Mármoles en la Bética durante el reinado de Adriano : el protagonismo de "Italica"
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Los nexos y relaciones entre Roma, Tibur y la Bética son anteriores a la época adrianea, pero es en esta época cuando alcanzan cohesión y fuerza especiales. El aglutinante es el emperador Adriano, nacido en Roma aunque oriundo de la provincia Bética, cuya residencia privada fue la magnífica Villa de Tibur. Poblada el área tiburtina de ricas mansiones y villas pertenecientes a la poderosa élite senatorial de origen hispano y bético, la conjunción de intereses y circunstancias entre Roma, Tibur y la Bética constituye un fenómeno de máximo interés para historiadores y para arqueólogos, al que se ha prestado atención en numerosas ocasiones, hitos memorables de la investigación algunas de ellas. Renovar el panorama científico y presentar algunas de las novedades y de los avances más recientes sobre el tema, tanto en el plano histórico como en el arqueológico, es el objetivo de este nuevo libro. La proyección monumental de los tres escenarios contemplados es más que considerable y refleja una vez más el poder de irradiación extraordinario que alcanzó Roma y la capacidad de absorción demostrada por los pueblos y territorios estrechamente ligados a ella, como es el caso de la provincia Bética. Especialistas en los diversos temas planteados ofrecen nuevo enfoque y tratamiento a cuestiones candentes de la investigación sobre temas adrianeos. Rafael Hidalgo Pilar León (Eds.) Rafael Hidalgo Pilar León (eds.) ROMA, TIBUR, BAETICA investigaciones adrianeas ROMA, TIBUR, BAETICA investigaciones adrianeas ÚLTIMOS TÍTULOS EDITADOS EN LA SERIE HISTORIA Y GEOGRAFÍA Realidades conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco. Miguel Luis López-Guadalupe y Juan José Iglesias Rodríguez (coordinadores). Carmona Romana (2 Volumenes) 2º Ed. Antonio Caballos Rufino (editor). Nueva historia social de Roma. Alföldy Géza. Redescubriendo el nuevo mundo. Estudios americanistas en homenaje a Carmen Gómez. María Salud Elvás Iniesta y Sandra Olivero Guidobono (coordinador). La confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras. José-Leonardo Ruiz Sánchez (coordinador). El barrio de la laguna de Sevilla. Diseño urbano, Razón y burguesía en el Siglo de las Luces. Francisco Ollero Lobato. Frontera, Cautiverio y Devoción Mariana. Gerardo Fabián Rodríguez. Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio. Manuel González Jiménez y Mª Antonia Carmona Ruiz. Recuperación visual del patrimonio perdido. Conjuntos desaparecidos de la pintura sevillana de los Siglos de Oro. Enrique Valdivieso González y Gonzalo Martínez del Valle. La arqueología romana de la provincia de Sevilla. Actualidad y perspectivas. Sandra Rodríguez de Guzmán Sánchez (coordinadora). La masonería en Granada en la primera mitad del siglo XIX. José-Leonardo Ruiz Sánchez.
Roma, Tibur, Baetica investigaciones adrianeas
Rafael Hidalgo Pilar León (Eds.) SEVILLA 2013 Roma, Tibur, Baetica investigaciones adrianeas
Serie: Historia y Geografía Núm.: 245 Motivo de cubierta: Busto de Adriano. Itálica (Museo Arqueológico de Sevilla) Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito del Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2013 Porvenir, 27 - 41013 Sevilla. Tlfs.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected] Web: <http://www.publius.us.es> © RAFAEL HIDALGO, PILAR LEÓN (EDS.) 2013 © De los textos, sus autores 2013 Impreso en papel ecológico Impreso en España-Printed in Spain ISBN: 978-84-472-1470-9 Depósito Legal: SE Diseño de cubierta: Santi García. [email protected] Maquetación: Santi García. [email protected] Impresión: Comité editorial: Antonio Caballos Rufino (Director del Secretariado de Publicaciones) Eduardo Ferrer Albelda (Subdirector) Carmen Barroso Castro Jaime Domínguez Abascal José Luis Escacena Carrasco Enrique Figueroa Clemente Mª Pilar Malet Maenner Inés Mª Martín Lacave Antonio Merchán Álvarez Carmen de Mora Valcárcel Mª del Carmen Osuna Fernández Juan José Sendra Salas
Índice Prólogo Anna Maria Reggiani . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 De Hispania a Tibur: elites imperiales en el entorno de Villa Adriana Antonio Caballos Rufino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 L’ Athenaeum di Roma Roberto Egidi . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77 Le componenti progettuali nell’architettura della Villa Adriana: il nucleo centrale Giuseppina Enrica Cinque . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .95 El Teatro Greco de Villa Adriana . Estado actual de la investigación Rafael Hidalgo Prieto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .151 Caracteres generales de la ornamentación arquitectónica en la villa de Adriano en Tivoli . Material depositado en los almacenes Carlos Márquez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179 Variedades de mármol escultórico de Villa Adriana . Un ejemplo de estudio arqueométrico Variedades de mármol escultórico Mª Pilar Lapuente, Pilar León, Trinidad Nogales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199 Mármoles en la Bética durante el reinado de Adriano . El protagonismo de Italica José Beltrán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
La ornamentación escultórica de la Bética entre Trajano y Antonino Pío . Breves reflexiones sobre su producción e importación José Antonio Garriguet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251 Novedades arqueológicas adrianeas en el teatro de Itálica y su entorno Álvaro Jiménez, Oliva Rodríguez, Rocío Izquierdo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271 Las termas de Itálica y la arquitectura termal adrianea Loreto Gómez Araujo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 293 Diseño y replanteo de capiteles en talleres adrianeos José Manuel Bermúdez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 319 Mosaicos italicenses: modelos itálicos y reinterpretaciones locales Irene Mañas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 351 Un torso ataviado con la piel de un macho cabrio procedente de Italica David Ojeda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369 Decoración arquitectónica adrianea de Astigi, Écija (Sevilla) Ana Mª Felipe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 377 Sobre una cabeza tipo Cirene-Perinto de Écija María José Merchán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 405
