¿ESTÁ LA JUVENTUD EXENTA DE LA DESIGUALDAD DE GÉNERO EN EL MERCADO LABORAL? Pasos-Cervera, Ruby de los Ángeles Asián-Chaves, Rosario RESUMEN Las desigualdades entre hombres y mujeres, pese a los avances conseguidos tras años de lucha, continúan manifestándose en las mayores dificultades de acceso al mundo laboral para las mujeres, las segregaciones ocupacionales, la brecha salarial de género, etc. Podríamos pensar que para la juventud, con un mejor acceso a la información, facilitado por su acercamiento a las TIC como nativos digitales, mayores niveles de formación en general, etc., estarían superados estos problemas. En cambio, las dificultades a que se enfrenta la juventud en el mercado laboral son alarmantes, de modo que los organismos internacionales están muy preocupados por las elevadas cifras de desempleo y absentismo juvenil. Nuestro objetivo en este trabajo es analizar si las desigualdades laborales de género se ven incrementadas o no entre las generaciones más jóvenes. Para ello hemos realizado un análisis comparado de dos países España y México, y concretamente de dos regiones Andalucía y Yucatán. PALABRAS CLAVE Discriminación, género, trabajo, jóvenes, ABSTRACT Inequality between men and women, despite the progress achieved after years of struggle, continues to offer steep challenges to women in their access to jobs, with greater difficulties to them, occupational segregation, the gender wage gap, etc. We might think youth, with better access to the information, providing the approach to ICT (Information and Communication Technologies) as digitals natives, greater levels of general formation, etc., these problems could be overcome. Instead, the difficulties faced by young people in the labour market are disturbing, in a way that deeply concerns the international organizations because of high unemployment rates and youth absenteeism. Our objective in this article is to determine if the inequalities in gender employment are increasing or not among the younger generations. To that end, we have made a comparative analysis of two countries: Spain and Mexico, and specifically of two regions: Andalucia and Yucatan. KEYWORDS Discrimination, gender, work, young people. Universidad Autónoma de Yucatán, [email protected]y.mx Universidad de Sevilla,
[email protected] 589
INTRODUCCIÓN El concepto de género trata de la diferente asignación social y distinta valorización de roles a mujeres y hombres, que deriva en un condicionamiento de sus prácticas, hábitos y elecciones. Resulta totalmente oportuno utilizar una mirada de género para analizar la juventud y el ámbito laboral, ya que la definición de roles comienza en la infancia y se sitúa en la base de la construcción de la identidad. Y precisamente las ideas culturales sobre lo que concierne ser y hacer a mujeres y hombres, sobre el valor de sus actividades y capacidades, son las que se transfieren al ámbito laboral, y al proceder conjuntamente con los condicionantes económicos y productivos, concretan la división sexual del trabajo. A pesar de los progresos alcanzados en las últimas décadas en la mejora de la situación laboral de las mujeres, además de que no todo estaba conseguido, los años de crisis económica y las respuestas políticas llevadas a cabo han propiciado frenar algunos progresos, e incluso revertir ciertas mejoras (Larrañaga, 2009; Elson, 2010; Asián-Chaves y Rodríguez, 2010a y b; Gálvez y Torres, 2010; Gálvez y Rodríguez, 2011; Gálvez, 2012; Addabo, Rodríguez y Gálvez, 2015; Gálvez y Rodríguez, 2016 a y b; Espinosa y Matus, 2017). En este trabajo pretendemos trazar a grandes rasgos la situación de la juventud en el mercado laboral e intentaremos destacar si se aprecian diferencias desde la perspectiva de género. Para ello comparamos la situación en dos espacios geográficos distantes por la situación espacial, pero cercanos en sus características culturales e