El ayo de su hijo: comedia en dos actos
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COMEDIA EN DOS ACTOS. PERSONAS. Do» Nicoías , Ayo de Pepito chico. La Condesa. Doña Josefa,. Acto Don PoUcarpe, berraan© de la Condesa» Eusebia-, criada» PRIMERO* Galería 6 pieza de paso con vista de Jardines , con puertas partid^ pables i aparece la Condesa en el tocador con un libr§ , en la mano , y Eusebia peinándola. Eus. "ffl^mbebida en U lectura de regañar no se acuerda. Cond~ Que novela tan bonita, pero á esta madre tan terca ' en perdonar á su^ hija, la matara. Eus. Si se hubieran de matar ^ todas las madres que del mismo modo piensan. pero mas vale callar. Ccnd. ¡ Qué fastidio de novela I Porque le habla al corazoa. Cond. ; Y el Ayo nuevo ? Éus. En la Iglesia, á llevar á misa al nieto Se levanta , tira con rabia la silla, y dd en la pierna d Eusebia. de V. S. ¡ay Jesiis, mi piern ! I qué demonios ha hecho V. S. ? ^ond. Ya ves, como soy abuela, soy rara. Ehs. Pero si V. S. no loes. pocas pendencias tengo yo sobre el asunto: V. S. no representa arriba de quince años. Cond. Dexame que yo lo vea. . Se mira al espejo. tantos como quince no, diez y seis sí ; y para prueba / de que en mí no pasa tiempo, antes de que entrara Pepa, mi desconocida bija, en el colegio de Vera, Cruz, nos tenían algunos por hermanas; ¿pero Eusebia que te parecido el Ayo? (cia Eus.Qm s es un hombre de cxpericnde instrucción y de talento. Cond. Yo hablo solo de las prendas personales. Eus, No es mal mozo. Cond. ¡No es mal mozo! Ya quisieras cuconirar uno como él:
^ Camedia e» dos Ac/os, es mucha finara aquella, mucha su gracia j parees le formó naturaleza para agradar. ¡ A y Dios mío! ¡con suspiros empiezil Cond, Sabes á quantos estamos del mes. Eíis. Discurro , que ;i 30. C. El Conde murió á 14 de SeptiernT bre , luto fuera, que tres meses, de llanilla y gasas negras, para un cielo como el mío, son damasiadas tinieblas. Tus. Mire V. S. lo que hace, que esa.es mucha ligereza. Cond. Pero el luto á los difuntos, . ¿de qué les sirve ? etiquetas tontas del tiempo de ant ño. Bus. Perc , S-ñora, «.i^juiera.,,. Cond. j/Pues será alivio de luto,, que te poncidas Condesa de luto que no lo fuese? Sí aquella cami>.'i nueva que estrené para la boda de mi prima la Tenienta Generala , me.sirviese ponié.ndome en la cabeza una cinta de color de rosa , con lentejuelas: zapato blanco bordado de oroy plata, y unas medias con quadro verde , es quanto cabe : cósa mas honesta, y mas propia para alivio de luto, no sé que pueda encontrarse, I no es verdad? Bus. Sí. •ton ironía. Cond. Oyes , j qué respuesta es esa ? I sabís qué hablas con tu ama ? Bus. Señora, yo.,.» : Cond. Mira Eusebia, i que te has vuelto muy chuzón^ y comoá enfadarme vuelvas, saldrás de casa ; ¿y la cama que te dixe está ya dispuesta! Ni tu que te has acordado: , anda luego á disponerla, que á las diez viene mi hija de Madfid, á darihe guerra: i si piensa que ha de entrar librti valiente chasco se lleva: ^ la he de tener encerrada í hasta el dia que se muera. \ Bus. Según V. S, se explica, j viene á salir de una celda para entrar en otra. , Cond. C'úh: nadi«; me h^ble en favor de ellí' me ha de pagar la locura ! de casarse, sin licencia de sus padres, ¿y con quien oon un hijo de un qualquiera: j no quiero pensar en ello ^ por no dispertar mis penasj ' quitó la vida á su padre y á mi quitármela piensa, par.t . derrochar los bienes y titularse Condesa. Mus. Yo sé que Deña Pepita piensa de otra manera, \ ié que la gracia de V. S. es todo el bien que desea, y sé.... Cond.. Muy bien lo peroras; pero nada me hace fuerza. Sale Nicolás y Pefito, I Y tu Señora, ijónde está? Bus. En su quaito.
