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La problemática de la sociedad japonesa del siglo XXI: factores influyentes en la tasa de suicidio Trabajo Final de Grado Universidad de Sevilla Grado en Estudios de Asia Oriental Curso 2023-2024 Autora: Cathia Gara Ferreras Greenwood Tutor. Rafael Abad de los Santos
A Enrique Rus Arias, por traer un ambiente positivo al aula y ver el potencial de todos sus alumnos. 1
Resumen Este Trabajo de Fin de Grado tiene como objetivo analizar el suicidio en la sociedad actual japonesa. Durkheim situó el suicidio como una patología social que debía ser estudiada desde la sociología, con el argumento de que para entender las motivaciones individuales, primero se debía entender el contexto en el que se dan, y por ende la sociedad. Por lo que, partiendo de Durkheim, junto a un enfoque clínico que examina cómo las tendencias suicidas son manifestadas en las personas; como marco teórico, se analizará la crónica patología social que Japón presenta en el siglo XXI. Con una media de suicidios anuales que no bajan de los 20.000 desde los años 90, Japón se ha mantenido como uno de los paises desarrollados con mayor índice de suicidio del mundo. La percepción del suicidio en Japón difiere de la de occidente, y son las peculiaridades de la moral japonesa, las que han llevado a este país al actual índice de suicidios. El confucianismo se ha visto presente en otras culturas asiáticas, pero el caso japonés es particular cuando se trata del suicidio. A diferencia de religiones como el cristianismo o el islam, el shintoísmo y el budismo no consideran el suicidio un pecado, una perepción que con el paso de los años, y junto a la sociedad altruista que Japón presenta, se traduciría en casos de suicidios como forma de demostrar honor. La trayectoria histórica que el suicidio ha presentado en Japón, junto a la moral japonesa, ha influído en gran medida en la visión actual acerca del suicidio. Los problemas económicos y sociales que han aparecido en los últimos 50 años, podrían considerarse el desencadenante del aumento en el índice de suicidio; problemas que más que superarse, se han seguido arrastrando hasta la actualidad, afectando a una población que por cuestiones morales es reacia a buscar ayuda psicológica en caso de necesitarla. Palabras clave: Suicidio en Japón, Durkheim, moral, sociedad japonesa, altruísmo. 2
Abstract The aim of this thesis is to analyse suicide in contemporary Japanese society. Durkheim placed suicide as a social pathology that should be studied from sociology, arguing that in order to understand individual motivations, one must first understand the context in which they occur, and thus society. Therefore, starting from Durkheim, together with a clinical approach that examines how suicidal tendencies are manifested in people, as a theoretical framework, the chronic social pathology that Japan presents in the 21st century will be analysed. With an average annual suicide rate that has not fallen below 20,000 since the 1990s, Japan has remained one of the developed countries with the highest suicide rate in the world. The perception of suicide in Japan differs from that of the West, and it is the peculiarities of Japanese morality that have led Japan to its current suicide rate. Confucianism has been present in other Asian cultures, but the case of Japan is particular when it comes to suicide. Unlike religions such as Christianity or Islam, Shintoism and Buddhism do not consider suicide a sin, a perception that over the years, and together with the altruistic society that Japan presents, would result in cases of suicide as a way of showing honor. The historical trajectory of suicide in Japan, along with Japanese morality, has greatly influenced the current view of suicide. The economic and social problems that have appeared in the last 50 years could be considered the trigger/cause for the increase in the suicide rate; problems that, rather than being overcome, have continued to drag on until today, affecting a population that for moral reasons is reluctant to seek psychological help if needed. Key words: Suicide in Japan, Durkheim, moral, japanese society, altruism. 3
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN................................................................................................................. 7 1.1 Objetivos........................................................................................................................ 8 1.2 Justificación..................................................................................................................10 2. MARCO TEÓRICO.............................................................................................................11 2.1 Durkheim y su estudio sobre el suicidio desde el punto de vista de la sociología.......11 2.1.1 El efecto del clima y las estaciones sobre los suicidios...................................... 13 2.1.2 La imitación.........................................................................................................14 2.1.3 Las principales funciones de la sociedad: la integración y la regulación............16 2.1.4 ¿Reforma o adaptación? Posibles soluciones preventivas.................................. 19 2.1.5 El capitalismo......................................................................................................20 2.2 El suicidio desde un punto de vista clínico.................................................................. 21 3. METODOLOGÍA................................................................................................................ 25 4. APLICACIÓN AL CASO JAPONÉS..................................................................................27 4.1 Suicidios en Japón a lo largo de la historia y la trayectoria de la moral japonesa....... 27 4.1.1 Los samurai durante el feudalismo, la moral del bushidō y el suicidio ritual.....28 4.1.2 El caso de los 47 Rōnin.......................................................................................32 4.1.3 La Restauración Meiji y la modernización del bushidō......................................33 4.1.4 La Segunda Guerra Mundial y el papel de los Kamikaze...................................34 4.1.5 El suicidio en masa de la población de Okinawa................................................35 4.1.6 Yukio Mishima, el pensador suicida del siglo XX..............................................36 4.1.7 Aokigahara, el “bosque de los suicidios”............................................................37 4.2 Era Reiwa: La era de los problemas heredados............................................................38 4.3 Factores socioculturales influyentes de la vida moderna.............................................39 4.3.1 La vida laboral.....................................................................................................40 4.3.2. El papel de internet y las redes sociales en la propagación del suicidio............ 42 4.3.3. La percepción japonesa acerca de la salud mental.............................................44 4.4 Evolución de la tasa de suicidio en los últimos años................................................... 46 4.5 Estrategias de prevención de suicidio japonesas..........................................................50 4
5. CONCLUSIÓN....................................................................................................................53 6. BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................................58 5
1. INTRODUCCIÓN Un artículo de WHO (World Health Organization, 2018), señaló a Japón como líder en la tasa de suicidios entre los países miembros del G7, como el noveno país con la tasa más alta en todo el mundo, con 21,837 casos de suicidio registrados en 2023 (Statista Research Department, 2024). Esta realidad plantea cuestiones sobre la percepción del suicidio en diferentes culturas y con esto, el origen de las diferentes normas sociales que marcan lo correcto e incorrecto de cada cultura. La influencia de las religiones en las normas sociales es evidente, con las religiones abrahámicas percibiendo el suicidio como un pecado, una idea que ha evolucionado a que en la actualidad esto sea percibido como algo negativo; mientras que en el caso de religiones como el Budismo o el Shintoísmo, el suicidio no es considerado necesariamente un pecado (Mckenna, 2015). Surge así una interrogante, ¿es correcto juzgar el suicidio desde una moral ajena al contexto en el que se ha dado? El suicidio ha sido un tema con mucho interés en diversos campos. El sociólogo francés Émile Durkheim fue un pionero en la investigación del suicidio como una patología social1con su estudio Le Suicide, publicado en 1897 que amplía el cuadro y coloca un nuevo punto de vista en el suicidio pasando a no solo ser un tema que pueda ser analizado individualmente, sino que también recibe importancia el contexto social en el que ocurren los suicidios (Vílchez, 2017). En este contexto, Durkheim introduce el concepto de sociedades suicidógenas, una idea que relacionamos con Japón. El caso de Japón es uno interesante, dado al alcance mediático que sus historias de samurais y kamikazes han tenido mundialmente. Historias de lealtad que han logrado un gran éxito internacionalmente, por sus crónicas de honor al señor y el trabajo en equipo; una cuestión básica que no explica a fondo el verdadero contexto, código moral y social en el que se desarrolla. ¿Pero en que momento las historias de suicidio japoneses pasaron de ser admirados por su honor y lealtad, a recibir una atención más oscura dejando atrás las historias de heroísmo? La atención y el tráfico de turistas que el bosque de Aokigahara recibe son cifras alarmantes, desde el número de suicidios recogidos anualmente, que se encuentra alrededor de las 100 personas registradas anualmente (Georgiev, 2020), aunque los residentes de la zona, defienden que el número es mayor (Gilhooly, 2011); hasta el hecho de la 1La patología social se considera un problema o trastorno que afecta a la sociedad como conjunto, y no a un individuo. La pobreza o la depresión son un ejemplo de patología social, problemas que tienen un impacto negativo en el bienestar de la población. 6
