La hija del avaro : comedia en dos actos / traducida del francés por Emeterio Suazo
Full text
97 . 14 coma DI AVARO, E ae - COMEDIA EN DOS AQTOS ó de UL Na TRADUCIDA DEL FRANCÉS - | POR / - DON EMETERIO SUAZO. ro dot MADRID. IMPRENTA DE REPULLES. ¿ 1840. :
PERSONAS. : Don Ponciano. Ses E ; Casilda, su hija. Carlos, primo de Casilda, «. Don Sabas, escribano. * Isidoro, su sobrino. Casimira, criada. e y La gscena es en casa de don Ponciano, en un pue- . y blo'4 las inmediaciones de Toledo, e p ; , JO .' , " , n h ( a 1 z 5 $ * ze e » Esta Comedia, que “pertenece ' d.la lería Dramática , es propiedad del Editor de los teatros modtr- * . NO, antiguo español y estrangero; quien perseguirá ante la ley al qué la reimprima 6 represente en algun teatro del Reino, sin recibir para ello su autorizacion y segun previene la Real orden inserta en la Gaceta de 8 de Mayo de 1837, relativa ú la Propiedad de las obras dramáticas»: o . a
ACTO PRIMERO. MIA, A Y An s Sala baja. En el fondo hay dos puertas: Ja de la derecha tiene ventanilla, es la de la entrada y va á dar al patio: la del medio sale á una escalera que conduce al piso principal. Debajo de la escalera habrá una puerta que no se verá. En segundo término, á la derecha del actor, la cocina. En frente y en el mismo término, el gabinete de don Ponciano. Ajuar mezquino, estropeado, al gusto antiguo y estravarante de provincia. Una mesa cerca del gabinete de don "Ponciano: otra junto á la puerta, de la cocina. ESCENA PRIMERA. CASILDA. CASIMIRA, (41 levantar el telon, Casimira se asoma por la puerta del patio. Casilda á la puerta de la cocina.) % ' Casil. uné es eso, Casimira ? Casim. Ya se marcha, señorita. Casil. De veras? Casim. (A:don Ponciano que está en el patio disponién— dose á marchar,) Vaya usted con Dios, señor... eh...! la ventana del corredor...? (Mira por la puerta del corredor , y al volver á. la del patio, dice en alta y0z:) Está cerrada... con Dios...! no corra nsted mucho... eyidadito con la yegua. Casil. Se fue... ? Casim. Ahora sale del patio... va 4 dar una vuelta como todas las mañanas... 4 las labores , á los p£0n88... elleva entretenimiento para dos horas. Casil. Tanto mejor: cierra la puerta. (Casimira la cierra.) Ahora... (Se muda á la izquierda de Casimira.) po= demos componer el desayuno de mi primo Carlos... vaya, vamos corriendo. Casim. Me parece que no corre prisa; durmiendo está á mas y mejor. ;
Ne) Casil. No importa: todo debe estar listo para enando despierte, antes de que mi padre dé la Wnelta Casim. Yo lo creo... .caramba! si el am : te gasto, este despilfarro... chocolate teca, un mantel..,! Casil. Buena la habiamos hecho,..! (Llaman á la ta.) Dios mio! ahi está! RAS Casim. (Por lo bajo.) Se le habrá olvidado a] 0 sa. (Vuelven 4 llamar.) 5 voz Casil. Esencha...! voy á la cocina 4 hacer e] chocolate con toda precaución ; procura que se marche pronto Casim. (4 la puerta.) Ya... ya van! ] Casil. (En tono bajo.) Despues irás poniendo la e (Entrase en la cocina.) É Casim. (Abriendo la ventanilla.) Es usted, señor amo? Isid. (Por fuera.) Abre, Casimira! Casim. Toma, toma...! (4 la puerta de la cocina.) no hay que asustarse: no es nadie... es don Isidoro, ; Isid. Mil gracias... Abre de una vez! ; Casim. (Abriendo.) Vamos. entre usted. O viese todo es= » huevos, man- ESCENA IL CASIMIRA. ISIDORO, Isid. (Entrando.) Gracias á Dios! Casim. Buen susto nos ha dado usted. Tan temprano === por aqui...? : Isid. Mi tio don Sabas me envia, y no ha sido menes ter que me Jo diga dos veces... ten q A g go tanto gusto en J venir por aca. : : Casim. a tio de usted, como notario del amo», salen q ñ Í be muy bien qne todas las mañanas sale á caballo mi señor á ver sus posesiones en las cercanías. Isid. o Rs en venir. Don Ponciano tiene 1acler 10 ] tanta cienda..,! Campos, vinas, prados, olivares. Todo le pertenece, Casim. Y lo recarre todo. La señorita está oenpada; yo ERES con que... puede usted volver luego, Isid. Na faltaba mas! (Aparte.) Dice bieo mi tio... aqui hay gato encerrado, Casim. Como el amo no está en casa... ”
(5) Asid, Le esporaré. Se trata de un negocio de importan— cia... de una ¿gram finca que va á NDA a las que ya «tiene. Se va á hacer el dueño de toda esta tierra. De eso me parece que hablaban mi tio y él ayer noche, ¿nando Megó aquel jóven... Te acuerdas... ? Casim. Ah! sí... Don Carlos... el sobrino de mi amo. Isid. No, sino de su difunta muger. Casim. Pobre difunta! ni aun siguiera tuvo el gusto de verle! y no será porqué no se la pasaron buenas ga= nas de ir á Madrid á casa de su hermano; pero mi amo no cousintió nunca en desembolsar los gastos del viaje. Oh! como qué se llevaba los tres*y los cuatro dias rabiando por el porte de una carta! De manera 'que la pobre señora no se atrevia á escribir á su hermano», temiendo las contestaciones. Si el otro lo hu= biera sabido... ! Pero ella... era una santa... qué...! por no manifestar la menor queja de su marido... Isid. Con.que tan encogido ha sido siempre don Ponciano? Casim. El ha grangeado su fortuna... tiene derecho pa= ra hacer de ella lo que se le ponga en la cabeza. Isid. El caso es que no hace nada. Casim. Por no arruinarse. Hagámoslo justicia: yo», que entró en la casa hace cuarenta años, sé muy bien sus principios. La hijuela de la señora era poca C08a y y él nada absolutamente poseía. Para llegar á ser el mas fuerte propietario de la comarca, menester era que fuese guardando su dinero. En tiempo de la revolucion... de la otra! la pasada... no se metia en lo de bienes nacionales, ni acciones de Gremios, ni... Economía y nada mas. Asi es como juntó sendos ochentines Y... (lo que él decia, escatimando el ali mento para comprar una cuartilla de tierra:) Hijos mios! un bocado empuja al otro, y asi se desbaratan las baciendas. , Isid, No, pues le ha salido grandemente la cuenta. Casim. Mas... á propósito de alimento... Se me babia olvidado. La señorita que está haciendo el chocola= te! voy... (Vase hácia la mesu. Isid. Cómo va eso? qué es lo que dices...? chocolate en casa de don Ponciano... ? (Dirigiéndose á la puerta de la cocina.) No hay duda: este olor á cacao... Casimira! Cusim. Déjeme usted... tengo que poner la imosa. 1)
F (0) Isid. (Mirando ú la. mesa que AS Casimira prepara.) Qué es esto... ! un cubierto para d : ' "£81 y Unarse... en casa de don Ponciano... !. Vamos! Esto está perdido: reina la mas completa devastacion, Casim. El señor don Carlos, hijo de Un... cómo le llaman... ? de Uno.» cambiante ; está acostumbrado 4 to= das las monerías de Madrid. No. se ha eriads: 410 salvage como usted y yo, z Isid, Muchas gracias... ! y es don Ponciano quien paga todo esto? Casim. Ni por imaginacion. Si lo supiera. | Sacado la señorita, Como qne para evviar por el chocolate y el azúcar ha cambiado una moneda de :oro-de las que su padro la dió. A 1sid. Con que la da.dinerod oo. 2.10 ; Casim. Sí señor: se.lo va dando poco á pocoen todo el curso del año, para contarlo con ella por navidad, Ese es su aguinaldo... jamas llegaba á ello... mas para su primo...! lsid. Su'primo...! su primo...! parece que de buenas á primeras le ba tomado un interes... Cásim. Bah! el sobrino de su madre es buen mozo... Ayer nos “sorprendió á todos con su llegada, y las sorpresas siempre son agradables a las” muchachas! Estábamos quietos y pacíficos, mi amo y su tio de «Msted haciendo garabatos, yo en mi costura, la sex ñorita leyendo... cuando de repente, tran, tran, tran...! un golpeteo de puerta que nos alarmó á to= dos... especialmente al amo, qne tiene mucho miedo de noche. Corro á abrir... ! dos Ó tres hombres con lios , maletas... y poco despues un guapo mozo» elegante, limpio, estirado, como si acabara de salir de un escaparate; con su magnífica capa... De un salto se planta en medio de la babitacion... “Buen amigo, le dice al amo, pasad recado al señor don Ponciano. Ponciano... ? yo soy. “Oh! mi tio! mi querido tio... vea usted esa carta de mi padre. ?? Nosotros nos que=. damos suspensos , don Sabas y -y0... pero. la señorita...l ah! si la hubiera usted visto... pálida como una muerta... l con unos lagrimones en los ojos...! parecia una loca... ! de improviso se abraza con el recienye= : 5 : A 1) nido, diciendo; “madre múa,,. madre de mi alma...! aqui
(7) Eso sí... efectivamente se da mucho aire á la pobre señora. Isid, Con que;.. sin mas ni mas se colgó de su cuello? Cain. Lo que es él... es muy tratablo.., Empezó á á reirse y á abrazar á su ¿Prima sin enfadarse , ni mucho menos... Isid. Vaya una cai Cusim. Bien seguro es que ni él ni mi señorita han pe- - gado los ojos en toda la noche. 1sid. Yo sí LSO ho dormido! desde que me lo contó “mi tio...! ESCENA III e ISIDORO. CASILDA. CASIMIRA. Casil, (Saliendo de la cocina.) Vamos, despáchate, Casimira, pronto... ! ya está el chocolate, (4 Isidoro, que la sigue saludando.) Buenos dias, Isidoro si gue usted bueno ? (4 Casimira,) Acabo de oir ruido en el cuarto de mi primo... y aun no está la mesa. puesta! Jesus,..! Casim. Qué! si hace una hora que me está hdd con= versacion.% Casil, Anda... yo le escucharé por tí. Casim. Me alegro que usted me relevo. (Aparte.) Qué buena es la señorita... ! en nada repara. (Métese en la cocina.) Isid. (Mirando á Casilda.) Dios mio! qué linda está usted, señorita! ¿Cusil. De veras! Mil gracias... (A Casimira, que está en la cocina.) Cuidado, Casimira, que pongas un man— tel limpio. Isid. Sí... Casildita. Ese color sonrosado da gusto ver= le. Un dia entero me pasaria yo contemplándole! Cuando mi tio me mandó venir... Yo no sé qué felicidad... pero todavía. debe estar muy distante de mí esa fortuna. (Casimira trae un mantel y una > ordinaria , lo que pone sobre la mesa.) Casil. Muger! esa jícara no... la otra; la de los ramos. (Casimira toma la jicara y se la lleva. : Casim. La que no ha servido desde que murió madre?
