En los barcos de la esperanza
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ENERO
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30 No se nos escapa el pa alelismo, al
menos simbólico, en e los ba -
cos que aslada on a los e ugia-
dos de la diáspo a epublicana a Amé ica y
los que p o agoniza on el Descub imien o.
En odo caso, es a segunda conquis a hab ía
de se diame almen e dis in a. Así lo pon-
de aban los p opios exiliados, en un in en o
de hace ol ida iejos p ejuicios que podían
di icul a su acogida en los países de asilo.
Po o a pa e, aquellos e ugiados ampoco
pa ecían los inmig an es de alpa ga a que
habían “hecho las amé icas”. De eso p esu-
mían, has a el ex emo de con e i esa di-
e gencia en ac o esencial en la cons uc-
ción de una iden idad colec i a especí ica
del exilio en Amé ica. Eso, a pesa de que el
paso del iempo y la dis ancia se enca ga on
de lima , has a hace in isibles pa a las so-
ciedades de acogida, las di e encias en e
los dos g upos. Más aún, ampoco sen ían
como p opia aquella “Te ce a España
”
o -
mada po in elec uales y diplomá icos a los
que el golpe de julio
so p endió
ue a del e-
i o io o que decidie on ma cha an e la
e olución del con lic o; enómeno muy im-
po an e en A gen ina. Aquellos na íos
iban ebosan es de gen e ag adecida, dis-
pues a a da — abajo y sabe — y no a lle a -
se; agen es de la he oica España epublica-
na, no mad e, sino he mana de aquella
Amé ica econ e ida en ie a de p omi-
sión.
PECULIARIDADES. El
exilio español en el Cono
Su es u o do ado de cie -
a especi icidad. En p ime luga , como sa-
bemos, con an e io idad a la Gue a Ci il
exis ió en España una la ga adición mi-
g a o ia hacia aquella egión. Sólo en Bue-
nos Ai es i ían, en los años ein a del si-
glo XX, ce ca de 50.000 andaluces. Es a ci-
a esul a poco signi ica i a si la compa a-
mos con el núme o de gallegos o de ca ala-
nes esiden es en A gen ina, incluso de as-
cos, si omamos como e e encia odo el Co-
no Su . No obs an e, sigue siendo supe io
al o al de españoles que i ían en México,
comp endidos los e ugiados que se ins ala-
on en e 1939 y 1942. Eso pe mi e supone
que el a ac i o de aquella zona como des i-
no del exilio se ía g ande. No sólo po las
imágenes de bienes a asociadas a la adi-
ción mig a o ia, sino po que la p esencia de
una comunidad de o igen en la egión podía
acili a la ida del ecién llegado.
En segundo luga , no ue es e el p ime
exilio peninsula en el Cono Su . En el siglo
an e io A gen ina y Chile habían sido ya
e ugio de libe ales y epublicanos españo-
les. Po o a pa e, los epublicanos de 1939
iban a compa i icisi udes con g upos de
des e ados cen oeu opeos que llega on in-
cluso en los mismos ba cos, gene ando un
en amado de elaciones oda ía insu icien-
emen e es udiadas.
Además, an es del desemba co de los e-
publicanos, A gen ina y Chile había ecibi-
do ya o os e ugiados, en es e caso del “ban-
do nacional”. La llegada de es os a luga es
como Valpa aíso inc emen ó la ensión en el
seno de la colonia española, en e los leales a
la República y los a ines a los suble ados, y
o aleció a los g upos conse ado es que hi-
cie on campaña a a o de los mili a es e-
Winnipeg y Masilia, pe o
ambién o os buques
menos conocidos como G oix
o Nep unia, ejen una le anía
mí ica en el imagina io
colec i o del exilio.
Consegui un pasaje en
aquellos ba cos umbo al
Cono Su pe mi ía a los
e ugiados en F ancia
aho a se la expe iencia
aumá ica de la II Gue a Mundial,
ol ida las penu ias de los campos
anceses y el miedo a las
depo aciones en la zona ocupada.
