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Primera edición 2012 © Comité Organizador (Editor) Diseño gráfico y maquetación Francisco Javier Sanchis Sampedro Colaboración_ Fabián Criado Diseño Página web Miguel López Sanchis Francisco Javier Sanchis Sampedro © de la presente edición: Editorial Universitat Politècnica de València www.editorial.upv.es Imprime: La Imprenta CG. ISBN: 978-84-8363-964-1 Depósito legal: V-3339-2012 Ref. editorial: 2064 Queda prohibida la reproducción, distribución, comercialización, transformación, y en general, cualquier otra forma de explotación, por cualquier procedimiento, de todo o parte de los contenidos de esta obra sin autorización expresa y por escrito de sus autores. Impreso en España
XI CONGRESO INTERNACIONAL DE EXPRESIÓN GRÁFICA APLICADA A LA EDIFICACIÓN 88 88 ANÁLISIS DE LAS PORTADAS DE FERIA DE SEVILLA: UNA ARQUITECTURA EFÍMERA PARA LA FIESTA. Pablo DÍAZ CAÑETE Mª Dolores RINCÓN MILLÁN Antonio ÁVILA MONROY Universidad de Sevilla Departamento de Expresión Gráfica e Ingeniería en la Edificación Resumen Sevilla ha cultivado una tradición que aúna arquitectura y fiesta: el levantamiento de egregios monumentos arquitectónicos expuestos públicamente para el conjunto de la ciudad, arquitecturas diseñadas para desaparecer sin solución de continuidad, diseños constructivos levantados para conmemorar lo religioso y lo profano. En definitiva, arquitecturas desarrolladas que han hallado en nuestra ciudad, caracterizada por vivir gran parte de su historia en la calle, el contexto idóneo para proliferar, aunando la arquitectura con la fiesta, y siempre bajo el signo inequívoco de su carácter perecedero. En nuestros días, uno de los principales ejemplos de arquitectura efímera que se da en Sevilla es el emblema más universal de la Feria de Abril: su Portada. Constituye por sí misma uno de los principales símbolos arquitectónicos de la tradición festiva sevillana y recoge en su concepto formal los elementos más característicos de la arquitectura: el muro, la torre y la puerta o arco. Abstract Seville has cultivated an tradition that combines architecture and celebration: the raising of distinguished architectural monuments exposed publicly for the whole city, architectures designed to disappear without continuity, construction designs erected to commemorate the religious and the profane. Ultimately, architectures developed that have been found in our city, characterized to live its history on the street, the right context to proliferate, combining architecture with party, and always under the unmistakable sign of its perishable nature. Today, one of the prime examples of ephemeral architecture that occurs in Seville is the most universal symbol of the April Fair: Your Fair’s Doorways. Is itself a major architectural symbols of the holiday tradition in Seville and formal concept contains the most characteristic elements of architecture: the wall, the tower and the door or arch. INTRODUCCIÓN. Arquitectura versus Efímera. Se inicia esta comunicación con una acepción que, inicialmente, puede resultar contradictoria: arquitectura efímera, entendiéndola como la que nace y planifica su tarea constructiva bajo el prisma de una limitada temporalidad. La propia Arquitectura, evoca su morfogénesis con firme voluntad de permanencia, aspirando a las mas altas cotas de continuismo temporal, si bien es cierto que la adjetivación “temporal - efímera” conlleva, por su propia definición académica, (según Diccionario de la Real Academia Española) una perdurabilidad limitada en el tiempo, es decir, una permanencia pasajera, perecedera en un corto intervalo de tiempo, y abocada a una temprana desaparición. No obstante, y a pesar de este apriorístico axioma, la realidad constructiva y urbanística nos hace ver que ambos términos: arquitectura y efímera, han ido íntimamente ligados en sucesivas manifestaciones constructivas a las que Sevilla no ha escapado, más bien lo contrario. La propia historia de nuestra ciudad evidencia una continua evocación al pasado y su exorno arquitectónico y urbanístico. Históricamente, la génesis de la arquitectura efímera se remonta a los orígenes de la propia civilización. Es más, la arquitectura debió tener en su origen un carácter de provisionalidad asociado a los primeros asentamientos que los pueblos nómadas implantaban temporalmente sobre los terrenos que alternativamente habitaban. La aparición de asentamientos estables vinculados a la condición sedentaria del ser humano, es probable que generara la necesidad del