históricas: Andalucía en España y Yucatán en México. Nos basaremos básicamente en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), y más específicamente en la explotación de resultados que realiza el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) para Andalucía y España, y en los datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) para Yucatán y México 1 . Partimos de un estudio realizado previamente para Andalucía (Asián y Rodríguez, 2014) que actualizaremos con los datos de 2017, y que comparamos con la información de Yucatán. Uno de los mayores inconvenientes encontrados se refiere a la insuficiente desagregación de los datos y, sobre todo, la indefinición de los conceptos empleados. En cuanto a la consideración de “joven”, este concepto en los análisis económico-laborales ha pasado de incluir el tramo de edades comprendidas entre 16 y 24 años, a la situación actual donde los estudios sobre la participación de los jóvenes en el mercado laboral, quizás motivado por sus actuales situaciones sociales y familiares, prorroga la juventud hasta los 30, e incluso 35 años. Además, están las dificultades del uso de los datos estadísticos obtenidos de las fuentes principales consultadas, que en ocasiones divide la población por tramos de edad haciendo un grupo de los 25 a los 34 años, mientras que en otras la información va hasta los 29 años y el grupo siguiente abarca de los 30 a los 44 años. Para México, la población en edad de trabajar inicia a los 15 años y la población joven es considerada hasta los 29 años, sin embargo, la información desagregada enfrenta la misma problemática. Teniendo en cuenta estas limitaciones, por nuestra disponibilidad de información, distinguiremos en nuestro análisis dos intervalos etarios: de 16 a 24 años para Andalucía, 15 a 24 para Yucatán y de 25 a 34 años. Este trabajo se divide en tres apartados, además de esta introducción. En el primero se presenta la situación y evolución de la población joven en comparación con la del total de la población, para, una vez conocida su relevancia dentro del conjunto poblacional, analizar su significación dentro del mundo laboral. En el siguiente apartado se analiza la situación de la juventud en el mercado laboral desde una perspectiva de género, tratando de resaltar aquellos aspectos que 1 Los datos analizados corresponden al último cuatrimestre de cada año. 590
muestran una posición de desigualdad entre hombres y mujeres en los tramos de población más jóvenes y comparándolo con lo que se observa para el total de la población, para tratar de revelar si las discriminaciones por cuestión de género se mantienen solo en las generaciones adultas o, si por el contrario, se manifiestan igualmente en las jóvenes generaciones. Por último, tratamos de inducir algunas reflexiones a partir de la información analizada. EVOLUCIÓN ACTUAL DE LA POBLACIÓN JOVEN EN LA ESTRUTURA POBLACIONAL La estructura poblacional de la mayoría de los territorios, especialmente en las sociedades occidentales, se caracteriza desde hace algunas décadas por el denominado proceso de envejecimiento demográfico como consecuencia del incremento en la esperanza de vida de la población y la caída de las tasas de natalidad, que ha derivado en una reducción de los tramos más jóvenes. Dentro de su entorno, España en Europa, y Andalucía en España, se incorporaron más tarde a este fenómeno demográfico, aunque lo viven con mayor intensidad. En España y Andalucía se han producido en los últimos años algunos cambios que afectan a la estructura poblacional, y más concretamente a la población joven. Por una parte, se ha reducido el peso del grupo de edad entre 15 y 34 años, en unos 8 puntos porcentuales entre 2005 y 2017, pero de manera más acentuada en el último periodo contemplado (2013-2017), ya que en solo 4 años el peso se redujo en casi 2,5 puntos. Así, en 2005, este grupo etario representaba el 