(8) Cusil. Aquella , aquella !. para su sobrino... Isid. No me escucha usted , señorita? Casil. Sí, sí por. cierto: tambien yo tengo gusto en ver á usted. Conozco la satisfaccion que usted tiene en hacerme mil obsequios... se porta usted conmigo como un hermano. E , | Isid. Oh! mejor... mucho mejor... Si nsted supiera lo que hay en el particular...) Atienda usted, Casildita; si usted me dijera “es preciso que te arrojes en la lumbre por mi...” lo baria sin titubear. El achicharrarme vivo se llevaria muy poco con lo que me está sucediendo. La idea solo de que usted pueda pertenecer á otro, es lo que mas me quema, lo que me abrasa, y me frie, Y... Casil. Qué quiere usted decir con eso, Isidoro? Isid. Nada... Qnién me mete á mí en semejante cosa...? Soy un pobre escribiente de mi tio Sabas: no puedo prometerme,.. por mas que diga mi tio: es imposible! Pero... qué le he de hacer? Y luego... si es ciex- to que viene espresamente á casarse con usted... Casim. (Volviendo.) Casarse... quién? (Trae una Jicara, una servilleta, una chocolatera, y un gran terron de “azúcar en un papel.) Casil. Mi primo! quién le ha dicho áusted... ? Isid, Quién me lo ba de haber dicho... ! mi tio, A él se le figura por el aire de interes con que su padre de usted leyó la carta de ayer voche, que se trata... Casim. De qué? vamos , de qué se trata? Casil. Qué disparate... ! el hijo de un cambiante...! Dios mio... es muy rico para nosotros, Isid. Si es por eso, no-debe darse grande importancia: el recienvenido. Semejantes fortunas de rentas, dice mi tio que son como los globos, Se binchan... se remontan en un santi-amen. Pero al menor choque revientan y... plaf! al suelo sin remedio...! Siempre será usted mas rica que-su primo. (Casimira y Casilda ponen todo lo necesario sobre la mesa.) : Casil. De veras? mas rica? (Mirando á la mesa,) Tentacion! qué es lo que has traido aqui...? Casim Toma.. ! el azúcar. Isid, Su padre de usted, que á mas de sus propiedades tiene, segun dicen, arcas llenas de oro...
| o) Casil. Mi-padre... ! A 1sid. Oh! 4 mí lo mismo me da... La amistad de msted es lo Ánico que yo pretendo. Casil. Señor Isidoro! (Presentándole el azúcar que está enel papel.) Si me hiciera msted el favor de moler este azúcar, bien molidito... ; Isid. Al instante, señorita, com. el mayor gusto. (Coge el azúcar y vase á la cocina ) 4 Casil, (A Casimira.) Bueno... ! lo que falta es el sillon de la sala de mi padre. Casim. (Aparte.) Jamas lo usa el amo, porque no se gaste. Casil. (4 media voz.) Oye, Casimira... lo que Isidoro me acaba de decir... eso de que mi padre tiene mucho. oro... te parece á tí...? Casim. Bien puede ser. No diré yo lo contrario. Casil. (En el mismo tono.) Es seguro... porque tú no sabes... Mira! anoche oía yo trastear en la casa, y temiendo que despertasen á mi primo... me levanté á ver lo que era... Ya me volvia á mi cuarto sin averiguar nada, cuando vi á mi padre que cogía una llavecita, detras de ese cuadro viejo, abumado... alli, debajo de la escalera, en el portal. (Señala á la escalera del fondo.) Casim. (Asustada.) Virgen Santísima...! con que usted ha vistos.. ? Casil. (En el mismo tono ) Entonces... abrió con mucho tiento, al lado del cuadro, la puertecilla de la ala— cena que tiene reservada para guardar papeles, se— gun dice... y se sentó en el snelo junto á una Orza desbocada donde habia oro... pero mucho! muechísimo!! púsose á contarlo... y despues un sin fin de bi= Metes de banco que sacó de una cartera grande, Casim. Silencio , señorita...! , ; Casil, Ponia unos ojos tan abiertos...! susurraba algunas palabras riéndose... pero con una risa tan orj— ginal...! y Juego... como la luz del farol. esparcia una lúgubre claridad... Daba miedo ver-aquello...! yo me volví á mi cama retemblando. Cusim: Buen Dios...! si lo llegara á saber... Cuidado can que hable usted de eso en toda su vida...! lsid, (Entrando , presenta el azúcar á Casilda.) Aqui-es- A
: (16) ; Casil. Casimira..! , - Car. Por qué dice eso? Casil. Pues qué va usted 4 hacer caso de ella, primo mio... ? está loca... Yo desear otro padre en vez del que tengo » de quien soy la única gloria y la felicidad...! tambien él es generoso conmigo. Casim. Pero 4 lo menos iría usted una vez siquiera á esos espectáculos de que habla su señor primo. Cur. Es posible! con que no va usted á la ciudad inmediata? Casim. Jamas...! ham! esas chanzas cuestan el dinero. Casil. Qué tontería! Yo no pienso en semejante C0sa... educada en esta casa por mi madre, queen ella vivia feliz, mis anhelos nunca se han estendido mas lejos... de ella aprendi a complacer en un todo á mi padre... á no echar menos otra clase de contentos... tal vez en este instante desearia, por vuestra causa, encontrar= me eu medio de esas brillantes reuniones; pero... una vez... una tan sola. Para dar una ojeada... para ve- TOS... Y conservar eternamente aquel recuerdo, como un tesoro. ' Casim. (Escuchando.) Cielos! Casil. (Levantándose. ) Qué es eso ? Casim. Nada... me pareció que oÍa... Car. Pues bien, prima mia: vendrá usted á ese mundo que no conoce... yo lo quiero. tengo un empeño en ello, por amor propio de primo. ETE, Cusil. Qué dice usted ? Car. Queda á cargo de mi papá... Estoy casi seguro de que hablará de ello.al de usted en la carta que yo le entregué. e Casim. (Poniéndose entre Casilda y Carlos.) Ah! aquella carta que repasaba esta mañana... estaba muy embebecido,.. Debe de ser algun secreto. : Car. Sí... uh secreto de familia... que pronto se sabrá... - Vendrá usted á Madrid» primita ? Casil. Yo? ] Casim. (Bajo ú Casilda.) Estoy por decir que tenia razon don Isidoro. (Se vuelve á la izquierda de Carlos.) Casil. (Temblando.) Mucho me lo temo. Car. Desde ahora mismo puedo decir aqui para entre nosotros... e
