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Romance nuevo en que se da noticia del castigo, que Dios nuestro Señor executó con dos hijos malvados, que sacaron à su padre à un monte, y lo maniataron, para que se lo comieran las fieras

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ROMANCE NUEVO, EN QUE 5E DA NOTICIA DEL castigo, que Dios nuestro Señor execufó con dos hijos malvados que sacaron asu padre aun monte ,ylo maniataron ,para que se lo comieran las fieras. BEsquadernense los exes de ese tachonado velo, vistan luto las Estrellas, nieguen su luz los Luceros, cúbranse de horror los Astros oculte el Sol sus reflexos, la Luna eclipse sus rayos, ytodos los Elementos nieguen su benevolencia: torbellinos sea el viento, el agua montes de espuma, voraz destruidor el fuet>o, yen terremotos la tierra de muestras de sentimiento: llore mares la obediencia, vierta arroyos el respeto, al verse tan abatido con ultrage tan funesto. Yporque pueda mi voz reterir para escarmiento áti (ó cenizoso mundo !) atí de malicias seno,F* áti ,que tan abatido, til mismo la causa siendo, por tus delitos te miro, el mas estraño suceso, la mayor ingratitud, que cabe en humanos pechos, que enternece los diamantes, y.los peñascos mas fieros, el castillo de esta infamia. Ala Emperatriz del Cielo, MARIA pido me guie, yal Patriarca Supremo, s» su digno Esposo Josef, como tínico Medianero, en el admirable caso, que referiros pretendo, suplico sean mi norte, con cuyo favor empiezo. En el Rey.no de Galicia, en una Ciudad, que quiero dexar en blanco su nombre por políticos respetos, éinconvenientes, que aqui deben pasarse en silencio, •vivía un hombre ,aquien dio hicnes de fortuna el Cielo, gozando de sus riquezas con paz, quietud, ysosiego, sin el afan de codicia, ni el desvelo de avariento, que es el enemigo, que hace hidrópicos sedientos por turbarles la quietud alos que se ven con medios. Era viudo, ymuy prudente, ymirándose muy viejo, quiso apartarse del mundo, yentregarse todo al Cielo: yllamando cariñoso ados hijos ya mancebos, que tenia, les habló con amorosos consejos, les dixo de esta suerte: amiráis, hijos, que el tiempo como muy cercano en mi, débil yflaco me ha puesto: Yyá, veis, que como no haya en mis ombros ásu peso resistencia, por instantes ra arruinando este cimiento; yasi, pues, que ya crecidos os ve mi conocimiento, yaptos átomar estado, como anciano os aconsejo, ycomo padre os lo mando, lo executeis, hijos, presto, pero sin perder un punto de vuestra sangre, yrespetos; ypues, ya como os he dicho, tan' fatigado me veo, quiero hallar en vuestros ombros descanso, alivio, yconsuelo; ypuesto que de la hacienda veis, que yo cuydar no puedo, igualmente os la partid, yotro cuidado no os dexo, mas de que me mantengáis con un buen decente medio; ylibre ya de este cargo, dé mi alma todo el tiempo que me restare vivir, que una semana comiendo en casa del uno, yotra en la del otro hijo ,espero pasar gozoso, yalegre, sin, fatiga, ni desvelo. Con sumo gusto los hijos asu padre respondieron, admitiendo la propuesta: yasi los dos dispusieron dentro de muy breves días tomar estado contentos. Casáronse, yasu Padre quatro meses mantuvieron, yyá (fiera tiranía !) cansados (rigor severo ! ) de (villana ingratitud l) su padre (qué aleves fueron ! ) repugnaban el sufrirlo, sentían el alimento, les enfadaba su vista, ylesera ya molesto. Un dia ,pues los dos hijos en nnás viñas ge viexon, y 4 ycomo la soledad es de maldades aliento, ámurmurar empezaron de su pobre padre viejo. Uno deci?. ,que yá le era eníadoso su aspe&o, yel otro que se cansaba de verlo tan sin provecho; yhaviendose convenido, hicieron los dos concierto de quitar (me ahoga la pena !) la vida asu padre mesmo, sacándolo una mañana al mismo campo ,fingiendo, que querían divertirlo, yatado en lo mas espeso áun árbol, donde