Obras de Don Juan Donoso Cortes
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OBRAS DE DM JUAN NIVOSO CORTES, MARQUES DE VALDEGAMAS, ORDENADAS Y PRECEDIDAS DE UNA NOTICIA -BIOGRÁFICA p()n DON GAVINO TEJADO. TOMO TERCERO MADRID : IMPRENTA DE TEJADO, EDITOR. 4851
CURSO DE HISTORIA DE LA CIVILIZACION DE ESPAÑA, POR D. FERMIN GONZALO MORON. (JUICIO CRÍTICO PUBLICADO EN LA REVISTA DE MADRID, DE 1843). LA víday la civilizacion , hablándose de los pueblos , son una misma c9.9. ; por esta razon , civilizarse y vivir son palabras sinónimas , cuando se aplican á la humanidad , en el lenguaje de la filosofía. Los escritores antiguos , al escribir la relacion de las batallas y de las acciones de los príncipes , recomendaban á la posteridad sus relaciones con el solo nombre de Historia; título bello por su sencillez , y magnífico por la idea de lo universal y de lo absoluto que ofrece á la imaginacion , y que despierta en el entendimiento. Los escritores de nuestros días , al abarcar en sus investigaciones la vida entera de las sociedades , han dado á sus obras el nombre de Historia de la civilizacion ; título despojado de aquel caracter augusto de universalidad , tan propio del genio artístico de los an-
- 6 -- tit;u0s escritores, y de aquella belleza sencilla cuyos resplandores celestiales y serenos van apagándose en el mundo. Historia de la solamente civilizacion ! pues qué ¿la civilizacion es , por ventura , una de las muchas cosas que caen debajo del dominio de los historiadores ? pues qué de el que escode á la civilizacion por asunto *ostigaciones históricas , deja fuera del círculo que se propone slubsar inv car, alguna cosa que pueda servir de asunto á las investigaciones humanas? Si yo hubiera de definir á la civilizacion, la definiría corno Séneca al Dios de los estólicos : Dios , dice Séneca , es todo que vive, todo lo que se mueve. No, eso no es Dios ; pero es la lo civilizacion , que se dilata hasta donde se dilata el movimiento , y que se extiende hasta donde se extiende la vida. Se concibe muy bien, que á la relacion de los acontecimientos políticos de un pueblo se le dé el nombre de historia política : que á la relacion de las vicisitudes de su literatura se le dé el nombre de historia literaria; pero lo que no se concibe es , que á la relacion de todos los fenómenos de su vida se le dé el nombre de historia de su civilizacion ; porque si esa no es su historia por excelencia , ¿cuál es su historia? Al hacer estas observaciones , no ha sido mi ánimo escribir contra el señor Moron un capítulo de culpas ; corno quiera que , al adoptar de la mano de otros escritores el título de su obra, no ha caido en ningun error que le sea propio , contentándose en su modestia con seguir las pisadas de los que le han ido delante. El fin á que estas observaciones se encaminan , es hacer, en esta ocasion, visible y como de bulto , la distancia que hay, consideradas bajo el punto de vista artístico , entre la civilizacion antigua y la moderna. En los tiempos antiguos , la idea complexa de la civilizacion no cabía en el entendimiento del hombre ; y sin embargo , lo que esa idea contiene en sí de universal y de bello , los antiguos lo encerraron en una sola palabra : la historia. En los tiempos ahora presentes, la idea de la civilizacion es ya de dominio coman • y sin embargo , hemos desechado esa manera antigua de expresar esta idea novísima , ignorando el arte de conservar, en los títulos que las ponemos, lo que hay de bello , de • universal , de absoluto en
- 7 -- nuestras obras. Nadie diría sino que la civilizacion antigua se distingue por su encargo de encontrar nombres para todas las cosas, formas para todos los conceptos , expresiones para todas las ideas ; y la moderna , por el de encontrar ideas para aquellas expresiones, conceptos para aquellas formas , cosas para aquellos nombres. Nuestro es el principado de las ciencias : de la antigüedad , el de las artes : los antiguos aplacaban su sed en las fuentes claras de la belleza ; nosotros en las recónditas de la sabiduría. Nosotros somos más sábios ; los antiguos más cultos : hasta los títulos de las obras van declarando, á un tiempo mismo , nuestra civilizacion y nuestra rudeza , su ignorancia y su cultura. De esta manera, la belleza y la verdad , que son una misma cosa para el entendimiento divino , son para el humano dos cosas de todo punto diferentes. Viniendo ya al libro del señor Moron , comenzaré por asegurar dos cosas : la primera , que ha comprendido con admirable sagacidad todas las ideas que contiene en si la palabra civilizacion : y la segunda , que ha hecho los estudios necesarios para escribir la historia de la civilizacion española : cosa digna de grande admiracion, y propia , no ya de nuestros dias , sino de aquellos tiempos herói-- cos en que los sábios no creian haber aprendido nada si no habian estudiado de sol á sol ; convencidos como estaban , de que el hombre no podia llegar á ser particionero de la ciencia sino con el sudor de su frente. Preparado á la grande empresa que echó sobre sus hombros con aquellos vastos estudios que eran de todo punto necesarios para llevarla á su dichoso remate , el señor Moron ha comenzado su obra, pasando como en revista á los príncipes entre los historiadores , así antiguos como modernos , así, propios como extraños. En la primera de sus lecciones , van pasando , uno despues de otro , como en procesion gloriosa , entre los griegos : Herodoto , el hijo intelectual de Hornero , en quien se confunden todavía el historiador y el poeta ; Tucidides , que escribe la historia como un asunto de Estado ; Jenofonte , el discípulo querido de Sócrates, que escribe una retirada épica como una leyenda sencilla : entre los latinos , Salustio , el hombre de claro ingenio y de estragadas costumbres, que tiene magníficos colores para pintar la virtud y para
- 8 retratar el \ icio ; que sabe de la misma manera lo que piensa el buen repúblico , y lo que sueña el ambicioso ; en quien se hermala insensibilidad del corazon y la sensibilidad de los nervios : y nan Tácito , consumado en el arte de condensar las idas , y hábil como Shakespeare en fulminar inolvidables sarcasmos; que pinta en el papel , como Rafael en el lienzo ; y cuyo encargo providencial y tremendo fue,ser el acusador elecuentísi mo de los tiranos en el tribude la historia , y su implacable perseguidor en la tierra. Échase nal de menos en esta revista á Tito Livio , que cuenta con un estilo inimitable acciones que no han sido imitadas, y el más grande historiador del pueblo que ha dado mayor asunto á la historia ; y á César, el mas correcto, el más puro de los historiadores latinos, que escribe entre batalla y batalla para entretener el ocio , y nadie diría sino que escribe para conquistar la gloria ; que en la elocuencia compite con Ciceron , en las virtudes militares con Bonaparte y con Anibal , en la ambicion con Alejandro , en la sagacidad con Augusto, en la continencia con Scipion , en los vicios con Catilina , en la sobriedad con el soldado de sus legiones , y en la magnificencia con los sátrapas orientales , y con los reyes fabulosos de Babilonia y de Ninive : pudiendo afirmarse de él que ha sido el hombre más completamente grande entre todos los hombres. Pasando de los tiempos antiguos á los modernos , sin tocar en la edad media, viene el primero de todos Maquiabelo , poeta , historiador , filósofo , hombre de Estado , que puso la religion al servicio de la política , y el sacerdocio al servicio del imperio , y el imperio al servicio del príncipe , y el príncipe al servicio de sus vanas antojos : viene despues Bacon , el concusionario , reformador de la filosofíay corruptor de las costumbres , hombre de claro pero no agigantado ingenio , superior en mérito á cuasi todos sus contemporáneos , solo inferior á Descartes y á su fama : en seguida viene Bossuet , el primer sacerdote de la cristiandad , el últimopadre de 1 . I l a g esia, e hombre que ha hablado más dignamente de Dios á los otros hombres,, y á Dios de la fragilidad de los reyes ; el que, pensando en la Pr ovidencia, hubiera d escubierto la filosofía de la historia si no la hubiera d escubierto muchos siglos antes San Agustin , antorcha de
9 la Iglesia de Jesucristo , prodigio del Africa , maravilla del mundo. Despues de Bossuet , viene Vico , nacido en la patria de Pitágoras, heredero de su genio investigador , melancólico y profundo , de quien hablan hoy hasta los ignorantes , habiendo muerto desconocido hasta de los sábios ; maestro de Alemania , renovador de los estudios históricos en Europa. Despues de Vico , que sujetó la historia á las leyes , viene Montesquieu , que todo lo explica por la historia ; y Voltaire que la falsifica ; y Rousseau que la desprecia ; y Robertson , compilador elegante de la escuela volteriana ; y Hume, el mas grande historiador de Inglaterra ; y Gibbon, hombre de prodigiosa y escogida erudicion, que ha dejado en pos de sí un monumento grandioso que hubiera sido inmortal , si el que le fabricó con sus manos , no hubiera alcanzado á verlo todo menos á Dios en el crecimiento de las civilizaciones , y en la declinacion y ruina de los imperios. Vienen , por fin , á completar el número de esta gloriosa dinastía de historiadores inmortales Hegel y su discípulo Gans , que hacen proceder la historia de la razon humana , sujetándola á fórmulas inflexibles ; Niebuhr y Savigny, , que explican la antigüedad por sus reliquias , y la humanidad por las tradiciones; Guizot , que hace proceder la política de la historia , la historia de la filosofía , y la filosofía del buen sentido ; y finalmente Chateaubriand , el último y el más grande de todos , que cerrando este ciclo inmenso, dá una mano á los que le comienzan , y otra á los que le rematan , conversando familiarmente , á un tiempo mismo, con los historiadores filósofos y con los historiadores poetas, con los sábios alemanes y con Moisés, con Herodoto y con Hornero. Por esta revista, se echará fácilmente de ver la extension de los conocimientos generales del seiíor Moron ; antes de acometer su empresa , ha querido darse cuenta á sí mismo del estado actual de las ciencias históricas ; y para conseguir su objeto cumplidamente, ha recorrido uno por uno todos los grandes historiadores, así de nuestros dias como de las pasadas edades : su juicio sobre ellos no siempre es conforme con el del autor de este artículo ; pero en ninguna ocasion deja de ser atendible , porque siempre es meditado. De la misma manera que , antes de escribir sobre la historia ,
— 10 recorrido todos los grandes historiadores del mundo ; antes de escribir sobre la civilizacion de España, objeto especial de sus tareas, ha pasado revista á todos los historiadores españoles. No le seguiré yo en esta segunda parte de su leccion preliminar como le he y seguido en laprimera, ya por no ser prolijo , ya tambien porque me duele en el almapresentar frente á frente nuestros escritores propios, y los que oscurecerían su gloria con sus resplandores inmortales. Bastará, para mi propósito, afirmar que el señor Moron ha bebido la erudicion en suspropias fuentes ; y que considerada su obra bajo este punto de vista, es superior á todo elogio y á todo encarecimiento. Para el señor Moron la civilizacion comprende , por una parte, la actividad física , moral é intelectual del hombre ; y por otra , la actividad material , moral é intelectual del género humano. Entendida de esta manera comprensiva y vasta la civilizacion, es claro á todas luces que la historia de la civilizacion de la humanidad solo podría ser dictada por Dios , y escrita por sus profetas. La historia de la civilizacion de un pueblo particular, si bien no es una de aquellas empresas que exceden las fuerzas del hombre , es sin duda ninguna una de las que exigen su entera aplicacion para ser llevada á buen término y remate. No ha desconocido esta verdad el señor Moron ; y por eso , consagra con un celo admirable todas sus potencias á la construccion del gran edificio de la civilizacion española. Esta civilizacion tiene algo que la es exclusivamente propio , y algo que la es comun con las otras civilizaciones nacidas del Cristianismo. Considerada bajo el punto de vista de suspropiedades especiales , es española : considerada bajo el aspecto de laspropie - dades que tiene en comun con las otras civilizaciones contemporáneas , es europea. Cuanto se dice de España , tiene su aplicacion á la Europa. La Europa en su civilizacion tiene tambien algo que la es exclusivamente propio ;y algo que tiene en comun con las c ivilizaciones antiguas. Considerada bajo el primerpunto de vista , es europea ; considerada bajo el segundo aspecto , es humana. Así , todos los fenómenos del mundo intelectual y moral van
— ti — encadenados los unos con los otros, desde que comenzaron los tiempos hasta la consumacion de los siglos. La humanidad entera es una por su orígen, una por su naturaleza , una por su fin. Véase por qué el aleman Schlégel comienza su filosofía de la historia en el Paraiso, contando como el primero de los hechos históricos la desobediencia del primer hombre ; y por qué San Agustin entre los padres de la Iglesia , y el baron Guirod entre los filósofos cristianos , subiendo más arriba todavía , procuran explicar la naturaleza humana por la angélica , la prevaricacion del primer hombre por la del ángel, el drama de la humanidad por el del Paraiso , el del Paraiso por el del Cielo. De la misma manera que , para explicar á la humanidad, es necesario remontarse hasta el primer hombre , y de este hasta el primer ángel , y de este hasta Dios ; para explicar completamente una civilizacion particular, es necesario remontarse de civilizacion en civilizacion hasta llegar á la civilizacion primitiva del género humano. Todo lo que es primitivo , es oriental : así lo dicen la geología , la filosofía , y la voz de las tradiciones. Las altísimas cumbres de los montes asiáticos fueron el asilo de los pocos que se salvaron de aquel cataclismo universal con que Dios castigó los crímenes y los desórdenes del mundo , cuando abrió , para anegar la tierra, las cataratas del Cielo. Este gran cataclismo reveló á aquellas tristes reliquias de la humanidad la grandeza de Dios y la pequeñez del género humano , sumergido en las olas : por esta razon para el hombre del Oriente , el hombre no fué nada ; Dios lo fué todo. El espanto fué causa de que creyera ver á Dios en el horror de la tempestad , sentado en un trono de nubes ; de que creyera oir su voz en el mugido de los mares : desde entonces , confundiendo á la divinidad con las fuerzas de la naturaleza , Dios no fué otra cosa para él sino la tempestad que brama , la mar que muge , el torbellino que arrebata los árboles corpulentos , el huracan que va estremeciendo los montes : y de aquí el Panteismo , que es el caracter fundamental de todas las religiones del. Oriente. No siendo Dios otra cosa sino la naturaleza , ni la naturaleza otra cosa sino Dios , nada de lo que existe , está sujeto á la ley de la perfectibilidad ni á la de la renovaciori ; porque todo lo que existe , es Dios ; y Dios es
- 12 — siempre uno , siempre idéntico á sí mismo , siernpre perfecto, siemp•e inmutable : y de este principio , dos consecuenc ias , á saber : que la ley del mundo es la inmovilidad , y la del hombre la contemplacion y el reposo. La materializacion de la divinidad , la apo.- d e la materia , la inmovilidad de las instituciones , el reposo teosis como el estado natural del alma , el éxtasis como el estado natural del espíritu : estas son las propiedades esenciales de la civilizacion del Oriente ,y sobre todo , de la civilizacion indostánica. En su paso desde la India á la Persia , la civilizacion comienza á transformarse : la unidad terrible de Dios se rompe : el Dios , principio del bien , y el Dios, principio del mal , vienen á las manos ; la lucha y el movimiento comienzan : el principio del bien no es todavía un espíritu puro ; pero es ya una materia sutil , ennoblecida , espirituar lizada : es la luz cuasi incorpórea , opuesta al principio del mal, representado por todo lo que es corporal , grosero é inmundo : el hombre en la Persia no renuncia el combate , porque aguarda la victoria : si un Dios pelea contra él , otro Dios combate á su lado. El indio es esclavo : el persa es ya libre. La libertad , hija del Cielo, entra en lucha con el fatalismo , obra del hombre ; en la Persia, en nombre del principio del bien ; en el Egipto ,.en nombre del dogma de la inmortalidad del alma ; en la India , en nombre de un Dios que es un espíritu puro , señor de todas las cosas , y criador de todas las criaturas sin confundirse con ellas. Esta lucha en que toman parte , unos despues de otros , todos los pueblos , y unas despues de otras , todas las generaciones, comienza en el Oriente , y se termina en el Occidente : nace en el Asia, y acaba en la Europa. La Europa , representante del principio de la libertad , está representada á su vez por dos grandes pueblos elgriego y el romano. La Grecia comenzó á civilizarse cuando la humanidad labia ya vuelto en sí de aquel profundo estuporque sobrecogió á las gentes cuando sobrevino la inundacion de las aguas. Hombres fueron los que la enseñaron el arte de cultivar la tierra y de descifrar la escritura : á la humanidad pertenecian Hércules el vencedor de las serpientes; Aquiles , el domador de Ilion ; Edipo , , el triunfador de la esfinge ; :e seo el perseguidor de los monstruos. El Oriente no
19-- de las civilizaciones, antiguas, y los elementos en que pueden'resolverse las varias civilizaciones de Europa , el señor Moron entra de lleno , y con paso reportado , en el exámen de la civilizacion es añola. No es mi ánimo seguirle en sus eruditisimas investi investigaciones, no solo porque esta empresa no puede llevarse á cabo en un artículo de revista, sino tambien porque , no llegando el señor Moron en su historia sino hasta el siglo onceno, no ha hecho todavía más que comenzar la fábrica del edificio que levanta para nuestro provecho y su gloria. Muéveme tambien á abandonar la idea de seguirle en todos sus pasos , la consideracion para mi poderosa , de que no Podría llevar adelante ese propósito sin afear, más de lo que la llevo afeada , la estructura artística de este artículo, consagrado exclusivamente á poner como de bulto aquellas líneas fundamentales que constituyen la originalidad y la índole propia de la fisonomía particular de cada una de las civilizaciones que van pasando á nuestra vista. Así , pues , reservándome para entrar de lleno , cuando su empresa esté más adelantada , en el exámen de cada uno de los grandes problemas históricos que suscita en el ánimo la lectura de nuestros oscuros anales , me contentaré por hoy con seguir al señor Moron en el rápido análisis de los principios constitutivos de la civilizacion española. Poco ó nada se sabe de España con certeza hasta el tiempo de los Seipiones ; la noticia de sus primeros pobladores y habitantes no ha llegado hasta nosotros , sino oscurecida con fábulas y leyendas : solo se puede afirmar, sin temor de que lo contradigan los hechos , que su gobierno fué siempre monárquico ; y la sociedad, democrática. Da testimonio de lo primero el hecho notable y averiguado de haber sido gobernada por diferentes caudillos , que distribuian la justicia durante la paz , y se ponian á la cabeza de los combatientes en tiempo de guerra : dedúcese lo segundo de aquella altivez junta con aquella indolencia , de aquellos esfuerzos gigantescos y estériles á la vez, de que dió muestra siempre que vino a las manos con los pueblos extranj e ros , para defender su independencia y sus hoga– res :propiedades todas , que distinguen á las sociedades democráticas de las aristocráticas , las cuales con esfuerzos menos gloriosos
20 - alcanzar má n s provechosos resultados., por su constancia e suelen grandes propós itos y su perseveranc ia en los altos designios. los mente se enseñorearon de la Península ó de una buena parte Vana de ella , unos des .pues de otros , fenicios , griegos , cartagineses y romanos: España conservó siempre en todas sus vicisitudes su pasion por la democracia , y su amor á la monarquía. Roma no consiguió asentar su dominacion en fundamentos sólidos y estables , sino con el establecimiento de aquellos famosos municipios , que constituyeron de una manera adecuada á su natural propensión la , democracia española. Cuando Scipion vino á dar aquí muestra de lo que habia de ser más adelante , los españoles , asombrados de su valor y de su pericia , le proclamaron rey en el campo de batalla. Con el imperio decayeron los municipios ; pero ya entonces la religion cristiana echaba aquí los fundamentos de la Iglesia , y los godos comenzaron el largo camino de sus peregrinaciones. El establecimiento de la Iglesia fué la restauracion de la democracia : el de los godos , la restauracion de la monarquía. A principios del siglo iv, se celebró en España el concilio de Iliberi, primero del mundo : y á principios del y , se estableció aquella gran monarquía que los godos fundaron , y que fué tambien la primera de la Europa. Desde entonces acá , la nacion española ha sido siempre, en toda la prolongacion de los tiempos, una monarquía religiosa y democrática : pero la estrecha union entre la Iglesia el pueblo y el rey no comienza sino con la conversion de Reearedo ; conversion que fué un acto político, al mismo tiempo que un acto religioso y al mismo tiempo que un asunto de conciencia , un negocio de Estado. Desde aquella sublime reconciliacion entre la monarquía , la derilocraciay la Iglesia, DO se ha turbado la paz entre esas tres g r andespotestades , sino cuando han venido los tiempos , preñados de discordiasy fatales para el mundo, de las revoluciones. La manifestacion más cumplida de la civilizacion goda fué aquel magnífico código que aun hoy ella ensalzan los eruditos, y admiran los sábios : bajo el aspecto político , el código visigodo es una verdadera constitución ,y la mejor sin duda nin g una entre cuantas existian á la sazon en las otras naciones europeas bajo su aspecto penal , civil I y religioso , saca
21-- inmensas ventajas á todos los códigos de los pueblos septentrionales : las mismas que lleva en punto á civilizacion el pueblo godo á todos los que invadieron el imperio , por su mayor comercio y trato con la civilizacion romana. Y ¿ qué diremos á vista de aquellos graves concilios tan mesu-, rados y prudentes , y de aquella pompa y magestad que circundaba á los príncipes, y de aquellos títulos cesáreos con que los apellidahan los pueblos , cuando el resto de la Europa dormia el sueño de la barbarie , sino que la civilizacion de España era á la sazon la más adelantada entre todas las civilizaciones del mundo cristiano ? Entonces sucedió lo que debia de suceder ; que un fin desastrosa se siguió luego á esta civilizacion Prematura , en obedecimiento de aquella ley suprema , segun la cuál , lo que rápidamente crece, rápidamente decae ; como si el tiempo se negara á consagrar todo lo que, siendo obra de la improvisacion , no es obra suya. A poca de este esplendor de la monarquía goda, comenzaron á advertirse anuncios ciertos de gravísimos desastres. La discordia se introdujo á la callada en el aposento de los reyes : la ambicion puso las armas en las manos de los nobles : la doctrina del Evangelio cayó en proundo olvido , aun entre los prelados de la Iglesia : las virtudes militares se perdieron con el ocio ; las costumbres austeras , con el fausto. Entre tanto , los judíos , parte considerable de la nacion, atesoraban contra sus implacables verdugos , insaciables venganzas y encendidos rencores. Por este tiempo , en fin , la parte septentrional del África se estremeció con aquella famosa inundacion de las tribus indomables que, abriéndose paso con la espada por el mundo, iban predicando á las gentes la supersticion de Mahoma. De esta manera, al tiempo mismo que la monarquía goda declinaba, otro pueblo encendido con el ardor de las conquistas se divisaba al otro lado del estrecho , como aguardando en ademan impaciente á que llegase su dia , y á que sonase su hora. Todas estas cosas reunidas, y la que para mí es de peso más grave , á saber, que la sociedad española era esencialmente democrática , y que todas las de su especie crecen y declinan sin que haya más que los términos de un dia entre su declinacion y su crecimiento , sirven para explicar cum-
- 22 -- plidamente aquella sangrienta catástrofe que nuestros historiadores olemnizan con lágrimas , y Alfonso el Sábio con la elocuencia de s Isaías : todo acabó allí : la Iglesia y los sacerdotes : el pueblo y el soldado : la monarquía y el monarca • Todo pasó, como aquellas visiones resplandecientes que la ímaginacion finje en sueños , si se alarga para cogerlas la mano del dormido. Tal fué la jornada de Guadalete ; jornada, para españoles y godos, triste y llorosa. La invasion sarracéniCa se estendió por todas partes. Para po-. nerse al abrigo de aquella grande inundacion , las reliquias de los godos se recogieron en los montes : y en sus inaccesibles cumbres acometieron la fabulosa empresa de reconquistar el territorio herencia de sus hermanos , de restaurar la religion patrimonio de sus padres , y de dar asiento á aquella grande y poderosa monarquía que con sus glorias habia de afrentar á la pasada. No sé que haya en la historia otro ejemplo de un propósito tan magnánimo , de in designio tan gigantesco , y de una empresa tan arriesgada, seguida de tan dichoso remate. En ninguna otra época de nuestros anales se descubre tampoco , con tanta claridad como en la que vamos refiriendo , el caracter distintivo de la sociedad española. Juntos los pocos que se salvaron del naufragio , determinaron concertarse sobre la manera y forma con que habian de ser gobernadosy regidos: y con solo el hecho de juntarse para providencias sobre tangrave materia , declararon que eran lo que habian sido antes : una *sociedad democrática. Despues de haberse concertado, eligieron un rey, con lo cual se constituyeron en monarquía ; y levantaron una Iglesia , con lo cual dieron bien á entenderque pensaban combatir y vencer en nombre de su Dios , el Dios de sus mayores. A que quellos pocos q allí se juntaron, eran el pueblo español : aquella estrecha monarquía era la monarquía española : aquella • pobre Iglesia , la Iglesia de España. Hecho esto , comenzaron á caminar todos juntos como hermanos, de Norte á Mediodia, y dijeron : « lleguemos hasta el Guadalete , y más allá todavía , si es posible ; que allí yacen sin s epultura los huesos de nuestros padres : » y llegaron ; y pasaron de allí • y llegaron d esalentados y polvorosos hasta las puertas de Granada , su tierra de promision y entraron • en la ciudad, y co
- 23 --- virtieron sus mezquitas en templos , y elevaron en sus almenas el estandarte de la cruz : y se reposaron luego de aquella jornada, que habla durado ocho siglos. Hay algunos pueblos heróicos : el español es un pueblo épico : cuando apartando los ojos , humedecidos con lágrimas , de sus miserias presentes , los fijarnos en los tiempos de su pasada grandeza , un santo y respetuoso pavor se pone en nuestros corazones , y humillando nuestras frentes, al verle pasar decimos : « Aquel qu e pasa por allí , dejando detrás un surco tan luminoso , es el pueblo de quien nosotros venimos : es el noble pueblo español , tan famoso por sus pasadas glorias como por sus presentes infortunios. » Las cosas de los árabes fueron en crecida, y las de los cristianos en baja fortuna , desde que se consumó la ínvasion hasta que comienza el siglo xi ; es decir , cabalmente durante la prolongacion del periodo que el señor Moron abarca en las lecciones que ha publicado hasta ahora. En esta época oscurísima de nuestros anales, los conquistadores , apartándose de la obediencia de los califas de Damasco , hicieron de Córdoba la silla de su imperio ; y se dilataron .por nuestras provincias del Mediodia , soberbios y pujantes. Maestros en el arte de pintar los afectos del alma con encendidísimos colores , levantaron en donde quiera templos á las musas : famosos en el arte de cultivar la tierra , sembraron nuestro suelo de jardines : voluptuosos y estragados, trajeron á España todos los deleites orientales valientes en las lides , generosos en su trato , esclavos de su palabra cumplidos caballeros en materia de pundonores , y rendidos galanes en sus zambras y saraos , plantaron en nuestro suelo , para aclimatarla despues en toda la Europa , la flor de la caballería , flor tan delicada que solo pudo crecer acariciada por las suaves brisas del Oriente. Eran tambien los árabes profundos conocedores de las místicasy vaporosas elucubraciones de los filósofos alejandrinos , con las que desfiguraron todos los sistemas filosóficos del Oriente y de la Grecia. Si á esto se agregan sus profundos conocimientos en las virtudes ocultas de las yerbas medicinales, se podrá formar el lector una idea , si no cabal , aproximada de la civilizacion que nos vino del otro lado del estrecho.
24 — Esto en cuanto á los árabes : en cuanto á los cristianos , ignoraban de todo punto las artes de la civilizacion , aventajándose solo las artes de la guerra : pobres , desposeidos hasta de sus propios en honres , peregrinos en su patria , sus únicos tesoros eran la fé que ;anta los llanos y abaja los montes , y la con s tancia que fatiga á levanta la fortuna. Sóbrios , esforzados y robustos , luchaban á un tiempo mismo con sus enemigos y con sus ásperas montañas : con los primeros,para desposeerlos de sus campos ; con las segundas , para obligarlas á producir entre las rocas bravías el necesario sustento. Esta pobreza y esta ignorancia eran , sin embargo , fecundas ; así como la cultura refinada y el maravilloso explendor del imperio árabe eran de todo punto estériles. Ni podía ser de otra manera, si se advierte que los cristianos guardaban en su pobreza dos inmensos tesoros : la verdadera noticia de Dios , y la doctrina del Evangelio ; mientras que los árabes llevaban en sí mismos los dos estorbos mayores para adelantarse en el camino de la civilizacion; una noticia falsa de la divinidad , y una doctrina absurda : el fatalismo. Por eso , los primeros alcanzaron la victoria , y se solazaron ocho siglos despues en los cármenes de Granada : por eso , los últimos. fueron relegados al fin al otro lado del estrecho su falsa civilizacion no era en realidad sino la barbarie. El señor Moron ha acertado á poner de bulto estas cosas y otras muchas que es necesario omitir para no prolongar demasiado este artículo : su erudicion es muy grande : su juicio, casi siempre acertado , siempre atendible : entre las lecciones que han llamado más mi atencion , no pasaré en silencio la que se refiere al establecimiento del feudalismo en España , en los tiempos que siguieron inmediatamente á la invasion sarrace'nica ,y la que tiene por objeto tejer la historia de las órdenes monásticas. Unay otra son dignas de la más séria meditacion por parte de los eruditosy de los filósofos versados en estas graves materias. Afean el estilo algunas incorrecciones : le falta color algunas veces ,y otras nervio ; imperfecciones ligerísimas y fáciles dequitar , sobre las que llamo la atenilustrada del señor Moron , porque es digno de la crítica , y porque estoy seguro de que no consentiráque su obra • , hecha para
25 la posteridad , lleve al tribunal que la aguarda , esos pequeños lunares. Entre tanto , no puedo menos de recomendar encarecidamentela lectura de una obra que merece un alto lugar entre las pocas graves publicadas en lo que va corriendo de este siglo.
APUNTES SOBRE LOS REINADOS DE MENOR EDAD; Precedidos del DISCURSO pronunciado en el Congreso el 6 de Noviembre de 1843, SOBRE DECLARACION DE LA MAYORÍA DE DOÑA ISABEL II.
