Recursos lingüísticos de la modalidad epistémica en español y sus paralelos en chino
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1 UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE FILOLOGÍA RECURSOS LINGÜÍSTICOS DE LA MODALIDAD EPISTÉMICA EN ESPAÑOL Y SUS PARALELOS EN CHINO YU XIE SEVILLA 2017
2 TESIS DOCTORAL Presentada por: Yu Xie Dirigida por: Dª. Catalina Fuentes Rodríguez Programa de doctorado: Lingüística de la Enunciación y su Aplicación al Estudio e Investigación de la Lengua Española Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura Facultad de Filología Universidad de Sevilla
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4 A mi familia
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6 Agradecimientos
7 Deseo expresar mi profundo agradecimiento a mi directora de tesis, Catalina Fuentes Rodríguez. Tengo que reconocer que siempre me he sentido orgullosa de trabajar con ella, es una sabia en el ámbito lingüístico pragmático y una profesora respetuosa. Gracias por la orientación que me ha ofrecido en todas las secciones del trabajo. Son los incontables comentarios y las repetitivas correcciones que ha hecho mi directora los que hacen posible que el presente trabajo sea una tesis doctoral calificada. Gracias, además, por enseñarme a realizar una investigación y a profundizar en ella, por las críticas que ha hecho sobre mi labor para que en ella siempre quede un margen para la mejora, por su eficiencia en el trabajo y su constante disponibilidad para ayudarme en cualquier duda que me haya surgido durante la investigación. No puedo dejar de mostrar mi agradecimiento a todos los miembros fundadores del Corpus del Español y del Corpus de Referencia del Español Actual. Son estos frutos valiosos a disposición de todos los investigadores sobre el español. A Fei Wang, la compañera del mismo programa de doctorado, y también mi más íntima amiga, le debo gratitud por su compañía y sus sabios consejos, y por el aliento que siempre me ha dado. Doy también unas gracias inmensas a mis familiares. A mis padres, por haberme creado un ambiente tan agradable y relajado, así como por su confianza en mí, porque sin ellos no habría logrado enfrentarme positivamente a todas las dificultades a lo largo de esta investigación y mantener siempre una actitud optimista. También a mi marido, por haberme apoyado con todo su esfuerzo y haber sido el pilar económico de la familia. Esto me ha permitido concentrarme al cien por cien en la tesis doctoral. A mi hija Zheyi Liu, porque sus risas me han motivado para seguir adelante. Por último, quiero expresar mi gratitud a todos aquellos que, de una u otra forma, me han ofrecido su generosa ayuda durante la elaboración de esta tesis.
8 Índice !
9 Introducción!..................................................................................................................!14! 0.1.$Presentación$del$tema$de$la$investigación$...............................................................................................$15$ 0.2.$Justificación$de$la$elección$del$tema$...........................................................................................................$17$ 0.3.$Explicación$de$la$estructura$de$la$tesis$.....................................................................................................$18$ 0.4.$Método$de$investigación$..................................................................................................................................$19$ 0.5.$El$corpus$.................................................................................................................................................................$20$ ! Capítulo!1.!Marco!teórico!..........................................................................................!22! 1.$1.$La$modalidad,$un$fenómeno$discursivo$...................................................................................................$23$ $$$$$1.1.1$El$discurso,$una$práctica$social$.............................................................................................................$24$ $$$$$1.1.2.$Criterios$acerca$de$la$modalidad$.........................................................................................................$27$ $$$$$1.1.3.$La$modalidad$lógica$..................................................................................................................................$31$ $$$$$1.1.4.$La$modalidad$epistémica$........................................................................................................................$32$ $$$$$$$$$$$$$1.1.4.1.$La$perspectiva$del$hablante$......................................................................................................$36$ $$$$$$$$$$$$$1.1.4.2.$La$aserción$y$la$modalidad$epistémica$................................................................................$39$ $$$$$$$$$$$$$1.1.4.3.$La$evidencialidad$y$la$modalidad$epistémica$....................................................................$42$ 1.2.$La$atenuación$.......................................................................................................................................................$46$ $$$$$1.2.1.$La$atenuación$y$la$cortesía$....................................................................................................................$49$ $$$$$1.2.2.$Tipos$de$atenuación$..................................................................................................................................$51$ $$$$$1.2.3.$Procedimientos$de$atenuación$y$modalidad$epistémica$..........................................................$53$ $$$$$1.2.4.$La$atenuación$y$la$modalidad$epistémica$.......................................................................................$55$ 1.3.$La$intensificación$................................................................................................................................................$57$ $$$$$1.3.1.$Descripción$pragmática$de$la$intensificación$................................................................................$60$ $$$$$$$$$$$$$1.3.1.1.$La$atenuación$y$la$intensificación$..........................................................................................$60$ $$$$$$$$$$$$$$1.3.1.2.$¿Qué$se$intensifica?$.....................................................................................................................$61$ $$$$$$$$$$$$$$1.3.1.3.$¿Para$qué$se$intensifica?$...........................................................................................................$62$ $$$$$$$$$$$$$$1.3.1.4.$La$intensificación$en$el$nivel$modal$.....................................................................................$65$ 1.4.$Conclusiones$.........................................................................................................................................................$68$ ! Capítulo!2.!Recursos!lingüísticos!de!la!modalidad!epistémica!.....................!70! 2.1.$Grado$de$certeza$.................................................................................................................................................$71$
16 pretende abordar el análisis de los recursos del modus, en concreto los que expresan el grado de compromiso respecto a la verdad de la proposición por parte del hablante. Las llamamos expresiones de la modalidad epistémica1. Se puede afirmar que el principal objetivo de este trabajo consiste en estudiar de forma global las unidades lingüísticas en español que expresan la modalidad epistémica (EME). A partir de ahí, estableceremos fines más específicos que intentamos conseguir con esta investigación: 1. Definir qué entendemos por modalidad epistémica. 2. Explicar los conceptos relacionados con el tema, tales como la enunciación, el dictum, la cortesía, la intensificación, la atenuación, la imagen social, etc. 3. Delimitar conceptos que han provocado controversias a lo largo de la historia: aserción, modalidad epistémica y evidencialidad. 4. Listar de forma detallada los recursos de la modalidad epistémica desde el nivel léxico y el sintáctico. 5. Estudiar el significado semántico y el comportamiento sintáctico de las EME del español. 6. Agrupar las EME del español según el significado epistémico que expresan. 7. Averiguar el grado de certeza que indica cada unidad. 8. Analizar los recursos de la modalidad epistémica en español desde una perspectiva totalmente pragmática. 9. Estudiar los casos en los que las EME del español pierden el valor epistémico y el motivo de esa pérdida. 10. Ver las distintas funciones comunicativas que pueden realizar estas unidades, y los efectos de cortesía que pueden generar, así como su vínculo con la imagen social y con las relaciones interpersonales. 11. Ofrecer datos cuantitativos de determinadas EME españolas basados en el análisis del Corpus del Español y el Corpus de Referencia del Español Actual sobre la frecuencia relativa de las distintas funciones que realizan. 1 En adelante, nos referiremos a ellas con la abreviatura EME.
17 12. Analizar la relación de la pragmática de las EME del español con sus rasgos semánticos y sintácticos. 13. Revisar los recursos de la modalidad epistémica en el chino mandarín y ver su equivalencia epistémica con las EME del español. 14. Ver cómo las EME influyen en el uso de los recursos de la modalidad epistémica de forma que se subraye el peso que tienen los factores socioculturales en el dominio lingüístico. 0.2. Justificación de la elección del tema La decisión final sobre el tema al que dedicar este trabajo no fue nada casual ni difícil. Aunque al principio no teníamos muy definido qué estudiar específicamente, en ningún momento esto causó gran desorientación. Muchas veces nos habíamos preguntado: ¿por qué se dice “a lo mejor no me da tiempo a llegar” para rechazar a un amigo cuando se tiene claro que no vas a ir? ¿Para qué un compañero español modaliza su discurso con tanto ¿no? cuando nos cuenta algo? ¿Por qué aparecen más frecuentemente expresiones como quizás, puede que, tal vez cuando esta misma persona se dirige a su jefe que cuando se dirige a su pareja sentimental? ¿Qué diferencia de matiz hay entre naturalmente y evidentemente? El interés por la modalidad fue la motivación para iniciar un proceso de investigación largo con el propósito de conocer más acerca del tema y satisfacer estas y otras curiosidades. A pesar de la importancia que tiene la modalidad para el análisis del discurso, los estudios registrados respecto a este ámbito son muchos menos de lo que imaginábamos, y en consecuencia son menos aún los referidos a la modalidad epistémica. Además, la mayoría de estos estudios suele elegir un aspecto muy reducido de esta última. A partir de la bibliografía de la que disponemos sobre el tema, nos hemos dado cuenta de que el mayor interés por este estaría centrado en los siguientes aspectos: • Fuentes teóricas del concepto de modalidad epistémica. • Formas adverbiales de la modalidad epistémica.
18 • La modalidad epistémica y la evidencialidad (los recursos de la evidencialidad). • Verbos de actitud proposicional que expresan la actitud epistémica. • El uso de los recursos de la modalidad epistémica en contextos de fines específicos. • Estudios contrastivos de las EME (español-francés, español-inglés). • El uso de las EME en regiones específicas. Hemos elegido este tema también por la necesidad de investigar de forma global las EME. Advertimos que son más abundantes los trabajos dedicados al estudio de las EME en el nivel léxico, especialmente los adverbios. Sin embargo, los modos y tiempos verbales, así como determinadas estructuras sintácticas, también son recursos importantes para manifestar una evaluación epistémica. Por consiguiente, pretendemos dedicar espacio para enumerar de manera extensa los recursos de la modalidad epistémica que hay en español. Son relativamente pocos los estudios que relacionan directamente la modalidad epistémica con los fenómenos discursivo-pragmáticos y analizan sus funciones comunicativas. Por nuestra parte, el estudio de este aspecto será relevante, ya que las EME, además de ser indicadores de la actitud epistémica, son en muchos casos operadores discursivos y el hablante los puede usar para conseguir su fin comunicativo. Por ende, surge la necesidad de dedicar tiempo a analizar con detenimiento las EME partiendo de una perspectiva totalmente pragmática, relacionándolas con la cortesía, con las estrategias comunicativas y con las necesidades que tenemos todos de ser amables y corteses con nuestros interlocutores en actos verbales. Por último, y aprovechando la ventaja de que la lengua nativa de la autora es el chino, nos gustaría hacer un breve análisis contrastivo español-chino de las EME. También consideramos de interés conocer cómo los choques socioculturales hacen que, ante la misma situación comunicativa, sea preferible el uso de ciertas EME en una lengua, mientras que en la otra resulta redundante. 0.3. Explicación de la estructura de la tesis
19 La presente tesis se desarrolla en cuatro capítulos. En el capítulo 1 se presenta el marco teórico, en el que se revisan los conceptos relevantes de nuestra investigación: la modalidad lógica, la modalidad epistémica, la aserción, la evidencialidad, etc., y otros vinculados con el tema en que trabajamos: la atenuación, la intensificación, etc. Aparte de estudiar las bibliografías de otros autores, exponemos nuestra comprensión y definición de determinados conceptos. En el capítulo 2 nos centramos en las formas lingüísticas de las EME en el idioma español. Vemos en qué consiste su valor epistémico, qué unidades comparten el mismo valor de verdad y cuáles expresan distintos juicios epistémicos. Paralelamente, establecemos una clasificación para colocar las EME en diferentes puntos de la escala según el grado de certeza que expresan. Las unidades que estudiamos pertenecen tanto al léxico como a la sintaxis. Entre las formas léxicas encontramos dos grupos principales: los adverbios (adverbios terminados en -mente, otros adverbios y locuciones adverbiales) y los verbos (verbos de categorías distintas y algunos tiempos y modos verbales). El capítulo 3 es la parte a la que dedicamos más espacio. Nos ocupamos del valor discursivo de las EME. Para empezar, revisamos la noción de cortesía y otros fenómenos discursivo-pragmáticos. Más adelante, estudiamos qué valor de cortesía pueden aportar con el uso de las EME según los contextos comunicativos y cómo su actuación afecta a las relaciones interpersonales. Para tal objetivo, elegimos cinco unidades epistémicas y estudiamos su comportamiento discursivo revisando los casos del corpus2. En el último capítulo revisaremos las EME en el chino mandarín. Veremos la correspondencia epistémica entre las unidades epistémicas en español y en chino, así como las propias EME en este último idioma. También nos interesará ver cómo los sinohablantes manejan las EME en diferentes actos comunicativos y qué rasgos socioculturales influyen en su uso. 0.4. Método de investigación 2 El Corpus del Español y el Corpus de Referencia del Español Actual.
20 A lo largo de la investigación no se aplicará un único método. En el capítulo 1, en el que se desarrolla la base teórica, revisamos estudios de diferentes lingüistas que se han dedicado al tema de la modalidad epistémica y otros temas muy vinculados (Ducrot, 1984; Fuentes, 1991a, 2004, 2009a; Martín Zorraquino, 1998; Palmer, 2001; Caffi 2007). Basándonos en sus propuestas, exponemos nuestras propias reflexiones sobre los conceptos que estudiamos. A partir del capítulo 2, predomina la metodología deductiva. Para presentar los recursos lingüísticos de la modalidad epistémica, iniciamos una amplia recolección de datos. El corpus ya se usará aquí, pero en esta etapa de investigación solo se utiliza para ejemplificar los aspectos comentados. En el capítulo 3 se desarrolla el trabajo siguiendo la hipótesis de que gran parte de las EME son operadores discursivos con funciones pragmáticas que pueden generar efectos corteses en los actos comunicativos y afectan a las relaciones interpersonales. Hay que observar el comportamiento contextual y las diferentes funciones que desarrollan estas EME. Para ello, es fundamental el análisis detallado del corpus conversacional. Además, realizaremos un estudio cuantitativo. En cuanto al capítulo 4, las fuentes bibliográficas en chino nos valen como referencias muy importantes y los ejemplos sacados del corpus sirven de aporte para comprobar lo que proponemos, a la vez que favorecen un fácil entendimiento de nuestra propuesta. La metodología de trabajo es la lingüística pragmática tal como es definida en Fuentes (2000): una descripción de los elementos del sistema y su comportamiento discursivo en relación con los agentes comunicativos, formalizado en cuatro planos: el informativo, el argumentativo, el enunciativo y el modal, haciendo más hincapié en este último por la naturaleza de las unidades analizadas. Asimismo acudiremos a otras teorías, como la de la (des)cortesía verbal (Brown-Levinson, 1987; Fuentes, 2006, 2010a,b, 2011a,b; Briz, 1998), entre otros, para explicar el comportamiento de estas unidades en la interacción. 0.5. El corpus Resulta claro que el análisis pragmático de las formas lingüísticas debe realizarse siempre sobre muestras reales, nunca de forma aislada del contexto comunicativo.
21 Teniendo esto en cuenta, vamos a consultar el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA)3 y el Corpus del Español4. Aparte de los corpus, estudiaremos los recursos basándonos en expresiones que aparecen en fuentes periodísticas, tales como los periódicos diarios ABC, El País, etc. Los ejemplos de obras de otros autores también nos servirán de orientación útil para nuestro análisis. Cabe mencionar que los ejemplos pertenecen a distintos géneros discursivos: conversaciones coloquiales, entrevistas, discursos académicos, informaciones periodísticas, entre otros. Los registros que adopta el hablante oscilan entre la formalidad y la informalidad. Además, los ejemplos que utilizamos representan la gran variedad de español, ya que no son solamente del habla peninsular, sino también de otros países hispanohablantes. Nos gustaría señalar también otro material que usaremos para la elaboración del capítulo 2: el Diccionario de conectores y operadores del español (Fuentes, 2009a), que nos servirá de referencia fundamental para el análisis de los adverbios de modalidad y las locuciones adverbiales de este tipo. En esta obra se ha registrado una gran variedad de partículas modales que la autora analiza desde una perspectiva lingüístico-pragmática: valor originario, valores contextuales, combinatoria con otros elementos lingüísticos, posición, entonación, origen, comportamiento en el plano modal y enunciativo, función sintáctica, etc. Para el análisis de las expresiones epistémicas en chino mandarín, vamos a consultar al Corpus de CCL5 (北京大学中国语言学研究中心语料库) y al Corpus de Chino Moderno CNL6 (国家语委现代汉语语料库). Además, vamos a recopilar una serie de conversaciones entre dos hablantes chinos en el ambiente laboral (algunas escritas y otras orales) para el análisis pragmático de estas expresiones. 3 http://corpus.rae.es/creanet.html 4 http://www.corpusdelespanol.org/ 5 CCL: Center for Chinese Linguistics PKU. El Corpus de CCL ha sido elaborado por el Centro de Investigación de la Lingüística China de la Universidad de Pekín. Consta del corpus de chino moderno, el corpus de chino clásico y el corpus bilingüe chino-inglés. Hasta el septiembre de 2015, están registrados 783,463,175 caracteres. Enlace: http://ccl.pku.edu.cn:8080/ccl_corpus/index.jsp?dir=gudai 6 CNL: Comité Nacional de Lengua. El Corpus de Chino Moderno CNL es un proyecto nacional liderado por el Instituto de Lingüística Aplicada del Ministerio de Educación. Se inició en 1991 y hasta ahora cuenta con más de cien millones de caracteres. Enlace:http://www.cncorpus.org/CnCindex.aspx
22 Capítulo 1. Marco teórico
23 El tema de esta investigación doctoral es el análisis de las expresiones de la modalidad epistémica (EME) en español. El presente capítulo asienta las principales bases teóricas para su desarrollo. Siendo la modalidad epistémica nuestro centro de interés, resultará fundamental ofrecer una presentación detallada sobre este tema y también sobre otras nociones lingüísticas con las que se vincula estrechamente esta modalidad. En primer lugar, se explicará la relación que guarda la modalidad con la lingüística pragmática (Fuentes 2000, 2015). Más adelante, revisaremos las teorías respecto a la modalidad de algunos autores, como Bally (1942), Halliday (1970), Lyons (1980), Palmer (1986), Otaola (1988), Fuentes (1991a, 2004) y Grande Alija (2002). Tomando como base sus estudios, se abordará el concepto de la modalidad epistémica, su relación con la subjetividad del hablante, con la aserción y la evidencialidad. Además, aclararemos en este capítulo algunos conceptos básicos y frecuentes que comprende la lingüística pragmática, tales como el enunciado, la enunciación, el discurso, las figuras del hablante, etc. Hablaremos en este capítulo también de la atenuación y la intensificación, debido a su fuerte vinculación con la expresión de la modalidad epistémica. Explicaremos tanto sus valores semánticos como pragmáticos. Haremos especial mención a cómo se presentan los recursos atenuantes e intensificadores en los actos asertivos. Consideramos necesario centrar más el estudio de la atenuación y la intensificación en el nivel pragmático (Briz, 1998; Albelda, 2005a,b; Fuentes, 2010b). Así que las relacionaremos con la cortesía y explicaremos su carácter estratégico y su función comunicativa. En resumen, pretendemos hacer una aproximación al ámbito de la lingüística pragmática. En este sentido, alcanzar una idea general de la modalidad epistémica será una de las tareas principales. Debido a que se trata de un tema muy amplio y respecto al cual, además, se producen notables discrepancias entre los autores, tendremos que seguir únicamente algunas propuestas, adecuándolas a nuestra necesidad investigadora. 1. 1. La modalidad, un fenómeno discursivo La modalité est l’âme de la phrase (Bally, 1965: 36).
24 1.1.1 El discurso, una práctica social Las lenguas viven en el discurso y a través de él. Y el discurso —los discursos— nos convierten en seres sociales y nos caracterizan como tales (Calsamiglia y Tusón, 2012: 3). Cuando hablamos de discurso, se lo puede considerar como “el uso de la lengua en las diversas actividades comunicativas” (Diccionario de términos clave de ELE: 185), o bien, como describe Kress (1985), como algo usado en la interacción verbal para producir un efecto en el destinatario. Un hecho innegable consiste en que todas estas definiciones están refiriéndose a una forma de lenguaje hablado o escrito situada en el ámbito pragmático, y la concepción de este último es entendido “no como una disciplina, sino como una perspectiva de estudio lingüístico. Es un modo de hacer lingüística, incorporando todas las instrucciones del entorno, y analizando la interrelación mutua entre lo llamado intra y extralingüístico” (Fuentes, 2000, prólogo: 3). Los factores extralingüísticos7 y la interacción del discurso con ellos son los que interesan a la pragmática. La realidad en la que nos basamos, de acuerdo con la cual el discurso es “una forma de acción entre las personas que se articula a partir del uso lingüístico contextualizado” (Calsamiglia y Tusón, 2012: 1), nos da a conocer que tanto el discurso escrito (texto) como el hablado (diálogo o monólogo) no pueden estar aislados de un contexto social, cultural o político. En palabras de Fuentes (2000: 50), “el producto lingüístico nunca es exclusivamente código, sino que es el código en situación, lo que implica entorno y relación interpersonal”. Dicho de otro modo, todos los mensajes que emitimos cuentan en sí mismos con un contenido semántico, pero su significado e interpretación no depende completamente de este contenido, sino que hay que tomar en consideración el contexto lingüístico, que se trata de un conjunto de factores vinculados a la producción de un enunciado. Este componente es crucial para la interpretación, para la adecuación de un mensaje. Gracias a él, podemos entender un texto sin conocer todas las palabras, ya que el propio contexto nos vale para captar su sentido general. Respecto a este criterio, como pone de manifiesto Strawson (1970: 32): 7 Se refieren a la situación comunicativa, conocimiento compartido por los hablantes, intención comunicativa del hablante, relaciones interpersonales, etc.
25 No podemos esperar comprender el lenguaje [...] si no comprendemos el discurso. No podemos esperar comprender el discurso si no tenemos en cuenta el objetivo de la comunicación y si no intentamos saber cómo el contexto de un enunciado afecta a lo que se dice. Según Ricoeur (1969: 83), el discurso es, por un lado, referencial, pues “hablar es decir algo de algo”, y por otro lado tiene un sujeto: “alguien habla a alguien”. De esta forma, comprueba otra vez la estrecha vinculación que tiene el discurso con la dimensión social, ya que este proceso hace posible que cada individuo de la sociedad pueda establecer diferentes tipos de relaciones interpersonales. Hay también lingüistas, como Austin (1975), que definen el discurso como “lenguaje en acción”. Usamos este término siempre que “se pongan de relieve las bases o metas sociológicas, funcionales o significativas del lenguaje” (Martínez y Alcaraz, 1997: 185). Otro rasgo peculiar del discurso en comparación con otras unidades del estudio de la lengua consiste en que “en el discurso se trata siempre de acontecimientos realizados. Por ello, en su análisis se toman en consideración tanto las formas lingüísticas (descripción léxica, gramatical, fonética...) que adopta la actuación lingüística”8, como otros factores, entre otros, los que se muestran a continuación: • Modos de organización del discurso (la narración, la descripción, la argumentación, etc.). • Contextos comunicativos en los que se sitúa el discurso. • Protagonistas en el discurso, sus relaciones y fines discursivos. • Modalidades del enunciado que se presentan en el discurso. • Estrategias discursivas (la cortesía, la atenuación, etc.). Bally (1965) propone que las representaciones mentales hacen, por un lado, referencia a una realidad y, por otro, a cómo esta es vista por el sujeto. Es decir, el mensaje que emitimos siempre refleja de alguna forma la subjetividad del sujeto. Por una parte, cada uno usa la lengua de una forma personal y ve el mundo desde su perspectiva. Sin duda alguna, no es posible la ausencia de la expresión de la persona en una lengua. Esto se puede 8 Concepto citado del Diccionario de términos clave de ELE.
32 Hay otros casos en los que el enunciado puede tener dos interpretaciones, tanto la deóntica como la epistémica: (6) Debe estar en su habitación a esta hora. (Podemos entender el enunciado como un mandato emitido por el hablante o una suposición de él). La modalidad dinámica también se encuentra en la esfera de la expresión de las nociones lógicas de lo necesario y lo posible basadas en las “leyes de la naturaleza” (Perkins, 1983). En estas leyes, según Perkins, se incluyen las capacidades y necesidades inherentes a alguien o algo, así como la posibilidad y necesidad de una predicación determinada por las circunstancias externas: (7) Los perros pueden oler gran variedad de olores y distinguirlos. (Capacidad inherente: posibilidad dinámica). (8) Los niños pueden levantar esta mesa. (Las circunstancias externas no les impiden levantar la mesa: posibilidad dinámica). (9) Los seres humanos tienen que respirar. (Necesidad interna: necesidad dinámica). A diferencia de la modalidad deóntica, los marcadores poder, tener que no expresan un mandato ni una petición hacia un destinatario, sino una capacidad o necesidad dinámica de un ser o estado de cosa, de forma que manifiesta otra vez la flexibilidad del lenguaje, pues una misma forma lingüística puede transmitir varios significados según el contexto comunicativo. A su vez, refleja distintas posiciones lógicas del hablante respecto al enunciado. 1.1.4. La modalidad epistémica Para perfilar mejor qué es la modalidad epistémica, es necesario aclarar la diferencia entre la modalidad epistémica subjetiva y la objetiva. Según Lyons (1980), una hace referencia al grado de certeza del hablante (la subjetiva), mientras la otra lo hace al grado de veracidad del hecho (la objetiva); una se fundamenta en conocimientos o
33 intuiciones personales del hablante y la otra se basa en “la evaluación del grado de posibilidad de que un hecho se produzca” (González Manzano, 2013: 48). Aparte de estos conceptos, Lyons plantea dos fórmulas que caracterizan estas modalidades: “I say so” corresponde a la modalidad epistémica subjetiva14, mientras que “It is so” corresponderá a la objetiva. A pesar de haber comprobado la existencia teórica de dicha distinción, no resulta fácil aplicarla al análisis lingüístico. En palabras de Nuyts (2001: 37), “one of the weaknesses of the classical analysis of subjective vs. objective modality is that it has never clearly been shown how the distinction relates to specific expression types”. Palmer opta por abolir cualquier tipo de clasificación de la modalidad de acuerdo con su mayor o menor grado de subjetividad involucrada en el enunciado. Este autor ha destacado especialmente la importancia de la subjetividad para el estudio de la modalidad. En sus palabras (Palmer, 1986: 16): Modality in language, especially when marked grammatically, seems to be essentially subjective; this has already been shown in the discussion of speech acts, and in reference to the speaker’s opinion or attitude… Then concerned with subjective characteristics of an utterance, subjectivity is an essential criterion for modality. “Modality in language, especially when marked grammatically, seems to be essentially subjective; this has already been shown in the discussion of speech acts, and in reference to the speaker’s opinion or attitude… Then concerned with subjective characteristics of an utterance, subjectivity is an essential criterion for modality” (Palmer, 1986: 16). En conclusión, cabe mencionar que para nuestro trabajo no nos interesa si el juicio del hablante sobre la verdad de la proposición es meramente subjetivo o se basa en pruebas objetivas, sino cómo el hablante muestra su actitud usando los variados medios lingüísticos. Insistimos en que todos los juicios subjetivos, sean creencias, hipótesis, inferencias, etc., se basan en conocimientos objetivos, pero nadie puede evitar que se implique nuestra subjetividad cuando hablamos, ya que esta es parte de la naturaleza de nuestro lenguaje, 14 Es semejante a lo que puede considerarse enunciación: referencia al acto de decir.
34 tanto como lo es de la naturaleza, en general, de los seres humanos. En muchas ocasiones, sería muy difícil delimitar lo objetivo de lo subjetivo. La modalidad epistémica es un tema íntimamente vinculado con la subjetividad. Para Finegan (1995), el estudio de la subjetividad debe centrarse en tres facetas: • La perspectiva del hablante al enunciar las expresiones lingüísticas. • El afecto que manifiesta el hablante frente a lo que dice15. • El status epistémico que adopta el hablante respecto a lo que comunica. La tercera es la que abordaremos a continuación. El término epistémico viene del griego ἐπιστήµη, episteme, ‘conocimiento’. A diferencia de la modalidad deóntica y la dinámica, esta está asociada con las “leyes radicales” (Perkins, 1983), es decir, con las nociones de conocimiento. En función de la clásica definición del conocimiento, este nace del contacto con la realidad y viene del sistema cognitivo de cada individuo, se trata de un producto combinado del mundo real (verdades) y el mundo ideal (creencias). La modalidad epistémica se ocupa de la expresión del hablante basada en estos conocimientos. Se trata de “la expresión del grado de compromiso que el hablante asume con respecto a la verdad de la proposición contenida en un enunciado”, según define el lingüista Lyons (1980: 725). Coates también relaciona esta modalidad con los supuestos o juicios de probabilidad expresados por el hablante, y explica que “la mayor parte de las veces se relaciona con la seguridad o la falta de seguridad del hablante en cuanto a la verdad expresada por la proposición modal en cuestión” (Coates, 1995: 56). Nuyts ha centrado el estudio de la modalidad epistémica partiendo de una perspectiva pragmático-cognitiva, y la define como “una estimación de la probabilidad de que algunos aspectos de un determinado estado de cosas sean o hayan sido verdaderos o falsos en el contexto del mundo posible que se esté considerando” (Nuyts, 2001: 21-22). Como ya hemos señalado, la modalidad epistémica, muy relacionada con la modalidad alética, está basada en el saber del hablante. Este saber, interpretado muchas 15 Daneš (1987: 271) destaca la importancia del factor emotivo para los estudios discursivos, y en este sentido señala que “cognición y emoción constituyen dos funciones primordiales en el lenguaje y ambas deben ser tomadas en consideración en los estudios lingüísticos”.
35 veces como juicio lógico, puede “representar la negación o la afirmación de una proposición por parte de un sujeto que parece adoptar una actitud de seguridad, de plena convicción” (Grande Alija, 2002: 214). Como podemos observar: (10) El sol sale por el este (aserción afirmativa). (11) María no es nuestra profesora (negativa). En estos casos, los enunciados son llamados enunciados polares16, que se sitúan en los dos extremos del “mundo objetivo”, de “sí” y “no”, con el fin de cumplir la función informativa de describir la realidad, de modo que el hablante los considera indudables e indiscutibles respecto a su veracidad. Muchos lingüistas coinciden en que, cuando un enunciado es considerado por parte del hablante una realidad objetiva, se expone generalmente de forma directa, sin mostrar la actitud personal sobre el contenido ni, en muchos casos, explicar la fuente de información. Sin embargo, la modalidad epistémica es la expresión de un tema en relación con la verdad subjetiva, que se representa a través de un conjunto de opiniones y actitudes del hablante con valores de cierto, dudoso, posible, imposible sobre el dictum. Estos valores, con diferentes grado de certeza, muestran “la seguridad o la falta de seguridad del hablante en cuanto a la verdad expresada por la proposición modal en cuestión” (Coates, 1995: 56). En el caso de “Seguro que María no es nuestra profesora”, se trata de un enunciado con modalización epistémica de grado alto, por lo que seguro que nos indica la actitud que toma el hablante ante lo que dice. Por nuestra parte, entendemos la modalidad epistémica como la manifestación de la actitud subjetiva sobre la veracidad de lo enunciado. Y el conocimiento que tiene cada individuo sobre la verdad del hecho determina qué actitud se toma. En concreto, esta actitud epistémica consiste en la estimación de probabilidad intermedia entre dos extremos de la realidad, que se sitúa en una escala epistémica que va de un grado de certeza alto hasta un grado bajo. Para la expresión de la modalidad epistémica, se puede recurrir a una gran variedad de recursos lingüísticos que permiten al hablante afirmar algo con diferentes grados de certeza. Estos recursos son expresiones epistémicas (aspecto que veremos en capítulo 2). Desde el punto de vista funcional, esta modalidad cuenta con una función 16 De acuerdo con Halliday (1985: 75), la polaridad es el rasgo semántico de la oración que corresponde a la especificación de su contenido, ya como positivo o afirmativo, ya como negativo.