L El Ap de su Híj9> Pmro U Cond. ¿Eusebia? Pep- Ea la Iglesias ^Tíí'. £ Se puede éntrar ? hus. Lo veté : aún no hay Ucencia^ jr mra d el qiiarto dela Condesa» <]ue los pecados deliostro^ con el espeja y del solimán y el rus ^ todavía no está absuelta. T)entro la Cond. ¿ Eusebia ? jEííí, Ma hablaba el Ayo..... vas» Pep. No importa , yo quiero verla. Nü. Ya la verá vmd. los niños sin mandárselo, no entran en donde están las Señoras. Pep. Como sin pedir licencia quando vivía mi abuelo, entraba á ver á mi abuela, aunque estuviese durmiendo. A/iV. Vmd. calle y obedezca. • Pep, Yo quiero ir. Nic, No irá vmd. con severidad. No iré, y a que y md. lo ordena. Plic. Yo no contemplo á los niños^ porque deseo que aprendan. Pep. Porque vmd. no me regaña haré todo quanto quiera. Pdic, Eso es menester. Pep. Si el otro Ayo que tuve me hubiera regañado así, seguro está que yo de mi abuela lo oculíára. jfViV. Vaya, vamcs. No llore vmd. ya me pesa el htberle reprendido con demasiada aspereza. Con.Perdone vmd. si he'tatdado. Pdic. Señora, no tengo priesa. Vamos á besar la mano. Cond» ¿Dónde has estado? el Ayo me quiere mucho» ni me regam , ni pega. Cond. Malhecho si haces porque, Don Nicolás , yo sintiera que vmd. contempláse al nino. ■ Nic, Viva V. S. satisfecha, que he tomado en educarle mas interes que se piensa. Con^-Vino vmd. por buen conducto, y no rae causa estrañtza. PJic» Aunque fué el conducto buen» puede ser que no lo sea la elección. Cor;i. ¡Qué disparatel no puede engañar la muestra.- Píic. Yo pondré todos los medios para conseguir la empresa. 'Cond. Con que sencillez lo dice, á pesar de su modestia tiene en sus ojos tal gracia, tal atractivo y viveza.... solo siento que los suyos con los mios no se encuentrati. Plic. La Condesa , me parece que repara en mi pobreza. Co«i. ¿ Eusebia ? Sale^ Eus. Que manda V, S. Cond. Peyna á Pepe. JEmí. ¡Linda treta! se me figura que el ama:;- detente maldita lengua. ¿ P*¿pito ? Pep. ¿Qué manda vmd? Cond. Que te peyne la doncella. Pep. Si me peynó esta mañana. Cond. Y te rascas la cabe za. Pep. Me acordaba de mi madre. ¿Podré hablaila así que verga? Ha tanto que no la he visto» Aat
€omfdia en A tío f. Cond. Márchate al qto. de Eusebia. Haga vrrsd. lo que le maada mi Señora la Condesa. Pef. Porqiie me lo mánda el Ayo voy corriendo. -^as. ^con Eus. JSIh. jQi^é inocencia! •Cond. Sieiuese vmd. á mi ladbi Sí sienta, Mic, Ya que vmd. me dispensa este honor. .. se sienta disiani^, Cond. Siempre yo he sido ' enemiga de etiqu-etas, Efic. Las facciones de su rostro, jqué de cosas me recuerdan! ^ay esposa -mal lograda! Cond: i A qué viene esa tristeza ? I le íaha á vmd. alguna cosa ? Dígalo vmd. sin reserva, aríime Vind. el taburete mas^:> tiene mucha vergüenza, pero yo arrimaré el mió. Si vmd. tiene algunas penas,f á mi tampoco me faltan, pero no hago caso de ella?. Al locales de mi. hermano se le ha puesto en la cabeza de traer aquí el motivo,, no importa qne vmd. k> sepa en confianza, es una hija, que para desgrí^cia nuestra hizo una calaverada; pero al instante que venga pienso encerrarla en mi qiiarto para que nadie la vea. Vmd. no me dice nada sobre la reforma nueva que acabo de hacer en raí: yoquiero vmd. la vea para dar su parecer, vamos que no soy tan fea; gracias á Dios que me ha de los pies á la cabeza. . •, ¿ Me hace gracia esta camisa l ^ ¿Eitan lasciotasbienpuestas!- ¿Abren b^a los zapatos? 