Full text
Con aespacios públicos. P ocesos y mi adas desde O ien e1.
Ma a López Ma cos
Uni e sidad de Se illa, España.
Resumen. Desde mediados del siglo pasado ya e a posible in ui que los
p ocesos ela i os a la democ acia de masas end ían sus epe cusiones. La
ciudad a ans o mándose poco a poco en el pelig oso y anodino escena io de lo
pos polí ico, en endiendo és e como el ma co global desa ollado en las úl imas
décadas po au o es como Jacques Ranciè e o Sla oj Žižek. P ecisamen e desde
es a lógica son las es uc u as económicas las que con olan la ac i idad polí ica
y social, buscando elimina oda di e encia o con lic o in e no median e
consensos c eados de o ma a i icial y con a ia a lo que se en iende po
au én ica polí ica. Al con empla las nue as o mas de u banismo, inculadas en
muchas ocasiones a un con ol casi mili a de la población e imp egnadas de una
obsesión exace bada po inc emen a el po encial económico de la ciudad como
en e compe i i o den o de un me cado global, podemos a i ma que una
espacialización -incluso de una e i o ialización- de lo pos polí ico no es ya algo
que se nos escape en el iempo. De nue o la a qui ec u a y el u banismo como
disciplinas del espacio pa ecen queda abocadas a su iejo papel de ins umen os
o ganizado es. An e es a si uación, su ge la necesidad de posiciona se, de ec a
las o mas de espacialización pos polí icas y, sob e odo, p es a a ención a las
posibilidades de espacios polí icos eme gen es. Dado que las posibilidades son
in ini as, se ha á especial én asis en si uaciones polí icas de e minadas y
localizadas en O ien e, ya que el a co que azan esul a aún bas an e
desconocido, o quizás poco asimilado, po de e minadas á eas de pensamien o
occiden al, lo que no signi ica que sean menos e elado as: más bien al
con a io, comple an la imagen que enemos del mundo, e incluso de noso os
mismos. No es casualidad, po an o, que el p esen e abajo busque conclusiones
y o mas de ac ua en es ciudades en un p incipio lejanas a nues o ámbi o
occiden al más p óximo –Pekín, Va so ia, Es ambul- y desde empo alidades
di e en es, ya que con emplando su e lejo (y el nues o p opio, que su supe icie
nos de uel e) es a emos econociendo pa e de ese “noso os” que muchas eces
esul a desconocido, o pasa desape cibido po encon a se, p ecisamen e,
demasiado lejos. De es e modo, se explo a án las condiciones del con aespacio
desde su e ien e polí ica, siendo el espacio, y no el iempo, el elemen o
p incipal de conca enación.
Palab as Cla e: con aespacio, espacio público, pos polí ica, O ien e, polí ica.
1La p esen e comunicación se cen a en aspec os p e iamen e es udiados en el T abajo Fin de Más e de
la au o a, i ulado [De]codi icando el espacio público. Sopo es y disoluciones en la ciudad pos polí ica.
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [40]
1 In oducción. El ma co pos polí ico.
Fig. 1. AT-AT in og, Dubai. Da k Lens (Céd ic Delsaux, 2009)
José Luis Pa do, en un pequeño capí ulo i ulado “Disculpen las moles ias, es amos
ansi ando hacia un nue o pa adigma” [1], e lexiona ace ca de la p oli e ación de é minos
como “pos mode no”, “pos indus ial”, “ elemá ico”, “globalización”… que a an de e leja
nue as condiciones de nues o iempo. Acuñados y empleados po au o es como Lyo a d,
Jameson, Bell, Eche a ía e c., y con iempos de ida más o menos p olongados, se puede
obse a cie a endencia a la sucesión de unos as o os, cuando pa ece que uno es á lo
su icien emen e desgas ado como pa a da paso a o o que e leje mejo el momen o ac ual [2].
