Los imponderables literarios: El caso de José María Requena
Abstract
La obra literaria de José María Requena (1925-1998) no ha tenido, ni siquiera entre sus paisanos, el reconocimiento que merece, ni antes ni después de El cuajarón, su primera novela, ganadora del Premio Nadal en 1971, circunstancia esta que hizo inscribir su nombre en el famoso y polémico movimiento de los «narraluces». En este trabajo, se intentan esbozar algunas de las razones de todo tipo (biográficas, literarias, sociológicas) que ayuden a comprender el porqué de esa falta de reconocimiento, al tiempo que se resume la trayectoria vital y literaria del escritor de Carmona y se analizan las principales dimensiones de su obra
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FUNDADORES DE CAUCE Alberto Millán Chivite, M.ª Elena Barroso Villar y Juan Manuel Vilches Vitiennes Director: Pedro Javier Millán Barroso (Universidad Internacional de La Rioja) Secretario: Manuel Antonio Broullón Lozano (Universidad Complutense de Madrid) COMITÉ CIENTÍFICO Universidad de Sevilla: Purificación Alcalá Arévalo, M.ª Elena Barroso Villar, Julio Cabero Almenara, Diego Gómez Fernández, Fernando Millán Chivite, M.ª Jesús Orozco Vera, Ángel F. Sánchez Escobar, Antonio José Perea Ortega, M.ª Ángeles Perea Ortega, Antonio Pineda Cachero, Ana M.ª Tapia Poyato, Concepción Torres Begines, Rafael Utrera Macías, Manuel Ángel Vázquez Medel Otras universidades españolas: Francisco Abad (Universidad Nacional de Educación a Distancia), Manuel G. Caballero (Universidad Pablo de Olavide), Manuel Antonio Broullón Lozano (Universidad Complutense de Madrid), Luis Pascual Cordero Sánchez (Universidad de Valladolid), Arturo Delgado (Universidad de Las Palmas), José M.ª Fernández (Universidad Rovira i Virgili, Tarragona), M.ª Rosario Fernández Falero (Universidad de Extremadura), M.ª Teresa García Abad (Centro Superior de Investigaciones Científicas), José Manuel González (Universidad de Extremadura), M.ª Do Carmo Henríquez (Universidade de Vigo), M.ª Vicenta Hernández (Universidad de Salamanca), Antonio Hidalgo (Universitat de València), Rafael Jiménez (Universidad de Cádiz), Antonio Mendoza (Universidad de Barcelona), Pedro Javier Millán Barroso (Universidad Internacional de La Rioja), Salvador Montesa (Universidad de Málaga), Antonio Muñoz Cañavate (Universidad de Extremadura), M.ª Rosario Neira Piñeiro (Universidad de Oviedo), José Polo (Universidad Autónoma de Madrid), Alfredo Rodríguez (Universidade Da Coruña), Julián Rodríguez Pardo (Universidad de Extremadura), Carmen Salaregui (Universidad de Navarra), Antonio Sánchez Trigueros (Universidad de Granada), Domingo Sánchez-Mesa Martínez (Universidad de Granada), José Luis Sánchez Noriega (Universidad Complutense de Madrid), Hernán Urrutia (Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea), José Vez (Universidade de Santiago de Compostela), Santos Zunzunegui (Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea) Universidades extranjeras: Frieda H. Blackwell (Universidad de Bailor, Waco, Texas, EE.UU.), Carlos Blanco- Aguinaga (Universidad de California, EE.UU.), Fernando Díaz Ruiz (Université Libre de Bruxelles, Bélgica), Robin Lefere (Université Libre de Bruxelles, Bélgica), Silvia Cristina Leirana Alcocer (Universidad Autónoma de Yucatán, México), Francesco Marsciani (Alma Mater Studiorum-Università di Bologna), John McRae (Universidad de Nottingham, Reino Unido), Angelina Muñiz-Huberman (Universidad Nacional Autónoma de México), Edith Mora Ordóñez (Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile), Sophie Morand (Universidad de París II, Sorbona, Francia), Christian Puren (Universidad de Saint-Etienne, Francia), Carlos Ramírez Vuelvas (Universidad de Colima, México), Ada Aurora Sánchez Peña (Universidad de Colima, México), Claudie Terrasson (Universidad de Marne-la-Vallée, París, Francia), Angélica Tornero (Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México) COLABORADORES (no doctores) Lidia Morales Benito (Université Libre de Bruxelles, Bélgica), Mario Fernández Gómez (Universidad de Sevilla), José Eduardo Fernández Razo (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, Raquel Díaz Machado (Universidad de Extremadura), Maria Francescatti (Universidad de Sevilla)
CONSEJO DE REDACCIÓN Director (Pedro J. Millán), Secretario (Manuel Broullón), M.ª Elena Barroso Villar, Ana M.ª Tapia Poyato, Fernando Millán Chivite Traductores del inglés: Manuel G. Caballero, Luis Pascual Cordero Sánchez, Pedro J. Millán Traductores del francés: Manuel G. Caballero, M.ª del Rosario Neira Piñeiro, Claudie Terrasson Traductores del taliano: Maria Francescatti, Manuel Broullón, Pedro J. Millán CONTACTO (REDACCIÓN, SUSCRIPCIÓN Y CANJE) www.revistacauce.es / [email protected] ANAGRAMA: Pepe Abad Revista incluida en índices de calidad LATINDEX, ERCE, REDIB, Red Iberoamericana de Innovavión y Conocimiento Científico, ESCI (Emerging Sources Citation Index – Thompson&Reuters) El número 44 (2021) de Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas ha sido editado en colaboración con el Grupo de Investigación Literatura, Transtextualidad y Nuevas Tecnologías (HUM-550). Inscripción en el REP. núm. 3495, tomo 51, folio 25/1. ISSN: 0212-0410. D.L.: SE-0739-02. © Revista Cauce Maqueta e imprime: Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didádicas Todos los artículos han sido sometidos a proceso de revisión por doble par ciego. Han colaborado en este número: Juan Carlos Abril (Universidad de Granada), Patricia Barrera Velasco (Universidad Internacional de La Rioja), Olga Bezhanova (Southern Illinois University Edwardsville), M.