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La II República, la Guerra Civil y la Autarquía (1931-1951). Dos décadas de estancamiento en el sector turístico español.

Sánchez Lissen, Rocío; Sánchez-Rivas García, Javier

Abstract

Durante el periodo comprendido entre 1931 y 1951, España experimentó importantes cambios políticos que dieron lugar a tres etapas claramente delimitadas: la II República, la Guerra Civil y la Autarquía. En ellas se alternaron dos sistemas políticos claramente enfrentados que incluso llegaron a ser coetáneos durante la contienda nacional. En este trabajo, nos centramos en el desarrollo de las políticas turísticas aplicadas durante esos años, las cuales estuvieron marcadas fundamentalmente por la carencia de infraestructuras turísticas y escasas partidas presupuestarias, a pesar de ser el turismo una actividad que ya venía suscitando interés político desde principios del siglo XX.La metodología de análisis aplicada en este trabajo difiere de la que se ha venido utilizando para explicar la historia del turismo en España. Tradicionalmente, los estudios sobre la evolución en España de las actividades turísticas, las políticas que las regulan y sus efectos económicos, han estado ligados, más bien, al análisis de los períodos políticos que los económicos, es decir, la Monarquía de Alfonso XIII, la II República, el Franquismo y la Democracia (Moreno, 2010; Pellerejo, 2005; Velasco, 2008). Nuestro propósito es analizar el sector del turismo en España durante los 20 años comprendidos entre 1931 y 1951 a partir del estudio de esas tres grandes etapas, para mostrar sus avances o estancamientos, teniendo en cuenta dos aspectos fundamentales: la articulación legal del sector, así como los principales protagonistas que impulsaron las políticas turísticas durante esas etapas, tales como Carlos Esplá o Luis Bolín.

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1 Título: La II República, la Guerra Civil y la Autarquía (1931-1951). Dos décadas de estancamiento en el sector turístico español. Rocío Sánchez Lissén Departamento de Análisis Económico y Economía Política. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Sevilla. Ramón y Cajal 1, 41008. Sevilla. 954556163 [email protected] Javier Sánchez-Rivas García Departamento de Análisis Económico y Economía Política. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Sevilla. Ramón y Cajal 1, 41008. Sevilla. 636211443 [email protected] Palabras clave: historia económica, turismo español, políticas turísticas Clasificación JEL: N01, D78, L83 Resumen: Durante el periodo comprendido entre 1931 y 1951, España experimentó importantes cambios políticos que dieron lugar a tres etapas claramente delimitadas: la II República, la Guerra Civil y la Autarquía. En ellas se alternaron dos sistemas políticos claramente enfrentados que incluso llegaron a ser coetáneos durante la contienda nacional. En este trabajo, nos centramos en el desarrollo de las políticas turísticas aplicadas durante esos años, las cuales estuvieron marcadas fundamentalmente por la carencia de infraestructuras turísticas y escasas partidas presupuestarias, a pesar de ser el turismo una actividad que ya venía suscitando interés político desde principios del siglo XX. 2 La metodología de análisis aplicada en este trabajo difiere de la que se ha venido utilizando para explicar la historia del turismo en España. Tradicionalmente, los estudios sobre la evolución en España de las actividades turísticas, las políticas que las regulan y sus efectos económicos, han estado ligados, más bien, al análisis de los períodos políticos que los económicos, es decir, la Monarquía de Alfonso XIII, la II República, el Franquismo y la Democracia (Moreno, 2010; Pellerejo, 2005; Velasco, 2008). Nuestro propósito es analizar el sector del turismo en España durante los 20 años comprendidos entre 1931 y 1951 a partir del estudio de esas tres grandes etapas, para mostrar sus avances o estancamientos, teniendo en cuenta dos aspectos fundamentales: la articulación legal del sector, así como los principales protagonistas que impulsaron las políticas turísticas durante esas etapas, tales como Carlos Esplá o Luis Bolín. 