29,69% en el total de la población española y el 31,06% en la andaluza, y en 2017 las proporciones descienden a 21,66% y 23,36% respectivamente. Tabla 1. Estructura de la población española y andaluza por edad y sexo. Población % respecto al total España Andalucía España Andalucía 2005 2013 2017 2005 2013 2017 2005 2013 2017 2005 2013 2017 Total 44.108.530 47.129.783 46.572.132 7.849.799 8.440.300 8.379.820 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% Menos de 15 años 6.265.153 7.075.637 6.963.700 1.283.842 1.380.431 1.349.516 14,20% 15,01% 14,95% 16,36% 16,36% 16,10% 15-34 13.096.257 11.357.065 10.089.286 2.438.386 2.181.202 1.957.154 29,69% 24,10% 21,66% 31,06% 25,84% 23,36% 15-24 7.693.201 4.657.425 4.509.133 1.093.284 948.099 894.698 17,44% 9,88% 9,68% 13,93% 11,23% 10,68% 25-34 6.873.997 6.699.640 5.580.153 1.272.553 1.233.103 1.062.456 15,58% 14,22% 11,98% 16,21% 14,61% 12,68% 35 años y más 24.747.120 28.697.081 29.519.146 4.127.571 4.878.667 5.073.150 56,11% 60,89% 63,38% 52,58% 57,80% 60,54% Varones (total) 21.780.869 23.196.386 22.832.861 3.889.605 4.170.654 4.133.835 49,38% 49,22% 49,03% 49,55% 49,41% 49,33% Menos de 15 años 3.221.317 3.635.972 3.579.068 660.691 709.762 693.674 7,30% 7,71% 7,68% 8,42% 8,41% 8,28% 15-34 6.752.852 5.773.758 5.106.854 1.253.315 1.113.232 998.356 15,31% 12,25% 10,97% 15,97% 13,19% 11,91% 15-24 2.772.175 2.380.461 2.309.023 561.700 486.753 460.351 6,28% 5,05% 4,96% 7,16% 5,77% 5,49% 25-34 3.980.677 3.393.297 2.797.831 691.615 626.479 538.005 9,02% 7,20% 6,01% 8,81% 7,42% 6,42% 35 años y más 11.806.700 13.786.656 14.146.939 1.975.599 2.347.660 2.441.805 26,77% 29,25% 30,38% 25,17% 27,81% 29,14% Mujeres (total) 22.327.661 23.933.397 23.739.271 3.960.194 4.269.646 4.245.985 50,62% 50,78% 50,97% 50,45% 50,59% 50,67% Menos de 15 años 3.043.836 3.439.665 3.384.632 623.151 670.669 655.842 6,90% 7,30% 7,27% 7,94% 7,95% 7,83% 15-34 6.343.405 5.583.307 4.982.432 1.185.071 1.067.970 958.798 14,38% 11,85% 10,70% 15,10% 12,65% 11,44% 15-24 2.630.881 2.276.964 2.200.110 531.584 461.346 434.347 5,96% 4,83% 4,72% 6,77% 5,47% 5,18% 25-34 3.712.524 3.306.343 2.782.322 653.487 606.624 524.451 8,42% 7,02% 5,97% 8,32% 7,19% 6,26% 35 años y más 12.940.420 14.910.425 15.372.207 2.151.972 2.531.007 2.631.345 29,34% 31,64% 33,01% 27,41% 29,99% 31,40% Fuente: INE. Padrón Municipal Continuo. Elaboración propia. En México, y más concretamente en Yucatán, si bien es cierto que aumenta la proporción de las personas de más edad, y se reduce la de las más jóvenes, todavía el proceso de envejecimiento 591
no se observa tan claramente. México incrementó su población entre 2005 y 2017 en 15,2%, y Yucatán en 17,5%, lo cual posiblemente se debe a la cantidad de personas que han cambiado su residencia hacia el Estado ya que a nivel nacional tiene los mayores índices de seguridad. Se observa en este periodo una dinámica de envejecimiento de la población, aunque a menor ritmo que en España, disminuyendo el peso porcentual de todos los grupos etarios menores y aumentando el grupo de 35 años y más. El grupo de jóvenes de 15 a 34 años representa casi un tercio de la población total y es ligeramente más alto en Yucatán que en la media nacional. Tabla 2. Estructura de la población mexicana y yucateca por edad y sexo. Población % respecto al total México Yucatán México Yucatán 2005 2013 2017 2005 2013 2017 2005 2013 2017 2005 2013 2017 Total 107.615.497 118.896.009 123.982.528 1.857.250 2.074.493 2.182.983 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% Menos de 15 años 33.503.156 32.764.809 31.926.528 559.634 541.103 541.736 31,13% 27,56% 25,75% 30,13% 26,08% 24,82% 15-34 35.950.059 38.592.152 39.411.410 626.693 696.740 719.194 33,41% 32,46% 31,79% 33,74% 33,59% 32,95% 15-24 20.069.557 21.489.382 21.592.556 350.768 374.520 383.998 18,65% 18,07% 17,42% 18,89% 18,05% 17,59% 25-34 15.880.502 17.102.770 17.818.854 275.925 