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La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III

Linares González, Hector

Abstract

En este artículo hemos realizado un estudio sobre la concesión de mercedes de hábito y encomienda de las caballerías castellanas a los mayordomos y gentilhombres de la Casa del Rey en tiempos de Felipe III. En este sentido, constataremos cómo la mayoría de los servidores regios fueron portadores, antes o durante el ejercicio de sus responsabilidades, de un hábito de las tres órdenes militares de Castilla o de algunas de las caballerías radicadas en los territorios de la monarquía. Muchos de ellos, además, llegaron a disfrutar de mercedes de encomienda, una de las mayores dignidades de estas instituciones. Así, la inserción de los estatutos de caballero y comendador en el sistema de remuneración de servicios de la Monarquía Católica constituirá uno de los elementos centrales de este trabajo, prestando especial atención a la compleja y extensa red de clientes, familiares y aliados que el valido de Felipe III, el duque de Lerma, instauró tanto en el seno de estas milicias como en los oficios palatinos.

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LA SEGUNDA LLAVE DORADA. CABALLEROS DE HÁBITO Y COMENDADORES DE LAS CABALLERÍAS DE CASTILLA EN LOS OFICIOS DE LA CASA DE FELIPE III Héctor Linares González Universidad Autónoma de Madrid (España) [email protected] RESUMEN: En este artículo hemos realizado un estudio sobre la concesión de mercedes de hábito y encomienda de las caballerías castellanas a los mayordomos y gentilhombres de la Casa del Rey en tiempos de Felipe III. En este sentido, constataremos cómo la mayoría de los servidores regios fueron portadores, antes o durante el ejercicio de sus responsabilidades, de un hábito de las tres órdenes militares de Castilla o de algunas de las caballerías radicadas en los territorios de la monarquía. Muchos de ellos, además, llegaron a disfrutar de mercedes de encomienda, una de las mayores dignidades de estas instituciones. Así, la inserción de los estatutos de caballero y comendador en el sistema de remuneración de servicios de la Monarquía Católica constituirá uno de los elementos centrales de este trabajo, prestando especial atención a la compleja y extensa red de clientes, familiares y aliados que el valido de Felipe III, el duque de Lerma, instauró tanto en el seno de estas milicias como en los oficios palatinos. Palabras claves: órdenes militares, comendadores, duque de Lerma, Felipe III. The second golden key. Knights and commandants of the Castilian military orders in the Royal Household of Philip III ABSTRACT: In this article we analyze the concessions of commanderies and habits granted by the Castilian military orders to stewards and other members of King Felipe III Royal Household. We come to learn how Catholic monarchs took advantage of these honors and patrimony to pay services to the Crown. We will have the chance to observe that most of these privileged servants dressed a military habit of the three Castilian orders during and even before being named to these official positions. Likewise, a large number of them were rewarded by the King (or his valido) with commanderies and with the dignity it would imply. The remuneration of services through these ecclesiastical grants is one of the core elements of this thesis. We should pay special attention to the complex and extensive client, relative and ally networks that the King’s valido established within the official institutions as well as for the palatine positions. Keywords: military orders, commandants, Duke of Lerma, Philip III. ISSN: 2340-1176 Atalanta 2020, 8/1: 36-102 HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 37 La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 38 esde el comienzo del valimiento de Lerma, e incluso antes, con el rey católico postrado en su alcoba, el nuevo favorito, y el que estaba llamado a ocupar un lugar preeminente en la política de los reinos, empezó a confeccionar una extensa red clientelar en el seno de todas las instituciones de la monarquía 1 . No obstante, una de las principales preocupaciones del valido fue siempre la de intentar monopolizar, a toda costa, el acceso al monarca. Ello conllevaba el control directo de la influencia regia, y, por ende, de sus decisiones. I. El duque de Lerma y el dominio de los oficios palatinos La importancia de controlar el espacio cortesano y la Casa del rey radicaba en que, como bien indica el profesor Álvarez-Ossorio 2 , el palacio se configuraba como un elemento de poder en sí mismo, donde confluían los tres pilares más importantes de la monarquía: el gobierno político, el doméstico y el cortesano. El gobierno particular, es decir, el de las Casas del rey y la reina, estaba formado por un extenso y heterogéneo grupo de personas que acompañan al monarca en todo momento, y le hacían ser el protagonista de la escena pública y privada. En este sentido, los oficios palatinos y de la Casa del rey se convirtieron en un objetivo ansiado para el duque, que los consideraba plataformas estratégicas para la plena supervisión del pensamiento del soberano castellano. Para el profesor Escudero 3 , el valido era muy consciente de que una de sus mayores fuentes de poder era, en efecto, la cercanía al monarca, por lo que siempre intentó monopolizar el favor del rey. Para ello, Escudero afirma que Lerma tenía muy claro que su primer paso era convertirse en el «señor del palacio», es decir, de la Casa del rey. Desde esa posición privilegiada, podría colocar a sus colaboradores con el fin de que al soberano solo le llegase la información, consejos, 1 Este artículo se inserta en el Proyecto de Generación del Conocimiento PGC2018-094150-B-C22: «Privilegio, trabajo y conflictividad. La sociedad moderna de Madrid y su entorno entre el cambio y las resistencias», financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España (2019-2022). Sobre Lerma, véase Antonio Feros, El duque de Lerma. Realeza y privanza en la España de Felipe III, Madrid, Marcial Pons, 2002, pp. 75-109. 2 Antonio Álvarez-Ossorio, «Corte y cortesanos en la monarquía de España», en Educare Il Corpo, Educare la Parola: Nella Trattatistica Del Rinascimiento, coords. Giorgio Patrizi y Amedeo Quondam, Roma, Bulzoni, 1998, pp. 297-365. 3 José Antonio Escudero López, «Los poderes de Lerma», en Los validos, coords. Luis Suárez Fernández y José Antonio Escudero López, Madrid, Dikynson, 2004, pp. 121-176. D HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 39 y opiniones favorables al valido, cortando toda vía de comunicación con cualquier facción opositora, o como describía Ramírez de Prado en una de sus múltiples misivas al valido, «esos malditos calumniadores que no faltan» 4 . Lerma, conocedor de las intrigas palaciegas, y del funcionamiento de la política y la maquinaria del Estado, era muy consciente que «conservar el poder era todavía más difícil que ganarlo» 5 . Francesco Benigno, en una línea muy similar a la de José Antonio Escudero, relata que Lerma controló los principales cargos de la Casa Real, especialmente los superiores, los cuales fueron ocupados directamente por los familiares más cercanos al valido del rey 6 . De igual forma se manifiesta la profesora Magdalena S. Sánchez, quien considera que la red clientelar y de poder del valido encontró su mayor cimiento «on the basis of court appointments and marriage agreements. All of these appointments placed Lerma’s relatives physically close to the daily activities of the monarchs and afforced them personal access to the king» 7 . Por su parte, el profesor Alvar Ezquerra 8 añade que el valido fue además muy cuidadoso a la hora de escoger y colocar a sus familiares y hechuras en las principales posiciones de palacio, pues con ello podría «evitar fundadas murmuraciones». En cualquier caso, y como todos los autores apuntan, el fin último del duque era el de confeccionar una especie de cordón sanitario alrededor del monarca, que lo mantuviera siempre en una zona de especial seguridad para el valido, dado que todo aquel que tuviese contacto con el soberano estaría sujeto a las decisiones e intereses del duque. Fueron sus hijos, hermano, sobrinos, cuñados, y primos los que estuvieron en esta primera línea de la confianza regia al ser nombrados gentileshombres de la cámara. Ente sentido se expresa Pérez Bustamante 9 , a raíz del extremo control que Lerma instauró en los oficios palatinos, en especial en los que tenían que ver con la espiritualidad y la administración de la moral del soberano, es decir, sus confesores. El valido procuró que fueran sus confesores los que sirvieran al rey en la misma ocupación, para utilizarlos de portavoces de su Casa. 4 Antonio Feros, op. cit., p. 127. 5 José Antonio Escudero López, op. cit., pp. 121-176. 6 Francesco Benigno, La sombra del rey. Validos y luchas políticas en la España del siglo XVI, Madrid, Alianza Editorial, 1992, p. 84. 7 Magdalena S. Sánchez, The empress, the queen, and the nun. Women and power at the court of Philip III of Spain, Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1998, p. 40. 8 Alfredo Alvar Ezquerra, El duque de Lerma. Corrupción y desmoralización en la España del siglo XVII, Madrid, La Esfera de los Libros, 2010, pp. 146-153. 9 Ciriaco Pérez Bustamante, Felipe III. Semblanza de un monarca y perfiles de una privanza, Pamplona, Ugoiti ediciones, p. 93 y ss. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 40 Este enorme celo por la confianza del rey fue un aspecto que interesó a la profesora del Río Barredo, quien describe a Lerma como «un favorito ansioso de conservar el favor real, y, en consecuencia, de monopolizar el acceso al soberano». El valido llegó incluso a castigar severamente a quienes se aproximaban al rey sin permiso expreso cuando estaba en sus dominios 10 . Los privados del Rey de España se reducen todos a sólo el Duque de Lerma y en tanta manera que a aquellos que han sido amigos, criados, o dependientes suyos privan tanto con los Reyes quanto el taliento del mismo Duque los tiene vivos en su favor dellos porque el dicho Duque ha sabido tanbién hazer su negocio que ha mudado y rebuelto de alto a baxo todos los criados del palacio y ha puesto a cerca del Rey hombres que son del todo sus hechuras 11 . En este fragmento, de autor anónimo, y encontrado en la Biblioteca Nacional de Francia, nos habla de la gran operación y despliegue de hechuras que el valido instauró en los oficios de palacio. Como bien indica Gómez Rivero, desde el comienzo del reinado de Felipe III el valido del rey intentará controlar él mismo el nombramiento de los cargos y puestos de la Casa del rey. Así, serán sus candidatos, elegidos mediante decretos suyos, los que llegarán al despacho del secretario de Obras y Bosques. Como sabemos, controlar dicha institución resultaba fundamental para el dominio del espacio cortesano, dado que era el órgano encargado, desde 1545, de la administración, gobierno y cuidado de los palacios, alcázares, y bosques reales 12 . Así, en 1599 el duque ya controlaba la designación de los jueces de la junta, y poseía el control efectivo de la misma, algo que mantuvo hasta el final del reinado de Felipe III 13 . A los intereses de Lerma sobre los oficios de palacio se le sumó el deseo del monarca, y de buena parte de la nobleza castellana, de re-estructurar la etiqueta y los oficios palatinos, intentado, de esta forma, desplazar el ceremonial borgoñón imperante 10 María José del Río Barredo, Madrid, Urbs regia. La capital ceremonial de la Monarquía Católica, Madrid, Marcial Pons, 2000, pp. 87-88. 11 Ricardo Gómez Rivero, «Lerma y el control de cargos», Anuario de Historia del derecho español, 73, 2003, pp. 193-223. 