scieee Open visual document viewer

Historia de Gil Blas de Santillana

Isla, José Francisco de (S.I.), (1703-1781)

Full text

HISTORIA DE GIL BLAS DE SANTILLAM COniAM po un nm go í e kins acíion popula , CON ARREGLO ÁLA QUE PUBLICÓ EL CÉLEBRE P. ISLA. ' MADRID. De.spacho de Ma és yCompañía, calle de Juanelo, nám. 19 . í^ * « % # A •,léÉ /. ' g <4 J HISTOIMA. ^ 1 DE GIL BLAS DE SANTILLANA. I. 1 Nacimien o, educación yp ime as a en u as de Gil Blas. « En la an noble como an igua ciudad de O iedo nací de pad es pob es y hon ados, lo cual no impidió ála o una depa a me un ío canónigo de aquella Se llamaba Gil Pe ez, ué mi pad ino ycomo á al debo pa e de mi nomb e Yel p incipio de mi ins ucción, que me la dió pe sonalmen e. Después me mandó áSalamanca acompañado de su ieja muía ycua en a ducados^ amen de alííunos o os ma a edises que le habla sisado. No me de end é á e e i los pequeños sob esal os ydisgus os que me de- e mina on á ende mi muía desis iendo do i solo áSalamanca, yjun a me con un a ie o; mas sí di é cómo és e, deseándolo dejásemos solo pa a dis u a los encan os de una jó en que ambién lle aba pasaje a, además del ma ido de ella yo o jó en, íingió que le habíamos obado yque iba áda pa e ála jus icia. Al ’oi es e e ible nomb e nos escapamos cada cual po d Tnde pudo, in e - nándome yo, po mi desg acia, en un espeso bosque. Que iendo sali de él di de manos áboca con dos homb es de mala ca adu a yácaballo, los cuales me amenaza on con pena de la ida si no que ía segui los. íeguílos, pues, yal cabo llegamos ála en ada de una sub e ánea cue a, po la que nos en amos; en su in e io hallé dos iejos, un neg o yla cocine a llamada Leona da. Aes a me en ega on mis acompañan es pa a que le ayuda- se en sus aenas. C eo inú il deci que mi nue a habi ación e a una cue a de lad ones. Su je e Rolando e a uno de los que me so p endie on, yáél obedecían o os sie e más. Tenían in inidad de habi aciones llenas de dine o ycuan os géne os ocu- pan al come cio yála indus ia. Había en una, in inidad de bo ellas y inajas llenas de los inos más esquisi os; en o a, muchas piezas de lienzo, paños y elas de lana yseda; en o a/ ajilla de di e en es ma cas, ypo úl imo g an p o isión de sacos de igo, ha ina, cebada, azúca yo os comes ibles. El capi án me o eció el goce de odo aquello ácondición de que buenamen e le si ie a yayudase áLeona da. Acep é gus oso en la apa iencia; mas p o- me iéndome ap o echa el p ime ojo de luz que se me p esen ase. Allí pasé seis meses, yal cabo de ellos, en ue za de mucho ingi , conseguí en a en la ca ego ía de" lad ón. A mado has a los dien es salí cie a mañana acompañado de oda la cuad illa ynos apos amos en el camino eal de León agua dando una ocasión pa a hace mi p ime ensayo. Poco hacia que agua dábamos cuando di isamos áun aile^ yáél me man- _4— da on des alija . Ma ché esuel o áello, ybuenamen e c eí conseguido mi ob- je o cuando eí ene able a ojó un g an bolson que al cae p odujo un ag adable sonido meiálico: en onces dejé escapa al aile. Aseguida mis compañe os se ace ca on pa a elici a me po mi ácil ic o ia. Pasamos áexamina el con enido del bolson, ycon e güenza mia imos que es aba lleno de medallas, c uces yagnus Deis. Celeb ándonos de an g acioso chasco es ábamos cuando hizo iso un coche escol ándolo a ios caballos con sus gine es: al e los los lad ones se pusie on en buen ó den, me ecomenda on el alo yespe amos i mes la llegada de la p esa. Al e nues a apos u a los del coche yescol a se p epa a on ambién al comba e, el cual se abó al pone - nos á i o; su esul ado ilé una g an ic o ia pa a noso os, aunque ácos a de la ida de un lad ón. Sus compañe os se apode a on de las muías del coche, cua o caballos y a ios co es bien eple os de dine o, opas yalhajas, como ambién de una he mosa hemb a que desmayada yacía den o del coche. Con odo ello nos encaminamos ála cue a, donde se celeb ó el iun o con una opí- pa a cena, e minada con el p opósi o de áo o dia i áMansilla á ende las muías ycaballos obados. Recogido en mi aposen o no cesaba de lamen a la is e sue e que agua - daba áaquella he mosa dama, y an o po e i á sela cuan o po acalla las o- ces de mi conciencia, de e miné abandona la cue a ysus mo ado es. Pa a con- segui lo ingí una g an indisposición éimposibilidad de pode acompaña álos lad ones en el iaje; c eyé onlo así ypo lo an o pa ie on yme deja on. En onces me ué ácil pe suadi ála seño a me acompañase, ypa imos no .sin habe nos p o is o g andemen e de dine o. Salidos de la cue a, dejé al ca- ballo oma la di ección que quiso, yan es de muchas ho as nos puso en As o - ga. Llegados al mesón yes ando la seño a dándome g acias po mi noble p oce- de , en óla jus icia áp ende me, como p esun o lad ón de la opa que lle aba pues a ydel caballo que nos condujo, de odo lo cual habia sido alige ado dias an es un caballe o de aquel pueblo. Mucho sen í es e con a iempo, del que no pude escapa has a pasado bas- ' an e iempo; pe o an pob e me sol a on que de limosna u e que cos ea me has a Bu gos donde supe se hallaba la dama libe ada. Si se me a guye qué hice de los dine os que omé de los lad ones, di é que caye on en manos de sus a ines los minis iles de As o ga. Doña Mencía, que así se llamaba ia dama, se habia e i ado áun con en o; lamen ó iníini o mis des en u as, lo que le ag adecí, ymuchísimo más unos doce ail eales en dine o yun he moso anillo que me egaló. Al e me en al es ado de e miné ma cha áMad id, en ez de sepul a me en una uni e sidad: al e ec o comp é dos muías, omé un mozo, ybien equipado me puse en camino pa a la có e. Ala segunda jo nada pa é en Valladolid. Dispues o ácena es aba cuando llegó ála posada una g an seño a, según el apa a o que la odeaba, ydiciendo se pa ien a de doña Mencía me obligó á aslada me ásu casa, pa a co es- ponde de es e modo al g an hono que habia hecho ásu pa ien a libe ándola del pode de los lad ones. ^ Magní ica ué la cena que me si ie on ydeslumb ado el lujo desplegado pa a obsequia me, po lo que pasé una he mosa noche; encan o que se d sioó al despe a , pues habiendo llamado al mozo solo acudió un eje e, el cual me dijo que aquella e a una casa de huéspedes; que mis obsequiado es habiaii al- quiiado el día an es amiella habi ación; que habian salido yabonado el gas o. Mucho me so p endió amaña nue a; pe o n)ás desconsolado quedé al encon- a me sin muías ni equipo, pues o que el mozo^ unido álos a san es, habia ca gado con odo; has a la magní ica so ija me habia sido cambiada de un modo galan e po o a an alsa como mis obsequiado es. Desespe ado andaba po las calles de Valladolid cuando quiso mi buena es- ella depa a me un an iguo condiscípulo ypaisano llamado Fab icio. Ab a- zamonos aleg emen e, ydespués de con a iiie sus a en u as me i obligado á con a le las mias. Mucho le dis aje on al p incipio, aunque luego se apesadum- b ó al e mi si uación; pe o como e a homb e de ecu sos me aconsejó, como lo mejo , que le imi ase yme pusie a áse i ; aunque pa a pe suadi me áello u o que emplea muchas azones yponde a las en ajas de al ocupación; sin emba go, aconsejado po las ci cuns ancias, me de e miné ásegui su con- sejo, cual di é más adelan e. 11. A en u as de Gil Blas en el se icio domés ico. Acompañado de mi amigo Fab icio ui ácasa de ua memo ialis a en busca Cedmo””””' ^^”escogimos, po igu á senos mejo , la casa del licenciado E a es e un buen seño canónigo de aquella ca ed al, aunque su edad es- aóo le impedían dedica se ásu sag ado minis e io, pues además de se ie o padecía de go a, po lo que es aba en una silla sin ene o a cosa espedila que alengua ylas manos, de las que se se ia pa a lle a se ála boca los suculeii- os manja es aque e a muy a icionado. Su ama, la seño a Jacin a, le cuidaba con SnícenST’ po eni aun ácos a do los sob inos má/dl '' ne aba una ida en idiable si no hubie a enido que pasa las S d '' “impe inencias; bien es és amelo dP^ípíin P°’’ espe anza de un buen legado en el es amen o del seño , que me enia p ome ido. ^ doc-P '*^’?ne“do al bueno del canónigo, cuando és e, sin én- lonia '^1^^ p eciso se llamase al médico. Llamóse, pues, al doc o Sang edo sSs en e ado de la indisposición y sus an eceden es, OI lleno le saca an seis azas desang e, die a igo osa niip bebiese agua calien e en abundancia. ioOiosa, y.que especí icos, álas pocas ho as de en e medad nusie on al .T áe «X T“'“‘I» c“X1Smo Sa?