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La doble acepción de lo simbólico en la Ciencia nueva – The double sensation of the symbolic in Scienza nuova – Sulla duplice accezione del simbolico nella Scienza nuova – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.13 © Cuadernos sobre Vico 37 (2023) [219] Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732 © Marco Vanzulli – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.13 © de la traducción: Miguel A. Pastor Pérez. LA DOBLE ACEPCIÓN DE LO SIMBÓLICO EN LA CIENCIA NUEVA Marco Vanzulli Universidad de Milán-Bicocca RESUMEN: Este ensayo se ocupa de lo simbólico en la Ciencia nueva de Giambattista Vico, según dos acepciones ligadas entre sí: la hermenéutica de las fábulas arcaicas y el carácter simbólico de las prácticas sociales. Bajo el primer aspecto, se resalta el mito como «vera narratio» y la centralidad de la «llave maestra» de la obra viquiana, la teoría de los universales fantásticos, géneros de fantasía. En los mitos esta contenida no la historia como crónica, sino que se encuentran sedimentados las relaciones materiales y sociales en su generalidad. De aquí la atribución al mito, por parte de Vico, de un significado originario, de tipo civil, mientras todos los otros significados, incluso el naturalista, habrían sido posteriores. Las prácticas sociales tienen en Vico un carácter de reproducción de la vida social que incluye en sí el aspecto ideal, que no puede perderse en una dimensión únicamente utilitarista, so pena de perdida de la misma humanidad, que a su vez no es un dato sino un efecto de las prácticas civiles. PALABRAS CLAVE: Giambattista Vico, Ciencia nueva, Simbólico, fantasía, razón, Marco Vanzulli. ABSTRACT: This essay deals with the symbolic in Giambattista Vico’s Scienza nuova, according to two interconnected meanings: the hermeneutics of archaic fables and the symbolic character of social practices. Under the first aspect, the myth as «vera narratio» and the centrality of the «master key» of Vico’s work, the theory of fantastic universals, genres of fantasy. Myths do not contain history as chronicle, but material and social relations in their generality. Hence Vico’s attribution to myth of an original, civil meaning, while all other meanings, including the naturalistic one, would be subsequent. Social practices have in Vico a character of reproduction of social life that includes in itself the ideal aspect, which cannot be lost in a purely utilitarian dimension, on pain of the loss of humanity itself, which itself is not a datum but an effect of civil practices. KEYWORDS: Giambattista Vico, Scienza nuova, symbolic, fantasy, reason, Marco Vanzulli. ––––––––––––––––––––– Recibido: 05/07/2023. Aceptado: 30/08/2023.
Marco Vanzulli 220 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) ueremos ilustrar con este texto una doble presencia de lo simbólico en la Ciencia nueva. La primera es la de la hermenéutica del mito y de cualquier otro documento encaminado al conocimiento del mundo civil, in primis, el de la «sabiduría poética», pero en principio también de otras edades. Vico está convencido que se puede re-encontrar el significado originario de los personajes mitológicos de las antiguas fábulas, los «caracteres poéticos» o «universales fantásticos», que remiten –precisamente a través de una simbología, que es necesario ilustrar y comprender– a los acontecimientos de la vida material y a una vera narratio oculta bajo las sedimentaciones de significados atribuidos a las fábulas de la época de los dioses y de los héroes por las culturas posteriores. Una segunda dimensión de lo simbólico considera el carácter de vínculo social que tienen las prácticas sociales, las cuales no configuran solo la vida material, sino que la caracterizan como dimensión ética. Son prácticas simbolizadas en la construcción continuamente por hacer y nunca garantizadas por la dimensión humana de la vida social. Aquí está el valor paradigmático de las tres prácticas de la sepultura, de las nupcias y de las religiones, a las que atribuye