225 Mármoles en la Bética durante el reinado de Adriano . El protagonismo de Italica José Beltrán Universidad de Sevilla En la Bética de época del reinado de Adriano (117-138 d .C .) Italica desarrolla una función excepcional en el fenómeno de la introducción de variedades de marmora foráneos, como fruto de la intervención del evergetismo imperial en el proceso de reurbanización de la nueva colonia Aelia Augusta (fig . 1) . Las ciudades béticas se habían ido conformando en diferentes fases de monumentalización desde época de Augusto y a lo largo del siglo I d .C ., impulsando el mismo proceso de municipalización tutelado por los Flavios, sobre todo, cambios urbanísticos en aquellos centros de menor entidad que aún no lo habían desarrollado previamente . Así, puede concluirse que la incorporación de “esquemas urbanos” según el modelo romano de ciudad se había consolidado durante la primera centuria de la Era en las ciudades béticas . Por ello, el profundo cambio que sufrió Italica, convertida en colonia por regalo de Adriano y bajo su evergetismo y el de las familias destacadas de la ciudad, fue excepcional en la provincia y aún en toda Hispania . Ello explica que Italica se convirtiera en centro de recepción de materiales pétreos diversificados y exóticos, que nunca antes se habían utilizado en estos territorios a esa escala y que sirvieron de base para la construcción y hermoseamiento de los nuevos edificios, a la par que de complejos programas escultóricos y de soportes epigráficos asociados a aquéllos y a los nuevos espacios que se generaron en la ciudad de origen del emperador . Las principales innovaciones arquitectónicas, escultóricas y epigráficas de la Bética tienen ahora su escenario en Italica, por delante de otras ciudades como la misma capital provincial, Corduba, o las capitales conventuales, Hispalis, Astigi o Gades . No obstante, aquel acontecimiento trascendental que fue constituido por las nuevas construcciones italicenses de época
232 josé beltrán tas zonas (hojas de acanto, flor de ábaco), apareciendo los encastres también frecuentemente como piezas sueltas sin haber sido usados20 . Ello debe implicar que los capiteles se importaban semielaborados y se terminaban de elaborar en Italica . Además, en algún elemento del entablamento interior de ese pórtico se situarían bloques de mármol blanco local de Almadén de la Plata (Sevilla), junto a otros asimismo de mármol blanco pero de grano grueso y brillante, de los que desconocemos su origen por ahora21 (fig . 5) . Para los accesos laterales del pórtico se empleó asimismo el mármol blanco de Almadén de la Plata22 . — En el ámbito del gran altar sacrificial, se usa el mármol blanco de Lu- ni-Carrara, en piezas incompletas del basamento de la edícula que lo acogía . — Las columnas de la perístasis del templo serían de mármoles blancos, de Luni-Carrara, al igual que en el interior del templo de nuevo se usaría el mármol de Luni-Carrara en los capiteles y las basas de columna, si bien S . Rodero identifica dos basas planas de pilastra elaboradas en portasanta, que considera adecuadas para la cella del mismo templo23 . — Además, se identifican diversas placas y otros elementos pavimentales (opus sectile) o de recubrimiento parietal que testimonian el uso –según M . Mayer e I . Rodà24- de pórfido lacedemonio, africano de Teos, pavonazzetto de Afyon, giallo antico de Chemtou, brecha de Skyros, mármol proconesio del Marmara, rosso antico de Tenaros, verde antico de Tesalia y los citados Luni-Carrara, portasanta de Chios y cipollino de Eubea, junto al local de Almadén de la Plata, a cuyas variedades añade 20. J. M. Bermúdez Cano, “Las técnicas de reparación mediante encastre en los talleres adrianeos de Itálica. Los capiteles”, Romula, 8, 2009, pp. 145-178, importándose junto a los capiteles las piezas de encastre, que se han recuperado asimismo sin colocar, para proceder posteriormente a subsanar roturas o defectos del mármol, concluyendo que se trata, en época adrianea, de un sistema de trabajo asociado especialmente a talleres imperiales que trabajan mármoles de Luni-Carrara y de Proconeso –como en Itálica– y que se vinculan a la construcción del Panteón en Roma y, con posterioridad, a otras edificaciones de Roma y de enclaves de Italia, como Ostia o Villa Adriana. Cfr., finalmente, el trabajo de J. M. Bermúdez en este mismo volumen. 21. Correspondería, por ejemplo, a bloques de cornisas de mármol blanco de grano grueso, como el recogido en P. León, Traianeum de Italica…, p. 77, lám. 89. No se trata de mármol local de Mijas (Málaga), pues no parece tratarse de un mármol dolomítico. 22. Como ya indicara P. León (Traianeum de Italica…, p. 51) “…se utilizaron otros [mármoles] de procedencia local, como se advierte en un bloque de cornisa y en otras piezas o fragmentos pertenecientes a la decoración arquitectónica… induce a pensar que el mármol local fuera utilizado para piezas destinadas a partes menos visibles o de rango secundario de la decoración arquitectónica”. 23. S. Rodero Pérez, “Algunos aspectos de la decoración…, p. 80, para quien “la utilización de este tipo de piezas dentro del aula sacra del conjunto, cuyo colorido e innovación rompería con la homogeneidad imperante, no es descartable”. 24. M. Mayer e I. Rodá, “The use of marble…, p. 233.
