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El XVI, siglo de literatura de secretos. Los de Juan de Ibarra, mercaderes, flotas y armadas de Sevilla

Romero Tallafigo, Manuel

Abstract

En el siglo XVI se aborda la literatura del secreto, divulgada por la Imprenta, tanto a reyes como a burgueses y comerciantes. A partir de documentos del Real Consejo de Indias se analizan tres episodios de Juan de Ibarra, influyente secretario del rey Felipe II. Se esclarecen sus estrategias secretas en el Consulado de cargadores de Indias. Se escoge el año 1598 para hacer una primera cata de la red de secretos que envolvía la ida y la vuelta de la flota y armada de la plata desde las Indias a Sevilla.

Full text

El XVI, siglo de li e a u a de sec e os. Los de Juan de Iba a, me cade es, lo as y a madas de Se illa Manuel Rome o Talla igo Uni e sidad de Se illa 133 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os. Los de Juan de Iba a, me cade es, lo as y a madas de Se illa1 The XVI, cen u y o sec e s’ li e a u e. Those o Juan de Iba a, me chan s, lee s and na ies o Se ille Manuel Rome o Talla igo2 Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed] Fecha de ecepción: 17 de diciemb e de 2022 Fecha de acep ación: 14 de eb e o de 2023 Resumen En el siglo XVI se abo da la li e a u a del sec e o, di ulgada po la Imp en a, an o a eyes como a bu gueses y come cian es. A pa i de documen os del Real Consejo de Indias se analizan es episodios de Juan de Iba a, in luyen e sec e a io del ey Felipe II. Se escla ecen sus es a egias sec e as en el Consulado de ca gado es de Indias. Se escoge el año 1598 pa a hace una p ime a ca a de la ed de sec e os que en ol ía la ida y la uel a de la lo a y a mada de la pla a desde las Indias a Se illa. Palab as cla e: C ip og a ía; T i hemius; Gio anni Ba is a Po a; Diego Fe nández el Palen ino; Espionajes y sec e os en la lo a de Indias. Abs ac In he six een h cen u y he li e a u e o sec ecy is add essed, dissemina ed by he P ess, bo h kings and bou geois and me chan s. F om documen s o he Royal Council o he Indies, h ee episodes o Juan de Iba a, in luen ial sec e a y o King Philip II, a e analyzed. Thei sec e s a egies a e cla i ied in he Consula e o shippe s o he Indies. The yea 1598 is chosen o make a i s as ing o he ne wo k o sec e s ha in ol ed he ound ip o he lee and a mada o sil e om he Indies o Se ille. Keywo ds: C yp og aphy; T i hemius; Gio anni Ba is a Po a; Diego Fe nández el Palen ino; Espionage and sec e s in he lee o he Indies. 1 P oyec o I+D+I PAIDI 2020, P20_00634 2 * ORCID: 0000-0002-7652-6944. Pe il en Resea che ID: L-4637-2014. 134 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo Ocul a hechos, con e i asun os en mis e iosos, si ua los en cla es ecóndi as, gua da los callados y en ese a, es gobie no. El silencio es e ec i o en los negocios. El a cano acompaña a los asun os g a es y de g an ap ecio, la al u a de pode es escondida, ese ada y ocul a ( es al a, es econdi a). Los p íncipes absolu os jus i icaban en la Biblia la sac alidad di ina y ene able del sec e o (Absconde e bene es ). El lib o de Tobías equipa aba esconde el a cano del ey al publica y alaba las ob as y ama de Dios: Bueno es man ene ocul o el sec e o del ey y ambién es bueno p oclama y publica las ob as glo iosas de Dios. P ac icad el bien y no opeza éis con el mal (Tobías 12, 7). Los asun os de un ey son “cosas de Dios”, sac os, y po ello ecóndi os al “ ulgo”, según di ec i as he edadas del mundo de los clásicos omanos. En su Apologé ica his o ia suma ia, F ay Ba olomé de las Casas las ecogió con la au o idad de au o es como Vale io Máximo, Diógenes Lae cio, San Agus ín y Diodo o Sículo. Vigila on el sec e o eal en polí ica y eligión. El ey Ta quinio encubó i o al pa icio Ma co Tulio den o de un cue o, jun o a un gallo, una se pien e y una mona o jimia. E a el cas igo de los pa icidas, pe o a Ma co se le aplicó po queb an a la “gua da los lib os de las Sibilas” con sec e os de “las cosas sag adas ci iles e que ocaban a la ciudad”. Los copió y asladó “po dine os que le dio Pe onio Sabino”. Y Vale io Máximo jus i icó la c ueldad del cas igo: “po que los iolado es de las cosas de Dios y las que pe enecen a los pad es con igual suplicio me ecen se cas igados” (Las Casas III, 1148). El lib o del uni e so que compuso el ilóso o He ácli o se manusc ibió “escu ísimo”, en esc i u a ocul a “po que solos los doc os lo leyesen, y po que si a cada paso en manos del ulgo iniese, no uese menosp eciado”. Según Diodo o Sículo “los sace do es de Egip o esc ebían sus cosas sac as con igu as de animales po que los sec e os dellas no llegasen a no icia del ulgo segla y p o ano” (Las Casas III, 1149). Los an iguos sublimaban el a cano, a mayo sec e o, mayo espe o del ulgo. En 1623 el gace ille o y “pe iodis a li e a io” And és de Almansa y Mendoza nos ela ó una escena i ida en e sec e os de p íncipes (Bo ego). E a el momen o de la pa ida y uel a del p íncipe de Gales en su isi a al ey de España, Felipe IV. En el Campillo de San Lo enzo del Esco ial, ambos se apea on de sus ca uajes y se sen a on pa a despedi se, “po más de media ho a con e sa on”, y nadie supo de qué ma e ia po que en aba en “lo a cano y sac o de los Reyes como dixo el ángel Ra ael a Tobías: Absconde e bonum es ”. T as el i o del a cano ino el ab azo de los eyes, el beso de los se ido es ingleses al ey, y de los se ido es españoles al p íncipe. Se le an ó en es e luga un o eo o monumen o donde se insc ibió el suceso de es a despedida (Almansa 7). Pe o es a cul u a u o su ampliación a los homb es buenos del Come cio. De sec e os, in eligencias, con iden es, agen es y espías de la mona quía hispánica en los siglos XVI y XVII emi imos a los dos es udios ecopila i os de Diego Na a o Bonilla que igu an en la bibliog a ía inal. 135 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 1. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL SECRETO EN EL COMERCIO DE SEVILLA Desde es e con ex o de exal ación del sec e o hemos ecogido y analizado la li e a u a imp esa que co ía en el siglo XVI sob e a isos, ca as y despachos c ip og á icos. A con inuación hemos empezado a busca los. En nues o in e és po conoce su p ác ica en come cian es y en el á ico de lo as y a madas de Indias, el p ime paso ue examina una se ie de Consul as del Consejo de Indias en el decli e del siglo, den o de la ges ión de uno de sus Sec e a ios en los einados de Felipe II y III, Juan de Iba a y Mallea en e los años 1588 y 1604. Son Consul as di igidas al Rey, con documen os y despachos anexos que apoyan su con enido. Son in o ma i amen e impo an es po que en ellas pa a cualquie ema que se es udie con e gen y esumen las in o maciones que llegan al ey y la esolución esencial de es e. Po ello pa a el ema del sec e o y el come cio de Se illa que se me asignó en el g upo de in es igación escogimos las elabo adas en la mesa del negociado de Indi e en e Gene al, “papeles más icos que las palab as que los denominan”, po que “son el espejo esc i o del co azón, médula, y p esidencia de las Indias” (Rome o 123). A ec aban a asun os como el de la o ganización de lo as de me cade ías y a madas pa a su gua da en la ida y uel a a Indias, ema indi e en e y gene al. La Casa de la Con a ación y el Consulado y Uni e sidad de ca gado es de Se illa no en aban en ningún “ e i o io audiencial” a ninguno pa icula y di e en e. En aban como las elaciones con la San a Sede y Roma, o los asun os de los e i o ios de dominio español en Eu opa en asun os gene ales e indi e en es. Espigamos en esos años y cuando llegó 1598, como año mues a de o os muchos, leímos y eleímos odas y cada una de sus consul as. E an iempos en que el en e mo Felipe II sol aba ama as del pode , nomb aba jun as de gobie no, en que el p íncipe Felipe se in oducía en el pode . La go a se había ec udecido, sus manos no enían agilidad su icien e pa a dec e a las consul as. Tan o es así que nos ma a illó no e en consul as de 1590 a 1598 la mano y los ges os g á icos, ípicos del ey Felipe II, que gobe naba ya sin esc ibi con su mano. Po él esc ibía la mano del p íncipe. Se es aba cumpliendo en las consul as y dec e os que hemos es udiado la ad e encia al p íncipe que igu a el codicilo es amen a io del ey: Assímismo, po que a en o al impedimen o de mi mano, y po que es iempo que nos ayudemos, el P íncipe mi hijo, y yo, y pa a más in o mación y no icia suya, y más b e e y mejo expedien e de los negocios, engo esuel o que mi hijo i me po mí odas las ca as, cédulas y despachos que se hicie en (Fe nández 1997, cl. 16, 80). T as es os p ime os pasos, in en a emos en el u u o, ebusca en los mismos pe íodos de iempo, la co espondencia de come cian es y los a chi os pa icula es de los mismos que ue on equisados y gua dados po el Consulado y la Casa de la Con a ación. 136 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo 2. LITERATURA SOBRE AVISOS Y DESPACHOS CRIPTOGRÁFICOS EN EL SIGLO XVI En pleno absolu ismo Juan T i hemius (1462-1516), benedic ino, alemán nacido en T i eheim, jun o al ío Mosella, abad del monas e io de San Ma ín de Sponheim, undó la c ip og a ía y polig a ía mode na. Se hizo an céleb e que “no al a on quienes dixessen, que un homb e an p odigiosamen e sabio e a impossible que no uese el An i-C is o” po su a e de enc ip a y encub i las esc i u as. En sus seis lib os de Polig a ía, Polyg aphiae lib i sex, dados a la imp en a en 1506, desa ollaba an o el a e de esc ibi en ci a como el de desci a lo esc i o a a és de polial abe os (Feijóo n. 73). Se ía a los lec o es o mas poli alen es y al e na i as de esc ibi despachos y a isos, en cualquie lengua conocida y sin que nadie ajeno pudie a sospecha su con enido. Ingenió y c eó la llamada abula ec a, cuya cla e y código es un cuad ado lleno de columnas que epi en el al abe o. Cada una de ellas desplaza al al abe o un espacio hacia abajo en elación al an e io . El núme o de desplazamien os de cada ila de le as da la cla e que elaciona los polial abe os. Pa a la his o ia del eloj, en el pinax, ablilla o índice del lib o, encon amos un modo so p enden e de ma ca la echa del nacimien o de T i hemio. Re ie e el año, día, ho a y minu o. P ime o de eb e o de 1462, a las once y ein a minu os de la noche: p ima die mensis eb ua ii, ho a undécima, minu o icessimo pos me idiem, anno Dominicae Na i i a is millesimo quad ingen esimo sexagésimo secundo. Nació el políg a o en si io y iempo donde el eloj mecánico ya ma caba ho as y minu os iguales. Es e es imonio con adice la c eencia epe ida de que la manecilla o sae illa de los minu os apa eció en el siglo XVII (Tonelli 36-39). Pa a conoce la elación en e el sec e o y la majes ad eal es in e esan e la dedica o ia en o ma de epís ola que el abad T i hemio di ige al di ino césa Maximiliano (Ad di um Maximilianum caesa em epis ola Ioannis T i hemii). Explica al Empe ado que la Polig a ía es muy buena, ú il y hones a pa a omen a la comodidad de los homb es buenos de la República. T i hemius amplía el e i o io social del a cano, lo saca del cí culo sag ado de la sac a y cesá ea majes ad hacia la bu guesía come cial y emp endedo a del Renacimien o eu opeo. Saa