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SOBRE ARQUITECTURA, LÍMITES Y POSICIONES: Tres ensayos metodológicos. / ON ARCHITECTURE, LIMITS AND POSITIONS: Three methodological trials. RESUMEN: La arquitectura, en consonancia con la naturaleza, funda sus argumentos en una actitud universal de convivencia con el medio y con la idea del aprovechamiento de las condiciones naturales encontradas. A partir de esta idea, este artículo propone mecanismos que nos pueda ayudar a observar las modificaciones producidas por la arquitectura reconociendo su compatibilidad con la lógica del medio. Utilizando tres herramientas conceptuales que se concretan en la elaboración de mapas (de arquitectura, de infraestructura y de subsuelo) se registran tres modelos de ciudad producidos bajo las teorías del Movimiento Moderno: Römerstadt, Sunila y Park Hill. Este ensayo experimental aún sin concluir y parte de una investigación más extensa, tiene por objetivo definir una metodología aplicable al reconocimiento de territorios ocupados, con intervenciones superpuestas, sometidos a continuas presiones y alteraciones que trastornan la normalidad de la vida que en ellos se desarrollan. PALABRAS CLAVE: Mapa, arquitectura, infraestructura, subsuelo, Römerstadt, Sunila, Park Hill SUMMARY: Architecture, in harmony with nature, bases its arguments on a universal attitude of coexistence with the environment and with the idea of using the natural conditions found therein. From this idea, the article seeks mechanisms that can help us to observe the changes produced by architecture, recognizing its compatibility with the logic of the environment. Using three conceptual tools that are used in mapping architecture, infrastructure and subsoil, three city models are cited that were produced under the theories of the Modern Movement: Römerstadt, Sunila and Park Hill. This experimental trial, unfinished and part of a wider research project, has the objective of defining a methodology for the reconnaissance of occupied areas, with superimposed interventions, subject to continuous pressures and disturbances that disrupt the normal life developed within them. KEY WORDS: Map, architecture, infrastructure, subsoil, Römerstadt, Sunila, Park Hill. Amadeo Ramos Carranza, dr. arquitecto Institución: Universidad de Sevilla. E.T.S. de Arquitectura. Dpto. Proyectos Arquitectónicos.
Dirección de trabajo y correo electrónico: Avda. Reina Mercedes, nº 2, 41012 – SEVILLA. amade[email protected] Nº Teléfono o Fax: 954 556575 Rosa María Añón Abajas, dra. arquitecta. Institución: Universidad de Sevilla. E.T.S. de Arquitectura. Dpto. Proyectos Arquitectónicos Dirección de trabajo y correo electrónico: Avda. Reina Mercedes, nº 2, 41012 – SEVILLA. amade[email protected] Nº Teléfono o Fax: 954 556575
Biografía Amadeo Ramos Carranza, doctor en arquitectura. Profesor del Departamento de Proyectos Arquitectónicos en la ETSA Sevilla. Investigador del Grupo HUM–632 “proyecto, progreso, arquitectura”. Codirector de varias exposiciones y catálogos de arquitectura andaluza, Seminarios Internacionales y de la colección “Ensayos para un nuevo hábitat urbano”, editada por la Universidad Internacional de Andalucía. Director de la revista “proyecto, progreso, arquitectura”. Rosa María Añón Abajas, doctora en arquitectura. Profesora y Directora del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la ETSA de Sevilla. Responsable del grupo PAIDI HUM–632 “Proyecto, Progreso, Arquitectura”. Codirectora del Seminario Internacional “Arquitectura y construcción: el paisaje como argumento” y la colección “Ensayos para un nuevo hábitat urbano” (UNIA). Secretaria de la revista “proyecto, progreso, arquitectura”.
