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Verás: aproximación pragmático-discursiva

González Sanz, Marina

Abstract

Este trabajo aborda la descripción de la unidad verás, desde la perspectiva de la macrosintaxis y la lingüística pragmática. A pesar de que el elemento ha sido previamente descrito como marcador interpersonal de cortesía, constatamos su rentabilidad en otros planos, como el informativo o el modal. Formalmente, es posible encontrar usos combinados de este elemento con el pronombre sujeto tú, tanto en anteposición como en posposición, que se han especializado en la manifestación de diferentes valores. Desde el punto de vista sintáctico, verás se encuentra inmerso en un proceso de fijación: coaparecen usos como estructura libre, en los que se van fijando progresivamente valores metadiscursivos, con otros empleos en los que el elemento funciona como marcador del discurso.

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ARTÍCULOS Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación ISSN: 1576-4737 http://dx.doi.org/10.5209/CLAC.57304 Verás: aproximación pragmático-discursiva1 Marina González-Sanz2 Recibido: 29 de agosto de 2017 / Aceptado: 19 de septiembre de 2017 Resumen. Este trabajo aborda la descripción de la unidad verás, desde la perspectiva de la macrosintaxis y la lingüística pragmática. A pesar de que el elemento ha sido previamente descrito como marcador interpersonal de cortesía, constatamos su rentabilidad en otros planos, como el informativo o el modal. Formalmente, es posible encontrar usos combinados de esta forma con el pronombre sujeto tú, tanto en anteposición como en posposición, que se han especializado en la manifestación de diferentes valores. Desde el punto de vista sintáctico, verás se encuentra inmerso en un proceso de fijación: coaparecen usos como estructura libre, en los que se van fijando progresivamente valores metadiscursivos, con otros empleos en los que el elemento funciona como marcador del discurso. Palabras clave: verás, gramaticalización, marcadores del discurso, verbos de percepción, macrosintaxis. [en] Verás: a pragmatic-discursive approach Abstract. The purpose of this paper is to describe verás from a macrosyntactic and pragma-linguistic perspective. Although this element has been previously categorised as a discourse marker invoking positive and negative politeness, it also operates on informative and modal discourse levels. From a formal point of view, verás may be preceded or followed by the subject pronoun tú, with different values. In syntactic terms, it is undergoing a grammaticalization process, which we describe in this article. Keywords: verás, grammaticalization, discurse markers, perceptive verbs, visual perception. Índice. 1. Introducción. 2. Verás: de verbo de percepción a marcador de discurso. 3. Categorización y funcionamiento de verás. 3.1. De la percepción visual a la percepción cognitiva. 3.2. Función en el plano informativo del discurso. 3.3. El valor disentivo en contexto interactivo. 4. Conclusiones. Bibliografía. Cómo citar: González-Sanz, Marina (2017). Verás: aproximación pragmático-discursiva. En Macrosintaxis y lingüística pragmática, Catalina Fuentes Rodríguez y Esperanza Alcaide Lara (eds.), Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 71, 83-98, http://www.ucm.es/info/circulo/71/gonzalez.pdf, http://dx.doi.org/10.5209/CLAC.57304. _____________ 1EstetrabajoformapartedelProyectoI+D“Macrosintaxisdelespañolactual.Elenunciado:estructuray relaciones”(FFI2013‐43205‐P),financiadoporelMinisteriodeEconomíayCompetitividad. 