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Cohesión social percibida en familias usuarias de los servicios sociales comunitarios

Menéndez Álvarez-Dardet, Susana; Arenas Rojas, Ángela Victoria; Hidalgo García, María Victoria

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ÁNGELA ARENAS ROJAS M. VICTORIA HIDALGO GARCÍA SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZDARDET UNIVERSIDAD DE SEVILLA UNIVERSIDAD DE SEVILLA UNIVERSIDAD DE HUELVA COHESIÓN SOCIAL PERCIBIDA EN FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES COMUNITARIOS PERCEIVED SOCIAL COHESION IN USER FAMILIES IN SOCIAL AND COMMUNITY SERVICES Recibido: 10.02.09. Revisado: 16.02.09. Aceptado: 16.04.09. Publicado: 21.04.09. BIBLID [1578-0236 (2009) IX,105-114] Correspondencia: Ángela Arenas Rojas Universidad de Sevilla. Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación, Sevilla, España Facultad de Psicología (Universidad de Sevilla) C/ Camilo José Cela, s/n 41018 – Sevilla, España Tlfno: (0034) 954554332 – (0034) 605845913 Fax: (0034) 954559544 [email protected] RESUMEN En el artículo presentamos algunos de los resultados obtenidos en una investigación realizada con familias en situación de riesgo psicosocial usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios del Ayuntamiento de Sevilla. En concreto, en este trabajo nos centramos en el análisis de tres dimensiones de cohesión social percibida por los progenitores que se encuentran al frente de estas familias: el sentimiento de comunidad, la atracción hacia el vecindario y la relación percibida entre los vecinos. Además, exponemos resultados acerca de la relación que estas dimensiones establecen con algunos índices de la calidad de los vecindarios como el acceso a servicios comunitarios, el nivel socioeconómico del vecindario y el grado de seguridad. En líneas generales, los resultados encontrados muestran que los progenitores que viven en vecindarios con mayor cantidad de servicios públicos disponibles alcanzan mayores niveles de sentimiento de comunidad y perciben mejores relaciones entre vecinos. Asimismo, los padres y madres que viven en barrios de mayor nivel socioeconómico y que perciben como seguros se encuentran más satisfechos con su vecindario. PALABRAS CLAVES Familia. Riesgo psicosocial. Servicios Sociales Comunitarios. Cohesión social. Recursos comunitarios. ABSTRACT This article presents the results obtained in a study carried out with families at psychosocial risk that received psychosocial interventions from Social Services. Three dimensions of social cohesion were studied: sense of community, attraction, and neighbouring. Moreover, relationships between social cohesion and some indicators of the quality of neighbourhoods (such as access to community services, neighbourhood socioeconomic level, and security level) were tested. We found that parents living in neighbourhoods with more public services available reached higher levels of sense of community and perceived better relations between neighbours. Furthermore, parents living in safer neighbourhoods and neighbourhoods with higher socioeconomic status felt more satisfied with their neighbourhood. KEYWORDS Family. Psychosocial risk. Social Services. Social cohesion. Public services. PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 ÁNGELA ARENAS ROJAS • M. VICTORIA HIDALGO GARCÍA • SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZDARDET 106 1. INTRODUCCIÓN Los profesionales que trabajan con familias han ido tomando conciencia de que algunos de los problemas más importantes que amenazan el desarrollo de niños y jóvenes, como por ejemplo el maltrato infantil, la delincuencia juvenil, el abuso de sustancias o el abandono escolar, no se concentran sólo en cierto tipo de familias, sino también en cierta clase de escenarios sociales. Así, desde los años noventa ha ido aumentado el interés desde la política social, el trabajo aplicado y la investigación por todo lo relacionado con la comunidad y su signifi cado para las familias y la infancia (Barnes, Katz, Korbin, y O´Brien, 2006), ya que se reconoce que las características del entorno social están íntimamente ligadas a los procesos y el clima existente dentro del hogar. De esta manera, la calidad del vecindario donde trascurre la vida cotidiana de las familias puede tener mucha importancia en lo que ocurre dentro del hogar y en el bienestar de sus