SOBRE ARQUITECTURA, LÍMITES Y POSICIONES: Tres ensayos metodológicos. “Sobre la Naturaleza, ese relieve otorgado, el ser humano, se dice, ha ido roturando otro relieve al que llamamos cultura, palabra que deriva de cultivo, como es sabido. Empezar a cultivar significó establecer una relación de simpatía con la formalidad de la naturaleza: con sus ritmos, sus tendencias, sus leyes aún incomprensibles. Pero no fue una conquista, una dominación por alguien, ya que ese alguien no pudo aparecer hasta que él mismo no empezó a resonar con los ritmos de la naturaleza, es decir, con sus propios ritmos. Esa epifanía se asentó, pues, en una primera identidad o tautología que se desdobla en dualidad, en contradicción. Y sobre esta contradicción – su aparente separación de la naturaleza– se instauró la autonomía del cultivador, y éste inauguró su naturaleza, su modo de ser” 1 El artículo que aquí presentamos ha de entenderse como parte de una investigación más extensa que, iniciada en el año 2010, está prevista concluir en el año 2012 2 . Lo que aquí presentamos es una primera parte de un trabajo aún en proceso. Otros trabajos anteceden a éste que nos han ayudado a perfilar formas y métodos de investigación 3 . Actualmente, nuestro interés se centra en los territorios ocupados, construidos a lo largo del tiempo en los que, como un manuscrito antiguo, pueden reconocerse las huellas de las arquitecturas que han ido escribiendo su historia. Con distintas densidades e intensidades, las arquitecturas que se han acumulado o depositado en esos lugares, justifican los paisajes que hoy observamos. Son lugares sometidos a continuas presiones y alteraciones que trastornan la normalidad de la vida que en ellos se desarrolla. Planteamiento para una investigación metodológica La continua alteración y transformación de los paisajes habitados acaban formando una densa superficie sedimentada de altura variable. Si tomáramos un territorio y estudiáramos sus modificaciones en un intervalo concreto de espacio y tiempo, éste mostraría los diferentes gradientes – variación del valor de una magnitud en dos puntos próximos– que han generado las distintas arquitecturas que sobre ella se han asentado. Observar este proceso lógico de ocupación del territorio nos obliga a atender a esa sintonía entre la Arquitectura y los ritmos de la Naturaleza y a
descubrir que esta vieja aspiración, ha sido también anhelo de algunos ensayos del pasado siglo XX que hoy se debaten entre opiniones que las desacreditan y las que tratan de indagar en ellas sabedores de que, como otras tantas “alquimias”, trataron de lograr esa transmutación maravillosa e increíble 4 . Pero l as ciudades, a menudo, tan sólo son agrupaciones de calles y edificaciones: lugares públicos y abiertos que se alternan con construcciones que aglutinan entre otros usos, el residencial. Antendiendo a factores funcionales o intereses económicos se han impuesto soluciones de sectorización y de circulación. Frente a estas acciones, las ciudades históricas se mantienen como el mejor ejemplo de lugares reconocibles; modelos simbólicos fácilmente asumibles por sus habitantes con una fuerte idea de pertenencia a un lugar. Las propuestas arquitectónicas que se elaboraron en el siglo pasado bajo la teoría del Movimiento Moderno también trataron de alcanzar una imagen con iconos simbólicos, convencidos que ello conseguiría arraigar a sus habitantes a los nuevos lugares. El proyecto de Le Corbusier para París en el año 1922 (“Ciudad de tres millones de habitantes”, la Ville Contemporaine) es un ejemplo de ello. El dibujo que realiza Le Corbusier del perfil de su nueva ciudad donde también aparecen representados los monumentos más reconocibles del París del XIX, refleja esta intención de dotar a una nueva y radical propuesta de un sentido de pertenencia (fig. 1). Aunque parcialmente deslocalizados y dibujados al margen del perfil de la nueva ciudad, se busca extraer de la ciudad histórica ese valor, pero dejando claro cuáles serían ahora esos nuevos monumentos que, según el maestro suizo, tendrían el reto de conseguir arraigar a los futuros habitantes . Fig. 1. Ciudad de tres millones de habitantes (1922). Dibujo de Le Corbusier.