2UniversidaddeSevilla(España) Correoelectrónico:[email protected] CLAC 71: 83-98 83 84 González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 1. Introducción Dentro del campo de análisis de los marcadores del discurso, han recibido atención específica las formas gramaticalizadas procedentes de verbos de percepción, como ver, un caso enormemente productivo, no solo en español, sino en muchas otras lenguas. En este trabajo abordamos el análisis de la forma verás, que ha sido catalogada como marcador del discurso e incluida consecuentemente en los diccionarios y repertorios especializados. Este elemento ha sido descrito previamente como marcador interpersonal de cortesía por Chodorowska (2008); no obstante, creemos que su funcionamiento supera ese nivel, puesto que ha desarrollado diferentes valores en los planos informativo y modal del discurso. A partir del análisis de las ocurrencias de esta estructura aparecidas en el CREA y en un corpus de conversaciones digitales, pretendemos describir el funcionamiento que verás presenta en la interacción, aplicando una perspectiva pragmalingüística. Para ello, partiremos de los usos oracionales del elemento, en los que ya no aparece complemento directo y que muestran valores modales parcialmente fijados, para pasar al análisis de empleos de verás que no manifiestan percepción visual sino cognitiva. Finalmente, abordamos aquellos usos fijados de la forma que expresan valores de tipo informativo y modal. 2. Verás: de verbo de percepción a marcador En el fenómeno de la gramaticalización, entendido como un proceso gradual y variable (Lehmann 1995; Garachana 1999; Heine 2002; Traugott 2003), que supone, en términos léxicos, el paso de expresar un significado proposicional a manifestar sentidos pragmáticos (Traugott 2003: 633), se han considerado como punto de partida para el proceso los verbos (Hopper 1987: 150; Company 2004: 44) y, más específicamente, los verbos de percepción (Pons Bordería 1988; Gallardo y Marín 2005), que presentan todas las características para poder ser considerados elementos prototípicos dentro de esa clase pragmática […]; derivan de formas imperativas o relacionadas con el imperativo, tienen un carácter conativo básico que los vincula al receptor, manifiestan un valor conversacional (fático) relacionado con la gestión de la conversación, son formas típicas de la lengua oral. Desde el punto de vista morfosintáctico, presentan carácter parentético, aparecen típicamente en la periferia de la oración, han perdido en gran medida o completamente el carácter predicativo que tenían como verbos, y están total o parcialmente fijados morfológicamente (Gallardo y Marín 2005: 60). La proliferación de marcadores del discurso provenientes de verbos de percepción sensorial en general, y de percepción visual en particular, no es un fenómeno exclusivo de la lengua española (Cuenca y Marín 2000; Marcos Sánchez 2016), sino que su existencia se ha constatado en diferentes lenguas, como el catalán (Marín 2005), el inglés (Lehrer 1990; Sweetser 1990; Brinton 1996, 2008; Johnson 1999), el alemán (De Hann 2001; Gamerschlag y Petersen 2012), el francés (Grossmann y Tutin 2008; Bolly 2010) o el italiano (Tanghe y Jansegers 2014). González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 85 Asistimos, en estos casos, al paso de la percepción sensorial a la conceptual (Ocampo 2006; Brinton 2008). En el caso del español, el significado que proporciona el DLE (2014: v. ver) del verbo ver alude, por un lado, a la percepción sensorial en su primera acepción: “[p]ercibir con los ojos algo mediante la acción de la luz”; y, por otro lado, a la percepción cognitiva, entendida como “[p]ercibir algo con la inteligencia, comprenderlo”. Esta doble vía perceptiva se halla en la base de la génesis de marcadores como a ver, tal y como señalan Montolío y Durán (2001): La secuencia a ver constituye una clara muestra del proceso de gramaticalización que han sufrido algunos marcadores del discurso consistente en una recategorización desde la categoría verbo (del verbo de percepción visual ver), hasta la de partícula. Dicho proceso implica cambios tanto a nivel morfológico (el verbo pierde toda la capacidad de flexión y se inmoviliza en la forma de infinitivo); sintáctico (la forma ver ya no puede aparecer acompañada de complementos ni de sujeto); semántico (el significado léxico se debilita: se pierde la capacidad de referencia al sentido de la vista); como, finalmente, suprasegmental: en tanto que verbo, carece de autonomía entonativa, mientras que como marcador discursivo a ver constituye una unidad entonativa autónoma (Montolío y Unamuno 2000: 605). Es posible encontrar una gran variedad de marcadores desarrollados a partir del verbo ver. Además del ya mencionado a ver (Montolío y Unamuno 2000 y 2001; Montolío