8989 carácter duradero de la arquitectura en los núcleos de población, desligándose la consideración de efímera de la arquitectura del habitar. Gentil, Yaguas (2004, p.166) Por tanto, la arquitectura efímera, si bien sus manifestaciones más evidentes y palpables se aprecian desde la Edad Media, se vienen dando regularmente desde el Renacimiento, se consolidan durante el Barroco y alcanzan su época de mayor esplendor y proyección internacional durante la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX en el seno de los certámenes y ferias de carácter nacional y universales a modo de excelsos pabellones provisionales. No obstante, el análisis de la mayor parte de las líneas de investigación y libros editados sobre la materia, sustenta la implantación de la arquitectura efímera en el diseño, levantamiento y desaparición de estructuras arquitectónicas erigidas para servir de soporte al ritual y a la festividad, al laicismo y la espiritualidad, a la ceremonia y el espectáculo, imprimiendo a estas construcciones una función simbólica, figurativa, conceptual y representativa sometida a los poderes fácticos, ya sean éstos políticos, civiles o eclesiásticos. Es lo que algunos teóricos y analistas ha venido en denominar “arquitectura de la autoridad”. Fig. 1. Túmulo funerario en honor a Felipe II. 1598. Grabado holandés del siglo XVIII El simbolismo de lo efímero. La arquitectura efímera, en líneas generales, está asociada al levantamiento y desaparición de construcciones arquitectónicas y/o urbanísticas ligadas a una determinada conmemoración. Es así, una manifestación artística, simbólica, representativa y hasta, incluso vehículo propagandístico de lo que conmemora, celebra o representa. En ocasiones, tal es su función simbólica o sintética que, el edificio o construcción, en sí mismo, queda desprovisto de cualquier otra función objetiva, siendo, por tanto, un monumento tal y como lo define el Diccionario de la Real Academia Española “obra pública y patente en memoria de alguien o de algo”. A modo de arcos de entrada, de pórticos, de edículos, de altares callejeros, de catafalcos o túmulos funerarios, de pabellones para exposiciones, de templetes, de baldaquinos, de espacios para la escenificación teatral, de quioscos provisionales, de fuentes, de estanques,... todos y cada uno de ellos hablan de la realidad política, civil y social del momento que les ha tocado vivir, a la vez que describen los gustos estéticos y “modus vivendi” de la época. Se convierten, de esta forma, en notarios de la vida ciudadana. Trascriben, simbólicamente, la realidad circundante. La arquitectura efímera: un modelo impulsor de innovación. El carácter fugaz de la arquitectura efímera, ha determinado la esencia natural de atrevimiento, modernidad y audacia en sus propuestas estéticas, que disimulan con imaginación la humilde naturaleza de sus materias y elementos constructivos (madera, tubos, telas, estopas, cartón, papel, cal escayolas, estuco, etc.) Son obras impulsadas por un espíritu vitalista y festivo que hacen, en efecto, que las arquitecturas efímeras sean arquitecturas en “estado puro”, alejadas tanto de condicionamientos funcionales como de exigencias estructurales. Por ello, gustan de la búsqueda de soluciones a veces radicales, inconcebibles en materiales duraderos. Pero, además, sirven para disfrazar la ciudad, para ofrecer de ellas una imagen irreal y utópica, paralela a la real, superponiéndose durante los breves días que dura la celebración de la fiesta o el