Vico una importancia constitutiva. La dimensión económica, sociopolítica no puede ser separada de la simbolización de la vida comunitaria como vida universalmente humana, como es sentida espontáneamente en los juicios colectivos del «sentido común». En la comunidad «heroica» habíamos contrapuesto y subordinado los «fámulos» a los «héroes», los hijos de los hijos de los dioses. En el lenguaje poético se expresa esta «lucha de clases», o quizás es mejor decir lucha de castas, y por ello el lenguaje heroico es un lenguaje político-militar de las aristocracias amenazadas (las empresas, el lenguaje icónico de los héroes). En la medida en que los plebeyos luchan y se rebelan, el lenguaje, que también es político, se pone en cuestión para ser compartido. Vico logra desarrollar una historia de la dominación simbólica y una historia de la dominación política, no separando nunca la línea económica, la línea política y la línea semiótica. En esta complejidad reside la fuerza de su representación de la génesis y formación de las sociedades. 1. LA «VERA NARRATIO» DEL MITO La «llave maestra» de la Ciencia nueva es, según el mismo Vico, la teoría de los «universales fantásticos», entendidos como géneros, no de la razón,
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 221 sino de la fantasía, bajo los cuales se encuentran recogidos todos los caracteres civiles comunes de una determinada condición. Como ha notado Antonino Pagliaro, la asunción del carácter universal por parte de un personaje no ocurre per se, fuera de una coyuntura, de un mito 1 . No solo el mito (griego), sino todo el fenómeno de la religión, junto con el derecho (romano) y todo lo que constituye el objeto de la filología, es recogido como expresión de un significado civil, oculto y oscuro a los ojos del moderno intérprete. Bajo la historia fabulosa se encuentran estos dos factores que, a parte subiecti, constituyen un todo único: la mentalidad de quienes la han inventado –la «sabiduría poética» en el caso de los mitos; la arrogancia de los doctos y de las naciones, por ejemplo, en el caso de las fábulas de los eruditos–, y las coordenadas sociales e históricas que en cierta medida la justifican. Sobre la base de estos dos factores considerados conjuntamente, se puede llegar a una comprensión correcta y definitiva de la fábula. Se trata de una comprensión plena y completa en sí misma, no de una forma en movimiento hacia su propia realización (en lenguaje prosaico). Al mismo tiempo, la comprensión poética no es ajena, sino parte de un desarrollo. Por tanto, en los «universales fantásticos» ya está presente la «operatividad de la razón». El mito es una vera narratio, para la cual es válido el precepto, presente dentro del principio del verum-factum en la sección «Del método», de que «donde sucede que quien hace las cosas por sí mismo las narra, allí no puede ser más cierta la historia» 2 . Este autor-narrador, por supuesto, es colectivo. El mito es vera narratio, «las fábulas solo deben contener narraciones históricas de las antiguas costumbres, órdenes, leyes de las primeras naciones gentiles» 3 , pero, precisamente, no según un sentido histórico estricto. En el mito está ya contenida una generalización notable, aunque en la forma fantástica que le es propia. Cuando Vico afirma que las fábulas deben contener solo narraciones históricas, no se trata de acontecimientos singulares, sino de acontecimientos socioeconómicos y políticos generales ya expresados de alguna manera en su propio significado, lo cual no excluye que la narración en sí sea interesada de parte. Las fábulas no narran hechos históricos singulares, sino acontecimientos comunes y públicos. El autor es colectivo, el contenido es colectivo. –––––––––– 1 . A. PAGLIARO, «Giambattista Vico fra linguistica e retorica», en Giambattista Vico nel terzo centenario della nascita, a cargo de E. PONTIERI, ESI, Nápoles, 1971, p. 145 [pp. 133-162]. 2 . VICO, Scienza nuova (1744), en ID., Opere, a cargo de A. Battistini, Mondadori, Milán, 1990, p. 552. 3 . VICO, Scienza nuova (1725), pp. 1033-1034.