(17) Casil. No, primo mio, no, no... snpuesto que es un secreto, no me hable usted de él todavía, : Casim, A qué viene eso...? y4 tengo curiosidad... vea mos... el casamiento... Casil. Casimira! Car, Calla ! se lo ha presumido. Casil. (Vivamente.) Primito, otro poco de chocolate, para que este no se enfvie... (Tiémblale la mano.) Toma, toma... ¿échalo tú, Casimira. : Car. (A Casimira, que le está echando el chocolate.) Bas= ta, basta. Casil. (Presentándole el azucarero.) Aquí está el azíiwcar. - ESCENA VIT. : LOS MISMOS. DON PONCLANO. Ponc. (Antes de entrar.) Casimira...! (4bre la puerta y se presenta.) Casim. (Dejando caer la chocolatera sobre la mesa.) Ay! el dulcísimo nombre de Jesns! Ponc. (Desde el fondo.) Hola! hola! está comiendo...! Car. (Levantándose, y saliéndole al encuentro.) Querido tio, todavía no he visto á usted hoy por la mañana, Ponc. (Poniéndose entre él y la mesa para ver lo que hay en ella.) Buenos dias. Sobrino, buenos dias. (A Casilda, que se pone delante de la mesa como para ocul= társela.) Tú por aqui, encanto mio; á Dios, mi tesoro, mi único tesoro... ven á darme un abrazo... (Viendo á Casimira que se lleva la:chocolatera.) Qué es eso... ? qué llevas tá ahí...? e - Car. Cuál...eso, tio... ? escelente chocolate que acabo de tomar , y por el que doy á usted mil gracias. Ponc. Chocolate? Casim. (Entre Casilda y don Ponciano.) Señor amo... Ponc. Chocolate...! á qué viene eso...? (Viendo el azucarero sobre la mesa.) Y azúcar! tambien azúcar! Casim. Psi! no habia nada para el desayuno. (Carlos se ha sentado á la derecha del teatro.) : Ponc. Qué necesidad hay de esas cosas...? en ofreción= dolo con buena voluntad, una taza de leche... un 2
E . (18) s poco de queso... es suficiente en el campo: (4 Car— los.) mo es verdad ? (A Casimira.) Quién ha dispues- to... (Va ú dejar el sombrero en el fondo sobre una silla.) Casim. Es que... Ponc. Vamos... responde, que no eres torpe de lengua. Casim. Señor... Ponc. Acaba! Casil. (Adelantándose con firmeza.) Yo , padre mio. Ponc. Ah! con que has sido tú? Car. (Aparte , manifestando la mayor estrañeza.) Qué significa toda esta pantomima! A comodo,,. chocolate... ! pero - _ estoy en que no lo habia en casa... usil, Es cierto, padre... yo he mandado á Casimira que lo compre, Ponc, Ah! tá has enviado por ello... (Como antes.) Bien bien... mas, con qué diuero...? Facil esir por rra -Jate; pero debe pagarse al contado... (Mirando con sonrisa ú Carlos.) mo es esto...? debe pagarse Mo el estilo del pais... y vosotras no teneis AA EO! Casil. Yo tengo algun oro. Ponc. Con que has malgastado...! serias capaz de haber cambiado mis onzas ? Casil. Como nsted me las dió... Ponc. Para guardarlas, Se entiende, , Car. (Aparce.) Maldito si puedo creer lo que estoy viendo. ! ESCENA IX. LOS MISMOS, ISIDORO, Isid. Aquí vienen... aquí los traigo: calentitos! Ponc. Hem! qué tenemos ? Casim. Esta es otra. Ya escampa, Isid. Chi...! Señor don Ponciano... unos bizcochos. ' Ponc. Bizcochos ! Casil. Tambien se ha de enterar de eso... ! Isid. La señorita Casilda me ha enviado á comprar... Ponc. Pero con qué dinero?
> (19) Isid. Los traigo fiados. Ponc. Y quién los ha de pagar... ? tí... ? Ísid. Yo. Car. (Levantándose , y yendo hácia don Ponciano.) No, señor tio; sino yo... asi está tratado... he pedido este desayuno... con condicion de pagarle de mi bolsillo... es muy justo, no permitiré otra cosa! Casil. Mi primo! Ponc. Ya! eso varía de especie... haberlo dicho desde un principio... Franqueza, hijo mio...! aqui estás como en tu casa... yo no me ofendo. Ya que tienes humos de señor y quieres regalarte el paladar, cómete tn hacienda... eres muy dueño, mientras. te dure... (Aparte.) Y luego se espantarán de que semejantes dilapidaciones arruinen las casas. (En alta voz.) Ca= simira, mi almuerzo! Casim. Señor amo, ahí ha quedado un sorbo de chocolate... si usted lo quiere... (Bajo.) El sobrino paga. Ponc. Ah! con que ha sobrado...! bueno, Guárdalo para mi niña... Para mí, pan y manteca... es lo que mas me gusta. (Casimira le alarga el pan. Don Ponciano parte una rebanada y la unta con manteca.) Car. (Aparte.) Vaya un tio que Dios me ha dado... (Mirando á Casilda.) Pero ella... es un angel...! Ponc. (Mirando á la mesa.) Un mantel...! un sillon! Esto es un escándalo...! (Viendo á Isidoro comiéndose un bizcocho.) Qué estás haciendo tú? Ísid, Qué diantre! ya estan pagados! Car. (Sacando una doblilla de cuatro duros.) Toma , Casimira... páguese mi deuda. ' Casim. (Examinándola.) Una moneda de oro Ponc. (Que estaba junto á la mesa , volviéndose.) Oro? _Casim. Bah...! En mi vida juntaré dinero para dar ú usted la vuelta. Ponc. (Con viveza y alargando la mano.) Venga acá. Yo tengo: cambiaré. Car. (Deteniéndole.) No, tio, de ningun módo; no corre prisa... voy á retirarme en este momento... quiero escribir á papá. , Ponc, Ab...! á tn padre...? (4parte.) Pobre muchacho! Casil. Primito, aqui tiene usted su tintero. Car. (Yendo á: recoger su neceser de encima de la mesa ú
(20) la derecha , y abriéndole.) Aha! efectivamente... en mi neceser. Casil. Qué bonito es! Car. Le gusta á usted primita...? me alegro. Ruego á usted que le acepte... como prenda de la mas sincera amistad. Casil, Gracias... gracias... Isid. (Aparte.) Regalitos... ! esto es hecho. Car. Usted me hace un desprecio. Ponc. Bab...! no. Vamos, Casilda... sin rodeos... no hagas tal desaire á este jóven, Casil. Padre... Ponc. (Entre Carlos y Casilda tomando el neceser.) Vaya... ella lo admite... (Abriéndole.) Es de oro...! no, de plata sobredorada... (Dándosele á Casilda.) Ciér— rale bien... y y guárdale con esmero. Casil. (Con espresion. Oh! sí... Ponc. (Tomngola, la cara.) Pobre chiquilla. «- te gusta mucho» eb... ? ' pues señor... no quiero que pague su desayuno... á mi cargo queda... por hoy vo le ha de costar un cuarto. Casimira, dame ese ochentin, y le . devolveré cuatro duros en plata. - Car. Tio... déjese usted de eso... Ponc. Cómo que lo deje...! esa es la cuenta. Cuanto mas amigos mas... : Car. Sí, sí, pero... se figura usted que estoy esperando la vuelta... guárdalo, Casimira , guárdalo... ya que me sirves, quédate con lo que sobre, Casim. Para mi? Ponc. (Aterrado.) Para ella... , Isid. (Aparte ) Pues... apenas tendrá dinero el hombre...! Casim. Es posible... ? veinte pesetas por haberle servido media hora , cuando mi amo no me da mas que cua= renta eu todo el año... (Bajo á don Ponciano.) Le arece á usted que las tome 1 - Ponc. (Bajo á Casimira.) Psil ya que te las da ese im= bécil.. Casim. a Qué corazon tan noble! Ponc. ( Bajo.) Pues eso quiere decir... (Alto á Car los.) Escucha, hijo mio, un consejo... mira... si de esta Manera arrojas todo lo que tienes, nunca vejás tus manos colmadas.