12 Francisco Javier Díaz González, La Real Junta de Obras y Bosques en la época de los Austrias, Madrid, Dykinson, 2002. 13 Ricardo Gómez Rivero, art. cit., pp. 193-223. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 41 en tiempos de Felipe II 14 . Con ello también se buscó limitar el número de cargos de palacio, los cuales se habían duplicado en el último reinado, y habían llegado a suponer una considerable carga para la pauperizada Real Hacienda. En 1603 el nuevo monarca comenzó a reformar las Casas reales, empezando con la de la reina Margarita de Austria, aunque las reformas de rey y valido no llegaron a plasmarse en una nueva realidad cortesana, como se había intentado buscar, sobre todo, en el apartado de gastos. No obstante, el valido también supo sacar provecho de la nueva situación, y supo ver en las reformas cortesanas una oportunidad perfecta para convertirse en el amo de la Casa del rey 15 . El valido, además, propulsó una ingente reglamentación de los oficios palatinos junto con una auténtica cascada de nuevos cargos y oficios supernumerarios con abultados salarios, raciones, y dotes para tenerlos a su disposición y poder otorgarlos a sus familiares y hechuras, ganándose así la confianza y lealtad de parte de la nobleza 16 . Ello conllevó que el gasto de las casas reales aumentara considerablemente en el reinado de Felipe III, pasando de los 400 000 ducados del último periodo de gobierno de Felipe II a los más de 1 300 000 ducados. La mayoría de este aumento iba destinado al pago de los sueldos, raciones, dotes, mercedes y ayudas de costa 17 . El profesor Carlos de Carlos 18 estudió con detenimiento la evolución de los gastos de las Casas reales en tiempos de Felipe III y refleja un aumento de más del 50% de los gastos cortesanos entre 1599 y 1600 en la casa de la reina solo en raciones a criados damas, dueñas de retrete, y mozas de cámara. El total del gasto de las Casas reales, para este mismo autor, aumentó desde los 122 624 800 maravedíes anuales del año 1598 a los 182 750 000 en 1601. Es decir, un total de 50 000 000 de maravedíes más en tan solo tres años. El control de la Junta de obras y bosques también resultaba de interés para el valido en su estrategia de adquirir posesiones en las inmediaciones de los Reales Sitios con el 14 José Martínez Millán, «Las Casas del rey. La evolución de la Casas de Castilla y la de Borgoña», en La Monarquía de Felipe III: La Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, I, pp. 324-349. 15 José Antonio Escudero López, op. cit., pp. 121-176. 16 María Encarnación López Rodríguez, Etiqueta y ceremonial. Aproximaciones a la imagen del rey en la corte de los Austrias, Madrid, Universidad Complutense, 2016, pp. 62-64. 17 Ignacio Lozón Ureña, Madrid, capital y corte. Usos, costumbres y mentalidades en el siglo XVII, Madrid, Comunidad de Madrid, 2004, p. 92. 18 Carlos de Carlos Morales, «Gasto y financiación de las Casas reales», en La monarquía de Felipe III: La Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, I, pp. 1229-1232. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 42 fin de conseguir una imagen de continuidad y máxima cercanía a Felipe III. En la misma consiguió incorporar como consejeros, en 1599, a Juan Pascual, Juan de Ibarra y Juan de Menchaca, todos ellos hechuras, e incluso el primero fue miembro del servicio de su propia Casa. El nombramiento de estos tres caballeros supuso el principio del control absoluto de la Junta, que Lerma mantendrá hasta 1617, aunque con ciertos altibajos de poder e influencia, como el ocurrido en 1607, cuando el rey nombró al conde de Chinchón miembro de la misma, que como sabemos mantenía una fuerte rivalidad con el valido no solo por cuestiones políticas sino también territoriales, dado que los estados del conde encontraban muy cercanos al Real Sitio de Aranjuez, y era algo que al duque de Lerma inquietaba especialmente 19 . No obstante, a través de sus hechuras (a los que luego se sumaron el confesor fray Gaspar de Córdoba, el conde de Salazar y Tomás de Angulo, entre otros) mantuvo el control de la junta hasta su retirada, dominando, de facto, los reales sitios, los palacios y las casas reales. II. La segunda llave dorada. Encomiendas como premio, hábitos como forma de acceso al servicio palatino regio en la corte de Felipe III (1598-1621) La muerte de Felipe II no solo trajo consigo una importante reformulación política, administrativa e institucional del aparato de la monarquía, sino que también el nuevo reinado dejó su huella en la organización de las Casas del rey y la reina 20 . La «mudanza de los tiempos» auguraba una importante voluntad de cambio, superando una etapa en la que la ceremonia borgoñona heredada de Carlos V y la castellana convivieron entre cortes itinerantes y una recién establecida en la villa de Madrid. El reinado de Felipe III supuso para las Casas reales, como bien indican Mayoral López y Ezquerra Revilla, una auténtica 19 Ignacio Ezquerra Revilla y Rubén Mayoral López, «La caza real y su protección: la junta de obras y bosques», en La monarquía de Felipe III: La Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, I, pp. 811-992. 20 Véase, entre otros, María Victoria López-Cordón, «Servicio y favores en la Casa de la Reina», en El poder del dinero: ventas de cargos y honores en el Antiguo Régimen, coords. Francisco Andújar Castillo y María del Mar Felices de la Fuente, 2011, pp. 223-244. Ana Sanz Martínez, «Las mujeres de palacio. Hacía un enfoque sociocultural de la Casa de la reina en los siglos XVI y XVII», en La Corte de los chapines, mujeres y sociedad política en la monarquía de España, 1649-1714, coords. Cristina Bravo Lozano y Roberto Quirós Rosado, Milán, EduCatt, 2018, pp. 48-62. Rubén Mayora López, La Casa real de Felipe III, 1598-1621, ordenanzas y etiquetas, Madrid, Universidad Autónoma, 2007. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 43 época de consolidación de categorías y funciones de los miembros de los aposentos de palacio 21 . En este organigrama, los mayordomos y gentileshombres de Su Majestad jugaban un papel de gran interés, pues eran personajes que se encontraban en todo momento en cercanía al soberano, lo que suponía poseer un importante «capital relacional», como refiere el profesor Andújar Castillo 22 . La importancia de los mayordomos dentro del complejo entramado del servicio palaciego radicaba en sus amplias atribuciones y funciones en caso de ausencia del mayordomo mayor, quien regía y gobernaba la Casa del rey. La actividad de estos caballeros se realizaba de forma semanal, teniendo la obligación de asistir al monarca en todo momento llegado el turno 23 . La principal función de este característico oficio de palacio no solo era la ayuda al soberano, sino también la de visitar los oficios de boca, y supervisarlos. No obstante, durante el reinado de Felipe III la mayor parte de las funciones de los mayordomos fue absorbida por la figura del mayordomo mayor, aunque la importancia de estos oficios siguió siendo capital para el buen funcionamiento de las Casas reales. Los gentilhombres del rey, por su parte, se encontraban en el escalafón superior de su categoría. Las funciones de los mismos eran, como los mayordomos del rey, la de la asistencia al monarca, aunque en este caso particular, estos caballeros, y de ahí el nombre, se encargaban de servir la mesa al soberano (entre las que había tres categorías: coperos, trinchantes, y panatieres, todos bajo la dirección del ujier de sala). El valor de sus funciones, más simbólica que práctica, representaba la ayuda y cercanía al monarca, y seguía el legado de la tradición borgoñona, que utilizó estas categorías de servicio cortesano como forma de integración y «domesticación» de la nobleza. Es de tanta estimación en el servicio real el ejercicio de gentilhombre de la cámara que dentro de ella perece a todos los más honorífico de la Casa, y a los mismos Grandes, que de ninguna manera se cubren en aquel lugar, aunque sea en audiencia particular, que siempre se les da en la misma galería, ni pasan de ella, sino es con orden superior del rey. Por conveniencia política en el beneficio de sus reinos, han 21 Ignacio Ezquerra Revilla y Rubén Mayoral López, op. cit., pp. 811-963. 22 Francisco Andújar Castillo, «Mercedes dotales para mujeres, o los privilegios de servir en palacio, siglos XVII-XVIII», Obradoiro de Historia Moderna, 19, 2010, pp. 215-247. 23 Rubén Mayoral López, «La Cámara y los oficios de la Casa», en La monarquía de Felipe III: La Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, I, pp. 478-479. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 44 puesto los reyes de España en estimación singular la asistencia de sus personas... Que la cámara es un seminario de los mayores ministros de la monarquía 24 . A través de las investigaciones realizadas por Mayoral López sabemos que a partir de aproximadamente 1610 el pago de los salarios a los mayordomos y gentileshombres del rey se demoraban enormemente, e incluso se advertían casos de impagos de antigüedad considerable 25 . En este sentido, la tesis manejada de pago de servicios a través de mercedes de las órdenes gana coherencia y relevancia, pues ante unas circunstancias como las descritas la sustitución de valores económicos que afectarían a la Real Hacienda bien podían ser suplidas por mercedes honoríficas como eran las de hábito militar, o mixtas, entre las pecuniarias y honorificas, en el caso de las encomiendas de las órdenes militares castellanas. Ello, unido a la prodigiosidad del nuevo monarca en cuestión de mercedes, suponía la ruptura de una época de concesión limitada de las mismas (el reinado de Felipe II) 26 . Esta opinión ya fue defendida por Elena Postigo 27 y Fernández Izquierdo 28 en sus respectivas obras, al incluir estas prebendas, sobre todo en momentos de debilidad financiera de la monarquía, entre los mecanismos de remuneración de servicios. Conociendo que un importante número de estos servidores del rey entraron a formar parte de la Casa del Rey habiendo profesado en una orden de caballería (casi el 80% en el caso de los mayordomos), todo parece indicar que la posesión de un hábito militar suponía una patente para el acceso a estos cargos propiamente regios. Es decir, una auténtica «segunda llave dorada» 29 , no la que abría las puertas del aposento real, sino la que posibilitaba el acceso a la misma. La confianza del soberano sobre los caballeros de las religiosas y reales caballerías de Castilla se basaba en que tanto desde la Corona (a partir de 1523 con la incorporación perpetua) como desde las propias milicias se había 24 Alonso Carrillo, Origen de la dignidad de Grande de España: preeminencias de que goza los actos públicos y palacio de los reyes de España, Madrid, Imprenta real, 1657, pp. 33-34. 25 Rubén Mayoral López, op. cit., pp. 240-241. 26 Antonio Feros estudia con detalle el debate en torno a la tratadística y producción intelectual sobre la liberalidad en los reinados de Felipe II y Felipe III (véase Antonio Feros, op. cit., p. 109 y ss.). 27 Elena Postigo Castellanos, Honor y privilegio en la Corona de Castilla. El Consejo de las Órdenes y los caballeros de hábito en el siglo XVII, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1988, p. 113 y ss. 28 Francisco Fernández Izquierdo, La orden militar de Calatrava en el siglo XVI. Infraestructura institucional, sociología y prosopografía de sus caballeros, Madrid, CSIC, 1992. 29 «La llave dorada es la insignia del nobilísimo oficio de Gentilhombre». José Antonio Guillén Berrendero, «Honor y fama por defecto. Los gentileshombres de la cámara y el servicio nobiliario en el reinado de Felipe IV», en La nobleza y los reinos. Anatomía del poder en la monarquía de España, siglos XVI-XVII, coord. Adolfo Carrasco Martínez, Madrid, Iberoamericana, 2017, p. 36. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 51 y eclesiásticos, algo que no eran los caballeros de hábito, aunque sí los caballeros Trece en la Orden de Santiago. De esta forma, si planteamos la posibilidad de que los hábitos militares supusieran una auténtica vía de acceso al servicio palatino, las encomiendas deben ser entendidas como un enorme premio que el soberano concedía a sus más fieles servidores 55 . Pues, además, al ser beneficios eclesiásticos eran bienes no hipotecables concedidos de manera vitalicia, por lo que las suculentas rentas aparejadas a la dignidad descrita se convertían en una fuente contante de riqueza libre de deuda 56 lo que, a la aristocracia del seiscientos, conociendo los altos índices de endeudamiento, suponía un enorme alivio de sus casas. Asimismo, de gran interés resulta que, estudiados los memoriales de servicios presentados por los pretendientes de mercedes encomiendas militares, el primer mérito que los gentileshombres del rey postulaban era el propio servicio en la cámara, demostrando, una vez más, la estrecha relación entre estas milicias y los miembros de la Casa del rey de Castilla 57 . II.1 Mayordomos del rey En el oficio de mayordomos, por ejemplo, al menos el 72,22% de los mismos recibieron tales nombramientos habiendo profesado ya un hábito militar. De estos, la amplia mayoría poseían la venera de Santiago de la Espada, con un 58% del total. La siguiente caballería más representada dentro de estos servidores regios es Alcántara, con un 21%, seguida de Calatrava, la cual solo cosecha un 11%. El resto de órdenes 55 José Ignacio Ruiz Rodríguez, «A função das comendas na Época Moderna. Uma aproximaçao através das Ordens Militares castelhanas», en Comendas das Ordens Militares: perfil nacional e inserção internacional, coord. Luis Adão Fonseca, Porto, Militarium Ordinum Analecta, 2013, pp. 29-37. Véanse también los establecimientos y definiciones de las órdenes, como García de Medrano, La regla y establecimientos de la caballería de Santiago del Espada..., Madrid, Viuda de Luis Sánchez, 1627, pp. 134135. 56 Si bien es cierto que no podían ser hipotecadas, también lo es que mantenían obligaciones de tipo fiscal para con la propia orden (lanzas, medias lanzas, medias anatas, encasamientos, situado de curas, etc.), así como con la Corona (subsidio y excusado, que junto con la bula de Cruzada conformaban las Tres Gracias), y también con la Santa Sede en caso de que las mismas se dieran en administración con goce de frutos (media anata pontificia). En este sentido, véanse los estudios del doctor Fernández Izquierdo acerca de la fiscalidad sobre las encomiendas militares: Francisco Fernández Izquierdo, «La gestión económica del Consejo de Órdenes. La contaduría mayor y sus funciones en el siglo XVII», en A la sombra de la fiscalidad. Estudios sobre apropiación y gestión de rentas y patrimonios en Castilla, siglos XV-XVII, eds. Ángel Alloza, Francisco Fernández Izquierdo y Elena M.ª García Guerra, Madrid, Sílex, 2019, pp. 145207. Francisco Fernández Izquierdo, «El Consejo de Órdenes de la Monarquía española y la fiscalidad regia sobre encomiendas: la aplicación del subsidio y el excusado, ss. XVI-XVII», en Entre Deos e o Rei. O mundo das ordens militares, coord. Isabel Cristina Fernándes, Palmela, Cámara municipal, 2018, pp. 503-535. 57 Algunos memoriales donde poder comprobar dicha cuestión en A.H.N. OO.MM. Leg. 1617, sin foliar. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 52 observadas, la orden portuguesa de Cristo, y la Insigne Orden del Toisón de Oro, ocupan el 10% restante, con un 5% cada una. Además, durante el servicio al soberano, el 28% restante consiguió, en su mayoría, salvo dos casos, un hábito militar, por lo que el acceso al soberano y su atención, al menos en los oficios de mayordomo, recayó casi al 100% en caballeros de hábito militar. Gráfico 1. Caballeros en las mayordomías de Felipe III, porcentaje por orden militar profesada (15981621) 58 Asimismo, de este casi 100% de mayordomos caballeros de hábito, un importante porcentaje de los mismos, un 44,44%, llegaron a recibir una merced de encomienda, y, por ende, accedieron a los privilegios y honores propias de la dignidad de comendador de una orden militar. El otro 66% restante nunca llegaron a ser premiados con una merced de encomienda, aunque si de otro tipo (cargos en instituciones de la monarquía, títulos nobiliarios, rentas…). 58 Gráfica de elaboración propia. 58% 21% 11% 5% 5% Mayordomos caballeros (1598-1621) Santiago Alcántara Calatrava Cristo Toisón de Oro HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 53 Gráfico 2. Número de mayordomos de Felipe III beneficiarios de una merced de encomienda (15981621) 59 Tabla 1. Mayordomos de Felipe III beneficiarios de mercedes de hábito o encomienda de las órdenes militares castellanas (1598-1621) 60 NOMBRE61 CARGO CRONOLOGÍA DEL CARGO MERCED OTORGADA ORDEN VALOR62 FECHA DE CONCESIÓN Gómez Dávila63, Marqués de Velada Mayordomo Mayor 160164-1616 Encomienda de Manzanares65 Calatrava 16 723 1595 Íñigo López de Mendoza, Duque del Infantado Mayordomo Mayor ¿?-1601 Hábito66 Collar67 Alcántara Insigne Orden del —— 1580 1593 59 Gráfica de elaboración propia. 60 Cuadro de elaboración propia. 61 José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, dirs., La monarquía de Felipe III: la Casa del Rey, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, II, pp. 717-722. 62 Valores aproximados expresados en ducados. Francisco Fernández Izquierdo, «Nobleza y Monarquía en el siglo XVII. La concesión de encomiendas de Órdenes Militares», en España y Suecia en la época del Barroco, (1600-1660), eds. Enrique Martínez Ruiz y Magdalena de Pazzis Pi Corrales, Madrid, Fundación Berndt Wistedt, 1998, pp. 521-569. 63 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 752. 64 Como Mayordomo Mayor del príncipe Felipe (III) desde 1584. 65 ADMS, Villafranca, leg. 4.392, [carta 53]. Cfr. Santiago Martínez Hernández, Don Gómez Dávila y Toledo, II Marqués de Velada, y la corte en los reinados de Felipe II y Felipe III, 1553-1616, Madrid, Universidad Complutense, 2002, p. 431. 66 A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 741, año 1580. 67 Roberto González Ramos, «La colección de armas de Íñigo López de Mendoza, V duque del Infantado», Gladius: estudios sobre armas antiguas, armamento, arte militar y vida cultural en Oriente y Occidente, 34, 2014, pp. 153-198. Real Academia de la Historia. Colección Salazar y Castro, leg. 11.903, (1605). 0 2 4 6 8 10 12 Encomienda Sin Encomienda Mayordomos beneficiarios de encomienda, 1598-1621 La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 54 Toisón de Oro Fernando Ramírez Fariña68 Teniente de Mayordomo Mayor ¿?-1621 Hábito69 tanto para él como para su hijo, Juan Ramírez Santiago —— 1605 Gaspar de Bullón70 Teniente de Mayordomo Mayor 1599-¿? Hábito Santiago —— 1613 Jorge Cerón71 Teniente de Mayordomo Mayor 1620-¿? Hábito Santiago —— 1624 Luis Enríquez de Almansa72 Mayordomo —— Hábito Alcántara —— 1616 Juan Hurtado de Mendoza73 Mayordomo —— Encomienda Campos de Montiel Santiago —— 160074 Pedro Laso de la Vega, I Conde de Arcos Mayordomo 75 ¿?-1621 Hábito76 Encomienda de la Magdalena77 Alcántara —— 1591 1614 Francisco Enríquez78 Mayordomo —— Encomienda de Piedrabuena79 Alcántara 12 409 1589 Diego de Zapata Mayordomo 1599-1644 Encomienda de Montealegre80 Santiago 3034 1587 Antonio de Zúñiga81 Mayordomo —— Encomienda del Castillo de Calatrava82 Calatrava 1618 Francisco Fajardo Mayordomo —— Hábito83 Santiago —— 1618 Ruy Méndez de Vasconcelos Mayordomo —— Cristo —— 1571 68 José Ignacio Fortea Pérez, «Los corregidores de Castilla bajo los Austrias. Elementos para el estudio prosopográfico de un grupo de poder, 1588-1633», Studia Histórica, Historia Moderna, 34, 2012, pp. 99146. 69 Andrés Almansa y Mendoza, Cartas, novedades de esta corte y avisos recibidos de otras partes, 1626, Madrid, Imprenta de M. Yniesta, 1886, p. 168. Jaime Salazar de Acha, La divisa, solar, y casa real de la piscina, Madrid, 1993, p. 34. 70 A.H.N. OO.MM, Expedientillos, n.º 336. 71 A.H.N. OO.MM, Expedientillos, n.º 909. 72 A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 462, año 1616. 73 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 13202, año 1604. 74 A.H.N. OO.MM. Orden de Santiago, Registro del Sello, leg. 2496, año 1600. 75 Luis Salazar y Castro, Árboles de costados de gran parte de las primeras casas de estos reinos, cuyos dueños vivían en el año 1683, Madrid, imprenta de Antonio Cruzado, 1795, p. 150. Luis Villar y Pascual, Diccionario histórico, genealógico, y heráldico de las familias ilustres de la monarquía española escrito por Don Luis de Vilar y Pascual, Madrid, Imprenta de Fernando Sánchez, 1859, II, p. 466. 76 A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 790, año 1591. 77 A.H.N. OO.MM. Orden de Alcántara, Registro del Sello, leg. 3368, año 1614. 78 Caballero de la Orden de Alcántara desde 1572. A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 467. 79 Desde el 15 de abril de 1589. 80 Luis Salazar y Castro, op. cit., p. 194 (4 de enero de 1587). Conde de Barajas. 81 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 9537, año 1603. 82 A.H.N. OO.MM. L. 205. f. 45v. 83 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 555, año 1618. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 55 Caballero y Comendador de Folques84 Juan de Villegas Mayordomo ¿?-1604 —— —— —— —— Pedro Portocarrero Mayordomo 1594-1621 Encomienda de Sócobos85 Santiago 3.653 1590 Pedro de Ávila Zúñiga Mayordomo 1599-¿? Hábito86 Santiago —— 1578 Juan de Ulloa87 Mayordomo 1600-¿? Hábito88 Santiago —— 1583 Bernardino de Velasco, Conde de Salazar Mayordomo 1612-1617 Encomienda de los Bastimentos de Castilla89 Encomienda de Beas90 Santiago Santiago 2.610 1595 1617 Francisco de Benavides, Conde de Santisteban del Puerto91 Mayordomo 1616-¿? Tenencia de las fortalezas de Villanueva de Alcaudete y Puebla de Don Fabrique92 Encomienda de Herrera de Calatrava93 10 de mayo de 1620 Calatrava —— 1601 1620 84 Joam Salgado de Araujo, Sumario de la familia ilustrissima de Vasconcelos, historiada, y con elogios. Dirigido a la ilustrissima señora doña Ana de Vasconcelos Meneses, condesa de Figueyro, ... por el doctor Iuan Salgado de Araujo protonotario apostólico, abad de las iglesias de Pera, comissario del Santo Oficio, Lisboa, Imprenta de Juan Sánchez, 1638, p. 58. 85 Luis Salazar y Castro, op. cit., p. 228 y ss. 86 Se le concede el hábito un año antes de ostentar el título de III marqués de las Navas. A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 2667, año 1578. 87 Hermano de Antonio de Ulloa, armero mayor del rey Felipe III, y también caballero del hábito de Santiago. A.H.N. OO.MM, Santiago, caballeros, exp. 8282, año 1592, y administrador de la encomienda de Lobón. A.H.N. OO.MM. L. 123. f. 114r (año 1602). 88 A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 53, año 1583. En 1599 Felipe III le hace merced del condado de Villalonso. 89 Luis Salazar y Castro, op. cit., p. 38r. 90 A.H.N. OO.MM. Santiago, Registro del Sello, leg. 2581, año 1617. 91 A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 989, año 1601. 92 A.H.N. M.A.E. S.S. Leg. 132. f. 52. 93 A.H.N. Orden de Calatrava, Registro del Sello, leg. 3153, año 1620. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 56 II.2 Gentilhombres de la boca del rey Por lo que se refiere a los gentilhombres de la cámara y boca del rey, los datos arrojados son similares a los ofrecidos por los mayordomos de Felipe III, aunque con un porcentaje más alto de caballeros beneficiarios de mercedes de encomienda para el caso de los de la boca, y aún mayor para los de la cámara. Asimismo, el 47,61% de los servidores de esta categoría accedieron a la misma habiendo profesado ya un hábito, un porcentaje inferior que los mayordomos, pero cercano a un nada desdeñable cincuenta por ciento de los gentileshombres de la boca nombrados por Felipe III durante los veintitrés años de su reinado. Gráfico 3. Porcentaje de gentileshombres de la boca de Felipe III profesos por orden militar (15981621) 94 Este casi 50% asciende hasta aproximadamente el 80% cuando analizamos todo el reinado, y observamos los hábitos dados a estos caballeros. Así, vemos como el 76,19% de los gentilhombres de la boca del rey, entre 1598 y 1621, fueron premiados con una merced de hábito militar. Menos de un 12% fueron los servidores que no profesaron en una orden. De este casi 90% de caballeros, un 38% lucía la cruz de Santiago, seguidos por Calatrava y Alcántara, ambas con un 25% de presencia entre los mismos. Como en el caso de los mayordomos, también encontramos caballeros del Toisón y de una milicia 94 Gráfica de elaboración propia. 38% 25% 25% 6% 6% Gentilhombres de la boca profesos por orden Santiago Calatrava Alcántara Avis Toisón de Oro HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 57 lusa, en este caso, la Orden de Avis (ambas un 6%). Al igual que los mayordomos, la mayoría de los gentilhombres prefirieron profesar en Santiago, aunque con una importante diferencia de 20 puntos en detrimento de la orden del apóstol. Calatrava, representada por tan solo un 11% de los mayordomos, en los de la boca asciende a un 25%, y Alcántara mantiene sus cantidades cercanas al 30%. Gráfico 4. Números de gentilhombres de la boca del rey beneficiarios de mercedes de encomienda (15981621) 95 En cuanto al número de gentilhombres de la boca del rey beneficiarios de mercedes de encomienda de las órdenes militares, estos fueron siete de un total de veintiún servidores, representando, de esta forma, un 33%. Dos tercios de los mismos, un 66%, no llegaron a conseguir disfrutar de los frutos de una encomienda durante el reinado de Felipe III. Estas cifras suponen un cierto retroceso con respecto a las arrojadas por los mayordomos del rey, pues el 44,44% de los mismos obtuvo una merced de este tipo durante su servicio. Curiosamente, de ese 33% de gentilhombres de la boca de Felipe III que obtuvieron una encomienda, la mayoría eran familiares o clientes del valido (Calderón, Acebedo, de la Cueva, de Castro, o Alagón). Algunos otros, aunque no fueron beneficiarios de encomiendas en primera persona, sí que la solicitaron para sus hijos. Este es el caso de Felipe de Eril, quien en 1613 elevó memorial al Felipe III solicitando una 95 Gráfica de elaboración propia. 0246810 12 14 16 Encomienda Sin Encomienda Gentilhombres beneficiarios de encomienda La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 58 encomienda para su hijo, Alonso de Eril, su sucesor en el condado de nombre homónimo. En el memorial de servicios presentado destacaba en primer lugar su ejercicio de gentilhombre de la boca. El 24 de mayo del mismo año el monarca resolvía conceder la encomienda de Villamayor de la Orden de Santiago a su primogénito, premiando su oficio en la cámara regia 96 . Como vemos, el acceso a los oficios de palacio resultaba muy útil a la hora de conseguir una merced de encomienda, como lo eran los hábitos para acceder a estos puestos, pero como vemos, primaba más la cercanía al valido que los servicios de palacio a la hora de solicitar una encomienda. Tabla 2. Gentileshombres de la boca de Felipe III beneficiarios de mercedes de hábito o encomienda (1598-1621) NOMBRE97 CARGO CRONOLOGÍA DEL CARGO MERCED ORDEN VALOR FECHA DE CONCESIÓN Martín de Alagón98 Gentilhombre de la boca 1589-¿? Hábito99 Encomienda Mayor de Alcañiz100 Calatrava 2.666 1600 1621 Alonso de Aguilar Gentilhombre de la boca ¿?-post 1612 Hábito101 Alcántara —— 1580 Carlos Ramírez de Arellano Gentilhombre de la boca ¿?-1621 Hábito102 Santiago —— 1608 Carlos Boniers, Barón de Auchy Gentilhombre de la boca 1599-1604 —— —— —— —— Francisco de Bracamonte Gentilhombre de la boca ¿?-post 1612 Hábito103 Encomienda de Villarubia de Calatrava104 Calatrava —— 1596 1611 1611 96 A.H.N. OO.MM. Consejo, serie general, leg. 242, sin foliar, 1613. 97 José Martínez Millán et alii, «Lista alfabética de los servidores de la Casa de Felipe III», en La monarquía de Felipe III: la Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, Madrid, Fundación Mapfre, 2008, II, pp.717-722. 98 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 50, año 1621. 99 A.H.N. OO.MM. Calatrava, Expedientillos, n.º 11, año 1600. 100 Rafael Fantoni y Porfirio Sanz Camañes, «Caballeros aragoneses de la orden militar de Calatrava a través de los expedientes de prueba de ingreso, 1530-1702», Emblemata, 5, 1999, p. 178. 101 A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 741, año 1580. 102 A.H.N. OO.MM. Santiago, Expedientillos, n.º 185, año 1608. José Antonio Álvarez y Baena, Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes. Diccionario histórico por el orden alfabético de sus nombres…, Madrid, Imprenta de Benito Cano, 1791, p. 239. 103 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 332, año 1596. 104 A.H.N. OO.MM. Orden de Calatrava, Registro del Sello, leg. 3135, año 1611. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 59 Tenencia de las Alcaidías de Calatrava105 Terano Caireto, Conde de Gayano Gentilhombre de la boca 1605-¿? —— —— —— —— Francisco de Castro Gentilhombre de la boca Pre 1603-¿? Encomienda de Piedrabuena106 Alcántara 1589 Cristóbal Centelles, I Marqués de Quirra107 Gentilhombre de la boca 1599-post 1614 Hábito108 Santiago —— 1585 Fernando de la Cerda Gentilhombre de la boca Pre 1612-¿? Hábito109 Calatrava 1603 Francisco de Córdoba110 Gentilhombre de la boca 1604-¿?111 Encomienda de Belvís112 Santiago 1609 Pedro Fernández de Córdoba Gentilhombre de la boca —— Hábito113 Calatrava —— 1602 Beltrán de la Cueva y Castilla Gentilhombre de la boca —— Encomienda de Puebla de Sancho Pérez114 Santiago —— 1615 Nuño Colón de Portugal115 Gentilhombre de la boca —— Collar Orden del Toisón de Oro —— —— Francisco de Alemcastre Gentilhombre de la boca —— Comendador Mayor de Avis116 Avis —— —— Felipe de Eril Gentilhombre de la boca 1599-post 1621 Hábito117 Calatrava —— 1607 William Semple Gentilhombre de la boca 1602- ¿? —— —— —— —— Luis Álvarez Ossorio Gentilhombre de la boca 1606-1622 —— —— —— —— Diego Deza y Mendoza Gentilhombre de la boca 1609-¿? —— —— —— —— 105 A.H.N. OO.MM. Orden de Calatrava, Registro del Sello, leg. 3135, año 1611. 106 Desde el 15 de abril de 1589. 107 En 1603, Felipe III le otorga el título. R.A.H. Colección Salazar y Castro, XIII, exp. 22.574. 108 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 1863-Bis, año 1585. 109 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 9537, año 1603. 110 Era caballero de la Orden de Santiago desde 1609. A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 213, año 1609. 111 Pasó de paje del rey, oficio en que juró en 1598, a costiller de Felipe III en 1603, y posteriormente a gentilhombre de la boca del rey. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, dirs., op. cit., p. 181. 112 A.H.N. OO.MM. L.203. f. 338v. 113 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 9524, año 1606. 114 A.H.N. M.A.E. S.S. Leg. 132. f. 72. 115 Béthencourt afirma que, como sus antepasados, don Pedro Nuño Colón de Portugal obtuvo de los reyes de España el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro por ser descendiente del descubridor Cristóbal Colón. Francisco Fernández de Béthencourt, Historia genealógica y heráldica de la monarquía española, casa real y grandes de España, Madrid, 1897-1920, IV. 116 Luis Salazar y Castro, op. cit., p. 128. 117 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 829, año 1607. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 60 Francisco Calderón118 Gentilhombre de la boca 1613-post 1621 Encomienda Mayor de Montalbán119 Santiago 600 1613 Lope Aux de Armendáriz Gentilhombre de la boca 1614-1635 Hábito120 Santiago —— 1605 Francisco de Acebedo121 Gentilhombre de la boca 1617-post 1621 Hábito122 Encomienda de La Puebla de Alcántara123 Alcántara 1614 1617 II.3 Gentilhombres de la Cámara del rey Por último, y en lo referente a los gentilhombres de la cámara del rey, el análisis revela importantes divergencias con respecto a las dos categorías anteriores. Aun siendo servidores de absoluta confianza y cercanía al soberano castellano, además de formar parte de la misma escala palatina (los gentilhombres del rey), los de la cámara parecían contar con un mayor favor tanto del monarca como, especialmente, del valido del mismo. La Cámara del rey representaba la morada regia, y el espacio de mayor intimidad del rey. En palabras de López Rodríguez124, esta era el escenario donde se configuraba, realzaba y mostraban valores tan fundamentales como el honor, el favor, la gracia, el privilegio y la distinción. Todos ellos emanaban de Su Majestad, y se trasladaban a las personas singulares que portaban y mostraban con orgullo sus llaves doradas. Eran, entonces, los privilegiados que podían acompañar al rey en sus estancias más privadas, y hacerlo también cuando salía de ellas. Eran funciones absolutamente privativas de esta categoría de servidores, que les hacía ser portadores de la llave dorada de la cámara del rey, y se diferenciaban de los gentilhombres de entrada en tanto que estos últimos solo poseían la llave de la Sala de Grandes125. 118 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 214, año 1609. 119 A.H.N. OO.MM. L. 125. f. 47v. 120 A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 2482, año 1605. 121 Capitán de caballos al servicio del Marqués de Villafranca. 122 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 13275, año 1614. 123 A.H.N. OO.MM. L. 204. f. 298r. 124 María Encarnación López Rodríguez, op. cit., p. 4. 125 Enciclopedia Universal Europeo-Americana Espasa Calpe, Madrid, Hijos de J. Espasa Editores, 1923, p. XLIX. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 67 Gómez Fuentes y Guzmán168, marqués de Fuentes169 Sobrino, casado con Catalina de Sandoval 1613-1622 Hábito170 Encomienda de Villaescusa de Haro171 Santiago 1604 1610 Ruy Gómez de Silva, duque de Pastrana Hechura 1614-¿? Hábito172 Encomienda de Bejis173 Calatrava Pre-1600 1600 Sancho de la Cerda, marqués de la Laguna Cuñado 1614-¿? Hábito174 Encomienda de Moraleja175 Calatrava 1569 1598 Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, almirante de Castilla Casado con la nieta del duque de Lerma176 1618-¿? Hábito Alcántara 16181771621178 Pedro Téllez de Girón, marqués de Peñafiel Gentilhombre de la Cámara 1619-1621 Collar179 Toisón de Oro —— 1606 II.4 Evolución de la concesión de encomiendas y hábitos a miembros de los oficios regios (1598-1621) Realizando un análisis general sobre la evolución de la concesión de las mercedes de las órdenes militares (hábitos y encomiendas) durante el reinado de Felipe III podremos completar la información vertida en los anteriores apartados, con lo que 168 Casado con Catalina de Sandoval, hija de Juan de Saavedra y de Francisca Enríquez de Rojas y Sandoval, familiares de Lerma. Luis Salazar y Castro, Advertencias históricas sobre las obras de algunos doctos escritores donde con las crónicas y las escrituras solicita su mejor inteligencia D. Luis de Salazar y Castro, caballero de la Orden de Calatrava, Madrid, Imprenta de Mateo Llanos y Guzmán, 1688, p. 130. 169 Título creado por Felipe III en favor de Gómez de Fuentes y Guzmán en el año 1603. 170 A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 3183, año 1604. 171 A.H.N. OO.MM. Orden de Santiago, Registro del Sello, leg. 2543, año 1610. 