1 mírelo vma. bien. si • Nic. ¿ Qué ideas tendrá? j Cond. I So caen de atrás ? | Digalo I qué no me emienda^ 2 die. Señora. Cond. ¡ Qué hombre tan soso ! j wZV/V. Yo solo doy por respueita, | que es por demas el adorno ‘j donde sobra la belleza. \ Cond. Una vez que es por demaSr volveré á mis gasas negras. ^ A//V. No digo eso , sino que la compostura es superflua dondt la hermosura sobra. Cond- Por mas perfecta que sea, siempre es preciso que el arte corrija á naturaleza, fuera de esto', ¿yo qué IleViJ í” que se merezca In pena ? mi mero alivio de luto que lo lleva qualesquiera viuda : ¿ no es verdad ? Nic. S-ñora, no emiendo de esas materias. Cond. Pues entenderá vmd. de otí* mas propias de su carrera. Yo necesito de un hombre de gravedad y prudencia que me sepa^ dirigir; y aunque valerme pudiera de mi hermano el Engadier, no sabe lo que se pesca. Desde ahora va á ser vmd, mi asesor de cabecera, -mi apoderado y mi todo,
.6 , MI Ap 4 , para que (fe esta manera, base el gobierno de vmd, no me defrauden las renta?, ■ sirvan mejor los criados, y mi hija esté sujeto; y por la noche, si acaso no se ie sigue molestia pasará á mi gavinete a consolarme en mis pena?.,> á lee-í losRowinscnes, y á trotar de otras materias. ♦ "hite. Habiendo tan poco fiempoque sirvo á V. S. sintiera que:::- D^xe V. S. que tome ■ de la .casa y de la hacienda algunos conocimienros. ¿ Que es lo qué quieres, Eusebia?^ íéasoma,- ¿ vienes a oler y saber ■ ? $aU Eusebia, E«r. Vengo á decir que en la puerta paró el coche.^ (guerra^. ^nd. Ya ha venivio la prisionera de y el General Wasintons, mi hermano^ y truena pesca mi hija. ¡Qué primero que llegasen no se hubiera roto el coche por mil partes ! i Vea vmd. á que tiempo llegan! a tiempo que una muger trataba de una materia tan Util como importante. Ahora es menester prudencia. W 1 .a tendré Don Nicolás, íolo porque vmd. se empeña. •^tc, beñora.,,. piles^uo suban, Eus, quisiera poneime seria, y por mas que hago no puedo estando vmd. en mi presencia, ¿u Hijo,- , ño p'ueder serr.íjb^ic. Pues me iré. Co«¿¿.Vnyc, vrad. al quarto de Ense¬ que allí está Pepe. iVV.' Está bien. vase suspirando.^ Cond. I Suspira? no es tnala seña. ■ Sal. PoL .¿Condesa de los Dernouios? ¿ quánro, va que está en la huerca darídti vucitas á la noria \ La maldita-no íosiega . ¿.Condesa? ¿,Si estará sorda? ^Sal. Cond, I Quién vocea ? íPo/.No hay mejor cosa que hablarl® á cada uno en su lengua; Bíisa á tu madre la mano. ■ Saca d I^oña Josefa. Cond. Después, después. Josf. I Dura penai Pol. Dásela á besar al punto^,. perdónala, ¡q|ué entereza tan odiosa ! ¿ No Is basta el aña y medio que lleva de monjío sin' ser monja á .pagar su ligereza ? -Jor. ¡Madre mia ! Po/.Pues en eso no hay falencia’ que yo la he visto nacer. Cond. Ni de tu padre. JPa/. Condesa,- vmd. sabrá d sobre eso v ha habido yerro de cuenta. Comi. No eseste tiempo de chanzas. ¿Después de tan grande ausencia negáis á una infeliz-hija vuestra avaternal terneza ? ^.Es posible que no bastan mis quebrantos, mis querellas hoy vencer vuestro tesón ? ■ ¡.Qué pueda en vos la entereza mas que el amor y la sangic J
Comí-tha Reconozco qne la ofensa que os hice coa una fuga tan culpable , como necia, no era digna del perdón; pero la poca experiencia que yo tenia del mundo, y la Opresión indiscreta que sufría en el colegio, disculpada en parte., dexa» la gravedad de la culpa, por aquell.! diilce prenda de quien sois dos veces madre, por da sorpresa violenta, con que he sido arrebatada de la agradable presencia de un esposo , por los males, por los trabajos y penas que he pasado resignada á las resoluciones fieras. Finalmente , por .vos raisnía, sirviendo de medianera la terneza maternal, la sangre y naturaleza, os suplico que olvidando las rencorosas querella^ el perdón que me ha negado hasta ahora la entereza