XI CONGRESO INTERNACIONAL DE EXPRESIÓN GRÁFICA APLICADA A LA EDIFICACIÓN 90 90 acontecimiento que conmemoran. `Es la arquitectura dotada de la “gratuidad” del arte y de la “inutilidad” de la belleza´. Lleó (2004, p. 15) Estas construcciones efímeras, destinadas a desaparecer tan pronto cumplan su función, más que buscar la perfección arquitectónica, pretenden producir efectos sorprendentes y causar admiración en el foro popular. Su carácter transitorio y perecedero hace que, en ocasiones, adquieran un grado de modernidad y valentía en las formas, difícilmente detectable en obras duraderas o permanentes. Bonet (1990) OBJETIVOS. Modelo de análisis. Acotado desde el comienzo con el título: “Análisis de las Portadas de Feria de Sevilla: una Arquitectura Efímera para la Fiesta”, nace esta comunicación con el objeto de desarrollar un modelo de análisis y aproximación a la generalidad constructiva de una larga tradición arquitectónica que, arraigada en Sevilla, se expone año tras año en su Feria más Internacional, “La Feria de Abril”. Catalogación de las Portadas de Feria de Sevilla. Tras alcanzar un método de análisis que nos proporcione la información precisa y necesaria para el entendimiento de cada una de ellas. Podremos realizar una posible catalogación, clasificación u ordenación, por periodos, temática, características técnicas, autores, etc. Puesta en Valor del Patrimonio Efímero de Sevilla. Se trata de comprender el significado de estas magnas construcciones con fecha de caducidad. Poner en valor idearios constructivos conmemorativos de efemérides que vienen caracterizando desde hace siglos una parte importante de la arquitectura sevillana bajo trazas de temporalidad y sujeción a criterios constructivos y arquitectónicos que han trascendido su carácter efímero pero dejando huella permanente en la conciencia colectiva. CONTENIDO. Las portadas de feria: origen y evolución. Las portadas, sinónimos de puertas de entrada a la ciudad. En nuestros días, uno de los principales ejemplos de arquitectura efímera que se da en Sevilla es el emblema más universal de la Feria de Abril: su Portada. Constituye por sí misma uno de los principales símbolos arquitectónicos de la tradición festiva sevillana y recoge en su concepto formal los elementos más característicos de la arquitectura: el muro, la torre y la puerta o arco. A pesar de estos elementos adoptados con criterios de reiteración, esta forma de arquitectura provisional mantiene anualmente condiciones de primicia y novedad que la hacen única y diferente de las anteriores. Es más, la Portada, en su concepto actual, es un elemento relativamente contemporáneo, pues hasta los años veinte del pasado siglo no se comenzó a adoptar la forma más o menos permanente e institucionalizada, en el Prado de San Sebastián, semejante a la que hoy conocemos como tal. Gentil, Yaguas (2004, p.146) Por tradición, la Puerta de San Fernando ha sido durante veintidós años (1847, año comienzo 1ª feria de abril – 1869, año demolición puerta San Fernando), la entrada natural a la Feria y de esta puerta, las primeras portadas efímeras intentaron rememorar dicho acceso con materiales vegetales y arcos rústicos y rutinarios que fueron evolucionado en progresión a medida que la Feria se alejaba de la muralla. Fig. 2. Imagen de la Feria de Sevilla con la Puerta Nueva o de San Fernando al fondo. 1850. “Vistas de España”. N.Chapuy. Colección del Duque de Segorbe
9191 A partir de la desaparición de la Puerta de San Fernando, se alzaron las primeras portadas efímeras. La primera referencia la hallamos en 1874, cuando José Mª. Ybarra, alcalde de la ciudad y uno de los artífices fundadores de la feria, propuso la realización en su lugar de un “gran arco rústico adornado con grupo de aperos e instrumentos agrícolas”, para lo cual se llevó a efecto la propuesta construyendo una portada vegetal- “un arco de ramaje”- en la que se instaló la primera iluminación eléctrica del recinto, y desde cuya parte alta lanzaba destellos de luz, estando al cargo de todo ello el ingeniero D. Gustavo Mayo. Collantes de Terán (1982, p.42) Hasta llegar a la formalización de una Portada de Feria, la ciudad vivió en sucesivas ediciones el empleo de arcos ornamentales de estilo rústico, en principio adornados con aperos de labranza (con referencia directa al motivo de la fiesta) a la que le continuó insistentemente arcos acicalados con flores y luminarias, o bien, fuentes luminosas que evidenciaban que la reinvención anual de una portada venía a ser una labor sobre la que no se depositaba la suficiente dedicación e interés. Cincuenta años después de la inauguración