distintos miembros. En relación con lo anterior, encontramos que en la literatura aparecen diferentes variables e índices en el ámbito comunitario para valorar la calidad de las condiciones de los vecindarios (por ejemplo, Coulton y Korbin, 2007; Leventhal y Brooks-Gunn, 2000, 2004; o Sampson, Morenoff y Gannon-Rowley, 2002). En términos generales podemos englobar los diferentes índices que han utilizado los investigadores interesados en esta temática en cinco grandes bloques de contenido: nivel socioeconómico de los vecinos, características físicas del vecindario, presencia de problemática social o inseguridad, disponibilidad, calidad y accesibilidad de los recursos y calidad de las interacciones entre vecinos o cohesión social. En esta línea, existen estudios que ponen de manifi esto que la importancia del barrio en la vida familiar y el desarrollo infantil es especialmente determinante en las situaciones de pobreza. Así, las familias con menos recursos van a ser las que se encuentren más infl uidas por las características de sus vecindarios, ya que tienen pocas posibilidades de buscar recursos fuera de su comunidad (Barnes et al., 2006; Coulton y Korbin, 2007; Garbarino, Galambos, Plantz y Kostelny, 1992). Este es el caso de las familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios que, en la mayoría de los casos, presentan una situación de deprivación socioeconómica que, junto a otras circunstancias, las convierten en contextos familiares de riesgo. Así, aunque la familia supone un contexto fundamental para que muchas de las necesidades de los seres humanos se vean satisfechas, en ocasiones se caracteriza por circunstancias que difi cultan el adecuado desarrollo de sus miembros, encontrándonos con lo que llamamos familias en situación de riesgo psicosocial. En palabras de Martín (2005), las familias en situación de riesgo psicosocial son familias en las cuales los responsables del cuidado y la educación del menor, por circunstancias personales y relacionales, así como por infl uencias adversas de su entorno, hacen dejación de sus funciones parentales o hacen un uso inadecuado de las mismas, comprometiendo o perjudicando el desarrollo personal y social del menor, pero sin alcanzar la gravedad que justifi que una medida de amparo, en cuyo caso se consideraría pertinente la separación del menor de su familia (Martín, 2005: 17). Puesto que para el trabajo que tiene que ver con estas familias es importante disponer de un perfi l psicosocial claro de esta población (Rodríguez, Camacho, Rodrigo, Martín y Máiquez, 2006), la literatura ha identifi cado una serie de características propias de las familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios por razones de preservación familiar. En estos contextos se acumulan y cronifi - can numerosas circunstancias de difi cultad, lo que puede llegar a obstaculizar el desarrollo saludable de sus miembros. En concreto, suelen caracterizarse por una pobre calidad del hogar, un bajo nivel educativo, una situación laboral precaria, unos ingresos insufi cientes e inestables, estructuras familiares complejas e inestables, la acumulación de sucesos vitales estresantes en su historia de vida, una escasa red de apoyo social, falta de cohesión y apoyo familiar, interacciones padre-hijo escasas, de poca calidad y poco gratifi cantes, etc. (Dirección General de Inclusión Social, 2004; López, Hidalgo, Sánchez, Jiménez y Menéndez, 2006; López, Menéndez, Lorence, Jiménez, Hidalgo y Sánchez, 2006; Martín, 2005; Rodrigo, Martín, Máiquez, y Rodríguez, 2005; Rodrigo, Martín, Máiquez, y Rodríguez, 2007; Rodríguez et al., 2006; Trigo, 1998). Mientras que las familias normalizadas suelen buscar sus apoyos en personas de sus microsistemas como los amigos o los familiares, la búsqueda de apoyo de las familias en situación de riesgo psicosocial alcanza el exosistema. Por lo tanto, para estas familias es muy importante contar con un entorno social rico en recursos que les facilite el afrontamiento PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 COHESIÓN SOCIAL PERCIBIDA EN FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES COMUNITARIOS 107 de sus difi cultades (López et al., 2006). Por ello, si siempre es importante tener en cuenta la infl uencia del vecindario a la hora de abordar el estudio del contexto familiar, al aproximarnos al estudio de las familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios, la