233 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica S . Rodero que quizás también podrían identificarse los tipos ochio di pavone de Sangary, broccatello de Tortosa y calizas del Torcal de Antequera y de Cabra25 . — Finalmente, los pedestales marmóreos, epigráficos, que se situaban presumiblemente en el ámbito del pórtico o de la plaza, a los que haremos mención más adelante, se realizaron exclusivamente en mármoles locales, de Almadén de la Plata y, en menor grado, de Mijas . El Teatro de Italica asimismo fue excavado en la segunda mitad del siglo XX por José María Luzón (década de 1970) y por Ramón Corzo (fines de la década de 1980 e inicios de la de 1990), quien sí individualiza una reforma en época adrianea que afectaría sobre todo a la porticus post scaenam26, aunque en el principal estudio de conjunto llevado a cabo por Oliva Rodríguez se concluía que en el período adrianeo no sufrió cambios 25. S. Rodero Pérez, “Algunos aspectos de la decoración…, p. 102. 26. R. Corzo Sánchez y M. Toscano San Gil, Itálica. Excavaciones en el teatro (1988-1989), Sevilla, 1989; R. Corzo Sánchez, “El teatro de Itálica”, Cuadernos de Arquitectura Romana, 2, 1992, pp. 157-171. R. Corzo Sánchez y M. Toscano San Gil, Excavaciones en el Teatro de Italica, Sevilla, 2003. Fig. 5. Bloque del entablamento interno del pórtico hecatostylon del Traianeum de Italica, elaborado en mármol blanco de grano grueso y brillante. Conjunto Arqueológico de Itálica. Foto: J. Beltrán.
234 josé beltrán ni restauraciones significativos y que la “iniciativa de época trajanoadrianea en esta área de la ciudad parece haberse destinado a la parte alta del teatro, una supuesta plaza porticada con templo central” 27 , que alteraría los ambientes externos pero no el edificio en sí . Patrizio Pensabene considera que en la reforma severiana de la scaenae frons “es probable que se reutilizaran columnas y otros elementos de fases precedentes, como demuestran las precisas obras de restauración de los fustes en portasanta y otras piedras”28 . Añade justamente el mismo autor: “Para establecer la diferencia entre los evergetas del Traianeum y el teatro de Itálica es suficiente observar la modalidad de empleo del mármol: en el primero hemos de reconocer la casa imperial… Adriano… se une la gran cantidad de mármoles y la presencia de talleres urbanos trabajando junto a los locales, que confirman su intervención directa . En el caso del teatro de Itálica podemos deducir sólo la intervención de evergetas locales que contribuyeron juntos a la construcción y a las reconstrucciones del edificio”29, que identifica en los nombres abreviados grabados sobre algunos de los fustes (LV EMILI / SE NS; Q C F; P I P / P C V; pero en otros tres con letras griegas, dos con zeta y épsilon y uno con alfa y omega)30 (fig . 6) . Estos fustes corresponden a los órdenes de la scaenae frons 31 y hoy sabemos que los tres ejemplares que presentan inscripciones latinas corresponden a piedras hispanas: el primero grabado sobre un fuste de mármol de Almadén de la Plata y los otros dos sobre sendos ejemplares de una caliza fosilífera rosada local, pero sin identificar exactamente su lugar de origen32 . Las nuevas excavaciones llevadas a cabo en el teatro italicense en los años 2009-2010 concluyen que, tras la construcción del edificio en época tardoaugustea, existe una gran reforma-ampliación del graderío “algunas décadas después, en la primera mitad del siglo I” (quizás ya bajo el reinado 27. O. Rodríguez Gutiérrez, El teatro romano de Itálica. Estudio arqueoarquitectónico, Madrid, 2004, p. 295. 28. P. Pensabene, “Mármoles y talleres en la Bética…, p. 119. Para tales restauraciones, O. Rodríguez Gutiérrez, El teatro romano de Itálica…, pp. 583-591. Sobre los marmora del teatro, O. Rodríguez Gutiérrez, “Los marmora en el programa arquitectónico y decorativo del teatro romano de Itálica: antiguas hipótesis, nuevas propuestas y posibles certezas a la luz de las aportaciones de los análisis de microscopía óptica de polarización”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: Explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 231-259. 29. P. Pensabene, “Mármoles y talleres en la Bética…, p. 119. 30. O. Rodríguez Gutiérrez, El teatro romano de Itálica…, pp. 568-571, que interpreta la primera como Lu(cius) Emili(us) / senatus. 31. Vid., finalmente, F. Pinto Puerto, J. M. Guerrero Vega y R. Angulo Fornos, “Metodología y recursos empleados en la propuesta de anastilosis de la scaenae frons del teatro romano de Itálica”, Itálica. Revista de Arqueología Clásica de Andalucía, 1, 2011, pp. 77-83. 32. O. Rodríguez Gutiérrez, “Los marmora en el programa arquitectónico…, pp. 243-245, quien apunta que para las abreviaturas grabadas sobre los fustes de caliza habría que pensar mejor en “identificadores de diferentes marmorarii activos en las canteras”.