Durán 2006; Estrada 2009; González Melón y Hanegreefs 2010; Zabalegui 2011), existen otras formas gramaticalizadas como vamos a ver (Brenes Peña 2008), verás (Fuentes 1990; Chodorowska 2008), por lo visto (González Ramos 2004, 2005, 2016; Marcos 2005; Ruiz Gurillo 2006; Briz, Pons y Portolés 2008-2013), o viste (Fløgstad 2012; Gille 2013). La capacidad de ver para generar marcadores discursivos se debe principalmente a que ver es el verbo semánticamente más infraespecificado del binomio [mirar-ver]. Su caracterización como verbo estático con un sujeto que desempeña el papel semántico de experimentador hace que su interpretación exacta dependa en gran medida de los complementos con que se combina, es decir, viene dictada por el objeto de percepción. De ahí que ver tenga una utilidad muy diversa: a partir de su acepción de percepción física, da paso a un amplio abanico de extensiones de sentido; adquiere significado en función del contexto (González Melón y Hanegreefs 2010: 2). El caso específico de verás ya se encontraba en el DUE de M. Moliner (1998[1966]: v. ver). La autora describía este elemento como “exclamación con que se introduce la exposición de algo que está en cierto modo en contradicción con lo que el otro dice o piensa”. Este mismo valor interactivo o interpersonal ha sido tomado más recientemente como base por Chodorowska-Pilch (2008) para analizar el marcador. Esta autora concluye que speaker may employ the Future of the perception verb ver ‘see’ in order to convey their attitude towards interlocutors, invoking both ‘positive’ and ‘negative’ politeness. Data analysis indicates that verás can be considered a grammaticalized marker of politeness due to its strategic use and extended meaning in specific contexts (Chodorowska-Pilch 2008: 1357). 86 González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 Otros autores también aluden a sus valores como ordenador discursivo interactivo (Fuentes Rodríguez 2009: 352) o como elemento enunciativo en combinación con el adverbio ya (Santos Río 2003). Desde el punto de vista semántico, el significado de verás se ha debilitado, dado que en muchos ejemplos no encontramos referencia alguna al sentido de la vista: (1) Verás, yo soy creyente, si fuera del Opus ya sería un pintor conocido, ¿no crees…? (Crea, F. Delgado, La mirada del otro, Barcelona: Planeta, 1996). En (1), la forma no mantiene relación con el sentido de percepción visual, sino que actúa como un ordenador discursivo que focaliza la información siguiente. Desde el punto de vista suprasegmental, aparece como un segmento entonativamente independiente. Formalmente, aunque verás puede ir acompañado de sujeto, motivado por razones pragmáticas y no gramaticales, en los casos analizados carece de complementos. Sintácticamente, puede aparecer aún formando parte de la estructura oracional, aunque ya constatamos la existencia de empleos como marcador en el desempeño de algunos valores, apareciendo en posiciones periféricas de la oración (Dik 1997; Fuentes Rodríguez 1998, 2005, 2013, 2014; Blanche Benveniste 2003): (2a) Se llamaba palentino, porque, verás, porque es que resulta que en la época (Crea, Conversación 1, Universidad de Alcalá de Henares). (2b) Mira, verás. Realmente los reyes magos […] (Crea, Oral, El peor programa de la semana, 11/01/94, TVE 1). En (2a) verás ocupa una posición parentética en el enunciado y desempeña un valor en el plano informativo, enfatizando la información siguiente, mientras que en el caso de (2b) coaparece con el marcador enfocador de la alteridad mira (Martín Zorraquino y Portolés 1999), formando un enunciado independiente y ocupando la posición inicial de la intervención. Si bien es posible encontrar variaciones de persona y de número (veréis (vosotros), verán (ustedes)) de la forma, es mucho más frecuente en segunda persona singular, quizá por sus altos índices de uso en el diálogo coloquial (real o fingido) efectuado entre dos hablantes. A nuestro juicio, las funciones que desempeña esta forma en la conversación no se restringen a su naturaleza interpersonal ya señalada anteriormente (Chodorowska-Pilch 2008), sino que alcanzan los planos modal y metadiscursivo de la lengua. Además, es