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La arquitectura del poder en el cine distópico

Moreno Casanova, Gerardo; Escoda Pastor, Carmen; Arévalo Rodríguez, Federico; Amado Lorenzo, Antonio

Abstract

La investigación analiza características y relaciones existentes entre cine y arquitectura, referidos a sociedades distópicas imaginarias. Para centrar el estudio, se analiza en primer lugar el fenómeno de la arquitectura brutalista, entendida según la interpretación mayoritaria contemporánea de edificios que transmiten monumentalidades impactantes e inquietantes. La distopía en el cine se estudia desde un primer análisis del concepto de “utopía”, del que surge como contraposición relacionada con sociedades del futuro en las que diversas situaciones sobrevenidas producen desarreglos en el poder o el medio ambiente. Para conocer el alcance de este género, se revisan varias obras literarias y cinematográficas representativas en las que se muestran distopías. Tras el estudio pormenorizado de varias películas se concluyen los motivos por los que un determinado tipo de arquitectura aparece en películas distópicas. Tienen que ver con la escala y el carácter monumental que adquieren las obras en hormigón armado visto para representar el poder, así como para mostrar sociedades en decadencia y con síntomas de deshumanización.

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La Arquitectura del Poder en el Cine Distópico. Gerardo Moreno Casanova, Carmen Escoda Pastor, Federico Arevalo Rodriguez, Antonio Amado Lorenzo. Barcelona School of Architecture - Polytechnic University of Catalonia, ETSA Seville, University of A Coruña. Spain. (Received: February 2024; Accepted: November 2024; Online First: December 2024; Last Publication: 3 February 2025) To cite this article: Moreno Casanova et al. (2025). La Arquitectura del Poder en el Cine Distópico. BRAC - Barcelona, Research, Art, Creation, 13(1), pp. 1-32. doi: 10.17583/brac.14140 To link this article: https://doi.org/10.17583/brac.14140 The terms and conditions of use are related to the Open Journal System and to Creative Commons Attribution License (CC-BY). Authors retain copyright and grant the journal the right of first publication. The CC BY license does not apply to images other than the authors of the text and they are used exclusively as a visual reference for the described research. BRAC - Barcelona Research Art Creation. Vol. 13 No1, February 2025, pp. 1-32 Hipatia Press ISSN: 2014-8992 DOI: 10.17583/brac.14140 La Arquitectura del Poder en el Cine Distópico Gerardo Moreno Casanova, Carmen Escoda Pastor, Federico Arevalo Rodriguez, Antonio Amado Lorenzo. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona - Universitat Politècnica de Catalunya, ETSA Sevilla, Universidade da Coruña. España. (Recibido: febrero 2024; Aceptado: noviembre 2024; Online First: diciembre 2024; Última publicación: 3 febrero 2025) Resumen La investigación analiza características y relaciones existentes entre cine y arquitectura, referidos a sociedades distópicas imaginarias. Para centrar el estudio, se analiza en primer lugar el fenómeno de la arquitectura brutalista, entendida según la interpretación mayoritaria contemporánea de edificios que transmiten monumentalidades impactantes e inquietantes. La distopía en el cine se estudia desde un primer análisis del concepto de “utopía”, del que surge como contraposición relacionada con sociedades del futuro en las que diversas situaciones sobrevenidas producen desarreglos en el poder o el medio ambiente. Para conocer el alcance de este género, se revisan varias obras literarias y cinematográficas representativas en las que se muestran distopías. Tras el estudio pormenorizado de varias películas se concluyen los motivos por los que un determinado tipo de arquitectura aparece en películas distópicas. Tienen que ver con la escala y el carácter monumental que adquieren las obras en hormigón armado visto para representar el poder, así como para mostrar sociedades en decadencia y con síntomas de deshumanización. Palabras clave: Arquitectura; brutalismo; cine; distopía; hormigón. BRAC - Barcelona Research Art Creation. Vol. 13 No1, February 2025, pp. 1-32 Hipatia Press ISSN: 2014-8992 DOI: 10.17583/brac.14140 L'Arquitectura del Poder en el Cinema Distòpic Gerardo Moreno Casanova, Carmen Escoda Pastor, Federico Arevalo Rodriguez, Antonio Amado Lorenzo. Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona - Universitat Politècnica de Catalunya, ETSA Sevilla, Universidade da Coruña. Espanya. (Rebut: febrer 2024; Acceptat: novembre 2024; Online First: desembre 2024; Darrera publicació: 3 febrer 2025) Resum La recerca analitza característiques i relacions existents entre cinema i arquitectura, referits a societats distòpiques imaginàries. Per centrar l' estudi, s' analitza en primer lloc el fenomen de l' arquitectura brutalista, entesa segons la interpretació majoritària contemporània d'edificis que transmeten monumentalitats impactants i inquietants. La distopia en el cinema s'estudia des d'una primera anàlisi del concepte d’utopia, del qual sorgeix com a contraposició relacionada amb societats del futur en les quals diverses situacions sobrevingudes produeixen desarregles en el poder o el medi ambient. Per conèixer l'abast d'aquest gènere, es revisen diverses obres literàries i cinematogràfiques representatives en les quals es mostren distopies. Després de l'estudi detallat de diverses pel·lícules es conclouen els motius pels quals un determinat tipus d'arquitectura apareix en pel·lícules distòpiques. Tenen a veure amb l'escala i el caràcter monumental que adquireixen les obres en formigó armat vist per representar el poder, així com per mostrar societats en decadència i amb símptomes de deshumanització. Paraules clau: Arquitectura; brutalisme; cinema; distopia; formigó. BRAC - Barcelona Research Art Creation. Vol. 13 No1, February 2025, pp. 1-32 Hipatia Press ISSN: 2014-8992 DOI: 10.17583/brac.14140 The Architecture of Power in Dystopian Cinema Gerardo Moreno Casanova, Carmen Escoda Pastor, Federico Arevalo Rodriguez, Antonio Amado Lorenzo. Barcelona School of Architecture - Polytechnic University of Catalonia, ETSA Seville, University of A Coruña. Spain. (Received: February 2024; Accepted: November 2024; Online First: December 2024; Last Publication: 3 February 2025) Abstract The research analyses existing characteristics and relationships between cinema and architecture, referring to imaginary dystopian societies. In order to focus the study, the phenomenon of brutalist architecture, understood according to the majority contemporary interpretation of buildings that transmit impressive and disturbing monumentalities, is analysed first. Dystopia in cinema is studied from a first analysis of the concept of ‘utopia’, from which it emerges as a contraposition related to societies of the future in which various situations occur that produce disorders in power or the environment. In order to understand the scope of this genre, several representative literary and cinematographic works depicting dystopias are reviewed. After a detailed study of several films, we conclude the reasons why a certain type of architecture appears in dystopian films. They have to do with the scale and monumental character of exposed reinforced concrete works to represent power, as well as to show societies in decay and with symptoms of dehumanisation. Keywords: Architecture; brutalism; cinema; concrete; dystopia. BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 5 l brutalismo es un estilo arquitectónico derivado del Movimiento Moderno con el que comparte, entre otras particularidades, ausencia de ornamento, énfasis en la naturaleza expresiva de los materiales y rotundidad de volúmenes. Aunque fue en Inglaterra donde este tipo de arquitectura se extendió con más intensidad, el origen del término “brutalismo” no proviene del vocablo británico brutal sino del francés brut (o incluso art brut), concepto referido a una apariencia austera, desnuda y característica del hormigón armado, aunque es preciso adelantar que la interpretación del concepto de brutalismo fue evolucionando con los años. En Gran Bretaña se convirtió en una solución popular para edificios institucionales, centros comerciales, educativos y, en especial, bloques de viviendas sociales (Dávalos, 2020). Tras la Segunda Guerra Mundial, la necesaria reconstrucción de las ciudades destruidas fomentó la ejecución de edificios realizados con rapidez y bajos costes (Chadwick, 2016). Es por esto por lo que se decidió utilizar materiales económicos que aportasen durabilidad y resistencia. Así, se optó en mayor medida por el hormigón como una materia prima asequible que, asociado al acero, alcanzaba una gran resistencia estructural. Asimismo, para abaratar aún más los presupuestos, en la mayoría de los casos el acabado se dejaba visto. Sin embargo, las razones económicas no fueron los únicos motivos por los que este tipo de arquitectura empezó a tomar relevancia. Entre 1960 y 1970 muchos arquitectos adoptaron el brutalismo para hacer realidad geometrías impensables con otras técnicas constructivas, ya que la versatilidad formal del hormigón permitía construir edificios que destacaban por sus grandes dimensiones y por un aspecto impactante, escultórico y majestuoso. Esta circunstancia, fundamental para el planteamiento de esta investigación implicó una evolución progresiva E Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 