ío ohP lPPí íniT a® ““ ®'cnbano, pues que ía hace es amen o. Sin i inoi P' obedecí, quedando sumamen e con en o de mi diligencia cuando lo Mu ió aí*cabn níip iP ol idado en el consabido docu aen- o pí e deE^^^ desg acia consis ían en las cua- llos ú iles álos soh inAl’/l^a oociua yo o de medicina; abandoné aque- ySe “* y"‘i P»8» lomb mi —6— Discu iendo andaba p esen a me al memo ialis a pa a escoge o o acomo- dó, cuando opecé con el doc o Sang edo, que habiendo epa ado en mí, me pa é á. saluda le; co espondióme a ec uosamen e yme p opuso si que ía en- a áse i le. Acep ó la p oposición yma chamos jun os ala casa, donae me» hizo ca go del egis o que lle aba de los en e mos que necesi aban sii^s cuida- dos; pe o siendo aquel un año de muchas en e medades, ymucha ja lama del doc o Sang edo, e an an os los que le llamaban, que se ió obligado ahace - me su pasan e. Al e ec o, me es í de unas iejas hopalandas del Doc o , y a ec audo sabe yg a edad me lancé áeje ce la medicina siguiendo los conse- jos ylecciones de mi sapien ísimo maes o.—Gil Blas, me habia dicho el Doc o , quie o enseña e la medicina yque seas an sábio como yo; pa a ello solo ienes que pe suadi e de que con las muchas sang ías ybebe agua calien e en abundancia se cu an odas las dolencias de la humanidad; po consiguien e, ya ienes la cla e de oda la medicina. P o is o de ales ad e encias es u e eje ciendo la medicina, bien es e - dad que con an mala sue e pa a los en e mos, que pa ecia que habia en ado la pes e en la población. Disgus ado me enia mi nue o es ado como ambién el a o que el Doc o me daba; además de se los alimen os demasiado li- ge os, enia des e ado el ino de la mesa, yes oy segu o que «¡sin el desqui o que omaba cuando me jun aba con Fab icio, se me hubie a elajado el es óma- go; pe o noso os, yádespecho de lo que Sang edo aconsejaba, nos jun ába- mos en una abe na, yallí hon ando áNoé yáBaco, consumíamos aleg emen e las azumb es, ácos a de los hono a ios de la medicina. Pa a bien de la huma- nidad quiso la sue e que en e mase una ecina nues a ála que me ocó asis- i ; ece óla los especííicos del Doc o con an buen éxi o, que an es de los cua- o dias pasó al o o mundo; es o ué causa de que su que ido, que e a un malón de omo ylomo, ju a a que se habia de enga co ándole las o ejas al médico que an o pemen e la habia ^asis ido. No bien llegó ámis pidos seme- jan e amenaza, yconociendo e a capaz de cumpli la quien la habia p o e ido, salí co iendo dé Valladolid sin despedi me del Doc o ni de mi que ido amigo Fab icio. ^ Media jo nada lle a ia andada, cuando me alcanzó un jó en que ábuen pa- so yaleg emen e caminaba; llegado que ué me saludó co esmen e, álo que le con es é cpn mucho gus o; díjome que e a ba be o yque ma chaba áOlme- do, su pa ia, después de habe eco ido media España con a eglo álas ó de- nes de su pad e. Con óme las muchas a en u as que le habian pasado, las cua- les me gus a on sob emane a, yde es e modo hicimos aquella jo nada. Al o o dia salimos de la posada bien p o is os de municiones de boca, p ome iéndonos el mejo iaje. Descansando es ábamos en una uen e al lado del camino, cuando se nos inco po ó un homb e que nos llamó la a ención po sus modales yapos u a. Aunque su aje es aba de e io ado, llamaba la a ención el o illo de que es aba galoneado, un go o de plume o yuna la ga izona qne lle aba. Nos dijo que e a cómico ysu nomb e Melcho Zapa a; se lamen ó de la co du- a ymo alidad de su muje que le obligaba álle a la opilla o ada de ca - eles iejos, cuando o os muchos, sin má^ en ajas que los co ejos de sus es- posas, enían un lujo ex emado yse aho aban de camina con la mochila á cues as. Pa a dis ae lo sacamos nues as no escasas p o isiones de queso, ca ne, pan y ino, éhicimos que el his ión nos acompañase. Habiendo comido bien ybebido áp opo ción, nos despedimos de Melcho , ycon inuando nues o camino llegamos al o o dia áOlmedo. Allí es u e descansando dos dias, siendo muy es ejado po los pa ien es del ba be o, de cuyo pueblo salí con un me - cade de Seao ia, que in e esado po mí, me hizo mon a en una de las Icaba- lle ías que i e aba, yal despedi se me dió una ca a de ecomendación pa a un co esponsal suyo de Mad id, que enia su ienda en la Pue a del So . III. P ime acomodo de Gil Blas en Mad id; no icia que u o délos lad ones, yp ime os lances amo osos que le acaecie on. Con el mayo con en o ymejo es espe anzas .hice mi en ada en Mad id^ é inmedia amen e en egué la ca a de ecomendación de que ya he hablado; u e la sue e de se an a ec uosamen e a endido, que alos dos días me omó ásu se icio un pa oquiano del me cade , llamado D. Be na do de Gas elblan- co; es e seño , po nada más que acompaña lo de noche ylimpia le la opa, me daba seis eales cada dia pa a que comiese donde quisie a, dejándome odo el din lib e. Admi ando las ma a illas de la có e es aba un dia, cuando epa é en un su- ie o de mala ca adu a que me es aba obse ando, yen el que quise econoce ómi an iguo ca pi an Rolando; él e a en e ec o, po lo que me quede muy con- uso, ymucho más cuando se ace có ámí yme o denó que le siguiese. INo me a e í áhui , sino que con las o ejas gachas ma ché as él has a que en o en una onda, donde pidió nos si ie an una buena comida; mien as la p epa a- ban Ygas ábamos, me con ó lo que habia acon ecido desde el día que me ui del sub e áneo: pa ece, pues, que yendo camino de Mansilla á ende las mu- las ycaballos, opeza on con el hijo único del Co egido de Leon; los lad o- nes, después de habe ma ado dos homb es que le aconapañaban, quisie on hace lo mismo con él, ylo hubie an e ec uado áno habe in e cedido en su a- o el capi ón; con en á onse con ecoge le el dine o ylos caballos de los mue os, que ambién ue on endidos con los o ós. Mucha ué la so p esa de los bandidos cuando ála uel a al sub e áneo halla on áLeona da a ada cual ae la dejé, yque yo yla dama hablamos desapa ecido; pe o no ué es o lo me- jo , sino que de allí áunos dias, al sali de la cue a, se encon a on ce cados po es cuad illas de la San a He mandad álas que u ie on que endi se; siendo cegada la cue a ylos lad ones conducidos áLeón. El Co egido no pu- do menos de in e cede po Rolando yalcanza le su indul o ype dón, en g a- cias de que lib ó ásu hijo de la mue e, cual los demás que ían dá sela; en cas igo de lo cual yde sus muchos c ímenes ue on aho cados. Indul ado Ro- lando pasó áMad id donde log ó adqui i una a a de alguacil, empleo que desempeñaba, aunque no del mejo g ado, pues que su alma b a a y ogosa no se a enia álas a e ías que en el nue o eje cicio se o ecían, ysolo echaba de menos las g andes a en u as yp oezas de los caminos eales. De al sue e me es