ª José Bruña Bragado (Universidad de Salamanca), Nuria Capdevila-Argüelles (University of Exeter, Reino Unido), Juan Manuel Díaz Ayuga (Brown University, Estados Unidos), Fran Garcerá Román (Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver), David Giménez Folqués (Universitat de València), Linda Gould Levine (Montclair State University, Estados Unidos), Rodrigo Guijarro Lasheras (Universidad de Valladolid), Concepción Gutiérrez Blesa (Universidad Complutense de Madrid), Blanca Hernández Quintana (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Marco Kunz (Université de Lausanne, Suiza), Kenia Martín Padilla (Universidad de La Laguna), José Luis Martínez-Dueñas Espejo (Universidad de Granada), Bryan Millanes Rivas (Universitat Autònoma de Barcelona), Carmen Morán Rodríguez (Universidad de Valladolid), Susana Rivera (University of New Mexico), M.ª del Rosario Ruiz Franco (Universidad Carlos III de Madrid), Laura Sánchez Blanco (Universidad Pontificia de Salamanca), Duncan Wheeler (University of Leeds), Ben de Witte (Katholieke Universiteit Leuven, Bélgica), Guy Wood (Oregon State University, Estados Unidos). Artículos recibidos: 15 Artículos aceptados: 11 Artículos rechazados: 4
ÍNDICE BARROSO VILLAR, M.ª ELENA Editorial……………………………………………………………………13 1. SECCIÓN MONOGRÁFICO: NARRALUCES O LA NUEVA NARRATIVA ANDALUZA: 50 AÑOS DESPUÉS CODERO SÁNCHEZ, LUIS PASCUAL Introducción al número monográfico………………………………….......19 ACOSTA ROMERO, ÁNGEL Los imponderables literarios: el caso de José María Requena…………….29 RÍOS, FÉLIX J. La pasión narrativa de Luis Berenguer…………………………………….51 SOLER GALLO, MIGUEL Andalucía como marco espacial de la narrativa de Mercedes Formica.......87 VÁZQUEZ RECIO, NIEVES Fernando Quiñones y el boom hispanoamericano………………………..125 YBORRA AZNAR, JOSÉ JUAN El espacio como constante narrativa: tres novelas andaluzas…………….147
2. SECCIÓN MISCELÁNEA ÁLAVA CARRASCAL, M.ª EUGENIA La poesía social de Angelina Gatell. Crítica y denuncia en Esa oscura palabra (1963) y en dos poemas exentos aparecidos en la revista Poesía Española en 1958…………………………………………………….......173 DÍAZ VENTAS, ÁLVARO La adaptación televisiva de crematorio. De la revisión histórica del 68 a la trama noir de la corrupción………………………………………………201 GARCÍA-AGUILAR, ALBERTO Y COELLO HERNÁNDEZ, ALEJANDRO El género criminal en la trayectoria de Josefina y Claudio de la Torre: su colaboración teatral en El enigma (1939)…………………………….......229 GARCÍA LÓPEZ, MIGUEL Sujetos poéticos queer: género, espacio y tiempo en la poesía tardía de García Lorca……………………………………………………………...251 LLORED, YANNICK Don Julián de Juan Goytisolo, después de la «reivindicación»………….279 MENDOZA PUERTAS, JORGE DANIEL Plurinormativismo y ELE en Taiwán. Algunas reflexiones en torno a la enseñanza de las variedades geográficas....................................................297 3. RESEÑAS MARTÍNEZ DEYROS, MARÍA Barrera Velasco, Patricia y María del Mar Mañas Martínez (2019). El Madrid de Carranque de Ríos. De la ficción cinematográfica a la edición interactiva. Sevilla: Editorial Renacimiento. ISBN 9788417950026. 256 pp. ……………………………………………………………………………325
1. SECCIÓN MONOGRÁFICO: INTRODUCCIÓN AL NÚMERO MONOGRÁFICO. NARRALUCES O LA NUEVA NARRATIVA ANDALUZA: 50 AÑOS DESPUÉS
1. Sección Monográfico LOS IMPONDERABLES LITERARIOS: EL CASO DE JOSÉ MARÍA REQUENA THE LITERARY IMPONDERABLES: THE CASE OF JOSÉ MARÍA REQUENA DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CAUCE.2021.i44.03 ACOSTA ROMERO, ÁNGEL UNIVERSIDAD DE SEVILLA (ESPAÑA) Profesor Titular de Universidad Código ORCID: 0000-0002-8002-1113 [email protected] Resumen: La obra literaria de José María Requena (1925-1998) no ha tenido, ni siquiera entre sus paisanos, el reconocimiento que merece, ni antes ni después de El cuajarón, su primera novela, ganadora del Premio Nadal en 1971, circunstancia esta que hizo inscribir su nombre en el famoso y polémico movimiento de los «narraluces». En este trabajo, se intentan esbozar algunas de las razones de todo tipo (biográficas, literarias, sociológicas) que ayuden a comprender el porqué de esa falta de reconocimiento, al tiempo que se resume la trayectoria vital y literaria del escritor de Carmona y se analizan las principales dimensiones de su obra. Palabras clave: Narraluces. Nueva Narrativa Andaluza. José María Requena,. Carmona. Abstract: The literary work of José María Requena (1925-1998) has not received, not even among his fellow countrymen, the recognition it deserves, neither before nor after El cuajarón, his first novel, winner of the Nadal Prize in 1971, a circumstance that led to inscribe his name in the famous and controversial «narraluces» movement. In this paper, an attempt is made to outline some of the reasons of all kinds (biographical, literary, sociological) that help to understand the cause of this lack of recognition, while summarizing the vital and literary career of the writer from Carmona and analyzing the main dimensions of his work. Key-words: Narraluces. New Andalusian narrative. José María Requena. Carmona.