235 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica de Tiberio), junto a la ampliación de los itinera laterales de la escena, que ahora se reconstruyen en recodo respondiendo a la ampliación de la cavea33 . Además, se afirma que la construcción de la porticus post scaenam en su forma cuadrangular correspondería ya a esa fase de ampliación de época julio-claudia temprana, con la adecuación del santuario isíaco en la galería norte durante la segunda mitad del siglo I d .C . y, finalmente, su ampliación en época adrianea, cuando “se construyen nuevas dependencias que rodean el templo [de Isis] al exterior de la porticus”34 (fig . 7) . En la línea indicada por P . Pensabene, ello no se debería a un impulso imperial, sino al propio desarrollo del culto egipcio en la nueva colonia adrianea35 . El evergetismo de Adriano, referido por Dión Casio (60, 10, 1), que justifica la presencia de los artesanos y marmora imperiales, se focalizó, pues, sobre los nuevos edificios y espacios públicos construidos ex novo en la Nova Urbs, aunque realmente desconocemos arqueológicamente el grado de intervención en los otros espacios públicos de la Vetus Urbs, como el foro o el complejo arquitectónico situado al NE de la ciudad, por encima del 33. A. Jiménez Sancho y J. C. Pecero Espín, “El Teatro de Italica. Avance de resultados de la campaña 2009”, en D. Bernal y A. Arévalo (eds.), El Theatrum Balbi de Gades, Cádiz, 2011, p. 380. 34. A. Jiménez Sancho y J. C. Pecero Espín, “El Teatro de Italica…, pp. 383-384. Se cambia de manera sustancial la idea que se tenía del Iseum, según R. Corzo Sánchez, “Isis en el teatro de Itálica”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, 19, 1991, pp. 123-148. Cfr., finalmente, S. Rodríguez de Guzmán y R. Izquierdo, “Conocer Itálica. La acción investigadora desde el Plan Director del Conjunto Arqueológico”, en J. Beltrán y S. Rodríguez de Guzmán (coords.), La Arqueología Romana de la Provincia de Sevilla. Actualidad y perspectivas, Sevilla, 2012, pp. 273-317. 35. P. Pensabene, “Mármoles y talleres en la Bética…, p. 119. Fig. 6. Fustes del Teatro de Italica con inscripciones. Conjunto Arqueológico de Itálica. Foto: J. R. López Rodríguez.
236 josé beltrán teatro, pero que debemos pensar que fue asimismo importante, a tenor de los descubrimientos aislados de escultura36 y elementos arquitectónicos37 . En los trabajos de prospecciones llevados a cabo en la Nova Urbs bajo la dirección de J . M . Rodríguez Hidalgo y S . J . Keay en 1991 se documentó una gran variedad de marmora, con una distribución que se concentra, sobre todo, en torno a los dos grandes edificios públicos del Traiaenum, con el edificio público, inexplorado, que se sitúa al sur del recinto de culto y que es denominado como Edifico K, así como de las Termas Mayores, pero que asimismo se dispersan por las áreas de uso doméstico38: entre los marmora de importación se documentan procedentes de Afyon, Bona, Greco Scritto de Numidia y de Éfeso, en sus variedades opaca y traslúcida, Pigmento Asia, Proconeso, Scyros, Paros y, sobre todo, Luni-Carrara y Caristos; entre los locales, Almadén de la Plata, Estremoz y Alconera, aparte de otros no identificados de forma concreta39 . 36. P. León, Esculturas de Itálica, Sevilla, 1995, passim. 37. S. Ahrens, Die Architekturdekoration von Italica…, passim. 38. J. Creighton, D. Jordan, S. J. Keay, Isabel Rodà y J. M. Rodríguez Hidalgo, “La Itálica de Adriano: resultados de las prospecciones arqueológicas de 1991 y 1993”, AEspA, 72, 1999, pp. 73- 98. Cfr., J. M. Rodríguez Hidalgo, “La nueva imagen de la Itálica de Adriano”, en A. Caballos y P. León (eds.), Italica MMCC, Sevilla, 1997, esp. p. 102, fig. 23. 39. J. Creighton, D. Jordan, S. J. Keay, Isabel Rodà y J. M. Rodríguez Hidalgo, “La Itálica de Adriano..., p. 96. Fig. 7. Fotografía aérea del Teatro de Italica, con indicación de las novedades proporcionadas por las excavaciones de 2009-2010. Fondo Gráfico del Conjunto Arqueológico de Itálica, según S. Rodríguez de Guzmán y R. Izquierdo, 2012, fig. 13.
237 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica En el ámbito de la escultura pública el período adrianeo también significó un importante cambio en la Bética, que tiene entre uno de sus rasgos la función que cumple ahora la gran estatuaria ideal40, donde de nuevo aparece Italica como determinante, a partir de los grandes programas públicos realizados de forma predominante en mármol pario, cuyo uso sobresale entonces por la cantidad y calidad de los ejemplares estatuarios 41 . Ello justifica la aseveración de H .-G . Niemeyer de que, frente a la ausencia casi generalizada de estatuas ideales con anterioridad, “es el período de Trajano y, sobre todo, el de Hadriano, el que vio salir esculturas de tipo clásico y clasicista de talleres escultóricos establecidos mientras tanto en la Bética… Por llegar tarde a la Península la costumbre de erigir estatuas ‘ideales’, es, sobre todo, la escultura clasicista y eclecticista la que se pone de manifiesto…”42 . Según resultados analíticos 43 en mármol pario se ejecutaron las dos estatuas monumentales de Diana de Itálica, así como la de Venus, la de Mercurio, la de un atleta, la cabeza de Alejandro-Sol y la nueva cabeza de divinidad con diadema (fig . 8), cuya identificación no es fácil, Venus, Diana o incluso alguna otra diosa44 . Asimismo de visu podríamos identificar como mármol pario el de las cabezas de Fortuna con torre y de una versión de la Venus Cnidia . Ello se adecua al uso del 40. Cfr., a nivel general, P. Rodríguez Oliva, “La escultura ideal”, en P. León (ed.), Arte Romano de la Bética. Escultura, Sevilla, 2009, pp. 41-152; J. Beltrán Fortes, “La escultura romana de la Bética y los materiales pétreos documentados”, en J. M. Abascal y R. Cebrián (eds.), Escultura Romana en Hispania VI. Homenaje a Eva Koppel, Murcia, 2010, pp. 97-118. 41. P. León, Esculturas de Itálica…, donde se estudian todas las esculturas que mencionamos a continuación. Cfr., además, J. Beltrán Fortes, “La escultura”, en A. Caballos (ed.), Itálica-Santiponce. Municipium y Colonia Aelia Augusta Italicensium, Sevilla, 2010, pp. 115-126. 42. H.-G. Niemeyer, “La Escultura Romana en Epoca Hadrianea y su establecimiento en la Bética”, En Homenaje a Conchita Fernández Chicarro, Madrid, 1982, pp. 331-340, esp. p. 336. 43. I. Rodà, “Los mármoles de Itálica…, pp. 177-179. 44. P. Rodríguez Oliva, “La escultura ideal…, pp. 88-89, fig. 78. Fig. 8. Cabeza de diosa con diadema, de Italica, elaborada en mármol pario. Fondo Gráfico del Conjunto Arqueológico de Itálica.
