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En los barcos de la esperanza

Cordero Olivero, Inmaculada

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D O S I E R AH ENERO 2014 30 No se nos escapa el pa alelismo, al menos simbólico, en e los ba - cos que aslada on a los e ugia- dos de la diáspo a epublicana a Amé ica y los que p o agoniza on el Descub imien o. En odo caso, es a segunda conquis a hab ía de se diame almen e dis in a. Así lo pon- de aban los p opios exiliados, en un in en o de hace ol ida iejos p ejuicios que podían di icul a su acogida en los países de asilo. Po o a pa e, aquellos e ugiados ampoco pa ecían los inmig an es de alpa ga a que habían “hecho las amé icas”. De eso p esu- mían, has a el ex emo de con e i esa di- e gencia en ac o esencial en la cons uc- ción de una iden idad colec i a especí ica del exilio en Amé ica. Eso, a pesa de que el paso del iempo y la dis ancia se enca ga on de lima , has a hace in isibles pa a las so- ciedades de acogida, las di e encias en e los dos g upos. Más aún, ampoco sen ían como p opia aquella “Te ce a España ” o - mada po in elec uales y diplomá icos a los que el golpe de julio so p endió ue a del e- i o io o que decidie on ma cha an e la e olución del con lic o; enómeno muy im- po an e en A gen ina. Aquellos na íos iban ebosan es de gen e ag adecida, dis- pues a a da — abajo y sabe — y no a lle a - se; agen es de la he oica España epublica- na, no mad e, sino he mana de aquella Amé ica econ e ida en ie a de p omi- sión. PECULIARIDADES. El exilio español en el Cono Su es u o do ado de cie - a especi icidad. En p ime luga , como sa- bemos, con an e io idad a la Gue a Ci il exis ió en España una la ga adición mi- g a o ia hacia aquella egión. Sólo en Bue- nos Ai es i ían, en los años ein a del si- glo XX, ce ca de 50.000 andaluces. Es a ci- a esul a poco signi ica i a si la compa a- mos con el núme o de gallegos o de ca ala- nes esiden es en A gen ina, incluso de as- cos, si omamos como e e encia odo el Co- no Su . No obs an e, sigue siendo supe io al o al de españoles que i ían en México, comp endidos los e ugiados que se ins ala- on en e 1939 y 1942. Eso pe mi e supone que el a ac i o de aquella zona como des i- no del exilio se ía g ande. No sólo po las imágenes de bienes a asociadas a la adi- ción mig a o ia, sino po que la p esencia de una comunidad de o igen en la egión podía acili a la ida del ecién llegado. En segundo luga , no ue es e el p ime exilio peninsula en el Cono Su . En el siglo an e io A gen ina y Chile habían sido ya e ugio de libe ales y epublicanos españo- les. Po o a pa e, los epublicanos de 1939 iban a compa i icisi udes con g upos de des e ados cen oeu opeos que llega on in- cluso en los mismos ba cos, gene ando un en amado de elaciones oda ía insu icien- emen e es udiadas. Además, an es del desemba co de los e- publicanos, A gen ina y Chile había ecibi- do ya o os e ugiados, en es e caso del “ban- do nacional”. La llegada de es os a luga es como Valpa aíso inc emen ó la ensión en el seno de la colonia española, en e los leales a la República y los a ines a los suble ados, y o aleció a los g upos conse ado es que hi- cie on campaña a a o de los mili a es e- Winnipeg y Masilia, pe o ambién o os buques menos conocidos como G oix o Nep unia, ejen una le anía mí ica en el imagina io colec i o del exilio. Consegui un pasaje en aquellos ba cos umbo al Cono Su pe mi ía a los e ugiados en F ancia aho a se la expe iencia aumá ica de la II Gue a Mundial, ol ida las penu ias de los campos anceses y el miedo a las depo aciones en la zona ocupada. Además, e i aba el choque lingüís ico y cul u al y pe mi ía soña con el mi o de la p ospe idad ame icana. En los ba cos de la espe anza Republicanos andaluces en el Cono Su de Amé ica INMACULADA CORDERO OLIVERO UNIVERSIDAD DE SEVILLA EL EXILIO D O S I E R AH ENERO 