existencia de extranjeros interesados en llevar a cabo el turismo oscuro2entre los árboles en los que miles de japoneses se han quitado la vida. Por esta razón, el bosque Aokigahara es considerado uno de los lugares más populares en los que suicidarse, junto al Golden Gate Bridge de San Francisco en Estados Unidos, entre otros lugares (Farré, 2019). Los casos de suicidio registrados en Japón no han bajado de los 20,000 durante todo el siglo XXI (Agencia Nacional de Policía de Japón (2005, p.3, 2011, p.4) y Statista Research Department, 2024), lo cual plantea una cuestión: ¿hay algún problema en la sociedad japonesa del siglo XXI? El suicidio es un tema complejo e individual, por lo que más que a una conclusión exacta, se puede llegar a suposiciones sobre causantes generales. 1.1 Objetivos El objetivo principal de este Trabajo de Fin de Grado, es investigar y analizar el fenómeno del suicidio en Japón durante el siglo XXI, a partir de una perspectiva sociológica y cultural.Dado al valor multifactorial del suicidio por los diversos factores a tener en cuenta a la hora de abordar el tema, contemplaremos el estudio del suicidio desde varios puntos de vista para tratar de llegar a una conclusión. Abordaremos el tema desde un punto de vista sociológico y clínico, además de entender el particularismo de la moral y ética japonesa comprendiendo su trayectoria a lo largo de la historia haciendo un mayor hincapié en eventos históricos japoneses de gran importancia que marcaron un antes y un después en el desarrollo de su tradición. Entenderemos el significado que el suicidio ha tenido en el país del sol naciente y como esta percepción puede llegar a ser muy distinta a la percepción occidental. Junto a la investigación de factores influyentes del siglo XXI sobre la tasa de suicidios y la evolución de los números de esta. Por esa razón, comenzaremos llevando a cabo el estudio y entendimiento del sociólogo Èmile Durkheim y nos basaremos en su obra Le Suicide, para comprender el suicidio desde una percepción sociológica, donde lo que se tiene como foco de estudio son las sociedades y los distintos factores de estas, y su relación con el individuo. Lo cual permitirá evaluar un factor influyente general que afecta a la población, que es la sociedad y la relación que el individuo mantiene con esta. 2El término Turismo Oscuro apareció en el siglo XX, y recoge la presentación y el consumo llevado a cabo por visitantes, a lugares con una historia de desastre o muerte, tanto real como una simple recreación (Molina, 2020). 7
Como punto adicional, se comprenderá el suicidio desde un punto de vista clínico, comprendiendo factores desencadenantes como lo son los problemas de salud mental, y la gran presencia que estas enfermedades mentales tienen en las víctimas del suicidio. Se entenderá también, la velocidad en la que el suicidio se lleva a cabo desde que se presenta la idea en la mente de las personas. Analizar la evolución histórica que el suicidio ha tenido en Japón, desde las practicas rituales tradicionales del seppuku originado entre los samurai, hasta el fenómeno de los kamikazes y su papel durante la Segunda Guerra Mundial. Este análisis histórico se hace con la intención de comprender el cambio en las motivaciones detrás del acto suicida a lo largo de la historia, haciendo como última mención, los casos de suicidio más actuales que sobretodo se ven vinculados a los problemas de salud mental en la sociedad contemporánea de Japón. Explorar los desafíos de la actual era Reiwa en Japón, centrándose sobre todo en los problemas sociales y económicos que caracterizan a esta era, que han sido heredados de la era anterior. Especialmente, se analizará el impacto que estos problemas heredados tendrán sobre la salud mental y el bienestar de los jóvenes japoneses. Investigar y analizar varios factores influyentes del siglo XXI en la tasa de suicidio japonés, comenzando por la presión en el entorno laboral. Además, el impacto de internet y las redes sociales en el comportamiento suicida, mediante el surgimiento de casos de suicidios premeditados de forma on-line, además del efecto que las redes sociales tienen sobre la salud mental de los jóvenes. Sumado a eso, el estigma cultural acerca de la salud mental en Japón y los esfuerzos por normalizar las enfermedades de salud mental y fomentar la búsqueda de ayuda. Examinar la evolución del número de suicidios durante los últimos 50 años, prestando atención a los impactos de las crisis económicas y la pandemia del COVID-19. Además de las diferencias de tasa de suicidio en las distintas municipalidades del país. Finalmente se analizará las medidas de prevención implementadas para reducir la tasa de suicidio, desde las iniciativas impulsadas por el gobierno, hasta acciones llevadas a cabo por empresas específicas, como es el caso de la empresa ferroviaria encargada de las líneas de cercanía de Tokyo. Se examinará la efectividad y alcance que estas medidas han tenido. 8
mediante un consenso social que como una resolución colectiva a una misma circunstancia, llegan a la conclusión de la muerte. Hay que tener en cuenta, que no puede haber imitación si no existe un modelo que seguir e imitar, ya que no puede haber contagio si un foco que emane una acción que contagiar (Durkheim, 1897, pp 74-94). Una vez más, para explicar este fenómeno se hace mediante hechos occidentales, sin embargo para este Trabajo de Fin de Grado, nos basaremos en el caso de los suicidios en masa de Okinawa a finales de la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento que se llevó consigo aproximadamente un 25% de la población okinawense, que ante el miedo de ser capturados y torturados por soldados estadounidenses, decidieron suicidarse (Takayama, 2007). Por lo que, la diferencia más clara para identificar un caso de imitación de uno de suicidio en masa, sería una serie de acciones individuales cometidas de forma encadenada (Durkheim, 1897, pp.74-94). 2.1.3 Las principales funciones de la sociedad: la integración y la regulación Durkheim explica como hay dos principales funciones en la sociedad que influyen directamente en todos los individuos, a cada uno de forma única y en diferentes grados: la integración y la regulación. Integración es tanto el grado de conexión y pertenencia que el individuo tiene en un grupo o sociedad, como la cohesión que un grupo o sociedad tiene en sí (Mckenna, 2015). Por lo que se puede llegar a entender la familia como un factor preventivo más que influye en las tasas de suicidio, dado que un gran sentimiento de pertenencia y conexión con este puede ser un preservativo eficaz en la prevención del suicidio. Otro factor que puede afectar al nivel de integración, en este caso de la sociedad, son los eventos históricos adversos como lo puede ser una guerra, o incluso en la actualidad del siglo XXI, el Mundial de Fútbol; ya que estos momentos avivan el sentimiento patriotista y los sentimientos de colectividad (Durkheim, 1897, pp. 213-220). La sociedad no solamente cumple una función de integración de los individuos, sino que también es un poder que regula la actividad y los sentimientos de estos. La regulación es el grado de rigidez y control de las normas sociales que regulan el comportamiento y la moral, que influye directamente sobre los deseos individuales (Mckenna, 2015). En el caso de haber una crisis en la regulación de una sociedad, dicha sociedad pasará por un estado de anomía. Este concepto se comenzará a usar en la sociología con gran importancia y fue desarrollado por Durkheim, explica un desajuste en la estructura social ante la existencia de 15
nuevas normas introducidas que son contradictorias a las tradicionales (Palacio, 2010). Se suele dar en épocas de revolución social, en momentos en los que los valores tradicionales han comenzado a perder el valor y las nuevas normas carecen de poder. Una situación que dará lugar a un sentimiento de falta de dirección, inseguridad y despropósito para el individuo al no saber qué normas seguir, lo que lo llevará a una pérdida de identidad o alienación, y que podría dar lugar al suicidio (Durkheim, 1897, p. 214). La forma en la que uno debe ver la integración y la regulación no tiene que ser como dos conceptos separados en los que uno u otro afecta al individuo de forma independiente, más bien debería verse como dos valores que funcionan en conjunto. La forma en la que Szelényi recomienda contemplar esta idea es de la siguiente forma: Figura 1. Creación propia a partir de la explicación de Szelényi (2009). El grado de integración y regulación del individuo debería ser una media, ni mucho ni poco; ya que demasiada integración o regulación, o muy poca de esta, se consideraría una abnormalidad, lo que daría lugar a una patología social, siendo una de estas patologías sociales, el suicidio (Szelényi, 2009). Estos distintos suicidios cometidos como resultado de una integración o regulación tanto excesiva como insuficiente serán analizados por Durkheim, que recibirán el nombre de suicidio anómico, suicidio fatalista, suicidio egoísta y suicidio altruista, y tendrán la siguiente explicación: 16
●Suicidio anómico. Este tipo de suicidio se da lugar como una consecuencia de una regulación insuficiente. Se da como consecuencia de una anomía social, en momentos de perturbaciones temporales en la historia como puede ser la guerra, la modernización de un país o una crisis, que lleven a una reestructuración social y al desajuste de normas y comportamientos de esta sociedad. Este choque entre lo tradicional y lo nuevo que termina en una serie de normas sin suficiente fuerza, da lugar a una confusión al no saber cómo actuar ante estas, y a la aparición de sentimientos y pensamientos que rechacen a la vida (Durkheim, 1897, pp. 202-239). ●Suicidio fatalista. Este tipo de suicidio se da lugar como una consecuencia de una regulación excesiva. Contrario al suicidio anómico, el individuo vive una realidad en la que sus pasiones y ambiciones son sofocadas violentamente por unas normas opresivas, dando lugar al suicidio como única vía de escape ante tal opresión. Un tipo de suicidio que podría atrivuírse históricamente al cometido por esclavos o comunidades colonizadas a las cuales no se les permite continuar con sus tradiciones y creencias (Durkheim, 1897, p. 239). ●Suicidio egoísta. Este tipo de suicidio se da lugar cuando la integración social es insuficiente. Cuanto más débil sea la cohesión de un grupo, menos va a depender el individuo de este, desarrollando sentimientos de aislamiento y soledad (Vílchez, 2017). Este escenario recibe el nombre de egoísmo, dado que se da en el momento en el que el ego del individuo (parte del yo centrada en las necesidades y deseos personales) sobrepasa al ego social(parte del yo que es moldeada a partir de la interacción con la sociedad y que refleja las normas y valores sociales), dando lugar a un auge en el individualismo (Durkheim, 1897, pp. 167-168). En momentos de penuria y depresión la solidaridad de un grupo (como puede ser la familia, grupo religioso, etc.) sirve como preservativo para el suicidio, ya que la preocupación por los sentimientos del grupo previene al individuo de llevar a cabo el acto suicida. Sin embargo, en una situación en la que la integración es insuficiente, el ego individual no permite que el individuo se preocupe por los demás y como su suicidio podría afectar a estos (Durkheim, 1897, pp. 167-168) . ●Suicidio altruista. Este tipo de suicidio se da lugar cuando la integración social es excesiva. De la misma forma en la que una individualización excesiva puede llevar al suicidio, una individualización insuficiente también, ya que esta anula su sentimiento individualista. Este tipo de suicidio no es un suicidio forzoso y en contra de la voluntad del individuo, sin embargo, la opinión pública juega un papel fundamental en la toma de 17