36 interpersonal, ya que supone “a form of participation by the speaker in the speech event” (Halliday, 1970: 335), de modo que el hablante construye un lazo con su oyente a través de la expresión de los juicios epistémicos (aspecto que veremos en el capítulo 3). Está claro, en todo caso, que la modalidad epistémica es la expresión del grado de certeza o duda por parte del hablante y este último puede situarse en diferentes perspectivas. 1.1.4.1. La perspectiva del hablante El enunciado, siendo el producto de su interacción, asocia por un lado, al hablante, el que emite el enunciado, un término utilizado tanto en el estructuralismo como en la pragmática y, por otro lado, al oyente, el que recibe la información17. La modalidad solo se interesa por la actitud del hablante ante lo dicho, “en los casos en que no se refiera al hablante, la modalidad pasa a ser un contenido dictal más, una información léxicosemántica más de la oración” (Fuentes, 1991a: 93). Se desprende un concepto de enunciación más generalizado teniendo en cuenta su relación con el sujeto hablante, y lo planteamos como “el surgimiento del sujeto en el enunciado, como la actitud del sujeto hablante con respecto a su enunciado, como la relación que el locutor18 mantiene por medio del texto con su interlocutor” (Otaola, 1988: 98). Cabe mencionar que, bajo el marco lingüístico, el hablante puede recurrir a variadas estrategias para marcar su presencia y su actitud, tanto en el dominio intelectual como en el emocional. En este apartado, intentaremos hacer una aproximación a las distintas funciones sociales y lingüísticas del hablante, así como a las distintas perspectivas que puede tener el hablante para poner de manifiesto el juicio epistémico en el enunciado. Ante todo, nos gustaría tener clara una realidad con la que nos enfrentamos: el hablante puede tener distintas figuras con niveles y funciones lingüísticas diferentes en un mismo enunciado: el locutor y el enunciador. Según lo que describe Ducrot (1984), el decir 17 En algunos esquemas comunicativos a estos participantes se les llama también emisor y receptor, respectivamente, una perspectiva que sirvió mucho para entender los elementos y funciones de la comunicación. 18 Este locutor, en palabras de Benveniste (1971), se apropia del aparato formal y enuncia su posición de locutor mediante indicios específicos.
37 es como una representación teatral con presentación de diferentes voces abstractas, de varios puntos de vista. Con el fin de aclarar las diferentes funciones del sujeto hablante, este autor plantea la noción de locutor y enunciador19. De acuerdo con su teoría, el locutor es la persona que efectivamente produce un enunciado, es el dicente al que se atribuye la responsabilidad del enunciado y de la enunciación de este. En la mayoría de los enunciados, el locutor está inscrito en el sentido mismo del enunciado y está designado en las marcas de primera persona yo, mi y me, su “voz” tiene una dimensión verbal. Por enunciador entendemos los orígenes de los diferentes puntos de vista que se expresan a través de la enunciación y que se presentan en el enunciado. Es la persona que presenta los acontecimientos desde su perspectiva, “son seres discursivos, distintos del locutor o hablante como ser real o ser del mundo” (Fuentes, 2004: 129). Siguiendo la postura de Fuentes (2004: 121), “enunciación, modalidad y aserción son conceptos que aluden a facetas distintas del acto de comunicar [...], las dos primeras corresponden al locutor, y la última al enunciador”. El enunciador puede coincidir o no con el locutor. Puede verse ejemplificado en lo siguiente: (12) Creo que ella es nuestra profesora. (13) Esta casa es, posiblemente, la más grande del barrio. (14) María cree que habrá una conferencia el día siguiente. En el caso de (12), el locutor está representado en el discurso como “yo”, coincide tanto con el sujeto empírico como con el enunciador. Es decir, “yo” es la persona responsable de las ideas presentes en el enunciado, es el sujeto de la enunciación y el del enunciado al mismo tiempo. Este “yo” se entiende también como una referencia deíctica a la persona, con la que marca directamente la subjetividad del hablante. En (13), el locutor remite a sí mismo como “ser del mundo”, así que no se presenta por medio de ningún marcador, se trata de la modalidad implícita. En (14), el locutor no coincide con el enunciador. María es el personaje del que se enuncia algo, el que asume la responsabilidad de lo que dice en el enunciado “…habrá una conferencia el día siguiente”, es el enunciador. El locutor solo reproduce lo que dice ella, 19 El autor también menciona otra entidad polifónica, el sujeto empírico, que es el autor efectivo, el productor del enunciado, quien profiere unas palabras o las escribe. Además, este autor especifica que el locutor y los enunciadores deben ser objeto de atención del lingüista.
38 sin mostrar ninguna orientación subjetiva ni asumir la responsabilidad de lo afirmado “…habrá una conferencia el día siguiente”. En los casos mencionados, se muestra una discrepancia sobre cómo delimitar el estudio de la modalidad epistémica. Hay lingüistas que solo consideran que haya expresión de esta modalidad en los enunciados (12) y (13), mientras otros también incluyen el (14) en su estudio. Siguiendo la corriente de Bally, la modalidad se reduce a la subjetividad del “yo”, puede representarse de forma explícita (12), cuando el sujeto de la enunciación siempre coincide con el de enunciado (o sea, el locutor coincide con el enunciador), o también de forma implícita (13). En oposición a este criterio, la expresión de la modalidad se concibe en un sentido amplio, conocida como la marcación de la subjetividad de cualquier ser humano. De esta forma, no requiere la coincidencia de locutor con el enunciador (14). Considerados los dos criterios, la corriente del Bally es la que seguimos en nuestra investigación. Es decir, solo vamos a centrarnos en estudiar y analizar la modalidad epistémica de “yo”, la actitud del locutor-enunciador. Partiendo de la propuesta de Bally, la subjetividad en el dominio intelectual (juicios epistémicos) puede expresarse desde la perspectiva de un “yo”, el centro deíctico20 de la actividad enunciativa. Sin embargo, los pronombres personales me y yo no son los únicos en realizar esta función discursiva, ya que podemos encontrar muchas situaciones en las que el usuario del lenguaje opta por la forma plural nosotros, que puede servir de alternativa para yo, sin que contenga importantes diferencias semánticas. Un fenómeno que podemos observar es que la posición de nosotros suele ser la que se adopta en los géneros académico, científico, etc., al exponer los autores opiniones o posiciones. Por un lado, se considera más cortés la forma plural que la de “yo” y una expresión de modestia. Por otro lado, el uso de este “yo” en público puede ser inapropiado “si a quien habla no se le otorga suficiente nivel de responsabilidad, autoridad, credibilidad o legitimidad […]. Para solucionar posibles conflictos, con el uso de nosotros se diluye la responsabilidad unipersonal” (Calsamiglia y Tusón, 2012: 130). 20 En la teoría de la enunciación (Benveniste, 1971), el yo-aquí-ahora constituye el «centro deíctico» o «punto cero» de las coordenadas contextuales para la realización e interpretación de cada acto de comunicación. Es el hablante quien organiza el discurso desde su campo de referencias, que otorga sentido a los elementos deícticos y al propio discurso (Diccionario de términos clave de ELE).
39 Como podemos ver, el locutor está libre de elegir la manera de implicarse en el enunciado siempre que tenga en cuenta los contextos lingüísticos y sociales que se encuentre, así como sus propias necesidades comunicativas. En cuanto a la expresión de los juicios epistémicos, el locutor puede remitir a sí mismo como el sujeto y marca explícitamente su posición como “yo” o “nosotros”. En este caso funciona como el productor del discurso y da señales de su presencia en todo su enunciado. Al mismo tiempo, podemos encontrar otros casos, como se ve, por ejemplo, en los enunciados impersonales o en ciertos dichos populares, en los que el hablante opta por la ausencia de “yo” y se remite a sí mismo como un “ser del mundo”. Es decir, el hablante puede actuar con diferentes figuras para exponer su actitud epistémica. Sea de forma explícita o implícita, asume cierta responsabilidad sobre la verdad de lo enunciado. 1.1.4.2. La aserción y la modalidad epistémica Cuando enunciamos algo, podemos representar lo enunciado como una realidad o indicar un juicio que refleja el compromiso del hablante, de distintos grados, sobre la verdad de lo dicho. Estamos hablando de la aserción, en el primer caso, y de la modalidad epistémica, en el segundo caso. A continuación, vamos a ver estos dos conceptos inherentemente vinculados, pero distintos en su valor epistémico. Para tratar el tema de la aserción, se pueden encontrar primeramente algunos conceptos en la lógica, a partir de la cual entendemos la aserción como un hecho vinculado con el juicio del hablante. La aserción está siempre ligada al mundo real, a un valor de verdad concebido por el hablante, y “su realización prototípica se concreta en un enunciado de modalidad declarativa cuyo núcleo verbal está en IND 0” (Grande Alija, 2002: 217). De manera que un enunciado declarativo con valor asertivo puede funcionar para describir un hecho como verdadero o falso, pero “no basta con decir que una proposición es verdadera, sino que se debe insistir en que lo es para alguien que la asume como tal”, afirma Grande Alija (2002: 216). Así que “la aserción no es algo inherentemente lingüístico, sino que depende de factores externos”, subraya Fuentes (2004: 123). La intención del hablante es uno de “los factores externos”. En un enunciado como Hace mucho calor afuera, expresa la
40 aserción con la que el hablante garantiza lo que dice y manifiesta su pleno compromiso respecto a la verdad de la proposición para hacer creer e influir en su destinatario. Teniendo en cuenta el hecho de que las aserciones son reflejo del compromiso del hablante respecto a la verdad de lo que comunica, hay lingüistas que las consideran como una categoría que forma parte de la modalidad epistémica. En palabras de Grande Alija, tanto los enunciados declarativos portadores de una aserción categórica como los enunciados epistémicamente modalizados “representan por una u otra vía la toma de cierta posición por parte del hablante respecto a la verdad de lo que comunica” (Grande Alija, 2002: 217). Es decir, estos autores consideran razonable incluir los juicios asertóricos dentro de la modalidad epistémica e insisten en que el estudio de la aserción, al igual que esta modalidad, se adentra en las creencias del sujeto enunciador, que esta expresa un punto máximo de compromiso frente a la proposición. Otros lingüistas, sin embargo, se oponen a este criterio con diversos argumentos. Según Lyons (1980), no se observa el valor epistémico en la aserción debido a que en ella el hablante no marca de forma explícita su compromiso, mientras este compromiso está siempre claramente marcado en los enunciados de modalidad epistémica. Para Palmer (1986), la aserción se presenta para describir o informar un hecho como verdadero sin que se involucre el compromiso epistémico del hablante. Desde el punto de vista lógico, se pueden encontrar también algunos rasgos diferenciadores entre la aserción y la modalidad epistémica. El primero concierne a la noción de “verdad”, de “factualidad”, mientras la segunda atañe a la de “posibilidad” y a la “reacción subjetiva”. Por nuestra parte, reconocemos los rasgos en común que comparten la aserción y la modalidad epistémica, dado que en ambos casos se implica el hablante y la responsabilidad que asume este respecto a la verdad de la proposición. Pero insistimos en que los dos contienen distintos valores epistémicos. En palabras de Lyons (1980: 740-741), la modalidad epistémica se trata de “una orientación subjetiva que tiene por efecto el debilitar o restringir el compromiso del hablante con la factualidad de lo comunicado”. Este criterio corresponde a una de las características de la modalidad epistémica que resumimos en el inciso anterior (1.1.4), que “expresa una estimación de probabilidad intermedia entre dos extremos de la realidad” y representa un significado gradual para mostrar diversos grados de compromiso. A diferencia de los enunciados modales epistémicos, las aserciones no
41 cuentan con esta “gradualidad”, son enunciados que ocupan los “dos extremos de la realidad”. El siguiente gráfico nos describe de forma resumida la relación entre estas dos categorías desde una perspectiva lógica, que consideramos necesario distinguir debido a su desigual valor: Gráfico 2. Aserción y modalidad epistémica Cuando afirmamos o negamos un hecho, estamos presentando un enunciado como verdadero. A este acto lo llamamos aserción y el verbo suele ir en modo indicativo, entendido como el “modo de la realidad”: Aserción negativa: “María no está en casa”. Aserción positiva: “Picasso es un pintor y escultor español”. En este caso, el hablante describe un hecho como verdadero sin que se involucre evaluación subjetiva sobre el valor de verdad de la proposición. Por el contrario, se expresa una modalidad epistémica en el caso de que se marquen distintos grados de compromiso del hablante frente a la verdad del hecho: Compromiso con P (proposición) alto: “Seguro que María está en casa”. Compromiso con P bajo: “Quizás no hayan llegado todavía”. Con seguro y quizás se involucra el juicio epistémico del hablante, ya que ambas EME indican el valor de verdad que concede el hablante a la proposición. Es decir, el
48 — en comparación con un grado de intensidad obligativa, que se ha establecido en el contexto anterior por medio de un(os) operador(es) concreto(os), operando sobre este p, o/y — en relación con el nivel del grado de intensidad obligativa establecido a través del y para el contexto interaccional, será interpretado como relativamente bajo. Meyer-Hermann vincula esta con las obligaciones asumidas por los interactuantes. Explica que en muchos casos el hablante manifiesta un grado de obligación menor, es decir, asume una responsabilidad reducida respecto a la proposición mediante el uso de los atenuantes. Sin embargo, esta obligación no apunta solamente al hablante, sino también al oyente. “Las expresiones atenuantes son señales de la presencia del interlocutor. Subrayan el carácter diádico de la comunicación y destacan el hecho de que los interactuantes están participando en una interacción verbal” (Meyer-Hermann, 1988: 277). Para comprobar este hecho, nos conviene observar el enfoque de Caffi (1999), quien sitúa la atenuación en el plano de la modalidad lógica. Nos explica que cuando el hablante expresa una modalidad deóntica (una orden, una petición, etc.), implica al oyente para cumplir la obligación de hacer o no hacer algo. Pero le toca al hablante la obligación de asumir la responsabilidad respecto a la verdad de la proposición en el momento en que este mismo expresa una modalidad epistémica (una declaración, etc.). Lo que hemos visto nos revela una realidad de que “todo ser humano que participa en una interacción comunicativa verbal, necesariamente asume obligaciones para sí mismo y establece obligaciones para los otros interactantes” (Meyer-Hermann, 1988: 277). Por consiguiente, conseguir el éxito de una interacción verbal requiere un esfuerzo para las dos partes que intervienen en una comunicación de actuar siguiendo determinadas normas tanto lingüísticas como sociales, es decir, sería imprescindible que cumplieran sus respectivas obligaciones. Sin embargo, estas obligaciones podrían causar ciertos efectos negativos que producen riesgos para las imágenes y los territorios de los interactuantes, ya que para ellos asumir una obligación supondría, en gran medida, “una limitación de la libertad de acción” (Meyer-Hermann, 1988: 278). A fin de garantizar una comunicación satisfactoria entre los interlocutores y proteger su imagen social23, o sea, su “cara social”, han de recurrir a ciertos recursos verbales, como los atenuantes, o utilizar medidas no 23 Brown y Levinson (1987) resumen en su trabajo que todos los seres de una sociedad son agentes racionales que tienen una imagen positiva y una imagen negativa. Esta idea se remonta a Goffman (1967).
49 verbales, como la sonrisa o el cambio de entonación, con los que se mitiga la fuerza de las obligaciones. Nos parece muy acertada la descripción de Schneider (2013: 339) sobre la importancia de la atenuación cuando afirma que “indudablemente, sin las expresiones atenuantes las interacciones verbales no pasarían de ser meros intercambios de informaciones y no durarían mucho tiempo”. Por lo tanto, la atenuación es sin ninguna duda una estrategia pragmática al servicio de la comunicación y está presente en casi todos los actos de habla. En conexión con la modalidad epistémica, el proceso de la atenuación permite al hablante suspender el acto asertivo, por consiguiente, minimizar cierta fuerza que considere agresiva para la imagen social del interlocutor. En el capítulo 2 veremos los recursos epistémicos que tienen el uso atenuante, y en el capítulo 3 cómo funcionan estos para facilitar el mantenimiento de las relaciones interpersonales. 1.2.1. La atenuación y la cortesía Según la teoría de Fuentes (2010b: 9), “la cortesía constituye un principio que controla la comunicación humana. Se trata del respeto a una serie de convenciones establecidas en la relación comunicativa”. Esta tiene como fin de “conseguir el equilibrio y el mantenimiento de la conversación” (Fuentes, 2010b: 9). Siguiendo la postura de esta autora, cada lengua tiene sus rutinas, y estas pueden ser afectadas por las reglas sociales. Sin embargo, estas rutinas se forman de manera distinta, algunas “están fijadas socialmente”, mientras otras “dependen de la propia voluntad del hablante”. De ahí que Fuentes (2010b: 9) establezca una distinción entre “la cortesía ritual”, la cual hace referencia a los actos espontáneos requeridos por la norma social, y “la cortesía estratégica”, que corresponde a aquellos actos con los que el hablante alcanza su meta comunicativa, dentro de los cuales está la atenuación. En definitiva, esta última se trata de una estrategia muy importante de la cortesía, y se puede aplicar eficazmente en cualquier acto comunicativo. El recurso de la atenuación contiene una doble función, que sirve, por un lado, para la producción de un eficiente intercambio de información entre el hablante y el oyente y, por otro lado, para construir una relación armónica y controlar la distancia emocional entre los interlocutores. Teniendo en cuenta esta segunda función, se ha observado que la
50 atenuación es una estrategia de la cortesía con la que los interlocutores mantienen o salvan su identidad social o, diríamos, su imagen social. Aquí la palabra clave está en las últimas: la imagen social. Dicho término proviene del sociólogo Goffman (1967). Es decir, todo ser humano tiene una imagen pública que es importante preservar24. Sin embargo, esta imagen social es vulnerable, y hay actos que resultan amenazantes25 para ella. A fin de protegerla, se ve necesario mitigar ciertos actos verbales y sustituirlos por los más corteses, en concreto, los atenuantes. Para Gil (2001: 223), la imagen social se refiere “informalmente, a nuestra autoestima y al respeto social que reclamamos para nosotros”. La verdad es que esta “autoestima” es muy delicada, como afirma este autor, ya que “en mayor o menor medida, todo enunciado tiene un sesgo amenazador”. En realidad, “el solo hecho de hablar ya amenaza la imagen social del oyente, porque cuando el emisor habla el oyente debe escuchar” (Gil, 2006: 76). Brown y Levinson (1987) consideran las amenazas como elementos negativos, que dañan la imagen social de los interactantes durante una interacción verbal. En el trabajo de Schneider (2013: 340), este elemento negativo se distingue entre tres tipos de negatividad: “La negatividad debida a un hecho extralingüístico”, “la negatividad con origen en un hecho extralingüístico pero expresada lingüísticamente” y “la negatividad puramente lingüística”. El último caso es el que corresponde al objeto de nuestro trabajo y, aún más, nos interesa cómo minimizar las posibles amenazas mediante las estrategias de cortesía. Otra distinción que hay que tener muy clara es que existen actos de habla que constituyen directamente algún tipo de amenaza para la imagen social de los interlocutores, mientras otros son amenazadores indirectos, como se muestra en el siguiente ejemplo: (15) Ella está estudiando en la biblioteca. El hablante (H) está emitiendo un acto de habla asertivo y él se compromete con la verdad de la proposición expresada. En este caso, se constituye de forma indirecta una 24 En la teoría de Brown y Levinson, se reduce la cortesía a cuidar la imagen del oyente. Sin embargo, hay muchos autores, como Hernández Flores (2004), y Fuentes (2006, 2008), entre otros, que destacan que la noción de la cortesía cubre ambas figuras comunicativas, así que debe “satisfacer tanto los deseos de imagen del otro como los de uno mismo” (Hernández Flores, 2004: 99). 25 “Acto de amenaza a la imagen” (inglés: FTA, sigla de Face Threatening Act).
51 amenaza para H sobre su fiabilidad ante el oyente (O). H tiene que ser consecuente con sus propias palabras y asumir la responsabilidad ante el O. Resulta claro que es inevitable que se produzca alguna amenaza durante cada interacción verbal. En este contexto, sería muy eficaz aprovechar los atenuantes. Según Briz (1995), estos son capaces de mitigar la fuerza ilocutiva de una acción o la fuerza significativa de una palabra, de una expresión, con el fin de salvar la imagen social tanto del hablante como del interlocutor. 1.2.2. Tipos de atenuación Briz (2005) describe la atenuación como un mecanismo complejo y contradictorio, debido a que en dicho proceso se produce una distancia lingüística a la vez que genera un acercamiento social. En palabras de este autor (2005: 228): “En tanto me alejo del mensaje, suavizándolo, evitando algo de lo que digo o hago, para acercarme o no alejarme demasiado del otro y de ese modo evitar posibles tensiones, malentendidos, amenazas a la imagen social propia y, sobre todo, ajena”. Además, Briz relaciona la noción de la atenuación con la clásica oposición entre modus y dictum. Afirma que los atenuantes son movimientos tácticos con los que se minimizan tanto el decir como lo dicho (Briz, 2005). La atenuación que afecta al primero contiene un valor simplemente pragmático, mientras que la que afecta al segundo lleva un valor semántico-pragmático. Briz denomina la atenuación del decir como “atenuación extraproposicional”, o “de la enunciación”, que mitiga la fuerza ilocutiva de un acto; y denomina “atenuación intraproposicional”, o “del enunciado” a la atenuación de lo dicho (Briz, 2005: 237). Esta segunda se caracteriza por minimizar el contenido proposicional, sea una parte o la totalidad de la proposición. Cabe decir que también se encontrarían muchos casos en los que se combinan los atenuantes intra- y extraproposicionales, con los que se presenta un obvio efecto de cortesía: (16) —Buenos días, Grethel, ¿cómo estás? —Buenos días. Muy bien, gracias, ¿y usted?
52 —Bastante bien. Un poco acalorada, porque hoy parece que el aire aquí está un poco débil, pero...26 El atenuante parece que mitiga la fuerza ilocutiva de forma que reduce la obligación que asume el hablante en este acto de habla, y un poco minimiza una parte del contenido proposicional: débil. En realidad, se puede recurrir a muchos más recursos lingüísticos para expresar la atenuación. Dentro del nivel léxico, se encuentran, entre otros: • Sufijos, sobre todo los diminutivos. • Cuantificadores: un poco, solo, algo, prácticamente, etc. • Adverbios modales o locuciones adverbiales: quizás, pero, a lo mejor, posiblemente, hasta cierto punto, al parecer, etc. • Ciertos verbos modales de creencia: creer, pensar, parecer, suponer, etc. • “Ser+ adjetivo” con valor modal: es posible, es probable, etc. • Otras expresiones: que yo sepa, digamos, en mi opinión, bueno, pues, de acuerdo, lo que pasa es que, etc. • Interrogaciones: ¿no?, ¿vale?, etc. Todos estos marcadores enumerados tienen en común un fin atenuante, pero muestran valores desiguales. Según lo que se resume en el trabajo de Briz y Albelda, corresponden a muy diversas tácticas, entre las que cabe citar: indeterminación de la cantidad o cualidad de lo dicho, expresión de la duda e incertidumbre, concesión, implicación del interlocutor en lo dicho por el hablante, despersonalización de elementos de la enunciación, corrección y reformulación, justificación y explicación, expresión de restricciones en la opinión o en la petición o formulación indirecta de actos de petición o de solicitud (Briz y Albelda, 2010: 246-248). En el trabajo de Fuentes (2010b: 27) se especifica también una serie de mecanismos lingüísticos con los que atenúa “el acto que se considera invasivo del campo del oyente”: minimización de la cantidad, minimización del contenido semántico, distanciamiento de las circunstancias de enunciación, atenuar la aserción modalmente y determinados procedimientos discursivos (Fuentes, 2010b: 28-37). 26 Ejemplo citado en el trabajo de Dumitrescu (2008: 13).
53 Muchos de estos mecanismos atenuantes se pueden aplicar a las expresiones de la modalidad epistémica, y los estudiaremos con más detalle en el siguiente capítulo. Desde una perspectiva global, las diferentes aproximaciones al estudio de la atenuación han puesto en relieve dos funciones de los atenuantes: la de reducir el valor significativo de un enunciado, o sea, parte del enunciado, y la de minimizar la fuerza ilocutiva. Esta última constituye un gran interés para nuestra investigación, puesto que se trata de un tema imprescindible a través del cual analizaremos el valor pragmático de las expresiones de la modalidad epistémica, en concreto los enunciados asertivos débiles. 1.2.3. Procedimientos de atenuación y modalidad epistémica A continuación, revisaremos los procedimientos de la atenuación que puede aplicar el hablante al expresar la modalidad epistémica a fin de eludir una parte o la totalidad de la obligación y conseguir su meta comunicativa. Se presentarán solo algunas de estas tácticas, pues ignoraremos las que conciernen al contenido semántico de la proposición: • Expresión de duda o incertidumbre Resultan muy frecuentes en el uso de la lengua los actos asertivos. Sin embargo, emitir una aserción puede suponer un gran riesgo para la imagen social del hablante (H). Frente a esta situación, se registra una serie de mecanismos de duda, inseguridad, con los cuales expresa H un grado de modalidad epistémica reducida: pensar, creer, imaginar, parecer, seguramente, a lo mejor, tal vez, ser imposible, no estar seguro, etc. • Despersonalización de elementos de la enunciación Se trata de una táctica atenuante muy frecuente en las expresiones del juicio epistémico. Dentro de ella se destaca el procedimiento de la impersonalización, donde se oculta la persona responsable del enunciado: ser + adjetivo, parecer + adjetivo, etc. También hay ocasiones en las que el hablante no se presenta como “yo”, sino que representa una figura general o la voz de la mayoría: uno, nosotros, nadie puede negar que,
54 etc. Además, H puede optar por otros mecanismos, en los que alude a la fuente de información: por lo visto, al parecer, según dicen, por lo que dicen, etc. Mediante estos, H presenta el enunciado con distintos grados de certeza. En el caso de indicar las evidencias sensoriales (ver, escuchar, sentir, etc.), H se implica más en la cuestión de la verdad y se declara como un testigo fiel de lo sucedido. Por el contrario, cuando H expone una información con fuente indirecta referida, él mismo elude en cierto sentido la responsabilidad que debe asumir. Sin embargo, no faltan casos en los que la intención de H de indicar este tipo de evidencia es convencer a O, ya que muchas veces una información con fuente referida sería muy convincente, por ejemplo, una fuente con mucha credibilidad y autoridad: según el ministro de Educación, dicen los científicos, etc. • Expresión de restricciones de la opinión Son aquellos mecanismos que acotan la opinión personal expresada por H: a mi modo de ver, en mi opinión, para mí, etc., a través de los cuales H muestra un juicio subjetivo frente al hecho. Esta táctica le permite, por un lado, recordar al oyente (O) que lo que enuncia es meramente una idea personal, que no es necesariamente la verdad. Por otro lado, H otorga un margen discursivo a O para que pueda participar activamente en la interacción verbal. • Implicación del interlocutor en lo dicho por el hablante Existe otra manera de atenuar lo que dice H, así como su responsabilidad, que es muy usual en los actos discursivos, especialmente los actos orales. En estos casos, O está involucrado en la evaluación de lo dicho por H. Los recursos más comunes son las llamadas fórmulas fácticas de pregunta: ¿no?, ¿qué te parece?, ¿no es así?, etc. En nuestra opinión, esta es una estrategia muy inteligente, mediante la cual el hablante pide el consentimiento, o sea, una alternativa por parte del oyente. De esta manera, la responsabilidad sobre la verdad del enunciado se comparte por ambas partes. Sin embargo, este tipo de pregunta no es siempre cortés, incluso puede causar un efecto agresivo por la entonación o el uso inadecuado en determinados contextos comunicativos.
55 1.2.4. La atenuación y la modalidad epistémica Un hecho que debemos tener ya muy claro es que la modalidad epistémica se interesa por el hablante y por cómo este declara el hecho respecto a su veracidad. Se trata de una noción ligada a la fuerza ilocutiva. Esta fuerza ilocutiva es de naturaleza gradual, por lo que puede reducirse o reforzarse. En conexión con la modalidad epistémica, podríamos entender que los hablantes pueden presentar un juicio epistémico suavizándolo o reforzándolo según su propia necesidad y el contexto comunicativo. Las expresiones de la modalidad epistémica tienen un valor discursivo que permite al hablante mostrar su intención comunicativa y establecer diferentes tipos de relación interpersonal y social con el/los interlocutor/es. Consideramos la atenuación una estrategia conversacional que regula estas relaciones entre los participantes de la enunciación. Con el uso de los atenuantes, el hablante reduce su compromiso hacia la verdad que está expresando de forma que disminuye la responsabilidad que asume frente al interlocutor, con el fin de mantener su imagen social y conseguir su meta comunicativa. Mariottini (2012) explica este proceso como un juego atenuador modal de donde el sujeto se distancia y se desresponsabiliza del propio enunciado. Cabe decir que la atenuación no solo funciona para proteger la imagen social del hablante, sino que también pretende mantener un equilibrio entre las imágenes sociales de ambas partes, puesto que la acción de mitigar el compromiso le permite al hablante ceder un “espacio comunicativo”, con el cual hace posible que participe el interlocutor en el acto interactivo y lleguen a un acuerdo entre ellos. En este caso, el hablante pretende atender a la imagen social de su interlocutor de forma que se reduzca el valor de verdad de lo dicho (para evitar ser tajante, exponer directamente un desacuerdo o una valoración negativa…). Esta vez, lo que suaviza son los efectos del acto de habla. Así que atenuar el acto asertivo modalmente le permite también construir su enunciado de una forma más adecuada, más cortés y más aceptable para el oyente con el fin de establecer con este último una relación armónica. Se pueden encontrar abundantes pruebas que muestran que los actos impositivos y los asertivos suelen ser los más típicos de la amenaza a la imagen social. Volvemos a lo que que plantea Cafii (1999), quien concentra el estudio de la atenuación en la modalidad
56 deóntica y la modalidad epistémica. En el primer caso, se expresan peticiones, órdenes, prohibiciones, actos que se realizan en beneficio del hablante. Los recursos para atenuar este tipo de acto son muy variados, desde los tiempos verbales hasta ciertos elementos y expresiones. En cuanto al segundo caso, la clave de atenuar estos actos asertivos consiste en eludir la responsabilidad del hablante respecto a lo que dice (Meyer-Hermann, 1988; Pato de Váldez, 1997, Caffi, 1999). Acerca de la cuestión de eludir la responsabilidad, Brown y Levinson han propuesto algo similar: “Quality hedges27 may suggest that the speaker is not taking full responsibility for the truth of his utterance” (Brown y Levinson, 1987: 164). Ciertamente, existen mecanismos mediante los cuales concretar estrategias atenuantes para lograr reducir la fuerza ilocutiva de aserción. Ya nos hemos referido a estas tácticas en (1.2.3). La atenuación es una acción de mitigar, considerada principalmente como una estrategia de cortesía, con la cual se suaviza el mensaje o la fuerza ilocutiva. Aparentemente, la atenuación es una operación lingüística muy vinculada con la modalidad epistémica. De acuerdo con el enfoque de Caffi (1999), la atenuación de la modalidad epistémica reduce las obligaciones del hablante, su obligación de asumir la responsabilidad de sus palabras. Dicho de otra manera, epistémicamente, la atenuación consiste en reducir el grado de verdad de lo dicho. La atenuación es muy productiva en los actos asertivos, ya que se trata de una estrategia importante que tiene el hablante para reducir el grado de compromiso y la fuerza ilocutiva con el fin de atender a la imagen social de ambas partes en la comunicación. Además, hemos visto que los marcadores epistémicos débiles (creo que, quizás, etc.) son recursos de frecuente uso de la atenuación. Son considerados pragmáticamente como los recursos atenuantes, los que garantizan eficazmente la imagen social del hablante y el interlocutor, así como el logro del objetivo comunicativo. De lo que hemos visto hasta ahora nos llama la atención que la modalidad epistémica no solo concierne a la subjetividad del hablante (su evaluación sobre la verdad de lo dicho). Se trata de una noción relacionada con la pragmática, no solo se preocupa por quién habla, por la persona responsable de lo dicho, sino también por quién es al que se dirige y por la imagen social de los miembros en el acto discursivo. Por eso, hemos de situar el estudio de la modalidad epistémica en un ámbito más amplio. Es decir, nos 27 Aquí hedges son equivalentes a los atenuantes.