Como Pa do, es lógico descon ia has a cie o pun o de esos p e ijos, pe o en el ondo, el uso a
eces indisc iminado de odos ellos e leja di icul ad e ince idumb e a la ho a de deja pasa la
mode nidad, sospechando de odo lo que pueda eni después de ella. Pa do achaca es o al
deseo del homb e mode no po asis i al inal de su p opio iempo e inaugu a una nue a
época, lo que en su opinión, has a aho a, ha esul ado un acaso –al con a io de lo que
p o e izaba Fukuyama en 1992-, pues o que nues a concepción del iempo aún no ha
cambiado. Po o a pa e, Slo e dijk [3] incula el uso ap esu ado y ecuen e del “pos -” a
nues o con encimien o de que los pa adigmas se suceden, sin que ninguno de ellos pa ezca se
de ini i o y es able. Pe o más que la p opia genealogía del é mino -que quizás haya su gido a
al a de o o más adecuado, sucumbiendo al bomba deo de mencionados p e ijos que a ec a al
ocabula io de la mode nidad-, in e esa esboza la es uc u a del enómeno pos polí ico y las
condiciones de espacialización que el mismo a icula. Algunos au o es y ilóso os
con empo áneos (como Sla oj Žižek, Jacques Ranciè e o Alain Badiou) cali ican el ma co en
el que hoy nos si uamos como pos polí ico, en el cual se ompe o almen e con la oposición y
la di e encia de al modo que las o mas de pode eje cidas han dejado de se p opiamen e
polí icas. En la lógica pos polí ica, el capi alismo y la economía de me cado es uc u an el
o den social y económico, an e lo cual no hay al e na i a posible. Las o mas de gobie no se
es uc u an en o no a un also consenso en el que se a a de ocul a cualquie o ma de
di e encia o disc epancia. De es a o ma se consigue mina la base de cualquie sis ema
polí ico, ya que la polí ica gene a y a a el con lic o, pe o en ningún caso in en a acaba con él.
Desde mediados del siglo pasado ya e a posible in ui que los p ocesos ela i os a la
democ acia de masas end ían sus epe cusiones. Hannah A end , en ¿Qué es la polí ica? [4],
limi aba la in luencia de dichos enómenos –gene ados po el auge del consumo y el ol ido,
pe o ambién cab ía añadi el desplazamien o de los p ocesos p oduc i os- en el “mundo lib e”
a los ámbi os polí ico y económico. Al con empla las nue as o mas de u banismo, inculadas
en muchas ocasiones a un con ol casi mili a de la población e imp egnadas de una obsesión
exace bada po inc emen a el po encial económico de la ciudad como en e compe i i o den o
de un me cado global, podemos a i ma que una espacialización -incluso de una
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [41]
e i o ialización- de lo pos polí ico no es ya algo que se nos escape en el iempo. De nue o la
a qui ec u a y el u banismo como disciplinas del espacio pa ecen queda abocadas a su iejo
papel de ins umen os o ganizado es, como pa e de los mecanismos policiales de los que habla
el ilóso o ancés Jacques Ranciè e [5]. F en e a la policía es a ía el ámbi o de la polí ica,
o denando aquello que no iene luga , que no iene oz. El geóg a o E ik Swyngedouw [6]
de ec a la apa ición de “espacios polí icos eme gen es” (que pod ían cub i desde los sucesos
iolen os en los banlieues pa isinos has a las omas de las plazas po pa e de ciudadanos
indignados a pa i de 2011, pasando po la llamada p ima e a á abe) que, a pesa de odo, no
nos pueden hace pensa en un e o no a la polis g iega; p ime o po que ya no es posible,
pues o que las condiciones de escala, p oducción y pode han cambiado. Segundo, po que el
ca ác e e íme o de es os ac os impide la ins au ación de una e dade a ac i idad polí ica
pe manen e en el espacio público, aunque és a sea con inuada po o os cauces que, po o a
pa e, cuen an con un apoyo e ec i o mucho más educido que el que inicialmen e se pod ía
pensa 2.