necesario analizar la evolución que experimenta verás desde el punto de vista sintáctico, puesto que, mientras algunos usos todavía se expresan a través de la estructura libre, en otros empleos nos encontramos ya ante un marcador pleno. El análisis que mostramos a continuación, realizado desde los principios teóricos de la macrosintaxis (Fuentes Rodríguez 2017) y la lingüística pragmática (Fuentes Rodríguez 2000[2015]), parte de los empleos oracionales de la forma, en los que se constata una progresiva fijación de valores modales y metadiscursivos, para pasar al análisis de usos más gramaticalizados. No obstante, es necesario recordar que, como ocurre con muchos marcadores del discurso (Fuentes Rodríguez 1995: 6; Martín Zorraquino 1998a: 228), nos encontramos ante elementos de carácter polivalente, que desempeñan habitualmente más de una función. Además, en la conversación, “dicha polifuncionalidad se ve favorecida, además, por el papel extraordinariamente relevante que cumplen los rasgos González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 87 suprasegmentales, que se superponen a las partículas discursivas (sobre todo, la entonación, pero también, las pausas, la cantidad silábica, el acento, etc.” (Martín Zorraquino y Portolés 1999: 4143). Este hecho justifica la elección de una propuesta modular, que permite conjugar los diferentes planos en los que actúa el elemento simultáneamente. Hemos escogido como material de análisis el corpus CREA, junto con ocurrencias localizadas en el corpus mediado por ordenador recogido por el Grupo Argumentación y Persuasión en Lingüística de la Universidad de Sevilla. En concreto, manejamos conversaciones de wasap y comentarios realizados por los usuarios en plataformas virtuales y redes sociales. La elaboración de este corpus digital forma parte del Proyecto de Investigación Macrosintaxis del Español Actual. El enunciado: estructura y relaciones (FFI 2013-43205-P). De las 924 ocurrencias que arroja la búsqueda en el corpus (entre los años 1990 y 2004), hay un total de 52 casos en los que verás carece de complementación, ocupa posiciones marginales del enunciado y posee un sentido alejado de la percepción visual. Por cuestiones de espacio, no hemos considerado para este estudio las formas de verás en combinación con el adverbio ya (ya verás), que merece ser abordado en un análisis específico. 3. Categorización y funcionamiento de verás El verbo ver, en su forma de futuro de indicativo conjugado, fundamentalmente, en segunda personal singular, está experimentando, por un lado, un proceso de cambio semántico y, simultáneamente, una modificación categorial en términos sintácticos. Desde el punto de vista de su contenido proposicional, es posible observar que el contenido léxico se ha diluido, ha dejado de significar exclusivamente percepción sensorial, para pasar a manifestar percepción cognitiva. Se potencian, además, sus valores interactivo (por la segunda persona en la que se fija el elemento) y prospectivo (derivado del morfema de futuro). Funcionalmente, encontramos los siguientes valores: a) informativo, focalizando el segmento siguiente; b) modal, expresando rechazo atenuado. Veamos más detenidamente cómo se produce este doble proceso de cambio y de qué manera funcionan esos valores. 3.1. De la percepción visual a la percepción cognitiva Como señalábamos supra, los verbos de percepción visual desarrollan con frecuencia el sentido de percepción en el plano cognitivo (Ocampo 2006; Brinton 2008). En palabras de L. Brinton (2008), se lleva a cabo una metaforización del dominio físico al mental y un refuerzo de los valores pragmáticos: First, they are desemanticized in that the concrete visual perceptual meaning of general cognitive perception. This is the well-known instance of metaphorization from the physical to the cognitive domain, from physical sight or vision to knowledge, intellection, or mental vision (Sweetser 1990: 33). Second, the see-forms exhibit pragmatic strengthening in that the invited 88 González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 inference (see Schwenter and Traugott 2000: 10), ‘what is visible must be believed’ is conventionalized as part of