(20) Car. Déjese nsted de eso, tio... el dinero es redondo, y se ha hecho para rodar. Ponc. Al contrario. Es plano para que los hombres le vayan apilando, ESCENA X. CARLOS. DON SABAS. DON PONCIANO. CASILDA. CASIMIRA, ISIDORO. Sabas, (Al entrar.) Apilando!' eh? Car. (Aparte) Aqui está el espantajo de ayer noche, Sabas. No hay que preguntar quién es el que lo dice... Don Ponciano sin dnda. e Ponc. Ah! ah! don Sabas...! loque yo digo... siempre con sus parrafillos de moral. - Car, (Aparte.) Buena traza tiene el moralista. - Isid. (Se acerca ú don Sabas y le dice muy bajito) Aqui hay trampa! Sabas. (4 Carlos.) Salud al jóven viajero... yo soy el de aver noche... el tio de mi sobrino. Car. (Placentero.) Sí... ya estoy... me alegro... él me ba dicho que era el sobrino de su tio. (Casimira coge todo lo que habia en la mesa y lo lleva á la cocina.) Sabas. (4 Casilda, que está pensativa.) A Dios, Casilda... Jesus! qué tristeza... : Casil. (Volviendo en si.) Ah! padrino...! : Ponc. Triste! tú, bija mia...? Cómo... ? qué es loque tienes... ? estás mala, disgustada... Cusil. Nada de eso. Ponc. Yo quiero que estés contenta... que seas feliz... vé á distraerte, anda... lleva de comer á tus pollitos; con eso te esplayarás... pero cuidado con darles pan... unas granzas. Vaya, con Dios! No debe desperdiciarse lo que el Señor nos da. Hay tantos infelices que carecen de ello, hija mia... Car ( Aparte.) Qué hombre tan estravagante! Si no fuera por mi prima, cómo me habia de divertir...! Ponc. Quisiera que ustedes nos dejasen solos... tengo que hablar largamente con el señor don Sabas... (4 Curlos.) Hijo mio, ya nos veremos: Inego... tambien tenemos que hablar. (Don Subas e Isidoro pasan dá la izquierda del teatro.) TR
(22) Casil. (Acercándose.) Ah! Car. De la carta de mi padre... Ponc. De su carta, sí, si. (4parte.) No sé cómo par= ticiparle semejante desgracia! Casil. (Que le ha oido.) Semejante desgracia...! padre mio, dice usted... : : Ponc. Yo no he dicho nada. Casil. (Temblando.) Si tal... sí tal... Isid. (4 don Sabas.) No hay duda... es un novio! Sabas. Chito! ya veremos. Carlos. (En el fondo.) Heh! don Isidoro...! dentro de media hora soy con usted para ir á esa partida de pesca. Sabas. A la orden , caballero. Isid. Yo! (Aparte.) Qué le parece á usted tio? (Carlos sube por la escalera que conduce al piso alto ; Casilda vase al patio; y Casimira, que acaba de quitar la mesa, vuelve áú la cocina. Isidoro sale el último por la puerta del patio ) ESCENA XI. DON PONCIANO. DON SABAS. . , Ponc. (Aparte, viendo salir á Carlos) Preciso será decírselo... Sabas. (4parte.) Quiero saber por todos los medios posibles... : Ponc. Siéntese usted, compadre... (Don Sabas se sien= ta.) vamos... hay algo de nuevo? Subas. Y tanto...! la llegada de su sobrino de usted ba revuelto á todo el lugar... nadie sabe la causa de su venida... cada uno echa sus cálculos... (Observán= dole,) no falta quien dice que viene á casarse con sn prima... esto anda muy válido en el pueblo. Ponc. Y quién les mete en eso.,.? (Va al fondo, toma una silla, y la pone junto á la mesa.) Bien pudiera el pueblo ocuparse en sus negocios... y nosotros tambien. (Siéntase ú la tsquierda de don Sabas.) Cómo estamos ? Sabas. Negocio hecho. Ponc. Hombre! Sabas. Poco le falta.
(23) Ponc. Cuando os dije que se meteria de patitas... 80 'B05- tiene en los cincuenta mil reales ? Sabas. Asi me lo escribió esta mañana desde Talavera. Ponc. Vaya...! puede pasar... es una finca que vale seis mil duros como un ochavo. - Sabas. Hé ahí la razon por qué fo he procurado cerrar cuanto antes el trato... si se le hubiera quitado la gana de vender... Ponc. A quien, á él...? seguro estaba... ya conoce usted 4 su mayordomo... á ese sirviente antiguo que le ha criado y que lloraba solo al pensar en la tal enagenacion... ya le babia yo lablado con franqueza, participando de su afliccion sinceramente... (Inclinándose á don Sabas.) Un militar... con deudas... con acreedores cansados de dar respiro... su casa arruinada, sin metálico sonante. Vamos, el hombre era mio. Sabas. UÚif,:.! y no me habia usted confiado... Ponc. Era inútil... antes bien hubiera servido de estor= bo... no habria usted desempeñado tan naturalmente su papel. E Sabas. Este don Ponciano... es mucha cabeza! Ponc. (Frotándose las manos.) Hem...! treinta años hace que en.la ribera me llaman el pobre don Ponciano... El angelito se burla de ellos... no lo cono= cen... eso es lo que mas me divierte. Sabas. Yo lo créo. Pero usted es millonario... no fal-= tará quien trate de atrapar el bolsillo... (Recalcando las espresiones.) Aficionados á los patacones los hay hasta en el mismo Madrid... el sobrino, por ejemplo, que se ha empeñado en hacer de usted nada menos úe un suegro... oy Ponc. Dale...! déjeme usted en paz! A nuestro negocio Estábamos diciendo... Subas, Que mi sobrino Isidoro saldrá esta moche para Talavera, que es donde ha de hacerse la escritnra... y para no perder el tiempo buscaremos caballos, por lo que sea. : -Ponc, Caballos! usted sabe lo que eso cuesta ? Sabas. Y qué importa? no se ganan al pie de setenta mil reales...? ademas de que urge el negocio... aqui veudrán á cobrar el dinero. Ponc. El dinero! Lo buscaré... porque no lo tengo..,
Y (24) (Movimiento de don Sabas.) Formalmento... no tengo ni un cuarto. Sabas. Por el pronto habrá que desembolsar los primeros gastos de escribanía en el acto. ; Ponc. En el acto...? á qué viene esa prisa... !” esto es ahogarle á uno... | y cuánto vendrán á vpo RE: -€808 gastos? É Sabas. (Presentándole. un papel.) Ahí va la 006) Ponc, (Repasándola.) Cuidado con la receta! es un dolor el ser propietario... ! usted me ha sonsacado, metiéndome en un negocio que... en fin, supuesto que no hay remedio... (Sucando una cartera del bol— sillo del pecho.) A ver... Esta madrugada vendí un poco de vino... (Enseñando algunos billetes de Ban— co.) Un billete de Banco! no tiene mala' cara el papulillo... El recibo supongo que estará... Sabas. Al pie de la minuta. : Ponc. (Mirándolo con viveza) Ah! sí... á pesar de que entre nosotros... (Le da los billetes de Banco.) Estamos corrientes. Subas. Faltan... 321 rs., 15 wmrs. Ponc. (Levantán lose y hurgundo en el. bolsillo de los cal— zones.) ANá van los quince maravedises, Sabas. Y lo restante? Ponc. (Hurgando en el otro bolsillo. ) Tome usted el real. Sabas./Se me deben 320 rs. Ponc. (Riegistrando un bolsillo del chaleco.) Aqui estan los veiute reales. (Le da cinco pesetas.) Sabas. Y los 300 rs.? Ponc. (Con desesperacion.) Ya no tengo mas que oro. Subas. Bien:.. lo mismo me da. : Ponc. Si, pero á mí... (4Aparte.) Ha tomado en el dia mucho valor! - - Subas, Qué diablos! Un bombre de conducta... un hombre que conoce el empleo de los capitales, es muy estraño que se resuelva á estancar en su casa el nu—- merario, pudiendo hacerle redituar. Ponc. (Que ha vuelto á sentarse.) Biem lo conozco... mas sin embargo, el ver las monedas... tocarlas...! qué quiere usted...? es mi único gasto !' Sabus. (Con intencion.) Me figuro que si el sobrino de usted trata de ser su yerno, no será para contentarse ad
(25) con ese solo gasto... y puede ser que desde el dia de su boda empiece una... Ponc. Quién habla de boda ? Sabas, No: ha escrito su padre pi ja, 1.11! lo que es él es rico! Ponc. de padre... eh! bueno, sí... tome usted y lea mientras yo voy á contar. (Saca una carta y se la da ú don Subas.) Y no me vuelva usted á moler. Sabas. (Levantándose y pasando á la derecha del teatro.) La carta de anoche...! Veamos si dice algo de casa 1 miento (Lee.) Pero... qué es lo que veo! Ponc. (Contando el oro sobre la mesa.) Todas nuevecitas! Sabas. (Dando un grito. ) Infeliz... oh cielos...! la muerte ! ESCENA XII. diéndole á usted su hi- Los mismos. casiLDA entrando cuando se pronuncia la última palabra, Casil. La muerte... ! la muerte de quién? Sabas. Tal vez en este momento su tio de usted... Casil. Mi tio! ah! deme usted.. (Coge la carta que tiene don Sabas.) Mi tio... (Se oye tararear.) y Ponc. Pobre muchacho! Subas. Es don Carlos. Pouc. Silencio! al menos... hasta la noche... Casil. (Acaba de leer.) Dios mio! (Deja caer la carta.) ESCENA XIII DON SABAS. CASILDA, CARLos, de frac, tarareando. DON PONCIANO. Car. (Entra tarareando.) '" Atesorar es locura.” “ Goce= mos de la riqueza...” Ponc, Cómo...! qué es lo que viene cantando? Car. ' Atesorar es locura...” Ah! perdonen ustedes... hay alguno á quien enviar al correo ? Ponc. Es muy tarde... ya pasó la hora... (Aparte.) Lo= cura! Car. Por vida de... me desesperan estas cosas. Despues de haberme dado tanta prisa á escribir mis cartas...