oficial de la Feria abrileña contemporánea, en 1896, se construyó la Pasarela, estructura metálica obra del ingeniero Dionisio Pérez Tobía. No era una construcción provisional, sino fija, y permitía el paso inferior de tranvías y tráfico de vehículos, así como el tránsito de viandantes por su parte superior. Situada donde hoy se ubica la Fuente de las Estaciones, representó durante veinticinco años un papel simbólico que sería más apreciado con el pasar de las décadas que en el momento histórico que le tocó vivir. Fig. 3. Postal con imagen de la Pasarela. Su supresión replanteó, una vez más, el problema de años anteriores: continúas fluctuaciones en torno a fuentes, monolitos, torres, obeliscos o portadas circunstanciales reiterativas sin valor en sí mismas. Los cierto es que con su demolición es cuando verdaderamente nacen las primeras y provisionales portadas de Feria, en su enclave originario del Prado de San Sebastián, y que haría las veces de vestíbulo a la ciudad efímera. De un análisis iniciático de estas portadas, hallamos en términos generales, construcciones ornamentales carentes del espíritu de las actuales Portadas de Feria. Diseños populistas, escasa elaboración pero mucha ornamentación y, en definitiva, carentes de criterios de base que fomentaran la esencia de continuidad ni intención de monumentalidad, hecho que revertiría en 1949, año en el que arranca la construcción de las monumentales portadas que abarcan toda la Glorieta de Don Juan de Austria, en la rotonda de la Fuente de las Estaciones, ocupando ambas aceras de la avenida del Cid. A partir de entonces, y motivado en gran parte por la modificación de la normativa en cuanto a ubicación de la portada, se retoma el argumento de la puerta que se ha prolongado hasta hoy. Sería a partir de 1954 cuando el diseño del pórtico ferial entra en su fase contemporánea, toma como modelo global las puertas de la ciudad, adquiriendo grandiosidad e importancia al cobijo de los servicios municipales de Ferias y Fiestas Mayores. A su cabeza, Federico Ortiz Álvarez, delineante del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y autor de los sucesivos diseños de los pórticos fériales hasta la fecha de su jubilación en 1989. A grandes trazos, las Portadas de Federico Ortiz, han ido padeciendo una evolución lógica paralela al contexto cultural en el que se inscriben. La timidez de sus comienzos hacia un crecimiento de monumentalidad se ha visto acompañada de un afán de superación y gloria estética favorecido por las nuevas tecnologías y un mayor análisis de la realidad circundante pero, en contraposición, poco permeable a los cambios de los tiempos. Ortiz (1989) Durante el período creativo de Federico Ortiz, los pórticos de la Feria vienen marcados por cuatros fases claramente diferenciadas en sus diseños que se superponen a las distintas localizaciones de las portadas en la
XI CONGRESO INTERNACIONAL DE EXPRESIÓN GRÁFICA APLICADA A LA EDIFICACIÓN 92 92 Feria, y así los dos primeros coinciden con la vida del festejo en el Prado de San Sebastián mientras que las dos últimas se corresponden con la ubicación en el barrio de Los Remedios. Las primeras portadas del Prado de San Sebastián (1954-1964). En general, sus características las definen como de breves dimensiones en longitud (34 metros la más estrecha del año 1960, y 40 metros, la más ancha de 1959) y altura (12 metros la más baja de 1954 y 19 metros en las correspondientes a 1960 y 1961), líneas sencillas (cuerpo central de gran altura respecto al conjunto integrado por hornacina y fuente así como escaso significado de arcos), e inspiración barroca más acuciada al finalizar el período. Constructivamente, las portadas del momento venían limitadas por la tecnología existente. Las pilastras y soportes en general se realizaban con rollizos de madera semejantes a los empleados para el alumbrado de todo el Real, normalmente de unos 12 metros de longitud, arriostrados entre sí con un entarimado de madera que formaban la estructura del apilastrado. Los arcos se formaban con una estructura de madera formada por un dintel realizado en el mismo sistema del apilastrado, al que se le va supliendo un entramado de madera para obtener el perfil deseado. Al conjunto estructural se le revestía con una lona y se pintaba al temple con aditamento de resina. Dada la dificultad de colocar bombillas sobre el revestimiento de lonas, su iluminación tendía a ser resuelta con farolas adosadas o como remate de contrafuertes. Fig. 4. Lámina de las Portadas de Feria de los años 1959-1960. 