ed a Faja do en su Emp esa 66 esc ibió un siglo después que la República enía es o mas y es modos de gobie no: mona quía, a is oc acia y democ acia. En ellas jugaba un papel impo an e el “homb e bueno” o i bonus. E a el hon ado, de e dad, y cumplido de sus obligaciones. El benedic ino es á an pe suadido de la bondad de su código polig á ico que a i ma que su publicación ha á que los mis e ios de los homb es buenos de la epública o causa pública, nunca puedan anuncia se a o os y es én segu os y gua dados de la in es igación de los mal ados: Ma e ia e o quam in Polyg aphia ac amus, ad Reipublicae comodum in e i os bonos mul um es bona, u ilis e hones a, quam idci co a ionabili causa pe suasi 137 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 consc ipsimus, u eius minis e io bonos homines in suis a canis al e u um nunciandis u os e secu os a p auo um in es iga ione edde emus (T i hemii en Exposi io in p ologum). Con su a e de ci a ca as, di undido po la imp en a, T i hemius se comp ome e se i a sus lec o es modos ce e os de esc ibi sus a canos en ocul o y escondido (modos ade emus ce os occul e sc ibendi). La ci a se ex iende en esc i u as de eyes, p íncipes, homb es nobles y no nobles, sace do es y laicos, doc os e indoc os. Sus ó mulas son segu as, no le an an sospecha y pe mi en ejecu a el minis e io de las le as en e amigos co esponsales a g an dis ancia. Según Diego Saa ed a Faja do, un siglo después, la in ención de T ihemius “a los igno an es pa ecía diabólica” a pesa de que no con enía “más que una ci a del abeceda io” (República 121). Juan Pablo Bone en su cu ioso lib o Reducción de las le as y a e pa a enseña a habla los mudos c i icó a ondo su p o echo: Fue más “demos ación de ingenio” que “enseñanza de las ci as”. Po que según él, oda ci a debe ene dos cualidades con apues as, la “ acilidad” en enc ip a la po pa e del emisa io y en desci a la po el des ina a io, y la “di icul ad imposible” en que ambos engan la cla e o código polig á ico. El maes o de mudos ad e ía que los ci ados que daban los políg a os en sus lib os pueden se i a nadie, po que es cie o que el que se si a de ella no esc ibe ocul ando sus sec e os, pues quien enga el lib o se le lee á, que se á lo mismo que la ci a, y si no quie e ale se de ninguna de ellas, ha de se inmenso el abajo que ha de pone en apa a se de aquéllas, po se muchas las que ponen en sus dos lib os (233-234). Casi po los mismos años de T i hemius en su monas e io benedic ino de Sponhein, más lejos en Venecia, Leo Ba is a Albe i nos legaba el manusc i o i ulado De zi is. Recalcaba su u ilidad pa a p íncipes y gobe nan es an o pa a descub i las maquinaciones y designios de o os, como ambién pa a pode comunica algo a un ausen e sin que ue a de él ningún mo al pueda econoce lo (u ea p ae e ipsum hunc alium mo alium nemo aspice e ualea ecognosce e) (Folio 1 ). Ingenió pa a ello dos discos concén icos. Uno ijo con el al abe o la ino y las ci as 1, 2, 3 y 4. O o mó il con o o al abe o de mane a que es e cí culo podía mo e se con espec o al o o. El mo imien o ci cula c eaba polial abe os. En el einado de Felipe II, en un pujan e Reino de Nápoles, apa ece o o pe sonaje in luyen e en el ci ado de esc i u as. Es el ilóso o, alquimis a, comedióg a o y humanis a i aliano de ines del siglo XVI y p incipios del XVII, Gio anni Ba is a Po a, llamado “p íncipe de la alquimia”. Con 53 años publica De u i is li e a um no is ulgo De zi e is lib i IIII, o cua o lib os ace ca de no as ocul as de le as, ulga men e de las ci as. Con su co espondien e Real p i ilegio lo imp ime en Nápoles en las p ensas de Juan Ma ía Sco o en el año 1563. El año se enma ca en iempos de bonanza y diplomacia del einado de Felipe II, as la Paz de Ca eau Camb ésis. Se pa an las dispu as po el pode en la 138 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo península i aliana, habidas du an e 65 años en e la co onpaa ancesa y española (Fe nández 2005, 339). Es el momen o de las Vis as de Bayona pa a ayuda a la Reina mad e, Ca alina de Medicis en las gue as en e hugono es y ca ólicos en el ecino eino. El ey español se con ie e en á bi o de Eu opa al de ende la isla de Mal a con a el g an u co, Solimán el Magní ico. Sus embajado es a isan con ca as ci adas. Po a dedica el lib o a Juan So o, sec e a io del ey en el eino de Nápoles (Excellen i i o Ioanni So o, Philippi egis in hoc egno a sec e is). A sec e is equi ale a a libellis, ab epis ulis. Es deci , la di ección y ca go de la co espondencia sec e a de la cancille ía del eino napoli ano. Libelo y epís ola es ca a y memo ial, es papel esc i o, ce ado y sec e o. El sec e a io e a minis o “de lo más a cano y ecóndi o” del ey (Valencia 119). De ine a las no as u i as como a i icio de esc i u a que no pueda se in e p e ada po pe sona di e en e a aquella a la que se des ina (non possin ab alio, quam ab eo, cui li e ae des inan u , in e p e a i) (Po a, l. 1, c. I, 1). La ob a se p esen a como una ecopilación de odo lo esc i o has a en onces y un epe o io abundan e de discos concén icos con al abe os al modo de Albe i. En el colo ón del lib o lo dice cla amen e: Es as son las cosas que en es e iempo pa ecían pode deci se (Haec sun , quae hoc empo e de hac ma e ia dici posse ideban u ). In en a soluciones pa a e i a que la ecuencia de de e minadas le as pe mi a a cualquie cu ioso desci a los códigos o cla es al abé icas de T i hemius. Y pa a comple a es e epe o io li e a io de esc i u a sec e a en el siglo XVI es in e esan e lee un capí ulo de la P ime a, y segunda pa e, de la his o ia del Pe ú. El au o , Diego Fe nández el Palen ino, que ue esc ibano de núme o pa a el cabildo de Lima (19 de diciemb e de 1550). En la p ime a pa e cuen a lo que sucedió y él conoció “sob e la execución de las nueuas leyes, y el allanamien o, y cas igo, que hizo el P esiden e Gasca, de Gonçalo Piça o y sus sequaces”. La segunda, “la y annía y alçamien o de los Con e as, y don Sebas ián de Cas illa, y de F ancisco He nández Gi ón, con o os muchos acaescimien os y successos “. Los leales y los ebeldes no o maban dos bloques he mé icos; en pleno 1554 exis ió comunicación ci ada y sec e a en e ellos. Se elacionaban deudos y amigos. Indios co eos iban y enían de unos a o os; los oido es de la Audiencia p ocu aban median e el sec e o a ae y cambia la opinión del con a io. Pe mi ían a los soldados esc ibi a sus amigos y p ome e pe dón y g a i icación a los a epen idos. La ci a ocul a y la cla e eludían la sospecha de aición. La esc i u a sec e a, jun o con la espada, el caballo, el da do y el a cabuz, se empleó pa a apaga la ebelión. Tu ie on que emplea y aguza el ingenio pa a adminis a las “ci as in isibles” po que el caudillo y ebelde He nández enía “g an eca o pa a lo es o ba ”. Pa a ello es aba el expe o en ci ado F ancisco de Mi anda y don Juan de Mendoza. 139 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 En aquella ebelión se empleó el b azo de un indio como sopo e de esc i u a, que opo unamen e egado con ca bón, ie a o pol o hacía e las le as ocul as. También el papel esc i o con pluma mojada de agua ca gada de “cie o be umen”. No apa ecía “cosa alguna ni señal de cosa esc ip a aunque el papel mucho se mi e y se ponga al anspa en e”. Pe o el ecep o , aconsejado po el indio co eo que la anspo aba, mojaba de nue o la ca a y la leía ácilmen e. Se u ilizó la “ca a enmasca ada” con englones de in a usual y buena le a que al e naban con en e englones y má genes de le as es ampadas con agua bi uminosa. El Palen ino, al modo de T i hemio y ay Ba olomé de las Casas, jus i ica el sec e o de los pode osos y limi a su empleo po el ulgo: Yo no he pues o aquí, ni he enido in en o de lo pone la p á ica pa a haze y esc ibi las ci as in isibles. Y la causa po que no sea común a odos aquellos que a cu iosos y g andes seño es es á pues a en g an es ima. 3. LOS SECRETOS DEL SECRETARIO DEL CONSEJO DE INDIAS, JUAN DE IBARRA El 18 de no iemb e de 1585 Felipe II le despachó í ulo de sec e a io eal y 15 de oc ub e de 1586 el de sec e a io del Consejo de Indias en plena ascensión bu oc á ica (De Ca los Mo ales y Gue e o Mayllo). Según E ns Schä e , Felipe II u ilizaba a Iba a pa a ges iona asun os a espaldas del p opio Consejo (1935-1947, I, 124). José An onio Escude o lo cali ica de “a chisec e a io e in luyen e Iba a” (11), de gene a con lic i os oces y ensiones con el p esiden e del Consejo (39 y 334), de “casca abias Iba a” (254) y de “eje uncional del Consejo de Indias” (333), con an a au o idad que en ocasiones e a consul ado po el Rey “ace ca de asun os de la incumbencia del p opio P esiden e o incluso del Consejo” (329). En nues a in es igación, po ecomendación de Ma ga i a Gómez Gómez, coo dinado a del g upo de in es igación, hemos p o undizado en es ges iones impo an es de Iba a que ienen elación con emas sec e os. La p ime a ue negocia el impues o de la A e ía con el Consulado de Se illa a cambio de unas nue as o denanzas pa a la uni e sidad de ca gado es. Asun o que como e emos conocía el Consejo de Indias. La segunda, consegui un emp és i o de dine os de pa icula es. En es e caso el Consejo no se en e ó de las ó denes y di ec ices sólo po que su P esiden e su ió una indisposición. No hubo sec e o, sino ausencia. La e ce a, es la in e ención del sec e a io pa a ompe el sigilo legal de una isi a a la Casa de la Con a ación, en la que queda cla a su pa icipación. C eemos opo uno, a a és de una lec u a inquisi i a de es expedien es de a chi o ma iza la a i mación del his o iado alemán, que después han epe ido o os his o iado es. 146 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo Pe o además de sus o mas solemnes, el eno del dec e o u o que desai a más al p esiden e He nando. Acla a la supues a y sec e a negociación “ a aquí copia del capí ulo de la Ins ucción que se dio a Juan de Yba a”, pe o añade en medio de un pa én esis, que lógicamen e hace más se e o el ono del ey: “po ues a indispusición”, que egula men e se en endía po al a de salud “no dio logua a que lo iésedes”. No hubo pues sec e o, según el ey, solo una ausencia del p esiden e del Consejo de Indias en la delibe ación. Lo que no es óbice pa a que his o iado es como Schä e , mejo es conocedo es de lo que se cocía en aquellos momen os en la ciudad de Se illa, a pesa de es e Real dec e o despie en la sospecha de que hubo in e és en que se ocul asen las di ec ices conc e as ap o echando una en e medad del P esiden e. Con odos es os p eceden es ambién enemos cons ancia de la Real cédula que emi e el Real Consejo de Indias el 25 de ab il de 1590, ca o ce días después del solemne Dec e o. Va di igida al sec e a io del Consejo de Indias, Juan de Yba a pa a que “dé a en ende la e dad” a las pe sonas con quienes negocia en Se illa y en las Indias (Colección de documen os 296). F en e a la “ oz con el sen imien o” y esquemo sob e la o acidad de la Hacienda eal que publicaban en Se illa los me cade es y pasaje os a Indias, debía hace se pública “la sa is acción que se da de lo que se les pide”. Sa is acción jus i icada po lo que impo aba que cada año se aiga hacienda de las Indias, an o pa a la eso e ía del Rey como pa a que los me