desición, pues junto al suicidio, un gran prestigio social será atribuído al individuo a forma de premio. Por esta razón, a pesar de que los insultos y el estigma relacionado a negarse al suicidio no termina con la vida de uno, los individuos prefieren morir con honor a vivir avergonzados. Esta excesiva integración comienza desde pequeños, cuando son educados a no darle mucho valor a sus deseos individuales y a despreciar a aquellos que lo valoran excesivamente; por lo que, estos serán capaces de renunciar a la vida ante cualquier pretexto (Durkheim, 1897, pp.180-183). 2.1.4 ¿Reforma o adaptación? Posibles soluciones preventivas Entonces, ¿qué debería hacer el estado ante esta patología que no hace más que crecer? ¿Tomar medidas y hacer reformas o aceptarlo como parte de su sociedad tal y como es? No nos queda constancia de que los niveles de suicidio en un estado hayan sido crónicos hasta que esta idea se ve refleja de alguna forma en la legislación. Sin embargo, la presencia de leyes que prohiban el suicidio, ha sido recibido negativamente ante la inmoralidad que supone ilegalizar un acto en el que la propia víctima es la que lo comete (Durkheim, 1897, p.330), ¿cómo de moral es castigar al que deja de vivir, y obligar a vivir a quien siente que la vida es un castigo? En el caso del suicidio altruísta, el principo sobre el que se mantiene esta, es la estrecha subordinación que el individuo tiene con respecto al grupo, por lo que el suicidio en este tipo de sociedades o grupos sociales, no es más que un procedimiento de la disciplina que el colectivo tiene. El código moral que baña estas sociedades y el suicidio, mantienen una relación estrecha. Contrariamente, en sociedades o grupos sociales donde la dignidad individual se enfatiza, el individualismo al que esta da lugar, lleva al individuo a considerarse como el centro de su propia adoración, lo que contrariamente al suicidio altruista, daría lugar al suicidio egoísta en el caso de que este fuera una posibilidad. Se podría concluir entonces, que a cada tipo de suicidio se le corresponde una constitución moral determinada. El suicidio egoísta se da en sociedades que no tienen puntos de integración suficientes para que los miembros de esta dependan de ella. Por lo que, la forma de remediar este problema sería dar consistencia a los grupos sociales para de esta manera estrechar más los lazos entre el grupo y el individuo. Preferiblemente, un grupo que lo preceda y por el que se tenga que sentir solidario, de esta forma, el individuo dejaría de ser su único objeto de conducta, y tendría una moral colectiva a la que tomar como referencia. 18
La familia y su fuerte poder de integración se ha visto disminuída con el paso de los años, debido a que ha sufrido cambios en su constitución. Antes, la familia mantenía a sus integrantes unidos en un mismo círculo desde el nacimiento hasta la muerte; sin embargo, a día de hoy la unidad familia tiene una duración mucho más corta, ya que una vez los hijos son adultos, estos se dispersan y la familia vuelve a estar formada por una pareja conyugal. Las familias ya no se mantienen suficientemente a lo largo del tiempo, lo que lleva a que esta no tenga una historia propia a la que se puedan ligar sus miembros, como lo era el caso de los clanes anteriormente. Actualmente, los individuos dejan un grupo social, para afrontarse a la vida solos, hasta que estos puedan formar su propia familia; y es que el caso de el aislamiento porque los hijos abandonen la unidad familiar y se encuentren solos ante el mundo, o porque un padre o madre soltera se encuentren también solos una vez el hijo se aleja, refuerza la tendencia al suicidio. La profunda alteración en la organización social durante estos dos últimos siglos ha contribuido significativamente al aumento del malestar poblacional y en la tasa de suicidios. Y es que el sentimiento de pertenencia (la integración) que los grandes núcleos familiares, clanes o sociedades pequeñas ofrecían han ido desapareciendo, dado a la considerable reducción que estos han vivido a lo largo del tiempo y que el capitalismo impulsa aún más mediante el impulso de ambiciones individuales (Durkheim, 1897 pp.338, 345). 2.1.5 El capitalismo El sistema económico del capitalismo basado en el libre mercado y la propiedad privada de los medios de producción, es el sistema económico dominante en la actualidad; y a pesar de que Durkheim no se refiere a este directamente en Le Suicide, basándonos en los conocimientos de la forma de funcionar del capitalismo y los comprendidos anteriormente a partir de Durkheim, podemos llegar a una relación entre el próspero desarrollo de una nación y el aumento del malestar y los suicidios (Kudratulloevich, et al, 2020). La característica esencial del capitalismo radica en la motivación por la búsqueda de obtener beneficios. Hay un enfoque en el interés propio e individual para alcanzar las metas de cada uno, en el que tanto los compradores como los vendedores, tienen ambos sus intereses propios y deben considerar los deseos y necesidades del otro para llegar a un beneficio mutuo. Uno no come carne para cenar como acto de benevolencia del carnicero, si no porque éste espera algo a cambio. Este ciclo en el que la necesidad individual por obtener beneficios para poder seguir participando en la propia economía, conduce a una prosperidad económica. 19
El capitalismo está fundamentado por seis principales pilares: ●La propiedad privada, permite a las personas poseer varios bienes tangibles e intangibles, que pueden generar ingresos. ●El interés propio, permite a las personas actuar en su propio beneficio. ●La competencia, como resultado de la posibilidad de las empresas de entrar y salir de los mercados. ●Un mecanismo de mercado descentralizado que a partir de las interacciones que hayan entre los vendedores y compradores (oferta y demanda), determina los precios. ●La libertad de elección en la que las personas pueden dejar sus empleos por uno con mejor salario, los clientes pueden comprar productos de otras empresas, y los inversores pueden buscar empresas con mayor beneficio. ●El rol limitado del gobierno, que se encarga de mantener un entorno ordenado para facilitar el correcto funcionamiento de los mercados, además de proteger los derechos de los ciudadanos que en este modelo participan (Jahan y Mahmud, 2015). Como se mencionó anteriormente, los factores que atribuyen al desarrollo de las grandes ciudades, también influyen sobre los suicidios; y es que se podría concluir que el sistema capitalista tiende a mostrar un nivel de integración muy bajo, ya que esta fomenta la competencia en el mercado, dando lugar a una individualización entre los individuos ya que compiten entre ellos. Al mismo tiempo, requiere un nivel alto de regulación por parte del estado, siendo esta, profunda y sistemática para de esta forma poder controlar y supervisar el movimiento de trabajo en términos fiscales, legales e incluso, éticos. El estigma que se crea alrededor de la idea que la personas beneficiarias de prestaciones o los desempleados sean descritos como “vagos” o “parásitos”(Mckenna, 2015), es el resultado de una ética inculcada a través de una alta regulación por parte de un estado que busca la optimización del trabajo individual. 2.2 El suicidio desde un punto de vista clínico El suicidio ha sido un tema de gran estudio ya que esta supone el reflejo de un problema en la salúd pública. En 2012, el suicidio se situaba entre una de las cinco primeras causas de mortalidad (Värnik, 2012). Para poder tratar el problema que supone esta patología 20
social, se debería considerar algunos de los principales factores influyentes, las formas en las que la inclinación al suicidio se manifiesta en las personas y los métodos de prevención3. El comportamiento suicida se puede manifestar conductualmente de varias formas: ●Suicidio consumado: Se refiere a cuando el individuo ha logrado el objetivo de terminar con su propia vida. ●Suicidio frustrado: Se refiere al intento no consumado del individuo de quitarse su propia vida, ya sea por no haber llevado a cabo el procedimiento letal adecuadamente, por la rápida intervención médica o de otros individuos, o por cualquier otro factor que no haya permitido consumarse el acto. Es importante tener en cuenta que las personas que han tratado de terminar con su propia vida y no han tenido éxito, es muy probable que vuelva a intentarlo (Spirito y Donaldson, 1998). ●Tentativas de suicidio: Recibe este nombre las acciones cometidas por el individuo con la intención de manipular a las personas cercanas y llamar la atención de estos, mediante actos que causan daño al individuo que hace esta amenaza. No obstante, las acciones no las hace con la intención de quitarse la vida, sin embargo estas podrían llegar a ser fatales. Se podrían considerar como tentativas de suicidio los cortes superficiales o la ingesta de fármacos. Con las tentativas de suicidio, lo que el individuo busca es producir algún tipo de cambio en su entorno, ya sea buscar ayuda o vengarse de alguien. Esta tentativa, a pesar de no ser letal de buenas a primeras, muestra la existencia de un deseo suicida (BlascoFontecilla et al., 2010). ●Equivalentes suicidas: Recibe este nombre las conductas en las que el individuo se expone regularmente a situaciones de peligro o participa en actividades que deterioran gravemente la salud. Las equivalentes suicidas podrían ser el consumo abusivo de drogas, la conducción temeraria o la práctica de deportes de alto riesgo. Cognitivamente se puede manifestar de las siguientes maneras: 3Es importante mencionar que la prevención del suicidio variará dependiendo del tipo de suicidio que se consuma. El caso del suicidio altruísta en el que la moral grupal en la que crece el individuo, alienta a la persona a perder su individualidad por el grupo, no sería un suicidio melancólico como explicó Durkheim, por lo que el suicidio no será más que otra forma de expresión de la ética comunal y no un caso de trastorno psicológico. Este seguirá formando parte de una patología social, pero no es el trastorno psicológico el que alienta al suicidio, si no la presión social. 21