Pero la forma de ocupar un territorio no sólo depende del valor de su arquitectura, de sus edificios, de los espacios abiertos, de que funcione o de su materialidad, sino que también depende de la capacidad de incorporar al proyecto aspectos propios del espacio psicológico –lo cultural, la tradición, la afectividad o el arraigo, etc. Se trata de extraer lo esencial de una forma de vida que, en la mayoría de los casos, se ve representada en los hogares de las personas. La modernidad repitió con frecuencia y hasta su propio convencimiento “la ciudad como la casa; la casa como la ciudad”. La frase mantiene su vigencia por la capacidad de trasvasar hallazgos interesantes entre dos ámbitos íntimamente relacionados, pero con frecuencia se emplea como aplicación rutinaria e impositiva, con la seguridad que supone además estar avalado por una teoría general. El matiz a considerar radica en que en la vivienda se puede vivir “como una ciudad en miniatura, no tal como es la ciudad, sino como desearíamos que fuese” 5 . Las acciones que se repiten monótonamente conducen a desencuentros: entre el proyecto y la realidad; entre el hombre y la naturaleza; cultura y civilización,… El reto para la arquitectura es conseguir anclar nuestras vidas a un lugar concreto: “un hogar determinado, una ciudad específica”. Para nuestra investigación en curso, este planteamiento nos sirve, primero, para fijar el significado y el propósito de la investigación en arquitectura: la detección de una problemática y la anticipación de soluciones no condicionadas por otros factores externos. Segundo, para ensayar métodos encaminados a abordar con éxito el estudio y el conocimiento de los territorios sobre los que hemos de seguir interviniendo. A modo experimental, usaremos tres herramientas conceptuales: el “mapa de arquitectura”, la idea de “infraestructura” y el valor del “subsuelo”. Construir mapas de arquitectura La lectura de un libro ya conocido siempre nos provoca imágenes nuevas. En cada lectura dibujamos un nuevo escenario, y aunque seguramente esté influenciado por otros imaginados en lecturas precedentes, es, por un tiempo, la nueva realidad. Si no fuese así, estaríamos avocados a imaginar de una manera continua y uniforme renunciando a diferenciar los múltiples hechos significativos que construyen cualquier realidad y con ello, nuestro pensamiento. Ningún territorio, ninguna ciudad es así y cualquier lugar está lleno de huellas entrelazadas o superpuestas, construyendo un relieve rugoso que podríamos desmontar como una maqueta por piezas o resaltar aquellas huellas que más nos interesasen. Ningún paisaje es dibujado dos veces de la misma manera por una misma persona y sin embargo, ambos dibujos refieren un mismo lugar. La experiencia que Aldo Rossi cuenta en su
“Autobiografía Científica” sobre el levantado de la Piazza Leonardo da Vinci de Milán 6 viene a ilustrar esta otra dimensión de los lugares que la arquitectura es capaz de descubrir y enseñar. La diferencia de resultados pondría de manifiesto esa condición cinética y dinámica que encierra cualquier lugar y que la mayoría de las veces queda oculta por una observación mal orientada. Es frecuente ver planos de territorios dibujados donde todo ocurre sin distinción. Para descubrir esas estructuras ocultas del territorio en estrecha relación con la arquitectura que la ocupa, necesitamos modificar los significados de los espacios, construyendo un nuevo soporte capaz de revelar esas zonas y partes en sombra de la ciudad contemporánea. Se hace imprescindible el cambio del instrumento: sustituimos la palabra plano por la de mapa. Identificado el plano como la narración continua e impersonal del territorio y de su arquitectura, el mapa expresa una observación específica que centra la atención en una cualidad determinada. Se podría con ellos revelar más fácilmente todos los niveles que articulan y estructuran la formación e identidad de un territorio evidenciando o distanciando su arquitectura. Los mapas carecen de una base de puntos o información permanentes y estables porque cada uno de ellos recorre en cada instante aquellos espacios o características que se desea investigar: tiene la intención de hacerlos visibles antes que proyectarlos o llenarlos de uso. Se revelan en cada territorio pautas para una orientación y para el dibujo de un mapa donde se superponen espacios que se transforman a lo largo del tiempo 7 . La periferia es el territorio más adecuado para este tipo de ensayo por su heterogeneidad: pueden leerse formas hechas a partir de geometrías complejas entre vacíos urbanos aparentemente indefinidos; la ciudad histórica, por el contrario, ofrece menos alternativas por su lenta transformación. Construir mapas nos aproximaría más a la idea de presentar la arquitectura: pensar en la presentación de la arquitectura sería lo mismo que pensar en la arquitectura en sí (fig. 2).
Fig. 2. Ville Radieuse (1935). Fragmento. Le Corbusier. Super posición de capas y espacios Infraestructura Las infraestructuras tienen un sentido de unidad: una red de compuestos diversos –por tamaño, dimensión, materiales, etc.– que en conjunto componen un todo, a veces, de carácter universal. En una red, cada parte es una infraestructura de la siguiente y así sucesivamente. La ciudad se comporta de manera similar alternando escalas, usos y materialidades. La infraestructura está ligada a la idea del recorrido, del viaje y del descubrimiento. En estos espacios se representan las diferentes formas de comunicación, de movimiento pero también de estancia y ocupación temporal. Frente a la ciudad más estable que delimitan los pliegues de las diferentes construcciones, aparece otra ciudad sobre la que se producen numerosas transformaciones que alteran la composición y forma de uso de la infraestructura. La infraestructura puede producir en el mapa recortes, como fragmentos reproducidos que delimitan islas que no dejan de evocar el lugar y presentar la arquitectura como el plano de referencia (fig. 3).