57 debemos centrar también en su relación con la cortesía discursiva y sus estrategias: atenuación e intensificación. 1.3. La intensificación Resulta un poco difícil dar una definición del término intensificación, puesto que este se ha estudiado desde muy diversas perspectivas, de manera que coexisten varias interpretaciones. Desde un punto de vista semántico, la intensificación es entendida como un valor semántico del contenido proposicional que se expresa por medio de variadas formas lingüísticas. En el ámbito del enunciado, la intensificación supone, en palabras de Albelda (2005a: 26)28: … una modificación de la cantidad y/o de la cualidad en el significado de algunas categorías gramaticales. Los diversos términos empleados para explicar el concepto de intensificación se reducen, en general, a la cuantificación, gradación y superlación. Por otro lado, en las gramáticas tradicionales, el valor semántico de la intensificación se muestra principalmente mediante la gradación del adjetivo. A este respecto, se exponen en el trabajo de Bello (1988: 635) tres grados de adjetivo: positivo, comparativo y superlativo. Existe una distinción, que ha sido comúnmente aceptada, que diferencia dos tipos de intensificación: la de la cantidad (“suma de elementos independientes”) y la de la cualidad (“suma de rasgos semánticos o aumento de grado en la sustancia semántica, intensificación de las propiedades o características de las palabras”)29. Se observa que ambas realizan la función de cuantificar, es decir, a través de los intensificadores se expresa mayor grado de cantidad o cualidad (mucho, muy, etc.), o sea, un máximo grado (todo, más, -ísimo, etc.)30. 28 Aludimos a su tesis doctoral: La intensificación en el español coloquial (2005). 29 Definiciones citadas en el trabajo de Albelde (2005a: 33). Esta distinción planteada se acepta por gran parte de autores como Ramos Márquez (1993), Portolés (1994), Briz (1998) y Martín García (1998). Herrero (1991) se refiere a estos dos tipos de intensificación como relieve de la cuantificación y relieve de la cuantificación de la cualidad. 30 Portero (1997) distingue los adverbios intensificadores entre los aumentadores y los maximizadores. El primero expresa un grado alto, mientras el segundo expresa un grado máximo de la escala.
64 Cabe mencionar que el primer paso, hacer más efectivo el mensaje que transmite, es un requisito para llegar al segundo paso, influir y persuadir al interlocutor. Y el segundo es consecuencia del primero. Los dos procedimientos que describimos no son la meta final de H, son, más bien, las funciones de la intensificación34. La finalidad que pretende conseguir H mediante el uso de los recursos intensificadores debe situarse en dos niveles: • Garantizar el éxito comunicativo. Una vez que llegue H a un acuerdo con su interlocutor, suponemos que se lleva a cabo exitosamente un acto verbal interactivo. • Reforzar su imagen social. Con este tipo de recurso lingüístico, se refuerza la posición discursiva del hablante, más bien, su imagen social ante su interlocutor35. Ahora bien, y de acuerdo con la teoría de Brown y Levinson (1987), la atenuación se reduce a la forma de expresar la cortesía, ya que solo esta cumple la misión de proteger la imagen de los interlocutores al atenuar o evitar las posibles amenazas y la agresividad en el acto de habla. Este tipo de cortesía es conocido como cortesía mitigadora, se caracteriza por su “naturaleza abstencionista” (Albelda, 2005c: 587), y su principal función consiste en “evitar producir un FTA o suavizar su realización” (Kerbrat-Orecchioni, 1996: 54). Sin embargo, esta teoría no es todopoderosa. Como describe Albelda (2005c), la producción de actividades corteses no siempre está motivada por un posible riesgo de amenazas. En muchos casos simplemente lo está “por el deseo de producirla sin que ni siquiera se contemple la posibilidad de preocuparse por las amenazas” (Albelda, 2005c: 587). Por ello, la atenuación no es el único modo de expresar la cortesía. Este segundo caso apunta a la intensificación, que corresponde a la cortesía valorizante. Dicha estrategia se caracteriza por su “naturaleza produccionista, consiste en efectuar FFAs36 y se realiza sin que exista un posible riesgo de amenazas” (Albelda, 2005c: 587). En definitiva, se producen efectos corteses (o descorteses) tanto en el proceso de la atenuación como en la intensificación, pero los dos representan mecanismos muy distintos, uno compensatorio y otro estimulante. En apoyo a este criterio, veamos lo que plantea Fuentes (2010b: 38). Para esta autora, la 34 Según la idea de Briz (2001) y Albelda (2005a), la principal función de la intensificación es hacer que algo tenga mayor intensidad para conseguir persuadir y convencer al interlocutor. 35 Se podrían producir efectos negativos con usos inadecuados de este tipo de recurso lingüístico. 36 Face flattering acts, que Kerbrat-Orecchioni (1996) define como actos de refuerzo de la imagen.
65 intensificación es indudablemente una estrategia de la cortesía, que generalmente “actúa como un potenciador del valor del acto, ya sea de la cortesía o de la descortesía”. Estos efectos dependerán de si se enfatizan, en palabras de Fuentes (2010b: 38), “actos que alaban la imagen del oyente” (valoración positiva) o actos que dañan su imagen (valoración negativa). Por último, nos gustaría subrayar que los recursos intensificadores no son meramente medios de expresión de la cortesía, puesto que se trata de una estrategia comunicativa que desempeña muy diversas funciones según sean las situaciones comunicativas. Por ejemplo, hacer más fidedigno lo dicho en un acto asertivo. 1.3.1.4. La intensificación en el nivel modal Como se ha venido exponiendo, los intensificadores pueden afectar tanto a los contenidos del enunciado como a la fuerza ilocutiva. Una gran parte de los intensificadores inciden sobre los elementos de la modalidad. En conexión con la modalidad epistémica, el recurso intensificador contiene un valor modal con el que refuerza el compromiso del hablante frente a la veracidad de lo dicho; en este caso, los intensificadores funcionan como “operadores pragmáticos de actitud oracional” (Barrenechea, 1979)37, que gradúan el discurso asertivo. Al mismo tiempo que modifican el sentido del contenido lingüístico, modifican también las relaciones entre los interactuantes del acto de habla. Cabe señalar que la principal función de los intensificadores en este nivel modal consiste en que hacen más creíble lo que dice el hablante y aumentan la aceptación del oyente hacia sus palabras. Ahora bien, cuando reforzamos una aserción, recurrimos a recursos intensificadores para dar más fuerza a lo dicho y esto, como indica Fuentes (2010b: 76), “puede llegar a presentarse como una opinión que se impone al otro”, por lo que los intensificadores supondrían una amenaza para la imagen del interlocutor. En este sentido, podemos entenderlos como mecanismos descorteses. Sin embargo, esta conclusión solo se considera correcta parcialmente. Respecto a este criterio, Fuentes (2010b: 75) expone una explicación que nos parece muy acertada: 37 Barrenechea (1979) también habla de otro tipo de operador de actitud oracional, el cual indica la actitud emocional.
66 La aserción no es, pues, ni cortés ni descortés, sino que se valora en relación con el resto del discurso, si expresa acuerdo o desacuerdo. Los intensificadores aumentan la cortesía en el acuerdo y la descortesía en el desacuerdo, porque la norma conversacional admitida exige el acuerdo (principio de colaboración de Grice). Por su parte, la atenuación actúa como descortés con el acuerdo y como cortés en el desacuerdo. Así que ha de apreciar el valor cortés o descortés de un atenuante o un intensificador en contextos comunicativos de forma flexible. Creemos que el único parámetro para juzgarlos sería cómo se siente el interlocutor. La intensificación se puede manifestar en todos los niveles de la lengua. Dicho de otra manera, H puede optar por una gran variedad de recursos intensificadores que dan apoyo a la expresión asertiva. Veamos algunos con uso muy frecuente: • Adverbios modales, de la enunciación y locuciones adverbiales: efectivamente, realmente, lógicamente, definitivamente, verdaderamente, sin duda, de hecho, por supuesto, por cierto, etc. Estos operadores funcionan como reforzadores de la aserción, mediante los cuales H intenta manifestar el mensaje como algo indudable. Fuentes y Alcaide (1996) consideran que estos adverbios modales forman parte de la modalidad reafirmativa y los distinguen en dos tipos por los matices que presentan: los de la evidencia y los de la seguridad. Los primeros se usan en casos en que H presupone que lo dicho es algo obvio y reconocido por todos (evidentemente, claro, etc.). Con los segundos se muestra una máxima certeza por parte de H (indudablemente, seguro, etc.). • Modos y tiempos verbales: en general, el indicativo suele ser adoptado para mostrar la seguridad del hablante ante lo dicho. Hay que tener mucho cuidado con el uso de tiempos verbales de futuro y condicionales, e incluso del pretérito imperfecto, que en muchos contextos llevan matices de incertidumbre. • Verbos modalizadores: afirmar, jurar, asegurar, prometer, etc. Este tipo de verbos aparecen frecuentemente en las conversaciones para mostrar una actitud aseverativa
67 de H. Con estos intensificadores, el hablante asume una obligación intensiva ante su interlocutor. El verbo decir en primera persona puede usarse, según Fuentes (2010b) para verbalizar el acto enunciativo y presentarlo como una aserción que no admite réplica. También la forma decirte (le), en palabras de Fuentes (2010b: 42), decirte (le) “como infinitivo de inicio de una exposición, frecuente en textos argumentativos, sobre todo discursos políticos, en los que actúa como forma de réplica unas veces, y otras para apoyar la aserción”. • Construcciones con adjetivos: ser + indudable (que), está + claro (que), resulta + evidente (que), lo + cierto + ser + que, etc. Briz (1998) considera ser + que como una partícula modal, la cual no afecta al significado semántico del contenido proposicional, sino a la actitud de H. Hasta ahora, hemos hecho un breve recorrido sobre la noción de la intensificación partiendo de dos niveles. Primero en “el nivel argumentativo” (Albelda, 2005b: 96), donde se destaca el valor semántico y retórico de los intensificadores. Hemos relacionado este tipo de recurso con las nociones de cuantificación, superlación, expresividad, énfasis, etc. En seguida, la estudiamos en el nivel de la modalidad, donde se intensifica el decir, la fuerza ilocutiva. A partir de ahí, la intensificación se considera como concepto totalmente pragmático, puesto que con los intensificadores no solo intensifica la actitud epistémica del hablante, sino las relaciones sociales entre el hablante y el interlocutor. En definitiva, la intensificación, aparte de producir un efecto lingüístico, supone también “un refuerzo social”38. Se trata de una noción muy ligada a la cortesía y otras funciones comunicativas. Todo lo que hemos visto deja constancia de que, tanto la intensificación como la atenuación desempeñan un papel muy importante en los actos comunicativos. Con estas estrategias, el hablante tendría más posibilidades de alcanzar su fin discursivo y, a su vez, mantener un equilibrio en cuanto a la imagen de los interlocutores. Cuando manifestamos una actitud sobre la verdad de lo enunciado, nos enfrentamos con dos opciones: quitarle crédido o darle fuerza y apoyo. Para la primera opción podemos 38 Albelda (2005b) habla de dos tipos de intensificación: la intensificación comunicativa y el refuerzo social.
68 recurrir a los recursos epistémicos, que suspenden la aserción mediante el proceso de atenuación, y para la segunda, a los que refuerzan la aserción por medio de la intensificación. Tanto los primeros como como segundos se van a analizar en el resto del trabajo. En el capítulo 2, veremos cuáles son las unidades epistémicas de refuerzo de la aserción y cuáles son las de suspensión de la aserción, además, en qué consiste el valor epistémico de cada unidad. En el capítulo 3, las estudiamos en situaciones comunicativas y analizaremos su relación con los fenómenos discursivos (la cortesía). 1.4. Conclusiones La modalidad epistémica es un tipo de la modalidad lógica que concierne al juicio del hablante respecto a la verdad de un hecho. Se caracteriza por su naturaleza gradual, es decir, expresa diferentes grados de compromiso del hablante, desde lo más bajo hasta lo más alto. No incluimos los juicios asertóricos dentro de la modalidad epistémica teniendo en cuenta que: • En la aserción no hay un compromiso explícito del hablante sobre la verdad de lo enunciado. • La modalidad epistémica describe la cosas como ciertas, dudosas, posibles, mientras la aserción las define como hechos reales. • La modalidad epistémica refleja la perspectiva del hablante y este expresa su visión desde un mundo subjetivo. Por el contrario, la aserción solo tiene la función informativa de describir el mundo objetivo. Habría que destacar la pertinencia de delimitar el estudio de la modalidad epistémica, debido a que se observan tendencias que sostienen opiniones muy diferentes. Por nuestra parte, para la expresión del juicio epistémico, el locutor es libre de elegir la manera de implicarse en el enunciado. Este puede inscribirse en el enunciado como el sujeto, que marca explícitamente su posición como “yo” o “nosotros”, o bien optar por la
69 ausencia de “yo” y remitirse a sí mismo como un “ser del mundo”, como ocurre en los casos de enunciados impersonales o de ciertos dichos populares. Hemos visto también la evidencialidad. Reconocemos primero la función de los evidenciales de indicar la fuente de información. Aparte de esto, su valor modal de mostrar el juicio epistémico en ciertos contextos, en el sentido de que dan apoyo para marcar el nivel de compromiso del hablante. En un sentido amplio, sostenemos la posición de que la modalidad epistémica engloba la evidencialidad, aunque entre ellos aportan significados modales distintos. Creemos que “la relación entre marcador modal epistémico y grado de compromiso es fija, mientras que la relación entre marcación evidencial y grado de compromiso no lo es” (Wachtmeister Bermúdez, 2006: 20-21). Si situamos la modalidad epistémica en el ámbito pragmático, no podemos pasar por alto su función comunicativa y su valor en el contexto social. Por lo tanto, hemos introducido los conceptos de atenuación e intensificación, estrategias muy importantes de la cortesía, para ver cómo la modalidad epistémica se usa para ambos mecanismos. Cabe señalar que una gran parte de los recursos atenuadores e intensificadores están designados para la expresión de distintos grados de juicio epistémico. Podemos decir que atenuar e intensificar son dos maneras distintas de las que puede hacer uso el hablante para indicar su compromiso frente a la veracidad de lo dicho y, a su vez, alcanzar su fin comunicativo. Como venimos exponiendo a lo largo del capítulo, nos interesa cómo modifican los atenuantes e intensificadores la fuerza ilocutiva, pero aún más los efectos comunicativos y sociales que producen en los actos asertivos. Además, el estudio de la atenuación y la intensificación ha sentado las bases para el futuro análisis pragmático de los recursos de la modalidad epistémica, ya que clasificaremos estos en expresiones epistémicas de uso atenuante (EEA) y de uso intensificador (EEI). En conclusión, este capítulo nos ha aportado las teorías básicas y necesarias para nuestra investigación. Gracias a las propuestas citadas de otros autores, disponemos de conceptos lingüísticos relevantes para la investigación y podremos exponer algunas ideas propias basándonos en sus estudios. Cabe señalar que este capítulo sirve únicamente de marco teórico general, así que nos quedarán otras teorías por estudiar a medida que se desarrolle la investigación.
70 Capítulo 2. Recursos lingüísticos de la modalidad epistémica
71 En el capítulo anterior hemos hecho una revisión teórica respecto a la modalidad epistémica. En el presente capítulo pretendemos centrarnos en sus recursos lingüísticos distribuyéndolos en dos niveles: los del nivel léxico y los del nivel sintáctico. En el primer grupo vamos a centrarnos en los adverbios y los verbos que poseen el valor epistémico, mientras que en el segundo grupo se estudiarán las construcciones sintácticas que expresan la modalidad epistémica. Cabe mencionar que esta clasificación nos ofrecerá una visión panorámica y sistemática de cómo se manifiesta lingüísticamente la modalidad epistémica. Dentro del nivel léxico, se estudiarán los modalizadores adverbiales, que constituyen un tipo de recurso fundamental de la modalidad epistémica. Ante todo, aclaramos qué son los adverbios de modalidad. Más adelante, clasificamos los recursos epistémicos adverbiales según el grado de certeza que presentan: los que refuerzan la certeza y los que suspenden la certeza. A partir de aquí, hacemos divisiones más específicas teniendo en cuenta los diferentes matices que presenta cada grupo de unidades (los de verdad, los de evidencia, los de certeza, los de posibilidad y probabilidad, etc.). A continuación, veremos los modalizadores verbales. Aparte de los verbos modales y las perífrasis verbales, explicaremos otros tipos de verbos: de actitud proposicional y de evidencialidad, que también pueden indicar acerca de la actitud epistémica del hablante ante lo enunciado. Además, nos ocuparemos del modo subjuntivo, de su alternancia con el indicativo, así como de algunos tiempos verbales, centrándonos en su valor secundario: el futuro, el condicional y el pretérito imperfecto. En cuanto al nivel sintáctico, vamos a ver cinco construcciones sintácticas con las que se muestra la actitud epistémica: construcciones verbales con adjetivo, construcciones con según, cláusulas condicionales, partículas interrogativas y repeticiones sintácticas. Nos parece importante distinguir claramente entre las EME que refuerzan la aserción y las que suspenden la aserción, así como el matiz modal y el grado de compromiso que indica cada una. Explicaremos estas unidades una por una y las situaremos en contextos comunicativos. Además, haremos comparaciones para las EME que provocarían más confusiones. 2.1. Grado de certeza
72 Resulta indispensable la expresión de la modalidad en todos los enunciados. Según Fuentes (1995), la modalidad es connatural al enunciado, y esta varía según los actos de habla. En actos expresivos, el hablante expresa la modalidad apreciativa dejando ver su sentimiento, su estado de ánimo, etc. En los actos directivos, el hablante muestra la modalidad deóntica a fin de obligar o demandar al oyente a ejecutar una acción. . En cuanto a los actos asertivos, en los cuales el hablante afirma o niega algo con diferente nivel de certeza, sería más productiva la expresión de la modalidad epistémica. Incluso hay casos en que coexisten dos modalidades distintas en un mismo acto de habla. La modalidad epistémica se ocuparía del nivel de conocimiento del hablante con respecto a lo dicho (sea total, mucho o poco). Por nuestra parte, pretendemos analizar los recursos de esta modalidad teniendo en cuenta su carácter gradual, pues cada uno expresa un grado de certeza distinto, desde el bajo hasta el alto. En Fant (2007: 40-41), se ofrecen seis grados de modalización y se aplica este sistema gradual al campo de la modalidad epistémica: + 3 = máximo grado de X Sin duda alguna han ganado el concurso. + 2 = alto grado de X Probablemente han ganado el concurso. + 1 = cierto grado de X A lo mejor han ganado el concurso. − 1 = cierto grado de X A lo mejor no han ganado el concurso. − 2 = bajo grado de X Probablemente no han ganado el concurso. − 3 = mínimo grado de no X Evidentemente, no han ganado el concurso. Gráfico 3. Seis grados de modalización en Fant (2007: 40-41) Tomando la clasificación de Fant (2007) como referencia, planteamos cuatro tipos generales: • Grado de certeza cero: el hablante muestra una ignorancia absoluta, un total desconocimiento del tema (no sé, ni idea, etc.). • Grado de certeza bajo: el hablante no está en condiciones de afirmar o negar algo debido a la insuficiencia del conocimiento y confianza, o sea, la invalidez de la
73 fuente de información, de forma que presenta el hecho como duda, opinión personal, suposición o posibilidad (es dudoso que, infiero que, tengo la sensación de que, creo que, etc.). • Grado de certeza alto: el hablante puede dominar cierta fuente de información que le parece fiable, o conocimientos válidos para presentar la proposición como una verdad, pero no llega a afirmarla con completa seguridad (seguramente, estoy casi seguro, etc.). • Grado de certeza máximo: el hablante tiene la firme convicción de la verdad de una proposición, por lo que adopta las expresiones de seguridad y gran parte de recursos evidenciales a fin de reafirmar el hecho (evidentemente, sin duda alguna, naturalmente, etc.). Nos gustaría dejar claro que esta clasificación se trata meramente de una referencia aproximativa, en la que se podrían incluir la mayoría de los recursos epistémicos. Debemos tener muy claro dónde se sitúa cada elemento epistémico en la escalera epistémica y esta clasificación es válida para analizar los adverbios que vamos a tratar, junto con otros recursos epistémicos. Sin embargo, esta referencia no es el único parámetro para determinar el grado de certeza que expresa un mecanismo, pues factores como el contexto comunicativo y el propósito comunicativo también deben tomarse en consideración. 2.2. Clasificaciones de los recursos epistémicos Como ya hemos expuesto, los recursos de la modalidad epistémica están en todos los niveles gramaticales de la lengua. Estos niveles se refieren principalmente, conforme a lo indicado en Nueva gramática de la lengua española, a la morfología, que analiza la estructura interna de las palabras y sus variaciones, la fonética y la fonología, que estudia los sonidos del habla y su organización lingüística y la sintaxis, que se interesa por la forma en que se ordenan las palabras y las construcciones sintácticas fundamentales. En la lengua española, los recursos que expresan la modalidad se han clasificado de distintas formas. De acuerdo con la tradicional clasificación de Otaola (1998: 105), se
80 Gráfico 5. Expresiones epistémicas adverbiales de certeza (1) Son elementos de seguridad y fuerza asertiva por medio de los cuales el hablante da énfasis a la aserción mostrando un alto grado de certeza sobre la verdad de la proposición: (17) Como la historia se hace con los años, esas creencias han sido abatidas. Sin embargo, es innegable que se trató de un acto de rebeldía y que de seguro ocupa un lugar privilegiado en la memoria de quienes participaron de él.46 Para Barrenechea (1979), ciertamente indica que lo que transmite el hablante es una opinión meditada y enfatizadora. Este marcador no solo indica la certeza del hablante, sino que “reafirma algo que es conocido para otros” (Fuentes, 2009a: 66). Se puede encontrar locuciones como de cierto, este tiene el mismo valor que ciertamente: (18) No creo que la intención del profesor Miguel Letelier haya sido ofender a la guitarra. Pero ciertamente que la música de guitarra escuchada en una iglesia no está a la altura de la que don Felipe Gormaz escuchó de Narciso Yepes. (CREA, El Mercurio, 06/02/2004). Según DRAE, la locución adverbial por cierto presenta el significado epistémico: “ciertamente, a la verdad”. Además puede actuar como inciso, que significa “a propósito, viniendo al caso de lo que se dice”. Sin embargo, según la investigación de Estellés Arguedas (2009), la consulta en el CREA descubre que 95 % de las apariciones de por cierto se corresponde con el valor de digresión y significa “a propósito, viniendo al caso de lo que se dice”. Es decir, el valor epistémico de por cierto es marginal hoy en día: (19) También parece que puede redundar en una mayor homogeneidad entre los estudios de bachillerato de las comunidades autónomas que, por cierto, tendrán un peso de un 45 % en la elaboración de la prueba, si la comunidad tiene lengua propia. (CREA, Revista de la Universidad de La Laguna, año VII, n.º 18, 05/2002). 2.4.2.1.2. Operadores de inexistencia de duda Grado de certeza máximo incuestionablemente, indiscutiblemente, indudablemente, innegablemente, sin duda, sin lugar a dudas, sin ninguna duda 46 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. <http://www.rae.es> [consultado el 12/03/2016]. Texto perteneciente al artículo «Por fin viernes», de la revista La Segunda (Santiago de Chile, 12/03/2004). [En adelante indicaremos solo CREA, seguido del nombre del documento y la fecha de este: (CREA, La Segunda, 12/03l2004) al final del ejemplo].
81 Gráfico 6. Expresiones epistémicas adverbiales de certeza (2) Con estos marcadores se plantea lo dicho como verdadero, libre de toda duda o vacilación. Para el hablante, de ningún modo se debe dudar, cuestionar la veracidad del mensaje, ni tener objeciones y controversias: (20) Estos hechos revelan la existencia, cada vez mayor, de una gran variabilidad genética que, indudablemente, podrían tener relevancia en el desarrollo de una vacuna contra el rotavirus. (CREA, Revista Vitae, 04/06/2003). (21) Las relaciones personales son indiscutiblemente el resultado de las historias de vida y de las experiencias que los individuos han tenido desde su infancia. (CREA, Revista de Psicología, 2002). 2.4.2.2. Operadores de verdad Grado de certeza máximo de hecho, de verdad, en realidad, en verdad, realmente, verdaderamente Gráfico 7. Expresiones epistémicas adverbiales de verdad Pueden actuar como marcadores que indican lo dicho como una verdad, no apariencia, o algo ajustado a la realidad, con cierto valor reafirmativo. Como se muestra en los siguientes ejemplos, el hablante se compromete totalmente con la verdad de sus palabras: (22) Verdaderamente, todo es un asunto de lógica y de principios ya que el cantante ejecutó dos conciertos pocos días después de su negativa de presentarse en Puerto Rico. (CREA, Vea on line 1761,17/05/2003). (23) En realidad, nosotros tuvimos un crecimiento que requería financiamiento a mediano plazo, pero solo se nos dio al corto plazo, una inversión de 3 o 4 millones de dólares no se amortiza en treinta días. (CREA, El Universal, 18/05/2001). (24) Lo que importa no es, por tanto, si hay una diferencia conceptual entre hablar de “hechos” y expresar ideas u opiniones, que por supuesto las hay, sino examinar hasta qué punto esta diferencia puede aplicarse o cómo, de hecho, se aplica. (CREA, Revista Telos, 58, 01/03/2004). Sin embargo, hemos de tener en cuenta un comportamiento distinto de este tipo de marcador epistémico al resto. Vamos a ver algunos rasgos peculiares de estas unidades:
82 • Al igual que los adverbios de enunciación, son compatibles con otras modalidades, aparte de la aserción, con exclamaciones (“¡Verdaderamente eres muy guapa!”), interrogaciones (“¿Verdaderamente nos vamos mañana?”), nunca con imperativos. Pero no pertenecen al nivel enunciativo. • Tiene otro valor en el plano dictal como intensificadores de un segmento. En estos casos el valor epistémico es marginal y no entraría en el caso que estamos estudiando. Son usos argumentativos y modificadores que forman parte de la estructura sintáctica de la oración. En este caso, verdaderamente, realmente, etc., modifican ciertos elementos de la oración, sea adjetivo, verbo, dándoles énfasis: (25) El turrón, oriundo, según entiendo, de las regiones alicantinas, es un dulce verdaderamente extraordinario por su sabor y por su finura que, no sé por qué, se come solamente en estas fiestas. (CREA, El Norte de Castilla, 05/01/2001). (26) ¿Cree realmente en las capacidades y posibilidades de las personas sordociegas o el apoyo obedece a un sentimiento ético o de justicia social? (CREA, Tercer sentido, 03/2002). Las unidades que vemos ahora son operadores epistémicos cuando funcionan como elementos extraoracionales, ya que con ellas se indica una actitud de seguridad del hablante ante lo dicho. Al mismo tiempo, debemos tener claro que estas unidades no son epistémicamente iguales que otras, como sin duda alguna, quizás, posiblemente, ya que la actitud que expresan con los operadores de “verdad”, en palabras de Fuentes (1991b: 304), “no dependen de la voluntad del hablante, ni de la actitud que tenga este ante ellas: que exista de hecho una cosa, o que sea verdad, depende de la realidad, del estado de cosas y no puede ser modelado por el hablante”. 2.4.2.3. Operadores de evidencia Cuando hablamos de la evidencia, “viene a equivaler a lo que queda fuera de toda duda para el hablante” (Martín Zorraquino, 1998: 35). Es decir, el conocimiento que posee el hablante le condiciona para afirmar la validez de lo dicho como verdadero, con toda certeza, sin sombra de duda. Los marcadores de este tipo están integrados por adverbios de
83 modalidad (obviamente, evidentemente, naturalmente, claramente, claro, lógicamente, etc.) y locuciones adverbiales (desde luego, por supuesto, etc.). En líneas generales, estos marcadores pueden comparecer en distintas posiciones. Suelen combinarse con el modo indicativo y la modalidad oracional declarativa. En palabras de Martín Zorraquino (1998: 39), se trata de “una serie de partículas que implican un comentario, sobre el miembro del discurso al que afecta, que pondera la ‘evidencia’, la ‘obviedad’, la ‘certeza’, etc.”. Evidentemente es un marcador que califica la proposición como algo evidente, y se supone que lo dicho es algo seguro para el hablante y es percibido por el oyente de la misma manera, o sea, todos en la misma condición. Con el uso de evidentemente se involucran todos los interlocutores, que comparten lo dicho. Como bien dice Fuentes (2009a: 167), “al mismo tiempo que reafirma el hablante, convoca a toda la comunidad, a la que considera coenunciadora de lo dicho”. Muy a menudo, encontramos evidentemente al final de un discurso, el cual podría orientar una conclusión final tras una serie de razonamientos previa. Se incluyen en este grupo los llamados reafirmativos: claro, naturalmente, etc. Naturalmente indica que lo dicho es o puede ser inferido de forma natural de la realidad. Este marcador evalúa la proposición sobre su verdad relacionándola con los vínculos necesariamente hallados en la realidad. En palabras de Martín Zorraquino (1998: 41), mediante el uso de esta partícula “se establece de modo explícito una conexión de necesidad natural entre las inferencias que puedan deducirse del fragmento que comenta la palabra modal”. Es decir, el hablante no presume la verdad de lo informado, sino que la asegura basándose en pruebas fieles, según Martín Zorraquino (1998): • Las experiencias que comparten entre los interlocutores y los conocimientos comunes que se tiene de las cosas. • Una serie de circunstancias expuestas previamente. (27) El objetivo de esta diversificación debe ser atender a toda la gama de estudiantes que demandan educación a nivel terciario, evitando competencias innecesarias [...]. Esto significa que debe darse un proceso que, ligado a la misión, defina el tipo de necesidades educativas que tiene el país [...]. En este proceso naturalmente deben participar todas las instituciones involucradas, acompañadas por grupos de expertos nacionales e internacionales que garanticen la objetividad del proceso. (CREA, Theorethikos, 07/12/2001).