(33) Ponc. Déjame , hermosa... estoy de prisa. Casil. No quiere usted ? Ponc. Ya no es tiempo... déjame... se trata de negocios formales. (A don Subas con impaciencia.) Vamos, papanatas! adentro... (Don Sabas entra en el ga-= binete. ) Casil. (Deteniendo todavia á su padre.) Va usted á pagar por él? Es Ponc. Quítate! no digas disparates. (41 entrar.) Casil. Padre mio!! Ponc. De ningun modo. (Entra en el gabinete y cierra la puerta : Casilda se queda acongojada, y despues de un instante de recogimiento se levanta como poseida de una idea: mira hácia la puertecilla oculta , da al=. gunos pasos en aquella direccion. Se detiene.) Car. (Por fuera, parándose en la puerta y volviendo la espalda.) Pase usted adelante, entre usted... (Rién— dose.) Ah! ab! ah! (Casilda da un grito, y vase de bajo de la escalera. ) y ESCENA XVII. CARLOS. ISIDORO, (Va oscureciendo gradualmente: ) Car. (Entrando.) Venga usted acá... vendrá usted cansado con el peso de la pesca? Ah! ah! ah! Isid. Sí, valiente pesca... dos barbos. Car. En tres horas: pobre don Isidoro! Isid. No importa : estoy contento... he tenido una con versacion con usted que... y Car. Descuide usted... que yo no vengo á hacerle mal tercio en sus amores. Aunque... aqui para entre los dos... mi primita se lo merece: siento hácia ella un interes... . Isid. Ay, Dios mio...! si vendrá esto á parar en... Car. En amor? No lo creo. Para que usted se tranquilice del todo, lea usted ese sobre. (Enséñale una carta.) pra” - Tsid. ( Leyendo.) “A la señorita doña Elisa Gallardo. y Car. La hija de nn consejero, nada menos... y cuando
(058) yo la escribo sin ningun misterio desde esta casa... Ísid. Lo entiendo. (Oprimiéndole la mano.) Amigo mio, es usted muy hombre de bien. Caramba! y mediando todo eso, por qué su padre de usted le” ha enviado por acá ? : Car. Por qué? No lo sé por mas que hago. Sin embar— go,'me lo presumo: Sin duda querrá que yo apren— da á apreciar el dinero, porque hasta ahora no entiendo cosa mayor de la materia. De tódos modos bien puede usted pedir wi prima á su padre, Ísid. Asi lo haré, dentro de quince dias, en pasando su cumple años. Mi tio lleva en esto sus miras. Dice que entonces hay manera de obtener el consentimien- to del viejo. Yo no hago caso, ni lo creo; pero lo mismo me da. De hoy en adelante no me separo de ella, es decir... loque es ahora salgo para Talavera. Car. Hombre! me viene grandemente... sale usted esta noche? pues echará usted mis cartas en el primer correo. Isid, De muy buena gana. Car. Espere usted... voy á cerrarlas al intante... alli en el despacho de mi tio... (Va hácia el gabinete de don Ponciano.) y si está él me dirá qué es lo que mi padre le escribe. : Isid. Mny bien...! no tarde usted, Car, Vuslvo. (Volviendo.) Y dígame usted... es usted cora respondido de mi prima? Isid. Asi lo supongo... de fijo no lo sé, Car. (Rie.) Ab! ah! (Aporte.) Pobre muchacho...! (Entra en el gabinete de don Ponciano.) ESCENA XVIIL Isiporo. En seguida CASILDA, Poco despues DON PON 2 > CIANO, e Isid, (Solo.) Y yo que me recelaba de £)...1 he sido mny injusto... Casil. (Pálida , desolada, y sosteniéndose con dificultad.) -— Oh! no puedo mas... yo muero....oh madre mia... ! dadme fuerzas. Isid. Ella me preferirá... no verá otro 4:su lado... 3 "ni
2 Casil. Pero dónde ir6...? 4 quién podré confiarme,.. ? á quién... ? Isid. Hem...! quién está aqui? Casil. Esta voz... Isidoro! Isid. Señorita Casilda! Casil. Silencio...! Está usted solo... ! y Carlos ? Isid. Su primo de usted...? oh! si usted supiera... es el _ jóven mas completo... daria mi vida por él. Casil. Por él...? ( Aparte.) Oh madre mia...! yo te doy las gracias. sel Alto.) Por él... y por mí...? usted: me lo tiene dicho... Pues bien! si es cierto... ahí está el carruage... (Señalando al patio.) Isid. Dios a Señorita... (La coge una mano.) qué tiene usted? esta mano AA ese temblor... Ponc. (Fuera.) Si, quédate ahí, hijo mio... te ya á contar el caso. Casil. (A Isidoro.) Pronto, venga usted! Isid. (Aparte d ra Es que voy á PE Casil. (Con voz ahoga da.) No, no... á Madrid... ! (Ella se le lleva. Salen juntos por la puerta de la AER: ) Ponce. (En la escalera.) Mejor es asi: yo nunca le hubiera hecho esa confidencia: me sería muy sensible: ' no me atrevo... Casimira...! Casimira...! Casim. (Respondiendo desde la cocina.) Señor... | Ponc. Aqui no se ve gota; una luz...! (Sacando UN pa= pel y un lapicero del bolsillo.) Voy á ajustar la cuen= ta; nuegoja borraré para que nadie... Don Sabas me dice que él oro está á veinte Y ocho reales y catorce maravedís el millar... esto va á importar un ojo de la cara. Casim. (Trayendo la e Alabado sea el Santísimo Sa= a A r. (En el gabinete de don Ponciano Jindo oct.) No, p SR dejadme... Ah! padre mio... !! Casim. Ay , señor amo...! oye Gia Car. (Lo mismo.) Dejadme!! Ponc. Pobre muchacho...! ya lo sabe todo !! Casim. Es don Carlos!
(35) ESCENA XIX. DON PONCIANO. CASIMIRA. CARLOS. DON SABAs. Ln segulda CASILDA, Car. (Preci itándose lloroso.) Padre mio... ! padre mio! Sabas. (Siguiéndole.) Pero mi amigo... escuche usted... Car. (Corriendo hácia don Ponciano.) Tio, usted sabia... Ah! esa carta horrorosa... quiero verla... ah! venga esa carta! | Ponc. Vamos, vamos, ánimo! Casim. Gran Dios! A Car. (Abriendo la carta.) Mi buen padre... ! (Recorre las primeras lineas y cae en los brazos de don Sabas.) Oh! Sabas. Desmayado...! ea, pronto, una silla ! Ponc, Casimira! : Casim. Aqui está la silla. (Mientras que colocan á Car= los en una silla, Casilda vuelve á entrar apoyándose en la pared.) A ñ Ponc. Despacio! Con tiento... 1! (Oyese rodar un carruage.) ; Sabas. Un carruage que sale. Ponc. (Dejando bruscamente a su sobrino, y yendo ú mirar por la puerta del patio.) Es el de Isidoro, que marcha. Casil. (Que se halla detras de Carlos, arte.) Se salvará!!! (Don Ponciano está á la puerta y mira hácia fuera ; Carlos sobre la silla, don Sabas á su derecha, Casilda á su izquierda , Casimira á su espalda.) + Cae el telon. FIN DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO. — IA Habitacion muy sencillamente amueblada en el piso princial, Al fondo una chimenea. La puerta á la derecha del ac= tor es la de la escalera por donde se sube á la habitacion: la otra es la del despacho de don Ponciano. En el segundo término, ála derecha del actor, un balcon: á la izquierda la puerta de un dormitorio. Cerca de esta una mesa y en-' cima una palmatoria, cuya yela, que está ardiendo, ya casi á concluirse. o > 1 > * ESCENA PRIMERA. CASIMIRA, CASILDA. CARLOS. (Al levantar el telon, Carlos aparece dormido en un sillon, cerca de la mesa: Casimira ú la derecha del tea tro sentada en una silla, reclina la cabeza sobre el pecho y se duerme. Casilda entra por la puerta de la escalera, y se adelanta poco á poco.) Casil, Cu ira... ! Casimira...! (Muy bajo.) Dios mio! Tambien de durmeindo!! Pobre Carlos...! (Tocando á Casimira en las espaldas.) Casimira...! Casim. (Levantándose con viveza ) Hem! qué es eso? Casil. (Tapándola la boca.) Chit! que le vas á despertar! Casim. Ah, señorita...! tan pronto por aqui... cuando se acostó usted al amanecer! Casil, Si; tú tienes la culpa... cedí á tus súplicas: contaba con tu vigilancia... me be llevado chasco. Casim. Tranquilícese usted... ha dormido muy bien, Pobre jóven...! buena falta le hacia el descanso! Casil. Ah! Casimira, dime, cuando volvió en sí... qué escena tan terrible! qué desgracia la suya! Casim. Si le hubiera usted visto, señorita, cómo for= cejeaba , gritando en su delirio: “ Caballos...! yo quiero marchar... Padre mio!” Al fin se agotaron a
y 5 ¿AAA sus fuerzas, y le transportamos á ese sillon, del que todavía no se ha meneado. Casil. En cuanto despierte - tendrá necesidad de algun alimento... está tan débil! vé á mi cuarto... alli encontrarás flor de naranja en mi,armario. Casim. Esas hojas que huelen tan bien? Y su padre de usted... , 4 : Casil. (Asustada.) Mi padre...! se ha levantado tem-= prano... ? A Casim. Antes de salir el sol, señorita... bajó... 4 allá junto á la escalera, está usted... ? pero... me vió, y zás... se volvió 4 zampar en la cama... sin tener el usto de visitar su Zurron. ; Casil, Y despues ? : de ó . , . Caiim. Esta mañanita vino á buscarle un arrendatario, .. aun no ha tenido tiempo de dar vuelta. Siempre tardará en pasar revista en su escondrijo. Casil, (Con espresion.) Ojalá... (Dominándose,) Vete dé aqui antes que vuelva. (Casimira se llega la palmatoria, y entra en el despacho de don Ponciano.) ESCENA II. CASILDA. Estoy temblando... ! tengo el corazon hecho pedazos! Padre mio...! ab! mas adelante tal vez se alegrará... sí, sí... por mi tio y por su hijo, mi pobre primo... (Mirándole.) Lo que Casimira me contó ahora poco me ha enternecido sobremanera... Primo querido! oh! sí... €] es quien sostavo mis fuerzas. Infeliz de mí...! bien lo necesitaba,.. cuando cogí la llave, 'se me figuró que tenia una ascua en mi mano... y lue- o... dentro de la alacena... yo no veía... estaba ena— genada... Y cuando la maleta que yo arrastraba con toda mi fuerza se enganchó en el clayo de la puer= 11,3 imaginé que mi padre me detenia: el estreme= “cimiento dió conmigo en tierra. Por fin cobré valor... mi madre iba delante de mí... y con su vista ya no reparó en nada. : Car. (En sueños ) Dejadme... dejadme!! Casil. Qué es lo que dice... ? .
