Dios, Leonor, mil veces repitiendo,, flecha de pluma pareció corriendo. Con dos remos por vanda , la galera, del fogoso animal tan alta sube, que pareció codicia de otra esfera, ú antojo de beber de alguna nube: porque la tierra olvida de manera, ó me lo pareció , según estuve, queá ser visible el ayre, mas de un clavo se viera impreso en el Cénit octavo. Como suele quedar la flor doncella,^ hija de Adonis, quando el viento airado, con diafano acero la degüella por la garganta de su pie delgado; ó qual muerto clavel, que se querella del Sol, que las entrañas le ha abrasado, y agonizando con la fiebre , loco viene á morir , quizá de beber poco. Asi quedé llorando , lo que ahora con lagrimas repito desatadas, no como algunas, que el melindre lloran, aun enjutas primero que lloradas: á la noche , á la tarde , y al Aurora, aquellas -glorias, por mi mal pasadas, lloran mis ojos con eterno llanto, que tanto hade llorar quien pierde tanto. Porque en llegando (ay Dios) á mi despe¬ cho, á imaginar quando la noche calma, que ha de sobrarme la mitad del lecho: y ha de faltarme la mitad del alma, á no acordarme de que Dios lo ha hecho, y á no temer la perdición del alma, yo misma, para exemplo de las gentes, me hubiera hecho pedazos con los dien¬ tes. Mas esperando que mi suerte esquiva ' saque una vez en mi favor la-espada, sola , necesitada , muerta , viva, ' , melancólica ^ triste, desdichada, 24 Vida afligida , llorosa , compasiva, pobre, constante , huérfana y honrada, guardo la vida, porque Carlos tenga con quien partir la suya quando venga. JFern, Vivas , Leonor , muchos años, que con la vida se alcanza todo. León. Solo esa esperanza €S alivio de mis daños: mas ya el sereno nos dice, que á la sala nos entremos. Fern. Todos tu luz seguiremos. Leo 7 i. Fuera de eso, aunque infellce, espero cierto galan. Fst. Galan? Leo7t. Sí , por vida. Fern. Es Carlos? León. Como podía? jFír.Pues quién?Por mi amor.Xcow.Tristan, que como él no es conocido, la otra noche estuvo aquí. Fern. Y esperasle ahora? León. Si. Vern, Huelgome de haber venido en tan gustosa ocasión. León. Pues entrad y cenareis, con tal que me perdonéis. Lst. Buenos tus desvelos son. León. Antes no os convido á nada, que si os doy lo que me enviáis, vosotros sois quien me honráis, y yo soy la convidada. Fst. Qué discreta! Fern. Qué cortés! Fst. No hay,Fernando, dicha hermosa. Fern. Ser hermosa , es ser dichosa. León. Adelántate tú , Ines. Vanse , y salen Carlos y Tristan. Trist. Advierte. Cari. Ya es por demás. Trist. La soga llevas tras tí. Cari. A Valencia he de ir asi. Trht. Mira que á tu muerte vásj , á quien te mate 6 te prenda dá el Virrey seis mil ducados, con que infinitos soldados de estos que toda su hacienda llevará una hormiga en peso, andan locos á buscarte, por prenderte, ó por matarte. Cari. Yo confieso que es exceso} pero yo tengo de ver si hace: un milagro el amor. Trist. !Mijagro pides? Qué errorl como la Hojira, Cari. Por qué ? Trist. Porque puede ser que pare en tu detrimento. Carl.lsMx mal no puede , aunque quiera, ser mas. Trist. Si puede. Cari. Es quimera. Trist. Oye á propósito un cuento. ,,Enfermó un hombre de un ojo, „y tanto su mal creció, „que de aquel ojo cegó, ,,si no lo habéis por enojo. ,,Con el ojo que de nones „le vino á quedar, pasaba, „y veía lo que bastaba, „sin curas , aguas, ni unciones. „Mas como uno le dixese, „que si es que vista desea, „al Christo de Zalamea „devoto, y contrito fuese, „donde por diversos modos „ei cojo, el ciego, el mezquino, „con el aceyte divino , „de todo mal sanan todos: „él al punto se partió, r „con fin de desentuertar, „á el soberano lugar; „y apenas en él entró, % ,,quando á la lampara parte, „y tanto el aceyte agota, „que entrambos ojos se flota „por una, y por otra parte. „E1 ojo que bueno estaba, „con el contrario licor, ,,s¡ntió tan fuerte dolor, „que del casco se saltaba: „y en fin, sin remedio alguno „hubo de venir á estado, ,,que de alli á un hora el cuitado „ya no veía de ninguno. „A1 Christo entonces se fue ,,atentando como pudo, „y á sus pies muy á menudo, „con mas colera que fé, ,,á grandes voces decía: „Señor , á quien me consagro, .