84 (28) En la medida en que los recursos del sistema vayan a alimentar esta industria del juicio, naturalmente el sistema queda desfinanciado y los que no hacen juicio se perjudican. Lo que digo es que hay que buscar una regla que evite que esta industria siga creciendo. (CREA, Clarín, 09/07/2001). Otaola (1988) caracteriza por supuesto como una expresión de la modalidad epistémica de “lo real”. Según Fuentes, este marcador pertenece a algo ya consabido, por lo menos, para el hablante. Con este marcador, el hablante manifiesta que lo dicho “es una consecuencia de algo ya aceptado y presupuesto y en cierto modo espera que sea así para el oyente, o se extraña de que no lo sea” (Fuentes, 1991b: 313). Igual que evidentemente, por supuesto tiene un valor reafirmativo. Este “presenta la intensificación pura, no tiene el valor de ‘contraste’ y alude a las presuposiciones o a lo que está en la mente de todos” (Peréz Canales, 2011: 61). De acuerdo con Fuentes (2009a), esta partícula implica un grado máximo de convencimiento del hablante, en comparación con desde luego, claro. Claro también puede mostrar “la actitud reafirmativa” (Fuentes, 2009a: 68) del hablante, su uso es menos culto que por supuesto y desde luego. Se asimilaría a naturalmente, por lo que evalúa la veracidad de lo dicho a través de inferencias “comprobables” (conocimientos de los interlocutores, saber general de las cosas) o “visibles” (percepciones, circunstancias que rodean): (29) Sé que ahora mismo lo más importante es que me recupere bien. Yo no quiero marcarme plazos, sino ir poco a poco, sin molestias y progresando según pasan los días. De moral por supuesto que estoy bastante bien. (CREA, El Diario Vasco, 31/01/2001). (30) Madrid, por ejemplo, no puede sostener tantas universidades. Es imposible. No es la masa la que da la calidad y la universidad requiere unos mínimos de calidad. Que haya, como hay, una enorme cantidad de estudiantes que terminan la universidad cometiendo habitualmente faltas de ortografía me parece inadmisible. Hay fallos de todos, claro que sí, empezando por el profesorado. (CREA, La cultural, 07/04/2003). (31) Para quienes no están habituados a trotar, lo mejor es que anden a paso de marcha, a unos 6 kilómetros a la hora. Consume un porcentaje estimable de calorías y desde luego reduce grasas. (CREA, El Diario Vasco, 11/01/2001). Cabe señalar que, cuando por supuesto, claro, desde luego actúan como respuestas, pueden ir solos o acompañados de sí, no, antepuestos o pospuestos. Al combinarse con estos adverbios, pueden llevar que (claro que sí, por supuesto que no) o simplemente una pausa (sí, claro). Evidentemente y naturalmente también pueden aparecer en respuestas, y solo el primero va con sí o con no (no, evidentemente):
85 (32) —Resulta curioso que un profesor de Etica como tú no crea ni tenga confianza en un organismo cuya finalidad sería la defensa de la ética… —Pues sí, claro, la vinculación entre la ética y el derecho es muy estrecha, pero [...]. (CREA, Cambio 16, 15/10/1990). En cuanto a lógicamente, a diferencia de evidentemente, naturalmente, desde luego, por supuesto, claro, no suele aparecer en las respuestas. Esta partícula no cuenta con valor reafirmativo, indica que lo informado es “esperado, previsible” (Fuentes, 2009a: 202) o comúnmente conocido: (33) El edificio costará unos 1200 millones de dólares, aunque esa cifra, de agosto de 2011, lógicamente puede cambiar en los próximos meses, a medida que avance la obra. (CREA, ABC, 01/04/2014). 2.4.2.4. Operadores de confirmación de lo dicho por otro Grado de certeza máximo efectivamente, en efecto, exactamente, exacto, precisamente Gráfico 8. Expresiones epistémicas adverbiales de confirmación Exactamente y precisamente suelen aparecer en contextos dialógicos y constituyen un turno de habla. Cabe destacar un rasgo diferenciador de estos marcadores, según Martín Zarraquino (1999: 38), que “remiten obligatoriamente a un segmento de discurso previo (se podrían considerar, en este sentido, elementos ‘conectivos’ o ‘conjuntivos’)”. Se usan como comentario con valor de coincidencia con la aserción anterior del interlocutor, en concreto, con la verdad del mensaje: (34) —Bueno, ya saben ustedes, nos lo ha comentado hace un momento Margi Martín, que El sí de las niñas se está representando en el Teatro de la Comedia desde el jueves, si no recuerdo mal, y hasta el uno de diciembre. —Sí, exactamente. Hasta el uno de diciembre. (CREA, Por fin Madrid, 02/11/1996). Efectivamente y en efecto pueden emplearse para expresar el acuerdo con la verdad de lo dicho anteriormente por el otro interlocutor, o sea, para confirmar lo dicho. Estos son marcadores de confirmación con mayor énfasis y tienen cierto valor conector, por lo que “parece apuntar a una comunicación explícita anterior, a la que el hablante responde
86 mostrando su acuerdo, constatando un hecho. Hay una relación más estrecha entre el hablante y el oyente” (Fuentes, 1991b: 315). Como se muestra en el siguiente ejemplo, efectivamente señala el cumplimiento de las expectativas que emisor y receptor comparten: (35) —Parece que hay una idea falsa del escritor como alguien bohemio que viaja constantemente y conoce personajes de todo tipo… —(...) efectivamente, es una idea romántica del escritor, que ha arraigado de un modo bobalicón. Es un romanticismo mal entendido. (CREA, Espéculo, 02/11/1996). 2.4.2.5. Operadores de refuerzo de la negación Grado de certeza máximo en absoluto, jamás Gráfico 9. Expresiones epistémicas adverbiales de refuerzo de la negación Constituyen operadores de negación. Con en absoluto, el hablante se responsabiliza de lo dicho negando su validez de forma resuelta y terminante, afirmando, pues, que la proposición no debe ser de ningún modo verdadera. Según Fuentes (2009a), este marcador puede aparecer integrado en la oración, sobre todo en el sintagma verbal, o actúa como respuesta, va solo o acompañado de no: (36) La memoria no es en absoluto unilineal. La memoria funciona de forma radial, es decir, con una cantidad de asociaciones, todas las cuales conducen hacia el mismo acontecimiento. (CREA, Revista de teatro español contemporáneo, 01/2002). (37) —¿Podría ser el próximo Chávez, en versión argentina? —No, para nada, en absoluto. Somos totalmente distintos. (CREA, La Razón, 21/01/2002). 2.4.2.6. Adverbios (locuciones adverbiales) de enunciación47 Es necesario para nosotros separar bien los modales de los enunciativos, ya que ambos presentan distinto comportamiento en el enunciado. Sin embargo, no podemos pasar por alto el análisis del valor epistémico de las formas adverbiales de la enunciación. Cabe señalar ante todo que Quirk et al. (1985) clasifican dos grupos de disjuntos48, “content disjuncts” (adverbios de modalidad 49 ) y “style disjuncts” (adverbios de 47 Términos utilizados por Ducrot (1980), Fuentes (1991b), etc.
87 enunciación). Los adverbios modales epistémicos están en este primer grupo, y constituyen nuestro centro de interés. En cuanto al segundo, conciernen a la manera de hablar del hablante, “convey the speaker comments on the style and form of what he is saying” (Quirk et al., 1985: 615). Ambos comparten muchos rasgos (funcionan como operadores pragmáticos, y sintácticamente son elementos periféricos en relación con la predicación oracional), y también grandes diferencias (al estar situados en niveles distintos, el modal y el enunciativo). Así que consideramos necesario emplear un poco de tiempo para diferenciar uno de otro. Veamos primero en qué consisten los adverbios de enunciación. Como su nombre indica, son aquellos que “modifican la enunciación” (Porroche, 2006: 495). Son denominados también como “modalizadores de la enunciación” (Nef y Nølke, 1982), “adverbios de acto de habla” (Lonzi, 1995). Estos elementos, en palabras de Fuentes (1991b: 281), “no son elementos manifestadores del nivel modal, sino del enunciativo, de ese estrato en que el hablante se comporta como ‘dicente’, como constructor de una comunicación”. Es decir, por medio de estos adverbios se muestra cómo el hablante presenta el acto de habla: de forma sincera, sencilla, breve, franca, etc. Para diferenciar los dos tipos de adverbios, Fuentes (1991b: 286) señala que se puede emplear el procedimiento de la paráfrasis para diferenciar este tipo de adverbio y los de modalidad: “En el primer caso con un verbo de habla, y en el segundo con una estructura de v. ser + adjetivo + or. sustantiva”. Hay otro rasgo con el que se diferencian los adverbios de enunciación de los adverbios modales, y es que muchos de los primeros son compatibles con cualquier modalidad oracional imperativa, exclamativa, interrogativa y aseverativa: (38) Sinceramente, ven aquí. (39) Sinceramente, ¡eres la mejor cantante del mundo! (40) Sinceramente, ¿quieres venir con nosotros? (41) Sinceramente, esta investigación no sirve para nada. En el trabajo de Fuentes (1991b) se encuentran muchos adverbios de enunciación, unos se centran en la forma de hablar (llanamente, claramente, francamente, sinceramente, sensatamente, honestamente, honradamente, decididamente, cándidamente, abiertamente, etc.); y otros en las características del mensaje que transmite el hablante (simplemente, 48 Greenbaum (1969) y Quirk et al. (1985) clasifican los adverbios en adjunct, disjunct y conjunct. 49 Términos utilizados por Fuentes (1991b).
88 brevemente, sencillamente, etc.). En lo fundamental, los operadores de enunciación funcionan como operadores ilocutivos de refuerzo. Al igual que muchos adverbios modales, ciertos enunciativos también pueden calificar “la actitud ilocutiva” del hablante (Porroche, 2006: 504), de modo que muestren la evaluación de la verdad de lo dicho. Es decir, a pesar de que los adverbios enunciativos carezcan de condición modal, la forma de hablar por la que opta el hablante podría implicar, diríamos, indirectamente, en el acto comunicativo su actitud respecto a la verdad de la proposición: (42) Es necesario un aprendizaje, un desarrollo, proyectar hacia el futuro y procurar servir, en todo momento, a la sociedad. ¿La fama? No me importa nada. De verdad. Lo que importa es el trabajo diario. (Corpus del Español. Autor: Pajares Gema, entrevista (ABC)) Como se muestra en el ejemplo, el hablante pretende indicar que lo que dice es una verdad. De verdad afecta a todo el enunciado y transluce cierto matiz de seguridad. Se trata de un “modificador de la enunciación. Indica que el hablante dice la verdad” (Fuentes, 2009a: 100). Con de verdad se intensifica el grado de certeza del hablante y este se compromete con la verdad de lo dicho. También encontramos adverbios de enunciación como definitivamente, decididamente, absolutamente. Definitivamente “es un marcador de seguridad en el habla y puede usarse para darle fuerza al discurso” (Fuentes, 2009a: 101). Con el mismo valor está decididamente. Los dos también pueden aparecer en respuestas en apoyo a sí, no: (43) El Betis, definitivamente, está mejor. Su fútbol es ahora más alegre, pero también más aguerrido y firme que hace un mes. (CREA, 20 minutos, 2004). (44) —¿Es internet cosa de ricos? —Decididamente, sí. (CREA, El Mundo, 23/03/1997). Con absolutamente, “el contenido de la pregunta o información anterior se asevera en toda su extensión. Con no indica: “Afirmo con toda seguridad y fuerza que no”. Siempre introduce una respuesta con un alto grado de fuerza o énfasis” (Fuentes, 2009a: 34). Se trata de un marcador que indica la certeza absoluta del hablante: (45) —¿Los hinchas guerreros se estaban reconvirtiendo en hinchas pacíficos? —Absolutamente no. (CREA, Clarín, 04/11/2002).
89 Absolutamente puede aparecer de otros modos, solo actúa como marcador de refuerzo de la aserción cuando va modificando la enunciación. También podría aparecer solo, sin sí o no: (46) —En arte sucede lo mismo. Incluso las vanguardias, que están en contra de la tradición, no pueden ignorarla, so pena de no saber a qué se están oponiendo. El arte avanza sobre la base de la tensión entre la tradición y cambio. —Su actitud ante el fenómeno del arte, ¿es racionalista? — Absolutamente. (Corpus del Español; Entrevista: ABC, Bonet, Juan Manuel). Por nuestra parte, sostenemos que con los adverbios de enunciación se puede marcar la presencia del hablante en el acto y su manera de hablar en la enunciación. Sirven también para expresar el refuerzo y la posición de certeza del hablante sobre lo dicho. Aunque desde el decir, coinciden en esta función con los epistémicos. 2.4.3. Operadores de suspensión de la aserción A continuación, veremos los operadores de suspensión de la aserción. Son aquellos elementos que reflejan una creencia no perfecta del hablante sobre la verdad de lo dicho, entre ellos, pueden indicar distintos grados de compromiso. Actúan diversos mecanismos, unos modales y otros de la enunciación. En la siguiente tabla se indica la organización de este subapartado: Operadores de suspensión de la aserción: Operadores modales: De afirmación cercana (2.4.3.1) Limitadores de la aserción (2.4.3.2) De distanciamiento del hablante de la aserción (2.4.3.3) De posibilidad y probabilidad (2.4.3.4) De posibilidad negativa (2.4.3.5) Operadores enunciativos: “Viewpoint adverbials” (2.4.3.6) Gráfico 10. Expresiones epistémicas adverbiales de suspensión de la aserción 2.4.3.1. Operadores de afirmación cercana
96 y presentar como opinable lo afirmado. A diferencia de otras expresiones modales de opinión, como en mi opinión, a mi modo de ver, etc., personalmente requiere algún tipo del contenido modal y, junto con esto, expresa una creencia o consideración individual: personalmente/particularmente, creo, considero, opino que… Según Mellado (2000), sin el apoyo de estos contenidos modales (creo, considero, etc.), el hablante simplemente se mostraría como responsable del acto de proferir el enunciado, no podría adoptar ninguna postura modal. En cuanto a los sintagmas preposicionales de opinión personal, a mi juicio, a mi entender, a mi parecer, en mi opinión, desde mi punto de vista, desde mi perspectiva, a nivel personal, etc., hay que señalar que no se hallan completamente gramaticalizados, salvo a nivel personal. Por consiguiente, se permite la alternativa de pronombres posesivos, a nuestro entender, desde nuestra perspectiva, etc., y la adición de elementos, a mi modesto entender, a mi propio juicio, etc. Tanto el uso de los sintagmas proposicionales como el de los adverbios de “viewpoint” hacen al hablante implicarse explícitamente en el acto de habla. Hasta ahora hemos visto una gran variedad de adverbios y locuciones adverbiales. Pese a tratarse de marcadores epistémicos, se observan muchas diferencias en cuanto a su matiz semántico y a su comportamiento sintáctico y discursivo, que motivan al emisor a utilizar uno u otro según los contextos y sus propósitos comunicativos. 2.4.4. Combinatoria en la intervención reactiva Las formas adverbiales, cuando actúan como respuestas para expresar una evaluación epistémica, pueden aparecer solas o/y ir acompañadas de sí o de no (Greenbaum 1969, Fuentes 1991b). Hemos resumido el comportamiento de estas unidades como respuestas en la siguiente tabla. Para tal objetivo, hemos revisado 1000 apariciones de cada unidad54 en el Corpus del Español: Recursos epistémicos adverbiales Aparición solo Combinación con sí/no absolutamente Sí Absolutamente no. 54 Hemos revisado la totalidad de las muestras de las unidades que cuentan con menos de 1000 ejemplos.
97 No, absolutamente (no). a buen seguro Sí Sí, a buen seguro. No, a buen seguro. A buen seguro que sí. A buen seguro que no. a lo mejor Sí A lo mejor sí. A lo mejor no. al parecer No Al parecer sí. Al parecer no. aparentemente No Aparentemente sí. Aparentemente no. claramente Sí Claramente sí. Claramente no. claro Sí Claro que sí. Claro que no. Sí, claro (que sí). No, claro (que no). ciertamente Sí Ciertamente que sí. Ciertamente sí. Sí, ciertamente. Ciertamente que no. Ciertamente no. No, ciertamente (no). definitivamente Sí Sí, definitivamente. No, definitivamente (no). Definitivamente sí. Definitivamente no. decididamente Sí Sí, decididamente. No, decididamente (no). Decididamente sí. Decididamente no. desde luego Sí Desde luego que sí. Desde luego que no. Sí, desde luego (que sí). No, desde luego (que no). de cierto Sí Sí, de cierto. No, de cierto. De cierto sí. De cierto no. de hecho No Sí, de hecho. de seguro Sí De seguro que sí. De seguro que no. Sí, de seguro (que sí). No, de seguro (que no).
98 de verdad Sí De verdad que sí. De verdad que no. Sí, de verdad (que sí). No, de verdad (que no). de veras Sí De veras que sí. De veras que no. Sí, de veras (que sí). No, de veras (que no). exactamente Sí Sí, exactamente. exacto Sí Sí, exacto. efectivamente Sí Sí, efectivamente. evidentemente Sí Evidentemente, sí. Evidentemente, no. Sí, evidentemente. No, evidentemente no. en cierto sentido No En cierto sentido, sí. En cierto sentido, no. en efecto Sí Sí, en efecto. En efecto, sí. en teoría No En teoría, sí. En teoría, no. en apariencia No En apariencia, sí. En apariencia, no. en absoluto Sí No, en absoluto. en realidad No En realidad, sí. En realidad, no. en verdad Sí Sí, en verdad. en verdad que sí. hasta cierto punto No Hasta cierto punto sí. Hasta cierto punto no. obviamente Sí Obviamente, sí. Obviamente, no. Sí, obviamente. No, obviamente. precisamente Sí Sí, precisamente. por supuesto Sí Sí, por supuesto. No, por supuesto. Por supuesto que sí. Por supuesto que no. posiblemente Sí Posiblemente sí. Posiblemente no. probablemente Sí Probablemente sí. Probablemente no.
99 por lo visto No Por lo visto, sí. Por lo visto, no. quizás Sí Quizás sí. Quizás no. qué sé yo Sí No que yo sepa No que yo sepa sí qué yo sepa no realmente No Sí, realmente sí. No, realmente no. sin duda Sí Sí, sin duda. No, sin duda. Sin duda sí. Sin duda no. sin ninguna duda/ sin lugar a dudas Sí Sí, sin ninguna duda / sin lugar a dudas. No, sin ninguna duda / sin lugar a dudas. Sin ninguna duda, sí / sin lugar a dudas, sí. Sin ninguna duda, no / sin lugar a dudas, no. seguramente Sí Seguramente sí. Seguramente no. Sí, seguramente. No, seguramente (no). seguro Sí Seguro que sí Seguro que no Sí, seguro (que sí). No, seguro (que no). tal vez Sí tal vez sí tal vez no verdaderamente Sí No Gráfico 15. Comportamiento de las expresiones epistémicas adverbiales en respuestas Como podemos ver, muchas de estas unidades pueden usarse como confirmativas de una pregunta orientada hacia el sí o el no (Fuentes, 1993a), tales como claro, por supuesto, quizás, sin duda, mientras que otras solo se dirigen hacia una respuesta negativa (absolutamente, en absoluto). Es más habitual que sí, no se antepongan a los operadores que indican certeza. En este caso, el hablante primero afirma y luego añade fuerza en su afirmación: son
100 reforzadores de la aserción. Sí y no también pueden posponerse a los operadores epistémicos. También hemos resaltado la particularidad de que ciertas unidades puedan intensificarse con sí, no tematizándolos con que (claro que sí, seguro que sí, por supuesto que sí). En estos casos, podríamos afirmar que estos operadores de certeza (claro, seguro, por supuesto) consiguen más fuerza de la aserción que su aparición sola, ya que tienen un valor intensificador que insiste en la falta de duda. Como nos revela el resultado del corpus, la mayoría de las unidades adverbiales epistémicas que estudiamos pueden aparecer solas como respuestas. Mientras otras unidades que aparecen en la respuesta siempre van con sí o no: al parecer, en teoría, o con algún contenido para modalizarlo: por lo visto, que yo sepa, aparentemente: (64) - Sí, si esa interesa estudiar Leyes, pero no porque yo haya… Enc. - ¿ Quién habrá influido? Inf. - Bueno, aparentemente un novio de ella..v.. estudia Leyes y posiblemente (...) (Corpus del Español, Habla Culta: San Juan (PR): M21). Sin embargo, hay otros recursos adverbiales epistémicos, en su aparición en la respuesta en el corpus, que habitualmente no aparecen solos, sino en combinación con con sí o no: acaso, lo mismo, difícilmente, igual, igualmente, presumiblemente, presuntamente, supuestamente, prácticamente. 2.4.5. Gradación epistémica de los recursos adverbiales La modalización de confiabilidad funciona como sistemas graduales. Por lo tanto, una aserción puede ser debilitada o reforzada con los recursos epistémicos para presentar distintos grados de valor de verdad. Basándonos en la clasificación de grado de certeza que hemos hecho al principio de este capítulo, situaremos los recursos epistémicos adverbiales que hemos estudiado en diferentes puntos de la escala epistémica: Modalidad epistémica - + ++ +++ Aserción afirmativa/ negativa Grado cero Grado bajo Grado alto Grado máximo No sé si está en casa. Quizás está en casa. Seguramente está en casa. Está en casa, sin duda. Está en casa.
101 No sé si está en casa. Quizás no está en casa. Seguramente no está en casa. No está en casa, sin duda. No está en casa. Recursos epistémicos adverbiales de diferentes campos: Limita la aserción: en cierto sentido Cercano a la afirmación: seguramente De certeza: sin duda, seguro Distancia la aserción: aparentemente De verdad: en realidad De posibilidad y probabilidad: quizás De evidencia: evidentemente De posibilidad negativa: difícilmente De enunciación: decididamente De enunciación: “Viewpoint adverbials”: personalmente Confirma lo dicho por otro: efectivamente De refuerzo de la negación: en absoluto Gráfico 16. Gradación epistémica y distintos campos de las expresiones epistémicas adverbiales Esta clasificación nos sirve para ver de qué modo el hablante utiliza estos operadores para modificar su aserción y presentar diversos grados de certeza y distinta implicación con la verdad de lo dicho. Para completar las formas adverbiales que hemos estudiado, veamos la siguiente tabla: Grado máximo a buen seguro, claramente, claro, ciertamente, de cierto, de hecho, desde luego, de seguro, de verdad, efectivamente, en absoluto, en efecto, evidentemente, en realidad, en verdad, exactamente, exacto, indiscutiblemente, innegablemente, incuestionablemente, indudablemente, jamás, lógicamente, naturalmente, obviamente, por supuesto, precisamente, realmente, sin duda, sin lugar a dudas, seguro, sin ninguna duda, verdaderamente
102 Grado alto prácticamente, seguramente Grado bajo acaso, a lo mejor, al parecer, aparentemente, en apariencia, en cierto sentido, en teoría, hasta cierto punto, lo mismo, igual, igualmente, teóricamente, tal vez, posiblemente, probablemente, presumiblemente, presuntamente, por lo visto , quizás, supuestamente55 Gráfico 17. Expresiones epistémicas adverbiales y su gradación epistémica 2.5. Modalizadores verbales Como hemos señalado anteriormente, los medios de expresión de la actitud epistémica son muy variados, y aparte de los adverbios se ha registrado también una serie de formas verbales. En Fuentes (1991b: 288), estas “tienen menos libertad (...) y muestran una mayor resistencia a vaciarse de significado, pero, en contrapartida, expresan de forma más clara la modalidad y el sujeto al que se atribuyen, ya que tienen flexión”. Los verbos en los que que nos vamos a centrar son los de conocimiento, opinión o juicio, llamados “verbos epistémicos”, que en determinados contextos pragmáticos pueden adquirir interpretación epistémica. Mediante ellos se refleja el proceso cognitivo del hablante, su seguridad frente al contenido proposicional de la oración subordinada. Además, nos ocuparemos de las construcciones verbales, como algunas perífrasis verbales, que también sirven de indicadores de la modalidad epistémica. En su construcción prototípica, los recursos verbales “se combinan con una sola entidad referencial —un sujeto personal— y un objeto en forma de subordinación sustantiva” (De Saeger, 2006: 268). Todos ellos, tanto los verbos como las construcciones verbales, son considerados modalizadores, puesto que implican siempre la subjetividad por parte del sujeto de la enunciación, una “evaluación del tipo verdadero / falso / incierto”56 (Kerbrat-Orecchioni, 1986: 133). De acuerdo con Kovacci (1972), los verbos de este tipo se clasifican en: 55 Como ya se indicó algo más arriba, según Fuentes (1991b: 302) este adverbio de no afirmación conlleva matices de falsedad. 56 En Kerbrat-Orecchioni (1986) se plantean también otros verbos que expresan la subjetividad, como son los de “evaluación del tipo bueno / malo”.
103 • Los de entendimiento y pensamiento: pensar, suponer, saber, recordar, etc. • Los de lengua: decir, asegurar, declarar, sostener, manifestar, etc. • Los de percepción sensible: ver, percibir, parecer, advertir, etc. Austin (1975) clasifica estos verbos de acuerdo con sus posibilidades de constituir expresiones ilocucionarias: • Los judicativos: considerar, juzgar, estimar, etc. • Los ejercitativos: advertir, anunciar, proclamar, etc. • Los expositivos: afirmar, observar, decir, saber, creer, deducir, informar, conjeturar, etc. Pese a que estos recursos verbales, en un sentido amplio, puedan funcionar como indicadores de la modalidad epistémica, por medio de los cuales expresan aserción reforzada o restricta, o sea, la fuente de información, son verbos que pertenecen a distintas clases, por lo que su comportamiento sintáctico y pragmático varía uno de otro. Teniendo en cuenta esta diferencia, estableceremos una clasificación según la cual se dividen los verbos epistémicos en las siguientes tipologías: A. Verbos y locuciones verbales modales: poder, deber, poder (ser) que, deber de, tener que, etc. B. Verbos de actitud proposicional: creer, saber, afirmar, asegurar, suponer, dudar, sospechar, imaginar(se), figurarse, temer(se), prometer, jurar, decir, etc. C. Verbos de evidencialidad: • Verbos de evidencia directa sensorial: ver, escuchar, oír, sentir, advertir, observar, notar, percibir, oler, tocar, etc. • Verbos de evidencia indirecta referida: enterarse, informar, decir, etc. • Verbos de evidencia indirecta inferida: inferir, calcular, estimar, conjeturar, concluir, deducir, parecer, presumir, especular, etc.
104 2.5.1. Verbos y locuciones verbales modales Los verbos modales, como deber y poder, son un tipo de verbo auxiliar que se utiliza para indicar la modalidad, es decir, la posibilidad, la obligación y la necesidad. Pueden tener varias funciones comunicativas que se determinan en términos de tipología de la modalidad. En conexión con la modalidad epistémica, deber y poder se preocupan por la posibilidad de las proposiciones respecto a la verdad. Hemos que señalar que el verbo modal poder se considera en muchas ocasiones muy ambiguo en su significado. Frecuentemente, se confunde el poder con sentido epistémico que indica la posibilidad con el poder que indica la capacidad y la habilidad57. Frente a este problema, Rivero nos ha proporcionado criterios sintácticos-semánticos para diferenciar estos dos tipos de verbos modales. Por un lado, “el modal epistémico puede preceder al morfema perfectivo o al morfema progresivo” (Rivero, 1975: 402): (63) “María puede haberse sentado ya”. (Equivale a “Es posible que María se haya sentado ya”). (64) “María puede estar sentándose ya”. (Equivale a “Es posible que María se esté sentando ya”). Por otro lado, “los verbos modales epistémicos aparecen siempre con sujetos animados y, por lo tanto, las oraciones cuyo sujeto no es animado ofrece únicamente una interpretación impersonal” (Rivero, 1975: 402), tal como se explica a continuación: (65) “El ordenador puede romperse”. (Equivale a “Puede que se rompa el ordenador”). Según lo que plantea Di Tullio (1997), poder también admite ser seguido por la negación de forma independiente a la fuerza ilocutiva58: (66) “Una mujer puede no tener síntomas en el embarazo”. (Equivale a “Es posible que una mujer no tenga síntomas en el embarazo”). En definitiva, el significado de estos verbos modales depende en buena medida de la combinatoria sintáctica y también, necesariamente, del contexto pragmático. Poder, en su 57 Se llaman verbos modales radicales o personales. 58 Esta “independencia” quiere decir, según Giammatteo y Marcovecchio (2008: 4), que “si decimos empezó a no ser perseguido, se interpreta que en una etapa anterior era perseguido; en cambio, en puede no ser perseguido no se produce la misma inferencia”.
105 sentido epistémico, constituye la modificación de todo el enunciado, un carácter que no es compatible con el poder de capacidad y habilidad. Los verbos modales citados, y concretamente poder, al igual que otros como deber o tener, aparecen en perífrasis que indican suposición, deducción: puede ser que, debe de, etc., mientras tiene que ser expresa seguridad. Puede (ser) que solo tiene significado epistémico y es equivalente a posiblemente, es posible que; tiene que indica un mayor grado de seguridad del hablante sobre la proposición, expresa que la verdad de lo dicho no debe dudarse, mientras con deber de se destaca su valor de probabilidad. Hay perífrasis más internas dentro de la predicación, pero estas son más periféricas. En palabras de Giammatteo y Marcovecchio (2008: 11), se ubicarían “en el sintagma de modalidad oracional (SM), ubicado ya en la capa oracional más externa, más conectada con la ‘fuerza oracional’ (Rizzi, 1997) que con el ámbito de la flexión y ocupando la misma posición que los adverbios correspondientes”. Así ocurre en las expresiones como que yo sepa, qué sé yo, quién sabe, como es sabido. Con este último se indica que lo que se va a plantear a continuación es algo de sobra conocido. Los demás operadores indican una aserción limitada, una opinión (que yo sepa), “abre la posibilidad de una refutación” (Fuentes, 2009a: 303), o desconocimiento, duda por parte del hablante (qué sé yo, quién sabe, a saber). (67) Que yo sepa, ninguna obra de Cunillé se ha montado todavía dos veces en España. (CREA, Revista de teatro español contemporáneo, 2002). (68) Pero volviendo un poco a la realidad, aún no estamos listos para realizar viajes por las estrellas, pero quién sabe si podremos hacerlo dentro de unos cuantos siglos, cuando ya conozcamos completamente todo nuestro Sistema Solar y parte de otras galaxias. (CREA, Urmeneta, Jordi; Navarrete, Antoni, ¿Hay alguien ahí?, 2002). El verbo modal soler originalmente se considera como expresión de “habitualidad”. No obstante, Olbertz (1998) propone que este verbo no concierne únicamente al número de ocurrencias de un “estado de cosas”. Soler puede indicar que el “estado de cosas” se cumple en la mayoría de los casos, pero no necesariamente en todos. Es decir, el hablante lo puede usar para plantear una presuposición en lugar de una aserción, de forma que evite un compromiso absoluto con la verdad de lo dicho. (69) Es que mis padres suelen estar en casa a esta hora, no lo sé.
