Actividades físicas de carácter deportivo en la cultura celtíbera
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Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 1 ACTIVIDADES FÍSICAS DE CARÁCTER DEPORTIVO EN LA CULTURA CELTÍBERA (PHYSICAL ACTIVITIES OF SPORTS CHARACTER IN THE CELTIBERIAN CULTURE) Gonzalo Ramírez Macías Universidad de Sevilla gr[email protected] Resumen: Esta investigación tiene como finalidad fundamental, conocer y caracterizar las actividades físicas de carácter deportivo practicadas por la cultura celtíbera, la cual se desarrolló en la península ibérica desde el siglo VI a.C. hasta el siglo I. La primera parte de este estudio, está dedicada a justificar y fundamentar la investigación. Una vez definidos los objetivos y las fuentes históricas utilizadas para la obtención de datos, se realiza una contextualización histórica sobre la cultura celtíbera. Posteriormente se muestran y analizan los resultados obtenidos en el estudio, los cuales indican que los celtíberos practicaban muchas actividades físicas de carácter deportivo, como la caza o la lucha de campeones. Finalmente, en el último epígrafe, se exponen las conclusiones de la investigación, las cuales se fundamentan en los resultados de la misma y reflejan características específicas de esta cultura, que aún es tan desconocida desde el punto de vista de la historia del deporte. Palabras clave: Historia del Deporte, Edad Antigua, Cultura celtíbera. Abstract: The main purpose of this research is to know and characterize the physical activities of sports nature practised by the celtiberians, who inhabited Spain from the 6th. Century B.C. to the 1st Century. The first part of this research, the introduction, is devoted to its justification and basis. Once the objectives and the historical sources have been defined, the celtiberian culture is put in historical context. Later, the results obtained in the research are presented and analysed, what points out that celtiberians practised a lot of sport-like physical activities, that is the case of the haunting or the champions´ fight. Finally, the research conclusions are expounded, which are based on its results, and show specific characteristics about this culture, which is still unknown from the Sport History point of view. Key words: Sport History, Ancient Age, Celtiberian culture. INTRODUCCIÓN Los celtíberos fueron, de todos los pueblos célticos de la Península Ibérica, los que tuvieron una importancia histórica y cultural más relevante. Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de restos arqueológicos y escritos referentes a esta cultura, dentro de la historia del deporte ha sido una de las grandes olvidadas. Ello se debe, muy posiblemente, a la escasez de vestigios específicos sobre actividades físicas de carácter
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 2 deportivo y, sobretodo, al hecho de que esta cultura, en sus últimos siglos de existencia, coincidió con el esplendor de otros pueblos de gran riqueza en este campo, como es el caso de griegos y romanos. Por todo ello la finalidad básica de esta investigación es analizar fuentes históricas de carácter primario en torno a la cultura celtíbera, las cuales remitan a las actividades físicas de carácter deportivo (definiendo a este tipo de prácticas como actividades motrices que estaban sujetas a ciertas reglas y que por lo general poseían un componente competitivo) practicadas dentro de dicha cultura. Según Cerdeño1 el registro de restos arqueológicos celtibéricos, proporcionados por un gran número de yacimientos (fundamentalmente castros y necrópolis), posibilita un conocimiento detallado de numerosos objetos empleados por aquellas gentes en diferentes facetas de su actividad social, económica y doméstica. Estos objetos (cerámicas, fíbulas, broches, armas, utensilios de cocina, arreos de caballos, ajuares funerarios, etc.) conforman, junto con las referencias en torno al pueblo celtíbero dadas en los escritos de autores grecolatinos (Apiano, Polibio, Marcial, Estrabón y Diodoro), las fuentes históricas manejadas en esta investigación. LOS CELTÍBEROS. La primera referencia de los escritores grecolatinos en torno a la Celtiberia se encuentra en Polibio, quien al narrar los prolegómenos del asedio a