u o hablando du an e la comida; concluida pagó el gas o, ypo úl imo me mani es ó que él es aba esuel o áma cha se álas mon- añas de Alba acin, donde había unos alien es ca alanes ocupados en la án i- gua p o esión de Rolando, yque áél íe o ecían la plaza de enien e; me ins ó á que le siguie a, álo cual no quise accede , po lo que se i i ó yme amenazó si ánadie le con iaba que le conocía ysus in enciones; con es o salimos de la on- da yes ándonos despidiendo en la calle, ace ó ápasa po allí mi amo D. Be - na do, que al e me con un suje o de aquel alan e, nos mi ó a ias eces con ma cada cu iosidad. Guando llegó ácasa po la noche me p cj^un ó la clase de suje o que e a el capi án ylas elaciones que con él me unian, alo cual con es é min iendo ycon ma cadas mues as de u bación; pues eniendo p esen e las amenazas de Rolando, no es aba dispues o ádescub i lo; mi amo no me habló más, se me ió en la cama, yal o o dia en ez de los seis eales me clió seis du- cados yme dijo que me u iese po despedido, pues no le con enia un c iado que cul i aba amis ades an sospechosas. Fui áda cuen a al me cade de mi desacomodo; pe o me consoló al asegu a me qq^ me p opo ciona la más en a- josa posición; en elec o, de allí ápocos dias me colocó con D. Ma ías de Sil a, caballe a mozo, dedicado áde ocha un pa imonio en o gías ydi e siones en unión de o os jó enes de iguales ci cuns ancias. Los amigos ole ni amo enían o os c iados, que na u almen e pasa on á se amigos inios, ycomo odo se ap ende, ómejo dicho como odo se pega, la inmo alidad de nues os amos se p opagó ánoso os;- de sue e que lodos é amos unas buenas alhajas. Mis nue os amigos, más an iguos en al es ado, me die on lecciones yad e encias que ue on bas an es áhace me al ycomo deseaban. Aejemplo de ellos, me dis azaba de caballe o con las opas de don Ma ías, buscando de es e modo alguna conquis a ele ada; pues no pa ece bien que quien de cala e a se p ecia ca ezca de amis ades yco ejos que es el ob- je o de la gen e elegan e.) Andaba pues ácaza de a en u as, cuando i asoma- da áuña en ana de cie a calleja una dama ambién ado nada ydispues a,, que me pa eció el nomplus de la g acia yde la he mosu a; es á ico quedóme' al con empla la, yhacia ya a o que se habia ocul ado, cuando una buena y o iciosa ieja se ace có yme dijo, que si la al seño a me ag adaba, ella pod ia se i de mediado a, siemp e que mis ines uesen los mejo es.— Que ida ma- d e, la con es é, ju o po las ba bas del ma qués mi abuelo, que si po- déis hace que hable áesa he mosu a, end éis p uebas palpables de mi gene- osidad.-^Pues enga V. S. mañana, me con es ó, y e á si cumplo lo que p ome o yV. S. desea. No me hice espe a ; con enien emen e dis azado me p esen é en la casa, donde la ieja me in odujo en un gabine e decen e- men e amueblado yádonde ío a dó en p esen a se mi bella desconocida.— Reina mía. Ja dije a ec ando el uego más apasionado, pe mi id inda á ues os piés un co azón po el que suspi an las damas más encope adas, yque desde es e ins an e es cau i o de su beldad; y euniendo la acción ála palab a, me a ojé ásus piés con las mues as del más a dien e amo . Mi desconocida me hizo le an a , yme dió áen ende que aun cuando no le desag adaba mi ca i- ño, no c eía p uden e deja se lle a de la pasión en el p ime momen o, yque así me suplicaba u iese un poco de paciencia; me p egun ó mi nomb e yci - cuns ancias, álo que con es é se noble éhijo de una de las p incipales amilias de la có e. Ella me dijo se iuda de un o icial de al a g aduación yo iunda de una casa nobilísima; cosa que no u e epa o en c ee en is a de las lujosas galas que os en aba. En an sab osas plá icas, ysin sa is ace el colmo de mis deseos, es u imos algún iempo has a que se despidió oda ubo osa, uo sin .p ome e nos acudi ála ci a al dia inmedia o. Aquella a de luimos al ea o, ydespués mi amo hizo le acompañase áca- sa de A senia, p ime a dama de la compañía^ Cuando llegamos ya habian acudi- do o os amigos de D. Ma ías, con sus co espondien es espoliches. Subióse don Ma ías ála sala con las damas ygalanes, yámí me guió un paje ála cocina, donde disponiéndose ácena es aban las c iadas de las comedíanlas ylos mozos de los elegan es; pe o cuál no se ia mi so p esa cuando en una de las c iadas econocí ami bella ydesconocida iudi a; ella ambién me econoció, no obs- —9— an e la di e encia del aje, ycon el mayo ag ado ycoque e ía me mani es ó que no se en adaba po la es a agema que habia usado, sino que po el con- a io se complacía uésemos ambos de la misma condición; yque allí podíamos e nos ácualquie bo a sin necesidad de ale nos de la ieja in e media ia. Mucbo celeb a on odos los p esen es el desenlace de nues a a en u a, ypa a es eja lo dignamen e nos sen amos ála mesa, donde con los es os del es ín de nues os amos cenamos aleg emen e sin ol ida las bo ellas, g acias «i lo cual salimos de aquella casa amos y iados con menos juicio yhono del que ba- biamos en ado. IV. Cambia Gil Blas de a ios acomodos, has a que po casualidad hace conocimien o con D. Al onso de Lei a. Lige a eseña de la his o ia de es e caballe o. T anquila ygus osa ida me lle aba si iendo áD. Ma ías ygozando del amo de mi que ida Lau a, que así se llamaba la c iada de la comedian a, cuando me hallé de nue o desacomodado, g acias áun duelo en que pe dió la ida D. Ma ías. ^ Sabedo a Lau a de ello p ocu ó en ase al se icio de su ama A senia, a- cili ándome de es e modo ocasión yescuela pa a pe de el pudo na u al ylas ideas mo ige adas que ap endí al lado de mi buen io Gil Pe ez; pues en dicha casa solo se espi aba li iandad, dsía, engaño ydes e gilcnza. jCuán as esce- nas de es os icios p esencié de mi ama ycuán as ambién hube de islumb a de mi ado ado o men o! Pe o como es cie o que las buenas doc inas que en la ju en ud se adquie en ge minan más ómenos a de, ué al el ho o con que llegué ámi a odo cuan o ámi ama se e e ia, que cie a mañana, después de deja sob e mi mesa un esúmen ócuen a de mi enca go, salí de aquella casa huyendo como de la pes e, ydando g acias áDios po que me habia ocado en el co azón ydado luga ámi a epen imien o. No quedó sin p emio es a buena acción, pues habiéndome encon ado con el mayo domo del di un o D. Ma ías é in o mado de po qué habia dejado la casa de las co aedian as, ae alabó al p ocede , ynegoció aquel mismo dia coloca me casa de D. Vicen e de Guzman; es e seño , de bas an es años, pe enecía ála an igua nobleza, habia se ido en los e cios españoles, ypo lo mismo odas sus delicias consis ían en con a las innume ables ba allas que habia ganado, ayendo siemp e ácuen o el nú- me o ynomb e de los mue os, he idos yp isione os que habin causado. Tenia el bueno de D. Vicen e una hija llamada Au o a, an linda yag a- ciada, que no podía menos de admi a la quien en ella se lijase. Al poco iempo de es a en la casa me pa eció me dis inguía dedos demás c iados, lo cual no dejaba de halaga me, yes que como con las comédian as ap endí malos esa- bios, c eía que la i ud yel pudo es aban des e ados del mundo. Coa muchas dudas sob e lo que pudiese signi ica al conduc a es aba, cuando po medio de su aya ae ci ó una noche mi linda seño i a; acudí p esu oso, bien limpio y aseado, dándome ai es de a o unado galan, cuando odas mis ilusiones se des- anecie on al e que solo e a escogido pa a espia ácie o jo en que mi ama (lue ia, yque en i ud de ciey as as ucias, que con mi asis encia se e ec ua on, pasó áse esposo de la bella Au o a. Gil Blas. y as e a sa —1() — ,'«/lío Vcin Pl pahallo (Tue u o la lo