3 1. Introducción El periodo que abarca el horizonte temporal comprendido entre 1931 y 1951 supuso en España importantes cambios políticos que dieron lugar a tres periodos claramente delimitados: II República, la Guerra Civil o la Autarquía. En ellos, se alternaron dos sistemas gubernamentales que incluso llegaron a ser coetáneos debido a la existencia de dos gobiernos durante la contienda nacional. En este trabajo, se trata la evolución en ese periodo de las políticas turísticas así como el papel desempeñado por los departamentos y organismos públicos marcados fundamentalmente por la carencia de infraestructuras turísticas y escasas partidas presupuestarias, a pesar de ser el turismo una actividad que ya venía suscitando interés político y económico desde principios del siglo XX. Se aplica una metodología de análisis que se diferencia de la que habitualmente ha venido utilizandose para explicar la historia del turismo en España. Tradicionalmente, los estudios que abordan la evolución de las actividades turísticas, las políticas que las regulan y sus efectos económicos, han estado ligados al análisis de los períodos políticos, más que económicos, relacionados con el turismo, es decir, la Monarquía de Alfonso XIII, la II República, el Franquismo y la Democracia (Moreno, 2010; Pellerejo, 2005; Velasco, 2008). Nuestro propósito es analizar el sector del turismo, durante el periodo comprendido entre 1931 y 1951, a partir del estudio de tres grandes etapas que muestren sus avances o estancamientos, teniendo en cuenta dos aspectos fundamentales: la articulación legal del sector, y los protagonistas de esas etapas tales como Carlos Esplá o Luis Bolín. Estas dos décadas objetos de estudio requieren una especial atención, por los réditos económicos y propagandísticos que la actividad turística había supuesto para los Gobiernos de años anteriores, sobre todo a partir de las Exposiciones Universal e Iberoamericana de 1929 con las que España había pasado a ser noticia turística mundial. De esta forma, el turismo se convierte en objeto de propaganda institucional de los sucesivos Gobiernos republicanos y franquistas, yendo ello en la línea que apunta García (2004: 169) cuando escribe que: “históricamente se han mantenido lazos entre la actividad informativa de los medios y la difusión del turismo”. 4 En este sentido, el Gobierno de la II República apenas prestará atención a las cuestiones turísticas, salvo en aquellas parcelas relacionadas con la publicidad del patrimonio cultural, también utilizadas durante la Guerra Civil para llamar la atención sobre la destrucción que la contienda estaba provocando sobre el patrimonio histórico nacional. Habida cuenta de ello, no es de extrañar que las competencias en materia turística experimentaran durante el Gobierno republicano continuas modificaciones en la adscripción administrativa, lo cual impedía el adecuado desarrollo del sector. Por su parte, el Gobierno franquista de Burgos (antes de concluir la Guerra Civil), desde el Servicio Nacional de Turismo, también desarrolló prácticas de propaganda turística para desprestigiar al bando republicano. Además, se pone en marcha un ingenioso producto turístico acorde a los recursos y circunstancias de aquellos momentos: “Las Rutas de Guerra”. Tanto éxito tiene esta iniciativa que su creador, Luis Bolín, será designado para dirigir la Dirección General de Turismo, primer órgano relevante de gestión pública de las políticas turísticas que tendrá el Régimen de Franco, y que pondrá las bases normativas del sector en busca de su recuperación tras la Guerra. 2. De la Dirección General de Turismo al Patronato Nacional de Turismo de la II República (1931-1938). La victoria mayoritaria de las candidaturas republicanas en las principales ciudades del país, durante los comicios electorales del 12 de abril de 1931, provoca la salida de España del Rey Alfonso XIII, dando lugar a la proclamación de la II República. La diligencia con la que los nuevos gobernantes de la nación pretendían acabar con la administración anterior, condujo a la supresión de todos aquellos organismos, instituciones y equipos de trabajo que recordasen a la Monarquía. En este sentido, uno de los primeros organismos en sufrir cambios drásticos fue el Patronato Nacional de Turismo (creado en 1928) al disolverse su Comité Ejecutivo, mediante la Orden de 17 de abril de 1931. Existieron dos razones fundamentales para ello como señala Moreno (2007: 124): “el tono aristocrático que rodeó al nombramiento de sus principales cargos, y el destino de unos fondos que muchos creían que eran muy superiores a los oficialmente declarados”. 