á favor del rendimiento el cariño me conceda: ved., que los yerros de,amor son de tal naturaleza, qne al tiempo que se cometen el perdón consigo llevan. Pol. I Qüé dices ? Cond. S'iíi consultarlo , no puedo darle respuesta. Pol. ¿ Te iias'hechado consultor ? Cond, Sí, mas no gasta estam; ña. Pol. El niiiiido , ya no es mundo^ ya no hay honra ni vcrgü.oxj. i dos Achs locas , locas. Cond. Grita , grita, pero á mí no me hace fuerZ»' ■ Po/.Pero., ¿y por qué ? Cond. Porque no. ^ Pol, Las hembras ya no son hemW ¿la perdonarás ? ¿ si ó no? ' si á perdonarla te niegas á tu pesar yo lo haré: J ya estás indultada , Pepa, , > ' tu madre no manda en tí, ! sal de tasa quando quieras, | y escribe á tu tierno esposo | como en España te eneuenrraí>| que yo te echaré las cartas | por mí mismo en la estafeta. : ^Cond. ¿ Oyes, le has escrito algu*’'. ¡ pobre de mí! qne aun-conserj' los dedos llenos de t^nta. Pol Aún tiene la oblca fresca. Cond. 1^0 la echarás. Pol. La echaré. Cond.:En buenas.cosas te*cmplcí^‘ Pü/. Ribia,, rabia. ’ • Covíf. No te canses;' ^ mientras que ella no aborrezca al villano de su esposo, " [ no he de ceder de mi tema: . ,¿ Le aborrecerás ? .Pos. Sw^ñora, « si á costa de una vileza he de adquirir el perdón, ■ mi constincia le desprecia. | Cond. ¿Todavía meh:chas plaH* si yo enfadarme pudiera. Pol Te lo impide el consultor-, Cond. Mi lo impide mi prudencié' íQ 'é pasión! ¡qué frenesí! J ¿Pero por quién? ¡qué dems^*' por un hombre que ha navid<^
7 m Aio di su Hijo, CR h mas humIHs esfera. reprenderán en los mozos í-n la America fue esclavo. ^ue ellos ñola tengan h^c li. ?o/.' Que tenemos que lo fuera; culpamos las faltas de otroí, y.no culpamos las niiestras. pues acaso los esclavos son de otra especie diversa de los demás ? ¿Si con ellos V ^os Europeos comercian y los venden , y los cambian Como si animales fueran* dexa de ser una ley contraria á naturaleza ? Los hombres ya no son hombres* pues se venden como bestias. ^ond. Yo no entiendode eso; vamos* ¿á quién das la preferencia á lu marido ó á mi ? Jos, Yo he de cumplir con la deuda de espoí^a. Cotjd. ¡Bárbara hijat Jos. No puedo prescindir de «lias debo amar a mi mando. Sigue , sigue en tus ideas que yo seguiré en las mias. ¿ Con qué han de ser íixerctas^ Ven á mi quaito. dos. Señora.... Da una pasión indiscreta pagarás la obitinacion; ngueme. . Jos. Pero si quiera dexad ejue primero;:; Cond. Vames, Jos. Sereis tan cruel * tan ícra, ¿qué negai.éis á una madre loqt cáun bruto concedierais? ¿Y vmd. concede á la su;y a lo que le pide ? ■ ^o/. Condespj pcmte cu la tazón t ¿ qué cosa, los que pasar» de qu aieiita Cond, ¿ Qué quieres ? Jos. Que he de querer, ur^a Madre su terneza mariifiesta con su hijo. ^ Dónde Pepito se encuentra ? ¿ Dónde está el tierno pedazo dcl corazón.^ ¡ dura penal . sino queréis que le abrace, dexádmele ver siquiera. Po/. Lo verás, sí, lo verás la Condesa, no es Condesa. Cond. Por lo mismo no has de verle, si él es terco , yo soy terca; j El General Wasinrons i buen empeño se atraviesa: vamos, vamos luego al quarío. Jos. ¡ El corazón se me qui-bra í almas sensibles y humanas que conocéis la violencia ¿el caiiáo maternal, con la compasión , siquiera *' las lágrimas enjugad de una esposa y madre tierna. Cond. Yo no puedo contenerme» pero el disimulo es fuerza, si no hubiese sido esclavo..,. -í.ino fuese yo Condesa..,. Lo trataré con el A^o. Sale Don Polioarjo'irajendo déla mano d D. Pepto , y de¡r,ís 'ven- ^ drd D. Nicolás. Pol. Ven conmigo , y nada temas. Aquí solo maído ye, Pepe , sabes quién es esa ? Pej, E>a es m.<dre , m.adie inia. Correa abrazarla.