Además, e i aba el choque
lingüís ico y cul u al y pe mi ía
soña con el mi o de la p ospe idad
ame icana.
En los ba cos de la
espe anza
Republicanos andaluces en el Cono Su de Amé ica
INMACULADA CORDERO OLIVERO
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
EL EXILIO
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beldes en el Cono Su y en con a de concede
asilo a “los ojos”. Cie amen e, la gue a
p o ocó una di isión en el seno de la colonia
española, pa icula men e en A gen ina,
donde Falange se había hecho ue e, se ha-
bía c eado una Sección Femenina e incluso
habían apa ecido g upos como los Legiona-
ios Ci iles de F anco, undado po la anda-
luza Soledad Alonso de D ysdade. El mejo
ejemplo de esa up u a ue la undación de
El Rincón Familia Andaluz de Buenos Ai es
en 1938, como con es ación de una pa e de
la comunidad andaluza esiden e en la capi-
al a la posición del Hoga Andaluz y a la ac i-
a labo p opagandis a que es e desplegó a
a o de los suble ados. En gene al, como en
el es o del Cono Su , lo que ma có el posicio-
namien o de la colonia ue su
s a us
social y
económico. En Chile esa colonia, menos nu-
me osa que la a gen ina y con una posición
socioeconómica supe io , se inclinó po el
bando anquis a. Pe o, incluso así, no es
menos cie o que una ez que los epublica-
nos llega on ue on los p ime os, po a ini-
dad pa ia, en o ece les abajo y acili a
así su in eg ación.
Po o a pa e, en aquellos ba cos am-
bién na ega on algunas amilias de epu-
blicanos que abandona on el país an es de
que inalizase la con ienda. Eso nos obliga a
adelan a la echa de inicio de la diáspo a
hacia el Cono Su al menos has a 1938. Ha-
b íamos de al e a , además, la echa inal
de es e exilio y lle a la más allá del inal de
la II Gue a Mundial. A gen ina, Chile y
pa icula men e U uguay, que expe imen-
ó un gi o polí ico p og esis a opues o a lo
que sucedía en los países limí o es, se con-
i ie on en segundo des ino pa a muchos
exiliados a incados has a en onces en o os
países del con inen e. Es os mo imien os
in e egionales no desapa ecie on has a
iniciada la década de los 50.
Finalmen e, el egis o de pasaje os de
los ba cos que llegan a Buenos Ai es es á lle-
no de andaluces que habían esidido con an-
e io idad en A gen ina, que habían emba -
cado en los pue os de Cádiz y de Ba celona,
y cuyo o icio e a el de lab ado , “sus labo es”
en el caso de las muje es.
¿Debemos conside a los exiliados o emi-
g an es? Desde que se no maliza el ans-
po e en e España y A gen ina, después de
la gue a, esul a muy di ícil dis ingui en-
e aquellos que huye on po mo i os polí i-
cos y los que lo hicie on de la mise ia de la
posgue a. Sólo es sencillo cuando el pue o
de emba que e a Ma sella, Gib al a , Lis-
boa o algún o o eu opeo o ame icano.
URUGUAY. Lo cie o es que la mo ilización
social a a o de los e ugiados españoles en
el Cono Su no u o p eceden es. La Fede a-
ción de O ganismos de Ayuda a los Re ugia-
dos y Exiliados (FOARE) a gen ina coo dina-
ba ce ca de quinien os comi és solida ios
con la República. La p ensa de aquel país
asegu aba que és e ocupaba la segunda po-
sición mundial en olumen de ayuda a la
España leal, supe ada sólo po Suecia. La
p ensa u uguaya, po su pa e, a ibuía a su
país un luga en e los diez p ime os del
mundo en ese anking solida io. Sin emba -
go, en e a lo que ocu ió en México, en el
Cono Su el exilio español hubo de so ea
in inidad de abas impues as po sus go-
bie nos. Los epublicanos españoles llega-
on en una coyun u a de c isis y cambios
sus anciales en las polí icas mig a o ias de
aquellos países en sen ido es ic i o. En
A Chile se di igió la única g an
expedición que desemba có en
el Cono Su : la del Winnipeg, el
ba co fle ado po Pablo
Ne uda. En la imagen, niños
en la cubie a de ese na ío.