30 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico 1. APUNTES BIOGRÁFICOS Y VOCACIÓN LITERARIA José María Requena Barrera nació en Carmona el 18 de abril de 1925. Su padre, Rafael, era farmacéutico y responsable de una botica de la localidad en la calle de San Pedro que aún hoy conserva la familia y donde se encontraba también la vivienda familiar: Mi casa, de dos pisos y azotea, estaba y está a la orilla de la gran carretera que baja de Madrid hacia Sevilla y pasa rozando casi la base de una torre que es réplica la mar de airosa de la gran Giralda, abundante ruido de motores colándose por los balcones de hierros verdes, en una travesía, que, menos de medio siglo antes, recorrían las fatigadas diligencias que tantas y tan doradas tentaciones despertaron en los románticos bandidos de cante y trabuco, patillas de hacha, morenaza a la grupa y fama de mala buena gente guerrera y generosa con los necesitados1. Su madre, Teresa, tuvo que luchar contra la tuberculosis buena parte de su vida, lo que obligó a que los hijos, José María y Rafael, estudiaran internos en colegios salesianos de la provincia de Sevilla, primero en Alcalá de Guadaíra, hasta abril de 1939, después en Utrera a partir del tercer curso de Bachillerato: «Años tristes, casi amargos, de disciplina colegial al son de la guerra de aquí y de la otra más grande y más lejana, bofetadas por nada, por hablar en la fila». Tiempos duros y al mismo tiempo propicios para el desarrollo de un carácter fuerte y una especial sensibilidad para un niño que, dentro de su situación privilegiada, se enfrentaba al absurdo de muchas experiencias: la enfermedad de la madre, la soledad, la disciplina cuartelera del colegio, las guerras… Con once años «de ojos muy abiertos», Requena vive de manera indirecta la Guerra civil, de especial virulencia e irracionalidad en los pueblos: «Guerra entre hermanos, guerra de ajustar cuentas por tantos y tan diferentes motivos, sin descartar, sin más, un saludo no contestado, una vieja y mantenida antipatía de familias vecinas». Esa experiencia fue no solo un conjunto de trágicas anécdotas grabadas en la memoria infantil, también para un niño de especial sensibilidad un motivo de aprendizaje sobre las miserias de la naturaleza humana. No es extraño que el odio y la venganza ocupen un lugar predominante en las futuras historias relatadas por Requena. Terminado el Bachillerato, la opinión paterna se impone a su deseo: 1 A partir de esta nota, no volvemos a referenciar estos apuntes biográficos no publicados y
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 31 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas «No están los tiempos para estudiar Filosofía y Letras, carrera para niñas ricas», dice su padre, y Requena comienza la licenciatura de Derecho en Granada, «llevado, como otros tantos cartagineses huidos del Romano que el temible Pelsmaeker impartía en Sevilla»2: «¡Granada! Para el muchacho que escribía ya sus primeras cosas, qué rara experiencia aquella de conocer la belleza granadina en días de hambre de la mala, hambre de pan de los años cuarenta, boniato en todas las comidas […], días de vagar por esas calles y pararse a mirar los perros que hallaban el alivio de algún desperdicio en la basura». Tras ese primer año en Granada, continúa sus estudios en Sevilla; reside en una pensión y viaja a Carmona los fines de semana, para comprobar de nuevo, ahora en su pueblo, los estragos económicos y sociales de la nueva situación surgida de la guerra: Bien tristes aquellos años de pueblo con una mayoría verdaderamente hambrienta, de gañanes parados al filo de la carretera general, delante de mi casa, pendiente de la buena colilla de cigarro apenas apurado y nada digamos, si algún fumador de privilegio echaba al suelo de los alcances el aromático chicote de un cigarrillo rubio americano. De esas escenas de jornaleros y campesinos pendientes del poco trabajo en las haciendas y cortijos señoriales de la Baja Andalucía, de ese enfrentamiento milenario, de ese complejo mundo de injusticia social y sentimientos cruzados, bebe el escritor en ciernes para crear con el tiempo todo un universo literario que, si hoy pudiera parecer parcialmente superado, se eleva por encima de las circunstancias históricas y geográficas concretas para convertirse en un enorme mosaico de humanidad permanente. A mitad de la carrera cumple con sus obligaciones militares en plena guerra mundial (Milicia universitario en Ronda): «… toques de generalas a 2 Para una reseña biobibliográfica de Francisco de Pelsmaeker e Iváñez, Catedrático de Derecho Romano en la Universidad de Sevilla desde 1931, puede consultarse en red el «Diccionario de catedráticos españoles de Derecho (1847-1943)» de la Universidad Carlos III de Madrid: https://portal.uc3m.es/portal/page/portal/instituto_figuerola/programas/phu/diccionariodeca tedraticos/lcatedraticos/pivanez