Sagunto, dentro de la Segunda Guerra Púnica, habla de la cultura celtíbera.2 A partir de esa primera cita se suceden infinidad de éstas, provenientes de autores tan relevantes como Diodoro, Marcial y Apiano; los cuales definen a los celtíberos como celtas peninsulares mezclados con íberos, aunque para Estrabón prevalecería el primero de estos componentes.3 Al respecto, es preciso indicar, que la gran mayoría de investigadores sobre la cultura celtíbera destacan el componente céltico muy por encima del íbero. Los restos arqueológicos disponibles permiten afirmar que los primeros asentamientos estables celtibéricos se pueden fechar alrededor del siglo VI a.C.; de tal forma que el desarrollo de la cultura celtíbera continuó, con un especial florecimiento y esplendor durante los siglos V y IV a.C., hasta su encuentro con Roma en el siglo II a.C., produciéndose diferentes conflictos políticos y bélicos que ocasionaron la total incorporación de estos pueblos al mundo romano poco después del cambio de era. Según varios autores [Lorrio4; Cerdeño5] la Celtiberia se configura, a partir de las fuentes literarias y arqueológicas, como una región geográfica individualizada. En concreto estaba formada por las altas tierras de la Meseta Oriental y la margen derecha del valle medio del Ebro, englobando toda la actual provincia de Soria, buena parte de Guadalajara y Cuenca, el sector oriental de Segovia, el sur de Burgos y La Rioja y el occidente de Zaragoza y Teruel, llegando incluso a alcanzar la zona noroccidental de Valencia. Bendala6 afirma que, según Plinio, se distinguía una Celtiberia Citerior, más 1 CERDEÑO, Mª L. Los pueblos celtas. Madrid: Arcos Libros S.L., 1999. 2 LORRIO, A. Los celtíberos. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 182-199. 3 ALMAGRO-GORBEA, M. El arte celta en la Península Ibérica. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 158-169. 4 LORRIO, A., 2001. Op. cit., 182-199. 5 CERDEÑO, Mª L., 1999. Op. cit. 6 BENDALA, M. Tartesios, iberos y celtas. Madrid: Ediciones Temas de Hoy S.A., 2000.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 3 próxima al valle del Ebro, y más hacia el interior una Celtiberia Ulterior que comprendía las tierras del Alto Duero. No obstante, a pesar de estas matizaciones territoriales, parece evidente que a partir del siglo IV a.C. se produjo una expansión, más de elementos culturales que de contingentes humanos, por toda la Meseta que permite hablar de un proceso de aculturación o celtiberización.7 A pesar de que los textos clásicos y autores como Burillo8 consideran a los celtíberos como un grupo étnico, hay que afirmar que no existen datos que corroboren de forma fehaciente que estos pueblos se reconocieran como celtíberos.9 El argumento más aceptado en la actualidad es el de un gran conjunto de pueblos que engloban a una serie de etnias menores, las cuales tienen muchas costumbres comunes (ritos religiosos, vestimentas y adornos, formas de construir y diseñar espacios, etc.). Así, según Bendala,10 en la Celtiberia Citerior se encontraban los lusones, los titos y los belos; más en contacto con los íberos de la costa mediterránea y por tanto más iberizados. Sus principales asentamientos fueron Arcobriga (Arcos del Jalón, Soria), Segeda (en el Poyo de Mara, Zaragoza) y Segobrica (Sealices, Cuenca). Sin embargo, en la Celtiberia Ulterior habitaban los arévacos y los pelendones, de los cuales los primeros llegaron a absorber y arrinconar a los segundos en zonas montañosas de Burgos y Soria. A los arévacos pertenecían Numancia (Soria), Clunia (junto a Coruña del Conde, Burgos) o Segontia (Sigüenza, Guadalajara). Todos estos pueblos compartían varias características sociales y culturales que son las que permiten hablar del concepto “celtíberos”11. En primer lugar eran sociedades eminentemente ganaderas, en las que tanto la agricultura (que sólo se desarrollo en los valles de los ríos) como el comercio tuvieron un papel muy secundario. Estas tribus moraban en los castros o poblados fortificados y estaban dirigidas por elites de marcado carácter guerrero, en las que la figura del jefe tenía una importancia determinante. ACTIVIDADES FÍSICAS DE CARÁCTER DEPORTIVO DE LA CULTURA CELTIBÉRICA. Los resultados obtenidos en esta investigación, a tenor de los datos existentes en las fuentes estudiadas, indican que la civilización celtibérica practicaba un amplio abanico de actividades físicas de carácter deportivo. Estas prácticas han sido clasificadas, para un mejor análisis de las mismas, según un criterio histórico referente al ámbito socio-cultural propio de cada una de estas prácticas. 