322.220 335.196 14,76% 14,38% 14,37% 14,86% 15,53% 15,35% 35 años y más 38.162.282 47.539.048 52.644.590 670.923 836.650 922.053 35,46% 39,98% 42,46% 36,12% 40,33% 42,24% Varones (total) 51.653.550 57.589.055 59.926.893 895.709 1.018.211 1.057.082 48,00% 48,44% 48,33% 48,23% 49,08% 48,42% Menos de 15 años 17.061.530 16.713.785 16.315.461 283.417 278.920 271.511 15,85% 14,06% 13,16% 15,26% 13,45% 12,44% 15-34 16.903.100 18.865.182 19.195.473 298.403 345.595 354.759 15,71% 15,87% 15,48% 16,07% 16,66% 16,25% 15-24 9.609.814 10.752.425 10.820.036 169.496 189.635 196.564 8,93% 9,04% 8,73% 9,13% 9,14% 9,00% 25-34 7.293.286 8.112.757 8.375.437 128.907 155.960 158.195 6,78% 6,82% 6,76% 6,94% 7,52% 7,25% 35 años y más 17.688.920 22.010.088 24.415.959 313.889 393.696 430.812 16,44% 18,51% 19,69% 16,90% 18,98% 19,74% Mujeres (total) 55.961.947 61.306.954 64.055.635 961.541 1.056.282 1.125.901 52,00% 51,56% 51,67% 51,77% 50,92% 51,58% Menos de 15 años 16.441.626 16.051.024 15.611.067 276.217 262.183 270.225 15,28% 13,50% 12,59% 14,87% 12,64% 12,38% 15-34 19.046.959 19.726.970 20.215.937 328.290 351.145 364.435 17,70% 16,59% 16,31% 17,68% 16,93% 16,69% 15-24 10.459.743 10.736.957 10.772.520 181.272 184.885 187.434 9,72% 9,03% 8,69% 9,76% 8,91% 8,59% 25-34 8.587.216 8.990.013 9.443.417 147.018 166.260 177.001 7,98% 7,56% 7,62% 7,92% 8,01% 8,11% 35 años y más 20.473.362 25.528.960 28.228.631 357.034 442.954 491.241 19,02% 21,47% 22,77% 19,22% 21,35% 22,50% Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Elaboración propia DIFERENCIA POR CUESTIÓN DE GÉNERO EN LA SITUACIÓN DE LOS JÓVENES EN EL MERCADO LABORAL La inserción al mercado laboral es un proceso complejo en general, razones como los pocos puestos ofrecidos, la precariedad de los salarios, la complicada conciliación entre el trabajo y la vida familiar y personal y la alta informalidad son escenarios a los que se enfrenta la población todos los días. En el caso de los jóvenes a estos factores se suman la falta de experiencia, condiciones más desfavorables como menores salarios, jornadas más amplias, falta de seguridad social, se enfrentan también en esta etapa a la necesidad de independizarse lo cual se traduce en mayores gastos no asumidos previamente por vivir bajo el acojo de la familia, por mencionar algunos. Ser mujer representa, conforme a las estadísticas, una mayor desventaja. A continuación se presentan algunas estadísticas que nos permiten observar esta complejidad si bien en territorios distantes, pero en poblaciones similares. El caso de la juventud andaluza La incorporación creciente de las mujeres al mercado laboral es un hecho constatado en las últimas décadas, la evolución de la actividad femenina ha presentado una progresión mayor a la 592
masculina, teniendo en cuenta también que partían de una situación de clara inferioridad. Así, al comparar la situación actual con la del año 2000, la población activa femenina creció en Andalucía un 55,52% frente al 16,64% de la masculina, y en España 47,96% frente al 12,10%. No obstante, no se ha alcanzado aún la proporción que le correspondería dado su peso en la población potencialmente activa. Gráfico 1. Evolución de la población de 16 a 24 años y según posición en el mercado laboral, por sexo (miles de personas). Fuente: INE e IECA, Encuesta de Población Activa (metodología 2005). 593