DISCURSO. SE1ORES señor Obejero se opone al dictámen de la comision, porque oree la declaracion de mayoría cosa peligrosa , cosa contraria á la Constitucion del Estado. Nacen los peligros , segun S. S. , de la corta edad que alcanza nuestra Reina doña Isabel II : es contraria la declaracion á la Constitucion del Estado , porque la Constitucion del Estado prefija los catorce años para la mayor edad del monarca. Contra los peligros de que ha hablado S. S. , tengo que hacer dos observaciones. La primera ; que todo cuanto S. S. ha dicho acerca de los peligros que hay con la declaracion de mayor edad á los trece años , se aplica á los catorce ; porque tan niña es S. M. doña Isabel II á los catorce años como á los trece. Si alguna consecuencia se ha de sacar de lo que el señor Obejero dice , la conse-
30 legitima seria que no se declare la mayoría , ni cuando la cuencia Con4itucion dice , ni cuando la comision propone. Segunda observacion ; y es , que si hemos de juzgar de lo futuro or lo pasado , y esta es la única manera que tenemos para juzgar P de las cosas venideras los que no estamos dotados de espíritu .de profecía , sucederá todo al re y es de lo que el señor Obejero se figu– ra. Porque , señores , hay un fenómeno notable , notabilísimo en la historia. En todos los reinados de menor edad en que se ha encontrado elpais , se ha apelado al medio de declarar mayor de edad al monarca , antes del tiempo prescripto por las leyes ; y tan pronto como esto ha sucedido , han cesado de todo punto nuestras discordias domésticas. Este fenómeno , que parecerá singularísimo á los hombres superficiales , parecerá natural á los hombres pensadores ; porque los Estados no se gobiernan á fuerza de arios , sino á fuerza (le prestigio ; y todos los prestigios se reunen para engrandecerle en la persona del monarca. • El Rey es el representante , por excelencia, de la nacion. La unidad nacional está representada en su persona ; la perpetuidad de la nacion , en su familia. El Rey es el símbolo de la fuerza ; por eso lleva la espada : es el símbolo de la magestad ; por eso lleva la corona : es el símbolo de las glorias nacionales ; por eso lleva manto de púrpura : es el gran justicia del pueblo : por eso el pueblo pide en su nombre justicia. Yo no creo en el derecho divino de los reyes ; pero creo que en la magestad suprema, considerada en abstracto , hay algo de divino ; y creo que la persona que la ejerce, llámese rey, presidente, emperador ó cónsul , es sagrada. Así lo creyeron los antiguos , cuando ponian á los magistrados supremos de sus famosas repúblicas bajo la proteccion esecial de p los dioses. Así lo reconoce la Iglesia , cuandopide todos los dias por la vida de los príncipes. Así lo pensó elpueblo más fiero , el pueblo más valiente , el pueblo más libre del mundo , elpueblo romano, cuando llamó á la autoridad de sus supremos magistrados sacrosancta potestas. Esto en cuanto á los peligros. Pues qué , señores , en doña
APUNTES SOBRE LOS. REINADOS DE MENOR EDAD. EN el discursoque tuve la honra de pronunciar en el Congreso, con motivo de la discusion que se promovió sobre la declaracion de la mayoría de nuestra reina Doña Isabel II , cité algunos ejemplos de reinados de menor edad, que me parecieron á propósito para inclinar el ánimo de los representantes de la nacion á adoptar una providencia salvadora y en consonancia con lo obrado en estos reinos en casos semejantes, y en circunstancias análogas á las que nos rodean ; pero, por una párte, solo cité algunos de aquellos reinados de menor edad en que habia sido declarada la mayoría de nuestros príncipes antes del tiempo competente ; y por otra, solo dije acerca de los ejemplos traidos á discusion lo que me pareció absolutamente necesario ; temeroso de fatigar la atencion y de cansar la benevolencia de aquellos á quienes se dirigía mi discurso. Hoy me pro-
38 pongo llenar la laguna que dejé en aquella ocasion solemnisima, diciendo todo lo que sé, así de aquellos reinados de menor edad en que nuestros príncipes tomaron en sus manos las rudas del go– ierno antes de la época señalada por la ley , como de los otros en b que la turbacion de los tiempos no fué tan grande , que exigiese de Vuestros mayores aquella providencia heróica, con la que consiguieron salvar en muchas ocasiones el Estado. Losprimeros reinados de menor edad de que tengo noticia, : en los reinos de Leon y Oviedo , el de D. Ramiro III , de fueron quien se sabe que entró á reinar á los cinco años, siendo su tutora su madre la reina Doña Teresa ; y el de D. Alonso el V , rey á los mismos años, el cual tuvo por tutores al conde D. Melendo Gonzalez y á su mujer la condesa Doña Mayor , señores del Vierto. En Castilla , fue el primer reinado de . menor edad el del rey D. Alonso Ramon , hijo del primer matrimonio de la infanta Doña Urraca , y de D. Ramon de Borgoña, conde de Galicia. Cuentan los más á este Alonso por el VII de Castilla, y fue ungido y coronado rey en el año del Señor 1110 , y á los cinco de su edad , en la Iglesia Compostelana , estando debajo de la custodia del conde D. Pedro de Traba, su ayo, y del obispo D. Diego Gelminez su maestro. D. Alfonso VIII, el de las Navas de Tolosa, que fue el primero en Castilla que comenzó á gobernar sus reinos antes de la edad competente, fue hijo del rey D. Sancho el Deseado , y de la reina Doña Blanca, y nieto de D. Alonso el III el emperador , y de la emperatriz Doña Berenguela su primera mujer. Nació en Noviembre del año de gracia II SS , habiendoquedado huérfano de su padre , de su madre y de su abuelo, á los cuatro de su edad. Fué su tutor testamentario D. Gutierre Fernandez de Castro, rico–hombre de Castilla, puesto muy de antiguo al servício de su padre, y me– recedor de toda su confianza. Una de las cláusulas del testamento de D. Sauc i llo disponía , que losque estaban encargados de tenencias de ciudades y castillos , las conservasen hasta que su hijo rayase en los quince años. Reinaba en Leo re este tiempo D . nando ,tío del rey niño, hermano de su padre ,por haber partido entre ambos el emperador D. Alonso sus reinos , dando en heren-
- 39 cia á D. Sancho su hijo mayor , Castilla, Toledo y Nájera ; y á don Fernando, Leon , Galicia y Asturias. Andando juntas en aquellos tiempos las dos tutelas política y civil , D. Gutierre Fernande2 de Castro entró á gobernar el reino como tutor del rey niño. Tuviéronlo á mal los nobles , que llevaban con impaciencia , en aquellos tiempos anárquicos , hasta la autoridad de su legítimo monarca. Señaláronse , entre todos , los Laras , señores á la sazon poderosísimos , los cuales negaron la obediencia al tutor dado en testamento. Los La y as eran tres : el conde D. Manrique , D. Alvaro , y D. Nuflo. Unióse con ellos un hermano suyo por parte de padre nombrado el conde D. García de Aza. Tales turbaciones levantaron los La y as en el reino , que el D. Gutierre tuvo que darse á partido , cediendo la tutela por transaccion al de Aza el cual , conociendo su propia ineptitud , la pasó á manos del conde D. Manrique , cabeza principal de todos estos disturbios. Encargado de la tutela , dice de él la crónica que comenzó á gobernar el reino más como dueño que como tutor. No satisfecho con haber roto el testamento del rey en lo relativo á la tutela , suponiéndole roto en lo denlas , exigió de los Castros , que le entregasen las ciudades y castillos que tenían en tenencia por D. Sancho : con cuyo motivo , Castros y Laras vinieron á las manos con estrépito, anegando con sangre los campos de Castilla. Entre tanto, D. Fernando el de Leon , con pretension de que , roto el testamento del rey, le correspondia á él la tutela , entró en tierra de Castilla con ejército poderoso , viéndose obligado el conde á hacerle entrega de las rentas reales por doce años , y á hacerle la promesa de poner en su poder al rey niño , de quien dice Ramos del Manzano , que corno quisieran llevársele para entregarle á su tio , prorumpió en llanto , como si conociera su desventura. Salvóle en esta ocasion un noble caballero , de losque siempre hubo en Castilla , llamado don Pedro Nuñez , de Fuente Almejir , el cual cubriéndole con su manto , le pasó á su alcaldía de San Esteban de Gormaz, y de allí, para ponerle fuera del alcance de los Manriques , á Atienza ; hasta que, por último , logró meterle en la ciudad (le Ávila del Rey , llamada así por haber guardado la niñez dcl rey 1). Alfonso Vil ; y que se-
10 ñalada con esta segunda guarda , tomó desde entonces el glorioso lason de Ávila de los Leales. D. Alonso hizo su entrada en Ávila á b los cinco años de edad , y se hizo allí fuerte hasta los once acompañado y asistido de sus grandes. * Estos seis años fueron señalados con grandes calamidades y desventuras. D. Fernando el de Leon rnetia á barato toda la tierra; • apoderaba , unas despues de otras , de las más opulento ciudades, y se llamaba rey de Castilla. El rey D. Sancho de Navarra, llamado el Fuerte pretestando antiguos derechos sobre las provincias de la Rioja y la Bureva , entró en ellas , y se apoderó de Logroño , Bribiesca y otras plazas : por. último , los moros del Andalucía tomando ocasion de estos disturbios , alargaron sus fronteras por todas partes , señalándose entre todos Jusef, rey de Sevilla, que recobró de los cristianos las ciudades de Almería , Guadix y Andujar. Siendo este el estado de las cosas , el rey D. Alonso, aprovechando la ocasion de la muerte de su tutor el conde D.*Manrique en la batalla de Huete , determin6 gobernar sus reinos por sí solo , aunque su edad no pasaba á la sazon de doce años. Su toma de posesion del gobierno fue aprobada poco. despues en las córtes de Burgos. Hagamos una breve estacion aquí, para comparar el reinado de menor edad de D. Alonso el VIII con el de Doña Isabel II. En uno como en otro , hay despojo de la tutela política y de la civil , dadas en testamento : en uno y en otro , el usurpador oomienza á gobernar el reino , más como dueño que como tutor. En uno y en otro, hay un tio por parte de padre , que reclamapara sí la tutela del rey niño : en uno y en otro , los parciales del tutor testamentario ( Cristinos y Castros) vienen á las manos con los parciales del detentador de la tutela (Esparteristas y Laras) , llenando de lutoy sangre á Castilla. En uno y en otro , en fin , el usurpador sale de la escena trágicamente. El conde D. Manrique , muriendo como caballero .en el campo de batalla ; el conde de Luchana , huyendo como cobarde del territorio español. Sucedió en el reino á D. Alonso el de las Navas su hijo D. Enrique el I , cuando rayaba apenas en los once años de edad : y como
- 41 falleciese por aquellos mismos días su madre Doña 'Leonorquedó , encomendado á la guarda y consejo de su hermana mayor la reina Doña Berenguela , apartada algunos años antes de D. Alonso , rey de Leon , de quien habla tenido por hijos á D. Fernando y D. Alonso. Era Doña Berenguela mujer cumplidísima y princesa insigne , siendo como honor y ejemplar de las matronas castellanas. La historia no ha encontrado en ella más defecto que su falta de ambicion, y su despego de los negocios. Gobernó por sí, sin embargo, los primeros meses del reinado de su hermano D. Enrique con tan grande acierto y con tan calificada prudencia , que bastó por sí sola para mantenerle el Estado contra la ambicion de sus nobles bulliciosos. Trascurridos estos primeros meses de su gobierno, llegaron á lograr sus fines los condes D. Alvaro , don Gonzalo y D. Hernando de Lara, hijos del conde D. Nuño, y sobrinos del famoso D. Manrique ; los cuáles , desde la muerte de D. Alonso el VIII , aspiraron al mando del reino , corno á heredamiento de su familia. Consiguieron jo que intentaban , de esta manera : habiendo ganado á algunos del servicio de la reina , lograron que la insinuaran cuánto convendría á su reposo dejar el ejercicio de la tutela y del gobierno, y confiar ambos cuidados á algun señor poderoso , reservándose para sí solamente la suprema autoridad y el sumo derecho. Corno este sentir era tan conforme á la inclínacion de la „reina, aunque no se atrevió á aceptarle por sí, resolvió consultarlo con las córtes. Las córtes para este efecto reunidas , se pusieron al servicio de los Laras ; y acordaron que la tutela y crianza del rey fuesen de cuenta del conde D. Alvaro. La reina ejecutó este acuerdo , no sin obligar, antes de su ejecucion , al conde con juramento y homenaje , á que no quitára tierra sino es por juicio de córte , ni echara pechos , ni entrára en guerras sin órden de la reina. Así se otorgó y juró; pero apenas se hubo apoderado el conde de la persona del rey, cuando comenzó á desterrar á los primeros hombres del reino á usurpar las tercias de los diezmos que pertenecían á las fábricas de las Iglesias, y los patronazgos antiguos á los legos ; y á despojar á los ricoshombres de oficio , heredamientos y tierras. Y porque la reina , á quien acudieron en queja los agraviados , le recordó con prudencia
- 42 --- cristiana su obligacion , rompió más abiertamente con todos ; y en órtes que reunió en Valladolid, compuestas de sus parciales , logró c vertir su potestad en tiranía. Entonces fué cuando desatentado con y loco , ciñó al rey niño de guardas , para que ninguno pudiera verle sin su licencia : entonces, cuando monstruo de ingratitud, determinó que la reina saliese de estos reinos , y entregase sus pueblos y castillos : entonces , en fin , cuando proscribió á los Girones, y á los Meneses , y á los Diaz de Haro de Vizcaya y de los Carne- , y á todos los nobilísim os varones puestos al servici o de la reina. ros Fué la última y la mas grande de todas sus demasías el casamiento del rey niño con Doña Mafalda , hija de D. Sancho I de Portugal , y parienta del rey, en grado que entonces aun con los reyes no se dispensaba ; motivo por el cual el papa Inocencio III le declaró nulo, más adelante. Acabó este turbulentísimo reinado de menor edad con la muerte del rey en 1217, cuando aun no habia cumplido catorce años. La semejanza de este reinado de menor edad con el de la yeina Doña Isabel II no es menos notable,que la que observamos ya en el reinado de D. Alonso el de las Navas de Tolosa. En tiempo de D. Enrique , como en el de Doña Isabel , se presenta en primer término del cuadro la fisonomía noble y augusta de una muger insigne, único escudo de 1A, horfandad sin amparo. Doña Berenguela saca triunfante al rey de las facciones : Doña María Cristina de Borbon saca á salvo la cuna de su hija del oleaje de las faccionesy del embate de las guerras civiles. Doña Berenguela pone al conde D. Alvaro en las gradas mismas del trono. Doña María Cristina de Borbon subió tan alto al conde de Luchana , que con su sable1:yudo alcanzar á la corona de los reyes. El conde D. Alvaro destierra á Doña Berenguela del reino , y proscribe á .sus fieles servidores • el conde de Luchana arroja á Doña María Cristina de supatria y de su hogar, y hace rodar en el suelo las cabezas de susparciales. Las dos reinas fueron famosas por sus altas prendas y por sus grandes virtudes : á la una y á la otra faltó la ambicion para ser modelo de príncipes. Los dos usur padorespusieron en prisiones á sus reyes ; ambos fueron implacables ,y los dos fueron ingratos.
43 Muerto él rey, fué recibida y jurada por reina Doña Berenguela, su hermana , primero en Antillo, despues en Palencia , y por último en Valladolid, habiéndolo sido ya antes dos veces en vida de su padre D. Alonso , para el caso en que falleciese sin dejar hijos varones. Acabadas estas solemnidades y pompas , Doña Berenguela hizo dejación del cetro en favor de su hijo D. Fernando , que fué aclamado luego y jurado en la Iglesia de Santa María la Mayor con el aparato y atuendo de costumbre , á la edad , segun unos, de quince, segun otros , de diez y ocho años. Los Laras se opusieron con las armas á su coronacion ; y desconfiando de sus propias fuerzas , pidieron socorros al rey D. Alonso de [mon, que como marido de Doña Berenguela , intentaba reinar en Castilla , y á Luis VIII, primogénito del rey Felipe Augusto de Francia , que pretendia lo mismo en nombre y representacion de su mujer Doña Blanca, hermana menor de Doña Berenguela. A su padre venció el rey D. Fernando con laprudencia y el respeto , y á los Laras la fuerza. Por lo que hace á los franceses, se contentaron con amenazar , por que no entraron nunca. Seis siglos despues, los que vivimos ahora, hemos visto al detentador de la tutela política de su reina apelar, despues de vencido , á las armas de sus parciales , para impedir el acto solemne que han consumado las córtes. Seis siglos despues, los que vivimos ahora , hemos visto á un usurpador pidiendo socorro á una nacion extraña para alzarse locamente con la potestad suprema. Corriendo el año de 1208 , nació D. Jaime I de Aragon : fué hijo de! rey D. Pedro el II y de la reina Doña María, señora del estado de Mompeller, y nieta de Manuel Commeno , emperador de Constantinopla. Pasó su primera niñez debajo de la guarda del famoso conde Sirnon de Monforte , espada á la sazon de la Iglesia contra los albigenses , en cuyo poder estuvo , hasta cine muerto el rey D. Pedro , y á instancia de los ricos-hombres de Aragon , el mismo conde les entregó el infante, que fué jurado por rey en las córtes de Lérida , á la edad de seis años ; suceso notabilísirno , por ser este el primer ejemplo cine se encuentra en la historia , de un juramento de fidelidad prestado por los catalanes y los aragoneses á t.ispríncipes. Encargóse en aquellas córtes la guarda del
- 44 — niño á D. Guillen de Monredon , maestre de la órden del Temple ; vl gobierno y cuidado de la monarquía á D. Sancho , conde de el Rosellony de la Provenza, con el título de lugar teniente de la corona. Este reinado de menor edad fué azarososo y turbulentísimo. El conde D. Sancho , tio del rey y hermano de D. Alonso II, su abuelo , sacando á laplaza la nulidad del matrimonio del rey Don Pedro con la reina Doña María , comenzó á poner mala voz en la legitimidad de D. Jaime , declarándose al fin pretendiente de la corona. Su influencia como gobernador del Estado era grande , y la empleó toda en reforzar su partido con crecido número de ricoshombres y caballeros , y con muchos pueblos de Aragon y Cataluña. El infante D. Hernando , tio tambien del rey y hermano de Don Pedro , su padre , se mostró tambien pretendiente , haciendo valer el mismo motivo , y ademas la proximidad de su parentesco con el último monarca. El reino se partió en bandos , siendo cuasi igual el séquito de ambos pretendientes en la nobleza y los comunes. Así D. Sancho como D. Hernando para mejorar su causa , pensaron en apoderarse de la persona del rey : usurparon , para mantener su gente de guerra , las rentas reales ; turbaron el sosiego del reino, y cometieron desafueros y escándalos. Aun no tenia diez años cumplidos el rey, cuando viendo el mal estado de las cosas públicas, determinaron los de su servicio que saliera á visitar sus reinos en persona. Salió en efecto D. Jaime del castillo de Monzon , armado de una cota de malla ligera , y tocó á las puertas de Huesca y de Zaragoza , que se abrieron como de suyo en presencia de su rey : poco despues , se encargó el rey niño del gobierno, con autorizacion de las córtes de Tarragona y de Lérida. Casó D. Jaime con la infanta Doña Leonor, hermana de D. Fernando el Santo , no teniendo mas que doce años. El mismo dia de la boda se armó caballero, y se ciñó con su propia mano la espada que estaba sobre el altar : con ella redujo á la obediencia á los nobles t urbulentos, y conquistó el reino de Mallorca al otro lado de los mares. Volviendo á las cosas de Castilla , á D. Fernando elSanto sucedió en el trono D. Alonso el Sábio , su hijo. En vida de D. Alonso , falleció su hijo mayor D. Fernando , llamado el de la Cerdá.
4111114e 45 - dejando en tierna edad á dos hijos varones . á pesar del derecho de r epresentacion que á estos asistía fué jurado y declaradopor infante primer * heredero de D. Alonso , en las cortes de Segovia, Don Sancho , hermano segundo de D. Fernando , viniendo en ello su padre. Entró D. Sancho, despues de D. Alonso, en el título de rey ; y habiendo fallecido en Toledo , dejó por su sucesor á su hijo D. Fernando el IV, llamado el Emplazado , que fué jurado y aclamado por rey en 1295 , en edad de poco más de nueve años. Don Sanchó nombró en su testamento tutora de su hijo y gobernadora del reino á su mujer la esclarecida reina Doña María de Molina, habiendo encargado bajo pleito homenaje poco antes de morir, á D. Juan Nuñez de Lara , ¿rue asistiese con su consejo y prudencia á la viuda y al huérfano. No tardaron en levantarse en el reino horribles torbellinos y grandes turbaciones. El infante D. Enrique, hermano de D. Alonso el Sabio , comenzó á hacerse partido , y á desacreditar el gobierno de la reina. El infante D. Juan , hermano del rey D. Sancho , comenzó á llamar rey de Castilla , ayudado del rey D. Dionisio de Portugal , y de los moros. D. Diego de Haro, en fin , retirado en Aragon desde que el rey D. Sancho dió la muerte á D. Lope de Haro su hermano , señor de Vizcaya , entró en aquel señorío , con el intento de apoderarse de él por las armas. No ignoraba la reina cuánto habia de costarla vencer tan grandes estorbos; y como entendida y prudente , al mismo tiempo que se ganó al pueblo con larguezas , hizo llamamiento de córtes para Valladolid , con el propósito de asegurar más la corona en las sienes del rey niño , con aceptacion y jura de los reinos. Reuniéronse las córtes ; los procuradores , temerosos de que la reina intentára oprimirlos , segun lo habian oido de boca del infante D. Enrique , le cerraron l puertas de la ciudad ; y solo la consintieron despues, que se presentara con su hijo sin guardias que amparasen sus personas. Avínose la reina á cuanto los procuradores deseaban , y llegó hasta admitir la compañía del infante D. Enrique en el gobierno, con la condicion de que habia de reservar para sí la guarda y crianza del rey niño. No bastaron estos conciertos para calmar las tempestades; porque luego que llegó á noticia de los otros pretendientes
-- 46 — la determinacion de las córtes relativa á D. Enrique , acudieron á la , -; armas para conseguir con ellas salir adelante con sus ambiciosos intentos. Los Haros y los Laras , confundiendo sus pretensiones , se apoderaron de todo el señorío de Vizcaya, menos de Balmaseda y Orduña. El infante D. Juan, ayudado del rey D. Dionisio , se apoderó de Alcántara , y de algunas otras ciudades de las que caen hácia aquellas fronteras : y pasando más adelante en su propósito, á coi tes los reinos, , como si fuera su soberano legítimo. La llamó reina logró tambien esta vez deshacer con su prudencia aquellos grandes nublados. De allí á poco , se levantaron borrascas más ter.-- ribles, y se formaron ligas más formidables. Llamábase' rey de_Castilla D. Alonso de la Cerda , como hijo j ayor del infante D. Pernando ; y se concertó para conquistar la corona con el rey Don Jaime II de Aragon , con el infante D. Juan , con la reina Doña Viotante , abuela slel rey D. Fernando y de D. Alonso de la Cerda , y con los reyes de Portugal , Granada y Navarra. No pudiendo resistir el reino á tan poderosos f embates, cayó en tierra hecho pedazos. El infante D. Juan unido con los aragoneses , se apoderó de Leon, y se hizo aclamar rey de aquel reino , y de los de Galicia y Sevilla. En Sahagun se alzaron pendones por D. Alonso de la Cerda, con tí-- tulo de rey de Castilla , Toledo , Jaen y Córdoba. Ambos ejércitos beligerantes saquearon y ocuparon muchas villas, en tierra de Campos. Entre tanto , el rey de Aragon se habia apoderado de Murcia y de la mayor parte de su reino. El de Portugal rompió por tierra de Ciudad-Rodrigo y Salamanca , y llegó hasta Simancas, á dos leguas de Valladolid , para cercar al rey D. Fernando que estaba dentro de sus muros : por último , D. Felipe el I , rey de Navarra, invadió la Rioja con su gente ; y el moro de Granada , tomando ocasion de estos disturbios „llargó por todas partes suó fronteras. Entraba Por mucho en estas ligas , manteniendo tratos dobles con los revoltosos , el infante D. Enrique , gobernador del reinoy tutor del rey D. Fernando. De manera , que la reina era sola para hacer contraste á tantos y tan poderosos enemigos. Aun asíy todo , alcanzó sobre los conjurados la más señalada victoria no debida á la fuerza de las armas armas, sino á su gran sagacidad y á su consumada
mo se hubiese entendido - que la muerte habia sido ordenada por el duque de Benavente , se encendieron los ánimos de manera ,que ninguno quiso darse á partido , y todos renunciaron al asiento tornado en córtes á consecuencia de una discusion solemnísima. Reunidos los procuradores de córtes en el castillo de Burgos para tomar alguna providencia sobre suceso tan escandaloso , conocieron el daño que había en armar con la potestad de tutor al que era ya demasiado poderoso y atrevido de suyo : por lo cual , en votos por escrito que se hallaron conformes, se halló revocado el acuerdo por el que se habian aumentado los tutores en número de cuatro ; y para evitar nuevas discordias, se acordó seguidamente que el testamento del rey fuese guardado y cumplido en todas sus cláusulas. Autorizó este acuerdo el rey D. Enrique , aunque no habia cumplido aun Ca-- torce años. Vistos estos disturbios , determinó el rey , por Agosto de 1393, cuando aun le faltaban para cumplir catorce años dos meses , gobernar los reinos por sí solo sin la asistencia de tutores : para lo cual juntó en el convento real de las Huelgas de Burgos á sus tutores y á los grandes que le asistian, y en presencia de todos manifestó su voluntad , que fué recibida con profundo acatamiento y reverencia : allí mismo determinó llamar córtes para Madrid , en las cuales, luego que estuvieron congregadas , ratificó su voluntad , y anunció su matrimonio con Doña Catalina , hija del duque Juan de Guiena , hermano de Ricardo , rey de Inglaterra , y de Doña Constanza de Lancaster , hija del rey D. Pedro de Castilla. Sucedió á D. Enrique el III D. Juan el I1 , en edad aun no d© dos. arios : tomó las riendas del gobierno á los catorce , y las tuvo en sus débiles manos hasta los cuarenta y nueve, en que perdió la corona y la vida : dirigió las cosas públicas en su nombre y con su voz su privado D. Alvaro de Luna , ejemplo terrible del vaiven do los tiempos y de las mudanzas de la suerte. Los que traen á cuento este reinado desastroso para demostrar que del adelantamiento de la capacidad de los príncipes para regir sus reinos no puede esperarse cosa buena , anclan descaminados , y tuercen , sin que ellos mismos lo adviertan , el sentido de la historia : en primer lugar,
J4 este ejemplo no invalida el de D. Alonso VIII , aquel varon insigne, aquel afortunado guerrero, que en la siempre célebre batalla de las Navas de Tolosa humilló la altivez de las huestes agarenas : ni aquel otro de D. Fernando el III , príncipe favorecido de Dios , delicia de. sus vasallos , terror de sus enemigos, valeroso en las lides, prudentísimo en los consejos , santo en la vida y santo en la muerte , que echó los fundamentos de esta sociedad católica, y elevó el estandarte de la cruz en las almenas de Sevilla : ni el de D. Jaime I, aquel niñoprodigioso que á los diez años de su edad salió á recorrer sus reinos , vestido de una cota ligera de malla, diciendo á sus vasallos: « venid á mí , que soy vuestro rey , caballeros aragoneses, » de aquel niño sublime , que á los veinte años de edad , despues de haber reducido á sus vasallos á la obediencia , ganó por la espada el reino de Mallorca , al otro lado de los mares : ni por último, el de D. Alonso el XI que , como el Hércules antiguo, sofocó con su mano las serpientes que fueron como las fajas de su cuna , dejando á la posteridad un glorioso recuerdo ; el del Salado y el de las Algeciras. En segundo lugar, los que esto sientan, no advierten que en el reinado de D. Juan el II hubo causas especiales , de todos conocidas, para que las cosas del Estado anduviesen en baja fortuna : pasó el. rey D. Juan °Hl su Primera niñez en el conocimiento y trato exclusivo de sus donceles : su crianza fue, algo más adelante , exclusivamente literaria , siendo absoluto el apartamiento en que le tuvieron de los negocios del Estado. Servíanle los aposentos de su casa como de ignoradas prisiones : pasó la mocedad en baños y deleites, sin ser visitado de su nobleza ni de los grandes de sus reinos : así fue que, cuando se encargó á los catorce años de edad del cuidado de la monarquía , no pudo resistir tan gravepeso en sus hombros, y le dejó caer en los de aquel famoso doncelque habia alcanzado su privanza. Estos últimos reinados de menor edad no ofrecen menos analogías que los primeros con el de la reina Doña Isabel II , si bien mi deseo de rematar este artículo , unido á la precipitacion conque le , voy escribiendo fueron causa de que abandonase mi propósito de d etenerme en ca da uno al gun tanto , para poner como de bulto
-- 55 — aquellas grandes semejanzas. En todos ellos ha habido , como en el de Doña Isabel , discordias domésticas y guerras civiles : en todos, pretendientes á la tutela y la corona, profunda corrupcion y desapoderadas ambiciones : en todos , una suspension completa y más menos larga de toda especie de gobierno : en todos anduviero n sueltas las pasiones y callaron las leyes : en todos hubo fuerzas, desmanes, escándalos : en todos, confusion : en todos, anarquía : ta que llegados los príncipes á su mayor edad, ó adelantada esta por aquel poderoso instinto de conservacion que salva muchas veces á las sociedades humanas , volvieron á alcanzar las leyes su poderío , y la justicia su imperio. Mis investigaciones no alcanzan sino hasta el rein, ido de D. Juan el II ; porque de a4ui en adelante , la historia es más conocida de todos. Los curiosos que deseen saber más sobre los reinados que han sido asunto de este artículo , pueden acudir á sus crónicas respectivas , y á Ramos del Manzano en la obra que intituló Reinados de menor edad y de grandes reyes.
DICTAMEN Y DISCURSO SOBRE EL PROYECTO DE REFORMA DE LA CONSTITUCION DE 1837.
ADVERTENCIA DEL EDITOR. ..1....M.■■•••■■••••■• El dictámen sobre reforma constitucional, que á continuacion insertamos, no debiera en rigor contarse entre las obras de DONOSO, pues más bien que suya, debe reputarse como de la Comision á que él perteneció como Secretario. Hános movido, sin embargo, á insertar aquí este documento la consideracion poderosa de que al cabo DONOSO fué su redactor; como, por otra parte, lo muestran claramente la índole misma de los conceptos, y más aun , las calidades literarias de aquel escrito. En cuanto al Discurso que le sigue, bastará advertir, para su cabal inteligencia, que recayó sobre una enmienda presentada por el marqués de J'Iontevírgen , cuyo primero y capital artículo estaba concebido así— «Los Senadores serán hereditarios de dignidad, y vitalicios» —
4./. '7■1111.M.......1111.111» .1111•1.1.■ * DICTAMEN DE LA COMISION SOBRE LA REFORMA DE LA CONSTITITION DE 1837. (5 de Noviembre de 1844). CCICST.45-4`...> La comision encargada de dar su dictámen sobre el proyecto de reforma de la Constitucion ,' presentado por el Gobierno , tiene la honra de someter al Congreso de Diputados el fruto de sus n.editaciones. Estas han sido graves y reposadas , como lo pechan á un tiempo mismo la magestad de esta asamblea y la grandeza del negocio , digno por cierto de caer en manos mas experimentadas , y debajo de la jurisdiccion de varones eminentes. La comision divide su dictámen en dos partes, de las cuales la primera será consagrada á demostrar la legalidad , la oportunidad y la urgencia de la reforma ; y la segunda á demostrar la conveniencia de la que la comision propone.
LEGALIDAD 7 OPORTUNIDA D Y URGENCIA DE LA REFORMA. La reforma cuenta por adversarios á los que no reconocen en las Córtes con el rey la potestad de hacer en las constituciones políticas aquellas mudanzas y correcciones que aconsejan á veces la variedad de los tiempos y el bien del Estado , y á los que reconociendo aquella suprema potestad , entienden que no son ahora de sazon estas correcciones y mudanzas. Los adversarios de la reforma por el primero de estos capítulos son de dos especies : la de aquellos que hacen venir del Cielo la soberanía y la asientan en el trono, y la de los que la hacen venir del pueblo , y la asientan en una congregacion de sus representantes. No era cosa propia de la comision , ni lo es de las asambleas políticas entrar en contienda sobre metafísica constitucional, ni llevar la luz de la discusion á tan escondidas y lóbregas regiones. Parecióla sin embargo que la verdadera doctrina huye de estos extremos; que para descubrir las fuentes de la soberanía no era necesario bajar tanto , ni subir á tan inconmensurables alturas ; y ayudándose de la historia , libro de perpétua enseñanza para los hombres de Estado , descubrió que allí donde han prevalecido estas máximas, se ha convertido siempre la potestad en tiranía. Bastaba esta consideracion por sí sola para que la comision condenara unos principios, que si han llegado á ser el fundamento del derecho público en algunas edades y de algunas naciones, no podian serlo en la presente edad ni de los pueblos libres. Agregóse á esta otra consideración de no levepeso ni de escasa importancia , sacada del buen sentido , que es como la herencia universal de todos los hombres y el patrimonio comun delgénero humano. Los pueblos se resistirán siempre á reconocer la potestad
- 63 — en la inaccion , y la legitimidad en una fuerza destructora ; y esas potestades ociosas á un tiempo mismo y terribles , no se muestran á las naciones sino como implacables tiranos , ni ponen término á sus tiranías sino para entrar en un reposo absoluto y en una ociosidad indolente. Sólo aquella potestad que ejerce una accion benéfica y contínua , y que gobierna los pueblos con un imperio templado, es poderosa para hacer blanda su obediencia , para cautivar sus voluntades y para ganarse sus aficiones. Los pueblos miran como cosa sencilla y natural`que las reformas políticas procedan de aquella suprema autoridad de donde todo procede como de un manantial fecundísirno , así las leyes protectoras de los ciudadanos , como las que guardan los imperios , así los consejos de la paz como los consejos de la guerra. La potestad constituyente no reside sino en la potestad constituida , ni esta es otra en nuestra España sino las Córtes con el Rey. Lex fit consensu populi et Constitutione Regis : esta máxima de nuestros padres , sublime por su misma sencillez , ha llegado hasta nosotros 'vencedora de los tiempos y de las revoluciones. La comision la ha aceptado , y la proclama aquí con un profundo acatamiento. Las Córtes con el Rey son la fuente de las cosas legitimas : su potestad alcanza á todo , menos á aquellas leyes primordiales contra las cuales nada puede intentarse que no sea nulo de toda nulidad, porque son como los fundamentos de las sociedades humanas : por ellas , despues de Dios, viven perpétuamente los pueblos ; con su calor y abrigo se engrandecen las naciones , y debajo de su amparo reinan los reyes. La comision entiende , por las razones expuestas , que las Córtes con el Rey tienen la autoridad necesaria para reformar la ley política del Estado. Al propio tiempo ha sido de parecer que no podia escogerse momento mas oportuno para acometer esta empresa: como quiera que nunca es mas de sazon la reforma de las leyes hechas en tiempos borrascosos , que cuando vienen los bonancibles. Hallábase la nacion española cuando las Córtes constituyentes pusieron firme y valerosa mano en la Constitucion de '1812 , afli-
64 — f -rida con grandes miserias y castigada con imponderables tribula- ; . iones. Sobre ella liaban venido de ímpetu y á la vez todas las calamidades. Guerras civiles sobre la sucesion de estos reinos ; contiendas sobre la manera y forma en que la nacion habia de ser constituida y gobernada ; tornas y saqueos de ciudades populosas; afrentas hechas á la Magestad ; levantamientos populares. n aquellos días, sin embargo, cuyo recuerdo será para España E perpétua materia de dolor , fue cuando las Córtes pusieron sus manos y su entendimiento en aquella empresa gloriosa , que á pesar de los rugidos del motin y del clamor de la guerra llevaron á venturoso remate. La Constitucion de 1837 parece hecha de propio intento para contrastar con el estado de . 1a nacion, cuando la anarquía se habia dilatado ya por todos sus ámbitos. Las Córtes consagraron los grandes principios del órden social al tiempo mismo en que todo era en la sociedad desmanes y desafueros : levantaron el trono á una region altísima al tiempo mismo en que manos torpes é irreverentes le bajaban de su altura ; y por último , cuando la nacion , con ultraje de su magestad, doblaba su cuello ante las insurrecciones, ellas abrieron las zanjas y echaron los cimientos de la libertad española. A vista de esto no parecerá extraño el júbilo universal con que aquella Constitucion fué recibida por todos los partidos. Aficionóse á ella el vencedor porque era suya , y el vencido porqub vio con asombro consignados en aquel código fundamental algunos de los grandes principios en cuyo nombre y por cuya gloria habla peleado y perdido tan grandes batallas. No significaba esto que la Constitucion no tuviese aquí y allí lunares que afeaban su hermosura : hallábanse en ella principios quo no hablan sido hechospara estar juntos , y que, más bien que partes ajustadas entre sí de un compuesto regular , eran piezas perdidas de diversas constituciones, puestas allí por el legislador caprichosamente y al acaso. Nipodi t ser de otra manera, si se atiende á la grande aunque insensible influ encia:que lene siempre el estadopolitico y social de una nacion en el ánimo de sus legisladores. No hay entendimiento tan levantado , ni voluntad tan firme , ni alma tan resguardada y dueña de sí,
- (15 que no deje libre alguna puerta por donde se abranpaso las cosas que están en otros entendimientos, en otras voluntades y en todas las almas. Cómo , pues, habian de resplandecer en la Constitucion de 1837 los principios de la libertad y del órden con toda su limpieza , cuando la sociedad estaba entregada á la anarquía ? Lo que habian antevisto los ingenios más eminentes, lo echaron de ver, acabada la obra, los hombres más entendidos , y despues de planteada la Constitucion, hasta los ingenios más rudos. Aun así y todo, la miraron con religiosa reverencia los hombres de buena voluntad tocio el tiempo que duró el estrépito de las armas, que fue largo , y el incendio de nuestras discordias , que lejos de aplacarse y extinguirse , iba embraveciéndose por instantes. Los escándalos se siguieron unos á otros con una rapidez pavorosa, hasta que despues de todos vino aquel gran levantamiento que , dando al traste con el desvanecido dictador, mostró á las gentes cuán limitados son los términos de la fortuna. Siguióse despues la declaracion de la mayor edad de nuestra Reina , y con esto se deshicieron aquellos nublados y se apagó lentamente el fuego de aquellas discordias : hoy dia el cielo está limpio, y la sociedad hasta cierto punto en reposo, y sin embargo, este estado de cosas no puede durar largo tiempo , como quiera que es de todo punto incompatible con la dominacion de ciertos principios consagrados en nuestra ley política la tranquilidad permanente del Estado. La sociedad no puede estar bien regida y gobernada cuando los pueblos están gobernados y regidos por corporaciones populares ; y allí donde un ejército numerosísimo está debajo de la mano de los que obedecen , no pueden cumplir su encargo los que mandan. Yerran grandemente los que creen que la inobservancia de la Constitucion ha sido debida por una parte á la falta de aquellas leyes que son su indispensable complemento , y por otra, á nuestras grandes discordias y á nuestras ruidosas alteraciones ; los que son de este sentir, caen en el error de confundir los efectos con las causas. Si la nacion no ha sido gobernada dignamente, consiste esto en que no pueden serlo las naciones en donde la insurreccion es un des TOMO 111.