112 Existe otra posibilidad, y es la de que el hablante no tiene acceso ni a la situación ni a los indicios. La información le ha sido transmitida por otros, sea a través de una noticia leída en los medios de comunicación, de algo de lo que es informado por amigos, por un dicho popular, etc.: (87) Me he enterado de que se ha cancelado la actividad de esta noche. (88) Dicen que este año subirán el gas y la luz. (89) Según informa el ministro de Energía, este año subirán el gas y la luz. En los dos últimos, la información que se transmite es la misma, y las evidencias son indirectas referidas. No obstante, el valor epistémico que marcan no es el mismo. Obviamente, en la última de ellas el mensaje parece más fiable, ya que procede de una fuente oficial, de una autoridad, de modo que se puede entender que, con carácter general, el hablante estará más convencido del hecho de que el gas y la luz subirán que en el caso anterior (dicen…). Lógicamente, cuanto más fiable es la fuente, más seguridad tendrá el hablante respecto de su veracidad. No obstante, muchas veces resulta muy complicado analizar la modalidad epistémica con solo observar los evidenciales, ya que es realmente difícil definir qué evidencia ofrece más credibilidad que otra, dado que una misma fuente de información puede ser interpretada como más o menos fiable por diferentes interlocutores en contextos comunicativos distintos. Hasta el momento, solo nos atrevemos a confirmar que si la evidencia se percibe con los sentidos, sobre todo con la vista, se considera más fiable que la evidencia referida e inferida. 2.6. Los modos y tiempos verbales Los modos verbales son las diversas formas en que la acción del verbo puede expresarse. En el idioma español existen tres modos: el indicativo, el subjuntivo y el imperativo62. Sin embargo, estos no solo constituyen una referencia lingüística, sino también marcas de la modalidad. En definitiva, muchos están de acuerdo con que el modo 62 Esta clasificación es discutida por algunos autores.
113 es definido como la categoría que se origina a partir de la gramaticalización de la modalidad. En Real Academia Española (2010: 473), “el modo constituye una de las manifestaciones de la MODALIDAD [...]. De acuerdo con la tradición, el modo revela la actitud del hablante ante la información suministrada, es decir, su punto de vista sobre el contenido de lo que se presenta o se describe”. Según la RAE, el modo imperativo lo utiliza el hablante para emitir alguna petición u orden dirigida al/los oyente/es, se trata de una marca de la modalidad deóntica. El subjuntivo y el indicativo describen un estado de cosas añadiendo evaluaciones respecto a su veracidad y se analizan en una categoría de la modalidad epistémica. En cuanto a los tiempos verbales, son marcas auténticas que representan cronológicamente acontecimientos del discurso; además, indican ocasionalmente el grado de compromiso del hablante sobre el hecho. 2.6.1. Alternancia modo indicativo y subjuntivo El modo indicativo del verbo se caracteriza por exponer acciones reales y concretas. Es definido muy a menudo como el modo que describe el mundo real. Si decimos “María enseña español en una escuela privada”, se enuncia que una persona realiza una actividad concreta y en un tiempo concreto. Se trata de una aserción, la cual se presenta por el hablante como un hecho factual, de forma que suponga su máximo grado de confianza sobre la veracidad del hecho. El subjuntivo representa evidentes diferencias semánticas, se trata del modo de la irrealidad, de la no actualidad, el cual suele expresar una acción afectada por el deseo, la opinión, la duda o la hipótesis del hablante. En líneas generales, utilizamos el modo indicativo para expresar información factual o actitud de certeza de lo dicho. En “No dudo de que / sé que / seguro que / mi hermano va a participar en el examen de este sábado” se introduce una cualidad de certeza. Es decir, el hablante tiene plena seguridad sobre el hecho de que su hermano realiza esta acción. Sin embargo, si introducimos un elemento de incertidumbre, veamos lo que pasa: (90) Dudo que mi hermano vaya al examen que tiene este sábado. (91) Es posible que mi hermano vaya al examen de este sábado.
114 En este último ejemplo hay una posición más cercana a la posibilidad positiva, mientras que en el primero hay una duda orientada hacia el no. En ambos casos el hablante no tiene certeza de la veracidad del hecho, solo se atreve a enunciarlo con dudas o como una posibilidad, por lo que se utiliza el subjuntivo vaya. Hasta aquí, podemos entender que la diferencia entre el uso del indicativo y del subjuntivo es la diferencia entre la certeza y la incertidumbre. No obstante, esta regla no es todopoderosa, ya que en una serie de expresiones de duda y posibilidad, el verbo puede estar tanto en el modo subjuntivo como en indicativo, aunque existe algún contraste modal entre ellos. Veamos, ante todo, la alternancia entre el modo indicativo y el subjuntivo con posiblemente y probablemente. En Lope Blanch (1958), se señala la posibilidad de adoptar los dos modos verbales en oraciones introducidas con ambos adverbios: (92) Probablemente/posiblemente llueva. (93) Probablemente/posiblemente lloverá. (94) Probablemente/posiblemente haya llegado ya. (95) Probablemente/posiblemente ha llegado ya. En cambio, Butt y Benjamin (1988, §16.7.3) indican la preferencia de uso de los dos modos. El verbo suele estar en subjuntivo en expresiones de duda con posiblemente, pese a que también haya casos en los que se usa el indicativo. Con probablemente, lo más habitual es el empleo del indicativo. Este empleo normativo se debe a que la probabilidad se aproxima más a la realidad que la posibilidad. Sin embargo, esta preferencia no es absoluta, puesto que la selección de modo indicativo y subjuntivo varía mucho, por ejemplo, de una zona a otra. Una buena prueba de esto se encuentra en el resultado de la encuesta que lleva a cabo Anadón Rojas (1979), en la que se indica que muchos hispanohablantes de América Latina (Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, etc.) optan únicamente por el uso del indicativo tanto en expresiones con posiblemente como con probablemente. En cuanto a las expresiones de duda formadas por adjetivos, como ser posible que y ser probable que, el verbo de la oración subordinada debe estar en modo subjuntivo. De acuerdo con la Real Academia Española, “un juicio enunciado como posible o probable es necesariamente irreal. Por esto ser posible o imposible, ser probable o improbable [...] y otras expresiones análogas exigen en subjuntivo el verbo subordinado” (1973, §3.13.3):
115 (96) Los técnicos de la firma asturiana están ya visitando las instalaciones de Galindo y es posible que presenten su oferta sin consumir los 20 días que se han marcado. (CREA, El País, Negocios, 02/01/2003). (97) Si tus padres vivieron problemas de infidelidad, es probable que tú también tengas ese temor y que estés constantemente vigilando cómo se comporta tu pareja. (CREA, La Tercera, 11/06/2003). Obviamente, resulta necesario el empleo del subjuntivo con cualquier juicio que enuncia algo como posible o probable en estas construcciones. Sin embargo, también se encuentran ejemplos con indicativo, aunque con uso muy reducido. De Mello (1995: 356) atribuye este fenómeno a “cierto debilitamiento de la sensación de subordinación en la mente del hablante, o sea ‘ser posible que’ se emplea como si fuera el adverbio ‘posiblemente’”. Además, se resumen en su trabajo otras excepciones del empleo de indicativo con estas construcciones. De ellas, destacan expresiones interrogativas y los casos en que se distancia el verbo matriz: (98) Quizás algunos se pregunten cómo es posible que un actor septuagenario como Clint Eastwood continúe protagonizando roles heroicos y estelares que tradicionalmente son vedados a figuras de esa edad. (CREA, Vea on line, 06-12/10/2002). (99) Lo probable es que nuestro país, no obstante el excelente crédito de que goza, se verá en los años próximos en la imposibilidad material de atender a su desarrollo con otros recursos que las entradas normales de la nación. (CREA, Revista de Historia de Chile y América, 2002). Otros adverbios o locuciones adverbiales como a lo mejor, seguramente, tal vez, quizá(s), acaso, también son llamados índices de actitud. Los dos primeros, considerados como sinónimos de probablemente, rigen exclusivamente en modo indicativo, mientras se admite una alternancia entre el indicativo y el subjuntivo con tal vez, acaso y quizá(s). Veamos qué cambio modal se produce con el cambio de modo. En el caso del enunciado con tal vez, el hablante tiene gran libertad para elegir el modo del verbo. Esa selección depende en gran medida de la posición epistémica que toma el hablante. Es decir, el verbo se halla en indicativo cuando la duda se aproxima a la afirmación o a la negación, y en subjuntivo cuando se pretende marcar la inseguridad: (100) [...] tal vez mañana Chile tiene o tendrá ventajas comparativas en el mercado. (CREA, Revista de Nutrición XXI, n.º 11, 01-02/2004). (101) Es posible que nos veamos obligados a vender activos, o tal vez entremos en “default”, lo cual podría provocar que venzan otras deudas, quedar en la quiebra o en una reestructuración extrajudicial. (CREA, El Diario de Hoy, 17/12/2004).
116 De forma parecida, acaso, en muchos casos, se emplea con sentido de en realidad, a lo mejor, con lo que muestra que lo dicho se inclina a una certidumbre. En este caso, el verbo va en indicativo. En palabras de Seco (1986: 11), “en oraciones independientes [...] cuando ‘acaso’ va con indicativo es porque la duda es casi una certeza”: (102) -¡ Qué maravilla, chui! Inf.a. - Sí, sí, ya se perdió. Inf.b. - Es una maravilla. Inf.a. - Algún día lo veremos. Inf.b. - Yo creo que sí. Inf.a. - Acaso yo creo que pronto volveremos a ver todo eso (Corpus del Español, Habla Culta: Havana: M6). Gramaticalmente, decimos que no hay nada que fuerce el uso del subjuntivo o el indicativo. Es más una cuestión semántica y de actitud por parte del hablante: cuanto más probable sea lo que se presume, más lógico resulta emplear el indicativo, y viceversa. Desde un punto de vista pragmático, podríamos entender que el uso de subjuntivo corresponde a la intención atenuante del hablante de lo enunciado, de forma que este se aleje de la responsabilidad con la verdad de lo dicho. Por último, no podemos olvidar que la selección de modo no solo se determina por la perspectiva psíquica del hablante, sino también por las condiciones contextuales. Como ocurre en el adverbio quizá(s), la referencia temporal constituye un factor que afecta mucho a la selección de modo del verbo. En los siguientes apartados veremos la interacción de la modalidad con la temporalidad. Cabe señalar que hay unos tiempos verbales en el modo indicativo, que frecuentemente dejan en suspenso la veracidad de la información proposicional en ciertos contextos sintácticos. Son el condicional, el futuro y el pretérito imperfecto. 2.6.2. El futuro y el condicional El futuro es un tiempo absoluto en la gran mayoría de los casos. Con este tiempo localizamos una acción en un momento posterior al de la enunciación. Sin embargo, en “Juan estará en su oficina ahora” o en “Mi padre habrá salido a pasear con el perro” el futuro no se interpreta como una referencia temporal, sino como un “futuro de conjetura”. Se llama también “futuro de probabilidad” o “futuro epistémico”. Se presenta el valor epistémico de marcar la suposición del hablante sobre algún hecho en el presente.
117 Se permite la paráfrasis con verbos modales o adverbios de posibilidad, etc. Así que “Juan estará en su oficina ahora” significa lo mismo que “Juan debe de estar en su oficina ahora” o que “probablemente Juan está en su oficina ahora”. En cuanto al condicional de conjetura, se diferencia del futuro de conjetura en que se refiere al pasado en lugar de al presente. En “tendría cincuenta años”, se puede parafrasear como “podía tener cincuenta años” o como “probablemente tenía cincuenta años”. También podemos encontrar, en numerosas ocasiones, el uso de futuro y condicional de conjetura en combinación con otros marcadores de posibilidad, que dan una doble indicación de la actitud epistémica del hablante: (103) A partir de ahora, si en una tienda ven a alguien hablar con un maniquí, no crean que está loco, seguramente estará escuchando la historia de sus pantalones viajeros. (CREA, La Vanguardia, 03/12/1994). (104) Es que ahora cada vez se bebe mucho antes, se ven niños tirados por la calle completamente bebidos y eso supongo que será pues el comienzo de lo que puede llegar a ser una enfermedad muy seria. (CREA, entrevista CSC005). (105) La viuda seguramente estaría echándolo de menos. Cuando se le murió el esposo. (Mayra Montero, La trenza de la hermosa luna. Barcelona: Anagrama, 1987). 2.6.3. El pretérito imperfecto Se considera muy variado el uso del pretérito imperfecto. En conexión con el valor modal, encontramos el llamado “imperfecto citativo o de cita” (Reyes, 1990). Según la Nueva gramática de la lengua española (2010: 455), “permite al hablante eludir la responsabilidad directa por sus palabras y presentarlas como información emitida por otros, con lo que se logra, de nuevo, evitar la rudeza que se asocia con el presente”. Por un lado, podemos decir que se trata de una táctica de la cortesía; por el otro, da señales de que el hablante no posee la plena certeza ante lo enunciado. Se llama imperfecto citativo porque con él se señala que el hablante posee un conocimiento de segunda mano, que lo dicho depende de un discurso ajeno. En estos casos, el tiempo imperfecto ejerce la función de un evidencial: (106) Hoy Luisa da una clase de español. (107) Su viaje a México será para el año que viene.
118 (108) (Anunció que) hoy Luisa daba una clase de español. (109) (Me dijeron que) su viaje a México era para el año que viene. Los enunciados primero y segundo son afirmaciones plenas, mientras que en los dos siguientes se observa una restricción modal realizada por el verbo. En palabras de Reyes (1990: 18), en los dos últimos enunciados se indica “una aprensión epistemológica por parte del hablante, que no toma a su cargo completamente la verdad de las proposiciones asertadas”. Como observamos, el valor de posibilidad discursiva del tiempo pretérito imperfecto es válido tanto en contexto del presente como en el del futuro: (110) La nueva profesora se llamaba Carmen, ¿no? (111) La Universidad de Sevilla estaba por aquí, vamos a ver. (112) La próxima reunión era en Madrid, ¿verdad? Obviamente, con el uso de llamaba en lugar de llama, estaba en lugar de está, era en lugar de será, se muestra cierta incertidumbre sobre el conocimiento de lo que se enuncia, al mismo tiempo que el hablante se aleja de la responsabilidad sobre la verdad o falsedad de lo dicho, ya que indica claramente que su experiencia de lo que afirma no es directa. Junto al futuro, el condicional y los tiempos del subjuntivo, son recursos que pueden usarse para expresar una afirmación restringida con la que muestra una actitud de incertidumbre del hablante. Sin duda alguna, este tipo de recurso se usa mucho en el idioma español. Siendo el verbo centro del todo el enunciado, hemos de prestar mucha atención no solo al significado semántico del verbo, sino también a su modo y tiempo para captar correctamente lo que intenta transmitir el hablante. 2.7. Construcciones sintácticas Desde nuestra perspectiva, nos parece necesario e interesante detenernos en hacer un recorrido por otro grupo de recursos de la modalidad epistémica: los recursos sintácticos. Se trata de unidades mayores que las léxicas, son sintagmas o enunciados. No solo conciernen a cada signo lingüístico en sí, sino a la relación sintáctica que los enlaza, la
119 función sintáctica que desempeña en la oración. Es decir, los recursos sintácticos no juegan con los significados ni con los sonidos de las palabras, están más vinculados con el modo en que se organiza la oración. Nos interesan aquí las combinaciones de las unidades lingüísticas, especialmente las que puedan indicar la actitud epistémica del hablante. Hemos elegido las siguientes construcciones sintácticas para nuestro estudio: • Construcciones verbales con adjetivo. • Construcciones con según. • Cláusulas condicionales. • Partículas interrogativas. • Repeticiones sintácticas. A continuación, vamos a ver cómo se combinan las unidades lingüísticas para la expresión de juicio epistémico y en qué contexto comunicativo se da este juicio del hablante. 2.7.1. Construcciones verbales con adjetivo Los adjetivos son otro tipo de recurso que usamos en el discurso para expresar certeza, evidencia o posibilidad (Rodríguez Espiñeira, 2013). Es muy frecuente evaluar la veracidad de la proposición mediante estructuras atributivas como es / está / resulta + adjetivo + que P63. A fin de marcar la actitud epistémica del hablante, se usan para ello adjetivos como claro, seguro, evidente, cierto, dudable, indudable, etc., seguidos de una oración introducida por que a la que modalizan: (113) No solo como disciplina académica, sino como aplicación práctica inmediata en el mundo empresarial o en el sector público de la economía política, es indudable que la socioeconomía se presenta como una de las novedades intelectuales más importantes aparecidas en los últimos años. (CREA, propaganda impresa, 1998). (114) Los ingresos monetarios, sin embargo, probablemente no estaban a la altura de su esfuerzo y dedicación, pero estoy seguro de que aquel fue uno de los años más felices de la vida de José Martí, 63 P: proposición.
120 puesto que estaba lleno de energías y de entusiasmo para cumplir su autoimpuesta tarea latinoamericanista. (CREA, La hora, 10/06/2002). (115) De acuerdo con los datos del Censo Agropecuario Mundial, resulta evidente que la producción de leche de cabra se concentra en pocos países. (CREA, Últimas Noticias, 27/12/2002). Podemos encontrar estructuras similares como lo que está + adjetivo + es que P. Esta estructura es de focalización y hace que se refuerce lo dicho. En el ejemplo siguiente, lo que está claro es que introduce un valor epistémico con el que el hablante apoya la veracidad de lo dicho otorgándole un valor de evidencia: (116) Lo que está claro es que pocas personas hay en España capaces de hablar de fútbol con tanta facilidad y con tanta elocuencia. (CREA, El Norte de Castilla, 24/01/2001). Las estructuras que vemos ahora están relacionadas con los adverbios vistos anteriormente. Pertenecen a los mismos ámbitos semánticos. Solemos decir es verdad que P o la verdad es que P en lugar de es verdadero que P, expresiones que indican el compromiso explícito del hablante. Con estos marcadores, “el locutor resalta no la evidencia del enunciado en el que se encuentra, sino la certeza de la enunciación” (Peréz Canales, 2011: 255). Ellos suelen situarse ante el dictum dándole valor de “cierto”, a veces acompañado de un adverbio como bien, con el que se da más fuerza a la verdad de lo dicho. Es verdad puede aparecer en comentarios y respuestas sin introducir otra oración: (117) La ventaja de utilizar plantillas de procesadores de texto es que ya se está familiarizado con su uso, pero bien es verdad que ofrecen grandes limitaciones. (VV. AA., Grupo administrativo de instituciones sanitarias de Insalud, 2001). (118) —Me recuerda usted un poco a Iggy Pop, en cuanto al tema de tener una banda de rock, de la que a veces se distancia para hacer proyectos radicalmente diferentes… —Sí, es verdad. Su disco de canción francesa es brutal. (CREA, ABC, 30/04/2014). 2.7.2. Construcciones con según Es muy habitual el uso de la construcción encabezada por según seguido de verbos o sintagmas nominales. Esta tiene, por un lado, función circunstancial (Lo explico según lo que cuenta en el libro; Se celebra la fiesta de primavera según la tradición de su país) y,
121 por otro lado, función de modificador de enunciación. Indica quién es el enunciador, el que soporta lo dicho y lo admite bajo su responsabilidad: (119) Según parece, mis padres han salido de casa. (120) Los alumnos recién llegados son de América del Sur, según mi suposición. (121) Según creo, viven muchos aborígenes en esta zona. (122) Según se sabe, la tierra es redonda. (123) Según compruebo, su teoría es correcta. (124) Según veo, él se equivocó. (125) Según mi leal saber y entender, aquí se habla español. Observamos que todas estas construcciones con según son marcadores de enunciación, sirven para indicar la fuente de información y la actitud epistémica del hablante, aunque no sean puramente modales. Indican un acercamiento a la aserción. En (119), es una referencia evidencial. En (122), es impersonal y apunta a toda la comunidad, mientras que en el resto de los casos el enunciador es el hablante. Sintácticamente, pueden parafrasearse como parece que..., mi suposición es..., creo que..., se sabe que..., etc. En cada uno de los siete ejemplos anteriores, estas evidenciales implican que lo que se enuncia no es necesariamente cierto, se trata de aserción limitada. En todo caso, en las cuatro últimas los hablantes se comprometen más con la veracidad de lo dicho, ya que tienen evidenciales confiables para comprobarlo. Veamos el grado de certeza que indican estas expresiones: Grado máximo Grado alto según se sabe, según veo, según mi leal saber y entender, según compruebo Grado bajo según mi suposición, según parece, según creo Grado cero Gráfico 19. Gradación epistémica de las construcciones con según En estas construcciones, la certeza puede reforzarse por el uso de verbos en primera persona (según compruebo), verbo evidencial de sentido (según veo) y el uso de la impersonalidad (según se sabe). Mientras se expresa un menor grado de certeza con verbos de incertidumbre como parecer, creer o suponer (mi suposición): según mi suposición, según parece, según creo.
128 En este capítulo, lo que más nos interesa es el comportamiento sintáctico y el comportamiento en el plano modal de estos recursos: el grado de certeza que expresa. Desde el punto de vista pragmático, una gran parte de las unidades que hemos visto en este capítulo son conocidas como marcadores discursivos. Ejercen ciertas funciones comunicativas cada vez que los utilizamos tanto en conversaciones orales como en textos escritos. En realidad, como afirma Fuentes (2009a) son operadores modales o enunciativos, elementos ya fijados en el sistema para expresar el grado de implicación del hablante y su actitud subjetiva. En el siguiente vamos a tratar los recursos de la modalidad epistémica como instrumentos lingüísticos muy útiles que se vinculan estrechamente con las estrategias comunicativas, con la cortesía, con los cuales perfeccionan nuestra forma de hablar y marcan la relación con el otro en la interacción.
129 Capítulo 3. La modalidad epistémica y la cortesía
130 Cuando pretendemos pasar en tema de la modalidad epistémica de lo lingüístico a lo pragmático, llegamos al momento de dedicarnos al estudio de la cortesía, que desempeña un papel muy importante en el ámbito pragmático y en este trabajo. Como ya hemos visto las formas lingüísticas de las expresiones de la modalidad epistémica, el siguiente paso es analizar su función social. Es decir, centraremos el siguiente capítulo en cómo decir las cosas, en concreto, cómo estas expresiones hacen conexión con las estrategias de la cortesía. Para comenzar, hay que tener claro qué es la cortesía. Sobre este concepto, vamos a hacer un recorrido a los estudios de varios autores (Grice, 1975; Fraser, 1980, 1990; Leech 1983; Brown y Levinson 1987; Fuentes, 2006, 2008, 2009b, 2010b, 2011a,b). Además de conocer las descripciones que han hecho sobre este concepto, echaremos un vistazo a las tres distinciones importantes de la cortesía: la cortesía ritual frente a la cortesía estratégica; la cortesía positiva frente a la cortesía negativa; la cortesía valorizante frente a la cortesía mitigadora. Una vez que tengamos claras las concepciones principales sobre la cortesía, pasaremos de lo teórico a lo práctico, es decir, a la parte del análisis de los ejemplos reales. Para facilitar el posterior análisis de los recursos epistémicos en la conversación y ver su contribución para la cortesía mediante el proceso de intensificación o atenuación, vamos a clasificarlos en dos grupos: • Expresiones epistémicas de uso atenuante (EEA). • Expresiones epistémicas de uso intensificador (EEI). Basándonos en esta clasificación, vamos a estudiar a través del Corpus del Español las funciones pragmáticas de las EEA y las EEI y, además, cómo se manifiesta la cortesía mediante este tipo de recurso. Nuestra posición, y el objetivo de este trabajo, es ver cómo estas formas epistémicas no solo establecen una gradación en el acto de comprometerse el hablante con la aserción, sino que, además, tienen un efecto en la relación interactiva, actuando a veces como atenuantes y otras como intensificadores.
131 3.1. ¿Qué es la cortesía? En nuestra vida diaria, los intercambios comunicativos constituyen actividades básicas que nos permiten establecer relaciones con otros miembros de la sociedad. Sin embargo, este tipo de acto verbal, aparte de ser un lazo imprescindible que mantiene los vínculos interpersonales, supone también en muchos casos una agresión que puede crear un posible conflicto entre los interlocutores. Teniendo en cuenta esta realidad, se ha reflexionado desde hace décadas sobre cómo llevar a cabo una interacción en un ambiente armónico y pacífico en lugar de hacerlo en uno conflictivo y agresivo. En numerosos estudios han planteado y explicado el término cortesía. En definitiva, esta debe ser el elemento clave que determina el éxito o el fracaso de las relaciones interpersonales. La cortesía se puede expresar a través de muy diversas formas: los gestos, las expresiones faciales, las miradas, los tonos, los signos lingüísticos, etc. En nuestro caso, lo que nos concierne es la cortesía verbal. En cuanto a su estudio, recogemos las palabras de Fuentes (2010b: 7) cuando lo resume afirmando que “son muchos los acercamientos, la mayoría desde una perspectiva sociopragmática, etnopragmática o intercultural, que presuponen siempre el aspecto lingüístico sin detenerse en él”. Cuando hablamos de la cortesía lingüística, esta “se centra en el comportamiento verbal y la elección de determinados indicadores lingüísticos de cortesía” (Calsamiglia y Tusón, 2012). A través de estos “lazos” se consiguen diferentes metas comunicativas en distintos contextos. En definitiva, todos los miembros de la sociedad tienen que enfrentarse con las rutinas de la cortesía, ya que son estas las que nos garantizan una integración favorable en la sociedad y una convivencia armónica con los demás. Por el contrario, “su desconocimiento puede traernos consecuencias importantes y cerrarnos muchas puertas” (Fuentes, 2010b: 7). De acuerdo con Fuentes (2010b: 7), la cortesía constituye “un principio que controla la comunicación humana. Se trata del respeto a una serie de convenciones establecidas en la relación comunicativa, tendentes a conseguir el equilibrio y el mantenimiento de la conversación”. Para eso, los hablantes, cuando construyen sus enunciados, eligen las maneras lingüísticas más adecuadas para mantener la relación con sus interlocutores, no frustrar su expectativa ni invadir su terreno. En definitiva, el acuerdo y el mantenimiento de
132 la interacción se consiguen gracias a la observación del principio fundamental de la cortesía: respetar al receptor, o sea, proteger su imagen social. La cortesía atañe a la identidad social de los participantes en un acto comunicativo, ya que una actividad comunicativa es considerada socialmente como una escena en la que los actores (interlocutores) juegan su papel. Según Fraser (1980), la cortesía consiste precisamente en realizar un acto interactivo observando las condiciones del contrato68 conversacional. Y este último está constituido por los derechos y obligaciones mutuas de los participantes de una conversación. En este sentido, un acto enunciativo puede considerarse cortés cuando el hablante cumple las obligaciones y no viola los derechos del oyente. Reconocemos que el contrato es una garantía para cada intercambio y negociación entre los interlocutores. Respecto a esta noción, Charaudeau (1995: 159) describe que el contrato … añade a la necesidad de los partenaires de poseer en común cierto saber y de tener una aptitud para relacionar texto y contexto, la obligación de reconocer el proyecto de influencia en el que se han comprometido, que les obliga a dar cuenta de su legitimidad, de su credibilidad y del alcance de su capacidad de persuasión. En la teoría de Fraser (1990) se hace hincapié en otro concepto, conocido como principio de cooperación, que nos llama mucho la atención. Originalmente, este concepto pragmático surgió del filósofo americano Grice (1975: 45), que la formula del siguiente modo: “Haga que su contribución a la conversación sea, en cada momento, la requerida por el propósito o la dirección del intercambio comunicativo en el que usted está involucrado”. De acuerdo con el citado autor, este principio engloba cuatro categorías a las que Grice denomina máximas: son máximas de cantidad (controlar la cantidad de la información, que no sea excesiva), calidad (intentar transmitir informaciones verdaderas y válidas), relación (ser los hablantes relevantes en sus conversaciones) y manera (tener cuidado con la manera de decir las cosas). Basándose en ellas, el principio de cooperación orienta a los interlocutores en un acto comunicativo. Obviamente, la cortesía implica el cumplimiento de este principio, en caso contrario, es considerado descortés. Por ejemplo, el hecho de que 68 Según Charaudeau (1995), este contrato es entendido como acuerdo convencional, reside en las condiciones globales de realización de una serie de intercambios verbales que se traduce en planes de habla.