38 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico objetivas, fue defensor de la existencia de un condicionamiento, e incluso determinismo, sociohistórico y geográfico, sustentador de la «identidad» literaria meridional y de una forma peculiar de contar historias de esa amplia nómina de narradores andaluces, eso sí, cada uno con sus particularidades de todo tipo. Desde luego, al hilo del debate sobre esa supuesta esencia literaria de «lo andaluz», resulta curioso que no se hayan discutido con la misma intensidad otros ejemplos de «inventos» clasificatorios como las «generaciones» literarias o el boom novelístico latinoamericano; y, aunque también esos fenómenos, convertidos en objetos de estudio, hayan sido cuestionados en su pertinencia o eficacia epistemológica, las etiquetas asignadas a los mismos se siguen usando sin demasiados problemas, más por comodidad o dejadez que por convencimiento teórico o rigor científico. El propio Requena se expresa, rotundo, en relación con esa polémica que tampoco debe hacernos perder el horizonte del juicio equilibrado sobre las cualidades estéticas de la literatura andaluza del momento: Se está demostrando la pujanza por aciertos estrictamente literarios, muchas veces avalados por premios […]. Por supuesto que existe. Cada uno tendrá sus modos y sus motivos, pero no cabe duda de que coincidimos en unos mismos cauces de entusiasmos expresivos y de ordeñar realidades que hasta ahora, en general, eran vacas secas de la narrativa. Y, sin embargo, en otro momento, con cierta gracia y contradictoriamente, parafraseando a Paul Claudel, Requena se rebela contra el encasillamiento arbitrario de los narradores andaluces cuando afirma que «la narrativa andaluza no existe, si lo sabré yo que soy un novelista andaluz», al tiempo que se identifica y reconoce como «novelista» a pesar de su retardada dedicación al relato extenso. Sin despreciar los razonamientos encontrados y enconados a favor o en contra de esa corriente, más o menos coherente, de narrativa andaluza de aquellos años, y sin pretensión de esencialismos o generalizaciones abusivas, creemos que la obra literaria de Requena, más allá de lo temático o anecdótico, es profundamente andaluza, lo que en ningún caso significa localista o provinciana como pareció entender una parte de la crítica, incluida la académica. Pero sigamos con el devenir editorial de la narrativa de Requena. También la editorial Destino, promotora del Premio Nadal, publicará,
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 39 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas diez años después, su segunda novela, Pesebres de caoba (1982), que había recibido el Premio de Novela «Villa de Bilbao» en su novena y última edición de 1981 con un jurado presidido por Gonzalo Torrente Ballester7. A pesar de las buenas críticas recibidas, Pesebres de caoba no llegó a vender ni 500 ejemplares, según manifiesta el propio editor. ¿Se había agotado el filón comercial de los «narraluces» para las editoriales de prestigio? El caso es que, a partir de ese momento, a Requena se le cerró para siempre la posibilidad de la «gloria literaria» y el reconocimiento público que hubiera merecido tanto por su producción creativa anterior (incluida la poética, ensayística y periodística) como por la que estaba por llegar. Solo la buena voluntad de pequeñas editoriales andaluzas, de escasa presencia comercial e impacto mediático, hicieron posible que José María Requena siguiera publicando su obra novelística posterior: Ediciones Alfar (Agua del Sur, 1988), Muñoz Moya y Montraveta (Las naranjas de la capital son agrias, 1990), Arquetipo Ediciones (Los ojos del caballo, 1991) y Editorial Castillejo (Etapa fin de sueño, 1993). Algunas de esas ediciones fueron además propiciadas por las Ayudas a la edición de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía8. Seis, por tanto, fueron los textos narrativos extensos que José María Requena pudo ver publicados antes de su fallecimiento, que se produjo en Sevilla el 13 de julio de 1998. Pero escribió algunos más. De hecho, dejó cerrada, aunque sin título definitivo, una novela de la que no quedó del todo conforme, al menos así lo manifiesta en el manuscrito que manejamos en su momento, pero que sin embargo pudo ver la luz pública en el volumen III de sus Obras Completas, editadas por el Ayuntamiento de su ciudad natal 7 Como curiosidad, y muestra de otros imponderables ideológicos, que también influyen en el mundo literario, y que condenaron a la desaparición al certamen vizcaíno, al año siguiente, Torrente Ballester dimitiría de su cargo en solidaridad con el veto político sufrido por otros miembros del jurado por parte de munícipes bilbaínos (Unzueta, 1982). 8 Ayudas hoy, por cierto, desgraciadamente desaparecidas, porque al menos, en aquel momento, supusieron, en su humildad monetaria, una oportunidad de escaparate público para los autores andaluces y un pequeño impulso para las empresas editoras meridionales siempre en desventaja comercial con los grandes grupos de Madrid y Barcelona. Un desequilibrio que, con algunas mejoras, por ejemplo, en el ámbito de lo gremial y leves aumentos en la producción de títulos, se mantiene desde entonces. Solo un dato, en 2016, 7 de cada 10 libros editados en España, se publicaban en Madrid o Barcelona (Ministerio, 2016).
