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Tratado de la verdadera religión contra los incrédulos y los herejes

Perrone, Giovanni (1794-1876)

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TRATADO DE LA VERDADERA RELIGION CONTRA LOS INCRIIDULOS Y LOS HEREJES POR EL P. PERRONE, PROFESOR DE TEOLOGIA EN EL . COLEGIO ROMANO. < 117 . 3 F h“:1 ‘ i l .1 CE S -71 MADRID: 1844. Imp en a de D. José FEux PALACIOS FO1TOL INTRODUCCION DEL EDITOR FRA.NCE1, M uchas ob as, y algunas muy es imadas, exis en en odas las lenguas de Eu opa bajo un í ulo casi idén i. co; pe o nos pa ece que ninguna ha esumido has a aqui las objeciones de la inc edulidad con an a p eci- sion , ni las ha eba ido con an a ue za. El au o di ide, su a ado en dos pa es: en la p i- me a comba e á los inc édulos que oman el nomb e de deis as y na u alis as, e u ando asi á un iempo los e o- es de los siglos pasados y del ac ual, cuya uen e, como es sabido , es á p incipalmen e en la iloso ía de los de- li an es mas á menos céleb es de los di e sos paises de Alemania. La ma cha que ha seguido el au o en es a e u acion, es an sencilla, como elegan e y p eciso su es ilo. Sien a en p ime luga las e dades de la eli- gion c is iana y desen uel e sus p uebas: despues p e- sen a las objeciones de la inc edulidad bajo su o ma mas so p enden e, sin que pueda jamas echá sele en ca a que las omi e y debili a en ninguna cues ion, y a espondiendo ic o iosamen e á ellas una as de o a. Su buena é es an e iden e , su lógica an i me, an igo oso su aciocinio, que pene a la luz en el en- endimien o po odos lados, y no puede sali de allí. Negando los ad e sa ios á quienes comba e en la ---- 6 •~ZIMMIP p ime a pa e de su ob a, la posibilidad, la necesidad y la exis encia de una e elacion di ina, consag a el au o un capí ulo á cada cues ion de es as. P ime a- men e p ueba que es posible una e elacion di ina y sob ena u al, po que no epugna en nada , sea á la no- cion de Dios que e ela, sea á la nocion del homb e que ecibe la e elacion, sea á las cosas e eladas. P o- bada es a posibilidad, demues a en seguida que exis en señales de una ce idumb e absolu a pa a dis ingui es- a e elacion di ina y sob ena u al de cualquie o a e elacion audulen amen e in en ada po los hom- b es. Di ide es as señales en in e io es y ex e io es: las señales ex e io es de la e dad y de la di inidad de la e elacion de C is o son los milag os y las p o ecías que los acon ecimien os han e i icado: la señal in e- io es la san idad de la doc ina que ella enseña. Con- side ando despues es a e elacion en la pa e de aque- llas doc inas que no supe an de un modo absolu o la ue za de la in eligencia humana, es deci , en la que ab aza los debe es del homb e pa a con Dios, pa a consigo mismo y pa a con la sociedad, p ueba que es a e elacion es no solamen e ú il, sino has a de una ne- cesidad mo al absolu a, y apoya es a demos acion en es hechos a es iguados con una ue za in encible po odos los monumen os his ó icos. ((El p ime hecho de es os, dice, es que no ha exis ido jamás, ni exis e una nacion que p i ada de es a e elacion dilina y sob ena u al haya ibu ado á Dios un cul o digno, y no haya caido mas ó menos e gonzosamen e en e o- es o pes con a los p i is ipios de la sana mo al.» El 7 giod segundo hecho es que adoleciendo los ilóso os y sabios de odos los siglos de es de ec os inhe en es á su doc- ina y pe sonas, es á sabe ;, al a de unidad , al a de au o idad y al a de sancion , no han podido, ni pueden" ni pod án nunca sin es a e elacion apa a á los ho a, es de sus e o es mas g ose os y pe niciosos, hace los en a en el debe ;y man ene los en . él. Po úl imo el e ce hecho es que la azon humana despojada de o- do auxilio ex año no puede p esen a al homb e mal. i os su icien es pa a con ene le en el debe y apa a - le del icio, aun espec o de las cosas que puede cono- ce po las luces na u ales de la azon. Tal . es el esu- men que el mismo au o hace de su ob a al ia de la discusiou que :ha sos enido ; pe o es necesa- io e con , qué igo y cla idad expone los a gu- men os. Sen ados és os p incipios se p egun a si hallándose los homb es en an g ande necesidad, los ha abandona- do en e amen e lo bondad di ina á sí mismos, ó si al con a io ha acudido en su auxilio; en o os é minos, si Dios les ha hecho una e elacion; y esponde al pun o que Dios no ha al ado á los homb es, y que él mismo los ha aido á la e dade a eligion y á la sana mo al en la pe sona de C is o. P osiguiendo su demos- acion pone ue a de duda la di inidad de la mision de Jesuc is o con a gumen os ex e io es , es deci , con las p o ecías y milag os que Jesuc is o cumplió , y sob e odo con su glo iosa esu eccion de en e los mue os, que es á un iempo mismo el mayo de los milag os, la p o ecía mas pa en e de las que los acon ecimien os han 8 Ve i icado , y como la con i macion y sello de odas las demas. En es a pa e de su ob a indignado el au o po la mala é de los ad e sa ios , ya an iguos , ya mode - nos, edobla el igo de su es ilo y a gumen acion. Las con adicciones, los so ismas, las men i as de la inc e- dulidad quedan descubie as á la luz del dia , y yo iba á deci , esca necidas jus amen e sin ningun mi amien- o. ¿Qué espe o puede in undi la supues a glo ia de algunos impíos á un e dade o c is iano, cuando Dios es ul ajado abie amen e? Tales son los a gumen os ex e io es que emplea el au o en es a cues ion, las p o ecías, los milag os y la esu eccion de C is o. En cuan o á los in e io es los saca de la san idad de la doc ina e angélica que p ocu a la glo ia de Dios en el mas al o g ado, y cuyo sis ema en e o es an adecuado á la na u aleza del homb e, que no deja nada que desea con espec o á la u ilidad que le ae , ya ela i amen e á la doc ina, ya á los mo i- os, ya á la sancion; de sue e que es imposible aña- di ni qui a nada. A es os a gumen os p incipales ex- pues os coi' g an ue za de lógica ag ega o os que lla- ma subsidia ios, la admi able p opagacion de la eli- gion c is iana , conse acion no menos admi able y el es imonio de los má i es , que cuando se le consi- de a en odas sus ci cuns ancias, no puede a ibui se mas que á una causa sob ena u al y di ina. Po úl imo e mina con es a e lexion : « Todas es as p uebas eu- nidas ienen una ue za an g ande, que no puede esis. use á ellas ningun homb e since o y de buena é, mu- cho mas cuando es os es úl imos a gumen os, la p 3 pagacion, la cónse acion de la eligion y la cons ancia de los má i es, ence ando en sí mismos el cumpli- mien o de las p edicciones de. C is o, se eunen na u al- men e po un inculo sag ado é indisoluble á los a - gumen os p incipales. Conócese que el au o ha debido oca en es a dis- cusion , como e a su plan, odas las objeciones susci a- das po los inc édulos con a la au en icidad de la Bi- blia , las p o ecías, los milag os &c.; y puede deci se que las ha esuel o odas en a o de la eligion de un modo ic o ioso. Po lo demas , como él mismo dice al conclui , si de los a gumen os empleados po los inc é- dulos y los acionalis as pa a comba i la e elacion di- ina y sob ena u al se qui an la men i a hábilmen e engalanada , las chanzas, las calumnias y odo ese apa- a o ano de alsa e udicion con que las cub en, el es- o inspi a un p o undo desp ecio. En e ec o ¿á qué se educen? Véase aqui su análisis exac a: « El homb e se bas a á si mismo como se bas an los o os anima- les. — Toda e elacion es á suje a á una mul i ud de e o es y engaños. — Hay e elaciones alsas; luego odas las e elaciones son alsas. — Muchos milag os y p o ecías son alsos; luego odos lo son. — Muchos homb es han abusado de la eligion ; luego debe des- echa se oda eligion. — El paganismo, el islamismo y el p o es an ismo se han p opagado ápidamen e y con- se ado po causas na u ales; luego o as causas na- u ales p oduje on el misma e ec o en a o del c is- ianismo.— Muchos indi iduos de di e en es sec as han su ido la mue e po ana ismo; luego los má i es c is ianos no e an mas que unos aná icos. — Se han come ido y se come en aun g andes abusos y has a g andes c ímenes en la eligion c is iana ; luego la e- ligion c is iana en e a no es o a cosa que una g an se- duccion y engaño.» Véanse pues los a gumen os de los' inc édulos des- pojados de su o opel. Pe o ¿ quién no e, p osigue el au o , que ales a gumen os, á pesa del uido que se me e con ellos, y de que se p esen an bajo an as o - mas , no solo no debili an las p uebas de e dad y di.. inidad en que se apoya la eligion c is iana; pe o ni siquie a las ocan supe icialmen e? Po que al in si la eligion c is iana no es o a cosa que un hecho, y es e es un pun o demos ado con una ue za in enci- ble; es e iden e que pa a des ui es e hecho deben los inc édulos echa an es po ie a odos los monu- men os que p ueban su exis encia. Mas es os monu- men os ienen an al o g ado de ce eza , •que su ui- na , sí ue a posible, aca i-ea ia en el mismo ins an e la uina de la ce eza misma. Despues de descub i y educi á la nada los so is mas de los inc édulos pasa el au o á la segunda pa e de su ob a , di igida en e amen e con a los he ejes an- iguos y mode nos de odas las sec as. La o ma de su a gumeu acion es la misma, es deci , que p esen a p i- me amen e las e dades y luego las objeciones, que dis- cu e una despees de o a : solo que siendo en la ea- lidad innume ables los e o es de las di e sas sec as y los mas co i adic o ios, pa a no e se p ecisado á e o- cede á cada paso sien a un p incipio gene al cuya de- 1 1 mos acion bas a e iden emen e pa a el obje o que se p opone , la e u acion de odas las he ejías. Rep esen.. an es e p incipio, del qué dimana odo, las dos cues io- nes siguien es. La p ime a : ha abandonado Dios su e elacion al juicio indi idual de cada homb e, ó la ha come ido á una sociedad pública , in alible y pe pe ua es ablecida po él? La segunda : cuál de las sociedades eligiosas es la que p esen a al mundo los í ulos legí- imos de donde debe in e i se que le co esponde es a au o idad ? Al desen ol e cla a y p ecisamen e el au- o es as dos cues iones oca odas las objeciones y las esuel e con el mismo igo de es ilo y de aciocinio que desplegó en la p ime a pa e. Si e de undamen o á su a gumen acion una se ie p og esi a de p oposiciones enlazadas en e sí y que se p es an mu uo apoyo. T á ase de p oba que Dios undó una sociedad pa a conse a su e elacion , y que es a sociedad es la iglesia ca ólica.  Cuáles son las p uebas de es os dos hechos, en is a de las cuales no queda o a al e na i a á los he ejes que some e se y obedece á la au o idad de la iglesia es ablecida po C is o , ó se con- denados po su p opio juicio ? Es as p uebas son la im- posibilidad mo al absolu a de que Dios haya abandonado las leyes que u o po bien de es ablece , á la in e p e- acion olun a ia y cap ichosa de cada homb e, po que en es o se hubie a mos ado menos sabio que los legis- lado es humanos, que con ian la de ensa de sus ins i u- ciones á magis ados y jueces. En e ec o ¿no es absolu- amen e necesa ia es a p ecaucion en odo sis ema de legislacion ? y ¿ qué absu do mayo que que e que el E CAPITULO PRIMERO. Posibilidad i e una e olaelon di ina. L a palab a e elación en el sen ido en que aqui la o- mamos, 'signi ica mani es acion de una ó muchas e - dades ; y es a e elado ' se llama di ina si iene de Dios po un medio ex ao dina io ó ue a de la ma cha conocida y acos umb ada de la na u aleza. Dios puede mani es a e dades á un homb e , ó á a ios hom- b es que las ansmi an á o os , ó po , in á odos los homb es 'indis in amen e. Si se hace una mani es ado ' 'de es e géne o á odos los homb es, se llama e elacion gene al y comun: si solamen e se hace á algunos hom- b es escogidos , se llama pa icula y p i ada: si la ha- ce di ec amen e la di inidad á alguno , se llama inme- dia a , y media a cuando pasa de un homb e á o o. De las e dades que Dios puede mani es a , las unas no son supe io es á la in eligencia humana : o as la supe an' en e amen e y po eso se llaman mis e ios. En e los inc édulos unos niegan la posibilidad de una e elacion cualquie a: o os admi en una e ela- cion media a, adecuada á nues a na u aleza y ansmi- ida po un homb e á o os : po úl imo los hay que comba en como absolu amen e imposible oda e elacion de mis e ios. Noso os espondemos sucesi amen e á es as es clases de inc édulos. Y en p ime luga debe admi i se como posible una e elacion di ina inmedia a, si no epugna en nada , ya se la conside e ela i amen e á Dios que e ela , ó e- la i amen e al homb e que ecibe la el elacion, á ela- i amen e á la cosa e elada. Con espec o á Dios que e ela , in ini amen e sabio y pode oso, es e iden e que puede mani es a nos cie as e dades, y que pa a da - nos á conoce su na u aleza á su olun ad iene in ini os medios á su disposicion : solo el a eo puede duda lo. En e ec o si el homb e puede descub i su pensamien o á o o, ¿cómo no pod ia hace lo Dios? Con espec o al homb e in eligen e . y do ado de azon nada es o ba cie - amen e que pueda ecibi la e dad que se le p opone: no la ecibe en las comunicaciones habi uales con sus semejan es? Con espec o á las cosas e eladas , si es- as conducen á un conocimien o mayo de Dios po un in e es de su glo ia , si son ú iles á los homb es; ¿po qué no habian de se obje o de una e elacion di ina ? Nada se opone á ello, y el consen imien o uní- e sal nos es i ica que la especie humana no ha epug- nado jamás admi i e elaciones sob ena u ales.. Lejos de es o la his o ia nos dice que odos los pueblos las han ecibido e dade as ó alsas. Pe o se di á: noso os no podemos conoce los me- dios que Dios emplea pa a mani es a cie as e dades: ademas oda e elacion es dudosa y ambigua po su na- u aleza: luego nadie es á an segu o de la e dad de la e elacion que ha ecibido, que podamos desecha o- da sospecha de e o in olun a io á supe che ia de su pa e. Es o es an cie o que en ódos iempos han sido engañados o pemen e muchos con inspi aciones de es a especie , an asmas de su ce eb o en e mo, anas in- enciones p oducidas po el es ado de sueño. Po úl imo ¿no es deg ada la majes ad di ina el aba i la has a habla á mise ables c ia u as? Respondo á es as objeciones que si no podemos de. e mina exac amen e el modo p e e ido po Dios, :S lo menos podemos indica a ios como capaces de p oduci es e e ec o. Dios puede mani es a su olun ad ó las e dades de que-quie e ins ui nos, ya po medio de zuci os, ya po el lenguaje po signos ó símbolos , ya po o os medios que es a ] en su mano y de que es el único juez, y no nos oca á noso os de e mina cuál es el mejo de los que haya enido po bien de em- plea , Se dice que oda e elacion es incie a po su na u- aleza. Falso : no lo es si se mi a al obje o que Dios se p opone. En e ec o cuando la e dad que mani ies a Dios, impo a á la elicidad del indi iduo, y con mucha mas azon de la especie en e a, puede y debe ce cio a de al modo á aquel á guíen la. descub e , que no quede luga alguno á la duda , ni al emo del e o . De o o modo la laqueza del homb e pod ia mas que el pode de Dios. Los que no han enido e dade a e elacion, y sin emba go han c eido ene la, se han equi ocado o pe- men e ; al con a io los que han enido una e dade a, no han podido, equi oca se : luego es injus o aplica el mismo aciocinio á los unos que á los o os. Los p ime- os , ano jugue e de la. ilusion , se han igu ado ene lo que no han enido ealmen e: los segundos hon ados co n una e elacion e dade amen e di ina poseen in e- io men e una ce idumb e an absolu a y an ín ima de elJa, que no pueden equi oca se, po que cuando Dios ha- bla ú ob a, su sabidu ía y p e ision que no ienen l - Miles, dan ales señales de su ob a que se disipa y des- anece en un ins an e odo emo de e o . Mas ¿cómo dis ingui emos el homb e que ha ecibi- do una e elacion e dade a „del que la ecibió alsa? Ademas de la ce idumb e ín ima de que acabamos de habla , se dis inguen ambien los homb es de Dios de un moddsegu o po los signos ex e io es siguien es : la san idad de su ida, los milag os, las -p o ecias jus i ica. ,J1 das po los acon ecimien os, el es imonio de o os p o- e as, el obje o mismo de la e elacion, cie a ap obacion uni e sal e c.; de sue e que cuando odos es os signos ex e io es y o os semejan es concu en á la con i ma- cion de las e dades que nos e elan , no puede queda . ninguna sospecha de aude. En cuan o á a úl ima pa e de, la objecion que com, ba o, á sabe , que se .deg ada á la di inidad aba iendola has a habla á mise ables c ia u as; di é que no nos o- ca á,noso os decidi lo qüe . con iene ó no: á Dios. Pe o, supone que es indigno de su di inidad habla al hom- b e, p incipalmen e en las cosas que in e esan á su di-! cha, es. ocu encia p opia de un insensa o ó de un im- pío. 'No ue indigno de Dios c ia al- homb e y c ia le pa a se eliz; ¿cómo pues habia de se indigno del mis- mo Seño mos a el camina. que puede conduci nos á.- la elicidad pa a que uimos o madós, y que an a diens enien e deseamos?. De la posibilidad de la e elacion inmedia a que he- mos p obado , esul a e iden emen e la posibilidad de la e elacion media a. Sin duda puede un homb e co- munica á los (lemas las e dades que ha ecibido di i- namen e. Si hay alguna di icul ad, p o iene mas de la cosa e elada, que de los homb es que no quie en da i. al e elan e. Pe o si el e elan e es el mismo Dios, y si la e elacion se ha hecho con la mi a de la elicidad comun po los medios de e minados mas a iba , p in- cipalmen e po lós milag os y las p o ecias;_Dios ha á sin duda que pueda y deba c ee se. Supóngase po el con- a io que al an es os signos ex e io es, y nadie es á obligado en onces á c ee las p edicaciones del e% &an e. Con i mase es o con el e j emplo de odos los pueblos, que lejos de e nada absu do en es a clase de elela- ciones , han escuchado á sus je es cuando se anunciaban como en iados de los dioses pa a . ins ui los en los debe- es de la eligion, da les leyes, y o ma los en las buenas cos umb es, como Minos, Licu go , Numa 'y o os que enseño eándose asi del en endimien o del homb e se a- lie on de la e elacion pa a da mas au o idad á su pe - sona y á las ins i uciones polí icas qüe undaban. Pe o de es o mismo se sigue, dicen los con adic o es, que oda e elacion media a es á suje a á audes in- nume ables. Véase po qué, con inunn , han sido enga- ñados no ya algunos homb es, sino pueblos en e os, y en - gañados con an a mayo acilidad, cuan o que al an los medios pa a descub i el aude , y que, si los hubie a no pod ian p oduci nunca mas que una ce eza mo al, insu icien e pa a exclui del odo el emo de e a . Asi se ia mucho mas p o echoso pa a los homb es que los ins uyese el mismo Dios de odas las e dades que ne- cesi an sabe , del mismo modo que de las e dades de la _ eligion na u al que con azun pueden llama se la e e- lacion p imi i a, y que nos enseña po la azon. En onces en e ec o bas a ía consul a es a oz in e io que ha pues o Di6s en noso os , y con su espues a cesa ia al pun o oda con o e sia eligiosa. ¿Con que es cie o, esponde é yo á es as di icul a- des, que el homb e no iene medios pa a dis ingui una e elacion e dade a de una alsa? Esos pueblos enga- ñados cuyo ejemplo se nos opone, ¿lo ue on po una imposibilidad absolu a de descub i el e o , ó mas bien po al a de cuidado y examen? Po úl imo ¿ es cie o que la ce eza mo al no puede se an plena y pe ec a como la ísica y la me a ísica? Ya he esuel o la p ime- a pa e de la di icul ad: en cuan o á la segunda los c í icos y los lógicos econocen unánimes que la ce eza mo al no , iene menos ue za que la de cualquie o o géne o. Dios, decís debe ia da á cada homb e la e da- de a eligion po un medio ín imo como le da la ama! Decid pa a se consecuen e que debe ia cambia la nao u aleza humana , y ex ingui en ella la llama in e io de las pasiones; po que si el homb e no ha ces do de abusa de es a luz di ina que ilumina á odo homb e que iene á es e mundo; si á pesa ó mejo á causa de es- a luz ha incu ido en mil e o es absu dos y c imi- na os al mismo iempo; ¿cómo no abusada de una e- elacion di ina del mismo modo que de la azon? Y en- onces cuando se alie a de es a e elacion di ina pa a deco a cosas o pes con un nomb e hol ] oso , ¿cómo pod ia acusa sele y con ence le de alsedad? Cada cual con e ida en e elaciones di inas los deli ios de su imaginacion , y hab ia an as eligiones como indi iduos sob e la ie a. Y no se diga que es a es una hipó esis pu amen e g a ui a , po que eso es lo que ha sucedido_ cons an emen e en la eligion que los inc édulos llaman la e elacion p imi i a. Queda pues sen ada y p obada la u ilidad de una e elacion media a, es deci , de hom- b e á homb e, en el sen ido de que po la unidad y el consen imien o gene al de que es mad e , iene á se el undamen o mas sólido y la ianza mas segu a de la du acion de oda sociedad humana. Ahi es a las señales p incipales de la e dade a eligion : al con a io si s© admi e una e elacion indi idual ; cada homb e, cuando se apode e de él la duda, debe á exigi al cielo las p o- ecias que le son p opias. ¿Quién no e que es o es lle- a el absu do mas allá de odos los lími es? ¿Quién no e ambien que con a la ase cion de los inc édulos, po el hecho solo de se cada uno juez en causa p opia, c ece ian inde inidamen e las dispu as de eligion y se ab i ía un campo ilimi ado al en usiasmo , co no lo a es iguan las sec as sin núme o que pululan en Ingla- e a y en los Es ados Unidos ame icanos? De las p uebas do la posibilidad de una e elacion hob media a ó mas bien de su e dad y necesidad pasemos á la e elacion de las e dades que supe an nues a in- eligencia, es deci , de los mis e ios, y p obemos con a los inc édulos y deis as que es posible es a e elado ). La palab a mis e io que signi ica una cosa ocul a, se oma aqui po una - e dad á donde no pmede llega nues a in eligencia, no cie amen e po que se nos ocul e del odo oda e dad mis e iosa y cuya exp esion cono- cemos sin emba go - , sino po que no concebimos cómo se han ligado los dos é minos de la p oposicion que exp esan el mis e io. De ahí p o iene su obscu idad. Pe- o p ocedamos con ó den. Hay e dades que exceden las ue zas de nues o en endimien o: los deis as que niegan que Dios pueda e ela mis e ios, no lo niegan. De es a clase es la na- u aleza del homb e y aun la de odos los cue pos que nos odean : odo es mis e io en el uni e so. La ciencia mode na á pesa de sus inmensos y eales p og esos no ha podido le an a el elo. Ha descubie o en e dad leyes y ue zas ; pe o le-son desconocidas las causas de es as: asi lo con iesa ella , y descon iando de explica las las llama causas ocul as. Aho a bien si la na u aleza ini a de es e uni e so iene sus mis e ios, ¿cómo no los end ia la na u aleza in ini a de Dios? Y si es e Seño quie e mani es a noslos , ya pa a, eje ci a nues a é, ya pa a p oba nnes a obediencia y espe o , ¿qué hay en es o que epugne á la azon? Pe o se di á que el mismo sen ido de la palab a mis- e io excluye su e elacion. Re ela es descub i lo que es á ocul o; luego un mis e io e elado cesa de se mis e io. Ademas epugna e ela al homb e lo que su azon no puede comp ende . ¿ De qué puede se i le es a e elacion ? ,,No es habla le una lengua desconoci- da? ¿No es (y es o iene mas g a edad) susci a po di- se sion e e nas dispu as en a los homb es po la obs- cu idad inhe en e á odo mis e io , como lo p ueba po desg acia el , zelo ciego de los c is ianos zelo em- pleado en la de ensa ó impugnado)) de la é o odoxa, es deci , en comba i obs inadamen e po ó mulas a- nas de sen ido? Po lo a i o e i iéndonos Locke que niega que nadie es á obligado á da su con o midad á una p oposicion cuyos _ é minos son absolu amen e in- com p ensibles , ya po su-a i macion , ya po su iega - cion , ehusamos c ee en los mis e ios. Sin duda la e elacion de un mis e io, conside ado en cuan o á su misma na u aleza, implica con adiccion en los é minos; pe o lo que no la implica es la e ela- cion de su exis encia. Y ¿no es es o únicamen e de lo que se a a aqui ? Luego los deis as juegan del ocablo cuando obje an que un mis e io e elado no es un mis e io. Es a e elacien de una e dad desconocida y ocul a, naden ellos , no puede se nos de ningun modo ()li — Mas ¿desconocemos absolu amen e los mis e ios que nos p opone la e elado )? Cuando decimos que la na u a- leza di ina iene es pe sonas, enunciamos dos ideas cuyo sen ido nos_ es amilia , solo que no comp endemos cómo puede se que es pe sonas dis in as es en en una na u aleza simplicísima. Cuando deci nos que en C is o hay dos na u alezas subsis en es én una pe sona di ina, conoce nos bien los dos é minos de es a e dad; pe o se nos ocul a el modo de su eunion. ¿Puede deci - se que nos son inú iles es os mis e ios, que nos dan ideas mas g andes y sublimes de Dios , sob e las cuales se apoyan las i udes mo ales como sob e un undamen o inmoble, y que nos exci an á la pe eccion? ( Puede . ci se que su e elacion, si pudie a e i ica se, pa a ha- bla el lenguaje de los inc édulos , no se ia mas que un uido ano de palab as , que hie en nues os oídos sin u o alguno? Qué! Cuando decimos que el hijo de -16 —  11 Dios se e is ió de la na u aleza humana pa a sal a la, que mu ió pa a que' i amos, ¿hablamos-u ja lengua ex` anje a pi a el homb e y que no le o ece ningun sen ido ? Ah! sin duda es a obscu idad de los mis e ios ha p oducido mise ables -dispu as en e los homb es; pe o es as dispu as ¿ han nacido <le los que desechan oda au o idad legí ima , ó de los que la admi en ? No, no han nacido y nacen aun odos los días esas con o e sias deplo ables de la na u aleza misma de los mis e ios , sino de la al a de obediencia á la po - es ad. cons i uida po Dios. Ademas ¿se dispu a solo sob e los mis e ios ? La ebeldia del espí i u hu- mano ¿ espe a los o os a ículos de nues a san a eli- gion? Vanas declamaciones! j To pes calumnias de los deis as! Impu ais á c imen á la iglesia el habe de endi- do ielmen e de siglo en siglo el san o depósi o que le ue con iado , con a oda inno acion; pe o si hubie a a lojado en su de ensa , si hubie a cedido en un solo pun o , ¿qué se ia hoy la eligion c is iana ? Ruinas y escomb os di íciles de conoce . Asi sus a mas mas segu as son esas ó mulas de palab as que llamais anasi icias de sen ido, y jamás debe qui a se -de ellas ni una le a. El p incipio de Locke que se nos opone, pa ece que se sen ó po odio á los mis e ios de la eligion c is iana. Felizmen e es de odo pun o also, po que si ue a cie - o que hubie a que ehusa la c eencia de oda p ópo- sicion cuyos é minos ó mu ua elacion desconociésemos, hab ia que desecha los mis e ios de la me a ísica, de las ciencias exac as y de la misma na u aleza ; mis e ios innume ables como lo p ueba Felle , y como lo con ie- san los co i eos mismos de los deis as , Vol ai e Hume, Dide o y o os mil.' El ciego de. nacimien o no pod ia se pe suadido á c ee el enómeno de la luz cuya exis encia es i ican odos los demas homb es , y el igno an e de- be la condena como absu dos los eo emas de la geo- -, 7 ne ia , po que no puede comp ende su demos acion. A ese pun o conduce el p incipio de-Locke an ponde- ado po los. deis as. El homb e do ado de Tázon , se dice ambien , no debe - admi i sino lo que h azon le demues a se cie - o. Ll in eligencia que Dios le da, es pa a que la con- sul e y la siga p incipalmen e en ma e ia de eligion, po que es la mas impo an e- de.. odas. Siendo la eli- gion necesa ia á odos los homb es , debe se comun á odos, y po consecuencia an e iden e que pueda com- p ende la aun el mas igno an e. Noso os no c eemos á la ue za, sino po pe sua-sion. 1,1 cla ida0 y la e idencia de las cosas es la que de e mina nues a é. Pues si un mis e io no es cla o, ni e iden e, ¿cómo se ha de -c ee ? Nues o Dios, dice Rousseau, no es el Dios de las inie- blas, sino de la luz , y no nos ha dado la in eligencia pa- n no comp ende nada , ni la' azon pa a comba i aque- lla. Bayle po su pa e obse a en muchos luga es de sus ob as que los mis e ios son con a la azon -en el hecho solo de se supe io es á la azon , y apoya es a idea con la compa acion de una o e is a de lejos, que po la dis ancia pa e 4 ;e edonda, aunque sea cuad ada; de sue e que me eo obligado á c ee en es o la . cion de o o con a el es i Imínio de mis ojos. Po eso no hay eligion alsa-que no se suponga e elada y no en- ga sus mis e ios, sin duda á Cm de eina mas ácilmen- e en el ánimo de los igno an es. De odo es o concluye Gibbon con azon que el a e de unda una eligion ha consis ido siemp e en p esen a mis e ios incomp ensi- bles como undamen os de la é, y en es ablece i os cuya causa y mo i o no pueden señala se. Si el homb e no debie a admi i como e dade o mas que lo que su azon le demues a se cla o y e i- den e; ¿cuán as e dades no debe la desecha , aun de las na u ales ? Dios ha pues o limi es á nues a 34 4.. Gamos que no odos ue on al ez an insensa os que mi a an como dioses la made a y la pied a ; sin emba - go si amos de buena é , si no que e nos pone nos en con adiccion con los monumen os mas au én icos , con- esa emos que aquella c eencia e a casi gene al. Los g iegos y omanos , á mas de sus genios, ene aban Cambien como dioses á los hé oes mue os ó i os. La his o ia de es a abe acion del en endimien o humano es demasiado conocida: asi no ala ga emos los ejemplos. Tambien es cosa a e iguada que las naciones paga- nas a ibuye on odas las pasiones y icios á sus dioses, y las pusie on exp esamen e bajo su pa ona o : es i- icanlo los an iguos poe as , sob e odo Ho ne o y Vi gi, lío. Po úl imo es cie o que odo el cul o de los paga- nos, ep esen aciones obscenas, ies as, sac i icios, don-. de no solamen e co ía la sang e humana , sino que e a inmolado has a el pudo , las acciones de las di inidades, los emplos , los i os , odo lo que ocaba ó se e e ía á aquel cul o, no e a mas que una exci acion mani ies a y pe pe ua á los c ímenes y á los icios de oda espe- cie ; 6 po mejo deci , aquel cul o e a la e dade a apo eosis del icio y del c imen. No hay quien no se es emezca de ho o al lee lo que nos cuen an O íge- nes , Te uliano, Clemen e de Alejand ía y Lac ando de aquellas supe s iciones obscenas y sanguina ias. Pues si al e a el cul o , ¿cuáles debían se las cos umb es de las naciones que le p o esaban? Sus ea os y juegos pú- blicos e an escuelas de co upcion ; y el uso y á eces has a las leyes sancionaban cie os icios in ames , en- yos nomb es apenas nos a e emos á eco da ; la o ni- cacion , la pede as ia y la exposicion de los niños. Se e pues, po que se ia inú il y aun e gonzoso de- ene nos mas iempo en es a pin u a exec able de las cos umb es paganas, que cualquie a que sea la ue za de la azon humana 6 pa a es ablece un cul o digno de -- 35 — Dios , 6 pa a conoce los p incipios de la sana mo al ( ue za que ponde an an o los deis as y acionalis as); no po eso deja de-se un hecho público , uni e sal y cons an e que ningun pueblo ya ci ilizado , ya bá ba o, ha podido en una la ga se ie de sigios ibu a á. Dios un cul o digno de él á al a de una e elacion di ina, ni e i a el incu i en los mas o pes e o es con a los p incipios de la sana mo al. ¿Y qué se sigue de ahí? E iden emen e la necesidad de un medio supe io á la azon humana pa a unda legí imamen e la aligion y las cos umb es , en- o os é minos la necesidad de una e elacion di ina y sob ena u al. Las mismas objeciones que oponen los inc édulos á es a e dad , no hacen sino con i ma la mas. Lo p oba emos. El p incipal a ibu o de la humanidad , dicen ellas, el que la dis ingue de los b u os , es la pe ec ibilidad. Asi aunque los homb es se hayan des iado mucho iem- po de la jus icia y de la i ud , no puede in e i se sine hubiesen con inuado siemp e en la misma igno ancia y los mismos e o es. !hal los úl imos iempos de la e- pública omana se descub ian indicios de una mudanza p óxima : un desp ecio gene al del poli eismo y las chanzas de los ilóso os con a odas las supe s iciones idola icas ; chanzas que han llegado has a noso os en las ob as de Cice on en e los la inos y en las de Lucia- no en e los g iegos. Po in hubia una endencia al mis- icismo y al e i o, de que da e en e o os el his o ia- do Jose o y con muchos po meno es. Ademas no odos es aban acome idos de es a lep a de la supe s icion y de los icios. La his o ia nos ansmi e _muchos ejemplos de eminen es i udes, dados po homb es y muje es en di- e sas épocas , an o que el mismo Agus ín mani es ó g ande admi acion á las i udes de los omanos. Nun- ca eneció en e amen e en e los homb es el conoci- mien o de un solo y sup emo Dios y de la di e encia en- .36. e lo jus o y lo injus o : p uebalo el que los c iminales ue on siemp e cas igados con el desp ecio de los pa i- cula es y los suplicios de la jus icia pública. En ano pues se in ie e de es a condicion gene al de los pueblos an iguos la necesidad de una e elacioñ sob ena u al, cuando es e medio es á en e amen e en la na u aleza acional de los homb es , los cuales pa a ale nos de los mismos é minos de Wegscheide eclaman odos los conocimien os en ma e ia de eligion como su p opiedad mas san a y legí ima. Voy á esponde á es as objeciones. La pe ec ibili- dad humana , eal has a cie o pun o en las ciencias y las a es, es una quime a si se aplica á la eligion y á las cos umb es, mien as haya en los homb es pasiones y p opension na u al á lo malo po el mal ejemplo. Asi una lamen able expe iencia p ueba que el homb e abando- nado á sí mismo ha caldo siemp e en e o es mons uo- sos, ya especula i os , ya p ác icos - . De ahí p o iene que pa a alcanza la e dad en es as ma e ias no se ha de conside a al homb e ó á la humanidad en abs ac o, sino al como es , á sabe , ins igado y seducido po las malas inclinaciones , odeado de ejemplos pe niciosos, imbuido en las p eocupaciones de su in ancia y a as- ado en in po un modo -de i i público , gene al y uni e sal: Cice on desc ibe en es os é minos la ue za i esis ible de es os impulsos al mal: «La na u aleza no nos ha dado mas que débiles ayos de luz , y po nues- as malas cos umb es y opiniones obscu ecemos has a al pun o la an o cha que hemos ecibido de ella , que en ninguna pa e se la e..... Apenas descub imos la luz, apenas enimos á es e mundo , nos en egamos á oda especie de e o es y á las opiniones mas pe e sas : casi di ía- uno que mamamos el e o con la leche de nues as nod izas. El hecho es que en egados á nues os pad es y luego encomendados á los maes os p on o nos imbui- 3 7 ..