; (38) Car. Él es... quiero abrazarle, quiero... (Despertando.) Padre mio...! (Pausa.) Ah! dónde estoy ? Casil. Ya despierta. Car. (Reparando en 149 Casilda! Casil. Carlos! Cur. Usted á mi lado! como un angel que vela sobre... Pe Cómo se siente usted ? Car. (Ordenando sus ideas.) No lo:sé: muy turbado... O $1 usted supiera...! qué sueño tan es pantoso !! mi padre habia perecido... ya no debia vólverle á ver. Casil. Un sueño...! Car. Sí: y me arrastraban lejos de.él... yo no podia... (Casilda se vuelve, enjugando sus lágrimas. Curlos se levanta.) Llora usted? (Pausa.) Oh! no... no... no era un sueño: todo es realidad... todo... abora recuerdo aquella carta horrorosa... mi padre no existe " Casil. Primo mio, no pierda usted la: esperanza... CaraY, yo no he volado á salvarle! y me han detenido á la fuerza! qué barbarie! Casil. Era indispensable... vuestro horrible REL los gritos de desesperacion... ! creí que perdiese usted la vida. Car. Debian baberme reanimado... haberme obligado á marchar... Pero usted no me pondrá obstáculos... un caballo, un caballo...! 4. Madrid...) 4 salvar á mi padre, Ó á morir en sus brazos! Casil, Tranqnilícese usted... prego haber dejado á Háme po... y si le ha salvado... ? : Car. Salvado...! Ah! qué dice AR le ha salvado...! quién? ó Casil. ÉL... mi padre. Car. Le ha enviado algun socorro? Casil. Cuanto tenia. Car. Será posible...1 Tio del :alma...! dónde está...? quiero verle...» hacerle presente mi reconocimiento... Casil, Oh! no, no... no le diga usted nada. No con— viene decirle... (Recobrándose.) Ademas que no está en casa. Car. Qué misterio es ese...? Yo me marcho... Casil. Imposible, vide qué modo ? Car, No lo sé... mas no importa... estoy resuelto á mar- Ñ
(39) | char. (Pasa por cerca del balcon, y: lanza un grito.) Ah...! un caballo...! alli! : Casil. Carlos! (Carlos abre el balcon y se arroja al patio.) Casil. Dios mio! . Car. (Desde a fuera.) Casilda! prima mia! á Dios! Jamas podré olvidarme de usted. ESCENA III CASILDA. CASIMIRA. Casil. Infeliz! Casim. (Entrando.) Adónde va? ; Casil. Casimira... quiere partir... quiere volar al lado de su padre. Casim. Hace bien... pero... ya no es tiempo. Casil. Ay! calla,.. no digas eso... (41 balcon.) Qué es lo que veo! d Casim. (Mirando tambien.) Mirele usted cómo se monta en la yegua. Si va á ese paso hasta Madrid... _Casil. Quién le ba facilitado ese caballo ? - Casim. Si es la yegua del amo, que acaba de llegar. - Casil. Ha venido mi padre! Casim. No tardará en entrar, (Cierra el balcon.) Casil. Oh! mo me presento á su vista... aunque me ma- _ten...! (Va á salir por la puertecilla que hay á la izquierda de la chimenea.) Casim, Ya está aquí. Casil. (Deteniéndose.) Cielos! ESCENA IV. CASIMIRA. DON PONCIANO. CASILDA. Ponc. (Entra por la puerta de la escalera. Trae el sombrero puesto y una capilla estrafalaria,) ¡Qué es eso? Te vas, hija mia...? espérate... aun no te he visto hoy... E Casil. (Con embarazo,) Es que iba... queria... Ponc. Y yo quiero que te quedes... Tú, Casimira, vé á llevar la yegua á la cuadra. (Quitase la capa y el sombrero, y los pone en una silla del fondo.)
(40) Casim. El caso es que... (Casilda la hace una seña.) Ponc, Vamos! enál es el caso ? qué: tenemos... ? Casim. Voy corriendo, señor. (Aparte.) No seré yO quien le diga que le han quitado su yegUa... (Don Ponctano la mira.) Ya voy! Ponc. Acabáramos... (Deteniéndola.) Escucha... cuidado con echarla pienso... No... ya viene bien ancha, En una semana no sale ella del hartazo que se ha dado por esos campos de Dios. Casim. Está muy bien: no comerá pienso. (Vase.) Ponc. (Mirando á la poltrona que está junto á la mesa.) Calla! no está aquí tu primo! sin duda se ha acostado... ? (Casilda, temblando, baja la cabeza.) Si... Tanto mejor: eso será muy del caso. (4garra la poltrona por los brazos, y la llevu al fondo de la. izquierda.) : . Casil. (Aparte.) Ah! qué miedo le tengo! Ponc. Dame una silla. (Acercándose á ella.) Pero... qué es lo. que tienes? Casil. Yo, padre? nada. Si usted ¡ba á descansar á su cuarto... Ponc. Estoy bien aqui... te estoy viendo; hablo con= DY s En r A tigo : este es mi mejor descanso... Fs tanto lo que to UE quiero... (Siéntase en la silla que Casilda ha puesto en medio del teatro.) «Casil. (En pie á su izquierda.) Y yo tambien, padre mio, le tengo á usted mucho cariño. Ponc. Eres tan graciosa! Casil. Y usted tan bueno! Ponc. (Llevándola hácia si.) Tú no darás nunca que sentir á tu padre? Casil. (Con voz comprimida.) Jamas. Ponc. (.Haciéndola. sentar sobre sus rodillas. ) Sí Por cierto... Vamos, vamos, que algunas veces bien me la juegas. Casil. Yo? : Ponce. Si: no te hagas la santita. Ayer justamente... Casil. (Asustada , quiere marcharse.) Cuándo? Ponc. Adónde vas...? estate aqui... (La hace volverse ú sentar en sus rodillas.) No tiembles de ese modo... Pobre alhajita...! yo nó me enfado... Bah! no tienes tá la culpa: sino eres bastante económica, si gastas
(41) sin tino ni medida, es porque no sabes lo que vale el dinero... ni siquiera lo presnmes. Si fuera tu ma= dre, en bora buena: ella lo sabia; no hubiera tenido valor para gastar un cnarto sin darme parte... se privaba de todo por complacerme... era lo que se lama una muger en forma, Es preciso imitarla, hija mia; y ese oro... Casil. Le gusta 4 usted mucho ? . . . . . P¿ + Ponc. Que si me gusta? Es mi deleite... mi vida... qué si le quiero...? como 4 tí misma, Considera tú... lo que se ama, se guarda preciosamente... de ello no se separa uno jamas...! Mi niña, por ejemplo, la quiero mucho para desprenderme de ella... para no echarla de menos... del mismo modo se debe amar el dinero; por verle, por manosearle, por tenerle bajo de llave... ! para no apartarse de él sino con la muertell (Acaricia á Casilda.) Casil. Y si usted le perdiera ? Ponc. Ah! calla por Dios...! moriria sin remedio...! te quedarias sin padre. (Movimiento de Casilda.) Mira, te lo confieso, cuando hay que pagar una viña ó tierra, sea lo que quiera... en llegando la hora de entregar el importe, me parece que el corazon me quiere abandonar para siempre, y á trueque de guardarle daria... (La mira y se detiene.) Vaya! dejémonos de eso... no hay que pensar en ello,:que no es ningun plato de gusto. Casil. (Mirándole con terror.) Oh! tiene usted razon... yo no sabia... no podia figurarme,.. (4parte.) Cómo "me habia de haber atrevido á... (Se levanta.) > Ponc. Qué dices ? Casil. (Cayendo de rodillas delante de su padre.) Digo que debe ser tan halagúeño el hacer bien á los des dichados que nos rodean... Ponc. Ten cuidado, que no tiene gracia que arrugues el vestido... ¿Te parece que no hago nada por los desgraciados? Al fin de la siega mis colonos los dejan espigar, Casil. Sí, pero ellos nada tienen que ver con usted. Ponc. Mis colonos para el caso son lo mismo que yo: y sobre todo, yo soy un buen sugeto, un amo escelente: mada de quijote... Almuerzo con el podador...