consideración de las variables comunitarias se convierte en una necesidad. A la hora de profundizar en el estudio de la infl uencia del vecindario en la familia, los investigadores han estudiado diferentes dimensiones y características comunitarias. De todas ellas, la cohesión social entendida como el área de conexiones sociales dentro del barrio y el apoyo que brindan los miembros y organizaciones de la comunidad, ha demostrado ser una de las dimensiones más relevantes para el funcionamiento y el bienestar de las familias (Barnes et al., 2006; Garbarino et al., 1992). Tradicionalmente, la literatura que trabaja el apoyo social ha mostrado la importancia del apoyo especialmente en familias que conviven con factores de riesgo llegando a la conclusión de que el entorno humano con el que la familia se relaciona, y el grado y tipo de apoyo que este entorno aporta son dimensiones poderosas en el bienestar de las familias. Así, una red de apoyo adecuada tiene un efecto amortiguador ante circunstancias de riesgo. Esto es así en la medida en que una red de apoyo efi caz reduce el nivel de estrés familiar y los niveles subjetivos de sobrecarga que experimentan los progenitores especialmente cuando se enfrentan a circunstancias de riesgo (Menéndez, 2003). En líneas generales puede afi rmarse que unos procesos sociales de mayor calidad ayudan a promocionar el bienestar de las familias, especialmente en el caso de las que se encuentran en situación de riesgo psicosocial (Arenas, 2008). Pero la cohesión social, en el caso de los vecindarios, parece ser menos un gran proceso social que un conjunto de procesos que, aunque relacionados, poseen validez de forma independiente. Así, algunos autores identifi can tres dimensiones diferenciadas dentro de la cohesión social de los barrios: el sentimiento de comunidad, la atracción sentida hacia el vecindario y la calidad de la relación que se establece entre los vecinos (Buckner, 1988; Wilkinson, 2007). El Sentimiento de comunidad se refi ere al sentimiento de que se pertenece y se es parte signifi cativa de una colectividad mayor, la Atracción por el vecindario se corresponde con el agrado por el barrio y la intención de permanecer viviendo en él y la Relación percibida entre los vecinos valora el grado en que la persona entrevistada percibe que los vecinos son fuente de apoyo entre sí. Una vez que conocemos que la cohesión social de los vecindarios tiene importancia para el funcionamiento familiar e individual, la pregunta que nos hacemos tiene relación con cuáles son las características que determinan que exista mayor o menor nivel de cohesión social en un determinado vecindario. En relación con esta idea, la literatura disponible apunta a que algunas condiciones sociales del vecindario de residencia, como el nivel socioeconómico de los vecinos, la existencia de problemas sociales, el acceso de los servicios, etc. pueden infl uir en la calidad de la vida social de los vecindarios (Cantillon, 2006; Gracia y Herrero, 2006; Klevanov, Brooks-Gunn y Duncan, 1994; Sampson, Morenoff y Earls, 1999; Sampson, Raudenbush y Earls, 1997). Es decir, aunque las personas que viven en vecindarios deprivados tengan a su alrededor personas a las que podrían recurrir en busca de apoyo, puede que no utilicen ni se benefi cien tanto de las redes sociales de su comunidad como lo pueden hacer aquellas personas que viven en vecindarios más seguros y de mayor calidad. Esto podría deberse a que en comunidades donde predomina la pobreza, el apoyo sólo podría provenir de una red social sometida ya a altos niveles de estrés, lo que resta calidad a los procesos de apoyo social que se establecen entre los vecinos. En este sentido, y tal como indican los datos obtenidos por Gracia y Herrero (2006), una peor calidad del vecindario se relaciona con menores niveles de cohesión social percibida. Esto es así en la medida en que las condiciones negativas en la comunidad impiden crear y acceder a los recursos de apoyo que se generan en la interacción cotidiana en una comunidad, con lo que ello implica en términos de ajuste y bienestar (Gracia y Herrero, 2006). Estos resultados apoyan la hipótesis del empobrecimiento social defendida por Garbarino y Sherman (1980), según la cual, los entornos deprivados empobrecen la vida social de las familias que viven en ellos. En esta línea se sitúa el trabajo empírico que se