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Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables

Calle Collado, Ángel; Gallar Hernández, David; Candón-Mena, José

Abstract

Este artículo analiza la cuestión de la transición agroecológica desde un enfoque sociopolítico. Analizamos las principales características de los sistemas agroalimentarios globalizados. Posteriormente hacemos un repaso general de las diferentes perspectivas de análisis de una transición agroecológica desde una perspectiva social. Las cuatro grandes ramas nos dan pie a construir un modelo de transición agroecológica a partir de la cuestión de los manejos sustentables construidos desde una cooperación social. Manejos sustentables que proceden de tradiciones disidentes frente a la agricultura industrializada. Algunos son innovaciones sociotécnicas y otros proceden de prácticas ancladas en economías campesinas. Desde aquí se justifica la necesidad de miradas y propuestas ancladas en una agroecología política: el análisis y la actuación sobre las condiciones, las instituciones y los conflictos sociales que resultan del apoyo a una transición agroecológica.

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Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 244 AGROECOLOGÍA POLÍTICA: LA TRANSICIÓN SOCIAL HACIA SISTEMAS AGROALIMENTARIOS SUSTENTABLES Ángel Calle Collado1 ISEC-Universidad de Córdoba David Gallar2 ISEC-Universidad de Córdoba José Candón3 Universidad de Sevilla Fecha de recepción: 18 de enero de 2013 Fecha de aceptación en su versión final: 3 de diciembre de 2013 RESUMEN Este artículo analiza la cuestión de la transición agroecológica desde un enfoque sociopolítico. Analizamos las principales características de los sistemas agroalimentarios globalizados. Posteriormente hacemos un repaso general de las diferentes perspectivas de análisis de una transición agroecológica desde una perspectiva social. Las cuatro grandes ramas nos dan pie a construir un modelo de transición agroecológica a partir de la cuestión de los manejos sustentables construidos desde una cooperación social. Manejos sustentables que proceden de tradiciones disidentes frente a la agricultura industrializada. Algunos son innovaciones sociotécnicas y otros proceden de prácticas ancladas en economías campesinas. Desde aquí se justifica la necesidad de miradas y propuestas ancladas en una agroecología política: el análisis y la actuación sobre las condiciones, las instituciones y los conflictos sociales que resultan del apoyo a una transición agroecológica. 1 [email protected] 2 [email protected] 3 [email protected] Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 245 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón ABSTRACT This article analyzes the question of social transition in the domain of agroecology. Different schools are characterized and, upon them, we propose a model for agroecological transition. This model opposes to the general trends of global food markets marked by inequality and unsustainability. Innovations and peasant economies are part of our reference for the proposed model. Furthermore, both allow us to justify the need for a political agroecology: the analysis and application over social conditions, institutions and conflicts that come up as a consequence of a support for a food system transition guided by agroecological principles. Key words: Agroecology transition, Social Change, Cooperation, Political Agroecology, Pesantry, Social movements. Palabras clave: Transición agroecológica, Cambio social, Cooperación social, Agroecología política, Campesinado, Movimientos sociales INTRODUCCIÓN A LA AGROECOLOGÍA POLÍTICA La agroecología viene avanzando internacionalmente como enfoque transdisciplinar (socioambiental) para el estudio y acompañamiento de sistemas agroalimentarios (Gliessmann 2013, Wezel y otros 2009). En la literatura sobre el tema cobran énfasis la problematización de la "cuestión social" en agroecología, entendiendo por tal el análisis y la investigación participativa de cómo podemos cambiar nuestros metabolismos insustentables y hacer emerger otras relaciones sociales, económicas y productivas que sitúen la reproducción de la vida en el centro y nos permitan habitar este planeta (Calle, Cuéllar y Vara 2013). Construimos continuamente nuestros (socio)agroecosistemas, flujos de materia y energía que se desenvuelven alrededor de los flujos sociales, económicos y laborales. Flujos que afianzan, desplazan o se apropian de manejos concretos de bienes naturales, ya sean tierras, agua o biodiversidad, haciendo emerger la "cuestión agraria" y las "cuestiones ambientales" a medida que, especialmente desde el siglo XIX, la modernización industrial y el capitalismo han ido avanzando en el sistema-mundo (Sevilla y Woodgate 2013, Sevilla 2006). Nuestro metabolismo tiene una base humana, anclada en relaciones sociales, simbólicas y éticas. Relaciones que se tornan conflictivas cuando se produce la apropiación de recursos por parte de unas élites, como se señala Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 246 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón desde distintas perspectivas como: la ecología política (Martínez Alier 2005); los análisis del metabolismo y las bases institucionales del mismo a lo largo de la historia (González y Toledo 2012); desde los distintos usos territoriales que realizan actores tan distintos como campesinos o empresas agroexportadoras (Scheidel, Giampietro y Ramos-Martin 2013); o desde las miradas ecofeministas, las cuales nos recuerdan que detrás de un metabolismo hay también un conjunto de desigualdades, de género o por condición social o de subordinación colonial (Herrero y otros 2011, Shiva 