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Cosas que distinguen hoy a Coria del Río, en la provincia, y cosas de pedagogía social para los escolares

Guichot y Sierra, Alejandro, 1859-1941

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Cosas que distinguen hoy a Coria del Rio, en la provincia, y cosas de pedagogía social para los escolares. ♦ ♦ ♦ « Conferencia educativa dada por en la Escuela nacional de dicha villa, el 11 de Febrero de 1915. Imprenta y Librería de ^ais Cosas que distinguen hoy a Coria del Río, en la provincia, y cosas de pedagogía social para los escolares. « « ♦ ♦ Conferencia educativa dada por Don alejandro Girichot en la Escuela nacional de dicha villa, el 11 de Febrero de 1915. Imprenta y Librería de Eulogio de las Reras, Sierpes n.° IB.-Sevilla. ADVERTENCIA A mis instancias, don A. Guichot dió otra conferencia en la Escuela nacional de mi cargo, el dia n de los corrientes; sentándose conmigo en la presidencia, los señores D. Estanis¬ lao Asián, alcalde; D. Manuel González, cura párroco; D. Fer¬ nando Quero, ingeniero-jefe de Montes; D. Manuel Matos, te¬ niente de Carabineros; D. Francisco Olivera, Secretario del Ayuntamiento; D. Maimel y D. José Rioja, D. Juan Rodrí¬ guez, D. Alfredo y D. Francisco Delmás, agricultores y pro¬ pietarios; D. José M. a Lozano ,, maestro nacional de Sevilla, que representaba a «El Liberal», y los señores Márquez y Pedraza, que llevaron la representación de «El Noticiero Sevi¬ llano» y «Sevilla.,» respectivamente. Asistieron los alumnos de la escuela de adultos y numero¬ so auditorio de vecinos y trabajadores de todas las clases, que llenaban completamente el amplio local y que mostraron su ad¬ hesión entusiasta a lo expuesto por el iluspre conferenciante. Considerando la importancia que puede tener para la vi¬ lla lo indicado en dicha conferencia, el Ayuntamiento, a pro¬ puesta del Alcalde D. Estanislao Asián, acordó imprimir y re¬ partir el presente folleto, para estimulo y enseñanza de. todos los vecinos. Se ha podido reproducir este hermoso discurso merced a las notas y la redacción del culto profesor, mi querido compa¬ ñero, D. José M. n Lozano; quién, después de haber obtenido el asentimiento del Sr. Guichot, dedica bondadosamente este tra¬ bajo en beneficio del pueblo de Coria del Rio. Al sabio D. Alejandró Guichot, al Municipio, al Sr. Loza¬ no, a los asistentes todos, expreso mi público agradecimiento y me complazco , con dicho motivo, en haber sido la causa ocasio¬ nal de este opúsculo, el cual puede constituir un fecundo alien¬ to para nosotros si todos unimos nuestros esfuerzos hacia la próxima prosperidad de la villa, que ha sido la cuna de nues¬ tros padres, la nuestra y la de nuestros hijos. El Maestro Nacional, STCanueí <9Uián eíluiz. Coria del Rio (Sevilla) 28 de Febrero de 1QI$. jlSCOLARES, CIUDADANOS DE ^ÓRIA DEL jRio, AMIGOS QUE TENEIS LA BONDAD DE ESCUCHARME! del Río tiene su historia, sus re¬ dos, sus costumbres, como las tielos demás pueblos de la provincia de Sevilla. Como ellos, Coria tiene constitución social, organismos públicos, industrias y comercio, labor agrícola, vida de relaciones, clases de pro¬ pietarios y trabajadores; tiene sus trabajos, sus lu¬ chas, sus defectos, sus desvelos, sus esperanzas; poco más o menos, en grados de diferenciación particular, como los demás pueblos de la provincia. 61 presente. Las cosas Pero Coria tiene dos de Coria del Río. cosas de vida P resen t e, que hoy no las tienen los noventa y nueve munici¬ pios restantes, incluyendo el de nuestra grande ca¬ pital. Estas dos cosas de vida presente que tiene 6 Coria, no las apreciareis—en general — c on todo su valor: vosotros, escolares, por ser aún muy jó¬ venes; vosotros, ciudadanos, por ser condición hu¬ mana no apreciar justamente lo que se tiene al la¬ do, para conceder mayor importancia a las cosas ajenas. Es necesario, pues, que los extraños nos descubran los valores, para que nosotros, asintien¬ do, los conozcamos al fin. Os diré esas cosas que distinguen a Coria del Río, para que en ellas os fijéis: Una es la hoja mensual , que el Ayuntamiento reparte al pueblo de Coria. Esa hoja donde se da cuenta de la ad¬ ministración, en sus principales manifestaciones, es tan sencilla como de hondo sentido moral; acusa una elevación de ciudadanía tan seria y digna de ser imitada, que parece más bien propia de otros países distintos al nuestro, parece de otros pueblos diferentes a este país, donde, desgraciadamente, lo que abunda es una administración débil y desor¬ denada. Yo me atrevo a invitar a los que