Fig. 3 “Alle origini della città europea” dibujo de M. Pallottini, 1985 Subsuelo Arquitectura e infraestructura tienen como base de operación física un mismo plano. Resulta operativo identificar la cota cero con este plano y será útil explorar la arquitectura bajo este nivel. Se trata de entender el término subsuelo como la búsqueda de espacios en torno a la cota cero, que obliga a observar casi sin distancia, el valor y la razón de ser de las naturalezas en la que depositamos nuestros proyectos. La rugosidad de una superficie no alcanza una diferencia de altura suficiente para entenderla como “topografía”. Se necesita acercarse a la superficie –cambio escala–, y descubrir la existencia de otros lugares – espacios– desapercibidos. Peter Smithson, se refería a estos lugares encontrados como “empooling” (encharcamiento), como los surcos que deja el agua en la arena de la playa al bajar la marea. Esta condición espacial del subsuelo ha estado también presente en otras arquitectura conocidas. En el año 1931, Le Corbusier dibujó el valle del M’zab en Argelia representando la ciudad –edificios, calles y patios– como vaciados del subsuelo. En varias fases del proyecto del Capitolio para Chandigarh Le Corbusier recuperó este recurso, deprimiento el espacio público y la cota de la planta baja. El suelo de Chandigarh era un suelo formado por sedimentación 8 (fig. 4).
Fig. 8. Mapa de arquitectura. Sunila (Alvar Aalto, 1936–1938). Dibujo de Antonio Jesús Caro Guerra Marzo, 2011.
Figs. 9. Mapa de infraestructura. Sunila (Alvar Aalto, 1936–1938). Dibujo de Antonio Jesús Caro Guerra, Marzo 2011.
Fig. 10. Mapa de subsuelo. Sunila (Alvar Aalto, 1936–1938). Dibujo de Antonio Jesús Caro Guerra, Marzo 2011.
En este caso, es operativo analizar juntos los mapas de infraestructura y subsuelo. El primero se soporta sobre las comunicaciones y accesibilidad a los edificios, dibujadas a partir del gran llano situado junto a la carretera y que acaban diluyéndose como líneas de escorrentías una vez superadas las últimas edificaciones. El negativo de este plano pone en valor los espacios junto a los edificios, encontrados a nivel del suelo tras la necesaria adaptación de la topografía a la construcción. Son también los espacios más vinculados a las viviendas que se descubren como huellas invisibles y que se extienden en continuidad desde el llano junto a la carretera. Cada movimiento topográfico que provoca cada edificio es una deformación del subsuelo que adquiere categoría de espacio público y urbano (figs. 9 y 10). Park Hill Resume una idea de ciudad perseguida a lo largo de décadas: desde los intentos de Ginzburg y del grupo O.S.A., los proyectos de sustitución urbana de Le Corbusier, a las propuestas de los Smithson idealizada en Golden Lane City. 995 viviendas, cerca de 2500 personas en 13 hectaréas; 76 viviendas por hectáreas, casi 190 habitantes por hectárea; pero los bloques lineales tan sólo ocupan el 15% de la superficie. Como la maqueta–dibujo del fragmento de la Ville Radieuse de Le Corbusier (ver fig. 2), Park Hill ha de construir sus propias preexistencias sobre la que superponer esta arquitectura. Un cambio radical de lo existente, del que sólo quedó una casa aislada y un reducido grupo de viviendas adosadas, legado del barrio marginal que era Park Hill a principios del siglo XX, y que el nuevo proyecto acabaría sustituyendo para construir en su lugar una escuela. Como consecuencia, caminos, aceras, aparcamientos, jardines, vías restringidas para el tráfico rodado…, se traman geométricamente para soportar una nueva urbanidad (fig. 11). La ortogonalidad de la Ville Radieuse no fue posible y los arquitectos utilizaron una doble malla para orientar conjuntamente edificios y zonas ajardinadas que identifican en el mapa, la mayor densidad de ocupación de la zona sur y este de Park Hill. La escasa ocupación de suelo frente a la densidad alcanzada, encamina el proyecto a una forma de organización doméstica que manifiesta la dependencia que esta arquitectura tiene de las conexiones entre los edificios y, entre éstos y sus equipamientos e instalaciones – espacios libres–.