72 de des\ enturas tienen el indisputable derecho de que los gobiernos pon g an en ellas sus ojos para mitigar sus dolencias , no le tie - , nen p ara alzarse con el gobierno de las sociedades humanas. Solo entendida de esta manera la idea de la fraternidad de todos los hombres ,puede ser benéfica , civilizadora y fecunda. Los grandes estremecimientosque de vez en cuando padece la Inglaterra , las dos revoluciones de Francia , nuestros grandes alzamientos y nuestros vergonzosos motines , no significan otra cosa sino aquel estado permanente de lucha en que están los que ponen el Gobierno en las clases acomodadas con la condicion de tender una mano llena de socorro á los menesterosos , y los que entienden que la idea de la fraternidad exige que vaya á parar á manos de una democracia turbulenta el gobierno de las naciones. Al propio tiempo que estas grandes ideas de igualdad , de fraternidad y de derecho comun van ganando terreno en todas partes, las instituciones aristocráticas van desapareciendo de la tierra. En Francia no . existen, en Austria no son otra cosa sino un glorioso recuerdo , y en Inglaterra no batallan por la victoria , sino por la vida. Para encontrar una aristocracia vigorosa, es menester tocar con la mano al polo. Por lo que hace á nuestra España , aqui los ilustres descendientes de aquellos varones insignes que llevaron la fama del pueblo español hasta los últimos remates del mundo , nada piden de su riquísima herencia , sino la gloria y la obligacion en que están de dejar bien puesto el nombre de sus mayores. Guiada por estos principios , entró de lleno la comision en el examen de las cuestiones relativas á la cons . titucion del Senado. Propusiéronse por algunos de sus individuos varias combinaciones más ó menos ingeniosas : la comision empero , íntimamente persuadida de que en negocios de tan grave trascendencia no hay novedad que no ofrezca su peligro , resolvió .cerrar la puerta á todas las novedades. En esto no hizo otra cosa sino seguir los instintos poderosos puestos por Dios en las sociedades humanas para que se sirvan de ellos como de un fortísimo escudo contra avenidas de opiniones extravagantes y nuevas. Merced á estos instintos salvadores , la ver-
73 dad no es para las sociedades sino lo que purifica la discusiony lo que sanciona el tiempo. Entre los sistemas ensayados hasta ahora con diferentes sucesos en la organizacion de los Senados conservadores , hay dosprincipalísirnos , cada uno de los cuales lleva envueltos grandes inconvenientes con grandes ventajas. El Congreso conocerá que se trata del -sistema electivo y del hereditario el último da por resultado la independencia, la estabilidad, la grandeza en las concepciones , la perseverancia en los designios. A vuelta de estas ventajas tiene muy graves inconvenientes : la inflexibilidad , cosa contraria al oficio para que los Senados conservadores han sido inventados; el excesivo apego á las tradiciones, causa de grandes rompimientos con las opiniones reinantes ; y por último , el egoismo familiar y de casta, que da en rostro á los pueblos. Esto considerado en sí mismo , considerándole en su relacion con el principio fundamental del gobierno , es de todo punto imposible allí donde el principio democrático , tomada esta palabra en su significacion verdadera , es el que vivifica las instituciones; y más imposible todavía donde este principio añade á la legitimidad que recibe de la ley la que le viene derechamente de la historia. Esto cabalmente sucede en nuestra España , donde las clases acomodadas tienen en su mano el gobierno de la nacion por beneficio de la ley, y donde el pueblo fué siempre el más monárquico de la tierra, porque la monarquía ha sido en toda la prolongacion de los tiempos la más democrática del mundo. Estas consideraciones han movido el ánimo de los individuos de la coinision á desechar de todo punto el principio hereditario en cualquiera institucion que no sea la monarquía. Desechado definitivamente el hereditario , era forzoso venir á parar al electivo. Considerado este sistema en general, tiene la ventaja de ser consonante con el principio que es el cimiento sobre que se funda y levanta en las sociedades modernas todo el edificio constitucional de lospueblos libres. No ignora la comision cuán diNrididos andan los pareceres sobre la bondad intrínseca de este sistema de eleccion , aplicado como un remedio univer s al á todas las rosas;
y si su encargo fuera decir lo que sobre él entiende , no estaría lejos de ponerse del lado de los que creen que lejos de mitigar, agrava muchas veces las dolencias del Estado. La comision empero, respondiendo solamente á aquello sobre que ha sido preguntada, rescinde de todo punto del principio considerado en sí , y se limita P á consignar como un hecho evidente, que aplicado á la organiza cion de la asamblea conservadora , la pone en consonancia con las otras instituciones. El Senado puede ser electivo de dos diferentes maneras, segun que la eleccion, viene del pueblo ó procede del rey. La comision no porfia vacilar un solo instante entre estas dos elecciones , como quiera que la real saca á la popular grandes y conocidas ventajas, por cuanto con la unidad que dimana, del principio establece entre el Senado y el Congreso la diversidad que procede de su origen. Proponiendo , como el Gobierno de S. M. , que sea ilimitado el número de Senadores , la comision dá al Senado la flexibilidad que necesita en el curso vario de los sucesos ; exigiendo ciertas cualidades y circunstancias en el que ha de ser nombrado Senador , y que el cargo que se le confiara sea de por vida , ha procurado que alcance esta institucion la conveniente independencia. A pesar de todo, la comision recela que un Senado electivo ha de carecer siempre de aquella independencia absoluta que es tan de desear en esas intituciones, que son como las medianeras entre los reyes y los pueblos. Este inconveniente grave de suyo es sin embargo menos grave en España que en otras naciones. La teoría de la independencia de las tres grandes instituciones en cuyo consensos reside la soberanía, y que juntas son la potestad suprema del Estado, descansa en la suposicion de que cada una de ellas está dotada de una fuerza interior igual á la de las otras, que la vivifica y mantiene. Esta suposicion no es valedera en nuestra España , en donde acabamos de salir de un reinado de minoría, entre los turbulentos turbulentísimoy desastroso aun entre los que nos señalan las historias como llenos de desventuras y desastres. En estos casos el trono no puede ser independiente sin una institucion que le sirva corno de arrimo , y que esté
••••••••■■•• 75 - hasta cierto punto debajo de su mano : solo así puede contrastar con su flaqueza á las asambleas populares tan llenas, despues de las discordias civiles , de soberbia y de pujanza. La comision ha creido , como el Gobierno de S. M. ,que debia revestir al Senado de atribuciones judiciales, no solo para el caso previsto por la Constitucion de que los ministros sean acusados por el Congreso , sino tambien para en el que los Senadores delincan , y para en el que se cometan en la sociedad delitos graves contra la persona y la dignidad del rey ó contra la seguridad del Estado. En este último caso se deriva su jurisdiccion de la naturaleza de los delitos, y en los otros de la calidad de las persolias. La comision ha creído que delitos tan graves y personas constituidas en tan alta dignidad no podian someterse al juicio de un tribunal menos calificado, sin gravísimos inconvenientes para la cosa pública. Asi lo entienden los publicistas de más nota , y lo acredita el suceso en otras naciones. La calidad de juez natural de los Senadores con que el Senado se halla revestido en el proyecto del gobierno, ha obligado á la comision á hacer una modificacion necesaria en el artículo 4 de la Constitucion de /1837 ; previénese en él que los Senadores y Diputados no puedan ser procesados y arrestados durante las sesiones sin permiso del respectivo cuerpo colegislador, á no ser hallados in fraganti. La comision ha sido deparecer que la palabra permiso, adecuada tratándose del Congreso, no podia serlo de la misma manera cuando se trata del Senado, que en calidad de juez natural de los Senadores no debe permitir , sino mandar que se lleve á cabo su procesamiento y arresto. Conforme la comision con las varias categorías de donde han de salir los Senadores segun el proyecto del gobierno , no lo está con la última, que comprende á los que por servicios señalados hayan merecido una recompensa nacional decretada por una ley. Esas recompensas hechas en nombre de la nacion , en tiempo,s como los nuestros , banderizos, no tiene la comision en grande estima, como quiera que no pocas veces sucede que son armas peligrosas puestas en manos de las parcialidades triunfantes.
- 76 -- La comision ha creido tambien deber reformar el proyecto del gobierno en lo relativo á los artículos 4.° y 37 de la Constitucion por el 1.° se manda que unos mismos códigos rijan en toda la monarquía , y que en ellos no se establezca más que un solo fuero para todos los españoles en los juicios comunes , civiles y criminales : por el 2.° se prev iene que las leyes sobre contribuciones y crédito público se presenten primero al Congreso, y que si en el Senado sufrieren alguna alteracion que aquel no admita despues , pase á la sancion real lo que los diputados aprobaren definitivamente. En el proyecto del gobierno se reforma el artículo 4.° , añadiéndole la cláusula siguiente : «Los eclesiásticos y militares seguirán disfru- »tando de su fuero especial en los términos que las leyes determi- » nen ó en adelante determinaren.» Y el 37 se suprime. La comision , despues de un detenido exámen , propone que se suprima la adicion hecha por el gobierno al artículo 4.°, y aun aquella parte del artículo mismo en que se previene que no haya más que un solo fuero, conservando solamente la cláusula primera, por la que se manda que unos mismos códigos rijan en toda la monarquía. El ánimo de la comision al proponer esta reforma no ha sido privar á los eclesiásticos y militares del fuero de que hoy gozan por las leyes comunes, sino solo dejar intacta esta materia de fueros , agena de las constituciones políticas, á la resolucion de los códigos. Movida de estas razones, aconseja igualmente la supresion de aquella parte del artículo constitucional en que se manda que no haya más que un solo fuero , conservando solamente la cláusula que lleva dicha como una proclamacion solemne del principio de la unidad de legislacion , tan hondamente grabado en las sociedades modernas. Por lo que hace á la supresion del artículo 37, la comision la tiene por innecesaria con respecto á aquella parte del artículo en que sepreviene que las leyes sobre contribuciones y crédito público se presenten primero al Congreso de los diputados. La comision entiendeque no hay razon bastante poderosa para privar al Congreso de estaprerogativa, que no es contraria á los principios que rigen en la materia, y que está abonada por la práctica constante de otras naciones.
--- 7 7.- Resta solo á la comision hablar de dos puntos de grandísima importancia ; del matrimonio del rey y de la regencia del reino : la comision ha pedido al gobierno de S. M. acerca del primero las explicaciones convenientes ; y convencida corno está de que el gobierno no se ha movido á hacer la reforma que propone, sino por aquellas consideraciones altísimas de conveniencia y de decoro que prohiben traer á pública discusion las personas de los príncipes , la acepta y la somete á la aprobacion del Congreso ; segura de que los diputados de la nacion la harán suya , mostrando así el miramiento y la reverencia con que tratan las cosas de que pueda recibir menoscabo la dignidad augusta de sus reyes. La adicion que la comision propone al final del artículo relativo al matrimonio del rey, está motivada por el deseo de poner en los que son análogos la debida consonancia, la cual no existía entre este artículo del matrimonio y otros que se ponen en los títulos 7.° y 8,°, que tratan de la regencia del reino y de la sucesion á la corona. Sobre la regencia hubo en la comision graves discusiones, cuyo resultado fué la aprobacion de cuanto acerca de este asunto propone el gobierno. La comision no podía aceptar la regencia testamentaria , cuyo fundamento consiste en el principio, abandonado ya de las gentes y contrario á la índole y esencia de las monarquías constitucionales, de que los príncipes pueden disponer en su testamento, como de cosa propia, del gobierno de las naciones ; no podía resignarse á admitir la electiva , sino como una necesidad dolorosa en trances apurados. Decidióse , pues , por la I( gítima del padre ó de la madre; y en su defecto, por la del pariente más próximo á suceder en la corona. La comision se ha limitado á proponer una adicion , que consiste en que la regencia tenga lugar , no solo en el caso de la menor edad del rey, sino tambien en el de que se imposibilite por cualquiera causa de atender á la gobernación de estos reinos; caso que estaba previsto en la Constitucion de 1837. Tales son las reformas que la comision estima necesarias en la lev fundamental del Estado : con ellas, siendo aprobadas, la Constaucion de la monarquía española descansará sobre cimientos firmi-
— 78 simos , como obra en que han puesto sus manos , en presencia de las naciones , las dos grandes potestades de la tierra , el trono y el pueblo. Dios bendecirá sin duda esos tratos de paz, y permitirá que resplandezcan días más serenos y apacibles en nuestros . magníficos horizontes. (Sigue el proyecto de reforma de la Constitucion.)
DISCURSO PRONUNCIADO EN EL CONGRESO EL 16 DE NOVIEMBRE DE 1844. SEÑORES: Yo tenia un propósito firmísimo de no tomar parte ninguna , de tomarla muy escasa en las discusiones del Congreso en la presente legislatura, siendo la causa de esta determinacion razones que me son personalísimas. Si hoy falto á mi propósito , es por la gravedad del asunto, asunto que ha comenzado á ser grave desde que el Señor Tejada le puso , digámoslo así, á discusion con su discurso : asunto cuya gravedad se aumenta todos los dias, y asunto que debe ser definitivamente resuelto por el Congreso. Yo creo , señores, que debe ser resuelto en contra del pri ncipio hereditario , porque el principio hereditario no es hoy dia un principio español , ni un principio europeo. Por consiguiente, es un principio que con nin, gun título puede tener entrada en las constituciones de los pueblos libres, y principalmente en ciertas naciones.
— so España, señores, ha sido siempre una monarquía ; esa monarquía en toda la prolongacion de los tiempos ha sido una monarquía religiosa ; esa monarquía en toda la prolongacion de los siglos ha sido una monarquía democrática. ¡ La monarquía 1 Ved ahí para nosotros la verdad política. ¡ El catolicismo ! Ved ahí para nosotros, para todos , pero para nosotros especialmente , la verdad religiosa. La democracia! lié ahí para nosotros la verdad social. El catolicismo , la monarquía , la democracia , ved ahí por completo la verdad española. Explicaré lo que entiendo por monarquía democrática. Claro está, señores, que en cuanto á la monarquía y á la religion, como elementos constitutivos de la civilizacion española, no necesito explicarme , porque mis ideas no son impugnadas por nadie y son conocidas de todos. Cuando yo hablo de la monarquía democrática , de gobierno democrático, no hablo de la monarquía de las turbas. La monarquía democrática es aquella en que prevaleced los intereses comunes sobre los intereses privilegiados , los intereses generales sobre los intereses aristocráticos. Esta es la monarquía democrática. Yo no necesito demostrar, señores, que España ha sido siempre una monarquía , siempre una monarquía religiosa. Nada , pues, tengo que decir acerca de la verdad política ; nada acerca de la verdad religiosa ; tengo que decir algo sobre la verdad social, porque es lo que se pone en duda. La monarquía española nació en Asturias. Yo no veo allí, señores, ni un rastro de aristocracia. Yo veo allí un rey que representa la monarquía , veo sacerdotes que representan la Iglesia , veo soldados que representan el pueblo. La aristocracia vino despues; vino cuando debla venir , vino con la guerra y por la guerra , porque donde hay guerreros hay aristócratas. Entonces, señores , se levantó el castillo feudal , símbolo de la aristocracia, y no se puso al lado del trono , se puso en frente. De modo que el trono,para defenderse contra sus enemigos, acudió á sus aliados, y al lado del castillo feudal levantó un monasterio, símbolo de la Iglesia,y un municipio , símbolo del pueblo. Asi , señores, hubo dos o merras al mismo tiempo en España , una guerra extrangera y una guerra civil.
-- si — La guerra extrangera era entre españolesy árabe . s , entre el catolicismo y et mahometismo ; la guerra civil era entre la aristocracia por una parte , y la democracia , la monarquía y la Iglesia por otra. Lo más singular, señores , de estas dos guerras, lo más singular , y este es un espectáculo singularísimo en nuestra historia, es que estas dos guerras empezadas al mismo tiempo acabaron , puede decirse , casi en un mismo dia, en tiempo de los Reyes Católicos, Re y es glo- . riosos , felicísimos , que en un mismo dia acabaron con laguerra civil allanando por tierra los castillos feudales, y la guerra extrangera clavando el estandarte de la Cruz en los muros de Granada. No es extraño , señores , que siendo este el espíritu, el verdadero espíritu de nuestra historia antigua, se haya obrado en España un fenómeno singularísimo tambien , que es, que el amor del pueblo hácia sus reyes ha llegado hasta el frenesí, y 'el amor de los re- . yes hácia sus pueblos hasta la locura. Tres grandes naufragios ha corrido la monarquía, uno en tiempo de los godos, cuando la irrupcion sarracena ; otro en tiempo de Napoleon , cuando la invasion quiso acabar con la dinastía de los Borbo nes, y otro finalmente en nuestros dias , cuando quiso alzarse con el poder soberano un soldado de fortuna. Pues bien : en estos tres naufragios, despues de Dios, quien ha salvado la monarquía es el pueblo. En Guadalete se perdió una monarquía , y el pueblo levantó dos en los montes de Cantábria ; la de Iñigo Arista , y la de Pelayo. La invasion Napoleónica , para acabar con nuestra dinastía , redujo al rey á prisiones ; y el pueblo dijo : ¿ el rey está preso ? «Viva el rey,» y clavó el estandarte nacional en las murallas de Cádiz. Qué ha sucedido en la última época`? Ha sucedido que Dios abandonó al que se quería alzar con el poder soberano , y le entregó á la justicia del pueblo , y el pueblo ha hecho inexorable justicia. Hay más , señores : el pueblo se ha hecho viajero para viajar con nuestros reyes ; se ha hecho conquistador para darles sus conquistas. Con nuestros reyes y por nuestros reyes entramos en Portugal y nos hicimos señores de Lisboa : pasamos el Estrecho , y nos derramamos por las playas africanas : visitamos la Italia , la FranTOMO 111. (i
ADVERTENCIA DEL EDITOR. En nuestra NOTICIA BIOGRÁFICA hemos indicado el objeto y tendencias del discurso inserto á continuacion. Aquí nos parece bastante advertir, que rue pronunciado en apoyo de una adicion presentada por el orador y algunos otros diputados al artículo primero del proyecto de ley de dotacion del culto y del clero. El artículo decía así:— «Se decretan 159 millones de reales para la dotacion del culto y mantenimiento del clero en el año de 1845. »—La adicion presentada y apoyada por DONOSO era la siguiente:— «El gobierno 3 de S. M. presentará á las Cártes, antes de transcurrido este plazo , un proyecto de ley definitivo sobre este asunto, en el cual se atenderá, á un tiempo mismo, á la manutencion del clero, y á la justa independencia de la Igle- ›sia.
DISCURSO SOBRE DOTACION DEL CULTO Y CLERO. SEÑORES EN la adicion que he tenido la honra' de firmar con otros señores diputados, hay dos cosas ; hay unplazo , y hay un principio : en cuanto al plazo , no tengo inconveniente en entrar desde luego en transacciones : no siendo yo ministro, no puedo saber á punto fijo cuando es el tiempo oportuno de presentar esta ley definitiva : en cuanto al principio, estoy resuelto á hacer todo lo posible porque prevalezca en esta discusion ; y cuando digo que estoy pronto á hacer todo lo posible porque prevalezca en esta discusion, no quiero decir que esté dispuesto á hacer que pase como adicion de la ley, sino que salga de la discusion victorioso : de manera, que si el ministerio ' me diese algunas explicaciones satisfactorias, no tendría inconveniente en retirar mi enmienda ; si no me satisfaciese , la dejaria correr despues de haberla defendido.
92 Abrazando mí adicion los dos puntos de subsistencia del clero y (le independencia de la Iglesia, dicho se está , señores , que no soy vo de los que creen que esta es una cuestion puramente económica; más bien me inclino á creer con el Sr. Fernandez Negrete que es una cuestion política y religiosa. No se entienda por esto , señores, que yo siga las máximas y doctrinas del Sr. Fernandez Negrete , y en esto me parece que debo ser franco y explícito. Hay dos grandes escuelas en la Europa, y en el mundo, se puede decir ; la una que condena absolutamente las revoluciones , calificándolas con una expresion que es un tanto afectada y un tanto ambiciosa , pero que no es mia , calificándolas de una obra satánica ; la otra escuela , contraria de todo punto á la anterior, califica á las revoluciones de santas , providenciales , y hasta divinas. Señores , la verdad está en estas proposiciones juntas ; el error está en estas proposiciones separadas ; porque cada una de estas proposiciones separadas es una verdad incompleta. Me explicaré necesito explicarme , y explicarme con toda claridad en este asunto. Toda revolucion , cualquiera que ella sea , es una rebeldía contra la legítima autoridad ; y una rebeldía contra la legítima autoridad no es solamente un crímen , es el mayor de todos los crímenes, y no solo el mayor de todos los crímenes , sino el crímen por excelencia. Consideradas bajo este punto de vista las revoluciones , no repugna á la razon llamarlas una obra satánica ; pero al mismo tiempo , señores , en las revoluciones hay que considerar otras cosas ; hay resultados generales y permanentes , resultados que entran á formar parte esencial de la civilizacion de los siglos, resultados que son un medio de que los designios de la Providencia se cumplan en el género humano: y consideradas bajo este punto de vista, las revoluciones son una obra providencial. Recórrase , señores , si no la historia ; bórrense del mundo las revoluciones : i y qué será lo que habremos suprimido ? Dos cosas ; la civilizacion y los crímenes ; es decir, una obra providenCial y una obra satánica : luego las revoluciones, que llevan en sil seno estas dos cosas, son ambas cosas á un tiempo. Y qué extraño es que sean esto las revoluciones , cuando esto mismo es el hombre 9 • No 11>
— 93 -- es el hombre una contradiccion permanente ? La misma razon teniría , hablando del hombre, quien dijera que era el más débil, que quien dijera que era el más grande de todos los séres creados. Y si no , señores, ved un niño que nace , y un animal que nace tambien : ponedlos juntos ; si el uno es devorado , el devorado es el niño ; ved aquí por . qué es verdad que el hombre es el más débil de todos los séres creados ; pero dejad crecer ese niño , tal vez se llama Platon, tal vez se llama Newton , y con su memoria abarca todo los tiempos pasados, y con su esperanza todos los futuros , y con su inteligencia comprende á Dios y mide el curso de los astros ; hé • aquí cómo el hombre , al mismo tiempo que el más débil, es el más grande de todos los séres creados. Todo lo que puede decirse de las revoluciones , puede decirse tambien del hombre ; no nos apresuremos ni á condenarlas , ni á santificarlas de una manera absoluta ; nada de esto absolutamente es verdad ; en la tierra todo está confundido ; las revoluciones son, como el hombre, una mezcla de bien y de mal , de grandeza y de pequeñez , de debilidad y de pujanza , de luz y de tinieblas. Voy ahora á la cuestion principal. Decia , señores , que en esta cuestion habia complicada una cuestion económica con una cuestion política y con una cuestion religiosa ; complicacion que no existiría si no se tratara del clero español y del gobierno de España. En efecto , señores : supongamos que no se tratara sino de mantener una clase cualquiera de funcionarios públicos : la cuestion, aunque grave por sér de hacienda, seria relativamente sencilla , estaria reducida á establecer segun los buenos principios económicos una contribucion nueva, ó á aumentar la cuota de las existentes. Supongamos tambien que se tratase del clero en una nácion donde los gobiernos son indiferentes á todas las religiones : la cuestion seria tambien sencilla , porque se considerarian los ministros del altar como funcionarios públicos. Pero no se trata de eso , señores ; se trata del clero y del gobierno católico de España ; y esta situacion es gravísima ; ella es el origen de grandes derechos para el clero , así como para el gobierno lo es de grandes obligaciones. Sé , señores , que ha y quien sostenga , y es necesario creer gut%
- 91 -- de muy buena fé, cosa que yo supongo en todas las opiniones, que solo el hombre debe ser religioso, que el Estado . debe ser ateo. Señores , el ateismo en ningun caso le concibo yo como uno teoría ; en todos los casos es una blasfemia, así en la sociedad como en el hombre , así en el Estado como en la familia. La autoridad pública, considerada en general, considerada en abstracto, viene de Dios ; en su nombre se ejerce la doméstica del padre, en su nombre la religiosa del sacerdote, en su nombre la política de los gobernadores de los pueblos ; y el Estado, me encuentro autorizado para decirlo lógicamente, debe ser tan religioso como el hombre ; pero puede serlo de diferentes maneras ; y de diferentes maneras , señores , lo ha sido en la historia. En los siglos que pueden llamarse teocráticos, la religion lo dominaba todo, todo lo absorbia , todo lo legitimaba ; la religion ungia á los reyes como bendecia á los capitanes. Entonces , puede decirse que la milicia y el Estado estaban dentro de la Iglesia. A los siglos teocráticos , que suelen ser los siglos primitivos , suceden los siglos bárbaros. La escena cambia entonces absolutamente : la milicia es todo, lo absorbe todo, lo domina todo ; la Iglesia y el. Estado están en los campamentos. Pero despues de los siglos teocráticos y de los siglos bárbaros vienen los siglos de la civilizacion. En los siglos de la civilizacion la Iglesia es independiente , la milicia está en el Estado. Hoy dia, señores, el Estado es lo que debe ser, lo que no puede menos de ser, lo que es necesario que sea , una persona civil y una persona seglar; los que quieran convertirle en una persona ' eclesiástica ó en una persona militar, son campeones de la barbarie. Pero cuenta , señores #, .que lo seglar se opone á lo eclesiástico, no se opone á lo religioso. Cuando yo digo que el Estado debe ser seglar, ó es seglar, lo único que quiero decir es que el Estado, en lo temporal, es soberano, es absolutamente independiente ; lo único que quiero decir es que la suprema potestad eclesiástica, en lo temporal, no tiene accion ninguna ni directa ni indirecta sobre la suprema potestad civil ; así como la suprema potestad civil no tiene accion ninguna, en lo espiritual, ni directa ni indirecta en lapotestad suprema eclesiástica, en la Iglesia , que es tambien , a su manera y
95 en su esfera, soberana é independiente. Pues bien , la religiosidad del Estado consiste , señores , en reconocer esta independencia , en aceptar esta soberanía. - Se ha dicho por algunos señores que la Iglesia no debe ser independiente , - fundándose en que no puede haber una sociedad dentro de otra sociedad. Señores, el principio es cierto, el principio es evidente cuando se aplica á sociedades de una misma naturaleza ; pero no cuando se aplica á sociedades de naturaleza diferente. El principio es cierto cuando con él se quiere decir que dentro de la sociedad política no debe haber otra sociedad política; véase aquí el fundamento por que en toda sociedad bien organizada están prohibidas las sociedades secretas, porque las sociedades secretas son sociedades políticas dentro de otra sociedad política. El principio es cierto Cuando se quiere decir que no puede haber una sociedad religiosa dentro de otra sociedad religiosa; véase aquí, señores , el fundamento por qué la Iglesia arroja de su seno á los heresiarcas, porque tienden á establecer una iglesia dentro de otra iglesia , una sociedad religiosa dentro de otra sociedad religiosa. Pero el principio es falso , el principio es absurdo cuando se trata de sociedades de naturaleza distinta. Digo más , señores : ese principio no ha tenido aplicacion ninguna jamás entre las gentes; el hombre ha pertenecido siempre , ha sido siempre miembro de dos sociedades ; de una sociedad civil y de otra sociedad religiosa; y digo más , que ha pertenecido primero á la religiosa que á la civil ; que el primer hombre estuvo antes en sociedad con Dios que con el segundo hombre. Y no se crea que este es un dogma del Cristianismo solamente ; este es un dogma de la filosofía de todos los siglos. Ciceron lo ha dicho tambien : prima hominis cum Deo rationis societas. (Risas en algunos lacios del Congreso.) Quién se ria , se ríe de Ciceron. El Estado , pues , señores , siendo religioso, y la sociedad de la Iglesia siendo independiente , el Estado debe respetar ante todo la independencia absoluta en lo espiritual ele la Iglesia , y debe respetarla del mismo modo , en los mismos grados , hasta el mismo punto que la Iglesia debe respetar la independencia del Estado ; porque
--- 96 sus derechos y sus obligaciones son iguales ; y porque son iguales, son recíprocos. La Iglesia traspasaria sus facultades, no solamente usurpando la potestad temporal , sino tambien atacándola de una manera indirecta ; el Estado , pues , faltará á sus deberes , no solamente cuando ataque de una manera directa , sino tambien cuando ataque de una manera indirecta la independencia de la Iglesia. Ahora bien , señores : la manera indirecta más eficaz de atacar la independencia de la Iglesia es obligar á sus ministros á que acu.-: dan á recibir su sustento de las autoridades civiles : así no se ataca directamente la institucion , se la ataca indirectamente por medio de sus ministros ; atacando al sacerdocio es como se ataca á la Iglesia. Ahora bien , nadie puede atacar la independencia de la Iglesia sin destruirla , y destruirla en nadie seria mayor crímen que en el ueblo español ; eso seria , señores , renunciar un cargo especial, P á un cargo augusto que el pueblo español ha recibido del cielo. Yo creo , señores , y lo creo con envanecimiento , que ha habido en la tierra dos pueblos que han sido elegidos y predestinados ; el pueblo judío y el pueblo español. Los que no crean la verdad de lo que digo , creerán las pruebas que voy á dar. El pueblo judío fue el representante , el solo representante en la antigüedad de esta idea religiosa , de la unidad , de la espiritualidad de Dios entre los ciernas pueblos idólatras y materialistas ; el pueblo español ha sido el representante del catolicismo entre los pueblos protestantes. El pueblo judío derramó su sangre por su fé en el Asia, y el pueblo español en las regiones de Europa y en el continente americano. Véase si la semejanza no es cabal, si la semejanza no es cumplida , si la semejanza no es honrosa. Pues bien : yo pido al Pueblo español lo que hizo el pueblo judío ; el pueblo judío ha conservado intacta su fé á pesar de su dispersion , de su cautiverio; y yo pido que el pueblo español conserve intacta su fé á pesar de las revoluciones. Ya están expuestas las razones en las cuales apoyo mi enmienda ó mi adicion ; es decir , que en la ley definitiva se atienda á un tiempo mismo á la independencia de la Iglesia y á la subsistencia del clero ; pero cuál ha . de ser esta ley definitiva ? • Ccosistirá por • entura en el restablecimiento de la prestacion decimal ? ¿Consistirá
- 97 — por ventura en hacer al clero propietario? En cualquiera de estos dos casos creo firmemente que saldria á salvo la independencia de la Iglesia , y sin embargo á uno y otro me opongo, como absurdos hoy dia , y como de todo punto imposibles. Contra uno y otro medio tengo una consideracion general qué hacer , y contra cada uno de ellos hay algunas consideraciones especiales. La consideracion general es, que la supresion de la prestacion decimal y la venta de los bienes nacionales son de aquellos hechos de que al principio de mi discurso dije que formaban parte de la civilizacion general , y que eran indestructibles. Ademas, contra la prestacion en frutos hay una razon poderosísima , y es que tan absurda como fué su extincion , tan absurdo seria su restablecimiento, por razones análogas. Ahora están contra el restablecimiento todas las razones económicas , y entonces estuvo contra su extincion una razon que es la más poderosa en punto de contribuciones , su existencia. En punto á hacer al clero propietario , creo , señores , que no conseguirian su intento los que pretenden por este medio dar al clero la gran importancia que . antes tuvo. Me explicaré , porque la observacion que voy á hacer, no la he visto usada por nadie. En cada época social hay una especie de riqueza que tiene una virtud específica, la virtud de comunicar á sus poseedores la mayor importancia en el Estado. Esta virtud específica de comunicar la importancia en el Estado , la tuvo en los siglos medios la tierra ; y este es el origen , ó el principal origen á lo menos , de la grande importancia que alcanzaron los barones feudales. Pero nació el comercio , nació la industria , y entonces se verificaron las revoluciones coetáneas, una como principio , y otra como consecuencia ; una revolucion social , y otra revolucion política. La revolucion social consistió en que esa virtud específica que comunicaba la importancia á sus poseedores, pasó de la tierra 1 f t la industria y al comercio. La revolucion política consistió en que la importancia social pasó de los barones feu(laie á los couieuiantes y á los hombres industriosos. Así , pues, los que quiel en Lacee' al clero propietario para que tenga la importancia que tuvo en otro tiempo , lo yerran grandemente , porque :s(x_ . iLin_ el pr\ enir (I' TOMO II I.
— 9s — perdiendo de importancia levo al porvenir de una riqueza que va iodos los dias. Ha y otra razon poderosísima contra que el clero sea propietario, Yo no entraré, señores , en la cuestion de amortizacion ó desamortizacion. Sé que esta puede ser excesiva, y en España ciertamente no lo es ; pero aun cuando lo fuera, no es de este momento examinarlo : lo que sí es del momento, es que el clero siendo propietario tiene un interes vital en que la amortizacion continúe , y el Estado tiene siempre un interes permanente en que la desamortizacion se verifique. Ahora bien , señores : estos intereses establecen una pugna , una guerra inevitable entre el clero y el Estado ,y yo que soy amigo del clero, porque le juzgo el más_ débil , no quiero que haya esa guerra ; quiero que haya unidad de accion y no contrariedad de intereses. Pero destruidos los medios que labia hasta aquí, cuál queda ? Uno ; el mejor de todos en mi opinion , que es el de hacer al clero propietario de renta perpétua del Estado. Entonces y solo entonces el clero tendrá asegurada su independencia ; porque entonces y solo entonces pondrá al . Gobierno en la necesidad de pagar religiosamente los intereses ó de hacer la infame bancarrota. Entonces y solo entonces será independiente, porque se presentarán sus ministros al Gobierno como acreedores ejecutivos y no como acreedores asalariados. Entonces, y solo entonces tendrá el clero la importancia social debida, porque importancia política no la quiero para él ; porque entonces y solo entonces tendrá su porvenir unido al porvenir de una riqueza que va creciendo en importancia, como va menguando la de la tierra. Entonces y solo _entonces el interes del clero y el del Estado no solamente no serán cosas contrarias , sino que no serán ni aun cosas distintas , pues serán una misma cosa : esto seria la perfeccion , señores. Estas son las razones que tenia que exponer en favor de la adicion que he presentado. Ahora, si el Congreso me lo permite , diré alguna cosa sobre mis propias doctrinas , sobre mi propia opinion. Tan Pocas son las veces que hablo en este recinto ,que yo espero que el Congreso será conmigo benévolo. Señores , yo he defendido hoy con calor , con todo el calor que me esposible , los intereses
99 religiosos , como defenderla mañana , si se ofreciese , los intereses monárquicos ; como defendí dias pasados, en una ocasion solemne los intereses populares. En aquella ocasion se estimó, no aquí, sino, fuera de este recinto , porque aquí no era posible , que yo era revolucionario. A los que lo hayan dicho de mala fé, no tengo que darles más que una contestacion y es , Señores , que por más que las eleven . poniéndolas unas sobre otras , mi desprecio está aun más alto que sus calumnias. A los que hablan de buena fé , á losque sean hombres. de buena fé y entendidos , solo les diré que miren lo que dicen ; porque saliendo yo , señores , á la defensa de los intereses populares , no hago otra cosa sino salir á la defensa de aquello que constantemente defendieron nuestros reyes al salir á la defensa de los intereses monárquicos , no hago otra cosa más que salir á la defensa de lo que constantemente hicieron los pueblos de España ; y al salir á la defensa de los intereses religiosos, no hago otra cosa sino defender lo que defendieron siempre en. España los pueblos y los reyes. A los hombres entendidos en la historia les diré también que recapaciten que el clero ó la Iglesia , el trono y el pueblo ha sido siempre en España nuestra trinidad política ; que siempre que uno de estos principios ha sido atacado , luego al punto han salido los otros dos , hasta con uña especie de frenesí , á su defensa. Para no hablar de los denlas, y sí solo del principio religioso de que se trata , yo recordaré que el principio religioso en España ha tenido ¿s- . -tos enemigos : el islamismo , el juclaismo y el protestantismo. Pues bien, señores : los reyes y los pueblos se aunaron para salir á la defensa del principio religioso, y ahogaron en sangre estas doctrinas, valiéndose para ello hasta efe medios atroces, de medios sobre los cuales , lo declaro aquí con franqueza , cae entera mi condenacion, como ha caido ya entera la condenacion de la historia; pero estos medios prueban indudablemente la union indisoluble , la alianza perpana entre esos tres principios. Por lo denlas , señores, no se crea que esta es una cuestion histórica solamente , que es una cuestion de estudiantes , no : es una cuestion histórica , pero sobre todo es una cuestion política , una cuestion de actualidad , una cuestion (le
ADVERTENCIA DEL EDITOR. Sea cual fuere la importancia que el lector atribuya á los hechos y cuestiones sobre que versa el siguiente discurso de DONOSO, como quiera que su contexto es una polémica suscitada por el que en la misma sesion pronunció el Sr. D. NICOMEDES PASTOR DIAZ, hemos creido necesario insertar aquí una y otra peroracion, como partes integrantes y en cierto modo inseparables de un mismo debate. Por lo (lemas, no sin placer satisfacemos esta necesidad de reunir producciones de dos personas, que si bien discordaron algunas veces en la manera de apreciar las cuestiones políticas, han estado perpetuamente ligados por vínculos de mútua y afectuosísima cslimacion.
DISCURSO DEL SEÑOR PASTOR DIAZ. SEÑORES : POSICIONES hay, señores, muy difíciles, días muy críticos en la \ ida de los hombres públicos ; por la actitud del Congreso , por la espectacion pública , por la naturaleza del documento que se acaba de leer (1), por el celo , por las esperanzas , por la ansiedad pública de este recinto y fuera de este recinto, y de toda la monarquía, se comprende la dificultad inmensa de la cuestion que hoy se aborda, y de la posicion en que está el diputado que ha pedido la palabra en contra. Esta dificultad la conozco y la siento , por decirlo así, y se revela profundamente en la ansiedad de aquellos señores que (1) La exposieiou presentada en aquella época al Congreso por el sfitor Maui(' O , Enrique Maria de Po•Lon. (Nrol(1 (14 li:(1i1(;).)
— 110 — quisieran que no hubiese discusion, que esta cuestion se concluyera pronto , que esta dificultad pasara. Si , señores , una cosa que pesa es preciso dejarla. Los señores que tienen este deseo se hacen ilusion sobre lo que los mueve á tenerle , lo conozco ; creen qué es tal vez un exceso ó un entusiasmo de monarquismo que no tenemos los demas ; creen que es un extremó de lealtad. Yo, señores, entiendo el monarquismo muy de otra manera : yo, señores, soy monárquico tambien hasta la idolatría ; mis creencias monárquicas son más robustas ; los muros del edificio monárquico en España son demasiado fuertes , demasiados sólidos para que la palabra de un diputado, aunque fuera un tribuno , los conmueva , cuanto más la voz de suyo débil y ahora mucho más enflaquecida del diputado que tiene la honra de dirigirse al Congreso. Soy monárquico de otra manera; doy mucha importancia á aquellas cuestiones que de algun modo pueden afectar instituciones tan altas, para que se dejen pasar de ligero , para que no se traten con el detenimiento que corresponde al alto Cuerpo en que estamos congregados. Señores, esta cuestion ha tardado fuera de este re . cinto en deliberarse cuatro años , y no quiero * yo que haya más que cuatro Bias dentro de estos muros. Lo que ha tardado cuatro años en traerse á este recinto, para el diputado que habla, hace veinte y cuatro horas que está sobre la mesa. Es verdad que antes podía haber meditado sobre este asunto conocido de todos : es verdad que he meditado como todos los españoles sobre un acontecimiento tan anunciado, tan previsto ; pero la solucion que yo habia encontrado en mis meditaciones, y que afortunadamente coincide con la solucion misma del mensaje en la parte más interesante , no me -habia dado nunca motivo para pensar en que hubiera discusion en este Parlamento. La solucion á mis ojos debia ser unánime cuando viniera ese mensaje á las Córtes ; nuestra contestacion pudiera haber sido un arrebato de entusiasmo. Pero esta cuestion no viene sola ,; esta cuestion despues de no venir íntegra como se habia prometido , viene com pleja , viene complicada ; esta cuestion son dos cuestiones , ópor mejor decir, tiene una cosa que no es cuestion , y otra cosa que lo es muy alta.