A chi o o og á ico de la Biblio eca Nacional de Chile.
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U uguay, el gobie no conse ado de Ga-
b iel Te a, que es aba ecibiendo una im-
po an e inyección de in e sión alemana
pa a la cons ucción de in aes uc u as,
había o o emp anamen e con la Repúbli-
ca, con el p e ex o del asesina o de las he -
manas del cónsul en 1936. En diciemb e de
1937 econoció de ac o al gobie no de Bu -
gos, a pesa de su opinión pública y con la
oposición, incluso, del pa ido de o ien a-
ción ca ólica Union Cí ica. Su suceso , sin
emba go, Al edo Baldomi , hijo de inmi-
g an es españoles, dio un uelco a esa polí-
ica en 1942. La denomina-
da “Suiza de Amé ica” e-
sul ó polo de a acción
pa a los exiliados del p o-
pio Cono Su , oda ez
que en A gen ina las posibilidades de acción
de los epublicanos ue on cada ez más e-
ducidas.
En o al aquel país llegó a acoge 2.000
españoles. Nomb es como los de Ma ga i a
Xi gú, José Be gamín, Beni o Milla, F an-
cisco Con e as Pazo, el poe a y na ado
C is óbal Debe O e o y José Ca mona Blan-
co die on isibilidad al exilio español en
U uguay, sob e odo en la segunda mi ad de
los años 50.
Esa nómina no incluyó muchos andalu-
ces, pe o si algunos conocidos: el esc i o Jo-
sé Mo a Gua nido, nacido en Alhama, o
B aulio Sánchez Sáez, ambién g anadino,
quien, desde el Minis e io de Ins ucción
Pública, había pa icipado en el gabine e de
elaciones con Hispanoamé ica y pasó sus
días de exilio en e U uguay y A -
gen ina.
CHILE. La e olución polí ica de Chile ue
opues a a la de U uguay. Has a 1938 el go-
bie no de Alessand i no log ó disimula su
p e e encia po los suble ados.
El éxi o del F en e Popula aquel año y el
ascenso a la p esidencia de Agui e Ce da
die on un gi o a la posición del país en e a
la Gue a Ci il española. No obs an e, el
iun o de la izquie da llegaba en un mo-
men o en que la c isis económica de una pa -
e y una ca ás o e na u al, el e emo o de
Chillán, copaban el in e és de una opinión
pública eme osa an o del con ac o ideoló-
gico y de la deses abilización que la llegada
de los e ugiados españoles, supues os agen-
es e oluciona ios del Komin e n en Amé i-
ca La ina, pod ía p o oca en el país, como
de la compe encia que supond ían en el me -
cado de abajo. Así las cosas, pa a el jo en
gobie no en epopulis a esul aba a iesga-
■“En Pa ís había un
negocio
de en a
de isaciones, podías i a la Coupole o
al Dôme o a Deux Mago s. Los judíos
y los epublicanos españoles é amos
en aquel momen o dos colonias
impo an es de gen e exiliada... Ibas
allí y e daban una lis a a máquina de
p ecios, po ejemplo, Pa aguay
20.000 ancos, Pa aguay con isa de
ánsi o po A gen ina 30.000
ancos, A gen ina imposible
di ec amen e, no enía p ecio... No
pude consegui isado di ec o pa a
acá, no hubo mane a... Los mismos
consulados a e iguaban cuán o
cob aba un cónsul po el isado y de
és o se había hecho ya una lis a, no
es aba encubie o, e an los mismos
del consulado los que la endían. (…)
A gen ina figu aba al o en las
p e e encias de los exiliados. Se
conside aba que e a el país más
adelan ado, el país más eu opeo, po
deci lo de alguna mane a.
