scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Julio Martínez Velasco y los "marginales" de abc de Sevilla

Bobo Márquez, Miguel

Abstract

En la década de 1960 apareció en el diario ABC de Sevilla un género inédito hasta ese momento, los Marginales, que tras unos comienzos balbucientes, fueron desarrollados por Julio Martínez Velasco a lo largo de 18 años. El presente estudio es una aproximación biográfica a su autor, así como una introducción a los Marginales, continuación de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna

Full text

ÁMBITOS. Nº 16 - Año 2007 (pp. 425-457) Julio Martínez Velasco y los “Marginales” de ABC de Sevilla1 Miguel B. Márquez (Universidad de Sevilla) [email protected] Resumen En la década de 1960 apareció en el diario ABC de Sevilla un género inédito hasta ese momento, los Marginales, que tras unos comienzos balbucientes, fueron desarrollados por Julio Martínez Velasco a lo largo de 18 años. El presente estudio es una aproximación biográfica a su autor, así como una introducción a los Marginales, continuación de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Abstract In the decade of 1960 it appeared, in the ABC newspaper of Seville, an unpublished sort until that moment, the Marginal ones, that after stammering beginnings, was developed by Julio Martinez Velasco throughout 18 years. The present study is a biographical approach to its author, as well as an introduction to the Marginal ones, continuation of ‘greguerías’ of Ramón Gómez de la Serna. Palabras clave: Géneros periodísticos, periodismo de opinión, columna periodística, greguerías, Diario ABC, Sevilla Keywords: Journalistic sorts, journalism of opinion, journalistic column, greguerías, ABC Newspaper, Seville. 1. INTRODUCCIÓN Julio Martínez Velasco nació el 4 de noviembre de 1925 en el nº 34 de la sevillana calle del Marqués de Santa Ana, hoy denominada Jimios, en pleno centro de la ciudad. Una ciudad que preparaba cuidadosamente la Exposición Iberoamericana que tanta huella dejó. Sus padres eran D. Julio Martínez Mojarro y Dª. Carmen Velasco García. Fueron sus abuelos paternos, D. Manuel, minero de la explotación de Río Tinto y Dª. Petra, y los maternos D. Félix, oriundo de San Sebastián, abogado de profesión, y Dª. Jacoba. El progenitor de nuestro personaje era trabajador de una incipiente, por aquel entonces, Compañía Sevillana de Electricidad, donde desempeñaba labores como topógrafo para el trazado de las líneas de conducción eléctricas que comenzaban 1 Este trabajo es fruto de las conversaciones mantenidas entre el autor y Julio Martínez Velasco durante el verano de 2006 en su casa veraniega de Valencina de la Concepción, en el Aljarafe sevillano. Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 426 a tenderse a lo largo y ancho de toda Andalucía. Cuando el neonato vio la luz el padre se encontraba ausente en alguna localidad lejana de Sevilla por lo que, cuando conoció a su retoño, ya hacía varios días que éste se encontraba entre nosotros. Esa es la razón por la que fue inscrito en el Registro Civil como nacido el 6 de noviembre, en lugar del día 4. Pocos días más tarde, y de acuerdo con las costumbres, recibirá las aguas bautismales en la Parroquia del Sagrario. Fueron sus padrinos su abuela matera, Dª. Jacoba, y José Fernández Barceló, amigo del padre, imponiéndosele, como era habitual, el nombre del padre. No tuvo más hermanos Julio pese a los intentos paternos ya que, cada vez que llegaba la fecha del alumbramiento, la madre veía con profunda tristeza cómo el retoño nacía muerto o fallecía a los pocos días de nacer. Tras varios intentos frustrados el médico les aconsejó que no volvieran a buscar más descendencia ya que lo más probable es que se produjera el mismo hecho con el consiguiente sufrimiento para el matrimonio. Esa fue la razón por la que Julio de convirtió en hijo único. Cuando apenas comienza a dar sus primeros pasos, justo al año de nacer, sus padres se mudan a la calle Justino Neve, en el bellísimo barrio de Santa Cruz, lugar provisional hasta la adquisición, en 1927, de la vivienda familiar situada en el número 16 de la Plaza de Curtidores. Se trataba de una casa para seis vecinos en la que la familia ocupa el primer piso completo y alquilan los dos bajos y los dos segundos. Los primeros recuerdos de su ciudad natal se corresponden con la Exposición Iberoamericana de 1929, fecha en la que comenzó a editarse la edición sevillana del diario ABC. Sus padres solían llevarlo a pasear por el Parque de María Luisa y lo montaban en las calesitas instaladas en el parque de atracciones que funcionó durante la muestra. No cabe duda de que, como todos los niños de aquel tiempo, pasearía montado en el tren que la recorría, o en las barcas de la Plaza de España. Pero de lo que no se olvidará nunca es del pabellón publicitario de los polvos de talco Calber, tal vez porque el símbolo de la firma era un bebé, ese hermanito que nunca pudo tener. De sus años de estancia en este domicilio recuerda el siniestro causado por un árbol que cayó sobre la vivienda, a causa de un vendaval, y que llenó de hojas su habitación. Otra cuestión eran los balconeros, ladrones muy ágiles especializados en trepar por los balcones, que eran difíciles de atrapar. Tampoco se olvidará de aquél vecino que tenía en su casa una bañera de zinc llena de peces de colores, con los que solía extasiarse cada vez que le invitaban a entrar en la vivienda. Con el paso del tiempo se ha llegado a plantear cómo podría bañarse aquella familia. Por aquellos días la situación social de Sevilla se iba volviendo cada vez más insostenible. Las obras de la Exposición habían atraído a decenas de miles de personas, procedentes de los pueblos próximos y las provincias limítrofes, por lo que se había convertido en una ciudad de aluvión. Todo marchó perfectamente 427 Miguel Bobo Márquez mientras duraron las mismas. Numerosos inmigrados se había asentado ya en la ciudad con sus familias y otros, en un alto porcentaje, habían encontrado pareja aquí y formado un nuevo hogar. Cuando acaba la muestra se da la circunstancia de que la ciudad no tenía capacidad para absorber la enorme cantidad de mano de obra disponible, lo que se tradujo en desesperación por parte de aquellos que tenían responsabilidades familiares. Se habían acostumbrado a una nueva forma de vida y era muy difícil la vuelta a los lugares de origen. Si a esto se une que España se encontraba bajo una dictadura militar presidida por Primo de Rivera, pese a que durante la misma apenas se persiguió a los partidos y sindicatos, y