111 — Señores , el señor ministro de Estado acaba de decir una verdad de que tengo que tomar testimonio en este mismo momento • que por muy alta , por excelsa y elevada que sea una persona, está siempre debajo del trono corno súbdita de S. M. ; esta declaracion que ha hecho el señor ministro de Estado, es un argumento contra la forma con que se presenta el mensaje al Congreso. En una misma página, en una misma comunicacion, en un mismo mensaje , en una misma declaracion se presenta el anuncio de dos enlaces de dos personas tan distantes entre sí como S. M. la reina doña Isabel II y S. A. R. la serenísima señora doña Luisa Fernanda ; como si estos dos enlaces fueran una misma cosa ; como si convinieran á unas mismas personas ; como si representaran unos mismos intereses ; como si pudieran llegar á un mismo grado de popularidad y asentimiento ; como si la una no fuera una resolucion, y la otra una autorizacion ; como si la una no fuera el enlace con un príncipe español, y la otra otro enlace con un _príncipe extrangero. Pero , señores , yo no reparo en este ayuntamiento , en esta amalgama ; esta es la obra del Gobierno ; esta es la obra de los ministros ; y yo que en esta cuestion no pienso dirigirme á los ministros , que pienso tratarla por encima de los ministros , voy al mensaje , que no se dirige al ministerio , que se dirige al trono, ante el cual me prosterno , cuya resolucion acato humildemente. Pero debajo de ese trono , aunque sea en sus gradas , por mejor decir detras de ese trono , hay una cosa que no es el Gobierno ni el trono - , y ante la cual no puedo prosternarme tan humildemente. Y eso que está más alto que el Gobierno y no es el trono , es sin embargo el porvenir del trono. Pero , señores , el porvenir del trono pertenece á los cálculos de la prevision de la política , como el pasado del trono pertenece al exámerr y al juicio de la historia. Todos nosotros hablamos creido , á lo menos y o por mi parte así lo creía , que no se trataba más que del porvenir de S. M. , de asegurar por ahora su legítima descendencia , su felicidad , su ventura. En esto sentido digo que nada tenia que decir al mensaje ; el enlace de S. M. satisfacia cumplidamente mis humildes deseos , como ere:a que satisfiicia la opinion nacional. Durante este enlace, en
- 112 — las condiciones de este enlace , en la vida preciosa de S. M. , en el caso deque su descendencia esté asegurada , esta cuestion no es. cuestion. En esta parte del mensaje repito que me adhiero con todo mi corazon , con júbilo , con alegría , con sinceridad , con lealtad, conpatriotismo : pero cuando se trata de la eventualidad del porvenir del pais , ¿ tenemos la misma seguridad, señores ? ¿Estamos nosotros convencidos de que se ha logrado esa dicha , esa ventura, esas condiciones de estabilidad , de gloria y de ventura para nuestra patria , de que se hace mérito en el mensajb ? ¿Estarnos seguros de que no legamos á la posteridad ningun gérmen de discordia; ninguna eventualidad de peligro , ningun elemento de revolucion ? Si doscientos ciudadanos españoles y doscientos diputados , con la mano sobre su corazon y con la sinceridad de buenos españoles, me dicen que no tienen duda de este convencimiento , desde ahora dejo este sitio. Pero sí hay duda , si hay incertidumbre , si hay probabilidad de que puede ser de otra manera, mis deberes son otros. En vano el Gobierno parece que no nos pide más que adhesion ; en vano á los diputados no se les consulta ; en vano las cuestiones están resueltas ; despues del Gobierno y despues del trono todavía los diputados tenemos deberes , tenemos obligaciones para con el pais que puede pedirnos cuenta de nuestros votos; tenemos una obligacion más íntima , y es , que cuando vamos á deliberar, necesitamos ilustrarnos la razon y la conciencia , siquiera sea con errores , siquiera sea con visiones , siquiera sea con inexactitudes, pero con buen deseo. Yo he buscado , señores , esta con viccion íntima; la he buscado con sinceridad; la he buscado en el porvenir de mi patria; la he buscado en las cuestiones que están pendientes ; la he buscado en. el porvenir diplomático ; la he buscado en la resolucion de cuestiones anteriores ; la he buscado en las condiciones de la paz ; la he buscado en las eventualidades de la guerra , la he buscado en las condiciones del Gobierno ; la he buscado en los peligros de la revolucion ; y esa eventualidad , señores , esa alianza en que se funda la parte del mensaje á que no puedo adherirme , no rne da na garantía , ninguna seguridad , ninguna certidumbre acerca del nebuloso porvenir que se presenta delante de nuestros ojos.
113 Sé muy bien que en el ánimo de algunos señores diputados, sé que en el ánimo de gran parte de la nacion , tiene por el contrario esta alianza un gran significado diplomático. Yo quisiera que este significado fuera para mí de tan buen agüero , fuera tan favorable en mis creencias ; pero esa influencia diplomática que presenta esta alianza, está lejos de satisfacerme para lo futuro, como está lejos de tenerme satisfecho cuando examinamos los tiempos pasados. El Congreso me permitirá que haga una ligera digresion, aunque parezca impropia de este lugar , á las circunstancias diplomáticas de nuestro pais con relacion á la Francia. No es un capítulo de historia ; no soy erudito , no he aprendido la historia en los archivos : la he procurado más bien estudiar en los hechos y en las circunstancias ; pero no estará de más, pues que de ellos tengo que sacar algunas consecuencias , que examinemos de qué ha servido en los tiempos pasados la alianza de la Francia al Gobierno español, y más que al Gobierno á la sociedad española. Yo no hablaré de aquellos tiempos antiguos que corresponden á nuestra superioridad , á nuestra dominacion ; á aquel periodo de ocho siglos en que empezando por poco la nacionalidad española, abarcó acaso el mundo entero ; aquel periodo de preponderancia y dominacion no está afectado por ninguna dinastía extrangera ; la España mandó como superior , y las demas le eran hostiles por no poder sufrir su superioridad. Entonces la Francia tiene un periodo que empieza en nuestras leyendas y acaba en nuestra historia de ayer; que empieza en Roncesvalles y concluye en San Quintin ; empieza en Carlomagno y acaba en Francisco I : lo mismo era entonces la Francia que las demas naciones ; los reyes de Francia habian venido aquí como prisioneros ó como derrotados ; los reyes de Inglaterra habian buscado alianzas honrosas , habian sentido la superioridad de España. Cárlos Stuardo vino á buscar esposa á Madrid : hay más , señores : una reina de Escocia se tenia por muy contenta en tener por esposo (y no pudo obtenerle) á un bastardo de España. Cuando vinieron - otros soberanos , vinieron para ser emperadores al tocar la diestra de una infanta de Castilla , pudieron alargar la siniestra al globo imperial de los Césares. TONTO III.
114 - Pero, señores, en aquel periodo de vida lozana, robusta, jóven, aventurera , en aquel periodo de predestinacion en que llevaba la religion á todas las partes del mundo, en que la monarquía española era tan vasta como el catolicismo ; en aquel periodo se sembraban los gérmenes que habian despues de brotar tan malhadadamente para otro periodo que se puede llamar de expiacion política, de decadencia. La preponderancia española pereció, corno todas las cosas en el mundo , por la misma causa que todos los poderes, todos los principios , todas las revoluciones , todos los despotismos perecen; por su exageracion. La preponderancia de la monarquía española suscitó una liga europea ; la Inglaterra de Cromwel y de Isabel , los descendientes de Lotero y de Mauricio de Sajonia sabían mejor que nuestros cronistas é historiadores los secretos * de esta liga. Dios habia permitido que echáramos los árabes al África ; pero no quiso que diéramos á la Europa la Inquisicion , y la Europa entera se sublevó contra el fanatismo y la teocracia monacal. En aquella liga , señores , cupo á Luis XIV el papel que representó la Francia en 1823 , de ser instrumento de la liga de Europa contra la España. Fl se aprovechó de aquella guerra para poder rendir al leon enflaquecido y arrancarle sus garras ; entonces se inauguró esa política que pesa sobre nuestros días; que pesa sobre nosotros y ha de pesar aun sobre nuestros descendientes. Esos tratados que la Europa firmó para establecer el equilibrio europeo, fueron en nombre de la Europa contra nosotros ; pero más todavía contra nosotros fue la intervencion de las dos naciones nuestras vecinas , que eludieron los tratados. Los tratados fueron contra nosotros ; pero la Francia eludiendo los tratados , supo dominarnos ; y entonces la Inglaterra , que habia sido nuestra enemiga como rival y superior, fue nuestra enemiga y continuó siéndolo corno lo manifiestan los hechos de nuestra historia , en el concepto de aliados de los franceses. No necesito aquí recordar la política entera de la casa de Borbon en los siglos pasados ; si nosotros no fuimos enteramente franceses en el siglo pasado , fue porque la política de la casa de Borbon ni en Francia fue franca , no fue nacional; fue política de familia ; era una
115 dinastía decadente , no identificada con los intereses de la nacion que gobernaba : y no se avergonzaban los ministros de algunos reyes en llamar á los tratados pactos de familia. Sabida es , señores , la lástimosa política seguida en España, auxiliando á los insurgentes de América , declarando la guerra á los ingleses , comprometiendo nuestro bienestar y la prosperidad de nuestras colonias. Entre tanto los ingleses tenian á Gibraltar y á Mahon , saqueaban nuestros buques , talaban nuestras costas , arrasaban nuestros puertos , hundian nuestros galeones , y esto era justificándolo en nombre del tratado de Utrech , el mismo que hoy se invoca en nombre del equilibrio europeo ; se podía decir que contra la España nn tenian razon , pero contra la union de la España y de la Francia tenian razon que des sobraba. Esta política , señores , no cesó con la revolucion francesa. N ipoieon embriagado , enorgullecido , señalado ya con el dedo de Dios para caer en el dia de su ambicion , ese mismo Napoleon se creyó heredero de la política de Luis XIV : ¿ y qué sucedió , señores ? Que queriendo ser sus aliados , los aliados de la Francia y de Napoleon , perecimos tambien. Trafalgar es la última página sangrienta de esa funesta alianza. Los desgraciados héroes de aquel infausto suceso son héroes españoles por la gloria , por el valor , por el esfuerzo ; pero no son héroes de la causa de la patria , sino héroes de una causa extrangera. ¿ Y qué mucho , señores , que Gravina y Churruca y Galiano hubieran perdido sus navíos al influjo de ose poder, si el rey Cárlos IV perdió su trono ? En aquellos tiempos en que nuestros padres (digo nuestros padres , señores, porque yo no habia nacido entonces) , en aquellos tiempos en que era un culto el que inspiraba la monarquía , en aquellos tiempos en que duraban las tradiciones y creencias del derecho divino , puesta en pugna la nacionalidad con la monarquía , la monarquía sucumbió : y esto es , señores, porque la política francesa no habia sido una política nacional. La nacion no se habia nunca asociado á la política de sus hombres de Estado , á la política de sus reyes, á la de su gabinete. Qué encontró aquí Napoleon ? Encontró una España_ qque no era la de los Borbones, ni de Cárlos TV,
n(I La nacionalidad no p aria sido hechizada con Cárlos II , no rabia sido vencida en Villaviciosa ; la nacionalidad la haba heredado el único heredero de la nacionalidad, la nacion ; y, señores , en aquellas circunstancias la nacion eligió un rey ; Fernando VII fue un rey revolucionario , fue un rey como Luis Felipe. El rey Fernando VII, rey en vida de su padre , fue un rey debido á la política reaccionaria de la Francia , v en nombre de esa nacionalidad y de ese aborrecimiento subió al trono. Y con este ejemplar , señores , nos hemos destetado la generacion presente. El pacto de familia no estorbó entonces que se dieran las manos los ingleses y los españoles sobre este terreno para defender la nacionalidad ; y sin embargo , señores , qué conseguimos ? Nos desangramos estérilmente con tantas jornadas y tantos combates habidos durante tantos años : aquella política que debe de recobrar nuestro territorio , ese fin debe ser el fin lento y sucesivo, pero perenne, de todos los Gobiernos españoles ; pero ese principio, legado por Fernan-Gonzalez y San Fernando y por los descendientes de Pelayo, hubo entonces una magnífica ocasion de realizarle y esta ocasion se desperdició, y no se consiguió nada ; y quedaron en manos agenas las bocas robadas de nuestros ríos, aquellas costas que son como el techo de nuestra vivienda , como el sitio de nuestra almohada. La integridad de nuestro suelo quedó en poder de los extrangeros , y nosotros no tuvimos compensacion ninguna en el tratado de París ; no tuvimos ninguna indemnizacion en el Congreso de Viena. ¿ Por qué , señores , por qué fuimos los más desvalidos en aquel Congreso después de haber sido los más temerarios, los más denodados , los más fuertes ? Porque tanto heroísmo no estaba exento de la abnegacion de la nacionalidad ; porque nosotros habiamos estado demasiado representados por los ingleses en la guerra de la Independencia ; porque sus generales habian sido los mismos de Waterloo ; porque en el Congreso de Viena no estuvieron los vencedores de San Marcial y de Bailen. Inmediatamente que se presentó la restauracion de la casa de Borbon, infundimos el mismo recelo ; nosotros empezamos á re resentar para la Inglaterra el papel del peligro , de la eventualidad,
117 — del porvenir , de ser de nuevo aliados de la Francia. Nosotros 110 éramos bastante fuertes para ser neutrales , y la debilidad nos hizo ser más míseros , mas débiles todavía ; y en efecto , señores , las previsiones y las tendencias eran fundadas , y poco habia de tardar en ocurrir en la invasion francesa de 1823 ; y la invasion extrangera se debia considerar como un equivalente en ese libro de cuenta abierta entre las dos naciones , la pérdida de nuestras colonias , el manejo de los ingleses para hacernos perder para siempre sin indemnizacion ninguna el continente americano. Señores , puede ser que estas reflexiones aparezcan intempestivas ; yo las habia hecho presentes al Congreso como preliminares de las esperanzas que yo habia concebido al inaugurarse la nueva era constitucional : estas instituciones , que al sentir de algunos debilitan la fuerza de las naciones , á mi modo de ver debian abrir en España una nueva era diplomática ; debian inaugurar un nuevo periodo de alianza y de nacionalidad, que nos hicieran bastante fuertes para ser neutrales , y bastante neutrales para que no hubiera peligro nunca que pudiera impedir que nuestro territorio se redondeara. La intervencion del Parlamento en el gobierno del pais debia hacer propender los consejos del Gobierno español á una política diferente. á los ojos de Europa , de esos enlaces de familia de que habíamos sido víctimas, y que nos diera entrada franca en el derecho comun, en los caminos de la libertad y de la industria, con el rompimiento de los veneros y minas de prosperidad que al abrigo de las instituciones liberales debian desenvolver bastantes elementos de fuerza para que lleguemos á conseguir alguna vez esa nacionalidad á que tantos siglos hace aspiramos. Todo concurría á esto; las antipatías mismas , los recuerdos tristes que habian dejado las dominaciones extrangeras , eran un poderoso elemento de nacionalidad. La Europa estaba interesada grandemente en que la España no fuera patrimonio de la Francia ni de la Inglaterra , y las disidencias mismas de estas dos naciones, aunque encubiertas bajo la frágil tela de la diplomacia que se llama la inteligencia cordial , contribuirian poderosamente á este resultado : la no intervencion en la guerra que afortunadamente se habia declarado en favor de la pa-
121 nie felicite con el mismo y con el señor Pastor Diaz de que á lo menos enpunto al enlace de S. M. estamos todos unánimes. En este enlace , señores , S. M. la augusta Reina Doña Isabel II ha manifestado la alta sabiduría y la consumada prudencia de que está adornada. Entre mil causas , señores , que fuera ocioso indicar, la principal es por haber elegido para esposo un príncipe que está bajo los auspicios de la nacion y no bajo los auspicios de ningun partido; ni vencido , ni victorioso. S. M. ha comprendido en su alta sabiduría que lo que es indisoluble no se puede poner bajo los auspicios de lo que es efímero, y que lo que es perpétuo no se puede poner bajo los auspicios de lo que es pasagero , y nada hay más pasagero ni más instable que la victoria y la fortuna. Una cosa, señores, ha extrañado el señor Pastor Diaz fundándose en unas palabras pronunciadas por el señor Presidente del Consejo de Ministros. Manifestó el señor Pastor Diaz que no podia concebir cómo vienen en un mismo documento los casamientos de dos augustas personas , tan diferentes y tan distantes entre . sí ; y yo no puedo menos de hacer observar á S. S. que si la Infanta de España es la que contrae matrimonio , la Reina de España es la que lo aprueba y la que lo consiente ; de consiguiente, la Reina de España le hace suyo. Se lamenta el señor Pastor Diaz de que en este segundo punto del dictámen no haya en el Congreso y en la nacion la misma unanimidad que en el primero : sin duda S. S. no ha querido aludir á esa unanimidad absoluta que indica la union de todos los pareceres en uno solo. Eso es imposible ; individuos ha habido siempre , y los habrá, que se opongan á todos los matrimonios posibles. Sin duda ha querido aludir á esta oposicion colectiva que ahora se levanta • yo tambien hubiera deseado que esta oposicion colectiva no se hubiera levantado; y ya que de esto se trata, diré, señores, que no sé ni de dónde ha nacido, ni de dónde viene. Yo conozco individuos , y uno de ellos el señor Pastor Diaz, que ha estado siempre opuesto á este enlace ; pero oposicion colectiva no se ha formado hasta ahora. Ahora bien : esta cuestion no existe ya hace más de tres años ? Las razones en que se fundan los que á este matrimonio se oponen ¿ no existian antes como existen ahora ? Pues si las. razo-
- 125 — nes existían antes , ¿ cómo no existió antes la oposicion ? Y si no existió antes , por qué existe ahora ? Señores , las razones de independencia nacional, las razones que se sacan del libro de la Constitucion , el tratado de Utrech que se cita , todo existia antes. ¿ Por qué , pues , la oposicion no ha existido hasta ahora? El señor Pastor Diaz cree que hay algunos diputados que temen que llevándose muy adelante esta cuestion , puedan conmoverse hasta los cimientos de la monarquía ; y S. S. ha protestado contra eso. No necesitaba el Congreso , ni necesitaba yo de esta protesta , porque estoy firmemente persuadido y convencido de que la oposicion que ahora se levanta , no pasará como los huracanes haciendo estragos, sino como el viento sutil, sin hacer ruido. El señor Pastor Diaz, en el progreso de su discurso, ha manifestado que consideraba la renuncia del tratado de Utrech con los comentarios que á ella se han hecho, como una obligacion permanente por la cual la Inglaterra se creerá siempre fuerte en el derecho de gentes contra la alianza de España y de Francia , pudiendo esto dar lugar á reclamaciones , y que ya se habian hecho algunas ; y S. S. ha manifestado temor de futuras intervenciones para restablecer el equilibrio europeo. Todos los temores del señor Pastor Diaz nacen, en mi modo de ver, de no haber considerado bastantemente el tratado de Utrech en su fondo y en su forma , y de no haber comprendido bastante bien las variaciones que ha sufrido el derecho público europeo. Resuelto como estoy á tratar ampliamente esta cuestion, espero que el Congreso me disimulará que entre en algunos pormenores relativos á ella. Antes del tratado de Utrech ha habido en Europa y en España dos renuncias idénticas á la hecha por la familia de Orleans , y estas dos renuncias fueron hechas por dos infantas de España que casaron con Luis XIII y Luis XIV. Estas renuncias redactadas en los mismos términos , en la misma forma que la renuncia de la casa de Orleans, han recibido tres interpretaciones : han recibido la interpretacion del rey de España Carlos II, la interpretacion de la nacion española, y la interpretacion de Europa. Y cómo se han interpretado ? De la manera siguiente : 1). Carlos II, cuando estaba próximo á espirar,
- 126 — ( b on él por desgracia la monarquía española , llamó por su testamento á la herencia de estos reinos al duque de Anjou , despues Felipe V : le llamó 1 pesar de la renuncia de su madre y de su abuela , renuncia que hicieron por sí y sus descendientes á la corona de España : y cómo interpretó la renuncia ? creyó que el objeto fundamental, el espíritu de la renuncia era que las dos coronas no se unieran , y que por lo tanto la renuncia significaba un derecho de opcion , pudiendo el duque de Anjou preferir á la eventualidad de la sucesion francesa la corona de España. Esta fué la interpretacion que se dió á la renuncia por el rey, y esta fué la interpretacion que se dió tambien por la nacion española ; porque en ninguna época de nuestra historia , sin haber entonces representacion nacional , se manifestó la voluntad de la nacion tan unánime con la voluntad del rey, pudiendo afirmarse, sin temor de ser desmentido por la historia, que la nacion hizo suya la voluntad del monarca. Se verificó despues el tratado de Utrech : ¿y qué es ese tratado ? Un tratado en virtud del cual se reconoce la monarquía de Felipe V; la monarquía de aquel cuya madre y abuela habian renunciado el tronó de España. Es decir, que la Europa dió á esa renuncia la misma interpretacion que Carlos II y que la nacion española : es decir, que la renuncia no era más que el derecho de optar, para que no se reunieran las dos coronas. Hay, pues, la interpretacion del rey, la interpretacion de la nacion y la interpretacion de la Europa y estas interpretaciones forman parte del tratado que se cita : de consi - guiente, ese tratado no se puede citar sin citar la interpretacion de que forma parte. Ahora bien : siendo la renuncia de - la casa de Orleans igual á la otra de las infantas de España , y habiendo sido esta última interpretada por Europa de la manera que acaba de oir el Congreso , desde que el tratado de Utrech se hizo,. se le dió para lo futuro una interpretacion igual respecto á la renuncia hecha por la casa de Orleans. Así pues, el tratado de Utrech, que se invoca con-- tra la legalidad de este matrimonio, debe invocarse para probar su legalidad. En cuestiones tan graves como la en que nos ocupamos, es necesario hacerse cargo de todos los ar g umentos que se presentan, aun-
- 127 que no se hagan en este sitio. Se han fundado algunos , para oponerse á esta boda, en un artículo constitucional, y han dicho : no puede ser marido de la reina el que esté excluido del trono ; la familia de Orleans está excluida , luego este -matrimonio no puede hacerse. El artículo á que me refiero , que es el. 47 de la Constitucion, dice así : «El rey, antes de contraer matrimonio, lo pondrá en »conocimiento de las Córtes , á cuya aprobacion se someterán las »estipulaciones y contratos matrimoniales que deban ser objeto de »una ley. Lo mismo se observará respecto del matrimonio del in- »mediato sucesor á la corona.» «Ni el rey ni el inmediato sucesor pueden ~traer matrimonio » con personas que por la ley estén excluidas de la sucesion de la »corona.» Aquí advertiré , señores , una cosa , y es que la exclusion supone forzosamente llamamiento ; y que no puede ser excluido quien no es llamado. Esto supuesto , para saber quiénes pueden ser excluidos, veamos quiénes son los llamados ; y esto en ninguna parte lo sabremos mejor que en la Constitucion , porque con ella se han abolido todas las leyes que tienen relacion con esto. La Constitucion en su articulo 5/ , dice lo siguiente ; y suplico á los señores taquígrafos pongan íntegros en mi discurso los artículos que lea, porque esta cuestion es sumamente grave , es de interés nacional , es de interes europeo , y bueno y justo es que se sepa la verdad en tan importante materia. Artículo 51 de la Constitucion : « Extinguidas las »líneas de los descendientes legítimos de Doña Isabel II de Borbon, »sucederán por el órden que queda establecido su hermana y los »tios hermanos de su padre , así varones como hembras, y sus le- » o ltimos descendientes si no estuviesen excluidos.» Ahora bien : si no pueden ser excluidos los que no han sido llamados ; si no han sido llamados sino los que la Constitucion llama, y estos son los que acaba de oir el Congreso , á estos solos y no á otros ningunos puede aplicarse la ley de la exclusion. ¿ Cómo se dice que está excluida la casa de Orleans ? Señores , no solamente en el espíritu de la Constitucion , sino en su letra está quiénes son los llamados y quiénes son los excluidos. Más adelante nos dice la
128 Constitucion cuáles son las causas para la exclusion. Art. 5/1 « Las »personas que sean incapaces para gobernar, ó hayan hecho cosa »porque merezcan perder el derecho á la corona , serán excluidas »de la sucesion por una ley.» Es decir, señores , que los casos de exclusion no pueden verificarse sino en los comprendidos en el llamamiento , y estos casos son por incapacidad ó por causa que merezca pena de exclusion. Véase, señores, si hay otra familia á quien esto pueda aplicarse sino á una familia que no nombraré por respeto á su infortunio. Queda , pues , demostrado que todo cuanto se ha dicho del tratado de Utrech viene abajo con las observaciones que acabo de hacer; pero hay todavía otra cuestion que es, no solo de interés nacional, sino de interés europeo , y esta es, averiguar hasta que punto está vigente ese tratado. El señor Pastor Diaz, hablando de la diplomacia europea , ha hablado del equilibrio , ha recorrido la historia, se ha ocupado de las vicisitudes , de los pueblos, de los tratados que se han hecho , y de las conquistas y guerras que han tenido lugar. En esta cuestion es necesario abarcar todo el conjunto de los hechos para verlos con la mayor claridad posible. La Europa, en los distintos periodos de su historia, ha estado gobernada por varios principios de derecho público , no solamente diferentes sino contrarios entre sí hasta cierto punto. La Europa estuvo primero gobernada por el principio católico y feudal , que era un principio de unidad y de gerarquía. Despues estuvo gobernada por el principio de conquista, que no es más sino la santificacion de la fuerza. La Europa ha estado gobernada despues por el principio de equilibrio, que es el único que ha considerado el señor Pastor Diaz, y que consiste en la omnipotencia de la intervencion di lomatica. Por último, la Europa esta gobernada hoy por el principio de la no intervencion , que no es otra cosa sino el principio mismo de la libertad trasladado de las naciones al mundo. Asi se comprenden los hechos, clasificándolos. Diré rápidamente lo que caracteriza estos periodos , y el Congreso verá cuán grandemente viene á mi propó - sito y á la cuestion de que nos ocupamos. Cuando la Europa estaba gobernada católica y feudalmente , la
- l 9 9 - Europa era una especie de coleccion de Estados que formaban una república con dos presidentes , el Emperador y el Pontífice. Si no se pueden llamar Estados soberanos sino los que tienep absoluta independencia , en esta primera época de la historia no habia Estado ninguno soberano , porque ninguno era independiente ; todos dependian más ó menos dol Emperador ó del Pontífice. Del Emperador y del Pontífice habia la misma distancia á los reyes, que de los reyes á los barones feudales , y de los reyes á los barones feudales la misma que de los barones á sus vasallos. Y qué resulta de aquí, señores ? Una cosa que no se 'labia verificado antes ni se ha vuelto á repetir despues , que la Europa no estaba dividida en naciones sino en clases ; y aunque en las crónicas se encuentra la palabra naciones no significaba esta palabra como ahora unas asociaciones políticas, morales y religiosas enteramente distintas entre sí ; entonces no significaba más que ciertas demarcaciones geográficas. Entonces habia en el mundo , señores , un vastísimo imperio y una poderosísima nacion , que se llamaba la Europa. Este estado de cosas duró hasta el siglo xvi. En este siglo , en que entra el segundo periodo que me propongo explicar, hubo dos insurrecciones simultáneas , una insurreccion contra la unidad religiosa, otra insurreccion contra la unidad política del imperio, dirigidas ambas á su desmembracion absoluta ; esa desmembracion fué en varios puntos semejante á la primera del imperio romano de Occidente : como quiera que en la primera , como en la última , el grande imperio occidental vió quebrantada su unidad territorial, su unidad política y su unidad religiosa : los españoles y los franceses del siglo xvi, como los godos del v, llevaron sus dominios hasta el alcance de su espada. De esto resultó una cosa que habia de resultar forzosamente ; aniquilada la autoridad del imperio y del pontificado, que contenia á los poderosos y protegia á los débiles , los débiles fueron víctimas de los poderosos, y se formaron esas grandes asociaciones de imperios . que dominaban á otras más reducidas : y esta es la época del imperio de Carlos V, en que el principio de Europa es el principio de la fuerza. A vista de estos escándalos , y de la formacion de naciones in -- Tomo ]Ir.
130 — I ensa , > y de territorio extensísimo , pensó el mundo en la necesid de acudir á otro principio que el de la fuerza , y este principio fué el del equilibrio ; el del equilibrio , señores , al cual es debido el tratado de Utrech. Pero ese principio de equilibrio , considerado en sí , no es otra cosa sino la fuerza misma : porque á qué se reduce el principio de equilibrio sino á organizar ciertas fuerzas resistentes contra ciertas fuerzas invasoras ? Qué otra cosa viene á ser sino la fuerza ? Yo preguntaré en virtud de q « ué principio sino el de la fuerza se hicieron las renuncias de Utrech en virtud de qué principio sino el de la fuerza se nos despojó de los Paises-Bajos, de Nápoies, de Milan , de parte de la Toscana para el emperador de Alemania, de Gibraltar para los ingleses, de Cerdeña para el elector de Baviera, de Sicilia para el duque de Savoya. En virtud de qué principio sino el de la fuerza, que habia reinado en el periodo anterior ? Arregados en Utrech los asuntos de Europa, establecido ese equilibrio artificial, que consiste en la voluntad de los diplomáticos congregado3, y no en el repartimiento espontáneo de las fuerzas vivas de las sociedades, por medio del ajuste de ciertos matrimonios , de ciertas renuncias forzadas, por medio de segregaciones y agregáciones arbitrarias de algunos territorios, creyó la Europa que habia asegurado la paz del mundo y el equilibrio de todas las fuerzas sociales, y volvió á entrar en su reposo. Pero la obra de la fuerza es siempre estéril y de corta duracion. Aun no habia pasado un siglo desde el arreglo de Utrech, cuando la armonía de la Europa se, destempla, el equilibrio se rompe, y el estrépito de las armas suena por todas partes. Qué es lo que ha sucedido? ¿ Ha vuelto á la vida el gran emperador Carlos V? Ha resucitado Francisco I? ¿ Ha vuelto á vivir Luis XIV? ¿ El tratado de Utrech ha sido quebrantado ¿ Las renuncias han sido rotas ? Se han vuelto á unir las coronas de Francia y España? Todo lo contrario , señores. Hubo un pueblo que en vez de querer dos coronas echó al lodo la única que tenia esepueblo fué la Francia • la Francia que levantó un estandarte y, le llevó en procesion por el mundo. Hé aquí lo que 'labia destemplado la armonía , y destruido ese equilibrio artificial en que se creía fundada la tranquilidad de Europa.
— 131 — Bossuet , señores , de quien tengo para mí que es uno de los hombres más profundos, de los ingenios , más altos que ha tenido la Europa , y el que más dignamente ha hablado de Dios á los demas hombres , tiene en una de sus obras , no recuerdo en cual , una expresion profundísima : á saber : que la prudencia del hombre más prudente fláquea siempre por alguna parte. Pues bien , señores : la prudencia de Europa en Utrech flaqueó por pensar en lo que importaba poco, en formar un equilibrio artificial y efímero, por medio de renuncias , segregaciones y agregaciones de territorios , y no pensó en lo que importaba mucho, en un agente de la F'rovidencia que habia de venir, cuyos gérmenes se fecundaban ya en la tierra: en la expulsion rápida , instantánea, providencial de las revoluciones. Sí , señores ; el principio de equilibrio quedó desde entonces para los hombres pensadores convencido de inmoralidad , porque era el de la fuerza ; y convencido de impotencia, porque no habia sido poderoso para mantener el equilibrio de la Europa. Pero para que sean provechosas las experiencias es necesario, por desgracia , que sean muy repetidas , así para las ilaciones como para los particulares. Vencida la revolucion francesa en Europa, volvió la Europa á reunirse en Viena, volvió á aceptar el principio tradicional de equilibrio , y obró en consecuencia de él : y si yo no hubiera demostrado evidentemente que el principio de equilibrio es un principio de fuerza y nada más , el tratado de Viena serviria para probarlo. El Congreso de Viena, obrando como obran los conquistadores , desmembró imperios, quitó imperios y puso imperios ; la Polonia fué desmembrada otra vez y repartidos sus despojos entre la Rusia , la Prusia y el Austria ; la Finlandia se agregó á la Rusia, segregándola de la Suecia, á la cual se dió la Noruega, quitándosela á Dinamarca ; la Prusia se engrandeció con la Sajonia ; se refundió totalmente la organizacion feudal de los cantones helvéticos ; la Francia fué ocupada por los ejércitos de Europa, y se levantó á sus in uertas, de improviso y como formado por la voluntad, el nuevo reo P de los Paises-Bajos. Qué diferencia hay, señores , entre la fuerza empleada por la república y por Napoleon, y la fuerza empleada por
- 132 — ( I I Congreso de Viena ? Yo observo los mismos fenómenos y el mis1110 principio. La república dice : La Europa debe ser una para que ,;ea una es necesario que haya una voluntad con poder constituyente, v yo soy y esa voluntad. Napoleon dice : La Europa debe ser una ; para que lo sea debe haber una voluntad constituyente , y esa voluntad soy yo , emperador de los franceses. El Congreso de Viena dice : La Europa debe ser una ; para ello es menester que haya una voluntad que la constituya , y yo soy su voluntad constituyente. Hay, pues , el mismo principio ; el de una voluntad con un derecho constituyente sobre la Europa ; hay el empleo de los mismos medios que en los tres casos ; es el empleo de una fuerza irresistible : hay en la república , en el emperador y en el Congreso el mismo fin , la dominacion absoluta. Señores, esta ha sido la historia de los principios constitutivos del derecho público de Europa, desde que empieza su historia hasta la revolucion de julio : en el primer periodo está gobernada por el principio católico y feudal, que no tendia al equilibrio porque no le necesitaba , porque la variedad necesita del equilibrio , la unidad no necesita de él ; la segunda época comienza en el siglo xvi, en que la unidad religiosa se rompe, en que la unidad del imperio se rompe tambien , y en que no habiendo pauta de derecho, prevalece otro principio , que es el de la fuerza , cuya expresion es la conquista ; la tercera época comienza despues del siglo xvi, en que asustada Europa á la vista de la fuerza brutal , ante la cual retrocede siempre el entendimiento humano, quiso inventar un principio que fuera un derecho, é inventó el de equilibrio, que no es otro que el de la fuerza disfrazada; fuerza que no es la germánica, es decir, la bárbara, sino la culta ; es decir, la griega. He llegado , señores , hasta el tratado de Viena. Parece que la Providencia envia los escarmientos y las experiencias cada vez con una rapidez más asombrosa : veinte años habian pasado apenas desde que el tratado de Viena habia sido firmado , cuando una nueva usurpacion y dos nuevas revoluciones dieron al traste con el Congreso de Viena : la revolucion de julio echó á una dinastía de reyes que la Europa habia patrocinado y por cuyos esfuerzos habla
- 133 - vuelto á Francia ; la revolucion de Bélgica concluyó yo con el reino que habia levantado el Congreso de Viena ; la parte de Poloniaque por este Congreso habia quedado independiente, fué presa de la voracidad de los rusos ; el Congreso de Viena fué , pues , desde entonces, y es ahora en muchas de sus estipulaciones esenciales uti nombre vano. Cuál es , pues, la situacion en que se ha encontrado la Europa despues de la revolucion de julio ? Se ha encontrado en la situacion moral siguiente : la Europa no quiere , la Europa no puede , la Europa no debe restablecer el principio exclusivo de la autoridad pontificia ni el de la autoridad imperial : estas instituciones murieron. La Europa no ha querido restablecer el principio de la fuerza, ni el principio de la conquista , porque tiene horror á la conquista y á la fuerza ; la Europa no ha querido restablecer el principio del equilibrio, porque la Europa ha visto en dos experiencias costosísimas que el equilibrio no es otra cosa sino la fuerza , y que esta fuerza ademas es impotente. Sin embargo , señores , algun principio ha sido necesario proclamar ; algun derecho ha sido necesario reconocer en esta ruina de todos los principios , en esta extincion de todos los derechos. Y cuál es el principio que ha reconocido la Europa despues de la revolucion de julio? El principio que ha proclamado la revolucion de julio y que ha aceptado la Europa , es el de la santidad , el de la inviolabilidad de las nacionalidades : lo cual quiere decir, que una nacion pequeña ó grande , dilatada ó reducida , es una nacion igualmente independiente y soberana, que se pertenece á sí misma ; esto quiere decir que toda nacion por serlo tiene en sí la suma de todos los derechos posibles , sin que ninguno de esos derechos haya quedado fuera ; de donde se sigue esta consecuencia forzosa : que residiendo en las naciones la suma de todos sus derechos , ninguna tiene el derecho de intervenir en los asuntos de otra en nombre de ningun derecho. Ved aquí, señores , recorrida la historia del derecho público europeo desde su principio hasta hoy; de lo que resulta, que á tres pueden reducirse sus principios, á saber : al de la autoridad , al de la
— 140 — hiendo que exista , qué habriamos ganado con cambiar de amistades ? qué habriamos ganado . con cambiar de enemistades ? ¿Ha pensado el señor Pastor Diaz que una resolucion como la que algunos desean nos traerla tal vez á un príncipe que no nombro del pais Vasco-navarro, y que se pondrian tal vez fábricas de insurreccion en Perpiñan y en Bayona ? Habriamos ganado mucho! Yo hago esta pregunta : que se me conteste : ¿Qué queda , pues? Destruidos los argumentos que se han hecho en esta cuestion , qué es lo que queda, señores? Queda un príncipe ilustre por la sangre , un príncipe esclarecido por la educacion , un príncipe amamantado t los fecundísimos pechos de la libertad de su patria : queda un príncipe hijo de un padre gloriosísim o, rey pacífico y clemente, que salvando las instituciones , ha asegurado el reposo de la Francia , y con el reposo de la Francia el progreso de la Europa , y con el progreso de la Europa la civilizacion del mundo ; que sabe como se contienen en sus justos límites las revoluciones, cómo se afirma la libertad, y cómo se asientan los imperios. Esto es lo que queda , y esto que queda, basta para hacer la ventura de la augusta hija de nuestros reyes , y para que lo voten sin ningun escrúpulo, señores, sino conjúbilo grande las córtes de la nacion española.