172 No se ha encontrado el título de hábito a Ruy Gómez de Silva, pero sí su expediente de encomienda y de casamiento, este último fechado a 1613. A.H.N. OO.MM. Calatrava, casamientos, exp. 174. 173 A.H.N. OO.MM. L. 202. f. 274r. 174 A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 346, año 1569. 175 A.H.N. OO.MM. L. 202. f. 122r. 176 Las nupcias se celebraron en el año 1612. 177 Los trámites para la concesión del hábito de Alcántara se inician en el año 1618, A.H.N. OO.MM. Alcántara, Expedientillos, n.º 13306, año 1618. 178 El hábito es concedido tres años después, en 1621, A.H.N. OO.MM. Alcántara, caballeros, exp. 460, año 1621. 179 Memoriales de Juan Téllez de Girón a Felipe IV, en 1621, BNE MSS/5972, 1621. Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España, y sus pueblos…, Madrid, Establecimiento tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1848, XI, p. 406. José Miguel Soler Salcedo, Nobleza española, grandeza inmemorial, 1520, Madrid, Visión Libros, 2008, p. 386. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 68 podremos comprender mejor este complejo y opaco entramado de premios de las caballerías a mayordomos y gentilhombres del rey. Gráfico 9. Evolución de la concesión de encomiendas a miembros de la Casa de Felipe III durante el valimiento de Lerma (1598-1621) 180 La evolución observada revela interesantes coincidencias entre las distintas etapas del gobierno del duque de Lerma y el proceso de concesión de mercedes de hábito y encomiendas a sus familiares, clientes, hechuras y colaboradores. Desde el inicio del reinado de Felipe III, en 1598 y hasta 1603 (la fase de consolidación del poder del nuevo valido en la monarquía de España), la expedición de hábitos experimenta su mayor expansión, siendo los años comprendidos entre 1598 y 1600 los más prolijos. La tendencia continúa hasta 1608 aproximadamente, cuando encontramos que dicha directriz cambia y empieza a transformarse en un acusado declive, sobre todo entre 1608 y 1612. Un breve repunte es advertido a partir de este último año, extendiéndose hasta 1615, para acabar en un 1618 bastante alejado de las cifras ofrecidas en los primeros años del valimiento. Es interesante constatar cómo el ocaso en cuanto a la concesión de hábitos se inicia con los procesos contra Ramírez de Prado y Pedro Franqueza, siendo la primera gran crisis del lermismo, y la que sin duda marcará el inicio del fin de una época. Aunque se puede observar, como comentábamos, un breve repunte entre 1612 y 1615, este se 180 Gráfico de elaboración propia. 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 4,5 1598 1599 1600 1601 1602 1603 1604 1605 1606 1607 1608 1609 1610 1611 1612 1613 1614 1615 1616 1617 1618 Concesión de hábitos HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 69 debe, sin duda, al intento del valido de confirmar lealtades en torno a su figura, en un desesperado intento de frenar su previsible y ominosa caída del poder. En este periodo (a partir de 1615) había empezado a adquirir un papel de gran importancia el confesor del rey, Aliaga, no solo en lo espiritual, sino también en la administración de los negocios de la monarquía, configurándose como el auténtico coordinador de las consultas, emulando la labor de don Juan de Idiáquez, de fausta memoria, en los últimos años de Felipe II 181 . No obstante, la falta de dominio del confesor en los asuntos tocantes a la política internacional seguía provocando que el rey necesitase en sus consejos ministros entendidos en dicha materia, y de entre los mismos, empezó a destacar Baltasar de Zúñiga, quien en 1617 ocupó una plaza vacante en el Consejo de Estado, desplazando, de nuevo, al conde de Lemos de sus ambiciones políticas 182 . Asimismo, es en este periodo cuando nuevos hechuras y colaboradores entran en la corte para servir de apoyo simbólico al primer ministro, algunos de nuevo cuño, como el caballero santiaguista García de Pareja (de quien se habían difundido polémicas informaciones que incluso llegaban a tildar a Lerma de «puto», por rodearse de un joven y apuesto caballero, lo que llevó incluso al mismo valido a apartar a García de Pareja de su servicio por el enorme revuelo causado) 183 , u otros que arribarían desde otros puntos de la monarquía, como los hermanos Ruiz de Castro, condes de Lemos. Si bien es cierto que el retorno de Lemos desde Italia fue una empresa compartida. Los rumores de que Lerma pensaba retirarse de la corte, ya en 1614 184 , con la aspiración de un cardenalato hicieron que la condesa de Lemos se lanzase en una operación que trajese de vuelta al conde, Pedro Fernández de Castro, a la corte madrileña, donde pudiese conseguir una posición de privilegio antes de la salida de su, hasta el momento, poderoso familiar. La documentación estudiada por el profesor Bernardo García 185 y la del profesor Antonio Feros 186 hace pensar que la vuelta de Lemos se fraguó desde intereses tanto individuales 181 Bernardo José Garcia García, «Honra, desengaño, y condena de una privanza. La retirada de la corte del cardenal duque de Lerma», en Monarquía, imperio, y pueblos en la España moderna, ed. Pablo Fernández Albaladejo, Alicante, Ediciones de la Universidad de Alicante, 1997, pp. 679-695. 182 Rubén González Cuerva, «Baltasar de Zúñiga, el privado perfecto», en La Corte de Felipe IV, 16211665: reconfiguración de la Monarquía Católica, coords. José Martínez Millán y Manuel Rivero Rodríguez, Madrid, Polifemo, 2017, I, pp. 593-624. 183 Bernardo José García García, op. cit., pp. 679-695. 184 Antonio Feros, op. cit., p. 413 y ss. 185 Véase Bernardo José García García, La pax hispánica: política exterior del duque de Lerma, Leuven, Leuven University Press, 1996. 186 Bernardo José García García, op. cit., 1997, pp. 679-695. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 70 (Lemos buscaba conseguir la presidencia de un consejo y un oficio palatino antes de la retirada de Lerma, y este último buscaba aliados para su última etapa de solitario gobierno), como colectivos (hacer frente a una facción opositora que quería llevar a la ruina política al linaje de los Sandovales y sus aliados). Gráfico 10. Encomiendas dadas en merced a miembros de los oficios de la Casa de Felipe III (15981618) 187 Para el caso de las encomiendas podemos encontrar una evolución con importantes similitudes, volviendo a encontrar en los primeros años de gobierno del valido el mayor número de encomiendas concedidas, desde 1598 hasta 1606 aproximadamente. Sin embargo, en este caso, es el año 1609 en el que encontramos el pico de mayor expansión de la concesión de estas mercedes. Efectivamente, en este año se produjo, como ya señaló Alvar Ezquerra 188 , una auténtica eclosión de encomiendas, dándose más de cuarenta encomiendas de las tres órdenes militares de Castilla. Cabrera de Córdoba 189 hizo alusión a dicho suceso en su obra, diciendo así: Mucho se dice que se publicará esta Pascua la consulta de Encomiendas, que hay más de cuarenta vacas de las tres órdenes y con las resultas serán muchas más y solo se proveyeron estos días las de la Orden de Montesa, y eran siete con las resultas… 187 Gráfica de elaboración propia. 188 Alfredo Alvar Ezquerra, op. cit., pp. 490-517. 189 Luis Cabrera de Córdoba, Relaciones de las cosas sucedidas en la Corte de España desde 1599 hasta 1614, Madrid, Imprenta de J. Martín Alegría, 1857, p. 357. 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 4,5 1598 1599 1600 1601 1602 1603 1604 1605 1606 1607 1608 1609 1610 1611 1612 1613 1614 1615 1616 1617 1618 Concesión de encomiendas HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 71 Muchas de estas mercedes, por no decir todas, fueron a parar a manos de los clientes, familiares y hechuras del valido, algunos de ellos ya asentados en la cámara, boca o mayordomías de Felipe III. A partir de 1610 y hasta 1612, la concesión de encomiendas recae, volviendo a encontrar cierta actividad en 1613, prolongándose lánguidamente hasta 1618. Como en el caso de los hábitos, durante los últimos años del valimiento Sandoval utiliza estas mercedes para intentar garantizar apoyos y conseguir nuevos colaboradores; es por esta razón que puede intuirse este leve repunte al final de su carrera política. Por su parte, la elección de acceso a una orden u otra no es una cuestión que deba dejarse de lado en el estudio de las órdenes militares. Como demostró la profesora Postigo Castellanos 190 en lo que fue su tesis doctoral, cada caballería de Castilla fue confeccionando un perfil de acceso socio-profesional propio, algo que venía reforzado, además, por la propia tradición de las caballerías. De esta forma, la Orden de Santiago quedó en el imaginario colectivo como la institución preeminente de la milicia y los miembros de los ejércitos del rey católico sintieron predilección por sus hábitos y encomiendas. La Orden de Calatrava, por el contrario, fue la institución preferida por los caballeros más devotos, puesto que el legado de la orden caracterizaba a sus miembros como los de mayor sentir espiritual. En el siglo XVII, además, Calatrava se convertirá en la orden de referencia de la nueva nobleza de toga, como bien afirmó el profesor Fernández Izquierdo 191 . La Orden de Alcántara, por último, se configuró como la institución de la nobleza de los linajes más pretéritos y de mayor enjundia. Las milicias lusas siguieron idénticas dinámicas en tiempos de los tres Habsburgo (1580-1640). Así, y como afirman Inês Versos y Fernanda Olival, la Orden de Santiago fue la institución que mayor prestigio social poseyó en el Portugal de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII 192 . La aceptación de considerar a esta orden como la más laureada de todas las caballerías procedía de dos elementos de suma importancia. En primer lugar, la propia historia y tradición de la milicia, constituyendo su relato una auténtica epopeya que haría que sus miembros fueran los garantes y portadores de una tradición histórica de defensa de la fe de Cristo, y por tanto, encarnarían el legado de los Miles Dei 193 , además de 190 Elena Postigo Castellanos, op. cit., 1988. 191 Francisco Fernández Izquierdo, op. cit., 1992. 192 Fernanda Olival e Inês Versos, art. cit., 2009, pp. 1127-1158. 193 Francisco Fernández Izquierdo, «¿Qué era ser caballero de una orden militar en los siglos XVI y XVII?», Torre de los Lujanes, 49, 2003, pp. 141-164. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 72 representar el espíritu del caballero cristiano en su vertiente más bondadosa y loable 194 . En segundo lugar, el número de encomiendas 195 , puesto que era la orden que mayor número de señoríos poseía en los territorios castellanos de la modernidad (casi noventa encomiendas en el reinado de Felipe IV) 196 . A mayor número de encomiendas, como se ha de suponer, mayor era la probabilidad de alcanzar una de estas mercedes, y también de promoción interna dentro de las mismas (el llamado Cursus Honorum). Tras la independencia de Portugal en 1640 y la instauración de la dinastía Braganza (muy ligados a la Orden de Avis) 197 , será la Orden de Cristo la que sustituya a Santiago como la institución de mayor honor y prestigio en sus territorios. Este trasvase se explica, entre otras cuestiones, por el número de encomiendas que poseía Cristo a mediados del siglo XVII, unas 540 encomiendas, superando con creces las de Avis y Santiago. Los datos recogidos en el estudio propuesto vienen a confirmar dichas tendencias, otorgando a la prestigiosa y rica Orden de Santiago los mayores porcentajes en cuanto a encomiendas y hábitos concedidos a las tres categorías de servidores regios analizados. En cuanto a sus cruces, estas fueron portadas por el 48% de mayordomos y gentilhombres de la boca y cámara que accedieron a una caballería entre 1598 y 1621. También fue la mayoría de las encomiendas dadas en merced de la orden del apóstol, representando el 44% del total. Es la Orden de Calatrava la que, siguiendo el modelo teórico representado, obtiene los segundos mejores resultados. Por lo que se refiere a hábitos su presencia la constituye un considerable 23% y, en cuanto a encomiendas, un importante 34%. La Orden de Alcántara, por su parte, fue profesada por el 15% de los servidores regios y sus encomiendas representaban el 13% de las concedidas. El resto de caballerías: Toisón de Oro, Avís y Cristo, Montesa y San Juan, acumulaban, respectivamente un 7%, 3%, y 2%. Sus encomiendas, asimismo, apenas llegaban al 9% de todas las concedidas entre 1598 y 1621. 