publican esa hoja mensual , a que la coleccionen en volúmenes, tanto las publicadas en los cinco años que com¬ prenden, como las venideras, y que estos volúme¬ nes los remitan a las bibliotecas sevillanas, a la provincial y Universitaria, a la Colombina, a las de la Sociedad Económica y del Ateneo, para que sirvan de enseñanza y estudio a sociólogos e his¬ toriadores futuros, y también de ejemplaridad, que hoy ya ha empezado a propagarse en la provincia; pues desde enero de 1914 publican Guillena y Pi¬ las unas hojas semejantes. (pf<r> j Í^Í6 - /9/7- fl n+n 7 ¿je. j w /7// j 7 La otra cosa característica de este pueblo, a que me refería, son las conferencias escolares; real¬ mente populares, puesto que a ellas acude tam¬ bién gran parte del pueblo de Coria del Río (*) Estas conferencias todos debéis mirarlas, para vuestro bien, como el arado y la siembra, y para vuestro recreo, como las fiestas alegres de la oto¬ ñada y los espléndidos días de la primavera flori¬ da. A ellas concurren, además de los de aquí, ora¬ dores de la capital, por las facilidades de la comu¬ nicación; cosa que no tienen los otros pueblos. Las Conferencias son un bien para el alma: los ancia¬ nos que me escuchan lo saben hoy; vosotros, esco¬ lares, lo apreciaréis en el día de mañana. Las conferencias, en general, pueden ser de varias clases. Las vuestras son meramente escola¬ res; o sea que tienen su particular carácter, ade¬ cuadas a la escuela; entendiendo que la Escuela es para todo el mundo, todos somos escolares y todos continuamente necesitamos estar aprendien¬ do en ella. Habréis observado que a estas conferencias concurren diversas clases de oradores: unos os ha¬ blan de arte, otros de ciencia, otros de economía social, otros de educación. Cada cual os trae bue¬ namente lo que tiene y, sin regateo, os da todo cuanto posee: su inteligencia, su palabra, su pen- (*) Exceptuando la capital, la ejemplaridad de las confe¬ rencias no se ha extendido a los demás pueblos todavía; pues algún ejemplo aislado no se continuó, y los actos que anual¬ mente celebra Constantina se reducen a la solemnidad del cur¬ so en su Escuela de Artes y Oficios. — 14 — esplendor futuro de la ribera del Guadalquivir? Que se diga siempre de vosotros, que estos esco¬ lares, que han de redimir a su pueblo, no hablan mal, ni destrozan nada, y esa ejemplaridad haga que las gentes vengan a Coria atraídas por afectos de amistad y por seducciones urbanas. ¡Es triste encontrar punzadas y enemistades, allí donde sólo se quiso encontrar afectos!... Conclusión. Reflexión No canso ya más vues- a los ciudadanos. tr a atención. He realiza¬ do el ofrecimiento hecho a vuestro maestro y sólo por complacer esas benévolas exigencias os he vuelto a molestar. Yo, como dice la copla, no can¬ to porque lo haga bien: canto mal, pero tengo una voluntad fírme y sincera, y—cual la roca—no me doblego nunca. Como estamos en una escuela, pa¬ ra escolares hablo. Tal vez a vosotros, ciudadanos de Coria del Río, os hablaría de otro modo, en otra parte. Ya veis lo que he dicho a vuestros hijos. Al despedirme, os digo ahora a vosotros: ¡quién sabe si, en otro caso, mi palabra hubiese tomado como asunto el horrible espectáculo que se realiza a nuestra vista! ¡Resulta tan punzante como frecuen¬ te el hecho de ir, como jaurías, contra el justo, en los ordenes sociales, y en el orden universal pare¬ ce que tuvo razón Hobbes cuando, en el siglo XVII, expuso que el estado natural del hombre era la guerra, y toda la labor de la ciencia consistía en — 15 — evitarla!... ¡Esa frase, homo lupus homini , (el hom¬ bre es lobo del hombre), que vereis repetida y acaso confirmada en lo particular, no puede ser más ho¬ rrible!... Ved lo que pasa: ¡cuántas lágrimas, cuántas amarguras, cuánta iniquidad; madres sin hijos, mut' jeres sin esposos, los hombres destrozándose unos a otros!... ¿Qué ocurre, que parece que el mundo se desquicia?... Y ¿cómo seguir ya hablando, en este instante, cuando acaso no haya diez entre vos¬ otros que me acompañasen en mi pensamiento!... (La ovación al ilustre orador se prolonga largo rato. Esta ha sido la tercera de las conferencias con que el Sr. Guichot presta su generoso y altísimo concurso a la obra de prosperidad y cultura que en este pueblo se realiza. Las anteriores, con in¬ tervalo de varios años, tuvieron por asuntos: historia de « U n trozo de la ribera del Guadalquivir » y « E ducación del pen¬ sar». Coria del Rio, reconocidísima, no olvidará minea los be¬ neficios que debe al sabio sociólogo y publicista sevillano). r<- -4 ' ..•-S¿v:w.