2006). Con el concepto de agroecología política pretendemos revisar y relacionar los enfoques de cambio social, desde lo personal y micro hasta lo institucional y macro, que reflexionan sobre condiciones o modelos para una transición agroecológica, incluyendo la producción de una tecnología socioambiental adecuada para ello (innovaciones técnicas agroecológicas, configuración institucional de sistemas agroalimentarios sustentables, metodologías de intervención social participativa). Nuestro objetivo es, primeramente, revisar la literatura sobre transición agroecológica que se inspira y orienta hacia el cambio social agroecológico, como fuente teórica de la agroecología política. En segundo lugar, proponer un modelo de transición que contemple la interrelación entre dimensiones micro y macro, materiales y culturales, para que podamos reflexionar sobre transiciones agroecológicas concretas, tratando de no establecer fronteras entre las unidades productivas y el sistema agroalimentario en su conjunto. Finalmente, reflexionar sobre el sentido y la importancia de la cooperación social presente en esa transición utilizando las culturas campesinas como referencia. Este énfasis en la agroecología política nos parece un enfoque necesario en el actual contexto de insustentabilidad en cómo nos alimentamos (o nos alimentan). A escala global las grandes transnacionales agroalimentarias imposibilitan toda dinámica de transición social agroecológica (Gaëtan y Philippe 2009, Bello 2012). Su control no se reduce a su hegemonía en los mercados sino, sobre todo, a los ensamblajes que se dan entre productores, distribuidores y consumidores, ya hablemos de alimentos o de imaginarios sociales. Como indica Ploeg (2010: 342) a propósito de este imperio agroalimentario globalizado: "para los que tienen que vender, los puntos de entrada de Imperio llegan a ser cada vez más puntos de paso obligatorios, más aún desde el momento en que Imperio busca activamente eliminar todas las posibles alternativas". Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 247 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón De esta manera, el sistema agroalimentario global desperdicia redes de cooperación social básicas para desarrollar circuitos cortos o producir instituciones sociales que podrían apoyar transiciones hacia la sustentabilidad. La credibilidad de los individuos, a veces forzados a vender al Imperio, otras persuadidos educativamente de sus bondades futuras, se vuelca hacia su integración como apéndices de entramados controlados y drenados por grandes multinacionales. Se expanden los circuitos de dependencia y se pierde autonomía con respecto a ellos. Instituciones sociales como las tradicionales cooperativas agrícolas en los países del Norte o los intercambios de semillas entre campesinos de cualquier parte del mundo se vuelven escasamente representativas del modo de producción a escala global. Diez empresas manejan un tercio del mercado mundial de semillas, empresas como Bayer o Monsanto que, a su vez, forman parte de la decena de transnacionales que controlan el 80% del mercado de insumos químicos. Las consecuencias sociales se extienden hacia los impactos medioambientales, a través de una fuerte reducción de la biodiversidad: de las cerca de 10.000 especies para la alimentación que conocemos, el 95% de nuestro consumo ha terminado concentrándose en 19 cultivos y 8 especies ganaderas, lo que constituye entre 30.000 y 90.000 referencias alimentarias. Paradójicamente, los supermercados se venden a sí mismos como una ampliación de la oferta. Pero en realidad hablamos de no más de 3.000 referencias de productos que se permiten en un establecimiento, lo que intensifica la homogeneización a escala global, dada la repetición de patrones de oferta por todo el mundo (Montagut y Diogliotti 2006; Varios Autores 2007). Por su parte, Toledo y Barrera-Bassols (2008: 15 y ss.) nos invitan a reflexionar que, frente a la globalización y la revolución verde que concentran más y más tanto la oferta productiva como la demanda consumidora, la agricultura tradicional incentivó la aparición de 12.000 variedades de patatas y 10.000 variedades de arroz como respuesta eficiente y sustentable a las adaptaciones y necesidades de un contexto cultural y medioambiental dado. Estados y mercados (globalizados) se compenetran para recrear manos visibles internacionales que favorezcan los imperios agroalimentarios en detrimento de formas de cooperación emergentes: es el papel de la Organización Mundial de Comercio, la presión de grupos como Monsanto en la confección de agendas políticas de la OMC, la creación de lobbies a favor de una revolución en clave de transgénico como es la iniciativa AGRA (ligada a la Fundación Melinda y Bill Gates), los apoyos a los grandes productores en detrimento de los pequeños Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 248 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón y medianos (como fuerza la Política Agraria Común de la Unión Europea) o el consentimiento del maridaje especulativo entre finanzas y mercados alimentarios (Ploeg 2010: 354 y ss.). Aunque se publicitan constantemente los "éxitos" de la revolución verde, lo cierto es que, a causa de la exclusión de productores y consumidores, ésta produjo el mismo número de hambrientos (fundamentalmente en el Sur, mujeres) que de personas con acceso a una alimentación digna (Holt y Patel 2010: 47). Sobran alimentos, pero falta comida en los países periféricos y hay exceso de enfermedades relacionadas con el sobrepeso en los países del Norte (más de mil millones en cada uno de los casos). En el terreno medioambiental, la revolución verde supone una pérdida de biodiversidad y una creciente