194 Elena Postigo Castellanos, art. cit., 1998, pp. 169-204. 195 El concepto de Encomienda, como viene reflejado en los documentos de la época, siempre debía escribirse en mayúsculas, puesto que representaba una institución vitalicia de honor y riqueza. 196 Clemente López González, La hacienda de las Órdenes Militares castellanas en el reinado de Felipe IV, Universidad Autónoma de Madrid, 1988, pp. 390-399. 197 Mafalda Soares da Cunha, A Casa de Braganza, 1560-1640: practicas senhoriais e redes clientelares, Lisboa, Estampa, 2000. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 73 Gráfico 11. Distribución numérica de los hábitos dados en merced a miembros de los oficios regios según caballería profesada (1598-1621) 198 Gráfico 12. Distribución porcentual de los hábitos dados en merced a miembros de los oficios regios según caballería profesada (1598-1621) 199 198 Gráfica de elaboración propia. 199 Gráfica de elaboración propia. 0 5 10 15 20 25 30 35 Santiago Calatrava Alcántara Toisón de Oro Cristo y Avís San Juan Montesa Distribución de hábitos 48% 23% 15% 7%3% 2% 2% Porcentaje por orden Santiago Calatrava Alcántara Toisón de Oro Cristo y Avís San Juan Montesa La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 74 Gráfico 13. Distribución numérica de las encomiendas dadas en merced a miembros de los oficios regios según caballería profesada (1598-1621) 200 Gráfico 14. Distribución porcentual de las encomiendas dadas en merced a miembros de los oficios regios según caballería profesada (1598-1621) 201 200 Gráfica de elaboración propia. 201 Gráfica de elaboración propia. 0246810 12 14 Santiago Calatrava Alcántara Cristo Avis San Juan Distribución de encomiendas 44% 34% 13% 3%3%3% Porcentaje de encomiendas Santiago Calatrava Alcántara Cristo Avis San Juan HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 75 III. EPÍLOGO. DE LA SEGUNDA LLAVE DORADA A FAMILIARES, FAVORITOS, Y GRANDES DE ESPAÑA EN LOS OFICIOS PALATINOS (1598-1618) En la España de los Austrias el soberano, en pleno uso y potestad de las regalías que le eran propias, concedía y administraba el patrimonio de la monarquía 202 y, entre ellos, los oficios palatinos y de las casas reales, y también, por supuesto, los hábitos militares y las encomiendas (a partir de 1523). Sin embargo, aun sabiendo que estos honores venían sujetos, en última instancia, a la pura voluntad del soberano (de concederlos en gracia o en merced), la enorme presencia de caballeros de hábito y comendadores de las órdenes militares castellanas, así como de otras caballerías implantadas en los territorios de la monarquía (sobre todo el Toisón de Oro, Montesa, San Juan y las milicias lusas: Cristo y Avís) en los oficios de la Casa Real vendría a confirmar la principal tesis sostenida en este artículo. Los análisis pormenorizados presentados parecen indicar, o al menos ofrecer, una primera aproximación a un auténtico fenómeno que, hasta la actualidad, requiere de un mayor y profundo estudio: la consideración de los hábitos militares como llaves de acceso al servicio regio. La representación de caballeros y comendadores en algunos de los oficios de la Casa de Felipe III, como los gentilhombres de la boca de la cámara, llegaron al 96% del total, y en las mayordomías casi el 80% de los mayordomos accedieron al oficio siendo ya caballeros de hábito militar. En cuanto a los gentilhombres de la boca, por su parte, también casi el 50% fueron nombrados cuando ya pertenecían a una caballería. Conociendo estos datos, es difícil no considerar estos honores, al menos, como instrumentos de los que se valían las élites sociales como patente de acceso a determinadas posiciones, convirtiéndolos en los perfectos candidatos, destacando sobre el resto de pretendientes que no portaban una cruz sobre el pecho. Y si, como dijimos, los hábitos podían ser considerados «la segunda llave dorada» que abría a los candidatos las puertas al servicio regio, las encomiendas se convertían en los grandes premios que obtenían los servidores del rey tras buenos y grandes servicios. A partir una primera aproximación al estudio de las dinámicas de concesión de las mercedes de las órdenes, existen claras evidencias de que el desempeño de determinadas posiciones en las diferentes instituciones de la monarquía venía ligado no solo a la adquisición anterior de un hábito militar (es decir, que, en el acceso a determinadas magistraturas, como en el 202 José Ignacio Ruiz Rodríguez, op. cit., pp. 29-37. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 76 caso de los servicios palatinos, también resultaría de gran peso poseer un hábito), sino también a la obtención de una encomienda. En otras palabras, que por el ejercicio de servicios concretos a la Corona, el pago venía a ser, en muchos casos, una encomienda. El hecho de que los miembros de las casas del rey indicasen en los memoriales de servicios anexos a las peticiones de merced como primer servicio su oficio de palacio viene a indicar la importancia y peso que estos servicios al soberano contaban en los procesos de concesión de estas mercedes 203 . Estas consideraciones vienen apoyadas, además, en las investigaciones realizadas por el profesor Nuno Monteiro para los territorios lusos en el siglo XVII 204 . Este autor estudió, bajo la administración de la nueva dinastía Braganza, la concesión de mercedes de encomienda de las caballerías lusas (Cristo, Avis y Santiago) a los diplomáticos del rey, llegando a considerar tal servicio una vía de acceso a la dignidad de Comendador. Ello podría ser ampliado, en el caso castellano, no solo a los oficios regios, como hemos aplicado en este estudio, sino de igual manera a los diplomáticos, virreyes, y otras altas magistraturas de la monarquía. Sin duda, la investigación, que sigue en un estado embrionario, necesita de mayor atención y tiempo por parte de los investigadores de estas instituciones de honor y riqueza. Estas dinámicas, asimismo, se insertaban en un contexto marcado por la ruptura de determinadas políticas, referentes a la liberalidad regia, practicabas por Felipe II hasta 1598. El reinado del segundo de los Habsburgo había supuesto para muchos grandes y poderosos linajes de Castilla una importante afrenta en lo que se refiere a sus intereses políticos y económicos. El rey católico, aconsejado por sus ministros más fieles (Moura, Chinchón, e Idiáquez), e influido por la corriente que recomendaba al soberano no estirar las mercedes y honras en tiempos de crisis de la Real Hacienda, hizo de los últimos años de su reinado un auténtico desierto de premios y regalías regias 205 . Con la llegada al trono de Felipe III, muchos fueros los que recomendaron al nuevo soberano enmendar esta política, y superar la austeridad de su difunto padre, como así fue 206 . Lerma, por supuesto, 203 Véase, por ejemplo, el memorial del elevado al Consejo de las Órdenes en 1601 por Ramón Boyl, gentilhombre de la boca del rey, y resuelto con consultas de Felipe III por el secretario González de Heredia. A.H.N. OO.MM. Leg. 1617, sin foliar, años 1601-1603. 204 Nuno Monteiro, «Mobilidade no acesso ao estatuto de comendador, séculos XVII-XIX: O caso dos diplomatas», en As ordens militares e las ordens de cavalaria na construçao do mundo occidental, coord. Isabel Cristina Fernándes, Palmela, Colibri, 2002, pp. 871-880. 205 Antonio Feros, op. cit., pp. 124-125. 206 Consideraciones para que Felipe III comenzase a reinar con felicidad BNE, MSS/2346, f. 23v y ss. En Antonio Feros, op. cit., pp. 124-125. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 83 hechuras, que pudiera absolverle de su propia responsabilidad y que devolvería a su gobierno cierta decencia política 251 . De esta forma, parece que Fariña devolvía al duque los múltiples favores que este le había ido proporcionando a lo largo de su carrera política y cortesana y este, a su vez, en 1616, le conseguía una plaza del Consejo Real de Castilla 252 . No obstante, a finales del reinado de Felipe III comenzará su acercamiento a la facción opositora, hasta llegar a convertirse en uno de los grandes hechuras del condeduque de Olivares 253 . El marqués de Velada 254 , Gómez Dávila, fue uno de los pocos ministros de Felipe II, junto con Juan Idiáquez, que consiguieron mantenerse en la primera línea política y cortesana con el inicio del nuevo reinado. Su continuidad se debió, en gran medida, a su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y, sobre todo, a aceptar su nuevo rol en torno al valido, de servicio, lealtad e incluso de cierta humillación. La misma, no obstante, sirvió para que no solo mantuviese sus cargos y honores (como mayordomo mayor del rey 255 y comendador de Manzanares de la Orden de Calatrava 256 , sino para además alargarlos, llegando a conseguir la grandeza de España en 1614. En 1616, tras su muerte, su hijo y sucesor, Antonio Dávila recibió su encomienda en merced, símbolo de la continuidad del servicio de un linaje al valido. Por último, en las mayordomías también encontramos a Juan Hurtado de Mendoza, marqués de San Germán, personaje de absoluta confianza del valido, que obtuvo importantes réditos de su cercanía y servicio al primer ministro de Felipe III 257 . Desde 1599, apenas meses después de la muerte del rey, fue nombrado consejero de Estado por el nuevo soberano, y a recomendación del valido 258 . Al poco tiempo recibió en merced la encomienda santiaguista de los Campos de Montiel, el 11 de abril de 1600 259 . En 1609, como Bernardino de Velasco, fue uno de los elegidos 251 Patrick Williams, The great favourite. The Duke of Lerma and the court and government of Philip III of Spain, 1598-1621, Manchester, Manchester University Press, 2006, pp. 157-158. Antonio Feros, op. cit., p. 319 y ss. 252 Jaime Salazar de Acha, op. cit., p. 34. 253 Francisco Gil Martínez, «Las hechuras del conde duque de Olivares. La alta administración de la monarquía desde el análisis de redes», Cuadernos de Historia Moderna, 40, 2015, pp. 63-88. 254 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 752. 255 Como Mayordomo Mayor del príncipe Felipe (III) desde 1584. 256 ADMS, Villafranca, leg. 4.392, [carta 53]. Cfr. Santiago Martínez Hernández, op. cit., 2002, p. 431. 257 A.H.N. OO.MM. Santiago, caballeros, exp. 5211, año 1590. 258 Joseph Berni y Catalá, Creación, antigüedad, y privilegios de los títulos de Castilla, Valencia, Imprenta del autor, 1769, p. 272. 259 A.H.N. OO.MM. Orden de Santiago, Registro del Sello, leg. 2496, año 1600. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 84 por Sandoval para pilotar la expulsión de los moriscos, en este caso en Andalucía 260 . Ello le valió ser de nuevo premiado por el valido con una promoción de encomienda, abandonando Montiel para aterrizar en Aledo y Totana, con una renta cercana a los 2000 ducados anuales. El título de la encomienda fue firmado por el soberano el 12 de octubre de 1609 en Lerma 261 . Parece evidente que Sandoval intercedió por Mendoza para conseguir esta merced, y aprovechó la presencia del monarca en su palacio para lograr tal dádiva. Puede que esta merced viniese a compensar, además, la pérdida del puesto de «teniente general de la caballería de España» que el marqués disfrutaba, y que le hacía ser el segundo cargo más importante después del propio valido en los oficios regios y en la organización de los ejercicios militares. Fue el mismo año en que recibió la promoción de encomienda que Felipe III le hizo abandonar el cargo por incompetencia. Ha quitado S.M al marqués de San Germán el cargo de teniente de general de la caballería de España, diciéndole que no le tenía por bien servido de el en el dicho cargo y que le mandaba lo dejase, y se le ha dado la encomienda que vaca Juan de Cardona, que vale 5.000 ducados, y deja otra de 2.500 ducados… 262 Pareciera que abandonar dicha institución iba a suponer el ocaso del marqués, sin embargo, no solo fue compensando con una encomienda, sino que además se le ofreció ser gobernador general de Milán, cargo que aceptó, y en el que se mantuvo hasta 1611, cuando el valido tuvo a bien sacrificarle tras una política fallida de apaciguamiento en el Milanesado 263 . Gracias a su amistad con Lerma y con el tío de este, el cardenal Bernardo de Sandoval, pudo librarse de la cárcel, y volvió a dirigir ejércitos a partir de 1616, ya con menos poder e influencia que antes 264 . En la boca, por su parte, encontramos a aliados del valido tan importantes como Nuno Colón de Portugal, duque de Veragua y conde de Gelves, caballero de origen portugués que sirvió al duque de Lerma en sus intereses políticos y personales en el vecino reino, accedió a la cámara del rey como gentilhombre de la boca en los inicios del reinado 260 Michael Boeglin, «La expulsión de los moriscos de Andalucía y sus límites: el caso de Sevilla (16101631)», Cuadernos de Historia Moderna, 36, 2011, pp. 89-107. 261 A.H.N. OO.MM. L. 124. f. 138v. 262 Luis Cabrera de Córdoba, op. cit., p. 384. 263 Alfredo Alvar Ezquerra, op. cit., p. 346 y ss. 264 Antonio Bombín Pérez, «Política italiana de Felipe III, ¿reputación o decadencia?», en La declinación de la monarquía hispánica en el siglo XVII, coord. Francisco José Aranda Pérez, Cuenca, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha, 2004, pp. 263-264. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 85 de Felipe III. Esta relación de servicio, se vio ampliada a una familiar, puesto que sus descendientes se unieron en matrimonio en las figuras de Álvaro Jacinto Colón y Catalina de Portugal y Sandoval 265 . Poco después de entrar a servir en la cámara del rey recibió un hábito de la Orden de Cristo. Entre los familiares y colaboradores del valido también encontramos a Cristóbal de Centelles 266 , miembro del célebre linaje valenciano de los Centelles-Cardona, y primo del duque de Gandía, a la vez también familiar cercano a Francisco de Sandoval, y a la poderosa familia Borja 267 . Este caballero recibió un hábito de la orden de Santiago a finales del reinado de Felipe II 268 y al comenzar el reinado del tercer Felipe accedió a la cámara del rey como gentilhombre de la boca, y aunque no recibió nunca encomienda de Santiago, sus servicios tanto al valido como a la Casa del Rey fueron recompensados de forma generosa. Así, en el año 1603 recibe del monarca el título de primer marqués de Quirra 269 . Como hemos podido observar a través de algunos de los ejemplos más significativos, un amplio número de los servidores de palacio en tiempos del valimiento de Lerma fueron familiares, hechuras, o colaboradores del valido. Esta afirmación, en sí misma, no resulta en absoluto novedosa, pues fue objeto de estudio de autores nombrados con anterioridad. Lo que sí resulta significativo es la auténtica lluvia de mercedes procedentes de las órdenes militares castellanas de las que fueron receptores, elementos a los que hasta ahora la historiografía no había dedicado demasiada atención. No obstante, y como podemos apreciar, no todos ellos pertenecían a sus círculos más cercanos y esto se debe a una estrategia realmente medida y calculada por el primer ministro. Como apunta la profesora María José del Río, Lerma fue muy cuidadoso en el dominio de los cargos palaciegos y en el ejercicio del control de los mismos y nunca llegó a monopolizarlos de forma completa, sino que «puso gran cuidado en mantener a los grandes en el servicio de la Casa Real, si bien en posiciones subordinadas a la suya o a la 265 José Antonio Álvarez y Baena, Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes. Diccionario histórico por el orden alfabético de sus nombres…, Madrid, Imprenta de Benito Cano, 1791, pp. 224-225. 266 R.A.H, Colección Salazar y Castro, leg. 22574. 9/296, f. 220v. 267 Desde la unión de Magdalena de Centelles, condesa de Oliva, con Carlos de Borja, duque de Gandía, en el siglo XVI. Véase Manuel Ortiz de la Vega, Las glorias nacionales. Grande historia universal de todos los reinos, provincias, islas y colonias de la monarquía desde tiempos primitivos hasta el año 1854, Madrid, Librería de José Cuesta, 1854. 268 A.H.N. OO.MM. Expedientillos, n.º 1863-Bis, año 1585. 269 José Martínez Millán et alii, op. cit., p. 167. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 86 de sus parientes más inmediatos» 270 . Esto fue así porque uno de los grandes objetivos de Sandoval siempre fue, más allá de sus propios intereses políticos y cortesanos, el de devolver a su Casa el poder, influencia y prestigio que antaño había tenido. Desde los tiempos de Luis de Sandoval, los marqueses de Denia habían frecuentado ambientes de cierta mediocridad nobiliaria debido a la errónea estrategia de apoyo y sustento a la facción ebolista en el reinado de Felipe II 271 . Esto llevó a su linaje al borde de la quiebra, lo que provocó en más de una ocasión la súplica del propio Lerma en la década de los ochenta del siglo XVI 272 . Para Martínez Hernández, Felipe III «empleó ampliamente su generosidad para sostener a la nobleza, fuertemente endeudada desde las décadas finales del siglo XVI» 273 . Por ello, el soberano, aconsejado por sus más cercanos ministros, concedió extensas mercedes y premios, entre ellas oficios palatinos, hábitos militares y, en el mejor de los casos, ricas encomiendas de órdenes Así encontramos grandes linajes como los Alencastre de Portugal, Pérez de Guzmán, Fernández de Córdoba, Laso de la Vega, Hurtado de Mendoza, Gómez de Silva o Zúñiga ocupando posiciones de mayordomo o gentilhombres del rey católico. U otros nobles de menor enjundia, pero de gran peso en influencia como Ruy Méndez de Vasconcelos, Francisco Enríquez, Antonio de Ávila o Gaspar de Bullón. Casi todos ellos, además, contaban con un hábito militar e incluso alguna encomienda. No obstante, la cifra de titulares con Grandeza de España en las tres categorías estudiadas difícilmente alcanzaba el 16% del total, teniendo mayor representación en las mayordomías y la cámara del rey, y menos en la boca. Esto se debió, entre otros factores, a que el nuevo soberano buscó reducir aún más que su padre el acceso de la nobleza a sus cámaras y aposentos privados. En 1599, tan solo unos meses después de haber tomado las riendas de la monarquía, Felipe III promulgaba una orden real en la que limitaba el acceso a sus aposentos a tan solo los gentilhombres de su cámara y los servidores mayores 274 . La imagen regia, de esta forma, quedaba monopolizada por unos pocos privilegiados. Los castigos, auspiciados por el propio valido, llegaban incluso a despojar de oficio y sueldo a los que se atreviesen a desafiar la norma. Los grandes de España, 270 María José del Río Barredo, op. cit., p. 133. 271 Patrick Williams, op. cit., pp. 15-32. Antonio Feros, op. cit., pp. 87-88. 272 Antonio Feros, op. cit., pp. 88-89. 273 Santiago Martínez Hernández, «Los cortesanos, grandes y títulos frente al régimen de los validos», en La monarquía de Felipe III: La Casa del Rey, dirs. José Martínez Millán y Maria Antonietta Visceglia, pp. 513 y ss. 274 Antonio Feros, op. cit., p. 179 y ss. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 87 asimismo, también se vieron privados del acceso al soberano, y solamente los que tuviesen oficios palatinos podían seguir al rey una vez que este pasase el salón de las pinturas. Esto se agravó aún más cuando Felipe III decidió que las audiencias con los grandes no se diesen en las cámaras privadas, sino en la «pieza obscura» y en presencia del Sumiller de Corps, es decir, del duque de Lerma. No es de extrañar entonces que se planease ampliar esta última estancia, inicialmente diseñada para ocupar diversos espectáculos para el ocio y entretenimiento del soberano, cosa que ocurrió en 1640, ya en el reinado de Felipe IV 275 . Así, escribía el duque de Medinaceli, y familiar de Lerma, que la diferencia entre poseer el favor del valido y ser cortesano de segunda, era el acceso al monarca y su cámara 276 . De este poco más de 16% de Grandes de España que servían al rey, la mayoría de los mismos mantenían relaciones familiares, de servicio, o alianza con el valido. Algunos de ellos eran, por ejemplo, don Pedro Téllez de Girón, gran duque de Osuna, miembro de la Casa de Osuna, y caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro desde 1599. El también marqués de Peñafiel, en una estrategia de suma inteligencia acordó el matrimonio de su primogénito y heredero de su Casa, Juan Téllez de Girón, con Isabel de Sandoval, una de las hijas de Cristóbal de Sandoval 277 . Este matrimonio le procuró el favor de Lerma durante todo su valimiento y, además, le procuró mantener sus posiciones de privilegio una vez caído el valido, dado que hizo valer en la corte su vínculo de yerno del nuevo primer ministro. De hecho, a partir de 1618 su perfil público ganó especial proyección junto con el de Baltasar de Zúñiga, este último, sobre todo, por rediseñar y aprobar la nueva estrategia política de la Monarquía Católica 278 . Fue este, además, quien en 1617 desplazó a Lemos de su ansiada plaza en el Consejo de Estado. Una de las grandes ausencias en los servicios palatinos es quizás la del duque de Béjar, Francisco López de Zúñiga, que, a pesar de ser Grande de España, fue relevado de los honores y principales cargos del gobierno de la Monarquía durante el gobierno de Lerma por su oposición a ciertas posturas y políticas del valido de Felipe III. Su búsqueda constante de mercedes y retribuciones por parte de la Corona tropezaba una y mil veces 275 María Teresa Zapata Hernández de la Hoz, «Fiestas en la corte por la celebración del nuevo matrimonio», en La corte de Felipe IV se viste de fiesta. La entrada de Mariana de Austria (1649), Valencia, Ediciones Universitat de València, 2017. 276 Antonio Paz y Meliá, Series de los más importantes documentos del archivo y biblioteca del Excmo. Señor duque de Medinaceli elegidos por su encargo y publicado a sus expensas, Madrid, 1924, p. 192. 277 Juan Yáñez, op. cit., p. 44. 278 Rubén González Cuerva, op. cit., pp. 593-624. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 88 debido a la enemistad manifiesta con Sandoval, que frenaba cualquier gracia y merced al mismo. El profesor Harry Sieber comentaba la falta de afectos y simpatías que Zúñiga despertaba en la corte de Felipe III: El duque de Béjar contaba con casi 100.000 ducados de renta, sin embargo, parece que no poseía la riqueza más importante de aquel momento: la riqueza simbólica del poder, de un lugar cerca del rey, dentro de una corte en la que Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, era todopoderoso 279 . Cabrera de Córdoba apuntaba en 1600 que Béjar había acudido a la corte para pedir «preeminencia» para su hijo, cosa que no vio cumplida pues un año después moría ya anciano 280 . En 1609 y, a raíz de la enfermedad del conde de Alba de Liste, Alfonso de Zúñiga solicitaba al rey el oficio de Cazador Mayor «porque el conde de Alba está muy enfermo y viejo». Cabrera de Córdoba comentaba inmediatamente que tal hecho era «rancia cosa», dado que «no se pide cargo de alguien que aún sigue vivo» 281 . No obstante, sus ambiciones no se vieron satisfechas ni a la muerte del conde de Alba, dado que su plaza fue ocupada por Pedro de Zúñiga, gentilhombre de la cámara del rey y su primer caballerizo. Curiosamente el mismo día que las peticiones de Béjar eran rechazas por el monarca fue premiado Hernando de la Cerda, cuñado del valido, con una rica encomienda, como comentábamos anteriormente 282 . Esta encomienda llegaba, además, a la vez que su nombramiento como gentilhombre de la cámara del rey 283 , por lo que su favor fue ampliamente representado en la corte. La diferencia entre un caso y otro es abismal, fruto del favor que a uno sobraba y a otro faltaba. Pedro de Zúñiga había sido protegido hasta ese momento por Lerma, pero a principios de 1617 ya había cambiado de bando sintiendo una nueva mudanza de los tiempos. Así, un año después obtuvo el cargo de camarero mayor del príncipe Felipe (IV) después de la llamada «revolución de las llaves» 284 , que supuso la pérdida de control de la cámara del rey por parte del valido. Fernando de Borja y el conde de Lemos habían 279 Harry Sieber, «Clientelismo y mecenazgo. Una historia cultural literaria de la Corte de Felipe III», en Actas del IV Congreso Internacional de la Asociación Internacional Siglo de Oro, eds. María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa, 1998, I, pp. 95-116. 280 Luis Cabrera de Córdoba, op. cit., p. 68. 281 Ibídem, p. 387. Cfr. Harry Sieber, op. cit., pp. 95-116. 282 A.H.N. OO.MM. L. 202. f. 122r. 283 Luis Cabrera de Córdoba, op. cit., p. 387. 284 Alfredo Alvar Ezquerra, op. cit., p. 367. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 89 sido los elegidos por Lerma para cortejar políticamente al futuro heredero y desde sus privilegiadas posiciones palatinas intentaban ejercer una continua influencia sobre el joven Felipe «acariciándole con dádivas y regalos» 285 . Fernando de Borja y el Conde de Lemos insinuaban al príncipe [Felipe IV] la cortedad del duque de Uceda, y el valor del cardenal Lerma, decían que con entendimiento de este se había sustentado siempre la monarquía, y que con la flaqueza de aquel se destruiría… 286 . El caso de Lemos quizá iba más allá que el de Fernando de Borja, pues sufriendo una enorme presión desde su posición de presidente del Consejo de Italia (tan solo meses después de su nombramiento la facción opositora, teniendo gran protagonismo en este caso el duque de Osuna, había empezado a perseguir a sus antiguos colaboradores en Nápoles, entre ellos el portugués Miguel Váez) 287 , se había propuesto férreamente ganarse al heredero. Así, sabiendo el gusto del futuro rey por el teatro y su exquisito gusto por él mismo, se había intentado acercar al joven Felipe mediante la participación en múltiples representaciones. Su excesiva cercanía al príncipe no solo causó el recelo de la oposición al valido, sino también del propio conde de Saldaña, Diego de Sandoval, quien ostentaba el cargo de caballerizo mayor del príncipe. El duque de Uceda y el confesor Aliaga, alertados por tal situación, recurrieron al soberano castellano para que tomase cartas en el asunto, cosa que no se hizo esperar, y en poco tiempo Felipe III estaba exigiéndole la llave de la cámara del príncipe a Borja; a cambio le ofrecía un destierro honroso como Virrey de Aragón. Ante esta situación el conde de Lemos exigió al monarca la devolución de la llave al conde de Mayalde amenazando con una dimisión como presidente del Consejo de Indias: «o vuesa Majestad no destierra a Borja, o destiérreme a mí también» 288 . Sobre Lemos el confesor Aliaga ya había ido informando puntualmente al soberano, a quien le advertía que su presencia continuada en las esferas del príncipe estaba empezando a resultar perjudicial tanto para el futuro monarca como para el devenir 285 «Resolución que tomó S.M acerca de algunas cosas que importan a su monarchía por septiembre de 1618», BNE MSS/2349, f. 192r. Cfr. Antonio Feros, op. cit., p. 436. 286 Juan Yáñez, op. cit., p. 19. 287 Bernardo José García García, op. cit., pp. 679-695. 288 Juan Yáñez, op. cit., p. 19. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 90 de la monarquía 289 . Así, el rey prohibió a Lemos entrar en los aposentos del príncipe salvo por cuestiones oficiales o en casos de absoluta urgencia 290 y en 1617 ya mostró públicamente su desacuerdo y enfado con Lemos al no acudir a los grandes festejos organizados por él mismo en celebración del Corpus Christi. El soberano, sin embargo, no cedió ante la amenaza de Lemos y le ofreció retirarse a sus estados gallegos cuando gustase: «Con Fernando de Borja se ha hecho lo que se ha hecho porque así ha convenido, vos podéis hacer lo que os pareciere…» 291 . En la misma jornada Lerma había perdido la última partida, pues el control de la Casa del rey se le escapaba con el nombramiento de Zúñiga y el conde de Nieva y además perdía a sus dos principales hechuras y apoyos. La cámara del rey y sus integrantes apenas habían cambiado desde 1618, pero sí su fidelidad, que no había tornado de apellido, pero sí de nombre. Muchos de los antiguos colaboradores del valido habían ido abandonando sus filas tras comprobar cómo su favor iba disipándose en favor del duque de Uceda y el confesor Aliaga. Otros fueron apartados del poder (Fernando de Borja) y algunos simplemente prefirieron asumir que su ciclo había acabado (Conde de Lemos). Lo que es evidente es que a partir de 1617-1618 la monarquía había terciado su balanza y ahora eran los hechuras y clientes de Uceda los que dominaban la escena regia y política e incluso los que habían desplazado a los otrora favoritos en el canal de concesión de mercedes de las órdenes militares. Así, el marqués de Mirabel, familiar de Baltasar de Zúñiga y aliado del conde de Olivares y de Lumiares, recibió en 1618 su ansiada encomienda calatrava, la de Castilseras 292 . Este había sido caballero calatravo desde el año 1600 293 , pero no fue hasta que cayó el valido que fue premiado con una encomienda. De la misma manera que el almirante de Castilla, casado con una de las hijas del duque de Uceda, recibió un hábito de Alcántara pocos meses después de la defenestración de Lerma 294 . Describía el marqués de la Fuensanta del Valle ciertos episodios ocurridos en el reinado de Felipe III, en uno de ellos, acaecido en abril del año 1619, pocos meses después 289 Sobre la conjura contra Lemos, que incluso le hizo partir de Nápoles, véase Isabel Enciso AlonsoMuñumer, Nobleza, poder y mecenazgo en tiempos de Felipe III: Nápoles y el conde de Lemos, Madrid, Actas, 2007. 290 Leandro Martínez-Peñas, El confesor del rey en el Antiguo Régimen, Madrid, Editorial Complutense, 2007, p. 414. 291 Juan Yáñez, op. cit., p. 19. 292 A.H.N. OO.MM. L. 205. f. 45v. 293 A.H.N. OO.MM. Calatrava, caballeros, exp. 2888-BIS, año 1600. 294 A.H.N. OO.MM. Alcántara, Expedientillos, n.º 13306, año 1618. HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ 91 de la caída del viejo valido, se escenificaba la mudanza del favor y la privanza regia hacia el nuevo favorito, el primogénito del otrora gran ministro y ahora vestido de púrpura, don Cristóbal de Sandoval 295 . En la narración se relata un solemne séquito regio formado por los principales y más privados consejeros, favoritos y hechuras de los nuevos tiempos. Muchos de ellos habían servido a Lerma en otra época y a este le debían su entrada en la corte y en el servicio palatino, pero supieron renovar sus votos hacia el nuevo elegido para el gobierno de la monarquía 296 : El rey, con el príncipe y la princesa, y la infanta doña María, dejando en palacio a los infantes don Carlos y don Hernando, a 22 de abril deste año de 1619, partió de Madrid con toda la grandeza y lucimiento ostentoso que se deja considerar, acompañado y servido de D. Cristóbal de Sandoval y Rojas, duque de Uceda, Sumiller de Corps, y Caballerizo Mayor del Rey, Sumiller, Ayo y Mayordomo Mayor del príncipe; y D. Ruy Gómez de Silva, mayordomo mayor del príncipe, duque de Pastrana y príncipe de Melito, gentilhombre de la cámara y Cazador Mayor; de D. Francisco de Sandoval, duque de Cea; de D. Antonio de Ávila y Toledo, Marqués de Velada, gentilhombre de la cámara; y de D. Francisco de Rivera, marqués de Malpica, gentilhombre de la misma llave; de D. Pedro Portocarrero, Conde de Medellín; de D. Diego Zapata, Conde de Barajas; de D. Alonso de Córdoba, Marqués de Celada; todos tres Mayordomos del rey; de D. Pedro de Zúñiga, marqués de Flores de Ávila, primer caballerizo y gentilhombre de la cámara del príncipe; y otros muchos títulos y caballeros de la boca, y caballerizos, y otros muchos oficios de la Casa. Al príncipe iban sirviendo Diego Gómez de Sandoval, conde de Saldaña, y su caballerizo mayor, y gentilhombre de su cámara, y suyo; Francisco de Benavides, conde de Santisteban del puerto, gentilhombre de la cámara, y D. Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, gentilhombre de su cámara, con otros muchos otros caballeros, y mayordomos… Muchos de estos, además, tras la muerte de Felipe III en 1621, y el ascenso al trono de Felipe IV, y de su favorito y valido, don Gaspar de Guzmán, de nuevo volvieron a plegarse ante el que sería el timonel de la monarquía hasta 1643, mudando las lealtades 295 Sobre su figura, véase Regina Pérez Marcos, «El Duque de Uceda», en Los validos, coords. Luis Suárez Fernández y José Antonio Escudero López, Madrid, Universidad Rey Juan Carlos, 2004, pp. 177242. Giuseppe Mrozek, «Un heredero que no está a la altura. El duque de Uceda y el fin del gobierno de los Sandoval», en Rafael Valladares Ramírez, Hijas e hijos de validos. Familia, género y política en la España del siglo XVII, Madrid, Albatros, 2018, pp. 95-107. 296 Colección de documentos inéditos para la historia de España por el marqués de la Fuensanta del Valle…, Madrid, Imprenta de Manuel Ginesta, 1875, LXI, pp. 195-196. La segunda llave dorada. Caballeros de hábito y comendadores de las caballerías de Castilla en los oficios de la Casa de Felipe III 92 de linaje según indicaban los vientos que auguraban la incipiente «mudanza de los tiempos», como bien indica esta cita del profesor Guillén Berrendero: Muchos fueron los beneficiados del régimen lermista que pertenecían a la nobleza más antigua y algunos de ellos pasaron también a beneficiarse del sistema de la gracia derivada del ejercicio del valimiento del conde-duque. Entre los asientos de los gentileshombres de cámara de 1630 podemos encontrar al condestable de Castilla, al conde de Egmon junto con el de Alba de Liste, Ricla, Añover, y Bucoy. Acompañados, además, por el marqués de Santa Cruz...Otros de los referidos son el marqués de Castel-Rodrigo, don Fernando de Borja, el conde de Santisteban, don Diego de Aragón, el marqués de Flores Dávila, los condes de la Palma, Portalegre, Peñaranda, Aguilar, Luna, Lumiares, Castrillo, Tralara, Monterrey, de los Arcos, y el de Paredes. Además de los marqueses del Carpio, Eliche, Mirabel, Aytona, Camarasa, Tarazona, Carecena y Villafranca. O los duques del Infantado, Osuna y Alburquerque, y los almirantes de Catilla, entre otros 297 . Bibliografía citada Alvar Ezquerra, Alfredo, El duque de Lerma. Corrupción y desmoralización en la España del siglo XVII, Madrid, La Esfera de los Libros, 2010. Álvarez y Baena, José Antonio, Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes. Diccionario histórico por el orden alfabético de sus nombres…, Madrid, Imprenta de Benito Cano, 1791. 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