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Heidegger con Foucault. Alétheia, parrhesía y la voluntad de decir la verdad

Camello, David

Abstract

El objetivo de nuestra aportación consiste en configurar una perspectiva para conjugar y confrontar, de un modo fructífero y filosóficamente relevante, los trabajos de Heidegger y Foucault. En ese sentido, encontramos complicidades entre ellos en los textos que buscan detenerse de modo explícito en lo que cabe entenderse por “verdad” y por el modo de “decir” que le corresponde. De este modo, nuestro trabajo considera con Heidegger nuestra relación con la palabra, es decir, las implicaciones del desafío a comportarnos y decirnos asumiendo y correspondiendo a que nuestro lenguaje es el lenguaje del ser. Para ello, en esta ocasión, nos centramos en analizar cómo los últimos trabajos de Foucault—singularmente sus cursos editados y publicados dedicados a la parrhesía— pueden ayudarnos a comprender algunas cuestiones que brotan en los textos heideggerianos. Asimismo, examinamos la viabilidad de considerar la intimidad (Innigkeit) como el espacio de la libertad que nos sostiene y, a la vez, nos abre a los otros.

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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas NÚMERO 1: JULIO DE 2015. ISSN 2174-6796 [pp. 1-14] Heidegger con Foucault. Alétheia, parrhesía y la voluntad de decir la “verdad”1 Heidegger with Foucoault. Aletheia, parrhesia and the will to tell the “truth” David Camello Universidade de São Paulo (USP) Resumen El objetivo de nuestra aportación consiste en configurar una perspectiva para conjugar y confrontar, de un modo fructífero y filosóficamente relevante, los trabajos de Heidegger y Foucault. En ese sentido, encontramos complicidades entre ellos en los textos que buscan detenerse de modo explícito en lo que cabe entenderse por “verdad” y por el modo de “decir” que le corresponde. De este modo, nuestro trabajo considera con Heidegger nuestra relación con la palabra, es decir, las implicaciones del desafío a comportarnos y decirnos asumiendo y correspondiendo a que nuestro lenguaje es el lenguaje del ser. Para ello, en esta ocasión, nos centramos en analizar cómo los últimos trabajos de Foucault—singularmente sus cursos editados y publicados dedicados a la parrhesía— pueden ayudarnos a comprender algunas cuestiones que brotan en los textos heideggerianos. Asimismo, examinamos la viabilidad de considerar la intimidad (Innigkeit) como el espacio de la libertad que nos sostiene y, a la vez, nos abre a los otros. Palabras clave: Parrhesía, Intimidad, Libertad, Cuidado. 1. El presente trabajo ha sido posible gracias al apoyo de la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (FAPESP). 1 Abstract The aim of our contribution is to configure a perspective to combining and confronting, in a fruitful and philosophically relevant way, the works of Heidegger and Foucault. In that sense, we find coincidences between both of them in the texts that explicitly seek to dwell on what is meant “truth” and how the way “saying” corresponds it. Thus, our work considers, along with Heidegger, our relationship with the word, that is, the implications of the challenge for behaving and telling in a way for corresponding and assuming that our language is the language of being. To do this, in this occasion, we focus on analyzing how the latest work of Foucault -singularly his courses dedicated to parrhesíacan help us to understand some of the issues that arise in heideggerian texts. Also, we examine the viability of considering Intimacy (Innigkeit) as the space of freedom that sustains us and, in turn, open us to the others. Keywords: Parrhesía, Intimacy, Freedom, Care. Introducción Con la aparición en los últimos años de los Cursos ofrecidos por Foucault en el Collège de France los estudios sobre el pensamiento de Foucault están viviendo una verdadera intensificación en la que nuestra comunicación de hoy se inscribe y se sitúa. La posibilidad de abordar sus notas de trabajo además está aportando los materiales para una reconsideración de su forma de trabajar2. Asimismo, durante el año pasado hemos asistido también al comienzo de la publicación de la última parte de las obras completas (Gesamtausgabe) de Heidegger con la publicación hasta ahora de los cuatro primeros volúmenes de los llamados Cuadernos Negros (Schwarze Hefte), acontecimiento que está comportando una auténtica conmoción —todavía de una repercusión difícil del valorar en su importancia y alcance— en el ámbito de los estudios heideggerianos. Se puede decir que la aparición de estos libros va a significar un impulso en los estudios sobre Heidegger, además de una renovación crítica de la valoración del sentido y alcance de sus planteamientos, en el que nuestra comunicación también se sitúa explícitamente. 