scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Mi vico

Martínez Bisbal, Josep

Abstract

Cuento el inicio, el progreso y las repercusiones de mi conocimiento de Vico en mi praxis intelectual y docente. Destaco su intencionalidad política, su concepción humanista de la educación cuya reivindicación es necesaria ahora, y de la Ciencia nueva destaco tres centros de interés: la edad de los dioses con su sabiduría poética, la historia de los famoli y la edad de los hombres cuya frágil estabilidad la pone en el peligro del recurso.

Full text

MI VICO Josep Martínez Bisbal (Universidad de Valencia) RESUMEN: Cuento el inicio, el progreso y las repercusiones de mi conocimiento de Vico en mi praxis intelectual y docente. Destaco su intencionalidad política, su concepción humanista de la educación cuya reivindicación es necesaria ahora, y de la Ciencia nueva destaco tres centros de interés: la edad de los dioses con su sabiduría poética, la historia de los famoli y la edad de los hombres cuya frágil estabilidad la pone en el peligro del recurso. PALABRAS CLAVE: Vico, 350º Aniversario, filósofo político, educación humanista, sabiduría poética, fámulos, edad de los hombres, J. Martínez Bisbal. My Vico ABSTRACT: I narrate the beginning, the progress and the repercussions of my knowledge of Vico in my intellectual and educational praxis. I emphasize its political intentionality, its humanistic conception of education, whose vindication is necessary now, and of the New science I emphasize three centers of interest: the age of the gods with their poetic wisdom, the history of the famoli and the age of the men, whose fragile estability puts it in danger of recource. KEYWORDS: Vico, 350th Anniversary, political philosopher, humanistic education, poetic wisdom, famoli, age of men, J. Martínez Bisbal. Il mio Vico RIASSUNTO: Racconto l'inizio, il progresso e le ripercussioni della mia conoscenza del pensiero di Vico nella personale prassi intellettuale e d'insegnamento. Sottolineo, inoltre, l'intenzione politica della filosofia vichiana e la sua concezione umanistica dell'istruzione, la cui rivendicazione si mostra oggigiorno necessaria. Circa la Scienza nuova metto in luce tre nuclei tematici d'interesse: l'età degli dei con la loro sapienza poetica, la storia dei famoli e l'età degli uomini, la cui fragile stabilità espone quest'ultima al pericolo del ricorso. PAROLE CHIAVE: Vico, 350º Anniversario, filosofo politico, educazione umanistica, sapienza poetica, famoli, età degli uomini, J. Martínez Bisbal. ncontré a Vico por primera vez cuando me propusieron hacer la tesis doctoral sobre su filosofía. En los cinco años de licenciatura y en los cursos de doctorado ni había oído ni leído nada sobre él. Mai sentito. Empecé a leerlo en la edi- 193 Especial 350º Aniversario de Giambattista Vico (1668-2018) Este artículo responde a una invitación expresa por parte de la Dirección de la Revista para este volumen especial por el 350º Aniversario del nacimiento de G. Vico, habiendo superado los criterios de valoración y del proceso de aceptación. E E © Cuadernos sobre Vico 32 (2018) Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2018.i32.27 © Josep Martínez Bisbal Josep Martínez Bisbal 194 Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico ción de Aguilar de la Ciencia nueva. La primera impresión fue de extrañeza y lagunas de incomprensión. Suponiendo deficiencias de la traducción, para explicarlas decidí aprender italiano y leer el original. Mi primer agradecimiento a Vico es, pues, el aprendizaje de la lengua italiana y, así, un mejor conocimiento de la cultura italiana, en particular la filosófica. La lectura de la Scienza nuova 1744 (SN44 en adelante) en italiano no eliminó mi sensación de extrañeza, Vico era raro en relación a otros autores de la modernidad que yo conocía, aunque aumentó en mucho mi comprensión y mi interés. Las primeras lecturas relevantes sobre Vico fueron la potente interpretación de Croce y los trabajos del infatigable Nicolini que la acompañan, así como el Vico de Isaiah Berlin. Pero no me sumergí a fondo en su obra y en sus múltiples interpretaciones hasta que gracias a una beca pasé tres meses en Nápoles investigando en el “Centro di Studi Vichiani”. Me encontré abrumado ante la gran cantidad de textos producidos en los años de la postguerra que cuestionaban con lecturas diversas la hegemonía croceana, en particular su lectura de Vico y, sobre todo, con la gran proliferación de escritos consecuencia de la celebración del tercer centenario del nacimiento de Vico que iniciaban y constituían ya el nuovo corso de los estudios viquianos con apoyo en rigurosas investigaciones filológicas e históricas. De hecho, el conocimiento de tan vasta literatura llevó a que mi tesis fuera fundamentalmente historiográfica, intentando trazar un “mapa” que orientara entre los diversos autores e interpretaciones señalando coincidencias y divergencias. Profundice más mi lectura de la SN44 por el encargo que me hicieron en el “Centro di Studi Vichiani” de realizar una recensión de la entonces reciente traducción española aparecida en la editorial Orbis. Contrasté hoja por hoja el original y la traducción con un resultado para mi muy enriquecedor: traducir, como se sabe, exige una comprensión previa para verterlo en otra lengua, como entender con lupa. Fue entonces cuando aumentó más mi conocimiento de la SN44 y de Vico, y con las lecturas del resto de las obras creció mi asombro y mi interés por la aventura intelectual del napolitano en la primera mitad del s. XVIII, tan distinta de la de los autores “modernos” anteriores o contemporáneos suyos. De la historia del mundo civil, que había quedado fuera del alcance del método cartesiano, proponía una ciencia. Empecé a considerarme un viquiano. Mi primera interpretación de la SN me llevó a calificarla, más que como una filosofía de la historia, como una Metafilología (expresión más breve que “Teología civil razonada de la Providencia”, que sería su descripción, como de la Metafísica –según la concibe Vico– lo sería “Teología física razonada del Creador”). El paralelismo y la diferencia es sabido que la ofrece el propio Vico: la Metafísica al uso partía del mundo físico, de los objetos físicos –que en su opacidad reflejan la luz divina– para llegar al Creador, pero él partía de las costumbres e instituciones humanas que ofrecía la filología (historia de palabras y cosas), del mundo civil, y Mi Vico 195Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico con ellos llegaba al Dios Providente, encargado de la conservación del género humano. El logro más elevado de esta Metafilología sin duda es la Historia Ideal Eterna, el curso que siguen todas las naciones, que me planteaba el problema de su estatus epistemológico: en puridad Vico solo puede, digamos, pensarla o contemplarla, pero no conocerla en verdad pues esa Historia Ideal Eterna es obra del Supremo Arquitecto, no de los hombres que la realizan sin saberlo, incluso persiguiendo fines egoístas y contrarios. Este esquema histórico, junto con el principio epistemológico fundamental de que podemos y debemos conocer aquello que hacemos, es sin embargo de gran utilidad metodológica y los resultados que obtuvo en su reconstrucción de la historia desde los descendientes descarriados de Jafet eran sorprendentes, cautivadores. Y su intencionalidad política era evidente y profunda: ayudar al progreso de las naciones y a su estabilidad. La nación es el sujeto de los cambios y el objeto de estudio. Vico no es un filósofo monástico o solitario, se presenta como filósofo político y como tal hay que considerarlo. Cómo no admirar al profesor de retórica que, después del dramático fracaso en la oposición a la cátedra de derecho, se sentó a su tavolino y tuvo el atrevimiento de querer poner orden en la historia escrita y la osadía de ir más allá, hasta la oscuridad de los inicios de la humanidad, sin referencia escrita posible. Para ello piensa, como se sabe, en unos bestioni, seres que han perdido toda humanidad y viven como animales, sin lenguaje e incluso sin relación materno-filial (aunque con una scintilla divina sepultada en el cuerpo). Ningún pensador moderno, ni Locke, ni Rousseau, ni Kant se atrevieron a pensar unos orígenes tan bestiales, solo con Hobbes coincide en la violencia del estado salvaje primitivo. Y desde esta radicalidad original Vico supo explicar, con causas simples y naturales, los primeros pasos de la humanidad gentil y sus progresos hasta la edad de los hombres, hasta el despliegue total de la razón, hasta la humanidad completa. Mi Vico se convirtió definitivamente en uno de mis autores cuando junto al compañero Moisés González tradujimos la Autobiografía y, sobre todo, cuando, después de la tópica correspondiente, pensé y escribí la introducción para su edición. Tal y como contaba su vida, dirigida providencialmente hacia su obra magna, me permitió (junto con las epistole) ver con mayor claridad la unión de su vida y sus escritos y leer éstos sintiendo la presencia humana de su autor. La primera repercusión de Vico en mi praxis docente o, mejor, en mi concepción de la educación y sus fines (durante bastantes años fui profesor en la Escuela de Magisterio de Valencia), fue reforzar mi convicción en la necesidad de una formación en humanidades para lograr una educación crítica y consciente de sus repercusiones políticas. Desde las seis primeras Oraciones inaugurales con su defensa humanista de la educación y sus fines cívicos, pasando por el De ratione y su propuesta de plan de estudios alternativo al cartesianismo (que perjudica la memoria, la imaginación y descuida la retórica