El p oblema no se educe únicamen e a la ans o mación del espacio público en
obje o de consumo, sino a la ue e neu alización –o despoli ización- del mismo. En El
Espacio Público como Ideología, Manuel Delgado [8] pone de mani ies o el empob ecimien o
ac ual de lo público, ecu iendo a Ma x pa a explica la dimensión polí ica del mismo: lo si úa
como elemen o de mediación (desde Hegel) pa a una conciliación en e sociedad ci il y
Es ado, que adicionalmen e camu la cualquie ipo de explo ación o exclusión. De es a o ma,
el espacio público acaba siendo un elemen o dominan e, o ien ado (mo almen e) y
hegemonizado . El mismo Delgado [9] plan ea que, si bien Hen i Le eb e no llega a
desa olla plenamen e el concep o de “espacio público”, és e, al y como se mani ies a hoy, sí
se deja en e e en ese espacio concebido ( ep esen ación del espacio) que, en manos de los
écnicos y si iendo a los in e eses capi alis as, es simplemen e suelo pa a comp a y ende ,
un simple “espacio inmobilia io”. F en e a es a si uación, en el p esen e ex o se a a á de
o ma más gené ica la p ác ica espacial en una de e minada di ección, no en endida como un
simple eje cicio de oposición ideológica que a la go plazo se ía agoci ado po la es uc u a
económica, capaz de in eg a a sus p opios oponen es [10] o incluso de p oduci los [11], sino
como la gene ación misma del con aespacio del espacio de pode . Del mismo modo, las
ans o maciones espon áneas de las ep esen aciones o iciales del espacio en ámbi os pa a la
ep esen ación de cualquie o o signo pueden conside a se hoy como unos de los concep os
más dinámicos pa a el en endimien o en la ans o mación y gene ación de espacios pa a el
diálogo y la di e encia, sin los cuales la ciudad con empo ánea se e condenada a
ans o ma se en el me o escena io de la g an ob a pos polí ica, donde cab ía pensa como
Hollie -una ez más in e p e ando a Ba aille-, que concluye que “la a qui ec u a en sí misma
no es nada. Únicamen e exis e pa a con ola y da o ma a oda la escena social” [12].
2 Mi adas a O ien e.
Dado que las posibilidades a la ho a de abo da la cues ión son in ini as, aquí se ha á
especial én asis en si uaciones polí icas de e minadas y localizadas en O ien e, ya que el a co
que azan esul a aún bas an e desconocido, o quizás poco asimilado, po de e minadas á eas
de pensamien o occiden al, lo que no signi ica que sean menos e elado as: más bien al
con a io, comple an la imagen que enemos del mundo, e incluso de noso os mismos. Pa ece
cla o que la explo ación de los espacios pos polí icos y sus e e sos pasa po el econocimien o
del nos-o os en el o o, como a i ma Caccia i en su A chipiélago [13]. No es casualidad, po
an o, que desde aquí se busquen conclusiones y o mas de ac ua en es ciudades en un
2López Pe i lo explica a a és del mo imien o po una i ienda digna que se desa ó hace unos años en
España: “El mo imien o po una i ienda digna que se ex endió po di e en es ciudades españolas u o
su máxima ue za cuando gi ó en o no a la ex aña consigna «No end ás casa en la pu a ida». Más de
20.000 pe sonas salie on en Ba celona a mani es a se bajo esa no- ei indicación. Cuando el mo imien o
quiso hace se mo imien o social, es deci , cuando en ó en el ma co del de echo y buscó un in e locu o ,
el mo imien o se deshinchó inmedia amen e” [7].
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [42]
p incipio lejanas a nues o ámbi o occiden al más p óximo –Pekín, Va so ia, Es ambul- y
desde empo alidades di e en es, ya que con emplando su e lejo (y el nues o p opio, que su
supe icie nos de uel e) es a emos econociendo pa e de ese “noso os” que muchas eces
esul a desconocido, o pasa desape cibido po encon a se, p ecisamen e, demasiado lejos. Es e
“juego de espejos3” en e ealidades di e sas es pa a O xo o ena [15] lo que cons i uye el
espacio his ó ico de la mode nidad, y no la secuencia “inno ación-es abilidad-c isis”. A a és
de los es casos se encon a án mecanismos de e e sión en e la ep esen ación del espacio y
el espacio de ep esen ación (sob e la plaza de Tiananmen en Pekín); a qui ec u as especula es
que buscan, median e e e siones y oposiciones, eno a lenguajes y condiciones es é icas de
su iempo (a a és de la ob a de Oska Hansen y o os a qui ec os de la República Popula de
Polonia); y po úl imo, nue as de iniciones pa a un a e público a a és de la con es ación y la
esonancia en di e sas pa es del mundo (con las ecien es mani es aciones en la plaza Taksim
de Es ambul). De es e modo, se explo a án las condiciones del con aespacio desde su e ien e
polí ica.