2014 31 beldes en el Cono Su y en con a de concede asilo a “los ojos”. Cie amen e, la gue a p o ocó una di isión en el seno de la colonia española, pa icula men e en A gen ina, donde Falange se había hecho ue e, se ha- bía c eado una Sección Femenina e incluso habían apa ecido g upos como los Legiona- ios Ci iles de F anco, undado po la anda- luza Soledad Alonso de D ysdade. El mejo ejemplo de esa up u a ue la undación de El Rincón Familia Andaluz de Buenos Ai es en 1938, como con es ación de una pa e de la comunidad andaluza esiden e en la capi- al a la posición del Hoga Andaluz y a la ac i- a labo p opagandis a que es e desplegó a a o de los suble ados. En gene al, como en el es o del Cono Su , lo que ma có el posicio- namien o de la colonia ue su s a us social y económico. En Chile esa colonia, menos nu- me osa que la a gen ina y con una posición socioeconómica supe io , se inclinó po el bando anquis a. Pe o, incluso así, no es menos cie o que una ez que los epublica- nos llega on ue on los p ime os, po a ini- dad pa ia, en o ece les abajo y acili a así su in eg ación. Po o a pa e, en aquellos ba cos am- bién na ega on algunas amilias de epu- blicanos que abandona on el país an es de que inalizase la con ienda. Eso nos obliga a adelan a la echa de inicio de la diáspo a hacia el Cono Su al menos has a 1938. Ha- b íamos de al e a , además, la echa inal de es e exilio y lle a la más allá del inal de la II Gue a Mundial. A gen ina, Chile y pa icula men e U uguay, que expe imen- ó un gi o polí ico p og esis a opues o a lo que sucedía en los países limí o es, se con- i ie on en segundo des ino pa a muchos exiliados a incados has a en onces en o os países del con inen e. Es os mo imien os in e egionales no desapa ecie on has a iniciada la década de los 50. Finalmen e, el egis o de pasaje os de los ba cos que llegan a Buenos Ai es es á lle- no de andaluces que habían esidido con an- e io idad en A gen ina, que habían emba - cado en los pue os de Cádiz y de Ba celona, y cuyo o icio e a el de lab ado , “sus labo es” en el caso de las muje es. ¿Debemos conside a los exiliados o emi- g an es? Desde que se no maliza el ans- po e en e España y A gen ina, después de la gue a, esul a muy di ícil dis ingui en- e aquellos que huye on po mo i os polí i- cos y los que lo hicie on de la mise ia de la posgue a. Sólo es sencillo cuando el pue o de emba que e a Ma sella, Gib al a , Lis- boa o algún o o eu opeo o ame icano. URUGUAY. Lo cie o es que la mo ilización social a a o de los e ugiados españoles en el Cono Su no u o p eceden es. La Fede a- ción de O ganismos de Ayuda a los Re ugia- dos y Exiliados (FOARE) a gen ina coo dina- ba ce ca de quinien os comi és solida ios con la República. La p ensa de aquel país asegu aba que és e ocupaba la segunda po- sición mundial en olumen de ayuda a la España leal, supe ada sólo po Suecia. La p ensa u uguaya, po su pa e, a ibuía a su país un luga en e los diez p ime os del mundo en ese anking solida io. Sin emba - go, en e a lo que ocu ió en México, en el Cono Su el exilio español hubo de so ea in inidad de abas impues as po sus go- bie nos. Los epublicanos españoles llega- on en una coyun u a de c isis y cambios sus anciales en las polí icas mig a o ias de aquellos países en sen ido es ic i o. En A Chile se di igió la única g an expedición que desemba có en el Cono Su : la del Winnipeg, el ba co fle ado po Pablo Ne uda. En la imagen, niños en la cubie a de ese na ío. A chi o o og á ico de la Biblio eca Nacional de Chile. D O S I E R AH ENERO 2014 32 U uguay, el gobie no conse ado de Ga- b iel Te a, que es aba ecibiendo una im- po an e inyección de in e sión alemana pa a la cons ucción de in aes uc u as, había o o emp anamen e con la Repúbli- ca, con el p e ex o del asesina o de las he - manas del cónsul en 1936. En diciemb e de 1937 econoció de ac o al gobie no de Bu - gos, a pesa de su opinión pública y con la oposición, incluso, del pa ido de o ien a- ción ca ólica Union Cí ica. Su suceso , sin emba go, Al edo Baldomi , hijo de inmi- g an es españoles, dio un uelco a esa polí- ica en 1942. La denomina- da “Suiza de Amé ica” e- sul ó polo de a acción pa a los exiliados del p o- pio Cono Su , oda ez que en A gen ina las posibilidades de acción de los epublicanos ue on cada ez más e- ducidas. En o al aquel país llegó a acoge 2.000 españoles. Nomb es como los de Ma ga i a Xi gú, José Be gamín, Beni o Milla, F an- cisco Con e as Pazo, el poe a y na ado C is óbal Debe O e o y José Ca mona Blan- co die on isibilidad al exilio español en U uguay, sob e odo en la segunda mi ad de los años 50. Esa nómina no incluyó muchos andalu- ces, pe o si algunos conocidos: el esc i o Jo- sé Mo a Gua nido, nacido en Alhama, o B aulio Sánchez Sáez, ambién g anadino, quien, desde el Minis e io de Ins ucción Pública, había pa icipado en el gabine e de elaciones con Hispanoamé ica y pasó sus días de exilio en e U uguay y A - gen ina. CHILE. La e olución polí ica de Chile ue opues a a la de U uguay. Has a 1938 el go- bie no de Alessand i no log ó disimula su p e e encia po los suble ados. El éxi o del F en e Popula aquel año y el ascenso a la p esidencia de Agui e Ce da die on un gi o a la posición del país en e a la Gue a Ci il española. No obs an e, el iun o de la izquie da llegaba en un mo- men o en que la c isis económica de una pa - e y una ca ás o e na u al, el e emo o de Chillán, copaban el in e és de una opinión pública eme osa an o del con ac o ideoló- gico y de la deses abilización que la llegada de los e ugiados españoles, supues os agen- es e oluciona ios del Komin e n en Amé i- ca La ina, pod ía p o oca en el país, como de la compe encia que supond ían en el me - cado de abajo. Así las cosas, pa a el jo en gobie no en epopulis a esul aba a iesga- ■“En Pa ís había un negocio de en a de isaciones, podías i a la Coupole o al Dôme o a Deux Mago s. Los judíos y los epublicanos españoles é amos en aquel momen o dos colonias impo an es de gen e exiliada... Ibas allí y e daban una lis a a máquina de p ecios, po ejemplo, Pa aguay 20.000 ancos, Pa aguay con isa de ánsi o po A gen ina 30.000 ancos, A gen ina imposible di ec amen e, no enía p ecio... No pude consegui isado di ec o pa a acá, no hubo mane a... Los mismos consulados a e iguaban cuán o cob aba un cónsul po el isado y de és o se había hecho ya una lis a, no es aba encubie o, e an los mismos del consulado los que la endían. (…) A gen ina figu aba al o en las p e e encias de los exiliados. Se conside aba que e a el país más adelan ado, el país más eu opeo, po deci lo de alguna mane a. Segu amen e po la ciudad, Buenos Ai es es el símbolo de la A gen ina. Mi a los a gen inos en mi época, en mi ju en ud en España, y en Eu opa e an odos millona ios…”. Tes imonio ecogido po Do a Schwa zs ein. “El exilio andaluz en la A gen ina”, en VI Jo nadas de Andalucía y Amé ica , omo II, Escuela de Es udios Hispano- Ame icanos (EEHA). Se illa, 1987, pp. 173-195. La pa ida… Familia es a aban de acili a la llegada de los exiliados a a és de “ca as de llamada”. D O S I E R AH ENERO 2014 33 do comp ome e se con la República. Con odo, a Chile se di igió la única g an expedición que desemba có en el Cono Su : el Winnipeg de Pablo Ne uda. Des- de F ancia, Ne uda o ganizó la e acuación so eando in inidad de di icul ades. En p i- me luga había de cumpli el comp omiso con el gobie no que ep esen aba: seleccio- na a pescado es, ag icul o es o ob e os me- alú gicos, p o esiones de las que Chile e a de ici a ia, p e e en emen e de o igen asco o ca alán, inmig an es con ama de abaja- do es y hon ados, exp esamen e se excluía a los mine os as u ianos, a los que se p esu- mía muy ac i os polí icamen e, y a los anda- luces con ama de indolencia an