●Amenazas suicidas: Pensamientos suicidas que son expresadas al entorno, sin la presencia de actuaciones sobre estas. ●Ideación suicida: Pensamientos suicidas que no son expresados al entorno, pero que sin embargo permanecen durante el tiempo (Spirito y Donaldson, 1998). Los trastornos mentales tienen un peso considerable en los números de suicidios recogidos. Tan solo la depresión y el trastorno bipolar se encuentran presentes en al menos el 80% de los suicidio (Federación Mundial para la Salud Mental, 2010; Grupo de Trabajo, 2011). Estos suicidios son los que Durkheim recogía en su estudio como el suicidio meláncólico. Los suicidios maniáticos mencionados en el apartado anterior se podrían relacionar con los trastornos psicóticos, y es que entre el 25 y 50% de los pacientes que han sido diagnosticados con esquizofrenia son capaces de intentar suicidarse tras guiarse por las alucinaciones que experimentan. Según Echeburúa explica, el suicidio impulsivo se da lugar en estos pacientes, ya que estos se dan de forma espontánea e imprevista (Echeburúa, 2015). Algunos de los principales signos de alarma a los que prestar atención son previos intentos de suicidio, presencia de suicidio en la familia, la expresión de malestar del individuo, las amenazas de suicidio (Mann, Apter, Bertolote, et al, 2005). Y es que estas alarmas son potenciadas cuando el individuo presenta un trastorno psicopático o incluso cuando hay un aislamiento social (BlascoFontecilla et al., 2010). Se aprecia entonces, una clara importancia en las relaciones sociales como factor de riesgo y por ende, método de prevención. La atención clínica es un claro método de ayuda y prevención, ya que mediante la escucha empática por parte del clínico, acerca de las propias ideaciones suicidas, ayuda a aliviar el malestar emocional. El objetivo del terapeuta será animar al individuo a recurrir a otras formas de resolución de problemas, además de restablecer la esperanza que este habría perdido. El apoyo del entorno también tendrá un papel importante en la mejoría del individuo (Echeburúa, 2015). Tras mencionar las distintas formas en las que se manifiestan las tendencias suicidas nos planteamos otra cuestión: ¿cuánto tiempo pasa desde que se manifiesta la idea de suicidio y se comete el acto? Según una entrevista a Thomas Simon en 2015 (Citado en Harvard T.H. Chan School of Public Health, s.f.), éste habla sobre un estudio llevado a cabo con 153 supervivientes de un intento suicida, acerca de el tiempo de acción desde que apareció el 22
impulso de suicidarse en su mente y cuando realmente lo llevaron a cabo. Una de cada cuatro personas contestaron que el tiempo de deliberación entre la aparición del impulso y la consumación de este fue de menos de cinco minutos. Los porcentajes fueron los siguientes: ●Menos de 5 minutos: 24% ●Entre 5 y 19 minutos: 24% ●Entre 20 minutos y 1 hora: 23% ●Entre 2 y 8 horas: 16% ●Un día o más: 13% Teniendo en cuenta los datos recogidos, se podría deducir que al ser un acto impulsivo en muchos de sus casos; sobre lo que se debería actuar no es solo el acto suicida en sí, sino los factores externos e internos que podrían dar lugar a la consumación del acto también. El suicidio frustrado no dará lugar más que a la prolongación de un acto que el individuo percibe como inevitable. 23
3. METODOLOGÍA Este Trabajo de Fin de Grado aborda el suicidio principalmente desde un punto de vista sociológico y comprende el suicidio como una patología social basándose en el estudio de Émile Durkheim expuesto en Le Suicide, así como emplear un enfoque clínico que examina cómo las tendencias suicidas son manifestadas en las personas, junto al impacto de las enfermedades mentales y el intervalo de tiempo entre la ideación y la acción suicida. Este marco teórico se aplicará al contexto japonés, explorando las características de la moral japonesa y su evolución histórica, influenciada por el Shintoísmo, el Budismo y el Confucianismo, y cómo estas religiones han marcado la percepción que la población japonesa tiene acerca del suicidio y las relaciones interpersonales. A pesar de no haber participado en la recolección de números acerca de la tasas de suicidio, ni la elaboración de ningún mapa expresando dicha información; la investigación cuantitativa se ha llevado a cabo mediante el uso de la información recogida por el Keisatsu Chou (División Regional de la Oficina de Seguridad Comunitaria de la Agencia Nacional de Policía japonesa), además de Statista Research Department, con la intención de explicar e identificar las tendencias en los números de suicidios a lo largo de los años, identificando períodos de aumento y disminución. Esta información recolectada de diversos departamentos, ha sido representada mediante un gráfico que muestra la trayectoria de dichos números, mostrando de manera visual los distintos picos en los casos de suicidios a lo largo de los últimos 50 años. Un mapa de la tasa de suicidio en las distintas municipalidades con la que observar las tendencias suicidas en las distintas zonas de Japón ha sido otra fuente de información cuantitativa que además permite una representación visual para una mejor comprensión. La investigación cualitativa del presente estudio se ha realizado mediante la investigación y contraste de información a través del análisis de diversos artículos, libros y tesis acerca del suicidio, el suicidio en Japón, la moral japonesa y factores influyentes en la salud mental de los japoneses. Entre estos, el libro Le Suicide de Émile Durkheim ha sido especialmente relevante, dado al profundo conocimiento sociológico sobre el suicidio que aporta y además de desarrollar algunas de las cuestiones sociales que podrían influir en este fenómeno. El presente Trabajo de Fin de Grado busca identificar y comprender algunos de los principales factores que influyen en la tasa de suicidio del siglo XXI japonés mediante la 24
4.1.2 El caso de los 47 Rōnin Para el momento de este caso, Japón se habría unificado bajo un mismo shogun6 después de varias guerras civiles y la capital de Japón pasó de Kyoto a ser Tokyo; y con esto comienza el período Edo (1603-1868). Los samurai habían sido admirados por su importante papel en la unificación Edo, sin embargo, tras más de 100 años sin guerras y la pérdida de la necesidad de defenderse, las funciones sociales no serían las mismas, y es durante este período que la élite samurai sufre cambios en sus funciones, pasando de ejercer el papel de señores de la guerra a ejercer el papel de ejemplo de moralidad y tener un rol administrativo. Ante este cambio, los samurai se verían incapaces de ejercer su moralidad guerrera y el bushidō. En 1701, el daimyo Asano trató de lavar su honor mediante la fuerza de armas y en el intentó hirió a Kiranosuke. A pesar de que limpiar el honor de uno no habría sido considerado un delito anteriormente, para el reciente período Edo la situación en Japón se habría convertido en una más pacífica, y junto a ello las normas sociales habrían sido reformadas recientemente. Por lo que, el acto de Asano fue considerado un delito grave, y como consecuencia fue condenado y ordenado a llevar a cabo seppuku (Keishi). En respuesta y siguiendo el código samurai, los leales 47 guerreros (que para ese entonces habrían pasado a llamarse rōnin, ya que habrían perdido su señor y por ende, su rango) vengaron la muerte de su señor y decapitaron a Kiranosuke. Esta actuación causó revuelo entre la población, ya que esta acción habría sido una forma de actuar ejemplar, y basándose en la ética samurai los 47 rōnin no habrían actuado erróneamente (Fusé, 1980). Sin embargo, a la vez, estos habrían violado las reglas que el gobierno habría establecido para preservar el orden; por lo que el Shogunato ordenó a estos guerreros a cometer seppuku como castigo (Keishi) (Caeiro y Rosado, 1997, 264). Se podría considerar que el momento de transición entre el Japón en guerra y el Japón unificado y pacificado dió lugar a una anomía social como consecuencia del choque entre los valores tradicionales y la introducción de nuevas normas sociales. No se consideraría este caso suicida como el suicidio anómico que Durkheim explicó, ya que a pesar de haber sido en un contexto de baja regulación y choque de valores, el suicidio ritual llevado a cabo por los 47 rōnin fue mediante keishi, lo que quiere decir, que no fue un suicidio voluntario, pero más 6Tokugawa Ieyasu (1543-1616) será el shogun bajo el poder para el comienzo del periodo Edo. Ieyasu es el tercero de los unificadores de Japón, junto a Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi. Estos tres unificadores de Japón cumplieron un papel muy importante en la consolidación del estado japonés, con la unificación de los territorios que anteriormente habían estado en guerra entre ellos, bajo un mismo poder. 31