A a és de la lec u a que hace el ilóso o i aliano Massimo Caccia i de igu as
an idialéc icas como Schopenhaue , Kie kegaa d, Nie zsche, Webe , Wi gens ein y Heidegge ,
se mani ies a la “legi imidad eó ica del capi alismo como sis ema basado en la c isis” [16].
Aunque c i icado po las bases más mili an es, ce cado en su p opia empo alidad, pod ía hoy
se lle ado a la acción a qui ec ónica, pa a que es e nega i es Denken que se esis e a los
in en os de p ede e minación y sín esis de la ideología bu guesa [17], nos dé la opo unidad de
es ablece puen es con a ac uales con más ape u as y po encialidades que las acciones
a qui ec ónicas sob e el espacio público que se p esen an di eccionadas ideológicamen e,
usu pando y subsumiendo las condiciones con adic o ias, que son las p opias de la
cons i ución de ese espacio, pues o que la esencia del pensamien o nega i o adica
p ecisamen e en la imposibilidad de sin e iza dialéc icamen e las con adicciones del sis ema.
Ya no hay c isis i educ ibles a sín esis úl imas, sino que a pa i de aquéllas su gen nue os
lenguajes y nue as o mas de pensamien o. A modo de esumen, con iene menciona la ci a
que Ta u i [17] oma de Wal e Benjamin en su ensayo El ca ác e des uc i o, en el que el
ca ác e de o is a y ep esi o de lo nega i o se desman ela: “cuando el espí i u des uc i o
mi a al ededo no e nada posi i o en o no de él. Pe o jus amen e po que no e nada posi i o,
en odos lados e caminos”.
El elemen o p incipal de conca enación no se á el iempo, sino el espacio mismo.
F en e al iempo como ca ac e ís ica p incipal de la “mode nidad cogni i a”, Slo e dijk [19]
a a de pone en elie e el nexo exis en e en e la condición del pensa y la localización del
pensa pa a el eje cicio de la ciencia. Si la o denación del iempo ha sido esencial pa a el
eje cicio del pode [20], esca a lo espacial –al igual que su e e so- pod ía se un a ma ú il
pa a e oma la cons ucción del espacio polí ico. Es a nue a o ma de eco e los hechos se
apoya en el a gumen o que San o d Kwin e desa olla al habla sob e las a qui ec u as del
iempo, cuando econoce una mode nidad “in e sa” que se p esen a i ualmen e a a és de la
his o ia, como “con a-his o ia o con a-p ác ica”, y uncionando como una con a-memo ia
que la conec a a “aquellos elemen os (…) que necesa iamen e an más allá de una elación
dialéc ica con el pe iodo his ó ico an e io o con una ideología p esun amen e hegemónica”
[21].
3 Espacio y ep esen ación. El caso de Pekín.
La plaza se en iende como una ep esen ación del espacio, en an o que es un
elemen o abs ac o, p oceden e de la lógica de la o denación de la ciudad y po an o
ín imamen e ligado a las elaciones de p oducción. Pe o el ca ác e p o undamen e simbólico
3Es a especula idad supe a ía po an o la que se desa olla en la lógica p e-ca esiana de la
ep esen ación que José Luis Pa do ecoge: “Somos el espejo en el cual el mundo se e leja, pe o no
enemos espejo en el cual e leja nos pa a e , po nues a pa e, el mundo” [14].
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [43]
de la plaza hace que és a pueda conside a se a su ez un espacio de ep esen ación, el espacio
que habla y que ib a, con igu ando un escena io idóneo pa a la obse ación de enómenos
al e nos de dominación y ap opiación, en cuan o a espacio dominan e y dominado-ap opiado,
explicados po Le eb e desde una óp ica ma xis a que sin emba go el p opio Ma x no llegó a
de ini cla amen e. Si aquí se habla sob e odo del espacio dominado-ap opiado, an o en el
sen ido de sumisión a lo ecnológico y a las ue zas de abajo como en el de ap opiación
social, ambién es in e esan e con empla en segunda ins ancia la plaza como espacio
dominan e, es deci , como “la ealización de un p oyec o maes o” [22]. La plaza puede se el
escena io de la democ acia, pe o ambién puede se el de las demos aciones de pode
au o i a io, incluidos los des iles mili a es y las ejecuciones públicas; o el de la p o es a y la
insu gencia, bien po ex ensión del espacio de pode , o bien po la eacción con a lo que és e
supone en el segundo. Pod ía deci se que no exis e en ealidad al dialéc ica en e espacio
dominan e y dominado, sino que es a doble condición con adic o ia es á p esen e en el espacio
público.