2. Parece que el pensamiento en Foucault trabaja siempre en una «relación indisociable de lectura y de escritura; Foucault piensa leyendo y escribiendo, su pensamiento se formula en una suerte de corpus textual permanente», cfr. «Filigranes philosophiques», entrevista a Daniel Defert en Artières, P., Bert, J-F., Gros, F., Revel, J. (dirs.), Foucault. Cahier de L’ Herne, París: Ed. Éditions L’Herne, 2011, pp. 39-46, p. 42. 2 Podemos afirmar, por tanto, que la disposición para la comunidad filosófica de estos nuevos documentos está promoviendo una autentica reactivación internacional en la discusión sobre la actualidad incontrovertible de Heidegger y Foucault, y sobre el impacto y la recepción de este nuevo material. De este modo, la publicación paulatina de los Cuadernos Negros de Heidegger prevista para los próximos años, más allá de los aspectos controvertidos más evidentes que tienen que ver con el compromiso político de Heidegger y con la relación entre su vida y su obra, nos convoca a los investigadores al desafío ineludible de evaluar su impacto en el pensamiento contemporáneo y, en ese sentido, proporciona a nuestra aportación el marco adecuado y la oportunidad de participar de primera mano y activamente en la discusión. El objetivo principal de nuestras palabras de hoy (un tanto programáticas aunque se trate de asuntos en los que ya venimos tentativamente un tiempo trabajando) consiste en contribuir a configurar y conformar la perspectiva para poder ocuparse, de un modo fructífero y filosóficamente relevante, de los trabajos de Heidegger y Foucault haciendo conjugar, confrontar y buscando complicidades entre ellos —especialmente atendiendo a aquellos textos que de modo explícito buscan detenerse en lo que cabe entenderse por “verdad” y por el modo de “decir” que le corresponde—. Como es conocido, tanto las nociones de alétheia como de parrhesía ponen en cuestión la comprensión convencional de la verdad. Con nuestro trabajo perseguimos indagar en qué sentido y en qué medida el problema de nuestra relación con la verdad está ligado a nuestra consideración del “decir”. Ciertamente, establecer las resonancias, explicitas e implícitas, de la repercusión que Heidegger supone en los escritos de Foucault es una discusión actualmente abierta. No obstante, en esta ocasión pretendemos centrarnos, más bien, en analizar cómo los últimos trabajos de Foucault—singularmente sus cursos editados y publicados dedicados a la parrhesía— pueden ayudarnos a comprender algunas cuestiones que brotan en los textos heideggerianos —singularmente, cuando se atiende a la lectura de sus llamados escritos íntimos. 1. Heidegger y el lenguaje del ser En este sentido, uno de los objetivos principales de nuestra aportación consiste en analizar las condiciones de posibilidad para una interpretación adecuada en Heidegger del desplazamiento desde la preocupación filosófica por el ser del lenguaje hacia otro modo posible de nuestra relación con la palabra —en la que se nos desafía a comportarnos y a decirnos asumiendo y correspondiendo a que nuestro lenguaje es el lenguaje del ser—. De este modo, en primer lugar, nuestra contribución parte de la consideración de que para Heidegger lo que está en juego es nuestra 3 relación con la “palabra”3. Como Heidegger señala al comienzo de las Beiträge: «Ya no se trata más de tratar “sobre” algo y de exponer algo objetual»4. Esta modificación comporta, además, la posibilitad de un cambio en la esencia del hombre. Lo que nos parece realmente decisivo es atender a que para Heidegger de lo que se trata es de reconocer que «desde el acontecimiento acontece [y se confiere] en propiedad una pertenencia que dice y piensa al Ser (ein denkerish-sagendes Zugehören zum Seyn), y lo hace en palabras “del” Ser (in das Wort “des” Seyns)»5. Es la consideración de este decir que constituye un despliegue del ser (die Wesung des Seyns)6 —y que conforma una experiencia fundamental (Grunderfahrung) para Heidegger7— en la que nuestra tentativa de hoy pretende detenerse y demorarse queriendo abordarla de la mano también de Foucault. De esta manera, vamos a cuestionarnos cómo debemos comprender lo que significa ser capaces de “decir de verdad” —cuáles son las condiciones, los procedimientos y las transformaciones que se requieren para ello— y qué sentido puede tener desearlo: cuestiones que comparten ambos pensadores. Como en una ocasión Heidegger escribe: «Nuestro “positivo” es la necesidad de la verdad»8. La tarea del «decir verdadero es —como dice Foucault en una entrevista— un trabajo infinito», que tal vez nos convoca a proponernos pensar algo diferente de lo que ya pensábamos. En esta dirección, deseamos resaltar que la voluntad de decir, el deseo de corresponder hablando a aquello que denominamos “verdad”, comporta una necesaria reivindicación del carácter ontológico del decir. Un decir que requiere de nosotros ser capaces de reconocer que nos decimos a través suyo: nuestra constitución y acontecer se juegan en nuestro arte, forma y cuidado “del” y “en” el decir del ser. 2. Intimidad y parrhesía Efectivamente, se producen diferentes intensidades en el decir. En esa medida, estimamos necesario examinar la viabilidad de considerar que tal vez la intimidad (Innigkeit) —entendida por Heidegger como correspondencia a la tensión y a la distancia entre aquello que da que decir y la capacidad de atención y escucha compartida que reclama— constituye y conforma también el espacio de la libertad. 3. Heidegger, M., Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Gesamtausgabe (GA.), Bd. 65, editado por Fr.-W. von Herrmann, Frankfurt am Main: Ed. Vittorio Klostermann, 1989, p. 3. 4. GA 65, op. cit., p. 3, trad. cast. de Breno Onetto Muñoz. 5. Ibídem. 6. Como dice Heidegger: «aquí no se contrapone el decir (das Sagen) con aquello que está por ser dicho, sino que es el decir mismo como despliegue del Ser», GA. 65, op. cit. p. 4. 7. Cfr. Heidegger, M., Überlegungen II-VI (Schwarze Hefte 1931-1938), Gesamtausgabe, Bd. 94. editado por Peter Trawny, Frankfurt am Main: Ed. Vittorio Klostermann, 2014, p. 248. 8. Heidegger, M., GA. 94, p. 227 (Cfr. también GA. 65, p. 145, punto 3). 4 En este aspecto creemos que coincide plenamente con Foucault. Tanto Heidegger como Foucault consideran la libertad como Spielraum, como espacio de juego —para Heidegger, horizonte y evento que podemos pensar también con Foucault como el espacio de las relaciones de poder—. Entonces, de este modo, se podría quizás comprender la parrhesía, el decir de verdad, como una correspondencia libre y crítica a los juegos de verdad, en cuya formación y configuración nos hallamos implicados. Aparecería así la necesidad de aprender a gobernarnos, aprender a cuidar de la verdad, a cultivarnos verdaderamente en nuestra imbricación en el proceso del acontecer de la palabra, como correspondencia singular a la “verdad”. Y es que nuestro decir nos singulariza, nos hace irrepetibles. Y asumir, disfrutar y corresponder a la experiencia de que algo nos precede y nos desborda tal vez pueda hacer de la vida “humana” todo un arte, del gozo9 doloroso de vivir, tal vez, una pasión que no olvida que todo descanso será solo un alto en un camino escarpado en el que el viento del ser sopla violentamente10. De esta forma, la parrhesía en cuanto riesgo de hablar y de perderse en la escucha haciendo del decir y del escuchar una concreta y singular respuesta, nos invita a hacer de la filosofía una travesía errante y compartida a través de la acción de la palabra. Nuestra comunicación de hoy desea inscribirse explícitamente, de este modo de la mano de Foucault, en un proceso complejo de liberación en el pensar heideggeriano de otras posibilidades, tal vez no suficientemente atendidas porque no coinciden con la propia interpretación que Heidegger nos ofreció de su camino en el pensar. No se trataría entonces tanto de ir a la búsqueda de novedades como de reconocer la fecundidad de su trabajo en relación con la tarea que nos concierne: estimamos que se abre así su pensar como la ocasión adecuada para un ejercicio de cuidado crítico de nosotros mismos en relación a la «verdad». 