the meaning of the expression. Third, the see-forms undergo subjectification and intersubjectification (Brinton 2008: 159). Si nos remontamos a empleos oracionales de verás, en los que todavía se conserva el significado original de percepción visual, podemos comprobar que al sentido prospectivo procedente del morfema verbal de futuro se suma la expresión de valores modales: (3) - Bueno, entonces, mejor que no me saludes. - No te saludo. Está bien así. - Se te va a caer la bola y verás tú. - Tengo otra. - ¡Dios mío! Más pequeña, espero, ¿no? (Crea, Oral, Hola Raffaella, 05/08/92, TVE 1) (4) La Zapatones pasea por el patio envuelta en su capa azul. Se ha hecho un moño cardado y alto y lleva la boca pintada de un rojo excesivo. Se acerca a las mujeres que la están mirando. - ¿Le has visto la boca? - Otra vez viene a enseñarnos la bandera, verás. Cuando la guardiana llega al banco separa los labios y deja asomar un caramelo de limón, el color amarillo destaca sujeto entre sus labios rojos (Crea, D. Chacón (2002), La voz dormida, Madrid: Alfaguara) Aunque estamos ante usos plenos del verbo, que se encuentra insertado en la estructura oracional, se observa cómo el complemento directo ya no es necesario, puesto que verás implica un valor modal de seguridad y certeza sobre lo que sucedería en caso de “dejar caer la bola” (fragmento 3). Esto se debe a la convencionalización de la inferencia “lo que se ve debe creerse” (Brinton 2008) como parte del significado de verás. Otros empleos de verás como estructura oracional se vinculan a su sentido de ‘considerar algo’ (correspondiente a la quinta acepción que proporciona el DRAE): (5) Mira, ahora no puedo seguir hablando -es mejor que arríe velas visto el giro de la conversación-. Y además, estas cosas por teléfono no funcionan. - Pues yo no quiero verte, así que, tú verás. - ¡Eres una...! - Será mejor que te calles o dejaré que tu gestor le cuente al Tío Sam tus trapicheos con los reportajes que firmas con seudónimo y cobras bajo mano (Crea, J. Sierra i Fabra, El regreso de Johnny Pickup, Madrid, Espasa Calpe, 1995) (6) -Han cambiado algunas cosas que a mí me parecían muy importantes y sinceramente creo que han estropeado el guión. Es más, me reservo el derecho de no firmarlo luego. - Yo no te lo aconsejo, tú verás. Pero eso es poco profesional -le dice Pilar Miró con decisión. -Además, luego, si todo sale muy bien, dirán que es por tu guión y si sale muy mal será por los cambios. ¿Qué más? A ver, qué pasa con los actores (Crea (1990), Cambio 16, nº 977) González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 89 Aunque carece de complemento, este se puede recuperar fácilmente: la estructura equivaldría a “tú verás lo que haces”. Desde el punto de vista léxico, se mantiene el sentido prospectivo y, sintácticamente, aparece obligatoriamente con el pronombre tú en anteposición. Esta presencia obligatoria del pronombre sujeto se encuentra condicionada por el valor del acto de habla que se manifiesta, en cierto modo invasivo hacia el interlocutor. Estas características confirman que nos encontramos en una etapa inicial del proceso de fijación de la estructura. En una fase más avanzada del proceso de gramaticalización, se mantiene el carácter prospectivo y el valor modal pero se pierde el sentido de percepción sensorial del verbo, que en su lugar pasa a manifestar percepción cognitiva: (7) Pedrito Jaramillo o sea el hermano Pedrito de la ciencia espiritual no volvió nunca y su madre se quedó muy triste, Cam Coyote Gonsales trató siempre de consolarla, Pedrito Jaramillo debe estar en la gloria gozando de la presencia de Dios Nuestro Señor, tú verás, está mejor que nadie, Pedrito Jaramillo siempre supo arrimarse al mando (Crea, C. J. Cela y Trulock, Cristo versus Arizona, Barcelona: Plaza y Janés, 1993). El hablante, al utilizar la secuencia tú verás, no está aludiendo a un hecho futuro que será percibido sensorialmente por el interlocutor, sino que manifiesta modalidad epistémica basada en la percepción cognitiva que en el futuro experimentará con toda seguridad el oyente. Se trata, por tanto, de un valor evidencial en el discurso del hablante, que manifiesta un hecho como evidente y fuera de