que comenzaban a calar entre la clase obrera las ideas comunistas, anarquistas y fascistas, el caldo de cultivo para las revueltas e intentos revolucionarios estaba servido. Cuando llega el 14 de abril de 1931, y se proclama la II República, veía con alborozo, desde su balcón, cómo pasaba la gente entonando himnos mientras portaban banderas y pancartas. Al mismo tiempo, su padre se mostraba angustiado ante el temor que le producía aquello que contemplaba. Y no era para menos ya que, pocos meses después, los inquilinos le quitaron la propiedad de la vivienda sin que mediara indemnización de algún tipo, por lo que la familia hubo de marchar a iniciar una nueva vida en los altos del Horno de San Buenaventura, en la calle Carlos Cañal, en unas habitaciones de alquiler. Alí, en la azotea, se despertó su interés por el teatro y utilizaba las sábanas tendidas para realizar improvisaciones dramáticas. Comienza a ir al Colegio del Santo Ángel, en la calle San José, el mismo lugar donde más tarde estará el Centro Español de Nuevas Profesiones dirigido por Nicolás Valero y en el que impartirá docencia durante unos años. El colegio era exclusivo para niñas, pero en párvulos admitía varones. En el trayecto desde su domicilio hasta el centro educativo, acompañado siempre por su madre, comenzó a vivir la desagradable sensación de verse en medio de un tiroteo entre facciones políticas rivales, por lo habían de introducirse en el primer portal que encontraban para ponerse a salvo hasta que cesaran las hostilidades. La inseguridad era tan grande que en 1933 ya no irá al colegio y se hará cargo de su formación una prima hermana del padre en su propio domicilio. El trabajo de su pariente debió ser muy bueno ya que, en 1934, cuando pudo ir al Colegio del Inmaculado Corazón de María, obtuvo unas calificaciones magníficas. El Colegio se encontraba en la calle Pajaritos y pertenecía a la orden de los Jesuitas quienes, prohibidos y perseguidos por el gobierno republicano, impartían docencia clandestinamente, por lo que fueron conocidos como los jesuitas clandestinos. Allí hizo su primera comunión el día 10 de mayo de 1934. Uno de los más entrañables recuerdos de aquellos años era la elaboración del pan en el horno, tarea en la que participaba. Corría el año 1936 y, tras el Alzamiento, el general Queipo de Llano había establecido un cinturón de seguridad con el fin de asegurar las zonas conquistadas de la ciudad. Como los trabajadores de la panadería procedían de Triana y del Pumarejo no podían atravesarlo Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 428 y había que seguir alimentando a la vecindad, el dueño de la panadería pidió a los vecinos que hicieran el pan ellos mismos. El joven Julio disfrutó muchísimo haciendo en el pan las incisiones para evitar que las piezas reventaran durante la cocción. Nunca olvidará cómo disfrutó con aquel “juego”. A veces sonaban las campanas para alertar a la población ante la posibilidad de un ataque aéreo. En esos momentos, todos los vecinos se refugiaban en el Horno de San Buenaventura. Pero la situación comenzó a hacerse habitual, por lo que poco después, en vez de refugiarse en prevención del ataque, los vecinos terminaron por subir a la azotea para contemplar el paso de los aviones y los combates aéreos. Y, cuando las bandas de música se concentraban en la próxima Plaza Nueva para celebrar la conquista de alguna ciudad por parte de los sublevados, corría a divertirse mientras se entonaban cánticos e himnos. Ya en 1939 comienza a asistir a clase en el colegio de los jesuitas de la calle Villasís. La asignatura que menos le gustaba era Matemáticas, pero tuvo la suerte de toparse con un profesor que le enseñó álgebra y cambió sus preferencias. En 1943 acaba el bachillerato y entra en la Universidad, por aquel entonces en la calle Laraña, donde actualmente se ubica la Facultad de Bellas Artes. Su deseo era estudiar Ciencias Exactas, para continuar más tarde con estudios de Astronomía. Pero en aquellos momentos ésta carrera sólo podía estudiarse en Madrid y la renta familiar no daba para tantos gastos. Así que, por imposición paterna, termina por cursar estudios de Derecho. En el colegio de los jesuitas tuvo como compañeros a Manuel Clavero Arévalo y a Joaquín González Moreno y conocerá a quien, con el tiempo, se convertirá en su “hermano”. Julio era un chico apocado, tímido, que no solía jugar al fútbol como los demás y que no formaba parte de ninguna pandilla de alumnos. Su compañero de clase, Manuel Ferrand, lo veía por el patio y, un día, se acercó a él, comenzaron a charlar y acabaron siendo como hermanos. Nunca supo la razón. Sólo recuerda que, muchos años más tarde, Manolo le confesó que al verlo deambular por el patio tan callado y solitario se dijo “ese va a ser mi amigo”. Y así fue… hasta la muerte. A partir de aquel día se les vería juntos charlando durante los recreos, compartiendo aficiones y, los jueves por la tarde, en que no tenían clase, era Julio quien se desplazaba a la calle Beatriz de Suabia en el tranvía que partía desde la Plaza Nueva, a merendar en casa de Manuel Ferrand, o era éste quien se hacía lo propio yendo a casa de Julio. En aquellos años de la posguerra la carencia de alimentos era notable, por lo que su padre adquirió una jaula Jamesway con gallinas ponedoras para dar de comer a la familia. Unas gallinas que eran alimentadas con maíz y las mondas de las patatas. Tenían igualmente un gallo que utilizaban para fecundar las gallinas y, de esta manera, se aseguraban la alimentación mediante una dieta basada en huevos y carne de ave. Los vecinos achacaban la carencia de alimentos a que, durante la guerra, Franco tenía que dar de comer a media España y en la posguerra había de hacer lo propio con España entera. La carencia de artículos les llevaba agudizar el ingenio 429 Miguel Bobo Márquez para solventar el problema, como emplear el aceite, ya bastante utilizado, para hacer jabón. El paso por la universidad iba a significar un enorme cambio en la vida de Julio. Tuvo como profesores a figuras de la talla de D. Manuel Jiménez y Fernández, D. Ramón Carande y D. Ignacio María de Lojendio. Todos ellos se expresaban con absoluta libertad, sin que existiese tema tabú o prohibido, hasta el punto de que, en la Univesidad, nunca entraron los “grises” –nombre con el que se conocía a la Policía Nacional–, hasta la década de los sesenta, cuando era rector Manuel Clavero Arévalo. Hoy, Julio, se extraña de que en las clases impartidas por Carande pudiesen estudiar el marxismo y debatir acerca de El Capital, de