3. Entre Heidegger y Foucault A juicio de Foucault, una de las tareas de la Filosofía consiste en diagnosticar el presente y, de este modo, desbordar los límites de lo decible desprendiéndonos de lo que creíamos ser e inventando nuevas posibilidades de vida. Se trata entonces de trabajar en la creación de posibilidades de nuevas y concretas tomas de palabra. Más allá del análisis necesario de las condiciones ontológicas que puedan caracterizar, limitar y posibilitar la acción de decir de verdad en que la parrhesía consiste, es preciso el estudio de las prácticas que permiten hacerlo: los juegos de verdad, modos de veridicción, que hacen cada vez posible que el hombre piense su propio ser. Procuramos, pues, una «restitución del decir en su carácter de acontecimiento, 9. Se tratará, tal vez, de acceder a un «puro goce de sí», Cfr., Foucault, M., Histoire de la sexualité 3, Le souci de soi, Paris: Ed. Gallimard, 1984, p. 273; trad. cast. México: Ed. Siglo XXI, 1986, p. 219. 10. Cfr. GA. 94, p. 41. 5 una recuperación del decir como lugar de emergencia de una verdad posible»11. En esa medida, queremos ahora, a partir de una lectura abierta de Heidegger, iniciar el trabajo para exponer brevemente el problema de lo que cabe entender por parrhesía en Foucault. Como es conocido, convencionalmente la presentación del pensamiento de Foucault se hace desde la consideración de una linealidad que partiría desde una «arqueología del saber», por una «genealogía del poder» hacia una «estética y ética de la existencia». Sin desconsiderar un planteamiento semejante, nos parece más fecundo leer a Foucault de otro modo. Estimamos así más pertinente en este sentido —usando una expresión de F. Gros— una lectura en espiral (subrayando las copertenencias y las resonancias de las distintas épocas). Tampoco parece adecuado considerar autónomamente los parcelamientos o recortes (découpages) de su trabajo12. Sorteando la pretensión de resumir, y asumiendo la dificultad de abarcar completamente los escritos de Foucault, nuestra comunicación se inscribe en la tentativa de investigar y mostrar las mediaciones que nos pueden llevar a comprender la alétheia heideggeriana, considerando su genealogía en el pensamiento de Heidegger y la constitutiva transformación que experimenta a lo largo de su trayectoria, puesta en juego con la parrhesía que retorna contemporáneamente en el pensamiento de los últimos cursos de Foucault. De este modo, buscamos problematizar la viabilidad de comprender la alethéia como parrhesía, es decir, la parrhesía como “decir de verdad” (dire-vrai). A día de hoy estimamos decisivo subrayar la necesidad de investigar el movimiento de persecución de un interrogante, una problematización, una reiteración e insistencia, en torno a la alétheia (en Heidegger) y a la parrhesía (en Foucault): ese «diálogo secreto», que paulatinamente se va concretando y presentando, pero que a la vez se desplaza, transfigura y transforma. Desde la perspectiva foucaultiana, podríamos decir que se trataría de considerar la conjunción en cada concreta experiencia entre la “constitución histórica del ser” y la “constitución de sí mismo como sujeto”. De este modo, lo decisivo es el sujeto y «la verdad de la que es capaz»13. 11.Gabilondo, Á., El discurso en acción. Foucault y una ontología del presente, Barcelona: Ed. Anthropos, 1990, p. 8. 12. Cfr, Artières, P., Bert, J-F., Gros, F., Revel, J. (dirs.), Foucault. Cahier de L’ Herne, op. cit., p. 11, donde se señala la distinción habitual, y su insuficiencia, entre «un primer Foucault, en los años 50, todavía dentro de la fenomenología y del marxismo; un segundo, en la década siguiente, interesado esencialmente por los problemas del lenguaje y las clasificaciones; un tercero, en los años 70, construyendo una ambiciosa “analítica del poder” y un último Foucault pensador de los procesos históricos de subjetivación». 13. Foucault, M., Histoire de la sexualité 2, Paris: Ed. Gallimard, 1984, p. 267; trad. cast. México: Ed. Siglo XXI, 1986, p. 223. 