-. n o s en an os e o es, que la apa iencia iun a de la e dad , y la na u aleza misma cede á las p e encio- nes... Si á es o 1e ag ega el mayo de odos los maes- os, el pueblo , la mul i ud , que en odas pa es con_ cue da con odos los icios ; en onces nós dejamos in i- ciona de las máximas mas iciosas , y ompemos en e- amen e con la sabia na u aleza.» De donde se sigue in- dudablemen e que el homb e abandonado á sí mismo no a á lo mejo , sino á lo peo . Si la pe ec ibilidad que se nos obje a se aplica a á las cos umb es y á la eligion , esul a ía que cuan o mas adelan ase una nacion en la ia de la ci ilizacion, mas pu as se ian sus cos umb es y mas san a su eli- gion ; pe o ¿quién no sabe que lós monumen os his ó- icos p ueban abie amen e lo con a io ? La in ancia de los pueblos es la época de la i ud , y la ejez la del icio. Asi los chinos cuyo impe io es an an iguo , de- bie an habe llegado á la mas al a pe eccion , supues o que no p a ecen de a es ni de ciencias; sin emba go pe se e an en sus supe s iciones y en la dep a acion de sus cos umb es; y siguiendo en es o la ma cha ine i a- ble de odas las sociedades humanas son hoy mucho mas dep a adas que en los siglos an e io es. Los indicios de un cambio p óximo que se ad e ían hacia los úl imos iempos de la epública omana , sola- men e p ueban que cediendo al impulso malé ico del epicu eismo , se ap oximaba ápidamen e á una disolu- cion social y eligiosa, y que si i ía aun, lo debla á al-. gunas ins i uciones conse adas de las edades an e io es y á los es os cada di-a mas débiles de la p obidad y hon adez na u ales. Ademas cuan o mas supe s iciones hay en un pais , mas co ompida es la mul i ud. Po úl imo si los epicu eos y los a eos desp eciaban el poli eismo , ¿ es cie o que el pueblo y los magis a- dos pa icipasen de es e desp ecio? Aquellos ilóso os no - 38-, comba ían solamen e el poli eismo y la idola ía; sino que pa ecidos á los deis as de nues o iempo y sin du- da po los mismos mo i os co nba ian oda eligion sin pensa siquie a en sus i ui á es e ínculo y alma de las sociedades humanas alguna o a cosa que e i a a su di- solucion y pe ecimien o. En cuan o á lo que pensaban los magis ados y el pueblo del poli eismo y' sus o pes supe s iciones , bas an e lo p oba on es siglos en e os de odio y u o inaudi o con a los c is ianos. La p opension al mis icismo y al e i o que se nos opone con el in de apo - ya es a p e ision de un cambio pa a me- jo a po las solas ue zas de la na u aleza , podia muy bien encon a se en algunos indi iduos; pe o no en la mul i ud. Ademas el -his o iado Jose o ¿ no habla de es o á causa de su a o con los judios co no judío que e a , ó mas bien con los c is ianos que comenzaban á di undi se po odo el impe io omano? En cuan o al co o núme o de indi iduos de uno ú o o sexo que se escapa on ca p o po milag o de la-co - upcion uni e sal, no hubie an podido consegui lo ja- más po sí mismos, y lo debie on ya á los auxilios de la e elacion p imi i a , ya á alguna comunicado!' con el pueblo escogido de Dios. Obse emos sob e odo , pa a da mayo cla idad y e idencia al asun o , que una cosa es habla de la mul i ud , y o a de algunos indi iduos. Cuando decimos que la azon humana po sí misma e a impo en e pa a co egi es os males , hablamos de los pueblos o la mul i ud como lo p ueba el hecho: en cuan o á algunos indi iduos pa icula es de la especie. humana podian , absolu amen e hablando, e i a la su- pe s icion uni e sal y la e gonzosa co upcion de las cos umb es , po que si nadie hubie a podido , has a los mas co ompidos se ian disculpables. Po eso en odos iempos han sob enadado algunos homb es pu os é in- eg os , semejan es á islas lo an es, en' el ma de icios --- 39 en que habia nau agado el mundo en e o; pe o n con- esa es as elices excepciones no concede é que aquello% homb es se hayan sal ado sin el auxilio de la e elacion p imi i a , cuyo conocimien o llegó á odas las naciones como lo p oba é mas adelan e, d á lo menos sin alguna comunicacion con los ado ado es del e dade o Dios. Y de es e mismo ejemplo esal a con mas ue za la necee. sidad de una e elacion sob ena u al. Los ejemplos suel os de i udes en algunas pe so- nas no des uyen el hecho cons an e y gene al que he-. mos sen ado , po que no ha de pa i se de una á dos 1- 1 c - I clones ilus es pa a juzga el e dade o modo de i i de los pueblos an iguos , sino de la se ie , de la pe pe- uidad y enlace de odos los hechos. La admi acion de S. Agus in hácia los omanos e- quie e explica se. Admi abalos en compa acion á los o os pueblos, en los p ime os iempos de su epública, y sob e odo p escindiendo del cul o de los alsos dioses y de los demonios. Leanse sus palab as: « Aunque 103 omanos, semejan es en es o á odas las demas naciones, si se excep úa únicamen e al pueblo julio , ado asen á lo:; alsos dioses é inmolasen íc imas , no á Dios , sino á los demonios ; sin emba go amaban la glo ia y des- p eciaban el dine o. Aspi aban á una glo ia inmensa , y no quedan las iquezas sino en cuan o e an pu as y ho- nes as. Ama on pues es a glo ia con a do , quisie on i i po ella , y no acila on en mo i po ella , so o- cando con es a g an pasion odas las demas.» Vease en qué sen ido y con qué es iccion elogia S. Agus ín á aquel pueblo ilus e. ,Ademas no hay sino echa una ojeada po los p ime os lib os de la Ciudad de Dios pa a e en e ec o lo que pensaba de las cos umb es o- manas. Mese ambien: el conócimien o de un Dios sup e- mo y único ha exis ido siemp e en e los homb es. ly — 40 — pe o des igu ado, so ocado con una mul i ud siemp e c ecien e de e o es, ábulas y supe s iciones, y en ninguna pa e en su p imi i a sencillez. Sin duda no se- emos noso os los que neguemos es e pensamien o de Te uliano que el alma es na u almen e c is iana ; pe o con cuán os absu dos comen a ios habian des igu ado Jo , 1 paganos, co ompido y hecho inin eligible es a idea sublime de la unidad de Dios! Lo mismo sucedia con aquellos conocimien os gene ales sob e lo jus o y lo in- jus o, sob e la i ud y el icio , imp esos en nues a alma po la mano omnipo en e de Dios. Co ompidos y ex a iados de su uen e es os conocimien os que en a- necen con jus icia á la na u aleza humana , se habian con e ido en ignominia suya : an pe e sa é insensa- a e a su aplicacion en la p ác ica enmedio de la dep a- acion gene al! En ano pues a i man los deis as, conside ando al homb e en abs ac o pa a eludi es os documen os de la his o ia, que hubie a podido ailuel e o ma se po si mismo y sin necesi a de ninguna e elado ) sob ena u- al : odas las eo ías y aciocinios no pueden des ui un hecho cons an e y uni e sal. An e es e hecho an e iden e como el dio y que no pueden nega sin echa- za , como ya liemos dicho, odos los monumen os his- ó icos , se hunden ya las objeciones que sacan unas e- ces de la ue za na i a de la azon , o as de la ley na- u al , ya sus mas ingeniosos sis emas. En e ec o, y aqui en a nos en la segunda pa e de la p óposicion sob e que undamos la necesidad de la e- elacion di ina , es deci , la imposibilidad en que se ió el homb e, una ez caído en el e o , de abandona le po sí mismo, aunque los sace do es de Egip o, los gim- noso is as de la India , los magos de la Peisia y los i- lóso os de A enas y de Roma se dedicasen al es udio de la sabidu ía ins i uyesen escuelas y academias, y o - 1 - masén sec as po una la ga se io de a ios y de siglos; sin emba go no pudie on jamás lle a los pueblos al conocí- mien o de la e dad y al cul o del Dios e dade o. Es a emp esa sublime ue supe io á sus ue zas , po que siemp e hubo de su pa e es al as in encibles: al a de unidad, al a de au o idad y al a de sancion. Fal a de unidad: no solamen e las escuelas , sec as y academias , sino cada uno de los ilóso os di e ian en- e sí en la enseñanza de la mo al y de la eligion. Lo que una escuela ap obaba , o a lo comba ia, y aun á eces se le an aban los discípulos con a los maes os; de sue e que odas aquellas escuelas ilosó icas degene- a on en el escep icismo á esul as de la al a de con- sen imien o y unidad. Asi los mismos ilóso os se impo- sibili aban pa a pe suadi á los pueblos. Fal a de au o idad: no habla en ellos una au o idad pe sonal , supues o que no eilian po sí ninguna po es- ad sob e el pueblo: no habla au o idad de doc ina,su- pues o que po muy g ande admi ado a que in undiese la suya , no bas aba jamas pa a hace deja á los pueblos las es idu as manchadas de que los hablan e es ido sus pasiones. No habia en ellos una au o idad eal, ó pa a deci lo mejo , no habla au o idad de ningu- na especie. Y ademas cómo pudie an habe lib ado á los pueblos del yugo de la supe s icion, cuando ellos mis- mos le lle aban olun a iamen e y has a hablan e igido en p incipio que e a p eciso some e se á él y acomoda - se á odas las supe s iciones popula es , ya pa a e i a la enganza de los magis ados y los cas igos de la ley, ya pa a conse a su ida y bienes? El mismo Sóc a es, conside ado o dina iamen e como el má i del mono- einno, sac i icaba á los dioses de su pais , segun lo a es igua Jeno on e , su bióg a o y apologis a. Po úl imo al a de sancion: no eniendo aquellos ilóso os ninluna especie de au o idad no hiñan podido --- 42 — p opone ni ecompensas , ni penas á los obse an es y ansg eso es de sus p ecep os, y aun des uían con sus chanzas oda c eencia, compa a i amen e-u il , en los calabozos del Tá a o y en los campos Elíseos. Pues sin una sancion cie a ¿ de qué pueden se i á los pueblos los a ados de mo al mas elocuen es pa a a ae los á la luz de las i udes ó saca los de las inieblas del icio'? He dicho es al as , no solo pa a explica la im- po encia de los an iguos ilóso os, sino ambien pa a p oba con a los deis as y acionalis as de nues os dial que adoleciendo ellos de es as es al as no podian ni pod ian jamás dejando á un lado la e elacion di ina, acudi en soco o de los pueblos, como ampoco Pudie- on sus an eceso es. Sen ado es o con inuo y digo: Es un hecho pa en e é indudable que ninguna sabidu ía é indus ia humana ha podido saca á los pueblos p i ados de e elacion de la dep a acion mo al y eligiosa en que hablan caido. Aun cuando aquellos ilóso os lo hubie an deseado al- dien emen e , no hubie an podido ú causa de las al as que hemos enunciado y que les e an inhe en es : luego es absolu amen e necesa io un auxilio ue a de odos los ecu sos humanos y que encie e es as es condiciones, unidad, au o idad y sancion , de que ca ecie on los iló- so os. Y qué puede se es e auxilio sino la e elacion di ina y sobi na u al- en que b illan en sumo g ado la unidad mas absolu a , la au o idad mas g ande y la sancion mas e icaz ? Mas ¿qué esponden nues os ad e sa ios? Oigamos á Ammon y á Wegscheide . Es cons an e, dicen, que la azon , en cuan o es una po encia exp esa de concebi las ideas á po - mejo deci , la idea misma, es una a- cullad que Dios ha dado al homb e pa a cul i a la asi- duamen e, de sue e que , iniendo en su auxilio cie as ui 43 — ci cuns ancias elices, aídas po la di ina p o idencia, pueda cu a se á si misma y lib a se de las inieblas del e o . Po an o hay que dis ingui en e la azon ue a de los hechos y en los mismos hechos. Ademas no puede duda se que casi odas las g andes escuelas ilosó icas se mos a on admi ablemen e aco des ace ca de las ma e- ias mas g a es que ocan á la eligion y á las cos um- b es, como Cambien en cuan o á los p ecep os del a e de aciocina ; y aun en e- los esc i o es que llamamos p o anos , y que los de enso es de las inieblas abo ecen y calumnian injus amen e, hay muchos cuyos pensa- mien os sob e la eligion y la e dadson bellos, admi a- bles y poco di e en es de las máximas y doc inas de Jesuc is o. Al con a io en e los que se glo ian de con esa y segui la misma e elacion , se obse a g an di e sidad de opiniones: y es a au o idad de la e ela- clon no ha podido e i a que sus pa ida ios incu an en una mul i ud de e o es y supe s iciones, unos absu dos y pe niciosos los o os. Pe o si Dios hubie a que ido que odos los homb es en odos iempos u ie an las mismas ideas de las cosas di inas ; si hubie a que ido que la esencia y la o ma de las ideas eligiosas uesen absolu amen e las mismas en odos ; cie amen e que aquel cuya olun ad es omnipo en e, hubie a hecho en es o lo que hubie a que ido; y los medios empleados po él hubiesen conseguido el obje o sin que se hubie a podido duda ni nega . Respondamos sucesi amen e á es as objeciones como hemos hecho has a aqui. En p ime luga en cuan o á la posibilidad ideal, con que los inc édulos a guyen, de ilus- a se y di igi se la azon po si misma, no des uye de ningun modo la se dad del hecho sen ado po noso os. No es mas que una eó ia imagina ia, que ae su o i- gen, como p oba emos mas adelan e, de la exis encia de es a ekelacion que comba en con an a injus icia. Asi alismo acional, sos ienen que la eligion c is iana es á en pe ec a a monía con la azon, y sin emba go dan una causa sob ena u al á es a eligion, comba en las leyes del pensamien o que dió Dios al homb e, po que oda doc ina eligiosa que se supone conco da con la azon , debe po lo mismo conco da con, las leyes na- u ales que cons i uyen la azon. Ademas habiéndose a ogado muchas de las eligiones llamadas ulga men-- e posi i as la dignidad de una ' e elacion di ina , so- b ena u al y milag osa , no i ay o o medio pa a p e e- i la una á la o a , á no que se quie a p ocede e- me a iamen e y á ciegas , que examina con cuidado si sus doc inas concue dan . con las de la ec a azon que hemos ecibido inmedia amen e de 'Dios mismo. Es a es la egla indispensable: odo el' que en es e examen ehuse some e se á ella y segui la en la e dad , debe eme que si po casualidad un demonio ó un homb e, imponiéndose en iados de Dios, se a e en á enseña le lo also en ez de lo e dade o y el mal en luga del bien, se lo pe suadan y le hagan adop a las doc i- nas mas inju iosas á la di inidad como e eladas po es- a misma di inidad. La his o ia de los pueblos nos en- seña cuán os c ímewes se come ie on en e los homb es du an e aquel sueño olun a io de la azon y bajo el yugo de es a c eencia sin examen en los dogmas de una e elacion di ina. Reco démos ademas, con inúan nues- os ad e sa ios, que apoyándose oda e elacion , asi como la his o ia , en los es imonios de o o, no hay ci ninguna que pueda conduci nos á una pe suasion an absolu a como la que nace de la azon , cuyos dec e os in ima ,a1 homb e su p opia conciencia. Cuan o mas im- p esa es á na u almen e una eligion en el co azon del homb e , mas sien e su ue za 'bené ica en odas las ci - cuns ancias en que puede halla se. Po úl imo el a gu- men o mas especioso en que se apoyan los pa ida ios de la e elacio i- di ina-, no es mas que una e dade- a pé icionde p incipios en é minos de escuela. En e ec o lo sacan de lo que leen en cie o lib o cuya com- posicion , segun ellos, es sob ena u al ; y po que es e lib o sob ena u al con iene una e elacion sob ena u- al, quie en que demos é á es a e elacion. i e o ¿quién no e que es o es sen a po demos aciou lo que p e- cisamen e hay que demos a ? Tambieii es incu i sin duda alguna en el mismo de ec o de lógica el que e unda la debilidad de la azonliumana y la insu icien- cia na u al en la doc ina del pecado o iginal. Es p o- cede con a las eglas lógicas el unda sob e a gumen- os sacados de la azon y de la iloso ía una é eligiosa que es comple amen e agena de Dios, y.que no se quie e que la azou y lá iloso ía puedan juzga po los medios p opios de ellas. Tales son los aciocinios de Wegs- cheide en su ob a ya ci ada pa a p oba su sis ema de acionalismo. Si algunos pa ecen obscu os i los lec o es, quéjense al au o alemán : en es e pá a o odo es su- yo , pensamien o y o ma ; y9 he aducido palab a po palab o. Respondiendo p ime o en gene al di é que no solo no des uyen las objeciones de nues os ad e sa ios el. hecho sen ado po mí, sino que ni le des i úan siquie- a: asi quedan in ac as la ue za del a gumen o que he in ocado , y las consecuencias que se de i an necesa ia- men e de él. Pe o ya es iempo de ol e á mi mé odo, y esponde pun o po pun o á las di icul ades p o- pues as. objecion sacada de que el homb e, lo mismo que los animales , debe ene en sí los medios p opios de al- canza el in pa a que ue c iado, ca ece absolu amen e de alo . En e ec o si es cie o que los animales, ob an- do ins in i a y necesa iamen e , deben habe ed? bi d° odos lo s medios de consegui el in que les es pub. 52 plo, 'no puede sucede lo mismo con el homb e, que ha ecibido la azon pa a elegi y conduci se lib emen e, Puede pues apa a se, , si quie e, de su in p opio, y cie amen e los es imonios de la his o ia y la expé ien_ cia p ueban lo bas an e que espec o del cul o que debe á Dios y de las di e sas obligaciones que iene que-cum- pli , .so des ió en' los iempos an iguos, y se des ía e , gonzosamenie odos los días. -La misma expe iencia nos •p ueba que no ha podido jamás sali de aquel ol ido pú- blico y uni e sal de sus debe es sin auxilio ex año, que no solo es ablezca leyes posi i as pa a eco da selos, sino ambien pa a hace selos ama y obse a . Po es e auxi- lio ageno del homb e es p o egida la dignidad del homb e y de endida .con a el homb e mismo: po es e auxilio es conducido con Inas segu idad al bien; y en in po es e auxilio se le da ocasion de eje ci a las i udes que le son p opias , y de conoce mejo las pe ecciones admi- ables de la di inidad. La azon bas a al homb e, añaden, pa a conoce Sus debe es é in ima le mo i os su icien es de cumpli - los; pe o es a es una hipó esis en e amen e g a ui a que la expe iencia y los hechos des uyen absolu a-. men e. Es o es lo que se dispu a , y los acionalis as mismos come en esa pe icion de p incipios de que nos acusan , po que dan po .p ueha lo que hay que p oba , y que ademas es de odo pun o also. No se ha de con- cede - odo á la azon, ni nega selo odo; y los pa i- da ios de la e elacion no ocan á los de echos legí imos de aquella.Luego es mala é , de los acionalis as cuando a i man que se exige una c eencia: ciega en nomb e de es a e elucion , que po el con a io ecomienda á cada paso el uso de la azon lejos de p osc ibi le. Las p e oga i as de la azon con espec o á la e elado!' son examina los undamen os en que es a se apoya, y una ez econocidos aquellos undamen os como legi. 53 - imos é inexpugnables su debe es some e se el/ I i- cosas que exceden las ue zas del en endimien o. La misma azon econoce como jus a - es a dis incion. En. cuan o á las cosas que no exceden sus ue zas, pue- de y aun debe examina las y es udia las bajo odos, sus aspec os. Es e modo de ob a no menoscaba en na- da los de echos de la azon humana , po mas que digan los acionalis as; al con a io e i a la caida de- la azon , que es ine i ab l e cuando el homb e es á p i- ado del auxilio, de la e elacion di ina. Nues os ad e sa ios suponen; pe o no p ueban que la azon humana p i ada de un auxilio di i- no se bas a á- si misma pa a conoce sus debe es y, cumpli los. Los hechos los condenan, ya lo hemos de- mos ado. ¿Qué impo a pues que ocupen la ípode, y desde allí- p onuncien sus o áculos.? El homb e se ia un insensa o, dicen ellos, si in en a a un acon ecimien- o sob ena u al pa a explica uno na u al que no com p endiese. Pe o noso os no in en amos nado: en el su- ceso de la e elacion: es a exis e, y hay señales cie as. pa a conoce que es e acon ecimien o es de odo pun o. milag oso. Lo p oba emos mas adelan e con en e a e i- dencia. No , es mas cie o que las doc inas de los ca ó licus es en en oposición con la azon , po que , aquellos- con iesan debe el conocimien o de cie as e dades á una e elacion di ina. En e ec o una cosa es, Guando una ez se han e elado, cie as e dades con enidas en el. ó dei de la na u aleza, econoce que es as e dades concue - dan con los p incipios de I a ec a azon, lo cual no es di icil ; y o a cosa llega al conocimien o de es as mis- mas e dddes sin el auxilio de la e elacion ; lo que po el con a io es an di icil, que han quedado á una dis- ancia inmensa de ellas no- solamen e pueblos en e os. du an e una la ga se ie de siglos, sino has a los ilóu- os mas sabios, segun hemos demos ado. Nues os ad- -- 54 — e sa ios pues mezclan dos cosas que no deben es a lo: sepa adlas, y se des anece la objecion. Ademas la e- elacion , como ellos dicen, no solo en ie a e dades de un ó den na u al , sino que aba ca o as supe io es á las ue zas del en endimien o humano; y asi el acio- cinio de nues os ad e sa ios cae po sí , po que se un- da en una suposicion alsa. Todas sus acusaciones e - san sob e un equí oco pe pe uo. Asi los c ímenes que achacan á la eligion , no han p o enido de la e ela- clon al cual ealmen e es, sino de la e elacion mal es udiada y en endida. La pe suasion que nol p opo ciona es a e elacion, implica la comple a ce eza an bien como cualquie o o modo de pe suasion. Segun odos los lógicos' hay es especies de ce eza: me a ísica, ísica y mo al: es a úl ima (omi o las o as dos que no ienen clacion con mi obje o) con al que sea comple a , y o ezca odas las condiciones eque idas, nos demues a la e dad con an a ue za como la ce eza me a ísica 5 y al cabo se asemeja comple amen e á ella. Asi yo es oy an cie o de la exis encia de Roma y Pa is como de la mia p o- pia, aunque la una ce eza enga de mi sen ido ín imo, y la o a del es imonio de o o. Pues en es a úl ima especie de ce eza se unda la exis encia de la e- elacion. Po úl imo es igunimen e also que la di inidad de nues os lib os san os sea el a gumen o mas especioso de los nues os. En oda es a discusion no le hemos em- pleado una sola ez, ni aun hecho siquie a alusion á él, y no po eso hemos dejado de p oba el hecho de la nece- sidad de una e elacion ¿Qué es pies lo que queda de las objeciones de nues os ad e sa ios? Nada, absolu amen e nada, y sin emba go en unos a gumen- os de an poco alo se undan los p o eso es de eolo- gía de las uni e sidades alemanas pa a engaña y sed. ...... 55 ....... .duci á la ju en ud que les es á enca gada. Esos hom- b es que se glo ian de lle a el nomb e de c is ianos, echan po ie a Tos undamen os del c is ianismo, qui- ándoselo odo á la e elado ' pa a da selo á la n- um: son deis as, y ¡ oda ía se dicen c is ianos! Tales son los u os' que ha . p oducido el p o es an ismo eu. Alemania. — 56 CAPITULO De las señales de la e elaelon di ina - y sob ena u al, En ano hab ia p obado yo la posibilidad y la ne- cesidad de la e elacion di ina y sob ena u al , si no es- ablecie a ademas señales cie as pa a dis ingui la de las e elaciones in en adas po el aude. Las señales mas segu as de es e géne o son los mila- g os y p o ecías po consen imien o de odos. Si exis en e dade amen e es as señales en apoyo de una doc ina ó de una mision que se anuncia como ob a de Dios; de- be des anece se oda duda. No admi iendo los deis as y acionalis as ninguna e elacion sob ena u al, no admi en de consiguien e nin- guna ob a sob ena u al pa a con i ma la. En el sis ema de los acionalis as la eligion que se llama sob ena u al , no es o a cosa que la eligion na- u al bajo una o ma posi i a , p opues a en nomb e de Dios y en uel a en dogmas a bi a ios y en abulas pa a es ablece mas ácilmen e su au o idad sob e el espí i u de los simples é igno an es. Asi con espec o al dogma llaman ellos a bi a ias las eligiones de Moisés y de Jesuc iso; y con espec o á las na aciones que p ueban milag os , las llaman mi ológicas. Po con- siguien e lejos de admi i ningun hecho milag oso en o e p oo 57 apoyo de la e elácion sob ena u al, 6 en ábulas en es os hechos, b los explican po las leyes de la na u aleza. Siendo ales es os so ismas impíos , ¿ qué hemos de hace pa a e u a los ? Nada mas que de ini las palab as y p o ecía en el sen ido ca ólico; po que con es a sola de inicion p oba emos que son las señales mas segu as de la e dad de una e e- lacion en a o de la cual se - e i ica on: solo que siendo as a la ma e ia di idi emos nues a espues- a en dos a ículos p incipales pa a e i a la con usion: en el p ime o habla emos de- los milag os , y en el se- gundo de las p o ecías. En cuan o á los milag os an es de en a en discu- sion examina emos las muchas di icul ades que se sus- ci an con a ellos.  • Viniendo la palab a milag o del e bo admi a , y acos umb ando los homb es admi a odos los e ec- os ex ao dina ios cuya causa igno an , ocu e una p ime a di icul ad. Si la causa es na u al, es deci , si se-encie a en las leyes de es a na u aleza co po al y isible; el e ec o se á asomb oso ó admi able sin se po eso un milag o, y las leyes d-e la na u a- leza, que una ez le p oduje on, debe án p oduci le muchas mas. De los agen es na u ales unos pe enecen al mundo isible, o os al in isible, ales como los lingeles buenos ó malos, cuya exis encia ( y sea dicho de paso) no admi- en los deis as y acionalis as sino cuando co icicen su ne- cesidad pa a comba i la au o idad de los milag os. Aho- a como desconocemos las ue zas posi i as de es os es- pí i us , deci nos que puede sucede á eces que no dis- ingamos bas an e en un milag o si p o iene de Dios 6 inmedia amen e po él ' nis no ó media amen e po los ángeles; y de ahí nacen algunas di icul ades sob e la de- - 58 - inicion del milag o. He dicho algunas e es, po que en, e ec o hay milag os , como e emos, que solo pueden, a ibui se á la accion inmedia a del mismo Dios. Y sin, emba go no siendo odos los milag os de es a úl ima cla- se, es opo una y necesa ia una discusionsob ees e pun a. Supues o que el milag o p opiamen e dicho puede se al po su na u aleza á ci cuns ancias , la di icul ad que p ocede de la ue za y e icacia de los ángeles, no, puede ecae sino sob e los milag os que, san ales po sus ci cuns ancias, es deci , como p oba emos mas ade- lan e, sob e los milag os de segundo. y e ce ó den. Mas no pudiendo ob a los ángeles buenos sob e la na- u aleza ma e ial sino po ó den de Dios, ni los malos sin su licencia, desapa ece oda di icul ad de es a espe- cie. En e ec o cualquie a que sea el pode que se supon- ga en los ángeles , es cie o_ que si son buenos ob a án milag os pa a con i ma la e dad coma minis os de Dios; y si son malos na pod án hace nada pa a la con- li macion del e o , á lo menos en el sen ido de que no. pueda se des uido es e e o , po que se oponen abso- lu amen e á ello los a ibu os mo ales de Dios. Luego no hay pa a que nos de engamos mas iempo en es a di icul ad. Con o me .á es as obse aciones p elimina es no hay incon enien e en de ini el milag o con San o Tomas una cosa hecha ue a del ó den de oda la na u aleza c iada, ó como él mismo explica su pensamien o en o a pa e, solo se debe llama milag o lo que se hace di inamen e ue a del ó den comun de las cosas; po que aunque los hngeles es en con enidos en el ci culo de las na u ale- zas c iadas, como sin emba go no pueden hace nada sin la ó den ó licencia .de Dios , siemp e se á cie o que el milag o es lo que se hace ue a del ó den de oda la na u aleza c iada, ya in ínsecamen e , ya po sus ci - cuns ancias ex e io es,- como hemos p obado. Si es a de- ág inicion no ag ada á algunos espí i us , deScon en adizos; no ehusamos de ini el milag o una ob a sensible, asomb osa , con a ia al . ó den acos umb ado de la P o.. idencia y á las leyes de la na u aleza. Con es a c l e ini- eion concue dan , sal o la di e encia de los é minos, o- das las que dan del milag o . loS mas de los ilóso os y eó- logos , si se excep uan algunas ó en e amen e singula- es, ó dispues as a i iciosamen e con el in en o exp eso de engaña . Ademas con es a de inicion concue dan am- bien los cua o pun os que se exigen pa a p oba la e - dad del milag o :_ 1.° que el e ec o sea sensible : 2." que ninguna causa c iada pueda p oduci le en el ó den ex- pues o; :4.° que sea sob ena u al : .' que enga un ob- je o di ino. Yo no he a ibuido es a de inIcion á odos los eólo- gos indis in amen e , po que es bien sabido que Ca los Bonne y Claudio Hou e ille oma on o o umbo, y se- gun ellos el milag o no es mas que un suceso so p en- den e, cuyo o igen es á en las leyes a mónicas de la na- u aleza , aunque noso os no podamos descub i le. Sin emba go muchos desechan es a de inicion del milag o, al ez con azon. Yo no la juzgo aqui; pe o con ieso que la concep úo poco necesa ia pa a el obje o de aque- llos dos au o as, la e u acion de los so ismas de Espinosa. He excep uado a nbien algunas de iniciones singula- es y dispues as audulen amen e con la in encion ex- p esa de , engaña : al es po ejemplo es a de Locke: El milag o es una ob a sensible que supe a el en endimien o de los espec ado es les pa ece con a ia al cu so de la na u aleza , y la eciben co no una ob a di ina. Es a de- inicion del milag o des uye su misma . nocion , po que hace depende odo el alo de él del juicio que o man los espec ado es. O o an o digo de odas las denlas de- iniciones de es a especie , mas ó menos iciosas, que no engo iempo de e u a . 6 — ga en e una ob a na u al y una ob a milag osa. Asi e que juzgamos con ecuencia muy alsamen e de una cosa que la na u aleza no puede ob a la, y que es con- a ia á sus leyes; lo que puede acon ece en especial á los igno an es , incapaces del p o undo exámen necesa- io en al caso. Supues o pues que en los juicios de es a clase subsis e siemp e la duda , puede deci se que loa milag os sean una p ueba cie a de la di inidad de una e elacion, y en ano in oca es a el es imonio . de aque- llos. Los discípulos de Kan y los acionalis as adop an es as ideas de los an iguos deis as, y las deslien de mil mane as di e en es. El en endimien o humano , dice Kan , adolece de una especie de o gullo , conside ado sin azon po modes ia, que le hace a ibui sin acila al pode de Dios ó á cualquie o o pode sob ena u al odos los acon ecimien os ex ao dina ios del uni e so que no puede explica inmedia amen e po las leyes í- sicas y mo ales. La e dade a modes ia po el con a io consis e, cuando no se descub en inmedia amen e las causas na u ales é in e medias de un acon ecimien o, en espe a su explicacion de lo u u o mas bien que a ibui le á un agen e sob ena u al; po que es e es un deli io de nues o o gullo y sob e odo de nues a igno- ancia. Las causas de muchos acon ecimien os ó ac os de la na u aleza, sus azones y sus leyes suelen ocul a se- nos po debilidad de espí i u ó al a de expe iencia nues- a , como po ejemplo el mis e io de la gene acion. Sin emba go no puede conclui se que no exis an es as cau- sas y leyes , ni que Dios mismo ob e de iempo en iem- po en es e mundo sensible po la in e encion de causas in e medias , es deci , de una mane a inmedia a y so- b ena u al. En e ec o Dios es ableció el pensamien o hu- mano sob e ales basas , que cuan o acon ece en el uni- e so , po ex ao dina io que sea , debe a ibui lo á las causas y leyes cons i u i as del uni e so; y solo despues 67 ."dli de un clamen a en o y esc upuloso debe busca se en Dios la causa p ime a y sup ema de las cosas , de donde odo dimana po una se ie no in e umpida de e ec os. Asi lo ha dispues o. odo de mane a que no suceda nada que no pueda examina .el en endimien o humano y com- p ende lo despues de es e exámen. Siendo es o asi , al paso que se conceda que el pode de Dios es supe io á las leyes de la na u aleza que él mismo hizo, es menes- e con esa que el homb e , suje o á las leyes del pen- samien o inna as en él, no puede en ende la ue za y el pode di ino en el gobie no de las cosas de es e mundo, á no se po el enlace de las causas y de los e ec os cu- ya expe iencia adquie e con la ayuda de los sen idos. Nadie sin duda ( esponde é yo á es as objeciones) conoce bas an e las ue zas de la na u aleza pa a a i - ma con segu idad en odos los casos has a dónde se ex- iende su pode pe o la expe iencia enseña asi al hom- b e ins uido como al igno an e que hay casos en que es as ue zas de la na u aleza encuen an limi es que no pueden aspasa . Asi cuando se aspasan , e iden e- men e hay milag o. Y pa a da un ejemplo posi i o, en cuyo e eno ehusan siemp e coloca se nues os ad e - sa ios á in de queda ocul os en las inieblas de la abs- accion, aunque con esamos igno a has a dónde puede ele a se el noble a e de la medicina, sin emba gosabe nos con plena ce eza que ningun médico puede cu a á un en e mo po su sola palab a , ni es i ui la ida á un mue o, cuyo cadá e ence ado cua o dias en la sepul- u a ha en ado ya en pu e accion. Asi cuando acon- ezcan es as cosas, ¿ quién se a e e á á duda del mila- g o? ¿No le p oclama ian los mismos deis as y acio- nalis as dejando á un lado sus so ismas y azonamien os emb ollados? Po in ¿no pod iamos imi a aqui á aquel homb e sensa o, que pa a esponde á la negacion absolu a del mo imien o se con en a con echa á anda ? 68— Se e pues que si no conocemos odas las ue zas de la na u aleza , sabemosio bas an e pa a dis ingui en cie - os casos lo que no puede absolu amen e: Hacese hincapie en la di icul ad d£1 exámen y en la imposibilidad de los igno an es pu a-hace le: en algunos casos pa icula es al ez; pe o en los que acabo de enu- me a qué di icul ad hay en juzga de la esu eccion de un mue o? No hay mas que e . Ademas en los ca- sos di íciles de que no pueden juzga los igno an es , de. ben some e se al juicio de las pe sonas ins uidas. Añado que Dios pa a da es imonio á la e dad de su e ela- cion emplea milag os en que nadie puede equi oca se, po que su misma p o idencia es a comp ome ida en ello; de modo que los deis as se o jan di icul ades imagina- ias en odo es o. Desecha odos los milag os po exceso de modes ia é admi i los odos indis in amen e po exceso de o gu- llo, como habla K in , no es mas acional lo uno que lo o o y y es p eciso e i a igualmen e los dos ex emos. Noso os mismos , acusados de se c édulos en demasía, enseñaMos que en ma e ia de milag os no ha de c ee - se lige amen e y sin exámen. Pe o no se ia el colmo de la idiculez si al e po ejemplo que salia un mue - o del sepulc o á la oz de un homb e, se i ubease y se espe ase, pa a unda su juicio sob e al hecho, á que la na u aleza y el iempo le eno asen? Nues os ad e - sa ios suponen alsamen e, ó á lo menos pa ece que su- ponen , que los milag os se asemejan á los enómenos químicos, eléc icos ó magné icos cuya causa ísica pue- de encon a se , y de consiguien e pueden explica se; pe o no es esa la na u aleza de los milag os que ob a Dios en apoyo de su e elacion : es os no dejan luga á ninguna duda, ni suspension de juicio; y aun el mas igno- an e no puede engaña se, ni se engañado, a endidas sob e odo las ci cuns ancias en que se ob an aquellos. 69 - Sin duda. hay 'algunos acon ecimien os ex ao dina- ios que exigen un exámen a en o y un es udio p o- undo de sus causas po pa e del homb e; pe o ¿sucede eso con odos los acon ecimien os indis in amen e? Aca- bamos de p oba lo con a io. A si nues os ad e sa ios pecan con a la buena é y la azon diciendo de odos lo que no puede deci se mas que de un co o núme o , y colocando en la misma línea lo dudoso y lo que no lo es. El pensamien o humano , dicen ambien , de acue - do en es o con las leyes que Dios le dió , e ie e o zosa- men e á las causas na u ales odo lo que acon ece en la na u aleza ; pe o hallándose los milag os ue a de es a ¿cómo pod ía aquel e e i los á ella ? — Con que he- mos de c ee con nues os ad e sa ios que en el sis ema o denado y pe ec o cuya sabidu ía p oclaman ellos mis- mos, lo dió Dios odo al pensamien o humano y no e- se ó nada al suyo? Si el homb e en las cosas o dina ias no comp ende siemp e el gobie no de Dios, ¿ cómo le - comp ende á en las ex ao dina ias ? Objeciones sacadas del pode de los demonios.