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Coso de los Tejares de Córdoba (1846-1971). Modelos y referentes arquitectónicos

Pérez Algaba, Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 54, Sevilla, 2024, págs. 83103 COSO DE LOS TEJARES DE CÓRDOBA (18461971). MODELOS Y REFERENTES ARQUITECTÓNICOS Carlos Pérez Algaba* INTRODUCCIÓN ras numerosos periplos por diferentes enclaves de la ciudad, los festejos taurinos dejan de tener un lugar por antonomasia para su celebración en 1834, cuando se destruye la última de las plazas de toros construidas en el Campo de la Merced. Este lugar era donde se habían venido celebrando festejos taurinos desde el año 1759 cuando tenemos certeza documental de la realización de dos corridas de toros para conmemorar la proclamación de Carlos III como rey de España1. Pese a la destrucción de esta, el gusto por los festejos y celebraciones con toros de la sociedad cordobesa era más que evidente2. Con ello pretendemos decir que el hecho de la des trucción de la plaza fue por motivos meramente de manteni miento y otros conflictos como la falta de una corporación o grupo que se hiciera cargo de un proyecto verdaderamente serio, pues a lo largo de los siglos XVIII y XIX se sucederían nume rosas plazas en dicho emplazamiento provocando algunos plei T * Universidad de Córdoba 1Si bien es cierto que había compartido protagonismo con la Plaza de la Corredera, donde también se habían celebrado festejos como, por ejemplo, el lleva do a cabo con motivo de la expulsión de las tropas francesas a finales del año 1812. 2Campos González (1998: 3442). Carlos Pérez Algaba 84 tos derivados de su construcción ante la situación política y eco nómica que vivía la ciudad. FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD PROPIETARIA Y PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE LA PLAZA DE TOROS DE LOS TEJARES (SPPT) El historiador e investigador Prieto Escudero señala como las asociaciones, junto a la Iglesia y el Estado, se convertirán en los tres grandes pilares sobre los que se asentará el orden social del siglo XIX3. Nuestro caso parece ser un ejemplo insigne, pues el día 23 de febrero del año 1845 se reúnen en el Salón del Liceo artístico y literario del Real Círculo de la Amistad de Córdoba, previa citación, un reducido grupo de futuros accionistas en torno a la figura de Joaquín Manté4, empresario, dueño de la imprenta García y Manté y del periódico El Liceo de Córdoba: periódico, música y modas5. El objeto de dicha reunión no era otro que sen tar las bases para la creación de una sociedad encargada de cons truir una plaza de toros en Córdoba, y cuyo proyecto arquitectónico había sido encargado previamente por el señor Manté a Don Manuel García del Álamo, arquitecto municipal de la ciudad. Entre los órdenes a tratar, también se pasaría a nombrar una junta directiva que fue formada por Don Pedro Montoya como presidente, Don José Severo García como vicepresidente, Don Fausto García como contador, Don Pedro Garrido como depositario, Don Rafael Enríquez como secretario y Don Mariano Silva, Don José Povedano y Don Alejandro del Castillo como vocales. Así pues, y una vez constituida la junta, también se pasa a hacer efectiva la escritura de cesión del terreno donde se edifi 3Prieto Escudero (1966: 56). 4AHPCO (Archivo Histórico Provincial de Córdoba), Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, f. 545r. 5https://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=2850&forma to=ficha_comprende (Consultado el 24052021). Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 85 cará la plaza de toros. Se trataba de un terreno ubicado al norte extramuros de la ciudad, más concretamente en la calle de los Tejares, y que fue entregado por Don José Severo García6, vice presidente de la sociedad, quien obtuvo mediante compra la cita da parcela el 22 de septiembre de 1844. Dicho espacio formaba parte de un terreno mayor, propiedad del mismo José Severo. De este modo, la sociedad aprueba constituirse en un grupo de 100 accionistas, cada una de estas acciones valorada en 4.000 pesetas cada una, y cuya cantidad total fue adelantada en préstamo por Joaquín Manté. Inicialmente, se registran un total de cuarenta y nueve accionistas, propietarios de sesenta acciones. El 22 de marzo de 1845 tiene lugar una segunda citación. Ante las inquietudes de los futuros accionistas con respecto a la construcción de una plaza de toros que fuese sólida, capaz de aco ger a numerosos espectadores y luciera personalidad, se planifica un viaje a Sevilla, Cádiz, Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera con el fin de tomar una idea y referencia de las mismas7. Ante tal petición, el propio Joaquín Manté pasa a informar a los accionistas del aumento que dichos cambios provocan en el costo final del proyecto de obra, concretamente de 100.000 pesetas más. Con ello, el capital social sería de 400.000 pesetas y, sin conocer una estimación exacta del precio del terreno cedido, un patrimo nio neto que superaría las 500.000 pesetas8. Finalizaría la reunión 6Terreno que había obtenido mediante compra el 22 de septiembre de 1844. 7AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, ff. 538v.547v. 8Motivada por el aumento económico del proyecto de obra, tendrá lugar una tercera citación el 28 de marzo de 1845. El propósito de la reunión sería el concretar la forma de devolución de las 100.000 pesetas adicionales que surgen por las pretensiones del grupo de accionistas con respecto al diseño de la plaza de toros, para lo que se acuerda entregar al señor Manté una quinta parte de los ben eficios obtenidos en las futuras celebraciones llevadas a cabo en el nuevo coso hasta completar la deuda. Mismo método utilizado para la devolución de la última cuota de los accionistas. Carlos Pérez Algaba 86 con la creación de una comisión inspectora encargada del con trol de las obras de la plaza de toros, cuya labor recayó en Don José Aute y Gonzalo Aguayo Manrique y Calvo Marqués de Villaverde de Aguayo9. Este último ya había tenido un papel destacado en la comisión para la construcción de la plaza de toros del Campo de la Merced de 182710. Pasando al apartado arquitectónico, el día 8 de septiembre de 1845 la Comisión de Arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando recibe el informe de obra del arquitecto encargado de la construcción, don Manuel García del Álamo. Firmado en Córdoba a 3 de septiembre del mismo año, el proyecto es rechazado por la Comisión el 28 de septiembre por “ser tantos los defectos”, sin especificar más que el arqui tecto debe dar respuesta a las necesidades de comodidad, deco ro y solidez que exige un edificio de tales características. Ante la negativa, se presenta un nuevo informe ante la citada Comisión el 14 de noviembre, que es aprobado por la misma el 17 de noviembre bajo algunas recomendaciones que el arquitecto Aníbal Álvarez hace llegar directamente a Manuel García del Álamo. Tenemos que destacar como en el proyecto se obvian datos tan significativos para la edificación como longitud del ruedo, tamaños y medidas de la fachada exterior. Por los proyectos escritos y enviados a la sección de Arquitectura de la RABASF por parte de Manuel García del Álamo, podemos afirmar que los trabajos de cimentación de la plaza de toros comenzaron anteriormente al envío del primer informe para su aprobación. Por eso que las obras para la cons trucción de la plaza de toros comenzaron antes del 8 de sep tiembre de 1845. Aunque no especifica el número de zanjas, 9AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, ff. 538v.562r. 10 AMCO (Archivo Municipal de Córdoba), Disposiciones normativas y expedientes, SF/C 1364055, s.f. Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 87 podemos deducir que debieron de escavarse tres de entre 2,50 y 3 metros de profundidad y coincidiendo con las circunferencias de barrera, tendidocorredor y fachada. Las zanjas se rellenaron con un hormigón mezcla de grava, cal y piedra arenisca, prepa rando así el terreno para la construcción de un edificio de plan ta poligonal de dieciséis lados11. Una vez conseguida la aprobación por parte de la RABASF, es de suponer que las obras continuaron sin más demora, siguiendo las bases dictadas por la Sociedad. Respecto al material empleado para la construcción de la plaza, destacar que provenía del convento de los Capuchinos, que había sido víctima del proceso desamortizador de 1836 con motivo de las políticas económicas de Álvarez Mendizábal12. Ricardo de Montis y, posteriormente, otros periodistas y escri tores de la ciudad como Francisco Quesada también citaron la compra de material proveniente de los conventos del Espíritu Santo y San Cayetano que, al igual que en el caso anterior, tam bién fueron motivo de dichas políticas de desamortizadoras13. La plaza quedaría configurada por un ruedo de 58 metros de diámetro, en torno al cual destacarían tres círculos concéntri cos que partían de la cimentación anteriormente citada. Estos círculos se erigirían como muros de 1 metro de espesor y estarí an realizados en sillería. El círculo exterior se construye a base de verdugadas hasta llegar hasta la altura del graderío. Aunque sin especificar la altura, dicho muro es de suponer que alcanza ría unos 7 metros de altura. El círculo central tenía entre 5 y 5,50 metros de altura, elevación suficiente para recibir los puestos de palco14, apoyándose en el muro exterior gracias a una bóveda. 