uüa de ende lo a de con í e es pa a un día, ysm ei canaii^u, iiuc u u lu nn pipn ílll icldos dO lOS CUcllCS llZO icl 0íl l6|^3» , ^E ieS qSé Amb osio es u o ausen e lo empleamos noso os pn do mi , aib' aS RT ael u o la galan e condescendencia de cou aimos sus a en u- a No seda ShaK dechado más edi ican e que la ida de aquel b ibón: a hijo de una comedian a sin ma ido; pasó sus p ime os anos en una aí enlo- sa aí^ancia después en ó casa del ma qués de Leganes en calidad de acom- Dañan e de es udios de un hijo; pe o habiendo omado el maes o la cos umb e Se cas iga áRa ael pa a co egi la udeza del medida se engó obando al p ecep o sus aho os yhujéndose de Mad id, donde se" hallaba, áToledo, eniendo la su.e ede no se alcanzado en su liegi a en Toledo pe eccionó sus conocimien os uniéndose a anos caballe os ae ¿a oa a donde demos ó la buena disposición que enia pa a el oncio; mas ade- lan e, caminando pa a Mallo ca con uno de dichos caballe os, cayó cau i o de unos pi a as a gelinos; mas no se apu ó po es a con a iedad, sino que, delei- minado ásaca pa ido de odas las ci cuns ancias, enegó de nues as c een- cias, se ciñó el u ban e yalcanzó po es e medio hono es y iquezas, y odos los olup uosos place es déla ida musulmana. Acon eció un día que ala nue a de que se endian unos escla os c is ianos ap esados po las gale as del Baja, nues o enegado, guiado sin duda po una sec e a simpa ía, se di igió ála plaza áp esencia la subas a; pe o ¿cuál no se ia su so p esa al econoce en una délas cau i as ála comedian a áquien debia el se ? A óni o con al descub imien o, yno con iniéndole po el momen o descub i se, comisionó áun amigo pa a que la comp ase ácualquie p ecio; lle á onsela pues ásu casa, yjuzgúese del asomb o de Lucinda ,que así se llamaba ,cuando espe ando halla se en pode de un amo despó ico se encon ó con un hijo a ec uoso ;pasó después algunos ’años más en e ios mo os, has a que po acalla los g i os de su conciencia, de e minó ol e se áEspaña yhace una pública abju ación de sus e o es; pe o al comunicá selo ásu mad e, opuso es a an enaz esis encia áabandona el islamismo, ymucho menos un obus o mo o de quien es aba enamo ada, que es segu o que si su hijo insis e en que le hubiese acompañado, no hubie a en- con ado di icul ad en hace una delación que sin duda alguna lo hubie a lie- ado ala hogue a; pe o g acias áuaa p uden e di isión de los muchos bienes que D. Ra ael poseía, ysob e odo áél no iolen a la en sus inclinaciones, Lu- cinda se con o mó en que su hijo pa ie a en sigilo ábo do de una na e geno- yesa. Ala llegada de nues o hé oe áI alia, yg acias álos ecu sos que lle- aba, encon ó pe ec a acogida en los cí culos a is oc á icos , odo ello ácos a de su o una, que en o gías deso denadas yos en aciones as uosas la ió mengua en poco iempo de una mane a no able, y an o así, que de e minó ol e se aEspaña an es que los i alianos p esenciasen su pob eza. Llegó áMad id con sus ecu sos bas an e apu ados, ycomo la cab a siem- p e li a al mon e, eco dó los iempos en que solamen e con a e idos golpes de mano se di e ía ypasaba una en idiable ida; así pues, no a dó en uni se áo os a en u e os, ymas pa icula men e ála igu an a llamada Camila, que les ayudó ádesbalijanne en la casa de huéspedes de Valladolid; mas como sus echo ías e au cada ez más acen uadas, se eían con ecuencia en la p ecisión de muda de ecindad, yno pocas de cambia ambién de pelo ydis aza se pa a e i a el cae en mano de las jus icias. Inú il es deci que Amb osio es- u o mucho iempo eu compañía de an insignes b iboue^ ,yque cuando se ajus ó de mozo conmigo no lle aba mas idea que hace me la jugada que an pe ec amen e ejecu a on. —17 — Después de aquel lance se u ie on que sepa a de Camila yandu ie on á sal o de ma a i iendo Dios sabe cómo, has a que un dia al c uza una ag a- dable y ondosa sel a halla on una e mi a yen ella un e mi año hincado de o- dillas en ademan con empla i o; ace cá onse áél espe uosamen e yen onces el ene able ab ió los ojos yles di igió es as palab as :«He manos mios, seáis quienes ué eis, ap o echaos del espec áculo que se o ece á ues a is a. Cua en a años he i ido en el mundo ysesen a en es a soledad, jAh! ymucho emo que las aus e idades del he mano Juan nó hayan sido suíicien es áexpia los pecados del licenciado D. Juan de Solís,> « Apenas dichas es as palab as espi ó el pob e anciano. Nues os a en u e os, an e ejemplo an imponen e no se a ed a on, ysolo ie on la ocasión mas opo una de bu la las pe secuciones de la jus icia :al e ec o conce a on el modo de lle a ácabb sus planes. En e a on al he mano Juan, después de habe le despojado del hábi o y eco ado su la ga ba ba blanca, ycon ella le a egló Amb osio «na pos iza áD. Ra ael Camela po su pa e; aliéndose de algunos conocimien os que enia en la p óxima ciudad de Cuenca, se dis azó ambién de e mi año, ymani es ó álos que acudían á isi a le que habiendo enido no icias que el he mano Juan se hallaba en e mo, habia acu- dido áasis i lo ;pe o no se c ea que nues os conocidos lle a on su icción has a el pun o de hace una ida en e amen e e emí ica; odo menos que eso: apenas anochecía cuando sigilosamen e se di igían áCuenca, yen casa de unas alsas bea as pasaban la noche mas con o ablemen e que en la e mi a. T es meses lle a on es a ida, has a que habiendo enido a iso de que la san a he mandad a aba de egis a la e mi a, de e mina on abandona la como ya dije mas a iba. Repa adas las ue zas con las escelen es p o isiones que ajo Amb osio nos pusimos nue amen e en camino, yal amanece en amos en la illa de Ghel a, pe enecien e al eino de Valencia. Nos aposen amos en un mesón colo- cado ala salida del pueblo, ydespués de habe descansado, salimos D. Al onso yyo po un lado ylos an iguos e mi años po o o ;cuando ála a de ol imos ála posada, los encon amos ence ados en el cua o cuidadosamen e ocupados en p epa a unos es ados ages ;les p egun amos el signi icado de aquellos é ejos ynos con es ó Amb osio :es os ages que Vds. en son pa a dis a- za nos de agen es del San o O icio, yda un a e ido golpe de mano en el a ca de un me cade judío , an ico como a a o ,que i e en es a illa con amos con que Vd., seño GilBlas, no end á incon enien e en desempeña el papel de alguacil en es a a sa, éÍn e in la ep esen amos D. Ra ael pod á espe a nos con los caballos áalguna dis ancia del pueblo. Con inimos en ello: yllegada la noche salimos de la posada ynos di igimos áun b eñal que es aba no muy dis an e; llegados allí se coloco Amb osio el aje de inquisido , D. Ra ael el de esc ibano yyo el de alguacil, lle ando además papeles, un in e o de cue no, un candado, una ba a de lac e e de yun sello ;a mados de es a sue e nos uimos en de echu a ála pue a del me cade Samuel Simón, que así se lla- maba. El mismo salió áab i la, yquedó es añamen e so p endido de e en su casa aquellas es igu as; pe o lo quedó mucho más luego que Lamela en ono impe ioso le dijo: Seo Samuel, de pa e del San o O icio, cuyo comisa io soy, os o deno que me en eguéis las lla es de ues o despacho; quie o e si hallo en él las p uebas del deli o que se os acusa. Con ulso yazo ado nos anqueó la en ada de su ienda, yáuna indicación del pad e comisa io se e i ó áo o aposen o dejándonos en comple a libe ad de hace el egis o. Gil Blas. 3 Ausen e el pob e e ele Samuel, sin pé dida de iempo nos pusimos ábusca el dine o, que nos cos ó poco abajo encon a , pues es aba en un coi e o, donde babia incás del que podíamos lle a , i al co e es aba cuajado de alegos llenos de monedas de