Carlos Marx. La única explicación posible que encuentra es que Franco respetaba la Universidad porque no se consideraba un intelectual y ello le acomplejaba. Las lecciones de Carande fueron tan extraordinarias que, desde aquellos momentos, supo que nunca sería marxista, por lo indigesto que le resultaba leer El Capital, lo que no quiere decir que no aplauda las medidas encaminadas al progreso social, como se manifestará poco más tarde en sus obras teatrales. De Lojendio recuerda sus grandes dotes oratorias y de Jiménez Fernández que era muy cáustico en sus comentarios. Otro profesor a quien recuerda es a Baldomero Campos Redondo, profesor de Derecho Penal, quien casi le termina convirtiendo en penalista. Todas las carreras tienen algún “hueso”, a decir de los estudiantes, y Derecho, en aquellos tiempos, tenía la figura del profesor Francisco de Pelsmaeker e Iváñez, quien era temible por sus exigencias en la materia de Derecho Romano, hasta el punto de que era la asignatura que casi todos llevaba arrastrando un curso tras otro. Pero Julio, durante los ratos libres, se incorporaba como mero oyente a las clases de Filosofía junto a Manuel Ferrand, carrera estudiada por éste, y que le valdrá para superar la asignatura del “hueso”. De esta manera, pudo darse cuenta de que sabía más de Historia de Roma que los propios alumnos de Filosofía. En el examen con Pelsmaeker recuerda que había puesto más datos de Historia de Roma que de Derecho Romano, por lo que el profesor le invitó a ir a su casa para verificar si era cierto que poseía aquellos conocimientos. Fue un debate intenso entre profesor y alumno, que se prolongó más de hora y media, y acabó con el excepcional aprobado del discípulo. No obstante, considera que fue un estudiante muy “normalito”. Julio siempre ha dicho que el estudiante es revoltoso por naturaleza. Por eso, en algunas ocasiones cometían fechorías como el vuelco de tranvías o las descalificaciones a quienes estudiaban otras carreras. Sobre los tranvías, cuenta que eran muy fáciles de volcar, sólo con poner el trole en posición perpendicular al vehículo y tirar de la cuerda que pendía del mismo. Pero estas gamberradas, sin intencionalidad política alguna, nunca llegaron a aparecer en la prensa de la época por razones de censura. Como era habitual entre los estudiantes de aquellos años, las inquietudes intelectuales se volcaban en actividades como la música, las artes plásticas o la literatura. Por eso, Ferrand y González Moreno, cuanto acaban el bachiller, Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 430 consiguen que Julio se incorpore al Círculo de los Luises, una organización de los jesuitas, exclusiva para estudiantes universitarios, destinada a encauzar esas inquietudes, donde coincidió con el joven Filiberto Mira, quien sería más tarde crítico taurino. Allí, el padre Jesús María Granero (S.J.), había fundado una publicación periódica especializada en temas filosóficos y destinada al mundo universitario, titulada Vida de la Congregación Mariana de la Inmaculada y San Luís Gonzaga. El sacerdote mostró los primeros números a Julio y le pidió su opinión al respecto. Este le respondió que no le gustaba, ya que a los estudiantes no les interesaba Kierkegaard, Schopenhauer, Nietzsche y los existencialistas, vía en la que se había centrado la publicación. El cura, enfadado, le preguntó si él lo haría mejor, a lo que Julio respondió con un seco “por supuesto”. Y se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue acortar el título de la publicación que dejó en Vida, y, como subtítulo, el resto del título anterior. Agilizó mucho el contenido de la publicación en la que Ferrand escribía sobre arte, González Moreno lo hacía sobre historia y él sobre literatura. También colaboraron Manuel Álvarez-Ossorio, José Luís Tejada, José Félix Navarro y Antonio Santos, entre otros. En esta publicación publicó Julio un artículo ¿Pemán dramaturgo? en el que sostenía que el célebre escritor poseía cualidades excepcionales como poeta y articulista, pero que dejaba mucho que desear en cuanto autor teatral, y se quejaba de que Pemán cultivaba un teatro de carácter historicista, de corte romántico, ya trasnochado. En el mismo centro fundan el grupo Cruz y Luz, que se dedica a la literatura, y estaba integrado por los mismos que realizaban la revista. Entre las personalidades que llegaron a traer para impartir conferencias se encontraba el propio José María Pemán. Durante su estancia en la Universidad comienza, ya en serio, su labor literaria en la revista Cátedra, donde llevaba a cabo tareas como crítico literario y teatral. Se siente atraído por la obra dramática de Thornton Wilder, a quien considera el autor más novedoso del momento, especialmente por su obra Nuestra ciudad (Our Town), y al que da a conocer a través de las páginas de esta publicación. Igualmente, analiza y difunde la obra de Óscar Wilde, escritor que no estaba bien visto por las autoridades del Régimen, dada su condición de homosexual. Cuando cursaba la carrera universitaria conoce a un sacerdote mejicano, también jesuita, el padre Ramón Cué, que tanta importancia tendrá para la ciudad de Sevilla, especialmente para la Semana Santa. Había llegado a la ciudad para licenciarse en Historia de América y le chocaba que en su país natal utilizase el clerigman mientras en Sevilla hubiese de vestir la sotana tradicional, con la que no sabía moverse. Sus costumbres tropezaban con las de la sociedad del momento ya que se iba con los estudiantes al Parque de María Luisa a comer gambas, tomar café, refrescos, etc. Sin embargo, este progresismo se transformó en un conservadurismo extremo en su vejez. 