6 en cuanto a la interpretación del concepto de brutalismo por parte de críticos, investigadores y arquitectos. Su origen se suele asociar a Le Corbusier, ya que fue precisamente este arquitecto quién, de manera inconsciente, dio nombre a este estilo al usar la expresión francesa betón brut para referirse al acabado en hormigón visto de sus edificios (Casado, 2019). Otros, inspirados por los trabajos del arquitecto francés, aplicaron esta tendencia a sus edificios, siendo los británicos Alison y Peter Smithson los que en 1953 comenzaron a referirse habitualmente al brutalismo para describir este tipo de obras. Otros seguidores, norteamericanos como Paul Rudolph y Louis I. Kahn, sudamericanos como Clorindo Testa y Joao Filgueiras o japoneses como Kenzo Tange, contribuyeron a su difusión internacional con obras con volumetrías potentes y en ocasiones inquietantes. El término no llegó a popularizarse entre la comunidad científica hasta que en 1955 el crítico británico Reyner Banham publicó el artículo El nuevo brutalismo, donde definía los aspectos fundamentales de esta tendencia. Años más tarde, en 1966, volvería a referirse a este tema con el libro El brutalismo en arquitectura: ¿ética o estética? donde procedió a un análisis más extenso (Valcarce, 2000). Características y Principales Exponentes del Brutalismo En el brutalismo se identificaban una serie de características que lo hacían destacar frente a otras construcciones de la época, lo que influyó de manera positiva en su popularidad, incrementándose el número de arquitectos que se identificaban con esta tendencia tan expresiva: - Las formas geométricas respondían a esquemas muy claros de ordenación. BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 7 - La expresión esquemática de esta arquitectura dependía de la sinceridad constructiva con la que se trataban elementos como la estructura vista. - La funcionalidad de sus espacios devenía de la sobriedad, seriación estructural y claridad de recorridos. La mayor parte de edificaciones brutalistas destacan por recurrir a un único material, el hormigón armado, renunciando a cualquier otro revestimiento. De esta manera, en la mayoría de las fachadas se pueden apreciar las marcas de los encofrados, normalmente de madera en esa época, y las imperfecciones del hormigonado. Sin embargo, el hecho de que el hormigón sea el material prioritario, no significa que no existan edificios brutalistas ejecutados con otros materiales. En relación a la monumentalidad característica de tantas obras del brutalismo, otro aspecto importante es la escala. El aspecto masivo y monumental de las construcciones se aplicó a numerosos edificios institucionales, realzando su poder y relevancia. Le Corbusier, con su Unidad de Habitación de Marsella (1947-52), sentó las bases de la estética del brutalismo, a pesar de que el arquitecto nunca llegó a sentirse integrado en este movimiento. En este bloque de viviendas ya aparecían características propias de esta estética: importancia de la estructura, hormigón visto como material principal o exposición al exterior de las instalaciones. Por otro lado, Inglaterra es uno de los países con mayor desarrollo de esta arquitectura y donde se pueden identificar mayor cantidad de ejemplos. Entre los principales representantes del brutalismo británico se encuentran arquitectos como los ya citados Alison y Peter Smithson, Ernö Goldfinger, James Stirling o Basil Spence. Algunas de las principales manifestaciones del brutalismo inglés se asocian a la vivienda social, con obras como el Robin Hood Gardens (1969-1972), construido por los Smithson y con la que se pretendía reinventar la vivienda social. Otros ejemplos británicos son el Barbican Estate Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 8 (1963-1974) de Powel y Bon Chamberlin basado en la idea de un edificio-ciudad donde todo lo necesario para los residentes estuviese ubicado en el mismo complejo. En el resto de Europa obras como el Instituto Marchiondi (1953-57), diseñado por Vittoriano Viganò o la Torre Velasca proyectada por el estudio BBPR en 1958 contribuyeron a su difusión. En Francia destacan proyectos de Marcel Breuer como el Hotel la Flaine de 1969, o la ya mencionada Unidad de Habitación de Marsella. En España también podemos encontrar edificaciones brutalistas firmadas por arquitectos como Fernando Higueras: el Instituto del Patrimonio Cultural de España (1965-67), Sáenz de Oíza con el edificio Torres Blancas (196168) o Ricardo Bofill con el Walden 7 (1970), esta última, destinada a viviendas y basada en la obra utópica de Burrhus Frederic Skinner titulada Walden II (1948). Decadencia del Brutalismo A pesar del crecimiento exponencial de esta arquitectura en todo el mundo y de estar en