— Los demonios pueden hace cosas asomb osas que son mila- g os ó lo menos equi alen á milag os en -cuan o al e ec o ; y po consecuencia siemp e es a emos incie os si lo que conside amos como milag o po que excede las ue zas de la na u aleza que conocemos , debe a ibui se á una ope acion diabólica en ez de a ibui se á una ope- acion di ina. En es a duda, an es de o ma juicio sob e el au o del milag o, es menes e examina su doc ina y ce cio a se de si es buena ó mala; pe o ue a de que los mas son incapaces de hace semejan e examen, so- b e odo cuando se a a de una doc ina e iden emen e supe io á las acul ades humanas , no puede deci se que los milag os sean una p ueba de la di inidad de una e elacion , po que hay que juzga po es a misma e- 70 elacion de la di inidad de los milag os que se alegan en su con i macion.' Ya he p obado que la jus icia de Dios se opone á pe mi i á los demonios que ob en milag os que puedan obscu ece la e idencia de los suyos: con que asi las dudas con que se a guye en es a pa e, no exis en eal- men e. En e ec o es e iden ísimo qué si se ob a un mi- lag o en apoyo de una doc ina que p opo ciona jun a- men e el bien empo al y espi i ual del homb e y la glo ia de Dios, es e milag o no puede se ob a del de- monio, que es el enemigo de Dios y del homb e. Ade- mas hay que pesa las calidades mo ales del au o de esas cosas asomb osas, los ines que se p opone, y odas las ci cuns ancias en que se coloca. An es de unda su juicio sob e el au o de un mi- lag o , es menes e , se dice, ce cio a se po medio de un examen a en o si es buena ó mala la doc ina que p edica : sí , de una mane a gene al y de que sea capaz el homb e menos ins uido: no , de un modo analí ico y e udi o. Ademas no se ha de pe de nunca de is a que Dios no puede pe mi i á los demonios hace milag os de odo pun o semejan es á los suyos, sin lo cual se ia siemp e imposible en las cosas sob ena u ales dis ingui la e dad del e o . Pe o econocida la bondad gene al de la doc ina , el milag o es como el sello de su di i- nidad. Sin emba go , con inúan nues os ad e sa ios, la Esc i u a concede á los demonios el pode que oso os les negais, como lo es i ican los pasajes siguien es: «Si se le an a en e oso os un p o e a ó alguno que diga que ha enido una ision , y que p ediga un p odigio y una ma a illa , y sucede lo que anunció, y os dice: Va- mos y sigamos á dioses ex años; no escucha eis las palab as de aquel p o e a ó soñado , po que el Seño ues o Dios os p ueba. » En el nue o es amen o dice 7 1 ~a el mismo C is o: «Po que se le an a án . alsos«C is os y alsos p o e as , y ha án g andes p odigios y cosas asomb osas; de modo que seduci án, si ue a posible, á los mismos escogidos. » El Apos ol, hablando del homb e del pecado, dice: «Es e homb e que end á segun la ope ado ' de Sa anás, odeado de pode con sig. nos y p odigios alaces..,...» Po úl imo en el Apocalip- sis se dice de la bes ia que lle a dos cue nos en la en- e como el co de o : « Ob ó g andes p odigios has a hace cae uego del cielo sob e la ie a  y sedujo á los habi an es de la ie a con los p odigios que ob ó á p esencia de la bes ia. » Y mas adelan e: «Los espí i- us de los demonios son los que hacen p odigios y an hácia los eyes de oda la ie a.» Son innume ables, añaden , los pasajes de es a clase , y se ia an p olijo como inú il ci a los odos. Sí , espondemos noso os, la Esc i u a es i ica que los demonios pueden hace cosas asomb osas de cuando en cuando con el pe miso de Dios, ya pa a p oba á los buenos , ya pa a cas iga á los malos aumen ando su ceguedad; pe o no dice en ninguna pa e que esos p o- digios engan odas las señales de los e dade os mila-. g os, ni sob e odo que no se los pueda absolu amen e dis ingui . Así es que la mayo , pa e de los eólogos niegan que en los pasajes ci ados se a e de milag os e dade os y p opiamen e dichos, y se undan en las mismas palab as de S. Pablo que llama signos alaces á es os p odigios, como acabamos de e . Pe o aun admi- iendo que en los ex os que se nos oponen se a e de e dade os milag os, á lo menos con espec o á la de- bilidad del homb e , en es e caso siemp e acude Dios en nues a ayuda 6 con milag os mas pa en es, ó qui ando á los espí i us malos y á sus minis os oda posibilidad de eje ce su pode malé ico , á p ecipi ándolos en una e gonzosa con usion , de sue e que no pueda p e ale. 794 ce el e o sob e la e dad. Es o es lo que sucedió á los mágicos de Egip o en p esencia de Fa aon , cuando 110 pudiendo hace sali mosqui os del pol o se ie on obligados á exclama : «A qui es á el dedo de Dios. » Lo mismo acon eció á los p o e as alsos de &al á is a de odo Is ael cong egado; y es o sucede á en los úl imos dios del mundo á aquellos p o e as alsos que comba an la eligion e dade a, sob e odo si e lexionamos que C is o po su p ediccion qui ó de an emano oda su ue za á los p odigios que les sea pe mi ido ob a . De es os p odigios saca á Dios su glo ia , el mé i o de los jus os y la obcecacion de los malos. _Di icul ades sacadas de la his o ia. — No hay eli- gion que no se apoye en milag os. Sin duda son e da- de os milag os es i ui la is a á los ciegos, da la ida á los mue os , cu a súbi amen e á los en e mos , lle- a agua en una c iba , saca con un ceñido una na e pesadamen e ca gada y encallada en la a ena , co a un pede nal con una na aja de a ei a , y o as mil cosas po es e es ilo. Pues Vespasiano y Ad iano es i uye on la is a á algunos ciegos al deci de Táci o, Sue onio y Espa ciano: Esculapio esuci ó á And ogeo, hijo de , y á Hipóli o, hijo de Teseo , segun nos cuen a Diodo o de Sicilia, el cual a i ma ambien que el mismo Esculapio cu aba epen inamen e las en e medades de oda géne o en los emplos de Isis que le es aban consa- g ados : la es al Claudia lle ó agua en una c iba, y sa- c-ó á as a una pesada na e con solo su ceñido ; y A io Na io co ó un pede nal con una na aja de a ei a . Luego ó hay que deci de oda eligion que es di ina , ó hay que con esa que los milag os no pue- - den da un es imonio sólido ace ca de la di inidad de ninguna. No hay eligion que no se unde en milag os ; pe o de es os ¿cuáles son los e dade os y los alsos ? Esa es 73 la cues ion. Los que se nos oponen , no ienen ningun undamen o eal en los monumen os his ó icos. Los au- o es ci ados no los e ie en como es igos ocula es, sino po umo es incie os y no icias anas. Cice on los des- p ecia, Luciano se bu la de ellos, y los mas los a ibu- yen á los audes de los sace do es. Ademas ninguno de es os supues os milag os se hizo exp esamen e pa a apo. ya una eligion alsa , y la mayo pa e pueden expli- ca se po causas na u ales. A es os p odigios del paganismo se ag egan o os que ob a an los he ejes; y sob e es o , se ci a á Sóc a es y Sozomeno que a ibuy en di e en es milag os á los no- acianos y eu iquianos; y se añade que no solo Te u- liano, sino el mismo S. Agus in c eia en la posibilidad de es e hecho , supues o . que quie e que se juzgue de la e dad no po los milag os que los dona is as e cian á su a o , sino po las señales de la e dade a iglesia. Po úl imo lo que des uye oda duda en es a pa e, son los milag os ob ados en el sepulc o del diácono Pa is, he eje jansenis a; milag os que algunos p elados de la iglesia con esa on se e dade os, y cuya elacion exac- a y ci cuns anciada nos ha conse ado un sace do e pa isiense. Todas es as di icul ades, esponde é yo, no ienen el meno undamen o: los he ejes no han ob ado jamás milag os. José Bingham , he eje ambien, lo con iesa ingénuamen e , y aun p ueba muy á la la ga que nin- guno de ellos pudo, aunque muchos lo desea on a - dien emen e. Asi se cumplió á la le a aquel pensa- mien o de Te uliano en la compa acion que hace en- e los he ejes y los após oles. «Reconózco, dice , o- do el pode de los he ejes en imi a malamen e á los após oles : es os hacian de los mue os i os, y aquellos hacen de los i os mue os.» De aqui p o iene sin du- da que los p o es an es de nues os días se desa an con 7 1 — an a iolencia con a los milag os : como no pueden ha- ce los , no quie en que los o os los hagan. Po lo de- mas los ejemplos e e idos no ienen absolu amen e nin- gun alo , como ni ampoco las obse aciones con que se con i man. Lo que cuen an Sóc a es y Sozomeno en a o de los no acianos, lo saca on de los esc i os á de la adicion engañosa de aquellos sec a ios , y Sóc a es mismo con iesa que su elacion se unda en el es imo- nio de un al Auxenon, sace do e no aciano. Ni Te u- liano , ni S. Agus ín , al habla de los supues os mila- g os de que se jac aban los he ejes, los admi ie on ja- más como e dade os ; y en cuan o á los del diácono Pa is, ue a de que han causado la ignominia de la sec a de los jansenis as po lo absu dos é in ames, nun- ca los ha econocido la iglesia , y has a, los pa ida ios mas ciegos de aquel los han abandonado al desp e- cio publico hace mucho iempo. Di icul ades sacadas de la al a de ce eza. — Su- pues o que yo no he is o los milag os , dice el in.. c édulo, es oy obligado á c ee po el es imonio de o o , y de consiguien e no puedo a e igua la e - dad de la e elacion con plena segu idad. En e ec o siemp e queda en mi ánimo una duda in encible: los es igos de los siglos pasados que e ie en es os mila- g os , ¿se engaña on ellos mismos , ó quisie on en- gaña á los o os ? Y ¿ puede ac iminá seme po que no quie o c ee en semejan e ma e ia mas que aque- llo de que yo mismo -sea es igo ? Si hubie a de admi i se la exac i ud de es a obje- clon, no hab ía ninguna especie de ce eza mo al é his- ó ica pa a el homb e ; y es a .consecuencia a ed a á nues os mismos ad e sa ios. En ano dicen que los milag os equie en o as p uebas que los sucesos o di- na ios acaecidos en el uni e so: no ha de examina se el hecho en sí. mismo , sino la calidad de los es igos i 7 5 que le e ie en y a i man. Si es á p obado po su ca- ác e y i udes que -han sido incapaces de engaña o- lun a iamen e, y ademas si se han is o en ales ci - cuns ancias que haya sido imposible que se engañasen, su es imonio- equie e o zosamen e comple a é de nues a pa e. En e ec o no siendo di e en es de noso os los hom- b es de los iempos an iguos y gozando de las mismas acul ades; es de p esumi que ob a on en las ci cuns- ancias en que se halla on, del mismo modo que nos- o os mismos hubie amos ob ado. Po ejemplo si suple- amos que ha esuci ado un homb e , ¿cómo nos con-. duci iamos? Sin duda examina iamos a en amen e el hecho y odas sus ci cuns ancias: que iamos sabe si el homb e que se decía habe esuci ado, es aba eal- , men e mue o, en qué luga habia esuci ado, de qué modo , po quién. &c. Respec o de un ciego de naci- mien o que nos dijesen habia ecob ado la is a, y es- pec o de odos los hechos de-es a clase nos conduci iamos exac amen e del mismo modo, sob e odo si se hablan e ec uado pa a se i de p incipal es imonio á la e dad de una doc ina cualquie a; po que odas es as in es iga- ciones son peculia es del en endimien o humano , y á_ cilmen e pueden hace se. Es pues de p esumi que los homb es que nos han p ecedido, se conduje on así, á no que que amos supone los de o a na u aleza y ca- ác e que los homb es de hoy. Pe o semejan e su- posicion se ia el colmo de la impudencia y de la locu a. Nues os ad e sa ios insis en diciendo : Un a gu- ,, men o que se unda en el es imonio de los homb es, solo p oduce una ce eza mo al, es deci , una ce eza incomple a que no puede des ui la posibilidad del he- cho opues o. Asi aunque se eunan muchos homb es pa a a i ma que ha sucedido una cosa, no po eso deja - 89 — los homb es como á boles en mo imien o, y no sa- nó comple amen e has a que se epi ió la ce emonia de la imposicion de manos. Asi solamen e bajo es a condi- cion ansmi e á 'sus após oles la po es ad de cu a á los en e mos: «Les impond eis las manos ; dice, y se án cu ados.» A lo menos los após oles y discípulos no los cu aban nas que con la uncion del oleo ; y ¿qué cosa mas pa ecida á lo que conocemos del pode del magne- ismo? Nues os ad e sa ios ' en 'siemp e la cues ion bajo el pun o de is a que les con iene, y nunca bajo el que les es con a io. ¿Qué buena é hay _en supone que odos los milag os sean cu aciones cuya causa pueda depende de la ue za de la imaginacion ? Cie amen e la mul i- plicacion y ansmu acion de las sus ancias no son de es a clase. Cuando los au o es del magne ismo y sus iniciados hayan alimen ado y ha ado á cinco mil pe - sonas con cinco panes y dos peces, ó con e ido el agua en ino, como hizo C is o;, pod án ponde a nos la pode- osa e icacia de su imaginacion sin que nadie se oponga á ello. Has a en onces sus objeciones queda án educi- das á 'lo que son , so ismas anos y pue iles. Sin duda que en al unos casos se exige una é i a como condicion; pe o coli io causa e icien e y en odos los casos jamás. .Po ejemplo si se a a del suge o del mi- lag o los mue os ó los homb es p i ados de sus sen i- dos no pueden ene es a é. Supongamos al con a io que se a e no del suge o, sino del agen e del milag o; empiezo po no a que á eces ob a Dios milag os po me iacion de homb es malos , no segu amen e pa a la con i mado ) del e o , lo cual no puede se , sino pá a la mani es acion de su glo ia. En e ec o él mismo nos e n se iu.que los homb es pe e sos deben clama en el dia de sus enganzas y jus icias: «¿No hicimos muchos p odigios en u nomb e? Si muchas eces se exige la é 11:1 jl 8 3 -- pa a el cumplimien ode'los milag ós, es solo como con- dicion y nunca como causa e icien e del milag o segun suponen nues os ad e sa ios. No emos ademas que es- a é, po i a que sea, no iene e icacia sino en cuan o se e ie e á Dios mismo , á C is o ó á sus san os como obje o , y que es nula si se e ie e á cualquie o o, ya pe sona humana, ya demonio. Algunas en e medades de un géne o pa icula pueden cu a se po la imaginacion , es deci , que es a acul ad an pode osa de nues a alma puede en algu- nos casos deshace lo que habia hecho. Sí, la pe suasion ín ima de que uno se cu a á p oduce á eces la cu a- don casi in aliblemen e. No enemos di icul ad en con- cede lo, po que no lo econocen solamen e los médicos, sino el mismo Benedic o XIV en su ya ci ada ob a, don- de a a es a cues ion muy po ex enso. Po eso la con- g egacion de i os iene siemp e á la is a es e pode pa icula de la imaginacion humana al ap ecia y juz- ga los milag os. Pe o que e ex ende á odos los ca- bos lo que es peculia de algunos; que e que las ac- u as de huesos ó de algun miemb o , las he idas y las en e medades enidas po incu ables puedan - epa a se ó cu a se comple amen e po la ue za sola de la ima- ginacion ob ando ue a del cue po , no solo es una obs- inacion idícula, sino has a una locu a, Si en e ec o su- cedie a asi , si la imaginacion sola u ie a es e pode y le u ie a siemp e; se des ui ia el a e de la medicina y de la ci ugia lo mismo que los milag os. ¿Es eso lo que quie en nues os ad e sa ios? La mayo pa e de los e ec os a ibuidos al magne- ismo son alsos y g a ui os: si algunos son eales, p o- ienen de la pe suasion ín ima cuya e icacia hemos ad- mi ido en algunos casos espec o de las en e medades imagina ias. Po lo denlas ni podemos ni que e nosexa- mina odos los absu dos y ex a agancias de los mas- 111 ne izedo es: hay pocos homb es ins uidos que o los desp ecien , y Mesme , je e de aquellos, es conside ado gene almen e como un cha la an. Ademas ¿qué impo - a á la T esen e discusion que el magne ismo p oduzca e ec os admi ables en odos los casos de mue es apa- en es . ? Noso os hablamos de mue os eales, de mue - os esuci ados á la oz y po o den del auma u go: hablamos de Laza o ence ado cua o dial hacia en el. sepulc o y que. ya olía mal. La expe iencia ense- a - . á odos los homb es q e na. die puede a a c a lallu ia/del cielo po la ue za sola de su imag nacion: de o o modo en iempo de sequía, el emedio se ia ácil y p on o. Pe o á la e dad es e - gonzoso esponde con o malidad ,á ales locu as. Sen- emos 'pues á nues a ez una cues ion del mismo géne- o , y p opongamosla á es os dispu ado es. ¿Quién sabe si los homb es log a án, algun dia po la ue za sola de la imaginación pasa se sin come ni bebe ? Es e es un expe imen o que deben hace los au o es del magne is- mo. 1n e an • o la idiculez de sus objeciones bas a pa- a des ui las. Mese que C is o exig i siemp e la é de aquellos en cuyo oo hacia milag os. ¿ Acaso exigia la é de nadie pa a mul iplica los panes , comedi el agua en ino, esuci a al hijo de la iuda de Nai n y la hija de Jai o, y o os muchos milag os que omi o po bas a es os y no pode e e idos odos? El E angelio no lo dice: ¿dónde pues es á la p ueba de es a ase cion? Si á eces exigió la é como con licion, e a únicamen e po que los milag os que ob aba p obaban la di inidad de su mision; pe o nunca la exigió como causa e icien e y necesa ia. Po al a de es a é, añaden, no pudo hace milag os en su pais. No le al ó el pode , sino la olun ad po ha- be se mos ado sus compa io as indignos de sus bene i- cios; ue a de que si po es a azon no hizo muchos mi- -85 — M a los en e ellos, á lo menos es cie omn-c hizo algunos. d ' la imposicion de manos que.empleó C is o una ó dos- eces pa a ca g a á los en e inos, hocen nues os ad e - sa ios una ce emonia gene al sin la cual , no los cu aba, jamás. Que lean el , E ongelio : se de ienen con compla- cencia en el ejemplo . del ciego, cuya his o ia nos cuen a, S. Ma cos, y no dicen nada* de aquellas cu aciones ob a- das po la sola_palab al, aun en ausencia de los e4 mos9, ex endiendo asi, segun su cos umb e, un c iso.ex ao - dina io á odos los cie nas, au íque s é p obado lo con-- í- a io. Bajo es a sola condiciw , dicen ambien, C is o á. sus discípulos su, ma a illoso póde : no., jamás- les p esc ibió C is o es e ci o;-solamen e les p edijo que, siemp e que impilsie an las manos &un en e mo, sana- ia. Es as poiab as de _C is o con que se, nos a gu- ye, no son una ó den , sino.-una p ediccion.: la p ueba, ecusable es el con ex o de la his o ia e angélica. En &la leemos que el cojo sen ado delan e de la pue a del, emplo de Je usalem ue.cu ado po Ped o y Juan sin, imposicion de manos y sin. uncion-de o eo : que la som- b a de Ped o cu aba al , iempo de pasa á odos las que. cogia : que las es idu as de Pablo p oducian el mismo e ec o milag oso e c. Pe o el úl imo asgo de la objecion de nues os ad e sa ios da comple a idea de su buena . «Todo es o, dicen, se-pa ece en e amen e á los p o- digios ob ados po el magne ismo_. » Pues ¿dónde es an en los milag os del c is ianismo ese apa a o , esas con- ulsiones, esas con o siones, ese sueño le á gico, esos_ p epa a i os de oda clase., indispensables á las. ope a - dones del magne ismo y sin emba go las mas eces sin e ec o co no ellos mismos lo con iesan? ¿No es el colmo. de la impudencia es a compa a i o que se a e en á hace ? Ademas de los milag os- se apoya la e elacion di i- na en las p o ecias, La p o ecía se de ine gene alluew- ki - — e un conocimien o an icipado Y upa p ediccion cie a de un suceso u u o que no pueda p e e se na u almen e, ó mejo aun , la 'mani es acion de una cosa enide a ocul- a á las . c ia u as: De es a de inicion esul a que la p o- ecía , pa a se lo e dade a y p opiam-en e„ debe ence - a las es-coRdiciónes siguien es: 1. 0 debe se una p e, diccion cle a'y' no una p ediccion . - conje u al 2.° debe se la p ediccion de una cosa u u a-, lib e ó con ingen- e , .que po consecuencia no pueda sabe se po 'ningun a e ó ciencia na u al:. 3." . es a p ediccion debe , de e - mina se de mane a- que el acon ecimien o no se acomo- de á la p o ecía, sino que mas bien la - p o ecía de e - mine 'el acon ecimien o. — En o os é minos es . menes- e que la p ediccion que o ma el obje o de la p o ecía, no sea aga ni obscu a, ni equí oca, que no se pueda plega á odo acon ecimien o, -ni aplica se a bi a iamen- e.Siendo es ás condiciones las únicas que imp imen, un ca ác e di ino á la p o ecía, los end emos siemp e á la is a pa a- espnnde 'á los so ismas de nues os- ad- e sa ios. Pe o á qué Vienen es os só ismaS? Po que la p o ecía es un milagíó y aun el nias ue e de odos, po que lle a' la p ueba consigo. En e ec o 'cualquie a puede ce cio a se de la e dad de una *p o ecía, con al que sepa que se hizo an es del. acOn ecimien o , y que sus ojos ó su en endimien o conozcan que,se ha e i icado. Sigamosp ies-á - los inc édulos en odos sus odeos: ellos Megan la posibilidad de la p o ecía : "demos emos es a posibilidad : ellos comba en su ce eza : p obemos que es a ce eza es o zosa _ ellos- se empeñan . en a an- ca á la e elación di ina su a ma mas pode ósa: pongamosla en manos de aquella., y queda án con un- didos. Colo onio-, Epicu o y Ca neades en e los an iguos, y Espinosa - , los - socinianos _y los acionalis as en e los mode nos. nega on ñ niegan la posibilidad de la p o e- P 87 da. Es os son los ad e sa ios que nos salen al encuen- o , y á ellos enemos que esponde . Es a p oposicion: Dios conoce lo u u o y es dueña de mani es a lo, •es de una 'e idencia incon es able y no hay con adiccion ni epugna,ncia en admi i la. Fún- dase en lá idea misma •ue se o man los homb es de Dios, y en, la pe suasion ín ima en que es án y han es,- ado sien e , de que Dios lo s:Ibe odo. Quí ese es a n- cul ad:&,Dios,.y no e á ya un iempo odas las cosas que exis en , no aba ca á odos los iempos en la e e - nidad, cesa a, de se pe ec o,, en upa palab a no- se á, Dios. ¿Con qué sonsmas. a an los ad e sa ios, de obscu ecen la e idencia de es a p oposicion, que p ueba in- enciblemen e la posibilidad de la p o ecía? —Lo que no es aun., dicen ellas, no es nada: es asi que el obje o de la p o ecía es lo,que no es aun , es. deci , lo que no es nada , y lo que no es nada, no puede p e e se ni p e- deci se ; luego la p o ecía es imposible. Ademas es di í- cil, po no deci imposible, que el p o e a es á- po . si i a- men e cie o de habe ecibido de Dios la p o ecía que anuncia. Mas oda ía, oda p ediccion di inamen e ins- pi ada que descub e cla amen e el des ino ine i able de un homb e ó de un pueblo, des ino dependien e de cie - a accion p ecisa ejecu ada po ellos, epugna á la idea de un Dios san ísimo y bonísimo, es ablece la doc ina del a alismo , y des uye la libe ad mo al del homb e. Fácil es la espues a á- es as objeciones: el obje o de la p o ecía que no exis e en las cosas ac uales , exis e en las cosas con ingen es , y po consecuencia es pe - cep ible*á la in eligencia in ini a y sobe ana. Las cosas u u as son con co a di e encia ela i amen e á Dios lo mismo que las cosas pasadas son ela i amen e. á noso os. Las - cosas pasadas no son nada en si mis- mas; sin emba go es cie o que han sido : las cosas ui u as no son ac ualmen e; sin emba go es cie o que se án , si es que puede deci se que las cosas son pasadas 45 u u as pa a Dios , en ez de deci que odas es a ' p esen es á un iempo an e él. Asi p opiamen e hablan- do, no hay p esciencia en Dios, sino ciencia. Esimposible , se obje a, que el p o e a es é posi i- amen e cie o de habe ecibido la p o ecía que anun- cia. Ya he espondido á es a di icul ad a ando de la posibilidad de la e elacion di ina: no ol e é á habla de ella , mucho mas cuando la p o ecía lle a la p ueba en sí misma , y el cumplimien o del suceso que anuncia, demues a su e dad de un modo i ecusable. En ano alegan los inc édulos en es a cues ion la jus icia y la bondad de Dios só p e ex o de a alismo. En e ec o no sucede la cosa po que es á p e is a y p e- dicha ; pe o es á p e is a y p edicha po que es á aun po eni . Luego si las p edicciones e dade amen e di- inas encie an alguna necesidad en sí mismas , es una necesidad deducida de una causa y simplemen e hipo é- ica , po que es menes e que una cosa sea an es de e - se y descub i se (1). Conside ada la p o ecía bajo es e aspec o iene mu- cha mas ue za que el milag o pa a p oba la di inidad de la e elacion. Su luz es an b illan e , que no saben los inc édulos cómo apaga la II obscu ece la siquie a. Asi es á menos expues a á sus i os que el milag o p o- piamen e dicho. F e e po ejemplo, ó mas bien e au o ) Epleu o y Ca neades en os a gumen os no lia en ías que ep oduci los acionalis as en su nomb e, habían susci ad, ya es a di icul ad que Wegscheide y las suyos pon- de an an o. Es inú il de ene se en una ma e ia ago ada. Ci- e on en e los paganos y S. Agus in y,--San o Tomas en e los e is ianos•no dejan nada que desea en cuan o á la é u a- cion de es e so isma. 141 !¡ j 89 oil•••• de la ab a publicada en – su nomb e, despues de habe . ecogido abajosamen e acá y 'acullá a gumen os de o. da especie con a las p uebas del c is ianismo y con a. su doc ina y milag os, se de iene al llega á las p o e. c as y las- pasa absolu amen e en silencio como si no, las hubie a is o. Pe o lo que na hizo F e e ó su homó- n.ima, lo hacen los acionalis as, no pe donando diligen- cia pa a qui a es a seilal e iden e de su o igen á la e- elacion di ina. y sob ena u al. Examina emos inmedia- amen e sus a gumen os.; pe o an es es bueno sen a con solidez es a- p ueba an decisi a.. La p o ecía, decimos noso os., es la seña} mas cie - a de la di inidad de la e elación sob ena u al. En e ec- o no pudiendo eni mas que de Dios oda p o ecía p opia y e dade a,. cuan as eces hay p o ecía , o as an as hay p ueba i esis ible é in encible. Todas las naciones juzga on asi , y sus sabios consag a on es a c eencia comun en un adagio que conse ó Ciceion: «Si hay p o ecía , hay dioses: si hay dioses , hay p o ecía.» Es a c eencia gene al de las naciones que puede de- ci se que se unda en el sen ido coman, no de iene á nues os ad e sa ios. Segun ellos oda p o ecía es el u o de la imaginacion humana. Dicen que es a acul- ad a dien e exci ada mas po alguna pasion ex ao di- na ia e oca lo u u o an e sí , y se igu a que e p e- sen e el obje o de sus espe anzas ó emo es: po o a pa e lo pasada la ins uye, pa deci la asi, sin sabe lo ella ; de sue e que hay ci cuns ancias dadas en que los acon ecimien os pueden ealiza algunas conje u as pu- amen e humanas ; de lo cual nos suminis a muchos ejemplos la his o ia de odos los pueblos. ¡ Can que se nos oponen p edicciones incie as, con- je u ales , inde e minadas que pueden sucede (S no su- cede ! La imaginacian mas i a y exci ada con mas ehemencia ¿puede ene alguna in luencia en las ohm- - 90 -- ules lib es de los homb es y en .sus acciones, que po es a . po eni , no son de e minadas po ninguna cau- sa pa icula ó gene al ?, Eso es lo. que hab ia que p o- ba , pa que al in dando, á Dios lo que es de , Mos ¿qui- amos al homb e lo que es del homb e ? Po que se e- i ica un acon ecimien o p edicho, ¿decimos que nece- sa iamen e es ob a de Dios ?Noso os mismos hacemos p o ecías y no. hay homb e que no las haga. Del ca ác- e de un niño, -de sus hábi os y de sus inclinaciones conje u amos su sue e u u a, y h de los impe ios de las ci cuns ancias polí icas en que se encuen an. Unas eces los sucesos ealiza unues as conje u as , y o as las con adicen. Y ¿po qué Po que el homb e , no puede coma Dios ab aza odos los casos pibes en sus p e isiones. Pe o si las p o ecías inie an de Dios como a i - mais, nos esponden los acionalis as, :debe ían se pe -. ec amen e cla as é ^indudables. Mas en ano buscamos algunas que lo sean en el an iguo y nue o es amen o: no las hay. La misma p ediccion de Jesuc is o sob e la uina de la epública judía no se enuncia bas an e cla- amen e. Ademas de es a al a de cla idad las p o ecías llamadas di inas encie an o as de oda clase. Unas e- ces se hallan en boca de homb es mani ies amen e indig- nos de la inspi acion di ina: o as el suceso no concue - da con la p o ecía, y en mil pa ajes se con adicen unas á o as, ó se undan en las adiciones mi ológicas y supe s iciosas de los pueblos. O as eces el a i icio de los esc i o es heb eos consis e en ingidas en is a del suceso e i icado. En o as pa es, o cida su signi icá- cion p opia , se acomodan al acon ecimien o ó se ponen audulen amen e de acue do cín él. Aun hay mas: el mismo Jesus juzgó poco hono í icamen e &los p o e as heb eos, y los após oles con esa on qué las p o ecías de aquellos son ob ado as é impe ec as. Po úl imo Jesus 9-1 siguió en 1a in e p e ación de las p o ecías el néloao empleado po los almudis as' y- abinos, que hallamos muy po ex enso en las ob as de Filon y. Jose o , es de- ci „que se ap o echó hábilmen e de que a ios o ácu- los de las p o e as pa ecia s que ,se e e ían a su pe sona y acciones pa a aplica selos 1 . á in de que los indios c e.- yesen en él pe suadiéndose pa es a Con o midad enga- . íosa en e las ideas de aquel/os y los hechos que e a el Mesías des inado á unda cie o eino espi i uol (1). ( ) Es as p oposiciones blas eyna o ias se dos acionalis- as an acompañadase muchas ci as de nues as san as es- c i u as; pe o solamen e con la indicacion de los capi ilos. y e sículos, cuyas palab as se gua dan bien de -copia Tal es su mé odo, del qne se sepa an niu a a ez Ob an asi po dos mo i os: p ime o po engalla á los igno an es y o•ni-. a mas ácilmen e su mala é ; y segundo pa a mos a su ciencia en es as ma e ias. El p ime mo i o ¿' es os es in- digno de un esc i o que se iene en_ algo el segundo es pule. il , po que no ha quien no pueda os en a la misma ciencia omándose el abajo de hojea la Conco dancia de las es- e • í u as. Aho a pa a da un eie nplo de la mala é y de las ase ciones e.n , • amen e g a ui as de VVegscheide - en los pasa- jes que ci a , bas a á obse a que la ma e ia del capi u- lo XXIX de Isaias es la- des uccion u u a de Je usalem con- i mada á la le a po los acon ecimien os • que el capí u- lo XXXIV p edice la enganza de Dios en las naciones ; dic ion cumplida en los caldeos : que el capí ulo LX III, don- de se anuncian el iun o de C is o sob e sus enemigos y el abandono de la nacion judía, se ha e ec uado plena y en e a- men e; y po úl imo que lo mismo sucede con el capi u. LXVI , donde se p o e izan la ocacion de lose gen iles y el abandono 15 ep obacion de los judio 5 ,; l id ccano con el capi u- lo II de Daniel que a a de la s ision de Nabucodonoso y de las cua o mona quías. Lo que digo de es os capí ulos, puede deci se de odos. Pe o de qué si e Ole nos de engamos en es o ? Cuando la mala ; es an e iden e, ¿ no bas a indi a, la? 9 8 e Ammon en Libia , de Apolo en Delos, Del os y o as pa es, de La ona en Egip o bajo el nomb e do o áculo sebení ico, y o os mil que se ia muy p olijo enume a ; pe o que pueden e se ci cuns anciadamen- e en la e udi a-ob a de Mussa- d sob e es a ma e ia? ¿Quién no sabe ademas que los paganos les pedian y las mas eces alcanzaban p o ecías , es deci , espues as so- b e cosas obscu as, ocul as y en e amen e ue a de los acon ecimien os humanos? Luego nada iene de ex a- Tio que los paganos hayan mi ado aquellas espues as co no inspi adas po la di inidad. Los paganos y los c is ianos admi en igualmen e _los e sos sibilinos an céleb es; y á lo menos es imposible nega que los de- monios pudie on p edeci cie os acon ecimien os que ellos mismos debian ejecu a . _ De es as objeciones unas se han des uido con nues- os an e io es azonamien os , y o as an á se lo. Dí- ese que casi no hay ninguna di e encia en e los o á- culos paganos y bíblicos : al con a io las hay comple a- men e ca ac e ís icas y esenciales, aunque apoyados noso os en os es imonios de los san os pad es no c ea- mos con Van-Dale y Fon enelle que deban a ibui se odos los o áculos gen ílicos á los audes de los sace - do es. Indiquemos solamen e algunas di e encias de es- as, y bas a án y aun sob a án. Los o áculos y adi ina- ciones de los paganos e an algunas de una na u aleza singula , sin enlace ni conexion , ela i as á sucesos muy p óximos, á los asun os de cie as pe sonas ó pue- blos, y an ambiguas; que sucedie a lo que sucedie a, siemp e pá ecia que se habia p edicho. Son no ables las palab as de Cice on á es e p opósi o: «Aho a, dice, engo á í , Apolo , po que. C isipo ha llenado su lib o en e o de us o áculos, en- pa e alsos, segun mi opi-- nion en pa e e dade os po casualidad, en pa e equí ocos y obscu os &c. » - 99 — Al con a io los o áculos bíblicos son muchos y con- cue dan pe ec amen e en e sí: se di igen á un obje- o comun, g ande y digno de Dios: anuncian acon eci. mien os que deben cumpli se en la mas emo a pos e i- dad: lejos de se ambiguos son de e minados y de inidos po cie as ci cuns ancias y an cla os como se necesi- a. De es e géne o son las p o ecías que anuncian con una a monía admi able la se ie de acon ecimien os que po espacio de ein idos siglos se ala ga on desde Ab aham á los heb eos y los o os pueblos; o áculos encaminados á p oba la mision di ina de los p o e as, y po es a mision la e dad de la doc ina . de un Dios único, pe ec amen e sabio, p ó ido y san o, á in de que conse ada es a doc ina bené ica po los heb eos has a la enida del Mesías que debia nace de la pos e- idad de Da id, se p opagase despues en su nomb e po odo el uni e so. La o ma de es os o áculos no es N aga y gene al : los mas se p esen an con sus ci cuns- ancias de iempo , luga y pe sona , sin ninguna ambi güedad , cla os y e iden es. Ya hemos ci ado a ios que encie an odas es as condiciones: añadamos po ia de ejemplo, aunque no lo necesi amos pa a nues a causa, los 9.le es an espa cidos en los capí ulos XII , . 2 , 3, XV, . A, 5, XVII I . i, 8 &c. del Génesis, el XXI de Isaias y los L y LI de Je emias sob e la uina de Je usalem po los medos y os pe sas. Si es os úl imos o áculos se co ejan con la na acion de Jeno on e sob e es e amoso suceso; pa ece que el his o iado es sola- men e el comen ado de los p o e as , segun se ha cum- plido la p ediccion de es os en odas sus ci cuns ancial y has a la úl ima sílaba. Mas no solo se di e encian los o áculos bíblicos -de los paganos en su esencia misma , sino has a en las ci cuns ancias ex e io es. La mayo pa e de los o ácu... los gen ílicos e an u o de la des eza : es aban anejos &-- 100 -- á cie os luga es como Dodona , Del os, Delos &c. en- e los g iegos, de modo que se con aban escien os á lo menos en el mundo en e o: ademas dependían do »cie as es aciones del año ó del apo que exhalaban las ca e nas so e áneas, de una co ona de lau el, de la í- pode, del mu mullo de un iachuelo , de una es á ua de b once &c. Cie os sace do es se me ian en el on- co de una encina pa a p onuncia sus o áculos, y se los ganaba con p esen es; lo cual explica a q uel dicho céleb e de Demós enes: la Pi onisa ilipiza. Cada uno de es os o áculos y adi inos enia sus pa ida ios en e los con empo áneos; pe o á medida que adelan- ando el iempo se descub ian la anidad y men i a de sus p edicciones , caían en el desp ecio y en un p o undo ol ido. Al con a io los p o e as heb eos no es aban i- jos en ningun luga pa icula : salían de odas las con- diciones de la sociedad: p onunciaban sus o áculos sin ningun apa a o ó p epa a i o: los p onunciaban no solo sin se ' ogados , sino á despecho de los eyes , de !os g andes y del pueblb: en ez de consegui alabanzas ó p o echo e an desp eciados y abo ecidos , pe seguidos y amenazados, ap isionados y ahe ojados , y condena- dos á c ueles suplicios y á la mue e. « ¿Cuál el p o e a, dice S. Es e an á los judíos en el lib o de los Ac os, á quien no pe siguie on ues os pad es?» Mu- chos de ellos no log a on que los c eye an sus con em- po áneos, y solo ue on c eídos despues de su mue e cuando los sucesos hablan ealizado an cla amen e las p o ecías , que muchos paganos econocie on la e - dad de los o áculos de la Biblia. Asi ¿qué hacen aqui 6 la e de los paganos igno an- es de sus 'o áculos, po que las pe sonas ins uidas no los c eían , ó los e sos sibilinos en e amen e pe didos, sob e los cuales no se puede unda ningun a gumen o? po que es imposible o ma opinion cie a de ellos, Oi ¿ Qué hace el pode de los demonios, supues o que los a ibu os mo ales de Dios se oponen á que induzcan á los homb es en un e o in encible, ob ando p odi- gios que no puedan dis ingui se de los del Seño ? Nos causa e güenza epe i an as eces las mismas e da- des; pe o ya que nues os ad e sa ios no se a e güen- zan de ep oduci sin cesa los mismos e o es, ue za es segui los en el e eno que han elegido. 