Marco Vanzulli 222 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) El objeto de la vera narratio mítica son, por tanto, los acontecimientos generales simbolizados, es decir, pertenecientes al imaginario comunitario, algo compartido como las costumbres –ya consignadas en versos en los cantos órficos y en los poemas de Lino 4 –, elaborados antes de que se afiance el simbolismo mítico, durante el proceso civilizador, el individuo abstracto es capaz de separarse de las representaciones comunes, aunándose con el surgimiento de la crítica. Los materiales que nos han llegado con el mito no pueden considerarse relatos inmediatamente históricos, porque en el relato hay un componente ideal, que no es algo adicional, sino una cualidad integral y esencial, inseparablemente entrelazada desde el principio con su componente real 5 . En términos modernos, también podríamos decir que en el mito se encuentra la relación social encapsulada en una representación ideológica. El mito es entonces narración verdadera, pero no es historiografía en absoluto. O mejor dicho, desde el momento que «mito» significa historias con estructura y contenidos similares, pero que no siempre tienen la misma función en el tiempo, el mito ciertamente ya no es, como tal, directamente historiografía para la crítica racionalista, –de hecho, su historia verdadera debe ser reconstruida críticamente por el intérprete moderno–, mientras que ciertamente pudo haber sido para sus autores (como el mismo Vico sugiere) una forma de memoria colectiva de las leyes y los órdenes sociales –y, más allá de esto, ciertamente es también una representación alegórico-ideológica. El carácter intrínseco del mito es, por tanto, más que el carácter histórico de sucesión, el carácter poético de superposición o condensación. La corrupción del mito comienza entonces de inmediato, porque el mismo relato se modifica y deforma para expresar nuevas contextualizaciones, siempre a cargo de la misma historia individual. Por lo demás, es la misma naturaleza prácticamente polisémica de la historia y la alegoría la que lo permite. Por tanto, es necesario separar la corrupción mítica del uso posterior de las fábulas, o de la corrupción filosófica que atribuye al mito significados físicos, morales, metafísicos y estéticos. Los mitos, en su nacimiento, son «narraciones verdaderas y severas», nos dice Vico, las fábulas habrían sido historias verdaderas y severas de las cos- –––––––––– 4 . Cfr. VICO, De constantia iurisprudentis, en ID., Opere giuridiche, a cargo de Paolo Cristofolini, Sansoni, Florencia, 1974, p. 489. 5 . Cfr. K.O. MÜLLER, Prolegomena zu einer wissenschaftlichen Mythologie, Göttingen, 1825, trad. it. de L. Andreotti, Guida, Nápoles, 1991, pp. 77 y 121.
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 223 tumbres de los antiguos pueblos de Grecia, y, en primer lugar las de los dioses, que eran historias de los tiempos en que los hombres de la humanidad gentil más ruda creían que todas las cosas necesarias o útiles para la raza humana eran divinas; de cuya poesía fueron autores los primeros pueblos, de los cuales se descubre que todos fueron poetas teólogos, y de quienes, sin duda, se dice que fundaron las naciones gentiles con las fábulas de los dioses 6 . Los pueblos arcaicos, incapaces de abstraer, de elevarse por encima de lo sensible mediante el concepto lógico, produjeron caracteres divinos que representaban significados y aspectos esenciales de su vida, precisamente los «universales fantásticos». Los «poetas teológicos» proyectaron antropomórficamente las condiciones materiales y el estado de las relaciones sociales vigentes en sus comunidades sobre el mundo natural. Por lo tanto, bajo las mismas cosmologías antiguas, Vico ve una representación inconsciente y espontánea por parte del hombre arcaico de su mundo social, su condición económica y su estado de desarrollo tecnológico. Por eso, puede decir que las fábulas tenían «solo significados históricos de las primeras muy antiguas repúblicas griegas, y [Vico] explica toda la historia fabulosa de las repúblicas heroicas» 7 . Por tanto, las narraciones míticas están originariamente ligadas a significados civiles. Entre los numerosísimos ejemplos que se podrían poner, se puede ver el carácter fantástico de la lira (poesía lírica). Al principio anuncia el poder público, las leyes expresadas en los cantos, y su contenido es de tipo socio-jurídico. solo en tiempos posteriores, en una época de lujo y pompa, la lira cantaría temas eróticos 8 . También se pueden mencionar dos mitos de origen. El mito de la formación del mundo a partir del caos original se interpreta como expresión del cese del estado de naturaleza y del vagar ferino de los hombres, tras la formación de las familias, es decir, para Vico, los primeros núcleos comunitarios. O, de nuevo, el mito de la edad de oro –ahora lucreciano, como en gran parte del pensamiento moderno, ya no considerada una época de refinamiento y sabiduría reflexiva– se interpreta como la representación fabulística de la edad del trigo, es decir, de invención de la agricultura. Es según este módulo que la Ciencia nueva contiene una interpretación sistemática y minuciosa de los mitos griegos. –––––––––– 6 . Cfr. VICO, Scienza nuova (1744) cit., pp. 419-420. 7 . Cfr. VICO, Vita scritta da se medesimo, in ID., Opere, cit., p. 43. 8 . Cfr. VICO, Dissertationes, en ID., Opere giuridiche, cit., p. 909.