Jos. j Hijo mió ! Comtdia JSíic. I Tierna escena ! ' Pol. La Condesa hace pucheros, y yo yo)l á hacer cazuelas. ^ sé habrá quedado d un lado. ■ Nís. Quanto mas miro en su rostro ' me afirmo mas en.que es ella; ella es. Psf, Venga vmd. madre. Jos. ¿Dónde hijo mió me llevas.^ Pcf. A que abrace vmd. al Ayo, dos Actos. ' Mientras qué yo voy por venga vmd. á sostencrU; Señor mió , los trabajos se deben llevar á medias. - j Don P clic arpo de xa d su sohrM brazos de Don Nicolás ^ y Péic. jOh, qué caros! la desgracié/ los consuelos me dispensa. Sal. Eus. ¿Qué manda vmd/ Cond. ¿* El sucino j , d ó n d e está.^ porq ue con amor .me enseña. Jos. ¿Qí}é dices / Pep. Mírelo vmd. Jos. ¡ Ay de mí! Al tiempo que ha d mirar al Ay reconoce que es su marido y corre abra?,arje involuntariamente , y cae desmayada en los brazos de Don Poñearpo : Pepito va hdeia su Madre, y la toma una manoy y se la besa,, y baña con sus lᬠgrimas y Don Nicolás se queda inmóvil , cayéndosele el sombrero de la mano. P o l. '¿.‘Ved vmd. Condesa el fruto dé su tesón ? éUé? . Cond. Dexame el alma quieta, ve 4 llamar á Eusebia , Pepe,- :Pase Pepito. Ntc. ¡Qué darla auxilio no pueda! , Pol-Qué bnen quad/oqlte forma mojí pya un bayle a la francesa! mi hermana toda asombradr^ ^ la nina con pat&Ieta, el Ayo papando'morcas, y yo con la cruz acuesrüf. Pero ninguno se mueve i aliviarme el peso d« ella; Eus. En la papelera. « Cond. ¿ En qué caxon ? | pus. Yo no íé, I Cond, Que descuido de doncellí^v Vase con Eusebia. | Nic. Ya vuelve en sí. | Jos. l>)nde estoy > I Nic. En mis brazos. I /gj-, Dulce prenda, j esposo mió, ¿-qué es esto! Nic. ¿Q\ié se yo Jos. ¿Cómo te encuentras en España , en ejta casa y á mi vi^ta ? * ^ ^ Nic. Si yo hubiera ^ de referirlo , bien mio.,,¿ I pero tu madre se acerca. ^Salen ¡a Condesa , Ensebio y Ptf Cond. ¿Ha vuelto ya ? Nic. Si Señora. '! Cond. Toma ese sucino , Eu.^eb'íi, J y mira donde le pones. v. Si te ves de esa manera ' fu fien, es la culpa de ello, • no casarse sin licencia • de sus padres. Pep. Dexela ynid. Ntc, Señora Condesa^
El-Ayo de ; no, la aflija V. $. mas.' por ei Señor no fuera..., Llévela vnid. á mi quarto hasta que se restablezca. i Osej. j Oh , quién dividir el alma dos mitades pudiera ! E)on Isíicolas y Pepito la entran -en el quarto, ^ond. A las suplicas del Ayo cediendo mi entereza, vasc. ^ale Don Policarpo con un vaso de agua, ^ iQné desgobiernpl ni aüa . Vaso encontraba quien me diera; no parecen : locas, locas, ^ están malas, ya están bueñas; Womb/e, qué hace vm. embobado ení dmtd déla puerta? A/rc. Nada , Señord^ol. ¿Y esa gente ? ^V(7. En el gavinete quedan. ¿ Mejorada ? Elic. Si Señor. Embusteras, embusteras.... ymd. parece un cadáver; dan á vmd. pataletas. No Señor, ¡qué el disimulo ¿ry?, no baste á encubrir mis penas! No , pues vmd. no está libre de pesares. De manera.... No lo dixe ? i vmd. es casado ? NíV. Lo ha sido. •^0/. ¿Y ahora se acuerda . ñe la miiger ? Las rnemorias se borran con seis docenas, ¿ está vmd. ? Quando en viudé a costa de seis botellas su Hijo. 9 que me bebí, en quatro días eché al trenzado la pena que me causó , y eso que mi muger , ó mi parisnta, me dexó para memoria en un muchacho una perla que los negros me quitaron en un monte de la nueva España , sin que jamas haya vuelto á saber de ella. De modo, que á sacar vine^ de mi boda , en coñseqüeucia> embarazo , parto , robo, muerte, entierro, y peloteras. Vmd. será un pobre diablo, no es verdad ? sino lo fuera, :uo se hubiera sujetado -á'Servir á la Condesa. Digame vmd., sin mentir, qiíé tal le va á vmd. con ella l Vmd. me dirá que bien, por efecto de prudencia. Conmigo hace pocas migas, porque le tiro la rienda. Hombre quiere vmd; servirme, y le daré qiianto quiera ? no es de Mayordomo , ni Ayo^ sino de amigo ; en mi mesa hay una plaza vacante de comilón. Si desea servirla , ahora estoy con gatías de dársela á qualquiera,*, pero en ella^, no se habla como en otras de quoquetas, de reformar los teatros, . ni el estado se gobierna. Allí se rie , se come, y se apuran las botellas: si acomoda aquí hay señal, Le da la mang. B