DISCURSO ACERCA DE LAS RELACIONES DE ESPAÑA CON OTRAS POTENCIAS, PRONUNCIADO EN EL CONGRESO DE DIPUTADOS EL 4 DE NOVIEMBRE DE 1847.
ADVERTENCIA DEL EDITOR. Discutíase el párrafo 3.° del proyecto de contestacion al discurso de la Corona , concebido así: «El Congreso , al saber que no ha habido alteracion »notable en las relaciones políticas con otras potencias, desea que se mantengan y se estiendan en cuanto lo permitan la dignidad y el decoro de la na- »cion.» DONOSO , en union con otros diputados, presentó la adicion siguiente: « y »confia en que el gobierno de V. M. procurará con esquinita é incansable so- » licitud sacar á salvo de todos los conflictos los intereses permanentes de Es- »paña.»— El discurso , que á continuacion insertamos, finé pronunciado en defensa de esta adicion.—Las acotaciones que van entre paréntesis, están tomadas en parte del DIARIO DE LAS SESIONES DE CORTES s y las demas de los principales periódicos (le aquella época.
DISCURSO SOBRE RELACIONES DE ESPAÑA CON OTRAS POTENCIAS. SENORES : NUNCA ha sido mi situacion tan embarazosa como hoy al dirigir la palabra á este Congreso. (Movimiento general de curiosidad : profunda atencion.) Yo voy á pronunciar un discurso de dimensiones exíguas , si puede decirse así , ante una asamblea acostumbrada á oir discursos, unos colosales , y ultracolosales otros ; ante una asamblea acostumbrada á oir discursos sobre las teorías que á todos DOS dividen : yo voy á pronunciar un discurso sobre intereses que sol] comunes á todos : yo voy, señores , á discutir ante una asamblea más acostumbrada á batallas que á discusiones : yo voy á presentar en nombre de la nacion el memorial de sus necesidades y de sus deseos ante una asamblea, ante la cual han presentado otros en nombre de los partidos el memorial de sus agravios. TOMO I II. 10
116 — Y antes de todo , señores , me conviene hacer una protesta. La adicion que he resentado, no es ni un voto de desconfianza directo p ni indirecto hácia el ministerio actual , ni un voto de censura directo ni indirecto hácia el ministerio pasado. Al ministerio pasado le defendí con lealtad ; con lealtad pienso defender al ministerio presente;y esto por una razon muy sencilla, porque por las explicaciones dadas por los señores Ministros veo que la política es la misma en sus puntos fundamentales, si bien modificada hasta cierto punto, segun las circunstancias lo vayan exigiendo. Y esa política que , considerada corno política definitiva, es mala y muy mala, considerada como política de circunstancias, es buena , señores , y muy buena. Porque no hay que olvidar que en todos los pueblos , en toda la duracion de la vida de los pueblos , hay siempre tres épocas que son de todo punto necesarias y de todo punto diferentes. Hay la época revolucionaria ; esta época es aquella en que el poder cae derribado por el suelo al impulso y empuje de las facciones. Hay la época normal , y esta es aquella época en que el poder, recobrando todo su prestigio, puede llevar á sus destinos á la sociedad entera. Hay otra época que sirve de transicion á estas dos que he explicado, y es aquella época en que la anarquía y el órden , en que el poder y la revolucion se equilibran en fuerzas , y esta es una época transitoria. Cada una de estas épocas exige gobiernos de todo punto diferentes. La época revolucionaria es siempre la época de los ministerios nulos, nulos por fuerza, por fuerza juguete de las facciones. La época normal es la época de los ministerios que yo debo llamar gobernantes , si puede decirse así ; de los ministerios completamente legales. Las épocas transitorias , es decir, aquellas en que la autoridad ha recobrado ya algo de su antiguo poderío , pero no todo , para dominar la sociedad sin disputa de ningun género , para dominar sin que nadie la contrarreste ; y estas son las épocas de los ministerios resistentes, de los ministerios batalladores. La primera época , señores , duró entre nosotros desde el principio de nuestra revolucion hasta la mayoría de S. M. la reina Doña Isabel II, La segunda época , la época de transicion , empezó entonces y dura todavía. La época normal aun no ha venido , aun no
- 147 — ha venido , y lo siento piofundamente en mi alma. En esas épocas quisiera yo morir; en esas épocas quisiera haber nacido : pero , señores, esas épocas no vienen cuando nosotros las llamamos, vienen cuando los acontecimientos las maduran y cuando Dios las envía. Estas tres épocas, que son necesarias en la vida de los pueblos, son una ley del inundo histórico , como es una ley del mundo físico la rotacion de las estaciones ; y como estas tienen su sancion, tienen su pena para los que las quebrantan : y así como no puede quebrantarse la ley de las estaciones sin que á su quebrantamiento se sigan las enfermedades y la muerte, así, señores , no se puede gobernar en una de estas épocas como se gobernaria en las otras , sin que vengan tambien para el cuerpo social las enfermedades y la muerte. Hecha , señores , esta profesion de fé, voy á entrar en la cuestion de las relaciones exteriores. Señores , yo creo que , sin que sea culpa de los hombres, sin que sea culpa de los ministerios que se han sucedido en España, sino de las diversas circunstancias porque hemos atravesado, la España no ha tenído desde mucho tiempo acá una política exterior propiamente dicha. Y no se extrañe esto ; esto es una cosa muy comun ; y tan comun , que hay muy pocas naciones que tengan una política exterior propiamente dicha. Si por política exterior se entiende un sistema calculado de alianzas ; si por política exterior se entiende dirigir la actividad nacional en sus relaciones con las potencias extrangeras hacia un fin glorioso ; si por política exterior se entiende tener un conocimiento profundo de los intereses extrangeros que nos son contrarios , un conocimiento profundo de los que nos son afines , esa política , señores , no existe hoy día en el globo ; no la tienen'sino tres naciones , una en América , dos en Europa ; la Inglaterra, la Rusia, y los Estados-Unidos. La Inglaterra tiene un principio único , determinante de todas sus alianzas ; ese principio es conservar sus actuales mercados y abrirse mercados nuevos. La Rusia tiene un principio único determinante de todas sus alianzas ; ese principio determinante y único es asegurar sus antiguas conquistas y prepararse para conquistas nuevas. Por último , los Estados-Unidos tienen dos principios determinantes para sus alianzas ;
- 14S — estos principios son : uno consagrar, hacer que entre , que forme parte del derecho de las gentes el principio de la libertad de los mares ; otro introducir tambien en este derecho 'de las gentes el principio de que la América se pertenece á sí misma , y que la Europa no tiene derecho de intervenir en los negocios de aquella. Este fenómeno , señores, de que solo tres naciones en el mundo tengan una política exterior propiamente dicha, se explica muy fácilmente. Se explica , señores , porque esas son las únicas naciones que no doblan su yugo á influencias directas ni indirectas del extrangero, ni gastan sus fuerzas vitales en discusiones estériles , y lo que es peor, en domar á las facciones. Todas las demas naciones de Europa se encuentran en alguno de estos casos, y por eso ninguna de ellas tiene política exterior, desembarazada y libre. La Italia está bajo el protectorado del Austria ; la Prusia bajo el protectorado del Austria , al mismo tiempo que hierve en discusiones domésticas. La Bélgica bajo el protectorado de Europa ; los pueblos alemanes están bajo el influjo de la Confederacion ; la Confederacion recibe el impulso de los gabinetes de Berlin y Viena ; los gabinetes de Berlin y Viena reciben el impulso del grande imperio que pesa sobre ellos , el grande imperio de Rusia. La Francia no está ni en las categorías de las naciones que tienen una política exterior propiamente dicha, ni en la categoría tampoco de las que no tienen ninguna ; de Francia no puede decirse que la tiene, ni puede decirse que no la puede tener ; de Francia puede decirse que la busca. En cuanto á nuestra España , señores , decaida de su antiguo esplendor, relegada á los últimos límites del Occidente, sin escuadras que recorran los mares , sin ejércitos que recorran las tierras , está como apartada del mundo , fuera de aquel gran torbellino que arrebata á las naciones. España no está en contacto sino con dos imperios poderosos , el imperio frances y el imperio británico. Esta situacion puede cambiar algun tanto cuando se verifique el reconocimiento de Doña Isabel II por todas las potencias del Norte • pero , p no hay que hacernos ilusiones , ese reconocimiento tan deseado de la nacion, de mí tan apetecido, no alterará fundamental ni esencialmente la situacion de España en el mundo ; no alterará su situa-
- 149 — cion política, porque no puede alterar ni mucho ni poco su situacion geográfica. Esta situacion , hablo de la geográfica , no es tan buena como fuera de desear : hay, sin embargo , muchas que son peores. Suponed, señores, á España colocada en el centro de la Europa; suponedla rodeada de naciones pequeñas , de pueblos reducidos; suponedla separada de todos los grandes imperios : en esta situacion España tendría medios de aumentar su poder, en los tiempos de paz, por medio de su influencia ; y los tendría, en tiempos de guerra, por medio de sus conquistas. Esta poco más ó menos es la situacion de Francia , y es preciso reconocer que es mucho mejor que la nuestra. Sin embargo, habria muchísimas que serian peores. Suponed , por ejemplo que , como quieren algunos de nuestros tribunos , los montes Pirineos se trasforman en muro ; suponed que ese muro es de granito ; suponed que ese muro de granito toca al cielo : qué sucederia ? Sucederia que caeríamos irremisiblemente sin nin- , gun género de lucha bajó el poder de la Inglaterra. Suponed lo contrario , suponed que el poder de Inglaterra se refugia en su isla ; que pierde el cetro de su dominacion , y que deja desiertos los mares : qué sucedería entonces`? Sucedería que la Francia no llegaría desde el Rhin á los Pirineos , sino que llegaría desde el Rhin las columnas de Hércules. Suponed, y esta es la última suposicion, que á un mismo tiempo desapareciesen esas dos naciones poderosas, y este es el bello ideal de algunos de nuestros publicistas; suponed que estamos completamente separados de todos : entonces indudablemente quedaríamos libres é independientes ; pero esta situacion nos ofrecerla una cosa muy diferente, y es que el Africa , en vez de llegar al estrecho de Gibrartar , llegaria hasta los montes Pirineos , y los españoles habríamos tenido el honor de dejar de ser españoles para llegar á ser africanos. Así pues , señores , despreciad como desprecio yo , es decir con el más soberano desprecio , esas declamaciones estériles y vanas contra dos poderosísimas naciones que , todo bien considerado , son ambas juntas la fianza más grande de Ja libertad, de la independenciay de la civilizacion española. Yo no seguiré, señores, el camino de esas dedunaciones. Yo me propongo n nente '(U
- 150 - cuestion de las alianzas bajo el punto de vista español ; para que el Congreso de mi pais, para que mi pais mismo, para que el gobierno de mi pais pueda resolver las cuestiones internacionales y darles una resolucion española. Yo diré todo lo que tenemos que esperar, todo lo que tenemos que temer de esas dos naciones poderosas en las crecientes complicaciones europeas. Señores, si supuesta la necesidad de haber de estar España rodeada de dos poderosos imperios , se me dejára á mí la eleccion para que designára cuáles hablan de ser, yo designaría cabalmente esos mismos con quienes la Providencia nos ha puesto en contacto ; y esto por una razon muy sencilla ; porque la mayor gloria , la mayor fortuna de un pueblo es estar colocado en la confluencia , si puede decirse así, de las dos únicas grandes civilizaciones posibles. Porque no hay más que dos en todas las épocas de la historia ; en todas ellas aparece siempre un pueblo cuyo encargo es asimilarse , refundir, popularizar todas las civilizaciones existentes ; y otro pueblo cuyo encargo es llevar de nacion en nacion una civilizacion particular suya , y que en ninguna otra parte ha nacido ni puede nacer, dotando así de esa civilizacion especial á todo el género humano. No hay más que estas dos clases de civilizaciones. En la antigüedad clásica, para no remontarnos más arriba, vemos esas dos civilizaciones representadas por dos grandes pueblos, por el pueblo griego , por el pueblo romano. Cuál fué el encargo del pueblo griego ? No fué otro que asimilar, elaborar, refundir las civilizaciones entonces existentes , es decir, todas las civilizaciones orientales. Cuál fué el encargo del pueblo romano? El encargo del pueblo romano fué llevar de nacion en nacion á todo el inundo conocido aquellas ideas y aquella civilizacion particular que él solo poseía ; es decir, señores , la idea de la unidad de dominacion y la idea del derecho. Cuál es el encargo especial en los tiempos modernos , de la Francia ? El encargo especial , del pueblo francés es asimilarse , refundir, popularizar todas las civilizaciones existentes. ¿ Cuál es el encargo especial del pueblo inglés ? El encargo especial del pueblo inglés es ir llevando de nacion en nacion las ideas de su civilizacion especial, como por ejemplo , el gobierno constitucional
- 151 en su último punto de perfeccion, ciertas ideas económicas y ciertas ideas de la industria. Esos dos son los únicos pueblos civilizadores por esencia ; esas dos son las únicas civilizaciones posibles. Tales son , señores , las dos naciones con quienes la Providencia nos ha puesto en contacto. Como he dicho antes , la gran ventaja de este contacto consiste en la civilizacion más completa posible ; porque no hay ninguna civilizacion más completa posible, que aquella que haya de resultar de la confluencia de las dos únicas civilizaciones. Pero , señores , para un pueblo civilizarse lo es todo : engrandecerse es tanto como civilizarse ; y aquí entra lo que tenemos que temer, lo que podemos temer de esas dos naciones poderosas, de esas dos naciones que son necesarias para nuestra civilizacion, y que son incompatibles hasta cierto punto con nuestro engrandecimiento. Nosotros no podemos ser una gran nacion continental, porque la Francia tiene guardadas las puertas del continente. Nosotros no podernos ser una gran nacion marítima, porque los buques británicos están á tiro de cañon de nuestros puertos. Esto es en general lo que tenemos que esperar, y esto es en general lo que tenemos que temer de estas dos naciones poderosas. Ahora , señores , descendiendo de estas generalidades , profundizemos más en el asunto , y verá el Congreso cuán grande y desmesuradamente crece esta cuestion en importancia. He dicho antes que estas dos naciones poderosas impedían hasta cierto punto nuestro engrandecimiento. Dije hasta cierto punto y nada más , porque no le impide absolutamente : y no le impide absolutamente , porque si la Francia guarda las puertas del continente europeo , no hay quien guarde , señores , el continente africano, que tambien está á nuestras puertas. Nuestra política consiste en extender por allí nuestra dominacion : esa ha sido la política histórica de España ; esa ha sido la política nacional ; esa ha sido la Política abonada por la tradicion y por la historia ; esa ha sido la política de los reyes católicos ; esa ha sido la política del cardenal Cisneros , y esa ha sido basta cierto punto la política (le Carlos V. Esa es la política española. , Congreso , bien Y aquí llamo la atencio del Conreso Ahora
15S los cuales será en vano que disputemos , en vano será tambien esforzarnos por sacar este pais del Estado en que se encuentra ; porque sin la solucion de estas cuestiones no hay prosperidad ni engrandecimiento para España. Yo bien sé , señores , que para sacar adelante estos dos grandes intereses será necesario ceder mucho, será necesario transigir mucho sin duda ; sin duda , señores , esto no lo podia dudar como no fuera insensato ; pero no importa ; transigid , ceded cuanto sea necesario , ceded cuanto sea posible , y. yo os aseguro , señores , que por mucho que cedais , por mucho que transijais , la balanza se inclinará á vuestro favor ; conseguiréis no tratar con los franceses en África, sino en París ; no tratar con los ingleses en Lisboa , sino en Lóndres. (Muchos señores diputados : es verdad, es verdad.) Señores , ¿ creerá la Inglaterra , creerá la Francia , creerá la Europa que es mucho pedir lo que nosotros pedimos? ¿ Creerán que es mucho pedir, pedir una influencia en unas costas bárbaras que tocamos con las manos , y en una nacion que forma , digámoslo así , parte de nuestro territorio ? Seria esto mucho pedir para los descendientes de aquellos que tocaron los dos polos con su espada, y humillaron con sus pies las coronas de los dos mundos ? ¡ Ah, señores, cuán menguadas son nuestras pretensiones de hoy comparadas con las de ayer, cuando el sol mismo caminaba asombrado al ver en la española una influencia tan dilatada como la suya!!! Señores , nosotros al pedir la influencia que nos corresponde en Portugal y en el África , no pedimos sino lo menos que se puede pedir, no pedimos sino la existencia ; suponed , señores , á Portugal en manos de la Inglaterra; suponed en manos de la Francia el África, ¿ qué sucederá entonces , señores ? Voy á poner de bulto , como en relieve , lo que sucederá entonces necesariamente. Sucederá que tendremos á un mismo tiempo dos concurrencias insoportables ; la concurrencia de los cultivadores franceses, que arruinarán nuestra agricultura , y la concurrencia de los fabricantes ingleses, que destruirán nuestra industria; sucederá que tendremos á un mismo tiempo la intervencion de estas dos naciones poderosas , que acabarán con las reliquias de nuestra independencia ; que tendre-
- 159 -- mos la revolucion que nos vendrá del Occidente ; que tendremos las reacciones que nos vendrán del Ilediodia ; que tendremos la miseria que nos vendrá de todas partes. No se diga , pues, señores , que seguir esa política que he proclamado aquí como política de intereses permanentes , y por consiguiente como política eminentemente nacional , costará sacrificios enormes , á quién le ha ocurrido decir que por no hacer sacrificios enormes conviene morirse? ¿Quién: ha imaginado que conviene morirse , por no causar desplacer á dos grandes naciones ? Esto sería, y permítame el Congreso la expresion , lo sublime de lo absurdo. He probado que estas dos cuestiones profundizadas , ahondadas , no son para nosotros cuestiones de engrandecimiento , sino cuestiones de porvenir, de existencia. La cuestion de Portugal alcanza más gigantescas proporciones en vista de lo que en aquel des- . graciado pais vemos que está pasando : allí , señores , la revolucion ha enarbolado los colores de un tirano, y hace bien; porque esos son sus propios colores. El trono de Doña María de la Gloria corre riesgo , y como el Señor Martinez de la Rosa nos dijo muy bien el otro dia , nada que concierna á ese trono augusto, puede ser indiferente para otro trono augusto , que no nombro pdr respeto. La mancomunidad de los intereses portugueses y españoles es un hecho notorio que no necesita pruebas ; es un hecho píiblico en Europa ; un hecho que nadie puede contradecir ni rechazar. Pues bien , esa mancomunidad de intereses entre dos naciones , ambas independientes, ambas soberanas, puede ponernos en el caso de hacer convenciones que terminen en una intervencion , y si esa intervencion fuese pedida , ademas de ser legítima , seria necesaria , seria conveniente á los intereses españoles. Este asunto, señores, es tan grave y sobre todo tan delicado, que no me atrevo á tratarle más despacio, y á darle mayor extension. Sin embargo , diré una cosa , y es que el ministerio está en el caso de pronunciar aquí una palabra que nos arranque de ese sobresalto y de esa alarma en que estamos; es necesario que el gobierno pronuncie esa palabra , y diga que en Mil.- u un caso caerá el trono de Doña María de la Gloria. No pregunto los medios , pero quiero los fines ; quiero que esa palabra se pro-
160 nuncio en este Congreso ante la Europa y ante la naeion española. Aquí no puedo prescindir de h acerme cargo de lo que el señor Martinez de la Rosa nos dijo el otro dia acerca de la intervencion en Portugal el año 31 , y del tratado de la cuádruple alianza. Si no me equivoco , S. S. dió á estos dos hechos el caracter de hechos análogos , que se derivaban de un mismo principio y se dirígian á un mismo fin : pues yo digo que son hechos contradictorios , y tan contradictorios , que el uno significa el triunfo de la política española sobre la política inglesa , y el otro el triunfo de la política inglesa sobre la política española. ¿Qué fue la intervencion, en los términos mismos en que la ha explicado S. S. ? Un acto de emancipacion de la nacion española ion respecto á la nacion inglesa ; intervinimos porque cumplia á nuestros deseos , porque lo exigian nuestros intereses ; y esa intervencion, considerada de esta manera , no es solo un hecho , es un principio ; no es solo un principio , es un * a máxima ; no es solo una máxima, es una victoria. Y qué significa el tratado de la cuádruple alianza ? El señor Martinez de la Rosa nos lo dijo tambien. Lord Palmerston, cuando vió que se habia consumado este hecho de la intervencion , no queriendo que se asentara el precedente de que ninguna nacion intervenia en el Portugal sin asentimiento de la Inglaterra , hizo ese tratado para dar el color de una cosa acordada de antemano , para dar la apariencia de un permiso á lo que ya se habia verificado. Hé ahí porqué el tratado de la cuádruple alianza fué un triunfo de la política inglesa sobre la política española , así como la intervencion fué el triunfo de la política española sobre la política inglesa. Pero ese tratado , señores , no me basta considerarle en sí mis-. mo , sino que debo hacer Cambien mencion de las adiciones. Ese tratado que, considerado en sí mismo, es detestable, por los artículos adicionales no solo es aceptable sino glorioso , pues los artículos adicionales fueron causa de los generosos auxilios que recibimos de esas potencias. Resulta , pues , que el señor Martinez de la Rosa es, ó yo quiero que sea , autor de la intervencion y de los artículos adicionales , pero que no es, ó yo no quiero que sea, autor del tratado.
161 Una cuestion , señores , puede promoverse ahora con motivo de los acontecimientos de Portugal. Está vigente el tratado de la cuádruple alianza ? La opinion de hombres muy calificados , de hombres á quienes yo respeto mucho , está porque el tratado subsiste - yo no tengo inconveniente en decir que en mi juicio no subsiste , que de que no subsista, me alegro. No subsiste, porque un tratado hecho para un objeto especial , pleno jure deja de existir el dia siguiente á aquel en que se alcanza su objeto ; y una vez fenecido, no puede renacer sin la voluntad explícita , terminante , solemne de las partes que le formaron. Pero se dice : « las circunstancias son hoy en Portugal las mismas que cuando se hizo ese tratado.» Es verdad ; pero no son las mismas las circunstancias de Francia , de Inglaterra y de España ; y para que las circunstancias con respecto al tratado pueda decirse que son las mismas , es preciso que sean idénticas en todas las naciones contratantes. El tratado , pues , no existe. Conviene formar un nuevo tratado ? No. Yo aconsejaré fuertemente al gobierno que no le forme , que conserve su libertad de accion íntegra y sin menoscabo , y que el dia que Doña María de la Gloria necesite ayuda, España se la dé , porque asi cumple á los intereses españoles y á la dignidad y á la honra de España. Ved ahí, señores, el segundo interés que yo llamo permanente, que no pasa con los años , que subsiste tanto como subsista la monarquía ; el interés de influir nosotros , ó por lo menos de impedir que haya influencia exclusiva , que no sea la nuestra , en los negocios de Portugal. De otro interés permanente pensaba Cambien hablar, y pensaba hablar aun más largamente que lo he hecho de los otros ; pero no lo haré porque respeto el cansancio del Congreso con motivo de todas las cuestiones pasadas.... Algunos señores me dicen que me extienda ; pero cuando sepan de lo que pensaba hablar, serán los primeros á querer que sea tan breve como me sea posible. El interés permanente á que aludo, es la integridad, contra todas las naciones extrañas, de nuestras leves fundamentales , y principalmente en lo que tiene relacion con la sucesion á la Corona de estos reinos , con todas las exclusiones y todos sus llamamientos. Esto era , como \ TOM() TTI. 11
- 162 — el Congreso, entrar de lleno en la cuestion de los matrimonios , que si cuestiones tan elevadas pudieran causar hastío , esta debiera haberle causado ya. No entraré , pues , de lleno en ella ; pero sí diré dos palabras : y la primera será para protestar contra la manera con que esos debates han sido conducidos y llevados aquí por algunos señores diputados, aunque con las mas puras intenciones , lo reconozco, en los pasados debates. Se ha tratado como una cuestion pendiente una cuestion resuelta y concluida ; ¿ presumen acaso los señores diputados que cuestiones de esa grandeza , de esa magnitud, una vez que están concluidas, puede tratarse de ellas como si estuvieran pendientes , sin faltar involuntariamente al respeto debido á los altos poderes del Estado , á la magestad de un príncipe , á la de una reina , y á la de las Córtes españolas ? Se ha llegado á decir aquí hasta que la reina no ha tenido libertad..... (Rumores en el Congreso - varios diputados exclaman : que hable , que hable. ) EL SEÑOR VICE–PRESIDENTE ARTETA : señor MUCHOS SEÑORES DIPUTADOS : que hable , que hable. EL SEÑOR VICE-PRESIDENTE : Decia á V. S que DO podia menos de llamarle á la cuestion. V. S. manifestó que únicamente diría dos paoras EL SEÑOR MARQUÉS DE VALDEGAMAS : I ie querido decir con eso únicamente que sería muy breve al tratar de esa cuestion. (Nuevos y más fuertes rumores.) MUCHOS SEÑORES DIPUTADOS : que hable , que hable.. EL SEÑOR MARQUÉS DE VALDEGAMAS : Pido que se me oiga si se me oye , todo esto concluirá. Senor presidente, V. S. me permitirá que le diga, con todo el respeto debido á su alta autoridad y á su elevado caracter, que no recuerda que yo no estoy hablando sobre el párrafo 3.°, sino sobre una adicion que he tenido el honor de proponerle; y lo que ella contiene, solo yo puedo juzgarlo.... EL SEÑOR VICE-PRESIDENTE ARTETA : La adicion de Y. S. afecta al párrafo 3.°, y por consiguiente solo puede tratar de las materias á que se refiere el mismo. (Muchos diputados : que hable , que hable.)
163 — EL SEÑOR MARQUÉS DE VALDEGAMAS : En el párrafo 3.° no están los intereses permanentes , y yo digo que uno de ellos es ese ; pero yo no esperaba qué pudiendo entrar de lleno en esta cuestion , porque yo solo soy dueño de fijarla límites ; yo no esperaba ; digo, que cuando pudiendo entrar de lleno en la cuestion me limitaba á decir unas pocas palabras , esta generosidad de mi parte me perjudicase EL SEÑOR VICE-PRESIDENTE ARTETA : V. S. conoce bien que la indulgencia que yo pueda tener con S. S. la reclamarán á su vez los demas señores diputados ; por lo mismo no puedo menos de suplicar nuevamente á S. S. .que se ciña lo mas que pueda al objeto de su enmienda. EL SEÑOR MARQUÉS DE VALDEGAMAS : Señores, yo voy á concluir mi discurso , y en el uso de mis derechos será tan parco como mi prudencia me lo aconseje. Decia , señores , que el tratar como cuestiones pendientes cuestiones ya concluidas , cuando son de tanta magnitud como esa , no puede hacerse sin faltar al respeto á esas grandes y augustas magestades. Señores , yo creo que así como decir que una sentencia es injusta , cuando esa sentencia ha pasado en autoridad de cosa juzgada , es una blasfemia judicial , decir que no ha habido libertad en un matrimonio concluido por los poderes públicos es una blasfemia parlamentaria. Y no se me pregunte , señores , cuál es la ley que limita nuestra libertad , porque yo responderé á eso : cuál es la ley? Vuestra prudencia ; la prudencia , señores , que nos sujeta á todos : ¡ hasta el mismo Dios encuentra límites á su libertad en su prudencia infinita! Señores , si en estas pocas palabras que he dicho me he visto en la dolorosa necesidad de tener que protestar , bien á pesar mio, contra algunas expresiones salidas de los señores que se sientan en los bancos de enfrente , (señalando ác, los de la vosicion), ahora con un placer indecible tengo que felicitarles, no por una cosa que han dicho , sino por un silencio que han guardado , silencio que es (lo_ cuentísimo é importante. Quede consignado aquí que en el Congreso español , señore s,
164 no se ha levantado una sola voz para hablar del tratado de Utrech , como condenatorio de las bodas españolas : quede consignado este hecho. Esto prueba el patriotismo , el tacto delicado y exquisito de los señores que se sientan en aquellos bancos; esto prueba que saben lo que es el tratado de Utrech , un tratado vergonzoso, que fué la desmembracion de la nacion española : tratado , señores , que apenas estaba concluido, apenas estaba ratificado, cuando, gobernando la monarquía el señor rey D. Felipe V, y siendo el ministro que gobernaba en su nombre el gran cardenal Alberoni , ese hombre célebre de Estado quiso encender la guerra otra vez en la Europa , prefiriendo los azares de la guerra . á una paz y á un tratado vergonzoso. Entonces , señores , se proclamó por Alberoni y por todos los jurisconsultos de España el principio de que los reyes deben ser considerados corno menores siempre que dañan los intereses de sus naciones; y que los tratados que ellos firman en perjuicio de esos intereses, no deben ser reconocidos por las naciones,- ni declarados válidos nunca. Esto se decia por Alberoni y los jurisconsultos españoles. Yo respecto á los tratados no voy tan allá ; pero digo que si pecado hubo aqui , fue pecado de patriotismo (Sensacion) : los señores que se sientan en aquellos bancos, no han querido , y han hecho bien, que se estableciera aquí una comparacion que les seria muy desfavorable si hubieran hablado de esto ; se hubiera dicho que eran menos batalladores que un cardenal, y menos españoles que un italiano.. (Fuertes y prolongados aplausos en el Congreso y en las galerías). Hecha primero esta protesta, y despues esta felicitacion, señores, voy á decir una palabra nada más ( y el señor Presidente verá éómo cumplo mi palabra ) no sobre la cuestion pasada , que para mí es una cosa concluida , sino sobre su estado presente y sobre su estado futuro. Segun parece , señores , lo que ahora se solicita por la Inglaterra, es la renuncia de la señora Infanta en su nombre y en el de sus descendientes. Yo prescindo , señores , del argumento que se puede hacer á la Inglaterra , y dcl dilema que se le puede poner,
165 del cual no alcanzo cómo pueda salir ; porque , ó no ha habido derecho para efectuar el matrimonio , y no hay derechos en los hijos para heredar el trono en su caso , ó no hay esos derechos , repito, por el tratado de Utrech, y en este caso no se necesita la renuncia; ó hay derechos , y entonces la renuncia no puede apoyarse en este tratado. Este es un dilema , vuelvo á decir , al cual no sé como pueda contestarse; pero prescindiendo de esto , digo que la renuncia seria inútil , y ademas de inútil , imposible. La renuncia de la señora infanta no podria nunca tener más valor que la que hizo la infanta de España que casó con Luis XIV : pues esa renuncia no impidió que por los derechos de esa Infanta misma viniera á reinar en España el rey D. Felipe V, reconocido despues por la Inglaterra : luego si aquella no fue trascendental á sus herederos, tampoco esta podria serlo. Ademas de inútil , señores , seria de todo punto imposible. El trono es un mayorazgo ; no se recibe de manos del testador ; se recibe por beneficio de la ley ; y la señora Infanta renunciando no puede renunciar por sus herederos y sucesores ; eso no puede hacerse sino excluyendo á quien la Constitucion llama , y esto no puede hacerse por ningun extrangero ; es menester que se haga por un Parlamento español ; y eso no se hará, señores, no se hará : nosotros no desheredaremos á la hija de nuestros reyes, mientras haya caballeros en las Córtes , castellanos en Castilla , y españoles en España. (Aplausos estrepitosos). Señores , voy á concluir : antes de verificarlo voy á hacerme cargo de una opinion aquí manifestada en su magnifico discurso, como todos los que salen de sus labios, por el señor Pidal, con quien en esto no me hallo de acuerdo : y lo siento en el alma. El señor Pidal nos dijo que la política de España era la neutralidad, abundando en las doctrinas ya enunciadas antes por el señor Cortina y otros señores de aquellos bancos. Señores , las alianzas no son un fin , las alianzas son medios de conseguir el fin que se apetece ; el fin consiste en los intereses permanentes de la nacion : las alianzas debenproporcionar este fin. Así , pues , yo no apruebo ni condeno la neutralidad de una manera absoluta ; la neutralidad pu-
-- 1(3r) h a culi\ Si con ella sacamos más partido en la cuestion diricana , en la cuestion portuguesa y en la cuestion que se roza con nuestras leves fundamentales : si siendo más amigos de la Inglaierra que de la Francia tenemos más disposicion de sacar á salvo (stos sa g rados objetos , en ese caso - yo soy amigo exclusivo de la In o laterra ; si para esos mismos objetos podemos sacar más con la amistad exclusiva de la Francia, en ese caso yo seria amigo de esta nacion ; porque repito , señores , el objeto de la política es solamente mirar por los intereses de la nacion ; esta , y no otra , debe ser la política de España ; las demas son políticas de bandería, son políticas de partidos. (Bravo : muy bien). Tiempo es y a , señores , de aplicar la política que yo defiendo á los negocios del Estado : grandes sucesos se preparan; el mundo camina ó hácia la celebracion de un Congreso general , ó hácia la u erra ; los tratados de Viena han sido rotos ; las naciones, señores, arrastran lutos por una nacion heróica , por una nacion que salvó á Viena de la barbarie musulmana , por la Polonia , señores : cuatro veces ha sufrido el martirio de la desmembracion , cuatro veces la tortura de la conquista , ¡ ya ha espirado , señores ! (Sensacion profundísima , seguida de fuertes aplausos en los bancos' de los Diputados y en las tribunas) , en su sepulcro está una cosa todavía , si cabe , más importante : está la ley internacional , está la justicia de las naciones. ¿ Qué serán , señores , las naciones sin justicia ? Al mismo tiempo otros bárbaros más temibles que los bárbaros musulmanes se levantan en el Norte : un imperio el más colosal de cuantos existen en la tierra se dirige en todas direcciones á la conquista del globo; medio asiático , medio europeo , aspira á la conquista del Asia , aspira á la conquista de Europa : el imperio ruso, señores , ofrece este fenómeno singular , este fenómeno alarmante; este es el único imperio en que se ha visto el espectáculo de un gobierno con todos los refinamientos de la civilizacion, mandando á sesenta millones de bárbaros. Ahora bien , señores : ¿sabe el Congreso , sabe la Europa á lo que alcanzan sesenta millones de bárbaros dirigidos por una sola inteligencia ? Yerran grandemente , lo digo con dolor , los que tienen una fé profunda en lapaz : yo - temo
— 167 --- que la época de transicion va á pasar , y que tocamos ya la época de los desenlaces. Pues bien , para estos desenlaces es menester que estemos prevenidos : un desenlace fué el 'Congreso de Viena, y en el Congreso de Viena fueron desatendidos malamente los intereses españoles. Yo espero que de hoy más no sucederá eso; yo espero que nuestros ministros estarán preparados para sacarnos triunfantes de los Congresos y de las conflagraciones. ( Aplausos estrepitosos, y confuso rumor de voces : bien , muy bien : los Diputados rodean y abrazan al orador : muchos espectadores de las tribunas le saludan , agitando pañuelos y sombreros : la sesion queda largo rato interrumpida. Seguidamente toma la palabra el señor Martinez de la Rosa , y pronuncia en respuesta al anterior un discurso notable terminado el cual , rectifica el señor DOYOSO en los términos siguientes) : Comenzaré por rectificar dos ó tres hechos del señor Martinez de la Rosa. S. S. ha supuesto que yo habia dicho que la nacion española no podia ser una nacion marítima. No es exacto ; yo -he dicho que la España no puede ser hoy dia una gran nacion marítima: esto he dicho, y esto es verdad. Que no lo es y que no puede serlo hoy dia , es cosa evidente. Ha dicho el señor Martinez de la Rosa : no lo ha sido antes , por qué no despues ? Sin duda ; pero despues no es ahora. Ademas , si antes lo habia sido , cuando España lo fué, no era señora de los mares otra nacion , la inglesa ; y S. S. puede estar seguro de que en la Inglaterra encontrariamos un obstáculo poderoso á nuestro engrandecimiento marítimo , y tan grande que no alcanzariamos á vencerle. Por eso he creido yo que ese engrandecimiento no debemos buscarle hoy por ese camino; que es recesario fijar los ojos en Portugal y en el África ; en Portugal buscando una influencia moral, en África una influencia material. El dia que la nacion se redondee , por decirlo así , el dia que la nacion sea señora de sí misma , ese dia esta nacion podrá ser poderosa , una de las más poderosas de la tierra. El señor Martinez de la Rosa ha dicho que yo había indicado que la España no pocha tener un gran poder. Es al contrario , señore s
á mi carta remití á V. algunos discursos y escritos mies con el fin de mostrarle nuestra conformidad en muchos puntos. — Cuando vuelva V. de Berlin á Madrid , espero que á su paso por París, tendré el honor de conocerle personalmente , y entonces le manifestaré de viva voz la alta y respetuosa consideracion que le profeso ; repitiéndome entretanto su afectísimo y atento servidor. EL. CONDE DE MONTA LEMBERT SEÑOR MARQUES DE VALDEGAMAS,
Berlín, 26 de mayo de 1849. SEÑOR CONDE : puesto que V. entiende el español , me tomo la libertad de contestar á su apreciabilísima carta del 7 en mi propia lengua , no siéndome posible espresar mis pensamientos con la claridad y con la soltura convenientes en una lengua extraña. Cuando V. tuvo la bondad de escribirme , iban á comenzar las elecciones ; esta consideracion y el deseo de no distraer su atencion en aquellos momentos solemnes , me retrajo de contestar á V., como lo hago ahora, aprovechando el intérvalo que media entre las últimas operaciones electorales y las primeras discusiones de la Asamblea legislativa. Las simpatías de un hombre como V. son la mas p ella recompensa terrestre de mis honrados esfuerzos por levantar á su mayor altura el principio católico, conservador y vivificador de las sociedades humanas. Por lo denlas , yo no correspondería dignamente á las simpatías benévolas de que soy objeto por parte de V., sino me presentára á sus ojos tal como soy, ó como creo ser , con la \ erdad en la boca y con el corazon en la mano. Esto es tanto más necesario, cuanto que no he tenido ocasion hasta ahora de devil• todo lo que pienso acerca de los gravísimos problemas que wo pa O hoy á los in;L; eminentes ingenios.