5 Respecto a la primera razón señalada, hay que recalcar que la presidencia y dos de las vicepresidencias se encontraban en manos aristocráticas: el Conde Güell y los Marqueses de Hoyos y de Pons, respectivamente. Además, sus allegados poseían intereses empresariales en las cuestiones turísticas como señala Boades (2004: 55-57): “Tenemos al Conde Güell, que actúa a través de su hijo, el Marqués de Ruiseñada, la familia Marsans o las familias Gaspart y Carbó que en 1930 crearon la cadena hotelera HUSA”. En cuanto a la segunda razón señalada, según González (2003: 117): “(…) esos fondos se podían haber convertido en recursos económicos destinados a financiar la campaña electoral de los partidos monárquicos en las elecciones municipales de 1931”. Sin embargo, y aunque el Gobierno de la República se dio prisa en desmantelar el organismo anterior, también aceleró la puesta en marcha de una nueva estructura, a través del Decreto de 23 de abril de 1931, que aprueba el Gobierno provisional, por el que se creaba la Dirección General de Turismo 1 , encargada principalmente de la liquidación de los contratos y presupuestos vigentes, reducción de la plantilla y examen de la gestión anterior, según consta en su único artículo. Con el paso de los meses, y el establecimiento del Gobierno presidido por Azaña, se publican dos Decretos con fecha de 4 de diciembre de 1931 y de 12 de enero de 1932, mediante los que se restablece el Patronato Nacional de Turismo dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros a través de la creación de la Subsecretaría de Presidencia 2 , volviendo a contar con funciones propias y un presupuesto que dependería de los Generales del Estado (de esta manera ese presupuesto estaría más controlado). Con el fin de aligerar la carga presupuestaria del organismo turístico, se reduce su estructura administrativa de manera considerable, que pasa a tener la siguiente forma:  Junta Central: o Presidencia: Subsecretario de Presidencia del Gobierno. 1 Se nombra a Claudio Rodríguez Porrero como Director General, y éste asume las funciones que antes recaían en el Comité Ejecutivo. 2 Al frente de la Subsecretaría de la Presidencia se situaría Carlos Esplá. 6  Secretario General.  Vicesecretario General. o Vicepresidente: Director de Bellas Artes. o 6 Vocales: un profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, un técnico del Centro de Estudios Históricos y cuatro responsables de los Ministerios de Marina, Hacienda, Fomento y Economía.  Consejo General de Turismo (Carácter Consultivo). Se debe destacar que se suprimen todas las oficinas en el exterior, menos las de París y Gibraltar, instándose a las entidades que quisieran obtener representación internacional a que sufragaran por su cuenta los gastos correspondientes. Aunque en el grueso del articulado los objetivos perseguidos por el Patronato Nacional de Turismo de 1932 se parecían bastante a los del Patronato de 1928, se debe señalar que fueron muy acertadas las nuevas medidas diseñadas para buscar una mayor eficacia en la gestión administrativa de la actividad turística privada. Para ello, se dotó de un funcionariado de 35 personas, con capacidad de sanción, para fiscalizar los establecimientos. En esta misma línea, también se procuró incentivar las iniciativas de carácter local, regional o gremial. De igual forma, sobresalen los trabajos realizados para adaptar la legislación española a la internacional en el cambio de divisas a bordo de los barcos, la promoción y publicidad de España en el exterior, la ampliación de los establecimientos de la Red de Paradores y Albergues de Carretera, que aumentaron hasta quince, o la declaración de utilidad pública de la Federación Española de Sindicatos de Iniciativa y Turismo (Orden de 12 de noviembre de 1935 de la Presidencia del Consejo de Ministros). Asimismo, el 31 de enero de 1934, fue aprobado un nuevo Decreto bajo la Presidencia de Lerroux, mediante el cual se regulaban las normas sobre documentación de los viajeros internacionales, promulgándose de manera complementaria el Código de Circulación, entre otros. 