pla a, ycon ellos nos enchimos comple amen e nues os bolsillos, ydemás huecos suscep ibles de lle a algo, ac edi ando en es a ocasión Amb osio yO. Ra ael lo ágiles que e an pa a es a clase de aenas. . * ' Salimos, pues, del despacho haciendo po que no se conociese la en uchada, ydisimulando el ex ao dina io peso que nos hacia; el seño co nisa io en onces puso el candado en la pue a, yademás el sello, que como he dicho lle ábamos áp e ención; después de es o conminó al pob e me cade , amenazándole con odo el igo del San o Oíicio si llegaba áque e iolen a ninguna de dichas ce adu as. Sumamen e con uso dejadlos áSamuel, y olando más bien que co » iendo, llegamos al si io donde D. Al onso nos agua daba: colocamos el I u o de nues a hazaña en as al o jas ymon ando ácaballo aleg emen e, cuando ue de dia nos encon ámos ála is a de Sego be. Siguiendo nues a cos umb e nos apa amos del camino, yála Nomb a de unos á boles al pié de una colina nos'^in e namos ádescansa yá oma núes» as medidas pa a lo u u o. Después de habla la gamen e del golpe de la no» che p eceden e, D. Al onso omó la palab a, ycon b e es ysen idas ases ma- ni es ó, que no pudiendo a eni se ácie o males a in e io po las consecuen- cias de aquella ida de aza es, es aba decidido ápa i al pun o más inmedia o, yemba ca se pa a I alia, donde sen a ía plaza en los e cios españoles; yo, guiado po lo simpá ico que desde luego me había sido aquel jo en, mani es é ambién es a decidido áco e su sue e. Viéndolos an iguos e mi años nues- a i me de e minación esol ie on que se hiciesen de los ondos cua o pa es, una pa a cada uno; además eiiiamos un buen caballo cada cual, coa lo que á la mañana siguien e habiéndonos despedido de aquel buen pa de alhajas loma- mos el camino de Valencia, mien as ellos queda on aco des en llega áSe- go be. i I* i Inespe ada elicidad de D. Al onso yde Gil Blas. —Nue os amo es de és e. —Su p i anza con el A zobispo de G anada y uel a áMad id. Du an e cua o dias caminamos en di ección áValencia, ysiemp e con el p opósi o de emba ca nos pa a I alia, cuando yendo po las inmediaciones de Li ia, al sali de una e uel a dei camino nos encon amos coa una is osa quin a, ácuya pué a_habia bas an e gen e bailando ydi i iéndose en señal de ies a yaleg ía; di igímonos allá con ánimo de descansa un poco; mas anlcs de llega , D. Al nso quedó samameu e so p endido al e sali de en e los ci cuns an es un caballe o en quien econoció al ba ón de S einbach, que odo a i eba ado de gozo exclamó; jAh que ido D. Al onso! ¡ os po aquí! cuando po odas pai es os andan buscando. Apeóse mi compañe o yse a ojó en los b a* zos dei ba ón, cuya aleg ía pa ecía excesi a. buen iejo: p es o sab ás quién e es yse ás com- peamen e ^bz. Diciendo es o le condujo ála habi ación, ádonde yo ambién ui, después de deja a ados los caballos áun á bol En la quin a bailamos áun suje o de noble ybella p esencia, áquien di i- 19 e. giéüdose el ba ón de S einbach le dijo: Seño 13. Césa de Lei a, aquí enéis p esen e á ues o hijo D. Al onso. Aes as palab as, aquel caballe o echó los b azos al cuello de mi amigo yle dijo llo ando de gozo: econoce, hijo mió, al I pad e que le dió el se . Mil eces he suspi ado de pena po no pode e da el i dulce í ulo de hijo; pe o la es emada igidez de mi pad e ha impedido hace público el sec e o ma imonio que con aje con u ya di un a mad e, áquien sin íduda hubie a sido ménos is e su úl ima ho a si hubié amos podido hace público nues o casamien o y u exis encia. Ya no i e mi pad e, yasí puedo ísin obs áculo alguno deci quién e es ydecla a e mi único he ede o; aho a solo me es a p esen a e áun espe able yque ido amigo mió, yen pa icula á •una hija suya con quien no end ia incon enien e e enlazases. Diciendo es o nos guió D. Césa áo a habi ación donde, con la mayo so - p esa, encon amos al conde de Polan, su hija Se a ina, la he mana de es a, Julia, ysu esposo D. Fe nando de Lei a, que e a sob ino de D. Césa . Reci- biónos el Conde con los b azos abie os p oclamándonos sus libe ado es, ydijo áD. Al onso: econoce como p emia la P o idencia la i nd; si ú qui ake la ida ámi hijo, ambién sal as es la mía, jun o con el hono de Se a ina; así pues, podiendo más en mí el ag adecimien o que la enganza, e hago el sac i icio de mi esen imien o, y e decla o dueño de Se a ina, enya posesión sé que anhelas. El hijo de D. Césa co espondió con las más i as esp esiones al cumplido que le hacia el Conde, ybien se puede asegu a que pocas eces se á an comple amen e eliz una pe sona, como en aquel ins an e lo ué nues o D. Al- onso. Inú il es deci que de dicha elicidad me cupo una g an pa e, pues el ag adecimien o del Conde yla amis ad de O. Al onso se dispu a on ápo ía el hace me dichoso; 1). Césa , econocido ambién álos se icios que ásu hijo había p es ado, me asegu ó que mi o una co ía de su cuen a. De allí ápocos dias se celeb ó el casamien o de D. Al onso con la bella Se- a ina; yo p e e í queda me con ellos de mayo domo ápasa ai se icio del Conde. La p ime a diligencia de mi nue o amo ué manda me áen ega los es mil ducados que habiainos obado áSamuel Simón, dando así una p ue- ba de la ec i ud de sus sen imien os; yo, po mi pa e, me dediqué en e a- men e al iel desempeño de mis obligaciones, ypuedo deci que adminis é con manos muy limpias y ui un mayo domo de los pocos que hay,—Es o no impidió que el amo hiciese mo ada en mi pecho, siendo la causa de es a nue a pasión el he moso colo ylos bellos ojos del ama de lla es de Se a ina, llamada Lo- enza Sé o a; el a po su pa e se mos aba igualmen e apasionada del jó en mayo domo, yes segu o que hubie a habido mucho que habla de es os amo es si mi eleidosa es ella no lo hubie a dispues o de o a sue e. Fué, pues, el caso que uno de los lacayuelos de la baja se idumb e en ó cie a mañana eii mi aposen o ydespués de pedi pe miso ae habló en es os é minos: He cono- nocido, S . Gil Blas, las a enciones que me ece áV. la seño a Lo enza, mas po lo que impo a le pueda, ymo ido del a ec o que áV. p o eso, debo deci - le que en el cua o de la al dama en a odas las noches y eca adamen e el ba be o del luga , que es un galan e mozo; yo puedo hace que V. se desenga- ñe po sus ojos; mas lo único que le suplico es que no me descub a. O ecí al lacayo el sigilo ycon ine con él me a isa a en el momen o en que el p esun o galan en ase en la habi ación de Lo enza; con e ec o, no bien hubo anochecido me e i é ámi habi ación, donde ápoco llegó el lacayo áanuncia me que ya es aba mi i al en el cua o de la dama; i amen e indignado, mas bien que celoso, me cení una la ga espada, yme apos é en un si io cscusado que ápocos _20 — (IP 1-1 asa había- al cabo ele uaa media ho a dejóse e mi enemigo á pasos de la casa ñama, ai ,¡mj^idándole que se pusie a en gua dia, auieni me adelan e izona en mano muimu ^ jue? pnán sn-ii'ís * iíqSimeñ /que’ll soplen |. 