presenta a continuación. En concreto, se trata de profundizar en el estudio de las familias en situación de riesgo abordando un ámbito poco analizado en nuestro entorno más cercano: el nivel de cohesión y apoyo social que estas familias perciben en sus vecindarios. Asimismo, es objeto de este trabajo analizar las relaciones existentes entre la cohesión social percibida y algunos índices de calidad del vecindario. La fi nalidad de este trabajo es obtener datos e información relevante para la elaboración de programas de intervención psicosocial encaminados a optimizar el funcionamiento de las familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios. PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 ÁNGELA ARENAS ROJAS • M. VICTORIA HIDALGO GARCÍA • SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZDARDET 108 2. METODOLOGÍA A continuación analizaremos las características sociodemográfi cas de los padres y madres que conforman la muestra de estudio y, posteriormente, detallaremos los instrumentos y el procedimiento seguido en la investigación. 2.1. MUESTRA La muestra de estudio estuvo constituida por 74 madres y 2 padres de familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios de la ciudad de Sevilla que, después de ser valoradas por los psicólogos de los Servicios Sociales, fueron seleccionadas para participar en el Programa de Formación y Apoyo Familiar (FAF) durante el curso 2007/2008 por presentar un nivel de riesgo psicosocial medio. Este programa se implementa en las distintas Unidades de Trabajo Social (UTS) de la ciudad de Sevilla, y es coordinado por el psicólogo o la psicóloga del equipo de Convivencia y Reinserción Social (Equipo CORE) de cada UTS. El objetivo de dicho programa es ofrecer formación y apoyo a los progenitores en su labor educativa como padres y madres. La edad de los componentes de la muestra osciló entre los 24 y los 62 años, situándose la media en los 40 años. Con respecto al nivel educativo, la mayoría de los progenitores estudiados contaban únicamente con estudios primarios (63,2%). Además, aproximadamente la mitad de las madres trabajaban en el momento de ser estudiadas, (52,2%), aunque la mayoría de ellas lo hacían en trabajos que apenas requieren de cualifi cación laboral. Así, un 76,19% de las madres trabajadoras tenían trabajos que requieren de una baja o nula formación para ser desempeñados, tales como limpiadora de hogar, dependiente, etc. En segundo lugar, un 14,28% de las madres tenían trabajos de cualifi cación laboral media y solamente un 9,52% disfrutaban de un trabajo de cualifi cación alta. La estructura familiar más representada fue la biparental, caracterizando al 41% de los casos, seguida por un porcentaje importante de familias monoparentales, que suponían el 36,8% de las familias estudiadas. 2.2. INSTRUMENTOS Los datos relativos a la cohesión percibida en el vecindario por los progenitores fueron obtenidos mediante el Neighborhood Cohesion Instrument (NCI, Buckner, 1988). Esta prueba evalúa la cohesión del vecindario a partir de tres subescalas: Sentimiento de comunidad, Atracción por el vecindario y Relación percibida entre los vecinos. Se trata de una escala tipo likert de 18 ítems (9 para Sentimiento de comunidad, 3 para Atracción por el vecindario y 6 para Relación percibida entre los vecinos); cada uno de ellos con 5 opciones de repuesta. El análisis de fi abilidad realizado para esta dimensión en el trabajo que se presenta revela una fi abilidad muy elevada (alfa de Cronbach para Sentimiento de comunidad α=,845, Atracción por el vecindario α=,803 y Relación percibida entre los vecinos α=,842). En relación con la evaluación de la calidad del vecindario, para este trabajo se consideró que los profesionales que integran los Equipos CORE del Ayuntamiento de Sevilla (mayoritariamente compuestos por un psicólogo, un trabajador social y un educador) eran las fuentes de información más preparadas para ofrecer información sobre los barrios de Sevilla en calidad de expertos informantes. Además, puesto que los Servicios Sociales Comunitarios se organizan territorialmente, cada UTS tiene establecida una demarcación territorial para prestar sus servicios, la cual fue dividida en vecindarios cualitativamente distintos en relación con las dimensiones que iban a ser evaluadas. Así, en el marco de una entrevista amplia sobre la calidad de los vecindarios de la ciudad de