7 La afluencia de visitantes extranjeros a nuestro país durante este periodo de alta tensión política experimentó una pérdida muy considerable, pasando de 277.900 llegadas en 1930 a 170.800 en 1935, según Carreras y Tafunell (2005: 641). Cabe señalar que en estos cinco años de Gobierno republicano se suceden hechos de tal envergadura social, como fueron el intento de Golpe de Estado de Sanjurjo en 1932, los sucesos de “Casas Viejas” (1933) o las huelgas de las minas de Asturias (1934), entre otros, que hacen mella en la prensa internacional y, por tanto, en la creciente mala opinión que sobre España se estaba formando en el ámbito internacional. Almeida así lo refleja (2012: 18): “Los años de la República conocieron un estancamiento en el número de visitas extranjeros que se acentuó durante el periodo de la Guerra Civil”. En la misma línea encauza Valero (1994: 326 y 327) el fenómeno turístico en las Playas de San Sebastián: “Tras una nueva etapa menos marcada hasta 1922, el movimiento (de visitantes) es ascendente hasta 1929, fecha en que culmina. En el año 1930, se observa ya una bajada irregular pero constante hasta 1939”. El estancamiento se profundizaría aun más con el inicio y desarrollo de la Guerra Civil Española en julio de 1936 3 , paralizándose a su vez todas las iniciativas legislativas de política turística. Teniendo en cuenta la importancia de las acciones publicitarias en materia turística, a través del Decreto de 4 de noviembre de 1936, el Patronato Nacional de Turismo quedaría integrado en las competencias del recién creado Ministerio de Propaganda, que dirigía el mismo Carlos Esplá, anterior Presidente del Patronato Nacional, desarrollándose a partir de entonces labores de divulgación por parte del Gobierno. Aróstegui y Martínez (1984: 78) exponen que trasladado el Gobierno republicano a Valencia, la Junta de Defensa madrileña pondría a su disposición los servicios de la Delegación de Propaganda y Prensa del Patronato que “llegaría a desplegar en todos los órdenes una intensa gestión”. Con el Gobierno de Negrín en 1937, el Ministerio de Propaganda se convertiría en una subsecretaría dependiente del Ministerio de Estado, a cargo de José Giral. Como señala Correyero (2005: 56) sus funciones venían a:“Ilustrar a los españoles sobre la dramática realidad de la guerra y sus consecuencias políticas y sociales, así como informar a la opinión internacional del gigantesco esfuerzo que realiza el pueblo español representado por su Gobierno legítimo para defender su libertad”. 3 No existen apenas cifras estadísticas. No obstante, se estiman en 16.000 visitantes extranjeros en 1936, 9.600 visitantes extranjeros en 1937, 12.400 en 1938 y 21.400 en 1939 (Carreras y Tafunell, 2005). 8 El Ministerio de Instrucción Pública, por su parte, creó en 1936 una Junta que promovió la salvaguarda de los tesoros artísticos nacionales que, además de emprender funciones de protección sobre ellos, se encargó de promover una activa campaña de desprestigio propagandístico contra el menoscabo del ejército franquista a los monumentos, siendo ésta prácticamente la única función del Patronato Nacional de Turismo durante 1937 y 1938, y abarcando el ámbito nacional e internacional a través de las embajadas en el extranjero, como apunta nuevamente Correyero (2002). Al igual que ocurriera en la etapa anterior, con la caída de la República y la toma de todos los resortes del poder institucional por parte de Franco, se produjo en 1939 la disolución del Patronato Nacional del Turismo. No obstante, el Gobierno franquista, ya antes de que se disolviera el Patronato, respondió con las mismas armas de propaganda nacional e internacional contra el bando enemigo, invitando a personalidades ilustradas 4 del mundo del periodismo, el cine, la aristocracia e intelectuales internacionales para que lo corroboraran. 3. El Servicio Nacional de Turismo (1938-1939). En 1938, constituido en Burgos el primer Gobierno Nacional de Franco, se crea el Servicio Nacional de Turismo, a través de la Ley de 30 de enero de 1938, dependiente en primer grado de la Subsecretaría de Prensa, Propaganda y Turismo del Ministerio de Interior 5 , posteriormente redenominado de la Gobernación al fusionarse con el Ministerio de Orden Público. Al frente del Servicio Nacional de Turismo se puso al que fuera subdelegado regional de Andalucía, Islas Canarias y Marruecos en la estructura organizativa del Patronato Nacional de Turismo de 1928, Luis Bolín. Bolín, con amplia experiencia de gestión en el Patronato, conocía bien los entresijos del turismo y entendía que éste podía ser una actividad económica fundamental para la recuperación del país, especialmente a través de la entrada de divisas procedentes del turismo exterior. El primer emplazamiento de trabajo será el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y, en palabras del mismo Bolín (1967: 230), 4 Ernest Hemingway (americano), Paul Claudel (francés), Ernest Jünger (alemán), entre otros. 5 Comandado por Ramón Serrano Suñer. 