e la opinión pública chilena. A odos se les exigía, ade- más, el comp omiso de no inmiscui se en la polí ica del país so pelig o de expulsión. Ex- plíci amen e se ecomendó no inclui en el g upo ni in elec uales, ni p o esiones libe a- les que pudiesen hace la compe encia a los au óc onos. Si innume ables ue on las a- bas, ampoco se lo puso ácil el econoci- mien o del gobie no de F anco po San iago el 7 de ab il de 1939, ni las c ecien es c í icas po pa e de los p incipales dia ios chilenos. Finalmen e, en el Winnipeg llega on 2.000 epublicanos, el es o, has a unos 3.500, lle- ga on de o ma casi indi idual, po ba co o po ie a, desde A gen ina. En Chile encon ó asilo el se illano Da ío Ca mona, quien ayudo a Ne uda a o gani- za su expedición. José y Joaquín Machado mal i ie on en San iago dos décadas, ayu- dados po los cuáque os y po o os exilia- dos. F ancisco Sole , alme iense de Ga u- cha, se in eg ó en el claus o de la Uni e si- dad Ca ólica de Valpa aíso. An onio Apa i- cio había nacido en Se illa y i ió, como buena pa e de los in elec uales que a iba- on al Cono Su , un exilio “en ánsi o” en- e Chile, Lond es y Ca acas, donde ue cola- bo ado de El Nacional y alleció en 2000. El malagueño José Rica do Mo ales, d ama- u go, di ec o de ea o y p o eso uni e si- a io, llegó a Chile abo do del Winnipeg y allí ob u o el í ulo de p o eso de his o ia y geo- g a ía en 1942. También se ins ala on en es- e pais dos polí icos que habían sido dipu a- dos po Málaga: Fede ico Casamayo Tosca- no, o iundo de Vélez Málaga, quien pa ici- pó en las euniones de Co es en México y undó en su país de asilo el Ho el Español de los Andes y el a macéu ico F ancisco Sa al Mo is, nacido en Gua omán, que llegó con la ayuda de la masone ía ancesa e hizo o una en la indus ia a macéu ica. ARGENTINA. En oc ub e de 1936 se ap obó en A gen ina un dec e o que p e endía limi- a el ing eso de inmig an es clandes inos a a és de los es ados ecinos, así como de “ oda pe sona que cons i uye a un pelig o pa a la salud ísica y mo al de la población o conspi a a con a la es abilidad de las ins i- uciones c eadas po la cons i ución nacio- nal”. En 1938 el Minis e io de Asun os Ex e- io es dio ins ucciones a su se icio consu- la pa a endu ece los equisi os de en ada en el país y aumen a el con ol del que se enca gaba la Di ección de Mig aciones. Da la imp esión que esas ins ucciones iban di- igidas a e i a una llegada masi a de epu- blicanos españoles. Aho a bien, no odos ecibie on idén ico a o. El apoyo de la co- lonia asca y de al as pe sonalidades de la ida pública y polí ica del país, así como de la p ensa nacional, pe mi ió que o os dos dec e os ab iesen excepcionalmen e las on e as a aquella inmig a- ción en 1940. En de ini i a, ue on muy pocos los e ugiados españoles que acogió A gen ina legalmen e: sólo aquellos que, po con ac o amilia o po pe enece a la eli e in elec ual del exilio, en a on en el país as un la go pe iplo pe - sonal, siemp e de o ma indi idual y sin ningún ipo de apoyo o icial, odo lo con a- io; usando mé odos ilegales, llegando co- mo u is as a los que un con a o de abajo pe mi ía egula iza la si uación, en o as ocasiones se comp aban las isas a a és de los consulados de o os países ame icanos en Eu opa —Chile, Boli ia, Pa aguay, B a- sil—. Más a en u ado esul aba in en a el ing eso ilegal a a és de las on e as eci- nas. En el mejo de los casos, amilia es o amigos conseguían a ae los usando “ca as de llamada”. En ningún momen o nos en- con amos con expediciones o ganizadas como la del Winnipeg , mucho menos como las de México. En alguna ocasión a iba on al pue o de Buenos Ai es un con ingen e de españoles, po ejemplo, los emba cados en el Masilia umbo a Chile, a Boli ia y a Pa- aguay, que iban pe seguidos po subma i- nos alemanes. Sólo la labo del Ne uda a - gen ino, el di ec o del dia io C í ica , Na a- lio