Sevilla, se aplicó la prueba Evaluación de la Calidad del Vecindario (ECAVE, Menéndez, Hidalgo, Lorence, Jiménez, Sánchez y Arenas, 2008), recogiendo información sobre un total de 59 subzonas en las que, según los criterios de los profesionales, podía dividirse la ciudad de Sevilla. Esta prueba valora la calidad del vecindario atendiendo a cinco contenidos: Nivel socioeconómico, Características Físicas, Problemática Social, Servicios Comunitarios y Cohesión e Integración Social. La prueba adopta la forma de una entrevista grupal a un equipo interdisciplinar que trabaja en una zona social, a partir de la cual se completan un total de 36 ítems. Cada una de las cuestiones debían ser discutidas y comentadas por los entrevistados de cara a llegar a establecer, de manera consensuada, en qué medida cada indicador está presente o es característico del vecindario en cinco posibles niveles: alto, mucho o claramente, medio alto, algo intermedio o en cierta medida, medio bajo, y poco, nada o bajo. Para este trabajo sólo nos vamos a referir a una serie de contenidos concretos de la prueba: el nivel socioeconómico promedio, la seguridad del barrio y los servicios comunitarios disponibles en el vecindario. PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 COHESIÓN SOCIAL PERCIBIDA EN FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES COMUNITARIOS 109 3. RESULTADOS A lo largo de este apartado presentaremos los análisis de los datos obtenidos con el Neighbourhood Cohesion Instrument (NCI, Buckner, 1988). En primer lugar, expondremos los análisis descriptivos generales de las dimensiones contempladas por este instrumento. En segundo lugar, presentaremos los análisis correlacionales realizados entre las escalas que constituyen esta dimensión. En tercer lugar, estudiaremos las relaciones encontradas entre esta dimensión y las dimensiones de calidad del vecindario estudiadas. 3. 1. COHESIÓN PERCIBIDA EN EL VECINDARIO En este apartado vamos a ofrecer los resultados que permiten evaluar en qué medida las madres y padres en situación de riesgo psicosocial que componen la muestra se sienten integrados en su comunidad, perciben unas relaciones positivas con sus vecinos y se sienten satisfechos con su vecindario. Para ello, en la tabla 1 presentamos los valores máximos y mínimos, la media y la desviación tipo obtenidos en las tres subescalas de la escala NCI. A partir de estos resultados podemos observar que en relación con el Sentimiento de comunidad, las respuestas se distribuyen ampliamente. Sin embargo, ningún sujeto alcanza las puntuaciones extremas (9 y 45 puntos). Esta distribución indica que, en términos generales, las madres entrevistadas sienten que pertenecen y son parte signifi cativa de su barrio con valores medios. En segundo lugar, como podemos observar en la misma tabla, las respuestas en la dimensión Atracción por el vecindario abarcan todo el rango teórico de la escala (de 3 a 15 puntos), aunque con un claro protagonismo de los valores más elevados. Estos datos indican que las madres entrevistadas en este trabajo sienten, en términos generales, bastante agrado con su vecindario. Por último, los resultados expuestos en esta tabla nos indican que existe bastante variabilidad en la valoración que las madres hacen de la relación entre los vecinos que existe en su barrio. Como vemos, la distribución de las respuestas abarca prácticamente todo el rango teórico de la escala, que oscila entre 6 y 30 puntos. Sin embargo, como puede extraerse de la media de la escala, la valoración positiva es más común que la negativa. Además de conocer el grado de cohesión percibida que caracteriza a estas familias, hemos querido comprobar la relación que las dimensiones de cohesión pueden mantener entre sí. Los resultados recogidos en la siguiente tabla ponen de manifi esto que todas las dimensiones valoradas por el NCI se relacionan positivamente entre sí a un nivel de signifi cación inferior a .01 (ver Tabla 2). De estos datos podemos extraer que un mayor sentimiento de comunidad suele venir acompañado de una mayor atracción por el vecindario y de una mejor relación percibida entre los vecinos. 3. 