9 aludiendo a la falta de recursos, escribiría “no teníamos nada” para poder ejecutar el trabajo que le habían encomendado desde el Gobierno de Burgos. Sin embargo, como iniciativas proyectadas durante estos dos años destacan:  La Pesca del Salmón en 5 ríos del norte de España. No llegaría a realizarse por falta de medios.  Las Rutas Nacionales de Guerra. Se puso en marcha a través de los Decretos de 25 de marzo y 9 de octubre de 1938. La idea se basaba en que, a través de la propaganda internacional, se atraería a turistas para que visitaran rutas programadas oficialmente por los escenarios de las batallas que habían sido libradas y ganadas por el “bando nacional”. Esta iniciativa tuvo un importante éxito sobre todo en el mundo anglosajón, consiguiéndose así que al menos se mantuviesen ciertas estructuras turísticas hasta que la guerra concluyese (Bolín, 1967: 229-233). 4. La Dirección General de Turismo (1939-1951). Terminada la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, tanto el Director como los cinco funcionarios del Servicio Nacional de Turismo, se instalan en las antiguas oficinas que el Patronato Nacional de Turismo tenía asignadas antes de la contienda, y que Bolín (1967: 256-257) describe como: “increíblemente sucias, pero el material que contenían, con las máquinas de escribir y los archivos fueron, tras los meses de penuria que habíamos conocido, un acervo inapreciable para mi Dirección General.”. El afán de superación de Bolín era loable según señala Moreno (2007: 143): “El carácter emprendedor del nuevo responsable del turismo de la España nacional fue notable desde el principio…”. Una semana después de terminar la guerra se publica por parte del Ministerio de Interior, del cual dependía el Servicio Nacional de Turismo, un Decreto, con fecha 9 de abril de 1939, por el que la Administración intentará multiplicar sus esfuerzos de control sobre la industria hotelera buscando, a su vez, la mejora en su funcionamiento. Esta iniciativa fue especialmente importante porque supuso el 16  Decretos de 25 de marzo y 9 de octubre de 1938, por los que se ponen en marcha Las Rutas de Guerra.  Ley de 8 de agosto de 1939, por la que se crea la Dirección General de Turismo.  Decreto-Ley de 19 de julio de 1951 de la Presidencia del Gobierno, por el que se crea el Ministerio de Información y Turismo.  Reglamento de 1 de mayo de 1939 del Ministerio de Organización y Acción Sindical, que clasificaba y ordenaba las estructuras laborales y salariales del sector hotelero y hostelero.  Orden de 19 de diciembre de 1939, por el que se reglamenta la actividad de Guías e Intérpretes.  Órdenes ministeriales de 30 de abril y 20 de mayo de 1940, 9 de enero de 1942, 20 de abril de 1944 y 9 de marzo de 1946, por las que se regulan las licencias de apertura de los establecimientos hoteleros.  Ley de 5 de noviembre de 1940, por la que se regula el uso de la palabra “Turismo”.  Decreto de 21 de febrero de 1941, por el que se reorganizan las Juntas Provinciales y Locales,  Órdenes de 9 de abril de 1941, por las que se reglamenta la publicidad con fines de propaganda turística.  Decreto de 19 de abril de 1941, por el que se prohíbe la utilización de los términos “Parador de Turismo”, “Albergue de Turismo”, “Hostería de Turismo” y “Refugio de Turismo” a las empresas privadas dedicadas a la industria de hospedaje u hostelería.  Orden General Extraordinaria de la Dirección General de Seguridad de 9 de diciembre de 1941, por la que se implanta el “Tríptico para uso de extranjeros”.  Decreto de 19 de febrero de 1942, por el que se regula la actividad de las agencias de viaje.  Ley de 20 de febrero de 1942, por la que se ponen en valor los paisajes turísticos y de sus potenciales recursos.  Decreto de 14 de marzo de 1942, por el que se crea el Sindicato Nacional de Hostelería.  Orden de 27 de marzo de 1942, por la que se consolida el Crédito Hotelero. 17  Orden de 14 de julio de 1944, por la que se regulan los viajes por carreteras organizados por agencias de viajes.  Decreto de 13 de octubre de 1949, por el que se crea la empresa pública Autotransporte Turístico Español (ATESA).  Reglamento de 9 de diciembre de 1949, por el que se ordenan los transportes por carreteras. Anexo 2 (Número de turistas llegados a España para el periodo 1930-1951). AÑO Nº DE TURISTAS LLEGADOS A ESPAÑA 1930 277.900 1931 187.200 1932 201.900 1933 200.300 1934 190.800 1935 170.800 1936 16.800 1937 9.600 1938 12.400 1939 21.400 1940 18.900 1941 30.800 1942 30.600 1943 72.100 1944 34.300 1945 39.200 1946 83.600 1947 136.800 1948 175.900 1949 283.900 1950 457.000 1951 676.300 Fuente: Carreras y Tafunell (2005: 641)