duda (Willet 1988; Martín Zorraquino y Portolés 1999: 4148; Aikhenvald 2004; Bermúdez 2005; De Haan 2001). Verás comparte este valor evidencial con otras formas gramaticalizadas del verbo, como se ve que (Albelda Marco 2016), por lo visto (Martín Zorraquino 1999: 46; Marcos Sánchez 2005) a ver (Estrada 2009), etc. Lo interesante en este caso es el empleo de la segunda persona del verbo. Como recuerda Aikhenvald (2004: 8), “some evidentials may not occur in a first person context” (Aikhenvald 2004: 8). De Hann (2001: 6) o Bermúdez (2005) también contemplan esta posibilidad. De hecho, Ortega (1986) recoge en parte este valor evidencial para ¿ves? “cuya función no consiste en otra cosa sino en hacer hincapié en la existencia de aludida prueba e instar, así, a la aceptación de que lo aseverado, antes realidad dudosa, es ahora, frente a la evidencia, algo completamente adecuado” (1986: 286); también lo hace Rojas (2011), al interpretar como evidenciales los usos de formas verbales en segunda persona del singular en expresiones genéricas, del tipo “Muchas veces terminas trabajando en lo que no imaginabas” (Rojas 2011). En sentido estricto, al usar verás y sus variantes, el hablante está basando la evidencia de su aserción en la percepción sensorial o la inferencia del interlocutor. Se trata, por tanto, de una expresión de intersubjetividad, que manifiesta no tanto el modo de obtención del conocimiento del hablante sino más bien si el conocimiento es o no compartido por los interlocutores (Traugott 2010; Nuyts 2012), como indicó a propósito de ves, M. Marcos Sánchez (2016: 165). Verás actúa, así, como marca de cortesía, al expresar el deseo del hablante de implicar al oyente en la perspectiva enunciativa que mantiene, a la vez que queda reforzada su imagen positiva y busca el acuerdo conversacional de manera cortés (Chodorowska-Pilch 2008). 90 González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 Desde el punto de vista sintáctico, si bien nos encontramos aún ante empleos libres de la forma, ya es posible observar ciertos cambios relevantes, como su aparición entre pausas para marcar la marginalidad del elemento, la ausencia de complemento o el pronombre sujeto tú que, de aparecer, lo hará en anteposición. En este sentido, la posposición del pronombre tú daría como resultado una estructura forzada en la manifestación de estos valores (7b): (7a) Pedrito Jaramillo debe estar en la gloria gozando de la presencia de Dios Nuestro Señor, tú verás, está mejor que nadie. (7b) Pedrito Jaramillo debe estar en la gloria gozando de la presencia de Dios Nuestro Señor, verás tú, está mejor que nadie. De todas formas, como decimos, la presencia del pronombre tú no es obligatoria, puesto que encontramos ejemplos similares únicamente con verás: (8) Se había emborrachado por desesperación, por estar acosado, perseguido, investigado, destituido, con sus cuentas congeladas, por algo que no había hecho. Sollozó, abrazada a su papá, tumbado en el sillón de la sala. Cuando éste abrió los ojos y la vio junto a él, llorando, la besó muchas veces: “No llores, corazón. Saldremos de ésta, verás, no nos dejaremos derrotar”. Se incorporó, arregló sus ropas, acompañó a su hija a tomar desayuno. Mientras le acariciaba los cabellos y le decía que no contara nada en el colegio, la observaba de una manera rara (Crea, M. Vargas Llosa (2000), La fiesta del chivo, Alfaguara: Madrid) 3.2. Función en el plano informativo del discurso Desde el punto de vista de la construcción del texto (Briz 1993a, 1993b; Briz e Hidalgo 1998; Martín Zorraquino 1994), los marcadores discursivos procedentes de verbos perceptivos estructuran y gestionan el intercambio, ya que marcan una pausa en la comunicación, reclaman la atención del oyente e indican un cambio en la evolución del discurso. Ello supone que la función pragmática que realizan se desarrolla fundamentalmente en el plano de la organización textual pero, como veremos, se extiende también al nivel interpersonal (Gallardo y Marín 2005: 65- 66). En este apartado no nos referimos a la función metadiscursiva conversacional (Auchlin 1981; Martín Zorraquino 1998: 229), sino más bien al empleo de verás como elemento estructurador