1. Actividades físicas de carácter deportivo del ámbito militar. La sociedad celtibérica se caracterizaba por una inestabilidad constante, ya que su carácter ganadero y en gran medida trashumante, para evitar la aridez estival y el frío invernal de las llanuras meseteñas, creaba constantes conflictos por el control de las 7 CERDEÑO, Mª L., 1999. Op. cit. 8 BURILLO, F. Los celtíberos. Etnias y estados. Barcelona: Crítica, 1998. 9 LORRIO, A. Los celtíberos. Madrid: Servicio de Publicaciones Universidad Complutense de Madrid, 1997. 10 BENDALA, M., 2000. Op. cit. 11 LORRIO, A., 2001. Op. cit., 182-199.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 4 zonas más ricas en pastos para el ganado. Este carácter de inestabilidad se refleja en dos características fundamentales de los celtíberos; en primer lugar la aparición de los castros, poblados que ocupaban lugares de fácil defensa y que poseían una muralla que protegía a las viviendas interiores. En segundo lugar el hecho de que desarrollaron una organización social cada vez más jerarquizada, en la que se favoreció la existencia de guerreros especializados que evolucionaron dando lugar a clanes gentilicios de carácter hereditario, conformando las llamadas aristocracias guerreras, cuyo elemento diferenciador era el caballo.12 Dentro de estas elites sociales existía un jefe, dux para los escritores grecolatinos de la época, al que todos debían obediencia absoluta y al cual quedaban vinculados hasta la muerte por un pacto de fidelidad de carácter sacro, la devotio.13 El marcado carácter guerrero de los celtíberos y en especial de su casta aristocrática, permitió el desarrollo de varias prácticas físicas de carácter deportivo cuya finalidad era la preparación para la guerra y el exaltamiento de la superioridad y grandeza de dichas elites. En primer lugar solían entrenarse en combates individuales como parte de su preparación guerrera, de hecho existían las llamadas luchas de campeones, utilizadas para dirimir enfrentamientos personales o entre dos colectivos. Estas luchas eran combates entre dos guerreros con un sentido de juicio divino, muy acorde con el carácter sobrenatural que le otorgaban a la guerra. De estas luchas de guerreros nos habla Estrabón en su Geografía,14 afirmando que demuestran el carácter salvaje de estos pueblos y justificando así la conquista de los mismos por parte de Roma, como punto de partida para civilizarlos. Por otro lado, en el famoso Vaso de los Guerreros de Numancia se escenifica un combate de este tipo, en el que los luchadores aparecen ataviados con sus cascos y escudos, así como con el gladius hispaniensis, la famosa espada celtíbera que incluso llegaron a adoptar los romanos.15 En segundo lugar, como ha ocurrido en la mayoría de civilizaciones, la clase aristocrática afinaba sus destrezas guerreras mediante la caza. Los celtíberos cazaban a caballo o a pie, teniendo como única arma una lanza pero siendo ayudados por perros u otros hombres. Estas características quedan patentes en las escenas venatorias que aparecen representadas en las estelas funerarias halladas en Lara de los Infantes y en Clunia, así como en varias fíbulas, como las encontradas en La Yunta y Cañete de las Torres. A partir de estos restos arqueológicos es posible afirmar que las piezas más codiciadas eran jabalíes, ciervos y corzos, ya que estos animales tenían connotaciones mágico-religiosas para los celtíberos.16 Sin embargo, dentro de este contexto bélico, la actividad preferida de la aristocracia celtíbera eran las razzias de primavera y otoño.17 Éstas consistían en el robo de ganado, personas y riquezas de pueblos cercanos. Según Ruiz-Gálvez18 servían como 12 ALMAGRO-GORBEA, M. El arte celta en la Península Ibérica. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 158-169. 13 JIMENO, A. Numancia. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 238-247. 