109 - CAPITULO IV. Exis encia de la ~dacio"' di ina y sob e- na u al. Si la e elacion di ina y sob ena u al es posible, si es necesa ia , si puede econoce se y dis ingui se de o- das las demas e elaciones po ca ac e es cie os é in- dudables , como c eemos habe lo demos ado con a los deis as y acionalis as en los capí ulos an e io es; ¿ qué nos queda que hace ? Examina si Dios ha al ado al homb e, ó si con o me á la bondad sup ema que hay en , ha enido en auxilio de la humanidad po una e- . elacion posi i a. En o os é minos nos es a examina si exis e es a e elacion : los deis as y acionalis as lo niegan : noso os lo a i mamos. T a ase de unid cues ion de hecho ; pues po los hechos ha de esol e se. Moises, C is o y los p o e as se anuncia on como en iados de Dios pa a mani es a su olun ad á los homb es : con que si p obamos con monumen os cie os é i e agables que Moises , C is o y los p o e as ademas de la u ilidad y sa didad de su doc ina con i ma on su mision con milag os y p o ecías, hab emos p obado e iden emen e la di inidad de su mision , la di inidad de la doc ina que enseña on á los homb es , en una palab a la exis- encia de la e elacion sob ena u al. Toda mision, apoyada en milag os y p o ecías e - 103 — dade as , es necesa iamen e di ina , sob e odo si el ob- je o de es os milag os y p o ecías ha sido demos a la e dad de aquella mision. Pues asi p obó Jesuc is o la mision que había ecibido de su Pad e. Los milag os de C is o no son pocos, ni sospechosos, ni ob ados en sec e o: los mas se hicie on en las plazas públicas, en el emplo , en las ciudades mas céleb es po su poblacion , delan e de un gen ío innume able; muchos se ob a on en a o de pe sonas icas ó emi- nen es en dignidad. Po úl imo e an an céleb es en o- do el pais , que exci a on la a encion pública has a el pun o de se obje o de un in o me del gobie no , del odio de los g andes y de la cu iosidad del ey; de sue - e que si hubie an en uel o algun aude , le hubie an descubie o ine i ablemen e las pe sonas ins uidas , y es as lo hubie an mani es ado á las que no lo e an. La Mul i ud de es os inilagTos p opo cionaba la ocasion mas a o able de ce cio a se de su e dad , y des anecia odo iesgo de se engañado. Supongamos con e ec o que hubie a podido p oba se que una sola de aquellas ob as ma a illosas e a u o de la habilidad de un cha ia an : en el ac o pe dian su ue za odas las domas, sob e odo cuando C is o las ob aba pa a p oba la e dad de su mision , y las ()punja á sus ad e - sa ios. Po in aquellos milag os e an de al na u aleza, que bas aba ene el uso de los sen idos pa a juzga los, y que el homb e mas igno an e podia da es imonio de ellos , como que consis ian en la cu acion de en e me- dades de oda especie con una sola palab a, en la es i- ucion del uso de sus miemb os á los pa alí icos, en la esu eccion de los mue os e c. Las p o ecías de Jesuc is o son cla as, e iden es y de- e minadas como es os milag os, y ya se han cumplido, 6 se es au cumpliendo odos los dias. ¿ Hab emos de ci a 1 1-- 04 --- algunas? P edijo que su E angelio se ia p edicado en odo el uni e so: que la piedad de aquella muje que de a- mó pe umes sob e su cabeza, se celeb a ia en odas pa - es: que suje a la odos los pueblos á las leyes e angélicas; y es as p edicciones cuyo e ec o apenas comenzaba cuan- do las esc ibían S. Ma cos y S. Ma eo, no han cesado de cumpli se, se cumplen y se cumpli án has a los úl imos dias del mundo. P edijo en é minos o males que es a ia siemp e p esen e con sus após oles, concediéndoles el con- i ma su doc ina con p odigios inaudi os, y mos a una cons ancia y i meza in encibles an e los judios y paganos, an e los magis ados y eyes cuando compa eciesen en su ibunal como impíos y sac ílegos , como enemigos del géne o humano. Y ¿quién puede deci que es as p o e- cías an cla as, pa en es y decisi as no se han cumplido en odos sus pun os y has a la úl ima sílaba? P edijo que su iglesia , comba ida pe pe uamen e po las olas de la ad e sidad , pe manece ía en pie bajo el gobie no de los suceso es de Ped o has a el in , del mundo. Es a iglesia es á en pie, y sabido es cuán os es ue zos se han hecho pa a de iba la. P edijo que Je- usalem se ia des uida: la ciudad y el emplo caye on: ci cuns ancias de iempo, pe sonas, modo , p odigios, odo sucedió con o me á la p o ecía , como lo a es iguan las na aciones de Jose o, Táci o , Plinio y Sue onio. ¿Qué mas se quie e ? ¿ Se á p eciso eco da la en a i- a, an ana co no insensa a, del impío Juliano, y mos- a á nues os ad e sa ios, como si no lo ie an con sus p opios ojos, la nacion deicida mise ablemen e dis- pe sa po oda la ie a? ¿Tend án los ojos pa a no e , como dice un poe a ? Pe o oda ía enemos en nues o apoyo un milag o mayo , un milag o que lle a la p ueba consigo po que ue p edicho, y que supe a y con i ma al mismo iem- po odos los (lemas: hablamos de la esu eccion de --- 105 "41 Jesuc is o, El Se io p edijo que esuci a ia al e ce o dia de su mue e : es a p ediccion no ue sec e a , sino pú- blica y sabida de odos los judios. Es os pa a impedi que se cumplie a , pusie on gua dias al ededo del se- pulc o ; pe o odo con ibuye á los designios de Dios, y aquella misma p ecaucion se con ie e en bene icio de la e dad. Es e hecho de la esu eccion se p ueba con el es- imonio de los após oles que no i ubea on en paga le con su ida , y con el de mas de quinien os he manos, de los cuales i ian oda ía algunos bajo el einado del em- pe ado T ajano , con los p odigios de los mismos após- oles ob ados pa a con i ma aquel hecho , con la con- e sion de an os judios y páganos que ab aza on la e- ligion de Jesuc is o , á pesa de sus p eocupaciones de na( lon , cul o y leyes, de las mise ias y padecimien os es iden es á que se exponian , y de la mue e que los amenazaba siemp e y los alcanzaba muchas eces. Ta- les son las p uebas di ec as de es e g an milag o. Las indi ec as son la conduc a de los judios con los após o- les cuando es os les es i icaban la e dad de aquel su- ceso, los gua das del sepulc o que no ue on pe segui- dos, ni cas igados como debie an habe lo sido , y como hubie a sucedido inde ec iblemen e si po negligencia suya hubiesen a eba ado los após oles el cue po de C is o. O a p ueba ambien es la con esion áci a de los judios que encon amos en el lib o 1. 0 de O í- genes con a Celso , en la ob a de Agoba do sob e las supe s iciones judaicas y en el impu o libelo esc i o en lengua heb aica bajo es e í ulo: La ida de iesas 6 las sae as in lamadas de Sa anas. Aquel sepulc o acío es un suplicio pe enne pa a nquellos espí i us insensa os. Conociendo oda la ue za de aquel milag o que los condena , no hay ábula po absu da que sea que no in en en á no se ap esu en á — 106 adop a pa a des ui le y obscu ece le. Los*u os cuen-. an que los discípulos de Jesuc is o a eba a on su cue - po de noche : los o os que ue a ojado y a as ado po las calles de Je usalen y despedazado po las a es: o os que los mismos judíos e escondie on, eme osos de que comunica a una ue za mágica á los discípulos. Pe- o enmedio de odas es as ex a agancias nos conceden, sin duda po que se en o zados á concede lo, que C is- o ue bajado de la c uz , sepul ado en un hue o, cus- odiado po gua das pues os jun o al sepulc o , y que á pesa de odo se halló es e acío. Añadi emos pa a comple a la demos ► cion que los judíos con iesan los milag os de Jesuc is o , ya en los lib os ci ados , ya en el a ado del Sanhed in , aunque los a ibuyen al a e mágica á á o as causas : que los paganos , aun los mas ins uidos y mas enemigos *del nomb e c is iano , como Celso , Po i io, Ilie ocles y Juliano , no los pusie on en duda ; de modo que los apo- logis as de la nue a eligion no u ie on que de ende la bajo es e pun o de is a. Luego la exis encia de los mila- g os ob ados po Jesuc is o no puede se cues ionable, po que la econocen igualmen e amigos y enemigos. Pe o, dicen nues os ad e sa ios, los milag os de C is o se undan en un es imonio sospechoso , el de los após oles. En e ec o es os enias in e és en men i : se p oponian un obje o g ande , del cual espe aban ó á lo menos podian espe a g ande glo ia. Ademas es also que odos los após oles hayan mue o iolen amen e , y po consecuencia la p ueba de su cons ancia en los o - men os pa a con i ma la e dad de los milag os no iene el alo que se le da. Aun concediendo que odos hayan mue o de es a mane a , no se a ó en sus p o- cesos de los hechos a ibuidos á C is o , sino que ue on condenado; po supe s icion, impiedad ó male icio. Po in es á p obadb -eón- el es imonio del mismo S. Lucas 07 -- que es a sec a nacien e es con adicha en odas pa es. Dícese que el es imonio de los após oles es sospe- choso, y que de aquella men i a espe aban ellos ó po- dian espe a g andes u ilidades. — Pues j qué ¿pudo pa ece les en ajoso abandona su pa ia, sus pa ien es, sus amigos, sus bienes , no ene paz , ni sosiego, ni mansion segu a , es a expues os á los ul ajes, se azo- ados , ca gados de cadenas , sumidos en ho ibles cala- bozos, su i el hamb e y o as necesidades, y padece po úl imo la mue e mas c uel enmedio de la algaza a de sus e dugos'? ¿ Son esos los bienes, los goces , y las delicias que en idian los homb es? ¿Men i án los após- oles pa a alcanza semejan es en ajas en es a ida y consegui en la o a un suplicio e e no , jus o cas igo de una men i a sos enida en el nomb e mismo de Dios? Y ademas ¿ en qué podian unda es a men i a ? ¿Qué espe anza acional enian de hace la pasa ? T a ábase de hechos públicos , .que cada cual podía examina , y con ence de impos o es á los que los p opalaban. Mese ambien que odos los após oles no su ie on la mue e. — Sin duda se quie e habla de S. Juan; pe- o odos se o ecie on á ella : ¿qué mas puede pedi se- les? Fue a de es o Clemen e de Alejand ía es i ica que odos mu ie on po las iglesias que unda on: el an i- guo au o de la epís ola á los ilipenses bajo el nomb e de S. Ignacio les da el mismo es imonio; y es a es una de las adiciones cons an es del c is ianismo. No ue on in e ogados en sus causas sob e los he- chos de C is o, po que nadie ponia en duda es os hechos públicos y uni e salmen e econocidos; pe o en el ondo se a aba de los mismos. Las acusaciones de supe s i- cion, impiedad-, magia y blas emia que los judios y pa- ganos en ablaban á po ia con a la eligion nacien e, se di igían odas á los milag os , acciones y palab as de 114 — km y espa ci se po el mundo es i ica on pública y solemnemen e de la esu eccion de Jesuc is o delan e de oda la sinagoga. La ocasion e a p ecio- sa pa a con ence los de men i a: ¿po qué no se ap o echó? A ñadís que muchos de los au o es del nue o es a-. menio no ie o .los hechos y los esc iben po la adi- don. Sin duda habíais de S. Pablo, S. Ma cos y S. Lu- cas Pe o Pablo a es igua que C is o se le apa eció des- pues de su esu eccion : Ma cos e a el discípulo é in- é p e e de S. Ped o : Lucas acompañó á S. Pablo en odos sus iajes : lo que esc ibie on lo habian oido de i a oz á los o os após oles y discípulos que lo habian is o ¿Llamais ya una adicion'es a elacion de un es- igo ocula á o o homb e en el ac o mismo de hace la? A lo menos cie amen e no- es una ábula , que segun oso os mismos necesi a la gas gene aciones pa a o - ma se. Con inuemos sin emba go y no dejemos nada sin espues a: Decís que los discípulos igno aban que debie- a esuci a Jesuc is o : duda on despues del suceso que uese cie a la esu eccion : no c eye on el es imonio de las muje es que a i maban habe is o á C is o, y Tomas no c eyó el de los o os após oles. Po úl imo se no an muchas con adicciones en la his o ia de Jesus esuci ado. Ninguna de es as objeciones su e el examen. En e ec o es a igno ancia de los discípulos sob e la esu - eccion de su di ino maes o, con que se a guye , p o- enia únicamen e de que no en endian aun el sen ido de las esc i u as: nondum enim seieband sc ip u a n, dice S. Juan. Algunos de ellos duda on mas ó menos iempo de la e dad de la esu eccion ; pe o no duda on odos, Y sob e odo ninguno dudó siemp e. 115 --- La conduc a de os ápós oles con espec o á las san- as muje es y la de Tomas con los após oles p ueba con- a nues os ad e sa ios que no e an á lo menos on os, ni c édulos. Sabido es el pensamien o de S. G ego io el G ande sob e es e pun o: Plus enim nobis Thome in ideli- as ad idem, quám lides e eden ium discipülo um p o ui . En cuan o á las con adicciones que se nos obje an en las na aciones e angélicas, es á p obado hace mu- cho iempo has a la úl ima e idencia que son simple- men e apa en es y de ningun modo cie as y eales. El solo exámen a en o de las ci cuns ancias de iempo, lu- ga y pe sonas con espec o á las di e en es apa iciones las des anece odas al ins an e. Obje ase ademas que muchas ci cuns ancias ienden á pe suadi que la esu eccion de C is o no ue 'mas que un deli io de la imaginacion de los após oles que siemp e enian p esen e á su maes o. Así ellos mismos c eían e un espí i u : así los discípulos que iban ca ni- no de Emmaus no le conocie on mas que en la accion del pan : en ó en el cenáculo es ando ce adas las pue - as, y- Ma ía Magdalena no pudo oca le. Todas es as ci cuns ancias a as, jun as á las apa iciones súbi as y sucesi as que hallamos e e idas en el E angelio, ya ba- jo una o ma, ya bajo o a , unas eces como caminan- e, o as como ho elano , casi demues an la ilusiona Veamos las espues as á es as objeciones. Si, los após oles en el p ime mo imien o de so p esa y espan- o , no concibiendo cómo Babia en ado su maes o en el aposen o sin ab i se las pue as , le u ie on po un espí i u; pe o cuando dejó que á su espacio le exami- na an con sus ojos y le oca an con sus manos , le cono- cie on an bien , que no i ubea on nunca despues , ni a ia on en el es imonio que die on de él; y sabido es con cuán o alo padecie on po sos ene le. Jesuc is o esuci ado no quiso que los dos discípulo& -116- ic Emmaus le conociesen al p on o: no quiso que Ma- ía Magdalena le ocase: en ó en el cenáculo con las pue as ce adas: 'escogió cie o modo de apa iciones su- cesi as y de di e en es especies pa a ins ui á los su- yos : odo es o , p ueba su pode ; pe o ¿p ueba que -su esu eccion sea alsa , ni siquie a dudosa? Los após oles, se añade, pudie on se engañados de o o modo: pudie on oma po una esu eccion e - dade a una ingida. En e ec o quizas no habla aun mue o . C is o cuando le desp endie on de la c uz los dos discípulos de que nos habla Juan. El mismo Pila o mani es ó su admi acion de que hubiese mue o an p on o. Luego pudie on lle a sele i o José de Adula- ea y Nicodemus , cu a le las he idas y cuida le , y mani es a se despues Jesus á sus discípulos como si 'hu- bie a esuci ado. Los gua das pues os en el sepulc o no des uyen es a duda : pudo ingi se el en e amien o, y los sace do es y a iseos sella el sepulc o acío. ¿Con que C is o, di é yo, padeció en público y á la is a de sus mas enca nizados enemigos : ademas del su- plicio ho o oso de la c uz ecibió una lanzada de un soldado omano en el cos ado; y oda ía se quie e que los discípulos le descla asen i o del made o san o? Pila o, admi ado de que hubiese mue o an p on- o el Sal ado , niega la en ega del cue po á los que le piden , y llama cen u ion, es igo de odas las ci - cuns ancias del suplicio. P egun ado el cen u ion es. ponde que Jesus es á mue o ; y es e es imonio de un es igo ocula que bas a á Pila o , j no bas a á nues os ad e sa ios! José de A ima ea y Nicode nus pudie on ingi que le en e aban, y los sace do es y a iseos engañados con es e a i icio pudie on sella un 'sepulc o acío. Todas las ci cuns ancias de la na acion e angélica de- mues an plenamen e la alsedad de la p ime a suposi- .117 — cion , , y en euan o , á la segunda, ¿quién se igu a que, las sace do es y los a iseos , despues de solici a con an i as ins ancias el pe mko , de Pila o pa a pone una gua dia en el sepulc o , con el obje o paladinamen e con- esado- de . impedi cualquie a aude, uesen. á, sella aquel sin ce cio a se , de si es aba acío?. Pe o oda ía se insis e diciendo,: ¿po qué no pidie. on los após oles-á Pila o los es imonios ju ídicos de la esu eccion de C is o, á in de , que mos ados po ellos. á- odo el- uni e so p obasen donde quie a la e dad de aquel suceso, y obligasen, á c ee á los mas inc édulos? ¿To qué no se pe suadió el sanhed in, aun con el es- imonio de los soldados-? ¿ Po qué Jesus esuci ado no, se mos ó á oda la nacion , siendo, asi que du an e su. ida habla dado- e milag o de su, esu eccion como la. señal mas e iden e ó mas- bien co no el signo exp eso. é, in alible de la di inidad de su -mision?-. ¿Po qué no pidie on los após oles á Pila o los es i:. monios ju ídicos?— Po que los após oles lo espe aban odo de Dios y nada de los homb es. Y cie amen e,. piensen lo que quie an nues os ad e sa ios , los mila- g os que haciaii en nomb e de la esu eccion de C is, o , p obaban mucho mas la e dad de es a que los es- imonios ju ídicos cuya au en icidad hubie an podido. pone en duda los homb es,. ¿ Po qué no se pe suadió el sanhed in ?—Noso os c eemos que lo es u o plenamen e. En e ec o lejos de cas iga á los soldados po su descuido los sobo nó 4 ue za de- dine o pa a a anca les un es imonio also.. Cuando los após oles es i ica an públicamen e la esu - eccion de su maes o, en ez de pe segui los aquel y cas iga los como iolado es de los sepulc os se con en - ó con p ohibi les p edica la nue a eligion , que hacia ecae sob e la-cabeza de los judios la sang e de C is o c uci icado. O a p ueba de es a con iccion del sanhe- -118~ d in es la con e sion de una mul i ud de sace do es al c is ianismo. ¿Po qué Jesuc is o esuci ado no se mos ó á oda la nacion?— Po que no quiso; y de es e no que e no iene que da cuen a á nadie. Ademas el es imonio público de la esu eccion de C is o que daban los após- oles á los judios, y los milag os que hacian en su p esen- cia, bas aban pa a con ence á odo homb e de buena é. Habiendo llegado á las úl imas objeciones de los a- cionalis as con a el g an milag o de la esu eccion, eco damos p ime amen e su mé odo audulen o de ci a sin cesa la sag ada esc i u a indicando solo los capí ulos y e sículos sin oma se el abajo de p oba que es e dade o el sen ido que le dan. Algunos ejem- plos bas a án y sob a án pa a demos a que así al in como al p incipio de es a discusión sus únicas a mas son el so isma y la men i a impuden e. Venga nos á las p uebas. En la na acion- e angélica, dicen ellos, no hay nada que p uebe la na u aleza glo iosa del cue po de Jesuc is ó despues de su esu eccion, y en apoyo de es a ase cion g a ui a ci an los cap-Rulos XXIV de San Lucas y XX de S. Juan ; pe o en ellos e ie en los dos e angelis as que Jesuc is o se apa eció y desapa eció de epen e : que en ó enmedio de los discípulos es ando ce adas las pue as; y .que subió á los cielos. Si es as acciones imposibles pa a el homb e no demues an que el cue po de C is o despues de su esu eccion e a un cue po e dade amen e glo ioso y do ado de los dones que enume a el Após ol. en su p ime a epís ola á los co- in ios; no emos que pueden signi ica . Luego es una men i a impuden e lo que dicen nues os ad e sa ios, esos homb es que 1e p oclaman á si mismos sabios é ilus ados, y podemos aplica les aquel pasaje de Isaias: « Nues a espe anza es á en la men i á , y lo men i a es nues o apoyo.» .;19 Casi odos los e angelis as, dicen en o a pa e, con- cue dan en con i ma la elacion de la esu eccion de Jesus Casi odos es, o a men i a : debió deci se odos. Que nos mu I s en , la excepcion con que a guyen; pe os no pueden. Los acionalis as no se causan de men i , y yoi me canso de acha sus men i as. Ci a é o o ejemplo, y es- oy segu o, que bas a á pa a que se edi ique comple a- men e el lec o en es a ma e ia. Dicen los acionalis as que Jesuc is o no-. anunció-su u u a esu eccion en é minos o males; y aun suponen que anunció abie - amen e lo con a io,; y. de , es a igno ancia de los discí- pulos deducen su descon ianza de la, mue e del Seño y la obs inacion de Tomas, qué no quiso c ee has a ha- be ocado , con sus manos las cica ices de las llagas. Pe o bas a lee los pasajes siguien es pa a con ence se de que Jesuc is o p 'edijo su mue e y esu eccion, no una sola " e , sino muchas y en é minos o males, y sob e odo que los discípulos enian no icia de es a p e- diccion :.« Resuci ó . , dice el ángel á las san as muje es,_. como. os lo dijo , no es á aqui: id , decid á sus discípulos y á Ped o que a delan e-de oso os á , Galilea : allí le ie eis_ como os lo- dijo, No es á , aquí : esuci ó: eco dad. cómo os ‘ habló cuando oda ía es aba en Galilea diciendo: « Es necesa io que- el hijo del homb ee sea en egado en manos de los pecado es y c uci icado, y que esuci e al e ce o dia ; y ELLAS SE ACORDARON ENTONCES DE LAS PALABRAS DE JESUS.» En o a pa e habla el Sal ado mismo á sus após oles en es os é minos « IiÉ AQUÍ LO QUE YO os DEC1A cuando oda ía es aba con oso os: que e a menes e que se cumpliese odo lo que se ha esc i o de mí en la ley de Moises , en los p o e as y en los salmos.» Asi eune Jesuc is o y hace conco da sus p opias p edicciones y las p o ecías del.an igeo es amen- o. Así econocen los e angelis as unánimes y en los mis- -- 120 mos é minos que les habla p edicho su suplicio, mue - e y esu eccion ; y sin emba go lo niegan las acio- nalis as. Y ¿con qué undamen o? Es imposible descu- b i lo. Mas con la con iccion de una men i a an escan- dalosa ¿ quién que á en adelan e da é á sus palab as? ¿ quién no desp ecia á ega supues a ciencia de nues as san as esc i u as con que ellos mismos se hon an? .191 CAPITULO II.. La excelencia y san idad de la .«Ioe na e angélica p ueban in enciblemen e que nalsion de Jesuc is o es di ina y sob e-, na u al. Cuando- un homb e nos p opone en el nomb e de Dios una doc ina que en la eo ía y en lá p ác ica es digna de Dios, del homb e y de la sociedad; cuando es- a doc ina encie a dogmas supe io es á oda sabidu ía humana; cuando ab aza odos los debe es de la ley na- u al, y mani ies a al homb e el modo, y los medios de cumpli aquellos sin deja luga al e o ; .cuando no solamen e echaza los icios sino que nos descub e ambien su o igen, y nos acili a los auxilios necesa ios pa a a anca los de aiz de nues os co azones, si que- emos; cosas odas que no ha imaginado jamás , ni po- dido siquie a imagina ningun ilóso o; ¿no puede de- ci se del homb e que nos p opone es a doc ina , que en e ec o ha ecibido su mision de Dios? Pues al es la doc ina que nos p opone Jesuc is o en nomb e de Dios. Vamos á p oba lo. 1. 0 Jesuc is o no nos mues a á Dios solamen e co- mo un se sup emo y pe ec o, sino ambien como el pad e mas ie no : nos mues a los homb es como hijos de es e mismo y único pad e, que componen una sola 122. amilia ,.unidos con el ínculo a e nal de la ca idad, obligados á la e dad á endi homenaje y paga ibu- o á los p íncipes., pe o po conciencia y como á Dios mismo, - cuyos ep esen an es sob e , la- ie Ea, son los p ín- cipes, y sin ningun- sen imien o de emo . 2.° Todos los dogmas que nos enseña, se encaminan á da una idea mas sublime de Dios y un conocimien o mas p o undo de la condi ion humana. , Asi el dogma del pecado o iginal, que- in icionó á odos los homb es, su- pone el dogma de la Enca nacion ó la. ed'encion , es e el de la T inid'ad de las pe sonas subsis en e en una mis- ma na u aleza di ina; y' es os- es dogmas eunidos ex- plican de un modo admi able el o igen del géne o hu- mano , su caida ó la pé dida de su dignidad p imi i a, mani ies an e odo su esplendo la jus kick: y. la bondad" de Dios., y suminis an asi el undamen o mas segu o, en que podemos apoya nos paca_ segui ,, ama y cum.- pli nues os-debe es, 3.° les w is o los aba ca odos:eh su enseñanza. Des- pues de sen a que el homb e ue c iado, po Dios y pa a Dios, le enseña á ama les e Seño sob e odas las cosas., y á ama á, su p ójimo po Dios como- á sí mismo , y bajo: nomb e, d-e p ójimo comp ende á un iempo- á odos los homb es , amigos ó enemigos, p opios ó ex años. Asi el amo ó la ca idad en la, doc- ina e angélica es, po deci lo coma un luido uni e sal, que pene anda odo el cue po- social iega y ecunda jun amen e á odos y cada uno de sus miem- b os. Es e amo es coma una cadena admi able cuyos eslabones son los homb es, - .y cayo ema e es á en Dios.. De es e p incipio an ecundo: se de i an odos nues os debe es, cuya e dade a na u aleza solo C is o nos ha enseñado y explicado , ya en el ma a illoso discu so de la mon aña , ya en la mul i ud de máximas llenas odas. de una sabidu ía e dade amen e di ina y de una cla. 193-» idad y sencillez an pene an es, que no hay homb e, de cualquie a condicion que sea, que no pueda com- p ende las y san i ica se con o mán lose, con ellas en su conduc a y cos umb es. 4." No se con en ó con . mos a nos nues os debe es, sino que añadió. los mo i os mas e icaces, asi pa a exci a nos á cumpli los , como pa a hace nos eme su ansg esion. Como la mayo pa e de los bonib es ig. no an es y casi bá ba os "no pueden halla en el amo c is iano un mo i a suacien e pa a esis i sus pasio- nes Jesuc is o les señaló ecompensas e e nas pa a los buenos en la o a ida y cas igos e e nos pa a los malas. Po úl imo dando el ejemplo con la lecclon se p esen ó él mism6 como 'un modelo In ec o y •acabado de odas las i udes, y pa a nues a insi uccion su ió con admi able dulzu a las angus ias, dolo es y ad- e sidades que uos op imen, ea es e' mundo po odas pa es (1). • . ( ) Es e ca ác e inimi able de nues o di inó maes o es un a gumen o de g andísima ue za á a o de la di ini- dad de su mision. Aunque expues o muchas eces nunca lo ha sido con an a elocuencia como en el siguien e pasaje de Rousseau. «¡Qué dulzu a,. qué .pu eza en sus cos umb es! exclama el ilósoio ino qué g acia pe suasi a en sus ins ucciones!' ¡qué ele aciou en sus máxí nas!' ¡ qué p o un- da sabidu ía en sus discu sos!' e é p esencia de ánimo, qué agudeza y qué p ecision en sus espues as! ¡ qué impe- io sob e sus pasiones! ¿ Dónde es á el ho nk e, dónde es á el sabio que sabe ob a , padece y mo i sin debilidad y os- en acion ? Cuando Pla on pin a el jus o ) ima « ina io cubie - o de odo el op obio del c imen y digno de od o s los P e -mios de la i ud, pin a á 3esuc . is o lineamien o po n'oca- mien o: la semejanza es axi pa en e, que odos los san os pad es la han ad e ido, y no es posible equi oca se. Qué p eocupado y ciego es menes e es a pa a a e e se á COM- nos con las luces pu as y anquilas de la sabidu ía. « Vos que eis que las muje es es en suje as á sus ma idos po una obediencia iel y cas a pa a ayuda los en la di eccion de su amilia y de sus negocios , y pa a da hijos al mundo y no pa a sa is ace la sensua- lidad. « Vos dais á los ma idos la au o idad sob e sus mu- je es no pa a abusa de la debilidad de su sexo, sino pa a gobe na las. .segun las eglas de . un amo sin- ce o. « Vos suje ais los hijos á los que les die on el se , y los man eneis en una especie de se idumb e lib e de es os, como el impe io que dais á los pad es sob e los hijos es odo > de e nu a y amo . ((Vos eneis á los he manos unidos mas es echa- men e aun po el inculo de la eligion que po el de la sang e. « Vos unís po un a ec o ecíp oco á odos los que es an ligados po cualquie a géne o de pa en esco y co- nexion , y haceis que subsis a en e ellas la union de los co azones an o como la; de la na u aleza. « Vos enseiiais á los c iados á in e esa se po sus amos mucho mas po amo á su debe que po la nece- sidad de su es ado. « Vos inspi ais á los ambs benignidad pa a con sus c iados , poniéndoles sin cesa delan e de los ojos que Dios es el amo comun de los unos y de los o os ; y ha- ceis que se inclinen mas á hace les bien é ins ui los con bondad , que á cas iga los con du eza. Vos no os con en ais con uni á los ciudadanos de una misma ciudad, sino que unís ambien á las di e en- es naciones y gene almen e á odos los homb es , no Rolo con el ínculo de la sociedad ci il, sino eco dán- doles que descendiendo odos de un mismo pad e odos son he manos unos de o os. 'p 1 ---- «Vos ense lais . á los, eyes á- gobe na bien á los pueblos, y á es os á obedece á sus eyes. «Po úl imo os enseñais á odo el mundo que se de- be hon a , espe a , ama , eme , ins ui , exho - a , consola , ep ende , co egi ó cas iga , y que aunque no se deba lo mismo á cada uno , se debe la ca- idad á odos los homb es sin. excepcion , y. que no se debe jaMás come e ninguna injus icia con nadie.» Tal es el cuad o ápidamen e bosquejado po el p o- undo ingenio de S. Agus in : ¿quién - desconoce á aquí la ue za de la e dad unida á las g acias de la elocuencia? Po eso es e sis ema de eligioñ an, pe ec o , y . aca- bado en odas sus pa es ha , cau i ado la admi acion has a-de sus mas enca nizados enemigos. En e ec o ¡qué conexion , • qué con inuidad , que enlace! Sus dogmas dependien es los unos de los o os echan p ime o la ba- sa de odos nues os debe es: de ahí se enseña oda i - ud, nTe equi oco, la pe eccion de, oda i ud , y se p ohibe odo icio , ambien `me equi oco, has a el mas le e de ec o. Y qué di emos de los mo i os an e ica- ces y de los medios an pode osos que pone en nues os co azones y_en e nues as manos pa a ob a el bien y hui del mal? Pe o hay mas: es ablece posi i amen e el in úl imo del homb e, que es la glo ia de Dios y la biena en u anza de aquel.: desde luego odo se e ie e á él ,‘ odo se encamina á él; pe o_ con una simplicidad an sublime y an adecuada á nues a na u aleza , que o- das las edades y condiciones encuen an la luz y Ja uccion que les con iene , y no impo a la a iedad in- ini a de las ci cuns ancias en que puede coloca nos la sociedad humana. Tal es pues, el. sis ema de la doc ina e angélica; y su excelencia y san idad demues an o - zosamen e que el au o de es e sis ema es Dios, y po consecuencia que la nision de C is o es 'di ina y sob e- na u al. ---- 132 Mas ¿á qué hace an o .hincapie en la pe eccion de la eligion c is iana? esponden los inc édulos. Nos o os no la negamos ; pe o sos enemos que en ez de se ú il á la sociedad le pe judica. El c is iano es un homb e pe ec o, es deci , un se p i ilegiado , y de consiguien e a ísimo. En ileciéndole á sus p opios ojos la eligion que p o esa , sus i udes no son suyas, y conoce que las debe á aquella sola. Asi la eligion po un lado le le an a sob e la humanidad , y po o o le hace in e io po la abnegacion de odo su se que le p esc ibe. Es buena pa a monjes sepa ados del mundo y que i en en la soledad : es mala pa a los homb es eunidos en sociedad. La au o idad ó po mejo deci el impe io absolu o de los clé igos , las -minuciosas y mul iplicadas obse ancias del cul o ab uman al hom- b e , y se oponen al adelan amien o na u al de la indus- ia y dá la libe ad : bas a pa a con ence se de es o compa a el ca olicismo con el p o es an ismo. En e los p o es an es la indus ia y las cos umb es públicas es- an lo ecien es: al con a io odo pe ece en e los ca- ólicos. Alli los p og esos na u ales de la sociedad ilus- an á los pueblos : aqui las ce emonias ex e io es del cul o los man ienen en la igno ancia: allí el come cio sin el cual no puede i i ninguna sociedad en nues a épo- ca , es lib e y es á en auge : aqui es desp eciado y has a se halla escla izado con las leyes se e as que ha p o- mulgado y man iene la iglesia ca ólica con a la usu a. Asi nues os ad e sa ios , educidos al absu do, comba en la eligion c is iana po que es pe ec a , es deci , po que es di ina ; pe o sin habla de la expe ien- cia de odos los siglos que p ueba que la sociedad ci il Do ha es ado nunca mas lo ecien e que cuando aquella eligion eje cia odo su pode sob e los homb es; sin ha- bla del desó dén y con usion en que sumi ia al mundo su desapa icion, la p udencia humana les g i a: «Sin la .91. 133 4••• eligion oda po es ad polí icá no se ia mas que una ue za ciega y ma e ial , supues o que sepa ada de la azon di ina ca ece ia de oda conciencia y po consi- guien e de oda jus icia. Y_aun puede deci se que en es e es ado comple o de iolencia y emb u ecimien o le se ia imposible eje ce la meno accion sob e las in eli- gencias y conse a algunos- momen os de exis encia: de donde esul a que cuan o mas espe ada es la ley di ina á la cual es á obligada á obedece y qué cons i uye su e dade a ue za, iene mas azon , conciencia y equidad  En- la eligion c is iana es donde ba ecibido es a ley su úl imo inc emen o; luego en las sociedades c is ianas es donde la oposicion mo al iene mas ue za. En es a sociedad es á obligada la po es ad polí ica , su- je a á p ecep os que la obligan como al úl imo de los súbdi os , á ol e á cada ins an e , po mas es ue zos que haga . pa a aspasa los, á los lími es del ó den y de la jus icia, á p ac ica las i udes que de aqui se de i- an , y á mos a se in eligen e pa a manda las in e- ligencias.» Ademas p esc ibe la eligion indis in amen e á o- dos los c is ianos la pe eccion qué se nos obje a ? No, el ad e sa io con unde de in en o dos cosas que deben es- a sepa adas , la pe eccion de p ecep o y la pe eccion de consejo. La p ime a que consis e oda en la obse an- cia de los p ecep os, los cuales en su mayo pa e dimanan de la misma eligion na u al, se liga pe ec amen e con odos los debe es de la sociedad, como lo p ueba la expe- iencia : la segunda , aconsejada solamen e en la doc i- na e angélica , acciden al y acceso ia, po deci lo asi, no es p opia mas que de unos pocos; y es os, aunque se- pa ados de la sociedad en la apa iencia, le son sin emba - go eal é indispu ablemen e ú iles. Si en á aquella con el cul i o de las le as, la ins uccion de la ju en ud, la asis encia de los en e mos en los hospi ales , las o acio- . 134 nes y el ejemplo; de sue e que solo los enemigos de o- da sociedad pueden nega el bien que aquellos hacen, desp ecia le. ¡Qué di e encia de es os so is as mode nos á los ilóso os e dade os del siglo XVII , aun los - p o- es an esi  Con ieso, dice Leibni z , que siemp e he ap obado y admi ado las - ó denes eligiosas, las cong e- gaciones piadosas, las sociedades é ins i u os de la eli- gion ca ólica. Es as sociedades son e dade amen e una milicia celes ial sob e la ie a , con al que qui ados los abusos que se in oducen en las mejo es cosas y las de- p a an á la la ga , sean gobe nadas segun las eglas de sus undado es y di igidas po el sumo pon í ice al bien de la iglesia uni e sal. ¿ Qué cosa mas g ande ni mas glo iosa puede habe que lle a la an o cha de la e dad á las naciones mas emo as a a esando las olas del ma , el uego y las espadas ; p i a se de la dulzu a has a de la con e sacion mas inocen e pa a en ega se sin obs á- culo á la con emplacion y medi acion di ina de las e - dades mas p o undas; dedica se á la educicion de la ju- en ud con la única espe anza de conduci la á la ciencia y la i ud ; consola la desespe acion , soco e á los en e mos , á los pob es y á los p esos , acompaña al in eliz eo has a el suplicio , y po in acudiy en soco o de odas las mise ias de la humanidad, sin que la dis- ancia ni aun el emo de una mue e inminen e des- 'en de es e debe , ni apaguen en los co azones la llama a dien e de la ca idad ? Igno ais es os gene osos sac i- icios y los'desp eciais? Pues no eneis mas que una idea ulga de la i ud , me equi oco , no la conoceis siquie- a: medís las obligaciones del homb e pa a con Dios po esa ia cos umb e del debe que' se cumple maquí- nalmen e sin celo , ni calo , sin espí i u , ni e dad.» Asi hablaba y esc ibia aquel g an ilóso o, á quien e- mi imos á nues os ad e sa ios. Aedslse á la au o idad sace do al y se le pide cuen a 1,1 . 