40 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico (Acosta, 2002). La prueba de que no le hubiera importado ver editada esa novela es precisamente el hecho de que dudara entre dos títulos, según nos confesó en conversaciones privadas: o «Los nietos de aquellas balas» o «La foto rubia». Al final se decidió por la segunda opción, más ambigua y simbólica que la primera, excesivamente explícita del fondo argumental, en pasado, de la Guerra Civil española. Además, en el archivo familiar se conserva un original mecanografiado, fechado en 1983, que el autor reconoce (anotación a lápiz en la portada) que «no debe ser considerado como definitivo. No me agrada siquiera como un borrador aceptable», demostración de una exigencia, rigor y espíritu autocrítico no tan frecuentes en el universo literario. Aunque tuvimos la oportunidad de darlo a conocer, ese relato sigue hoy inédito por respeto a la voluntad y juicio de su autor. En fin, que, a excepción de El cuajarón, que al rebufo del Nadal, conoció varias ediciones y reimpresiones posteriores, y Pesebres de caoba, que no vendió ni 500 ejemplares, y ambas editadas por la editorial catalana Destino, el resto de la obra novelística de Requena, muy apreciable en cantidad y calidad, apenas tuvo repercusión en su momento, ni comercial (por escasas tiradas y deficiente distribución) ni crítica, a excepción de algunas cariñosas reseñas en la prensa local sevillana y a los homenajes póstumos de sus paisanos de Carmona con motivo de la edición municipal de sus Obras completas9. Si nos fijamos en las fechas de edición de las novelas de Requena, sobre todo las primeras, podremos apreciar otro de esos imponderables que, desde el punto de vista comercial, pudo perjudicar, junto a otros factores, la carrera literaria del escritor carmonense. Efectivamente, tras la publicación y éxito de la obra ganadora del Nadal, Requena tardó diez años en ver publicada su segunda novela y seis más en la tercera, y esta ya en una editorial de ámbito local. Destino publica Pesebres de caoba, posiblemente 9 En la presentación del primer volumen de las «incompletas» obras de Requena, el día 3 de diciembre de 1999, el alcalde de Carmona, Sebastián Martín Recio, dio lectura y oficialidad al acuerdo plenario del Ayuntamiento de julio de 1998 por el cual la Biblioteca Pública de la localidad pasaba a llevar el nombre de José María Requena que ya era hijo predilecto de la localidad. Aparte de en otros ámbitos privados, es precisamente en esa Biblioteca pública, el único lugar en el que hoy puede encontrarse, si no toda, sí al menos buena parte de la producción literaria del escritor carmonense.