Fig. 2. Plaza y Pue a de Tiananmen, Pekín (An onio Sil a, 2011)
La plaza de Tiananmen es uno de los espacios polí icos más signi ica i os del siglo
XX, po lo que me ece especial a ención a la ho a de examina los supues os que nos ocupan,
buscando e e sos y condiciones con aespaciales en el espacio público. Su exis encia es á
ligada en sus o ígenes a la Ciudad P ohibida, ubicada en el cen o de la es uc u a de cí culos
concén icos que con o man la capi al China. Es o equi ale p ác icamen e a deci que se si úa
en el cen o del mundo, ya que China signi ica li e almen e “país del cen o”, y en la
espacialidad p opia de su cul u a ep esen a el pun o cen al del uni e so. Tiananmen, o Pue a
de la Paz Celes ial, es el acceso su a la Ciudad P ohibida y a su ez ex emo no e de la plaza,
que oma su mismo nomb e. A lo la go de la his o ia, pod ía deci se que el cen o de es e
uni e so pa icula desa ollado po el sinocen ismo se ha desplazado desde el espacio
cons uido, la mo ada de los empe ado es, al g an acío u bano, que ep esen a el espacio
polí ico po excelencia. Únicamen e en Tiananmen se p oducía el con ac o en e el gobe nan e
y su pueblo. Además de ep esen a es a dualidad en e público y p i ado, el azado de la
Ciudad y el espacio en o no a ella esponde a un o den cosmogónico conc e o: el conjun o se
o ien a pe ec amen e según un eje no e-su y de o ma ec angula .
Es a axialidad no e-su se ía p olongada y modi icada a a és de di e sas
ac uaciones u banís icas y a qui ec ónicas, sob e odo desde el ascenso de Mao al pode . El
espacio en e a Tiananmen no e a un luga pa icula men e ep esen a i o en los p ime os años
de la e apa epublicana, pe o ue adqui iendo popula idad debido a cie as ope aciones
u banís icas y a su idoneidad pa a mani es aciones clandes inas. La e dade a ans o mación
de es e encla e en plaza se p oduce bajo su manda o, pues o que sólo un espacio de
dimensiones colosales pod ía albe ga a una masa ingen e que ep esen a a el pode sup emo
del p esiden e, enca nando de alguna mane a ese “ ono opo agi ado” del que habla Slo e dijk al
a i ma que el o ali a ismo mode no p ocede del consenso del es adio [23] como con enedo
de masas. En un p incipio, Mao quiso p oyec a una plaza que albe ga a un billón de pe sonas,
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [44]
pe o as las ob as que concluyen en 1959 Tiananmen “sólo” puede acoge a 400.000, y as su
mue e, en o a expansión, a 600.000. Pa a gene a el acío de 44 hec á eas en el que hoy
consis e la plaza, ue necesa ia la demolición de espacios esidenciales, come ciales, además de
la ala de a ias zonas a bó eas. Más que la cons ucción de un espacio, Tiananmen supone un
gigan esco abajo de des ucción [24]. A pesa de que la plaza de Tiananmen pa ece nega la
imagen his ó ica de la an igua ciudad amu allada, que apa ece como un ma co sob e el que
gene a nue os signi icados y ep esen aciones [25], esul a so p enden e el espe o con el que
se a ó al conjun o monumen al con la llegada del comunismo, a pesa de que no al a on
planes pa a des ui la po comple o [26]. Al in y al cabo, es os elemen os ep esen aban una
con inuidad y una cen alidad es a al que la adminis ación maoís a p e endía conse a ; sob e
odo, el azado adicional chino negaba la concepción democ á ica de la ciudad occiden al
mode na [27]. La imagen de la plaza se comple a ía con elemen os a qui ec ónicos que
esponden a los cánones más es ic os del ealismo es alinis a: el G an Salón del Pueblo, el
edi icio de los Museos de la His o ia y la Re olución chinas y el Monumen o a los Hé oes del
Pueblo. Con la cons ucción del mausoleo de Mao en 1977, la plaza queda inalmen e
con igu ada: aho a el cen o de Pekín esidía en el Monumen o a los Hé oes, as un
desplazamien o de una g an epe cusión simbólica.