11 ARABASF (Archivo Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), Expedientes, 2286, s.f. 12 Pérez García (2014: 98). 13 Olmedo Sánchez (2012: 5054). 14 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, ff. 549r.550v. Carlos Pérez Algaba 88 De este modo se crearía una galería que permitiría el tránsito y acceso de personas. Finalmente, el círculo interior que, junto al anteriormente citado, serán sobre los que descanse el tendido que será macizo, concebido para 8 filas de tendido y 1 de barre ra15, con asientos de entre 40 y 42 cm de ancho. Un pasillo, de en torno a un metro, separaría el tendido de los asientos de barre ra. Así, la distribución de espectadores se ordenaría gracias a este pasillo, más un espacio vertical que coincidía con la zona de los vomitorios de entrada y salida. Las entradas a los mismos se realizarían por pequeñas escaleras que iban en ascenso desde la galería de tránsito hasta el pasillo anteriormente citado, y colo cadas de forma alterna a lo largo de los dieciséis lados del polí gono. Por tanto, serían ocho los vomitorios que daban acceso al tendido permitiendo un aforo de 9.600 localidades entre asientos de tendido, palco y graderío. El sector de sombra y sol quedaría separado por rejería metálica16. Los palcos estarían rematados al interior con antepechos de 40 cm de alto realizados en rejería metálica y columnas de hierro fundido sobre las que se apoyará el suelo de las gra das17. Las gradas en su parte exterior estarían realizadas por material de mampostería, apoyado en los sillares de la circun ferencia exterior anteriormente citada, y con tres vanos o pequeños arcos rebajados como ventanas en cada uno de los lados del polígono, mientras que el suelo estaría formado por madera de castaño y pino. Por su parte, la gradería contaría con columnas de madera de pino y techumbre de madera de castaño y pino a par hilera, cubierta por tejas, albergando graderíos realiza dos en madera. Aunque no se especifica en ninguno de los proyec tos, es de suponer que el graderío presentaría antepechos realizados 15 ARABASF, Expedientes, 2286, s.f. 16 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, ff. 550r550v. 17 ARABASF, Expedientes, 2286, s.f. Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 89 en madera. El acceso a los palcos se haría mediante el tendido, si bien es cierto que no se especifica el modo de paso al graderío. El ruedo contaría con dieciséis burladeros colocados en los ángulos del polígono, en los que toreros, banderilleros, auxiliares, subalternos,…, pudieran guardarse de las acometidas del toro sin contar con callejón alguno. Por las características de los festejos de la época, era muy común la interacción del público en el pro ceso de la lidia, por ello es que ante la posibilidad de dejar descu biertos los puestos de barrera al ruedo, la comisión inspectora rechazó tal posibilidad ante las amenazas que ello hubiera supues to para el bienestar del público. Finalmente, destacar como la fachada y puerta principal daría a la calle de los Tejares. Se trata de la parte que recoge todo aspecto ornamental de la plaza, pues los demás espacios destacan por su sobriedad. La fachada estaba concebida como un vano de medio punto, que permite el acceso directo al ruedo, y flanqueado por cuatro pilastras rectangulares, dos a cada lado. Sobre este cuerpo se desarrolla una franja de menores dimensiones, en cuya parte central se colocaría un tarje tón enunciativo con el nombre de la construcción y fecha en la que fue erigida. La fachada, lejos de seguir la configuración circular de todo el conjunto, se cierra de forma paralela a la vía. En esta se abrirían cinco puertas de acceso al recinto en cada uno de los lados del vano principal, que permitirían el paso al patio previo al acce so a la plaza18. Por su parte, los matadores los harían por la puer ta colocada más a la izquierda, donde se anunciaba y se realizaba la venta de billetes para el festejo, dando acceso a un patio de cua drillas de chino cordobés tal y como podemos ver en la documen tación fotográfica de la época. Por otro lado, cabe destacar como la plaza estaba concebi da con una serie de dependencias específicas que facilitaban 18 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, ff. 549r.550v. Carlos Pérez Algaba 90 expresamente la realización de festejos taurinos. Para ello se proyectaron una casa para el conserje de la plaza, la cual tam bién estaría habilitada para enfermería y despacho de billetes, corral y toril con nueve plazas de chiqueros19, cuadra para aco ger entre 25 y 30 cabezas de ganado equino, espacio