Comniia en dos Atios, quü la dicha no es durable, fii la desdicha es eterna. 2^ic, Con tus prudentes consejos ^has borrado las tinieblas que ofuscaban mi razón ' y conozco, libre de ellas que debemos esperar; y para que no me tengan por Sospechoso , es preciso conducirme con prudencia. Madre ya no tardará, vete mi bien , no se pierda lo que el amor ha ganado. ¿ Con qué sigues mis ideas ? JVrV. ‘Quien no tiene voluntad mal puede disponer de ella. •Solo siento la opresión, el mal trato , y ia violencia de u-ii tesón mal entendido» Jos. La consorte verdadera, qnando por amor las sufre rierie por glorias las penas. P«ro á Dios, mi bien. ^ic. A Dios. jos. Pero tú no amas de veras. iWr. ¿ Por qué lo dices > J,Lo digo porque no lo manifiestas. iV/V. ¿Bastarán mis dulces brazos? Jos. ¡Oh , qué amorosa cadena! ÓV abrazan los dos esposos ; sale la Condesa y y al ver (os se pone las manos en la cabeza llena de furor a J , y se va d su guar¬ ió corriendo. dentro Cond. ^-Nicolás? ¡Misericordia! ¡ mi'^ericordia ! f pausa. Jos. ¡Kay nías penas! después de una dentro Cond. ¿Policarpu? ¿Policarpo? Jos. Ya e«;peranza no ncs queda. JSlic. ^ Qué hemos de hacer ? dentro Cond: i Polícarpo Sale Pol. ^ Por qué esa loca vocffí Los dos. SQñor.... Po/. También están lélos. disparate.... # TSTrV. Cierta , cierta es nuestra ruina. ¿Qué harémt^ en situación tan funesta oTcí.'Dexar este sitio fiero huir de una madre ciega, aprovechar los instantes que su cólera nos dexa. Sígueme. Uto y Pero, y mi hijo ? , Jos. El corazón me atreviesas ecn tan terrible memoria. Sale Pol. Mi Señora Doña Pepa> hágame vmd, el favor de marchase con Eusevia. Vamos, pronto. Tío mió.... [ Pol. Tenga vmd. mejor cabeza, ; y vmd. sin decir palabra, tome al instante la puerta. < Qué se entiende de una niña íitropellar la modestia? vmd. no es hombre de bien; pero mi oferta es oferta. Márchese luego á mi quinta, ¿sabe vmd. quál esc aquella. Allí encontrará de gorra, ‘ buena cama , y buena mesa, buena ropa ,y mi amistad, sino abraza á mis doncellas; . pero abrácelas vmd, que á bien que todas son feas* iVVc, Señor un amor honesto,... Po!. Ya esperaba esta respuesta. ¡Honestidad , y se abrazan! Antor es una epidemia
lEl Áp de que corrompe y aniquila el ámbito de la tierra; y encontrar en él los hombres -odos los remedios piensan. Así se ve que el Letrado, l^usca en el amor las letras. El Militar los ataques. El Médico jas recetas. El Labrador el arado. El Náutico las estrellas» ' y todos el hospital, y de esto nace que entiendas teítullas y cafes, ünos maldicen á Pepa, otros hablan mal de Antonia, y otros de Paca , de Eugenia, ® Catalina , de Rosa, y oe toda la caterva ® mugetes que corrompen a sociedad. Peste en ella, P^ste en el amor, y peste sigue sus violencias. iQue los hombres se esclavicen tan serviltnentel I qué mengua 1 Antes qué todo es mi honor, ■ y i Qué intentas ? Jos. Dexar mi decoro ileso. A/rV ^ Cómo pues í. Jos. De esta manera. Hite que veis es mi esposo; nada importa que se sepa, que el honor es lo primero en una muger honesta. Ya sois dueño dsi secreta, SI por capricho ó por tema lo descubrís á mi ma dre, del daño que me prevenga sois responsable á los hombres, á Dios , y naturaleza. ■ Po/. A mi ialud abrazaos. su Hijo. esto te doy por respuesta, que yo no quiero impediros lo. que autoriza la Iglesia. N’.Permitid,que á vuestras plantas.... Pol ¿A mis plantas> Que simpleza. Yo cumplo con mi honradez pensando de esta manera. ¿Con qué vmd. ha sido esclavo? HiC' Si lo he sido no es afrenta. Pol. Ya Ib sé , pero los hombres se empeñan en que lo sean, y yo m5 empeño en honrarlos, solo porque los desprecian. JNrV. Xanta bondad , tanto honor. »«• Pol. Si yo disculpar pudiera el abrazo.