La situación del mercado laboral andaluz empeoró a partir de 2008 como consecuencia del continuado desplome en la población ocupada, que ocasionó un alarmante incremento en el número de personas desempleadas. El número de personas inactivas prácticamente iguala en 2017 a las que se califican como ocupadas, lo cual, unido a las que se consideran como paradas, lleva a plantear problemas en la sostenibilidad del sistema. El descenso de la población activa en 2017 se produjo tanto entre los hombres como entre las mujeres. En general, la situación y evolución de la población activa revela la persistencia de significativos signos de discriminación contra las mujeres. Teniendo en cuenta que en la población de 16 años y más las mujeres andaluzas representan el 51,03%, no existe justificación para que su representación en la población activa sea solo del 45,03% (46,97% en la media española). La población en edad de trabajar sufre un progresivo envejecimiento, el peso de los jóvenes entre la población activa continúa siendo cada vez menor. Así, su peso ha pasado del 3,01% y el 9,64% de los hombres de 16 a 19 años y de 20 a 24 años respectivamente en el año 2000 al 1,43% y el 5,79% en 2017. Parece que la creciente incorporación de mujeres jóvenes al mercado laboral, acortando las diferencias existentes con sus homólogos masculinos, se vio interrumpida como consecuencia de la crisis de 2008, aunque la mayor caída en la actividad masculina en estos tramos de edad en los primeros años tras la crisis, contribuyó a que en un principio se redujese la brecha. Sin embargo, estos dos últimos años ha vuelto a ampliarse. Además, se observa una bajada aún más acusada en el número de jóvenes ocupados, que descienden en mayor medida en la población masculina (-46,5% frente al -29,9% en la femenina en el periodo 2005-2017), lo cual se explica por su desplome al principio de la crisis, al ser los sectores más masculinizados los que perdieron más empleos. Sin embargo, a medida que vamos avanzando la situación se revierte, y nuevamente el mercado laboral plantea más restricciones a las mujeres. Como consecuencia del mayor descenso en la población activa masculina en la primera parte del periodo analizado, sus tasas de actividad cayeron desde el año 2007 al 2011 en mayor proporción que en las mujeres. Pese a la mayor caída de las tasas masculinas, las femeninas han permanecido siempre por debajo de ellas en los dos tramos de edad considerados. En el grupo de 25 a 34 años, la tasa de actividad permanece casi constante en los hombres, mientras que en las mujeres aumentó al principio del periodo considerado y luego retrocede, pero se sitúa claramente por encima de la de antes de la crisis. Precisamente es el grupo de edad en que se supone que han finalizado el periodo de estudio, en el cual se está considerado/a como inactivo/a según la EPA, y como veremos a continuación, las mujeres permanecen más tiempo estudiando, ya que los hombres se suelen incorporar antes al mercado laboral, circunstancia que en los años de expansión se vio incrementada por las posibilidades de trabajo en el sector de la construcción. Tabla 3. Tasas de actividad en los jóvenes por sexo. Andalucía, 2005-2017. Años Sexo y Edad 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 16-24 Hombre 58,7% 57,6% 47,4% 43,0% 47,4% 39,9% 38,3% Mujer 44,3% 47,4% 43,1% 39,4% 43,1% 36,6% 32,8% 25-34 Hombre 90,1% 90,5% 91,0% 91,2% 91,0% 90,4% 89,9% 594
Mujer 69,1% 72,2% 81,2% 85,3% 81,2% 84,1% 82,1% Fuente: INE e IECA, Encuesta de Población Activa (metodología 2005). No solo han descendido las tasas de actividad, sino que han aumentado las de paro, y de forma alarmante. Como hemos comentado antes, la crisis afectó en principio fundamentalmente a los sectores más masculinizados Así, en el tramo de 16 a 24 años, fueron superiores las tasas de paro en hombres que en mujeres a partir de 2009, debido a un mayor empeoramiento de la situación de los hombres frente al empleo, debido, como ya indicaba Larrañaga (2009), “a la desigual distribución de mujeres y hombres en el empleo, es decir, a la persistente segregación ocupacional”. Tabla 4. Tasas de paro en los jóvenes por sexo. Andalucía, 2005-2017. Años Sexo y Edad 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 16-24 Hombre 20,1% 19,5% 46,2% 56,0% 65,2% 55,1% 48,8% Mujer 30,6% 28,2% 43,5% 52,6% 66,9% 58,9% 49,4% 25-34 Hombre 10,2% 9,1% 25,7% 31,6% 38,7% 32,8% 27,4% Mujer 19,1% 16,9% 27,1% 32,6% 