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La catedral de Sevilla : estudio histórico artístico

D. E. Ft.

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y == ES == S Z a = = la DA | DE SEVILLA, | | | ) ESTUDIO HISTORICO ARTISTICO, POR D. E. Fr. Litografo Editor, SEVILLA: Imp. de LA AGRICULTURA ESPAÑOLA. Tetuan, 21. 867. IA" IRE AAA LA CATEDRAL DE SEVICIA, Ilustres han sido siempre en la república de las letras, los apologistas de este grandioso edificio: pero ni: su privilegiado entendimiento, ni su vasta erudicion, ni la conciencia con que llevaron á cabo sus respectivos traajos, bastaron para impedir que todas las reseñas, hasta ahora publicadas, pequen de mas Ó menos incompletas: tal es la dificultad de trazar un cuadro detallado de esta obra, en que el arte vertió á manos llenas sus mas pre— ciosos tesoros, Considerando, pues, inasequible empresa, la de bosquejar en pocas líneas, todos «los pormenores estéticos de este templo, cuya simple enumeración superaría al catálogo de no. Pocos museos, renunciamos á describirlo, y solo 40 —> mentales, inclusas las artísticas, que no pudieron menos de acomodarse al Recedant vetera, nova sín omnia. 5 Ministros de la rotunda metamórfosis, entonces ocurrida en el mundo, fueron los pueblos germanos que, oleada tras oleada, redujeron á escombros la civilizacion antigua, acallando tódas las voces intelectuales con el estrépito de las armas, y envolviendo el Occidente en una polvareda que hizo sufrir álas ciencias y á las artes, un eclipse total y muy prolongado. Al renacer la luz de la razon en aquel caos de oscuras tinieblas, todos los pensamientos fueron originales y en nada semejantes á los destruidos por la conquista. Los invasores trocaron la idolatría, no por las aberraciones mitológicas de los vencidos, sino por el cristianismo, 4 cuya sombra se creó un nuevo régimen social, con' nuevo sistema de gobierno, nueva organizacion de la familia, nueva jurisprudencia y uuevas formas artísticas, que entre las: diversas invenciones do la edad media, fueron las mas felices y las menos imperfectas. De allí nos vino la arquitectura que llamamos gótica, cuya aparicion cojncide cronológicamente: con la del cristianismo, así como la greco-romana se presenta de igual modo, confundida con lo pagano. No nos inenmbe examinar si esta arquictura, desconocida en los tiempos antiguos, % A PPP A A it hija legítima dela edad media, é independiente «de las nociones anteriores, fué importada del Norte por los Godos, 6 si la inventaron aquí, Ó si se fué creando con el tiempo y se perfeccionó en épocas posteriores, Ó si tuvo ó nó al- “guna relacion con la greco-romana, á la cual se aproxima en la esencia, tanto como se aleja en la forma. -Basta para nuestro propósito, el hecho de que el estilo gótico, que podríamos llamar canónico, mereció Ja preferencia de los pueblos cristianos, - para Ja construccion de catedrales y Otros templos importantes, inmediatamente despues del lanzamiento de los Árabes. Tampoco entraremos en comparaciones, entre cl estilo: gótico y los legítimos órdenes yreco-romanos: dignos, «estos y aquel, de alto lugar entre las mas sublimes, emanaciones de lo bello. Parécenos, sin embargo, que la forma ojival en arcos y bóvedas, puertas y ventanas, exhala un perfume de austera severidad y modesta belleza, muy adecuado al espíritu del cristianismo. De su novedad, por otra parte, y de su ninguna relacion conlos tiempos gentílicos, le resalta notable ventaja para significar la unidad cristiana, sin mezcla de otra tosa; «l paso que la arquitectura clásica, nacida en Grecia y perfeccionada en Roma, no puede. menos de complicar el curso: de los actos mentales, con la irremediable evocación de recuerdos politeistas. e R — Las antecedentes reflexiones comparativas se refieren á los órdenes propiamente dichos, y noá los efectos del llamado Jtenacimiento, en que no so restauró la realidad, y si solo la apariencia, de la arquiféctura antigua. En los OR DENES greco-romanos y en el ESTILO gótico, todo es verdad: todo ficcion en los Gustos del renacimiento. Una construccion greco-romana ó gótica, donde las columnas son columnas, arcos los arcos etc. solo puede ser obra de un gran artista; al paso que basta un