para degüe llo de toros y ganado muerto, además de otros espacios para guardar sillas y demás útiles de la plaza20. Estas zonas serán las que realmente tengan un peso capital en la configuración de la plaza. De todas estas, el peso más destacado cae en la situación de la puerta de toriles, en línea con la Puerta Principal. Este hecho coincide con la necesaria llegada de los toros a través de la Carrera de los Tejares21, bien por su llegada desde la zona del mataderoCampo de la Merced, o bien de la zona noroeste de la ciudad cercana a la dehesa de la ciudad palatina de Medina Azahara22. De este modo, los toros no pierden la dinámica de su carrera al entrar a la plaza y pasarían directamente al interior de los corrales23. Por la configuración de estos, aquí se realizarían labores de embarco de ganado bravo con el fin de conducirlos en tráiler a otras partes de España. Por ello es que resulta reseñable que nos encontramos ante una estancia singular, de gran utilidad y eficacia, inexistente en cualquier otro punto de la ciudad24. Resulta interesante destacar como, gracias a las labores realiza das por Don José Severo García y Don Joaquín Manté, la Sociedad Propietaria hace cesión de asientos propios a estos entregando para Don José Severo García y sus herederos, cua tro, y para Don Joaquín Manté, dos25. 19 ARABASF, Expedientes, 2286, s.f. 20 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, f. 551r. 21 AMCO, Policía rural. Expedientes, SF/C 312/6, s. f. 22 Diario Córdoba (mayo 1857), 2005, Córdoba, Imp. de Fausto García. 23 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, f. 541r. 24 Diario Córdoba (marzo 1880), 1852, Córdoba, Imp. del Diario Córdoba. 25 AHPCO, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, f. 541r. Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 91 Si realizamos una comparación entre el proyecto entrega do a la Sección de Arquitectura de la RABASF y el presentado a la SPPT, podemos comprobar numerosas contrariedades entre ambos escritos, así como interrogantes tales como el método para acceder al graderío. Por fotos y documentos relativos que han llegado a nosotros podemos destacar que se hacía mediante dos escaleras de acceso ubicadas en cuerpos anexos a la plaza, uno en el tendido de sol y otro en el de sombra. A ello se le suma Fig. n.º 9. Plano primitivo de la plaza de toros realizado por el arquitec to Manuel García del Álamo (fuente: AHPCO (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, Archivos de la Fe pública. Notarías de Córdoba, 16391P, s.f.). Fotografia cedida por el autor. Carlos Pérez Algaba 98 MANUEL GARCÍA DEL ÁLAMO Manuel García del Álamo (18121888)43 será arquitecto municipal de la ciudad de Córdoba desde mayo de 184244. En Córdoba tendrá una breve pero significativa estancia con la reforma de la sede del actual Círculo de la Amistad que se encuentra en la calle Alfonso XIII y que comienza en 184545, además de la edificación de la Plaza de Toros de los Tejares en 1846. De ambas, será la segunda la que mayor prestigio otorgue al arquitecto, siendo capaz de cumplir las exigencias marcadas por Joaquín Manté y la SPPT en un espacio limitado de 3.700 m2. Su proyecto es capaz de adaptar modelos tan significativos para el mundo taurino del siglo XIX, creando un edificio dedi cado a la lidia con una estética única que se adaptaba a la idio sincrasia andaluza y, más concretamente, cordobesa. Desconocemos las causas exactas por las que abandonaría su cargo como arquitecto municipal de Córdoba, pero lo cierto es que justamente un año después se encontraría realizando un pro yecto de plaza de toros para la ciudad de Antequera. El arquitecto acepta el encargo de levantar una nueva plaza de toros en Antequera, diseñando los planos además de supervisar y dirigir los primeros seis meses de obra. Posteriormente se haría cargo el arquitecto don Rafael Mitjana, autor de la Plaza de Toros Vieja de Málaga. Se trató de un proyecto sencillo, que empleaba mampostería y ladrillo a verdugadas con unas dimensiones simila res a la que presentaba la Plaza de Toros de Córdoba, pues tenía un diámetro interno de en torno a 56 metros de diámetro. En esta dará mayor importancia al tendido, parte que en plazas posteriores iría ganando en transcendencia. En el año 1917 se vería sometida a una 43 Ruiz NietoGuerrero; Jiménez Mata, (2019: 370). 44 AMCO, Disposiciones normativas y expedientes, SF/C 102/10, s. f. 45 https://www.gmucordoba.es/component/content/article/55infurb planeamientovigente/07pepch2/1630mv38circulodelaamistad1409 (Consultado el 15062021). Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 99 serie de reformas que venían a sustituir materiales como la made ra por mampostería y piedra. Su aspecto actual data de las últimas restauraciones llevadas a cabo en 1984, cuando la plaza pasa a pro piedad municipal46. Las siguientes noticias de Manuel García del Álamo nos llevan a Cádiz, donde dirige el proyecto de mejora y acondicio namiento de la Plaza de Mina (1852) o un Circo provisional de madera (1858)47 antes de ser nombrado arquitecto municipal de la ciudad en 186048. En agosto del año 1862, la ciudad se pre para para la visita de la reina Isabel II y la familia real. Para aga sajar a los monarcas, uno de los actos que se prevén realizar es una corrida de toros para la cual la ciudad se encontraba sin coso ya que la plaza de toros había sido derribada en 1856. El 8 de septiembre de 1862 se aprueba un proyecto para la realización de una nueva, la cual se debía construir en el mismo lugar que ocupaba la antigua plaza de toros49. Se trataba de un lugar a extramuros de la ciudad, y contó con las características de tener forma poligonal de 32 lados, realizado en madera y con tres pisos de altura, es decir, tendido, palco y grada. Tenía un aforo de 11.500 localidades y se construyó en menos de veintisiete días. Pese a ello, se acondicionó adecuadamente con corrales, 14 chiqueros, conserjería, enfermería y otros espacios para guardar enseres relacionados50. Sin más demora, la plaza de toros queda inaugurada el 27 de septiembre de 1862 con la reina Isabel II y su familia como invitados de honor. Pese a sufrir algunas obras de reparación y consolidación de los materiales, la más impor tante en 1888, se cerraría por ruina en 191451. 46 Romero Benítez (1986). 47 Ruiz NietoGuerrero; Jiménez Mata (2019: 3386). 48 ARABASF, Correspondencia, 264, s. f. 49 Ruiz NietoGuerrero; Jiménez Mata (2019: 260261). 50 Cossío (1943: 493). 51 Ruiz NietoGuerrero; Jiménez Mata (2019: 260261). Carlos Pérez Algaba La producción arquitectónica del arquitecto Manuel García del Álamo se centrará en diseñar construcciones de carácter lúdico y social52. Por lo que aquí nos ocupa, cabe des tacar su papel como arquitecto taurino, pues no se conocen arquitectos que hayan realizado tantos proyectos para la edifica ción de plazas de toros. Pese a lo singular de estas, tanto la Plaza de Toros de Córdoba, Antequera y Cádiz se adaptan a la idiosin crasia que el arquitecto es capaz de dar a sus construcciones, dotándolas de sencillez, personalidad, una composición regular y limitando la decoración a elementos geométricos como líneas u otras figuras53. CONCLUSIONES La plaza de toros de la primitiva calle Carrera de los Tejares se construye como una necesidad, destinada a una acti vidad determinada en auge como eran las corridas de toros y con unas exigencias propias consecuentes a la práctica taurina. Un proyecto en el que el arquitecto Manuel García del Álamo es capaz de crear una estética y modelo propio partiendo prin cipalmente del referente de la Plaza de Toros de Jerez de la Frontera, y de otros como la Plaza de Toros de la RMCS, la Plaza de Toros de la RMCR y la desaparecida Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá. El Coso de los Tejares es la culminación de un proceso histórico que se remonta siglos atrás, cuando las plazas públicas se destinaban a la celebración de corridas y festejos taurinos, en el caso concreto de Córdoba. Además, nace como respuesta al gusto de la sociedad cordobesa del siglo XIX por la tauromaquia en todas sus formas, siendo símbolo del proceso social y econó mico, e incluso urbano que trajo consigo el siglo XIX. Sus fun 100 52 Álvarez Rodríguez (2015: 1782). 53 Ruiz NietoGuerrero; Jiménez Mata (2019: 370374). Coso de los Tejares de Córdoba (18461971). Modelos y referentes... 101 ciones fueron más allá de lo estrictamente taurino, llegando a ser un auténtico centro cultural y social para la ciudad. Una edi ficación referente que trascendió a otras partes de la provincia, que veían en ésta una personalidad que querían extrapolar a sus propios municipios. Lo que el Coso de los Tejares supuso para la sociedad, para el toreo y para Córdoba, hace aún más necesa ria una puesta en valor y gestión de un patrimonio que, para muchos, es una forma de entender la vida. Carlos Pérez Algaba BIBLIOGRAFÍA AA.VV. (1835): La tertulia o el pro y el contra de las fiestas de los toros, Madrid, Imprenta de D. M. de Burgos. AA.VV. (1992): Plazas de Toros, Sevilla, Junta de Andalucía. Consejería de obras públicas y transportes. Álvarez Rodríguez, María Victoria (2015): El pensamiento arquitectónico en España en el siglo XIX a través de las revistas artísticas del reinado isabelino, Salamanca, edi ciones Universidad de Salamanca. 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