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 41 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas un favor del «amigo Vergés», el mismo amigo que ya no vio rentabilidad posible en Las naranjas. Esta «lentitud» podía derivarse, por un lado, de la concienzuda tarea de revisión permanente a la que el escritor sometía a sus escritos; y, por otro lado, a la dificultad de conseguir editor, y todo ello no favorece obviamente la permanencia de un nombre en la actualidad y panorama literarios. Así lo manifestaba el profesor y «narraluz» Manuel Ferrand en el diario ABC de Sevilla en un comentario a propósito del Premio de Novela Villa de Bilbao conseguido por Requena y ya comentado anteriormente: Requena necesitaba este premio. Tal como están las prensas editoriales, el aluvión de títulos devora la imagen y hasta el nombre del escritor que lleva años sin publicar. La crítica tiene mala memoria, poco tiempo, anda atosigada por las novedades. Desde El cuajarón, su primera novela, su Nadal, han transcurrido unos años y aunque del escritor y de aquella obra se han ocupado hasta en tesis doctorales, hacía falta otro aquí estoy yo, que al fin han surgido y con todas las de la ley (Ferrand, 1981). En efecto, el escritor de aquel momento, también hoy a pesar de los nuevos cauces y formas de edición, debe imponerse un determinado ritmo de «novedades» que haga posible su rentabilidad editorial. Curiosamente, tras la frustración con Destino y el necesario recurso a humildes editoriales locales, en solo cinco años vieron la luz cinco nuevas novelas que, más las que quedaron inéditas, confirman la apuesta personal de Requena por la novela y su intenso trabajo creativo en aquellos años de obligado descanso laboral: «Mi tiempo está más que lleno y pleno por mis afanes narrativos. Trabajo en casa. No en un despacho, sino más bien en un cuarto con paredes repletas de libros y en mitad de un desorden bastante bien ordenado». No sabemos hasta qué punto pudo incidir en su carrera un «desencuentro» de Requena con uno de los patriarcas de la edición española y fundador de Editorial Planeta, el también sevillano de El Pedroso, José Manuel Lara. Según nos cuenta Álvarez Palacios (1974) y pudimos confirmar con otros testimonios personales, en el veredicto del VI Premio Ateneo de Sevilla de 1974, se produjo una curiosa paradoja matemática. El jurado lo integraban Joaquín Carlos López Lozano, director de ABC y presidente del Ateneo, el editor y promotor del Premio, José Manuel Lara Hernández, y los escritores Manuel Ferrand, Manuel Barrios y el propio José María Requena. Mientras que estos tres últimos miembros del jurado declararon abiertamente su preferencia en la votación por la novela El
42 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico precursor, presentada bajo el pseudónimo inservible de Mateo Macheti por José María Vaz de Soto, al hacerse público el fallo oficial, resultó ganadora por «mayoría» de votos la otra obra finalista, la titulada Todavía, del periodista de reconocida orientación falangista, Rodrigo Royo. En la reseña periodística citada, Requena opina sobre la novela ganadora: «Es una novela de corte histórico, referida a la España de los últimos años. Me parece más relato que novela, según la concepción que yo tengo del género», mientras que Ferrand, preguntado sobre quién había concedido el premio, dado el desacuerdo contable, responde con evidente ironía al entrevistador: «Fuenteovejuna, Fernando, Fuenteovejuna» (Álvarez Palacios, 1974). Por cierto, al año siguiente, suponemos que como desagravio, la editorial Planeta publicaría la novela de Vaz de Soto. En fin, por las anteriores y otras varias circunstancias, entre ellas la coherencia y honestidad, pensamos que el caso de José María Requena, sin ser único o excepcional, es un caso de «mala suerte» sociológica y literariamente hablando, lo que, en cualquier caso, ha provocado que su obra, especialmente la narrativa, sea apenas conocida y su nombre no haya entrado, al menos de momento, en la lista de candidatos a estar y permanecer en las historias literarias10. 3. ALGUNAS LECTURAS CRÍTICAS SOBRE EL CUAJARÓN11 10 Si por causa de este monográfico de Cauce sobre los 50 años de la llamada «Nueva Narrativa Andaluza», a alguien le interesara buscar y adquirir alguna de las obras narrativas de Requena, lo tendría muy difícil. Por ejemplo, si acudimos a Todostuslibros, ese espacio en la Red creado y gestionado por CEGAL (Confederación española de Gremios y asociaciones de librerías), solo podremos encontrar El cuajarón (en edición conjunta con otros premios) y algunos ejemplares sueltos, muy pocos, de Pesebres de caoba, Las naranjas de la capital son agrias y Etapa fin de sueño. No están disponibles en librerías ni Agua del Sur ni Los ojos del caballo. Algo más fructífera, aunque la mayoría en forma de libros usados, puede ser la búsqueda en ese gran supermercado global que es Amazon. 11 Sin afán de exhaustividad, y a manera de pistas para futuras investigaciones, recogemos
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 43 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas Siempre es relativo y discutible el criterio o conjunto de criterios por el que ciertas obras y autores terminan incluidos en las historias literarias y en eso tan resbaladizo que solemos llamar el canon. Nunca como hoy, y ya en tiempos de Requena, ha sido tan difícil determinar las condiciones objetivas y circunstancias estéticas o sociales por las que un autor, y sus textos, llega a ser merecedor de un respeto y admiración que, más allá de glorias pasajeras, bien planificadas e impuestas por el marketing (léase, por ejemplo, los premios literarios), perdure con el tiempo y se convierta así en intemporal. Se trata con frecuencia, y no solo en el ámbito literario, de decisiones arbitrarias, no en el sentido habitual de caprichosas, sino en el sentido etimológico de arbitrio, de resolución que «alguien» adopta de acuerdo con determinados factores o condiciones bien fundamentadas, sea de forma individual (criterio de autoridad) o colectiva (éxito y reconocimiento generalizado). Y en ambos casos, hablamos de creación literaria, la «decisión» puede o no estar en relación directa o exclusiva con la calidad estética o la relevancia creativa. Y es que, a pesar de la revolución tecnológica y sus múltiples consecuencias, lo que en otro lugar hemos llamado el «ecosistema literario», en el nivel espacial o geográfico que se quiera considerar, sigue siendo un complejo sistema de constituyentes en interacción, a veces contraposición, a veces en funcionamiento complementario (Acosta, 2001). Entre esos componentes están, sin duda, la industria editorial, los medios de comunicación, generalistas y especializados, y, desde luego, la universidad y la crítica académica. En cualquier caso, sin que sea fácil muchas veces separar esos ámbitos, que pueden solaparse y coincidir en personas e intereses, en ninguno de ellos, José María Requena tuvo apoyo perdurable o significativo. No en el mundo editorial como ya se ha explicado en apartados anteriores. Tampoco en la crítica universitaria. De hecho, aparte de nuestras humildes aportaciones, el único trabajo de investigación académica extenso que conocemos sobre la obra de Requena fue una Tesis doctoral en Filosofía realizada por Liborio Ramiro Gómez que analizaba la profundidad psicológica de los personajes de El y comentamos aquí una selección de críticas publicadas en diversos medios escritos con motivo del Premio Nadal y la edición de El cuajarón; la mayoría de ellas difíciles de encontrar hoy en hemerotecas.
