De panteón real a relicario. El debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera el Mozo para la Capilla Real de Sevilla
Abstract
Uno de los proyectos decorativos que más discusiones planteó en el barroco sevillano fue la adecuación de la Capilla Real de Sevilla a panteón real y relicario de San Fernando. Su ejecución se prolongó medio siglo y en ella tuvieron parte activa la corte y las autoridades eclesiásticas y civiles de la ciudad. Un debate que se movió en torno a las diferentes trazas que realizó Francisco de Herrera el Mozo para el retablo-tabernáculo de la Virgen de los Reyes y la urna-relicario del nuevo bienaventurado, y que pusieron de relieve las diferentes tendencias estéticas en las que se mueve el panorama local.
Full text
DE PANTEÓN REAL A RELICARIO: EL DEBATE FINAL EN TORNO AL PROYECTO DE FRANCISCO DE HERRERA EL MOZO PARA LA CAPILLA REAL DE SEVILLA FROM ROYAL MAUSOLEUM TO SHRINE: THE FINAL DISCUSSION TO THE PROJECT OF FRANCISCO DE HERRERA THE YOUNGER DESTINED TO THE ROYAL CHAPEL OF SEVILLE anTonio García baEza [email protected] Uno de los proyectos decorativos que más discusiones planteó en el barroco sevillano fue la adecuación de la Capilla Real de Sevilla a panteón real y relicario de San Fernando. Su ejecución se prolongó medio siglo y en ella tuvieron parte activa la corte y las autoridades eclesiásticas y civiles de la ciudad. Un debate que se movió en torno a las diferentes trazas que realizó Francisco de Herrera el Mozo para el retablo-tabernáculo de la Virgen de los Reyes y la urna-relicario del nuevo bienaventurado, y que pusieron de relieve las diferentes tendencias estéticas en las que se mueve el panorama local. Palabras clave: diseño; orfebrería; retablo; Carlos II; Barroco. The adaptation of the Royal Chapel of Seville to a royal mausoleum and shrine of Saint Ferdinand was one of the most discussed decorative projects during the Baroque period. Its execution was prolongued half a century, and the Court and the eclesiastical and civil authorities of the city also took part in it. A discussion that revolved around the different traces made by Francisco de Herrera the Younger in order to design the altarpiece-tabernacle of Our Lady of the Kings and the urn-shrine of Saint Ferdinand, which highlighted the different aesthetic trends in which the local panorama moves. Keywords: design; jewelery; altarpiece; Carlos II; Baroque. A las 11 de la mañana del martes 26 de mayo de 1677, los porteros de la catedral de Sevilla procedieron a cerrar el inmueble para dar comienzo al acto de LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19
Antonio García Baeza360 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 separación de los cuerpos regios conservados en la Capilla Real1. Acto seguido, los féretros de Alfonso X el Sabio y Beatriz de Suabia fueron independizados de los de Fernando III y colocados en una peana dispuesta sobre la mesa de altar. El arzobispo y el presidente de la capilla mostraron las llaves que obraban en su poder, abrieron los ataúdes y los reconocieron. Posteriormente, los capellanes trasladaron sendos cuerpos a hombros hasta la sala capitular de la institución y los depositaron sobre un bufete con sobremesa de terciopelo, cubriéndolos con un paño de rico brocado y una almohada en la que descansaba la corona imperial. Finalmente, los asistentes cerraron la puerta de la estancia y dispusieron las cajas vacías en los arcosolios que se abren junto a la reja de la capilla. Veinticuatro horas más tarde comparecieron en el mismo lugar, y a puerta cerrada, las autoridades de la ciudad: arzobispo, deán, canónigos, capitulares, asistente y diputados munícipes. Volvieron a abrir la sala y los presentes dieron fe sobre la veracidad de los restos que fueron trasladados en procesión hasta los arcosolios –adornados previamente con doseles y sitiales atendiendo a la naturaleza de los sepultados2–, donde quedaron definitivamente depositados dentro sus sepulcros bajo dos llaves custodiadas, nuevamente, por el presidente de la capilla y el prelado. De todo este proceso, así como de la redacción de los hechos, se encargó el canónigo Juan de Tejada, en la que fue su última gran aportación a la causa fernandina3. El fervor de Mariana de Austria por el santo monarca no se resintió en ningún momento durante el largo proceso de canonización y la posterior puesta en valor de sus reliquias. Al contrario, en todo momento anduvo atenta a las necesidades de la causa4. En 1675 había conseguido la aprobación del ritual propio para el segundo nocturno de su oficio5 y, el 4 de agosto de 1677, pidió que le 1 Todo el acto de separación de los cuerpos está reseñado en 1677, mayo, 27. Sevilla. Capítulo. Archivo de la Catedral de Sevilla (A.C.S.), Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 139-140. 