38,9% 34,3% 30,7% Fuente: INE e IECA, Encuesta de Población Activa (metodología 2005). Ahora bien, como avanzamos en Vázquez y Asián (2011), se sospechaba que el problema llegaría más adelante, una vez que el sector servicios, con mayor presencia femenina, empezase a destruir empleo. De hecho, en los jóvenes de 16 a 24 años ya en 2013 vuelven a superar las tasas de paro femeninas a las masculinas, y en menor medida, pero también en los de 25 a 34 años. Y una vez transcurridos unos años más así se comprueba, obteniéndose nuevamente tasas de paro más elevadas en las mujeres que en los hombres en ambos tramos de edad, y en mayor medida en el de 25 a 34 años. Las tasas de inactividad han aumentado en mucha mayor medida en los hombres jóvenes que en las mujeres, aunque sigue siendo superior la proporción de mujeres jóvenes inactivas. En el tramo de 25 a 34 años las tasas de inactividad se redujeron, y de manera significativa en el caso de las mujeres, pese al aumento de estos últimos años. En los hombres se mantiene oscilando alrededor del 10%. Tabla 5. Tasas de inactividad en los jóvenes por sexo. Andalucía, 2005-2017. Años Sexo y Edad 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 16-24 Hombre 41,3% 42,4% 47,0% 52,6% 57,1% 60,1% 61,7% Mujer 55,7% 52,6% 55,8% 56,9% 60,6% 63,4% 67,2% 25-34 Hombre 9,9% 9,5% 8,8% 9,0% 8,8% 9,6% 10,1% Mujer 30,9% 27,8% 20,0% 18,8% 14,7% 15,9% 17,9% Fuente: INE e IECA, Encuesta de Población Activa (metodología 2005). El aumento de la inactividad en los jóvenes en estos últimos años puede venir en parte relacionado con el aumento de jóvenes que permanecen estudiando. Así, si observamos el número de inactivos según clase principal de inactividad, tenemos que de 2005 a 2013 en 595
Andalucía el número hombres inactivos de 16 a 24 años por dedicarse a los estudios aumentó un 18,3%, alcanzando en 2013 el 85,6% de los jóvenes inactivos, mientras que en el caso de las mujeres su número descendió un 4,8%, y representaron el 81,8%. Este mayor incremento entre los jóvenes varones que se dedican al estudio está relacionado con la anteriormente comentada pérdida de empleos en la construcción y la vuelta de muchos de estos jóvenes a los estudios, o su incremento en las cifras de parados. Nuevamente en 2017 el aumento de hombres inactivos de 16 a 24 años por seguir estudiando fue del 7,3%, y en este caso también aumentó el de las mujeres en un 15,4%. En cambio, las proporciones de los jóvenes inactivos por razón de estudios sobre el total fueron claramente inferiores a las de 2013, tanto en hombres (66,7%), como en mujeres (63,8%), mientras que subieron considerablemente los pesos de los inactivos por dedicarse a labores del hogar. Gráfico 2. Nivel de estudios de la población joven en Andalucía por sexo. Fuente: Encuesta de Población Activa del INE. Elaboración propia. Un examen general de la cualificación de la población joven indica, por un lado, que el nivel de estudios lógicamente es superior a medida que aumenta la edad; y por otro, que la población femenina tiene una mayor cualificación en lo que a estudios formales se refiere, lo cual ha sido confirmado repetidamente en diversos estudios. Según un estudio elaborado por el Servicio Andaluz de Empleo (SAE, 2016), a 30 de septiembre de 2016, el 47,64% de las personas egresadas de las universidades andaluzas en el año académico 2014-2015 estaban afiliadas en alta laboral al sistema de la Seguridad Social. Existen diferencias por género en beneficio de los hombres, de modo que, mientras que el porcentaje de hombres egresados afiliados en alta laboral era el 50,37%, entre las mujeres el porcentaje era 45,66%. Estos datos muestran la mayor dificultad de la mujer para acceder al mercado laboral tras el año del egreso ya que, estando más de 15 puntos porcentuales por encima la proporción de mujeres egresadas (57,82% frente a 42,18% en el caso de los hombres), su porcentaje en alta laboral es inferior en casi cinco puntos al de los hombres. En general, la temporalidad en los jóvenes afecta en mayor medida a las mujeres. Según los datos de la EPA, la tasa de temporalidad en 2017 en Andalucía en las mujeres de 16 a 19 fue del 98,6% frente al 94,7% en los hombres. Dicha temporalidad se reduce al aumentar la edad, siendo para las mujeres de 20 a 24 años del 83,6% y para los hombres del 81,0%. En los 596