artesano ayentajado, para simular objetos inexistentes, vistiendo con griego disfraz de resaltos é impostas, la desabrida desnudez de los muros ordinarios. De este mer guado arte son hijos no ¡ ocos edificios, de inexplicable celebridad, que si algun mérito tienen, lo deben á lamano de un cincelador. mas bien que al talento de un arquitecto. No se hala en este caso la Catedral do Sevilla, en que la arquitectura, desdeñosa con las demás artes, se lo debe casi todo á sí misma, salvo algunos detalles exornativos y poco influyentes en el efecto general del conjanto. n el cuerpo uel edificio, todo es gótico, con muy leyes escepciones; y solo se nota: desvío de esta escuela, en algunos apéndices ó partes accesorias, que podríamos llamar pequeños episodios do la gran construccion, á que están adya- -£entes sin mezclarse con ella, De estos antecedentes es consecuencia, el E o A ds e e cs e AIR UI: DE 2] A ES O MARS e ” > ¿ E OS por qué del atrit rento reconocido en este célebre edificio. Producto de la arquitectu- «ra, mas bien que de otras artes; gótico en su mayor parte, sin mezcla de otro estilo ni órden, tiene un alto grado de- PROPIEDAD, para el especial objeto de un templo dedicado al cul- to católico, en su esplendor máximo. Es un he- «cho identificado cón la idea que lo preside: una síntesis casi perfecta. : Ahora bien: este sublime esfuerzo de la imteligencia humana; ¿pertenece á un solo hombre que concibió el pensamiento para que otros lo ejecutasen, Ó es obra de muchas generaciones que cooperaron á este fin comun, sucesiva y co— Jectivamente? Problema es este, de no fácil so- -lucion, por la oscuridad de los datos en algunos períodos históricos. | Es de notar, que en el actual sitio de la Iglesia Metropolitana, ha residido desde tiempos lejanos cl culto superior, así en las épocas de «falsas religiones, como en las de la verdadera. Es fama que allí tuvieron los romanos hispalenses su templo de Júpiter, ídolo principal de la Mitología, Por el siglo 1V, aquel templo pagano hubo de ceder su lugar 4 una Catedral cristiana, de cuyas condiciones artísticas nada se sabe, Al invadir los árabes este territorio, existía en aquel sitio, un templo catedral de notable magnificencia, que los sarracenos profanaron, erigiendo en él su Gran mezquita. S. Fer- A NN o y nando instituyó su Catedral en Eo mismo edificio, que ya antes lo había sido, Este recibió despues algunas reformas en el siguiente reinado de D, Alonso el Sabio, y con ellas atravesó los tiempos ulteriores hasta el siglo XV, en que el Cabildo acordó construir el actual, previo derribo del preexistente. Predestinado estaba, pues, aquel sitio, para la lucha de la Religion católica con sus enemigas, anteriores y posteriores á ella. No es posible determinar las relaciones artísticas, entro los diversos edificios religiosos que sucesivamente han ocupado aquella área, histórica por este solo motiyo, Conocida la gran divergencia entre el sistema romano y el de la edad media, puede conceptuarse que entre el templo de Júpiter y la Catedral primitiva; no debió de mediar punto alguno de semejanza arquitectónica: pero no es tan fácil arriesgar conjeturas sobre las probables condiciones del primer templo cristiano, allí construido en el siglo IV: época oscura que no dejó vestigios de hecho, ni aun recuerdos eserifbs, en los anales de lobello. Sería,'pues, ocasionado á graves orrores, cualquiera eálculo que aventurásemos, sobro lo que entonces hizo el arte para dar digno albergue al altar católico, Mas conocido es el sistema de los Visigodos, ue en el siguiente siglo fundaron el “reino Ibérico; pero las tinieblas do la historia, pura- La Ma 7 . De , 4d mo mente militar en aquel período, no dejan entrever cuándo ni cómo se construyó la Catedral que existía en la invasion de los sarracenos. Atestiguan sin embargo los arqueólogos, que era edificio de fábrica maravillosa y gran sun- - tuosidad, del cual los árabes se llevaron las puertas principales y dos campanas, á la Gran mezquita de Marruecos, donde aun estaban de manifiesto en 1635. Curioso sería investigar, y sea dicho de paso, si continuan en poder de los musulmanes, ¡estos recuerdos de aquella época, para ellos esplendente, ominosa á todas luces para