2 1674, julio, 16. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 65v; 1677, mayo, 22 y 1677, mayo, 24. Sevilla. Capítulos. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 137-18v. Es interesante el papel destacado del canónigo Juan de Tejada en todo este proceso, pues a él se le pide consejo de cómo disponer los cuerpos y llevar a cabo la ceremonia. 3 1677, junio, 19. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 140v. 4 1677, agosto, 4, 10, 13 y 17, octubre, 19. Sevilla. Capítulos. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 142-145v y 147v-148. 5 MORALES, Alfredo J.: “Rey y santo. Ceremonial por Fernando III en la Catedral de Sevilla”, en MÍNGUEZ, Víctor (ed.): Visiones de la monarquía hispánica. Valencia, 2007, p. 113. En 1675 se aprueba el ritual propio del santo para el segundo nocturno de su oficio.
De panteón real a relicario: el debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera... 361 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 fuese enviado el anillo que el santo rey custodiaba sobre el pecho, remitiéndosele la sortija en una caja de cristal con filigranas de oro a través del capitular Juan Galindo6. No obstante, la nueva política económica impuesta por don Juan de Austria impedía acometer a corto plazo cualquier planeamiento de envergadura sobre la Capilla Real. De tal modo que, aunque Carlos II ordenó al asistente de Sevilla que dispusiese los medios necesarios para reubicar el cuerpo del santo en el altar de la Virgen de los Reyes “en la forma que montaba vn diseño que, así mismo, venía con la dicha carta elegido” por el Consejo de Castilla7, y a pesar de la buena disposición del munícipe8, la paupérrima realidad impidió que se llegaran a concretar sus deseos en hechos. La propia Iglesia de Sevilla había caído en la desesperanza con este tema y llegó a pedir a Francisco Leonardo Guerra, emisario de la causa en la corte, que, dada la poca esperanza que tenían en que pudiese alcanzar la renta que solicitaban a Palacio para la capilla, fuese recogiendo los papeles y la estancia que ocupaba en Madrid para volver en cuanto se le diese aviso9. Y es que la falta de financiación –a pesar del esfuerzo regio y capitular por hacer acopio de bienes en ultramar10– y las distintas contradicciones técnicas surgidas, habían llevado al traste cualquier mínima intención de dar inicio a la obra. Llegando a tal punto la ruina del inmueble que debieron tabicar las ventanas de la linterna para impedir que la lluvia dañara los santos restos11, pues se encontraba a la intemperie y solo cubiertos con “un mal paño muy uiejo y roto […] todo hecho pedasos”12. Hubo que esperar hasta 1681 para vislumbrar un nuevo interés generalizado por el decoro de la capilla gracias a la entrada oficial de dos nuevos actores: Andrés de la Concha Zapata, regente de la Real Audiencia, y Ambrosio de Spínola, 6 SANCHO CORBACHO, Heliodoro: “Historia de la construcción de la urna de plata que contiene los restos de San Fernando”, Estudios de Arte Sevillano, 1973, pp. 104 y 116. 7 1677, octubre, 19. Sevilla. Capítulo…, doc. cit., f. 147v. 8 1677, octubre, 21. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 148-148v. 9 1678, octubre, 29. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 171v. 10 Al respecto se conserva una colección documental sobre tres licencias de navíos procedentes de México que se pretenden aplicar a la causa de la urna y que se reclaman en 1677 en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla (A.G.A.S.), Varios VIII, San Fernando, leg. 10.739, exp. 8. 11 1679, septiembre, 10. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 190v-191. 12 1681, septiembre, 24. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 228-228v. Esta noticia ha sido recogida previamente en SANCHO CORBACHO, H.: “Historia…”, op. cit., pp. 104 y 116.