2. COHESIÓN PERCIBIDA EN EL VECINDARIO Y CALIDAD DEL VECINDARIO Con la idea de seguir profundizando en la temática objeto de estudio, hemos querido comprobar si el nivel de cohesión que los padres y madres de la muestra perciben en sus vecindarios está relacionado con algunas variables que caracterizan el vecindario donde viven. Para ello, a lo largo de este apartado analizaremos y describiremos las asociaTabla 1. Estadísticos descriptivos del NCI N Mínimo Máximo Media Desvi.típ Sentimiento de Comunidad 76 19 43 31,18 6,64 Atracción por el vecindario 76 3 15 10,86 3,33 Relación percibida entre los vecinos 76 10 30 20,73 5,20 Tabla 2. Análisis de la relación entre las dimensiones de cohesión percibida Sentimiento de Comunidad Atracción por el vecindario Relación percibida entre los vecinos Sentimiento de Comunidad 1 ,535** ,853** Atracción por el vecindario 1 ,633** Relación percibida entre los vecinos 1 PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 ÁNGELA ARENAS ROJAS • M. VICTORIA HIDALGO GARCÍA • SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZDARDET 110 ciones que hemos encontrado entre las dimensiones percibidas de cohesión del vecindario estudiadas y determinados índices sociales que caracterizan sus vecindarios. En concreto, nos referimos a la cantidad, calidad y accesibilidad de los recursos comunitarios, el nivel socioeconómico promedio y el grado de seguridad que caracterizan los vecindarios en los que habitan estas familias. En primer lugar estudiamos la posible relación entre la cohesión percibida en el vecindario y la cantidad, calidad y accesibilidad de los recursos comunitarios de los que disponen los vecindarios de los padres y madres que conforman la muestra. Los resultados recogidos en la Tabla 3 ponen de manifi esto la existencia de una relación lineal positiva entre la cohesión del vecindario y la cantidad de servicios públicos con los que cuentan las familias en sus comunidades. Así, puede observarse que las dimensiones Sentimiento de comunidad y Atracción por el vecindario, se relacionan positivamente —a un nivel de signifi catividad menor a .01— con la cantidad de servicios comunitarios. Por el contrario, no hemos hallado correlación estadísticamente signifi cativa entre la cohesión del vecindario y la calidad o accesibilidad de los recursos. En términos generales observamos que las familias que viven en barrios donde se disfruta de un número sufi ciente de recursos comunitarios parecen sentirse más integradas en su comunidad y perciben una mejor relación entre los vecinos de su barrio que las que lo hacen en vecindarios con insufi cientes servicios comunitarios. La siguiente tabla recoge las asociaciones encontradas entre la percepción de cohesión en el vecindario y los índices de nivel socioeconómico promedio del mismo, revelando que solamente en el caso de la dimensión Atracción por el vecindario existe una correlación signifi cativa con el nivel socioeconómico del barrio. En concreto, encontramos que en barrios de un mejor nivel educativo, mayores índices de empleo y donde los vecinos disfrutan de ingresos estables, los progenitores de familias en situación de riesgo psicosocial entrevistados sienten un mayor agrado hacia su vecindario. Sin embargo, podemos extraer que barrios de un mejor nivel socioeconómico no determinan que estas familias se sientan más Tabla 3. Análisis de la relación entre cohesión percibida en el vecindario y Servicios Comunitarios Servicios Comunitarios Cuantía Calidad Accesibilidad Sentimiento de Comunidad ,334** ,135 ,196 Atracción por el vecindario ,031 -,035 ,000 Relación percibida entre los vecinos ,298** ,092 ,145 Tabla 4. Análisis de la relación entre cohesión percibida en el vecindario y Nivel socio-económico Nivel socio-económico Nivel educativo Actividad laboral Cuantía de los ingresos Estabilidad de los ingresos Sentimiento de Comunidad -,059 -,002 ,040 ,072 Atracción por el vecindario ,293* ,316* ,139 ,279* Relación percibida entre los vecinos -,089 -,042 ,026 ,015 Tabla 5. Análisis de la relación entre cohesión percibida en el vecindario y Seguridad en el vecindario Seguridad Seguridad subjetiva Presencia de actividades ilegales Sentimiento de Comunidad ,053 ,089 Atracción por el vecindario ,363** ,115 Relación percibida entre los vecinos -,019 ,083 PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 COHESIÓN SOCIAL PERCIBIDA EN FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES COMUNITARIOS 111 integradas o establezcan mejores relaciones sociales con sus vecinos, mientras que como veíamos más arriba, unos servicios comunitarios sufi cientes sí se relacionan con ello. Por último, exponemos