cade es y pa icula es anden con mejo concie o y ali io. E a la anspa en e e ó ica del ey en e al oscu o umo y sen imien o sin azón. E a incon enien e y de g an impo ancia pa a la Ca e a de las naos “llega a las Indias la oz de la diligencia que ais haciendo con el sen imien o que publican los me cade es y pasaje os”. Al con a io e a con enien e y mejo que “ odos sepan la sa is acción que se da de lo que se les pide, y eniéndola de lo que se hace y la jus i icación con que se p ocede”. De las cédulas en iadas a Indias, conocemos la di igida a la Audiencia de Qui o, con la misma echa de 25 de ab il. El ey ga an izó “la in eg idad de los dine os que los come cian es lle an de las Indias a España”. Los o icios endibles y enunciables ( egido es, esc ibanos…) y los ju os se endían “según la posibilidad que cada uno uxe e, con su olun ad y consen imien o”. Se anunciaba que si po lo an e io “no se jun ase lo necesa io, se pidiese lo demás de p es ado a esos pasaje os me cade es que iniesen en la lo a de Tie a Fi me”. Se ía de uel o al emp és i o con el g an caudal de la lo a siguien e “que se espe a pa a oc ub e”. Además nunca se les despoja ía de odo el dine o “pa a que puedan hace sus comp as” y a os. El Rey enía necesa iamen e que mi a lo po que ocaba al man enimien o del come cio, del que dependían muchos amos de Hacienda. P omo ía que “p osigan en sus con a aciones y cada cual en íe su hacienda con en e a segu idad de que ya no manda á oca en ella po ninguna causa (Colección de cédulas 463-464). 147 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 3.3. El sec e o iolado al isi ado A men e os en Se illa. Juan de Iba a y el banque o Cas ellanos (1586-1598) Conoce los audes e inqui i e icazmen e sob e deli os, equie e sigilo y sec e o. La isi a e a una ins i ución que la ju isdicción del ey empleaba pa a mejo in o ma se. Un juez comisionado, sin in e media io alguno, desenma añaba los hilos e uel os de p ocede es de minis os y súbdi os, el incumplimien o doloso de leyes y o denanzas, las impe icias o negligencias que escapaban a los con oles o dina ios, o el es ado con uso de las cosas en un e i o io. El sec e o e a la he amien a undamen al. Se acla aba más con el juego de lo ocul o, lo callado, lo escondido, lo apa en emen e igno ado, lo sepa ado del conocimien o y is a de los demás. Lo diá ano y anspa en e e a un “g andísimo impedimen o pa a a e igua la e dad” (Recopilación II, XXXIIII, XXIV). Las leyes de Indias e an ajan es. Aunque ue an ecusados, los isi ado es no debían acompaña se de o o juez isi ado : “p ocedan solos, con o me a su comisión y no se acompañen” (Ibidem ley XXXVI). No en egaban copia a nadie de sus diligencias y cédulas, ni siquie a a las Reales Audiencias del e i o io. Mos aban solo el papel de su comisión pa a in imida y hace posible la isi a(Ibidem ley VII). E a explíci a obligación el gua da sec e o de los dichos y nomb es de los es igos (Ibidem ley VI). Pa a asegu a se de indisc eciones y goza de mayo in imidad en la pesquisa se p ohibía al isi ado aposen a se en mesones o “di e so ios”. Es os aposen os hospedaban al pe sonal más di e so. Tenían las pue as abie as pa a odos, e an si ios de g an uido y complicidad, concu ían o as e os de odas pa es. Una ley de Felipe II p ohibía el hospedaje de isi ado es en “mesones” y debían hace lo en posada “buena y p incipal” (Ibidem ley II).. O denaba al Alcaide de los Reales Alcáza es de Se illa que pa a los isi ado es comisionados po el Consejo de Indias: p o ea y o dene se les dé aposen o cómodamen e necesa io en los Alcáza es, con o me a la calidad de sus pe sonas en que puedan habi a y esidi (Ibidem ley III). Po Real cédula de 9 de eb e o de 1586 el licenciado Diego A men e os, alcalde del C imen que ue en la Real Chancille ía de G anada, y luego conseje o del Consejo de Indias, ecibió el delicado enca go del Rey de come e una isi a a la Audiencia y Casa de la Con a ación de Se illa. El obje o más inmedia o e a conoce los en edos y compo amien os de F ancisco Dua e, p o iso de man enimien os y cosas necesa ias de la A mada, sospechoso de g a es y pe manen es i egula idades en la búsqueda de suminis os y pe echos. No debió esul a ácil su pesquisa en medio de una ed donde se en ec uzaban muchos in e eses. Los al os in e media ios del p o iso de man enimien os, algunos magis ados de los Reales Consejos, acosaban al isi ado con eladas amenazas. Una ami icación de la co upción ue la “acuñación de pla a con al a de ley en Cas illa, un negocio muy luc a i o”. A más se añadía que A men e os enía ama de “juez en e o y expe o”, en endido en 148 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo desen eda las e uel as malezas del deli o, lo que no obs aba pa a que ambién se dije a que emi ía au os y sen enciaba en las isi as “más guiado po su in uición que po los mé i os del p oceso” (López Ál a ez; Schä e , 1935-1947, I, 339). En plena isi a de Se illa me eció una amones ación du a e injus a del Consejo de Indias po boca del ey (AGI, IG 745, 10). Llegó a sus manos en Real cédula i mada po el P íncipe, en San Lo enzo del Esco ial a 20 de sep iemb e de 1597. Iba e endada po su sec e a io Juan de Iba a “po mandado del Rey nues o seño , su Al eza en su nomb e”. Según su ex o, un al Juan Cas ellanos de Espinosa, implicado de lleno en los hilos enma añados de la isi a, conseguía una ecusación de A men e os, pa a que no conociese y en endiese como juez único en la isi a. El ey con lenguaje y ono de egaño y ep ensión a ibuye pa cialidad mani ies a al isi ado : “Has a aho a le habéis p ocu ado moles a y a a