Antonio García Baeza362 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 arzobispo de Sevilla. Sobre el munícipe recayó la responsabilidad de solventar las eternas trabas económicas aportando soluciones prácticas mediante iniciativas activas, como la imposición de nuevas medidas recaudatorias basadas en la retención de medio real sobre el arbitrio del vino13, mientras que el prelado se encargó de precisar el diseño final del proyecto, sin mediar más entendimiento que el suyo propio14. En agosto todo parecía dispuesto para dar comienzo a la obra. Carlos II trasmitió al regente una cédula sobre la disposición de la urna fernandina. Nada más conocer la noticia los capellanes volvieron a apoderar a Francisco Leonardo y a Pedro Muñiz como diputados para realizar el seguimiento de su construcción según los planteamientos aprobados por su majestad15. El 24 de septiembre el político instó a los capellanes a bajar la imagen de la Virgen de los Reyes de su tabernáculo y entronizarla, en el menor tiempo posible y de manera provisional, sobre el altar de San Fernando16. Un traslado temporal que venía obligado por las obras de adaptación del hueco del testero que, según los planes previstos, debía acoger al nuevo retablo en el que se dispondrían las reliquias del conquistador a los pies de la imagen mariana, tal y como lo había dispuesto el monarca en su testamento17 y se venía contemplando desde hacía una década. Pronto se torcieron estos esfuerzos. El 1 de octubre los capellanes advirtieron sobre las desavenencias surgidas entre el arzobispo, el deán, el cabildo de la catedral y el gobierno de la ciudad a cuenta de la obra, viéndose obligados a paralizarla por no haber informado a su majestad de su inicio. A su favor adujeron que habían seguido órdenes reales y del consistorio. Pero, a fin de aquietar los ánimos, cesaron en su empeño hasta recabar un nuevo consenso. Mientras tanto se pidió a todos los capellanes que procurasen no tratar el tema ni en público ni en 13 Noticia con fecha de 17 de junio de 1681 recogida en SANCHO CORBACHO, H.: “Historia…”, op. cit., pp. 104 y 116. De la que no hemos podido dar fe archivística. 14 1680, noviembre, 16. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 206v: el Consejo de Castilla remite a los capitulares nuevamente un diseño de la urna y del adorno que la acompaña; 1681, marzo, 15. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 214: se obliga al Arzobispo a hacer un informe que ha de enviar a Carlos II. 15 1681, agosto, 4. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 224. Esta noticia ha sido recogida previamente en SANCHO CORBACHO, H.: “Historia…”, op. cit., pp. 104 y 116, pero la consulta directa ha supuesto una nueva interpretación que difiere del regesto realizado por el profesor, ya que, con seguridad, a fines de noviembre la Virgen de los Reyes se encuentra sobre el altar de San Fernando. Así se contempla en 1681, noviembre, 21. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 231v. 16 1681, septiembre, 24. Sevilla. Capítulo…, doc. cit., ff. 228-228v. 17 1682, septiembre, 5. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 305v.