Marco Vanzulli 224 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) El significado originario de los «caracteres poéticos», en la base de las fábulas, debe ser reconstruido a partir de la naturaleza misma de las cosas humanas 9 , de ese orden natural de las ideas y de las cosas siempre presentes en la Ciencia nueva, cuyo hilo conductor está dado por el curso de una «nación». De hecho, las fábulas siguen siendo oscuras para quienes no conocen el funcionamiento de la mente bárbara y poética, por lo que es necesario ante todo comprender su modo de formación 10 . Las fábulas, sin embargo, no son susceptibles de una lectura única, de una interpretación unívoca, sino que presentan significados que pueden incluso hacerlas contradecirse entre ellas. Esta polisemia, sin embargo, no es originaria, sino estructural e histórica. Es decir, por un lado, debido a su naturaleza simbólica abierta, la forma de la historia se presta a estar cargada de múltiples significados: filósofos como Platón o los estoicos, cuando no utilizaron fábulas ya existentes, inventaron otras nuevas para encerrar en ellas significados que querían mantener arcanos para el vulgo 11 y, por otro lado, con el cambio de sociedades y culturas, el significado original es olvidado y transformado por una mentalidad diferente, típica de una civilización más refinada. Al significado civil originario de las fábulas le siguen los significados filosóficos: primero el físico –el Caos, de la confusión de los semi-humanos (vida fuera de toda comunidad) ha pasado a significar el desorden de los elementos. Es con Tales que se inaugura este tipo de lectura–; luego el moral –el «carácter poético» plebeyo de Tántalo pasó a significar la avaricia, su homólogo Sísifo, la codicia humana, etc.; florecen las fábulas de Esopo–; y finalmente el metafísico –Júpiter se convierte en las mentes en el éter que todo lo impregna y mueve, el Destino la eterna necesidad de las cosas, etc. 12 –. Es el mismo orden que debe ser reconstruido en cuanto afecta a la poesía: la primera poesía fue la «poesía heroica», anterior a todas las demás formas poéticas, porque consiste en una imitación directa, de las acciones [rerum gestarum] y los discursos pronunciados por los «héroes». Se trata de aquella misma única imitación en que consiste la historia arcaica. La imitación que caracteriza las otras formas de poesía es en cambio doble o triple, es decir, el carácter de ficción es en ellas mayormente intencional, lo cual es propio de mentes más refinadas 13 . –––––––––– 9 . Cfr. ibid., p. 913. 10 . Cfr. VICO, Scienza nuova (1725) cit., pp. 1111-1116. 11 . Cfr. VICO, Dissertationes, cit., p. 865. 12 . Cfr. ibid., pp. 919-921; VICO, Scienza nuova (1725), pp. 1126-1127 y Scienza nuova (1744)., p. 761. 13 . Cfr. VICO, Notae in duos libros, en ID., Opere giuridiche, cit., pp. 765-767; cfr. también VICO,
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 225 Estos múltiples significados en su mayoría han sido «cargados» sobre un mismo «carácter poético» de manera progresiva, para expresar diacrónicamente los incrementos de la civilización bajo una relación determinada. Las adiciones semánticas a la misma figura mitológica lo revelarían claramente. Pero, correctamente interpretados y liberados de las alteraciones sufridas a lo largo del tiempo, los mitos, perdiendo así su oscuridad, presentan «públicas razones de verdad» 14 y constituyen una vera narratio, que encuentra su lugar auténtico en el nivel historiográfico. Es así como, para explicar la fábula de Teseo o la nueva situación política que surge con la afirmación de la república popular, es necesario tener en cuenta la naturaleza de los patricios y por qué debieron aceptar las imposiciones del «carácter heroico» de Teseo 15 . Y esto nos permite llevar a buen término la explicación de la fábula. De hecho, la explicación debe concordar con la comprensión histórica típica que uno pueda tener ya de la situación a la que se refiere el mito. De esta manera, la polisemia intrínseca del mito puede ser reducida, a través del análisis histórico-social, a su monosemia específica. Es la filosofía –la «historia eterna ideal», como más tarde se llamará– la que acude en ayuda de la filología, permitiéndole ser esclarecida e interpretada; la comprensión histórica