— 278 — 11 destino de la humanidad es un misterio profundo, que ha recibido dos explicaciones contrarias : la del catolicismo y la de la filosofía : el conjunto de cada una de esas explicaciones constituye una civilizacion completa : entre esas dos civilizaciones hay un abismo insondable , un antagonismo absoluto las tentativas dirigidas á una transaccion entre ellas han sido , son y serán perpétuamente vanas. La una es el error, la otra es la verdad : la una es el mal, la otra es el bien : entre ellas es necesario elegir con una suprema eleccion , y proclamar en todas sus partes la una , y condenar en todas sus partes la otra , despues de haber elegido : los que fluctúan entre ambas , los que de la una aceptan los principios y de la otra las consecuencias, los eclécticos, en fin, están todos fuera de la categoría de las grandes inteligencias , y están condenados irremisiblemente al absurdo. Yo creo que la civilizacion católica contiene el bien sin mezcla de mal ; y que la filosofía contiene el mal sin mezcla de bien alolmo. La civilizacion católica enseña que la naturaleza del hombre está enferma y caida; caida y enferma, de una manera radical, en esencia y en todos los elementos que la constituyen. Estando enfermo el entendimiento humano , no puede inventar la verdad ni descubrirla , sino verla cuando se la ponen por delante : estando enferma la voluntad , no puede querer el bien ni obrarle sino ayudada , y no lo será sino estando sujeta y reprimida. Siendo esto así , es cosa clara que la libertad de discusion conduce l lecesariamente al error, como la libertad de accion conduce necesariamente al mal. La razon humana no puede ver la verdad , si no se la muestra una autoridad infalible y enseñante : la voluntad humana no puede querer el bien ni obrarle, si no está reprimida por el temor de Dios. Cuando la voluntad se emancipa de Dios , la razon de la Iglesia , el error y el mal reinan sin contrapeso en el mundo. La civilizacion filosófica enseña que la naturaleza del hombre es una naturaleza entera y sana ; sana y entera dh una manera radical, en su esencia y en los elementos que la constituyen. Estando sano el entendimiento del hombre, puede ver la verdad , descubrirla é in-
279 -- ventarla : estando sana la voluntad, quiere el bien,y obra el bien naturalmente. Esto supuesto, es cosa clara que la razon llegará á conocer la verdad, toda la verdad, abandonada á sí misma ; y que la voluntad, abandonada á sí propia, realizará forzosamente el bien absoluto. Siendo esto así, es cosa clara que la solucion del gran problema social está en romper todas las ligaduras que comprimen y sujetan la razon humana y el libre albedrío del hombre : el mal no está en este libre albedrío ni en esa razon, sino en aquellas ligaduras. Si el mal consiste en tener ligaduras, y el bien en no tenerlas, la perfeccion consistirá en no tener ninguna de ninguna especie. Si esto es así , la humanidad será perfecta cuando niegue á Dios , que es su ligadura divina ; y cuando niegue el gobierno , que es su ligadura política . ; y cuando niegue la propiedad, que es su ligadura social ; y cuando niegue la familia , que es su ligadura doméstica. Todo el que no acepte todas y cada una de estas conclusiones , se pone fuera de la civilizacion filosófica : y todo el que, poniéndose fuera de esta civilizacion , no entre en el gremio católico , anda por los desiertos del vacío. Del problema teórico pasemos al práctico. A cuál de estas dos civilizaciones está prometida, en el tiempo, la victoria? Yo respondo á esta pregunta , sin que mi pluma vacile , sin que se oprima mi corazon , y sin que mi razon se turbe, que el triunfo, en el tiempo, será irremisiblemente de la civilizacion filosófica. lla querido el hombre ser libre ? Lo será. — Aborrece las ligaduras? Todas caeran á sus pies hechas pedazos. Un dia hubo en que, para tomar el pulso á su libertad , quiso matar á su Dios, no lo hizo ? no le puso en una cruz y entre dos ladrones ?—¿ bajaron por ventura los ángeles del cielo para defender al justo que agonizaba en la tierra? ¿pues porqué bajarían ahora, cuando no se trata de la crucifixion de Dios , sino de la crucifixion del hombre por el hombre? — por qué descenderían ahora , cuando nuestra conciencia nos está diciendo á voces , que en esta gran tragedia ningunos merecen su intervencion , ni los que han de ser las víctimas, ni los que han de ser los verdugos ? Aquí se trata de una cucstion muy grave se trata de averiguar
2S0 nada menos cuál es el verdadero espíritu del catolicismo acerca de las vicisitudes de esa lucha gigantesca entre el mal y el bien; ó como San Agustin diría , entre la ciudad de Dios, y la ciudad del mundo. Yo tengo para mí por cosa probada y evidente, que el mal acaba siempre por triunfar del bien acá abajo : y que el triunfo sobre el mal es una cosa reservada á Dios , si pudiera decirse así , personalmente. Por esta razon no hay periodo histórico que no vaya á parar á una gran catástrofe. El primer periodo histórico comienza en la creacion , y va á parar al Diluvio. Y qué significa el Diluvio ? El Diluvio significa dos cosas : significa el triunfo natural del mal sobre el bien, y el triunfo sobrenatural de Dios sobre el mal, por medio de una accion directa , personal y soberana. Empapados todavía los hombres en las aguas del Diluvio, la misma lucha comienza otra vez : las tinieblas se van aglomerando en todos los horizontes ; á la venida del Señor, todos estában negros ; las nieblas eran nieblas palpables : el Señor sube á la cruz, y vuelve el dia para el mundo. Qué significa esa gran catástrofe ? Significa dos cosas : significa el triunfo natural del mal sobre el bien , y el triunfo sobrenatural de Dios sobre el mal , por medio de una accion directa , personal y soberana. Esta es para mí la filosofía , toda la filosofía de la historia. Vico estuvo á punto de ver la verdad ; y si la hubiera visto , la hubiera expuesto mejor que yo ; pero perdiendo muy pronto el sulco luminoso , se vió rodeado de tinieblas : en la variedad infinita de los sucesos humanos creyó descubrir siempre un cierto y restringido número de formas políticas y sociales para demostrar su error basta acudir á los Estados-Unidos que no se ajustan á ninguna de esas formas : si hubiera entrado más hondamente en los misterios católicos , hubiera visto que la verdad está en esa misma proposicion vuelta al reves: la verdad está en la identidad sustancial de los sucesos, velada y como escondida por la variedad infinita de las formas. Siendo esta mi creencia , dejo á la consideracion de V. adivinar mi opinion sobre el resultado de la lucha qué hoy está trabada en el mundo. Y no se me diga, que si el vencimiento es seguro, la lucha es ex-
- 281 — cusada : porque , en primer lugar, la lucha puede aplazar la catástrofe ; y, en segundo lugar, la lucha es un deber y no una especulacion para los que nos preciamos de católicos. Demos gracias á Dios de habernos otorgado el combate ; y no pidamos sobre la gracia del combate la gracia del triunfo á aquel que en su bondad infinita reserva á los que combaten bien por su causa una recompensa mayor que la victoria. En cuanto á la manera de combatir, no encuentro más que una que puedadar hoy dia provechosos resultados : el combate por medio de la imprenta periódica. Hoy dia es menester que la verdad dé en él tímpano del oido , y que resuene en él monótonay perpétuamente , si sus ecos han de llegar hasta el recóndito santuario en donde las almas yacen enervadas y dormidas. Los combates de tribuna sirven poco : los discursos , siendo frecuentes , no cautivan ; siendo raros , no dejan huella en la memoria ; los aplausos que arrancan, no son triunfos , porque se dirigen al artista , no se dirigen aLcristiano. Entre todos los periódicos que hoy ven la luz pública en Francia, el Univers es el que me parece que ha ejercido , sobre todo en estos últimos tiempos , la influencia más saludable y provechosa En esta especie de confesion general que hago en presencia de V., debo declarar aquí ingénuamente que mis ideas políticas y religiosas de hoy no se parecen á mis ideas políticas y religiosas de otros tiempos. Mi conversion á los buenos principios se debe , en primer lugar, á la misericordia divina ; y despues , al estudio profundo de las revoluciones. Las revoluciones son los fanales de la Providencia y de la historia : los que han tenido la fortuna ó la desgracia de vivir y morir en tiempos sosegados y apacibles , puede decirse que han atravesado la vida, y que han llegado á la muerte, sin salir de la infancia. Solo los que , como nosotros, viven en medio de las tormentas , pueden vestirse la toga (le la virilidad, y decir de sí propios , que son hombres. Las revoluciones son , bajo cierto aspecto y hasta cierto punto, buenas corno las heregías, porque confirman en la fé , y la esclarecen. Yo no habla comprendido nunca l I rebeldía gigan tesca k
282 Luzbel, hasta que he visto con mis propios ojos el orgullo insensato de Proudhon : la ceguedad humana casi ha dejado de ser un misterio , á vista de la ceguedad incurable y sobrenatural de las clases acomodadas. En cuanto al dogma de la perversion ingénita de la naturaleza humana y de su inclinacion hácia el mal, quién la pondrá hoy en duda , si pone los ojos en las falanges socialistas? Tiempo es ya de poner término á esta carta , que no exige contestacion , no siendo , como no es , sino el desahogo de un hombre ocioso , dirigido á un hombre ocupado. Cuando tenga él gusto de ver á V., nos ocuparemos más detenidamente de estos grandes problemas : entonces tendré el placer de recoger de manos de V., la coleccion de sus elocuentísimos discursos , don precioso para quien como yo estima el noble caracter de V. y admira la elevacion de su esclarecido talento. Entretanto queda de Y. su atento , seguro servidor Q. B. S. M. EL MARQUES DE VALDEGAMAS. SEÑOR CONDE DE MONTALEMBERT.
Paris, 1.° de junio de 1849. SEÑOR MARQUÉS : Doy á V. un n'ilion de gracias por la carta que se ha servido escribirme con fecha 26 del pasado mayo, y que ha escitado hasta el más alto punto mi simpatía y mi interés. Del propio modo que lo hizo Y., en su admirable discurso de este invierno, veo que siempre se va al fondo de las cosas, y que despues de haber sondado los abismos, sabe V. elevarse con el pensamiento á una altura donde nadie habia subido antes de V. A gran dicha tengo estar de acuerdo con V. en todo ó casi todo. Creo , como V., que efectivamente la civilizacion filosófica representa el mal sin ninguna mezcla de bien. Pero no tan absolutamente admito que la civilizacion católica ( la cual no ha sido instituida directamente por Dios, como la Iglesia ), contenga el bien sin mezcla alguna de mal: porque los hombres mezclan siempre el Dial en todo lo que ellos hacen. Por otra parte, ¿ cuál época señalaremos, como la en que haya existido la civilizacion , ó sea la sociedad católica por excelencia? Para mí, es indudable que esta época fué la edad media en el periodo desde el siglo VIII hasta el mv; pero no es menos evidente que aquella civilizacion ha experimentado alteracion en su forma y en su fuerza, antes de ser vencida y reemplazada por el racionalismo de-
- 2S4 mocrático. La Francia de San Luis no se parece por cierto á la Francia de Luis XIV, sin embargo de ser ambas católicas ; así como la España de San Fernando no ha sido ciertamente idéntica á la España de Felipe Y. Pero ya discutiremos estos puntos secundarios , cuando tengamos el gusto de vernos. Entretanto, permítame V. pedirle en nombre de los redactores del Univers, á quienes he comunicado su carta, la autorizacion para publicarla en aquel periódico , ya sea con la firma de V. (que es lo que más estimarian aquellos) ya como un remitido anónimo. Mientras de su amabilidad obtengo este favor, con el mayor placer me repito su atento, respetuoso y seguro servidor. EL CONDE DE MONTALEMBERT. SEÑOR MARQUES DE VA PEGAMAS.
Berlin, 4 de junio ch► 1S49. SEÑOR CONDE : Acabo de recibir hoy mismo la muy apreciable de V. del 1.° de junio en contestacion á la que tuve la honra de escribirle en 26 de mayo. La conformidad de nuestras ideas es una de las cosas que más podian lisonjearme, y que más me lisonjean. La amistad y la simpatía de Y. son cosas de inestimable valor. yo sé avreciarlas en todo lo que valen. Nuestra conformidad va más allá, y es más absoluta de lo que á V. le parece. La civilizacion católica puede ser considerada de dos maneras diferentes ó en sí misma, como un Cierto conjunto de principios religiosos y sociales ; ó en su realidad histórica, en la cual esos principios se combinan con la libertad humana. Considerada bajo el primer punto de vista , la civilizacion católica es perfecta considerada bajo el segundo punto de vista, la civilizacion católica, en su desarrollo en el tiempo y en su estension en el espacio , se ha sujetado á las imperfecciones y á las vicisitudes de todo lo que se estiende en el espacio y se prolonga en el tiempo. En mi carta no consideré yo esa civilizacion sino bajo el primer punto de vista. Considerándola ahora bajo su punto de vista selondo , es decir en su realidad histórica, diré que habiendo nacido sus imperfecciones únicamente, de su cornbinacion con la libertad
— 293 11....t‘cilí. hay dos grandes errores : el uno relativo á mi opinion -, el oteo relativo á la mision del Salvador del género humano. . Es tan lejos dQ ser cierto que yo crea el triunfo del mal irremisible que he_ dicho espresamente lo contrario. Con el diluvio triunfó el bien del mal: con la venida del Señor triunfó el bien del mal : con el juicio final triunfará el bien del mal : y su triunfo no tendrá fin , porque los tiempos se habrán acabado; y la eternidad no le tiene. Lo que he dicho es , que el mal triunfa naturalmente del bien. Y esto , ademas de ser una cosa puesta fuera de toda duda , es una cosa conforme á la doctrina católica. El catolicismo no dice que el hombre sea poderoso para triunfar del mal : dice lo contrario espresamente : porque enseña que las sociedades no pueden triunfar del mal sino ayudadas por el brazo de Dios, ni el hombre sino con la ayuda de su gracia. Luego , afirmando yo , por una parte , el triunfo natural del mal sobre el bien , y por otra, el triunfo sobrenatural de Dios sobre el mal , no hago otra cosa sino reducir á una fórmula breve y comprensiva los grandes principios del catolicismo , fundado todo él en la omnipotencia divina y en la flaqueza humana. Pasando ahóra al error relativo á la mision de Nuestro Señor Jesucristo , diré que Jesucristo no se llama y 110 es Salvador, porque haya salvado á todos los hombres : se llama y es Salvador, porque antes de su venida no porfia salvarse ninguno ; y despues de su venida , si quieren , pueden salvarse todos. En cuanto á lo primero , sabido es que los justos de la antigua ley estaban aguardándote en el seno de Abraham , y que no salieron de allí para remontarse á los cielos sino rescatados por su preciosísima sangre. Por lo que hace á lo segundo , el testo del evangelista es terminante: fu propria venit et sui eum non receperunt. Quotquot atleta receperunt eum, dedit eis potestatem filios Dei fiera , bis qui crednnt /11 nomine ejes: qui non ex sanguinibus , neque ex voiuntate (•arnIs , peque ex voluntate vira,, sed ex Deo mili sunt. ( san Juan , c. 1.", -v. 11 , 12 , 13.) En una palabra, y para que esta doctrina quede tan clara como el sol que nos alumbra , el misterio de nuestra redencion se reduce
9,) — principalmente al restablecimiento, Por los méritos del Salvador y por su gracia, del dichoso equilibrio de la libertad humana, roto por el pecado. Tres han sido los varios estados del hombre . en el primero era completamente libre , y su libertad consistía en la potestad que le fué dada de escoger cutre salvarse y perderse. El hombre, en uso de su libertad ,quiso perderse, y se perdió. Perdiéndose , entró en el segundo estado. Lo que principalmente le distingue del primero, es, que , en vez de una libertad cumplida , solo tuvo en él una libertad amenguada. El hombre no pudo salvarse , aunque pudo perderse : su libertad cayó en el mismo abismo en que 'labia caido su inocencia. Con la venida del Señor pasó al tercer estado , en el cual recobró toda su libeaad priln itiva por medio de la gracia , la cual fué dada al hombre en. grado suficiente, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo , cuya preciosísima sangre lavó la mancha del pecado: Ubi abundavit delictum , ibi gratia surabundavit. Con la gracia recobró su entera libertad : y con su entera libertad , la potestad de escoger entre perderse y salvarse. El hombre puede echar por cualquiera de estos dos caminos; y puede echar por el de la perdicion , sin que en su perdicion definitiva tenga derecho para levantarse contra Dios , como Adan no le tuvo para levantarse contra él en la perdicion primera. El hombre es libre , soberanamente libre en presencia de su Dios, que reverencia la libertad humana, como encerrando el mas profundo de sus designios , y como siendo la más sublime de sus obras. El libre albedrío es una cosa tan inviolable , tan santa , que ni Dios ni el hombre pueden impedir al hombre los dos actos más grandiosos y al propio tiempo más terribles de esa libértad tremenda : el acto por medio del cual el hombre mata su cuerpo, y el acto por medio del cual pierde su alma : el suicidio y el pecado. No hay ninguna libertad que no haya sido ó que no pueda ser confiscada por alguna tiranía ; salvo la libertad por excelencia , la cual está puesta fuera de la jurisdiccion de los tiranos. Todo lo pueden contra mí , todo, menos obligarme á vivir si aborrezco la vida, y llevarme por fuerza á puerto de salvacion si no quiero salvarme.
- 295 Y véase cómo la cuestion del porvenir de las sociedades humanas puede tratarse anchamente, sin que sea contraria al catolicismo ninguna de las soluciones posibles. La cuestion es una cuestion de libertad. Se trata de averiguar solamente, si las sociedades humanas, por el camino que libremente llevan , van á parar á la perfeccion, ó van á parar á la muerte. Vds. tienen la dicha de estar convencidos de lo primero : yo tengo la desgracia de estar persuadido de lo segundo. Digo más todavía : digo que mi solucion , sin estar aceptada y definida por la Iglesia , sin estar formalmente articulada en las divinas Escrituras , y sin haber sido espresamente sustentada por los doctores , es , sin embargo, la que guarda más grande consonancia con el espíritu difundido interiormente en la religion ca tólica. Sigan Vds. conmigo los pasos del Salvador hasta que muere en la cruz , desde que nace en el pesebre. Qué significa esa nube de tristeza que cubre perpétuamente su sacratísimo rostro ? Las gentes de Galilea le vieron llorar : la familia de Lázaro le vió llorar : sus discípulos le vieron llorar : Jerusalen le vió inundado de lágrimas. Todos , todos vieron las lágrimas en sus ojos. ¿guié vió la risa en sus lábios? ¿Y qué era lo que vejan tan turbados aquellos ojos, en cuya presencia estaban todas las cosas, las presentes como las pasadas, las pasadas como las venideras ? Veían por ventura al género humano navegando por un mar sin vajíos y en plácida bonanza ? No, no. Velan á Jerusalen cayendo sobre su Dios ; á los romanos cayendo sobre Jerusalen ; á los bárbaros cayendo sobre los romanos ; al protestantismo cayendo sobre la Iglesia : á las revoluciones, amamantadas á los pechos del protestantismo, cayendo sobre las sociedades ; á los socialistas cayendo sobre las civilizaciones ; y al Dios terrible y justiciero cayendo sobre todos. „ Esto veian , y por eso sus ojos estuvieron llorosos hasta que cerraron , y su alma triste hasta la muerte. Veamos ahora lo que decia. Qué decia á sus discípulos , y en sus discípulos á su Iglesia , y en su Iglesia á todos los cristianos , y en todos los cristianos á todos los que representaban el bien en la
296 — erra `? Les prometia , por ventura , bienaventuranza Y victoria, ti catástrofes y tribulaciones ? Ecce ego multo vos sicut o y es in medio luporum... cavete autem ab hominibus. Tradeul enim vos in conciliis , et in sinagogas suis flagellabunt vos , et ad prwsides el ad re ges ducemini propter me in testitnonium illis et gentibus. (S. Mat., c. 10, v. 16, 17, 18.) Y más Tradet autem frater fratrem in mortem , et pater filium : et insurgent fil2i iiz parentes et ?norte eos afficient : et eritis odio omnibus propter nomen meum.—(S. Mat. c. 10, v. 21, 22.) Si el destino de la humanidad es perfeccionarse y subir, es cosa clara que nunca será más perfecta ni estará más subida , que al fin de los tiempos : pues vean ustedes ahora algo de lo que será ese fin. El est datum ( á la bestia, encarnacicn del mal ) belluin facere cum sanclis , el vincere eos. Et dala est illi potestas in omnein tribum , et populum , et linguam , et gentem. Et adoraverunt eam omnes qui inhabitant terram, quorum non sunt scripta nomina in libro vitce agni , qui occisos est ab origine mundi.—(Apoc. c. 13, v. 7, 8.) Et vid i angelum descendentein de ccelo , habentem clavem abyssi et catenam magnam in manu sud : et apprehendit draconem, serperttem axitiquum , qui est diabolus et Satanas, et ligavit eum per asnos mine, et missit eum in abyssum, et clausit , el signavit super illum, uf non seducat ampliils gentes. — (Apoc. c. 20 , v. 1, 2, 3.) De estos testos resulta , que las olas del mar inundarán la tierra y subirán á lo alto : que serán pocos los que se salven de aquella tremenda avenida : que los santos serán vencidos : que todo será, en la grey del Señor, tribulacion y llanto , tentacion y batalla ; v por último , que todos sucumbirian , si el brazo del Dios fuerte no encadenára á los mónstruos. Toda mi doctrina está aquí : el triunfo natural del mal sobre el bien , y el triunfo sobrenatural de Dios sobre el mal. Aquí 'está la condenacion de todos los sistemas progresistas y perfeccionistas con que los modernos filósofos, embaucadores de profesion , han intentado adormecer á los pueblos , esos niños inmortales.. Y no se me diga que estamos lejos del fin : porque esto ¿quién > lo podrá decir, y quién lo sabe . ? Lo que yo se , es que esos grandes
- 297 crecimientos del mal no pueden realizarse sino de dos maneras : ó de súbito y por un milagro , ó progresiva y lentamente , segun la ley natural de las causas y de los efectos. La primera manera es imposible ; porque de ella resultaría que el mal viene de Dios y no de la libertad del hombre ; y por consiguiente, que Dios es el mal, y que Dios es el diablo , segun la blasfemia proudhoniana. Si es imposible aceptar la primera manera , aceptar la segunda es una cosa inevitable. Ahora bien ( y aquí llamo la atencion de ustedes) es necesario suponer que el mal viene desarrollándose y creciendo muy de antiguo y de muy lejos : de donde se sigue que, para demostrarme que mis observaciones no tienen aplicacion á la época presente, no basta la demostracion imposible de que estamos lejos del fin , sino que es necesario, sobre esa, otra más imposible la de que estamos lejos del principio. Por lo demas , yo no doy esta última razon sino por lo• que vale en calidad de una razon subsidiaria. El último dia , vecino de la eternidad , solo el que es eterno le conoce y le sabe. Fuera de él, todos le ignoran en el cielo y en la tierra. Pero no sería prudente olvidar que va ya para seis mil años que el género humano peregrina por el mudo : que su frente , bañada de polvo y de sudor, está llena de canas : que ese periodo de los seis mil años es un periodo bíblico tremendo : que San Vicente Ferrer pasa por el ángel apocalíptico : que se han consumado en la Europa las más grandes apostasías : que la luz evangélica ha penetrado en las más remotas regiones : que muchas de las profecías , anunciadoras del fin , se han cumplido ya sin ningun género de duda , y que las lemas se irán cumpliendo. Por lo denlas , y sea de esto lo que quiera , siempre resultarán estas dos cosas , de cuanto llevamos espuesto : que el mal triunfit siempre del bien naturalmente, y que Dios triunfa siempre del mal por un acto de su voluntad soberana : que esto sucedió en el periodo que comienza en la creacion y acaba en el diluvio : que esto sucedió en el periodo que comienza en el diluvio y acaba con la venida de Nuestro Señor Jesucristo : y que eso misnio sucederá, segun el testimonio de las Escrituras , en el periodo que corre y se
— 99s — prolonga desde la venida de Nuestro señor, como Salvador de los hombres , hasta su venida en gloria y magestad , como juez del género humano. Ahora bien , una ley que se cumple en todos, I siempre y en todas partes ; una ley que aparece en el principio, en el medio y en el fin de los tiempos , es una ley divina , que tiene bajo su imperio á la tierra : es una ley que preside al desarrollo de la humanidad , y que resplandece en la historia. Yo no la he inventado , la he visto. Yo no he hecho otra cosa sino mostrársela á los demas , vestida de una fórmula. Como se vé , el catolicismo está muy lejos de considerar la vida social y la vida humana por un prisma de ricos y abrillantados colores. Consiste esto en que á sus ojos la vida es una expiacion, y la tierra un valle de lágrimas. Lo que se llama mal entre los hombres, y lo que lo es en realidad, considerándolo en su origen, que es el pecado, se convierte en bien en la mano de Dios por sus efectos; como quiera que , ahora sirva de castigo , ahora de expiacion , es siempre un instrumento, en los réprobos de su justicia en los santos de su misericordia. Estos dos puntos de vista , el divino y el humano , sirven para esplicar la pasmosa contradiccion que se advierte entre les juicios y las palabras de Nuestro Señor , y los juicios y las palabras de los hombres. Bienaventurados los que lloran ! decia el Salvador desde la montaña. ¿Y á quién se lo decia ? Decíaselo al mundo , que tuvo siempre las lágrimas por señal de desventura. Bienaventurados los« pobres de espíritu Esto decia á las gentes , y á los pueblos , y á las naciones , ocupadas perpétuamente en deificar la soberbia. Los perseguidos injustamente eran para el mundo asunto de compasion ; y llamándolos bienaventurados en presencia del mundo, los hizo dignos de envidia. El inundo habia elegido á la cruz por símbolo de infamia : el Señor la escogió por símbolo d e victoria. El mundo llamaba grandes á los soberbios : el Señor llamó grandes á los humildes. El mundo santificaba los placeres : el Señor santificó las tribulaciones. Por eso , al tiempo de espirar, y siendo el Señor absoluto de todas las cosas, no halló en las arcas de la eternidad, para dar en herencia á su Santísima Madre y á sus apóstoles santos,
- 299 — joyas de más alto precio que la cruz , las lágrimas y el martirio. Si , la vida es una expiacion : la tierra un valle de lágrimas. De nada sirve rebelarse contra la Providencia , contra la razony contra la historia. Si no quereis alzar la vista á los cielos , ponedla en la cuna del niño sin pecado ; allí , como ' en todas partes , leereis una leccion que es terrible. ¿Veis aquel niño que acaba de nacer, que no tiene voluntad , que no tiene entendimiento , que no tiene fuerzas, que nada puede , que nada sabe , que nada tiene ? Pues en su estrema flaqueza, y en su extrema ignorancia solo una cosa puede y sabe : solo puede y sabe llorar : solo para derramar lágrimas no necesita maestro. Et nunc intelligite. Mis opiniones, se dice, son contrarias á la filosofia y á la razon; y yo pregunto : á cuál razon y á cuál filosofía son mis opiniones contrarias? porque la razon, tal corno lia salido de las manos de Dios; y la filosofía , tal corno ha salido de la religion católica, que es su madre , son para mí cosas venerables y santas. Si por razon se entiende la facultad que ha dado Dios al hombre de recibir y comprender lo que le revela, y de sacar consecuencias provechosas para la vida y para la sociedad , de lo que le ha sido revelado, yo acato y venero, como una de las obras maestras de Dios , á la razon humana. Si por razon se entiende la facultad de inventar la verdad, ó la de descubrir aquellas verdades fundamentales que son madres de todas las otras , sin el auxilio de la revelacion divina , entonces, no solamente no la venero y no la acato , sino que la niego resueltamente. Sus adoradores adoran una sombra, menos que una sombra real , una sombra soñada. Entre las ideas fundamentales de todas las ciencias y la razon , hay la misma relacion que entre los objetos esteriores y la pupila del ojo : su relacion no es una velacion de causalidad, sino una relacion de coexistencia. Si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en reducir ;'t sistema y á método las verdades fundamentales , de este ó (le aquel género , que nos han sido reveladas; en ordenarlas entre sí de manera que formen un armónico y luminoso conjunto ; en señalar las relaciones en que están las unas con respecto á las otras: y en sacar de su fecundísimo seno otras verdades secundarias que pueden ser-
300 — vir de enseñanza á la sociedad y al hombre , acato y venero la filosofía, corno una cosa que honra y enaltece al género humano. Esto fue la filosofía en manos de los doctores católicos : eso fue en manos de San Agustin , á quien nadie excede, ni quizás iguala , en lo agudo , en lo sagaz , en lo penetrante del ingenio : eso fue en manos de Santo Tomás, que en ingenio sólido, vasto y profundo no tiene competidores. No era por cierto esta clase de filosofía la que yo tenia en mi mente cuando condenaba la filosofía en mis cartas. Pero si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en conocer á Dios sin el auxilio de Dios , al hombre sin el auxilio del que le ha formado , y á la sociedad sin el auxilio del que calladamente la gobierna; si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en una triple creacion , la creacion divina , la creacion social y la creacion humana, yo niego resueltamente esa creacion, esa ciencia y esa filosofía. Eso y no otra cosa es lo que niego : lo cual quiere decir que niego todos los sistemas racionalistas , los cuales descansan en este principio absurdo, á saber : que la razon es independiente de Dios, y es competente para todo. Si se me preguntase mi opinion particular sobre el eclecticismo, diría que el eclecticismo no existe. No existe : lo primero , porque si consiste en escoger ciegamente ciertos principios solitarios entre los varios sistemas filosóficos , el eclecticismo es lo que seria el inocente recreo del que , deshojando los poemas homéricos, echase las hojas sueltas á volar para ver el caprichoso sentido de las que se juntaban en el aire : lo segundo , porque si consiste en escoger con criterio, la filosofía no está en la eleccion , sino en el principio que sirve de conductor al que escoge ; en cuyo caso la unidad del criterio, la unidad del principio , la unidad del conductor en el laberinto ecléctico , convierten al eclecticismo en un sistema absoluto. Hay mas todavía la tal eleccion no existe nunca : en el primero de estos casos, porque el que se abandona á la casualidad, no escoge : en el segundo , porque el que comienza por asentar un criterio (le eleccion , no tiene libertad de escoger, siendo esclavo de su criterio. Sea de esto , empero , lo que quiera , el eclecticismo no podría ser considerado en ningun caso sino como una rama pálida y deslio-
301 - jada del. gran árbol racionalista , puesto en medio de la sociedad como aquel árbol paradis . aico que trajo al mundo la muerte. Del racionalismo han salido el spinosismo , el volterianismo , el kantismo, el. hegelianismo y el eousinismo , doctrinas todas de perdicion , que, en el Orden político , religioso y social , son para la Europa lo que en el órden físico es para el celeste imperio el opio de los ingleses. Sí : la sociedad europea se muere : sus extremidades están frias; su córazon lo estará dentro de poco. Y sabeis por qué se muere ? Se muere , porque está envenenada. Se muere , porque la sociedad halda sido hecha por Dios para alimentarse de la sustancia católica, y médicos empíricos lá han dado por alimento la sustancia racionalista, Se muere , porque así como el hombre no vive solamente de pan , sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, así tambien las sociedades no mueren solamente por el hierro, sino por toda palabra anti-católica , salida de la boca de los filósofos. Se muere, porque el error mata ; y esta sociedad está fundada en errores. Sabed que todo lo que teneis por inconcuso , es falso. La fuerza vital de la verdad es tan grande , que si estuviérais en posesion de una verdad, de una sola, esa verdad podria salvaros. Pero vuestra calda es tan honda, vuestra decadencia tan radical, vuestra ceguedad tan completa , vuestra desnudez tan absoluta , vuestro infortunio tan sin ejemplo , que esa sola verdad no la teneis. Por eso, la catástrofe que ha de venir, será la catástrofe por excelencia de la historia. Los individuos pueden salvarse todavía , porque pueden salvarse siem pre ; pero la sociedad está perdida. Y esto , no porque tenga una imposibilidad radical de salvarse , sino porque para mí está visto que no quiere salvarse. No hay salvacion para la sociedad ; porque no queremos hacer cristianos á nuestros hijos, y porque nosotros no somos verdaderos cristianos. No hay salvacion para la sociedad; porque el espíritu católico , único espíritu de vida , no lo vivifica todo la enseñanza , los gobiernos , las instituciones, las leyes y las costumbres. Torcer el curso (le las cosas, en el estado que hoy tienen , no se me oculta que seria una empresa de gigantes. No hay poder en la tierra que por sí solo pueda llevarla á cabo ; y apenas podria ser llevada á término dichoso si obraran con concierto to(h)
- 302 — juntos. Yo dejo al cuidado de ustedes averiguar si este concierto posible, y hasta qué punto lo es; y decidir si, aun en el - caso que sea posible, la salvacion de la sociedad no seria de todos modos mi verdadero milagro. Tiempo es ya de poner término á esta carta , que roba á ustedes el espacio que necesitan para ventilar otras cuestiones. Al concluir , me permitirán ustedes que haga una observacion importante . De todas las potestades nacidas de la nueva organizacion de las sociedades europeas , ninguna es tan colosal, tan exorbitante , como la potestad concedida á todos de poner su palabra en los oidos del pueblo. Las sociedades modernas han conferido á todos la potestad de ser periodistas ; y á los que lo son , el tremendo encargo de 'enseñar á las gentes que Jesucristo confió á sus apóstoles. No me toca á mí pronunciar un fallo en este momento sobre esta institucion; cúmpleme solo señalar á ustedes su grandeza : la profesion de ustedes es á la vez una especie de sacerdocio civil y una milicia. El instrumento que manejan ustedes , puede serlo de salvacion ó de muerte. La palabra es más cortante que la espada , más pronta que el rayo , más destructora que la guerra. Ministros de la palabra social , no olviden ustedes nunca que la responsabilidad más terrible acompaña siempre á ese terrible ministerio : que no hay sino en la eternidad penas bastantes para castigar á los que ponen la palabra, ese don divino , al servicio del error ; así corno no hay galardones bastantes sino en la eternidad para los que consagran su palabra y sus talentos al servicio de Dios y de los hombres. En la seguridad de que ustedes son de los últimos, tiene la honra de saludarles su amigo y S. Q. B. SS. MM. J UAN DONOSO CORTÉS.