De panteón real a relicario: el debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera... 363 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 la intimidad, y que no se hablase mal de ningún prelado catedralicio, bajo pena de una posible multa de 500 reales aplicados a la fábrica18. A principios de diciembre, el regente local carteó al monarca con dos pretensiones. La primera concerniente a la vigencia y reafirmación de la real cédula expendida el 7 de noviembre de 1634 por Felipe IV a propósito de ciertos privilegios concedidos a la Iglesia de Sevilla como ayuda a los gastos de la canonización del santo rey, adorno de la capilla y reubicación de su reliquia19. Y la segunda, dándose por enterado sobre las piezas que se debían de ejecutar en el frente de la capilla, remitiéndole el dibujo de la urna y el altar. Carlos II contestó que, antes de tomar cualquier determinación al respecto de los privilegios otorgados por su progenitor, se le deberían remitir las cuentas del cobro y gastos de los arbitrios que se habían recibido hasta la fecha, así como el de todas las limosnas que habían llegado de la carrera de Indias y que fueron destinados en la capilla20. Significativamente, a partir de este instante Carlos II y el Consejo de la Cámara resolvieron tramitar todos los movimientos concernientes a las obras de la Capilla Real con el arzobispo como único interlocutor, dejando de lado a sus propios capellanes hispalenses, a los que obligó a disolver la diputación creada ad hoc compuesta por Francisco Leonardo y Pedro Muñiz, que pululaban en este asunto como versos sueltos proponiendo constantes alternativas artísticas sobre un proyecto consensuado y resuelto hace años21. De fondo se intuyen los desencuentros que desde hace algún tiempo venían socavando el seno de la Iglesia hispalense a 18 1681, octubre, 1. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, f. 229. Tan tensa se encuentra la situación que se amonesta a Alonso de Bustos por los “muchos desórdenes con que prosegía [...] hablando mal de los capellanes de su magestad en público todas las noches, hasiendo portalejo con algunas personas a la puerta donde uiuieron los venerables saçerdotes, junto a la plaçuela del Atambor, hablando muchas palabras deshonestas a uoçes, escandalisando a toda la besindad sin auer puesto enmienda en esto”. 19 1681, diciembre, 2. Madrid. Remisión del despacho de Carlos ii al Arzobispo de Sevilla a propósito de la obra de urna y retablo y de la vigencia de la cédula real de siete de noviembre de 1634. A.C.S., Varios VIII, San Fernando, leg. 10.739, exp. 1. Por dicha cédula Felipe IV concede a la Iglesia de Sevilla que para ayudar a la causa mencionada se puedan conceder seis hidalguías, dar licencia para que se saquen 150.000 fanegas y realizar “dos visitas de nabíos en la carrera de las Yndias”. 1634, noviembre, 7. Madrid. Copia de la Cédula Real concedida por Felipe iV para ayuda de la canonización de San Fernando. 20 1681, diciembre, 2. Madrid. Remisión…, doc. cit., f. [1]. 21 1681, noviembre, 21. Sevilla. Capítulo… doc. cit., f. 231v. En esta idea hace hincapié un acta del cabildo de los capellanes reales en la que se nombra un mayordomo que debe recabar el dinero que se está recaudando como ayuda de costas a la obra propuesta en la que se da la orden por parte de la Cámara de Castilla para que el arzobispo sea el único que intervenga en la obra prevista, por lo que se obliga a disolver la Diputación del Santo Rey.
Antonio García Baeza364 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 propósito de ciertos pleitos de envergadura entre capitulares y capellanes22. Las palabras del monarca dirigidas al prelado fueron firmes: “tengo por bien remitiros el dicho dibujo para que lo reconoscáis, pues vnicamente os tengo cometida y encargada esta obra [a usted], esperando de buen celo y probidencia la dispondréis con el maior decoro y desencia al mayor culto de Nuestra Señora, y conforme a la voluntad y devosión que tubo y declaró el santo y señor rey”. Así quedaba latente que, para la corte, el recuerdo de San Fernando estaba indisolublemente unido a la Virgen de los Reyes, y así debía explicitarse físicamente23. A comienzos de 1682 el prelado, con intención conciliadora, venía apremiando al pintor Valdés Leal la conclusión de un nuevo diseño que le había parecido conveniente realizar, el cual, una vez acabado, remitiría al Consejo de Castilla para que fuese aprobado y se pudiese pasar a su inmediata ejecución, ya que era deseo del monarca que todo se obrase con rapidez24. Y así fue. El 5 de septiembre Spínola mandó a su majestad unas nuevas trazas para la urna del santo rey, “que le pareció disponer en mejor forma que la precedente aprobada”, a fin de que fuesen aceptadas25. Al respecto se conserva en el Museo del Louvre un dibujo atribuido por Pérez Sánchez a las manos de Valdés que debe ponerse en relación con el diseño alternativo de la tapa del sarcófago (Figura 1)26. En ella se contempla a Fernando III sedente