general, tendencialmente siempre vera, ilustra un certo relato histórico individual, por ejemplo, la transición en Atenas de la república aristocrática a una primera forma de república popular. La polisemia del mito también se presta a un destino sincrónico diferenciado, en el que el cambio semántico depende del sujeto social del que habla el mito; existe entonces, junto a la mitología «heroica» dominante, una mitología plebeya que utiliza, o más bien se expresa a través de los mismos géneros fantásticos, y construye así mitos paralelos, variantes mitológicas. El igual –e igualmente ideológico– valor de verdad de las fábulas plebeyas es posible en virtud del hecho de que el «universal fantástico» originalmente siempre representa un sujeto social colectivo 16 . Sin duda entonces, sobre la narración veraz de la primera mitología se advierte el peligro de la sofisticación, del engaño, del relato artificial para encubrir y expresar significados que se alejan del relato expositivo inmediato, así como se extrae la perla de la ostra, porque la primera antigüedad era simple –––––––––– Origine, progresso e caduta della poesia, en ID., Opere cit., pp. 275-280, en particular pp. 138 y ss. 14 . Cfr. VICO, Dignidad XVI, Scienza nuova (1744) cit., p. 500 15 . Cfr. VICO, De constantia iurisprudentis, cit., p. 657. 16 . Cfr. VICO, Dissertationes, cit., p. 911.
Marco Vanzulli 226 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) y espontánea, la religión auténtica, inmediata y unitariamente elaborada y vivida. Si bien el relato es deconstruido e interpretado por Vico a partir del significado atribuido a sus elementos, el mito es originariamente vivido como una unidad narrativa, y lo que se transmite, como hemos visto, es el relato, y no el significado, lo que muy rápidamente sufre deformación (que coincide en parte con la del relato) y olvido. Vico rechaza resuelta y consistentemente la teoría de la religión (y por tanto de la mitología) como una impostura. Como en los niños, simples e ingenuos, así en los hombres arcaicos, solo hay representación, por así decirlo, totalmente participativa. Sin embargo, con la madurez se produce el desdoblamiento de representación y realidad, subjetiva y objetiva, imagen y cosa, y con ello se hacen posibles incluso la mentira, el engaño y la ironía. La misma separación entre religión y mitología se produce solo cuando se genera una mentalidad de madurez más reflexiva y menos espontánea. Lo mismo vale para la separación entre religión y poesía, entre religión e historia, distinciones que solo pueden establecerse con cierta claridad en relación con la época de la «razón humana plenamente desarrollada». Benedetto Croce advirtió a menudo esta indistinción en Vico y la estigmatizó como confusión. No podía comprender cómo Vico, que para él era al mismo tiempo el fundador de la estética y de la mitología, no supiera distinguirlas; así como señaló que «la poesía es poesía y no historia» 17 . Pero dentro de la «sabiduría poética» –en la que, por ejemplo, el derecho romano antiguo era «un poema serio» y la jurisprudencia antigua «una poesía severa» 18 – las categorías absolutas de la filosofía crociana no valen. Se ha sostenido que solo después del Derecho Universal Vico radicalizaría su posición, abandonando la teoría de los cuatro sentidos por los cuales pasarían las determinaciones de los dioses: los dioses como expresión de entidades naturales; de entidades humanas naturales; de hechos sociales; su asunción al cielo y la separación de las cosas terrenas de las divinas. Al final, sin embargo, Vico habría considerado original y fundamental solo el tercer –––––––––– 17 . B. CROCE, Storiografia e idealità morale, Laterza, Bari, 1967² [1950], p. 76; B. CROCE, La filosofia di Giambattista Vico, Laterza, Bari, 19804 [1911], p. 67; E. PACI, Ingens sylva, Bompiani, Milán, 19942 [Mondadori, 1949], pp. 120-124; E. PACI, Vico, lo strutturalismo e l’enciclopedia fenomenologia delle scienze, en ID., Idee per un’enciclopedia fenomenologia, Bompiani, Milán, 1973, p. 56; G. CABIBBE, «El concepto de existencia y la categoría estética como principio puro de mediación en la problemática viquiana», Rivista Critica di Storia della Filosofia, 7 (1952), pp. 207-221. 18 . Cfr. VICO, Scienza nuova (1744) cit., p. 926.