de la intervención, tanto en discursos dialogales como monologales. En este sentido, verás mantiene la manifestación de percepción cognitiva, no sensorial, y el sentido prospectivo pasa de funcionar en el plano del contenido a desarrollar un valor en el plano del discurso, aludiendo a la información que se va a proporcionar a continuación, necesaria para que el interlocutor entienda la explicación: (9) Don Rigoberto, bien flaco el viejo, se abrazó a sí mismo sentado al filo del lecho. Ella suspiró: - Cuéntame lo que soñaste, Rigo. - Pues tú verás, niña inocente. Yo tendría unos veinte años y andaba en la guardia del señor Juárez por el norte de la república, perseguidos por los González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 91 franceses y los traidores mexicanos que los auxiliaban (Crea, C. Fuentes, Cristóbal Nonato, Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1988). Desde el punto de vista sintáctico, es necesario destacar la elisión del complemento directo, así como la función conectora del elemento, que relaciona la intervención que introduce con la inmediatamente anterior. La presencia del pronombre personal no es obligatoria pero, si aparece, lo hará en anteposición. Además, (tú) verás, cuando desempeña esta función, suele ocupar el margen izquierdo o la distribución parentética, de manera que anuncia y enfatiza la explicación que se va a proporcionar. Este valor metadiscursivo de verás ya ha sido puesto de manifiesto por Bauhr (1989), que señala que, en términos generales, “sirve de fórmula introductoria a una explicación, exposición, narración, etc.” (1989: 150), función que también aparece recogida en el DUE (v. ver). Con este valor de focalización catafórica, frecuentemente va precedido de otro conector: pues: (10) - Usted dirá don Fiacro. - Pues verás, el loco ese del Juan ha venido a comprarme este televisor a colores; pero dijo que regresaría por él tras ir a entregar el auto de su jefe a la capital y nada que regresa. ¿No podrías hacerme la merced de llevarle el aparato a su casa?, así no tendrá que ir cargándolo cuando regrese. Igual sin coche... (Crea, F. Victoria Zepeda, La casta divina. Historia de una narcodedocracia. Novela sobre la impunidad presidencial, México: Edamex, 1995). No resulta extraño que un elemento como verás desarrolle este valor metadiscursivo catafórico, puesto que la fosilización del verbo ver en futuro hace posible que se pueda utilizar para conceptualizar espacios dinámicos en el texto, estableciendo un paralelo entre el futuro temporal y el después del discurso: “the temporal metaphor correlates first and foremost with spoken discourse, which unfolds through time and in the unmarked instance evaporates upon utterance” (Fleischman 1991: 293). En otras ocasiones, el empleo de verás en el margen izquierdo refleja el proceso de planificación discursiva que está llevando a cabo el hablante: (11) La poetisa la tomó con Eguren. -¿¡Pero dónde tienes el alma, tío, dónde!? -le decía a limpio grito. -Mira, es que, verás, yo...-argüía Eguren. -¡Y tú qué quieres, coño!... Si será borde, que tú me pegas unas purgaciones, que se te ve en la cara -dijo refiriéndose a Pipe. (Crea, M. Sánchez-Ostiz (1995), Un infierno en el jardín, Barcelona: Anagrama) En este sentido, se combina con otros marcadores como mira o es que (Fuentes Rodríguez 1997), con los que comparte el carácter enfatizador, introduciendo una justificación que, en este caso, no llega a producirse por la interrupción efectuada por el interlocutor. La introducción de la justificación se ve más clara en (12): (12) - Mira lo que te digo, Alexander, hoy tenía ganas de verte. - ¡Vaya, cuánto me alegro! - Sí... verás. Es que me siento algo melancólico, necesito comunicar mis impresiones. (Crea, A. Cerezales (1991): Escaleras en el limbo, Barcelona: Lumen) 98 González-Sanz, M. CLAC 71 2017: 83-98 Tanghe, S., y Jansegers, M. (2014). Marcadores del discurso derivados de los verbos de percepción: un análisis comparativo entre el español y el italiano. Revue Romane. Langue et littérature. International Journal of Romance Languages and Literatures 49 (1), 1-31. Traugott, E. C. 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