sobre un trono angélico, portando la corona, el orbe y la espada. A sus pies se disponen dos turbantes coronados y, a ambos lados, sendos putis que sostienen ramas de laurel y trofeos de batalla. Bajo el asiento se desarrolla una nube de motivos cartilaginosos y vegetales en cuyo frente se abre una puerta con las iniciales “S. I.”, en clara alusión a la reliquia de San Isidoro que debía conservarse en su interior. A ambos lados del sitial se disponen el docto obispo hispalense y su hermano Leandro, en clara alusión al escudo del cabildo 22 1681, diciembre, 6. Sevilla. Capítulo. A.C.S., Capilla Real, Autos Capitulares, lib. 6, ff. 233v-234. Sobre esta misma idea de desencuentro vuelve a incidir el auto capitular en el que los capellanes se dan por enterados de su expulsión temporal de las decisiones de la obra del testero, en tanto que se informa que, a partir de ese momento, cuando el arzobispo cruce la cancela de la capilla, se le reciba con el cortejo debido a su ilustrísima. SANCHO CORBACHO, H.: “Historia…”, op. cit., pp. 133-134, recoge y transcribe un documento que resume el proceso de ejecución de las cajas de San Fernando desde 1681 hasta 1708. 23 1681, diciembre, 2. Madrid. Remisión…, doc. cit., f. [1]. 24 SANCHO CORBACHO, H.: “Historia…”, op. cit., pp. 104 y 117, dispone esta información al respecto de un cabildo fechado el 10 de enero de 1682, que no hemos podido cotejar pues su original no existe en la actualidad. 25 1682, septiembre, 5. Sevilla. Capítulo…, doc. cit., ff. 305v-318. 26 San Fernando entronizado, Museo del Louvre, sig. 43253. Dibujo dado a conocer en PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso Emilio: Tres siglos de dibujo sevillano. Sevilla, 1995, pp. 242-243, nº cat. 104.
De panteón real a relicario: el debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera... 365 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 de Sevilla. Lo cierto es que de esta alternativa nunca más se supo27, quizás porque el proyecto no fue del agrado de la curia sevillana o porque la corte quiso mantener los planes previstos. Lo cierto es que, en todo momento, solo se contemplaron como legítimos los planteamientos de Francisco de Herrera. En septiembre aún andaba la capilla “sin el progreso que la piedad de sus devotos sevillanos solicitaban” debido a las irreconciliables diferencias que mantenían el arzobispo, el asistente y el regente local, habiendo pasado ya once meses desde que la Virgen se bajara de su altar. Para destramar la madeja, el munícipe solicitó a los capitulares altura de miras, pues habían transcurrido doce años desde la beatificación del monarca y se hacía muy necesaria la realización de una urna para la que el rey había dispuesto numerosos medios, acusándolos de la dilación de la obra por dejación de sus funciones. No en vano se había hecho acopio de 9.000 pesos, de a 26 reales de vellón cada uno, llegados de ultramar con destino al adorno de la capilla y entregados a la causa por la Casa de la Contratación que no se habían gastado. A fin de paliar la cualquier tipo de duda, su majestad y la Cámara de Castilla respondieron a la última propuesta de Spínola con la remisión de las instrucciones definitivas de Herrera el Mozo –ahora maestro mayor de Obras Reales– sobre el sepulcro-relicario, en las que se reparaba extensamente en la explicación de los por qué técnicos, estéticos e iconográficos que había atendido28. La urna se compondría finalmente de seis piezas: pedestal, caja, arca interior, arca exterior, penacho y arco. El cofre que tiene contacto directo con el cuerpo lo proyectó en plata blanca, muy calado y con cuantiosos motivos labrados en ambas caras, atendiendo así a principios de decoro, exposición y profilaxis: “lo vno porque se a de gozar por entre los calados de los sobrepuestos, que siendo de plata blanca hará grande hermosura. Lo otro porque todo lo que a de estar más arrimado al cuerpo del santo deue ser de materia más noble. Lo otro, que en caso que se quieran quitar los sobrepuestos para limpiarlos quedará el cuerpo del santo solo con la capa lisa y el pabellón con bastante decençia, estando cerrada dentro de la otra sin necesidad de mudarle de su sitio”29. El arca que le continuaba debía ser de bronce dorado porque, según argumenta, un recipiente que resguarda a otro nunca debía ser tan noble como el primero, habiendo buscado un metal menos rico aunque su 27 Pensamos, al igual que Fernando Quiles, que el papel de Valdés Leal en este proceso apenas tendría fuelle y supondría más un estado de la cuestión que un proyecto completamente cerrado. QUILES GARCÍA, Fernando: “En los cimientos de la Iglesia sevillana: Fernando III, rey y santo”, Boletín del Museo e instituto Camón Aznar, LXXV-LXXVI, 1999, p. 223, nota 108. 28 1682, diciembre, 15. Madrid. Parecer de don Francisco de Herrera sobre la obra del santo rey aprobado por su majestad y la Cámara. A.C.S., Gobierno, Asuntos Despachados, leg. 9.783. 29 1682, diciembre, 15. Madrid. Parecer…, doc. cit., f. [1v].