(48) Ponc. Mira lo que dices! Casil. A nadie, padre mio. , Ponc. Está bien... tú sola sufrirás la pena. Ya puedes temblar! ESCENA IX. CASIMIRA, DON PONCIANO, CASILDA. Casim. (Llegando por la puerta de la escalera.) Dios mio! Señor amo... esos gritos... Ponc. (Yéndose á ella.) Qué quieres? qué buscas? quién te llama...? Tú no has ayudado á mi hija, hera...? serias tú...? Casim. De qué me habla usted ? Ponc. (Dirigiéndose á Casilda.) Vamos, sé muger de bien... aqui sin malicia, entre todos unos... dime, á uién has confiado... , Casim. No lo:sabrá usted de mi boca. Ponc. Cómo! te niegas á obedecerme ? Casim. Qué es lo que ocurre? Ponc. Ocurre, que va usted á encerrar á la señorita, alli, (Señalando la puerta luteral de la izquierda.) en aquel cuarto, el de sun madre... en él estará hasta que se pudra ó confiese..£ y sin salir jamas! Yo ta= bicaré la puerta... y usted no me lastenga que dar nada, ni un vaso de agua, Casim, Pero señor amo... Ponc. Nada. Casil. Oh! Dios mio... ! Casim. (Yéndose junto á Casilda.) Es posible, señorita! (Casilda se dirige lentamente hácia la puerta de la habitacion de la izquierda.) y Ponc. (Apurte.) Ab! todavía es tiempo... tal vez estará escondido en la casa... yo voy... (Da algunos pasos para salir.) Casil. (En tono suplicatorio.) Padre mio! Ponc. (Deteniéndose en la meseta de la escalera en el momento en que va á salir, y mirando á Casilda.) Hem...! quieres declarar? (Casilda baja la cabeza, se vuelve de espaldas, y nada responde.) No...? pues al encierro! (Baja.) >
(49) .. ESCENA X. CASIMIRA. CASILDA. Casim. Dios de bondad...! qué ha hecho usted para enojarle hasta ese estremo ? Casil. Si, sí... terrible ha sido su cólera...! pero al menos ha recaido sobre mí sola. Casimira... me ha echado su maldicion !! (£Llora.) Casim. Vamos, señorita, no hay que desanimarse... no es tan rencoroso como parece. Casil. Ah! es mucho golpe el que ha recibido... si le hubieras visto...! cómo lloraba... ! oh! soy culpable, lo conozco... y sin embargo, como haya librado la Vida de mi tio... del padre de Carlos... Casim. Qué dice usted , señorita... Ah! yo ignoro de qué manera... mas sea como fuere, usted se ha portado bien , y el cielo la recompensará. Casil, Solo le pido el perdon de mi padre. Casim. No se contentará con eso. Usted dejará para siempre esta casa, y su primo que la adora... Casil, Él... ah! calla por piedad. ESCENA XI LOs MISMOS. DON sABAS, entrando por la puerta de la escalera, Sabas. Pues señor, no es fuerte cosa que siempre le he de andar buscando ! : Casil. ( Asustada y corriendo hácia la puerta de la izquierda.) Mi padre! Sabas. Vosotras por aqui...? y don Ponciano que se fi= guraba tenerla reclusa... Casil. Voy á complir sus órdenes , padrino. Sabas. No... espera un momento: tu padre me envia á verte... y que sea aqui ó en otra parte, me da lo mismo... Sabes que está muy enfadado? Snstraerle su «tesoro! : Casim, Ay! Santa Bárbara! qué noticion! +
4 (50) Sabas. Mas de cien mil escudos ! Casim. Señorita... ! y no la ha asesinado á usted... ! Casil. Padrino... yo no sabia el valor de aquellas monedas, y aunque lo hubiera sabido... Sabas. Quieres callarte...!! si él oyese... por fortuna que anda dando vueltas por la casa, escudriñando todos los rincones y chirivitiles... Escúchame: yo he hablade en tu.favor , y creo que te perdonaria si le dije= ses la persona á quien has confiado... Casim. Dígalo nsted , señorita , digalo usted... Casil. Quiere prenderle...! condenarle! Sabas. Por de contado... como que tiene derecho para ello...! En su lngar yo haria otro tanto. Casil. Usted... pero si él no hizo mas que ceder á mi llanto y á mis síplicas...! yo le engañó... yo le dije que mi mismo padre mandaba... Sabas. No importa... hizo mal... él es el culpable... y si le llegan á echar mano... Casil. Usted le defenderia. Sabas. Acabo de dar las órdenes para su aprehension, Casim. La de don Carlos! l Casil. Usted, padrino...! Ah! es una infamia... corra usted... á revocar esa orden injusta. Sabas. A la policía con eso... que ya le debe tener en su poder. Casil. Pero reflexione usted que no salió de aqui esta mañana... s1 no ayer. Sabas. Qué dices... ? el cómplice salió ayer ? Casil. No es quien usted se imagina. Sabas. El sobrino de don Ponciano? Casil. No señor. Sabas. Pues entonces... quién es ? Casil. El sobrino de usted. Sabas. Mi sobrino! Casim. Don Isidoro! Sabas. Es imposible... está en Talavera. Casil. No... sino en Madrid... Yo le engeñé... le dije... (Don Ponciano aparece en la puerta de la escalera con ambas munos á la espalda. Casilda lanza un grito.) Ah...! (Se aleja como aterrorizada , metiéndose en el cuarto de la izquierda.) Casim. (La sigue y dice al salir:) Gran Dios! que será
(31) : de nosotras! (Entra en la misma habitacion que 'Cuilda. e ESCENA XII. DON PONCIANO, DON SABAS, Á poco CASIMIRA. Sabas. (Aparte.) El salvage de mi sobrino... ! con nuestros proyectos de casamiento! felizmente se encuentra en Madrid; es probable que no le prendan, Ponc. (Que se le ha ido acercando lentarhente.) Ha hablado usted con ella ? Sabas. Cuatro palabras. 'Ponc. Y qué tal...? la idea que yo tenia... de que la sima estaba aun escondida en mi casa... qué sé yo dónde... ? pero... eh! Sabas. Pues... exactamente... usted creía... Ponc. ( Mirándole y riéndose. ) Cáspita...! eso... estaria. gracioso...! sería digno de verse...! ya decia yo!! Sabas. Ciertamente. Ponc. (Con la misma risa.) Si quisiera Dios que cuanto antes... ! Sabas. No hay nada de eso. Ponc, Con que ha sido ese traidor... mi sobrino... ? Sabas. No ha sido él. Ponc, Pues quién? á quién os ha designado ella ? Sabas. A nadie. Panc. (Colérico.) Mal rayo... ! con que no confiesa? no declara? se ha empeñado en que yo la desherede ? Sabas. Desheredarla... ! usted no puede hacerlo! (Apartc.) Y me alegro de veras! Ponc. No tengo facultades ? Sabas. No señor. Ponc. Y mucho que sí. Sabas. No por cierto... un padre... Ponc. Cómo se entiende...! con que un padre puede maldecir á su hija, y no puede deheredarla...! eso es insoportable! Entonces qué viene á ser la maldicion paterna ? Sabas. Escúcheme usted. Ponc. (Con desesperacion. ) Déjeme usted... Infeliz de . mí! con que no tengo facultades para desheredarla...! Pero no la de ver un cuarto mio: lo poco que me queda voy á gastarlo en mangas y capirotes ; desde . . ..