pleno auge en la segunda mitad del siglo pasado, el brutalismo no tardaría demasiado en entrar en decadencia. A finales de los setenta y principios de los ochenta se percibe un notable declive como consecuencia de los numerosos problemas que comenzaron a asociarse con esta arquitectura. Una de las principales razones por las que fue rechazado por gran parte de la población, se debe al mal aspecto que, pasados unos años, empezaban a mostrar estas obras arquitectónicas. A medida que el edificio envejecía, el hormigón de las fachadas se iba deteriorando, lo que, unido a la falta de mantenimiento y a que se trata de un material que soporta mal los climas fríos y húmedos, implicaba que el aspecto de estos edificios fuese sucio y descuidado (Chadwick, 2016). BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 9 Otra de las causas se debió a que el brutalismo se identificó como un estilo que promovía la desigualdad social. Este pensamiento surge debido a que el gobierno, buscando la economía de los proyectos, aplicó la estética brutalista para la construcción de bloques de viviendas destinadas a las clases más bajas situándolas en las afueras de la ciudad, lo que propiciaba situaciones de aislamiento social (Torrijos, 2016). Por otra parte, durante la Segunda Guerra Mundial el régimen nazi construyó infinidad de búnkeres y otras infraestructuras militares en las regiones de Europa ocupadas. Muchas de ellas, no eran muy diferentes a los proyectos brutalistas que se llevaron a cabo más adelante. Esta asociación subliminal entre brutalismo y regímenes fascistas provocó que no fuese bien recibido por la población. Concepto de Distopía Para comprender cómo surge el término “distopía”, debemos analizar primero el concepto que la precede, esto es, la utopía. Un pensamiento que apareció por primera vez en 1516, en un libro titulado precisamente Utopía, escrito por Thomas Moore para describir una sociedad ideal. El término proviene del griego, y está formado por las palabras οὐ (no) y τόπος (lugar) lo que significa, en conjunto “no-lugar”, haciendo referencia al carácter ficticio de la palabra. De este modo, la expresión ha sido utilizada frecuentemente para denominar sociedades ideales difícilmente alcanzables por el ser humano (Mumford, 2013), que presentan versiones idealizadas de las actuales, en las que la mayoría de los problemas y factores negativos se encuentran totalmente superados y en las que reina el bienestar social. Sin embargo, pronto surgió el concepto de “utopía negativa” para hacer referencia a historias ficticias que transcurren en sociedades futuras y que destacaban por mostrar una visión desesperanzadora de un futuro cercano, en la que se incluían elementos presentes reconocibles por la población. Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 16 La Arquitectura de las Instituciones Se analiza a continuación la presencia, dentro del cine distópico, de obras de arquitectura que comparten características señaladas anteriormente con edificios del brutalismo en la representación de instituciones del poder. Se determinará qué puntos comunes de estas edificaciones impactantes son empleadas para resaltar los aspectos negativos de estos organismos gubernamentales y el porqué de su relación. Para ello se comentan tres películas representativas. Robocop En 1987 el director holandés Paul Verhoeven presentó una de las películas más influyentes del cine de los años ochenta. El guión de Robocop fue escrito por Edward Neumeier junto a Michael Miner y en sus páginas se entreveía una fuerte crítica hacia la sociedad y la política estadounidense, donde se planteaban temas como la corrupción, la falta de identidad, los peligros de la tecnología o la conflictividad social. La película se ambienta en un futuro cercano en la ciudad de Detroit, pero por razones económicas, la película se rodó principalmente en Dallas. La situación de desigualdad social que vive la ciudad es representada mediante varios escenarios durante el metraje. Mientras que para la representación de la clase media se aporta la imagen de una arquitectura típica norteamericana de casas sencillas fabricadas en madera y situadas a las afueras de la ciudad, el centro empresarial se representa mediante y modernos edificios en altura, ejecutados en acero y vidrio que simbolizan el poder que ejercen sobre la sociedad. Para representar la imagen exterior de la institución que ejerce el poder se eligió el Ayuntamiento de Dallas (1978), de los arquitectos Ieoh Ming Pei y Theodore Musho, que destaca por su estilo brutalista de apariencia pesada. Esta construcción combina hormigón armado y vidrio en fachada. Para resaltar esta apariencia, la altura del edificio se BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 