Antonio García Baeza366 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 ejecución fuera más costosa. Dicho material contaba, además, con la ventaja de que no necesitaba tanto mantenimiento y servía de contraste –visual y táctil– con la plata interior. Esta segunda caja debía estar cerrada en sus frentes por cristales, dejando contemplar el interior a la vez que lo preservaba. El arca más externa también debía realizarse en bronce dorado, si bien contaría con jaspes, o chapas esmaltadas, o cristales pintados, embutidos en el metal. Para mayor estabilidad y robustez del féretro proponía realizar ensambles metálicos en vez de almas de madera, dada su fragilidad, el cuantioso volumen que ocupa y su mala conservación. Las cajas, insertas unas dentro de otras, debían colocarse sobre el pedestal original del sepulcro recrecido con un tambanillo de piedra que contuviera la inscripción de la aprobación canónica del culto. Esta ampliación supondría el aumento de media caña de altura –unos 75 cm– y debía ejecutarse con jaspes polícromos recorrido por distintas figuras de las virtudes en bronce fundido. Como elemento de transición entre la plataforma y el relicario propuso disponer distintos angelotes metálicos que sirvieran de asiento al joyero, dejando un espacio de aire entre ambas piezas. Herrera tuvo muy en cuenta en este nuevo proyecto las recomendaciones que en 1674 había realizado Bernardo Simón de Pineda30. Algunas fueron bien acogidas, como la idea de disponer un pabellón de tela en la parte superior que resguardara al difunto y la plata. Otras las desechó, como la colocación de las garras de fieras a los pies de la urna. “El poner ángeles y no leones que mantengan el arca es porque encima del altar no son decentes, porque todo género de animales, mascarones y vichos solo son para cosas profanas”31. Y es que en los simulacros divinos “solo se deue seguir la metáfora con ángeles chicos o grandes con atributos que hagan alusión al héroe que se adorna, por cuia razón en el remate del arca está el Amor Diuino sobre su esphera, flechando a Castilla por el maior obsequio y, al lado contrario, otro ángel con un león”. Bajo este argumento Herrera convirtió a los infantes en el motivo principal del penacho, bien sea agrupados, individualizados, en pequeñas dimensiones o corpulentos, como el putto que hacía sonar la trompeta de la fama o los que ofrecían el cetro y la corona al Amor Sagrado, si bien el elemento más novedoso, por su locuacidad y creatividad estética, era el arco de “piras o brasas del fuego que coronan el arca [que] están cada vna encima de cada virtud en consideración de lo que resplandecen las del santo”32. Un diseño complejo que debía entenderse como la abstracción barroca del nimbo de santidad que irradia la reliquia. En el archivo de la catedral de Sevilla se conservan dos dibujos firmados por el antequerano Juan José del Carpio que, sin duda, responden a sendas copias 30 [1674]. Sevilla. informe de Bernardo Simón de Pineda sobre dos diseños para la urna de San Fernando y la reforma del presbiterio de la Capilla Real. A.C.S., Gobierno, Asuntos Despachados, leg. 9.783, exp. 4. 31 ibidem, f. [1]. 32 1682, diciembre, 15. Madrid. Parecer…, doc. cit., ff. [1]-[2v].