238 josé beltrán mármol pario en representaciones imperiales ideales, como el Trajano idealizado y un espléndido torso tradicionalmente como de Adriano, pero que ahora es propuesto asimismo como Divus Traianus 45 . Por el contrario, de un torso de Adriano tipo Diomedes no se ha identificado la procedencia del mármol blanco en que aparece realizado46 . En otros casos de esculturas elaboradas en época adrianea y analizadas petrográficamente se obtienen otros resultados: una mano con rayo, que correspondería a una estatua de Júpiter (o quizás de un emperador como Júpiter, ¿Trajano? ¿Adriano?), es de mármol de Luni-Carrara; la cabeza de un sátiro de modelo praxitélico es de mármol de Tasos o del local de Almadén de la Plata; y el busto de Adriano es de mármol pentélico . Esa eclosión de mármoles de importación en la estatuaria italicense adrianea corresponde, según P . Pensabene, a que se trataría de obras que son “creaciones romanas, obra de talleres urbanos”47, pero, dadas las singularidades iconográficas de las piezas italicenses, como afirmara P . León 48 , debemos plantear que no son piezas de importación, sino que debió trasladarse a Italica artesanos de un taller escultórico de primera fila, de origen o de formación oriental, a la manera de los que trabajaban en la arquitectura, junto a la llegada de los exóticos materiales marmóreos, en bruto o semielaborados . Bien es cierto que estas “esculturas… fueron donadas o bien directamente por el emperador o bien, siguiendo su ejemplo, por parte de evergetas de Itálica que sabemos que financiaban estatuas de plata de el Traianeo”49 . A propósito de esto último no se han conservado las estatuas argénteas en el Traianeum, pero sí algunos de sus pedestales marmóreos50 y se observa un predominio del empleo de los mármoles locales, en concreto del mármol de Almadén de la Plata (Sevilla) y, en menor medida, el de Mijas (Málaga) . Mármoles de las canteras de Almadén de la Plata se emplearon en los dos pedestales en forma de doble balaustrada, en que se dedican sendas estatuas de plata al Genio de la colonia y a Apolo Augusto 51 (fig . 9), de época ad rianea; 45. Respectivamente, D. Ojeda Nogales, Trajano de Itálica. Sevilla, 2009, e Idem, “El ‘Adriano’ colosal de Itálica”, en J. M. Abascal y R. Cebrián (eds.), Escultura Romana en Hispania VI. Homenaje a Eva Koppel, Murcia, 2010, pp. 239-248. En general, D. Ojeda Nogales, Trajano y Adriano. Tipología estatuaria, Sevilla, 2011. 46. D. Ojeda Nogales, “Torso imperial de Itálica tipo Diomedes”, Anales de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Murcia, 22, 2006, pp. 109-116; Id., Trajano y Adriano…, pp. 33-34, nº 7, lám. 6. 47. P. Pensabene, “Mármoles y talleres en la Bética…, pp. 125-126. 48. P. León, Esculturas de Itálica…, pp. 25-29. 49. P. Pensabene, “Mármoles y talleres en la Bética…, p. 126. 50. Llevamos a cabo un estudio sobre la procedencia de los materiales pétreos de los soportes epigráficos de Italica, en realización. 51. Vid., especialmente, J. Beltrán Fortes y A. Ventura Villanueva, “Basis marmorea cum signo argenteo”, Tabona, 8-2, 1992-1993, pp. 373-390. Para los epígrafes, J. González Fernández, Corpus
239 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica mientras que en mármol de Mijas se elaboró una basa cuadrangular, de menores dimensiones, en que se grabó una dedicación de joyas junto a una estatua asimismo argéntea de Victoria Augusta52, de época severiana . En los dos primeros casos hemos propuesto que la forma original era la de pedestales en forma de balaustrada doble y decorados con relieves, derivados de ciertas formas de candelabra, con un significado religioso que se adecúa muy bien al ambiente del templo de culto del Traianeum 53 ; se trataría de una forma inusual que se inventa en el contexto de los talleres italicenses en momentos adrianeos y que tiene repercusión en otros lugares de la Bética, como se testimonia en el pedestal de Algeciras54, de similar forma –según nuestra hipótesis–, elaborado en mármol de Mijas y que asimismo soportaba una estatua de Diana Augusta ornamentada con joyas, con una datación algo posterior a las piezas italicenses (fig . 10) . Esa influencia de los talleres lapidarios de la Italica adrianea, así de inscripciones latinas de Andalucía. II: Sevilla, II, Sevilla, 1991, nos 342 y 343. 52. J. González Fernández, Corpus de inscripciones…, nº 358. Vid., J. Beltrán Fortes, “Brillo y color de joyas en la estatuaria hispanorromana a través de las inscripciones”, en El color de los dioses. El colorido de la estatuaria antigua, Madrid, 2010, pp. 269-277. 53. J. Beltrán Fortes y A. Ventura Villanueva, “Basis marmorea…, p. 378: “Sería interesante vincular la presencia del nuevo tipo en la provincia hispana al propio fenómeno del Traianeum italicense, en función de una forma de gran simbología religiosa (por su conexión con el culto de Apolo y Diana, por su derivación tipológica de determinado grupo de altares y por sus concomitancias con los candelabros, en especial con las formas marmóreas más monumentales que se desarrollan en época adrianea), y que sirve para soportar ricas estatuas, de plata o decoradas con joyas, vinculadas al culto imperial, dentro de una edificación cuyo programa edilicio respondería a la munificencia imperial”. 54. P. Rodríguez Oliva, Pilar romano con inscripción hallado en Algeciras, Ceuta, 1973; F. Presedo Velo, “Hallazgo romano de Algeciras”, Habis, 5, 1974, pp. 189-204. Fig. 9. Pedestal del Traianuem de Italica, dedicado a Apolo Augusto y elaborado en mármol de Almadén. Museo Arqueológico Provincial de Sevilla. Foto: José Beltrán.