(32) ahora he de ser el asombro de los pródigos. No quiero verla... en mi vida...! (Casimira sale del cuarto donde Casilda está encerrada.) Casimira, qué es lo que está haciendo? : Casim. La señorita Casilda? Pisf! Señor amo... está muy afligida: Morando.., arrodillada junto de la cama de su madre... ' Ponc. Ah...! y por qué se resiste 4 declararlo todo... ? á mí, que la queria... que jamas la negaba nada... verdad es que ella LO me pedia tampoco; pero eso no es culpa mia... (Mirando á la habitacion. ) Ah! sí... de rodillas... : Sabas. Aun está usted muy entero... es preciso dejarse ablandar. Ponc. (Llorando. ) No, no... (4 Casimira.) Oidrra riel puerta... no la peras tn nunca... ni al otro bribon. (A Casimira. ) Me guardaré muy bien... Anda, vete. (Casimira sale.) Sabas. (Aparte.) Si yo pudiera persnadirle con maña... Ponc. ( Mirando por la puerta. ) Pícara muchacha! yo haré ta infelicidad , como tú has hecho la mia. Sabas. Mire usted, don Ponciano... ella le ha quitado á usted el dinero... pero en cierto modo... era snyo. Ponc. (Siempre cerca de la puerta, que Er entreabierta Hem...! qué está usted abi diciendo... ? ella nada tie— ne; aquí no hay nada suyo... todo es mio... todo. Sabas. Vamos, vamos, que ella heredó de su madre, Yu.» Ponc, No hay tal cosa... todo es mio, Sabas, Dentro de ocho dias será mayor de edad. E Ponc. Es un enredo... todo... Sabas. Andese usted con tiento... la ley es terminante... la niña tiene derecho á la mitad : le anda bárbeando al millon. i E Ponc.. (Cerrando Apaménte la puerta , y corrióndo hácia don Sabas,) Calle usted, hombre infernal > calle usted. gto Sabas. Qué tontería ! -sl ella lo sabe. a vr Ponc. Lo sabe ? z » Sabas. No hace nada que me lo estaba diciendo... usted --— tiene obligacion de darla sus cuentas... no faltará quien las exija en su nombre... y yo mismo él llega se el. caño;
(53) Ponc. Usted, amigo mio... sería usted capaz... un escri= bano real...! qué horror! qué sacrilegio ll ; _Sabas. Para arreglar este asunto se me ocurre una idea, Ponc. Sí...? Veamos. ( Aparte.) Estoy cierto de que su idea no tiene sentido comun. Sabas. Cásela usted. Ponc. Casarla...! 4 mi hija... ! arrojarla de mi casa! - Sabas. Antes que sea dueña de su persona... * Ponc. Jamas. Sabas. La buscaremos un marido. Ponc. No quiero. Sabas. Que pasará las cuentas á ojos cerrados. Ponc. Hem...! : Sabas. Y sin exigir un cuarto, - Ponc. Nada? ni una peseta ? Sabas. Unicamente el crédito contra su cuñado de usted. Ponc. (Aparte.) Mirándolo bien... noes su idea tan tonta como yo crela., Sabas. No hay que andarse jugando... dentro de ocho dias... mayor de edad. Ponc. Sin remedio. (Aparte ) El escribano piensa en eu sobrino... ; Subas. ( Aparte.) Ya va muy bueno. - Ponc. Al menos no se perderá todo. . Sabas. Pues qué estoy diciendo ? .Ponc. Y las cuentas... Eds» No habrá que rendirlas siquiera. DE ESCENA XIII. Los MISMOS. Luego CASIMIRA, CASILDA. CARLOS. 6asim. (Dentro.) Por aqui, caballero, por aqui. (Oyese ruido.) : Ponc. Qué es eso ? Sabas. Qué ruido... Casil. Aqui está mi pri... (Ve á su padre, y se detiene.) «Sabas. (Al balcon.) Su sobrino de usted, que le traen... pero... aquellos mozos... ? viene preso, Casil. Preso! . Ponc. (Gritando por el balcon.) Eh! soltadle... soltadle! Cusim. Asi! venga usted...
(54) Car. (Entrando.) Prenderme...! 4 mí! y con qué derecho...? (Corriendo hácia don Ponciano.) Ah! Señor tio, ha dado usted orden,..? tiene usted noticias sa= tisfactorias demi padre? lo que Casimira me ha di= cho... de que estaba en salvo... que usted le habia enviado dinero con don Isidoro... es cierto? Sabús. Por vida de... ! Ponc. 1sidoro! * Car. Ya me lo habia dicho mi prima... mas no me atrevi á creerlo... tanta bondad, mi querido tio... ! Us-= ted nos ha devuelto el honor y la vida... Al! disponed de mí... de boy en adelante mi sangre, mi vi= da le pertenece á usted. Ponc. Con menos me contento... Escucha una palabra... tá eres un guapo muchacho... pues bien... esa can= tidad, ese oro, esos billetes que me han ro... (Casil= da le detiene, impidiéndole que pronuncie la última palabra.) Car. Que asted ha enviado á mi padre? Ponc. Pues! Como tú quieras. Car. Ah! mi reconocimiento será eterno. Ponc. Entre nosotros no debemos andar con... vaya, me doy por satisfecho con el gusto de... seguramente, porque cuando uno hace un favor... Yo soy asi... Pero quiero hacer mas todavia: yo te lo regalo sin interes, Todos. Cómo! y E Car. A mí? E Ponc. Sí; era la dote de mi Casilda... otro tesoro que tambien pongo en tus manos, Casil. Oh eielos! ; Subas. Vaya usted viendo..,! mi plan desbaratado. Casim. Cuánto me alegro! Car. Sería posible ? Ponc. Ya has recibido la dote... negocio concluido. Esta noche firmareis los dos un papelillo que embor= ronará el escribano. ' : Sabas. (Pasando vivamente entre Carlos y don Ponciano.) Señores, un poco de cachaza! Es que no hay certi— dumbre de que hayan llegado á tiempo. 'Car. Caballero ! Casil. Padrino!
(55) Ponc. Dice usted... E A Do Sabas. Yo digo que nn sobrino no salió hasta ayer tarde... y segun la carta de su cuñado de usted... es probable que ya fuese infructuoso el viaje. Ponc. Cómo! A Todos. Gran Dios!! : o Car. (A' don Ponciano.) Qué es lo que oigo! usted no ha recibido noticias... ? con que usted nada sabe! Ponc. Yo? ni esto. : Car. Y. me ha obligado usted á volver...! Ah! déjeme usted huir de aqui! : Casil. (Queriéndole detener.) Carlos! Carlos! ESCENA XIV Y ÚLTIMA. LOS MISMOS. ISIDORO. Isid. (Con pantalones de montar, sombrero de camino, y un látigo en la mano. Entrando precipitadamente.) Ya estoy aqui. po Todos. Isidoro! Car. (Agarrándose á él.) Ah! d usted... Pd : Isid. Aguárdese usted: no puedo echar el aliento... ven- ¿go molido... desgualdrajado... (Casimira le da una silla.) pta bi Car. Pero mi padre...) mi padre! Ísid. Su padre de usted está bueno. Car, Oh! amigo mio... mi querido amigo! (Le abraza.) -Casil. Buen Isidoro!! ps -Ponc. Y mi dinero? (Volviéndose ú otro lado.) Y mi dinero? Isid. El dinero de usted tambien... (Se sienta.) Jesus , lo que he corrido...! En silla de postas como la señorita Casilda me habia mandado... (Carlos la mira.) Parecia yo un principe en'mi carroza... Y á la yuelta... desde Toledo... á caballo... al escape... de modo que vengo hecho un guante, (Se levanta. Á Casilda.) Está usted contenta, señorita? (Casilda se acerca ú él y le aprieta la mano.) Ponc. Y mi divero? Isid. Como iba diciendo... el oro de usted llegó á tiem- Í usted, digame
(56) po... Caramba! qué alegría recibió aquel pobre seño.» como que ni siquiera lo esperaba... Pero cuan— do le dije que era de parte de usted... Ponc. No hay tal cosa. Casil. (Deteniéndole.) Ah! padre mio! Sabas. Tiene razon... él no fue quien... ¿20 Ponc, (A don Subas.) Cállese usted! (Carlos los mira con sorpresa » y pára los ojos en Casilda.) Car. (Aparte.) Siempre misterios! Isid. Eutonces quedó sorprendido... se arrojó en mis brazos... (A Carlos.) como usted ahora poco. Ponc. (A [sidoro.) Y tomó mi dinero...? Isid. (Dándole un papel.) Ahí está su recibo... usted es ara él... no ya un hombre, sino un angel... una divinidad... “ Diga usted á don Ponciano, esclamó, que esta noble 'accion me estrecha con él para toda la vida... En cuanto á Carlos (añadió) que venga cuanto antes... que todavía podremos verificar su casamiento.” Car, Eterno Dios! Mi,casamiento! (Casilda suelta viva mente la mano. Mos) Todos. Su casamiento! Isid. Sí... ija de un consejero... con doña Elisa Gallardo Casil. Elis a Car. (Dado vivamente 4 don Ponciano.) Ah! mi amado tio! he dado á usted mi palabra, que es sa—= grada... mi padre no conoce la estension de lo que debe á usted... á Casilda... y esta mano que ella aceptará sin duda... $ Casil. (Cerca de su padre, entre él y Carlos, con voz ahogada.) No, primo mio, ño..., no es tanto lo que usted nos debe... mi padre no quiere la libertad do usted en precio de sus beneficios... ese amor perte= nece á otra muger... A Dios... sea nsted feliz, feliz... con aquella á quien... Ah,..! (Cae en los brazos de sn. padre. Todos corren ú su alrededor.) Ponc. Hija mia! Cur. Casilda! asim. Señorita! Ponc. (Sosteniéndola en sus brazos.) Hija de mi alma...! Casilda! Car. Casilda! ay de mi! Vuelre:á la vida... no dudes de
NE OS de mi corazon... es tuyo... todo. samiento que no he de verificar, so! naba lujo, vanidad, ambicion. Lo que amor, felicidad...!! No me lo concede mia ? (Cayendo ú sus pies.) Yo te amo. Casil. (Vuelta en siy mira á Carlos un momento en si lencio ; luego, echándose en sus brazos, esclama ;) Ah! Carlos! » ' Ponc. Asi me gusta... ! ! bien, hijos mios, bien ! Isid. Sí; está bien... (Movimiento de don Sabas.) Con tal de que sea dichosa... !!! lavera?- E Subas. (4 don Ponciano ) Hnum...! y a finca del de Ta= Pono. No me quedaré sin a Cuidado con olvidarse de la escritura de dote, Para que la firmen los muchachos. : $ -Sabas. Vamos ahora mismo á forr *