Segu amen e po la ciudad, Buenos
Ai es es el símbolo de la A gen ina.
Mi a los a gen inos en mi época, en
mi ju en ud en España, y en Eu opa
e an odos millona ios…”.
Tes imonio ecogido po Do a
Schwa zs ein. “El exilio andaluz en
la A gen ina”, en
VI Jo nadas de
Andalucía y Amé ica
, omo II,
Escuela de Es udios Hispano-
Ame icanos (EEHA). Se illa, 1987,
pp. 173-195.
La pa ida…
Familia es a aban de acili a la llegada de los exiliados a a és de “ca as de llamada”.
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do comp ome e se
con la República.
Con odo, a Chile
se di igió la única
g an expedición que
desemba có en el
Cono Su : el
Winnipeg
de Pablo Ne uda. Des-
de F ancia, Ne uda o ganizó la e acuación
so eando in inidad de di icul ades. En p i-
me luga había de cumpli el comp omiso
con el gobie no que ep esen aba: seleccio-
na a pescado es, ag icul o es o ob e os me-
alú gicos, p o esiones de las que Chile e a
de ici a ia, p e e en emen e de o igen asco
o ca alán, inmig an es con ama de abaja-
do es y hon ados, exp esamen e se excluía a
los mine os as u ianos, a los que se p esu-
mía muy ac i os polí icamen e, y a los anda-
luces con ama de indolencia an e la opinión
pública chilena. A odos se les exigía, ade-
más, el comp omiso de no inmiscui se en la
polí ica del país so pelig o de expulsión. Ex-
plíci amen e se ecomendó no inclui en el
g upo ni in elec uales, ni p o esiones libe a-
les que pudiesen hace la compe encia a los
au óc onos. Si innume ables ue on las a-
bas, ampoco se lo puso ácil el econoci-
mien o del gobie no de F anco po San iago
el 7 de ab il de 1939, ni las c ecien es c í icas
po pa e de los p incipales dia ios chilenos.
Finalmen e, en el
Winnipeg
llega on 2.000
epublicanos, el es o, has a unos 3.500, lle-
ga on de o ma casi indi idual, po ba co o
po ie a, desde A gen ina.
En Chile encon ó asilo el se illano Da ío
Ca mona, quien ayudo a Ne uda a o gani-
za su expedición. José y Joaquín Machado
mal i ie on en San iago dos décadas, ayu-
dados po los cuáque os y po o os exilia-
dos. F ancisco Sole , alme iense de Ga u-
cha, se in eg ó en el claus o de la Uni e si-
dad Ca ólica de Valpa aíso. An onio Apa i-
cio había nacido en Se illa y i ió, como
buena pa e de los in elec uales que a iba-
on al Cono Su , un exilio “en ánsi o” en-
e Chile, Lond es y Ca acas, donde ue cola-
bo ado de
El Nacional
y alleció en 2000. El
malagueño José Rica do Mo ales, d ama-
u go, di ec o de ea o y p o eso uni e si-
a io, llegó a Chile abo do del
Winnipeg
y allí
ob u o el í ulo de p o eso de his o ia y geo-
g a ía en 1942. También se ins ala on en es-
e pais dos polí icos que habían sido dipu a-
dos po Málaga: Fede ico Casamayo Tosca-
no, o iundo de Vélez Málaga, quien pa ici-
pó en las euniones de Co es en México y
undó en su país de asilo el Ho el Español de
los Andes y el a macéu ico F ancisco Sa al
Mo is, nacido en Gua omán, que llegó
con la ayuda de la masone ía ancesa e hizo
o una en la indus ia a macéu ica.