1989. C.O.P.T de la Junta de Andalucía Las últimas portadas del Prado de San Sebastián (1966-1972). La tónica dominante es el incremento de sus dimensiones, variando su longitud desde los 63 metros en 1966 a los 77 metros en 1972, mientras que la altura oscila entre los 23 metros de los años 1966 al 68 y los 32 metros de la última portada en el Prado de San Sebastián de 1972. Arquitectónicamente suelen recoger una referencia muy directa a la arquitectura e ingeniería de la ciudad: la Pasarela, los puentes de la Plaza de España, los puentes sobre el Guadalquivir, torres de la Plaza de España, etc.; incorporando un análisis arquitectónico a nivel de volúmenes y conjuntos, buscando una comprensión armónica plena de detalles en relación a balaustradas, remate de torres, arcos, decoraciones de azulejería, decoraciones de arquerías. Fig. 5. Lámina de la Portada de Feria 1971. 1989. C.O.P.T de la Junta de Andalucía
9393 Compositivamente su esquema evoluciona respecto a los anteriores y los arcos pasan a ser los verdaderos protagonistas. Suelen ser arcos laterales de grandes dimensiones que acompañan a un cuerpo central que pierde importancia y cuya estilizada configuración en sus remates laterales hacen que estos sean definidos como verdaderas torres. Bajo esta estética visual se retoma nuevamente el sistema de torres amuralladas con torres de vigía y grandes puertas de entrada. Decorativamente se caracterizan por la profusión de una decoración superpuesta de características barrocas y muchas de ellas como resultado de investigación de azulejería que se resaltaría con una destacada iluminación. El avance tecnológico se ve reflejado en la construcción de estas Portadas, con la aparición de estructuras tubulares que facilitan considerablemente la libertad de diseño de éstas, estructura tubular que se reviste con tableros aglomerados, dándole mayor continuidad y rematando el acabado con pintura plástica de colores para aportar vistosidad. Las Portadas de los Remedios (1973 – 2009). En 1973, la Feria traslada su recinto de celebración al barrio de los Remedios por necesidades de espacio, insuficiente ya en el Prado Inicialmente, hasta 1981, la Portada se sitúa sobre las aceras, diagonalmente en el encuentro de las dos avenidas principales que delimitaban el recinto, entre la avenida de Ramón de Carranza y la de Antonio Bienvenida. Posteriormente, a partir de la década de los 80, se traslada a la calzada como prolongación de la calle Asunción. Estos cambios de ubicación nos hacen delimitar dos periodos en las Portadas, cuya ideación y composición se alteraría en consonancia con su delimitación espacial. Primera etapa (1973 – 1981) Son Portadas que comienzan a adquirir grandes proporciones, predominando la longitud sobre la altura. Esta se alternaría entre los 55 metros del año 1979 a los 34 metros del año 1974, mientras que las alturas se mueven entre los valores de 32 y 25 metros. Compositivamente responden a un esquema general de portadas simétricas de tres arcos de trazado y ornamentación similar, siendo el central de mayor dimensión que los laterales y ligados a éstos mediante pilastras rematándose lateralmente el conjunto con unos cuerpos verticales que adquieren la condición de torres. Fig. 6. Lámina de la Portada de Feria 1974. 1989. C.O.P.T de la Junta de Andalucía Como ocurriera en periodos anteriores se recurre a la utilización y reinterpretación de modelos arquitectónicos que existieron en la ciudad como la Pasarela, el Pabellón Mudéjar, etc. En algunos casos a modo de reinterpretación total de la construcción de referencia y otras de elementos parciales: un tipo de arco, un friso mudéjar, un cuerpo de una torre, etc. Segunda etapa (1982– 1989). A partir de ahora las Portadas se sitúan en la prolongación de la calle Asunción, por lo que el cuerpo central pasa a cobrar más relevancia al ser éste divisado desde la Plaza de Cuba.