135 de los desó denes que pueden ocu i en los paises ca- ólicos. Es a acusacion es una neg a calumnia. En e ec- o ¿qué exigen los sace do es á los pueblos que mas los escuchan? ¿qué les qnseñan ? La since idad , la bue- na e en sus con a os pa icula es, la jus icia en el desempeño de los empleos públicos , es deci . el cum- plimien o exac o de odos sus debe es sociales. Si se in oducen algunos abusos en el eje cicio de es a au- o idad , la eligion los condena. En cuan o al cul o ex e io an ecuen e é injus amen e comba ido no solo se.ins i uyó pa a hon a á Dios, sino ambien pa a encende y alimen a la piedad en el co azon de los homb es y uni los con un lazo mas es echo. Des uid ese cul o , , y pe ece á ambien la eligion , como se e po el ejemplo del p o es an ismo que an p on o ha degene ado en deismó y acionalismo. Se nos ponde an las buenas cos umb es de los p o es an es; mas algunos obse ado es, exac os y since os, ap eciado es jus os de las cosas, hallan po el con a io que gene almen e son malas y co ompidas ; y j ojalá que asi no uese, po - que el c is iano no puede aleg a se de la co upcion de sus he manos ex a iados! Objé asenos ambien la si- uacion lo ecien e, del come cio y la 'indus ia en los pueblos del No e; pe o ese es un e ec o del ca ác e é índole de las naciones y de las ci cuns ancias. Los ca ó- licos en Ingla e a , I landa, Alemania y F ancia no son menos indus iosos ni menos cuidadosos de sus in- e eses que los p o es an es: en o o iempo los i alia- nos hacian casi solos el come cio del mundo en e o, y en el dia hay una pa e de I alia en que la indus ia y el come cio no ienen nada que en idia á los pueblos sep en ionales. Po úl imo los po ugueses ca ólicos ue on en el siglo XV1 lo que son los ingleses en el XIX. Luego la eligion ca ólica no a aja el uelo dela ac i idad de las siaciónes: las ci cuns aucias S013 las que 136 -i anspo an sucesi amen e la ac i idad de la una á la o a. Pe o á lo menos, se añade, la eligion ca ólica des- uye el amo á las le as y so oca su cul i o. — Es e ca go no solamen e es una injus icia , sino la mas neg a ing a i ud de pa e de nues os ad e sa ios. ¿ A quién deben el cul i o gene al de las le as y la ci ilizacion c ecien e de que se anaglo ian como si ue a su p o- pia ob a , sino á esa eligion san a y en sumo g ado ci ilizado a que pe siguen con sus sa casmos? ¿Quién ago ó sus es ue zos en la edad media pa a saca á los pueblos de la ba ba ie que op imia á la Eu opa en e a? La eligion ca ólica y . 'sus minis os, y sob e odo los pon í ices omanos. Asi esos ing a os uel en con a su mad e las a mas que ecibie on de ella. Si somos sos- pechosos á sus ojos, les ci a emos con gus o un esc i o , cuyo es imonio no ecusa án sin duda. «En cie os homb es, dice el p esbí e o G egoi e en su His o ia de las sec as , es an a dien e el odio al papado, que quisie an ex e mina la I alia po que e- conoce al Papa , y apenas pe donan al ,Tibe que bañe la ciudad de Roma. Es os insensa os hacen esponsable al c is ianismo de las al as de alguna de sus minis os. Con es e modo de discu i se p osc ibi ian el o o po - que hay monede os alsos, y el desin e és y la sob ie-• dad , po que hay a a os licenciosos. Todas las i udes se ian cómplices de los que las ul ajan. Cuando se ab en los ojos pa a e el mal, ¿ debe án ce a se pa a no e el bien? El c is ianismo y sus pon í ices ue on, po deci lo asi , 'el cimen o que impidió la disolucioa de la Eu opa en la édad media. El cle o no pudo p e- se a la en e amen e de la ba ba ie; pe o á lo menos conse ó (y él solo lo hizo ) algunas eliquias 'de la ci- ilizacion an igua: el minis o del E angelio es el ínculo que pone en con ac o las di e sas clases' de la sociedad: 137 —= colocado en e el ico y el pob e apoya las súplicas del necesi ado , y ablanda el co azon del que puede da . El cle o es un. cue po .mode ado en e los que mandan y los que obedecen. En la época en que algunos' po en a- dos sin eno a o men aban á los pueblos ,  in e po- nían comunmen e los Papas pa a ep imi los abusos de au o idad , eunian los in e eses y las olun a- des , y e i aban G apagaban los dis u bios. Robe o Wa d en sus doc as indagaciones sob e las leyes a i- buye la conse acion del es ado social al ascendien e que eje cian los Papas , y á los concilios que econcilia- ban á los pueblos po el in e medio de sus obispos; y has a los p íncipes eclamaban la in e encion pon i i- cia. La his o ia de Je sey y Gue nesey da un ejemplo de es o. Po una cos umb e es ablecida de an iguo cuando había gue a en e Ingla e a y F ancia , los habi an es de ambos paises no debían insul a se ni pe- lea en oda la ex ension de ma que, aba ca la is a desde las islas. A solici ud de Edua do IV el Papa Six o IV en el año décimo de su pon i icado lanzó una bula excomulgando ipso ac o á los in ac o es. Juan de Mulle , his o iado p o es an e, c ee que sin los Papas se ian an ex años 'pa a noso os los conocimien os de los an iguos , como las a es y ciencias de los g iegos pa a los u cos que ocupan su e i o io. Mien as que es o zados caballe os se glo iaban de no sabe esc ibi , a endida su calidad de nobles; al paso que los ba ones de Ingla e a pedian á Rica do II que ningun illano pudie a en ia su hijo á la escuela , y le o zaban á e- oca las ac as de emancipacion; po odas pa es se e i- gían escuelas monás icas que conse aban el uego sag a- do , y de alli salían ayos de luz.» Es á is o que has a nues os enemigos nos de ien- den en caso necesa io. En cuan o á la impu acion de desp ecia el come cio y suje a le con la se e idad de — 138 — algunas leyes, que se hace á la iglesia, es o a calum- nia. En e ec o la iglesia ca ólica no p ohibe el come cio en lo que iene de- bueno , jus o , l'a p es o y ú il : lo que p ohibe es el luc o inmode ado y usu a io , y en es o es ú il al mismo come cio y á la sociedad en e a , á quien p ese a la si sus p ecep os uesen escuchados , de la mala é y de la apacidad de aquellos homb es que es- peculan con la mise ia y angus ia de sus he manos. Pe o se insis e diciendo: El c is ianismo en ilece el en endimien o del homb e , con unde su mon y enca- dena su cue po. Y ¿ en qué iene á pa a su libe ad? Some ido el c is iano á una eligion que le mues a la ie a como un alle de lág imas y p opende sin ce- sa á desp ende le de es a, es en ealidad un cau i o. Su pad e e dade o es á en el cielo, y pa a uni se á él es menes e que abandone á su pad e y á su mad e, y diga á sus he manos : « No os conozco. » No hay mas pa ia que el cielo , y las iquezas que puede adqui i , lejos de ab i le la en ada, se la cie an. Las lág imas son las que p epa an el camino del cielo, y conducen á él los dolo es, las p i aciones y el desp endimien o de odas las cosas. A. is a de semejan es máximas se con unde y es inú il oda ciencia humana. Recomiéndase al c is iano una igilancia de odas las ho as pa a hace en e al enemigo que le si ia y anda sin cesa á su ededo como un leon que busca su p esa pa a de o a la. El pensamien o de la mue e no se apa a nunca de él , y los ojos de la di- inidad que le pe siguen po odas pa es , pene an has a los pliegues mas sec e os de su co azon. Todas sus acciones es an esc i as po una mano in isible en un , li- b o mis e ioso que se le p esen a á en un dia ijo, y el juez sup emo no baja jámás de su ibunal. El mas le e e o de su en endimien o puede causa le una pé dida i epa able: el meno deseo de una sa is accion p ohi- bida que le pase po la imagina:ion, puede hace -una i3§ he ida incu able en su alma. «Po úl imo la eligion c is iana concede al celiba o y á la i ginidad los hono- es que o o ga el mundo á Ja dignidad pa e na. Has a las ec eaciones mas inocen es , necesa ias á los hom- b es pa a pasa una ida hones a y pací ica , no son á sus ojos mas que un ibu o deplo able que se paga á las laquezas de nues a na u aleza , y de que es cosa glo iosa emancipa se. Se e pues que la doc ina c is- iana en ilece al homb e y le hace incapaz de o- dos los debe es de la sociedad , y sob e odo de la gue a , dejándole absolu amen e inde enso con a los emo es que le in unden los minis os de es a eligion e ible.  . De es as objeciones unas son alsas y o as exage a- das: muchas ecaen sob e doc inas que ienen su o i- gen en la ley na u al y deben admi i se en odo sis e- ma de eligion. En p ime luga es also que la eligion c is iana en- ilezca el en endi nien o humano, con unda la azon y su- je e la ac i idad del homb e. Es a es una acusacion ca- lumniosa , desmen ida de siglo en siglo po esa mul i ud de homb es sabios que ha p oducido la iglesia de su seno. Nunca han enido las ciencias y las a es libe ales mas nobles p og esos que bajo la eligion c is iana y ca ólica. Roma , cen o de es a eligion, ha sido siem- p e el cen o de las a es; y a n hoy ienen los hom- b es del No e en opas á ap ende las de ella , y de su seno se di undie on aquellas po oda Eu opa. Es also que el c is iano sea cau i o de una e- ligion que no p opende á o a cosa que á desp ende le de la ie a. ¿Qué signi ica la e y p esion de cau i idad? ¿Hablan nues os ad e sa ios del impe io absolu o da la é? Mas si la é exige la sumision de la azon, es so- lamen e en casos en que la azon misma exige aquella sumision. ¿Es uno cau i o po que obedece á su azon? - 46 ces alsas y de esa licencia o pe del pensamien o, cuyos secuaces y de es ables p opagado es son los inc édulos? En ese sen ido la eligíon no ha hecho nada po Espa- ña y se anaglo ía de ello. Pe o si po el con a io se habla de la e dade a ins ucción, de la e o ma eal y posi i a de las cos umb es; á la in luencia de la eli- gion debe aquella egion ecunda en homb es g an- des* odos los que la han hecho céleb e. Y si ese pais noble ha pagado co no odos los demas el ibu o á la laqueza humana, epe i emos que no es culpa de la e- ligion ca ólica , sino de los que se han pues o en el lu- ga de es a eligion. En cuan o á la in e io idad que nues os ad e sa ios ienen á bien a ibui á Espa- ña é I alia en pun o á la ci ilización , desp eciamos es a alegacion que no iene o o undamen o que un pensamien o impío y pe e so. No es mi ánimo es ablece aqui una compa a. cion odiosa en e los paises del no e y del mediodía de la Eu opa ; con odo di é que aquellos, an ponde ados po la bondad de sus cos umb es, se componen de hom- b es suje os á las mismas laquezas que los o os : que no ha de juzga se po cie a apa iencia de p obidad muchas eces engañosa , y que el gusano que de o a, siemp e es á escondido debajo de la co eza ; y añadi é que las elaciones de los iaje os que han isi ado aque- llas egiones, no concue dan de ningun modo con el es- imonio en ajoso que dan de las mismas nues os ad- e sa ios : po úl imo que la co upcion que se echa en ca a á Roma y á I alia , es aída las mas eces po homb es del no e; y ¡ ojalá que iniesen menos á menudo A las objeciones que acabamos de e u a se añaden las siguien es: Jesuc is o no ajo nada . al mundo que no hubiese omado ó de la ley de Moises ó de los an i- guos sabios de la G ecia. Sus mis e ios, dogmas y i os 147 los omó de las di e en es eligiones paganas ; el mis e- io de la T inidad , la Encá nacion, la calda del i om- b e, la' ebelion de los ángeles , el bau ismo &c. de los judios; el p ecep o de la humildad , él pe don de las o ensas y el amo de los enemigos . de los, chinos. Los egipcios y pe sas le p opo ciona on o os. -A es os dog- mas y c eencias DO ha sabido la eligion c is iana aña- di mas que la in ole ancia eligiosa. Es o es lo único que le pe enece; y- ¡ cuán os males no ha p oducido!, la llama de las hogue as donde han sido a ojados i os an os homb es, el ibunal e ible de la inquisicion, la noche de S. Ba olomé, las gue as desas osas que han despoblado á Eu opa y la han _pues o á dos dedos de su uina, la deposicion de empe ado es y eyes a- llada po los Papas, deposicion injus a que _ha ocasiona. do males innume ables , de que han sido única causa aquellos je es de la iglesia. Sí , esponde emos ^noso os, Jesuc is o omó mu- cho de la ley de Moises; pe o explicándola y pe eccio- nándola. En e ec o no siendo es a ley mas que la som- b a , la igu a el ipo y la p epa acion del E ange_ lío debla se necesa iamen e obscu a é impe ec a en muchas de sus pa es. Pe o que Jesuc is o no haya en- señado nada suyo á los judios, que no les haya p ohibi- do una mul i ud de cosas que 31oises les habia pe mi i- do á causa de la du eza de 'su co azon , es una men i a an e iden e, .que nues os ad e sa ios que de nada se ubo izan, debe ían ubo iza se de ella. Ademas la di- inidad de la eligion de Moises es á an bien p obada po la mo al que enseña, como la di inidad de la eli- gion c is iana; y no hay o a di e encia en e las dos que la de la au o a al dia. Mas ¿ qué di emos de la acusacion de que C is o omó sus doc inas de los sabios de la G ecia , á quienes no ió ni oyó jamás? ¡Pues qué I las máximas . de es os ilóso os, sus p incipios 148 si n ó den ni abazon , mezclados de e o es y Reme- jan s los miemb os dispe sos de un cue po des.. miado, .¿- abian de habe p oducido un sis ema ad- mi able de eligion donde odo es á unido , ligado y en- lazado con una pe eccion absolu a ? Se quie en com- pa a los dogmas y mis e ios de las eligiones paganas, adiciones agas y con usas, conse adas en odos los pu e blos y •nas ó menos des igu adas po el e o , con los `dogmas y mis e ios -del E angelio , aunque sepa e á unos y o os una dis ancia an g ande como la que hay del cielo á la ie a? Asi los inc édulos que niegan que el E angelio nos enseña dogmas y mis e ios, hallan despues es os dogmas y mis e ios en las naciones bá - ba as., y a i man gu " de ellos dimanan los del E ange- lio. ,¡ Que aabsu do 1 ¡Qué incohe encia! En cuan o á la in ole ancia eligiosa p opiamen e dicha me ese o habla de ella en o a pa e. Solo di- é aqui un palab a , que bas a pa a e ela mi pensa- mien o: el e o y la e dad no pueden subsis i ju n os. Queda la in ole ancia ci il; y á es e p opósi o di é que los c ímenes achacados injus amen e á la eligion se o igina on las mas eces de la ba ba ie de los pueblos y de la ambicion de los p íncipes. En e ec o la in ole- ancia eligiosa puede muy bien subsis i á lado de la ole ancia ci il ; y no quie o o a p ueba que la mul i- ud de judios que i en anquilamen e bajo la domina- cion de los Papas. Al con a io la in ole ancia ci il que es en e amen e dis in a de la " eligion, depende de la índole de los p íncipes , de las leyes ci iles , de las ci - cuns ancias , que ya la excluyen , ya la consien en. Po lo demas con iene obse a que los sec a ios que nos ep ochan nues a in ole ancia, son los mas in ole an- es del mundo. Siemp e, en odas pa es y á la ue za cuando pueden, ó con la as ucia , la calumnia y la ai. 149 — don cuando les es á p ohibido el uso de la ue za, han pe seguidse y pe siguen á los ca ólicos. Si' se cuen an las íc imas de una y o a pa e, se e á cuáles son los e kade os pe seguido es. An es de en a en la discusión de los- hechos hoy que enuncia algunas e lexiones gene ales. ciiNo se debes hace ca go á una doc ina , dice un au o céleb e de nues os dios , mas que de sus consecuencias legí imas, y no de las que pueden deduci las pasiones de los homb es'; y aplicando es e- p incipio á la eligion , ad- e i emos que-en es o- como en ódo lo demas es muy supe io - odas las eo ías humanas po los ca ac e es' inimi ables que h dis inguen. La eligion excluye oda consecuencia mala , y la excluye con - aquella' misma, a i o idadque hace sag ados sus p incipios; cosa que solamen e» ella puede ejecu a .. Cuando de aciocinio- en. aciocinio se llega á una injús icia, puede uno, es a se- gu o de que ha aciocinado mal, , y el homb e since a- encuen a en la misma eligion la ad e encia de que, ha abandonado el camino ec o, po que donde quie a. ¿pie apa ece el m'al, apa ece ambién una p ohibicion una amenaza. Luego si los homb es se han abo ecido y des uido en e sí', es 'i e a de azon achaca 1-a culpa á. la e dad e elada; alicon a io debe deci se: la m'oyen- sion unes a de l'os homb es á abo ece se y á hace se mú uamen e daño es an ue e-, que pa a sa is ace la han sabido halla -p e ex os has a en lbs dogmas y e - dades de una eligión oda di ina , que- les impone la egla absolu a y sin e'xcepcion de ama se y ayuda e unos á o os. La eligion ca ólica no ha ob ado, ni po- dido ob a jamás- de mane a que hay sido, la causa di- ec a' y necesa ia de las disensiones humanas. Pe o en manos de un u ioso odo se con ie e en a ma. Esas disensiones eligiosas que- han u bado el mundo , no han ocu ido en paises pací icos y suje os al yugo de --150 --- las leyes, sino en iempos bá ba os y en ci cuns an_ cias en que.a dian odas las pasiones. Siemp e que se encuen a en la his o ia un epmplo de la eliz in luen- cia de la eligion , hay que econoce po ue za que aquel es un e ec o absolu amen e p opio suyo. Uno de es as ejemplos admi ables es la egua de Dios, esa oz de paz compasion que se le an a en e los g i os de enganza y u o , y sepa a á los comba ien es: esa es la oz del E angelio que esuena po la boca de los obis- pos y sace do es. Al con a io pa a explica ' las c uel- dades come idas só p e ex a de eligion hay que su- pone un iempo de igno ancia y mala é , de e ocidad y p eocupaciones. enco osas : hay que supone en los que come en es as c ueldades, designios ambiciosos y ocul os y unas pasiones an exace badas , que ciegan el espí i u y le hacen consen i en lo que p osc ibe la misma ley que se p opone po egla. S. Amb osio man- da undi y ende los asos de la iglesia Ta a soco - e las necesidades de` los escla os de la Ili ia , la ma- yo pa e de los cuales p o esaban los e o es del a ia- nismo : S. Ma in de Tou s a á busca al empe ado á T é e is pa a in e cede en a o de los p iscilianis as, y iene po excomulg idos á I acio y los o os obispos que habian inducido al mona ca i que se enc uelecie a con a aquellos sec a ios : S. Agus in suplica al p ocon- sul de A ica po los dona is as , cuyos c ímenes son no o ios, asi como los sensibles pe juicios que causaban á la e dade a iglesia : «Os suplicamos , dice es e g an- de homb e al p oconsul , os suplicamos que no sean condenadol á mue e, y pedimos á Dios que se con- ie an y se a epien an de sus e o es.» Es os san los e dade os ca ólicos , y la his o ia abunda en ales ejemplos. • Se necesi an aun o as au o idades pa a ce a la boca á los inc édulos? Les-ci a emos un esc i o que sin -151-- duda no. ecusa án „,e1 céleb e , Mon esquieu.. Hé aquí sus. palab as . sob e es a ma e ia « Es discu i . mal con a la eligion « el enume a en una ob a dila ada. los males, que ha, p oducido , si no se enume an, los bienes que ha causado: si yo quisie a co nac odos los males. que han ocasionado la mona quía , las leyes ci iles y el gobie no epublicano., di ía cosas espan osas.» Pe o, con inuemos. Se habla en especial, de la inqui- sicion. ¿Con qué , in se ins i uyó. es e ibunal, céleb e?_ Pa a conoce e o es en ma e ia de é, y pa a e i a que se p opagasen é in icionasen á. miemb os_ ieles de la. iglesia. Segun las eglas cons i u i as de es e i- bunal , los jueces eclesiás icos ins uyen el p oceso; pe- o los jueces secula es , á quien se emi en siemp e los. eos, aplican-: la pena : luego el es ado es el que los cas- iga y no la iglesia. Y ¿po qqé los p íncipes, empo aL les han dec e ado-penas an, se e as con a los he ejes? Po que la expe iencia les ha enseñado bas an e que na- (lie comba e la e y la eligion sin una segunda in en- cion de des ui el ono , ó á lo menos de conmo e le. Ademas es bueno eco da ,, ya que lo callan nues os. ad e sa ios , que los ibunales de inquisicion en ma e- ia de é son mucho mas se e os en e los he ejes que en e noso os. Con la memo ia de las c ueldades de Isabel de Ingla e a y de las iolencias de los p íncipes p o es an es cOn a los ca ólicos debe ian calla los que nos acusan , si no , po amo á la e dad, al menos de e güenza y con usion. ¿ Qué cosas no se han hecho en Dinama ca y Suecia con a los ca ólicos? ¡Con qué u o han pe seguido los p o es an es: an- glicanos á los a minianos de blanda! Donde quie a que los inc édulos y los p o es an es han mandado, han p ocedido lo mismo. Esa Isabel de Ingla e a, á quien la his o ia ha ma cado jus amen e con el epí e o 'de Tibe- io emenino , hizo pe ece mas homb es en cada un - 155 - a io de los de su einado, que el ibunal de la inquisi_ don de España desde su 'undulan has a nues os dial. Y sin emba go aunque la inquisido ) de España y Po - ugal e a mas bien una ins i ucion polí ica que e1igio- sa, siemp e la sacan á plaza los inc édulos, y pasan en- e amen e en silencio los u o es de los sec a ios. ¡Qué buena é y qué jus icia «Jó enes inconside ados , ex- clama con es e mo i o el conde de Mais e, cuando o- mais en la mano algun lib o de esos homb es pe e sos, aco daos que la p ime a cualidad que les al a es siem- p e la p obidad.» Se acusa á la eligion de la ma anza del dia de San Ba olome; pe o ¿mandó ni pe mi ió siquie a la eligion aquel c imen po!í ico ? La co e de F ancia ¿susci ó el u o popula con a los cal inis as en bene icio de La é y po cas iga la he ejía? No, la enganza del duque de Guisa con a el almi an e de Coligny p epa ó la ca ás o e, y la p ecipi ó la espe anza de so oca de un golpe los dis u bios incesan emen e ep ollucidos que semb aban aquellos sec a ios de un cabo del eino al o o. Aqui se en las pasiones de los g andes que ponen en mo imien o á la mul i ud igno an e so p e ex o de eligion ; pe o no se e á la eligion. Y ¿ no es cosa sabida que algunos sace do es y obispos die on asilo en sus casas á los p osc i os y los lib a on asi de la abia de los e dugos? Las gue as llamadas de eligion no u ie on o a causa que la ma anza del dia de S. Ba olomé , como lo con iesa el mismo J. J. Rousseau en su ca a al a zo- bispo de Pa is: despues de cuan o hemos dicho bas a emi i á ella nues os ad e sa ios. En cuan o á Id deposicion de los empe ado es y e- yes po los papas ocu ió en un iempo y en ci cuns- ancias pa icula es que jus i ican es a medida. Los su- mos poni Hs al es ablece el impe io de Occiden e Yomb a e n a es je es ó p íncipes con a exp esa condi.- cion de que _en odas ocasiones se ian los de enso es de la iglesia omana. Mas habiéndose con e ido los empe- ado es de de enso es obligados que debian se de ella,. en sus mas ogosos y enca nizados enemigos , ue on- despojados de su au o idad como in ac o es del a a- do que habian ju ado,. y segun las eglas del de echo eléc o al in oducido: en onces en Eu opa. Es a deposi- cion de los empe ado es hecha po los papas no, aia sus ci ígen de una po es ad pa icula que se a ogaban los papas, si io de la na u aleza misma as cosas. Ademas es p eciso no ollicla que ob ando asi los su- mos pon í ices no pugnaban con las opiniones de su si- glo, al con a ia se con o maban con ellas. «Si se juzga de aquellas cabezas de la iglesia , dice un au o mode - na, asladándose con el pensamien o á los iempos en que i ie on , se o ma á un juicio muy di e en e. En e ec o hay cosas que susei a ian una jus a auimad e - sion en nues os di g as, y que pueden pa ece ú iles al bien gene al de los homb es bajo o a a mós e a y en un ó den social di e en e. A eces es p udencia aplica emedios ex emos á los males ex emos, y pa a con e- ne los siglas de hie o se equie e en cie o modo una a a de hie o. Es as son las e dade as lecciones de la his o ia pa a cualquie a lec o a en o y de bue- na é.» La eligion no ha sido la causa de las disco dias o iginadas en e las dos po es ades ci il y eligiosa; pe o se las impu aban algunos homb es as u os y ambi- ciosos á in de que ecaye an sob e ella los males que agobiaban á los pueblos, y el odio que es os expe imen- aban. Mas al juzga los hechos la sana c í ica p esc i- be que se dis inga cuidadosamen e y se sepa e elx e- ex o de la causa. En e ec o muchas eces elp e ex o de una gue a ó de un c imen es á á la is a de odos, 154 -- al pasa que su causa eal queda ocul a y desconocida pa a los. mas. Po o a pa e aun cuando ue an cie as odas las objeciones que acabamos de impugna , ¿qué esul a ia de agu ?. Solamen e una cosa : que la eli- gion c is iana se compone de , homb es que abusen de las mejo es ins i uciones de cuando, en cuando , . Es os c ímenes y o os semejan es p o ienen de la laqueza y pe e sidad de los homb es;. pe o de ningun moda de la eligion que los p ohibe y ep ueba. Ademas es p o- pio de la malignidad busca y exage a el mal y calla el bien; y esa es e iden emen e , la conduc a de nues os ad e sa ios.. • -355- CAPITULO VI.- ILLIp oi y agaélon. y konse acion de la . ei .. gion c is iana,. conside adas. en, odas sus el enns an las:,. dan una . p ueba In enci- ble de la dbilnidad de la ~Ion de JesUe is o * . • Pongamos es a p ueba en oda su e idencia. Jesuc is o p edijo que' su eligion se'p opaga ia po odo el uni e so ; y en menos de es siglos se cumplió es a p ediccion, como la a es iguan monumen os pú- blicos y au én icos, en e o os la céleb e ca a de Pli- nio ele jo en al empe ado T ajano. Sabidas son las pa- lab as de Te uliano á los omanas « Noso os somos de aye ,. y llenamos ya las ciudades , los emplos , el ejé ci o mismo , el . palacio, el senado, el o o; y á os- o os no os hemos dejado mas que ues os emplos.» Pues qué eligion e a es a pa a que uese an á- pida y gene al su p opagacion? Una eligión absolu a- men e nue a. ¿ Qué dogmas p oponía? Dogmas impe- ne ables á la azon humana y con a ios á odas las no- ciones admi idas, ales como los mis e ios de la T inidad, de un Dios hecho homb e, mu iendo ignominiosamen e en una c uz, y descendien e del linaje abo ecido de los julios. ( 1 Cuál e a su mo al ? La abnegacion de sí mismo , la humildad , el desp ecio de la anaglo ia. Sus p ecep os a e aban po su aus e idad. Decla aba • — 258 ---- ecibió la po es ad de C is o pa a ello? Unos pa icula- es no pueden ene jamás el de echo de eje ce una po es ad cualquie a en la iglesia. Luego los que se a o- gan es e de echo deben se conside ados como sac íle- gos y ebeldes, y de es ados como usu pado es , o- da ez que quie en a ia la é ap obada po la iglesia. La Esc i u a , dicen - ambien los he ejes , supo- ne en odas pa es la lib e discusion de doc ina y el exámen po pa e de los ieles que deben p oba si los espí i us son de Dios, como dice el após ol S. Juan en el cap. I de su epís ola cua a. S. Pablo les da am- bien la misma a den en es os é minos: (, P obadlo o- do: adhe íos á lo que es bueno.» — «Cuidad de que no os seduzca alguno, dice en o o luga .» Po úl imo se les manda no some e se á ninguna au o idad ex e io , po que el Espí i u San o enSeña á cada uno de ellos in- e io men e lo que es necesa io pa a la é. « Po ues- a pa e, dice S. Juan, conse ad la uncion que habeis ecibido de C is o, y no necesi a eis que nadie os ins- uya; pe o como su uncion os lo enseña odo, y ella es la edad y no la men i a, pe se e ad en lo que os ha enseñado.» Es e pasaje de S. Juan'concue da pe ec a- men e con la an igua p o ecía de Jsaias: «Yo ha é que odos us hijos sean ins uidos po el Seño ; U y Jesuc is- o mismo nos ha enseñado que es a p o ecía habla eci- bido su cumplimien o en la nue a ley , supues o que p ohibe que ninguno de sus discípulos sea llamado maes o « po que oso os, dice con es a ocasion , no eneis mas que un maes o, que -es C is o. » Es os es imonios de nues as esc i u as, en endidos siemp e po la iglesia en un sen ido di e en e, no p ue- ban nada en a o , de la ase cion de nues os ad e - sa ios. En e ec o el obje o de es os es imonios es p e- se a á los ieles de los doc o es sospechosos , que 259 0— aun en ida de los após oles habian .comenzado ya á espa ci dogmas_ alsos y 'co ompe la pu eza :de la doc ina e angélica. Po lo an o los , após oles, como pas o es - igilan es , no cesan de ad e i al ebaño encomendado á su zelo el pelig o que le amenaza , y la necesidad de obedece ' á la au o idad legí ima si quie en es a á cubie o ' del e o y de la seduccion. « Yo os he esc i o, dice S. Juan , con mo i o "de los que os seducen.  Y sob e es e pasaje de S. Juan el ca denal Bela mino hace la p eciosa e lexion:siguien e: « Lo que S. Juan esc ibe aqui , odo ca ólico _lo es c ibi ia á ca ólicos op imidos y u bados po la he- ejía. Di iales : «No neceli ais que ñingun lu e ano ó cal inis a os enseñe la doc ina de Jesuc is o, po que cuan o es necesa io que sepais , lo habeis ap endido po la p edicacion de la iglesia con el auxilió de la- un- cion del Espí i u San o.» Jesuc is o ió quie e que sus discípulos omen el nomb e de maes o. -- ' Pe o ¿ qué quie e enseña los con es o? El desp ecio de una glo ia_ ana ; po que si con es as palab as excluye a á los maes os de su iglesia, ¿cómo hubie a dicho á los após oles : Id , enseñad? Ade- mas de que se anuncie él como el único maes o, .no se sigue que excluya la au o idad de la iglesia. A- es e es- pe o obse a juiciosamen e S. Agus in que se llama p opia y p incipalmen e maes o aquel que enseña su doc ina p opia , y no él que enseña á los o os una doc ina que ha ecibido de o o. Aho a bien la igle- sia no enseña á sus hijos mas que lo que le enseñó Je- suc is o.  . Pe o ¿qué esponde eis p osiguen los he ejes , á es os dos pasajes del Após ol : « Noso os no mandamos á ues a é ,» y «El homb e espi i ual lo juzga odo, y no es juzgado po nadie?» Respondemos que con las palab as noso os no man- 960 damos quie e deci el Após ol: No in en amos, po que os hemos p edicado la é, eje ce sob e oso os una dominacion a bi a ia con os en acion de pode . En e ec o es e sen ido es el único que esal a na u almen- e de la ma e ia del capí ulo en que se encuen an es as palab as, y de oda la 'se ie del ex o como lo con iesa el mismo Rosenmaulle . Y cie amen e Dios so- lo es el que domina nues a é: la iglesia no hace mas que enseña nos lo que Dios le ha e l l ciado. « El homb e espi i ual lo juzga odo , y él no a juzgado po nadie.» — Sí , lo juzga odo; pe o no de i- ni i a é independien emen e de la au o idad de la igle- sia , po que si al ue a el sen ido de es e pasaje, San Pablo es a ia e iden emen e en con adiccion consigo mismo. Añadase que muchos eólogos en ienden po las palab as del ex o en es e luga el juicio que daban de la eligion c is iana los paganos y los p o anos, po que ningun c is iano puede se acusado de e o espec o de la doc ina que p o esa, y el ex o con- cue da na u almen e con es a explicado '. Mas aun ¿admi iendo que el Após ol hable del iel iluminado in- e io men e po el Espí i u San o, no se puede sa- be jamás de posi i o cuál es es e homb e espi- i ual. Las cosas que mi an á la sal ado ', dicen ain- bien los he ejes, deben pesa se con el mayo cui- dado y discu i se lib emen e po cada homb e , á no quo que amos iola los de echas de la misma na- u aleza. Debe pues elegi cada uno ó adhe i se la opinion de la iglesia, ó apa a se de ella , segun que su conciencia le p esc iba lo uno ó lo o o.  - An es que se haya ab azado la é c is iana , es de- ci , mien as que uno es in iel , sin duda iene el de- echo, de examina los mo i os de c edibilidad; pe o desde el ins an e en que sé ab aza la é, se ex ingue 961 po sí mismo es e de echo na u al. En e ec o no pue- de pe mi i se al iel ningun examen dubi a i o co no se le llama, po que ningun exámen de es a clase pue- de subsis i con la e dade a é. Solamen e se . pe mi e un exánien de disc ecion á los que son capaces dw hace - le, á in de con i ma se mas y mas en la é. A lo menos (insis en los ad e sa ios) debe se lici o á odo homb e examina cuál es la , e dade a iglesia: sin es o cada uno pod ia y aun debe ia adhe i se á la sec a C is iana -en que ha nacido; lo cual es absu do. Y si es e eXámen dubi a i o es necesa io pa a conoce la e dade a iglesia , ¿po qué no lo se ia ela i amen e á los o os dogmas de la é? Digo que es e exá nen dubi a i o en lo que oca á la e dad de la iglesia es pe mi ido , y has a es necesa- io á odos los que ienen la desg acia de es a ue a del seno de la iglesia ca ólica ; pe o no lo es á los ca ólicos mismos. La azon de es a di e encia en e unos y o os da en los ojos. En es a clies ion ienen los ca ólicos de su pa e la sucesion no in e umpida de los obispos des- de los após oles has a noso os y el es imonio incon- as able de odos los monumen os públicos , es deci , una ce eza mo al lle ada al mas al o g ado de e iden- cia. Al con a io los he ejes conocen con es a mis- ma la época en que sus an epasados se sepa a on de la iglesia pa a o ma una nue a sociedad que se opuso ya á la au o idad, ya á la é que abandona on ó,de que ue on excluidos á causa de su obs inacion. Po consi- guien e los ca ólicos es an segu os,-y segu os po _la é, de la in alibilidad de su p opia iglesia que Jesuc is o p ome ió de ende y p o eje has a la consumacion de los siglos , mien as que los sec a ios no pueden eco- noce en sí es a in alibilidad , á no que quie an a oga - se lo que niegan á la iglesia uni e sal, de la que se han sepa ado, Asi los ca ólicos segun sus p opios p incipios --- 269 - no pueden duda , y los sec a ios deben segun los suyos. PROPOSICION SEPTIMA. La é en los que echazan la au o idad de la igl e sia pa a segui las inspi aciones del juicio pa icula , no es una é e dade a , sino solo una opinion ó una duda. An es de pasa á las p uebas - que con i man la e - dad de es a p oposi ion , nos pa ecen indispensables al- gunas e lexiones p elimina es. 1. 1 Segun la doc ina admi ida uni e salmen e , el ac o de é . se compone de dos pa es , á sabe , su ob- je o ma e - ial - ó las mismaá e dades e eladas, y su causa de e minan e ó la au o idad y la e acidad de Dios que e ela; y es as dos-cosas con el auxilio de la g acia di ina se exigen y bas an pa a" p oba el ac o de é eológica. Luego cuando noso os decimos con ela- _ don á los que de 5echan la au o idad de la iglesia ca ó- lica , á. in de segui las inspi aciones del juicio.pa i- cula , que -su é no -es la é e dade a , lo decimos en sen ido de que ca ecen de una egla á sus alcances, uni e sal , in alible, que nos 'p oponga á los ca ólicos las e dades e eladas y el e dade o sen ido de la e- elacion : de sue e que es imposible que seamos enga- ñados de cualquie a modo que sea con espec o á su ob- je o ma e ial. En e ec o que la e elacion na u al haya sido inspi ada di inamen e , y que el sen ido de es a e elacion sea es e y no aquel , es un hecho de que no pueden-ce cio a nos mas que aquellos que Dios se si - ió es ablece pa a se es igos , deposi a ios ,é in é - p e es , como lo ue on desde el p incipio los após oles jun amen e con Ped o , en los cuales comenzó la iglesia doc ina e, siemp e isible y siemp e gobe nando sin In e upeion en los pon í ices omanos, suceso es de Pe- 263 — d o , y en los obispos que es an unidos y subo dinados á ellos. 