ARGENTINA. En oc ub e de 1936 se ap obó
en A gen ina un dec e o que p e endía limi-
a el ing eso de inmig an es clandes inos a
a és de los es ados ecinos, así como de
“ oda pe sona que cons i uye a un pelig o
pa a la salud ísica y mo al de la población o
conspi a a con a la es abilidad de las ins i-
uciones c eadas po la cons i ución nacio-
nal”. En 1938 el Minis e io de Asun os Ex e-
io es dio ins ucciones a su se icio consu-
la pa a endu ece los equisi os de en ada
en el país y aumen a el con ol del que se
enca gaba la Di ección de Mig aciones. Da
la imp esión que esas ins ucciones iban di-
igidas a e i a una llegada masi a de epu-
blicanos españoles. Aho a bien, no odos
ecibie on idén ico a o. El apoyo de la co-
lonia asca y de al as pe sonalidades de la
ida pública y polí ica del país, así como de
la p ensa nacional, pe mi ió que o os dos
dec e os ab iesen
excepcionalmen e
las on e as a
aquella inmig a-
ción en 1940.
En de ini i a,
ue on muy pocos los e ugiados españoles
que acogió A gen ina legalmen e: sólo
aquellos que, po con ac o amilia o po
pe enece a la eli e in elec ual del exilio,
en a on en el país as un la go pe iplo pe -
sonal, siemp e de o ma indi idual y sin
ningún ipo de apoyo o icial, odo lo con a-
io; usando mé odos ilegales, llegando co-
mo u is as a los que un con a o de abajo
pe mi ía egula iza la si uación, en o as
ocasiones se comp aban las isas a a és de
los consulados de o os países ame icanos
en Eu opa —Chile, Boli ia, Pa aguay, B a-
sil—. Más a en u ado esul aba in en a el
ing eso ilegal a a és de las on e as eci-
nas. En el mejo de los casos, amilia es o
amigos conseguían a ae los usando “ca as
de llamada”. En ningún momen o nos en-
con amos con expediciones o ganizadas
como la del
Winnipeg
, mucho menos como
las de México. En alguna ocasión a iba on
al pue o de Buenos Ai es un con ingen e
de españoles, po ejemplo, los emba cados
en el
Masilia
umbo a Chile, a Boli ia y a Pa-
aguay, que iban pe seguidos po subma i-
nos alemanes. Sólo la labo del Ne uda a -
gen ino, el di ec o del dia io
C í ica
, Na a-
lio Bo ana, pe mi ió que el gobie no acep-
a a una pa e de los 147 ipulan es del ba -
co. Pe o en o al A gen ina no ecibió más
de 2.500 e ugiados, de los cuales 1.400
e an de o igen asco.
La econs ucción de la i encia del exi-
lio y sus consecuencias en la ayec o ia i-
al y c ea i a de los g andes nomb es del exi-
lio andaluz en A gen ina ha sido ya es udia-
da. Pe o jun o a F ancisco Ayala, Ra ael Al-
be i, Nice o Alcalá-Zamo a y Manuel de Fa-
Los andaluces c ea on y sos u ie on cen os egionales que cons i uían espacios iden i a ios y de ayuda.
A odos los e ugiados que llega on a Chile a bo do del ba co que
fle ó Pablo Ne uda, el Gobie no les exigió el comp omiso exp eso
de no inmiscui se en la polí ica del país so amenaza de expulsión
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34 lla, que alleció en su exilio a gen ino en
1946, llega on o os polí icos, esc i o es,
médicos y p o eso es. El se illano Luciano
Sánchez Fe nández de la Vega se quedó es u-
diando en España después de que su pad e
ma chase al exilio, más a de se asladó a
A gen ina, donde se g aduó en medicina
del abajo y eje ció como p o eso de psico-
pa ología en la Uni e sidad Mendoza. El
abogado y polí ico se illano Manuel Blasco
Ga zón, además de p esiden e del A eneo,
del Ae o Club, de la Fede ación Andaluza de
Fú bol y Di ec o de la Real Academia Se i-
llana de Buenas Le as, desempeñó las un-
ciones de Cónsul Gene al de España; inali-
zada la gue a, ue nomb ado ep esen an e
del gobie no en el exilio en A gen ina, don-
de mu ió en 1954. También se a incó en Bue-
nos Ai es en 1951 Juan M. Cab illana, d a-
ma u go nacido en Cue as Bajas (Málaga).