*... Diga vmd. ¿que le encargó la Condesa ? A7/V. Qae aconsejase á mi esposa que á su esposo aborreciera. Po/. Esa muger está loca. Mas, dexadlo por mi cuenta que yo taparé el asunto; hasta tanto que se venza á la razón , y si acaso insistiese en sus ideas, contad con Don Pol icarpo el Brigadier. De mi hacienda,’ de mis sueldos, de mi casa, de mis grados y encomienda disponed tom o querai'^, soy vivo , tengo rarezas, pero tengo el corazón, mas sensible de la tierra. ■ Dentro la Condesa. ¿De pachas, ó no despachas.^ pol. Reuirgo de tu viveza; hijos mies al negocio, tu márchate con Eusebia, vmd. vayase con Pppe, miéntras yo con L Condesa hago tratado die paces, C
xS Coinedi 6 la declaro la guerra para siempre. Despachaos, porque no quiero que os vea. Vamos. Pero tome vmd. un papel de su pariente, que así me ahorro del trabajo de llevarlo á la estafeta. m. i Qué me escribíais ? Jos. Mis males. Pol. Al asunto, y fuera peoss. iV/V. Quando el dia de la dicha, querrá el cielo que amanezca, t?. Pol. \ Pobres chicos! Sale la Condesa paseándose muy apriesa yabanicándose, Cond.jí Qué sofoco I Pol. Dvile al dengue. CoW. No creyera semejante villanía en un hombre de sus prendas. Pol. ¿ Qué rompes el abrnico ? ' ' C'ond. Pues ya está roto. Pol. St bervia. Cond. Quiero , quiero. , y bien, qué has hecho? Pol. Nada. Cond. Nada. Si estuviefas como estoy.... Pol. Pebres zapato?, que van á pagar la fiesta, Cond. ^ Y ese hombre i Pol. Despedido. C. ¿ Y le has dicho qué no vuelva Pol. Se lo he dicho. Cond. May bien he^^ho. Es un ingrato. Pd!. (Condesa! jCondesa! Cond. DvXame en paz. Pol. Ya estás dexada ; patea, rabia , llevete el demonio; pero no tisúes prudencia. en dos Actos. Cond. El merecía un Presidio, y mi hija una Galera. Pol. Ve echando por esa boca, muger, muger , considera, considera, que no estás en tí , y que todo ha sido una vagatela. Cond, ¿Vagatela , y se abrazaban ^ yo los cogí por sorpresa, c? y con qué estrechez ? Pol. Finxamos, < y sabes tu por lo qué era ? Cond. Porque se querrán los dos# clara está la conseqüencia. Pol, Pues tan solo era por tí, Cond. ¿ Por mí ? por mí ? . Pol. Si, Condesa, por ú, por tí: Le dixíste que viese de convencerla, y él la convenció al instante; y como ya , según cuentan, es otro tú : en nombre tuyo ha querido darla muestras de que la ha^ vuelto á tu gracííi' 2 Mis razones te hacen fuerza ? Cond. De modo que hiendo así.., Pol. No es malo que se lo cuela. Cond. ¿No pudo su gratitud explicar‘de otra manera ? Pol. Ii flamado de tu afecto hizo lo que tu debieras hacer : ^ y qué es un abrazo ? un obsequio á la francesa. Cond. Ya , pero.... si se habrá ido. Pol. Ya está de aquí quatro legü^^ Cond. ¡Pubrecito de mi alma ! mándate pjner la silla, y ve á.alcanzaile ceniendo: ■ a n d a hijo rnio.... Si vieras que caxon da bMelliias me han venido en la remesa
^9 laHivana. ^°^*iDóadí están? Luego mindaré por ellas. N.) lo haches en olvido. ¡ Jasus, Jisus, qué cabeza tengo yo! toma esta carta típ Sea que se me pierda, '^tno dentro de la mía he recibido de Vera Cruz : ^«spues puedes abrirla. Ño tengo tanta paciencia. . ^ond • Y el Señor Don Nicolás ? Pronto estará aquí de vuelta, t Eusebia } Emí, ^ Q,jé mandavmd? , vayan á toda priesa ^ avisar al Señor Ayo ir ^ espera. v.Eus, Porqué no vas? •^ 0 / . Porque no niego .amen de tu flema. , Poiícarpo se pone á leerla carta. en viniendo se lo digo; Si, es lo mejor. E ta es buena. Ya me canso de estar viuda. iQué