133 dos personas utilicen demasiadas expresiones corteses en un trabajo colaborativo resulta muchas veces una pérdida de tiempo y resta eficacia. Así que, para Fraser, la cortesía no debe ser una desviación de la eficacia racional, una cortesía excesiva podría ser indeseable para los interlocutores en muchas situaciones. De igual modo, si uno usa inadecuadamente el modo imperativo, puede generar que desplace malas interpretaciones a su interlocutor. Desde una perspectiva pragmática, los recursos epistémicos son importantes mecanismos que tienen mucho que ver con la máxima de manera de Grice, pues su uso adecuado puede evitar “la oscuridad de expresión” y generar efectos muy positivos que benefician al interlocutor. En Lakoff (1991) se resumen dos reglas básicas de adecuación pragmática: “Sea claro” y “sea cortés”. En cuanto a la segunda regla, se concentra principalmente en las estrategias que atenúen las posibles tensiones que pueden surgir en un acto verbal, como “no se imponga”, “ofrezca opciones”, etc., con las cuales el hablante intenta no invadir el terreno del interlocutor. Leech (1983) postula otro principio que corresponde parcialmente a las estrategias de cortesía planteadas por Brown y Levinson (1987). Está denominado principio de cortesía, formado por seis máximas y su contenido (1983: 132): TACT MAXIM Maximize benefit to other GENEROSITY MAXIM Maximize cost to self APPROBATION MAXIM Maximize praise of other MODESTY MAXIM Maximize dispraise of self AGREEMENT MAXIM Maximize agreement between self and other SYMPATHY MAXIM Maximize sympathy between self and other Gráfico 21. Principio de cortesía en Leech (1983: 132) En el resumen de Leech, se han puesto dos personajes, self y other, además de una relación de coste-beneficio. No es difícil captar que lo esencial de este principio radica en favorecer y conceder beneficios a other, hacerle sentir bien y satisfecho, de forma que reduzca las posibles tensiones entre ambas partes. Podemos recurrir a unos cuantos recursos lingüísticos para realizar estas máximas, entre los cuales están las expresiones epistémicas
134 (como se verá más adelante). Por otro lado, este autor crea el concepto de la cortesía absoluta; esto quiere decir que algunos actos son por naturaleza corteses (saludo, felicitación, bendición, ofrecimiento, etc.) y otros, descorteses (amenaza, acusación, insulto, mandato, etc.). Por último, debemos tener claro que no existe una “cortesía estándar” para todos, es decir, una conducta o una expresión puede ser muy apropiada en ciertas culturas, mientras que resulta muy ofensiva en otras. Por eso, la cortesía solo se concibe como un conjunto de normas establecidas por cada cultura . Esto nos indica claramente que la cortesía no se puede analizar de forma general, sino que debe estudiarse limitándola en ámbitos específicos, en los cuales sus miembros se encuentran en un mismo espacio geográfico, una misma época y comparten la misma cultura, tradición, idioma, creencia, etc. Como bien resume Haverkate (1994:12): Aunque la cortesía se considera como una forma de comportamiento humano universal, es sabido que existe una serie de diferencias interculturales en lo que no solo respecta a la manifestación formal, sino también a la función interactiva de las normas vigentes en cada cultura específica. Fijémonos en un clásico ejemplo que nos cuenta esta diferencia intercultural. En países orientales, como Japón, existe un sistema de jerarquía muy sólido con las fórmulas de tratamiento, que se distinguen con rigidez. Es decir, tú y usted deben estar siempre muy bien diferenciados según la situación comunicativa y la persona a la que cada uno se dirige. Si no, se considera una gran falta de respeto. Por el contrario, en muchos países occidentales existe gran flexibilidad en el uso de una fórmula u otra. En definitiva, la cortesía constituye un sistema de normas que regula el comportamiento adecuado, prohibiendo algunas formas de conducta y favoreciendo otras (Escandell, 1993), y sus reglas deben estar dirigidas siempre a los miembros de la misma comunidad. 3.1.1. La cortesía ritual y la cortesía estratégica Hablando del origen de la palabra cortesía, la tenemos que vincular con la corte, donde sus miembros se comportan bajo una serie de convenciones sociales. Hoy en día, el
135 concepto de la cortesía es mucho más amplio, de forma que no solo se limita al aspecto social, sino que hace conexión con el estratégico y el conversacional. En Fuentes (2010b), la autora establece dos tipologías fundamentales, a partir de las cuales analiza el fenómeno de cortesía: cortesía ritual y cortesía estratégica. La diferencia entre estas, según nos explica, es que: “: “En la primera el hablante sigue lo impuesto, lo establecido por la sociedad, en la segunda elige el procedimiento adecuado para conseguir un fin argumentativo en la interacción” (Fuentes, 2010b: 65). Esta distinción nos recuerda la propuesta de Janney y Arndt (2005), que indica claramente las diferentes funciones que cumplen tact y social politeness. La cortesía ritual equivale a social politeness. Implica las estrategias convencionales que se utilizan en situaciones diarias, tales como saludos, despedidas, elogios, pedir disculpas, aceptar disculpas, expresar deseos, etc. Todos estos actos deben ser muy familiares para nosotros, ya que son básicos para establecer y mantener una relación social armónica. Cuando saludamos a alguien que no conocemos muy bien o estamos en situaciones formales, solemos usar usted, ¡buenos días!, en lugar de tú, hola. Igual que siempre decimos algo bonito a una persona cuando se celebra su cumpleaños o cenamos en su casa, pues también es el momento en que le pasa algo agradable: felicidades, este plato me encanta, qué precioso está…, estoy muy orgulloso de ti, me alegro mucho por ti, que tengas mucha suerte, etc. Según resumen Janney y Arndt, (2005: 23), la función de este tipo de cortesía consiste en “provide a framework of standardised strategies for getting gracefully into, and back out of, recurring social situations […]”. Por otra parte, la cortesía estratégica se sitúa en un sentido más amplio, equivale a tact, el cual se aplica en situaciones muy diversas y más complicadas, en las que el hablante enfrenta un desafío mayor. Esto quiere decir que, aparte de obedecer una serie de convenciones sociales, les requiere a los hablantes que adopten estrategias adecuadas que se acomodan a su interlocutor y a la situación comunicativa. Según Janney y Arndt (1990: 23): Being tactful is not simply a matter of behaving in a socially “correct” way —i.e., following rules of social usage; rather, it is a matter of behaving in an interpersonally supportive way. It involves emphathising with others, and not saying or doing things that threaten them, offend them, or injure their feelings.
136 Por su parte, para Fuentes (2009b), la cortesía estratégica es también la que se utiliza con un fin argumentativo. La autora establece tres funciones de la misma: ritual, social y argumentativa. En vista de las descripciones de ambas tipologías, se nota una gran diferencia entre ellas. La cortesía ritual sirve para coordinar las interacciones sociales en el sentido de que regule los intercambios mecánicos entre los miembros de un acto comunicativo. Mientras, la cortesía estratégica se ocupa más de proteger la imagen social, de regular y equilibrar las relaciones interpersonales. En Fuentes (2010b), se han expuesto una serie de situaciones en las que se usa frecuentemente la cortesía estratégica: pedir información, proporcionar información, expresar acuerdo/desacuerdo, expresar la opinión y la valoración, pedir y mandar a alguien a hacer algo, dar consejos, etc. En el caso de las expresiones epistémicas, no se consideran como recursos para expresar cortesía en situaciones dadas, sino que sirven para mantener las relaciones armónicas entre los interlocutores, para preservar sus imágenes: canalizar y compensar la agresividad, dar la sensación de modestia, expresar acuerdos, etc., los cuales corresponden a las estrategias de tact. 3.1.2. Teoría de Brown y Levinson Para entrar en el estudio de la cortesía en el ámbito pragmático y ver los vínculos entre esta y la relación social, resulta necesario conocer la clásica teoría de Goffman (1967, 1971), en concreto las nociones de la imagen social y el territorio. Más tarde, Brown y Levinson las incorporan en su propuesta y las desarrollan. Hasta hoy en día, ha sido una de las teorías más elaborada en el estudio de la cortesía. La teoría de estos autores parte de la idea, muy pesimista, de que existen los posibles conflictos en todas las partes de la sociedad y en todos los momentos. La cortesía es básica para producir el orden social y la cooperación humana. Bajo este contexto, las estrategias de la cortesía sirven como reguladores, y se ponen en práctica para minimizar
137 estos potenciales conflictos, “quedar bien con el otro”69 y proteger la “imagen pública” de los miembros de la sociedad. Esta imagen social se analiza en dos aspectos: 1. Imagen positiva: “The desire (in some respects) to be approved of”, según Brown y Levinson (1987: 13). Además, se trata de la necesidad de ser apreciado, respetado y aceptado por los demás. La cortesía positiva está dirigida a esta imagen. El hablante intenta acercarse al interlocutor mostrando valoración positiva, respeto, solidaridad, etc. 2. Imagen negativa: la necesidad de no ser molestado, no sufrir imposiciones de los demás, poder “ejercer la libertad individual de acción” (Carrasco, 1999), la idea de que su terreno no se invada. En palabras de Brown y Levinson (1987: 13), “the desire to be unimpeded in one’s actions”. La cortesía negativa se dirige hacia esta imagen. En este caso, el hablante intenta evitar o atenuar el posible conflicto con migitar lo enunciado, expresar reservas y ofrecer opciones a su interlocutor para que este no se sienta forzado. Para Brown y Levinson, cualquier acto lingüístico supone un riesgo para la imagen social de los interlocutores. Llaman a estos actos amenazantes “face-threatening acts” (FTAs). En función de la teoría de Brown y Levinson, los actos citados a continuación son las posibles amenazas que pueden poner en riesgo la imagen social de los participantes: • FTAs para la imagen positiva del oyente: recibir desacuerdo, crítica, tabú, reproche, engaño, etc. • FTAs para la imagen negativa del oyente: recibir orden, mandato, consejo, advertencia, petición, etc. • FTAs para la imagen positiva del hablante: confesar, pedir disculpas, etc. • FTAs para la imagen negativa del hablante: aceptar una oferta / una invitación, comprometerse en algo, contar algo (de forma forzosa), etc. 69 Según Bravo y Briz (2004: 32), la estrategia de la cortesía es considerada como “una acción que consiste en hacer pasar un acto A por un acto B con la finalidad de ‘quedar bien con el otro’, ya sea que esto último constituya el objetivo principal o el subordinado”.
144 Tanto las EEA como las EEI pueden generar efectos positivos, pero también provocan efectos negativos. La cortesía o descortesía de un acto depende, según Briz (1988), de la interpretación que de este hacen los interlocutores. Por otro lado, depende del contexto en el que este acto tiene lugar. Vamos a analizar la relación cortesía-modalidad epistémica desde los siguientes aspectos: • Cortesía expresada mediante EEA. • Cortesía expresada mediante EEI. 3.3. Actos de habla corteses y no corteses Según el Diccionario de términos claves de ELE, un acto de habla es “la unidad básica de la comunicación lingüística, propia del ámbito de la pragmática, con la que se realiza una acción (orden, petición, aserción, promesa…)”. Dicho en otras palabras, es “la emisión de un enunciado en un contexto dado para llevar a cabo los fines de la interacción comunicativa, tales como solicitar información, ofrecerla, pedir y ofrecer disculpas, expresar nuestra indiferencia, nuestro agrado o desagrado, etc.” (Martínez Linares et al, 1997: 14). Cuando uno dice “os prometo que volveré lo ante posible”, realiza un acto de prometer algo, que consta de tres niveles: acto locutivo (la misma acción de decir “os prometo que volveré lo ante posible”), acto ilocutivo (es la realización de una función comunicativa, en este caso, el hablante se compromete con algo ante los interlocutores) y acto perlocutivo (los efectos que produce el acto ilocutivo, en este caso, el hablante intenta convencer a los interlocutores). Además de hacer una promesa, un acto de habla puede ser dar una orden, pedir una información, expresar acuerdo o desacuerdo, amenazar, disculparse, pedir, rogar, rechazar, elogiar, etc. A través de estos actos, el hablante transmite una información a su receptor y, a la vez, realiza una función comunicativa. Sin duda alguna, los actos de habla están siempre sujetos a un conjunto de reglas convencionales y, obviamente, su incumplimiento no nos podría garantizar un efecto cortés en la interacción verbal. Searle (1969) agrupa los actos de habla en cinco categorías: actos asertivos, actos directivos, actos declarativos, actos compromisivos y actos expresivos. Según él, realizar
145 un acto de habla es la capacidad del hablante de decir algo. Sin embargo, el significado literal no siempre coincide con el acto ilocutivo, es decir, con la intención del hablante. Casos de estos son abundantes, como las fórmulas indirectas que hemos visto más arriba. Esta incongruencia entre la forma lingüística y la fuerza ilocutiva hace dividir los actos de habla en dos tipos: actos directos y actos indirectos. En el caso de las expresiones epistémicas, las podríamos encontrar en cualquier acto de habla. Estas pueden expresar significados que coinciden con la intención del hablante o contenidos que tienen una interpretación más compleja. Para nuestro análisis, pretenderemos estudiar el comportamiento pragmático de estas expresiones en los actos verbales donde tienen mayor presencia las EEA y las EEI. Ahora bien, antes de situar las EEA y las EEI en actos de habla concretos, nos parece importante tener una idea general de cuáles son los que suelen entrar en la esfera de la cortesía y cuáles no, cómo delimitarlos. Con respecto a esta cuestión, hemos considerado oportuno introducir la propuesta de Haverkate (1994), en la que nos explica la relación entre los actos de habla y la cortesía verbal. La diferencia entre un acto de habla cortés y no cortés se establece en relación con los efectos que se producen en la interacción. Es decir, cuando se genera algún tipo de beneficio para el interlocutor, se considera como un acto cortés, y viceversa. Según Haverkate (1994), los actos expresivos y los actos comisivos son corteses, ya que su realización redunda en beneficio del interlocutor. El citado autor señala que los primeros tienen como intención “la expresión de un estado psicológico del hablante, causado por un cambio, que atañe al interlocutor o a él personalmente” (Havertake, 1994: 80). Actos de este tipo son agradecer, felicitar, pedir perdón, elogiar, etc. Por otra parte, se muestra en los actos comisivos la intención del hablante de “realizar, en beneficio del oyente, la acción descrita por el contenido proposicional” (1994: 106), tales como la invitación, la promesa, el ofrecimiento, etc. Los actos no corteses, obviamente, son aquellos que no benefician al interlocutor, y son divididos en actos no descorteses y actos descorteses. Los primeros son considerados neutros, por lo que no muestran ningún tipo de cortesía, pero tampoco un efecto muy negativo. En este grupo están los actos asertivos y exhortativos, mediante los cuales el hablante tiene el objeto ilocutivo de hacer creer lo que dice al interlocutor o influirle para
146 que realice la acción descrita por el emisor. Tanto los primeros como los segundos suponen, en todo caso, algún grado de imposición para el receptor. Los actos exhortativos pueden realizarse a través de actos impositivos o de actos no impositivos. Los primeros hacen referencia a los mandatos, súplicas, solicitudes con los que el hablante procura conseguir un beneficio para sí mismo. Los segundos hacen referencia a los consejos, recomendaciones, sugerencias, etc. Una gran diferencia al acto impositivo consiste en que, en este caso, el hablante intenta que el beneficiario sea el interlocutor. En el último grupo están los actos descorteses, en los que el emisor no intenta cuidar los deseos ni los sentimientos de su receptor, sino que denota cierta negatividad que perjudica su imagen social. Los más representativos son la amenaza, el insulto, el reproche, etc. Por otra parte, Leech (1983) clasifica los actos de habla en cuatro grupos teniendo en cuenta los efectos de cortesía que pueden generar: ++ cortesía — Actos sociables71: apoyan la cortesía (agradecer, felicitar, invitar, saludar, etc.). — Actos indiferentes: no apoyan, tampoco entran en conflicto con la cortesía (informar, anunciar, asertar, etc.). — Actos competitivos: entran en conflicto con la cortesía (ordenar, preguntar, solicitar, rogar, etc.). — Actos conflictivos: están en contra directamente de la cortesía, perjudican la relación entre los interlocutores (amenazar, reprochar, insultar, etc.). ++ descortesía Gráfico 22. Actos de habla en Leech (1983) Observar las clasificaciones de ambos autores, Haverkate y Leech, nos permite establecer cierta correspondencia: 71 Se refieren a las acciones que apoyan la cortesía, que suponen un beneficio para el destinatario y un coste para el emisor, y con las que se favorecen las relaciones sociales
147 Haverkate (1994) Leech (1983) Actos corteses Actos sociables Actos no descorteses Actos indiferentes Actos impositivos Actos competitivos Actos descorteses Actos conflictivos Gráfico 23. Correspondencia entre actos de habla en Haverkate (1994) y Leech (1983) Reconocemos que entre los miembros de la sociedad se comparte un conocimiento común en cuanto a la relación que guarda la cortesía con los actos de habla. Es verdad que hay actos que son corteses por naturaleza, como agradecer o prometer, etc. Pero estos también pueden perder su valor positivo y convertirse en actos no corteses, incluso descorteses, si no se cumplen las condiciones necesarias, a las que Searle (1986) llama condiciones de felicidad. Son los requisitos para la adecuación de los enunciados, en los que hace hincapié en dos factores fundamentales: los contenidos proposicionales y los emisores. El contenido debe construirse correctamente y completamente, con sentido y lógica. A la vez, los hablantes deben ser sinceros, tener los sentimientos pertinentes y comportarse de las maneras requeridas al realizar un acto de habla. Así, cuando uno promete algo a alguien, debe construir el contenido proposicional en el tiempo futuro. Además, tiene que ser sincero, prometer algo alcanzable a un destinatario interesado en la realización de esta promesa. Una vez que cumpla todas estas condiciones, se considerará cortés este acto de prometer. Además, como decimos desde el principio, el contexto en el que se enmarca el enunciado constituye el factor último para la interpretación cortés, no cortés o descortés de un acto. 3.4. Análisis de las EEA y las EEI El estudio de la cortesía nos permite establecer un vínculo entre las formas lingüísticas y las relaciones interpersonales. En nuestro caso, las formas lingüísticas que nos interesan son las expresiones epistémicas. En este apartado, pretendemos ver cómo funcionan estas últimas para asegurar las relaciones y que el hablante logre su objetivo en
148 la comunicación. Como señala Haverkate (1994), el grado de cortesía nunca puede medirse de forma aislada, está determinado por el contexto en que se efectúa. De los recursos epistémicos del español que hemos visto en el capítulo 2, hemos elegido cinco para un análisis detenido: quizás, (yo) creo (que), ¿no?, claro, (yo) sé que. Entre ellos, quizás, (yo) creo (que) y ¿no? son expresiones epistémicas que destacan por su uso atenuante mientras (yo) sé que y claro lo hacen por su uso intensificador. Todos ellos cuentan con una gran frecuencia de uso en el discurso y cada uno representa una variedad de recurso epistémico similar72: Expresiones epistémicas Categoría Número de ítems en el Corpus del Español (web/dialectos) Quizás Adverbio de duda 227 047 (156 758 en quizá) (Yo) creo (que) Verbo de actitud proposicional 101 937 (917 174 en creo que) ¿No? Partícula interrogativa 32 360 Claro Adverbio de certeza 606 923 (Yo) sé que Verbo de actitud proposicional 11 432 (110 509 en sé que) Gráfico 24. Categoría y número de ítems de quizás, (yo) creo (que), ¿no?, claro, (yo) sé que 3.4.1. Quizás Hemos hecho un análisis de corpus del adverbio quizás. Obviamente, este es un marcador epistémico de no seguridad, no afirmación. Como sabemos, asertar es decir algo que se presenta como asumido por el locutor-enunciador, y que se plantea como verdadero o realizado. La función de quizás es atenuar la aserción, pero esa atenuación puede derivar de diferentes comportamientos o instrucciones de procesamiento significativo. Hemos analizado 400 casos de quizás, que nos han mostrado diferentes valores de este marcador. Nos hemos fijado ante todo en su valor epistémico, que indica inseguridad del hablante 72 Por ejemplo, en el caso de quizás, tenemos recursos similares como tal vez, a lo mejor, etc. En cuanto a claro, comparte rasgos similares con evidentemente, desde luego, por supuesto, etc.
149 sobre la verdad de lo dicho, su uso como expresión de incertidumbre o posibilidad, que coincide con el significado semántico original de quizás. Además, el valor pragmático que aporta al estilo de habla aproximativo está estrechamente vinculado con los usos corteses de la lengua, que serán el foco de este capítulo: Expresión de posibilidad Estilo de habla aproximativo Descripción Expresa la posibilidad de que algo ocurra o la falta de seguridad del hablante sobre la realización de lo dicho, su incertidumbre. Es un estilo de habla aproximativo, sin comprometerse. No se trata de atenuar la aserción diciendo que es posible, o que se duda, sino que pertenece a la enunciación. Es un estilo no asertivo, sin compromiso, a través del cual el hablante pretende expresar sugiriendo, opinando, más que afirmando. Aspecto que se atenúa Atenúa el contenido proposicional mediante la modalidad. Atenúa el decir, la fuerza ilocutiva y los efectos negativos en el receptor. Imagen social que se protege La imagen social del hablante. La imagen social del hablante y del interlocutor. Comportamiento sintáctico Suele aparecer con el modo subjuntivo, el tiempo condicional u otros marcadores de duda (tal vez, no sé, etc.) o de opinión (creo que). En muy pocos casos también está acompañado de las formas interrogativas (¿no?). Puede aparecer con el modo indicativo, va frecuentemente acompañado de marcas como yo creo, yo diría, digamos, entiendo, para mí, para expresar opinión personal. Además, puede estar acompañado de muy variadas formas interrogativas, ¿no?, ¿eh?, ¿verdad?, ¿no es cierto?, etc. El condicional se usa mucho cuando el hablante sugiere algo. Gráfico 25. Funciones de quizás El análisis de los 400 casos de quizás nos lleva al siguiente resultado: 68% 32% expresión de posibilidad estilo de habla aproximativo
150 Gráfico 26. Porcentaje sobre el uso de quizás en los 400 ejemplos 3.4.1.1. La expresión de posibilidad Quizás expresa que el hablante no tiene seguridad sobre la verdad de lo dicho, por eso usa el marcador de duda para mostrar su actitud epistémica de incertidumbre. En este caso, el adverbio quizás protege al hablante atenuando el contenido de lo dicho por si su afirmación es errónea o por si no realiza lo que enuncia. Mientras en los otros procedimientos corresponderían a la atenuación pragmática (Briz, 1998), el valor epistémico de quizás se pierde, ya que el hablante no pretende usarlo para expresar su inseguridad, sino con otros fines comunicativos, de atenuar la fuerza ilocutiva, de comportase cortésmente en los actos verbales, etc. Entre los 276 casos registrados de este procedimiento, quizás ha sido utilizado principalmente para: a) Denotar la duda, la no seguridad o la posibilidad de que sea cierto lo que se expresa (143) Pero si hoy trajeran a uno que no ha visto esa transformación como la he visto yo, porque he vivido siempre en Bogotá, pues muy difícilmente si lo colocan en la calle veintiséis con la carrera séptima podría orientarse. No hay absolutamente nada. Tal vez queda una esquina donde hay hoy un restaurante frente a la Rebeca que quizás sería la única casa que haya que recuerde esa época y esa estructura. (Corpus de Español; Habla Culta: Bogotá: M17). (144) Esta vivencia que tuve hace unos… quizás unas dos semanas, del hijo mío, porque es muy significativo…, es decir, yo creo… que en la juventud hay una situación de… de frustración, y todos estos problemas… (Corpus del Español; Habla Culta: Caracas: M21). (145) También interpretaremos una obra que quizás no sea muy frecuente en España, porque su autor, Elgar, no es muy conocido, aunque ya comienza a ser reconocido como se merece. (Corpus del Español; Entrevista (ABC): Autor: Puig Valentí). (146) ¿Cuándo aparece el cáncer y por qué? Esta es quizás la pregunta más fácil de formular y, a su vez, la más complicada de responder. (Corpus del Español; Entrevista (ABC): Autor: Armora, Esther). b) Denotar la posibilidad de que ocurra lo que se expresa Expresión de posibilidad 276 casos Estilo de habla aproximativo 132 casos
151 (147) Quizás este año vaya a París. Me gustaría conocer la parte de Suiza, también, porque a mí me gusta mucho la nieve, me gusta mucho. Yo muchas veces voy aquí a Sierra Nevada. (Corpus del Español; Habla Culta: Sevilla: M8). (148) Quizás, tal vez, nos volvamos a encontrar en otro tiempo, en otro espacio, en otro lugar. ¿Quién sabe? (Corpus del Español; El nombre prestado, autor: Gertopan, Susana). (149) Entonces, yo quisiera pues V… quizás este mismo curso, estudiar algo de francés, ir a algunas clases, pero… ya veremos a ver porque ya digo, el tiempo anda muy escaso y ya veremos. (Corpus del Español; Habla Culta: Madrid: M2). En esta función, predomina el uso del modo subjuntivo. c) Expresar la hipótesis (150) Aparentemente ellos también me tienen bastante cariño, aunque parezca mentira. Este… quizás por eso me aceptan que… que les exija bastante, ¿no? Yo les exijo bastante, bastante… y… durante todo el año prácticamente los llevo raspados, raspados, raspados, y entonces al final yo decido quién pasa y quién no pasa… (Corpus del Español; Habla Culta: Caracas: M2). Como podemos ver, en la mayoría de los casos, quizás ha sido utilizado como atenuante. Sin embargo, al mismo tiempo de atenuar el contenido de lo dicho y de no asertar sino mostrar solo una posibilidad de realización (contenido modal), se utiliza con valor cortés, ya que el hablante no se impone al otro, no habla de manera tajante, por lo que respeta la imagen social del receptor. La verdad es que cuando se atenúa el contenido de lo dicho, muchas veces quizás se combina con otras expresiones epistémicas de uso atenuante (EEA), modos y tiempos verbales. Entre los 27673 casos de quizás que expresan la posibilidad o la no seguridad, el modo subjuntivo ha sido más utilizado que el modo indicativo, mientras que el condicional ha predominado al expresar la actitud epistémica de no seguridad: Gráfico 27. Combinatoria de quizás (expresión de posibilidad) con subjuntivo, condicional e indicativo 73 Hay ejemplos de quizás en los que no aparece el verbo, los cuales no están incluidos en este cómputo. 017.5 35 52.5 70 subjuntivo condicional indicativo
152 Además, no faltan casos en los que se añaden otras expresiones epistémicas, aparte de quizás, para dejar clara la actitud del hablante sobre la verdad de lo dicho: EME Casos EME Casos no sé (no lo sé) 13 no sé qué decirte (te diría) 2 diría yo 1 digamos 1 (yo) creo que 2 ¿no? 6 a lo mejor 2 tal vez 2 puede ser 1 debe ser 1 Gráfico 28. Combinatoria de quizás con otras expresiones epistémicas A continuación, nos gustaría presentar algunos casos en los que se combinan varios recursos epistémicos para atenuar la aserción: Gráfico 29. Combinatoria de quizás con recursos léxicos y gramaticales (151) —¿Qué les llena más, la Semana Santa o la Feria? O sea, ¿qué es más popular, la Semana Santa, para el pueblo en general? Inf. —No sé qué decirte. Quizás la Feria, ¿no? No sé qué decirte, no lo sé, no lo sé. No sabría decirte exactamente qué preferirían. (Corpus del Español; Habla Culta: Sevilla: M13). (152) Yo creo que quizás eso se solucione el semestre que viene cuando esta gente se mude para su edificio nuevo, y entonces se deje ese anfiteatro abierto solamente cuando hay clase. (Corpus del Español; Habla Culta: San Juan (PR): M3). (153) A mi papá le gustaba también la historia y mis abuelos también. Como que se hereda todo esto. Yo nunca podría ser, por ejemplo, un médico. Ingeniero, quizás, creo que no. (Corpus del Español; Habla Culta: Santiago: M40). 3.4.1.2. El estilo de habla aproximativo 0$ 4$ 8$ 12$ 16$ 20$ repetición de varias EEA quizás + subjuntivo + otras EEA quizás + condicional + otras EEA
153 La aproximación se refiere a la manera como el hablante organiza su enunciación frente al interlocutor, al grado de seguridad y compromiso con lo dicho. Siguiendo a Fuentes (2008: 232), la aproximación se refiere a la necesidad del hablante de transmitir una idea, proceso o concepto acercando al oyente a la referencia, pero sin llegar a precisarla, es decir, apunta a la referencia con ideas imprecisas o vagas. Es una táctica verbal que se aplica en distintas situaciones según la intencionalidad del hablante. Aparece entre las estrategias de cortesía de Brown-Levinson. En este caso, el marcador quizás contribuye a aplicar una forma de hablar no afirmativa. Obviamente, el hablante no quiere comprometerse con lo dicho, así que afirma de forma tentativa, como una posiblidad. La aserción reduce el grado y, de nuevo, el hablante se presenta de forma atenuada. Este segundo valor está enfocado al decir. Por tanto, se trata de usos en los que el hablante sugiere algo al oyente, o propone algo como una opinión. Se podría entender su uso como una estrategia que le permite al hablante ser cortés, por consiguiente, proteger la imagen social de todos. A continuación, veremos esta función en los contextos de la expresión de opinión. 3.4.1.2.1. La expresión de opinión En función del corpus que hemos analizado, el objetivo de no comprometerse se podría conseguir mediante la operación de expresar opinión, son muchos los casos en los que el hablante plantea lo dicho como opinión en lugar de aserción tajante, lo que está claro es que expresar opinión es considerado como una táctica cortés que permite al hablante correr menos riesgo de ofender a su/s interlocutor/es y conseguir su fin comunicativo. Como se indica antes, el modo subjuntivo ha predominado para indicar la actitud epistémica de no seguridad. Sin embargo, la forma verbal que suele combinarse con quizás para expresar la opinión es el modo indicativo: 0 20 40 60 80 indicativo subjuntivo condicional formas verbales
256 Gráfico 74. Cláusula condicional español-chino Partículas interrogativas: En español En chino mandarín ¿no? shima [是吗]; duiba [对吧]; duibudui [对不对] ¿verdad? Gráfico 75. Partículas interrogativas español-chino Para formar una pregunta que pide confirmación por parte del interlocutor, es más habitual usar las siguientes construcciones en chino mandarín: • Verbo afirmativo shi [是], ‘sí’ + partícula interrogativa ma [吗] o partícula modal ba [吧]. • Adjetivo dui [对], ‘correcto’ + partícula interrogativa ma [吗] o partícula modal ba [吧]. • La construcción ‘X + no + X’, por ejemplo, duibudui [对不对], ‘correcto-no- correcto’, shibushi [是不是], ‘sí-no-sí’. Aunque ma [吗] es una partícula típicamente interrogativa y ba [吧] no lo es, cuando forman la construcción con el verbo shi [是], ‘ser’( shima [是吗] y shiba [是吧]), son ambas preguntas que piden la confirmación del interlocutor sobre la veracidad de lo dicho: (344) —Ni hai xiang huidao meiguo qu nianshu, danshi fuqin bu tongyi shima? [你还想回到美国 去念书,但是父亲不同意是吗?] tú, todavía, querer, volver, EE. UU., ir, estudiar, pero, padre, no, permitir, SHIMA/pregunta confirmativa Sigues deseando volver a los Estados Unidos para estudiar, pero tu padre no te lo permite, ¿no? (Corpus de CCL, programa de entrevistas: Yan Lan fang tan lu). (345) —Ni he taitai yeshi zai nage shihou chuci xiangshi de shiba? [你和太太也是在那个时候初次 相识的是吧?] tú, y, esposa, también, en, ese, momento, por primera vez, conocer, DE/palabra auxiliar, SHIBA/pregunta confirmativa Tu esposa y tú os conocisteis (por primera vez) en ese momento, ¿verdad? (Corpus de CCL, programa de entrevistas: Yan Lan fang tan lu).
257 De forma análoga a ¿no? y ¿verdad?, estas preguntas no solo actúan para indicar una actitud de inseguridad, son recursos que ayudan al hablante a construir su discurso y atender los principios de la cortesía. Liu (2012: 291), basándose en los ejemplos concretos, habla de cuatro funciones discursivas de shiba [是吧], ‘¿no?’: • 说话人实现言语交际的一种礼貌策略 [“Estrategia de la cortesía usada por el hablante en el acto comunicativo”]. • 用信息确认的形式,达成共识,凸显新信息 [“Pedir la confirmación de información en busca del acuerdo con su interlocutor;poner de relieve la nueva información”]. • 停顿标记语 [“Marcar la pausa”]. • 给予回应的合作原则 [“Responder positivamente teniendo en cuenta el principio de cooperación”]110. En cuanto a ‘X + no + X’, estructura que no existe en español, es una construcción muy habitual en el idioma chino para pedir la retroalimentación por parte de otros participantes de la conversación. De acuerdo con Li y Thompson (1981: 546), en chino mandarín “a statement can become a question by the addition of a short A-not-A question form of certain verbs as a tag to the statement”. Duibudui [对不对] es una de las formas interrogativas que sirve para negociar el hablante con su interlocutor sobre la verdad del contenido proposicional: (346) Nin nage shihou yijing you xiao haizi le, duibudui? [您那时候已经有小孩子了,对不对?] usted, ese, momento, ya, tener, pequeño, niño, DUIBUDUI/ pregunta confirmativa Ya tenía usted un hijo en ese momento, ¿no? (Corpus de CCL, programa de entrevistas: Yan Lan fang tan lu). Chen y He resumen en su estudio las diferentes funciones de este marcador según su posición sintáctica (2001: 1463): 110 Las traducciones sobre las funciones discursivas de shiba [是吧] en Liu (2012) son nuestras.