El polí ico co dobés Fede ico Fe nández de
Cas illejo desemba có con su amilia en
ene o de 1938; había emba cado en Che bu -
go, los suyos en Lisboa, pa a e mina eu-
ni icando la amilia en Buenos Ai es. El es-
c i o y pe iodis a se illano Juan González
Olmedilla, edac o de la publicación pe ió-
dica
C í ica
de Buenos Ai es, o mó pa e
ambién de esa nómina. Mucho más con-
ulso ue el exilio del a is a malagueño Mi-
guel de Molina, quien llegó al país en 1942
pa a se expulsado un año después, enien-
do que e ugia se en México has a 1946. En
1993 alleció en Buenos Ai-
es.
Sob e i ió y c eó cul-
u a española e hispanoa-
me icana desde A gen i-
na el esc i o comunis a onubense Luis F.
Pé ez In an e, quien se emba có en 1939 en-
e mo en el
Fo mosa
. De Chile pasó a A gen-
ina y de allí a Mon e ideo en 1946, donde
i ió has a su allecimien o en 1968. ¿Cabe
mejo ejemplo de exilado “en ánsi o” en el
Cono Su que és e? El edi o José Venegas ha-
bía nacido en Lina es en 1899, como a o os
in elec uales y p o esionales la Gue a Ci il
le so p endió en Buenos Ai es, allí se a incó
pa a cumpli una unción solida ia insus i-
uible como puen e pa a los exiliados que
deseaban llega a A gen ina, has a su
mue e en 1948.
Un exilio peculia ue el de Sal ado Val-
e de, poe a, na ado , guionis a y pe io-
dis a, que había nacido en Buenos Ai es. En
su niñez se había asladado con su amilia
a Se illa, donde compuso coplas an popula-
es como
Ojos e des
o
Ma ía de la O
. Al es a-
lla la Gue a Ci il iajó a F ancia y a Buenos
Ai es en 1939, donde pudo en a con la aci-
lidad que le p ocu aba su nacionalidad de
o igen.
EXILIO DE LOS
INVISIBLES
.De acue do
con las ichas del egis o de la ep esen a-
ción española en A gen ina, llega on al país
2.500 españoles exiliados. De ellos 18,1% se-
ían ca alanes, mien as que el po cen aje
de andaluces se si uaba po debajo del 8%.
Cie amen e, la p esencia de andaluces en el
exilio del Cono Su no ue abundan e. Sob e
odo, su isibilidad como colec i o ue esca-
sa en la sociedad de acogida si la compa a-
mos con la que log a on o as colec i idades:
los gallegos po adición, los ascos en i -
ud del acue do de 1940. Al ma gen de los
g andes nomb es, a los que se iden-
i icó como exilio español pe o no
especí icamen e andaluz, el exilio de nues-
a comunidad en el Cono Su pasó desape -
cibido po se “gen e co ien e” y po se an-
daluces en aquella Amé ica.
La lis a de pasaje os que a iban al pue o
de Buenos Ai es nos indica, sin emba go,
que en e 1936 y 1940 llega on un o al de
10.625 españoles, de ellos 488 e an andalu-
ces, menos de un 5% del o al. Los ca alanes
ue on el 12,6% y los gallegos el 35,5%. En e
1941 y 1950 el po cen aje espec o a los espa-
ñoles osciló en e el 3,4% de 1943 y el 8,9% de
1949. Los gallegos suponían un 41,9% del o-
al y los ca alanes sólo un 7,2%. En o al en
es a década llega on 10.536 andaluces, pe o
en su mayo ía no podemos conside a los exi-
liados. Exilio y emig ación económica iaja-
on jun os. Como señalamos, sólo un pue o
de o igen no español nos se i ía me odoló-
gicamen e pa a dis ingui los. Sin emba go,
eso nos obliga ía a deja ue a a las muje es,
solas o con hijos, que emba ca on en Cádiz o
Ba celona pa a log a la euni icación ami-
lia después de que su pa eja hubiese i ido
el exilio ancés.