14 GARCÍA Y BELLIDO, A. España y los españoles hace dos mil años, según la Geografía de Estrabón. Madrid: Espasa-Calpe, 1993. 15 BENDALA, M., 2000. Op.cit. 16 JIMENO, A., 2001. Op.cit. 17 ALMAGRO-GORBEA, M., 2001. Op. cit. 18 RUIZ-GÁLVEZ, M. La economía celtíbera. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 208-217.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 5 mecanismo para aliviar tensiones dentro del grupo y como forma de adquirir prestigio, pero su finalidad básica era la de proporcionar una adecuada preparación para la guerra. El número de guerreros era muy reducido, siendo el arma esencial la lanza. Las tácticas de combate eran simples, como afirman los autores clásicos peleaban en grupos mezclados los guerreros a pie y a caballo, cayendo por sorpresa en terrenos de escasa maniobrabilidad, con cambios rápidos de ataque y huida.19 2. Actividades físicas de carácter deportivo propias de ritos iniciáticos. En las civilizaciones de la Antigüedad eran comunes los ritos iniciáticos que los jóvenes pertenecientes a las clases dominantes debían superar, como defiende Bendala,20 en la Hispania prerromana íberos, celtas y celtíberos desarrollaron un amplio abanico de este tipo de prácticas. En el caso de la cultura celtibérica los jóvenes guerreros estaban organizados en clases de edad y en fratrías, pues Estrabón21 indica que comían por orden de edad y prestigio, dedicándose a la caza, las razzias y la guerra en territorios fronterizos. Según Lorrio22 una de las pruebas iniciáticas que más importancia tuvo en los pueblos celtíberos fueron las razzias iniciáticas, cuya finalidad era probar el valor de los jóvenes guerreros antes de ser admitidos en la sociedad, además de permitir el enriquecimiento de la tribu y regular el posible excedente demográfico. Blázquez23 defiende que este tipo de rito iniciático permitió la expansión de la cultura celtíbera por toda la meseta, ya que muchas de estas cofradías de jóvenes guerreros acababan asentándose en los terrenos conquistados. Por otro lado se ha documentado, aunque de forma reducida, la doma de caballos como parte de los ritos iniciáticos propios de las tribus celtíberas. El valor aristocrático de los équidos queda patente no sólo en las estelas funerarias halladas en Lara de los Infantes o en las cerámicas numantinas, sino en los muchos broches, fíbulas y demás objetos de orfebrería con motivos ecuestres descubiertos en los diferentes yacimientos. Por tanto, siendo el caballo un elemento de prestigio de la aristocracia, conseguir dominar a uno de ellos era una prueba que el joven guerrero debía superar. Al respecto hay que destacar el famoso Vaso del Domador, hallado en el yacimiento arqueológico de Numancia, en el que un guerrero celtíbero aparece domando un caballo. Aunque no existe una interpretación unitaria respecto a la imagen representada en esta cerámica hay autores, como es el caso de Lorrio24 y Almagro-Gorbea,25 que contemplan la posibilidad de que pudiera tratarse de una prueba iniciática para el joven guerrero en la que debiera domar a la que sería su más preciosa posesión, el caballo, elemento propio y diferenciador de su clase social. 19 JIMENO, A., 2001. Op. cit. 20 BENDALA, M., 2000. Op. cit. 21 GARCÍA Y BELLIDO, A., 1993. Op. cit. 22 LORRIO, A., 1997. Op. cit. 23 BLÁZQUEZ, J. La religión celta en Hispania. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 170-181. 24 LORRIO, A., 1997. Op. cit. 25 ALMAGRO-GORBEA, M., 2001. Op. cit.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 6 Por último hay que citar las saunas castreñas, construcciones de carácter cuasi rupestre pero con una rica decoración y que son conocidas como piedras formosas.26 Según Estrabón y Marcial,27 para formar parte de la clase guerrera los galaicos y vettones debían pasar por una prueba consistente en comidas frugales, junto con baños secos en las ya citadas saunas castreñas, seguidos de inmersiones en agua fría y de unciones de grasa. Aunque bien es cierto que no existen evidencias históricas que justifiquen que esta práctica fuera también realizada por los celtíberos, hay dos hechos que permiten conjeturar al respecto. En primer lugar la gran relación cultural que mantenían con los celtas del resto de la península; y a ello hay que sumar el hecho de que en Escávica (Cuenca) se han hallado restos arqueológicos de recintos termales, con un carácter decorativo similar a los encontrados en tierras vettonas, lo cual demuestra que las saunas castreñas también eran conocidas y utilizadas por los celtíberos. 