y la política) hasta llegar al De Josep Martínez Bisbal 196 Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico mente eroica, donde, con tintes baconianos, proclama la necesidad de nuevos héroes (un heroísmo distinto de los anteriores) producto de la educación de la mente y volcados a nuevos descubrimientos, su concepción humanista de la educación no me pareció signo de retraso o de actitud reaccionaria sino, más bien, muestra de su perspicacia sobre las consecuencias futuras de una educación racionalista y científica desde la infancia (como quería Descartes) que nosotros ahora sufrimos: el menosprecio actual de las humanidades con presencia casi residual en los planes de estudios y el triunfo del cientificismo y la técnica (la «hija maléfica» de la ciencia, según Ernesto Sábato), junto con fines estrictamente laborales (¡empleabilidad!) para los estudios, confirman el pronóstico viquiano y la necesidad de recuperar su propuesta humanista. La defensa de las humanidades en la educación es una necesidad actual y en ello Vico es un aliado. Esta vinculación viquiana casi ética entre saber y política estuvo presente en las reflexiones que me llevaron a presentarme a las elecciones a alcalde de mi pueblo. No lo conseguí, pero durante ocho años fui concejal. Y quizá mi oratoria persuasiva en política no fue en vano: hoy el alcalde es un joven del partido (minoritario) que yo representaba. La repercusión más importante viene, desde luego, de la Scienza nuova que alteró en profundidad mi concepción o relato de la filosofía moderna, y por ello incorporé a Vico en el programa de Historia de la Filosofía Moderna que he impartido durante años en la Facultat de Filosofia de la Universitat de València. No se trata solo de la SN44, a ella llega desde la «Nova scientia tentatur» del Diritto universale, pasando por la SN25, tan fresca y, digamos, espontánea y, después de la decepción por su escaso eco europeo, por la más sistemática y completa SN30. Con ello se nos ofrece el espectáculo de un pensamiento en movimiento que reacciona ante las dificultades de su reconocimiento público, de un incansable corregir y mejorar que probablemente habría continuado si la muerte no lo hubiera impedido. Mi interés se ha centrado en varios aspectos o temas viquianos de la Scienza nuova de los que destaco tres. En primer lugar el relato fascinante de la edad de los dioses con sus tres principios fundadores y límites de la humanidad, con su sabiduría poética tan llena de hallazgos sorprendentes y sugeridores tanto para la antropología, como para la lingüística, la psicología y la sociología como mínimo. Es la edad del dominio del padre que termina con la rebelión de los fámulos que da inicio a las ciudades y a la política. En segundo lugar la historia de los propios fámulos, esos bestioni que entran en el claro del bosque patriarcal por temor de otros bestioni y no por temor de ningún ser superior divino. Considerados de otra naturaleza distinta de los ya humanizados, comenzarán como esclavos o animales de trabajo. La brillantez de la sabiduría poética de los fundadores y los héroes hace sombra a la historia de estos fámulos cuyos descendientes, sin embargo, están destinados a ser los vencedores Mi Vico 197Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico finales. Los fugitivos de la revuelta contra los padres, por no querer convertirse en plebe, con la navegación fundaron colonias ultramarinas y fueron los primeros en expandir la civilización (los detalles en la SN25). Los que aceptaron la ley agraria y devinieron plebe, con las contiendas heroicas conquistaron en orden inverso los tres principios de humanidad –entierro, matrimonio y participación en la religión– y finalmente lograron que se reconociera la naturaleza común humana, y con ello llegó la edad de los hombres, su lengua fue la lengua nacional y en ella escribían las leyes. De entre ellos surgieron los filósofos. En tercer lugar la edad de los hombres, de la razón desplegada y la humanidad completa (la única en la que es posible pensar y escribir la Scienza nuova), y de ella la precariedad que le atribuye, sea con gobierno republicano popular o monárquico, por el peligro de que la «barbarie de la reflexión» produzca un retroceso a la casilla de salida, el recurso. De nuevo la perspicacia de Vico ve la fragilidad de la naturaleza humana y sus sociedades, y no por reaccionario se distancia de la ilusión de los ilustrados de que con la razón era posible la llegada a un estadio de reconciliación y estabilidad definitiva. Con ello nos ofrece instrumentos de reflexión que pueden ayudar a la crítica de la razón ilustrada en crisis desde hace años. Por último, he de agradecer también a Vico las amistades que me ha proporcionado dentro y fuera de España, sobre todo en Nápoles, donde me hacen sentir como en casa. ef