44 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico cuajarón: «El cuajarón es penetrante estudio de los efectos destructivos que la ambición, los celos, el resentimiento y el sentido de inferioridad pueden tener en el carácter humano» (Gómez, 1978). Por su parte, el catedrático de Literatura Francisco López Estrada (1972) reseña la premiada primera novela de Requena en las páginas de Archivo Hispalense. En una especie de diálogo con un posible lector El cuajarón, afirma, «pudiera ser que el libro resulte extraño al lector que no ande muy al tanto de las experiencias de la novela actual», reconociendo así que el relato de Requena se aleja de la tendencia realista, no solo decimonónica, también de la llamada «generación del medio siglo»: «Pues, no, no es así. Hay que pensar en barajar […] que la vida es una partida y ahora el lector tiene solo unas pocas (cartas) para empezar la partida. Las que tiene en la mano, ni son todas, ni están en orden, lo mismo que las partes del libro de Requena». La crítica periodística fue casi unánime en la valoración positiva de ese primer ensayo de narrativa extensa de Requena. Del Río (1972), en una amplia crítica y comentario, desmenuza certeramente la profunda carga de humanidad y mito, bien contextualizada, que sustenta el personaje principal de El cuajarón, el joven Goyo: «Este adolescente introvertido que se pierde o evapora por el torbellino de sus propios sueños […], a mí se me antoja uno de los mejores hallazgos novelísticos de estos últimos años»; y en su valoración global de la obra, apunta no solo la calidad, también la actualidad de su estilo: «El cuajarón es una buena novela y un bellísimo relato que interesa y se ciñe a la atención en línea de la literatura al día en cuanto a la técnica empleada». En el diario barcelonés El Noticiero Universal, Julio Manegat (1972), en una reseña lejana ya a la actualidad del premio, insiste en el valor de la narrativa andaluza del momento, alejada ya de los modos del realismo social y asume la defensa de un lenguaje cuidado en la novela: «El cuajarón es una novela muy bien escrita… y muy bellamente escrita, con fuerza, con luz, con asombro de descubrimiento de la palabra, de la riqueza de la palabra»; al tiempo que descubre la profunda verdad, andaluza y universal, del relato: «Detrás de El cuajarón, el campo andaluz, sus gentes, sus misterios sin folklore ni pandereta […] La tierra. Los hombres. La sangre. Sueño dorado y verdad cumplida. Como en todo. Como siempre». Aún reconociendo la calidad de la novela, «por su técnica, por sus hábiles recursos sintácticos, por su fértil imaginación, Félix Pujol (1972) en
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 45 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas las páginas de La Vanguardia, se muestra contrario a la opinión anterior y a la del propio Requena cuando reiteraba que su primera novela no debía ser considerada una «novela taurina»: «El Cuajarón es una novela de toreros y toros». En efecto, El cuajarón es la historia, real y soñada, de un muchacho de pueblo que pretende llegar a ser figura del toreo y algunos han interpretado que es El Cordobés, al que Requena entrevista por primera vez en 1961, el personaje que sirve de modelo al protagonista de su novela. Es posible porque el propio Requena escribe: «El gañán de Palma del Río es carne de novela, una especie de folletín dictado por la realidad o, si se quiere, un tópico cargado de la nitroglicerina estallante de una biografía que, siendo cierta, parece inventada» (Requena, 1971). En El Correo de Andalucía, su periódico en ese momento, el crítico Delavega, firmará una reseña sobre Gente del toro que, sin saberlo todavía, hubiera podido servir para El cuajarón: «Nos preocupaba… si el autor era un poeta, un psicólogo o un aficionado a los toros. La conclusión fue clara… las tres cosas por obra y gracia de su talento (Delavega, 1971). Pero no todas las reseñas críticas a la novela primera de Requena fueron tan positivas. En concreto, el admirado crítico Rafael Conte (1972), entre otras cosas, señala la falta de un lenguaje vivo en los diálogos y monólogos interiores porque de esa forma «Requena ha caído en esa involuntaria edulcoración expresiva que debilita su relato». Esa crítica, que extiende a toda la novelística española del momento, solo está justificada desde unos concretos presupuestos estéticos que, obviamente, no tienen que ser compartidos por otros analistas que apreciaron justamente lo contrario: «su lenguaje, venturosamente huérfano de eruditas pedanterías, es el lenguaje con que las cosas se cuentan en los contactos comunes de la convivencia humana» (F. A., 1972). Conte cree encontrar «la más grave objeción» a la novela: «las intenciones del autor permanecen excesivamente vagas, no hay una concepción coherente e inequívoca que trabe en su interior esta pesadilla que es este relato imposible» (Conte, 1972). Quien haya leído El cuajarón con cierta atención, no entenderá muy bien el reproche a no ser que el crítico se haya quedado anclado en sus gustos en la novela del s. XIX. Requena hubiera contestado: «En mi opinión, la novela con intenciones de ensayo, ya psicológico, o ya sociológico, pertenece a una tendencia decimonónica, muy valiosa sin duda, pero muy poco de hoy». Es cierto que