3. Actividades físicas de carácter deportivo del ámbito religioso. La religión celtíbera no se diferenciaba de la del resto de pueblos celtas de la Península Ibérica. No obstante, la religión céltica peninsular si que se diferenciaba sustancialmente de la del resto de pueblos celtas europeos, sirvan como ejemplos el hecho de que hay una ausencia generalizada de imágenes y la total inexistencia de testimonios relativos al sacerdocio celta, es decir, no se ha hallado alusión alguna en torno a los legendarios druidas celtas. Por los datos que aportan las fuentes históricas, la religión celtíbera adoraba a los astros (fundamentalmente la luna y el sol) y al agua. Los rituales se realizaban en santuarios al aire libre de carácter cuasi natural, como el de Peñalba de Villastar (Teruel). Entre las ceremonias más usuales destacan los sacrificios de animales sagrados (jabalíes, toros u ovejas) e incluso de personas humanas (normalmente prisioneros de guerra). Dentro del ámbito religioso y desde la perspectiva de la historia del deporte hay que destacar varias actividades. En primer lugar existía gran cantidad de danzas rituales, destacando las de culto al toro como animal sagrado. Escenas relativas a estas prácticas son representadas en varias de las cerámicas de Numancia, dentro de las cuales llama la atención un vaso en el que un hombre aparece danzando con los brazos enfundados en cuernos de toro. En segundo lugar hay que mencionar a Estrabón, que en su Geografía28 afirma que los celtíberos celebraban banquetes colectivos con un marcado carácter cultual, en el que los hombres danzaban al son de las trompetas, saltando y cayendo en genuflexión. Este mismo escritor comenta que los celtíberos hacían ante sus casas sacrificios a un dios innominado en las noches de plenilunio, y toda la familia velaba y danzaba hasta el amanecer. También habla del culto al fuego, relacionándolo con el sol; así en el solsticio de verano se realizaban fiestas de purificación con danzas, carreras, luchas y sacrificios fuera de la ciudad. Al respecto hay que añadir que, según Blázquez,29 después de los sacrificios rituales solían practicar luchas gímnicas, políticas 26 ROMERO, F. La artesanía: cerámica, bronce, hierro. En: Celtas y vettones (exposición). Ávila: Excma. Diputación Provincial de Ávila, 2001, p. 134-147. 27 ALMAGRO-GORBEA, M., 2001. Op. cit. 28 GARCÍA Y BELLIDO, A., 1993. Op. cit. 29 BLÁZQUEZ, J., 2001. Op. cit.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 7 e hípicas, ejercitándose en el pugilato, la carrera, las escaramuzas y las batallas campales. Finalmente hay que citar unas pequeñas piezas halladas en varias necrópolis celtíberas, a las que los investigadores no han sabido dar explicación. Se trata, en palabras de Romero,30 de canicas que evocan el mundo de la infancia. En concreto son, en la mayoría de los casos, bolas de arcilla, aunque también se han hallado ejemplares en piedra, cuyos diámetros van de 20 a 28 milímetros, algunas son lisas y otras están decoradas con un meridiano y un ecuador de puntos.31 Según Lorrio32 en algunas necrópolis son tremendamente comunes y en otras casi inexistentes, siendo muy significativo el hecho de que siempre aparecen en tumbas de carácter militar. Las hipótesis de interpretación de estos pequeños objetos van desde las que le otorgan un valor simbólico, hasta las que consideran que se trataría de piezas de juego. Esta última perspectiva es sumamente interesante, puesto que aunque es imposible adelantar características intrínsecas en torno a esta actividad, si es posible afirmar, a tenor de los restos arqueológicos, que era propia de la aristocracia celtíbera. Esta clase social pudiera haber tenido en estas bolas los instrumentos necesarios para practicar algún tipo de entretenimiento o juego. CONCLUSIONES. El estudio realizado ha permitido caracterizar las actividades físicas de tipo deportivo propias de la cultura celtíbera. No obstante, hay que reseñar la necesidad de realizar más investigaciones referentes a los pueblos prerrománicos de la Península Ibérica, no sólo