mal en su pe sona”. Se desglosan los hechos que jus i ican es a amones ación: A men e os ya había condenado a mue e a Cas ellanos, a sus he manos y sob inos en el plei o sob e aude en acuñación de moneda de pla a: “Lo condenas es en pena de mue e y ues o acompañado lo había dado po lib e”. El Consejo de Cas illa no a i icó al condena, undado en el pa ece con adic o io del juez acompañado. El banque o Cas ellanos ue penado en una “cosa pe mi ida” po el isi ado . Sólo había despachado un co eo sob e “el a iamien o de las gale as que iban a Géno a, cosa pe mi ida a odos despacha dichos co eos”. A men e os le había di igido “palab as pesadas”, lo llamó “ alsa io” y des uyó su ama de homb e p incipal “ eniendo a su ca go negocios de mucha impo ancia y c édi o de el Banco de esa dicha ciudad y o as”. El eno del documen o Real impone un juez acompañado en la isi a, el doc o Bal asa Lo enzana, juez de g ados de la Audiencia de Se illa (Gómez González). Es e pa icula , ecusado del isi ado A men e os, Juan Cas ellanos de Espinosa, ha sido un pe sonaje muy es udiado po Schä e en los legajos de la Casa de la Con a ación (Schä e 1934, 310). Según el his o iado alemán, de quien omamos la in o mación, no ue “come cian e ec o y limpio”. Es u o implicado en el luc a i o negocio de alsi ica la ley de la usión de la pla a y el cob e en la moneda, a a o del ellón y en con a del me al noble. Fue p o agonis a en la c eación de un Banco en Se illa. El ey, en sus apu os hacendís icos, ecibió de Cas ellanos un ali io y emp és i o de 300 mil ducados o 112.500.000 ma a edíes, y a cambio de es e ali io concedió al i aliano Adamo di Vi aldo un p i ilegio del banco, aspasado luego a Ped o de la To e de Espinosa y Jácome Mo edo, en cuya compañía en ó nues o Cas ellanos de Espinosa. Es e en 1600 pagó un “se icio” a la Co ona de 133.000 ducados o 49.875.000 ma a edís. El Consejo de Cas illa le nomb ó Deposi a io de los bienes de di un os en las Indias, a pesa de las i egula idades que años an es había descubie o A men e os en su isi a. Tomó posesión el 19 de mayo de 1600. Dio una ianza de 50.000 ducados, o sea 18.750.000 ma a edíes, iados po muchos come cian es de Se illa. A cambio se hizo con los aliosos Lib os de Bienes de Di un os, e lejos de una Caja y capi al de 150. 000 ducados o 56.250.000 149 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 ma a edís, el iple de lo iado. En e mayo y eb e o del año siguien e en a on en caja 240.000 ducados o 90 millones de ma a edís más. Solo salie on un millón pa a paga a legí imos he ede os, jun o con un c édi o de 14 millones y medio a la Caja de la A e ía. El g an mon an e y es an e dine o en e ec i o es aba en las cajas del Banco Mo edo-Cas ellanos, pe o en 23 ma zo de 1601, no había pasado un año del nomb amien o del Deposi a io, ya no exis ía ese dine o en depósi o. Un des alco an monumen al ue una “quieb a uidosa” y p odujo un g an disgus o e inquie ud en la co e de Mad id Juan Cas ellanos “había al ado a su c édi o” y an o iado es como he ede os de los bienes de di un os quedaban sin expec a i as. Se emba ga on sus bienes y se secues a on las ianzas. Un año después se hizo almoneda de odos sus bienes. Pocos ecupe a on, 92 mil ducados no compensaban 380 mil. La Real cédula de amones ación y ecusación, i mada en 20 de sep iemb e de 1597, ue aca ada casi dos meses después po el isi ado , licenciado A men e os. En el olio en blanco del pliego de la misma cédula se e leja y da e de esa ce emonia simbólica: La “ omó en sus manos, la besó, puso sob e su cabeza y dijo que la obedecía y obedeció con el aca amien o y e e encia debida y dijo es a p es o de haze y cumpli ” y “nomb aba y nomb ó po su acompañado al seño doc o Lo enzana”. No dio iempo a la diligencia de oma de posesión y ju amen o del acompañado. Tal paso apa ece inconcluso, con la echa en blanco y sin i mas. Como e emos, la azón es que el documen o o iginal u o que ol e de Se illa a Mad id. Vol ió po que el isi ado de la Casa de la Con a ación se había quejado mucho y en un esc i o po “desau o iza y o ende su pe sona”, po que no co espondía en es a causa e enda y esc ibi “al sec e a io Juan de Iba a” ni en ome e se “le ocaba al Consejo de Indias” po que según esc ibió el isi ado A men e os su come ido en Se illa: Son isi as sec e as que habe en ellas acompañado esul an muchos incon enien es en la jus icia y en el sec e o y po que la ho den es a iene de quien es comp endido en es as isi as. El Consejo se mos ó so p endido po la queja o mal de A men e os. Dudó de su p opia au o ía en la Real cédula. Sin pode palpa el o iginal en endió en su Consul a de 2 de eb e o de 1598 “no se habe despachado la dicha cédula po el o icio de Juan de Yba a sino en el o icio del esc ibano de cáma a de Jus icia a quien ocaba más”. E a cos umb e del Consejo que las consul as se en iasen po el P esiden e del Consejo “a quien oca” y el despacho y e endo de las Reales cédulas “po Joan de Yba a” (AGI, IG 741). La p ime a medida que omó ue en ia al doc o Pe o Gu ié ez, conseje o de Indias y a la ez P esiden e de la Casa de la Con a ación de Se illa, pa a que ecogiese la cédula o iginal y los aslados que de ella se hubiesen sacado y los ajese pa a su examen al Consejo (López Ál a ez). Cuando u ie on la cédula en sus manos, “habiéndose is o la o iginal, se ha salido 150 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo de oda duda”. Po ello el 1º de eb e o de 1598 el Consejo dio cuen a de ello al P íncipe Felipe que dec e a el 22 al ma gen de la Consul a: Quedo ad e ido des o, pe o a íseme quién u o la culpa, pues