258 Gráfico 76. Funciones de duibudui [对不对] en Chen y He (2001:1463) Como podemos ver, duibudui [对不对] es un marcador discursivo, una expresión epistémica que lleva una función atenuante que deja enunciar de forma mucho menos tajante que una aserción, ya que se manifiesta una actitud del hablante de negociar con su interlocutor y pide su confirmación. Además, cumple la función fática (attention maintainer), la cual aporta para el desarrollo fluido de la conversación. A la vez, se usa para intensificar la fuerza ilocutiva del contenido proposicional, para resaltar algún contenido cuando esta expresión ocupa una posición inicial o final (basic marker) (Chen y He, 2001). Repeticiones sintácticas: En español En chino mandarín Repetición de pronombres tónicos y átonos (yo, mí, me, etc.) No existe. En chino mandarín, los pronombres personales tienen una única forma, tanto en su uso del nominativo como en el de acusativo y dativo. Duplicación expresiva (claro, claro) Existe. Gráfico 77. Repeticiones sintácticas español-chino
259 4.1.4. Correspondencia de los recursos epistémicos entre el español y el chino El español y el chino pertenecen a lenguas de raíces distintas por lo que cuentan con sistemas completamente diferentes, tanto morfológica como gramatical y fonéticamente. En todo caso, en ambas lenguas podemos hacer uso de recursos de categorías heterogéneas para expresar la actitud epistémica: evidenciales, adjetivos modales, adverbios modales, modalizadores verbales, partículas interrogativas, entre otros. El apartado anterior nos muestra que todos los recursos léxicos (adverbiales y verbales) que hemos estudiado pueden traducirse epistémicamente al chino sin ninguna dificultad y sin perder matices. Una misma unidad epsitémica en español puede tener más de un equivalente chino con valores idénticos, por ejemplo, quizás frente a yexu [也许] o huoxu [或许], supongo que frente a wo tuice [我推测], wo guji [我估计], wo caice [我猜测]. Los equivalentes en chino pueden variar según el significado epistémico exacto que indica la EME111 en español según los diferentes contextos comunicativos. Hay expresiones que son semánticamente iguales en ambos idiomas pero epistémicamente diferentes, por ejemplo, yo creo que y wo renwei [我认为]. En cuanto a las locuciones adverbiales y las perífrasis verbales que indican la modalidad epistémica, son estructuras típicas en español. En este caso, sus equivalentes en chino solo pueden ser adverbios y verbos auxiliares modales, y estos pueden trasmitir exactamente el mismo sentido epistémico: a lo mejor frente a yexu [也许], debe de frente a yinggai [应该]. Por otra parte, utilizar los tiempos y modos verbales como recursos de la modalidad epistémica es un fenómeno exclusivo en español, ya que los verbos en chino no se conjugan. Por otra parte, las construcciones sintácticas en chino encajan perfectamente con las estructuras en español para mostrar distintas actitudes epistémicas salvo la repetición de pronombre tónicos y átonos, ya que ambos tienen una única forma en chino. Hemos de señalar que los recursos epistémicos en chino no son cuantitativamente simétricos con los del español. Por ejemplo, el idioma chino cuenta con más recursos adverbiales para expresar la posibilidad: weibi [未必], dagai [大概], yexu [也许], keneng [可 111 Expresión de la modalidad epistémica.
260 能], meizhun [没准], duoban [多半], huoxu [或许], kongpa [恐怕], bacheng [八成], xingxu [兴许], buding [不定], entre otros. Además, los verbos que expresan promesa en chino son más abundantes: wo baozheng [我保证], wo danbao [我担保], wo baoguan [我保管], wo baoni [我包/保你], wo baozhun [我保准], wo zhunbao [我准保], entre otros. Por su parte, se han registrado más evidenciales en español: claro, naturalmente, desde luego, por supuesto, evidentemente, entre otros. Además, las construcciones verbales con ajetivos que indican la modalidad epistémica son más variadas en español, porque los adjetivos epistémicos pueden ir con ser, estar o resultar, mientra en chino solo se usa el verbo copulativo shi [是] ‘ser’. 4.2. Expresiones epistémicas propias del chino sin equivalencia en español Con algunos de los recursos epistémicos propios del chino no es posible establecer equivalencias exactas en español, es decir, solo se puede extraer el sentido epistémico general y buscar un correspondiente español más cercano para estas unidades chinas. Sin ánimo de ser exhaustivos, veremos a continuación algunas expresiones epistémicas chinas de este tipo, con las cuales, además, se ponen de manifiesto algunos fenómenos lingüísticos peculiares de este idioma. 4.2.1. Las partículas modales Es muy habitual el uso de las partículas modales en el chino mandarín al final del enunciado para modificar la fuerza expresiva a nivel pragmático. Los más frecuentes son a [啊], ba [吧], ne [呢] y ya [呀]. Lee-Wong (1998) señala que estos son indicadores de la fuerza ilocutiva, ya que cumplen las funciones de “shows how the proposition is to be taken, or to put it another way, what illocutionary force the utterance is to have; that is what illocutionary act the speaker is performing in the utterance of the sentence” (Searle, 1969: 30). Las partículas modales en chino pueden modificar la modalidad y realizan funciones
261 pragmáticas en el discurso, por consiguiente, pueden usarse como elementos estratégicos de la cortesía. Veamos un ejemplo: (347) (a) Zongeryanzhi, ni dei qu. [总而言之, 你得去。] a fin de cuentas, tú, tener que, ir A fin de cuentas, tienes que ir. (348) (b) Zongeryanzhi a, ni dei qu. [总而言之啊, 你得去。] a fin de cuentas, A/partícula modal, tú, tener que, ir A fin de cuentas, tendrías que ir. Como podemos ver, el uso de la partícula modal no cambia el significado semántico del enunciado en este caso. Sin embargo, la expresión (a) es un mandato y (b) tiende hacia una forma más suave que el mandato, el interlocutor lo recibe como una sugerencia. Aquí a [啊] ha generado un efecto atenuante y su uso hace más moderado el tono, de manera que el modo imperativo se ha expresado de forma más cortés y aceptable para el interlocutor. Las partículas modales casi siempre tienen una posición sintáctica al final de la oración. Estas pueden funcionar como intensificadores cuando aparecen pospuestas a los elementos que indican acuerdo (sí, vale, de acuerdo, correcto, etc.). De esta manera, el hablante responde a su interlocutor manifestando su acuerdo o consentimiento (Lin, 2002). Según Zhao (2006: 26), cuando la marca de acuerdo dui [对], ‘correcto’, se combina con la partícula modal a [啊] (la expresión completa es duia [对啊]), se indica un acuerdo, una afirmación o una confirmación intensificada. Veamos algunos usos frecuentes de la partícula modal ba [吧] con posición final: Indica súplica, sugerencia, mandato, etc. Ni bie zou le ba. [你别走了吧。] tú, no, ir, LE/palabra auxiliar, BA/partícula modal No te vayas, por favor. Wo juede liuge laoshi qu gou le ba. [我觉得六个老师去够了吧。] yo, creer, seis, profesores, ir, suficiente, LE/palabra auxiliar, BA/partícula modal Creo que será suficiente que vayamos seis profesores. Ni zou ba. [你走吧。] tú, ir, BA/partícula modal Vete.
262 Indica acuerdo o consentimiento Hao ba, wo yiding chuxi. [好吧,我一定出席。] bueno, BA/partícula modal, yo, de seguro, asistir Vale, asistiré sin falta. Indica inseguridad Wanshang bu hui xiayu ba. [晚上不会下雨吧。] noche, no, HUI/futuro, llover, BA/partícula modal No va a llover esta noche, ¿no? Gráfico 78. Usos de la partícula modal ba [吧] con posición final Lo que está claro es que los lingüistas chinos coinciden en que la partícula modal ba [吧] tiene la función discursiva básica de expresar la modalidad epistémica. Ba [吧] sirve para reducir el valor de verdad y mostrar una actitud de negociar y conjeturar. Por consiguiente, podemos parafrasear esta partícula modal en mandarín con distintas EEA en español. Según Qi (2002), la partícula modal ba [吧] tiene dos funciones principales: indica el modo imperativo y el valor modal de inseguridad (conjetura). Y este último puede expresarse tanto en la oración interrogativa como en la de indicativo. Cuando ba [吧] aparece en la interrogativa, indica un valor epistémico de “más duda que certeza”, mientras que si aparece en la indicativa, expresa “más certeza que duda” (Lü, 1980; Lu, 1984). Además, es muy habitual que comparezca con una EEA (quizás, a lo mejor, es posible, etc.), junto con las cuales se indica la no certeza del hablante: (349) Zhe huier ta yinggai zai jia ba. [这会儿他应该在家吧。] este, momento, él, deber de, estar, casa, BA/partícula modal A esta hora él debe de estar en casa. Autores como Xu (2003), Ran (2004) y Wang (2009) hacen hincapié también en la función discursiva de ba [吧] y señalan que esta partícula se puede usar para promover el proceso de la interacción interrogativa gracias a su valor de “negociar”, de “mitigar” y de “ceder el paso”. Ran (2004: 345) clasifica ba [吧] como mitigador y sostiene que “很多语境 中附加‘吧’以后,说话人的观点更具含糊化,可避免把某一观点绝对化,以增加交际内容 的可接受信” [“El uso de ba [吧] en muchos contextos hace más borrosa la opinión de forma que evite expresar algo de forma absoluta y aumente la aceptabilidad del mensaje intercambiado”].112 112 La traducción es nuestra.
263 Grado de certeza bajo ba [吧] Gráfico 79. Grado epistémico de ba [吧] 4.2.2. Modales con valor escalar En el mandarín tenemos otro grupo de expresiones epistémicas: bacheng [八成], duoban [多半]. Son sinónimos, adverbios modales con valor conjetural y expresan una gran probabilidad. Se caracterizan por el valor escalar: Interpretación literal Significado epistémico bacheng [八成] ochenta por ciento muy probablemente duoban [多半] más de la mitad Gráfico 80. Interpretación literal y significado epistémico de bacheng [八成] y duoban [多半] (350) Ta bacheng you shayan. [他八成有沙眼。] él, ochenta por ciento, tener, tracoma Es muy probable que él tenga tracoma (Corpus de CCL, programa de entrevistas: Lu Yu you yue). (351) Zhe duoban yu Jiang Weiguo miyiyangde shenshi you guan. [这多半与蒋纬国谜一样的身世 有关。] esto, más que la mitad, con, Jiang Weiguo113, misterioso, origen, tener, relación Esto muy probablemente tenga que ver con el misterioso origen y vida personal de Jiang Weiguo (Corpus de CCL, título: Jiang shi jia zu quan shi). Grado de certeza bajo bacheng [八成], duoban [多半] Gráfico 81. Grado epistémico de bacheng [八成] y duoban [多半] Con bacheng [八成] y duoban [多半], al igual que con otros marcadores que suspenden la aserción (keneng [可能], yexu [也许], ‘quizás’), el hablante no tiene plena 113 Jiang es un apellido chino y Weiguo es un nombre con dos caracteres.
264 seguridad sobre la verdad de lo dicho. En este caso, es habitual que bacheng [八成] y duoban [多半] indiquen la actitud de inseguridad junto con la partícula modal ba [吧]: (352) —Ta duoban dou bu zai jia ba. [他多半都不在家吧。] él, quizás, DOU114, no, estar, casa, BA/partícula modal Posiblemente no está en casa. Sin embargo, cuando el hablante aplica un tono enfático en estos marcadores, bacheng [八成] y duoban [多半] implican un mayor compromiso con la verdad de lo dicho y se da a entender que hay mayor probabilidad de que lo dicho sea verdadero. En este caso, es imposible la combinación entre bacheng [八成], duoban [多半] y el marcador de inseguridad: ba [吧]. Epistémicamente, la interpretación de estas unidades sería, de forma más precisa, ‘muy probablemente’. 4.2.3. La construcción “V + no + A” En el idioma chino, la construcción “verbo + negativo ‘no’ + adverbio” permite una combinación léxica variada. Muchas pueden actuar como marca modal que expresa la actitud subjetiva del hablante. Vamos a ver primero gaobuhao [搞不好], nongbuhao [弄不 好] y naobuhao [闹不好]. Gao [搞] y nong [弄] son verbos con amplios significados: ‘hacer’, ‘jugar’, ‘conseguir’. Mientras nao [闹] puede significar ‘molestar’, bu [不], ‘no’, es el adverbio negativo en chino y hao [好] puede actuar como adjetivo ‘bueno, buena’ o adverbio ‘bien’. Originalmente, la construcción conjunta expresa el significado más concreto de que ‘una acción no se realiza bien’: (353) Wo nong bu hao fan. [我弄不好饭。] yo, hacer, no, bien, comida Soy muy mala cocinando. En la frase anterior, la expresión tiene bajo grado de gramaticalización. Por consiguiente, el verbo nong [弄] puede ser reemplazado por otro verbo con significado más 114 Adverbio que se usa para dar más fuerza ilocutiva.
265 concreto como zuo [做] ‘hacer’. Además, se permite la forma afirmativa de estas expresiones. Gaobuhao [搞不好] frente a gaodehao [搞得好], nongbuhao [弄不好] frente a nongdehao [弄得好]. Frecuentemente se percibe un sentido hipotético. En este caso es más habitual situarse en un contexto del tiempo futuro, de forma que suele combinarse con los verbos auxiliares de futuro: yao [要] y hui [会]. Además, estas construcciones pueden aparecer con conjunciones condicionales como si. El proceso de gramaticalización hace posible la interpretación epistémica de estas construcciones. En este caso, estas pierden completamente su valor semántico original, son estructuras más fijas, equivalentes a quizás, tal vez: (354) Huoji, wo kan qingkuang bu dui, naobuhao mingtian yao chu shi. [伙计,我看情况不对,闹 不好明天要出事。] hombre, yo, ver, situación, no, correcto, quizás, mañana, YAO/futuro, suceder, asunto Hombre, me parece rara la situación. Quizás mañana ocurra algo malo (Corpus de CCL, título: Zuo jia wen zhai, 1996B). Como podemos ver, nongbuhao [ 弄不好] puede actuar como mera marca epistémica. No puede tener otras interpretaciones. Según Lu (2008), estas construcciones, cuando denotan una evaluación epistémica, tienen relativamente más libertad sintáctica en la oración. Pueden situarse antes, dentro o detrás de la proposición sobre la que evalúa la veracidad. La construcción “V + no + A” también puede formarse con el verbo shuo [说] ‘decir’: shuobuding [说不定] (ding [定], ‘seguro’), shuobuzhun [说不准] (zhun [准], ‘con precisión’), shuobuhao [说不好] (hao [好], ‘bien’). El conjunto expresa la posibilidad epistémica y significa ‘no ser del todo cierto’, ‘no se puede decir con seguridad’: (355) Shuobuding hai gei ni he haizi zaocheng yixie shanghai. [说不定还给你和孩子造成一些伤 害。] quizás, aún, dar, tú, y, niño, causar , alguno , daño Quizás puedan causar daños a ti y a tu hijo/hija (Corpus de CCL, programa de entrevistas: Lu Yu you yue). Grado de certeza bajo gaobuhao [搞不好], nongbuhao [弄不好] shuobuding [说不定], shuobuzhun [说不准], shuobuhao [说不好]
272 Modalizadores verbales: w ojuede [我觉得], ‘creo que’ Construcciones sintácticas: buhaoshuo [不好说], ‘es difícil decir’ Grado cero Modalizadores verbales: wo buzhidao [我不知道], ‘no sé que’ Construcciones sintácticas: yiwusuozhi [一无所知], ‘no saber nada’ Gráfico 87. Grado epistémico de los chengyu en chino Hemos de tener en cuenta que algunas expresiones epistémicas en chino pueden tener más de una interpretación epistémica dependiendo del tono que aplica el hablante. Además, la combinación de otras unidades epistémicas puede convertir la afirmación intensificada en una suposición: (366) Ta kending hui shuo xibanyayu [他肯定会说西班牙语。] él, seguro, saber, hablar, español Seguro que sabe hablar español. (367) Ta kending hui shuo xibanyayu ba [他肯定会说西班牙语吧。] él, seguro, saber, hablar, español, BA/partícula modal Me imagino que él habla español. En el primer caso, kending [肯定], ‘seguro’, nos muestra que el hablante tiene plena seguridad sobre la verdad de lo dicho. En el segundo caso, el contenido sigue siendo el mismo, pero el sentido epistémico cambia con la aparición final de ba [吧]. Se trata, entonces, de una suposición. El hablante afirma con kending [肯定], ‘seguro’, porque confía en que ‘él’ sabe hablar español (la suposición podría basarse en indicios como que ‘él’ ha estado en países hispanohablantes, ‘él’ tiene una novia que habla español…), pero en realidad sabemos que el hablante no conoce la verdad. Desde una perspectiva pragmático-discursiva, las expresiones epistémicas en chino pueden actuar como recursos de uso intensificador o de uso atenuante con el fin de conseguir el objetivo comunicativo. Por ejemplo, la partícula modal ba [吧] se usa frecuentemente en los actos directivos para atenuar la fuerza ilocutiva. Con ni zou [你走。], el interlocutor lo recibiría como una orden y con ni zou ba [你走吧。] se añade un tono más suave y el enunciado se inclinaría a ser un ruego. En el siguiente apartado, situaremos las expresiones epistémicas chinas en la dimensión social y veremos más de cerca sus vínculos con la cortesía.
273 4.4. La influencia sociocultural en el uso de las expresiones epistémicas chinas Como usuarios nativos del idioma chino, nos hemos dado cuenta de que el uso de las expresiones epistémicas son abundantes en nuestra vida diaria, tanto en el ambiente familiar como en el social. Incluso muchos de estos recursos se han convertido en muletillas para los hablantes chinos. Repasando la experiencia personal como residente en otros países, como Cuba, Estados Unidos y España, donde el español y el inglés son los idiomas predominantes, la autora de este trabajo ha podido comprobar personalmente que es menos frecuente el uso de las expresiones epistémicas de cortesía en estas regiones que en la sociedad china. Consideramos, por otra parte, que eso es debido a las particularidades socioculturales del país asiático. A continuación, vamos a ver algunas características destacadas de la cultura china y cómo estas afectan a los comportamientos verbales de los sinohablante118. Específicamente, el uso de los marcadores epistémicos. Queremos aclarar antes de continuar que en este apartado, igual que en los anteriores, solo veremos el uso de las expresiones epistémicas en el chino mandarín, es decir, no vamos a considerar los dialectos. Como ya es sabido, en este país asiático están conviviendo más de 1300 millones de habitantes de 56 grupos étnicos, de forma que las características socioculturales que presentaremos son un reflejo del panorama social general, pero no es de ninguna manera posible que encajen necesariamente o con precisión con todas las comunidades. 4.4.1. El concepto de mianzi [面子] en la cultura china 118 Nos estamos refiriendo aquí a los hablantes de China Continental. Es decir, no incluimos a las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao, que son antiguas colonias europeas, ni a la isla de Taiwán, ya que la cultura de estas zonas ha sido profundamente influenciada por la cultura occidental y la cultura japonesa (en el caso de Taiwán), y presenta rasgos muy distintos que los que —con todos los matices, tratándose de una población enorme en la que también conviven notables diferencias socioculturales— se presentan en la China Continental.
274 El concepto de mianzi [面子], ‘imagen social’, no es en realidad del todo nuevo en este trabajo. Esta noción china tiene mucho en común con “face”, según el modelo de Brown y Levinson (1987). Ambos consisten en la propia imagen pública que cada miembro de la sociedad quiere proteger. Sin embargo, cada comunidad social tiene su forma de proteger la imagen social y su parámetro para evaluar cuál sería bueno o malo para la imagen social. De acuerdo con Gu (1990: 242), el modelo de Brown y Levinson (1987) no es siempre aplicable para los hablantes chinos: The Chinese notion of negative face seems to differ from that defined by Brown and Levinson. For example, offering, inviting, and promising in Chinese, under ordinary circumstances, will not be considered as threatening H’s negative face, i. e., impeding H's freedom. Esto lo explicamos con la costumbre de “instar a alguien a beber”, que es un fenómeno muy popular en muchas partes del continente chino. Es normal que un chino insista en animar a otra persona a tomar el alcohol aunque este lo haya rechazado. En esta situación, un español podría sentirse incómodo y forzado, además el comportamiento del que invita podría considerarse inadecuado. Por el contrario, esta conducta podría interpretarse como cortés y generosa a ojos de los chinos. Su insistencia sería una muestra de sinceridad. Así que la conducta de este tipo no causa ninguna amenaza para la imagen social negativa china. Chang (2013), en su trabajo sobre mianzi [面子] en la interacción verbal en China, señala la importancia de este concepto en las relaciones interpersonales en la sociedad china. Además, describe algunos actos relacionados con mianzi [面子] tomando el modelo de Goffman (1967) como referencia: Chang (2013: 18) Goffman (1967) gu mianzi [顾面子] maintain face liu mianzi [留面子] save face diu mianzi [丢面子] lose face gei mianzi [给面子] give/gain face threaten face
275 Gráfico 88. Correspondencia entre mianzi [面子] en Chang (2013) y face en Goffman (1995) En cuanto a “threaten face”, nos parece más adecuada la interpretación de shang mianzi [伤面子], ‘dañar la imagen’. El concepto de mianzi [面子] se ha desarrollado durante siglos bajo la influencia ideológica del confucianismo y mianzi [面子] siempre ha servido como lo básico para “strengthening and expressing the harmonization of human relationships among men in society” (Cheng, 1986: 340). Mianzi [面子] tiene un valor social, en palabras de Ho (1976: 876), “a person’s face is assessed in terms of what others think of him”. Según Chang (2013), adoptar una actitud positiva y una sensación de respeto genera un impacto crucial para mianzi [面子]. Es decir, la gente puede sentirse you mianzi [有面 子], ‘tener imagen’, cuando recibe evaluaciones positivas, elogios, reconocimientos, o cuando los demás le muestran respeto. Por otra parte, uno puede sentirse mei mianzi [没面 子], ‘perder la imagen’, si recibe desacuerdo, valoraciones negativas o si los demás no le toman en cuenta con seriedad. Así que, en la mayoría de los casos, indicar de forma directa el defecto de alguien o su equivocación es poco aceptable en esta cultura119. Muchos chinos optan más por la forma de hablar implícita y reservada que por la franca, sobre todo, cuando se dirigen a personas no muy conocidas, ya que la consciencia de liu mianzi [留面 子], ‘salvar la imagen’, está fuertemente implantada en la mente de los chinos y “ser una persona directa” supone un gran riesgo para las relaciones interpersonales. En un informe periodístico denominado ¿Por qué a los chinos les importa tanto ‘mianzi’?120 (《中国人为什么爱面子》), el autor describe que mianzi [面子] es mucho más que la valoración propia. Este concepto también abarca la reputación y la posición social de cada uno. Para los chinos, mianzi [面子] es un reflejo del valor personal. La pérdida de este puede provocar un fuerte sentido de vergüenza. Este concepto de mianzi [面子] corresponde a la autoimagen en la teoría de la cortesía. Es complicado esclarecer todas las razones por las que a los chinos les importa tanto lo que piensan los demás sobre ellos, ya que es una cuestión tanto histórica como psicológica y social. Pero está claro que sus habitantes viven 119 Las excepción son casos de un superior a un subordinado, de una persona mayor a otra que tiene mucha menor edad, etc. 120 Zhou Wei (30 de octubre de 2014). Enlace: http://cul.qq.com/a/20141030/009656.htm
276 desde ya hace tiempo en un país con elevada densidad demográfica, en un “ambiente de conocidos”, con un sistema de educación y un régimen político particular donde es inevitable que surja este fenómeno. Creemos que es de suma importancia tener en cuenta esta mentalidad de los miembros de la comunidad china para poder comportase cortésmente y saber qué es lo beneficioso para la imagen social del interlocutor chino y qué supone un riesgo. Aparte de la cortesía rutinaria, es necesaria la aplicación de la cortesía estratégica en la convivencia con los demás. Las EEI y EEA pueden funcionar como recursos pragmáticos eficaces de uso frecuente en el idioma chino en los intercambios comunicativos. Se usan expresiones epistémicas de uso atenuante para evitar actos de shang mianzi [伤面子], ‘dañar la imagen’, y expresiones intensificadoras acompañadas de elogios, acuerdos, etc., con el fin de gei mianzi [给面子], ‘dar una imagen’, al interlocutor. Siempre es importante que el interlocutor se sienta you mianzi [有面子], ‘tener imagen’, para que el hablante establezca con este una buena relación y llegue a su fin comunicativo. 4.4.2. China tiene una cultura de modestia Está claro que la cortesía es un medio importante para la comunicación interpersonal. De acuerdo con la teoría de Leech (1983), las normas de la cortesía tienen su universalidad, pero también reconoce que estas normas tienen su limitación en diferentes culturas. Por consiguiente, hemos de ser conscientes de la particularidad de los principios de la cortesía. Los seis principios de cortesía de Leech (1983: 832): tact maxim, generosity maxim, approbation maxim, modesty maxim, agreement maxim y sympathy maxim, son planteados basándose en las características de la cultura británica. Sin embargo, se puede observar la desigual aplicación de estos principios entre hablantes de distintas comunidades. Según Leech (1983), países asiáticos como China y Japón prestan más atención al modesty maxim en comparación con los países occidentales. Leech toma al chino, al japonés y al coreano como ejemplos de lenguas asiáticas y señala que sus usuarios respetan mucho la grand strategy of politeness: “In order to be polite, S expresses or implies meanings which place a high value on what pertains to O (O = other person [s],
277 [mainly the addressee]) or place a low value on what pertains to S (S = self, speaker)” (Leech, 2005: 12). Por su parte, los países situados en la zona mediterránea son los que se fijan mucho en el generosity maxim y descuidan en cierta medida el modesty maxim. A continuación, vamos a hablar del otro gran contraste cultural entre China y España (también válido para otros países occidentales): la aplicación del principio de la modestia en los actos verbales. El concepto de la modestia nunca ha dejado de influir en los chinos desde pequeños, ya que, según nuestra cultura y tradición, la modestia es una de las cualidades más importantes que uno debe tener. El lingüista chino Gu (1992), teniendo en cuenta las convenciones sociales, las características culturales, las normas de conducta y las costumbres de trato social de China, habla de cinco principios de la cortesía, uno de los cuales es el llamado bianji zunren [贬己尊人], ‘empequeñecerse a uno mismo y engrandecer al otro’ (Gu, 1992:11). El ya citado Leech (2005: 8) llama a este fenómeno de cortesía asymmetries of politeness: Whereas conveying a highly favourable evaluation of H is polite, conveying the same evaluation of S is impolite. Conversely, while conveying an unfavourable evaluation of S is polite, giving the same evaluation of H is impolite. Prueba de esto es el sistema de tratamiento que empleamos los chinos desde épocas remotas hasta la actualidad. Usamos tratamientos modestos para nosotros mismos y tratamientos de reverencia para los demás. Las normas de modestia fueron mucho más estrictas en la sociedad antigua, por ejemplo, el hablante se refería a la propia residencia como hanshe [寒舍], ‘residencia humilde’, y la ajena como guifu [贵府], ‘residencia noble’. Se decía yujian [愚见], ‘parecer humilde’, ‘parecer fatuo’ para la propia opinión y gaojian [高见], ‘parecer sensato’, para la ajena. Son incontables los ejemplos similares y el incumplimiento de estas normas puede considerarse un comportamiento descortés, incluso un insulto para los demás. Aunque se han debilitado muchas normas establecidas por nuestros antepasados, el concepto sobre la modestia sigue arraigado en nuestra sociedad actual. No es nada raro que un chino niegue la valoración positiva dada por otra persona sobre él, aunque lo habitual para los españoles es aceptarla y decir “gracias”. Para responder modestamente a los
278 elogios de los demás, se puede hacer uso de una serie de expresiones en el idioma chino, tales como “Guojiangla” [过奖了], ‘no es para tanto’ o “Bugandang” [不敢当], ‘no merezco tanto elogio’. Incluso se responde con una negación directa: bu [不], ‘no’, “Nali, nali” [哪里,哪里], ‘qué va, qué va’, hecho que sacrifica el agreement maxim para poner de relieve el modesty maxim. En relación con las expresiones epistémicas en chino, tanto su uso atenuante como el intensificador, resulta eficaz en las interacciones verbales para generar el efecto de modestia. Veamos un ejemplo: (368) A: Yinwei ni yingyu hao, shima? [因为你英语好是吗?] porque, tu, inglés, bueno, SHIMA/pregunta confirmativa Porque tú tienes buen nivel de inglés, ¿no? B: Wo yingyu qishi… haixing (...) [我英语其实还行...] Mi, inglés, en realidad, más o menos Mi inglés no está mal…121 En esta conversación, B cuenta a A que fue a los EE. UU. más temprano que sus compañeros de clase y A le pregunta si eso se debe a que B habla muy bien inglés. Si el marcador qishi [其实], ‘de hecho’, se omite en la respuesta de B, al oyente le puede parecer que la contestación carece de modestia. En este caso, qishi [其实] funciona como un mitigador y B lo usa para evitar la sensación de arrogancia. Para tal objetivo, B también reemplaza hao [好], ‘bueno’, por haixing [还行], ‘no está mal’, para describir su nivel de inglés. Tal como vemos, lo esencial del principio de modestia para los chinos es debilitar “lo bueno” de uno mismo. Los marcadores de posibilidad también están al servicio de diferentes situaciones para generar el efecto de modestia. No deben entenderse de forma literal expresiones como “Wo keneng bu tai hui jianghua” [我可能不太会讲话], ‘quizás no soy muy elocuente’ o “Wo keneng nengli youxian” [我可能能力有限], ‘quizás mi capacidad es muy limitada’, ya que son formas de hablar muy típicas de la cultura china para mostrar la modestia. 121 Ejemplo citado en Liu (2009: 369).