240 josé beltrán como el hecho de dedicaciones de estatuas de plata en pequeño formato a divinidades femeninas, se comprueba en el caso del cercano municipium flavio de Munigua (Villanueva del Río y Minas, Sevilla), cuyas élites tienen relación con las italicenses: así, el pedestal de forma horizontal, fragmentario, asimismo recuperado en el Traianeum y dedicado a Júpiter55, tiene un claro paralelo en otra pieza muniguense de dimensiones algo menores, pero con la misma forma y moldura simple enmarcando la inscripción, que también sirvió de apoyo a una representación en plata de Fortuna Crescens Augusta56 La presencia conjunta de ambos mármoles béticos –Almadén y Mijas– se constata también en soportes epigráficos de otras ciudades romanas del Bajo Guadalquivir a lo largo del siglo II d .C . y está asimismo documentada en Italica, desde la época augustea, en programas comunes, como ocurre en el Teatro, en las losas del balteus, y en época severiana en la serie de bloques de cornisas y de capiteles que sirvieron para la reforma en esos momentos de la scaenae frons, lo que indica un mantenimiento de circuitos de comercialización durante todo el período romano altoimperial57 . Las domus italicenses Diverso es el panorama que ofrecen, lógicamente, los ambientes domésticos italicenses . Si analizamos las domus de la Nova Urbs observamos que los elementos arquitectónicos de mayor formato (basas, capiteles y, especialmente, 55. J. González Fernández, Corpus de inscripciones…, nº 344; A. Blanco, “Hallazgos epigráficos”, en P. León, Traianeum de Itálica, Sevilla, 1988, pp. 121ss., fig. 105. 56. J. González Fernández, Corpus de inscripciones latinas de Andalucía. II: Sevilla, IV, Sevilla, 1996, nº 1057. 57. Cfr., supra, nota 3. Fig. 10. Pedestal en forma de balaustrada doble, de Algeciras (Cádiz). Museo Municipal de Algeciras. Foto: Museo.
241 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica fustes) conservados in situ no corresponden a estos marmora citados procedentes de canteras imperiales, sino a piedras de canteras béticas surhispanas, como parecen indicar ciertos fustes de calizas brechadas blanco-rojizas que podrían identificarse visualmente bien como de canteras béticas de Málaga (¿El Torcal de Antequera?) o bien lusitanas (¿Sintra?), aunque deberían llevarse a cabo análisis petrográficos para asegurarlo . En la llamada Casa de Hylas se colocan sobre basas áticas de mármol blanco y grano muy fino, de origen no identificado (fig . 11); pero en la Casa del Planetario tanto las basas áticas como los capiteles corintios son de mármol blanco de Almadén de la Plata (fig . 12) . Por el contrario, el resultado de los análisis realizados por O . Williams-Thorpe y P . J . Potts sobre cuatro fustes de granito de las Casa de los Pájaros testimonian que uno es de granito local (quizás de las canteras de Gerena), pero los otros tres son de granito de la Tróade58, mientras que las basas áticas son de mármol blanco de Almadén (fig . 13) . 58. O. Williams-Thorpe y P. J. Potts, “Geochemical and magnetic provenancing of Roman granite columns from Andalucía and Extremadura, Spain”, Oxford Journal of Archaeology, 21(2), 2002, p. 169. Fig. 11. Columna del peris - tilo de la Casa de Hylas, Italica. Conjunto Arqueológico de Itálica. Foto: J. Beltrán. Fig. 12. Columna del peristilo de la Casa del Planetario, Italica. Conjunto Arqueológico de Itálica. Foto: J. Beltrán. Fig. 13. Columna del peristilo de la Casa de los Pájaros, Italica. Conjunto Arqueológico de Itálica. Foto: J. Beltrán.