Si a endemos al o igen p o incial se ob-
se a un cla o p edominio de la Andalucía
o ien al, Málaga y, sob e odo, Alme ía. Si a
la p opia dinámica de la gue a sumamos la
adición mig a o ia hacia el Cono Su que
exis ía en aquella p o incia, se en iende
pe ec amen e el peso de los alme ienses en
un exilio en el que las “ca as de llamada” y
los con ac os esul a on cla e pa a so ea
los obs áculos o iciales. Se illa, G anada,
Cádiz y Có doba apo a on un con ingen e
meno al exilio andaluz, muy po debajo
quedaban Jaén y Huel a.
Llama pode osamen e la a ención la p e-
sencia de muje es en esas lis as de ecepción
El Winnipeg luce una g an pin u a del p esiden e chileno Ped o Agui e Ce da.
A chi o o og á ico de la Biblio eca Nacional de Chile.
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en pue o. En e 1936 y 1940 llega on a supe-
a el núme o de homb es y la mayo ía de
esas muje es se si uaba en una media de
edad supe io a los homb es, al ez po que
el núme o de iudas mayo es es impo an-
e. La p ác ica o alidad de las mismas de-
cla aba se ama de casa. Un 56,2% de los a-
ones se dedicaba al sec o se icios y sólo
un 9,9% a la ag icul u a. La mi ad de ellos
podían se cali icados como abajado es no
cuali icados, un 23,6% cuali icados y un
22,7% p o esionales: p o eso es, a is as y
esc i o es de Se illa, G anada y Cádiz un-
damen almen e.
Como apun amos, muchos de esos anda-
luces llega on desde pue os anceses, La
Palliece o Bu deos, en su mayo ía homb es.
Pe o ambién los hubo, más que en o as co-
munidades, que se emba ca on en B asil,
los pue os de Rio o San os, Gib al a o Lis-
boa, en es e caso básicamen e muje es.
POR QUÉ FUERON POCOS. Al ma gen de
esas ap eciaciones, la p egun a con inúa
siendo po qué había an pocos andaluces en
aquellos ba cos. El po cen aje espec o a los
españoles no alcanzó en A gen ina la ci a
del 10% de andaluces que adicionalmen e
habíamos acep ado pa a el exilio ame ica-
no. Se nos ocu e que la espues a es a ía
más que en el cos e del iaje, en las limi a-
ciones impues as po los gobie nos del Cono
Su que ya hemos comen ado, la pé dida de
la adición mig a o ia andaluza hacia la e-
gión, en e a o os des inos como Cuba o
B asil, incluso, y la ausencia de un en a-
mado ins i ucional de ayuda, como los hu-
bo en los casos gallego y asco, que uncio-
nase como ó gano de p esión y como meca-
nismo “conseguido ” pa a acili a la en a-
da. En de ini i a, la al a de una colonia an-
daluza po en e, en núme o e in luencia, en
unas sociedades en las que la imagen del an-
daluz dis aba mucho de la isión ne amen e
posi i a que se enía de o os españoles: los
ascos, po ejemplo.
A pesa de odo, los andaluces c ea on y
sos u ie on en esos años cen os egionales
que cons i uían espacios de au ode ensa de
la iden idad de o igen, ehículos de inme -
sión en el mundo labo al y ámbi os donde
e an sa is echas buena pa e de las necesi-
dades sani a ias, de ins ucción o de ocio.
En U uguay exis ió una Peña Andaluza que
ac uó en la línea del Cen o Republicano Es-
pañol. Lo mismo que en Chile, donde exis-
ió un g upo cohe en e de andaluces uncio-
nando bajo el pa aguas gene al de la Casa de
España. En A gen ina se unda on dos cen-
os andaluces: el Rincón Familia Andaluz
y el Hoga Andaluz.