titulados universitarios la tasa de temporalidad (y, en consecuencia, la inestabilidad laboral) es superior en 5,8 puntos porcentuales para las mujeres, siendo el 93,16% de los primeros contratos post titulación de carácter temporal entre ellas frente al 87,39% en el caso de los hombres. La contratación a tiempo parcial y las diferencias salariales afecta de forma directa a los jóvenes, pero en mayor medida a las mujeres. Así, en Andalucía en 2013 el 35% de las mujeres menores de 35 años tenían contrato a tiempo parcial frente a menos del 15% en los hombres. La brecha salarial de género en Andalucía no solo no se reduce, sino que se hace mayor, de modo que según la Encuesta de Estructura Salarial de 2014 las mujeres ganaron 6.039,58 euros menos al año que los hombres. Otro fenómeno relacionado con las posibilidades laborales de los más jóvenes es el de su emancipación del hogar familiar, la cual es cada vez más tardía, comportamiento que se agudiza desde que empezó la crisis en 2008. Según datos del Observatorio de la Emancipación, en 2013 tan solo el 20,9% de los jóvenes menores de 30 años vivían de manera independiente. La proporción de jóvenes emancipados crece con la edad y en el grupo entre 30-34 años representaba el 72,7%. En el segundo semestre de 2017 tan sólo el 19,4% de la población de 16 a 29 años en España está emancipada desde el punto de vista residencial, y en el caso de Andalucía se reduce a menos del 17%. El caso de los jóvenes yucatecos La evolución de la población de 15 a 24 años en Yucatán no ha tenido grandes variaciones en el periodo 2005-2017, la mayor población de este estrato se dio en 2010 con 396.400 personas y la menor población en el año 2005 con 350.800 personas. En la distribución hombre-mujer, entre 2005 y 2011 las mujeres fueron mayoría, salvo en 2009 cuando la distribución fue igualitaria. A partir del año 2012 la población masculina ha sido mayor, sin embargo, la diferencia de porcentajes entre hombres y mujeres más alta es de 4,1% en 2011. Las brechas entre hombres y mujeres se acentúan al hacer la distinción de la Población Económicamente Activa (PEA), siendo favorables para la población masculina. La mayor diferencia se da en 2014 con 29,3% y la menor en 2007, año en que la diferencia fue de 19,6%. En 2017 el 63,8% de la PEA es masculina. Las cifras de ocupación en el periodo muestran un comportamiento similar a la PEA en el análisis hombre-mujer, han sido favorables a los hombres durante todos los años, con diferencias en los porcentajes que van desde un 19,4% en 2007 (59,7% y 40,3%) hasta 28,4% en 2016. En 2017 el 36,3% de la ocupación es de mujeres. La población desocupada es relativamente baja en el estado, estando en 2016 la menor cifra de yucatecos desocupados del periodo, con 7.619 personas. Porcentualmente encontramos un comportamiento sostenido que muestra a un porcentaje mayor de hombres en esta situación con excepciones en 2011 y 2016. La más amplia se tuvo recientemente en 2017, del total de desocupados el 66,8% fueron hombres. Las cifras más favorables para ellos fueron en 2011 y 2016 con un 49,2% y 41,2% respectivamente. El comportamiento en 2016 coincidió con un buen desempeño de la economía yucateca que atrajo importantes inversiones para instalación de empresas del sector industrial, lo que implicó un auge de la construcción y contratación de mano de obra, presumiblemente masculina. 597
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