erosión de suelos y contaminación de tierras y de aguas. Se une a ello una potenciación de cadenas de distribución en las que los alimentos realizan, literalmente, una vuelta al mundo antes de llegar a nuestra mesa (Amigos de la Tierra 2012, Kucharz 2012). El cambio climático que ello origina será, a su vez, fuente de una erosión del 20% de la producción para los países del sur, según estimaciones para el 2020. A la par que, de mantenerse la tendencia actual, en el 2050 tendremos el 12% de la superficie agraria dedicada a la producción de agrocombustibles, mientras que la dieta cárnica presiona para incrementar el 40% de tierras dedicadas a producir pienso para ganado4. Podemos pensar entonces la revolución verde como una industrialización de la agricultura que conlleva una fuerte erosión social y medioambiental de nuestros hábitats. Social en la medida en que se desvalorizan e invisibilizan estilos de agriculturas y formas de desarrollo endógeno al margen de los patrones hegemonizantes de la revolución verde. Lo que unido a la creciente financiarización del sistema hace que los límites de reproducción de nuestros ecosistemas se encuentren en peligro, no para el planeta, si no para la especie humana (Carpintero 2005). Sin embargo, a pesar de los procesos de descampesinización que, impulsados por instituciones internacionales como el Banco Mundial, buscan transformar toda agricultura campesina a pequeña escala a una agricultura comercial a gran escala, la cooperación social en los terrenos agrícolas y 4 Ver informes de Evaluación internacional de las ciencias y tecnologías agrícolas para el desarrollo (IAASTD) [www.agassessment.org] Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 249 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón alimentarios en general se sigue moviendo (Holt y Patel 2010: 73, 213, 219; Ploeg 2010: 221; Bello 2012). En África, sin apoyo oficial y enfrentando un acaparamiento de tierras a gran escala por potencias extranjeras (VSF 2012), las iniciativas agroecológicas cobran fuerza impulsadas por las crisis alimentarias. En los países del centro, estas iniciativas, a escala aún muy reducida, asocian cada vez más a agricultores, redes sociales y cooperativas de economía social para construir formas de co-responsabilidad alimentaria entre consumidores y productores5. El propio Banco Mundial, en colaboración con la FAO, reconocía en un informe del 2002 que 500 millones de agricultores y agricultoras producen la mayor parte de los alimentos que consumimos. Con todo, se estima que el 75% de personas que pasan hambre viven en medios rurales (Fernández 2006: 16). Más allá de estrategias de cooperación, la implantación mercantil de estos imperios está acotada a ciertos productos que favorecen dinámicas especulativas. La revolución verde se centró en una serie de cultivos, como el maíz, el arroz, el trigo y más recientemente la soja transgénica. Pero existen muchas variedades locales que escapan a estos mercados mundializados y siguen anclándose en prácticas de producción tradicionales. Son los "cultivos infrautilizados" -que están siendo desplazados por los productos-commodities-: variedades locales de gran aporte alimentario y gran potencial de adaptación y lucha frente al cambio climático6. Se estima que la agricultura de subsistencia y los cultivos tradicionales alimentan a 4.000 millones de personas, frente a los 2.200 millones que lo hacen desde la agricultura enmarcada en la llamada revolución verde (Fernández y otros 2006). Otro ejemplo, en el Estado español, los consumidores buscan prioritariamente (47,5%) el comercio local a la hora de abastecerse de productos perecederos7. Existe, pues, una pugna que se libra en el campo alimentario, en la que intervienen o se ven inmersas en su hacer cotidiano, diferentes culturas y estilos alimentarios, con el objeto de garantizar su supervivencia material, cultural, e 5 Para un análisis de experiencias ilustrativas en el caso español, ver Calle, Soler, Vara y Gallar y Vara (2012). 6 Especies olvidadas e infrautilizadas (NUS: Neglected and Underutilized Crop Species, por sus siglas en inglés) 7 Consultar el número 12 de la revista Opcions, en http://www.opcions.org/cast/opcions/ alimentacion.html Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 250 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón incluso afectiva. Una agricultura industrial, crecientemente transnacionalizada y sometida a veleidades financieras, se enfrenta a multitud de manejos, tradicionales e innovaciones ecológicas, que buscan la sustentabilidad. Desde la agroecología (Sevilla 2006, Guzmán y otros 2000) se enfatiza la necesidad de producir manejos de recursos naturales de forma colectiva e inclusiva como respuesta a las crecientes tensiones que desata el sistema agroalimentario en multitud de dimensiones que atañen a formas de vida o de reproducción del planeta y su biodiversidad. Se necesita cuestionar, de forma práctica y académica, las presuntas bondades de los sistemas agroalimentarios (globalizados) insustentables. Reflexionaremos específicamente sobre qué caminos o escenarios pueden abrirse para construir una sustentabilidad extensa, en el plano social y medioambiental. Entendemos por agroecología política el análisis y la actuación sobre las condiciones sociales, las redes y los conflictos que resultan del apoyo hacia un cambio social agroecológico. Caracterizamos este cambio como una democratización extensa de nuestras relaciones socioculturales con vistas a lograr un metabolismo social o socio-vital sustentable. En suma, se trata de una problematización política de los conflictos sociales y medioambientales asociados al manejo de recursos naturales y la construcción de