el estudio de la relación entre la cohesión percibida en el vecindario que sienten los padres y madres de la muestra y el nivel de seguridad del barrio. Como puede observarse en la Tabla 5, en esta ocasión la dimensión Atracción por el vecindario muestra una relación estadísticamente signifi cativa con el nivel de seguridad subjetiva que se percibe en el barrio. Observamos que el agrado por el vecindario no está tan determinado por la presencia real de actividades peligrosas como por la sensación subjetiva de seguridad o inseguridad que se vive en sus calles. Además, encontramos que la seguridad en el barrio no se relaciona con la calidad de las interacciones entre vecinos ni con el sentimiento de comunidad. 4. DISCUSIÓN En relación a las tres dimensiones de cohesión percibida evaluadas hemos encontrado que, en concordancia con otras investigaciones, el sentimiento de comunidad percibido por los progenitores guarda relación tanto con la atracción experimentada hacia el barrio (Chavis y Wandersman, 1990; Martínez, Black, y Starr, 2002), como con la relación entre vecinos existente en el contexto cercano (Chavis y Wandersman, 1990; Farrell, Aubry y Coulombe, 2004; Hughley, Speer y Peterson, 1999; Martínez, Black y Starr, 2002; Prezza, Amici, Roberti, y Tedeschi, 2001; Skjaeveland, Garling y Maeland, 1996). En términos generales, los resultados que hemos obtenido nos muestran que estos padres y madres disfrutan de un sentimiento psicológico de comunidad medio. Sin embargo, la distribución de las puntuaciones en esta dimensión es bastante amplia, por lo que hay progenitores que se caracterizan por un sentimiento de comunidad bastante bajo, al tiempo que hay otros que lo tienen bastante alto. En la misma dirección, nuestros datos muestran que existe mucha variabilidad en el tipo de relación que los progenitores de la muestra perciben entre sus vecinos. Sin embargo, es más común una valoración positiva de las relaciones entre los vecinos que una valoración negativa de dichas relaciones. Al estudiar la relación entre estas dos dimensiones y los índices de calidad del vecindario, encontramos que ambas dimensiones se relacionan de forma positiva únicamente con la cantidad de servicios comunitarios disponibles en el vecindario de residencia de las familias. Es decir, los padres y madres al frente de familias en situación de riesgo psicosocial que viven en barrios que ofrecen un número sufi ciente de servicios públicos se sienten más integrados en su vecindario, se perciben como parecidos a sus vecinos y se muestran más dispuestos a participar en actividades grupales, al tiempo que perciben unas relaciones más positivas entre sus vecinos. Estos resultados van en la línea de algunas ideas aportadas por otros autores (De la Red, 1997; García, 2004; Gil, Pons, Grande, Marin y ADECOM, 1996), y de algunas experiencias desde el trabajo aplicado (Planas, 2004), incidiendo en la importancia del papel que tienen los Servicios Sociales Comunitarios para potenciar la inclusión social y la cohesión de los vecindarios. En esta línea, como apuntan Gracia, Herrero y Musitu (2002), las características de los contextos en los que las familias habitan van a determinar las barreras y las oportunidades para el acceso y la movilización del apoyo social. Sin embargo, también hemos encontrado que la experiencia subjetiva de pertenecer al vecindario, la sensación de ser parte signifi cativa de la comunidad o la percepción de una buena relación entre vecinos no se ven infl uidas por el nivel socioeconómico del vecindario ni por el nivel de seguridad que se percibe en sus calles. Por otro lado, encontramos que aunque el resultado más común es que los padres y madres de nuestra muestra se sientan satisfechos con su vecindario, las respuestas obtenidas en esta dimensión abarcaron todo el rango teórico de la escala. Estos resultados indican que hay progenitores que no se sienten nada satisfechos con su vecindario, al tiempo que hay otros que se sienten muy satisfechos. En relación con ello, hemos encontrado una relación signifi cativa entre el nivel socioeconómico promedio del vecindario y la atracción que los progenitores sienten hacia su barrio. Es decir, los padres y madres que viven en los barrios con niveles socioeconómicos más altos se sienten más satisfechos con su vecindario que los que viven en barrios más empobrecidos socioeconómicamente. Además, la atracción