bien uno forzado. En el caso de los suicidios anómicos de Durkheim, la persona se suicida voluntariamente como consecuencia a la pérdida de identidad y confusión que este choque de valores trae consigo. 4.1.3 La Restauración Meiji y la modernización del bushidō La llegada de Comodoro Perry a Japón en 1853 marcó un antes y un después en el feudalismo japonés. Ante el conocimiento de China y su apertura forzosa como consecuencia de la derrota en la Guerra del Opio (contra Gran Bretaña), Japón decidió aceptar las consecuencias y firmar el Tratado de Kanagawa en 1854, un tratado desigual que obligaría a Japón a abrirse al exterior, lo cual daría lugar a la entrada de nuevas influencias occidentales y con ellas el comienzo de la modernización japonesa. En el interior de Japón se sufrió un malestar poblacional, ante la incapacidad del Bafuku (los líderes japoneses) de hacerle frente a la amenaza estadounidense y la subordinación a estos. Esto dará lugar al resentimiento contra el pueblo americano y el Shogunato, y con eso, un movimiento nacionalista que surgirá entre el pueblo japonés. Empleando lo comprendido anteriormente por Durkheim, este caso de unificación social nacionalista es un claro ejemplo de integración. El mismo sociólogo francés explicaba como en los momentos de grandes conmociones sociales, se avivan sentimientos colectivos y se estimula el patriotismo, un momento en el que todos los individuos se juntan con un mismo fin y un mismo sentimiento, dando lugar a una fuerte integración de la sociedad. A partir de entonces, se da un momento de reformas en el país, y la Restauración Meiji será un punto de inflexión en la historia feudal de Japón, que junto al malestar social, la transferencia de poder del shogunato al Emperador y el fin de la estructura de clases, marcará el comienzo de un proceso de modernización japonés. A razón de legitimar el poder del Emperador, y continuar con el apoyo poblacional, se llevó a cabo una reforma educativa en 1890 que se mantendría en pie hasta la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial en 1945, en la que se promovieron valores éticos tradicionales japoneses para así unificar el pueblo bajo unos mismos valores, entre ellos la lealtad al emperador y el patriotismo. En medio de una Japón que comenzaba a modernizarse, donde los nacionalistas luchaban por mantener su tradición japonesa, la práctica de las artes marciales entre la población aumentó dado que con la disolución del sistema de clases, el arte de la violencia no estaría limitado sólo a los samurai. Como reacción a la modernización y el temor a la pérdida de esta tradición japonesa, las artes marciales no tendrían como única función la conservación 32
de técnicas marciales antiguas, sino también servir como método de preservación de la moral del bushidō, un sistema de valores tradicional como la integridad y el honor (Patterson, 2008). Jigoro Kano, el fundador del Judo decía: Los samuráis del pasado llegaron muy lejos al actuar altruistamente y en interés de la sociedad en general, mientras que hoy parece que conceptos como el honor y la integridad se han visto relegados, mientras la gente se ha vuelto más egoísta (Kano, 2005: 129) Este mensaje expresa ese cambio en la sociedad japonesa del momento y la tensión entre lo que se consideraba parte de los valores tradicionales y la introducción de nuevas normas sociales; un ejemplo de la evolución de una sociedad como la que se pudo apreciar anteriormente, con el caso de los 47 rōnin. La publicación del libro Bushido, the soul of Japan (1899) de Inazō Nitobe, sirvió principalmente para la popularización de bushidō, una serie de códigos que originalmente tan solo pretendía llegar a una minoría samurai, pero el cual tuvo gran tracción entre los japoneses y llegó a un gran público. Sin embargo, los historiadores actuales G. Cameron Hurst III y Karl Friday defienden que esta versión del bushidō se trata de una explicación excesivamente mitificada de lo que fue el código del bushidō, y que para antes de que la obra de Nitobe fuera escrita, no había un código moral con una serie de normas redactadas las cuales todos los samurai deberían seguir (Patterson, 2008). Con la muerte del emperador Meiji el 13 de septiembre de 1912, el General Nogi Maresuke se suicidó mediante seppuku, junto a su esposa en un acto de junshi (Suicidio llevado a cabo como resultado de la muerte de su señor); un acto que conmocionó y dividó a la nación. Habían personas que consideraron el suicidio como una muestra valiente del código samurai; mientras que otras lo interpretaban como un motivo de vergüenza al demostrar que Japón aún no había pasado de la tradición a la modernidad (Bargen, 2006). 4.1.4 La Segunda Guerra Mundial y el papel de los Kamikaze La ética del bushidō seguirá su evolución a lo largo de la historia japonesa, y será una de las herramientas empleadas por el ejército japonés, sobre todo durante la Segunda Guerra 33
Mundial. El honor, altruismo y bien común es una serie de valores que si bien la sociedad japonesa se ve fuertemente influenciada por estas, junto a un creciente patriotismo, en un momento sensible para el país, resulta en una cocción perfecta para servir como una herramienta de control de masas que adopta una mayor fuerza en el ejército. Continuando con su historia de suicidios como forma de mostrar honor a su señor, o la idea de ponerse delante de las flechas en caso de que hiciera falta y suicidarse a cambio de mantener con vida a su familia como se apreciaba en la época feudal japonesa, el suicidio ritual evolucionó junto al bushidō hasta el siglo XX en forma de piloto de caza japonés. Los kamikaze 神風 (se traduce como “viento divino”) nacidos de la desventaja del Eje (Japón, Alemania e Italia) frente al avance tecnológico de los Aliados (Gran Bretaña, EE.UU y la URS), fueron un escuadrón del ejército japonés conocidos por su acto de valor llevado a cabo mediante el suicidio voluntario, en el que usando un caza lleno de bombas que pilotaban, se estrellaban contra el objetivo enemigo para de esta forma derribarlo y frenar el avance (Vílchez, 2017). Este escuadrón era reclutado voluntariamente, y para formar parte de este, los soldados debían rellenar un formulario en el que se expresara su deseo de formar parte de este. Como bien se explica, esto era algo voluntario, y en el caso de negarse, los soldados no se enfrentarían a ninguna consecuencia (Vidal, 2020, pp 39). Sin embargo, retomando los suicidios altruistas de los que Durkheim hablaba, en muchos casos, la presión social jugaba un papel fundamental, y en una sociedad con una clara tendencia altruista con el abandono de la individualidad como base de la armonía de grupo, y una gran influencia del honor y piedad filial (por ende, la vergüenza familiar), el número kamikazes era alto. 4.1.5 El suicidio en masa de la población de Okinawa Durante la segunda guerra mundial, y a puertas de una inminente derrota de Japón, el archipiélago de Okinawa fue el último frente de Japón ante la próxima llegada de las tropas estadounidenses a sus costas. Según contaba Shinjun Tomiyama7en 1988 al periódico Ryukyu Shimpo, el ejército japonés tuvo una gran implicación en los suicidios en masa que ocurrieron en el archipiélago. Éste explicaba cómo el ejército japonés reunió a los hombres jóvenes de la isla e instruyó a estos a no dejarse capturar como prisionero de guerra, para a continuación darles dos granadas con las instrucciones de que una sería para atacar al enemigo estadounidense y otra para inmolarse (Takayama, 2007). Junto a esta instrucción, el ejército 7Shinjun Tomiyama fue un funcionario a cargo del enlace del ejército durante la guerra en una de las aldeas de las islas afectadas (Takayama, 2007). 34
japonés explicó a los isleños que en caso de ser capturados por los estadounidenses, estos y sus familias serían torturados y asesinados. La idea de llevar a cabo estos suicidios fue porque los residentes y los soldados debían “morir juntos” como forma de prevenir la filtración de secretos. El autor Kenzaburō Ōe critica en su libro Okinawa notes (1970) las acciones del comandante Akamatsu como las del “rey de los pecados” y el mayor culpable en los suicidios de Okinawa. Y es que el acto de coaccionar a los isleños inculcando miedo entre la población para de esta forma poder llevar a cabo un suicidio en masa, en la que el mensaje no es llevado por un solo hombre, si no por todo un ejército es un acto demasiado grande y grave como para actuar como si nunca hubiera pasado. Y a pesar de que los suicidios no hubieran sido obligados directamente, el papel tan importante del ejército japonés sobre la decisión que los isleños tomaron a partir de la coacción es innegable (Kenzaburō, 2008). A inicios del siglo XXI, los okinawenses se encontraban molestos ante la forma de actuar del gobierno japonés acerca de eliminar de los libros la historia sobre la derrota japonesa y la influencia directa que tuvo el ejército japonés en este suicidio en masa, junto a toda la información relacionada con loa acontecimientos que sucedieron en el archipiélago al sur de Japón. Esta medida tomada por el gobierno no fue bien recibida y los isleños defendían que borrar la historia de los libros, en la que el 25% de la población de Okinawa (150,000 personas aproximadamente) fallecieron en combate, es inaceptable (Takayama, 2007). 4.1.6 Yukio Mishima, el pensador suicida del siglo XX Junto a la Revolución Meiji, la finalización de la Segunda Guerra Mundial con la derrota japonesa fueron dos de los momentos de mayor modernización de la vida japonesa, lo cual para mucha gente supuso un abandono de lo que para ellos habría sido lo de siempre; y el caso del pensador Yukio Mishima, un novelista, poeta y crítico nacionalista del siglo XX, podría considerarse uno de las mayores ejemplos de este sentimiento de pérdida. El 25 de noviembre de 1970, momentos antes del suicidio ritual (mediante seppuku) consumado en el despacho del cuartel general de las Fuerzas de Autodefensa, se desplegaron sobre dos lienzos blancos el mensaje que Yukio Mishima quería hacer llegar a la población japonesa, tras su intento fallido de dar un golpe de estado. Entre algunos de los aspectos principales que se pueden rescatar de este mensaje está lo siguiente: 35