Bo ana, pe mi ió que el gobie no acep- a a una pa e de los 147 ipulan es del ba - co. Pe o en o al A gen ina no ecibió más de 2.500 e ugiados, de los cuales 1.400 e an de o igen asco. La econs ucción de la i encia del exi- lio y sus consecuencias en la ayec o ia i- al y c ea i a de los g andes nomb es del exi- lio andaluz en A gen ina ha sido ya es udia- da. Pe o jun o a F ancisco Ayala, Ra ael Al- be i, Nice o Alcalá-Zamo a y Manuel de Fa- Los andaluces c ea on y sos u ie on cen os egionales que cons i uían espacios iden i a ios y de ayuda. A odos los e ugiados que llega on a Chile a bo do del ba co que fle ó Pablo Ne uda, el Gobie no les exigió el comp omiso exp eso de no inmiscui se en la polí ica del país so amenaza de expulsión D O S I E R AH ENERO 2014 34 lla, que alleció en su exilio a gen ino en 1946, llega on o os polí icos, esc i o es, médicos y p o eso es. El se illano Luciano Sánchez Fe nández de la Vega se quedó es u- diando en España después de que su pad e ma chase al exilio, más a de se asladó a A gen ina, donde se g aduó en medicina del abajo y eje ció como p o eso de psico- pa ología en la Uni e sidad Mendoza. El abogado y polí ico se illano Manuel Blasco Ga zón, además de p esiden e del A eneo, del Ae o Club, de la Fede ación Andaluza de Fú bol y Di ec o de la Real Academia Se i- llana de Buenas Le as, desempeñó las un- ciones de Cónsul Gene al de España; inali- zada la gue a, ue nomb ado ep esen an e del gobie no en el exilio en A gen ina, don- de mu ió en 1954. También se a incó en Bue- nos Ai es en 1951 Juan M. Cab illana, d a- ma u go nacido en Cue as Bajas (Málaga). El polí ico co dobés Fede ico Fe nández de Cas illejo desemba có con su amilia en ene o de 1938; había emba cado en Che bu - go, los suyos en Lisboa, pa a e mina eu- ni icando la amilia en Buenos Ai es. El es- c i o y pe iodis a se illano Juan González Olmedilla, edac o de la publicación pe ió- dica C í ica de Buenos Ai es, o mó pa e ambién de esa nómina. Mucho más con- ulso ue el exilio del a is a malagueño Mi- guel de Molina, quien llegó al país en 1942 pa a se expulsado un año después, enien- do que e ugia se en México has a 1946. En 1993 alleció en Buenos Ai- es. Sob e i ió y c eó cul- u a española e hispanoa- me icana desde A gen i- na el esc i o comunis a onubense Luis F. Pé ez In an e, quien se emba có en 1939 en- e mo en el Fo mosa . De Chile pasó a A gen- ina y de allí a Mon e ideo en 1946, donde i ió has a su allecimien o en 1968. ¿Cabe mejo ejemplo de exilado “en ánsi o” en el Cono Su que és e? El edi o José Venegas ha- bía nacido en Lina es en 1899, como a o os in elec uales y p o esionales la Gue a Ci il le so p endió en Buenos Ai es, allí se a incó pa a cumpli una unción solida ia insus i- uible como puen e pa a los exiliados que deseaban llega a A gen ina, has a su mue e en 1948. Un exilio peculia ue el de Sal ado Val- e de, poe a, na ado , guionis a y pe io- dis a, que había nacido en Buenos Ai es. En su niñez se había asladado con su amilia a Se illa, donde compuso coplas an popula- es como Ojos e des o Ma ía de la O . Al es a- lla la Gue a Ci il iajó a F ancia y a Buenos Ai es en 1939, donde pudo en a con la aci- lidad que le p ocu aba su nacionalidad de o igen. EXILIO DE LOS INVISIBLES .De acue do con las ichas del egis o de la ep esen a- ción española en A gen ina, llega on al país 2.500 españoles exiliados. De ellos 18,1% se- ían ca alanes, mien as que el po cen aje de andaluces se si uaba po debajo del 8%. Cie amen e, la p esencia de andaluces en el exilio del Cono Su no ue abundan e. Sob e odo, su isibilidad como colec i o ue esca- sa en la sociedad de acogida si la compa a- mos con la que log a on o as colec i idades: los gallegos po adición, los ascos en i - ud del acue do de 1940. Al ma gen de los g andes nomb es, a los que se iden- i icó como exilio español pe o no especí