nosotros. Apesar de que, segun hemos dicho, aque edificio de orígen ignoto, antes Catedral y despues Mezquita, volvió 4 ser Catedral desde los primeros momentos de la reconquista, no hubo. entre los allegados al Santo Rey, un coronista que legase su descripcion á las edades venideras. Ignorando, pues, sus formas artísticas, no podemos columbrar hasta qué punto influyeron en las construcciones posteriores. Las primeras noticias positivas que :la historia registra, versan sobre la Catedral refor- _Mada por D. Alonso el Sábio; quien modificó a distribucion interior del antiguo edificio, sin alterar esencialmente su fábrica. Así como la planta corre hoy de Poniente á Levante, se proyectaba entonces del Norte al Mediodia. Era su puerta principal la hoy llamada del Perdon; y no daba directo ingreso al templo, simo al atio de los naranjos, que era su vestíbulo. Además de los naranjos, tenía aquel patio pal-- meras, y en medio una fuente, bajo te:humbrede alerce. Rodeábalo un pórtico de cuatro naves correspondientes á los cuatro vientos, con puerta al Mediodía, por la cual se penetraba en el interior del templo. A: la espalda de este, 6: sea hácia donde hoy se halla la Lonja, estaba unido el palacio arzobispal, con puerta al interior de la iglesia, que permitía al Prelado la asistencia á los oficios, sin salir á la calle. Halándose el edificio en esta disposicion, el citado rey D, Alonso lo hizo dividir interiormente: en dos secciones: una á Poniente, que es donde: hoy se halla la puerta principal, y otra á Levante, en el actual sitio uel Presbiterio y la Capilla Real, En la primera, se instituyó la Catedral propiamente dicha y el Sagrario; situado este en el trayecto hoy ocupado por capillas,, desde la del Eccehomo á la del baptisterio. Pa segunda, destinada á Capilla Real y enterramien- to de San Fernando, uo tenía cierro de muros, sino un enverjado de hierro, que permitía ver desde afuera, la efigie de la Vírgen de los Reyes, en un altar de plata portátil, 4 modo de tabernáculo, y á'sus piés un sepulcro de mármol en que yacía el cuerpo del Rey Santo. A esto se reducen todas las noticias de la Catedral antigua, que no sabemos si fué de arqui- e O o a E tectura romaua ó gótica, ó si sufrió modificacio= nes árabes, mientras fué mezquita. | Antes de proceder á su demolicion, para dejar hueco á la nueva, el Cabildo acordó levan-= tar un plano perpetuamente 'recordatorio de. aquella, y consta que así se hizo: pero nada se: sabe de tan importante documento, para siempre perdido, en el sentir de algunos arqueólogos, Ó tal vez sepultado en el polvo de algun archivo" Es el caso que, habiéndoselo llevado el rey Felipe TL, fundador del Escorial, se ignora el uso que hizo de él, sospechándose que debió perecer- en el incendio del antiguo palacio de Madrid, ocurrido en 1734; pero si, como opinan otros, aquel rey depositó el consabido plano en la BiZ lioteca del iuscorial, allí se encontraría si so bus- Case, Su hallazgo podría arrojar mucha luz sobre: la historia artística de la Catedral sevillana, -re- velando sus precedentes. De que el antiguo edificio fuese ó no modelo del actual, resultaría resuelto el problema que «antes hemos Iniciado, respecto á si el gran pensamiento de esta obra, nacido en épocas remotas, alcanzó su mayor desenvolvimiento en el siglo XV, ó si en ésta: última época apareció por primera vez, y se sorepuso á otros precedentes é inferiores, Sea como fuere; en 1401, el Cabildo en pleno, acordó demoler la antigua iglesia, sustituyéndole una, tal 'e tan buena, que no aya otra su “— 18 == - ¿gual: palabras históricas, que habrían parecido. presuntuosas, á no haberlas justificado plenamente el supremo mérito de la obra, bajo sus auspicios construida, lgnórase quien fué su autor. Solo so saben los nombres de algunos arquitectos que la continuaron y la concluyeron: pero el del gran artista que la creó de la nada, concibiéndola en su mente y dándola á luz en el boceto, es un -la- mentable arcano histórico que impide tributar “los honores de la inmortalidad, á un ingenio altamente merecedor de ellos. Estupefacto el curioso inteligente, al contemplar tanta belleza, pregunta quién fué su padre, y no hay voz histórica que le responda. Los sinsabores que de