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 227 sentido, el social 19 . Sin embargo, ya en el Derecho Universal, de hecho, en la interpretación etimológica y de los «personajes poéticos» individuales, en la reconstrucción de la función de las instituciones civiles, se presenta un cuerpo de interpretación muy compacto, en el que el significado social se impone claramente como el predominante. Vico desea, por ejemplo, decir explícitamente que los poetas eran teólogos, pero teólogos civiles, no naturales 20 . Precisamente después de enumerar los cuatro sentidos atribuidos a la divinidad, se abre la oportunidad de interpretar todas las leyendas inventadas «ad dignitatem heroum», y así la atención del Derecho Universal se concentra en las leyendas «heroicas» 21 . Jacobelli Isoldi, por el contrario, cree que la explicación basada en el significado civil de los mitos nunca reemplaza completamente, ni siquiera en la Ciencia nueva, la explicación en términos naturalistas, que por tanto permanecería como la originaria 22 . Se podría pensar en este sentido en la distinción que hace De Constantia iurisprudentis entre los doce dioses del «pueblo mayor» y la época fabulosa del «pueblo menor»: mientras que la segunda es la época propiamente «heroica», en la primera, anterior a la fundación de los gobiernos civiles, la mitología se dirige no tanto a las repúblicas y a las costumbres, sino a la naturaleza de los dioses 23 . Ahora bien, se trata de una distinción dudosa. En primer lugar porque se presenta preliminarmente dentro de la discusión de las interpretaciones más comunes de la mitología, no como una conceptualización compartida por el propio –––––––––– 19 . Cfr. VICO, Dissertationes, cit., pp. 905-907 y B. CROCE, La filosofia di Giambattista Vico, cit., p. 150; cfr. también F. NICOLINI, Note a VICO, Il Diritto universale, a cargo de F. Nicolini, Laterza, Bari, 1936, III, p. 793. 20 . Cfr. VICO, De constantia iurisprudentis, cit., p. 617. 21 . Cfr. VICO, Dissertiones, cit., p. 907. 22 . Cfr. A.M. JACOBELLI ISOLDI, G.B. Vico. La vita e le opere, Cappelli, Bolonia, 1960, pp. 394-395. Sin embargo, véase otro texto del mismo autor: «En realidad estas variantes nos parecen testimoniar, más que una transformación en la interpretación del mito por parte de Vico, el surgimiento de la conciencia de una evolución en la elaboración del mito. En De Uno Vico centra su atención en las expresiones más originales de la conciencia mítica que permiten el surgimiento de las manifestaciones primordiales de la sociedad y la civilización. Es lógico que en este sentido los ejemplos se refieran principalmente a fenómenos naturales, ya que para los hombres embrutecidos y vagantes por los bosques no puede haber todavía otras experiencias. Cuando la vida en sociedad comienza a desarrollarse, la elaboración de los mitos se enriquecerá con nuevos contenidos y, por tanto, adoptará formas más complejas» (A.M. JACOBELLI ISOLDI, «Il mito nel pensiero di Vico», en AA.VV, Omaggio a Vico, Morano, Nápoles, 1968, p.58 [pp. 37-71]). 23 . Cfr. VICO, De constantia iurisprudentis, cit., p. 393.