Fig. 3. Izquie da: Monumen o al Pa ido Comunis a Chino en su cen ena io, Plaza de Tiananmen.
De echa: Sede de la CCTV, OMA. Pekín. (An onio Sil a, 2011)
Has a en onces, las mani es aciones popula es en la plaza habían sido de ca ác e
indudablemen e e oluciona io; és e e a el obje i o undamen al del p oyec o espacial de
Tiananmen. El pun o de in lexión en el que la ep esen a i idad del espacio comienza a
luc ua se p oduce en el año 1976 - as la mue e de Zhou Enlai- y explo a de ini i amen e con
los sucesos de 1989. Linda He shko i z [28] hace un in e esan e análisis del enómeno en
é minos le eb ianos, pa iendo de que “el pode de los mo imien os de oposición eside en su
capacidad pa a ap opia se del «espacio del o o » y ans o ma lo de o ma que a icule su
p opia isión polí ica” [29]. Es la p ác ica espacial el momen o a a és del cual se ealiza la
ap opiación del “espacio del o o”, sin impo a lo e íme o o ansi o io de dicha ap opiación.
Pa a He shko i z, Tiananmen es “p oduc o de una his o ia dialéc ica espacial” [30] en el que
las di e en es o mas de pode han ido econciliando los di e en es elemen os que con o man
su geog a ía simbólica. Sin emba go, aquí encon amos una p ime a con adicción que no
pa ece pode esol e se. He shko i z ecu e a la de inición de espacio monumen al que hace
Le eb e, la del espacio que “es de e minado po lo que puede ene luga allí, y en
consecuencia, po lo que no puede ene luga (p esc i o/p osc i o, escena/obsceno)” [31]. Pe o
la au o a ecalca de igual o ma que los espacios públicos –quizás en el sen ido más u bano del
é mino- nunca pueden con ola se o almen e, “y po an o sus usos y sus signi icados nunca
pueden se comple amen e p esc i os” [32]. Po an o, la plaza de Tiananmen nunca a a se un
símbolo pa a unos pocos (al igual que Tah i , que ha sido empleada como luga de
mani es ación po g upos opues os) pues o que signi ica a la ez una cosa y su con a ia,
e olución y con a e olución4 –es opo uno eco da aho a las palab as de Ma x en su
discu so en el ani e sa io del People’s Pape en 1856: “Hoy día, odo pa ece es a imp egnado
po su con a io”-.
4Hay quien a más allá, como el ilóso o i aliano Gio gio Agamben [33], quien si úa en Tiananmen el
inicio de la lucha polí ica que es á po eni , en e el Es ado y el no-Es ado (las “singula idades sin
iden idad”, la Humanidad, que no debe con undi se con lo social).
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [45]
Si se analiza la si uación ac ual de Pekín como ciudad, es e iden e que las cosas han
cambiado mucho. El espacio público ecupe a poco a poco su unción social en la capi al: la
escena noc u na posee una i alidad desconocida en años, al menos en las zonas más cén icas.