ordinario acibaran la pasagera vida mortal de los grandes hombres, suelen ser compensados -con usura por las glorias de la perdurable vida panes pero al autor de la Catedral de Sevilla, e fué vedada esta merced de la Providencia, por - haber recogido Felipe 11 el diseño de la nueva iglesia, junto con el de la antigua, para. que uno y Otro fuesen presa delas llamas en el palacio de Tadrid, ó.pasto de la polilla en la biblioteca del Escorial. _Asentada la primera piedra en 1403, conti= ' nuó la construccion dirigida por arquitectos desconocidos hasta 1461, en que la tomó á su cargo Juan Norman y la desempeñó hasta 1472, este año, una diseordia entre otros arqui- EA o — 19 = tectos, llamados Pedro de Toledo, Francisco Rodriguez y Juan de Flores, sobre los medios facultativos de continuar la empresa, paralizó los trabajos, de cuya prosecucion nada se sabe has= ' ta 1496, en que fué llamado á Sevilla el maestro forastero, Ximon ó Chimon, paxa que lleyase adelante la obra, como en efecto lo hizo hasta 1502, y despues Alonso Rodriguez que excodió en actividad á sus predecesores. Por fin, el aparejador Gonzalo de Rojas puso en 1506 la última piedra de la cúpula, con asistencia del Caildo y varias personas notables, que subieron procesionalmente 4 aquellas alturas, donde se entonó un solemne Te Deu, en accion de gracias por la feliz terminacion de la empresa. - Posteriormente ocurrió un lance imprevisto 8 ruina, que hizo necesario un considerable reparo. La cúpula, que tenia de alto 250 piés, sobrecargada con el peso de muchas estátuas, se vino abajo en 1511, y con ella se hundieron tres arcos toralos. Para remediar el mal y precaverlo en lo sucesivo, el Cabildo tomó parecer á los mas distinguidos arquitectos del país: Pedro Lopoz, do Ft; Enrique Egas, de Toledo; Juan de Alava, de” Vitoria; Juan Badajoz, de Leon. y Juan Gil Ontañon, de Salamanca, encargándose este último de cerrar la bóveda central, seenn hoy se encuentra, por haberlo así acordado eon sus antedichos comprofesores. Esta nueva série do trabajos se prolongó hasta el año 1519, — 26 — ¿ tedral propiamente dicha, á la cual sigue, sin - solucion de continuidad, la lateral del Sagrario, dividida en tres cuerpos, con resaltos de gusto dórico en el primero, jónico en el segundo y corintio en el tercero. : E - Por la parte opuesta, ó seala del Sur, el centro de la fachada está formado por una proyeccion saliente, de formas curvas, que marca la Capilla Real. En cada lado hay uma puerta correspondiente á las dos secundarias del frontispicio, y de igual disposicion, con la sola diferencia de tener cada una por delante, una plataforma cerrada con verja de hierro. Por la izquierda, esta fachada posterivr remata en una construccion sui generis, que encierra la Sala Capitular. Por la derecha se vé la famosa Giraldu, de la cual nos ocuparemos muy en breve, y á continuacion un lienzo de muro correspondiente al local de la Biblioteca, Por el Norte, la fachada lateral del templo, confundida por la Giralda y el Sagrario, tiens su parte visible en el Patio de los Ñaranjos: motivos que no permiten juzgarla. Visto desde la calle esto frente, sobremanera pobre, sola ofrece la continuacion del muro de la Biz blioteca; en seguida la puerta del Perdon, que es un arco de estilo árabe, en forma de herradura, construido al parecer, ó al menos muy renovado, en tiempos modernos; y despues la fachada trasera del Sagrario, que no da lugar á comentarios artísticos, PP. — == Réstanos el frente meridional, que es el mag descubierto y el que mejor expresa por fuera, lo que el edificio .es por dentro. Algo lo oscurece por la derecha, el exterior de la sala capitular, dominada por una cúpula con mucho sorecargo de arbotantes, y por la izquierda una ábrica ¿que encierra las oficinas; pero estas construcciones son muy bajas y no impiden el exámen. del edificio. Tiene esta fachada una: gran puerta correspondiente á un brazo: del Crucero, igual en altura á la principal, y apenas: bosquejada en cuanto á los adornos. Por ambos lados campesn las convexidades de las bóvedas, á diversos grados de altura: menor en la zona correspondiente á las capillas: mayor en. la de las naves laterales; mucho mayor en la central, y algo mas levantada en la