431 Miguel Bobo Márquez El sacerdote lo ignoraba todo sobre Sevilla, especialmente sobre la Semana Mayor. Por eso, Manuel Ferrand, Julio Martínez Velasco, González Moreno y Carlos Acedo, entre otros, se convierten en asesores que terminarán por enseñarle todos los entresijos de la Semana Santa hispalense. Uno de los veranos que pasó en Sevilla, el sacerdote se marchó a Comillas y, a su regreso, mostró a sus asesores la primera versión de lo que sería Cómo llora Sevilla, en un acto desarrollado en San Juan de Aznalfarache, junto al Monumento al Sagrado Corazón. Como no dominaba el argot cofrade empleado para denominar los diferentes utensilios y actividades de la Semana Santa, ellos llevaron a cabo las tareas de corrección pertinentes y, de esta manera, vio la luz uno de los libros poéticos más importantes escritos en torno a la festividad. Fue precisamente el padre Cué quien propuso a Julio publicar un libro de poemas sobre la Semana Santa, que él mismo prologó, titulado Romances de primavera, acerca del cual no quiere ni oír hablar, dada su escasa calidad. Terminada la carrera, tiene que salir del Círculo de los Luises. Pero el padre Manuel Linares (S.J.), le pide que hagan oralmente lo mismo que habían venido haciendo de manera impresa. Fundan una emisora que toma el nombre de la revista, y nace así Radio Vida, germen de lo que hoy es la Cadena COPE. En esos momentos se incorporan al grupo José Manuel Fernández y Romualdo Molina. Pese a todo, Julio nunca colaboró en el medio radiofónico. Lo suyo era la letra impresa. Por aquellas fechas, el amor ya había hecho su aparición en la vida de Julio. Y es que, a pesar de las importantes actividades desarrolladas, siempre quedaba un hueco para las debilidades sentimentales. A principios de los años 40, cuando ascendía a la azotea del horno de San Buenaventura, solía ver en otra azotea próxima a una chica muy guapa, cuando ésta subía a tender las prendas de la colada. Se siente atraído por ella y, con el paso del tiempo, va descubriendo las horas a las que ella subía a tender la ropa. Pero se siente intrigado porque llegada una fecha, la chica desaparecía durante seis meses, pasados los cuales, volvía a verla por la azotea. Ello le produce una gran intriga, a lo que se une la atracción que sentía hacia ella. Un día se armó de valor y, desplazándose por los tejados, desde donde estuvo a punto de caer a causa de un resbalón producido por una teja suelta, llegó a una medianera blanqueada donde, con un carbón, escribió “GUAPA”. Pasa el tiempo y en 1944, mientras se distraía viendo pasar la gente desde el balcón de la vivienda familiar, observó cómo la joven entraba en la iglesia, situada enfrente. No lo dudó y bajó rápidamente, se introdujo en la iglesia, se situó muy cerca de ella y miradita va, miradita viene, la distraje de toda devoción. A partir de ese momento, Julio se convirtió en pretendiente de la moza, a la que tardó dos años en declarar su amor. Cuando ello ocurrió, Clara, que así se llamaba, le preguntó ¿Tú has leído “Sangre gorda”?2 Poco después supo la razón de las des- 2Sangre gorda es el título de un sainete de los hermanos Álvarez Quintero que protagoniza un actor de carácter muy calmoso, que no se altera por nada. Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 432 apariciones semestrales de su amada. Ella era huérfana, de padres montañeses, y pasaba seis meses en Sevilla con unos familiares y otros seis en Santander junto a sus abuelos, en la aldea de Totero de Cayón, perteneciente a la alcaldía de Santa María de Cayón. Mientras ella se encontraba junto a sus abuelos, se escribían a diario. El cartero de la zona debía efectuar un desplazamiento diario a la aldea, a pie, por aquellos parajes, sólo, para entregar la carta de Julio y recoger la de Clara. Un día se hartó de tanto paseo y hubo de ser ésta quien terminó por hacer la ruta de ida y vuelta diariamente para entregar su carta y recoger la de su prometido. En 1953 estrena su primera comedia Don Diego de la noche, en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, escrita en colaboración con Alfonso Grosso, por la Agrupación Álvarez Quintero3. Entre los intérpretes se encontraban Manolo Calvo, Emilio Segura, Clarita de Silva –que luego sería la esposa del periodista gráfico sevillano Eulogio Serrano–, y Conchita García. Su teatro se encontraba muy influenciado por el de Ionesco, pese a no conocer aún al célebre dramaturgo, ni haber oído hablar de él. Era una época de fuerte estiaje cultural en la que no se editaba, no se leía y, por tanto, ¿para qué escribir? El teatro estaba asfixiado por la censura y un tremendo conservadurismo en lo concerniente a innovación, tal pensaba Julio: Si el teatro es acción, lo que menos hay en la obra de Benavente es movimiento escénico. Por tanto, es el anfiteatro. Benavente, para zaherir a la sociedad sentaba en los sillones de un elegante gabinete de familia acomodada a una serie de personajes y los hacía conversar. Los hermanos Álvarez Quintero, por su parte, llegan a extremos inimaginables de carencia de movimiento escénico. En el año 1930 llegó a Sevilla el cine sonoro, lo que supuso una fuerte competencia para el teatro, al que había sumergido en una profunda crisis. No obstante, en 1953 comienzan a surgir los primeros grupos teatrales independientes, primeras muestras tímidas de inconformismo tanto social o político como estético. Ello coincidió con el final del aislamiento internacional de España. Este cambió se desarrollará de manera más intensa en la década siguiente. Mientras tanto, Julio llena los cajones de textos teatrales, la mayor parte de los cuales continúa aún inédita. Ese mismo año de 1953, el 20 de setiembre, contrae matrimonio con Clara en la iglesia hispalense de El Salvador. Fueron de viaje de novios a Córdoba y Madrid y la noche de bodas la pasaron en el Hotel Simón de la ciudad califal, a donde llegaron en el tren conocido como “Carreta” de Córdoba. El viaje lo hicieron junto a un cura y un “cateto” que no se quitó la boina en todo el recorrido. En el portaequipajes, y sobre el presbítero, había un botijo lleno de agua que, con el vaivén del tren, se volcó y puso chorreando al anciano sacerdote. Cuando ellos, solícitos, trataron de ayudar al clérigo, este les respondió beatíficamente no se 3Llegaron a escribir tres obras en total. 433 Miguel Bobo Márquez preocupe, si se agradece, tal debía ser el calor en aquella fecha de finales del verano. La década de 1950 fue prolífica en escritos y fecunda en el plano familiar ya que nacieron sus hijos Mª del Carmen (1955), Julio Ricardo (1958) y Esperanza (1961). En este intervalo se dedicaba a llevar la contabilidad y los asuntos de personal del Horno de S. Buenaventura, lo que les permitía llevar una vida modesta con la ayuda de sus padres. Pero en 1963 Julio Cabañas un hombre de tendencia democristiana y propietario de una imprenta, sita en la calle Isaac Albéniz, salió elegido concejal en el Ayuntamiento de Sevilla y creó el semanario Novedades, de talante liberal. Esto le causaba problemas con la Administración, especialmente de carácter burocrático, máxime si se tiene en cuenta que en la misma escribían personas tenidas por izquierdistas como Antonio Aparicio o Alfonso Grosso. La publicación estaba dirigida por Anglada y entre otros colaboradores se encontraban Nicolás Salas –más tarde director de ABC de Sevilla– y Manuel Ferrand. Éste insistía mucho a Julio que el Horno no era el lugar adecuado para que trabajase