5.m. d. sus peoeamenlos; J»'» « ¡ i e Dios^ lo que sucede, yjcómo es cie o que engauan las apa ienuasi ía de sabe V., S . Gil Blas, qiie aunque es cie o en o odas las noche:, en el cua - o de la dama Lo enza, solo me ocupo de cu a la un cánce in e e ado que ie- ne en las espaldas, ysi con a lo que debo e elo es e sec e o no c eáis es po emo ómiedo, sino po e i a que on amen e nos suceda una desg acia; pe o si es que de odos modos que éis que iñamos, sea en buen ho a. Bas a, espondí, acep o nues a since a esplicacion, ypa a que eáis no os gua do enco alguno, omad mi mano en p ueba de amis ad; de es e modo, yap e án- donos las dies as con e usión, e minó aquel lance. . Mo al ué el golpe que ecibió mi amo hácia Lo enza con la inespe ada e- elación del ba be o; -mi ilusión se des aneció comple amen e, ydonde has a en onces había admi ado he mosu a yencan os, solo eiaaho alahedlioiidez mas epugnan e; cesé po lo an o de busca las ocasiones de halla la ásolas yes posible que nunca mas la hubiese hablado, si ella misma, is a mi indi e encia, no hubie a p o ocado exp esamen e una eñ e is a :en es a ocasión p incipió po eco da me los a ec os ysen imien os que has a allí la había mani es ado, yque la chocaba muchísimo el desdén con que la mi aba ;á azones an cie as, yno eniendo qué eplica , o mulé una escusa an ia que Lo enza se i i ó más en ez de calma su enojo ;conoció cla amen e el caso que de ella hacia, y p o umpió en denues os ámi pe sona, diciendo que siendo un pe dido, un a en u e o, debía habe enido ámucho hono el que se hubie a dignado di i- gi pje sus pensamien os, cuando pe sonas de al a ge a quía solo habían conse- guido sus desdenes. I i óme es o sob emane a, yno pudiendo con ene me la dije :seño a, ánadie desp eciemos :si esos pe sonajes de quien Vd. habla le hubiesen is o las espaldas, asegu o que su cu iosidad no hubie a pasado ade- lan e. Apenas hube dispa ado es a sae a cuando la en u ecida dueña me pegó la mas g ande bo e ada que jamás ha dado muje colé ica; pa a no ecibi o a ylas que hiibie ah seguido, me di áco e , yno pa é has a e me segu o en mi cua o. Algo anquilo aiií, p incipié á e lexiona lo c uelmen e que habla he ido el amo p opio de aquella in eliz, echándole en ca a una al a que com- pasión yno desp ecio me ecía ;po o o lado e lexionaba las consecuencias que al lance pudie a ene , pues podía llega ámalquis a me en el ánimo de mis amos, oda ez que Lo enza casi había c iado ádoña Se a ina yla me ecía im ap ecio supe io , po lo cual la au o idad de la dueña en la casa e a casi absolu a; odas esXas azones me indicaban que mi p esencia cu aquella casa iba áse bas an e c í ica; po lo an o de e miné ausen a me, ypa a que Don Al onso no lo impidie a, salí de ¡a quin a an es de amanece sin despedi me de nadie ;pe o dejando en mi cua o una no a-cuen a del iempo que habia des- empeñado mi mayo domía. Como al abandona el se icio de D. Al onso me encon aba dueño do un buen caballo ydoscien os doblones, pensé co e ie as ydi e i me algo an es de solici a un nue o acomodo ;andu e pues odo el eino de Mu cia, ydespués quise e el de G anada. Admi ando los g andiosos monumen os de es a ciudad me hallaba una a de, cuando quise econoce en cie o caballe o áD. Fe - nando de Lci a, el esposo de Julia :él ambién epa ó en mí, yap oximándose me mani es ó la es añeza que le causaba encon a me en G anada, cuando él c eía es aba en la quin a de Li ia yal se icio de D. Al onso ;yo le con é mi- nuciosamen e el mo i o de mi salida de aquella, además le mani es é que, si como decía, deseaba se i me le suplicaba ie a si algún amigo óconocido suyo necesi aba algún sec e a io ómayo domo, en cuyo caso no enia incon enien e el ol e áse i ; p ome ió ocupa se de mi p e ensión y ae enca gó uese á e le de allí á es dias, pa a lo cual me dió las señas de la posada que ocupaba; no al é ála ci a, yapenas me ió D. Fe nando me dijo :ybien, Gil Blas, ya es ás se ido, al ez mejo que pienses :has de sabe que el a zobispo de es a ciudad, de quien soy algo pa ien e, necesi a un sec e a io, ómejo dicho esc i- bien e pa a que le copie las homilías que p edica, minis e io que desempeña con el mejo e o ycons ancia,; así, pues, no ienes mas que p esen a e en el palacio a zobispal ydeci le que e es mi ecomendado, ya e ás lo bien que e acoje. Di g acias áD. Fe nando po lo que po mí se in e esaba, ysin pe de momen o me di igí al palacio de su ilus ísima, eniendo el hono de se eci- bido po él apenas pasa on mi nomb e. El buen p elado e a g ueso, de co a es- a u a, yde unos sesen a años; pe o no obs an e ellos se conse aba con oda la en e eza de la i ilidad: me hizo mil p egun as sob e mi amilia, ins uc- ción yeje cicio de mis p ime os años, po lo que me í en la p ecisión de ha- ce le una con esión gene al, aunque ese ándome aquellas ci cuns ancias de mi ida que hubie an podido desp es igia me álos ojos de mi nue o seño . Mos óse indulgen e con mis ex a íos, yno poco admi ado de que dadas las compañas yocasiones que habla enido, no me hubiese o almenie pe e ido, ypo úl imo me p ome ió su p o ección y alimien o ácondición an solo deque lo si ie a con since idad ;p ome í hace lo así de odas e as, ydesde aquel ins an e quedé admi ido al se icio del seño a zobispo. Al p incipio me ocupó su ilus ísima en que le copia a a ios se mones, aunque cada dia dándome mayo es p uebas del ap ecio que le me ecía. Le gus aba so p en- de me cuando es aba esc ibiendo, ysen ándose ámi lado me hacia muchas p egun as sob e qué me pa ecían sus se mones, ylo que se decía de ellos pú- blicamen e ;yo le con es aba que, aunque impe i o en la ma e ia, sus ob as solo las conside aba compa ables con ios discu sos de S. Ge ónimo, S. Agus ín yo os gigan es po el es ilo. No dejaba de no a lo que el buen seño se holgaba con es os cumplidos, yasi es que mi panegí ico po sus ob as iba siem- p e en aumen o; un dia, como o os a ios, se ace có al esc i o io ysacando la con e sación de la ob a que al p esen e le esc ibía, no solo quiso sabe mi pa ece sob e oda ella, sino que me hizo le ci a a aquellos pasajes que me pa- ecie an mas sublimes; con es é encomiando oda la ob a, yademás subió el diapasón de mis alabanzas en aquellos es eñios de que él es aba mas sa is echo: al e mis espues as, que an o lisonjeaban su amo p opio de esc i o , lleno de o gullo ysa is acción me dijo :siemp e en el iempo que ae si es, e he enido po jó en de cla o en endimien o yde una ins ucción no muy común; pe o us úl imas azones me hacen e que es mayo u en endimieiUo de lo que áp ime a is a se deduce; po lo an o, quie o hace e mi a o i o dis inguido, aunque es a g acia uo es á exen a de una obligación po u pa e, yes :que en el momen o que conozcas que mis ob as desme ezcan yno son del mé i o que gene aimeu e las dis ingue, me lo digas sin ebozo ninguno ;pues si po co - edad ómi amien o e abs u ieses de habla me con anqueza, ypo o o lado llega ámisiio icias que mis composiciones no son dignas de mi pluma, desde aho a 90 ¿i¿i (e ad ie o que el pago que saca ás se á pe de mi p o ección ,ydíciéndome la c dcid en po cie o ciue u o uon es á nse^u adn. _ - •* las de un año lle aba al se icio del a zobispo, siendo masbien su a o i o que su c iado: en es e iempo u e ocasión de alcanza una poicion de g acias Yempleos an a pa a la se idumb e del palacio, cuan o pa a algún oclosiás ico de la^ isdFcion de su ilus ísima ;po lo cual oda la se idumb e del jialacio me dispensaba si no su amo , po lo menos su espe o ;pe o quien me cob o un e dí^de o a ec o ué un ayuda de cáma a llamado Melcho de laKoda, pues con sus p uden es juiciosas obse aciones, con ibuyó en mucho a(|ue pudie a ácilmen e maneja me en mi di icul osilla posición. .j ,i, Acon eció un (lia que nues o p elado se yió acome ido de una apoph^gia; mas g acias álos auxilios (|ue le ue on adminis ados se cu ó en bieyc de su dolencia, aunc[ue no de la pasión (iiie le dominaba po p edica homilías -la p ime a (}ue compuso adolecia de de ec os au ma cados con a la elociUynciaj ydis aba an o de sus an e io es composiciones, que bien se conocia lo ela- jada que había quedado su cabeza del pasado a aque. Así que me conside é en el caso de da le el a