Tiananmen sigue siendo el cen o geog á ico y simbólico de la ama u bana; cada día miles de
u is as la isi an, imp esionados po las dimensiones sob ehumanas de los espacios que la
con o man. Pe o ya no puede deci se que Tiananmen es el cen o de Pekín. Al menos, no es el
único. Sudjic [34] pone de mani ies o una disolución o al del núcleo u bano: los nue os
pun os neu álgicos de la ciudad se dispe san en o ma de gigan escos ascacielos al es e de la
ciudad, en los que se concen a la ac i idad económica que aho a apa ece in ensamen e
ep esen ada en el imagina io u bano. Todo lo demás, sob e odo el an iguo ejido esidencial,
es suscep ible de se des uido. De algún modo, la espe anza pues a po Le eb e [35] en el
modelo de plani icación chino – en e a los modelos so ié ico y capi alis a, basados en las
ciudades y g andes emp esas-, que pa ecía p opone una o ma sos enible de planeamien o, se
des anece. Al oma el en de al a elocidad que une Pekín con Shanghai, se a a iesan más de
mil kilóme os de ie a u al, que pe manece ol idada, mien as las eno mes á eas u banas se
in lan a base de g andes in e siones y cons ucción exace bada. Pa ece que el cen o de China
ya no es á en Tiananmen, sino en la sede de la CCTV p oyec ada po Rem Koolhaas. Mien as
que Tiananmen esis e débilmen e como cen o polí ico del país, la e dade a ep esen ación
del espacio se hace p esen e en es os nue os edi icios que mues an la ape u a del égimen al
capi alismo in e nacional; de nue o es la es uc u a económica la que subyuga las polí icas del
es ado. También lo pos polí ico se e ela en China, que ya no puede se el cen o de ningún
uni e so.
4 A qui ec u as especula es. El caso de Va so ia.
El caso de Polonia es signi ica i o po a ias azones. En p ime luga , su his ó ica
inde inición e i o ial nos habla de una nación cambian e y en cons an e ans o mación, que
apenas ha man enido una localización ni unas on e as ijas a lo la go de la his o ia, ni siquie a
una iden idad nacional es able. Asimismo, Polonia o ma pa e del p oyec o eu opeo, a pesa
de se casi una “ex aña” pa a las naciones más occiden ales, pe o p ecisamen e po es e
mo i o es necesa ia su comp ensión pa a una isión plu al de una misma, aunque agmen a ia,
en idad geopolí ica. En un espacio an conc e o como és e es posible encon a en e las úl imas
décadas del siglo XX a is as y a qui ec os como S anisław Zamecznik, Lech Tomaszewski u
Oska Hansen, que se posiciona on en el e e so de la espacialidad p opia de su sis ema
polí ico. Es os apo es e isi ados se o nan pa icula men e uc í e os en nues o con ex o
ac ual eu opeo y nacional de K isis, en el sen ido de la nega i idad explici ada po Caccia i
[36] desde los años 70.
Fig. 4. Esquema del plan Wa szawa Funkcjonalna, desa ollado po J. Chmielewski y S. Sy kus en 1933.
(Edmund Goldzam , 1977)
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Es a si uación in e s icial iene su e lejo di ec o en Va so ia, la capi al que ue
a asada po los nazis du an e la gue a. Da id C owley [37] ela a la espacialización de la
ciudad a a és del nue o imagina io u bano que los a qui ec os y u banis as polacos gene a on
al pensa la nue a Va so ia, ya ue a desde la lógica occiden al o la o ien al. P obablemen e
los p ime os en hace explíci a es a a iculación en e dos ealidades ue on Szymon Sy kus
and Jan Chmielewski, que en 1934 p esen a on el plan Wa szawa Funkcjonalna (Va so ia
Funcional) an e el CIRPAC. El concep o undamen al del plan adica en la posición in e media
de Va so ia en e las dos ciudades más ep esen a i as de cada bloque: Pa ís y Moscú. El plan,
emendamen e concep ual, iba mucho más allá de la ealidad ísica: la ciudad asciende el
plano ma e ial y es concebida como un nodo que se disuel e en la complejidad de conexiones
con inen ales po ie a, ma o ai e. T as los bomba deos nazis, que des ui ían un 80% de la
ciudad, el plan se uel e aún más suge en e: la ciudad ísica ealmen e ha despa ecido y, aho a,
odos los espacios son posibles.