sistemas agroalimentarios sustentables en nuestro afán de dar satisfacción a las necesidades básicas de los seres humanos (materiales, expresivas, efectivas, de relación con la naturaleza). En tanto que mirada teórica, la agroecología política bebe de los aportes de la economía y la ecología política, en tanto problematiza la circulación económica y el metabolismo (asociado) de las sociedades contemporáneas: los modos de integración de lo económico y productivo que diría Karl Polanyi en su obra El sustento del hombre. Modos de integración asentados en formas de hacer circular y distribuir recursos desde una agencia y una institucionalidad. Como se señala desde la antropología o la sociología económica (Caillé 2009), nos movemos desde prácticas que van de la cooperación social a la expoliación, pasando por formas "pactadas" de intercambio8. La agroecología política se ocuparía, desde esta perspectiva, de entender y acompañar la emergencia de expresiones de economía social que reproducen bienes ambientales y bienes cooperativos en el conjunto del sistema 8 Aún incipiente, aunque necesaria, la problematización conjunta de bienes comunes (sociales y cooperativos), agroecología y formas de economía social. Ver Calle (2013: 147 y ss.), Ricoveri (2012), Caballero y otros (2012). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 251 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón agroalimentario, por oposición a las economías depredadoras, como es el caso del capitalismo (Herrero y otros 2011). Esta aproximación a la agroecología política nos llevará a plantear un modelo de transición social que refleje prácticas y análisis que movimientos campesinos y redes alimentarias del Norte y del Sur están proponiendo en lo local y en lo global. Como afirma Walden Bello, en su introducción al texto de Holt y Patel (2010: 15), dichos actores están aprendiendo "la imposibilidad de separar la organización económica de la tecnología, la equidad, la sostenibilidad y la democracia". Ello nos explicará las alianzas "sorprendentes" que se dan entre organizaciones comunitarias, campesinos, redes de autogestión de necesidades básicas, movimientos ecologistas y de derechos humanos, e incluso iniciativas empresariales, en un intento de "democratizar nuestros sistemas alimentarios" (Holt y Patel 2010: 20; Calle, Soler y Rivera 2011). Por consiguiente, la agroecología política incide, en su mirada y en su praxis, sobre los procesos de cooperación social que construyen estilos alimentarios (pautas y redes de producción, distribución, consumo) equitativos y sustentables: la democratización alimentaria en definitiva. Las estrategias de solidaridad son un sustrato de las luchas sociales y de las redes de apoyo e intercambio que, bien por memoria cultural, bien por necesidades impulsadas por un contexto, caracterizaron las prácticas campesinas de producción y de forma de vida: aquello que Ploeg define como "principio campesino" (Ploeg 2009 y 2010, Sevilla 2006). Así, por cooperación social nos referimos a las estrategias colectivas en la satisfacción de necesidades básicas que vienen marcadas, en el pasado, por la confianza, en el presente, por el apoyo, y en el futuro, por la reciprocidad9. Dicha cooperación social puede pensarse como un haz de flujos simbólicos y prácticos que unen el pasado con el futuro, a través del presente, con el objetivo de recrear unas relaciones sustentables, basadas en la solidaridad y en la co-evolución con nuestro entorno natural. Estas dinámicas de cooperación no son inherentes a nuestro ser biológico, sino que beben de la socialidad propia del ser humano para remontar sus necesidades de hambre y de amor, en palabras del antropólogo Harris (1997). 9 Cooperación implica beneficio mutuo, pero aclaramos que ésta no garantiza la sustentabilidad per se (el para qué de la interacción), y que, a su vez, puede darse bajo formas de concurrencia, por ejemplo, un mercado local. Ver Sennett (2013: 18), Calle y Gallar (2011). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 252 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón De esta manera, frente a las dinámicas de autoritarismo y de competitividad que impulsan los imperios agroalimentarios, existen "tradiciones disidentes" que apuestan por una agroecología emergente: agroecología que apuesta, desde abajo, por formas de cooperación social y enriquecimiento de la biodiversidad como estrategia de resiliencia socioambiental (Calle, Soler y Rivera 2011). Entre ellas destacan las economías campesinas que hoy se presentan no como una vuelta al pasado sino como el (re)descubrimiento de estrategias comunales, que utilizan tecnologías endógenas bajo formas de apoyo mutuo y que se orientan hacia la diversificación productiva y la priorización de la mano de obra en la satisfacción de necesidades básicas (Gallar 2013). Tradiciones disidentes, interrogándonos sobre la dimensión territorial de las luchas socioambientales (Rosset y Martínez Torres 2012), son también los movimientos indígenas y sus manejos sustentables, anclados en formas de cooperación y lanzando propuestas de "buen vivir" (Delgado, Rist y Escobar 2010). Finalmente, compartiendo un asiento en tradiciones modernas críticas con el capitalismo y con el patriarcado, encontramos cultivos sociales (auto-gestión de necesidades básicas), el ecologismo político de los nuevos movimientos globales y el sindicalismo rural que reacciona ante su expulsión económica y cultural de nuestros campos (Calle, Soler, Vara y Gallar 2012). Son luchas sociales, ancladas en el sector agroalimentario, que se desarrollan en lo político (cotidiano) y en la política (pública), y que constituyen referentes prácticos frente a una transición inaplazable: la quiebra de un capitalismo y una civilización petrolera que imponen e intentan legitimar sistemas centralizados, rígidos y autoritarios en el manejo de bienes comunes (Calle 2013). A la luz (más bien las oscuridades) que plantean los imperios agroalimentarios, las tradiciones disidentes junto con las innovaciones emergentes en agroecología nos señalarán el camino (epistemológico y práctico) para una propuesta global de transición (social) agroecológica. En el siguiente apartado nuestro modelo general estudiará sinergias entre lo macro, lo micro y lo personal en torno a las prácticas de cooperación; así como la retroalimentación entre los manejos participativos y los sistemas agroalimentarios que apuntalen sustentabilidad y biodiversidad, como ya referimos en otros textos (ver Calle, Cuéllar y Vara 2013). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 259 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón agroalimentarios locales como la recuperación de la memoria sobre manejos comunales aumentarían nuestra agencia al identificar, por ejemplo, la importancia de los sistemas de confianza locales o la existencia de una biodiversidad cultivada manejada participativamente por agricultoras y agricultores, amén de reconocer en el camino otras desigualdades como obstáculo para la construcción agroecológica: desigualdades de género u organizaciones sociales renuentes a operar en red y desde la descentralización de informaciones y prácticas. AGROECOLOGÍA POLÍTICA Y CAMPESINADO Desde la óptica de la agroecología política y la transición (social) agroecológica no parece descabellado echar la vista hacia las formas campesinas como una cultura de sustentabilidad de la que rescatar y recrear algunos de sus principios básicos. Entendiendo, en todo caso, que las formas sociales campesinas no son ecológicamente inocentes y socialmente justas en todas las ocasiones: las desigualdades y las lógicas de poder dentro de las comunidades campesinas también existen y reproducen a su vez los mismos vicios y problemas que la sociedad mayor, puesto que ambas comparten y están influidas por la cultura hegemónica. Especialmente cabe reconocer las relaciones desiguales de poder por género y por edad. Sin embargo, existen prácticas y experiencias que, adaptadas en forma de principios teóricos y reconociendo que todos los casos son graduales e incompletos, pueden ser asignadas a las lógicas campesinas de acción como parte de una cultura de sustentabilidad. Nos situamos, pues, en un marco de recampesinización, entendido como un proceso de defensa y construcción de autonomía desde parte del medio rural con unos principios liberadores que tienden hacia mayores cuotas de sustentabilidad, y que se replican (o más bien se reaplican) en la construcción colectiva por parte de los diferentes agentes de sistemas agroalimentarios locales (Ploeg, 2010, 2013; Schneider y Niederle, 2010; Holt-Giménez, 2010; Borras, 2009) Así, podemos señalar algunos "principios campesinos", entendidas como prácticas sociales y productivas, de los que extraer aprendizajes y tendencias para la construcción de procesos en otros espacios y contextos sociales, así Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 260 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón como reconocer formas de resistencia y contrahegemonía13 (Shanin, 2008; Ploeg 2010; Pérez Vitoria, 2010; Altieri y Toledo, 2011). El modo campesino de uso de los recursos (como parte del metabolismo agrario) se encuadra en una praxis que responde a la noción de oikos-nomía. Una oikosnomía que se ha construido y mantenido mediante un proceso de coevolución social y natural, capaz de sostener un metabolismo social sustentable: metabolismos agrarios en los que los procesos de apropiación, transformación, distribución, consumo y excreción se mantienen dentro de los límites biofísicos del ecosistema con formas de acción social y cosmovisiones (interpretaciones culturales) que vigilan la reproducción social de sus habitantes y la satisfacción de sus necesidades básicas, aunque sometidos a las estructuras de poder y el statu quo que generan la desigualdad de las lógicas de explotación ecológica y social propias de cada momento y territorio (Gallar, 2013; Patel, 2006). Podemos situar los aportes del campesinado con respecto a nuestro modelo de transición (social) agroecológica de cuatro patas. En la dimensión personal, en las comunidades campesinas hay un marco social y cultural que acoge, y limita en cierto modo, las motivaciones individuales dentro de esquema de reproducción social vinculado a patrones de cosmovisiones adaptados a la coevolución: las motivaciones individuales poseen en estos casos un marco de referencia, una cosmovisión, más biocéntrica y ello facilita la adaptación a unos esquemas de "desarrollo endógeno y sustentable" (Tapia, 2008). En la dimensión microsocial, para la gestión social la concepción de los bienes comunes y las formas de control social formal e informal se asientan en muchos casos en lógicas de cooperación y apoyo mutuo con instituciones propias, vinculadas a la satisfacción de necesidades básicas, resistiendo a las presiones de la desigualdad y a los mecanismos competitivos del mercado (Scott, 1976). En lo que se refiere a la dimensión eco-estructural podemos reconocer un manejo ecológico de los recursos naturales, basado en la complejidad, la diversificación y el equilibrio ecosistémico, con poco impacto en la salud de 13 Así pues, desde una perspectiva teórica que reconozca y asuma a priori cierta autonomía de las comunidades campesina con respecto a la sociedad mayor, las culturas campesinas poseen características que la aproximan y tienden hacia una cultura de sustentabilidad. Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 261 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón los agroecosistemas, unas tecnologías blandas y apropiadas, basadas en el conocimiento adquirido en el proceso de coevolución, con fuentes de energía renovables, alta eficiencia energética, y cierre de ciclos de materiales y energía (Altieri et al, 2012; Gliessman, 2010). Respecto a la participación política, la situación de dependencia y sumisión con respecto a las instituciones locales de la sociedad mayor han hecho que el campesinado haya tenido pocas oportunidades de influencia incorporando sus principios en las políticas públicas. Más bien, el campesinado ha desarrollado formas de acción política de resistencia práctica, de discursos ocultos e infrapolítica (Scott, 2003), tratando de salvaguardar espacios de autonomía. Sin embargo, a pesar de todo el campesinado ha sido una fuerza política tanto de resistencia como proactiva planteando nuevos escenarios, siendo en la actualidad el mayor movimiento social global a través de La Vía Campesina. Será en las nuevas articulaciones entre diferentes actores y redes alimentarias que se pueda dar el salto a la influencia en las políticas púbicas frente al poder del Imperio: el campesinado puede aportar las innovaciones de lo político desde la resistencia en lo cultural, que cimenta y apuntala sus prácticas locales como espacios de autonomía y resistencia, como espacios de vanguardia y retaguardia que aprovechar por los nuevos movimientos globales en la pugna política por la transición (social) agroecológica hacia la soberanía alimentaria (Martínez-Torres y Rosset, 2010; Monsalve, 2013; Rosset y Martínez-Torres, 2012; Desmarais, 2008). En este sentido, la agroecología política se vincula con la soberanía alimentaria -entendida como "el derecho de las personas a alimentos adecuados desde el punto de vista saludable y cultural obtenidos a través de métodos sostenibles y ecológicos y su derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas" (FMSA, 2007)- como un horizonte político asentado en una definición amplia vinculada necesariamente al reconocimiento del derecho a la alimentación como uno de los derechos humanos, el acceso integral y agroecológico a los bienes productivos, el manejo sustentable de los recursos naturales, la creación de sistemas agroalimentarios relocalizados y la mayor participación política en la toma de decisiones agroalimentarias, así como el reconocimiento del papel específico de las mujeres en todo ello (LVC, 2009). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 262 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón LA COOPERACIÓN SOCIAL COMO BASE DE LA AGROECOLOGÍA POLÍTICA De esta manera, el modelo dinámico que ilustra el anterior gráfico nos permite interrelacionar en el tiempo las tres dimensiones básicas de la agroeocología (Sevilla 2006), a la que se añadiría la personal: socio-cultural, eco-estructural y política (social o pública14). Las cuatro patas constituyen la médula espinal para el análisis de la transición social agroecológica. Médula transicional que habría de ser impulsada desde la producción positiva de innovaciones. Decimos positiva para señalar que éstas habrán de producirse, en primer lugar, en sentido contrario y conflictivo al que los imperios agroalimentarios imponen: destrucción y desperdicio de cooperación social, alargamiento de circuitos para posibilitar acumulaciones y drenajes en favor de grandes redes empresariales y sometimiento de toda institución social al régimen político favorable a sus propuestas de revoluciones verdes modernizantes. Con estas innovaciones sociales, por oposición a las novedades que trae la globalización (Ploeg 2010, Das Chagas y otros 2012), enfatizamos y nos referimos a las recreaciones de nuevas formas de hacer, pensar y sentir, críticamente, el sistema agroalimentario en su conjunto. Dichas innovaciones constituirán estilos alimentarios emergentes de nuevo cuño. Lo cual no es óbice para que puedan suponer, en muchos casos, bien una des-invisibilización de estrategias ancestrales (campesinado del llamado Sur) bien una recuperación y recreación de conocimientos tradicionales (propios de los diálogos que propone la agroecología entre ciencia y saberes). Así mismo, la cooperación social (emergente) es una base a la vez que un hecho intrínseco a los procesos de transición agroecológica: la desarticulación o invisibilización de estas prácticas sólo puede conducir a la instauración de controles y planificaciones externas propios de los imperios alimentarios, manifiestamente insustentables, a pesar de que arranquen de una sólida simbiosis entre Estado y Mercado como indica Ploeg (2010: 354). Finalmente, estas formas de agroecología emergente, en un contexto favorable de circuitos cortos y tecnologías endógenas, son las que pueden 14 Con "sociales" nos referiremos a procesos formales de cooperación, estables y continuos, emanados desde la auto-organización ciudadana. Por "públicos" entenderemos los propios de instancias representativas políticas. Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 263 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón producir una mayor motivación para la implicación en el cambio social agroecológico por ser garantes de una seguridad y confianza en la satisfacción de necesidades básicas: acceso a recursos productivos o económicos; redes de apoyo y de intercambio que faciliten una producción diversificada desde manejos agroecológicos, de menor dependencia o coste económico; resiliencia social ante adversidades naturales o directamente derivadas de imperios agroalimentarios; mayor autonomía en general en la toma de decisiones; posibilidad de diseñar colectivamente estrategias comerciales o de innovaciones sociales o tecnológicas; afianzamiento de un sistema productivo sustentable que concede más margen de maniobra a productores (e incluso a consumidores), etc. (ver Cuéllar, Calle y Gallar 2013) Las experiencias tradicionales y emergentes en el terreno de la agroecología manifiestan, implícita o explícitamente, su apuesta por el giro positivo en nuestro modelo de transición agroecológica. Como subraya Eduardo Sevilla (2006: 211), la agroecología: "se basa en el descubrimiento, en la sistematización, análisis y potenciación de los elementos de resistencia locales frente al proceso de modernización para, a través de ellos, diseñar, de forma participativa, estrategias de desarrollo definidas a partir de la propia identidad local del etnoagroecosistema concreto en que se insertan". Por último, nuestro modelo profundiza en aspectos clave de la agroecología política. Así, el gráfico señala las coproducciones15 o nuevas situaciones que introduciría este giro positivo hacia la democratización extensa de las relaciones sociales que amparan el sistema agroalimentario en su conjunto. Así, en la dimensión política estamos planteando que la transición social agroecológica demanda una democracia participativa, una apertura de las instituciones actuales. En la dimensión socio-cultural, las dinámicas intensas de cooperación social promueven expresiones de democracia radical: horizontal, inclusiva, deliberativa y que problematiza conjuntamente satisfactores materiales, expresivos, afectivos y de relación con la naturaleza. Estas expresiones, caso de reducirse a la auto-organización de una necesidad básica concreta (por ejemplo, 15 La recreación de nuevos vínculos sociales, articulaciones que problematizan, globalmente y de forma extensa, necesidades materiales, expresivas, afectivas y de relación con la naturaleza. Volveremos más adelante sobre esta cuestión; consultar Calle, Soler y Rivera (2011) y Calle (2005, 2011). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 264 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón la salud), nos llevaría a la antesala de estas microsociedades que se plantean desde la democracia radical, y hablaríamos entonces de espacios de auto-gestión o cultivos sociales. Por último, en el plano eco-estructural, el facilitar entornos o cuencas alimentarias que se inclinan a cerrar circuitos políticos, sociales, económicos y medioambientales nos llevaría a estar estableciendo prácticas de soberanía alimentaria. De manera metafórica, y sirviéndonos de nuevas tecnologías que habrán de apoyar luchas territoriales, podemos afirmar que nuestro modelo propone el análisis del estado del software (cooperación social) necesario para que un hardware (circuitos eco-estructurales) pueda alimentar dicho software. La dimensión política pública supondría la creación de paraguas que ayudarán a establecer, democráticamente, las conexiones pertinentes, los procomunes que facilitan la cooperación social y el cierre "desde abajo" de los circuitos ecoestructurales. Nada nuevo bajo el sol, en lo que respecta a prácticas agroecológicas tradicionales: "casi siempre existe un equilibrio bien cuidado entre lo individual y lo colectivo […] los intereses y las perspectivas individuales se defienden a través de la cooperación" (Ploeg 2010: 64). Dicho de otro modo, la revolución en el hardware (circuitos cortos, tecnologías endógenas), la recreación de paraguas que alienten la acción colectiva (políticas públicas) y la promoción de prácticas de cooperación y metodologías participativas entre productores y consumidores, organizados previamente o a título individual, son el sustrato que puede hacer fértiles y motivantes innovaciones en el software (cambios personales y sociales) que se apunten a la senda del cambio social agroecológico. Necesidades sentidas animan a construir otros satisfactores de nuestras necesidades colectivas. Al calor de los crecientes descontentos y de la desafección agroalimentaria surgen procesos cooperativos que rechazan estrategias individuales o de corto plazo, lo que no quiere decir que el interés personal no esté presente. Sin embargo, ese salto hacia lo común y a la gestión comunal es posible por la credibilidad que se apoya en el pasado y por las situaciones que se ganan al presente. La transformación de ese necesitar personal en un hacer vinculado se facilita, como decimos, en que las herramientas que se proponen guarden concordancia y credibilidad con lo que se ve o con lo que nos han contado (resonancia cultural), con lo que experimentamos o con la cultura política (cotidiana incluso) en la que nos movemos (resonancia vivencial). Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 265 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón Así, en un determinado momento, por el desarrollo de encuentros o la presencia de coyunturas sociopolíticas o personales favorables, estas novedades cooperativas dan el salto a lo que nos hemos referido ya como innovaciones sociales, co-producciones globales de nuevos satisfactores para nuestras necesidades básicas (Calle, Soler y Rivera 2011). Se trata de saltos cualitativos en la transición social agroecológica en las dimensiones de circuitos cortos, tecnologías endógenas o instituciones sociales. Por ejemplo, la instauración de determinadas formas de articulación de productores y consumidores puede verse como pequeñas novedades: la creación de grupos de consumidores que deciden acortar radicalmente sus canales de acceso a la alimentación, para lo cual se corresponsabilizan con un agricultor o varias agricultoras en la adquisición de sus productos de forma directa. Esta novedad comercial es acicate para una cobertura de riesgos