sobre celtíberos también sobre celtas e íberos, puesto que se trata de culturas escasamente estudiadas desde la perspectiva de la historia del deporte. Al respecto hay que indicar que sólo algunos autores, concretamente Hernández33 y Fernández Truan, 34 han realizado investigaciones que aportan datos relevantes en torno a estas culturas. Los celtíberos se han presentado siempre personificados en la imagen marcial de sus guerreros, la literatura grecolatina los pinta con los colores de una particular belicosidad, combinada con buenas dosis de barbarie y salvajismo.35 Todo ello se ha reflejado en las actividades físicas de carácter deportivo que practicaban, las cuales, mayoritariamente, tenían el común denominador de la competitividad propia de un pueblo combativo como era el celtíbero. La clase dominante celtíbera estaba conformada por elites guerrera. El rasgo distintivo de estas elites era el caballo, de ahí la gran cantidad de piezas de orfebrería y 30 ROMERO, F., 2001. Op. cit. 31 CUADRADO, E. Excavaciones en la necrópolis celtíbera de Riba de Saelices (Guadalajara). Madrid: Ministerio de Educación Nacional, 1968. 32 LORRIO, A., 1997. Op. cit. 33 HERNÁNDEZ, M. Antropología del deporte en España: desde sus primeros testimonios gráficos hasta la Edad Moderna. Madrid: Esteban Sanz Martínez S.L, 2003. 34 FERNÁNDEZ TRUAN, J.C. Los taurarii en la Bética: origen del espectáculo taurino. En: ZAPICO, J. M. (director). Materiales para el estudio de la Historia del Deporte en Andalucía I. Málaga: Instituto Andaluz del Deporte, 2003, vol. I, p.85-106. 35 BENDALA, M., 2000. Op. cit.
Materiales para la Historia del Deporte VI, 2008 - ISSN:1887-9586 8 cerámica que remiten a este animal. Estos guerreros ecuestres debían obediencia absoluta a su jefe, el cual no sólo poseía su caballo como elemento diferenciador, sino que a ello añadía sus armas que tenían un carácter mágico y eran símbolo de su poder.36 La gran mayoría de actividades físicas de carácter deportivo halladas en las fuentes históricas eran practicadas por esta elite guerrera, a las mujeres de la misma clase social sólo se les permitía participar en algunas de las danzas propias del ámbito religioso. Al respecto hay que decir que el papel de la mujer celtíbera no era relevante dentro de esta sociedad, sus obligaciones se reducían a trabajar en el campo y cuidar de la casa.37 Esta situación era muy diferente a las de sus vecinas íberas, las cuales eran responsables de una faceta social de capital importancia, la religiosidad, ejerciendo como sacerdotisas, de las que existe un claro ejemplo en la Dama de Elche. Las finalidades que se perseguían con la práctica de estas actividades físicas de carácter deportivo han quedado patente a partir de la clasificación propuesta para las mismas. Por un lado existían un grupo de actividades encaminadas a la preparación para la guerra (objetivo que, a lo largo de la historia, ha sido muy común en diferentes épocas y contextos), intención que queda de manifiesto con prácticas como la caza o la lucha de campeones. Por otro lado existían actividades con un sentido ritual de iniciación de los jóvenes guerreros dentro de la elite guerrera, como era el caso de las razzias iniciáticas. Finalmente existían prácticas con una finalidad ritual asociada a la religiosidad, como por ejemplo las danzas que servían de ofrenda a los dioses o las que se realizaban en honor a animales sagrados. Por último, es preciso destacar que varios autores [Almagro-Gorbea;38 Bendala;39 Lorrio40] defienden que algunos ritos del folclore español tienen su origen en las tradiciones celtíberas. Desde la perspectiva de la historia del deporte hay que destacar a dos de estos ritos. El primero de ellos se refiere a las hogueras que se encienden por toda la geografía española en la noche San Juan, alrededor de las cuales se baila y salta hasta el amanecer. El segundo de estos ritos también tiene lugar la noche del 23 al 24 de junio, pero sólo en la localidad de San Pedro Manrique (Soria), en la que los mozos pasan descalzos sobre brasas ardientes llevando a una persona cargada a la espalda. 36 ALMAGRO-GORBEA, M., 2001. Op. cit. 37 LORRIO, A., 1997. Op. cit. 38 ALMAGRO-GORBEA, M., 2001. Op. cit. 39 BENDALA, M., 2000. Op. cit. 40 LORRIO, A., 1997. Op. cit.