„ya no pido , no, milagro, „sino el que yo me traíña. „Ce6Ó el dolor , y al momento, ^contento de hallar su ojo, DeL^rr ffari.Pere^ ),se ■ ^olvió sin mns- a n tojo ^ >,cle milagro : aplica el cueino. C'ízr/. Qué importa y si me traspasa el alma,raun con mas dolor, que la muerte. Trist. Qué , señor?, . ^arl. Qué? Las cosas de mi casa. Mi señora e;S..tan honrada, qne raasino lo.puede^er. ^arl. Si, pero en fin es muger, ^ y muger necesitada. Muchas en el mundo ha. habido, á quien nonabre el tiempo da de firmes* Cari., Eso sera : siendo dichoso el marido. de'.Monfalihtri. en ser perpetro, veedor,, , • y.-jwra hacerlo mejor, su dibto de caxa tiene, donde el que quiere saber si el vecino entró, ó salió, sb la música se dio, . sise asomó la muger, lo vena tan puntual, ^ como fue la .presunción, y con su cuenta, y razón, fojas; tantas, noche tal. Trist. Vendrá á ser ese vecino, si lo cursa dos. inviernos, Cromstá én los infiernos. ^ w. La qíie es buqna, por SÍ es buena, sin otra solicitud, porque la propia virtud nq estriva en la dicha agena. * zr/. Estando en el arco asida; por qué una cuerda se parte? ■ . Ír/Jí. Porque tirando sin arte, si pasan de la medida, á donde jlega la cuerda, por fuerza se ha de romper. Car¡. Eso vendrá á suceder . - con Leonor, Leonor es cuerda, pero viéndose apretada de tanto necio galan, y sobre tbdp, Tristan, estandp necesitada, rendida á injustos abrazos, podrá decir; cuerda fui, tiraron mucho, y así fue fuerza hacerme pedazos. ’l'rist. Y quando fuese verdad, i tu qué has de hacer? • • Qué ? Matarla, ! consumirla, y abrasarla. . ' No estando tú en la Ciudad,- ' y siendo Lqpnor discreta, - cómo has de poder saber si te puda, ó no , ofender? Cari. No hay cosa, Tristan , secreta, i Trist. Quien arpa , y honrada fue, ' aun no se fk de.sí,.:. .• i . - . C?r/. No tiene vecinos? Tr/Jí, Si. '- Cari. Pues yo sé que lo sabré; ^ que hay hombre que je entretiene Salen Teodoro , / Claudio con hacha ?, / Estela con un tafetán en la cabeza ^ y Don Fernando acompañando d Leo¬ nor y que báxa con ellas hasta la , puerta. . Fern. Enifin , el galan no vino? > Est. Por llevarte mas presente, he consentido, Leonor, que pases del,corredor. Trist. Eisiz es la calle ; mas tente, ■ que hay dos hachas á la puerta. . Cari. Dos hachas ? Agüero ha sido. Trist. Qué puede haber sucedido? Cari. Estar ya mi honra muerta, de enfermedad de algún yerro, y enterrarla en oro ó cobre, porque lá. la puerta de, un pobre \ nunca hay hacha sin entierro. Trist. Qué entierro., ó qué frenesí? No ves á Estela, y Fernando estar con Leonor hablando? Cari. Pues escucha des^e^ aquí. Claud. Cai;los, ha sido, dichqso, en encontrar fal muger* , . . , TVo*:/. Como no venga á caer; porque aunque adore.á; su.esposo, como son los pareceres varios, puede su belleza' cansarse .de su pobreza; y hay, Claudio, muchas mugereS, que sop'á mas no poder, . haciendo una liviandad, . ■ , malas, por necesidad, . .. , ‘y-^:XÍ ilOliSñ l^K i i , -r ■ íl;^ ' :.I . ■ - - .^,_j; ’íf >aiUfbib?;^0[ Kíil t)b ^íogiH C. .bsiUii^L ^.\ anmb:b 7 '' nav-;..;;.- í-n;:;'! 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