bóveda supletoria del cimborio; limitado cada uno de estos pisos, . por una baranda. Ln esta triple línea do traba- Jos, la parte mas baja tiene una série de recios estribos, cada uno con su arbotante, en que se apoya la construccion mas alta; y esta á su vez Sostiene el erucero en igual forma, Cada estri- 20 remata en-una pirámide abigarrada: y esta Conciliación de los medios de solidez con los de adorno, dá al edificio, visto por aquel lado, la Apariencia de un sistema de obeliscos,: metódica y liabilmento dispuesto. Observada la Catedral desde mul lójos vista de pájaro, desde su propia torro, se p y pa ascender su total elevacion á 350, Está dividido en cuatro cuerpos, y su arquitectura del género. fantáStico, tampoco nos dá buen resultado en el crisol del sano análisis artístico, Por encima do todo, campea el Giraldillo: estátua ultra-co- losal de la Fé, fácilmente movida por el viento, cuya direccion indica, con una palma que tiene en una mano. La perfecta orientacion astronómica de la. torre, hace que, cuando la palma corta perpendicularmente uno de los cuatro lados, marca un viento cardinal; y señala un semi-viento, cuando coincide diagonalmente con el vértice de alguno de los cuatro ángulos, Si fuese igual «su: facilidad para señalar las cuartas, el Giraldillo sería un buen anemométro; y de todos modos es la mejor veleta de Sevilla. No se puedo hablar de la Catedral de Sevilla, sin hacer mencion de sn inonumento, obra de quita y. pon, hecha de. palo, lienzo y pasta, -que sin embargo tiene las dimensiones de-un edificio. Su planta es un dodecaedro regular; su alzada consta de cuatro cuerpos, en disminucion de espacio, conservando la forma los tres prieros, y no el: cuarto. El primer cuerpo es de órden dórico muy sovoro; y en el interior se ve el Sagrario, cuyas colunmas, tambien de órden -«dórico, están pintadas á lo plateresco. El segundo cuerpo es jonico, pintado por dentro lo misoque el primero, y eltercero corintio, sin mezclas extrañas. Él cuarto es un capricho rr. —H-=— indefinible; y el todo remata en un Calvario: con el Redentor crucificado entre Dimas y Gestas. El segundo y tercer cuerpo, tienen en cada uno de sus ocho ángulos salientes, magníficas. estátuas colosales, de significación parabólica, proporcionadas en su tamaño y en sus toques, á la elevacion en que deben producir su efecto. De todo esto resulta un sorprendente conjunto artístico, que causaría una completa ilusion griega, á no ser por los resabios platerescos, que son leves lunares de esta obra sin ejemplo. - El restante del mobiliario de la Catedral sevillana se proporcionado á lo inmueble, en riqueza artística, aun cuando la mayor parte de los objetos pertenecen tambien á lo plateresco. Adyacente á la Catedral es la parroquia del agrario, en cuyo edificio solo hallamos digno de atencion el altar mayor: magnífica obra del célebre Montañez, que representa el descendimiento. Bajo el pavimento de su presbiterio, está el panteon de los Arzobispos. Es tambien dependencia de la Catodral, la Biblioteca llamada Colombina, por haber pertenecido á la familia del héroe que descubrió el Nuevo Mundo. | Nada nos resta que añadir: y concluiremos. recordando que, deseosos de inducir el PENSA-= MIENTO de la Catedral Sevillana y formular la significacion de su ToDO histórico-artístico, sin pretensiones de dar á conocer los innumerables A detalles de su riqueza, nuestro propósito, críti- :Co y no descriptivo, nos ha obligado á insistir en cuestiones indiferentes para otros, y á pasar por alto circunstancias que aquellos miraron con preferencia. Si en las antecedentes líneas hemos logrado descifrar el quid occultum del mérito que nadie disputa á esta Catedral, que- «da cumplido nuestro objeto. . O A e di ro A TORA AAA CARLOS SOHLATTER. GENOVA, 57. SEVILLA. + » E ps En este acreditado Establecimiento se hacen toda especie de trabajos relativos á su arte: targetas de visita y de establecimiento, facturas, letras, pagarés, circulares, conocimientos de embarque, etiquetas para botellas en varios colores, dibujos para ilustracion de obras, etc.; todo con la mayor perfeccion y prontitud, y precios muy arreglados. Wéndese este folleto 44 reales, en las principales HMbrerías de sevilla. > S a