6 4. El cuidado de la “verdad” Heidegger y Foucault comparten que la verdad no consiste en la concordancia de un pensamiento con su objeto, sino más bien en el campo que fuerza a pensar de un determinado modo como gobierno y cuidado de sí y de los otros. El ámbito en el que nos situamos es entonces el espacio que hace posible la relación del cuidado y el gobierno de sí con una práctica de gobierno de los otros. La verdad y el cuidado de sí van de la mano porque el cuidado de la verdad es el cuidado de sí en el campo de relaciones que la verdad, en sus diferentes configuraciones, abre cada vez. El decir brota para ambos, de esta manera, como el máximo cuidado de sí posible. La verdad funciona sosteniendo, configurando, alumbrando lo que hay, y es preciso analizar aquellos postulados no pensados que funcionan como verdad. Se han señalado las huellas de la lectura de Heidegger en la Introducción al segundo volumen de la Historia de la sexualidad14. Singularmente, en su caracterización de la problematización critica de la historia del pensar y de los juegos de verdad. Asimismo, se ha señalado a Heidegger como «el autor (oculto) con el que Foucault piensa y trabaja»15, de modo que Foucault efectuaría una «instrumentalización»16 del pensar heideggeriano. Puede ser, efectivamente, que Foucault piense «con Heidegger, pero más allá de Heidegger»17, no obstante, sin desconsiderar, por supuesto, estos pertinentes modos de proceder que buscan establecer explícitamente las coincidencias y divergencias entre ambos “autores”, el sentido último de nuestra aportación es, más bien, trabajar y hacerse cargo de la dificultad de estar filosóficamente a la altura de la cuestión misma a la que atienden y a la que corresponden en los escritos que firman de un modo para nosotros difícil, estimulante y, a veces, extraño. De este modo, sin saber exactamente siempre cómo ni porqué, experimentamos que nuestro trabajo como investigadores precisa del estudio detenido y cuidadoso de sus escritos para configurar, mediante el esfuerzo empleado en su escucha, nuestro presente filosófico. Es decir, para afrontar que lo decisivo no es qué es el presente, sino qué se (nos) hace presente. Como es conocido, tanto para Heidegger como para Foucault, cada tiempo histórico se constituye en la rescritura de la «Historia de la verdad». En esa dirección, para Foucault, Kant funde 2 tradiciones críticas: la analítica de la verdad y la ontología del presente: «Una historia que no sería la de qué pudo haber de verdadero en los conocimientos, sino un análisis de los “juegos de verdad”, de los juegos de lo 14. Zoungrana, J., Michel Foucault, un parcours croisé: Lévi-Strauss, Heidegger, Paris: Ed. Éditions L’Harmattan, 1998, p. 276-277. 15. Ibídem, p. 278. 16. Ibídem, p. 278. 17. Ibídem., p. 290. 7 verdadero y de lo falso a través de los cuales el ser se constituye históricamente como experiencia, es decir, como pudiendo y debiendo ser pensado»18. Se trataría entonces de revivir con Foucault una actitud filosófica que se esfuerza en diagnosticar el presente a través de su problematización. Como ya hemos mencionado, el campo de repercusión y resonancia de los “autores” de los que nos ocupamos es extraordinariamente heterogéneo y fecundo. Nuestro trabajo sería hacer historia de la filosofía, respetando la imposibilidad de apropiación definitiva y preservando la extrañeza de sus nombres propios. Se trataría, pues, de hacer retornar el discurso filosófico como un ejercicio práctico de parrhesía frente a la voluntad de sistema y a los regímenes de verdad culturales más descuidados19. Por otra parte, un aspecto en el que queremos incidir es la vinculación entre la intimidad20 (Innigkeit) —que como Heidegger señala no debemos comprender como la mera interioridad (Innerlichkeit)21— y la dimensión pública del pensamiento, siempre problemática en su relación con la verdad tanto para Heidegger como para Foucault. En esta dirección, como hemos mencionado estimamos que la intimidad de la mano de Heidegger, tal vez pueda ser comprendida como la experiencia de la escisión y distancia de uno respecto de sí mismo —como la conversación y el diálogo del alma consigo misma en la que consiste el pensamiento para Platón (Sofista 263e)— que nos sostiene y nos abre a los otros. De este modo, nos parece adecuado preguntarnos por las condiciones de posibilidad de la difícil articulación y mutua pertenencia entre la irreductible intimidad y la transformación mediante el pensamiento del espacio público. Nos gustaría hacerlo a través del intento de comprensión de lo que significa ser miembro de modo participativo e implicado de una comunidad vinculando, como hace Heidegger explícitamente, la intimidad con la pregunta por la posibilidad de otro inicio. Como Heidegger indica: «Intimidad es la palabra de la inicialidad del comienzo»22. Nos parece crucial también señalar que la comunicación se inscribe así en la problematización del desplazamiento —que Foucault realiza de la mano de Kant, 18. Foucault, M., Histoire de la sexualité 2, Paris: Ed. Gallimard, 1984, pp. 12-13; trad. cast. México: Ed. Siglo XXI, 1986, p. 10. 