iso que con an as ins ancias me enia ecomendado, ysu ilus ísima mismo me acili ó ei camino de hace lo, p egun ándome mi pa ece sob e su úl ima ob a : espondíle que las suyas siemp e e an sublimes; pe o que se me igu aba que la úl ima no ayaba an al o como las an e io es, yle asegu é que si mani es aba an abie lam(3n e mi pa ece e a po cumpli lo que an esp esamen e me enia mandado. Inmu óse al oi es as azones, ydándome una palmadi a en el homb o me dijo: ¿conque mi úl ima composición no es del ag ado de Vd., seño Gil Blas? pues sepa que no he compues o ninguna an su- blime ;al e u opinión conozco lo limi ado de u capacidad ,po lo an o da e po despedido; mas an es, dile ámi eso e o que e dé cien ducados y en- di o de Dios ayas. Sumamen e indignado salí del es udio, aunque mi en ado no llegó á an o que me impidiese a is a me con el eso e o ycob a los cien ducados, que me si iei^on g andemen e pa a aslada me áMad id sin ene que descabala mi pequeño caudalejo. An es de ma cha me despedí del ayuda de cáma a Melcho , el cual ae ecomendó isi ase áun sob ino suyo; llamado José Na a o, (juc es aba de epos e o en casa de D. Bal asa Zúñiga. Quince dias después hacia mi en ada en la co onada illa, ála que ya enia deseos de ol e á e . VIL En e medad de Gil-Blas ysus consecuencias.—Su acomodo con el duque de Le ma yb illan e posición que adquie e.—Se icio que hace áD. Al onso.— P oyec o de casamien o y acaso que lo es o ba. _Dos meses es u e en Mad id sin p ocu a acomodo alguno , ocupándome solo en admi a las ma a illas que ence aba la có e, cuando de epen e calen u a, que según me dije on, me u o ocho días pos ado ycon muy pocas espe anzas de ida; pe o mi iu en ud es aba oeli ^‘í®sP’dió el médico diciéndo ae que a nip nn n npnni'm a" pucs, yno ué poca mi so p esa al encoii- n esen ó hahia cua o, pues según la cuen a que mi pal ona me LdS- níp PnpSa¿ que idos aho os du an e el iempo de mi en e - medad, me eucon iaba en una si uación bas an e apu ada, ycon necesidad de buenas comidas pa a epone me, cuando jus amen e ca ecía de los medios de adquiiJilas, en es a c í ica si uación me aco dé de la isi a que me enca dó Melcho déla Roda pa a su sob ino José Na a o : ui, pues, á isi a le quede sumamen e p endado de lo bien que me acogió; sin ió in ini o mis des- g acias, me o eció sip se icios yme in i ó áque uese odos los dias ácome en su compañía; le di g acias po sus o ecimien os, y, aunque con ubo , u e que acep a el pla o que me o ecía, po no ene o o ecu so pa a sali ade- Idil l6« pi meses de es a comiendo éon el epos e o me dijo un dia :seño (jil-lílas, engo que p opo ciona os un acomodo muy bueno :sepa Vd. que el duque de Le ma, p ime minis o de la co ona de España, pa a en ega se en- e amen e al despacho de los negocios del Es ado, con ía el cuidado de los suyos ados pe sonas, una es D. Rod igo de Calde ón yla o a D. Diego de Mon ese ; es e iene egula men e ásus ó denes dos adminis ado es que hacen la co- b anza de los Imcas a endadas, ycomo supe es a mañana que habia despedido auno de ellos ui ápedi su plaza pa a Vd. El seño Mon ese , que me conoce, yde quien me p ecio se es imado, me la ha concedido sin di icul ad po los buenos in o mes que le he dado de las cos umb es ycapacidad de Y., yaho a después de come i emos ásu casa. Así lo hicimos: ui ecibido con i^jucho ag ado, ycolocado en el empleo del adminis ado que habia sido despedido; mi obligación e a isi a las g anjas, epica las ycob a los a endamien os. Todos los meses daba mis cuen as á D. Diego, quien las examinaba con mucha a ención ;pudiendo deci en abono de mi ec i ud que jamás u o nada que acha . Supimos un dia que se habia pegado uego ála quin a de Le ma, ycon es e mo i o pasé áella inmedia amen e á econoce el daño. Habiéndome in o mado pun ualmen e de las ci cuns ancias del incendio, o mé una ex ensa elación de ellas, que Mon ese mani es ó al duque de Le ma. El minis o, ápesa del sen imien o de sabe an mala nue a, admi ó la elación, yno pudo menos de p egun a quién e a su au o . D. Diego no se con en ó con decí selo, sino que le habió an en a o mió, que pasados seis meses se aco dó S. E. de es o con mo- i o del allecimien o de uno de sus sec e a ios pa icula es, yde e minó en- ase ásu se icio ;Mon ese me pa icipó es a ag adable no icia, diciéndome : amigo Gil-Blas, sien o os sepa éis de mí; pe o como os es imo no puedo menos de aleg a me seáis suceso del di un o sec e a io. Ha éis o una si seguís mis consejos, yes :que os mos éis an adic o áS. E. que no dude le p o esáis el mayo a ec o ,yque hagais la có e áD. Rod igo Calde ón, po que es e homb e maneja el ánimo de su amo como una blanda ce a, ypo lo an o os asegu o que si eneis la dicha de ag ada le subi éis mucho en poco iempo. Al ins an e pasamos ácasa del minis o, aquien encon amos dando audien- cia en una g an sala; allí habia gen es de odas clases ycondiciones en solici ud de empleos, hono es ycondeco aciones. Espe amos que despacha a á odos lo* p e endien es yen onces D. Diego le dijo: Seño , aquí es á Gil Blas de San üla- na, áquien y. E. ha elegido pa a sec e a io. Mi óme el Duque, yme dijo con mucha a abilidad ijue lo enia me ecido po los se icios que le habia hecho; dicho es o despidió áMon ese , yme lle ó áun cua i o inmedia o ásu despa- cho donde me en egó un in o mé esc i o po un agen e de Ca aluña, yme o - denó lo asladase áun g an lib o de egis o que al e ec o se lle aba; pe o con el enca go de pu ga lo de los modismos p o inciales ylocuciones oscas que u- ie a, de modo qué quedase un lenguaje lo ido yelegan e. Luego que es u o ‘concluido es e abajo lo leyó cuidadosamen e ymos ó queda sa is echo; des- 24 — endóme poseedo de un suciau uu-su.».- -.n---- jasaban ii ciéndome me señalaba sueldo alguno en mas meses yS. L. no se Pme colmaba de a enciones, e ibución de mis se icios, a^P,enca gándome comisiones deli- ,a con iándome sjc alos 'X i á'com» dPálaeio: odo cadas, ^oa hac i a Li o, exci ando no pocas en idias ello ni6 dcibs. el spec o de un p,/M«ni Q n o mií» mí ilini 'n o coosis in Ya enciones- ñe o lo -que odo el mundo ignoiaba e a qu mi aiimenio consisi a snli en uTnánSo Vun ago de ino que pa a desayuna nos nos lle aban ála niiSe bia Lbi acion u e que deja la po no ene con paga , y mSiopa es aba desie o, sin ene mas equipo que opues o: ycomo qúe^el con inua callando equi alía ásuicida me, omé el pa ido de hace p esen e mi es ado al Duque, ap o echando pa a ello ocasión de hace lo de modo que no le hi ie a la suscep ibilidad, y ui an liz en mi demanda que po el momen o me en egó S. E. una lib anza de mil quinien os ducados, con la p omesa además de ecibi o o an o cada año; ademas me dio pe miso paia que le hablase á a o de los suje os que desea an conpgui alguna g acia, in- e cesión que no deja ía de p oduci me alguna u ilidad. Con en ísimo con el cambio ope ado en mi o una, dejé el is e cua o de posada que en mi po- b eza había habi ado, ol í ámi lujosa habi ación, me hice lucidos ajes y omé ámi se icio un c iado ágil yen endido. Su nomb e e a Escipion ysu ex e io no enia nada del aspec o hipóc i a de mi p ime mozo, Amb osio; an es bien enia un ai e pica esco que e a lo mas áp opósi o pa a lo que p incipalmen e enia que ejecu a , pues aliéndome del pe miso que ae había dado el minis- o, le dije áEscipion que si sabia de algunos suje os que uesen ála có e en busca de me cedes, podia p esen á melos, pues gozaba del a o del duque de Le ma ypo lo mismo me se ia ácil se i los. Escipion se aleg ó mucho de es- o yme asegu ó que