Nosotros aprendimos a amarlo sinceramente y a soñar con la recuperación del <<auténtico Japón>>, que actualmente existe sólo en los cuarteles[…] El Ejército de Defensa Nacional ha sido nuestro país natal, el único lugar de este debilitado Japón moderno donde se puede respirar una atmósfera de audacia[…] Hemos visto que, a causa de su obsesión por la prosperidad económica, el Japón de la posguerra ha renegado de sus propios orígenes, ha perdido el espíritu nacional, ha corrido hacia lo nuevo olvidando la tradición[…]hemos visto el ultraje de la derrota sufrida en la última guerra no vengado sino simplemente cubierto de arena[…] (Mishima, 2001 [1970], pp. 245,246) 4.1.7 Aokigahara, el “bosque de los suicidios” Víctima del sensacionalismo occidental con documentales acerca del bosque y películas de terror que tratan el bosque como un lugar maldito está Aokigahara. Popularmente conocido como el “bosque de los suicidios”, se encuentra en la prefectura de Yamanashi, en el flanco noreste del monte Fuji, y durante medio siglo, este lugar fue elegido por varios japoneses donde hacer un viaje sin retorno y suicidarse. En él, se encuentran escenarios como el de dos pares de zapatos de talla adulta, al lado de dos pares que podrían ser zapatos de niños, junto a un sobre con fotos de los niños y un hombre joven con una nota que leería “Para escondernos” y un poema de 1900 de Walt Whitman que termina con la frase de “¿Nos mantendremos unidos mientras vivamos?” (Gilhooly, 2011). El suicidio familiar recibe varios nombres dependiendo de quienes en la familia lo hayan consumado: -Ikka shinjū: Suicidio en el que toda la familia se quita la vida. -Kazoku shinjū: Suicidio en el que varios miembors de la familia se quita la vida. -Oyako shinjū: Suicidio entre un padre o madre y su hijo o hija. Estos suicidios en los que varios miembros de la familia mueren juntos, suelen ser organizados por el padre o madre, quienes serían los encargados de matar al resto de los miembros de la familia antes de cometer suicidio, como resultado de la preocupación del padre o madre de que su familia sufra sin ellos (Ozawa-de Silva, 2008). Un tipo de suicidio que recuerda al mencionado anteriormente con los suicidios en masa de Okinawa. Este tipo de escenarios en el que se ha consumado un suicidio en familia, pactos amorosos o 36
simplemente suicidios en solitarios, son comunes encontrarlos en este inmenso bosque. Los cuerpos de los fallecidos se encuentran mediante barridas mensuales coordinadas entre la policía de la zona y grupos de voluntarios. En 2010, la policía local afirma haber registrado 247 intentos de suicidio, 54 de estos intentos habrían sido consumados; aunque sin embargo, la gente de la zona afirma que el número podría ser considerablemente más alto. Recientemente, las autoridades locales han implementado medidas con la finalidad de reducir el número de suicidios en este bosque. Desde cámaras de seguridad en las entradas principales, patrullajes continuos y la colocación de carteles que buscan que la víctima reflexione acerca del impacto que el suicidio tendría sobre su familia e hijos, junto al número de teléfono de abogados especializados en deudas, ya que las deudas son una causa común de suicidio entre adultos (Gilhooly, 2011). 4.2 Era Reiwa: La era de los problemas heredados Tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial, el país vivió un momento de recesión social, política y económica, sin embargo a partir de los años 50 y como consecuencia de una necesidad por mejorar, Japón comenzó a prosperar y modernizarse hasta convertirse en uno de los países más ricos del mundo. Durante este proceso Japón vivió una gran influencia occidental, tomando a estos como referencia. A pesar de estos años de prosperidad por los que la Japón de posguerra ha pasado, también se ha visto afectada por caídas económicas mundiales de principios del siglo, lo cual ha podido haber afectado en el recuento de suicidios en Japón (Naito, 2007, pp 585). La era Heisei (1989-2019) estuvo marcada por una crisis económica prolongada, que recibiría el nombre de las décadas perdidas de la economía japonesa. El PIB per cápita8 japonés habría vivido su momento de auge al verse favorecido por el boom consumista y ser considerado uno de los más altos del mundo; sin embargo durante la década de los noventa el PIB per cápita japonés se desplomó (Romero y Uscanga, 2020, pp. 44, 46). Junto a la crisis de los 90, Japón se vería superada por China como la segunda potencia mundial en 2010 (Sieg, 2019); y para 2011 sufriría uno de los maremotos y terremotos más graves de la región de Tohoku hasta el momento. Estas cuestiones, junto a un rápido envejecimiento poblacional (que podría suponer un reto económico a corto plazo, ante la disminución de mano de obra activa dado al envejecimiento de estos junto a una reducción en el número de nacimientos) y 8El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita es un indicador de la riqueza material poblacional (Romero y Uscanga, 2020, pp. 46). 37
en un contexto de incertidumbre, la sociedad más jóven japonesa se encontraría con expectativas que cumplir en una situación económica y laboral desfavorable. Estos problemas más allá de superarse, se heredarán y profundizarán pasando a ser un problema de la actual era Reiwa (2019 - actualidad) (Romero y Uscanga, 2020, pp. 44, 45). La lealtad en una sociedad orientada a la armonía grupal y el respeto a las jerarquías ha sido un factor de cohesión y estabilidad, que sobretodo favorecía a los líderes políticos y las grandes empresas; no obstante, en la actualidad se aprecia una creciente tendencia a cuestionar esa estructura, lo que supondría un reto para el gobierno y la propia sociedad. En la actualidad, se podría apreciar una población más comprometida a unirse a otros movimientos sociales que permitan solucionar temas que afectan a todos, como la visibilización de la mujer o el problema de los jóvenes que se aíslan, entre otros (Romero y Uscanga, 2020, pp. 44, 47). Los jóvenes japoneses que comienzan a adentrarse en el mundo laboral viven un dilema. Unos jóvenes rechazan el camino laboral corporativo tradicional que sus padres y abuelos han seguido de un trabajo seguro pero sofocante; mientras que otros prefieren buscar empleos a media jornada, ya que estos les ofrece una mayor libertad, pero también una menor seguridad. El cambio que vivió la economía japonesa a partir de finales del siglo XX y en adelante, afectó la vida laboral, y la mayoría de los puestos de trabajos pasaron de ser uno de empleo vitalicio y seguro, a uno de mayor riesgo e inseguridad. Los jóvenes japoneses viven en una realidad de incertidumbre como resultado de la falta de empleo que garantice un futuro. Antes de la crisis y el aumento de los trabajos a media jornada y sin estabilidad laboral, la población tenía algo a lo que aspirar, una razón para mirar a futuro, un ikigai. Con la incertidumbre que la era Heisei trajo consigo y que no se logró solucionar para la actual era Reiwa, los jóvenes pasarían a vivir con un alto índice de incertidumbre ante la poca seguridad de los trabajos, lo que se consideraría un factor que da lugar a una pérdida de ikigai entre los jóvenes (Romero y Uscanga, 2020, pp. 48-50). 4.3 Factores socioculturales influyentes de la vida moderna A la hora de abordar los factores socioculturales influyentes, es fundamental considerar el aspecto multifactorial del suicidio, y lo individual que es la experiencia de cada víctima. Por esa razón, la vida laboral, las redes sociales y la falta de ayuda psicológica, a pesar de ser algunos de los grandes motivos, no encasillan todos los suicidios entre estas. Por 38
esa razón, estas son más bien una guía de ideas principales que afectan a una mayoría de la población del siglo XXI, pero no a una totalidad. Aspectos como el bullying y la presión académica, junto a las redes sociales, son algunos de los factores influyentes principales entre los jóvenes, sin embargo no abarca su totalidad. La vida laboral, crisis económicas, falta de trabajo estable e internet, serían otros factores que influyen sobre todo en adultos, pero que una vez más, no abarca la totalidad de ellos. La ética japonesa que se ha formado a lo largo de la historia, la moral acerca del suicidio y la salud mental, y el papel del gobierno en la prevención también serían factores importantes y a considerar en la idea de suicidio que este país recoge, y como ese estigma influye directamente sobre la tasa de suicidio. 4.3.1 La vida laboral La realidad es que el “suicidio por honor” se sigue apreciando entre la sociedad japonesa de la actualidad, sin embargo ya no van con katanas ni en cazas; y es que el suicidio de un salariman9no parecería tener tanto impacto mediático como el de un piloto suicida. La mentalidad de gremio presente en la sociedad japonesa sale de las fronteras de la familia y la vida social en la calle, y se aprecia también en el ambiente laboral. El respeto y reconocimiento de la autoridad a los padres, ancestros o patrones, junto a la preservación del honor para estos, es una de las características que han traspasado el mundo social para adentrarse al mundo laboral. En el caso japonés, la empresa es percibida como una familia y el jefe como el patrón. Este principio altruista de la piedad filial se ve amplificado con el uso de métodos de cohesión de grupo, los cuales tienen como finalidad mejorar los vínculos entre empleados y forjar una actitud colectiva mediante el “espíritu de empresa”o shafu. Estos métodos van desde salidas de la empresa a beber juntos tras la jornada laboral (nomikai), hasta eventos deportivos y canciones de empresa (Mckenna,2015, pp 299-300). Esta excesiva integración del empleado beneficiará en la producción de la empresa, sin embargo, también se podría considerar que afectaría negativamente al individuo en tanto que su integridad física y mental. Se consideraría probable que ante la influencia del shafu, un empresario japonés pueda llegar a sentir culpa e incluso recurrir al suicidio, en caso de que estar ante la presencia de situaciones económicas adversas que afecten directamente a la estabilidad de la empresa, o directamente que se de el caso de caer en bancarrota. De este 9Recibe el nombre de sarariman (salary man) el empleado promedio de Japón (Ariza, 2021), que pertenece a una corporación y normalmente trabaja en una oficina. 39