279 4.4.3. Relaciones interpersonales chinas basadas en el concepto de zun bei [尊 卑], ‘superioridad, inferioridad’ A continuación, veremos otros tipos de relaciones interpersonales basadas en el valor moral tradicional chino de zun bei [尊卑]. El zun [尊] ‘superioridad’ y el bei [卑] ‘inferioridad’ se entienden generalmente en dos niveles: • El que tiene un estatus social alto frente al que tiene un estatus social bajo. • El que tiene mayor edad frente al que tiene menos años. Esta concepción, procedente del confucionismo, nos explica que los seres humanos no son iguales en cuanto a su posición en las relaciones sociales. Hay personas que son más distinguidas y otras que son más humildes. Por un lado, los que tienen una posición social más modesta deben respetar a los que tienen más poder. Por otro lado, los menores deben obedecer y venerar a los mayores. Las personas que no observan estas conductas, que son las consideradas como normales, son descritas en los chengyu como: zu shang shou xia [足 上首下] ‘pie, arriba, cabeza, abajo: tiene la cabeza en los pies’, guan lü daozhi [冠履倒置] ‘sombrero, zapatos, invertir: lleva los zapatos por sombrero’, mei shang mei xia [没上没下] ‘no, arriba, no, abajo: no distingue lo superior de lo inferior’. A continuación analizaremos las relaciones interpersonales de “superioridadinferioridad” en el contexto social chino centrándonos en dos tipologías importantes (aunque no son las únicas posibles): • Relaciones jerárquicas en el mundo laboral: superior-inferior (4.4.3.1). • Otras relaciones interpersonales de “autoridad-obediencia”: profesor-alumno, médico-paciente (4.4.3.2). 4.4.3.1. Relaciones jerárquicas en el mundo laboral de China Hemos visto ya el valor pragmático que tienen las expresiones epistémicas para las relaciones interpersonales en la comunidad china teniendo en cuenta los rasgos destacados
280 en esta cultura peculiar: la importancia de mianzi [面子] y el principio de modestia. A continuación vamos a referirnos a otro aspecto cultural de la sociedad china y a ver cómo son las relaciones en función del poder. En la cultura china, las fórmulas de tratamiento son siempre un reflejo de la relación social entre las personas. En el mundo laboral chino existe una relación jerárquica bien clara en cuanto a la posición de poder de cada individuo, y esta relación suele ser asimétrica. Es decir, un subordinado debe usar siempre fórmulas de tratamiento honoríficas hacia su superior, pero este puede usar fórmulas comunes con su inferior sin atender a la cortesía. Esto, sin embargo, no suele pasar en España ni en muchos otros países y regiones hispanohablantes. Si uno trata a su interlocutor con fórmulas de cortesía por su posición de poder, este tratará de misma manera a su subordinado. Según el régimen antiguo de China, el uso de las fórmulas de tratamiento honoríficas es obligatorio cuando los inferiores (según el poder) se dirigen a los superiores. A medida que el tiempo avanza, estas normas ya no son tan estrictas en la sociedad presente, aunque las relaciones de este tipo siguen presentando un carácter jerárquico. Hoy en día, es posible que un subordinado trate a su jefe de tú, aunque debe evaluar factores como si entre ellos existe ya suficiente intimidad, si el interlocutor es mucho mayor que él/ella o si la circunstancia en que se encuentra es adecuada para el uso de este tratamiento. Además, no suelen omitirse los títulos de profesión (apellido + profesión) a pesar de que haya confianza, ya que esto es lo básico para la expresión de respeto y cortesía ante el superior, hecho que no es tan común en la cultura española. Es decir, es importante buscar un equilibrio considerando tanto el poder como el grado de confianza en las relaciones superior-inferior de China (Li, 2004; Li, 2013). La edad es otro factor importante que debemos tener en cuenta cuando hablamos del principio de cortesía en la cultura china. Nunca se puede tratar directamente por su nombre a personas que tienen mucha más edad. Esto supondría una muestra de gran incultura. Hay que usar la fórmula de “apellido + profesión” o “apellido + tratamiento de cortesía”. Para este último, se pueden aplicar tanto los más formales como señor/señora como otros más afectuosos: tío/tía, abuelo/abuela, aunque no exista relación de parentesco. En el lugar de trabajo, es más aconsejable el uso de usted o el tratamiento de cortesía para los que tengan edad avanzada, sin importar su posición de poder en la sociedad.
281 Las relaciones laborales chinas son más delicadas y asimétricas que las españolas. Los chinos prestan mucha atención a mantener relaciones armónicas con su superior y no dejan de aprovechar los títulos para transmitir el respeto con el fin de generar efecto de cortesía. Según Li (1)(2013), al principio los títulos “solo se usaban en los lugares de trabajo, y luego se extendieron por el dominio público como fórmulas de tratamiento” (2013: 62). Este fenómeno ya es muy común en la sociedad china. Con este tipo de tratamiento, lo que el hablante intenta es reforzar la imagen positiva del interlocutor al destacar su posición social, por consiguiente, atiende a su necesidad de ser apreciado por los demás. Los chinos son prudentes no solo en el uso de los tratamientos con los superiores, sino también en la forma de hablar, ya que se trata de una relación que requiere mucha discreción y táctica. Consideramos que las expresiones epistémicas son recursos eficaces para el mejor cumplimiento de las normas de la cortesía. Para comprobar esta hipótesis, hemos recopilado una serie de conversaciones, algunas en forma escrita y otras oral, en el ambiente laboral de un trabajador y su superior con el fin de averiguar cómo el inferior usa los recursos verbales epistémicos para conseguir una forma de hablar más adecuada en este tipo de relación entre subordinado y jefe. Ante todo, vamos a conocer a los dos interlocutores de las conversaciones: Lei Liu Tao Wang Posición de trabajo Asistente del presidente de la empresa Presidente de la empresa Tratamiento usado por la otra parte Xiao Liu [小刘], ‘pequeño, Liu’. La construcción “xiao + apellido” se parece al diminutivo en español. Es una forma de tratamiento común y cariñosa en chino. Wangzong [王总], ‘Wang, director’ Edad 29 51 Nivel de educación posgrado grado Gráfico 89. Perfil de los protagonistas de la conversación: Lei Liu y Tao Wang Estas grabaciones se han llevado a cabo durante diferentes periodos de una jornada. Entre ellas, hay grabaciones telefónicas y conversaciones cara a cara:
288 dirigidas a la “autoridad”: comunes dirigidas a la parte de “obediencia”: Relación profesoralumno: • (Apellido/nombre completo) + nombre de la profesión Ej: Wang Yu laoshi [王雨老师], ‘Wang (apellido), Yu (nombre), profesor’ Wang laoshi [王老师], ‘Wang (apellido), profesor’ Laoshi [老师] ‘profesor’ • (Apellido/nombre completo) + título de la profesión Ej: Wang Yu jiaoshou [王雨教授], ‘Wang (apellido), Yu (nombre), catedrático’ Wang jiaoshou [王教授] ‘Wang (apellido), catedrático’ Jiaoshou [教授] ‘catedrático’ • Nombre completo Relación médicopaciente: • (Apellido/nombre completo) + nombre de la profesión Wang yisheng [王医生], ‘Wang (apellido), médico’ • Apellido/nombre completo + título de la profesión Wang zhuren [王主任], ‘Wang (apellido), director’ • Nombre completo Relación alcaldevecino: • (Apellido/nombre completo) + título de la profesión Ej: Wang Yu cunzhang [王雨村长], ‘Wang (apellido), Yu (nombre), alcalde’ Wang cunzhang [王村长], ‘Wang (apellido), alcalde’ • Nombre completo • También se usan tratamientos más cordiales: xiao [小] ‘pequeño’ / lao [老] ‘viejo’ + apellido (según edad)
289 cunzhang [村长] ‘alcalde’ Relación vendedorcliente: • Xiansheng [先生], ‘señor’, nüshi [女士], ‘señora’, xiaojie [小姐], ‘señorita’ • (Apellido) + jie [姐], ‘hermana’ / ge [哥], ‘hermano’ (En una relación de compradorvendedor china, es muy común aplicar este tratamiento aunque el interlocutor tenga una edad algo menor.) • Para más de un cliente: er wei [二 位], ‘dos, Wei/clasificador123’, ji wei [几位], ‘vario, Wei/clasificador’ • Tratamientos más cordiales: xiao [小], ‘pequeño’ + apellido Gráfico 94. Fórmulas de tratamiento aplicadas en las relaciones de “autoridadobediencia” Podemos entender, a través de este cuadro, que es imprescindible seguir las normas de tratamiento establecidas cuando la parte de “obediencia” se dirige a la de “autoridad” para mostrar el respeto, mientras esta última suele usar un tratamiento más directo o cordial a la parte de “obediencia”: (369) Xie jie, nin keyi jiao wo xiao Wang. [谢姐,您可以叫我小王。] Xie (apellido), hermana, usted, poder, llamar, yo, pequeño, Wang (apellido) Hermana Xie, me puede llamar pequeño Wang. (Del agente de seguros al cliente). En este contexto, el agente de seguros se denomina a sí mismo xiao Wang [小王] ‘pequeño Wang (apellido)’ para mostrar una actitud de modestia. Mientras usa el tratamiento Xie jie [谢姐], ‘Xie (apellido), hermana’ para elevar el beifen [辈分]124 del interlocutor. Su intención es marcar una posición de inferioridad ante su cliente, ya que este tiene más control en la relación. 123 Clasificador más formal para referirse a personas. 124 Es un térnimo en chino usado para referirse a la jerarquía generacional. Se divide principalmente en tres niveles: zhangbei [长辈], ‘los progenitores’, pingbei [平辈], ‘los miembros de la misma generación’, y wanbei [晚辈], ‘la joven generación’. Según las normas morales chinas, la joven generación tiene que respetar a la generación anterior.
290 En cuanto al uso de los pronombres personales, es más habitual que la parte de “autoridad” emplee ni [你], ‘tú’, para dirigirse a la parte de “obediencia”, aunque es posible el uso de nin [您], ‘usted’, si considera que el interlocutor es de mayor edad, o conoce que este ocupa una posición social relevante. La parte de “obediencia”, por su parte, suele aprovechar el tratamiento de cortesía nin [您], ‘usted’, para marcar la distancia con su interlocutor de mayor “autoridad”. No obstante, tutear a este no siempre se considera ofensivo si las dos partes tienen cierta intimidad o edades similares, por ejemplo. En el otro extremo, es muy corriente que la parte a la que estamos llamando “autoridad” se dirija a la que ocupa la posición de “obediencia” sin interponer ningún tratamiento, de manera que se ponga de relieve su posición de autoridad: (370) Qu yan ge xue. [去验个血。] ir, analizar, un, sangre Hazte un análisis del sangre. (Del médico al paciente). (371) Zhouer zhiqian jiao gei wo [周二之前交给我。] martes, antes, entregar, Gei/preposición, yo La entrega, antes de martes. (Del profesor al alumno). Sin embargo, esta conducta es poco aceptable para dirigirse a aquellos que ejercen el poder. Hemos revisado aleatoriamente las consultas en línea de los padres dirigidas a los pediatras en un chat de grupo organizado por el Hospital de Maternidad de Xin Sheng Tang, Chengdu. En todas esas consultas, se han expresado saludos y luego se ha añadido la fórmula de tratamiento cortés: (apellido) + título de la profesión. Además, solo unos pocos optan por tutear a los médicos. La razón es muy simple, los padres esperan obtener de los médicos alguna solución, y por ello optan por exaltar la posición de superioridad de su interlocutor a fin de lograr el objetivo. Las relaciones de autoridad-obediencia no son solamente sociales, también se pueden presentar en el ámbito familiar. Según la tradición china, la piedad filial es una de las ideas principales del pensamiento de Confucio, que aboga por el valor ético de bai xing xiao wei xian [百 行 孝 为先] [“la piedad filial es el fundamento de todas las virtudes”]. Basándose en esta idea, se han planteado normas como zhang you you xu [长幼有序] ‘mayor, menor, tener, orden’. Es decir, el peso de los miembros familiares se gradúa según
291 beifen [辈分], ‘jerarquía generacional’, y las generaciones mayores son las que tienen mayor influencia en las decisiones familiares. En la actualidad, esta noción tradicional sigue viva en muchas familias chinas, en las que solo se les permite a los miembros de la generación anterior ocupar el shangzuo [上座]125, ‘asiento de honor’, en las comidas familiares. En este caso, la relación asimétrica consiste en que los miembros de la generación anterior desempeñan el papel de autoridad y los de la generación posterior el de obediencia. A pesar de que no existan “normas” que repartan los papeles de autoridad y obediencia en las relaciones interpersonales, la concepción tradicional de zun [尊], ‘superioridad’, y bei [卑], ‘inferioridad’, que radica en la cultura china ya hace las veces de una normativa implícita. Es habitual hablar de forma keqi [客气]126 y mostrar una actitud de modestia con los interlocutores que ejercen mayor autoridad en la relación interpersonal. En relación con las expresiones epistémicas, nos encontramos con varios textos que analizan cómo se establece una relación de superioridad e inferioridad a través del empleo de los recursos epistémicos (Li, 2004; Ma, 2013). En el trabajo de Ma (2013: 52), se mencionan varias funciones que ejercen las expresiones epistémicas en las relaciones interpersonales:“表达礼貌、承担或避免责任、表示权威或顺从。”[“Expresar cortesía, asumir o eludir responsabilidad, expresar una relación de autoridad o obediencia”]127. Con relación a esta última función, el citado autor señala (Ma, 2013: 55) que “认知型情态特别 是高赋值情态词语的使用,可以较自然地建立起这种上下级关系。”[“La modalidad epistémica, sobre todo el uso de las expresiones epistémicas que expresan alto grado de certeza, puede establecer una relación de superioridad-inferioridad de forma natural”].128 El uso de las expresiones epistémicas puede reflejar la jerarquía de una relación interpersonal. La parte que ejerce el poder tiene más control discursivo y suele tener más dominios en las expresiones epistémicas que indican refuerzo de la aserción para consolidar su posición de ventaja. En palabras de Li (2004: 113-114): “提出在不平等的地位关系中, 只有权势高的说话者才适合使用高值情态词,现实一定的权威性。”[“En una relación 125 Según las etiquetas sociales chinas, el asiento de honor es el que está justo enfrente de la puerta en una mesa redonda. 126 Esta palabra no tiene equivalente léxico en español. Significa“sumamente cortés”. 127 La traducción es nuestra. 128 La traducción es nuestra.
292 asimétrica, los modales de alto valor de verdad solo los usa el que ejerce mayor poder en la relación para manifestar su autoridad”].129 Por el contrario, es más común que los que están en posición de desventaja debiliten sus palabras y la fuerza ilocutiva a fin de manifestar, volviendo a Ma (2013: 55),“对更高一级地位的充分承认和顺从。 ”[“el pleno reconocimiento y obediencia hacia aquel que ocupa una posición superior”]130. 4.5. Conclusión De forma análoga a los del español, cada marcador epistémico en chino expresa un grado de posibilidad distinto. Hemos visto que gran parte de los recursos epistémicos españoles pueden encajar epistémicamente con los chinos sin perder matices. Hemos señalado que hay expresiones semánticamente iguales en ambas lenguas, pero indican evaluación de verdad distinta. Por ejemplo, renwei [认为] coincide con creer cuando actúa como verbo de pensamiento. Pero expresa una actitud epistémica con alto grado de certeza, hecho que difiere del valor epistémico de creer, que indica una certeza débil y atenuada. Además, hemos explicado algunas expresiones epistémicas en chino que no tienen equivalentes epistémicos exactos en español, de forma que nos permita dar a conocer algunos fenómenos peculiares de este idioma oriental. Los recursos epistémicos chinos pueden usarse para el proceso de intensificación y atenuación por el hablante para su necesidad de ser cortés. Hemos considerado el concepto de mianzi [ 面子], ‘imagen social’, y basándonos en esta noción explicamos los movimientos psicológicos de los chinos y la influencia de mianzi en la forma de hablar de los hablantes chinos. Hemos visto que el empleo de las expresiones epistémicas de uso atenuante son frecuentes en el idioma chino como mitigadores en determinados contextos, sobre todo los que requieren mayor discreción y cortesía. Además, hemos aludido a la concepción ideológica tradicional china de zun bei [尊卑], que pone de manifiesto que el dominio de los 129 La traducción es nuestra. 130 La traducción es nuestra.
293 recursos epistémicos chinos puede reflejar, en cierta medida, una relación interpersonal de superioridad-inferioridad. Hemos sacado la conclusión de que el comportamiento discursivo de los elementos epistémicos se puede ver afectado por factores socioculturales. Prueba de ello es que, en determinados contextos comunicativos, su uso puede ser preferido y adecuado con el fin de generar efectos positivos para la imagen social del interlocutor en la cultura china, mientras que se consideraría una forma de hablar no natural y redundante en la cultura española. Por consiguiente, siempre hemos de tener en cuenta las particularidades culturales y seguir los propios principios de cortesía de cada cultura para una adecuada aplicación pragmática de las expresiones epistémicas.
294 Conclusiones generales
295 El objetivo de esta tesis doctoral ha sido analizar expresiones epistémicas en español y en chino mandarín para ver cómo se indica la visión del hablante en el discurso. Para ello hemos partido de conceptos complejos como modalidad, enunciación, evidencialidad, aserción, intensificación, atenuación, para analizar expresiones y operadores que aparecen en los mensajes habituales. En este estudio se ha visto cómo el hablante intensifica o atenúa su aserción, muestra su seguridad o inseguridad, su compromiso con lo dicho y tiene en cuenta la imagen social del otro. Por ello hemos tenido que acudir a la cortesía verbal para describir el comportamiento pragmático de las EME131. En un segundo momento se compara con las EME que tiene la lengua china. Esto permite ver la equivalencia epistémica de las EME en ambas lenguas, de raíces muy distintas, así como las distintas concepciones del mundo que expresan. El primer propósito del estudio ha sido esclarecer el concepto mismo de modalidad epistémica y establecer los límites de su aplicación (capítulo 1). Para ello, hemos partido del concepto de la enunciación porque en el proceso de producir un enunciado, surge el sujeto y su actitud ante el contenido emitido en el enunciado. Esta “actitud” hace referencia a juicios intelectuales de diferentes tipos y a la expresión de sentimientos. En nuestro trabajo nos hemos centrado en el juicio subjetivo del hablante sobre la veracidad de lo enunciado. La modalidad epistémica es una noción cognitiva ya que se vincula con las “leyes radicales” (Perkins, 1983). Es decir, el hablante expresa (de forma explícita e implícita) diferentes grados de compromiso respecto a la verdad de la proposición basándose en sus conocimientos o creencias. En nuestro trabajo, una vez revisados los antecedentes teóricos, hemos delimitado el estudio de la modalidad epistémica. No hemos incluido los juicios asertóricos dentro de ella porque consideramos que la actitud epistémica consiste en la estimación de probabilidad intermedia entre dos extremos de la realidad, que se sitúan en una escala epistémica que va de un grado de certeza alto hasta un grado bajo, mientras la aserción no coincide con “la esfera intermedia”, es una descripción de la “realidad” sin que se involucre una evaluación subjetiva sobre el valor de verdad. Por otra parte, hemos sostenido la posición de que la modalidad epistémica engloba la evidencialidad en un sentido amplio, teniendo en cuenta que el uso de esta última puede marcar el nivel de 131 Las expresiones de la modalidad epistémica.
296 compromiso del hablante en determinados contextos. Dentro del marco teórico, hemos dedicado otro espacio importante para estudiar la atenuación e intensificación, sobre todo, en el nivel modal porque a nuestro entender, hay unos vínculos inseparables entre estos dos procesos y la modalidad epistémica desde el punto de vista pragmático: la decisión del hablante de atenuar o intensificar la aserción se tomaría basándose en su conocimiento sobre la verdad del hecho o/y teniendo en cuenta el fin comunicativo que pretende lograr. A partir del capítulo 2, hemos puesto una recopilación de los recursos lingüísticos de la modalidad epistémica. El proceso de esta recopilación ha sido cauteloso porque consideramos necesario una muestra exhaustiva de las EME en español. Para comprobar su heterogeneidad, hemos alistado unidades epistémicas de distintas categorías gramaticales: adverbios, locuciones adverbiales, verbos, perífrasis verbales, tiempos y modos verbales, construcciones sintácticas. Las EME que estudiamos incluyen tanto los marcadores epistémicos, que son elementos marginales, como otras expresiones que adquieren este valor en el discuso. A diferencia de los primeros, estos últimos no son formas invariables y siempre ejercen funciones sintácticas en el marco de la predicación oracional. Por ejemplo, algunos verbos en forma performativa (sé que, prometo que), ciertas construcciones sintácticas (es probable que…), entre otros. Además, hemos visto que una misma forma epistémica puede actuar de manera distinta para afectar la modalidad del enunciado: como elemento marginal con flexibidad sintáctica (yo creo) o elemento que ejerce función sintáctica (verbo principal de la oración: yo creo que). Hemos desplegado el análisis del valor epistémico de los recursos epistémicos en unidades del nivel léxico y las del nivel sintáctico. Para ello, hemos hecho un sistema de grado de modalización y lo hemos aplicado en las EME alistadas para tener una referencia sobre el grado de certeza de cada uno: • Grado de certeza cero: No sé si… • Grado de certeza bajo: Creo que… • Grado de certeza alto: Digo que… • Grado de certeza máximo: Aseguro que…
297 El límite entre uno y el otro no es nada confuso siempre que tengamos claro el nivel de implicación del hablante con sus palabras. Mientras más responsabilidad se asuma, más certeza se expresa. Consideramos que el hecho de señalar el grado de certeza que expresa cada elemente epistémico tendrá un valor explicativo. La principal aportación que hemos hecho en este capítulo ha sido clasificar detalladamente las formas adverbiales según su valor epistémico. En un primer instante, hemos diferenciado los adverbios de modalidad de los adverbios de enunciación debido a que se sitúan en niveles distintos: el nivel modal y el enunciativo. Es más prototípica la indicación de evaluación epistémica con los adverbios modales. Sin embargo, en nuestra posición, ciertos enunciativos pueden reflejar la actitud del hablante sobre la verdad de lo dicho de forma indirecta. Dentro de los recursos adverbiales modales, hemos llevado a cabo clasificaciones en función del valor epistémico que presenta cada grupo de unidades: de certeza, de verdad, de evidencia, de posibilidad y probabilidad, etc. Todos ellos se usan para reforzar o suspender la aserción, pero presentan distintos comportamientos en el plano modal. Además, hemos señalado que cada grupo corresponde a un punto determinado en la escala epistémica: grado máximo: de certeza, de verdad, de evidencia, de confirmación de lo dicho por otro, de refuerzo de la negativa; grado alto: de afirmación cercana; grado bajo: limitadores de la aserción, de distanciamiento del hablante de la aserción, de posibilidad y probabilidad, de posibilidad negativa. A continuación de las clasificaciones más generales, siempre hemos señalado las más específicas para hacer las correspondientes aclaraciones sobre los diferentes matices epistémicos que muestran las unidades epistémicas comparándolas con otras de distinta clase (verdaderamente frente a evidentemente) e incluso con las de la misma clase (evidentemente frente a naturalmente). Consideramos que este es un aspecto relevante que no debíamos eludir dentro del capítulo 2, al que nos estamos refiriendo ahora porque estudiar el valor epistémico de todos los recursos alistados y distinguir los que tengan mayor semejanza han sido importantes objetivos de este capítulo.
304 evidentemente y naturalmente? Los dos son marcadores evidenciales. El primero expresa que lo afirmado es algo basado en evidencias y conocimientos, mientras en el segundo, lo afirmado también es algo evidente y es “deducido de forma natural de los hechos” (Fuentes, 2009a: 225). Las respuestas a todas estas preguntas nos ilustran que el lenguaje, además de servir de signos lingüísticos para la comunicación verbal de los miembros de la sociedad, refleja el proceso cognitivo de cada uno, así como su emoción, su sentimiento y su intención. El lenguaje, gracias por ser tan enriquecedor, nos permite transmitir una misma información recurriendo a mil maneras, lo que determina una u otra forma son muchos elementos: cómo es la situación comunicativa, quién es el interlocutor, qué objetivo comunicativo intentamos lograr. ¿Por qué tenemos que pensar tanto para simplemente pronunciar una frase? Porque intentamos portarnos adecuadamente y ser corteses. Queremos cuidar la imagen social del interlocutor, y, a la vez, ganar su respeto y aceptación. Anhelamos mantener una relación interpersonal armónica con los otros. La investigación sobre las expresiones lingüísticas de la modalidad epistémica en español y en chino que hemos llevado a cabo nos ha permitido conocer de forma profunda estos recursos tan heterogéneos e importantes, además de apreciar la maravillosa relación que existe entre los recursos lingüísticos y la cortesía.
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323 Índice de gráficos !
324 Introducción Gráfico 1. Los elementos de la comunicación 15 Capítulo 1 Gráfico 2. Aserción y modalidad epistémica 41 Capítulo 2. Gráfico 3. Seis grados de modalización en Fant (2007: 40-41) 72 Gráfico 4. Expresiones epistémicas adverbiales de refuerzo de la aserción 79 Gráfico 5. Expresiones epistémicas adverbiales de certeza (1) 79 Gráfico 6. Expresiones epistémicas adverbiales de certeza (2) 80 Gráfico 7. Expresiones epistémicas adverbiales de verdad 81 Gráfico 8. Expresiones epistémicas adverbiales de confirmación 85 Gráfico 9. Expresiones epistémicas adverbiales de refuerzo de la negación 86 Gráfico 10. Expresiones epistémicas adverbiales de suspensión de la aserción 89 Gráfico 11. Expresiones epistémicas adverbiales de afirmación cercana 90 Gráfico 12. Expresiones epistémicas adverbiales que limitan la aserción 90 Gráfico 13. Expresiones epistémicas adverbiales que distancian la aserción 91 Gráfico 14. Expresiones epistémicas adverbiales de posibilidad y probabilidad 93 Gráfico 15. Comportamiento de las expresiones epistémicas adverbiales en respuestas 99 Gráfico 16. Gradación epistémica y distintos campos de las expresiones epistémicas adverbiales 101 Gráfico 17. Expresiones epistémicas adverbiales y su gradación epistémica 102 Gráfico 18. Gradación epistémica de las expresiones de actitud proposicional 109 Gráfico 19. Gradación epistémica de las construcciones con según 121 Gráfico 20. Clasificación de ¿no? en García Vizcaíno (2005: 91-93) 124 Capítulo 3. Gráfico 21. Principio de cortesía en Leech (1983:132) 133 Gráfico 22. Actos de habla en Leech (1996) 146 Gráfico 23. Correspondencia entre actos de habla en Haverkate (1994) y Leech (1996) 147
325 Gráfico 24. Categoría y número de ítems de quizás, (yo) creo (que), ¿no?, claro, (yo) sé que 148 Gráfico 25. Funciones de quizás 149 Gráfico 26. Porcentaje sobre el uso de quizás en los 400 ejemplos 150 Gráfico 27. Combinatoria de quizás (expresión de posibilidad) con subjuntivo, condicional e indicativo 151 Gráfico 28. Combinatoria de quizás con otras expresiones epistémicas 152 Gráfico 29. Combinatoria de quizás con recursos léxicos y gramaticales 152 Gráfico 30. Combinatoria de quizás (estilo de habla aproximativo) con subjuntivo, condicional e indicativo 154 Gráfico 31. Combinatoria de quizás con otros mecanismos atenuantes 160 Gráfico 32. Cuatro funciones comunicativas de I think en Kaltenböck (2010:242-255) 163 Gráfico 33. Dos tipos de (yo) creo (que) 165 Gráfico 34. Distintas interpretaciones de creo que en un mismo contexto 166 Gráfico 35. Combinatoria de (yo) creo (que) con otras expresiones de no seguridad 169 Gráfico 36. Funciones y valores de (yo) creo (que) 172 Gráfico 37. Expresión de opinión con valoración 174 Gráfico 38. Combinatoria de (yo) creo que con atenuantes del acto directivo 179 Gráfico 39. Expresión y omisión de sujeto de (yo) creo (que) según su función 181 Gráfico 40. Denominaciones de las partículas interrogativas 183 Gráfico 41. Funciones de ¿no? en María Moliner (1986) 184 Gráfico 42. Resultado del corpus: número de ítems de ¿no? según posición sintáctica y su función 185 Gráfico 43. Funciones de ¿no? en Fuentes (2009:231) 187 Gráfico 44. Funciones de ¿no? en Vizcaíno (2005:91-93) 188 Gráfico 45. Correspondencia entre la clasificación de Fuentes (2009: 231) y la clasificación de García Vizcaíno (2005: 91-93) 188 Gráfico 46. Funciones de ¿no? 189 Gráfico 47. Valores de ¿no? en función de la petición de acuerdo 200 Gráfico 48. Valores y funciones de claro en interacciones conversacionales 209 Gráfico 49. Valores de claro en intercambios discusivos 218
326 Gráfico 50. Aportación de claro para la cortesía 219 Gráfico 51. Ubicación del verbo saber en la escala epistémica 220 Gráfico 52. Significados de (yo) sé que 221 Gráfico 53. Valores de (yo) sé que 223 Gráfico 54. Valores y funciones pragmáticas de las formas derivadas del verbo saber 228 Gráfico 55. Categorías de quizás, (yo) creo (que), ¿no?, claro, (yo) sé que 232 Gráfico 56. Funciones y valores de quizás, (yo) creo (que), ¿no?, claro, (yo) sé que y su aportación para la cortesía 233 Capítulo 4. Gráfico 57. Adverbios de refuerzo de la aserción español-chino 238 Gráfico 58. Locuciones adverbiales de refuerzo de la aserción español-chino 240 Gráfico 59. Adverbios de suspensión de la aserción español-chino 241 Gráfico 60. Locuciones adverbiales de suspensión de la aserción español-chino 242 Gráfico 61. Verbos de actitud proposicional español-chino 242 Gráfico 62. Diferencia sintáctica y epistémica entre worenwei [ 我认为 ] y woxiang [ 我想 ] 245 Gráfico 63. Diferencia de valor epistémico entre worenwei [ 我认为 ], wo juede [ 我觉得 ] y woxiang [ 我想 ] 245 Gráfico 64. Construcciones de xiang/cai en Cheng (2014:18) 245 Gráfico 65. Perífrasis verbales español-chino 247 Gráfico 66. Combinatoria de yinggai [应该] con los marcadores de aspecto gramatical 248 Gráfico 67. Verbos de evidencialidad español-chino 249 Gráfico 68. Expresiones epistémicas con shuo [说] 252 Gráfico 69. Marcas lingüísticas de tiempo en chino 253 Gráfico 70. Valores de yao [要] en Wu (2008) 254 Gráfico 71. Valores de hui [会 ] en Wu (2008) 254 Gráfico 72. Construcción verbal con adjetivo español-chino 255 Gráfico 73. Construcción con según español-chino 255 Gráfico 74. Cláusula condicional español-chino 256 Gráfico 75. Partículas interrogativas español-chino 256
327 Gráfico 76. Funciones de duibudui [对不对] en Chen & He (2001:1463) 258 Gráfico 77. Repeticiones sintácticas español-chino 258 Gráfico 78. Usos de la partícula modal ba [ 吧 ] con posición final 262 Gráfico 79. Grado epistémico de ba [吧] 263 Gráfico 80. Interpretación literal y significado epistémico de bacheng [八成] y duoban [多 半] 263 Gráfico 81. Grado epistémico de bacheng [八成] y duoban [多半] 263 Gráfico 82. Grado epistémico de gaobuhao [ 搞不好 ], nongbuhao [ 弄不好 ], shuobuding [ 说不定 ], shuobuzhun [ 说不准 ] y shuobuhao [ 说不好 ] 266 Gráfico 83. Grado epistémico de juedui [ 绝对 ], zhun [ 准 ], pa [ 怕 ], kongpa [ 恐怕 ], pashi [ 怕是 ], bie [ 别 ] y bieshi [ 别是 ] 268 Gráfico 84. Combinación léxica de caracteres chinos con significado epistémico 269 Gráfico 85. Combinación léxica y su valor epistémico 269 Gráfico 86. Valor epistémico de los chengyu en chino 271 Gráfico 87. Grado epistémico de los chengyu en chino 272 Gráfico 88. Correspondencia entre mianzi [面子] en Chang (2013) y face en Goffman (1995) 275 Gráfico 89. Perfil de los protagonistas de la conversación: Lei Liu y Tao Wang 281 Gráfico 90. Información sobre las grabaciones 282 Gráfico 91. Expresiones epistémicas chinas y su función discursiva en los actos verbales 284 Gráfico 92. Zun [尊 ] y bei [ 卑 ] según posición laboral 285 Gráfico 93. Clasificación de los papeles según zun [ 尊 ] y bei [卑] 287 Gráfico 94. Fórmulas de tratamiento aplicadas en las relaciones de “autoridad-obediencia” 289