y le propone entrar en la publicación como Redactor Jefe, donde está hasta 1967 en que los problemas administrativos provocan la desaparición del semanario. En la primavera de 1968, poco antes de la Semana Santa, y nuevamente a instancias de Manuel Ferrand, consigue un puesto de trabajo en ABC de Sevilla. Antes de incorporarse tiene una entrevista con el subdirector Otero Nieto quien le propone el puesto de confeccionador de las páginas de huecograbado. Inicialmente le pregunta si quiere trabajar en ABC, a lo que Julio respondió muy resueltamente que no. El directivo insiste para saber las razones de la negativa, y Julio respondió que no le gustaba el periódico porque lo consideraba carcunda. No obstante, Otero lo somete a un severo examen basado en la confección de diferentes páginas de huecograbado del diario: primero las de información local, luego las nacionales, y así hasta maquetar toda la información gráfica que el periódico llevaba, separadas de la información escrita. Al día siguiente, cuando adquiere el periódico, ve con gran sorpresa que las páginas gráficas son las mismas que él había maquetado la tarde anterior. Después de comer recibió una llamada telefónica para que se incorporase al periódico como confeccionador de las páginas de huecograbado. Su experiencia en la revista Vida y en el semanario Novedades fue decisiva para conocer los secretos de la maquetación del periódico. Las innovaciones introducidas por Julio en la maquetación de la edición sevillana fueron tan importantes que, en muchas ocasiones, fueron copiadas por la edición de Madrid. Hasta su jubilación continuará ejerciendo las mismas funciones de maquetación gráfica, a las que se añadirán la tipográfica y la de cierre, por lo que en muchas ocasiones llegaba a su casa pasadas las 3 de la madrugada. Simultaneaba sus labores de confección con las de crítico teatral, en la que sustituyó a Santos “Santiño” al fallecimiento de éste. Desde su primera crítica Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 440 Apurar cielos pretendo, Ya que me tratáis así. ¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo?” (18.1.70). – Niega que los machos de las abejas sea unos zánganos, clasificándolos laboralmente como playboys palaciegos al servicio de la reina. (29.9.78). – Las hormigas no conocen el hormigón. Tampoco las cigarras fuman. (23.2.75). – Las tortugas viven tanto porque no tienen prisa ni para morirse. (3.12.69). – Antiguamente, cuando no había camiones de veinte toneladas ni motos de escape libre, nuestros padres se quejaban de que no podían dormir la siesta por culpa del pregón del tío de las sultanas de coco y huevo. (22.8.69). – Y pensar que hace menos de quinientos años no se conocían las patatas fritas. (9.7.72). – Al grupo de once personas que forman cola ante la parada del autobús sólo les falta el balón para parecer un equipo de fútbol en pose para el fotógrafo. (4.8.74). – El parque automovilístico es el menos romántico de los parques. (4.12.70). – Hay automóviles que llevan el volante parado en las ocho y veinte. (25.9.73). – La radio del coche de aquel señor emitía un concierto en tiempo de “adagio”. Cuando el buen señor pisó el acelerador, la música sonó en tiempo “allegro molto presto”. (11.12.68). – Cuando a un coche le fallan los frenos, qué desenfrenado se pone. (7.5.69). – Era tan bien educado aquel señor que, cuando ponía su coche en punto muerto, guardaba un minuto de silencio. (14.4.73). – El léxico de los conductores ¿se aprenderá también en las autoescuelas? (19.5.71). – Al volante, quien se sienta alegremente, suele levantarse tristemente. (1.6.75). – Un aparcamiento subterráneo tiene mucho de hormiguero. (6.12.70). – Antes, en las tabernas se echaba el rato; hoy, los bares están hechos para entrar, consumir, pagar y marchar. (26.4.73). – Ah, ¿pero la cerveza negra no viene de África? (29.1.69). – Había bebido tanto que veía murciélagos de colores. (16.10.70). – Hay a quienes les gusta el café mareado. A juzgar por la cantidad de vueltas que le dan a la cucharilla. (21.2.69). – En Sevilla hay calles muy mediocres con nombres de magníficos poetas y calles magníficas con nombres de mediocres poetas. (31.3.78). 441 Miguel Bobo Márquez –Hay calles nobles: Conde de Barajas, Marqués de Nervión, Duque de la Victoria, etc. (13.9.68). – La calle Cervantes tiene una sola mano. Como don Miguel después de lo de Lepanto. (13.1.71). – Pero qué calor deben pasar todavía los vecinos de la calle Candela. (13.9.68). – Por llevar la contraria a todo el mundo, hasta vivía al principio de la calle Delfín (13.9.68). – Los delanteros que se precien deben irse a vivir a la calle Goles. Y los porteros, a Marqués de Paradas. (13.9.68). – Y en la calle Aire no se mueve una hoja. (13.9.68). – ¿La calle Candelabro está bien iluminada? (18.9.68). – ¿Hay alguna zapatería en la calle descalzos? (18.9.68). – ¿Se debe entender por “pisos sin entrada” a los que carecen de vestíbulo? (10.12.70). – Los silencios más profundos son los que guardan los desconocidos que descienden en el mismo ascensor. (26.4.69). – La escalera de caracol atornilla un piso a otro. (20.6.70). – Lo lógico es que lo más noble de un edificio sea la marquesina. (12.3.71). – ¿Quién sabe si una escritura china está al derecho o al revés? (15.3.69). – ¿Cómo escribirán en taquigrafía las secretarias chinas? (19.3.69). – Las farolas del muelle escriben en el agua con caracteres chinos. (17.6.69). – Si los japoneses tomaran mayonesa serían más amarillos todavía. (22.6.73). – Dilapidar de verdad es filmar en colores una película de negros. (2.5.69). – Los conductores son las personas que tienen los mejores golpes. (26.6.71). – Peatón: indefensa persona rodeada de coches por todas partes. (29.4.73). – Esas motos de manillar tan alto son los bueyes de las motocicletas. (28.5.70). – Créete la mitad de lo que te dicen cuantos afirman que de las cosas que se dicen hay que creerse la mitad de la mitad. (18.2.70). – Las cerillas odian ser apagadas súbitamente; les gusta arder hasta morir de muerte natural. (27.4.69). – Aprende de la cerilla: cuando alumbra a los demás, muere. (27.4.69). – Aprendamos del azúcar que se deshace para endulzarnos la vida a los demás. (14.3.74). Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 442 – El cartero es el más fiel de los maridos; siempre se le ve acompañado de su cartera. (10-9-70). – Aquellas cartas nuestras que Correos nos devuelve con un lacónico “Desconocido” las abrimos con incontenible curiosidad, como si no supiéramos lo que dicen, como si recibiéramos nuevas noticias de nosotros mismos. (9.5.69). – ¡Qué orgulloso se pone el sobre cuando le pegan un sello bonito! Le entran ganas de mirarse al espejo, a ver si le sienta bien, si se lo han pegado derecho, como si de un clavel en el pelo se tratara. (7.3.69). – Era un ciclo de conferencias tan pesado, que más que un ciclo era un ciclón. (21.6.75). – Quienes dan ciclos de conferencias deberían ser llamados ciclistas conferenciantes. (21.6.75). – Hay escritores que van a más, otros que van a menos, y otros, amenísimos. (21.6.75). – De los árboles se saca el papel. Claro, tienen hojas. (20.5.72). – El escritor que no triunfa es que, por mucho que escriba a máquina, todavía no ha dado con la tecla. (6.5.73). – Hay un censo de novelistas, pero ¿llegará el día en que se haga una estadística de todas las personas que viven del cuento? (10.7.70). – Esos concursos poéticos que exigen lema con plica son complicados. (4.2.75). – De qué me servirá saber cuatro idiomas si en mi casa mi mujer es la única que habla. (24.1.71). – Si la lógica fuera lógica, dos “medios deportivos” sumarían un deportivo entero. (8.2.69). – Las decisiones de los árbitros, ¿son arbitrales o arbitrarias? (10.11.71). – Si la Vuelta Ciclista a Francia de llama “Tour”; la de Italia, “Giro”, y la de Cataluña “Volta”, ¿por qué razón a la Vuelta Ciclista a Andalucía no se le llama la “Güerta”? Creemos que esto es tan razonable que no hay que darle más vueltas. (18.9.73). – El boxeador escribió una carta de su puño y letra. (7.5.69). – Siempre hemos dicho que el ajedrez es un deporte demasiado violento. (15.5.74). – Ya los artesanos no son como los de antes. Es que quedan muy poquitos. Ni artesanos ni “arteenfermos”. (24.10.73). – Si sería ignorante el tío, que le llamaban “El Veleta”. Merecía llevar en la cabeza las letras NO-SE. (14.3.74). – Si sería mal estudiante que encontró pepitas de calabaza entre las hojas de su libro de matemáticas. (18.11.71). 443 Miguel Bobo Márquez – A aquel alumno lo suspendieron porque no sabía lo que significaba el verbo suspender. (21.1.70). – Se decía lector de tomo y lomo; en realidad sólo era lector solapado: de los que no leen más que las solapas de los libros. (14.3.72). – Hay mutilados que pintan con los pies. También hay escritores que deben escribir con los pies. (2.2.71). – La sabiduría refranera sentenció: “Dime qué libro lees y te diré... cuánto te ha costado”. (5.3.75). – Una tabla de logaritmos es una gruesa novela que termina con esta bella frase: 253.568; 268.163; 279.528; 292.301. (25.6.70). – Stevenson, al inventar la locomotora de vapor debió inspirarse al ver escrita la cifra 1.ooo. (11.12.69). – Las novelas rosas también se deshojan cuando se marchitan. (4.5.71). – Esa flor sobre la que no se posa ningún insecto se muere con complejo de solterona. (21.5.69). – Las buenas fotos, como las frases lapidarias, siempre salen por casualidad. (3.7.70). – Un guisante verde caído sobre un mantel blanco es el negativo fotográfico de un campo de fútbol con su balón blanco. (6.3.69). – El reflejo de la luna sobre un paisaje nevado es el negativo fotográfico de la noche. (6.6.70). – En el estudio de cada fotógrafo siempre hay un rincón vulgar y anodino hacia el que nos obligan a mirar y sonreír. (8.5.69). – En aquel laboratorio fotográfico, el que trabajaba en la cámara oscura era un negro. Por eso daban tan buenas calidades los positivos. (21.1.70). – La vida es una cola de peatones en espera de un autobús que indica “al cementerio”. (5.6.73). – El humor negro donde se da bien es en África. En África y en el interior de los túneles. (31.1.74). – El silencio es eso que no oímos por ninguna parte. (4.5.72). – Muchas veces el sentido común carece de sentido. (13.6.69). – El seis doble viste un traje blanco con muchos botones. (13.5.71). – Todos los abolengos son rancios. (20.11.68). – Los obeliscos eran los bolígrafos de los faraones. (25.1.78). – Aquellas de quien se dice que son personas de moral dudosa son precisamente las que ofrecen menos duda respecto a la moral. (27.1.78). Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 444 – El libro de los disgustos debe de estar en negro, ya que aseguran que el de los gustos está en blanco. (27.1.78). – Hay árboles, como las personas, con buena sombra y con mala sombra. (21.1.78). – Antes de Franklin, los rayos no tenían donde caerse muertos. (21.1.78). – La vagancia en sí es una ordinariez, pero la vagancia más extraordinaria es la extravagancia. (24.10.70). – El dedo es el tapón más difícil de sacar de la botella. (29.2.74). – Al mármol se le ve su sistema circulatorio desde las venas hasta los vasos capilares. (7.10.70). – El pueblo budista, el más hambriento del mundo, adora al dios más gordo. (23.4.69). – Cuando su llama peruana se quedó mirando fijamente a la candela, el viejo inca, preñado de solemnidad sentenció: “la llama llama a la llama”. (14.12.69). – Dios estampó su firma en el firmamento. (29.8.70). – Aquel hombre dijo: “Yo sé escribir el chino”. Y para demostrarlo tomó un bolígrafo y escribió “el chino”. (13.12.70). – Llevaba su sombra sucia por los pisotones de los demás. (22.11.70). – La cabeza sirve para todo, menos para andar. (3.12.74). – El poeta se diferencia de los demás hombres en que sueña en posición vertical, mientras que los demás sueñan sólo en posición horizontal. (10.6.70). – Ultraconservador de verdad de la buena, ése que todavía se cura el catarro inhalando vapores de hojas de eucalipto. (26.2.74). – Las radiografías son las fotos que deben llevar los pasaportes para el último viaje. (9.1.69). – Aquel millonario se arruinó porque su tren de vida arrastraba demasiados vagones. (30.10.76). – Un financiero jamás se sienta sobre una banca rota. (16.10.70). – Hay noticias de tráfico de estupefacientes que nos dejan estupefactos. (5.2.70). – Cómo sorbía aquella familia al tomar la sopa. El padre era el cuchara solista de aquella orquesta. (16.12.69). – Hay quien tiene bostezos de tenor, hay quien tiene bostezos de barítono y hay quien tiene educación. (23.2.69). – Ironías de la vida: hay quien hace la “pelota” al jefe para vivir deportivamente. (7.12.71). 