2.' No hablamos aqui de un ac o pa icula de é que un homb e pod ia hace con elacion á una de las e dades e eladas , p escindiendo de la au o idad de la ig l esia , po que aquel ac o de é pod ia ene po causa á los ojos de es e homb e, ya cie os mo i os de c edibi- lidad , cómo se los llama , ya una ce eza mo al e iden- e nacida de alguna e dad e elada'', ya po in el sen- ido gene al y na u al de es a e elacion. Pe o nos- o os hablamos aquí del sis ema en e o de la é , es de- ci , de odos los a ículos que es amos obligados á c ee como e elados po Dios. En e ec o Jesuc is o , segun hemos is o, encomendó á su_ iglesia el depósi o en e o de la é , á in de que enseñase á odos los pueblos has- a la consumacion de los siglos es a é que ecibió de sus manos. «Enseñadlos , dice , á gua da odo lo que yo os he enseñado.» Aquí pues se a a del obje o ma- e ial en e o de la é y no de una de sus pa es sola- men e. Sin emba go , y hay que obse a lo con cuida- do , nadie puede posi i amen e, hace un ac o de é ue- a de la au o idad de la iglesia , que á lo menos en el o igen ue la única que le enseñó la exis encia de la e- elacion y el sen ido cie o de cada una de las e da- des de es a e elacion. Y si los p o es an es c een á e- ces posi i amen e alguna cosa , lo c een po un p inci- pio ca ólico , po deci lo asi, y son ca ólicos en es a pa e de su c eencia ; lo- que debe deci se igualmen e de los sec a ios de oda especie , po que nadie es p o- es an e ó he eje sino po lo que qui a ó aumen a á la doc ina de la iglesia. 3.' Sos enemos que los que oponen ó sus i uyen las opiniones del juicio pa icula al gobie no y á la au o idad de la iglesia undada po Jesuc is o , no pue- den posee en su in eg idad el obje o ma e ial de la é, — 264 — y no pueden po las dos causas siguien es , : la p ime a, po que desechan las eglas de la é, co no po ejemplo la Esc i u a y la adicion de que no pueden juzga p es- cindiendo del es imonio de la iglesia : la segunda, po - que el e dade o sen ido de la Esc i u a y de la adi- cion pe enecen ambien á la misma iglesia, y no pue- den conoce le sin ella. Es o es lo que amos á in en a demos a á p io i y á pos e io i como se dice, ó po el de echo y po el hecho , segun el mé odo de los p o- es an es mismos. P epa ado asi el e eno pasemos á las p uebas que con i man nues a p oposicion. El sis ema de la é es un sis ema de au o idad. En e ec o la é en sí misma no es o a cosa que el consen i- mien o de o o dado á una pe sona á causa de la au o i- dad que es a posee. Aho a bien los após oles ins uidos po Jesuc is o en las e dades de la é ansmi ie on es- as e dades á unos suceso es escogidos po ellos , á in de que es os las ansmi ie an igualmen e has a la mas emo a pos e idad, ín eg as y sin discusion, ales como las habian ecibido. Los após oles y sus suceso es p opusie on luego es- as e dades á las naciones in ieles; y como odo es e sis ema sob ena u al supe aha la in eligencia de la a- zon , p oduje on milag os x5 expusie on mo i os de c e- dibilidad bas an e pode osos pa a que la obediencia de las naciones in ieles a aidas á la é uese una obedien- cia acional. En lo que mi a á es as e dades ales co- mo son en sí , los após oles y sus suceso es exigie on siemp e á aquellos á quienes e angelizaban , que some- ie an su in eligencia á aquellas e dades y las c eye - sen só pena de los cas igos e e nos pa a los que no las c eye an. Asi pues odos los que las c eye on, lo hicie- on á causa de la au o idad de la iglesia que a i maba habe las ecibido de Jesuc is o es deci , del mismo Dios. Luego es a au o idad in alible de la iglesia ca ólica, que iene de Dios , ha hecho Ihe-los ieles han c eído como o os an os a ículos de é las e dades que les ha enseñado , y no o as: que han admi ido como di i- 'n'as las adiciones de es a iglesia y no o as: que han econocido como inspi ados po Dios los lib os que aquella iene po canónicos y no o os., odo con o me á la céleb e máxima de S. Agus in: «Po mi pa e no c ee ía en el E angelio, si no me mo iese á c ee le la au o idad de la iglesia ca ólica.» S. I eneo an es de San Agus in habia exp esado el mismo pensamien o cuan- do dijo que no debe busca se la e dad en o a pa e que en la iglesia. Véanse sus palab as: «En su seno pusie on los após oles el ico depósi o que con iene abundan emen e odo lo que pe enece á la e dad': allí es á la uen e de la ida donde puede i á. bebe cada cual si quie e: po allí se en a en la ida...» Expo- niendo despues la sucesion de las iglesias apos ólicas y p incipalmen e de la de Roma , concluye en es os é - minos: «En es e ó den y po es a sucesion han llegado has a noso os la adicion apos ólica y la p edicacion de la e dad.» S. I eneo apoya su dic ámen con el de S. Polica po que le habia p ecedido , a on de mayo au o idad, dice, y de mas acend ada e acidad que Ya- len in , Ma cion y o os cuya doc ina es á co ompida. «Po que S. Polica po, añade , ha ense iado siemp e lo que abia ap endido de los após oles , lo que le habia ansmi ido la ; y es o solo es e dade o.» An e« de Agus ín , I eneo y Polica po habia de endido es a opinion Clemen e de Roma, de quien dice I eneo que habla is o á 'los após oles y pla icado con ellos , de sue e que enia aun i as delan e de sus ojos la p edi- cacion y adicion de aquellos. Tal habia sido Cambien el sen i de S. Ignacio má i , de quien nos mani ies a el his o iado Eusebio que exho aba á los ieles á con o - 966 — ma se exclusi amen e á las adiciones de los após oles: ales ue on mas adelan e las opiniones de O ígenes, Eusebio y Te uliano en su lib o de las P esc ipciones, que e sa odo en e o sob e es a ma e ia , de Ci ilo de A lejand ía , de Cap eolo de Ca ago , de Vicen e Le i- nense e c. En una palab a odos es os pad es de las di- e sas edades insis en unánimemen e sob e la necesidad absolu a an o como sob e la e dad del p incipio de la au o idad en la iglesia ca ólica, ya pa a conoce cuáles son los lib os de la Esc i u a e dade amen e inspi ados, y cuáles son las adiciones apos ólicas, ya pa a de e mi- na el e dade o sen ido de los unos y de las o as. Po consiguien e eI mismo mo i o uni e sal, quie o deci , la au o idad In alible de la iglesia que ha hecho que los in ieles ab aza an el c is ianismo, ha hecho ambien que c eye an odas y cada una de las e dades que les p opuso la misma iglesia: en o os é minos po el mis- mo mo i o que-se hicie o i c is ianos, se hicie on ca ó- licos. Luego si la egla legí ima de nues a é es la au o- idad de la iglesia que p opone ó eje ce la au o idad di ina sob e noso os;' y si es a condicion es al que sin ella no podemos conoce de un modo posi i o é in ali- ble cuáles son los a ículos de é que debemos c ee y p o esa ; es e iden e que odo el que desecha es a igle- sia ó p o es a con a su au o idad , no puede posee la é e dade a. En e ec o una ez admi ido el mé odo del juicio pa icula , no hay ninguna azon pa a c ee al a ículo de é mas bien que cual o o, y po la misma causa que se desecha uno , pueden ambien desecha se odos. Po eso decia Te uliano: «Lo que- pudo hace Valen in , pueden sin duda hace lo los alen inianos; y los ma cioni as pueden hace lo que pudo Ma cion, po que si los maes os han enido de echo de inno a en la é , ¿po qué no le end ian los discípulos? » Aho- 267 --- a bien, siendo alible en sí y suje o á e o y engallo el juicio pa icula , es e iden e que no exis e ninguna egla in alible pa a los que desechan la au o idad de la iglesia, sola basa inmu able de una é siemp e la mis- ma , quie o deci , di ina ; de sue e que odo lo que admi en ó desechan los he ejes, suje o á un pensa- mien o mudable , se encie a en el cí culo a iable de las opiniones humanas sin pode sali jamás de él. Ade- mas no pudiendo nadie mi a como absolu amen e cie o su p opio pensamien o , ni desecha como abso- lu amen e also el pensamien o de o o que es opues o al suyo , sob e odo en las cosas que supe an al en- endimien o humano ; es ambien e iden e que de es á sus i ucion del juicio pa icula á la au o idad de la iglesia debe nace una duda uni e sal con elacion á las cosas de la e; y que en es e es ado de duda es imposible odo ac o de é, á no se que le p oduzca el p incipio ca ólico, como ya lo hemos no ado. Es as e dades se con i man mas y mas con la doc- ina y conduc a de los p o es an es mismos. Asi Lu e- o desechó p ime o algunos dogmas, Cal ino negó o os, Zuinglio o os, y los anabap is as o os: po úl imo i- nie on los socinianos , me odis as , acionalis as y deis- as que los desechan odos. Los pas o es de, Gineb a se han apa ado an o de las opiniones de Cal in() , que en es os úl imos años han susci ado una gue a no aca- bada oda ía cuando esc ibimos es o, con a cie os doc- o es ó minis os de su comunion , po que es os doc o- es, des iándose del sis ema que se les p oponia, se em- peñaban en de ende y conse a algunos dogmas, co- mo po ejemplo los del pecado o iginal , de la T inidad y de la di inidad de Jesuc is o. En la Re is a p o es an e se de ine el p o és an is- mo un ac o de independencia de la azon humana en ma e ia de eligion. Segun el anglicano Wa son el P o- - 974 que no es o a cosa que un p incipio pe ec o 'de des.. uccion? Asi los es a gumen os del doc o Ti man, consi- de ados cada uno de po sí , no p ueban nada : á a o de la unidad de la iglesia p o es an e. Y ¿p ueban mas eunidos ? De ninguna mane a , po que no hay sec a á la cual no puedan con eni lo mismo que al p o es an- ismo. Po ejemplo los simonianos y nicolai as hubie an podido igualmen e a oga we es a supues a unidad, aunque la e dade a iglesia que ha quedado . en pie é inmoble , los ha is o desapa ece hace mucho iempo, co no desapa ece á á su ez el p o es an ismo á pesa de su p opagacion pe pe ua de la e dad y su p og eso inde inido. Pe o á lo menos , insis en los he ejes , no podeis ne- ga que no bas e c ee implíci amen e odas las cosas que enseñó Jesuc is o , ó como habla O o, ene la é segun el espí i u de su undado . No , esponde é yo , es o no bas a , po que es nece- sa io c ee lo que enseñó Jesuc is o po el minis e io de la iglesia : asi lo quiso el undado de la eligion c is- iana : asi lo mandó muchas eces, como lo demues an los pasajes de los lib os san os que hemos ci ado ya. En e ec o sin es a p ecaucion se ia comple amen e inú il la e elacion: noso os igno a iamos el obje o de nues a é : las e dades de la eligion no endTian ninguna in- luencia sob e noso os, y queda iamos luc uando en una pe pe ua duda , mucho mas cuando la igno ancia de que aqui se a a, es una igno ancia olun a ia que na- ce de la ebelion y de una e quedad culpable. - 275 - PROPOSICION OCTAVA. Los he ejes y los cismá icos decla ados es au ue a de la iglesia de Jesuc is o. No hablamos aqui , como lo mani ies an los é minos de nues a p oposicion , de los que es an en el cisma ó la he ejía po una igno ancia in encible como se di- ce de buena é. Nadie duda que es os he ejes in olun- a ios pe enecen á lo menos en espí i u á la e dáde a iglesia de j esuc is o , asi como los niños bau izados se- gun las o mas eque idas. Tampoco hablamos de los he. ejes y de los inc édulos oda ía ocul os ó que la iglesia no ha decla ado ales po una decision solemne; po que mien as no son sepa ados de la iglesia é- expulsados po ella, pe enecen á lo menos á su cue po. Solamen e pues hablamos en es a oc a a p oposicion de aquellos que sepa ados ex e io men e de la iglesia o man una sociedad en e sí que es dis in a de aquella, y es o po uña dese cion olun a ia y culpable. Aho a es ácil demos a que es os homb es de quienes hablamos aqui, no pe enecen de ningun modo ni al 'cue po de la iglesia , como dicen , ni á la iglesia misma. Ya hemos is o que los sec a ios y cismá icos son como o as an as amas co adas de aquel g an á - bol que plan ó Jesuc is o pa a que c eciese has a la con- sumacion de los siglos: son o os an os iachuelos se- pa ados de sus uen es , o os an os miemb os desp en- didos de su cue po. La iglesia los ha condenado y sepa- ado de la unidad como ebeldes y obs inados en su p opio sen ido con a las de iniciones de la misma igle- sia. Es a con o mándose con el p ecep o de C is o los iene po paganos y publicanos , y siguiendo en es o la doc ina y el ejemplo de S. Pablo y de los o os após o- --276. les los . e i a como condenados y pe e idos po su p opio juicio: no comunica de ninguna mane a con ellos , -ni pe mi e que comuniquen sus hijos en o- do lo que dice elacion á las cosas espi i uales. Se e pues que los he ejes y cismá icos olun a ios son an ex años al espí i u de la iglesia como el e o es ex año á la e dad , la con usion al ó den y el indi i- duo á la unidad : son an ex años al cue po de la igle- sia como el miemb o al cue po de que ha sido sepa ado, como una ama co ada del á bol y como el iachuelo des iado de su o igen, como unos ebeldes y e ac a- ios expulsados iolen amen e de la sociedad que u ba- ban. Y como no puede exis i ningun con enio en e Je- suc is o y Bella', ni ninguna sociedad en e la luz y las inieblas ; del mismo modo los he ejes y cismá icos no ienen pa e con Jesuc is o y su eino , es deci , con la e dade a iglesia de Jesuc is o. Tales ue on el pensamien o y la cos umb e de oda la an igüedad , apoyadas en la misma e elacion. Jesu- c is o di ige se e os ca gos en el Apocalipsis, como ya hemos no ado , al angel ó al obispo de la iglesia de Pé - gamo , po que ole aba en su iglesia sec a ios de la doc- ina de los nicolai as , y le manda hace peni encia de es e pecado. El após ol S. Pablo p onuncia ana ema en su epís ola á los gála as con i los homb es que en- seña on una doc ina di e en e de la que él mismo les había enseñado. S. Juan esc ibe á Elec a y á sus hijos: «Si alguno iene á oso os y no enseña es a doc ina, no le ecibais en ues a casa ni le saludeis, po que el que le saluda pa icipa de _sus malas acciones. » Con. o me á es a doc ina , desde los iempos apos ólicos e an ya sepa ados de la iglesia los ce in ianos , los ebio. Bi as e c. segun es imonio de I eneo. Habiéndose en- con ado casualmen e S. Juan con Ce in o en una casa de baños , dijo : «Huyamos de aqui no sea que se hun. - 977 — da y nos coja es a habi acion en donde se halla el enemigo de la e dad.» S. Polica po , discípulo de San Juan , espondió á Ma cion , cuando es e saliéndole á ecibi ue a de Roma le pedia que le econociese : «Yo e econozco como, el hijo p imogéni o de Sa anás.» Eusebio que menciona es e hecho, añade al ¡mu o la e- lexion siguien e: « Tan eligiosamen e cuidaban los após oles y sus discípulos de no comunica , ni aun de palab a , con los que co ompian la e dad. O ígenes abandonó la casa de una seño a que le nan enia ; y p e- i ió queda pob e y sin mo ada , ija , á -habi a mas iempo aquella, po que habi aba ambien alli un he eje, y eso que enia el mayo cuidado de no encon a se con él, Te uliano apos o aba asi á los he ejes: « ¿ Quiénes seis oso os , y de dónde enís?» Y luego añadia: « Que mues en, el o igen de su iglesia, y que expon- gan despues la se ie de sus obispos ; de sue e que de- jen sen ado po una sucesion no in e umpida desde el, p incipio has a noso os que el p ime o de ellos u- o po consag an e y p edeceso , ya á, uno de los mis- mos após oles, ya á uno de aquellos a ones apos ólicos que no se sepa a on jamás de los após oles. » De ahí ienen los ca álogos de los he ejes que publica on San I eneo , S. Epi anio, S,. Águs in y o os has a nues a época. Luego los he ejes y cismá icos han sido mi ados en odos iempos COMO , en e amen e ex años en la iglesia. - Y la azon es e iden e. En e ec o si sucedie a o a cosa , la iglesia de Jesuc is o se ia una mezcla con usa de la e dad con odos los e o es y odos los absu dos que hubie an podido in en a jamás la igno ancia y la pe e sidad humanas ; y sabido es si los no ado es de odos los siglos han dejado de en a en es a senda obs- cu a y sin salida. Si cada uno pudie a inno a á su an o- jo é impunemen e, ¿ qué medio queda la á los homb es 978 — pa a conoce y conse a in ac a la e dad que Jesu- c is o ajo del cielo á la ie a , y que encomendó á su iglesia pa a que la enseña a á odas las naciones ? ¿ Có- mo en es a con usion de palab as y c eencias, en es a di e encia , en es a a iedad siemp e c ecien e , en es e labe in o de opiniones habla de encon a se el camino, y conoce se posi i amen e lo que se ha de c ee y ob a pa a sal a se? ¿ Qué cosa mas absu da , ni mas inju io - sa al undado de es a san a eligion ? En e ec o ad ni- ase la opinion de nues os ad e sa ios, y se acabó la misma e elacion en o os é minos el Dios mismo que la dió, habia asegu ado al p opio iempo su uina: Luego es una e dade a locu a de los p o es an es p esumi que pe enecen á la iglesia de Jesuc is o úni- camen e po que c een en él : po que es menes e adi!- mas (y es o es e iden e) que pe enezcan á la unidad de é y de gobie no al co no la cons i uyó Jesuc is o : es menes e que p o esen la doc ina que enseñó el Sal a- do á los homb es po su iglesia. Y ¿ cómo se ha de duda es o cuando enmedio de las pe pe uas a iaciones que p oduce su sis ema, N'e- mos que los p o es an es , desespe ados de no pode halla la e dad , p oclaman una ole ancia eligiosa uni e sal pa a odas las máximas , opiniones y pa ado- jas , sea de la sec a que quie a, que se apoye co no ellos en el p incipio de independencia de oda au o- idad-? Es e es el o igen de ese odio con que odos los p o es an es , cualquie a que sea su nomb e , pe siguen en comun á la iglesia ca ólica que no cesa de opone les las palab as mismas de Jesuc is o: (c No os conozco, » y que se esis e á ecibi los en su unidad y comunion. Po úl imo los he ejes y los cismá icos se han sepa ado en e dad de la iglesia ó han sido excluidos po ella ; y sin emba go ni sus e o es , ni su ebelion han podido des- ga a jamás, ni. aun.. he i la. unidad. de . la iglesia de C is o. Los, he e¡es- nos- esponden con las, objeciones si- guien es Si los • he ejes y. los cismá icos no. es u ie an den o de la iglesia . , es a no.,pod ia eje ce . ninguna ju.- isdiccion sob e" ellos: mas en el -sen i de-los ca ólicos es e de echo, co esponde« á. la, iglesia : ¿ cómo pues se puede« deci que los he ejes no- son de la' iglesia , y. que es a iene de echo de 'eje ce su 'ju isdiccion sob e ilos ?.• Digo. que sin.duda nalend ia la iglesia ningu de- echasob e los he ejes: si es os no pe eneciesen á aque- lla po ningun í ulo..; pe a.se hicie on súbdi os .suyos po el bau ismo, y. habiéndoles. imp eso es e sac amen o. un -ca ac e pe pe uo é- indeleble,. la iglesia_ iene un de- - e - cha- pe pe uo- é«:« inalienablesob e- ellos, ; y aunque son ebeldes , es e de echo.. exis e mien as i en con mas ue za- aun , que el que conse a un p íncipe sob e sus. súbdi os ebela los.,_ Pe o si la iglesia misma los-desecha y excluye , me eplican , ¿cómo. pueden, ean inua . suje os á. su ju is- diccion La iglesia - os desecha; y excluye pa a.. cas iga los,. co egi los , y apa a el pelig o, del con agia. de sus. jos que han pe manecido, ieles; pe o, ob ando. asi no abdica aquella su de echa, que- segun hemos dicho es Con inúan nues os ad e sa ios : Los saduceos á pe- sa de los e o es mas. g a es en ma e ia de é y aun las diez ibus á. pesa de su. cisma no, hablan cesado de pe enece á. la iglesia judia que« e a_ en onces la e da- de a iglesia asi pues los-. he ejes. y cismá icos, aunque sepa ados de la é y de- la unidad de la iglesia ca ólica, no cesan de pe enece á la e dade a iglesia de Jesu- c is o. 280 — Respondo que los saduceos, no habiendo sido ex- cluidos de la sinagoga po una decision solemne, pe e- necían oda ía al cue po de la e dade a iglesia ; pe o no pe enecian ya á su espí i u, Hallabanse bajo es e espe o en la misma si uacion que una mul i ud de in- c édulos de -nues os Bias Sabemos ademas po el es i - monio del his o iado Jose o que los judíos o odoxos no encomendaban ningun ca go público á los saduceos, á no que enseñasen públicamen e que las almas sob e i en á los cue pos , es deci , á no se que no econociesen la doc inas de los a iseos. En cuan o á los is aeli as pe enecien es á las diez ibus cismá icas hay que dis ingui en e los que con- se a on la é y los que caye on en la idola ia. Los p ime os que siemp e ue on bas an es en núme o, con- o mándose con las p esc ipciones de la ley de Moises y subiendo á Je usalem en el iempo o dina io pa a ado a á Dios, á no se que la iolencia los impidiese cumpli es e debe , pe enecian al cue po y al alma de la igle- sia ; al con a io los segundos no pe enedan á ella po ningun i ulo. Ademas es de odo pun o alsa la compa- acion es ablecida po nues os ad e sa ios, po que C is- o ins i uyó su iglesia po un ó den de cosas en e a- men e di e en e. Todos los que c een en Jesuc is o , con inúan mies- os con a ios , y ienen ca idad pa a con el p ójimo, son e dade os discípulos de Jesuc is o: el Seño mis- mo lo dijo: «Voso os c eeis en Dios: c eed ambien en mí.— El que c ee en mí iene la ida e e na.— Todas conoce án que sois mis discípulos, si os amais anos á o os. » Es os pasajes p ueban e iden emen e que odos los que c een en Jesuc is o y aman á su p ójimo, es an en la e dade a iglesia del Seño .' Pa a es a en la e dade a iglesia de Jesuc is o no bas a c ee en Jesuc is o, sino que hay que c ee an- — — bien odas las cosas que él enseñó , y c ee las po y con la iglesia , es deci , de la mane a que Jesuc is o quie e que se c ean. «Id , dice el mismo á sus após oles , en- señad TODAS LAS COSAS , que yo os he con iado.» NQ es pues una pa e de es as cosas y co no cada uno quie e, sino odas y co no quie e Jesuc is o. Añado que los he- ejes igno an lo que es Jesuc is o , si es Dios ú homb e solamen e e c. En cuan o á es as p a lab as del Sal ado : «Todos co- noce án que sois mis discipulos si os amais unos á o os,» no quie en deci que la ca idad sola bas e pa a mani es a que son discípulos suyos sino que debe á conoce selos po e dade os discípulos suyos si á la p o- esion de é jun an a nbien las buenas ob as, siendo las p incipales las de ca idad. En e ec o el Seño quie e que sus discípulos se den á conoce po buenas ob as que ecomienden su é; po que hay algunos; como dice el Após ol, que hacen p o esion de conoce á Dios; pe- o que enuncian á él po sus acciones. En el mismo sen ido decia el Após ol San iago : «Yo os mos a é mi é po mis ob as.» Debe añadi se que los he ejes no ienen ni pueden ene el e dade o amo de la ca i- dad. Sin la é es nula la ca idad , y hay que gua da se de con undi la con la bene icencia , como lo p ueba es e pasaje del Após ol : «Y aun cuando yo. dis ibuyese o- das mis iquezas pa a man ene á los pob es , si no en- go ca idad , odo es o no me si e de nada,» Objé asenos ademas que muchos homb es en di e- en es épocas han i ido y mue o en ¿cisma , y sin emba go no han sido mi ados como ex años en la igle- sia de Jesuc is o , y aun algunos han sido insc i os en el ca álogo de los san os , ales co no Melecio y Paulino, ambos obispos de An ioquía , Luci e de Calle y mu- chos de los que se adhi ie on al cisma de Acacio. Digo que es os cismá icos que la iglesia no desechó 282 es aban de buena é y en la duda con espec o al pon í- ice que debian econoce como legí imo. Ya hemos ad- e ido, que hay ci cuns ancias en que puede se ino- cen e es a duda. Me ed° y Paulino e an unos san os a ones, y Ul 10• y o a comunicaban á lo, menos inme- dia amen e con la iglesia uni e sal. Es a no. ha colocado en e los san os,á Luci e de Calle ; ademas que g mu- ió en la unidad , (5- se- a epin ió an es. de mo i . Lo mismo sucede con odos los que se adhi ie on al cisma de Acacia: ninguno_ ha sido, insc i o en el ca álogo de los san os. Hay mas: los nomb es de M'e nia y Mace- donio , pa ia cas- de Cons an inopla, ue on bo ados de los sag ados díp icos , po que habian conse ado en ellos el nomb e de Acacia. PROPOSICIGN NOVENA.. El o igen del p o es an ismo y las di e sas a iaciones que ha expe imen ado,. demues an su alsedad. Asi como el o igen , es abilidad y pe pe uidad de la iglesia ca ólica p ueban incon es ablemen e que es de ins i ucion di ina: del misma moda el o igen del p o es- an ismo, sus a iaciones'pe pe uas y las al e aciones que ha su ido , no menos que odas las sec as ebela- das en di e sos iempos con a la iglesia, demues an plenamen e su alsedad.  • Una ob a di ina lle a consigo unos ca ac e es di- inos, de sue e que ácilmen e se la dis ingue de o- do lo que p ocede de los homb es. Pues al es la iglesia ca ólica , en pie desde su o igen, inmu able, siemp e la misma , mani es ando siemp e los es imonios pa en es de aquella asis encia di ina pie le p ome ió su unda- do . Y al e es o hay o zosamen e que exclama : - 983 «Las ob as , de Dios san pe ec as y no hay en él mil, danza ni icisi ud'.» Mas ¿cuál es el o ígen del .p o es an ismo?' Sabi- da cosa es nue nació en el siglo XVI, y le p odujo el odio p i ado del. após a a Lu e o. ¿Cómo, se- ac ecen ó es a sec a? Tambien es sabido que po: • la e quedad y ebelion de aquel após a a con a la cons .i uci©n en que Lean X. condenaba sus e o es.* En onces en dedo es cuando , po p ime a ez p oclamó aquel e o mado de la g cosas sag adas el p hicipia undamen al del p dies- an isma,. quie o deci , la' independencia absolu a del juicio indi idual , opues a de en e á la au o idad de la iglesia. Con es e p incipio conmo ió á su an ojo odo el edi icio- de la eligión c i g ia a. Desechó las indulgen- cias, el pu ga o io, la misa ezada y la necesidad de las buenas ob as:: sen ó su doc ina-de la sola é jus i i- can e , y qui ó casi odas los sac amen os. A es o a-odió la al e acion de las esc i u as, bo ando muchos lib os del ca álogo de los hagiógn os, sin cuida se de es a aco de consigo mismo, 'po que unas eces a i ma lo que an es habla negado, o as niega lo que habia a i - mado, y an a eba ado de las pasiones e gonzosas de odo géne o y en an o g ado hinchado de o gullo, que - pa ee-e muchas eces di igido po un espí i u de Sa- anás: El p incipia del-p o es an isma, p incipio des uc i o que habla sen ado Lu e o el p ime o, p odujo inmedia- amen e nue os e o mado es de las cosas sag adas. Zuingiio en Suiza , Cal ino en F ancia , Ca los adio en Alemania y Muns e en Wes alia e o ma on, se- gun su sen ido , lo que les habla dejado que e o ma Lu e o, ó mas bien de iba on lo que es e habia dejado en pie. Pe o es os nue os e o mado es ue on e o ma- dos ambien po los cuáke os, los he manos bohemios, los pie is as, los he nhu as , los swedenbo gianos, los En ano se glo ían muchos p o es an es de que el undamen o y la egla del p o es an ismo es la sola pa- lab a de Dios; po que sin la au o idad de la iglesia ¿cómo pueden conoce esa palab a de Dios, supues o que no hay , digamoslo asi , ningun lib o cuya au en icidad no hayan pues o ó no pongan en duda , supues o que desechan la inspi acion di ina si no de oda la Biblia, á lo menos de su mayo pa e , y supues o que la palab a pu a de Dios depende segun ellos de la in e p e ado ) pa icula de cada indi iduo. Segun es e mé odo ex- a agan e , no hay un e o ni una pa adoja que no pueda unda se en la palab a de Dios comp endida y explicada asi , como hacen los anabap is as , los cuake- os , los socinianos , los me odis as y o os no ado es. Ademas ¿cómo la palab a de Dios esc i a- y consignada en lib os puede se la egla de la é, si la discusion e- cae casi siemp e en e amen e sob e el sen ido ‘e dade- o de aquella palab a ? Cuando se sigue un plei o en e dos pa es , cada cual c ee que la ley es á en su a o , y si no hubie a juez -pa a alla , el plei o no se acaba la jamas. No ha exis ido nunca un he eje que no Se glo- ia a de ene la palab a de Dios, en su a o : es a p e- suncion la u ie an sucesi amen e los gnós icos , los ma- niqueos , los a ianos , en suma odas las sec as que se han sepa ado de la iglesia ; y Sin emba go odas han enecido. Po es a azon an os pa icula es y an os p ínci- pes, dis inguidos po su ciencia , , no pudiendo sopo a po mas iempo es e caos na u al- al p o es an ismo, han uel o á en a en el se io , de la iglesia ca ólica que abandona an sus pad es, á in de halla la anquilidad de Conciencia que 'labial) buscado en ano en e an as dudas y a ian es. Al con a io ¿qué p oséli os ha hecho el p o es an ismo en e los ca ólicos? Solo un co o núme o de sace do es indignos , de co-s u nb es des- ‘91 o denadas y cansados del celiba óy de la .. ocacio que habían ab azado. Sin emba go ¿qué nos esponden nues os ad e sa- ios? Tiempo es' que los dejemos, habla . La iglesia ca ólica , dicen , ha su idó ambien icisi udes y a ia- cioneS. Las de iniciones de é quede , iempo en iem- po ha -dado es a iglesia,- son o os an os .-a gumen os en a o del sis ema . de . p og eso. y pe ec ibilidad que han adop ado los 'p o es an es.. "Ademas ¿qué son esos dogmas de é de que, se glo ía la iglesia ca ólica? luyen_ ciones'de los-san os pad es ó ó mulas acías de -sen ido. No habiendo apa ecido la e dade a luz .has a el siglo XVI, desde en onces no ha cesado de despedi aOs mas i- N . os y b illan es pa a disipa las inieblas que habia de - amado sob e la ie a la iglesia ó engasando ó engaña da , y que el ana ismo y la ambición se hablan empe- hado en p opaga y conse a has a que . [os e o ma- do es de las cosas sag adas , queb an ando las p isiones de aquel e gonzoso cau i e io, es i uye on jun amen- e la libe ad á sí 'y á noso os. Asi se explica esa . apa - ienda 'de incons ancia y- luc uacion que se ad ie e á eces en los e o mado es y en sus p ime os discípulos ela i amen e á un núme o mayo ó meno de a ículos de é que con inua on p o esando, po que no les bas ó un ins an e pa a despoja se como dé una es idu a de odas las ideas en que se habian c iado 'desde su in an- cia. Y no se nos opongan el acionalismo y el na u alis- mo, -po que si bien se mi a , el acionalismo es el mis- mo sis ema de la iglesia ca ólica , y la cabeza de la ig!e- sia omana debe conside a se como un pu o acionalis- a. En e ec o es a cabeza .a i ma que su pensamien o in- e io y su azon pueden con ayuda de una" insj)i acion inMedia a.p oduci y da al mundo c is iano le- yes que di ijan la é de un modo absolu o , aun cuando la &c i u a gua da silencio sob e es as llamadas leyes á - 292 es á en oposicion con ellas. Del mismo modo los ca i.. líos de la iglesia ca ólica son na u alis icos , acionalis i- cos , es deci , que su po es ad es oda de imaginacion, en cuan o con i man sus p opios dec e os no solamen e con la egla in alible de la palab a esc i a de Dios, sino con una alsa luz in e io y con la supues a inspi acion del Espí i u San o , como ha hecho con especialidad y en e odos los demas el concilio de T en o. Respondo que las a iaciones que hán ocu ido en la iglesia ca ólica , han ecaido odas sob e la disciplina cuyas o mas son a iables y acciden ales , y ninguna sob e la doc ina de la é y de las cos umb es. Mas nues os ad e sa ios nos conceden que en el p ime si- glo se encuen an , los p incipios gene ales del. ca olicis- mo; y cuando les pedimos con ins ancia que se si an indica nos la época de la supues a a iacion de que se p e alen con a noso os , no podemos saca les espues- a. Cie amen e es cosa a al , cuando se en abla una acusacion , no-pode p oba la. - La iglesia ha dado en di e en es épocas muchas de- iniciones de é pa a la ac a acion y de ensa de los dog- mas ya admi idos , y no pa a in oduci o os nue os. Cuando su'doc ina e a comba ida eme a iamen e, soy me ía el a ículo con o e ido á un examen mas a en o, y la de inicion que ecaia , e a jun amen e la adop- cion de aquel pun o de é y la condenacion del no ado . Tal ha sido la conduc a de la iglesia en odos iempos, y á in de pone se á cubie o de oda impugnacion legí- ima en es o ha eco dado á los disiden es los monu- men os an iguos y la é ya admi ida; de lo cual puede ce cio a se cualquie a con la lec u a de la his o ia de los concilios. Al con a io el p o es an ismo no ha usa- do su llamado sis ema de pe ec ibilidad mas que pa a desecha uno as o o odos los dogmas de la é, has a que habiendo desapa ecido el nomb é Mismo de é pue- 293 . de lisonjea se de habe llegado al mas al o g ado de pe eccion que haya deseado jamás , en e las uinas que le, odean. Dicen nues os ad e s'a ios que los do - gmas.de la e de la iglesia ca ólica no son mas que in enciones de los san os pad es ó ó mulas , de palab as acías de sen ido. Res- Olido que es os dogmas son o as an as e dades e e- ladas di inamen e, que la iglesia ecibió de Jesuc is o pa a ansmi i las á los homb es de gene acion en gene. acion , pu as é in ac as , con ó den de p ese a las del espí i u malé ico de los noVado es ; y alado que es a iglesia apoyada en los 'auililios celes iales ha llenado has a aqui es e debe yle llena á has a la consumacion de los siglos segun las p omesas de 'Su undado . Alega que es os dogmas di inos ue on supues os ó in en ados po los san os pad es, es una ase ,lon' en e amen e g a ui a de nues os ad e sa ios , sin ningun undamen- o y con adicha po odos los documen os his ó icos. Ya decia S: Agus in en su iempo de los pad es de la iglesia : Lo que han encon ado en la iglesia , lo han man enido y conse ado : lo, que han ap endido , lo han ense iado : ló que han - ecibido de los pad es , lo han ansmi ido - á los hijos.» Y mucho an es que S. Agus i i decia Te uliano : «1 En qué es iba nues a p oposi- cion? En la doc ina que la iglesia ha ecibido de los após oles, los após oles de Jesuc is o , y Jesuc is o de Dios.» Y de aqui pa da pa a sepa a á los ca ólicos de la u ba de los he ejes 'que se a é ian á mancilla la an igua doc ina de la iglesia uni e sal con sus no eda- des. Son innume ables los ejemplos de la misma especie, y odos es i ican con a nues os ad e sa ios , cuya men i a es an e iden e, que solo puede induci á e o á los homb es mas igno an es'. Po lo que oca á las ó mulas de palab as acías de sen ido, ya he espondi- do en uno de los pá a os an e io es, y me pa- 294 — ece del odo inú il ol e á habla ,de es a ma e ia. La b i que apa eció en el siglo XVI, no e a an nue- a como suponen nu ► s os ad e sa ios : an es de - apa e- ce á Lu e o, se habia mani es ado á los simonianos, á los nicolailas y á los o os sec a ios que . habian. p ec-é- d'ido al após a a a enan. Pe o ¿quién habia p oducido es a luz? ¿Jesuc is o ó el demonio? Esa es la cueslion. Oigamos á Te uliano. «¿Quién. debe - in e p e a las opiniones con usas de los he ejes?' El diablo, cuyo o icio es hace oma la e dad po - el e o .» Se ia sin duda un - an o ex año que Jesuc is o no hubie a elado po la sal acion . de su . iglesia , sino desde . el iempo de Lu- e o y dé los cómplices de s i ebelion y apos asía ; de sue e que hubiese sido én e amen e .desconocido po espacio de diez y_ seis siglos el supues o p incipió de e- gene ación que sen ó aquel impío. Es-cuchemos_o a ez á Te uliano á es e p opósi o: ¿(Lo que se halla unda- do en una c eencia Comun y casi uni e sal, no puede se un e o , sino una adicion.