De panteón real a relicario: el debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera... 367 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 literales de los originales que Francisco de Herrera remitió con las instrucciones anteriores y que fueron devueltos a la corte una vez realizado su calco33. A sendas piezas, numeradas como 2 y 3, les debió acompañar una primera que describiría la caja interior del relicario. Las trazas que se han conservado son claramente deudoras del quehacer plástico del artista cortesano tanto conceptual como técnicamente, si bien faltas del genio de su mano. Los dibujos están encajados mediante escuadra y cartabón, esbozados con grafito y perfilados mediante tinta parda, a la que posteriormente se ha animado con otras de colores y acuarelas, mostrando con todo lujo de detalles los cuantiosos motivos ornamentales y la suntuosa viveza de los materiales escogidos para su edificación. El diseño número 2 describe el sepulcro exterior y la crestería del penacho, y cuenta con una solapa abatible que permite contemplar el arca interior, la caja con el difunto y el envés del frontal (Figura 2)34. El joyero que propone Herrera es una evolución barroquizante de los relicarios renacentistas y las arcas sacramentales35. Como había contemplado desde los bocetos de 1671, el sepulcro no se constriñe a ningún orden clásico, sino que se desarrolla anástilo, con un perfil abultado en su parte central y apenas secuenciado en el frente por gallones de motivos vegetales y querubines de clara inspiración romana. A partir de esta cadencia el pintor genera una trama horizontal que se trasdosa en el interior de la tapa como un marco liso que acoge tres cuadros con vegetación cartilaginosa, en cuyos interiores se contemplan una torre, un león y una tarja con una historia alusiva al bienaventurado (Figura 3). En el interior se visualiza la segunda urna compuesta por franjas metálicas recorridas por motivos calados. Y, tras los cristales, la caja con el difunto. La 33 Así había sucedido con los dos proyectos anteriores de Herrera el Mozo y debió suceder también con éste. [1671, octubre]. Madrid. informe de Juan de Tejada que acompaña a diseños de urna y retablo remitidos a la Diputación del Santo Rey. A.C.S., Varios VIII, San Fernando, leg. 10.735, f. [2]. Recogido previamente en QUILES GARCÍA, F.: “En los cimientos...”, op. cit., p. 219, nota 80. 34 [1682]. Dibujo de la urna de San Fernando número 2. A.C.S., Sección Capitular, Mapas y Planos, nº 105. LUNA FERNÁNDEZ-ARAMBURU, Rocío y SERRANO BARBERÁN, Concha: Planos y dibujos del Archivo de la Catedral de Sevilla (Siglos xVi-xx). Sevilla, 1986, p. 175, nº 105. 35 Cruz Yábar vislumbra cierta inspiración compositiva y ornamental de Francisco de Herrera en el proyecto que el arquitecto Benavente realiza para el cuerpo incorrupto de San Diego de Alcalá, conservado en la capilla dedicada al bienaventurado en el convento de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. Sin embargo, intuimos que se trata, más bien, de una evolución “a la barroca” del modelo manierista de relicarios en forma de cáliz, tal y como sucede con las arcas de Jueves Santo durante los siglos XVII y XVIII o podemos contemplar, de manera más primitiva, en el sepulcro de San Isidro Labrador conservado en la colegiata madrileña del mismo nombre. CRUZ YÁBAR, Juan María: El arquitecto Sebastián de Benavente (1619-1689) y el retablo cortesano de su época (tesis doctoral). Madrid, 2013, p. 71.
Antonio García Baeza374 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 Figura 1. Juan de Valdés Leal, San Fernando entronizado, 1681-1682, Museo del Louvre, sig. 43253. Figura 2. Juan José del Carpio, Dibujo de la urna de San Fernando, diseño número 2 (con la solapa cerrada), hacia 1682, copia de original de Francisco de Herrera el Mozo, Archivo Catedral de Sevilla, Mapas y Planos nº 105.
De panteón real a relicario: el debate final en torno al proyecto de Francisco de Herrera... 375 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 Figura 3. Juan José del Carpio Dibujo de la urna de San Fernando, diseño número 2 (con la solapa desplegada), hacia 1682, copia de original de Francisco de Herrera el Mozo, Archivo Catedral de Sevilla, Mapas y Planos nº 105. Figura 4. Francisco de Herrera el Mozo, La rendición de Sevilla ante Fernando iii, rey de Castilla y León, 1682, Museo del Louvre, sig. 18422.
Antonio García Baeza376 LABORATORIO DE ARTE 29 (2017), pp. 359-376, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2017.i29.19 Figura 5. Juan José del Carpio, Urna de San Fernando, diseño número 3, hacia 1682, Archivo Catedral de Sevilla, Mapas y Planos nº 106.