demonio! ¡Quién dixeraí ¿ Si lo tomasen á mal ? No seré yo la primera que ha hecho semejantes bodas, Po/. Ahora si que la Condesa, aunque rabie, callaiá. M,3 s D . Nicolás se acerca. Sa/e Don Nicolás. P No puedo mas. abraza dD,Nic, ^nd. El le abraza, o/. £.) hreve , daré la vuelta. *v. ¡ Qué humildad l Don Nicolás, Venga vmd. acá , no tema, que ya de lo que ha pasado, El Ayo de su Hijo. ' hs sabidola certeza. jVtV. Yo estoy perdido : Señora, ■ Se arrodilla. ^ si los males , las miserias. Cond. Todo , todo se ha acabado hijo mió , y para prueba, levántese vmd. del suelo, y tome mi mano bella, (hablen. No hay remedio, si hablan , que que yo no quiero mas penas. Nic. ¿Qüéladité? ap. Cond Vamos pronto. ' Nic. Yo no sé que responderla. Sale Pol. con un bolsillo en la mano.' Pol-1 Bernardino i ^‘Banifado ? ¿Angela.^ ¿María.^ ¿Eusebia? Sale Eus. ¿ Qué queréis ? Pol. iQué he de querer? regalaros de por fuerza: ahí teneis ocho medallas. Cond. ¿ Has perdido la cabeza ? Pol. Para parecerme á tí. Cond. Pues que Ba habido. Pol. Si supieras quien es ese. Cond., ¿Pues quién ess* . Pol. Eita es aquella maleta, que los negros me robaron: ' éste es mi hijo , aprieta , apr eta á tu padre , que aunque esclavo, de amarte no se desdeña; rnira á tu tia.^ Cond. A su novia, que yo sacaré dispensa, Y por donde lo has sabido. Pol. Esta carta canta : estame atenta. Amigo y Señor iDon Po lie arpo. Uno de los negros que robaron en la nueva España d vuestro hijo E>.Ni' colas , dntes que cumpliese dos anosj ha venido d poder mió , y habiendo 9Ído hablar del robo , ha declarado C z
ÜomeMa como lo'Vendió de edad de seis años d un Oficial Ingles , llamado Enri¬ que Walteyn , el que en su muerte le dió libertad en la fiamayca. Con ffste .motiDo le hice buscar en aquella Isla , en donde un paisano me infor¬ mó de que á los veinte años salió de allí para Vera Cruz , en donde: Cond. B-ista , basta, esto cierto? > Nic. Si Señora: feliz aiieva. Cond, A mejor tiempo no pudo ' descubrirse la certez?: ¿ame la mano de esposo,, y tomalo como quieras. Kic. Ms tendría por dichoso siempre que posible fuera. ■ Cond, Y por qué no lia de ser? PoL Yoy á darte la respuesta, v, Cond. Nicolásestos misterios me iban llenado de sospechas. .^Hay alguna cosa oculta? Digalo ymd. sin reserva, Ñic. 'Señora:.*: Cond. Si no hay reparo, , «e enviará por la dispensa. Saca Don Policarpo á Doña Josefa y d Pepito. P.oL Pepita, de ningún modo quiero que envíes por ella. Cond. ¿ Y por qué ? Jos. Porque es rtii esposo, Cond. I Y meló dices tu misma ^ Jos. Hay lances eo que es preciso. Po/. Esto es una vagatela; el muchacho es hijo mió, es noble , y es quanio quieras. en dos Actos* Ñic. Echem onos á sus plantas para obtener su cUmencia. Cond. Na quiero oiros, ni veros. . Pep. S.?ñor3.... PoL j Terrible escena ! Pep. Perdone vrad. á mis padres. Cond. ¡ Qué contenerme no puedaí Pep. Ya llora, vengan vmds. Los coge de la mano y les lleva- Cond. En vano aplacarme piensan. iVifV. Si no queréis perdonarnos,. bendecidnos tan siquiera. Pol. Vamos Condesa del diablo. Cond. jQuántos suspiros fne cuéstajl Pol. Resuélvete de una vez: ¿qué respondes? dilo apriesa. C. Q le en oponerme á sus dichas, fuera ser dos veces necia. Jof. Ya ss lograron mis gustos. Ñic. Ya se acabaron mis penas. Pol. ¿ Quándo vamos á comer, que ya son las doce y media ? Aunque estás dada al demonio» has de baylar en la fiesta; y has de ayudarme á apurar des docenas de botellas. - C. Una vez que no hay remedio!,, haré todo quanlo quieras. Jor. Vamos, tierno esposo. Ñic. Vamos: ya que después de la pena, ha querido consolarnos la divina providencia. FIN. Se hallará esta Comedia y otras de diferentes títulos .en Salamanca en la Imprenta de^ D. Francisco de Tóxar, calle de la Rúa.