Marco Vanzulli 234 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 2. SIMBOLIZACIÓN Y CIVILIZACIÓN El segundo punto mencionado inicialmente, lo simbólico como vínculo social, tiene en común con el primero la importancia de la dimensión sensitivo-fantástica, de las prácticas humanas, sociales y colectivas. De hecho, es la imaginación social la que debe fundamentar las creencias y prácticas civiles con formas sensibles, precisamente con imágenes. La unión de los hombres no puede reducirse al cálculo, a la concepción de lo simbólico como lógico de la Escuela de Port Royal. Sin embargo, el utilitarismo individualista es una posibilidad. El vínculo humano como mera relación de utilidad contractual no solo ha sido ampliamente teorizado en el pensamiento moderno, sino que lo ha sido precisamente porque las formas sociales tendían hacia él. Para Vico, una formalización excesiva del lenguaje, un lenguaje lógico-ma- temático, sin embargo, acabará autodesintegrándose y finalmente será incapaz de expresar nada más que él mismo. En Vico nunca hay un logro que no esté marcado por un riesgo. En este sentido, no es un progresista, al menos no en el sentido de la concepción tardomoderna del progreso, que aún no había surgido en 1744. El rechazo del animismo –descrito por Vico como esa proyección sobre la naturaleza típica de la lengua– de «sabiduría poética» puede conducir a un mundo desanimado, en el que el significado se vuelve autorreferencial: Lo que es digno de observación es que en todas las lenguas la mayor parte de las expresiones acerca de las cosas inanimadas están hechas con traslaciones del cuerpo humano y de sus partes y de los sentidos humanos y de las pasiones humanas 45 . En resumen, existe el riesgo de desimbolización. La cosa a la que Vico más teme. La mente hipercrítica destruye los cimientos de la civilización. En última instancia, la plena significación del lenguaje corre el riesgo de desaparecer. La crítica se puede hacer hasta cierto punto: hay un horizonte-límite en el sentido, el significante no puede prescindir del significado –que es otro respecto a quien lo expresa, no está completamente comprendido y cerrado por su decir– y no puede emanciparse completamente de él. El universal fantástico no puede separarse de la reproducción, de las actividades económicas. Todas las actividades humanas están incrustadas en lo simbólico. Por eso no hay, en el sentido en que podría entenderse desde el –––––––––– 45 . Cfr. VICO, Scienza nuova (1744), cit., p. 588.
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 235 marxismo de la Segunda Internacional en adelante, es decir, desde finales del siglo XIX, una primacía de lo económico en Vico. Porque incluso lo económico es parte de un mundo simbólico. Con el tiempo, la bestia se vuelve humana y, por tanto, el tiempo natural se vuelve histórico, es decir, el tiempo de la comunidad civil y humana. Y en el tiempo histórico, sobre esta base idéntica (que debe seguir siéndolo, so pena de perder –cuando se pierde el culto a los muertos, la relación familiar y el vínculo civil– la propia naturaleza humana), la humanidad se transforma. Habiendo abandonado la perspectiva metafísica todavía presente en el De uno, la naturaleza humana histórica no es un oxímoron para Vico o, si lo es, es un oxímoron virtuoso. Existe, por tanto, una naturaleza humana, y coincide con la naturaleza común de las naciones. Para Vico, la etimología de humanitas proviene de humare, o acto de enterrar a los muertos 46 . Este es un acto complementario a otras dos instituciones ya mencionadas y coextensivas con ellas: la unión familiar y el vínculo religioso entre hombres: Ahora bien, ya que este mundo de naciones fue hecho por los hombres, veamos en qué cosas todos los hombres han estado perpetuamente de acuerdo y aún están de acuerdo en él, porque estas cosas podrán dar los principios universales y eternos, que deben ser de toda ciencia, de donde todos surgieron y todos se conservan como naciones. Observamos a todas las naciones, tanto bárbaras como humanas, aunque, a través de inmensos espacios de lugares y tiempos distantes entre sí, divididamente fundadas, conservar estas tres costumbres humanas: que todas tienen alguna religión, todas contraen matrimonios solemnes, todas entierran a sus muertos; ni entre las naciones, por salvajes y crueles que sean, se celebran las acciones humanas con ceremonias más refinadas y solemnidades más consagradas que las religiones, las bodas y los entierros. Porque, por la dignidad de que «las ideas uniformes, nacidas entre pueblos desconocidos entre sí, deben tener un principio común de verdad», se debió haber dictado a todos: que de estas tres cosas comenzó la humanidad, y por eso deben ser guardadas santísimamente por todos para que el mundo no se enfurezca y vuelva a quedar desolado. Por eso, hemos tomado estas tres costumbres eternas y universales por tres primeros principios de esta Ciencia 47 . –––––––––– 46 . Cfr. VICO, Scienza nuova (1744) cit., p. 667. 47 . Ibid., pp. 542-543, «De’ Princìpi».