- ato ataco el error allí donde le encuentro , le atacaré donde le he tncontrado. Ved aquí los tres que caracterizo de errores , y que combato. Primeramente : las cuestiones económicas son de suyo las más importantes. Segundo error : ha llegado el tiempo de que en España se dé á esas cuestiones la importancia que en sí tienen. Tercer error : las reformas económicas son coses no solamente posibles , sino fáciles. En estos tres errores han incurrido todos ; yo me he levantado aqui únicamente para combatir á todos en este terreno, para combatir contra estos errores. En apoyo de la primera de estas tres proposiciones , se ha acudido aquí á la autoridad de los hombres (le Estado. Si se habla de los hombres de Estado que ahora se estilan , no lo niego ; pero si se habla de aquellos hombres de colosal estatura que , con el nombre de fundadores de imperios , de civilizadores de monarquías , de civilizadores de pueblos , han recibido un encargo providencial con diversos títulos , en diversas épocas y con diversos fines ; si se trata de esos hombres inmortales , que son corno el patrimonio y la gloria de las generaciones humanas ; si se trata, por decirlo de una vez, de esa dinastía magnífica , cuya línea arranca en Moisés y acaba en Napoleon , pasando por Carlo-Magno ; si se trata de esos hombres inmortales , yo lo niego absolutamente ; yo lo niego. Yingun hombre que ha alcanzado la inmortalidad , ha fundado su gloria en la verdad económica ; todos han fundado las naciones sobre la base de la verdad social , sobre la base de la verdad religiosa. Y esto no es decir ( pues yo preveo los argumentos y salgo delante de ellos) no es decir que yo crea que los gobiernos hayan de descuidar la cuestion económica ; que yo creo que los pueblos hayan de ser mal administrados. Señores ¿ tan falto estoy de razon e , tan falto de corazon , que pueda dejarme llevar de semejante estravío ? No digo eso; pero digo que cada cuestion debe estar en su lugar, y el lugar de estas cuestiones es el tercero ó cuarto , no el primero : eso digo. Se ha dicho que traer aqui esas cuestiones , era el medio de vencer al socialismo. j Ah , señores , el medio de vencer al socialismo! ¿ Pues qué es el socialismo , sino una secta económica ? El
:311 — scicialismo es hijo de la economía política , como el viborezno es hijo de la víbora , que, nacido apenas , devora á su propia madre. Entrad en esas cuestiones económicas, ponedlas en primer término; y yo os anuncio que antes de dos años tendreis todas las cuestiones socialistas en el parlamento y en las calles. Se quiere combatir al socialismo ? Al socialismo no se le combate ; y esta opinion , de que antes se hubieran reído los espíritus fuertes , no causa risa ya en la Europa ni en el inundo : si se quiere combatir al socialismo , es preciso acudir á aquella religion que enseña la caridad á los ricos, los pobres la paciencia; que enseña á los pobres á ser resignados, y á los ricos á ser misericordiosos. (Aplausos ; bien , bien.) Voy, señores , al segundo error, que consiste en afirmar que ha llegado ya el dia para nosotros de tratar esas cuestiones con toda la importancia que en sí tienen. Señores ; esta idea nació en el verano último. Vencida la revolucion social en las calles de Madrid, resuelta la cuestion dinástica en los campos catalanes , la opinion pública, ciega entonces, porque es ciega casi siempre ; ciega aquí, porque es ciega en todas partes , la opinion pública creyó que está-- bamos tan seguros de la vida , que podiamos cuidar exclusivamente de la hacienda. Se equivocó grandemente. Entonces el error sin embargo era disculpable ; hoy no lo es ni en la opinion pública , ni en el gobierno , ni en la oposicion conservadora. ¿Quién se atreve hoy á decir que estamos seguros ? ¿Quién no ve el nublado en e! oscuro horizonte ? Ahora bien : si estamos tan vacilantes hoy, ¿cómo es posible que estuviéramos ayer tan firmes ? Y si ayer estábamos firmes, ¿cómo es que estarnos hoy tau vacilantes'? La verdad , señores , yo la diré. La verdad es que no estamos hoy tan firmes , porque no lo irnos ayer; y que no lo estuvimos ayer, porque desde la revolucion de febrero no lo hemos estado nunca. Desde esa r e\ oluciou de recordacion tremenda nada hay firme nada hay se:uro en Fumpa. España es la más firme , señores , y ya veis lo que es El) ; esw congreso es el mejor, \ a y ek lo que us cHt‘ fiis(f.s. España , señores , es en l`urop¿i lo que un O SH en el desierto (11, Sahara. Yo lie con s 1)105 ; y '(' (.11111 1"") vale en
;I2 'las circunstancias la sabiduría : he conversado con los valientes; y sé cuán poco vale en estas circunstancias el valor : he conersado con los hombres prudentísimos ; y sé cuán flaca es en estos momentos la prudencia. Ved , señores, el estado de la Europa. Todos los hombres de Estado 110 parece sino que han perdido el don del consejo; la razon humana padece eclipses ; las instituciones , vaivenes ; y las naciones , grandes y súbitas decadencias : tended , señores, tended conmigo la vista por la Europa desde Polonia hasta Portugal ; decidme, con la mano puesta sobre el corazon , decidme de buena fé si enconarais una sola sociedad que pueda decir : estoy firme en mis cimientos ; decidme si encontrais un solo cimiento que pueda decir : estoy firme sobre mí MISMO. Y no se diga, señores, que la revolucion ha sido vencida en España , que ha sido vencida en Italia , que ha sido vencida en Francia , y que ha sido vencida en Hungría ; no , señores , esto no es la verdad. La verdad es, que reconcentradas todas las fuerzas sociales con una suprema concentracion ; que exaltadas con una exaltacion suprema, han bastado apenas, y no han hecho más que bastar apenas para contener el mónstruo. Desde aquí no se conocen los progresos del socialismo sino en Francia. Pues bien, sabed que el socialismo tiene tres grandes teatros. En la Francia están los discípulos , y nada mas que los discípulos ; en la Italia están los seides, y nada mas que los seides ; en la Alemania están los pontífices y los maestros. La verdad es , señores , que á pesar de esas victorias , que nada tienen de victorias sino el nombre , la pavorosa esfinge está delante de vuestros ojos, sin que haya habido hasta ahora un Edipo que sea descifrar ese p enigma. La verdad es que el tremendo problema está en pie , y la Europa no sabe ni puede resolverle. Esta es la verdad. Todo anuncia , todo , para el hombre que tiene buena razon , buen sentido é ingenio penetrante , todo anuncia , señores , uria crisis próxima y funesta ; todo anuncia un cataclismo como no le han visto los hombres. Y sino , señores , pensad en estos síntomas que no se presentan nunca , y sobre todo , que no se presentan nunca reunidos, sin
- 313 - que detrás vengan pavorosas catástrofes. Hoy dia , señores , en Europa todos los caminos , hasta los mas opuestos , conducen á la perdicion. Unos se pierden por ceder, otros se pierden por resistir. Donde la debilidad ha de ser la muerte , allí hay príncipes débiles ; donde la ambicion ha de causar la ruina , allí hay príncipes ambiciosos donde el talento mismo, señores, ha de ser causa de perdicion , allí pone Dios príncipes entendidos. Y lo que sucede con los príncipes , sucede con las ideas. Todas las ideas , las mas asquerosas como las mas magníficas , producen los mismos resultados. Y sino , señores , poned los ojos en París y ponedlos en Venecia : y ved el resultado de la . idea demagógica y de la idea magnífica de la independencia italiana. Y lo que sucede con los príncipes y lo que sucede con las ideas , eso sucede con los hombres. Señores , donde un solo hombre bastaria para salvar á la sociedad , este hombre no existe ; y si existe , Dios disuelve para él un poco de veneno en los aires. Por el contrario , cuando un solo hombre puede perder la sociedad , ese hombre se presenta , ese hombre es llevado en las Palmas de las gentes , ese hombre encuentra llanos todos los caminos. Si quereis ver , señores , el contraste , poned los ojos en la tumba del mariscal Bugeaud y en el trono de Mazzini. Y lo que sucede con los príncipes y lo que sucede con las ideas, y lo que sucede con los hombres , eso sucede con lo, - ; partidos. Y aquí , señores, porque estotiene una aplicacion mas inmediata á nosotros , llamo vuestra atencion. En donde la . sak acion de la sociedad consiste en la disolucion de todos los partidos antiguos y en la formacion de uno nuevo, compuesto de todos los denlas, allí , señores, los partidos se empefian en no (isolN er-e, y no disuelven. Eso es lo que sucede en Francia : la sl-s-ak i(di de la 1 r¿:11cia , señores 9 seria la disolucion del partido hoiwpzali 1 / 4 -la , la di--- lucion del partido legitlllllsta , la diolucion (k 1 prti(lo Guleaiiist;;, la formacion de un solo partido monárquico. Pues hiel), allí, don- (le la disolucion de los partidos produce la X111v acion de (a socie(:ad, los bonapartistas piensan en Bonaparte , los orleanistas en el conde
--- al revés , en donde la , los leitimistas en Enrique V.; y sal vacio► de la sociedad consistirla en que los partidos conservaran EN antiguas banderas, en que no desgarraran su seno, para que todos sus individuos pudieran combatir juntos en grandes y nobles combates , en donde esto era necesario para la salvacion de la sociedad , como en España , aquí señores , los partidos se disuelven. Y, señores, para este mal no son remedio esencial las reformas económicas ; no es remedio la caida de un gobierno y la suplantacion de otro .1.;o►ierno. El error fundamental en esta materia consiste en creer que los males que Europa padece, nacen de los gobiernos. Yo no negaré la influencia del gobierno sobre los gobernados: ¿cómo la he de negar? quién la ha negado nunca? Pero el mal es mucho mas hondo , el mal es mucho mas grave. El mal no está en los gobiernos el mal está en los gobernados ; el mal está en que los gobernados, han llegado á ser ingobernables. (Risas.- bien, bien.) • Señores , la verdadera causa del mal hondo y profundo que aqueja á la Europa , está en que ha desaparecido la idea de la autoridad divina y de la autoridad humana. Ese es el mal que aqueja á la Europa , ese es el mal que aqueja á la sociedad , ese es el mal que aqueja al mundo : y por eso , señores , son los pueblos ingobernables. Esto sirve para esplicar un fenómeno que no he, oido esplicar á nadie , y que, sin embargo , tiene una esplicacion satisfactoria. • Todos los que han‹ viajado por Francia , convienen en decir que no se encuentra un francés que sea republicano. Yo mismo puedo dar testimonio de esta verdad , porque he atravesado la Francia. Pero se pregunta : no hay en Francia republicanos : ¿cómo es que la república subsiste ? Y nadie (11'1 la razon: yo la daré. La república subsiste en Francia , y R digo mas , la república subsistirá en Francia ; porque la república es la forma necesaria de gobierno en los pueblos que son ingobernables. En los pueblos que son ingobernables , el gobierno toma necesariamente las formas republicanas. Hé ahí por qué la república subsiste y subsistirá en Francia. Importa poco que esté , como lo está , combatida por las voluntades de los hombres , si está soste-
- 315 — nida , como lo está , por la fuerza misma de las cosas. Esta es la esplicacion de la diPPacion de la república francesa. Al oirme hablar, á un tiempo mismo , de la autoridad divina y de la autoridad humana , se me dirá acaso : qué tienen que ver las cuestiones políticas con las cuestiones religiosas? Señores, yo no sé si hay aquí a Igun señor diputado que no crea que hay relacion entre las cosas religiosas y las políticas ; pero si hay alguno, voy á demostrar su relacion necesaria , de una manera taf, que la vea por sus propios ojos , y que la toque con sus propias manos. (Movimiento de atencion. ) Señores , la civilizacion tiene dos fases ; una que yo llamaré afirmativa ; porque en ella la civilizacion descansa en afirmaciones; que yo llamaré también de progreso , porque esas afirmaciones en que descansa , son verdades ; y finalmente , que yo llamaré católica , porque el catolicismo es el que abarca en toda su plenitud todas esas verdades y « todas esas afirmaciones. Al contrario , hay otra faz de la civilizacion , que yo llamaré negativa , porque reposa esclusivamente en negaciones ; que yo llamaré decadencia , porque esas negaciones son errores; y que yo llamaré revolucionaria, porque esos errores se convierten al fin en revoluciones que trasforman los Estados. Pues bien, señores : cuáles son las tres afirmaciones de esta civilizacion, que yo llamo afirmativas , de progreso y católicas? Las tres afirmaciones son las siguientes : en el órden religioso, se afirma que existe un Dios personal. (Rumores y risas en la tribuna y en la izquierda. La mayoría indignada reclama el órden.) EL SEÑOR PRESIDENTE : Orden, señores. EL SEÑOR MARQUÉS DE VALDEGAMAS: Hay tres afirmaciones Cid 1'C otras. Primera atirmacion : existe un Dios, y ese Dios está en toda; partes. Segunda afirmacion ese Dios personal , está en todas partes, reina en el cielo y en la tierra. Tercera arinnacion: este Dios, que reina en el cielo y en la tierra, gobierna absolutament las sas divinas y humanas. Pues bien , señores: (-11 donde hay estas tres att !naciones el órden reli i p so, hay tanibien estas otras tres alirmlIcione c ,..; en el
- 316 -- den político : hay un rey que está en todas partes por medio de sus agentes ese rey, que está en todas partes , reln sobre sus súbditos ; y ese rey, que reina sobre sus súbditos , gobierna á sus súbditos. De modo que la atirmacion política no es más que la consecuencia de la afirmacion religiosa. Las instituciones políticas en que se simbolizan estas tres afirmaciones, son dos: las monarquías absolutas ; y las monarquías constitucionales, como las entienden los moderados de todos los paises, porque ningun partido moderado ha negado nunca al rey ni la existencia, ni el reinado, ni la gobernacion. Por consiguiente , la monarquía constitucional entra con los mismos títulos que la monarquía absoluta á simbolizar esas tres afirmaciones políticas, que son el eco , digámoslo así , de las tres afir- . mociones religiosas. Señores, en estas tres afirmaciones concluye el periodo de la , que yo he llamado afirmativo, que yo he llamado de progreso, que yo he llamado católico. Ahora entramos, señores, en el segundo periodo, que yo he llamado negativo, que yo he llamado revolucionario. En ese segundo periodo hay tres negaciones, correspondientes á las tres afirmaciones primeras. Primera negacion; ó como yo la llamaré , negacion de primer grado , en el órden religioso : Dios existe , Dios reina ; pero Dios está tan alto , que no puede gobernar las cosas humanas. Esta es la primera negacion, la negacion de primer grado, en este periodo negativo de la civilizacion; y á esta negacion de la providencia de Dios, qué corresponde en el órden político? En el órden político, sale el partido progresista respondiendo al deista , que niega la Providencia , y dice : el rey existe , el rey reina ; pero no gobierna. Así, señores, la monarquía constitucional progresiva pertenece á la civilizacion negativa en primer grado. Segunda negacion : el deista niega la Providencia; los partidarios de la monarquía constitucional , segun los progresistas la entienden, niegan la gobernacion ; pues ahora viene, en el órden religioso, el panteista y dice : Dios existe ; pero Dios no tiene existencia personal ; Dios no es persona , Y como no es persona , ni gobierna ni reina ; Dios es todo lo que vernos ; ni es todo lo que vive, es todo
- 3 1 7 — lo qiie se mueve: Dios es la humanidad. Esto dice el panteista; de manera que el panteista niega la existencia personal, aunque no la existencia absoluta ; niega el reinado y la Providencia. En seguida, señores, -viene el republicano y dice : el poder existe; pero el poder no es persona , ni reina ni gobierna ; el poder es todo lo que vive , todo lo que existe , todo lo que se mueve; luego és la muchedumbre, luego Lo hay Irás medio de gobierno que el sufragio universal, ni más gobierno que la república. Así, señores, al panteismo en el Orden religioso corresponde el republicanismo en el Orden político. Despues viene otra negacion, que es la última : en punto á negaciones no hay más allá. Detrás del deista, detrás del panteista viene el ateo y dice : Dios ni reina ni gobierna , ni es persona, ni es muchedumbre ; no existe. Y sale Proudhon , señores , y dice : no hay gobierno. (Risas y aplausos., Así , señores , una negacion llama á otra negacion, como un abismo llama á otro abismo. Mas allá de esa negacion , que es el abismo , no hay nada , no hay nada sino tinieblas, y tinieblas palpables. Ahora bien , señores ; sabeis cuál es el estado de Europa? Toda Europa va entrando en la segunda negacion, y camina liácia la tercera, que es la última : no lo olvideis. Si se quiere que concrete algo más esta cuestion de los peligros que corren las sociedades, la concretaré , aunque con cierta prudencia. Todos saben cuál es mi posicion oficial ; yo no puedo hablar de la Europa sin hablar de la Alemania : no puedo hablar de la Alemania sin hablar de la Prusia, que la representa ; no puedo hablar de la Prusia sin hablar de su rey, á quien , señores, sea dicho de paso , puede llamarse por sus cualidades eminentes el augusto germánico. El Congreso me perdonará que al entrar en esta cuestion, por lo que toca á EU ropa, guar_ de cierta reserva , y por lo que toca á Prusia guarde una reser\ a casi absoluta ; pero diré, sin embargo, lo bastante para nianifestar cuáles son mis ideas concretas sobre los peligros concretos tam►ien que amenazan á la Europa. Señores, aquí se ha hablado del peligro que corre la Europa por parte de la Rusia; y vo que creo por ahora y por mucho tiempo puedo
— 318 tranquilizar al Congreso, asegurándole que Por parte de la Rusia no puede temer el menor peligro. Señores, la influencia que la Rusia *reja en Europa, la ejercia por medio de la confederacion germánica. La confederacion alemana se hizo en contra de París, que era la ciudad revolucionaria, la ciudad maldita, y en favor de Petersburgo, que era entonces la ciudad santa, la ciudad del gobierno, la ciudad de las tradiciones restauradoras. ¿Qué resultó de aquí ? Que la confederacion no fué un imperio como pudo serlo entonces : y no fué un imperio, porque á lt_i Rusia no le pocha acomodar nunca tener en frente de sí un imperio alernan y tener reunidas á todas las razas alemanas; asi es que la confederacion se compuso de principados microscópicos y de dos grandes monarquías. ¿, Qué era lo que le convenia en el caso de una guerra con la Francia ? Lo que le convenia á la Rusia, era que estas monarquías fuesen absolutas : y estas dos monarquías fueron absolutas. Y véase, señores, cómo sucedió que la influencia de la Rusia,, desde la confederacion Alemana hasta la revolucion de febrero , se ha estendido desde Petersburgo hasta París. Pero , señores, desde la revolucion de febrero todas las cosas han mudado de semblante , el huracan revolucionario ha echado abajo los tronos , ha empolvado las coronas, ha humillado á los reyes : la confederacion germánica no existe : la Alemania hoy dia no es más que un caos. Es decir, señores , que á la influencia de la Rusia, que se esteudia, como dije , desde Petersburgo á París, ha sucedido ahora la influencia demagógica de París, que se estiende hasta la Polonia. Pues ved aquí la diferencia : la Rusia contaba con dos aliados poderosos,. el Austria y la Prusia ; hoy es sabido que. no puede contar mas que con el Austria ; pero el Austria tiene que luchar y reludar todos los Bias contra el espíritu demagógico, que existe allí como en todas partes; contra el espíritu de raza, que existe allí mas que en otra parte alguna; y finalmente, tiene que reservar todas sus fuerzas para una lucha posible con la Prusia. Resulta, pues, señores, que neutralizada el Austria , no contando la Rusia con la confederacion germánica , no puede _contar en el dia mas que con sus propias fuerzas. ¿ y sabe el Congreso cuántas-son las fuerzas de que ha
— 319 dispuesto la Rusia para las guerras ofensivas ? Nunca ha llegado á am000 hombres. ¿Y sabe el Congreso con quiénes tienen que luchar esos 300,000 hombres ? Tienen que luchar con todas las razas alemanas, representadas por la Prusia ; tienen que luchar con todas las razas latinas, representadas por la Francia; tienen que luchar con la nobilísima y poderosísima raza anglo-sajona, representada por la Inglaterra. Esa lúcha , señores , seria insensata; seria absurda por parte de la Rusia ; en el caso de una guerra general, el resultado cierto , infalible seria que la Rusia dejase de ser una potencia europea, para no ser mas que una potencia asiática. Y véase aquí por qué la Rusia rehuye la guerra ; y véase aquí por qué la Inglaterra quiere la guerra ; y la guerra , señores , hubiera estallado si no hubiera sido por la debilidad crónica de la Francia , que no quiso seguir en esto á la Inglaterra ; si no hubiese sido por la prudencia austriaca ; y si no hubiese sido por la sagacísima prudencia de la diplomacia rusa. Por esto , señores; porque la Rusia no ha querido , porque no ha podido querer la guerra , es por lo que la guerra no ha estallado con motivo de la cuestion de los refugiados en Turquía. No se crea por esto , sin embargo , que yo soy de opinion que nada tiene que temer la Europa de la Rusia ; creo todo lo contrario ; pero creo que, para que la Rusia acepte una guerra general; que, para que la Rusia se apodere de la Europa, son necesarios antes estos tres acontecimientos que voy á decir , todos los cuales , adviértase esto, señores, son no solo posibles, sino tambien probables. Se necesita : primero , que la revoluciona , después de haber disuelto la sociedad , disuelva á los ejércitos permanentes : segundo, que el socialismo , despojando á los propietarios , estinga el patriotismo ; porque un propietario despojado no es patriota , no puede serlo; cuando la cuestion viene planteada de esa manera suprema y congojosa, no hay patriotismo en el hombre: tercero, el acabamiento de la empresa de la confederacion poderosa de todos los pueblos eselawones bajo la influencia y el protectorado de la.Rusia. Las naciones eselawonas cuentan , señores , 80.000, 000 de habitantes. ikhora bien, cuando en la En; opa no haya ejércitos permanentes, 1111-
DISCURSO SOBRE LA SITUACION DE ESPAÑA , PRONUNCIADO EN EL CONGRESO EL 30 DE DICIEMBRE DE 1850 , al discutirse el proyecto de autorizacion al Gobierno para plantear los presupuestos del siguiente ario.
ADVERTENCIA DEL EDITOR. Entre los apuntes de DONOSO se hallan bajo una sola carpeta nada menos que tres diferentes proyectos de este último de los discursos que pronunció en el Congreso. — Único manuscrito de su especie que hemos encontrado entre los papeles de nuestro amigo , desde luego que llegó á nuestras manos, formamos intencion de publicarlo integro : pero bien pronto nos ocurrieron consideraciones harto poderosas para hacernos cambiar de idea; y entonces resolvimos hacer lo que ahora hacemos; esto es: publicar integro el discurso, tal como su autor le pronunció, pero interpolando, en el lugar y forma que nos han parecido convenientes , algunos pasages de los proyectos mencionados, y señalándolos con comillas marginales para la debida distincion.—
DISCURSO* SOBRE LA SITUACION DE ESPAÑA. .....•■•■•■■4 SEÑORES Los diputados que recuerden los varios discursos que he tenido la honra de pronunciar en los congresos anteriores, saben muy bien que, á pesar de que mis doctrinas han sido en algunos puntos contrarias, en muchos más , diferentes de las que sostienen los señores ministros, he votado con una constancia sin ejemplo con el ministerio. Esta conducta nitia, señores, ha estado fundada en solidísi►as razones. En primer lugar, mis doctrinas no se han puesto nunca á y otacion ; y no votándose mis doctrinas, he tenido que votar las del ministerio, menos distantes aun de las mias que las de las oposiciones. En segundo lugar , yo soy un hombre de gobierno, un hombre de gobierno ante todo y sobre todo ; y hombre de gobierno, voto siempre con el gobierno, en caso de duda. En tercero y último lugar, y(
- :132 — creía que po(11 ía hacer más en provecho y beneficio de mis propias doctrinas, siendo amigo del ministerio, que siendo su adversario. Hoy las cosas han cambiado enteramente de faz. El ministerio ha exajerado hasta tal punto su sistema, que en su exageracion creo funesto, que estoy en la situacion de elegir entre mi conciencia y mi amistad , entre mis propias doctrinas y el ministerio. El trance, señores , es muy duro ; pero la eleccion no puede ser dudosa ; yo haré callar á mi amistad, para oir solo á mi conciencia ; yo me alejaré un tanto del ministerio , para quedarme con mis doctrinas. Yo me propongo, señores, delinear á grandes rasgos el tristísimo cuadro que ofrece la nacion , bajo los siguientes aspectos : el moral , el político, el rentístico y el económico ; y para que todos lo sepan sin necesidad de tenerlo yo que repetir á cada paso, voy á anunciar desde ahora hasta qué punto creo que el ministerio es responsable de esta triste y dolorosa situacion en que nos vemos. A ella hemos venido por varias causas. La situacion actual, por una parte, es un efecto de los pasados trastornos ; por otra, la situacion actual , es efecto y resultado del sistema - errado de los anteriores ministerios ; por otra parte , en fin , la situacion actual es el resultado del errado y funesto sistema del ministerio que hoy preside los destinos de la nacion española. Yo no puedo acusar á los trastornos; porque la revolucion me responderá. « Trastornando hago mi oficio. » Yo no puedo acusar de esta situacion á los ministerios pasados , porque podrian responderme : « Nosotros hemos estado bajo la presion revolucionaria : » Pero puedo acusar y acuso 'al ministerio presente, porque él solo es, entre todos los que han existido desde 18311 acá , el dueño absoluto y soberano de sus propias acciones. Yo no puedo acusar, yo no acuso al ministerio de haber creado la situacion actual , cómo podia acusarle de eso`? ella existia antes de que él existiese ; pero le acuso porque la conserva ; pero le acuso tambien porque la empeora. Para esponer estas cosas, aunque brevemente por lo avanzado de la hora, he pedido lapalabra. La he pedi do tambien con otro objeto: yo debo hacer aqui mi profesion de fé politica, aunque es
333 conocida de todos en materia de autorizaciones. Yo creo , señores, que el ministerio puede perder el derecho de vivir ; pero no creo que pierda nunca el derecho y el deber, que son un deber y un derecho imprescriptibles, de cobrar las contribuciones. Yo creo que el-Congreso de los señores diputados tiene el derecho de matar, ó contribuir á que muera un ministerio por un voto de censura ; pero no tiene el derecho de negarle las contribuciones, por la razon de que no tiene el derecho de matar al Estado. Esto supuesto, señores, claro está que mi voto contra la autorizacion no significa que el ministerio no cobre los impuestos , que el ministerio no recaude ni distribuya las contribuciones. • Pero sucede amenudo que los votos del parlamento necesitan un comentario : aquí rara vez sucede que un señor diputado vote lo que quiere , y es más raro todavía que quiera lo que vota : por qué ? Porque los votos son complejos ; porque 19s votos significan cosas muy diferentes, y á veces de todo punto contrarias. Esta autorizacion es algo más de lo que suena ; es mucho más de lo que suena ; participa de la naturaleza propia de todas las autorizaciones; es un voto de confianza ; lo seria de todos modos ; lo ha sido aquí y en otros paises , sin necesidad de que lo declare el ministerio ; pero hoy dia lo es mucho más ; y lo saben los señores diputados, despues que así lo ha declarado el ministerio. Pues bien : al dar yo mi voto negativo á esta autorizacion, no me opongo á que el gobierno cobre los impuestos ; digo solo que el ministerio, (no el ministerio, que se compone de amigos mios) el sistema del ministerio no tiene mi confianza. Señores , ¿ en dónde está la disidencia capital (porque yo no puedo hablar sino de disidencias capitales) la disidencia capital entre el sistema del ministerio y mis doctrinas? Voy á decirlo : consiste cabalmente en aquello en que el ministerio funda su título de gloria. Consiste en que es un ministerio que se proclama y que es ministerio de órden material-, ministerio de intereses materiales. Y cuenta , señores , que yo no me opongo á los intereses materiales ni al Orden material : el órden material es una parte constitutiva , aunque la menor del árden verdadero ; el órden verdadera
3:3 f r l `t á en la union de las inteligencias en lo que es verdad, en la unión de las voluntades en lo que es honesto en la union de los espíritus en I( ) que es justo. El Orden verdadero consiste en que se proclamen, se sustenten y se defiendan los verdaderos principios políticos , los verdaderos pri nci pios religiosos , los verdaderos principios sociales. Los interese s ~feriales , señores , serán sin duda y lo son una i wro no por eso los intereses materiales son cosa buena , escelente ; los intereses supremos de la sociedad humana : el interés supremo de la sociedad humana consiste en que prevalezcan en ella esos mismos principios religiosos , políticos ' y sociales. Señores , la salud no consiste solo en la salud del cuerpo ; consiste tarnbien en la salud del alma : mens sana in corpore sano. Ese equilibrio entre el órden material y el órden moral, ese equilibrio entre los intereses morales y los materiales, ese equilibrio entre la salud del alma y del cuerpo es lo que conístituye la plenitud de la salud en la sociedad como en . el liwnbre. A ese equilibrio 4, 4 debió , señores , que el siglo de Luis XIV fuese llamado Gran siglo, y que Luis XIV fuese llamado El Grande; y grande era en verdad el príncipe dichoso que reinaba sobre Bossuet, aquel rey de las inteligencias , y sobre Colbert , rey de la industria. Cuando este equilibrio se rompe , los imperios comienzan á declinar hasta que desaparecen del todo. Yo quisiera , .señores , fijar en vuestros corazones, en vuestra memoria estos principios ; porque interesan demasiado á vuestra patria. Dos grandes dinastías hay en Europa ; la dinastía borbónica y la dinastía austriaca. La dinastía austriaca conservó vivos entre nosotros los verdaderos principios políticos , religiosos y sociales ; y al mismo tiempo que hizo esto , tuvo la desgracia de dejar en olvido y abandono los principios económicos , los principios administrativos , los intereses materiales. Pues bien , señores , esto nos explica su vida y su muerte. Pocos ejemplos nos ofrece la historia de una vida más gloriosa y de una muerte más miserable. ¿Quereis saber hasta dónde pueden llegar los imperios -cuando prevalecen en ellos los verdaderos principios sociales , políticos y religiosos? Poned los ojos en Cárlos V. el gran emperador, en aquella águila im-
335 pedal , de quien ha dicho el más grande de nuestros poetas que, en su vuelo sin segundo , debajo , de sus alas tuvo al mundo. Quereis ver cómo concluyen las razas y las dinastías, cuando ponen en olvido los intereses materiales ? Poned la vista en el último vástago de esa dinastía generosa ; poned la vista en Cárlos II, el rey mel b -idigo , el Augústulo de su raza. Volved ahora la vista á la raza borbónica. Enrique 1V comienza por ser protestante y por halagar á los católicos , y acaba por ser católico y halagar á los protestantes. Es decir, señores , que la religion era para él un instrumento de dominacion, instrumenturn regni ; ved ahí el modelo de un rey espíritu fuerte. Seguidle despues en su vida y en su historia, y le vereis siempre entregado á la idea exclusiva de hacer prosperar materialmente á la Francia , de establecer una buena y sábia administracion , de acallar las diferencias de los partidos por medio de transacciones ; ocuparse , en una palabra , solamente de la organizacion administrativa y de los intereses materiales. Pues bien , señores , Enrique IV no es un hombre solo , es la personificacion de toda su raza , es la raza borbónica ; raza que ha venido al mundo para dos cosas , para hacer á los pueblos industriosos y ricos , y para morir á manos de las revoluciones. ¿Quien no admira , señores , estas grandes , estas magníficas consonancias de la historia ? Ved ahí dos razas más enemigas todavía en el campo de las ideas , que en los campos de batalla : la raza austriaca pone en olvido los intereses materiales ; y muere de hambre : la raza borbónica , los más de sus príncipes por lo menos , aflojan en la conservacion intacta y pura de los principios religiosos sociales y políticos, para convertirse en reformistas é industriales; y tropiezan con el espectro de la revolucion , que los aguarda para devorarlos unos despues de otros , puesto en el límite de sus indos_ trias y de sus reformas. Pues bien , ministros de Isabel II , yo vengo á pediros que aparteis de vuestra reina y mi reina la especie de maldicion que pesa sobre su raza. El tiempo urge , señores ; el tiempo urge , porque tiempos más calamitosos de los que pensais se acercan. Por (le pronto ahora mis-
- 336 -- nio , si es verdad que el árbol se conoce por el fruto , poi el fruto habeis de conocer el árbol que habeis plantado : su fruto es fruto de muerte. La política de los intereses materiales ha llegado aquí á la última y más tremenda de todas sus evoluciones : á aquella evolucion , en virtud de la cual todos dejan de hablar de intereses para hablar del supremo interés de los pueblos decadentes , del interés que se cima en los goces materiales. Esto explica las ambiciones impacientes de que se ha hablado aquí con sobrada razon. Nadie está bien donde está : todos aspiran á subir, y á subir, no para subir, sino para gozar. No hay español ninguno que no crea oir aquella voz fatídica que oia Macbet y le decia «Macbet , Macbet, serás rey.» El que es elector, oye una voz que le dice : «elector serás diputado.» El diputado , oye una voz que le dice : «diputado, serás ministro.» El ministro , oye una voz que le dice : «serás yo no sé qué , señores. ¿Arrogo en qué ha de parar tanto anhelar y subir; tú por ser Guadalquivir ; - Guadalquivir por ser mar? Yo sé , señores , adonde esto va á parar, ó por mejor decir, adonde ha ido á parar ; ha ido á parar á la corrupcion espantosa que todos presenciamos , que vemos todos ; porque el hecho hoy dominante en la sociedad española es esa corrupcion que está en la médula de nuestros huesos. «Corrupcion que no se cura con indus- • trias ni con reformas : se cura con la restauracion de las grandes »instituciones católicas , que la revolucion ha echado por el suelo, » y que os toca levantar á vosotros. El personage más corrompido y »más corruptor de esta sociedad es la clase media que nosotros re_ »presentamos , señores : en esta clase hay voces de alabanza para » todos los fuertes : de ahí salieron aquellas grandes voces que de- ), cian á la Milicia Nacional ; eres benemérita ; y despues á la Cons- » titucion de Cádiz : eres sacrosanta; y luego al duque de la Victoria: »eres heroico , y ahora al duque de Valencia : eres invicto. La ido- >Inda parece ser la religion natural de todas las muchedumbres,
-- 337 » señaladamente de aquellas que han sido corrompidas por las revo- »luciones : en España lo han sido tanto, señores , yo apelo á vues- » tras conciencias, que» — la corrupcion está en todas partes; nos entra por todos los poros ; está en la almósfera que nos envuelve ; está en el aire que respiramos. Los agentes más poderosos de la corrupcion han sido siempre los agentes primeros del gobierno : en las provincias estos han sido los agentes más activos de la corrupcion , los compradores y vendedores de las conciencias. Quién no ha visto lo que ha pasado en España, desde que estalló la revolucion basta hoy ? Cuando los gobiernos han sido débiles , sus principales agentes se han pasado en tropel hasta los reales (le la insurreccion victoriosa; cuando los gobiernos son fuertes, ó cuando se cree que lo son , entonces para sacar airoso al gobierno atropellan todo cuanto se les pone por delante. Recordad sino , señores, los pasados pronunciamientos. Todavía me figuro ver pasar delante de mis ojos aquella procesion de generales y gefes políticos con las manos llenas de incienso para quemarlo en los altares de las juntas revolucionarias. Pues volved los ojos hácia lo que pasa ahora. Pensád en algunos de los escándalos, que son públicos y notorios, ocurridos en las últimas elecciones. No los creais á unos ni á otros cuando se llamen enemigos : no son enemigos , son hermanos los de las elecciones y los (le los pronunciamientos : Dios ha puesto en todos las mismas inclinaciones y hasta la misma fisonomía : todos han hecho el juramento heróico de sacrificarse por el vencedor ! todos han hecho pacto con la fortuna : todos son amigos de la victoria : todos son adoradores del sol : todos miran al Oriente. »Tan triste es , señores, y tan vasto el cuadro de esta corrup- » cion universal. Si quereis subir conmigo hasta el orígen misterioso » de este síntoma de muerte, le hallareis , por una parte , cal la deca- » dencia del principio religioso ; y por otra, en el desarrollo del principio electivo. El principio electivo es cosa de suyo tan corruptora, » que todas las sociedades civiles , así antiguas como modernas , en »que ha prevalecido, han muerto gangrenadas el principio religio- »so es por el contrario un antipútrido tan escelente , que no hay TOMO flI.