sentimiento de shafu, se da lugar también a la sobrecarga laboral que los empresarios japoneses hacen voluntariamente. Durante períodos de declive económico, se percibe un aumento en las horas laborales no remuneradas entre los japoneses, que reiterando, es una acción voluntaria, pero que nace de un profundo grado de identificación con la empresa. Este trabajo excesivo ha dado lugar a numerosos casos de muerte por deprivación del sueño, agotamiento y ataques al corazón que han sido consecuencia de un alto nivel de estrés; un concepto que recibe el nombre de: karōshi (Mckenna,2015, pp 299-300). Para finales de los años 60, se presenció el primer caso de karōshi en Japón; por lo que, para 1987 el Ministerio de Sanidad de Japón reconoció el karōshi como una enfermedad. Y es que la gran presión social sobre el ideal de sarariman afecta directamente en estos trabajadores (Ariza, 2021) junto al sentimiento de shafu. Por ende, se aprecia que los ciudadanos japoneses no solo se encuentran en una sociedad en la que el capitalismo da lugar a una gran regulación; sino que además, junto a la naturaleza de la moral japonesa, dentro de estas empresas se aprecia una excesiva integración que se da lugar con el empleo de estos métodos de cohesión conocidos como shafu (Mckenna,2015, pp 299-300). Los empleados deberán dedicar tiempo personal fuera de su horario laboral para reforzar esa integración con el grupo. Lo que, ya desarrollado anteiormente con Durkheim y que se ha contemplado anteriormente en la historia japonesa, puede ser un factor impulsador en el suicidio altruista. De por sí, en la sociedad japonesa se aprecia la gran tendencia altruista a la armonía de grupo, y esta concepción, junto a una segunda familia a lo que no se debería defraudar, apunta a la existencia de una mayor presión para el individuo. Entre el shafu se aprecian los vestigios del inseki (suicidio ritual como forma de asumir responsabilidad por los errores de uno) entre los presidentes de las empresas japonesas que se suicidan cuando fracasan en algún negocio o como caso más extremo, llevan la empresa a bancarrota. Si bien el agotamiento mental y la presión social son factores influyentes en la toma de decisión; el honor y la responsabilidad por decepcionar a sus empleados y familia podría considerarse el desencadenante en muchos casos (Naito, 2007, pp 587). Estos restos de lo que un día fue un suicidio ritual en el que se abrían el vientre con una espada, ha evolucionado hasta un suicidio que si bien se lleva a cabo de otra manera, mantiente un mismo factor desencadenante y un mismo resultado. 40
personas desempleadas. Estadísticas japonesas muestran que los intentos suicidas entre trabajadores japoneses estaban íntimamente relacionados con algún trastorno mental (Suicide Data and Trends in Japan, 2022). En 2020, el grupo de edad con mayor cantidad de suicidio por cada 100,000 personas fue entre 40 y 59 años de edad. El número de casos y suicidio por 100,000 entre la población japonesa se apreciaría de la siguiente manera: Edad Número de suicidios Tasa de suicidio (casos por cada 100,000) <39 5,908 12.5 40-59 6,993 20.1 60< 8,126 18.6 Tabla 1. (Suicide Data and Trends in Japan, 2022) Se podría deducir que la salud mental tiene un papel importante en el número anual de suicidios entre la población japonesa. Además, en los últimos años, el doble de hombres que de mujeres se han suicidado en Japón, un patrón que también se puede apreciar en otros países (Suicide Data and Trends in Japan, 2022). El mes que más suicidios recoge en Japón es Marzo; en la tasa de suicidios consumados en este mes, se aprecia un aumento del 10% comparado con los otros meses (7.67 en Marzo, en contraposición con la media mensual de 6.98) (Suicide Data and Trends in Japan, 2022). Una tendencia que Durkheim ya había mencionado en su estudio de Le Suicide. Recordando las explicaciones de Durkheim, los suicidios se consuman en su mayoría en los momentos del día que la actividad social está en su auge; esta tendencia también se apreciaría mensualmente, con una mayoría de suicidios consumados en los meses que respectivamente vivirían una mayor actividad social: verano en el campo, y primavera en la ciudad, cuando el tiempo es el más agradable. 47
Figura 2. Número de suicidios registrados anualmente. Creación propia a partir de información recogida por la Agencia Nacional de Policía de Japón (2005, p.3, 2011, p.4) y Statista Research Department (2024). Figura 3. Mapa de la media en las tasas de suicidio entre hombres en las distintas municipalidades japonesas recogidas entre 2009-2017 (Yoshioka, Hanley, Sato y Saijo, 2021, p. 734). 48
Figura 4. Mapa de la media en las tasas de suicidio entre mujeres en las distintas municipalidades japonesas recogidas entre 2009-2017 (Yoshioka, Hanley, Sato y Saijo, 2021, p. 735). Si nos fijamos en las figuras 3 y 4 acerca de la media en la tasa de suicidios entre mujeres y hombres en las municipalidades de Japón (2009-2017), apreciamos una mayor tendencia al sucidio en las zonas rurales que en las urbanas. Hay varias explicaciones para sustentar el incremento de riesgo al suicidio presente en zonas rurales (Hirsch y Cukrowicz, 2014). Para empezar, la vida en las zonas rurales tiende a provocar un aislamiento social y a reducir las interacciones entre personas, lo que resuena con la baja integración que Durkheim explicaba, la cual podría desencadenar al suicidio egoísta. En segundo lugar, la distancia y la falta de profesionales en el área de la salud mental, da lugar a una escasez al acceso a atención médica, lo cual también podría agravar la situación (Pirkola, Sund, Sailas y Wahlbeck, 2009). El estigma alrededor de la salud mental se multiplica en las zonas rurales y los hombres que viven en estas zonas, son mucho menos propensos a buscar ayuda, en comparación con los hombres de las zonas urbanas. En tercer lugar, el fácil acceso a armas letales en las zonas rurales, como las herramientas usadas o los pesticidas, puede ser otro factor de riesgo que aumente la tasa se suicidio consumado en las zonas rurales. Como último factor de riesgo en las zonas rurales está la privación socioeconómica, con la falta de acceso a empleo digno, educación de calidad y atención médica adecuada entre otros. El aumento de la 49
tasa de suicidio en zonas rurales podría explicar las tendencias socioecnómicas desfavorables que esas zonas rurales viven (Hirsch y Cukrowicz, 2014). 4.5 Estrategias de prevención de suicidio japonesas Las estrategias de prevención tomadas por el gobierno han tenido un gran progreso de evolución sobre todo desde principios del siglo XXI. Entre el año 2009 y el 2012 el gobierno japonés utilizo fondos nacionales específicos destinados a programas de prevención del suicidio. Durante estos años, se llevaron a cabo distintos tipos de programas a nivel local como campañas de concienciación pública, asesoramiento presencial y telefónico y capacitación de proveedores de servicios comunitarios entre otros. Las estrategias de prevención han pasado de ser una sola agencia del gobierno, a extenderse al gobierno en conjunto y finalmente llegar hasta el nivel local (Okamura, Ikeshita, Kimoto, et al., 2021). Durante 2018, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar ha requerido de cada región, que este elabore un plan regional para la prevención del suicidio; por lo que, cada localidad implementaría su programa en base a la siatuación y necesidades de cada zona (Oficina del Gabinete, Gobierno de Japón, 2018) Un estudio llevado a cabo con personas con problemas de salud mental que habrían sobrevivido un suicidio frustrado y fueron ingresados en el hospital (recibió el nombre de ACTION-J), que fue realizado con la intención de reducir la tasa de suicidios, se centra en la intervensión de forma asertiva y personalizada a cada persona con tendencias suicidas. Mediante este método, lo que se busca no es solo reducir los factores de riesgo, pero tambien fortalecer los factores protectores y proporcionar una educación acerca de la prevención del suicidio. En 2016, 471 profesionales médicos de 113 hospitales, comenzaron su capacitación que duraría 3 años, y se cree que el número continúa creciendo (Kawanishi, et al.,2018). A pesar de estas mejoras y la notable disminución en la tasa de suicidios comprendida entre 2009 y 2019, para la pandemia del COVID-19 en 2020 los suicidios volvieron a aumentar anualmente. Por esta razón, se podría considerar que se requieren más esfuerzos en la prevención del suicidio (Okamura, Ikeshita, Kimoto, et al., 2021). El suicidio entre los jóvenes es una de las principales causas de muerte, y el número no hace más que crecer. A pesar de la disminución general en la tasa de suicidio en estos últimos años, la tasa de suicidios entre jóvenes se ha mantenido, lo cual se ha considerado alarmante (National Police Agency, 2019). Se podrían contemplar varias cuestiones por las 50
que los esfuerzos de prevención, no tengan tal efectividad en este grupo demográfico. Para empezar, los factores causantes del suicidio entre adultos como lo son las condiciones económicas y las situaciones sociales, no afectan de igual manera a los jóvenes. Por lo cual, las medidas que podrían tener más eficacia con los adultos, podría no tener el mismo resultado con los jóvenes. Entre las causas que podrían influir a las tendencias suicidas de los jóvenes están las cuestiones acerca de la escuela, como el acoso escolar, la presión educativa (Ruiz-Robledillo et al., 2019), además de conflictos familiares (Carballo et al., 2020). Además de esto, se cree que los jóvenes tienen una mayor dificultad a la hora de manejar las causas que originan su malestar, junto a buscar ayuda (Resnick et al., 1997). Ya que un apoyo emocional proporcionado por parte de la familia y la escuela podría ser un factor preventivo para el suicidio entre los jóvenes, se debería promover un trabajo de cooperación entre ambos (Resnick et al., 1997). Una colaboración estrecha entre las escuelas y las familias, junto a el asesoramiento personalizado que busca entender las cuestiones como la escuela y las relaciones sociales, que pueden diferir entre jóvenes y adultos, podría ser una forma efectiva de prevención del suicidiona (Hannon y Taylor, 2013). Otra cuestión a considerar, es la falta de educación acerca de la salud mental y prevención del suicidio que se debería impartir en las escuelas japonesas. La desinformación de los jóvenes acerca de las habilidades para manejar sus emociones y la búsqueda de ayuda en caso de necesitarlos, da lugar a jóvenes vulnerables y en riesgo de contraer problemas de salud mental que podrían desencadenar en suicidio (Okamura, Ikeshita, Kimoto, et al., 2021). Los anuncios de suicidios cometidos en las vías del tren se hacen describiéndolas como “accidente corporal” (Jinshin jiko), un concepto general que abarca cualquier tipo de accidente que involucre una persona lesionada o fallecida como resultado por el encuentro con un vehículo. A pesar de la ambigüedad del concepto, los usuarios frecuentes de las principales líneas de tren de cercanía de Tokyo conocen la realidad del anuncio, y el hecho de que una persona se ha precipitado a las vías del tren con la intención de suicidarse; y que como consecuencia, llegarán tarde al trabajo, escuela o casa (Fisch, 2013, pp.320-321). Según Freedman (2011) desde que las líneas de trenes existen en Japón, han habido suicidios consumados entre sus vías. Sobretodo tras los problemas financieros de los años 90, el número de suicidios en las líneas de trenes había vivido un gran aumento en general, pero en el caso particular de Tokyo, aumentaron significativamente y estas se mantuvieron altas posteriormente; paralizando una media de una o más líneas en el área metropolitana de Tokyo diariamente para el año 2013. Entre las estrategias que la empresa de trenes JR East ha 51