445 Miguel Bobo Márquez – De día, borracho. ¿Y de noche? De noche, sereno. (25.11.69). – Era de buenos principios, pero acabó mal. (7.12.68). – Era tan abúlico que cuando donó sangre le extrajeron 300 c.c. de horchata. (13.7.71). – El pobre menos solemne de todos es el pobre de solemnidad. (17.3.70). – Los vegetarianos tendrán salsa de tomate en vez de sangre. (16.9.70). – Se quitó la boina y el viento se llevó todos sus pensamientos. (8.6.71). – La palabra homenaje, no siendo galicismo, suena francesa. (16.5.76). – No nos gusta la palabra homenaje, pero menos aún nos gusta la palabra agasajo, que nos resulta hasta malsonante. (16.5.76). – Por lo general, en los homenajes lo pasan mejor los homenajeantes que los homenajeados. (16.5.76). – Hay homenajeantes y «homenajedespués». (16.5.76). – Cuando se quema un corral de pavos, el incendio sí que es pavoroso. (8.2.74). – Cuando la gente lucha entre sí por salir antes que nadie de un local en llamas, entonces sí que el incendio es violento. (8.2.74). – Cuando sale ardiendo un restaurante durante la celebración de un banquete, sí que el incendio es voraz. (8.2.74). – ¡Qué horroroso aquel incendio! La familia de negros salió de la casa en llamas y hasta los bomberos se desmayaron: parecían espectros carbonizados. (12.3.69). – ¡Qué socorridos son los puntos suspensivos...! Sobre todo cuando no se quieren decir las cosas claras. (13.3.74). – Fue una tormenta sinfónica en re mayor –y tan mayor–, con trémolos y “fortísimos”, en la que los cósmicos timbaleros redoblaron a su gusto. (20.6.73). – Las tormentas no suelen componerse jamás en sol mayor. La clave de sol no es apta para los truenos sinfónicos. (20.6.73). – El rayo es un cortocircuito en la instalación eléctrica del cielo. (15.9.70). – La lluvia es eso que siempre baja y nunca sube. Al revés que los precios. (13.12.77). – ¿Quién tira de la cadenilla de la cisterna de las nubes para que llueva? (13.12.77). – Cuando la Luna corre de nube en nube es que está de buen humor. (18.12.69). – Cuántos poetas románticos enamorados de la Luna, y nada. Pero un toro se enamoró de la Luna y hay que ver lo célebre que se hizo. (15.2.69). Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 446 – Cuando a la Tierra le duele el Polo Norte se toma la aspirina de la Luna. (23.2.69). – Un plato de arroz con leche es un grotesco remedo de la Luna. (21.10.70). – La Luna es un queso de cabra flotando en el espacio, que un día se le cayó al primer cosmonauta del mundo. (30.1.69). – La señorita Seisdedos fue nombrada mecanógrafa de honor. (2.12.70). – La posibilidad de la súbita presencia de un anzuelo es lo que hace al pez estar siempre “escamado”. (30.1.69). – El lenguado deslenguado es el lenguado sin lengua. (20.9.73). – La hembra del chanquete es la chanqueta. (20.9.73). – El macho de la pescada es el pescado. (20.9.73). – El macho de la merluza es el merluzo. (20.9.73). – Y la hembra del bonito, la mujer. (20.9.73). – Playa: parrilla para tostar personas. (11.6.70). – Los mejillones no son unos señores con las mejillas muy gordas. (19.4.70). – ¿Habrá calamares en el Mar Negro? (4.12.70). – ¿A qué hora se lavan los peces? (6.2.71). – Era un mar tan calmoso que en los barcos que lo surcaban se podían usar relojes de péndulo. (28.2.70). – Por eso, porque las olas son siempre vírgenes, se visten con un velo blanco de encaje para celebrar sus bodas con la arena. (8.5.70). – Cada vez que el mar se peina deja algas en la orilla. (21.3.69). – Es natural que quienes tengan arena en el riñón no deben ir a la playa. (3.7.70). – Las esponjas son las migas de pan que se comen las sirenas marinas. (24.12.72). – Si el metro va por debajo de nosotros, quiere decir que todos nosotros estaremos por encima del metro. Es un consuelo para los bajitos. (17.6.71). – Así como tenemos microbuses ¿por qué no hacen micrometros? (17.6.71). – Esto, trasladado al sistema métrico decimal, habría que llamarlo milimetro. (17.6.71). – Se toman las medidas para hacer el metro. No el metro como unidad de medida, sino ese en el que hay que salir antes de entrar. (11.10.68). 447 Miguel Bobo Márquez – Hay quienes están deseando que se inaugure el «metro» en Sevilla para hablar mal de él. (11.12.68). – Era tan pudorosa aquella doncella, que en la bañera tapaba el desagüe superior, porque le recordaba una mirilla y le parecía ver ojos lascivos detrás de los agujeritos. (5.3.78). – Podríamos definir al piano como una especie de cómoda con teclas, que había en todas las casas bien y ante el cual las niñas bien se pasaban sus mejores años. (4.6.78). – Los pianistas triunfan porque han tenido la suerte de dar en la tecla. (4.6.78). – Emprendemos con trabajo la definición de contrabajo. (7.6.78). – El violón es el instrumento más borracho de la orquesta: siempre hay que charle la mano sobre el hombro para que se sostenga en pie. (7.6.78). – Hará medio siglo, ocurrió en Filadelfia, que el señor que tocaba el violín en la orquesta violó a la señora que tocaba la viola, mientras que el que tocaba el violón, que era el marido, pues... eso: que siguió tocando el violón. (7.6.78). – El violón es el patriarca de la orquesta: tiene hijos, nietos y biznietos. (8.6.78). – Sus hijos son los violoncelos; sus nietos, las violas, y sus biznietos, los violines. (8.6.78). – Un amiguete nuestro es el que mejor corta el jamón en su casa, porque sabe tocar el violoncelo. (8.6.78). – Los gatos tienen envidia de los violinistas. (8.6.78). – Aunque a veces pueda ocurrir lo contrario. (8.6.78). – Quede aclarado que, cuando el crítico aludió a la ejecución del intérprete, no se refería a que mereciera ser pasado por las armas. Que conste. (8.6.78). – Son varias las similitudes existentes entre la guitarra y la mujer. (9.6.78). – La guitarra es una mujer con cuello de jirafa. (9.6.78). – Las guitarras tienen esas caderas tan anchas porque hacen poco ejercicio. (9.6.78). – ¡Qué grande tiene el ombligo la guitarra! (9.6.78). – La expresión de un rebuzno en el pentagrama es una línea quebrada. (10.6.78). – Hay borricos melómanos que se esmeran en matizar sus rebuznos con sostenidos y bemoles. (10.6.78). – Nos referimos al asno rebuznante. Nadie se dé por aludido, que no escribimos en clave. Ni en clave de sol ni en clave de fa. (10.6.78). Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 448 – El «Claro de luna» en clave de sol es una inadmisible intromisión de la astronomía en la música. (10.6.78). – Los melómanos se ríen así: ¡Jazz, jazz, jazz! (10.6.78). – Son tan viejos y tan ingenuos como un pasodoble. (10.6.78). – Desde octubre hasta el presente, aquel niño cada día traía notas más bajas del colegio. Hasta que el padre le espetó: Pero niño, ¿esto es un boletín de notas o un termómetro? (19.1.71). – Hemos leído que de aquí a cien años, la población del mundo se habrá doblado. ¡Pobres de nuestros nietos, qué incómodos andarán doblados! (11.1.69). – Todavía hay inocentes que creen que los niños negros nacen de matrimonios entre viuda y viudo. (9.5.75). – Entre los discos de cuentos infantiles, el disco del lobo es el “Discólobo”. Pero no el de Mirón, sino el de “Escuchón”. (22.10.76). – Hay niñas que saltan como gorriones. (26.3.69). – Cuando una nubecilla pasa por delante de la Luna vemos su radiografía. (27.3.69). – Qué tragedia: era de noche, no tenía con qué alumbrarse y estaba buscando una hoja de papel carbón. (23.3.69). – Las nubes que salen de noche visten de luto. (25.10.73). – Nadie descuelga el teléfono de los grillos porque toda la noche está comunicando: cri..., cri..., cri... (12.11.77). – Hay estrellas que parpadean de sueño; otras de aburrimiento. (7.3.69). – El hemisferio sur debe estar lleno de estrellas fugaces caídas del hemisferio norte. (13.3.69). – Las estrellas que se pierden, ¿dónde van a parar? (20.1.70). – Hay matemáticos tan matemáticos que distraen sus ocios leyéndose las tablas de logaritmos. (28.11.69). – ¿Sabe usted dividir en números romanos? (4.12.70). – Hasta que no se inventó la alcayata, los hombres primitivos no podían contar más que hasta seis: el 7 es el hallazgo de la alcayata. (12.10.77). – ¿Y el 9? Por favor, invierta la página y lea al revés el marginal referente al 6. (12.10.77). – Poner un 6 en vez de un 4 debe ser una falta de ortografía en una tabla de logaritmos. (12.11.69). 449 Miguel Bobo Márquez – Para números ordinales, aquel que señaló la habitación del pariente del recluta de la Legión con estas palabras: “El cuarto del primo segundo del quinto del Tercio”. (9.12.69). – Los puentes nunca duermen. El día en que cierren los ojos se pararán todos los ríos. (17.1.69). – Hay nubes solitarias que parece que se han perdido de su rebaño. (31.10.71). – El sol es eso que está por encima de las nubes. (17.1.70). – Las naranjas y los limones son los agrios del agro, y no lo que usted piensa. (24.3.71). – La Naturaleza es tan sabia que cepilla el campo con los erizos. (20,12,69). – La palabra camello se escribe con dos eles porque el camello tiene dos jorobas. Con una joroba no es un dromedario, es un camelo. (14.4.78). – También son camelos muchas de las cosas que ciertas autoridades nos tienen prometidas. (14.4.78). – Si el prefijo «A» indica negación, el adverbio «así» debería significar «NO». (14.4.78). – El golpe de puño debería ser un puñazo y no un puñetazo. Puñetazo, en buena lógica, debería ser un aumentativo de puñeta. (16.4.78). – Un pastor fue al periódico de la capital de su provincia para denunciar que se le habían extraviado varias cabezas de ganado, y tituló su anuncio con esta extraña paradoja: «Ganado perdido». (18.4.78). – Cuando a principio de siglo, se declaró una epidemia de peste en una colonia portuguesa, el periódico de la capital colonial tituló la noticia con esta no menos extraña paradoja: «Peste en la colonia». (18.4.78). – Que por algo será que haya tela de palabras que terminen en «miento», como miramiento, comedimiento, cumplimiento; todas significativas de acciones de hipócrita falsedad. (23.6.78). – También Ayuntamiento acaba en miento. (23.6.78). – Doña Pancracia Mandamás, de Andabaranda de Barcamonte, nos escribe que, etimológicamente, su nombre significa gobierno de todos. (25.6.78). – La más representativa del género neutro es la palabra neutrón. (28.6.78). – El femenino de gas es gasa. (28.6.78). – El femenino de rato es rata. (28.6.78). – Los machos de las golondrinas se encuentran en un desairado lugar gramatical. Porque golondrino es una afección sobaquera infamante para los pájaros. (28.6.78). – Más infamante aún es el nombre de los machos de las mariposas. (28.6.78). Julio Martínez Velasco y ´Los Marginales´ de ABC de Sevilla 456 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ACOSTA MONTORO, JOSÉ. Periodismo y literatura. Guadarrama, Madrid, 1973. CARABIAS, JULIO. El humor en la prensa española. Edic. del autor, Madrid, 1973. CASASÚS, JOSEP MARÍA; NÚÑEZ LADEVEZE, LUIS. Estilo y géneros periodísticos. Ariel, Barcelona, 1991. CHECA GODOY, ANTONIO. Historia de la prensa andaluza. Fundación Blas Infante, Sevilla, 1991. GÓMEZ DE LA SERNA, RAMÓN. Greguerías. Cátedra, Madrid, 1993. IGLESIAS, FRANCISCO. Historia de una empresa periodística. Prensa Española, editora de «ABC» y «Blanco y Negro». Prensa Española, Madrid, 1980. LEÓN GROSS, TEODORO. El artículo de opinión. Ariel, Barcelona, 1996. LÓPEZ HIDALGO, ANTONIO. Las columnas del periódico. Libertarias / Prodhufi, Barcelona, 1996. MARTÍN VIVALDI, GONZALO. Géneros periodísticos. Paraninfo, Madrid, 1993. MARTÍNEZ ALBERTOS, JOSÉ LUIS. Curso general de redacción periodística. Paraninfo, Madrid, 1993. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. La diversión. Grupo Andaluz de Ediciones Lorenzo-Repiso, Sevilla, 1981. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Leyenda de Susona: la hermosa hembra. Castillejo, Dos Hermanas, 1993. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Los maniquíes. Castillejo, Dos Hermanas, 1997. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. El microbusito CH y otros cuentos. Aguilar, Madrid, 1980. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Naque, almanaque sin alma para el año 2000. Castillejo, Dos Hermanas, 1999. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. La palabra libertad está en el diccionario. Planeta, Barcelona, 1979. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Paseo por la Sevilla del 98. Castillejo, Dos Hermanas, 1991. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. La Semana Santa de Sevilla, de ayer a hoy. Castillejo, Dos Hermanas, 1992. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Sevilla en sus postales. Confederación Española de Cajas de Ahorros, Madrid, 1983. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. Teatro andaluz para niños. Castillejo, Dos Hermanas, 1988. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO. El Teatro Lope de Vega: sus primeros setenta años. Ayuntamiento, 457 Miguel Bobo Márquez Sevilla, 1999. MARTÍNEZ VELASCO, JULIO (COORD.) ET AL. Más teatro: piezas breves para gente joven. Castillejo, Dos Hermanas, 1995. MORÁN TORRES, ESTEBAN. Géneros del periodismo de opinión. Eunsa, Pamplona, 1988. OLMOS, VÍCTOR. Historia del ABC. Plaza y Janés, Barcelona, 2002. RUIZ ACOSTA, Mª JOSÉ; LANGA NUÑO, CONCHA. Sevilla y su prensa: aproximación al periodismo andaluz contemporáneo (1898-1998). Universidad de Sevilla, 1998. SANTAMARÍA, LUISA. El comentario periodístico: los géneros persuasivos. Paraninfo, Madrid, 1990. SANTAMARÍA, LUISA. La opinión periodística: argumentos y géneros para la persuasión. Fragua, Madrid, 2000. (Recibido el 15-05-07, aceptado el 29-09-07)