ue a jus o que algunas cosas que se dicen en la cédula no se pusie an en ella. Y ahí quedó odo: No hemos encon ado más diligencias en el Consejo. Felipe II en e mo, el p íncipe u o conocimien o y ad e encia del caso, pidió a iso del culpable del desaguisado y econoció como jus as las quejas de A men e os. El expedien e se co a, pa ece que el asun o quedó zanjado con el silencio, como hemos is o al examina odas las consul as siguien es del año 1598. No se acla an esponsabilidades de cómo se e endó y señaló au én icamen e po el Consejo y Sec e a io Iba a un documen o conside ado injus o po el ey y a en ado con a la ley del sec e o en las isi as. Tenemos que pensa en las muchas in luencias del pe sonaje Cas ellanos sob e los Consejos de Cas illa y de Indias. En la sala de in es igación del A chi o de Indias con los documen os en la mano hemos enido la opo unidad de co eja los ges os g á icos del al e endo, al igual que las señales de odos y cada uno de los conseje os de Indias. Nues a conclusión a la is a de las muchas señales y i mas indubi adas del legajo 745 de Indi e en e Gene al es que las de la Real cédula son au én icas y de ales au o es. A lo mismo llega on sus au o es que en un p ime momen o la nega on. ¿Señala on con su úb ica lo que no habían leído o no que ían lee ? No c eemos que Iba a e enda a sin conocimien o. 4. SECRETOS DE FLOTAS Y ARMADAS DE LA CARRERA DE INDIAS DURANTE EL AÑO 1598 Ap o echamos la an e io pesquisa pa a ca a du an e un año comple o los asun os de sec e o de las lo as y a madas que iban y enían a Se illa. La e en las 176 consul as con sus anexos que el ey y los come cian es pendían absolu amen e del ali io de la pla a de las Indias. En ese año, sólo hubo una enida y dos idas. El asegu a “an e odas cosas el camino po donde a a iesan los eso os” dependía mucho del sec e o y la in eligencia de la in o mación. Pululan po las consul as emisa ios de sec e os bien pagados, se sonsaca y cuida a los p esos ex anje os más signi icados, se ecogen oces inglesas y holandesas de la lonja de Lisboa, y apa ecen con iden es po los si ios más inespe ados. A la busca de in eligencia, un “ba co luengo” con muchos emos eco ía la cos a que se ab ía desde la ba a de Sanlúca al Alga e. In en amos es ablece en el educ o que aba caba la Casa de la Con a ación de Se illa uno de los a luen es de sec e os que iban a pa a al ma del ey y su Consejo de Es ado “donde ienen a pa a los mayo es sec e os y mis e ios de oda la mona quía” en palab as de Gil González Dá ila en su Tea o de las g andezas de la Villa de Mad id, co e de los Reyes Ca ólicos de España (509). 151 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 El 25 de eb e o llegó un co eo al Consejo de Indias: La Casa de la Con a ación anunciaba que el 21 apa ecie on sob e Sanlúca de Ba ameda los ansiados galeones de la pla a y la A mada que los conse aba. El ey dec e aba así su aleg ía y su enclí ica p isa: He holgado des a nue a nue a, y pues Dios ha sido se ido de ae la pla a, dese p iesa a los de las lo as y a mada pa a o a (AGI, IG 745, 21). No pudo habe p isa. En 16 de mayo con inuaba el epa o y acopio de la A e ía pa a el ap es o de la nue a A mada de ca o ce galeones, dos ilibo es y cua o pa aches pa a ae de nue o la pla a. El ey en e mo po boca del p íncipe exclamaba: “No puedo dexa de ma a illa me… que es é an a ás la pa ida, que se enga po imposible que salga la de Nue a España”. Temía el ey que al adelan a y co e an o el iempo y es a pa ada la lo a, ue a o zoso “in e na en las Indias”, incluso na ega en in ie no po los incon enien es y iesgos que aía pa a la pla a (Ibidem 43). Po in, a inales de junio, ya desde Sanlúca el gene al de la A mada anunciaba “desama a se” pa a las Indias en la ba a de Sanlúca . El gene al ap emiaba la u gencia de la salida y los p ác icos y lemanes la enaban “po se que el iempo que hace es con a io”. Se p oponía el emolque de los galeones con a as e de gale as a emo, aídas del Pue o de San a Ma ía (Ibidem 88). No se ía has a ya en ado el o oño, con el nue o ey en el ono, un 2 de oc ub e, cuando el Consejo ecibe el a iso de habe salido po la ba a la lo a y a mada de Tie a Fi me. An e un posible umbo o pa ada en la Bahía de Cádiz, Felipe III dec e a al ma gen: “No debe pa a ” (Ibidem 137). Pe o la salida dada po hecha, no se cumplió debido al iempo con a io. Salió inalmen e de la ba a un 27 de no iemb e. Y el agobiado ey espi ó: “Me he holgado de sabe es o. Dios la de buen iaje” (Ibidem 176). Du an e odo es e año 1598 se acla a on sec e os de los enemigos de las lo as: Los holandeses de Guille mo, p íncipe de O ange, y los ingleses de la Reina Isabel I. En la co e de Mad id, después de la Pascua de Na idad, el licenciado e in luyen e conseje o, Agus ín Ál a ez de Toledo, que ue con ado mayo de México (López Ál a ez), e i ió al Consejo que “un día des as acaciones le dixo la duquesa de Fe ia, el p oyec o holandés de una “a mada su icien e pa a que se pudiese oma el B asil” (AGI, IG 745, 4). El ey dec e ó que quedaba se ido con la ad e encia y “se a p o eyendo de Po ugal lo que se puede”. Diez meses después, desde B uselas, un agen e sec e o del sec e a io Iba a, ela aba los na íos que había pa ido desde Holanda a las Indias de Po ugal pa a “pasa al Ma del Su po el es echo de Magallanes”. E a una in o mación sec e a, impo an e no sólo pa a las posesiones po uguesas sino pa a las Filipinas, Chile, Pe ú y Nue a España (Ibidem 150). El á ico en Lisboa de igo y paños aídos po 26 u cas holandesas ambién se ap o echaba pa a ompe el sec e o de sus u as na ales (Ibidem 49). 