sentida hacia el vecindario y el deseo de permanecer en él se asocian con un mayor nivel de seguridad subjetiva. Sin embargo, la satisfacción con el vecindario no se relaciona con la disponibilidad de servicios comunitarios en el vecindario ni con la presencia real de actividades ilegales o peligrosas. En líneas generales, creemos que el resultado más relevante de nuestro estudio es el hecho constatado empíricamente de que los progenitores de familias PORTULARIA VOL. IX, Nº 1, [105-114] ISSN 1578-0236 ÁNGELA ARENAS ROJAS • M. VICTORIA HIDALGO GARCÍA • SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZDARDET 112 usuarias de los servicios sociales comunitarios que disfrutan en su contexto inmediato de una cantidad adecuada de recursos públicos obtienen benefi cios a nivel psicológico y social. En esta dirección, los datos obtenidos nos permiten concluir que el acceso a servicios comunitarios favorece la experiencia subjetiva de pertenencia al vecindario, la percepción de similitud con el resto de vecinos y la voluntad de participar en actividades grupales, lo que desembocará en mejores índices de bienestar y satisfacción vital (Davidson y Cotter, 1991; Farrell et al., 2004; McMillan y Chavis, 1986; Prezza, et al., 2001). Además, las condiciones positivas del vecindario pueden promover interacciones cotidianas entre los miembros de la comunidad favoreciendo relaciones sociales que pueden suponer importantes fuentes de apoyo emocional o instrumental (Gracia y Herrero, 2006). En la actualidad, se entiende que los Servicios Sociales comprenden aquellos recursos, actividades y prestaciones organizadas para la promoción del desarrollo de los individuos y grupos sociales, para la obtención de mayor bienestar social y una mejor calidad de vida, así como para la prevención y eliminación de la marginación social (Mondragón y Trigueros, 2004). En parte, el trabajo con las familias en los Servicios Sociales Comunitarios sigue la lógica de la preservación familiar. Así, desde la Dirección General de Infancia y Familias de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social se entiende que las intervenciones y recursos que se ponen a disposición de los menores y sus familias deben tender, por una parte, a optimizar la red de recursos generales y comunitarios y, por otra, a complementar mediante programas o recursos específi cos dicha red, al objeto de poder abordar en el propio medio, aquellas situaciones que por diversas circunstancias presenten mayores difi cultades para la correcta integración y desarrollo del menor (Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, 2009). Por lo tanto, y ante la responsabilidad política de las instituciones sociales de elaborar programas efectivos de intervención psicosocial para promover el funcionamiento saludable de las familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios, la realización de estudios como el que hemos presentado en estas páginas tiene una importante relevancia social, ya que sus resultados aportan una valiosa y signifi cativa información sobre la dirección que deben seguir las actuaciones sociales con las familias en situación de riesgo psicosocial. En concreto, los resultados obtenidos en este estudio permiten concluir que parte de las intervenciones de los servicios sociales deberían ir dirigidas a dotar los vecindarios más desfavorecidos de sufi cientes recursos comunitarios. Con ello, estaremos favoreciendo el sentimiento de comunidad y las relaciones interpersonales entre los vecinos, lo que sabemos que tiene un efecto positivo en el funcionamiento de las familias en situación de riesgo psicosocial. AGRADECIMIENTOS El estudio que se presenta en este trabajo se ha llevado a cabo en el marco de un Convenio de Colaboración suscrito entre el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Sevilla y la Universidad de Sevilla y bajo la cobertura de un proyecto de I+D del Ministerio de educación y Ciencia (SEJ200766105). BIBLIOGRAFÍA Arenas, A. (2009): La familia en su entorno social. Un estudio sobre familias en situación de riesgo y sus vecindarios. Trabajo de investigación no publicado, Universidad de Sevilla, Sevilla. Barnes, J., Katz, I., Korbin, J.E. y O´Brien, M. (2006): Children and Families in Communities. Theory, Research, Policy and Practice. West Sussex: John Wiley & Sons, Ltd. Buckner, J.C. 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