248 josé beltrán unos 10-12 km al SE de las anteriores76 . En este ámbito hemos identificado varias piezas a medio tallar, como un fuste de columna o un sillar de grandes dimensiones, así como otro bloque que testimonia el uso de la sierra a pie de cantera . Falta aún un estudio exhaustivo, geológico, petrológico y arqueológico de las canteras de Almadén, que está siendo realizado en la actualidad, como Tesis Doctoral, por Ruth Taylor . Sí sabemos que la salida de los pesados materiales marmóreos se hacían por el valle del río Viar hasta el Guadalquivir, constatándose una vía terreste que desde el pagus Marmorarius de Almadén de la Plata se alejaba de la vía principal Hispalis-Augusta Emerita y con dirección SE finalizaba en Naeva (Cantillana), donde se constata un importante puerto fluvial, con muelles de obra, que serviría para embarcar las piezas en barcazas y remontar el Guadalquivir hasta Córdoba y el Genil hasta Écija, donde se constata el empleo de grandes bloques o fustes de columnas de mármol de Almadén, o bajar el Guadalquivir hasta Italica y las otras ciudades del Bajo Guadalquivir o las zonas costeras . Es erróneo que su empleo se sitúe a mediados del siglo II a .C ., en función de su presencia en un edificio de Hispalis datado en esos momentos77 y que, posteriormente, se ha considerado como erróneo78 . La fecha más temprana, pues, remonta a época de Augusto, en que parece empleado en el teatro de Italica, por ejemplo, en el gran bloque que sirve de soporte de la inscripción monumental de la orchestra, tardoaugustea79, y en las losas del balteus, de similar datación 80 . Ello a pesar de que se duda entre época tardoaugustea Ancient Stones. IX International Conference of the Association for the Study of Marbles and Other Stones In Antiquity (Tarragona, 2009), Tarragona, 2012, pp. 407-418. 76. E. Ontiveros Ortega, “Análisis petrográfico de los mármoles de la cantera de la Loma de los Castillejos y su aportación al estudio arqueométrico de las canteras romanas de Almadén de la Plata”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 361-372. 77. J. Campos Carrasco, Excavaciones arqueológicas en la ciudad de Sevilla. El origen prerromano y las Hispalis romana, Sevilla, 1986, pp. 22 y 66; Idem, “Estructura urbana de la colonia Iulia Romula Hispalis en época republicana”, Habis, 20, 1989, pp. 245-262. Se trataba de mármoles de Almadén, de Mijas (Málaga) y de Estremoz y Vila Viçosa, así como calizas de Alconera. M. Cisneros, Mármoles hispanos…, pp. 137s., llama la atención sobre lo anómalo del caso, pero acaba por aceptar esa temprana cronología (además, M. Cisneros, “Algunas apreciaciones históricas y metodológicas sobre el mármol en época preaugústea en el Mediterráneo occidental”, Veleia, 15, 1998, p. 165). 78. J. Beltrán Fortes, D. González Acuña y S. Ordóñez Agulla, “Acerca del urbanismo de Hispalis. Estado de la cuestión y perspectivas”, Mainake, XVII, 2005, pp. 61-88. Recientemente, D. González Acuña, Forma Vrbis Hispalensis…, pp. 156ss. 79. CILA Se 383, con una datación tiberiana, frente otra anterior trajanea o adrianea, descartada. 80. O. Rodríguez Gutiérrez, El teatro romano de Itálica. Estudio arqueoarquitectónico, Madrid, 2004. Cfr., Idem, “Los marmora en el programa arquitectónico y decorativo del Teatro Romano de Itálica: antiguas hipótesis, nuevas propuestas y posibles certezas a la luz de las aportaciones de los análisis de microscopía óptica de polarización”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 231-260.
249 mármoles en la bética durante el reinado de adriano. el protagonismo de italica o tiberiana para la datación de ese proceso de marmorización en la escena y orchestra del teatro y de que los resultados novedosos y aún inéditos de las excavaciones llevadas a cabo por Álvaro Jiménez, que documentan una ampliación del edificio en época tiberiana, muy poco después de la construcción tardoaugustea, podrían apuntar a que en esa segunda fase se colocaron los nuevos materiales marmóreos; no obstante, todavía creemos determinante que la referencia a Augusto en el texto epigráfico no aparezca acompañada del término Divus, lo que apunta a que el culto que desempeñaban aquellos pontifices municipales se hacía hacia el Princeps aún en vida, antes de su muerte y consagración en el año 14 d .C ., que hubiera obligado a la inclusión del epíteto en una inscripción pública de esta categoría81 . Además, las arae, neoáticas y con decoración báquica, que se citan en la propia inscripción pavimental, son de época tardoaugustea 82 , aunque ciertamente también hubieran podido ser colocadas en el teatro italicense en época posterior a su ejecución . Falta por hacer una catálogo exhaustivo de materiales elaborados en este tipo de mármol en sus diversas variantes y su dispersión83, indagando en sus rutas de comercialización y asociación a talleres de elaboración, aunque lo conocido hasta ahora documenta una especial concentración en la Bética occidental, con escasa presencia en la oriental 84 y fuera de la Bética, pero con excepciones tan notables como su uso en la Tarraconense, en concreto en Segobriga (Cabeza del Griego, Saelices, Cuenca) 85 , y en la Mauretania 81. Sobre ese temprano culto imperial en el extremo SO de la Bética en momentos tardoaugusteos hemos tratado en J. Beltrán y A. U. Stylow, “Un aspecto del culto imperial en el suroeste bético: el “puteal” de Trigueros (Huelva)”, en T. Nogales y J. Gonzáles (eds.), Culto imperial. Política y poder, Roma 2007, pp. 239-249. 82. P. León, Esculturas de Itálica…, pp. 152-159, con bibliografía. 83. En el estudio de M. Cisneros, Mármoles hispanos…, pp. 105-108, identificó mediante análisis este tipo de mármoles sólo en cinco ocasiones, en dos piezas de Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz), en dos capiteles de Augusta Emerita y en una tesela de un mosaico de Talavera la Real (Badajoz), lo que por el número y localización no es nada representativo y tiene que ver seguramente con los problemas de diferenciación con los mármoles portugueses de la zona Ossa Morena. 84. Es significativo que no se testimonia –por ahora– en la zona costera mediterránea de la Bética, donde la necesidad de mármoles blancos béticos es asumida de forma exclusiva por los mármoles de Mijas (Málaga) o la presencia de los de Macael (Almería) más al este, mientras que estos dos sí están presentes, especialmente el primero, en zonas de la Bética occidental. No obstante, sí se ha referido su constatación en una ciudad malacitana del interior, en Singilia Barba (El Castillón, Antequera), según M. Mayer e I. Rodá, “The use of marble…, p. 228, donde coincide con otros marmora importados de lujo (Luni-Carrara, pavonazzetto, africano, pórfido lacedemonio, verde antico, greco scritto, giallo antico) y locales (calizas del Torcal de Antequera). Nosotros sí documentamos también la presencia del mármol de Mijas en Singilia Barba y en su entorno. 85. A. Álvarez, R. Cebrián e I. Rodá, “El mármol de Almadén de la Plata y los marmora importados del foro de Segobriga”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 101-118.