icamen e andaluz, el exilio de nues- a comunidad en el Cono Su pasó desape - cibido po se “gen e co ien e” y po se an- daluces en aquella Amé ica. La lis a de pasaje os que a iban al pue o de Buenos Ai es nos indica, sin emba go, que en e 1936 y 1940 llega on un o al de 10.625 españoles, de ellos 488 e an andalu- ces, menos de un 5% del o al. Los ca alanes ue on el 12,6% y los gallegos el 35,5%. En e 1941 y 1950 el po cen aje espec o a los espa- ñoles osciló en e el 3,4% de 1943 y el 8,9% de 1949. Los gallegos suponían un 41,9% del o- al y los ca alanes sólo un 7,2%. En o al en es a década llega on 10.536 andaluces, pe o en su mayo ía no podemos conside a los exi- liados. Exilio y emig ación económica iaja- on jun os. Como señalamos, sólo un pue o de o igen no español nos se i ía me odoló- gicamen e pa a dis ingui los. Sin emba go, eso nos obliga ía a deja ue a a las muje es, solas o con hijos, que emba ca on en Cádiz o Ba celona pa a log a la euni icación ami- lia después de que su pa eja hubiese i ido el exilio ancés. Si a endemos al o igen p o incial se ob- se a un cla o p edominio de la Andalucía o ien al, Málaga y, sob e odo, Alme ía. Si a la p opia dinámica de la gue a sumamos la adición mig a o ia hacia el Cono Su que exis ía en aquella p o incia, se en iende pe ec amen e el peso de los alme ienses en un exilio en el que las “ca as de llamada” y los con ac os esul a on cla e pa a so ea los obs áculos o iciales. Se illa, G anada, Cádiz y Có doba apo a on un con ingen e meno al exilio andaluz, muy po debajo quedaban Jaén y Huel a. Llama pode osamen e la a ención la p e- sencia de muje es en esas lis as de ecepción El Winnipeg luce una g an pin u a del p esiden e chileno Ped o Agui e Ce da. A chi o o og á ico de la Biblio eca Nacional de Chile. D O S I E R AH ENERO 2014 35 en pue o. En e 1936 y 1940 llega on a supe- a el núme o de homb es y la mayo ía de esas muje es se si uaba en una media de edad supe io a los homb es, al ez po que el núme o de iudas mayo es es impo an- e. La p ác ica o alidad de las mismas de- cla aba se ama de casa. Un 56,2% de los a- ones se dedicaba al sec o se icios y sólo un 9,9% a la ag icul u a. La mi ad de ellos podían se cali icados como abajado es no cuali icados, un 23,6% cuali icados y un 22,7% p o esionales: p o eso es, a is as y esc i o es de Se illa, G anada y Cádiz un- damen almen e. Como apun amos, muchos de esos anda- luces llega on desde pue os anceses, La Palliece o Bu deos, en su mayo ía homb es. Pe o ambién los hubo, más que en o as co- munidades, que se emba ca on en B asil, los pue os de Rio o San os, Gib al a o Lis- boa, en es e caso básicamen e muje es. POR QUÉ FUERON POCOS. Al ma gen de esas ap eciaciones, la p egun a con inúa siendo po qué había an pocos andaluces en aquellos ba cos. El po cen aje espec o a los españoles no alcanzó en A gen ina la ci a del 10% de andaluces que adicionalmen e habíamos acep ado pa a el exilio ame ica- no. Se nos ocu e que la espues a es a ía más que en el cos e del iaje, en las limi a- ciones impues as po los gobie nos del Cono Su que ya hemos comen ado, la pé dida de la adición mig a o ia andaluza hacia la e- gión, en e a o os des inos como Cuba o B asil, incluso, y la ausencia de un en a- mado ins i ucional de ayuda, como los hu- bo en los casos gallego y asco, que uncio- nase como ó gano de p esión y como meca- nismo “conseguido ” pa a acili a la en a- da. En de ini i a, la al a de una colonia an- daluza po en e, en núme o e in luencia, en unas sociedades en las que la imagen del an- daluz dis aba mucho de la isión ne amen e posi i a que se enía de o os españoles: los ascos, po ejemplo. A pesa de odo, los andaluces c ea on y sos u ie on en esos años cen os egionales que cons i uían espacios de au ode ensa de la iden idad de o igen, ehículos de inme - sión en el mundo labo al y ámbi os donde e an sa is echas