Fig. 11. Mapa de arquitectura. Park Hill (Jack Lynn e Ivor Smith, 1957–1961). Dibujo de José Alcántara Cárdenas y Francisco Bonilla Cuberos; Marzo 2011.
Fig. 12. Mapa de infraestructura. Park Hill (Jack Lynn e Ivor Smith, 1957–1961). Dibujo de José Alcántara Cárdenas y Francisco Bonilla Cuberos; Marzo 2011.
Fig. 13. Mapa de subsuelo. Park Hill (Jack Lynn e Ivor Smith, 1957–1961). Dibujo de José Alcántara Cárdenas y Francisco Bonilla Cuberos, Marzo, 2011.
Encadenar contenedores residenciales, más allá de la alta densidad que se puede conseguir, supone controlar de una manera unitaria todas las funciones que en el distrito cabría considerar 14 . La inclusión de algunas de ellas en el interior de los edificios, hasta ahora pensadas como propias del exterior, abre el proyecto a todas las escalas posibles de la arquitectura y a la expansión por encima del plano del suelo como otra forma posible de crecimiento ilimitado. Esta reflexión se hace más evidente en el mapa de infraestructura que marca la posición variable que ocupa en cada fachada la calle corredor (streets in the sky) (fig. 12). Los edificios se escalonan – menos altura en la parte sur y más número de planta en la zona norte– por lo que estas conexiones que están situadas a distintos niveles –distintas plantas– van reduciendo su presencia y longitud hasta el mínimo, que es el que define un solo contenedor residencial. Las streets in the sky cambian al contacto con los suelos de Park Hill. Explotan y se extienden por zonas, acotando una parte de la nueva topografía: un archipiélago de islas urbanas que encadenan las diversas formas de comunicación. Estos espacios casi soterrados, se conectan formando un continuo entre los edificios, similar a como las calles de las galerías buscan saltar de uno a otro bloque (fig. 13): la ocupación ahora duplica la superficie inicialmente considerada del 15%. Epílogo “El método ha debido estar desde el principio en una cierta y determinada experiencia, que por la virtud de aquel llega a cobrar cuerpo, forma y figura. Más ha sido indispensable una cierta aventura y hasta una cierta perdición en la experiencia, un cierto andar perdido del sujeto en quien se va formando. Un andar perdido que será luego libertad” 15 Son variables los resultados obtenidos al recorrer con estas tres herramientas tres arquitecturas tan diversas. Será necesario continuar y ampliar la investigación incorporando otros ejemplos para así poner en verdadero valor las posibilidades de este trabajo: ampliar, limitar o combinar los mapas de arquitectura, infraestructura y subsuelo. Resulta esencial la traslación a la docencia, por el potencial que ello implica. No es casual la escala territorial de los ejemplos seleccionados ni la forma en que se expresan los mapas. No son éstos imágenes de lugares que se caracterizan sólo por una abstracción del sistema de representación, estilo o lenguaje, siendo la propia operación de identificación lo que provoca una composición propia que refiere obligatoriamente al modelo arquitectónico. No podemos olvidar que el verdadero objetivo de todo este proceso de trabajo es, mediante el dibujo, valorar intenciones y resultados en determinadas arquitecturas para, primero, reconocer desde otra dimensión