se ia complacido: pa a p incipia ne p esen ó áo o dia áun caballe o, llamado D. Roge io de Rada. Es e hidalgo se eia p ecisado áse indul ado de uu homicidio que habia come ido en la pe sona de iin lio suyo; bien es e dad que le impulsó áello el debe de la a la calumnia que és e mal pa ien e habia echado sob e el hono de su mad e; in e cedí po él, dis- culpando su deli o con la ec i ud de sus in enciones, y u o la o una de con- segui una ehabili ación comple a yun ol ido de su al a; egalóme cien do- blones po el a o yse ol ió an con en o ásu pa ia. Yo hice ámi c iado un buen egalo po ía de co e aje, yél ué an ag adecido ye icaz que an es de mucho me lle ó o o p e endien e, yluego o o, ydespués "más, de modo que no pasaba dia sin que u iese que incomoda al minis o en demanda de alguna g acia, ypuedo deci que S. E. no solo no se incomodaba po ello sino que me animaba pa a que siguiese explo ando aquella mina an ica. De es e modo mis asun os il3an como la espuma: en poco mas de un año u e el gus o de e e- ple os seis alegos ómedios cos ales de buenos pesos du os españoles, amen de es mil doblones de áocho en o o que cons i uia, po deci lo así, mi eso o p i- ado óhijo p edilec o; con an buena o una yen disposición de aumen a la mucho más, mon é mi casa con un en yapa a o deslumb ado : ca ozas ele- gan es, ogosos caballos de ca e a, opípa a me.-a, ecuen es con i es, ysob e odo una nube de lacayos, cocine os yayudas de cáma a o maban la có e del pode oso yag aciado a o i o S . Gil Blas de San illana; á ai c iado p incipal, Escipion, lo ele é ála ca ego ía de mayo domo, aunque en ealidad e a mas —25 ~ bien un aliado yamigo que uu se ido ; no enia en a señalada, auaqjuie am- poco ema nada ocul o^ y an o de mis eso os cuan o de mis.Siec e Qs¡e a 'lin segundo amo; bien es e dad que yo le daba egula men e una décima. íaV, e de lo que me yalian las g acias que consegiiia, yde es e modo jun ó ambién su buena paco illa. ; í' Así las cosas, me llamó un dia el minis o ásu gabine e ydespués de ase- gu a me nue amen e del a ec o que me enia, me dijo, que siendo una den las cla es de la polí ica el halaga las pasiones ygus os de los p íncipes, ynó que iendo que el in an e, que mas adelan e se llamó Felipe I , se inclina- se áningún a o i o que mas a de pudiese hace le somb a, había; pues o ásu lado a su sob ino el conde de Lemos; que és e le había mani es ado que S. A. no le ocul aba los deseos de pode galan ea áalguna he mosu a; que así e áp e- ciso que mi pe spicacia descub iese una dama digna de al hono ; p ome í se - i lo Inmedia amen e yme e i é ámi casa: llamé áEscipion, ylamen ándome de lo n ida que pasaba la ida sin amo , le enca gué me buscase una nin a a cuyo lado pudie a ol ida los sé ios quehace es que me odeaban; mas cón la condición de que uese pe sona de la hon adez posible; acep ó el enca go, y an po su cuen a lo omó que de allí á es dias me mani es ó había descubie o un eso o en una seño i a llamada Ca alina, de buena amilia yde indecible he mosu a, que i ía ála somb a de una ia suya en una boni a casa de una ca- lle que me ci ó. Quise isi a áaquella dama an es de comunica el descub imien o al cou de, yo dené áEscipioü indagase áqué ho a pod ía isi a la aquella noche; I ol ió diciéndome que en e once ydoce; no al é ála ci a, y ui ecibido áos- cu as po una c iada que me cogió de la mano yme condujo áuna sala decen- e donde encon é álas dos seño as ai osamen e es idas ysen adas en almo- hadones de aso. Luego que me ie on se le an a on yme*^ saluda on con bas- an e inu a. La singula he mosu a de la jo en me ascinó, ydándome la enho abuena po an g a o hallazgo les hice un cumplido muy galan e, al que con es a on con ag adable inu a; después en é de lleno en el desempeño de la comisión que lle aba, mani es ándolas que el he ede o de la co ona de España se consi- de a ía dichoso si log aba que Ca alina admi iese los galan eos que po mi me- diación la o ecía; al p on o se mos a on un poco ese adas, mas después que hubimos es ipulado las condiciones, me hicie on mil agasajo^, con lo que^ me lomé algunas llanezas que no ue on muy mal ecibidas, ycuando nos sepa a- mos me ab aza on de su p opio mo i o. El conde de Lemos u o suma aíqg ía i cuando le dije que habia hecho un descub imien o ^ual podía ape ece se; le ha- blé en ales é minos que le en a on deseos de e áCa alina. Le conduje ála noche siguien e, yme con esó que habia hecho muy buen hallazgo. Al dia si- guien e me dijo que el p íncipe, áquien habia dado pa e’ de odo, desieabá aquella noche isi a áCa alina; que álas diez los agua dase con mi coche en la salida del Campo del Mo o pa a acompaña los allá. Obedecí la ó den; pe o an es a isé álas nin as que es u iesen p e enidas.pa a ecibi al p íncipe; és e, acompañado de Lemos yyo, llegó casa de Ca alina, ácuya is a quedó deslum- b ado; ellas hicie on po ag ada le cuan o pudie on, ylo cousiguíe on ambién, que odo enajenado cayó álos piés de aquella si ena, ysolo cuando enia el día conseguimos a anca lo de aquella casa. Inú il es deci que aquellas isi as se sucedie on po espacio de mucho iempo. Consecuencia de es o, que mí a uidad c eció ex ao dina iamen e, j! que con el o gullo adqui iese las al as de desna lu alizado ydesag adecido: an o así, que habiéndome in e esado José Gil Blas. 4 HISTORIAS QUE SE HSIliN EN El MISMO Oli e os de Cas illa yA üs de Alga e. Pliegos Ga lo-Magno ylos Doce Pa es de F ancia. ••« Robe o el Diablo El Conde de Pa inoples Clamados yCla monda ^óel Ca- bal le de Made a Flo es yBlanca-Flo Fie es yMagalona ••• Aladino óla Lámpa a Ma a illosa. Be U'ldo ,Be oldino yCaeaseno. El Nae o Robinson Napoleón I,empe ado de los an- ceses • El ca lis a D. Ramón Cab e a. .. El gene al Espa e o D. Ma in Zu bano. Doña Blanca de Na a a O lando Fu ioso Simbad el Ma ino.. . El Si io yDe ensa de Za agoza. . Anselmo Colle - Los Sub e áneos déla Alhamh a. Gil Blas de Saníillana D. Diego de León. . El Conde de Monlemolin Zumalacá egui . 1>. Ped o el C uel, ey de Cas illa. Be na do del Ca pió C is óbal Colon, óel descub i- mien o de la Amé ica. .... He nán Co és: conquis a de Méjico Los Sie e In an es de La a. ... O. Ped o de Po ugal La Doncella Teodo a La He óica Judi h Noches lúgub es de Cadalso. .. Ma ilde yMalek-Adhel Abela do yEloísa Rica do é‘lsabela, óla Española- Inglesa Ana Bolena. D'ego Co ien es. El Ma qués de Villena óla Redo- ma Encan ada 5 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 El obo de Elisa óla Rosa Blanca Encan ada. ... . ^••»-• El Conde de las Ma a illas. ... San a Geno e a. ...•••;* El Nue o Na egado , óla Pasión de Nues o Seño Jesuc is o. . El G an Capi án Gonzalo de Có - doba ••'*1 ‘ El Bas a do de Cas illa, óel Cas- illo del Diablo. . Tablan ede Ricamon ey Jo eDo- nason La He mosa de los Cabellos de O o •• La Gui nalda Milag osa. ..... Los Sie e Sabios de Roma. ... Gue a de la Independencia espa- ñola. Los Niños de Ecija ••• Doña Juana la Loca El To o Blanco Encan ado. ... El P íncipe Seli n. ....... Las Dos Doncellas dis azadas. . Julio yZo aída, óun episodio de la Gue a de A ica EIMájicoRojo .. Au elia yFlo inda El San o Rey Da id La U aca Lad ona Biog a ía del gene al P im. ... Co nelia óla íc ima de la Inqui- sición La Diosa de los Ma es El Cas o José El Viejo Tobías yel Jo en su hijo. Él Juicio Uni e sal San Alejo San Ama o El Ma qués de Man ua El Vale oso Sansón La C eación del Mundo El Dilu io Uni e sal San Albano. Nues aSeño a de Monse a , ype- ni encia de F ay Juan Ga in. . F ancisco Es éban el Guapo. ..