E iden emen e, du an e los p ime os años de la República Popula de Polonia, la
Unión So ié ica se ía su e e en e indiscu ible en odos los aspec os. Pe o as la mue e de
S alin, el bloque o ien al a pe diendo p og esi amen e peso en Eu opa, y la República Popula
inicia un p oceso de dis anciamien o del cul o hacia S alin, al igual que sucede ía en el es o de
es ados inculados de una o ma u o a a la Unión So ié ica, aunque con in ensidades
di e en es. El ace camien o a Occiden e se ha ía a odos los ni eles, pe o de o ma muy
llama i a en el plano cul u al y a ís ico: la a qui ec u a y el a e ins i ucionales se despegan del
ealismo so ié ico pa a ol e de nue o a las o mas de exp esión abs ac a, que po una pa e
endían puen es a Occiden e y que po o a ol ían la mi ada a los o ígenes de la mode nidad
o ien al. Pe o a pesa de que es a espues a pueda esul a lógica, una ez más se acía de
con enido la p oducción a ís ica en a o de la p oyección icónica del p opio es ado. An e es a
si uación, el abajo pa a a qui ec os y a is as se con i ió en una a ea di ícil. El g upo an e el
que nos encon amos no es mani ies amen e sub e si o, como o os que apa ece ían más
adelan e, sino que más allá del posicionamien o polí ico seguían abajando po una nue a
espacialidad y nue as o mas de exp esión, buscando e ugios en el a e, el diseño o la
a qui ec u a e íme a. Más que una e dade a oposición al espacio con olado po el pode , lo
que gene an es os a is as es una especie de e ugio en el que segui abajando po ecupe a
aquello que el pode polí ico ha aciado.
Fig. 5. Exposición indi idual de Oska Hansen en el Museo Judío de Va so ia (A chi o de Oska
Hansen, ía G aham Founda ion, 1977)
Cong eso/Cong esso PECC Se illa 2013. [47]
Dos de las ob as más signi ica i as del g upo pi o an en o no a la gale ía Zachę a,
que ac ualmen e es la Gale ía Nacional de A e y que ue concluido a p incipios del siglo XX,
siendo uno de los pocos edi icios que sob e i ió al bomba deo nazi. Se a a de una pieza
u bana de co e neoclásico que ensiona de o ma o unda el espacio que se encuen a a su
al ededo . En S udiump zes zenizin eg owanej (Es udio del espacio in eg ado, 1957), donde
pa icipan Zamecznik, Fango y Hansen, se es ablece una inculación en e la ob a y el in e io
y el ex e io de la gale ía Zachę a, con elemen os que g a i an en el espacio. Con el S udium se
edibujan, se e-p oyec an las condiciones de un espacio concebido en o no a un elemen o
cen al; un espacio que, po o a pa e, había sido bo ado y deg adado as la gue a. La
in oducción de elemen os lo an es no sólo se da po una olun ad de in oduci leguajes
a ís icos nue os y saca el a e de las salas de museo, sino que con ello se busca en a iza las
dimensiones ocul as de ese espacio, elacionadas con el mo imien o y su condición e íme a,
que se en en an al pesado cue po de la gale ía. És e no ue el único p oyec o que se gene ó en
o no al edi icio, pe o sí de los pocos que se cons uye on. Hansen, Zamecznik y Tomaszewski
elabo a on un p oyec o pa a la ampliación de la gale ía en el que una ez más se buscaba una
a qui ec u a incomple a y anspa en e, en la línea de la eo ía de la o ma abie a desa ollada
po Hansen. Jun o al an iguo edi icio, se coloca ía una es uc u a me álica en o ma de cubo, a
la que se adosa ían di e en es paneles ajus ables pa a gene a las pa iciones y los o jados, y
de igual o ma unciona ían las achadas y cubie as de id io. La nue a gale ía no end ía una
o ma de inida, sino que cambia ía según las necesidades de cada momen o, en e a la
es uc u a de e minada e inamo ible del iejo edi icio. La acción, las espues as y la
in e acción en e el se humano y su espacio se ían c uciales pa a Hansen, que desa olla ía
es os aspec os en o no al concep o del “ac i o nega i o” (ak ywny nega yw), median e el cual
el espacio no se ep esen a a a és de su duplicado ísico, sino a a és de la expe iencia
ecep i a del indi iduo [38]. En cie o sen ido, median e la in oducción del componen e
c ea i o y subje i o es posible lee una cie a c í ica al pensamien o o ali a io que había
p imado en Polonia desde hacía bas an e iempo.
Fig. 6. Oska Hansen exponiendo la Teo ía de la Fo ma Abie a (Museo de A e Mode no de Va so ia,
2013)
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