46 ÁNGEL ACOSTA ROMERO 1. Sección Monográfico Requena no pretendió nunca hacer una novela de tesis, pero, por muy poco que se busquen, no se encontrará solo una, sino un buen puñado de tesis dispuestas artísticamente en forma de una más que excelente novela. En este sentido, y como muestra de su teoría narrativa, es interesante una distinción del propio Requena entre «narración» y «novela»: «la narración se ajusta más a la experiencia objetiva, en tanto que la novela atiende con preferencia a intentar la creación de un mundo relativamente nuevo, a partir también, cómo no, de unas realidades conocidas» (Gómez, 1978). Para finalizar, y aunque no referida a El cuajarón sino a Agua del Sur, recogemos las palabras de un profesor y crítico que nos parece que resumen muy bien el carácter e intencionalidad creativas de Requena en su amplia obra literaria: Esta obra constituye, según mi opinión, uno de los testimonios más paradigmáticos de un arte literario andaluz, alejado de los cómodos tópicos en los contenidos y de los fáciles recursos en las expresiones. Sin necesidad de acudir a gracias y chistes, a travesuras picarescas, a gitanerías hiperbólicas o a bandoleros folklóricos, y sin tener que transcribir articulaciones ceceantes o sonidos aspirados, José María Requena ha conseguido pintar la fuerza (la violencia) de esta paradójica y abierta geografía de los cruces y de las cruces: de sus cielos, de sus aguas y de sus tierras de triunfo y de derrotas, muertes como semillas de vida (Hernández, 1989). En efecto, por su temática obsesiva, por la forma de jugar con el tiempo del relato, por la presencia absoluta de la muerte, por los personajes populares, llenos de resignada paciencia, como conscientes de un destino ineludible, aunque afloren los odios reprimidos, por los símbolos arcaicos de la cultura del sur (el toro, el caballo, la sangre), por el ritmo marcado, poético, de su prosa, barroca en su buscada sencillez, por el exquisito cuidado en el lenguaje, por la intensidad emotiva en la expresión, por todo ello y por otros muchos rasgos que podrían descubrirse en un análisis más profundo y necesario, José María Requena es un escritor, narrador, profundamente andaluz. Un literato con raíces claro está, pero sin fronteras si sabe apreciarse la radicalidad humana de su escritura. Esa raigambre andaluza, y de pueblo por más señas, y su carácter de poeta vocacional no abandona a Requena ni en los últimos momentos de vida. Un folio manuscrito con tachones, fechado el 14 de mayo de 1998, dos meses antes de su fallecimiento, recoge el siguiente poema, seguramente el último ejercicio creativo del escritor que ya presiente el final cercano:
Los imponderables literarios: el caso de José María Requena 47 CAUCE Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas Hoy me siento muy campo Muy calle vacía esperándome Muy nada a punto de llevarse. Prefiero no amargarme con nombres Ni con recuerdos ni futuros. Voy a echar mi alma A rodar por una ladera, A ver si alguien la detiene y la besa: ¿Eres tú el alma de José María? 4. REFERENCIAS Acosta Romero, A. (Ed.) (1999). Obras completas de José María Requena. Vol. I. Ayuntamiento de Carmona. –––– (Ed.) (2000). Obras completas de José María Requena. Vol. II. Ayuntamiento de Carmona. –––– (2001). Vida y obra de José María Requena. Alfar. –––– (Ed.) (2002). Obras completas de José María Requena. Vol. III. Ayuntamiento de Carmona. –––– (Ed.) (2004) José María Requena: Se apagaron las arañas. Alfar. Álvarez Palacios, F. (1974). Sevilla: el extraño caso del Premio Ateneo. Triunfo 604, 74-75. http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXIX&num= 604&imagen=74&fecha=1974-04-27 Cárdenas Ricca, M. L. (1998). La prensa sevillana en la actualidad. En R. Reig (Ed.), Sevilla y su prensa: aproximación a la historia del periodismo sevillano contemporáneo (1888-1998) (pp. 219-243). Universidad de Sevilla. Conte, R. (1972). El Cuajarón o la novela imposible. Informaciones 06/04/1972, 4. Checa Godoy, A. (2011). Historia de la prensa andaluza. Alfar. Delavega (1971). Un libro hondo sobre temas taurinos. El Correo de Andalucía 26/03/1971, 30. Del Río Sanz, J. (1972). Trauma e irrealidad. Diario Córdoba 16/04/1972, s. p. F. A. (1972). El cuajarón de José María Requena. Hoja de Lunes de Sevilla s. p.