19. Cfr., Brossat, A., «Introduction» a Foucault dans tous ses éclats, París: Ed. L’Harmattan, 2005, p. 11. 20. Quiero señalar, reconocer y agradecer singularmente el impacto que en nuestra investigación han tenido la lectura de los ensayos de José Luis Pardo La intimidad, Valencia: Ed. Pre-Textos, 2ª reimp., 2013 y de Peter Trawny Ins Wasser geschrieben. Versuche über die Intimität, Berlín: Ed. Matthes und Seitz, 2013. 21. Heidegger, M., Über den Anfang, Gesamtausgabe, Bd. 70, editado por Paula-Ludovica Coriando, Frankfurt am Main: Ed. Vittorio Klostermann, 2005, p. 47; Sobre el comienzo, trad. cast. de Dina V. Picotti C., Buenos Aires: Ed. Biblos, 2007, p. 53. 22. Ibídem. 8 como ya hemos indicado anteriormente— desde una analítica de la verdad hacia la viabilidad de una ontología de nosotros mismos23. Estimamos que, en este contexto, el dialogo y la confrontación entre los planteamientos de Heidegger y Foucault son extremadamente fecundos. Como indica Foucault, acompañándose de Kant, se requiere la elección filosófica y nuestra inscripción concreta en una corriente de pensamiento24. 5. Recapitulación Podemos decir que tanto en Heidegger y como en Foucault se produce una rescritura de la verdad difícil de comprender. El estudio de la parrhesía (el dire vrai o el francparler) nos parece un hilo conductor fecundo que nos ofrece Foucault para establecer las condiciones de posibilidad de un cuestionamiento de las relaciones entre la política (la vida pública) y la verdad: es decir, creemos que la problematización de la parrhesía nos puede proporcionar la oportunidad adecuada para el impulso del estudio de las diferentes «políticas de la “verdad”». Del mismo modo, pensamos que es necesario resaltar el impacto en cada forma singular y concreta de vivir la filosofía del reconocimiento que supone las implicaciones políticas de nuestra comprensión de la capacidad y de las exigencias de lo que, con Foucault, llamamos gobierno de sí y gobierno de los otros. El cuidado de sí que se desprende de una ética de la parrhesía brota de la voluntad de ceñirse a una exigencia que late en el corazón del pensar occidental por decir la “verdad“, y cuyos efectos políticos van más allá de la crítica a los poderes dominantes y pasa por requerir también la participación en la vida y en el cuidado de los asuntos públicos de la ciudad. Una de las claves, como se aprecia y se desprende de lo dicho, es que nuestra aproximación queda configurada a través de la tarea de reproblematizar nuestra relación con la “verdad”, es decir, nuestra relación con el lenguaje, con nosotros mismos y con los demás. Es un reconocimiento de que las formas de veridicción (formes de véridiction) están vinculadas, se copertenecen esencialmente, con la errancia, con el desprendimiento de sí y con la asunción de nuestra constitución como sujetos éticos responsables y libres que, precariamente siempre, tienen que dar cuenta de sí mismos. Podemos decir, por tanto, que Heidegger y Foucault comparten cierta idea de sí como despedida y reconocimiento de los límites del propio poder, además de la puesta en cuestión de la distinción entre una actividad teórica y práctica haciéndose cargo de su esencial vinculación. Es decir, nos desafían de un modo extraño a jugarnos en la respuesta en lo que podríamos llamar una ética del pensar como acción, una 23. Cfr., Foucault, M., Le Gouvernement de soi et des autres I (1982-1983), París: Ed. Gallimard, 2008, pp. 21-22; El gobierno de sí y de los otros, Curso en el Collège de France (1982-1983), trad. cast. de Horacio Pons, Buenos Aires: Ed. Fondo de Cultura Económica, 2009, pp. 38-39 (el subrayado es nuestro). 24. Ibídem, p. 22; trad. cast., p. 39. 9