en un proceso de transición ecológica en finca, ya que los insumos económicos constantes aseguran ese "espacio de maniobra" para el productor o productora. Permite explorar el desarrollo de tecnologías endógenas. Así mismo, la propia relación que se establece es una nueva institución social basada en una estrategia de confianza-apoyo-reciprocidad, es decir, de cooperación social. Estas formas de articulación, por tanto, no son sólo una estrategia de comercialización sino que encierran toda una innovación social: afecta a la médula del software (cultura) y del hardware (eco-estructura) por el que discurren las relaciones sociales, no sólo el sistema alimentario. Se trata de innovaciones que pueden entrar en conflicto con el sistema agrolimentario global en cuanto al control de flujos: legislación, canales de distribución y almacenamiento, requisitos sanitarios, etc. Esta innovación social acarrea una presión sobre otros agricultores, haciendo creíbles otras estrategias; e incluso sobre gobiernos a los que que puede obligarles a transigir, a crear excepciones, que en el futuro pueden ser conquistas sociales16. Abren el camino. Albergan una "potencialidad intelectual latente" que, en el caso de Brasil, nos explicaría que, ocupando solamente un 24% de las tierras, la agricultura familiar es responsable del 38% del valor total de la producción agrícola y de la mayor parte de alimentos que llegan a las mesas de los y las brasileñas (Petersen, Kessler y Caporal 2009: 85). Y nos terminan explicando, desde su ejemplo y 16 Jan Douwe Van der Ploeg (2010: 276 y ss.) pone como ejemplo el caso de productores de leche agrupados en la cooperativa holandesa NWF y su vuelta a la utilización del estiércol en su producción agrícola. Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 266 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón desde la presión de movimientos sociales, la difusión de propuestas de políticas públicas que tienden a fortalecer el impulso agroecológico, como es el caso de Brasil: la formalización legislativa de los sistemas participativos de garantía en Brasil. Lo que no es óbice para señalar el choque con democracias autoritarias que, a la par que sostienen políticas calificadas como "agroecológicas", crean un gran "techo de cristal" para dichas emergencias, al mantener el formato de pensamiento y acción de abajo hacia arriba, propio de la modernización industrial de la agricultura, y muy visible en políticas públicas poco porosas al concimiento desde abajo, como ilustra la experiencia brasileña (Petersen y otros 2011). Tal actitud y estrategia agroalimentaria termina por insistir en el fortalecimiento de mercados verdes, de baja biodiversidad, insertos en lógicas globalizadoras y mercantilistas: son políticas neodesarrollistas y neocoloniales, y por tanto, tendientes a renovar la expulsión de campesinos y el abandono de lógicas de sustentabilidad (Perez Vitoria 2010, GPTAD 2012). De manera práctica los planteamientos por una sustentabilidad fuerte alcanzan más vuelo y credibilidad (y escala) a través de instituciones propias de organización social, por contraposición a las instituciones vinculadas (total o parcialmente) a la agricultura convencional globalizada. Éste es el caso de La Vía Campesina17. Apuntando hacia estrategias de cambio social "desde abajo", a través de innovaciones sociales no contempladas por los mercados convencionales ni apoyadas por las políticas públicas, Aurélie Desmarais (2007: 302) sostiene que el aporte de estas redes o movimientos sociales que tienen en la soberanía alimentaria su referente reside en que: la resistencia se expande más allá de la visible confrontación par incluir formas parcialmente ocultas, lugares y estrategias basadas en la tradición, las culturas y los puntos de vista alternativos de cómo debe ser el mundo [...] ya que el cambio efectivo requiere "hacer política" de forma diferente, a través de la participación. Este enfoque representa un desafío directo a las políticas excluyentes y a los procesos dominantes. Paraguas participativos, redes que emergen y contestan la globalización neoliberal, circuitos que se cierran y cambios hacia un manejo agroecológico de los bienes comunes habrán de requerir una nueva institucionalidad social, Revista de Economía Crítica, nº16, segundo semestre 2013, ISNN 2013-5254 267 Agroecología política: la transición social hacia sistemas agroalimentarios sustentables Ángel Calle Collado, David Gallar, José Candón no sólo una re-localización de nuestros sistemas agroalimentarios. De esta manera, en la base del cambio está nuestro metabolismo sociovital: los átomos de todo este universo de transición social agroecológica son la voluntad y el entusiasmo de los seres humanos. Además de la creación colectiva de conocimiento e innovaciones, ésta es una de las piezas clave de las aportaciones y los éxitos sociales de las metodologías campesino a campesino, los procesos de investigación participativa o la politización del consumo a través de nuevas articulaciones de producción y consumo. La agroecología política deberá tomar nota de ello. BIBLIOGRAFÍA Altieri, Miguel A. (2009): "Agroecología, pequeñas fincas y soberanía alimentaria", Ecología Política, n. 38, pp. 20-30. Altieri, Miguel y Nicholls, Clara (2007): "Conversión agroecológica de sistemas convencionales de producción: teoría, estrategias y evaluación", Ecosistemas n. 16 (1), enero. [Disponible en http://www.revistaecosistemas.net] Altieri, Miguel Ángel y Toledo, Víctor (2011): "The agroecological revolution in Latin America: Rescuing nature, ensuring food sovereignty and empowering peasants", Journal of Peasant Studies 38, pp. 587–612. 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