-¿Quién se a e e á á deci que se hayan engañado los p ime os au o es de es a adicion? ¿ Cón que ; Mien as no hubo he ejes einó el e o sob e la ie a ? La e dad cau i a agua daba á loS:ma cioni zs y alen inianos(loase los lu e anos y cal inis as) pa a alcanza sil libe ad. An es .de ellos se e angelizaba mal , se c eia mal, el agua san- ) a del bau ismo no enia i ud , las ob as- de la é se p ac icaban mal, las i udes y las g acias e an malas, se-desempeñaban mal las unciones del- sace doció, -y los mismos Má i es e an 'co onados injus amen e.)) Mas ¿qué di emos de la libe ad que a i man los sec a- ios habe dado; al mundo c is iano? Es- una exen- ción imp a de odo enó - legi imo , el aniquilamien o de la su nision debida á la ley e angélica y_ á. los p ecep os di inos , _una:licencla deso denada en compa aciOn cie la cual es impe cep ible la - de lbs musulmanes . , de ha- ce y c ee odo lo que se le an oja á cada uno. Si los je es de la he ejía del siglo XVI y sus inme- dia os discípulos so de u ie on en su ob a de des uc- don , se ie on o zados, ó po el g i o ín imo é i e- sis i ble de su conciencia , ó po la disposicion gene al de los ánimos , con la que emie on choca abie a y ené gicamen e. Quizás no descub ie on ampoco al p on o los llamados e o mado es odas las consecuen- cias desas osas del , p incipio que habian sen ado: qui- zás poco i mes oda ía en la impiedad se ho o iza on ellos mismos, semejan es á aquellos iaje os imp u- den es que conducidos á la o illa de un p ecipicio en el pelig o, y no eniendo ue za pa a e i a le, in en an de ene se enmedio del camino que han emp endido. Pe- o el abismo es aba abie o : ellos mismos habian da- do el impulso; y sus discípulos, siguiendo el enlace ne- cesa io de odas aquellas consecuencias, lle ados siem- p e hacia adelan e po el ejemplo de sus p edeceso es, despees de muchas luc uaciones ecogie on al in odos los u os que debla p oduci aquel p incipio des uc- i o. Asi como un cadá e conse a oda ía algun iem- po las acciones humanas , y luego se co ompe y se disuel e; asi hizo el p o es an ismo. Bossue y Fe ie- Ion habian p e is o y p edicho es a disolucion del p o- es an ismo , y los hechos han con i mado la p edic- clon. La jus icia no puede subsis i con la iniquidad , ni la luz con las inieblas, ni C is o con Belial. Si el a- cionalismo es la doc ina p opia de la iglesia ca ólica, como lo a i ma el imp uden e au o á quien comba i- mos , ¿cómo es que la iglesia ca ólica condena y ana e- ma iza el acionalismo , y que los acionalis as desp e- cian y abo ecen á la iglesia ca ólica? ¿No es es o da al dia el nomb e de noche, y hace de Jesuc is o el An ec is o? Ademas no hay necesidad de g andes es- 296 — ue zos pa a echaza es a calumnia. Po eon esion de los p o es an es mismos el p o es an ismo ha p oduci- do el acionalismo, y se glo ían de ello. Weigscheide á quien he ci ado an as eces en el cu so de es a ob a, ha o mado el ca álogo de los au o es de es e sis ema impío , y solo se hallan nomb es p o es an es. Pe o ¿á qué insis i an o? El ilóso o Kan , á quien sin duda se puede llama el e dade o pad e del acionalismo, ¿no es p o es an e? ¿No lo son odos esos au o es cuyas ob as han engend ado el mis icismo y el. ana ismo? De ol amos pues á los p o es an es lo que les co es- ponde de pleno de echo: asi como asi es el e ec o na u- al de la g an luz que apa eció en el siglo XVI, el u- o de la libe ad que Lu e o y los o os e o mado es de las cosas sag adas in oduje on en el mundo. Nues o ad e sa io a i ma que el papa y los conci- lios de la iglesia son acionalis as, na u alis as e c., só p e ex o que dan de iniciones po una inspi acion in- media a sin la Esc i u a y aun con a la Esc i u a. Pe- o ¿á quia pod á pe suadí selo? Las, de iniciones de é dadas po el papa y los concilios se undan odas en la palab a de Dios ó en la e elacion di ina llegada has a noso os , ya po la Esc i u a , ya po la adicion : el papa y los concilios no deciden nada po sí mismos: solamen e son los es igos de la doc ina enseñada po Jesuc is o y a! smi ida po los após oles , como hemos expues o mas a iba. Una cosa es la asis encia di ina (le que es á en posesion la iglesia segun las p omesas de Jesuc is o, y o a la inspi ación di ina inmedia a de que habla nues o ad e sa io. Mas el papa y los conci- lios no se han a ibuido jamas , es a en las de iniciones de é que han dado; y ¿cómo ,pudie an habe lo hecho cuando los ca ólicos no la conceden sino á los esc i- o es hagiég a os? En cuan o á la asis encia di ina que poseen, ya el papa cuando decide ex ca hed d co no se di- 29? ce , ya la iglesia , dispe sa ó eunida , signi ica en el sen ido ca ólico la p o idencia especial con que Dios e- la sob e su iglesia, no pe mi iendo que, caiga en e o , sin que impo e po o a pa e qué medio emplea pa a consegui es e e ec o, po que al in es p eciso que se cum- plan plena y en e amen e es as palab as de Jesuc is o: «Las pue as del in ie no no p e alece án con a ella:» «Ved que yo es oy con oso os has a la consumacio dejos siglos;» y odas las de la mismas especie. Si nues- o ad e sa io hubiese leido el concilio de T en o , hie a is o que no hay un solo dec e o de é que no se apoye en es imonios sacados de la Esc i u a ó de la adicion. PROPOSICION DECIMA. La es e ilidad del p o es an ismo en sus Misiones en e los in ieles es una nue a p ueba de su alsedad. En e los ca ac e es di inos y los dones magní icos que dis inguen, la e dade a iglesia , hay que con a la po es ad ecunda de con e i que os en a en bene icio de las naciones in ieles. Desde que ecibió es a ó den de C is o : «Id po odo el mundo, p edicad el E angelio á oda c ia u a,» no ha cesado jamás de en ia sus hijos á los di e en es paises pa a llama á los homb es de las inieblas de la in idelidad-á la luz del E angelio. Innume- ables ope a ios, llenos de un espí i u e dade amen e apos ólico, salie on de su seno, y p opaga on la iña del Seño , unas eces egándola con su sang e, o as glo i icándola con el pode de las p o ecías y de los mi- lag os de que muchos de ellos es aban do ados , no so- lamen e en los p ime os iempos del c is ianibmo, sino - 298 — de siglo en siglo has a nues os dios. Ningun eino, p o incia, ciudad ni aun luga ha enido á la é de C is o, sino po medio de es os ob e os de la iglesia ca- Slica, y los anales de la his o ia eclesiás ica nos mues- an casi en cada siglo el u o de sus a anes en la ag e- gacion de algun pueblo in iel al ca olicismo. Al con a io el cielo ha cas igado á las sec as he é- icas con la es e ilidad , de sue e q-ue ninguna de ellas puede glo ia se de habe a aido un solo pueblo á la é de Jesuc is o en ningun iempo In imamen e con enci- dos los he ejes de es a es e ilidad han desa endido en un odo la con e sion de in ieles, ó si la han in en a -do, p on o han desmayado con lo in uc uoso de sus en a i as,. y han di igido odos sus es ue zos á la pe - e sion de los ca ólicos ; po que, como decia ya en su iempo Te uliano, es p opio de los he ejes no con e i á los paganos, si io pe e i á los ieles : glo íense de de iba á los que es an de pie, y no de le an a á los que es an en el suelo. Su ob a es solamen e la des uc- cion de la e dad, -y no cosa alguna que sea suya. Con las uinas de nues a casa edi ican la suya. — Tal ha sido el ca ác e y la conduc a de la he ejía en odas épocas. El p o es an ismo no se ha conducido de o o modo. Desde el p incipio de la e o ma los p o es an es no pensa on ni po asomo en la con e sion de los in ieles: odos sus es ue zos se ija on en los medios de pe e - i á. los ca ólicos y des ui la é an igua. Po eso aun- que muchas epúblicas p o es an es u ie on nume osas escuad as, y ue on seño as del ma , ninguna ele ellas pensó en emplea aquel pode ío pa a p opaga a eligion de Jesuc is o en e los paganos, p e i iendo aplica le á la des uccion de las misiones ca ólicas , como lo hicie on lo.-; holandeses , y desg aciadamen e con buen éxi o , el Japon sob e odo y en las Indias o ien ales. Sin em- -- 999 — ba go a e gonzándose los p o es an es á pesa suyo es a al a de zelo - po la p ópagacion del E angelio, de- cla a on pa a disculph se que no 'es líci o , u ba á los paganos en su é , y cuando - el si iodo de Do d ech , habiéndoseles, hecho una objecion á es e p opósi ó, es- pondie on en es os, é minos : «El que anuncia el E an- gelio á los paganos sin una ocacion pa icula , a ae sob e su cabeza la acha del após ol Ped o, es deci , que se en eme e s en negocios que no le ocan , y ien a á Daos a os ando un pelig o an g ande sin ocacion.» Mas adelan e a i maba el deán - de Can o iie y en un discu so p onunciado delan e del ey de Ingla e a que no es líci o á nadie comba i la eligion de ningun" país, po alsa que pueda se , ni des ia á los homb es de la p o esion de ella con a -la olun ad de los magis ados, á no se que haya ecibido como los após oles , y pueda p oba habe ecibido, un enca gó ex ao dina io pa a es e e ec o.  - Mas al cabo los p o es an es admi ados de los iun- os glo iosos de los ca ólicos comenza on á ines del si- glo XVII á e lexiona se iamen e en los medios do unda á su ez misiones en los paises in ieles. Ya en el año 1647 se habia' o mado la p ime a sociedad en In- gla e a con es e obje o, y el pa lamen o la habla ap o- bado; sin emba go no comenzó sus ope aciones has a mas adelan e. En el año 1701 Fede ico IV de Dina- ma ca undó una mision pa a su colonia de T anqueba en las Indias o ien ales ; y en el de 1708 el ene able Juan Egede p edicó el E angelio en G oenlandia. Los anabap is as p incipia on sus misiones en 1792. Po úl imo la Ingla e a , sob e odo al p incipio del p e- sen e siglo , omó ocasioñ de las misiones de los ana- bap is as y de los me odis as pa a desplega po su pa e el mayo zelo. En el mismo pais se o ma on mu- chas sociedades gene ales' y pa icula es pa a p opaga --- 306 y de la p o eccion de Dios sob e ellos, asi como 'la es e. ilidad del p o es an ismo en sus misiones en e los in- ieles es una nue a p ueba de su alsedad. Veamos aho a cuáles son las consecuencias na u a- les y posi i as de cuan o acabamos de p oba : 1.° La impu acion de p oseli ismo que con an a ecuencia hacen los p o es an es á la iglesia ca ólica, no solo es uu es imonio pa en e de la ecundidad y de la glo ia de dicha iglesia, sino ambien una p ue- ba sin éplica de la inc eible es e ilidad y de la al a absolu a de espe anza de que adolecen odas las sec- as p o es an es; y de ahí p o iene que á is de la impo encia de sus es ue zos y del es ado cada ez mas in eliz de sus misiones se secan de en idia, po deci lo asi , es as sec as, y ac iminan á la iglesia ca ólica po lo que ellas mismas _quisie an y no pueden hace . 2.° Si los p o es an es quie en con o ma se com- ple amen e con el p incipio esencial y undamen al de su llamada e o ma, quie o deci , con la independencia absolu a del juicio indi idual en ma e ia de é, no pue- den es ablece misiones en e los in ieles; po que e- niendo cada uno de ellos el de echo de o ma se una eligion, es e iden e que no pueden menos de deci á los paganos cuando les p esen en la Biblia: Fo maos de ahí una eligion ; sin emba go abs eneos de enseña á ues os hijos lo que hayais ap endido , po que ienen el mismo de echo que oso os de o ma se su eli- gion. Hay mas : los p o es an es no pueden a i ma que el lib o que p esen an á los paganos con iene en e ec o la pu a palab a de Dios , po que cada uno de ellos no solamen e iene el de echo de juzga del e - dade o sen ido de las san as esc i u as , sino ambien el de decidi cuáles son los lib os au én icos , inspi ados y que han llegado ín eg os has a noso os &c. Tales son los de echos que. se a ogan. Es pues cosa cla a que 61 - 307 - en la con e sion de los in ieles abandonan el p incipio de exámen pa a sus i ui le su p opia au o idad, es an en con adiccion consigo mismos, y des uyen la esencia misma del p o es an ismo. 3. 0 La sociedad bíblica, al dis ibui Biblias á los in ieles pa a con e i los , comba e po un lado el p in- cipio undamen al de la e o ma, y po o o' pe judica á la p opagacion del E angelio; po que sin habla de los o os mo i os , no pudiendo los in ieles po sí mismos comp ende las san as esc i u as , se escandalizan mas bien que se edi ican con las di e sas na aciones que dichas esc i u as con ienen , y p eocupado asi su en en- dimien o , es mas di ícil a ae los á la eligion de Jesu- c is o; lo que acon ece gene almen e en las Indias, co- mo lo a es igua y p ueba con hechos incon es ables el p esbí e o Dubois que ha pasado ein a años en las mi- siones ca ólicas de aquellos paises. 4.° La in ini a can idad de dine o que eunen de odas pa es los demandado es de las sociedades p o es- an es pa a aumen a el uiline o de las misiones ó me- jo a su es ado , no es o a cosa po con esion de algu- nos homb es de aquella sec a que el p oduc o de un obo hecho á pe sonas sencillas y bien in encionadas, íc imas de cha la anes indignos; po que cuando es as se lisonjean de coope a á la ob a san a de la con e - sion de los in ieles y de la p opagacion de la palab a de Dios , su dine o no si e mas que pa a alimen a la co- dicia de unos so is as, que saben bien que no pueden con e i á los in ieles sin con a eni al p incipio esen- cial y cons i u i o del p o es an ismo. 5.° No puede se e dade a ni digna del nomb e de c is iana una comunion que si hubiese exis ido so- la no hubie a podido saca al mundo de las inieblas del paganismo , como lo p ueba su impo encia absolu a de anuncia y p opaga el E angelio. Po úl imo el mismo 308 -- -p o es an ismo no exis i ía si no i ie a de la ebelion y pe e sion de algunos ca ólicos como odas las demas sec as. Los p o es an es nos esponden con las objeciones siguien es : «En p ime luga , dicen , es also que las misiones p o es an es adolezcan de esa es e ilidad de que se les an oja á los ca ólicos acusa las; al con a io es an lo ecien es en odos los paises. Asi en 1830 la e- esleiana ó me odis a con aba 39000 p oséli os, y '' la sociedad de la p opagacion del E angelio en los paises ex anje os 5000: Jo mismo sucede con las mi- siones de las o as sociedades , sob e odo con las de los he manos mo a os. ¿ Quién igno a los elices esul a- dos de las misiones de Ziegenbalg , de Schulze y de .Schwa z? Ademas es os iun os ¿no son la p omesa se- gu a de mayo es adelan amien os en lo u u o? Y aun cuando el u o de an os a anes y dispendios no ue a mas que la sal acion de una sola alma ; ¿ no queda ian bien ecompensados aquellos? En in ¿no es de no o ie- -dad pública que los misione os p o es an es encuen an en odas pa es po delan e á los de la iglesia omana, que exci an la indignada) de los c is ianos y de los in- ieles con a noso os, de modo que impiden que nos e. Liban? ¿Qué iene pues de ex año que las misiones p o es an es no hayan p oducido oda ía odos los u- os que debe iamos espe a si no encon a amos es os obs áculos? Esos p oséli os de que os glo iais , p egun a é yó á nues os ad e sa ios , ¿son e dade os p oséli os ? Sed ancos una ez : ¿ no con áis su núme o po el de las Biblias que habéis dis ibuido, ó po el de los discípulos que ecuen an ues as escuelas? No podeis nega lo segun las elaciones mismas de ues os misione os. Mas esa mane a de con a ¿os es a o able? Esas Biblias que epa ís con an a p o usion ¿ en qué las emplean 309 los- que las ecibén 4 ! las mas eces en di e en es usos do.- més icos y como dice Ho acio.. E pipe e. quidquid eha is amici u inep is. Y en cuan o á los discípulos que ecuen an ues- as escuelas, cualquie a que sea su núme o, sabéis: muybien que en an a que: ues os misione os les- e- pa en comes ibles y dine o, los escuchan ielmen e; pe o que los abandonan y aun hacen bu la de ellos asi que cesa aquella dis ibucion. De es a mul i ud de p o-- séli os nin-gano:se hacé c is iano , y odos uel en á sus Molas. Tales son en ealidad los iun os de ues os. misione os: ales son los u os de ues as sociedades, bíblicas. ¿Es es o pa a anaglo ia se? Nos oponeis con especialidad los esul ados en aja. sos de los he manos mo a os. Sí , los he manos mo a os se dan muy buena p isa á unda colonias indus iales y á es ablece áb icas , y poco ó nada les impo a la con e sion (le los in ieles. ¿ Cuál e a el obje o de sus céleb es misiones de Sa ep a? ¿gana hijos á C is o? No, sino gana dine o, como lo a i ma Klap o h, es i. go ocula . Sus misiones al pie 'del Cáucaso no p odu- je on absolu amen e ningun e ec o: asi es que el empe- ado Alejand o de Rusia de ogó en 1822-la ap obacion. de dichas misiones de he manos mo a os ya en Sa ep a, ya en o as pa es de su dila ado impe io , y desde en- onces pe ecie on odas co no o as muchas undada& po la diligencia de los he ejes. Tambien se 'nos oponen los u os de los. Ziec en-- bala , de los. Schulze y de los Schwa z. Un solo Jecho. demos a á la na u aleza de aquellos y la impo ancia eal que debemos da les. Nadie igno a con qué ans- po es de aleg ía y can qué eNage acion con a on los p o es an es los p ime os iun os de los es supues os - 310, - após oles en T anqueba , T ichnípolis , • Tanjo y T a- anco . El obispo p o es an e Hebe acos umb aba deci segun e ie e el doc o Robinson : « Allí es á la o ale- za de la causa c is iana en las Indias. » Si se los c ee, nunca habia es ado el c is ianismo an lo ecien e en ninguna pa e del mundo; y sin emba go ¿en qué se undaban es os g i os de iun o? Veamoslo: despees de cincuen a años de a anes , enmedio de las ci cuns an- cias polí icas mas a o ables ha dejado Schwa z sie e mil hijos espi i uales, si hemos de c ee al mismo obis- po Hebe ; y yendo siemp e á menos es e núme o, so- lo quedaban no há mucho cincuen a en la iglesia mis- ma de Tanjo donde es á en e ado aquel also após- ol. Apenas quedan es igios de es a mision an céleb e en e los p o es an es: ¿á qué pues hemos de habla de las de mis? Los p og esos que hemos hecho, añaden- nues os ad e sa ios, son la p ueba e iden e de los que lia emos oda ia. Al con a io noso os pensamos, y c eemos habe lo p obado, que si los iun os pasados son la medi- da de los enide os , los p o es an es no deben espe a - los de ningun géne o en es a clase de a eas. «La iña que no plan ó con sus manos el pad e celes ial, dice S. Ignacio má i , no puede p oduci u os de ida.» ¿Qué mas hemos de deci ? Reco da emos la obse a- cion que haciamos no há mucho: es cos umb e discul- pa se exage adamen e con las espe anzas de u u as mejo as cuando en la ac ualidad no se puede mos a nada cumplido; y en e ec o es e aude es comí' á o- dos los misione os p o es an es con el obje o de enga- ña á las pe sonas sencillas y con iadas y hace las con- ibui á la siemb a de una ie a que ellos saben muy bien no ha de p oduci ninguna mies. ¡Conduc a hon- osa po cie o y muy digna de ales após oles! La sal acion de un solo-homb e ob ada po su din, .311 gencia , dicen nues os ad e sa ios , bas a ia y sob a ia pa a ecompensa odos sus a anes y dispendios. — Sí, si co© ellos pudie a sal a se, aquel homb e; pe o es muy de eme , que las siguien es palab as de Jesuc is o se di ijan p ecisamen e á ellos: «Desg aciados de os- o os los que eco eis la ie a y los ma es pa a hace un solo p oséli o , y cuando lo habeis conseguido le ha- ceis dos eces mas digno del in ie no que oso os. » Es cosa sabida que los mas de es os llamados p oséli os se de e minan á p o esa la eligion c is iana con la espe- anzo de i i con mas libe ad ó de sacudi en e amen- e el yugo de Ta se idumb e que los op ime. O os ene, g an núme o ( hablo .aquí de las misiones de los' cuá- ke os y anabap is as) son admi idos en la sociedad c is- iana an es de ecibi el bau ismo. - Muchas eces se les adminis a la san a euca is ía con on pu o;, po que es e lico es mas ba a o que el ino en aquellos paises, y á. eces se mezcla con agua po la misma azon de ba a u a. T ease si ales após oles ha án unos c is ianos excelen es. Po eso los mas de sus p oséli os lle an una ida an . escandalosa , que los mismos magis ados p o- es an es ehusan con e i les ca gos públicos; y es e es el caso de eco da lo que he dicho mas a iba , que es- as supues as misiones son o os an os impedimen os pa a la p edicacion y p opagacion del e dade o c is- ianismo. Mayo es se ian nues os iun os, dicen los p o es- an es, á no se po los obs áculos de oda especie que nos oponen os misione os ca ólicos. — A lo menos con e- sa eis, les esponde é yo, que es os obs áculos no exis- en en las dila adas egiones suje as á la dominacion de ues os gobie nos. Ademas á es e p opósi o ad; ie o en p ime luga que los misione os ca ólicos no hacen mas que cumpli su debe abajando pa a aleja los lobos de los ap iscos encomendados á su gua da : en se- -312- gundo luga que no son los misione os ca ólicos solos los que expulsan á los p edicado es cuáke os y me o- dis as, sino los icos p opie a ios y los mismos magis- ados públicos, pa a que nó exci en á los escla os á e- bela se y á hui , ,y pa a que su p edicado > no in o- duzca el desá den y la u bado en las colonias. Po o a pa e las misiones p o es an es an declinando cada ez mas aun en los paises donde gozan del a o y p o- eccion de los eyes. Si es os nue os após oles a diesen e dade amen e en deseos de consegui el ma i io, no debe ian a ed a los unos obs áculos que no a ed an á los misione os ca ólicos; pe o ap ecian demasiado su ida pa a a os a el meno pelig o, y no deb,e ex a- ña se que ningún() de ellos haya de amado has a aqui su sang e po a causa del E angelio. Insis en nues os ad e sa ios diciendo: «A lo me- nos no pueden nega se los in ini os p og esos que ha hecho la eligion c is iana po el zelo de los misione os p o es an es en las islas Sandwich del Oceano pací ico y en o as del mismo ma , conocidas con el nomb e de islas de los Amigos. En e ec o son ales es os p o- g esos, que pueden mi a se aquellos paises como un nue o Pa aguay. Pe o ¿ es cie o que los a anes de los misione os p o es an es hayan p opagado la eligion de Jesuc is o en aquellas islas? ¡Ah ! no, y los que nos los ponde an lo saben an bien como noso os: es os a anes no han hecho mas que debili a las excelen es disposiciones de aquellos pueblos. Una ojeada bácia a ás bas a á pa a p oba lo. s sabido que el ey y los caciques de aque- llas egiones baldan apa ado ya á sus asallos de la ido- la ía,' cuando deseando ene minis os de la eligion c is iana los pidie on á los ingleses, quienes se ap esu- a on á en ia les misione os p o es an es, sob e odo de la sec a de los pu i anos. Es os segun  lumb e - 313- lle a an consigo abajado es y a esanos de oda clase, y no a da on en eina en odos aquellos paises la se- duccion , la licencia, la pe eza y los icios mas e - gonzosos bajo la in luencia de los co ompidos eu opeos. Júzguese po un hecho his ó ico de la san idad de las ins ucciones que ios llamados misione os daban á sus p oséli os. Cuando mu ió en Lond es Riho-Iliho, ey de las islas Sandwich, ya hacia cinco años que habia ecibido el bau ismo, y sin emba go aun i ía en la poligamia y en el inces o, po que en e sus muje es con aba á su p opia he mana que ha mue o como él en . Lond es. Bien p on o se a epin ie on los caciques de las islas Sandwich , asi como Poma é, ey de las de los Amigos, de habe llamado á aquellos p edicado es, que como el g anizo y el ien o ab asado habian lle- ado odo géne o de males á aquellos paises po con- esion de los mismos p o es an es. Llamá onse pues nue os misione os, es deci , misione os ca ólicos que llega on en el año 1827, y al siguien e supimos po no icias au én icas que ya habian conseguido mi iga las desg acias y padecimien os de los na u ales, y que los p o es an es casi habían pe dido oda in luencia so- b e aquellos pueblos. ¿Cómo han de ex añañe es os di e en es esul ados? ¿No es p opio de la he ' 11 . 11a p o- duci la desolacion y la mue e, asi como de lá- e dad el da ó es i ui la ida? PROPOSICION UNDECIMA. Los que mue en c iminalmen e en la he ejía, el cisma ó la inc edulidad , no ienen que espe a sal acion: en o os é minos, ue a de la iglesia ca ólica no ha y sal acion. Es a p oposicion que an o i i a á los sec a ios é inc édulos, se unda no solamen e en la au o idad de la — 314 Esc i u a en el sen ido que le ha dado . siemp e la i Yle- sia ca ólica , sino ambien en la misma azon ; y de a a modo an e iden e, que es menes e es a ciego pa a no descub i la e dad. Hablamos aqui, cómo se e po os é minos mismos de nues a p oposicion , de los que i en c iminalmen e en la h.e ejia , el cisma ó la inc e- dulidad , y no de los que imbuidos desde su niñez en p eocupaciones y e o es no sospecha a siquie a (pie se hallen en an unes o es ado-, ó que buscan inmedia a- . i si po men e -la e dad con since idad y de odo co azo n p o acaso se o igina es a duda en su. en endimien o. Deja- mos es os al juicio de Dios, á quien pe enece sondea y escud iña los- pliegues sec e os del co azon humano. Dos es la bondad misma, y no puede consen i que na- die sea condenado á cas igos e e nos po una culpa in- olun a ia. A i ma lo con a io- es con adeci la doc- ina exp esa y au o izada de la iglesia ca ólica. Mas decimos que los sec a ios que se han ebelado con a lo que -enseña la iglesia, y que han pe se e ado obs inadamen e sepa bdós de la unidad,, no pueden con- segui la sal acion. decimos que es an des inados al uego e e no ;` y -pa a deci lo, enemos la au o idad de Jesuc is o mismo. Es e . Seño dice po boca de S. Ma- eo, cap. XVII , e sículo 17: « Si alguno no escucha á la iglesia, sea pa a oso os como gen il_ y publicano:» po boca ' de S. Lucas cap. X, e sículo 17 : «El que os desp ecia á oso os, me desp ecia á mí ; y el que me desp ecia á mí, desp ecia á aquel que me en ió:» po boca de S. Ma cos en, el capí ula úl imo: ‹, El que no c ea se condena á:» y po úl imo po boca de S. Juan, cap. e sículo 18: El que no c ee es a ya juzga- do » Po lo cual el após ol S. Pablo llama á los he edes « homb es pe e idos y. condenados po su p opio jui- cio:» el após ol S. Ped o: « Doc o es alsos que in lo- ducen sec as pe niciosas , y que enuncia ido sal Seno 3 1 5 a ae án sob e si una - uina. epen ina :» San Juan: An ec is os seduc o es. » -y esc ibe á sus que idos dis- cípulos cuya sal ado ) o na con empeño : u - 5 % 4)d sob e oso os mismos pa a que-no pe dais las buenas ob as que ha beis hecho: el que no -pe se e á en la doc ina de Jesuc is o, sino que se apa a de ella , no posee á Dios. «- El após ol S. Judas en su epís ola los llama se- duc o es, á los cuales es á ese ado un o bellino de empes ades pa a la e e nidad. «Mi adlos , dice mas adelan e, como juzgados y condenados.» Es os es imo- nios son an os , an cla os y de suyo an e iden es, que no necesi an comen a io. Los pad es apos ólicos, adhi iéndose á es os p inci- pios , no se-des ia on jamás- de ellos; y del mismo modo que los após oles habían excluido del seno de la iglesia y en egado á las penas- e e nas á los nicolai as, ce io- ianos, imagina ios y ebioni as, si no ,se a epen ian; asi ambien los pad es apos ólicos amenaza on sucesha- men e con el uego del in ie no á los menand ianos, ba- silidianos sa u nianos , ma cosibnos , alen inianos, gnós icos y denlas o ado es y p o es an es de aquellos p ime os iempos de la iglesia; Asi ob a on S. Ignacio, Polica po , I eneo , Jus ino , Teó ilo e c. « No os enga - beis, he manos mios , dice S. Ignacio: si alguno sigue á un je e cismá ico, no alcanza á la he encia del eino de Dios. Si alguno camina en una doc ina ex aña , no se con o ma coa la pasion.» Y explica asi su pensamien o; «po que lobs loSque son de Dios y de Jesuc is o, es a con el obispo ; y ambien odos los que se a epien an y uel an á la unidad de la iglesia, se án de Dios. «En o o luga llama el san o ma i á los he ejes ie as cu- bie as de o ma humana, maes os de mue e mas bien que de e dad , abandonados po C is o , que igno an á C is o; » y a i ma , de ellos que es muy a o y di icil que se mue an á peni encia. Enseña ademas que es- - 322 migo Aunque los sec a ios , se nos dice ambien , es en en el e o pensando de o o modo que la iglesia ; sin e n-- ba go es an e dade amen e pe suadidos que c een co- mo deben c ee y que obedecen á C is o; luego la he e- jía es un e o in olun a io, y po consiguien e si es un deli o es el mas digno de pe don de odos los deli os. Na- die p o esa olun a iamen e el e o , y si se mide la g andeza del deli o po la libe ad de la eleccion , no puede nega se que la he ejía es el meno de odos los deli os. A es o espondo que la he ejía no consis e p ecisa- men e en la abe acion del en endimien o ó en la igno- ancia, sino en una olun ad obs inada que se opone al gobie no de la iglesia ; y es a obs inacion es causa de que se p e ie a el juicio p opio_á la au o idad legí ima ins i uida po Jesuc is o. De ahí nace la ebelion , el c imen mayo de odos en su clase. Fue a de eso los que conducían á la mue e á los após oles y á los má i es, -c eian ambien obedece á Dios; ¿ y se di á po eso que son disculpables ? Se insis e oda ía diciendo : ¿ No es una du eza y una inhumanidad epugnan e condena á suplicios e e - nos po di e encias de opinion á una mul i ud casi in i- ni a de homb es , muchos de los cuales ebosan en ca i- dad y a den en zelo e angélico lle ado al mas al o g a- do? ¿No es con a io á la ca idad el p incipio de que ue a del seno de la iglesia ca ólica no hay sal acion , y no descub e un odio pe pe uo con a el p ójimo? Los he ejes- que nos p oponen es as cues iones, saben muy bien que si son condenados á las penas e e nas no se á po una di e encia de opiniones , sino po su e ca esis encia y su ebelion con a la iglesia ; y en es e úl- imo sen ido no se puede acha de c ueldad y de inhu- manidad la co idenacion de nadie , á no deci lo ambien de odo homb e que mue e en pecado mo al; mas Je- •~P b23 suc s o y 104 no y s oles lo ense u,„ os ; Mego puede con adeci sin acusa de c ueldad é injus icia la doc ina de C is o mismo : ean nues os ad e sa ios si les con iene p o e i al blas emia. A epien anse los culpables, uel an á la é que abandona on , y no end án ya mo i o pa a queja se. Si no quie en a e- pen i se y en consecuencia pe ecen po oda la e e ni- dad , á nadie deben impu ado sino á sí mismos. Si cada uno pudie a inno a en ma e ia de é, se acaba ia es a y la unidad es ablecida po C is o. Po lo que oca al zelo y á la ca idad en que suponen in lamados á muchos de los suyos, ya hemos is o lo que pensaba S. Cip ia- no ; y si oda ía necesi an nues os ad e sa ios o o es imonio , les eco da emos lo que esc ibia S. Agus- ín de un he eje y de un cismá ico olun a io: « Es an. do como es ais os ue a de la iglesia y sepa ado del ínculo de la unidad y de la ca idad , se eis cas igado con un suplicio e e no, aunque ue ais quemado i o po el nomb e de C is o.» Dícennos los ad e sa ios que el p incipio que de en- demos es con a io á la ca idad, y descub e un odio p o undo con a el p ójimo. —¿ Con que es abo ece á su p ójimo ad e i le que co e un pelig o mo al si pe se e a en la senda en que se ha me ido? Ademas la iglesia no cesa ni siquie a un ins an e de desea la con- e sion de los he ejes, de los cismá icos y de los inc é- dulos , y de pedi la á Dios con e ien es súplicas; y los exho a incensan emen e al a epen imien o y á llo- a su uina , po que no siendo la e dad o a cosa que la ca idad , abo ece sin duda el e o y ama á los que ye an. Mas ¿ no bas a pa a alcanza la sal acion, se nos obje a ambien, i i i uosamen e y eje ce las ob as de mise ico dia con el p ójimo? Jesuc is o en el dia úl- imo ¿no cas iga á mas bien á los que hayan i ido mal 324 que á los que hayan e ado en la é ? ¿ no debe -explicn - se asi es e pasaje del E angelio : «Tu e hamb e y no me dis eis de come &c?»  - El mismo Jesuc is o espondió á es a objecion con las siguien es palab as : « El que no c ea se condena á.» No bas a pues i i i uosamen e , como lo suponían en o o iempo, segun es imonio de S. Agus in, los mis_ mos paganos, qu'e bajo es e p e ex o no que ían ab a- za la eligion c is iana: no, no bas a es o, po que es p eciso ademas i i una ida sob ena u al que solo la é puede p oduci : «Sin la é es imposible ag ada á Dios .... El jus o i e ide la é.» El Sal ado en el pasaje que nos obje an los con- a ios, Tu e hamb e y no me dis eis de come , expuso sin duda uno de los mo i os de condenaciou e e na ; pe- o al expone es e ¿ quiso deci que' no habia o os? No cie amen e, po que en onces los adúl e os , los licen- ciosos , los lad ones, mas aun, los judios, los mahome a- nos y los idóla as que eje ciesen las ob as de mise i- co dia mencionadas en es e-pasaje del E angelio, se sal- a ían; lo cual es absu do. Lo que C is o quiso enseña - nos es que la é sola no nos sal a sin las ob as; doc ina con a ia á la de Lu e o , pad e del p o es an ismo , á quien G ocio mismo achaba es a máxima ex aña: Pecca o li e e c ede o ius. Pe o si Jesuc is o nos en- seña aquí que la é sin las ob as no sal a, en o a pa e nos enseña que las ob as sin la é no sal an , como en es e pasaje de S. Juan: «El que no c ee , ya es á juzgado.» La sublime ci ilizacion del siglo ac ual , p osiguen los ad e sa ios , no puede su i con paciencia unas doc- inas an du as y c ueles , que dan una idea de Dios en e amen e indigna. Esas son ábulas de los iempos de igno ancia in en adas po la supe s icion. Desechemos -las pues lejos de noso os po que desdicen demasiado del ilan opía, de la dulzu a de las cos umb es públk, cas, en una palab a del espí i u de la misma humanidad. Asi en sen i de nues os ad e sa ios debe iamos hace que la doc ina de la é caminase de siglo en siglo aco de con la sabidu ía del homb e; y la sabidu ía del homb e se adelan a la á la sabidu ía de Dios. Mas en, onces se acaba ía la misma é , y se acaba ian los p e- cep os del decálogo-, po que muchos de es os son ins.o- po ables á la sabidu ía del mundo. Deja emos pues es a sabidu ía á los p o es an es , acionalis as é inc édulos de oda especie , que siendo ellos la egia y la ley de sí mismos pueden con es e p incipio.cómodo a ia siem- p e y cuando les place; y po nues a pa e con inua e- mos a enidos á la luz- que ajo Jesuc is o al mundo, po que no conocemos ni que emos conoce o a. Muchos homb es sepul ados en densas inieblas ehusa on en o o iempo ab i los ojos á aquella, luz, y muchos la echazan aun p e i iendo segui unos alsos esplando- es mas acomodados al deli io de sus pasiones : no suce- de asi con. noso os. En, e ec o o a ue la doc ina de los após oles y o o el sen i de oda la an igüedad y de los p o es an es mismos , has a que b illó á sus ojos la nue a luz ilosó ica. Aun abian ido mas allá que noso- os en es a doc ina que nos echan en ca a , po que como es p opio de los que no siguen , ninguna egla pa- sa de un ex emo á o o , hablan excluido de la sal a- clon ácuan os no se adhe ian áí su p opia sec a ,. aun cuando una igno ancia in encible los e enia en o a. Tambien se nos acha que la máxima que de en- demos da una idea indigna de Dios, y que no es masque una ábula in en ada po la supe s icion en iempos de igno ancia. El p ime o de es os ca gos es p opio de un inc édu- lo ó de un insensa o , po que es sen a que Dios ob a injus amen e condenando á las penas e e nas al homb e — 396 que mue e sin a epen i se en es ado de pecado mo al. En cuan o al segundo espondo que el dogma en cues ion , lejos de se una in encion de la supe s icion y de la igno ancia, es á con enido mani ies amen e en la e elacion y en la simple palab a de Dios esc i a, que se glo ían los p o es an es de ene po egla única de la é. Pe o es a inconsecuencia de su pa e no debe admi- a , po que siemp e que la palab a de Dios esc i a con iene algo que no concue da con los p incipios de es- os supues os sabios , ó la desechan ó eluden su sen ido, p e i iendo á la doc ina de Jesuc is o los aciocinios anos de la iloso ía ó de la inc edulidad. Tales son los a gumen os ó mas bien las declama- ciones que nos oponen los sec a ios en es e asun o de la mas al a impo ancia. T á ase de su sal acion e e na, y la exponen po una duda : ¿qué sucede á si se enga- ñan? A ellos les oca el pensa lo. PROPOSICION DUODÉCIMA. La ole ancia eligiosa es impía y absu da. Hay dos especies de ole ancia : la ole ancia polí- ica .y ci il que puede llama se ex e io , y la eológica y eligiosa que puede llama se in e io . La ole ancia polí ica es la libe ad que el gobie no , p íncipe ó epú- blica concede á los ciudadanos de p o esa la eligion que cada cual p e ie e; y la ole ancia eligiosa es el econo- cimien o exp eso ó áci o que hacen los mismos gobie - nos de la e dad de odas las eligiones y de odas las sec as; con cuyo econocimien o decla an que odas ellas son igualmen e e dade as , igualmen e buenas y de consiguien e igualmen e ú iles y saludables al homb e. Segun es e p incipio ninguna eligion ni sec a puede acusa á o a de alsa y desecha la ; y de aquí nace lo que se llama indi e en ismo hácia odas las eligiones, 327 po que pudiendo odas se buenas , e dade as y di i- nas, impo a poca p o esa una mas bien que o a. No. hablamos aqui de la ole ancia polí ica , po que hay ci cuns ancias ales en que no solamen e es pe mi ida, sino. aun necesa ia. En cuan o. á la ole ancia eligiosa la llamamos im- pía y absu da, y lo . p obamos: 1.