»corrupcion que resista á su contacto : por eso no hay noticia de »que haya muerto por corrupcion ninguna sociedad verdaderainen- )te católica. La virtud contradictoria de uno y de otro principio en » ninguna parte se echa mas Je ver que en los institutos monásticos: »la fuerza corruptora del principio electivo es tan poderosa, que » aun en aquellas santas congregaciones introdujo cábalas é intrigas: » la virtud del principio religioso es tan soberana, que aun aquellos » institutos gobernados por el principio electivo se conservaron mas »puros y mas sanos que todas las sociedades civiles. Todos vosotros liab eis oido hablar de la corrupcion monástica : todos vosotros la »habeis creido tal vez. Pues bien : sabed que la historia que os han »enseñado , es una conspiracion permanente contra la verdad , y » la santificacion de la calumnia. Sin duda , señores , los institutos » monásticos han tenido sus épocas de crecimientos y sus épocas »de decadencia , como todas las instituciones que tienen algo de »humanas : pero sabed que aun en sus épocas de decadencia po- » dian servir de modelo á las sociedades civiles mas esclarecidas y »escelentes. »Esto supuesto , el gran problema de gobierno que los ministros »han debido resolver , es el siguiente : dar tales crecimientos al »principio religioso, que quede neutralizada la fuerza corruptora del » principio electivo. Problema es este, que no solo no ha sido resuel- » to , pero que ni ha sido planteado siquiera por los ministros de la » corona : digo mas: ahora mismo creo leer en su pensamiento : es- »toy seguro de que sino temieran interrifmpirrne , me preguntarian » todos á la vez : qué tiene que ver la religión con las elecciones? »¿, Qué tiene que ver? Tiene que ver tanto , que las elecciones nos » matarán, si la religion no purifica las elecciones ; tiene que ver tan- » to , que si dejan á un lado el principio religioso , no podrán ni ata- »jar ni curar la corrupcion que engendra el principio electivo, sino »con el cauterio y con la sangre. No atribuyais , señores , á vano » antojo esto de traer la religion en todas las cuestiones políticas : no »soy yo el que la traigo ; es élla la que se viene : no me acuseis » á mí ; acusad mas bien á la naturaleza misma de las cosas. Soy » yo por ventura la causa de que toda cuestion politica se resuelva,
- 345 — cabalmente ese es mi 'fuerte ; ahí teneis 300 millones de déficit.» Así , Señores , este ministerio fluctúa entre inclinaciones diversas ; este ministerio es como la péndola del reloj, que oscila, pero no anda. ¿Y qué diré del tino que el ministerio tiene en esto de gastar y en esto de ahorrar ? Para pintar su tino, debo decir lo que se ha dicho ya , pero que *es necesario repetir, porque es la verdad.¿ Qué se ha de decir de un gobierno que cree que debe gastar en un teatro, y que cree que debe ahorrar en lo que se debe al culto y al clero? ¡Al culto y al clero, señores! Por cuanto hay en el mundo , no hubiera querido ser yo el hombre que hubiera firmado esa economía, que hubiera sancionado esa rebaja. El clero, que se muere de hambre: el culto, que está sin esplendor; los seminarios, que no están nacidos siquiera : los templos, que se arruinan; ¿qué es esto ? ¿ en dónde estamos, señores ? Se entrañará tal vez que vuelva á hablar del teatro ; se estrañará , y se estraña hasta con razon que este nombre venga tan á menudo á los lábios de los diputados. Los mismos que lo pronuncian , no saben quizá por qué : yo, lo sé , y voy á decirlo. Se pronuncia tanto la palabra teatro , señores , porque el teatro que el ministerio ha levantado, y la situacion á que el ministerio nos ha traido , son una misma cosa ; porque no puede hablarse del teatro sin pensar en la situacion , ni hablarse de la situacion sin pensar en el teatro. Y esto tambien tiene una esplicacion , y una esplicacion que convencerá á todos los que me escuchan. Señores , no hay periódo histórico ninguno, que no esté, digámoslo así, simbolizado en un monumento. Si no temiera engolfarme en tiempos antiguos, recordaria aquí la historia de muchos imperios , y probaria esto, señores , como la luz del medio dia. Pero me hasta solo hablar de nuestra España , y recordar aquí la dinastía austriaca , de que liabl( al principiar mi discurso. ¿ Cuál es el primer periodo de esta dinastía ? En el primer periodo , la monarquía lo eclipsa todo , y hasta el principio religioso, á pesar de que era tan poderoso en aquel tiempo en España. ¿Y cuál seria el monumento que simbolizara mas esa situacion? Ciertamente, señores, que seria un palacio. —En el periodo de los Felipes , en ese periodo en que el fundamento del
'3 4 6 principio religioso se eleva hasta sobre el principio monárquico, con ser tan poderoso en España ese principio, ¿ cómo se simboliza•ía el pensamiento dominante de la monarquía española ? Se simbolizaría en un convento. —¿ Cómo se simbolizaría esta misma monarquía , en tiempo de Cárlos II ? ¿qué era el Trono? ¿qué era España? un sepulcro.—Pues bien, señores, todas estas tres cosas están simbolizadas en el Escorial ; el Escorial es , á un tiempo mismo, un palacio , un sepulcro y un convento. El Escorial es la historia , escrita con piedra de granito , de la monarquía austriaca. Pues bien , nuestra historia, actual, nuestra situacíon actual están simbolizadas en el teatro de Oriente : en ese monumento elevado solo para los goces materiales. Señores : yo quiero suponer por un momento que el gobierno es tan dichoso como lo apetece, y como apetezco yo mismo , en todas sus empresas ; yo supongo que el gobierno ha levantado esta nacion ya al poder y la gloria que tanto le sonrie ; yo le doy todo lo que ambiciona para España ; yo supongo que tiene todos los ejércitos del autócrata de las Rusias y todas las escuadras de la GranBretaña ; yo le doy ademas , para mantener tan alto nombre y tan alta gloria y tan grandes escuadras y tan poderosos ejércitos , todo el oro que crian las arenas del Perú y las de Californias. Pues bien , señores : despues de tener todo eso., todavía yo afirmo y aseguro que todo su poder vendrá al suelo estrepitosamente , si esta nacion sigue corrompida en sus sentimientos y pervertida en sus ideas ; todavía digo que esta sociedad tan opulenta, tan esplendorosa, tan grande, será entregada al esterminio: que nunca han faltado , para los pueblos corrompidos , ángeles esterminadores. Señores , no hay que hacernos ilusiones ; el porvenir es triste, y hasta cierto punto pavoroso ; yo puedo , sin estar dotado de espíritu de profecía , luceros ver vuestro porvenir en una historia pasada. Hubo un rey en una nacion que , no sé si para nuestra fortuna 15 para nuestro escarmiento, Dios ha hecho nuestra vecina. Ese buen rey era , señores , por su prudencia y su sabiduría, como el Ulises de las dinastías europeas. El mundo, en una edad mas sencilla,
- 347 — dichosa , hubiera llamado Luis Felipe el Bueno , el Pacífico , el Clemente. Los hombres de la Francia ,poniendo en él sus propios Vicios , le llamaron el egoista , el avaro. Ese rey subió al poder por una grande revolucion , que rabia venido detrás de otras muchas revoluciones y trastornos , que habian conmovido toda aquella sociedad hondamente, y habian pervertido sus sentimientos, sus ideas y sus.costumbres. Sintiéndose flaco , porque no era legítimo, para poner un dique á esta corrupcion universal, y para levantar un muro contra aquel diluvio de errores , acometió empresas que le parecieron mas fáciles. La empresa que acometió, fué la de restablecer el órden material , y la de dar impulso á los intereses materiales. Ningun príncipe , señores , ha sido mas dichoso en sus empresas: á los pocos años , era rey pacífico de Francia , sin que turbase su sueño el mas imperceptible rumor de las pasadas y . ya vencidas insurrecciones. Pocos años despues, el comercio, la industria , todos los intereses materiales tuvieron crecimientos inauditos. Entretanto , señores , su gobierno era un gobierno que tenia toda la confianza de la corona , que tenia la adhesion de los electores, tenia el apoyo de las cámaras , tenia la obediencia de la fuerza pública, tenía, por fin, la simpatía y la amistad de todos los gabinetes de Europa. Pero , señores , al propio tiempo que todas estas cosas pasaban en el órden material , paralelamente á este movimiento iba creciendo , levantándose, difundiéndose por todas partes el desórden moral , la corrupcion que todo lo disuelve , y el error que todo lo envenena. Un dia hubo en que estas dos fuerzas contrarias llegaron á la vez á su apogeo. Entonces , señores , se planteó por sí misma, sin que la planteara nadie como la planteo yo aquí, se planteó, digo, por sí misma esa gran cuestion, siempre antigua, y siempre nueva, que consiste en averiguar si la sociedad está más segura y más fuerte cuando se apo y a en el órden material O en el órden moral, en la virtud ó en la industria. La Francia , señores , en mala hora, resolvió este problema en el sentido de la industria y en el sentido del órden en las calles : cada paso que daba en esta senda , era un paso que daba lejos de su Dios y cada paso que daba lejos (le
31S su Dios, era un paso que daba hácia la boca del abismo. Dios la alclinzó cuando llegaba á su boca; Dios la alcanzó el 24 de febrero, el dia de la grande liquidacion , el dia de los grandes anatemas. Qué sucedió entonces , señores ? Qué sucedió ? Que ese pueblo desvanecido con su poder, embriagado con su riqueza , loco con su industria , vió abismarse juntamente su industria, su poder, y su riqueza en el gran diluvio republicano. Todo , señores, todo acabó allí ; el gran pueblo y el gran rey : el obrero y su obra. Vea el Congreso á donde van á parar las cosas cuando tan solo se mira á los intereses materiales ; los pueblos que les rinden culto, se quedan , señores , en la indigencia ; se quedan sin nada ; sin los morales , porque los rechazaron ; sin los materiales , porque la revolucion se los quitó. Pues bien , señores , volved los ojos á esta nacion sin ventura, ved los trances por donde ha pasado , el trance en que está y el trance que la aguarda. La Reina legítima de España ( y cuenta , señores , con esta palabra , porque esta palabra vá á servir de acusacion al ministerio) la reina de España fué declarada mayor de edad , despees de un gran levantamiento que había sucedido á grandes trastornos y á grandes revueltas : desde entonces acá , casi unos mismos hombres han gobernado esta nacion ; estos se creyeron flacos , á pesar de que obraban en nombre de la legalidad, se creyeron flacos para atacar de frente la corrupcion y la perversion de las ideas, fruto amargo de las revoluciones.. Qué se propusieron los ministros de la reina legítima de España ? Desconfiaron de sí , como si no obraran en nombre del alto y poderoso prestijio de una reina legítima ; desconfiaron de sí , y no se propusieron otra cosa , sino sacar á salvo del naufragio universal el órden material y los intereses materiales. Y fuerza es confesar que en esto fueron ta►bien dichosos á su manera : en poco tiempo vencieron cuatro insurrecciones formidables: la de Galicia , la de Madrid , la de Sevilla , y la de Cataluña. Vencida la insurreccion aquí como allá , una fiebre industrial y mercantil incendió nuestra sángre que , tanto como española , es sangre africana ; el ministerio, en vez de combatir este ataque de
319 --- fiebre violenta , se dejó dominar él mismo por la furiosa calentura; y al tiempo mismo que recibía , propagaba el contagio. Entretanto la corrupcion y el error fueron creciendo y propagándose lenta y calladamente. Hoy dia , señores , todas esas cosas , corrupcion, error, fiebre industrial han llegado á su apogeo. Ahora pregunto yo ; ¿cuál será el desenlace? ¿Cuál será el fin? Yo no lo diré : que me falta el corazon y el ánimo para ello ; pero ya lo adivinan sin duda con pavor los señores diputados. Una objeccion, sin embargo , puede oponerse. En Francia , se dirá, habla detrás del trono falanges socialistas, y en España no las hay. ¿Y qué diriais, señores, si os asegurára yo ; ( y ojalá sea desmentido por la esperiencia! ) que el pais del socialismo no es la Francia, sino España ? No olvidemos, señores, que aquí, cuando manda un partido, no parece sino que él solo vive , y que á ninguno de los denlas se le encuentra por la calle ; y sin embargo , cuando el partido vencido sube al poder, parece que lo llena todo , que lo ocupa todo, que él solo vive en España ; así no es estraño que no veamos á los socialistas : pero escuchad , y meditad sobre lo que voy á deciros. El socialismo debe su existencia á un problema , humanamente hablando, insoluble. Se trata de averiguar cuál es el medio (le regularizar en la sociedad la distribucion mas equitativa de la riqueza. Este es el problema que no ha resuelto ningun sistema de economía política. El sistema de los economistas políticos antiguos iba á parar at monopolio por medio de las restricciones. El sistema de los economistas políticos liberales va á parar al mismo monopolio por el camino de la. libertad , por el camino de la libre concurrencia , que produce fatal é inevitablemente ese mismo monopolio. Por -último, el sistema comunista va á parar al mismo monopolio por medio de la confiscacion universal , depositando toda la riqueza pública en manos del Estado. Este problema, sin embargo, ha sido resuelto por el catolicismo. El catolicismo ha encontrado su solucion en la limosna. En vano se cansan los filósofos : en vano se afanan los socialistas : sin la limosna , sin la caridad no hay, no puede haber distribucion equitativa de la riqueza. Solo Dios era
350 no de resolver ese problema, que es el problema de la humanidad y de la historia. Despues de la revolucion de febrero , los comunistas que se reunían en el Luxemburgo á las órdenes de Luis Blanc, con un instinto seguro, como lo tienen todos los partidos cuando se trata de sus negocios , pidieron un ministerio especial, que resolviera este problema inmenso : porque decian, y en esto no andaban errados; «Un problema tan grande necesita tener un ministerio especial que le resuelva.» Su error, empero, consistió en creer que ese ministerio no existia: y ese ministerio no estaba vacante : ese ministerio venia desempeñándose, diez y nueve siglos ha, por la Iglesia católica. La Iglesia , señores , es admirable para todo ; pero lo es principalmente para servir de medianera entre los pobres y los ricos, por participar de la naturaleza de los unos y. de los otros: participa de la naturaleza de los pobres, porque no tiene nada suyo, y todo lo recibe por amor de Dios; participa de la naturaleza de los ricos, porque los ricos , en otras edades , por amor de Dios se lo dieron todo. ¿Y qué cuenta ha dado la Iglesia de ese santo, de ese incomunicable ministerio ? Juzgadlo vosotros por vosotros mismos, señores. En la gran clase menesterosa, hay uña zona superior, una zona media y una zona ínfima; como en las clases superiores, hay una aristocracia, hay una clase media, hay una plebe; la aristocracia de la miseria está compuesta de colonos ; la clase media, de obreros ; la plebe , de mendigos. Pues bien , la Iglesia dió á cada una lo que cada una necesitaba : á los colonos les dió tierras , y los hizo propietarios; para los obreros sembró de monumentos la Europa ; para los mendigos tuvo pan , y á ninguno dejó morirso de hambre. En donde más resplandeció la caridad de la Iglesia, fué, señores, en España. España ha sido una nacion hecha por la Iglesia, formada por la Iglesia para los pobres: los pobres han sido en España reyes. Los que eran colonos, tenian tierras perpétuamente con un censo ínfimo, y eran en realidad propietarios.. Todas las fundaciones piadosas que había en España , eran para los pobres. Los jor-
- 351 -- naleros tenian con que dar pan á sus hijos con los jornales que ganaban en los gloriosos y espléndidos monumentos de que está llena la España. ¿' , Qué mendigo nó tenia un pedazo de pan, estando abierlo un convento? Pues bien , señores: la revolucion ha venido á trastornar todas las cosas : con el despojo de la Iglesia subió la renta de la tierra; con la supresion del diezmo hubo una nueva y más alarmante subida. De esta manera, el movimiento de ascension que imprimió el catolicismo á las clases menesterosas, ha sido convertido por la revolucion en un movimiento contrario , en un movimiento descendente: los colonos oprimidos por la renta enorme que pagan , pasan en tropel, de la clase á que pertenecen , la clase media de los obreros. Los obreros á su vez, con el gran aluvion de colonos que les viene, van pasando contínuamente á la plebe, compuesta de mendigos : los mendigos, por último , acaban sus dias de miseria y de hambre. Ved ahí, señores, por un lado, la obra de la revolucion ; por otro ,_ la obra de la Iglesia! Las cosas entre nosotros han venido hoy á punto, que la sociedad , antes unida en union santa y dichosa , está dividida en dos clases, de las cuales la una puede llamarse vencida, y la otra vencedora ; aquella que ha sido favorecida por la suerte , tiene por divisa y por lema : «Todo para los ricos. » ¿Cómo quereis, señores, que esta tésis no engendre su antítesis , y que la clase vencida no esclame á su vez en son de guerra; «Todo para los pobres! » Hay, pues, señores , entre las clases de la sociedad (y el gobierno ni lo sospecha siquiera , ni lo ha estudiado siquiera, aunque tiene obligacion de estudiarlo y saberlo) hay, digo, entre todas las clases de la sociedad una guerra latente, que en el estado contagioso que tienen ciertas ideas de Europa , llegará á ser á la primera ocasion una guerra declarada. Yo, señores , á pesar de mi amistad , que es íntima , hácia ministros de S. M., no he podido menos (le declararme en disidencia con ellos ; porque , señores, al punto de exageracion á que están llevando su sistema de órden material y de intereses materiales, tengo para mí que se ha hecho inevitable una catástrofe, que ha de
352 -- N elIk iiwzosamente , si es que no faltan aquí por primera vez las leves eternas de la historia. Yo no sé ni cómo vendrá ni cuando vendrá ; pero sé que Dios ha hecho la gangrena para la carne podrida , y el cauterio para 14 carne gangrenada. El ministerio se encuentra todavía en tiempo de elegir entre dos caminos. Puede seguir el camino que hasta aquí, y entonces nada tengo que decirle : ó el que acabo de indicarle. Si acepta este último , por su fortuna y la nuestra, es necesario que haga todo lo que hasta aquí ha dejado de hacer, y que no haga todo lo que ha hecho ; es necesario que se resuelva á oponerse con todas sus fuerzas á la corrupcion ; que la combata y que la venza , ó que sucumba ; es necesario qué no edifique teatros , siquiera hasta que ponga puntales á los templos que se desploman : es necesario que ponga órden y concierto en las rentas públicas. Pero es necesario Cambien que el ministerio entienda que no basta eso ; que es necesario sobre todo poner un freno á los apetitos , poner un freno á las concupiscencias. Es necesario que si quiere la dictadura , la proclame y la pida; porque la dictadura, en circunstancias dadas, es un gobierno bueno, es un gobierno escelente, es un gobierno aceptable; pero, señores, que se pida , que se proclame ; porque sino , estaremos entre dos gobiernos á la vez : tendremos un gobierno de hecho , que será la dictadura , y otro de derecho , que será la libertad ; situacion , señores , la más intolerable de todas ; porque la libertad en vez de servir de escudo , sirve entonces de celada. • «Y no se diga , señores , que pido mucho : bien sé que es cosa »dura exigir de un ministerio que , cuando la codicia se levanta y »le dice:—« cornprame , que me vendo » --responda-- « no te co– » nozco » --que cuando el espíritu de pandillage y de intriga le dice: -- «sígueme; que el poder está en mis manos» --quede inmovil, cer- » rando sus oidos al canto de la sirena : que cuando el miedo le di- » ce :— « asustame , y me verás á tus plantas»--no caiga en la tentacion de dar un susto al medroso : que cuando todas las malas »pasiones, por poco que sea complaciente, le-ofrecen la dominacion » y el imperio, quite su imperio y su dominacion á todas las malas pa-
- 353 »siones. Sin duda, señores, esto sería mucho exigir si se exigiera al »que ha nacido para obedecer, y está contento con no hacer sino » aquello para que ha nacido : pero no es mucho exigir cuando se » exige de los que aspiran á la honra alta, pero peligrosa de ser go- »bernadores de lospueblos : la carga se proporciona á la honra ; y » cuando esta es altísima, justo es que aquella sea no solo peligrosa, » sino grave: lo demas sería , señores , el mundo al re y es. El Minis- » terio público no es una sinecura : su nombre lo dice ; es un ser- »vicio, y un servicio penoso. Gobernar no es ser servido ; es ser- » vir : no es gozar; es remar, y vivir y morir, puesta la mano en el remo. A ese precio lo ha de ser el que quiera ser ministro, y solo » los que lo son á ese precio , lo son verdaderamente. Cuántos mi- » nistros creeis que ha habido en esta época en España?—La GACETA »dice que muchos; y yo sostengo que ninguno : porque ser v.erda- » deramente ministro , no es solo, recibir de la ley esta denomina- » cion; es ademas y sobre todo, ser aceptado como ministro por la » historia. Pues bien ; yó os digo que ninguno de los que lo han «sido hasta aquí , será aceptado por la historia sin protesta. «Uno creí yo que habia nacido para mas alto fin por sus gran - »des calidades ; y porque lo creí , puse en él todas mis esperanzas » y todas mis ilusiones ; ilusiones y esperanzas, que se han llevado » los vientos. Todos adivinais , sin duda , que hablo del duque de » Valencia. Voy á hablar de este personage , señores , que bien »lo merece , en vuestra presencia , con la reserva de un contemporáneo, pero con la imparcialidad de la historia. El duque de Va- » lencia es un gran soldado y un hombre de grande entendimiento, » servido unas veces , y otras mandado por grandes pasiones. El »duque de Valencia alcanza á fuerza de inspiracion y (IQ genio lo » que los otros no alcanzan á fuerza de estudio : esto es tan cierto, » señores, que dudando yo muchas veces (perdonad , señores, í un » hombre que es estudiante toda la vida) dudando , digo , muchas » veces si vosotros me entendeis , no se me ha ocurrido nunca du- » dar si me ha entendido el duque de Valencia. Y sin embargo, se- » ñores , siendo tan grande como es su entendimiento , es mucho » mayor su actividad todavia ; el duque de Valencia es un hombre TOMO III. 23
- :354 — »que entiende; pero, sobre todo, es un hombre que obra ¿qué digo, que obra? es un hombre que no deja de obrar en ningun tiempo, » ni cuando vela , ni cuando duerme : por un fenómeno menos es- » traordinario de lo que á primera vista pudiera pareceros , esa ac- » tividad , que es la que acelera su muerte , es la que le conserva la » vida. Teniendo que andar su entendimiento al compás de su acti- » vidad , el duque le tiene prohibido que se pare, es decir , que re- » flexione ; y le tiene mandado que improvise : el duque es , por »consiguiente, un improvisador universal ; y todo el que le ínter- » rumpe y le hace perder el hilo de su improvisacion , es su enemi- » go. Por esto , su mayor enemigo es el tiempo . que resiste de una » manera persistente y tenaz á todas sus improvisaciones. El duque » dice, por ejemplo: «que haya Marina» ; y el tiempo dice: » para eso » necesitas de mí ; porque necesitas que haya Hacienda : para que »haya Hacienda , es menester que la riqueza se aumente ; y para »que esto se verifique , es menester dejarme obrar á mí , que soy »ministro de Dios , servido por otros ministros mas poderosos que » los de los Reyes , que llevan por nombre los años. » El duque re- » plica ; « ahora lo veremos » y manda á la Marina que sea y la Ma- » rina es. Pero la cuestion consiste en averiguar con qué se ha de man- » tener esa Marina , siendo evidente que nos hemos de quedar sin »duque , sin Marina y sin Hacienda. En otra ocasion , poniendo los »ojos en un sujeto que nadie conoce , pero que le sirve admirable- » mente por cálculo ó por celo , se dice á sí propio « ¿ Porqué no »baria yo de este sujeto un gran personage ?»—el tiempo le respon- » de— «por una razon muy sencilla: porque para eso, como para todo, »necesitas de mi; porque del que tú quieres hacer un personage, »no he hecho yo mas que un sujeto , sin haberme atrevido todavía »á hacer de él una persona. » --El duque , sin embargo , no retro- » cede ; toma á su sujeto , y le hace , digo mal , le viste de persona- » ge. La cuestion, sin embargo, lejos de estar con esto resuelta, no » está ni siquiera iniciada , porque entonces sucede , que los que son » personages por obra de Dios , y no por obra del duque , se quejan »de que les ha robado sus ropas para vestir á . su sujeto ; mientras '» que todos los sujetos de la nacion acuden á él diciéndole : « si so-
- :363 se gobiernan las sociedades , pusieron relaciones arbitrarias entre las cosas cambiaron á su antojo las que unen con lazada estrecha al Criador con la criatura , queriendo ser á manera de Dios, que sacó con una sola palabra la luz, de las tinieblas ; y el órden, del caos. La historia entonces dejó de ser lo que habia sido en manos de los doctores católicos , la narracion sencilla y magestuosa de los hechos ; y se convirtió en la esposicion dogmática de una teoría filosófica ó social , de suyo intolerante é inflexible. Levantáronse filósofos contra filósofos , teorías contra teorías , sistemas contra sistemas; y de tal suerte se confundieron y mezclaron entre sí , en aquella revuelta batalla , que los hombres estuvieron á punto de no poder distinguir la verdad del error ; y de no saber qué pensar acerca de Dios , del hombre , y del género humano. Segun unos , la humanidad camina en un progreso indefinido y en línea perpétuamente derecha : segun otros , está condenada á tejer y destejer la tela de su vida , caminando en líneas perpétuamente circulares. Filósofos hay que no han visto en la historia sino la lucha de la fatalidad , representada por la naturaleza , y de la libertad representada por el hombre. Otros han visto tantos principios dominantes , como regiones tiene el mundo : la inmovilidad absoluta tiene su imperio en el Asia : la movilidad perpétua tiene su asiento en la Grecia : la inmovilidad y la movilidad combaten en Roma por la dominacion , siendo sus adalides, por una parte el Senado , y por otra el pueblo ; por una parte la nobleza , y por otra la plebe. Esos mismos principios que combaten en Roma , se traban y se limitan , y hacen paces entre sí en las regiones germánicas. De esta manera , el Asia es el símbolo del despotismo; la Grecia es el de la libertad ; Roma el del combate; la Alemania el de la armonía. Quién considera á la humanidad dotada de un movimiento espontáneo, y quién la considera movida por un Dios ciego, rordo é implacable, como el Destino de las sociedades paganas. Dejando á un lado estas vanas especulaciones , y estas estériles controversias, espondremos aquí breve y sumariamente el punto de vista católico de la historia, con la ayuda de claras y sencillas definiciones.
- 364 — La historia, considerada en general , es la biografía del género humano. Esta biografía comprende la relacion de todos los sucesos que interesan á la humanidad; y la esposicion de sus causas. Las causas de los sucesos son generales ó particulares. Bajo el punto de vista católico, no hay más que una causa general de todos los sucesos humanos , y esa es la Providencia Divina. La Providencia Divina, considerada como causa general de todo lo que sucede , obra de una manera natural ó sobrenatural. Obra de una manera natural , cuando deja desembarazada la accion de las causas segundas. Obra de una manera sobrenatural , cuando provoca los acontecimientos directa , inmediata y milagrosamente. La Providencia no es otra cosa sino aquella alta sabiduría con que Dios señaló á cada cosa un fin , y lleva á su fin á cada cosa, unas veces por medio de la accion de las causas segundas, y otras por medio de su intervencion directa y soberana. Las causas particulares ó segundas de los sucesos, así en el órden físico como en el moral, no están sujetas á peso, cálculo ni medida. En el órden moral, sin embargo , es la primera por su importancia la libertad del hombre. La libertad del hombre no consiste en la facultad soberana de elegir el fin , sino en la omnímoda de escojer uno de los caminos que más ó menos derechamente van á parar á ese fin necesario. La libertad y sabiduría de Dios resplandecen en el señalamiento del término. La libertad del hombre se pone de manifiesto en la eleccion de la senda. De esta manera, el hombre obra de consuno con Dios en la creacion de las maravillas de la historia. Si despues de todo lo espuesto se nos exigiera una definicio n de la historia , que comprendiese los varios elementos de nuestra doctrina, la defiririanios de la manera siguiente : La historia, considerada en general, es la narracion de los acontecimientos que manifiestan los designios de Dios sobre la humanidad, y su realizacion en el tiempo, ya por medio de su intervencion directa y milagrosa , ya por medio de la libertad del hombre. La historia se divide en : Historia antigua, la cual comprende
365 el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de Dios sobre el pueblo hebreo y sobre los pueblos idólatras, desde la creacion hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo : y en Historia moderna, la cual comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de Dios sobre el pueblo judío, sobre el cristiano y sobre los otros pueblos de la tierra , desde el nacimiento del Salvador hasta nuestros dias. Así la moderna corno la antigua se subdividen por razon de la materia, y por la razon de los tiempos. La antigua se subdivide, por razon' de la materia, en sagrada y profana. La Historia sagrada comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de Dios sobre el pueblo hebreo , en calidad de sombra y figura de nuestro Señor Jesucristo y de su Iglesia. La Historia profana comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de la Providencia sobre los imperios y la naciones; y la manera en que • concurren todas , ignorándolo, á quo> se cumplan los decretos de Dios sobre su pueblo y sobre la Iglesia de Jesucristo. Por razon de los tiempos , se subdivide en : Historia de los tiempos primitivos, que comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de la Providencia sobre el género humano en los tiempos que corrieron desde la CREACION hasta el Difuvio; y en Historia de los tiempos post-diluvianos, que comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de la Providencia sobre el género humano , desde el Diluvio hasta el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo. Los principales sucesos de la Historia de los tiempos primitivos son : La Creacion. La institucion del matrimonio y de la sociedad doméstica. La toma de posesion del Paraiso por el hombre y por la mugpr. La primer culpa. ó la desobediencia. Elprimer castigo, la corrupcion (le la naturaleza humana , el destierro. La primera promesa del Salvador. La institueion de la sociedad civil V dp1 culto.
366 -- El primer delito del hermano contra el hermano, ó Cain y Abel. La primera transgresion de las leyes del matrimonio , ó la poligamia. La primera division entre las razas , ó los hijos de los hombres y los hijos de Dios. La confusion del bien y del mal, simbolizada en la confusion de los hijos de Dios con los de los hombres. La corrupcion universal. El Diluvio. Los principales sucesos de la Historia de los tiempos post-diluvianos, son : La confusion de las lenguas. La dispersion de las gentes. El olvido de la tradicion religiosa. La vocacion de Abraham. La funclacion de los primeros imperios. La deificacion idolátrica de sus fundadores. Moises, ó el rescate : y la ley escrita del pueblo de Dios. República hebrea , ó los Jueces. Monarquía hebrea y la conclusion del templo : ó David y Salomon. Declinacion de la monarquía : tiempos de servidumbre : Nabucodonosor. Tiempo del rescate : Ciro. Vicisitudes de los grandes imperios . del Asirio , del Chino, del Egipcio , del Pérsico. La Grecia sus monarquías , sus repúblicas , sus artes y sus glorias. El imperio Macedónico. El Romano. El naciniiento de nuestro Señor Jesúcristo. • La historia moderna se subdivide , por razon de la materia , en eclesiástica y pro fana. La eclesiástica comprende. el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de Dios en la institucion, conservacion • y dilatacion de su Iglesia. La profana comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de Dios sobre los
3C7 imperios y las naciones , atentas todas á la enseñanza del cris tianismo , promulgada por la Iglesia 'católica. Por razon de los tiempos, se subdivide en : Historia del Imperio Romano y de los primeros siglos de la Iglesia, que comprende el conjunto de los sucesos que ma_ nifiestan los designios de la Providencia en la declinacion y lamentable ruina del imperio de los Césares, en la milagrosa propagacion del cristianismo, y en su ascension al Capitolio : en Historia de la edad media, que comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de la Providencia sobre los bárbaros del Norte, que el cristianismo se incorpora , sobre la antigua sociedad hecha pedazos, que el cristianismo regenera ; sobre los nuevos estados que á su voz se constituyen y se levantan ; y sobre la Iglesia Católica , que tocando á sus últimos crecimientos, derrama por el mundo la fertilísima semilla de todas las verdades : y por último, en Historia de descomposicion y del fraccionamiento de la república Cristiana, que comprende el conjunto de los sucesos que manifiestan los designios de la Providencia en la grande Apostasía provocada por la reforma de Lutero , y en las grandes catástrofes que han venido despues sobre los pueblos y los reyes. Los principales sucesos de La historia del imperio Romano y de los primeros siglos de la Iglesia, son : La predicacion de los apóstoles. La corrupcion , la extravagancia y la insensatez de los Césares. La decadencia física , intelectual , moral y religiosa de la sociedad romana. Su regeneracion por la propagacion silenciosa y rápida del Cri s - tianismo. Persecuciones de la Iglesia. Sus apologistas Y doctores. Los primeros institutos religiosos. Los primeros Concilios. Paz y triunfo de la Iglesia ; traslacion á Bizancio de la Silla del Imperio en tiempo de Constantino. Los principales sucesos de La historia de lec( '/(1(l 1 er ( 1 ( uter ia, son La invasion de los pueblos bárbaros. La eaida del imperio de (le(id(Inte.
- 368 — Los diversos señorios, fundados por los conquistadores. La Iglesia perseguida por los bárbaros, y conquistadora de sus perseguidores. Los crecimientos de la Iglesia y de los Pontífices de Roma. El Islamismo. Sus conquistas. La restauracion del imperio de Occidente en la persona de Carlo-Magno. El feudalismo. El desmembramiento del Imperio de Carlo-Magno. El Imperio germánico. La guerra entre el sacerdocio y el Imperio. Las Cruzadas. Portentosos descubrimientos. La caida de Constantinopla en poder de los Turcos. Los principales sucesos de la Historia de la descomposicion y del fraccionamiento de la república Cristiana son : La reforma intentada, y llevada á cabo por Lutero, Zwingle y Calvino. Su propagacion en Suiza , en Suecia, en Dinamarca , Prusia y en las Islas Británicas. El Concilio de Trento. Propagacion de la fé en Ásia , en África y en América. Instituto de los Jesuitas. Guerras de Religion : guerra de treinta años. Paz de Westfalia. Consuinacion de la apostasía. La conversion de las monarquías feudales en absolutas. Guerras políticas para afianzar el equilibrio europeo. Decadencia del poder temporal del Pontificado. Doctrinas filosóficas. Sublevacion de los Paises-Bajos. Revolucion de Inglaterra. Guerra de la independencia de América. Expulsion de los Jesuitas. Revolucion francesa. Tales me parecen ser los grandes sucesos de la historia , considerada bajo su punto de vista más general.
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