17 amplía gracias al uso del matte painting, mediante el cual se añade un rascacielos ficticio (Imagen 2). El matte painting es una técnica mediante la cual se recrean ambientes o escenografías a través de la integración de ilustraciones e imágenes reales muy utilizada durante el siglo XX. En la actualidad, dicha técnica ha sido sustituida por técnicas digitales. Imagen 2. Ayuntamiento de Dallas modificado mediante matte painting. Robocop. Paul Verhoeven. (1987). Fuente: Fotograma extraído de la película. Equilibrium Escrita y dirigida por Kurt Wimmer, se estrenó en 2002. El filme se inspira en otras películas y obras literarias de temáticas distópicas como Fahrenheit 451, 1984, Metrópolis o THX1138, de las que toma muchos elementos. El filme se ambienta en 2072. Tras sobrevivir a una Tercera Guerra Mundial, se instaura un régimen totalitario destinado a controlar a la población para evitar una nueva catástrofe. De este modo, el gobierno Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 18 establece métodos de control basados en la eliminación de las emociones, por medio de una droga. De la misma manera, quedan prohibidos cualquier tipo de expresión artística o cultural, como los libros, el arte o la música, que permitan a los ciudadanos sentir emociones. En la representación de estos espacios pulcros y perfectos se opta por una estética brutalista (Imagen 3). Construcciones que se pueden observar a lo largo de todo el filme en varias panorámicas generales de la ciudad, en la que se nos muestra una arquitectura monumental y gris plagada de edificios e infraestructuras que nos transmiten la sensación claustrofóbica y repetitiva de un futuro desolador. Los edificios incluidos en la película se intuyen como representación de las instituciones. La mayoría de las localizaciones que se utilizan se sitúan en ciudades con un intenso pasado fascista, como las escenas rodadas en Berlín o Roma. De esta forma, los principales decorados se construyeron en el Deutschlandhalle de Berlín, un complejo polideportivo diseñado por los arquitectos Franz Ohrtmann y Fritz Wiemer para los Juegos Olímpicos de 1936. También se rodó en edificios de la Exposición Universal de Roma, un amplio complejo ideado por Benito Mussolini para celebrar los veinte años del fascismo y que nunca llegó a celebrarse por la derrota italiana en la Segunda Guerra Mundial, así como el Palacio de Congresos de Roma, diseñado por Adalberto Libera (1938), o el Museo de la Civilización Romana (Imagen 4), proyectado en 1938 por Aschieri, Pascoletti, Peressutti y Bernardini. BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 19 Imagen 3. Imagen monumental de la ciudad en Equilibrium. Kurt Wimmer. (2002). Fuente: Fotograma extraído de la película. En cuanto a las escenas rodadas en Berlín destacan las situadas en el Estadio Olímpico, tanto en sus pasillos curvos de acceso, como en la entrada al Olympia Glockenturm (1936), ampliando su altura en postproducción para proponer una apariencia mucho más monumental (Imagen 5). Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 20 Imagen 4. Museo de la Civilización Romana. Equilibrium. Kurt Wimmer. (2002). Fuente: Fotograma extraído de la película. Imagen 5. El Olympia Glockenturm modificado mediante CGI en Equilibrium. Kurt Wimmer. (2002). Fuente: Fotograma extraído de la película. BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 21 Decadencia y Marginalidad Es interesante destacar dos cintas en concreto por la presencia en ellas de edificios con fachadas de hormigón deterioradas por el transcurso del tiempo, sugierendo ambientes marginales y decadentes relacionados con una asociación subliminal que la población establece entre este tipo de arquitectura y los regímenes dictatoriales, lo que resulta apropiado para la propuesta de futuros distópicos. 1984 La primera obra que se analiza es 1984 del director Michael Radford, estrenada precisamente en el mismo año en el que se ambienta la historia. Este filme consiste en una adaptación de la influyente y conocida novela del mismo título escrita por el autor británico George Orwell. Se ambienta en el año 1984 en la ciudad de Londres, en estado de guerra desde años atrás. La sociedad está controlada por un ente conocido como “Gran Hermano” a quien nadie conoce y que funciona como arma propagandística del partido. La “policía del pensamiento” vigila de manera continua y estricta a cada uno de sus ciudadanos por medio de micrófonos y cámaras instaladas en sus hogares. En la representación de esta imagen lúgubre del futuro se presenta una arquitectura deteriorada, con una mayoría de edificios de hormigón envejecido con humedades en las fachadas (Imagen 6). En la creación de esta imagen deprimente tiene mucho que ver una arquitectura brutalista que en aquel momento se había asentado en el imaginario colectivo como un símbolo de decadencia. Aparecen así construcciones industriales como la central eléctrica de Battersea (1929-35) en Londres, que se repiten a lo largo de la cinta, sugiriendo, desde las afueras de la ciudad, una imagen imponente de edificios gubernamentales. Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 22 Imagen 6. Central eléctrica Battersea, Londres (1929-35) con la estación de mercancías de South Lambeth en primer plano. 1984. M. Radford (1984). Fotograma extraído de la película. Undergods Es una película estrenada en el año 2020 y dirigida por Chino Moya, conocido por su tratamiento de temáticas distópicas, abordando constantemente ideas como el desapego y la deshumanización de la sociedad. Para ambientar estos relatos, Moya suele recurrir a espacios decadentes y marginales basados en una estética postindustrial y en la arquitectura brutalista de las viviendas sociales del Reino Unido. Ejemplos de su atracción por esas arquitecturas son los vídeos musicales Digital Witness (2014) o Eyes Shut (2015). El primero se grabó en las afueras de Madrid, y recogía imágenes de viviendas de protección oficial y una planta de tratamiento de agua (Imagen 7). BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 23 Imagen 7. Planta de tratamiento de agua en Madrid. Digital Witness. (2014). Fotograma extraído del vídeo. La película es una agrupación de cuatro historias ambientadas en una Europa decrépita. A lo largo de ella se muestra una narrativa en la que los diferentes relatos se entremezclan entre sí para contar una historia oscura y con elementos fantásticos, que trata temas como el capitalismo, la deshumanización de la sociedad, la soledad del individuo o los duelos familiares. Para las escenas de la ciudad devastada se recurre a numerosos edificios de hormigón entre los que destacan bloques residenciales, fábricas o descomunales construcciones que rememoran imágenes de la Segunda Guerra Mundial (Imagen 8) así como arquitectura de viviendas sociales británicas como las diseñadas por Ernö Goldfinger o Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 24 a edificaciones soviéticas como la Torre Genex (1977) del arquitecto Mihajlo Mitrović. Imagen 8. Edificios de Estonia modificados digitalmente para mostrar el aspecto destruido de la ciudad en Undergods. Chino Moya. (2020). Fuente: Fotograma extraído de la película. Deshumanización y Falta de Identidad Muy habitual ha sido la aplicación del concepto de brutalismo en la representación de atmósferas deshumanizadas dentro de historias distópicas. Se seleccionan dos películas representativas para analizar esta cuestión: THX1138 (1971) de George Lucas y Gattaca (1997) de Andrew Niccol. THX1138 Antes de ser internacionalmente conocido por la saga de Star Wars e Indiana Jones, George Lucas escribió y dirigió en 1971 THX1138, una película distópica de ciencia ficción basada en un cortometraje académico titulado Electronic Labyrinth THX 1138 4EB (1967). La cinta toma varios elementos comunes de otras obras distópicas como 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley. Tanto el cortometraje como la película muestran una sociedad subterránea, BRAC - Barcelona Research Art Creation, 13(1) 25 controlada por un gobierno opresivo que concibe el consumismo como motor social, en el que los habitantes son dopados mediante fuertes dosis de sedantes que inhiben cualquier tipo de sentimientos. La ambientación juega un papel muy importante en el proceso de reflejar la sensación fría e insensible de los personajes. Para ello, se propone la arquitectura del Movimiento Moderno, cuyos principios de funcionalidad y simpleza, unidos a la falta de ornamentación y el uso de materiales industriales, reflejan de manera muy adecuada el carácter racional de una sociedad mecanizada. Destacan en ese sentido las escenas rodadas en el Centro Cívico del Condado de Marin (1960), una de las últimas obras de Frank Lloyd Wright (Imagen 9). Imagen 9. Interior del Centro Cívico del Condado de Marin F. L. Wright, (1960) THX1138. George Lucas. (1971). Fuente: Fotograma extraído de la película. Moreno Casanova et al. – Arquitectura del Poder 32 Name and Surname: Federico Arevalo Rodriguez. Membership: School of Architecture of Seville (ETSA). University of Seville. Spain. ORCID iD: 0000-0002-4703-6129 Email address: [email protected] Contact Address: Av. de la Reina Mercedes, 2, 41012 Sevilla. Spain. Name and Surname: Antonio Amado Lorenzo. Membership: Higher Technical School of Architecture (ETSA), University of A Coruña. Spain. ORCID iD: 0000-0002-4208-4463 Email address: [email protected] Contact Address: Campus da Zapateira, 15008 A Coruña. Spain.