llevado a cabo con la intención de reducir el número de suicidios consumados en sus líneas de trenes, se encuentra las amenzas con responsabilizar a los familiares por los daños en la infraestructura y la pérdida de ingresos ocasionados por el suicidio; mediante una multa que se encontraría muy por encima de las posibilidades financieras de la familia afectada. La instalación de espejos en las plataformas que se realizó en el año 2000 con la función de alentar a los posibles suicidas de parar y “reflexionar” sobre las posibles consecuencias de sus acciones; y el aumento de la iluminación en todas las plataformas con la misión de ahuyentar los pensamientos oscuros que podrían rondar en su cabeza a oscuras y solitarias horas de la noche; no han tenido mucho éxito en la reducción en el número de suicidios consumados en sus líneas de trenes. En su lugar, la compañía JR East ha optado por cambiar la perspectiva en la que enfocar este problema de suicidios. Hasta 1990, los anuncios por suicidio en las estaciones solía informar explícitamente que la razón por el retraso es debido a un suicidio por saltar en las vías del tren (tobikomi jisatsu). Sin embargo, tras 1990 y junto a un aumento significativo en el número de suicidios que se daban en las instalaciones de JR East, los anuncios de un retraso, comenzaron a comunicarse con el término de “accidente corporal”. Se podría interpretar este cambio en la terminología, como un intento de quitarle atención al gran problema que supone el alto número de suicidios en las vías del tren (Fisch, 2013, pp. 321, 326, 329). 52
5. CONCLUSIÓN El objetivo de este Trabajo Fin de Grado ha sido analizar el fenómeno del suicidio en Japón durante el siglo XXI desde una perspectiva sociológica y cultural. A lo largo del estudio se ha podido ver como los suicidios rituales en una sociedad en la que se pone por delante el grupo y no el individual como es el caso japonés, recuerda a los suicidios altruistas que Èmile Durkheim explicaba; y es que a pesar de que la tradición de los suicidios rituales no sea común en el Japón del siglo XXI, la importancia de estas a lo largo de su historia es clara. Desde los samurai, hasta los kamikaze y Yukio Mishima como uno de los ejemplos más recientes, la trayectoria histórica en la que el suicidio ha tenido una gran importancia a la hora de comunicar los valores y la moral altruista japonesa sitúa a Japón como una de las sociedades suicidógenas más obvias en el mapa del mundo. Sin embargo, a pesar de estas historias de honor, se ha podido apreciar una clara tendencia por parte de las instituciones de poder de usar las vidas de las personas mediante el suicidio como una herramienta. Los kamikaze son el caso más popular, sin embargo el caso de Okinawa es otro que también recibe mucha atención, ya que si no fuera por la actuación coaccionante por parte del ejército japonés, la población quizás no habría optado por tomar esa decisión. En el último medio siglo, el panorama de los suicidios en Japón ha vivido un claro giro de 180 grados, en el que a pesar de que estos suicidios rituales no sean tan comunes, Japón sigue siendo reconocido por su alto índice anual de suicidios. ¿De dónde viene esta nueva tendencia suicida que sale del suicidio ritual y honorable que ha estado tan presente en la historia de Japón? La crisis de finales de los 90 podría considerarse un desencadenante en el aumento de la tendencia suicida en los últimos años; un fenómeno que se disparó en 1998 y que desde entonces no ha bajado de los 20.000 casos anualmente. Aunque no en gran medida como en 1998 o 2003, la tendencia a la disminución en el número de suicidios se vio frenada tras el aumento en el número de suicidios en 2020 como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Este reciente aumento en la tasa de suicidio vinculado a la pandemia, se apoya en la explicación de Durkheim acerca de una baja integración social. La debilitación de los vínculos sociales que la cuarentena trajo consigo, dió lugar a un sentimiento de soledad entre una población con unos vínculos debilitados de por sí como consecuencia del capitalismo y la disminución en el poder integrativo de las familias. A pesar de haber investigado el hecho de que muchos de los suicidios en Japón son frutos de la idea de asumir responsabilidad por sus actos, esta cuestión no es la única 53
desencadenante de suicidios; y asumir que todos los suicidas lo hacen desde el honor es dejar fuera una demografía muy vulnerable. Los problemas de salud mental y los suicidios como consecuencia de esto, es una realidad que afecta anualmente a miles de japoneses. El estigma alrededor de la salud mental presente en la moral japonesa, supone una barrera que complica a las personas a acudir en caso de necesitar ayuda, un problema que alimenta la tasa de suicidio, y que en momentos de crisis supone un factor influyente en la tasa de suicidio. Se podría deducir entonces, que la población japonesa es más vulnerable a problemas de salud mental, ya que el estigma acerca de esta cuestión, da lugar a una población reacia a buscar ayuda, y por ende, una población más vulnerable en momentos de adversidad que puedan afectar negativamente tanto a las relaciones interpersonales, como al aumento de enfermedades de salud mental que pueden traer las crisis y la pandemia. Sin embargo, en sociedades en las que el altruismo es la base de la ética y las normas sociales como una herramienta más que asegura el correcto funcionamiento de una armonía social, el suicidio no es más que el resultado de la presión social que esta moral ejerce sobre las personas. Por lo que, la presencia de suicidios que han sido consecuencia de problemas de salud mental, no deben ser tratados de la misma forma que los suicidios altruistas. Se nos presenta entonces un contexto en el que los valores de la moral altruista japonesa, afectan directamente a los suicidios de otra naturaleza, mediante el estigma alrededor de la salud mental. Las medidas preventivas impulsadas por el gobierno para normalizar los problemas de salud mental no han sido tan bien recibidas como consecuencia de ese choque de valores, y Japón se enfrenta a un problema social. Planteamos entonces la cuestión que Durkheim había expuesto anteriormente: ¿debería Japón adaptarse y asumir la realidad de la situación o reformarse socialmente? En caso de plantear el suicidio altruista japonés como un problema a solucionar, ¿hasta que punto el suicidio altruista requiere de ayuda sobre salud mental en una sociedad en la que el altruismo es la base de su moral? ¿No sería ir en contra de la ética japonesa alentar al individuo a ver el mundo desde un punto de vista más egoísta y con menor integración? Sin embargo, los suicidios como consecuencia de problemas de salud mental podrían considerarse más sencillos de prevenir, una vez reconocido el estigma alrededor de la salud mental como un factor influyente. Un factor que parece ser que ha sido identificado por las propias instituciones de salud japonesas y que se ha tratado de solucionar mediante el impulso de estudios acerca de la salud mental y un aumento en la plantilla de profesionales. 54
Una mejora que más allá de haber solucionado el problema, se ha quedado corto. Un aumento en las campañas de concienciación acerca del suicidio y enfermedades de salud mental podría ser un método de prevención, ya que la falta de educación alrededor de estas cuestiones alimenta el estigma que recibe; y una población informada y que normalice los problemas de salud mental será más propensa a buscar ayuda profesional. Los métodos de prevención que buscan frenar o por lo menos realentizar la consumación del suicidio no han tenido un gran éxito en la disminución de casos como fue el caso de JR East mediante la instalación de espejos y luces con más potencia en sus estaciones de trenes. Considerando el estudio acerca del tiempo entre la ideación suicida y la ejecución de dicha ideación, solo el 24% de los suicidios es llevado a cabo en menos de cinco minutos, lo cual da a entender que a pesar de la inmediatez de muchos de los suicidios, no se trata ni de un tercio de los casos, los que son ejecutados impulsivamente. Si a estos datos se le añade el conocimiento de que de las personas que han llevado a cabo suicidios frustrados, son más propensas a volver a intentarlo, se podría concluir que la mayoría de los casos de suicidio son premeditados, y la prevención de esto no debería ser solamente mediante barreras que compliquen la consumación del suicidio; pero más bien ayudas preventivas que vayan más atrás y busquen la raíz del problema. Se ha visto una reducción en los suicidios en estos últimos diez años, lo que podría significar que se encuentran bien encaminados en la preservación de la salud mental de su población. Sin embargo, cada caso es individual y personalizado, y los métodos de prevención no serán capaces de reducir por completo el número de suicidios. Por esta razón, no sería posible recoger todas las causas y sus posibles métodos de prevención bajo un mismo texto. No obstante, hay una problemática clara en la sociedad japonesa del siglo XXI que afecta de forma negativa a la tasa de suicidios: un choque de valores que da como consecuencia a una población vulnerable que se suicida sin siquiera buscar ayuda en muchos de sus casos. Sin embargo, dado al aspecto multifactorial del suicidio, se reconoce la necesidad de continuar un estudio de dicha patología social en mayor profundidad y contando con el posible surgimiento de nuevos factores que puedan tener un gran papel influyente en la tasa de suicidios, como ha sido el caso del surgimiento de internet. 55
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