° Si se admi e, iene á se en e amen e inú il la e elacion; po que 4, á qué- I a- b ia de habe mani es ado Dios su olun ad á los hom- b es si son igualmen e buenas y saludables odas las e- ligiones c is ianas y an ic is ianas? ¿ A qué- habia de habe nos amenazado, con suplicios e e nos si nos esis- iamos á su olun ad'? No se ian unas con adicciones anas? Mas Dios no, es como, el homb e pa a men i , ni como el hijo del homb e pa a a ia . X ¡qué ¿ dijo, y no ,ha á ? ¿habló, y no. cumpli á?. 2.° En la hipó esis de nues os ad e sa ios una a ias e dades se ian con a ias en e sí ; lo. cual es- absu do, has a el mas, al o- pun o. La e dad es ina y esencialmen e simple , y no puede comba i se á sí: mis- ma, ni iene- o o enemigo, que el e o . La e dad, uel o á deci , no puede de modo alguno subsis i con el e o y la alsedad , y los excluye necesa iamen e como la luz á. las inieblas.. 3.° En es a hipó esis Dios p o ege ia igualmen e la e dad y el e o : amada y sal a la igualmen e á los que le obedecen y á los que se esis en olun a ia y c i- minalmen e á sus ó denes desechando las e dades que él mismo les p opuso_ c ee ; y se ia indi e en e á la e dad y al e o , á la i ud y al icio, I la obediencia y á la ebelion. ¿No es es o des ui la nocion misma de la di- inidad é in oduci en el mundo el Dios de Epicu o? I .° Jesuc is o en la misma hipó esis de nues os ad- e sa ios, si hablamos aqui de las di e en es sec as c is- ianas, se ia el au o y e elan e de odas las opiniones - 328 con a ias que co en en es as di e sas y casi innume- ables sec as , no solo sepa adas de la iglesia ca ólica, sino di ididas en e sí. Jesuc is o hab ía e elado que es Dios y no lo es , ó á lo menos le se ia indi e en e que se c eyese lo uno ó lo o o, es deci , que se le ado ase como Dios ó se le mi ase como una simple c ia- u a ; y lo que digo de es e pun o de la é, hay que de- ci lo de odos los lemas. Asi le se ia indi e en e que uno enseñase á c eyese absolu amen e lo con a io de lo que él mismo enseñó, y no po igno ancia , sino po una pe idia y obs inacion olun a ias. Y ¿ quién no e que es as consecuencias y o as mas que pod iamos sa- ca de la hipó esis de nues os ad e sa ios, demues an plenamen e que la ole ancia eligiosa es no solo alsa, impía é inju iosa á Dios , sino Cambien absu da, como con a ia á.la e elacion y á la azon misma? Asi lo habian en endido los p o es an es casi has a es os úl imos iempos. De ahí p o ienen an os sínodos en e ellos , donde sus di e en es sec as se ana ema iza- ban en e sí con u o , dándose una á o a el nomb e de he é icas y ebeldes sin ninguna espe anza de sal a _ cion ( y po es a ez á lo menos decian e dad }. De ahí, po que dejo á un lado épocas mas an iguas , iene ese sínodo de p esbi e ianos celeb ado en I landa el año 1828, en el que ue on p osc i os los nue os a ia- nos y los uni a ios. Pe o los p o es an es en sus dispu- as no se han con en ado con palab as, sino que pasan- do á los hechos han pe seguido gene almen e como eos de un c imen capi al á odos los que llegaban á pensa de o o modo que la sec a á que pe enecian. La his o ia del p o es an ismo suminis a innume ables ejempla es de homb es a o men ados , despedazados y has a quemados i os po es a causa; y hablo aqui de p o es an es condenados á mue e po o os p o es an- es, po que espec o de los ca ólicos es cosa demasiado 329 — sabida . que el p o es an ismo , sin excep ua ninguna sec a , les ha hecho desde su nacimien o una gue a an cons an e como a oz, que oda ía du a en algunos paises no obs an e el sis ema de ole ancia uni e sal in oducido úl imamen e po ellos , po que hay Ve e- ne en endido que siemp e son excep uados los ca óli- cos de es a ole ancia. En e ec o muchos p o es an es no acilan en mani es a con palab as y has a con acciones el odio que les p o esan. Y sin emba go ¿á qué es ese odio, á qué' ese zelci a dien e de p oseli ismo y esas mi- siones es ablecidas con an os dispendios en paises emo- os, si odas las eligiones son igualmen e buenas y acep as á Dios, ó cuando menos le es indi e en e que se p o ese una mas bien que o a ? Si odo homb e pue- de sal a se en' su comunion, ¿de donde p ocede que se a anan an o po p opaga la suya , y que pe siguen con an o a do á los que uel en al seno de la iglesia ca ólica? Quie an ó no los p o es an es, es e iden e que se con adicen á sí mismos , y que á lo menos en la p ác ica su conciencia se mani ies a con encida del ab- su do é impiedad de esa ole ancia eligiosa que an alsamen e han in en ado de poco acá. Síguese de odo es a: 1.° Que la ole ancia eligiosa uni e sal es pe judi- cial á odas las eligiones, po que suponiéndolas odas igualmen e e dade as , las decla a odas alsas ó á lo menos dudosas. 2. 0 Que solo pueden de ende es a ole ancia las pe sonas que no ienen é ni eligion , como los a eos, los deis as y los p o es an es, á quienes su pe pe ua ince idumb e obliga á busca asi una especie de an- quilidad y paz de conciencia que no pueden halla en o a pa e. Ademas es bueno obse a que los p o es- an es no han p oclamado es a ole ancia , has a que p og esando ápidamen e el acionalismo y la nue a -330 iloso ía en e ellos, desapa eció del odo la é en la e- ligion e elada. Es o dió o igen á la sociedad ins i uida pa a emp ende la e o ma de sus es iglesias p incipa. les,-y co egi á Lu e o, Zuinglio y Cal ino. 3 Que la paz buscada pa los indi e en is as y los ole an es no es una e dade a paz del alma, sino, una languidez, un sueña poco di e en e de la mue e mis- ma. Ag adanles las inieblas, ó á lo menos no les des- ag adan la mue e y la nada. Gus an de la anqui- lidad del sepulc o, y 'es a en e medad del co azon y del en endimien o de que adolecen, es an o mas g a e é in- cu able , cuan o que la descuidan , la igno an ó se la ocul an á sí mismos. ¿Qué ha de hace se con un hom- b e que no quie e cu a se, que niega que es á en e - mo, y que en el ins an e en que le amenaza la mue e se c ee sano y piensa solamen e que no es inmo al? Su he ida es desespe ada, pa a ale me de las palab as del p o e a Miqueas. 4.° Tal es la causa p incipal po qué los deis as sec a ios de oda especie ienen an o ho o á es a máxima: Fue a c e a iglesia ca ólica no hay sal acion. Sume gidos en un sueño de mue e se hallan gus osos y no quie en que se los despie e. Hacen mas: seme- jan es á aquellos en e mos que se i i an con a su mé- dico, se indignan con a noso os po que no que emos uni nues a oz á la suya cuando, p oclaman su ole- ancia eligiosa. Mas á pesa del odio y de los sa casmos con que nos acosan, no nos cansemos de cumpli es e debe de ca idad con ellos, y epi ámosles sin ce- sa aquella máxima saludable. Aunque aho a los u ba y los inquie a, al ez esa u bacion los sal e. La duda que agi a la conciencia, es o dina iamen e el p ime paso que dan hácia la e dad los que es as en el e o . Po eso debe sen i se i amen e que algu- nos esc i o es mode nos se a e an apenas á de ende 331 abie amen e es e dogma de nues a é, y le debili en en é minos que pie da oda su u ilidad, no sabemos po qué also p e es o y po qué ana espe anza , sob e lodo en los paises en que el mal, po se mas g ande y gene- al, exige un emedio mas e icaz. Asi acon ece que los p o es an es no sacan ningun u o de esos leni i os eme a ios que encub en la e dad , y los ca óli- cos acilan es en su é es a á expues os cada dia á un pelig o mas inminen e.. Responde nos nues os ad e sa ios que la di e en- cia de las eligiones, lejos de exci a la cóle a de Dios, le ag ada po el con a io. Dios se complace con es a a iedad de i os y ce emonias que emplean los hom- b es pa a e e encia le: - asi nos embelesa la a iedad de u as y lo es en nues os ja dimes asi los empe- ado es sen ados en su ono eciben con gus o la obe - diencia que exp esan de di e sos modos los numeiosos pueblos suje os á ellos. Es a objecion apenas me ece espues a. Dios que es la e dad , no puede complace se con la alsedad y el e o , ni po consiguien e con la di e encia de eligiones. La a iedad Je lo es en nues os ja dines y de empleos en los palacios de los p íncipes a enca- minada al mismo obje o: los di e sos modos de obe- diencia pueden ag ada á los e) es_ si se con o man con el espe o que se les debe; pe o la e dad , la eli- gion y la supe s icion no pueden con eni en e bí mas que el desp ecio con el espe o, y la obediencia con la ebelion. La anquilidad pública, p osiguen nues os con- a ios , exige que cada uno p o ese la eligion de su pais : de o o modo son desp eciadas las leyes del es a- do : de ahí p o ienen esas gue as, esas sediciones, esos desas es que an as eces ha p oducido la in ole an- cia de los ca ólicos. Pe o si no debe segui se la eligion - 338 da uno de ellos haga la gue a á la e dad. El cisma es su unidad. » Tan cie o es que el mismo espí i u ha mo ido á los p o es an es y á los he ejes en odos los siglos. Po lo demas los ca ólicos no se quejan de se des- echados de la comunion de los he ejes y echazados po , ellos: no se ome el minis o gineb ino ningun cuida- do po noso os. Ni buscamos ni deseamos se ecibidos en la comunion de los llamados e o mados , y aun cuando nos lo o ecie an olun a iamen e, lo ehusa ía- mos. Bas anos la au o idad que nues o ad e sa io lla- ma una au o idad humana y somos an in ole an es que la p e e imos á cualquie o a. Toda ia insis en los he ejes diciendo : La eligion no es un dogma: consis é en la elacion del - homb e con su Dios , y de ningun modo en la nocion que cada uno de noso os se o ma de la di inidad, ó en las palab as que exp esan es a nocion. La eligion és cie o a ec o del alma y no una ciencia=: es la exp esion misma dei mo que la p oduce. A es o digo que la eligion no es un dogma; pe o p opone dogmas á nues a é. Es una i ud mo al que inclina al Jomb e á ibu a á Dios el cul o que le es debido , y el obje o de es e cul o son los dogmas que el mismo Dios nos ha e elado y mandado c ee . Todo homb e que ehusa da é á. Dios que e ela , ó á la iglesia po la cual nos ansmi e aquel su e elacion, e- husa e iden emen e ado a á Dios del modo con que el Seño quie e se lo. Pues sob e es a é es iba como so- b e su único undamen o la elacion que el homb o iene con su Dios, po que po ella le ha enseñado es e á conoce le e dade amen e , y po ella Cambien le en- seña los mas de los é minos de que el homb e debe usa pa a exp esa es e conocimien o. El a ec o del alma de que se nos habla, no es la e- 339 — ligion misma , sino el u o á el e ec o que p oduce la eligion. No deben con undi se las nociones de las co- sas pa a que no se in oduzca la con usion en los en - endimien os. Asi la exp esion del amo es un sen i- mien o qué nace de la eligion y no la p oduce, po que la eligion , absolu amen e hablando , puede exis i sin es a exp esion. El judio Sal ado hace la úl ima objecion que e- nemos que comba i . «Dios mismo , dice , manda la ole ancia eligiosa. En el p incipio quiso c ia el cielo y la ie a pa a el bien comun de los homb es. —Hizo alianza con Noé, de donde descendemos odos. — No se e que Moisés in en ase po ning,un medio des ia á su sueg o del cul o de sus dioses.— La buena Noemi de- cia á sus nue as: id , ol ed á ues os pueblos y á ues os dioses.—Los embajado es de Je é hablan con _ espe o de Kamos, dios de los amoni as ; y po in Mi-- queas llega á p o e iza del modo mas o mal y posi i- o los iempos de la ole ancia gene al. « Un dia , dice, cesa án odos los pueblos de comba i y se complace án en la paz : cada uno camina á in ocando el nomb e de su Dios: Is ael siemp e el nomb e de Jeho a.» Sin duda quiso Dios c ia el cielo y la ie a pa a el bien de odos los homb es , es deci , pa a que odos los homb es colmados de bene icios po él le indiesen un homenaje digno de obediencia y amo ; pe o de es a p oposicion, sen ada po nues o ad e sa io, y que noso os acep amos , ¿ se sigue que la ole ancia eli- giosa sea acep a á Dios , en o os é minos que haya que ido ap oba y ecibi con complacencia los home- najes que han inspi ado al ; homb e las supe s iciones e gonzosas ? ¿ Quién puede concebi un pensamien o semejan e, á no se , el a eo mas empede nido ? Suponga- mos que es e aciocinio del ilóso o judío Sal ado , en ez de se una impiedad escandalosa, enga en e ec o al. • • -340~ gun undamen o : qué esul a á de aqui ? Que los h os 0.,„ micidios , los obos , las blas emias, los icios de oda clase á que se abandonan an ácilmen e los homb es co ompidos, ag adan á Dios, po que no menos c ió el cielo y la ie a pa a es os homb es que pa a los de- nlas , y po que hace llo e igualmen e sob e los jus os y los injus os. Sin emba go .es bueno eco da al so is a que impugnamos, que Dios c ió ambien el pa aiso y el in ie no á in de ecompensa ó cas iga á cada homb e despues de es a ida segun sus mé i os. Sin duda Dios desea que se sal en odos los homb es y que engan o- dos al conocimien o de la e dad ; pe o si los homb es Se apa an de ella y p e ie en en ega se á sus pasio- nes ; si ado an la ob a-de sus p opias manos y ol idan al úaico Dios e dade o que los hizo ; es e, aunque ha- ya c iado el cielo y la ie a pa a ellos, los cas iga á cie amen e po oda la e e nidad, aunque se a epien- an an es de su mue e. La alianza que hizo Dios con Noé, signi icaba que el - linaje humano no pe ece la ya odo en el dili io, y le- jos de se el obje o de es a alianza es ablece la ole an- cia eligiosa sob e la ie a eno ada , Dios á in que las in enciones del homb e no pusie an en ol ido ó des- igu a an la e dade a eligion, eligió en A b áham y en su - pos e idad un pueblo pa icula , á quien quiso con ia su e elacion has a que iniese la pleni ud de los iempos en que odas las naciones debian se lla- madas de sus e o es al conocimien o y amo del Seño . Del so isma que es una men i a dis azada, pasa el au o judío á la men i a desca ada. Moises , dice , no pe suadió á su sueg o que abandona a sus dioses.— Pe o ¡ como ! si Je o e a ado ado y aun sace do- e del e dade o Dios, y le o eció holocaus os y íc imas en el desie o, segun se e en el cap. XVIII, 3 1 e sículo 12 del Exodo. ¿Cómo pues pudie a Moises ha- be pe suadido á Je o que deja a el cul o de los al- sos dioses á quienes no ado aba? Ademas es o a men- i a que Moises no pe suadiese á su sueg o que se unie- a al pueblo de Is ael y ab aza a su cul o ; y pa a con- ence se de es o bas a lee los e sículos 29 y 31 del cap. X del lib o de los Núme os , donde le exho a á ello con ins ancia , p ome iéndole g andes bienes. ¿ Es es a la buena é judia ó mas bien ilosó ica de que se jac a el ín eg o-Sal ado ? Las palab as que pone es e so is a en boca de Noe- mi , ó no se hallan en la Biblia, ó es á ok ji e sado su sen ido. No dice Noemi como Je hace deci áquel: id, ol ed á ues o pueblo y á ues os dioses , sino sola, men e: ol ed hijas mias y ma chaos. Luego que la de- jó O a dijo Noemi á Ru h : « Mi a que u he mana se ha uel o á su pueblo y á sus dioses , e e con ella;» es deci , uel e e ú ambien á u pa ia. Y segun- odos los in é p e es si Noemi habló asi á Ru h ue pa a p o- ba su cons ancia y esolucion. ¿Oué hay pues en es o que enga elacion con la ole ancia eligiosa? En las ins ucciones dadas po Je é á los embaja- do es que en ia al ey de los mondas y moabi as , ha- bla de los alsos dioses de es os pueblos bajo el pun o do is a de los mismos: es o es e iden e. Supongamos po ejemplo que en una discusion con un mahome ano le dije amos : Si ues o p o e a Mahoma os ha p esc i o es o e c.; hab á de iu e i se de aqui que noso os mi- amos á Mahoma como un e dade o p o e a y que ha- blamos de él con espe o ? No lo c eo asi. Pues al es el sen ido cla o y posi i o del pasaje de la Biblia en que se unda nues o ad e sa io. No es es e mas eliz , ó mejo dicho , no emplea mas buena é en la in e p e acion de las palab as del p o e a -Miqueas. Mease el e dade o sen ido de es as: — 342 Aunque odas las naciones caminan en la anidad de sus pensamien os ado ando alsos dioses é ídolos; noso os sin emba go caminamos y camina emos siemp e en nomb e de Jeho a nues o Dios.»—Se e cuán con a io es es e sen ido al que le a ibuye el ilóso o judio : he aqui cómo Rosenmulle , an as eces ci ado po Sal a- do , aduce es e pasaje del p o e a : cc Po que odos los pueblos caminan en nomb e de su Dios; pe o nos- o os caminamos en nomb e de Jeho a, nues o Dios, en el siglo y en la e e nidad.» Y pa a aseando despees el pasaje en cues ion se exp esa asi: cc Pues que Jeho a os da la espe anza de una es au acion an glo iosa , con- iad y apoyaos en sus p omesas, pe se e ad en su cul- o, aunque los o os pueblos si an á sus dioses y se en anezcan de sus supe s iciones.» El sen ido que da el pa a as a caldeo á es e pasaje, es casi el mismo: «Po - que odos los pueblos , dice , caminan unánimemen e en la ádó acion de los ídolos; pe o noso os po nues a pa e con iamos en la palab a de Jeho a , nues o Dios, en el siglo y en el siglo de los siglos.» El ilóso o judio debia ene no icia de es as explicaciones. ¿Dónde es á pues la p ediccion posi i a y mas o mal , segun sus é - minos , de una ole ancia gene al en lo enide o ? No espondo á la ci a que hace del cap. II de Isaias , en el e sículo 4 , po que no eo que enga la meno ela- cion con la ma e ia de que se a a. La in ole ancia ci il , p osiguen los inc édulos , no puede dis ingui se de la in ole ancia eligiosa. Es as dos especies de in ole ancia son indi isibles , po que es im- posible i i en paz con unos homb es á quienes se mi- a como enemigos de Dios. Niego es a objecion'en odas sus pa es. No sola- men e pueden , sino que deben dis ingui se esencial- men e Mas dos clases dé in ole ancia, como se dis in- gue el obje o empo al del obje o espi i ual. Co espon- p-- 343-- de á los eyes y magis ados dec e a penas y aplica - las á los ciudadanos que u ban la segu idad de la e- pública: co esponde á la eligion decla a cuáles son los que po sus e o es caminan ue a de la senda de sal ado ); pe o al mismo iempo le co esponde sob e odo su i los , ama los, hace les bien y p ocu a su sal acion po odos los medios posibles á ejemplo de Jesuc is o y los após oles , que no solamen e i ie on en paz con los inc édulos mas obs inados , sino que los colma on de odo géne o de bene icios á in de gana - los. Tal es pues nues o debe , mucho mas cuando ig- no amos si es os desg aciados que es an ac ualmen e en el e o , se a epen i án algun dia y ol e án á la e - dad. En an o que i en, nos complacemos en alimen a la dulce espe anza de s con e sion ; y es a espe anza se ha ealizado elizmen e muchas eces. CONCLUSION. La discusion p eceden e p ueba bas an e que el sis- ema en e o de la eligion c is iana es á undado en la au o idad. Dios quiso que el homb e, se limi ado y su- je o al e o , some iese su azon al se in ini o é in a- lible que le c ió; y coi es e obje o ademas de las e - dades na u ales que puede comp ende su azon, le e- eló cie as e dades sob ena u ales que son muy supe- io es á su in eligencia y alcances , enseñándole asi que su debe es some e su azon á las cosas de la eligion y de la é, po que la é es la que ha de sal a el mundo. Dios mismo po una p o idencia ex ao dina ia conse ó pu a é in ac a la e elacion que 'labia hecho al homb e has a que ino la pleni ud de los iempos. Llegados es os iempos , ek; deci , cuando en ió á su hijo pa a a anca á los homb es d / las inieblas de la - — igno ancia en que se hablan sume gido ellos mismos y a ae los á las e dades gu habla enido á bien ma- ni es a les en o o iempo, y ellos hablan ol idado , á lo menos en su mayo pa e, quiso que hubiese en ade- lan e una au o idad doc inan e , in alible, isible y pe pe ua sob e la ie a, que los di igiese con segu idad po el camino de la sal acion, y- los impidiese abandona la senda de la e dad , como lo hablan hecho an es. Puso es a au o idad en la iglesia que undó Jesuc is o y adqui ió con su sang e, y quiso exp esamen e que el undamen o de es a' iglesia, edilicio indes uc ible le- an ado pa a la sal acion de los homb es , es ibase o- do en e o en la cong egacion de los pas o es bajo el go- bie no de una sola y misma cabeza isible, que animase odas las pa es de aquel. Quiso ademas que odos los homb es es u iesen suje os á es a iglesia , só pena de e mi ados como gen iles y publicanos, es deci , como excluidos de es a sociedad san a ins i uida po él , como eos de ebel ion , y po consecuencia des inados á las llamas del in ie no. En egó á es a iglesia el depósi o de la e elacion, y la mandó p edica en su nomb e el E angelio á oda c ia u a , es ' deci , en odo iempo y luga , p ome- iéndole su asis encia pa a que pudie a desempeña pe pe uamen e es e g an minis e io sin diminucion ni e o . Quiso que po p ueba pa en e de la asis encia que le p o ne ia, y que no le al ada jamás , mos ase á los homb es milag os , p o ecías , dones ó g acias magní icas y sob e odo ese pode ecundo , no sola- men e de adqui i nue os hijos odos los dias, sino am- bien de guia los á la mas al a san idad. Aho a bien habiendo du ado sin in e upcion y llena de igo has a nues os dias es a iglesia que co- menzó en Ped o y en los após oles, semejan e á una pe sona mo al , o alecida con las p omesas di inos; 345 — du a á a iabien siemp e una , siemp e in alible has a la consumacion de los siglos , llenando odos los luga es y odos los iempos , y lle ando siemp e delan e de sí las p uebas y es imonios de la p o eccion del Al ísimo. Ella ha pe manecido en pie i me é in encible con a las maquinaciones del in ie no que se le hablan p edi- cho, con a las gue as ex e io es que le han hecho los paganos y los in ieles, y con a las gue as ci iles que algunos hijos ing a os han p omo ido en su seno. Bas- ándose á sí misma, ó mas bien o alecida con el auxi- lio di ino y con las p omesas in alibles que ha ecibido, se halla an independien e del a o de los homb es co- mo de su ue za. Mi a la p o eccion humana como un medio en que no se apoya, y las pe secuciones y el odio co no una p ueba que no eme. A a esando los siglos de iun o en iun o, y p oduciendo sin in e up- clon u os p odigiosos de san idad , quie o deci , hom- b es admi ables á quienes ado na de odas las i u- des y dones de la g acia , no cesa de en ia nue os hijos al cielo, has a que habiéndose comple ado el nú- me o de los elegidos aya ella misma , sin a uga y sin mancha , á eina po e e nidades de e e ni- dades. Pe o asi co no Dios quiso que la unidad de su igle- sia se undase e i el p incipio de au o idad; del mismo modo las sec as , al sepa a se de es a au o idad di ina- men e ins i uida po segui el pensamien o indepen- dien e de la azon indi idual , sus i uye on un p inci- pio de disolucion y di ision á la au o idad de la iglesia. Una ez sen ado es e p incipio ha sucedido que es as sec- as no han podido jamás conse a la unidad de doc ina en e si , ni se cons an es mas que en- su incons ancia misma yendo de no edad en no edad y de e o en e o , y publicando sin cesa nue as con esiones de é, has a que di ididas en' acciones casi impe cep ibles se las -346- ió consumi se y pe ece po sí mismas como la sal se di.. suel e en el agua. Es o acon ecia á las sec as an iguas, y es o acon ece en nues os di-as á las nue as, que concluyen en el na u alismo ó el acionalismo, esa úl ima he ejía co- mo la llama Leibni z. Si á eces y po un iempo mas á menos co o pa ece que se ha es ablecido una especie de unidad en e los p o es an es,'he ejes an iguos y iode -. nos , ha sido po que ellos mismos han abandonado su p incipio sus i uyendo abie a ú ocul amen e su au- o idad p opia á la de la iglesia que habian dejado. En e ec o quí ese es a au o idad y necesa iamen e desapa ece á la unidad : digo mas, es p eciso que deje de exis i el p incipios de unidad y po consecuencia la iglesia misma , po que una ez qui ada es a au o idad no queda mas que la libe ad indi idual ó el sen ido pa icula de cada uno. Rompese el ínculo comun que une al cue po los di e en es miemb os de que se com- pone ; de sue e que odas es as sec as no son mas que una ag egacion umul uosa de indi iduos sin o o lazo en e sí que un p incipio de disolucion y di ision , en o os é minos una unidad nega i a, que no es o a cosa que la p i acion esencial y absolu a de odo ínculo y de oda unidad. Y no hay que deci , como hacen los p o es an es, que la au o idad de la Esc i u a suple á a o de ellos la al a de la au o idad de la iglesia ca ólica , po que ademas de no pode conoce ellos con ce eza el núme- o , la in eg idad y la inspi acion di ina de los lib os sag ados ó de sus di e sas pa es sino po el es imonie y au o idad de la misma iglesia ca ólica cuyos lazos se glo ían de habe o o , pa a habla su lenguaje, desde que á ejemplo de' odos los p o es an es an iguos sien an po p incipio undamen al el de echo de admi i y des- echa aquellos lib os que les ag adan ó no les acomo dan; es e iden e que . p esen an como emedio lo que oi 347 — o igen del mal , po que . , segun habla obse ado muy bien S. Agus in, las he ejías y los dogmas pe e sos que cau i an las almas'y las p ecipi an en el abismo, han nacido únicamen e de que se han in e p e ado mal las esc i u as que son buenas en sí mismas, y de que es as in e p e aciones malas se han sos enido con audacia y eine idad._ Y es an o mas so p enden e po su e - dad la explicacion del san o doc o , como que no ha habido una sola sec a de he ejes qué no haya apoyado sus e o es con alguna au o idad en las esc i u as. Sin emba go Dios pe mi ió po una p o idencia ad- mi able que naciesen sec as y he ejías aun en ida, de los após oles, pa a que po el modo con , que se conduje. an es os con los no ado es de su iempo, conociesen los siglos siguien es sn pode equi oca se cuál e a el o í- gen de oda he ejía , y cómo debla a a la iglesia á los he ejes ó p o es an es que la u basen en lo sucesi- o, con el in de que los expulsase de su seno, de endiese á sus hijos ieles de las iolencias y a i icios de aquellos, y les anunciase la ce eza absolu a de su cas igo e e no si no se * a epen ian, no dis inguiendo en e las he ejías de di e sas clases, sino condenándolas odas sin excep- cion. , En e ec o odo el que es culpable de p o es an is- mo, es deci , de p o es a con a la iglesia que ins i u- yó Jesuc is o, deposi a ia pe pe ua de la e elacion, maes a é in é p e e, ó como dice S. Pablo, columna y undamen o de la e dad , es digno' ambien de las lla- mas del in ie no. Ademas no ha sido una le e en aja pa a la iglesia ca ólica e nace y mo i á su ededo an as sec as di e sas po su p opia mo ilidad. P ime amen e los e - o es que en di e en es iempos han inundado el o be c is iano, han p esen ado siemp e á aquella la ocasion de examina mas a en amen e su p opia é , y expone la — 354 -- humano , que como sucede las mas eces cuando nos a - eba an las pasiones, nos es mas ácil desap oba y de- es a lo que es malo , que abandona lo y enmenda nos. ¿C eeis que impo a poco á la humanidad que no sean ya solamen e unos pocos doc os en e los doc os los que dispu ando en e sí de la na u aleza de Dios dicen que no es nada e eno , nada que es é suje o á los sen i- dos , y que únicamen e es pe cep ible al alma, sino qua el ulgo igno an e de ambos sexos c ea y p edique es a g an e dad en an as naciones di e en es? ¿ C eeis que impo a poco á la humanidad que el espí i u haya en- cido á la ma e ia has a el pun o de habe llegado el ayuno á la abs inencia comple a de odo alimen o po muchos dial, la cas idad has a el menosp ecio de las sa is acciones conyugales y pa e nales, la paciencia has a no hace  " nin e un caso de las c uces y las hogue- as , la libe alidad has a dis ibui su pa imonio á loa, pob es , y po in el desp ecio absolu o de odas las sas de es e mundo has a desea la mue e? Pocos hom- b es sin duda hacen es os sac i icios , y menos aun los hacen como se debe : pe o la mul i ud e, ap ende, aplaude y ama al cabo: se acusa con ama gu a de no pode hace es as cosas g andes, y es a con esion de su laque- za no ca ece de alguna aspi acion p o echosa del alma há- cia Dios, y de algun des ello de i ud. Pe o ¿quién ha hecho es o? La P o idencia di ina. ¿Cómo lo ha hecho? Con los o áculos de los p o e as , con la humanidad y la doc ina de C is o, con las pe eg inaciones de los após o. les, con los op obios, la c uz, la sang e y la mue e de los má i es, con la ida admi able de los san os y con esos milag os innume ables, en que b illan las i udes mas esplandecien es y di e sas segun la opo unidad de los iempos. Al aspec o de es os auxilios di inos an pode o- sos y de es as en ajas an g andes y isibles ¿ pod emos i ubea en en a en el seno de la iglesia, que po una — sucesion no in e umpida de obispos desde los após oles has a noso os ha poseído y posee aun la au o idad su- p ema po con esion del géne o humano en e o, á pesa de los clamo es de los he ejes que se ex emecian á su e- dedo , y cuyos e o es ue on condenados pa e po el juicio del pueblo mismo, pa e po la sabidu ia impo- nen e de los concilios , pa le po la ama sobe ana de los milag os? Nega á la iglesia la obediencia que se le debe en e odas las demas, es el colmo de la impiedad ó de la p esuncion mas insensa a; po que si pa a llega á la sabidu ía y á la sal acion es necesa io que la é ab a el camino á la azon , cómo puede mos a se el homb e mas ing a o hácia Dios que ehusando los auxilios que le o ece el mismo Dios , es deci , esis iendo á la au o- idad que undó con an o cuidado? Y si cada ciencia, po sencilla y ácil que sea, exige sin emba go un maes- o pa a que la enseñe; ¿ qué cosa hay mas o gullosa y eme a ia que no que e conoce los lib os:sag ados po sus in é p e es , y condena los que no se e s ici den? Po lo an o si la azon ó nues a exho acion os pe - suade; si como c eo os in e esa el cuidado de ues a sal acion; ojalá que me escucheis con iando con é, es- pe anza y ca idad en los maes os legí imos de la c is- iandad ca ólica, y no cesando de pedi á aquel Dios cuya bondad nos c ió, cuya jus icia nos cas iga, y cuya clemencia nos libe a. Asi no os al a án ni las lecciones y explicaciones de homb es doc os y e dade amen e c is ianos, ni los lib os, ni aun los buenos pensamien os pa a consegui ácilmen e el obje o á que os enea- minais.» 35 7 DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE LIBRO. k n oduccion.  . • • . • • • • i •  • a  44 • Ad e encia del _e_ au o . . • • . • • • • • • . • • • • • PRIMERA PARTE . Con a los inc edulos. . . • • CAPÍTULO PLUMERO. 4 — Posibilidad de una e elacion di- ina• • • * • • . • • • • 0 • **  8 1 Necesidad de la e elacion 31 III. — Señales de la e elacion di ina y sob ena u al. 56 íV.xis encia de la e elacion di ina y sob ena- u al. ó .  • . •  . • •  o • • •  lo 'o • • • • • 102 V. — La excelencia y la san idad de la doc ina e angélica p ueban incon es ablemen e que la mision de Jesuc is o es di ina y sob ena u al.  • . • . b • . 1 2 I VI. — La p opagacion y la conse ado ' de la eligiosa c is iana en odas sis ci cuns ancias dan una p ueba in- con es able de la di inidad de la misia " ' de Jesuc is o. i 55 VII..- El es imonio de los má i es c is ianos, conside a- do en odas SUS ci cuns ancias, p ueba incon es ablemen e que la mision de C is o es di ina y sob ena u al. 174 Resumen de las p oposiciones an e io es y conclusion. 190 SEGUNDA. PARTE.  Con ia ICS he ejes. • • • • a • i gei unoPosicioN PRIMERA. 1.ns a7,unes mas pode osas de- mues an que en el &den o dina io di be una au o idad di inaluen e ins i uida é in alible de ende y p opone la e elacion  . . .  . .  ...... • • 197 '7 - 358 PROPOSICTON sEGu ma.  Solo la iglesia undada po Jesu- c is o-posee es a au o idad in alible. . . .  205 Pi oPosze o TERCERA. Solo la iglesia ca ólica es la gua - dado a é in é p e e-in alible de la e elacion di ina, ya ansmi ida de i a oz po adicion , ya consignada en lib os. * • • . . • • • • • ..... • . • • . 2 I 4 P oPos e ox üaRTA,.  La iglesia de Jesuc is o es una, isi- ble y pe pe ua. . . .  . . . • .. . .  .  . n 2o PROPOSICION QUINTA. •— La iglesia ca ólica es la única iglesia e dade a de Jesuc is o. i se*.  es  236 PROPoSIcION SEXTA.  Todos los homb es que en cualquie a iempo siguen los cap ichos del juicio indi idual y se oponen á la e dade a iglesia de C is o, son ebeldes, sec- a jo* y no ado es. . . . . . •  . . . . . . . . 250 PRo p oSICION SÉP zmi e — La é no es una é e dade a I si- no solamen e una opinion ó una duda en los que dese- chan la au o idad de la iglesia pa a segui las inspi a- ciones del juicio pa icula . . e...  262 P11 -9P0EICTOS OCTAVA,  Los he ejes y los cismá icos decla- ados es au ue a de la iglesia de Jesuc is o. . . . 275 Pa o p oSICION NOVENA. — El o ígen del p o es an ismo y las di e sas a iaciones que ha expe imen ado, demues an su alsedad. .  . . . • . • . • • • • • 2 8 2 PR OPOSICION DÉCIMA. — La es e ilidad del p o es an ismo en sus misiones en e los in ieles es una nue a p ueba de su alsedad, . . • . . • •  •  . •• •  • .• •. 297 PROPOSIC1ON UNDÉCIMA. — Los que mue en c iminalmen e en la he ejía , el cisma ó la inc edulidad, no ienen que espe a sal acion : ó en o os é minos , ue a de la iglesia ca ólica no hay sal acion. . . . . . , . . . 3:3 PRoPoS/CION- DUODÉCIMA. — La ole ancia eligiosa es impía y absu da; . . • •  • • • • e•• • • • • • • • 326 C onclusion. • .  **  • • • .  ... . 343 FIN.