¿Cuál es en onces la causa de esa apa en-
e in isibilidad de los andaluces en las socie-
dades de acogida? E iden emen e la andalu-
za es una comunidad cuyo olumen en el Co-
no Su e a muy in e io a la gallega, pe o no
an di e en e a las comunidades ca alana o
asca. La explicación es á en ac o es de ín-
dole cuali a i a: la ue za del localismo, que
podemos ap ecia en la cons i ución de una
asociación especí icamen e alme iense en
Buenos Ai es, en 1941, o el meno éxi o eco-
nómico de la inmig ación andaluza en el Co-
no Su . Podemos apela ambién al mi o de
la sociabilidad andaluza, omando como e-
e encia las e lexiones del exiliado jienense
Manuel Andúja sob e la esencia andaluza
mes iza, no excluyen e sino aglu inan e, la
e sa ilidad del andaluz y su capacidad de
adap ación; algo que les pe mi i ía in eg a -
se más ácilmen e en Amé ica y pasa des-
ape cibidos. Finalmen e, podemos in oca a
la iden i icación de la pa ia española con la
pa ia andaluza que hacia el se illano Blasco
Ga zón, exiliado en A gen ina, en el epílogo
de sus
E ocaciones Andaluzas
.
RECIPROCIDAD. Pa a e mina , nos queda
po comen a un asgo peculia ísimo del exi-
lio español en el Cono Su . El exilio de 1939 en
esa egión u o su ecip ocidad en la década
de los 70 y 80. Con el iempo, la memo ia del
exilio ue quedando como memo ia indi i-
dual o g upal, inmune al ol ido po que daba
sen ido e iden idad al exiliado y al g upo. No
obs an e, en gene al, esa memo ia ue des-
apa eciendo de las sociedades de acogida. En
A gen ina la eclipsó la llegada masi a de in-
mig an es españoles desde 1948, a aíz del
acue do F anco–Pe ón. En U uguay o Chile lo
hizo la e olución polí ica in e na. Sin emba -
go, en los años 70 y 80 las dic adu as del Cono
Su gene a on su p opio exilio con des ino
Eu opa, Amé ica o la p opia España. Eso de-
i ó en un doble enómeno: la ecupe ación
del in e és po el exilio español al hilo del su-
yo y el “segundo exilio” pa a algunos españo-
les en el Cono Su comp ome idos en la lucha
con a aquellas dic adu as.
En un bucle de la his o ia, en los años 70
encon amos al exilio español soco iendo
al chileno. Las muje es del exilio en México
ecogían alimen os que en egaban dos e-
ces a la semana a las amilias chilenas. El
Colegio Mad id les o eció becas de es udio y
ab ió sus pue as pa a que en sus aulas se
o mase una gene ación de jó enes la inoa-
me icanos (españoles-mexicanos-chile-
nos). Los e ugiados españoles les b inda-
on, sob e odo, la expe iencia que p ocu a-
ban es décadas de exilio esumidas en un
consejo: “deshaz ápidamen e u male a,
noso os nos demo amos 5, 8 ó 10 años en
deshace las. La u imos debajo de la cama y
ue un iempo pe dido…”. ■
Más in o mación
■Schwa zs ein, Do a
En e F anco y Pe ón: memo ia e iden idad del
exilio epublicano español en A gen ina.
C í ica. Ba celona, 2001.
■Rome o La go, L.; Suá ez González,
M. y Ma ínez Ba ei o, R.
Una his o ia del exilio español en U uguay
(1814-1978).
Endymión. Mad id, 2009.
■Fe e Mi , Jaime
Los españoles del Winnipeg.
Cal y Sogas. San iago de Chile, 1989.
■Pla B uga , Dolo es (coo d.)
Pan, abajo y hoga . El exilio epublicano
español en Amé ica La ina.
Ins i u o Nacional de Mig ación,
Cen o de Es udios Mig a o ios,
Ins i u o Nacional de An opología e
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Las dic adu as del Cono Su gene a on su p opio exilio, lo que de i ó en
un doble enómeno: un nue o in e és po el exilio español y el “segundo
exilio” pa a los españoles que lucha on en onces con a esas dic adu as