XI CONGRESO INTERNACIONAL DE EXPRESIÓN GRÁFICA APLICADA A LA EDIFICACIÓN 94 94 Es en este periodo cuando las Portadas cobran su máximo esplendor y se alzan como valorados ejemplos de la arquitectura efímera. De dimensiones notables, sus proporciones son casi cuadradas, dominando la longitud, poco variable entre unas y otras a consecuencia de la cimentación permanente realizada en el lugar destinado a la ubicación de la portada. Longitudes de van desde los 45 metros en 1986 hasta los 53 de 1987. Con respecto a las alturas estas varían entre los 35 y 45 metros. Compositivamente evolucionan desde portadas de dos arcos recogidos por un cuerpo central de gran importancia que normalmente se formaliza con una torre referencia de las existentes en la ciudad (Giralda, Plaza de España, Casino de la Exposición…). Contrariamente las de los años 83 y 87 son portadas de un solo arco, carentes de cuerpos laterales no visibles desde la Plaza de Cuba, volviendo en 1988 y 89 al tipo de dos arcos con torre central y remate de torres menores. Fig. 7. Lámina de la Portada de Feria 1987. 1989. C.O.P.T de la Junta de Andalucía Son pórticos feriales con referencias formales muy directas a las arquitecturas que jalonan la ciudad: Plaza de España, Casino de la Exposición, Pabellón Mudéjar, Capilla del Carmen del Puente de Triana, Pabellón de Colombia, etc., y cuyas composiciones y decoraciones ganan complejidad respecto a períodos previos. Están dotadas de un lenguaje arquitectónico más evidente y estructurado, con decoraciones profusas en lacería y gran referencia a modelos y elementos reales y existentes; balconadas, balaustradas, puertas, ventanas... que cobran protagonismo y magnitud. Al igual que en años anteriores, su estructura es tubular revestida con tableros aglomerados, acabados con pintura plástica de vivos colores e iluminación copiosa con luminarias incoloras. De 1990 a 2006. Desde 1990, y hasta la convocatoria de ideas ofertadas por el consistorio sevillano a mediados de la década de los años 2000, han sido técnicos vinculados a la Delegación de Fiestas Mayores los que han desarrollado con ingenio y vistosidad el diseño de las Portadas para regocijo de propios y extraños. De estos años, nombres como Rafael Carretero Moragas, arquitecto técnico y responsable técnico municipal, J. Miguel Fernández Astasio, delineante al servicio de la misma delegación, o Santiago Ortiz Carmona, también delineante como el anterior, harán realidad el alarde técnico y artístico de dar entrada a la Feria de Abril con intuitivas Portadas que han rivalizado en expresividad y han iconografiado total o parcialmente la arquitectura e ingeniería de la ciudad a modo de radiografía artística de sus emblemas civiles y/o religiosos: 1990. Pabellón Mudéjar 1991. Fachada Principal de los Almacenes Pedro Roldán 1992. Fachada Principal de la Estación de Córdoba. 1993. Torre de San Bernardo y la Real Maestranza de Caballería 1994. Reales Alcázares 1995. Pabellón de Sevilla en la Exposición del 29 1996. Puente de Triana, Parroquia de Santa Ana y Capilla del Carmen 1997. Antiguo Instituto Murillo. (Hoy Conservatorio de Danza Antonio Ruiz Soler) 1998. Puerta de Carmona 1999. Puerta de Triana y Torre de Don Fadrique 2000. Puerta de la Carne y torres de la Iglesia de San Pedro 2001. Monasterio de Santa Maria de la Cuevas 2002. Puerta Monasterio de la Cartuja y Plaza de España 2003. Puerta del Rectorado. Universidad de Sevilla 2004. Palacio de San Telmo 2005. Tres Abanicos