buena pa e de las necesi- dades sani a ias, de ins ucción o de ocio. En U uguay exis ió una Peña Andaluza que ac uó en la línea del Cen o Republicano Es- pañol. Lo mismo que en Chile, donde exis- ió un g upo cohe en e de andaluces uncio- nando bajo el pa aguas gene al de la Casa de España. En A gen ina se unda on dos cen- os andaluces: el Rincón Familia Andaluz y el Hoga Andaluz. ¿Cuál es en onces la causa de esa apa en- e in isibilidad de los andaluces en las socie- dades de acogida? E iden emen e la andalu- za es una comunidad cuyo olumen en el Co- no Su e a muy in e io a la gallega, pe o no an di e en e a las comunidades ca alana o asca. La explicación es á en ac o es de ín- dole cuali a i a: la ue za del localismo, que podemos ap ecia en la cons i ución de una asociación especí icamen e alme iense en Buenos Ai es, en 1941, o el meno éxi o eco- nómico de la inmig ación andaluza en el Co- no Su . Podemos apela ambién al mi o de la sociabilidad andaluza, omando como e- e encia las e lexiones del exiliado jienense Manuel Andúja sob e la esencia andaluza mes iza, no excluyen e sino aglu inan e, la e sa ilidad del andaluz y su capacidad de adap ación; algo que les pe mi i ía in eg a - se más ácilmen e en Amé ica y pasa des- ape cibidos. Finalmen e, podemos in oca a la iden i icación de la pa ia española con la pa ia andaluza que hacia el se illano Blasco Ga zón, exiliado en A gen ina, en el epílogo de sus E ocaciones Andaluzas . RECIPROCIDAD. Pa a e mina , nos queda po comen a un asgo peculia ísimo del exi- lio español en el Cono Su . El exilio de 1939 en esa egión u o su ecip ocidad en la década de los 70 y 80. Con el iempo, la memo ia del exilio ue quedando como memo ia indi i- dual o g upal, inmune al ol ido po que daba sen ido e iden idad al exiliado y al g upo. No obs an e, en gene al, esa memo ia ue des- apa eciendo de las sociedades de acogida. En A gen ina la eclipsó la llegada masi a de in- mig an es españoles desde 1948, a aíz del acue do F anco–Pe ón. En U uguay o Chile lo hizo la e olución polí ica in e na. Sin emba - go, en los años 70 y 80 las dic adu as del Cono Su gene a on su p opio exilio con des ino Eu opa, Amé ica o la p opia España. Eso de- i ó en un doble enómeno: la ecupe ación del in e és po el exilio español al hilo del su- yo y el “segundo exilio” pa a algunos españo- les en el Cono Su comp ome idos en la lucha con a aquellas dic adu as. En un bucle de la his o ia, en los años 70 encon amos al exilio español soco iendo al chileno. Las muje es del exilio en México ecogían alimen os que en egaban dos e- ces a la semana a las amilias chilenas. El Colegio Mad id les o eció becas de es udio y ab ió sus pue as pa a que en sus aulas se o mase una gene ación de jó enes la inoa- me icanos (españoles-mexicanos-chile- nos). Los e ugiados españoles les b inda- on, sob e odo, la expe iencia que p ocu a- ban es décadas de exilio esumidas en un consejo: “deshaz ápidamen e u male a, noso os nos demo amos 5, 8 ó 10 años en deshace las. La u imos debajo de la cama y ue un iempo pe dido…”. ■ Más in o mación ■Schwa zs ein, Do a En e F anco y Pe ón: memo ia e iden idad del exilio epublicano español en A gen ina. C í ica. Ba celona, 2001. ■Rome o La go, L.; Suá ez González, M. y Ma ínez Ba ei o, R. Una his o ia del exilio español en U uguay (1814-1978). Endymión. Mad id, 2009. ■Fe e Mi , Jaime Los españoles del Winnipeg. Cal y Sogas. San iago de Chile, 1989. ■Pla B uga , Dolo es (coo d.) Pan, abajo y hoga . El exilio epublicano español en Amé ica La ina. Ins i u o Nacional de Mig ación, Cen o de Es udios Mig a o ios, Ins i u o Nacional de An opología e His o ia. México, 2007. Las dic adu as del Cono Su gene a on su p opio exilio, lo que de i ó en un doble enómeno: un nue o in e és po el exilio español y el “segundo exilio” pa a los españoles que lucha on en onces con a esas dic adu as