152 El XVI, siglo de li e a u a de sec e os… — Manuel Rome o Talla igo La isla Te ce a de las Azo es, las Bahamas y Lisboa acogían agen es que des elaban y anspo aban sec e os. Un capi án, Domingo de A ga a e, a dó 11 días en ae “un despacho sec e o”, segu amen e en cla e, del gene al Juan Gu ié ez de Ga ibay. Vino desde la isla Te ce a has a el monas e io de San Lo enzo el Real en el Esco ial. Vol ió a la isla con o o y luego una ez más e o nó al monas e io, es a ez con el “a iso de la llegada y el es ado de la pa ida” con la pla a del gene al Villa icencio. Tan as idas y enidas con sec e os ue on ecompensadas con una buena ayuda de cos a, 200 ducados o 75.000 ma a edís (Ibidem 16). En ese año los pi a as ap esados se ían pa icula es no icias. El g an pe seguido del pi a a F ancis D ake, Be na dino de A ellaneda, econocía que en la cá cel de Se illa exis ían muchos ingleses p esos, a “quienes se daba sus en o y comida po cuen a de su Majes ad”. E an “gen e baja, inú il y de poca sus ancia”. La azón e a que “no son de los que han pasado a la Ma del Su ”, “no e p o echo ene los”, y además con un incon enien e, el “que ap endan nues a lengua” y “ ean nues a acción” y la ansmi an (Sánchez Ma ín). Po el con a io, el p isione o inglés Rico e Aquines, “pe sona de conside ación y que an pa icula no icia iene de la na egación”, in o maba del á ico pi a a po el Ma del Su y los pue os de Indias. Sus a isos enían al alo que el Consejo de Indias o denó pa a mayo segu idad pone lo “en un cas illo o cá cel de la ie a aden o pa a que es é a mejo ecaudo” (AGI, IG 745, 57). Se p emió a o o p eso que denunció una pa ida de escla os que sin egis o de la Casa de la Con a ación se lle a on a Indias (Ibidem 70). En el buen iempo de p ima e a y e ano una A mada pi a a de la eina de Ingla e a me odeaba po las cos as de Huel a y Alga e. Iba comandada po el conde de Cumbe land, Geo ge Cli o d, amoso po sus incu siones en las Azo es y Pue o Rico (AGI Panamá 14, . 14, 104). Un ugi i o de ella, escapado en la isla de Lanza o e y p eso en la de La Palma, dela ó la “de o a y iaje pa a espe a la lo a de Nue a España” que lle aba Cli o d (AGI, IG 745, 18). Pe o los mo imien os, e aimien os y ocul aciones de sus 26 naos en las cos as que iban desde el cabo San Vicen e has a el cabo San a Ma ía en Fa o se ue on e elando a a és de una ed de espías que mon ó F ancisco Dua e, ac o en Sanlúca de la Casa de la Con a ación. Dua e se dedicaba a “a a la ma ” en un “ba co luengo” al mando del capi án Alonso Ramí ez de Va gas (Ibidem 122h). Colabo aban con Dua e emisa ios y co eos: El alcaide del cas illo de Ta i a, En ique Co ea de Sil a; pescado es en “ba co de pesque ía” a los que los ingleses oma on el pescado; Es eban Alonso y su compañe o, gua das del Te ón en el municipio de Lepe, en la misma desembocadu a del ío Pied as; y un co eo y ecino de Ca aya, Diego Ximénez. Todos con a on el núme o y clase de naos en la ba a de Fa o. E a un año en que al aban las gale as y a ille ía pa a epele las. No había o a de ensa sino “da pa e de ello”, en ia “cua o o seis ca abelas que a en a la ma y a isen a la lo a” en las Azo es. Bien a isada debía di igi se a Lisboa y no a Se illa (Ibidem 122b). E a el mes de agos o, los amosos ien os de Le an e hacían di ícil localiza a los ingleses po que debían “anda apa ados algún an o de la cos a”, pe o sí se oía la a ille ía (Ibidem 122j). 153 Re is a de Humanidades, 49 (2023). pp. 131-156. ISSN 1130-5029 Po in en No iemb e se e i ó “malpa ada “la a mada del conde de Cumbe land”. Quedaba ambién desemba azada la isla de Pue o Rico (Ibidem 148), y la lo a de Tie a Fi me pudo pa i de la ba a de Sanlúca (Ibidem 137 y 171). El Consejo exclamó “Dios la dé buen iaje”, Felipe III, “holgado de sabe es o” y, mien as, el ac o del ey en su ba co luengo igilaba en el mismo cabo San Vicen e (Ibidem 168). 5. CONCLUSIÓN T as una lec u a de la li e a u a imp esa de sec e os en el siglo XVI hemos es udiado la es a egia del sigilo en una p ime a y me odológica ca a de expedien es cen ales del Consejo de Indias. Hemos eesc i o e in e p e ado los compo amien os del sec e a io Juan de Iba a, y hemos descubie o las aspi aciones sec e is as de los me cade es de Se illa, y la exis encia de una amplísima ed de in eligencia pa a sal agua da las lo as de Indias po pa e del Consejo de Indias y la Casa de la Con a ación. Sus hilos llegaban a la cos a de Huel a y el Alga e, a B uselas, a Lisboa, a las Cana ias y a las Azo es y a las acaciones en la Co e y has a las mismas p isiones. T as es a ca a p osegui emos la in es igación, aco a emos po echas, amplia emos a o as se ies documen ales, y se á el momen o de encon a la esc i u a polig á ica o c íp ica en los a chi os de come cian es que ue on incau ados po el Real consulado de Se illa y hoy exis en e en el A chi o Gene al de Indias. 6. BIBLIOGRAFÍA Albe i, Leo Ba is a (1464). De Ci is. Biblio eca Nazionale Ma ciana. Cod. Ma c. La . XIV 32 (4702). Almansa y Mendoza, And és de (1982). Relación de la pa ida del p íncipe de Vualia [Ac os públicos en Mad id]. Ed. de José Simón Díaz. Mad id: Ins i u o de Es udios Mad ileños. Bone Ba le se ban , Juan Pablo (1930). Reducción de las le as y a e pa a enseña a habla los mudos Ed. de Jacobo O ellana y Lo enzo Gascón. Mad id. Bo ego, Manuel. And és de Almansa y Mendoza. En: Real Academia de la His o ia Dicciona io biog á ico elec ónico (en ed, h p: //dbe. ah.es/) B endecke, A nd (2016). Impe io e in o mación. Funciones del sabe en el Impe io colonial español. 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