250 josé beltrán Tingitana, en concreto en Tetuán (Marruecos)86 . Un problema al margen es que debería recurrirse a analíticas concretas para su identificación, ya que una de las mayores dificultades es su diferenciación con los mármoles lusitanos de Estremoz-Borba y Vila Viçosa (Portugal)87, ya que pertenecen a la misma formación geológica (zona Ossa Morena) y se documentan variantes pétreas similares y difíciles de diferenciar a simple vista . Puede pensarse que, dadas las similitudes en su calidad, en los territorios béticos se emplee de una manera más frecuente los mármoles de Almadén que los lusitanos citados88, por su mayor proximidad y facilidad en el transporte, pero ello no es determinante . Así ocurre, por ejemplo, con ciertas esculturas baelonenses como el togado imperial que es rematado por el retrato de Trajano, de la basílica forense, o los dos silenos fuentes del teatro, que han sido dados de visu como de Estremoz, pero que asimismo podrían haber podido ser realizados en mármol de Almadén, con mejores facilidades de transporte, aunque ello no es determinante, como se ha dicho . 86. Así, lo identificamos visualmente en un par de placas con relieves conservadas en el Museo Arqueológico de Tetuán. 87. V. Lamberto y P. Sa Caetano, “Marble stones from Lusitania: the quarries of the Estremoz Anticline”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 467-482; I. Mañas y A. Fusco, “Canteras de Lusitania. Un análisis arqueológico”, en T. Nogales y J. Beltrán (eds.), Marmora Hispana: explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana, Roma, 2008, pp. 483-522. 88. Idea ya expuesta por W. Grünhagen, “Farbiger Marmor aus Munigua”, Madrider Mitteillungen, 19, 1978, esp. pp. 297-299.
Los nexos y relaciones entre Roma, Tibur y la Bética son anteriores a la época adrianea, pero es en esta época cuando alcanzan cohesión y fuerza especiales. El aglutinante es el emperador Adriano, nacido en Roma aunque oriundo de la provincia Bética, cuya residencia privada fue la magnífica Villa de Tibur. Poblada el área tiburtina de ricas mansiones y villas pertenecientes a la poderosa élite senatorial de origen hispano y bético, la conjunción de intereses y circunstancias entre Roma, Tibur y la Bética constituye un fenómeno de máximo interés para historiadores y para arqueólogos, al que se ha prestado atención en numerosas ocasiones, hitos memorables de la investigación algunas de ellas. Renovar el panorama científico y presentar algunas de las novedades y de los avances más recientes sobre el tema, tanto en el plano histórico como en el arqueológico, es el objetivo de este nuevo libro. La proyección monumental de los tres escenarios contemplados es más que considerable y refleja una vez más el poder de irradiación extraordinario que alcanzó Roma y la capacidad de absorción demostrada por los pueblos y territorios estrechamente ligados a ella, como es el caso de la provincia Bética. Especialistas en los diversos temas planteados ofrecen nuevo enfoque y tratamiento a cuestiones candentes de la investigación sobre temas adrianeos. Rafael Hidalgo Pilar León (Eds.) Rafael Hidalgo Pilar León (eds.) ROMA, TIBUR, BAETICA investigaciones adrianeas ROMA, TIBUR, BAETICA investigaciones adrianeas ÚLTIMOS TÍTULOS EDITADOS EN LA SERIE HISTORIA Y GEOGRAFÍA Realidades conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco. Miguel Luis López-Guadalupe y Juan José Iglesias Rodríguez (coordinadores). Carmona Romana (2 Volumenes) 2º Ed. Antonio Caballos Rufino (editor). Nueva historia social de Roma. Alföldy Géza. Redescubriendo el nuevo mundo. Estudios americanistas en homenaje a Carmen Gómez. María Salud Elvás Iniesta y Sandra Olivero Guidobono (coordinador). La confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras. José-Leonardo Ruiz Sánchez (coordinador). El barrio de la laguna de Sevilla. Diseño urbano, Razón y burguesía en el Siglo de las Luces. Francisco Ollero Lobato. Frontera, Cautiverio y Devoción Mariana. Gerardo Fabián Rodríguez. Documentación e Itinerario de Alfonso X el Sabio. Manuel González Jiménez y Mª Antonia Carmona Ruiz. Recuperación visual del patrimonio perdido. Conjuntos desaparecidos de la pintura sevillana de los Siglos de Oro. Enrique Valdivieso González y Gonzalo Martínez del Valle. La arqueología romana de la provincia de Sevilla. Actualidad y perspectivas. Sandra Rodríguez de Guzmán Sánchez (coordinadora). La masonería en Granada en la primera mitad del siglo XIX. José-Leonardo Ruiz Sánchez.