muriera de hambre, yde fieras deshecho: ysin temer la Justicia de Dios ambos lo hicieron, ysacando al otro dia su triste padre (ah Cielos !) como que iba kuna viña, en el monte lo metieron, ydiciendo el uno ai otro: Quitémonos este peso de encima, atémosle aun árbol, donde los Oso6 sangrientos lo despedacen, yhagan breves atomos su cuerpo: lo executaron asi, sin ablandarlos su ruego, sus lagrimas, su dolor, su lastima, ni preceptos. Nunca gentiles Anales «aso como este escrivieron: hasta las peñas lo sientan, siéntalo hasta el mismo Cielo: siéntalo el mas duro marmol; siéntalo el bronce mas fiero; tiemble al escuchar la tierra tan bárbaro yvil suceso, rasgue sus duras entrañas, sepulte en su oscuro centro hombres mas fieros que fieras, fieras de tan fuertes pechos, pechos que nieguen su ser, ser que se agravia asi mesmo. Porque, qué barbara fiera, que hombre con conocimiento, qué pecho con corazón, qué corazón con aliento, qué aliento con vida humana, qué vida con sentimiento no se ablandan de mirar llorar asu padre mesmo? Quitar intentan la vida hquien les dio el ser primero. Asu padre martirizan: solo de decirlo tiemblo ! Viendo el padre la dureza, les decía: Hijos, qué he hecho yo, que me ajais de esta suerte? si lo hacéis, porque avarientos, darme de comer os duele, en la Ciudad hay Conventos, que me daran un bocado; pero ellos átodo esto se reían, ymofaban. Ybuelto en rigor el ruego pedia al Cielo Justicia contra hijos tan protervos; ybolviendo uno la cara; dixo al otro: Qué sangrientos que tiene Padre los ojos! parecen de un Oso fiero. Oso, repitió su padre, te buelva el Cielo al momento. Oyó Dios su maldición, yal instante (qué portento!) al punto) qué maravilla!) se halló (admirable suceso!) t mudada su forma en 0*0 horrible, espantoso, yfiero; esto es ,de cintura arriba; las Orejas de jumento, largos muy mucho los dientes, los colmillos sin concierto, mas que de Javali agudos; yla otra mitad del cuerpo corno de espantosa Sierpe; unos pies que ponen miedo, como de tyrana Harpía, la cola azotaba el viento, larga tres varas ymedia, la selva toda aturdiendo con espantosos abullidos, te deshacía ási mesuro, se reboleaba en la ti:rra; ycon gran rabia mordiendo los arboles, los echaba hechos astillas al suelo. Bohióse áaquel triste hermano, que yá de temores lleno, ni se atrevía ámover, ni andar podía de miedo, ycon su osada fiereza le hizo atomos tan pequeños, que en breve rato fué polvo, yceniza por el viento. Miró ásu padre, yqual lobo. que embiste hambriento al cordevibrando rayos tos ojos, (ro, fue también adeshacerlo; pero el anciano afligido empezó apedir remedio al gran Patriarca Josef, aquien con devoto zelo havia toda su vida - pedido, que en el postrero lance le diera socorro, ylos Santos Sacramentos* FI No le desamparó el Santo, porque se lo quitó luego de su vista áaquel mal hijo, ypor la región del viento lo puso en medio la plaza de la Ciudad, desde el puesto donde havia estado atado en el monte, yrefiriendo lo lastimoso del caso, muchas personas salieron al monte ádesengañarse, donde aquel mal hijo vieron, que cruzando por la selva 2 andava qual León sangriento. Ea, mortales, ya veis el castigo que dá -el Cielo aquien pierde la obediencia asu padre, yel respeto; ypues vemos cada dia, por el contrario los premios que da al hijo que es humilde, yasus mayores atento; . reverenciad alos padres, amadlos como hijos buenos; porque es clara consequencia, que no tiene al Cielo miedo, quien no respeta asu padre. Ko queráis ser avarientos, que si al padre le dais uno, os dará Dios ávos ciento. Ysino temed, temed su ira, yrigor, que es cierto, no puede parar en bien el hijo falso, yperverso. Sed constantes, ydevotos, del gran Patriarca excelso Josef ,pata que nos libre de mal, de penas, yriesgos, yel Cielo nos de su gracia por tan poderoso medio. N.