los lugares de intervención y, segundo, conseguir que nuestras propuestas arquitectónicas sean adecuadas a la dinámica de los lugares. En este sentido, consideramos que puede ser una herramienta útil para el estudio de aquellas partes de ciudad que nos proponemos abordar: lugares en los que se requieren transformaciones para una reconversión y/o regeneración de la vida que en ellos se desarrolla: en el interior de las ciudades, en el límite de la ciudad y el campo, de la ciudad y el mar o de la ciudad y el río. BIBLIOGRAFÍA (selección): CARERI, Francesco: Walkscape. Barcelona: Gustavo Gili. 5ª edicion 2007. Deconstrucción. Arquitectura, Nº 270, enero, febrero 1988. Madrid: C.O.A.M. GALÍ–IZARD, Teresa: Los mismos paisajes: ideas e interpretaciones. Barcelona: Gustavo Gili, 2005. Geografies. Quaderns d’arquitectura i urbanisme, Nº 181–182, Año1989. Barcelona: Col·legi d’Arquitectes de Catalunya. OLIVEIRA, Francisco, “O Chão da Cidade: O Plano Esquecido”, ARTiTEXTOS Arquitectura, Urbanismo, Design e Moda, Nº 03, 2006. Lisboa: CEFA – Centro Editorial da Faculdade de Arquitectura da Universidade Técnica de Lisboa, pp. 143–147. RAMOS CARRANZA, Amadeo, AÑÓN ABAJAS, Rosa Mª: (dirs). Arquitectura y construcción: el paisaje como argumento. Sevilla: UNIA, 2009. SMITHSON, Robert: Un recorrido por los monumentos de Passaic, Nueva Jersey. Barcelona: Gustavo Gili, 2006. SMITHSON, Robert: El paisaje entrópico. Valencia: IVAM Centre Julio González, 1993. SOLÀ–MORALES, Ignasi: Territorios. Barcelona: Gustavo Gili, 2002. SORIANO, Federico: Sin tesis. Barcelona: Gustavo Gili. 2004. Römerstadt: MAY, Ernst: Ernst May und das Neue Frankfurt, 1925–1930. Berlín: Ernst & Sohn, 1986. SAÍNZ GUERRA, José Luis (et alt.): Las siedlungen alemanas de los años 20: Frankfurt, Berlin, Hamburg. Valladolid: Colegio Oficial Arquitectos Castilla y León Este, Demarcación de Valladolid, 1995 Sunila:
AALTO, Alvar: The architectural drawings of Alvar Aalto. 1917–1939. A seires in the Garland Architectural Archives. New York and London , 1994. SANTINI, P. C., SCHILDT, Goran: “Alvar Aalto from Sunila to Imatra: ideas, projects and buildings”. En Zodiac, 1959, no. 3, p. 26–82 Park Hill: ABRAHAMS, Tim: “Park Hill Sheffield”. En Blueprint, 2010, nº 295, p. 88–99 BANHAM, Reyner: “Park Hill revisited: English public housing that broke the rules (but works anyway)”. En Architecture plus, vol. 2, no. 3, 1974 May/June, p. 108–115. CRUICKSHANK, Dan: “Masterclass. Park Hill, Sheffield 1960–1995; Original architects (1957–60): Sheffield. Architects Department”. En RIBA journal, vol. 102, no. 10, 1995 Oct., p. 52–61. 1 Para una reflexión entre arquitectura y naturaleza ver ARMESTO AIRA, A. “Entre dos intemperies. Apuntes sobre las relaciones entre el Foro y el Mercado”. En revista proyecto, progreso, arquitectura, Mayo 2010, Nº 2 “Superposiciones al Territorio”, pp. 14–23. 2 Investigación titulada “Proyecto de Investigación sobre la zona de reserva del Llano Central del plan de ordenación del territorio del Levante Almeriense”, financiada por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Grupo de Investigación HUM–632, proyecto, progreso, arquitectura. 3 RAMOS CARRANZA, Amadeo, AÑÓN ABAJAS, Rosa María (dirs). Arquitectura y construcción: el paisaje como argumento. UNIA, Sevilla, 2009. y RAMOS CARRANZA, Amadeo. Profesión vs Docencia (con referencia a la investigación en arquitectura). En AA.VV Naturaleza de la Investigación en Arquitectura. Actas III Jornadas sobre Investigación en Arquitectura y Urbanismo III IAU I+D+I, Madrid, 17– 19 junio 2009, donde defendimos que las metodologías de ensayo se verifican con propuestas de intervención y las propuestas de intervención se verifican con arquitectura. 4 Segunda definición que realiza el D.R.A.E. de la palabra “alquimia”. 5 ARTIGAS, Vilanova. Caminhos da arquitectura. Sao Paulo: Lech Livraria Editora Ciencias Humanas Ltda., 1981. 6 ROSSI, Aldo. Autobiografía científica. Barcelona. Gustavo Gili Reprints, 1998, p. 62. 7 Sobre el reconocimiento de la ciudad, las distintas contingencias, presupuestos y potencialidades de lugares urbanos ver OLIVEIRA, Francisco: “O Chão da Cidade: O Plano Esquecido”, ARTiTEXTOS Arquitectura, Urbanismo, Design e Moda, Nº 3,