Marco Vanzulli 236 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) Nótese, en este pasaje, el doble uso de «humano»: porque incluso las naciones bárbaras son humanas. Es la práctica, humare, una acción colectiva, la que establece el hombre. Vico habla de «pueblos ya humanizados por la religión» 48 . Estas prácticas humanas, que convierten al hombre en miembro de la humanitas, constituyen la naturaleza humana, que es, por tanto, por esencia, naturaleza humana civil. El discurso sobre el hombre se convierte, por tanto, en discurso sobre las naciones, dentro del cual encuentra un lugar adecuado y obtiene plena inteligibilidad. El entierro de los muertos es una práctica que establece comunidad; significa el vínculo religioso entre hombres unidos en sociedad familiar, implica el reconocimiento de la descendencia 49 , la continuidad de la descendencia y la sustancialidad de las relaciones familiares y sociales; implica, por tanto, el reconocimiento de la comunidad pasada, presente y futura; en una palabra, de la naturaleza humana común de los hombres. Nótese, entonces, en este pasaje el tema de «preservar» y «guardar», que precisamente hace de Vico un pensador preprogresista y, por tanto, un autor muy consciente del tema de que las adquisiciones civiles, la adquisición misma de la humanidad, corren siempre en riesgo de perderse a causa del mismo proceso civilizador que las he generado. La naturaleza humana, la humanidad, es entonces el reconocimiento colectivo de la propia comunidad por parte de los hombres asociados, algo inseparable del proceso mismo de formación de la sociedad civil. Y es algo que se logra tempranamente, al inicio del rumbo de una nación, pero ya como resultado de un desarrollo. La naturaleza humana no es un hecho, no es un principio eterno. De hecho, es algo de lo que la humanidad puede escapar, que puede perder, perdiéndose así como humanidad, como sucede en la «barbarie de la reflexión», que significa precisamente esto, la consecución de tal identificación, de un individualismo anormal, que rompe el vínculo civil entre los hombres, que vuelve a las personas similares a bestias «acostumbradas a pensar en nada más que en los particulares beneficios personales de cada uno» que «en su mayor celebridad o multitud de cuerpos», viven «como inmensas bestias en una suprema soledad de almas y voluntades», con el resultado de que las ciudades se convierten nuevamente en bosques, y los bosques en «cuevas de hombres»: –––––––––– 48 . Ibid., p. 429. 49 . «Con la religión de las sepulturas, que los poetas llamaron “infierno”, como antes se ha visto, se fundaron las primeras genealogías» (ibid., p. 780).
Sobre la doble acepción de símbolo en la Ciencia nueva Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 237 Y, así, tras largos siglos de barbarie, [la Providencia] corroe las miserables sutilezas de los ingenios maliciosos, que habían convertido a los hombres en bestias más terribles con la barbarie de la reflexión de lo que habían sido con la primera barbarie de los sentidos 50 . Vico realiza esta crítica no sobre la base de principios religiosos trascendentes, sino en razón de la pérdida de prácticas inmanentes que, una vez comenzadas, habían iniciado la humanidad. Traducción del italiano por Miguel A. Pastor Pérez –––––––––– 50 . Ibid., p. 967.